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MECANISMOS

ELECTROQUÍMICOS DE Investigación

CORROSIÓN
Por: Fátima Montalvo López / Producción de metales Ferrosos / Impartido
por: M. C. Adriana Moreno Méndez / Ing. en Materiales
La corrosión es un ataque químico gradual a un metal por su medio ambiente, que,
da por resultado la conversión del metal en un óxido, una sal o algún otro
compuesto. Los metales que han experimentado corrosión pierden su resistencia,
su ductilidad y otras propiedades mecánicas y físicas convenientes. El ataque
corrosivo se produce frecuentemente en combinación con otros mecanismos de
fallas, tales como la fatiga, la erosión y el esfuerzo. Hay muchos tipos de medios
corrosivos, tales como el aire, las atmósferas industriales, el suelo, los ácidos, las
bases y las soluciones salinas.

En la corrosión se deterioran y destruyen los metales y se han reconocido dos


mecanismos básicos: el ataque químico directo y el ataque electroquímico, que
puede subdividirse en cierto número de formas diferentes de corrosión.

El ataque químico directo incluye todos los tipos de corrosión en los que no hay un
flujo apreciable de corriente a través del metal, en distancias apreciables.

El ataque electroquímico es el segundo mecanismo principal de la corrosión y se


caracteriza por el establecimiento de zonas catódicas y anódicas, separadas por
distancias finitas y entre las que fluyen electrones, a través del metal, es
imprescindible la existencia de estos tres elementos, además de una buena unión
eléctrica entre ánodos y cátodos, para que este tipo de corrosión pueda tener lugar.
En el corrosivo electrolítico, la electricidad fluye por medio del movimiento de los
iones, de modo que el ataque es localizado, más que uniforme, como es el caso en
el ataque químico directo. Se presentan celdas galvánicas o de concentración,
dependiendo de las circunstancias de la corrosión. A veces, existen
simultáneamente ambos tipos de celdas. La corrosión de celda de concentración se
subdivide, además, en celdas de concentración de iones metálicos y celdas de
concentración de oxígeno.

El proceso de disolución de un metal en un ácido es igualmente un proceso


electroquímico. La infinidad de burbujas que aparecen sobre la superficie metálica
revela la existencia de infinitos cátodos, mientras que en los ánodos se va
disolviendo el metal. A simple vista es imposible distinguir entre una zona anódica
y una catódica, dada la naturaleza microscópica de las mismas (micropilas
galvánicas). Al cambiar continuamente de posición las zonas anódicas y catódicas,
llega un momento en que el metal se disuelve totalmente.

Este tipo de reacción es un caso particular de unos sistemas químicos conocidos


como pila galvánica. La pila galvánica está formada por una zona anódica, que es
la que se va a corroer, y una zona catódica, que es la que se va a reducir. Los
metales de cada zona son distintos y poseen electronegatividades diferentes.
Ambas zonas están en contacto eléctrico a través de un medio que permite la
transmisión de los electrones llamado electrolito. Por ejemplo: el agua condensada
de la atmósfera o el agua del mar. Al establecer el contacto eléctrico se observa que
el metal más electronegativo actúa como ánodo, oxidándose, y el menos
electronegativo se reduce. Aparece así un flujo de electrones desde el ánodo al
cátodo y se crea la pila.

La corrosión electroquímica o galvánica puede clasificarse en los siguientes tipos:


1. Corrosión por metales líquidos. - Es la degradación de los metales en presencia
de ciertos metales líquidos como el zinc, mercurio, cadmio. Es el caso de ataque a
las disoluciones químicas, o de las aleaciones entre metales.

2. Corrosión por altas temperaturas. - Algunos metales expuestos a gases oxidantes


en condiciones de muy altas temperaturas, pueden reaccionar directamente con
ellos sin la necesaria presencia de un electrolito. También se llama empañamiento
y puede incluir otros tipos de corrosión como la oxidación, la sulfatación, la
carburización.

3. Corrosión localizada. - Se caracteriza por que la degradación del metal en áreas


concretas o localizadas.

4. Corrosión por fisuras (crevice). - Se produce en pequeñas cavidades o grietas


formadas en las zonas de contacto entre una pieza de metal y otra igual o diferente
a la primera, o entre un metal y un elemento no metálico. En las fisuras de ambos
metales se acumula la solución que provoca la corrosión de la pieza. También se le
llama de ánodo estancado.

5. Corrosión por picadura (pitting). - Ocurre como un proceso de disolución anódica


local donde la pérdida de metal se acelera debido a la presencia de un ánodo de
pequeño tamaño y un cátodo mucho mayor, y produce pequeños cráteres en las
piezas afectadas.

Ya que la corrosión de los metales en ambientes húmedos es de naturaleza


electroquímica, una aproximación lógica para intentar parar la corrosión sería
mediante métodos electroquímicos. Los métodos electroquímicos para la protección
contra la corrosión requieren de un cambio en el potencial del metal para prevenir o
al menos disminuir su disolución.

Referencias:

“TEMA 4: LA CORROSIÓN” www.tecnosefarad.com

“6.1 Mecanismos de corrosión” Adrián Vázquez, presentación PP

“III. CORROSIÓN ELECTROQUÍMICA” bibliotecadigital.ilce.edu.mx

“Corrosión” febrero 13, 2012, educativos, www.edukativos.com

“CAPITULO I FUNDAMENTOS BÁSICOS SOBRE CORROSION.” PDF,


catarina.udlap.mx