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Ley 100 de 1993 y sus reformas.

Desde mi punto de vista, las leyes colombianas en torno a la atención en salud deben ser
trasformadas radicalmente, dado que han sido creadas en otros contextos de la historia, la ley 100
por ejemplo fue creada en el periodo de Cesar Gaviria Trujillo, donde las necesidades eran
diferentes, y la población era menor que la que tiene el país a las de la actualidad, los servicios que
se propusieron para el Plan Obligatorio de Salud o mal llamado POS y POS Ampliado en sus manuales
de procedimientos y terapéutica establecen los servicios para la atención en salud, pero son
insuficientes a las necesidades medicas de la población, pues en los dos existen diferencias
sustanciales entre ambos contenidos, siendo los más afectados los beneficiarios de los regímenes
integrados en la ley, todo a expensas de la salud, plantean situaciones como las de contar con
mínimo 50 semanas para acceder a procedimientos clasificados como de alto costo o
procedimientos quirúrgicos, poniendo barreras burocráticas que afectan la atención en salud; otra
problemática que deriva de esta ley, es el hecho de que los medicamentos incluidos en el MAPIPOS,
no son suficientes para garantizar la salud de los usuarios, en la mayoría de los casos, las Entidades
Promotoras de Salud limitan a los médicos contratados por ellos para que no les faciliten a sus
pacientes los medicamentos adecuados para su curación, las cuotas moderadoras muchas veces
exceden los montos de los medicamentos si se quisiese comprar particularmente, la gran desventaja
que subyace de esta situación es que no existe una adecuada transición y adecuación a nivel
institucional que defienda los principios establecidos por la norma y mucho menos no son
reforzados los comités y consejos regionales de seguridad social, los cuales según la misma ley 100
de 1993 estarían encargados de brindar a las EPS servicios inferiores a los establecidos en el POS o
minimizar barreras a los usuarios para acceder a muchos servicios.

Por lo anterior, la superintendencia como entidad encargada de garantizar los derechos de los
usuarios debe amparar el cumplimiento de cada atención brindada por las entidades de salud, lo
que no es cumplido a cabalidad, existen demoras en los procedimientos que siguen cobrando
muertes en los servicios de urgencias, siguen existiendo personas con cuadros clínicos que requieren
medicamentos y procedimientos costosos que no son remitidos por las EPS justificando su postura
desde una concepción de que no es su responsabilidad, entonces se corre el riesgo de no dar
cumplimiento a lo establecido por la norma, las EPS solo les interesa facturar en sus arcas, quedando
la salud a las droguerías de turno o a la medicina tradicional de los chamanes.

Solo reconociendo que se debe reestructurar desde la postura de los mismos pacientes esta ley, se
podrá brindar un giro que acondicione la atención en salud a las necesidades reales de los clientes,
enfermos con años de desolación por falta de oportunidad en los listados de curación, de
trasplantes, de esperanza de vivir, aun siguen existiendo los trámites burocráticos sin modificar la
atención en salud, aun sigue existiendo una injerencia política de la ley y una corrupción en los
fondos de salud, aun sigue existiendo un desconocimientos por parte de los usuarios de esta ley y
sus reformas, aquellas que hablan de un POS Ampliado con mas “Posibilidades” y “Oportunidades
de atención”, algo que queda solo en el papel de las autorizaciones, que ya no deberían existir, pero
que aún se siguen imprimiendo en las oficinas de las entidades promotoras de salud, y que decir de
los profesionales de la salud que no tienen la oportunidad de discutir su participación en la ley 100
de 1993 y las nuevas reformas realizadas, pues muchos de ellos aunque son representantes de las
agremiaciones de salud no son escuchados por las entidades contratistas y por el estado, la
profesión que antes era respetada por los pacientes y la comunidad, ahora solo se ha convertido en
un chiste de “acetaminofén”, la calidad de la salud ha desmejorado, ha sido atropellada por falta de
recursos que glosan en los hospitales por un fosyga saturado y desamparado, los costos ya
sobrepasan los niveles, porque la salud le quedo grande la población, las nuevas enfermedades que
no son tratadas adecuadamente, y una población que ha dejado de creer en la salud.

[1] Ley 100 de 1993; Diario Oficial No. 41.148; 23 de diciembre de 1993. Congreso de la República
de Colombia. Pág. 1-500. Consulta: 9 de marzo de 2019.