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APUNTES DE LÓGICA

FORMAL
Descripción breve
La Lógica estudia la razón misma en cuanto que es instrumento de la ciencia
o medio para adquirir y poseer lo verdadero. Se puede definir como el arte
que dirige el acto de la razón, es decir que nos permite progresar con orden,
fácilmente y sin error en el acto mismo del pensar.
Material de trabajo Colegio Chañares, Antofagasta, febrero de 2019

Juan Luis Lemaitre del Campo


juanluislemaitre@gmail.com
CONTENIDO

INTRODUCCIÓN ................................................................................ 3
Qué es la Lógica ............................................................................. 3
Objeto de la Lógica ......................................................................... 4
Propiedades lógicas y propiedades reales ........................................... 4
Los conceptos: noción y clasificación. ................................................... 7
El concepto o simple aprehensión ..................................................... 7
Noción de abstracción. .................................................................... 8
Universalidad de los conceptos ......................................................... 9
Clasificación de los conceptos. ........................................................ 10
Ejercicio. Conceptos universales, particulares y singulares ................. 11
Los predicables ............................................................................. 11
La predicación lógica. .................................................................... 12
Predicables esenciales y accidentales. ............................................. 13
Ejercicios género y especie ............................................................ 14
Comprehensión y extensión de los conceptos. .................................. 16
Ley general. ................................................................................. 17
Conceptos superiores e inferiores ................................................... 17
Universal y Particular .................................................................... 19
Con relación al concepto tomado en sí mismo .................................. 19
Ejercicios comprehensión y extensión .............................................. 20
El árbol de Porfirio ........................................................................ 21
La definición................................................................................. 22
Tipos de definición. ....................................................................... 22
Cualidades o reglas de la definición. ................................................ 24
La indefinición. ............................................................................. 25
Ejercicios de definición .................................................................. 27
La división. .................................................................................. 28
Los Términos. ................................................................................. 30
El término es signo del concepto. .................................................... 30
Propiedades de los términos. .......................................................... 31
Significación y suposición............................................................... 31
Términos unívocos, equívocos y análogos. ....................................... 32
La analogía y sus tipos. ................................................................. 33
Ejercicios con términos unívocos, equívocos o análogos ..................... 35
Importancia de la analogía en las ciencias, en la filosofía y en la teología.
.................................................................................................. 36
Lógica de la proposición. .................................................................. 37
Naturaleza de la proposición. ......................................................... 37
Estructura del juicio. ..................................................................... 38
El verbo “ser”. .............................................................................. 38

1
Tipos de proposiciones. ................................................................. 41
Ejercicios de proposiciones universales y particulares ........................ 43
Lógica del razonamiento. .................................................................. 45
Estructura del discurso: premisas y conclusiones. ............................. 45
Ejercicios. Identificación de premisas y conclusiones ......................... 46
Reglas fundamentales del raciocinio. ............................................... 47
El silogismo.................................................................................. 48
El fundamento de la inferencia ....................................................... 50
Reglas del silogismo simple. ........................................................... 51
Figuras y modos. .......................................................................... 52
Ejercicio. Completación de silogismos .............................................. 54
Ejercicio. Explicitación de figura y modo .......................................... 54
Ejercicio de identificación de silogismos correctos e incorrectos .......... 55
Ejercicio. Construcción de silogismos ............................................... 57
Deducción e inducción. .................................................................. 60
Razonamientos deductivos. ............................................................ 60
El raciocinio inductivo .................................................................... 61
Estructura de la inducción .............................................................. 62
Razonamientos inductivos y analógicos. .......................................... 65
La inducción esencial. .................................................................... 66
Razonamientos analógicos. ............................................................ 68
Las argumentaciones dialécticas y su importancia. ............................ 70
Bibliografía ..................................................................................... 74

2
INTRODUCCIÓN

Qué es la Lógica

La lógica es la capacidad innata de percibir la coherencia o incoherencia de


determinadas ideas expresadas por medio del lenguaje.

Lógica espontánea o natural: Es el buen sentido innato por el que el hombre


es capaz de razonar correctamente, es decir, según un orden lógico
espontáneo, común a todos los hombres. La lógica natural es suficiente para
la vida cotidiana e incluso para el desarrollo de las ciencias.

Lógica formal. El estudio de la lógica natural pone de manifiesto unas leyes


innatas que conducen al buen pensar. La lógica formal expone esas leyes
lógicas que organizan el pensamiento. La lógica formal estudia las formas
de argumentación válidas.

La lógica formal sirve para cultivar el buen sentido. Ayuda a efectuar rápida
y perfectamente razonamientos largos y complicados. Permite también
desenmascarar y definir deficiencias de razonamientos que el buen sentido
puede presentir, pero no rechazar ni rectificar.

La lógica formal no se preocupa por los contenidos de las proposiciones, sino


por lo que es lógicamente valido o correcto.

Ciencia – en cuanto conoce las leyes del discurso


racional.
Lógica formal

Arte - arte (habilidad) por el que se dirigen los actos


de la razón para proceder en el conocimiento
de la verdad ordenadamente, con facilidad y
sin error.

La lógica como arte es una habilidad que se mejora con el ejercicio y así se
aprende a razonar con maestría, discurrir con soltura, distinguir, sacar
consecuencias, etc.

La lógica tiene un fin práctico, que es el de servir de instrumento para


conocer rectamente, para lo cual se constituye en saber normativo.

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Objeto de la Lógica

Ya hemos dicho que la lógica estudia los razonamientos en cuanto están


ordenados a la verdad. De modo general, puede decirse que la razón es el
objeto de la lógica.

La lógica estudia la razón (no en sí misma; no estudia el proceso del


entender) en la medida en que ésta es un poder capaz de hacer ciencia. Y
estudia la ciencia como algo elaborado por la razón.

El modo de conocer, de reunir y ordenar las cosas en estructuras científicas,


se fundamenta en el modo de su natural de las cosas mismas, pero también
depende del peculiar modo de ser de la razón.

Conviene distinguir en toda ciencia lo que la razón toma de las cosas y lo


que ella por su parte añade. Lo que la razón pone es la ordenación y
encadenamiento de las cosas en el organismo científico.

Todas las ciencias se nos presentan como sistemas de verdades. Pero,


aunque toda ciencia ordene sus objetos, eso no significa que estudie la
ordenación en sí misma. Lo que estudia son los objetos o cosas.

Pero no es impensable una ciencia que en vez de estudiar las cosas mismas
se haga cargo del modo como las ordenamos en la ciencia.

La lógica es ese estudio. Su tema es la obra de la razón en el conocimiento:


el artificio “lógico” por el que las cosas se organizan y articulan en
estructuras científicas. La lógica velará porque ese artificio esté bien
establecido, rectamente logrado. Y para ello es necesario que conozca las
leyes internas del pensar.

La lógica, por tanto, no estudia los elementos reales de las ciencias (a saber,
las cosas mismas), sino sus elementos racionales, es decir, lo que la razón
pone para ordenarlos en forma de sistema.

Propiedades lógicas y propiedades reales

Veamos, por ejemplo:

Proposición 1: El hombre es un animal racional.


Proposición 2: El hombre es el sujeto de la proposición 1.

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En la proposición 1. se expresa algo que es real y efectivo en el hombre. Si
la definición no fuese buena, su defecto consistirá en atribuir al hombre algo
que “realmente” no es.

En la proposición 2. no se pretende expresar lo que realmente es el hombre


(el hombre no es ni deja de ser sujeto de proposiciones). Si la proposición
2 es verdadera, lo es porque en ella no se pretende decir lo que el hombre
es realmente. De ahí que, aunque 1 fuese falsa, 2 seguirá siendo verdadera.

En la proposición 1, “hombre” es considerado directamente, en sí mismo.


En la proposición 2, “hombre” es considerado reflejamente, en cuanto que
está siendo objeto de un juicio.

Existen 2 clases de propiedades que corresponden a dos modos de referirnos


a las cosas:

a) Las propiedades reales, que se atribuyen directamente a las cosas según


su propio ser, y
b) Las propiedades “lógicas”, que se atribuyen a las cosas, no en atención
a su propio ser, sino en cuanto que son conocidas.

Cuando las cosas se ordenan en un sistema científico, adquieren


propiedades que no son reales (éstas las poseen previamente). Se trata de
propiedades lógicas.

De ahí que es lo mismo decir que la lógica es la ciencia que estudia el artificio
científico, o afirmar que su objeto lo constituyen las propiedades lógicas.

La lógica tiene, pues, por objeto algo que no es real. Las propiedades
lógicas, no existen más que ante y para la razón. Su ser es solamente el ser
objeto de conocimiento. Son, en una palabra, entes de razón.

El ente de razón es algo que únicamente se da en el entendimiento como


objeto de éste: quod est obiective tantum in intellectu. Su ser se agota en
ello. El ente de razón independientemente de la razón es un imposible.

Ente de razón no es lo mismo que ente posible. El ser posible es una suerte
de ente real.

El ente de razón se define por su imposibilidad de verdadera existencia.

De ahí que haya tantas especies de entes de razón cuantas sean las formas
de oposición al ser real.

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A las cosas que les puede oponer su negación.

Vista - ceguera La ceguera y el mal existen, pero su realidad


Bien - mal no es positiva, sino negativa. Como la falta de
ser tiene una cierta realidad (aunque
negativa) no se puede decir que constituya un
ente de razón. Es un ente real deficiente)

El ente de razón surge cuando se toma la falta de ser como un verdadero


ser. Siempre que concebimos la falta de algo absoluto (un absoluto
negativo) como si fuese un absoluto positivo suscitamos un ente de razón.

Una primera clase de entes de razón son las negaciones concebidas como
entes positivos. Por oposición al ser relativo (relaciones reales) surge la
segunda especie de ente de razón: la relación de razón. Se trata de una
relación que únicamente es para el entendimiento que las piensa, de modo
que si deja de pensarla deja de existir.

Las relaciones reales existen independientemente de que se las piense o no.


Por ejemplo, la relación de filiación, de un hijo respecto de su padre es real
y existe independientemente de que se la piense.

Las propiedades lógicas no son otra cosa que simples relaciones de razón.
El mismo sistema científico no es más que un tejido de relaciones de razón,
mera estructura ideal, que no tiene sentido fuera del entendimiento.

En suma: el objeto de la lógica son las relaciones de razón por virtud de las
cuales las cosas conocidas son intelectualmente enlazadas en el sistema
científico.

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LOS CONCEPTOS: NOCIÓN Y CLASIFICACIÓN.

El concepto o simple aprehensión

La simple aprehensión es el acto por el cual la inteligencia aprehende o capta


que una cosa es y qué es la cosa, sin afirmar o negar nada de ella.

Cuando la percepción sensible es ya completa, la inteligencia incide sobre


ella y penetra hasta la sustancia que manifiesta el conjunto de accidentes
que constituyen la percepción, captándola como realidad sustancial y como
esencia, es decir como universal singularizado aquí y ahora. Al captarla
como sustancia y como esencia, la capta también como ente, es decir, como
algo que es. Este es el inicio del proceso del conocimiento de la realidad,
que comprende tanto la abstracción como la conversio ad phantasmata (el
volver a la imagen).

El proceso de obtención de la idea (concepto) a partir de la imagen recibe


el nombre de abstracción. El concepto de una cosa es distinto de la imagen
de esa cosa: la imagen representa accidentes sensibles, singulares y
materiales, mientras que los conceptos representan la realidad inteligible,
universal, abstracta e inmaterial. La abstracción es el proceso de separar
una forma de las condiciones materiales que la concretan o individualizan.

La forma, fuera de su materia individual, sigue siendo la misma, pero se


encuentra en un estado distinto: se encuentra no como acto de una materia,
no como haciendo el árbol real ser árbol, sino haciendo el árbol real ser
entendido.

El entendimiento, al entender, forma en sí mismo una intención de la cosa


entendida, que es precisamente el concepto, el cual es semejanza de la cosa
conocida, por la cual y en la cual conoce la cosa misma. El concepto es el
signo en el que la mente contempla el objeto real. Nosotros no conocemos
conceptos, sino que gracias al concepto conocemos la realidad de las cosas.

El concepto, por abstracto que sea, no deja por eso de contener la materia
de las cosas sensibles. Lo que pertenece a la esencia específica de cualquier
objeto material, como una piedra, un hombre o un caballo, puede ser
considerado sin sus características individuales, las cuales no forman parte
de la esencia. Y en esto consiste el abstraer lo universal de lo particular, es
decir, en considerar la naturaleza específica independientemente de las
condiciones materiales de individuación, tales como su color, peso, tamaño,
olor, etc., las que sí están representadas en las imágenes. Pero la materia
pertenece a la naturaleza específica de los seres materiales: su esencia no
es sólo su forma, sino también la materia. Al formar el concepto de caballo

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o mesa, lo entiendo de manera abstracta, pero entiendo que, en la realidad,
siempre tiene un determinado color, tamaño, etc.

A este respecto, Santo Tomás distingue dos clases de materia, a saber, la


materia común y la determinada (signata) o individual. Es materia común,
por ejemplo, la carne y los huesos; e individual, esta carne y estos huesos.
Pues bien, el entendimiento abstrae la especie de la materia sensible
individual, no de la materia sensible común1.

El concepto (o idea) es lo que el espíritu produce o expresa en sí


mismo, y en lo cual capta o aprehende una cosa.

Carácter abstracto y universal de los conceptos.

Noción de abstracción.

La primera característica que se observa en los conceptos es que éstos son


abstractos, es decir, expresan la esencia de algo dejando de lado al individuo
y las condiciones materiales de individuación.

Abstraer es considerar un aspecto de las cosas, al margen de otros que en


la realidad están unidos. Es separar, en la consideración de la mente,
realidades que de hecho están vinculadas entre sí2.

Todo concepto es abstracto, en el sentido de que prescinde del singular, del


que se ha abstraído la naturaleza o esencia significada en esa noción. El
concepto de “hombre” prescinde de las características del hombre concreto
y singular (su tamaño, peso, color, figura, etc.).

Esto no significa que no conozcamos cosas concretas: las conocemos en la


medida en que nuestra inteligencia, después de concebir los conceptos,
vuelve a la imagen (conversio ad phantasmata), o sea, a la materia sensible
individual y entiende la naturaleza universal realizada en los singulares. Al
entender “este lápiz” concreto, estamos refiriendo el concepto universal de
“lápiz” a este objeto sensible que percibimos con los sentidos y que ahora
entendemos bajo la naturaleza común de lápiz.

1
Cfr. Jacinto Choza, Filosofía del Hombre II, 1982, pp. 20 y ss.
2
Cfr. Sanguineti, p.39.

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El conocimiento abstracto para ser perfecto debe acabar en un conocimiento
concreto. En la medida en que alcanzamos un conocimiento intelectual de
los singulares, al comprender cómo un individuo participa de una naturaleza
común, nuestras nociones abstractas se concretan, y nuestro conocer se
perfecciona, pues alcanza las cosas singulares, las únicas existentes.

Universalidad de los conceptos

En virtud de la abstracción, los conceptos tienen en la mente la propiedad


de ser universales. Una vez abstraída del ente concreto, la esencia o
naturaleza (lo que una cosa es) es un contenido inteligible común a muchos
singulares: es universal. Así “hombre” es una noción aplicable a todos los
individuos de la especie humana.

Para comprender mejor esta doctrina, señalemos que pueden distinguirse


dos estados de la esencia: uno real y otro en la razón humana.

La esencia de las cosas puede considerarse según su ser en la realidad; por


ejemplo, la naturaleza del caballo en este caballo: es el estado real,
individualizado. O bien puede contemplarse en cuanto conocida o entendida,
donde tiene un modo de ser distinto del que tiene en el individuo singular:
abstracta y universal.

La Lógica estudia la universalidad de los conceptos, la cual consiste en una


pura relación de razón, que les afecta en cuanto naturalezas conocidas
intelectualmente, y que tienen su término en las cosas concretas que
realizan el universal. Al reflexionar sobre nuestros conceptos, descubrimos
en ellos propiedades que la esencia adquiere según su ser en la mente y
que de ninguna manera se pueden atribuir al singular: la universalidad y la
predicabilidad. Así, los universales expresan la naturaleza real de las cosas,
pero su carácter de universalidad procede de la mente: como universales
existen sólo en el pensamiento.

El concepto universal, precisamente por ser universal, es predicable de


muchos. Este fenómeno lógico se basa, como es natural, en una realidad
ontológica: no en el hecho de que exista la especie “hombre”, “camello” o
“planta”, como algo subsistente, sino en que se da realmente una forma
(naturaleza o esencia) que es en muchos, que se encuentra participada por
muchos sujetos. Esto es lo que significa etimológicamente la palabra
«universal»: unum in diversis, algo uno en varios.

La universalidad lógica es una propiedad de los conceptos humanos


por la que éstos resultan predicables de muchos individuos.

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Clasificación de los conceptos.

Se pueden dividir o clasificar los conceptos desde el punto de vista de la


manera en que el contenido es presentado por ellos:

1) En relación con la significación de la esencia;


2) Según su comprehensión; y
3) Según su extensión.

1) Con relación a la significación de la esencia, los conceptos pueden ser:


claros, imperfectos o vagos.

Claros: cuando significan la esencia con precisión, aunque sea de modo


imperfecto y limitado. Sabemos con claridad qué es una puerta, una mano,
o un acto como robar o mentir, y por eso, podemos afirmar con certeza, por
ejemplo, que “he mentido” o “no he mentido”; si nuestros conceptos fueran
tan imperfectos que nos impidieran emitir juicios determinados, no
podríamos conocer la verdad.

Imperfectos: en el sentido de que reflejan una realidad adecuadamente,


pero a la vez con imperfección, porque la realidad es mucho más rica. Así
sucede sobre todo con nuestra idea de Dios, y por eso hemos de acudir a la
analogía, las negaciones, etc.

Vagos, de modo que no permiten juzgar con determinación. Por ejemplo,


alguien puede tener una idea muy vaga del significado de aminoácidos,
hiperbólico, turbina.

2) Según su comprehensión se dividen en simples y complejos.

Simples: cuando los conceptos -las unidades de significación- no pueden


descomponerse en un elemento inferior sin dejar de significar. Por ejemplo,
“hombre” (simple in re et voce) o “animal racional” (simple in re, non voce).
Sólo comprende una esencia, aunque dicha esencia tenga una
comprehensión muy rica y sea susceptible, por tanto, de descomponerse en
múltiples elementos.

Complejo: cuando lo significado es una unidad de aspectos distintos entre


sí, por ejemplo, “hombre grande” (complejo re et voce); gigante, adulto,
filósofo (complejo re, non voce). El concepto contiene varias esencias u
objetos de inteligencia. También cuando el objeto de consideración
conceptual implica referencia a otro, no se puede prescindir absolutamente

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del otro. Ese otro está presente implícitamente: lo ñato no se puede
entender sin el concepto de nariz; o pie sin el concepto de animal; o padre
sin referencia al hijo.

3) Según su extensión un concepto puede ser: singular, particular o


universal.

A este respecto, debemos advertir primero que un concepto abstracto es


siempre universal. Pero puede ser considerado sólo en una parte de su
extensión.

• Es universal, cuando es tomado en toda su extensión: “todo


hombre”, y también “ningún hombre”.
• Es particular, cuando su extensión se reduce a un modo
indeterminado, o sea que es tomado en parte de su extensión: “algún
hombre”; “algunos libros de este armario”.
• Un concepto es singular cuando su extensión se reduce a un
individuo: “este hombre”, Pedro, la luna, el Banco de Chile.

Ejercicio. Conceptos universales, particulares y singulares

Indique cómo están tomados los siguientes conceptos, ¿universal o


particularmente?

Sócrates. Los árboles de la plaza. Algunos trabajadores de las minas en


Chile. Los caballos de carrera. Los árboles. La velocidad. La gratitud. La
batalla de Iquique. Algunas flores. Pedro anunció que irá.

Los predicables

En torno al concepto ha aparecido ya la propiedad lógica de la universalidad


y también otra, que se deriva de la universalidad, que es la predicabilidad.

Lo que se llama predicabilidad no es otra cosa que la propiedad del concepto,


por virtud del cual éste es atribuible a una pluralidad de objetos. El universal
“hombre” no solo puede concebirse como una naturaleza realizada en todos
los hombres, sino también, y justamente por eso, como un atributo
predicable de ellos. Su universalidad es el fundamento de su predicabilidad.

La división de los universales puede hacerse teniendo en cuenta los modos


o tipos de ser, esto es, atendiendo a las cosas tal cual son en sí mismas e

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independientemente de toda propiedad lógica que puedan revestir en
nuestra mente: éstos son los predicamentos, tema que no corresponde a
esta asignatura. O bien, atendiendo las varias modalidades de ser universal
y atribuible, es decir, atendiendo a las naturalezas reales en cuanto ya están
abstraídas y revestidas de las propiedades lógicas de la universalidad y la
predicabilidad.

La predicación lógica.

Debido a nuestro modo peculiar de conocer, en el ámbito del conocimiento


universal se produce una desmembración de las ideas (por ejemplo, animal
se divide en racional e irracional) y una jerarquización entre ellas.

Algunos conceptos se incluyen en otros (oro implica metal; libertad implica


voluntad), otros se dan en grupos de nociones opuestas (ceguera se opone
a vista; virtud se opone a vicio). Esto supone la existencia de unas relaciones
lógicas entre nuestros conceptos, que deben acomodarse siempre, a su vez,
a la complejidad de lo real.

Los conceptos universales significan alguna naturaleza de las cosas (un


quid), esencial o accidental. Tomando esa naturaleza o esencia como punto
de referencia (por ejemplo, la esencia “hombre”), podemos aproximarnos a
ella por medio de nuestros conceptos, de un modo más o menos
determinado. Con respecto a “hombre”, el atributo “animal” indica un
aspecto de su esencia; la “risibilidad” señala una consecuencia necesaria de
la esencia (todo hombre es risible); la “blancura” de la piel se refiere, en
cambio a algo que no procede necesariamente de tal naturaleza (no todo
hombre es blanco).

De un hombre podemos decir que es blanco, animal o un ser risible, con


capacidad de reírse. Pues bien, blanco, risibilidad, animal... son
predicaciones lógicas (desmembraciones mentales que hemos hecho) del
concepto “hombre” al considerar un aspecto u otro de los seres reales.

Se llaman predicables a los distintos modos de atribuir un concepto a un


sujeto, con relación a alguna característica suya. “Blanco”, por ejemplo, es
accidente respecto a “hombre”, pero es propiedad específica de “nieve”;
“color” es el género en el que se sitúa el “blanco”; “medir entre 1.50 mt y
2.0 mt” es accidente respecto de “rojo”, pero podría ser propiedad del
tamaño específico del hombre adulto.

El predicable incluye, pues, una relación con otro concepto, porque le


pertenece como género, especie, propiedad específica, propiedad o
accidente. Así, un concepto se dice genérico respecto a otros conceptos

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específicos, pudiendo ser a la vez especie de otras nociones genéricas, y
accidente de otros ulteriores conceptos. El último término de referencia es
el individuo: género, especie, etc., se predican del individuo, y éste no se
predica de nada.

Los predicables son, pues, tipos de universales desde el punto de vista de


su predicación. Esto no significa que sus significados no sean reales: cuando
decimos que “Ernesto es profesional”, o que “Ernesto es médico”, hacemos
afirmaciones reales; sin embargo, la primera frase es genérica, y la segunda
es específica.

Predicables esenciales y accidentales.

Existen dos tipos de predicables: uno, los esenciales; y otros, los


accidentales.

a) Predicables esenciales.

Los predicables esenciales son aquellos que predican la esencia de un sujeto,


total o parcialmente. Y estos son: la especie, el género y la diferencia
específica.

La especie, es el predicado que contiene la esencia.

La especie es el predicable que significa la esencia completa del individuo,


incluyendo así la totalidad de sus rasgos definitorios. Conviene a todos los
individuos que caen bajo la misma y sólo a ellos: por ejemplo, la especie
“hombre”, “león”, “ciprés”, etc.

El género

Cuando el predicado se refiere a una parte de la esencia del sujeto, pueden


darse dos casos: el género y la diferencia.

Es el predicable que indica una parte de la esencia común a otras especies,


como por ejemplo, que “Pedro es viviente” o que “los pinos son vegetales”.
El género (“viviente”, “vegetal”) es una predicación esencial, que se ha
obtenido por abstracción no sólo a partir de muchos individuos, sino de
muchas especies que convienen en algo común, como cuando abstraemos
de las diferentes especies de animales el concepto genérico de “animal”.

La diferencia específica

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Es el predicable que significa la característica propia de la especie, que la
distingue de otra. El hombre, por ejemplo, tiene en común con el caballo o
el asno el hecho de ser animal, dotado de vida sensitiva, pero se distingue
de estas especies por su racionalidad, que viene a ser como el constitutivo
diferenciante o el rasgo más esencial de su especie, aquello por lo que es
hombre y no cualquier otro tipo de animal.

Advertencia: los predicables esenciales no se atribuyen solamente a la


sustancia, sino también a los accidentes. También los accidentes tienen una
esencia por la que son lo que son; así también hay diferentes tipos de
accidentes que se pueden descomponer lógicamente en géneros, especies
y diferencias. Por ejemplo, eso pasa con el color. El color es un término
genérico, pues hay diversas especies de color: rojo, amarillo, azul, etc. Las
virtudes, por ejemplo, son accidentes a los que podríamos referirnos
genéricamente, hablando de “virtud” en general, o de modo específico,
indicando alguna virtud determinada como “justicia” o “caridad”, que se
distingue de otras especies en base a sus diferencias específicas.

Ejercicios género y especie

Especie Género
La cama es un mueble
La espada es un arma
La paloma es un
El ciprés es un
El hierro es un
El triángulo es un
El amarillo, es un
Un veterinario es un
El escaleno es un
El aluminio es un
Una lavadora es un
Un rosal es un
Un ángel es un
Una mariposa es un
Una piedra es un

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Una ostra es un
Un niño es un
Un centauro es un

b) Predicables accidentales: “propio” y accidentes lógicos.

Además de los predicables esenciales, pueden atribuirse también a un sujeto


aspectos que se sitúan fuera del contenido propio de su esencia (hombre
cazador; un perro flaco). Estas características que no forman parte de la
esencia del sujeto pueden ser de dos tipos: Propio (propiedad o
accidente necesario), si la característica emana necesariamente de la
esencia (por ejemplo, el ser un ser orante, capaz de rezar), o accidente
lógico, si la característica en cuestión no emana necesariamente de la
esencia, sino que está presente únicamente de hecho (como el ser de piel
blanca, pues podría ser de raza negra o amarilla).

Propio (o accidente necesario).

La propiedad o “propio” es el predicable que indica algo que no es de la


esencia, pero que necesariamente se deriva de ella. Es un accidente
necesario (accidentaliter sed convertibiliter), que no puede faltar, pues
resulta con necesidad de la especie. Por ejemplo, “el hombre es risible”: la
risibilidad no es la esencia del hombre, pero se trata de una característica
necesaria de la naturaleza humana. Son propiedades del hombre la
educabilidad, la sociabilidad, el habla, el trabajo, su capacidad de rezar, etc.
Es propio de los niños ser de poca estatura, no tener experiencia, etc.

Algunas propiedades son exclusivas de la especie: otras son comunes a


varias especies. Determinadas propiedades se aproximan a la diferencia
específica, pues convienen a una naturaleza y sólo a ella (por ejemplo, la
risibilidad del hombre o la extensión dimensiva del ente corpóreo). No se
confunden con la diferencia específica, si no constituyen un aspecto
definitorio de la especie (así la risibilidad se remite a la racionalidad, que es
la verdadera nota definitoria del hombre). Claro está que muchas veces no
sabemos cuál es la auténtica diferencia esencial. Las propiedades comunes,
no exclusivas, convienen también a otras especies (por ejemplo, el oro tiene
la propiedad de ser amarillo, mas no exclusivamente); tomadas en grupos,
estas propiedades sirven para caracterizar una especie.

Las propiedades tienen gran importancia, porque muchas veces las


conocemos antes que la esencia, y nos sirven para llegar a ella. En muchos
casos, las propiedades específicas o individuales constituyen el medio para

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conocer más a fondo una especie, o el modo de ser de una persona.
Ejemplo: El color del plumaje de un pájaro puede indicar a qué especie
pertenece; el modo de hablar de alguien revela inmediatamente de quién
se trata.

Accidente lógico (o accidente contingente).

Es el predicable que indica una característica de un sujeto, que no resulta


necesariamente de su esencia. Por ejemplo, para el hombre es accidental
ser de raza blanca o negra, ser alto o bajo, rico o pobre, sano o enfermo,
soltero o casado. Se denomina accidente lógico debido a su carácter de
predicable, pero su vinculación con la esencia, lo mismo que ocurre con las
propiedades, es real: el que un médico sea aficionado a la música es un
hecho real.

Es un accidente contingente (accidentaliter contingenter), separable, pues,


aunque de hecho esté unido a la naturaleza de alguien, no es causado por
ella de modo necesario, por lo que podría carecer de él. Se incluyen también
aquellos que no tienen una causa permanente en el sujeto: el individuo es
y se entiende sin ese atributo (por ejemplo, que Pedro esté sentado o que
dé un paseo).

Por ejemplo: Pedro es un hombre alto y fuerte; y como animal racional, es


capaz de reír y de llorar.

En la proposición “Pedro es un hombre”, el predicable es la especie. “Es


animal”, género. “Es racional”, diferencia específica. “Es capaz de reír”,
propiedad o propio. “Es alto y fuerte”, son accidentes.

Comprehensión y extensión de los conceptos.

Sea el concepto “hombre”. Podemos discernir en este concepto cierto


número de aspectos inteligibles que, reunidos, lo distinguen de otro; por
ejemplo: substancia, cuerpo viviente, dotado de sensibilidad, racional. En el
concepto de animal, podemos discernir, igualmente, los elementos
inteligibles substancia, cuerpo viviente, dotado de sensibilidad. Llamamos
notas de un concepto los elementos o aspectos inteligibles que el espíritu
discierne en él y que necesariamente le pertenecen.

Llamaremos entonces, comprehensión de un concepto a su amplitud en


relación con las notas que lo caracterizan.

La comprehensión de un concepto se mide por el conjunto de sus


notas.

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Llamaremos extensión de un concepto a su amplitud en relación con los
individuos (o más generalmente, a los objetos del pensamiento) en los
cuales se realiza y que se agrupa en su unidad. De este modo ario se
extiende a todos los individuos de lengua indoeuropea; el concepto hombre
a todos los individuos provistos de un alma racional, el concepto animal a
todos los individuos capaces de sensación; el concepto cuadrado tiene
menos extensión que el concepto cuadrilátero, que a su vez tiene menos
extensión que el concepto polígono.

La extensión de un concepto se mide por el conjunto de objetos a


los cuales conviene

Ley general.

Siendo la comprehensión del concepto “animal” menor que el concepto


hombre, pues no se incluye la nota de racionalidad en él, su extensión será
mayor, pues el concepto animal conviene a los individuos con vida sensitiva,
sean estos racionales o irracionales. Igualmente, el concepto “polígono”, que
tiene más extensión que el concepto “cuadrilátero”, tendrá una
comprehensión menor que éste. Digamos de forma general que:

La extensión y la comprehensión de los conceptos están en razón


inversa: a mayor comprehensión, menor extensión y a menor
comprehensión, mayor extensión.

La extensión y la comprehensión de los conceptos deben entenderse


por relación a la esencia universal.

Es muy importante fijar desde ahora estas nociones de extensión y


comprehensión. El concepto presenta inmediatamente al espíritu una
esencia o naturaleza, y ésta es algo real, por tanto, lo que caracteriza
esencial y primordialmente el concepto como tal es su comprehensión, es
decir, el conjunto de notas constitutivas de la naturaleza presentadas por él
al espíritu. La extensión de un concepto no es más que una propiedad, que
supone antes de ella la comprehensión. Y la presupone porque todo
concepto tiene relación con lo real.

Conceptos superiores e inferiores

Todo hombre es animal, pero no todo animal es hombre. El concepto animal


está implicado en el concepto hombre, pues forma parte de sus notas

17
constitutivas, pero el concepto hombre no está implicado en el concepto
animal (no forma parte de sus notas constitutivas. Se dice así que el
concepto implicado es superior, pues tiene una extensión mayor y lo
contiene bajo él. Un concepto superior es respecto de sus inferiores como
un todo respecto de sus partes.

animal

hombre

hindú

Concepto más universal


o más general, o menos
Todo concepto particular ………………”Animal”
directo es
UNIVERSAL (uni-
versal como abs-
Concepto menos Universal,
tracto)
o menos general, o más
particular ………………”Hombre”

[Concepto reflejo del singular ………………………… “Este hombre”]

18
Universal y Particular
en relación al concepto tomado como sujeto
Universal y Particular
Con relación al concepto tomado en sí mismo

19
Ejercicios comprehensión y extensión

Organiza los conceptos de manera que:

En la pirámide el concepto de mayor comprehensión quede en la cúspide y


el de menor comprehensión en su base.

En la pirámide invertida, el concepto de mayor extensión quede en la


cúspide y el de menor en la parte inferior.

Conceptos: americano, animal, penquista, músico, ser vivo, artista, chileno,


hombre.

Comprehensión

mayor

menor

Extensión

mayor

Menor

20
El árbol de Porfirio

Existe un ejemplo clásico para ilustrar la ley de la extensión y la


comprehensión. Se llama el árbol de Porfirio. Consiste en un esquema en
donde se han colocado cinco ideas fundamentales y ordenadas de mayor a
menor extensión. Estas ideas son: sustancia, cuerpo, animado, animal y
hombre. Colocadas en columna vertical, forman el tronco del famoso árbol.
Además, las ramas están formadas por otros cinco pares de conceptos,
intercalados de la siguiente forma:

En primer lugar, nótese que, efectivamente, las ideas del tronco central
tienen mayor extensión a medida que se va ascendiendo en él. En
consecuencia, tienen también cada vez menor comprehensión. En efecto,
hay más vivientes que animales; y hay más cuerpos que hombres.

De arriba hacia abajo, el árbol de Porfirio puede leerse de la siguiente


manera: Todas las sustancias son materiales o inmateriales. La sustancia
material se llama cuerpo. La sustancia inmaterial se llama espíritu. Todos
los cuerpos son animados (con vida) o inanimados. Los cuerpos animados
se llaman vivientes. Los cuerpos inanimados se llaman minerales. Todos los
vivientes son sensibles o insensibles. Los vivientes sensibles se llaman
animales. El viviente insensible es el vegetal. Todos los animales se dividen
en racional o irracional. A los animales racionales los llamamos hombres. El
animal irracional se llama bestia. Los espíritus, los minerales, los vegetales,
las bestias y los hombres (extremos de las ramas de la derecha) son las
cinco clases principales de sustancias.

21
La definición.

Las relaciones entre géneros, especies y diferencias dan lugar a dos


operaciones complementarias, que pertenecen a la simple aprehensión y
que son como su coronamiento: la definición, por la que determinamos o
circunscribimos la especie, y la división, por medio de la cual un concepto
se desglosa en sus especies inferiores.

Noción de definición y tipos.

Definir es delimitar exactamente la comprehensión de un concepto, para


distinguirlo de los demás. O en otras palabras, es un término complejo que
expresa lo que es una cosa.

Término: porque es la expresión escrita u oral de una esencia pensada.


Complejo: compuesto de varias características.
Lo que es: porque concierne a la esencia de algo.

Tipos de definición.

Ahora bien, es posible distinguir tres tipos de definiciones: el primero, la


esencial (real); el segundo, la nominal, opuesto a la real; y un tercer grupo
de definiciones reales pero no esenciales: la descriptiva, la genética y la
causal. Veamos cada una de ellas.

a) Definición esencial.

La definición esencial es la definición real, la que expresa la esencia de una


cosa (especie); se hace enunciando el género próximo y la diferencia
específica. Responde a la pregunta ¿qué es esto? con la que interrogamos
por la esencia de algo que ya conocemos por experiencia, y que entendemos
confusamente, para llegar a un conocimiento más preciso y determinado.

¿Cómo lograr una definición esencial? La solución se deduce


inmediatamente de la teoría de los predicables, porque la esencia que hay
que definir es una especie. Para eso, en primer lugar, hay que situar la
cosa que va a definirse bajo algún género, porque el género es la
característica que comparte con otras esencias, es de algún modo el terreno
común: por ejemplo, si queremos definir la sabiduría, la incluiremos en el
género remoto “virtud”, y en el género próximo de “virtud intelectual”.
A continuación, procederemos a diferenciar la sabiduría de otras virtudes
intelectuales, como la ciencia o la prudencia, buscando el elemento
diferenciante, es decir, la diferencia específica, porque esta es la
característica que la hace diferente de cualquier otra, delimitando el propio

22
terreno. En el ejemplo que traíamos sería la virtud intelectual “por la que
conocemos las últimas causas de la realidad”.

Las definiciones se elaboran por observación. El modo de llegar a ellas se


basa en identificar las semejanzas y diferencias entre individuos, que
manifiestan sus géneros y especies: por ejemplo, para definir “deporte”,
primero buscamos su género, “actividades físicas del hombre”, que es
semejante a muchas otras actividades físicas como un paseo, un trabajo
manual, etc.; luego, buscamos en qué se diferencia de éstas, y advertimos
que lo constitutivo del deporte es su finalidad, el hecho de ser una actividad
física “destinada al desarrollo de las fuerzas corporales”.

b) Definición nominal.

Nominal: Cuando no se pretende decir qué es una cosa (definición real),


sino qué significa una palabra (por ejemplo, ¿qué se entiende por el término
especulación?).

Toda definición real es a la vez nominal, pero no a la inversa.

La necesidad de la definición real surge cuando ya conocemos una


naturaleza, pero queremos aferrarla mejor, con el recurso a la experiencia
y a una mayor intelección; por ejemplo, pretendemos saber exactamente
qué es prometer: es obvio que en este caso no tiene sentido acudir a una
definición nominal (como sería, por ejemplo, ponerse de acuerdo sobre el
sentido que damos a la palabra prometer) pues intentamos conocer una
esencia real, no el significado de una palabra. En cambio, la necesidad de la
definición nominal nace de la introducción de una nueva palabra en el
vocabulario, o de la ambigüedad de un término cuyo significado se quiere
precisar.

La definición nominal sirve, pues, para dar precisión al pensamiento, pero


no resuelve el problema del conocimiento de la esencia. Se opone a la
definición real por la sencilla razón de que no define una cosa, sino el sentido
de una palabra, lo que se logra, o bien por la etimología, o bien por el uso
corriente.

Aunque muy imperfecta, dicha definición no es despreciable. Es siquiera un


primer paso, una primera aproximación, y santo Tomás como Aristóteles,
recurre frecuentemente a ella para desbrozar el terreno al comienzo del
estudio.

23
Por encima de la definición nominal, hay dos clases de definiciones reales
que no son esenciales: una intrínseca, por medio de las propiedades; y otra,
extrínseca, por medio de las causas.

c) Definición descriptiva.

Se llama así a la definición que menciona las propiedades más notables, o


las partes constitutivas de algo. Por ejemplo, “el agua es una sustancia
incolora, inodora e insípida”, o “es un compuesto de hidrógeno y oxígeno”.
La definición descriptiva es intrínseca y se acerca a la esencia, pero sin
alcanzarla. La propiedad no es una característica esencial, pero emana
necesariamente de la esencia, de modo que basta para distinguir esta última
de cualquier otra; y además se verifica en todos los individuos que poseen
tal esencia. Esta clase de definición es la más utilizada por las ciencias de la
naturaleza.

d) Definición causal.

Consiste en definir una cosa, no en sí misma, razón ésta por la que se llama
extrínseca, sino por su causa. Ya sea por su causa eficiente, por ejemplo,
“la Odisea es un poema escrito por Homero”; “Es un Rubens” (una tela
pintada por Rubens), ya sea por su causa final, como, por ejemplo: “es un
ídolo” (una estatua para ser adorada), ya sea por su causa ejemplar, como,
por ejemplo: “una estatua de Napoleón” (hecha sobre el modelo de
Napoleón).

En las realidades prácticas u operativas (instrumentos, acciones, etc.), la


causa final o los efectos propios (radical y primarios) intervienen
esencialmente en la definición. “Cuchillo”, es un instrumento que sirve para
cortar.

e) Definición genética.

A la definición causal se aproxima la definición genética, que indica el modo


de producirse una cosa: “el bronce es una aleación de cobre, cinc y estaño”;
“el mulo es un híbrido de caballo y asno”.

Cualidades o reglas de la definición.

La definición esencial no necesita de regla alguna, porque su propia


definición hace las veces de regla: o se fija por el género próximo y la
diferencia específica, o sencillamente, no hay tal definición esencial.

24
Las demás se rigen por las reglas siguientes:

1) Breve.
2) Clara.
3) Precisa, no vaga y genérica. Es vago definir, por ejemplo, que trabajar
es “relacionarse con las cosas”.
4) Propia, que no confunda lo definido con una de sus especies, como
sucede al decir que “el triángulo es una figura de tres lados iguales”.
5) No circular, por contener en sus términos lo definido. Así, es incorrecto
definir la paz como “ausencia de guerra”, y la guerra como “ausencia de la
paz”.
6) Positiva, pues es inadecuado definir, por ejemplo, al ángulo equilátero,
como “el que no es isósceles ni escaleno”. Esta regla debe comprenderse
con ciertas restricciones. Si el objeto que se pretende definir es una
negación, la definición negativa es legítima, por ejemplo, cuando se refieren
a privaciones (“ciego es el que no puede ver”, o “mal es privación de bien”),
o realidades que no conocemos bien (“Dios es Infinito”, no tiene límites; “es
eterno”, no temporal; “inmenso”, no contenido en un lugar; “simple”, no
compuesto de partes).

La indefinición.

Finalmente, subrayemos un hecho importante: no es posible definirlo todo,


o, en otras palabras, hay términos indefinibles. Dice santo Tomás: «para el
hombre muchas especies son indefinibles» (cf. In Anal. Post., Lect. 34).

Si bien, la definición esencial es el tipo perfecto de definición, raramente se


consigue, porque es de experiencia que el hombre no alcanza a dar
definiciones propias de las especies naturales, de las cualidades más
elementales, etc., debiéndose contentar con aproximaciones descriptivas,
especialmente acudiendo al género próximo y a propiedades específicas:
“perro” se puede determinar, por ejemplo, como un mamífero que ladra,
fácilmente domesticable, etc. Las ciencias, las virtudes, los objetos
artificiales, los instrumentos, etc., por lo general pueden definirse con
exactitud.

Dice santo Tomás, que la causa por la que no conseguimos definiciones


perfectas es porque casi siempre ignoramos las diferencias. Por regla
general, debemos contentarnos con definiciones imperfectas. La razón
principal consiste en que la experiencia se refiere a individuos, y aun por
características externas, mientras que la definición concierne a la esencia.
Es posible ver varios diamantes e ignorar lo que es el diamante.

25
Ahora bien, el hecho de que las especies de la naturaleza no sean
susceptibles de una estricta definición esencial no significa que carezcan de
esencia, o que no las conozcamos de ningún modo; esta dificultad indica
sólo que las entendemos confusamente. Aunque debamos acudir a
descripciones por propiedades, todas esas características están unidas y
sustentadas por la naturaleza que es única.

Los términos indefinibles son, por una parte, los trascendentales y los
predicamentos (ente, bien, cantidad, cualidad, etc.), y por otra, los
individuos. Se tratan de una imposibilidad de principio: no pueden
encuadrarse en un género más alto. Los primeros podrán ser explicados con
mayor o menor acierto, y los segundos serán captados mediadamente bien,
pero ni uno ni otros podrán ser propiamente hablando, definidos. El caso de
los primeros es claro. Carecen de género próximo que pudiera diferenciarlos
mediante la adición de una diversidad específica. Por ejemplo, cuando
hemos dicho arriba que la sustancia es “aquello que es en sí”, no era una
definición en sentido estricto, pues, por encima de ella tiene únicamente el
ser, que no es un género. Otro tanto cabe decir de los demás predicamentos,
y con mayor razón aún, del ser y de sus propiedades.

Tocante a los individuos, debemos precisar que lo que es indefinible es la


individualidad del individuo, o el individuo en cuanto tal. Porque (en
principio) cabe perfectamente la posibilidad de definir la esencia de un
individuo. Lo que ocurre es que dicha esencia no lo define en su
individualidad, puesto que la comparte con los demás individuos de su
especie. ¿Por qué el individuo es indefinible? Porque, si bien tiene un género
próximo, la especie última carece, sin embargo, de diferencia específica. Lo
que equivale a decir que su comprehensión es infinita y, por consiguiente,
inagotable en el terreno de los conceptos. De ahí el adagio corriente en la
Escuela: individuum est inefabile.

26
Ejercicios de definición

Construir definiciones para los siguientes términos, haciendo corresponder


al definiendum un género y una diferencia apropiados:

Definiendum Definiens

Género Diferencia
1. soltero 1. vástago 1. hembra
2. banquete 2. caballo 2. macho
3. muchacho 3. hombre 3. casado
4. hermano 4. comida 4. no casado
5. niño 5. progenitor 5. muy grande
6. potro 6. oveja 6. muy pequeño
7. hija 7. hermano 7. joven
8. oveja 8. mujer
9. padre
10. gigante
11. muchacha
12. marido
13. cordero
14. yegua
15. enanito
16. madre
17. pony
18. carnero
19. hermana
20. porción
21. hijo
22. esposa

Construir una definición por género y diferencia específica de los siguientes


términos:

1. Autor 6. Novela
2. Puente 7. Pintura
3. Ciudad 8. Soltero
4. Isla 9. Río
5. Montaña 10. Teatro

27
La división.

• En general se llama división a la distribución de un todo en sus


partes. Un todo es algo uno que consta de elementos o partes. Y hay
varios tipos de todo y de partes y, por lo tanto, varios tipos de división.
La lógica considera el todo lógico y sus partes subjetivas.

• Una división lógica sería aquel género, un todo lógico, repartido en


sus especies, sus “partes subjetivas”.

Género: todo lógico.


Especies: partes lógicas (subjetivas).

• La división es la operación lógica por la que se distribuye un género


en sus especies.

• Visto así, la división lógica es una operación paralela a la definición.


Mientras, la definición es un análisis de la comprehensión, la división
es un análisis de la extensión.

La división consiste en pasar de un género a sus especies. Pero,


evidentemente, esta operación puede prolongarse, si cada especie obtenida
es considerada a su vez como un género y consiguientemente se la divide.
Esta nueva división recibe entonces el nombre de subdivisión.

En las ciencias de la naturaleza, particularmente en botánica y en zoología,


en las que el procedimiento es un momento importante del método, la serie
de divisiones y subdivisiones se llama clasificación. No obstante, a decir
verdad, una división cualquiera, tomada aparte, es ya una clasificación;
ambos vocablos son sinónimos, porque las partes son clases contenidas en
una clase más amplia y extensa.

Toda la dificultad de la operación consiste en hallar las diferencias que


distinguen entre sí a las partes. Podemos, al menos formular las reglas de
una división correcta:

1ª. Que sea completa, lo que no significa que deba necesariamente


descender hasta la especie última, sino que, a cada estrato o nivel, no deje
escapar ninguna parte.

2ª. Que sea exacta, es decir, que las partes sean distintas entre sí y
distintas del todo.

28
3ª. Que sea siempre bajo el mismo fundamento, es decir, que se efectúe
siempre bajo el mismo aspecto. Si se cambia de perspectiva en un momento
dado de la operación, ya no es lo mismo todo el que se divide (por ejemplo,
es incorrecto dividir los hombres en americanos y universitarios).

La división más rigurosa es la dicotomía, que consiste en dividir un género


en dos especies por la presencia o la ausencia de una misma característica.
Por ejemplo, la cantidad se divide en continua y discontinua; la sustancia,
en simple y compuesta; el cuerpo, en vivo y no vivo.

Este procedimiento es el más riguroso, porque se funda en la contradicción


que, como sabemos, no admite intermediarios. Pero no es posible
generalizarlo sin pecar de artificiosidad, de modo que, a pesar de su rigor,
o quizá a causa de éste, tiene mala reputación en filosofía.

Ejemplos:
Acutángulo
X sus ángulos Rectángulo
Obtusángulo
Triángulos
isósceles
X sus lados escaleno
equilátero
Cuadriláteros
Pentágono
Regulares Hexágono
Heptágonos
Nonágonos
Polígonos Decágonos

Irregulares

Gimnospermas
Con flores Angiospermas
Plantas
Musgos
Sin flores Helechos

29
LOS TÉRMINOS.

Si observamos la estructura del lenguaje veremos que éste consiste en un


conjunto de oraciones, que la lógica denomina proposiciones. A su vez, las
oraciones constan de palabras (en lógica, términos porque es el término
último de la descomposición de la oración), que son los elementos más
simples de las expresiones lingüísticas, dotados de significado.

El término es signo del concepto.

Siendo el hombre un animal social o político, no basta que sea capaz de


adquirir conocimientos de las cosas; es necesario que pueda expresar ese
conocimiento. De ahí el conjunto de signos convencionales que se llama
lenguaje. Las partes elementales del lenguaje dotadas de significado son las
palabras o términos.

La palabra o término es una voz convencional significativa de un concepto,


que a su vez es semejanza de la cosa.

Voz: es el aspecto material de la palabra, que permite su comunicación con


los demás hombres. Consiste en una emisión oral de sonidos como efecto
orgánico de las cuerdas vocales. En el caso de la escritura esta parte
material se constituye por la representación gráfica.

30
Convencional: es natural que el hombre se sirva de palabras para expresar
conceptos, pero que tales palabras signifiquen tales conceptos es una
decisión arbitraria del hombre.

Significativa de un concepto: el término escrito es el signo del término oral,


el cual significa el término mental o concepto, y el concepto es signo de la
cosa. Las palabras significan las cosas mediante los conceptos. El término
significa al mismo tiempo el concepto y la cosa, pero significa
inmediatamente el concepto, y mediatamente, mediante el concepto, la
cosa misma.

Términos concretos y abstractos.

Decimos que un término es concreto cuando implica un sujeto, aunque sea


indeterminado: “sabio” o “blanco”, por ejemplo. Y es abstracto cuando su
contenido es una forma o cualidad desprendida de todo sujeto: “sabiduría”,
o “blancura”, por ejemplo.

Propiedades de los términos.

Significación y suposición.

La significación es aquella noción genérica que trae delante de nosotros a


las cosas mismas. Es la propiedad de los términos

Una propiedad de los términos muy estudiada por los escolásticos es la


suposición (suppositio), que podríamos traducir por “suplencia” o
“acepción” del término. La suposición no es la significación genérica de un
término, sin más; es dicha significación, pero referida por el pensamiento a
un tipo concreto de realidades. Se llama así porque cuando hablamos, en
vez de traer delante de nosotros las mismas cosas, se traen una serie de
términos que “suplen” por ellas, o están en lugar de ellas. Por ejemplo,
obsérvese el siguiente caso:

Dios es omnipotente
Dios es monosílaba

Ejemplo de por qué es importante tener en cuenta la suppositio:

Caballo tiene tres sílabas.


Rocinante es un caballo.
Por lo tanto, Rocinante tiene tres sílabas.

31
Términos unívocos, equívocos y análogos.

Los conceptos que se predican de sus sujetos en el mismo sentido se llaman


unívocos. Animal se dice de manera enteramente idéntica tanto del caballo
como del lobo, y lobo se predica sin variaciones para cada individuo de la
especie: un mismo modo de ser impone un mismo modo de significar.

Otros ejemplos: hidrógeno, nicotina, candado, ética, respirar, exacto,


salario, religión.

Un término es equívoco cuando puede ser atribuido a diversos sujetos en


sentidos completamente diferentes; por ejemplo, el nombre de can atribuido
al animal y a la constelación. Por ejemplo, el término piloto puede referirse
a quien dirige un vehículo, a una llama que permanece encendida en un
calentador de agua o a un departamento terminado y amoblado que puede
ser visitado. Dicho de otra manera, es equívoco un término cuando tiene
varios significados completamente diversos, aunque la palabra usada sea la
misma. También es el caso de “cuarto” puede designar un número ordinal,
o una habitación.

La equivocidad es exclusiva de los vocablos, y se funda en el carácter


convencional del lenguaje: no hay conceptos equívocos, porque un mismo
pensamiento no puede representar dos cosas completamente distintas.

Otros ejemplos:

• Gato (el animal y el artefacto mecánico para elevar cosas pesadas)


• Cólera (enfermedad e ira)
• Sierra (elevación del terreno y artefacto para cortar madera)
• Calle (forma verbal de ‘callar’, carretera de cemento)
• Lista (conjunto ordenado, y mujer inteligente)
• Muñeca (juguete y parte del cuerpo)
• Vela (forma verbal de ‘velar’, tubo de cera para iluminar)
• Capital (suma de dinero y unidad geográfica-política de un país)
• Mora (esposa de un moro, fruta, nombre de mujer)
• Fuente (la construcción y el lugar de donde se obtuvo una
información)
• Frente (primera línea de combate y parte del cuerpo)
• Consejo (recomendación y órgano de gobierno)
• Ratón (el animal y el periférico del computador)
• Cura (sacerdote y elemento para sanar)
• León (el animal y la región geográfica)
• Armando (gerundio del verbo armar, y nombre propio)
• Bota (forma verbal de botar y prenda de vestir los pies)

32
• Orden (colocación adecuada y mandato a cumplir)
• Amo (dueño y conjugación del verbo amar)
• Parábola (la figura geométrica y el relato con enseñanza)

Fuente: https://www.ejemplos.co/ejemplos-de-palabras-equivocas-univocas-
y-analogas/#ixzz5eC6PuvMo

Conceptos análogos son los que se predican de sus sujetos en un sentido


que en parte es idéntico y en parte es diverso (cf. S. Th. I, q. 13, a.5).
“Bien”, por ejemplo, no quiere decir lo mismo cuando se usa para designar
un bien económico, moral o filosófico. “Libertad” no significa lo mismo
cuando se habla de “libertad moral”, “libertad sindical”, “libertad de
enseñanza”, aunque esas expresiones comparten entre sí alguna unidad de
significado.

La analogía y sus tipos.

La analogía es un modo de predicabilidad según la cual un cierto predicado


se atribuye a distintos sujetos, parte en el mismo sentido y parte en sentidos
diversos.

La analogía equivale a la semejanza de los sentidos con que una misma


palabra (o noción) se aplica a varios sujetos. Las cosas que son semejantes
entre sí, en parte coinciden y en parte difieren. Así, predicar analógicamente
una palabra es hacerlo afirmando que en algo convienen y en algo difieren.

Analogía de proporcionalidad. Es la semejanza relativa o de relaciones. Es


la semejanza que se da entre relaciones y comparaciones de unas cosas
respecto de otras. Así llamamos doble a la relación que hay entre 2 y 4 y
también a la que hay entre 8 y 16.

Analogía de proporcionalidad propia. Cuando lo significado se realiza


propiamente en las relaciones semejantes que guardan entre si varios
términos comparados de dos a dos. Por ejemplo, el término conocimiento
que entraña cierta relación entre las diferentes facultades de conocer y sus
objetos. Así se dice que: la vista se comporta respecto a los colores (de
modo semejante) o como, el oído respecto de los sonidos, o como, la
memoria respecto de los recuerdos, o como, el intelecto respecto de las
esencias. En todos estos casos se habla de conocimiento, pero no de modo
unívoco sino de modo análogo.

Otros ejemplos: el sol ilumina a la tierra de modo semejante como los


faroles iluminan el camino (semejanza en la función iluminante); las espinas

33
son para los peces lo que los huesos son para los mamíferos (semejanza en
la constitución corporal); el principio de materia prima es para la forma lo
que la madera es para un armario; la inteligencia es para Dios lo que la
inteligencia es para el hombre... En todos estos casos no hay una relación
de igualdad; sólo de proporción.

Analogía de proporcionalidad metafórica. La tenemos cuando lo significado


por el nombre análogo se realiza propiamente en una relación entre dos
términos, pero impropiamente (metafóricamente) en otra u otras
relaciones, también entre dos términos. En el primer caso la relación atañe
a la totalidad de la esencia, mientras que, en el segundo, solo a algunas de
sus características. Por ejemplo, al decir “nuestras vidas son los ríos que
van a dar a la mar, que es el morir”. La relación entre nuestras vidas y el
morir es de algún modo semejante, pero no en todo, a la relación entre los
ríos y el mar. Tomando dos ejemplos usados por santo Tomás, el nombre
“león” es comunicable metafóricamente a aquellos seres cuya naturaleza
participa de algunas propiedades de la naturaleza propia del león como la
fortaleza o la audacia (recuérdese que a un ex presidente de Chile se le
llamaba “el león de Tarapacá”); y se puede decir metafóricamente que “un
hombre es Aquiles” en cuanto hay en él alguna de las cualidades propias del
héroe griego.

Del mismo modo hay una analogía de proporcionalidad metafórica cuando


hablamos del pie de la montaña o de la escalera o de la lámpara, en
comparación con la función de apoyo del pie de un animal.

Analogía de atribución. Algo se predica de varios con analogía de atribución


si se dice de alguno de ellos en plenitud y de los demás por participación o
de un modo derivado.

En la analogía de atribución siempre hay un significado central y único que


organiza los demás significados. Por ejemplo, el término sano se aplica como
analogado principal al animal, que es el que propiamente posee la salud y
por analogía, analogados secundarios, llamamos sano al alimento o al clima
que la conserva o al color que la manifiesta o a la casa donde se recupera.
Se llama de atribución esta analogía porque una noción que primariamente
de dice de algún ente, se atribuye por derivación a otros.

Analogía de atribución extrínseca. Es aquella en la cual lo significado por el


nombre análogo se realiza intrínsecamente en uno solo de sus analogados,
el principal, mientras que, en los otros, en los secundarios, no se realiza en
absoluto, aunque se les aplique ese nombre análogo en base a ciertas
relaciones que dichos analogados guardan con el principal. Ej. santo, sano,
militar. Por ejemplo, el término militar tiene como analogado principal a la

34
persona que ejerce dicha actividad. El término se utiliza con analogía de
atribución extrínseca cuando se refiere a una academia militar o a un camión
militar.

Analogía de atribución intrínseca. Es aquella en lo que lo significado con el


nombre análogo se realiza intrínsecamente en todos los analogados, aunque
con orden de prioridad y posterioridad. Así, hay un analogado (el principal)
en el que lo significado se realiza de manera plena y originaria y hay otro u
otros analogados en los que lo significado se realiza de manera deficiente y
derivada. Por ejemplo, el bien que se realiza plena y originariamente en el
fin y de manera deficiente y derivada en los medios.

Esta distinción es importante en filosofía, porque, aunque es verdad que


Dios es, la criatura es, la substancia es, el accidente es, el ser en acto es, el
ser en potencia es, el modo de ser en uno y otro caso es muy diferente.

El término conocimiento es un término análogo con analogía de atribución


intrínseca, pues los animales conocen y el hombre también conoce. En
ambos casos se da conocimiento verdadero, pero el conocimiento sensible
es esencialmente diferente del conocimiento intelectual.

Analogía de atribución intrínseca es metafórica cuando en el analogado


secundario cuando el nombre análogo expresa no la esencia entera a la que
se refiere el analogado principal, sino solo alguna de sus características. Por
ejemplo, la palabra espina: se atribuye según la totalidad de la esencia y
propiamente a las espinas de un rosal, pero solo metafóricamente a una
pena honda y lacerante. También la palabra burro se utiliza análogamente
cuando decimos “este hombre es un burro”.

Ejercicios con términos unívocos, equívocos o análogos

De entre los términos subrayados, indique cuáles son términos unívocos,


equívocos o análogos. Fundamente su repuesta.

• Escoge los libros que deseas entre los de matemáticas, filosofía y


literatura.
• Juan Carlos es rey de España. Isabel es reina de Inglaterra. El león es el
rey de la selva.
• El cabo de la Buena Esperanza fue iluminado por un cabo de vela,
encendido por un cabo náufrago.
• El humo del puro impide respirar aire puro.
• Juan, es un hombre valiente. Mi perro es valiente. El Ministro pronunció
un discurso valiente.

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• Dios es bueno, la creación es buena, mi madre es muy buena, dar
limosna es bueno y el helado de limón es bueno también.
• Menos mal que al ir de vacaciones llevábamos la gata, porque pinchamos
un neumático y tuvimos que usarla para levantar el auto.
• El Consejo de Ministros ya dio consejo al Presidente sobre este punto.
No se hable más, punto final.
• Armando Casanueva, está armando una casa nueva.
• Bota la bota, porque con esa rotura ya no sirve para nada.
• Perdona, pero este hombre es un burro.
• El santo de nuestro pueblo es san Francisco. Le hicimos una capilla que,
a pesar de ser un lugar santo y con imágenes santas y nos vándalos lo
destruyeron.
• El hijo de mi hermana tuvo un accidente de difícil y larga recuperación.
Todo esto ha sido una espina clavada en su corazón.

Importancia de la analogía en las ciencias, en la filosofía y en la


teología.

En la ciencia la analogía proporcional se emplea como instrumento de


investigación: un orden bien conocido puede servir de modelo para imaginar
o prever la estructura de un orden poco conocido (por ejemplo, el sistema
planetario sirvió como modelo analógico para representarse la estructura
del átomo, en cierta etapa de la física moderna).

La proporcionalidad interviene en la filosofía, pues sirve para comparar los


distintos modos de ser de los entes. Por ejemplo, así como el ente inanimado
es uno es también uno el viviente, pero de un modo superior.

Dentro de ciertos límites, puede estudiarse así las perfecciones de Dios en


comparación con las perfecciones de las criaturas: Dios es infinito y supera
inconmensurablemente a las cosas creadas; sin embargo, podemos atribuir
a Dios perfecciones creadas (el ser, la sabiduría, la belleza, etc.), siempre
que lo hagamos proporcionadamente, acomodándolas a su Infinitud. Y así
diremos que lo que es la ciencia para el hombre, eso es la Ciencia divina
para Dios, pero en un orden incomparablemente superior.

36
LÓGICA DE LA PROPOSICIÓN.

Naturaleza de la proposición3.

Hemos estudiado hasta aquí la primera operación de la mente, por la que


concebimos o formamos nuestras ideas, las unidades mínimas de
intelección. Una simple reflexión sobre el conocimiento nos demuestra, sin
embargo, que el concepto no es suficiente para entender: cuando pensamos
en “hombre”, la inteligencia queda como en suspenso, hasta pronunciar una
frase con sentido completo, como, por ejemplo, “el hombre es libre”.

Los conceptos son imperfectos porque la inteligencia humana no puede


captar en un solo acto aprehensivo todas las perfecciones de un sujeto. Nos
vemos obligados a proceder paso a paso, reuniendo nuestras aprehensiones
en una composición de razón –el juicio- que refleja la unidad real de las
cosas.

El juicio es la operación de la mente por la que componemos


conceptos atribuyendo una propiedad a un sujeto mediante el
verbo “ser”.

Juzgar consiste en reunir dos términos (“este hombre es bueno”), o en


separarlos (“este hombre no es bueno”), para expresar la posesión en acto
y efectiva de una propiedad por parte de un sujeto, o para excluir
positivamente esa posesión. La diferencia entre el “concepto complejo”:
“hombre bueno”) y el juicio: “el hombre es bueno”, radica en que en el
primer caso se considera un sujeto con un atributo, mientras que en el
segundo se capta la misma composición actual por la que ese sujeto está
poseyendo ese atributo.

De aquí resultan dos propiedades distintivas del juicio:

1) El juicio compone o divide según la unión o división real de las cosas.


2) En todo juicio se afirma explícitamente que algo es o no es.

Es evidente entonces que los conceptos se ordenan naturalmente al juicio,


que es el conocimiento intelectual definitivo. La simple aprehensión es como
una fase potencial del conocimiento, una preparación de la actividad
judicativa del intelecto.

3 Cfr. Sanguineti p. 97 et passim

37
Estructura del juicio4.

Ejemplo:

La virtud es laudable.
S P
cópula

sujeto predicado

Todo juicio contiene 3 elementos:

Sujeto (S): La virtud -- cópula (es): es -- predicado (P): laudable.

El Sujeto, en el orden lógico-gramatical, es el término que recibe la


atribución5, es decir, el concepto del cual se afirma o niega algo.

El Predicado, en el orden lógico, es lo que se atribuye al sujeto6, es decir, el


concepto que se afirma o niega del sujeto.

La Cópula: indica la afirmación o negación entre los conceptos separados.

En el juicio, la cópula es forma del juicio. Como el juicio no es simplemente


una yuxtaposición de conceptos, sino la afirmación de que un atributo se
compone en acto con un sujeto es esencial a la proposición perfecta que
conste de un verbo en modo personal. Aún las frases sin verbo, por elipsis
o por diversos motivos gramaticales, contienen implícitamente la función
verbal.

El verbo es la parte principal y más formal del juicio, pues señala el convenir
mismo del predicado al sujeto. A veces el predicado puede ser el mismo
verbo (“el pájaro vuela”).

El verbo “ser”.

4
Cfr. Sanguineti. p. 99)
5
En el orden real, el sujeto es un individuo, una parte suya, una especie, un grupo, un accidente sustantivado, etc.,
al que conviene la perfección predicada.
6
En el ámbito real, el predicado puede consistir en una esencia, cualidad, acción, movimiento, etc.

38
El verbo “ser” de alguna manera interviene en todos los juicios, como su
constitutivo esencial. El ser como cópula se emplea para significar el inherir
de un predicado, mientras que los demás verbos no necesitan acudir al ser
(“correr”, “amar”). En realidad, hay una correspondencia entre los verbos y
el esquema cópula ser-propiedad: teóricamente todo verbo es sustituible
por la fórmula ser esto, y viceversa. El lenguaje a veces permite estos
cambios, como por ejemplo, el ser en acción se dice actuar, el ser viviente
es el vivir, etc., mientras resulta artificial traducir leer por “ser lector”, y
claramente no se puede traducir ser azul por “azulear”. Ya hemos dicho que
el verbo indica el actuarse de una propiedad, y por eso siempre es sustituible
por el verbo ser, al menos para la lógica, precisamente porque actuarse es
el significado primordial del verbo ser.

Las tres funciones esenciales del ser de los juicios son: gramatical, lógica y
metafísica.

▪ Gramaticalmente el “es” de las enunciados o proposiciones desempeña


el oficio de cópula o enlace entre el sujeto y el predicado.
▪ Desde el punto de vista lógico, el “es” expresa la composición que hace
la mente entre el sujeto y el predicado.
▪ Desde el punto de vista metafísico (significado real), el verbo ser señala
la inherencia actual de una propiedad en un sujeto, fundamento de la
composición lógico-gramatical. Al decir, “la nieve es blanca”, el “es” está
significando la actualidad misma de la blancura, el hecho de que se da
actualmente: esto es lo que añade ser blanco al simple término blanco.

En muchos casos el “es” se limita a su función copulativa: cuando se trata


de proposiciones de razón, o en enunciados reales si se afirma una realidad
potencial, privativa, etc. Así, “el mendigo es ciego” contiene un “es”
puramente copulativo, ya que la ceguera no es un acto real.

Los sentidos del verbo “ser”7.

Puede decirse que el ser que se afirma en los juicios es analógico, pues tiene
muchos sentidos, tantos como modos de ser en la realidad.

En último término el ser de la proposición indica un tipo de actualidad, en el


modo de composición. Si la primera operación de la mente se dirige a la
natura simple y abstracta, la segunda operación mira al esse, que siempre
se da en composición en las cosas finitas.

7
Cfr. Sanguineti

39
La verdad en los juicios8.

Un juicio es verdadero cuando afirma que es lo que es, y que no es lo que


no es. La verdad de los juicios consiste en la adecuación del intelecto con
las cosas.

Se la llama verdad lógica, ya que se trata de una propiedad de la inteligencia


que en el acto de juzgar se adecúa a lo real.

Fundamento de la verdad de los juicios.

La verdad de la mente sigue al ser de las cosas, a la verdad ontológica que


consiste en la inteligibilidad propia de los entes (trascendental verum). La
verdad de los juicios se basa en el principio de no contradicción. “es
imposible que algo sea y no sea a la vez y en el mismo sentido”. Si la
realidad pudiera ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto, una
verdad cualquiera podría ser a la vez verdadera y falsa, lo que es absurdo,
imposible, contradictorio.

Los juicios de verdad.

Los juicios que dicen algo acerca de la realidad son verdaderos o falsos,
salvo los de futuro contingente que no son verdaderos ni falsos porque nada
autoriza a afirmarlos categóricamente. Diferente es el caso de que alguien
pronuncie juicios sin pretender afirmarlos como realidad, sino como mera
construcción de razón (narración de un cuento) o porque aún no pasa al
asentimiento (quizás…).

Pero, si se asiente, afirmando que algo es o no, su juicio solo admite dos
posibilidades: Verdadero o Falso.

Entre la verdad o falsedad no hay término medio, porque entre ser y no ser,
en el mismo sentido y a la vez, no hay término medio (principio de tercero
excluido).

Para que este principio se aplique es necesario que el sentido y la referencia


del juicio y de sus partes estén claramente determinados. “La mesa es roja”,
no es verdad ni falsedad mientras no se sepa a qué mesa nos referimos;
“esta teoría es relativa”, no es verdad ni falsedad mientras no se aclare el
sentido de relativa.

Casos especiales.

8
Cfr. Sanguineti pp. 105-109.

40
a) Juicios cuyo predicado admite un más y un menos. Pueden resultar
imprecisos, si falta aclaración sobre su alcance. “Esteban es
trabajador”. (mucho, algo, bastante). Cuando decimos que una
frase es aproximada queremos decir que la medida en que el P
afecta al S es imprecisa (mide 3m + o -), si el P admite grados. La
verdad no admite grados. Pero puede decirse que un juicio
aproximado es V o F.

b) La verdad de los juicios relativos. No hay verdades relativas. Hay P


relativos si incluye una relación: Juan está a la derecha de Pedro.
La verdad o falsedad de la proposición es absoluta.

No es posible que algo sea verdadero para un sujeto, y no lo sea


para otro (se violaría el propio de no contradicción).

Cuando se dice que algo es verdadero para unos y no para otros, ocurre
que el predicado es relativo, como suele suceder en juicios de posiciones o
distancias que dependen del estado del observador.

Tipos de proposiciones.

Se puede determinar las diversas clases de proposiciones de acuerdo con


varios tipos de división. Las proposiciones pueden ser, 1° proposiciones
simples o categóricas o proposiciones compuestas o hipotéticas, según las
diferentes clases de cópula, 2º proposiciones afirmativas o negativas, según
que la cópula “es” componga o divida, 3º proposiciones simplemente
atributivas o de inesse, o proposiciones modales, según que la cópula “es”
componga o divida pura y simplemente o que implique cierto modo en su
función de cópula que compone o divide, 4° proposiciones universales y
particulares, en razón de la cantidad, o de la extensión del sujeto.

En la presente Introducción a la Lógica nos detendremos en las


Proposiciones simples o categóricas9.

La proposición simple es aquella que se limita a componer o dividir un


atributo de un sujeto. Se dividen en afirmativas y negativas. Esta distinción
se suele denominar cualidad de la proposición.

Afirmativa: expresa que el predicado conviene al sujeto.


Negativa: expresa que el predicado no conviene al sujeto.

9
Cfr. Sanguineti. p. 112.

41
Otra división se establece atendiendo al grado de universalidad o extensión
del sujeto, a su cantidad: universal, particular y singular.

Universal: el sujeto es un término tomado universalmente, es decir, en toda


su extensión: TODO... o NINGÚN...

Particular: el sujeto es un término tomado particularmente, es decir, en


parte de su extensión: ALGÚN... “Algún reloj es de arena”.

Singular: si tienen por sujeto un individuo. Ejemplo, “Carmen es mi prima”.


Las proposiciones singulares son asimilables a las universales ya que entra
en juego en el aserto toda la extensión del sujeto.

▪ Si combinamos la cualidad y cantidad de las proposiciones, obtendremos


cuatro clases de proposiciones, designadas (arbitrariamente) por las
cuatro primeras vocales:

Universal afirmativa: A: Todo hombre es mortal.


Particular afirmativa: I: Algún hombre es docto.
Universal negativa: E: Ningún hombre es todopoderoso.
Particular negativa: O: Algún hombre no es virtuoso

La costumbre de designar con las cuatro vocales las respectivas


proposiciones es tomada de las formas verbales latinas:

AffIrmo
NEgO

▪ Cuantificación del predicado:

En la clasificación de las proposiciones en A – I – E – O se tomó sólo en


cuenta la cantidad del sujeto, ¿cómo se determina la cantidad del
predicado? La cualidad de la proposición determina la cantidad del
predicado. Dos leyes traducen este hecho:

En una proposición afirmativa, el predicado es particular, y


en una negativa, es universal.

42
Si digo, “los chilenos son valientes”, no quiero decir que los chilenos son los
únicos valientes que hay en el mundo, sino una parte de ellos. En
consecuencia, el predicado “valiente” está tomado particularmente.
En cambio, si digo: “ningún hombre es inmortal”, quiero decir que el hombre
está excluido de todas las categorías de seres llamados inmortales. El
predicado “inmortal” está tomado universalmente, es decir, en toda su
extensión.

Ejercicios de proposiciones universales y particulares

Identificar los términos de sujeto y predicado, e indicar la forma (si es


universal afirmativa o negativa, o particular afirmativa o negativa) de cada
una de las proposiciones siguientes:

1. Algunos historiadores son escritores sumamente dotados, cuyas obras


son como novelas de primera clase.

______________________________.

2. Ningún atleta que haya aceptado dinero por participar en torneos


deportivos es un aficionado.

______________________________.

3. Ningún perro que carezca de pedigree puede ser candidato a las cintas
azules en la exposición oficial de perros patrocinada por la American Kennel
Society.

______________________________.

4. Todos los satélites que se hallan actualmente en órbitas menores a las


diez mil millas son mecanismos muy delicados cuya construcción cuesta
muchos miles de dólares.

______________________________.

5. Algunos miembros de familias ricas y famosas no son hombres de riqueza


o fama.

______________________________.

43
6. Algunas pinturas elaboradas por artistas que son universalmente
reconocidos como maestros no constituyen obras de genuino mérito que se
conserven o merezcan ser conservadas en museos o expuestas al público.

______________________________.

7. Todos los conductores de automóviles que no conducen con sensatez son


temibles bandidos que amenazan las vidas de sus semejantes.

______________________________.

8. Algunos políticos que no serían elegidos ni para los cargos más


insignificantes son altos funcionarios designados por nuestro gobierno
actual.

_______________________________.

9. Algunas drogas que son muy efectivas cuando se las administra con
propiedad no son remedios seguros que deban figurar en todos los
botiquines médicos.

_______________________________.

10. Ningún hombre que no haya hecho ninguna labor creadora en las artes
es un crítico responsable en cuyo juicio podamos confiar.

_______________________________.

44
LÓGICA DEL RAZONAMIENTO.

El raciocinio es:

• La tercera operación de la mente.

• Es un movimiento de la mente por el que pasamos de varios juicios –


comparándolos entre sí- a la formulación de un nuevo juicio, que
necesariamente se sigue de los anteriores.

• Un acto de esta clase implica un movimiento progresivo del


pensamiento, o un discursus (discurso), y, por tanto, una sucesión de
momentos de antes y después.

• El raciocinio indica el acto psicológico o mental; el razonamiento es


la construcción lógica objetiva, llamada también discurso lógico.
Argumentación es la introducción de razonamientos en la discusión.

Estructura del discurso: premisas y conclusiones.

Un razonamiento es un conjunto de afirmaciones. Pero no todo conjunto de


afirmaciones es un razonamiento. Para que haya razonamiento es necesario
que una de las afirmaciones, llamada conclusión se derive de las otras,
llamadas premisas. Las premisas son enunciados que se toman como
elementos de juicio a favor de la verdad de la conclusión. Entonces, la
conclusión es la afirmación que se hace sobre la base de otras afirmaciones
(las premisas). Y las premisas son las que aportan pruebas o razones para
llegar a esa conclusión.

Ninguna afirmación es, en sí misma, una premisa o una conclusión.


"Premisa" y "conclusión" son términos relativos. Esto significa que no
existen premisas sin conclusión ni conclusión sin premisas. Además, una
afirmación puede ser premisa en un contexto y conclusión en otro, o una
conclusión de un razonamiento puede ser a la vez premisa de otro
razonamiento. ¿Cómo reconocemos en un razonamiento dado cuáles son las
premisas y cuál la conclusión? Es usual que los razonamientos contengan
expresiones que nos orienten en nuestra localización. Estas expresiones son
llamadas nexos o expresiones derivativas. Algunas indican la conclusión.
Otras indican las premisas. Por ejemplo, son indicadores de conclusión las
expresiones: por lo tanto, luego, por ende, en consecuencia. Son
indicadores de premisas: porque, pues, dado que, puesto que, ya que. Hay
que tener en cuenta que estas expresiones pueden no estar presentes en

45
un razonamiento. En ese caso, el contexto es de gran ayuda para advertir
dónde está la conclusión y cuáles son las premisas.

Cabe aclarar que un razonamiento puede tener sólo una o varias premisas.
Por ejemplo: Todos los chilenos son americanos (Premisa). Por lo tanto
(Nexo), algunos americanos son chilenos (Conclusión). A veces, alguna de
las premisas está implícita como en el silogismo: “Todo hombre es mortal,
por lo tanto, yo soy mortal”. Aquí la premisa implícita es “yo soy hombre”.
Por su parte, la conclusión puede hallarse al principio, en el medio o al final
del razonamiento.

En resumen, los elementos del razonamiento son: premisas, conclusión y


nexo. El nexo puede omitirse.

Ejercicios. Identificación de premisas y conclusiones

Dados los siguientes razonamientos, subraye la conclusión, encierre entre


corchetes [ ] las premisas y encierre entre paréntesis ( ) la expresión
derivativa:

• El ser humano es un animal social. Por lo tanto, tiene una tendencia natural
a vivir con sus semejantes y a interesarse por el bien común.

• Sólo a través de métodos coercitivos el ser humano es capaz de renunciar


a sus intereses privados y servir al prójimo, puesto que el ser humano es
naturalmente egoísta.

• Las personas que, desde pequeñas, son educadas para servir a sus
semejantes, lo hacen sin esfuerzo. En cambio, las personas que son
educadas para competir con los demás tienen serias dificultades para
comprender a quienes necesitan ayuda. En consecuencia, es la educación la
que nos hace ser egoístas o altruistas.

46
• Actualmente, la ciudad de Nueva York es la ciudad más segura de Estados
Unidos, entre las que tienen más de un millón de habitantes. Algunos
periodistas opinan que la reducción del delito en Nueva York se debe a las
duras políticas implementadas contra los delincuentes. Sin embargo, en otras
ciudades estadounidenses en las que no se aplican políticas tan duras,
también disminuyó considerablemente el crimen. En Estados Unidos hay una
sostenida mejora de la economía y un declive de los niveles de pobreza. Es
probable, entonces, que el factor principal de la disminución en la cantidad
de delitos sea la situación de bonanza económica que vive ese país desde
hace algunos años.

• Todos los países desarrollados invierten mucho dinero en investigación


científica. Nicaragua no es un país desarrollado, pues no invierte mucho
dinero en investigación científica.

El paso de las premisas a la conclusión es el punto clave del raciocinio, y


recibe el nombre de inferencia (illatio). En el raciocinio, la inteligencia realiza
una nueva composición, en virtud de la cual reúne dos proposiciones y,
advirtiendo su conexión, percibe la nueva verdad implícita en ellas.

El nuevo conocimiento que se obtiene como fruto del raciocinio se desprende


con necesidad del antecedente: las premisas son como la causa del discurso,
y la conclusión es el efecto propio.

Reglas fundamentales del raciocinio.

El nexo causal que une las premisas con las conclusiones lleva a formular
las dos siguientes leyes del razonamiento:

a) Si las premisas son verdaderas, las conclusiones necesariamente son


verdaderas.

b) Por el contrario, si las premisas son falsas, la conclusión puede ser tanto
verdadera como falsa (ex absurdo sequitur quodlibet). La conclusión
verdadera, como es obvio, lo es sólo accidentalmente.

Pluralidad en el modo de razonar.

La forma básica del raciocinio se basa en la relación de implicación y


oposición entre los conceptos, pues el hecho de que una perfección implique
una serie de perfecciones ulteriores, o excluya otras, da pie a ilaciones como

47
“X es hombre, luego es racional, y no es ángel, etc.”. Los silogismos de
relación constituyen un caso más complejo que da lugar a una forma
peculiar de razonar. Por ejemplo, «si Pablo es padre de Jorge, el hermano
de Pablo será tío de Jorge», lo cual se basa en la premisa general de que
«el hermano de alguien es tío de su hijo». El razonamiento no juega sólo
con conceptos, sino con proposiciones en las que aparecen los conceptos
que han de ser hilvanados. Se puede también razonar con proposiciones
compuestas, para inferir lo que se sigue de los valores de verdad o falsedad
de sus componentes (“si es A, es B; es A...”).

Los modos indicados tienen la característica de que en sus premisas hay un


elemento común que, sirviendo como mediador entre los demás términos,
permite relacionarlos (al decir “A=B, B=C, luego A=C”, se ve que la B común
permite afirmar que A=C).

Las inferencias que se establecen directamente a partir de otra premisa, sin


apelar a este recurso, son las inferencias inmediatas, es decir, una inferencia
donde una conclusión deriva de la posición de una sola proposición. Por
ejemplo: “todo hombre es mortal”, implica que “ningún hombre es inmortal”
o el ejemplo dado más arriba “todos los chilenos son americanos; por lo
tanto, algunos americanos son chilenos”. Estas inferencias son legítimas,
pero más que dar paso a proposiciones con un contenido conceptual nuevo,
originan fórmulas equivalentes, que dicen lo mismo de otro modo.

El silogismo.

Naturaleza del silogismo simple10.

El silogismo simple se define como un proceso lógico en el que de un


antecedente que relaciona dos términos con un tercero, se deduce
necesariamente una conclusión que une o separa los dos primeros términos.

El silogismo consiste en inferir que, si un sujeto S tiene una perfección M, a


la que conviene la perfección P, resulta que S tiene la perfección P. Existe
una característica “puente” llamada término medio, que permite hilvanar los
otros dos conceptos, que se llaman términos extremos. En la conclusión
aparecen los términos extremos, pero no el término medio:

10
Cfr. Sanguineti p. 133

48
La difamación es una injusticia
S M
premisas antecedente
La injusticia es un acto malo
M P

conclusión La difamación es un acto malo consecuente


S P

Estructura.

El silogismo está compuesto de premisas, que son el antecedente y una


conclusión, que es el consecuente. Además, del término medio y de los
términos extremos menor y mayor.

Términos extremos: se llaman así los dos términos unidos a título de


sujeto y predicado en la conclusión. Y como el predicado tiene normalmente
una mayor extensión que el sujeto, se ha convenido en llamar al predicado
de la conclusión: término mayor (T), y el sujeto de la conclusión término
menor (t). El término al cual está unido cada uno de estos dos extremos T
y t en el antecedente, que es el medio o razón de su unión en la conclusión,
se le llama: término medio (M).

Premisas: se llaman así a las dos proposiciones que componen el


antecedente, y cada una de las cuales une uno de los extremos al término
medio (M). La que contiene el término mayor (T), se llama Mayor. La que
contiene el término menor (t) se le llama Menor.

M T
Todo hombre es mortal (Premisa mayor)
Antecedente
t M
Pedro es hombre (Premisa menor)

t T
Consecuente Luego Pedro es mortal (Conclusión)

Está claro ahora que la identificación de Pedro y de Mortal entre sí gracias


al término medio (M) “hombre” sólo es posible porque “hombre”, que

49
comunica “mortal” a Pedro, contiene mortal en su comprehensión y a Pedro
en su extensión.

El fundamento de la inferencia

El fundamento real de la inferencia está en el hecho de que lo que posee


una perfección, posee todo lo implicado propiamente (per se) en esa
perfección. Este es el esquema general y más sencillo que la mente sigue
en cualquier razonamiento. Este principio también puede formularse desde
el punto de vista de la extensión de los conceptos. El enunciado
correspondiente se denomina dictum de omni, dictum de nullo y tiene dos
partes:

a) lo que se predica universalmente de algo, debe predicarse de todo lo que


se contiene bajo ello (dictum de omni). Si mortal es una propiedad de
hombre, todos los sujetos hombre son mortales.

b) lo que se niega universalmente de algo, debe negarse de todo lo inferior


a ello (dictum de nullo). Si ningún hombre es inmortal, Pedro tampoco lo
será.

Todas las propiedades de los vivientes, por ejemplo, deben afirmarse de los
hombres, porque “hombre” se sitúa dentro del universal “viviente”.

T
M
(Mayor) Todo hombre (M) es mortal (T), es decir,
Hombre íntegro forma parte de la extensión de
Mortal

T
M
(Menor) Pedro (t) es hombre (M), es decir, Pedro t
forma parte de la extensión de Hombre.

(Conclusión) Luego Pedro(t) es mortal (T), es decir, T


Pedro forma parte de la extensión de mortal. M
t

50
Estando el círculo mediano contenido en el grande y
el pequeño en el mediano, el pequeño está contenido
en el grande.

Reglas del silogismo simple11.

A partir de la naturaleza del silogismo simple, se pueden establecer


algunas reglas prácticas para su correcto uso. Son las siguientes:

1. El término medio debe tomarse siempre en el mismo sentido: de lo


contrario, el silogismo constaría de cuatro términos en vez de tres, y
nada podría concluirse.

2. El término medio debe usarse, al menos una vez, en toda su


universalidad, para que realmente ejerza su función mediadora: del
hecho de que «Pedro es hombre» y de que «Juan es hombre», no se
deduce que «Pedro es Juan».

3. Los extremos no pueden poseer en la conclusión más universalidad


que en las premisas.

4. La conclusión sigue a la premisa más débil, que es siempre la premisa


particular, negativa, contingente, probable, dudosa, etc. Esto significa
que, si en el antecedente una proposición es universal y la otra
particular, se obtendrá un juicio particular; si se parte de una premisa
afirmativa y otra negativa, la conclusión será necesariamente
negativa; etc.

5. Nada se sigue de dos premisas particulares: una de ellas debe ser


universal, para que el término medio pueda efectivamente unir los
otros extremos.

6. Nada se sigue de dos premisas negativas, pues si el término medio no


conviene a ninguno de los extremos, éstos no pueden convenir entre
sí.

11
Cfr. Sanguineti p. 135

51
Figuras y modos12.

Figuras son las formas que reviste el silogismo según la posición que el
término medio ocupe en las premisas. Caben cuatro figuras:

1a figura 2a figura 3a figura 4a figura


suj.-pred. pred. – pred. suj. – suj. pred. – suj.

Mayor M es P P es M M es P P es M
Menor S es M S es M M es S M es S
Concl. S es P S es P S es P S es P

Modos son las configuraciones de cada figura, según que las premisas sean
A, E, I, O. Las combinaciones posibles para cada figura son 16 y dado que
son cuatro figuras el número total de combinaciones posibles son 64.

Mayor AA A A E EE E I I I I OOOO
Menor AE I O A EI O A EI O A E I O

Sin embargo, según las reglas de la correcta deducción, sólo 19 casos son
lícitos. Los lógicos medievales los denominaban con reglas mnemotécnicas:
cada caso legítimo recibe un nombre cuyas tres vocales indican el tipo de
proposición de la premisa mayor, la menor y la conclusión. Por ejemplo,
Barbara indica que partiendo de dos premisas A-A, se concluye A. Los modos
que concluyen son:

1ª figura: Barbara, Celarent, Darii, Ferio.


2ª figura: Cesare, Camestres, Festino, Baroco.
3ª figura: Darapti, Felapton, Disamis, Datisi, Bocardo, Ferison.
4ª figura: Bamalip, Camenes, Dimatis, Fesapo, Fresison.

12
Cfr. Sanguineti p. 138-139

52
Algunos ejemplos:

Barbara 1ª fig.
A Toda virtud es buena Todo M es T
A Toda justicia es virtud Todo t es M
A Toda justicia es buena Todo t es T

Celarent 1ª fig.
E Ningún mamífero es pez Ningún M es T
A Todo vivíparo es mamífero Todo t es M
E Ningún vivíparo es pez Ningún t es T

Cesare 2ª fig.
E Ninguna utopía es realidad Ningún T es M
A Toda verdad es realidad Todo t es M
E Ninguna verdad es utopía Ningún t es T

Baroco 2ª fig
A Todo patriota es valiente Todo T es M
O Algún soldado no es valiente Algún t no es M
O Algún soldado no es patriota Algún t no es T

Ferison 3ª fig
E Ningún sofista es creíble Ningún M es T
I Algún sofista es abogado Algún M es t
O Algún abogado no es creíble Algún t no es T

Felapton 3ª fig
E Ninguna madre es egoísta Ningún M es T
A Alguna madre es impaciente Algún M es t
O Algún impaciente no es T egoísta Algún t no es

Los silogismos de las figuras 2a, 3a y 4a, pueden reducirse siempre a


los de la 1a, en base a mecanismos de conversión de las proposiciones
y conmutación de las premisas (las consonantes de los términos
mnemotécnicos indican estas operaciones).

53
Ejercicio. Completación de silogismos

1. Dados los siguientes silogismos, sacar la conclusión y determinar a


qué figura y modo pertenecen:

Figura Modo

1. Todo hombre es inteligente. ____________________

Todo hombre es mortal. ____________________

2. Todo pez es nadador ____________________

Algún vertebrado es pez ____________________

3. Algunos hombres son trabajadores ____________________

Todos los trabajadores son fuertes ____________________

Ejercicio. Explicitación de figura y modo

Hemos visto que sólo un número reducido de formas silogísticas


respetan todas las reglas y son, por lo tanto, válidas:

1ª fig.: Barbara, Celarent, Darii, Ferio, etc.

Utilizando las letras t, T y M se pueden hacer explícitas las diferentes


formas de silogismo. Por ejemplo:

El silogismo BARBARA El silogismo CESARE


se hace explícito así: se hace explícito así:

Todo M es T Ningún T es M
Todo t es M Todo t es M
Todo t es T Ningún t es T

54
Haga explícitas las siguientes formas de silogismo (utilizando las
letras t, T y M):

DARII

BAROCO

FERIO

FELAPTON

Ejercicio de identificación de silogismos correctos e incorrectos

Indique si los siguientes silogismos son correctos o no. En caso de que


no lo sean señale si transgreden alguna de las reglas del silogismo.

a) Animalidad es un término abstracto


El hombre frecuentemente cede a su animalidad
Luego, el hombre frecuentemente cede a un término abstracto

b) Animalidad es un término abstracto


El hombre frecuentemente cede a su animalidad
Luego, el hombre frecuentemente cede a un término abstracto

c) Todos los pájaros vuelan


Todos los pájaros son animales
Luego, todos los animales son pájaros

55
d) Todos los pájaros vuelan
Todos los pájaros son animales
Luego, todos los animales son pájaros

e) Todo espíritu está dotado de actividad


La materia no es espíritu
La materia no está dotada de actividad

f) Todo lo que piensa existe


Ningún cuerpo piensa
Ningún cuerpo existe

g) Toda planta es viviente


Todo animal es viviente
Todo viviente es planta o animal

h) Algunos hombres son santos


Algunos criminales son hombres
Algunos criminales son santos

i) Los animales son seres irracionales


El hombre es animal
El hombre es irracional

j) Toda planta es viviente


Todo animal es viviente
Todo animal es planta

k) Todo lo que hiere la caridad debe ser evitado.


Toda severidad hiere la caridad
Toda severidad debe ser evitada

l) Algunos hombres son virtuosos


Algunos malvados son hombres
Algunos malvados son virtuosos

m) Las plantas no son inteligentes


Los perros no son plantas
Los perros no son inteligentes

n) Todo hombre es mamífero


Todo hombre es mortal

56
Todo mortal es mamífero

o) Todo niño es alegre


Toda niña es alegre
Toda niña es niño

p) Algún ciprés es muy viejo


Algún árbol es ciprés
Algún árbol es muy viejo

Ejercicio. Construcción de silogismos

Para construir un silogismo se comienza por construir un esquema de la


figura que indicará el lugar del M en las premisas; luego se marca sobre
ese esquema, de acuerdo con las vocales características de la palabra
clave, la cantidad y la calidad de cada proposición (Modo). Se eligen luego
los tres conceptos convenientes.

Ejemplo:

Camestres

A Todo _____ T_______ es ________M________


E Ningún ______t_______ es ________M________
E Ningún ______t_______ es ________T________

Una vez construido el cuadro, hay que completarlo con los términos
apropiados. Para esto lo más fácil es comenzar por la conclusión y ubicar
el término menor (t) y el término mayor donde corresponde. Por ejemplo:
T M
A Todo millonario es _________ (hombre de negocios)
t M
E Ningún profesor es _________ (hombre de negocios)
t T
E Ningún profesor es millonario

57
Construya los siguientes silogismos:

Darii

Ferio

Festino

Darapti

Felapton

58
Bocardo

Ferison

Disamis

Camestres

Baroco

59
Deducción e inducción.

Véanse los siguientes ejemplos:

Ejemplo 1: Toda sociedad democrática tiene derecho a prohibir la


difusión de ideas que transmitan valores contrarios a los valores
propios de la democracia. Las ideas que difunden los "neonazis" son
contrarias a los valores democráticos. Por lo tanto, nuestra
sociedad, que es democrática, tiene derecho a prohibir la difusión
de las ideas neonazis.

Ejemplo 2: Los españoles son gente muy amable, puesto que estuve
viajando por España durante un mes entero y todos los españoles
que conocí fueron muy amables conmigo.

Ejemplo 3: Yo siempre compro mis zapatos en el mismo negocio.


Hace tres años compré zapatos en ese negocio y me dieron muy
buen resultado. El año pasado volví a comprarme zapatos en el
mismo lugar, y también me dieron muy buen resultado. Mañana voy
a ir al mismo negocio a comprarme zapatos y espero que me den el
mismo resultado que los pares anteriores.

Los tres ejemplos dados son ejemplos de razonamientos. Pero, como


puede verse, la conclusión a la que se llega en cada uno de ellos tiene
diferente grado de apoyo en las premisas. En el ejemplo 1, las premisas
ofrecen pruebas suficientes para la conclusión. En los ejemplos 2 y 3, las
premisas sólo ofrecen pruebas parciales para la conclusión. El primero, es
un ejemplo de razonamiento deductivo. Los otros dos son ejemplos de
razonamientos no deductivos. Veamos cuáles son las diferencias entre
estos tipos de razonamiento.

Razonamientos deductivos.

Véanse los siguientes razonamientos:

1. Todos los astrónomos saben matemática. Jorge Rodríguez es


astrónomo. Por lo tanto, Jorge Rodríguez sabe matemática.
2. Todos los rockeros son jóvenes y todos los jóvenes usan el pelo
largo. Luego, todos los rockeros usan el pelo largo.
3. Si Juan va al teatro, llegará tarde a su casa. Juan fue al teatro.
En consecuencia, Juan llegará tarde a su casa.

60
4. Si los aviones lanzan misiles de día, entonces son interceptados
por la artillería antiaérea. Si son interceptados por la artillería
antiaérea, entonces algunos aviones son derribados. Pero no ha sido
derribado ningún avión. Por lo tanto, los aviones no lanzaron sus
misiles de día.
5. El delincuente entró por la puerta principal o por la puerta de
servicio. Ya está demostrado que no entró por la puerta principal.
Luego, no hay duda de que entró por la puerta de servicio.

Los ejemplos de razonamiento dados son ejemplos de razonamientos


deductivos. Si bien existen diferencias entre ellos, en todos la relación
establecida entre premisas y conclusión permite afirmar que la conclusión
se desprende de las premisas. Esto significa que la conclusión de cada
uno de estos razonamientos es implicada por las premisas. En otras
palabras, las premisas aportan pruebas absolutas o concluyentes para la
verdad de la conclusión.

Este tipo de razonamiento, cuando parte de principios universales a


enunciados ya universales ya particulares, le denominamos, deducción.

El raciocinio inductivo13

La inducción es un tipo de razonamiento esencialmente diferente del


silogismo.

Esta diferencia surge de la naturaleza misma de nuestro espíritu que no


puede llegar a la verdad sino fundándose en dos clases de principios
esencialmente diferentes:

• Sobre la base de los sentidos y de los hechos singulares conocidos


por la experiencia sensible, y

• Sobre las verdades inteligibles evidentes por sí mismas (los


primeros principios de la razón natural).

El silogismo procede por vía deductiva, alcanzando una conclusión a partir


de las verdades inteligibles de que depende. Nos movemos aquí en el
plano inteligible.

13
Cfr. Maritain p.331 y ss

61
La vía inductiva, en cambio, desprende una conclusión de la experiencia
sensible, es decir, a partir de los hechos. Acá, alcanzamos el plano
inteligible a partir de la experiencia sensible.

Por lo tanto, la inducción se define como

Una argumentación en la cual, de datos suficientemente


enumerados, el espíritu infiere una verdad universal.

Ejemplos:

Esta porción de agua hierve a los 100°, y esta otra, y esta otra, y esta
otra también..., luego el agua hierve a 100°

El cobre es conductor de electricidad, y el oro, y el hierro, y la plata, y el


cinc y también…, luego el metal (todo metal) es conductor de electricidad.

Estructura de la inducción

El silogismo se mueve en el plano de lo universal. La fuerza de la


argumentación silogística consiste en la conexión de los términos o
conceptos entre sí. El silogismo implica la identidad de dos términos o
conceptos con un mismo tercero.

M T
Todo lo que subsiste inmaterialmente es indestructible

t M
El alma humana subsiste inmaterialmente,

t T
Luego el alma humana es indestructible

La inducción, por el contrario, va del plano de lo concreto y singular al


plano de lo universal y toda la fuerza de la argumentación inductiva radica
en la conexión de los individuos y del concepto universal. Quien dice
inducción dice conveniencia de dos conceptos con una misma serie de
individuos suficientemente enumerados.

Así, la estructura de la argumentación inductiva aparece claramente:

62
Esta porción de agua a1 T
M y esta porción de agua a2 hierve a 100°
y esta porción de agua a3

Y el sujeto universal que


suple por t
M a1
y a2 es el agua.
y a3
en relación al predicado que
hierve a 100°

t T
Luego, el agua hierve a
100°

El cobre,
y el hierro T
M y el oro es conductor de electricidad
y la plata
y el cinc…

Y el sujeto universal que


suple por
M el cobre,
y el hierro t
y el oro es el metal
y la plata
y el cinc…
en relación con el
predicado “conductor de la
electricidad”

t T
Luego, el metal es conductor de la electricidad

63
Esta es la estructura de la inferencia inductiva. En la práctica, la inferencia
se formula de una manera mucho más simple. Se dirá, por ejemplo:

Esta porción de agua hierve a 100° y esta y aquella, luego el agua


hierve a 100°

El cobre, el hierro, el oro, la plata, el cinc… son conductores de la


electricidad,
y el cobre, el hierro, el oro, la plata, el cinc… son metales
luego el metal es conductor de electricidad.

Pero precisamente el paso a lo universal, esencial para la inferencia


inductiva, no está formulado en el lenguaje, porque no es uno de los
“materiales” del raciocinio; es una operación realizada por el
entendimiento en el momento de realizar la inferencia. El entendimiento,
cuando induce, no tiene que significar la inducción, sino realizarla. La
descripción que hemos presentado más arriba es un esfuerzo representar
la reflexión lógica en una fórmula.

Comparemos ahora la inducción con el silogismo

T M T
Pedro, Juan y están dotados de Todo ser Está dotado
M Diego palabra racional de palabra

Y el sujeto
universal que
suple por
t t M
Pedro, Juan y es el hombre El hombre Es un ser
M Diego racional

t T t T
Luego, el hombre está dotado de Luego, el está dotado
palabra hombre de palabra

Vemos inmediatamente la diferencia. En ambos casos se expresa una


verdad universal que une dos conceptos entre sí. Pero en el silogismo, la
mayor expresa la conveniencia de dos conceptos entre sí. En cambio, en
la inducción se expresa la conveniencia entre un concepto (el predicado
“están dotados de palabra” y una serie de individuos tomados uno a uno.
En la menor, el silogismo expresa la conveniencia entre un concepto y

64
otro concepto, en cambio en la inducción entre ese mismo concepto y los
individuos que son sus partes subjetivas.

Finalmente, en la inducción, no hay término medio. Lo que hace de medio


no es un término o un concepto, sino la enumeración de individuos o de
partes, siendo en la mayor tomados uno a uno y en la menor, tomados
en la unidad del concepto universal que los representa.

Otros ejemplos:

El cobre, y el hierro y el oro T


M y la plata y el cinc… se dilatan con el calor
Y el sujeto universal que
suple por t
M el cobre, y el hierro y el oro es el metal
y la plata y el cinc…

t T
Luego, el metal se dilata con el calor

Los perros y los gatos y los T


M ciervos y los leones y los… se mueven

Y el sujeto universal que


suple por t
M los perros y los gatos y los es el animal
ciervos y los leones y los…

t T
Luego, todo animal se mueve

Razonamientos inductivos y analógicos.

Los razonamientos no deductivos pueden ser de dos tipos: inductivos y


analógicos. Al tratar sobre la inducción se deberá distinguir entre la
empírica (generalización) y la esencial.

65
Un razonamiento inductivo, por ejemplo, es el que se practica en la
investigación acerca de las propiedades terapéuticas de una droga.
Después de confirmar que la droga resulta eficaz en un gran número de
individuos afectados por una misma enfermedad, se generaliza y se
concluye que la droga resultará eficaz para todos los individuos que
puedan ser afectados por esa enfermedad. El grado de apoyo que recibe
la conclusión depende del número de casos considerados en las premisas.
Cuanto mayor sea este número y cuanto mayor sea la variedad de
circunstancias en que estos casos se registren, mayor será el grado de
probabilidad de que la conclusión sea verdadera. Pero en este tipo de
razonamiento no es posible llegar a tener una certeza definitiva.

Generalmente, los hechos a observar son infinitos en número, por lo que


resulta imposible la observación completa de todos los casos. Por tal
razón, se hace necesario recurrir a generalizaciones por inducción. Por
supuesto, es más confiable el razonamiento inductivo que se basa en un
mayor número de casos que en pocos. Los científicos, como hemos visto
más arriba, observan una gran cantidad de casos semejantes antes de
efectuar la generalización. En ocasiones, se fijan más en la variedad de
circunstancias en que el hecho se produce que en la cantidad de hechos
observados.

Toda generalización empírica requiere una explicación, es decir, se


abre a una investigación causal, y lo primero que se conocía
empíricamente, más tarde puede saberse causalmente, mediante
demostración a través de principios (por ejemplo, hoy conocemos las
causas de las mareas, los eclipses, etc.).

El fundamento de la inducción empírica es nuestro conocimiento


inductivo esencial de la causalidad, del orden; de la relación naturaleza-
operaciones: el obrar constante de las cosas no es casual, sino que
procede de su naturaleza, o de una causa extrínseca...

La inducción esencial14.

Hasta ahora hemos hablado de la inducción como generalización de


hechos observados sin más. Y hemos adelantado que el fundamento de
la inducción empírica es el conocimiento inductivo esencial. Este apartado
lo dedicaremos a estudiar la inducción esencial.

14
Cfr. Sanguineti p. 148 et passim

66
Pues bien, si en la inducción empírica la inteligencia se limita a generalizar
un nexo entre un sujeto y una propiedad, basándose en la repetición de
los hechos, en la inducción esencial, en cambio, la mente capta en la
experiencia la vinculación necesaria entre un sujeto y una propiedad.

La inducción esencial es el descubrimiento, realizado por el intelecto en


su unión con la experiencia, de un vínculo necesario y universal entre
un sujeto y una proposición.

Se le llama también “inducción abstractiva”, porque está íntimamente


emparentada con la abstracción. No es un procedimiento demostrativo,
pues no pertenece a la operación racional, sino que se encuadra en la
función intelectiva (intellectus) de la mente, que considera con inmediatez
ciertas verdades iniciales. Por eso no se le llama “razonamiento inductivo
esencial”, sino inducción esencial, o intuición (Verneaux).

Veamos, por ejemplo, un papel blanco (conocimiento sensitivo):

1º. Abstraemos los conceptos universales de “todo” y “parte”, a partir de


la visión ocular de todo el papel y de las partes en que se puede dividir
(primera operación de la mente);

2º. Observamos que todo el papel es mayor que sus partes, y repetimos
esta observación en otros objetos, como la superficie de la mesa, el
volumen de una habitación, el perímetro de un estadio (conocimiento
sensitivo complejo; interviene la memoria, la imaginación, la relación
entre varios datos para forjar como un esquema unitario).

3º. Por fin, advertimos que, por su misma naturaleza, siempre y en todos
los casos, el todo es mayor que su parte (captación intelectual del juicio:
segunda operación de la mente). Hemos llegado así a un principio general
de la geometría advertido a través de una inducción.

La inducción esencial se realiza en dos pasos:

1º. la inducción se va preparando por una adecuada preparación


sensorial, en la que entran en juego todas las potencias cognoscitivas.

2º. El proceso inductivo culmina en la intelección de un juicio universal.


Se capta que el predicado conviene al sujeto, no simplemente porque de
hecho es así en multitud de casos semejante, sino porque se percibe

67
intelectualmente que tal predicado conviene per se a la naturaleza del
sujeto.

Ejemplos de verdades inducidas esencialmente:

El hombre es libre, todo agente obra por un fin, el hombre puede conocer
la verdad, lo blanco no puede ser rojo, lo blanco puede ser redondo, la
calumnia es una injusticia, la física estudia los cuerpos, etc.

Razonamientos analógicos.

En este tipo de razonamiento no deductivo, la conclusión tiene el mismo


grado de generalidad que las premisas. Se caracteriza por partir de la
similitud de dos o más cosas en uno o más aspectos para concluir en la
semejanza de esas cosas en algún otro aspecto. Se basa en la
comparación de dos o más objetos que tienen en común una, dos o varias
propiedades.

Por ejemplo:

Hitler fue un dictador y fue implacable.


Franco fue un dictador y fue implacable.
Hussein fue un dictador y fue implacable.
Maduro es un dictador
Por lo tanto, seguramente, Maduro es implacable.

Marlon Brando es un excelente actor y es estadounidense.


Robert De Niro es un excelente actor y es estadounidense.
Michael Douglas es un excelente actor y es estadounidense.
Anthony Hopkins es un excelente actor.
Por lo tanto, seguramente Anthony Hopkins es estadounidense.

En este último ejemplo se muestra lo dicho más arriba acerca de los


razonamientos no deductivos. Aunque, estemos de acuerdo en que las
premisas son verdaderas, sabemos que la conclusión es falsa, pues
Anthony Hopkins no es estadounidense sino inglés.

Veamos el uso y utilidad de los razonamientos analógicos. La analogía es


una de las maneras más comunes de razonar. En nuestras
conversaciones, en nuestras reflexiones, nos servimos comúnmente de
razonamientos por analogía. Los científicos se valen de la analogía para
inventar algunas de sus hipótesis. En muchos casos, el uso de analogías

68
nos lleva al descubrimiento de lo desconocido, partiendo de algo análogo
conocido. Por ejemplo, nuestro músico de rock preferido va a dar un
recital para presentar un nuevo disco. No hemos escuchado ningún tema
de ese disco, pero vamos confiados al recital. Ya lo hemos visto en otros
recitales y nos parece muy bueno tocando en vivo. Tenemos confianza en
que éste también será un buen recital. Al pensar así, aplicamos un
razonamiento por analogía. Las semejanzas que se establecen en las
premisas son: el músico es muy bueno, sus temas anteriores nos gustan
mucho, sus otros recitales fueron de muy buen nivel. Y concluimos: el
recital próximo también será muy bueno. En realidad, el razonamiento no
nos garantiza en forma absoluta la verdad de la conclusión, aun cuando
no dudemos de la verdad de las premisas. Puede pasar que ese nuevo
disco sea muy distinto de los anteriores, que esa noche haya problemas
de sonido, que nuestro músico preferido toque con otros músicos que
desconocemos o que se dé un clima agresivo entre el público. Y eso no
nos permita gozar del espectáculo.

Si bien ningún razonamiento por analogía garantiza que la conclusión sea


verdadera, siendo las premisas verdaderas, estos razonamientos pueden
establecer la verdad de sus conclusiones con mayor o menor probabilidad.

Para que se logre la mayor probabilidad posible, se deben tener en cuenta


algunos criterios al construir o evaluar razonamientos analógicos. Veamos
algunos de esos criterios:

a) El número de entidades entre las que se afirman las analogías,


influye en el grado de apoyo que las premisas otorgan a la conclusión. Se
supone que hay mayor probabilidad de que la conclusión sea verdadera
si se establecen analogías entre la mayor cantidad de entidades posible.

Comparemos los siguientes razonamientos analógicos:

1) Ayer fui al supermercado “Los Lácteos”, compré un yogur y


estaba vencido. Por lo tanto, si compro hoy un yogur en ese
supermercado es probable que esté vencido.

2) En varias ocasiones compré productos vencidos en el


supermercado Los Lácteos. Algunos amigos también compraron
productos vencidos en ese supermercado. Por lo tanto, si voy a
comprar a Los Lácteos, es probable que compre algún producto
vencido.

69
Es claro que el grado de apoyo que tiene la conclusión del ejemplo B, es
mayor que el que tiene la conclusión del ejemplo A.

b) Otro criterio que hay que tener en cuenta al construir o evaluar


razonamientos analógicos es el número de aspectos en los que nos
basamos para realizar las analogías. Volviendo al ejemplo del recital de
rock, si además de saber que toca un músico a quien admiro, sé que
también la banda está compuesta por músicos que conozco por haberlos
escuchado en otros recitales; si además, el recital es en el mismo estadio
que las veces anteriores; si incluso conozco a la gente que controla el
sonido y sé que son muy buenos profesionales, mi conclusión ('este recital
también será muy bueno') tiene más probabilidades de ser verdadera que
cuando solo me basaba en el conocimiento de uno de los músicos.

Un criterio fundamental, que no puede faltar en ningún


razonamiento, es que la relación entre las premisas y la
conclusión sea pertinente.

Por ejemplo:

El equipo de música de mi amigo es de color negro y tiene un


excelente sonido. El equipo de música que quiero comprarme
también es de color negro. Por lo tanto, seguramente tendrá un
excelente sonido.

Este no es un buen razonamiento, pues en él se establece una relación


que no es pertinente. No existe relación pertinente entre la calidad del
sonido de un equipo y su color. Un razonamiento por analogía, entonces,
puede conducirnos a conclusiones bien fundadas, si las analogías que
establecemos se refieren a propiedades o circunstancias
relacionadas causalmente. En el ejemplo dado, es claro que el color
del equipo no es la causa de la calidad de su sonido.

Las argumentaciones dialécticas y su importancia15.

Los argumentos dialécticos se estudian dentro de las falacias no formales.


Ahora bien, aunque todos los libros de lógica contienen un examen de las
falacias, su manera de tratarlas no es en todos la misma. Como bien dice

15
Cfr. Copi p. 59- 91, y Sanguineti p. 159-164

70
Copi, no hay ninguna clasificación de las falacias universalmente
aceptada.

Estudiaremos los argumentos dialécticos que trae Copi en el capítulo de


“Falacias no formales”. A continuación, mencionaremos otros tipos de
argumentos dialécticos frecuentes:

Generalización inadecuada.

La generalización es un razonamiento inductivo muy útil en multitud de


ocasiones. Generalizar es razonable, siempre que haya una base sólida
de datos o experiencias, y siempre que ante una nueva evidencia o
nuevos datos se esté dispuesto a modificar o cambiar la antigua
generalización.

Hay ocasiones, sin embargo, en que la generalización resulta falsa o poco


probable, porque se basa en unos cuantos hechos aislados o casos muy
puntuales. Por ejemplo: «Los estudiantes son unos vagos»; «los
periódicos dicen mentiras»; «los políticos son unos corruptos».
Evidentemente, del hecho de que «algunos» sean... no se infiere que
«todos» sean...

Cortina de humo o táctica de distracción.

Son intentos de apartar a las personas del nudo central de la discusión,


llevándola a otro terreno que no guarda relación con el caso. Por ejemplo:
«Me parece muy bien que se hable de la inseguridad ciudadana; pero
¿qué me dicen del hambre en África?».

Una variable es tratar de desacreditar los argumentos del interlocutor


llevando la atención a algún aspecto trivial, que no afecta sustancialmente
a lo que se quiere demostrar. Por ejemplo: «Dice usted que ese país
dispone de 5.000 cabezas nucleares. De hecho, sólo dispone de 4.500.
Es obvio que no sabe de lo que está hablando».

Réplica irónica.

En vez de responder con razones a un comentario o afirmación, la persona


en cuestión hace una réplica burlesca, con la pretensión de ridiculizar el
argumento del interlocutor. Por ejemplo:

71
Unos padres se quejan de que en la entrada de unos colegios hay
individuos que venden droga. A lo cual se les responde: «Quizá
preferirán que los profesores den las clases en su sala de estar».

Argumento contra la persona.

Es un tipo de argumento muy frecuente y de gran poder persuasivo. En


lugar de presentar las razones pertinentes en contra de una determinada
opinión, se intenta refutarla criticando a la persona que la mantiene, o
circunstancias que le afectan personalmente.

Por ejemplo:

«El señor ‘X’ afirma que es peligroso que las jóvenes vuelvan a casa
a altas horas de la madrugada. Ahora bien, ya sabemos que ese
señor es padre de familia».

La idea que subyace en esta falacia es que, si alguien tiene un interés


particular en algo por razón de su profesión, situación familiar, etc., no
puede ser objetivo sobre aquella cuestión; lo cual no siempre es cierto.

Argumento de “la autoridad”:

Creer en algo por la autoridad de quien lo cuenta es lo normal, se da con


mucha frecuencia. Una persona con autoridad (prestigio reconocido,
conocimientos) puede efectuar afirmaciones que merecen ser tenidas en
consideración. Un médico es un experto en medicina y, por tanto, una
autoridad en su especialidad. Lo mismo se podría decir de un juez, un
profesor, etc. Ahora bien, no todos los expertos tienen la misma
cualificación; habrá que ponderar razones, actuar con prudencia.

La falacia, y, por tanto, la debilidad del supuesto argumento se hace


patente cuando se recurre a una «autoridad» que poco o nada tiene que
ver con el tema. Se cae en este tipo de falacia siempre que un científico,
intelectual, artista o persona «famosa», sostiene opiniones sobre
cuestiones ajenas al motivo de su competencia o notoriedad.

Falacia del Poder:

Se atribuye a aquellos argumentos que apelan a la fuerza o poder


(económico, político, militar, etc.), como razón convincente para
persuadir sobre la conveniencia de una afirmación. Suele utilizarse

72
cuando no se tienen argumentos racionales, o cuando éstos no han dado
resultado. Por ejemplo:

«Estarán de acuerdo conmigo en que estamos pasando por una


grave crisis económica en la escuela. Parece necesario en las
actuales circunstancias, un recorte de personal».

Obsérvese que, en lugar de ofrecer argumentos, lo que hay es una velada


amenaza.

Más patente es el caso harto frecuente de que un niño pregunta a alguna


autoridad por qué hay que hacer lo que dice y se le responde “porque lo
digo yo”.

Es suficiente. No hemos pretendido hacer un catálogo completo de


falacias o falsos argumentos. Simplemente, hemos tratado de promover
estimular la adquisición de un sano sentido crítico, y de hacer reflexionar
sobre qué se dice y por qué, para facilitar el uso de la razón en favor de
la verdad.

73
BIBLIOGRAFÍA

COPI, Irving M., Introducción a la Lógica, Ed. Eudeba, Argentina, 1963


MARITAIN, Jacques, El orden de los conceptos, Lógica Formal, Ed. Club
de Lectores, B. Aires, Argentina, 1958
SANGUINETTI, Juan José, Lógica, Ed. EUNSA, Pamplona, España, 2002.

74