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13.

In d u c t t v is m o
y f a l s a c io n i s m o e n e l
CONTEXTO DE JUSTIFICACIÓN
J o r g e Pa r u e l o

Como vimos, la historia muestra varias maneras de enfocar el análisis


del quehacer científico, o más específicamente de responder a preguntas
tales como: ¿qué es la ciencia? ¿cómo obtiene sus afirmaciones? ¿cómo
las justifica? ¿Cómo progresa?
Dos de esos enfoques del análisis de la ciencia coexistieron y tuvieron
auge durante la primera mitad de este siglo. Los inductivistas sostuvieron
que las leyes se obtenían por inducción a partir de una colección de datos
mientras que los sostenedores del método hipotético-deductivo hacían
notar que toda observación tiene alguna carga teórica y que las leyes se
obtienen por conjetura (salto creativo). En lo que respecta a la puesta a
prueba de las leyes, ambas corrientes entendían que se debía hacer lo
mismo: extraer las consecuencias observacionales de las leyes y com-
pararlas con los datos obtenidos en la experimentación. En las secciones
anteriores, el inductivismo y el hipotético-deductivismo solamente man-
tenían una polémica en cuanto a cómo surgen las leyes empíricas ya que
era obvio que para la obtención de leyes teóricas no se podía echar mano
del método inductivo. Esta polémica entonces estaba planteada para el
contexto de descubrimiento.
Ahora bien, una vez que hemos puesto a prueba la teoría y ha sido co-
rroborada en reiteradas oportunidades, ¿podremos agregar algo más aparte
de que ha sido corroborada?

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La respuesta inductivista era que la reiteración de las corroboraciones
aumenta el grado de confirmación de la teoría. A esta respuesta incluso
adherían defensores del método hipotético-deductivo que por lo tanto se
mostraban inductivistas en este sentido. Seguían siendo anti-inductivistas
en el contexto de descubrimiento pero eran inductivistas en el contexto de
justificación.
Sin embargo a esta postura se enfrentó una corriente que radicalizó el
método hipotético-deductivo llevándolo a su forma más extrema: é\ falsa-
cionismo.
Inductivistas y falsacionistas realizaron importantes aportes a la
filosofía de la ciencia. Muchos de ellos fueron discutidos en secciones
anteriores. Es interesante consignar que el inductivismo es fruto del tra-
bajo de un conjunto grande de filósofos mientras que el falsacionismo fue
liderado por un solo filósofo: Karl Popper.
Veamos brevemente qué afirma cada una de estas corrientes.

Inductivismo

Para esta corriente el conocimiento científico está expresado en forma


de leyes (o hipótesis). Una teoría no es más que un conjunto de leyes
(teóricas puras, teóricas mixtas o empíricas).
Para analizar la validez de estas teorías es necesario recurrir a la obser-
vación y a la experimentación. Dicho de otro modo hay que contrastarla
con los hechos a través de sus consecuencias observacionales. De esta
forma lo que se obtiene, sí el resultado es positivo, es un conjunto de con-
firmaciones de la teoría.
Consideremos, por ejemplo, la teoría de Mendel.
Algunas consecuencias observacionales que podemos obtener son:
1. Si se cruza un grupo de plantas de semilla lisa (puras) con un grupo
de plantas de semilla rugosa se obtiene en la primera generación todas
semillas Usas.
2. Si se dejan autofecundar un grupo de semillas de la primera gene-

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ración se obtiene en la segunda generación un 25% de semillas rugosas y
un 75% de lisas aproximadamente.
3. Si se cruza un grupo de plantas de semillas amarillas con un grupo
de plantas de semillas verdes se obtiene en la primera generación todas
semillas amarillas.

De la misma manera se pueden obtener más consecuencias observa-


cionales que confirman la teoría de Mendel.
El inductivista razonará diciendo: dado que hasta ahora cada una de las
consecuencias observacionales fue verificada entonces puedo suponer con
un grado bastante alto de probabilidad que la teoría será confirmada siem-
pre. Si bien admiten que no es posible afirmar definitivamente que la
teoría es verdadera, sí van a decir que aumenta la probabilidad de que lo
sea a medida que se obtienen nuevas confirmaciones de la teoría.

Podríamos escribir el razonamiento seguido por los inductivistas de la


siguiente manera:

Confirmo la teoría por lera, vez


Confirmo la teoría por 2da. vez
Confirmo la teoría por 3era. vez
Es cada vez más probable que siempre confirme la teoría

Es decir, utilizan un razonamiento de tipo inductivo para decidir que


una teoría aumenta su probabilidad de ser verdadera.
La tarea del científico, según la postura inductivista, consiste en elabo-
rar teorías hobre la base de la observación y la experimentación, y buscar
su confirmación. Es importante remarcar que el inductivismo coloca la
raíz del conocimiento científico en la observación. La observación pura es
la que permite validar leyes. El objetivo de la ciencia es acercarse a la
teoría verdadera, pero dado que no es posible determinar definitivamente
cuál es ésta, la cuestión se reduce a buscar la que más probabilidad tiene
de serlo. En esta búsqueda, la ciencia procede modificando las leyes exis-
tentes y generando nuevas en un proceso acumulativo, donde cada nuevo
elemento se agrega a todo lo desarrollado antes. La ciencia progresa per-

INDUCTIVISMO Y FALSACIONISMO. 181


manentemente, ya sea incorporando hipótesis y teorías nuevas o mejo-
rando la confirmación de las ya existentes, con la intención de compatibi-
li zar mejor la teoría con la observación, fuente única del conocimiento
científico en la visión de los inductivistas.

Falsacionismo: la radicalización del método hipotético-deductivo

Ya hemos yisto que cuando se efectúa una corroboración, si se cree que


es una verificación, se utiliza un pseudo razonamiento (la falacia de afir-
mación del consecuente), que esquemáticamente es:

p=> q
JJ
P

Dado que este razonamiento no garantiza la verdad de la conclusión,


no sirve para afirmar nada con certeza sobre la verdad de la hipótesis en
cuestión, “p” en el esquema lógico.
En cambio, cuando se refuta una hipótesis se utiliza un razonamiento
válido, el Modus Tollens:

pz>q
-q
~p

que nos permite afirmar que nuestra hipótesis es falsa. Por consiguiente,
dado que una hipótesis, y por lo tanto una teoría, no puede ser verificada
pero sf parecería que puede ser falsada, los falsacionistas proponen utilizar
esta asimetría como base de su explicación de la tarea que realiza el cien-
tífico.
Los científicos, en la visión falsacionista, intentarán falsar las teorías
en vez de buscar la confirmación como sostendrían los inductivistas. Si

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una hipótesis no es falsada entonces se la mantiene provisoriamente. De
la misma manera, una teoría o es falsada, en cuyo caso se deja de lado, o
no lo es y, por lo tanto, se sostiene provisoriamente. Pero no tiene un grado
de probabilidad de ser verdadera como sostienen los inductivistas. Los fal-
sacionistas dirán que a medida que una teoría resiste más y más intentos
de falsación, ésta muestra su temple, en una figura que recuerda lo que
ocurre con un metal templado, que es más resistente que uno que no lo
está. En este caso, al igual que en las teorías, debemos exigir al metal para
que nos muestre su temple y para ello lo sometemos a diversos golpes, así
como a las teorías las sometemos a sucesivos intentos de falsación. El
metal no aumenta la probabilidad de ser irrompible a medida que se lo
golpea más y más y no se rompe. Solo muestra que su grado de irrompi-
bilidad (o su temple) es alto. Su temple lo tenía desde el primer golpe, no
fue aumentando con los golpes.
La otra tarea que realiza el científico, según la tesis falsacionista, es
plantear nuevas hipótesis y nuevas teorías. A diferencia de los inductivis-
tas, los falsacionistas, si bien sostienen que la validación del conocimien-
to lo da la observación, saben que ésta esconde siempre alguna carga teóri-
ca (tal como hemos visto en secciones anteriores), lo que la tpma falible.
Es por esto que no colocan a la observación como raíz del conocimiento,
pues no es posible tener observación pura. Entonces, consideran como
punto de partida del conocimiento a las hipótesis que luego buscan justi-
ficar mediante la observación. Está claro que admiten que observaciones
parciales guíen la formulación de la hipótesis, en un proceso que, median-
te ensayo y error, conduzca a la formulación que el científico considera
aceptable. Llegado a este punto, la someten a contrastatión.
Para esta corriente, la ciencia progresa por descarte: a todas las teorías
de que se dispone, las somete a prueba, elimina las que son falsadas y
mantiene las restantes. De esta manera no se llega a una teoría probable-
mente verdadera sino que en cada momento hay una teoría que, sobre-
viviendo a sucesivos intentos de falsación (habiendo mostrado su temple
en varias oportunidades) resulta ser la mejor disponible para explicar un
determinado conjunto de fenómenos y, por lo tanto, la más cercana a la
verdad.

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Ahora bien, supongamos que dos hipótesis (o teorías), que intentan
explicar el mismo conjunto de fenómenos, han resistido hasta ahora los
intentos de falsación a que fueron sometidas. ¿Con cuál debe quedarse el
científico? ¿Cuál es la mejor?
Para el falsacionista, cuando estamos ante dos hipótesis en estas condi-
ciones debemos inclinamos por la más falsable.
Una teoría, o una hipótesis, es más falsable que otra cuando es mayor
el número de posibles intentos de falsación, cualitativamente diferentes, a
que puede sometérsela. O dicho de otro modo, cuando hay experimentos
que podrían mostrar la falsedad de una de las hipótesis sin afectar a la otra
y no ocurre lo contrario.
Consideremos, por ejemplo, las siguientes hipótesis:

1. Dos cuerpos cualesquiera se atraen con una fuerza directamente


proporcional a las masas de ambos cuerpos e inversamente proporcional
al cuadrado de la distancia que los separa.

2. Dos cuerpos cualesquiera se atraen.

¿Cuál de las dos es más falsable?


Cualquiera de las dos nos conducirá a observar cuerpos colocados a
una cierta distancia como casos de contrastación. Cualquier caso en que
encontremos dos cuerpos que no se atraen servirá como falsador de las dos
hipótesis. Sin embargo, si encontramos un caso de dos cuerpos que se
atraen pero no con fuerza directamente proporcional a sus masas, dicho
caso sirve como falsador de la hipótesis 1 pero no de la 2. Podemos con-
cluir que cualquier caso que permita falsar la hipótesis 2 , permite falsar la
hipótesis 1, pero hay casos que permiten falsar la 1 pero no la 2. Diremos
entonces que la primera hipótesis es más falsable que la segunda.
Intuitivamente podemos relacionar la falsabilidad con la mayor o
menor profundidad de las informaciones brindadas por las hipótesis en
cuestión. La hipótesis 1 es más profunda en su información pues no sólo
dice que los cuerpos se atraen sino que también dice cómo se atraen, cosa
que no hace la hipótesis menos falsable, la segunda en nuestro caso.
En el ejemplo considerado, las hipótesis no son contradictorias. Los

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falsacionistas aplican criterios relacionados con éste para decidir entre dos
hipótesis o dos teorías rivales. No los discutiremos aquí.
Dijimos antes que una hipótesis es más falsable que otra cuando es
mayor el número de posibles intentos de falsación, cualitativamente dife-
rentes a que se puede someterlas. Convendría aclarar a qué nos referimos
cuando decimos que dos intentos de falsación, es decir, dos casos de con-
traslación, son cualitativamente diferentes.
Consideremos la hipótesis:

“En los países occidentales siempre se alternan gobiernos liberales con


gobiernos socialdemócratas.”

Supongamos que observo lo que ocurrió, por ejemplo, en Alemania


Federal en la década del '60 y contrasto mi hipótesis. Luego observo lo
que ocurrió en ese país en la década del '70 y luego en 1¿ del '80 y digo
que tengo tres contrastaciones de la hipótesis.
Sin embargo, no son contrastaciones cualitativamente muy diferentes
ya que me limito a cambiar la época pero mantengo la misma sociedad. Si
observo lo que ocurrió en Francia, entonces tendría una constrastación un
poco más diferente, cualitativamente hablando, que dos cualesquiera de
las anteriores. Y si considero un país latinoamericano la diferencia es aún
mayor.
Veamos ahora otro ejemplo:

“Los metales al calentarse se dilatan”

Si tomamos dos varillas de hierro, una de 10 cm de longitud y otra de


15 cm, tendremos dos casos diferentes de contrastación para poner a prue-
ba la ley de que todos los metales se dilatan con el calor, pero no serían
casos de contrastación cualitativamente diferentes, pues en ambos casos
estoy observando si la ley se cumple para el hierro. Sí tendríamos un caso
cualitativamente diferente si, en cambio, consideráramos lo que ocurre
con alguna varilla de cobre, por ejemplo.

INDUCTIVISMO Y FALSACIONISMO... 185


Reflexiones críticas sobre elfalsacionismo y el inductivismo

De acuerdo a lo estudiado, surgen inmediatamente ciertas dudas sobre


lo expuesto por inductivjstas y falsacionistas. Analicemos algunas de ellas
comenzando por el inductivismo.
Hemos dicho que una de las bases de esta corriente de pensamiento es
que la observación es el único soporte en el que puede apoyarse la cien-
cia. Si recordamos que toda observación está acompañada de cierta carga
teórica (expresada en las hipótesis subyacentes) y que esto, por lo tanto,
toma falible la observación, entonces resulta que la base sobre la cual se
asienta el inductivismo comienza a tambalear. Las observaciones y, por
tanto, los enunciados observacionales, ya no son seguros.
Veamos qué ocurre con el falsacionismo. Cuando analizamos la lógica
de la refutación dijimos que era imposible falsar una hipótesis, ya que al
deducir sus consecuencias o al plantear las condiciones de una experien-
cia, se filtran necesariamente una o más hipótesis auxiliares. En todo caso
se puede falsar la conjunción de la hipótesis en cuestión con las hipótesis
auxiliares, pero llegado a este punto no se puede decidir cuál es la hipóte-
sis falsa.
El falsacionismo que admite (y es uno de los creadores de) la tesis
acerca de la carga teórica de las observaciones, ve caer uno de sus princi-
pales pilares, la posibilidad de falsar teorías de manera definitiva.
Ambas corrientes lograron sobrevivir a las críticas admitiendo cam-
bios. Sin embargo, hacia fines de 1950 aparecen nuevos cuestión amientos
a ambas posturas. Estas nuevas críticas buscan su justificación en la his-
toria de la ciencia.
Veamos algunos ejemplos de estas críticas:
La teoría heliocéntrica de Copémico decía que la Tierra se trasladaba
alrededor del Sol a la vez que rotaba sobre sí misma. De esto se desprende
que debería observarse el fenómeno de paralaje que estudiamos anterior-
mente. Este fenómeno no aparecía. Es decir que se observaba que el ángu-
lo de paralaje era cero. En la época de Copémico, debido a la distancia
enorme de las estrellas y a la falta de telescopios, el ángulo de paralaje
(que en todo caso se trataba de una entidad observable), era muy pequeño

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para ser detectado. En esa época, entonces, esto aparecía como una
refutación de la teoría de Copémico.
Estos problemas no se presentaban en la teoría de Ptolomeo. De acuer-
do con lo sostenido por los inductivistas, la teoría mejor confirmada
habría sido la ptolemaica, y por lo tanto no debió haber sido desechada
como lo fue.
Por otra parte, ¿cómo explican los falsacionistas que una teoría
aparentemente falsada, la de Copémico, no fuera dejada de lado?
Podríamos también preguntamos cómo es que tardó 300 años en ser
desechada la teoría de la generación espontánea pese a haber sido falsada
varias veces durante ese lapso. Se pueden citar más ejemplos históricos.
Frente a estas críticas, y a partir de ellas, surgen nuevas visiones del
quehacer científico. Una de esas visiones fue presentada por T, S. Kuhn,
quien inició las críticas, y otra por I, Lakatos, sucesor crítico de Popper.
Este último puede enmarcarse dentro de la comente faísacionista, aunque
con muchas modificaciones respecto a la versión del falsacionismo pre-
sentada en los párrafos precedentes.
En lo que sigue describiremos los conceptos básicos de estas dos pos-
turas comenzando por la segunda, aclarando que ese ordenamiento no
responde a un orden cronológico. *

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