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Jacques-Alain Miller

ESCISION
EXCOMUNION
DISOLUCION
Tres momentos en la vida de
Jacques Lacan

Manantial
Jacques-Alain/ Miller

ESCISION
EXCOMUNION
DISOLUCION
Tres IDOillentos en la vida de
Jacques Lacan

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\� La scission de 1953: Suplemento al nûmero 7 de Ornicar?, Lyse, 1976
L'excommunication: Suplemento al nûmero 8 de Ornicar?, Lyse, 1977

Almanach de la dissolution: Navarin Editeur, 1986


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Cristina Navarr'o: ·La-es.cision.; L exêomüniô1H Rêvisi6n!· Adriana Torres
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y Juan Torrisi, respectivarnente-:
Carlos A. de Santos: Almanaque de la disoluciôn
Juan Delmont-Mauri: El seminario de Caracas

Impreso en Argentina
Queda hecho el depôsito que marca la Ley 11. 723
© de las ediciones qrlginal�s, ��varin Editeur, Paris.
© de esta ediciôp·y·de la .trad��tjôn al castellano
Edicio�es· Mànantial S_.R.L., 1987.
Avda. Santa Fe 13-85; 3er. piso; Buenos Aires, Argentina
ISBN-,,s�iliîiS-9
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Derechos: r��;rvados
Prohibida su reproducciôn total <?: parcial
EDICIONES MANÂNTIAL
LA ESCISION

Gané sin duda. Puesto que hice escuchar lo que pensaba sobre el
inconsciente, princi.pio de la practica.

No voy a decirlo aqui. Porque todo lo que aqui se publica, ·


particularmente debido a mi pluma, me causa horror.

A tal punto que crei ha.berlo olvidado, de lo cual dard testimonio quien
me compila. . ·,·:- ··

No querer pensar mas en ello no es el olvido, desgraciadamente.

El débil, sometido al psico(!,lldlisis, siempre se convierte en un cana/la.


Que se lo sepa.

Jacques Lacan
Este 11-X- 76
Sobre esta publicacion

Desde hace mucho tiempo sentiamos curiosidad por conocer las


causas inmediatas de la escisiôn que sobrevino en 1953 en la Sociedad
Psicoanalitica de Paris, y que desembocô en la creacion de la Sociedad
Francesa de Psicoanalisis. Y so.b.emos que no somos los unicos.
Los recuerdos de los testigos -de aquellos q!l.e pudimos interrQgar­
no nos permitian formarnos una idea clara. Por eso comenzamos a reco­
pilar los escriios de la época.
Lo mas facil era reunir, primero, las informaciones publicadas en la
Revue française de Psychanalyse y en el International Journal of Psycho..:
amdysis. Se_guidamente buscamos las circulares e informes mimeografia­
dos. Por ultimo, tuvimos acceso a los archivos de Jacques Lacan, donde
pudimos encontrar ciertos textos dactilograftados y, sobre todo, el manus­
crito de una carta a Rudolph Loewenstein.
Quienes facilitaron este trabajo reciban aquf nuestro agradecimiento,
en particular Jenny Aubry (entonces Sra. Roudinesco) -cuyo articula
sobre las escisiones se publicarâ en la revista de la Escuela Freudiana,
Scilicet-, Françoise Dolto, Irène Roubleff y Serge Leclaire, asi como
Jacques Lacan.
Aunque es cierto que nuestra documentaci6n contiene algunas lagu­
nas, debe considerarse este hecho en funciôn de las condiciones de nuestro
trabajo, es decir precisamente, las escisiones de la "comunidad analîtica"
en Francia.
Estamos completamente persuadidos que se colmaran estas lagunas y
que nuestra publicaci6n 017:ginara algunas visitas al s6tano de donde resur­
·giran los documentas que nos hacen fa/ta.
Por nuestra parte, lo mejor que podemos hacer es invitar a quienes
poseen informaciones que ign.oramos a que las pongan en nuestro cono­
cimiento.

J.A.M.
Octubre 16, 1976
8 TRES MOM�NTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Abreviaturas utilizadas

SPP: Sociedad Psicoanalitica de Paris


SFP: Sociedad Francesa de Psicoanalisis
IPA: International Psycho-analytical Association (Asociaci6n Psicoanalitica lnter-
nacional).
RFP: Revue française de Psychanalyse
IJP: International Journal of Psycho-analysis
AJL: Archivos de Jacques Lacan
Cronologia sin comentarios de la escisi6n de 19S3

1. La posguerra

La fundaciôn de la Sociedad Psicoanalîtica de Parîs se remonta a 1926


Habiendo atravesado la guerra sin dafios graves (la princesa Bonaparte
habîa encontrado asilo en los alrededores de Zanzibar), pero con miem­
bros eminentes, judios -emigœdes..a Francia, que partieron al ot.ro · lado del
Atlântico (Spitz y Loewenstein), desde 1945 retoma sus actividades,
como lo testimonia una infonnaciôn publicada en la Revue Française de
Psychanalyse: "En 194� y 1946, los miembros de la Sociedad que se.
encontraban en Parîs se reûnen de tanto en tanto. En el curso de esas
reuniones restringidas, presentaron comunicaciones los doctores Parche­
miney, Cénac, Leuba, Dolto-Marette, Schlumberger, Boutonier, Berge y
Bouvet. A fines de 1946, la Sociedad ten{a fuerza suficiente como para
sostener reuniones mensuales, igual que antes de la guerra". 1
La RFP, cuya publicaci6n se habia interrumpido durante la guerra,
vuelve a aparecer a partir de 1948.
Sucediendo a John Leuba, Sacha Nacht ocupa la presidencja desde
194 7, confirmado en sus funciones todos los afios.
Nadie discutia por entonces la utilidad de crear un instituto encargado
de la ensefianza del psicoanâlisis, considerando que el mecenazgo de la
princesa Bonaparte habia asegurado la exi.stencia de tal fundaciôn antes de
la guerra. Por otra parte, se publica un pedido de contribuciones en la
RFP de septiembre de 1949.
Jacques Lacan desempefla un reconocido papel en la Sociedad. Miem:..
bro de la Comisiôn de enseflanza desde 1948, es él evidentemente el autor
del reglamento surgido de ésta (Reglamento y doctrina de la Comisi6n
de ensenanza). Se puede leer en los Escritos lo que publicô entonces.
En 1951 fue invitado junto con Daniel Lagache por la Sociedad britâ­
nica (sus comunicaciones aparecieron en el IJP en 1953).
Ese mismo afio comienza un seminario sobre textos freudianos dedica­
do a "Dora", que se dicta en su casa, y al cual asisten unos veinticinco

1
RFP, abril-junio 1949, n° 2, pâgs. ·314-319.
10 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

''analistas en. formaciôn" (el aiio siguiente, el de la escisi6n, habla del


"Hombre de los lobos").
Su prâctica de las "sesiones cortas" en el â.nâlisis didâctico provoca
controversias ("todo el mundo estaba de acuerdo en rechazar la técnica
de Lacan", escribe Lagache a la IPA en julio de 1953). Lacan da expli­
caciones al respecto ante los titulares en diciembre de 1951 y pronuncia
en junio del afio siguiente una conferencia ante la Sociedad: "El psicoanâ­
lisis, 1,dialéctico?" En enero de 1953, le arrancan el compromiso de
atenerse a la siguiente nonna para el anâlisis didâctico: minimo de 12
meses, a raz6n de 3 sesiones semanales de tres cuartos de hora. Este
asunto, inflado por el rumor, se convertira en el tema principal, si no el
unico, de la propaganda del Instituto después de· la escisi6n.
Queda por decir que Lacan, en 1952, segûn la impresiôn general, es
el hombre _que se impone para ·suceder a Nacht. ·Por otra parte éste, a
quien lo unen relaeiones aniistosas, propane su elecci6n para la presidencia
en enero de 1952. Pero la Asamblea de la Sociedad decide prorrogar por
un aflo mâs el mandato del.presidente saliente, cuyo talento como organi­
zador se aprecia.
Citemos, por ultimo, el informe de la SPP a la IPA para el ai'lo 1951-
52: "El numero de estudiantes en formaci6n es de 70. El numero de anâli­
sis en control. es de 100. Se llevan a cabo tres seminarios semanales: el
seminario sobre la técnica, del Dr. N�cht; el seminario de estudio de textos
freudianos, del Dr. Lacan, y el seminario sobre anâlisis de· niftos, del Dr.
Le bovici". 1
Se puede asignar la fecha del 17 de junio de 1952 al comienzo de la
crisis que iba a conducir a la escisi6n en el seno de la SPP y a la creaciôn
de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis. ·

2. La discordia de los "maestros '-' *


17 de junio de 1952 - 5 de marzo de 1953

La crisis se desarrolla en tomo de la creaciôn del lnstituto de Psico­


anâlisis� Dura exactamente un afio, desde el 17 de junio de 1952 hasta
el 16 dejunio de 1953, y se despliega en dos tiempos:
de junio del 52 a marzo del 53, sôlo involucra a los titulares;
a partir de· la apertura del Instituto, surge râpidamente la inquie­
tud, y luego la "revuelta" de los alumnos, cuya mayoria seguirâ
a los cinco titulares en la escisi6n.
.
1
IJJ>, 1953, Vol. XXXIV, Parte 1, pâgs. 81-82.

• Recuérdese que maitres en francés tiene el doble significado de maestros Y amos.(T .]


LA ESCISION 11

Las resefias publicadas en la RFP, circulares, ·algun_às cartas adminis­


trativas, nos permiten conocer con precisiôn las fechas de los principales
acontecimientos. Los dos proyectos de estatutos, presen�ados uno por
Sacha Nacht, otro por Jacques Lacan, indican con bastante claridad las
po�_turas doctrinales en juego, a pesar del c�râcter "conciliador" del segun­
do texto. Par ultimo, el memorândum redactado par Daniel Lagache para
la IPA y, sobre todo, la carta· de Jacques Lacan a Rudolph Loèwenstein,
escrita i:nenos de un mes después de la escisiôn, dan una idea general muy
elocuente sobre el "fundamento subjetivo" de la crisis.
Pebemos recordar que en un primer momento todo ocurre entre los
21 miembros titulares, o ni siquiera entre todos ellos, porque apare_nte­
mente Berge y Laforgue, al igual que Hesnard, que reside en To�lon,
no toman parte activa en las sesiones. Segun una lista mimeografiada de
la época, esos 21 miembros son: Sra. Marie Bonaparte, Dr. Bénassy_,
Dr. Berge, Dr. Bouvet, Dr. Cénac, Dr. Diatkine, Dra. Dolto-Marette,
Sra. Favez-Boutonier, Ur. Hesnard, Dr. Lacan, Dr. Laforgue, Prof. Laga­
che, Dra. Laurent-Lucas-Championnière (ex Sra. Codet), Dr. Lebovici,
Dr. Mâle, Dr. Marty, Dr. Nacht, Dr. Parcheminey, Dr. Pasche, Sra. Rever­
chon-Jouve, Dr. Schlumberger.
Solo tres afios después del pedido de contribuciones de 1949, la crea­
ci6n de un Instituto le parece realizable al presidente Nacht.
El 17 de junio de 1952 hace que la sociedad adopte sucesivamente dos
propuestas: el reglamento del futuro Instituto y los nombres de sus res­
ponsables: él mismo, director par cinco afios, Lebovici y Bénassy, secre­
tarios cientfficos. Designa a Sauguet como secretario administrative.

En noviembre, Nacht y sus ainigos presentan el programa de cursos


que prepararon, asi como un proyecto de estatutos que les asegura, tanto
en el Instituto coma en la Comisiôn de ense:fianza, una mayoria automâti­
ca. El deseo declarado -es obtener el reconocimiento oficial· de un diploma
de psicoanalista, reservado a médicos.
· Es entonces cuando se establecen contactas entre Lagache y Lacan.
La princesa Bonapart"e {protectoia de los no médicos, no médica ella
misma, y por lo tanto blanco- de la venganza de Nacht) los reune y no ·es
la· menos vehemente contra el grupo Nacht: Bénassy, · Diatkine,· Lebovici,
Mâle, Pasche, después Cénac y Schlumberger.
·
El 2 de diciembre, en una asamblea· extraordinaria de la So.�iedad,
Lagache, secundado par Marie Bonaparte, se alza contra Nacht, que se
encuentra en minorfa. Este i;-enuncia, cpn sus partidarios, a ·la direccjôn del
Instituto, p_ero es restituido a titulo provisorio.
F�n de diciembre, segunda dimisiôn, esta vez èfectiva. Lacan: .es.-;elegjdo __·
director del Instituto. Declarando no querer ocqpar sus funcionesJ:11:âs·que ·
a tftulo transitorio, anu�cia que intentarâ una ,inediaciôn. Su elecciôn
12 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

para la presidencia de la Sociedad se prevé para enero, al caducar el inan­


dato de Nacht.
Asi, hacia fines del afio 1952, los que promueven la idea de una esci­
siôn son los partidarios de Nacht.
Ahora bien, la situaciôn da un vuelco. La princesa, seguida por sus alle­
gados, invierte sus alianzas.
;,A qué · se debe ésto? Segun Lacan, a que él omite consetvarle sus
funciones honorificas en los estatutos que a su tumo P1:"0pone para el Ins­
tituto.
Sin embargo, el 20 de enero de 1953, es elegido presidente tal como
e�taba previsto, a pesar de la candidatura de Cénac que promueve la
princesa. Pero al mismo tiempo, Nacht y sus tres amigos recuperan sus
posiciones en la direcciôn del Instituto y se adoptan los estatutos elabora­
dos por ellos. El Comité directivo del Instituto entra en bloque en la
Comisiôn de ensefianza, asegurando a Nacht el control de estas instancias.
Se nombra a la princesa miembro vitalicio del Consejo de Administraciôn
del-Instituto.
En realidad, resulta poco comprensible la elecciôn de Lacan en las con­
diciones que enttiricès prevalecian. Se puede suponer que se �ebia al
respeto que irispiraba eh algunos de los que debian unirse a Nacht (por
ejemplo B�üvet, acaso Schlumberger).
Uhà tliscusi6ri ttivo l_ugar sobre tres candidatos que Lacan present6
ante ia tômi�iôh de Ensefianza. Respecto de ésto no t�nemos mâs docu­
mentos qûe el testimonio de Lagache (pâg. 89).

3. La "revue/ta" de los alumnos y la escisiôn


5 de niar-zo- 16 de junio de J95J

La segunda fase de la cri�is comienza con la apertura del lnstituto,


el 5 de marzo de 1953.
Los esttidiantes se inquie.tan por los nuevos compromisos que se les
exigeti y por el curso obligatorio con control de asistencia. Los gastos de
inscd.pciôri les parecen injustificados. Sin duda, circulan rumores sobre la
·disëotdia de los maestros. El grupo mayoritario de los titulares recibe muy
mal ios pedidos de explicacion.
La crisis culmina y se dirime en tin mes, entre el 15 de mayo y el 16.
de junio.
. - El 15 de mayo, la Sra. Roudinesco dirige una carta abierta a Nacht
y a Lacan conjunta.mente, a la cual los j6venes analistas se a�hieren publi-.
camente 'ios dias mâs tarde. \·
- El 31 de mayo, los jôvenes se reunen una vez mâs, en presencia de ·
los titulares, · y votan tres pedidos inuy mesurados.
- El 2 de junio, en la sesi6n administrativa de la Sociedad, Cénac
LA ESCISIQN· 13

ataca al presidente Lacan, acusândolo de incitar a los alumnos ·èontra los


maestros y de deshonrar a la Socied��- Reclama la suspei:ision ·de su
mandata presidencial; decisi6n que se aplaza quince dfas, hasta la pr6xi:-
ma asamblea.
· - El 5 dejunio, sin-duda como medida de precaucion, Bénassy, Cénac,
Diatkine, Lehovici y Pasche reclaman por escrito al secretario de la
Sociedad la inclusion, en el orden del dia de la proxima reuni6n, de la
"suspension del mandata del Presidente actual de la Sociedad", solicitud
fundada en el articula 35 de los estatutos. ·
- -El 6 de junio, el comité de alumnos convoca a una nueva reuni6n
para el 10.
- El 8, Lacan pide al secretario un ejemplar de los estatutos y hac�
consjar en una reuni6n del comité, el 12, que su texto fue modificado a
espaldas de la Sociedad (los estatutos publicados -en la RFP en 1927 y
1949 solo contenf an 33 articulas).
Probablemenie despues de esta reuniôn se decidia finalmente la esci­
sion.
En la sesion del 16 de junio, al retirârsele la confianza, Lacan abando­
na su mandata de presidente. Lagache, Dolto y Favez-Boutonier dimiten
y anuncian la creacion de la nueva Sociedad Francesa de Psicoanâlisis, a la
cual pronto se unen Blanche Reverchon-Jouve y Lacan.
Besnard, que habia dado ma· ndato a Lacan para votar en su nombre·,
y luego Berge y Laforgue, adherirân inâs tarde a la SFP.

4. La SFP y -la Intemacional


16 de junio - 26 de julio de 1953

Para la nueva Sociedad se trataba obviamente de reagrupar lo mâs


pronto posible a unos cuarenta jovenes analistas que optaron por ella, y
de obtener el reconocimiento-de la IPÂ. El-proximo Congreso de la Aso­
ciacion intefuacional se realizaria el 26 de julio en Londres.
El 6 de julio, el secretario .general de la 'IP A inf6rma a Jacques Lacan
que se lo considera renunciante a la organizacion internacional y qüe 'no
podrâ, al igual que los otros separatistas, tomar la palabra en el Congreso
de -Londres.
La prontitud de este trâmite indica que la direcci6n central de la IPA
fue entonces accionada por la Sociedad de Paris y debemos suponer que
el papel de la princesa, vicepresidente honorario de la Intemacional, fue
aqui también decisivo. No disponemos, desafortunadamente, de ningun
docùmento al respecta.
Durante el mes de julio, la SFP decide reunirse en Roma·para escuchar
el informe que Lacan debia pronunciar alli sobre la funcion del lenguaje
en et psicoanâlisis en el marco de la Conf erencia de Psicoanalistàs de Len- ·
14 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

guas Romances; conferençia a la cual los miembros de la SFP negaron al


instante toda participaci4n. Desde el 8 de julio, en la primera reuniôn
cien tifica de la SFP, la conferencia de Lacan sobre Lo simboüco, · 10 imQgi­
nario y lo real deja entrever los temas de su informe de Roma.
. · Al mismo- tiempo, Lacan esèribe a Balint, a Loewenstein, que habia
sido su analista, y a Heinz· Hartmann, presidente de la IPA, mientras que
Lagache redacta su -memprândum destinado a sostener la demanda. <le
aflliaciôn. de la SFP a la .IPA. :
a
Pero, pesar de la buena voluntad de Loewenstein y- Balint, la asam­
blea de Londres sigue a Marie Bonaparte, Anna Freud y Hartmann, al
negarse a conceder la pal�_bra a L�can y Lagache y al confiar·eJ examen de
la candidatura de la SFP a una �'Comisiôn Investigadora".
Puede considerarse que desde ese momento quedaba consumada la
escisiôn de ·1a SFP, rto sôlQ respecto de la SPP; sino también respecto d�l
"movimiento intemacional".

5. La estabilizaèion
julio de 1953 - julio de 1956

Un afio mâs tardé, la Comisiôn presidida por Winnicott, que investigô


desde el otofto de 1953, .remite su informe al "Ejecutivo Central" de la
IPA, que concluye con el rechazo de la demanda del "grupo Lagache"
-novedad publicada no sin precipitaciôn por la RFP, que jamâs, en cuanto
menciona a la SFP, omite precisar que la escisiôn se debe a las desviacio­
nes técnicas de los renunciantes, de uno de ellos en particlilar-.
El lnstituto se inaugura oficialmente el 1o ·de junio de 1954, "en pre­
sencia del. Ministro Nacional de �ducaciôn" (en realidad, su director de
gabinete), a quien Sacha Nacht asegura �n su alocuciôn "que tiene pleno
derecho de fiscalizaciôn sobre nuestra obra".
La situaciôn puede considerarse estabilizada en 1956,.cuando aparece
el primer iuimero de la revista de la SFP y Lacan escribe Situaciôn del
psicoanâ/isis en 1956, mientras que Sacha Nacht créa. el Premio Sacha
Nacht.

17 de octubre de 1976
I
La posguerra ·

Para .dar -el tono del periodo de laposgue"a, reproducimos dos textos.
. Elprimero ·se· public6 sin firma en la RFP, pero sin ninguna·dificultqd .
se reconoce en él .la pluma de Jacques Lacan, quien en enero de 1952
todavia $e atiene-lo bastanle--<l-este reglamento como para espeçificar, en
los estatutos que propane para el lnstituto, que esas reg/as "conservan su
pleno efecto ".
El segundo simplemente es una solicitud de contribuciones para un
Instituto de Psicoanâlisis, que se lanza en 1949.

Referencias

Reglamento y Doctrina de la Comision de Enseiianza


RFP, no 3, julio-septiembre de 1949. (Este texto se publicô también como folleto,
s�guido por otro: "Los consejeros y consejeras de niiios a�itidos ·�)

Solicitud de contribuciones para un lnstituto de Psicoanâlisis


Nota publicada bajo el titulo "Instituto de Psicoan4lisis" en la RFP, nf.J 3, julio­
septiembre de 1949, pâg. 447.
16 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Setiembre de 1949
REGLAMENTO Y DOCTRINA DE LA COMISION DE ENSENANZA
(POR JACQUES LACAN)

Artlculo I

Sobre la formaciôn del psicoanalista y sobre la regularidad de la transmisiôn


de esa formaciôn por la Sociedad Psicoanali'tica de Parfs

1. El conocimiento y el ejercicio del psi�oanâlisis exigen una experiencia de su


materia especîfica, que son las resistencias y la transferencia; esa experiencia_ sôlo se
adqui�,;e, en primer_ tér111ino, en la posiciôn de psicoanalizado .. · . · ·
. ,Por �so -�r psic�anâlisis llamado didâctico. es la puerta de entrada a una ensefianza
en la que.la formàciôn técriica dirige là inteligencia teôrica ·misma.
f Expeiiencia <iidâctica, anâlisis bajo coritrol y ensenanza teôrica son sus 'tres
grados, ·cuya respo.nsabilidad y homologaciôn asume la Sociedad Psicoanalitica.
Sin la experiencia que efectivamente la funda, toda puesta en juego de los deter­
miilisnios psicoanaliticos es incierta y peligrosa y sôlo puede garantizar que esta expe­
riencia sea efectiva su trasmisiôn regular por sujetos expertos�
3. Esto sôlo lo puede garantizar, en Francia, la Sociedad Psicoanalitica de Paris,
cuyo reclutamiento se identifica con esta formaciôn, tal como la forjô una tradiciôn
continua desde los descubrimientos constituyentes del psicoanâlisis: es decir que se
adroite en ella como miembro adherente a quien satisfizo dicha formaciôn, y como
miembro titular a quien es capaz de trasmitirla en el psicoanâlisis didâctico.
La Sociedad Psicoanalitica de Paris afirma pues su privîlegio de intervenir en
toda in�estidura que pueda interesar al psicoanâlisis, sea p9r _s_u_ titulo. o por sus funcio­
_
nes.

Arti'culo II
Sobre las funciones delegadas a la Comisiôn de ���enariza,.
· y sobre su modo de elecciôn

1. La demanda social en Francia a la fecha del presente estatuto exige un plan


para la formaciôn de psicoanalistas, cuyo numero creciente debe favorecer la calidad
misma del trabajo cientifico.
Por eso el reclutamiento de candidatos no podria librarse a la voluntad de cada
uno de los miembros de la Sociedad, requiere un 6rgano de selecciôn.
2." Esta selecciôn no puede ser decisiva en el momento de la entrada del alumno,
y el mismo ôrgano debe cumplir las funciones de anarimesis y de sanciôn que nece­
. sitan una pluralidad de tutores, desde la experiencia personal del didâctico, pasando
por las experiencias operativas de los controles, hasta la experiencia de defensa de tesis
por la que se presenta no tanto a su aprobaciôn como a su àdmisiôn en la Sociedad.
3. Finalmente, de las directivas que incumbirân naturalmente a este ôrgano
emanarâ una funciôn de vigilancia critica, puesto que la ensefianza teôrica util para los
alumnos se extiende a un sector extemo a la Sociedad misma y al Instituto que debe
encamar su doctrina. ·
LA ESCISION 17

4. Tales son las funciones que la Sociedad delega a la Comisiôn de Ensefianza,


segûn formas que consagra una experiencia de ya mas de una década, cuyas formas fija
y cuyos principios indica el presente estatuto.
A estos fines la Comisiôn de Ensefianza se compone de siete miembros, a saber: el
Presidente en ejercicio de la Sociedad y otros seis miembros que ser�n objeto de una
elecciôn especial.
5. Esta elecciôn los renueva por t-er.cios cada dos afios en la misma sesiôn en que se
procede dicho afio a la elecciôn del Comité. La Comisiôn designa por sî misma sus
miembros salientes, por otra parte reelegibles, y puede proponer candidatos, sin que
la elecciôn se limite a éstos, para lo cual la Sociedad distingue a aquellos miembros que
estân habilitados por su experiencia didâctica y su rigor doctrinario.
Esta forma de renovaciôn de la Comisiôn garantiza que baya en su seno una mayo­
rîa de miembros que hayan podido seguir enteramente el cursus de un candidato cual­
quiera, constituyendo asi un organismo capaz de asegurar la continuidad y de corregir
un programa acorde con el tiempo de formaciôn de los candidatos, tiempo cuya dura­
ciôn mînima es de cuatro aflos.

Articulo III
Sobre el procedimiento de las relaciones de los candidatos
con la Comisiôn de Ensenanza en los momentos de su selecciôn prev'io.,
de su periodo de control y de su presentaciôn a la Sociedad PsicoanaUtica.

1. Ning(m psicoanalisis podrâ ser reconocido vâlidamente como didâctico sin la


aprobaciôn de la Comisiôn.
Que esta aprobaciôn debe antecederlo, se deriva de principios planteados en el
articulo precedente. Estos imponen a todo miembro de la Sociedad Psicoanalîtica no
iniciar ningûn psicoanalisis con ese fin sin que se haya obtenido esa aprobaciôn, y
justifican que la Comisiôn exhiba un extremo rigor en decisiones de carâcter retroac­
tivo.
2. Corresponde al candidato requerir la aprobaciôn previa. Debe presentarse ante
cada uno de los miembros de la Comisiôn, quienes le concederân una o varias entre­
vistas, en las que lo examinarân de la manera que les parezca adecuada.
Los resultados de este examen se discuten en las reuniones mensuales de la Comi­
siôn, ordinariamente en la primera sesiôn posterior al fin del recorrido del candidato.
La decisiôn sobre la candidatura se adopta en funciôn de la mayorîa de las opi­
niones .formuladas y se comunica al candidato a través de una carta del Presidente de la
Sociedad y bajo una forma que debe ser unîvoca: en el sentido de que, aunque es posi­
ble aclarar al candidato que lo solicite los motivos de un rechazo, nada debe indicarle
la distribuciôn de las diferentes opiniones en el debate respectivo.
3. El candidato eligirâ a su psicoanalista entre los miembros titulares de la Socie­
dad, e informarâ de esa elecciôn al Presidente en forma oficial, después de haber reci­
bido el aviso de que su candidatura fue aprobada. Elevarâ al mismo tiempo su compro­
miso firmado de no tomar pacientes psicoanaliticos sin el consentimiento de su psico­
analista y de no autocalificarse con el tîtulo de psicoanalista, antes de estar autorizado
a ello por su admisiôn en la Sociedad Psicoanalitica.
La aprobaciôn de la Comisiôn, ademâs, sôlo se acuerda bajo reserva, condicionada
por las contraindicaciones que pueda revelar el psicoanâlisis mismo: el Presidente se
lo .. advertirâ expresamente al candidato durante la entrevista de su presentaciôn.
18 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Desde entonces el alumno quedarâ confiado ·enteraniente a la: ·tutela de su psico­


analista, quien en el mo�ento oportuno le indicar_â. qu� asista a los c�rsos te6ricos y
a los seminarios indicados por la Comisi6n, y quien· sigue siendo el imico. juez del
momento en que, autorizândolo a encargarse de un anâlisis bajo control, lo vuelve a
poner en relaci6n con esta ûltima. ·
4. Antes de este momento, el psicoanalista solo tiene que informar a la Comisiôn
en caso de interrumpir el anâlisis: ·
- por haber recortocido en la persona de su· paciente algo que lo �escalifica para · ·
elejercicio del psicoanâlisis, veredicto que la Comisiôn sôlo puède rât1ficar.
- o en otros dos casos que se d�jan librados a· su discreciôn: ·porÏ�uerza mayor
que lo aleje de él, y cuando la ·conveniencia <;tel atiâlisis se� objetable.por la-forma de la
transferencia, caso en el que se consulta a la Comisi6n · sobre la reanudaciô·n de la expe- .
riencia analitica con otro psicoanalista.. . ·· · ·
5. Cuando el alumno esté en ·el momeritô dé iniciàr los anâlisis bajo çontrol, ·se
presentarâ nuevamente ante los mienibros de la Comisi6n; quienes tienen ·que·· confir­
mar· la autorizaci6n de su psicoanalista y ratificar su pa.saje. al rango de practicartte.
Controlarâ sus primeros psicoanâlisis con dos psicoanalistas elegidos por él, exclu­
yendo a aquél con el cual normalmente prosigue por un tiempo su psicoanâlisis didâc-
tico.
En los psicoanalistas que controlan no se requiere mas calificaci6n que la de ser
miembros titulares de la Sociedad, pero su vinculaciôn con la Comisi6n de Ensefianza
debe ser permanente.
En efecto, a ellos les corresponde juzgar la validez, tanto de la experiencia didac­
tica, como de las aptitudes manifestadas por el practicante para el ejercicio profesfo-
nal.
Oeben velar por que complete su instrucciôn teôrica y rendir cuenta regularmente
a la Comisi6n respecto de sus progresos.
Esta estudiarâ los casos de insuficiencia persistente y puede imponerles una reanu­
daci6n del anâlisis didâctico o rehusarle al candidato el tîtulo de psicoanalista.
6. Cuando los psicoanalistas tutores del practicante declaran que su formaciôn
es satisfactoria, la Comisiôn lo autoriza a plantear su candidatura a la Sociedad de
Psicoanâlisis, para lo cual debe redactar un trabajo original, que presenta tradicional­
mente en una de las reuniones cientîficas de la Sociedad y que la experiencia · aconseja
que se refiera a un tema clînico.
La Sociedad votarâ su admisiôn como miembro adherente en una sesiôn adminis­
trativa ulterior, después de haber escuchado la opinion favorable de los tres tutores del
candidato. No obstante, puede expedirse negativamente sobre su presentaciôn, mani­
festando el deseo de conocerlo mejor.
La Comisiôn también tiene el poder de admitir en la etapa de anâlisis bajo con trol
a un candidato que quiere se le reconozca un psicoanâlisis terminado con un miembro
de la Sociedad con un fin primitivamente terapéutico, o bien un psicoanâlisis didactico
emprendido bajo los auspicios de una Sociedad extranjera, afiliada también a la Aso­
ciaci6n Internacional.
7. La Comisiôn examinarâ al candidato siguiendo el mismo procedimiento que en
la aprobaci6n previa, con la condici6n de que lo presente expresamente con este fin
su psicoanalista o la Sociedad -que responde por ·él, exponiendo las razones que justifi­
can la irregularidad de su caso. El psicoanalista también tendra que responder entonces
LA ESCISION 19

por las calificaciones personales del candidato, sin verse obligado a una reserva que en
el caso regular apunta a pres�rvar las premisas del anâlisis. . . ,
En todos los casos la Comisi6n puede exigir un amilisis complementano a t1 tulo
didâctico y nunca podra dispensar al candidato de la experienda de dos psicoanâlisis
al menos, controlados por ella en condiciones normales.
ArticuloIV
Sobre las calijicaciones persona/es, culturales y profesionales que debe reunir
el candidato a la formacion psicoanalitica y sobre las responsabilidades sociales
· de la Comisiôn.

1. · No hay responsabilidad mas dificil ni que merezca mayor atenciôn que la que
asume la Comisi6n en la selecci6n, en la entrada, de los candidatos.
.Competen al examen clinico las deficiencias que descalifican al candidato en su
capacidad de memoria o de juicio (afecciones que plantean amenaza de debilitamiento
intelectual, psicosis larvada, debilidad mental compensada) o. como agente de direc­
ci6n (problemas psiquicos en forma de cnsis o de alternancias: epilepsias, e incluso
ciclotimia).
Hay que situar aqu{ en principio los defectos que dan pie a la degradaci6n del
soporte imaginario que la persona del analista da ·a las iden tificaciones de transferencia
por el homeomorfismo genérico de la imago del cuerpo: deformidades chocantes,
mutilaciones visibles o disfunciones manifiestas.
2. Pero, en una técnica que. opera sobre el destina mismo del paciente, la selec­
ciôn, incluso antes de atender a la cultura y Ios conocimientos del candidato a la entra­
da, debe tener en cuenta su personalidad.
Desde Juego, la salvaguardia del publico es garantizada por el psicoamilisis didac­
tico, del que sabemos que a veces revela una estructura inconsciente, redhibitoria para
el ejercicio de esta técnica.
Esto solo subraya aun mejor la necesidad, tanto para el bien del candidato coma
para_ la economia de la ensefianza, de una apreciaciôn de la personalidad que debe exa­
minar su mismo movimiento para medir su acuerdo con su oficio futuro.
Una benevolencia profunda y la concepci6n reverenciada de la verdad deben inte­
grarse en el analista con una--reserva natural de la conducta eri el mundo :y el senti­
miento de lîmites inmanentes en toda acci6n sobre su semejante.
Estas virtudes de sabidurîa tienen raîces en el carâcter que no sôlo hay que desci­
frar como un dato bajo los obstaculos neur6ticos que pueden enmascararlas: se trata
de pronosticarlas, mas alla de las condiciones a menudo precarias que determinan el
equilibrio del momento biografico en que el sujeto se presenta.
Pues de este desarrollo moral depende que la ciencia de la que se dotarâ al practi­
cante y la misma intuiciôn que manifiesta de su objeto no lo alejen de la paciencia, del
tacto, de la prudencia e incluso de la honestidad que requiere su ejercicio.
3. En segundo lugar, el examinador debe observar la formaci6n cultural del_ candi­
dato, tal como se expresa en esa ·apertura de la inteligencia dirigida a las significaciones
y que anima el uso de la palabra.
En tales signos se podrîan medir, por un lado; los dones de comunicaci6n simpâ­
tica y, por el otro, los de imaginaci6n creadora, que son los mâs preciados para la
,.
invenciôn analitica.
20 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

En tanto lo mejor es darlo por supuesto, se recordara que el lenguaje es el mate­


rial operatorio del analista y que el candidato debe dominar el sistema particular de la
lengua en la cual se llevara a cabo para él lo que merece ser llamado el dialogo psico­
analîtico, por mâs que éste avance a una sola voz.
Aparte de eso se buscara en el candidato no tanto una formaciôn enciclopédica
como ese nûcleo fértil de saber que el término humanidades designa bien, compren­
diendo en él todo ciclo de significaciones humanas, cuya organizaci6n se sostiene me­
diante ·una enseiianza tradicional, ·y cuya posesi6n consciente favorece el acceso del
sujeto a una organizaciôn extraiia, aunque sea inconsciente.
4. Las calificaciones profesionales, por ûltimo, valen en tanto testimonian la asimi­
laciôn del sujeto -a la realidad humana. El llamado espiritu clînico es una de sus formas
eminentes, y la practica hospitalaria, mas aûn la de la residencia, se evalûan como esen­
ciales en este caso.
Se sabe ademâs que el psicoanâlisis es esenciàlmente una técnica médica en la que
las neurosis sôlo representan el dominio de eclosi6n, pero que· extiende sus alcances
cada vez mas lejos, al mismo tiempo que el campo psicosomâtico.
Por eso las calificaciones médicas -tîtulos y prâc�ica- y entre _ellas la especialiia­
ci6n psiquiâtrica que el movimiento modemo orienta cada vez mâs en el sentido del
anâlisis, son las mas recomendables para la formaciôn psicoanal{tica: por esa raz6n, se
deberfa insistir en que los candidatos se la proveyesen.
Pero el psicoanalisis, pieza clave de toda psicologîa concreta, interesa ahora a
todas las técnicas que buscan formas modemas de asistencia social, desde la racionali­
zaci6n del trabajo hasta los confines de la antropologîa.
Su formaciôn �s necesaria para los no-médicos, y se considerarâ aqui como la mâs
valida para calificar al candidato toda experiencia adquirida de· trabajo de campo, ya
se trate de la del descubrimiento etnolôgico o sociolôgico, asî como la de la praxis
institucional juridica o pedagcSgica, incluso psicotécnica.
Titulos, diplomas y grandes escuelas* se apreciarân en su escala. No obstante,
ninguna presentaciôn, aunque fuese de naturaleza autodidâctica, si se revela preser­
vada de toda estructura psicôtica, deberîa incluso en el momento a�tual, descartarse
por principio.
La fprmaciôn psicoanalitica es correlativa de la capacidad de intervenir en la prâc­
tica y ningûn grado de habilitaciôn técnica estara vedado a los psicoanalistas no médi­
cos o, como se dice en el extranjero, a los legos.
La Sociedad Psicoanalîtica de Paris solo puede adecuar la prâctica de los legos a
las leyes que rigen �1 ejercicio de la medicina, planteando que ninguno podria èmpren­
der la cura de un paciente sin que ésta le hàya sido confiada por· un médico psicoana-
lista. ·

Asimismo, con el titulo de auxiliares de psicoanâlisis s6lo ella puede regular su


actividad en los organismos profesionales y sociales en los que se insertarân.

* Son las que pertenecen a la enseiianza superior, como por ejemplo la Escuela Normal
Superior. [T.]
LAESCISION 21

Articulo V
Sobre las condiciones ortodoxas de la enseiianza psicoanalitica
y sobre las responsabilidades cientificas de la Comisiôn.

1. La enseîianza psicoanalitica esta organizada en todos sus aspectos por relaciô�


nes psicolôgicas concretas que constituyen su valor fonnativo.
a) Relaciôn ·con el psicoanalista en el didâctico, cuyo movimiento -frecuencia,
duraciôn, incluso suspensiôn de las sesiones- estâ tan sometido como en el terapéutico
a las peripecias del casa. .. :
El uso universal, sin embargo, establece en principio que los fines del psicoanâli$is
didâctico exigen un ritmo de cuatro a cinco sesiones por semana� �n un minimo aê
tres y una duraciôn total minima de dos afios. '. , I , •, . • • 'I •• ;

Esta experiencia, efectivamente, mâs allâ de su valor de ��i-�cîô� en 1�__pi�t�pll


psicoanalîtica y de maxima dilucidaciôn posible de su funcJtjh�ë�to, tie��, b9.��
fin una reducciôn de las formaciones reactivas que, en el. futli�Q.J?fciCtic3*tè�r,���­
den interponer una pantalla en su comprensiôn terapéu�ica o desviar su c8kiautta
·
en-las curas-de ac�-�idades·pasiona1es. . · . � :,,, .. :,s;
b) Relaciôn con los pacientes en el momento de los controles,r cuyas ri�çèsidades
reglaran la intervenciôn del psicoanalista especializado en esta prâcdcà. Là �ostumbre
se atiene a sesiones semanales en forma de seminarios.
Esta experiencia no puede asociarse de entrada a la primera, P.��ijue s� ..r:ïoducirian
interferencias de resistencia y de transferencia que se registran con dernasiatla frecuen­
cia cuando el sujeto debe realizar terapéuticas analîticas degtàdadas (n�coanalisis,
psicodrama, etcétera), impuestas por sus funciones psiquiâtricas.
Pero, cuando el sujeto es capaz de comenzar los controles, tanto el progreso de los
mismos, como el de su propio amilisis, se ven igualmente favorecidos por una coexis­
tencia lo mas prolongada posible.
c) Relaciôn, por ûltimo, con el pensamiento de Freud, que, por mantenerse con
un rigor perfecto en el nivel de los hechos que ha descubierto, aûn sigue siendo la
medida, tanto de los desarrollos legîtimos que hicieron sus discîpulos, como de los
préstamos, bien o mal comprendidos, que se han tomado de él desde todos lados,
de manera mas o menos vergonzante.
Por eso, si bien-110-Se..deben-pmhibir las-lecturas individuales, pese al pretexto que
puedan encontrar en ellas ciertas resistencias previas al didactico, y aunque los cursos
teôricos deban freèuentarse en el orden de indicaciôn establecido por la Comisiôn de
Ensefianza, se debe introducir al alumno, previamente a Ios controles, en el seminario
de textos.
Ese seminario se efectûa en forma de mesa redonda en torno de un psicoanalista
calificado por sus conocimi�ntos para utilizar los recursos que ofrece el comentario
oral a los efectos del mantenimiento de una tradiciôn viviente en la evoluciôn de las
ideas.
2. a) Se ve asî el sentido que hay que dar al término, tan a menudo incompren­
dido, de ortodoxia freudiana, que en modo alguno es una teoria coagulada en dogrnas,
sino mas bien su,relaciôn con una técnica pura, que respeta todo el registro de la perso­
nalidad sin eludir ninguna de sus antinomias.
b) La Comisiôn de Enseflanza interviene doctrinalmente como custodio de esta
técnica.
A ella cotresponde ordenar las indicaciones que dispensa a los candîdatos sobre las
22 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

profesiones magistrales de psicologîa freudiana que se les proponen en determinadas


catedras de la Facultad.
·c) La Comisiôn también refiere a ella.sus apreciaciones sobre las técnicas derivadas
que s� multiplican, y que, por justificarse mas o menos· en la economfa de la actividad
del médico, solo podrîan ser empleadas sin peligro de desastre por aquellos a quienes
la técnica ortodoxa permite comprender correctamente sus incidencias en la economîa
psiquica del paciente.
· 3. La técilica también es su guJa en los problemas propios del psicoanalisis de
nifio�.
a) Desde luego estamos lejos de la época en que esta practica parecia exigir tan
sôlo una formaci6n abreviada. Muy por el contrario, exige la mas completa integraciôn
de los datos analîticos, tanto por la flexibilidad técnica que requiere, como por los
probiemas que plantean los modos de comunicaciôn propios del niflo.
b) El candidato a la especializaciôn infantil del anâlisis no sôlo debe domin_ar, para
someiertas a su proposito analitico, toda clase de disciplinas psicolôgicas exôgenas; se
le solicitan sin cesar invenciones técnicas e instrumentales que hacen de los seminarios
de control, asî como de los grupos de estudio de psicoanâlisis infantil, la frontera môvil
de lJ conquista psicoanalitica.
c) Es dese�ble que la Comisiôn de Ensefianza participe en la coordinaciôn de esos
estudios.
Rècordarâ alli de modo util que en el adulto se descubrieron las relaciones signifi­
cativas que conrnovieron nuestra idea del nifio, antes de ser verificadas por una nueva·
obser:vaciôn y · por aplicaciones terapéuticas, incluso pedagôgicas, de una extensiôn
imprevista.
Para mantener en su justeza la via fecunda del pensamiento freudiano, basta con
modificar muy poco una frase de Aristôteles que dice · (De anima 408 b .13) "que no
hay que hacer la pregunta de cômo el alma del ·niflo tiene piedad, aprende o piensa",
sino fç,rmuJarse ese interrogante res�ctp del ,ihombre" con el alma del nüio".

Septiembre'de 1949
SOLICITUD DE CONTRIBUCIONES PARA UN INSTITUTO DE PSICOANALISIS

Fundado gracias a la generosidad de Marie Bonaparte, e inaugurado el 10 de


enero de 1934, el lnstituto de Psicoanâlisis dej6 de funcionar en la primavera de 1940.
Hoy, ya casi en 1950; la necesidad de un Instituto se hace sentir mâs imperiosa­
mente. que nunca, y la Sociedad Psicoanalîtica de Paris ha decidido reestablecerlo.
Pero esta· empresa sigue dep��diendo de la· iniciativa privada y, �n primer lugar de
los medios econ6micos de los que pueda disponer. El edificio del Instituto debe cons­
tar de un aula suficientemente amplia, donde la Sociedad ef�ctuarîa tarnbién sus
reuniones, de una biblioteca y de habitaciones acondicionadas para practicar el psico­
anâlisis y, por ultimo, de dependencias para su administraci6n.
Se trata pues de conseguir un departamento grande, y de realizar las reformas
.necesarias. Con este fin, el mecenazgo de una sola persona, que ya no puede asumir la
LA ESCISION 23

carga, debe ser sustituido por la generosidad de todos. Un grupo de miembros de la


Sociedad y de ex miembros que actualmente residen en los Estados Unidos, ya ha
reunido cerca de un mill6n y medio de francos. Pero aun esperando que la suma global
pueda ser duplicada con una ayuda equivalente de la Fundaci6n Rockefeller, nuestros
fondos resultan todavfa insuficientes. Pedimos pues encarecidamente a todos aquellos
que se interesen en la vida y la ensefianza del psicoanalisis que se pongan en contacto
con el Dr. M. Bouvet, 17 rue Jean Mermoz, Paris (8e), tesorero de la Sociedad, hacién­
dole saber el monto de lo que podrfan ofrecer para contribuir a volver a poner en pie
un lnstituto de Psicoanâlisis en Paris. As{, de todos los paises en que se practica el
psicoanâlisis, Francia dejara de ser el ûnico que carece de un centro de ensefianza
acorde con sus necesidades.
II
la �ordia de los "maestros"
17 de junio 1952 - 20 de enero .1953

En este punto, los dos textos mas importantes son los estatutos riva­
les propuestos para el Instituto por Nacht y Lacan.
El ep(grafe del texto de Nacht situa bastante bien su alcance teorico:
para el "psicoanalista clasico", "en la naturaleza" solo existe la "neuro­
biologia huma.na" (estas lineas estan citadas en el prefacio del "Informe
de Roma" -cf. Escritos I, pag. 59). Los estatutos preveian que el lnstitu­
to liberara a la Sociedad de sus tareas de ensenanza y formacion, y
entregara un diploma., cuyo "reconocimiento por los organos oficiales se
esforzaria en obtener". El dispositivo de direccion prèvisto en los articu­
las 6, 8 y 10, le dejaba las ma.nos libres al Director del Instituto.
El texto de Lacan, formulado durante su breve mandata como dire�
tor del Jnstituto, se presenta, con una evidente intencion conciliatoria,
como un ''proyecto de enmienda" de los estatutos de Nacht.
Senalando "el pasaje de las psicoterapias a la escala de los fenomenos
sociales", no admite la necesidad de un Instituto sin advertir acerca de
"dos peligros: politico persona! de la direccion y formalizacion de los
estudios". En lo que respecta al primer punto, todo el esfuerzo de esa
concepcion se dirige a articular las relaciones de la Comision de Ensenan­
za y el Comité Directivo del lnstituto. En /o que concie'!le a los estudios,
se presenta un esquema muy Ziberai de ensefianza superior, que prevé
la "confrontaciôn con las disciplinas afines".
La carta a Nacht, publicada en la pagina 40, figura en los archivas de
Jacques Lacan. El texto esta dactilografiado, las firmas son autôgrafas.
La carta alude al testimonio de siete personas, pero solo se cuentan seis
firmantes. Sin duda, el séptimo testigo es Lacan, quien por supuesto traba­
j6 en la redaccion, si es que no es enteramente suya. 1,Se remitio un ejem­
plar al Dr. Nacht? Indudablemente, puesto que el texto hallado parece
ser una copia con carbonico. No se indica ninguna fecha, pero ese env fo
solo puede situarse durante el periodo de la alianza mayoritaria_ anti­
Nacht. Corno el ultimo pa"afo parece anunciar una proxima. iniciativa de
la Comision de Ensefianza concerniente al Jnstituto, que muy bien podr[a
ser el "Proyecto de enmienda" de Lacan, situamos esta carta a fines del
mes de diciembre de 1952.
LA ESCISION 25

No pudimos encontrar el programa de los cursos del lnstituto presen­


tado por el Comité Directivo en noviembre. Un programa en el que aun
figura el nombre de Lacan, sin duda por e"or, fue publicado en el IJP
en 1954 (Informe de la SPP a la /PA, /JP, Vol. XXXV, Parte III, pags.
391-392).

Referencias

Votaci6n del reglamento del Instituto de Psicoanalisis y elecciones


Nota publicada con· el titulo "El Instituto de Psicoanôlisis de Paris" en la RFP,
tomo XVI, no 3, julio-septiembre 1952, pâg. 451.
I • I L·i (_ t ; •,

Estatutos propuestos para '.etfihstituto de Psicoanâlisis por Sacha Nacht


Texto mimeograftado, -titulado "Estatutos del Instituto de Psicoanâlisis - Proyecto
de trabajo '�

Carta a Sacha Nacht


Texto dactilografiado (AJL)

Estatutos propuestos para el lnstituto de Psicoanalisis por Jacques Lacan


Texto dactilografiado, titulado "Proyecto de enmienda. .. " (AJL)

Elecci6n de Jacques Lacan para la Presidencia de la SPP y votaci6n de los estatutos del
Instituto propuestos por Sacha Nacht
Nota publicada con el titulo "Extracto de las actas de la sesiôn administrativa
del 20 de enero de 1953" en la RFP, tomo XVI, nO 4, octubre-diciembre 1952,
pâgs. 593-594.
26 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

17 de junio de 1952
VOTACION DEL REGLAMENTO DEL INSTITUTO
DE PSICOANALISIS, Y ELECCIONES

lnstituto de Psicoanalisis de Paris

En la sesiôn administrativa del 17 de junio de 1952 fue aprobado el siguiente


reglamento.
El lnstituto de Psicoanalisis es el organismo al cual la Sociedad Psicoanalitica de
Paris çlelega la funèiôn de organizar la enseflanza teôrica y prâctica del psicoanâlisis,
bajo la siguien te direcciôn:
i) Un director elegido cada cinco aflos por la Asamblea Administrativa de la
Sociedad Psicoanalitica de Paris;
2) Dos secretarios designados por el director con el voto aprobatorio de la misma
Asamblea;
3) Un secretario administrativo nombrado por el director;
4) Una Comisiôn de Ensefianza compuesta por:
a) el Presidente en ejercicio de la Sociedad Psicoanalîtica;.
b) 6 miembros elegidos por la Asamblea Administrativa de la Sociedad en confor­
midad con el estatuto.

El director, de acuerdo con la Comisiôn de Ensefianza, organiza el programa de los


curs�s teôricos y vela por la formaciôn técnica de los futuros psicoanalistas conforme a
los reglamentos vigen tes aprobados por la Sociedad Psicoanalitica de Paris.
Con ayuda de su Comité Directivo, vela por la buena gestion del Instituto y da
cuenta de ello anualmente ante la Asamblea General de la Sociedad Psicoanalîtica.
En esta misma sesi6n han sido elegidos:
el Dr. S. Nacht, director del Instituto;
- el Dr. Bénassy y el Dr. Lebovici, secretarios del lnstituto;
- el Dr. Sauguet, secretario administrativo del lnstituto, fue designado por el
director.

Noviembre de 1952
EST ATUTOS PROPUESTOS PARA EL INSTITUTO DE PSICOANALISIS
POR SACHA NACHT"

PROYECTO DE TRABAJO

Exposiciôn de motivos

En particular, no habrâ que olvidar que la separaciôn


en embriologia, anatomîa, fisiologia, psicologia, socio-
LA ESCISION 27

logia, clinica, no existe en la naturaleza, y que no fzay


mas que una disciplina: la neurobiologfa, a la que la·
observacibn nos obliga a agregarle el adjetivo humana
en lo que nos concierne.
"Prefacio de introducciôn biolôgica al estudio de la
neurologfa y de la_ psicopatologfa". C.V. Monakow y
R. M-ourgue.

Desde 1895, fecha de su primer trabajo fondamental, S. Freud, a través de su


labor de hombre de ciencia, elabor6 el psicoanâlisis que mas tarde sus alumnos propa­
garon, aportândole sus contribuciones en el seno de sociedades psicoanaliticas funda­
das con ese fin. Corno resultado de esta actividad de mas· de medio siglo, el advenimien­
to del psicoanalisis como una rama de la actividad cientifica es un hecho consagrado,
tante por sus partidarios como por sus opositores. De la escuela inicial se despreqdie­
ron movimientos disidentes, lo que es habituai en el ambito de los conoci�ientos
humanos. Por eso eLpsicaaoaJisis.!reudiano puede calificarse de clâsico, adjetivo que lo
distingue de los psicoanalisis junguiano o adleriano derivados de él, o de otras psico­
terapias diferentes o derivadas. En el seno del movimiento psicolôgico que apunta a lo
normal y lo patolôgico, movimiento cuya exuberante fecundidad sorprende, es riecesa­
ria esta distinciôn para clarificar las ideas. Se funda ademâs en el hecho de que el psi­
coanâlisis clâsico, por su doble aspecte -ès terapéutico y es un método de conoci­
miento del hombre- aporta una teorfa.
Hay que precisar a(m que esta teoria debe entenderse en el sentido de una hip6-
tesis de trabajo. Es decir que los actuales defensores del psicoanâlisis clâsico saben que
la disciplina a la que adhieren solo tiene un valor relativo, al igual que otros movimien­
tos cientificos, y que este acuerdo con un punto de vista doctrinario -una teorfa
dinamica de la personalidad- no implica el reconocimiento de un sistema que e:xduya
el aporte valido de otras ramas de actividad- que enriquecen el conocimiento del
hombre sano o bien el tratamiento del hombre enfermo.
Por su caracter general, el psicoanâlisis brinda a las otras disciplinas un �uevo
modo de aprehender el objeto del estudio psicoanalitico. Asî es como la etnologfa,
la sociologfa, la pedagogfa, pudieron utilizar fructiferamente los datos concretos del
psicoanalisis.
En sus aplicaciones practicas, el psicoanâlisis se demostr6 util y necesario en psico­
patologfa, y por lo tanto en medicina, tal corne lo testimonia todo el movimierito de
la medicina psicosomatica. La educaci6n fue seriamente influida.
Es decir que el conocimiento psicoanalitico debe ser accesible a todo el que desee
poseerlo con el objeto de extender sus conocimientos o de profundizar su comprènsi6n
humana en la medida en que se lo juzgue capaz de ello.
Aunque el conocimiento del psicoanalisis puede adquirirse mediante una ense­
fianza verbal o escrita a través de las obras que inspira, este conocimiento seiâ mas
profundo, exacto y concreto, si se funda en la experiencia vivida del psicoariâlisis,
la que sôlo puede ser adquirida por el sujeto de modo directo. El conocimiento de sî
precede al del prôjimo, tal como lo expresa la sabidurfa popular.
El ejercicio del psicoanalisis en su intenciôn curativa entrafia, ademas, en su perîo­
do formativo, la pnictica bajo el control de un psicoanalista habilitado.
Solo al término del amilisis didâctico -que exige una experiencia propia de las
resistencias y de la transferencia-, de los anâlisis bajo control y de la ensefianza teôri-
28 ptES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

ca, y después de la homologaci6n por parte de la Comisiôn de Ensefianza, el candidato


cierra sus estudi�s por medio de un examen que demuestra su formaciôn psicoanali-
tica regular.
Sin la experiencia que funda efectivamente al psicoanalisis, toda puesta en juego
de los determinismos psicoanaliticos es incierta y péijgrosa, y solo su transmisi6n regu­
lar por sujetos expertos puede garantizar que esta experiencia sea eficaz.
Hasta el presente esto sôlo pudo ser asegurado en Francia por la Sociedad Psi­
coanalitica de Paris, cuyo reclutamiento se identifica con esfa formaci6n, tal como la
elabor6 una tradiciôn continuada desde los descubrimientos constituyentes del psico­
anâlisis clâsico: es decir, que se admite en ella como mienibro a:qherente a quien satis­
fizo esta formaci6n, y como miembro titular a quien ·es capaz qe transmitirla en el
psicoanalisis didâctico. · '<'. , = · '. ·
.
En este papel didactico, el Instituto de Psicoanalisis asegura eJ relevo de Ja Socie­
dad Psicoanalîtica de Paris, sin que por ello esta vinculaciôn pueda sèr êuestioiiàda, lo
que probara asumiendo la obligaci6n de remitirse a ella cada vez qué · seà nê2èsario.
. 1::,
,...

Finalidad y composiciôn de la Asociaciôn

Articulo 1

Se forma en Paris una asociaci6n denominada lnstituto de Psicoanalisis.


Tiene por fin la ensefianza te6rica y pnictica del psicoanalisis clâsico tal como éste
resulta de los trabajos de su creador S. Freud, y tal como es transmitido desde su
fundaci6n por la Sociedad Psicoanalitica de Paris.
Tiene igualmente por fin el estimulo y la realizaciôn de investigaciones destinadas
a hacer progresar al psicoanalisis teôrico y clasico.
Su duraciôn es ilimitada.
Tiene su sede social en Paris.

Articulo 2
Los medios de la asociaci6n consisten en los establecimientos que ha fundado
actualmente, a saber:
1) un centro de ensefianza del psicoanalisis;
2) un .centro de psicoanalisis y de psicoterapias donde se aplican tratamientos a
pacientes seleccionados por la consulta;
3) eventualmente, un centro de investigaciones referidas al psicoanâlisis teôrico y
practico.

Articulo 3

El Instituto de Psicoanâlisis acepta a toda persona que cuente con la aprobaciôn


de 1a Comisi6n de Ensefianza para recibir una formaciôn psicoanaJitica. Las condicio­
nes de admisiôn, de escolaridad y de ex�enes son fijadas por un reglamento aprobado
por la Asamblea General.
Al término del ciclo de estudios, todo candidato que haya aprobado los exâmenes
LA ESCISION 29

previstos recibe un diploma. Este diploma, en el estado actual, no otorga a su titular


ninguna calificaci6n legal. El Instituto de Psicoanâlisis se esforzarâ por obtener su reco­
nocimiento por parte de los organismos oficiales.
En lo que concierne al ejercicio del psicoanâlisis, el titular del diploma sôlo puede
valerse de él en el marco de las leyes que rigen su profesiôn.
1

Articulo 4

La asociaci6n se compone de la siguiente manera:


Los miembros activos son, por derecho, los miembros titulares de la Sociedad
Psicoanalîtica de Paris. S6lo ellos tienen voz para deliberar.
Los miembros adherentes son las personas presentadas por 2 miembros activos al
Consejo de Administraciôn, que les concede este tîtulo.

Articulo 5

La calidad de miembro de la Asociaciôn se pierde:


- por renuncia;
- por expulsion resuelta por la Asamblea, a propuesta del Consejo de Adminis-
traciôn, por motivo grave, por maniobras que puedan comprometer los fines de la
Asociaciôn, o por negarse a pagar las cuotas. El miembro interesado puede ser llamado
a dar explicaciones ante la Asamblea.
Los miembros renunciantes y expulsados no tienen ningûn derecho a reclamo de
las sumas que hubieren desembolsado, que se consideraran definitivamente pertene­
cientes a la Asociaciôn.

Administraciôn y funcionamiento

Articulo 6

La Asociaciôn es administrada por un Consejo de Administraciôn elegido entre los


miembros de la Asociaciôn por votaciôn de la Asamblea General. Comprende:
los miembros del Comité Directivo del Instituto;
- el Presidente en ejercicio de la Sociedad Psicoanalitica de Paris;
- Ios miembros de la Comisiôn de Ensefianza.
El Consejo de Administraci6n se renueva de la manera que fue fijada para cada
uno de sus miembros.
El Comité Directivo constituye la secretaria del Çonsejo de ·Administraciôn.
El director nombrado por la Asamblea es el presidente del Consejo de- Adminis­
traciôn, y asigna entre los miembros del Comité Directivo las funciones de secretario
y de tesorero.

Articulo 7

El Consejo de Administraci6n se reûne cada vez que su presidente lo convoca,


o por pedido de una cuarta parte de sus miembros.
30 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN.

La presencia de al menos un tercio de los miembros del Consejo de Administra­


ciôn es necesaria para la validez de las deliberaciones.
Las sesiones son presididas por el director.
Las decisiones del Consejo de Administraciôn deben ser votadas por la mayorîa
de los miembros presentes.
En caso de empate, el voto del presidente tiene carâcter decisorio.
Se labran actas de las sesiones. Dichas actas son îmnadas por el presidente y el
secretario, y se las transcribe en un registro foliado y rubricado por el Pref ecto de
Po!icîa o su delegado.

Articulo 8

El Comité de Direcciôn_comprende:
- al Directt,r del Instituto de Psicoanâlisis elegido entre los miembros de la
Asociaci6n y designado por la Asamblea para ejercer esas funciones por un lapso de
5 afios;
- a 2 secretarios designados por el director y nombrados por fa Asamblea por
5 afios;
- un secretario administrativo nombrado por el director por 5 afios.
El director nombra y revoca, dentro de los lîmites del presupuesto, a todo encar­
gado y empleado, cualesquiera sean sus tîtulos y funciones, y fija los sueldos.

Articulo 9

Los miembros del Comitë de Direcciôn y de la Comisiôn de Ensefianza son reele-


gibles. l

Articulo 10

La Comisiôn de Ensefianza se componé de 6 miembros designados por 2 aflos por


la Asamblea-General. Es presidida por el dire�tor del Instituto. Todo miembro activo
es elegible, si propone su candidatura. A falta de candidaturas, el director puede propo­
ner candidatos a la Asamblea. Los miembros salientes soit reelegibles.
El presidente en ejercicio de la Sociedad de Psicoanâlisis de Paris y el Presidente
di�ector en ejercicio del lnstituto de Psicoanâlisis son miembros de derecho.
Las atribuciones de la Comisiôn de Ensefianza seran fijadas por el Reglamento
lnterno. Durante el primer afio de funcionamiento del Instituto de Psicoanâlisis,
servirâ como referencia el reglamento de la Comisiôn de Ensefianza de la Sociedad
Psicoanalîtica de Paris. Toda fonnulaciôn incompatible con la legislaci6n concernien­
te al ejercicio del psicoanâlisis, la legislaciôn de la ensefianza superior privada o con los
presentes estatutos serâ en consecuencia modificada por la Comisiôn de Ensefianza en
actividad. En caso de impugnaciôn planteada por la mayoria de los iniembros de la
Comisiôn de Ensefianza, la Asamblea serâ llamada a resolver.
El nombramiento en los puestos de enseftanza se resuelve con la aprobaciôn de la
Comisi6n de Enseiianza a propuesta del Comité de Direcciôn.
LA ESCISION 31

Articulo 11
Un Comité-de Honor agruparâ a las personalidades que acepten conceder su patro­
cinio a la asociaciôn. El Consejo de Administraciôn otorga esta calidad a propuesta del
director; éste fija su nûmero.

Articulo 12

El director, con la aprobaci6n del Consejo de Administraci6n, puede concertar


todo acuerdo con organismos o establecimientos publicos o privados que coadyuve
a realizar los fines pedag6gicos, cientîficos y terapéuticos de la Asociaciôn.

Articulo 13

Los miembros de la Asociaciôn no pueden recibir ninguna remuneraci6n en razôn


de las funciones que les son confiadas.

Articulo 14
La Asamblea deliberativa de los miembros activos se reune todos los afios en el
mes de diciembre y cada vez que es convocada por el Consejo d� Administraciôn o a
pedido de la mitad de sus miembros. Su orden del dia es fijado por el Comité de Direc­
ci6n.
Escucha los informes sobre la gestion del Consejo de Administraciôn, y sobre la
situaciôn econ6mica y moral de la Asociaci6n.
Aprueba el presupuesto del siguiente ejercicio, delibera sobre las cuestiones inclui­
das en el orden del dia y efectûa, si corresponde, la renovaci6n de los miembros del
Consejo de Administraciôn o de la Comisi6n de Enseflanza.
El nombramiento del director, cuando es necesario, ocupa el primer lugar en el
orden del dia.

Articulo 15

La Asociaciôn es representada en todos los actos de la vida civil por su director u


otro miembro del Comité de Direcci6n, especialmente elegido a este efecto por el
director o, llegado el caso, por cualquier otro mandatario de su elecci6n.

Articulo 16

El Consejo de Adtpinistraciôn esta investido de plenos poderes para realizar o


autorizar todos los actos u operaciones permitidos a la Asociaciôn y que no estén
expresamente reservados a la Asamblea General. Delega los poderes necesarios al prési­
dente, al tesorero y a cualquier otra persona, miembro o no del Consejo de Adminis-
·
·
traci6n.
El Consejo de Administraciôn se encarga de todas las reparaciones · de los inmue­
bles, autoriza todas las adquisiciones de valores y objetos mobiliarios, decide sobre la
· admisi6n o exclusiôn de los miembors activos y de los miembros de hoilor.
Por otra parte, las decisiones dehôerativas del Consejo de AdministraciôJi referen-
32 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES _LACAN

tes a las adquisiciones, pennutas, ventas de inmuebles necesarias para el fin perseguido
por la Asociaciôn, constituciôn de hipotecas sobre dichos inrnuebles, alquileres que
excedan los 9 aflos, ventas de bienes que pertenecen a la dofaci6n y préstamos, deben
ser sometidas a la aprobaciôn de la Asamblea General.
Las decisiones deliberativas del Consejo ·de Administraci6n referentes a la acepta­
ci6n de donaciones y legados sôlo son vâlidas después de la aprobaci6n administrativa
prevista por las leyes y reglamentos en vigor.

Articula 17
Una vez por afto tendra lugar una Asamblea plenaria de miembros de honor, miem­
bros activos y adherentes, asi como de invitados del Consejo de Administraci6n. Esta
reuniôn seguirâ a la de la Asamblea General, precedida a su vez por la del Consejo de
Administraciôn.

Articula 18
Los reglamentos intemos preparados por el Comité de Direcci6n y aprobados por
el Consejo de Administraci6n son adoptados por la Asamblea General. Conciernen a
la organizaciôn de los estudios, el funcionamiento de la Comisiôn de Enseflanza, de la
Biblioteca, del Centro de Psicoanâlisis y de toda otra actividad del lnstituto.

Articula 19
El acta de cada sesiôn es aprobada en la sesi6n siguiente. Toda recusaciôn minori­
taria carece de valor, salvo en el caso en que la minoria, en aplicaci6n de los estatutos,
pueda solicitar que se plantee la cuestiôn a la Asamblea General, que es la que decide.

Articulo20
Las modalidades de votaciôn serân como sigue: las elecciones· para la Direcciôn,
para el Consejo de Administraciôn y para la Comisiôn de Enseflanza, son por voto
secreto, y por mayoria absoluta en la primera vuelta, y simple en •a segunda.
Para cualquier otra cuestiôn, la votaciôn se realizarâ levantando la mano y en las
mismas condiciones.
Se admite la votaciôn por correspondencia.
En el caso de que un miembro desee que la elecci6n o la yotaciôn de una resolu­
ciôn se realice por voto secreto, debe formular fa solicitud antes de la votaciôn.

Articula 21
En caso de conflicto entre el Comité de Direcciôn y la Comisi6n de Enseflanza o la
Asamblea General, se forma una comisiôn paritaria, bajo la presidencia de una perso-.
nalidad aceptada por las partes, encargada de presentar a la votaci6n de la Asamblea
una o varias soluciones al conflicto.
LA ESCISION 33

Dotaciôn y recursos anuales

Articulo 22

Los ingresos annales de la Asociaci6n se componen de:


1) cuotas de sus miembros, fijadas todos los afios por el Consejo de Administra­
ciôn y aprobadas por la Asamblea;
2) suscripciones de sus miembros destinadas a afrontar el fin perseguido por la
Asociaciôn; estas suscripciones, cuando sean importantes, deberân ser aprobadas por la .
Asamblea General;
3) subvenciones del Estado, de departamentos, de comunas y de organismos o
establecimientos publicos o privados;
4) el producto de la retribuciôn percibida por la ensefianza; los distintos derechos
son fijados cada 5 aflos por el Consejo de Administraciôn a propuesta del Comité de
Direcciôn;
5) honorarios, reembolsos, retribuciones por atenciôn prestada en servicios hospi­
talarios o dispensarios creados o atendidos por la Asociaciôn.
Se lleva diariamente la contabilidad de ingresos y gastos y, llegado el caso, una
contabilidad de objetos materiales.

Modificaciôn de los �statutos - Disoluciôn

Artlculo 23

Los estatutos sôlo pueden ser modificados a propuesta del Consjeo de Adminis­
traciôn o de la décima parte de los miembros de la Asamblea General; dicha propuesta
sera presentada a la secretaria por lo menos un mes antes de la sesiôn.
En la Asamblea deben estar presentes por lo menos las tres cuartas pai:-tes de los
miembros en ejercicio. Si no se alcanza esa proporciôn, habrâ una nueva convocatoria,
con un intervalo de quince- -dias; en esta segunda oportunidad podra deliberar sea
cual fuere el numero de miembros presentes.
En todos los casos, los estatutos sôlo pueden ser modificados con la aprobaci6n
de la mayoria de dos tercios de los miembros presentes.
El procedirniento serâ el mismo para el Reglamento Interna y las resoluciones
votadas por la Asamblea General.

Arti'culo 24
La Asamblea General-llamada -a pr-0aunciarse sobre la disoluciôn de la Asociaciôn,
especialmente convocada con dicho fin, deberâ contar al menos con la mitad mâs uno
de los miembros en ejercicio. Si esta proporciôn no se alcanza, se convocarâ nueva­
mente a la Asamblea, pero con un minimo de 15 dias de intervalo, y esa vez, podra
deliberar sea cual fuere el .numero de miembros presentes.
En todos los casos, la disoluci6n sôlo puede ser decidida por una mayoria de dos
tercios de los miembros presentes.


34 T.RES °MOM'ENTOS EN LA VIDA �E JACQUES LACAN

En caso de disoluciôn de la Asociaciôn, sus bienes retornaran a la Sociedad Psico­


analîtica de Paris, la que decidirâ en Asamblea General su aceptaci6n o designarâ la
persona moral, priv�da o publica, que persiga un fin similar y que sea apta para recibir
estos bienes.
Varlos - Formalidades

Para todas las declaraciones, publicaciones o formalidades prescriptas por la ley,


se otorgan plenos poderes al portador de despachos o extractos de los presentes esta­
tu tos, o bien de toda decisiôn deliberativa, del Consejo de Administraciôn o de la
Asamblea General.

Fin de diciembre de 1952


CARTA A SACHA NACHT

Al Sefior Presidente de la Sociedad de Psicoandlisis

Estimado Presidente,

Las entrevistas informales que siguieron a la ultima asamblea de la Sociedad pusie­


ron a los abajo finnantes en presencia de un error cuya forma paradôjica demuestra
tan evidentemente su naturaleza, que faltariamos al respeto que todos nos debemos
pasândolo por alto.
Se trata de la inversion exacta de las cifras obtenidas como -resultado del ultimo
escrutinio. Efectivamente, somas 7 los que podemos testimoniar con la mayor certeza
haber tachado materialrnente al si situado a la izquierda de la boleta que remitimos.
Por lo tanto, descartados los tres votas en blanco que respond�n evidentemente a las
persona$ involucradas de modo directo en esta votaciôn, sôlo cinco de los miembros
presentes pudieron responder en ella �n el sentido opuesto. Nos parece que en si esto
lleva la marca de un mecanismo en el que lo mâs simple· serîa'Hn� lectu�a que confunde
los términos del recuento.
En verdad, una sociedad de psicoanalistas se perjudicarîa al no considerar con el
humor que conviene un caso de lapsus, cuya realidad, sea donde fuere que ésta se haya
producido, no podria ponerse en duda en vista de la exigüidad de nuestro grupo y la
posiciôn patente tomada por cada uno de nosotros en el curso de esa sesiôn, y al no
reconocer allî los CQnflictos puestos en juego en cada uno de nosotros por la discordia
manifestada esa noche en el grupo. Admitir que en alg(m grado escapan a nuestro
·control,.·.no. serâ hacer alarde de un privilegio: otros.grupos en la historia del psicoanâli­
sis dieron. antes que noso:tros el ejemplo, al mismo tiempo que dieron a Freud, nuestro
maestro, el motivo de desengaiiadas palabras sobre la eficacia del amilisis didâctico.
Otorgamos pues a ustedes, coma a nuestrd presidente. elegido por todos, entera
confianza por dar a este incidente, en si poco sorprendente si se lo examina de frente,
iA ESCISION 35

su consecuencia natu:ral, en la que la .reacci6n espontanea de una carcajada general no


nos pareceria desubicada.
Seria también saludable, para que, superando t.odas las explicaciones, abriese los
corazones al profundo anhelo de todos, de eso ·estamos seguros, en la cordial reuni6r:t
que sigui6 a esta asamblea.
En cuanto a nosotros, creemos poder expresarlo asî: que en 1a pr6xima reuniôn
de la Comisi6n de Ensefianza que tiene la tarea permanente de la Direcciôn· del Insti­
tuto, nos llegue una propuesta que asegure ampliamente la coordinaciôn entre la Socie­
dad que fundô materialmente este Instituto, para que en él sus trabajos se traduzcan
en ensefianza y en prâctica, y el Comité en el que delegarâ la tarea de ·establecer su
estatuto legal.
Tenga Ud. a bien recoger agui la expresiôn de nuestros fraternos sentimientos.

Marie Bonaparte, Françoise Dolto, Juliette Favez-Boutonier, André Berge,


Maurice Bouvet, Dariiel Lagache

Enero de 1953
ESTA TUTOS PROPUESTOS PARA EL INSTITUTO DE PSICOANALISIS
PORJACQUES LACAN

Proyecto de enmienda a los estatutos propuestos por el doctor


Sacha Nacht para el lnstituto de Psicoanâlisis
presentado a discusion en la Asamblea de la Sociedad ·de enero de 1953 por el doctor
Jacques Lacan, a tin.do de Director Provisorio del /nstituto de Psicoanâlisis, y precedi­
do de una carta persona! dirigida por Jacques Lacan a todos y cada uno de los miem­
bros de esa Asamblea.

Mi querido colega:

El texto adjunto no representa las propuestas de un grupo. Tampoco lo traigo


sôlo en mi nombre.
Al agradecer a la Asamblea que me eligi6 para el cargo provisorio en el Instituto,
dije qué funciôn especifica esperaba cumplir en él. La he cumplido.
El texto que les p�esento puede apresurar la votaciôn de los estatutos. Ademâs es
preciso subrayar que pretendî con él, no la transacci6n, sino el acuerdo.
En nada se opone a mi entender a los principios del estatuto propuesto por
nuestro Presidente. Es mâs, al compararlos con las ideas que guiaron a los redactores
del programa de cursos, creo haber reconocido su legitimidad.
Puesto que nuestra divisiôn parece ob$taculizar este reconocimiento·, pensé que
solo hacîa falta integrar a . este estatuto la razôn de esta division. Ya qu.e somos de
aquellos que creen que todo 1o que es, tiene una razôn de ser.
Y si bien justamente mi texto se extiende un poco respecta de la razôn de su
36 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

disposit ivo, encontraran que sera facil poner un punto final en cuanto nos haya puesto
de acue rdo.
Si me permiten ahora, aprovechando los deseos para el afio nuevo y la licencia
ritual que se asocia a ellos en todas las tradiciones, apelar a una broma intima, les diré
que presento aqui para nuestro cuerpo fragmentado el instrumenta de un espejo en el
que qui era el cielo que anticipe su unidad.
Si asi fuese, nuestra disensi6n cobrarfa retroactivamente su sentido: nachtriiglich,
coma se expresa nuestro maestro para poner de relieve no tanto la deformaci6n como
la his t oria, como la génesis misma del recuerdo.
Comprenderemos entonces que porque nuestra fundaci6n no fue vana, hemos
ôfrecid o sacrificio a esa Discordia que Heraclito coloca en el origen de todo y a la cual
noso tros, analistas, damos otro nombre.
Le ruego ! acepte mis mas afectuosos saludos.
:� .
Jacques Lacan.

Exposici6n de motivas - Psicoanalisis y ensefianza


Si se tuviese que fundar una facultad analitica -idea
que hoy parece fantâstica-, desde luego se enseflarian
alli materias que también e�sefla la Escuela de Medicina:
junto con la "psicologia profunda ·: la del inconsciente,
que seguiria siendo el plato fuerte, habria que enseflar
también, tan ampliamente como fuese posible, la ciencia
de la vida sexual, y familiarizar a los alumnos con los
cuadros clinicos de la psiquiatria. Por otra parte, la ense­
flanza analitica también abarcaria ramas completamente
ajenas al médico, y cuya existencia ni siquiera entrevé
en el curso del ejercicio de su profesiôn: historia de la
civilizaci6n, mitologia, psicologia de las religiones, histo­
ria y critica literaria...

Sigmund Freud

Se hacfa sentir la necesidad de devolver a la ensefianza del psicoanalisis el 6rgano


de un lnstituto que existia en Paris antes de la guerra y habfa cerrado sus puertas al
comenzar ésta.
La Sociedad Psicoanalitica de Paris, ûnica autoridad que puede garantizar en Fran­
cia s condiciones de ensefianza, la habfa tenido a su cargo desde entonces gracias a la
Ja
cola b oraci6n de sus miembros. Un reglamento interno le permitfa ajustarse a las exi­
gencias basicas de la formaci6n del psicoanalista.
Pero el pasaje de las psicoterapias a la escala de los fen6menos sociales, la necesi­
dad de distinguir en ellas los principios de una disciplina siempre desfigurada por su
difusi6n vulgar, al igual que las reglas correctas de una practica frecuentemente usur­
pada, acrecentaban sus responsabilidades de hecho, excediendo los medios de una
asociaci6n casi sin apoyos externos y sin categorfa reconocida.
El sencillo local donde en otros tiempos se ofrecfan conferencias abiertas a todos
LA ESCISION 37

los estudiantes, solo preocupados -por inscribirse en ellas, en estas nuevas condiciones
ya no bastaba. Incluso el propôsito secundario que se pudo satisfacer en otra época,
ofrecer libre acceso a una cura calificada, tenia que adecuarse ahora a las obligaciones
de la Seguridad Social.
En sintesis, si todo necesitaba un centro, es decir una organizaciôn materialmente
diferenciada que ofreciese una respuesta adecuada a estas necesidades, las transaccio­
nes legales, exigidas para su reconocimiento, imponîan que en el futuro fuese autôno­
ma jurîdicamente.
Mâs aun, el retraso de su lanzamiento, con las urgencias que ocasionaba, requeria
una direcciôn a la que se concediese una muy amplia iniciativa en sus negociaciones
con los poderes pûblicos y los organismos profesionales.
Los peligros de dicho organismo eran dobles: politica persona! de la direcci6n y
fonnalizaciôn de los estudios.
En los presentes estatutos se verâ cômo qujso la Sociedad prevenir ésto: preser­
vando la a1:1tonomîa de la Comisiôn de Ensefianza y articulândola con la Direcciôn
del Instituto en forma concertada. Esto tenia como fin afinnar su entero control sobre
el aspecto de la transmisiôn de la experiencia� del analista calificado al candidato psico­
analista, que constituye la virtud del gradus psicoanal{tico, y mantener el principio de
estudios tan liberalmente concebidos como deben serlo aquellos que conducen a una
ciencia que merece entre todas ser calificada como humanista.
Por supuesto la formaci6n del psicoanalista seria inconcebible sin una auténtica
participaciôn en las investigaciones que fundan las categorias de la experiencia analî­
tica, a saber:
1) El �omentario de textos originales, entre los cuales los textos de Freud revelan
una fecundidad jamâs igualada en este dominio, y que estâ lejos de agotarse con el
tiempo. Es la via mâs segura y la mâs racional para un acceso met6dico a los conceptos
fundamentales de la experiencia, entendiéndose que se desconoceria el movimiento de
estos conceptos sin una constante referencia a la forma actual de los problemas de una
antropologia a la cual contribuyeron esencialmente.
2) El curso de técnica controlada en el que el estudiante puede reconocer la fun­
ci6n creadora de la praxis y el valor del anâlisis como ciencia de lo particular, poniendo
a prueba, en el transcurso de una experiencia, la relaciôn de las reglas con sus efectos
en el caso.
3) La crîtica clînica y fenomenolôgica que vuelve a cuestionar, en un piano de
indagaciôn. dirigida a la luz de los datos analiticos, tanto las normas de la psicopatolo­
gia clâsica como el valor efectivo de la intervenciôn técnica misma.
4) Por ûltirno, el psicoanâlisis de nifios se revelô, en los registros de la conducta de
la experiencia y de su valor clinico, como sujeto a incertidumbres, cada vez mâs ricas
en problemas a medida que se les concede un interés mas ordenado. Sin duda, ésta es
la frontera donde se ofrece al anâlisis lo mâs desconocido por conquistar, donde su
1tleal de comprensi6n puede encontrar sus efectos mâs humanizantes. Todo el desarro­
llo del nifio puede esclarecerse a partir de él; toda una clînica debe aim definirse junto
con los marcos de una sociologfa; pero sobre todo en ninguna parte ha sido menos
· dilucidada la relaciôn del hombre consigo mismo, ni su reconocimiento debi6
responder a un desafio mas esencial que aquél que resuena en el pensamiento cJâsico
con el dicho de Pascal: "un nifio no es un hombre".
Estas son las razones de la disposici6n de los · cuatro seminarios, pudiéndose
38 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

estimar que al seguir tres de ellos, el estudiante habra adquirido una disciplina que le
permita ulteriormente ordenar su reflexi6n y completar su cultura.
Pues si Freud nos advirti6 que un analisis didactico digno de este nombre de�e
presentar el caracter de no terminar con su ultima sesi6n, sino de prolongarse en una
transformaci6n continua del yo, la ensefianza te6rica tampoco podria limitarse a un
ciclo de conocimientos que se cierre de una vez y para siempre.
No es que el lnstituto no- se crea obligado a presentar ante las necesidades de
estudiantes del mas diverso origen todos los capitulos de una_ ensefianza elemental bajo
una forma agrupada. Pero su utilizaci6n debe quedar librada a la discreci6n de sujetos
que han sido elegidos tras demostrar cierta formaci6n personal. En sfntesis, el Instituto
se distinguirâ por no participar en exigencias formales de asistencia y de exâ.menes que,
por ejercerse con tal vez demasiada insistencia en nuestros dfas en los estudios supe­
riores, muestran suficientemente que degradan su estilo sin elevar su nivel.
iEquivale ésto a decir que por eso el lnstituto cumplini su tarea de acuerdo con
una profesi6n que parad6jicamente Freud concibi6 como una de las tres funciones
humanas imposibles de cumplir?
No es éste el sitio para buscar el lugar del psicoanalisis en el sistem·a de las ciencias.
Se provocan tantas resistencias al subrayar lo que no es como al formular lo que es.
Pero el modo de ensefianza aqui preconizado para esta disciplina, para restaurar en el
ejercicio del magisterio la prirnacfa de la palabra y reconocer en sus efectos sobre el
oyente la instituci6n, incluso en la mudez, de un diâlogo, muestra una simetrfa
demasiado sorprendente con la experiencia del analisis didâctico como para no tocar lo
esencial del problema.
Si efectivamente puec:le decirse que ambos intercambios transforman a sus sujetos
por su sola mediaci6n, es porque el hecho humano del 'don permanece latente en todo
uso de la palabra, y este resorte jamas captado situa al anâlisis en el centro de todas las
ciencias del hombre.
Por eso el psicoanalisis no puede reducirse ni a la neurobiologfa, ni a la medicina,
ni a la pedagogfa, ni a la psicologfa, ni a la sociologfa, ni a la ciencia de las institucio­
nes, ni a la etnologfa, ni a la mitologfa, ni a la ciencia de las comunicaciones, como
tampoco a la lingüistica: y sus formas disidentes se designan por si solas en tanto lo
hacen todo lo que no es.
No obstante, a todas les dio una inflexion decisiva, y de todas debe extraer su
informaci6n.
Por eso el Instituto, lejos de encerrar al psicoanalisis en un aislamiento doctrinal,
se considerarâ como el anfitri6n obligado de toda confrontaci6n con las disciplinas
afines.
Para la fonnaci6n de los sujetos, contaremos con el espfritu que se iluminani en
cada uno en el trabajo de mesa redonda o de equipo, estimulando la elaboraci6n cultu­
ral, la reflexi6n met6dica tanto como la emulaci6n técnica, para hacerlo apto para una
funci6n que sin duda lo eleva a su dignidad eminente, pero también le otorga la carga
de una responsabilidad infinita.
Forjar la tradici6n de este espfritu es una empresa de gran trabajo y una apuesta a
largo plazo.
El Instituto se reconocera ante todo por el valor de sus alumnos, y éstos no solo
serân juzgados por su éxito como terapeutas sino por su participaci6n en la obra
humana.
LA ESCISION 39

Finalidad y composici6n de la asociaciôn


Organizaci6n

Articulo I

Se declara una asociac1on que tiene coma finalidad enseflar ·el psicoanâlisis y
propagar su practica.
Este se entiende como la disciplina nacida de las investigaçiones de Freud y la
técnica sometida, bajo sus directivas, a la prueba de una experiencia uni\rersal.
Depende en su fundaci6n y en sus estatutos de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris,
sociedad cientîfica cuyos miembros se agrupan en esta nueva asociaci6n para cumplir
en ella la doble funci6n de desarrollar esta disciplina y garantizar esta técnica.
Esta asociaci6n se denomina Instituto de Psicoanalisis. Su sede sociaj estâ en Paris;
su duraci6n es ilimitada.

Articulo 2
Los 6rganos del Instituto quedan inmediatamente clasificados segûn cuâl de sus
dos funciones sea en ellos dominante.
La funci6n I o de ensefianza superior y de investigaci6n comprende los semina­
rios permanentes y Ios seminarios extraordinarios.
Los titulos esenciales de los seminarios permanentes, cuatro en total, fueron enu­
merados en la exposiciôn de motivas.
Se nombra un profesor de seminario para cada uno de ellos por el lapso estatuta­
rio de ejercicio de la Direcci6n del Instituto. Este es su titular, pero no forzosamente el
(mico, pudiendo ser llamados varios profesores a ensefiar paralelamente en el mismo
seminario.
Los profesores de seminario permanente sôlo pueden ser elegidos entre los
miembros activas de la Asociaci6n.
Los seminarios extraordinarios se crean seg(m la actualidad de las relaciones que
parezca necesario promover entre el psicoanalisis y cualquier otra disciplina, sin que
puedan expresarse ûtilmente en otra parte.
Ni la rûbrica ni el nûmero de estas seminarios estan · en principio sometidos a
ninguna limitaciôn.
Sus titulares se nombran por un lapso especîfico en cada caso y solo son elegidos
por el dominio particular que se les reconoce en esa ocasiôn. Tampoco tienen que justi­
. ficar en principio ùna formaciôn psicoanalitica ni auténtica ni completa.
La funciôn II, o funciôn conjunta de practica y de cura, une dos 6rganos diferen­
tes, y lo hace porque tienen en comûn el hecho de que son dos estândares que no se
presentan actualmenfe en ninguna otra parte. El primer estândar es el de una ensefian­
za-tipo que comprende la clinica de las neurosis, las técnicas calificadas para su cura,
sus indicaciones y contraindicaciones, y las nociones elementales que penniten
comprender su modo de acci6n, reconocer su aplicaciôn adecuada, y advierten sobre
los peligros de su uso desconsiderado, incluso de su manejo en el sentido•contrario al
correcte. Su funci6n es agrupar los conocimientos que ·pueden hacer falta a Ios candi­
datos de distintos origenes acerca de las bases de la técnica médica�
40 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

El segundo estândar es un dispensario modelo, tal como se desearîa verlo anexado


a todo hospital clasificado como centro ·completo, sea urbano o regional.
Las responsabilidades de la. escuela de prâcticas y del dispensario modelo se enco­
miendan a médicos, miembros activas del lnstituto, con el tîtulo de lector o de consul­
tor del Instituto de Psicoanâlisis.
Estos elige� por si mismos a sus asistentes entre los psicoanalistas graduados seg(m
las calificaciones médicas requeridas por las leyes existentes para la ensefianza y ejerci­
cio de la medicina, y entre los no médicos segûn las calificaciones auxiliares que
podrian ser introducidas por la jurisprudencia y cuyo funcionamiento con la garantîa
del Instituto fuese admitido por las autoridades pertinentes.

Artîculo 3

El Instituto de Psicoanâlisis admite como estudiantes a:


1) los psicoanali_stas candidatos que, habiendo recibido la aprobaciôn de la Comi­
siôn de Ensefianza y la autorizaci6n del psicoanalista que conduce su amilisis didâctico,
son promovidos asi al rango de practicante en sus gradus analitico;
2) todos aquellos que, a cualquier titulo, son admitidos por el Comité de Direc­
ciôn para participar en sus trabajos.
Ninguna asistencia es obligatoria en principio para ningûn estudiante del Instituto.
El candidato psicoanalista practicante debe poder dar testimonio de su participa­
ciôn activa en tres de los seminarios permanentes: queda librado a cada uno de los pro­
fesores de seminario apreciar si esa participaciôn fue suficiente.
Entre estos profesores el sujeto elige al tutor que serâ el responsable de la finali-
zaciôn de su formaciôn teôrica.
Ese tu tor lo aconseja en la elecci6n de los complementos a agregar a sus conoci­
mientos, guia y vela por su formacion, dirige su trabajo de candidatura y decide el
momento en que lo presenta a la aprobaci6n del Instituto.
El Instituto confiere dos titulos, admitiéndose que éstos actualmente no son obje­
to de ningûn reconocimiento oficial, y sin perjuicio de las validaciones que puedan ulte­
riormente recibir:
- el titulo de graduado del lnstituto, que habilita al candidato para la prâctica del
psicoanâlisis, dentro-·de los limites de las disposiciones legales existentes sobre el ejer­
cicio de la medicina y sin que el titular pueda valerse de él violando las leyes en vigen­
cia;
- el titulo de asistente del lnstituto, que el Instituto confiere a propuesta de un
profesor de seminario por colaboracion eminente en los trabajos del Instituto. Este
titulo no califica para la prâctica analitica sino en grado complementario, en el caso de
los graduados del Instituto.

Articulo 4

Los miembros del lnstituto de Psicoanâlisis se dividen en tres clases:


- los miembros de honor que forman parte del Comité de Patrocinio y que
contribuyeron con su generosidad a la fundacion del Instituto;
- los miembros activos, los ûnicos que tienen voz y capacidad electoral, que son
y serin por derecho y exclusivamente los miembros titulares de la Sociedad de Psi·
coanâlisis;
LA ESCISION 41

los miembros adherentes, diplomados o no de la Sociedad de Psicoanalisis, que


sean o hayan sido titulares de un seminario extraordinario, o son asistentes� lectores o
consultores del Instituto. Oeben tener dos padrinos entre los miembros activos.

Articula 5

La calidad de miembro del Instituto de Psicoanâlisis se pierde:


- por renuncia,
- por expulsion resuelta por la Asamblea deliberativa a propuesta del Consejo de
Administraci6n, -sea por un motivo grave que afecte las funciones que esa persona ejer­
ce en el Instituto o el honor de los colegas que estân asociados a ella en tales funciones;
o bien por negarse a pagar las cuotas. El miembro afectado siempre tendra la posibili­
dad de explicarse ante la Asamblea.
Los miembros renunciantes o expulsados no pueden reclamar las sumas que hayan
abonado, quedando las mismas definitivamente en poder de la Asociaci6n.

Administracion y funcionamiento

Articula 6

Sin perjuicio de la doble orientaci6n aqui inscripta en su estructura, un instituto


de ensefianza separarâ las funciones politica y doctrinaria, aun· mâs netamente en la
medida en que sus poderes sean mas ampliamente delegados.
Este es el caso del Instituto de Psicoanalisis, en el que los poderes estan represen­
tados por el Comité de Direcci6n y por la Comisi6n de Ensefianza.
La unidad de la autoridad, no obstante, queda en él asegurada en su realidad y en
su forma:
1) para los actos de la administraci6n, mediante una articulaci6n de esos poderes
regulada en base a la alternancia de sus funciones;
2) para las decisiones de gobierno, por su reuni6n en Consejo y por el privilegio
reservado al director de recurrir a él sin la menor formalidad.
El Consejo de Administraci6n esta compuesto, entonces, por:
1) el Comité de Direcci6n, representado por el Director y sus dos secretarios cien­
tificos, (micos con voz;
2) la Comisi6n de Ensefianza representada por su Presidente y sus 6 miembros.
El Director preside de derecho el Consejo.

Articulo 7

El Consejo de Administraci6n decide todas las iniciativas que .comprometan el


porvenir del Instituto y delega en la direcci6n todos los poderes necesarios para nego­
ciarlas o para cumplir sus prop6sttos.
Ademâs de su reuni6n anual, que precede a la Asamblea deliberativa, el Consejo de
Administraci6n es convocado segun las necesidades por el Director, sea por iniciativa
propia y con un preaviso de 15 dias, o bien a solicitud de tres de sus miembros y en el
término de un mes.
42 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LA.CAN

Esta convocatoria anuncia el orden del dia proporcionado, segun el caso, por el
Director o por los solicitantes.
Es necesaria la presencia de siete de los miembros del Consejo para que sean vali­
das sus deliberaciones.
El orden del dia de la sesi6n contiene por orden de prioridad las propuestas del
Director, las del presidente de la Comisiôn de Ensefianza, las de cualquier otro
miembro presente o ausente.
Las decisiones se toman por mayorîa de votos de los miembros votantes, pudiendo
los miembros ausentes votar por correspondencia, sin que, no obstante, su ausencia
pueda ser motivo para ·aplazar la de�beraciôn o la votaciôn.
El presidente, cuando falta el Director, es el presidente de la Comisiôn de Ense­
fianza, o, en su defecto, lo es cualquier otro miembro designado por sorteo.
El voto del presidente de las sesiones decide en caso de empate.
Se labra acta de las sesiones. Las actas son fmnadas por el presidente de sesiôn y
el secretario administrativo presente. Estas son pasadas a un registro f oliado y rubri­
cado por el. pref ecto de policia o su delegado.

Articulo 8

El Comité de Direcci6n comprende:


- el director del Instituto de Psicoanalisis escogido entre los miembros activas de
la Asociaci6n y elegido por la Asamblea deliberativa por un lapso de:
5 afios, no reelegible, o
3 afios, reelegible,
- dos secretarios cientificos designados por él en el momento de su candidatura
y sometidos a la votaci6n de la Asamblea; ellos no pueden pertenecer al mismo tiempo
a la Comisi6n de Ensefianza;
- un secretario administrativo elegido por él después de su elecciôn, que no tiene
voz en el Consejo.
Este Comité constituye el del Consejo de Administraciôn, distribuyendo el direc­
tor las funciones de secretario y de tesorero del Consejo entre sus secretarios cienti­
ficos.
El director es elegido en la sesiôn anual regular de la Asamblea deliberativa: la
elecci6n se proclama por mayoria absoluta de votos en la primera vuelta y simple en la
segunda vuelta.
El director nombra y puede revocar el nombramiento de todos aquellos que a
cualquier. tîtulo participan en la funciôn II del Instituto.
Es necesaria su aprobaciôn para el nombramiento de titulares de los seminarios
cuya elecciôn y confirmaciôn dependen de la Comisiôn de Ensefianza.
Crea los cargos dè los seminarios extraordinarios a propuesta de la Corn isiôn de
Ensefianza.
Fija las retribuciones de las funciones rentadas.
El Comité de Direcci6n regla el funcionamiento . administrativo de las dos ense­
fianzas del Instituto y del Dispensario.
Se le concede la mayor autonomia, dentro de los limites de los fines fijados por el
Consejo de Administrapiôn, en cuanto a las iniciativas y los compromisos que tendra
que asumir con los poderes publicos y los cuerpos constituidos, para hacer reconocer
LA ESCISION 43

por ellos al Instituto, asi como con los diversos organismos que pueden tener que ver
con sus actividades.
Arti'culo 9
La Comisi6n de Ensefianza es elegida tradicionalmente por la Asamblea General
de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris e inmediatamente confinnada en sus funciones
por el Instituto, teniendo voz en ambas asambleas las mismas e idénticas personas.
En el caso de que habiendo perdido uno o varios miembros su pertenencia a una
de ellas, surgiesen dudas sobre la validez de la votaciôn de la Sociedad, ésta sera confir­
mada por una simple consideraci6n formai en la siguiente Asamblea deliberativa del
lnstituto.
La Comisi6n de Ensefianza continûa ejerciendo en el interior del Instituto las
funciones reglamentarias que se le adjudican en la fonnaci6n de los càndidatos psico­
analîticos, y segûn la forma establecida por el documenta llamado ''Reglamento y
Doctrina de la Comisi6n de Ensefianza", publicado, después de su adopciôn por parte
de la Asamblea -Gener� de-k -Sociedad, -en el nûmero de julio-septiembre de 1949
de su 6rgano oficial.
Agrega a éstas las funciones que le son encomendadas por el presente estatuto, es
decir:
- la elecci6n y nombramiento de titulares de los seminarios permanentes,
quedando la limitaciôn de su nûmero librada a la discreciôn de su doctrina;
la propuesta de creaci6n de seminarios extraordinarios;
- la elecci6n y nombramiento de los titulares de esos seminarios;
- La aprobaciôn de los programas de prâctica y de la forma de distribuci6n de las
curas en el dispensario;
- la aprobaciôn del nombramiento de lectores y consultores.
Mantiene dos clases de sesiones:
1) Las sesiones llamadas estatutarias, una de las cuales al menos se celebra en fecha
regular, dentro de los ocho dias siguientes a la reuniôn anual de la Asamblea delibera­
tiva, fijandose las demas por disposiciôn del presidente de la Comisi6n de Ensefianza,
quien debe comunicar la celebraci6n de las mismas con 15 dfas de anticipaci6n.
2) Las sesiones reglamentarias que conservan su frecuencia y su fecha mensual.
El director del Instituto es invitado a unas y a otras como representante del
Comité de Direcci6n. Tiene derecho de voto.
En las primeras, la sesi6n se abre con el orden del dia de la Comisi6n, que propone
y ordena, mientras que el director del lnstituto dispone, salvo intervenciôn del Consejo
de Administraciôn. La presidencia de la sesiôn se confia al director del Instituto y su­
voto decide en caso de empate.
En las segundas, la sesi6n se abre con el orden del dia del Director, quien propone
· y ordena, disponiendo la Comisi6n, de acuerdo con su funci6n, las decisiones reque­
ridas para el cursus de los candidatos. Por eso es presidida por su presidente traàicio­
nal, es decir por el presidente de la Sociedad de Psicoanalisis, cuyo voto decide en caso
de empate.
Articula 10

· Las reglas establecidas en el documenta uReglamento y Doc�rina de la Comisiô"n


de Ensefianza" conservan todo su alcance, debiendo ser revisadas y completadas por la
44 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Comisi6n, que deberâ tener en cuenta las nuevas condiciones de su funcionamiento,


sometiéndose esta revisi6n ·" a la aprobaciôn de la Asamblea General de la Sociedad Psi-
coanalitica.
Es decir que la Comisi6n serâ elegida segun la misma modalidad: renovaciôn por
tercios cada dos afios en la Asamblea General de la Sociedad Psicoanalitica en enero;
con capacidad para elegir ella misma los miembros salientes, reelegibles, y para propo­
ner los candidatos, sin perjuicio de las opciones de la Asamblea.
En lo que se refiere a sus funciones, el documento citado anteriormente, lejos de
resultar caduco, prevé, especialmente en el art. 2, pâr. 3 y en el art. 5, pâr. 2 a) y b),
el ejercicio de su vigilancia y de su consejo en la doctrina de ensefianza y en la direc­
ciôn de los candidatos.
Por eso tendra la iniciativa en la propuesta de los patrocinios mâs adecuados para
manifestar el principio de comunicaciôn con las otras disciplinas, cuyos marcos
mismos, establecidos en el presente estatuto, dan suficiente testimonio de que no se
trata de una pura formalidad.
Tendrâ que aprobar, por otra parte, las colaboraciones inâs precisas que, por la via
de una cooptaciôn aprobada en el Consejo, el Comité de Direcci6n podrâ solicitar,
tanto a los fines de valorizar los trabajos del Instituto como de obtener la validaci6n
de sus titulos.
lgualmente, la funci6n de tutor del candidato para la etapa te6rica de su forma­
ci6n ya aparece reservada en los pâr. 5 y 6 del art. 3, su realizaci6n solo implica un pro­
cedimiento complementario: es el tutor de seminario quien, por intermedio del Direc- ·
tor, presenta ante la Comisiôn de Ensefianza a los candidatos cuya formaci6n teôrica
juzgue satisfactoria como postulantes a la aprobaciôn final del lnstituto, con el trabajo
de candidatura exigido para su incorporaci6n a la Sociedad de Psicoanâlisis.
Después de los diez primeras articulos, el estatuto propuesto por el doctor Nacht
sôlo necesitaria, si las enmiendas precedentes se tcmasen en consideraci6n, modifica­
ciones infimas, entre las cuales sefialaremos:
- en el art. 11, una precisiôn con respecto a la calidad de los miembros del
Comité de Patrocinio que ejercerian la funciôn de miembros incorporados al Consejo
de Administraciôn;
- en el art. 13, si bien, en efecto, los miembros activos de la Asociaciôn no
pueden recibir ninguna remuneraciôn por su funci6n, no ocurre lo mismo con los
miembros adherentes, sea. que la ejerzan en un seminario extraordinario, ya que es
necesario asegurar la calidad del reclutamiento, o bien que se trate de jôvenes cuyas
actividades en el dispensario deben ser, contrariamente a las costumbres corrientes,
rentadas;
- en el art. 14, las funciones mismas reservadas por este articulo a la Asamblea
deliberativa, parecen indicar que ésta se reune al finalizar el afio escolar, dado que se
trata de un lnstituto de Ensefianza; como es necesario, por otra parte, que después de
esta Asamblea se realice una sesiôn llamada estatutaria de la Comisiôn de Enseiianza,
en la que serâ previsto el programa del afio siguiente, tanto en lo referente a la creaciôn
E?.Ventual de seminarios extraordinarios, como al ordenamiento del periodo de prâctica,
·parece indicado îljar esta reuniôn en el mes de mayo, de modo que quede un plazo
suficiente para la realizaci6n de este programa (sin perjuicio de las oportunidades
adecuada�_panl la elecciôn del Comité actualmente pendientes);
- ··en el art!'_ 18, el funcionamiento de la Comisiôn de Ensefianzadebe ser excluido
de est-e-'1fhêulo, de acuerdo con las modificaciones aquî propuestas para el estatuto.
LAESCISION 45

20 de enero de 1953
ELECCION DE JACQUES LACAN PARA LA PRESIDENCIA DE LA SPP
Y VOTACION DE LOS ESTA TUTOS DEL INSTITUTO PROPUESTOS POR
SACHA NACHT

Extracto de las actas de la sesiôn administrativa


1. Elecciôn del comité de la Sociedad Psicoanalitica de Paris para el afio 1953.
El nuevo comité estâ compuesto como sigue:
Presidente: Dr. Jacques Lacan; Vicepresidente: Prof. Daniel Lagache; Miembro
asesor: Dr. Pierre Male; Secretario: Dr. Pierre Marty; Tesorero: Dr. Maurice Bouvet.

2. Elecciôn del Comité de Direcciôn del Instituto de Psicoanâlisis.


El Comité de Direèci6n estâ compuesto èomo sigue:
Director. Dr. Sacha Nacht
Secretarios cientfficos:-t)r. Maurice Bénassy, Dr. Serge Lebovici.
(El Dr. Henri Sauguet es nombrado por el director como secretario administrativo d�l
lnstituto.)

3. Elecciôn de la Comisiôn de Enseiianza.


Dr. Marc Schlumberger, Dr. Francis Pasche (elegidos).
En el curso de la misma sesiôn han sido votados los estatutos del Instituto de
Psicoanâlisis.
m
La "revuelta" d�·los aluninos y la escisiôn
S de marzo -16 dejunio de 19S3

. Tenemos aquf do� de los textos que provocaron la ira de los alum;,os,
el reglamento sumamente formai de es�olaridad en el Instituto (que deter­
minaba ademds la duraciôn media de un. psicoandlisis didâctico) y el
formulario de compromiso exigida a los alumnos. Los f echamos en mayo,
creyéndolos posteriores a. una reuniôn d�l Consejo de Administraciôn del
21 de abril (circular no reproducida).
La carta abierta de Jenny Roudinesco expresa con bastante exactitud
· el estado de animo de los jôvenes analistas, dado que ellos aprueban sus
términos en su primera reuniôn. Tenemos el comienzo de la respuesta de
Lacan; la, de Nacht nos falta.
La carta persona/ de Françoise Dolto, publicada aquf con su autoriza­
cion, muestra que las tensiones eran tan fuertes que llegô incluso a inquie­
tarse por su efecto sobre el anim_o de Jacq'fes Lacan.
La carta de Angelo Besnard no esta fechada. La situamos entre fines
de mayo y principios de junio, en el momento de las votaciones decisivas.
Por ûltimo, el texto mimeografia,do que titulamos ''Posiciôn de Daniel
Lagache, Françoise Dolto y Juliette Favez-Boutonier,,, esta fechado pero
no firmado. Se ,:econocen· facilmente en él el estilo y los temas de.Daniel
Lagache y se trata, evidentemente, de la exposiciôn de mo_tivos de la dimi­
siôn de los tres primeras fundadores de la SFP.

Referencias

Apertura del lnstituto de Psicoanâlisis


Extracto del informe de la SPP a la UA, publicado en el IJP, Vol XXXV, parte
Ill, pdgs. 391-392.

Reglamento del amilisis didactico y de· '1a esc�laridad


· en el lnstituto de Psicoanalisis
Texto mimeografiado.
'
· . Fonnulario de compromiso de los estudiantes.
. . Texto mimeografiado.
LA ESCISION 47

Carta de Jenny Roudinesco a Sacha Nacht y Jacques Lacan


. Texto daètilograjiado que figura en los archivos de Serge Lee/aire.
Reuniôn de los analistas en formaciôn
arcular.mimeograjiada, titulada �'Resefia de lt;z reun_iôn del 17 de mayo de 1953'�

Carta de JacqÙes Lacan a Jenny lloudinesco


Duplicado dactilograf,ado (AJL). El texto se interrumpe en la pâgina 5.

Cartas de Françoise Dolto y Angelo Hesnard a Jacques Lacan


Cartas manuscritas (AJL).

Cartas del Secretario de la SPP (6, 8 y 9 de junio)


Cartas dactilografuulas (AJL). La carta del 6 de junio lleva por en-or la fecha del
6 de mayo.

Posici6n de Daniel Lagache, Françoise Dolto y Juliette Favez-Boutonier


arcular mimeograjiada, no firmada.

Cinco dimisiones en la SPP


Texto extraido de la RFP, tomo XVII, no 3, julio-septiembre de 1953, pâgs. :69-
3m

!
48 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE! ACQUES LACAN

5 de marzo q.e 1953


APERTURA DELINSTITUTO DE PSICOANALISIS

Fundaci6n del Instituto de Psicoanalisis


La necesidad de fundar un lnstituto de Psicoanalisis para la formaci6n de psico­
analistas era evidente en Francia desde hace mucho tiempo. Por eso, a iniciativa del
Dr. Nacht, entonces presidente de la Sociedad Psicoanalitica de Paris, los miembros de
esta Sociedad dedicaron el fin del afio 1952 y el comienzo del afio 1953 a establecer
los estatutos de una nueva asociaci6n Hamada "Instituto de Psicoanalisis", que comen­
zô a funcionar el 5 de marzo.
La Sociedad Psicoanalitica de Paris, liberada de las funciones de formaci6n, se
transform6 en una sociedad cultural.
El Instituto de Psicoanalisis tiene por fin la ensefianza de la teorfa y la practica del
psicoanalisis, la investigaci6n psicoanalitica, la organizaci6n de un centr� de consultas
y tratamientos psicoanaliticos.
Un Consejo de Administraci6n compuesto por miembros titulares controlara las
actividades del Instituto, y una Comisi6n de Ensefianza controlarâ la selecci6n de
candidatos al analisis didactico y a los controles. El Comité Directivo, compuesto por
el director y por los secretarios cientificos, forma parte ipso jure de estas dos instan­
cias. Este Comité Directivo tiene la funci6n de ejecutar las decisiones tanto de la
Asamb\ea General como del Consejo de Administraciôn y la Comisiôn de Ensefianza.
Los presidentes honorarios de la Sociedad Psicoanalitica son también miembros ipso
jure de las instancias administrativas y de ensefianza.
El Consejo de Administraci6n esta compuesto por el Comité Directivo y por la
Comisi6n de Ensefianza.

Mayo de 1953
REG LAMENTO DEL ANALISIS DIDACTICO Y DE LA ESCOLARIDAD
EN EL INSTITUTO DE PSICOANALISIS

1 - Psicoanalisis didtictico

Todo candidato que desea un psicoanalisis didactico debe proponer su candidatura


ante el director del lnstituto de Psicoanalisis. Este lo remite al secretariado adminis­
trativo, que le entrega la lista de miembros de la Comisi6n de Ensefianza a los que debe
ver. Al término de estas entrevistas, el caso es examinado por la Comisi6n de Ensefian­
za, la que decide aceptar o rechazar esta candidatura.
El director transmite al intèresado la decisi6n de la Comisi6n, y lo autoriza,
llegado el caso, a comenzar su psicoanalisis didâctico. El candidato debe informar
la elecci6n de su psicoanalista en una lista de miembros habilitados que se le presenta,
y asume el compromiso escrito de no titularse psicoanalista y de no ejercer el psico­
analisis hasta finalizar su escolaridad y ser homologado por el lnstituto de Psicoanalisis.
LA ESCISION 49

Cada candidato debera presentar en el secretariado una copia legalizada de sus


tîtulos universitarios y hospitalarios.
El psicoamilisis didac_tico se desarrollara preferentemente con un ritmo de 4 a 5
sesiones por semana (excepcionalmente 3) de 3/4 de hora cada una. La duraciôn media
de un psicoanalisis didactico es de 250 a 300 sesiones. 1

2 - Escolaridad

Cuando su psicoanalisis didactico esta suficientemente avanzado (aproximada­


mente 150 sesiones), el candidato aprobado por la Comisiôn de Ensefianza puede ser
propuesto por su psicoanalista para continuar su formaciôn, la que comprende:
a) 3 ciclos: teorîa gene�al del psicoanalisis, clînica psicoanalîtica y técnica psico­
analîtica.
Cada ciclo se extiende durante un perîodo correspondiente al afio escolar.
b) materias optativas: son facultativas." Las condiciones de inscripciôn seran indi­
cadas para cada una de ellas. Sôlo podra optarse por el. psicoanalisis infantil después de
seis a nueve meses de contro1es.
c) pnicticas obligatorias: en psiquiatria general: 1 afio; en neuro - psiquiatria.
infantil: 6 meses, y en pediatria: 6 meses.
Se tendrân en cuenta las practicas clinicas o tîtulos hospitalarios.
El director puede acordar derogaciones reglamentarias tendientes a autorizar a
ciertos candidatos a superponer dos o varios ciclos.
Anualmente se formula una opinion sobre cada candidato.

3 - Control de las curas psicoanaUticas

Cuando se juzgue que un candidato esta suficientemente avanzado en su psico­


analisis persona!, podra presentarse, con el acuerdo de su psicoanalista, a la evaluaci6n
de la Comisi6n de Ensefianza con el objeto de solicitar autorizaci6n para realizar trata­
mientos psicoanaliticos controlados.
La aprobaciôn le sera conferida después de que se entreviste con todos los miem­
bros de la Comisiôn; el acuerdo le sera notificado por el director del Instituto.
Estos controles se ,"ipHCaraR-obligatoriamente al psicoanâlisis de dos enfermas,
deben ser realizados por dos psicoanalistas diferentes, con periodicidad semanal par�
cada uno de los casos, con informaciôn sesiôn por sesi6n.
La Comisiôn de Ensefianza es mantenida al corriente de los progresos de cada
candidato por los psicoanalistas habilitados que tienen a su cargo los controles de estas
curas. Asî, mediante todas las informaciones que podra recoger, determinara para cada
candidato el momento en que esté concluida su formaci6n y lo invitara entonces a
redactar un informe.
Si éste es aceptado por la Comisiôn de Ensefianza, el interesado recibira un certi­
ficado que pone fin� escolaridad psicoanalitica y médica (prâcticas hospitalarias).
Entonces podrâ presentarse como miembro adherente tanto al Instituto de Psicoanali­
sis como a la Sociedad Psicoanalitica de Paris.
Ning(m candidato reprobado en cualquiera de los estadios de su fonnaci6n puede

1
Correcciones en nuestro ejemplar. La ultima frase de este parrafo estâ tachada.
50 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

valerse de los examenes aprobados, ni para el ejercicio del psicoanalisis ni para el uso
del tîtulo de psicoanalista.
Se recuerda que_ el ejercicio del psicoanâlisis queda sometido a las reglas que rigen
el ejercicio de la medicina. El Instituto de Psicoanâlisis de ningun� manera se responsa­
biliza por las transgresiones que cada uno pudiera cometer.

Mayo de 1953
FORMULARIO DE COMPROMISO A COMPLETAR POR
LOS ESTUDIANTES DEL INSTITUTO

· El que su scribe ( 1) ... declara haber sido informado por el Presidente de la Comi­
siôn de Ensefianza o por el Director del lristituto de Psicoanâlisis y se compromete,
conforme al reglamento de la Comisiôn de Ensefianza, a no atribuirse el titulo de
psicoanalista ni ejercer el psicoanâlisis antes de haber sido autorizado a hacerlo por la
Comisiôn de Ensefianza.
(1) Nombre y apellido, titulo y direcciôn.

15 de mayo de 1953
CARTA DE JENNY ROUDINESCO

Al doctor N ach t,
Director del Instituto d� Psicoanâlisis
y al doctor Lacan,
Presiden·te de la Sociedad de Psicoanâlisis.

Queridos amigos:
Recibi hace unos dias una circular referida a las decisiones de la Comisiôn de
Ensefianza y un formulario de compromiso para· firmar que, debo decirlo, me confun­
dieron. En primer lugar, no entiendo bien los papeles respectivos de la Sociedad y del
Instituto, por lo que me dirijo al Director de uno y al Presidente de la otra, en tanto
también me unen a ellos idénticos sentimientos de aniistad y agradecimiento por la
ayuda que representaron para mi fonnaciôn analitica. /
En abril de 1949, cuando sôlo existfa la Sociedatl, solicité comenzar un analisis
didactico; en esa época, la Comisiôn compuesta por siete miembros me dio su acuerdo.
Asumi entonces un comprom�o de honor de no atializar sin la - autorizaciôn de la
Comisiôn y de no atribuinne el titulo de analista antes de ser elegida miembro adhe·
rente de la Sociedad. Este compromiso no era unilateral, puesto que la Comisiôn y la
Sociedad se comprometian moralmente del mismo modo a conferirme dicho titulo
LA ESCISION 51

cuando hubiese satisfecho las ex.igencias de mi analista y de mis controles, y recibido


la aprobaciôn de la Sociedad a propuesta de la Comisiôn.
Se me pide actualmente un nuevo compromiso, cuya necesidad no comprendo
bien, y que, de todos modos, sôlo puedo asumir con conocimiento de causa, como
asumi el primero. Me preocupa, por una parte, mi ignorancia en lo que se refiere a los
nuevos estatutos del lnstituto y de la Sociedad y, por otra, los términos empleados
para comunicar las decisiones de la Comisiôn de Ensefianza, que parecen implicar un
efecto retroactivo de esas decisiones.
Conozco perfectamente las resistencias encontradas por el psicoanâlisis y la obra
que deseamos realizar en comûn, asi como la necesidad de rodearse de todas las garan­
tias moraies y profesionales antes de conferir el titulo de analista y las responsabili­
dades que irnplica; sin embargo, estas dificultades no deben provocar un sentimiento
de inseguridad · entre los analistas, que los empuje a una actitud autocratica incompati­
ble con la naturaleza misma de la obra emprendida.
Ocurre que mi situaciôn persona! no se cuestiona. Mi analisis comenz6 porque me
di cuenta de la imposibilidad de conducir correctamente las psicoterapias de nifios sin
conocer la disciplina aoaHtica; me permiti6,.aunque no fue muy facil, considerando mi
èdad y mi situaciôn, resolver mis problemas personales para mi satisfacci6n y la de
ustedes; uno de mis anâlisis de control hecho por Lebovici concluy6 con su aprobaciôn
en abril: el otro aun estâ en curso, pero de acuerdo con ustedes tenfa la intenciôn de
presentar mi informe y mi candidatura a la Sociedad prôxirnamente.
Corno usted sabe, entre otras cosas por mi anâlisis, querido·.sefior Nacht, me con­
sidero, legîtimamente creo, asociada desde hace mucho tiempo a la obra comûn de
difusiôn del pensamiento analîtico.
Di prueba de mis aptitudes como organizadora y jefa de equipo; tengo también
experiencia en la ènsefianza y cierto conocimiento de las reacciones de grupo. Por eso
me permito decirles que reina cierto malestar entre los jôvenes candidatos al psicoanâ­
lisis y que, en mi opiniôn, este malestar sôlo podria disiparse si la Sociedad les comu­
nicase los estatutos y reglamentos internos, para que ellos los estudiaran y formularan
·con toda libertad sus criticas y opiniones.
Muchas de ellos Ilegaron, justamente gracias al analisis, a una plena madurez y al
florecimiento de su personalidad. Evidentemente, el verse tratados indefinidamente
coma menores y como alumnos no puede mâs que herirlos.
Les pido entonces que tomen mi carta en consideraciôn y que tengan a bien comu­
nicarla a la Sociedad y al Consejo de Administraci6n del lnstituto para que sea
discutida.
Crean, queridos amigos, en mi total adhesiôn a la causa comun.

Jenny Roudinesco

16 de mayo de 1953
CARTA DE FRANÇOISE DOLTO A JACQUES LACAN

Mi querido Jacques:
Querria hablarte, aunque sôlo fuese por teléfono -no lo cons1go- y Daniel dice
52 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

que estas muy ocupado. Quienes estamos al servicio del espiritu del psicoamilisis,
al servicio de un mejor entendimiento interhumano mediante la busqueda de subli­
maciones de la angustia, debemos ayudarnos mutuamente. Te suplico que no me
decepciones perdiendo la confianza en ti mismo. Tienes raz6n. Tus alumnos son los
(micos que respetan a la persona humana en su totalidad expresiva y en su originalidad
profunda -independientemente de sus propiedades genéticas-. Proyectaste tu sombra
de hombre libre sobre un camarada amedrentado, animalmente astuto, y lo creîste
capaz de actuar junto a ti hacia un· objetivo cultural, con tu fineza, socorriendo a su
fuerza. Pero la decepcié>n que experimentas debia llegar; que no se vuelva contra ti,
que eres una de las personalidades creadoras del grupo.
Si no te veo antes del martes, sabe que estoy contigo -sin exclusivismo-; cuento
contigo como con muchos otros. Paciencia.
Afectuosamente,

Françoise

17 de mayo de 1953
REUNION DE LOS ANALISTAS EN FORMACION

A la consideracion del director del lnstituto d� Psicoanâlisis


y del presidente de la Sociedad de Psicoanâlisis
Preocupados por los problemas que plantea la indispensable creaciôn y organiza­
ciôn de un instituto libre de psicoanalisis regido por la ley de asociaciones de 1901,
y con el deseo de asociarse al maximo con la obra emprendida, cincuenta y un analis­
tas en f ormacié>n se han reunido con el propôsito de examinar las condiciones y moda­
lidades de su colaboraciôn actual y futura.
En el curso de esta reuniôn tomaron conocimiento de la cârta abierta de la Sra.
Roudinesco al presidente de fa Sociedad y al director del lnstituto, y se asocian unâni­
memente a su solicitud de informacié>n.
Han decidido por unanimidad aplazar provisoriamente todo nuevo compromiso,
· esperando la comunicaciôn de los estatutos y del reglamento interna del Instituto, a
fin de poder, con pleno conocimiento de causa y en un momento decisivo para el
parvenir del psicoanâlisis, formular sus sugerencias a aqu�llos cuya objetividad apren­
dieron a apreciar.

Lista de los analistas en formacion presentes y ausentes con aviso el 17-5-53

:Alby; Amado; Anzieu; Bargues; Beimaert; Bejarano; Bensoussan; Cahen, Michèle


(ausente con aviso); Cahen, Muriel; Doumic; Dubuisson; Durandin; Finkelstein; Géli­
nier; Gessaine; Granoff; Guiton; Hollande (ausente con aviso); Jaeger, Klein, Francine
(ausente con aviso); Klein, Francis; Lambert; Lehman (ausente con aviso); Lévy,
Jacqueline; Liebschutz; Lubtchansky; Lubtchansky-Herman; Martin, Edouard; Martin,
LA ESCISION 53

Jacques Ives; Missenard; Moïsi; Marlian; Perrier; Perrier Roubleff; Poige; Poligny;
Pruschy; Pujol; Raimbault, Emile; Raimbault, Ginette; Richaud; Roudinesco; Rudrauf
(ausente con aviso); Saunnier-Ligon; Schweich,.Jacqueline; Schweich, Miguel; Smagghe
(ausente con aviso); Storce; Trillat; Vidal; Wimphen.

24 de mayo de 1953
CARTA DE JACQUES LACAN A JENNY ROUDINESCO

24 de mayo, fiesta de Pentecostés de 1953

Querida Sefiora:
La carta abierta que Ud. nos dirige, conjuntamente al Dr. Nacht y a mi, en su
nombre y en el cte1os candidatos, p1antea atgunas preguntas sobre el sentido de los
compromisos que se les pide, es decir sobre los estatutos del nuevo lnstituto y su
reglamento intemo.
La réplica inmediata del doctor Nacht plantea otra que a su juicio es prioritaria:
saber gué derecho me autoriza a recibir su carta al mismo tiempo que él, punto, le
dice, que con un poco mas de paciencia Ud. hubiese podido resolver sin mi ayuda,
como si ésta fuera una incongruencia, un paso en falso que habrîa podido evitar asi.
Me veo obligado a agregar a mi respuesta el problema de saber a titulo de qué se
la doy, y c6mo podra Ud. presentarla ante quienes la han tomado como intérprete.
Asi vista, la tarea que me incumbe podria parecer tremenda, si no fuese evidente
que todas estas cuestiones son tan solidarias que sôlo admiten una ûnica respuesta;
y es tan cierto que la respuesta del doctor Nacht, en su sencillez, es de una claridad ine­
quivoca para quien sabe entenderla, y sôlo dejaria abierto el problema ûltimo de las
relaciones humanas entre el Instituto y los candidatos, si el comentario pûblico
dirigido a usted con el que la acompafiô no la hubiese resuelto también en opiniôn
de todos.
Partiré entonces de -ella y sefialar-é que indudablemente nadie podrîa haber tenido
nada que objetar a esta codestinaciôn si, dirigiéndose tan sôlo a nuestras personas, esta
carta las hubiese asociado en este homenaje de su reconocimiento por el que debemos
sentirnos sumamente honrados; inclusive si Ud. sôlo nos hubiera tomado como simbo­
los del gran esfuerzo comûn destinado a reanimar a nuestra Sociedad después de la
guerra, en la medida en que éste culmina en el momento que vivimos.
Solo es, por lo tanto, a tîtulo de Director del Instituto y de Presidente de la Socie­
dad, respectivamente, como puede reunirnos, tal como el doctor Nacht se lo hace
observar, remitiéndola a un comunicado cuyos términos sorprendentes no pasaron
inadvertidos para ninguno de los miembros de la Sociedad cuando; al mismo tiempo
que todos los lectores de la prensa médica, pudieron conocerlo�
Por lo demâs, el doctor Nacht estâ mejor situado que nadie para hacerle percibir
su alcance, ya que desde el principio, es decir desde que le pareci6 que era el momento,
tantas veces postergado, de darle a nuestro movimiento el Instituto cuya necesidad se
hizo sentir cada vez mâs en el curso de los afios de su larga presidencia, vencido final­
mente el plazo de la misma, fue en la forma misma de dicho comunicado donde plan-
S4 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

te6 el principio de la nueva fundaciôn: permitir que la Sociedad vuelva a sus ocupacio­
nes cientificas y trasladar al lnstituto, junto con el crédito ya adquirido en sus f uncio­
nes de ensefianza, las obligaciones que· Ios candidatos, como contrapartida de los com­
promises que habian asumiào, tenîan con ella.
El doctor Nacht le ha dicho que se trataba de las mismas personas y al mismo
tiempo le demostraba lo contrario. Usted declar6 no comprender nada entonces. Hay
aqui, por lo tanto, un error, que trataré de aclararle en su lugar.
Para hacerlo, en primer término, rendiré homenaje al coraje con que se propuso a
sî mismo para la tarea de dirigir el nuevo organismo, seguro del consentimiento de
todos, asî como a la elecci6n que supo hacer, entre sus alumnos mas distinguidos, de
quienes deberîan ayudarlo en la tarea, que exige mucho tacto, infinita discreci6n, de
validar ante cada uno los esfuerzos realizados desde la antigua perspectiva, y de desta­
car ante todos las promesas ofrecidas por la nueva. Ud. sabe que nada desminti6 lo
bien fundado de esa elecciôn.
También puedo testimoniar que de parte de los estudiantes todo le era favorable;
mil palabras conmovedoras me recuerdan que el anuncio del nuevo Instituto fue reci­
bido por ellos con una sensaci6n de inmensa esperanza, y si sus exigencias en un prin­
cipio constituyeron para nosotros unaJuente de debates, el eco confuso que recibieron
de éstos sôlo provoc6 en ellos una entristecida reprobaciôn.
No crea que estos debates nos demoraron mucho tiempo. Poi violentamente que
nos hayan sacudido: queriamos llegar a un resultado; los estatutos fueron aceptados
por todos en términos de un verdadero acuerdo de caballeros, seguros como estabamos
de que el porvenir se encargarîa de conciliar, superândolas, nuestras divergencias
formates. Fueron votados dentro de los plazos que nos habîa impuesto nuestro
director, o sea en los idus dè enero, fecha tradicional para la renovaciôn dèl comité de
la Sociedad.
Estamos en las calendas de junio. Necesidades de instalaciôn, que induàablemente
era imprescindible satisfacer antes que ninguna otra, parecen haber retardado el cui­
dado de dar forma a esta buena voluntad general. Sin embargo, llegaban a los alumnos
informaciones del secretariado general que les daban la ·idea de que se estaban operan­
do profundas modificaciones en lo que ellos pensaban que debfa conservarse en los
nuevos estatutos, por · los cuales, por otra parte, poco se habian inquietado hasta ese
momento, de las formas anteriormente en vigencia.
As{, a pesar de la confianza que le brindan estos candidatos a· su profesor, de lo
que Ud. puede dar fe por la reuniôn del ultimo domingo, que no flaque6, sino que mas
bien se terne faltar a las formas del respeto, pese a la reserva de sus pensamientos que
se traduce en la mesura de sus palabras, un creciente malestar los ganaba, al cual Ud.
supo dar su representaciôn y su voz con ·paciencia y con calma. l,Qué hay que decir?
Al respecto no tendria nada que decir, siendo miembro de un Consejo del que soy
solidario, si la buena voluntad del director solo hubiera hecho que cuando Ud. reci­
biese esta carta los candidatos pudieran ser informados, en el âmbito correspondiente,
digamos, de los estatutos. ·
Por esta razôn, como miembro de la-Sociedad de Psicoanalisis le haré una comuni­
caciôn cientifica sobre la estructura de estos estatutos, no ejerciendo mis derechos de
Presidente mas que para autorizarla, si Ud. lo juzga correcto, a transmitir dicha
comunicaciôn a los candidatos, digamos que a titulo de invitados a esta sesiôn extraor­
dinaria.·
Suponiendo conocidos los estatutos, me atendré a demostrar el necesario resulta-
LA ESCISION 55

do que surge estrictamente de su examen en lo referente al funcionamiento del orga­


nismo que rigen.
Entiéndase, mâs allâ de la buena o mala voluntad, de la objetividad o del prejui­
cio de las personas. Verâ Ud. que estos estatutos son tales que las intenciones indivi­
. duales se demostrarân sin interés al comparârselas con el alcance abrumador de las
determinaciones de numero, a las que en realidad se reducen. Comienzo mi demostra­
ci6n.
Lo propio de toda asamblea deliberativa es manifestar sus decisiones a través del
voto.
Sea un consejo de administraci6n. Ciertas cuestiones son de su incumbencia:
propuesta de modificaciôn de los estatutos, por ejemplo, elaboraci6n de un reglamento
interno. Toman parte en la votaci6n todos los que· alli tengan voz deliberativa.
Supongamos que este consejo se compone de dos organismos, llamémoslos comité
de direcciôn y comisiôn de enseflanza. Cada uno de ellos · se atiene solo a las cuestio­
nes para las que estâ' facultado. El primera, por ejemplo, para la elaboraciôn de progra­
mas, incluso para la eleccion de profesores; el segundo, para la admision de candidatos
en las diversas etapas de su cursus, incluso la doctrina de ensefianza, sin excluir que
tengan que referirlo el uno a la consideraci6n del otro. Evidentemente el orden de sus
votaciones respectivas no serâ el mismo si votan cada uno segûn sus atribuciones o si
votan confundidos.
Cuanto mâs frecuente sea el ejercicio que hagan de su funcion especial -y tanto
mas en la medida en que tengan que coordinat sus decisiones, mayor coherencia gana­
ran esos organismos. No obstante, la preponderancia de un grupo sobre otro que pueda
resultar de ello no puede ser ev.aluada por el mero hecho de su superioridad numérica.
La naturaleza misma de esas funciones, consultiva por ejemplo, o doctrinaria, puede
hacer que el grupo mâs numeroso vote siempre de una manera mas dividida que el
grupo mas reducido, sobre todo si este ûltimo estâ formado para funciones de decision
o. de administracion. Si este ûltimo constituye el comité del consejo y, en consecuen­
cia, tiene la iniciativa no solo de su convocatoria sino de su orden del dia, si solamente
el director puede someter a votaci6n una moci6n propuesta, si en caso de empate tiene
el voto decisivo, Ud. se da cuenta perfectamente de que el calculo de los resultados
promedio en las votaciones en consejo es un problema muy dificil ya en su planteo
mismo. Tranquilîcese, no le anuncié nada semejante. Los estatut_os del lnstituto nos
ahorran las dificultades teoricas que habrfamos encontrado al querer predecir los efec­
tos de semejante estructura. Lo que nos muestran, muy por el contrario, se ofrece sin
ambages, reduciéndose, para el alivio momentâneo de nuestra mente a la mayor simpli­
cidad. Al menos es asi gracias a una revisi6n a la que fuimos invitados por pura formali­
dad y debiendo dar el ûltimo toque a clâusulas de estilo, destinadas a hacerlo impeca­
bfe respecto de la ley, surgio que un genio velaba y, gracias a algunas propuestas cuya
sorpresa hizo râpida y fâcil la intromisi6n, dio a luz la forma de suprema elegancia que
tenemos delante.
El consejo de administracién comprende, por un lado, el comité de direccion
compuesto por cuatro miembros: un director elegido por la asamblea general, dos
secretarios llamados cientificos, elegidos _ por éste y que ella confirma, un secretario
administrativo que no depende para nada de la asamblea. Los tres primeros tienen
de derecho voz deliberativa en el consejo, el cuarto por una disposicion que solo puede
haberse establecido para poner una nota original en. Ios estatutos, que si no quizâ
habrian sido demasiado impecables, puede convertirse, aunq�e no elegido por la
56 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

asamblea, e incluso elegido fuera de su seno, en miembro votante en el comité y en el


consejo si llega a entrar en éste en el curso de su ejercicio.Podemos leer por otra parte
que la comi�iôil de enseflanza comprende seis miembros, renovados por tercios cada
dos afios por votaciôn de la asamblea, a los cuales se agregan de derecho el presidente
de la sociedad, cuya presencia entre nosotros se manifiesta, como un resto a la luz de
los principios que le recordé; los dos secretarios llamados cientificos que forman parte
del comité de direcciôn; mas los presidentes honorarios de la sociedad, otra extrafieza
sin d uda, pero que se comprende por el hecho · de que esta categorîa reducida d·esde
el origen de la sociedad a un ejemplar ûnico, debia ser honrada en la persona que la
encarna, aunque mâs no fues� por los eminentes servicios que ésta prestô al comité a
través de sus propuestas en la elaboraciôn de la forma impecable de los estatutos; y,
por ultimo, el director del lnstituto que en lo sucesivo reûne en sus poderes estatuta­
rios la direcciôn del comité y la presidencia de esta comisiôn de once miembros donde
él tendrâ la iniciativa de los ôrdenes del dia y de las votaciones, con voto decisivo en
caso de empate. Vemos entonces que no hay actualmente ninguna otra diferencia mâs
que la de las cuestiones tratadas, y que serân tratadas de ahora en adelante entre el
consejo de administraciôn y la comisiôn de ensefianza.
Para que todos comprendan el alcance de esta disposiciôn, seria preciso que exis­
tiese para el uso del pûblico en general un pequefto manual que concentre las nociones
ya sabidas en cuanto al câlculo...
(El texto del que disponemos se interrumpe aqui.)

Fin de mayo de 1953


CARTA DE ANGELO HESNAR D A JACQUES LACAN

Toulon, mafiana del lunes

Querido Lacan:
Acabo de encontrar en mi buzôn tu telegrama, a mi regreso del fin de semana,
esta maftana. Desolado, afligido, pero no puedo de ninguna manera, pese a haber con­
siderado todas las combinaciones, liberarme para ir a Paris. iHay relaciôn entre tu
llamado y la reciente carta abierta a Nacht, de Jenny Roudine? iDel ·"Instituto· libre"
de Psicoanâlisis?
Sea como fuere y cualquiera fuera el tema que se discuta, declaro, por la presente
carta, pedirte que votes por mi (1) en el sentido que decidieses y en todas las votacio­
nes que se sucedieran.
Esperando recibir pronto aclaraciones tuyas, y con mis cordiales anhelos de éxito,

A. Besnard

( 1) Por supuesto, quiero decir en mi lugar", "sumando mi voto al tuyo".


14

P.D. Cuando me escribas, dame el timlo de tu futuro Informe al Congreso de


Psicoanâlîsis de Roma en septiembre prôximo.
LA ESCISION 57

6 de junio de 1953
CARTA DEL SECRETARIO DE LA SPP A JACQUES LACAN

Dr. P. Marty,
Secretario de la Sociedad
Psicoanalitica de Parz's

Al Sr. Dr. Jacques Lacan,


Presidente de la Sociedad
Psicoanalitica de Paris

Sefior Presidente:
Tengo el honor de informarle loque sigue.
Recib{ ayer a la mafiana el siguiente texto:
"Los cinco miembros abajo-firmantes de la Sociedad Psicoanalitica de Paris soli­
citanque se incluya en el orden del dfa de la pr6xima reuni6n ordinaria de la Sociedad,
el 16 de junio de 1953, la siguiente cuesti6n: Retiro del mandata al Presidente actual
de la Sociedad."
A. continuaci6n figuran las firmas de los Sefiores Doctores Pasche, Bénassy, Lebo­
vici, Diatkine, Cénac.
Ante este hecho nuevo consulté la opinion del Profesor Lagache, Vicepresidente
de la S ociedad, con quien conversé ayer a la noche. Después de haber examinado los
estatutos de la Sociedad, hemos convenido solicitarleque reûna, lo mâs pronto posible,
al Comité de la Sociedad, a fin de establecer el orden del dia de la sesi6n del 16 de
junio de 1953.
Con el mâs sincero respeto.

Dr. Pierre Marty

8 de junio de 1953
CARTA DEL SECRETARIO DE LA SPP A JACQUES LACAN

Sefior Presidente,
Tengo el honor de enviarle, adjunto, el ejemplar de los estatutos de la Sociedad
Psicoanalitica de Parisque me solicit6 esta maflana telef6nicamente.
Siendo este ejemplar el unico que me remiti6 Pasche en el mes de enero ultimo,
esta maflana hice tipear varias copias de él. Puede entonces conservar el original.
Con el ·mas sincero respeto.

P. Marty
58 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

9 de junio de 1953
CONVOCATORIA A LA REUNION DEL COMITE DE LA SPP

Mi estimado colega,
El Doctor Jacques Lacan, Presidente de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris, soli­
cita su asistencia a la reuniôn del Comité de la Sociedad que tendrâ lugar este viernes
12 de junio de 1953 a las 21 haras en su domicilia, 5 rue de Lille, Paris.
Con mis cordiales saludos.
El Secretario de la Sociedad
Dr. P. Marty

16 de junio de 1953
POSICION DE DANIEL LAGACHE, FRANÇOISE DOLTO
Y JULIETTE FAV.EZ-BOUTONIER

La Sociedad Psicoanalitica de Paris, de la que se anunciô con toda la publicidad


que era de esperar que se "liberô" de toda funciôn de enseflanza y que sôlo tiene el
papel de sociedad cientîfica, actualmente no parece capaz ni siquiera de desempefiar
este roi, por lo que se plantea la cuestiôn de su existencia.
Desde que la Sociedad se separô del Instituto, el interés por el trabajo cientifico
no pareèe acentuarse; al contrario, en la ultima reuniôn, una buena parte de los miem­
bros estuvo ausente en la sesiôn cientîfica, participando sôlo en la sesiôn administrati­
va. Esta, en cambio, se prolongô interminablemente en discusiones que sôlo derivaban,
aparentemente de disputas partidarias que llegaban casi hasta el insulta personal y que
en ciertos momentos se establecian en un piano completamente s6rdido.
Hoy, querrian hacemos creer que ese "malestar", denunciado por el Dr. Cénac
al comienzo de esa sesi6n administrativa del 2 de junio, esta enteramente ligado a las
ideas y a la acciôn personal del Presidente actual de la Sociedad, el Dr. Lacan. Pero es
facil demostrar que se remonta mas lejos y que se origina en un conjunto de actitudes
que se manifiestan en esta Sociedad desde hace algunos aflos.
La primera causa de este "malestar" es el misterio que rodea, incluso para los
miembros titulares -no obstante poco numerosos-, los actas esenciales de la Socie­
dad. Ya se denunciô hace dos afios, en el momento de la elecciôn del Presidente, este
aspecta de secreto y esta negativa a dar explicaciones sobre decisiones cuyas causas
deberian ser conocidas por los miembros de la Sociedad (por ejemplo, el tercer
mandato de Presidente solicitado por el Dr. Nacht en esa época).
En el mes de noviembre ultimo, aun el Dr. Nacht, Presidente� invoc6 la necesi­
dad de misterio para negarseia responder a una pregunta formulada por la Sra. Marie
Bonaparte, que solicitaba una explicaciôn �bre el funcionamiento del lnstituto. Y
en esa ocasiôn se denunciô iamf?ién este ''malestar" reinante en una Sociedad que, no
por ser discreta, tiene necesidad de ser secreta.
A este misterio se puede agregar una segunda causa de malestar: la incoherencia
LAESCISION 59

e inclusive el absurdo aparente del comportamiento de los miembros mas eminentes de


esta Sociedad, para todos aquellos que no forrnan parte del "Directorio secreto".
Asî es como el Presidente Lacan, atacado con violencia el 2 de junio, fue propues­
to para la presidencia en enero de 1952 por el Dr. Nacht, anterior Presidente. Este le
reprocha ahora hechos que no podia ignorar en esa época.
El Dr. Nacht autoriz6 a La.can a exponer sus ideas sobre el posible acortamiento
de la duraci6n de las sesiones. de amilisis ante la Sociedad, en diciembre de 1951.
El Dr. Nacht tuvo todo el tiempo necesario para darse cuenta de si esas ideas eran
pûblicamente aprobadas o seguidas por los miembros de la Sociedad o por los alumnos
de Lacan.
Si el Dr. Nacht tenîa aprehensiones y temores, j,por qué no los expuso abierta­
mente para que se los pudiese discutir?
Si el Presidente Nacht consideraba a Lacan como un incapaz o un culpable, j,por
qué cubrirlo de misterio, por qÙé dejarlo proponer para tomar la palabra en Roma en
el Congreso de Psicoanalistas de Lenguas Romances, por qué proponerlo como Presi­
dente, para atacarlo o dejarlo atacar a continuaciôn y dar argumentos retroactivos a
sus adversarios?
Hay otras incoherencias: hace tres afios, la Sociedad, en sesi6n administrativa,
rehusô tomar en .consideraciôn una candidatura de miembro adherente porque la
persona de que se trataba habia firmado un manifiesto, "El psicoanalisis, ideologîa
reaccionaria", publicado en La Nouvelle Critique (revista de extrema izquierda) en
junio de 1949.
Pero este manifiesto también estaba firmado por uno de los miembros titulares de
la Sociedad, quien, después de haber guardado silencio durante la sesi6n, mientras se
atacaba a la persona cofinnante, nunca fue llevado a precisar su posici6n sobre este
punto. Y después, este miembro titular se encuentra, no solamente tolerado, sino
investido de importantes cargos que testimonian la confianza que se deposito en él.
j,Se trata de incoherencia o de una forma de fomentar cierta apariencia de duplicidad?
En todo caso, la incoherencia se hizo alevosa cuando, en el momento de la discu­
siôn de los estatutos del Instituto, vimos a miembros de la Sociedad votar lo que
habîan declarado contrario a su opiniôn algunos dîas antes, o incluso sostener con
ardor lo que habian proc1amado imposible e inadmisible algunas semanas atras.
Es cierto que, desde hace alg(m tiempo, la gente "discute". iPero las sesiones "de
discusiôn", tal como la sesion administrativa del 2 de junio, solo pueden dejar en prin­
cipio la lamentable impresion de que se trata de querellas personales, mas que de discu­
siones de ideas, cuando se ve a un médico, miembro del Comité de Direcciôn del Insti­
tuto, convencido de haber calumniado a otro médico, miembro del Consejo de Admi­
nistraciôn de este mismo Instituto, cuando se rebajan a denuncias sordidas sobre los
precios pagados por alumnos admitidos en Seminario privado, cuando se ve solicitar
y comentar textos para saber si es el Presidente nuevo o el antiguo el que mintio!
Nuestra preocupaciôn es que tal "espectaculo" pueda llevar a creer que detras de estas
discusiones no hay nada mas que "ajustes de cuentas", y dar a fos futuros psicoanalis­
tas, aunque ausentes en este debate cuyas consecuencias, si no los términos exactos, no
pueden quedar desconocidos, el sentimiento de que deben perder totalmente la
confianza en la Sociedad Psicoanalitica ante un espectaculo semejante. Solo tendrîan
entonces que prepararse, con mayor o menor habilidad, para hacer su juego entre esas
querellas personales.
60 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Precisamente es eso loquequeremos evitar, pues semejante actitud en psicoanalis­


tas significa la ruina del psicoanâlisis cientîfico.
Hoy podemos afirmar que, detrâs de las querellas aparentemente personales, se
continua desde hace varios meses un debate que va· mâs alla de las personas. Hay
quienes muestran un desprecio cada vez mâs declarado por los uotros", porquienes no
son partidarios. Uno de los miembros de la Sociedad llega incluso a proponer en sesi6n,
a colegas que no comparten su opinion,que use separen", yaque él pertenece al grupo
que tiene la mayoria numérica y estimaque la minorîa es inutil, y hasta molesta. No se
trata en absoluto de divergencia de doctrinas -repitâmoslo- pues este caritativo colega
nos afirmô, siempre pûblicamente, en sesi6n, que seriamos muy bien recibidos por la
Asociaciôn Psicoanalitica Internacional, sino de una tendencia a aniquilar a las mino­
rias, que se manifiesta en muchas otros hechos.
Recordamos, por ejemplo, que un acta de sesiones, en laque fueron discutidos los
estatutos del lnstituto, contenîa un grueso error: los estatutos se declaraban votados
por unanimidad, ·cuando en realidad en ciertos pârrafos, lo fueron por 10 votos con­
tra 7.
Pero aun mas inquietante que ese error nos parece la respuesta dada cuando se
solicit6 una rectificaci6n: uQué importan las cifras si, de todas maneras, los estatutos
fueron aprobados?"
N� qQeremos levantar un sumario. Concluyamos. Nos parece imposible colaborar.
utilmente con un grupo cuyas tendencias autoritarias crean un clima incompatible con
el respeto por los otros y èsterilizante para todo pensamiento cientifico. Este clima no
es una amenaza, sino una realidad. Es el de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris actual�
mente, como lo hemos mostrado.
Esta Sociedad, por otra parte, ya no es mas que loque el lnstituto quiere que sea�
No es el Instituto elque esta a su servicio, es ella laque lo sirve.
Paris, 16 de junio de 1953

16 de junio de 1953
CINCO DIMISIONES EN LA SPP

Sociedad Psicoanalitica de Paris


Sesiôn cientifica del 16 de junio de 1953
Sra. E. Kestemberg: "Problemas diagn6sticos y clînicos planteados por las
neurosis de carâcter".
lntervenciones de los Sres. Lacan y Lagache.

Sesion administrativa del 16 de junio de 1953

El Dr. Jean Mallet es elegido miembro titular de la Sociedad.


Propuesta de votaci6n de la Sra. Codet:
"La Asamblea general de la Sociedad Psicoanalitica de Paris, reunida el 16 de
junio en sesiôn administrativa, verificando su desacuerdo profundo con su presidente,
LA ESCISION 61

el Dr. Jacques Lacan, tal como se manifest6 en la sesi6n adm.inistrativa del 2 de junio
de 1953, no puede otorgarle su confianza y ruega a su vicepresidente que asuma las
funciones de la presidencia hasta las elecciones del comité previstas por los estatutos."
Este texto es aprobado por la Sociedad por 12 s{, 5 no y 1 voto en blanco.
El Dr. Lacan entrega entonces su dimisi6n como Presidente de la Sociedad Psico­
analitica de Paris.
El Prof. Lagache, habiende asmnido la Presidencia, en calidad de vicepresidente de
la Asamblea, da lectura al siguiente texto:
"Los firmantes, miembros de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis, Grupo de
Estudios e Investigaciones Freudianas, presentan su dimisi6n a la Sociedad PsicoanaH­
tica de Paris.
Parfa, 16 de junio de 1953.
Firmado: J. Favez-Boutonier, F. Dolto, D. Lagache".
El Dr. Lacan presenta también su dimisi6n.
Este texto es firmado al instante por la "Dra. Reverchon-Jouve.
El Dr. Mâle, miembro asesor, asume la Presidencia y propone nombrar Presidente
de la Sociedad Psicoanalitica de Paris al decano en edad, el.Dr. Georges Parcheminey,
en virtud de la autoridad qtie su ancianidad le confiere.
El Dr. G. Parcheminey es elegido Presidente de la Sociedad Psicoanalitièa de Paris
hasta enero pr6ximo, por unanimidad de votos: Diatkine, Nacht, Bouvet, Cénac, Sra.
Marie Bonaparte, Mâle, Schlumberger, Pasche, Bénassy, Lebovici, Sra. Codet, Berge,
Marty (el Dr. Parcheminey 1 no tomô parte en la votaciôn).

1
La Sociedad Psicoanalitica de Paris tuvo el gran pesar de perder a su presidente, el Dr.
Parcheminey, fallecido en agosto de 19 53. Nuestra revista publicara un articulo necrologico en su
proximo numero.
El comité provisorio de la Sociedad esta presidido actualmente por el Dr. Mâle,
N
La SFP y la Internacional
16 de junio - 26 de julio de 1953

Los documentas del mes posterior a la esczszon son en primer lugar


circulares de informaciôn y de organizaciôn. La nueva Sociedad recluta
y recuenta.
Pero lo esencial ./o constituyen los reclamos apremiantes a la IP A y a
los notables del movimiento internacional para ob.tener el reconocimiento
de la SFP en el Congreso de Londres.
Desgraciadamente solo estamos informados sobre la mitad de la
historia. l Cuti.les fue_ron las intervenciones de la SPP, de Marie Bonaparte_ .
en particular, amiga de la familia Freud, ante el Ejecutivo Centràl? Quiza
entre la Sra. Bonaparte y la Srta. Freud todo /o arreglaron por teléfono
(cf Carta de Lacan a Rudolph Loewenstein del 14 de julio de 1953).
De todas maneras, desde el 6 de julio, como veremos, o sea tres semanas
después de la escisiôn, el Ejecutivo Central de la Internacional estaba cer­
cado y la SFP amordazada.
Jacques Lacan escribe al profesor Perrotti respecta de su informe
previstà para septiembre, pero sobre todo se dirige a Balint, L.oewenstein
y Hartmann.
En su carta a Balint, Lacan hace alusiôn a un articula de_ aquél en el
cual segun dice "cifraba una gran esperanza". Este articula no es dificil
de identificar: se trata de Método de formaci6n de psicoanalistas, comu­
nicaciôn a la British Psycho-analytical Society fechada el 5 de noviembre
de 194 7, que Lacan, en su calidad de presidente de la SPP, evidentemente,
hizo difundir, puesto que sus archivas contienen. gran numero de ejem­
plares mimeografiados.
Encontramos en los archivas de Jacques Lacan un manuscrito de 54
paginas, no fechado; se trata de una carta a Rudolph Loewenstein. Este,
emigrado de Francia y miembro de la Sociedad de Paris desde su funda­
ciôn, habia sido su analista. Instalado en los Estados Unidos, amigo de
Hartmann, presidente en ejercicio de la IPA, es uno de los notables del
movimiento internacional.
Esta carta debi6 haber sido enviada alrededor del 14 de ju/io, como las
que estan dirigidas al Prpf Perrotti y a Balint, dado que Lacan hace refe­
rencia a su conferencia del 8 de julio, "el miércoles pasado ".
LA ESCISION 63

Aquz' se plantea un pequeno problema de ediciôn. Otra carpeta de


archivo contiene 10 paginas manuscritas, que constituyen claramente la
conclusion de una carta a Loewenstein. Puesto que las dos ultimas pâginas
del primer manuscrito no estan numeradas, a diferencia de las precedentes,
nuestra opinion es que las 52 primeras paginas de este ,nanuscrito y las 10
del otro fueron redactadas a continuaciôn unas de otras y que, habiéndose
amputado el final del texto, voluntariamente o por olvido, se escribieron
dos nuevas paginas de conclusiones.
Sea como fuere, entregamos en primer lugar el primer manuscrito tal
como lo encontramos -texto de la carta tal como debiô de haber llegado a
Loewenstein- y luego el segundo manuscrito, que se inserta perfectamen­
te después del tercer pd"afo de la pagina de nuestra ediciôn (". . . de sus
deberes y de su destino ").
El memorandum de Lagache, que también publicamos, no es un texto
confidencial· fue ampliamente difundido en la SFP, y aun estaba disponi­
ble a fines de 1963 (cf una circular del presidente de la SFP, Serge Leclai-
re, con fecha del 4 de noviembre de 1963).

Referencias

Comunicado oficial de 1� SFP

Creaciôn de grupos de estudio en la SFP


Circulares mimeograf,adas de la SFP.

Carta del secretario general de la IPA a Jacques Lacan


Carta original, dactilografiada (AJL).

Primera. reuni6n cientifica de la SFP


Pagina dactilografuzda (AJL).

Lista de analistas en formaciôn inscriptos en la SFP


Pagina dactilografiada (AJL).

El memorandum Lagache
Texto mimeografiado, sinfecha.

Cartas de Jacques Lacan al Prof. N. Perrotti, a Michael Balint, a He�nz Hartmann


Copias dactilograFzadas (AJL).

Carta de.Jacques Lacan a.Rudolph Loewenstein


Dos manuscritos, uno de 54 paginas, otro de JO (AJL).

XVIII Congreso Internacional de Psicoanâlisis


Extractos de la IJP, Vol. XXX� Parte II, 1954, pags. 272-278.
64 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

18 de ju�io de 1953
COMUNICADO OFICIAL DE LA SFP

Sociedad Francesa de Psicoandlisis


A los psicoanalistas en formaciôn, médicos, psiquiatras y psicologos

Este comunicado tiene por objeto precisar los princ�pios, los fines y los medios de
nuestra acci6n.
En primer lugar, respecta de la Sociedad Psicoanalitica de Paris, que acabamos de
abandonar, no reconocemos ninguna diferencia doctrinal en lo que concierne a la
teoria y la técnica del psicoanâlisis. _Segûn nuestra manera de ver, la fracciôn mayorita­
ria de la Sociedad Psicoanalitica de Paris y del lnstituto de Psicoamilisis es una "frac­
ciôn sin principios" que apunta principalmente a la conquista y la conservaci6n del
poder. Las variantes técnicas de un miembro de esta Sociedad, y solo de uno, sirvieron
de pantalla y justificaciôn para las ambiciones personales de algunos hombres.
Dicho miembro sirviô de chivo emisario a esos hombres, incapaces de reconocer sus
propios errores y de replantear su conducta.
Si bien no estamos separados por diferencias doctrinales de orden psicoanalitico,
nos separan, en cambio, profundas diferencias de orden moral en la manera en que
concebimos y practicamos las relaciones humanas. Es facil demostrar que el psicoanali­
sis, en su aspecta esencial, es decir la experiencia psicoanalitica, implica ciertos valores
morales, tales como la sinceridad, la bûsqueda de la libertad interior, el respeto por el
pr6jimo. Constatamos una oposiciôn irreductible entre el psicoanalisis asi entendido y
el clima autoritario, sea que ese clima reine en una Sociedad cientifica o en un lnstitu­
to de f onnaci6n. Por eso nos alejamos de ese clima autoritario, no sin pesar por aigunos
colegas perfectamente humanos y honestos que no nos siguieron a(m. Nuestro objetivo
es constituir una Sociedad y un Instituto en un clima democratico de libertad, de
respeto mutuo y de solidaridad. Y agregamos inmediatamente que eliminar el autorita­
rismo no es renunciar a la autoridad, a la organizaciôn, al rigor cientifico y técnico.
Convencidos de tales principios, sentimos como contradictorio contin�ar cola­
borando con la Sociedad Psicoanalitica de Paris. La Sociedad Francesa de Psicoanali­
sis se fund6 el 16 de junio. Responde a las necesidades de aliar a los estudios y a las
investigaciones freudianas una vida social satisfactoria y fecunda. No vemos por qué,
en el pr6ximo Congreso de Londres, no habrfa de ser reconocida por la Asociaciôn
Internacional de Psicoanalisis. Seria preciso suponer el éxito de una campafia tenden­
ciosa que presentaria a los miembros de la Sociedad como sostenedores de aberracio­
nes doctrinales y técnicas.
La Sociedad Francesa de Psicoanalisis asume las f unciones de ensefianza que
incumben a toda sociedad de psicoamilisis regular, en las formas que se han hecho
tradicionales y cuyo detalle se fijara mediante el reglamento de la Comisiôn de Estu­
dios (anâlisis didâctico, control, seminario de técnica y de teoria de la técnica).
Para las partes teôricas, clinicas y practicas de la ensefianza, puede contar firme­
mente con el apoyo y la colaboracion de la Câtedra de Clinica de las Enfermedades
Mentales. Ya desde el prôximo afio universitario, se organizarâ un centro de ensefianza
del psicoanâlisis en Sainte-Anne. Esta lnstituciôn (cuya forma exacta aûn no pudo
fijarse por falta de tiempo), ofrecien�o a nuestra Sociedad una audiencia mas amplia
LA ESCISION 65

en el mundo médico y psiquiâtrico, no podria, de ninguna manera, alienarle su auto­


nomia.
Entretanto, los psicoanalistas en formaciôn pueden adherir a las tare as y a la ense­
fianza de la Sociedad Francesa de Psicoanalisis, mediante una simple carta dirigida a la
Sede Social: 240 bis, boulevard Saint-Germain, Paris (VIIe).
Ademâs, el Presidente sugiere a los psicoanalistas en formaciôn que se organicen
por sî mismos, bajo la forma de un Grupo de Estudios de Psicoanâlisis. Los miembros
de la Sociedad Francesa de Psicoanalisis quieren integrarse con aquellos cuya forma­
ciôn psicoanalitica estâ · en curso. Un grupo organizado resiste victoriosamente frente
a todas las tentativas de presiôn exterior y de disociaciôn.
Luchamos por la libertad de la ciencia y por el Humanismo. El Humanismo no
tiene fuerza si no es militante.
El Presidente de la Sociedad Francesa de Psicoaruüisis
B. Lagache

Comité provisional de Ja-.Sociedadîrancesa .de P.sicoan.dli8is:


Presidente: D. Lagache; Vicepresidente: J. Favez-Boutonier; Secretario: F. Dolto­
Marette; Tesorero: J. Lacan.

25 de junio de 1953
CREACION DE LOS GRUPOS DE ESTUDIOS DE LA SFP

Estimado colega:
Se ha celebrado una primera reuniôn el 23 de junio de I 953 en la sede social de la
Sociedad F rancesâ de Psicoamilisis.
Tuvo por objeto definir Ios métodos de trabajo que pueden estimular y facilitar
al mâximo los estudios e investigaciones psicoanalîticas.
Los analistas en curso de formaciôn, presentes en esta reuniôn, dieron su acuerdo
a la fôrmula de Ios "Grupos de Estudios". Se agregarân a los grupos que elijan todos
aquellos practicantes y candidatos, los analistas aprobados que deseen conocer o pro­
fundizar tal o cual aspecto de la materia psicoanalîtica.
Estos grupos representarân, por su actividad autônoma, un complemento original
de las formas de ensefianza tradicional que continuan siendo los fundamentos mismos
de la formaciôn psicoanalitica.
Hallarân un modo de expresiôn y de difusiôn de sus trabajos en el boletin que se
creara a tal efecto.
El interés de una râpida puesta en aplicaciôn de estos principios de trabajo justifi­
cô la elecciôn de un comité provisorio, que tiene como tarea -recopilar las sugerencias
y precisar las condiciones y modalidades de funcionamiento de los grupos de estudio.
A continuaciôn, se leerâ la composiciôn de este comité provi�orio, asî como la
lista de participantes en los trabajos de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis hasta la
fecha del-_23 de junio.
Todos aquellos que se interesen por el movimiento asi creado estan invitados a la
66 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

reuni6n de trabajo que se èelebrarâ el martes 30 de junio a las 21 horas, en casa de la


Srta. M.C. Gélinier, 7 place Jussieu, Paris (Ve).
El Presidente del Comité Provisorio
Dr. Fr. Perrier

Lista de los analistas en formaciôn inscriptos en la SFP


hasta la fecha del 23 de junio de 1953

Sra. Amado, Sr. Anzieu, Dr. Bargues, Sr. Bejarano, R.P. Beirnaert, Srta. Muriel
Cahen, Dr. Clavreul, Sra. Dubuisson, Dr. Duche, Sr. Durandin, Srta. Gélinier, Dr.
Gessain, Dr. Granoff, Dr. Guiton, Srta. Jaeger, Dr. Liebschutz, Sr. Mannoni, Dr. J.Y.
Martin, Dr. Owsianik, Dr. Perrier, Dr. Perr.ier-Roublef, Dr. Pidoux, Dr. Poligny, Sra.
Polge, Dr. Pujol, Sr. Raimbaud, Srta. Raimbaud, Dr. Rouart, Sra. Dra. Roudinesco,
Dr. Rudrauf, Sr. Safouan, Dr. Saunier-Ligon, Dr. Schweich, Sra. Dra. Schweich.
Comité provisorio: Sr. Anzieu, Sr. Durandin, Dr. Liebschutz, Dr. Perrier, Dr.
Schweich.

6 .de julio de 1953


CARTA DE LA SECRETARIA GENERAL DE LA IPA ·
A JACQUES LACAN

Estimado Doctor Lacan:


El Comité Ejecutivo Central de la IPA tomô conocimiento con pesar de su dimisi6n
a su calidad de miembro de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris. Estamos persuadidos
de que Ud. advierte de que su decisi6n trae aparejada ademâs la pérdida de su calidad
de mie;mbro de la 1PA. No obstante, si desea asistir coma invitado a las sesiones cient{­
ficas del 1 go Congreso lnternacional de Psicoanâlisis en Londres, le solicitamos que
nos lo haga saber. Desgraciadamente, no podemos invitarlo a la sesi6n administrativa,
dado que, como Ud. sabe, esta sesiôn solo esta abierta a los n;iiembros de la IPA.
Sinceramente suya,
Ruth S. Eissler, M.D.
Secretaria General

8 de julio de 1953
PRIMERA REUNION CIENTIFICA DE LA SFP.

Anfiteatro de Sainte-Anne

. Prof. Lagache: Bernos· pedido a nuestro amigo Lacan que tome la palabra, pues
· todos conocen, a pesar de sus pequefios defectos, nuestra admiraciôn y afecto por él,
LA ESCISION 67

y porque siempre esta dispuesto a asumir su responsabilidad por medio de alguna inte­
resante comunicaci6n cientifica.
Tuvimos una enorme satisfacci6n cuando "elegimos la libertad". Inutil decirles
que tenemos ahora mucho trabajo, creo que todo el mundo lo comprendi6, y tom6
todo esto muy en serio.
Cedo la palabra a nuestro amigo Lacan.

10 de julio de 1953
LISTA DE LOS ANALISTAS EN FORMACION
QUE ADHIRIERON A LA SFP

Sra. Amado; Sr. Anzieu; De. Bargues; Sr. Bejarano; R.P. Beimaert; Sra. Dra.
Boitelle; Srta. Cahen Muriel; Dr. Clavreul; Sra. Dubuisson; Dr. Duche; Sr. Durandin;
Srta. Gélinier; Dr. Gessain; Srta, Guéninchault; Sra. Dra. Guiton; Srta, Jaeger; Dr.
Lang; Dr. Liebschutz; Srta, Lehman; Sr. Mannoni; Dr. Martin, Jacques-Y.; Dr.
Missenard; Dr. Perrier; Sra. Dra. Perrier-Roubleff; Dr. Pidoux; Dr. Poligny; Sra. Polge;
Dr. Pujol; Sr. Raimbaud; Sra. Raimbaud; Dr. Rouart; Sra. Dra. Roudinesco; Sra. Dra.
Rudrauf; Sr. Safouan; Sra. Dra. Saunier-Ligon; Dr. Schweich; Sra. Dra. Schweich;
Sra. Dra. Smagghe; Sr. Vidal.
Comité provisorio: Anzieu, Durandin, Liebschutz, Perrier, Schweich.

Julio de 1953
EL MEMORANDUM LAGACHE

Afiliaciôn de la Sociedad Francesa de Psicoandlisis


a la Asociaciôn Psicoanalitica lnternacional

Memorandum de Daniel Lagache


Presidente de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis

Resumen

I - El resumen histôrico de los acontecimientos que desembocaron en una esci­


si6n en el seno de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris muestra que entre esta Sociedad
y la Sociedad Francesa de Psicoanalisis, fundada por los miembros dimisionarios; no
existe ninguna polémica que cuestione los principios furidamentàles del psicoanâlisis
o su prâctica, por cuanto ésta se ha consolidado segûn las f armas comunmente descrip­
tas coma "clâsicas" u "ortodoxa�"; en particular, no se plantea ninguna diyergencia-de

.··.)'iJ
68 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

principios en lo. que concierne tanto a la duraci6n de la cura analitica como a la fre­
cuencia y duraci6n de las sesiones.
II - Corno contrapartida, existe una oposici6n aparentemente irreductible respec-
to de la manera de concebir el papel de la autoridad y el estilo de las relaciones huma­
nas en una organizaci6n social, particulannente en �na Sociedad de Psicoanalisis y en
un Instituto de Psicoanâlisis. La Sociedad Francesa de Psicoanalisis invoca una concep­
ciôn democrâtica y hberal. Reprocha a la Sociedad Psicoanalitica de Paris haber dejado
que se desarrolle y prevalezca una politica autoritaria y personalista. Esta politica,
después de haber suscitado conflictos en el seno de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris,
desembocô en otro conflicto, en el marco del Instituto de Psicoanâlisis, entre el
Comité Directivo y los alumnos.
III - Considerando a la Asociaci6n Psicoanalftica Intemacional como una institu­
ciôn de espîritu liberal y democrâtico, la Sociedad Francesa de Psicoanalisis no solici­
ta que condene a sus uadversarios" ni que la apruebe a ella misma; solicita, pura y
simplemente, que reconozca su derecho a existir.

I - Planteo del problema

El 16 de junio de 1_953 algunos miembros de la Sociedad Psicoanalitica de Paris,


los doctores Françoise Dolto, Juliette Favez-Boutonier, J. Lacan, D. Lagache, dimiten
de la Sociedad Psicoanalitica de Paris después de haber fundado, ese mismo dia, la
Sociedad Francesa de Psicoanâlisis.
El objeto del presente informe es solicitar a la Asociaciôn Psicoanalîtica Intema­
cional el reconocimiento y la afiliaciôn de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis.
Se pensô que el mejor método consistîa en hacer que la discusiôn fuera precedida
por una exposiciôn histôrica. Esta exposiciôn no sera mas que un resumen, por dos
razones: 1) para no extender demasiado este informe; 2) para evitar las cuestiones per­
sonales, lo que llevarâ a presentar las cosas bajo el ângulo de la psicologia de grupo.
Esta sobriedad no es una huida; si se solicitan informaciones mâs amplias, se entrarâ
en detalles y se suministrarân todas las pruebas y documentos pertinentes; por el con­
trario, procediendo asi corrimos los riesgos que derivan de una exposiciôn menos colo­
reada y menos convincente.

II - Exposiciôn histôrica

La vida de la Sociedad Psicoanalitica de Paris, interrumpida por la Segunda Guerra


Mondial, recomienza después de esos acontecimientos. Tendencias autoritarias se
hacîan sentir en ella; cada afio, se invocaban diversos argumentos para que la presi­
dència permaneciese en las mismas manos; pocos cambios se producian también entre
los miembros del Comité o de la Comisiôn de enseftanza. El resto de los miembros titu­
lares y la totalidad de los miembros adherentes no participaban, por asi decir, en la
vida de la Sociedad; las discusiones cientificas eran poco animadas; la redacci6n de la
revista tenfa muchas dificultades para obtener escasos articulos originales. Fracasaron
dos tentativas de creaciôn de un lnstituto (habiéndose encontrado los locales); lo
menos que puede decirse es que no eran en absoluto fomentadas. Entre lo� psicoana­
listas de nifios sobrevinieron discusiones bastante violentas, con una actitud de critica
agresiva y de exclusion, de parte de un grupo hacia el otro, no justificadas por la expe-
LAESCISION 69

riencia ni por los resultados. En resumen, la atmôsfera de la Sociedad era tensa y


sombria, como respuesta a una direcciôn autoritaria e inquietante.
Durante el verano de 1952, la creaciôn del Instituto acentuô esta situaciôn. El
Dr. Nacht, Presidente de la Sociedad, virtualmente director del Instituto, hizo votar
en junio los rudimentos de un estatuto. El texto, muy breve, no habî'a sido puesto en
circulaciôn antes de la sesiôn. En lo esencial preveia la elecciôn por cinco afios de un
director y de dos secretarios cientificos presentados por el director, constituyendo Ios
tres el Comité Directivo, y ademâs un secretario administrativo nombrado por el direc�
tor pero no sometido a la votaciôn de la Asamblea. Surgieron algunas protestas contra
la exéesiva duraciôn del mandata de director, cuyos limites y alcance no estaban defi­
nidos. Apenas fueron discutidas. Adoptado el rudimento de estatuto por una · amplia
mayorîa (3 votos en contra), el Dr. Nacht, presidente de la Sociedad, se hizo elegir a
mano alzada director del Instituto; en las mismas condiciones, el Dr. Bénassy y el Dr.
Lebovici fueron elegjdos secretarios cientîficos; el director designô al Dr. Sauguet,
analista en curso de fonnaciôn, como secretario administrativo. La sesiôn se levant6 sin
que el nuevo. diœctor..Jiuhiera agadecido ni-dicho .una ,palabra sobre sus proyectos.
Esta orientaciôn autoritaria y estos procedimientos expeditivos se confinnaron en
noviembre de 1952. La vispera de la sesiôn ordinaria de la Comisiôn deEnsefi�a, sus
miembros reqibieron una carta infonnândoles que habria reuni6n del Consejo de­
Administraci6n (formado por el Comité Directivo y la Comisiôn de Ensefianza). En
esta sesiôn del Consejo de Administraciôn se dieron informaciones sobre las negocia­
ciones emprendidas por el director con miras al reconocimiento del lnstituto por las
autoridades oficiales, en particular los profesores de psiquiatria de la Facultad de
Medicina de Paris, y por los poderes pûblicos (Educaci6n Nacional, Salud Pûblièa);
e1 secretario administrativo, agente irresponsable nombrado por el director, introdujo
la idea de que seria positivo, para facilitar las negociaciones y para evitar, llegado el
caso, dificultades de orden judicial, prorrogar al director del lnstituto en sus funciones
de presidente de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris; uno de los secretarios cientîfi­
cos rapidamente dio lectura al programa de cursos y se invit6 a Ios miembros del
Consejo a aprobarlo. Se objetô que un documenta tan importante como el programa
de cursos debi6 haberse distribuido y estudiado varios dias antes de la reuniôn del
Consejo de Administraci6n; el director se declarô dispuesto a una discusiôn inmediata;
en realidad, no fue posible ninguna discusi6n seria y la técnica fue no responder a las
preguntas embarazosas (en el futuro este programa pennaneceria practicamente sin
cambios). Algunas protestas o criticas tuvieron poco eco: cada uno se imaginaba que
todos los demâs estaban de acuerdo. La reuniôn del Consejo se levant6 con un acuerdo
aparente que disimulaba fuertes tensiones. No obstante, se consigui6 someter a Asam­
blea las cuestiones mencionadas, aunque el presidente haya declarado desvergonzada­
mente: "La Socieclad, somos Nosotros".
Para continuar con la exposiciôn, es ûtil esbozar la manera en que la Sociedad se
estructur6 en tres fracciones cuyos nucleos siguieron siendo los mismos, pero en las
que algunos miembros, difîciles de situar, se desplazaron. Se pueden distinguir:
1) La fracci6n I o fracci6n del Comité Directivo: los elementos de base fueron
Nacht,·Bénassy Lebovici, Diatkine, Pasche, Mâle; Bouvet y Schlumberger se incorpora-··
ron a ella a continuaciôn.
2) La fracci6n II o fracci6n de la princesa, con Parcheminey y la Sra. Lucas­
Championnière (ex Codet).
3) La fracciôn III o fracci6n de oposici6n hberal, con Berge, Françoise Dolto,
70 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Juliette Favez-Boutonier, Lacan, Lagache, Sra. Reverchon-Jouve; secundariamente,


Bouvet y Cénac abandonan esta fracci6n.
En la evoluci6n de los acontecimientos, el desplazamiento de la fracci6n de Marie
Bonaparte fue lo que provoc6 el vuelco de la mayoria.
Retomemos la sucesi6n de los acontecimientos. Los contactos establecidos a
continuaci6n de la sesi6n del Consejo de Administraci6n de noviembre habian demos­
trado que en realidad cierto nûmero de miembros de la Sociedad no estaba en absolu­
to de acuerdo con las iniciativas, la politica y el procedimiento del Comité Directivo,
sobre todo con su espîritu autoritario y personalista. Pensaron que no hab fa que
esperar mas para reaccionar. En conjunto, los descontentos reunian a los miembros de
las fracciones II y III y disponian de la mayoria. El 2 de diciembre de 1952, el Dr.
Nacht, presidiendo la sesi6n de la Sociedad, interpel6 a la princesa, invitândola a plan­
tear las cuestiones, invocando la necesidad de rodear de secreto las negociaciones
delicadas y comprometiendo a los miembros de la Sociedad a abstenerse de entrar en
relaci6n con las personalidadès oficiales cuestionadas, todo ésto en un tono bastante
arrogante. Lagache, sefialando el contenido y el tono de la respuesta, empez6 entonces
a explicar al presidente, no sin haber rendido homenaje a sus méritos y sin cuestionar
su lugar como director del Instituto, aquello que podia desagradar en el carâcter auto­
ritario, personalista, expeditivo e incluso secreto de su polîtica; la correcci6n misma de
su elecci6n, hecha a mano alzada, podia ser discutida, ya que los estatutos de la Socie­
dad disponîan que las votaciones de las personas se efectuaban por voto secreto ..
Corno consecuencia de esto, el presidente y el Comité Directivo dimiten; después de
una confusa sesi6n son reestablecidos a tîtulo provisorio. La coalici6n liberal parecîa
haber marcado algunos puntos, pero la fracci6n autoritaria no por ello renunciô a
ninguna de sus exigencias.
Los encuentros de fines de diciembre demostraron, en efecto, la virtual imposibili­
dad de un acuerdo, a menos que se cediese ante la fracci6n autoritaria respecto de
todos los puntos de importancia. En esa época, el objetivo de la coalici6n liberal nunca
fue apartar de la direcci6n a Nacht y sus colaboradores, sino llegar a un estatuto que
no diese pleno poder al director y que asegurase la cooperaci6n y el control del
Consejo de Administraciôn, de la Comisiôn de Ensefianza y de la Asamblea. En cuanto
a Nacht, él no veîa inconveniente en aceptar la direcci6n del Instituto, a condiciôn
-decîa- de que fuese sobre la base de ciertos principios, sin decir cuâles. No se me
dej6 seiialar el carâcter poco tranquilizador de semejante declaraciôn, a fin de evitar
nuevos incidentes. Precauciôn inutil, ya que Nacht, actuando como jefe de su fracciôn
mâs que como presidente de la Sociedad, se mostrô intransigente; segun él, el control
de la Asamblea debia eliminar todo temor de abuso de poder. La fracciôn autoritaria,
en minoria, usô diversos medios de presi6n, y especialmente chantaje6 con una esci­
siôn. La coaliciôn liberal, negândose a ceder al chantaje, hizo uso de su mayorîa. El
Comité director dimiti6 por segunda vez y el director fue reemplazado, a titulo provi-
. sional, por el Dr. Lacan.
La siguiente etapa se extiende entre fin de diciembre de 1952 y enero de 1953.
Se caracteriza por las enmiendas a estatutos redactadas por Lacan y por negociaciones
"secretas" sobre las cuales, por definici6n, sôlo disponemos de una informaciôn incom­
pleta. De concesi6n en concesi6n, la ûltima posiciôn democrâtica fue la autonomia de
la Comisiôn de Ensefianza; Bouvet defendi6 la idea de que era poco deseable para la
formaci6n de los analistas que un sôlo hombre estuviese a la cabeza de todo; destacaba
la necesidad de discutir cuestiones personales en un cîrculo mâs limitado que el Con-
LA ESCISION 71

sejo de Administracion; finalmente, se decidio que la Comision de Ensefianza eligiese


por sî misma a su Presidente, un "acuerdo de caballeros"; precisaba que ese presidente
seria Nacht; el mandato del Comité Directivo se reducia a tres afios. El mantenimien­
to de la autonomîa de la Comision de Ensefianza constituia el elemento esencial del
acuerdo. Pero, ya desde esa época, la mayoria liberal comenzaba a disociarse respecta
de la cuestion de la eleccion de Lacan para la presidencia de la Sociedad. Lacan fue
elegido, pero la fraccion de J.a_princesa se paso al banda autoritario.
La técnica y la personalidad de Lacan fueron tan frecuentemente invocadas por la
fraccion autoritaria que es imposible no decir alguna palabra sobre ella. Durante afios,
la Sociedad Psicoanalîtica de Paris· le debio gran parte de la vida y animacion que pudo
tener; sus· seminarios de textos freudianos habîan valida a Lacan la admiracion y el
reconocimiento de numerosos alumnos. Sin embargo, desde 1951, se hacfan objecîones
a Lacan en la Comision de Ensefianza, con motiva de la introduccion en sus anâlisis
didâcticos de un procedimiento que consistia en el acortamiento de las sesiones; en el
curso del afio 1951 no pudo llegar a normalizar esa situacion; sin embargo, después de
una exposicion reservada a los miembros titulares (diciembre de 1951), habia sido
propuesto por Nacht como candidato a la presidencia de la Sociedad (enero de 1952).
Las reservas de ciertos miembros (M. Bonaparte, Lagache) habian creado una tension
que a duras penas se habîa logrado superar renovando el mandata de Nacht. Durante
todo el afio 1952, se dejo de hablar de la técnica de Lacan, hasta que, al comienzo de
1953, presento a tres de sus alumnos a la aprobaci6n de la Comision de Ensefianza con
el objeto de que se los admitiese en los anâlisis de contrai. ·Todos estaban de acuerdo
en rechazar la técnica de Lacan. En cuanto a la cuestion de sus candidatos, se manifes­
taron dos tendencias: la Sra. Marie Bonaparte preconizaba que no se examinasen esas
candidaturas, por principio; Lagache pedîa que los candidatos fuesen examinados, en
nombre de la clînica. Prevaleci6 esta ultima posicion; los candidatos fueron examinados
y aprobados par mayoria; la Sra. Bonaparte vot6 incluso a favor de uno de ellos, que
mas tarde demostro ser excelente; Nacht no vot6 en contra, explicando -si mal no
recuerdo- que actuaba asi solo porque un voto negativo habrîa sida inutil. Las
discusiones desembocaron finalmente en medidas generales destinadas a reglamentar
estas cu�stiones de una vez por todas: no se admitiria a ningun candidato para practi­
car anâlisis controlados antes de haber pasado al menos dace meses de anâlisis didâc­
tico, a razon de tres sesiones por semana, con una duraci6n minima de 45 minutos. Ya
desde enero, Lacan, por disciplina profesional, habia normalizado sus anâlisis didâcti­
cos. El conflicto podfa parecer solucionado.
Solo faltaba redactar y votar los estatutos del Instituto de Psicoanâlisis. Teorica­
mente, solo se trataba de formalidades, puesto que nos habiamos puesto de acuerdo
respecto a las bases. Sin embargo� esta redacci6n fue objeto de multiples debates.
Especialmente la sefiora Marie Bonaparte, incorporada a la fraccion autoritaria, creyo
que deb fa introducir propuestas tendientes a hacer de los dos secretarios cientificos
miembros par derecho de la Comision de Enseflanza; el mismo secretario administra­
tivo, simplemente designado-por el -director del instituto, tendria derecho de votacion
si fuese miembro titular (en realidad, el Dr. Sauguet a(m no era miembro adherente o
acababa de ser nombrado). Estas propuestas fueron descartadas de entrada en el Conse­
jo de Administraci6n. Volvieron a plantearse en la Asamblea General, aunque no incor­
poradas al orden del dia. Pese a la oposicion de la fracciôn liberal y de las observacio­
nes del consejero jurîdico, finalmente fueron aprobadas por mayoria de 10 u 11 contra
7. Algunos dias mâs tarde, figuraron en un acta como adoptadas por unanimidad. La
72 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

rectificaci6n fue facil de obtener pero, como lo hizo notar el Dr. Nacht, el resultado
era el mismo. El Comité Directivo, reforzado por la presidente de honor y en un plazo
mas o menos breve por el secretario administrativo, salia de la gresca considerablemen­
te reforzado. La Comisi6n de Ensefianza ya no tenia autonomîa, al haberse igualado su
composici6n a la del Consejo de Administraciôn. La gestiôn del lnstituto, la carrera
de los alumnos, su admisiôn en la Sociedad, todo parecîa estar desde entonces en
manos del bando autoritario, a causa de las disposiciones que le aseguraban prâctica­
mente la mayorfa en todos los casos. Los acuerdos de enero caducaban. La derrota
liberal era completa. Al bando autoritario solo le quedaba explotar su éxito. Los incon­
venientes del régimen autoritario se manifestaron entonces en un nuevo terreno: el
de las relaciones del lnstituto con los alumnos.
Las ensefianzas del Instituto habîan coinenzado en el transcurso de marzo (1953).
_ Muy pronto el descontento entre los alumnos empezô a manifestarse, inicialmente en ·
relaciôn con los derechos, importantes para ellos, que se les exig{an, y con su clasifica- .
ci6n en afios o ciclos cuyo principio era discl:l-1:ible y cuya a_plicaciôn suscitô muchos
descontentos. Una reuni6n del director y los alumnos no desembocô en mas decisio­
nes practicas que la designaciôn de delegados de los alumnos. Unà reuniôn del director
y de estos delegados no logrô mayores resultados; la discusiôn se acalorô y el director,
después de algunas palabras poco afortunadas, interrumpiô repentinamente la entre­
vista. Heridos en su amor propio, los alumnos, cada vez mas descontentos e inquietos,
especificaron sus reivindicaciones, subrayando que se les solicitaba que suscribieran.
estatutos y reglamentos que no conocîan y que, por lo demâs, las innovaciones consti­
tuîan una ruptura del contrato respecto de las condiciones en que habian comenzado
su formaciôn psicoanalîtica. En �ste momento, la direcciôn, de manera por lo menos
poco oportuna, pidi6 a los alumnos que firmasen un compromiso de no autotitularse
psicoanalistas y de no practicar el psicoanâlisis antes de haber sido autorizados a· el19
por la Comisi(m de Ensefianza; ahora bien, muchos de ellos ya habian suscrito tal com­
promiso al ser aceptados como alumnos por la Sociedad Psicoanalîtica; ciertos médicos
ya tenian, a sabiendas de todos, una clientela psicoterapéutica y psicoanalîtica. La
direcciôn dio marcha atrâs, explicô que ese documento sôlo estaba destinado a comple­
tar el informe de ciertos alumnos. Pero la mayoria de los· alumnos no se sintiô ni
convencida ni tranquilizada. Entonces el director parecié eclipsarse detras de los secre­
tarios cientificos;. algunos coloquios entre Ios secretarios cientificos y los alumnos no
llegaron a nada. El conflicto entre la autoridad de la c\irecci6n y los alumnos entraba
en un impasse. Por un tieinpo, el Comité Directivo pareci6 renunciar a retomar las
conversaciones en la forma en que habian comenzado.
Conviene subrayar el caracter espontâneo de la oposiciôn de los alumnos, que se
constituyô por la confluencia de muchos nûcleos, en un principio aislado. Segûn
nuestra interpretaciôn, debe considerarsela como una respuesta uagresiva"', aunque
moderada en sus formas, ante un clima de autoritarismo inquietante y humiliante.
Sôlo secundariamente los alumnos, confusos e incômodos, se volvieron contra los
profesores no envueltos en el conflicto, comunicandoles una mociôn razonable en el
fondo y medida en sus ténninos, _notificândoles la realizaciôn de una reuniôn plenaria
que se produjo -si mi recuerdo es exacto- uno de los ultimos domingos de mayo.
Se les habian comunicado los estatutos del nuevo Instituto y ellos habian comprendi­
do perfectamente que ponîan no sôlo la administraciôn del Instituto y la direcci6n ·
de la enseflanza, sino también el acceso a la carrera psicoanalitica, en las manos del
LA ESCISION 73

Comité Directivo y de sus satélites; la absorci6n de la Comisi6n de Ensefianza en el


Consejo de Administraciôn los afect6 especialmente.
Los doctores Françoise Dolto, Juliette Favez-Boutonier, Lagache y Lacan, respon­
dieron por carta a la comunicaci6n de la mociôn de los alumnos, cada uno en su estilo,
y solo los tres primeros asistieron a la reuni6n mencionada anterionnent�. Se trataba
tan poco de un complot que uno de los opositores se sorprendi6 por la presencia. de
algunos profesores, entre ellos los secretarios del Instituto y el secretario de la S(?cie­
dad. Nadie podrîa decir que en esa sesi6n, transfonnada en publica, los alumnos se
hayan visto impulsados a la revuelta. Pm mi parte, me gui6 la preocupacion de
mantener la correcci6n respecta del Consejo de Administraci6n del que fonnaba parte,
y de no utilizar la protesta de los alumnos con fines personales; sosteniendo al mismo
tiempo la necesidad de un clima liberal, coherente con el espîritu del psicoanâlisis,
comprometi a los alumnos a retomar contacta con el Comité Directivo. En la misma
época, hacîa a la direcci6n el ofrecimiento de retomar yo mismo la negociacion con los
alumnos, ofrecimiento por el cual ni siquiera se me respondio, aunque mâs no fuera
para rechazarlo.
Fue entonces cuando la fracci6n autoritaria, acentuando una tâctica ya iniciada,
creyô oportuno dedicar sus esfuerzos a eliminar a Lacan de · la presidencia de la
Sociedad. En la sesi6n de la Sociedad Psicoanal{tica de Paris del 2 de junio, Lacan fue
objeto de una requisitoria un tanto dramâtica por parte del Dr. Cénac, en la cual se
articulaban diversas quejas; la principal era que Lacan era la causa de la revuelta de los
alumnos; a la objeci6n de que esta oposici6n era una respuesta al autoritarismo y que
habîa nacido independientemente de toda acci6n de los profesores (de lo cual estoy
convencido y nadie podria demostrar lo contrario), no se dio ninguna respuesta; uno
de los partidarios de la autoridad lleg6 incluso a decir que, aun en el caso en que Lacan
no hubiese inspirado el conflicto, era su responsable por el solo hecho de existir. En el
curso de una discusi6n muy animada se revel6 incidentalmente que uno de los secreta­
rios cientificos intentaba apartar a los alumnos de los profesores con Ios que ya
estaban inscriptos para un control, "porque estaban demasiado ocupados" o porque
tales o cuales eran malos analistas; el director del lnstituto, presente en la sesion, pare­
ci6 aprobar con su silencio esos calumniosos procedimientos. Finalmente, la Sociedad
se convoc6 para el 16 de junio, después de haber decidido, por mayoria de 10 contra
7, someter a votacion una mocion de confianza cuestionando la acçi6n del presidente
Lacan. Nadie tenia dudas en cuanto al resultado de esa votaciôn, por discutibles que
fuesen sus motivos y por problemâtico que fuera el restablecimiento de la paz.
Sin embargo, esta medida aun no pareciô suficiente. Pocos dias después, cinco
miembros de la Sociedad dejaban en el domicilio particular del secretario de la Socie­
dad una mociôn que tenia por objeto suspender en su mandato al presidente de la
Sociedad Psicoanalitica de Paris. Consultado por el secretario, en mi calidad de vice­
1 presidente, aconsejé infonnar al presidente y reunir al Comité a fin de establecer el
orden del dia de la siguiente sesi6n de la Sociedad. En la sesiôn del Comité estaban
presentes la totalidad de sus miembros: Sra. Marie Bonaparte, presidente honoraria;
i
Lacan, presidente; Lagache, vicepresidente; Mâle, asesor; Bouvet, tesorero; Marty,
secretario. Los primeros puntos del orden del dia se establecieron sin dificultad; solo
la moci6n de suspension del mandato presidencial, particularmente inusitada, exigîa
un examen exhaustivo. En realidad, se advirtio que no era admisible, en virtud de un
vicio de forma. Pero el descubrimiento mâs curioso fue el siguiente: la moci6n de
· suspension del mandato presidencial se fundaba en el articulo XXXV de los estatutos
74 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

de la Sociedad. Ahora bien. los estatutos de la Sociedad, redactados en 1926,


publicados en la Revue Française de Psychanalyse en 1927, sôlo habîan sido revisados
una vez, en 1949, revisi6n publicada en la revista del mismo afio. El Dr. Nacht, a quien
llamé por teléfono en presencia del Comité, confirmé estos hechos. Nos encontraba­
mos ante ·u� texto ignorado por todos los miembros del Comité, dividido por tîtulos,
con mas articulas que e1t la revisi6n del 49, que solo contenia 33. Admitiendo incluso
la legitimidad f ormal de la :votaci6n y del registra de los estatutos invocados, todos los
miembros del Comité presentes y el Dr. Nacht consultado por teléfono parec{an
ignorar su existencia y origen. Esos nuevo.s estatutos nunca habian sido publicados en
la revista. Lo menos que podia admitirse era una anomalia en el ejercicio de los dere­
chos y deberes de los miembros de esta Sociedad (también se revel6 incidentalmente
que su sede social se habîa modificado y llevado al 187, rue Saint-Jacques, sede social
del· Instituto, a espaldas del presidente de la Sociedad, del secretario y de todos los
miembros del Comité). En esta coyuntura, el Comité estim6, por unanimidad, que era
mas prudente no incluir en el orden del dia la moci6n de suspension del mandato presi-
dencial y limitarse a exponer a la Sociedad su perplejidad jurîdica.
Tales son las circunstancias y la atmôsfera en la que algunos colegas (Berge, Dolto,
Favez-Boutonier, Lagache) se reunieron, al margen del Dr. Lacan, a fin de examinar
la situaci6n. Constituy6 la base de las entrevistas una carta del Dr. Berge, puesta en cir­
culaci6n pocos dias antes, que constituîa un llamamiento supremo a la conciliaciôn y
a la union. Una prolongada discusiôn nos convenciô de dos cosas: por una parte, no
habia ninguna esperanza de que la fracci6n autoritaria modificara sus maneras de·
actuar (itambién en esa época, el Comité Directivo habîa propuesto la creaciôn de una
Comisiôn de Disciplina!), y por otra, los iiltimos acontecimientos, tras una experiencia
de varios afios, demostraban cuân precaria era la situaciôn de los miembros de la frac­
ciôn liberal en la Sociedad y en el Instituto; sobre todo, nos habîa cansado y asqueado
esa atm6sfera de autoritarismo y de competencia que de ning(m modo parecia una
atmôsfera favorable para el desarrollo del psicoamilisis, ni en una Sociedad ni en un
Instituto. Por eso nos decidimos a fundar una nueva Sociedad y, para evitar todo equî­
voco, a dimitîr de la antigua. Solo en la vîspera de la fundaciôn de la Sociedad France­
sa de Psicoanâlisis se puso a Lacan al corriente y se lo invit6 a unirse a nosotros.
Lo que sigue solo fue la ejecuci6n de este plan. El 16 de junio, en la Sociedad Psi­
coanalitica de Paris, habiéndosele retirado la confianza, Lacan ·presentô su dimisi6n
como presidente. Tras lo cual Lagache, llamado a presidir en su calidad de vicepresi­
dente, ley6 la carta de dimisiôn fmnada por F. Dolto, J. Favez-Boutonier y él mismo.
Estas tres dimisiones acarrearon otra de inmediato, y luego la de Lacan.
La nueva Sociedad recibiô numerosos gestos de simpatia. Cierto nûmero de miem­
bros titulares y adherentes de la antigua Sociedad pasaron a la· nueva. No pudo hacerse
ninguna elecci6n a causa de los plazos impuestos por los estatutos. Numerosos alumnos
(45) adhirieron a las tareas y a la ensefianza de la nueva Sociedad. Se organizaron en
un grupo de estudios aut6nomo, en relaciôn con la Sociedad Francesa de Psicoanali­
sis, abierto a todos los psicoanalistas en fonnaci6n regular, sin exclusion y sin presi6n,
conforme al espiritu liberal que nos anima. Se organizara un Instituto de Estudios
Psicoanaliticos al reanudarse las clases en la Universidad, en conexiôn con la Universi­
dad y la Catedra de Clinica de las Enfennedades Mentales; la forma institucional del
nuevo lnstituto aun no pudo precisarse. Por ûltimo, la Sociedad mantuvo su primera
sesi6n cientifica el miércoles 8 de julio, en el anfiteatro de la Clinica de Enfermedades
LA ESCISION 75

Mentales, con una comunicaci6n de Lacan titulada "Lo simb6lico, lo imaginario y lo


real".
Una ultima acotaci6n. Escuchamos decir que los alumnos se rebelan contra el
lnstituto de la rue Saint-Jacques porque se pretendia "obligarlos a trabajar". Nosotros
s6lo encontramos entusiasmo, en la organizaci6n de un trabajo libremente consentido.

III - Discusibn

Ahora, por lo tante, se plantea la cuesti6n del reconocimiento de la Sociedad


Francesa de Psicoa'nâ.lisis como sociedad psicoanalitica regular por parte de la Asocia­
ci6n Psicoanalftica Internacional. Deseamos fervorosamente este reconocimiento;
nuestras quejas respecte de la Sociedad Psicoanalitica de Paris jamas hicieron mella
en los sentimientos de estima y de afecto hacia nuestros colegas de la Asociaci6n Psico­
analftica Internacional, ni tampoco en nuestro respeto por esa Instituci6n.
Si trato de imaginar las objeciones que se nos puede hacer, las formulo asf: " La
Sociedad de ustedes se form6 por escisi6n de la Sociedad Psicoanalftica de Paris, ya
antigua y reconocida; han .ocasionado asi petjuicios a la Sociedad Psicoanalftica de
Paris y al Instituto fundado por ella, con cuya formaci6n cooper6 materialmente la
Asociaci6n Psicoanalitica Internacional. Por legftimos que se hayan revelado los moti­
ves que ustedes tuvieron, no eran suficientes para justificar una decisi6n tan drastica."
Bien puede pensarse que no tomamos a la Hgera e irreflexivamente la decisi6n de
abandonar una Sociedad de la que éramos miembros desde hace muchos afios, y un
Instituto con cuya fundaci6n también cooperamos por medio de nuestro trabajo y
nuestro dinero. Nos motiv6 nuestra afici6n a una vida grupal de caracter democratico
y liberal, asentada sobre la reciprocidad en la confianza, el respeto, la comprensi6n y
el trabajo. La autoridad y la disciplina nos parecen necesarias y utiles, tante como que
el jefe electo siga siendo un "primus inter pares", sujeto ante todo a fines objetivos y al
bienestar de todos. Estas condiciones nos parecen particularmente exigibles en una
Sociedad de Psicoanalisis y mas aun en un lnstituto de Psicoanalisis; en efecto, hay una
contradicci6n evidente en someter a un clima de autoritarismo a alumnos con los
cuales el psicoanalisis didactico se esfuerza en realizar un progreso en el sentido de la
libertad interior y la responsabilidad consciente. Estos seran los principios que dirigiran
nuestra demostraci6n.
1) Clima autoritario de la Sociedad Psicoanalitica de Parfs y del Instituto por ella
fundado.
La realidad de este hecho queda establecida er nùestra exposici6n hist6rica. La
escasa actividad, la apatia, las tensiones latentes que re·111c1ron durante afios en la
Sociedad Psicoanalitica de Paris son efectos casi especfficos del clima autoritario.
Cuando las pretensiones autoritarias se declararon mas claramente, con la fundaci6n
del Instituto, las tensiones latentes se manifestaron en una fuerte ola de oposici6n libe-
ral. De�graciad��nte, el vuelco de la may_o"ria permiti6 Ia elab·o�aci ôn d� estatutos. cada
r . .J
do aun mas e 1 poder de 1 c om1te 0 irec t 1vo. Las m1smas

1
vez mas autontanos, re1orzan -f
causas producfan los mismos efectos, el autoritarismo de la direcci6n suscit6 por sf
la oposici6n de los alumnos, atribuida por los responsables a errores psicol6gicos, a
"torpezas" demasiado numerosas para que no se las considerara sintomaticas. La frac-
ci6n autoritaria se revel6 incapaz de dominar esta situaci6n, lo que solo podfa hacerse
corrigiendo su manera de proceder; en conjunto, a pesar de las concesiones menores,
persever6 hasta el fin (es decir hasta la escisi6n) en las posiciones conquistadas y en
76 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

la negativa a consentir las garantias necesarias para un ejercicio justo y controlado de la


autoridad. Negândose finalmente a revisar su conducta, prefiriô hacer de Lacan una
"cabeza de turco".
2) Este régimen autoritario no estaba justificado por razones objetivas.
Corno se ha escrito, ya no estamos en la época heroica en que pudo haber sido
necesario defender al psicoamilisis de aberraciones doctrinales y técnicas, incluso
contra los cismas. Desde esta perspectiva, las divergencias técnicas de Lacan no pueden
exagerarse, ni siquiera invocarse. Nadie lo siguiô, ni siquiera sus alumnos; por mi .
parte, siempre lo condené en el terreno de los principios; mi ûnica concesiôn, en lo que
concierne a tres candidaturas de alumnos, fue privilegiar el examen clinico y critico
sobre la aplicaciôn automâtica de los principios. El mismo, desde enero, normalizô
sus anâlisis didâcticos. Tampoco estos hechos, entonces, impidieron a Nacht presentar
a Lacan para la presidencia de la Sociedad en enero d� 1952, ni a Lacan ser elegido
director interino .del lnstituto en diciembre de 1952 y presidente de la Sociedad Psi­
coanalîtica de Parîs en enero de 1953. En cuanto a los otros miembros fundadores de
la Sociedad Francesa de Psicoanalisis, QO se formulô en su contra ningûn reproche de
aberraciôn doctrinal o técnica; uno de ellos tenia, incluso, reputaciôn de utilizar una
técnica particulannente clâsica.
La necesidad objetiva de un régimen autoritario podria todavîa defenderse explo­
tando los mismos acontecimientos anteriormente relatados; ese desorden, se dira,
demuestra por su existencia misma la necesidad de una autoridad fuerte. Nuestra
opiniôn, como se pudo apreciar, es que la oposiciôn de los miembros liberales, asi ·
como la oposiciôn de los alumnos, son respuestas a actitudes exageradamente autorita­
rias y personalistas.
3) El régimen autoritario no estâ justificado por la calidad de las personas que
pretenden el poder.
La fracciôn mayoritaria cuenta entre sus miembros con psicoanalistas a los que
con gusto rendimos homenaje por su valor cientifico y técnico. Sin embargo; no
conocemos a ninguno cuyo prestigio cientifico y autoridad moral sean tales como para
que parezca razonable entregarle, a él y a los suyos, el control prâcticamente completo
del psicoanâlisis en Francia. Alguno preconizô intervenciones directivas cuya pureza
psicoanalîtica es discutible. Otro firmô textos que planteaban graves objeciones doctri­
nales y técnicas, sin hablar de lealtad con respecto al psicoanâlisis, a sus colegas psico-
analistas y a la Asociaciôn Psicoanalîtica Internacional.
4) La instauraciôn de un régimen autoritario no justificado por fines objetivos ni
por la calidad de las personas que pretenden el poder, sôlo pueden tener por finalidad
fundamental las ambiciones personales.
En efecto, pensamos que la fracciôn autoritarista es una "fracciôn sin princi­
pios", en el sentido que el sindicalismo .francés dio a esa expresiôn, lo que no quiere
decir una fracciôn sin mQral, sino una fracciôn que persigue principalmente la conquis­
ta y la conservaciôn del poder. Reconozcamos que puso en ésto mucha combatividad
y una polîtica hâbil. Tampoco consideramos condenable la ambiciôn persona!, en
tanto se conjugue con la preocupaciôn por el bien comûn y el respeto de los derechos
de los individuos y las minorîas.
5) Los miembros de la minoria liberal, fundadores de la Sociedad Francesa de
Psicoanâlisis, estan capacitados para esta fundaciôn.
Todos recibieron una formaciôn psicoanalîtica regular. Son, desde hace aflos,
miembros de una sociedad psicoanalîtica regular. Por esta,- ademâs, consideran haber
LAESCISION 77

cumplido con honor sus fùnciones de terapeutas, de inyestigadores -y de enseflantes.


Cada uno -en su especialidad, contribuyeron al desarrollo d�] psicoanâlisis: Juliette
Favez-Boutonier y André Berge desempeftaron el papel principal en la fundaciôn y
difusiôn de los Centros Psicopedag6gicos; Françoise Dolto es una terapeuta excepcio­
nal y una pensadora original en el terreno del psicoanalisis de nifios; Lagache, desde
1947, desempeiiô un papel de gran importancia en la publicaci6n de la mayor parte de
las obras y traducciones psicoanaliticas en lengua francesa, incluida la edici6n de la
Revue Française de Psyclumalyse; en cuanto a Lacan, sus adversarios declarados
reconocen en él a uri notable intérprete de los textos freudianos y un pensador origi­
nal. Los miembros de la nueva Sociedad se encuentran entre quienes participaron mas
activamente en las relaciones internacionales. Ademâs, aunque pueda producir alguna
molestia la apariencia de que hacen su· propio elogio, z.qué habria sido sin ellos la
actividad cientîfica de la Sociedad y la enseiianza del lnstituto?
6)·Calificados por su pasado, los miembros fundadores de la Sociedad Francesa
de Psicoanâlisis no se han desmerecido por esta fundaci6n.
No parece que la. escisi6n pueda considerarse en si misma como una falta moral.
En la época -en que·la :f¾&Ccién·:.fibetai e1a-mayœita,ia, se hizo presi6n sobre ella con
amenazas de escisi6n. Un eminente miembro de la Asociaci6n Internacional, que
entonces formaba parte de aquella fracci6n, durante un tiempo consider6 que la esci­
siôn era deseable. En junio de 1953, después de largas discusiones y debates perso­
na/es, esta medida nos pareciô la ûnica adecuada para poner fin a una situaciôn
de grupo insalubre y sin salida. Consideramos legîtimo establecer las condiciones
psicol6gicas y sociales que nos parecen favorables e incluso indispensables para el
desarrollo de nuestros trabajos y de nuestra ensefianza. Lo que es mâs, pensamos
que, a pesar de lo que pueda parecer en un principio, esta decisiôn. favorece a la antigua
Sociedad, aunque mâs no fuese recordândole que no se puede tirar indefinidamente
de una cuerda sin romperla. Las dos Sociedades tomaron medidas comunes para
garantizar la continuaci6n de los amilisis ·didâcticos y de los controles. En cuânto a lo
que de nosotros depende, se �fectuaron los pagos que nos parecian debidos al lnsti­
tuto de la rue Saint-Jacques.

14 de julio de 1953
CARTA DE JACQUES LACAN AL PROFESOR N. PERROTTI

Querido amigo:
Tal como el profesor Lagache se lo hizo saber, algunos colegas, entre los que me
encuentro, nos separamos de la Sociedad Psicoanalitica de Paris para fundar una
Sociedad Francesa de Psicoanalisis. Esta decisi6n se tom6 con la intenci6n de respetar
los deberes que tenemos para con ios alumnos.
Nos pareci6 que no podiamos aprobar el destino que dio al lnstituto reciente­
mente fundado el pequeiio equipo que lo habia tomado en sus manos; los conflictos
que sobrevinieron entre la direcci6n de ese Instituto y los alumnos, hacîan extremada�
mente urgente que no descuidâramos sus esperanzas, es decir que les preservasemos la
atm6sfera de confianza q.ue exigian para su trabajo.
78 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Efectivamente, continuamos n1,1estra tarea con la mayor parte de ellos y los verâ
también seguimos a Roma.
Lagache cumpli6 en hacerme saber que usted tenîa mucho interés en mantener en
pie su invitaci6n a todos los que habîan sido invitados desde el aflo pasado.
Créame que hicimos todo lo posible por evitar que ese cpnflicto estallase antes de
una reuni6n intemacional que hubiésemos querido mantener fuera de discusiôn. La
verdad nos obliga a decir que sôlo encontramos indiferencia respecto de este punto
de vista en· nuestros opositores; no por ello nos sentimos menos obligados a presentar­
le excusas en nombre de todos.
Usted propuso la soluciôn mâs elegante para la nueva situaciôn. Estoy dispuesto,
por mi parte, a entregarle mi informe ya a fines del mes de agosto y a leerlo en una
reuniôn autônoma en el Congreso.
Pondré mi mayor esmero en este informe y usted sabe mejor que nadie, por el
diâlogo que mantuvimos durante nuestro encuentro en Amsterdam y que conserva
para mî un enorme valor, que estâ en el centro de los problemas que mas me preocu­
pan y que desarrollé después ampliamente en mi enseiianza.
Muchos alumnos que hasta ahora habian retrasado su adhesi6n van a inscribirse.
Por. eso pienso que usted consentiria en prolongar para ellos los plazos de inscripci6n.
Mantendremos la misma c�ota. La Dra. Fulvia Pontani-Mayer puede ponerse en
contacta con el Sr. Didier Anzieu, 7 bis, rue Laromiguière,.Paris(ve),Secretario de la
Sociedad Francesa para el Congreso de Roma, en relaci6n con todas las cuestiones
prâcticas, tales como la distribuci6n conjunta de los informes del profesor Servadio y
del mîo, ventajas reservadas a los congresistas, programa del Congreso, fecha de nuestra
reuniôn (ya que serâ preciso prolongar un dia el Congreso), etc.
Por mi parte, desearia que el dia previsto desde ahora para mi informe, fuese
conservado, o · sea, si comprendi bien, el segundo dia. No obstante, aceptaré lo que
usted considere mâs conveniente.
No puedo concluir sin rogarle que transmita mis recuerdos al profesor Servadio y
que sepa disculparme por mi silencio. En las horas· que atravesamos, estaba poco
predispuesto a desahogos que no hubiesen podido evitar las dificultades en curso.
Ahora mismo le voy a escribir.
Con el afecto de siempre.
J.L.

14 de julio de 1953
CARTA DE JACQUES LACAN A MICHAEL BALINT

Queridîsimo amigo:
Perdôneme por responderle tan tarde, cuando usted accediô tan prontamente a
mi requerimiento. Se lo agradezco y no podré olvidar ni la confianza que me brindô ni
su generosidad.
Corno se habrâ enterado, han sucedido cosas que estân en todo de acuerdo con sus
propios términos: "interesting, startling, tragic, or non-essential" y hubiese preferido
no tener que exponerlas nunca fuera de _aquî.
LA ESCISION 79

Tenîa una gran esperanza en su articulo, en el intento que hice por remitir a
las nociones de principios un conflicto sin salida entre los estudiantes y la direcciôn
del nuevo Instituto. Este intento fracas6 como todos los que habia hecho anterior­
mente en el mismo sentido a lo largo de la disensi6n ("curse of strifes") que persistia
desde el mes de noviembre en el interior de la Sociedad misma.
Hubo que llegar a una escisiôn que fue literalmente impuesta a nuestra minorîa,
aun cuando habîamos hecho todos los sacrificios para evitarla.
Naturahnente, ésto no podrîa explicarse en pocas lîneas. Nos fuimos, y la gran
mayoria de los alumnos nos siguiô.
Si quiere que le hable de todo esto, con gusto llegaré a Londres uno o dos dîas
antes del Congreso.
En la actual situaciôn sin duda conservo muchos motivos de amargura por el
pasado, pero se borran frente a la seguridad del presente y la mayor esperanza en el
porvenir.
En suma, la nueva Sociedad Francesa de Psicoanâlisis naciô bajo los mâs favorables
auspicios, los de la reacciôn sincera, la audacia y sin que tengamos que hacemos repro­
ches.
Querido amigo, hasta pronto. Sepa que en gran medida siempre doy lugar en mi
ensefianza a la lînea espiritual de Ferenczi, y que me une a usted una gran simpatîa;
con mis mejores sentimientos,
J.L.

14 de julio de 1953
CARTA DE JACQUES LACAN A RUDOLPH LOEWENSTEIN

Mi querido Loew:
Si no le escribî antes sobre los acontecimientos -extravagantes {literalmente)­
que acaba de atravesar nuestro grupo, fue a causa de la solidaridad que dominô mi
conducta desde que pertenezco a él. Ahora, como usted sabe, ese vînculo esta roto.
Dejé pasar algunos dias, tanto para permitir que el verdadero alivio que nos trajo esta
ruptura pudiera prodttcir --sus-efectos, como para dedicarme ante todo a la instalaci6n
de una comunidad de trabajo que se anuncia bajo los mejores auspicios; inesperados,
dirîa, si justamente no encontrasemos en ellos el fruto mismo de nuestro esftierzo de
estos ûltimos afios, el sentido de nuestro trabajo, los principios de nuestra ensefianza,
en sîntesis: todo lo que creîmos durante largos meses que nos estaba siendo arrebata­
do, y que asî lo fue, de la manera mâs perniciosa para aquéllos a ·quienes habiamos
introducido en la disciplina psicoanalitica.
Me basta con decirle que inauguré la vida cientifica de la nueva Sociedad Francesa
de Psicoanalisis el ûltimo miércoles en ese anfiteatro de la Clînica que usted, querido
Loew, conoce, con-Wla comunicaciôn sobre "lo simbôlico, lo imaginario, y lo real",
ante una asistencia de· 63 personas, de las cuales 45 nos dieron su adhesi6n a partir de
entonces como candidatos a nuestra enseflanza y a nuestros trabajos.
Lagache, cuyo rigor de conducta desde el comienzo de la crisis no se desmintiô,
presidîa esa sesiôn. Si se le dice que por eso representamos al clan de los psicôlogos, no
lo crea en absoluto; le demostraremos, listas en mano, que entre nuestros alumnos
tenemos mâs médicos que la 2µ1tigua Sociedad, y de los mâs calificados. Tampoco

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-
80 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

podriamos atribuirnos exclusivamente el mérito. Ya que para ser justo, hay que consi­
derar la participaciôn que tuvo en esto el comportamiento insensato de ese equipo. que
vio en la fundaciôn del Instituto la oportunidad de confiscar en su beneficio la autori­
dad verdaderamente enorme que la antigua Sociedad habîa conquistado ante los estu­
diantes. Esta autoridad, fundada en la buena fe de la gente que encontraba en la expe­
riencia misma de su propio amllisis, de sus controles, el fundamento de la legitimidad
de los compromisos y de las reglas que se les imponian, se les presentô repentinamente
bajo la figura mas autocrâtica y mâs desagradable: en lugar de un colegio de mayores
respetados, entre los cuales cada uno segûn sus afinidades encontraba sus profesores y
sus recursos, vieron aparecer la figura ûnica de nuestro antiguo camarada Nacht que,
como usted sabe, nunca se destacô por -su buena disposiciôn, pero que ante dificulta­
des imprevistas se manifestô bajo el aspecto de una falta de tacto y de medida, de una
brutalidad en sus declaraciones, de un desprecio por las personas, que no mencionarîa
aqui si no hubiese sido el objeto de hurla de los estudiantes durante muchos afios. Lo
apoyaban dos jôvenes sin experiencia didâctica: Lebovici, cµyo nerviosismo, reversi6n
de las sevicias cotidianas .de las que es objeto en su servicio en el hospital (pienso que
conoce suficientemente el modo de relaciôn que puede establecerse a veces entre
alumno y jefe de servicio como para que no tenga que ser explîcito al respecto)
siempre caus6 la mâs desagradable impresiôn a los estudiantes, casi diria la de uun· mal
tipo". El otro, Bénassy, muchacho bastante culto, que repentinamente, y ante el
estupor general, demostrô tener mentalidad de sargento, promotor de las mâs molestas
medidas, inst�urando el "pasar lista" en cursos a los que viene gente con el cabello
cano, pasando bruscamente ante la insurrecciôn de todos a confesiones irrisorias ,·
-"Debo reconocer que al fundar este Instituto, los habiamos olvidado" - para, ademâs,
concluir diciendo: "Ahora es demasiado tarde, hâganse olvidar''. Y para rematar,
toda una orient�ciôn general puesta en manos de un joven elegido por Nacht por su
�- notoria mediocridad, cuyo nombre no podrîa decirle nada porque ni siquiera era
miembro adherente de la Sociedad cuando fue elevado a sus funciones; de repente se
encontraba a cargo de la funciôn de designar para l9s alumnos en didâctico a los profe­
sores que harian sus controles; incluso debi� designar analista, para aquellos que serian
desde entonces admitidos. Absurdo en sus iniciativas, bombardeando a los estudiantes
con las notas administrativas mas desconcertantes, aunqÙe por desgracia conformes a
las directivas de Nacht, los llev6 al colmo del desconcierto; debe considerârselo como
uno de los artifices del fracaso del lnstituto (porque no se puede llamar de otra manera
a una situaciôn en la que quedan 25 alumnos de los 83 que estaban convocados a ins­
cribirse).
Y a ve hasta dônde hemos llegado.
Si analizo sus motivaciones, debo hacer justicia a Nacht, quien ni variô, ni se
dobleg6 en la persecuci6n de su prop6sito. Y porque si aûn agrupa a su alrededor a la
mayoria de nuestros antig�os colegas, lo debe a una constancia en su politica que serîa
digna de inspirar respeto ·si no hubiese procedido también· constantemente por los
medios mâ� inescrupulosos.
Si creyô que podrîa ganarme para su juego haciéndome la corte pacientemente
durante afios, reconozco que su decepciôn debe haberle resultado dura. Sin embargo,
s6lo obtuvo beneficios de esa relaci6n: infonnaciones, ideas, lecturas, con cuales se
orienta errôneamente por falta de base. Mi mujer lo recibiô y encontrô en mi cufiado,
el :pintor Masson, la hospitalidad que le pennitiô volver a casarse, fuera del anonimato
LA ESCISION 81

de la gran ciudad, en la atmôsfera cordial de un pueblito provenzal. Fue exactamente


en julio ûltimo, y mi mujer y yo .fuimos testigos.
Sin embargo, y.a en ese momento pudo sentir mi desaprobaciôn por la manera
verdaderamente poco correcta en que se habîa hecho elegir un mes atras -y por cinco
afios- para el puesto de director de un lnstituto que aûn no existîa. Sin que la
Asamblea hubiese sido advertida · por un orden del dia, el principio, la duraciôn del
mandato y_ la propuesta que hace de su propia candidatura como candidatura ûnica se
ganaron por medio de una votaciôn a mano alzada respecto de la cual sus mejores
partidarios admitîan, hace sôlo algunos meses, que era un procedimiento "fascista".
También en �sa op9rtunidad, yo terminé el afio con una comunicaciôn a la que sucediô
una discusiôn muy fuerte. Y esas propuestas fueron una sorpresa para la Asamblea.
Debo reconocer que voté por la primera, aunque molesto, pero me quedé literalmente
estupefacto cuando vi que la segunda la sucedia inmediatamente. Nacht no me parecia
indigno para ejercer funciones de direcciôn, pero entonces ni siquiera sabîarnos en qué
consistirian. Ya que aûn no habfa nada de este Instituto, ni programa ni estatutos,
sôlo un local que él encontrô de repente y que fue urgentemente aprobado a pesar de
sus inconvenientes, mîentras que siempre nàbian sutgido de· él las objeciones, los
obstâculos y en definitiva los rechazos que hicieron desechar hasta entonces (tenemos
pruebas escritas de ello) todas las altemativas propuestas para una fundaciôn cuyo
aplazamiento habfa entorpecido nuestro trabajo durante afios. No obstante, la vota­
ciôn de su nombre estuvo lejos de ser unanime; otros, mas sagaces que yo, se abstuvie-
ron, especialmente Lagache.
En el fondo, debo admitirlo, seguia contando con mi confianza, y cuando en
noviembre, gracias a su esfuerzo, el Instituto estuvo materialmente listo, me senti
abatido al escuchar de· su propia boca con gué cinismo planteaba su uso puramente
politico. Por ejemplo, "dar alli muchos cursos" a aquellos cuya acciôn tenîa el propô­
sito de neutralizar; abandonar completamente "la cuesti6n de la defensa de los no-médi­
cos que habiamos aceptado en gran nûmero entre nuestros alumnos, a pesar de su
acusaciôn en ese momento por algunas acciones judiciales en curso; proponer como
consigna, destinada a atraer a un pequefio grupo, la oficializaciôn del diploma de psico­
analista en Francia, cuando sabîa perfectamente que exceptuando un éxito dudoso por
pura sorpresa mediante un procedimiento politico, el Consejo de la Orden de Médicos
siempre se opondri.a; .oomesticar .con-ayuda de este sefluelo al entonces impresionante
conjunto de quienes habîan recurrido a nosotros desde la guerra manifestando su
inmensa necesidad de una técnica verdaderarnente comprensiva del enfermo mental,
y organizar sobre estas bases lo que los partidarios de su grupo reconocieron abierta­
mente cuando creyeron que dominaban la situaciôn: una "barrera" destinada a
sometèr a la autorizaciôn de un pequefio equipo el acceso al. ejercicio de la profesi6n.
Por lo tanto la finalidad del Instituto no era la enseflanza sino que ésta era el
medi<? de dominar a quienes la esperaban con una esperanza conmovedora. Y la
pagarîan cara (en sentido literai, como lo verâ enseguida).
No oculté a Nacht mi desaprobaciôn, cuya naturaleza no comprendi6 desde el
primer momento. "Es tu înterés", "Ahi dentro tienes una situaci6n ventajosa, c6mo
vas a desperdicia�la"; cuântas veces escuché esta incitaciôn durante esos meses de
sôrdida lucha, cada vez que mi voz -desde entonces siempre rechazada- hubiese
podido inclinar la balanza en su favor.
Desgraciadamente para nosotros, la oposici6n entr6 en una situaci6n inestable.
Nacht, seguro de lo que hacia, creyô poder desembarazarse de la persona de la prin-
82 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE �ACQUES LACAN

cesa, sumamente comprometida en ese momento en la defensa de la Sra. Williams, de


quien él os6 declarar que era una pena que el Tribunal la hubiese absuelto: despide
simb6licamente a la princesa de nuestros consejos negandose a recibirla.
Sin duda puede considerarse que la acci6n de esta persona siempre fue nefasta en
nuestro grupo. El prestigio social que representa sôlo puede desvirtuar las relaciones;
el que obtiene de su roi junto a Freud hace que todos la escuchen con una paciencia
que pasa por aprobaciôn; el respeto debido a una mujer mayor implica una tolerancia
ante sus opiniones que desmoraliza a los jôvenes, que nos ven en una posiciôn de
sumisiôn ridicula.
En ese momento, ignoraba lo que supe después sobre sus constantes maniobras en
el pasado para mantener sus privilegios en el grupo.
Ella aprovechô para mantenerlos, la primera de las extravagancias a las cuales Nacht
y los suyos no cesaron de entregarse y que, sin embargo, solo después de largos meses
los llevô a perder, tan grande es el poder de una minorîa coherente.
Se avisô un dia a la Comisiôn de Ensefianza con cuarenta y ocho horas de antici­
paciôn que en su prôxima reuniôn recibirîa importantes avisos del Comité Directivo.
(Comité del que aûn nadie habîa escuchado decir que estuviese en funcionamiento.)
Fue para recibir la comunicaciôn de un programa de estudios no sôlo lleno de defi­
ciencias, sino con una clara tendencia a menoscabar todo loque se habia hecho hasta
entonces en el piano de la iniciativa individual (y especialmente mi propio seminario de
textos que seguian desde hacîa un afio y medio 25 alumnos, aquienes nada obligaba
a hacerlo, con una fidelidadque no se habia desmentido) para (mico beneficio del se­

j,
minario de Nacht, llamado técnico, que, absorbiendo exclusivamente la actividad del
"tercer afio", constituîa la coronaciôn de la formaciôn psicoanalitica. Para subrayar
mejor aûn el alcance del asunto, mi seminario, reservado para el "primer aflo", estaba
ubicado en· horario simultaneo (hecho ûnico en todo el programa) con un seminario
asignado a Lagache bajo la misma rûbrica (excepto que los textos asignados a Lagache '.Ï
· ·1
generalmente eran inaccesibles para los lectores franceses).
El plato que nos servian con el tono de un " l, nO lo encuentra usted excelente?" ,1

los todavia bastante risuefios cômplices que lo habîan cocinado en la intimidad, iba
acompafiado por un postre del mismo gusto: se nos dijo que era de mâxima urge·ncia
politica que Nacht (ya tres veces prorrogado en su funciôn sobrepasando los limites
estatutarios) se mantuviese en la presidencia de la Sociedad hasta la votaciôn de los
estatutos del· lnstituto, que seguian en la indeterminaciôn y de los que se nos hacfa
pensar que seria preciso madurarlos làrgamente.
Debo decirque regresé a mi casa terriblemente desorientado y permaneciquince
dîas sin manifestar nada a nadie.
Omito el hecho de que Nacht, en cuya casa habia desayunado la vispera de ese
primer dia memorable, me habîa asegurado su intenciôn de cederme finalmente la
presidencia -curiosa forma de actuar para la cual nunca encontrô mejor excusa que
decir que su mujer le habria desaconsejado perturbarme hablândo�e iide loque se
iba a proponer el dia siguiente! ! Lo mas increible es que realmente parece haberla
considerado por ello responsable de haber ''alterado nuestras relaciones".
Naturalmente, todo esto fue utilizado por la princesa para agitar al grupo. Entre­
tanto vino a verme Lagache para exponerme lo lamentable que eraque hubiésemos
dejado en manas de Nacht durante tanto tiempo una funciôn representativa para la
cual la neutralidad misma, si no la nulidad de sus posiciones doctrinarias, nos habia
parecido hacerlo particularmente apto, yque supo mantener con dignidad, concluyen-
LA ESCISION 83

do toda discusiôn un poco estimulante mediante algunas palabras que equivalian a


tratar el asunto discutido como indiferente bajo todo punto de vista desde la 6ptica de
su experiencia, esto en un tono cuya benignidad podia pasar por felizmente conforme
a su funciôn.
Un cambio de estilo podia descontarse como favorable, ahora que la fundaci6n
del Instituto debia dar te6ricamente a la Sociedad una mayor disponibilidad para el
trabajo doctrinal. Mi designaci6n para la presidencia debia concertar el acuerdo de
todos.
En una Asamblea excepcional que obtuvo la princesa, Lagache tom6 una valiente
decisiôn al abordar el tema: "El trabajo no puede continuar as{ en esta Sociedad ya
que la mayor parte de nosotros estâ desconforme".
La conjunciôn de estas palabras y los ataques de la princesa, cuyo estilo usted
conoce, hizo estallar el conflicto, pero, por desgracia, sirvi6 para cristalizar alrededor
de Nacht un nûcleo "médico", que lamentablemente era en ese momento minoritario,
lo què Nacht aprovechâ'para mantenerlo desde entonces en una atmôsfera persecutoria
que le da una coherencia que no tenia en ningim piano, ni doctrinal ni técnico, ni
siquiera -amistoso.
Con una perfecta hipocresfa, Nacht quiso ver allî la marca de una misiôn que
· desde entonces le conferîa el grupo. Su técnica fue constante; toda manifestaciôn que
venfa del otro lado, aunque fuese inocente (la candidatura de Favez como miembro
titular, por ejemplo) fue presentada a sus partidarios como indicio de un complot.

rirmar
Las semanas de crisis que siguieron se manejaron en el marco de compromisos que
hacfa a los ocho que se habian agrupado en torno de él. Su fundamento consis­
tfa en que para que pudiese llevar a cabo la tarea del Instituto, era preciso que fuese
"amo en su casa", es decir que siguiera siendo presidente de la Comisiôn de Ensefianza
al mismo tiempo que director del Instituto, puesto que habfa que admitir que no
podian mantenerlo por mucho tiempo mâs en una presidencia que me corresponderîa,
eso se admitia, pero con la que hasta aqui se habia conjugado la funciôn de presidir la
Comisiôn.
E� torno a este punto se inici6 la batalla.
Durante todo este tiempo y ya desde la primera sesi6n, me abstuve de todo ataque
persona) contra Nacht y limité mi oposici61) a mis votos. Me esforzaba por jugar un
papel mediador, lo que ..esta�cientemente indicado por las funciones que se me
confiaban con el consentimiento de todos.
En reuniones en la casa de la princesa, sostuve contra todos ·y sin desfallecer el
principio de que era preciso que se mantuviese la direcciôn del Instituto en quien habia
tomado la iniciativa de fundarlo -todos los testigos de mi acciôn se lo confirmarân­
y a pesar de todas las presiones nunca admiti que yo pudiese sustituirlo, excepto en
caso de extrema necesidad.
Muy a pesar mio, fui testigo de sorprendentes llamados telefônicos de la princesa
a Anna Freud en los que calificaba a nuestros adversarios de gangsters y le planteaba
la cuesti6n de saber si la lntemacional reconocerîa a su grupo en caso de escisiôn ( a lo
cual se ·1e respondi6 que por supuesto serian reconocidos, tal como habia ocurrido con
otras escisiones de nivel nacional).
En efecto, desde el principio la escisi6n fue el instrumenta del chantaje de lo que
desde entonces era el grupo Nacht, y no dejô de ser tenida en cuenta hasta el momento
en que éste se hizo mayoritario.
Asi fue como se produjeron en re�idad las cosas. El Comité de Direcciôn del
84 TRES MOMENTOS EN. LA VIDA DE JA CQUES· LACAN

Instituto no pudo continuar el chantaje de la dimisiôn sin resolverse finalmente a


renunciar. Normalmente la Comisiôn de Enseflanza debîa absorber su responsabilidad,
y nuevamente fueron los partidarios de Nacht quienes trataron de impedirlo.
Entonces creî que debia aceptarla, creyéndome el unico que tenîa posib ilidades
de llegar a un arbitraje. Efectivamente fui elegido, pero no llevé a ningun secretario
cientifico, aunque Lagache y Bouvet desde luego hubiesen aceptado brindarme su cola­
boraciôn en ese momento. Declaré de inmediato que s6lo me consideraba como direc-
tor provisional a los fines de conducir al establecimiento de estatutos que fueran acep­
tados por todos. Ya al dia siguiente convoqué a los ocho integrantes.del grupo Nacht
a reunirse conmigo para estudiar la · situaci6n. Individualmente todos aceptaron,
aunque poco después cambiaron d� posici6n por haberlos conminado Nacht a que lo
hiciesen.
Desde entonces hice lo que me parecîa la ûnica posibilidad para lograr una salida
sana. Me retiré ocho dîas (eran las vacaciones de Navidad), lejos de todo contacta con
la gente, y elaboré los principios de un lnstituto tal como me parecia adecuado para
asegurar una enseflanza abierta a la diversidàd d� pe�sarnientos que teniamos que satis-
facer y para prolongar la tradiciôn de la Sociedad.
En ese proyecto, en el que todos reconocieron en ese momento la proyecciôn
de futuro, no habia nada que se pareciese a una mociôn_de · transacciôn. Si bien tenîa
en cuenta en él la coyuntura del momento, lo hacia unicamente en la forma que man­
tenîa para conservarle la mayor proximidad posible con el proyecto ya presentado, a
fin de evitar el conflicto de amor propio que hubiese podido surgir de la idea de que yo
entregaba "mi estatuto". Respecta de la delicada cuesti6n de la presidencia de la Comi­
siôn, aportaba una soluciôn evidentemente un poco compleja, pero que en el estado de
tensiôn en que se encontraban los ânimos me parecia que era la (mica que podia hacer
que se entrara en razôn. En sîntesis, esperaba restablecer en los opositores la nociôn
de los principios.
Asi fue como fracasé: se me objetô que la forma de dicl)os estatutos no era jurî­
dica. Era cierto y nunca habîa esperado que se los votara tal como estaban, sino que
fuesen el punto de partida para restablecer finalmente un entendimiento con una pers­
pectiva que ponîa el acento en la enseflanza misma y no en sus incidencias politicas.
El solo hecho de que no habia mencionado allî ni a la princesa ni a sus funciones
honorarias, bastô para decidirlo todo.
En una entrevista personal con Nacht que ella habia solicitado· y que mantuvo con
él durante una hora y media al salir de una comida en casa donde tuvo el descaro de
anunciârnosla a Lagache, a Bouvet y a mi, mientras toda la Sociedad estaba esperândo­
los, ella concertô un trato con Nacht cuyos términos sôlo nos fueron revelados por el
desarrollo de los acontecimientos.
Una de sus primeras con:secuencias fue que entre los suyos encontrô seguidores
que le permitîan a Nacht asegurarse su mayorîa (palabra üegible), y me hallô un
competidor para el cargo de la presidencia en la persona de Cénac, quien aceptô este
papel, usted se imagina con qué absolutamente desinteresada intenciôn "conciliadora".
No obstante, fui elegido presidente.
Y por este hecho me converti en el sîmbolo de la resistencia en un largo proceso,
cuyas etapas le indicara un informe de Lagache, a través del cual Nacht concretô su
intenciôn punto por punto, tal como quienes me sostènîan la conocîan desde el prin­
cipio: asegurarse, rnediante la entrada masiva del Comité de Direcciôn (i incluido el
secretario administrativo!) en la Comisiôn de Enseflanza,. una mayorîa permanente en
LAESCISION 8S

el funcionarniento ordinario y èxtraordinario de esta Comisi6n, modificar totalmente


el ejercicio tradicional de las funciones de esa Comisi6n: es decir, en todas )qs etapas

1
hacer examinar los temas por una comisi6n de cuatro miembros solamente, teniendo
desde luego en eUa voz preponderante el director del lnstituto, ûnico element� perma­
nente, lo cual le aseguraba, por ser su secretariado el que designa a los otros tres, creo
que lo comprende, una probabilidad bastante interesante de no verse nunca contraria90.
El éxito de todas estas propuestas, a propôsito de las cuales escuché afirtnar câda
vez a uno o a varios miembros de su propio grupo que se trataba de un exceso al que
jamâs darian su adhesiôn, sin embargo siempre se obtuvo gracias a una técnfoa hâbil­
mente acordada que consistia en, una vez rechazada una cuesti6n, hacerla Poner en
juego nuevamente por la princesa, en circunstancias en que sin advertirlo el canjunto,
la mayoria era favorable.
Este jueguito absolutamente desmoralizador . para los opositores tard() cuatro
meses en llegar a su fin y fue coronado por una sesi6n dedicada especialmente a dar a
la princesa Marie Bonaparte el premio por sus bùenos y leales servicios (premio que
tuvo que esperar hasta entonces) integrandola definitivamente y de por vida en el
conjunto de 1os miembros ·t1e1-=consejo de Administraciôn del Instituto (médico) de
psicoanâlisis, 6rgano que, nos lo hicieron saber comunicados a los peri6dicos, des­
vincula definitivamente a la Sociedad Psicoanalitica de Paris de todo lo que concierne
a la enseflanza y a la habilitaciôn de psicoanalistas.
En una càrta abierta de Juliette Boutonnier verâ en qué se transfonn6 durante este
tiempo la nonî¼ii. de existencia de esta desafortunada Sociedad, y c6mo la "banda"
(la princesa dixit). ocupaba el tiempo de sus reuniones en conciliâbulos en las salas de
direcciôn del lristituto, de donde salîa en el momento en que terminaban los "traba­
jos" futiles, a los ijue desde entonces se reducia la Sociedad, para iniciar la sesi6n admi­
nistrativa, en la que comenzaban a ocuparse de asuntos serios.
Lo ultirnô, como usted sabe, consistiô en hacer dimitir al presidente de la Socie­
dad para reparar finalmente el paso en falso de su imprevista elecciôn y reemplazarlo,
seg(m la expresiôn misma de Lebovici, por una persona aun mâs insignificante (y por lo
tanto mâs dôcil) que la que habia fracasado contra él la primera vez.
Y aquî volvemos a encontrar a los famosos estudiantes, olvidados en este asunto.
Efectivamente, éstos, a quienes desde la apertura del Instituto en marzo se les
exigieron cuotas de insGripc-ién absolutament� exorbitantes, en ese momento, es decir
mientras aun continuaba una lucha a la que ninguno de nosotros que los defendiamos
hizo la menor alusiôn ante ellos durante todo el aflo, habian osado entonces elevar un
reclamo, por otra parte ·en forma sumamente respetJ1osa para con sus directores y
profesores,. frente a cuya respuesta comenzaron estas autoridades a perder ante ellos
todo su prestigio. Una de ellas no vacilô en decirles que perdia cada mes 200.000
francos en ese asuntito; y ademâs que aunque se les pedia mucho dinero, por otro lado
el psicoanâlisis era una ocupaciôn que después permitia ganarlo en abundancia.
Esa misma persona no duda en decir, frente a uno de los delegados que estaba
presentândole quejas de sus-COmpafieros, que el papel que asumia hacia que le pronos­
ticara un pésimo futuro analitico. La respuesta clave a todas las manifestaciones fue:
"Ustedes demuestran hasta qué punto estân mal analizados" (por lo demas, se trataba
de sus propios alumnos).
No hay que sorprenderse de que, en estas condiciones, los rechazados llegaran a
pensar que hacian un desplazamiento, pero fueron encaminados hacia una interpreta­
ciôn mâs justa de sus reacciones frente al tenor de los compromisos que se les solicitô .
86 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JA<2QUES LACAN

que firmaran por segunda vez con respecto al Instituto, después de haberlos aceptado
de buen grado respecta de la querida vieja Sociedad. Esto despertô sus sospechas, y
pidieron ver los estatutos.
El efecto resultante fue indescriptible. Fue el momento que el grupo de nuestros
colegas, cada vez mas turbado y negandose a comprender nada de lo que ocurrfa, eligiô
para dar un ejemplo. Se habîa intentado intimidar a los estudiantes anunciandoles la
fonnaciôn de una Comisiôn de Disciplina y proponiéndo nombrar a su cabeza a un
ex magistrado (isic!). Esto causô cierto efecto. Pero era dificil que fuese definitivo con
gente que a(m no se habîa comprometido respecto del lnstituto. 1,Cômo se pudo
pensar que golpeando fuerte la intimidaciôn seria decisiva? Un tal Pasche, ex existen­
cialista, llevado al rango de jacobino en la nueva instituciôn y que desde los primeros
conflictos me declarô que se trataba de tener en manos un poder cuyos efectos se lleva­
rian "hasta sus ûltimas consecuencias" me hizo saber -con toda la estima en que él
tenfa a mi persona y a una enseflanza cuyos términos frecuentemente le habian resulta­
do esclarecedores- que mi sola presençia en el lugar que ocupaba originaba la resisten­ i
cia de los estudiantes, que esto continuaba-porque�internamente ellos se sentian soste­
nidos por mi, y que por lo tanto convenîa que nos separasemos.
Toda mi vida recordaré, a través de las palabras de este Robespierre que conserva­ l
1
ha cierta coherencia en su delirio, los convulsionados rostros de· quienes participaron
en este original acoso. No era un espectaculo agradable y, resistiendo a sus hostiga­
mientos, me di el lujo de volver a verlo por segunda vez.
A decir verdad, esta segunda vez fue mucho mas calma. Se votô la mociôn de des­
confianza propuesta por la Seflora Odette Codet por cuenta de la princesa, segura de
lo que hacia. Pero algunos de aquéllos en quienes el espectaculo precedente habîa
conmovido la-fibra del horror humano, se iran definitivamente para fundar una nueva
Sociedad, y me uni a ellos enseguida.
Ahora conoce usted toda la historia del asunto. Y puede imaginar lo que significô
esta experiencia para mi. Fui puesto a prueba por la mas constante y desgarradora
traiciôn. Alguien, Nacht, a quien habîa otorgado mi amistad, se comportô de tal mane­
ra que cada vez que su mujer, por otra parte, trastomada por este asunto, llamaba por
teléfono a la mîa, podîa encontrar el indice seguro de que en las 48 boras siguientes
me asestarîa un nuevo golpe. No reparô en nada para atacarme. Una antigua discusiôn
que s� desenvolvîa en el terreno de la teoria y de la experiencia -planteada en torno a
una técnica que, justificada o no, yo habia defendido pûblicamente, a saber: el uso
regular de sesiones mas cortas en ciertos analisis, y especialmente en el analisis didac­
tico, en el que la particular naturaleza de las resistencias me habîa parecido que lo jus­
tificaba- fue resusitada por él, aun cuando yo habîa declarado publicamente que,
sometiéndome al principio de las normas establecidas por un reglamento profesional,
dado que pasabamos a un estadio de organizaciôn de la profesiôn, ya no retomarîa
esa practica, fuera cual fuere su interés para mi y que progresivamente la habîa regula­
rizado en el aflo precedente, habiendo sometido definitivamente al tiempo reglamenta­
rio a todos mis amilisis didacticos desde fines de ese aflo, sin que se hubiese podido
objetar en mi contra ningun incumplimiento desde entonces.
Se recordô un pretendido comproniiso de febrero de 1951 precisarnente a propô­
sito de un anâlisis didactico particularmente exitoso, por el cual habrîa aceptado
atenenne a la nonna comûn, sin quererse recordar que también se me habia autorizado
en el mes de diciembre de 1951 a exponer ante la Sociedad las razones de esta técnica
que en efecto yo habîa empleàdo publicamente.
LA ESCISION 87

1
\

Se mencion6 el numero de mis alumnos, pretendiendo que era el ûnico motivo de


esa reducci6n del tiempo dedicado a cada.uno de ellos, sin recordar que todos aquellos

1
que antes habian pasado a examen de la Comisi6n pudieron explicar individualmente
qué beneficio obtuvieron en sus casos, demostrando en sus controles la calidad de su
formaci6n.
Nacht, al remitir a una declaraci6n que habria formulado una de nuestras cole­
gas, médica de hospital, la sefiora Roudmesco p_ara nombrarla, respecto de estos
hechos, en una forma que se demostr6 que era falsa (él, Nacht, habrîa mentido)
logr6, con el impacto de este alegato reproducido ante cada uno de nuestros colegas de
la Comisi6n en el curso de una recorrida que le tom6 toda una tarde, que varios de
ellos firmaran un atestado seg(m el cual yo habria contraido realmente el compromiso
de que se trata en ocasi6n de la reuni6n de la Comisi6n de febrero de 1951. Lo hizo
con el (mico fin de presentarlo en esa forma, al dia siguiente, en una reuni6n de
estudiantes en la que, por otra parte, no caus6 ning(m efecto.
Se recurri6 a todos los medios pàra que mis estudiantes me abandonasen. Y
después de mi partida de la Sociedad, se hizo saber a esos estudiantes supuestamente
sospechosos de deficiencias en su iniciaci6n, que desde entonces podrîan presentarse
espontaneamente, es decir sin mi autorizaci6n, a fin de ser habilitados para los contro­
les ante la Comisi6n de Ensefianza.
Pero ninguno me abandon6, ni siquiera pens6 en hacerlo. E incluso me atrevo a
decir que mis anâlisis continuaron sin verse sensiblemente afectados por este tomado
exterior.
También puedo decirle que lo que me ensefl6 esta experiencia en cuanto a la mani­
pulaci6n y la debilidad de los hombres me lleva a dar una vuelta de pâgina en mi vida.
He visto c6mo un amigo se deja llevar cada vez mâs lejos en el sentido en que una
presi6n mâs fuerte que él lo arrastra contra uno, a qué concesiones llegan los mejores
a aconsejamos que accedamos tomando nuestro bien coma pretexto, la ligereza con la
que algunos consideran lo que no afecta sus intereses inmediatos y c6mo se liga a esas
maniobras a un hombre honesto y generoso consiguiendo por cansancio que haga la
primera concesi6n al deseo de paz, concesi6n que es una infamia.
Vi lo que puede ocurrir en un media de gente "analizada", como se dice, sabiendo
por el propio Freud que supera todo lo imaginable: en realidad jamâs habria imagina­
do ésto. Me doy cuenta ahora, reviviendo para usted algunos aspectos, de lo que
pudieron ser para mî estas meses de pesadilla, y de que realmente solo pude sobrevivir
en medio de las horrorosas emociones que me causaron, prosiguiendo mi seminario de
textos y de contrai, sin haber faltado una sola vez y creo que sin haber visto afectadas
la inspiraci6n ni la calidad. Muy por el contrario, este afio fue especialmente fecundo y
creo haber promovido un auténtico progreso de la teorîa y la técnica propias de la
neurosis obsesiva.
Si, vivi gracias a esta labor a veces proseguida en una verdadera desesperaci6n -y
también gracias a una presencia cuya ayuda no tlaque6 ni un instante, aunque ella
misma, mi mujer, no haya-estado-al abrigo de intentos de quebrantarle la firmeza que
le vi en ciertos momentos-. Si, créame Loew, no quiero hablarle de lo mas abyecto;
pero, sin embargo, también eso se dio.
Lo que mâs me atormenta quiza es la actitud de cierto· numero de titulares y adhe­
rentes. Gracias a Dios los mas j6venes demostraron otro temple, como le dije. Pero en
aquellos que conocieron la ocupaci6n y los afios que la precedieron, comprobé aterro­
rizado una concepci6n de las relaciones humanas 9ue se manifest6 con el estilo y las
88 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

formas que vemos florecer en las democracias populares. La analogîa es sorprendente


y los efectos de grupo que de allî resultaron me ensefiaron mâs sobre el problema del
tipo de proceso llamado de Praga (que siempre me fasciné) que todas mis reflexiones
sobre el tema, por mâs avanzadas que fueran.
Pienso en la clase de fe que me lleva ahora mâs allâ de todo ésto, que casi me lo
hace olvidar; si, estâ hecha de un poder de olvido que se sustenta en que tengo ante mi
esta audiencia inapreciable de quienes me siguieron -que nunca me hubiesen abando­
nado, ni siquiera si me hubiese ido solo-, en lo que voy a escribir para Roma (mi infor­
me sobre la funciôn del lenguaje en el psicoanâlisis), en que cada vez sé mejor qué
decir sobre una experiencia que sôlo estos ûltimos afios me permitieron reconocer en
su naturaleza y sôlo a través de ello dominar verdaderamente.
Espero verlo en Londres; sepa que en todos los casos encontrarâ alli a un hombre
mâs seguro de sus deberes y de su destino.
Lagache le harâ conocer los documentas sobre los hechos y comprobara que no
fuimos nosotros quienes propiciamos las divisiones.
Estas paginas no fueron escritas para ser incorporadas a ese expediente, sino para
darle, en .el tono franco que nos permite nuestra especial relaèiôn, el testimonio vivido
sin e, :cual la historia no podrîa escribirse. No se podria alcanzar ninguna objetividad
en materia humana sin este fundamento subjetivo.
1· .Por eso lo autorizo a utilizarlo ante quien usted crea que puede entenderlo, y

especialmente ante Heinz Hartmann, a quien, por otra parte, le enviaré un mensaje.
Usted sabe, Loew, que si pasa por Francia antes o después del Congreso, mi �.•
mujer y yo estaremos encantados de que venga con su mujer a visitarnos a nuestra casa
de campo, a la que siempre esta invitado. Podria decirle mucho mâs sobre lo que espe­
ramos todos del futuro de nuestro trabajo. Bastante nos entregamos a él para descubrir
actualmente que, después de ésto, estamos muy retrasados con respecto a ustedes.
De todas fonnas, sepa que nuestra fidelidad hacia usted no se ha modificado.

Jacques Lac�

Segun_do manu�crito

En efecto, iremos alla con nuestros documentos y dispuestos a defender nuestra


posiciôn.
A pesar de la apariencia formai, nosotros no determinamos ninguna escisiôn.
Los miembros que tuvieron que separarse de la Sociedad eran objeto desde hace
muchos afios de una actitud injuriosa por parte de un grupo de la Sociedad que
pretendîa detentar no sé qué posiciôn de superioridad cientifica, y le daremos pruebas
de este verdadero rechazo. Sin embargo, se mantuvieron con paciencia en una posi­
ciôn de leal colaboraciôn. Pero, el tal Pasche los intimô formalmente a que se·fuesen al
mismo tiempo que al presidente entonces en ejercicio.
Para éste, o sea su servidor Lacan, la situaciôn, como usted acaba de ver, fue dife­
rente. Destacado como figura durante esos ûltimos afios por dicho grupo, que se daba
lustre y sacaba provecho del éxito de su ensefianza, empezô a disentir de él respecta
de cuestiones de principio y, desde entonces, solo recibiô recriminaciones, hasta por
tratar de mantener el vinculo entre todo� los elementos de la .Sociedad. También tengo
pruebas de esto.
LA ESCISION 89

Por lo demas, lleg6 el momento en que Nacht ya no podia mantener la funci6n


mediadora que le habia convenido durante el perîo90 de reconstrucci6n de la Socie­
dad. La falta absoluta de coherencia doctrinal y técnica del grupo, habia hecho aconse­
jable reservarle un lugar para el cual era especial por su falta de brillo. Supo transfor-·
mar el) hegemonia el servicio que asi prestaba. Pero Ios vientos cambiaban, el estilo
mismo de los debates doctrinales (en el ûltimo Congreso, por ejemplo) permiti6 que
surgiera un grupo de nuevas personatidades, portadoras de una auténtica experiencia y
con verdadero poder expresivo.
Desde entonces, puesto que era preciso que renunciara a su funci6n de lider,
estaba claro que ya no seria nada mas. La expresi6n es de uno de sus propios amigos,
quien confiesa haberlo sostenido en su nueva funciôn por esa rnisma raz6n.
Efectivamente, habria hallado allî su empleo ideal, si hubiese consentidô én
cumplirlo en sus propios lîmites
Por el contrario, vio en él la oportunidad de enterrar la vida de la renaciente Socie­
dad bajo las exigencias de un aparato burocrâtico sûbitamente considerado como digno
de acaparar todos nuestros esfnerzos. Y..ésto para b�neficio de una pandilla formada
por él, precisamente con esa intenci6n, cuyos elementos valiosos éi mismo habia
mantenido habilmente apartados hasta ese momento de la experiencia docente. Uno de
ellos lo expresô espléndidamente en estos términos: "Antes yo era indeseable; ahora
estoy integrado de por vida."
Loew, le digo que nadie se preocup6 mas que yo por adecuar sus manifestaciones
al ritmo del progreso del grupo
Durante aiios, mantuve en un cierto esoterismo lo que hubiese podido confundir
a las mentes todavia indecisas rèspecto del valor del psicoanalisis.
Y cuando se hacia posible una auténtica vida, quisieron impedirnos el acceso.
Eso sôlo se hizo posible gracias al aporte del grupo flotante, aquél para el que estas
cuestiones no tienen ning(m sentido; grupo que marchaba a las ôrdenes de la princesa,
cuya ûnica verdadera preocupaciôn es mantener su posiciôn de privilegio. Se concret6
por medio de una cinica negociaciôn, totalmente digna de aquellos a quienes Lagache
denominô con absoluta justeza "fracciôn sin principios".
Son ellos quienes practicaron el divisionismo desde el principio de esta crisis, en
forma de un abierto chantaje con la escisiôn.
Por inaudito que ahora parezca, para evitar que ellos se fuesen nosotros hicimos
concesiôn tras concesi6n hasta perder, por el hastio de este juego, a alguien que nos
era fiel y devoto al principio por las afinidades propias de una personalidad delicada,
pero que, demasiado fragil fisicamente, terminô por desgastarse, no queriendo saber
nada mas respecto de las tensioi:ies que lo estaban deteriorando.
Esté seguro de que el porvenir nos restituira a mas de uno que esta verdaderamen­
te con nosotros.
Con nosoti:os, que representamos todo lo que hay de enseiianza real -y no pos­
tiza- en la Sociedad.
Pues es en este punto donde las pruebas se inclinan cada vez mas a favor nuestro.
Créame: la lecciôn inaugural de Nacht sobre la evoluci6n del psicoanâlisis constituy6
para los alumnos una revelaciôn de ignorancia que estân lejos de olvidar. Y pronto se
vera si, en presencia de una Sociedad rival activa, puede mantenerse un instituto de
enseflanza al servicio exclusivo de fines de prestigio. ·
Para nosotros, como le digo, es una liberaci6n que finalmente se nos impusiera
la ruptura -una afortunada liberaciôn, puesto que pudimos comprobar en la madurez
90 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

con que reaccionô la generaciôn de candidatos en formaciôn que el porvenir estaba a


salvo, y que el parto, que habia parecido tan forzado, era verdaderamente saludable-.
Disculpeme, querido Loew, si me extiendo un poco. Lo esencial, que esta en las
ultimas lineas, no podîa comprenderse sin el esbozo que le hice de una historia que
este afio nos apartô }argas horas de nuestro trabajo.
Quise que usted percibiera en qué medida nos resultô amarga esta experiencia, en
qué medida también es decisiva.
Sea cual fuere el tono · de confesiôn que reina en estas paginas y que autorizaba
nuestra particular relaciôn, lo autorizo a comunicarselo a Heinz Hartmann, por cuya
persona siento una particular estima.
Temo que subsista algun malentendido entre nosotros desde la comunicaciôn
resumida por problemas de tiempo (se me redujeron mis 20 minutos a 12 in extremis)
que presenté en Amsterdam. Por eso, en realidad, preferî no publicarla, aunque adqui­
rirâ su sentido en la lînea de lo que podrâ aparecer ahora y que permitira que se
establezca claramente la relaci6n de nuestras posiciones. Vera entonces qué poco se
oponen.
Lo contrario lo hubiera sorprendido, querido Loew, porque estas posiciones son
las suyas .y porque su alumno las tomô como punto de partida.
Espero verlo pronto, y si viene a Francia, antes o después de Londres, Sylvia y yo
les renovamos, a usted y su mujer, esa invitaciôn a venir a vernos·a nuestra casa de
campo, invitaci6n por la cual esperamos tanto su llegada en el anteultimo Congreso de
Psicoanalisis de Lengua Francesa.
Presente mis respetos a su mujer y fielmente le decimos hasta pronto.

J.L.

21 de julio de 1953
CARTA DE JACQUES LACAN A HEINZ HARTMANN

Querido Heinz Hartmann:


Escribi a Loewenstein la carta de testimonio sin artificios que creî que debia a
quien me formô, y lo autoricé a que se la haga conocer a usted y a toda persona que
esté en posici6n de dar a ese documento su justo alcance.
Pienso que usted sabe que no inicié la escisiôn, que ségu( a quienes, testigos y
actores de lo que ocurre aquî desde hace afios, comprendieron que era necesaria y
depositaron as{ su confianza en 45 candidatos, también ellos indignados por la manera
en que el equipo del Instituto recientemente fundado concebia las relaciones de
profesor a alumno.
Los miembros de dicho equipo reconocieron durante meses ante quien quisiera
escucharlos que ese lnstituto se habfa constituido en contra de nosotros, es decir en
contra de quienes finalmente nos vimos forzados a separarnos de ellos.
Siempre colaboré lealmente con mis colegas y regulé mi actividad y mis manifesta­
ciones para el bien de la comunidad. Sacaron provecho y prestigio de esto durante
los afios de nuestro renacimiento después de la guerra, renacimiento del que puede
LA ESCISION 91

juzgar qué esfuerzo nos exigi6, siendo en realidad tan pocos como para poder ser efica­
ces. Y para derribar a quienes habîan dado lo mâximo, tanto para el training como
para la animaci6n cientifica de la Sociedad, nuestros adversarios no dudaron en servirse
de quienes ellos llamaban, hace solo unos meses, en los términos de su habituai estilo,
la parte muerta de la Sociedad.
Aunque ahora me reprochen pretendidas libertades técnicas, siempre pudieron
controlar sus efectos y no Ios juzgaron desfavorables. Y en el momento en que me
conformé, después de meses, a la regla comûn sobre el principio admitido del contrai
profesional, ellos hacen de ésto un arma en mi contra.
Pero para comprenderlo basta con que vea lo que ocurre: aquellos a quienes se
hizo ascender para reemplazarme en el Congreso de Roma, se designan a si mismos;
son los que desde hace meses dirigen la maniobra.
No habla de Nacht, nunca mâs hablaré de él. Me entregué por entera a la ensefian­
za y a la formaciôn de alumnos. Les inspiré el amor por nuestra técnica y los ayudé en
mis controles y en mis seminarios, responcliendo a una necesidad de conocer y com­
prender que fuera de allî solo-encontraba,iesconfianza recelosa y tonta ironfa.
Si pudiera hacer pronto una indagaci6n en la fuente para saber lo que di a cada
uno de nuestros alumnos, veria que la realidad de la mayoria de dos tercios que nos
sigui6 no se debe solamente a las faltas de aquéllos a quienes verdaderamente debemos
llamar nuestros adversarios.
Querido Heinz Hartmann, lamento realmente que los ca6ticos acontecimientos de
afios pasados, y luego el aislamiento extrema que condiciona nuestra vida profesional
me hayan impedido hacer que usted pudiera conocerme mejor.
Pero cuen to con su autoridad para hacer respetar el trabajo auténtico, y movido
por la profunda preocupaci6n de dar vida a la ensefianza de un Freud que es el nuestro,
'

para restituir la voz de la raz6n en una lucha tan estéril en sus formas coma baja en sus
motivas, aportando una medida equitativa para preservar la audiencia que el psicoami­
J lisis esta conquistando en Francia y que esa lucha solo puede perjudicar.
l
l lidad.
Le ruego que presente mis respetos a su mujer y que crea en mi confianza y fide­

1 J.L.

1
j 26 de julio de 1953
LONDRES - XVIII CONGRESO INTERNACIONAL
EXTRACTO DEL INFORME DEL PRESIDENTE;DR. HEINZ HARTMANN,
SEGUIDO POR LA DISCUSION

En Francia, la Sociedad Psicoanalîtica de Paris, gracias a la desbordante energfa


de algunos de sus miembros, dio un importante paso hacia la reinstalaciôn de un lnsti­
tuto, en 1953, tras una interrupciôn de varias afios. En lo que concierne a su organiza­
ci6n, este Instituto es parcialmente independiente de la Sociedad. Tenemos que felici­
tar a nuestros colegas franceses por haber concretado esta empresa. Desafortunada-

·,
. d
92 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

11
mente debo informarles que, en fecha mas reciente, se produjo una escisiôn en esta
Sociedad. Hace algunas semanas, cinco de sus miembros dimitieron. Este hecho se
discutira mas adelante.
i
Ya mencioné que en Francia, cinco antiguos miembros de la Sociedad de Paris
dimitieron hace algunas semanas.Al hacerlo, también perdieron su condiciôn de miem­
bros de la Asociaciôn Internacional. Se trata de los doctores Lagache, Lacan, Dolto,
Favez-Boutonier y Reverchon-Jouve. Se debatiô largamente esta cuestiôn (en el seno
del Ejecutivo Central). Las dimisiones se produjeron tras una reuniôn de la Sociedad
de Paris en la que el Dr. Lacan, entonces 'presidente, recibiô un voto de desconfianza.
Se debatfan serias desviaciones del anâlisis didactico que iban en contra de la expe­
riencia y de las convicciones de la mayorfa.Por otra parte, los miembros renunciantes
formaron ahora un nuevb grupo y solicitaron su reconocimiento (por la .Asociaciôn
Internacional). Sostienen que las dificultades mas bien se deben a las incompatibilida­
des de caracter que los llevaron a irse. El Ejecutivo Central piensa que antes de tomar
una decisiôn, deberfa aclararse la situaciôn mucho mas exhaustivamente de lo que serfa
posible hacerlo en este Congreso; nombrô un comité para establecer los hechos y
presentar un informe. El comité esta formado _por la Dra. K.R. Eissler, el Dr. Gree­
nacre, la Sra.H.Hoffer, la Dra.Lampl-de-Groot y el Dr.Winnicot.
El Dr. Loewenstein subraya el hecho de que, seg(m las informaciones que posee,
la mayorfa de los estudiantes siguieron al grupo escindido. Pone el acento en los peli­
gros inherentes a tal escisiôn para estudiantes y pacientes, comparandola con el divor­
cio de los padres. Aboga por la tolerancia de ambas partes y porque se preserve el anali­
sis didactico de los estudiantes y los analisis de sus pacientes.mas alla del partido que
ellos hayan tomado.
Dr. Hartmann: Gracias Dr. Loewenstein, su sugerencia es muy importante.
La Sra. Bonaparte aboga por que se estudie la situaciôn con mucho cuidado.
Afirma que la escisiôn se produjo a causa de una divergencia sobre la técnica. Conside­
ra que la cuestiôn de la técnica es fundamental en el analisis en general y en el analisis
didactico en particular. En consecuencia, es indispensable, a su entender, estudiar de
cerca la técnica de los miembros del nuevo grupo, considerando especialmente que uno
de ellos prometi6 hace dos afios modificar su técnica pero no mantuvo su promesa.
El Dr. Nacht corrige al Dr. Loewenstein a propôsito del numero de estudiantes
que dejaron el Instituto. Cincuenta por ciento de los estudiantes estan en analisis con
miembros de la Sociedad Psicoanalitica de Paris;·Para responder a la preocupaci6n del
Dr. Loewenstein por la tolerancia respecto de los'.estudiantes y de sus pacientes, lee la
siguiente carta dirigida al Dr. Lagache, el 18 de junio de 1953: "...Los miembros del
Consejo, al comprobar que su colaboraciôn no puede ,asegurarse en lo sucesivo, deben
encontrar otra persona para los cursos y seminarios que usted iba a dirigîr y, a fin de
no imponer una experiencia demasiado dura a estudiantes y pacientes, desean que se
llegue a un acuerdo que deje al estudiante entera libertad y que asegure que no se ejer­
za ninguna presi6n sobre él, cualquiera sea el lado en que esté ..."
El Dr. Loewenstein expresa su satisfacciôn con respecto a esta carta, pero mencio­
na que dos estudiantes le dijeron que se encontraron con la suspensiôn de su control al
dia siguiente de su dimisiôn en el Instituto. Espera que solo se trate de un incidente
aislado y aprecia la decisiôn del Dr. Nacht y de la Comisiôn de Ensefianza en cuanto a
no dejar que estudiantes y pacientes sufran por la divisiôn que sobrevino entre los
"padres".
LA ESCISION 93

La Srta. Freud expone que como analista de niflos a menµdo se vio requerida por
padres para salvar a los hijos de las consecuencias de un divorcio, y que jamâs pudo
conseguirlo. En segundo lugar, a prop6sito del gesto dirigido a los estudiantes del otro
lado, que segûn el Dr. Nacht fue hecho con las mejores intenciones, es un hecho cono­
cido que es casi imposible controlar el trabajo de un candidato cuyo amilisis didâctico
por una u otra razôn fue incompleto, insuficiente o proseguido segun bases diferentes.
Debe haber cierta armonia-�e -el -trabajo-del analista didâctico y el del control.
Es exactamente la complejidad de estas cuestiones la que llev6 al Ejecutivo Central a
proponer que este asunto no se tratara agui a la ligera, sin que pueda captarse el fondo
de las cosas en todos los puntos, sino que se confie a un comité compuesto por
personas perfectamente imparciales y totalmente versadas en la prâctica del anâlisis
didâctico.
El Dr. Zilboorg se refiere a las escisiones de la Sociedad de New York, donde
ningûJ) grupo perdiô su afiliaciôn a la Asociaci6n Internacional, y propone que quienes
dimitieron de la Sociedad de Paris sigan siendo miembros de la Asociaciôn Intemacio­
nal durante el periodo de investi_gaciclo.
Dr. Hartmann: En lo que concieme a la escisi6n de la Sociedad de New York,
quienes partieron siguieron siendo miembros de la Asociaci6n intemacional porque
eran miembros de la Asociaciôn Americana, y la Asociaciôn Americana era una Socie­
dad adherente de la lntemacional. Cuando el Dr. Lagache y los demâs abandonaron la
Sociedad de Paris, no siguieron siendo miembros de la Asociaci6n Intemacional
porque la Sociedad de Paris es la ûnica Sociedad adherente de la Intemacional en
Francia.
El Dr. Jones recuerda al Dr. Zilbourg que el grupo Rado fue reconocido por la
Asociaci6n Americana, y que por ello conservé su pertenencia a la Asociaci6n lnterna­
cional. Subraya también que el Ejecutivo Central es la instancia a la que corresponde
examinar las solicitudes de aitliaciôn de personas ajenas a la Sociedad, y que conviene
que él investigue sobre esta nueva sociedad que viene de afuera, antes de aceptarla.
El Dr. Atkin subraya la importancia de las resoluciones que acaban de ser adopta­
das por el Congreso, y que precisamente los asuntos de escisiôn deben ser objeto de un
examen minucioso por el Ejecutivo Central; en segundo lugar, subraya también la posi­
ci6n de principio contra la propension a la fragmentaci6n de diversos grupos de la
lntern�cional. Dice que en el curso de conversaciones con algunos miembros y estu­
diantes renunciantes, en ningun momento se mencionaron los problemas concernientes
al anâlisis didâctico, sino que la escisi6n se explicô por cuestiones personales. El se
manifiesta personalmente contrario a las escisiones motivadas por esas razones, aunque
cierto nûmero de miembros de la internacional parecen encontrar jusdficadas las esci­
siones motivadas por querellas personales. La funci6n de la Intemacional deberia ser
la de promover una politica en esta materia, e inclusive ejercer su autoridad. Se debe
pedir al grupo francés que reconsidere su posiciôn y que difiera toda decisiôn hasta que
la investigaci6n del comité concluya. Si es inevitable una escisi6n, deberia extenderse
en varios aflos, de modo tal que, como lo sugiri6 el Dr. Loewenstein, no resulte dema­
siado traumatizante para los estudiantes y los pacientes.
La Srta. Freud piensa que el Congreso debe estar informado sobre un desafortu­
nado comportamiento que ya tuvieron Ios miembros dimisionarios del grupo francés.
Ellos informaron su decisi6n al medio no analitico en una circular que plante6 la
querella, sin dar sus razones, en el mundo externo. En consecuencia, las rnedidas de
apaciguamiento llegadan _demasiado tarde.
94 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

El Dr. de Saussure expresa su satisfacciôn a propôsito de la resoluciôn sobre las


escisiones y piensa que esta medida habria podido evitar la situaciôn que prevalece
actuahnente en Parîs. Considerando que fue miembro de la Sociedad de Paris, se
consustancia profundamente con sus recientes dificultades y espera que, si el espiritu
de venganza no la arrastra, pueda reestablecerse la unidad sin sacrificar las normas.
El comité imparcial que se nombr6 podria contribuir a la reunificaci6n de los dos
grupos.
El Dr. Loewenstein hace un nuevo llamamiento a los colegas franceses para que
reduzcan los perjuicios tanto como se pueda.
Dr. Hartmann: Propongo que se fije un limite a esta discusi6n, porque pone en
juego un problema que no se puede resolver sin un conocimiento profundo . de los
hechos, y el comité fue designado a este fin.
El Dr. Qifford Scott propone que se reconozca provisionalmente al grupo escisio­
nario, por cuanto supone que no estaban al corriente de las consecuencias de su dimi­
si6n.
El Dr. Bénassy refuta esta suposici6n, haciendo referencia a la declaraciôn pûbli­
ca mencionada por la Srta. Freud y en la cual dicen que no ven razones para que la
Internacional no los reconozca; esto quiere decir que cuando dimitieron sabian que
automâticamente estaban renunciando a la Asociaciôn Intemacional. A su entender,
los estudiantes sufririan tanto, o incluso mâs, por disensiones internas como por una
escisiôn bien definida.
El Dr. Balint propone varios procedimientos diferentes para conservar a los miem­
bros del grupo escisionario en el seno de la Asociaci6n Intemacional. Por ejemplo,
nombrarlos miembros a tîtulo persona!, reconocer provisionalmente al conjunto del
grupo u ofrecerles que se sumen individualment·e a otras Sociedades adherentes.
La Sra. Bonaparte vuelve al problema de la desviaciôn de la técnica de los disiden­
tes y subraya la necesidad de la investigaciôn del comité sobre estos problemas, consi­
derando que la cuesti6n de las normas es de gran importancia para el desarrollo del
psicoanâlisis en Francia.
Dr. Hartmann: Estoy a favor de la suspensiôn_ de la discusiôn. Se vota. (U nanimi­
dad a favor de la suspension de la discusiôn.)
El Dr. Loewenstein pone el acento en el hecho de que los miembros del grupo
escisionario no pudieron tomar parte en la discusiôn porque perdieron su calidad de
miembros de la Asociaciôn Intemacional, lo que considera como anormal e injusto.
Dr. Hartman.n: A mi entender, todas estas cuestiones son de incumbencia del
comité; su investigaci6n _no estarâ terminada antes del prôximo Congreso. Solicitare­
mos a ese comité que se entreviste con las dos partes y que informe tan pronto como
sea posible al Ejecutivo Central. (Se presenta una mociôn que encarga la discusiôn a un
comité imparcial que deberâ escuchar a las dos partes e informar tan pronto como sea
posible al Ejecutivo Central.)
Anônimo en la sala: i,Cual es el status de los colegas franceses mientras se espera la
conclusiôn de la investigaciôn?
Srta. Freud: el status es el que ellos mismos se crearon dimitiendo.
(Mociôn aprobada,· dos votos en contra:}
V
La estabilizacion
Julio de 1953 - julio de 1956

La redacci6n de Funci6n y campo de la palabra y del lenguaje en


psicoanâlisis (Escritos, pdgs. 237-322) pro bablemente o cup6 el verano de
Lacan.
"Alga de entusiasmo" recibe su difusi6n, y lo s participantes en el
Co ngreso de Ro ma, co ma lo atestfguan sus intervencio nes (La Psychana­
lyse, no 1, 195 6, PUF), vibran de esperanza. A su regreso a Par{s los espera
la Comisi6n de lnvestigaci6n enviada par el Ejecutivo Central.
Un texto dactilografiado de los archivas de Jacques Lacan, sin tz'tulo,
sin fecha y sin firma, no s info rma cudl es, par enfo nces, la po sici6n de la
SFP.
Mientras Lacan co mienza su primer seminario publico en Sainte-Anne,
Los escritos técnicos de Freud, la Co misi6n interro ga en privado a analis­
tas y analizantes de la SFP, redacta un info rme, que permanece secreto
par el mo mento y que co ncluye co n el rechazo de la so licitud de afilia­
ci6n de la nueva So ciedad -co nclusion rdpidamenté ratificada par el Eje­
cutivo Central-.
La no ticia es difundida par la SPP en mayo de 1954, co n una fo rma
que exigird rectificaci6n "co mo co nsecuencia de un error en las co muni-
.
cacz o nes ,,
Tienen interés las pequefias notas al pie de pagina de la RFP: so n las
principales info rmacio nes difundidas par la SPP so bre la escisi6n de 1953.
Se las encuentra marcando el texto co n las alo cuciones _pro nunciadas en
o casion de la inauguracion ofi.cial del Instituto de Psic o andlisis.
Para terminar incluimo s un extracto del XIX Congreso Internacio nal.

Referencias

Circulares de la SFP
Textos mimeografiados

Posici6n de la SFP respecto de la Comisi6n de Investigaci6n


Paginas dactilografiadas (AJL)
96 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Comunicados de la SPP
Publicados en la RFP, tomo XVIII, el primero en el no 1, enero-marzo de 1954,
pâg. 160; el segundo en el no 2, abril:.;unio de 1954, pâg. 314.

Inauguraci6n del lnstituto de Psicoamilisis


Texto s extraidos de la RFP, tomo XVIII, no 2, abril-junio de 1954, pâgs. 161-
176, y tomo XVIII, no 3, julio-septiembre de 1954, pâg. 321. Ademâs de las
alocuciones que reproducimos, · se pudieron escuchar las del Dr. Male y del Dr.
Cénac.

XIX Congreso lnternacional


· Extracto del JJP, Vol. XXXVII, Parte I, enero-febrero de 1956, ptig. 122.
LAESCISION 97

8 de agosto de 1953
CIRCULARES DE LA SFP

Estirnado colega:
La comunicaci6n que encontrara adjunta a esta carta lo invita a nuestra confe­
rencia de Roma. Para nosotros esta manifestaci6n · es el desenlace de los hechos que se
desarrollaron desde fines de junio y que quiza usted ignora a causa de las vacaciones.
Debe estar informado al respecto puesto que todo esto interesa a. cada uno de
nosotros a tîtulo personal. Estos hechos son los siguientes:
A continuaci6n de la escisi6n de junio, los representantes de la Sociedad de Paris
estimaron que debîan apelar �sin esperar al Congreso de Londres- -a la Asociaci6n
Intemacional, para reclamar apresuradamente el retiro inmediato de là "calidad de
miembros" de los analistas dimisionarios, es decir la supresi6n de su derecho a hacer
uso de la palabra en las reuniones internacionales futuras, y esto antes de la constitu-
ci6n de ·cualquier comisiôn de investigaci6n.
l
·
Esta medida bastante sorprendente, cuyas motivaciones nos abstendremos de inda-
gar, tuvo varias consecuencias. Hizo aun mas evidente el valor y la necesidad de nuestra
posici6n liberal en el conflicto de los meses pasados. Pennitio· a quienes estaban �n
Londres comprobar hasta qué punto la posici6n de nuestro grupo suscita comprensi6n
y simpatia y medir la amplitu� de los movimientos que, a través
· ·del mundo psicoanali-
· · ·
tico, confirman la significaciôn del nuestro. ·
Por eso la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis decidi6 marcar. su presencia en el
piano intemacional, agrupando a sus miembros en Roma, en tomo del informe del
doctor Lacan. En las actuales circunstancias, es de extrema importancia que todos los
que adhieren a la nueva Sociedad o que sigan con simpatîa sus esfuerzos, hagan lo
imposible por asistir a la conferencia romana.
La experiencia de Londres demostr6 que la presencia y el numero, que favore­
cen los contactos y los intercambios de impresiones, fortifican la posici6n de nuestro
grupo, augurândole una vitalidad creciente.
Es reconf ortante observar en tal sentido que varios de nuestros colegas italianos
nos han ofrecido -su ayuda. Gracias a ellos, la conferencia se organizarâ en las mejores
condiciones y contarâ en los medios italianos, en el propio coraz6n de Roma -ese ·
importante lugar- con una gran .audiencia.
A · muchos se les plantearân seguramente problemas materiales y econ6micos. Al
respecto, nuestros compafieros de Roma ya pusieron a nuestrâ disposiciôn cuartos de
estudiantes, de precio muy m6dico, con los que pueden beneficiarse quienes lo deseen.
El desplazamiento mismo puede facilitarse a través del censo de lugares libres en los
coches que van a Roma.
Estas cuestiones prâcticas se solucionarân ademâs con las sugerencias que usted
quiera hacemos. Piense sobre todo que esperamos de usted una respuesta tan râpida
como sea posible, y desde luego, una respuesta aîmnativa.
Fratemalmente,
Dr. François Perrier

Comité: Prof. Daniel Lagache, Prof. Juliette Favez-Boutonier,


Dr. Françoise Dolto-Marette, Dr. Jacquès Lacan.
98 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Conferencia de Roma
26-27 de septiembre de 1953

La Sociedad Francesa de Psicoanâlisis se reunira en una conferencia inaugural que


tendra lugar en Roma el 26 y el 27 de septiembre de 1953.
El informe del doctor Jacques Lacan, "Funci6n de la palabra en la experiencia
psicoanalîtica y relaci6n del campo del psicoanalisis con el lenguajen, inf�nne origi­
nalmente previsto para el Congreso de Psicoanalistas de Lenguas Romances, sera el
objeto de esta p_rimera manifestaci6n intemacion�, organizada gracias a la acogida y la
cooperaci6n del grupo de colegas italianos.
La Sociedad Francesa de Psicoanalisis invita a los miembros de las asociaciones
psicoanalîticas belga, francesa, holandesa, italiana y suiza a participar con sus trabajos.
Ademâs, desea reunir la mâs amplia audiencia, por lo cual abre su sesi6n cientifica
a los psicoanalistas, psiquiatras y psic6logos calificados que soliciten· su inscripci6n,
asî coma a todas las personas interesadas por las cuestiones actuales del psicoanalisis.
Se espera que las inscripciones lleguen antes del 20 de agosto, si es posible; como
maximo, antes del 1 o de septiembre.
Por el Comité de la Sociedad
Dr. Fr. Perrier

Octubre de 1953
PQSICION DE LA SFP RESPECTO DE LA
COMISION DE INVESTIGACION

I - La SFP, al recibir a la Comisi6n de lnvestigaci6n delegada ante ella por el Eje­


cutivo Central de la 1PA, quiere presentarle todos los hechos relevantes de la situaci6n.
No obstante, queda por def'mir el campo en el que la Comisi6n de Investigaci6n los
considere relevantes.
En efecto, conviene seîialar que aunque la SFP, consciente de sus responsabilida­
des para con los 48 alumnos que escogieron su enseffanza,.hizo cê>nocer su solicitud de
reconocimiento por la 1PA, la decisiôn de responderle con una Comisi6n de Investiga­
ci6n se le seiialô en el curso del informe leido ante el Business Meeting del Congreso
de Londres por el presidente reelecto de la 1PA, sin que pudiera tomar la palabra para
plantear en ese momento sus términos de referencia, antes de darle su consenti­
miento.
II - El punto de vista formai adoptado por �1 Ejecutivo Central explica esta para­
doja: se considera que los miembros de la SFP que han dimitido individualmente de la
antigua SP�, perdieron su ucalidad de miembros" de la IPA, mientras que la SPP es
considerada coma idéntica a si misma después de la dimisiôn, porque permanece
hom6nima, cuando ya s6lo representa, en realidad, a los miembros de una nueva
asociaciôn legalmente constituida bajo el nombre de lnstituto de Psicoanalisis.
Ahora bien, las concepciones y las practicas del pretendido Instituto de Psicoanâ­
lisis de Paris, al aniquilar la autoridad de la SPP; responsable de la confiànza que los
alumnos tenian en él, fueron lo que decidiô a renunciar a quienes quedaron sin ningûn
LA ESCISION 99·

otro medio de desolidarizarse del prop6sito abusivo, reconocido ademas ante ellos, que
veian cumplirse a costa de los alum�os, no pudiendo ya validai-la por mas tiempo con
su presencia, sin traicionar a aquéllos en la encrucijada de su legitima i-eivindicaci6n. -
El punto -de vista formai, para no tocar aqui el fondo del problema, no dejaba de
· ser peligroso. Lo demostraron perfectamente las numerosas voces que se alzaron en el
Business Meeting en favor del mantenimiento provisional de la "calidad de miembros"
de los dimisionarios,_ y la rep_robaciôn planteada por el hech_o de que les_ fuese neg�da la
palabra, incluso_ p�ra responder a las acusaciones no controladas de tres de ·sus ·adve:r-·
sarios y, especialmente, a las de un·a personalidad que antes de intervenir debia haber
dimitido, por norma, a su funci6n en el Ejecutivo, segun la regla_ que prohtb� a
cualquiera tomar parte en un asunto �n el que es juez.
III - La SFP, no obstante, estaba dispuesta a aceptar la investigaciôn emprendida
sobre estas premisas formales, es decir a someter a examen de la Comisi6n de Investi­
gaciôn sus estatutos, sus reglamentos y su Comité de Estudios, sus normas de forma­
ciôn, su doctrina y su programa de ensefianza.
Considera, ea. -efect-e,-.que .fa---reoèneeida igualdad de derechos existente entre ella y
y la nueva SPP debe sancionar suficientemente en el piano intemacional la legitimidad
de su posici6n. Del mismo modo que la pérdida de hecho del monopolio de la ense­
fianza por el pretendido Instituto de Psicoanalisis, que implica el fin de sus pretensio­
nes de controlar el ejercicio de la profesi6n en el piano nacional, es practicamente una
garantfa suficiente contra las presiones que querîan ejercer sobre los alumnos con el
espejismo de una exclusividad, mîtica por lo demas en el estado actual de las cosas,
que se obtendrfa de la Orden de Médicos, de la Seguridad Social, e incluso de los
poderes publicos, mientras que se aduciria ante estos organismos el consentimiento as{
obtenido de los alumnos.
La SFP considera que la opinion en Francia esta ahora suficientemente informada
como para que la elecci6n de los candidatos se haga con conocimiento de causa, y
· nunca pensô, por su parte, en forzar las preferencias de nadie. Tiene confianza en los
resultados futuros para demostrar dônde esta la fuerza de los principios.
Pero su aceptaci6n de una investigaci6n supone una condici6n de buena fe, a
saber: que la Comisi6n esté realmente habilitada para recomendar su reconocimiento
inmediato -admitiendo que el respeto de los estatutos de la IPA la reduzca a una
fôrmula provisoria, postergandose hasta el pr6ximo Congreso su formulaci6n defini­
tiva.
IV - Ahora bien, se produjo un nuevo hecho que justifica que se ponga en duda la
realidad de esta condici6n. La personalidad misma sefialada en el paragrafo II crey6
poder afirmar al presidente de la SFP, ante un testigo que ocupa la mas alta funci6n
en una de las Sociedades mas importantes, que en ningun casa se tomaria una decisi6n
favorable a la SFP en el Ejecutivo Central antes del pr6ximo Congreso.
Frente al hecho de que en tal caso, y si todo estuviese decidido de antemano, no
se entenderia bien cual podria ser el papel de la Comisi6n de Investigaciôn, se concedi6
que, en efecto, la Comisi6n de Investigaci6n estaba calificada no solo para investigar
sino para proponer una soluciôn.
A pesar de este paso atras, la afirmaci6n previa y espontanea en el sentido de que
nada se haria antes del prôximo Congreso, hace que subsista cierto malestar. Efectiva­
mente, semejante afi.rmaciôn no seria adecuada para atenuar el desconcierto ante la
dificultad de una situaciôn en la cual, debido a las circunstancias, esta alta personalidad
es a la vez juez y parte.
100 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

V - Ante este nuevo hecho, la SFP, pese a su deseo de. entablar un diâlogo previo
con cada uno de los miembros de la Comisiôn, cuya completa imparcialidad no se pone
en duda, asi como tampoco su disposiciôn favorable, se ve obligada a plantear una
condiciôn previa al consentimiento de su investigaciôn., a saber: que la Comisiôn acepte
confinnar que, no habiéndose tomado ningu'1a decisiôn a priori, si los hechos lo deci­
den, la Comisiôn esté en lo sucesivo en condiciones de proponet el reconocimiento
provisional de la SFP.
VI - Si esta garantia no pudiese acordarsele, la SFP se veria forzada a reconsider�
su posiciôn. J?e peticionaria se transformarîa en querellante, y advertiria al Ejecutivo
Central, cuya autoridad sôlo surge de sus deberes, sobre la responsabilidad que asume
adoptando una conducta como la que demostrarîa en ese caso.
Se negarâ a d·ar a una sanci6n de forma la falsa apariencia de una sanci6n de
fondo, sometiéndose a una investigaci6n que en ese caso s6lo serîa ficticia. Efectiva­
mente, semejante equfvoco sôlo podrîa reforzar la posiciôn de una organizaciôn cuyo
Ejecutivo Central debe comprender que el solo hecho de que no pudo co�stituirse mâs
que por medios 4e fuerza, por lo menos abre un litigio, y que otorgarle sin examen una
aprobaciôn unilateral durante un tiempo considerable equivale a hacerse cargo de los
dafios irreversibles atinentes al prestigio que obtendrâ de ello durante ese tiempo.

Mayo de 1954 y 6 de julio de 1954


COMUNICADOS DE LA SPP SOBRE LA DECISION DE LA INTERNACIONAL

Sociedad PsicoanaUtica de Parz's


Comunicado

En junio de 1953, ciertos miembros _de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris presen­


taron su dimisiôn y. solicitaron a la Asociaci6n Psicoanalîtica Intemacional la af1lia­
ciôn de su grupo. Tras· la iilvestigaci6n efectüada por una Corhisiôn ·especial� el Comité
de la Asociaciôn Psicoanalitica lntemacional neg6 por unanimidad esa aîùiaciôn. ·sôlo
la ensefianza del Instituto de Psicoanâlisis, formado bajo la égida de la Sociedad Psico­
analitica de Paris, es reconocida como vâlida por la As�ciaciôn Psicoanalîtica Intema­
cional.
Mayo de 1954

Sociedad Psicoonalftica de Parz's


Como consecuencia de un e"or en las comunicaciones, la siguiente informa.ciôn
se publicô en forma incompleta en el nûmero 1 del aHo 1954 (tomo XVIII). El texto
integro de esa informaciôn fue aprobado por los miembros titulares de la Sociedad
Psicoanalitica de Paris en. la sesiôn administrativa del 6 de julio de 1954.. (N. de la R.)
LA ESCISION 101

Informaciôn

La "Sociedad Francesa de Psicoanalisis" 1, fundada en Paris en el curso del afio


1953, solicit6 su adhesi6n a la Asociaci6n Psicoanalîtica Internacional.
Un exhaustivo estudio de los hechos y el informe de una comisi6n internacional
especialmente designada seg(m la decisi6n de la. reuni6n administrativa del Congreso
Intemacional de 1953, condujeron a la Asociaci6n Psicoanalitica Internacional a
formular las siguientes conclusiones, que acaban de comunicârsenos:
"La opiniôn unânime del Comité central ejecutivo es la siguiente: considerando las
actuales condiciones de ensefianza existentes en la "Sociedad Francesa de Psicoanâli­
sis", no puede acordarse el reconocimiento de esta Sociedad como miembro de la
Asociaci6n Psicoanalitica Intemacional."
Dr. P. Marty
Secretario

1 o de junio de 1954
INAUGURACION DEL INSTITUTO DE PSICOANALISIS

E/·10 de junio de 1954 tuvo lugar la inauguraciôn oficial del Instituto de Psicoanâ­
lisis, bajo la presidencia del Sr. André Marie, ministro de Educaciôn Nacional y del Sr.
Paul Coste-Floret, ministro de Salud y de la Poblaciôn.
Este instituto, situado en el corazôn del Barrio Latino, guardiân de las tradiciones
universitarias y human'istas de Paris, comprende un Centro de Enseiianza teôrica y
prâctica del psicoanâlis'is, ûnico reconocido en Francia por la Asociaciôn PsicoanaUtica
Internacional 2 y un Centro de Tratamientos Psicoanali'ticos.
El Sr. Emile Roche, presidente del Consejo Econômico, quiso estar representado.
SÀ.R. el principe Georges de Grecia asistiô a la ceremonûz.
Entre las numerosas personalidades asistentes a esta ceremonia, se encontraron
el Sr. Prof. Piédelièvre, presidente del Consejo Nacional de la Orden de Médicos;
el Sr. Prof. Lejeune, profesor de la Facultad de Letras, representante del Sr. Sa"ailh,
rector de la Universidad de Paris; numerosos profesores de la Facultad de Medicina y - ·
de la Facultad de Letras; médicos de los hospitales de Paris y de lo� hospitales psi­
quiâtricos, asi como eminentes personalidades de la magistraty,_r_a y de la admi'!-istra­
ciôn.

1 Recordamos que la Soêiedad Francesa de Psicoanalisis fue fundada por ci�co miembros
dimisionarios de la Sociedad Psicoanalttica de Parîs. Un miembro titular y un miembro adherente
dimitieron desde ese momento a la Sociedad Psicoanalitica de Paris. Las renunciasque siguieron a
la fundaci6n del lnstituto de Psicoanâlisis tuvieron por causa inicial ciertas divergencias de opiniôn
concernientes a las reglas (duracion y ritmo de las sesiones) del psicoanalisis didactico.
� La Asociacion Psicoanali'tica Internacional agrupa desde 1911 a las sociedades psicoanali'­
ticas actualmente existentes en todos los pa1ses del mundo. Esta asociacion organiza los congresos
cienti'ficos internacionates y vela porque la organizacion de las sociedades nacionales, al igualque
la formacion de futuros psicoanalistas, obedezcan a las normas dictadas y confirmadas por una
experiencia de mâs de cien aiios. (N. de la R.)
102 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

El Dr. Mâle, presidente de la Sociedad Psicoanalitica de Paris; el Dr. Nacht, direc­


tor del Jnstituto de Psicoanâlisis; el Dr. Cénac, jefe médico del Centra de Tratamien­
tos; la Sra. Marie Bonaparte, vicepresidente de la Asociaci6n lnternacional; el Dr.
Jones, presidente honorario de la Asociaci6n Psicoanalitica /nternacional, subrayaron
sucesivamente la importancia de este organismo.
La alocuciôn del Ministro de Educaci6n Nacional demostr6 c6mo se integraba el
nuevo Jnstituto en la evoluciôn generàl de la organizaci6n de la ensenanza superior.

Revue française de Psychanalyse

Alocuci6n del Sr. Dr. S. Nacht


Director del /nstituto de Psicoanâlisis

Monsefior,
Sefior Presidente del Consejo Econ6mico,
Sefior Ministro,
Sefioras, sefiores:
Mi amigo Pierre Mâle les describi6, breve pero fielmente, la historia de la Sociedad
PsicoanaHtica de Paris, de la que el Instituto que hoy inauguramos es la necesaria
prolongaci6n.
Habrân podido notar hasta qué punto la historia de nuestra Sociedad- se confonde
con la del movimiento psicoanalftico en Francia.
Los médicos o psiquiatras interesados en el psicoanalisis por la Sra. Sokolnicka
(formada en Viena), se agruparon poco después de la Primera Guerra Mundial y luego,
con la participaci6n de la Sra. Marie Bonaparte, fundaron en 1926 la Sociedad Psico­
anaHtica de Paris. Desde entonces se dirigieron a esta Sociedad todos los interesados en
el psicoanalisis. Algunos de ellos se convirtieron en psicoanalistas.
Asf, de entrada, esta Sociedad cientffica tuvo que asumir dos responsabilidades
aparentemente distintas: la de acumular, profundizar, desarrollar y difundir los datos
cientfficos del psicoanalisis y, al mismo tiempo, la de formar psicoanalistas.
Durante aproximadamente veintisiete afios, los miembros de la Sociedad Psicoana­
lftica de Paris cumplieron esta tarea en forma mas que satisfactoria.
Conforme al progreso de la técnica psicoanah"tica, se desprendieron reglas practi­
cas con respecto a la formaci6n de psicoanalistas, afirmandose la necesidad de crear
un organismo especializado.
El periodo "heroico" del psicoanalisis en Francia habia llegado a su fin.
Ese periodo debia mucho al entusiasmo generoso de Marie Bonaparte, quien,
en 1935, habia fundado un Instituto destinado a hacer conocer la teorfa psicoanalî­
tica. Desgraciadamente, esta fundaci6n no sobrevivi6 a los acontecimientos de 1939-
1940.
Nuestro joven Instituto se siente feliz de rendir homenaje a quien tanto anhel6
su creaci6n y que esta hoy junto a nosotros.
La era de las realizaciones mas concretas comenzarfa a continuaciôn.
Sucediendo a una curiosidad impregnada de escepticismo, el interés auténtico por
el psicoanâlisis se generaliz6, quiero decir que no fue un hecho del publico en general
LAESCISION 103

solamente, sino también de los medios cientificos, fueran ellos médicos, filos6ficos,
sociol6gicos, psicolôgicos o pedag6gicos.
Inmediatamente después de la Liberaciôn, la psiquiatria francesa experirnentô un
renacimiento, y j6venes colegas se nos acercaron en forma cada vez mâs numerosa. La
extension de los servicios psiquiâtricos abiertos y de cura libre, aumentô considerable­
mente las necesidades de psicoterapeutas formados en la técnica probada del psicoanâ­
lisis clâsico.·
La Sociedad Psicoanalitica de Paris tuvo que hacer frente a una demanda en cons­
tante crecimiento de informaciôn y de ensefianza, a medida que el psicoanâlisis iba
difundiéndose. Esta tarea hacia necesaria mâs que nunca la creaci6n de un organismo
especialmente destinado a asumirla.
Entonces, después de haber superado los obstâculos inherentes a toda creaciôn, la
Sociedad Psicoanalitica de Paris fundô este lnstituto de Psicoanâlisis hace poco mâs de
un afio. Perm{tasenos ahora precisar qué es esta casa y qué hacemos nosotros en ella.
En primer lugar, nuestro Instituto se hizo cargo de la ensefianza que hasta aqui
impartfa la Sociedad, con la ambici6n de enriguecerla sin debilitar por ello su solidez.
Ademâs, nuestro Centro de Enseiianza se completô con un Centro de Tratamiento Psi­
coanal{tico.
Asi, nuestras actividades tienen como finalidad sistematizar las técnicas y elaborar
su teorfa, pero estas técnicas s6lo tienen valor concreto para quienes se entregan a la
prâctica del psicoanâlisis, y pensanios continuar en la tradiciôn de Claude Bernard, no
separando jamâs la experiencia clinica de la hip6tesis y de la doctrina.
La funci6n de nuestro Instituto es entonces a la vez teôrica y prâctica.
Aqui me veo obligado a hacer algunas precisiones de detalle que se imponen por
razones que expondré a continuaci6n.
De entrada, debo especificar que el doble e incluso triple programa de nuestro
Instituto no tiene nada de original, por lo menos en su estructura: corresponde al anhelo
formulado antafio por el propio Freud, en una época en que ese anhelo se manifestaba
mâs bien como un sueiio lejano. Y sin embargo, tuvo lugar una primera concreciôn
cuando el Dr. Eitingon fund6 en 1920 un Instituto de psicoanâlisis en Berlin. Desde
esa época, se fundaron Institutos analogos que funcionan en todos los paîses del
mundo.
La formaci6n teôrica se lleva a cabo a través de lecciones, conferencias, coloquios
y "seminarios", en el curso de l<;>s cuales se exponen la teorîa, la doctrina, el método
psicoanalîtico, asi como sus aplicaciones.
La tradiciôn de la clinica frB:Dcesa vuelve a encontrarse enteramente en las exigen­
cias de la formaciôn psicoanalitica. Antes de acceder a los trabajos de nuestro Institu­
t0, los médicos deben adquirir un conocimiento teôrico y concreto de la medicina y de
la psiquiatria dispensado por nuestros profesores de la Facultad y de los hospitales.
La enseflanza practica se propone enseflar la técnica psicoanalitica, y es con
mucho la parte mâs importante de nuestra actividad, al mismo tiempo que la mâs
particular.
Digo "particular" porque requiere previamente un psicoanâlisis personal, llamado
didâctico, al que debe someterse el futuro psicoanalista.
A continuaciôn de este anâlisis personal o por lo menos cuando la Comisiôn de
Ensefianza del Instituto juzga que este anâlisis estâ suficientemente avanzado, el candi­
dato psicoanalista es autorizado a emprender esos tratamientos que llamamos andlisis
bajo contrai, que constituy�n la segunda parte de nuestra ensefianza practica.
104 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Todo candidato se ve as{ obligado, llegado el momento, a emprender y llevar a


cabo al menos dos tratamientos bajo el control semanal de dos analistas experiementa­
dos diferentes, a îm de que su experiencia sea mas segura, mas rica y mâs matizada.
Lo que la fonnaci6n de psicoanalistas tiene entonces de uparticular", como decîa
anterionnente, es justamente esta preparaci6n que opera sobre la persona misma de
quienes en su momento tendrân que emprender una operaciôn similar con sus semejan­
tes. En efecto, es preciso que quien se destina a un conocimiento objetivo y profundo
de Ios mecanismos psiquicos de los·otros comience por tener un conocimiento objetivo
y profundo de si mismo y de sus propios·mecanismos psiquicos.
1,Cômo comprender o analizar en el ptôjimo los conflictos psîquicos inconscien­
tes que subtienden la enfennedad si por empezar no se ha tomado conciencia de los
propios conflictos? Quienes trataron de practicar el psicoanâlisis sin haber sido
psicoanalizados se percataron mas· o menos râpidamente de las dificultades a veces
ïnsuperables que se enfrentan por ese motivo.
La historia de ver la paja en el ojo ajeno, que fre�uentemente perturba las relacio­
nes humanas, puede tener graves consecuencias si se vive en esta relaci6n interhumana
peculiar que es el tratamiento psicoanalitièo.
1,Qué seria un terapeuta que supusiese inconscientemente en los otros sus propias
unperfecciones o que, al contrario, se negase a ver en el otro lo que le resulta molesto
ver en si mismo?
No olvidemos que un tratamiento psicoanalîtico en cierta forma es un diâlogo en·
el que el enfenno proyecta constantemente sobre su terapeuta sus propias dificultades
pasadas y presentes, sus sentimientos y resentimientos.
E�ta particular situaci6n afectiva no podria ser dominada ni utilizada terapéutica­
mente como debe serlo, en virtud de-fenômenos de transferencia y de contratransfe­
rencia, si un· psicoanâlisis previo no hubiese preparado al médico para esta pesada res- .
ponsabilidad. · .
El propio Freud hizo la experiencia, y para evitar a sus continuadores las dificul­
tad que pese a su talento le llev6 muchos aiios superar, aconsej6 a todo candidato
es
psicoanalista esta fonnaci6n preliminar.
Por eso pedimos a nuestros candidatos por lo menos un aiio de anâlisis didâctico,
ïncluso antes de que tengan âcceso a nuestra ensefianza teôrica. � -·
Y ahora, quisiera presentarles a nuestros docentes.
Todos, salvo alguna excepci6n, son médicos psiquiatras, ex intemos, ex jefes de
clinica psiquiâtrica, asistentes o ex asistentes de cünica psiquiatrica, e incluso médicos
de hospitales psiquiatricos.
La mayoria de nuestros alumnos tienen o adquieren la ·misma fonnaciôn; ellos
t ambién son casi todos intemos o ex intemos, jefes de clînica o ex jefes de clinica en la
Fa cultad o médièos de hospitales psiquiâtricos.
Sin embargo, el psicoanâlisis ha desbordado el marco de la psiquiatria; estudian­
tes médicos que se valen de otras disciplinas, cllnicos generales o especialistas experi­
o
mentan la necesidad de poseer, incluso sin fm terapéutico inmediato, el método psico-
analitico, al menos como instrumento de investigaci6n.
· Por otra parte, el psicoanâlisis marc6 tan profundamente, tanto desde el punto de
vista teôrico como metodol6gico, a todas las ciencias del hombre que el bi6logo y el
antropôlogo, el etn6logo y el soci6logo, el crimin61ogo y el psicôlogo, el îd6sofo y el
pedagogo, en fm todos, podrân beneficiarse con nuestra ensefianza si lo desean, o hacer
LA ESCISION 10S

que nos beneficiemos con su saber. Ya se desarrollan esos intercambios en el seno de


nuestro lnstituto.
De este modo nos esforzamos por acercarnos tanto como sea posible a la realiza­
ciôn de ese viejo suefio de Fteud del que hablaba hace un rato, porque cuando imagi­
naba un Centro de Estudios de Psicoanâlisis, veîa en él para el estudiante no solo el
lugar en el que serîa instruido en la teorîa del psicoanâlisis y en su técnica, sino
también en la mitologia -en l� historia de las civilizaciones e incluso en la crîtica litera­
ria.
Pero cito acâ las palabrasly los sueflos de Freud.
En cuanto a nosotros, nos abstendremos de llegar tan lejos.
Corno decîa hace un rafo, la mayorîa de nosotros, alumnos o docentes, fuimos
formados por las clînicas psiquiâtricas �e la Facultad, los servicios de hospitales de
paris y de hospitales psiquiâtricos. Entre nuestros colegas, la mayor{a en -clinicas psi­
quiâtricas de la Facultad, peto también en otros centros hospitalarios o de ensefianza,
exponen en cursos la teorîa psicoanalîtica y simultâneamente practican alli tratamien­
tos.
Pero la funcion complementaria del lnstituto es profundizar la formacion técnica.
El Prof. Henri Claude ya nos habîa indicado nuestro papel. Después de haber
hecho alusion a la ensefianza psicoanalîtica que él organizô en la Clînica de Enfermeda­
des Mentales de la Facultad (ensefia_nza cuyo valor quiso subrayar creando desde 1931
el cargo de jefe de laboratorio que consinti6 en confiarme), escribîa en un prefacio a
un libro de Dalbiez: uEn lo sucesivo, ademâs, nuestros alumnos seran iniciados, no en
la prâctica, sino en un conocimiento exacto de la doctrina freudiana."
Esta frase delimita perf�ctamente nuestra funcion, cuya utilidad, confiamos, no
podrîa escapar a nadie.
Psicoanalistas de adultos, psicoanalistas de niflos, practicantes de psicosomâtica,
todos alumnos de nuestros diferentes profesores, colaboran en esta funcion que· tiene
1

por objeto fundir en una unidad fecunda todo lo que es necesario para la formacion
prâctica del psicoanalista, y muy especialmente darle la posibilidad de adquirir lo que
1

le es indispensable por encima de todo, quiero decir una técnica comprobada cuya
pieza maestra es el anâlisis ditlâctico. Es una pesa�a
:.-.,
responsabilidad, pero sabemos que
estamos en condiciones de asumirla.
Quiero expresar agui nuestro .sincero agradecimiento al Sr. Ministro de Educa­
cion Nacional, asi como al Sr. Ministro de Salud y de la Poblaci6n, por haber consen­
tido en honrar con su presencia esta ceremonia tan importante para nosotros.
Tengo que asegurar al Sr. Presidente André Marie, ministro de Educacion nacio­
nal, que tiene pleno derecho de control de nuestra obra, tal como ya se lo he dicho.
El ejercicio de este derecho seria para nosotros un nuevo estîmulo.

Alocucion .de la Sra. Marie Bonaparte

Seiior Ministro de Educaci6n Nacional,


Sefior Ministro de Salud Publica,
Sefioras, Seftores:
Solo a titulo de miembro fundador :aqui presente, y de presidente honorarïo de
nuestra vieja Sociedad ·Psicoanalitica de Paris, quisiera agregar unas palabras a las pro-
106 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

nunciadas por nuestro director, nuestro presidente y el médico jefe de nuestro Centro
de Diagnôstico y Tratamiento.
Por haber seguido, desde hace ya tantos afios, los trabajos cie mis colegas, puedo
reconocer y apreciar su valor.
Quiero felicitar especialmente a nuestro director, el Dr. Nacht, por haber logrado,
tras meses de esfuerzos, crear y dar vida al lnstituto que inauguramos hoy oficial­
mente. Fue necèsaria toda la ·inteligencia, la voluntad, la actividad, el dinamismo que lo
caracterizan para concretar, asistido por valiosos colaboradores, este triunfo.
· Corno alumna de Freud, junto a quien pasé tantos meses cada afio en Viena,
me siento feliz de comprobar la solidez de la formaciôn clasica impartida en nuestro
Instituto a los candidatos por nuestros colegas. Nuestra Sociedad, con el correr de los
afios, no cesô de enriquecerse con nuevos adherentes cuidadosamente formados y
seleccionados -tales como nuestro presidente actual, el eminente psiquiatra que es
Pierre Mâle-.
Y estaI11os especialmente orgullosos de la creaciôn del Centro de Diagnôstico y
Tratamiento adjunto al lnstituto, del que el Dr. Michel Cénac, uno de nuestros mas
antiguos colegas, notorio experto ante los tribunales, es médico jefe, dirigiéndolo con
tanta competencia. Un gran numero de pacientes encontraran en él generosa asistencia
a los problemas que los puedan aquejar.
Asi, la gran obra de de Freud encuentra en Francia una continuaciôn por 1a que se
hubiese felicitado.
Uno de sus mas antiguos e intimos discipulos, el Dr. Ernest Jones, durante tantos
afios presidente efectivo de la Asociaciôn Internacional de Psicoanâlisis, de la que sigue
siendo presidente honorario, quiso venir desde Inglaterra para honrar con su presencia
la inauguraciôn de nuestro lnstituto.'Tras haberlo hecho mis colegas, llega mi turno de
agradecerle.
Y estamos también profundamente agradecidos al Sr. ministro de Educaciôn
Nacional y al Sr. ministro de Salud Publica por haber aceptado presidir nuestra reuniôn
de hoy, brindando ·asi, mas alla de nuestro lnstituto, a la obra de Freud, cuya proyec­
ciôn se extiende a todas las disciplinas relacionadas con el conocimiento del hombre,
un homenaje de Francia.

Alocuciôn del Dr. Jones


Presidente honorario de la Asociacibn Psicoanalitica Jnternacional
Presidente honorario de la Sociedad Psicoanalitica Britânica
Miembro honorario de la Sociedad Psicoanalitica de Paris

Monsefior,
Sefioras, Sefiores:
Hoy me presento aqui con un triple papel: como pr-esidente honorario de la
Asociaciôn Psicoanalitica lnternacional, como presidente honorario de la Sociedad
Psicoanalitica Britanica y sobre todo èomo miembro honorario de la Sociedad Psico­
analitica de Paris. Me dirijo entonces a mis colegas de esta Sociedad. También tengo el
deber de transmitirles, en nombre de la Sociedad Britanica, sus sinceras felicitaciones
en ocasi6n de la creaciôn de este nuevo lnstituto y sus mejores deseos para su futuro.
Yo mismo no puedo sino expresar idénticos sentimientos.
La formaci6n de futuros psicoanalistas obedece en el mundo a reglas fijadas por la
LA ESCISION 107

Asociaci6n Psicoanalitica Internacional. Importa subrayar que el lnstituto que hoy


inauguramos es el (mico que la Asociaci6n Psicoanalitica Internacional reoonoce en
Francia como apto para impartir la ensefianza necesaria para la prâctica del psicoanâ­
lisis.
Me permito recordar que en el mes de abril de 1925 tuve el honor de asistir a lo
que fue, seg(m creo, la primera sesi6n de su Sociedad. En esa oportunidad hablé del
temperamento francés. Con.fieso que boy -no tendrîa la misma audacia para expresanne
sobre un tema tan delicado, que ademâs se hizo mucho mâs complejo desde entonces.
Pero no dudo de que la sagacidad y la firmeza caracteristicas de esta na_ci6n aseguran a
ustedes el éxito de su nueva empresa. La carrera de esta Sociedad me parece que
recuerda, en ciertos aspectos, a la evoluciôn de un psicoanâlisis; fue lenta, pero tengo
confianza en que también sera segura. Corno se dice en inglés: "Slow but sure. "

· 26 de julio de 1955
GINEBRA - XIX CONGRESO INTERNACIONAL
EXTRACTO DEL INFORME DEL PRESIDENTE, DOCTOR HEINZ HARTMANN

En el informe de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris, nos enteramos de que las difi­


cultades que la acosaban en la época de nuestro ultimo encuentro, debidas a una esci­
si6n entre los analistas franceses, fueron magnificamente superadas. El lnstituto
consolid6 y sistematiz6 sus actividades. Hay ahora 46 estudiantes en formaciôn, y de
ellos 39 en control. Ademâs de las actividades cientîficas regulares, tuvo lugar en Paris
a fines de 1954 una Conferencia de Psicoanalistas de Lenguas Romances.
En lo que concierne a los analistas franceses que, bajo la direcci6n del Dr. Laga­
che, dejaron, hace dos afios, la Sociedad recon·ocida por la Asociaciôn Internacional y
por ésto mismo también dejaron a esta ûltima, como podrân recordar, se nombrô en
Londres una comisiôn especial con el objeto de examinar su solicitud de que se les con­
ceda el status de sociedad adherente de la Asociaci6n lnternacional. Este comité estuvo
integrado por el Dr. Greenacre, la Sra. Hoffer, la Dra. LLampl-de-Groot y el Dr. Winni­
cott, quienes pasaron un tiempo considerable en Paris, para entrevistar a la vez a los
miembros de la Sociedad Psicoanalitica de Paris y a los de .la Sociedad Francesa (es
decir el grupo Lagache). Sus informes lienos de informaciones, minuciosos y concien­
zudos, fueron presentados al Ejecutivo Central. Quedamos muy agradecidos a los
miembros de esta comisi6n, no sôlo por el trabajo y el tiempo que invirtieron en la
investigaciôn, sino ademâs por el tacto, la habilidad extraordinaria y el espfritu de
objetividad que los guiaron en una empresa que distaba mucho de ser facil.
La opinion unanime de la comisiôn, que fue ratificada, es decir transfonnada en
decisiôn por el Ejecutivo Central, es la siguiente:
Que poc el momento el grupo Lagache no debe ser reconocido como sociedad
adherente de la Asociaci6n Psicoanalitica Intemacional.
La recomendaci6n de la comisiôn se vio motivada principalmente por la insuficien­
cia de las capacidades de formaci6n del grupo.
LA EXCOMUNION

Nos es grato estar persuadidos, trece aflos mds tarde, de que no hubo
ninguna exageraciôn por parte de Lacan la primera vez que lo escuchamos
(ver el seminario del 15 de enero de 1964 en Los cuatro conceptos funda­
mentales del psicoanalisisJ referirse a la excomuniôn de la que erq, objeto.
Es lo que cada uno podrd verificar leyendo esta recopilacion.
Agradecemos a Jenny Aubry, Andrée Lehmann, Irène Roubleff y
Serge Leclaire, asz' como a Jacques Lacan, quienes nos permitieron reunir
1
1

la documentaciôn que aqul publicamos.


.i
l J.A.M.
15 de ènero de 1977
. Cronologîa sumaria de la excomuni6n de Lacan

La escisi6n de la Sociedad Francesa de Psicoanalisis tiene un estilo


completamente distinto de la de la Sociedad Psicoanalitica de Paris.·
.En 1953, todo ocurre en Paris, en un aflo, entre algunas personas que
se conoce� bien,-..y--gir-a� .tomo de-la -creaci6n del Instituto. Nacht, a
. pesar de -la oposici6n de Làèan y Lagache, triunfa .entre los titulares, obli­
gando a dimitir- a .s�s adversarios, quîenes .arrastran a la mayotfa de los
alumnos a una nueva Sociedad.
. La segund�- escisi6n-_tiene,. por �l �ontrarip, un.canicter atlâ�tico. A.qui
son Ios hombres de. Est�d.o del psicoanüisis ·1os ·que ocupan el primer piano
en la escena. El proceso se desencadena a partir de la solicitud de àfilia­
ci6n de la SFP a la IPA en julio del 59 y la serie de los acontecirnientos es
escaridida por los Congresos Internacionales. "El Ejecutivo Central" lleva
la batuta y la Sociedad Francesa es reducida a avenirse a sus "recomenda-
ciones" y "directivas", que equivalen a ucases. . · .
S6lo una cosa esta en juego: Lacan, su enseftanza,. su practica, incluso
su persona; hay que quitarlo de en medio, desacr�dit_arlo; hacerlo �allar.
A través de los documentas que publicamos- .y que en .su mayorîa
provienen de los archivas de la SFP, se ve durante cuati� afto$ a· esta·infor­
tunada Sociedad esforzarse, dar rodeos� patalear· en las redès de la organi­
zaci6n internacional, intentar vanamente em.baucar a lo� busin�s�men a
los que se entreg6 y no tomar partido" por nada. Para terminai- c�n esto es
preciso que en el momento oportuno venga el Ejecutivo Central a trans­
formar su dilema en altemativa: nada de médias . tintas, · sera Lacan o
Chicago.
Con este "saquense la careta" se produce el clivaje final, de donde
surgi6 la Escuela Freudiana.
Cronologia sumaria
i
j 1. La 1PA registra la, solicitud de afiliaci6n de la SFP en el XXIO
\
Congreso Intemacional ( 1959). Se forma entonces una comisi6n de inves­
tigaciôn, dirigida por un tal Turquet, analista londinense. .
( 2. Fundandose en el informe de esta comisi6n, el Ejecutivo Central
112 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

de la IPA fonnula en el siguiente congreso ( I 961) las exigencias que se


conocerân con el nombre de "Recomendaciones de Edimburgo". Estas
implican la puesta de la SFP bajo tutela y ta·marginalizaciôn de Dolto y
Lacan (cf. pâg. 122).
3. Nuevas "investigaciones", nuevas "negociaciones", nuevo informe
Turquet. Râpidamente se revela que el Ejecutivo Central hace de la pros­
cripciôn de Lacan la condici6n sine qua non del reconocimiento de la
SFP. En ocasi6n del congreso de Estocolmo (1963) se envia a la Sociedad
Fransesa el siguiente ultimatum: antes de tres meses, "el 31 de octubre a
mâs tardar, Lacan deberâ ser excluido ·de la lista de. didactas''. Una comi­
si6n supervisada por la IPA se encargarâ de sus analizantes en didâctico,
a quienes enviarâ a analistas admitidos (cf. la "Directiva de Estocolmo'7,
pâg. 171 ).·
4. Quince dîas antes de la expiraciôn del plazo fijado, la ·mayorfa de
los miembros de la Comisi6n de la SFP responsable del "colegio de didâc­
tas" obedece (cf. la "Moci6n de Orden" del 13 de octubre, pâg. 174).
·Esta decisiôn es ratificada el 19 de noviembre por u·na Asamblea General
.de .la Sociedad. Al dia siguiente, Lacan pronuncia en Sainte-Anne la prime-
ra lecci6n de su seminario sobre los Nombres-del-Padre y anuncia que
no darâ otra (cf. pâg. 191 ).
S. Aquellos que se solidarizaron con él se revelaron râpidamente tan
numerosos como para que el partido de la IPA, perdiendo las esperanzas
· de depurar la SFP, cuya direcciôn no obstante conservaba, se resignara a
èrear u�a nueva sigla (A.P.F., Asociaci6n Psicoanalftica de Francia) a
fin de solicitar el reconocimiento de la Internacional. Entretanto, Lacan,
que habia comenzado un nuevo seminario en la calle .Ulm, Los cuatro
conceptos fundamentales del psicoanâlisis, puso punto final a ese triste
perfodo, fundando, el 21 de junio de 1964, la Escuela Freudiana (cf. Acta
de Fundaci6n, pâg� 221).
I
De la solicitud de afiliaci6n
a las Recomel)daciones de Edimbutgo
Julio de 19S9 - Agosto de 1961

En la parte anterior e'La escisiôn"), se vio c6mo el Ejecutivo Central


de la 1PA, conducido por Heinz Hartmann, Anna Freud y Marie Bonapar­
te, considerô a los dimisionarios de la SPP como ipso facto dimisionarios
de la Asociaci6n Interna.ci� y les neg6 el uso de la palabra en el XVIIIO
Congreso: El comité encargado de investigar sobre la nueva Sociedad Fran­
cesa de Psicoanâlisis concluy6 con el rechazo de su solicitud de afiliaci6n
por "insuficiencia de las capacidades de formacion,,_
Después de que en el xx:o Congreso, realizado en Parîs en Julio de
1957, el Dr. Hartmann confinnara que el Ejecutivo Central examinaria .
sin prejuicios una eventual solicitud emanada de la SFP ("en principio,
todo grupo no aceptado puede volver a postularse, y el Eje­
cutivo Central retomara cada vez la cuestion partiendo· de cero "), el·
Secretariado de · la Sociedad Francesa se decide, por unanimidad, a
plantear su candidatura a la IPA. El 4 dejulio de 1959 se envia una carta
a Londres, acompaflada por un informe redactado por el Secretario, Serge
Leclaire, que se consagra a la tarea.
Este informe da una idea bastante completa de la notable actividad
desplegada por la joven Sociedad en menos de seis afios. Pero, como en
1953, el Ejecutivo Central, alegando "la ausencia de ciertas informa.ciones
esenciales,,, confia a un comité ad hoc la misi6n de investigar una vez mas
sobre la SFP.
Al cabo de dos an.os de un trabajo "ejemplar", este comité, dirigido
por P. Turquet, emite su informe, que pennanece secreto hasta boy, y la
SFP envia a sus negociadores a Edimburgo, donde se efectua el xxno
Congreso, a fin de tratar directamente con la direcci6n de la IPA. Mas
adelante podra leerse el relato de sus aventuras. Basta. aquf con saber que
entonces se propone a _ la SFP el status de uGrupo de .estudios", equiva­
lente a una tutela, acompaiïado por 19 puntos de urecomçndaciones".
Sus representantes los aceptan en su totalidad para descubrir "en la escala
del aeropuerto de Londres" (cf. pag. 133) la existencia de un vigésimo
punto, insertado como artfculo 13, que estipulaba con todas las letras el
phasir,,g-out de Dolto y Lacan.
Los nombres de los dos proscriptos ya hab:fan sido deslizados en sesi6n
114 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

plenaria por S. Lebovici, r�preséntante · de 1� SPJ>. Esta i�tervenci6·n· fue


publicada por la �evue Française de Psy�hanalyse con toda prisa, :porque
la traducciôn .de la resefiâ oficial del Congreso, donde · no ·figtiraban los
nombres, recién apareciô dos aiios mâs tarde...

Referencias

La SFP solicita su afiliaci6n a la 1P A


Carta dactilografiada (proporcionada por S. Lee/aire)

xx10 y xxno Congresos intemacionales


Extractos del IJP, Vol. XLI, partes 2-3, marzo-junio 1960 y Vol. XLIII, partes
4-5, julio-octubre de 1962, pâgs. 366-368, y de la RFP, tomo XXV;· no 4-5-6,
if:llio-diciembre de 1961, pâg. 1. 029. · ·

Recomendaciones de Edimburgo
Texto mimeogra/iado.
LA EXCOMUNION 115

4 de julio de 1959
LA SFP SOLICITA SU AFILIACION A LA IPA

Dr. Hesnard
President of "La Société Française de Psychan alyse"
to
The President of the International Associ�tion of Psychoanalysis
c/o Miss Pearl H.M. King, Hon. Secretary
37, Albion Street, Hyde Park
London W. 2 - England

Seflor:

Tengo el honor de solicitar · 1a afiliaci6n de la Sociedad Francesa de Psicoanalisis


a la Asociaci6n Psicoanalitica Internacional.
Adjunto documentos con la informaci6n necesaria.
Esperando su respuesta, lo saluda atte.

D. Lagache
Vicepresidente
(por el Presidente, ausente de Paris)

Adjunto:
1. Informe sobre "La Société Française de Psychanalyse".
2. (En sobre separado) Documentos adicionales mencionados en el informe.

Documento adjunto:
Informe sobre la Sociedad Frances� de Psicoanalisis

I - lntroducciôn

La Sociedad Francesa de Psicoanalisis (Grupo de Estudios e lnvestigaciones


Freudianas) fue fundada el 16 de junio de 1953 por cuatro miembros titulares de la
Sociedad Psicoanalitica de Paris. Tiene como fin la ensefianza y profundizaci6n del
descubrimiento freudiano.
Fiel a las normas tradicionales de la ensefianza del psicoanalisis, responde a la aspi­
raci6n, predominante en Francia, a una organizaci6n liberal de los estudios.
La Sociedad Francesa de Psicoanalisis reserva para los alumnos admitidos en la
practica del analisis controlado una formaci6n te6rica, clinica y técnica que apunta no
' solo a inculcar conocimientos de base, sino también a abrir los intelectos a la proble­
matica especifica del analisis (ver Anexo no 1, Articulo 1).
Con este espiritu se ensefla la doctrina freudiana, etapa decisiva de la evoluci6n de
las ciencias humanas.
Desde su formaci6n, la Sociedad -realizando este programa-, se desarroll6 e
impuso en el continente como una de los focos mas activos del psicoanalisis freudiano.
116 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

II - Estructura y [uncionamiento de la Sociedad


La Sociedad se compone de 15 miembros titulares ( 13 de los cuales son médicos)
· y 17 miembros asociados (11 de los cuales son médicos). Cuenta entre sus miembros
titulares a:
- 9 ex-mieiµbros de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris (entre ellos 2 fundado­
res: los Ores. Hesnard y Laforgue);
2 ex-miembros de la Comisiôn ·de Ensefianza en la Sociedad Psicoanalitica de
Paris;
- 1 miembro titular actual de la Sociedad Psicoanalîtica de Paris ( ver Anexo no
2, Lista de Miembros).
Estâ organizada en conformidad con la tradiciôn de las sociedades psicoanali­
ticas .en el mundo: un secretariado designado por elecciôn que atiende el funciona­
miento administrativo y una comisi6n de estudios que ejerce una rigurosa selecci6n.
Los miembros de la Sociedad que residen en el interior estân organizados en grupos
de trabajo que constituyen centros regionales. Su fonnaciôn y su direcci6n son asegu­
radas por los organismos centrales.
Ademâs, con el nombre de Comisi6n de Grupos de Estudios, se creô un organismo
consultivo designado por elecciôn, destinado a asegurar una conexi6n efectiva entre
todos los miembros de la Sociedad, incluidos los practicantes (ver Anexo n° 1, Regla­
mento lntemo).
Se creô una biblioteca de aproximadamente 2.000 volumenes.

III - Ensenanza
El anâlisis persona! sigue siendo el fundamento irremplazable de la formaciôn
analîtica. Su calidad y su profundizaciôn constituyen la mâxirna garantia del manteni­
miento de una tradiciôn fecunda.
Sucede lo mismo en el caso de la experiencia de las curas controladas: los docentes
de la Sociedad aseguran controles colectivos e individuales.
Asî, en el periodo que se extiende desde. enero de 1957 _a diciembre de 1958:
- 28 alumnos fueron admitidos para iniciar anâlisis didâcticos (20 médicos, 8
no médicos).
� 22 fueron rechazados o se les aconsej6 un anâlisis terapéutico previo (7 médi­
cos, 15 no médicos).
- 15 alumnos fueron autorizados a realizar tratamientos controlados ( 13 médi­
cos, 2 no médicos).
La ensefianza complementaria, dispensada en gran parte en el marco de la "clini­
ca de enfennedades mentales y del encéfalo" (profesor Jean Delay) se compone de
(ver Anexo no 3):

A - Cursos �gistrales dictados por:


- Sra. J. Favez-Boutonier, profesora de psicologia en la Sorbona: Problemas de
clinica psicoanalitica.
- Sr. J. Lacan, médico de hospitales psiquiâtricos: Estudio y comentario de
textos de Freud.
- Sr.- D. Lagache, profesor de psicologia patol6gica en la Sorbona: Psicoanâli�is
teôrico, clînico y técnico.
LA EXCOMUNIO� 117

B - Seminarios:
Sra. F. Dolto : Psicoanalisis de niflos.
Sr. G. Favez: Técnica psicoanalîtica.
Sr. J. Lacan: Clinica psicoanalîtica: presentaciôn de casos.
·sr. D. Lagache: Investigaciones sobre los co nceptos fundarnentales del psico­
analisis.
- Sres. W. Granoff, S. Leclaire, F. Perrier: Pro blemas prâcticos de la psicopa­
tologîa analîtica.

C - Formaciôn especial destinada a los alumnos del interior:


Co n el nombre de Jo madas Provinciales, la Sociedad organiza coloquios bianuales
que apuntan a completar la formaciôn de sus alumnos del interio r (ver Anexo no 4).

D - Grupos de estudios:
Son la expresiôn colectiva de la investigaciôn y la practica co ti4ianas. Existen 3
grupos de estudios:
a) Psicoanalisis de nifi os;
b) Psicoanalisis y psicoterapia de grupo;
c) Psicoanalisis y psicoterapia de las psicosis.

IV - Actividades cientificas

A - La Sociedad realiza sus reuniones cientificas el primer martes de cada mes.


Estan dedicadas a comunicaciones (trabaj os originales, historiales clinico s) y a su dis­
cusiôn (ver Anexo no 5: A,ctas de la Sociedad).
B - Ademâs se organizaron diversos ciclos de conferencias extraordinarias, desti­
nadas a instaurar intercambios con los investigado res de los campos limîtro fes del
anâlisis:
- Psicoanalisis y ciencias humanas,
- Psicoanalisis y pro blemas del instinto.
Participaron en estos ciclos de conferencias:
Los Sres. G. Bataille; Jean Delay, de la Academia Francesa, pro fesor de clînica de
enfermedades mentales y del encéfalo de 1� Facultad de Medicina de Paris; M. Griaule,
profesor de etnologia de la S orbo na; J. Hippolite, director de la Escuela No rmal Supe­
rior; M. Klein, pro fesor de biol ogîa médica de la Facultad de Medicina de Estrasburgo ;
A. Ko yré, direct or de la Escuela de Altos Estudios; C. Lévi-Strauss, pro feso r del C ole­
gio de Francia; M. Merleau-Ponty, pro fesor del Colegio de· Francia; A. Minder, profe­
sor ciel Colegio de Francia; Jean Rostand, bi6logo, de la Academia Francesa.
C - La Sociedad y sus miembros participaron en numerosas reuniones denti-
ficas en Francia y en el extranjero :
Congreso Intemacio nal de Psico terapia
• Zürich 19 54 {Lacan, Leclaire, Perrier)

l
• Barcelona 1958 (L�can, Pankow)
Co ngreso Intemacional de Psicologîa, Montreal 19 54 (Lagache)
Jomadas Intemacionales de Psicoanalisis (curso de perfeccio namiento orga­
nizado por R. de Saussure)
• Lausana. 1954 (Favez-Boutonier)
• Lausana 1958 (Lagache)
118 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Congresq de psiquiatras y neurôlogos de lengua francesa:


• Niza 1956
• Burdeos 1957
• Estrasburgo 1958
• Tours 1959 (Besnard)
C oloquio s psiquiatricos (organizados por H. Ey)
• 19 5 5 (Leclaire)
• 1956 (Rosolato-Scho tte)
Co ngreso Internacional de Protecci6n a la lnfancia
• Zagreb 1955 (Favez-Bouto nier)
• Bruselas-1958 (Favez-Houtonier)
J ornadas de Bo nneval sobre la esquizofrenia
• Bo nneval, abril de 1957 (Leclaire, Perrier)
J ornadas de neuropsiquiatria infantil de la Ascenci6n
• Paris 1958-1959 (Favez, Lang, Leclaire, Perrier)
Pasantia de perfeccionamiento de médicos de hospitales. psiquiatricos
• Paris 1959 (Duché, Lacan, Lang, Leclaire, Perrier, Smirno ff)
J ornadas de Neumotisiologia de Ro c des Fiz
• Abril 1959 (Clavreul, Lang)
Numerosos cursos en universidades francesas y extranjeras
• Viena, noviembre de 1955 (Lacan)
• Mo ntreal, marzo de 1956 (Favez-Bouto nier)
• Lovaina, marzo de 19 56 (Lacan)
• Munich, abril de 1958

D - Organizaci6n de coloquios internacionales:


a) Roma {1953). Informe de J. Lacan: "Sobre la palabra y el lenguaje en psico­
amilisis". Comunicacio nes y discusiones. (ver Anexo no 7, vol. I).
b) Ro yaumont (1958). Tres jornadas de estudios y discusiones sobre dos temas
centrales (ver Anexo no 6):
- D. Lagache: "Psicoanalisis y estructura de la perso nalidad" (ver Anexo
n 7, vol. VI).
o
- J. Lacan: "La direcciôn de la cura y los principios de su poder"'.
Comunicaciones y mesas redondas
Participaron en estas Jo madas 150 psicoanalistas freudiano s de 8 paises: Alema­
nia, lnglaterra, Austria, Bélgica, Estados Unidos de América, Francia, Holanda, Suiza.
L os info rmes y co municaciones de este coloquio serân publicados en el volumen
no 6 de La Psychanalyse.
E - Publièaciones
- Revista La Psychanalyse (Presses Universitaires de France)
Desde 1955, la Sociedad publica sus trabajos en una serie de v olumenes, de apro-
ximadamente 320 paginas cada uno:
V ol. I So bre la palabra y el lenguaje
V ol. II Miscelâneas clinicas
V ol. III Psicoanalisis y ciencias humanas
V o l. IV Las psicosis
V ol. V Ensayos criticos (en prensa)
LA EXCOMUNION 119

Vol. VI Coloquio de Royaumont (se publicara a principios de 1960) (ver Anexo


o
n 7. colecci6n de la revista).
- La Biblioteca de Psicoantilisis y Psicologza Qinica (Presses Universitaires
de France)
Director: Sr. D. Lagache
Constituye la colecciôn psicoanalitica mas importante en lengua francesa: 42
volumenes publicados.

V - Relaciones con los organismos universitarios

Varios miembros de la Sociedad se desempefian en la Universidad. Entre ellos se


cuentan:
- D. Lagache, profesor de psicologia patolôgica en la Sorbona, director del Ins­
tituto de Psicologîa de la Universidad de Paris.
- Sra. J. Favez-Boutonier, profesora de psicologîa en la Sorbo na.
- J. Duché, profesor adjunto de neuropsiquiatrîa infantil en la Facultad de Medi-
cina _de Paris.
- R. Gessain, subdirector del Museo del Hombre, encargado de curso en el lns­
tituto de Psicologia de la Universidad de Paris.
- A. Missenard, profesor adjunto en la Ecole de Santé de l' Air.
- D. Anzieu, encargado de conferencias de psicologîa en la Universidad de Es-
trasburgo.
Finalmente, desde su fundaciôn, la Sociedad Francesa se asegurô la mayor audien­
cia en los medios universitarios y cientificos: Colegio de Francia, Escuela Normal
Superior, Escuela Prâctica de Altos Estudios, Clinicas Universitarias de Neuropsiquia­
tria.

28 de julio de 1959
COPENHAGUE - XXIO CONGRESO INTERNACIONAL
EXTRACTO DE LA SESION ADMINISTRATIVÀ
PRESIDENTE: Dr. W.H. GILLESPIE

. Hace dos o tres semanas recibimos una solicitud de afiliaci6n de la Sociedad Fran­
cesa de Psicoanâlisis, firmada por el Dr. Lagache, su vicepresidente. Ante eso, aunque
esta solicitud esté acompafiada de amplios informes, el Ejecutivo Central concluy6
que era imposible en tan poco tiempo y en ausencia de ciertas-infonnaciones esencia­
les, llegar a una decisiôn equitativa sin un examen mâs profundo. El Ejecutivo Central
decidiô recomendar al Congreso la formaciôn de un pequefio comité que tendra como
tarea investigar sobre el terreno e informar sobre los resultados de su investigaciôn al
Ejecutivo Central. Si el informe de este comité, que aûn no fue designado, se pronun­
cia favorablemente, sin reservas e inequivocamente, el Ejecutivo Central podra luego
disponer que se acuerde un reconocimiento provisorio antes del pr6ximo Congreso.
Si no, el asunto debera diferirse hasta nuestro pr6ximo Congreso, al que de todas

: ..
120 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

maneras corresponderâ la decisiôn final. En lo inmediato, la decisiôn del Comité Eje­


cutivo Central es aplazar la decisi6n.
l,Hay observaciones? Entonces paso a votaci6n, tarjetas en mano. Gracias. Por
unanimidad.

2 de agosto de 1961
EDIMBURGO - xxno CONGRESO INTERNACIONAL
EXTRACTO DE LA SESION ADMINISTRATIVA
PRESIDENTE: Dr. W.H. GILLESPIE

Es necesario examinar la solicitud de admisi6n [de la Sociedad Francesa de Psico­


analisis] a la luz del informe reciente del Comité ad hoc designado en 1959 para estu­
diar la situaci6n del grupo. El Dr. Gillespie recuerda las circunstancias del caso.
El Secretariado recibiô la candidatura al titulo de Sociedad constituyente algunas
semanas antes del Congreso de Copenhague de 1959. Dado que al Secretariado le era
imposible examinar a fondo esta candidatura en el tiempo de que disponia, se decidi6
que un comité se encargaria de esto, y se suspendi6 toda acciôn. El Com�té designado
por el Dr. Gillespie comprendîa a los siguientes miembros: Dra. Paula Heimann, Sra.
Ilse Hellman y Dr. P J. Van der Leeuw. Se solicitô al Dr. Turquet que asumiera el cargo
de secretario general. En primer ténnino, el Dr. Gillespie se felicita por esta elecciôn.
El Comité trabajô mucho estos dos afios; la energîa, el celo y la competencia que
demostrô poseer merecen las mayores felicitaciones. El Dr. Turquet en particular hizo
un· trabajo absolutamente de primer orden en los contactos preliminares y las investiga­
ciones, reuniendo y cotejando datos extremadamente complicados.
El Dr. Gillespie declara que el informe final es muy sustancioso, estâ perfectamen­
te presentado y apoyado por :voluminosos informes anexos. Cumpliendo su tarea de
manera cientîfica y profunda, el Comité dio un ejemplo que servirâ de modelo a todos
los otros comités de este tipo. El Secretariado examin6 muy cuidadosamente este
informe y estudi6 sus implicaciones con los miembros del Comité ad hoc, con los
miembros de la Sociedad Francesa y, ademas, con los miembros· de la Sociedad de
· Paris.
La conclusiôn de estas dificiles negociaciones es la siguiente:
a) La sociedaà Francesa de Psicoanâlisis acept6 retirar su candidatura a la catego­
ria de Sociedad constituyente. En lugar de esto, declar6 estar dispuesta a aceptar la
categoria de Grupo de Estudios bajo el padrinazgo de la 1PA, por mediaciôn de un
Comité ad hoc. Este Comité debe controlar las actividades del nuevo Grupo de Estu­
dios y particularmente todo lo que concieme a la fonnaci6n. Debe esforzarse por esti­
mular los factores que favorecen el desarrollo sano del psicoanâlisis y ayudar a corregir
los principios directivos de la formaci6n y sus modalidades de aplicaci6n que, segun el
Secretariado, no estan de acuerdo con un desarrollo sano.
En vista de .este objetivo, el Secretariado recomienda que se otorgue la categorîa
de miembro direètamente incorporado a la 1PA a tres miembros del grupo cuyos nom­
bres son los siguientes: Prof. Daniel Lagache, Sra. J. Favez-Boutonier y Dr. S. Leclaire.
Esto es aprobado. por los miembros.
LA EXCOMUNION 121

b) Los representantes de la Sociedad Francesa, al aceptar la categoria de Grupo de


Estudios, dieron también su adhesiôn a las recomendaciones formuladas por el Comité
en base a su estudio de las condiciones existentes en la formaci6n. Estas son en
resumen:
l) Todos los anâlisis didâcticos comprenderân un mînimo de 4 sesiones de 45
minutos cada una. Se exige que el anâlisis didâctico prosiga inintenumpidamente·
durante un aflo después del inicio del primer caso controlado. Hay que incitar a los
estudiantes a hacer un complemento de anâlisis persona) en el curso del peri'odo de
trabajo clinico bajo control.
2) Al menos un caso de control y preferentemente el primero, deberâ ser contro­
lado indîvidualmei:ite y no en grupo ni en control colectivo.
�) �J programa de textos deberâ comprendet conferencias formates que se dirijan
a uii mayor. nûµiero de principiantes y se extendera por un periodo de uno a dos aftos.
La comisi6n dê ·--enseftanza deberâ establecer un sistema· de informes individuales
bienales sobre el progreso y las aptitudes de los estudiantes. Con este Îln, el analista
y el control simultânearneot" debedn confeccionar-un :inf.orme sobre los progresos del
estudiante considerado.
4) La formaciôn de psicoanalistas de nüïos debera considerarse como inexistente
hasta el momento en que pueda establecerse un nuevo programa conforme a los crite­
rios generalmente aceptados en el seno de la 1PA.
1
1
5) Habrâ que fijar las condiciones necesarias para ser didacta segûn las normas
generalmente aplicadas en la IPA. Las deficiencias que se presenten en los candidatos
formados segun otras normas deberan ser corregidas teniendo en cuenta las nuevas
normas de formaciôn.

1
6) Habrâ que ajustarse a la opiniôn del Secretariado y abstenerse por el moniento
de organizar grupos de estudios provinciales complementarios.
- Este resumen hace conocer la naturaleza de las especificaciones recomendadas por
el Comité de Investigaciôn, admitidas por el Secretariado y aceptadas por los represen­
tantes de la Sociedad Francesa. Puesto que se retir6 la solicitud de admisi6n a la
categoria de Sociedad constituy_ente, no hay por qué votar en la sesi6n administrativa
i sobre este tema. Sin .embargo, el representante oficial de la Socied�d de Paris pidiô
hacer una declaraciôn. Se cede entonces la palabra al Dr. Lebovici.
1

1 El Dr. Lebovici, en nombre de là Sociedad de Paris, estima que es su deber adver­


tir a los miembros sobre el peligro de una situaciôn que probablemente no es unica y

l que fâcilmente podria producirse en otro pais. Se trata de las consecuencias que
pueden desprenderse del hecho de que uno o varios miembros, descontentos con su
sociedad, renuncien para formar un nuevo grupo. Su organizaciôn inevitablemente

·I
hace correr el riesgo de que se desarrollen elementos indeseables que podrian poner en
peligro el parvenir del movimiento psicoanalîtico intemacional.
A pesar de estos riesgos, la Sociedad Psicoanalitica de Paris desea dirigir su agrade­
cimiento al Comité que asumirâ la responsabilidad del nuevo Grupo de Estudios.
Después de haberlo considerado cuidadosamente y haberlo discutido en privado, es de
la opini6n de que el control propuesto tenderâ a estimular los buenos elementos en la
Sociedad Francesa de Psicoanâlisis y eliminar en lo posible a los elementos indeseables.
Por ultimo, la Sociedad de Paris desea hacer conocer que esta dispuesta a ayudar al
Comité de Control en su dificil tarea, si éste lo desea.
122 TRES MOMENTOS EN LA VIDA l:>E JACQUES LACAN

Texto de la intervenciôn de S. Lebovici en el XXJJO Congreso,


difundido por la SPP en diciembre de 1961

En la sesiôn administrativa, el Dr. Lebovici, en nombre de los miembros presentes


de la Sociedad psicoanalitica de Paris, se encargô de hacer la siguiente intervenciôn:
Torno la palabra como representante de la Sociedad Psicoanalitica de Paris. Lo
hago desapasionadamente, pero creemos que la asamblea administrativa de este
Congreso debe estar advertida sobre una peligrosa situaci6n que corre el riesgo de no
ser exclusiva de mi pais y que puede producirse en otra parte. Un psicoanalista no estâ
satisfecho con la situaci6n que se le ha dado en el interior de su Sociedad. La deja y
funda un nuevo grupo, pero arrastrando inevitablemente a ciertos elementos manifies­
tamente indeseables. Se trata de una situaci6n peligrosa para el porvenir del movi­
miento psicoanalitico internacional. Pues los buenos elementos contenidos en estos
grupos disidentes seran anulados por los colegas indeseables.
Aunque medimos todos los peligros que va a suscitar una decisi6n semejante, si
ustedes deciden seguir las propuestas f;lel Ejecutivo de la Asociaciôn Psicoanalîtica lnter­
nacional y piensan que la autodenominada "Sociedad Francesa de Psicoanalisis" debe
convertirse en un grupo de estudios, aprovechamos la ocasi6n para expresar nuestro
agradecimiento a la Sociedad Britânica de Psicoanâlisis o a un Comité europeo por
aceptar eventualmente la tutela, conforme a las proposiciones de la 1PA.
Lo hacemos porque después de ciertas conversaciones privadas creemos saber que
esa tutela se inspirarâ en la idea de permitir que los buenos elementos de la autodeno­
minada "Soç�edad Francesa dé Psicoanâlisis" retomen su lugar en el moviiniento psico­
analitico internacional. En particular, pareciô claro que el Dr. Besnard y el Dr. Lafor­
gue ya no tienen actividad didâctica en ese grupo: Corno también esta claro que-los
Ores. Lacan y Dolto no tendrân actividad didactica (psicoanâlisis didâctico y contro-
les) en el futuro.
Estamos dispuestos a ayudar al Comité que se encargarâ de esta tutela, si éste lo
desea.

S. Lebovici
Vicepresidente de la Sociedad Psicoanalitica de Paris
y �epresentante oficial
. de la Sociedad Psicoanalitica de Paris
en la sesi6n administrativa del 2 de agosto de 1961

2 de agosto de 1961
LAS RECOMENDACIONES DE EDIMBURGO

Lo esencial en estas recomendaciones se relaciona con los problemas de la forma­


ci6n.
· 1) Todo anâlisis didâctico debe llevarse a un ritmo mînimo de cuatro sesiones por
semana.
2) Las sesiones deben durar al menos cuarenta y cinco minutos.
LA EXCOMUNION 123

3) Unicamente en los casos excepcionales (estudiantes residentes en provincia),


las sesiones podrân distribuirse en menos de cuatro dias. En todos los casos, habraque
incluir al menos dos noches (es decir: noche; segundo dia: mafiana y noche; tercer dia:
mafiana), entendiéndose que no podr.a haber dos sesiones consecutivas.
4) El amilisis. didactico debe proseguirse durante al menos uri afio después de
tomado el primer caso con control. Sera conveniente estimular a los estudiantes a
prolongar sus analisis mientras realizan sus primeros tratamientos.
5) La recomendaciôn 4 no significa que los estudiantes deban ser alentados a
practicar el anüisis prematuramente. La costumbre actual, que reconoce la necesidad
de al menos dos afios de analisis personal antes del acceso al tîtulo de practicante, es
Ioable y debe mantenerse.
6) Un caso de control por lo menos, y preferentemente el primero, se seguira con
control individual.
7) Los estudiantes no deben asistir a los cursos de sus analistas sin la autorizaci6n
de la Comisiôn de Estudios y, de todos modos, no al comienzo de su analisis personal;
la Comisi6n de Estudios debe estar informada, siguiendo las modalidades previstas a
este respecto en el informe.
8) El actual programa de ensefianza debera cornprender una serie de cursos orga­
nizados que, fijados preferentemente a mitad de semana y cubriendo un periodo de
uno a dos afios, se destinaran a los estudiantes residentes en el interior y a los mas
j(wenes.
9) La Comisiôn de Estudios deberâ organizar un sistema de informes individuales

1
bienales sobre los progresos de los estudiantes y la confirmaci6n de su aptitud:
informe del analista sobre cada uno de sus alumnos en didâctico;
- informe del control sobre los estudiantes controlados;
- informe de los practicantes sobre sus casos.
Convendrâ:
I 0) Que todas las entrevistas con los candidatos, cuando se refieren a la selecci6n
inicial o a las visitas de control, se consignen en informes destinados a la Comisiôn de
Estudios. Con vendra instituir a este efecto un sistema de legajos confidenciales.
11) Que hasta nueva orden la ensefianza del psicoanâlisis de niflos se considere
inexistente, hasta que un programa totalmente renovado y completado se elabore y
someta a la aprobaciôn de la Internacional, que ofrece su ayuda respecto de este
punto.
12) Que se mantenga la actual medida de mantener apartados del programa de
formaci6n a los doctores Besnard y Laforgue. En loque concieme a los alumnos del
doctor Besnard, emprenderân una fonnaci6n analitica regular o no seran adrnitidos
como estudiantes de la Sociedad.
13) a. Que los doctores Dolto y Lacan se distancien progresivamente del progra­
ma de formaci6n y que . no se les remitan nuevos casos de anâlisis didâctico o de
control.
b. Que toda modificaciôn en la situaci6n de los candidatos de los doctores Dolto
y Lacan, actualmente en anüisis o en control, se discuta con el Comité Consultivo
antes de cualquier iniciativa al respecto.
c. Que sus analisis y sus controles en curso se desenvuelvan conforme a todas las
otras recomendaciones precedentes.
14) Que en los proximos cuatro aiios el Comité Consultivo reciba infonnaciones
con motivo de Jas _.pr.omoclones-eoncemientes a los miembros asociados, practicantes
124 TRES MQMENT()S EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

y candid atos al analisis didâctico o a las adiciones al fichero (en su estado de junio de
. 1961).
1 S) Que la Comisi6n de Estudios constantemente mantenga contacto con todos
los estudiantes y particulannente con los mas j6venes de ellos.
16) Que se elabore una soluci6n para mejorar la elecci6n de los pacientes de con­
trot propuestos a los estudiantes, al menos para su primer caso (paciente no psic6tico).
17) Dar alta prioridad en los proyectos a la adquisiciôn de un local.
18) Que se respeten las decisiones del Secretariado en cuanto a no alentar el de$8-
rrollo de nuevos grupos del interior en el actual periodo. En efecto, segun nuestra opi­
. niôn, los analistas didactas de la Sociedad -soportan una carga suficiente por el
momento. Esto sera asî a menos que sobrevenga una coyuntura favorable, a saber:
que un miembro titular deje Paris para instalarse en provinci�.
19) Que se tomen medidas inmediatamente para q ue, si los actuales grupos
provinciales desean organizarse como S ociedad, no se presenten como sociedad psico­
analitica.
20) Que la Comisi6n de Estudios dèmuestre la mayor circunspecci6n cuando se
trate de dar una respuesta "favorable" a un candidato de nacionalidad extran­
jera y �specialmente cuando ese candidato esté destinado, a su retomo a su pais
de origen; a ocupar una posiciôn aislada o de pionero. Que, de todas maneras,
sean respetadas las condiciones correspondientes a las nonnas de la Intemacio­
nal, a saber: que se haya solicitado la opiniôn de la Sociedad del pais de origen
antes de dar una respuesta Hfavorable".
II
De las Recomendaciones de &timburgo
a la Directiva de Estocolmo
Agosto de 1961 - Agosto de 1963

La historia hubiera podido detenerse en este punto. Pero los n1:gocia­


dores de la SFP, aunque e11,ganados en Edimbu,:go, perseveran y se persua­
den de que la "partida" es ji,.gable. Por eso la Socieda.d Francesa se limita a
elevar una cortés protesta, expresando a la ·vez su satisfacciôn, y agrade­
ciendo a sus nuevos tutores por su benevolencia para con ella (cf. la uCarta
de Juliette Pavez-Boutonnier ,,).
lPolftica del avestruz? Mâs bien politica murciélago, cuya casuistica
encuenira su forma. acabada en el �'Informe" de mayo de 1962, obra de
Serge Lee/aire en lo esencial, pero aprobada unanimente por un Secreta­
riado en el qu.e participan L_acan y Dolto, el�gidos presidente y vicepresi­
dente como testimonio de_ solidaridad. Cuestiones de principios, cuestio­
nes de personas, este distinguo de circunstancias permîte, en 1a fachada,
normalizar a la SFP como agente fiel de la /PA, mientras qu_e por atras
se ésmeran en salvar lo esencial.
Alentado por Turqi1:et, en un momento dado Leclaire pudo creer qu_e
tenia ganada la partida; lu�go debe deser,,gaflarse. Utilizamos un uCalen­
dario detallado de los principales acontecimientos que sobrevinieron
después de mayo de 1962", difundido por encargo suyo en 1963, para
establecer la cronologia del perfodo (en tipqgrafia redonda, los_extractos
·del "Calendario"h
- 2 de julio de 1962: encuentro con el Dr. Turquet, balance de la
actividad de la Sociedad desde Edimburgo; conclusiones optirnistas de
su parte: "si todo continûa asf, esto se arreglarâ completamente''.
- 24 de julio de 1962: estamos informados del punto de vista que
parece prevalecer en el seno del Comité Asesor: tiene que caer una cabeza,
etcétera. Leclaire envia entonces a Chicqgo la caria que se leerâ mâs ade­
_/ante.
'
j - 25 de noviembre de 1.962.; encuentro con los miembros londinen­
ses del Comité. Intercambio de inforinaciones. Exposi�i6n de îas diferen­
tes soluciones planteadas por ambas partes.
- 4-6 de enero de 1963: visita del Comité de Paris; la presencia activa
;t

de J. Lacan en el seno de la Sociedad nos es presentada por nuestros inter-


126 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Iocutores como uinaceptable" para el Comité y para el Ejecutivo Central.


Se presiente que sobrevendrân exigencias insostenibles.
- · Enero
de- 1963: S. Leclaire, el hombre de la situaciôn, es elegido_
presidente. Hace que el Secretariado vote una mocion que, si hubiera sido .
respetada , habrfa prott:gido a Lacan de medidas arbitrarias. . ·
- JO de febrero de 19_63: carta de Leclaire a Paula Heiman_n, presiden­
te del Comité Asesor. "Esperamos que vuestro Comité sepa comprender
que las cuestiones problemâticas sôlo pueden obtener una respuesta vâli- -
da en el interior de nùestra S<;>ciedad."
- 18 de mayo de 1963: Turqu.et se traslada a Paris para dar lectura,
ante los ôrganos dirigentes de 1(1. Sociedad Francesa, al proyecto de
informe que el Comité Asesor presentarâ al Ejecutivo Central. Las riotas
tomadas en esa ocasi6n por François Perrier y que fueran hechas conocer
a continuaciôn a los miembros de la SFP, nos restituyen la voz de la lnter­
nacional e·n todti su acidez.
- 2 de julio de .1963: Asamblea General de la SFP. En vfsperas del
Congreso de Estocolmo, estâ claro que ahora en la Sociedad francesa hay
un bando de la /PA, y que a pesar de los esfuerzos de moderaciôn del pre­
sidente Leclaire, la Sociedad comienza a fracturarse. lndudablemente,
muchos. esperan que Lacan se resfgne -cubierto de flores y desdentado,
a montar sobre algun �1'egaso "-.
. - 11 de julio de 1963: el bando de la /PA, saltando de impaciencia,
rompe el /rente quince dfas antes del Congreso lntemaciona? e intima a
Lee/aire a "llevar a término el ·esfuerzo emprendido ", o sea a transformar
a la SFP en "una verdadera sociedad de psicoanâlisis ".
- julio-agosto de 1963: XXI/JO Cor,.greso lntemacional. Llegô la hora
del diktat y la extraordinaria "Directiva de Estocolmo" es texto de gobier­
no, bula papal, cuya tajante precisiôn resuelve sobre las mociones ambi­
guas que empollan regularmente los analistas franceses, aun tan Tercera
Republica.

Referencias
Todos los documentos aqui reproducidos son informes o circulares mimeogra­
fiadas de la SFP, exceptuada la Discusiôn de la Asamblea del 2 de julio de 1963 y
la Mociôn llamad� de los "mocionarios" (textos dactilografiados comunicados por S.
Lee/aire). Los extractos del XXI//O Congreso intemacional figuran en el /JP. Vol. 45,
partes 2-3, abril-julio de 1964, pâg. 468.
LA EXCOMUNION 127

28 de septiembre de 1961
CARTA DE JULIETTE FAVEZ-BOUTONIER AL PRESIDENTE DE LA IPA

Sra. Favez-Boutonier
Presidente de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis
al
Dr. M. Gitelson
President, International Psycho-analytical AssoèiatiQn

Sefior Presidente y querido colega:

El Secretariado y la Comisiôn de Estudios de la Sociedad Franc�sa de Psicoanâli­


sis, que este aflo tengo el honor de presidir, tomaron conocimiento, en el curso de su
primera reuniôn tras las vacaciones, de la posici6n adoptada por la Asociaci6n Psico­
analîtica Internacional respecto de la Sociedad Francesa de PsicoU-.âlisis en el curso
del congreso de Edimburgo enjulio ultimo.
En nombre de mis colegas, le expreso nuestro agradecimiento por la atenciôn y el
cuidado con que fue examinado el caso de la SFP, y nuestra satisfacci6n ante las pers­
pectivas que nos ofrece, en el marco de la IPA, el estatuto de Grupo de Estudios acor­
dado a nuestra Sociedad.
En lo que concierne a las recomendaciones ("requirements") formuladas en 20
articulos, las hemos examinado y confirmamos nuestro acuerdo respecto de los princi­
pios que allî se afirman. La aplicaciôn de esos principios a los casos particulares por
momentos planteara problemas, esto parece inevitable, pero nos proponemos resolver­
los de acuerdo con el Comité Consultivo delegado por el Secretariado de la Asociaciôn
Internacional.
Pero lamentamos que las recomendaciones no se limiten a enunciar principios, y
cuestionen directamente a personas. El articulo 13 (que por otra parte no se puso en
conocimiento de nuestra delegaciôn en Edimburgo en la primera' leçtura de estas reco­
mendaciones enunciadas prlmeramente en 19 puntos) no nos parece aceptable: sôlo
la aplicaciôn de los principios puede justificar criticas o medidas a toînar respecto de las
personas, y esta acciôn es de nuestra incumbencia, de acuerdo con_ el Comité Consul­
tivo. Ademas, ya tuvimos que adoptar disposiciones para evitar el polémico uso de este
articulo 13 que se hizo agui en medios informados por rumores cuyo origen no tengo
necesidad de precisar.
En el curso de la prôxima Asamblea General, informaremos a los miembros titu-
lares y asociados sobre la situaciôn actual de la Sociedad Francesa de Psicoanalisis con
relaciôn a la IPA. Estoy segura que estas novedades senin recibidas· con gran satisfac­
ciôn.
Pensamos entrar rapidamente en relaciôn con el Comité Consultivo designado por
la I PA. La cuestiôn de los gastos, que fue mencionada, también debera arreglarse,
pues tememos que el presupuesto de la Sociedad Francesa, que no es rica y debe
pensar en encon�ar un local (articulo 17), no-le permita considerar muchos gasto�.
Quiera usted aceptar, Seiior Presidente y querido colega, la seguridad de mis niej_o-.
res sentimientos.

Sra. J. Favez-Boutonier

. .1/LÂ
. 128 TRES MOME�TOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

2 de mayo de 1962
INFORME DEL SECRETARIADO DE LA SFP

Situaci6n actual de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis


Informe presentado por el Secretariado
a la Asamblea General Ordinaria del mes de mayo de 1962

Este informe tiene la finalidad de infonnar a los miembros de la Sociedad sobre las
cuestiones que actualmente se plantean. Aunque se trate de problemas que son, desde
el origen, los de nuestro Grupo, en la presente coyuntura adquieren vinculaci6n con
nuestro nuevo status de Grupo de estudios afiliado a la Asociaci6n Psicoanalitica
lnternacional (IPA).
Esta exposiciôn comprende tres partes. La primera intenta recordar las razones
que condujeron al Secretariado a formular una solicitud de afiliaciôn de la Sociedad a
la IPA. · La segunda da cuenta de la negociaci6n efectuada con la 1PA y de sus resulta­
dos. La tercera examina las consecuencias de nuestro nuevo status y analiza el conjun­
to de la situaci6n.

Primera parte
I - Evocaciôn de algunos puntos hist6ricos

1. En el origen de la SFP: una escisi6n en la Sociedad Psicoanalitica de Paris.


En ocasiôn de la creaci6n del Instituto de la rue Saint-Jacques, los problemas doc­
trinales y técnicos de la enseiianza cristàlizan, alrededor de algunas personalidades,
posiciones conflictivas que se agravan. Con debates analîticos y polémicas, que por
entonces se mezclan intimainente, nace en 1953 la Sociedad Francesa de Psicoanalisis.
2. Concretada la escisi6n, la SFP se descubre excluida de la comunidad intema­
cional, · en · cada uno de sus fundadores. Estatutos invocados formalmente por razones
inspiradas simultaneamente en los intereses polîticos locales y en las esüucturas defen­
sivas del medio analîtico, arrebatan su membership a los titulares dinµsionarios de la
SFP.
3. Para disipar las dudas en cuanto al sentido de sQ creaci6n y en cuanto a su posi­
ci6n estrictamente freudiana, la SFP desde el primer aiio de su fundaci6il -por lo
tanto en el umbral de su tarea de estructuraci6n interna y de su desarrollo- recusa la
posici6n de exclusion que sufre de jure y solicita su afiliaciôn a la 1PA.
4. La respuesta que da el Secretariado Central Ejecutivo de la 1PA, después del
envio de una Comisiôn de Investigaci6n en otofio de 1953, es la siguiente:
"Considerando las condiciones de enseiianza existentes al presente en la SFP,
no puede otorgarse a esta S�ciedad el reconocimiento como miem�ro de la IPA."

II - Conjetura y-coyuntura psicoanaliticas

1. Varios afios de trabajo confinnan la vitalidad, la cohesi6n y la originalidad


fecunda del Grupo. Bilas permiten a la SFP una articulaciôn mâs cuidadosa de su orga­
nizaèiôn y su funcionamiento internas con los principios y reglamentos exigibles en
LA EXCOMUNION 129

toda sociedad freudiana. También muestran la importancia creciente de nuestra exi­


gencia en el mundo ailalîtico.
En estos aiios también se pusieron de relieve tensiones internas, pero del tipo que
da testimonio, en todo colegio freudiano, de los necesarios momentos de maduraci6n
o de recuestionamiento de los fundamentos teôricos de nuestra disciplina. Que estas
tensiones reactiven -mâs implicita que explicitamente- ciertos temas que habian ali­
mentado las polémicas de 1953, en definitiva, no perjudica en absoluto la fertilidad de
la investigaciôn y la libertad de los debates cientîficos.
2. A partir del éoloquio de Royaumont, organizado precisamente para el �nrique­
cimiento de la red de nuestras relaciones exteriores y la difusi6n de nuestros trabajos,
se pone de manifiesto un dato complementario ..
La vitalidad misma de la SFP se situa en un exilio que no es sôlo administrativo ,
y que los diversos gestos de simpatia que nos llegan de los horizontes internacionales
no compensan.
3. Indudablemente, un exilio sufrido puede dar ocasiôn a un aislacionismo astimi­
do. La animaci6n de la investigaciôn y el estudio en nuestro grupo y el clima tonifi­
cante de nuestro trabajo pueden hacer seductor (o tolerable) un aislamiento cuyo valor
hereda, al precio de la independencia conquistada. Pero la historia del rnovirniento
analîtico recuerda que la ausencia de relaciones exteriores y de diâlogo, finalrnente
crea repliegue y esclerosis y siempre se interpreta desde afuera como posiciôn agresiva,
incluso no freudiana.
Nuestro. movimiento, por otra parte, si se lo evalûa en la extensiôn de la red inter­
nacional, por falta de medios de difusi6n suficientes, no puede impedir, de lejos, que se
lo reduzca en su causa y sus fines a los meros conflictos locales que un dia lo pusieron
en marcha.
4. También se plantean problemas de reclutamiènto.
En la coyuntura francesa, en realidad, casi es imposible recibir alumnos que no
sean los que lo ignoran todo acerca de los problemas doctrinarios, politicos y profesio­
nales generados por la existencia de dos sociedades de psicoanâlisis; o los que, al
contrario, por no ignorar nada al respecto, ya han madurado su elecciôn al venir hacia
nosotros.
Los mismos principios de la formaci6n analitica y las tradiciones en las que se
apoya todo colegio freudiano digno de este nombre excluyen efectivamente toda difu­
i
j siôn con fines de propaganda, toda explicaciôn sistematizada de las posiciones �e la
l SFP.

1
j
Ya en este nivel se comprueba la complejidad de los problemas del didactico que
convendria someter al debate, abierto en este caso a un pûblico no preparado. La
iniciaci6n analîtica con el resorte esencial de la experiencia de la cura pe.rsonal, obliga
a todos los que asumen responsabilidades didâcticas, al manejo de una reserva inicial
a partir de la cual puede comenzar la aventura del diâlogo.
5. En 1959, parece entonces justificado y oportuno renovar sin mas demora una
solicitud de aÎlliaciôn a la 1PA.
Esta vez ya no solo se apunta al principio del reconocimiento sino que por su
valor, sus consecuencias y su provecho cientifico, se persigue la inserciôn del grupo en
el lugar eminente que puede pretender en el medio analîtico intemacional.
130 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

III - Los tiempos de preparaciôn para la negociaciôn

1. La premisa de una nueva solicitud de afiliaciôn fue adoptada por unanimidad


en·. el curso de la reuniôn del Secretariado ampliado del 11 de mayo de 1959.
El Secretario se encargô de la redacciôn .de un memorândum, agregândosele seis
expedientes de piezas anexas.
Nuestra solicitud fue examinada en el Congreso ·de ·copenhague en julio de 1959
(cf. Anexo I) y como respuesta se nos anunciô la _co·ristituci6n de una comisi6n de
·
investigaci6n. .
La resefia detallada de ese·trâmite se someti6 a aprobaci6n de la AsamQlea General
Ordinaria del 1 o de diciembre de 1959.
·Las primeras conyersaciones con el secretario-de esta Comisi6n datan de junio de
1960; duraron dos dias. Desde està entrevista inicial, hasta la visita de la Comisi6n en
mayo de 1961, no· cesamos de pulir y completar la informaci6n que parecia necesaria
a nuestros interlocutores. Conviene seflalar que este trabajo nos revel6 a nosotros mis­
mos graves lagunas en nuestra informaciôn.
2. La visita de la Comisiôn en mayo de 1961;
Desde que ·se �om6 contacto con nuestros interlocutores -y se llam6 a mucho� de
nosptros ·a la entrevista-, a quienes tenian que testimoniar por si mismos, por el grupo
· y por el psicoanalisis, les pareciô posible desembarazarse de inevitables preocupaciones
tâcticas para llegar a hablar verdaderamente como analistas con analistas.
La experiencia era suficientemente nueva e inesperada como para que nos brindase
mayor disponibilidad de ânimo para el recuestionamiento, ad usum propium, de
algunas particularidades y costumbres que no por ser inseparables de la existencia y la
constituci6n de la SFP dejaban de ser una preocupaci6n siernpré ac�ualizada, aunque
frecuentemente minimizada por temor a su utmzaciôn ·con .fines polémicos e inclusive
· · ·
difamatorios.
.P�ro poder separar, en lo sucesivo, lo politico .de lo analîtico, gracias a la objetîvi­
dad de la investigaciôn, el honesto rigor y la apert11:ra de espfr�tu de nuestros interlo- ·
cutores no implicaba que· tuviésemos que dormimos en un optimismo ingenuo. La
partida no estaba jugada: simplemente contabamos con algunas cartas de triunfo ·
importantes.
En visperas del Congreso de Edimburgo, la sugerencia hecha a algunos de nosotros
respecto de no renunciar a estar presentes y dispuestos al diâlogo, en los propios
lugares donde se debatiria nuestra candidatura, s6lo podia reforzar la sensaci6n de que
no se trataria de un debate puramente formai.

Segunda parte
La negociaciôn

Este capitulo comprende tres partes:


los interlocutores en presencia y sus tendencias.
Los .tiempos de la negociaciôn.
La linea seguida desde entonces.
LA EXCOMUNION 131

I - Los interlocutores en presencia y sus tendencias

Considerar que continûa la negociaciôn entre la Sociedad Francesa, por una parte,
y la Asociaciôn Internacional, por la otra, es �na vision simplista que no corresponde
a la realidad de la situaciôn. En efecto:
1. En el·mismo seno de la Sociedad Francesa existen, de hecho:
quienes no ven el interés de la gestion;
- quienes se oponen en forma mâs o men os explfcita;
- quienes, por diversos motivos, son partidarios de ella.
En realidad, una vez entablada la negociacion (tal como se dijo antes), el conjun­
to del Secretariado se encuenfra comprometido en una gestion que desde entonces
trata de llevar tan lejos como sea posible en la linea de nuestro proyecto.
2. En la IPA, conviene distinguir:
a) La Comisiôn de investigaciôn
Evalua la importancia y la forma de las oposiciones que encontrarâ nuestra solici­
tud. Su objetivo es recoger una informacion completa y circunstanciada y luego
presentar su informe al Secretariado del Ejecutivo.
En el curso de la negociaciôn, la vivacidad de las resistencias manifestadas conduce
a los investigadores a ubicarse como defensores de su informe.
b) El Ejecutivo Central
Constituye el organismo director de la IPA, y estâ dividido en tres tendencias:
- quienes consideran con interés a nuestro grupo: leyeron el informe presentado
por la Comision de Investigaciôn y estân convencidos de que nuestra Sociedad no
deberia permanecer fuera del movimiento analidco internacional;
- quienes desean la disolucion de nuestro grupo; con ellos no parece posible
ningûn diâlogo;
quienes no conceden importancia a la verdadera naturaleza de nuestra solici­
tud.

II - Los tiempos de la negociacion

Merecerian un relato detallado que en este lugar no podriamos emprender. Nos


contentaremos con esquematizar los tiempos principales.
Tras un prolongado periodo de espera y discreta presencia, e inmediatamente des­
pués de la primera deliberaciôn del Ejecutivo Central, nos fueron hechas dos proposi­
ciones:
1. Una nos ofrece la posibilidad de pedir al Secretariado de la 1PA un Comité de
Asistencia elegido por nosotros que podrîa aconsejamos en el sentido de una eventual
gestiôn ulterior. Esta propuesta que nada nos pide, nada nos concede. Corresponde a
una forma indirecta de rechazo defmitivo. Nosotros la rechazamos.
2. La otra nos propone el status de Grupo de Estudios de la IPA. Es sostenida
por quienes consideran con interés a nuestro Grupo. Este ofrecimiento se acompafia de
dos condiciones:
a) Que consideremos aceptables las uRecomendaciones" que cierran el informe de
la Comisiôn de investigacjôn.
Se nos da lectura a los 19 puntos que las constituyen (se trata del texto adjunto en
el Anexo Il, sin el artfculo 13).
Aceptamos la perspectiva de tener que considerar estas "Recomendaciones"
132 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

subrayando que en sus principios no implican ningim elemento contrario a nuestros


propios principios y doctrinas. (Aprobamos la l)orma propuesta de 4 sesiones; no
discutimos el punto 11 sobre el psicoariâlisis de nifios por cuanto pensamos, al igual
que F. Dolto, "que no existe psicoanalisis de niflos distinto"; lamentamos la redacci6n
del punto 12, inutilmente discriminatorio, puesto que corresponde efectivamente al
uso actual). En el curso de una entrevista con Anna Freud, confirmarnos nuestra acep­
taci6n de esas recomendaciones de 19 puntos, insistiendo no obstante en el hecho de
que mas aun se las podrîa tener en cuenta cuando el Secretariado y la Comisiôn de
Estudios puedan ejercer sus funciones con plena responsabilidad y autoridad; se nos
dio constancia de la legitimidad de nuestra preocupaci6n.
b) · Que el Grupo de Estudios sea patrocinado por un Comité designado por el
Ejecutivo. Aceptarnos esta disposici6n con la condici6n de que la lista de los miembros
de este Comité se someta a nuestro consentimiento. A pesar de intensas luchas, obten­
drîamos una total satisfacci6n en este punto fundamental, tal como se vera en la terce�
ra parte de la exposici6n.
Por lo tanto aceptamos la soluci6n que nos propone el status de Grupo de Estu­
dios.
3. Se nos ofrece por ultimo nombrar a algunos de los titulares actuales de la Socie­
dad como miembros de la IPA a titulo personal. Esto no es un argumento tactico sino
que corresponde en realidad a la siguiente necesidad estatutaria: para que un Grupo de
Estudios pueda ser reconocido es preciso que al menos tres de sus miembros formen
parte de la Asociaci6n Internacional.
Ante la inminencia de una conclusion que responderia a nuestras opiniones, brus­
camente el debate toma un giro polémico e incluso descortés. Se decidiô un aplaza­
mie�to de la decisiôn por 48 horas.
Por lo tanto conviene mantener la ventaja conquistada, comprometida gravemen­
te por este ·plazo. Nuestra acci6n permanente apunta solamente a confirmar nuestra
posici6n a nuestros interlocutores, a saber:
a) Fundamentar nuestra acciôn en un unico criterio: desarrollar un trabajo anal{­
tico y asegurar una enseiianza de la mejor calidad posible.
b) Nuestro deseo de poder proseguir nuestra acciôn sin estar aislados del movi­
miento analitico freudiano en el mundo.
c) Nuestro acuerdo en tener sinceramente en cuenta las "Recomendaciones" de
19 puntos, por cuanto formulan principios que también son los nuestros.
d) Nuestra total d,sponibilidad para considerar como analistas las cuestiones parti­
culares de nuestro Grupo, en tanto que son fundamentalmente constitutivas de nuestra
Sociedad.
En el curso de esas conversaciones, los problemas especîficos de nuestra Comisi6n
de Estudios no fueron ni eludidos, ni negados, ni resueltos radicalmente. Esas cuestio­
nes fueron consideradas y planteadas por nuestros interlocutores. Les aseguramos que
jamas habiamos perdido de vista esos problemas particulares; que, teniendo en cuenta
su opinion "en la medida de lo posible", la Comisiôn de Estudios estaria dispuesta a
asumir con firmeza y con toda clarividencia analitica la responsabilidad de las particu­
laridades de cada uno.
Finalmente, conviene precisar que en ningim momento se hizo alusiôn a la adiciôn
de un art{culo complementario a las Recomendaciones.
La conclusiôn oficial de los debates sobreviene al cabo de ese plazo. Nos la
anuncia el Presidente a la salida de una ultima reuni6n del Bur6 de la Intemacional: se
LA EXCOMUNION 133

nos concede el status de Grupo de Estudios bajo el padrinazgo de un Comité compues­


to por los miembros de la anterior Comisi6n de Investigaci6n (Sras. Paula Heimann,
Ilse Hellman, Sres. Van der Leeuw y Turquet) a quienes se agrega el Sr .. Solms. Se nom­
bra a tres titulares como miembros de la IPA.
En el curso del Business Meeting, el Presidente expone las conclusiones adoptadas
en respuesta a nuestra solicitud; no hace menci6n en ella a los problemas especîficos
que pueden plantearse a nuestra Comisi6n de Estudios.
Es en el curso de esta reuni6n cuando un ·miembro de la SFP toma la palabra para
leer un texto de inspiraci6n polémica (cf. Revue Française de Psychanalyse, t. XXV,
NO 4-5-6, pâg. 1.029).
Solo incidental y oficiosamente dos de nosotros son inf ormados, en la escala en el
aeropuerto de Londres, de la adiciôn de un vigésimo punto, el 13, y de su objeto.
Con la esperanza de que este articulo aûn no hubiese sido redactado, escribimos
a Londres a nuestro regreso: inûtilmente. La posici6n del Secretariado y de la Comi­
si6n de Estudios respecto de este articulo se defme en una carta del 28/9 dirigida al
Presidente de la IPA. Ella dice lo :Siguiente:
"...En lo que concierne a las recomendaciones ("Requirements'1 formuladas en
20 articulos, las examinamos y confmnamos nuestro acuerdo con los principios que alli
se afirman. La aplicaci6n de esos principios a · casos particulares a veces planteara
problemas, parece inevitable, pero nos proponemos resolverlos de acuerdo con el
Comité Consultivo delegado por el Bur6 de la Asociaci6n Intemacional.
"Pero lamentamos que las recomendaciones no se limiten a enunciar principios,
cuestionando directamente a personas.El artîculo 13 (que por otra parte no se puso en
conocimiento de nuestra delegaci6n en Edimburgo en el momento de la lectura de
estas recomendaciones enunciadas primero en 19 puntos) no nos parece aceptable:
sôlo la aplicaci6n de los principios puede justificar criticas o acciones con respecto a
personas, y esta acciôn es de nuestra incumbencia, en acuerdo con el Comité Consul­
tivo. Ademâs, ya tuvimos que adoptar disposiciones para evitar el uso polémico que
agui se hizo de este articulo 13 ...."
En una respuesta tardîa, el presidente de la IPA, sefiala que la sustançia de este
articulo figura en las minutas de las actas de deliberaciones del Ejecutivo y prâctica­
mente nos remite, para todo litigio, al Comité Consultivo.
Con este Comité tenemos ahora las relaciones mâs continuas, cuyo estilo nos fue
sugerido por esta ocurrencia: "Ahora la pelota esta de nuevo del lado de ustedes, les
toca jugar."

III - La lînea seguida desde entonces

Tiene en cuenta el hecho de que continua la negociaci6n iniciada.


Consiste ante todo en reforzar la cohesiôn y la eficacia de los organismos respon­
sables de la Sociedad: Secretariado y Comisiôn de Estudios.
1. En el nivel del Secretariado, su reorganizaciôn fue concebida con una perspec­
tiva de racionalizaciôn de medios y distribuciôn de funciones bajo el control y Ja auto­
ridad del conjunto del Secretariado.
2. En el nivel de la Comisiôn de Estudios, se elaborô y adopt6 por unanimidad un
texto nuevo y detallado para regir su funcionamiento: su espiritu puede resumirse
mediante el siguiente extracto:
uEsta organizaciôn apunta a dar a la Comisiôn de Estudios los mejores medios
134 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

posibles para asegurar su funci6n de selecci6n y control de candidatos al analisis; res­


ponde, ademâs, a la doble exigencia de tender, por una parte, a la aplicaci6n de las
normas y principios recordados en las "Recomendaciones", y por la otra, de asegurar
un modo de trabajo que pennita un progreso en la elaboraci6n de una teoria cohe­
rente de la formaci6n analitica".
"...El propio trabajo de las deliberaciones debe fundarse en los siguientes prin­
cipios:
, - no tomar ninguna decisiôn que no esté apoyada en una informaciôn lo mas
completa posible;
- no tomar ninguna decisi6n si no es en funci6n de argumentas psicoanalîtica-
mente fundados;
- evitar en la posible las votaciones, que sôlo deberian hacerse al cabo de dos deli-
beraêiones que 110 hayan podido desembocar en ningun acuerdo."
Conviene · subrayar que desde entonces, las disposiciones de este texto fueron
· apli-
cadas par todos, sin dificultades insuperables. . . .
3. Con respecta al Comité Consultivo, continuamos inf ormândolo regular y com­
pletamente sobre el conjunto. de nuestra actividad y de nuestros trabajos. Asî, todo
diâlogo ulterior podra fundarse en un conjunto de datos que de hecho se situarân fuera
de toda dimension polémica. A propôsito de la cuesti6n de· la informaciôn concernien­
te a la actividad y las decisiones de la Comisiôn de Estudios, adoptamos y propusimos
un texto para regirlas, que preserva integralmente nuestra iniciativa y nuestra autori-.
dad.

Tercera parte
Las consecuencias de nuestro nuevo status
y el anâlisis de .la situaciôn
En el piano de la vida interna de la Sociedad, era inevitable que el reanudamiento
de relaciones y vînculos con la IPA volviera a actualizar conflictos no liquidados.
En realidad las gestiones sôlo habîan sida posibles a partir de la convicciôn (o del
postulado) de que la madurez dèl grupo pennitirîa evitar la compulsion a la repeticiôn
en el momento de la reactivaciôn de· Ios problemas.
Habiendo Uegado el tiempo en que, tras una fase de latencia, pueden surgir en el
grupo reacciones secundarias, parece oportuno preguntarse:
I. En qué es soportable la situaciôn que se nos plantea y en qué nivel de inter-
pretaciôn.
II. De qué manera se entiende y se soporta.
III. Las perspectivas que se abren desde entonces.

I - Analisis de la situaci6n creada a la SFP

1. De las HRecomendaciones"
a) La mayoria de los articulos concierne a las nonnas de fonnaci6n intemacio­
nalmente admitidas. En este sentido, no crean ninguna dificultad fundamental en nin­
guno de nosotros. Si se intenta la comparaci6n con la situaci6n analîtica interpersonal,
-se puede decir que esta� nonnas delinean coordenadas analogas a las reglas que· utiliza
cualquier analista para delimitar el campo de la experiencia que debe conducir, y par
LA EXCOMUNION 135

esto, para dar sentido y localizaci6n topol6gica a las variables individuales significati­
vas.
b) El espfritu o la letra de algunos articulos dan testimonio, por el contrario, de
una toma de posici6n autoritaria, cuyas fuentes de inspiraci6n conocemos. Y conviene
examinar todos sus aspectos y todas sus consecuencias posibles.

2. De las fuent�s de inspiraci6n


Te6ricamente, en lo referente al tratamiento, se conocen las repercusiones que
provoca un modo de intervenci6n autoritario. Sucede lo mismo en el nivel de la vida
de los grupos: sea por inconsecuencia o câlculo agresivo de los autores, el diktat tiene
por funci6n bloquear el diâlogo y suscitar situaciones ca6ticas.
La trampa es demasiado evidente como para no ser notada por todos.
Pero la situaci6n se agrava cuando se cuestiona, por su nombre, a personas emi­
nentes. Para el sujeto, para el grupo o para tal o cual de sus fracciones, lo que se ataca
en ese caso es el ideal del yo.
En un tratamiento, sem-ejante intervenci6n "salvaje" tiene todas las probabilida­
des de provocar reacciones paranoicas, fragmentaci6n por pérdida narcisista o acting
-out. Si ocurre lo mismo en psicologia colectiva, se desemboca exactamente en lo que
pueden esperar todos aquellos para quienes la existencia y la salud de la SFP son una
espina irritativa, es decir los mismos que, en el exterior, dieron un caracter polémico a
su oposici6n a nuestro reconocimiento.

3. De las cuestiones personales


a) Desde que la prâctica persona! de un analista es objetivada y denunciada en una
formulaci6n difundida al conjunto de las diversas generaciones de una sociedad -titu­
lares, asociados, practicantes, candidatos- e inclusive en el exterior, se crea una situa­
ci6n de excepci6n que· vuelve a cuestionar las tradiciones de la estructura misma del
grupo.
b) Sin duda, en la historia de toda Sociedad analîtica puede ocurrir que la prâctica
de uno de sus miembros plantee problemas. Pero:
- Si se tratase de una descalificaci6n moral, el juicio solo podria provenir de un
· Consejo de Disciplina -œnstit-uido por 1os pares. Y en este nivel, toda publicidad con
finalidad ejemplificadora serîa equivoca en sus motivaciones y desagradable en sus con­
secuencias.
- Si se tratase de una descalificaci6n técnica, su examen solo seria competencia
de un Comité de Ensefianza, que debe mantener en secreto las deliberaciones.
c) Dado que el debate se plantea en el foro, el problema es suficientemente ambi­
guo y sobredeterminado coma para no poder ser asimilado a ninguna de las categorîas
precedentes.
El artîculo 13 da, sin duda, _un excelente ejemplo de esas intrusiones sustentadas
en inspiraciones pasionales y-destinadas a volver inextricable una situaci6n. Pero, no
obstante, hay que advertir un punto, a saber: que las recomendaciones eran confiden­
ciales y no estaban destinadas a la publicaciôn, y que los problemas que planteaban
ya fueron abordados y parcialmente resueltos entre los interesados, en el ûltirno otoiio.
En otros ténninos, si se plantean cuestiones retroactivamente, cuestiones que moti­
van la reunié,n de e� Asaniblea General, no es por una intervenci6n extema cuyo sen­
tido y efectos ya fueron situados, amortiguados, si no totalmente dominados desde hace
seis meses, sino mas bien por Ufl-preceso interna y secundario, propio de la Sociedad.
136 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

II - Las reacciones del grupo

Se trata entonces de saber si el grupo -siendo la intervenci6n un hecho defini­


tivo- pu_ede seguir siendo duefio de la dialéctica del problema.
En el nivel de la toma de posici6n oficial, se conoce la respuesta del Secretariado.
Designa a la SFP como la (mica habilitada para interpretar y resolver sus problemas
internos.
En el nivel de la vida de la Sociedad y gracias incluso a la diversidad de opiniones,
es dificil que se produzcan reacciones un{vocas o prever el sentido y la amplitud de las
que pueden esbozarse.
En este sentido es deseable que cada uno de los miembros de la Sociedad, a prop6-
sito y a partir del presente texto, se proponga un proyecto persona! de autoanalisis de
su concepci6n de la SFP, para verificar, modificar o precisar su posici6n persona!.

1. Desde 1953.
Posiciones doctrinarias, estilos, modos de experiencia se confrontan constante­
mente en nuestros debates cientificos. Es bueno que asi sea.
Las dificultades surgen, en la SFP como en toda sociedad freudiana, cuando se
enfrentan las concepciones o no se articulan suficientemente en la etapa mas impor­
tante: la que se vincula con el analisis didactico y la ensefianza, es decir con todo lo
que funda, determina, influye y marca la practica de cada analista.
Estas dificultades existian anterior e independientemente de toda if}tervenci6n de
la IPA. Se trata de saber en qué se transformaron después.
La intrusion de juicios abruptos o tendenciosos de un tercero en un debate tan
delicado y en un problema tan patente, solo puede inspirar, en efecto, la mayor inquie­
tud en cuanto a sus consecuencias.

2. Después de Edimburgo.
Sefial:ibamos que no se desencaden6 ninguna reacci6n particularmente intensa o
peculiar por las informaciones difundidas desde el otofio ultimo y por las resefias de
mandato que· ocuparon la Asamblea de fin de afio.
Podemos preguntamos si es "el tiempo para comprender" lq que explica la actual
expresi6n de inquietud por parte de algunos.
Podemos preguntarnos también en qué medida no es la propia libertad de pala­
bra y de comentario de algunos respecto del Grupo la que pudo desencadenar reaccio­
nes paradôjicas en un auditorio sensibilizado a cualquier confidencia.
A la inversa, podemos preguntarnos si la discreciôn de los organismos responsables
y la reserva inherente a su posici6n no fue en si misma interpretada peyorativamente.
Al encontrar en el tercero IPA los rasgos de un supery6 persecutorio, lno tendiô
una fracci6n del Grupo a confundir Central Ejecutivo y Secretariado de la SFP, para
identificar censores y negociadores y desplazar la moci6n de desconfianza de unos a
otros?
Tenemos que desarrollar entonces ciertos puntos relativos a estos tres 6rdenes de
cuestiones.
"1) En lo que concierne al "tiempo para comprender", el presente texto confirma
su raz6n de ser. Debe colmar toda eventual laguna en las informaciones de cada uno.
b) En lo que concierne a la libertad de palabra, puede llegar entonces a evocar el
problema planteado a los didactas por los acontecimientos recientes.
LA EXCOMUNION 137

Cuando se seiiala pûblicarnènte a uno de ellos, dado que es consciente de las res­
ponsabilidades y las soledades de su funcion, entre la· autocritica, la justificacion pro
domo y las sobrecompensaciones reactivas, solo puede callarse. De esta forma, se
respeta a si mismo y a la funciôn que tal vez no se respeta en él, y a la posiciôn que
debe tener respecte de �quelles a quienes analiza y cuya transferencia debe seguir sien-
do analizable.
Tarnbién es preciso que no se le baga imposible el silencio y, en este piano, detrac­
tores y partidarios, exaltândose, pueden tener la misma funciôn perturbadora.
c) En lo que concieme a la discreciôn de los organismes responsables -Secreta­
riado y Comisiôn de Estudios- sôlo podrian confirmar su tradicion y recordar su nece­
sidad. Y en un perîodo en el que las intervenciones externas crean interferencias eno­
josas en el despliegue _del tra�ajo analitico del Grupo, nadie deberia asombrarse de que
los responsables intenten, a través de su reserva, restaurar el clima de serenidad nece­
sario para la objetividad de todo debate cientîfico.
Pues, en definitiva, sôlo.n.ebe tratarse ile problemas de este orden. Y si algunos de
nuestros vecinos o de nuestros interlocutores lejanos no se mostrasen capaces de
mantener una posiciôn estrictamente analitica, sumarnos a ellos en su terreno serià
hacer el juego a sus flaquezas.
Corno conclusiôn, en cualquier nivel que se planteen los problemas o los litigios,
conviene abordarlos y buscar su solucion en el marco de una ôptica puramente anali­
tica.
Esto solo puede hacerse en la medid·a en que cada analista, sea cual fuere el esta­
dio de su curriculum, no ponga en duda las intenciones de los miembros de los organis­
mos responsables de no pensar ni responder solamente como analistas a las cuestiones
planteadas; y también en la medida en que cada uno someta sus intuiciones o reaccio­
nes subjetivas a la disciplina del autoanâlisis.

III - Las perspectivas

Es posible que la partida emprendida por la SFP no llegue a buen fin.


El éxito de nuestra empresa no depende de nosotros. Pero entonces, sea cual· fuere
el porvenir, es esencial que respecte de todos los niveles de conflicto cuyo lugar geo­
métrico es la Sociedad, cada uno conserve la disponibilidad de una posicion freudiana.
Todo este estudio vuelve constantemente a la nocion del tercera. Quizâs a partir
de esta referencia puedan asumirse todos los problemas actuales.
La palabra clave por lo tanto es supervisiôn, y solo puede ser oportuno y fecundo
situar la vida de la Sociedad bajo su signo en los futuros afios. Esta es una manera de
referir los conflictos que tenderian al acting out a uno de los resortes esenciales de la
iniciaciôn y de la disciplina analitica.
- Supervision de una cura para un alumno;
- autosupervisiôn del practicante para el anâlisis de la transferencia y de la con-
tratransferencia;
supervisiôn orgânica de la teorizacion del didâctico por la Comisi6n de Estu-
dios;
supervision de los trabajos de ésta por un Comité Consultivo.
138 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Esta fôrmula, si nos mantenemos fieles a su verdadero senti do, no pue de sino pro­
mover el progreso analitico y situar a nuestra Sociedad en el lugar del que es digna.

31 de julio de 1962
CARTA DE S. LECLAIRE Y W. GRANOFF AL PRESIDENTE DE LA IPA

Maxwell Gitelson, M.-D.


55 East Washington Street
Chicago 2 Illinois

Estimado Sefior:

·Însistentes rumores que nos llegan en visperas de vacaciones nos hacen pensar que,
para -1gunos, se trataria de volver a cuestionar las propias bases del status acordado a la
Sociedad F rancesa de Psicoanalisis en el Congreso de Edimburgo.
Pènsamos que, en el fondo, éstos son los remolinos inevitables en la evoluciôn de
una situaciôn dificil, y a través de esta carta sôlo queremos seiialar nuestro deseo de
que ·no ocurra nada capaz de alterar el sentido de nuestra empresa.
Nuestro objetivo de reintegrar el "hecho'� de nuestro Grupo en el movimiento
analitico internacional sôlo es realizable si podemos proseguir nuestro trabajo en este
climà de confianza reciproca, de simpatîa, de bûsqueda sincera que siempre encontra­
mos tanto junto a ustedes como junto al Comité .Consultivo, y sobre todo si dispone­
mos del tiempo necesario para cumplir efectivamente (y no solo "formalmente") las
refo·rmas necesarias.
:Nuestra preocupaciôn por mantener la unidad del Grupo y su estilo, nuestro respe­
to fundamental por la personalidad de cada uno, son ante todo realistas y no se
oponen en nada a nuestra decisiôn de respetar paralelamente las "Recomendaciones"
que; nos fueron hechas; creemos que esta preocupaciôn y este respeto son, al contrario,
las t1nicas razones verdaderas de nuestra firmeza.
. èrea usted, estimado seflor, en nuestros afectuosos y sinceros sentimientos.

Dr. S. Leclaire Dr. W. Granoff


Secretario de la Secretario General
Comisi6n de Estudios

21 de enero de 1963
MOCION DEL_SECRETARIADO DE LA SFP

El Secretari.ado afinna que por ninguna taz6n de orden politico podria pretenderse
la puesta en posiciôn de exclusion de uno de los miembros fundadores de la Sociedad.
LA EXCOMUNION 139

Por "puesta en posiciôn de exclusi6n" el Secretariado entiende una discriminaci6n que


resultarîa de principios ajenos a la objetividad cientifica y al espiritu de justicia.

1 o de febrero de 1963
CARTA DE SERGE LECLAIRE A LA Sra. PAULA HEIMANN
Doctora Paula Heimann
Preside�te del Comité Asesor
Estimada doctora Heimann:

Nuestras recientes conversaciones con vuestro Comité nos llevaron a examinar con
mayor precîsi6n Un cierto nûmero de puntos problemâticos (entre ellos, por ejemplo:
transfer-encia, -eontratransferenciar-3/ su incidencia en la estructura de una sociedad ana­
litica).
Los organismos responsables de nuestra Sociedad decidieron entonces someter
esas cuestiones, asî como todas las observaciones y criticas que pudieron ser formula­
das por los miembros- de vuestro Comité, a un anâlisis y un examen muy profundos.
Por el momento, no'podemos prejuzgar sobre los resultados de este cuestiona­
miento, pero tenemos que informar desde ahora sobre este estado de cosas insistien­
do en el hecho de que tal trabajo s6lo podria adquirir sentido después de cierto tiempo
de concluido. La mantendremos regularmente al corriente de la evoluci6n de esta
investigaci6n critica.
Por lo demâs, es evidente que esta nueva tarea no alterarâ en absoluto las modali­
dades anteriores que regîan las relaciones de nuestros organismos responsables con
vuestro Comité. Muy por el contrario, tenemos · que confirmarle las propuestas que
habiamos hecho verbalmente en el curso de la reuni6n del 6 de enero y que tendian
a reforzar la calidad y la eficacia de nuestra colaboraci6n.
Esperamos que vuestro Comité sepa comprender que las cuestiones problemâti­
cas s6lo pueden recibir una respuesta vâlida en el interior de nuestra Sociedad, y que
sabrâ, al mismo tiempo, hacerse intérprete de nuestra preocupaci6n ante el Ejecutivo
Central.
Le ruego acepte, estimada Dra. Heimann, mis respetos.
S. Leclaire

19 de mayo de 1963
EL INFORME TURQUET

Extr-actos del Informe reda.ctado por el Comité Asesor


para el Ejecutivo Central de la /PA
Nota preliminar
El 19 de mayo de 1963, el Dr. Turquet vino a informar a los organismos directi-
140 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

vos de la SFP sobre el tenor del informe que seria remitido por el Comité Asesor al
Ejecutivo Central, en ocasiôn del Congreso de Estocolmo.
El Dr. Turquet improvisô entonces la traducci6n de este largo documento, redac­
tado en inglés, en una versiôn oral que sin duda no pretendia revelar de modo total un
documento escrito -que no se nos hizo conocer directamente-.
El texto que sigue, por reproducir con la mayor fidelidad posible lo que se escu­
chô entonces, y que fue anotado en el momento por uno de los oyentes, solo puede
tener el prop6sito de difundir una informaci6n reservada hasta entonces a un grupo
restringido. Dado que se tomaron otras notas en la noche del 19 de mayo, quien asume
aqui la responsabilidad de esta transmisiôn forzosamente imperfecta e incompleta,
agradecera a los colegas presentes en dicha reuniôn que rectifiquen eventuales inexac­
titudes o aporten complementos.
Lo que sigue ahora cede la palabra al Comité Asesor, respetando el estilo de tra­
ducciôn, las f6nnulas y expresiones mismas que se nos hizo escuchar.

F. Perrier

Consideraciones generales

Es dificil saber lo que ocurre en la SFP. Lo que domina, a los ojos del Comité
Asesor, es el problema Lacan. Es un problema que incluso desborda los asuntos inter­
nos de la SFP para integraise en la cuestiôn del desarrollo del psicoanalisis en Francia.
- El hecho de que Lacan sea inaceptable para la IPA no parece haber sido cabal­
mente captado por el Secretariado de la SFP.Conviene saber que debe ser excluido
de toda actividad concerniente a la enseflanza (training), y esto, para siempre.
- El problema también concierne a sus alumnos.Tiene un gran m1mero. La Socie­
dad esta identificada con él -de alli el problema de la relaciôn de fuerzas-. El parve­
nir dependera de las fuerzas que habrân de manifestarse.
- Secretariado y Comisiôn de Estudios carecen de pericia y de firmeza. Estos
organismos estân replegados sobre si mismos en su trabajo. Serîa preciso un contacto
con la manera en que las cosas son manejadas en las Sociedades IPA, en tales circuns­
tancias.
- Las ideas de Lacan deberân ser sometidas a prueba. Para la SFP, él sirve de sar­
gento reclutador.
- En el seno de la Sociedad hay un deseo de excluirlo sin excluirlo. El Comité
esta en contra de tal actitud. Se puede hablar de manera tentativa de eludir los requi­
rements.
- Es preciso un cambio de actitud moral para pasar, de una sociedad tipo grupo
de estudios e investigaciones, al estilo y al funcionamiento de una sociedad afiliada a la
IP A, destinada a formar analistas.
- La "troika" (Granoff, Leclaire, Perrier) trabajô por una politica de reconoci­
miento. Pero tienen debilidades -son jôvenes-, buscan para Lacan un lugar honora­
ble- maniobran para mantener la cohesiôn del grupo-. El Comité Asesor trabajô
para impedir la explosiôn.
- Gran trabajo y grandes progresos en cuanto a la organizaci6n administrativa.
Inclusive se puede hablar de celo...pero Z,qué oculta esto?...
LA EXCOMUNION 141

Hechos del training

Desde el punto de vista histôrico, primero el grupo buscô sobrevivir, antes que
ocuparse del training. Dificultad para reclutar didactas.
El grupo duda de su situaciôn en el mundo psicoanalitico -conciencia del peligro
de permanecer aislado.
- Con respecto a lâ Sociedad Psicoanalitica de Parîs, algunos contactos en el nivel
de Ios jôvenes.Lacan es para ellos un elemento aglutinante.
Habria que superar las rivalidades, llegar a acuerdos, intercambiar s�pervisores,
abrir las bibliotecas y los cursos por ambas partes.
- Actitud hacia Freud: es estudiado rigurosamente, pero sobre todo sus primeros
trabajos ... estudio obsesivo... trabajo de clérigos medievales... (sin duda para
demostrar que se es freudiano: querella de legitimidad con la SPP).
- Hay que abrir las ventanas sobre el psicoanâlisis contemporâneo.
- Cuestiôn de la transferencia:
Un abismo entre la SFP y la IPA.
Los candidatos hablan de transferencia en forma totalmente diferente de lo que es
costumbre escuchar. Lo teôrico prima sobre lo vivido -no se habla del fantasma-.
La transferencia negativa es ignorada.
No se valora la importancia para la transferencia del numero de sesiones (3 o 4) y
su distribuciôn.
- La calidad de los alumnos debutantes es excelente pero arruinada. Tienen
tendencia a practicar el psicoanâlisis como se va a comprar un traje en una gran tienda.

Actitud moral del grupo en general

Los requirements produjeron choques emocionales. Se siente pena por Lacan y


Dolto.
La elecciôn de Lacan como presidente y de Dolto como vicepresidente fue mal
vista por el Comité: pero, indudablemente, éste fue un gesto de solidaridad y de opor­
tunidad.
Después de las reacciones penosas, los requirements fueron aceptados progresiva­
mente ( referencia a los sucesivos encuentros del Comité con el Secretariado y de la
evoluciôn del clima). Con ayuda de la "troikan y de Lagache, el Comité puso a la SFP
ante la realidad.
Sin embargo es preciso observar que los alumnos se inqu.ietaron poco por la situa­
ciôn: numero creciente de candidaturas -calidad de la selecciôn- elegancia y funda­
mentaciôn de las medidas preconizadas en los casos litigiosos.

Aplicaciôn de los requirements

En conjunto es bastante satisfactoria, salvo en lo que toca a Lacan.(Enumeraci6n


de Ios 20 artîculos.)

Cuestiôn Lacan
_Lacan no se da cuenta de que su posiciôn pone en peligro a la SFP.El artîculo 13
no se aplic6. Los argumentos dados no tienen peso. Nada puede_ predecirse sobre la _
142 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

duraci6n de las sesiones. Lacan busca evitar la transferencia negativa. El se ve como la


fuente de recompensas y castigos.
Es muy dudoso que la mayoria de sus alumnos estén analizad9s. Juega a tontas y
a locas con el anâlisis de la transferencia. Lo manipula.
lndudablemente no tiene tanta influencia en el estilo para vestirse y el vocabula­
rio de sus alumnos. . . aparte de algunos candidatos exageradamente alambicados.
Hayque subrayar tres puntos:
- Pasividad no analizada de los alumnos respecto de las sesiones cortas. Similar
pasividad de la Comisi6n de·Estudios sobre este punto.
- Las relaciones transferenciales quedan sin solucionar: o romper c<;>n c6lera o
permanecer en estado de dependencia prolongada. Los resultados de los anâlisis son
muy variados -dificiles de predecir o de generalizar. El trabajo de Lacan, como tera­
peuta, es irresponsable.·
- Lacan es el intérprete del psicoanalisis ante una vasta audiencia. Pero sus alum-
nos deben reescribir loque hace.

Actitud del Comité Asesor

No pedir a Lac� ·que cese su seminario sino que no figure en el programa de en­
sefianza.
Que la Comisi6n de Estudios vete la presencia de los alumnos en ese semina­
rio.
- Lacan es y seguirâ siendo siempre inaceptable como didacta. Conviene perfec­
cionar garantias para su exclusion permanente. Toda tentativa de darle una categoria
especial sera desanimada y provocara un prejuicio desfavorable.
- Lacan como didacta es una amenaza: es preciso salvar a sus candidatos y prever
un plan para transferirlos a otros didactas. Es preciso un plan para mantener su exclu­
sion de la ensefianza después de un eventual reconocimiento de la SFP.
Que trabaje en paz y a su manera como simple miembro de la Sociedad.

Otras cuestiones (resumen)

Revisar el lugar del psicoanâlisis persona} en la fonnaci6n de los candidatos.


Sin él, son improduçtivos.
Reforzar la autoridad de la Comisi6n de Estudios.
Rever la cuesti6n de los cursos bâsicos obligatorios.
Considerar, a falta de local, tutores individuales.
Con respecto al psicoanalisis de niiios, todo estâ por hacerse en Francia. La
IPA podria enviar conferenciantes para las dos sociedades.
- Confinnar a F. Dolto en la posici6n de repliegue que es la suya en este mo­
mento.
- No favorecer la extension <le los grupos de provincia, a falta de un m1mero
suficiente de didactas.
Mejorar las relaciones con la Sociedad Psicoanalîtica de Paris.
- Considerarque tres niiembros at large bastan -la SFP es un todo-.
- No intentar dividir a fa Sociedad en grupo de. investigaci6n por una parte y en
instituto de fonnaci6n por otra parte.
LA EXCOMUNION 143

Fonnar didactas, pero limitar la actividad de los recién promovidos.


Excluir a Berge, Lacan, Dolto, de 1� lista de didactas.

Como conclusiôn

Se utilizara en lo sucesivo fa palabra "recomendaciones" en lugar de requirements.


En Estocolmo, se mantendra eJ status de Study Group. Sera revisado _en 1965, sin que
actualmente pueda hacerse ninguna promesa en cuanto al reconocimiento defmitivo.

Junio de 1963
LISTA DE MIEMBROS DE LA SFP

·Mrembros titulares

Sr: D. Anzieu, Dra. J. Aubry, Sra. P. Aulagnier, Dr. A. Berge, Dra. F. Dolto, Dra.
J. Favez-Boutonier,· Sr. G. Pavez, Dr. R_. Gessain, Dr. W. Granoff, Dr. A. Besnard,
Dr. J. Lacan, Dr. D. Lagache; Dr. J.L. Lang, Dr. G. Laurin, Dr. S. Leclaire, Sr. G.
Mauco, �r. F. Ferrier, Dr. R. Pujol, Dra. B. Reverchon-Jouve, Sr. M. Safouan.

Miembros asociados

Sr. B. Arensburg, Sr. X. Audoauard, Dra. S. Blajan-Marcus, Dra. E. Breuer, Dr. J.


Cain, Dr. J. Clavreul, Dra. A. Dauphin, Dra. C. Dinard, Dr. M. Dongier, Dr. R. Ebtin­
ger, Dra. M. Guiton, Prof. T. Kammerer, Dra. M. Lagache, Dr. J. Laplanche, Dr. J.C.
Lavie, Sr. J.B. Lefèvre-Pontalis, Dr. O. Mannoni, Dr. Ph. Parrot, Dra. I. Perrier-Rou­
bleff, Dr. G. Rosolato, Dr. M. Schweich, Dr. V. Smirnoff, Dr. B. This, Dr. D. Widlô­
cher.

Co"esponsales

Dr. J.L. Faure, Dr. A. Lombard, Dr. P. Martin, Srta. C. Ramnoux.

Practicantes

Sra. E. Veill Uvy-Valensi, Sra. A. Anzieu, Dr. G. Barbier, Dr. R. Bargues, Sra. R.
Bargues, Dr. R. Bascou, Sra. D. Becker, R.P. L. Bemaert, Sr. A. Bejarano, Dr. P.
Benoit, Sra. N. Berry-Bertrand, Dr. D. Bonnet, Dr. F. Brisson, Sr. C. Brodeur, Srta.
Dra. H. Brunel, Dra. F. Caille-Winter, Dra. D. Chauvelot, Sra. L. Couty, Dr. A. Des­
tombes, Dra. C. Destombes, Sra. S. Dongier, Dr. R. Dorey, Dr. R. Doron, Sra. P.
Dubuisson,, Dr. D.J. Duché, Dr. Cl. Dumézil, Dra. J. Dupont, Dr. P. Duquenne, Dr.
R. Durand de �ousingen, Sr. G. Durandin, Dra. S. Faladé, Dr. R. Gelly, Dra. H. Gold,
Dr. Ph. Gravel, Sra. Ch. Guillemet, Sra. E.R. Hawelka, Dra. N. Hesse-Smagghe, Sra.
U. Buber, Dr. R. lngels, -Dr. L. Israël, Srta. P. Jaeger, Dr. A. Kamouh, Sra. Kamouh,
Sra. D. Lambert-Wonnser, Dr. R. Lefort, Srta. A. Lehmann, Sr. P. Mathieu, Dr. Ch.
144 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Mehnan, Dra. Merleau-Ponty, -Dr. A. Missenard, Dr. Mittelmann, Srta. M. Monod,


Dra. M.L. Mondszain, Dr. P. Nicolas-Charles, Sra. M.C. Ortigues, Dr. R. Pache, Dra.
M. Peras, Dra. A. Perrier-Logier, Sra.·N. Perrier-Zaltzman, Dr. Piron, Dr. O. de Poligny,
Dr. J. Postel, Dr. J.C. Quintard, Dr. E. Raimbault, Dra. G. Raimbault, Dr. Ph. Rappart,
Dr. Reboul, Dra. Roche, Sra. A.M. Rocheblave, Sra. L. Rosen, Dra. M. Saunier-Ligon,
Dr. J. Schotte, Dr. Ch. Simatos, Dra. A. Simon, Srta, Ch. Strohl, Sra. G. Testamale­
Monod, Sr. J.P. Valabrega, Srta. P. Verner, Dr. S. di Vittorio, Dr. d'Argenson Voyer,
Sra. J. Vaucher.

Invitados
Dr. A. Abdoucheli, Sr. V. Ackennann, Sr. J. Ardoino, Dr. J. Ayme, Dr. R. Bailly,
Sr. B.· Barreau, Dr. J. Bergeret, Srta. F. Bocquet, Dr. P. Bour, Dr. M. Braesco, Dr. J.
Callier, Dr. Clément, DI'. J. Colrnin, Dr. C. Conté, Sr. X. Continaud, Dr. Coulon, Dr.
Crémieux, Dra. M. David, Sra. D. Desmedt, Dr. D. Doutriaux, Dr. M. Ducrochet, Sr.
B. Burey, Srta. Erichson, Dr. Foissin,Dra. M. Geber, Dr. J. Guilhot, Dr. C. Jeangirard,
Sr. P. Kaufman, Dr. R. Lanter, Dr. C. Launay,Dr. P. Lemoine, Dra. F. Leski-Oppenot,
Srta. Uvy, Sr. I. Marchand,Dr. P. Marcovitch, Dr. J.Y. Martin, Dra. H. Michel-Lauriat,
Sr. abate Oraison, Dr. J. Oury, Sra.. E. Poyart, Sr. P. Ricoeur, Dra. L. Richet, Dr.
\. Ryvlin, Sra. Rouy, Sra. Salomon-Bayet, Sra. A. Schutzenberger, Sra. Stern, Sra.
This, Dr. Verdeaux, abate Vergote, Dra. N. Wimphen, Dr. C. Wintrebert, Dr. Zeifman.

2 de julio de 1963
ASAMBLEA GENERAL DE LA SFP

Exposicion del Presidente, Serge Lee/aire


Se abre la sesiôn a las 21.45
Sr. Presidente: Abro la Asamblea General Ordinaria.
En primer lugar debo transmitir las excusas de la Sra. Amado-Levy-Valensi, el
Dr. Kammerer, el Dr. Laplanche, el Dr. Berge y la Dra. Favez-Boutonier, que lamentan
no poder asistir a esta reuniôn.
Ustedes recibieron el programa general de la asamblea. lncluye en primer lugar
una exposici6n sobre la situaci6n actual de la Sociedad; esta exposici6n serâ seguida
por una discusiôn general que seguramente plantearâ algunos problemas en su organi­
zaci6n, pero veremos llegado el momento.
A continuaci6n se examinarâ y se procederâ a la votaci6n de una moci6n de la·que
no· recibieron· el texto definitivo sino un esbozo; el texto definitivo se les distribuirâ
al comienzo de la discusi6n.
Hay que sefialar que es la primera vez que· los practicantes participan en la
Asarnblea General de la Sociedad. Evidentemente, esto plantearâ un problema, el de la
diferencia de niveles de informaci6n.
En efecto, desde que se reûnen las asambleas generales, es decir desde hace mucho
LA EXCOMUNION 145

tiempo, nunca habian asistido los candidatos, sobre todo desde que se plantean
problemas de relaci6n con la Asociaci6n Internacional se dio un cierto numero de
informaciones a los miembros titulares y asociados con las que no cuentan los practi­
cantes que estân hoy en esta reuni6n.
Sin embargo no haré la resefia de los hechos, pues eso me llevarfa demasiado lejos
en la exposici6n que quiero hacerles para iniciar la discusi6n.

Situaci6n actual de la Sociedad

A decir verdad, pienso que hay cierta paradoja al hablar de sociedad de analistas
o de sociedad de anâlisis.
Frecuentemente me interrogué sobre qué podfa ser una sociedad tal, y me inte­
rrogaba preguntândome si deberfa ser un sindicato, una asociaci6n de defensa profe­
sional o bien un tipo de asociaci6n, circulo de ex, de ex de ·cualquier cosa, o como se
dice en nuestro titulo un grupo de investigaciones -sorprendiéndome completamente
cada vez, pues un grupo de investigaciones es generalmente un grupo bastante restrin­
gido, compuesto por personas que se eligen entre ellos y que trabajan entre ellos-.
lSe trata de una escuela? Pues sucede que las sociedades de anâlisis· también tienen
una funciôn de formaci6n.
En sintesis, surgen muchas preguntas a las cuales, por el momento, no respondo.
Lo que puedo decirles es que me parece que son habituales en el mundo. Las
sociedades de anâlisis que tienen que hacer frente a todas esas exigencias que lés dije
(a saber: ser un sindicato, una asociaci6n profesional, una escuela, un grupo de inves­
tigaciones, un circulo de ex) estân muy divididas y tienen grandes dificultades para
organizarse, aunque lo que se ve con mayor frecuencia en las sociedades de anâlisis es,
por un lado, personas que se consagran a la administraciôn de la Sociedad,-por-supues­
to siendo simultâneamente analistas pero, en fin, un poquito relegados al nivel de ex
analistas, quienes por el mismo hecho de sus tareas de administraci6n apenas tienen
tiempo para ocuparse de trabajos de investigaci6n, y como suele decirse apenas tienen
tiempo para ocuparse de trabajos de anâlisis -son los administradores, los preceptores,
los que pasan lista, los que envfan ias convocatorias, en fin, quienes hacen todo el
trabajo molesto, pero en definitiva eso los divierte y al fin de cuentas estâ bien, porque
el anâlisis dej6 de interesarles;
- y luego, por otro lado, ustedes encuentran en esas sociedades a los analistas que
trabajan, que se dicen que después de todo esos problemas de administraci6n son
propios de la politica, eso no nos interesa, lo que nosotros queremos es trabajar y tra­
bajar juntos, y esto con o sin la Sociedad, poco importa; forman parte de la Sociedad,
de tanto en tanto presentan alli comunicaciones, pero de lo que se llama propiamente
administraci6n, funcionamiento de la Sociedad, no se ocupan.
l También nosotros vamos a evolucionar hacia ese estado? Lo ignoro por com­
pleto.
Siempre pienso que quizâ hay una ventaja, y ésta es una de las cosas mas impor­
tantes que distinguen a nuestro grupo: saber que esta situaci6n existe, sabe� que esta
situaci6n nos amenaza.
Pero dejando de lado las suposiciones, l,qué idea podemos hacemos de una
Sociedad? Mâs exactamentè, de nuestra Sociedad. Es muy peligroso.
Si me refiero a los estatutos y a la costumbre, los fines de nuestra Sociedad, como
de toda sociedad pero sobre todo de la nuestra, son simultâneamente dispensar una
°
146 TRES MOMENTOS EN LA Vl DA DE JACQUES LACAN

formaci6n analîtica y crear un clima de investigaci6n. Formaci6n e investigaci6n, si


ustedes quieren, son los dos fines de nuestra Sociedad y parece dificil distinguirlos
a priori uno de otro.
En esta empresa, z.cuâl es nuestro estilo"?
Nuestro estilo desde el principio, y seguramente se preguntan si vamos a poder
mantenerlo, siempre fue un estilo de relativa libertad, es decir que siempre hubo, en
definitiva, libre elecci6n de analista por parte del alumno, libre elecci6n del control,
libre elecci6n de los cursos o seminarios a los que cada uno deseara asistir. Nunca hubo
asistencia obligatoria, examen de contrai. Nunca se pas6 lista en la entrada.
Por otra parte, no habîa necesidad ni exigencia de uniformidad en el estilo,
aunque hay que decir -y verân que ya constituye el problema de una fracci6n- que
ya se pudo reprochar a la Sociedad o a algunos de sus miembros el que usaran mono.
Pero en fin, no se puede decir que hablando con propiedad eso sea uniformidad en el
estilo. De todas maneras no hay exigencia de uniformidad en el estilo.
Lo que también forma parte de nuestro estilo es que suscitamos y esperamos que
Ios grupos de trabajo, los grupos de investigaci6n, se desarrollen, se constituyan por
afinidades. Se trata de organizar algunos de ellos, pero de todos modos muchas se
crean por si solos.
No tengo necesidad de insistir sobre las ventajas de este estilo al que nos atenemos.
Quizâ sea mâs importante seflalar algunos de sus inconvenientes manifestados hasta el
presente, a saber: que esa libertad, esa soltura en una sociedad que crece en numero,
favorecen ciertamente lo que podria llamar creaci6n de circulos cerrados en el interior
de la Sociedad.
Curiosamente, aunque nuestro estilo precisarnente es de apertura, resulta que algu­
nas veces hay alumnos que tienen una formaci6n muy univoca, es decir que en realidad
sôlo escucharon, en el curso de toda su formaciôn, una de las campanas, y ésto en el
mismo seno de la Sociedad.
U na formaciôn un{voca, que varias veces constatamos en ias reuniones cientîfi­
cas, desemboca curiosamente en que no esté en absoluto sometida a la critica, desem­
baca incluso en ciertas tomas de posici6n pasionales y relativamente ciegas.
Estas formaciones univocas seguramente son diversas, es decir que podemos reco­
nocer en la Sociedad formaciones centradas esencialmente en una prâctica o en una
teorîa, hasta incluso en un cierto formalismo, si se quiere clasificar las tendencias, y
como ya lo dije, parad6jicamente esto no desemboca en una apertura sino en una
cierta ignorancia -ignorancia de un pequefio circula con relaci6n a lo que ocurre en
otro pequefio circula- ignorancia que en si genera intolerancia, hasta inclusive absolu­
tismo, pues aunque en este momento se habla mucho de absolutismo, no olvidemos
que en el propio interior de nuestro grupo algunas veces se escucha formular, segura­
mente de manera chistosa, o por algun defensor de un pequefio circulo, que lo que
ocurre en otro circula de todos modos no tiene ningun interés, hasta incluso que eso
no es anâlisis.
Es paradôjico que ésto también desemboque en una especie de impulso hacia la
politizaci6n. j,Estâ bien? l,Estâ mal? No tomo partido al respecto. Seguramente todo
esto tiene que politizarse de una u otra manera. Pero lo que querîa decir es que ésto
desemboca en que enseguida deja de saberse lo que hace fulano, porque tampoco nos
interesamos en lo que hace, no leemos lo que escribe, evidenternente no tenemos
tiempo, ocupadisimos como estamos desarrollando lo que de verdadero, de bueno
hacemos en nuestro pequefio circula; se ignora lo que ese fulano escribe, lo que hace,
LA EXCOMUNION 147

solo se sabe cual es su etiqueta, se conoce su imagen, su reputaci6n y haga lo que haga,
diga lo que diga, intente hacer lo que intente hacer, inexorablemente permanece
pegado a esa etiqueta. Mientras que -pinto un cuadro quiza un poco caricaturesco,
pero en fin... -, mientras que concretamente podrîa decirse que Ios centros de
ensefianza que actualmente tenemos en la sociedad son extremadainente diversos.
No voy a recordarles aca las paginas que constituyen el programa de ensefianza ·
que ustedes reciben al comienzo de cada afio -recordar el seminario de Lacan, recor­
d�r el seminario y el curso de Lagache, recordar el seminario sobre dibujo de la Sra.
Dolto, el curso de técnica de M. Favez, recordar sobre todo las cosas mas nuevas, a
saber el curso de propedéutica que se desenvuelve actualmente bajo la direcci6n de
Perrier con la colaboraciôn de un gran m1mero de titulares, asociados y practicantes
cada 15 dias, en la avenida del Observatoire-, el curso de Jean Laplanche en la Sorbo­
na y su grupo de estudios sobre las psicosis, agui, en Ste. Anne; el grupo de trabajo que
se reûne una vez por mes en la calle Prony, en fin, los diferentes grupos que trabajan
alrededor o en el marco de ciertos __servicios hospitalarios, como el importantisimo
grupo de la Salpétrière, y el no menos -importante grupo formado en torno a la Sra.
Aubry en el Enfants-Malades.
Tenemos también servicios que, si no prâcticamente, al menos teôricarnente esta­
rian a disposiciôn de aquellos alumnos que quisiesen trabajar en los servicios hospita­
Iarios; quiero recordar los servicios de Schweich y recientemente el servicio de Nan­
terre; en fin, consultorios que funcionan mientras tanto; en primer lugar la consulta
de la Sra. Dolto en Trousseau, cuya reputaci6n no tengo necesidad de recordar; la
comentada consulta de Lacan, en Sainte-Anne; la de Perrier y devez en cuando la mia.
Desafortunadamente, entre estas alternativas de trabajo me parece que hay poca
comunicaciôn; por ejemplo tengo la impresiôn de que es escasa entre el grupo del
Enfants-Malades y el de la Salpétrière.Me dirân que se trata de cosas muy diferentes y
que es completamente normal que cada uno se interese o participe verdaderamente en
el grupo que le interesa; es cierto, pero de alli a -ignorar o incluso desvalorizar Io que
ocurre en otra parte, hay un matiz diferencial.
En sintesis, esta pluralidad de centros de ensefianza, esta libertad de elecciôn y de
asistencia, desembocan en un caracter parcializado, tendencioso, cerrado, y si quieren,
para resumir las tendencias' tal como podemos verlas en el seno �e la Sociedad,
tenemos en el extremo, por ejemplo, a los defensores o los héroes de la imagen del
cuerpo y en el otro extremo a los pioneros del vocabulario de psicoanâlisis. Por otra
parte, sé que uno de los pioneros del diccionario de psicoanâlisis simultaneamente es
un partidario, y uno de los mâs interesados, no solo en los problemas de la imagen del
cuerpo sino inclusive en todo lo que se hace en la Sociedad. Es decir que este caracter
de orientaciôn parcializada, cerrada, no es en absoluto ineluctable, muy por el contra­
rio.
A esto se agrega !a dispersiôn geografica, los grupos de provincia y su tendencia
natural a organizarse entre si.
Ha agui toda una serie de inconvenientes que son los propios corolarios de nuestro
estilo y de la elecciôn que hicimos para orientar a nuestra Sociedad.
A decir verdad, pienso que conviene respetar y a la vez desarrollar todo esto.
1'ambién conviene prevenir los inconvenientes que traté de hacerles entrever.
Tal es, segûn nos parece rnuy rapidamente esbozada, la situaciôn de la Sociedad en
sus problemas mâs inmediatos, los que son verdaderamente los problemas de todos los
dias y la vida de todos los dias.
148 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Recientemente se injert6 allî el problema de las relaciones con la Asociaciôn


Internacional. . .
En 1953 habîamos hecho una primera solicitud. Corno les dije hace un rato, no
repetiré de ningun modo la resefia detallada de los hechos.En 1959, a continuaci6n de
una decisi6n unânime del Secretariado ampliado, presentamos una nueva solicitud y la
sostuvimos hasta hoy con peripecias que mâs o menos conocen.
Segurarnente fue con êse deseo esencial de apertura, que recordaba hace un rato,
como se hicieron esas gestiones, inquietud de apertura, de audiencia mâs amplia, de
reconocimiento mâs amplio y también por la Îlecesidad, que gran parte de nosotros
sentimos, de mantener una cierta comunidad de experiencias no sôlo en el interior de
nuestro cîrculo, sino ademâs con el conjunto del movimiento analîtico mundial. En
otros términos, continuar desarrollândonos no sôlo en el particularismo, sino en forma
abierta, encarando no s6lo una pequefia crîtica interna sino también una critica en el
piano nacional, incluso 'llna critica que enfrentase asî fuera las herejîas y los errores de
un movimiento analitico internacional.
El desarrollo y las peripecias de estas relaciones con la IPA, evidentemente, dieron
ocasi6n a mûltiples problemas. Hoy les recordaré s<>lamente uno, que puede llamarse
la reactivaci6n de conflictos latentes.Pues desde el principio, en 1953, nuestra Socie­
dad, para quienes la conocieron, no fue en absoluto la sociedad unida, idilica, en la que
todo el mundo se comprendia y compartia los mismos puntos de vista en completa
armonia. Esos conflictos existîan. Esos conflictos habian existido en otro tiempo antes
de la escisi6n de la Sociedad de Paris. Esos conflictos permanecieron mâs o menos
latentes, mâs o menos vivos desde 1953.Evidentemente se activaron, se desarrollaron,
se complicaron, al calor de este movimiento de apertura.
lCuâl es la naturaleza de esos conflictos?
No podria pasar revista a todos, solamente aislaré uno, porque esta en el centro de
nuestras dificultades; es el que se plantea en tomo al problema de la·transmisiôn de la
experiencia analitica.
Aislo éste, pues a la vez estâ, y en la mayor medida, en el origen de la fundaciôn
de la Sociedad.Cualesquiera hayan podido ser las implicancias personales del conflic­
to que desemboc6 en la escisiôn de 1953, el aspecto positivo de la creaciôn de nuestra
Sociedad reside precisamente en un cuestionamiento del problema de la transmisi6n
de la experiencia anal{tica y en una decisi6n, que parecfa bastante Îmne, de abordarlo
y examinar todos los hechos.
Es necesario recordarles que este problema, fuera de nuestra Sociedad., es de todas
maneras un problema; pues si se considera la cuestiôn de la manera mas general, de la
manera en que figura en los estatutos, a saber, si se plantea la cuesti6n de saber lo que
el anâlisis, el psicoanâlisis produce verdaderamente, ya nos tropezamos con...yo diria
que con la idea que cada uno se hace al respecto, con la interpretaci6n que cada uno
hace de los textos freudianos. No es que·no pueda decirse nada sobre lo que verdade­
ramente produce el anâlisis, pero tenemos la impresiôn, y siempre la tuvimos en nues­
tra Socied�d, de que éste era al menos un problema que debia permanecer abierto.
Aunque ésta ya es una pregunta, y una pregunta fundamental en la prâctica de
cada uno, comprenden perfectamente que lo que el analisis produce verdaderamente
en el marco del anâlisis didâctico es un problema no menos agudo, y me tienta decir
que aun mas agudo. No creo poder detallarles aquî todos sus aspectos.
En pocas palabras, pienso que ante este tipo de problemas sin duda mâs intensos
en la Sociedad que en ninguna otra, porque es mas abierta, tenemos que cuidamos de
LA EXCOMUNION 149

todo lo que pudiera ser una condena a priori, de toda condena que pudiese fundarse
en un examen apresurado; pero pienso que no es menos necesario que todas esas posi­
ciones se sitûen como no estando, de derecho, fuera de la critica; ninguna posfciôn de
ningûn didacta es, hablando con propiedad, intocable. Lo importante es saber c6mo se
plantea la cuestiôn, por quién y d6nde.
No solamente conviene negarse a toda condena a priori y apresurada; también
pienso que conviene cuidarse de todo lo que podrîa hacer de la posici6n del didacta
algo sagrado, algo intocable, es decir algo que no sea en absoluto accesible a la crîtica.
1,En gué condiciones debe producirse o· efectuarse esta crîtica? Evidentemente, en
el seno de un grupo completamente restringido, que por el momento es la Comisiôn
de Estudios. Por lo tanto, no les diré mâs al respecto, pues creo que sobre este punto,
tal vez, no es necesario que les dé mâs argumentos: comprenderan perfectamente que
una apertura a la crîtica de la posiciôn de didacta o de una acciôn de didacta no puede
hacerse fuera de un colegio limitado.
Entonces, l,Cuâl es sobre estos puntos de crîtica la doctrina de hecho de la Comi­
siôn de Estudios, puesto-que poLelmomento es fa .Cemisiôn de Estudios la que esen­
cialmente tiene que tratar el fundamento de estos problemas?
Los principios son relativamente simples. Corno acabo de decirles, la Comisiôn
de Estudios es el organismo que tiene que decidir sobre este problema en el seno de la
Sociedad; delegada por el Secretariado como responsable; es el organismo responsable
de los problemas de la fonnaciôn en todos los niveles, es decir desde la selecciôn hasta
la habilitaciôn del didacta.
En los ûltimos tiempos, la Comisiôn de Estudios comenz6 a trabajar en una nueva
forma al inaugurar un modo de trabajo que hasta el presente no existfa en las costum­
bres de la Comisiôn de Estudios, es decir que se ha reunido una vez no para discutir
candidaturas o ciertos problemas particulares, sino justamente para discutir los funda­
mentos de lo que recién les comentaba, a saber: el problema de la dimension didâctica.
Sôlo un principio, una regla, y ni siquiera por unanimidad, parecia desprenderse
por fm del seno de la Comisiôn de Estudios en esa reuniôn: en todos los casos en que
haya un problema de ese tipo nad� es posible hacer, ni te6rica, ni técnica, ni prâctica­
mente, en cuanto a la posiciôn de un didacta, ya sea para habilitarlo, ya sea para discu­
tir su técnica, si no es con su acuerdo.
Es el ûnico principio que puedo mencionarles, que no es exactamente un princi­
pio reconocido unânimemente, pero sin embargo es un principio del que nadie pudo
apartarse y hasta que se demuestre lo contrario lo considero como un principio necesa­
rio para el funcionamiento sano de una Comisiôn de Estudios.
Creo habar despejado lo mâs precisamente posible ante una asamblea tan grande,
el nudo del problema.
Me quedan ahora por examinar algunos puntos que, en suma, son los mâs actuales,
los que parecen mâs urgentes, los mâs problemâticos, los que nos fascinan a la mayoria
de nosotros, a saber: nuestras relaciones con el Comité delegado por la Asociaci6n
Internacional de Psicoanâlisis.
Tampoco haré la resefia de los hechos, dejando a la discusiôn y a la improvisaciôn
de la discusiôn la tarea de esclarecer a quienes no estuviesen suficientemente informa- ..
dos. Simplem�nte recordaré algunos puntQs. En realidad, este Comité, nuestros interlo-_
cutores, llegô hasta nosotros por solicitud nuestra, pues somas nosotros, la Sociedad,
quienes hicimos una solicitud ante la IPA. La IPA la examin6, con sus debilidàdes, con
sus fuerzas, con sus cegueras. La respondiô a su manera: la respondiô politicamente, la
150 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

respondiô en el fondo, la respondiô con astuc�, con picardîa, la respondiô de mala fe,
de buena fe, todo lo que ustedes quieran, pero respondiô a una solicitud nuestra.
Delegô un Comité de Investiga�iôn en primer lugar, que luego se convirtiô en el Comité
Asesor.
Actualmente nuestras relaciones con este Comité Asesor se situan en el nivel de un
intercambio lo mâs completo posible, y de una informaciôn lo mâs completa posible,
pero este Comité Ase·sor tiene actualmente una funci6n que es la de rendir cuenta,
seg(in su propia ôptica, de la situaci6n de la Sociedad, de preparar un informe que
someterâ al Ejecutivo, es decir al organismo respoQsable de la Asociaciôn Intema­
cional.
No me detendré en todo lo què ha podido decirse sobre las personas que compo-
nen este comité, sobre la propia naturaleza de las personas que componen el Ejecutivo
de· la IPA. Simplemente lo que digo y pienso de esto es que no todos son horrorosos,
ignorantes, gente sin ninguna fonnaciôn analitica y que no comprenden nada de nada.
En sus informes, en las respuestas que. nos dieron, en las preguntas que nos plantearon,
nos dieron un testimonio de lo que puede ser un analista media no irnplicado en nues­
tros problemas, afectado por ciertos limites, por ciertos particularismos locales y
personales; pero no obstante lo hicieron con mucha honestidad y de todos modos eso
continua siendo un testimonio de analista. Es el que serâ sometido a la Asociaci6n
lnternacional.
En el curso de todas estas negociaciones, de todas estas entrevistas, de todas estas
· peripecias, el Comité de la Asociaciôn lnternacional formulé un cierto numero de exi-
gencias, de recomendaciones. Estas exigencias, estas recomendaciones, se reforzaron,
se modificaron, se desviaron, se atenuaron y luego volvieron a reforzarse en tal o cual
sentido. Hay toda una serie de puntos histôricos que no puedo desarrollarles en una
exposiciôn general. Sea como f uere, nos encontramos actualmente, en visperas de una
reuniôn del Ejecutivo que se producirâ en el curso del Congreso de Estocohno a fines
de este mes, ante exigencias, recomendaciones, o consejos imperativos que evidente­
mente estân reforzados.
Que estas exigencias impliquen dimensiones de ex�lusi6n, no se le escapa a nadie;
que hayamos intentado negociar en torno a estas exigencias distinguiendo entre los
principios y su aplicaciôn particular, es lo que ya expusimos extensamente.
No digo que sea un obstâculo irreductible. Digo que es preciso tenerlo en cuenta.
Digo también que la .ûnica orientaciôn, al menos para mî, es tratar de remitirse siem­
pre a lo que podria llamarse una posici6n analitica, evitando todo lo que podria
ser aplicaci6n formalista de una regla, hasta incluso uso de un poder, pues es cierto que ·
en todo momento hay algo de este orden en el poder que uno usa como analista con
respecta a su paciente; en todo momento este poder corre el riesgo de deslizarse hacia
posiciones, no de autoridad, sino de autoritarismo, como alguna vez lo hizo notar
Lagache.
Pero ustedes dirân: ;,en qué consiste esa famosa posiciôn analitica que parece ser
el criterio supremo? Esta es justamente una de las preguntas que tenemos que plan­
tearnos, pero lo que puedo decir al respecto de entrada, y lo que creo poder plantear
de entrada, es que esta famosa posiciôn analitica siempre es una posiciôn interrogativa.
He aqui, muy rapidamente esbozada, la dimensiôn del problema del anâlisis, y mas
particularmente del amilisis _didâctico.
Parece ser un hecho que en nuestra Sociedad el problema didâctico es un proble­
ma mâs agudo que en cualquier otra Sociedad; pero les diré afortunadamente, por las
LA EXCOMUNION 151

mismas razones que acabo de enunciar. Afortunadamente, porque quizâ tenemos algu­
nas probabilidades y quizâ también grandes riesgos, pero tal vez algunas probabilida­
des, si no de responderlo, al menos de aproximar la respuesta. Evidentemente, esta nos
hace carrer grandes riesgos; volveremos sobre el punto en seguida.
Concretamente (para no escamotearles Ios problemas tampoco en este caso),
les recordaré que la prâctica y el testimonio de Françoise Dolto, su eficacia terapéu­
tica con gran numero de pacientes, absolutamente sorprendente, dominante en su prâc­
tica, nos llevan forzosamente a plantearnos la cuesti6n -no digo resolverla sino plan­
tearla-, la cuesti6n de, por ejemplo, la dimension terapéutica, la preocupaci6n tera­
péutica, la eficacia terapéutica en la perspectiva de un amilisis didâctico.
La preocupaci6n por el rigor aliada a la libertad de conducta que propane Daniel
Lagache a sus alumnos, su preoéupaci6n por una conceptualizaci6n abierta, arm6nica,
audible, por asi decir, plantean, aunque no sea muy visible, la cuesti6n de la posibili­
dad de acuerdo · de tal concepci6n del anâlisis con lo que justamente el amilisis tiene,
al menas para algunos de nosotros, de esencialmente irreductible. La experiencia anali­
tica es irreductible; 4en qué _puede abrirse y coqciliarse con esta preocupaci6n por una
conceptualizaci6n amplia y acorde yo diria con la de otras disciplinas? Es un pro­
blema.
La prâctica y la ensefianza de Lacan, por cuanto prâctica y ensefianza estan para él
întimamente ligadas, siendo tan problemâticas una coma otra, debo decirlo, también
nos plantean un problema, y si frecuentemente se presenta como el mâs agudo, si se
presenta de todos modos como el mâs visible, incluso para algunos como el mâs escan­
daloso, no es el unico, segun acabo de recordârselos, pues de todas maneras y cualquie­
ra sea la prâctica de un didacta, ella constituye un problema.
Sea como fuere, para resumir la situaciôn en que nos encontramos actualmente
ante cierto numero de exigencias reforzadas, al Secretariado le pareci6 que nos encon­
trarîamos ante dos trampas, siendo la primera trampa la de la pura y simple sumisi6n
en la forma o plazo que sea; la sumisi6n por principio a las exigencias planteadas.
Digo sumisiôn como también puede ser aceptaci6n, pues .para algunos no es forzosa­
mente una sumisi6n, es aceptaci6n, la cosa puede comprenderse de distinta manera; sea
como fuere, el Secretariado consider6 esto coma una de las trampas, a saber: la sumi­
si6n o la aceptaci6n pura y simple, a corto o largo plazo.
La otra trampa le pareci6 al Secretariado que era la ruptura -la ruptura provenien­
te de nuestra parte, la ruptura provocada de tal o cual manera, la ruptura por exceso
de intransigencia de nuestra parte, en fin la ruptura por toda una serie de maniobras
que no es dificil hacer, es decir, provocar un estallido para desembocar en la ruptura-.
Sumisi6n o ruptura que de todas maneras en si mismas no resuelven ninguno de
los problemas que intenté exponerles hace un rato. Son dos vias que al Secretariado le
parecieron trampas.
lntentamos escoger nuestra propia via, indudablemente con un poco de retraso,
aunque siempre baya sido la misma, fijada desde el principio. Nuestra propia vîa es
examinar, criticar, asumir nuestros problemas, tales como se los describi hace un rato,
tales coma intenté situarlos en su esencia. ·
Digo bien, examinarlos, criticarlos y asumirlos. Asumir, quiere decir extraer las
consecuencias de nuestro examen critico.
Tal vez no hayamos avanzado mucho en- esta via, pero estamos comprometidos
con èlla. Las dificultades de este camino son grandes; por eso también en este punto
tenemos siempre la tentaci6n de simplificar. Con el pretexto de examinar nuestras difi-
152 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

· cultades, estamos tentados de llegar a conclusiones apresuradas, replegandonos una vez


mâs a soluciones extremas. También estamos tentados por lo que siempre es cômodo
en circonstancias semejantes, a saber: todos los procesos de confusion posible,
confusiôn de principios y de acciôn, confusiôn en diferentes niveles.
Oiré que el examen es el primer tieÎnpo de esta via y de todas maneras, algo muy
dificil.
Ad�mâs, forzosamente existen, lo que no es un misteriÔ para nadie, divergencias,
. cliferencias en la apreciaciôn o el analisis de los hechos particulares o de las personas en
el seno de la Sociedad. Evidentemente el Secretariado no es unânime en la apreciaciôn
de tal o cual problema, sobre todo en la apreciaci6n de las consecuencias de tal o cual
posici6n; no obstante, la posici6n que les acabo de definir, es decir esta via que parece
ser la nuestra, que comprende tanto al examen de las crîticas como la consideraci6n de
las consecuencias de estas crîticas de nuestros problemas, es sin duda la via que se
niantuvo con el asentimiento general del Secretariado.
Por ûltimo, para terminar esta exposici6n, conviene que les bosqueje muy râpida­
mente los resultados de la negociaci6n, insistiendo sin embargo en el hecho de que
tales resultados de ninguna manera son los fines de nuestra Sociedad. Pues también
aqui hay una fâcil confusion.
Por haberse interesado mucho, por haberse consagrado mucho a una actividad
como por ejemplo el reconocimiento de la Sociedad por la lnternacional, pueden llegar
a confundirse los resultados o los fines de esta negociaci6n con los objetivos y los fines
de la Sociedad.
Pienso que es una confusi6n que conviene despejar. Evi�entemente, unos y otros
estan ligados y como les recordaré a continuaciôn, hay posibles incidencias de los resul­
tados sobre los fines.Los resultados son, por un lado, la prosecuci6n de la negociaci6n,
en caso de que en el Congreso de Estocolmo, dentro de un mes, se mantuviese nuestro
. status de grupo de estudios. En ese caso, proseguirian las negociaciones, es decir que
continuariamos estando en contacta con la Asociaci6n Internacional.
El problema en este momento seria tratar de recuperar y hacernos cargo del retra­
so que acumulamos desde el momento de la creaciôn de nuestra Sociedad en el examen
de nuestros problemas.
El otro resultado es la ruptura, que sobrevendrîa en Estocolmo a causa del Ejecu­
tivo, es decir que se nos retirase el status de grupo de estudios.
En ese momento se plantearîa la cuesti6n de saber c6mo cotisiderariamos, c6mo
metabolizariamos, c6mo nos recuperariamos frente a estos do� resultados o a uno de
estos resultados.
El problema principal que se plantea es a prop6sito de la prosecuci6n, es decir
que en ese momento serîa preciso verdaderamente acelerar para recuperar nuestro
retraso en el examen de los problemas, es decir, para sostener nuestra posiciôn, nuestra
situaciôn.
En el caso de la ruptura, evidentemente tendriamos que vémoslas con problemas
de otro orden, mâs bien relativos al control de ciertas posiciones. . . no me gusta
mucho esta palabra, pero digamos... pasionales en el interior de nuestro grupo. En
otros términos, 1,c6mo soportariamos la ruptura? Sin duda ésta es una cuesti6n que
conviene plantearse desde ahora, aunque quizas no cambiara gran cosa la decisi6n del
Ejecutivo, ni el resultado ante el cual nos encontraremos y al que tendremos que hacer
frente.
Para darles una infonnaci6n lo mas completa posible, debo decir que en el actual
LA Ex·coMUNION 153

estado de cosas y de mi informaciôn, la soluciôn, el resultado que probablemente


sobrevendrâ en Estocolmo serâ la ruptura.Yo diriaque esto es casi una especie de pro­
nôstico que hago un poco con conocimiento de causa. De ningûn modo es un hecho
y paralelamente debemos examinar el otro resultado posible, pues muy bien puede ser
que las cosas no ocurran como podemos temerlo, sobre todo si velarnos por eso.
Pero de todas maneras, se trate de la prosecuciôn de las negociaciones o de una
ruptura, tendremos que hacerle frente. Después tendremos que recordarque los verda­
deros fines de la Sociedad no son el resultado de la negociaci6n, sino aquellos que
recién traté de bosquejarles, los mismos que volveremos a encontrar forzosamente
luego de las vacaciones.
Pero a la reanudaciôn de actividades, si me permiten anticipar un poquito, tam­
bién nos encontraremos con lo que llamarîa nuestro estilo, el estilo propio de la Socie­
dad, que es el que traté de definir hace un rato. Nos volveremos a encontrar con nues­
tro estilo, del que hay que decir claramente que tiene muchas cualidades, una de las
cuales quizâ es ·1a de no ser adaptado, no ser quizâ muy eficaz. Nos volveremos a
encontrar por lo tanto --c--en-.nuestr<J�üo 1'00'6-adaptado, poco eficaz y funcionando
mal, ante problemasque sin duda serân dificiles de superar de todos modos.
De este estilo poco adaptado simplemente quisiera darles dos ejemplos, a fin de
que al menos pudiésemos discutirlos, y que son, si quieren, los que con bastante fre­
cuencia se destacan en la Sociedad.
En ella frecuentemente se habla del ambiente que reina. Por supuesto siempre es
horroroso... En fin, sin embargo estamos en esta Sociedad, no vamos a ir a la otra,
y cuando por casualidad intentamos ir a la otra uno se percata de que es aun mucho
mâs horroroso, mientras que desde afuera habîa parecido totalmente idûico.Entonces,
de acuerdo, el ambiente es horroroso de todos modos, lo cual quiere decir que no es
peor que en otra parte. Sin embargo, las dos crîticas que se hacen frecuentemente, o
las dos palabras que se escuchan frecuentemente, son terror o democracia.
Se imputa a cierto ambiente de terror una dificultad de comunicaciôn en el seno
de la Sociedad. Asî fue para las jornadas provinciales. Es posible que exista cierta
dimensiôn de terror, pero pediréque se examine este problema como todos los otros y
pediré que se plantee el problema de la siguiente forma, a saber: este término terror,
pensândolo bien, 1,no es acaso para muchos un término .c6modo para enmascarar su
debilidad, su ignorancia, hasta incluso en cierta forma su complicidad, pues para que
haya terror llegarîa a decir que es preciso que, en cierta forma, estemos dispuestos a
dejarnos aterrorizar?
El otro escollo es el de la democracia, o de la demagogia. Son términos que se
escuchan, ya sea para predicarlos, ya sea para criticarlos. También esto existe acâ,
como el terror.Después de todo, lPOI gué no? ...
Pero también lo que tenemos que hacer es plantearnos la cuestiôn de saber lo que
puede significar la democracia o un término anâlogo en una sociedad analitica. La
democracia, 1,no es frecuentemente (y planteo la cuesti6n pues ésta es una asamblea
democrâtica y es importante que la cuestiôn sea claramente planteada) la democracia,
no es frecuentemente, en nu�stro grupo y en las sociedades analîticas, un modo de
explotaciôn, bajo el signo del sentido comûn, de loque es razonable, de loque en reali­
dad es la resistencia a la inconciencia y a la irreductibilidad propia de los problemas del
anâlisis?
Es una pregunta que hago y que desearîa que permanezca verdaderamente muy
presente en el curso de todos los debates.
1S4 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

En pocas palabras, j,qué referencia podemos tener? Lo dije y se los recordé, es la


posiciôn analîtica. l,Cuâl es esta posici6n analîtica? En los ûltimos tiempos, desde mi
entorno inmediato, se me ha dicho: "Siempre tienes en la boca el punto de vista anali­
tico. . . l,Qué quiere decir el punto de vista anal{tico?" ...Es cierto, es una pregunta,
justamente es una de las que vamos a tener que resolver, que tendriamos que resolver.
Lo dije. Pienso que la posici6n analitica es una posici6n de constante cuestionamiento.
Es una posiciôn dificil.
Es una posiciôn que fue en el èomienzo y que deberia continuar sien do la de nues­
tra Sociedad. i,Es aûn capaz de ello después de convertirse en numerosa? Esta es una
de las cuestiones que esta asamblea tendra que resolver.
Para concluir, querrîa recordar que dias mas, dias men os, pues creo que fue un
16 de junio, hace exactamente 10 afios que se fund6 la Sociedad.
Seguramente muchos de ustedes, y yo el primero, habrian deseado que en esta
ocasiôn, el aniversario de la Sociedad, pudiésemos hacer una fiesta, un divertimento,
como se intentô en realidad en el curso de los primeros afios.Desafortunadarnente, se
dan cuenta que no tuvimos tiempo para ésto... quiza después de todo no tengamos el
ânimo necesario. Quisiera simplemente evocar ante ustedes, para terminar, la fiesta que
podria ha ber, en realidad, si la mayoria se manifestase hoy decidida a sostener la posi­
ci6n analîtica. Creo que esa fiesta seria rara, poco confortable, pero suntuosa.
(Aplausos.)
Vamos a pasar en seguida a la discusi6n.
Me excuso por haberme extendido. Pienso que esta expos1c1on era necesaria.
Quizâ nos acostemos tarde esta noche, pero no sera la primera vez.

Discusiôn
Durante esta discusiôn general, varias intervenciones fueron poco audibles para la
taquigrafa, particularmente las del Sr. Kamouh y las Sras. Aubry y Aulagnier, de alli
los puntos suspensivos en el desa"ollo del texto, o algunos e"ores de interpretaciôn,
por los que la taquîgrafa se excusa de antemano.
Me gustaria que en el intervalo, tal vez ahora, se distribuya el texto de la mociôn.
No porque vayamos· a votarla en seguida, sino para que tengan la posibilidad, en el
transcurso de la discusiôn, de consultar esta mociôn, e incluso de plantear preguntas
sobre esta mociôn que, como verân, es propuesta por el Secretariado, ya fue aprobada
por el Secretariado.

Mociôn
El Secretariado reafirma los principios de su acciôn, a saber:
1) Continuar la organizaciôn de la Sociedad con el fin de hacerla mas apta para
realizar las dos tareas deîmidas en el artîculo 1 de sus Estatutos ("situar correctamente
al psicoanalisis" y "formar psicoanalistas dignos de este nombre'').
2) Garantizar las verdaderas condiciones de una investigaciôn abierta, sometida
a la critica, respetando la personalidad de cada uno, pero también velar por que cada
uno respete las condiciones y consecuencias de esta investigaci6n crîtica.
3) Mantener y sostener la demanda de afiliaciôn a la Asociaci6n Psicoanalitica
LA EXCOMUNION 155

lnternacional, restaurar o desarrollar los intercambios con el movimiento psicoanali­


tico.

(Aparte entre los Sres. Lagache y Leclaire.) El Sr. Lagache acaba de decirme que
presenté su ·posiciôn de manera tendenciosa. Fue una exposici6n tendenciosa de su
posiciôn cuando, respecta de los-J>roblemas planteados por la prâctica de cada uno,
hablé del rigor y la libertad de estilo, la preocupaciôn por una conceptualizaciôn abier­
ta, que me parecia que era la suya, interrogandome y diciendo que a prop6sito de esto
podia plantearse la cuestiôn de su compatibilidad con la irreductibilidad de la expe­
riencia analîtica. Me observa, por otra parte, acerca de esto, muy justamente porque ya
me lo habia seflalado en privado, que yo no conozco muy bien su posiciôn analitica.
Es cierto. ·.. y yo mismo entro en el marco de esas personas preocupadas por los limi­
tes de un circulo relativamente restringido. Es cierto. Lamento haber podido dar asî
la sensaci6n de presentar tendenciosamente, hasta incluso, si comprend{ bien, de mane­
ra mal intencionada, la posici6n de un �nalista eminente y ademas, en definitiva, uno
de los fundadores de nuestra Sociedad, no lo olvidemos. Pero pienso que, del mismo
modo que él me lo dijo directamente, del mismo modo que yo lo comento, deberia
ser posible, si fuera necesario -sin embargo, Lagache me dice que no siente la necesi­
dad ni la exigencia-, entablar aquî una discusiôn sobre el fondo del problema. Pero
creo que la discusiôn debe ser posible. Sea como fuere, subrayo que acepto totalmente
la objeciôn y la critica de Lagache, y que he sido tendencioso al exponer su posiciôn
-que evidentemente él conoce mejor que yo-. Me disculpa muy sinceramente ante éL
La discusiôn continûa abierta.
Sr. Lagache (tras un silencio bastante prolongado en la asamblea): Tomaré la
palabra en nombre de todos. Se habl6 de la atmôsfera de libertad, de la libertad èarac­
terîstica de nuestra Sociedad. Apenas si se percibe, a decir verdad, en el entusiasmo,
la espontaneidad con que las personas presentes solicitan intervenir. Resulta suma­
mente deseable que la libertad no sea solamente libertad "de jure,,, sino una libertad
de derecho. No para meternos en intervenciones verbales tumultuosas; pienso que son
perfectamente mas convincentes las intervenciones ponderadas, con la condiciôn de
que todos tengan el coraje de exponer cabalmente su pensamiento.
Sra. Aubry: Tener el coraje de tomar la palabra para decir lo esencial es efectiva­
mente el constante recuestionamien to. Es ia posiciôn analitica por excelencia. l,El
recuestionamiento de qué? De la posiciôn efectiva de cada uno frente a la formaciôn
de futuros analistas, puesto que parece que éste es el escollo con el que tropezamos, y
lo esencial sobre lo cual debe plantearse la discusiôn. Pero al mismo tiempo usted nos
ha dicho que esta discusiôn solo podia hacerse a puertas cerradas en el Secretariado,
en cierta forma, puesto que serian demasiado numerosos en el auditorio los que aûn
estân implicados en el proceso, de tal modo que no podrian tener posibilidad de di�cu­
siôn. Si comprend{ bien su pensamiento. Entonces, efectivamente, eso hace que la
apertura desea ble de la discusiôn sea-imposible en los hechos dada la estructura misma
de la Sociedad.
Sr. Presidente: Es una de las paradojas.
Sra. Aubry: Si. EQtonces eso explica que no haya espontâneamente tantas inter­
venciones.
Sr. Presidente: No nos anticipemos. No ·estamos demasiado apurados, y creo que
mâs bien seria perjudicial cerrar la discusiôn.
156 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Sr. Raimbault: z.Podrias desarrollar lo que decias soore las eventuales incompati­
bilidades entre las necesidades de democracia y el espîritu analitico, la posici6n anali­
tica? Parecias decir que en esto hay un problema.
Sr. Presidente: Es un punto de vista personal, no es el punto de vista del Secre­
tariado, lo que es una anticipaci6n, a saber que el término democracia, inclusive aun
la preocupaci6n democrâtica en una asamblea analitica, como ademâs en toda asam­
blea, probablemente recubre, si no la explotaci6n intencional, al menos la posibiliflad
de explotaci6n, bajo el signo del buen sentido y de lo que es razonable, la explotaci6n
de lo que para un analista es, en realidad, resistencia a los fen6menos inconscientes o a
la dimension de lo inconsciente. En otros términos, al proponer à una asamblea no
preparada algo fundarnentado analîticamente, cuanto mayor sea la oposici6n de la
asamblea en un primer movimiento, tendran mas probabilidades de pensar que esta
proposici6n esta bastante bien fundada, analiticamente hablando. Puede producirse
un fenômeno anâlogo incluso en una asamblea analîtica.
Sr. Raimbault: (Pregunta inaudfüle).
Sr. Presidente: Deberia serlo. Pero digo que creo que es un riesgo.Evidentemente
deberia serlo en mucho menor grado.
Sr. Lang: Quisiera saber por qué estamos aqui reunidos esta noche..
Sr. Presidente: Para informaci6n.
Sr. Lang: Evidentemente no dudo de que haya un gran nûmero de temas que dis­
cutir mâs o menos superficial o profundamente, lo que darâ derecho a quienes nos con-.
vocaron a extraer algunas enseflanzas, precisiones, que probablemente les serân precio-
sas para la prosecuciôn de la vida del grupo del que se han hecho cargo. Es evidente.
Solo que creo que no basta. En la medida en que todos podemos venir aqui con nues­
tros pequeflos problemas, con nuestras pequeflas cuestiones, con nuestras pequeflas
opiniones, sin que por eso formemos un grupo, en tanto no nos sintamos suficiente­
mente implicados en lo que esta ocurriendo. Creo que si pudieses darnos con un poco
mas de precisi6n las razones mismas que hacen que hoy, en este momento, sea impor­
tante reunir una asamblea general, que precisamente desborda el marco de las otras
asambleas generales por el nûmero, por el auditorio, y el provecho que el Secretariado
actual de la Sociedad pretende obtener, nos sentirîamos mâs implicados en la acci6n
en cuesti6n y pienso que no vendriamos ya tanto como espectadores o eventualmente,
si se es un poco mâs caradura, como interrogadores, a plantear preguntas que quizâ
no lleven muy lejos.
Sr. Presidente: Me resulta fâcil responder. En primer lugar, una cuestiôn de deta­
lle: la ampliaci6n excepcional del auditorio, se debe simplemente a la aplicaci6n de los
estatu�os, eso no tendrîa que ser excepcional. Sobre lo que el Secretariado puede sacar
como provecho, por asî decir, de una confrontaci6n con la asamJ>lea general, si por un
lado es infonnaciôn sobre el conjunto de los miembros de la Sociedad, es seguramente
una orientaciôn para el Secretariado. Es de dos ôtdenes. En primer lugar, debe servir
al Secretariado como estimulante o, al revés, como inhibidor en ciertas empresas doc­
trinales, ciertas empresas de fondo, recuestionamiento de tal o cual problema: la asam­
blea puede decir perfectamente: �''Ah, pero no tocamos...", Q dar la sensaci6n de que
no hay que tocar o recuestionar ta1 o cual estructura o tal o cual problema.-En sintesis,
la funciôn de la asamblea es, en primer lugar, infonnar o moderar el ardor del Secre­
tariado o, al contrario, estimular su apatîa, incitarlo a examinar tal punto en particular.
Segundo, sobre la cuesti6n de los problemas actuales y precisos, pienso que en el pun­
to en que nos encontranios, se trata de preparar con el Secretariado la continuaci6n de
LA EXCOMUNION 157

los hechos, es decir el regreso. Pues no creo que en el punto en que nos encontramos,
es decir el 2 de julio, cuando el Congreso de Estocolmo comienza el 28, podamos inter­
venir significa tivamente en el nivel de una acci6n completamente concertada, en el
nivel de las posibles o probables decisiones del Ejecutivo. Pero 1,quizâ la asamblea tiene
otra impresiôn sobre este punto? Quizâ piense que conviene que el Secretariado haga
todo lo posible para eso, antes del Congreso, para .dar ôrdenes, niveles de problemas,
es decir en cuanto a la funciôn de la asamblea.
Sr. Audouard: Yo también quisiera intervenir como integrante de un grupo
restringido. Evidentemente no lo hago sin tener conciencia, con cierta molestia, de esa
limitaciôn, pero también en nombre de esta misma limitaciôn que siendo, me·gustaria
decir algo ante el colegio de la Sociedad.
Hay una ambigüedad en cuanto a la palabra seminario. Hablamos mucho de semi­
narios y justamente lo que nos falta es un seminario. 1,Por qué?
Evidentemente tenemos algo que lleva ese titulo y que es un curso cuyo carâcter
extremadamente precioso yo seria el ûltimo en discutir en absoluto. Pero es cierto que
si tuviésemos un seminario (es decir la posibilidad de un verdadero intercarnbio entre
discipulos que --se- saben tales, que se reconocen como tales, en posiciones completa­
mente diferentes sobre ciertos puntos precisos desde luego, y que aceptasen venir a
tratar de mantener un diâlogo que de otro modo no se harâ, si no estâ previsto en el
maréo . de encuentros verdaderamente defmidos en el seno de la ensefianza de la Socie­
dad), si existiese ta] seminario, pienso que poco a poco podrîa nacer un diâlogo. Inclu­
sive sobre cuestiones de nuestro actual seminario, pues, para ser completamente franco
y sincero, y lo seré, pienso que, no obstante, en gran parte es alli donde surgen muchas
preguntas, pero que ellas no pueden plantearse. 1,Por qué? Porque la organizaciôn de la
ensefianza en la Sociedad no lo ha previsto, y muchas cuestiones que no pudieron ser
planteadas en el seminario deberîan poder serlo en otro seminario. Todas esas cuestio­
nes en cierta forma reprimidas terminan por crear entre nosotros un malestar muy
grande y, por momentos, un sentirniento casi de incomprensiôn entre algunos de noso­
tros.
Entonces, si esta noche esta permitido hacer una propuesta en cuanto a la organi­
zaciôn futura de la enseflanza en el seno de la Sociedad, por supuesto seria que se pre­
viese un verdadero seminario donde fuesen posibles los intercambios, incluso y, sobre
todo, sobre las cuestiones que son mâs susceptibles de distanciarnos a unos de otros.
Sr.. Presidente: A propôsito de esto haré notar que estas palabras se dirigen sobre
todo a los participantes de los distintos seminarios, pero que se hicieron tentativas de esa
clase en el nivel de lo que se llamô, con o sin razôn ciertas ensefianzas elementales.
Sr. Mauco: Me disculpo, voy a ubicarme en el piano de la democracia, en el mal
sentido del ténnino, es decir el buen sentido. Ustedes me dirân si desbordo, y probable­
mente lo haga, las preguntas que es posible plantear aqui, pues ustedes lo dijeron muy
bien, se trata d� diplomacia y sobre todo de diplomacia internacional y solo un
pequeflo grupo puede hacerlo. En îm, si comprendi bien, y confieso que antes estaba
mal infonnado, la pregunta fundamental es 1� siguiente: l,La Sociedad Francesa debe
hacer todo lo posible por adherirse a la Internacional? Confieso que acâ tengo un ·
escrûpulo personal totalmente desinteresado, pues disfruto de los privilegios de perte­
necer a dos Sociedades y de ser un seiior viejo; pienso en losjôvenes que podrian adhe­
rirse a la Sociedad Francesa y que en el futuro, si la decisiôn fuese la ruptura, como
usted ieme, estarian privados de un contacto internacional, eventualmente de partici­
paciones en trabajos y congresos de la Asociaciôn Psicoanalitica Internacional. Por lo
158 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

tanto, la pregunta que se impone es la siguiente: pedir� a la asamblea general que


solicite al Secretariado proseguir al mâximo el esfuerzo de conciliaciôn o, por el con­
trario, mantener abiertamente su posiciôn de ruptura? z.Me engafio o es éste decidida­
mente el fondo de la cuestiôn?
Sr. Presidente: Sobre el primer punto, simplemente haré notar que hablo del mal
uso que se puede hacer de la democracia.
Sobre el fondo del problema, si, creo que lo que usted dice es bastante exacto,
pues cuando usted dice que la Sociedad debe llegar al mâximo, con tal de obten�r el
reconocimiento, desde luego esto es, valga la expresiôn, dejar la puerta abierta a todas
se
las renegaciones, pues si plantea el reconocimiento como fin de la Sociedad, es evi­
dente que hay que someter a _él todas las demas dimensiones que hasta el presente for­
maron parte constitutiva de la Sociedad.Lo importante es precisamente llegar a mante­
ner el pedido, digamos, permaneciendo fieles à,; nosotros m·ismos. z.Y côiho ltay que
entender la fidelidad? Sin duda es algo extremadamente discutido.
· Sr. Mauco: Pienso que son los jôvenes quienes estan interesados.
Sr. Presidente: Y sobre lo cual conviene hablar.
Sra. Mannoni: En mi intervenciôn forzosamente expondré mi manera de ver las
cosas; por lo tanto una manera forzosamente parcial.Trataré de mantenerla en un nivel
analitico.
La cuestiôn que me preocupa es sa.ber si, de lo que se trata en todo esto es de una
cuestiôn de personas, que en este momento solo interesarîa al Secretariado restringido,
o si se trata de ideas que esas personas representan y que, entonces, podrîan concer­
nirnos.
U sted hablô de una dificultad de comunicaci6n en la Sociedad. Me ubico
unicamente en el nivel del grupo de nifios y creo que sin embargo aquî se hizo un
esfuerzo por reunir tendencias extremadamente abiertas y mantener debates siempre
con forma de dialogo y carâcter cientîfico, en definitiva lo mejor posible, y me pregun­
to si, por otra parte, este diâlogo es en realidad mâs cômodo con otros.
Me sorprendi6 mucho escuchar el afio ultimo, en el curso de una entrevista que
tuve en enero con los miembros de la lnterna�ional sobre la cuesti6n del psicoanâlisis
infantil, de la misma manera que nosotros lo hicimos y, en fm, si hablo de esto acâ
brevemente es porque se trata acâ de cuestiones que me preocupan por lo que pueden
significar para nuestro porvenir ... en fin, la pregunta se me planteô claramente ...
tal vez se trate de una dificultad de idioma que hace que las cosas puedan truncarse.. .
pero se me planteô la pregunta de si yo era simpatica o antipâtica ·con mis pacientes.
Expliqué en ese momento en gué clima de rigor analitico se desenvolvîan las sesiones.
Tomé el ejemplo de un niflo psicôtico con el cual, por razones transferenciales precisas,
en un momento hice un anâlisis acostado. FJ nifio, llegado a ese momento preciso de
la cura, hablô de la .histeria de su madre. (inaudible) . ..todos esos nifios. que vienen sin
recibir ayuda... y cômo es posible, agregaron, tener influencia sobre ellos, una influen­
cia pedagôgica se entiende, viéndolos tan poco.Y la transferencia, 1,qué hace usted con
ella?, agregaron. Es lo esencial del amilisis. En ese momento me sorprendî con la obser­
vaciôn, puesto que la concepciôn de la transferencia en la 6ptica pedag6gica que se me·
presentaba solo podîa resumirse asi: presionar a un yo débil con un yo fuerte. Al decir
que en la cura el analista aparece como soporte de una conducta de repeticiôn o como
figura fantasmâtica que hay que comprender a través de toda la dialéctica de la deman­
da y los deseos, no convenci a nadie, y estoy convencida que se me tomô por un verdu­
go de niflos o como alguien que se complicaba la vida inutilmente.
LA EXCOMUNION 1S9

Por lo tanto, la pregunta, la ûnica que en definitiva me planteo, para por fin hablar
aunque meta la pata, con la cuestiôn de Dolto y Lacan puesta completamente entre
paréntesis: si Dolto y Lacan muriesen de pronto, 1,qué seria de la herencia que ellos
dejan? l,Se consideraria esta herencia tan molesta coma sus personas? Es todo. (Aplau­
sos.)
Sr. Presiden_te: Estaria tentado de preguntarle: z.molesto para quién? Pues en reali­
dad su ejemplo es muy instructivo pero tiene doble sentido. Parece que usted se topo
con analistas que no la comprendieron; por eso, usted concluye que la primera cues­
tiôn es imposible. Pero por el contrario pienso que la comunicaciôn es muy necesaria,
porque si esos pobres analistas extranjeros son tan ignorantes como usted dice sobre
la buena y justa prâctica, como pensamos durante un cierto tiempo que eran unifor­
memente todos los miembros de la Sociedad de Paris, hay gran necesidad de ensefiarles
y por lo tanto de mantener el contacto con ellos. Es lo que hicimos con la gente de la
Sociedad de Paris, y debo decir que tuvimos éxito. Ahora, en cuanto a conocer la dis­
tinciôn entre la idea y la persona, pienso que esta distinciôn en determinado momento
puede ser un aJ"glllllento diplomatico, y -nos �_servîmos !}e ella en una respuesta que
dimos al Ejecutivo Central. Por lo demâs, en fin, veo muy dificil que podamos distin­
guir agui la idea de la persona.
Sr. Kamouh: La historia de todo el psicoanâlisis demuestra que en cada momento
fecundo del pensamiento analîtico siempre hubo personas, y tenfan la cualidad de ser
muy determinadas. Se los conoce, se los puede citar. Hubo grupos alrededor de (inau­
dible), ésa no es una historia sôlo nuestra. Ocurre cada vez que el movimiento anali­
tico se porie a reflexionar, como lo hacemos o tratamos de hacer nosotros, como un
grupo de investigacion y ya no como una perpetuaciôn de algo sagrado. Siempre hubo,
en el curso de toda la historia del psicoanâlisis, no habrfa de pasar solo en torno de
Freud después de todo, siempre hubo movimientos de investigaciones con una cierta
transferencia con quien tal vez fue un poco mâs lejos que los otros en el rigor de un
pensamiento o en la profundidad de una investigaci6n. Lo que determina que a este
efecto, nuestro grupo, en este sentido, en nada se distinga a mi entender de toda la his­
toria actual y anterior del pensamiento psicoanalîtico. De donde resulta que la posi­
cion prudente que siempre hay que mantener y que usted desarrolla en un informe, no
nos cierre los ojos a lo que es parte de un pensamiento fecundo, sea que gire alrededor
de X o de Y. Sucede efectivamente que alrededor de gente que no investiga no se ve
a nadie, no es para sorprenderse a cada rato, tampoco es algo nuevo.
Y ahora otra cuestiôn. Pero que no es una pregunta. Quiero decir que la historia
de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis después de todo solo tiene diez afios. Diez
afios para reclutar, diez afios para formar algunos alumnos, diciéndoles: nosotros bus­
camos, busquen también ustedes. Creo que diez afios son pocos para hacer un balance
de la fecundidad de tal estilo o tal otro, podemos consignar que aûn hay investigaci6n,
ciertos alumnos de tal o cual docente, y que sigue en curso; y en este sentido, no
pienso que sea bueno precipitarse en las conclusiones· acerca del fruto de tal o cual pen­
samiento, hasta incluso de ciertos movimientos aun nebulosos que pueden existir y
que pue den resolverse en uno o dos afios. A mi entender, creo que no hay que consi­
derar todas esas cosas como verdaderamente graves. Me parece· que su gravedad es rela­
tiva.
Justamente, si uno se coloca en la dimension analitica, es decir que con el pro­
greso de tal pensamiento, con el progreso de, digamos, tal resto o transferencia, por
gué no, hay algo que puede dar frutos y que quai aun rio es aparente. Lo que deter-
160 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

mina que exista esta dimension, que no noto en el informe y que, por mi parte, consi­
dero, en ultimo caso, al ser dificil de profundizar y no sôlo de conciliar sino de profun­
dizar, que puede dar resultados.
Sr. Presidente: No respondo a Kamouh porque pienso que expresaba asi una preci­
si6n, una opinion, que no llama inmediatamente a responder.
Sra. Aubry: i,Usted nos pregunta si debemos continuar existiendo, es decir ser
fieles a nosotros mismos, o no continuar existiendo? Porque parece que verdadera­
mente es ése el dilema. Si ya no somos nosotros, no existimos mas.
Sr. Presidente: Lo que dije pretendi6 responder a la pregunta del Sr. Mauco. Evi­
dentemente, es una dimension y por asî decir, una manera de plantear el problema. Es
cierto que la cuestiôn se planteô de esta manera en determinado momento de la pre­
cedente asamblea, porque yo les recordaba los términos que habian sido empleados, no
por mi, sino en el curso de la discusion: iqué precio hay que pagar? Son los términos
que se emplearon.
Sra. Aubry: De lo que es preciso que estemos seguros es de que también esta cri­
tica permanente de la que usted habla y esta posiciôn constante no se vean reaJmente
influidas ni en uno ni en otro sentido por exigencias; en otros términos que si, inter­
namente, debemos restringir el rigor de los estudios, entonces ciertas criticas que se
plantearon parecen justificadas. (Inaudible.)
Sr. Presidente: Totalmente, son posiciones que se expusieron y de las que creo que
pueden testimoniar los que participan en los trabajos del Secretariado, del Secretaria­
do ampliado, es decir que no constituye un colegio restringido porque en el Secreta­
riado ampliado somos 14. Me pregunto ademas con insistencia, si las cuestiones que
usted plantea, si bien no las cuestiones politicas inmediatas, al menos las cuestiones de
doctrina, en cierta forma, fuera quiza de las cuestiones personales, no pueden encarar­
se en un colegio de titulares mejor que en una de las comisiones. Tal vez serîa algo para
considerar.
Sra. Aubry: iAcaso el Secretarido consider6 algûn medio que permita incrementar
las confrontaciones de los cfrculos en el piano doctrinal?
Sr. Presidente: Por cierto, el Secretariado considerô una forma de reorganiza­
ciôn, es decir algo que esta dicho en la mociôn, o aun mas exactamente continuar la
organizaciôn, es decir en realidad desarrollarla de manera que las diferentes actividades
estén mas coordinadas y también organizadas de manera tal que la asistencia pueda ser
en ella quizâs mas cômoda. Una cuesti6n de este orden también plantea la cuestion del
local. Desde luego, el Secretariado tiene cierto nûmero de proyectos de los que princi­
paJmente se ocup6 Perrier como secretario cientîfico de la organizaciôn, de reforma,
de desarrollo.
Sr. Perrier: Si, exactamente, y si tomo la palabra en seguida, no es en absoluto
para bosquejar todo eso, sino para decir que, si no juzgué acertado intervenir desde
hace un rato cuando se hablô de la ensefianza, fue porque en vista de la amplitud de los
problemas que esta noche se plantean, me pareci6 dificil iniciar una discusion que
enseguida puede hacerss_ técnica. Es muy cierto que se plantean todos estes problemas
y que estân en pleno estudio. Eventualmente habrîa podido corregir lo que dijo Au­
douard en lo que concierne a los seminarios y los cursos, recordândole que algunas
veces, en distintos niveles, intentamos instaurar diâlogos, y que si no tienen lugar en
forma mas habituai, no es porque no se haya dado la ocasiôn de hacerlo. Pues en reali­
dad para un diâlogo también se necesita quien dialogue. Creo que en este piano hubo
LA EXCOMUNION 161

mas apertura que la que él dijo, en varios niveles, sin pretender entrar en detalles por
el momento.
Sr. Audouard: Sin embargo, esto no es del todo satisfactorio para mi. Comprendo
perfectamente lo que dices. Sé el esfuerzoque se hizo y habria podido hacer mâs si me
lo hubieses pedido. Si dije eso, no solo me referia a la finalidad de que la gente que
investiga, se conoce y ya dialoga, se reûna para dialogar entre si de manera mâs siste­
mâtica. En realidad me referîa a un marco de cosas que llamaria un poco mâs solem­
nes, para usar una palabra que es tonta pero sin e·mbargo describe un cierto estilo de
nuestra ensefianza. Cuando uno asiste al seminario de Lacan, encuentra cierta solem­
nidad. A este. marco me refiero. Que el curso de Lacan se siga hacienda como se hace,
desde luego, pero tendria que haber algûn modo de inscribir un seminario, digo yo,
con el mismo nivel, dirîa, de interés, de participaciôn, de solemnidad en suma y quizâ
también de tema, un seminario donde puedan intercambiarse cosas con el Sr. Lagache,
con alumnos del Sr. Lagache, con la Sra. Dolto, con alumnos de la Sra. Dolto, en fin
cosas que no se dicen jamâs con este nive 1, con este nivel dirîa de elaboraciôn. Puesque
podemos encontrarnos -entre nosotros, entre alguBos, eso es cierto;que podemos cola­
borar en la constituciôn de una propedéutica, también es cierto, pero sin embargo esto
no tiene el mismo importante carâcter de figurar en la ensefianza de la Sociedad, que
es loquequerîa decir hace un rato, y que pie.QSO puede ser conveniente.
Sr. Perrier: Sin embargo, quiero decir dos palabras, porque ocurre que las sesiones.
cientificas de la Sociedad siempre tuvieron la îmalidad de suscitar tales diâlogos y
las caracteriza toda la solemnidad necesaria. Sucedeque con mucha frecuencia, hay en
ellas pocos oyentes, y por lo menos puedo hacerles una confidencia: como secretario
cientîfico tengo una cierta dificultad para conseguir conferenciantes e incluso en
provocar discusiones de trabajo, pues no forzosamente tiene que haber un conferen­
ciante magistral en cada sesi6n dentîfica. Pero si hablamos de todo esta, en seguida se
harâ apasionante, pues es un tema que todos consideramos importante y pienso que
corremos el riesgo, no de desviar, sino de extender demasiado el campo de los proble­
mas en discusiôn esta noche.
Sr. Pujol: Una precisi6n a propôsito de la palabra "trampa", empleada esta noche.
;,Aquién se tiende una trampa? lY porqué?
Sr. Presidente: Pienso que sentimos el reforzamiento de las exigencias de exclusi­
vidad coma una especie de provocaciôn, ya sea a la sumisi6n o a la ruptura. Ceder a la
provocaciôn me pareceque puede ser una trampa.
Sr. Pujol: También es una trarnpa ver trampas por todas partes.
Sr. Presidente: Es cierto.
Sr. Pujol: Ahora,queda por saber aquién se dirige la trampa.
Sr. Presidente: De acuerdo. Si tienes una opiniôn sobre la cuesti6n, dila.
Sr. Pujol: No, la audiencia es demasiado amplia. Tû mismo dices que hay cosas
que no pueden decirse.
Sr. Presidente: Es una cuestiôn de apreciaciôn personal.
Sr. Pujol: Tomaste la precauciôn de decirlo.
Sr. Presidente: Digo que sin duda hay preguntas a las cuales no podré responder,
pero en realidad no prohibi ninguna pregunta.
Sr. Pujol: Es la apreciaciôn que expusiste anteriormente, a saber: que dado que
ciertas cuestiones son competencia de ciertos organismos de la Sociedad y no de la
asamblea ampliada, ,atenciôn! 1,Quéquiere decir entonces esto?
Sr. Presidente: Pero, quizâ tienes otra opiniôn. z.Por qué no?
162 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Sr. Schweich: Est� introduce la cuestiôn de nuestro papel aqui. l Qué hacemos
aquî? Si el Secretariado tiene necesidad de aliento, todos estamos dispuestos a dar
aliento, pero si, en cambio, no se puede precisar...
Sr. Presidente: Si, se puede precisar, son las preguntas las que deben dar la ocasiôn
para hacer precisiones.
Sr. Schweich: lQué medio decidiô el Secretariado poner en practica para sostener
la afiliaciôn? i,Se puede hacer esa pregunta?
Sr. Presidente: Perfectamente.
Sr. Schweich: Yo la hago.
Sr. Presidente: Bien, por el momento el Secretariado no pudo paner en practica
y no decidiô poner en practica ot(O medio que el que consiste en exponer nuestra posi­
ciôn doctrinal al Comité, encargandole o esperando que se encargue de hacerse intér­
prete de ella ante el Comité asesor. Es decir que el Secretariado no creyô, no pudo
-también puede plantearse la cuestiôn de saber por qué no pudo, es cierto- llegar a
tomar decisiones que satisfagan al Comité.Cu.ando, por ejemplo, el Comité nos dice:
Ayudenos, muévanse para que se� posible sostener vuestra candidatura... todo ésto
puede interpretarse efectivamente de mil maneras: no tienen malas intenciones, casa
que por otra parte nos han dicho, que quieren ayudarnos. Y bien, hay que ayudarlos.
Hay que hacer lo que se debe. Pero, l,qué se debe hacer? l,Qué es lo que se puede?
Con esto tropieza el Secretariado, y el Secretariado tropieza con esto yo dirîa que por
razones de doctrina.
Sr. Perrier: Es preciso decir mâs, y no sôlo que el Secretariado tropieza en esas
cuestiones por razones de doctrina, ino es cierto?, porque al escuchar tu exposiciôn
hace un rato tuve la sensaciôn de que nos hiciste primera una revisiôn de todo lo que
caracterizaba por una parte a nuestras posiciones anal{ticas desde hace diez afios y
después una revisiôn de todos los problemas que tendiamos a dejar pendientes. Tu
exposiciôn fue una verdadera conferencia que pudo ensefiarnos muchas cosas, recor­
darnos muchas preguntas que todos tenemos que hacernos. Verdaderamente fue una
exposiciôn técnica.Estaba claramente sustentada por dos razones.
Por una parte, definir o recordar lo que siempre determinô nuestras posiciones,
y por otra parte definirlas, tanto mâs cuan:to que me pareciô sobrentenderse en tu
exposiciôn que todas esas posiciones eran justamente no sôlo criticables, como lo son
todas por definiciôn, sino · muy directamente criticadas. Y cuando Maud Mannoni
decîa "se trata de las ideas o las personas" o "las personas o las ideas", no pienso que
planteara asî una mata pregunta. Pues, puesto que quisiste situar tu exposiciôn en el
nivel de las ideas, y expusiste un cierto numero de ellas, es preciso decir que constan­
temente sobrentendiste en la primera parte de esta exposiciôn que, eventualmente,
podîan no ser aceptadas fuera de nuestro grupo.
A partir de lo cual expusiste las relaciones con la Internacional para evocar, sin
detallarlas demasiado (y sé que diste una conferencia informativa, al menos hiciste
una reuniôn informativa hace algunos dias para quienes de�earon obtener algunas pre­
cisiones) describiste entonces el reforzamiento· de esas exigencias para definir la posi­
ciôn que Pujol criticô: la de no caer en trampas.Y acabas de decir que se puede inter­
pretar el reforzamiento de esas exigencias como una provocaciôn.
Ya éste es un vocabulario cornpletamente diferente del que empleaste en una
exposiciôn muy rnoderada, y por tal motivo, tal vez, insuficiente, insuficiente para que
todo el mundo baya comprendido, y creo que esto puede explicar una cierta dificultad
LA EXCOMUNION 163

del auditorio para situar las preguntas que hay que formular o no formular, o la fun­
ci6n misma, la utilidad misma de este auditorio para el Secretariado.
Finalmente diste tu pronôstico personal y dijiste: en el actual estado de cosas,
creo que vamos hacia la ruptura. Aclaraste perfectamente que con esto se trataba de un
pronôstico personal, pero en la medida en que hiciste la exposiciôn total de la situa­
ci6n de manera extremadamente objetiva pero al mismo tiempo como alguien que
conoce muy bien el problema y por otra parte como alguien que tiene posiciones
personales, me pregunto cômo se entendi6 este término ruptura una vez que lo
pronunciaste. Y cuando el Sr. Mauco hace un rato -volviô a plantear la cuestiôn de
saber si no debia hacerse todo lo posible para ser reconocidos o si hacia falta eventual­
mente llegar a la ruptura, formulô la pregunta -io entendî mal?- como si la ruptura
pudiese ser cosa nuestra y que nosotros la proponiamos. Creo que hay una pequeiia
ambigüedad o un pequefio malentendido posible.
Sr. Presidente: Forzosamente.
Sr. Perrier: Quiza no justificaste suficientemente la dificultad de tu exposiciôn
sobre este punto. Si, de manera general, el Secretariado se vio enfrentado a exigencias
que verdaderamente pareœ-que-no,ôlo afectan a las personas sino que afectan verda­
deramente a toda una serie de principios que estan en el centro mismo de nuestra expe­
riencia y de nuestra disciplina, y de nuestra concepciôn del analisis, por eso, por
mucho que queramos ser reconocidos, también es necesario hacer reconocer algo, o
saber si no juzgamos que rechazariamos eventualmente, activamente entonces, algo de
todas maneras aceptable. Es evidente que tal vez no se pueda responder directamente
a esta pregunta, pues dependera de apreciaciones personales, pero, en fin, se plantea
en estos términos. Y si pudieses precisar un poquito mâs tu pensamiento en este piano,
creo que eso permitiria continuar la discusiôn mas facilmente.
Sr. Presidente: Sencillamente.
Todos saben que el punto litigioso de la negociaci6n fue el hecho de que se haya
agregado, después de las negociaciones de Edimburgo, un artîculo complementario que
no se nos habia leido. Este artîculo impone la exclusion progresiva, pero en definitiva
el principio de la exclusion de la lista de analistas y de funciones didacticas de Françoi­
se Dolto y de Jacques Lacan. Esto se presta a muchas interpretaciones, que uno se
habia vendido, que uno se habîa comprado, que uno se habia dejado embaucar, que
no habîa comprendido nada, que se tuvo razôn, en fin, se dijo de todo. El problema se
plantea alrededor de este articulo.
Sin embargo, en el mes de julio pasado, cuando a su debido tiempo dimos testi­
monio, se produjo un giro en el curso de esas negociaciones que consisti6 en cambiar
una medida, por naturaleza transitoria, de exclusiôn, o al menos de alejamiento a la
espera de las pruebas de que era infundado; y ese giro confirmô, a quienes lo duda­
ban -pues habîa quienes lo dudaban, en esto se fundaba la negociaciôn- que lo que
se exigia era una exclusion definitiva.
En el ûltimo proyecto de informe que se nos presentô respecto de Jacques Lacan,
la fôrmula empleada fue la siguiente ... es decir, en el informe que se presentara al
Ejecutivo, el Comité dice: que nos hace saber, en su propio lenguaje, no sé cual es el
término en inglés, que Lacan resulta inaceptable para la IPA, que seg(m su opiniôn
Lacan debe ser excluido de las actividades de fonnaciôn de una vez y para siempre. A
. esto se Hama el reforzamiento de las exigencias.
A partir de esto seguramente puede decirse, con una perspectiva de ruptura que,
si no respondemos a esta exigencia, si no la satisfacemos, por supuesto, seriamos noso-
164 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

tros quienes provocamos la ruptura. A partir del momento en que formulamos el


pedido, forzosamente somos nosotros quienes soportaremos el peso de la ruptura. Sin
embargo, el Secretariado hasta el momento, conforme a sus principios, no encontr6
el medio... el Secretariado y la Comisi6n de Estudios no encontraron la forma convin­
cente para ellos mismos de proceder a esta tachadura que se nos pide, por deseosos
que puedan estar de obtener el reconocimiento.
Sr. Pujol: No hay forma...No se encontr6 motivo ...
Sr. Presidente: Ni raz6n ni medio. No encontr6 medio porque no encontr6 raz6n
Y. no encontr6 raz6n porque le parece y le pareci6 que semejante decisiôn respecto de
un didacta que continua formando alumnos y que form6 alumnos que la misma comi­
siôn de estudios aceptô, que el mismo comité acept6, constitufa algo absolutamente
incorrecto.
Sin embargo, permanece planteada la cuesti6n de saber, si se emplea la termino­
logfa del Comité, i,CUales serian las razones en que podrfan funciarse para pedir tal
exclusion? Las razones doctrinales, las razones analiticas ...
Se adroite a un alumno, no se adroite a �tro. El analisis fue él mismo, los analis­
tas se ubicaron en las mismas condiciones, uno es declarado digno de convertirse en,
de ser didacta, y el otro es declarado digno de nada en absoluto. Estas contradicciones
no tienen que sorprendernos, pero plantean algunos problemas.
El Secretariado y la Comisi6n de Estudios en conjunto no estuvieron en condicio­
nes de responder, si se quiere, al prop6sito del comité y de la IPA, pues no encontra­
ron raz6n por el momento.No se dice que no la encontraran. Pero de entrada lo que se.
manifest6 es lo que yo traté de subrayar en mi exposic:6n, que a partir del momento
en que puedan encontrarse razones, todos quedaran cuestionados. i, Por qué no? Quiza
la Comisi6n de Estudios y el Secretariado mostraron algûn tiempo de vacilaci6n.
En otros términos, estamos algo retrasados. No sé en qué desembocara esto. Lo
que pienso es que era la ûnica linea que podfamos seguir. Esta es mi opiniôn.Pero si
hay otras opiniones, nadie sera excluido, excomulgado y todo lo que se quiera. Debo
decir que ellas se manifestaron en el Secretariado y mas o menos en la Comisi6n de
Estudios. No considero que sea algo que haya que lamentar.Considero que es un signo
de salud, aunque quiza se hayan expresado con mucha reticencia. No se lleg6 a un
resultado.
Sr. Favez: No obstante, nuestra experiencia respecto de esto es muy nueva, en lo
que concierne al parrafo segundo, que parece ser el ûnico importante para nosotros
actualmente: si podemos garantizar las condiciones reales de una investigaci6n. El
Comité Asesor mostr6 un gran escepticismo. i,Qué piensan ustedes de este escepti­
cismo? Cuando escucho a algunos hablar de una manera verdaderamente apasionada de
tal o cual de nuestros didactas, me pregunto si hay realmente posibilidades para noso­
tros de concretar en el futuro esas condiciones de una investigaci6n abierta y esas
çondiciones con las cuales se velaria por el respeto de todos, por cada una de las
condiciones de esta investigaci6n. En realidad, _actualmente es éste el problema de
fondo para nosotros. i,Acaso es posible el programa indicado en la segunda parte de la
moci6n en el grupo que formamos?
Sr. Presidente: Me parece que sî.
Sr. Favez: En todo caso, pienso que si queremos subsistir, y mas que eso, si quere­
mos hacer lo que nos habiamos propuesto hace diez afios, y que traducido a los tér- ·
minos de los estatutos consistirfa en situar correctamente al psicoanalisis y formar
psicoanalistas dignos de ese nombre, si queremos realizar esto, debemos considerar que
LA EXCOMUNION 165

la segunda parte de esta moci6n es la tarea ûnica y d�mi�ante para n��p�q_�:.�_�<iü� es


la cuesti6n esencial, la mas importante, la mas grave, que se nos plante� actuaj�ente.
Sr. Presidente: Pienso que la pregunta esta dirigida al conjunto �e la �samblea.
Quisiera simplemente dar como respuesta al Sr. Favez la siguiente indicaciqp, que por
otra parte él conoce. Cuando ayer a la noche el Secretariado y la Comis�ônA� Ëstudios
se reunieron para poner en orden el texto de la mociôn que habrîa de proeq.nerse, ese
fue el ûnico articula no enmendado de ninguna forma, y adoptado de entra<;la por una­
nimidad. No sé si esto quiere decir algo o si es un mal signo, pero es asî cQmo ocurrie­
ron las cosas. Per<;> la pregunta sigue estando dirigida al conjunto de la asambiea.
Sra. Aulagn.ier: Creo que hay cierto malentendido. La Sra. Aubry-y el Sr. Pujol
dijeron, de manera muy distinta, que parecîa surgir una especie de parad�ja en cuanto
a nuestra presencia aquî, por el hecho de que por una parte se nos hacen preguntas y,
por otra parte quedô establecido que de ciertas cuestiones no se podia.hablar. Perso­
nalmente, debo decir que no veo en absoluto la menor paradoja al respecta, y que
todas las �uestiones son abordadas (inaudible) si una persona llegaba a plantear su
candidatura para ser didacta, no veo cômo una sociedad tan grande como ésta puede
juzgar algo de esta indole, si no es en un nivel dirîa extreniadamente pasional o trans­
ferencial, llamenlo como quieran. Pero digo que aca hay un problema que no esta en
absoluto ligado particularmente a la persona de Lacan, sino al hecho mismo de qtie
sôlo pueda realmente ser estudiado por gente que se interesa en el problema, porque en
un grupo restringido por lo menos es esperable que se evite la trampa de la pasiôn y de
la transferencia. Dicho esto, creo que en el otro piano, el del problema que usted
plantea esta noche, y en cuanto al que tiene perfecto derecho de aguardar una respues­
ta, aunque mâs no fuese que por todos los esfuerzos que usted hizo, creo que efectiva­
mente tiene el derecho d'e tener una respuesta.
Esta respuesta es lo que puede llegar a ser nuestra Sociedad, ya que en realidad no
se trata tan to de en qué va a convertirse tal o cual persona; se trata de la vida de
la Sociedad, y por esto estamos presentes, porque es esto lo que estâ en juego.
Hay una Internacional. Efectivamente, no creo en absoluto que la lntemacional
sea forzosamente un grupo de grandes malvados. Son analistas que vieron el problema
desde el exterior. No sé si nosotros, ciertos grupos, juzgariamos de la misma ma­
nera, no lo sé en absoluto, pero no vemos por qué se pondria en duda su honesti­
dad. Esta Internacional debe nacernos tomar conciencia de problemas que preexistian
a nuestra solicitud, que preexistîan al hecho de que la Internacional los haya develado
de una manera que llamaria abrupta.
Entonces, 1,qué posiciôn es posible para el futuro? Si hasta ahora no tomé la pala­
bra fue porque en definitiva me parece que siempre es un poco vano repetir lo que el
expositor dijo, tal vez de manera mucho mas abierta y mas amplia de lo que podria
hacerlo yo.
Es cierto que, puesto que la Sociedad estâ aqui y puesto que en realidad espera­
mos que también lo esté en octubre, no veo que pueda tomarse otra posiciôn, es decir
poner entre paréntesis ei problerna_del reconocimiento por la Internacional, para poder
tomar conciencia de los problemas que existen� Existen, como en otras sociedacJes. Es
cierto que la estructura de nuestra Sociedad los hizo mâs agudos en ciertos pianos y
pienso que estâ en n.osotros cambiar las cosas en ese nivel.
Dicho esto, con respecta a la Intemacional en si misma, porque no obstante es
una cuestiôn a la que concedemos mùcha importancia, mucha gente, y yo misma
ademas, durante largo tiempo deseamos obtener el reconocimiento por muchas razo-
166 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

nes, entre ellas esta apertura que nos parecfa que a veces faltaba un tanto en nuestro
grupo. Para la Internacional creo que la palabra es reconocîmiento -creo que fue
Françoise quien lo hizo notar-, reconocimiento deseado; es preciso que nos reconoz­
can por lo que somos como Sociedad (inaudible).
Si la respuesta de Londres, como usted <lice, es posible que sea el rechazo, pienso
que muchos de nosotros lo lamentariamos, pero dicho esto, creo que el (mico camino
que nos quedarfa abierto, y estâ abierto, es el de. tratar de tomar conciencia de
nuestros errores, y de hacer verdaderamente algo constructivo en el nivel de la Socie­
dad. El futuro después nos dira... De todas maneras, francamente no veo qué otro
camino le queda a nuestra actual Sociedad, a menos que ella ya no exista, cosa que
considero una paradoja, de otra manera no estaria sentada en esta silla.
(En este punto se produce la intervenci6n del Sr. Lacan, seguida de una suspensiôn
de la sesiôn por algunos minutos, durante los cuales se distribuye el texto definitivo de
la mociôn.)
Sr. Presidente: i,Alguien quiere aun tomar la palabra o reflexionar durante uno o
dos minutos?
Sr. Anzieu: Quisiera volver sobre lo que decia Pujol concerniente a la trampa o no
trampa. Sôlo me introduje en esta negociaciôn a comienzos de este afio y en con­
secuencia tengo una impresiôn que es reciente. Pero la impresiôn que tuve del contac­
to con el Comité Internacional es la siguiente. Ellos nos propusieron hace dos afios las
recomendaciones. Dejo de lado el articulo discutido. Los otros tienen un carâcter gene­
ral y enuncian principios generales. Si me acuerdo bien, tuvimos una asamblea en el
curso de la cual aceptamos esas recomendaciones. Y me pareciô que el comité interna­
cional tenia la impresiôn, con o sin razôn -ésta es otra historia- que aviva voz apro­
babamos sus recomendaciones, pero que en la prâctica continuabamos como antes.
Tengo la impresiôn de que si reforzô sus exigencias, como tu dijiste, y es un hecho
indiscutible, no pienso que sea una provocaci6n, no pienso que sea una trampa, tal vez
simplemente es una manera de demostrar que no se engafia para el caso de que nuestra
actitud fuese la de predicar blanco por un lado y practicar negro por el otro.
Sr. Presidente: Pienso que ésa fue en realidad la posici6n del Comité en cierto
momento, pero hace mucho tiempo. Asististe como nosotros a la lectura del informe,
y en lo que respecta al examen de cada una de las recomendaciones, ese informe
comentaba en realidad que se hizo todo lo necesario para que fuesen aplicada�, con esa
observaci6n perfectamente atinada de que la aplicaci6n integral demandaba tiempo.
Pero la adopciôn de las recomendaciones artfculo por articulo, excepto, por supuesto,
el articulo 13, se considt:raba satisfactoria en el informe.
Sr. Anzieu: Disculpen, pero lo que retuve de ese informe es que la prâctica de cier­
tos analistas de nuestra Sociedad no se ajusta a ciertos puntos de esas recomendacio­
nes. Siempre dejo de lado el famoso articulo 13. Fuera de este articulo, hay ciertos
articulos que en dos afios no fueron aplicados por ciertos analistas.
Sr. Presidente: La duraciôn de las sesiones. Eso forma parte del mismo problema.
Tengo el examen punto por punto ante mis ojos, que en conjunto estâ O.K.
Sr. Perrier: Puedo confirmarlo. Tomé nota de los comentarios sobre cada una de
las recomendaciones y ellas · coinciden con las de Serge respecto de esto. Creo que sin
embargo en el ultimo informe hubo exigencias reforzadas, no en el nivel de las reco­
mendaciones precedentes, sino de nuevas recomendaciones. Por ejemplo, las que con­
ciernen al carâcter obligatorio de los cursos. Esa recomendaciôn no figuraba en 1959.
Que llegue con forma de consejo o de anhelo es posible, pero en definitiva hay no obs-
LA EXCOMUNION 167

tante todo un ref orzamiento de una actitud que, mas allâ de las cuestiones personales
que se plantearon, concierne al espfritu mismo en el que pudimos concebir hasta
ahora, con o sin razon por otra parte, la transmision de la experiencia analitica en el
nivel del anâlisis didâctico, e incluso fuera de él.
Sr. Lefevre-Pontalis: En el tercer punto de la mocion, ;,queda de manifiesto que
mantener el pedido de afiliaci6n a la Asociaciôn Intemacional remite mâs alla de
Ios resultados del Congreso de Estocolmo, sea cual fuere el resultado de la decisiôn
tomada en ese momento?
Sr. Presidente: Pienso que si, pero en la hipôtesis de la ruptura habria que prever
un lapso.Seguramente...
Sr. Lefevre-Pontalis: i,Estâ sobreentendido?
Sr. Presidènte: Creo que si.
(El secretario general dice "no", y se èxplica.)
Sr. Granoff: No me parece que el articula de que se trata prevea algo mas alla de
Estocolmo. Es una opinion personal.
Sr. Lefevre-Pontalis: Mi opinion persona} es que es lamentable.
Sr. Presidente: Pienso que la interpretacion que da de ello es por cierto inexacta
y no estâ en el texto, pues el tiempo esencial es el de restaurar o desarrollar los inter­
cambios con el movimiento psicoanalitico. Estâ en el texto. El pedido de afiliacion es
uno de esos tiempos. Si fracasa, habrâ que rehacerlo de otra manera, evidentemente no
de inmediato. En fin, no de inmediato, quiero decir no en el mismo Congreso.Pero es
una cuestion que me parece que reclama una respuesta totalmente positiva. Eso es lo
que implica restaurar o desarrollar intercambios con el movimiento psicoanalitico.
Sr. This: Entre las ultimas recomendaciones, estaba la recomendaciôn de retomar
un diâlogo con la Sociedad o con los miembros de la Sociedad parisiense de psicoanâ­
lisis. Cuando se piensa en el papel que ciertos miembros pudieron desempefiar ultima­
mente, en la cuchillada traidora que se pudo recibir, me parece que seria particular­
mente util retomar un diâlogo con tal o cual miembro individualmente, de manera de
evitar que se reproduzca esta misma situacion. Creo que actualmente, en el contexto
francés, este diâlogo es cada vez mas posible.
Sr. Presidente: La cosa esta en curso.
Sr. This: Pero no simplemente en curso a nivel del Secretariado y que nosotros
continuemos ignorândola. Tal vez es tâcticamente deseable que no lo sepamos, pero
también me parece muy importante que lo sepamos y que lo hagamos individualmen­
te, cada uno de nosotros.. Que hagamos todo lo posible para retomar el diâlogo. Es
mucho mâs deseable de lo que podria creerse a priori, y mucha mâs importante en
el piano polîtico. El hecho de volver a cuestionarnos a nosotros mismos, en el fondo,
nos muestra perfectamente, en funciôn de lo que estâ dicho, que todo esto es una
gran aventura, que un poco se presenta como un gran anâlisis que no fue truncado de
uno u otro lado. Al escuchar lo que se decîa esta noche, tenia la irnpresiôn de que las
cuestiones de dinâmica de grupo son vividas plenamente por cada uno de nosotros.
Sr. Smimoff: Me gustaria plantear una pregunta sobre la formulada por This.
La pregunta que él formula no carece forzosamente de importancia.Creo que respon­
der a ella· con una afirmativa o una negativa es un poco prematuro; como tu lo haces,
me parece adelantarse demasiado. Sin embargo, ustedes son mucho mâs duchos que yo
en los contactas internacionales. Asisti a vuestras contorsiones en Edimburgo. Bastaba
verlos para percibir sus dificultades. Ahora bien, 1,se puede decir verdaderamente-en el
168 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

momento actual que, si nos topamos con un rechazo de parte de ellos en Estocolmo,
puede considerarse con tanta facilidad de parte nuestra una recuperaciôn?
Sr. Presidente: Por supuesto que no. No quiero decir que eso no siga estando en
nuestras intenciones.
Sr. Granoff: La vertiente radical de la respuesta no apuntaba a nuestras intencio­
nes sfuo a los hechos.
Sr. Anzieu: En otros términos, por una parte votamos una mociôn en la cual
mantenemos, respaJdamos un pedido de afiliaciôn, en un piano ideal y teôrico, y por
otra ·parte sabemos que vamos hacia una ruptura que no tratamos de evitar en estas
diez aiios, que no tratamos de evitar ahora y, por lo tanto, como lo hace notar Smir­
noff, se revela que esto harâ imposible presentar una nueva solicitud de afiliaciôn.
Sr. Presidente: Eres responsable de esta mociôn, eres tesorero, formas parte del
Secretariado. A pesar de eso, la pregunta estâ planteada.
Sr. Anzieli: Me pennito sin eml>argo hacer una observaciôn: tû mismo me hiciste
notar que en el interior del Secretariado hay un admirable reflejo de toda la Sociedad,
que hay opiniones, diferentes matices y que ello es completamente normal.
Sr. Presidente: Es sôlo una broma.
Sr. Anzieu: Y que es completamente normal que esos matices se expresen esta
noche como se expresan en su totalidad en el Secretariado de la Sociedad.
Sr. Perrier: Sin embargo quisiera decirte que me sorprende la f6rmula que empleas
cuando <lices que no se hizo nad.a para tratar de obtener a lo largo de diez afios ----:;n ·
definitiva es lo esencial- el reconocimiento que planteamos en la mociôn como un
deseo, en el nivel de una teorîa y de un ideal. Lo que puede decirse es que, desde hace
diez afios, el Secretariado y la Comisiôn de Estudios se dedicaron esencialmente a
hacer posible la aplicaciôn de las recomendaciones que se nos proponîan. No obstan­
te hay que decir las cosas tal como son... ocurriô que, en cierto momento de la recien­
te negociaci6n, pareciô que mucho mas allâ de las cuestiones que se habian planteado
en el nivel digamos del anâlisis didâctico, mucho mas allâ de ésto, habia una especie de
recusaciôn bastante general de todo lo que podîa representar el trabajo cientifico del
grupo, justamente en el nivel en que podia constituir la investigaciôn de la Sociedad. Y
en la medida en que cierta dimension de los problemas de la transmisiôn de la expe­
riencia analitica pareciô completamente desconocida por ellos -mientras que estâ a
la cabeza de nuestras preocupaciones desde hace diez aiios-, nos pareciô que al �uerer
ceder en un punto a titulo de conciliaciôn y luego en otro y luego aim en otro, se llega­
ba con eso simplemente a olvidar ese ejemplo dado por Freud, segûn el cual a veces
hay que defender una casa o un campanario, no lo sé exactamente, porque es lo que
se llama un punto estratégico, cuya importancia va mucho mâs allâ del valor aparente
que se pretende atribuirle si se quieren minimizar las cosas. En este nivel, saber que en
ciertos puntos no nos es posible dar respuesta, como dijo Serge, porque siempre se
puede prometer algo, pero también hay que saber qué se promete, en nombre de qué
y lo que eso significarâ. Significarâ decir a nuestros interlocutores que lo que nos piden
no es compatible con la idea misma que nos hacemos del anâlisis.
Para nosotros no es ir hacia una ruptura, es proseguir a nuestra manera un diâlogo,
tratando de hacerlo el mayor tiempo posible y en la forma mâs moderada, con gente
que consideramos analistas, pero analistas que, al no tener el mismo lenguaje, el mismo
vocabulario que nosotros, nos llevan a verificar que el trabajo que realizamos hasta
ahora no basta para que seamos escuchados por ellos.
No se trata tanto de nuestros errores -aunque tal vez tenemos errores que corre-
LA EXCOMUNION 169

gir, pero no tenemos que agitar especialmente nuestra culpa y considerarnos como acu­
sados que deben responder a juicios-, se trata de observar que lo que constituye nues­
tra investigaciôn y nuestro trabajo �o llegô a sus oîdos, y que al responder a sus exigen­
cias simplemente se desconoceria lo esencial de nuestro trabajo en todos y cada uno de
los pianos de nuestras disciplinas mas cotidianas. Creo que en este nivel tenemos que
ver la cuestiôn. (Aplausos.)
l,A partir de qué mantener la negociaciôn? Creo que no es en absoluto mantener
un ideal, es mantener el dialogo en el nivel de los problemas analîticos que se plantean,
recordandoles que de cualquier manera que quieran manejarlos, siempre son problemas
analîticos. Y no hago mas que parafrasear a mi manera lo que dijo Serge a Io largo de
todo su discurso de hace un rato.
, Sr. Presidente: z.Alguien mas pide la palabra? Vamos a proceder a la votaciôn.
Recuerdo que estatutariamente sôlo votan los titulares y los asociados. A continuaciôn
de èsta votaciôn de la mociôn, a la cual tendran que responder por si, por no o en
blanco, es decir �probaciôn, desaprobaciôn o voto nulo, la asamblea general ordinaria
se cerrarâ, y se abrira la asamblea general extraorèlinaria que tiene como fin la modifi­
caciôn de los estatutos. Esto irâ mucho mâs râpido porque son puntualizaciones mâs
que modificaciones.
Resultados de la votaciôn
Nûmero de votantes: 22
Si: 17
No: 4
Nulo: 1
La mociôn propuesta por el Secretariado es por lo tanto aprobada. Es necesaria
la mayoria absoluta. Cierro la asamblea general ordinaria.
(horu 0.30.)

11 de julio de 1963
LA LLAMADA MOCION DE LOS uMOCIONARIOS"

Los analistas abajo firmantes siempre consideraron de importancia vital para su


Sociedad que se convierta ef ectivarnente en una sociedad de psicoanalisis en condicio­
nes de otorgar la habilitaciôn a todos los grados de la practica, conforme a los fines que
motivaron tanto su fundaciôn como su pedido de afiliaciôn como sociedad miembro
de la IPA. Se abstuvieron de toda intervenciôn en el curso de una delicada negociaciôn
pero, a continuaciôn de las informaciones proporcionadas por Serge Leclaire, en la
Asamblea General del 2 de julio, creen llegado el momento de hacer conocer su posi­
ciôn a sus colegas.
I) Verificar que la Comisiôn de Estudios no se mostrô capaz de mantener los
compromisos, formaies o implicitos, contraidos con el comité consultivo, ni de hacer
observar las normas de fonnaciôn (didactico y enseflanza) que considera vâlidas.
2) Aftnnan su convicciôn de que esta no conformidad fue un factor importante en
el endurecimiento de las posiciones del comité consultivo.
3) Piensan que la Comisiôn de Estudios carece de un fundamento vâlido para
170 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

retardar la aplicaciôn de normas, contra las que no hay oposiciôn teôrica de 'ningûn
analista, hasta el momento lejano en que se llegue a una teorîa consumada del didâc­
tico.
4) En lo que a ellos respecta, no ven ninguna contradicciôn entre dos imperativos
que les parecen esenciales para el porvenir de la Sopiedad, a saber: que, por una parte,
se observen las nonnas del didâctico y, por otra, que J. Lacan continue y profundice
su enseiianza.
Las posiciones extremas que conducen a ver en esto una contradicciôn, por
extraer conclusiones opuestas, se encuentran en el impasse que tienden a perpetuar.
5) Consideran esencial que se exploren todos los ejes de soluciôn posibles en el
marco fijado por el punto precedente, a fin de que por lo menos se preserve el resul­
tado conseguido en Edimburgo: status de grupo de estudios asistido por el comité
consultivo.
6) Pero sea cual fuere el resultado del Congreso de Estocolmo (afiliaciôn, prôrroga
del status actual, prosecuciôn de las negociaciones, incluso la ruptura completa), la
. elecciôn permanecerâ igualrnente ineluctable: o bien la SFP lleva a término el esfuerzo
emprendido para satisfacer los fines que se fijô de entrada, llegando a ser asi una verda­
dera sociedad de psicoanâlisis, o bien caerâ râpidamente en el estado de una "sociedad
erudita" que seguramente se dividirâ en centros de interés, si nô en camarillas, al
mismo tiempo que se debilitarâ su audiencia y la calidad de sus reclutados.

P. Aulagnier, J.L. Lang, J. Laplanche, J.B. Lefevre-Pontalis,


V. Smirnoff, D. Widlocher

31 de julio de 1963
ESTOCOLMO - XXIIIO CONGRESO
EXTRACTO DE LA SESION ADMINISTRA TIV A
PRESIDENTE: Dr. M. GITE.LSON

El Ejecutivo Central se reuniô con el Comité Asesor de la Sociedad Francesa de


Psicoanâlisis. Corno conclusiôn de sus deliberaciones se hicieron las siguien tes propues­
tas:
I) Que se mantenga el status de Grupo de Estudios de esta Sociedad;
2) que el Comité Asesor continue representando (ante elia) al Ejecutivo Central;
3) que se recomiende a la Asociaciôn la elecciôn del Dr. Granoff, miembro de esta
Sociedad, como miembro (de la IPA) a titulo personal.
El Dr. Gitelson indica que a continuaciôn de este informe, la unica votaciôn nece­
saria concierne al nombramiento del Dr. Granoff. El Dr. Granoff fuè uno de los tres
administradores del Grupo de Estudios. Su nombramiento siguiô el procedimiento
establecido haèe dos afios, que estipulaba que el Comité Asesor aconsejarîa al Ejecu­
tivo Central sobre los otros miembros del Grupo a nombrar como miembros a tîtulo
persona!. La Srta. Ilse Hehnan (Londres) y el Dr. ·Raymond de Saussure (Ginebra)
sostienen este nombramiento. La votaciôn a mano alzada, tarjeta roja en mano, deter-
LA EXCOMUNION 171

mina una mayorfa de dos tercios para la elecciôn del Dr. Granoff, que se recibe con
aplausos.

2 de agosto de 1963
LA DIRECTIV A DE ESTOCOLMO

Asociaci6n Psicoanal{tica lnternacional


Directiva
El Grupo de Estudios SFP
1. El Ejecutivo Central toma nota del hecho de que después del Congreso de
Edimburgo:
a) El Grupo de Estudios hizo esfuerzos considerables por volver a poner en orden
su administraci6n;
b) el Consejo de Administraci6n y la Comisi6n de Estudios del Grupo de Estudios
se esfuerzan por paner en pnictica las Recomendaciones de Edimburgo.

2. En Io que concierne a los puntos enunciados, el Ejecutivo Central dirige sus


felicitaciones al Dr. Leclaire, en sus funciones de secretario y luego de presidente, por
]os resultados que se alcanzaron hasta el presente.

3. No obstante, el Ejecutivo Central también toma nota, con respecto al Dr.


Lacan, del hecho de que:
a) Continue teniendo autoridad en lo concerniente a la formaci6n;
b) no se ajusta a las Recomendaciones de Edimburgo en su prâctica analitica con
los candidatos en formaci6n;
c) estorb6 al Comité Asesor en su trabajo con el Consejo de Administraci6n.

4. El Ejecutivo Central considera que el Dr. Lacan no puede seguir figurando


durante mucho tiempo mâs entre los analistas didactas del Grupo de Estudios y que la
recomendaciôn de Edimburgo segûn la cual progresivamente debia ser apartado de la
formaci6n tiene que ser precisada y aplicada rigurosamente.

5. En consecuencia, el Ejecutivo Central informa a la Sociedad Francesa de Psico­


anâlisis, por intermedio de su Presidente, el Dr. Leclaire, que las medidas detalladas
mâs adelante, en el pârrafo 6 son indispensables. En consecuencia, si no se aplicasen
punto por punto, el mantenimiento del padrinazgo al Grupo de Estudios se verîa
comprometido.

6. Las siguientes medidas son indispensables para que se mantenga el reconoci­


miento del Grupo de Estudios:
a) Todos Ios miembros, mi mbros asociados, practicantes y candidatos de la SFP
deberân hallarse informados de que, en lo sucesivo, el Dr. Lacan no es reconocido
172 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

como analista didacta. Esta notificaciôn deberâ hacerse efectiva el 31 de octubre de


1963 a mâs tardar.
b) Se ruega a todos los candidatos en fonnaciôn con· el Dr. Lacan que inf onnen
a la Comisiôn de Estudios si desean o no proseguir su tonnaci6n, entendiéndose que se
les exigirâ un fragmento complementario de analisis didâctico con un analista autoriza­
do por la Comisiôn de Estudios. Esta notificaci6n deberâ hacerse efectiva el 31 de
diciem bre de 1963 a mas tardar.
c) La Comisi6n de Estudios, de acuerdo con el Comité Asesor, se entrevistarâ con
los candidatos que hayan expresado su deseo de proseguir su formaciôn, a fin de deter­
minar su aptitud. Estas entrevistas deberân estar terminadas el 31 de marzo de 1964.
Sobre todas estas cuestiones, el Comité Asesor harâ conocer su punto de vista, se trate
de la aptitud de los candidatos o de la elecci6n del segundo analista didâctico.

7. El Ejeéutivo Central rogô al Comité Asesor, en su composiciôn actual, que


continûe actuando en su nombre. Por lo tanto, el Dr. Turquet, secretario del Comité
Asesor, deberâ hallarse infonnado de la aplicaci6n de las diferentes medidas enumera­
das arriba, a fin de que pueda adoptar todas las disposiciones necesarias con la Comi­
siôn de Estudios.

8. El Ejecutivo Central admite que, excepcionalmente, a cierto candidatos pueda


resultarles imposible ajustarse a los plazos antes estipulados. En tal eventualidad, se
podrân estudiar los casos separadamente.

9. Copia de esta directiva es dirigida al Consejo de Administraciôn, a la Comisiôn


de Estudios de la SFP y a los miembros del Grupo de Estudios que son miembros a
titulo persona! de la Asociaciôn Psicoanalitica Internacional.
1

I
Ill
LLacan o Chicago
Septie bre-Noviembre de 1963

El 13 de octubre, dent o de los plazos fijados por el ultimatum de la


Jnternacional, una "moci6 de orden,, sin perifrasis tacha a Lacan de la
lista de dido,ctas. Al pie de esas lineas fl,rmaron Juliette Pavez-Boutonnier
y Daniel Lagache, cofunddp,ores con Lacan de la Sociedad, W. Granoff,
un alumno de Lacan, y G. Pavez, el esposo de la Sra. Favez.
Es el canto del cisne d�l murciéla.go. Ahora el partido de la /PA habla
fuerte y por boca de Jean Laplanche reclama la dimision de Leclaire. Para
los "mocionarios ", Lacan, simplemente, estd de mds.
1

El 19 de noviembre, la lmayoria de los miembros de la SFP aprueba la


"mociôn de orden,, y al �ia siguiente, tras la primera lecci6n de Los
Nombres del Padre, Lacan lpone fin a su seminario y deja Sainte-Anne.
Sobre /o que son sus se ntimientos, tenemos la carta a Serge Leclaire,
en la que evoca su trabajo j usostenido desde hace mâs de un aiio en las
condiciones torturantes que son ahora conocidas por todos".

Referencias
Todos los rextos que aqui' Sf reproducen son informes o circulares mimeografzadas
de la SFP, con excepciôn de los figuientes textos:
Carta de Jacques Lacan a Serge JLeciaire.
Copia dactilografiada entret,lda por S. Lee/aire.

Asam blea general de la SFP ( 1 � �e noviembre de 1963)


Mensaje de apertura del Prr,sidente: Manuscrito de S. Lee/aire / lntervenciôn de
Jean Laplanche: texto dacfilografiado entregado por S. Lee/aire / Intervenciôn
praparada por Jenny Aubry: texto dactilogra[iado entregado por J. Aubry (este
texto no se leyô en la asam/j, ea).

Seminario de Los Nombres del P dre.
Fragmenta, establecido po J.A. Miller, del texto dactilografiado por la taqui-
grafa (AJL).
174 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

13 de octubre de 1963
MOCION VOTADA EN LA COMISION DE ESTUDIOS DE LA SFP

Mociôn de orden

Los abajo firmantes proponen a votaciôn de la Comisiôn de Estudios la siguiente


decisiôn:
A partir de la fecha el Dr. Lacan ya no figura en la lista de miembros titulares
habilitados para el anâlisis didâctico.
En virtud de este hecho se encuentra cuestionada la composiciôn actual de la
Comisiôn de Estudios.
I

J. Favez-Boutonier, D. Lagache,
W. Granoff, G. Favez

Domingo, 13 de octubre de 1963

16 de octubre de 1963
CART A DE SERGE LECLAIRE A LOS MIEMBROS DE LA SFP

Estimado colega,

A fin de atenuar, tanto como se pueda, las hipôtesis, pasiones o controversias en


torno de mi posiciôn personal que (con o sin razôn) se dice que es una posiciôn clave,
tengo que precisarle, desde ahora, mi punto de vista actual sobre la marcha de los asun­
tos en este periodo de crisis.
1) Hago constar que el Secretariado (restringido) estâ dividido en dos bandos
opuestos de igual cantidad de integrantes.
2) No quiero apoyarme en la costumbre que establece que en caso de empate en la
votaciôn, el voto del Presidente decida.
3) Para que el funcionamiento de la Sociedad no quede bloqueado por este hecho,
estimo que el Secretariado debe presentar su dimisiôn colectiva ante la Asamblea Gene­
ral, a la que convocarâ en el plazo mâs corto posible.
4) Que entonces debe llamarse a la Asamblea para elegir un nuevo Secretariado
(pero que para esta ocasiôn, habra de suspenderse la costumbre que establecia que el
Secretariado anterior propusiera una lista).
Con mi mâs distinguida consideraciôn.

S. Leclaire
LA EXCOMUNION 175

19 de octubre de 1963
INTERVENCION DE SERGE LECLAIRE EN LAS JORNADAS DE OTONO
DE LA SFP

Antes de dejar a J.B. Pontalis la tarea de abrir la discusiôn, quisiera, por medio de
algunas palabras circunstanciales, agradecer su testimonio a Charles Melman y rendir
un homenaje a vuestra Asamblea, el de la verdad.
Estamos hoy agui reunidos y nos sabemos profundamente divididos.
Para abrir el diâlogo del modo mas amplio posible, creo que es bueno reconocer
este corte y que cada uno intente asumirlo lo mejor posible; fuera de esto, la unidad
equivale sôlo a sucumbir a la comodidad.
Me dirigiré en primer lugar a cada uno de los bandos, porque también ellos deben
continuar oponiéndose como conviene en toda gran Sociedad.
A Ios que ahora, en un futuro prôximo, van a tener que asumir las ingratas tareas
de la administraciôn del gi:upo y que tienen, eso espero, el sentido fortalecedor del
derecho, del gesto cumplido porque es necesario, porque es una forma incluso de
legîtima defensa ante un desafîo intolerable, les deseo coraje y buena suerte y también,
sobre todo, que reencuentren un dia la confianza de quienes hoy toman nota de este
corte.
A los ahora posibles proscritos, les pido que afirmen agui, con el ejemplo de Char­
les Melman, su naciente pericia; que permanezcan tranquilos ante las paradojas de la
acciôn de los analistas; les pido que superen sus ganas de gritar, que superen la amargu­
ra y la esperanza por momentos perdida ante un gesto que muestra ante sus ojos los
estigmas de una dignidad vacilante y de un coraje incierto.
Por ultimo, a todos los aquî reunidos, les digo que éste es el momento privilegia­
do para instaurar, a través del reconocimiento de esta fractura, la necesaria dimension
de un verdadero intercambio.
Situo entonces los debates que van a abrirse bajo el signo del rasgo que tacha,
separa y, en definitiva, afecta el corazôn mismo de todo esto.
Sostener lo que la razôn considera imposible y la prudencia esconde, debe ser el
logro de nuestra Sociedad.

4 de noviembre de 1963
PREPARACION DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA SFP

Estimado colega:

Antes de la Asamblea General del 10 de noviembre de 1963, le hago llegar aigu-


nos documentas que pueden completar su informaciôn sobre la actual situaciôn:
1. Recomendaciones de Edimburgo.
2. Respuesta al Presidente de la IPA sobre la cuestiôn del articulo 13.
3. Informe presentado a la Asamblea General de mayo de 19�2.
176 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

4. Calendario de los principales acontecimientos que sobrevinieron después de


mayo de 1963.
5. Carta del 31 de julio de 1962 al Dr. Gitelson, Presidente de la IPA.
6. Mociôn votada por el Secretariado el 21 de enero de 1963.
7. Carta del l o de febrero a Paula Heimann, Presidente del Comité Consultivo.
8. Proyecto de informe del Comité Consultivo al Central Ejecutivo (Notas toma­
das por F. Perrier en el curso. de la presentaci6n de este texto al Secretariado, el 18 de
mayo del '63 por el Dr. Turquet.)
9. Exposiciôn de S. Leclaire a la Asamblea General del 2 de julio de 1963.
1O. Mociôn votada en la Asamblea General del 2 de julio de 1963.
11. Ex tracto de las deliberaciones del Central Ejecutivo en Estocolmo.
12. Mociôn votada en la Comisiôn de Estudios el 14 de octubre de l 963�
Por ûltimo, tengo a disposiciôn de quienes estén interesados en este texto, algunos
ejemplares del memorandum redactado por D. Lagache en 1953 para sostener el pedi­
do de afiliaciôn de la SFP a la IPA.
Con mi mas distinguida consideraci6n.

Serge Leclaire

10 de noviembre de 1963
CARTA DE JACQUES LACAN
A SERGE LECLAIRE

Guitrancourt, noviembre 10 de 1 963

Mi querido Leclaire:

Esta tarde, por primera vez, faltaré a una reuniôn plenaria de nuestra Sociedad.
Mi sola presencia, en efecto -sopesé bien lo que voy a decir- exigi.rza que la
Sociedad desaprobara la Hamada mociôn de orden del 14 de octubre.
En mi opinion, esta desaprobaciôn se impone ante una concertaciôn operada fuera
del debate y de la lînea que permitiô a sus participantes solicitar la confianza de la
Sociedad: sobre lo que significa la expresiôn francesa "au coin d'un bois" (en un lugar
solitario) concernien te a su iniciativa .
Ustedes saben dônde estoy.
Prosigo alli un trabajo continuado desde hace mas de un afio en las conc:Uciones
torturantes que ahora estân en conocirniento de todos. Es lo mejor que puedo hacer
por presentar y preservar los fines de nuestra Sociedad en lo que tienen de esencial.
Sinceramente.

Jacques Lacan
LA EXCOMUNION 177

10 de noviembre de 1963
ASAMBLEA GENERAL DE LA SFP

Mensaje de apertura del presidente Se,:ge Leclaire


Estamos hoy aqui reunidos para intentar apreciar juntos la verdadera naturaleza
del conflicto· que nos divide y evaluar el alcance del impasse al que nos condujo.
Este impasse, en una palabra, se descubre facihnente en su forma: el Secretariado
(restringido), que constituye legalmente el organismo responsable de la Sociedad, estâ
dividido en dos bandas de igual m'.imero, tres contra tres, y me negué, antes de haber
considerado la opiniôn de la Asam blea, a apoyarme en la costum bre que establece que
en casa de empate el vota del Presidente sea decisivo. Para ser preciso, digamos que el
Secretariado quedô asi dividido respecta de la cuestiôn de la mociôn del 14 de
octubre, votada por 4 votos �ontra 3 en la Comisiôn de Estudios y que retira a Jacques
Lacan de la lista de didact�-.cuestionando asî la composiciôn de dicha Comisiôn.
Una mitad del Secretariado no piensa cuestionar esta decisiôn porque le parece
legîtima, fundada, superabundantemente justificada y justificable, tanto en su estilo
como en su contenido. La otra mitad del Secretariado, al contrario, discute esta
mociôn en su fundamento y en su farma; le parece, en su fundamento, contraria al
espîritu y a la letra de la mociôn adoptada de comûn acuerdo el 21 de enero, segûn la
cual no podîa considerarse la determinaciôn de excluir a nadie por una razôn de orden
polîtico; también le parece que en su forma de "mociôn de orden" adoptada por
algunos fuera de todo debate colegiado, introduce en la vida de nuestra Sociedad un
estilo que, hasta el presente, se evitaba.
El impasse encuentra aquî su ilustraciôn textual, incluso numérica.
Pero en verdad, todos lo saben, este impasse resulta de la evoluciôn reciente de un
conflicto que, lo subrayo, nunca se desconociô. Esta evoluciôn reciente es fâcil de des­
cribir: hasta estas ultimos meses, habiamos intentado, juntos, con mas o menos suerte
y éxito, analizar, con respecto al testimonio de Jacques Lacan, el fondo del problema�
a saber: 1,qué quiere decir anâlisis didâctico? Esperâbamos asi, fieles a la vocaciôn crî­
tica de nuestra Sociedad, poder dar un paso decisivo en el camino de esta btisqueda
fundamental, y asumir verdaderamente el conflicto contingente. Hoy es ineludible veri­
ficar que los acontecimientos recientes cambiaron profundamente la dinâmica de la
situaciôn: en una palabra, el conflicto estâ declarado.
Por el hecho de la "mociôn de orden" del 14 de octubre, los cuatro miembros
mayoritarios de la Comisiôn de Estudios, como colegas y sujetos hablantes se convir­
tieron, quisiéranlo o no, en un banda, y esto no a causa de su convicciôn, sino por el
solo hecho de que no supieron o no pudieron exponer y defender, previamente a toda
decisiôn, las razones, argumentas, doctrinas u opciones que sustentan la decisiôn d�
cada uno.
Jacques Lacan no figura, por el momento, en la lista de analistas habilitados para
la prâctica del anâlisis didâctico, sin que francamente haya podido articularse ninguna
razôn que sustente esta decisiôn; salvo una, por cierto: hicimos un pedido de afiliaciôn
a la IPA y la IPA nos pide esta tachadura.
Sé que resumiendo el conflicto de esta f onna en un aspecto contingente y actu�,
corro el riesgo de parecer injusto, como si pudiese desconocer de alguna manera el
largo camino de un debate constitutivo de nuestra Sociedad.
178 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Pero no es un proceso, es una verificaci6n: hoy en dia, la repito, el conjlicto se ha


convertido en una confrontaciôn de fuerzas.
Los debates de nuestra Asamblea van ahora a demostrarnos si es posible una
tregua para continuar una busqueda critica, en un diâlogo franco, o bien si las futuras
votaciones serân solamente combates par puntos.
No es con la inquietud de ningun apaciguamiento, conciliaci6n o confusion unifi­
cadora coma me dirijo, para terminar, a quienes llevaron a cabo una acci6n concerta­
da entre ellos, la que no dudo que esté inspirada en la preocupaci6n par "n�tro bien
comûn" e incluso par nuestra "salud". En primer lugar, les diré que es un argumenta
en cuanto al que sôlo les reprocharé que hayan creido deber o poder apoyar su acciôn
en las ambigüedades aparentes y deliberadamente sostenidas de mi posici6n; no me
negaré, ni sobre este punto, ni sobre ningûn otro, a asumir la responsabilidad par las
consecuencias de mi posiciôn: responderé a todo la que sea necesario; diré la que sé,
incluso sobre mis vacilaciones, mis dudas, mi convicciôn.
Pero sobre todo, quiero decirles que la censura de hoy no m_e dispensa en absoluta
de un deber de sinceridad y de estima: no podrîa olvidar que virtualmente, y luego
realmente, con ellos, con todos ustedes, desde hace diez afios, intentamos hacer la
Sociedad.
Si esta Sociedad hoy se convirtiese en otra, desaparecer, o aun - iquién sabe?­
volver a ser ella misma, no obstante considero coma un modesto signa de esperaaza
que pueda hacerse asi, no en el secreto malestar de alguna conjura, sino en el diâlogo,
par dificil que sea, de una Asamblea plenaria.

lntervenciôn de Jean Laplanche,


en acuerdo con Lefévre-Pontalis, Smimoffy Widlocher

I. Comencemos par la mas simple, par exponer los hechos, es decir, las iniciativas
tomadas desde hace algunos meses par algunos de nosotros, entre los cuales me cuento,
y que hoy querrian no salamente "informar" a nuestra Sociedad sino ·decir claramente
la orientaci6n qu_e esperan que tome.
A continuaciôn de la AG de julio ultimo, redactamos un texto (éramos en ese
momento Aulagnier, Lang, Laplanche, Lefévre-Pontalis, Smirnoff, Widlë>cher). Esa
Asamblea, ustedes la recuerdan, concluy6 con la votaci6n casi unânime de una
,;'mociôn" -completamente inamovible- que no indicaba ningun camino a seguir; un
enorme male star llegô a inscribirse en sus fôrmulas vagas y equivocas. Algunos inten­
tamos salir de él. No se trataba para nosotros de hacer J!Umero o de reclutar firmantes;
éramos seis, hubiéramos podido obtener un acuerdo mucho mas amplio sobre ese
texto, pero no era nuestro prop6sito: querîamos ante todo que fuese una toma de
posiciôn escrita que comprometiera a sus autores mas allâ de palabras <lichas y replica­
das en la oscilaciôn de humores e influencias. Aunque desde ahora Ja mayoria de
ustedes lo conocen, no creo inûtil leer este texto: Mociôn.
Por una parte, esta mociôn fue remitida al presidente de nuestra sociedad, S.
Leclaire, al que dejamos la tarea de juzgar sobre las modalidades de su difusi6n y
empleo; por otra parte, fue comunicada par uno de nosotros a Lacan, a fin de que no
tomase conocimiento de ella par terceras.
Segun nuestra manera de ver, este texto -y la toma de posiciôn que testimonia­
ba- debîa pennitir a quienes representarian a nuestra Sociedad en Estocolmo, y prin­
cipalmente a Leclaire, comprobar que una parte de la Sociedad -que tenîa alguna
LA EXCOMUNION 179

probabilidad de incrementarse- no reconocîa sus exigencias en la alternativa que


corria el riesgo de serle impuesta en estos términos: "o elegir a la IPA o elegir a Lacan,
o romper con la IPA o ramper con Lacan". Era nuestra esperanza que tal iniciativa
pudiese, si no crear la soluci6n, por lo menos modificar Ios datos del problema. Pensa­
bamos que hacia falta decirles a nuestros interlocutores de la IPA: ��es cierto que nues­
tra Sociedad tiene sus problemas y no estân planteados solamente ante los ojos de uste­
des sino también a los nuestros; tiene sus profundas contradicciones y queremos traba­
jar con ustedes para resolverlas". Y, seg(m nuestra costumbre, conservâbamos la ilusi6n
de que nos las tenîamos que ver con adversarios que convendrîa engafiar; si hubiéra­
mos estado verdaderamente satisfechos de la estructura y el funcionamiento de nuestra
Sociedad, seguros de nuestra vocaci6n como grupo y de la justa posici6n que cada uno
ocupa en él como individu0, no habriamos llegado a esto; sin duda tampoco habrîa­
mos sentido la necesidad de iniciar y mantener una gestion ante la IPA.
Par lo que sabemos, casi no hubo "negociaci6n" en Estocolmo. Leclaire no pudo
o no quiso utilizar nuestro texto en el sentido que esperâbamos, y asi surgieron las
"minutas'' que ustedes conocen.
Nuestra segunda iniciativa, aun mâs discutida que la primera, fue la solicitud de
un encuentro -que se nos c�ncedi6- con el Dr. Turquet. lPor qué esta solicitud, que
mantuvimos a pesar de una intervenci6n apremiante que Leclaire hizo ante nosotros?
(Con posterioridad a esta intervenci6n solo P. Aulagnier, que habia estado de acuerdo
sobre la utilidad de una conversaci6n con Turquet, estim6 que era preciso aplazar el
encuentro proyectado y se separô desde entonces de nuestro grupo.) En primer lugar,
hubo un motiv� inmediato: acababa de tener lugar una reuniôn del Secretariado, en la
que no se mencionô nada referido a la situaciôn de la Sociedad, reuniôn calificada por
unos y otros como particularmente sofocante, con "silencios que se cortaban con la
hoja de un cuchillo''. Esto venîa a confirmar nuestra sensaci6n de un estancamiento
progresivo de las instancias de nuestra Sociedad, con todos los riesgos que esto supo­
nfa: parâlisis y, en un plazo mâs o menos breve, estallido. Pensamos que, en tales
condiciones, teniamos derecho · a estar informados mejor de lo que Io estâbamos.
"Grupo divisionista'', se ha dicho. Admitamos que sea asi, pero, ien relaciôn con
qué "bella totalidad"? ;,La del Secretariado, cuyas disensiones eran conocidas, si no
explicitas? ;,En relaciôn con el conjunto de la Sociedad, de la que precisamente procu­
râbamos mantener la cohesiôn, pero no la inmovilidad? ;, 0, de manera mâs simple, en
relaciôn con nuestro presidente que, ademas, asisti6 a la reuni6n -y participa incluso
en la discusiôn- tras haber protestado contra su fundamento, como lo exigian sus
funciones? {Agrègo. entre paréntesis, que es gracioso escuchar que algunos nos repro­
chan no sé qué inclinaciôn a la maniobra clandestina, cuando fuimos de los pocos que
claramente tomaron posiciôn, en una Sociedad de la que hay que reconocer que no se
distingue por gustar de la informaciôn franca y la libre expresi6n.)
lQué se dijo en el curso de ese encuentro con Turquet, el 13 de octubre? ;,De qué
nos enteramos ail{? Seguramente de nada para quienes siempre saben todo y conside­
ran que de todos modos no hay nada que hacer. Para los otros, para nosotros, ese
encuentro tuvo interés en primer lugar, por recusar un cierto numero de rumores.
1) Se decia que el Comité consultivo (o la IPA) no tomaba en consideraciôn a la
SFP como tal, sino solamente a algunos de sus miembros, considerados dignos del nivel
internacional y a los que apartaria progresivamente de nuestro grupo.
Ahora bien, Turquet nos afirmô que lo que le interesaba al Comité era la Sociedad
en su conjunto.
180 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

2) Se decia -segunda forma del alegado precedente- que· el Comité consultivo


favoreceria una escisiôn de nuestra Sociedad, permaneciendo unos agrupados en torno
a Lacan, y constituyendo los otros -un nuevo grupo que obtendria facilmente su reco­
nocimiento por la IPA. Esta soluciôn, si asî se la puede llamar, no es la que considera
o espera Turquet: es la Sociedad, con Lacan y quienes él form6, la que pidiô su afilia­
ciôn; es ella la que vio reconocer su st.atus de Study group, es ella la que debe obten�r
su afiliaciôn definitiva.
3) Se decia que las "minutas" representaban un imperativo que habia que ratifi­
car o rechazar en bloque. Nosotros llegamos al convencimiento de que la primera exi­
gencia de estas minutas (6°) era fundamental ante los ojos del Comité -excepto un
ligero retraso- pero que las otras permanecian abiert.as al examen y a la discusiôn.
4) Se decia, finalmente, que el Comité no entendia nada de aquello que daba ori­
ginalidad a nuestro grupo. Puede ser. Pero es que no supimos hacérselo entender o que
no nos entendimos tarnpoco entre nosotros respecto de lo que la constituye, o incluso,
que ninguno de nosotros esta tan seguro de poder definirla y lanza entonces hacia el
otro la acusaciôn de incomprensiôn y obcecaciôn.
Es exactamente por eso que, antes que poner a este otro -cualquiera sea el que
soporte la funciôn- en posiciôn de acusado o de imbécil, parece necesario plan tearnos
la pregunta a nosotros mismos. .
II. Es una primera verificaciôn, el hecho de que, desde su acto de nacimiento,
riuestra Sociedad se colocô bajo el signo de una contradicciôn por otra parte extrema­
damente fructifera: constituyéndose como sociedad freudiana, deseosa an te todo de
garantizar una formaciôn analîtica auténtica, sôlo podîa pretender mantenerse delibe­
radamente apart.ada de otras sociedades de psicoamilisis sosteniendo que el anâlisis
habia encontrado en ella su ubicaciôn. Sin duda esto constituyô para algunos -tal vez
sigue constituyendo para algunos- una tentaciôn que encontrô su fermento en la polé­
mica; no fue en todo caso la via en la que se comprometiô la Sociedad, puesto que de
entrada pidiô su afiliaciôn: lo que equivalîa a afirmar al mismo tiempo que no se consi­
deraba _ûnica depositaria del descubrimiento freudiano y que entendia que ocupaba
realmente un lugar que le correspondîa por derecho en lo que, tarnbién ella, llamaba la
comunidad psicoanalitica.
Cuando, en 1959, se reformulô y respaldô la peticiôn con un expediente bien
preparado (observemos de paso que el Secretariado de entonces no se tomô el trabajo
de explicar a una AG la razôn de ser de su proceder), encontrô cierto nûmero de difi­
cultades que pudieron resolverse, pero chocô contra un duro escollo constituido por la
particular posiciôn de Lacan en nuestro grupo, por su practica didactica considerada
en su conjunto, en definitiva por lo que su personalidad parece ofrecer como irreduc­
tible a las exigencias de una ley compartida. Reconôzcanlo: no fue una sorpresa para
nadie. Todos sabiamos muy bien que ésta seria la dificultad, que no podia ser de otra
manera; miles de charlas entre amigos, donde la verdad sabe filtrarse mejor que en las
asambleas, podrian testimoniarlo.
Teôricamente, en ese momento (después de Edimburgo) se abrîan dos caminos:
o bien sostener que a nuestro entender no existia el "problema Lacan", y en
consecuencia que las recomendaciones concernientes a él nos parecian carentes de sen­
tido, o bien admitir la existencia del problema e intentar, colaborando francamente
con el Comité Consultivo, plantearlo y resolverlo correctamente, sin pretender pasar
por astutos, dejandonos seducir por toda la fantasia politica de la "negociaciôn".
Parece haberse elegido una soluciôn intermedia, o mâs bien haberse oscilado entre una
LA EXCOMUNION 181

y otra via, engendrando asî en nosotros incertidumbre y desaliento, y en nuestros


interlocutores un reforzamiento de sus exigencias.
;.Qué lenguaje escuchâbamos en privado? "Lacan es indefendible, pero jno se
puede hacerle eso! ;.Qué parecerîamos después?" 1,Y cual era el lenguaje oficial? "No
precipitar las cosas, continuar siendo amos de la dialéctica del problema, ante todo
seguir siendo analistas...". En caso de que se formularan las preguntas sin rodeos,
râpidamente se las desviaba; en el Secretariado ampliado: "Este no es el lugar para
debatir cuestiones personales" (jcomo si no se tratase de una cuestiôn de la Socie­
dad!): en la Asamblea General: "Es de competencia exclusiva de la Comisiôn de
Estudios" (lo que no impidiô que cuando <licha Comisiôn asumiô sus responsabilida­
des, se la volviese a someter a la Asamblea General).
La tarea del Secretariado, particularmente la de su presidente, no era fücil, y
nadie, sino el conjunto de la Sociedad, podfa pretender realizarla. Es justamente esto
lo que testimonia que la dificultad, aunque repercute en cada uno de manera diferente,
es compartida por todos aquellos que reconocen lo que deben a Lacan (y no necesito
una ocasiôn publica para reconocerlo c�lacer), haciendo suya simultâneamente esta
exigencia: constituir una sociedad de analistas.
Algunos de nuestros colegas, de quienes nos sentimos muy cerca, nos dicen:
"Ustedes se dejan fascinar por la actual coyuntura y su pretendida urgencia, olvidan­
do lo _que la constituyô. Sufren los efectos de un pedido -sobre el cual habria que inte­
rrogarse- que hoy los tiene cautivados".
Interroguemos entonces. En primer lugar, es otra vez un hecho que a este pedido de
afiliaciôn la Sociedad lo ha formulado y sostenido y que el Secretariado consagrô
mucho tiempo y energîa al intento de llevarlo a buen término. Podemos pensar que
hay algunos motivos importantes (de los que no es posible desembarazarse invocando
un deseo de volver a la normalidad cuando sobreviene la fatiga por la aventura o la
intolerancia ante una palabra soberana), motivos que se apoyan en una evaluaci6n
correcta de las posibilidades de futuro de la sociedad. Por nuestra parte, destacarîa
sobre todo dos puntos: calidad necesaria en el reclutamiento, y necesidad de una
comunicacïôn cientîfica extra muros, es decir mas alla de la relaciôn iniciatica manteni­
da hasta ahora de maestro a discipulo.
Después, y sobre todo, el acontecimiento que se nos presenta abusivamente como
externo precipit6 una toma de conciencia� a la mayorfa de nosotros nos pareci6 que,
por variable que pudiese ser la apreciaciôn planteada por cada uno sobre el interés y la
urgencia de una afiliaciôn, seguia en pie una cuesti6n esencial para nuestro grupo y que
no se podfa eludir: la relaciôn de Lacan con la Sociedad. También el mismo Secreta­
riado, pero bastante tardfamente y bajo la presi6n de los acontecimientos, decidi6 la
creaci6n de una Comisi6n encargada de estudiar esta relaci6n -valdria mas decir la
interrelaciôn- aunque excluyendo extrafiamente de su campo de estudio el problema
principal: la relaci6n didactica.
Pero si todos sienten que es alli donde aprieta el zapato, todos tienen también
sus propias impresiones, seg(m su historia, su posici6n persona!, el momento o la inten­
sidad de su relaciôn con Lacan, sobre el resultado terapéutico que hay que pretender.
A decir verdad, los diagn6sticos casi no difieren; tampoco pienso que las soluciones
preconizadas sean innumerables; nos sorprendiô, conversando con unos y otros, la
extension del acuerdo, mas alla de la relativa diversidad de las soluciones propuestas.
l,Acuerdo respecto de qué? Respecto de la dificultad -en la que el problema de los
didacticos sôlo es el punto focal-, diriamos respecto de la inco_mpatibilidad que· hay
182 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

entre el funcionamiento de una Sociedad de analistas y el que se mantenga tal cual la


posici6n de Lacan en nuestro grupo. Para fundar de verdad este juicio, seria necesario
un anâlisis, que no fuese salvaje, donde no se jugase en un irrisorio vals con la muerte
del padre, la sociedad fraterna y la liquidaci6n de las transferencias. Para no agotarse
en una simple estimaci6n, deberia ir mas lejos, hasta el develamiento de lo que una
funciôn de maestro, apas\onadamente asumida, significa de hecho como deseo; mas
lejos en todo caso de lo que es posible en una Asamblea como ésta. Tal vez porque no
fue emprendida a su debido tiempo -sino escamoteada mediante la broma, diferida
en tareas indefmidas� nuestra Sociedad esta ahora en franca crisis. A fuerza de pr6rro­
gas y de equivocos, Ios hechos fueron mas rapido que el analisis y heredamos, como de
costumbre en toda historia, una situaci6n a la cual hubiésemos deseado descubrirle
otra cara.
III. Sea �omo fuere, boy, iante qué situaci6n nos encontramos y qué propo­
nemos?
La Comisi6n de Estudios vot6 la resoluciôn que se ·conoce, resoluci6n que nos
parece que reclama dos importantes observaciones:
Por una parte, a miembros de la Sociedad como nosotros se nos manifiesta como
una decisiôn tanto mas abrupta cuanto que viene a cortar, después de un largo tiempo
de silencio, un problema antiguo y muy complejo, como si el tiempo transcurrido no
hubiese sido utilizado para asegurar un dominio progresivo del problema sino para ins­
tituir por el contrario una paralisis colectiva.
Por otra parte, deben distinguirse claramente dos cuestiones.
- Lacan, iesta o no habilitado para tomar a su cargo nuevos anâlisis didâcticos?
· - Los amilisis didacticos de Lacan, anteriormente y regularmente avalados por la
Comisi6n de Estudios, 1,deben o no ser considerados validos?
Comprendemos perfectamente que estas observaciones no apuntan de ninguna
manera a la posici6n individual, sea cual fuere, de los miembros de la Comisi6n de
Estudios, sino solamente a la Comisi6n en tanto grupo, en tanto instancia cuyas res­
ponsabilidades no es necesario subrayar, sobre todo en este momento, y en el seno de
una Sociedad cuya razôn de ser es formar analistas. Este también es el motivo princi­
pal que nos condujo en julio a redactar nuestra mociôn y que todavîa hoy gufa nuestra
acci6n.
En estas ·condiciones, iqué decisiones deseariamos ver que se someten a votaci6n
de la Asamblea general del 19 de noviembre?
1) Aprobaciôn de la dimisiôn colectiva del Secretariado actual (pedirla si se da
la oportunidad).
2) Elecci6n por la Asamblea General de una comisiôn provisional.
formada por 6 titulares y asociados;
habilitada para escuchar a todos aquellos que juzgue pertinente y a proseguir
el dialogo con el Comité consultivo;
encargada de examinar el problema actual de la Sociedad, de elaborar solucio­
nes precisas, realizables a corto plazo, de preparar un informe para una nueva
Asamblea general que podria efectuarse a ·comienzos de marzo, informe que
expondra una opinion unânime o bien diferentes esquemas que se someterîan
a la discusiôn y a la votacjôn de esa Asamblea.
Responsable ûnicamente ante la Asamblea general, comisionada por ella pero sin
estar autorizada a tomar decisiones que comprometan el porvenir de la Sociedad, inde­
pendiente respecto del �cretariado, esta Comisiôn evitaria asî un doble riesgo: el
LA EXCOMUNION 183

riesgo del inmovilismo (y la degradaciôn),puesto que la misiôn que la fundaria seria la


de una soluciôn para nuestros problemas, y el riesgo de arrastrar a la Sociedad a una
politica partidista.
3) En cuanto al nuevo Secretariado que hay que elegir, él mantendrâ al Comité
consultivo al corriente de la vida de la Sociedad y, liberado de las tareas de negocia­
ciôn, se consagrarâ a las de gestiôn,volverâ a tener una furiciôn de autoridad de la que
no podrâ desprenderse sin comprometer gravemente la cohesiôn de la Sociedad. Se
presentarâ ante la Asamblea general de marzo para renovar su mandata y comprome­
terse a aplicar las decisiones votadas par la Asamblea.
4) En cuanto a la Comisiôn de Estudios, desearîamos que por el momento se limi­
tase a proveer a los candidatos al anâlisis didâctico una lista de analistas que no incluya
a Lacan. Por lo demâs, diferirâ hasta la Asamblea General de marzo toda decisiôn
concerniente a las actividades de Lacan.
Tales son las modalidades de funcionamiento que preconizamos y que deberian
someterse a la votaciôn de la Asamblea General del 19.
Si, finahnente, se nos -interroga �obre 1o que esperamos de la Comisiôn cuya
creaciôn solicitamos, diremos simplemente: un trabajo eficaz. Segûn nosotros, lo sera
tanto mas cuanto que estarâ constituida par analistas que,cualquiera sean las opciones
que cada uno de ellos pudo o puede preconizar,se identificaran al menas en considerar
esencial para el parvenir de la Sociedad que se modifique fundamentalmente la rela­
ciôn de Lacan con la Sociedad,esta sociedad que,se lo festeje o se lo lamente,conociô
hasta aquî coma eje principal de referencia la ensefianza, la persona, el personaje de
J. Lacan.
La adopciôn de un programa semejante significaria que la Sociedad toma en sus
manos sus propios asuntos y esta decidida a elaborar su transformaciôn,lo que supone
mucha mas que un cambio administrativo mayoritario: la elucidaciôn y la re�oluciôn
de un debate ·que -par diversos motivas- nos compromete a todos.

Intervenciôn preparada por Jenny Aubry

El problema actual es agudo y segûn la posiciôn de cierto numero de miembros de


la Sociedad debe ser r.esuelto precipitadamente de manera radical, mediante una elec-
ciôn entre dos alternativas.
Una de las alternativas es ratificar la decisiôn de la Comisiôn de Estudios, incluso
aunque ella no respete los principios aprobados por el grupo en julio de 1963 (cf.
informe de Leclaire,julio 1963,pâg. 12: "De todo"s modos nada es posible en semejan­
te problema ni teôrica, ni técnica, ni practicàmente, en cuanto a la posiciôn de un
didacta, sea para habilitarlo, sea para discutir su técnica,si no se hace con su consenti­
miento").
La segunda alternativa consiste en rechazar esta decisiôn,siendo el corolario inme­
diato la ruptura de las .negociaciones con 1a Sociedad Internacional y la rehabilitaci6n
de Lacan como didacta. Una alternativa como ésta,que rebaja un problema general -el
de la vida de un grupo de analistas- a un problema particular,me parece que favorece
a quienes esperan la disociaciôn y la inuerte del grupo.
El propôsito de mi intervenciôn es plantear la siguiente cuestiôn: .z.el estado actual
del debate se resume en "Usted quiere a Lacan o a la Internacional", o bien debe ser
comprendida en un sentido mas amplio? Me parece que un analisis mas completo de
los procesos debatidos, que desembocaron en la actual situaciôn, podrîa permitirnos
184 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

encontrar un camino diferente, y en todo caso tenemos que preguntamos si actualmen­


te contamos con elementos que nos pennitan tomar una decisi6n desapasionada, y si
alguna vez tendremos la posibilidad de hacerlo.
La importancia y el valor ejemplar que tiene la primera escisi6n para muchos de
nosotros, l,DOS permite olvidar hasta qué punto· la vida de la Sociedad esta ligada a la
presencia de Lacan, a pesar o a causa de sus defectos? Fue con él, conociendo su posi­
ciôn (rechazo a fabricar copias exactas), conociento su carâcter y su intransigencia res­
pecto de la verdad en el anâlisis, como fundamos la Sociedad.
Les propongo en primer lugar tratar de prever el parvenir seg(m la decisiôn que
tomemos el 19. Y primeramente, 1,por qué una parte del grupo se siente mal al convali­
dar pura y simplemente la decisiôn de la Comisiôn de Estudios? A unque era perfecta­
mente legitimo pedir nuestra aftliaci6n, lo que hace difîcil cualquier acuerdo de prin­
cipios es la actitud de la IPA y de su Comisi6n de Investigaci6n, pese a que los
miembros de esta ûltima, tomados separadamente, pudieron parecernos, a algunos de
-nosotros, comprensivos con nuestros problemas.
1) El. autoritarismo, que forzosamente desencadena reacciones de defensa, sea
como agresividad y oposici6n sistemâtica, sea como sumisi6n. Algunos sintomas son
inquietantes. Parece que la elecci6n de didactas, la de los colegas presentados a la elec­
ci6n como miembros asociados o miembros titulares, fue sometida a la aprobaciém de
la comisi6n. En todos los niveles hay intromisiôn en el piano personal. Notamos inclu­
so en la ûltima intimaciôn que el Comité optô por aconsejar la elecci6n de los analistas
que estaban dispuestos a dejar a Lacan.
2) La certeza de detentar la verdad, y justamente la ausencia de capacidad de
"volver a cuestionar" su posiciôn particular, capacidad que consideramos esencial para
un analista, es el segundo hecho inquietante·. Por ejemplo (evidentemente es un punto
que me atafie), afirmar que el anâlisis de nifios no existe en Francia, y el ofrecimiento
de enviarnos conferenciantes en lugar de analistas de nifios para una mesa redonda
donde se discutan, critiquen y confronten los problemas ciel anâlisis de nifios.
En sintesis, una posiciôn que podria parecer mâs inquisitorial y dictatorial que
cientîfica.
Ciertas 6rdenes pueden incluso parecer un poco ridiculas o infantiles: "No pedir a
Lacan que cese su seminario, pero no anunciarlo en· el programa de ensefianza. u l,Sus
cursos tienen necesidad de ser anunciados para tener oyentes? l,Habrâ que enviar un
preceptor para verificar que los alumnos de la Sociedad no van a ellos?
También se nos habla de mejorar las relaciones con la SPP. i.,Cômo? i.,Acaso algu­
na vez pretendimos ser exclusivos?
En sintesis, tenemos que preguntarnos cual serâ el grado de sumisiôn a las ôrdenes
que se· exigirâ de nosotros para obtener el reconocimiento, y hasta dônde llegarân esas
exigencias. En las ûltimas recomendaciones se ve aparecer el nombre de Berge entre los
excluidos cuando, que yo sepa, él nunca habia estado en cuestiôn. Los miembros del
Secretariado podrân aclararnos sin duda este punto. También habria que preguntarles
si las propias bases de nuestra Sociedad son compatibles con el amoldamiento a la I PA.
Corno dice Lagache, el conformismo y la adaptaci6n al inedio, si éste es pat6geno, no
son por cierto los fines del anâlisis; incluso son contrarios a su dimension: nosotros no
hacemos "ortopsiquiatria".
Corno contrapartida de nuestra aceptaciôn, quizd obtendrîamos la afiliaciôn a la
Internacional, con las ventajas que ello presenta y que estân lejos de ser despreciables,
en particular por -la apertura hacia otras formas de pensar, pero también hay que
LA EXCOMUNION 185

preguntarse lo que representa la aîtliaciôn a la IPA. Un tîtulo, coma tîtulo, o la habili­


taciôn para una funciôn.

El tîtulo o la funciôn
Es un problema sobre el que reflexioné con frecuencia-y que me parece muy difi­
cil de resolver. Me parece que la necesidad del "titulo" a cualquier precio, revela cierta
inseguridad.
La realidad de los hechos aûn recientes de la ûltima guerra demostrô que el aval
internacional en todas las disciplinas podîa ser salvador en el piano de la supervivencia.
Por no citar mas que a Freud y también a Spitz y a Loewenstein, fue exactamente ese
aval el que les permitiô evitar las experiencias mas envilecedoras y sobrevivir. En un
registro menos dramatico, la exclusion de Hesnard planteô a nuestros amigos de la
Mediterranea problemas reales muy angustiantes. Pero, 1,sôlo la IPA puede dar este
aval?
Se puede� -pensar que existe cierta inquietud en cuanto a la posibilidad de funcio­
nar como analista sin este tîtulo, inquietud que tiene a la inseguridad como corolario.
Ademâs, esta inseguridad es permanente en los medios médicos hospitalarios. Es
- bien sabido que en esos medios la autoridad por derecho divino juega un papel tal, que
quizâs explica las reacciones violentas que en realidad desembocan en otra sumisiôn de
parte de algunos de nuestros colegas. Sabemos que el valor persona! no es el ûnico
factor en juego, en medicina, para el acceso a las posiciones de autoridad. Ahora bien,
si el fin es la autoridad, la personalidad estâ inscripta en ella; si el fin son las posibili­
dades que ofrece la funciôn, entances es posible evaluar en farma mâs valedera las con­
cesiones aceptables, las que no desembocan en una destrucciôn o en una alienaciôn
en el conformismo.
Hasta este momento, la Universidad escapô en gran parte a este problema, y
parece que si bien existe la "mediocridad diplomada", también, por el contrario, todo
sujeto valioso segûn los criterios establecidos puede esperar encontrar en ella su lugar.
Una tradiciôn como ésta merece ser cultivada y en todo caso tenemos que poner en la
balanza y pesar cuidadosamente el grado de sumisiôn o de adaptaciô�, a pesar de la
desaprobaciôn que podemos permitirnos sin sentirnos degradados.
Ademâs, ;,es posible funcionar coma analista sin este tîtulo? No en el piano prac­
tico, y este punto de vista material tiene una real importancia, pero también puede
plantearse la pregunta: j,Sôlo
, seremos analistas si somos reconocidos como tales por
otros, "llamados analistas, , o lo seremos porque nos reconocemos coma tales interior­
mente? En todo caso, parece que en la relaciôn analitica el analista es reconocido
como tal por el analizado y por él mismo.
i,Qué sucederâ si nos negamos a convalidar la decisiôn de la Comisiôn de Estudios,
tratando de hacer abstracciôn de las consecuencias en el piano internacional?
Tensiones acrecentadas, sesiones en las que los duelos personales pasarân por enci­
ma de la discusiôn cientîfica, olvido de la armonia y de la cortesîa.
Segûn Otto Fenichel, �s el destin o de la mayorîa de las socie dades de psicoanâlisis,
porque los psicoanalistas estiman que, coma el otro estâ analizado, se le puede decir
todo.
Me parece qu� en este momento y a tîtulo terapéutico provisorio, tal vez la Socie­
dad podrîa obligarse a cierto decoro. Sentimos gran necesidad de una atm6sfera
calmante, incluso aunque a algunos les parezca un poco tonta.
186 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

iEs posible elaborar e integrar estas tensiones? Por mi parte, pienso que de todas
maneras existiran, .se expresaran y no se debe esperar que no existan: testimonian nues­
tra inquietud por aproximar la sinceridad y la dimensiôn irreduçtible del analisis, pero
· por eso es necesario que se expresen en la palabra y no en el acting-out.
Es esta sinceridad la que me parece necesaria y creo que tengo que sefialar un peli­
gro que nos acecha. Que cada uno de los miembros titulares aprecie de distinta manera
las cualidades intelectuales o éticas de los candidatos a los diversos niveles de la jerar­
quîa es sin duda legîtimo. Que los criterios personales, asî como las opiniones sean
diferentes, tanto mejor;-pero me pareciô, en especial ultirnarnente en una elecciôn de
miembro titular que se rechazô, y en una reciente promociôn al Colegio de Didactas,
que intervinieron criterios distintos a los apuntados mas arriba, y esto es un rerrible
peligro para la Sociedad.
Quizas se me reproche abordar asî las cuestiones personales, pero creo que ahora
el tiempo del silencio quedô atras: me refiero al informe de maya de 1962, pagina 17:
''En lo que concierne a la libertad de palabra, por ella se puede llegar a evocar el pro­
blema plariteado a los didactas por los acontecimientos recientes. Cuando sefiala publi­
camente a uno de ellos, dada que es conciente de las responsabilidades y las soledades
de su funciôn, entre la autocritica, la justificaciôn pro domo y las sobrecompensacio­
nes reactivas, solo puede callo.rse."' (Por mi parte, digo: si en la situaciôn �e.Jmâlisis y
no en el piano cientîfico.) "De esta forma, se respeta a si mismo y a la furiêîr>n que tal .
vez no se respeta en él, y a la posiciôn que debe tener respecta de aquellos a quiene.._
analiza y cuya transferencia debe continuar siendo analizable. También es preciso que.
no se le haga imposible el silencio y, en este piano, detractores y partidarios, exaltân­
dose, pueden tener la misma funciôn perturbadora.n
Naturalmente no se trata agui ni de autocrîtica ni de justificaciôn pro domo,
pero me parece que actualrnente el silencio es imposible y ya que tuvo lugar la sesiôn
de hoy, esta opiniôn debe ser compartida.
Prâcticarnente, 1,qué hacemos?
Mi posiciôn:
1) Contactas con la IPA.
Repetirles una vez mas que las directivas son intolerables para el superyô colecti­
vo y desembocan en reacciones paranoicas, en fragmentaciôn, en acting-out y, coma
un anâlisis salvaje, destruyen al paciente.
Evaluar, tanto coma se pueda, las exigencias futuras y tratai:' de saber si el precio
del titulo no se pagara con sangre.
2) Suspender de hecho durante un tiernpo las relaciones con la Internacional sin
hablar de ruptura, de manera tal que la afiliaciôn no pueda jugar ni coma movil ni
como instrumento. Una soluciôn elegante para la IPA hubiese sido continuar nombran­
do a titulo personal a los analistas que le parecieran responder a sus criterios.
De esta manera, los jôvenes candidatos deseosos de obtener eventualmente el aval
ulterior de la IPA habrian elegido a sus analistas entre aquéllos. Los otros habrian
conocido anticipadamente las consecuencias de una elecciôn diferente. Pero tal vez la
actitud de la IPA apuntaba justamente a otros fines, y no al de integrar el movimiento
de la Sociedad Francesa. Es una pregunta que podemos plantearnos.
3) De aquî a 1965, someter a estudio los principales problemas que surgieron y
probablemente otros, pero por ejemplo seria posible proponer a las jornadas provincia­
les . el estudio de la influencia del numero de sesiones y su distribuciôn en la elabora­
ciôn de los mecanismos de defensa.
LA EXCOMUNION 187

Papel de la duracïôn de las sesiones en la expresiôn de las pulsiones agresivas, la


pasividad o la_transferencia negativa.
El dign,us sum intrare en el anâlisis dïdâctico también podrîa ser objeto de un es­
tudio.
En todo caso, el tiempo del silencio qued6 atrâs. Seguramente para quienes estân
en corso de amilisis, soportar los chismes y comentarios misteriosos, y hasta tenden­
ciosos, que corren de boca en boca, es mâs difîcil que analizar sus reacciones en una
situaci6n clara.
Prâcticamente, la suspension de las relaciones con la IPA po supone que el pro­
blema particular de.Lacan se arregle por eso, pero debe tratarse p·or separado.
Por mi parte, pienso que actualmente solo puedo brindar a Lacan el testimonio de
mi reconocimiento por lo que me ensefi6 en el curso de mi control.y de las sesiones de
la Sociedad cuando comprend( su lenguaje.
En Io que concierne a su valor como didacta, no puedo permitirme dar una opi­
niôn, por no haber tomado parte nunca en las discusiones relativas a Ios problemas de

se
los anâlisis llamados didâcticos.
Aparte de quienes consideran informados gracias a sus reuniones y a sus con tac­
tos, sôlo quienes tuvieron la doble experiencia de un anâlisis con Lacan y con otro pue­
den tener la experiencia vivida necesaria para fonnarse una opiniôn valida.

11 de noviembre de 1963
DECISION VOTADA EN EL SECRETARIADO DE LA SFP

Decisiôn del 11 de noviembre de 1963

El Secretariado,
tras haber escuchado a la Asamblea General del 10 de noviembre de 1963, preocu­
pado por mantener en el seno de la Sociedad las posibilidades de un diâlogo abierto,
decide:
1) Hacer Io que sea necesario para que no se aplique la mociôn de la Comisi6n de
Estudios del 14 de octobre de 1963;
2) asegurar, en las mejores condiciones posibles, la continuaciôn del debate sobre
los problemas especfficos de la formaci6n psicoanalîtica, en particular del anâlisis
didâctico, y esto con el objetivo primordial de elaborar definiciones de los criterios de
apreciaciôn deontolôgicos, teôricos, clînicos, etcétera;
3) transmitir al prôximo Secretariado la consigna de someter a la Asamblea Gene­
rai un primer informe sobre estos problemas (definidos en el punto 2) antes del 30 de
abril de 1964.

Comentarios y precisiones

Esta decisiôn no podria ser objeto de ninguna desuniôn.


"El Secretariado ... decide": �onviene indicar que esta decisiôn, seg(m nuestra
188 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

costumbre, se adoptô al témiino de un debate colectivo abierto a todas las voces, sin
que se haya solicitado ninguna votaciôn para determinar su texto definitivo.
"Las mejores condiciones posibles'': el Secretariado eligiô confiar al colegio de
0

didactas" (cuya lista encontraran adjunta) la tarea de organizar la continuaciôn del


debate. Este colegio, comisionado por el Secretariado, es responsable ante él; debe exa­
minar a fondo toda cuestiôn que pudiese serle encomendada por cualquiera de sus
miembros; también puede recoger y acoger todos los testimonios o sugerencias que se
puedan exponer sobre los problemas de que se trata.

12 de noviembre de 1963
CONVOCATORIA A UNA NUEVA ASAMBLEA GENERAL DE LA SFP

Estimado colega:

Se le ruega participar en la prôxima Asambleà General de la Sociedad, que se


efectuarâ el martes 19 de noviembre a la hora 21.15 en el Anfiteatro Magnan, Hospital
Henri-Rousselle, 1 rue Cabanis, (XIVe).
En el Orden del Dia figura:
- La votaciôn sobre la decisiôn del Secretariado fechada el 11 de noviembre de·
1963. La pregunta planteada es: l,Aprueba la decisi6n del Secretariado fechada el 11
de noviembre de 1963?
La reuniôn se organizarâ de la siguiente manera: antes de proceder a la votaciôn,
el presidente, en nombre del Secretariado, harâ un breve comentario de la decisiôn;
luego, cada participante tendra tiempo para plantear preguntas o expresar su opinion.
La votaciôn en si misma se regularâ de la siguiente forma:·
- conforme a. los estatutos, solo toman parte en ella los miembros titulares y
asociados;
- cada votante serâ invitado a recoger, en la tribuna, los instrumentos de la vota­
ciôn; éstos comprenden tres boletas: si, no, en blanco; sôlo una deberâ ser colocada en
el sobre que se depositara en la urna;
- el resultado de la votaciôn se obtiene por simple mayoria.
·Con toda mi estima.
Serge Leclaire

15 y 16 de noviembre de 1963
CORRESPONDENCIA INTERCAMBIADA ENTRE P. TURQUET Y S. LECLAIRE

Estimado Dr. Leclaire:

El miércoles a la noche, con gran sorpresa, recibi una carta del Dr. Berge con un
documento que parece fue difundido por encargo suyo y excrito por el Dr. Perrier,
LA EXCOMUNION 189

y que se presenta como uextractos" de nuestro Informe al Ejecutivo Central. El Dr.


Berge, en razôn de que su nombre se menciona alli como el de un didacta a excluir,
nos planteô con mucha razôn que queria saber si su exclusiôn era o no recomendada
por nosotros.
Desde luego, los términos de dicha carta, como los de mi presente respuesta a
usted y al Dr. Berge, fueron examinados con la Dra. Heimann, al igual que con Miss
Hellman.
Antes de pasar al problema del Dr. Berge, se me encomend6 formular una protesta
por esta gravîsirna falta de su parte, como presidente de la Sociedad, para con noso­
tros. En el piano de la simple cortesia, podiamos haber esperado recibir una comunica­
ciôn previa a la difusiôn del documento redactado por Perrier. En el piano profesional,
teniamos derecho a que usted nos consultase antes de difundir un documento confi­
dencial, desde el momento en que sab ia que ese documento estaba destinado al Ejecu­
tivo Central, a menos, por supuesto, que usted baya tomado contacto con el Ejecuti­
vo Central sin infonnamos, para obtener su autorizaciôn. Pero nos resulta dificil
pensar que efectivamente haya obtenido esâ autorizaci6n, puesto que los "extractos77
difundidos por usted no reflejan en absoluto el Informe que le hemos expuesto. Segun
nuestra manera de ver, su conducta es tanto mas curiosa cuanto que, mientras que el
Dr. Perrier trata de ponerse a cubierto subrayando en su introducciôn la naturaleza
persona} de su resefia y su inevitable imperfecciôn e incompletud, usted no tratô de
cerciorarse, dirigiéndose a nosotros, del grado de esa imperfecciôn e incompletud.
Creo que no tiene ning(m motivo para pensar que no habrîamos tomado seriamente en
consideraciôn un pedido de buena fe con el objeto de informar al-conjunto de la Socie­
dad.
Que quede claro que desautorizamos la resefia del Dr. Perrier, y que ella no refle­
ja ni el tenor real de nuestro Informe ni su espiritu. Ademas, no cita correctamente el
Informe que expusimos al Ejecutivo Central. Recuerde esto, de lo cual estâ perfecta­
mente enterado: mi intenciôn al visitarlo para hacerle conocer los diferentes puntos de
este Informe era ver qué modificaciones y cambios podian ser necesarios. El otro
propôsito de mi visita fue preparar y hacer mâs fructifera la visita que se proponîa
hacer el Comité en junio.
En lo que concierne al problema Berge, usted sabe perfectamente que era idea
suya, y no nuestra, tacharlo de la lista de didactas, y que en el proyecto de Informe
que el Dr. Perrier pretende citar, esa cuestiôn se planteaba en un parrafo que trataba
de las ideas de usted respecta de la revisiôn de la lista de didactas. Sobre este punto,
asî como sobre otros, hice en el encuentro el siguiente comentario -cita el documen­
to-: uNos reservamos nuestro juicio sobre estos puntos." La expresiôn "nos reserva­
mos" de ninguna manera puede querer decir "aprobamos" o "deseamos". Consideran­
d� que ésta y otras cuestiones irian mâs allâ de nuestras recomendaciones, y serian
ante todo competencia de vuestro Consejo, ya no figuran en el Informe definitivo. El
nombre del Dr. Berge no figura en el Informe, no fue mencionado en Estocolmo.
Ademâs, como usted sabe, no se emitiô ninguna solicitud en Edirnburgo reclamando la
exclusion de otros didactas. El Dr. Berge, segûn mi parecer, merece que usted le
presente sus excusas, por haber dado tan amplia difusiôn al documento Perrier.
Con toda equidad, pensamos que la presente carta deberia recibir la misma
difusiôn general que parece que usted dio al documento del Dr. Perrier. Mi carta al Dr.
190 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Berge trata de todos estos puntos. El tiene nuestra autorizaci6n para utilizarla a fin de
defender su reputaci6n, y le envîo también una copi� de la presente.
Sinceramente,

P.M. Turquet

Estimado Dr. Turquet:

Le agradezco su carta del 15 de noviembre.


Corno es natural y legitimo, esta carta serâ difundida a través de una circular,
como por otra parte lo seria cualquier otra observaci6n o protesta.
Esas notas de lo escuchado por el Dr. Perrier (que forman parte de una serie de 12
documentos de informaci6n destinados a la Asamblea General) constituyen un
testimonio necesario sobre un acontecimiento capital, pero de ningûn modo "confi­
dencial" de la vida de nuestra Sociedad; es cierto que su caracter de testimonio
persona! puede exigir, como esta dicho en el preâmbulo del documen to, rectificacio-
nes o réplicas.
Sin embargo, es exacto que sobre la cuesti6n del problema planteado por la prâcti­
ca didâctica del Dr. Berge, el texto que usted nos ley6 reproducia -asi como respecta
de muchas otras cuestiones, por otra parte- comentarios libremente expresados (no
concertados) tomados textualmente de boca de tal o cual.
Pero me parece que el presente incidente tiene sobre todo el mérita de llamar la
atenciôn sobre un malentendido mucha mâs profundo, que se debe a la intrincaciôn
de los factores administrativos, politicos y propiamente analiticos. Asi, es totalmente
natural y muy comprensible que su exposiciôn del 18 de maya ante el Secretariado y
la Comisiôn de Estudios -exposiciôn que explicitamente apuntaba a solicitar respues­
tas y observaciones- baya sida entendida por unos coma la infinitamente estimable
inquietud de efectuar un trabajo administrativamente serio, y tomada por otros -que
no pueden olvidar que también son analistas-, entiendo que como una provocaciôn
mâs o menos inconsciente, con el fin de abrir un debate, tanto privado, en cada uno de
nosotros, como publico, en Asamblea General.
Ahora, después de Estocolmo, ese debate ya esta ampliamente ·abierto.
Para mî, ese texto que usted nos leyô respondia desgraciadamente a mis presenti­
mientos de julio de 1962 y a mis temores de enero de 1963, tras la visita de su Comité;
la conclusiôn de las .deliberaciones de Estocolmo me confirmô en la convicciôn de que
su opinion y la del Central Ejecutivo divergian en adelante considerablemente respecta
del punto de vista que personalmente yo podîa so�tener y defender: no hice de él
ningun misterio ni ante usted mismo, ni ante el Dr. Gitelson.
Por lo tanto, con toda franquezà -usted lo sabe- no podrîa ponerme ahora en
defensor o partidario, en el seno de nuestra Sociedad, de la opinion de su Comité o del
Central Ejecutivo. En lo sucesivo, sôlo puedo (asi me lo propongo ahora) ejercer mi
funciôn, permitir a todas las tendencias, por opuestas que sean, expresarse libre y
pûblicamente en el marco de las instituciones existentes, tanto en la Asam blea General
como en el Secretariado y en la Comisiôn de Estudios. Esta también es una tarea dif{­
cil y esta confrontaci6n desde luego no puede dejar de implicar algunos choques, con­
trariedades o torpezas: es inevitable.
LA EXCOMUNION 191

Le ruego entonces que transmita mi pesar a su Comité por el disgusto que le


causa este pequefio incidente, pero estoy seguro de que sus colegas y usted mismo
podrân excusar esta torpeza tomando en consideraci6n, sea cual fuere la salida de la
crisis actual,que este signo de sana vitalidad de nuestro Grupo también es un homenaje
a los interlocutoresque ustedes han sabido ser para nosotros.
Cordialmente,
Serge Leclaire

P.D.: 1) La presente respuesta serâ difundida conjuntamente con su carta.


2) En correo aparte le haré llegar la colecci6n completa de los 12 documentos
informa tivos.

19 de noviembre de 1963
ASAMBLEA GENERAL DE LA SFP

Habiendo sido rechazada la propuesta sometida a votaci6n de la Asamblea General


del 19 de noviembre, el Presidente, S. Leclaire, la Sra. F. Dolto, Yicepresidente, y
F. Perrier, Secretario Cientîfico, en seguida comunicaron verbalmente su intenciôn de
renunciar a sus funciones.
S. Leclaire y F. Perrier confirmaron por carta dirigida al Secretariado General con
fecha del 20 de noviembre su dimisiôn a partir de esta fecha.

22 de noviembre de 1963

20 de noviembre de 1963
JACQUES LACAN
SEMINARIO DE LOS NOMBRES DEL PADRE

Anfiteatro de Sainte-Anne

No tengo la intenci6n de entregarme a ningûn juegoque parezca una salida teatral.


No esperaré el final de este seminario para decirles que serâ el ultimo que dé.
Para algunos, iniciados en las cosasque ocurren, no serâ una sorpresa.
Para los otros, en consideraciôn a su presencia, hago esta declaraciôn.
Pidoque se guarde absoluto silencio d1;1rante esta sesi6n.
Hasta un momento dado, muy avanzada la noche pasada, cuando me fue traîda
cierta noticia, creîaque este afio podrîa darles loque les he dado desde hace diez afios.
Mi seminario de hoy fue preparado con el mismo cuidado que siempre, cada semana,
192 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

desde hace diez aftos, puse en él. No creo poder hacer nada mejor que desarrollarlo
tal cual, excusândome de que no vaya a tener continuaciôn.
.............. ............................................
Les diré solamente, para tenninar, que si bien interrumpo este seminario, no dejo
por ello de excusarme ante quienes, desde hace largos afios, han sido mis fieles oyentes.
Son algunos de ellos, sin embargo, quienes vuelveil ahora por esa huella, en mi contra,
nutridos por palabras y conceptos que yoles enseflé, conociendo las sendas y camino$
adonde yo los he llevado.
En uno de esos debates, a veces confusos, en et curso de los cuales un grupo, el
nuestro, se vio arrastrado en una u otra direcciôn por torhellinos, una persona, uno de
mis alumnos, creyô que debia -me excuso ante él por tener que despreciar su esfuer­
zo, que seguramente hubiera podido tener eco, y volver a llevar la discusiôn a un nivel
analitico- creyô que debia decir que el sentido de mi enseiianza seria que la verdad, su
verdadera posesiôn, es que no se la atrapa nunca.
iQué increîble con�asentido! iQué impaciencia infantil! ïHace îalta que tenga
gente que se designa no sé por qué como cuita entre aquellos a quienes mâs fâcil
les es seguirme! i,D6nde se ha visto una ciencia, aunque sea matemâtica, en la que
cada cap{tulo no remita al cap{tulo siguiente? Pero, 1.,es esto justificar una fun­
ci6n metonîmica de la verdad? i.,Es que no ven que a medida que avanzaba, me
acercaba cada vez mâs a cierto punto de densidad al que, sin dar los pasos precedentes,
ustedes no podian llegar? Al escuchar semejante afirmaciôn, ino cabe invocar los atri­
butos de la fatuidad y la necedad, propios de un intelecto formado con retazos, del­
tipo de los que se recolectan para cumplir funciones en los comités de redacciôn?
·oe esta praxis que es el anâlisis, procuré enunciar cômo la busco, cômo la atrapo.
Su vèrdad es inestable, decepcionante, escurridiza. iNo estân ustedes en condiciones
de comprender que por eso la praxis del anâlisis debe avanzar hacia una conquista de
lo verdadero por el camino del engafio? Pues la transferencia no es en absoluto otra
cosa -la transferencia en lo que no tiene nombre en el lugar del Otro.
Desde hace mucho tiempo, el nombre de Freud no cesô de hacerse cada vez mâs
inoperante. Entonces, si mi marcha es progresiva, incluso si es prudente, lno lo es
acaso porque tengo que darles aliento en contra de la impostura, algo hacia lo cual el
anâlisis corre permanentemente el riesgo de deslizarse?
No estoy aqui para alegar en mi favor. Sin embargo debo decir que -habiendo,
desde hace dos aflos, confiado enteramente a otros el manejo, ·en el interior de un
grupo, de una politica, para dejar a lo que tenîa que decirles su espacio y su pureza
-nunca, en ningûn momento, les di pretexto para creer que no habîa diferencia para
mî entre el si o el no.
IV
La Jucha interna
y la fundaci6n de la Escuela Freudiana
Noviembre de 1963 - Junio de 1964

Los mayoritarios tom.an los mandos de la SFP. En·s�guida, con un raro


espiritu de decision, los que verdaderamente hay que llamar lacanianos
crean un polo de reagrupamiento que bautizan GEP ( Grupo de Estudio del
Psicoanalisis), cuya conduccion es confiada a Jean Clavreul.
No queriendo nadie dejar la sfgla SFP a la otra parte, durante seis
meses hay lucha interna entre ipistas y lacanianos.
Al constituir los primeras, con los auspicios de Chicago, un _grupo
homogéneo, la Asociacion PsicoanaUtica de Francia, Lacan anuncia la
creacion de la EFP (primero Escuela Francesa de Psicoandlisis y lu�go
Escuela Freudiana de Parz's).
Una vez mas, uno se dividi6 en dos.

Referencias

Todos los textos aquf reproducidos son circulares mimeografiadas de la SFP o


del GEP, exceptuando la Carta de Serge Leclaire a Sacha Nacht (texto dactilografiado
entregado por S. Lee/aire).
194 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

27 de noviembre de 1963
CARTA DE SERGE LECLAIRE A SACHA NACHT

Al doctor S. Nacht
Vicepresidente de la IPA

Estimado seflor:

He aqui pues, para resumir nuestra conversaci6n de ayer, una nota sobre la actual
situaci6n de la Sociedad Francesa de Psicoanalisis.
El plan de este documenta es el siguiente:
1. Calendario de los acontecimientos recientes.
2. Cuadro de situaciôn;
- la crisis actual de la Sociedad;
- la cuestiôn de las relaciones con el Comité Asesor.
3. Conclusiones personales.
4. Notas anexas:
- sobre las "notas" cuya difusiôn escandaliz6 al Comité Asesor;
- sobre la cuesti6n Berge.
Espero que este documenta pueda serle de alguna utilidad.
Agradeciéndole muy sinceramente su accionar, que espero tenga un efecto apaci-
. guador, lo saluda respetuosamente.

S.L.

P.D.: Le adjunto también, para completar su infonnaciôn, el conjunto de Ios


documentos difundidos antes de la Asamblea del 10 de noviembre.

Nota sobre la situaciôn actual de la


Sociedad Francesa de Psicoanâlisis

I - Calendario de los acontecimientos recientes (otofio de 1963)

Mediados de septiembre: Difusiôn entre los miembros del Secretariado ampliado


(representantes de los alumnos, practicantes, asociados, junto cun el Secretariado) de .
las Minutas del Ejecutivo.
14 de octubre: Votaciôn por parte de la Comisi6n de Estudios de una moci6n que
decide "no hacer figurar mas a Lacan en la lista de didactas".
· 30 de octubre: Los dos informes trimestrales habituales son enviados por mi
al Comité Asesor.
Principios de noviembre: Difusiôn entre los participantes de la Asamblea General
de una serie de 12 documentos infonnativos, entre los cuales figuran las "notas" sobre
el proyecto de informe que nos leyô el Dr. Turquet el 18 de mayo.
10 de noviembre: Asamblea General infonnativa. El tema esencial es la posiciôn
de Lacan. Berge da parte de su sorpresa al ver su nombre mencionado en las unotas".
11 de noviembre: El Secretariado puntualiza una decisiôn tendiente, con un fin
LA EXCOMUNION 195

conciliatorio, a aplazar la aplicaciôn de la mociôn de la Comisiôn de Estudios {14 de


octubre).
15 de noviembre: El Comité Asesor, alertado por Berge, protesta contra la divulga­
ciôn, sin su autorizaciôn, de las notas sobre el proyecto· del 18 de mayo. Esta carta de
protesta es difundida por iniciativa mfa entre todos los miembros de la Asamblea
General.
19 de noviembre: Asamblea General reunida para votar sobre la decisiôn del Secre­
tariado del 11 de noviembre. Esta decisiôn es desaprobada por 27 votos contra 16 y
una boleta en blanco.
20 de no11iembre: Presento mi dimisiôn como Presidente (al igual que F. Dolto,
Vicepresidente, y F. Perrier, Secretario Cientîfico).
10 de diciembre: Asamblea General prevista para la elecciôn del nuevo Secreta­
riado.

II - Cuadro de situaciôn

a) La crisis actual de la Sociedad. La. Sociedad atraviesa un perîodo de abierta


crisis por la difusiôn de las Minutas del Ejecutivo. La evoluciôn se perfila hacia la divi­
siôn de la Sociedad en dos partes: una, mayoritaria, decidida a continuar, con priori­
dad sobre cualquier otro problema, con la puesta en prâctica de la polîtica de afilia­
ciôn; la otra, minoritaria, preocupada ante todo por preservar, mantener y promover
en el seno de la Sociedad la originalidad de la ponencia lacaniana.
Para la nueva mayorîa, la principal dificultad parece ser hoy la de no tener un
verdadero lider; de entrada se enfrentani con el djfîcil problema de la constituciôn de
un equipo de direcciôn calificado, dinâmico y suficientemente coherente (ide Mauco
a Granoff, via G. Favez!).
Por su lado, la minorîa tendra que luchar contra la fascinaciôn de una escisiôn y
los riesgos de una oposiciôn demasiado negativa a las perspectivas de un diâlogo cri­
tico y constructivo con la mayorîa.

b) La cuestiôn de las relaciones con el Comité Asesor. Estas relaciones se mantu-.


vieron casi normalmente hasta finalizar el mes de octubre. "Casi" pues, a fines de sep­
tiembre, sin habernos consultado, el Comité delegô a su secretario para responder ofi­
cialmente a la invitaciôn de un pequefio grupo de la Sociedad, no comisionado
· por· el
Secretariado. El incidente se solucionô en forma amistosa.
La dif usiôn de las notas sobre el proyecto del 18 de mayo parece haber alarmado
al Comité en forma completamente excesiva. El conjunto de las notas, al igual que la
solici tud plan teada por Berge ante el Dr. Turquet, parece haber dado al Comité la
sensaciôn de que la Sociedad querfa estigmatizarlos como "perseguidores".
El Comité siempre afirmô su preocupaciôn por man tenerse en una perfecta objeti­
vidad y neutralidad: puso mucho celo y buena voluntad en ello.
Esta no le impide estar en realidad implicado (igual que el Central Ejecutivo) por
su sola existencia, en la evoluciôn de nuestra Sociedad.
Esta implicaciôn de hecho es sobre todo palpable durante los periodos de crisis.
Pareceria justo y equitativo que el Comité, en la presente ocasiôn, en vez de aferrarse
a la ucuestiôn Berge" para aprovechar la oportunidad y hacer un alegato, acepte perse­
verar en su dominio y su discreciôn exterior. Pues serîa igualmente detestable que,
coma venganza, encontremos nosotros la ocasi6n de recordar hasta qué punto tuvimos
196 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

que dejar pasar, con un prudente silencio, algunas iniciativas del Comité que en
realidad constituian infracciones muy graves al secreto profesional y a la discreciôn
analitica.

III - Conclusiones personales

a) Sobre mi posiciôn. Desde Edimburgo sostuve e hice aplicar lealrnente,. en la


medida de mis medios, una politica que apuntaba a reducir y controlar realmente la
actividad didâctica de Lacan. Le pedi, y él aceptô, que no tomase a su cargo ningun
nuevo candidato. Llevé a cabo al mismo tiempo un trabajo de reorganizaciôn de la
Sociedad. Pero, cuando fue cuesti6n de retirar a Lacan sus alumnos en curso de anâli­
sis, hice saber a mis interlocutores de la IPA que personalmente no podîa ni apoyar
ni defender ese proyecto. Esta posici6n, progresivamente comprendida por mis contra­
dictores como una voluntad de defensa incondicional de Lacan, fue el origen de mi
posici6n en minorîa en ia votaci6n del 19 àe m,vtèmbre.

b) Sobre la situaciôn de la Sociedad. La division de la Sociedad en dos "bandas"


no significa escisi6n, sino, a mi entender, estimulaci6n saludable para la prosecuci6n
de los debates cientîficos y doctrinales (por ejemplo, teoria de la formaciôn anali­
tica).

IV - Notas anexas

.a) Las "notas" sobre el proyecto de informe que se nos presentô el 18 de mayo.
Este proyecto de informe se nos expuso el 18 de mayo con el prop6sito explicita de
provocar nuestras reacciones y llevar al conjunto de la Sociedad a tomar una posiciôn
clara. Esas notas fueron leidas en seguida al Secretariado ampliado y, a pesar de la
insistencia de muchas, no se las publicô en ese momento para evitar explosiones pasio­
nales de protesta contra los juicios abruptos que contenia el proyecto. Después de
Estocolmo y la difusiôn de las uminutas" del Ejecutivo, no se puede tratar de sustraer
este
_ testimonio, de ningûn modo confidencial, al conjunto de la informaciôn.
b) Sobre la "cuestiôn Berge·� El nombre de Berge aparece en el proyecto de
informe bajo el titulo de "revisiôn de la lista de didactas". En efecto, se trataba alli
de la reproducciôn textual de com�ntarios expresados libremente por algunos miem­
br.os de la Comisiôn de Estudios. Es esta manera de haber reproducido de modo
textual los comentarios expresados libremente (no concertados) la que nos parece
. criticable en el trabajo del Comité Asesor.
. En cuanto al fondo de la cuestiôn, Berge se mantenia a distancia de las actividades
de nuestra Sociedad. En el momento de la reorganizaciôn de nuestros métodos de
trabajo en la Comisiôn de Estudios (reseftas sobre los .casas, pasaje a 4 sesiones por
semana), nos hizo saber que no creîa, por su parte� que hubiera que cambiar na�a en
estas costumbres. Se plante6 entonces la cuestiôn� que no. se volvi6 a considerar, del
modo ulterior de comunicaciôn con Berge. Parece que ninguno de sus pares (didactàs
4e su generaciôn) creyô tener que comunicarle esta cuestiôn; tampoco yo fui comisio­
nado para hacerlo, de ahi su sorpresa. La menciôn de su nombre fue por lo tan to una
torpeza de nuestra parte para con él.
LA EXCOMUNION 197

10 de diciembre de 1963
ASAMBLEA GENERAL DE LA SFP

Sociedad Francesa de Psicoanâlisis


Informaciones

I - En el curso de la Asamblea General ordinaria de la Sociedad que se efectuô


el 10 de diciembre de 1963, fueron elegidos para el afio 1963:

a) Secretariado de la Sociedad:
Presidente ............... J.Favez-Boutonier
Vicepresidentes............ A.Berge, D.Lagache
Secretario general .......... W.Granoff
Secretario cientifico. ........ J.L.Lang
Tesorero ................ D.Anzieu

b) Comisiôn de Estudios:
Sefiores: D. Anzieu, G. Favez, W. Granoff, D. Lagache, S. Leclaire, F. Perrier.
El Presidente de la Sociedad forma parte por derecho propio de la Comisiôn de
Estudios y la preside.

II - Elecciôn de la Comisiôn de Grupos de Estudios

Recordamos que la Comisiôn de Grupos de Estudios es un organismo consultivo


destinado a hacer participar en su gestion a todos los miembros de la Sociedad (prac­
ticantes incluidos).
La Comisiôn de Grupos de Estudios participa en las reuniones del Secretariado
propiamente dicho y -1oma parte en todas las deliberaciones, salvo en las que se
plantean sobre cuestiones personales. Se compone de seis miembros elegidos por el
conjunto de los socios de la Sociedad (practicantes incluidos).Es renovable por tercios
al comienzo de cada afio.
La Comisiôn de Grupos de Estudios esta coinpuesta actualmente por: X. Au-
do�ard, M. Guiton, J.C.Lavie, I.Perrier-Roubleff, E. Raimbault, C.Widlôcher.
Los salientes de este aiio son los dos miembros mas antiguos, a saber: I. Perrier­
Roubleff, D.Widlôcher
Hay que cubrir entonces dos lugares.Todos los miembros de la Sociedad (practi­
cante·s incluidos) pueden ser candidatos.
Se ruega a los candidatos postularse por escrito, antes del 25 de diciembre, al
Secretario (W. Granoff). La votaciôn tendrâ lugar en la primera sesi6n cientifica del
afio prôximo y las candidaturas recibidas seran anunciadas al mismo tiempo que el
titulo de la conferencia.
198 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

11 de diciembre de 1963
CREACION DEL GEP

Estimado colega:

Le comunicamos la constituci6n de un grupo de estudio denominado "Grupo de


Estudio del Psicoanâlisis".
Las circunstancias poüticas recientes nos incitaron a favorecer la instauraciôn de
las condiciones necesarias para el desarrollo de un trabajo estrictamente psicoanali­
tico. La fôrmula del grupo de estudio, tal como resulta de las costumbres de la Socie­
dad Francesa de Psicoanâlisis, nos pareciô la mâs adecuada.
La actividad de este grupo es organizada por una comisi6n de coordinaci6n cuya
sede estâ en 21 rué Spontini, Paris (XVIe). Rogamos a todo colega deseoso de partici­
par en las actividades del GEP se dirija a esta comisiôn.

Por el Grupo de Estudio del Psicoanâlisis


J. Clavreul

Diciembre de 1963
CIRCULAR DE LA SFP

Circular de informaciones

El presente documenta tiene coma Îln comunicarle un cierto mimero de informa­


ciones concernientes a la situaciôn de nuestra Sociedad.
La crisis actual encontrô su punto de partida en los problemas planteados por la
practica didâctica de J. Lacan y sus particularidades, por la estrecha relaciôn que quiso
establecer entre esta prâctica y su enseflanza, y Îlnalmente por el tipo de relaciôn que
tiende a instaurar y a perpetuar e� el seno de la Sociedad Francesa de Psicoamilisis.
Causa, pretexto o mâs bien, simple catalizador, el pedi�o de afiliaciôn a la Asocia­
ciôn Psicoanalîtica Intemacional reactivô un problema presente desde la fundaciôn de
nuestra Sociedad, e hizo mas urgente la soluciôn. Las razones de ese pedido eran
evidentes tanto en el piano nacional (necesidad entre otras cosas de liberar nuestro
reclutamiento, en su calidad y cantidad, de la hipoteca representada por nuesb-a exis­
tencia "marginal"), como en el piano internacional, dônde el retorno a la comunidad
analîtica, mediante la comunicaciôn y la confrontaciôn cientificas y los intercambios
personales que favorecerâ, debe prevenir este enquistamiento en un lenguaje y una
conceptualizaciôn · cada vez mas cerrados y esotéricos, peligroso para cualquier
movimiento de ideas, por fecundo que sea.
En ese camino se comprometiô nuestra Sociedad desde 1959, particularmente con
el irnpulso de su Secretario y luego Presidente, S. Leclaire.
En realidad, si bien éste, para resolver el problema planteado por la actividad
didâctica de F. Dolto, empleô una finneza que le valiô criticas, se enfrenta con el re-
LA EXCOMUNION. 199

chazo de toda concesi6n real cada vez que intenta obtener de J. Lacan, por la persua­
sion, sea una normalizaci6n de su prâctica, sea una conversion de sus funciones en una
erisefianza de la investigaciôn, ensefianza cuyo interés nadie discutirîa.
La posiciôn de J. Lacan consistiô en exigir una aceptaci6n o un rechazo absoluto
del conjunto de su prâctica y de su ensefianza, y ninguna de las tentativas destinadas a
obtener una soluciôn intermedia pudo llegar a buen término.
Recordemos los acontecimientos recientes sobre los cuales se publicaron docu­
mentas:
1) Congreso de Estocolmo: Las exigencias del Comité Ejecutivo Central de la
Asociaciôn Psicoanalitica lnternacional se afirman con una. claridad creciente Gulio
1963).
2) Decisiôn de la Comisiôn de Estudios de suprimir el nombre de J. Lacan de la
lista de didactas ( 13 de octubre de 1963).
3) Asamblea General del 10 de noviembre en laque pareciô perfilarse, a través de
los contrastes, una voluntad comûn de estudiar a fondo y resolver el problema en los
plazos precisados, suspendiéndose mientras tanto la aplicaciôn de la decisiôn de la
Comisiôn de Estudios.
4) Asamblea General del 19 de noviembre, en la que la mayorîa de los miembros
presentes considero que una moci6n propuesta por S. Leclaire, como Presidente del
Secretariado, llevaba prâcticamente a un retorno al statu quo y a una prôrroga indefi­
nida. (Publicaciôn de una nueva lista de didactas anexa a la decisiôn de la Comisiôn de
Estudios; puesta en estudio de los "problemas especificos de la formaciôn analîtica
,,
y particularmente del anâlisis didâctico. . _ . Se pre.viô un primer informe para antes
del 30 de abril de 1964.) Esta mociôn fue rechazada por 27 votos contra 16 y 1 abs­
tenciôn.
5) A continuaciôn de esa votaciôn, S. Leclaire, F. Dolto y F. Perrier dimitieron al
Secretariado, y algunos dias mâs tarde S. Leclaire y F. Perrier anularon las reuniones
que tenian a su cargo en el marco de la ensefianza de la Sociedad; F. Dolto pidiô no
figurar mâs en el programa de ensefianza. Por ûltimo, M. Mannoni inf ormô al Secreta­
riado que no daria su conferencia prevista para la reuniôn cien tifica del 3 de diciem­
bre.
6) En la Asamblea General del 10 de diciembre se eligieron un nuevo Secretariado
y una nueva Comisiôn de Estudios.
El retira de cierto nûmero de miembros titulares, tanto de las tareas administrati­
vas como de las actividades docentesque les habia confiado la Sociedad, hizo aun mâs
improbable su participaciôn en tareas prâcticas. En esas condiciones, el Secretariado
solo podia incluir a miembros decididos a garantizar el mantenimiento de tales activi­
dades.
Este Secretariado fue elegido sobre la base de un programa en el que se destaca
claramente el deseo de limitar los efectos de la crisis (cf. anexo no 1).
Asimismo, la nueva Comisiôn de Estudios incluye, adenias de la Sra. J. Favez­
Boutonier, Presidente de la Sociedad, a los Sres. D. Anzieu, G. Favez, W. Granoff, D.
Lagache, S. Leclaire, F. Perrier, lo cual sefiala perfectamente· la voluntad de la mayorîa
de los miembros de la Sociedad de que la selecciôn y la promociôn de alumnos prosiga
sobre la base de criterios puramente analiticos.
Al dîa siguiente de estas elecciones, el 11-12-1963, una carta firmada por J. Cla­
vreul fue enviada simultâneamente a diferentes miembros de la Sociedad y al Secreta­
rio Cientîfico, comunicândoles la creaciôn de un "Grupo de Estudio del Psicoamilisis".
200 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

El 17 de diciembre J. Clavreul distribuy6 un programa en el que se hacia referen­


cia a la reuniôn �e diferentes grupos de trabajo y se precisaba que la "Comisi6n de
Coordmaci6n... recibirâ eventualmente a todo grupo de trabajo que desee relacionar
su actividad con el GEP."
A la luz de estos documentos es preciso plantear claramente una cuestiôn.
El "Grupo de Estudio del Psicoanâlisis", para justificar su fundaciôn, se vale de
"la f6rmula del grupo de estudio tal como resulta de las costumbres de la Sociedad
Francesa de Psicoanâlisis", haciendo sin duda alusiôn a los grupos que existen en nues­
tra Sociedad ( del tipo del "Grupo de Psicoanalisis de Niiios'').Pero también conviene
recordar que nuestra propia Sociedad se dio. el subtîtulo de "Grupo de Estudios e
Investigaciones Freudianas'', y que la IPA le confiriô en el congreso de Edimburgo la
categoria de "Grupo de Estudios".
iAcaso el GEP se equipara a un grupo de estudios a igual tîtulo y con el mismo
nivel de actividades � que nuestra Sociedad?
Podemos deplorar el equivoco de la denominaci6n "grupo de estudio", pero aun
mâs lamentamos que se juegue con él.Haœmos.constar que:
1) El GEP tom6 como tema "el psicoanalisis" en su conjunto, afirmando asî que
sus tareas te6ricas son coextensivas con las de nuestra Sociedad.
2) Corno nuestra Sociedad, reune a diferentes "Grupos de Trabajo" sobre temas
mâs especializ.ados.
3) El GEP Dama a la fonnaciôn de otros Grupos de Trabajo a los cuales propane
"que se le adhieran". Manifiesta asi su intenci6n de. extender sus actividades hasta
alcanzar la dimension y la canti�ad de efectivos de una verdadera nueva Sociedad.
4) El GEP declara funciortar bajo la direcci6n de una "Comisiôn", igual que una
Sociedad. Esta comisiôn es adernas, anônima; sôlo se publica el nombre de J.Clavreul.
5) El GEP toma a su cargo, en las mismas horas y con igual tema, .un determinado
mimera de actividades de enseiianza inscriptos, precedenternente, en el programa de la
Sociedad. Ninguna insistencia es mucha en lo que concierne a la gravedad de este
hecho: los docentes que estarnos poniendo en tela de juicio manifestaron, al hacer lo
que hicieron, que segûn su manera de ver hay que optar, entre participar en la ense­
iianza de la Sociedad o en la enseiianza del GEP, que incluso se excluyen reciproca­
mente.
6) La difusi6n de circulares y del programa del GEP es realizada por su "Secreta­
riado" segûn criterios de los que es unico juez y que pretende estan ·ligados a "la homo­
geneidad del grupo y la coherencia de (su) trabajo".En realidad, la difusi6n parece ser
la mayor posible en el nivel de alumnos y practicantes, mientras que entre los titula­
res y asociados obedece a ciertos criterios: presuntas votaciones y posiciones tomadas
en el curso de las ultimas Asambleas Generales.
7) El GEP quiere aparentar que trabaja bajo la égida de la Sociedad. En realidad,
solo advirti6 al Secretario Cientifico poniéndolo ante el hecho consumado, el mismo
dia en que se difundia su primera circular. Aunque nunca consiguiô, ni siquiera lo
pidiô, trabajar bajo la responsabilidad de la Sociedad, publica sus circulares bajo la sigla
"SFP", con lo cual voluntariamente prolonga un equivoco.
8) Las informaciones que da J. Clavreul indican claramente que el GEP no tiene
en absoluto coma objetivo unonnalizar" su posici6n respecto de la Sociedad, y que en
particular se niega absolutamente a que el Secretariado controle sus actividades, y a
qùe la Comisiôn difunda, y solo difunda, las informaciones que le conciernen.
Estos diferentes puntos manifiestan claramente el caracter de este grupo de
LA EXCOMUNION 201

estudio. Se trata de un grupo que se constituye como un embri6n de Sociedad, organi­


zândose como tal y tendiendo desde ahora a imponer una elecciôn y una competencia
entre sus actividades y las de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis. Encubierto c�n un
proyecto autodenominado no-politico, e incluso antipolitico y "puramente psicoanali­
tico", se trata de una empresa que apunta a instaurar definitivamente una lucha frac­
cionadora en el seno de nuestra Sociedad, y a plantear todas las cuestiones en los tér­
minos de una lucha por el "poder".
Casi no es necesario subrayar las consecuencias de esto:
- en la ptomociôn en todos los niveles del curso analitico, el GEP se presenta
como un verdadero partido con sus "candidatos";
- en la vida cientîfica de la Sociedad, donde corre el riesgo de instaurarse, sobre
la base de criterios no cientificos, un clivaje entre "aquellos con los que se puede traba­
jar" y los otros; conferencias cientificas, Jornadas Provinciales, publicaciones, estân
en camino de convertirse en lo que estâ en juego en semejante lucha;
- por fin, es evidente que tal situaci6n, si se perpetuase, haria menguar gravemen­
te el crédito � .que- se :-befteficia mrestra Sociedad en Francia, al mismo tiempo que
haria poco justificada nuestra pretensi6n de reunirnos con el movimiento psicoanali­
tico internacional, y muy inciertas nuestras probabilidades de llegar a ello.
En estas condiciones, nos pareci6 necesario pedir oficialmente explicaciones al
doctor J. Clavreul sobre la actitud que en nombre de la agrupaciôn que preside crey6
poder tomar, e informar por otra parte a todos los miembros de la Sociedad Francesa
de Psicoamilisis sobre la nueva situaci6n asî creada.

El Secretariado

20 de abril de 1964
CARTA DE JEAN CLAVREUL A LOS MIEMBROS TITULARES
Y ASOCIADOS DE LA SFP
SEGUIDA POR UNA CARTA DE J. FAVEZ-BOUTONIER

Estimado colega:

Le remito adjunta una copia de la carta que me dirigi6 la Seiiora Presidente de la


SFP con fecha del 14 de febrero de 1964. Esta carta es confu� por las siguientes
razones:
1) Asi como no se condena a alguien en nombre del C6digo Civil, sino en virtud
de un articula de ese c6digo, no se condena a nadie en nombre de los Estatutos sin
otra precisiôn.
2) El ûnico punto juridico en litigio entre el GEP y el Secretariado de la SFP se
refiere al capitulo 3 del Reglamento lntemo, ultimo apartado, concemiente a la difu­
si6n de circulares de grupos de trabajo. No obstante, el Reglamento Interne, destinado
a facilitar las relaciones en el seno de la Sociedad, no es asimilable a los Estatutos. Por
otra parte, la decisi6n del GEP de no confiar al Secretariado de la SFP la tarea de
difundir sus circulares estâ ligada a un hecho hist6rico preciso: un grupo de trabajo vio
202 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

en efecto comprometido y luego detenido su funcionamiento como consecuencia de


retrasos -probablemente sistemâticos- del Secretariado en la distribuciôn de circula­
res.
Por lo tanto consideré que esa carta no estaba fundada en los hechos y que simple­
mente significaba un retardo a la espera de que se redujeran las tensiones que reinan
en el seno de la SFP. Por eso no protesté. Sin embargo, me entero hoy de que el Secre­
tariado de la SFP comunicô tres candidaturas al tîtulo de Miembro Titular, lo que me
obliga a pensar que mi candidatura no es objeto de una medida que la retarda, sino de
una medida discriminatoria.
Tenia entonces que infonnarle que fui objeto de una sanciôn administrativa toma­
da por el Secretariado, que de ninguna manera tiene mandato para tomarla, sustitu­
yendo asî la autoridad del Colegio de Titulares. Esta medida, tomada en el momento
en que la SFP enfrenta las dificultades que se conocen, obliga a recordar que la SFP se
constituyô en reacciôn contra la·-arbitrariedad administrativa instaurada en el seno de
la SPP. No hay duda de que si dejamos que también se establezcan tales practicas en
nuestra Sociedad, renegamos explîcitamente de las razones mismas de la independen­
cia de nuestra posiciôn en relaciôn con la SPP. Convirne entonces que los alumnos
estén advertidos de que al aceptar tal estado de cosas, aceptan someter su parvenir
profe�ional a la arbitrariedad de una decisiôn administrativa.
Respetuosamente,

Jean Clavrèul

Sociedad Francesa de Psicoanâlisis

Paris, 14 de febrero de 1964

Estimado colega:

Le informo que el Secretariado, en el curso de su reuniôn del 11 de febrero,


examinô su candidatura al titulo de miembro titular y la declarô no admisibie·, a causa
de sus actividades en el GEP 1 que el Secretariado estima contrarias a los estatutos de
la Sociedad.

J. Favez-Boutonier
Presidente

1 "Grupo de Estudio del Psicoanalisis".


LA EXCOMUNION 203

9dejunio de 1964
ASAMBLEA GENERAL DE LA SFP

Sociedad Francesa de Psicoanâlisis


Informaciones

El 9 de junio de 1964, a la hora 21.30, en el Anfiteatro Magnan y bajo la presiden­


cia de la Dra. Favez-Boutonier, presidente, se efectu6 una Asamblea General de la
Sociedad Francesa de Psicoanâlisis.
1) El orden del dia asignô el primer lugar al informe del Secretariado sobre las
actividades de la Sociedad en el curso del primer semestre de 1964, informe que fue
presentado por la Sra. Favez-Boutonier.
Este informe dio cuenta principalmente de:
- la reorganizaciôn de la enseflanza, que fue impartida regularmente· durante los
dos primeros trimestres del afio 1964;
- las actividades cientîficas: solo falt6 la sesiôn cientifica de enero; las otras
sesiones mensuales, asî como las Jomadas Provinciales, tuvieron lugar en condiciones
satisfactorias;
- las publicaciones: después de la salida del no 7 de La Psychanalyse, sobre
"La sexualidad femenina", el n ° 8, consagrado a "Fantasma y realidad", actualrnente
en imprenta, debe aparecer (en la forma y con el sumario previstos en noviembre de
I 9·63), en septiembre u octubre prôximos;
- la actividad de la Comisiôn de Estudios, que examinô, de enero a marzo, 15
candidaturas al anâlisis didâctico, de las cuales 6 fueron aceptadas; 7 candidaturas a
un primer control, de las cuales 5 fueron aceptadas, y 3 candidaturas a un segundo
control. Hay que observar, _a propôsito de esto, que las "recomendaciones" f ormuladas
en Estocolmo por el Consejo de la Asociaciôn Psicoanalitica Internacional no fueron
seguidas totalmente.

2) Segundo punto del orden del dûz.


En lo que se refiere a la situaciôn actual de la Sociedad Francesa de Psicoamilisis,
la Presidente recordô que el Secretariado volviô a Londres en febrero pasado y se reen­
contrô con los miembros del "Comité Consultivo". La conversaci6n girô en torno de la
evoluciôn en el seno de la SFP antes y después de la Asamblea General de diciembre
de 1963.
La Presidente informé a continuaciôn a la Asamblea que el doctor Gitelson,
Presidente de la Asociaciôn Psicoanalitica Intemacional, le habîa comunicado por
carta recientemente que la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis ya no forma parte de la
Asociaciôn Psicoanalîtica Internacional a tîtulo de Grupo de Estudios de esa Asocia­
ciôn, y esto desde el 10 de mayo de 1964.
Este estatuto de Grupo de Estudios de la Asociaciôn Internacional se le habia
acordado enjulio de 1961, prorrogândose condicionalmente enjulio de 1963.
Desde el mes de julio de 1961, los alumnos en formaciôn en la Sociedad Francesa
de Psicoamilisis podîan considerar que, al término de su formaciôn, su entrada en la
Asociaciôn Psicoanalitica Internacional como miembro de esta Asociaciôn le estaba
garantizada.
De ahora en adelante, el hecho de ser admitido como alumno de la Sociedad Fran-
204 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

cesa de Psicoanâlisis ya no califica para postularse al titulo de miembro de la Asocia­


ciôn Psicoanalitica Internacional.
3) La Presidente citô finalmente otra informaciôn del Dr. Gitelson, segim la cual
una nota del Boletin de la Asociaciôn ln ternacional comunicani que cierto numero
de miembros titulares y asociados de la Sociedad Francesa de Psicoanalisis forrnarîan
un Grupo de Estudio francés reconocido por la Asociaciôn Psicoanalîtica Internacio-
nal.
Adjun to la traducciôn de la notificaciôn envia da a la Presidente de la Sociedad
francesa de Psicoanalisis.

"Sefiora Presidente:

"Le informo por medio de la presente car ta que la categoria de Grupo de Estudios
apadrinado por el Consejo Ejecutivo de la Asociaciôn Psicoanalitica Internacional, y
acordado a la Sociedad Francesa ·de Psicoanâlisis, fue derogada a partir del 10 de mayo
de 1964. Esta medida se hizo necesaria en razôn del hecho de que las condiciones y
recomendaciones enunciadas en el Congreso de esta Asociaciôn en ·Edimburgo y recor­
dadas en el Congreso de Estocolmo no fueron observadas."

El Dr. D. Lagache, Vicepresidente del Secretariado de la SFP puso su mandato a


disposiciôn del Secretariado el 10 de junio de 1964. Su dimisiôn fue aceptada.

26 de junio de 1964

12 de junio de 1964
CIRCULAR DEL GEP, SEGUIDA POR U NA CARTA DE
FRANÇOIS PERRIER A JEAN CLAVREUL

Estimado colega:

Le remito adjunta una copia de la carta que me dirigiô François Perrier.


De esta forma del GEP sale de la consigna de silencio que fue la suya desde su
creaci6n, al dia siguiente de la elecciôn del actual Secretariado de la SFP. Hasta hoy,
en efecto, nos habiamos negado a responder a toda provocaciôn, incluso cuando éra­
mos objeto de groseras acusaciones. Por otra parte, nos fijamos como norma, a riesgo
de chocar con legitirnas susceptibilidades, difundir nuestro programa sôlo entre
quienes explicitamente nos pidiesen participar en nuestro ttabajo, pues queriamos que
nos reuniera exclusivamente el deseo de trabajar juntos.
No obstante, para la Asamblea del 9 de junio de 1964 yo habia preparado una
nipida resefia de nuestras actividades·. Queria decir que nos reunimos en rue d'Ulm, alre­
dedor de Lacan; en Trousseau, ·en lo de Françoise Dolto; en rue de Prony, en torno
de Leclaire, en Avenue de l'Observatoire, con Perrier; en Sainte-Anne, con el Dr. Dau­
mézon, P. Aulagnier y yo mismo.
Querîa decir que mas de cien miembros de nuestra Sociedad participaron en mayor
LA EXCOMUNION 205

o menor medida en nuestras reuniones y que verificamos que la audiencia de la SFP


se ampliaba cada vez mâs, particularmente con psiquiatras y entre los psicoanalisias
del Instituto de Psicoanâlisis.
Queria decir sobre todo que tenemos conciencia de haber trabajado provechosa­
mente por Io que fue el sentido permanente de la SFP desde su creaciôn.
Nada de esto pude decir porque hubiera sido indecente después del discurso de
nuestro Presidente y el discurso de Widlôcher.Realmente, el psicoamilisis ya no parece
ser la vocaciôn de la mayoria.
Se nos anunci6 que, tras un encuentro en Londres en febrero, se habîa retirado a
la SFP la categoria de Grupo de Estudios afiliado a la IPA. Después, la Presidente reci­
bi6 un telegrama del Doctor Gitelson nombrando a los miembros de un nuevo grupo,
el French Study Group, reconocido de inmediato como Grupo de Estudios aïùiado a la
IPA y habilitado para encargarse de la formaciôn de los alumnos.
Hicirnos la pregunta: " 1, Quién estableciô la lista de miembros del FSG, y con gué
criterio lo hizo?" Y no se nos respondiô. Probablemente, los designios del Dr. Gitel­
son sean, como los de Dios, insondables. En cuanto a la responsabilidad por el naufra­
gio de nuestra Sociedad, ven de todos modos que nuestra Presidente no tiene nada que
ver en eso. Sôlo se nos dio una _direcciôn, la del corresponsal parisiense del Dr.Gitel-
son, el Dr.Widlocher.
Creo poder deducir la razôn por la cual se eligiô a este personaje como nuestro
nuevo mentor, a partir de una informaciôn que obtuve muy recientemente del propio
Dr. Widlôcher. Este inviemo, en efecto, él dio cursos sobre psicologîa del comercio.
Ignoraba por mi parte esta especialidad de nuestro colega, pero ahora podemos
comprender por qué fue elegido como negociador por el Secretariado.
Pues se trata exactamente de negocios.Tal como lo explic6 Laurin, recibiendo los
aplausos de la mayorfa, hay que pagar el precio de nuestra entrada en la IPA, y si bien
la cabeza de Lacan lo hace un poco elevado, vale la pena de cualquier modo.
i Asî sea! Pero nuestros interlocutores de la IPA (o quienes les soplan lo que hay
que hacer) también exigieron eliminar a aquellos de nosotros que sentimos algûn
disgusto, o tan solo poco entusiasmo, por la operaciôn consistente en eliminar de la
SFP al principal artesano de su notoriedad.
Aquî es donde las cosas se complican, pues a pesar de la falta de informaciôn de
muchos de los miembros de la SFP, hay un nûmero menor pero significativo entre los
miembros titulares y asociados, y una mayoria entre los practicantes, que no se
conforma con explicaciones tenclientes a demostrar que Lacan ya no hace buenos
didâcticos, desde cierta fecha que curiosamente coïncide con la época en que la IPA
nos tomô bajo su protecciôn.Era dificil eliminar a todo el mundo.
Pue entonces cuando nuestro colega Widlôcher, pasando del psicoanâlisis del nego­
cio al negocio del psicoanalisis, pudo hacer lo que hacen ciertos hombres de empresa
cuando una Sociedad estâ en dificultades.Se precipita su quiebra mientras se consti­
tuye otra Sociedad para recibir sôlo el activo de la primera Sociedad.Cuando se hace
en el momen to oportuno (y es por eso que el Secretariado no dio ninguna infonna­
ciôn), la operaci6n escapa a toda sanciôn legal, lo que basta a ciertas conciencias para
creerla honesta. En cuanto a quienes cubrieron el gasto de la operaci6n... los habiles
negociadores les tenderan, sin rericor, una mano fratema.
Y una mano es dificil de rechazar, sobre todo cuando se tiende hacia alumnos que
se pretende introducir en los méritos conjugados de Lacan sin Lacan, y de la IPA sin
206 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

la SPP. Asi comienza la "lecciôn" de Ionesco, mediante una operaci6n de seducci6n.


Se sabe también cômo termina.
A esos alumnos, a quienes hasta aqui hemos evitado dirigimos, hoy puedo asegu­
rarles que no dejaron de ser la preocupaciôn constante de los mayores del GEP, y muy
particularmente de Lacan. De ahora en mâs pueden saber que, para nosotros, su desti­
na en una Sociedad psicoanalitica no se limita a tener que amueblar el vacio de ciertos
cursos profesorales y a tener que servir de idiotas utiles para eliminar a uno de nues­
tros maestros, como fue confesado claramente, por la sencilla razôn de que es demasia­
do brillante y que demasiados alumnos se l?ercatan de eso.

Jean Clavreul

Del Dr. Francoise Perrier al Dr. Jean Clavreul

Paris, 11 de junio de 1964

Estimado colega y amigo:

Al dia siguiente de esta "indecente" Asamblea General,' habria sido vano y ·


chocante intentar dirigirse de cualquier manera a un Secretariado que se comport6 de
ese modo, hasta complacido por su descalificaciôn. Por lo que se refiere a la significa­
ciôn y al devenir de nuestra Sociedad, éstos solo pueden depender, en lo sucesivo, de
aquellos que no olvidan sus objetivos primordiales. Por lo tanto, dirijo al GEP esta
carta para proponer su difusi6n a nuestros compafieros de estudios, asi como a todos
aquellos que podrian o podrân llegar a serlo.
Efectivamente, creo que llegô el momento de un analisis de la situaci6n que inicie
la articulaciôn de posiciones personales que cada uno tiene que definir. Por mi parte,
expondré mi punto de vista como didacta, miembro de la. Comisi6n de Estudios.
Sobre la maniobra fomentada entre miembros de la SFP y los organismos de la
lPA, sobre el procedimiento del hecho consumado tan desvergonzadamente anunciado
el martes a la noche, no hay nada que agregar a lo que cada uno hàya podido compren­
der y juzgar.
Se vio asf cômo, lo que fue proyecto de reconocimiento intemacional para una
Sociedad fuerte por su notoriedad, consciente de la solidez de la causa analîtica que
defendia y preocupada por extender sus redes de comunicaci6n cientifica, se convir­
ti6 en un puro objetivo politico por ambiciones diversas pero siempre logradas al
precio de desconocimientos o de traiciones racionalizadas.
. . . Sôlo agrego una simple observaci6n dedicada a los ingenuos que aun creen en
motivaciones analiticas en un asunto al que la habilidad dialéctica disfraza tarde o
temprano con las virtudes de la probidad freudiana: que el French Study Group
(FSG) incluya cierto numero de personas que deben lo esencial de su fonnaciôn a
aquél a quien se excluy6 en octubre, demuestra claramente que el unico criterio de
selecci6n que tienen Londres y Chicago para el nombramiento de los "buenos" analis­
tas franceses es el presunto color de la boleta de votaci6n de diciembre ultimo. Si f uese
de otra manera, los principios analiticos deberîan imponer a todos los mal analizados
LA EXCOMUNION 207

la regres1on jerârquica al rango de practicantes-afectados-por-transferencia-no-liquida­


da, hasta nuevo desprendimiento liberador con un verdadero didacta.
. . . A menos que la ûnica prueba de liquidaci6n de la transferencia se resuma en la
capacidad de un ex-alumno para tomar parte activa en la condena de su Maestro.
Dejemos todo esto; y dejemos librada a su suerte habituai lo que en polîtica se
llama una mayoria de coaliciôn.
Conviene, en cambio, analizar cuanto antes las consecuencias de este desatino para
la SFP y para quienes, al venir a ella, supieron hacer una elecciôn, es decir asumir un
riesgo.
1) Poli'ticamente
La situaciôn fue organizada con bastante habilidad como para que nada impida
a la mayoria actual mantenerse en el poder. Efectivamente, la doble pertenencia
SFP-FSG no es contraria a los estatutos.
En esta hipôtesis, hay que saber que la mayorîa no corre el riesgo de modificarse.
El Secretariado FSG, ademâs de sus poderes de recusar todo pedido de titularizaciôn,
puede eliminar (sôlo se requiere simple mayoria en elecciones de miembros asociados)
a todos aquellos cuya docilidad o adhesiones pudieran crear problemas. En el actual
estado de cosas, las ûnicas elecciones posibles serân las del FSG en nombre de la SFP.
Examinemos otras consecuencias:
Ya se nos anunciô la creaciôn de dos castas de analistas: los ipistas y los otros.
Esto hace inevitable una presi6n implîcita sobre Ios candidatos y alumnos en cuan-
to a la elecci6n de didactas y controles; basta para ello el poder de deslumbrar que
tienen los prestigiosos galones de la I PA.
Esta se traduce en otro nivel como proyecto de infiltraci6n proliferadora del
ipismo hasta lograr la reducciôn y la muerte del organismo SFP. Qué importan enton­
ces los cuerpos extrafios inasimilables; se enquistarân o desnuclearân tras esta anexiôn
desde adentro.
Hay cosas mas graves.
2) Anali'ticamente
El destina de cada uno de los anâlisis didâcticos en curso corre el riesgo de ser
falseado no solo por la intrusiôn autoritaria de la IPA, sino sobre todo por la acepta­
ciôn, par parte de una fracciôn del colegio de didactas, de medidas discriminatorias
hacia sus colegas y de estar ellos mismos, sometidos a tutela.
En el nive) de la Comisiôn de Estudios se bloquea en lo sucesivo todo funciona­
miento posible: una vez tomadas y conocidas las posiciones, cualquier alumno tiene
derecho a dudar de la objetividad de Ios examenes a los cuales los somete su curricu­
lum y de la calidad psicoanalîtica de las conclusiones de las que depende su parvenir.
El inconsciente nunca se pone a hablar bajo ôrdenes y la libertad del que lo escu­
cha es la primera condiciôn de su develamiento. En analisis solo se puede partir del
principio de una independencia asumible tanto por uno como por el otro. Cualquier
renuncia manifiesta o implicita en cuanto a esta exigencia fundamental solo puede
cerrar êl inconsciente del analizado y la oreja del analista.
3) Busqueda de soluciones
En el atolladero en que nos encontramos solo puede germinar alguna cosa vâlida
si se sanea el terreno, es decir si se lo despolitiza.
Primer principio: renunciar ·a ser mas astuto que los astutos.
Segundo principio: no batirnos por una sigla -por investida que esté para noso­
tros-, sino por lo que significaba en el origen y significa todavia para muchos.
208 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Podria ser que, por decencia, el Secretariado actual d�ita y que, bautizand<;> con
un nombre francés al FSG, organice, con su mayoria, una nueva sociedad y permita asi
establecer domicilios separados. Esta minima elegancia no es muy verosimil en los
tiempos en que vivimos.Por otra parte, qué importa...
Supongamos que se nos arrebate la sigla SFP; convendrâ sirnplemente que recor­
demos y hagamos saber que nos apoyamos menos en las letras que en el espîritu, y
que las iniciales solo valen a partir de sujetos que conocen y hacen conocer sus
nombres propios.
Mâs allâ de toda sigla, presen te y por venir, estâ la existencia de un grupo y de
nuestros proyectos.
Estos proyectos no tendran mâs importancia por refugiarse en el misterio. Deli­
nearlos es simplemente recordarlos, restaurar su relieve y evocar los medios de su reali­
zaci6n, constantemente mejorados en el curso de diez aiios.
- Fidelidad a los objetivos primordiales a partir de una exigencia para la que sono
su hora en la escisi6n de 1953: cuestionar a Freud, al anâlisis y a nuestra experiencia.
Tomar distancia respecto de todo formalismo, todo dogmatismQ, todo conformismo.
Hallarse asî en condiciones de cuestionar nuestra disciplina en sus estructuras origina­
les, reoriginadas siempre en cada uno de sus defensores, a partir de la experiencia inau­
gural y necesaria del anâlisis didâctico.
Algunos primeros trabajos sobre la teoria de la formaci6n y de la ensefianza estân
en vîas de conclusion. Pueden ayudar a renovar instituciones que solo cobran si) senti-·
do si estan permanentemente abiertas a la exigencia de progresar. En particular,
pueden permitir que una comisiôn de estudios apoye su funcionamiento en criterios
anali ticos mej or articulados.
- Aunque estamos en condiciones de volver a poner en marcha por nuestra
propia cuenta y en muy poco tiempo los organismos en los que se apoya una sociedad
de anâlisis, conviene que no nos satisfagamos sôlo con su restablecimiento, sino que
constituyamos con él, a partir de una programaciôn adecuada, los aparatos que regis­
tren y utilicen los datos y adquisiciones de una informaci6n teôrica enriquecida.
El argumento del repliegue de la Sociedad sobre s( misma fue engafiosamen te utili­
zado con fines polîticos. Asî es cômo nuestro deseo de ubicarnos en una red de
comunicaciones internacionales se encontrô reducido y comproinetido en el impasse
de los ritos de reconocimiento formai. El FSG sabra tal vez pronto, a costa suya, que
llega demasiado tarde a las ceremonias ipistas. Las sociedades, reconocidas desde
siempre en el piano intemacional y exentas por ello de las prudencias reverentes a las
cuales no escapan los impetrantes, no ocultan su escepticismo en cuan to al apara to
internacional actual y sus manifestaciones cada vez mâs formales y vacias de con­
tenido.
Es posible que el FSG sea el ultimo en descubrir que el verdadero diâlogo anali­
tico a través del mundo ya no pasa forzosamente por el palabre rio de las celebraciones
congresistas. Nos toca a nosotros por lo menos saberlo para no dejar de lado, en ade­
lante, las.verdaderas posibilidades de intercambio y comunicacion.
En este piano, podemos ubicar los instrumentas concretos necesarios para un diâ­
logo. En definitiva, no es mas que un problema técnico.Encontraremos medios y dina­
mismo para resolverlo, cuando entre nosotros ya no haya confusion posible sobre lo
que tenemos que hacer reconocer de nosotros, en el trabajo de cada uno y al servic= o
LA EXCOMUNION 209

del psicoanâlisis, por cuanto éste solo podria vivir en el movimiento de su progreso.
Afectuosamente,
Franç.ois Perrier

15 de junio de 1964
CIRCULAR DEL GEP, SEGUIDA POR UNA C ARTA DE
LA DRA. AULAGNIER A LA DRA. FAVEZ-BOUTONIER

Estimado colega:
Con el acuerdo de P. Aulagnier les remito adjunta copia de su carta destinada
primitivamente a una difusi6n mâs restringida.
La reserva que es buena costumbre en los medios analîticos pudo ser interpretada
por algunos alumnos como un signo de. debilidad, incluso de complicidad por parte de
quienes son en alguna medida responsables, al menos moralmente, en el seno de la
SFP. Hoy que la mâscara ha caîdo y que los miembros del FSG se expusieron a si
mismos al juicio de sus colegas y alumnos, podemos felicitarnos por no haber respon­
dido a la provocaci6n con laque se nos enfrentô.
No menos tenemos que subrayar el alcance real de lo que algunos llamaron pûdi­
camente simple divergencia de objetivo politico. Por ello me pareciô ûtil hacerles cono­
cer este testimonio, cuya honestidad no puedo mâs ·que aprobar,que denuncia loque
hay de indefendible en la posiciôn adoptada por el Secretariado.

Jean Clavreul

11 de junio de 1964

Sefiora Doctora Aulagnier, Miembro Titular de la SFP a la


Seflora Doctora Favez-Boutonier, Presidente de la SFP

Seflora Presidente:

En general desconfîo de los actos que me parecen gratuitos: por eso dudé en
enviarle esta carta que reconozco que es absolutamente inûtil. Si, de todas f onnas, le
escribo, es porque indudablemente puede ocurrirque el deseo sôlo tenga ·como soporte
la evidente gra tuidad del -gesto.
Asisti el martes a la noche a loque, si no fonnara parte de Ioque= era la SFP, me
habria parecido una de las mâs bellas farsas que jamâs se haya osado imaginar en el
mundo analitico: la Presidente ·de la SFP nos anunciaba que la Sociedad, cuyos dere­
chos ella tenîa que defender en tanto Presidente, en realidad ya no existîa. Ul propia
Presidente nos informaba que loque gracias al esfuerzo y al trabajo de todos nosotros
habîa sido una Sociedad analitica digna de este nombre, era ·transformada por sus
210 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

propios didgentes en lo qµe el Seflor Widlocher, haciendo un diagn6stico cuya exacti­


tud apruebo, llamô una "Sociedad erudita".
Usted permiti6, si no provoc6, que se juzgue a la Sociedad que preside como indig­
na de conservar la categoria de Grupo de Estudio. El Secretariado reunido en Londres
demostrô sin duda, con pruebâs, ,. y ante quien correspondia, que ya nada jus.tificaba
que la .SFP pudiese reivindicar·de alguna manera su pertenencia al mundo analitico.
Uri ·grupo de esta Sociedad, muy vasto ademâs, se encontrô con que le entregaban
los despojos de lo que se habîa · obtenido gracias al trabajo de otros. Fue el mismo
grupo àl que se reconociô ·como ûnico habilitado y ûnico responsable de la f ormaciôn
y de la selecciôn de alumnos, asî é:omo de eventuales candidaturas y, suprema hurla, se
le concedi6 lo que el Seflor W�d.lôcher, y esta vez careciô de sentido del humor, llam6
la doble pertenencia.
As1, al mismo tiempo que f<;>rman parte de lo que no dudamos es para ellos el
ûnico grupo analîtico vâlido, p�eden continuar diciéndose miembros de la SFP trans­
fonnada, gracias a sus atenciories, en una especie de asociaciôn de ex combatientes,
pero qùe. indudablemente puede: ser ûtil para uri" eventual reclut�iento entre los inge­
nuo$ q�e podrîan continuar creyendo en lo que fue su funciôn. Esto es profundamen­
te desoiador por lo que revela respecto de cierta concepci6n de la honestidad. Pero la
farsa comienza cuando se advierte que el Secretariado en su totalidad, asî como cuatro
sobre seis de los miembros de la Comisiôn de Estudios, o sea los organismos responsa­
bles, elegidos en nombre de to<l,os los miembros de la SFP, forman parte de ese mismo
grupo que, esto es evidencia piira, sôlo debe su existencia a la obra de demoliciôn ·
emprendida en perjuicio de la SFP.
A todas nuestras preguntas (y el silencio absoluto de la mayoria presente me hace
suponer que no habîa sido previàmente infonnada), usted respondi6, Sefiora Presiden­
te, explicândonos que, por una parte, en la que respecta a la organizaci6n y objetivo
politico de ese grupo, usted no sabîa c--,n cosa, puesto que el organismo responsable
y dirigente se . encontraba en Chicago, pero que, por otra parte, eso de ningûn modo
concernfa a quienes sôlo estaban presentes como simples miembros de la SFP y que
usted los habia infonnado por pura bondad.
Por lo demâs, el Sefior Widlôcher, en la lectura del manifiesto anunciando la
creaciôn de este nuevo organismu, nos asegurô que este ûltimo estaba abierto a toda
persona que deseara participar �n él; por supuesto que toda candidatura debîa some­
terse a la aprobaciôn de Chicago.
Aqùi, por segunda vez: tengo que deplorar la falta de humor propia de nuestro
ex-colega. No llevaré el âmor por hacer el ridîculo hasta el extremo de enviar mi candi­
datura al Sefior Widlôcher.
Pero si fuese asi. tqué sucederîa? i,Cuales son los criterios elegidos por la organi­
o
zaciôn r�sponsable, sea usted misma y una parte de sus colegas, para la elecci6n de
los nombres que figuran en la lista que se nos ley6, as{ coma para la designaciôn de
quienes podrian agregarseles?
i,El respeto de las leyes internacionales? Nada le permite decir que no respeto la
duraciôn del tiempo de las sesio�es O la frecuencia necesaria.
l,El "manejo" de la transferencia? No hace mucho, Sefiora, _gente muy cercana
a usted tne aseguraba la estima que les inspiraba mi _concepciôn y mi prâctica del ana-
lisis. ·
LA EXCOMUNION 211

i,Mi teoria? Hasta ahora, siempre. ·se reconociô ·mi deseo de permanecer lo mas
cerca posible de la clinica y, que yo sepa, nadie me tachô de antifreudiana; lo afinné
con bastante frecuencia en lo que fue la Sociedad; a veces, por el contrario, se sorpren..
dieron por encontrarme, sin razôn ademas, menos lac�niana que algunos de nuestros
colegas. ;,Entonces? Usted no ·nos reprocha ni nuest�o trabajo analitico, ni nuestra
concepciôn teôrica, usted nos reprocha haber rèchazado cierto compromiso: este
rechazo, como deberia saberlo, no tiene para nada el cara_cter de una defensa; fuimos
capaces, como los otros, de cuestionar todo lo que pod1a ser el lado pasional, reacti­
vado para algunos por la situaciôn que se habfa instautado. Pude, como otros, esperar
por un momento la abdidaciôn de quien era considerado como obstaculo y tentanne
con la fascinaciôn que ejerce el poder y con la aureola seductora del papel de "desha­
cedor de entuertos" y de "espiritu esclarecido'', pape! què pennitirîa escamotear el
enceguecimiento, 'la ambigüedad y la mala fe que se oc1:1ltaban tras la tergiversaciôn de
esos términos.
Estuve suficientemente cerca de quienes se llamaron "los mocionarios" como para
tener el derecho de decirle que mi elecciôn, lejos de ser una soluciôn fa.cil o una actitud
de evitamiento, incluso un retomo de la llarna transferencial, es el resultado de una
experiencia penosa que pagué con el precio de lo que significa para cualquiera ponerse
al desnudo ante si mismo, desnudar todo lo que se disiinula bajo los ténninos de ambi­
ciôn justificada, libertad intelectual, verdad, incluso j_usticia a secas. Usted condena
esta elecciôn, ;,en nombre de qué dogma? Lo que se nos reprocha no es de ningûn
modo que nos apartemos de las reglas internacionales (usted sabe que esta aserciôn
serîa insostenible), ni nuestra herencia teôrica o nuestra formaciôn analitica (pues en
ese casa su lista se reducirîa mucho), sino exactamente el habernos negado a continuar
estando ciegos ante la duplicidad y la amoralidad de la soluciôn que se nos proponia.
Creo, Sefiora Presidente, que mi amargura éstâ, coma suele decirse, sobredeterminada:
el final de una Sociedad que, ante todo, debîa su exi$tencia al trabajo de quienes hoy
pasan par ser los acusados, no puede dejarme indiferente; la duplicidad y el oportu­
nismo de quienes eran ayer nuestros amigos es una triste evidencia, pero créame que la
que lo que me resulta mâs desolador es el Secretariado: se me revelô coma el tes�uno- ·
nia viviente de lo que, segûn algunos, se oculta bajo el habïto de analista: el engafio, el
desconocimiento, la mala-k,-lo escandaloso propiamente dicho.
Porque a mi misma, coma analista, me ofende profundamente.
Crea, Sefiora Presidente, en la sinceridad de esta amargura. Sin duda es el ûltimo
testimonio que ofrezco desde mi lugar de analista.

P. Aulagnier

P.D. En calidad de miembro titular pienso que aûn tengo el derecho de pedirle
que tenga a bien leer esta -carta a los miembros del Secretariado y de- �a Comisiôn de
Estudios. No obstante, para el caso en que le fuese necesaria una autorizaciôn, envîo
una copia de ésta al Sefior Widlôcher.
Le infornio que envia una segunda copia al doctor Jean Clavreul quien, en toda
esta triste experiencia, tuvo el coraje de hacer de su nombre el portavoz de_l esfuerzo Y
de la esperanza de quienes esperaban salvaguardar, ep el seno de la SFP, el espîritu
analîtico.
212 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

J unio de 1964
REUNION DEL GEP

Exposiciôn introductoria de Jean Clavreul

Las funciones de buz6n que cumplo desde hace seis meses para el GEP me llevan
hoy a hablarles de los problemas que se nos plantean a continuaci6n de los aconteci­
mientos que sobrevinieron en las ûltimas semanas en la SFP y a hablarles de las solucio­
nes que ya se alcanzaron.
En efecto, me vi llevado por mi posici6ri a recibir ecos provenientes de horizontes
bastante diversos y pronto se puso de manifiesto que los amilisis de la situaci6n estaban
muy cerca unos de otros y que las soluciones encaradas eran muy parecidas. Tomé
nota de ellas con' gusto, pues aunque los anâlisis son muy pesimistas, su convergencia,
por el contrario, nos da la posîbilidad de encarar, en UIJ futur� cercano, una salida
sa tisfactoria.
Consideren, por lo tanto, que lo que tengo que decirles no refleja mi 6pini6n
persona! exclusivamente, sino mâs bien que voy a decirles aqui, con la mayor aproxi­
maci6n posible, 1o· que verbalmente o por escrito muchos de ustedes me confiaron.
La un�dad de la .SFP ya no existe. Al haberse constituido una parte d_e nuestros
colegas como Sociedad autônoma, estableciendo asî una especie de casta que se preten­
derîa privilegi�da en el seno de la SFP, es totalmente evidente que se firm6 la condena
a muerte· de nuestra Sociedad. Los esfuerzos que hicimos estos ultimos meses o estos
ultimos afios para evitar que ocurriera semejante cosa se malograron. Este es un hecho
desolador, pero creo que ahora no nos queda mas que asumirlo. Por lo demâs, la
manera en que podamos librarnos de los perjuicios menores por supuesto constituye
un problema que debe ser examinado cuidadosamente, pero esta noche no estamos
aquî _reunidos por eso. Lo primero que debemos hacer es esforzarnos por tomar dis­
tancia respecto de las circ�nstancias ocasionales de esta ruptura. Por lo tanto no
volveré sobre el tema.
Lo que hoy les propongo es despejar las lineas generales que los recientes aconteci­
mientos tuvieron el mérito de hacer aparecer con claridad. Luego, a continuaciôn de
mi exposici6n, cederé la palabra a algunos de nuestros colegas a fin de que les hablen
de cierto nûmero de problemas particulares.

Resefia hist6rica

Si queremos comprender algo de lo que paso, y si queremos evitar que un dia


se reproduzca, tenemos que remontarnos a la época de la creaci6n de la SFP, hace
once afios. En efecto, lo que -se puede observar es que, aunque la separaci6n actual es
desolador�, queda totalmente claro que ya estaba inscripta en nuestra Sociedad desde
su creaci6n.
Esta creaci6n de la SFP se realizô en la mayor confusion. No se habia reflexionado
sobre las consecuenciasjurîdicas de.una decisiôn tomada en muchos casos a la ligera, ni
sobre la pérdida de dereèhos implicada en una pura y simple dimisi6n. Algunos de
nuestros colegas habian dimitido asi de la Sociedad parisiense, otros no lo habîan
hecho; esta dot?le pertenencia permitiô a los astutos no asumir riesgos y usufructuar
· las ventajas combinadas de las dos sociedades. Por otra parte, el carâcter anârquico de
LA EXCOMUNION 213

las decisiones tomadas nos puso de entrada en una posiciôn falsa respecto de la IPA.
Esto es accesorio. Mucho mas grave era la ausencia de lineas directrices que permi­
tiesen singularizar a la Sociedad Francesa de Psicoanalisis respecto de las otras socieda­
des psicoanaliticas, y particularmente respecto de la Sociedad de Paris. Asi, hubo que
contentarse finalmente con nociones muy vagas, consistentes en decir, por ejemplo,
que nos animaban los principios de la democracia y el liberalismo. Es preciso decir que
no se comprende bien cômo ·podrîan manifest-arse concretamente esos principios tan
generales en el funcionamiento de la Sociedad, salvo como una mayor ductilidad del
aparato administrativo.
Mucho mas sorprendente era por el contrario la reivindicaciôn hecha desde el prin­
cipio por la SFP, en el sentido de ser una Sociedad Psicoanalitica coma las atras.
Y, en nombre de su propia conformidad te6rica y técnica, la SFP reivindic6 desde el
principio su derecho a adherir a la IPA. Habilidad politica, sin duda, y capaz de
manejar el porvenir. Pero de todos modos es una manera muy curiosa, para una
Sociedad, anunciar su posici6n dicienda que nada, o casi nada, la distingue de la Socie�
_<lad de la que se sep_ara. E.or sup..uesto., la SFP tenia .completa razôn para anunciar su
deseo de someterse a reglas sin las cuales no serfan posibles ninguna vida en sociedad
ni ning(m analisis. Pero limitarse a enunciar esa evidencia no es un programa de acciôn.
Entonces, confusion en su formaci6n, ausencia de Iineas directrices; este desorden
era el mismo que se manifestaba en la heterogeneidad de sus lideres. Ya que, real­
mente, no habfa gran cosa en comun entre un Lagache y un Lacan, entre una Juliette
Favez y una Françoise Dolto. Asimismo, se puede decir que los alumnos se reclutaron
a la buena de Dios y por lo general sin saberse bien por qué.
Asi se pueden comprender los estatutos de la Sociedad, que reflejan este estado
de casas: son de una banalidad absoluta y no buscan de ningun modo traducir lo que
podria constituir la originalidad del grupo.
No culpemos a nadie por esta situaci6n. En efecto, no cabe duda, de que aunque
ya en ese momento algunos descubrfan perfectamente que partiamos en una direcciôn
completamente diferente de la oficialmente anunciada, nadie pudo comprender por
completo lo que ya estaba escrito en el destino de la SFP. Nadie pudo comprender,
porque hay un tiempo para comprender. Hay este tiempo ha llegado y es preciso que
nos lo expliquemos claramente.
i,C6mo podia evolucionar la SFP? Habiendo partido de reivindicar un certificado
de conformidad, deseosa de hacerse reconocer por la IPA, no era extrafio que, por esa
raz6n, la SFP pidiera entrar en esa categorfa, ofreciendo la sola ventaja de multiplicar
el numero de Presidentes de Sociedades y de revistas de escaso tiraje.
Quiza las cosas podrfan haber sucedido asi, y evidentemente es lo que esperaban
algunos de nuestros colegas. Pero habia algo muy distinto de ese conformismo en la
SFP. Es lo que poco a poco se vio aparecer en los trabajos de unos y otros, sobre todo
es lo que se hizo patente gracias a Lacan. Pues, durante estos once afios de existencia,
la SFP se caracteriz6 ante todo por la elaboraciôn progresiva de los trabajas de Lacan,
elaboraci6n que situ6 a la SFP de una manera resueltamente original, no solamente en
raz6n del indiscutible progreso que constituye la teorfa de Lacan, sino también
porque, es necesario decirlo, justamente fue Lacan quien permiti6 la apertura a las
ciencias humanas y el retorno a Freud, por lo cual, y con raz6n, la SFP pudo felicï­
tarse.
No obstante, hay que agregar que si el trabajo de Lacan hubiese sido aislado, no
habria bastado en absoluto para constituir nuestra originalidad. Lo que fue verdade-
214 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

ramente notable es que cada uno por su parte, y en distintos grados, contribuyô a
demostrar que el aporte lacaniano volvia a cuestionar todo el campo analitico. Lo que
cada uno de nosotros demostrô, cualquiera fuera su antigüedad en el anâlisis, es que
estë1.ba profundamente marcado en su prâctica y su teorîa por una ensefianza que indu­
dablemente dejô de ser letra muerta.
Atrapada entre su confesada vocaciôn por el conformismo y el estilo resueltamen­
te original que el aporte lacaniano le hizo adoptar en los hechos, la SFP estuvo, desde
el principio, profundamente dividida.
Aqu( es donde hay que comprender el lugar directivo que en realidad asumiô.
la troica, es decir, el trio Leclaire-Perrier-Granoff. Esta troica fue una tentativa resuelia
y desesperada de conciliar el agua y el fuego, de permitirle vivir a la SFP, cuando desde
el principio se vio afectada por un mal incurable. Sin embargo, no tenemos derecho a
decir que el tra�ajo de la troica fue un fracaso, porque permitiô que se desarrollara la
teoria de Lacan, que la joven generaciôn tomara vuelo y, sobre todo, porque nos dio
ese tiempo para comprender que mencionaba hace un rato.
Después de la direcciôn de hecho que asumiô la troica, hubo otro fenômeno
importante, el de la politica de Leclaire. El proyecto de Leclaire, como ustedés saben,
era. introducir nuestras propias dificultades internas en el seno de la IPA, es decir,
introducir a Lacan y a la enseiianza .de Lacan en Ios medios intemacionales. A decir
verdad, este proyecto era de una audacia increfüle. Pues muy simplemente se trataba
de introducir un caballo de Troya en el seno de la IPA, se trataba de decir que Lacan
no podia ser apartado, siendo su ensefianza y su posiciôn especificamente freudianas.
Tarea verdaderamente incômoda por cuanto nuestros interlocutores se dejaban
dominar por lo que les chocaba en Lacan. Todos pensamos que eso podria tener éxito,
esperamos que lo tuviese.
Sin duda, se pudo reprochar a Leclaire todas las incidencias que implicaba tal poli­
tica. Sin embargo no debemos olvidar que fue él, probablemente, quien primero, y
con mayor fuerza, percibiô todo lo que constituîa la originalidad de nuestra Sociedad.
Debemos rendirle este homenaje por no haber cedido jamâs en lo esencial, y porque
puso toda su energia, todo su tiempo, toda su pasiôn al servicio de la causa que soste­
nîa para intentar forzar el destina, a pesar de las criticas frecuentemente malintencio­
nadas que todos pudimos hacer a su persona. Esto nos permite decir hoy que su fraca­
so no fue tal, pues él explorô realmente con bastante cuidado el impasse en el que estâ­
bamos metidos, como para que podamos pensar que fue culpa suya el que no podamos
ver cumplido ese proyecto que no era solamente el de Leclaire sino el de todos
nosotros;

La originalidad de nuestro grupo

Hoy; cuando est os acontecimientos f o�an parte del pasado, sabemos que hubiera
sido vano mantener mucho tiempo mâs el equivoco que se hallaba inscripto desde el
primer dia de existencia de la SFP. Y, en primer lugar, quisiera decir por qué debemos
rescatar lo que constituye nuestra originalidad.
,Y bien! Es por una simple razôn, porque somos ambiciosos. Es porque tenemos
conciencia de estar en posesiôn de una herramienta excepcional, un rnedio de retomar,
de una manera completamente nueva, el campo psicoanalîtico, donde reina la esclero­
sis y el aburrimiento. Lo que rechazamos es renunciar a esta herramienta, coma se nos
propone, a fin de entrar en el seno de la Intemacional. Pues es necesario que lo corn-
LA EXCOMUNION • 215

prendamos ahora; es incompatible en el actual estado de casas seguir a Lacan y fonnar


parte de la IPA.
iQué es entonces lo que constituye nuestra originalidad? No hay ninguna duda al
respecta, es que somos lacanianos.No tengamos vergüenza de decirlo, se pQede perfec­
tamente ser lacaniano, como otros son kleinianos.
Es un hecho, y ustedes lo saben perfectamen te; no somas me nos lacanianos por no
aceptar todo Lacan, ni todo lo que dice Lacan.
Pero, sin duda, a veces nos sentimos un poco molestas al escuchar a nuestros colegas
que tomaron otra orientaciôn deéirnos que tambtén ellos, después de todo, son laca­
nianos, es decir que siguen la ensefianza de Lacan en lo esencial y que sôlo se desvîan
de él en razôn de su practica y del lugar eminente que pretende tener en la Sociedad.
Aquî quisiera entonces decirles lo que a mi entender, en las actuales circunstancias,
en la presente coyuntura politica, significa el hecho de ser lacaniano.Seguramente no
significa haber sido analizado por Lacan. Hay excelentes lacanianos cuyo analista es a
veces . un enemigo declarado de Lacan, como también hay alumnos de Lacan que,
ostensiblemente,jamas eomprendieron nada de lo que decîa.
Tampoco significa evidentemente que se tomô tal o cual posiciôn polîtica en
circunstancias en que Lacan era acusado,., Después de· todo, la posiciôn consistente en
decir que se puede perfectamente mandar a Lacan a la estratôsfera ahora que dio lo
que podîa dar, es una actitud un poco chocante, pero cuyo cinismo tiene un certero
poder de seducciôn. Digamos que suena a "esto ya lo tengo superado".
Pero ser lacaniano implica otra cosa, es decir, sobre todo un acuerdo sobre ciertos
puntos teôricos cuya incidencia me parece indiscutible y totalmente notable en el
conflicto actual.
En efecto, aunque por mi parte me niego a adoptar cierta posiciôn respecta de
Lacan que se nos presenta finalmente de manera muy clara como una comida totémi­
ca, no es por hacerme el exquisito. Pues, desde luego, no mas que otros, yo no fui
insensible a la seducciôn de esta invitaciôn.
Pero si me niego a ello, es porque sé, por haberlo aprendido precisamente en el
anâlisis, que la (mica herencia que se puede esperar del padre es una Ley, y no restas
muertos. Desde hace mas de diez afios, de mil maneras distintas, es esto lo que Lacan
nos ensefia, pues es del lado del padre donde hay que buscar la fuente de toda Ley, y
en primer lugar la fuente de las leyes que rigen nuestra vida psicolôgica.
Ahora bien, si Lacan ocupô entre nosotros este lugar eminente, no es porque haya
tomado el lugar de algûn Padre mitico que nos dictase su ley, como se quiso hacer
creer. Muy por el contrario, no lo tomô, y por.ello pudo mostramos, al mismo tiempo
que él mismo Ios exploraba, los caminos que conducen a esta fuente de toda ley, es
decir a esta fuente de todo saber.
Desde luego, no les digo que nuestros colegas que decidieron la eliminaciôn de
hecho de Lacan,- no comprendieran nada de esto, pues después de todo no se olvida el
camino indicado por suprimir a quien se desempefiô como poste sefialador.Esto es lo
que nos dicen y, sobre este punto, tienen razôn.
Pero el problema esta en otra parte.Pues al mismo tiempo colocan otro poste indi­
cador para decirnos que la fuente de su legitimidad, la legalizaci6n de su posiciôn, van
a buscarla a otra parte, es decir en un reconocimiento por parte de la IP A, o sea de un
organismo que no tiene otro mérita que el de ser la organizaciçm claudicante nacid�
del embarazo de Freud...y de agrupar a gran m1mero de psicoanalistas.
216 TRES MOMENTOS EN LA VI.DA DE JACQUES LACAN

Semejante camino desemboca en conceder mucha importancia a todas las reglas


de buenas relaciones sociales, de sumisiôn a l� normas acostumbradas, lo que indu­
dablemente no es desagradable y en definitiva resulta bastante ûtil para impedir las
fantasias intempestivas. Pero de ninguna manera esto debe hacer perder de vista que,
después de todo, lo que constituye lo esencial del camino psicoanalîtico es justamente
mostrarnos que estas reglas son las ilusiones ôpticas tras las cuales se disimulan los
verdaderos m6viles,que son inconscientes.
Por esta razôn, lo que legitima nuestra posiciôn como analistas es la referencia a
una ley que inevitablemente viene a desbaratar leyes consideradas "de buenas costum­
bres". En cierto momento, y para nosotros este momen to llego, hay que hacer una
elecciôn.
Sin duda, tenemos que dispensamos del ridîculo que consistirîa en excomulgar
a nuestros colegas por escoger ese camino por el que se desvîan de la ûnica direccion
posible, y se consagran a buscar en un ritual cada vez mas despojado de su raz6n de ser,
loque no podrân encontrar alli donde el psicoanâlisis tiene. sus fundamentos.
En cuanto a nosotros, la legitimidad de nuestra posicion como analistas solo
podemos extraerla de una referencia continua a esta deuda simb6licaque, como sabe­
mos, se puede interrogar pero no agotar. El mérito de Freud y de Lacan es habemos
introducido en el conocimiento de esta referencia que solo conserva su caracter incisi­
vo permaneciendo siempre velada.
Es exactamente en la aprehensiôn de esta dimension nueva donde introducimos
a nuestros analizados, borrândonos en nuestro silencio. Pero no podemos olvidarque,
para que borrarnos sea algo diferen te de evadirnos, es necesario que tengamos un
fundamento para hacerlo, estando siempre nosotros mismos dispuestos a explorar, a
interrogar las fuentes de su saber. Si no nuestro papel de analistas se convertiria pronto
en una simple mascarada, y es ésto loque no podemos aceptar.

Consecuencias de nuestra posiciôn

Al tomar nuestra legitimidad en una parteque no es una especie de conchabo con


otros grupos que sôlo nos reconocerîan en nuestra posiciôn respecto de rituales, al
buscar nuestra legitimidad en otra parte, necesariamente desembocaremos en una posi-
ciôn totalmente diferente.
En primer lugar, y esto serâ sin duda muy novedoso para nosotros, nuestra voca­
cion de ser reconocidos por la IPA cesa totalmente de hacerse Ut} imperativo, como lo
era implîcitamente y luego explîcitamente para la SFP. No tenemosque pedir el dere­
cho de existir, como habîa hecho la SFP al principio; existimos por pleno derecho.
Pero al contrario, esto implica obligaciones totalmente· rigurosas. Es decirque no
podemos continuar ignorando, como lo hicimos hasta aqui, las razones por las cuales
las sociedades psicoanaliticas llegan poco a poco a perder lo esencial de la ensefianza
freudiana, para contentarse con una pertenencia puramente formai. Siqueremos mere­
cer nuestro nombre de analistas, no podemos despreciar este fenômeno de importancia
evidentemente decisiva para el porvenir del movimiento psicoanalitico.
· Por lo tanto, se invertira la posiciôn: en lugar de pedir a las sociedades psicoanali­
. ticas internacionales que se ocupen de nosotros para reconocernos, serâ preciso que
nosotros nos ocupemos de las sociedades psicoanaliticas y de los psicoanalistas que
LA EXCOMUNION 217

pertenecen a esas sociedades. Se pone as{ de manifiesto que un estudio sistemâtico de


los trabajos extranjeros, de la manera en que nuestros compafieros de todos Ios paises
abordan el analisis, en la que tratan problemas te6ricos actualrnente, incluso si no
consideramos que esos trabajos tienen gran valor por si mismos, este estudio sistemati­
co · se convierte para nosotros en un imperativo fundamental. Y me parece que, después
de todo, podrâ ser muy ventajoso hacer conocer, a los colegas comprometidos en otros
senderos, nuestro punto de vista sobre su manera de concebir el anâlisis en nuestra
época.
Por ello no deberîamos despreciar nada de lo que nos permita hacer conocer a
nuestros colegas lo que pensamos sobre lo que ocurre en el mundo analîtico. Si efecti­
vamente nos es posible adoptar una actitud analîtica respecto de sus trabajos, respecto
de su enfoque del anâlisis, si nosotros mismos tenemos una actitud conveniente, no veo
por qué no nos reconocerîan finalmente como auténticos analistas, es decir que no es
indispensable una inscripci6n regular en una Sociedad afiliada a la IPA para que se
pueda demostrar la calidad de sus trabajos.
Esta es la razôn poc la aaal efectivamente podemos esperar tener una audiencia
intemacional y dar a la escuela lacaniana el lugar que merece en el movimiento psico­
analitico. Esto plantearâ problemas nuevos, particularmente en Io que concieme a la
difusi6n de nuestra revista en el extranjero, asî como problemas de traducciôn.
De la misma manera, nuestra audiencia en los medios intelectuales no psicoanalî­
ticos se encuentra extremadamente facilitada, si no creemos necesario contar en razôn
de qué sombria historia no fuimos acogidos en los medios psicoanaliticos intemacio­
nales. Pues no tenemos necesidad, ante ellos, de ninguna otra justificaci6n que la que
surge de la certeza de hacer un trabajo efectivamente s6lido, basado en una interroga­
ci6n continua y honesta de lo que constituye los fundamentos de nuestra disciplina.
A decir verdad, perfectamente puede decirse que esto ya esta hecho. No hay duda
de que en Francia, Lacan y los lacanianos son, ante los ojos de los intelectuales los
psicoanalistas con quienes es interesante hablar. Pero se puede pensar que serîa necesa­
rio dar una estructura mâs s6lida a este intercambio que ya existe; seguramente seria
interesante que se establecieran contactos regulares y mas profundos con todos aque­
llos que se interesan, de cerca o de lejos, en las ciencias del hombre.
Asi se podra producir una ubicaci6n de nuestro grupo de manera tal que se esta­
blezcan relaciones diferentes de las puramente formates, tanto con los medios psico­
analîticos internâcionales como con las disciplinas que estân prôximas a nosotros. En
efecto, al tomar conciencia de lo que constituye la solidez de su posiciôn, el grupo
lacaniano podrâ, sin dificultad, establecer todas las relaciones deseables.

Formaci6n de nuevos analistas

Esta cuestiôn, que considero central, de la legitimidad de nuestra posici6n, de


nuestro derecho a consideramos analistas la volvemos a encontrar a propôsito de la
formaci6n de analistas. Y agui quisiera comenzar por seflalar el malestar que, sobre
este tema, reina en las sociedades psicoanaliticas.
Pues, 1,c6mo se justifica la necesidad de ese psicoanâlisis que se denomina didâc­
tico?
Muchas veces sè nos dice que se trata de curar Ios pequefios problemas neur6ticos
que nadie puede dejar de tener, o las actitudes pasionales que corren el riesgo de jugar­
nos malas pasadas en Ios anâlisis. Pero entonces, j,por qué no toinar de entrada perso-
218 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

nas llamadas normales? Es cierto que esto no concordarîa con lo que se observa dia
tras dia, es decir que alguien muy "normal" puede ser muy mal analista, mientras que
un "neurotico" puede ser excelente analista. Con seguridad, no es esto lo que justifica·
la necesidad del anâlisis didâctico.
Pero, indudablemente, tampoco se emprende un anâlisis para hacer en definitiva
un primer aprendizaje de los misterios del inconsciente sobre uno mismo; el amilisis
personal no es una especie de trabajo prâctico que venga a ilustrar -conocimientos
teoricos.
Todo esto reahnente es muy poco satisfactorio.
Podrîamos comenzar desde el principio, interrogandonos, por ejemplo, sobre la
significacion de la demanda de un anâlisis didâctico, para desembocar en la paradoja
del hecho de que de una u otra manera la Sociedad analîtica, en lo que respecta al di­
dacta, se ve llevaqa a darle una respuesta a partir del· momento en que el alumno esté
habilitado a devenir analista o, por lo menos, de hacer sus primeras armas como analista.
Se trata acâ de una dimension del anâlisis aun mâs problemâtica, pero para
permanecer a niveles relativamente simples y mâs accesibles a todos, diré que el anâlisis
didâctico no es evidentemente una formacion profesional, tampoco es una clase de tra­
tamiento, de terapéutica, de curacion, que apunte a cierta adaptaciôn o a hacer que
el sujeto sea capaz de adaptarse a - cierta funciôn, la funciôn del analista. Tampoco
es sin duda un modo de adoctrinamiento, como algunas veces se ha denunciado y
como se verifica aun con mucha frecuencia.
Pero si es preciso resumir o dar, proponer una formula de lo que puede ser la ·
dimension propia del anâlisis didâctico, como quiza por otra parte la de todo otro anâ­
lisis, diré con gusto que el anâlisis didâctico y la dimensiôn didâctica consisten esencial­
mente en una apertura a una dimension irreductible; por consiguiente, a todos les es
Hcito advertir si se mantiene dicha dimension irreductible en la prâctica y en la técnica,
lo que no siempre es facil.
Hay que agregar ademâs que, como todo analisis, un anâlisis didâctico también es
el cuestionamiento de una organizaciôn libidinal, y que todas esas personas cuestiona­
das en su organizacion libidinal se encuentran a con tinuaciôn, en el seno de una Socie­
dad, confrontadas con quienes las cuestionaron y con otros que fueron cuestionados
por los mismos.
De todas maneras, y esto también de una manera relativamen{e superficial, cuando
uno se interroga sobre las dimensiones didâcticas se plantea el problema de los crite­
rios -de los criterios de seleccion de candidatos, de selecciôn en todos los niveles, a
partir de la admisi6n o del no obstâculo al anâlisis didâctico, a partir de la admisi6n
al control, a partir de la admision al titulo de miembro asociado, de titular, y hasta
incluso la habilitacion para las funciones de didacta-.
Se en:cuentra planteado el mismo problema, a saber: i,COn qué criterios?
En sintesis, estamos confrontados en todos los niveles con una pregunta a la que·
ustedes comprenden bien que es infinitarnente m�s c6modo no responder; mâs vale
apegarse a ciertas costumbres, escamo�arla porque crearia demasiados problemas.
Creo que estâ en la linea de nuestra Sociedad escamotearlos minimamente.
i,Qué puede guiarnos en todo ésto? Pues parece que ya no queda ningûn criterio
o por lo menos yo no les doy ninguno, no les propongo ninguno, y a decir verdad los
organismos responsables no tienen ninguno muy firme, muy preciso. Los organismos
responsables se refieren a reglas, a costumbres, a apreciaciones que son personales, pero
cuyas coordenadas, como se fos recordaba hace un rato, se relacionan en realidad �on
LA EXCOMUNION 219

la idea que cada uno se hace de lo que el analisis debe producir realmente, aunque
sobre los criterios de selecciôn, incluso en el seno de un comité relativamente homogé­
neo pueden intervenir puntos de vista muy heterogéneos.
Los lacanianos tienen también en el papel de la didactica una aproximaciôn al
problema mucho mas rigurosa que la que reina habitualmente en los medios psicoana­
liticos, y esto debe incitarnos a tomar posiciôn desde ahora.
Pues lo que seguramente podemos decir desde ahora, en una primera aproxima­
ciôn, es que el analisis de un candidato es ante todo una manera de introducirlo en esta
noci6n de falta del lado de su filiaciôn, del lado de su deuda hacia un padre que siem­
pre sera un padre inaccesible, siempre faltante pero que, por el mismo hecho de esa
falta, lo introduce en una estructuraciôn simbôlica sin la cual no habrfa ningûn saber
posible.
Pero sobre esto pronto téndremos la ocasi6n de avanzar, puesto que muchos de
nuestros colegas estan estudiando el problema teôrico del didactico.
Lo que ya sabemos es que en todo caso no se gana nada diluyendo nuestras incer­
tidumbres respecto del didactico, repartiendo entre los miembros del colegio de
didactas la responsabilidad de tomar a cargo un alumno. Dicho en otros términos, esa
ronda superflua no tiene otra razôn de ser que la de disminuir, de manera completa­
mente artificial, la responsabilidad del analista cuando toma a su cargo a un nuevo
paciente, por razones terapéuticas o por razones Hamadas didacticas.
Pues tenemos que apartarnos de la distinci6n totalmente ficticia entre sujetos que
llegan al analisis porque son "neur6ticos" y que mas tarde se revelan como posibles
futuros analistas, y por otra parte los sujetos que llegan al analisis porque su estatuto
social es tal que su deseo de convertirse en analistas es considerado de in mediato como
legitimo por una Comisiôn de Estudios, inevitablemente fascinada por la ostentaci6n
de tf.tulos, a falta de poder conocer otra cosa del candidato.
Realmente parece que, por el momento, serfa aceptable una sola soluciôn: que el
sujeto que desee convertirse en analista sôlo ·sea admitido después de que su deseo de
ser analista haya sido efectivamente sometido a prueba por su analisis personal. Esto
supone, por supuesto, que sôlo el analista del candidato puede y debe tomar en ultima
instancia la decisiôn. Comprenderan entonces que, también en este punto, se desembo­
ca necesariamente en una disminuciôn de la responsabilidad colectiva y an6nima de
una sociedad psicoana1itica, paralelamente con un agravamiento d� la responsabilidad
persona! del analista respecto de aquél que ha tomado a su cargo emprendiendo su
analis�s. Esto no supr�me en absoluto el derecho completamente legitimo que conserva
la sociedad, respecto de aceptar o rechazar a un nuevo colega.
En el tema de la formaci6n de nuevos analistas, aûn me parece necesario agregar
que los controles son particularmente importantes y plantean numerosos problemas.
lCuàndo debe tener lugar el primer control? lHay que tomar un control con el propio
analista? A estas cuestiones a las cuales solo se responde perpetuando la costumbre, es
urgente que p'odamos responder un poco mejor.
Asimismo, existe el-problema de fa ensefianza. Es cierto que debe ser desarrollada
y favorecida al maximo, pero me parece que dos 6rdenes de reflexi6n deben permitir­
nos modificar los ha.bitos corrientes. En primer lugar, parece completamente vano
querer apartar artificialmente a los alumnos d� la ensenanza del psicoanalisis durante
los primeros afios de su formaci6n. Por una parte, porque cuando Uegan al analisis, fre­
cuentement� ya tienen muchas nociones te6ricàs y casi si�mpre muy malas. Por otra
parte, puesto que escuchan hablar de psico�ilisis yendo al eine o leyendo Tintin,
220 TRES MOMENTOS EN LAVIDA DE JACQUES LACAN

realmente j,pOr qué no pennitirles acceder a una ensefianza que de todas m�èras �râ
mucho mejor?
Me parece que hay que hacer otra observaciôn concerniente a la necesidad de
suprimir deÏmitivamente todo. control respecto de los analistas en f onnaciôn. En
cuanto a ellos, porque no se entiende por qué dejarles creer que basta con dormir en un
curso para adquirir los conocimien tos necesarios. Y también por los profesores, porque
es preciso que éstos se percaten de que tendrân que dar curs9s interesantes si quieren
tener publico.
Por el contrario, este liberalismo en el piano formai debe permitir ser efectivamen­
te exigente en lo que hace a las verdaderas cualidades de un analista. Quiero decir que
tenemos derecho a esperar alumnos que den pruebas, por sus trabajos personales, de
interesarse verdaderamente en la cosa analîtica y de participar efectivamente en la vida
de su Sociedad.
Por eso, habrîa que facilitar su participaciôn activa en los grupos de trabajo, los
que, a juzgar por su multip}.i_caciôn, parece que despiertan interés. Una parte importan­
te de su actividad podria consagrarse particularmente a ·ese aruilisis de los trabajos
extranjeros que mencionaba anterionnente. Por un lado, ésta seria para ellos la ocasiôn
de formar su cultura analitica. Por otra parte, encontrarian la posibilidad de hacerse
conocer, de mostrar su aptitud en un momento en el que la ausencia de una experien­
cia suficiente los aparta aûn de los trabajos clînicos y teôricos.

Jerarquîa en la Sociedad

Los problemas de jerarquîa en las sociedades psicoanaliticas son, con toda eviden­
cia, poco satisfactorios actualmente. En efecto, hay toda una serie de grados entre el
alumno invitado y el miembro de la Comisiôn de Estudios, jerarqufa totalmente cri­
ticable:
1) Porque muy poco corresponde al valor real de los analistas que se encuen tran
asî ca talogados.
2) Porque todas estas distinciones no responden a ninguna necesidad en el ftu1cio­
namiento de la Sociedad.
3) Porque tal jerarquia instituye una concesiôn absurda a las ambiciones mâs
mezquinas.
Entonces, conviene evitar esta jerarquîa, contentândose con la ûnica· separaciôn
necesaria.
Por una parte, habrîa miembros a los que se reconoce que han adquirido un verda­
dero dominio de la situaciôn analitica. Serîan miembros titulares que, considerando lo
que pensamos del amilisis llamado didâctico, estarîan entonces habilitados con pleno
derecho para la formaciôn analitica de candidatos.
Por otro lado, estarîan los miembros adherentes, es decir, todos los analistas en
ejercicio, desde el candidato mâs joven hasta el analista ya veterano.
Pero tal separaciôn no implicaria ninguna diferencia de derecho y ninguna diferen­
cia de responsabilidad en la marcha de· la Sociedad, puesto que los mas jôvenes estân.
tan interesados como sus mayores en la buena marcha societaria y porque perfecta­
mente pueden tener sobre ésta una visiôn mas �ueva y mâs rica. Por otra parte, habien­
do demostiàdo los recientes acontecimientos en la SFP que ellos tienen de hecho un
gran poder, no se comprende por gué se les negaria ese poder por derecho. Las (micas
reservas que, no obstante, conviene hacer desde ahora, sôlo pueden concemir al modo
LA EXCOMUNION 221

de acceso a los puestos de responsabilidad, porque, por supuesto, es necesario que los
responsables sepan lo que es una sociedad·psicoanal{tica.
Por cierto, queda el- problema de los cargos administrativos. Justamente hace· falta
un Secretariado. Digamos solamente que hay que preverlo de manera talque no pueda
ser objeto de ninguna ambiciôn persona!. No es un problema insoluble. Se pueden esta­
blecer asi presidencias rotativas, establecer un control efectivo del poder del Secreta­
riado, particularmente de la Comisi6n.
Estos son problemas técnicos que planteo, naturalmente, sin pretender darles una
soluci6n.

Conclusion

Lo que acabo de decirles es a la vez una gran trivialidad y una gran nov�dad. Una
gran trivialidad porque las ideas que les desarrollé las escucho dec� por ustedes de mil
maneràs en estos ultimos meses. Una gran novedad, sin embargo, porque en las socieda­
des psicoanaliticas nada.tœduœ---esas·:ideas,que estan en el aire, y porque, recientemen­
te, se vio incluso a algunos de nuestros mejores colegas equivocarse groseramente en lo
que no puede ser otra cosa que un impasse.
Los 'psicoanalistas, lo hemos visto y lo hemos demos�rado, casi no corresponden al
ideal de uapatheia" que los alumnos imaginan en sus mayores. No tenemos vergüenza
por esta pasiôn, pues en ûltima instancia su objeto es justamente el amilis�s. Pero es
cierto sin embargo que aunque las rivalidades entre analistas s�n in�vitables, los desga­
rramientos como los que acaban de producirse deben ser evitados en_ el futuro, no
porque haya que temer al desgarramiento en si, sino porque nos separan de nuestros
colegas y amigos.
Hoy tenemos la posibilidad excepcional de poder construir una Sociedad que sera
realmente analitica, porque asumirâ, desde el principio, la irreductible ambigüedad de
su posiciôn, la de tener que ser portadora de un descubrimiento que se renegaria si
dejase de ser escandaloso para cualquier sociedad, y ante todo para cualquier sociedad
psicoanalitica.
Todo me hace pensar que estamos todos mâs o menos de -acuerdo en- las lineas
generales que acabo de indicar. Pero seguramente hay excepciones. Y sobre todo hay
matices que no supe traducir. Es de lo que tenemos que hablar ahorà.

Jean Clavreul

21 dejuµio de 1964
FUNDACIOM DE LA EFP POR JACQUES LACAN

Fundo -tan solo como siempre lo estuve en mi relaciôn con la causa psicoanaU­
tica- la Escuela Francesa de Psicoamilisis, cuya direcciôn asumo personahnente duran­
te los cuatro prôximos afios, pues nada hoy me lo impide.
Este tîtulo en mi intenciôn representa al organismo donde debt! realizarse un trabajo
222 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

-que en el campo que Freud apriô restaura el filo cortante de la verdad-, que vuelve a
Uevar la praxis original que él µistituy6 bajo el nombre de psicoanalisis al deber que le
corresponde en nuestro mundo, que mediante una asidua critica denuncia sus desvia­
ciortes y los compromisos que a,nortiguan su progreso, degradando su empleo.
Est� objetivo de trabajo �s indisoluble de una formaci6n que hay que dispensar
en este movimiento de reconqµista. Es deèir que estan habilitados para la rnisma con
pleno derecho aquéllos a quienes yo mismo he forrnado, y que estan invitados a
colaborar todos aquellos que puedan contribuir a poner a prueba la legitimidad de esta
fotinaéi6n.
Quienes lleguen a esta Escuela se comprometenin a cumplir una tarea sometida
a un control intemo y externo, Tienen en cambio .asegurado que no se escatimara nada
para que todo lo valioso que qagan tenga la resonancia que merece, y en el lugar que
convenga.
Para la ejecuciém del trabajo, adoptaremos la norma de µna elaboraci6n constante
en un pequefio grupo. Cada lino de éstos (tenemos un nombre para designar a estos
grupos) se compondrâ de tres personas al menos, y como maximo de cinco; cuatro es
la dimension justa. Mâs una encargada de la selecciôn, de la discusiôn y de dar el curso
merecido al trabajo de cada urto.
Tras un cierto tiempo de funcionamiento, a los integrantes de un grupo se les
propondrâ intercarnbiarse con los de otro.
El cargo de direcci6n no constituira una capitanfa cuyo desempefio se capitaliza­
rfa por el acceso a un grado superior, y nadie tendra que considerarse retrogradado por
volver al rango de un trabajo de base.
Por la raz6n de que cualquier el]lpresa persona! pondra a su autor en las condicio­
nes de critica y de control a l�s que todo trabajo a desarrollar sera sometido en la Es­
cuela.
De ninguna manera esto ïrp.plica una jerarqufa en sentido contrario, sino una orga­
nizaciôn circular cuyo funcionamiento, facil de prograrnar, se consolidarâ mediante la
experiencia.
Constituimos tres secciones, cuya marcha garantizaré secundado por dos colabo­
radores para cada �na.
1) Secci6n de psicoatuilisis puro, o sea praxis y doctrina del psicoanalisis propia­
mente dicho, lo cual no es otra cosa -se establecera en su mornento- que el psicoanâ­
lisis didâctico.
Los problemas urgentes que hay que plantear sobre todos los desenlaces del didâc­
ticô encontrarân aqui allanado el camino para una confrontaci6n sostenida entre per­
sonas que tienen la experiencia del didâctico y candidatos en formaci6n. Su raz6n de
ser se fu"nda en lo que no hây que esconder: la necesidad que resulta de las exigencias
profesionales cada vez que arrastran al analizado en formaciôn a asumir una responsa­
bilidad analitica, por pequefia que �a.
En el interior de este problema, y corno caso pa_rticular, debe situarse el de la
entrada en control. Preludio ·a la definici6n de este caso sobre criterios distintos de la
impresiôn de todos y de los prejuicios de cada uno. Pues se sabe que ésta es actualmen­
te su (mica ley ,. cu��do la violaciôn de la regla irnplicada en la observancia de sus for­
mas es permanente.
Desde el principio y en cualquier caso, se garantizara un control calificado en este
marcq al practicante en fonnaciôn en nuestra Escuela.
LA EXCOMUNION 223

Se propondran al estudio asi instaurado los rasgos a través de los cuales yo rnismo
rompo con los standards afirmados en la prâctica didâctica, asf como los efectqs que se
imputa a mi ensefianza sobre el curso de mis analisis cuando es el caso dè que mis
analizados asistan a ellos a titulo de alumnos. Se incluiran allf, si es necesa:rio, los uni-
. cos impasses que hay que deducir de mi posici6n en tal Escuela, a saber: aquel}os que
engendraria en mi trabajo la inducci6n misma a la que apunta mi ensefianza.
Estos estudios, cuya avanzada es el cuestionamiento de la rutina establecida, seran
colegidos por el directorio de la secci6n que velara por las vfas mas propicias para
sostener los efectos de su solicitàci6n.
Tres subsecciones:
Doctrina del psicoanalisis puro.
- Critica interna de su praxis como formaci6n.
- Control de psicoanalistas _en formaci6n.
Por ultimo, planteo como principio doctrinal que esta secciôn, la primer3r, como
también aquella cuyo destino daré en el titulo 3, no limita ni su reclutamiento a la cali­
ficaci6n médica, no siendo el psicoanâlisis puro en si mismo una técnic� terapéutica.
2) Secci6n de psicoanâlisis aplicado, lo cual quiere decir de terapéutica y clinica
médica.
Se admitiran en ella grupos médicos -compuestos o no por sujetos psicoanaliza­
dos, basta con que estén en condiciones de contribuir· a la experiencia psicoan�litica­
por la crftica de sus indicaciones en sus resultados, por la puesta a prueba de las cate­
gorias y las estructuras que introduje en ella a fin de sostener los lineamientos de la
praxis freudiana, esto en el examen clinico, en las definiciones nosograficas, incluso
en la posici6n de los proyectos terapéuticos.
También aqui tres subsecciones:
Doctrina de la cura y de sus variaciones.
- Casuistica.
- Informaci6n psiquiatrica-y prospecci6n médica.
Un directorio para autentificar cada trabajo como de la Escuela, y tal que su
composici6n excluya todo conformismo preconcebido.
3) Secci6n de relevamiento del campo freudiano. Asegurara prirneramente la rese­
fia y la censura crftica de todo lo que ofrecen en este campo las publiq1ciones que se
pretenden autorizadas en él.
Emprenderâ la actualizaciôn de los principio� por los cuales la practica analitica
debe recibir su status en la ciencia. Status que, por mas que haya que reconocerlo
como particular, no podria ser el de una experiencia inefable.
Finalmente, llamara a instruir nuestra experiencia, asi como a comunicarla, por
aquello que el estructuralismo instaurado en ciertas ciencias puede aclarar de aquello
cuya funciôn yo demostré en la nuestra -en sentido inverso, nuesfra subjetivaciôn
puede ser recibida por esas misrnas ciencias comq inspiraciôn complementaria.
En ultimo caso, se requiere una praxis de la teorfa, sin la cual el orden de afinida­
des que esbozan las ciencias que llamamos conjeturales, permanecera a merced de esa
deriva politica que se expande como la ilusi6n de un condicionamiento universal.
Por lo tanto, también tres subsecciones:
Comentario continuo del movimiento psicoanalitico.
Artièulaciôn con las ciencias afines.
Etica del _psicoanâlisis, que es la praxis de su teorfa.
224 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

El fondo financiero constituido de entrada por la contribuciôn de los miembros de


la Escuela, por las subvenciones que obtenga eve.ntualmente, incluso por los servicios
que garantizarâ como Escuela, se destinarâ enteramente a su esfuerzo de publicaciôn.
· En primer lugar un anuario reunirâ los tftulos y el resumen de los trabaj os de la
Escuela, sea donde fuere que se hayan publicado, anuario en el que figuraran simple-.
mente a su pedido todos Ios-que hubieran estado en funciones en ella.
Se adherira a la Escuela presentandose ante ella como un grupo de trabaj o consti­
tuido como hemos dicho.
La admisiôn al comienzo sera decidida por mi, sin que·tenga en cuenta posiciones
adoptadas por cualquiera en el pasado respecto de mi persona, seguro como estoy de
que a quienes me abandonaron, no soy yo quien les guarda rencor, son ellos Ios que me
guardan cada vez mas rencor por no poder regresar.
Mi respuesta ademâs sôlo coricernirâ a lo que pueda presumir o verificar en cuan to
a los titulos en relaciôn al grupo y al lugar que, ante todo, él pretendera cumplir.
La organizaciôn de la Escuela sobre el principio de rotaciôn que indiqué, sera fija­
da por una comisi6n aprobada por una primera asamblea plenaria que se efectuara
dentro de un afio. Esta comisi6n elaborarâ la misma sobre la experiencia recorrida al
término del segundo afio, cuando una segunda asamblea tendra que aprobarla.
No es necesario que las adhesiones abarquen el conjun to de este plan para que fun­
cione. No tengo necesidad de una lista numerosa sino de trabajadores decididos, como
los sé de ahora e.n adelante.
Anexo
Julio de 1964 - Julio de 1965

La cola del proc_eso. Cinco textos:


1. El Dr. Gitte/son reconoce a los suyos.
2. Se lanza la AFP.
3. Agon{a de la SFP.
4. La SFP da parte de su deceso.
5. "Really wonderful", dice el Dr. Gillespie; es la palabra final.

Referencias

El primer texto figura en el IJP, Vol. 45, partes, 2-3, abril-julio de 1964, pdg. 481,
al igual que en la RFP, tomo XXIX, no 4, julio-agosto 1965, pdg. 461. El segundo y el
tercera son circulares mimeografiadas de la AFP y de la SFP. El ûltimo figura en el
IJP, Vol. 47, parte 1, 1966, pâgs. 88-90.
226 TRES MOMENTOS EN LA VIQA DE JACQUES LACAN

Julio de 1964
EL FRENCH STUDY GROUP

Sociedad Francesa de Psicoandlisis

Los Ores. Leclaire y Perrier dimitieron de sus posiciones oficiales en este Grupo de
Estudios apadrinado par la IPA. Con otros colegas, f onnaron un nuevo grupo: Grupo
de Estudio del Psicoanâlisis -que ya no esta afiliado a la Sociedad Francesa de
Psicoanâlisis. El Grupo de Estudio del Psicoanâlisis no tiene relaciôn con la IPA y no es
reconocido por ella.
Sobre las instrucciones del Dr. Gitelson, Presidente del Secretariado dé Ja IPA,
se dia aviso de que:
Los siguientes miembros titulares y adherentes de la Sociedad Francesa de Psico­
anâlisis son considerados por el Consejo de la IPA coma miembros titulares y
miembros adheren�es del Grupo de Estudios Francés (French Study Gro�p) directa­
�ente apadrinado por la IPA.

Miembros titulares

Sr. Anzieu, Dr. Berge, Sra. Dra. Favez-Boutonier, Sr. G. Favez, Dr. Granoff, Dr.
Lagache, Dr. Lang, Dr. Laurin, Sr. Mauco, Dr. Pujol.

Miembros adherentes

Dra. Breuer, Dr. Ebtinger, Prof. Dr. Kammerer, Sra. Lagache, Dr. Laplanche,
Dr. Lavie, Sr. Lefevre-Pontalis, Dr. Parrot, Dr. Schweich, Dra. Schweich, Dr. Sm_ir­
noff, Dr. Widlôcher.
El Consejo de la IPA propane agregar de tanto_ en tanto (nombres) a esta lista,
tal coma lo solicita el Consejo del Grupo de Estudios, lo que se hara después de haber
consultado al Comité de Padrinazgo.
Una lista de estudiantes de este Grupo de Estudios se publicara en un numero
prôximo del Bolet in; dicha lista ha sida establecida por el Comité de Padrinazgo,
en colaboraciôn con el Consejo del Grupo de Estudios.

Julio de 1964
INFORMACION DIFUNDIDA POR LA APF

I. Usted ha tenido conocimiento de la creaciôn de un nuevo grupo psicoanalî­


tico. Este grupo se constituye en lo sucesivo como Asociaciôn Psicoanalitica de Fran­
cia. Tiene sus organismo... responsables y su Instituto de Fonnaciôn. Su sede social esta
en 36, rue de Fleurus, Paris 6e. Forma parte de la Asociaciôn Psicoanalîtica Internacio­
nal, que le reconoce la categoria de "Grupo de Estudiosu.
LA EXCOMUNION 227

Ante las tergiversaciones de unos y Ias.incertidumbres de otros, nos pareciô indis­


pensable afirmar ciertos principios que sustentan nuestra acciôn:
1) Fieles a las opciones que no hace mucho presidieron nuestra elecciôn de la
estructura y los fines perseguidos en toda sociedad de psicoanâlisis, parece indispensa­
ble:
- mantener ciertas normas en el campo de la formaci6n, no por formalismo, sino
a fin de profundizar con el mayor rigor el sentido mismo de la situaci6n analîtica;
- separar el campo de la prâctica didâctica, por una parte, de la investigaciôn y la
ensefianza por la otra, no para ahondar la separaciôn, sino para recuperar la especifici­
dad que atafie a cada uno de esos quehaceres.
2) En lo que concierne a nuestras relaciones con el movimiento psicoanalîtico
tomado en su conjunto, nuestra posiciôn no ha variado. Persiguiendo el fin que
siempre nos habiamos fijado, consideramos también que ninguna sociedad de psicoanâ­
lisis podria asegurar sus funciones mientras se redujese a un grupo de investigadores
apartado del conjunto de la disciplina y entregado, a causa de su aislamiento, a las
inevitables querellasJntestioas.-Lejos de asegurar la homogeneidad, tal distancia entre
una sociedad y todas las otras no hace mas que agravar el riesgo de su estallido en
pequefios grupos esotéricos.
Este doble objetivo: formaciôn segun los principios que tenemos por esenciales,
esfuerzo de reintegraciôn en el movimiento psicoanalitico internacional, pone a la
Asociaciôn Psicoanalitica de Francia en posiciôn de solicitar su afiliaciôn como socie­
dad componente a la Asociaciôn Psicoanalîtica Internacional en el prôximo Congreso
de Amsterdam, en 1965.

28 de septiembre de 1964
CIRCULAR DE LA SFP

Extracto de la Resefla de la reuniôn del Secretariado


del lunes 28/9/1964
1. Desde julio de 1964, circulares provenientes tanto del GEP, rue Spontini, como
de un organismo conocido desde el mes de septiembre con el nombre de Escuela Freu­
diana de Paris, llegaron al domicilio de personas inscriptas regularmente en las listas de
la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis, o conocidas solamente por la Comisiôn de
Estudios.
Sea cual fuere el tenor de estas circulares y el juicio que se plan tee sobre este uso
de una libreta de direcciones cuando se trata de sujetos a veces en comienzo de anâlisis,
un hecho parece indiscutible:
Eso a lo cual esas circulares invitan a unirse a cualquiera, es en su forma, en la idea
que lo inspira, en el funcionamiento proyectado, incompatible con la letra y el espiri­
tu de los estatutos de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis.
2. En tanto proviene de miembros notorios de la Sociedad Francesa de Psicoanâli­
sos, este llamamiento constituye una ruptura del contrato en el cual esta sociedad
fund6 su existencia y sus actividades.
228 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

3. Dicho contrato deîmia, en la tradiciôn psicoanalitica francesa, las estructuras


de una sociedad de psicoanâlisis, asignândole tareas de f onnaciôn y, por supuesto,
nonnas de fonnaciôn, por lo demâs suficientemente flexibles como para que todo ana­
lista encontrata en ella el marco adecuado para la ejecuciôn de su trabajo.
Por cierto que, desde un principio, uno de los miembros fundadores de la Socie­
.dad Francesa de Psicoanâlisis conservô, a pesar de los compromisos expresamente reite­
rados, la libertad de usarlas de manera muy persona! en cuanto a su prâctica de
didacta.
Nada de esto se ignora, ni tampoco de lo que aconteciô.
4. Pero actualmente estâ claro que ya no se pueden acortar las distancias que
separan el tipo de formaciôn ofrecida a los miembros de la Sociedad Francesa de Psico­
anâlisis por esta nueva Escuela y la que, hasta ahora, aseguraba la Sociedad Francesa de
Psicoanalisis como sociedad organizada.
5. Ademâs, esta Escuela se presen ta bajo la sigla a busivamente utilizada de la
Sociedad Francesa de Psicoanâlisis.
6. Desde enero de 1964, el Secretariado de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis
multiplicô las intimaciones al responsable oficial de esta prâctica.
7. El Secretariado se encuentra al comienzo de este aflo universitario ante la
evidente ob�gaciôn de tomar nota de que:
- La Sociedad Francesa de Psicoanâlisis, que sigue consti tuyendo el organismo
conocido tanto para el publico en general como para los medios interesados por el
psicoanalisis, paradôjicamente se encontraria siendo garante de esta Escuela que
recomienda prâcticas contrarias, radicalmente y sin rodeos, a los principios de la
fonnaciôn de psicoanalistas.
- Golpeando a la puerta de la Sociedad Francesa de Psicoanalisis, un sujeto que
manifiesta su deseo de acceder .a una formaciôn de psicoanalista podrîa encontrarse
orientado hacia una fonnaci6n que nadie, salvo el fundador de esa Escuela, cree poder
justificar verdaderamente.
En vista de esto, y sin intenciôn de entrar en la discusi6n de los méritas respecti­
ves de las formaciones propuestas, el Secretariado toma nota del hecho de que la
Sociedad Francesa de Psicoanâlisis ya no puede asumir, sin faltar a su misi6n, las tareas
de f ormaci6n prescriptas por sus estatutos.
8. En consecuencia, el Secretariado decide, para paner fin a �ualquier equîvoco,
poner en conocimiento de los miembros de la Sociedad Francesa de Psicoanalisis, de
sus alumnos y del pûblico interesado por el psicoanâlisis, el presente relata de la reuniôn.

19 de enero de 1965
DISOLUCION DE LA SFP

1. La Asamblea General Extraordinaria que se efectuô el 19 de enero de 1965


decidiô la disoluciôn de la Sociedad Francesa de Psicoanâlisis. La Sociedad Francesa
de Psicoanâlisis deja por lo tanto de existir a partir del 19 de enero de 1965 .
2. Sus bienes fueron adjudicados en partes iguales a dos Asociaciones que persi­
guen fines similares:
LA EXCOMUNION 229

La Asociaciôn Psicoanalitica de Francia


(Sede social: 36, rue de Fleurus, 6ème)
La Escuela Freudiana de Paris
(Sede social: 3, rue de Lille, 7ème).
'·. i ;:;_/ . ..
26 de enero de 1965

28 de julio de 1965 ., ,. ,.,, ..


AMSTERDAM - XXIV° CONGRESO INTERNÀCIONAL
EXTRACTO.DE LA SESION ADMINISTRA TIV.A.
COPRESIDENTE PROVISORIO: DR. W.H. GILLESPIE

Dr. Zetzel: En cuarto lugar, medidas adoptadas concemien te� a la transferencia


del status del Grupo de Estudios de la SFP a la APF -es el grupo francés-.
A continuaci6n de la sesiôn administrativa de Estocolmo, el Consejo ejecutivo
aprobô el texto de una directiva que fue difun�da mâs tarde a todos los miembros del
Consejo de Administraci6n y de la Comisi6n de Estudios de la Sociedad Francesa de
Psicoanâlisis y a los miembros de dicho grupo que son miembros de la IPA a titulo
persona!.
Esta directiva enumeraba las medidas exigidas a dicho grupo para que el Consejo
le mantenga su homologaci6n como Grupo de Estudios. Una importante mayoria de
miembros de ese grupo se ajustô lealmente a las medidas recomendadas en esa direc­
tiva. Sin embargo, la resistencia de un grupo minoritario importante condujo a una
situaci6n insostenible, en el seno de la SFP tal como estaba entonces constituida. Por
eso, los miembros que deseaban continuar afiliados a la IPA formaron, con la aproba­
ciôn del Comité de Padrinazgo, un nuevo grupo, la Asociaci6n Psicoanalîtica de Fran­
cia. Tras haber evaluado con el mayor cuidado todas las infonnaciones relativas a esta
cuestiôn, el Consejo Ejecutivo de 1a IPA se puso de acuerdo para reconocer al nuevo
grupo coma el Grupo de Estudios oficialmente homologado por la Asociaciôn (en
Francia). Esta medida fue anunciada en el 1240 boletîn de la Asociaciôn. En conse­
cuencia, ahora se somete a consideraciôn de la Asamblea.
Dr. Gillespie: Pienso que seria bueno que la asamblea expresara su aprobaci6n de
là conducta del Consejo Ejecutivo en este asunto. (Aplausos.)

Dr. Zetzel: En segundo lugar, elecciones para el titulo de miembro de la Asocia­


ci6n Intemacional conforme al artîculo 6 (a) (IV) (B).
En los estatutos y reglamentos de la Asociaci6n adoptados en Estocolmo enjulio
del 63, los Grupos de Estudios apadrinados por el mismo Consejo por intermedio del
Comité ad hoc fueron reconocidos oficialmente. El articulo 6 (a) (IV) (B) estipula que
uel padrinazgo a ese titulo implica que quienes tienen titulo (graduates) en tales
Grupos de Estudios pueden ser elegidos como miembros de la Asociaciônn.
A propôsito de la recomendaci6n del Comité de Padrinazgo, el Consejo recomien­
da ahora que la calidad de miembro de la Asocia�iôn a titulo pe·rsonal sea conferida a
230 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

los siguientes miembros de la APF: Sr. D. Anzieu, Sr. G. Favez, Dr. J. Lang, Dr. C.
Laurin, Sr. G. Mauco, Dr. R. Pujol, Dr. M. Schweich.
Dr. Gillespie: Por lo tanto, la proposiciôn de admitir a esos miembros del nuevo
grupo, la APF, se somete a consideraciôn de la asamblea. iEstân de acuerdo para votar
al respecta en bloc (en francés en el texto)? 1,Hay preguntas? (Ninguna. Se vota).
Unanimidad para la elecci6n de los miembros· susodichos como miembros a tîtulo
personal (Aplausos.)

Dr. Zetzel: En cuarto lugar, demanda presentada por la APF con vistas a obtener
el status de Sociedad componente.
Este Grupo de Estudios primeramente fue homologado en 1959. Fue el primer
Grupo de Estudios apadrinado por un Comité nombrado por el Consejo Ejecutivo.
Corno se dijo en dos sesiones administrativas precedentes, este Comité trabaj6 mucha,
de una manera muy eficaz, y reuni6 una documentaciôn muy completa. El Grupo de
Estudios debiô realizar su programa durante un largo y difîcil camino de crecimiento,
complicado por problemas técnicos y ad�inistrativos de gran complejidad. Durante
todo este periodo, tuvo regulannente al corriente de sus acµvidades de formaciôn al
Comité nombrado por el Consejo Ejecutivo, enviandole informes.
El Comité de Padrinazgo de la APF respalda ahora totalmente el pedido de este
Grupo de Estudios de que se le otorgue la categorîa de Sociedad componente. Seg(m
el Comité, 'la APF estâ perfectamente en condiciones de ser reconocida como una
"orgm.izaciôn calificada para preparar a los estudiantes para la prâctica del psicoanâ- ·
lisis clinico" (articulo 6 [a] [II]). El numero actual de sus miembros estâ muy por enci­
ma del mînimo requerido de miembros y de adherentes. La APF cuenta también con
siete analistas cuya competencia para llevar a cabo anâlisis didâcticos fue reconocida
por el Consejo (el mînimo es cuatro).
Tan to el Comité de Padrinazgo como el Consejo Ejecutivo llegaron a la conclusiôn
de que el desarrollo del psicoanâlisis en Francia se verîa alentado por el reconocimiento
de la APF como Sociedad componente. El Consejo Ejecutivo recomienda en conse­
cuenèia a la Asociaci6n que se acuerde ahora el status de Sociedad componente a la
Asociaciôn Psicoanalitica de Francia.
Dr. Gillespie: Este pedido, respaldado por el Consejo, se somete entonces a la con­
sideraciôn de la asamblea. z.Hay intervenciones? (No hay intervenciones.) En ese caso,
vamos a votar. (Se vota.) Por unanimidad. (Aplausos.) Creo que todavia hay algo que
decir sobre este tema, respecta del Comité de Padrinazgo, .que hizo un trabajo de
pionero en este campo -fue el primer Comité de esta clase-. En realidad, surgiô de un
Comité puesto en funciones cuando asumî por primera vez la Presidencia, hace ocho
afios. Este Comité trabajô con mucha intensidad durante cuatro afios, produjo un
informe completamente admirable para el Congreso de Edimburgo, y recuerdo que les
agradeci en los _términos mas calurosos que pude encontrar. Y no solamente hicieron
todo eso, sino que ademâs continuaron, como Comité de Padrinazgo, con los mismos
miembros, mâs la preciosa colaboraciôn del Dr. Solms. Entonces, creo que realmente
hay que decir un ·enonne gracias a este Comité por su trabajo realmente maravilloso
(really wonderfu[). (Aplausos.)
LA DISOLUCION
Prefacio

La creaci6n_ de la Escuela Freudiana de Paris en 1964 paso casi inad­


vertida. Su disolucion, en 1980, en cambio, ocup6 grandes titulares en
los diarios en Francia y a veces en el extranjero; radios,' estaciones de
television, la anunciaron; cinco an.os mas tarde, no esta olvidada.
No esta olvidada, pero no por ello es bien· ·conocida. Dürante estos
cinco afios, en efecto, y contrariamente a las peri6dicas evaluaciones pesi­
mistas, numerosos son aquéllos, a través del mundo, a quienes el discurso
analitico ha arrastrado en su torbellino. Para ellos, "la disoluci6n" es una
referencia legendaria, un acontecimiento ortginario, casi mftico.
Pensando en ellos se reedita en forma de libro el pr�mer nûmero de
L'Ane.
L' Ane, la revista freudiana, fue también un producto de la disoluci6n.
Concebida y preparada en los escasos meses que precedieron el suceso,
vio su aparici6n diferida por los alborotos y contragolpes del acto de
Jacques Lacan. El primer numero, fechado en marzo-abril de 1981, con­
tenia un importante l�gajo sobre el verdadero temblor de tierra que acaba­
ba de trastornar el paisaje psicoanalftico francés, y cuyas ultimas sacudi­
das se hacfan sentir todavfa.
Lo esencial de ese legajo esta aquz: Nos hemos abstenido de todo
comentario, dejando que los textos de la época hab/en por si mismos.

Nicolas Francion
I
Ahnanaque, 1979-1981

Noviembre-Diciembre de 1979
EL RESQUEBRAJAMIENTO

30 de �eptiembre: Asamblea General Ordinaria; la lista presentada por


Lacan para la renovaci6n quinquenal del Consejo de Administraci6n es
elegida en su conjunto, pero la asistencia esta tumul�uosa; Françoise
Dolto, que figura sin embargo en la lista, invita eri dos ocasiones a los
miembros a atacar a Lacan en relaci6n con el "asunto Vasse"*: "jNO le
tengan miedor'; Xavier Audouard (quien se disculparâ mas tarde) lo trata
de "tirano"; Claude Rabant y otros lo interpelan con vehemencia_, apoyân­
dose en los estatutos; silencio de Lacan, desconcierto de la mayorfa .
. 6 de noviembre: Diverses movimientos en la EFP ante el anuncio del
titulo de la primera conferencia del afio; hablaran Eric Laurent y Jacques­
Alain Miller sobre "lPero donde esta entonces la ensefianza de Lacan en la
Escuela Freudiana, en diciembre de 1979?"
7 de noviembre: Carta de Serge Leclaire, que habla de "fascisme"
en relaci6n con el "discurso confra Lacan" suscitado en los medios de
comunicaci6n par la aparici6n reciente de un panfleto; invita a los psico­
analistas a "liberarse de las delicias de la inacci6n".
10 de noviembre: Afluencia a la calle Claude Bernard para la primera
reuni6n del Departamento de Carteles; Jacques-Alain Miller examina las
decisiones de Lacan; preconiza la diversidad en el nivel de los carteles,
pero advierte a quienes quisieran trasladarse al piano juridico; opone "dos
16gicas, dos sensibilidades": "A partir del momento en que se viven las
casas de la Escuela en términos de 'Lacan, tirano, oprime nuestros dere­
chos, confisca nuestros poderes', coma se lo sabe, par otro lado, muy tes­
tarudo y obstinado, se llega rapidaplente a espiar su vejez, a esperar un
final que, como diria Perogrullo, esta mas cerca hoy que hace _veinte afios.
Mientras, los que consideran esta Escuela coma la de Lacan y punto final,
estan eventualmente apenados por lo que puede alegrar a los otros. Se
sugiere entonces a los allegados de Lacan que cambien de bando: ïPien­
sen en el futuro!, silba una vibora en las orejas del fiel. Es necesario saber

• Lacan no puso en su lista a Denis Vasse, ex vicepresidente.


LA DISOLUCION 235

· que por 'futuro', se entiende entre los analistas, desde hace tiempo ya, la
muerte de Lacan y nada mâs."
JO de diciembre: El Departamento de Carteles hace aparecet un
nuevo 6rgano, Plus-un, con un informe de Charles Melman sobre la Asam­
blea del 30: "(Ella) mostr6 la existencia de un resquebrajamiento profun­
do en la Escuela. (El voto) expresa la oposiciôn fundamental de un grupo
numeroso a .la enseiianza de Lacan"; condena el desvio del psicoanâlisis en
"una nueva buena nueva" por Françoise Dolto, "el entusiasmo por el
feminismo" dè Serge Leclaire y Michèle Montrelay, y concluye: "A los
analistas que se oponen, con o sin razôn, a la ensefi.anza de Lacan, hay que
preguntarles claramente: lqué hacen ustedes en esta Escuela? l,Por qué les
importa tanto sufrir en ella? Si la lglesia se dice esposa mistica de Cristo,
lestos analistas querrîan buscarle camorra a Lacan?" Emociôn conside­
rable en la Escuela Freudiana.
13 de diciembre: La- Conferencia anunciada se desarrolla en una
atmôsfera tensa; cf. mas adelante la intervenciôn de Jacques-Alain Miller;
Eric Laurent analiza en detalle las desviaciones teôricas a partir de Lacan.
14 de diciembre:. Reuniôn del Directorio de la Escuela; Lacan, que
permaneciô casi enteramente silencioso durante sus seminarios de noviem­
bre y diciembre, decide -cambios en el seno de esta instancia; nombra a
Eric Laurent secretario de la Escuela, en reemplazo de Christian Simatos,
apreciado hasta entonces por su posiciôn de mediador.
15 de diciembre - 5 de enero: La emocié>n estâ en su cenit; campafla de
rumores, animada por Mme. A.: Lacari serâ operado el 21 de enero de un
tumor cerebral, etcétera; Michèle Montrelay y Claude Rabant preparan
una accié>n judicial; recoleccié>n de fi1mas con el fin de '�destituir" a
Lacan; etcétera.
·. --·
Enero de 1980
EL ESTREPITO

5 de enero: Lacan finna su "carta de disoluciôn", aduciendo "la debi­


lidad ambiente".
8 de enero: Llegada en la mafi.ana a los miembros de la Escuela Freu­
diana, la carta de disoluciôn es leida al mediodia por Lacan en su semi­
nario. Estupefacciôn general; la nueva, anunciada en el noticiario televi­
sivo, es retomada por los medios de comunicaciôn.
10 enero: En Libération, donde se expresan igualmente Charles Mel­
man y Colette Soler, "Autoentrevista" de Jacques-Alain Miller, que comu­
nica su "jû bilo", se hurla de "las lamentables beaterias de Françoise
Dolto", y agrega: ''Tal vez sabremos mejor ahora quiénes son alumnos de
Lacan, y quiénes son los alumnos de Fulano y de Mengano". Consterna­
cié>n en los medios de la Escuela Freudiana.
236 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

11 de enero�· Lacan hace retirar sus seminarios de la biblioteca de la


Escuela; el secretariado se limita a la tramitaciôn de los asuntos conientes.
14 de enero: Solange Faladé, vicepresidente de la Escuela, confirma
que serâ convocada una Asamblea General de acuerdo con los estatutos
para debatir la disoluciôn y votarla: "Lo analîtico prima sobre lo juridico.
Sin embargo, lo jurîdico serâ perfectamente respetado�"
15 de enero: Lacan, que recibio mas de mil cartas en una semana,
anuncia en su seminario que "sin que yo considere posiciones tomadas en
el pasado con relaciôn. a mi persona -cita de 1964- aquél que, habiéndo­
me declarado que continua conmigo, lo hace en términos que a mi parecer
no lo desmienten de entrada, lo admito a asociarse a ·quien hace lo
mismo." Cuestiona el "jurado de aceptaciôn" de la EFP: " ;, A cuâl de los
elegidos de mi jurado de aceptaciôn habrîa yo aconsejado votar por si
mismo si por ventura, él se hubiera presenta.do hoy a titulo de pasante?"
17 de enero: Citaciôn a Jacques Lacan en recurso de urgencia frente al
Tribunal de Gran lnstancia de Parîs por 28 miembros de la EFP 1; la cita­
ciôn indica diversas faltas en el cumplimiento de formalidades administra­
tivas menores desde hacia 15 afios, de ningun modo imputables a Lacan.
18 de enero: Europe no 1 Difunde un encuentro de Jacques-Alain
Miller con Ivan Levai; en la pagina "ldeas" de Le Monde, consagrada al
asunto, aparecen articulos del mismo a favor de la disoluciôn, y de
François Roustang en contra, pero sobre todo Jean Clavreul, responsable
del jurado de aceptaciôn, la emprende vivamente, bajo el titulo "La
lglesia freudiana de Paris", con los "devotos'' de Lacan, y en particular
con Jacques-Alain Miller, que, dice, "arrastra la Universidad alli donde
pone los pies. Por eso se atrajo la animosidad de los psicoanalistas dè la
Escuela Freudiana. Para él el psicoanâlisis funciona como una Verdad
revelada por.. Lacan. Por eso cree que los psicoanalistas tienen 'horror'
a su prâctica. Se puede ser lacaniano sin saberlo o sin saber lo que eso
quiere decir (como yo en 1953). Asi Lacan pudo decir de Freud que era
lacaniano. Lo dijo también de Françoise Dolto". Satisfaccion en algunos
medios de la Escuela Freudiana.
19 de enero: Reuniôn del Consejo de Administraciôn de la Escuela,
que Lacan abre con un HjDelenda est!"; vehementes enfrentamientos
entre Jean Clavreul y Françoise Dolto, por un lado, y, por el otro, Eric
Laurent, Charles Melman y Jacques-Alain Miller; decision de convocar una
Asamblea de disoluciôn.

1 Se trata de las Sras. y Srs. Thémouraz Abdouchelli, Xavier Audouard, Lise Bahrmann,
Jean-Jacques Blévis, Hubert et Marguerite Brochier, Michel de Certeau, Pierre Delaunay, Agnès
Dupont-Link, Suzanne Ginestet-Delbreil, Olivier Grignon, Pierre-Paul et Marie;Lise Lacas, Guy
et Marie Françoise Lacal, Anne Levallois, Philippe Lévy, Alain Manier, Lucien Mélèze, Véronique
Mignard, Marianne Monnet, Michèle Montrelay, Solange Nobécourt, Elise Poyart, Claude Rabant,
François Roustang, Jean-Louis Serradet, Radmila Zygouris.
LA DISOLUCION 237

21 de enero: Audiencia de urgencia frente a la presidente Rozès;


Roland Dumas defiende a Jacques Lacan.
24 de enero: Le Monde publica el seminario del 15 de enero que
le mand6 Lacan, acompafiado de una carta que desmiente formalmente
a Jean Clavreul: "A fin de que se sepa que nadie a mi lado aprendiô nada,
para hacerlo valer. Si, el psicoanalista tiene horror a su acto. Al punto de
que lo niega, deniega y reniega -y maldice a quien se lo recuerda, Lacan
Jacques; para no nombrarlo, incluso se indigna con Jacques-Alain Miller,
odioso por demostrarse el al-menos-uno que lo lee. Ya sin las contempla­
ciones debidas a los 'analistas' establecidos."
25 de enero: La seftorita Rozès da su veredicto, bien acogido por las
dos partes: la sefiorita Zécri, mandataria de justicia, hara corregit las irre­
gularidades surgidas en el funcionamiento de la Escuela.

De febrero a julio
LAS ASAMBLEAS
21 de febrero: ".A los mil, de los cuales una carta testimonia el deseo
de continuar con él, Jacques Lacan les responde que funda, ese 21 de
febrero de 1980, la Causa Freudiana. Una carta prôxima harâ .conocer el
trabajo que pide a los que se ponen bajo esta égida."
25 de febrero: La seftorita Zécri convoca a una Asamblea General de
la EFP para hacer votar una modificaciôn estatutaria omitida ·el 30 de
septiembre.
10 de marzo: Carta de los firmantes del recurso de urgencia; Claude
Rabant y Henri Brochier atacan a !os "pequefios maestros", ponen de
manifiesto la colusiôn de la Escuela Freudiana y la Universidad, su trans­
fonnaciôn en "oficina de prensa", agregando: "Una asociaciôn de analis­
tas no puede fundarse .sebr-e-el ef-ecto -de un sôl6 nombre propio." La
noche misma, carta de Lacan invitando a sus alumnos a· reaccionar: "A
falta de lo cual la sigla que ustedes tienen de mi, EFP, cae en manos de
falsarios probados."
12 de marzo: Eric Laurent pone en circulaciôn un texto de apoyo a
Lacan, que firmarân mâs de 300 miembros de la EFP.
15 de marzo: Reuniôn convocada por Lacan en el PLM St-Jacques;
intervenciôn sorpresiva de· Louis Althusser, "en nombre de los analizan­
tes"; primer numero de Delenda, boletin mimeografiado que serâ el ôrga­
no de apoyo a Lacan durante todo ese periodo.
16 de marzo: Asamblea General; elogio de los "principios generales
del derecho" por Pierre Kahn, que denuncia "la asubjetivaciôn" practica­
da por Lacan; Marianne Monnet condena "la tentaciôn del homicidio, del
devoramiento", y el upasaje al acto" del 5 de enero; Françoise Dolto
explica que disolver useria desaprobar todo lo que Lacan ha logra.do,
238 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

a
anular su obra''; Serge Leclaire am.incia que se retira la "'clandestinidad". diso
La modificaciôn estatutaria no es adoptada (271 votos a favor; 188 en tivai
contra, 14 nulos); la sefiorita·Zécri convoca una segunda Asamblea para el
27 4e abril, a fin de elegir de nuevo el Consejo de Administraciôn. una
24 de marzo: Lacan hace publica su lista para la prôxirna· elecciôn;
Françoise Dolto se presenta en otra lista, en compaflia de Jenny Aubry, escr:
Michèle Montrelay, Claude Rabant, Irène Roubief, etcétera. cuar
15 de abril: En su seminario, Lacan habla del obscurantismo, y por
primera vez nombrândola, se hurla de Françoise Dolto; en Delenda, Clau­ del
de Dumézil seflala "el énfasis imaginario" de la Esçuela, Pierre Legendre los
"la disputa jurfdica", Lucien Israël ariuncia ''una nueva etapa de la aven­ bloc
tura psicoanalitica''. con,
26-27 de abril: Jomadas de estudio por iniciativa de Delenda; Eric
Laurent, Michel Silvestre y Colette Soler ponen el acento en la "transmi­
sié>n exotérica" de la experiencia analitica. treÎJ
27 de abril: Asamblea General; Françoise Dolto denuncia a los miem­ non
bros elegidos por Lacan para el Consejo, que se presentan segûn ella
"como comandos"; Claude Conté sostiene que el acto de disoluciôn
"forma parte de la enseflanza de Lacan"; la lista de Lacan es elegida de
nuevo en su totalidad, no teniendo lâ otra lista ningun elegido; el nuevo
Consejo propone enseguida a la minoria una separaciôn "amigable".
Mayo: En Entre-temps, boletin de la minoria publicado por Marianne resp
Monnet y Claude Rabant, Xavier Audouard explica por qué "1) Yo no soy y pt
lacaniano; _2) Soy antilacaniano"; Jean-Pierre Lehmann sefiala ''el deseo
del Dr. Lacan como deseo de la madre mortifera"; Jenny Aubry habla de
"excomunié>n" de los minoritarios; Lucien Mélèse trata a "los partidarios
de la Causa" de "mutantes, que cambian de piel, todos juntos, por orden".
abo
20 de mayo: Reuniôn publica del Comité de disoluciôn, del cual los
minoritarios, invitados, se mantienen separados. mie
22 de mayo: Verificando el fracaso de los intentos de concertaciôn,
el Directorio y el Consejo de Administraciôn deciden el cierre del local de Cla,
la calle Claude-Bernard. dejé
2 de junio: Delenda inaugura sus "Lunes de la disoluciôn", animados de
por Eric Laùrent, Jacques-Alain -Miller, Michel Silvestre y Colette Soler,
que durarân todo el mes de junio, sobre el tema "Divergencias en el del
psicoanâlisis"; Michèle Montrelay va a exponer su punto de vista. y d(
10 de junio: Lacan anuncia en su seminario su pr6ximo viaje a Vene­
zuela; segunda reuniôn del Comité de disoluciôn, siempre boicoteado por Rat
los minoritarios. sus
16 de junio: Lacan hace sorpresivamente convocar para el 5 de julio inst
la Asamblea de disoluciôn. Mayoria requerida: dos tercios de los presen­ que
tes.
26 de junio: Carta de Christian Simatos, en nombre del Comité .de jurî
LA DISOLUCION 239

.d". disolucion: "(La disolucion es) condiciôn necesaria para que, retrospec­
en tivamente, esta Escuela honre a sus miembros y a su trabajo."
a el 30 de junio: respuesta de Jean-Pierre Lehmann en Entre-temps: "Es
una sentencia de denuncia, de rechazo, de sospecha, de herejia".
.ôn; 2 de julio: Primer correo de la Causa; nuevo censo de carteles; Lacan
>ry, escribe: "En cuanto a la EF, yo preciso _que ella no tendrâ nada de P.
cuando yo haya acabado con ella ".
por 5 ·de julio: Asamblea general; 9 oraùores a favor, 9 en contra; la carta
lau­ del 5 de enero es aprobada por 294 votos contra 145, o sea por mâs de
dre los dos . tercios de los sufragios emitidos, pero las abstenciones (27)
. 'en- bloquean la disolucié>n jurîdica. El Consejo decid� la noche misma la
convocatoria de una segunda Asamblea para el 27 de septiembre.
�rie 11 de julio: Lacan vuela para Caracas.
.mi- 17 de julio: "Exigencia" dirigida a Lacan por Françoise Dolto y otros
treinta finnantes, de ��estabiecer· todos los medios que permitan la vida
�m­ normal de la asociaciôn''.
ella
:iôn
l de
Septiembre
evo LA DISOLUCION JURIDICA
le".
8 de septiembre: Solange Faladé hace publica la carta precedente, y
nne responde a Françoise Dolto: " l, Puedes creer que la asociaciôn pueda vivir
soy y pennanecer igual a si mismas gracias a algunas abstenciones?."
;;eo 10 de septiembre: Delenda publica el NO 1 de su nueva serie.
de
12 de septiembre: Segundo correo de la Causa.
,, 13-20 de septiembre: Contactos mayorîa-minoria, por intermedio de
·10s
n .
abogados.
los 17 de septiembre: Lacan invita por anticipado a la mayorîa de los
miembros de la EFP a un cocktail después de la Asamblea ..
on , 18 de septiembre: Una parte de los minoritarios (Michel Montrelay,
· de Claude Rabant), proponen el siguiente arreglo: dimisi6n de la mayoria,
dejando la Escuela a la minoria: cambio del nombre de la Escuela; division
dos de los bienes 2/3-1/3; anulaci6n de la Asamblea del 27 de septiembre.
Ier, 21 de septiembre: El Directorio hace saber que mantiene la Asamblea
1 el del 27; numero posvacaciones de Entre-temps, que atestigua de la dejadez
y de la falta de perspectivas de la minoria.
·ne­ 22 de septiembre: Hubert Brocher, Michèle Montrelay y Claude
por Rabant denuncian una "violaciôn de la palabra'\ y difunden el tenor de
4
sus proposiciones de arreglo, en las que ven el medio de 'preservar nuestra
llio institucion, constituida hace 15 affos, con las estructuras y las garantîas
;en- que ella ofrece a los psicoanalistas".
23 de septiembre: Nota del Directorio, que propone una "disoluciôn
de juridica por consentimiento general".
240 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE"JACQUES LACAN
''La
24 de septiembre: Respuesta a la carta del 22 de septiembre, firmada de l.
por unos cincuenta miembros, que ridiculiza las proposiciones de la mino­
rîa: uEs la histori� del buen cuchillo del que se cambia la hoja después
de haber reemplazado el mango. l,El psicoanalista seria un crustâceo que
se proteje en el caparaz6n vaciado de otro marisco?''
26 de septiembre: Claude Rabant hace saber a Lacan que él votarâ la
disoluci6n, y pide su inscripci6n en la Causa Freudiana.
27 de septiembre: La disoluci6n juridica es votada por 343 votas de 1
contra 77, y 33 abstenciones; 32 miembros no votan; Solange Faladé y nov:
René Bailly son nombradas Hquidadores.

Lac
Octubre-noviembre luci
LA CAUSA FREUDIANA mie

8 de octubre: Lacan confia a Jacques-Alain Miller la redacciôn de los Mel


estatutos de la Causa Freudiana, que deberân prever el cambio de personas ac
y asam bleas ''razonables". yR
15 de octubre: A propuesta de Charles Melman, Lacan informa a
René Bailly, administrador del antiguo local de la EFP, que la Causa SCI
Freudiana desea alquilarlo.
23 de octubre: Nombramiento por Lacan, presidente, del nuevo Direc­ del
torio: Claude Conté, director, y Colette Soler, directora adjunta; secre­ est
tarios: René Bailly, Jean-Pierre Bauer, Claude Bruère-Dawson, Eric Lau­ ana
rent, Jacques-Alain Miller, Catherine Millot, Marcel Ritter, Michel Silves­
tre. En el Consejo llamado estatutario, Solange Faladé y Charles Melman sidt:
"asisten" al presidente. Se anuncia una "Escuela de la Causa Freudiana", de 1
en el seno de la Causa.
cias
6 de noviembre: Primera reuniôn del Directorio, bajo la presidencia de la C
Lacan.
14 de noviembre: La Asamblea de la sociedad inmobiliaria propietaria
del local de la EFP da mandato a René Bailly y Charles Melman para
alquilar éste a la Causa Freudiana.
20 de noviembre: Primera conferencia publica de Jacques-Alain Miller
en Delenda sobre el final del anâlisis; habrâ otras dos, los dias 27 de
noviembre y 4 de diciembre. difi
22 de noviembre: Presentaciôn del Informe de Orientaciôn del Direc­ em:
torio para los dos aflos prôximos; "con la Causa Freudiana, escribe Claude Esc
Conté, se nos ofrece hoy en dia la oportunidad y el riesgo de una nueva a C
partida. La Causa Freudiana no reniega nada de lo que fue la EFP en su dec
primer impulso, pero tiene que precisar sus fracasos para aprender la
lecciôn ( ...) con la vocaciôn de constituir la contra-experiencia èie la da
EFP"; Charles Melman interviene sobre la enseftanza, y anuncia que
LA DISOLUCION 241

"Lacan especificarâ (la) cornposiciôn y (el) funcionamiento de los jurados


nada de la Escuela".
1ino­
pués
que Diciembre
LA CAIDA ESTREPITOSA
.râla
3 de diciembre: Viraje sorpresivo de Bailly y Melrnan, que convocan
·otos de nuevo a la Asam blea de la SCI para hacer anular la decisiôn del 14 de
dé y noviembre.
4 de diciembre: Lacan hace saber que mantiene su pedido de locaciôn.
6 de diciembre: Reuniôn extraordinaria del Directorio, en presencia de
Lacan; Bailly y Melman, convocados, no concurren; votaci6n de una reso­
luciôn pidiendo la continuaciôn de las discusiones sobre un arrenda­
miento.
7-18 de diciembre: Claude Conté se esfuerza en obtener de Charles
.e los Melman la discusiôn sobre un arrendamiento equitativo; el ultimo propane
.onas a Claude Conté entrar en "el comité secreto" que él integra con Bailly
y Faladé, y por Sl;l rechazo, le pide que renuncie.
na a 19 de diciembre: Por informe de sus administradores, viraje de la
:ausa SCI.
22 de diciembre: Una carta, escrita por Charles Melman a principios
Hrec­ del mes, alcanza una gran difusiôn, y llega a Lacan y al Directorio; Lacan
ecre­ es tratado de "fetiche", los estatutos de la Causa Freudiana de estafa, Ios
Lau­ analistas son invitados a no ''vender su alma".
ilves­ 27 de diciembre: Carta de Jean Clavreul, secretario y después vicepre­
Iman sidente de la ex-EFP durante quince afios, que cuestiona al establishment
1na", de la Causa Freudiana.
28 de diciembre: Carta de Solange Faladé, exponiendo sus "diferen­
cias'� con Jacques-Alain Miller sobre el traspaso del pasivo de la EFP a
ia de la Causa Freudiana.
:taria
para Enero de 1981
LA GUERRA DE ALMOHADONES
,tiller
7 de 3-4 · de enero: El Directorio, negândose a responder a los uataques
difamatorios a las personas'', decide con el acuerdo de Lacan: 1) no
>irec­ empezar a solicitar las cuotas para la Causa Freudiana; 2) hacer de la
.aude Escuela de la Causa Freudiana una asociaci6n independiente, a fin de dar
1ueva a cada uno de aquellos que quieren "seguir con Lacan" la ocasi6n de
�n su decidirse de nuevo.
er la 5-25 de enero: Mezcla confusa, después pânico; sucesiôn ininterrumpi­
de la da de cartas: Pierre de Cabarus denuncia los "textos prometedores" de la
que

------·-
242 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Escuela de la Causa Freudiana y ve . "un fârrago confuso disimulado


detrâs de un orden aparente y una organizaci6n impecable''; Eric Didier,
Stéphanie Gilet, Yves Lebon y una treintena de otros firmantes piden
"una informaciôn verdadera sobre los acontecimientos que sacuden actual­
mente a la Causa Freudiana"; André Rondepierre, estimando que "no hay
partes sanas por preservar", renuncia a la Secciôn Clinica del Departamen­
to de Psicoanâlisis; Marcel Czermak decide cerrar en el acto dos salas de
ensefianza de dicha Secciôn que dependian de él en el hospital St-Anne;
Jean-Jacques Moscovitz se subleva contra el Directorio, al que acusa de
haber hecho "secesiôn con el psicoanâlisis"; Claude Dumézil, subrayando
"la confusion de los espiritus, la desconfianza propagada en relaciôn con
las personas, los silencios del Dr. Lacan, la ausencia de concertaciôn sufi­
ciente" y el contexto, "dîa a dia, mâs malsano", sugiere a Claude Conté
"tomar conciencia de las circunstancias eminentemente desfavorables al
trabajo analitico (...) y sacar las consecuencias de ello"; Marie Albertini,
Jean Allouch y otros siete firmantes ruegan a Claude Conté que se obre
"de manera tal que nadie intente hacerlos figurar en· una lista de AE
(Analistas de la Escuela) de la actual Escuela de la Causa Freudiana";
Guy Sapriel anuncia que "todo (le) parece surgir de una idea loca: la de
poder mantener el lugar que Lacan tenia antes" y afirma que "la contra­
experiencia que nos machacan toma todo el aspeèto de una experiencia al
revés"; en el mismo sentido responden Claude Dorg�uille, Pierre Babin,
B. Mourey, Vincent Mazeran, Silvia Bolotin, Albert Font�ine, G.Pierron,
Michel Fennetaux, etcétera.
26 de enero: Carta de Lacan."Tengo pocas ganas de agitar lo que sien­
to. 0 sea una especie de vergüenza. La de una caîda estrepitosa: entonces
se vio a uno, que habia verdaderamente privilegiado durante veinte afios y
mâs," levantarse y lanzar un pufiado de aserrîn en los ojos del viejo que ...
etcétera. La experiencia tiene su precio, pues eso no se imagina de ante­
mano. Esta obscenidad fue la razôn de la Causa. Seria bueno que alli
se bajara el telôn,'' Sobre la Escuela de la 'Causa Freudiana, Lacan escri­
be: "Esta es la Escuela de mis alumnos, de aquellos que me quieren toda­
via. Abro enseguida las puertas de la misma. Digo: a los mil.Yale la pena
arriesgarse. Es la unica salida posible, y decente.'' Anuncia al final que
convocarâ un Foro" donde todo se debatirâ", y nombra ocho "consejos"
encargados de preparar la reuniôn.
26 de enero: El mismo dia, un panfleto firmado por 22 mierribros de
la ex-EFP 1 corta los puentes: "(...) para nosotros, la Causa Freudiana y

1
Se trata de las Sras. y Sres. Jean Allouch, René Bailly, Pierre Bastin, Louis Beirnaert, Pierre
de Cabarrus, Diane Chauvelot, Jean Clavreul, Marcel Czermak, Juan David-Nasio, Alain Didier­
Weil, Claude Dorgeuille, Claude Dumézil, Solange Faladé, Andrée Lehmann, Maud Mannoni,
Octave Mannoni, Charles Melman, Jeannine Monchonnat, Thérèse Parisot, André Rondepierre,
Guy Sapriel, Christian Simatos.
LA DISOLUCION 243

su sustitu to, la Escuela, ya no existen (. .. ) Por eso, desde ahora, no pode­


mos participar mas en las eventuales actividades de la Causa Freudiana y
de su Escuela ( ... ) que no tienen otro sentido que el de ser ultimas manio­
bras"; los firmantes se proponen igualmente "suscitar las actividades y las
enseiianzas que esta situaciôn exige".
28 de enero: Comunicado de los "Consejos" nombrados por Lacan;
"nadie podrâ presentarse como representante de Lacan" y, en esas condi­
ciones, "quienquiera que se excluya del debate, no harâ mas que confe­
sar su determinaciôn de transportar la fijeza de su persona allf donde él
debe disolverla". Este texto, redactado por Mustapha Safouan, es también
firmado por Claude Conté, Lucien Israël, Robert Lefort, Paul Lemoine,
Pierre Martin, Jacques-Alain Miller, Colette Soler. La carta esta acompa­
nada por una informaci6n sobre la tesorerfa de la Escuela de la Causa.

Febrero
LA ULTIMA FIEBRE

J de febrero: Carta de Jean Allouch, Diane Chauvelot, Claude Dumé­


zil, André Rondepierre y Christian Simatos, declarando que el foro
"no tendrâ alcance mas que separado de la ECF".
5 de febrero: Segundo comunicado de los "Consejos", siempre redac­
tado por Mustapha Safouan, titulado "Para la preparaci6n del foro",
que invita a "los mil'' a dirigir sus textos y sus sugerencias, indicando:
"Nosotros consideramos que solamente el foro, en el seno del cual se
tendra el debate, puede asegurar la funci6n de tercero y de confrontar las
opiniones"; Pierre Martin, entonces de viaje al extraitjero, no firma ese
texto; simultâneamente, es enviada una "puesta a punto" de Claude Conté
y Eric Laurent sobre las suscripciones al Correo.
9 de febrero: Carta a los Consejos de Maud y Octave Mannoni:
"Disuelvan la Escuela de la Causa y/o renuncien a sus funciones", tema
ampliamente retomado en los medios de la ex-EFP.
12 qe febrero: Dos miembros del Directorio de la Escuela de la Causa,
Jean-Pierre Bauer y Marcel Ritter, renuncian en cartas dirigidas a Jacques
Lacan, argumentando que "la renuncia previa del Directorio debe facilitar
(el) foro" (Bauer).
17- de febrero: Los otros miembros del Directorio, Claude Bruère­
Dawson, Eric Laurent, Jacques-Alain Miller, Catherine Millot, Michel
Silvestre y Colette Soler, toman posiciôn en un comunicado: ellos no
renunciarân, a menos que Jacques Lacan se los pida.
19 de febrero: Claude Conté, director, solidarizândose con Bauer y
Ritter, presenta su renuncia al Directorio, y reclama la de los seis miem-
�œ res�n�L
23 de febrero: Jacques Lacan dirige a los Consejos un telegrama
confirmando los términos de su carta del 26 .de enero: uun Foro de la
244 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Escuela". Esa noche, después de la reuniôn de los Consejos, Pierre Martin


cuenta la entrevista que tuvo con Lacan ese mismo dia, desaprueba el
texto del 5 de febrero; y lee un texto denunciando el fantasma, upor otro
lado trivial (cf. Totem y Tabu), sobre una Escuela de Lacan sin Lacan,
para que ella sea sin Jacques-Alain Miller"; Mustapha Safouan y Claude
Conté renuncian a los Consejos; Lucien Israël, ausente, hace lo mismo.
24-25 de febrero: La Escuela de la Causa difunde el texto de Pierre
Martin, mientras que Lacan recibe esta breve misiva, que su autor harâ
pûblica: uEstimado Seftor, sus directivas hoy en dia dividen y dispersan.
Y o no me resigno, y me inscribo a partir de ahora contra el proyecto de
un For·o de la Escuela. Respetuosamente, Claude Conté".
27 de febrero: La Escuela difunde una carta a Lacan de Robert
Lefort: ""He estado con otros Consej.os estafados. El espiritu de concilia­
ciôn al que inducian ciertos Consejos se revelô en su motivo de renuncia
como lo que· era: una toma de partido desde el comienzo de nuestros
encuen tros contra. la Escuela de la Causa Freudiana".
28 de febrero: Un llamado firmado por 70 personas recuerda los tér­
minos de la carta de Lacan del 26 de enero, y afirma: "'Esas bases son
claras, no dejan a los renunciantes ninguna esperanza de arrastrar a aque­
llos que ya optaron por la Escuela de la Causa Freudiana. Son actuahnen­
te varias centenas y pretenden ver respetadas sus posiciones"; las firmas
son centralizadas po:r Guy Clastres.

Marzo
EL FORO

1 de marzo: Un comunicado de la Escuela recuerda los acontecimien­


tos ocurridos en el curso del mes de febrero, y reafinn� que, ""como fue
anunciado el 26 de enero", el Foro de la Escuela se realizarâ.
3 de marzo: Para preparar la realizaciôn del Foro, se convoca a una
reunié>n de trabajo para el 14 de marzo, por iniciativa de Roland Broca,
Guy Clastres, Claude Duprat, François. Lebovits, Gérard Pommier y J.
Poulain.
9 de marzo: Jean Clavreul, Solange Faladé y Charles Melman diftinden
el anuncio de la creaciôn del CERF (Centro de Estudios y de Investigacio­
nes Freudianas).
11 de marzo: Carta de Jacques Lacan, convocando al Forp para los
dîas 28 y 29 de marzo.
14 de marzo: Exito de la reuniôn preparatoria convocada en el PLM­
St-Jacques.
15 de marzo: Maryse Clastres y Gérard Pommier difunden, bajo el
titulo de "'Algunos hechos y documentos", una entrevista a dos miembros
LA DISOLUCION 245

del Directorio, que responden en detalle a los alegatos difundidos desde


el mes de diciembre sobre los estatutos y la gestion.
28-29 de marzo: Realizaciôn, en el Palacio de los Congresos, del "Foro
de la Escuela", que reune a cerca de mil participantes, de los cuales una
cincuentena se explayan en la tribuna; se constituyen diversas comisiones.

EPILOGO
Con la realizaciôn del Foro de la Escuela, termina la época de la
disoluci6n.
La muerte de Jacques Lacan sobreviene el 9 de septiembre de 1981.
Los Consejos y los miembros del Directorio se reunen en Consejo estatu­
.tario y, apoyândose en el trabajo de las comisiones surgidas del Foro,
conigen los estatutos y depositan el texto definitivo el 28 de septiembre;
Pierre Martin es nombrado presidente por un afio; comienza el examen de
las adhesiones; el 1 o de julio de· 198 5, la Escuela de la Causa Freudiana
contaba con 229 miembros, de los cuales una centena pertenecian a la
EFP, y 63 eran miembros asociados.
En otros âmbitos, se produce la fragmentaciôn, previst3: por Jacques­
Alain Miller: escisiôn, a partir del final del afio 198 1, en el CERF, entre
Charles Melman y sus compafieros, Jean Clavreul y Solange Faladé,
después entre estos dos (dtimos; escisiôn, desde 1982, en el grupo llamado
de los "Carteles constituyerites"; division, en 1983, en el CFRP, creado
por Maud Mannoni; dispersion del grupo "Entretiempo"; etcétera. En ese
lado se cuentan hoy en dia una decena de denominaciones; numerosos son
los soli tari os.
JI
Jacques-Alain Miller
i Tod�s lacanianos!

13 de dic�embre de 1979

"JPero dônde estâ, pues, la ensenanza de Lacan en la Escuela Freudiana de Paris


en diciembre de 1979?"
Esa es una verdadera pregunta. Pudo parecer provocativa, y quisiera enseguida
darle una r espuesta que, espero, relajarâ la atmôsfera. Llegué a ella luego de madura
reflexiôn, y se las doy con simplicidad.
En _todos lados. La ensefianza de Lacan estâ en todos lados. Yse extieride mâs allâ
de la E scuela Freudiana. Llegaré hasta decir que parece que esta ensefianza hoy ya no
·tiene contr a'dictores. · En todo caso, en mi opinion, mafiana no los habrâ. Del
modo que, en cierto terreno al menos, Freud no tiene mâs adversarios. Se incorp
a lo que se llama "la
Puede parecer una paradoja decirlo en el momento en que se desarrolla contra
Lacan una campafia de prensa y de edici6n. Pero, lejos de que esa batahola anuncie el
descréd ito final de la ensefianza de Lacan ante la opinion publica, como lo esperan sus
promotores, no son mâs que los sobresaltos de una resistencia de varias décadas, y que
dejan predecir una consagraciôn. Yeso es mucho mâs aburrido que el cuestionamiento.
Me parece que comienza un tiempo en el psicoanâlisis, que resumiria con el
siguiente slogan: jtodos lacania.nos!
No es una exhortaciôn. No es una profecfa. Es una exclamaci6n, un grito de sor­
presa. Alli hay una realidad nueva para el grupo "lacaniano", que se formô en la adver­
sidad, Y cuyos contornos, los limites, fueron dibujados por la oposiciôn que encontrô,
al filo de los aflos, la ensefianza de Lacan. Es por eso que, hasta ahora, podia haber en la
Escuela Freudiana "no-lacanianos", incluso "antilacanianos". Pues bien, ahora ya no
los hay. Para nada. Hoy en dia, en la Escuela Freud.iana, sôlo- hay "lacanianos".
Sin du da, algunos de esos "lacanianos" son "lacanianos" crîticos, a quienes desa­ ;,

grada. tal g esto de Lacan, a quienes tal vertiente de su ensefianza no les gusta. Pero
fundamentalmente, todos no reivindican mas que el derecho de invocar a Lacan a su
manera.
Esto va mâs lejos todavîa. Mâs allâ del grupo "lacaniano" en el sentido estricto
-circunscripto por el Anuario de la Escuela Freudiana-, se escucha levantarse como
un rum or, cuya canciôn transcribiré as{; ''Pero también nosotros, jsomos lacanianos!
Nosotros, que hemos cuestionado a Lacan, que lo hemos combatido, que lo hemos.
caluminado o que lo calumniamos todavia, que lo hemos vendido, nosotros para
quienes él es insoportable, y desde hace 'IJl,Ucho, nosotros que lo abandofl.amos, que
hemos e sperado la desapariciôn de su Escuela, nosotros los del lnstituto, nosotros los
de la Asociaciôn, nosotros los del Cuàrto Grupo, nosotros los de la /PA, nosotros
también, ,somos Iacanianos!"
LA DISOLUCION 247

Entonces, si no me equivoco, una lôgica nueva comienza.


Hace tres afios, en Estrasburgo, en la clausura de un vasto congreso con interven­
ciones muy variadas, Lacan hablaba para decir estas palab,r as que conmovieron su
auditorio: "Estoy colmado. Lo engo"oso es que esto me ha perturbado en cuanto a la
utilidad de lo que hago. Esta observaciôn, no es la primera vez que me la I onnulo, la
Ialta me Ialta. Çuancf.o la Ialta li! lalt4 a.alguien, él no se si�1J.t�1 .hien._"
l,Se entendiô bien este "estoy colmado"? J,Se ha entendido bien, cuando aquel
· que lo pronunciaba se habia irnpuesto por tarea trazar. un camino que habîa creido
imborrable? l,Cuando habia, al contrario, suscitado las escisiones, marcado el relieve,
avanzado empujando a otros a la fosa, a las sendas trilladas? l,Cuando no cesô de escar­
bar agujeros en un saber que,. ·por su propio movimiento, � totaliza? ";,Estoy col­
mado?" Es decir: el agujero que soy se tapa, la montafla de mi ensefianza se nivela, el
intersticio se cierra.
La armada de los niveladores estâ allî, para hacer rein ar la ley terrible del "Quien
gana pierde". La falta de falta, se Hama angustia.
El toclos lacanianos es precisamen te lo que cohna la lagunaque Lacan ha abierto.
Felizmente, hay de todas maneras un poco de juego. Que no haya uno que no se diga
lacaniano, deja de todas formas abierta la cuestiôn de saber si todos Io son.
La referencia a Lacan, pronto, no serâ suficiente para 1l,acer la dif�rencia. Desde
ya no es suficiente para unificar el grupo que fonnamos. La lôgica llamada del no­
todo lo lleva decididamente hacia la del todo. Las consecuencias son mutiples.
Si mi jtodos lacanianos! Ios deja boquiabiertos, como me parece, quisiera hacerles
notar en primer ténnino que es precisamente porque todo el mundo, o casi, habla
"lacaniano", que ya nada se entiende, y se entendera cada vez menos.
Hubo un tiempo, no tan alejado, en el que el vocabulario de Lacan era suficiente
para hacer · 1a diferencia. Era la época en que hablabamos de saber y de verdad alli
donde otros hablaban de necesidad y de instinto; de deseo mientras otros hablaban de
resistencia; de la palabra, de Io simbôlico, del significante, a\li donde en otra parte se
hablaba de afectos y de imâgenes.
Pues, es un hecho que ese vocabulario solo ya no determina la diferencia, ya que
hoy en dia es el vocabulario de casi todo el mundo. Y por esta razôn, precisamente, no
es mas que un vocabulario.
Es necesario decir cosas nuevas con palabras nuevas. Pero esas palabras no t.ienen
virtud en sî mismas, y pueden muy bien prestarse a los pensamientos mas viejos, trans­
mitir las ideologias indestructibles, y servir deseos puestos a punto bastante antes del
discurso analitico. Es a lo que se ha asistido con Freud, y es lo que se promete a Lacan.
Por eso, desde mi punto de vista, hace tres aflos, él deciaque no � sen tia bien.
Se trata, se tratarâ pues, de colrnar a Lacan.
Es cierto que Lacan no sôlo creô un vocabulario, construyô también un fonna­
lismo - A, S, S i , S 2 , a, <1>, etcétera. Pero la utilizaciôn de: esos significantes no dan
evidentemente ninguna seguridad acerca de loque se trata. Este fonnalismo no impli­
ca, en efecto, ninguna _automaticidad, y esto es por cierto su fuerza, pues no dispensa
en ningun caso de pensar la cosa misma de la cual se tra ta.' Esta hecho para casar la
fenomenologia de la experiencia analitica con una liviandad, una delicadeza, que des­
miente todos los reproches que le son hechos, a veces, de escolasticismo o de verba-
lismo.
Pero lo que hace su fuerza es también su debilidad, pu�sto que ese formalismo se
presta a decirlo todo. Vehiculiza demasiado poco de imposible, es decir de real.
248 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

Sin duda la lôgica apropiada a la teorîa analitica es una lôgica inconsistente. Uste­
des Io saben, esta expresiôn no es para nada una contradicciôn en los términos. Las
lôgicas inconsistentes son lôgicas que admiten un cierto mimero de objetos contradic­
torios, y pueden implicar fôrmulas y sus negaciones (la llamada lôgica del significante
es evidentemente una lôgica de ese tipo). Pero para que una lôgica inconsistente siga
siendo una lôgica, es necesario que baya al menos una fôrmula que no pueda ser afir­
mada al mismo tiempo que su negaci6n. Si no, esta lôgica es trivial. No es evidente que
la de Lacan, que parece tan abstrusa, no lo sea, si se la considera en si misma. 1,Cômo
una puesta-en-f6nnulas que incluye, por ejemplo, una astucia tan digna de sefialar, tan
fecunda, como el operador que Lacan dibuja con un rombo, y que abrevia tantas
operaciones diversas, seria otra cosaque un simil de lôgica? Lacan era el primero en
hablar, por otro lado, de sus seudo-matemas.
Ese fonnalismo presenta sin embargo un cierto carâcter automatico. Sabemos, por
ejemplo, ·que si situamos en algûn lugar al sujeto tachado, bueno, tenemos que ocupar­
nos también del objeto a, del significante unario y del significante binario. Alli hay un
pensamiento, o un funcionamiento "ciego", en lo que desde Leibniz se reconoce la
lôgica pura. Pero lo automatico no permite para nada prever los puntos de "tyche",
aleatorios y fugaces, en los que el sujeto emerge de su indetenninaciôn, y que dan la
oportunidad de interpretar.
No se esta lejos, en Francia, de imputar a Lacan, precisamente porque su ensefian­
za hace excepciôn, los efectos de confusion, de incertidumbre, de atolladero, incluso
de estancamiento, que se observan en la elaboraciôn teôrica de los psicoanaalistas. Es
sin embargo fuera de su ârea de influencia donde esos efectos son mâs manifiestos.
Seria mas sagaz darse cuenta de que ellos d�penden del psicoanâlisis mismo, en tanto
no es una disciplina constituida en la objetividad.
En vano se espera remedia.r lo precario de su status epistemolôgico por medio de la
estadistica; me limito a recordar la tentativa reciente de dos psiquia�as americanos,
de aislar lo que yo llamarîa los testemas de la teoria de Freud -proposiciones suscep­
tibles de ser testeadas a voluntad, por ejemplo: "el suefio es la realizaciôn de un deseo".
El procedimiento es fundamentalmente no-analitico, puesto que desconoce que la
experiencia freudiana recae sobre un particular no armonizado con lo general. Pero el
"relato de caso", si satisface mejor esta ultima e�igencia, no por ello acredita la cons­
trucciôn que se apoya en él, desde que escapa, por regla, a toda verificaciôn (ustedes
saben, por otra parte, lo que suele ocurrir cuando se reencuentra al psic6tico del cual
alguien contaba la cura...).
No son todavia mas que naderias: la dµicultad de teorizar. la experiencia analitica
tiene una causa mas fondamental, y que �_debe a que ella çstâ coordinada con un suj�­
to_�yanescente, que implica c.omo tal la hip6tesis del inconsciente. La experiencia freu­
diana tiene un carâcter tal que precisamenie alH donde el hecho empirico es mâs indu­
dable es también mas evanescente.
Ha.y alli y�a hianç�, �11.Jlguiero, un vacio, constitutivos de la experiencia. Si la
·ensefianza de Lacan constituye una excepci6n, lo es porque él asume, si se puede decir,
esta hiancia, y la elabora. Los demas la amueblan.
· La tendencia--del psicoanalista es, en efecto, colmar el vacio en el cual se sostiene
su acto. 1,Con qué? En su "teorîa", con sustancias; es decir con fantasmagorfas, con­
ceptuales, eruditas1 o literarias. Se describe un pais encantado del cual uno vuelve, y se
dice: "Asi es, yo fui, es asi''. Se procede como si el inconsciente pudiera ser represen-
.
. tado. Es la borràchera de los psicoanalistas. 0, para ser mas precisos, es Schwarmerei,
LA DISOLUCION 249

ilusi6n, dice Kant, que consiste en ver mas allâ de Ios limites de toda sensibilidad.
Locura, en efecto, en el sentido de "desarreglo de la imaginaci6n".
iEn la _p_râ.ç:tica, �Qr�, çuâl es la sustancia que se ofre�e al psicoanalist� par�gy_e
colme con �lla la"hianc� 4� la experiencia? Es él mismo, el psicoanalista �ismo, �s­
tancializado, hipostasiado. La sobreestimaciôn de la resistencia llamada de transferen­
cia no tiene otra fuente; -la de la contratransferencia -tampoco. No sabiendo encontrar
el apoyo que conviene del lado del sujeto, en eclipse, que habla, da su persona como el
objeto fundamental de la experiencia, y pretende experimentar en si mismo los fenô­
menos esenciales. 0 también, se ofrece al paciente como el ideal. No hace otra cosa,
por otro lado, en la "teoria'', cuando se ocupa primera de garantizar su lugar de enun­
ciaciôn, es decir se asegura lo que Kant llamaba una posic{ôn, un tono-gran-senor,
que le pennite adoctrinar a diestra y siniestra.
�n esta p�fSl��ç_tiva (llenar_�_I vacîo), no son tanto las identificaciones.con·el ana­
lista las 9-�_t�rmin�tes, · como las identifiçacion�s.-dëran�ljita.:. El estilo de esas identi­
ficaciones estâ notablemente estandarizado. Las identificaciones inducidas por la ense­
fianza de Freud debîan mâs bien ubicarse en la primera vertiente: identificaciones del
analista con el saber, o mas exactamente con un tipo ideal de la racionalidad. Lacan,
me parece, precipita identificaciones totalmente contrarias: identificaciones con la
verdad, en tanto que estâ mâs allâ del saber, y por tanto� identificaciones con el anali­
zante. Eso es lo que observamos hoy en dia en la Escuela Freudiana y sus alrededores;
las "m�neras sociales" del analista indudablemente han cambiado: representa al
tinarlista. La teoria se confunde, en su opiniôn, con la asociaciôn libre, y no se sostiene
mas que en un uYo, la verdad, hablo. "
La _orientaciôn de Lacan es contraria: el analista no obtiene su posicion de agente
de la identificaci6n; el inconsciente no es nada sustancial; la experiencia no podria
ser estructurada mas que a partir de su misma hiancia. Desde entonces, Lacan clasifi­
ca los trabajos de los psicoanalistas, en su mayor parte, bajo la rûbrica de ulocos lite­
rarios" (es una cita), y ubica contrariamente sus escritos bajo,el signo de las Juces (ver
la contratapa de los Escritos).
ïLas luces! Esta referencia tiene tanto mâs valor cuanto que exige ser calificada.
1,Quizâs ustedes conozcan las maximas del sentido comun segun Kant? Son tres:
pensar por si mismo; pensar poniéndose en lugar de cualquier otro; pensar siempre de
acuerdo consigo mismo. Esas maximas no son para nada las del discurso analitico: el
psicoanalisis supone que uno no piensa por si mismo, sino por otro; no recomienda pa­
ra nada pensar en el lugar de cualquier otro ( comprensiôn, proyecciôn), sino que veri­
fica que eso piensa y habla en el lugar del Otro; y finalmente, ''la asociaciôn libre"
disocia necesariamente al sujeto de él mismo.
Sin embargo, aqui se apela a "las luces" por la imputaciôn de uoscurantismo"
(seguimos con la contratapa) hecha en contra de quien desconoce esta evidencia, que no
se impone menos por la prâctica que por la lectura de Freud: el inconsci�,ite (freudia­
.!19) estâ �s�çturado �ome �n- �nguaje. Unica via �propiada pàra-inantener abierta la
exp�riencia, y su hiancia constitutiva.
Esta hiancia, en efecto, se sostiene en el lenguaje, como antinômico de la referen­
cia. "El simbolo es la muerte de la cosa", decia Lacan desde 1953; fôrmula dramâtica, y
bastante hegeliana, pero que conserva todo su poder para indicar, en el desprecio de la
dialéctica, la raiz de la obturaciôn anglosajona con relaci6n a Freud. No�!>�'!�--��+­
hiagcia, �ino asumirla y elaborarl�: ahi esta toda la ensefianza de Lacan.
En esë ·punto no hay ·nada por descnbir, nada· por represéiitar': ·es necesario cons-
2S0 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

truir. Si, construir sobre el vacio. Pues la hiancia es elaborable, el agujero no es una
idea simple: z.no sabemos. cômo un agujero se diferencia de otro segûn la superficie en
la que se recorta? Se percibe por eso que la topologia es requerida por la experiencia
misma, desde que se respete, que no se tapone, el vacîo donde ella se despliega.
Vayamos a la conclusion. La tomo del fil6sofo de las luces, justamente.
l,Cômo discrirninar lo que seria o no serîa psicoanalitico? Decir lo que es o no es
analitico, éso es un juicio. z.Pero de qué depende, sino del gusto? 1,Podemos formular
alguna regla segun la cual alguien sea obligado a reconocer el carâcter "analîtico" de
algo? En el campo freudiano, "todo" se toma uno por uno.
Debido a eso, existe lo que yo llamaria una "estética" qel psicoanalisis. Hay luga�
p�ra µna �-$pecie ;de e_d ucaçiçm 9el gus.to, o del tacto, psicoanalitico, asunto de tiempo,
incluso de "control''.
Ese es un saber sin duda -pero que no se puede sostener. Y sin embargo, se deba­
te, se mantienen controversias, se polemiza. La antinomia estâ constituida:
- el juicio analitico no se funda sobre conceptos, sino se podria discutir sobre el
tema, en el sentido kantiano, es decir decidir por pruebas;
- el juicio analîtico se funda en conceptos, pues de otra manera no se podrîa
siquiera discutir sobre el tema, es decir pretender el asentimiento del otro.
A "l�.. estética psicoanalitica" resp<;mde pues necesariamente una ''matemâtica",
que trata de alguna manera de la comunicabilidad universal de los juicios que gusta en
psicoanâlisis -es decir de lo que, de la experiencia freudiana, podria ser "enseflable a
todo el mundo, es decir cientîfico, pues la ciencia se abri6 el camino al partir de ese
postulado" (Lacan).
Entre la ''estética" y la "matemâtica" del psicoanâlisis la tension es grande. La
mayorîa sostiene que no hay mâs que estética. Ellos quisieran también que yo fuera el
que cree que no hay mas que matemâtica. No soy tan tonto: no-todo en la experien­
cia puede ser "transmitido in,tegralmente"; sin embargo, no es que nada pueda serlo,
salvo que "lo obscuro pase por objeto".
· Entre lo que la experiencia ensefia, y lo que puede ensefiarse hay un hiato y tam­
bién apuesta, para una Escuela que, reconozcâmoslo, �o existe todavia.
III
Los misterios de la Escuela Freudiana

Septiembre de 1980

Nicolas Francion* - El eco de la disoluciôn llegô lejos, bastante mas alla del
medio analitico. Pero la palabra corri6 muy por delante de la significaciôn. l,Qué sig­
nificaci6n de la disoluciôn prevalecera? Esa es la apuesta. l,La disoluciôn sanciona un
fracaso puro y simple,. finalmente reconocido? Esa sera la tesis de algunos. No me
parece que pueda ser la de ustedes. Por eso la pregunta, l.qué significado quieren darle
al acto de Lacan?
- Ya tengo una objeciôn. Usted descuida el sentido que ese acto tiene en si
mismo, a saber, la desaprobaciém por Lacan de la Escuela Freudiana. Tenemos primero
que preguntamos en qué consiste exactamente esa desaprobaciôn.
Nicolas Francion - Por eso propongo que ustedes se expliquen a sf mismos por
q4é la disoluci6n, prueba de fracaso, no los aleja de continuar con Lacan. Después de
todo, a esta Escuela, jél no solo la fund6, sino que la dirigiô durante quince afios!
Entonces, i,POr qué no quedarse alli con él?
- jPero nadie quiere quedarse alli con él! Los que estan por la disoluci6n, lo
siguen-. Y aquellos que estân en contra, iquieren qùe se quede con ellos, se cuelgan a
sus faldones!
- Hay dos preguntas. Primero, todo el mundo siente que, en el futuro, a partir
de la disoluci6n, debera ser pensada la historia de la Escuela Freudiana. Es la disolu­
ciôn la que, por un efecto de retroacci6n, pone de relieve lo que hemos vivido; hace
emerger la estructura, el sentido de nuestra experiencia comun. La disoluci6n es un
revelador, i,pero de qué exactamente? Esa es la primera pregunta. La segunda es: i,qué
buen uso puede darse a esa disoluci6n? Pues la disoluciôn no tomara su sentido mas
que retrospectivamente, a partir de lo que continuarâ, y que no es fa.cil de prever.
- No es fa.cil de prever, jes mas fâcil quererlo!
- En lo que atafie a la primera pregunta, el simple hecho de que Lacan haya pocti-
do, solo, y cuando nadie se lo esperaba, anunciar la disoluciôn de la Escuela, y ser
tomado en serio, muestra hasta qué punto esta Escuela era la suya. El demostrô de
alguna manera que la habfa hecho solo, al decidir, solo, deshacerla. Pienso que Jacques­
Alain Miller tuvo raz6n al decir que esta Escuela se sostenfa solo por la ensefianza de
Lacan, y agtego, por mi parte: todo lo que alli se produjo encuentra en esa ensefianza
su raz6n suficiente. Que él haya tocado por ejemplo, como nadie lo habfa hecho, la
cuesti6n del goce femenino, que se haya comprometido en una via, la de los maternas,

• La redacciôn del Ane habia reunido a mediados de septiembre a varios miembros de la


Escuela Freudiana decididos a votar su disoluciôn en la Asamblea convocada para el 2 7 del mes.
2S2 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

la de los nudos, que hiciera caso omiso de las significaciones esperadas del psicoanâlisis,
todos esos factores tienen su importartcia.
- Exacto, pero poniendo todo el acento sobre Lacan, Lacan solo, se vela un
aspecta sin embargo esencial de la Escuela: la multitud que allî se reencontr6. Pues,
dado el extremo liberalismo de su funcionamiento, cada uno tenia la palabra en los
congresos, en las jomadas, en las asambleas. Por poco que lo quisiera, cada uno tenîa
voz en el asunto. Y eso, sin el menor riesgo, puesto que no habîa critica, y menos aûn
exclusion; ninguna, jamâs. El resultado de este increible laxismo es que, los mismos
que gozaron de una liber,tad sin igual, presenten a Lacan como un déspota, y que final­
mente, i tuvo que excluirse él mismo para que eso terminara!
- No es en absoluto contradictorio con lo que yo decïa: ese "laxismo", prefe­
rirîa decir esta democracia interna...
- No, esta anarquia.
- ...se habîa ·hecho posible, y balanceada, compensada, por el prestigio y la
autoridad incuestionada de Lacan. Habia allî una dialéctica, que pennitiô a la Escuela
funcionar a partir de. la mitad de los afios sesenta como asociaci6n atrapa-todo. No
tenîa necesidad de ser muy exigente en cuanto a la calidad de los adherentes, puesto
que la ensefianza de Lacan era al mismo tiempo la referencia y la cauci6n de todos.
Pero a la larga, eso creô una situaciôn imposible, inmanejable; por eso la disoluciôn.
- Yo no estoy en nada de acuerdo con la manera en que las cosas se encaran
aquî. Lo que alimenta vuestras crîticas debe, por el contrario; ser puesto en el activo
de la Escuela. Su gran mérito era precisamen te no tener ninguna presuposiciôn sobre la
''calidad" presunta de cualquiera, y considerar que sus actividades debian estar abiertas
a todos, a fin de permitir que cada uno, eventualmente, se las arreglara.
- Si, el mérito de la Escuela, y lo que detenninô su éxito, fue el de desencadenar
el psicoanâlisis, de destomillarlo, en el mismo momento. en que el poder polîtico
creaba una nueva red de servicios de salud mental. Hubo conexi6n del movimiento
lacaniano con el desarrollo institucional diversificado, programado por el Estado, y
este encuentro produjo este efecto de superficie que se pudo llamar "el psicoanalis­
mo". Es un encuentro sorprendente, y que podria muy bien no haberse realizado.Pero
justamente porque Lacan liber6 al psicoanalisis de diversas supercherias, la Escuela
pudo acoger a gente que jamâs hubiera t�nido acceso a las sociedades tradicionales,
psic6logos, kinesi6logos, incluso filôsofos.
- Puesto que ustedes hablan de instituciones, haré notar que en la Escuela habia
un nucleo de personas que, desde antes de 1964, se preocupaban esencialmente por el
psicoanâlisis institucional, y que eso no dio gran cosa. Ese grupo no se extendi6
mucho.
- Hubo, efectivamente, durante varios congresos, un congreso dentro del congre­
so, o sea doscientas .o trescientas personas reunidas en torno de un punto de vista ins­
titucional sobre la psicosis. Es curioso verificar que a partir de la creaciôn de la "Sec­
ciôn Clînica", hace tres afios, y de algunas intervenciones de otro estilo sobre las psi­
cosis, ese minicongreso ces6 de reunirse.Pero eso no quita nada a lo que pudo ser la
presencia de los miembros de la Escuela en las instituciones, lo que fue profundamente
positivo. Es necesario creer que los significantes tomados de Lacan eran bastante
potentes puesto que conducîan a nuestros miembros a privilegiar el estudio clinico,
quiero decir la estructura, en detrimento de la novela, del delirio o de la sociologîa.
Y asi ellos aportaron en el centro de las instituciones una inquietud permanente, una
perturbaciôn, y también un fennento...
LA OISOLUCION 253

jNO es suficiente, de todas formas, propagar algunos significantes de Lacan para


transmitir lo decisivo!
- Usar esos significantes no asegura contra la tonteria, es cierto, ya que el signi­
ficante es siempre tonto, pero pienso que, sea como fuera, la Escuela ha cumplido una
misiém civilizadora en los medios de la salud mental. A través de la EFP, numerosas
prâcticas fueron marcadas por la ensefianza de Lacan.
- Es también mi opinion. Algunos psicoanalistas de nifios fueron enredados en la
Escuela, algunos psicodramatistas, algunos psicoterapeutas institucionales. Y se
mantuvo una relaci6n esencial con la clinica psiquiâtrica, aun cuando era desaprobada
por los psiquiatras.
- Puesto que se habla de los psiquiatras, no sé si ustedes se dieron cuenta de que
hay varios estratos en la Escuela. En la primera generaci6n, fueron tocados por el psi­
coanâlisis cuando ya eran jefes de clinica. En la generaci6n siguiente eran intemos de
psiquiatria, iY ahon� se hacen psicoanalistas antes de pasar el internado! Eso traduce
bastante bien la penetraciôn · del psicoanalisis. Y es obra, esencialmente, de la Escuela
· Freudiana.
- i Les aseguro que nadie que los escucnara comprenderfa por qué Lacan disolvi6
esta Escuela! Si ella tenfa todos esos méritos, si era acogedora, no orgullosa, omnipre­
sente, l,POr qué hacer que se la lleve el viento?
Nosotros evocamos algunos aspectos positivos de la influencia de la Escuela,
y...
No; se trata de la influencia de la ensefianza de Lacan, y la Escuela mâs bien la
ha perjudicado. La apertura esta muy bien, pero hubiera sido necesario que la Escuela
Freudiana dispensara ensefianzas <lignas de ese nombre, y permitiese, al menos, reen­
contrarse en Freud y Lacan. Pues, a pesar de esfuerzos meritorios, pero minoritarios,
era notorio, desde, al menos, cinco_ an.os, que aquellos que llegaban aqu{ con el deseo
de encontrarse con lo que <lice Lacan, eran enseguida apartados de todo trabajo con­
tinuado, o incluso razonable, por poco que ellos oyeran ...
- jGracias!
- ...las sirenas de la Escuela i Dejen caer! i La teorfa no es la clinica! No es nece-
sario saber nada para pensar por si mismo! jMirenme: yo no se nada, eso hace mi
fuerza. Incapaz de articular tres conceptos, o tres frases, soy un excelen te ànalista,
incluso: soy -UR personaje!" A--dmitan que la EFP habfa devenido, en general, feroz­
mente antiintelectualista, profundamente antilacaniana. Entonces, esas puertas abier­
tas, estaba muy bien, pero habria sido necesario una formaci6n, ensefianzas, una cri­
tica, u�a orientaci6n. Y al menos una revista ...
- Si, eso es justamente lo que dice Lacan en su carta del 5 de enero: la Escuela
funcionaba al revés respecto de aquello para lo cual habîa sido fundada. i Es el colmo
que una Escuela haya sido tan obscurantista!
- No hay que exagerar. Y al lado de otras sociedades ...
- Escuchen, seria necesario verdaderamente que nos expliquemos c6mo fue posi-
ble que, en esta Escuela cuya misi6n era "civilizadora", la opinion haya podido devenir
mayoritariamente antiintelectualista.
- Pero no se transform6 en eso, ahi' estâ el error, jella siempre lo fue!
- No estoy de acuerdo con los términos que ustedes emplean. Son completa-
mente excesivos.
- Creo que puedo poner a todo el mundo de acuerdo. Me parece que 1968 marca
un corte. Habia antes, y sobre todo en los cuatro afios precedentes, durante el surgi-
254 TRES MOMENTOS EN LA VIDA DE JACQUES LACAN

miento del estructuralismo, una gran reverencia por el saber, una gran dedicaci6n a
aprender. Piensen en los esfuerzos hechos para familiarizarse con la lingüîstica, por
ejemplo. En esa época, el psicoanâlisis estaba todavia situado como una de las "cien­
cias del hombre", aun cuando la expresi6n era discutida. Las cosas cambiaron total­
mente después de mayo del 68. Y al proponer su distinciôn entre el discurso universi­
tario y el discurso analîtico, Lacan no solucion6 las cosas. No es sin duda lo que él
quiso, pero dio sus tîtulos de nobleza al obscurantismo.
Con mâs clialéctica, esta disoluciôn hubiera podido evitarse.
- Quieres decir que limanda las contradicciones, Lacan hubiera podido conservar
su Escuela. Todo estâ alli: él fue hasta el borde de...
- Escucha, he aquî alguien que grita a voz en cuello que fracas6, que no echa la
culpa a nàdie, iY todavîa se encuentra la forma de alabar su infalibilidad! De dos cosas,
una: o bien no es infalible, y por lo tanto no es infalible; o bien es infalible y como
dice que no lo es, y bien, ,él no es infalible!
,,
- Creo que nos hemos quedado en la superficie. Las "contradicciones de la que_
se habla son muy bien dominadas en otras sociedades, pero al precio de paraliz�r
completamente la formaciôn analîtica. Por ese lado Lacan asumi6 todos los riesgos,
fue hasta el fin de la l6gica del discurso analitico, hasta decir "el analista no se autori­
za mas que de si mismo". Es normal que una instituci6n fundada sobre tal prin-
cipio conozca dificultades.
- Si, ese principio de autodeterminaciôn es tal vez contradictorio con todo tipo
de instituciôn.
- No es loque pensô Lacan.
- Lo que Lacan denomin6 el pase es un momento critico en el que el analizan-
te oscila del lado de la posici6n del analista, un momento de crisis, al que puede muy
bien seguir una forma de reparaciôn, incluso de estabilizaciôn, en el que se retoman los
viejos hâbitos, y se olvida al pasante que uno fue...
- No olvides que esta distinci6n es pertinente en si misma, y que fue fonnulada
de manera muy oportuna, pues, de alguna manera, protegi6 a la Escuela Freudiana del
marasmo universitario, de la influencia de todos los universitarios tardiamente llega­
dos, que redescubrîan a Freud sobre los rastros de Lacan y desviaban su ensefianza (los
Deleuze, Derrida, y no continuo).Pero es cierto que esta distinci6n alentô a la comuni­
dad lacaniana a vivir aislada, en tanto que se habia distinguido siempre por su apertura
intelectual, desde la época en que Lacan movilizaba en sus seminarios à Merleau-Ponty,
Lévi-Strauss, Koyré, Hyppolite.
- La oposici6n de los dos discursos no es para nada obscuran tista, pero f ue en ten­
dida como "el psicoanalisis no tiene nada que ver con el saber".
- ,Lo que es exactaniente lo contrario de lo que dice Lacan!
- Sin duda, pero una nueva puntuaci6n deberia haber sido hecha · en un deter-
minado momento, y faltô.
- La contrapuntuaciôn fue el ideal, si puedo decirlo, de una transmisiôn integral
del saber psicoanalitico por la via de una formalizaciôn, que Lacan propuso baj o el
nombre de materna.
- iHay que creer que eso no fue suficiente!
- El punto de inflexion en la historia de la Escuela, lo situaria en 197 4- 75.
Para Lacan era el momento de modificar las cosas sobre la cuestiôn del saber. No
hagamos de Bossuet: la disoluciôn no ..�staba escrita al comienzo. Se podîa imaginar
LA DISOLUCION 255

que la instituciôn trataria sus propias contradicciones antes de que ellas se volviesen
explosivas.
- z.Por qué dices 1974-75?
- Primera, era el momento en que el Directorio de 1969 se vino ahajo. Hubiera
sido nonnahnen te la ocasiôn de modificar las cosas, de hacer un bal�nce, de renovar
el funcionarniento. Era necesario reunirse a discutir, relanzar la revista de la Escuela,
y finalmente Lacan repuso tal cual el mismo Directorio. Creo que en ese momento la
Escuela Freudiana se instalô en la eternidad. El esfuerzo de Lacan influyô sobre el
Departamento de Psicoanâlisis, sobre la Secciôn clînica, sobre Omicar?, donde quiso
que su seminario fuera publicado. El contaba con eso para "estimular a la Escuela",
decîa. Pero todo eso sôlo operô sobre los mârgenes.
- Si, se tuvo la sensaciôn de que, a partir de ese momento, Lacan prefiriô su des­
canso a su Escuela. No queria "historias". Vivimos bajo la ley del "nada de historias".
Habfa algunos "agitados", y no era bien ser "agitado". Y es también par eso que noso­
tros, en Ornicar?, nos esforzamos par no hacer demasiadas olas.
- Los ûltimos afios de bt--SFP, --los -dn�o -primeras aflos de la EFP, hasta 1969,
fueron muy agitados; se puede comprender que Lacan haya elegido luego la calma y la
continuidad.
- No por eso es menos una equivocaciôn. Cristalizando todo, él mismo preparô
la explosiôn. Dada la contradicciôn que él habîa establecido con, de un lado, la mâqui­
na atrapa-todo, el colador, y del otro, la estructura de una Escuela, no podîa dejar
pasar las cosas, salvo provocando al mismo tiempo parâlisis y ebulliciôn.
- i El pasante pasado !
- Es eso, y justamente este olvido es aceptado, recomendado en las otras asocia-
ciones. Se dice: no dramaticemos, es un mal recuerdo, o bien un pecado de juventud.
Y todo vuelve al orden. Nada de pasiones, olvidemos la transferencia que se produjo.
- Cuando un Roustang asimila el pase a un momento ;de psicosis experimental,
esto significa que es necesario desear salir lo mâs râpido posible.
- Se habla de fracaso de la Escuela Freudiana. Pero no se puede hablar de fracaso
de la fonnaciôn. Y nunca alguien reprochô a Lacan el tener' fracasos en la formaciôn
de analistas. En las dos precedentes escisiones, algunos analizantes de Lacan, que se
distinguieron en el curso -de las rupturas, se encontraron en puestos eminentes en las
nuevas