GEZZIO, el hombre del corazón dibujado

Segundo dibujo que Gezzio publicó con firma. Diario El Día, 9 de enero de 1966.

Nota sobre las historietas de este libro: todas las páginas fueron digitalizadas a
partir de los originales del archivo del propio Gezzio. La única excepción está
en las dieciséis páginas finales de Santos Cruz, que corresponden a escaneos
realizados por el autor, a partir de páginas de la revista Charoná. Las fechas de
publicación original de los materiales de este libro sucedieron entre 1971 y 1981.
Nota sobre los derechos de autor:
las historietas e ilustraciones contenidas en este libro son de Williams
Omar Geninazzio Pólvora. Montevideo Comics solo posee autorización
para reproducirlas en este tomo y su edición digital para la web, ambas
de circulación gratuita. Cualquier uso posterior de las historietas e
ilustraciones deberá ser negociado con su autor.

Edición y coordinación: Matías Castro
www.montevideocomics.com.uy
matias.castro@montevideocomics.com.uy

Diseño y dirección artística de la colección:
Orestes Mancuso
emontanodg@gmail.com

Web y redes sociales: Ignacio Avellanal y María Pérez.
Digitalización: Carolina Duarte.
Prensa: Florencia Murias.

Agradecimientos: Alicia Deanesi y Pablo Zouain (Fondos Concursables),
Alejandra Mosca (Gráfica Mosca), Marcelo Sánchez (Montevideo
Comics), Silvio Galizzi, Boris Faingola y Virginia Sandro (jurado de
los Fondos Concursables, por su apoyo), Blanca e Isaías (por años de
comprarme Charoná, Patatín y Patatán y El Día de los niños). Y en
especial a Gustavo Guadalupe, del Museo del Humor y la Historieta por
su apoyo y confianza ciega en este proyecto desde hace varios años.

DL: 371.762
ÍNDICE

Pág. 4

Prólogo:
EL HOMBRE DEL CORAZÓN DIBUJADO

Pág. 7

SANTOS CRUZ

Pág. 105

BOMBÓN Y TATUCITO

Pág. 117

NUNO Y MANU

Pág. 126

Mini apéndice:

ILUSTRACIONES
EL HOMBRE DEL CORAZÓN DIBUJADO
Matías Castro

Una tarde en la que Williams
Omar Geninazzio Pólvora estaba
dibujando, sintió un dolor en el
pecho que lo encorvó sobre el ta-
blero. Tenía cuarenta y cinco años
y trabajaba en un dibujo animado,
al mismo tiempo cumplía horario
en la la Intendencia y hacía dece-
nas de ilustraciones e historieras
para varias revistas. Sobre su es-
palda pesaban más de veinte años
de trabajo en prensa, álbumes de
figuritas, revistas infantiles y más.
Gezzio en plena sesión de dibujo de Santos Cruz..
Esa tarde se había llevado la tarea
a su casa para aliviar la presión, tió en apellido cuando se instala- dibujos humorísticos de la prensa
pero, así y todo, no pudo evitar ron en Uruguay. Ella tenía todavía y también en las historietas de El
el infarto y se desplomó sobre su más hermanos que el padre de Wi- Tony. “Un día mi primo me explicó
dibujo. lliams, ya que eran catorce. Entre un sistema de impresión llamado
ellos y sus hijos, los primos mater- hectógrafo. De noche estudiaba
Pero no se murió. Descansó du- nos de Williams, había muchos ar- dibujo, de tarde trabajaba y los
rante dos meses a la fuerza. Des- tistas, ya sea escultores, músicos, fines de semana hacía las revistas
pués de volver a la actividad, se bailarines y pintores. La mujer se con ese método”.
prometió que no iba a trabajar de dedicó a las tareas domésticas y
nuevo en dibujos animados y que a confeccionar arreglos florales. El sistema del hectógrafo con-
solamente seguiría con las historie- Su padre fue deportista y fuma- sistía en hacer una pasta con la
tas de siempre, sus dibujos y sus dor, practicó salto largo, salto con llamada cola de pescado, un ad-
pinturas. garrocha, tiro de disco y carreras. hesivo, que quedaba como una
También jugó en Peñarol de Nueva tableta apaisada. Redibujaba sus
Williams creció en Nueva Palmi- Palmira y en recompensa por sus historietas y chistes sobre eso, de
ra, sin saber exactamente de dón- años deportivos ganó un trabajo modo que la tableta se convertía
de venía su pasión por el dibujo. en la Aduana, como guardia. Una en una especie de sello con el que
Ciertamente, no venía por herencia noche llegó con un compañero he- podía imprimir unas diez copias
paterna. Su abuelo había sido un rido, que tenía un agujero de bala antes de que perdiera nitidez. Las
campesino muy pobre que emigró en la mano gracias unatiroteo con encuadernaba y las revendía en
de Italia con la intención de insta- unos contrabandistas en el puer- el liceo con la ayuda de su primo,
larse en Buenos Aires, pero que se to. Unos días más tarde llevó a su con lo que sacaba dinero para
quedó en Colonia, tuvo ocho hijos, casa un parte de las mercancías comprar la materia prima de la
se separó y volvió a casarse. El que habían capturado en el ope- siguiente revista. La más exitosa
hombre murió en un duelo, aunque rativo. de todas esas publicaciones fue
esto lo supo más adelante, porque la revista Martes, una parodia de
de él no se hablaba mucho en su “Yo dibujaba de chico. Hacía Lunes, una de las revistas de en-
casa después de la separación. revistas a lápiz, las entintaba con tretenimiento más famosas de la
plumas Steadtler, en hojas de cua- historia del país. Martes terminó
“Pasé mi infancia en el campo” derno. Me pasaba las tardes en en su quinta entrega, cuando los
cuenta hoy, después de décadas eso”. Sus modelos estaban en los profesores detectaron que había
de dibujar incontables pá- incluido un cuento subido
ginas de historietas e ilus- de tono para sus cánones.
traciones gauchescas. “Fui
a los primeros años de la “Si querés estudiar algo,
escuela a lomo de caballo trabajá y pagátelo” le
y el medio de transporte dijo su padre. Williams
de mi familia era un sulky. recortaba cupones para
Siempre venía gente a ca- las escuelas de dibujo por
ballo a casa y por eso crecí correspondencia. Como
escuchando los cuentos de todas eran muy caras, no
campaña”. podía pagárselas, así que
optó por estudiar prepara-
Su madre venía de una fa- ción bancaria y magiste-
milia de fabricantes de pól- rio, aunque nunca trabajó
vora de Río Grande Do Sul, en un banco ni se recibió
y por eso el oficio se convir- de maestro. A los dieciséis

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a los jefes de arte y directores, los
nervios me acuciaban, pero se me
pasaban cuando me enfrentaba a
la situación”.

En El Día hizo de todo, desde re-
tocar fotografías deslucidas hasta
ilustrar noticias policiales en base
a relatos de los propios periodis-
tas. Con los contactos que allí
surgían, aparecieron otros traba-
jos, como El Día de los Niños, el
semanario policial Al Rojo Vivo e
incluso un contrato de un año para
dibujar en vivo en un programa de
televisión de Cristina Morán.

Gezzio (derecha) con su hermano menor, Edgardo, en Punta Gorda. El arquitecto, empresario y dibu-
años ya se había comprado su se presentó con Gezzio, le ad- jante Sergio Boffano lo contrató
propio tablero de dibujo y tenía la virtió que no había trabajo. Pero para su revista Charoná, lo con-
idea clara de que su vida iba a ser un minuto después, cuando vio virtió en su dibujante de cabecera
horrible si se convertía en emplea- sus dibujos, resolvió llevarlo ante y le asignó la tarea de hacer las
do bancario. el secretario de redacción, quien historietas del personaje del título,
se impresionó lo suficiente como al que le dio su forma definitiva.
Su madre, que comprendía más para darle una oportunidad. “De- En 1971, en esta revista, empezó
su vocación, le consiguió un tra- moraron tres días en avisarme. Me a publicar Santos Cruz, que es
bajo de oficina en el pueblo, con ofrecían ponerme como aprendiz tal vez una de sus obras más co-
lo que pudo pagarse el curso de de Rivera, pero tenía que pagarme nocidas y que empieza con una
dibujo por correspondencia y tam- el boleto, la manutención y seguir trama de venganza, luego pasa a
bién ayudar en su casa. Al mismo dependiendo de mi tío, porque era la historieta histórica pura y dura y
tiempo, siguió la tradición depor- un trabajo gratis. Y lo peor es que desemboca en la fantasía.
tiva de su padre y compitió con me pedían una respuesta inmedia-
el club de remeros y participó de ta”, cuenta, todavía sorprendido. Ya casado con Esther y más asen-
muchos eventos hasta en Argenti- No tuvo otra opción que aceptar. tado, con una familia que se mul-
na. Le llevó tres años completar el “Yo quería ser profesional en el di- tiplicaba en hijos, Gezzio aceptó
curso, y lo terminó con la meta de bujo, exclusivamente”, cuenta. todos los trabajos que pudo. Era
dedicarse a la ilustración y al hu- la década del setenta y no tenía
mor gráfico. En 1965 empacó sus Poco después de empezar como horarios para dibujar, sobre todo
cosas y viajó a Montevideo para aprendiz, cubrió una licencia de a partir de que entró a trabajar
quedarse en casa de un tío mater- Rivera, la primera que el maestro en el departamento de prensa y
no mientras probaba suerte. se tomaba en años. Y por prime- comunicación de la Intendencia,
ra vez en su vida, le pagaron por gracias al mismo diploma de dibu-
La misma mañana en que bajó dibujar. jante que le abrió las puertas en El
del ómnibus se fue al diario El País Día. A esa altura, dibujaba para
con su diploma por corresponden- Desde el principio, su apellido el diario, se desempeñaba en el
cia y una carpeta de dibujos. El causó problemas a los maqueta- municipio e ilustraba en Charoná.
director del suplemento El Escolar dores del diario. La columna en Y los trabajos siguieron aparecien-
le dijo que a ellos les iba mal, pero la que iba su firma no admitía el do, en tal cantidad que nombrarlos
que hablara con un tal José Rivera extenso Williams Geninazzio, así aquí exigiría párrafos enteros con
en el diario El Día. Así que caminó que el secretario de redacción listas de publicaciones y persona-
unas pocas cuadras desde el dia- le pidió un seudónimo. Luego de jes.
rio blanco hasta el colorado y al varias pruebas, eligieron las seis
llegar le dijeron que Rivera no iba letras que lo representarían para “Hubo una época en que casi no
a presentarse hasta las ocho de la siempre: Gezzio. dormía, cuando apareció el boom
noche, por lo menos. Así que espe- del álbum de figuritas en los 70”.
ró. Y cuando Rivera llegó, nadie le Al poco tiempo de empezar a Los álbumes, que en ese enton-
avisó. Más tarde, el portero recor- cobrar, se mudó a una pensión en ces se producían en el Río de la
dó que Williams todavía esperaba la que compartía cuarto con otros Plata, eran un gran negocio que
y le dijo que podía entrar. tres jóvenes. Luego probó suerte en pagaba muy bien y exigía cientos
Argentina, pero el volumen de tra- de ilustraciones a color en pocos
Rivera era el dibujante oficial de bajo que consiguió no justificaba días. Entre esos encargos de ál-
El Día desde hacía años, hijo de dejar Montevideo o su empleo en bumes, trabajó en varios para la
unos comerciantes del Cerrito de la prensa. “Sufría, porque soy de editorial Figus, ya con la gimnasia
la Victoria, que en 1957 había masticar mucho lo que va a pasar. de dibujar en tiempo récord. Ellos
publicado en el mismo diario una En Buenos Aires, con los recorridos lo presentaron con Cacho de la
adaptación de Ismael. Cuando en los que me tenía que enfrentar Cruz, quien quería hacer un álbum

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de ilustrar los cuentos de Horacio
Quiroga en gran formato. “Por suerte
siempre tuve mucho trabajo. Trataba
de que los tiempos me coincidieran,
así que en mi estudio hacía cosas
para afuera y a veces llevaba cosas
para el municipio”.

A pesar de la decadencia generali-
zada de Uruguay, debida a la dicta-
dura y sus años previos, había traba-
jo para dibujantes en el país. Gezzio
no rechazaba nada, con el afán de
mantener a su familia (excepto por
una historieta sobre el proceso de
la dictadura, escrita por los mismos
militares a fines de los setenta, por la
que le ofrecieron una gran suma de
dinero a la que se negó). De la revis-
ta o el diario de turno pasaba a la In-
con su personaje, Super Cacho, una tendencia y de ahí a su estudio o a su
parodia infantil de un superhéroe. El casa a seguir dibujando. “Yo siempre pero resurgió como una publicación
conductor quiso ver primero sus di- fui muy nervioso” cuenta, y recuerda gratuita en internet, que ya va por su
bujos para verificar cómo era repre- sus experiencias como profesor de número 18. A la hora de su jubila-
sentado en los dibujos, y despejó sus dibujo, en las que la anticipación de ción, Gezzio seguía dibujando todos
dudas cuando comprobó que Gezzio las primeras clases siempre le jugaba los días la tira Viviana y Yamandú
había hecho un buen trabajo, cuyo malas pasadas. para el diario La República. Incorpo-
resultado fue uno de los álbumes más De este modo llegó a 1990 y a su ró otros trabajos por internet, como la
recordados por los niños de esa ge- infarto. edición de la revista Xanadú, de clá-
neración y muy apreciado después sicos de la historieta, y abundantes
por los coleccionistas. Más allá de esos dos meses de repo- colaboraciones con revistas como la
so, no se detuvo. “Lo llevo en los ge- uruguaya Plan H, el diario de Nueva
Cuando a mediados de los 70 la nes”, explica con una sonrisa, para Palmira y sitios web argentinos.
revista Patatín y Patatán le ofreció un aclarar porqué nunca paró de largar
sueldo mayor, dejó Charoná. Boffa- trazos sobre el tablero de dibujo. En 2013 salió de su casa y caminó
no, su director, en lugar de buscar el rumbo al Estadio para fotografiar un
modo de retener a tan estrecho cola- Cuando en 1999 hubo una peque- lugar específico que tenía que dibujar
borador, le retiró el saludo. Tal vez en ña explosión de revistas e historietas en una historieta escrita por Rodolfo
ese entonces no se percibía, pero el nacionales gestionadas por sus pro- Santullo. A medio camino se mareó y
trabajo de Gezzio daba forma sema- pios autores, Gezzio fue parte de sintió un fuerte zumbido, pero siguió
na a semana al imaginario escolar de ella. Se puso al frente de una coo- de largo, hizo las fotos y regresó tal
decenas de miles de niños y su arte perativa de dibujantes y escritores y como lo tenía planeado para hacer
construía gran parte de la identidad publicó el primer número de la revista su historieta. Esther lo convenció para
de estas revistas. Miles de cartulinas Balazo, en formato apaisado, como que fuera al médico. Y así descubrió
escolares se habían armado con sus las viejas publicaciones de cómics de que el mareo y el zumbido habían
dibujos, explicando cómo eran los su infancia. Entre otras cosas, la revis- sido causados por un accidente cere-
charrúas, las pirámides, Lavalleja o ta se propuso reeditar Ismael, una bro vascular, que no había consegui-
muchísimos otros temas del programa olvidada historieta de José Rivera que do detener sus empeños. Tras algunos
curricular. De todos modos, años más Gezzio tuvo el tino de revelar a una días de internación, volvió a su traba-
tarde, con el cierre de Patatín, volve- nueva generación de lectores como jo tal y como lo había hecho después
ría a Charoná, como prueba de que un clásico fundamental. del infarto de 1990.
los Boffano lo necesitaban.
Lo que parecía un sueño romántico Casi no hay día en que no dibuje.
Hubo algunas otras desavenencias de un grupo de veteranos nostálgicos La diferencia consiste en que su ina-
laborales. Perdió su trabajo en El Día, era, en realidad, mucho más: una de- barcable producción está ahora dis-
ya que su director se había ofendido claración del mismo Gezzio de que ponible en internet y gratis. “¿Regalar
porque él dibujaba al mismo tiempo no iba a detenerse, de que cada lati- trabajos que tanto nos ha costado ha-
para la revista El Dedo, que era más do suyo equivalía a un trazo sobre su cer?” se preguntó en su blog Mi mun-
bien de izquierda. Eso, a su vez, lo mesa de dibujo y a una decisión edi- do dibujado. “Escribir los guiones,
llevó a hacer algunos trabajos para torial tomada desde su computadora. dibujarlos, pintarlos y armar la revista
agencias de publicidad. “Si no dibujo, pinto. Siempre tengo de casi ochenta páginas. Y se las da-
que hacer algo de esto. No podría mos gratis. Parece cosa de gente que
La gran cantidad de encargos le dejar de dibujar. El día que ya no di- no está bien de la cabeza. Sí, lo con-
permitió abrir su propio estudio de di- buje más, no voy a estar acá”. firmamos: los dibujantes viven en otra
bujo en 1985 y contratar asistentes, dimensión, dentro de sus cápsulas in-
sobre todo a partir de que un empre- Balazo resistió nueve números im- temporales, pues aunque alguno deje
sario le encargó la ambiciosa tarea presos, luego pareció desaparecer, este planeta, su obra perdurará...”.

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Cuando Eduardo Barreto le aconsejó que propusiera
una historieta a la revista Andresito, Gezzio creó al
gaucho Nazareno Lanza, en 1969. El día en que llevó
las primeras dieciséis páginas, encontró la oficina
vacía. Habían cerrado. Ante la molestia de Gezzio, el
exdirector de la revista le prometió que lo publicaría en
Charoná al año siguiente; así que reformuló algunas
cosas y lo rebautizó como Santos Cruz. Debutó en 1971,
en el primer número de la segunda época de Charoná.
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El suplemento El Día de los Niños perdió su mascota, un
personaje llamado Gurí, porque Gezzio la había vendido
al diario La Mañana. Ante esto, el director Nelson Gambogi
quiso una nueva mascota y propuso lo que él entendía que
sería un personaje típico del Barrio Sur. Así nació Bombón, en
1977. Gezzio lo dibujó durante más de una década, hasta
que el exceso de trabajo se lo impidió. El verdadero sucesor
de la perdida mascota del suplemento fue Tatucito, creado
más o menos al mismo tiempo que Bombón. Junto a Santos
Cruz, Pepe Ñandú y Tente, estos dos personajes integrarían
la galería de las más duraderas creaciones de Gezzio.
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A principios de los ochenta, Gezzio y el maestro Luis
Neira convencieron al directorio del diario El Día de que
tenían que editar un suplemento especial dedicado a las
historietas, al menos una vez en el año. Aceptaron la
propuesta a regañadientes, pero el número especial de
El Día de los Niños fue publicado e incluyó historietas de
José Rivera, Eduardo Barreto y Antonio Lemos, entre otros.
Gezzio publicó las aventuras de estos animales, escritas
por Neira, y también una historia de Pepe Ñandú.
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MINI
APÉNDICE I L U S T R
A C I O N E S
LOS CLÁSICOS DE
MONTEVIDEO COMICS

Desde su segunda edición, en 2003, el festival
Montevideo Comics regala una publicación
de historietas junto su entrada. Originalmente
eran revistas que contenían a los ganadores
de su concurso anual. Pero desde el año 2013
regalamos estos libros, con autores clásicos de
la historieta uruguaya, con obras dispersas en
la prensa y muchas veces desconocidas para
las nuevas generaciones. Cada año el proyecto
empieza de nuevo, ya que se han financiado de
distintas formas. El de este año y el del próximo
son posibles gracias a un premio de los Fondos
Concursables, al beneficio de los Fondos de
Incentivo y al apoyo de Gráfica Mosca.

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