Dedicado a Williams Geninazzio, alias Gezzio, alias

El Dibujante de Charoná, alias el Dibujante Inquieto.
Hace quince años rescató a Ismael a través de su revista
Balazo, ahora terminamos el trabajo.
Nota sobre los derechos de autor:
las historietas e ilustraciones contenidas en
este libro son de José Rivera Giacoia. Mon-
tevideo Comics solo posee autorización para
reproducirlas en este tomo y su edición digital
para la web, ambas de circulación gratuita.
Cualquier uso posterior de las historietas e ilus-
traciones deberá ser negociado con su autor.

Matías Castro
www.montevideocomics.com.uy
matias.castro@montevideocomics.com.uy

Diseño y restauración de obras:
Orestes Mancuso
emontanodg@gmail.com.

Color en ilustración de portada
(tapa alternativa):
Diego Jourdan
diegojourdan.pro@gmail.com 
ÍNDICE

Pág. 4
Prólogo: Rivera, memorias de un
dibujante inesperado

Pág. 7
Capítulo I: Patricio York,
el gringo de las cuchillas

Pág.33
Capítulo II: Ismael

Pág.79
Capítulo III: Paloma y Pequitas
(fragmento)

Pág.124
Capítulo IV: Ilustraciones

Pág.127
Agradecimientos
RIVERA, MEMORIAS DE UN DIBUJANTE INESPERADO
Matías Castro
En los veranos de las décadas
del treinta y del cuarenta, muchos
niños del Cerrito de la Victoria
acostumbraban a cruzar las cer-
cas alambradas y tirarse al agua
que inundaba la cantera aban-
donada, cerca de la iglesia del
barrio. En 2016, José Rivera, con
sus ochenta y seis años cumplidos,
cuenta cómo se llegaba hasta ahí,
tan vívidamente que parece que
estuviera otra vez en el lugar y
recrea cómo sus vecinos saltaban
al agua mientras él se quedaba
observando la profundidad desde
el otro lado de la alambrada. “No
podía dejar de mirar ese pozo
que medía una cuadra por una
cuadra, lleno de agua transparen-
te, profunda y celeste. Un pozo
tan hondo que parecía que me
mareaba”. A. Lemos, José Rivera.

nació primero, y José cuatro años mato grande y muy destacado, lo
Su abuelo había tenido que ver
más tarde, el 21 de abril de 1930. suficiente como para hacer soñar
con ese hipnótico espejo de agua,
Cuando los hermanos eran chicos a un niño con las aventuras del
porque unas décadas antes, ha-
y estaban en la escuela, en la casa detective y también con el modo
bía trabajado como barrenero,
se compraban al menos tres dia- en que el artista entintaba, técnica
colocando la dinamita que generó
rios por día, El Día y La Mañana con la que lograría gran reconoci-
el pozo. El hombre, que era anar-
a primera hora y durante la tarde miento en las décadas siguientes.
quista, había nacido en Asturias y
El Diario. Eran tiempos de poca La casualidad hizo que lo poco
estaba casado con una gallega; y
televisión y algo más de radio, que Giacoia dibujó de esas tiras
del mismo modo que la mayor par-
pocos medios de entretenimiento llegara a manos de José y le dispa-
te de los inmigrantes que forjaron
y muchas menos formas de gastar rase tímidamente una chispa en su
Uruguay, llegaron prácticamente
plata, por lo que comprar tantos imaginación.
sin nada y dispuestos a partirse
diarios era moneda corriente en
el lomo para empezar una nueva
hogares de casi cualquier clase Teresa tenía serias intenciones
vida. En Montevideo, en el mis-
social. Los diarios, además, se de dedicarse al dibujo y cuando
mo Cerrito de la Victoria, criaron
imponían físicamente adentro de terminó la escuela, quiso entrar
tres hijos, uno de los cuales era,
una casa o en cualquier cafetería, al Círculo de Bellas Artes. Pero
naturalmente, el padre de José.
porque eran enormes sábanas car- las limitaciones de la época se
“Mi padre tuvo una infancia muy
gadísimas de letras, entre las que impusieron y el viaje diario desde
difícil, porque no pudo ir a la es-
siempre había tiras de historietas el Cerrito hasta Punta Carretas se
cuela”, cuenta José, que sigue vi-
que venían de Estados Unidos, hacía caro y riesgoso para una
viendo en el barrio. “Él era el más
aunque algunas se producían acá. chica que recién había terminado
juicioso de los tres hermanos, pero
José seguía día tras día las exten- la escuela, recuerda José. Así que
se dedicó a trabajar con una vaca
sísimas aventuras y desventuras de sus intenciones se quedaron por
de la que vendía la leche”.
Flash Gordon, Tarzán, Dick Tracy el camino y ella se dedicó a otros
y muchos otros personajes. Entre trabajos.
La madre de José también pro-
todas, las que más lo fascinaban
venía de familia de inmigrantes;
eran El Fantasma, de Lee Falk, y Él, mientras tanto, se dedicaba
italianos en su caso, de una zona
Sherlock Holmes, firmada por un a devorar las historietas y a copiar
muy pobre al sur. Y aunque en
tal Frank Giacoia. Al igual que lo dibujos una y otra vez. Cuando lle-
lo material no haya tenido gran
hace ahora el lector ante esta pági- gó al final de la etapa escolar, tam-
cosa como herencia, ella le dejó
na, el pequeño José no pudo evitar bién quiso ingresar al Círculo,pero
su apellido como una marca in-
notar la coincidencia de apellidos. sorpresivamente el director lo hizo
sospechada: Giacoia, semilla de
Esta fue la primera de dos gran- repetir el último año, a pesar de
una intriga que lo picaría durante
des casualidades que marcaron que las notas le hubieran permitido
décadas.
su vida. Es que la historieta que aprobar. Al año siguiente volvió a
lo impresionaba fue dibujada por la escuela, desanimado aunque
La pareja abrió un almacén a
Giacoia muy poco tiempo para los con intenciones de mantener su
cuatro cuadras de la iglesia del
diarios. Pero al menos salía en for- plan; pero se cruzó con un maes-
Cerrito y tuvieron dos hijos, Teresa

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tro que lo adoptó de mandadero Ese mismo año, Batlle Pacheco le
al mismo tiempo que le daba las pidió que leyera Ismael, de Eduar-
clases. A los pocos meses, cansa- do Acevedo Díaz. “Terminé de
do de que el maestro lo enviara leerla de un tirón, de madrugada,
hacia todos lados para hacer sus entusiasmado sobre todo con dejar
trámites, José abandonó las clases de lado las partes en que el escritor
y también sus planes de ir a Bellas hablaba por los personajes, apun-
Artes. tando a que la historieta se refiriera
a los personajes y sus sentimientos”,
Y así se dedicó a trabajar en el cuenta. Y en junio apareció en El
almacén de sus padres durante va- Día la primera tira de Ismael, anun-
rios años, y mantuvo su gusto por ciada como un acontecimiento en
el dibujo en segundo plano. Pero los días previos, y publicada seis
como sucede con todas las voca- días por semana en su propia pá-
ciones verdaderas, aquello que gina, como para destacarla de las
había nacido con las tiras de Gia- tiras extranjeras.
coia se agitaba adentro suyo aun- El niño que se quedaba mirando
que no lo percibiera, y por eso a las profundidades del espejo de
los veinticinco años hizo un curso agua en la vieja cantera del Ce-
de dibujo humorístico. Por los otros rrito, era ahora un adulto que mi-
géneros de dibujo, se dedicaba a raba con detenimiento las obras
copiar una y otra vez a los artistas timidez para llegar al diario sin de otros artistas y, sobre todo, del
que le gustaban. esperar ningún resultado. Sin em- cine. Ismael tuvo al principio guio-
bargo, García Pintos quedó impre- nes de García Pintos, pero pronto
Hacia 1957 sucedió la segunda sionado en el mismo momento. se la apropió Rivera con una sor-
gran casualidad de su vida, cuan- “Me dijo que hiciera unos dibujos prendente capacidad de síntesis y
do su cuñado, que manejaba un de gauchos para mostrarle a César adaptación de la prosa al lenguaje
taxi, le abrió la puerta a un pasa- Batlle Pacheco, director de El Día, de la historieta para diarios. En el
jero en la puerta del club Rentistas. que era fanático de todo lo referen- mismo diario, por ejemplo, se pu-
Se trataba de un tipo de traje y te al gaucho. Él iba a tener la última blicaba Tarzán, de fama mundial
corbata que iba hacia Yaguarón y palabra. García Pintos me presentó pero notoriamente inferior en lo ar-
18 de Julio. como si fuera amigo suyo, y le pidió tístico si se la compara con Ismael.
a César Batlle su opinión como ex- Rivera hizo énfasis en la sicología
A lo largo del camino el cuña- perto en el tema gauchesco. Le mos- de los personajes y sus relaciones,
do de José miraba a su pasajero tré los dibujos y me dijo que estaba se saltó las explicaciones que solo
con intriga por el espejo retrovisor, apto. ´Usted podría hacer una gran funcionaban en la novela y se
porque algo le resultaba familiar. historieta con una novela. Yo se la concentró en la acción, buscando
Le preguntó y se dieron cuenta de doy, usted la lee y si le gusta puede constantemente ángulos y encua-
que habían sido compañeros de la empezar´ me dijo”. dres distintos, tan o más variados
escuela. El pasajero era Antonio que en las películas que estudiaba
García Pintos, reconocido perio- Le dio un pequeño libro con tex- con atención.
dista de la época que dirigía la tos del ex presidente Juan Lindolfo
sección policial del diario El Día, Cuestas y le propuso trabajar en Una de las claves para este tra-
ubicado en Yaguarón y 18, y que conjunto para la adaptación. Así bajo que duró diez meses, dice
tiempo después fundaría la emble- nació la historieta Las aventuras hoy, se la aportó el dibujante hu-
mática revista Al rojo vivo. Como de un inglés en el Río de la Plata, morístico Luis Blanco Álvarez, más
por azar, le contó que su cuñado publicada entre finales de 1957 y conocido como Blankito. “Me dijo
dibujaba, que estaba cansado del principios de 1958, que contaba que tenía que poner sentimiento
negocio familiar, que era introver- las andanzas de un marino deser- en cada escena, cada cuadrito, y
tido y no se animaba a mostrar sus tor que se internaba en el campo. quedarse mirando la imagen. Yo
dibujos y le preguntó si en el diario Aunque Batlle Pacheco haya sido me ponía frente al espejo y repre-
lo podían contratar. García Pintos quien eligió la historia y García sentaba las emociones de los perso-
aceptó recibirlo. Pintos haya colaborado en los najes para estudiar los gestos. Uno
guiones, es inevitable pensar que tiene que meterse dentro de ellos,
José no podía mostrar más que la aventura de este forastero en un expresar qué se sentiría siendo ese
una carpeta de dibujos copiados. mundo nuevo parecía representar personaje, como un actor de teatro.
“Una vez Eduardo Barreto me pre- en la ficción la entrada de José a De ahí depende el éxito, no de otra
guntó quién había sido mi maes- la prensa. En octubre de 1959, la cosa. Solo depende del esfuerzo”.
tro”, cuenta hoy, “y yo le contesté revista uruguaya Bandera Negra,
que tuve muchos maestros, porque que fue la legendaria primera pu- El esfuerzo dio nacimiento a esta
fui autodidacta en la historieta y blicación exclusiva de cómics del tira, considerada por profesionales
la pintura”. José no se sentía apto país, reeditó la historieta con el e historiadores como la obra maes-
para dibujar profesionalmente en título de Patricio York, el gringo de tra del cómic uruguayo. Pero no
ese tiempo y tuvo que vencer su las cuchillas. rindió demasiado para el bolsillo

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leyenda. La revista Bandera Negra,
donde se republicó Patricio York, no
está siquiera en la Biblioteca Nacio-
nal y solo quedan algunos ejemplares
en manos de coleccionistas. Lo mismo
sucede con El Día de los Niños, que
ni siquiera está en la hemeroteca del
Palacio Legislativo.

Una parte relativamente fácil de
encontrar de su obra está en sus
pinturas marinas, realizadas para la
Armada hace algunas décadas. “Se
aprende mucho cuando uno ve pintu-
ras navales”, dice. “Compraba unos
libros baratos, con ilustraciones de la
historia de la navegación. Y la manera
de pintar el mar embravecido la tomé
de muchos pintores de marinas”.
de su autor. César Batlle le propuso solvió fundar su propia revista para
seguir adaptando clásicos nacionales niños y competir con El Escolar, de El Como muchos otros historietistas
para el diario y le dijo orgulloso “Is- País. Así fueron a buscarlo y él tuvo de prensa, incluso como sus pares de
mael fue todo un éxito, Rivera. Cómo oportunidad de poner en práctica la Argentina y Estados Unidos, Rivera
estarán las muchachas de su barrio frase que le había dicho el gerente pensó su trabajo como un medio de
con usted”, sin saber que era un tipo cuando quiso negociar un mejor vida cuyo destino sería llegar a los
discreto que no hacía alarde de su pago, cosa que resultó ser efectiva y lectores seis días por semana, o más,
trabajo. le permitió entrar a trabajar en bue- y luego ir directo a la papelera. La
nas condiciones al suplemento. Junto lógica de los diarios y revistas ha sido
Las palabras del director no sir- a él también entró Williams Genina- esa, porque no están pensados para
vieron de mucho cuando José quiso zzio, más conocido como Gezzio, la colección ni mucho menos. Con los
negociar un mejor pago que los diez quien terminó por convertirse en el años, sin embargo, aparecieron otros
pesos que venía cobrando por cada dibujante e ilustrador más prolífico dibujantes y aficionados que señala-
tira publicada. Aunque hoy esos diez de los que se dedicaron a temas in- ron que dentro de esas páginas de
pesos equivalen a un poco más de fantiles. los diarios que parecían destinadas
quinientos, en esa época no rendían a envolver huevos en las ferias, ha-
bía escritores y artistas. Uno de ellos
demasiado. Cuando se presentó En El Día de los Niños Rivera pu-
fue Gezzio, que en 2000 publicó la
ante el gerente del diario y pidió blicó Paloma y Pequitas, una historie-
revista Balazo, en la que incluyó mu-
un aumento para seguir trabajando, ta muy distinta a todo lo que había
chas tiras de Ismael y señaló que su
recibió una respuesta dura, propia hecho hasta ese momento, tan simple
autor era uno de los grandes. Rivera
de la arrogancia histórica de los fun- como inocente. Fue el resultado de estaba ya en los últimos años de su
cionarios enquistados en los medios un encargo laboral que apuntaba a carrera, dibujando una historieta en
de prensa uruguayos: “Una cosa es educar en valores y a entretener con el semanario Búsqueda, con guiones
cuando uno pide un trabajo, y otra es pocas viñetas semanales, en corres- de Luis Prats. En la década anterior,
cuando lo van a buscar”. No hubo au- pondencia con el tono didáctico de el Museo del Humor y la Historieta le
mento para él. la revista. había dado su primer reconocimiento
y desde ese entonces su nombre em-
Por eso, al poco tiempo se fue a Del mismo modo que ocurrió con pezó a figurar como un clásico, pero
dibujar a El País, como sucesor del casi toda la obra de los autores his- solamente entre colegas y algunos
dibujante Emilio Cortinas, uno de los tóricos de historietas en Uruguay, la lectores. Hoy está retirado y aunque
mayores artistas de la historieta uru- de Rivera quedó dispersa en diarios y habla con pasión de sus años de tra-
guaya (sobre quien se hizo el libro revistas, y las páginas originales han bajo y recrea con detalle la forma en
de Montevideo Comics 2015). “Cor- desaparecido. El Museo del Humor que miraba el espejo de agua en la
tinas fue realmente grande, yo soy un y la Historieta, en Minas, conserva cantera, insiste en que no merece re-
aprendiz” sostiene Rivera. algún material, pero por ejemplo los conocimiento. Pero sus años de cabal-
originales de Ismael fueron perdidos gatas entre gauchos de tinta y niños
En 1966, cuando ya se había con- por un diario de Argentina, que ade- aventureros tienen un nuevo valor,
vertido por completo en un dibujante más no le pagó. Ben Bollo, una de con el que Rivera, cuando trabajaba
profesional y trabajaba también para sus primeras obras, publicada en La todavía en el almacén de sus padres,
empresas de publicidad, El Día re- Gaceta Sideral, es casi una pieza de nunca soñó.

Fuentes: entrevista con José Rivera; entrevista de Pablo Dobrini, publicada en revista Balazo; artículo Dibujantes olvidados de
William Gezzio; monográfico El arte de José Rivera, de Amanda y Antonio Lemos. Fotografías de A. Lemos.

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CAPÍTULO I

Publicada originalmente en el diario El Día
entre 1957 y 1958, con el título de Las aven-
turas de un inglés en el Río de la Plata.

Las tiras de las siguientes páginas fueron es-
caneadas de las revistas Bandera Negra, de
octubre de 1959 en adelante, pertenecientes a
la colección privada de Carlos María Federici.
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CAPÍTULO II

Publicada originalmente en el diario El Día, del 14
de junio de 1959 al 18 de marzo de 1960.
El 95 por ciento de las tiras se obtuvo de fotografías
de las páginas de la colección de El Día, en la
Hemeroteca de la Biblioteca Nacional. Los huecos
fueron completados con escaneos de los microfilms
de la Hemeroteca del Palacio Legislativo, menos
legibles que las fotos.
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CAPÍTULO III

(Fragmento)

Publicada en el suplemento El Día de los Niños, desde
1966 en adelante. Los guiones son de Eduardo Ferrer.
La historieta de las siguientes páginas empezó su
publicación el 5 de abril de 1967 y terminó el 27 de
diciembre. Aunque las historias de estos personajes no
tienen separación entre sí, lo que aquí se incluye es una
aventura completa en Brasil, que termina abruptamente;
al siguiente número los protagonistas ya están de vuelta
en Montevideo y hablan de otros temas. El material fue
obtenido de escaneos irregulares del mismo suplemento,
que no está disponible en la Biblioteca Nacional ni en la
del Palacio Legislativo, sino azarosamente en manos de
particulares que los venden a través de Mercado Libre.
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CAPÍTULO IV ILUSTRACIONES

Ilustraciones y pinturas publicadas en el suplemento El Día de los Niños o realizadas para la Armada.
Obtenidas a partir de reproducciones del monográfico El arte de José Rivera, de Amanda y Antonio Lemos.
AGRADECIMIENTOS

Antonio Lemos por su gran disposición
desde el otro lado del mundo; Carlos
María Federici, por haber estado
al pie del cañón en el momento en
que se lo precisó; Esther Pailos y su
personal de la Biblioteca Nacional,
por la confianza extrema en este
proyecto desde su origen; personal de
la Hemeroteca del Palacio Legislativo;
Mario Descalzi, sin cuya comprensión
este libro no sería más que un manojo
de fotocopias; Marcelo Sánchez,
compañero de ruta en el largo viaje
de Montevideo Comics; José E. Costa,
el archivista; y Gustavo Guadalupe
y amigos del Museo del Humor y la
Historieta. Y por encima de todo,
a José Rivera, por su generosidad
desinteresada ante este homenaje.
LOS CLÁSICOS DE
MONTEVIDEO COMICS

Desde su segunda edición, en 2003, el festival
Montevideo Comics entrega una publicación
de historietas de regalo con su entrada.
Originalmente contenía los ganadores de
su concurso anual de historietas. Pero desde
el año 2013 se regalan estos libros, con
autores clásicos de la historieta uruguaya, con
obras dispersas en la prensa y muchas veces
desconocidas para las nuevas generaciones.
Cada año el proyecto empieza de nuevo, ya
que su financiación se gestiona siempre de
formas distintas; así que por ahora, este es el
último. Esa búsqueda e incertidumbre constante
es parte de la gracia de este trabajo para
nuestro equipo.

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