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POUMÉ, episodios del rey de historietistas

Karthum, primero bautizado como “el príncipe universal” y luego como “el hombre universal”. Héroe creado por Eduardo Poumé cuando era niño,
cuyas historietas dibujó Celmar, su padre, a partir de sus ideas. Fue publicada en la década del 70 en Charoná. Es la única historieta del autor que
no se incluye en este libro.

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Nota sobre los derechos de autor:
las historietas e ilustraciones contenidas en este libro son de Celmar Poumé. Montevideo Comics posee
autorización otorgada por Eduardo Poumé para reproducirlas en este tomo y en su edición digital para
la web, ambas de circulación gratuita. Cualquier uso posterior de las historietas e ilustraciones deberá ser
negociado con el heredero.

Edición y coordinación:
Matías Castro
www.montevideocomics.com.uy
matias.castro@montevideocomics.com.uy

Diseño y dirección artística de la colección:
Orestes Mancuso
emontanodg@gmail.com

Web y redes sociales: Ignacio Avellanal y María Pérez.
Prensa: Florencia Murias.

Agradecimientos: Eduardo y Clarys Poumé, nos abrieron las puertas en confianza total. José E. Costa y Álva-
ro Martínez compartieron sus materiales y colecciones. Carlos María Federici y Williams Gezzio revolvieron
entre sus cajones de recuerdos con inagotable paciencia. Gustavo Guadalupe (Museo del Humor y la Histo-
rieta), Esther Pailós (Biblioteca Nacional), Alicia Deanesi y Pablo Zouain (Fondos Concursables), Alejandra
Mosca (Gráfica Mosca), Marcelo Sánchez (Montevideo Comics), Silvio Galizzi, Boris Faingola y Virginia
Sandro (jurado de los Fondos Concursables), Claudia Mera, Germán Casco y Daniel Viglione (Fondos de
Incentivo). Y finalmente a Diego Jourdan, el primero que sugirió el nombre de Poumé hace cinco años.

Realizado en 2017 para ser distribudo gratuitamente en Montevideo Comics 2018.

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ÍNDICE
1 > O C EA N IC , EL REY DEL MAR
IO
PÁG. 07 > EPISOD
> PE TE R CO LT , EL Q UI JOTE DE LA LLANURA
PÁG. 26 > EPISODIO 2
ARLATA
PÁG. 48 > EPISODIO 3 > EL CORSARIO ESC

PÁG. 55 > EPISODIO 4 > CAB KENNEDY

PÁG. 67 > EPISODIO 4 > TOM STEELE, EL JUSTICIERO DE TEXAS
PÁG. 119 > EPISODIO 6 > PAMELA Y SU
PARENTELA
PÁG. 124 > EPISODIO 7 >
DOS NIÑOS Y UNA MAS
COTA

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PRÓLOGO
EPISODIOS DEL REY DE HISTORIETISTAS
Por Matías Castro

A
fines de los años 60, el histo- 1924 en camino Mendoza, pleno Mon-
rietista y novelista Carlos Ma- tevideo rural. Hijo de un herrero y de un
ría Federici, que por entonces ama de casa, fue el primero de tres her-
daba sus primeros pasos profesionales, manos, ya que luego nacieron Clarys
entró a trabajar a una agencia de publi- y Carlos, destacado dibujante publici-
cidad montevideana (gratis, como solía tario. Celmar descubrió por su cuenta
ocurrir con los dibujantes jóvenes de el mundo de las historietas y la prensa
la época). Allí escuchó, por las tardes, y aprendió a dibujar solo. Pero, sobre
historias sobre otro dibujante que traba- todo, aprendió a dar rienda suelta a sus
jaba de mañana. Por el tono sarcástico impulsos y sus sueños, y así consiguió
con el que sus compañeros hablaban de publicar en Buenos Aires cuando tenía
las bromas que le hacían a ese dibujan- veinte años. Más o menos por esos tiem-
te, Federici lo imaginó como un joven pos trabajó como guarda de ómnibus
tímido y retraído. “También comentaban y siguió imaginando proyectos y más
que hundía la cabeza entre los brazos proyectos.
y rompía en llanto”, cuenta Federici. El
angustiado dibujante de la mañana se Cuando tenía veinticinco lanzó su pri-
llamaba Celmar Poumé. mer emprendimiento editorial y publicó
la revista La Celeste, dedicada a depor-
Años después, una noche de 1972, tes, cine, radio, teatro e historietas. Era
Williams Gezzio, dibujante de Charoná 1951 y, con la gloria del Mundial de
y de El Día entre otras, recibió una visita Fútbol tan fresca, este deporte parecía
en el diario. Era Poumé, del que solo omnipresente, aunque para Celmar ha-
conocía sus dibujos e historietas. Llega- recuerda Federici. “Hablaba con segu- “Poumé, sin amilanarse por las adver- bía también otras metas. En el primer
ba para invitarlo a formar parte de una ridad y entusiasmo de su proyecto de sidades, concibió un arriesgado proyec- y único número de la revista lanzó una
exposición de historietas uruguayas que exposición, por entonces una verdadera to y lo llevó a cabo con éxito” agrega convocatoria a dibujantes y escribió lo
estaba organizando en el Subte Muni- quimera”. Federici. “Sin duda ese evento fue una siguiente:
cipal. Con el mismo entusiasmo con el que verdadera oportunidad para la mayoría
les había hablado a los dos, Poumé de los historietistas, que hasta entonces “Un cerco abrumador que ahoga to-
Más o menos por esos días, Poumé montó en junio de ese año una mues- éramos totales desconocidos por el das nuestras posibilidades, la de los
visitó a Federici en su oficina de la In- tra con veinticinco artistas del cómic, la público”. Gezzio todavía lo recuerda dibujantes y plásticos, crea la creciente
tendencia de Montevideo y lo invitó a primera en la historia del país. Artistas como un hombre canoso, de cara son- importación de historietas extranjeras
como Gezzio, Federici y Eduardo Ba- que se distribuyen en nuestro medio,
integrarse a esa misma exposición. “Me rosada y mirada risueña.
rreto colgaron sus páginas junto a las
vi frente a un hombre maduro (en ver- tanto como en publicaciones foráneas
de otros ya consagrados como Alberto
dad, era diecisiete años mayor que yo) Breccia y Eduardo Barradas en una ini- ¿Quién era este dibujante tan entusias- como nacionales y que cortan, así,
de pelo cano, y muy aplomado; todo lo ciativa que logró unir a los historietistas ta, que tanto exhibía sus propias obras las posibilidades de nuestros valores.
contrario de lo que me figurara en los y mostrarlos como un movimiento ante como organizaba a sus colegas? En ese sentido debemos nosotros de
tiempos de la agencia de publicidad” la sociedad. Celmar había nacido el 4 de abril de buscar la forma de poder desenvolver

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Estadio, de la que salieron tres números,
y después la revista Campeones.

La del cincuenta fue una década de
crecimiento entre el trabajo periodístico,
las historietas y su primer y único hijo,
Eduardo, que nació en 1958. Además
de publicar en revistas argentinas como
Calibre 44 y El Sheriff, sus trabajos apa-
recieron en revistas y diarios nacionales
como Cine, radio, actualidad, Agente
secreto, Bandera negra, Puños y balas,
El debate y BP, entre otras.

Pero también fue un tiempo en el que
otras cosas maduraron a la par, como
sus pinturas y sus inquietudes para lle-
var adelante iniciativas artísticas. A su
manera, Poumé fue lo que hoy se de-
Poumé junto a su hijo Eduardo. nomina gestor cultural y emprendedor,
pero sin teorías ni afán de autopromo- tudie con detalle alguna de sus pinturas senta exposiciones en su vida, organizó
nuestras actividades con posibilidades ción, buscando nada más que nuevas más surrealistas, se pregunte quién era a los historietistas en la primera muestra
económicas dentro de nuestra labor formas de llevar el arte a las calles y realmente Celmar Poumé y qué pasaba colectiva del país y fundó el Instituto de
artística… Sería de desear que nuestra cruzarlo con la ideología y el compro- por su mente cuando trabajaba. Artes Visuales, con el que, entre otras
prensa pusiese un poco de voluntad en miso social. cosas, buscaba representar a los dibu-
ayudar a sus compatriotas, brindándo- Las pinturas de Poumé parecen radi- Figuras mutiladas que son mitad hom- jantes para defender sus tarifas ante los
les la oportunidad de desarrollar una calmente opuestas a sus historietas. Si bre y mitad mujer, personajes de cómic, medios y las agencias.
actividad que en todo el mundo tiene estas eran inocentes aventuras para símbolos religiosos, frases que parecen
amplio campo de acción”. niños, aquellas se desarrollaron entre producto de una catarsis, partos, anima- “Lo seguí viendo esporádicamente des-
la bohemia y la sicodelia más adulta y les y muchísimos elementos más se com- pués de la exposición de 1972, porque
Si bien la convocatoria no prosperó, curtida. Es que su personalidad parecía binan en collages caleidoscópicos que yo caminaba muchas tardes por la calle
porque la revista cerró, Poumé siguió in- cruzar ambas cosas, entre la vida noc- exigen un largo rato de observación de- Cuareim hacia El Día, luego de mi ac-
quieto y trabajando en la prensa escrita turna y de boliches y la idea de que con tallada y que, a su manera, precedieron tividad municipal y él salía de El País,
y en la radio. En 1953 publicó el primer su arte iba a provocar a la gente común a lo que décadas más tarde hizo el artis- donde entregaba su tira diaria” recuer-
número de Selección Deportiva, una re- y corriente, lejos de las galerías y del ta plástico Juan Burgos. El Poumé pintor da Gezzio. “En uno de esos encuentros
vista mensual que alcanzaría veinticua- comercio. Es muy probable que quien parecía rival del Poumé historietista y, me invitó a participar de un proyecto
tro números en cuatro años. Tras el cie- lea una historieta de Oceanic, rey del sin embargo, fueron dos caras de lo mis- que tenía en mente: el Instituto de Artes
rre de esa publicación, editó la revista mar o de Tom Steele, y que luego es- mo. Por algo montó más de ciento se- Visuales Poumé, una especie de agen-

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cia desde donde manejaría nuestros Minas, inauguró una sala con su nom-
trabajos, pero con la condición que bre y, años después, el Correo editó un
desde ese mismo momento pusiéramos sello dedicado a su memoria. En 2013
en nuestros dibujos que todo sería agen- la Asociación de Creadores de Historie-
ciado por el Instituto. Le dije que yo era tas organizó una exposición histórica en
un empleado de El Día y que no se me el Subte Municipal, y el motivo fue el re-
permitía poner nada así en mis dibujos, cuerdo de la que montó Poumé cuando
ya que figuraba como exclusivo del dia- dijo que en las viñetas había arte digno
rio, un eufemismo que utilizaban para de exhibirse. Todos lo recordaron, cosa
los colaboradores. Lo entendió y no se que no pasó con aquellos publicistas
habló más de ese tema, pero él ponía que se burlaban de él.
esa referencia en sus propias tiras”.
Tal vez sus historietas disten mucho
El Instituto de Artes Visuales creció de la perfección técnica de uno de sus
como centro educativo y organismo que principales referentes locales, Emilio
promocionaba el arte con exposiciones Cortinas, o de la dinámica cinematográ-
por todo el país. Sin embargo, no tuvo fica de José Rivera, otro de los grandes
uruguayos. Tal vez la misma calidad téc-
demasiado éxito en su meta de defen-
nica de sus historietas esté lejos de su
der derechos de artistas, ya que el me-
propia obra como pintor, tan sicodélica
dio uruguayo era demasiado chico, los
y barroca. Sin embargo, es toda la ca-
dibujantes no se organizaban y los due- Los años setenta habían sido muy ac- de sus ocasionales visitas a la Oficina rrera de Celmar y su propia e inquieta
ños de los medios de prensa eran muy tivos para Poumé, tal vez más que los de Prensa de la Intendencia, cuando figura lo que lo convierten en una figura
arrogantes. Pero al menos lo intentó. anteriores, como si se hubiera tratado se desplomaba resoplando sobre una histórica de referencia para todos sus
de una progresión desde el inicio de su silla, luego de subir los tramos de esca- colegas, incluso hasta hoy.
“Más adelante” agrega Gezzio, “lo carrera en 1944. Exposiciones, activis- lera, cosa que imponía la carencia de
encontré de nuevo caminando por mo cultural, docencia, pintura e historie- ascensor. Ni mi compañero Gezzio ni La actual Asociación de Creadores de
Cuareim y me pareció desmejorado. tas se sumaban a la vida bohemia, a yo tomábamos esto muy en serio (éra- Historietas ha sido protagonista de un
Se lo hice saber y me dijo que no se los amigos y las mujeres y a su trabajo mos jóvenes todavía y el recelo de la gran cambio en el panorama del cómic
sentía bien y que andaba con pro- cotidiano en la Caja de Jubilaciones. enfermedad y la decadencia física no en el país, entre nuevos autores, dece-
blemas de salud. Estaba preparando No parecía detenerse ante nada. nos asaltaba)”. nas de publicaciones, eventos, una re-
una muestra para exhibir en el An- novada generación de lectores y, sobre
glo y quería integrarme junto a José “No nos veíamos con mucha frecuen- Con el tiempo, el cansancio se reveló todo, con la historieta aceptada como
Lupinacci. Le dije que sí, pero que se cia, pero siempre noté de su parte una como enfermedad y así falleció el 25 un integrante más del panorama cultural
cuidara. Me contestó con una broma calidez y una simpatía realmente esti- de junio de 1983. Del mismo modo que uruguayo. Tom Steele ya no hace justicia
y quedamos que yo le acercaría mis mulantes” cuenta Federici. “Sin embar- pasó con sus colegas, salvo con Eduar- en Texas y Oceanic ha dejado de reinar
dibujos al Anglo para que no tuviera go, con el correr de los años su salud do Barreto y Alberto Breccia, el recono- bajo el agua, pero el espíritu inquieto
que moverse tanto. Así lo hice. Fue la comenzó a verse menguada, y eso se cimiento tardó en llegar. En los noventa, de Poumé todavía campea entre sus co-
última vez que hablé con él”. manifestaba al verlo llegar, en alguna el Museo del Humor y la Historieta, en legas del siglo XXI.

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EPISODIO 1

OCEANIC, EL REY DEL MAR

Las páginas que se reproducen a
continuación fueron publicadas
entre 1963 y 1965 en el
diario blanco El Debate y en su
revista de humor e historietas,
llamada Suplemento Atómico.
La digitalización fue hecha de
los diarios que pertenecían al
archivo personal de Poumé.

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EPISODIO 2

PETER COLT, EL QUIJOTE DE LA LLANURA

Las pocas aventuras disponibles de
Peter Colt parecen datar de 1959,
cuando fueron publicadas en las
revistas uruguayas Agente secreto
y Bandera Negra. Las mismas tres
historietas fueron reeditadas hacia
1965 en el diario El Debate. La
creación del personaje no es clara,
ya que los guiones corresponden a
Dámaso Tor y a Vincent Flint, que
posiblemente eran seudónimos.
Las páginas fueron escaneadas de
las revistas citadas, salvo la última
de la historieta La última bala,
tomada del diario.

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EPISODIO 3

EL CORSARIO ESCARLATA

Esta brevísima historia de venganza,
que cuenta el origen de un vengador
caribeño de los tiempos de la
conquista, es la única del personaje.
La primera publicación ubicable
está en el quinto número de la
revista Bandera Negra, de 1960.
La historieta fue reeditada trece
años después en el Suplemento
Atómico de El Debate, de donde
se escanearon las páginas que se
reproducen aquí. Hasta donde se
sabe, Poumé no retomó al personaje.

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EPISODIO 4

CAB KENNEDY

Del mismo modo que sucedió con
El corsario escarlata, este personaje
protagonizó una sola historieta.
Las páginas que se leerán a
continuación fueron escaneadas
de la revista argentina Diligencia,
de noviembre de 1960, aunque
también aparecieron años después
en la revista Día 101. El guión es
del argentino Pedro Mazzino (1932-
2016), especializado en historietas
bélicas, policiales, westerns y,
sobre todo, famoso por sus cómics
románticos para la revista Intervalo.

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EPISODIO 5

TOM STEELE, EL JUSTICIERO DE TEXAS

En 1944 Poumé publicó por primera vez a este cowboy
en la revista argentina Bicho Feo y allí lo mantuvo
por varios números. Eran historietas muy primitivas,
de trazo inseguro, aunque con algo de ingenio y
simpatía. Tom y su amigo Miserias reaparecieron en
1951 en el único número de la revista La Celeste, la
primera que dirigió Poumé. Pasó un buen tiempo y
recién en 1959 Tom Steele volvió a ver la luz en las
revistas uruguayas Agente secreto y Puños y balas y
desde 1963 en el diario El Debate y su Suplemento
Atómico. Las páginas que siguen fueron digitalizadas
de todas estas publicaciones nacionales. Este fue el
personaje que Poumé trabajó durante más tiempo
y sus historietas reflejan la evolución técnica de su
creador a lo largo de veinte años.

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EPISODIO 6

Esta tira, publicada en el diario El País entre 1976 y 1983, fue el trabajo más constante que Poumé hizo en historietas.
Los guiones fueron de Perla Hernández de Mezzera y trataban sobre una familia de clase media alta que vivía situaciones
comunes y corrientes, aunque con cierta carga de prejuicios propia de la época. En la presentación de la tira, la guionista
había dicho que se inspiró en situaciones cotidianas de familias reales y Poumé contó que le llevó un tiempo adaptarse, ya
que era la primera historieta costumbrista que dibujaba. Las siguientes tiras, cedidas de la colección de Eduardo Poumé,
fueron digitalizadas con la cámara de un Galaxy Note 5 de las mismas páginas del diario y corresponden principalmente
al año 1977.

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EPISODIO 7

DOS NIÑOS Y UNA MASCOTA

Poumé dibujó entre 1954 y 1956 unas pocas tiras del personaje Burbujita. En 1958 nació su hijo, Eduardo,
quien en 1963 protagonizó su propia tira, que tuvo unos escasos episodios y chistes sueltos. Por su diseño,
Burbujita parece una versión primitiva y casi igual a Eduardito, casi como si Poumé hubiera anticipado al
personaje que representaría las picardías de su hijo.
Celmar parecía tener preferencia por los diminutivos, ya que sus otros personajes humorísticos fueron bautizados
del mismo modo (hizo también una tira llamada Pochín y Tontolín). Ventajita fue publicado en su revista
Campeones, de 1958. Huracancito protagonizó más avisos que tiras y chistes en la revista Selección Deportiva
de 1956, ya que fue la mascota de la marca de pelotas Huracán, auspiciante de la publicación.
Para digitalizar estas tiras y chistes se utilizó la cámara de un Galaxy Note 5, con la que se fotografiaron las
revistas de la colección encuadernada por el mismo Poumé.

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LOS CLÁSICOS DE
MONTEVIDEO COMICS

Poumé, episodios del rey de historietistas es el sexto tomo de la colección de cómics clásicos uruguayos que regala el festival Montevideo
Cómics. Desde su segunda edición, en 2003, el festival entrega una publicación de historietas junto su entrada. Al principio fueron revistas
que contenían a los ganadores de su concurso anual. Pero desde el año 2013 regalamos estos libros, con autores clásicos de la historieta
uruguaya, con obras dispersas en la prensa y muchas veces desconocidas para las nuevas generaciones. Los libros no están a la venta y
también se pueden leer gratis en nuestra web. Para los últimos tres nos hemos dado el lujo de publicarlos con más de una portada (Rivera tuvo
dos, Gezzio tres y Poumé tiene dos) porque queremos que, además de ser libros de divulgación y homenaje, sean también ediciones de y
para coleccionistas. Cada año el proyecto empieza de nuevo, ya que lo hemos financiado de distintas formas. Este libro y el anterior han sido
posibles gracias a un premio de los Fondos Concursables, al beneficio de los Fondos de Incentivo y al apoyo de Gráfica Mosca.
www.clasicosuruguayos.uy

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