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LA CIUDAD DE S HAB ITADA

FRANCISCO SERREPE (PERU)

Se despertó, miró a su alrededor y con sorpresa se percató que no había
nadie. Lejos se levantaban unos modernos y enormes edificios ; sus lunas
brillando en la mañana soleada. Supuso que aún no era mediodía. Se fue
caminando por la vasta explanada hacia los edificios de enfrente. Estuvo allí
dando vueltas alrededor de unos bloques de vidrio, tratando de ver a alguien a
quién pedirle unos cuantos centavos, pero no encontró a nadie. ¿A lo mejor hoy
era día de fiesta? ¿o domingo? ¿y en estos sitios nadie trabajaba? Viéndolo
bien, claro, pues este lugar quedaba en las afueras de París.

Al llegar a la carretera, leyó en un indicador : A PARIS. No pasaba en
este momento ningún auto. Siguió caminando. Serían ya las cinco de la tarde
cuando recién divisó unos edificios de siete pisos, con sus ventanas de celosías
de madera. Se sentó en una banca de la vereda para reponerse de la larga
caminata y al instante abrió los ojos desmesuradamente : en la avenida, como
esperando el cambio de luz del semáforo, había varios autos inmóviles pero sin
ocupantes. Asombrado, se fue caminando rápido-rápido, pasando cuadras y
cuadras, tratando de ver a alguien, llegó a la plaza Trocadero que ayer no más
hervía de gente. En la plaza tampoco había nadie. En frente estaba la torre
Eiffel, enorme. Se dirigió a la vasta explanada : ¡ni un alma !. A un costado de la
torre pendía el sol rojizo, crepuscular, y en ésta misma no se veían esas
hormiguitas -las personas- que suelen moverse por sus recovecos de fierro. El
hecho de saberse solo en medio de un París inmenso lo descalabró. Se sentó
en el suelo, metió su cabeza entre sus rodillas y se puso las manos en la nuca.
Al cabo de un momento levantó la cabeza y una risa demente le hizo sacudir el
torso. Estoy solo en el mundo. Solo. Atravesó la plaza Trocadero y se metió en
un restaurante. Había licores de toda clase. ¿Emborracharse? Había coca-
cola. Se sirvió un jugo de naranja. Oscurecía. Prendió la luz. Afuera, la plaza
aún tenía un color anaranjado. ¿Qué podía haber sucedido? ¿Una guerra?
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ITINERARIOS Documental – ANEXOS
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un poco lejos. ¡ Hmm! ¡Qué hermoso! ¡Qué nunca más vuelva la gente a París ! Así gritando salió de la ____________________________________________________________ ITINERARIOS Documental – ANEXOS http://www. y en eso le llamó la atención una puerta de al lado. Iba después a coger uno de los tantos licores que se exhibían en un pequeño escaparate empotrado. Hoy almorzaré en ese restaurante elegante de Montparnasse y dormiré en el hotel Georges V. se fue a la cama y se quedó dormido inmediatamente. Se acordó que hasta ayer no más. se acordó de todo eso y gritó ¡hurrá ! ¡hurrá ! ¡viva !.. Subió al primer piso y luego penetró a una habitación. Se acordó de lo que había pasado la víspera.. Salió a la plaza oscura. Al cabo de un buen rato se despertó : el restaurante seguía vacío de gente .. Y mañana desayunaré en los Champs Elysees. Miró un salmón rojizo que se exhibía en una fuente. ni siquiera un ladrido. de humo. Era amplia. pues en ese caso todo esto estaría lleno de cadáveres. en los sótanos. en cualquier restaurante de los alrededores encontraría todo lo que deseara. El cansancio le hizo cerrar los ojos. ¡ Dios mío. en los metros. con una alfombra crema en el piso.. se acordó de esa rata que se le subió por el cuello cuando él estaba durmiendo cerca de un garaje. por el momento lo mejor es aprovechar lo que ofrece este París. Se quitó la ropa andrajosa y los zapatos sucios y se metió a una tina de mayólica azul. Que pase lo que pase. comeré en los mejores restaurantes. estaba un pedazo de la plaza Trocadero. no había nadie.blogspot. Dos cortinas verdes cubrían las ventanas. ninguna voz humana. ¿Entonces?. ojalá que nunca más vuelva la gente. pero. A la mañana siguiente lo despertó un silencio extraño. Que nunca más. Después de un largo rato de relajación en un agua tibia de espuma celeste. No. En una esquina había un televisor. al igual que ayer. Corrió a una ventana. Lo único iluminado en esta parte del universo es este restaurante.. No se escuchaba ningún grito. cuando París estaba lleno de gente. En la recepción no había nadie.com/ . la plaza estaba toda oscura. Que nunca más. Su alegría duró apenas un instante. Más tarde. que él se apresuró a encender. él dormía por aquí y por allá. afuera. Allá. Los han matado a todos.itinerariosdocumentalanexos. ahora dormiré en un hotel lujoso. Se fue caminando por la avenida Georges Mandel. de pestilencia. al comienzo pensé que las gentes habían vuelto! Dios mío.. Para qué llevarlo. Era el baño. más aca se sucedían las casas de la avenida . los han hecho desaparecer y yo soy el único sobreviviente. En la pantalla no apareció nada. entraba al hall amplio e iluminado de un hotel. todo estaba allí. ahora se acabo todo eso. ¿Y si se malogran los alimentos? ¿Y si me enfermo? Al cabo de un rato se tranquilizó. Una sonrisa ancha se dibujó en su rostro.

como si las descubriera por primera vez. y después salió a la avenida. Las casas altas de los alrededores eran las mismas de siempre. él luchaba y luchaba contra la mordedura de las ratas en medio de un frío atroz.. entrando y saliendo de restaurantes lujosos. Había sido sólo una visión. la ausencia de gente. Se tendió en la banca y se quedó dormido. entonces?. descansaban unas barcazas. por primera vez en muchos años feliz de que tenía varios sitios para comer y dormir.. ¿A dónde iría ahora? Claro que podía irse a comer al restaurante más lujoso de los Champs Elysees o a dormir otra vez en el hotel Georges V como ayer. Elevó la cara al cielo : estaba solo en todo el universo. A lo lejos divisó un bulto que venía hacia el sitio por donde él caminaba. un horrible espejismo. Bajó la vista : si al menos alguien saliera de ese café de la esquina.. Había un silencio pesado. Hizo un gesto de fastidio. de siglos. abajo. Allá. en el interior. Iba por el malecón de Voltaire y decidió bajar a la orilla del río. no había nadie. los edificios mudos. Era algo parecido a. no había nadie. desesperado. las aguas turbias que pasaban. se había encaramado a este mismo parapeto y se había arrojado al río y las aguas heladas lo habían englutido para siempre.. En el puente y en la avenida Saint Michel se veían los carros paralizados y sin gente. habitación. Se sentó en una banca. Siguió caminando. en la otra orilla. allí. los carros paralizados. sonriente. alrededor. pero eso no bastaba. Era ya su tercer día solo en París. El ocaso le daba a los edificios un halo de nostalgia. bajo al restaurante del hotel.. ¡allí se acordó ! Se acordó de ese momento horrible en que.. ¡Se acordó que se había suicidado ! ¿Y esto. y. Se asomó al parapeto del puente y miró. Una suposición horrible le hizo temblar todo su ser. ¡una persona ! ¡ Qué horror! Aguzó la mirada : no.. se hizo un desayuno opulento. atravesando calles y plazas y más avenidas. alegre. arriba estaba el cielo azul. sin embargo.blogspot. Las torres de la iglesia Notre Dame se destacaban rojizas contra un cielo gris.itinerariosdocumentalanexos. Se metió las manos en los bolsillos y se fue silbando una tonada.. ‘’’’’’’’’’’’’’’’’’ ____________________________________________________________ ITINERARIOS Documental – ANEXOS http://www. Y allí. Soñó que estaba echado en el sótano de una casa en las afueras de París y que las ratas lo asediaban por todas partes . se dijo mirando. Se despertó sudando . volteó la cara a un costado : las aguas del Sena transcurrían mansas.com/ .

____________________________________________________________ ITINERARIOS Documental – ANEXOS http://www. junto con Julián Garavito y Jesús Martínez.itinerariosdocumentalanexos. quienes también presentaron La Casa de los Sueños (novela) y. La Rosa de los Mundos (cuentos). presentado en enero del 2001 en la Casa de América Latina (París).com/ . del mismo autor. por los profesores Olver De León y Jorge Rossi. El cuento La ciudad deshabitada forma parte del libro Espejos y Espejismos.blogspot.

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