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Las Ciudadelas. Transformación y desarrollo

Las Ciudadelas. Transformación y desarrollo

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Por Obdulio Coca, Historia y Transformación de las ciudadelas habaneras, ademas conocidas de COMO solares.
Por Obdulio Coca, Historia y Transformación de las ciudadelas habaneras, ademas conocidas de COMO solares.

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CON CRITERIO

Arquitectura y Urbanismo, Vol. XXIV, No. 2/2003

HÁBITAT/LA HABANA

LA CIUDADELA. TRANSFORMACIÓN Y DESARROLLO
Obdulio Coca
RELACIÓN CON EL CONTEXTO URBANO
La existencia de la ciudadela es un fenómeno esencialmente urbano, y particularmente de las zonas de morfologías compactas y semicompactas, caracterizadas por la medianería, como forma de asociación de las edificaciones. La mayor parte de las ciudadelas está concentrada en las áreas centrales de la ciudad, no obstante pueden encontrarse también en los núcleos primarios que dieron origen a barrios periféricos actuales. Como tipo arquitectónico no tiene contradicción para que pudieran construirse en zonas de la ciudad con otra morfología, solo, que al ser proscritas en 1938 y dejarse de construir, las nuevas zonas de la ciudad que fueron desarrolladas posteriormente con diversas morfologías, no contaron con este modelo. El crecimiento urbano a través de un proceso continuo de relleno de su trama, mediante la ocupación de los espacios intersticiales, condicionó el uso de lotes vacíos para la construcción de nuevas ciudadelas, la mayoría de las cuales se ubicó en lotes intermedios, debido a que las esquinas en la trama tradicional constituyeron los puntos mas importantes de las manzanas, destinadas a diferentes tipos de servicios, como bares, carnicerías, farmacias, barberías y bodegas,1 por citar algunos ejemplos. Las ciudadelas ubicadas en esquinas son casos excepcionales, y ocuparon generalmente la planta alta para permitir la existencia del servicio en la planta baja. Otros espacios menos favorecidos de la trama urbana, son los espacios centrales de las manzanas los cuales como consecuencia del proceso de ocupación del suelo urbano a partir de una lotificación definida para las diferentes zonas de la ciudad, generó en algunas manzanas espacios residuales en los centros, fundamentalmente en aquellas de grandes dimensiones y lotes profundos. Estos espacios, devaluados por las desfavorables condiciones ambientales, por su colindancia con la parte trasera de las viviendas y su alejamiento visual de la calle, fueron adquiridos a precios más bajos por propietarios con fines especulativos, que desarrollaron en los mismos otro modelo de ciudadela. La gran diversidad de formas y proporciones de estos espacios, así como, la combinación del uso de los mismos, en correspondencia con la adquisición por uno o varios propietarios, condicionó una amplia variedad de soluciones de ciudadelas, pero todas con un aspecto en común: el vínculo con la calle a través de un pasillo y el uso intensivo del terreno. La ciudadela es una tipología de vivienda concebida para sectores de bajos ingresos, no obstante, comparte el espacio urbano con otras edificaciones de mayores estándares e ingresos de sus moradores, la causa esencial es que como tendencia, las clases más pudientes se han ido desplazando a nuevas zonas residenciales buscando segregarse, pero los altibajos de los precios de los terrenos y de su explotación indiscriminada2 fueron frenando el intento de estratificación social, generando la mezcla de las clases sociales. Esto se manifiesta no solo en zonas de concentración de los sectores pobres como en La Habana Vieja, sino además en barrios residenciales de la pequeña y mediana burguesía como El Vedado, Cerro y Marianao. La ciudadela es un tipo habitacional extendido e insertado colindando con amplias viviendas unifamiliares, edificios multifamiliares y servicios, no solamente,

Interior de una ciudadela habanera.

OBDULIO COCA RODRÍGUEZ Arquitecto, Profesor Auxiliar de Diseño Arquitectónico, Facultad de Arquitectura, Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, Cuidad de La Habana E-mail: coca@arquitectura.cujae.edu.cu
Recibido: octubre 2002 Aprobado: enero 2003

en manzanas interiores de barrio, sino también en menor medida, sobre vías principales y arterias comerciales de la ciudad. El obligatorio cumplimiento de las disposiciones establecidas en las regulaciones urbanas vigentes (visto a través del análisis de un conjunto de factores determinados por Enrique Fernández, como caracterizadores de la morfología),3 condicionó una armónica adecuación de la ciudadela a las características morfológicas de la zona urbana donde se insertan. La forma de asociación de la ciudadela con las edificaciones colindantes, se manifiesta de forma similar a como se produce con otras edificaciones en las zonas compactas y semicompactas mediante la pared común o medianera, esta pared se extiende en uno de sus lados, a todo lo largo de la edificación, mientras que en el otro solo parcialmente, pues corresponde generalmente al patio o pasillo, espacio que facilita el acceso a las habitaciones así como los requerimientos ambientales de iluminación y ventilación. En tipologías arquitectónicas de patio central, las dos paredes exteriores son medianeras y las fachadas interiores ventilan hacia el patio. Igualmente sucede con la inserción de la ciudadela en relación con los diferentes elementos componentes de la sección de una calle (calle, parterre, acera, jardín, portal), cuya disposición y existencia establece la diferencia entre las zonas morfológicas de la ciudad. Se produce una relación de subordinación al contexto, así, se encuentran ciudadelas en manzanas interiores de barrios en zonas como La Habana Vieja y Centro Habana con la fachada de sus accesorias sobre la acera, en forma idéntica al resto de las edificaciones; o en arterias comerciales importantes de la ciudad antecedidas por el portal corrido, característico de estas calles o muchos ejemplos del Vedado, donde aparece además el portal antecedido por un jardín. Existe una gama de variantes de adecuación, pero en todos los casos su imagen externa se ha adaptado a las características arquitectónicas y urbanas específicas de cada zona. La densidad de edificaciones en diferentes zonas urbanas tiene una estrecha relación con la altura predominante en las mismas, la mayor parte de las ciudadelas en La Habana son de un solo nivel, sin embargo en zonas de alta densidad de edificaciones, donde la altura predominante es de dos plantas, casi la totalidad de ellas fueron construidas con más de un nivel, alcanzando a veces hasta tres niveles y en casos excepcionales, cuatro. Generalmente, las de más de dos niveles han sido construidas sobre instalaciones de servicio o viviendas unifamiliares. Como regla, los puntales4 de las ciudadelas también son similares al de las edificaciones del contexto en que se inscriben. Otros aspectos que condicionan la relación de la ciudadela con el contexto y a la vez establecen un conjunto de variantes de solución de la misma, son la forma y tamaño de las manzanas, los cuales están determinados por el trazado de la red vial, que conforma una retícula con un comportamiento variable en los distintos barrios y zonas de la ciudad, ya que fue creciendo en diferentes períodos a partir del núcleo original de La Habana Vieja, adaptándose a las condicionantes específicas de cada lugar. En estudios realizados se ha puesto de manifiesto la existencia de ciudadelas en manzanas de diferente tamaño y forma, así las encontramos en manzanas con formas cuadradas, rectangulares, trapezoidales e irregulares y con tamaños que pueden variar entre 50X50 m hasta 110 X 110 m y de 40X300 m como números límites inferior y superior.

Cuarterías y ciudadelas en La Habana Vieja (antigua zona intramural).

Cuarterías y ciudadelas en un sector del municipio Centro Habana.

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Tienda de productos comestibles que generalmente funcionaba al mismo tiempo como bar. Roberto Segre. La vivienda en Cuba: República y Revolución, p.31. Enrique Fernández. “Una tipología para la renovación urbana”. Arquitectura Cuba, No. 372, La Habana, 1988. En este trabajo se define como factores esenciales para la caracterización de las zonas morfológicas de la ciudad los siguientes: la forma de asociación de las edificaciones en la manzana, secciones entre fachadas de la calle, altura predominante de las edificaciones y forma y tamaño de las manzanas. Espacio interior medido de piso a techo.

Cuarterías y ciudadelas en un sector del barrio El Vedado.

CON CRITERIO/HÁBITAT/LA HABANA

Las manzanas de tamaños más grandes poseen lotes de longitud o profundidad mayor, por lo que las ciudadelas construidas en ellas aprovecharon este factor como ventaja para sacar mejor provecho del lote, por lo que incluyen un número mayor de habitaciones, aunque mantienen similares esquemas de disposición de los espacios y funciones componentes. Las manzanas de forma irregular no pueden mantener en toda su área una lotificación regular rectangular, por lo que las ciudadelas construidas en esos lotes adoptan las características geométricas de estos.

TIPOLOGÍA ARQUITECTÓNICA
Los autores han realizado una clasificación tipológica de las ciudadelas partiendo del análisis de un conjunto de elementos repetitivos en estas en las diferentes zonas donde se insertan, los cuales han sido:5 • Ubicación en la manzana. • Forma y proporciones de los lotes. • Forma de acceso. • Disposición de pasillos y patios. • Ubicación de los servicios colectivos. • Ubicación de la escalera. • Tipología constructiva. • Estado técnico constructivo. La manifestación de estos rasgos permite establecer una clasificación tipológica general en dos grupos principales en dependencia de su ubicación en la manzana: un primer grupo definido por las que ocupan los lotes con frente a la calle, generalmente antecedidas por accesorias, y un segundo grupo formado por aquellas construidas en los espacios residuales de los centros de manzanas, combinadas con un lote convencional como extensión de este, o vinculadas a la calle por un largo pasillo entre edificaciones. Dentro del primer grupo se encuentra casi el 80 % de las ciudadelas de La Habana, presentándose una amplia diversidad de soluciones motivadas por las características específicas de cada emplazamiento, aunque la tendencia regularizada se manifiesta como dos tipos característicos: las de acceso y patio lateral, y las de acceso y patio central. Las ciudadelas en lotes con frente a la calle y de acceso lateral están constituidas por una tira de habitaciones, un pasillo y/o patio lateral con servicios colectivos ubicados al final del patio o en el centro de este, dependiendo del ancho de este. La mayoría de los casos de ciudadelas de más de un nivel aparecen en zonas de la ciudad con densidades altas de edificación, como Centro Habana y La Habana Vieja, y en menor escala en el resto. La escalera, en términos generales, se ubica en la entrada del pasillo para facilitar el acceso desde la calle a los niveles superiores, y evitar la circulación forzada de los vecinos de las plantas altas a través de toda la ciudadela, lo que no excluye su ocurrencia en algunos casos. La inserción de este tipo está asociada a lotes de una crujía o lote estrecho, donde tradicionalmente se construía una vivienda unifamiliar de patio lateral, lo que condiciona el esquema de tira formado por una accesoria, una batería de
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Ubicación de ciudadelas en el interior de una manzana en el barrio de Atarés, Cerro. Ciudadela Los Peniches (sombreada). Ejemplo de la inserción de ciudadela ocupando el espacio interior de las manzanas.

habitaciones y un estrecho pasillo lateral para el acceso a las mismas. Cuando el pasillo o patio no es lo suficientemente ancho para admitir la inserción de los servicios colectivos, entonces estos ocupaban el espacio correspondiente a una de las habitaciones. Las ciudadelas de acceso central se estructuran en dos tiras de habitaciones, un pasillo y (o) patio central con los servicios colectivos ubicados generalmente en el centro y al fondo de este. El número de niveles, como en el caso anterior, está determinado por la zona urbana en la que se encuentra y la ubicación de la escalera también se da con mayor frecuencia a la entrada, por las ventajas que esto brinda para los vecinos de los pisos superiores, aunque al tener un ancho mayor de patio que las de acceso lateral, pueden ubicarse en el centro del patio y en menor medida se dan casos con escaleras al fondo o final del patio. La disponibilidad de uso de dos lotes colindantes o un lote ancho, los que eran ocupados generalmente por viviendas unifamiliares de dos crujías y patio central, o por edificios multifamiliares, permitió la ejecución de ciudadelas de patio central en lotes con frente a la calle. El esquema de desarrollo es similar a las de patio lateral, pero en este caso con dos baterías de habitaciones a ambos lados del patio o alrededor de este. Tienen patios más amplios, lo cual, se debe a que sería el equivalente a la suma del espacio que correspondería a dos patios de ciudadelas de pasillo lateral unidas. Las ciudadelas en espacios centrales de las manzanas constituyen el segundo grupo tipológico, presentan una amplia diversidad de formas geométricas debido a su adaptación a las características específicas de cada lugar. Estos lotes, al ser una suma de áreas residuales presentan formas irregulares y dimensiones variables. Por esa razón podemos encontrar ciudadelas pequeñas o con gran número de habitaciones, algunas con patios más amplios, no porque se quisiera buscar mejores condiciones espaciales y

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Esquemas de plantas de dos ciudadelas.

Fachada interior de una ciudadela en Suárez 215. Puede apreciarse la sencillez de esta fachada, donde cada módulo habitacional está compuesto por una puerta y una ventana. En otros casos, las ventanas también pueden llegar hasta el piso.

ambientales, sino porque la forma y el esquema de la propuesta no permitía una mayor explotación de la superficie para ubicar más habitaciones. Mantienen el concepto esencial que caracteriza a la ciudadela como tipo, iguales funciones y espacios componentes, similar disposición de las habitaciones en hileras, vinculadas mediante un patio, así como la relación con la calle a través, de un pasillo entre edificaciones. Por esta razón no cuentan con la vivienda accesoria y su imagen externa se expresa a través del tratamiento de las entradas a los pasillos con rejas bien elaboradas o puertas de madera en los casos en que los accesos sean cubiertos. La localización de este tipo de ciudadela se da en zonas con densidades de edificación más bajas como Cerro, 10 de Octubre, Plaza y Marianao. Por el período de tiempo en el que se desarrolló la construcción de ciudadelas en La Habana –siglos XIX y primera mitad del XX–, sus características coinciden con el conocimiento y las técnicas constructivas empleadas en la época y debían cumplir con las regulaciones constructivas existentes. Sus características técnicoconstructivas, son también una expresión de su carácter especulativo. Se ejecutaban en la forma más simple y barata posible, con pocos recursos y desprovistas, en general, de decoración en los interiores, en la mayoría de los casos no se usaba viga de cerramento, se empleaba solo como dintel una viga de acero o simplemente se colocaban los ladrillos sobre los marcos de puertas y ventanas, lo que ha traído como consecuencia, en aquellos casos construidos con tipología de viga y losa, la aparición de un conjunto de grietas en las paredes, por la acción de las cargas concentradas que produce el apoyo de las vigas de acero directamente sobre los muros de ladrillo. En el siglo XIX se construyeron muchas de las ciudadelas con paredes de madera y cubiertas ligeras, fundamentalmente en barrios no centrales como Marianao, Regla, Guanabacoa, Santos Suárez, Luyanó y Lawton, pero la acción del tiempo influyó en que fueran sustituidas por materiales más duraderos manteniéndose en pie, con esas características solo un 10 % de las actuales.6 El resto de las ciudadelas presenta como características constructivas las paredes de ladrillos o mampostería y cubiertas ligeras con un entablado de madera, sobre el cual se colocan las tejas, originalmente de barro, tipo francesa o criolla, las cuales por el deterioro sufrido a lo largo del tiempo y sin mantenimiento, han sido sustituidas por papel asfáltico o en el mejor de los casos por planchas acanaladas de asbesto cemento donde ha habido intervención estatal de mejoramiento. Solo un reducido número presenta techos de viguetas de madera y tablazón o losa de barro, que soporta un enrajonado sobre el que se coloca la soladura de cerámica y de vigas de acero con losas de hormigón, comúnmente conocido como viga y losa. Este grupo se concentra fundamentalmente en La Habana Vieja y Centro Habana donde casi la totalidad de las ciudadelas son de más de un nivel. Este tipo de solución es también empleada como entrepisos. Existen ejemplos de cubiertas construidas con esta técnica en otras zonas, pero en magnitud reducida.7 Se emplearon en su construcción puntales con una altura promedio entre cuatro y seis metros, lo que fue condicionado fundamentalmente
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Fachada exterior de Suárez 215. Aquí todos los vanos, en ambas plantas, van de piso a techo.

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Yulenia Lejardi y María del Carmen Carvajal. “El hábitat en La Habana. La ciudadela”, Trabajo de Diploma p. 61. Obdulio Coca, Ángela Rojas y Tania Gutiérrez. “Diagnóstico y estrategia de solución de ciudadelas en Ciudad de La Habana”. Anexos, Tabla 6. Obdulio Coca, Ángela Rojas y Tania Gutiérrez. Op. cit.
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por su relación con las edificaciones colindantes de la zona, según las reglamentaciones constructivas de la época, lo que ha permitido a sus actuales moradores crear entrepisos adicionales, comúnmente llamados barbacoas. Los vanos y la carpintería, puertas y ventanas, tienen proporciones rectangulares verticales en correspondencia con los puntales, uso de lucetas sobre ambas y con poca decoración. Las redes eléctricas generales se colocaban de forma expuesta sobre las paredes del pasillo para dar servicio a cada cuarto a partir de un metro contador y un desconectivo general por vivienda. Dentro de los cuartos la red eléctrica era muy sencilla, con un circuito para un bombillo y algún tomacorriente.

INFORMALIDAD Y TRANSFORMACIÓN
Antes de 1959, las ciudadelas constituían una mercancía más, lo que se debía a los mecanismos del mercado de la vivienda, por lo que propietarios de las mismas imponían un férreo control tanto de los alquileres como de posibles intervenciones de los moradores. Las necesidades de ampliación del espacio habitable eran solo posibles a partir de rentar una habitación más u otra vivienda fuera de la ciudadela. Con esta aspiración vivía la mayor parte de las familias que por necesidades económicas no tenían otra alternativa que la ciudadela, y muchos jamás pudieron hacerla realidad. 8 La aprobación de la Ley de Reforma Urbana, en 1960, como consecuencia de los cambios sociales ocurridos en Cuba con el triunfo revolucionario, benefició notablemente a los inquilinos de las ciudadelas y cuarterías al convertirlos en usufructuarios gratuitos. Como consecuencia del programa del Moncada se planteó como política la erradicación de los solares, así como de los barrios insalubres, desplegándose un conjunto de acciones encaminadas a este fin, pero la realidad ha demostrado la complejidad de este empeño. Se desarrollaron planes estatales para la remodelación de ciudadelas, auspiciados por el Ministerio de la Construcción a principios de los años sesenta. Otros trabajos de mejoramiento e incluso remodelación de ciudadelas y cuarterías se llevaron a cabo durante los años sesenta y setenta, promovidos por la Administración Regional de La Habana. En los años setenta y principios de los ochenta también se hicieron reparaciones y modificaciones ligeras en edificaciones multifamiliares mediante el plan, con la población y los consejos de vecinos.9 La entrega de materiales de construcción gratuitos a los vecinos estimuló un incremento en las acciones de transformación desarrolladas por la población para mejorar el estado físico de las viviendas y sus condiciones de vida, ante la imposibilidad, a corto plazo, de obtener una vivienda más confortable o adecuada a las características del núcleo familiar. Existen en la actualidad en la ciudad de La Habana 6 859 edificaciones clasificadas como ciudadelas y cuarterías con un total de 59 948 viviendas y 206 074 residentes en las mismas,10 lo que expresa la magnitud del problema y la complejidad de su solución. Esto, unido a la ausencia de una política estatal sistemática dirigida al mejoramiento de las condiciones de habitabilidad y el estado técnico constructivo de estas edificaciones, generó muchas de las acciones emprendidas por la población, caracterizadas por la espontaneidad, individualidad, falta de asesoramiento y control oficial. La vía fundamental de realización ha sido a través del esfuerzo propio o la contratación de mano de obra calificada o con conocimientos del oficio, utilizando técnicas tradicionales de construcción. La falta de espacio habitable, así como las molestias generadas por el uso colectivo de baños, inodoros, cocinas, lavaderos, etcétera, han condicionado en las ciudadelas acciones de transformación específicas para dar solución a dichos problemas, entre las que pueden mencionarse la construcción de barbacoas y la ampliación hacia patios, fundamentalmente para la ubicación de núcleos sanitarios. La barbacoa o entrepiso constituye la intervención más generalizada, no solo sobre este tipo de edificación, sino también en otros tipos de viviendas, pues es la

El estado en que se encuentran todas las ciudadelas es deplorable. 20
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forma según la cual se logra una mayor explotación del fondo inmobiliario construido a menos costo. Es una solución eminentemente espontánea, caracterizada por Mario Coyula como una interpretación popular de la vivienda dúplex. Ha sido la vía mediante la cual, con pocos recursos y aprovechando el contenedor existente y los altos puntales, se puede lograr una sencilla y rápida ampliación del espacio de uso, dividiéndolo total o parcialmente en dependencia de las necesidades de la familia o de las limitaciones que imponen las características específicas de cada lugar. Esa búsqueda de ampliación y privacidad en la vivienda lleva aparejada una transformación en la distribución espacio-funcional de la habitación original, en la que se encontraban superpuestas todas las funciones de la vivienda en una sola habitación o cuarto. El nuevo nivel creado con el entrepiso es usado para dormitorios, habilitándose el nivel de piso original para funciones como estarcomedor, incluyendo también un pequeño baño y cocina, sobre todo en aquellos casos donde no hay posibilidades de ampliarse hacia el patio. En la construcción de barbacoas se han empleado diversas técnicas y materiales. La solución más común es aquella en la que se emplean vigas de madera empotradas directamente en orificios abiertos en las paredes existentes, clavándose sobre estas vigas el entablado de madera que sirve de piso, técnica similar al sistema de viguetas de madera y tablazón utilizado en la techumbre de las edificaciones del pasado siglo. En otras variantes, se ha utilizado el mismo procedimiento, pero combinando vigas de madera y acero y pisos de entablados. La solución en madera ha sido la más usada por la facilidad de adquisición, manipulación y elaboración de los componentes, así como, por la rapidez de ejecución, y su compatibilidad con la permanencia, sin grandes molestias, de los moradores de la vivienda mientras duran los trabajos de ejecución. Su costo también es inferior al de otras variantes, aunque tiene como inconveniente el rápido deterioro por la acción de insectos o por la humedad, constituyendo además un alto riesgo de incendio al aumentar la combustibilidad del inmueble y su exposición directa a la acción de cocinas de keroseno defectuosas, que son, junto con fallas en las redes eléctricas defectuosas tanto interiores como exteriores, la causa principal de incendios en la vivienda. Existe una amplia variedad de barbacoas en las que se pone de manifiesto el gusto de sus usuarios, las habilidades manuales de sus ejecutores, así como las posibilidades financieras de sus moradores, encontrándose una gama que va desde las muy rústicas, sin revestir, con maderas de diferente tamaño y tipo, hasta las de un excelente nivel de acabado que las convierten en modelos. Las soluciones con hormigón armado para la losa de entrepiso y las vigas de refuerzo, tienen un carácter más permanente, pero requieren de una mano de obra especializada, una ejecución más laboriosa y un tiempo de pausa tecnológica para su posterior explotación, que implica la necesidad de una migración temporal de la familia. Estos aspectos, unidos a las dificultades para la adquisición de diferentes tipos de materiales, más el monto financiero que representa, han influido en que hayan sido menos usadas. Dada la necesidad de acceder al nuevo nivel creado con la barbacoa, se requiere de una escalera cuya regla, debido a la falta de espacio disponible y de asesoramiento técnico, ha sido la realización de escaleras incomodas, sin barandas ni pasamanos, con un exceso de inclinación que sobrepasa los límites de lo aceptable para convertirse en escalas incrementando los niveles de riesgo por accidentalidad, principalmente en menores y ancianos obligados a su uso. La ampliación hacia espacios colectivos como pasillos y patios, es otra manifestación de cambio cuyo fin esencial es proporcionarle a la vivienda funciones fundamentales como baños y cocinas, pero ahora con un carácter privado para la familia. Estas ampliaciones son de magnitud reducida: entre cuatro y ocho metros cuadrados dependiendo del espacio común disponible, sin impedir el acceso al resto de las habitaciones de la ciudadela ni el desarrollo de otras funciones de carácter colectivo. Se produce una especie de acuerdo o autorregulación entre los moradores, muchas veces espontaneo, que no violente el orden existente y

Se pueden aprecair los cambios realizados por los usuarios. Muchos de ellos relacionados con la construcción de servicios sanitarios, como respuesta a la necesidad de individualizar esa función, lo que trae como consecuencia que ocupen parte del espacio colectivo.

Transformaciones realizadas en las ciudadelas: Sobre un baño construido en el patio (espacio colectivo), los tanques para contar con agua en vista de las deficitarias redes de abasto de agua.

Obdulio Coca. “Cambios físico-espaciales realizados por los moradores y usuarios”. 9 Mario Coyula. “Introducción al caso de estudio La Habana: el desarrollo del país y las políticas de viviendas”, p.4. 10 En el censo de población y vivienda de 1981, realizado en Ciudad de La Habana, no aparece la clasificación de viviendas en ciudadelas y cuarterías. Los datos han sido tomados de las Direcciones de Arquitectura y Urbanismo municipales.
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Patio de una ciudadela, donde se aprecian los nuevos núcleos de baños y cocinas construidos por los moradores.

no invada los supuestos límites de propiedad de los vecinos, cada uno sabe lo que puede apropiarse, lo que le corresponde teóricamente de los espacios colectivos y si alguien transgrede el límite, la propia colectividad se encarga de regularlo. De otra parte, la construcción de nuevos núcleos de servicios se manifiesta como solución a una necesidad prioritaria y es una de las transformaciones más comunes en ciudadelas y cuarterías. Todas las familias aspiran a poseer baño y cocina propios y poco a poco en la medida de sus posibilidades financieras, van creando estas nuevas condiciones. Las viviendas ubicadas en niveles superiores en ciudadelas de varias plantas, tienen una seria limitación en cuanto al ancho del pasillo que les impide la ampliación hacia este, los moradores de las mismas resuelven el problema al construir en el nivel inferior, dentro de la propia habitación, estos nuevos espacios y funciones y fabricar un entrepiso para dormitorio. Este tipo de solución genera una excesiva compartimentación y sobreuso del espacio y se presentan problemas de falta de ventilación e iluminación natural lo que influye negativamente desde el punto de vista del confort ambiental en el resto de los espacios de la vivienda. Los nuevos núcleos sanitarios son construidos con materiales tradicionales, en la mayor parte de los casos con un dimensionamiento mínimo, con superposición de funciones y del equipamiento. Al hacerse en forma ilegal,
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espontánea, sin el debido control y asesoramiento técnico, se crean afectaciones a las redes pluviales y albañales. Muchas veces se conectan a la red pluvial incrementando la contaminación de ríos o del mar que provocan afectaciones al medio ambiente. En otros casos suponiendo la debida conexión a las redes albañales simplemente son sobrecargadas al no haber sido concebidas originalmente para esa carga, aparecen también. largas tiras de tuberías expuestas, improvisadas, por lugares impropios, para conducir las residuales hacia puntos de descarga distantes. La construcción de baños y cocinas constituye una de las transformaciones realizada más compleja, laboriosa y cara, requiere de determinada inversión por el tipo de materiales y equipamiento necesarios, por la creación de nuevas redes y su conexión a las existentes, lo que dificulta más aun la solución de las viviendas en plantas altas. Por estas razones la ejecución de estos nuevos espacios muchas veces se realiza de forma gradual y progresiva, demoran años para su conclusión y se utilizan materiales de terminación alternativos, como estucos de cemento para lograr una superficie lisa, ante la imposibilidad de obtener materiales cerámicos vidriados, los cuales son muy costosos. No obstante, como alternativa y con todas las dificultades mencionadas es siempre preferida ante el uso de los servicios colectivos, sin embargo todavía existe un considerable número que mantiene los servicios compartidos. Según Iván Piloto en su Trabajo de Diploma “Rehabilitación del solar”,11 el 47,5 % de los núcleos familiares de ciudadelas en el barrio de Cayo Hueso en el municipio de Centro Habana hacen uso aun de servicios comunes, esto demuestra lo que se expresaba anteriormente respecto a las dificultades para la creación de nuevos núcleos sanitarios por familias que habitan los pisos superiores en una zona con predominio de ciudadelas con más de un nivel. En algunas zonas de la ciudad, principalmente las de baja densidad, en las que se construyeron ciudadelas con amplios espacios de patios –lo cual es poco frecuente–, se producen ampliaciones de nuevas habitaciones e incluso la ejecución de pequeños apartamentos o de simples portales, que ponen de manifiesto no solo la necesidad real de espacio, sino, la manifestación de las aspiraciones de los moradores por incrementar el valor de su vivienda contando con una zona de transición y a la vez de comunicación con el exterior. Los constantes transformaciones que se producen en la composición del núcleo familiar y que no encuentran una solución de ampliación espacial condicionan necesidades de subdivisión horizontal del espacio interior, en busca, principalmente, de cierta privacidad en la familia. Esto se resuelve generalmente mediante el uso del propio mobiliario existente o con divisiones ligeras de madera que se elevan a una altura que establezca una privacidad visual entre espacios y ofrezca la posibilidad de retirarse o moverse de posición ante nuevos cambios en la familia. La subdivisión interior es casi siempre evitable, si bien reduce los problemas de privacidad, incrementa los de confort ambiental, al limitar la iluminación y ventilación natural de todos los espacios.

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Cuando las ciudadelas tenían propietarios, quienes prohibían cualquier alteración del inmueble, estos problemas de privacidad se resolvían, en horas de sueño, con la utilización de cortinas de tela que se recogían en la mañana. El crecimiento en altura es un tipo de cambio que se manifiesta con un carácter muy excepcional, realizado en ciudadelas de un solo nivel con cubiertas ligeras de tablas y tejas y cuyo puntal limita la creación de un entrepiso. Consiste en una elevación del puntal que permite ubicar el entrepiso y que los dos niveles tengan alturas habitables, al utilizar los propios materiales de la cubierta o cuando se sustituyen por otros más duraderos. En términos generales, las transformaciones mencionadas están asociadas a otras acciones de reparación. Al hacer un entrepiso en la habitación, las dimensiones originales de puertas y ventanas no son funcionales, por lo que se cortan o se sustituyen por otras con tamaños apropiados al cambio. También se requieren adaptaciones en las redes eléctricas interiores, para el alumbrado y los equipos eléctricos. Los nuevos núcleos sanitarios requieren de instalaciones que son conectadas a las redes colectivas originales de la ciudadela. Por otra parte, el estado técnico constructivo de la mayor parte de las ciudadelas es malo o al menos requiere de determinada atención, y las transformaciones, al ser hechas generalmente por los propios usuarios, están dirigidas a los problemas menores vinculados a su propia vivienda. Por las propias características de las ciudadelas que se desarrollan hacia los interiores de las manzanas, estos cambios no se expresan hacia la calle y solo son visibles desde los patios y pasillos de las mismas. Dichas transformaciones resuelven de manera transitoria algunas de las necesidades, pero la variedad de formas, materiales, terminaciones, tamaños de componentes de las nuevas fachadas y formas de colocación, así como la espontaneidad de su manifestación, han influido en la conformación de una imagen de caos en estos espacios. Esa cierta libertad con la que han contado los moradores de las ciudadelas para la realización informal, espontánea, sin control ni asesoría técnica de dichas transformaciones, es el producto de una ausencia intencional de fiscalización de las instituciones responsables, imposibilitadas de ofrecer una alternativa de solución en correspondencia con la magnitud del problema y con la rapidez necesaria. Estas acciones de transformación han constituido la vía fundamental mediante la cual los habitantes de las ciudadelas han tratado de resolver sus necesidades y aspiraciones. Si bien muchas crean afectaciones a la colectividad y a la propia familia, son preferidas como alternativa ante la situación de hacinamiento y promiscuidad en la que viven los habitantes de estas. Ante la alternativa de mudarse a zonas periféricas, ganando en habitabilidad, muchos de sus moradores prefieren continuar viviendo en ellas, por supuesto, mejorando su estado constructivo y las condiciones de habitabilidad y privacidad. Esto se debe a que gozan de los beneficios que ofrece la centralidad en la ciudad y el acceso a los servicios en general.

Fachada de la ciudadela en Consulado 64. Algo frecuente en la ciudad tradicional: Una vivienda ecléctica que mantiene el «decoro» urbano y, en el extremo, una portada que da entrada a la escalera para subir a la segunda planta y a un pasillo con cuartos: la ciudadela.

Entrada de una ciudadela en la calle Independencia, Guanabacoa.

Iván Piloto “Rehabilitación del solar”, Trabajo de Diploma, Facultad de Arquitectura, ISPJAE, La Habana, p.32. 12 Notas del curso de Posgrado: “Tendencias actuales en el planeamiento urbano en Europa” dictado en la Habana en 1994, por el profesor arquitecto Alejandro Escribano de la Universidad Politécnica de Valencia, España.
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Muchas de las transformaciones informales realizadas constituyen verdaderos ejemplos de ingenio popular en la búsqueda de soluciones a los problemas de la vivienda. El crecimiento hacia dentro de este tipo de viviendas, con nuevos espacios creados por los moradores y el área mínima como constante, con frecuencia ante núcleos familiares numerosos, genera soluciones de máximo aprovechamiento del espacio, superposición de funciones, mobiliario flexible, transformable, adaptándose a los cambios de funciones de los espacios en diferentes horas del día. Algunas de las soluciones encontradas representan una potencialidad para la rehabilitación de las ciudadelas si son adecuadamente apoyadas, dirigidas, controladas y estimuladas.

PERSPECTIVAS
En la Ciudad de La Habana existen en la actualidad un elevado número de ciudadelas con un conjunto de problemas agravados por el tiempo y la falta de atención, así como el mal estado técnico constructivo, la insalubridad, el hacinamiento, los problemas de convivencia, generados fundamentalmente por el uso colectivo de servicios, los cuales ponen de manifiesto la vigencia de la ciudadela habanera como problema por resolver. Las condiciones históricas y sociales que le dieron origen han cambiado a partir de las transformaciones económicosociales producidas por la Revolución cubana. La ciudadela ha cambiado su contenido dentro de los límites de la vieja forma. El individuo que habita en ellas está marcado por similares formas de vivir, pero también es el producto de las nuevas vivencias y compromisos sociales esencialmente diferentes8 y aunque no hay marginalidad social estos factores influyen en desviaciones de conducta, malestar social e inconformidad, y provocan sentimientos de frustración ante la aparente imposibilidad de los moradores de encontrar una solución a su problema habitacional, lo que merece una especial atención. La compleja y difícil situación económica cubana actual dificulta una ágil respuesta estatal centralizada al déficit habitacional y a los serios problemas de habitabilidad de las ciudadelas, pero el problema no es solo económico sino conceptual. Un enfoque diferente amplio, flexible y sustentable que favorezca la solución paulatina, progresiva y participativa que haga factible las acciones de transformación en los ámbitos económico, social, espacial, técnico-constructivo y climático-energético. Una interpretación local del desarrollo sustentable9 puede ser manejada como una oportunidad para favorecer un cambio gradual en la implementación de un conjunto de conceptos y medidas que puedan ofrecer posibilidades de desarrollo no explotadas con anterioridad que contribuirían a la solución de muchos problemas. La sustentabilidad jamás debe confundirse con el bajo costo o con la mala calidad de los materiales empleados, sino con un desarrollo razonable y humano del ambiente construido, que resuelva los problemas del presente y prevea el progreso, tendiendo hacia una arquitectura económica en la extensión más amplia y estricta del concepto, no la que menos cueste sino la que logre la mejor calidad de vida con
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el menor costo posible poniendo al hombre como sujeto y objeto esencial del cambio. Porque la erradicación de las ciudadelas significa la eliminación de aquellos atributos que generan las bajas condiciones de habitabilidad y que tienen a la vez influencias negativas en la conducta de sus habitantes. No es posible desconocer los valores culturales, sociales, espaciales, arquitectónicos e históricos, pero en términos prácticos el más importante es aprovechar el valor económico de los inmuebles en función de resolver la necesidad de un amplio sector de la población urbana. La alternativa de rehabilitar ante la nueva construcción puede representar hasta un 40 % de ahorro de recursos y extender la vida útil de la edificación en no menos de 50 años.12 Por otra parte también contribuye a un mejor aprovechamiento del suelo urbano al evitar la expansión hacia nuevas zonas. Las acciones de rehabilitación de las ciudadelas, deben basarse en la consideración de los valores a conservar, renovar, reinterpretar e incorporar. Muchas de las transformaciones realizadas por los moradores constituyen ejemplos de como reinterpretar soluciones espaciales tradicionales de las ciudadelas y su proceso de cambio; su inserción en la trama urbana y su organización espacial, y son susceptibles de ser consideradas en el desarrollo de nuevas viviendas insertadas en la trama urbana, como conceptos válidos adecuados a la forma de vida de la sociedad cubana contemporánea. Desde el punto de vista económico, es necesaria la transformación progresiva hacia un enfoque autosuficiente y autosustentable de la economía local de cada municipalidad, que permita potenciar la economía familiar y de la comunidad, para que con ayuda estatal se pueda asumir la mayor parte de los costos para la rehabilitación, al mejorar la calidad de vida y lograr con el menor gasto posible viviendas decorosas,11 dedicar la mayor parte de las ganancias generadas en el territorio para su propio desarrollo y para la recuperación del fondo inmobiliario, con un aprovechamiento máximo de los recursos disponibles, así como aquellos que puedan recuperarse en demoliciones y en el proceso de rehabilitación, tales como: materiales de construcción, maderas, puertas, ventanas, carpintería en general y otros. La concepción progresiva y por etapas de la transformación debe primar frente al criterio de vivienda llave en mano. Esta transformación evolutiva de las edificaciones puede tomar en consideración la jerarquía de los problemas al partir de aquellos que tienen mayor peso en el saneamiento del inmueble, así como los técnico-constructivos, que puedan poner en peligro la vida de sus moradores y posteriormente los que mejoren sus condiciones espaciales y de confort, adecuándose a la disponibilidad financiera para cada etapa, a las necesidades prioritarias de cada familia y de la colectividad que componen la ciudadela. Sería necesario ofrecer facilidades crediticias a los habitantes, que les permita financiar la transformación, obtener materiales y componentes a precios módicos, para cambiar el cuarto de solar en una vivienda adecuada y poder aspirar a la titularidad de esta.

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Desde el punto de vista social, es fundamental una ampliación de la participación popular, vincular la población a todas las fases del proceso del Proyecto (plan, financiamiento, diseño y ejecución), lo cual establece un nivel de compromiso y responsabilidad diferente, pasar de una posición pasiva, de espera de las acciones estatales centralizadas para resolver los problemas a una posición activa, protagonista, y gestora de las transformaciones para lo cual es factible aprovechar la organización de los habitantes lograda por las diferentes organizaciones y los consejos de vecinos, así como el carácter colectivista y solidario de la sociedad cubana como soporte para la transformación, con un nivel cuantitativo y cualitativo diferente, adecuando las estructuras locales que viabilicen la gestión comunitaria, poniendo énfasis en la satisfacción de las necesidades colectivas e individuales, basados en el principio de la equidad en los participantes, en que cada uno tiene su papel al comprometer en el proceso no solo a los hombres, sino también a mujeres, ancianos y niños. La combinación sistémica de los roles individuales permite alcanzar los objetivos colectivos, lo cual adecuadamente dirigido y orientado a través de líderes elegidos de la propia comunidad impiden la desviación hacia objetivos e intereses individualistas. Para una participación amplia y abierta es necesario un desarrollo que fortalezca la identidad de la comunidad en general y de las ciudadelas en particular, sus valores históricos, sociales culturales, que ponga al hombre como sujeto esencial del cambio, capaz de transformar su medio, para lograr una mejor calidad de vida, a partir de la creación de una conciencia de la necesidad del cambio para la satisfacción de las necesidades, así como de la responsabilidad individual y colectiva. Los actores

Los valores que pueden encontrarse en una ciudadela incluyen elementos decorativos apenas percibidos.

fundamentales de la transformación son los propios habitantes que a la vez son los más interesados en mejorar sus condiciones de vida, pero manteniendo el principio de no desarraigarlos de su medio, de su barrio y su vivienda, estos habitantes tienen su forma de vida, sus costumbres, sus tradiciones particulares, una identidad propia. La solución de este problema por la vía de la rehabilitación de estos inmuebles manteniendo a sus propios moradores sería una respuesta económica y socialmente correcta. El principio de la participación popular es el esencial para lograr la transformación de las ciudadelas, sin una participación consciente, activa de la comunidad y de los moradores de las ciudadelas no será posible lograr el cambio. Por esta razón es fundamental reforzar el trabajo social local específico, en correspondencia con las necesidades particulares de pequeñas comunidades. Ampliar la atención multiprofesional a los problemas y desviaciones de tipo social y proceso de educación y cambio de algunas formas de vida en común de las colectividades residentes, una atención desde una posición pluridisciplinaria a través de sociólogos, sicólogos, economistas, arquitectos, ingenieros, etcétera, puede estimular la motivación, organizar la participación y corregir desviaciones de tipo social propiciadas por factores del medio comunitario, ya sean en el ámbito de la familia, la ciudadela o el barrio y constituye también un soporte profesional y técnico importante que puede sustentarse en las experiencias de los “Talleres de Barrios” y de la implementación del “Arquitecto de la Comunidad”. Este último puede resultar el técnico vinculado y comprometido con los problemas de la comunidad, que desempeñe un papel importante en la calidad de las transformaciones, al instrumentar el apoyo técnico y facilitar una adecuada combinación del apoyo estatal en la ejecución de lo general y más complejo, con la participación de los moradores en la terminación de sus viviendas. El tratamiento correcto de los valores socioculturales de las ciudadelas a partir de la naturaleza de la sociedad que le dio origen, la conservación de aquellos que han sido asimilados por la sociedad cubana actual y que forman parte de la identidad nacional, así como la renovación, reinterpretación o incorporación de otros nuevos, deben ser premisas para la transformación. Debe mejorarse la habitabilidad del cuarto de solar y elevar su estándar, en correspondencia con las características específicas de cada ciudadela, barrio y familia, considerando, entre otros aspectos, la permanencia de los moradores o de una parte de ellos durante las labores de transformación, así como la eliminación del uso colectivo de servicios sanitarios y duchas (principal fuente de conflictos y desavenencias), destacar aquellos valores con significación aún hoy para los habitantes de las ciudadelas y aplicar criterios dimensionales y organizativos que consideren la presencia del patio como espacio arquitectónico, centro de interrelaciones y contenedor de actividades espontáneas colectivas. La consideración de los aspectos espaciales debe partir del análisis de la manzana como unidad de estructuración urbana y sus potencialidades para la transformación espacial de la ciudadela.
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Ejemplos de transformaciones que los usuarios llevan a cabo en sus habitaciones en las ciudadelas para incluir espacios destinados a baños y cocinas, así como una escalera que permite acceder a la barbacoa..

Transformaciones realizadas en la ciudela de Consulado 254, en Centro Habana. 26
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El análisis de la transformación espacial de la ciudadela parte del principio de tomar en cuenta solo como potencial aquel espacio que se encuentra enmarcado dentro de los límites de la ciudadela definidos por el propio lote y la medianería, sin excluir que en casos excepcionales pueda disponerse de terrenos y edificaciones colindantes vacíos o que pueda cambiarse su uso actual, así como azoteas aledañas. Aplicando como principio de diseño el aprovechamiento óptimo del espacio con indicadores bajos de área por habitante, por debajo de los establecidos en las normas, pero por encima de los que los habitantes disponen en la actualidad, trasladando como criterio de estructuración espacial el ejemplo de las accesorias al resto de las viviendas de las ciudadelas, partiendo de una concepción de la transformación que considere todo el potencial de la ciudadela a partir de un consenso de los vecinos, los cuales pueden ganar o perder espacio de acuerdo con el porcentaje de ocupación de la vivienda y de la composición del núcleo familiar, pero en la que todos se beneficien ganando en calidad de vida. Se trataría de una concepción de la vivienda de la ciudadela como espacio transformable en el tiempo, en correspondencia con los posibles cambios en la composición de las familias. Una transformación por etapas, que tome en consideración la jerarquía de los problemas y la situación económica del país, definiendo alternativas de intervención espacial en la ciudadela, total o parcial, en dependencia de la aceptación de los moradores. Se podría proponer un módulo espacio-funcional-estructural, coincidente con el módulo habitacional propio de las ciudadelas (el cuarto), conteniendo las funciones básicas, ajustadas a las características de cada familia, que facilite la acción de diseño y permita preservar o reinterpretar valores, en cuanto a códigos, espacios, costumbres, tradiciones culturales y religiosas, poniendo énfasis en la jerarquización del patio como espacio que relaciona diferentes escalas y que actúa como eje de actividades colectivas.

Los conceptos de tecnología apropiada y apropiable surgen como respuesta del mundo subdesarrollado y de pequeñas comunidades a un crecimiento de la demanda espacial habitable, a las carencias acumuladas en materia de viviendas, servicios e infraestructura. Están asociados a una arquitectura pobre en cuanto a costo, calidad de los materiales y de bajo consumo energético, para resolver la contradicción de como mejorar la calidad de vida con escasos recursos, 12 pero su elevada significación en términos didácticos los hacen susceptibles de aplicación en cualquier contexto social. Son tecnologías perdurables de bajo costo, apropiadas a las necesidades espaciales y apropiables porque facilitan la ejecución con participación popular sin complejos equipos de construcción, retoman experiencias constructivas autóctonas incorporando nuevos conocimientos técnicos, excluyendo la dependencia tecnológica y los modelos culturales totalizadores y hegemónicos del mundo desarrollado. Al partir del elevado número de ciudadelas que existen en la Ciudad de La Habana necesitadas de una transformación, de las condiciones económicas actuales y su ubicación urbana en un contexto comprometido, que dificulta la utilización de equipos complejos de izaje y de la necesaria participación popular en el proceso, no cabe dudas que los conceptos de tecnologías apropiadas y apropiables se adecuan como soluciones aplicables a las características del problema a resolver en el ámbito técnico constructivo. Deben utilizarse materiales de bajo costo y bajo consumo energético de fácil adquisición o de producción local. Aplicar el concepto de la prefabricación con elementos de pequeño formato para cubiertas, entrepisos, escaleras, divisiones verticales, paneles sanitarios, carpintería etcétera que faciliten su transportación desde pequeñas industrias ubicadas en la localidad o fabricadas a pie de obra, viabilicen su montaje por una mano de obra que no tiene una alta calificación técnica y cuya

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estandarización permita su posible sustitución futura por rotura. Estas tecnologías y materiales deben facilitar la transformación futura de terminaciones y ser flexibles a posibles cambios espaciales: Satisfacer las necesidades inmediatas logrando una solución decorosa sin comprometer el futuro. Es conveniente dividir el proceso en dos etapas principales de intervención: una de primera necesidad, donde se atiendan los graves problemas de seguridad, estabilidad e higiene, reconstrucción parcial o total de elementos constructivos, mantenimiento e impermeabilización de cubiertas y mejoramiento de las redes técnicas generales de la ciudadela y una segunda dirigida a resolver necesidades básicas de ampliación, reparaciones interiores, de cierres, terminaciones, redes... Los problemas de la sustentabilidad ecológica se enfocan a partir de la ciudadela como objeto particular ubicado en el contexto urbano como sistema, al cual pertenece y se subordina, razón por la cual las posibles acciones a emprender a escala de la edificación tienen un carácter limitado. Influyen en este desde una escala particular y a la vez están subordinadas a los diferentes subsistemas que conforman la ciudad en general y cada localidad en particular. Esta sustentabilidad ecológica a escala de la ciudadela se fundamenta en una concepción climático-energética, que parta del aprovechamiento de las fuentes naturales de energía, y de los conceptos de diseño de la arquitectura bioclimática, para mejorar las condiciones ambientales de la vivienda transformada, teniendo como opciones el rescate de prácticas útiles desarrolladas en tiempos de la colonia, como la recolección de aguas pluviales, para diferentes usos en la vivienda y que considere la responsabilidad ecológica hacia las acciones futuras por medio de la colocación de tanques sépticos en cada una de las obras de rehabilitación que se desarrollen en la ciudad, lo que permitiría proporcionar un tratamiento primario de los residuales que se vierten en las redes urbanas disminuyendo los niveles de agresividad actuales. Como parte de esa concepción bioclimática, el uso de la ventilación e iluminación natural debe una premisa esencial de diseño de toda edificación nueva o rehabilitada, dada las características de estas edificaciones y su ubicación en un contexto compacto el empleo de equipos eólicos pudiera contribuir a una mejor renovación de aire en el interior de locales, y así constituir una vía importante de ahorro de energía eléctrica, a la vez que favorecen las condiciones climáticas internas. Algunas viejas industrias y almacenes habaneros conservan aun funcionando sobre sus cubiertas extractores eólicos. La energía calórica del sol ha sido poco explotada a pesar de las condiciones climáticas de Cuba como país tropical, el uso de calentadores de agua es una alternativa que no requiere una gran inversión tecnológica que puede lograrse hasta con métodos artesanales. También la alta intensidad

luminosa procedente del sol y de la bóveda celeste propia de la latitud en la que está ubicado el país puede utilizarse como fuente de iluminación natural a través de tragaluces o conductos de luz que por reflexión pueden mejorar el nivel de iluminación de espacios interiores incluso en edificaciones de varios niveles representando un ahorro significativo de energía eléctrica. Contemplar las características de los materiales y del diseño que impida una elevada transmisión de calor hacia los interiores de las edificaciones sobre todo en las cubiertas, lo que influye negativamente en el confort térmico, motiva el uso forzado de equipos electromecánicos de ventilación con el consiguiente gasto energético innecesario. El uso de los componentes bióticos (la vegetación) como complemento bioclimático para reducir la radiación solar e incrementar el confort ambiental. Las condiciones económicosociales actuales del país favorecen una conciencia de cambio en la actividad técnico profesional para lograr una sustentablidad local de los ecosistemas urbanos o al menos que pueda reducir sensiblemente el impacto de la demanda energética y de materiales. Solo a partir del desarrollo sustentable como concepto y proceso de cambio, es posible resolver los problemas del desarrollo que abarque a toda la sociedad. Una concepción amplia, flexible, racional, armónica e integral que abarque todas las instancias del desarrollo, sociocultural, económico, ecológico y tecnológico, permitirá encontrar soluciones apropiadas a las condiciones actuales y futuras del país, no como paliativo a las limitaciones, sino, como filosofía para determinar las estrategias de como enfrentar el ambiente construido de la ciudad, de la vivienda y en particular de las ciudadelas. Estas perspectivas enunciadas son una especie de conclusiones, recomendaciones y a la vez una visión del cambio a partir de la experiencia extraída de un conjunto de trabajos de investigación desarrollados en la Facultad de Arquitectura por los propios autores y con la participación de grupos estudiantiles, pueden apreciarse quizás como simples especulaciones teóricas, en realidad constituyen hipótesis sustentadas en resultados científicos de varios años de trabajo. La ciudadela habanera atraviesa una etapa de crisis, el amplio sector poblacional capitalino que habita en ellas no tiene otra solución a su problema habitacional que no sea la de participar en su propia transformación, no es posible esperar por una prosperidad económica del país para emprender las acciones de cambio, ni mantener la informalidad y espontaneidad con la que los moradores de manera individual han intentado resolver su propia vivienda, las acciones estatales han sido muy limitadas y con un enfoque poco participativo, el estado de profundo deterioro técnico constructivo, y el intensivo uso, no permiten esperar un segundo más.
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