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Periodistas, conflicto armado

y Derecho Internacional Humanitario


(DIH)

Clara diferencia establece el derecho internacional humanitario (DIH) entre los


periodistas en misión peligrosa y los corresponsales de guerra. Informar sobre
un conflicto armado no acredita a un periodista como corresponsal de guerra.

Por Carlos Ríos

L
as circunstancias propias de los conflictos armados exponen a los
periodistas a peligros que a menudo exceden los que normalmente corre
la población civil. A veces, incluso, los riesgos se asemejan a los que
corren los miembros de las fuerzas armadas, de las que, sin embargo, no
forman parte. La pregunta que surge es: ¿Sería importante contar con una
reglamentación particular para los periodistas que realizan su trabajo en el
contexto de un conflicto armado?

La preocupación por lo que le pueda suceder a los periodistas que tienen la no


fácil misión de informar sobre un conflicto armado, no es nueva. En 1983, Ia
Revista Internacional de la Cruz Roja publicó una serie de artículos al respecto.

En la publicación de enero - febrero 1983 y bajo el título “La protección de los


periodistas en misión profesional peligrosa”, Hans-Peter Gasser plantea los
esfuerzos por definir alguna forma de protección para los periodistas dentro de
las normas del derecho internacional.

A pesar de las discusiones que plantea el tema y de los esfuerzos que se han
hecho, no es mucho lo que se ha conseguido. En 1970, las Naciones Unidas
comenzaron a considerar la posibilidad de conferir a los periodistas en misión
profesional peligrosa un estatuto especial. Para tal fin, encomendó a la
Comisión de Derechos Humanos adelantar un trabajo en este sentido.
Después de muchas discusiones al interior de diferentes grupos de trabajo, el
resultado final fue una disposición particular que se introdujo en el Protocolo I,
adicional a los Cuatro Convenios de Ginebra de 1949, relativo a los conflictos
armados internacionales. El artículo 79, titulado “Medidas de protección de
periodistas”. Es importante anotar que esta disposición esta dirigida a los
periodistas que ejercen su trabajo en conflictos armados de carácter
internacional.

Miremos lo que dice el artículo en mención:

Protocolo II

CAPITULO Ill - PERIODISTAS

Artículo 79 - Medidas de protección de periodistas

1. Los periodistas que realizan misiones profesionales peligrosas en las


zonas de conflicto armado serán considerados personas civiles en el
sentido del párrafo I del artículo 50.

2. Serán protegidos como tales de conformidad con los Convenios y el


presente Protocolo, a condición de que se abstengan de todo acto que
afecte a su estatuto de persona civil y sin perjuicio del derecho que
asista a los corresponsales de guerra acreditados ante las fuerzas
armadas a gozar del estatuto que les reconoce el artículo 4, A.4) del
Convenio.

3. Podrán obtener una tarjeta de identidad según el modelo anexo en el


Protocolo II. Esta tarjeta, que será expedida por el Gobierno del Estado
del que sean nacionales o en cuyo territorio residan, o en que se
encuentre Ia agencia de prensa u órgano informativo que emplee sus
servicios y acreditara Ia condición de periodista de su titular.

Sobre este artículo, los Comentarios al Protocolo I hacen las siguientes


observaciones:

Al numeral 1:

El periodista en misión profesional en una zona de conflicto armado es una


persona civil, en el sentido del articulo 50 (Definición de personas civiles y de
población civil), apartado 1 del Protocolo I. En otras palabras: un periodista -
que indudablemente es un civil- no pierde esta calidad al entrar en misión
peligrosa en una zona de conflicto armado.
Al numeral 2:

Enuncia las consecuencias jurídicas de lo que se afirma en el primero. Siendo


civiles, los periodistas se benefician de Ia protección otorgada a los civiles: les
son aplicables todas las disposiciones de los Convenios y del Protocolo I,
relativas a la protección de las personas civiles.

Esta protección se extiende a dos situaciones. Para el periodista que está


directamente

expuesto a los peligros de la batalla y al periodista que caiga en poder bajo


una de las partes en conflicto queda bajo Ia protección del derecho aplicable a
las personas civiles en cuanto tales, de conformidad, particularmente, con el IV
Convenio.

Hay que recordar asimismo, que un periodista corre el riesgo de perder Ia


protección efectiva si sigue de cerca a una unidad militar en Ia acción o se
acercara demasiado a un objetivo militar, ya que se trata de objetivos legítimos
de un ataque. En el mismo orden de ideas, si llevara ropa que se asemeje
demasiado al uniforme militar, crearía para él riesgos de la misma índole. En
todos estos casos, estaría actuando par su cuenta y riesgo: al exponerse de tal
manera al peligro, perdería de facto su protección. No se puede,
razonablemente, pedir a un combatiente que, en el campo de batalla, no
ataque a un individuo cuya calidad de periodista y, por Io tanto, de persona
protegida, no puede ser distinguida.

Al numeral 3:

La tarjeta de identidad a Ia que alude el tercer párrafo no crea el estatuto


jurídico de su portador. Sirve simplemente para acreditar su calidad de
periodista. Esta tarjeta es un medio de prueba en caso de necesidad, en
particular, si es detenido o capturado. El porte de una tarjeta de identidad no
es obligatorio.

La tarjeta será expedida por las autoridades, sea del Estado de origen, sea del
Estado de residencia, sea del Estado en el que se encuentre la agencia o el
organismo de prensa que emplee al periodista en cuestión. ¿Puede deducirse
de esta disposición que el solicitante tiene derecho a obtener la tarjeta? Dado
que el estatuto de periodista no fue definido en el Protocolo I, los Estados se
basarán en sus propios reglamentos o prácticas internas criterios pertinentes.

La forma de Ia tarjeta de identidad está especificada en el Anexo II del


Protocolo, al que remite el tercer apartado. En resumen, las periodistas en un
conflicto armado gozan de Ia misma protección que el derecho internacional
humanitario ofrece a la población civil.
Corresponsales de guerra y periodistas en misión peligrosa

En relación con Ia calidad o condición de los periodistas que trabajan como


tales en un conflicto armado, es importante anotar que el derecho
internacional humanitario (DIH) distingue entre un corresponsal de guerra y un
periodista en misión peligrosa.

1. Corresponsales de guerra

A Ia luz del derecho internacional humanitario (DIH), el corresponsal de guerra


es un profesional de las comunicaciones y de Ia información que, en una guerra
de carácter exclusivamente internacional, presta sus servicios a una de las
fuerzas armadas que combaten. Es evidente que la información que produce
estará orientada por el comandante de la tropa a Ia cual el corresponsal de
guerra esta adscrito.

Este corresponsal de guerra puede servir a las fuerzas armadas como simple
empleado civil, o puede ser un oficial o suboficial de Ia rama administrativa o
de los servicios.

En conflicto armado de carácter internacional el corresponsal de guerra goza


del mismo estatuto de protección que los militares que quedan fuera de
combate, tal como lo establece el art. 4o., numeral 4o. d Tercer Convenio de
Ginebra de 1949.

En consecuencia, ser corresponsal de guerra en un conflicto armado


internacional equivale a ser soldado de las fuerzas armadas. El Corresponsal de
guerra puede llevar uniformes, insignias y equipo militar. Sigue las tropas,
registra los hechos armados y prepara informes para los comandantes y el
gobierno al cuál pertenece la fuerza para la cual trabaja.

Si es herido en combate o queda enfermo en el campo de batalla o es hecho


cautivo, tiene derecho a que se aplique en su favor el Estatuto de Prisionero de
Guerra y a Ia protección que confieren los tres primeros Convenios de Ginebra
de 1949 y su Protocolo I adicional de 1977. “4. Son prisioneros de guerra, en el
sentido del presente Convenlo, las personas que, perteneciendo a una de las
siguientes categorías, caigan en poder del enemigo:

(...)

4. Las personas que sigan a las fuerzas armadas sin formar realmente
parte integrante de ellas, tales como los miembros civiles de
tripulaciones de aviones militares, corresponsales de guerra,
proveedores, miembros de unidades de trabajo o de servicios
encargados del bienestar de los militares, a condición de que hayan
recibido autorización de las fuerzas armadas las cuales acompañan,
teniendo éstas Ia obligación de proporcionarles, con tal finalidad, una
tarjeta de identidad similar al modelo adjunto”.

Se podría alegar que el corresponsal de guerra por pertenecer a una fuerza


armada sería siempre un combatiente y que, por lo tanto, los enemigos lo
podrían atacar, herir o matar. Aquí es necesario hacer una distinción entre los
combatientes y los no combatientes.

El combatiente Ileva armas para atacar o para defenderse. Con esas armas
puede atacar a sus enemigos, herirlos o matarlos, o amenazar con hacerlo. Su
propósito es vencer al enemigo y, para vencerlo, lo tiene que atacar, capturar,
herir o matar. Estas conductas son legitimas y

propias de Ia guerra.

Ahora bien, NO son consideradas como combatientes las siguientes personas:

a) Un combatiente al quedar herido, enfermo, náufrago o prisionero de


guerra. El combatiente que levanta los brazos para rendirse está
haciendo una señal muy clara que lo convierte en no combatiente.
Siempre debería explicarse que Ia señal de rendición es también una
señal o signo de protección.

b) Son también no combatientes quienes nunca Ilevan armas con las cuales
puedan atacar a alguien o defenderse de los ataques que sufran. Este no
combatiente esta siempre inerme y se agrupa en Ia gran categoría de
población civil no combatiente.

c) En principio, los militares son combatientes, pero se convierten en no


combatientes al quedar enfermos, heridos, náufragos o prisioneros de
guerra. Los civiles son no combatientes pero pueden convertirse en
combatientes al tomar las armas cuando se aproxima el enemigo (art. 4°
del tercer Convenio de Ginebra de 1949).

d) Si un corresponsal de guerra no utiliza más elementos que la cámara de


fotografía, Ia grabadora o Ia libreta de apuntes, y no cuenta con armas
con las que pueda atacar o defenderse de los ataques del enemigo, debe
ser respetado y no se Ia debe herir o matar. Se le puede capturar y en
este caso tendrá un estatuto de prisionero de guerra.
En conclusión, los periodistas que deban trabajar como corresponsales de
guerra, correrán los riesgos del campo de batalla, pero en caso de ser privados
de la libertad, contarán con Ia protección equivalente a Ia que tienen derecho
los prisioneros de guerra.

2. Periodistas en misión profesional peligrosa

Muy distinta es Ia situación de los periodistas que como ‘free lance” como
corresponsales o, como enviados especiales por los medios de comunicación
para los que trabajan, viajan a los teatros de operaciones militares en misión
profesional peligrosa.

Para estos periodistas, que por razones de su trabajo deben cubrir hechos
relacionados con un conflicto armado de carácter internacional, el articulo 79
del Capitulo II del Protocolo I de 1977, establece, de manera clara Ia condición
de personas civiles.

De igual forma, los periodistas que cubren los hechos relacionados con un
conflicto armado interno (tal es el caso colombiano) cuentan con Ia protección
que el derecho internacional humanitario, DIH otorga a Ia población civil, en el
cuarto Convenio de Ginebra de 1949, en su Protocolo adicional I de 1977 yen
su Protocolo adicional II de 1977.

Finalmente, en conflictos armados de carácter interno o internacional, los


reporteros que en cumplimiento de su trabajo deciden abordar medios de
transporte de cualquiera de los combatientes o ingresar a sus instalaciones,
para el cumplimiento de su trabajo, de inmediato se convierten en sujetos de
ataque.