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ABC Igualdad

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1.1 ¿Qué son los Derechos Humanos?

Como un breve preámbulo a este tema se sugiere ver el siguiente video.


En éste se pueden identificar los antecedentes, definiciones,
características, tratados y leyes que sustentan la Declaración Universal
de los Derechos Humanos:
Fuente del vídeo: Unidos por los Derechos Humanos.
(Consulta con fines educativos, de difusión y no lucrativos, los cuales pertenecen a
sus creadores/as).
Versión estenográfica disponible.
Para la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las
Naciones Unidas, los Derechos Humanos son derechos inherentes a
todas las personas, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de
residencia, sexo, origen nacional o étnico, religión, lengua, o cualquier
otra condición. Todos y todas tienen los mismos derechos y abarcan
libertades, facultades, instituciones, prerrogativas o reivindicaciones que
garantizan una vida digna para las personas, grupos y sociedades.
Los derechos humanos han sido el medio para contraponerse a cualquier
ideología o jerarquía que suponga que los seres humanos merecen más
o menos oportunidades y libertades dependiendo de su género, edad,
posición económica, condición social, nación, etnia, etcétera. Con base
en el marco jurídico internacional y nacional, el Estado mexicano tiene la
obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos
humanos. En el plano individual, además de hacer respetar estos
derechos, todas las personas deben respetar los de las demás.
Los derechos humanos abarcan todos los aspectos de la vida. Su
ejercicio permite a hombres y mujeres conformar y determinar su propia
vida en condiciones de libertad, igualdad y respeto a la dignidad. En el
pasado, se pensaba que las personas eran dignas de consideración y
respeto por su origen familiar, su posición social, su riqueza o, incluso, en
vista de las creencias religiosas que mantenían. El día de hoy,
entendemos a la dignidad como una característica inherente al hecho de
existir una persona, y que tiene como resultado que haya un conjunto de
derechos humanos destinados a protegerla.
1.2 ¿Cuáles son las características de los
derechos humanos?
Los derechos humanos de las personas presentan ciertas características
que permiten identificarlos como tales. Todos los derechos son
universales, indivisibles, interdependientes y son obligatorios. La
comunidad internacional debe tratar a los derechos humanos de manera
integral, justa y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el
mismo peso. Debe tenerse en cuenta la importancia de las
particularidades nacionales y regionales, así como de las diversas
tradiciones históricas, culturales y religiosas, pero los Estados tienen el
deber, sean cuales fueren sus sistemas políticos, económicos y
culturales, de promover y proteger todos los derechos y las libertades
fundamentales (Declaración y Programa de Acción de Viena, 1993). De
hecho, la historia de muchas sociedades revela cómo la protección de los
derechos de ciertas personas, como ocurre con las mujeres, implica
posicionarse frente a la tradición o las costumbres que señalan jerarquías
y establecen restricciones a la libertad. No obstante, gradualmente se ha
ido convenciendo más de la centralidad de los derechos en democracia,
y se han motivado cambios igualitarios en sociedades que anteriormente
se resistían.
Así, los derechos humanos tienen cuatro características esenciales:
a) Universalidad: Los derechos corresponden a todos los seres
humanos con independencia de cualquier contexto temporal,
espacial, político o cultural. Esto significa que son indispensables e
inalienables; no deben suprimirse, salvo en determinadas situaciones
y según las debidas garantías procesales. Por ejemplo:
El hecho de que una persona no resida en su lugar de origen,
como ocurre con las y los migrantes, no significa que carezca de
todos los derechos, a excepción de la participación política para
la que cada país establece diferentes requisitos.
b) Interdependencia: En su conjunto, los derechos humanos
integran un cuerpo de protección y están interrelacionados o
interconectados; esto quiere decir que, el ejercicio de un derecho
favorece el avance de los demás derechos, de la misma manera que
la privación de un derecho afecta negativamente en el goce y
ejercicio del resto. De ahí que el cumplimiento de unos incide en el
cumplimiento de los otros. Por ejemplo:
Cuando se menoscaba el derecho al trabajo se lesiona
invariablemente el derecho al ingreso, la alimentación, el vestido,
la vivienda, la salud, la educación, la libertad, la justicia e incluso
se pone en riesgo la vida. Esto ocurre de manera muy evidente
con los y las trabajadoras del hogar, a quienes no se garantizan
prestaciones (aguinaldo, jubilación o vacaciones) y a quienes
muchas veces se somete a tratos indignos y violentos; sin estos
beneficios asociados al trabajo, difícilmente podrán crear las
condiciones materiales para acceder a la salud o a la educación
sin discriminación. De esta manera, cuando se afecta un derecho
se afectan todos los demás.
c) Indivisibilidad: Todos los derechos tienen como origen común la
dignidad humana, por lo que no puede existir ninguna jerarquía entre
ellos. Dado que los derechos humanos constituyen un bloque, quien
quiere exigir un derecho debe estar en disposición de respetarlos
todos. Dicho de otro modo, no se puede, en nombre de la
reivindicación de unos derechos, sentirse autorizado a ignorar o
quebrantar otro. Están ligados entre sí formando un conjunto
indisociable de derechos; todos deben ser respetados y garantizados
por el Estado, ya que merecen la misma atención y urgencia.
Cuando se niega el derecho a votar, ser votado/votada, dirigir o
participar en la función pública, se niegan los derechos de libertad
de asociación, libertad de expresión y a no ser
discriminado/discriminada; estos derechos están articulados entre
sí. Si una persona, a causa de la discriminación, es impedida de
votar, difícilmente sus intereses podrán ser representados en los
espacios políticos donde se toman las decisiones y se crean las
leyes que afectan a todas las personas.
d) Obligatoriedad: Deben ser respetados tanto por los Estados
como por las personas, independientemente de sus creencias o de
sus sistemas políticos, económicos y culturales. Esto quiere decir que
los Estados asumen obligaciones y deberes de respetar, proteger y
adoptar medidas compensatorias para facilitar el disfrute de los
derechos, como consecuencia de su reconocimiento en la
Constitución, los tratados internacionales y la reglamentación
secundaria. Si las sociedades y la comunidad internacional se han
puesto de acuerdo en dar a los derechos este estatus de
obligatoriedad, es porque existe un amplio reconocimiento de la
importancia de volverlos exigibles en todo momento.
Cuando se quebrantan los derechos ambientales, estos afectan
los derechos al desarrollo sustentable, que permite hacer frente a
las necesidades del presente, para prevenir el peligro a las
futuras generaciones. Cualquier proyecto de desarrollo industrial
o explotación de los recursos naturales debe ser armónico con el
deber de garantizar los derechos ambientales para las
generaciones presentes y futuras. Es necesario proteger,
preservar o restaurar un medio ambiente para el desarrollo y
bienestar de todas las personas.

1.3 ¿Cómo se clasifican los derechos


humanos?
Los derechos humanos han sido clasificados de diversas maneras. En
este curso se retoma una clasificación que tiene carácter histórico y toma
en cuenta su reconocimiento por parte de los órdenes jurídicos
normativos de cada país. Este criterio permite entender la evolución de
los derechos y el incremento de su número, en vista de la ampliación de
la idea de justicia que lograron los movimientos sociales a partir del siglo
XX. No obstante, debe recordarse que, en última instancia, todos los
derechos tienen el mismo estatus de obligatoriedad. Por esto se dice
que, aunque la evolución de los derechos humanos ha sido un proceso
que ha ido desagregando protecciones y libertades, en última instancia
los derechos son interdependientes; es decir, que su ejercicio tiene que
ser simultáneo y la cancelación de alguno de ellos generalmente tiene
consecuencias para el resto de los derechos. Así, los derechos humanos
se clasifican en:
1. Derechos civiles y políticos: Se refieren a las protecciones de la
vida, la integridad física y moral, las libertades individuales, la
igualdad ante la ley y la participación política, entre otras, que son
reconocidos por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
de [Link] y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la
Asamblea General en su resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre
de 1966. Entrada en vigor: 23 de marzo de 1976, de conformidad con
el artículo 49 Lista de los Estados que han ratificado el pacto.
2. Derechos económicos, sociales y culturales: Son derechos que
disfrutan las personas para configurar mínimos estándares de calidad
de vida material que son deseables de universalizar, dado que
constituyen la condición para el ejercicio del resto de los derechos sin
temor a experimentar pobreza o exclusión extremas. Estos derechos
demandan que el Estado implemente acciones, programas y
estrategias para que las personas tengan derecho a la seguridad
social, al trabajo, a la educación, a la vivienda, a la salud, a seguridad
social, etcétera. Dichos derechos están reconocidos en el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de
1976. Adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la
Asamblea General en su resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre
de 1966. Entrada en vigor: 3 de enero de 1976.
3. Los derechos de los pueblos o derechos de
solidaridad: Surgen como respuesta a la necesidad de cooperación
entre las nacionales y dentro de los distintos grupos que las integran.
Entre ellos están los relativos al medio ambiente, a la
autodeterminación y desarrollo digno de los pueblos indígenas y de
las naciones del tercer mundo, al mantenimiento de la paz y la
seguridad internacionales.
Conforme a su carácter histórico, esta clasificación irá aumentando de
acuerdo con las necesidades de reconocimiento y respeto de nuevos
actores y movimientos sociales. Un ejemplo es el caso de los
movimientos de y para mujeres, quienes primero se organizaron para
poder acceder a la educación, luego para conseguir el voto y la
participación política, posteriormente para exigir el castigo de la violencia
de género y quienes ahora están luchando por incrementar su presencia
en todos los espacios con seguridad y en condiciones de igualdad. Otro
ejemplo es la evolución de las causales de discriminación prohibidas por
el marco normativo mexicano. A partir de la reforma que se hizo a la Ley
Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el año 2014 se
incluyeron a las características genéticas y la situación migratoria como
motivos de discriminación que no pueden ser tolerados por el Estado
mexicano, mismos que no estaban incluidos en el texto original del 2003.
Estos avances, en el primer caso, son resultado de la evolución de la
ciencia médica que el día de hoy ya permiten conocer los
condicionamientos genéticos que pueden tener impacto en la manera en
que las personas interactúan con la sociedad (por ejemplo, en lo que se
refiere a condiciones de salud de agravamiento progresivo); pero, en el
otro caso, son producto de una mayor sensibilidad social respecto de las
dificultades y vulnerabilidades que enfrentan las personas migrantes en
su desplazamiento por el territorio nacional, y también sobre las deudas
de justicia que como sociedad se tiene frente a estas personas.
De acuerdo con lo expuesto, se puede concluir que los derechos
humanos:

o
 Son libertades, prerrogativas y reivindicaciones universales,
interdependientes, indivisibles y obligatorias.
 Son inherentes a la naturaleza humana.
 Están inspirados en valores de dignidad, autonomía, justicia,
igualdad y libertad.
 Implican obligaciones de promoción, protección, respeto y
garantía por parte de los Estados.
 Se violan por acción, omisión o aquiescencia del poder público.
 Se clasifican históricamente en civiles, políticos, económicos,
sociales, culturales y de solidaridad, aunque su ejercicio es
interdependiente y universal.

1.4 ¿Por qué el derecho a la igualdad y la


no discriminación es un derecho rector?
Los derechos humanos se asientan sobre el principio de igualdad y no
discriminación, que se conforma por dos conceptos complementarios,
uno positivo y otro negativo. Primero, la igualdad, que enfatiza la forma
en la que las personas deben acceder al goce y ejercicio de derechos en
condiciones que no excluyan a nadie. Y, en segundo lugar, la no
discriminación, que acentúa la necesidad de proteger a las personas
frente a distinciones arbitrarias.
Ilustración 3 La función de la ley consiste en igualar, a través del derecho a la igualdad y no
discriminación, a las personas que histórica y socialmente han sido construidas como
desiguales. En la imagen se aprecia a un grupo de migrantes debajo de un puente.
Fotografía: Antonio Saavedra

La discriminación es el trato diferenciado, desfavorable e inmerecido,


intencional o no, que se da a una persona o grupo de ellas por la
percepción de que sus identidades o rasgos, caracterizados como
negativos, constituyen un motivo para que se les dificulte o cancele el
ejercicio de derechos. En este sentido, la no discriminación es un
derecho que, si se viola o no se respeta, inhibe el ejercicio de otros
derechos. Por eso se dice que, dentro de los derechos humanos, el
derecho a la igualdad y no discriminación, es un derecho rector. Esto no
quiere decir que sea más importante que los otros, sino que es necesario
su cumplimiento para poder ejercer todos los demás derechos.
La igualdad y la no discriminación se ha incluido recientemente entre el
catálogo de derechos humanos debido a que visibiliza una relación entre
la percepción del valor de una persona y el acceso que una sociedad le
permite a los otros derechos, las libertades y las oportunidades. Así, el
derecho a la igualdad y no discriminación establece las condiciones para
la realización de los planes de vida individuales en condiciones de
igualdad y dignidad.
En el caso mexicano, este derecho se ha vuelto fundamental a partir del
reconocimiento del valor de la diversidad y, sobre todo, de que durante
mucho tiempo se excluye a varias personas del acceso a los derechos y
oportunidades a causa de rasgos de su identidad o su adscripción grupal
que no deberían ser relevantes para su inclusión plena en el desarrollo y
la cultura democrática nacionales. Así, la no discriminación, desde su
institucionalización en el año 2001 con la inclusión de la cláusula que la
reconoce en el Artículo 1º constitucional, se ha constituido como el medio
para buscar la reconciliación con la pluralidad social y la riqueza del
capital humano que representa; pero también para reconocer que, como
sociedad, se tienen deudas de justicia hacia muchas personas y grupos a
quienes se les ha dado un trato desigual, injusto y excluyente, y que no
se puede seguir tolerando o perpetuando. No es desproporcionado
señalar que, a partir del reconocimiento del derecho a la igualdad y no
discriminación por las instituciones y la sociedad, se está mejor equipado
para enfrentar los retos que, en materia de salud, educación, empleo y
acceso a la justicia –entre otros ámbitos fundamentales de la acción
pública–, se plantea el ejercicio de los derechos humanos en el siglo XXI.
A continuación, se revisará a qué se refiere cuando se habla de igualdad
y de dignidad humana:
a) Igualdad
Cuando se habla de igualdad en relación con el derecho a la no
discriminación se refiere al principio de que todos los seres humanos
tienen el mismo valor, como fundamento ético y político de una sociedad
democrática. Las personas no son iguales entre sí en cuanto a intereses,
aptitudes, talentos, formas de vida y otros rasgos individuales o sociales.
No obstante, la igualdad como principio requiere que las personas tengan
los mismos derechos y las mismas oportunidades de acción y desarrollo;
requiere también el respeto y la valoración positiva de las diferencias de
los grupos sociales y culturales para el logro de una justicia que
distribuya entre todos y todas las oportunidades, los derechos y las
libertades. Precisamente por esas diferencias, y porque esa diversidad
es producto de vivir en democracia, es que los derechos definen aquellos
bienes y oportunidades que todas las personas necesitan para alcanzar
los objetivos en el aprendizaje, el trabajo, la cultura, la vida familiar, la
participación política o el deporte.
La igualdad cobra una doble significación cuando se ubica en el terreno
del derecho a la no discriminación:
La igualdad de trato se entiende como el derecho a un tratamiento igual,
es decir, el derecho a una distribución igual de oportunidades, recursos o
cargas. En este sentido, la no discriminación es una protección legal
igualitaria porque obliga a no establecer diferencias de trato arbitrarias
basadas en sistemas de privilegios o sobre la base de prejuicios
negativos y estigmas; dicho de otro modo, la igualdad de trato es el
derecho de todas las personas, por el hecho mismo de serlo y de poseer
una dignidad, de ser tratadas sin excepciones ni exclusiones. (Rodríguez,
2011: p. 91).
La igualdad de trato no significa una homogeneización en la manera en
que se relacionan las personas sino, más bien, una igualación en
derechos y oportunidades que garanticen y fomenten la manifestación de
las diferencias y la diversidad que hay entre todas ellas. Es decir, tratar
de manera igualitaria a alguien no significa en convertirlo en un amigo o
amiga de manera inmediata; sino más bien en actuar –incluso si no se
tiene una relación cercana con esa persona– a partir de comprender que
ella es igual a mí y merece el mismo trato que se exigiría para uno o una
misma. Así, se busca equiparar la no discriminación con la igualdad de
trato.
El derecho a no ser discriminado es el derecho de una persona a ser
tratada de manera igualitaria, sin exclusión, distinción o restricción
arbitraria, con el fin de ser capaz de aprovechar plenamente el conjunto
de derechos, libertades fundamentales y el libre acceso a oportunidades
socialmente disponibles, siempre y cuando un tratamiento preferencial
temporal no sea necesario para compensar el daño histórico y la
situación de vulnerabilidad causado por prácticas discriminatorias
previas. (Rodríguez, 2011: p. 90)
Lo anterior significa que el tratamiento igualitario puede ser suspendido
temporalmente a favor de las personas o grupos de personas que han
sido víctimas históricas de la discriminación. La intención de esta acción
es nivelar las condiciones en las que personas puedan acceder a las
oportunidades formalmente accesibles a todos y todas, pero desde el
mismo punto de partida real. Por ejemplo:

 Cuando todas las personas mexicanas tengan la primaria,
secundaria y el bachillerato concluido, entonces, estarán en
igualdad de condiciones para competir por un trabajo.
 Cuando a las personas con discapacidad se les incluya en los
ámbitos educativo, laboral y recreativo, entonces, estarán en
condiciones de igualdad para competir por una beca en el
extranjero.
 Cuando las niñas y las mujeres vivan una vida libre de violencia,
entonces, estarán en igualdad de condiciones para competir por un
lugar en alguna universidad.

Para lograr esta nivelación, se requiere que el Estado instrumente


acciones afirmativas que favorezcan sólo a los grupos que se encuentran
en desventaja histórica. Algunas acciones afirmativas que el Estado
podría implementar son:

 Estímulos económicos para los padres y madres que inscriben y
llevan a sus hijos e hijas a la escuela.
 Dar preferencia de contratación a las personas con alguna
discapacidad o a las mujeres.
 Otorgar becas para estudios a mujeres que son madres solas o
jefas de familia.
 Habilitar ventanillas especiales para la atención de personas
mayores o con alguna discapacidad que realizan trámites
gubernamentales.

Por definición todas las acciones afirmativas son temporales. Una vez
que todas las personas partan de la misma base, la acción afirmativa
debe desaparecer y darse un trato igualitario, sin distinción ni exclusión.
Es importante mencionar que las acciones afirmativas no constituyen un
privilegio o una arbitrariedad, sino un intento de lograr que todas las
personas gocen de los mismos derechos por igual.
b) Dignidad humana
La dignidad es un término complejo que hace referencias a muy distintos
temas, según la cultura y el ámbito en el que se defina. En términos
generales, la dignidad hace referencia al valor esencial e intransferible de
todo ser humano, independientemente de su condición social o
económica, de su origen familiar o ingresos, raza, religión, edad, sexo,
etcétera, y constituye la base de todos los derechos. Este valor singular
se nos presenta como una llamada al respeto incondicionado y absoluto
hacia todos los seres humanos. El concepto de dignidad, en este sentido,
está asociado a la titularidad de derechos fundamentales que todas las
personas tienen; todas ellas pueden y deben exigir sus derechos y todo
gobierno democrático tiene la obligación de garantizarlos sin excepción.

1.5 ¿Qué significa violar un derecho


humano?
Una violación a los derechos humanos es aquella que se comete cuando
el Estado, ya sea por acción, omisión o aquiescencia (consentimiento o
licencia), incumple sus obligaciones de garantizarlos, protegerlos,
respetarlos y realizarlos.
1. Las violaciones por acción se refieren a aquello que el Estado hizo y
no debía hacer, por ejemplo:

 Las detenciones arbitrarias, tortura, tratos crueles, inhumanos y/o


degradantes.
 Las desapariciones forzadas de una persona por parte de grupos o
individuos de corporaciones policíacas.
 El uso indebido de la fuerza en la detención de personas extranjeras
que transitan por territorio nacional y la suspensión de su derecho de
audiencia y al debido proceso.

2. Las violaciones por omisión se refieren a lo que el Estado no hizo y


tenía la obligación de hacer, por ejemplo:

 La falta de prestación de servicios de salud a poblaciones indígenas.


 No sancionar a quienes no otorgan el periodo de descanso por
maternidad a las mujeres trabajadoras.
 Falta de una investigación y procuración de justicia en los homicidios
y desapariciones de mujeres y niñas, en distintos estados de la
República Mexicana.
 Incumplimiento de la supervisión de las condiciones de operación y
seguridad de guarderías e instancias infantiles, que puedan poner en
riesgo la vida e integridad de niñas y niños.

3. Las violaciones por aquiescencia son las acciones que realizan


terceros que violan los Derechos Humanos de alguna grupo o persona y
que además tiene consentimiento o protección del Estado, por ejemplo:

 La exclusión de niños o niños con discapacidad en escuelas privadas


de educación básica.
 El uso de los medios de comunicación para la difusión de mensajes
de odio e incitación a la violencia.
 La existencia de regulaciones, al interior de las empresas, que
permiten pagar menos sueldo, restringir su promoción a puestos de
mayor responsabilidad o despedir a las mujeres embarazadas.
Como puede verse a partir de estos ejemplos, aunque las violaciones a
derechos humanos generan afectaciones para muchas personas y en
contextos diversos, la discriminación es una condición que potencia sus
efectos negativos. La razón es doble. Por una parte, porque quienes
históricamente han sido excluidos y excluidas de las oportunidades y el
desarrollo a causa de la discriminación, generalmente desconocen sus
derechos y las vías para hacerlos justiciables y exigibles; también porque
carecen de los recursos para hacerse de asistencia legal o psicológica
para superar las afectaciones como consecuencia de las violaciones a
sus derechos. Pero, por la otra, las personas y grupos en situación de
discriminación pueden enfrentar procesos de revictimización cuando la
justicia se les procura, de nuevo, de manera diferenciada y excluyente en
relación con el resto de las personas. Por ejemplo, el caso de las
trabajadoras del hogar, muchas de ellas experimentan violaciones a su
derecho al trabajo y la seguridad social porque desconocen que su
empleo les debe significar los mismos beneficios y prestaciones que los
de las demás personas; también porque carecen de la asesoría legal
para establecer contratos con quienes les emplean que especifiquen las
jornadas laborales, los períodos vacacionales, el aguinaldo y la seguridad
social en general que ellas deberían recibir, así como las penalizaciones
por el incumplimiento de éstos. Hasta hace no mucho tiempo, cuando las
trabajadoras del hogar se atrevían a denunciar abusos laborales, malos
tratos o hasta violencia de todo tipo (incluida la sexual), frecuentemente
eran ignoradas por quienes procuran justicia en México o hasta se las
criminalizaba y culpaba por daños al patrimonio de las familias
empleadoras. Precisamente, la no discriminación hace consciencia de
que las violaciones a derechos humanos no se depositan igual sobre
todas y todas y que, por tanto, se necesita crear las condiciones de
asesoria legal y acompañamiento psicológico que permitan el
empoderamiento y la acción oportuna de las personas y grupos en
situación de discriminación frente a estos hechos injustos y contrarios al
Estado de derecho.

2.1 ¿Qué se entiende por discriminación?


La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, reformada y
decretada el 20 de marzo del 2014, estipula que por discriminación se
entenderá:
“[…] toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u
omisión, con intención o sin ella, no sea objetiva, racional ni proporcional
y tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir, impedir,
menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos
humanos y libertades, cuando se base en uno o más de los siguientes
motivos: el origen étnico o nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el
género, la edad, las discapacidades, la condición social, económica, de
salud o jurídica, la religión, la apariencia física, las características
genéticas, la situación migratoria, el embarazo, la lengua, las opiniones,
las preferencias sexuales, la identidad o filiación política, el estado civil,
la situación familiar, las responsabilidades familiares, el idioma, los
antecedentes penales o cualquier otro motivo.
También se entenderá como discriminación la homofobia, misoginia,
cualquier manifestación de xenofobia, segregación racial, antisemitismo,
así como la discriminación racial y otras formas conexas de intolerancia”.
La discriminación, en un sentido sociopolítico, es una limitación injusta de
las libertades y derechos fundamentales de las personas que anula la
autonomía y aumenta la desigualdad (Rodríguez Zepeda; 2004).
La ley, a partir de su reforma, nos proporciona cuatro ejes de análisis:
a) Nivel de acción
La discriminación es un acto que se basa en la percepción de la
identidad del grupo o la persona, y en cómo se reacciona frente a ella
cuando se la caracteriza de manera negativa; por ello cuando existe una
negación de derechos puede existir por distintas formas de acción:
distinción, exclusión, restricción o preferencia.

 La exclusión de la población afrodescendiente de los beneficios de los


programas sociales por no ser reconocida como una población
específica en situación de pobreza o discriminación.
 La preferencia de contratación a hombres en menoscabo de la
contratación de mujeres bajo pretextos de “mayor eficiencia debido a
que los hombres no se embarazan.”
 La restricción de oportunidades laborales a las y los jóvenes porque
se piensa que son poco confiables o que no pueden desarrollar
competencias en el corto plazo o no tienen suficiente experiencia.

b) Modalidad
El acto de discriminación, además, ocurre si la persona que lo realiza
tiene o no conciencia del daño que provoca; es decir, si se discrimina por
acción directa u omisión. Se le suma a esto el grado de posibilidad de
que lo haga con o sin intención. En cualquier caso, para efectos del
combate institucional de la discriminación, el Estado tiene que centrarse
en sus consecuencias y no en la intencionalidad.

 Si una persona oficial de migración niega la atención a una joven


hondureña simplemente por no reconocer que cualquier persona tiene
derecho a la atención humanitaria, independientemente de su
nacionalidad, estará cometiendo una acción con intención
discriminatoria.
 Si a una persona mayor le niegan la entrada a un hospital debido a
que no viene acompañado por un “familiar que se responsabilice de
él”, se le está negando intencionalmente el derecho a la salud.
 Si un funcionario considera, por sus creencias religiosas, que lo mejor
es que un niño sea criado en una familia tradicional, y en
consecuencia niega la adopción a parejas de personas del mismo
sexo, su acción es discriminatoria, aunque su intención sea seguir los
preceptos de su credo.

c) Objetivo del acto


Es importante reconocer un acto de discriminación cuando se
obstaculiza, restringe, impide, menoscaba o se anula el reconocimiento
de los derechos humanos, las libertades y las posibilidades de tener
igualdad de trato.

 Se impide la obtención de un crédito para comprar un departamento a


una madre soltera alegando que por su “condición no hay seguridad
de que pueda pagar en tiempo y forma”, lo cual viola su derecho a la
vivienda.
 Al criminalizar la protesta social se está obstaculizando el derecho a
la partición política, al tiempo que se afectan los valores democráticos
al asumir que las personas que marchan se comportan de manera
violenta en general.
 Cuando se impide el acceso a un restaurante o cine a una pareja de
personas del mismo sexo, no sólo se restringe su derecho a la cultura
o el esparcimiento a causa de la discriminación; sino que también se
refuerza la homofobia y los prejuicios sociales que conducen a
agresiones y crímenes de odio.

d) Tipos o factores discriminatorios (desglosados)


Existen diversos factores identitarios que hacen que una persona sea
discriminada. Es importante recordar que no están aislados y que una
persona puede reunir varios al mismo tiempo. A esto se le llama
interseccionalidad, ya que toda persona tiene más de un elemento de
identidad (sección) relacionado con el resto que la conforma como
persona:

 Origen étnico o nacional.


 Tono de piel (en la legislación se sigue utilizando color, pero con una
perspectiva educativa se recomienda usar el término tono).
 Cultura
 Sexo
 Género
 Edad
 Discapacidades
 Condición social
 Condición económica
 Condición de salud
 Condición jurídica
 Religión
 Apariencia física
 Características genéticas
 Situación migratoria
 Embarazo
 Lengua
 Opiniones
 Orientación sexual (en la legislación se sigue utilizando preferencia,
pero con una perspectiva educativa se recomienda usar el término
orientación).
 Identidad política
 Estado civil
 Situación familiar
 Responsabilidades familiares
 Antecedentes penales

Es de vital importancia recordar lo que dice la Ley Federal para Prevenir


y Eliminar la Discriminación donde se señala la total prohibición de todo
acto discriminatorio en el país:
Queda prohibida toda práctica discriminatoria que tenga por objeto o
efecto impedir o anular el reconocimiento o ejercicio de los derechos y la
igualdad real de oportunidades en términos del artículo 1o. constitucional
y el artículo 1, párrafo segundo, fracción III de esta Ley.

2.2 ¿Cuáles son las dimensiones en que se


materializa la discriminación?
La discriminación es un proceso que inicia nombrando de manera
peyorativa las identidades y adscripciones grupales de ciertas personas,
que se materializa en representaciones negativas de ellas en la cultura,
el espacio público y los medios de comunicación, y que termina
cancelándoles derechos y oportunidades, pero también situándoles en
espacios de violencia, empobrecimiento e impunidad. Entonces, ¿cómo
es que algo inmaterial y hasta sutil como un prejuicio o un estigma se
concreta en violaciones a derechos humanos? A este respecto se podría
apuntar que las conductas discriminatorias se manifiestan en diferentes
dimensiones, que van de lo personal a lo estructural. Aunque la
discriminación está prohibida por nuestro marco normativo en todos los
niveles, debemos reconocer la magnitud, localización y consecuencias
de cada acto discriminatorio para poder dar una respuesta institucional y
un acompañamiento adecuado a la víctima. Distinguir esta diversidad de
niveles permite la acción pública diferenciada. Porque no es lo mismo
que, por ejemplo, las autoridades sensibilicen y frenen las conductas de
un estudiante que ejerce acoso escolar sobre otro a causa del tono de su
piel o de hablar una lengua indígena, que intervenir cuando las y los
directivos de la escuela lo califican como un hecho menor que solo
corresponde a los jóvenes resolver y que no amerita ninguna protección
o atención especial para la víctima.

Los factores que producen y reproducen la discriminación involucran


cuatro niveles principales: el estructural, el institucional, el cultural y el
personal, mismos que se apoyan y refuerzan recíprocamente para
articular un orden que sistemáticamente niega oportunidades y derechos
a ciertas personas y grupos.

a) La dimensión personal
Se da cuando el acto discriminatorio se origina en una relación entre dos
o más personas. Una persona concreta trata de manera desigual a otra
persona sin tener una causa justificada para ello. Las diferencias que
existen entre las personas se constituyen en las causas por las que se
discrimina. Otros factores que pueden provocar discriminación son las
relaciones de poder y control político que generan relaciones asimétricas
entre las personas, las inercias culturales o los aprendizajes sociales, es
decir la trasmisión de conocimientos e ideas de una generación a otra.
Esto ocurre, por ejemplo, con el machismo en la sociedad mexicana. La
ignorancia es otra causa por la cual se puede originar un acto de
discriminación. Por ejemplo:

 Una familia se encuentra en una situación económica desfavorable, y


por ello se tiene que tomar la decisión de sacar de la escuela a
uno/una de sus hijos/hijas. La familia decide que la niña dejará la
escuela para que ayude a la madre en la preparación de alimentos
para vender.

En este caso, el padre y la madre le están dando a su hija un trato


diferenciado y le están negando el derecho a la educación por motivos de
gé[Link] elección se fundó en la creencia de que los varones son los
que deben y tienen que mantener a su familia.
Ilustración 6 Una sociedad que despejara de obstáculos el derecho a la educación, por
ejemplo, en el caso de las niñas indígenas que sistemáticamente han sido impedidas de
ejercerlo, se vería enriquecida por sus aportaciones y capital humano. En la imagen se
aprecia a una niña indígena sonriendo.
Fotografía: Antonio Saavedra

b) La dimensión cultural
Se trata de ideas constitutivas acerca de cómo debe ser la sociedad,
cómo se debe vivir, quiénes son unos y quiénes los demás. En una
sociedad discriminatoria, las perspectivas culturales de los grupos
dominantes se imponen explícita e implícitamente a las personas y a las
instituciones, quienes difícil o raramente las cuestionan, justificándolas.
Tales perspectivas abarcan la concepción de la vida, el lenguaje, los
estereotipos, los mitos, las definiciones de lo bueno, lo normal, lo raro,
así como las reacciones de la gente ante esos comportamientos. En
términos generales, esta dimensión de la discriminación se caracteriza
por un rechazo a lo diferente y por una negación sistemática de derechos
a quienes no se sujetan a los valores y pautas de comportamiento de la
mayoría, abrigando fuertes componentes de misoginia, racismo,
xenofobia y homofobia. Estas formas del odio y la exclusión poseen el
peso de la costumbre al ser transmitidas y afianzadas por la familia, la
escuela, las asociaciones y comunidades, las normas legales, los medios
de comunicación y por las políticas públicas. Por ejemplo:

 Expresar rechazo o no reconocimiento de las comunidades


afrodescendientes.
 Rechazo a costumbres y tradiciones de grupos étnicos como
adversos u obsoletos de la cultura “moderna”.
 Sentir temor frente a las personas migrantes porque no conocemos
sus costumbres o la historia de los lugares de donde provienen.

c) La dimensión institucional
Se refiere al funcionamiento de los órganos y estructuras del Estado y de
instituciones privadas cuyo actuar en relación con determinados grupos
sociales y minorías se lleva a cabo sobre la base de criterios sexistas,
étnicos, socioeconómicos, entre otros, que permiten caracterizar a estos
grupos como inferiores o distintos respecto de la norma institucional
hegemónica. Se presenta en contextos en que el acto discriminatorio se
produce de manera regular debido a que su origen no solo reside en el
prejuicio de una persona concreta, sino en criterios de conducta
previamente establecida en textos o documentos –tanto informales como
con rango legal–, así como en acuerdos no explícitos que rigen el
funcionamiento de una determinada institución. Por ejemplo:

 Ausencia de páginas web accesibles para lectores de pantalla para


personas ciegas en un Institución en específico.
 En algunas congregaciones religiosas, las mujeres no pueden ser
pastoras, sacerdotisas o guías espirituales por el sólo hecho de ser
mujer.
 Empresas cuya política de contratación se basa en la
apariencia: "buena presentación".
 Falta de intérpretes de lengua de señas o traductores/traductoras de
lenguas indígenas en procesos judiciales.
 Ausencia de facilidades institucionales para las y los empleadores que
desean afiliar a la seguridad social a las empleadas del hogar que les
apoyan.

d) La dimensión estructural
Se refiere a las formas desiguales en las que el acceso a los bienes está
distribuido dentro de la sociedad, desde las estructuras físicas, políticas y
jurídicas. Se caracteriza en razón de que el acto discriminatorio se
presenta de manera sistemática, lo cual se debe a que el orden social
está dispuesto de manera tal que, casi sin excepción, ciertas personas o
grupos de personas experimentan la limitación o la negación de sus
derechos o libertades. En esta dimensión la discriminación se torna
objetiva, en el sentido de que no depende directamente de los sujetos
evitarla o revertirla, sino del orden objetivo de las cosas condicionado por
las estructuras sociales. Se da discriminación estructural contra un
colectivo cuando las posiciones consideradas inferiores se mantienen
durante un largo período de tiempo, que puede incluso alcanzar a varias
generaciones. Dicho período es tan extenso que esta discriminación llega
a considerarse un comportamiento normal. Este tipo de discriminación
genera una distinción y exclusión a permanente y cotidiana en la vida de
las personas (mujeres, indígenas, personas con discapacidad, etcétera)
La “normalidad” de este tipo de discriminación radica principalmente en
su enraizamiento en las conductas y códigos sociales de muchas
culturas alrededor del mundo. Recordemos cómo, durante muchos años,
a las mujeres se les negó el acceso a la educación; a las parejas del
mismo sexo, el derecho a formar una familia; a las y los indígenas, el
derecho a conservar su lengua a través de la educación bilingüe,
etcétera.
Dentro de la dimensión estructural, existe la discriminación jurídica que
se fundamenta en la existencia de leyes, ordenanzas, reglamentos y/o
decretos de tipo discriminatorio, los cuales norman un tratamiento
diferenciado para ciertos grupos, colocándolos en una situación de
desventaja legal en relación con el resto de la población. Por ejemplo:

 Las parejas del mismo sexo no pueden darse muestras de cariño en


público por temor a experimentar agresiones.
 El maltrato hacia niños y niñas, afianzado en la idea de que sólo
entienden a golpes y no con razones.
 La desatención y falta de respeto hacia las opiniones de las personas
jóvenes, dada la idea extendida de la falta de racionalidad en sus
decisiones.
 Los reglamentos de las instituciones de seguridad pública que no
permiten proporcionar servicio de guardería a los/las
derechohabientes que son madres y padres y que requieren de esta
prestación.
 Ausencia de páginas web accesibles en todo el mundo.

2.3 ¿Por qué es importante hablar de


discriminación?
La discriminación deja profundas huellas en las personas que la han
experimentado y en muchas ocasiones no se dimensiona su afectación,
por ello se tiene que hacer visible las consecuencias de los actos
discriminatorios:

 Las personas discriminadas se perciben ellas mismas como


indefensas frente a los procesos estructurales de exclusión y dejan de
ver sus cualidades, pues se deteriora su sentido del respeto propio.
Éste tiene bases sociales, en la medida que las personas pueden
reconocer o no que sus semejantes y las instituciones políticas
constituyen medios y no obstáculos para la realización de sus propios
planes de vida. Si la sociedad y las instituciones dan un trato
excluyente y hacen sentir a quienes experimentan la discriminación
que no tienen valor, entonces estas personas carecerán del impulso
para exigir respeto y combatir la injusticia. Por otro lado, las personas
discriminadas pueden llegar a creer que merecen o son responsables
de esto, ya que han internalizado como legítimos los estereotipos y
prejuicios de la sociedad dominante.

 Las personas discriminadas tienden a aislarse para evitar ser


agredidas, y por este temor a la violencia suelen abandonar sus
espacios de crecimiento y las oportunidades de desarrollo. Ellas
pueden dejar de estudiar, solicitar atención médica, buscar mejores
puestos de trabajo, asistir a lugares de esparcimiento, etcétera.

 Las personas discriminadas adoptan el papel que la sociedad les ha


atribuido, es decir, reproducen el comportamiento prejuiciado. Llegan
incluso a renegar de sus características y adoptan las del grupo
dominante; ocultan su pertenencia al grupo discriminado y ya no se
identifican con la realidad a la que éstos se enfrentan. Además, y de
manera paradójica, afectan a personas en su misma situación y a
otras que están en grupos de mayor desventaja, contribuyendo a
mantener al grupo dominante y a la discriminación.

 Las personas discriminadas reconocen como injusta la situación en la


que están y utilizan su fuerza para hacer válidos sus derechos y así
establecer condiciones de igualdad. Esta es una reacción que,
aunque se presenta con menos frecuencia en las personas que
experimentan discriminación, realmente genera cambios a favor de la
igualdad y la eliminación de estereotipos y prejuicios.
Ilustración 7 El 8 de marzo de 2017, en las principales ciudades de todo el mundo, diversos
colectivos de mujeres y personas aliadas se manifestaron en contra de la violencia
estructural hacia ellas, que tiene en la discriminación un factor condicionante. En la imagen
se aprecia a un grupo de mujeres durante una marcha en contra de la violencia de género.
Fuente: El Mostrador
(Consulta con fines educativos, de difusión y no lucrativos, los cuales pertenecen a sus
creadores/as).

En lo social y económico la discriminación también tiene efectos


devastadores. Entre ellos, por ejemplo:

 Muchas personas y grupos utilizan a la discriminación para mantener


privilegios económicos y sociales en detrimento del resto de la
sociedad.
 La discriminación permite la manipulación de las diferencias con el
propósito de eliminar y señalar a ciertos grupos como “chivos
expiatorios”, lo que genera odio, división y ruptura de los lazos de
solidaridad y comunidad que permiten el desarrollo de cualquier
sociedad.
 La discriminación naturaliza las relaciones desiguales entre
particulares y permite que la falta de regulación o intervención del
Estado pase desapercibida como injusta por la sociedad.

En el aspecto político, la discriminación obstaculiza y niega los derechos


fundamentales, el ejercicio de las libertades y el libre acceso a las
oportunidades socialmente disponibles; también establece relaciones
asimétricas entre las personas, pues provoca que unas personas tengan
acceso efectivo a derechos y otras no. Todo esto obstaculiza la
construcción y fortalecimiento de un régimen democrático capaz de
alcanzar sus metas de libertad, progreso, desarrollo y bienestar para
todos los seres humanos.

3.1 ¿Qué son los prejuicios, los


estereotipos y los estigmas?
En muchos casos, la discriminación es una forma de la desigualdad que
no tiene su origen en las diferencias de ingresos sino, más bien, en las
representaciones culturales y/o prácticas sociales (creencias, patrones
de conducta o representaciones socioculturales de un determinado
grupo) que se dan en los procesos de identificación y demarcación de los
grupos sociales. En este sentido, por ejemplo, la discriminación hacia
personas homosexuales, lesbianas, trans e intersexuales es el común
denominador, independientemente de que algunas de ellas tengan mayor
poder adquisitivo que otras.
Así pues, se puede hablar de una forma de desigualdad, con efectos
precisos sobre los derechos y calidad de vida de las personas, cuyo
origen está en el terreno de las representaciones subjetivas de la
sociedad y que identificamos con los conceptos de prejuicio, estereotipo
y estigma. Por eso conviene detenerse brevemente en éstos.
a) Estereotipo:
Son creencias, valores, juicios y suposiciones, tanto positivas como
negativas, asignados a miembros de un grupo basados en información
incompleta que generaliza las características de algunos individuos hacia
todos los demás. Se comparten socialmente.
El problema más obvio con los estereotipos es que se aplican de forma
indiscriminada e injusta a las personas con base en su pertenencia (real
o supuesta) a un grupo; con frecuencia se recurre a ellos para injuriar y
dañar moralmente. Por ejemplo:

o “Todas las personas musulmanas son terroristas”
o “Todas las personas alemanas son nazis”
o “Las y los indígenas son dóciles e ignorantes”
o “Las y los rockeros son drogadictos”
o “Las mujeres sólo les interesa ir de compras y al salón de belleza”
o “Las personas migrantes quitan puestos de trabajo a la población
nacional”
o “Hay que vigilar a las trabajadoras del hogar para que no se roben
la comida”

Ilustración 9 Espectacular que genera estereotipos hacia una población históricamente


discriminada. En la imagen se aprecia un anuncio espectacular con la leyenda “una mujer
no sabe lo que quiere hasta que un diseñador se lo dice”.
(Consulta con fines educativos, de difusión y no lucrativos, los cuales pertenecen a sus
creadores/as).
Fotografía: Contaminación [Link].

b) Prejuicio:
Son creencias aprendidas y juicios previos de valor positivo y negativo,
que se formulan sin ningún sustento real. Pueden ir dirigidos a un solo
sujeto o a grupos. Y a diferencia del estereotipo, no son necesariamente
compartidos por la sociedad. Por ejemplo:

o “Son centroamericanos, ten cuidado”
o “La Dirección General será ocupada por una mujer, seguro es
lesbiana”
o “Juan es indígena, no sabrá manejar estos programas de
computación”
o “Rosa es una anciana, seguro no sirve para nada”
o “No quiero que mi hijo vaya a una escuela donde también van
niños discapacitados”.

Ilustración 10 La discriminación genera espacios de vulneración e impunidad que deben


erradicarse: esto ocurre con las personas migrantes, quienes a lo largo de sus
desplazamientos enfrentan prejuicios y estigmas que se traducen en violencia y
empobrecimiento. En la imagen se aprecia a un grupo de personas migrantes en las vías del
tren.
Fotografía: Antonio Saavedra

c) Estigma:
Es la desacreditación, culturalmente establecida, que se considera
negativa hacia una persona o grupo de personas por sus características
físicas o simbólicas. Quién posee un atributo estigmatizado ya ha sido
rechazado de antemano porque existe, con anterioridad, en la sociedad
un conjunto de prejuicios que lo ponen en desventaja. Por ejemplo:

o “Si tiene tatuajes y piercings seguro es un delincuente”
o “Laura estuvo en la cárcel, seguro no es de fiar”
o “No te juntes con él, tiene SIDA”
o “No voy a dejar ir a mi hijo a la fiesta de Rodolfo, porque su papá
es ministro protestante”
o “No podemos dejarle toda la responsabilidad laboral a Luis,
acuérdate que fue alcohólico”

Ilustración 11 La diversidad también se expresa a través de la apariencia con que las


personas quieren aparecer ante los demás. Ésta no debe traducirse en estigmas que
generan cancelación de derechos y oportunidades. En la imagen se muestra a una mujer
con tatuajes.
Fotografía: Antonio Saavedra

Estos elementos, de manera aislada, no se consideran discriminación,


pero son la antesala a posibles actos discriminatorios, ya que al estar
inmersos en la sociedad éstos pueden llegar a materializarse en
acciones que niegan la igualdad, acceso y goce de los derechos
humanos consumando así un acto de discriminación.
Observa el siguiente video realizado por 11.11 Cambio Social, como
parte de la campaña “Racismo en México”:
Fuente del vídeo: Radio TVHGRO
(Consulta con fines educativos, de difusión y no lucrativos, los cuales pertenecen a sus
creadores/as).
Versión estenográfica disponible
El video permite advertir cómo se aprende y reproduce, desde la infancia
creencias, patrones de conducta o representaciones socioculturales
basados en los valores prejuiciados de la sociedad.

3.2 ¿Cómo se forman los prejuicios,


estereotipos y estigmas?
¿Qué lleva a los seres humanos a tratarse como desiguales, inferiores,
sujetos de desprecio y de odio? Varios factores pueden responder esta
pregunta. Pero para este curso, se centrará en uno de estos: los
prejuicios, estereotipos, estigmas y su proceso de formación.
Etapa 1: En primer lugar, se genera la supuesta comprobación de una
diferencia que distingue a una persona de otra y que se basa en un rasgo
físico y cultural, ejemplo:

 Yo hablo español, tú una lengua indígena.


 Yo soy adulto, tú una persona joven.
 Yo no tengo una discapacidad, tú sí.
 Yo no soy moreno, tú sí.

Por lo tanto, en esta primera etapa, se genera la diferencia como factor


de oposición entre un “tipo” de persona y otra.
Etapa 2: Posteriormente, en esta nueva etapa, se genera un sistema de
evaluación positiva de un rasgo considerado como “superior” y la
consecuente consideración de que es un rasgo esencial y valioso para
ser una persona supuestamente “verdadera y superior”. Esta fase
también implica la evaluación negativa de quienes carecen de él (son
“inferiores”).

 Las personas que hablamos español somos mejores, quienes no


pueden son inferiores.
 Es mejor que sólo contratemos a personas católicas, porque las de
otra religión son conflictivas.
 Incrementemos los requisitos para conceder visados para la entrada
en nuestro país, así sólo lo harán quienes más se parezcan a
nosotros.
En esta etapa la diferencia normaliza conductas que se traducen en la
existencia de jerarquías, como una forma de interpretar la diversidad
humana.
Etapa 3: El juicio de inferioridad-superioridad se transforma en
legitimación del derecho de los “superiores” a dominar, anular, ignorar,
utilizar y maltratar a los/las pretendidamente inferiores. El supuesto de
que hay “gente superior e inferior” promueve la justificación de acciones
discriminatorias. En esta etapa se van estableciendo los parámetros de lo
que se considera “normal” y, por tanto, bueno y deseable.

 “Dado que yo entiendo todo muy rápido porque soy más grande y
tengo más experiencia, entonces soy más fuerte, superior y mejor y
yo decido lo mejor para las personas jóvenes inferiores”
 “Ojalá que las mujeres candidatas a diputadas pierdan en la elección.
Porque siempre es más difícil ponerse de acuerdo con ellas: son
emocionales y todo lo toman personal. Solo los hombres sabemos
hacer acuerdos políticos”
 “Como las trabajadoras del hogar no saben leer ni escribir, no es
necesario que les expliques que tienen derechos. Así te ahorras el
aguinaldo y el seguro social. Ese dinero mejor gastarlo en algo que
valga la pena, como unas vacaciones”

Los prejuicios, estigmas y estereotipos se convierten en elementos que


identifican a las personas y les otorga una identidad colectiva como
“superiores o inferiores”. Sin embargo, este tipo de posturas no pueden,
o podrán, pasar la prueba de la validez lógica y/o científica, es decir,
resulta insostenible e indemostrable asegurar que, por ejemplo:

 Ninguna mujer puede ser presidenta de un país.


 Ninguna persona joven puede hacer una aportación valiosa a un
procedimiento o sistema.
 Una persona indígena es incapaz de aprender física nuclear.
 Las personas migrantes no aportan nada al desarrollo nacional.

Es este nivel, las jerarquías finalmente se normalizan a un grado en el


que de manera personal, cultural, institucional o estructural se genera la
discriminación como un acto “presuntamente necesario” para la defensa
de los valores, los derechos o las vidas de las personas.
Los prejuicios, estereotipos y estigmas resultan muy difíciles de combatir
porque éstos dan orden el mundo social, reducen la complejidad,
proporcionan certidumbre y sitúan a las personas y acontecimientos en
un esquema cultural que da sentido y orientación. Por ejemplo:

 Un hombre, desde el momento de su nacimiento, se sitúa en un mejor


lugar que la mujer; por el simple hecho de ser hombre, tiene
garantizados una serie de privilegios y libertades que irán modelando
su actuar en el mundo.
 Lograr el matrimonio igualitario no es una prioridad en materia de
derechos humanos. Importan más otras cosas, como la pobreza o la
violencia. Además, las parejas de personas del mismo sexo son
inestables, no duran, por las constantes infidelidades de quienes las
integran. No pasa nada si no se les concede el derecho al matrimonio.
 Pensemos cómo, socialmente, es más aceptado que un hombre
sostenga, al mismo tiempo, relaciones con varias mujeres; salga a
divertirse de noche; exprese sus opiniones y/o salga a trabajar, en
lugar de quedarse en casa cuidando a los/las hijos/as. En contraparte,
la mujer no goza aún de la misma certidumbre, libertad y aceptación
social para realizar las mismas actividades.

Con este ejemplo, se ve claramente como un prejuicio puede orientar y


hasta definir un comportamiento que da ventajas u orienta los beneficios
de los derechos humanos que deberían ser universales a un colectivo
particular o sujetos específicos.
Otros ejemplos podrían ser:

 Las personas jóvenes no saben qué es lo que les conviene, así que
debemos exigirles una vestimenta adecuada, quitarles piercings y
cortarles el cabello.
 Las personas jóvenes sólo entienden a gritos y con amenazas;
razonar con ellos/ellas es una pérdida de tiempo.
 Un niño o niña es incapaz de saber si tiene frío o calor, así que,
aunque no quiera le voy a poner una chamarra de invierno.

En concreto, se puede señalar que desde niño/niña el padre, madre,


hermanos y/o hermanas, amigas y amigos, diversas instituciones y/o los
medios de comunicación enseñan que hay grupos de personas que
pueden tratar mejor o peor de manera directa o indirecta. Muchas veces,
este trato coincide con el nivel socio-económico de la persona, con la
edad, la orientación sexual, con el aspecto físico, con la pertenencia o no
a un grupo religioso, étnico, etcétera.
Analizando a mayor detalle, estas diferencias de trato también están
basadas en relaciones de dominio y abuso de poder que unos grupos de
personas tienen sobre otros. Por ejemplo:

 Las personas pobres aprenden a respetar a las ricas, pero sólo


algunas personas ricas aprenden a respetar a las pobres.
 Los hijos e hijas aprenden a respetar a su papá y mamá, pero sólo
algunos papás y mamás son recíprocos.
 El alumnado aprende a respetar a sus docentes, pero no todos los
maestros y maestras aprenden a respetar a sus alumnas y alumnos.

Todos estos tratos diferenciados y relaciones de poder tienen como base


y sustento un estereotipo, prejuicio o estigma hacia el “dominado”,
mientras que por otro lado mantienen un trato preferencial, exclusivo o de
favoritismo hacia los “dominadores”. En este contexto, una persona joven
se sitúa socialmente en una condición de desventaja que, en algunos
casos, puede orientar su conducta a la autoexclusión, a la dependencia y
al aislamiento social.

3.3 ¿Cuáles son los grupos más


discriminados en México?
¿Qué personas o grupos de la sociedad pueden ser propensos a
enfrentar alguna situación discriminatoria?
Lejos de ser un problema marginal o aislado, la discriminación afecta a
amplios sectores de la población que pertenecen a grupos con
características o atributos que no son valorados positivamente dentro de
la sociedad, situación que los coloca en desventaja respecto del ejercicio
efectivo de sus derechos y la igualdad de oportunidades. Esta desventaja
o vulnerabilidad no es atribuible a dichas personas, sino al contexto
social que les causa perjuicios específicos.
La vulnerabilidad es una situación permanente o pasajera que se
caracteriza por:
a) Ausencia o carencia de los elementos básicos para la subsistencia y el
desarrollo personal, por ejemplo: falta de alimentos balanceados, agua,
educación, servicios de salud, vivienda, trabajo que genere algún ingreso
económico, etcétera.
b) Insuficiencia de herramientas o estrategias para hacer frente a
situaciones adversas, por ejemplo: apoyo familiar, conocimiento de algún
oficio, autocontrol, estabilidad emocional, acceso a la información,
capacidad de adaptación, redes de apoyo comunitario, etcétera.
La situación de vulnerabilidad se genera por diversas causas que se
pueden aglutinar por el tipo de origen que tienen estas condiciones:
1. Factores identitarios: Son todas aquellas situaciones que no
dependen de la voluntad de las personas, pero que las colocan en
situaciones de riesgo, por ejemplo: el sexo, la edad, la pertenencia
étnica, tener una discapacidad o alguna enfermedad. Otro tipo de
diferencias pueden, en ocasiones, resultar imperceptibles a la vista, pero
provocan conflicto de valores y choque de creencias, como las
confesiones religiosas, políticas e ideológicas, la condición migratoria y
las orientaciones sexuales. En este tipo de conflictos se trata,
frecuentemente, de imponer los valores y creencias de un grupo que se
asume como el que tiene la voluntad mayoritaria de imponer sus puntos
de vista sobre los otros grupos. Por ejemplo:

 La mayoría heterosexual vs la población LGBTTTI (lésbico, gay,


bisexual, transexual, transgenérico, travesti e intersexual)
 La mayoría católica vs congregaciones protestantes (cristianos,
testigos de Jehová, mormones, luteranos, etcétera.)
 El poder de los roles masculinos vs los roles femeninos.
 La minoría rica y mestiza vs la mayoría pobre e indígena.

2. Factores socioeconómicos: Hacen referencia a las estructuras y


procesos socioeconómicos de desigualdad y pobreza como causantes de
la vulnerabilidad y, de manera colindante, de discriminación. Es en este
tipo de causas discriminatorias se pueden encontrar el efecto de las
consecuencias de ciertos modelos económicos y de desarrollo cuyos
resultados son el aumento de la pobreza, la segregación y el aislamiento
de ciertos colectivos sociales. Por otra parte, a nivel cultural se pueden
encontrar el dominio histórico y geográfico que muchas comunidades o
grupos han generado sobre otros. Es en este nivel de causas de
discriminación donde se puede ver la negación de “diversos modelos de
vivir” que son anulados, suprimidos o conquistados lo que provoca que
unas sociedades terminen exterminando o dominando a otras.
A pesar que lo económico juega un rol muy importante en este tipo de
causas, existen aspectos no económicos que se vinculan a la
vulnerabilidad. Algunos de estos son los siguientes: poder político,
relaciones intrafamiliares, estrategias de afrontamiento de la crisis, redes
sociales de ayuda mutua entre otras.
3. Factores situacionales: Hay causas discriminatorias que surgen de
situaciones contextuales o coyunturales. Estas situaciones que ponen en
riesgo o en situación de vulnerabilidad a una persona en particular
pueden vincularse con: percepciones subjetivas, bagaje cultural,
creencias religiosas, control de las redes sociales y capacidad de
decisión y actuación. Bajo este enfoque, se puede apreciar que la
pobreza no es el único generador de vulnerabilidad o riesgo, o que pueda
provocar discriminación. Así, se puede observar a personas de clase
media con un alto índice de vulnerabilidad que es provocada por
situaciones muy específicas. Por esto mismo, este nivel de causas
discriminatorias advierte de la posibilidad latente de ser discriminados
más allá de los factores socio-culturales e identitarios.
No obstante, hay grupos o personas que son menos proclives a ser
discriminadas o que no lo han sido históricamente, pero que están en
riesgo de estar en una situación de este tipo por las cambiantes
relaciones sociales y sobre todo por los mecanismos de ejercicio de
derechos (mayor acceso a servicios básicos, educación más o menos
inclusiva, modelos de desarrollo, entre otras). Por esto mismo se puede
hablar que hay grupos que son y han sido discriminados, pero hay otros
que más bien están en riesgo o proclives a serlo. Este es el caso de las
personas que están envejeciendo y que, de continuar la inercia en la
discriminación hacia las personas mayores, experimentarán la
discriminación cuando lleguen a edades avanzadas.
En México, los grupos más discriminados son los siguientes:
Ilustración 12 Representación gráfica de los grupos en situación de discriminación en
México

Para conocer más a detalle la información de cada grupo, descarga el


siguiente archivo dando clic aquí. En él se encuentra una explicación a
profundidad de las razones, causas y efectos que provoca la
discriminación en cada uno de estos grupos en el país.

3.4 ¿Cómo percibimos la discriminación las


y los mexicanos?
Ilustración 13 La ENADIS 2010 da cuenta de las percepciones de la sociedad en relación con
la discriminación. La imagen muestra la portada de la Encuesta Nacional sobre
Discriminación en México.

El consenso social y político que permitió la creación del marco


normativo e institucional para prevenir la discriminación futura y combatir
la presente, requirió el reconocimiento previo de que este fenómeno
existe en el país. Parece algo evidente, pero durante mucho tiempo
dominó la visión del mestizaje triunfante, según la cual las diferencias
identitarias, culturales e ideológicas estarían superadas a causa de la
fusión de todas ellas en el crisol de lo que el filósofo mexicano denominó
en la primera mitad del siglo XX como raza cósmica. Entonces, si a partir
de este punto de vista la identidad como nación no era ni indígena ni
española sino una mezcla equilibrada de ambas, la discriminación no fue
reconocida como un problema social y como una fuente de desigualdad
de la que las instituciones tuvieran que hacerse cargo. No obstante,
gracias a algunos instrumentos estadísticos se demostró la contundencia
de la discriminación en la vida pública en pleno siglo XXI.
En este sentido, la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México
2010 (ENADIS 2010), fue realizada por el Conapred y el Instituto de
Investigaciones Jurídicas de la UNAM, para conocer lo que opinan
quienes sufren, y han sufrido históricamente, las consecuencias directas
de la discriminación y que han permanecido invisibles ante las
autoridades y la sociedad. Asimismo, recoge la percepción sobre la
discriminación en todo el país, explora las opiniones de las personas en
su doble papel de discriminadas o discriminadoras y ofrece una visión
amplia acerca de las percepciones sobre el tema entre la población en
general y desde distintos grupos sociales.
Datos más importantes de la ENADIS

 Seis de cada diez personas en México consideran que la riqueza es el


factor que más divide a la sociedad, seguido por los partidos políticos
y la educación. En contraste, la religión, la etnia y la gente que llega
de otros estados son los factores que se piensa provocan menos
divisiones.

 Seis de cada diez personas opinan que niñas y niños deben tener los
derechos que les da la ley, mientras que tres de cada diez consideran
que deben tener los derechos que sus madres y padres les quieran
dar. Poco más de tres por ciento considera que niñas y niños no
tienen derechos porque son menores de edad.

 Cuatro de cada diez mexicanas y mexicanos no estarían dispuestos a


permitir que en su casa vivieran personas homosexuales y tres de
cada diez afirman lo mismo en el caso de personas que viven con VIH
o SIDA.

 Siete de cada diez personas piensan que las opiniones de las y los
jóvenes deben tomarse mucho en cuenta en las decisiones familiares.

 Una de cada cuatro personas considera que se justifica mucho o algo


llamar a la policía cuando uno ve a muchos jóvenes juntos en una
esquina.

 Un alto porcentaje de la población opina que lo que más sucede en


México es que se les pega mucho a las mujeres; que a las personas
adultas mayores no les dan trabajo; y que se les pega mucho a niñas
y niños para que obedezcan.

 Una de cada diez personas opina que las autoridades deben reubicar
a los protestantes en otra parte y uno de cada veinte que deben
obedecer lo que decidió la mayoría y sacar a los protestantes. En
contraste, más de la mitad afirma que se deben defender los derechos
de los no católicos.

 Una tercera parte opina que los derechos de las personas migrantes
centroamericanas no se respetan nada, otra tercera parte señaló que
se respetan poco. Uno de cada cuatro consideró que se respetan algo
y sólo una de cada diez piensan que se respetan mucho.

 Casi cuatro de cada diez personas de nivel socioeconómico medio


alto/alto consideran que los derechos de las personas con
discapacidad no se respetan.

 No tener dinero, la apariencia física, la edad y el sexo, son las


condiciones más identificadas por la población que ha sentido que sus
derechos no han sido respetados por esas mismas causas.

 Cuatro de cada diez personas opinan que a la gente se le trata de


forma distinta según su tono de piel.

Algunos datos de interés por grupo discriminado o en posibilidad de


serlo:
Una de cada dos personas lesbianas, homosexuales o
bisexuales considera que el principal problema que
Diversidad sexual
enfrenta es la discriminación, seguida de la falta de
aceptación y las críticas y burlas.
El principal problema que perciben las minorías étnicas
es la discriminación; seguido de la pobreza y el apoyo
Origen étnico y
del gobierno. Es importante destacar que este grupo
afrodescendientes
opina que la lengua representa uno de sus principales
problemas.
La falta de oportunidades de empleo y experiencia son
considerados como los principales problemas de las y
Jóvenes
los jóvenes en México, seguidos de las adicciones, la
inseguridad, la violencia y la delincuencia.
Tres de cada diez personas que pertenecen a alguna
minoría religiosa consideran que su principal problema
es el rechazo, la falta de aceptación, la discriminación y
Diversidad religiosa la desigualdad; mientras que una proporción similar
considera que su principal problema son las burlas, las
críticas y la falta de respeto; solamente el siete por ciento
considera que no tiene problemas por su religión.
Dos de cada diez personas consideran que el principal
Mujeres problema de las mujeres es la falta de empleo, seguido
por los problemas relacionados con la inseguridad,
abuso, acoso, maltrato y violencia, y la discriminación,
con porcentajes muy bajos aparecen los problemas
relacionados con la salud.
Casi tres de cada diez niñas y niños dijeron que sus
Niños y niñas papás les han hecho llorar, y uno de cada cuatro, les han
pegado en su casa.
El principal problema percibido, por cuatro de cada diez
personas mayores, es la dificultad para encontrar
Personas mayores
trabajo, en porcentajes menores, la falta de salud y la
discriminación e intolerancia.
Los tres problemas que más señalan las personas con
discapacidad son el desempleo, la discriminación y el no
Personas con ser autosuficientes; se mencionan en menor medida los
discapacidad problemas relacionados con la salud, la carencia de
espacios públicos adecuados y el respeto a sus
derechos.
Seis de cada diez personas migrantes consideran que en
Migrantes México se respetan poco sus derechos. Uno de cada
diez señala que no se respetan nada.
Una tercera parte de las personas que se dedican al
Trabajadoras del trabajo del hogar señala que el principal problema para
hogar quienes realizan estas tareas es el sueldo bajo, seguido
por abusos, maltrato, humillación y discriminación.

4.1 ¿Cuáles son los mecanismos de


protección y defensa del derecho a la
igualdad y no discriminación?
El no discriminar “no es asunto de buenos modales, caridad o
beneficencia, sino una cuestión de derechos". Todas las personas tienen
garantizado este derecho en diversos instrumentos jurídicos nacionales e
internacionales.
La lucha por la igualdad y la no discriminación debe darse en varios
terrenos: en el de la educación, en la cultura, en la familia, en las
prácticas institucionales y en el ámbito del derecho. Es importante saber
que hasta el año 2001 se incorporó el derecho a la no discriminación
como un derecho fundamental a todas las personas, mediante la adición
del tercer párrafo al artículo 1º de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.
Este Artículo experimentó una modificación importante como
consecuencia de la reforma constitucional en materia de derechos
humanos del año 2011, en tres sentidos que resultan relevantes para el
ejercicio del derecho a la igualdad y no discriminación: en primer lugar,
se afirma que el Estado no otorga sino que reconoce derechos que son
inherentes al hecho de existir las personas, y que por tanto aquél tiene
como obligación protegerlos y tutelarlos sin restricciones, en condiciones
de universalidad, interdependencia y progresividad; en segundo lugar, se
afirma que la interpretación de las normas que incidan sobre el ejercicio
de los derechos humanos deben ser interpretadas conforme a lo
dispuesto en la propia Constitución y los tratados internacionales
aplicables, con el objetivo explícito de dar a la persona la protección más
amplia y otorgarle los mayores beneficios en este rubro; y, finalmente, el
reconocimiento de las preferencias sexuales como aquéllas que
constituyen una categoría sospechosa de discriminación y que se vuelve
relevante visibilizar como motivo de exclusión, violencia y limitación de
derechos. Cabe señalar que, sobre todo después de esta reforma del
2001, al convertirse la no discriminación en una de las primeras y más
importantes tareas del Estado, se sientan las bases para crear una
sociedad más igualitaria, que está en posibilidad de revisar críticamente
los prejuicios y estigmas heredados y que, además, se hace cargo de las
deudas de justicia histórica hacia ciertas personas y poblaciones. Así,
ningún marco normativo, código institucional o regla de convivencia que
tenga como consecuencia la limitación o restricción de derechos u
oportunidades a causa de prejuicios y estigmas discriminatorios, debe
ser tolerado a la luz de lo dispuesto por la Constitución y, de paso, por
los tratados internacionales en materia de derechos humanos.
La efectividad de estas herramientas jurídicas depende, en gran medida,
del conocimiento que todas las personas tienen, en su calidad de
servidora o servidor público o como particular; considerando el cuándo,
ante quién y cómo, los alcances y limitaciones de cada una de ellas. Los
mecanismos e instrumentos jurídicos constituyen un conjunto de
acciones que facilitan la relación entre las personas residentes en México
y la administración pública federal, estatal y municipal; porque permiten a
las personas conocer lo que hace la administración pública y las razones
que la sustentan, manifestar sus recomendaciones o exigencias frente a
ella y alertar sobre los posibles riesgos de la gestión pública.

Ilustración 16 La no discriminación y los Derechos Humanos en la Constitución Política de


los Estados Unidos Mexicanos (Art. 1)

En 2011 se llevó a cabo una reforma constitucional para la protección


efectiva de los Derechos Humanos, la cual eleva a rango constitucional
todos los Derechos Humanos protegidos por los tratados internacionales
y ratificados por México (Constitución Federal). A la fecha, en el marco
del Sistema de Naciones Unidas, México ha ratificado el Pacto
Inernacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (ambos de 1966), así como tratados
sectoriales para la protección y promoción de derechos específicos o de
grupos sociales históricamente vulnerados, entre otros factores, por la
discriminación: La Convención Internacional sobre la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación Racial (1965), la Convención sobre
la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer
(1979), la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles,
inhumanas o degradantes (1984), la Convención sobre los Derechos de
la Niñez (1989), la Convención internacional sobre la protección de los
derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares
(1990), la Convención sobre los Derechos de las Personas con
Discapacidad y la Convención Internacional para la protección de todas
las Personas contra las Desapariciones Forzadas (ambas de 2006).
Adicionalmente, se han signado instrumentos similares provenientes del
Sistema Interamericano, que han hecho consciencia de los recursos
institucionales que los países tienen que desplegar y, en muchos casos,
crear para garantizar el derecho a la no discriminación para personas y
grupos específicos.

Ilustración 17. A partir de enero de 2017 entra en vigor, para los países que integran la
Organización de Estados Americanos, la Convención Interamericana de los Derechos
Humanos de las Personas Mayores, que no solo crea un nuevo vocabulario para reivindicar
la dignidad e igualdad de estas personas, sino que les observa como sujetos plenos de
derechos en ámbitos de los que históricamente se les ha excluidos, como el empleo justo, la
participación política o el ejercicio de los derechos sexuales y la cultura. Actualmente las
organizaciones de y para personas mayores están presionando para que México ratifique el
tratado. En la imagen se aprecia el panel de la Convención Interamericana sobre la
protección de los derechos humanos de las personas mayores.
Disponible en: [Link]
(Consulta con fines educativos, de difusión y no lucrativos, los cuales pertenecen a sus
creadores/as)

La arquitectura jurídica del derecho a la igualdad y no discriminación, es


decir, la relación de éste con los diversos marcos normativos que rigen la
vida pública, señala que existen mecanismos jurisdiccionales y no
jurisdiccionales para que las personas puedan hacer efectivo un derecho,
buscar justicia en caso de que le haya sido violado, así como promover
medidas de reparación del daño y garantías de no repetición.
4.1.1 Mecanismos jurisdiccionales
Son aquellos que se llevan a cabo ante el Poder Judicial, a través de un
procedimiento detallado y riguroso donde las y los jueces se encargan de
escuchar a las partes en conflicto, analizar las pruebas presentadas y dar
una resolución mejor conocida como sentencia. Entre dichos
mecanismos está principalmente el juicio de amparo (además del juicio
de amparo, la protección de los derechos fundamentales se puede hacer
por medio de las acciones de inconstitucionalidad y las controversias
constitucionales, mecanismos sumamente técnicos que se llevan ante la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, por lo que no serán abordados
en este curso), como instrumento protector de los Derechos Humanos
contra leyes y actos de autoridad.
Si alguna autoridad administrativa, judicial o legislativa viola los derechos
o produce daño o agravio por descuido, inexperiencia o mala fe se puede
solicitar que una o un juez de amparo ordene la restitución de los
derechos. Si el daño causado no se puede reparar, el juicio de amparo
sirve para solicitar que se pague una indemnización al agraviado o
agraviada, y que se sancione al servidor o servidora pública que cometió
la violación.
Para el año 2017, el Congreso del Estado de Nuevo León promulgó su
propia ley antidiscriminatoria, con lo que actualmente todas las entidades
federativas cuentan con un marco normativo para combatir la
discriminación en el ámbito local. Asimismo, es importante mencionar
que algunos estados, como la Ciudad de México, han tipificado el delito
de discriminación en sus códigos penales que sancionan con la
imposición de penas de prisión, trabajo comunitario y multas. A pesar de
que esto significa un avance importante en materia de la defensa del
derecho a la igualdad y no discriminación, son escasas las denuncias por
este delito. La explicación puede ser entre otras, la falta de conocimiento
de dicha legislación.
4.1.2 Mecanismos no jurisdiccionales
Los mecanismos no jurisdiccionales se refieren a las denuncias de las
acciones discriminatorias que se pueden hacer en las comisiones
públicas de Derechos Humanos (La Comisión Nacional de Derechos
Humanos atiende los casos de violación de derechos por autoridades del
nivel federal y las comisiones estatales se enfocan a la violación a los
Derechos Humanos realizada por autoridades de los propios estados) y
en el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred),
organismos que, sin depender del poder judicial, tienen competencia
para atender violaciones de derechos. Estas instituciones no están
facultadas para emitir sentencias obligatorias, sino que hacen
recomendaciones para que cese la violación de derechos o aplican
medidas administrativas para reparar el derecho afectado.
De manera esquemática, dicha arquitectura puede presentarse de la
siguiente manera:
4.2 ¿Cuáles son las facultades del Consejo
Nacional para Prevenir y Eliminar la
Discriminación?
El Conapred es un organismo descentralizado sectorizado a la Secretaría
de Gobernación, con personalidad jurídica y patrimonio propios, además
contar con autonomía técnica y de gestión, que tiene por objeto:

 Contribuir al desarrollo cultural, social y democrático del país.


 Realizar acciones para prevenir y eliminar la discriminación.
 Formular y promover políticas públicas para la igualdad de
oportunidades y de trato a favor de las personas que se encuentran
en el territorio nacional.
 Coordinar las acciones de las dependencias y entidades del Poder
Ejecutivo Federal en materia de prevención y eliminación de la
discriminación.

Para cumplir dicho objeto, y de manera resumida, el Consejo tiene las


siguientes atribuciones:

 Fungir como el organismo coordinador de la política del Estado


mexicano en materia de igualdad y no discriminación, a partir de la
creación del Programa Nacional para Prevenir y Eliminar la
Discriminación conforme a la legislación aplicable, del cual emanen
los objetivos generales y específicos, estrategias y líneas de acción
que permitan a las distintas dependencias de gobierno diseñar, operar
y evaluar políticas públicas contra la discriminación.
 Brindar asesoría y acompañamiento a las entidades públicas,
privadas y sociales para que desarrollen sus propios planes
institucionales antidiscriminatorios, con la inclusión de medidas de
nivelación, de inclusión y acciones afirmativas que redunden en la
creación de espacios seguros y libres de discriminación.
 Desarrollar, fomentar y difundir estudios, tanto de carácter cualitativos
como cuantitativos, sobre las prácticas discriminatorias en los ámbitos
político, económico, social y cultural.
 Analizar el estado del marco normativo nacional, estatal y local que
incide en el ejercicio del derecho a la igualdad y no discriminación,
para verificar su adecuación con los estándares internacionales más
altos en la materia y, en su caso, sugerir vías para acortar la distancia
entre uno y otros.
 Desarrollar estrategias de vinculación con los medios de
comunicación, la academia y la sociedad civil para, en cada uno de
estos ámbitos, desarrollar estrategias contra la discriminación que
deriven en la construcción de una cultura política democrática,
incluyente y que valora positivamente la pluralidad.
 Investigar presuntos actos y prácticas discriminatorias, en el ámbito
de su competencia, así como brindar asesoría y orientación entre las
personas y grupos en situación de discriminación para promover la
presentación de denuncias por actos que puedan dar lugar a
responsabilidades previstas en diversas disposiciones legales.

4.2.1. ¿Qué es una queja por discriminación?


El ejercicio pleno del derecho a la igualdad y no discriminación requiere
cambios en las normas y en las instituciones, pero también en la cultura.
Un hecho que abona a la realización de este derecho es la cultura de la
denuncia. Para esto, el Conapred cuenta con un área dedicada a la
recepción, análisis y seguimiento de quejas presentadas por las y los
ciudadanos.
A partir de la reforma a la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la
Discriminación (LFPED) del año 2014, se unificó el procedimiento de
queja y reclamación en uno solo. Las personas particulares, como
personas servidoras públicas y los poderes públicos federales, se obligan
a auxiliar al personal del Consejo en el desempeño de sus funciones y a
rendir los informes que se les soliciten en los términos requeridos. En
este sentido, la lucha legal e institucional contra la discriminación, a
diferencia de la protección convencional de los derechos humanos como
libertades negativas, también ejerce su acción en el terreno privado, pues
se parte de la evidencia de que los actos discriminatorios no son
exclusivos de la esfera pública. Esta es una diferencia crucial entre las
atribuciones del Conapred y las de las Comisiones de Derechos
Humanos, cuya acción fundamental se da en relación con organismos
públicos. El Conapred, tal y como lo establece la LFPED, puede conducir
procedimientos de denuncia y queja por actos de discriminación y, si es
el caso, establecer las medidas administrativas pertinentes. Esto
convierte al Conapred una autoridad administrativa federal, estatuto
distinto al de cualquier Comisión de Derechos Humanos.
El Conapred tiene como una de sus principales tareas poner a
disposición de las personas los medios para defender su derecho a no
ser discriminadas. Para ello, toda persona que considere que ha sido
objeto de un acto discriminatorio puede acudir a la Dirección General
Adjunta de Quejas y Reclamaciones para denunciarlo. En Conapred se
puede poner una queja si el presunto responsable de la conducta
discriminatoria es un particular y una reclamación si se trata de un
servidor público federal. Con objeto de eliminar la conducta
discriminatoria, el Conapred iniciará un proceso conciliatorio entre el
agraviado y el presunto responsable. De no lograrlo, el Consejo orientará
a la parte agraviada sobre las alternativas correspondientes.

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