Lavado de activos (Ley 155-17
La Ley 155-17, sobre Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo
en la República Dominicana, establece un marco legal para prevenir y
combatir estas actividades ilícitas. Un ejemplo de lavado de activos bajo
esta ley sería cuando una persona o empresa recibe dinero proveniente de
actividades ilegales, como el narcotráfico, y luego lo invierte en un negocio
legítimo, como una empresa constructora, para darle apariencia de
legalidad.
Caso:
Juan recibe en su cuenta bancaria una gran suma de dinero proveniente del
narcotráfico. Luego, transfiere ese dinero a varias cuentas a nombre de
terceros y lo invierte en la compra de una plaza comercial, con el fin de
“legalizar” el origen de los fondos.
Dolo
Juan actúa con dolo porque sabe que el dinero proviene de actividades
ilícitas y quiere ocultar su origen, simulando que proviene de actividades
legales.
Acción dolosa: Juan voluntariamente realiza maniobras para ocultar el
origen ilícito del dinero.
Culpa
Ahora imaginemos a Pedro, quien trabaja en un banco y aprueba una
transacción sospechosa de gran monto sin realizar el debido proceso de
verificación que exige la ley.
Pedro no quería colaborar con el lavado de activos, pero actuó con
negligencia al no cumplir los protocolos.
Culpa: Aunque Pedro no quiso participar en el delito, su imprudencia o
negligencia puede acarrearle responsabilidad administrativa o penal si se
prueba su falta de diligencia debida.
Ánimo específico
Para que Juan sea condenado por lavado de activos bajo la Ley 155-17, se
debe probar que actuó con ánimo específico de:
Ocultar o disimular el origen ilícito del dinero,
Integrarlo al sistema financiero como si fuera legal,
Beneficiarse económicamente del mismo.
El ánimo específico en este delito es la intención de legitimar bienes
provenientes de actividades criminales.