- TEMA 24 -
PLANTAS HORTÍCOLAS
APROVECHABLES POR
SUS BULBOS, RAÍCES Y
TUBÉRCULOS
ESPECIES Y
VARIEDADES
TÉCNICAS DE CULTIVO
TRANSPORTE Y
ALMACENAMIENTO
RENTABILIDAD DE
ESTOS CULTIVOS
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1. INTRODUCCIÓN.
El término horticultura deriva del latín hortus, que significa jardín, huerto, terreno
acotado, etc. La horticultura es la ciencia y la práctica del cultivo de frutas, hortalizas,
flores y plantas ornamentales y en un sentido restringido se refiere al cultivo de
hortalizas. Entendiendo por hortalizas las plantas herbáceas comestibles que se cultivan
en las huertas. Según el órgano comestible, se denominan hortalizas de bulbo, de raíz,
de hoja, etc.
En general, cuando se habla de un cultivo hortícola, suele sobreentenderse un
sistema de explotación intensiva que se caracteriza por una serie de particularidades
como son: importante desembolso de capital circulante o de explotación, grandes
necesidades de mano de obra, empleo de pocas superficies (salvo que se trate de
extensiva o industrial), en muchos casos instalaciones costosas, necesidad de numerosos
tratamientos fitosanitarios y práctica de rotaciones solapadas.
En este tema se van a revisar las características de las distintas hortalizas
aprovechables por sus tallos, hojas e inflorescencias. De forma general, se presta
especial atención al cultivo en campo, sin túneles o invernaderos, ya que la parte
tecnológica de estos últimos se contempla en otros temas.
A continuación vamos a clasificar los cultivos, según su aprovechamiento, que
presentan una mayor importancia económica:
• Cultivos aprovechables por sus raíces y/o tubérculos de desarrollo más o menos
subterráneo:
o Nabos (Brassica napus)
o Rábanos (Raphanus sativus)
o Zanahoria (Daucus carota)
o Patata (Solanum tuberosum)
o Otros: Remolacha de mesa (Beta vulgaris var. conditiva).
• Cultivos aprovechables por sus bulbos:
o Cebolla (Allium cepa)
o Ajo (Allium sativum)
o Puerro (Allium porrum)
2. ESPECIES Y VARIEDADES.
2.1. Nabos: características principales y variedades.
Pertenece a la familia Cruciferae y su nombre científico es Brassica napus. Se
cree que el origen de los nabos está en Europa y Asia central. Ha sido un alimento
básico para la alimentación humana, principalmente en épocas anteriores a la
introducción de la patata. En España se cultivan unas 1.500 ha de nabo hortícola, con
una producción de 25.000 Tm, siendo las provincias españolas más productoras Málaga,
Valencia, Cádiz y Granada.
Es una planta erecta bianual, con hojas hendidas y márgenes ondulados. El tallo
floral es liso y las flores son de color amarillo. Polinización alógama y fructificación en
silicuas. Las semillas son redondeadas de color rojizo oscuro y el peso de 1.000 semillas
es de 1,6 gramos. La floración del nabo está regida por sus exigencias en bajas
temperaturas y es de vernalización obligada.
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Su sistema radicular está engrosado, existiendo dos tipos varietales distintos, unos
globosos y otros alargados. Su coloración varía entre el blanco y el rojo. Las hojas del
nabo gallego se emplean en distintos guisos de la cocina gallega y se conocen con el
nombre de grelos. Por su condición de bianual, el nabo forma durante el primer año de
su ciclo vital, una roseta y una raíz engrosada, a base de acumular los nutrientes
elaborados en las hojas. Durante el segundo año de haber recibido la incidencia de
temperaturas vernalizantes, la planta de nabo emite lo tálamos florales a expensas de los
nutrientes acumulados en las raíces durante el primer año.
El nabo requiere un clima fresco y húmedo, afectándole negativamente el calor
estival. Es una planta exigente en agua. Existen variedades que pueden soportar heladas
ligeras. La incidencia de bajas temperaturas en algunos cultivares pueden inducir la
subida a flor prematura. En cuanto a suelos se refiere, prefiere los de textura media con
buena retención de agua y bien drenados. Su pH óptimo está entre 6,5 y 7.
Las variedades se dividen en:
- De estructura radicular alargada: como Virtudes, Fuencarral.
- De estructura radicular redondeada: como Rojo de Milán, Bola de Nieve.
2.2. Rábanos: características principales y variedades.
Pertenece a la familia Cruciferae y su nombre científico es el de Raphanus
sativus. Parece ser que los pequeños rábanos se originaron en la cuenca mediterránea,
mientras que los rábanos grandes se originaron en Japón o China. En España se cultivan
800 ha con una producción de 15.000 Tm, siendo las provincias con mayores
producciones Málaga, Cádiz y Barcelona.
Es una planta anual o bianual. Su sistema radicular se compone por una raíz
gruesa, carnosa, muy variable en cuanto a la forma y al tamaño, de piel roja, rosada,
blanca, pardo-oscura o manchada de diversos colores. Cuando florece la planta, se
alarga alcanzando una altura de 0,50 a 1 m, de color glauco y algo pubescente. Su fruto
es una silícula (fruto simple, seco, abridero, bivalvo, cuyas semillas se hallan
alternativamente adheridas a las dos suturas) de 3-10 cm. de longitud, esponjoso,
indehiscente, con un pico largo. Semillas globosas o casi globosas, rosadas o castaño-
claras, con un tinte amarillento; cada fruto contiene de 1 a 10 semillas incluidas en un
tejido esponjoso.
Prefiere los climas templados, teniendo en cuenta que hay que proteger al cultivo
durante las épocas de elevadas temperaturas. El ciclo del cultivo depende de las
condiciones climáticas, pudiendo encontrar desde 20 días a más de 70 días. La helada
se produce a -2ºC. El desarrollo vegetativo tiene lugar entre los 6ºC y los 30ºC, el
óptimo se encuentra entre 18-22ºC. La temperatura óptima de germinación está entre
20-25ºC. Se adapta a cualquier tipo de suelo, aunque prefiere los suelos profundos,
arcillosos y neutros. El pH debe oscilar entre 5,5 y 6,8. No tolera la salinidad.
Se distinguen dos subespecies:
- R. sativus ssp. major: cuyos tubérculos son alargados.
- R. sativus ssp. parvus: cuyos tubérculos son redondeados.
Botánicamente se dividen en tres tipos de variedades:
- Variedades de todos los meses: de raíces pequeñas y ciclos muy cortos (4
semanas).
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- Variedades de verano-otoño: de tubérculos más voluminosos y ciclo algo más
largo (6 semanas).
- Variedades de invierno: de tubérculos grandes y ciclo más largo (hasta 100
días).
2.3. Zanahoria: características principales y variedades.
Pertenece a la familia de las Umbelliferae y su nombre científico es Daucus
carota. La zanahoria es una especie originaria del centro asiático y del mediterráneo. Ha
sido cultivada y consumida por griegos y romanos. Forma parte de la alimentación
moderna actual, por su elevado contenido en vitaminas, de gran valor antioxidante,
siendo muy apreciada por su contenido en caroteno, precursor de la vitamina A. Se
aprovecha tanto para su consumo en fresco como para industrialización, principalmente
en congelado, purés, alimentos para niños, cuarta gama, extracción de colorantes,
oleoresinas, zumos, etc. El cultivo de la zanahoria ha experimentado un importante
crecimiento en los últimos años, tanto en superficie, como en producción, ya que se
trata de una de las hortalizas más producidas en el mundo. En España existen 4 grandes
zonas productoras: Castilla y León (Segovia), Castilla La Mancha (Toledo), Andalucía
Occidental (Córdoba) y Comunidad Valenciana (Valencia).
Planta: bianual. Durante el primer año se forma una roseta de pocas hojas y la
raíz. Después de un período de descanso, se presenta un tallo corto en el que se forman
las flores durante la segunda estación de crecimiento. Sistema radicular: raíz napiforme,
de forma y color variables. Tiene función almacenadora, y también presenta numerosas
raíces secundarias que sirven como órganos de absorción. Al realizar un corte
transversal se distinguen dos zonas bien definidas: una exterior, constituida
principalmente por el floema secundario y otra exterior formada por el xilema y la
médula. Las zanahorias más aceptadas son las que presentan gran proporción de corteza
exterior, ya que el xilema es generalmente leñoso y sin sabor.
Es una planta bastante rústica, aunque tiene preferencia por los climas templados.
Al tratarse de una planta bianual, durante el primer año es aprovechada por sus raíces y
durante el segundo año, inducida por las bajas temperaturas, inicia las fases de floración
y fructificación. La temperatura mínima de crecimiento está en torno a los 9ºC y un
óptimo en torno a 16-18ºC. Soporta heladas ligeras; en reposo las raíces no se ven
afectadas hasta -5ºC lo que permite su conservación en el terreno. Las temperaturas
elevadas (más de 28ºC) provocan una aceleración en los procesos de envejecimiento de
la raíz, pérdida de coloración, etc. Prefiere los suelos arcillo-calizos, aireados y frescos,
ricos en materia orgánica bien descompuesta y en potasio, con pH comprendido entre
5,8 y 7. Los terrenos compactos y pesados originan raíces fibrosas, de menor peso,
calibre y longitud, incrementándose además el riesgo de podredumbres. Los suelos
pedregosos originan raíces deformes o bifurcadas y los suelos con excesivos residuos
orgánicos dan lugar a raíces acorchadas.
La zanahoria es muy exigente en suelo, por tanto no conviene repetir el cultivo al
menos en 4-5 años. Como cultivos precedentes habituales están los cereales, patata o
girasol. Aunque los cereales pueden favorecer la enfermedad del picado; como cultivos
precedentes indeseables otras umbelíferas como por ejemplo el apio. Son
recomendables como cultivos precedentes el tomate, el puerro y la cebolla.
Existen tres tipos de zanahorias:
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1 Zanahorias grandes: destinadas fundamentalmente a la transformación, pero
también al producto crudo preparado y al producto fresco.
2 Zanahorias finas: lavadas y en manojos, para uso industrial, empleándose para
ello variedades de tamaño alargado, que permite hacer de cada pieza varios
trozos que mantienen la forma original, seguidamente se procede al envasado
directamente en bolsas pequeñas que son consumidas a modo de aperitivo. Este
producto de cuarta gama funciona muy bien comercialmente.
3 Zanahorias en manojo: como producto de verano para su consumo en fresco. Se
produce a lo largo del año. debe ser tierna y dulce, mientras que la zanahoria de
lavado ha de ser más resistente.
Las variedades más importantes son las siguientes: ANTARES, BOLERO,
NENE, PREMIA, MAESTRO, MAJOR, PLUTO, KAROL, KAROTAN, etc.
2.4. Patata: características principales y variedades.
La patata pertene a la familia Solanaceae, cuyo nombre científico es Solanum
tuberosum. El cultivo de la patata se originó en la cordillera andina, donde esta planta
evolucionó y se cruzó con otras plantas silvestres del mismo género, presentando una
gran variabilidad. La patata llega a Europa en el siglo XVI por dos vías diferentes: una
fue España hacia 1570, y otra fue por las Islas Británicas entre1588 y 1593, desde donde
se expandió por toda Europa. Hoy en día la patata constituye un alimento fundamental
en la dieta del hombre, además se emplea como planta forrajera e industrial
suministradora de alimento para el ganado y de materia prima para la industria del
almidón y del alcohol.
Es una planta herbácea, vivaz, dicotiledónea, provista de un sistema aéreo y otro
subterráneo de naturaleza rizomática del cual se originan los tubérculos. Sus raíces son
fibrosas, muy ramificadas, finas y largas, éstas tienen un débil poder de penetración y
sólo adquieren un buen desarrollo en un suelo mullido. Los tallos son aéreos, gruesos,
fuertes y angulosos, siendo al principio erguido y con el tiempo se van extendiendo
hacia el suelo. Los tallos se originan en la yerma del tubérculo, siendo su altura variable
entre 0.5 y 1 metro. Son de color verde pardo debido a la clorofila, estando presente en
todo el tallo. Los rizomas son tallos subterráneos de los que surgen las raíces
adventicias. Los rizomas producen unos hinchamientos denominados tubérculos, siendo
éstos ovales o redondeados. Los tubérculos son los órganos comestibles de la patata.
Están formados por tejido parenquimático, donde se acumulan las reservas de almidón.
En las axilas del tubérculo se sitúan las yemas de crecimiento llamadas “ojos”,
dispuestas en espiral sobre la superficie del tubérculo. Es una planta autógama, siendo
su androesterilidad muy frecuente, a causa del aborto de los estambres o del polen según
las condiciones climáticas. Su fruto tiene forma de baya redondeada de color verde de 1
a 3 cm. de diámetro, que se tornan amarillos al madurar.
Se trata de una planta de clima templado-frío, siendo las temperaturas más
favorables para su cultivo las que están en torno a 13 y 18ºC. Al efectuar la plantación
la temperatura del suelo debe ser superior a los 7ºC, con unas temperaturas nocturnas
relativamente frescas. El frío excesivo perjudica especialmente a la patata, ya que los
tubérculos quedan pequeños y sin desarrollar. Si la temperatura es demasiado elevada
afecta a la formación de los tubérculos y favorece el desarrollo de plagas y
enfermedades. Es un cultivo bastante sensible a las heladas tardías, ya que produce un
retraso y disminución de la producción. Si la temperatura es de 0ºC la planta se hiela,
acaba muriendo aunque puede llegar a rebrotar. Los tubérculos sufren el riesgo de
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helarse en el momento en que las temperaturas sean inferiores a – 2ºC. Una humedad
ambiental excesivamente alta favorece el ataque de mildiu, por tanto esta circunstancia
habrá que tenerla en cuenta. Es una planta poco exigente a las condiciones edáficas, sólo
le afectan los terrenos compactados y pedregosos, ya que los órganos subterráneos no
pueden desarrollarse libremente al encontrar un obstáculo mecánico en el suelo. La
humedad del suelo debe ser suficiente; aunque resiste la aridez, en los terrenos secos las
ramificaciones del rizoma se alargan demasiado, el número de tubérculos aumenta, pero
su tamaño se reduce considerablemente. Los terrenos con excesiva humedad, afectan a
los tubérculos ya que se hacen demasiado acuosos, poco ricos en fécula y poco sabrosos
y conservables. Prefiere los suelos ligeros o semiligeros, silíceo-arcillosos, ricos en
humus y con un subsuelo profundo. Soporta el pH ácido entre 5.5-6, ésta circunstancia
se suele dar más en los terrenos arenosos. Es considerada como una planta tolerante a la
salinidad.
El criterio agronómico más empleado en la clasificación de variedades es el ciclo
de cultivo, que puede abarcar desde los noventa a los doscientos días, por el que se
distinguen:
• Variedades con ciclo de noventa días (precoces).
o De “carne” blanca: Royal Kidney, Etoile du Leon, Olinda.
o De “carne” amarilla: Palogán, Sirtema, Violla, Ostara, Jaerta, Atica.
• Variedades con ciclo entre noventa y ciento veinte días (semitempranas).
o De “carne” blanca: Arran-Banner, Kennebec, King Edward, Red Pontiac.
o De “carne” amarilla: Bintje, Belladona, Achat, Aura, Claustar, Spunta.
• Variedades con ciclo entre ciento veinte y ciento cincuenta días (semitardías).
o De “carne” blanca: Olalla, Turia, Gelda, Majestic.
o De “carne” amarilla: Gineke, Claudia, Desirée, Heida.
• Variedades con ciclo entre ciento cincuenta y doscientos días (tardías).
o De “carne” blanca: Víctor, Up-to-date
o De “carne” amarilla: Álava, Alfa, Goya, Sergen.
2.5. Cebolla: características principales y variedades.
Pertenece a la familia Liliaceae y su nombre científico es el de Allium cepa. El
origen primario de la cebolla se localiza en Asia central, y como centro secundario el
Mediterráneo, pues se trata de una de las hortalizas de consumo más antigua. Se
aprovecha en fresco, en conserva, en encurtidos (conservación en vinagres),
deshidratadas y para extraer determinadas esencias. Se trata de un cultivo muy
extendido por todo el mundo, pues hay gran número de cultivares con distinta
adaptación a las diferencias de climatología que influyen en su vegetación.
Es una planta bianual, a veces vivaz de tallo reducido a una plataforma que da
lugar por debajo a numerosas raíces y encima a hojas, cuya base carnosa e hinchada
constituye el bulbo. El bulbo está formado por numerosas capas gruesas y carnosas al
interior, que realizan las funciones de reserva de sustancias nutritivas necesarias para la
alimentación de los brotes y están recubiertas de membranas secas, delgadas y
transparentes, que son base de las hojas. La sección longitudinal muestra un eje caulinar
llamado corma, siendo cónico y provisto en la base de raíces fasciculadas. Su sistema
radicular es fasciculado, corto y poco ramificado; siendo las raíces blancas, espesas y
simples. Su tallo sostiene la inflorescencia, la cual alcanza una longitud de 80 a 150 cm.
de altura, hueco, con inflamiento ventrudo en su mitad inferior. Sus hojas son
envainadoras, alargadas, fistulosas y puntiagudas en su parte libre. Sus flores son
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hermafroditas, pequeñas, verdosas, blancas o violáceas, que se agrupan en umbelas. Su
fruto es una cápsula con tres caras, de ángulos redondeados, que contienen las semillas,
las cuales son de color negro, angulosas, aplastadas y de superficie rugosa.
Las variedades de cebolla son numerosísimas y presentan bulbos de diversas
formas y colores. Pueden ser clasificadas desde diferentes puntos de vista: criterio
fitogeográfico y ecológico, forma y color del bulbo, modo de multiplicación, tiempo en
que se consume el producto, criterio comercial y de utilización del producto. El primer
criterio es el único que puede considerarse científico y al mismo tiempo práctico, ya que
implica el estudio del óptimo climático y el óptimo ecológico de las distintas variedades
y es de gran importancia en la aclimatación de las mejores variedades y en la creación
de otras nuevas mediante cruzamiento. Bajo el criterio comercial se pueden distinguir
tres grandes grupos de variedades: cebollas gigantes, cebollas corrientes y cebolletas.
2.6. Ajo: características principales y variedades.
El ajo pertenece a la familia Liliaceae y su nombre científico es el de Allium
sativum. El ajo, procedente del centro y sur de Asia desde donde se propagó al área
mediterránea y de ahí al resto del mundo, se cultiva desde hace miles de años. Siempre
se le han atribuido propiedades medicinales. El ajo además de ser un condimento
indispensable en la cocina popular, constituye la base de determinadas especialidades
culinarias, que cada día tiene más adeptos. El ajo se aprovecha fundamentalmente de las
siguientes formas: consumo de bulbos semisecos o secos, consumo en forma de ajo
deshidratado, en especialidades farmacéuticas, consumo en verde (ajetes) y en otros
usos (encurtidos, ornamentales, etc.).
Es una planta bianual, vivaz y rústica. El sistema radicular está compuesto de 6 a
12 bulbillos (“dientes de ajo”), reunidos en su base por medio de una película delgada,
formando lo que se conoce como “cabeza de ajos”. Cada bulbillo se encuentra envuelto
por una túnica blanca, a veces algo rojiza, membranosa, transparente y muy delgada,
semejante a las que cubren todo el bulbo. De la parte superior del bulbo nacen las partes
fibrosas, que se introducen en la tierra para alimentar y anclar la planta. Los tallos son
fuertes, de crecimiento determinado cuando se trata de tallos rastreros que dan a la
planta un porte abierto, o de crecimiento indeterminado cuando son erguidos y erectos,
pudiendo alcanzar hasta 2-3 metros de altura. Dependiendo del marco de plantación, se
suelen dejar de 2 a 4 tallos por planta. Los tallos secundarios brotan de las axilas de las
hojas. Las hojas son radicales, largas, alternas, comprimidas y sin nervios aparentes. El
tallo asoma por el centro de las hojas. Aunque se han identificado clones fértiles, los
bajos porcentajes de germinación de las semillas y las plántulas de bajo vigor hacen que
el ajo se haya definido como un apomíctico obligado, término que se refiere a su
capacidad para producir embriones sin existir fecundación previa.
No es una planta muy exigente en clima, aunque adquiere un sabor más picante en
climas fríos. El cero vegetativo del ajo corresponde a 0ºC. A partir de esta temperatura
se inicia el desarrollo vegetativo de la planta. Hasta que la planta tiene 2 – 3 hojas
soporta bien las bajas temperaturas. Para conseguir un desarrollo vegetativo vigoroso es
necesario que las temperaturas nocturnas permanezcan por debajo de 16ºC. En pleno
desarrollo vegetativo tolera altas temperaturas (por encima de 40ºC) siempre que tenga
suficiente humedad en el suelo. Los suelos deben tener un buen drenaje. Una humedad
en el suelo un poco por debajo de la capacidad de campo es óptima para el desarrollo
del cultivo. El ajo se adapta muy bien a la mayoría de suelos donde se cultivan cereales.
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Prefiere los suelos francos o algo arcillosos, con contenidos moderados de cal, ricos en
potasa.
Existen fundamentalmente dos grupos varietales de ajos:
• Ajos blancos: son rústicos, de buena productividad y conservación.
Suelen consumirse secos.
• Ajos rosados: poseen las túnicas envolventes de color rojizo. No se
conservan muy bien. Son más precoces que los blancos.
La casi exclusiva multiplicación por bulbillos confiere al ajo una gran estabilidad
de caracteres, lo cual explica el número limitado de variedades botánicas cultivadas,
siendo la Blanca o común la que prevalece en todos los países. El ajo blanco es tardío,
rústico, de buena productividad y excelente sabor.
3. TÉCNICAS DE CULTIVO.
De las siguientes técnicas que se van a citar, no todas son de obligatorio
cumplimiento en los cultivos arriba señalados, pero varias son las que son
imprescindibles aplicar independientemente del cultivo que se trate:
- Preparación del terreno: es de gran importancia una adecuada preparación del
terreno, que permita un suficiente mullimiento del suelo, unas buenas condiciones
de aireación y un estado de disgregación del suelo tal, que evite al máximo la
formación de costras, que inciden muy desfavorablemente en una buena nascencia.
Como labores preparatorias, en primer lugar se suele dar una o dos labores
profundas con vertedera y subsolador (a 25 – 40 cm. de profundidad), según las
necesidades del terreno, en la que se incorpora el abonado de fondo, seguida de
sendos pases de rotovator, para completar la disgregación de la capa superficial.
Si los suelos son muy ligeros, es conveniente completar las labores preparatorias
normales con un pase de rulo antes de la siembra o plantación.
- Siembra: resulta conveniente antes de realizar la siembra, proceder a la desinfección
de las semillas con mezclas de insecticidas y fungicidas, como piretoides, diazinon,
entre los primeros y captan y TMTD entre los segundos. Después de la siembra
conviene pasar el rulo, para mejorar el contacto de la semilla con el terreno y para
dejar el suelo completamente llano para facilitar la recolección.
- Aclareo: operación que se suele realizar en los semilleros, cuando las plántulas
tienen tres hojas verdaderas. Consiste en ir eliminando las plántulas enfermas o que
presenten algún síntoma de debilidad, dejando las más vigorosas y sanas. Suele
darse más de un aclareo.
- Reposición de marras: esta operación se realiza a los pocos días de haber efectuado
el trasplante, aprovechando el segundo riego. Es conveniente que las plantas que se
utilicen en la reposición estén provistas de cepellón. Se eliminarán las plantas
muertas o que presenten síntomas de enfermedad.
- Aporcado: esta operación se consigue que la planta emita raíces adventicias,
facilitando su desarrollo y anclaje. Suele efectuarse a las pocas semanas de haber
efectuado el trasplante, tras la aplicación del segundo riego. Si se realiza la
operación de binar consecutivamente, se consigue una buena aireación del suelo.
- Riego: práctica obligada. Una vez que se ha dado el riego de plantación y como
máximo un segundo riego, es frecuente dejar transcurrir un cierto tiempo sin regar,
para que las raíces se desarrollen en profundidad. Una vez que la planta empieza a
cuajar los primeros frutos, el régimen de riego se hace más regular. Las mayores
necesidades se producen en los meses de junio, julio y agosto.
- Escardas: es muy importante eliminar las malas hierbas sobre todo en las primeras
fases de cultivo; antiguamente se hacía a mano, pero hoy en día son muchos los
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herbicidas que pueden ser empleados, entre ellos: metribucina, difenamida,
trifluralina, linuron… Con la operación de aporcado, se consigue en parte una labor
de escarda.
- Técnicas de semiforzado y de protección climática ligera: con mucha frecuencia es
frecuente proteger las plantas con espalderas, construidas con cañizo, paja… o
proteger las plantas con pequeños túneles de polietileno que son eliminados cuando
el tamaño de la planta o la climatología lo aconsejan, con el fin de adelantar la
recolección.
- Destrucción de la parte aérea: en la patata, se destruyen las matas antes de la
recolección, considerandose una práctica recomendable para aumentar la calidad
final del tubérculo. Se utilizan productos como el clorato sódico, DNOC y diquat.
4. RECOLECCIÓN, TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO.
ESPECIES RECOLECCIÓN, TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO
El ciclo varía entre 40 y 100 días. La recolección suele hacerse a mano,
arrancando las raíces y tirando de las hojas, en grandes extensiones puede
Nabos hacerse de forma mecánica. El rendimiento obtenido en un cultivo de nabos
(Brassica puede ser de 20–30 Tm/ha. El almacenamiento frigorífico a 0ºC y una HR
napus) del 90–95%, puede permitir una conservación durante 4–5 meses. Una vez
realizada la recolección se deshojan las raíces, se lavan, se trían y se calibran,
pudiéndose comercializar en manojos, cajas o sacos.
La recolección debe hacerse en el momento adecuado, para evitar el
ahuecamiento que depreciaría el producto comercialmente. El rendimiento
en un cultivo de rábanos puede ser de 40 Tm/ha. En pequeñas superficies
Rábanos puede hacerse manualmente con alto costo en mano de obra, en grandes
superficies se realiza la recolección de forma mecanizada. Una vez
(Raphanus recolectados los rábanos, son deshojados, calibrados y envasados, siendo
sativus) corriente su venta en Europa en bolsitas de 50–100 g. El almacenamiento
frigorífico a 0ºC y una HR del 90–95%, puede permitir una conservación
durante 3–4 meses. Existen dos formas de comercialización: en manojos con
hojas; y limpios, es decir, sin hojas ni raíces.
El ciclo varía entre 90 y 130 días, e incluso 200 días según variedades. La
recolección puede hacerse manual o mecánicamente. El rendimiento de un
Zanahoria cultivo de zanahorias puede cifrarse entre 25–35 Tm/ha. Una vez que las
zanahorias se han recolectado y deshojado, en la central hortofrutícola sufren
(Daucus un lavado en el interior de unos cilindros rotativos, a continuación se
carota) calibran en 2 ó 3 categorías, para que finalmente se envasen dentro de bolsas
de polietileno que se depositan en cajas. En ocasiones, sin haberse
deshojado, se lavan, calibran y se agrupan en manojos.
La recolección es una de las operaciones más delicadas en el cultivo de la
patata junto al almacenamiento. Se debe efectuar cuando las matas se secan
(toman un color amarillento y se vuelven quebradizas). La recolección puede
Patata efectuarse de forma manual o mecanizada. En la recolección y transporte de
las patatas se debe procurar no golpearlas ni dejarlas al sol. Con recolección
(Solanum mecanizada el rendimiento varía entre 20–30 Tm/ha y en variedades tardías
tuberosum) está en torno a 40–45 Tm/ha. La conservación de las patatas es una etapa
muy importante en todo el proceso, ya que limita las pérdidas de peso,
impide la brotación y desarrollo de enfermedades y mantiene la calidad de
los tubérculos.
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El porcentaje óptimo de humedad para una buena conservación varía entre
85-90%. Si el periodo de conservación es muy prolongado se emplean
productos antigerminativos como IPC. Las patatas destinadas a la
exportación, se someten en la central hortofrutícola en primer lugar, a un
desterronado y limpiado, bien en seco o bien mediante un sistema de
inmersión en un tanque de agua. Posteriormente los tubérculos son secados o
despolvados por una corriente de aire bajo un túnel y finalmente se someten
a un calibrado y envasado por tamaños.
Se lleva a cabo cuando empiezan a secarse las hojas, señal de haber llegado
al estado conveniente de madurez. La recolección tradicionalmente se
efectuaba a mano, aunque hoy en día en la mayoría de los casos se mecaniza,
al menos parcialmente. Es frecuente después de la recolección, y en el
campo, recortar los extremos superiores de las hojas (rabos) de los bulbos
para conseguir un secado más rápido, donde se dejan 2-3 días con objeto de
que las seque el sol, pero cuidando de removerlas una vez al día. Es
conveniente que se realice bajo tiempo estable en días secos. Se van
Cebolla formando montones de dimensiones similares a distancias regulares, lo cual
facilita el transporte al almacén y permite una apreciación aproximada de la
(Allium cantidad de la cosecha. Para el transporte sobre el campo se emplean las
cepa) cestas y posteriormente se llevan ensacadas al almacén. Los rendimientos
son del orden de 25–30 Tm/ha en cebollas más tardías. Con algunos
cultivares híbridos estos rendimientos pueden incrementarse
ostensiblemente. Las cebollas se calibran en función del tamaño en 8
categorías. Las cebollas suelen expenderse en sacos de malla o bien en cajas
de listones (jaulas). La conservación, sobre todo en las variedades tardías,
suele hacerse cuando la cebolla está bien seca, en locales aireados y aislados
de toda humedad. La conservación frigorífica a 1ºC y 85% de HR, dura en
condiciones hasta 16 semanas.
El momento justo de la cosecha corresponde a la completa desecación de las
hojas, realizando el arranque de las cabezas con buen tiempo. Adelantar en
exceso el momento de la recolección produce disminución de la cosecha y
pérdida de calidad. Tradicionalmente se ha realizado a mano, aunque se está
introduciendo la recolección mecanizada. Los rendimientos que se obtienen
pueden variar entre 6 y 12 Tm/ha de ajos secos. Una vez arrancados los
bulbos, se dejan en el terreno extendidos hasta que se sequen.
Ajo En España ha sido tradicional conservar y comercializar los ajos en ristras de
(Allium 50 a 100 cabezas, trenzando entre sí las hojas. La tendencia actual, sin
sativum) embargo, consiste en comercializar los ajos simplemente en cabezas sueltas,
que una vez calibradas se reúnen en mallas, cajas, etc. En la clasificación y
calibrado comercial de los ajos existe la costumbre en la zona de producción
manchega, de considerarlos agrupados en las siguientes categorías:
“Superflor”, “Flor”, primera y segunda. Para conservar los ajos deben de
estar suficientemente secos en locales bien aireados. El ajo seco se conserva
de 0 a -1ºC con 70 – 75% de HR, pudiendo durar su almacenamiento en estas
condiciones de 6 – 8 meses.
5. RENTABILIDAD DE ESTOS CULTIVOS.
Desde el punto de vista de la rentabilidad económica, estos cultivos se
caracterizan por los siguientes puntos:
- Altas necesidades en capital circulante. Es necesario realizar altos desembolsos
durante el desarrollo del cultivo.
- Si se hace recolección de forma manual supone gastos muy elevados, mientras que
si se mecaniza es menor el gasto aunque también menores los rendimientos.
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- Suele ser un gasto importante el coste de la semilla o plantas, por ello es importante
valorar la calidad del material que se utiliza (material sano, certificado, sin daños,
etc.)
- Los cultivos que se incluyen en este tema no tienen subvención directa. Si existe un
precio de retirada mínimo para algunos productos y subvenciones a Programas
Operativos y retiradas de las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas
reconocidas.
BIBLIOGRAFÍA.
• Alsina, L. Horticultura especial. Ed. Sintes. Barcelona, 1972.
• Maroto, J.V. Horticultura herbácea especial. Ed. Mundi-Prensa. Madrid-
Barcelona-México, 2002.
• Serrano, Z. Cultivo de hortalizas en invernadero. Ed. Aedos. Barcelona, 1979.
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