Salud Familiar y Visitas Domiciliarias Integrales en APS
Módulo 1: Consejería Familiar Modelo de disposición al cambio.
La consejería en salud se presenta como un proceso interactivo llevado a cabo por
profesionales de diversas áreas, tales como trabajadores sociales, enfermeras,
matronas, médicos, psicólogos, nutricionistas, entre otros. Este enfoque busca
apoyar a individuos y familias en el desarrollo de habilidades para asumir la
responsabilidad de su autocuidado y bienestar.
El consejero, clave en este proceso, debe destacar por su respeto hacia la persona,
voluntariedad, empatía, y habilidad para acoger sentimientos. Utiliza un lenguaje
claro y practica la escucha activa, estableciendo una relación horizontal que respeta
el derecho del individuo a tomar decisiones basadas en sus valores y recursos.
El rol del consejero implica ayudar a clarificar situaciones, facilitar el reconocimiento
y aceptación de emociones vinculadas a circunstancias perturbadoras, y respetar el
derecho del individuo para tomar decisiones informadas.
Entre las habilidades clave del consejero se encuentran la capacidad de escucha
reflexiva, permitir el flujo de ideas sin juzgar, cuestionar y flexibilizar creencias
propias, y ayudar a redefinir situaciones. Además, debe observar los mensajes no
verbales, demostrar empatía y analizar las emociones que surgen en la relación.
Es esencial comprender qué no hacer en consejería, evitando buscar el origen de los
problemas, analizar situaciones pasadas o realizar psicoterapia. El enfoque se centra
en modificar la situación actual, apelando a los recursos personales y familiares.
Para llevar a cabo una adecuada consejería, es crucial considerar los paradigmas del
consejero, las habilidades del mismo, los paradigmas del "aconsejado", el lugar y
oportunidad, así como el grado de motivación y la etapa del cambio.
Quién puede realizar la consejería
Cualquier profesional en áreas sanitarias, sociales, de prevención, mediación, etc.
(trabajadores sociales, enfermeras, matronas, médicos, psicólogos, nutricionistas,
técnicos paramédicos, etc.).
Características del consejero
Respeto por la persona.
Voluntariedad.
Cercanía y calidez, empatía.
Capacidad para acoger sentimientos.
Uso de un lenguaje claro y práctica de escucha activa.
Enfoque horizontal.
Rol del consejero
Ayudar a clarificar la situación.
Facilitar el reconocimiento y aceptación de emociones relacionadas con
circunstancias perturbadoras actuales.
Respetar el derecho del individuo para tomar decisiones basadas en sus valores
y recursos.
Habilidades del consejero
Capacidad de escucha reflexiva.
Permitir el flujo de ideas sin juzgar.
Cuestionar y flexibilizar creencias propias.
Ayudar a redefinir situaciones.
Observación de mensajes no verbales.
Empatía y análisis de emociones en la relación.
Qué no hacer en consejería:
Buscar el origen de los problemas.
Analizar situaciones pasadas o volver a la infancia.
Realizar psicoterapia.
Enfoque de la consejería
Centrarse en modificar la situación actual.
Apelar a los recursos personales y familiares.
Consideraciones para una adecuada
consejería
Paradigmas del consejero.
Habilidades del consejero.
Paradigmas del "aconsejado".
Lugar y oportunidad.
Grado de motivación y etapa del cambio.
Ejemplo Protocolo de Consejería
Herramienta principal: el diálogo.
Objetivo general: Fomentar el compromiso y auto cuidado de pacientes crónicos
y sus familias.
Objetivos específicos: Identificar obstáculos, modificar hábitos dañinos, acordar
tratamiento.
Indicadores de proceso e impacto: Cumplimiento de tareas, participación
familiar, adherencia al tratamiento.
Seguimiento: Control del Programa Cardiovascular y visitas domiciliarias de
rescate en caso de abandono.
La consejería en salud emerge como un proceso valioso, llevado a cabo por
profesionales diversos, que buscan apoyar a individuos y familias en la toma de
decisiones informadas y el desarrollo de habilidades para el autocuidado. El
consejero, con sus características de respeto, voluntariedad, empatía y
habilidades específicas, juega un papel esencial en esta interacción.
Busca empoderar a las personas, facilitando el reconocimiento de emociones, la
toma de decisiones y la modificación de hábitos perjudiciales. Con un
seguimiento adecuado, se espera lograr la adherencia al tratamiento y el
compromiso con el autocuidado, contribuyendo así al bienestar de los
individuos y sus familias.