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Qué Son Los Antibióticos

Los antibióticos son medicamentos utilizados para tratar infecciones bacterianas, actuando al inhibir el crecimiento de las bacterias o matándolas. La resistencia bacteriana a los antibióticos es un problema de salud pública creciente, donde las bacterias sobreviven y se multiplican a pesar del tratamiento, lo que puede llevar a infecciones difíciles de tratar. Esto genera un alto costo económico y riesgos en procedimientos médicos, aumentando la mortalidad asociada a infecciones hospitalarias.
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Qué Son Los Antibióticos

Los antibióticos son medicamentos utilizados para tratar infecciones bacterianas, actuando al inhibir el crecimiento de las bacterias o matándolas. La resistencia bacteriana a los antibióticos es un problema de salud pública creciente, donde las bacterias sobreviven y se multiplican a pesar del tratamiento, lo que puede llevar a infecciones difíciles de tratar. Esto genera un alto costo económico y riesgos en procedimientos médicos, aumentando la mortalidad asociada a infecciones hospitalarias.
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¿Qué son los antibióticos?

Los antibióticos son medicamentos que se utilizan para tratar las infecciones
bacterianas y están entre los medicamentos más recetados actualmente. Su
mecanismo de actuación se basa o bien en inhibir o detener el crecimiento de las
bacterias, o bien en matarlas.

En el año 1928, Alexander Fleming descubrió el primer antibiótico al que llamó


penicilina y que se utilizó ampliamente en la segunda Guerra Mundial. Sin
embargo, las sulfamidas fueron la primera clase de antibióticos usados
clínicamente (en el año 1930). El descubrimiento de los antibióticos revolucionó la
medicina convirtiendo en tratables a infecciones que hasta entonces eran
mortales. Ahora hay cientos de antibióticos que se clasifican en varias categorías.
Las clases de antibióticos incluyen:

Penicilinas
Cefalosporinas
Carbapenémicos
Aminoglucósidos
Tetraciclinas
Macrólidos
Fluoroquinolonas
Sulfamidas

Los antibióticos trabajan de diferentes formas. Por ejemplo, la penicilina causa el


debilitamiento de la pared celular que estalla, por lo que la bacteria muere. Sin
embargo, las tetraciclinas no matan a la bacteria, sino que inhiben su crecimiento
al paralizar la síntesis de proteínas de la bacteria.

Algunos antibióticos pueden usarse para tratar un amplio rango de infecciones,


mientras que otros se usan para tratar las infecciones producidas por unos tipos
específicos de bacterias. La mayoría de los antibióticos pueden causar algunos
efectos adversos (por ejemplo, molestias estomacales, diarrea), pero algunos
tienen un alto riesgo de causar graves efectos adversos (por ejemplo, pérdida
auditiva, daño renal).

El médico habitualmente selecciona el antibiótico para tratar una infección


basándose en el tipo de infección, la historia médica personal (tal como las
alergias a los antibióticos), y a menudo las pruebas de laboratorio, que pueden
identificar a la bacteria que produce la enfermedad y también indicar el antibiótico
más adecuado. Es importante que los pacientes sigan al pie de la letra las
instrucciones cuando toman antibióticos, así contribuirán a que sus infecciones se
traten con efectividad y ayudarán a prevenir el desarrollo de resistencias a los
antibióticos.

¿Qué es la resistencia bacteriana a los antibióticos?

La resistencia a un antibiótico se produce cuando la bacteria es capaz de


sobrevivir y crecer en presencia de uno o más antibióticos. Cuando sucede esto, la
bacteria resistente continúa causando la infección.

La resistencia bacteriana a los antibióticos es un tipo específico de resistencia a


los fármacos antimicrobianos. Otros microorganismos, como los virus y los
hongos, también pueden hacerse resistentes a los fármacos antimicrobianos
utilizados para tratar las infecciones que producen, pero este artículo se centra
solo en las bacterias que se hacen resistentes a los antibióticos.

El desarrollo de resistencias es común en la naturaleza. Sin embargo, debido al


uso rutinario de los antibióticos, la exposición de las bacterias a dichos antibióticos
es más frecuente y la resistencia se desarrolla más rápidamente. Si no se dispone
de antibióticos efectivos, las infecciones comunes como la neumonía bacteriana,
podrían llegar a ser mortales de nuevo. Los procedimientos complejos, como la
cirugía a corazón abierto, podrían ser más peligrosos y las muertes por infección
más comunes.

¿Cómo se hacen resistentes las bacterias?


Las bacterias se hacen resistentes a los antibióticos de varias formas. La principal
es mediante la presión selectiva que se produce cuando todas las bacterias no
son sensibles al antibiótico usado para tratar la infección y las bacterias que
sobreviven pueden seguir multiplicándose. Esto crea una población bacteriana que
es resistente al antibiótico al cual se ha expuesto la bacteria. La presión selectiva
es un proceso natural que puede ser más lento, pero que no se puede parar. La
sobreutilización del antibiótico ayuda a acelerar la selección de bacterias
resistentes

Las bacterias también se vuelven resistentes cuando transmiten el material


genético de una bacteria a otra. Un modo de hacerlo es mediante los plásmidos.
Los plásmidos son fragmentos de ADN bacteriano que pueden transferirse entre
bacterias. Algunos plásmidos permiten que la bacteria produzca una enzima que
hace que los antibióticos no sean útiles. Cuando el plásmido se inserta en otra
bacteria, la resistencia al antibiótico puede extenderse fácil y rápidamente entre
las bacterias.

Además, cuando el material genético de una bacteria cambia o muta


espontáneamente, los cambios genéticos pueden causar resistencia. Con el
tiempo, las bacterias pueden adquirir más de un tipo de resistencia mediante
diferentes mecanismos. Esto puede llevar a las llamadas “superbacterias” que son
resistentes a muchas clases de antibióticos. Las bacterias resistentes a los
antibióticos pueden transmitirse de una persona a otra (por ejemplo: al tocar las
superficies contaminadas, tosiendo o estornudando), produciendo la expansión de
infecciones difíciles o imposibles de tratar.

Resistencia a los antibióticos: el problema

¿Por qué es un gran problema la resistencia a los antibióticos?

La resistencia de las bacterias a los antibióticos es una seria amenaza global de


salud pública.

Según el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos 2019-2021 del


Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social del Gobierno de España, cada
año mueren en Europa unas 33.000 personas como consecuencia de infecciones
hospitalarias causadas por bacterias resistentes; 3.000 en España. Según el
Registro hospitalario de pacientes afectados por la resistencia bacteriana
impulsado por la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología
Clínica (SEIMC) y publicada en mayo de 2018, la mortalidad española podría ser
incluso más de 10 veces superior a la indicada en las estimaciones oficiales. A
pesar de la fuerte discordancia entre las cifras reportadas, no cabe duda que la
mortalidad relacionada con las infecciones hospitalarias causadas por bacterias
resistentes es en todo caso muy elevada y representa un serio problema de salud
pública.

En el Annual surveillance reports on antimicrobial resistance (EARS-Net) y en los


informes JIACRA (Joint Inter-agency Antimicrobial Consumption and Resistance
Analysis) se aportan más datos sobre las resistencias antibióticas en Europa, así
como del consumo de antibióticos en España.

Las infecciones resistentes son un gasto económico tanto para los individuos
como para el sistema sanitario. Las infecciones resistentes pueden producir
estancias más largas en el hospital, más visitas médicas y mayores tiempos de
recuperación, así como mayores gastos médicos. El coste anual estimado para la
resistencia antibiótica asciende a 1.500 millones de euros en la Unión Europea
(unos 150 millones en España), según fuentes oficiales.

No siempre se dispone de fármacos alternativos para tratar las infecciones


resistentes y, cuando los hay, son a veces menos efectivos, producen más efectos
adversos (más tóxicos) y suelen ser más caros.

Si no se dispone de un modo efectivo para tratar las infecciones, los


procedimientos médicos tales como los trasplantes de órganos, quimioterapia, y
cirugías mayores tienen un riesgo más alto de complicaciones.

Las bacterias resistentes a los antibióticos pueden producir infecciones difíciles o


incluso imposibles de tratar. Por ejemplo:

Infección de las vías urinarias


Sepsis
Neumonía
Infecciones de la piel y heridas
Enfermedades de transmisión sexual, particularmente gonorrea
Tuberculosis

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