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Aumento de la Pobreza en el Callao 2023

El informe detalla la situación de pobreza en el Callao, Perú, donde el 34.2% de la población vive en condiciones de pobreza monetaria, un aumento significativo desde 2019. La pobreza en esta región se manifiesta en múltiples dimensiones, afectando el acceso a educación, salud, empleo y condiciones de vivienda, exacerbada por la pandemia de COVID-19. Se enfatiza la necesidad de políticas públicas efectivas que aborden estas desigualdades y mejoren la calidad de vida de las poblaciones vulnerables.
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Aumento de la Pobreza en el Callao 2023

El informe detalla la situación de pobreza en el Callao, Perú, donde el 34.2% de la población vive en condiciones de pobreza monetaria, un aumento significativo desde 2019. La pobreza en esta región se manifiesta en múltiples dimensiones, afectando el acceso a educación, salud, empleo y condiciones de vivienda, exacerbada por la pandemia de COVID-19. Se enfatiza la necesidad de políticas públicas efectivas que aborden estas desigualdades y mejoren la calidad de vida de las poblaciones vulnerables.
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INFORME DE PROBLEMAS PSICOSOCIALES

EN POBLACIONES VULNERABLES EN EL PERÚ

LA POBREZA EN EL CALLAO

I.​ INTRODUCCIÓN:

La pobreza es una condición social y económica caracterizada por la insuficiencia de


recursos para satisfacer las necesidades básicas que permiten a una persona o
grupo vivir con dignidad. Estas necesidades no solo se limitan al acceso a ingresos,
sino que también abarcan aspectos fundamentales como la alimentación, vivienda,
salud, educación, vestimenta, y participación en la vida social y cultural. Por ello, la
pobreza es un fenómeno complejo, multidimensional y estructural, que se manifiesta
de diversas formas en distintas regiones del mundo.

Desde una perspectiva tradicional, la pobreza ha sido medida en términos


monetarios, es decir, según el nivel de ingresos que una persona posee para cubrir
una canasta básica de bienes y servicios. En este enfoque, una persona es
considerada pobre si sus ingresos están por debajo de un umbral mínimo
establecido, conocido como línea de pobreza. Este método es utilizado por
instituciones como el Banco Mundial, que establece como referencia la cifra de 2.15
dólares diarios (en paridad de poder adquisitivo) como umbral internacional de
pobreza extrema.

Sin embargo, este enfoque no refleja plenamente la realidad de millones de


personas que, aun superando el umbral monetario, viven en condiciones precarias.
Por esta razón, organismos internacionales y gobiernos han adoptado una visión
más amplia, conocida como pobreza multidimensional, la cual incorpora indicadores
no monetarios como el acceso a la educación, servicios de salud, vivienda
adecuada, empleo digno, seguridad social y participación ciudadana. En este
sentido, la pobreza no solo implica carencia de dinero, sino también la ausencia de
oportunidades, exclusión social, discriminación y vulneración de derechos
fundamentales.
EN EL ÁMBITO INTERNACIONAL:

Alrededor de 700 millones de personas viven con menos de USD 2,15 al día (la línea
de pobreza extrema). La pobreza extrema sigue concentrada en partes de África
subsahariana, zonas frágiles y afectadas por conflictos, y áreas rurales.

Tras décadas de avances, el ritmo de reducción de la pobreza mundial comenzó a


disminuir en 2015, a la par de un crecimiento económico moderado. El Objetivo de
Desarrollo Sostenible de poner fin a la pobreza extrema para 2030 sigue siendo
inalcanzable.

La pandemia de COVID-19 y una serie de grandes perturbaciones durante 2020-22


propinaron un duro golpe a la aspiración de reducir la pobreza mundial e hicieron
perder tres años de avances. Los países de ingreso bajo fueron los más afectados, y
aún no se recuperan. En 2022, un total de 712 millones de personas vivían en la
pobreza extrema en todo el mundo, un aumento de 23 millones en comparación con
2019. No se puede reducir la pobreza y la desigualdad sin abordar también los
desafíos mundiales interrelacionados, como el crecimiento económico lento, la
fragilidad y los conflictos, y el cambio climático.

El cambio climático está obstaculizando la reducción de la pobreza, y es una gran


amenaza de cara al futuro. Las vidas y los medios de subsistencia de los pobres son
los más expuestos a los riesgos relacionados con el clima. Cada año, millones de
hogares caen en la pobreza o quedan atrapados en esta situación debido a los
desastres naturales. Las temperaturas más altas ya están provocando una caída de
la productividad en África y América Latina, y reducirán aún más el crecimiento
económico, especialmente en las regiones más pobres del mundo. Para erradicar la
pobreza es necesario abordar sus múltiples dimensiones. Los países no pueden
enfrentar adecuadamente este problema sin mejorar también el bienestar de las
personas de manera integral, lo que incluye un acceso más equitativo a la salud, la
educación, y la infraestructura y los servicios básicos, entre ellos los servicios
digitales.

Los responsables de formular políticas deben intensificar sus esfuerzos para hacer
crecer las economías de sus países de manera que se creen puestos de trabajo y
empleo de alta calidad y se proteja a los más vulnerables.
EN EL ÁMBITO NACIONAL:

El informe técnico “Perú: Evolución de la Pobreza Monetaria 2014-2023”, que acaba


de publicar el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), nos revela una
situación preocupante: prácticamente una tercera parte de la población peruana -9
millones 780 mil personas- se encuentra en situación de pobreza. En el 2023, hubo
29% de pobres monetarios -aquellos que no pueden cubrir el costo de la canasta
básica de consumo-, lo que representa un incremento del 1.5% respecto al año
anterior y un aumento del 8.8% comparado con la etapa pre pandemia del 2019.
Asimismo, la pobreza extrema -que corresponde a hogares que no pueden cubrir el
costo de la canasta básica de consumo de alimentos- ascendió a 5.7%, lo que
representa 249 mil personas más que en el año 2022. Otros datos resaltantes son
que el 31.4% de nuestra población es vulnerable a ser pobre y el alarmante
incremento en el área urbana, donde ahora un 26.4% se encuentra en situación de
pobreza, un 2.3% más respecto al año anterior. Ante este panorama, el Dr. José
Rodríguez, profesor del Departamento Académico de Economía y miembro del
Comité asesor de medición de la pobreza del INEI, nos explica el porqué de este
incremento, la responsabilidad del gobierno y la importancia -y el derecho- de contar
con estas cifras. No cabe duda de que la pandemia afectó fuertemente la situación
económica de los peruanos, por lo que ha aumentado en casi 10% la pobreza
monetaria en el 2020. En el 2021, tuvimos una mejoría de 4.2%. Sin embargo, el
2023 nos acerca a las cifras del 2020. Quizá lo más preocupante es que la pobreza
ha crecido por segundo año consecutivo, algo que no sucedía en más de dos
décadas.
El gobierno ha tenido a disposición diferentes mecanismos para contrarrestar esta
preocupante situación. “Entre ellos están los paliativos o programas sociales que
dan recursos directamente a las familias que no pueden cubrir sus necesidades
básicas, como el programa Juntos -Programa Nacional de Apoyo Directo a los más
Pobres-. También está la inversión pública, que genera puestos de trabajo y esos
ingresos ayudan a los sectores menos favorecidos”, reflexiona.
EN EL ÁMBITO LOCAL (CALLAO)

La pobreza es un fenómeno multidimensional que afecta de manera desigual a las


distintas regiones del país. En el caso del Callao, la región ha presentado un
preocupante aumento en los niveles de pobreza monetaria en los últimos años,
superando incluso el promedio nacional. Este incremento evidencia la necesidad de
examinar no sólo los factores económicos, sino también las condiciones
estructurales y sociales que inciden en la calidad de vida de sus habitantes.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la tasa de pobreza


monetaria en la Provincia Constitucional del Callao alcanzó el 34.2 % en el año
2023, lo que representa un incremento de 19.9 puntos porcentuales respecto al año
2019, cuando se ubicaba en 14.3 % (INEI, 2024). Este aumento posiciona al Callao
como una de las regiones con mayores niveles de pobreza en el país, superando el
promedio nacional del 29.0 % registrado ese mismo año.

Este retroceso en los indicadores sociales puede asociarse a la desaceleración


económica post-pandemia, al aumento de la informalidad laboral y a deficiencias
estructurales en el acceso a servicios básicos y oportunidades laborales sostenibles.

El aumento de la pobreza en el Callao constituye una alerta sobre los riesgos de las
desigualdades territoriales en el país. Es fundamental fortalecer las políticas públicas
locales y nacionales orientadas a mejorar el acceso a servicios básicos, promover el
empleo formal y garantizar condiciones de vida dignas para las poblaciones
vulnerables. Asimismo, se requiere una mejor articulación entre los distintos niveles
de gobierno y una inversión sostenida en infraestructura social, educación y salud.

Mínimo 2 caras, emplear datos internacionales, nacionales, locales. (3


como mínimo de cada uno)

II.​ IDENTIFICACIÓN DEL PERFIL DEMOGRÁFICO Y SOCIOCULTURAL DE POBLACIONES


VULNERABLES

●​ Características educativas: La pobreza en el Callao ha tenido un


impacto directo y profundo en el acceso, permanencia y calidad de la
educación para sus habitantes, especialmente en las zonas más
vulnerables como Ventanilla, Mi Perú y Pachacútec. A lo largo del
periodo 2019–2025, la desigualdad educativa se ha agudizado debido
a la precariedad económica de muchas familias que no pueden cubrir
los gastos básicos asociados a la escolarización de sus hijos, como
útiles escolares, uniformes, alimentación, transporte o acceso a
tecnología. Esta realidad se agravó durante la pandemia por
COVID-19, cuando miles de estudiantes de bajos recursos no pudieron
continuar con la educación virtual por la falta de dispositivos o
conectividad adecuada. Como resultado, el ausentismo escolar, la
deserción y el bajo rendimiento académico se incrementaron en los
sectores empobrecidos del Callao, profundizando aún más las brechas
sociales existentes (INEI, 2021; Defensoría del Pueblo, 2020).
Asimismo, los desafíos estructurales del sistema educativo en el Callao
están marcados por la limitada infraestructura educativa, la escasez de
docentes especializados en zonas marginales, y una débil articulación
entre políticas públicas regionales y nacionales. En contextos de
pobreza, las escuelas públicas suelen operar con recursos mínimos y
en condiciones físicas precarias, lo que afecta no solo el aprendizaje,
sino también la motivación de estudiantes y maestros. A pesar de
algunos esfuerzos del Gobierno Regional, como el Proyecto Educativo
Regional del Callao al 2036, aún persiste una fuerte dependencia de
iniciativas aisladas y de baja sostenibilidad. Para romper el ciclo de la
pobreza, es urgente una inversión más decidida en educación de
calidad, inclusiva y adaptada a las necesidades sociales del territorio
chalaco (Gobierno Regional del Callao, 2022). La pobreza no solo
limita el presente de los estudiantes, sino que también amenaza su
futuro y su posibilidad real de desarrollo humano.

●​ Características de salud: La pobreza en el Callao ha condicionado


fuertemente el acceso equitativo a servicios de salud, exponiendo
profundas desigualdades en el sistema sanitario. En los distritos más
empobrecidos, como Ventanilla y Mi Perú, el acceso a servicios
médicos se ha visto limitado por la insuficiencia de centros de salud, la
falta de personal especializado y la precariedad de la infraestructura
sanitaria. Las poblaciones de bajos ingresos, que dependen casi
exclusivamente del sistema público, enfrentan largas esperas,
desabastecimiento de medicamentos y una atención fragmentada. La
pandemia de la COVID-19 evidenció estas falencias: en el Callao, miles
de personas no accedieron a una atención médica oportuna, lo que
derivó en altos índices de mortalidad, especialmente en adultos
mayores y personas con enfermedades crónicas. Además, los
problemas respiratorios, gastrointestinales y dermatológicos se
presentan con mayor frecuencia en zonas con escaso acceso a agua
potable y condiciones de vivienda inadecuadas, lo que refleja una clara
conexión entre pobreza, entorno y salud (MINSA, 2021; Defensoría del
Pueblo, 2022). Además de los problemas estructurales, la pobreza
afecta la salud mental de las personas en el Callao. La inseguridad, el
hacinamiento, el desempleo y la violencia urbana particularmente en
zonas con alta criminalidad han contribuido a un aumento progresivo
de trastornos como ansiedad, depresión y estrés postraumático. Sin
embargo, los servicios de salud mental son limitados y centralizados,
con escasa presencia en los sectores más vulnerables, lo cual limita las
posibilidades de atención oportuna y preventiva. A esto se suma la baja
percepción de riesgo y el escaso conocimiento de prácticas de
autocuidado en poblaciones empobrecidas, lo que incrementa la
exposición a enfermedades transmisibles y no transmisibles.

●​ Características del empleo: El empleo en el Callao, dentro del marco


de la pobreza, se ha caracterizado por una marcada informalidad,
precariedad laboral y baja estabilidad contractual, afectando
directamente la calidad de vida de su población. Según el Instituto
Nacional de Estadística e Informática (INEI), más del 60 % de la
población económicamente activa (PEA) en el Callao labora en
condiciones informales, sin acceso a beneficios laborales ni protección
social. Este fenómeno se presenta con mayor intensidad en los
sectores de comercio ambulatorio, transporte, construcción y servicios
personales, donde los trabajadores suelen carecer de contratos
formales, seguridad laboral y acceso a sistemas de salud o pensiones.
La pandemia de la COVID-19 acentuó esta precariedad, provocando la
pérdida de empleos formales y obligando a muchas personas a migrar
hacia actividades informales como única fuente de ingresos. Esta
situación ha generado una economía vulnerable, donde las familias
subsisten en condiciones de alta inestabilidad financiera y con pocas
posibilidades de ahorro o inversión a largo plazo (INEI, 2022; MTPE,
2023). En los distritos más empobrecidos del Callao, como Pachacútec
o Mi Perú, la falta de oportunidades laborales formales se suma a un
bajo nivel de calificación técnica y educativa de la fuerza laboral, lo que
limita aún más las opciones de empleabilidad de los jóvenes y adultos.
Además, fenómenos como la violencia, la extorsión y la inseguridad en
el sector transporte, especialmente en mototaxis y transporte informal,
han generado paros y protestas constantes, reflejando el abandono
institucional en la protección de estos trabajadores. A pesar de los
intentos de formalización y capacitación laboral impulsados por
programas como Jóvenes Productivos y el Programa Nacional de
Empleo Digno, la cobertura sigue siendo limitada en zonas periféricas.
La situación laboral en el Callao no solo repercute en la economía
individual, sino también en el desarrollo social y en la reproducción de
la pobreza intergeneracional.

●​ Características del hogar y equipamiento: Las condiciones de los


hogares en situación de pobreza en el Callao revelan importantes
carencias materiales y estructurales que limitan el bienestar y el
desarrollo de sus habitantes. Muchos hogares, especialmente en zonas
como Pachacútec, Ventanilla Alta y Mi Perú, están construidos con
materiales precarios como madera, triplay, calaminas o esteras, lo cual
los expone a condiciones climáticas adversas y compromete su
seguridad estructural. El hacinamiento es una constante: en muchos
casos, más de cinco personas conviven en espacios reducidos de uno
o dos ambientes, lo cual afecta la privacidad, la salud mental y las
dinámicas familiares. Además, el acceso a servicios básicos como
agua, electricidad y saneamiento dentro del hogar no es uniforme; un
gran número de viviendas accede al agua mediante cisternas o
mangueras comunales, lo que limita su disponibilidad y calidad. Esta
precariedad no solo incrementa la vulnerabilidad de las familias a
enfermedades, sino que también reproduce ciclos de exclusión social y
pobreza intergeneracional (INEI, 2023; Defensoría del Pueblo, 2021).
En términos de equipamiento del hogar, las familias chalacas en
situación de pobreza presentan un bajo acceso a bienes duraderos y
tecnologías esenciales. Los electrodomésticos como refrigeradoras,
cocinas a gas, televisores o computadoras no están presentes en todos
los hogares, y cuando existen, son adquiridos de segunda mano o en
condiciones técnicas deficientes. Esta limitación en el equipamiento
doméstico refleja no solo los bajos ingresos familiares, sino también
una brecha en la calidad de vida que impide alcanzar estándares
básicos de confort y funcionalidad. Además, el acceso limitado a
servicios digitales y tecnologías de la información dentro del hogar
afecta el desarrollo educativo de los niños y jóvenes, especialmente en
contextos como la educación remota durante la pandemia.

●​ Características de la vivienda: En el Callao, las características de la


vivienda dentro del contexto de pobreza reflejan condiciones de
precariedad que afectan directamente la calidad de vida y el bienestar
de las familias. En distritos como Ventanilla, Mi Perú, y especialmente
en asentamientos humanos como Pachacútec, se observan viviendas
autoconstruidas sin planificación urbana ni acceso regular a servicios
básicos. Muchas de estas viviendas están hechas de materiales de
baja durabilidad como madera, calaminas o triplay, lo que las hace
vulnerables frente a lluvias, vientos fuertes o sismos. Según el INEI
(2023), más del 30 % de las viviendas en situación de pobreza en el
Callao no están formalmente registradas ni cuentan con título de
propiedad, lo cual limita el acceso a programas de mejoramiento
habitacional y genera inseguridad jurídica. Además, el crecimiento
urbano desordenado ha derivado en construcciones en zonas de alto
riesgo, como quebradas o terrenos no urbanizados, exponiendo a las
familias a peligros naturales y dificultando la intervención del Estado
con servicios adecuados.
●​ Acceso a servicios básicos: El acceso a servicios básicos en el
Callao ha sido históricamente desigual, y esta brecha se profundiza en
las zonas afectadas por la pobreza. En los sectores más vulnerables,
como Mi Perú, Pachacútec y Ventanilla Alta, miles de familias viven sin
acceso regular a agua potable, desagüe y electricidad. Según datos del
INEI (2023), aproximadamente el 20 % de viviendas en asentamientos
informales de la región acceden al agua mediante camiones cisterna o
mangueras comunales, lo que no solo limita la disponibilidad diaria del
recurso, sino que también representa un costo mayor y una calidad
sanitaria inferior. Este déficit afecta directamente la salud pública, al
restringir la higiene personal y del hogar, y aumentar el riesgo de
enfermedades infecciosas. En cuanto al saneamiento, muchas
viviendas carecen de conexiones a la red de desagüe, recurriendo a
silos, letrinas o pozos sépticos improvisados, lo cual genera
contaminación ambiental y pone en riesgo el suelo y el agua
subterránea (SUNASS, 2022).
El acceso a la energía eléctrica también es limitado en ciertas zonas de
expansión urbana. En muchos casos, las viviendas se conectan de
manera informal a los postes eléctricos, lo que aumenta el riesgo de
accidentes por cortocircuitos o incendios. Esta situación, además de
insegura, impide el uso estable de artefactos eléctricos esenciales
como refrigeradoras, computadoras o televisores. El déficit de servicios
básicos no sólo revela una precariedad estructural, sino que también
refuerza la marginación de estas comunidades, dificultando su
integración al desarrollo urbano formal. A pesar de algunas
intervenciones por parte del Estado, como los programas de SEDAPAL
o la inclusión en proyectos del Ministerio de Vivienda, los avances no
han logrado cerrar la brecha existente, debido al rápido crecimiento de
los asentamientos humanos y a la falta de planificación territorial.

●​ Acceso a Tecnologías de la información y comunicación: El acceso


a la tecnología de la información y comunicación (TIC) en las zonas
empobrecidas del Callao continúa siendo limitado, pese al crecimiento
acelerado de la digitalización en el país. En sectores como Pachacútec,
Mi Perú o zonas periféricas de Ventanilla, el acceso a computadoras
personales, laptops o incluso servicios de internet estable aún es
reducido. Según el INEI (2023), menos del 35 % de los hogares en
situación de pobreza en el Callao cuentan con acceso a internet fijo, y
apenas un 22 % poseen una computadora o laptop en el hogar. Esta
brecha digital se acentuó durante la pandemia por la COVID-19,
cuando miles de estudiantes y trabajadores enfrentan serias
limitaciones para continuar con sus actividades de forma remota.
Muchos dependían exclusivamente de datos móviles o dispositivos
compartidos, lo cual afectó gravemente la continuidad educativa, el
acceso a información oportuna y la posibilidad de desarrollar
habilidades digitales.

Este limitado acceso a las TIC no solo refleja una carencia material,
sino también una profunda desigualdad estructural en el desarrollo
social del Callao. La carencia de conectividad estable impide que los
hogares pobres puedan participar activamente en la economía digital,
acceder a información institucional, capacitarse o emprender en línea.
A nivel educativo, la falta de dispositivos adecuados limita las
oportunidades de los niños y adolescentes para integrarse a entornos
de aprendizaje virtual y refuerza la brecha de conocimiento frente a
sectores con mayor acceso. En el ámbito laboral, muchas personas no
logran acceder a ofertas de empleo digitalizadas o capacitaciones en
línea, lo cual restringe su empleabilidad. Pese a programas como
“Internet para Todos” o el Plan Nacional de Banda Ancha, los avances
aún no alcanzan cobertura universal en el Callao. La pobreza digital,
por tanto, se convierte en un nuevo factor de exclusión que intensifica
las desigualdades ya existentes en el territorio chalaco (Ministerio de
Transportes y Comunicaciones [MTC], 2023; OSIPTEL, 2024).

La pobreza en el Callao, en el periodo comprendido entre 2019 y 2025,


no puede entenderse únicamente como una carencia de ingresos
económicos, sino como una condición estructural multidimensional que
afecta profundamente diversos aspectos de la vida de las personas.
Desde la educación hasta el acceso a tecnologías, la pobreza se
manifiesta en la precariedad de los recursos, las oportunidades
desiguales y las condiciones de vida limitadas. En el ámbito educativo,
los estudiantes provenientes de hogares empobrecidos enfrentan
múltiples obstáculos, desde el acceso limitado a materiales y
conectividad, hasta la falta de apoyo escolar, lo que contribuye al
rezago académico y al abandono escolar. En salud, la pobreza se
expresa en la insuficiente atención médica, la falta de servicios
especializados y la alta prevalencia de enfermedades prevenibles en
zonas donde la cobertura del Estado es mínima. Estas deficiencias
ponen en evidencia una deuda histórica del Estado con los sectores
más vulnerables del Callao.

Asimismo, el empleo en el Callao está marcado por la informalidad y la


inestabilidad, especialmente en sectores como el transporte y la
construcción, donde predomina el trabajo sin beneficios ni protección
laboral. Esta situación limita el desarrollo económico sostenible de
muchas familias, que deben recurrir al subempleo o al comercio
ambulatorio para subsistir. En términos de vivienda y equipamiento del
hogar, gran parte de las familias viven en condiciones precarias, en
asentamientos humanos donde las viviendas carecen de materiales
adecuados, servicios básicos o acceso seguro a recursos esenciales
como agua y electricidad. A esto se suma la exclusión digital: la falta de
conectividad y dispositivos limita gravemente la participación de estos
sectores en el ámbito educativo, laboral y social, acentuando la brecha
tecnológica. En definitiva, la pobreza en el Callao no es un fenómeno
aislado, sino una expresión compleja de desigualdad y exclusión social
que requiere políticas públicas integrales, sostenidas y con enfoque
territorial para transformar realmente la vida de quienes la padecen.
III.​ IDENTIFICACIÓN DE LOS PROBLEMAS PSICOSOCIALES DE
POBLACIONES VULNERABLES

La pobreza en el Callao no solo representa una carencia material, sino que configura
un escenario propicio para el desarrollo de diversos problemas psicosociales que
afectan el bienestar integral de sus habitantes. Estos problemas emergen como
consecuencia de la interacción entre las condiciones estructurales de precariedad y
los procesos psicológicos individuales y colectivos.

1.​ Impacto en la salud mental


La precariedad económica y habitacional en el Callao ha generado un incremento
significativo en los problemas de salud mental entre sus habitantes. El estrés crónico
derivado de la inseguridad económica, las condiciones de hacinamiento y la falta de
acceso a servicios básicos ha contribuido al aumento de trastornos como ansiedad,
depresión y problemas del sueño. Según el Ministerio de Salud (2022), en los
distritos más pobres del Callao se registró un incremento del 28% en la demanda de
atención por problemas de salud mental durante el período 2020-2023, cifra que
probablemente subestima la magnitud real del problema debido al subregistro y la
baja búsqueda de ayuda profesional.
La frustración por las expectativas no cumplidas y la sensación de impotencia frente
a la exclusión social generan patrones de desesperanza aprendida que pueden
cronificarse y transmitirse intergeneracionalmente. Este fenómeno se observa
especialmente en jóvenes de sectores como Ventanilla y Mi Perú, quienes
experimentan una disminución progresiva de sus aspiraciones y motivación para el
desarrollo personal (Defensoría del Pueblo, 2022).

2.​ Exclusión educativa y limitaciones en el desarrollo cognitivo


Los niños y adolescentes que crecen en contextos de pobreza en el Callao enfrentan
múltiples barreras para su desarrollo cognitivo y educativo. La desnutrición crónica y
la anemia, prevalentes en zonas como Mi Perú y Pachacútec, afectan el desarrollo
neurológico temprano y el rendimiento escolar posterior. Según la Dirección
Regional de Educación del Callao (DREC, 2023), los estudiantes de escuelas
públicas en zonas empobrecidas presentan tasas de deserción escolar tres veces
mayores que el promedio regional, y sus resultados en evaluaciones estandarizadas
son significativamente inferiores.
La falta de estimulación cognitiva adecuada en el hogar, debido a la ausencia de
materiales educativos, el limitado tiempo de calidad con cuidadores (quienes suelen
trabajar largas jornadas) y la exposición a entornos estresantes, genera brechas
cognitivas que tienden a ampliarse con el tiempo. Estas desventajas acumulativas
reducen las posibilidades de movilidad social a través de la educación, perpetuando
ciclos intergeneracionales de pobreza (Ministerio de Educación [MINEDU], 2023).

3.​ Conductas de riesgo y problemas de salud pública


La vulnerabilidad socioeconómica en el Callao está asociada con mayor prevalencia
de conductas de riesgo, especialmente entre adolescentes y jóvenes. El consumo
problemático de alcohol y otras sustancias ha aumentado en un 18% entre 2021 y
2023 en distritos como Ventanilla y Mi Perú, según datos de la Comisión Nacional
para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA, 2023). Estas conductas funcionan
muchas veces como mecanismos de afrontamiento frente a la frustración y falta de
oportunidades, pero terminan agravando la vulnerabilidad individual y familiar.
El embarazo adolescente, otra problemática prevalente en zonas empobrecidas del
Callao, refleja tanto la falta de acceso a educación sexual integral como la carencia
de proyectos de vida alternativos para las jóvenes. De acuerdo con la Dirección
Regional de Salud del Callao (DIRESA, 2023), la tasa de embarazo adolescente en
los sectores más pobres duplica el promedio regional, lo que limita las trayectorias
educativas y laborales de estas jóvenes y contribuye a la reproducción de la
pobreza.

4.​ Estigmatización y discriminación


Los habitantes de zonas empobrecidas del Callao enfrentan procesos sistemáticos
de estigmatización y discriminación que limitan sus oportunidades y afectan su
bienestar psicológico. El estigma territorial asociado a distritos como Ventanilla o
asentamientos como Pachacútec genera discriminación en ámbitos laborales,
educativos y de servicios. Según la encuesta realizada por el Ministerio de Justicia y
Derechos Humanos (2023), el 65% de los residentes de zonas marginales del Callao
reportaron haber experimentado algún tipo de discriminación por su lugar de
residencia, principalmente al buscar empleo o acceder a créditos financieros.
Esta estigmatización contribuye a la internalización de una identidad devaluada y a
la naturalización de la exclusión, generando lo que Bourdieu denomina "violencia
simbólica". La discriminación no solo afecta las oportunidades objetivas, sino
también la autoestima y el sentido de eficacia personal, creando barreras
psicológicas adicionales para superar la pobreza (Defensoría del Pueblo, 2022).

IV.​ PROPUESTA DE TEMAS DE SENSIBILIZACIÓN ANTE LOS PROBLEMAS


IDENTIFICADOS.
Frente a los problemas psicosociales identificados en las poblaciones vulnerables
del Callao,estos son los siguientes temas de sensibilización, con el objetivo de
generar conciencia, promover la participación comunitaria y contribuir a la
implementación de políticas públicas más efectivas:

1.​ Promoción de la salud mental comunitaria como derecho fundamental


La sensibilización sobre la importancia de la salud mental como componente
esencial del bienestar integral constituye una prioridad en contextos de
pobreza y exclusión. Se propone desarrollar campañas educativas que
aborden la desestigmatización de los problemas de salud mental, la
identificación temprana de señales de alerta, y la difusión de estrategias de
autocuidado y resiliencia adaptadas a las realidades locales del Callao.
Desde un enfoque de determinantes sociales de la salud, es fundamental
visibilizar cómo las condiciones estructurales de desigualdad inciden en el
bienestar psicológico, superando perspectivas individualistas que culpabilizan
a las personas por sus padecimientos (Organización Mundial de la Salud
[OMS], 2022). Como señala Montero (2018), "la psicología comunitaria debe
construirse desde y con las comunidades, reconociendo sus saberes y
fortaleciendo sus capacidades para transformar las condiciones que generan
sufrimiento"
Esta sensibilización debe promover el reconocimiento de la salud mental
como derecho humano fundamental y no como privilegio, enfatizando la
responsabilidad del Estado en garantizar servicios accesibles, culturalmente
pertinentes y de calidad para toda la población, independientemente de su
condición socioeconómica.
2.​ La Violencia de Género:
Según informes del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y
el Observatorio Nacional de la Violencia contra las Mujeres , el Callao figura
entre las regiones con mayor número de denuncias por violencia familiar y de
género . Este escenario se ve agravado por factores como la pobreza, el
desempleo, el hacinamiento, la escasa presencia del Estado y una débil
cultura de denuncia. Además, muchas mujeres no reportan los abusos por
miedo, dependencia económica o desinformación sobre sus derechos. La
violencia se reproduce no sólo en los hogares, sino también en espacios
públicos, laborales y educativos, afectando principalmente a mujeres
adolescentes y adultas.

3.​ La delincuencia en el Callao:


Entre enero y junio de 2022, se registraron 82 homicidios en el Callao,
mientras que en 2021 se reportaron 205 muertes violentas. La mayoría de
estos crímenes están vinculados a bandas criminales que disputan el control
del narcotráfico, la extorsión y el cobro de cupos. ​En octubre de 2024, la
Policía Nacional desarticuló la banda 'Los Sanguinarios del Callao', implicada
en al menos siete asesinatos. Durante el operativo, se incautaron armas de
fuego de diversos calibres. Además, en noviembre de 2024, las autoridades
españolas detuvieron en Madrid a Santos Margarita C.D., una fugitiva
peruana vinculada al tráfico de drogas y buscada por su implicación en el
envío de diez kilos de cocaína a España en 2015.

4.​ La inseguridad en el Callao:


La inseguridad en el Callao es un desafío complejo que requiere una
combinación de estrategias, incluyendo el fortalecimiento de la presencia
policial, la implementación de programas de prevención y la colaboración
activa de la comunidad. Aunque se han logrado avances, es esencial
mantener y ampliar estos esfuerzos para lograr una mejora sostenible en la
seguridad de la región.​

A pesar de estos esfuerzos, la percepción de inseguridad y la incidencia


delictiva siguen siendo altas. En octubre de 2022, se reportó que en los 18
meses anteriores, la violencia en el Callao resultó en 287 muertes, atribuibles
principalmente a disputas entre bandas criminales dedicadas al narcotráfico,
extorsión y cobro de cupos.
Además, en abril de 2025, un paro masivo de transportistas en Lima y Callao
evidenció la creciente preocupación por la inseguridad. Este paro, convocado
por aproximadamente 20,000 unidades de 460 empresas, fue desencadenado
por el asesinato de un chofer y ataques a otros conductores, reflejando la
percepción de inacción gubernamental frente a la violencia.

V.​ Referencias bibliográficas:


●​ Poverty and Shared Prosperity 2022. (s/f). World Bank. Recuperado el
13 de abril de 2025, de
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