TEMA IX
LAS FORMAS DE ORGANIZACIÓN Y DIRECCIÓN DEL ESTADO
9.1 RÉGIMEN PARLAMENTARIO
Al contrario de lo que ocurre con el régimen de asamblea, que consigue
que una monarquía claudique, el régimen parlamentario surge y se mantiene con
base en una relación optima con el monarca. Este régimen, aunque muy parecido
al de asamblea, tiene ciertas características que lo hacen muy diferente, pues se
da en el momento en el que el rey delega sus funciones y poderes en un
ministerio o un gabinete. Ese ministerio o gabinete (que está conformado por
miembros del parlamento) debe responder ante el propio parlamento, lo que hace
que éste y el gobierno no tengan que unificarse, sino que, por el contrario, cada
uno conserve sus tareas y responsabilidades de manera independiente, a la vez
que hace que la relación con el monarca resulte tolerable.
Este régimen se originó en Inglaterra, en el año de 1689, y se expandió a
lo largo de toda Europa (Bélgica, en el año de 1831, y Francia, a partir de 1833).
Más adelante se dan otros casos de monarquías que recurrieron al régimen
parlamentario (por ejemplo el de la República de Weimar, en Alemania, y el de
la Tercera República, en Francia, entre los años 1875 y 1940).
Parlamentarismo
El parlamentarismo, también conocido como sistema parlamentario, es un
mecanismo en el que la elección del gobierno (poder ejecutivo) emana del parlamento
(poder legislativo) y es responsable políticamente ante éste. A esto se le conoce como
principio de confianza política , en el sentido de que los poderes legislativo y ejecutivo
están estrechamente vinculados, dependiendo el ejecutivo de la confianza del
parlamento para subsistir.
Dos modelos de parlamentarismo
En uno y otro caso, el distinto origen del parlamentarismo dará lugar a
diferenciar dos modelos básicos: el modelo inglés surge antes de los movimientos
obreros y es una conquista de la burguesía frente al absolutismo y al feudalismo, por lo tanto
su desarrollo no se verá impugnado por los propios beneficiarios. En el modelo
continental, la burguesía no tardará en encontrarse con la respuesta de los grupos
socialistas y el parlamentarismo -en cuanto poder absoluto del pueblo que se refleja
en una asamblea- se mitigó en sus primeros intentos por temor a que las propias
teorías permitieran el acceso de una mayoría de trabajadores a las instituciones.
Ventajas e inconvenientes del parlamentarismo
El modelo parlamentario convive pero se opone al modelo presidencialista. Y es en
este sentido cuando se tratan las ventajas y desventajas de cada uno de dichos
sistemas de gobierno.
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Se reconocen como ventajas del sistema parlamentario:
1. Mayor representación del conjunto social en la medida que las decisiones
deben consensuarse en muchas ocasiones entre distintas facciones
políticas representadas en el Parlamento.
2. Mejor capacidad de respuesta frente a una crisis de gobierno en la medida
que puede cambiar el poder ejecutivo adoptando la moción de censura.
Se enfrentan como desventajas frente al Presidencialismo:
1. Separación de poderes atenuada entre el ejecutivo y el legislativo.
2. Excesiva vinculación del poder ejecutivo con el partido político mayoritario en el
Parlamento, pudiendo derivar en partitocracia.
3. Su forma más estable termina siendo el bipartidismo.
Tratando de recoger las ventajas de ambos sistemas y eludir sus
desventajas se tiende a utilizar sistemas semipresidenciales.
El parlamentarismo en la actualidad
En el caso del sistema parlamentario, la separación o división de poderes
se encuentra atenuada, implantándose un régimen de colaboración entre poderes.
En este caso, las facultades de control se encuentran muy desarrolladas, y los
poderes del Estado se pueden afectar mutuamente. Inclusive, y bajo
circunstancias determinadas, alguno de los órganos del Estado puede revocar el
mandato de otro: Así por ejemplo, el poder ejecutivo puede disolver al Parlamento o
éste puede censurar a miembros del Ejecutivo y obligarlo a renunciar. Estas
facultades buscan generar el mismo efecto que venimos reseñando, evitar la
hegemonía de un órgano sobre los otros y conseguir el equilibrio.
El caso de sistema de gobierno el que hacemos mención se da en
regímenes parlamentarios o con tendencia parlamentaria, los cuales incluyen
rasgos que también podemos encontrar en los llamados regímenes de naturaleza
mixta, como el caso del semipresidencialismo francés.
Doctrinariamente, se reconocen como características básicas de todo régimen
Parlamentario o con tendencia parlamentaria a las siguientes:
1. Un Ejecutivo dual, en el cual coexisten, en primer término, un jefe de Estado
quien cuenta con atribuciones puntuales y en general muy restringidas, y
obra como "Árbitro" o “mediador” de los problemas políticos; y un Jefe de
Gobierno, que funciona a través de un órgano colegiado llamado Gabinete o
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Consejo de Ministrosa cuya cabeza se encuentra el llamado Primer Ministro, quien es
el funcionario que efectivamente dirige la política interna de la Nación.
2. Marcada dependencia entre los órganos Ejecutivo y legislativo. En
realidad el Gobierno surge del Parlamento, el cual es, en principio, el
único órgano elegido por voluntad popular.
3. Un Parlamento, que es, por lo menos teóricamente, el sustento de la labor
gubernamental, tal que puede destituir ministros mediante la censura o la
negación de la confianza. A la vez, el Jefe de Estado o el Presidente del Gobierno
puede ordenar la disolución del Parlamento en casos de graves
controversias en las cuales puedan estar en riesgo la gobernabilidad de la
Nación o la legitimidad de la dirigencia de su clase política.
9.2 Los Régimen Presidenciales y semi-presidenciales
Este régimen, al que también se llama "presidencial puro", se da
únicamente en Estados Unidos, y tiene ciertas características que hacen que no se
asemeje a ningún otro. Se basa fundamentalmente en la separación de los poderes
entre el Ejecutivo y el Legislativo; es decir, el Ejecutivo no tiene iniciativas legislativas
en ningún caso, pero, si así lo considera necesario, puede llegar a vetar al
Congreso (que es de carácter bicameral; es decir, está conformado por una
cámara de representantes y un senado).
Además del Congreso y el Presidente, la Suprema Corte también tiene una
parte importante del poder estatal (ésta se encarga de los aspectos judiciales).
En los Estados Unidos, el Presidente es elegido para ejercer durante un
período de cuatro años, con la posibilidad de ser reelegido (esta elección se lleva
a cabo mediante el sufragio indirecto, el cual se ejerce a través los colegios
electorales).
La figura del Ejecutivo es el Presidente (en este régimen no existe la figura del
ministro), lo que no quiere decir que el Presidente gobierne solo, pues está
rodeado por miembros del gobierno que lo ayudan, los cuales reciben el nombre
de Secretarios de Estado. Estos funcionarios no deben responder ante el
Congreso, lo que hace que no se puedan utilizar medios de censura ni de
interpelación.
Para que la relación entre el Presidente y el Congreso sea transparente y
efectiva, las elecciones parlamentarias se realizan cada dos años. Estas elecciones
reciben el nombre de "elecciones de medio termino", ya que coinciden con la
mitad del mandato del Presidente.
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Antecedentes
El sistema presidencial debe sus orígenes al arquetipo de las monarquías
absolutas del Inglaterra, Francia y Escocia en las cuales la autoridad ejecutiva residía en la
corona, no en las asambleas representativas de los estamentos, como los Estados Generales
de Francia, el Parlamento de Inglaterra y los Estados de Escocia.
El concepto de separación de poderes fue consagrado en la Constitución de los Estados
Unidos de América, de 1787, con la creación del cargo de Presidente de Estados Unidos y, a la
vez, del Congreso de Estados Unidos, sistema donde el presidente era el jefe del Estado, pero
responsable de sus actos ante el Congreso. Curiosamente, Inglaterra y Escocia
fueron los primeros países en adoptar el parlamentarismo (desde 1707 como el Reino de
Gran Bretaña, y desde 1801 como el Reino Unido) las facultades del ejecutivo –el monarca–
se redujo a un papel ceremonial, y a la vez una nueva autoridad ejecutiva,
responsable ante el parlamento, se fue desarrollando –el Primer Ministro–, mientras
las atribuciones del ejecutivo separado de los Estados Unidos fueron
aumentando, por ejemplo, el presidente nombra a la mayoría de funcionarios públicos
(entre ellos los miembros del gabinete, aunque estos deben ser ratificados por el
Senado).
Ventajas y desventajas del presidencialismo
El modelo presidencial convive, pero se opone al modelo parlamentario. Y es en este
sentido cuando se tratan las ventajas y desventajas de cada uno de dichos
sistemas de gobierno.
Se presentan como principales ventajas del presidencialismo:
clara y suficiente entre el ejecutivo y el legislativo.
Separación de poderes
Inexistencia de vinculación del poder ejecutivo con el partido político mayoritario
en el Congreso, evitando caer en partitocracias.
Se mencionan como desventajas principales frente al sistema parlamentario:
Menor representación del conjunto social, en la medida que las decisiones
no se consensuan en muchas ocasiones entre distintas facciones políticas
representadas en el Congreso.
Menor capacidad de respuesta frente a una crisis de gobierno, en la
medida que el Congreso no puede cambiar el poder ejecutivo adoptando la
moción de censura.
Tendencia al bipartidismo como su forma más estable, debido a la necesidad
de financiación y la falta de identidad política.
Tratando de recoger las ventajas de ambos sistemas y eludir sus deventajas se
han generado los sistemas semipresidenciales.
Régimen Semi-presidencial
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El régimen semipresidencial es originario de Latinoamérica; además, la
gran mayoría de países del hemisferio americano se encuentra bajo este régimen.
Las características principales del régimen semipresidencial varían
respecto de las del régimen mixto, pues en este caso el Presidente de la República
(el cual es elegido para un periodo de gobierno de cuatro años) funge como Jefe
de Estado y Jefe de Gobierno. Sin embargo, esto no quiere decir que el
Presidente pueda tomar decisiones de forma individual, pues cualquier
movimiento o decisión política que se pretenda tomar tiene que ser respaldada
por el consejo de ministros que él mismo elige.
El Presidente no debe hacer parte del Parlamento; éste, a su vez, tiene la
autoridad para censurar, por medio de una moción de censura, a los ministros del
gabinete. Los ministros pueden asistir libremente a los debates del Congreso y
participar; además, deben asistir cuando se les cite.
En la mayoría de las Constituciones latinoamericanas se establece una
separación de poderes entre los parlamentos y los ministros, esto con el fin de
evitar que el legislativo y el ejecutivo colisionen o adquieran mayor poder.
9.3 Las Monarquías
La monarquía es una forma de gobierno de un estado (aunque en muchas
ocasiones es definida como forma de Estado en contraposición a la República) en
la que la jefatura del estado o cargo supremo es:
personal, y estrictamente unipersonal (en algunos casos históricos se han
dado diarquías, triunviratos, tetrarquías, y en muchas ocasiones se
establecen regencias formales en caso de minoría o incapacidad o valimientos
informales por propia voluntad),
vitalicia (en algunos casos históricos existieron magistraturas temporales con
funciones similares, como la dictadura romana, y en muchos casos se produce
la abdicación voluntaria o el derrocamiento o destronamiento forzoso, que
puede o no ir acompañado del regicidio)
y designada según un orden hereditario (monarquía hereditaria), aunque
en algunos casos se elige, bien por cooptación del propio monarca, bien
por un grupo selecto (monarquía electiva).
El término monarquía proviene del griego μονος (mónos): ‘uno’, y αρχειν
(arjéin): ‘gobierno’, traducible por gobierno de uno solo. A ese único gobernante
se le denomina monarca o rey (del latín rex) aunque las denominaciones
utilizadas para este cargo y su tratamiento protocolario varían según la tradición
local, la religión o la estructura jurídica o territorial del gobierno (véase sección
correspondiente).
9.3.1 Tipos de Monarquías
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Monarquía absoluta
La monarquía absoluta es una forma de gobierno en la que es el monarca
quien ejerce el poder sin restricciones en términos políticos, y en la mayor parte
de los casos, también en los aspectos religiosos, o al menos con un gran
componente espiritual.
Monarquía Parlamentaria
En la monarquía parlamentaria, el gobierno es responsable ante el
Parlamento, que es inequívocamente el depositario de la soberanía nacional.
Aunque el rey mantenga algunas competencias (más bien formales), como la
capacidad de designar un candidato a la presidencia del gobierno, que no
obstante no alcanzará el nombramiento hasta no obtener la confianza del
parlamento.
Monarquía Hibrida
A lo largo de la historia han existido sistemas de gobierno a medio camino
entre la monarquía absoluta y la constitucional, en donde el monarca se ve
obligado a ceder parte de su poder a un gobierno en ocasiones democrático, pero
sigue manteniendo una importante influencia política.
9.4 La República
Tradicionalmente se ha definido la república como la forma de gobierno de los
países en los que el pueblo tiene la soberanía o facultad para el ejercicio del poder,
aunque este último sea delegado por el pueblo soberano en gobernantes que elige
de un modo u otro. Suele pensarse que en la práctica, la forma de estado de un
país es la monarquía si tiene soberano o rey no soberano, y república.
Lo cierto es que una república está fundamentada en el "imperio de la ley"
y no en el "imperio de los hombres". Una república es, de este modo,
independiente de los vaivenes políticos, no compatible con tiranías, monarquías
ni democracias, y en el cual tanto los gobernantes como los gobernados se
someten por igual a un conjunto de principios fundamentales normalmente
establecidos en una constitución.
"Un montón de gente puesta junta no necesariamente es una república"
Aristóteles.
Y la constitución, de ser apegada al Derecho, sirve para protegerlo y
definir incluso qué leyes son buenas y cuáles malas en el marco de referencia
constitucional.
9.5 Federaciones de Estados
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Las federaciones son estados conformados por entidades soberanas y autónomas. El
estatus autónomo de estas entidades no puede ser alterado de manera unilateral
por el gobierno central, aunque pueden existir excepciones (como el caso de
Argentina, donde el gobierno federal ha intervenido en diversas ocasiones en las provincias; y
en México, mediante la figura de la desaparición de poderes en los estados). Los siguientes
estados son federaciones:
Argentina (23 provincias y 1 ciudad autónoma)
Australia (6 estados y 2 territorios)
Austria (9 estados)
Suiza (26 cantones)