LA OBSERVACIÓN NO SISTEMÁTICA
Azpeitia A.; de Carranza, N.; Manso, J. y Sánchez , A.
1. INTRODUCCIÓN
2.MARCO GENERAL
3. LA OBSERVACIÓN NO SISTEMÁTICA
4. OBSERVACIÓN PARTICIPANTE
4.1. CARACTERÍSTICAS DE LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA
4.2. CARACTERÍSTICAS DE LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE
4.3. PROCESO DE LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE
1. INTRODUCCIÓN
La necesidad de realizar unas investigaciones educativas que asuman la propia
naturaleza social de este arte y ciencia ha llevado a que el paradigma cualitativo sea
también admitido como válido y necesario, aunque todavía siga existiendo una corriente
fuerte que solo valora lo cuantitativo.
Por esta misma razón, las técnicas de recogidas de datos también están siendo
modificadas de manera que se crean nuevas maneras que pretenden responder mejor al
propio objeto y finalidad de la investigación.
En este contexto, la observación también ha sido una técnica que se ha adaptado
a investigaciones más cualitativas que requerían de una mayor flexibilidad
metodológica, lo que no supone, en ningún caso perder la rigurosidad tanto en el diseño
como en el proceso de investigación.
La observación no sistemática nace como aquella técnica más relacionada con el
paradigma cualitativo con el objetivo de poder conocer la realidad sin la utilización de
la preconceptos previos que pueden limitar los resultados y conclusiones a los que se
llegan por medio, generalmente, de una observación sistemática.
El trabajo que se desarrolla a continuación pretende, por lo tanto responder a una
necesidad formativa de los investigadores educativos que quieran enfocar de manera
más flexible, abierta y, porque no, más subjetiva.
De esta manera, el trabajo comienza con un marco general en el que se explica
en grandes rasgos la observación y los tipos (según diferentes criterios) que sobre la
misma hay. Esto nos sirve para delimitar donde se sitúa la observación no sistemática en
todo ese maremágnum de subcategorías.
A continuación se pasa a desarrollar las características, ventajas y desventajas y
conceptualización general de la observación no-sistemática y en los dos siguientes
capítulos (4 y 5 respectivamente), que son el grueso del trabajo, se explican la
observación participante y la autoobservación como tipos de observación muy
relacionados con la observación no-sistemática. En ambos capítulos se incluye
conceptualización, características, instrumentos,…
Por último se incluyen unas breves conclusiones sobre el trabajo que pretenden
servir para exponer una reflexión general sobre el mismo como proceso y producto final
de un trabajo en grupo.
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LA OBSERVACIÓN NO SISTEMÁTICA
Azpeitia A.; de Carranza, N.; Manso, J. y Sánchez , A.
1. INTRODUCCIÓN
2.MARCO GENERAL
3. LA OBSERVACIÓN NO SISTEMÁTICA
4. OBSERVACIÓN PARTICIPANTE
4.1. CARACTERÍSTICAS DE LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA
4.2. CARACTERÍSTICAS DE LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE
4.3. PROCESO DE LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE
2. MARCO GENERAL
Antes de comenzar a definir la observación no sistemática como tal es necesario
tener un marco conceptual más global que nos ayude a ubicar el tema que va a ser
desarrollado.
La observación es una de las técnicas utilizadas para la recogida de datos en la
investigación educativa que no debe asociarse con un paradigma concreto ya que no
depende tanto del enfoque sino de la utilidad y la finalidad con la que se utilice dicha
técnica. La observación más cercana al paradigma cuantitativo sería aquella en la que
los factores y elementos implicados están más controlados y sistematizados empleando
generalmente números para la síntesis de lo que se ha observado. Por su parte, la
observación utilizada en investigaciones más cualitativas se caracterizaría por un menor
control y sistematización en la recogida de datos permitiendo una mayor participación
de las interpretaciones y juicios del observador. De esta manera puede existir
observación tanto en investigaciones de tipo más cuantitativo como en el caso de las
cualitativas.
Por esta primera razón, comienzan a diferenciarse diversos tipos de observación
siendo los criterios para dichas categorizaciones muy diversos. Cada autor consultado
propone una manera de organizar esos subtipos de observación y por ello conviene que
de manera organizada presentemos.
A continuación señalamos algunos criterios que justifican las diferentes
clasificaciones de la observación que también explicitaremos y que nos servirán para la
propia propuesta y organización que proponemos de nuestro trabajo.
- Según el grado de sistematicidad
a) Observación no sistemática: este tipo se caracteriza porque no se define a
priori el conjunto de conceptos sobre el que va a basarse el proceso de observación. Se
carece por lo tanto de categorías teóricas y también de herramientas prefijadas.
b) Observación sistematizada: la primera característica es que está integrada
desde el principio en el diseño teórico de la investigación con unos objetivos
explícitamente formulados. La observación cumplirá unos requisitos y “protocolos”
imprescindibles.
- Según el grado de participación entre observador y el sistema observado 1
a) Observación participante: en este caso, el observador se integra en el
escenario a observar. Como es normal, la integración puede ser de mayor o menor
grado. Para este tipo se exige apertura y flexibilidad a lo largo de todo el proceso. Es
necesario un equilibrio entre observación y participación.
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Suele ser habitual y lo más adecuado, realizar una combinación entre ambos tipos (observación
participante y no participante) de manera que se comienza con un estudio externo al principio y al final se
hace siendo partícipe.
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b) Observación no participante: el observador es ajeno a la escena, es un
espectador. Suele ser habitual que se mezcle con técnicas de recogidas de datos como la
encuesta o la entrevista en profundidad. El observador, por lo tanto, no interviene en el
fenómeno a estudiar y su figura se conoce con el nombre de observador externo no
participante.
- Según la implicación física o vicaria
a) Observación directa: la observación directa es cuando la persona que observa se
pone en contacto con la situación o escenario a investigar.
b) Observación indirecta: en este caso el observador llega a conocer el hecho en sí
por medio de observaciones realizadas anteriormente por otras personas.
- Según el lugar
a) Observación de campo: es la que tiene lugar en el mismo espacio en el que
ocurren los hechos a investigar.
b) Observación de laboratorio: algunos autores señalan que pueden existir dos
subtipos. Por un lado las que se realizan con personas que han sido previamente
determinados para ser observados y la segunda modalidad que hace referencia al
lugar como tal que se ha preestablecido.
- Según el número de observadores
a) Observación individual. Es la que es realizada por una persona, ya sea porque
forma parte de un grupo o porque la realice solo.
b) Observación de equipo. Es la que se realiza por parte de varias personas. Esta
observación puede realizarse de varias maneras (todos asisten y observan todo,
cada investigador observa un o variables concretas,…)
En cualquier caso, lo más importante de estas clasificaciones y categorías es que
son compatibles todas entre ellas. Esto es realmente importante para el tema que nos
ocupa ya que el hecho de abordar la observación no sistemática no quiere decir que ésta
solo pueda ser participante o no participante; ambas posibilidades se pueden dar (tanto
la observación no sistemática – participante como la observación no sistemática – no
participantes) aunque como veremos a continuación la observación participante suele
ser la que más se relaciona con la observación no sistemática casi como el subtipo más
importante dentro de ésta última por la cantidad de características que comparten.
Teniendo esta idea de complejidad en mente, se puede comenzar a definir con
mayor precisión la observación que en este trabajo se desarrolla: la observación no
sistemática.
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3. LA OBSERVACIÓN NO SISTEMÁTICA
No es casualidad que el primer criterio utilizado para clasificar los tipos de
observación que hemos utilizado haya sido el que hace referencia al “grado de
sistematización” ya que esta clasificación suele ser la que realmente define con mayor
claridad los tipos de observación y a partir de ésta se hacen combinaciones con el resto
de criterios. Por esta razón algunos autores solo definen dos tipos de observación
sistemática o no sistemática y dentro de cada una de ellas se diferencia si es o no
participante, si es directa o indirecta, etc. Por ejemplo, la observación participante es tan
utilizada que comienza a ser un tipo de observación en sí misma sin embargo los autores
puristas tienden a incluirla dentro de la no sistemática aunque, como veremos a
continuación, efectivamente, la observación participante es la que cobra un mayor
reconocimiento dentro de la observación no sistemática.
Centrándonos en la conceptualización del método de observación no sistemática
deberíamos señalar en primer lugar que se caracteriza porque no requiere un gran
conocimiento inicial sobre la situación concreta que se va a observar. Se trata de mirar
lo que ocurre. El tiempo juega un papel importante en este tipo de técnicas ya que, en
muchas ocasiones es el que permite captar las características, estructura y elementos que
definen la propia acción.
Se trata de un método asistemático que permite, como ventajas propias, el
hecho de que no existan preconceptos sobre la situación observada y esto permite una
mayor sensibilidad a la hora de descubrir elementos y factores que sean relevantes y que
de una manera sistemática podrían pasar desapercibidos por no ser considerados por los
observadores en su diseño inicial. Evidente, la desventaja fundamental de esta técnica
se centra en que el observador ha de investigar durante un largo periodo y sobre la
diversidad de factores implicados para que pueda construir un modelo teórico que
realmente se ajuste a la situación y empezar de esta manera a informar sobre el mismo.
Cuando la situación de estudio sea nueva y poco conocida este tipo de
observación es la más adecuada ya que, a pesar de sus desventajas, ofrecerá una visión
nueva sin contaminaciones de preconceptos. Por esta razón este tipo de investigación se
relaciona con un estilo exploratorio propio, entre otras metodologías, de la etnografía.
Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor. Si se descubre una sociedad o tribu
americana que tiene una organización social totalmente novedosa y se quiere conocer
dicho fenómeno, la observación no sistemática (y participante) es muy adecuado porque
permitirá saber, sin hipótesis previas o ideas preconcebidas, cuales son las razones,
cómo lo hacen,…
En ocasiones puede dar la sensación que la observación no sistemática es igual a
desestructuración o poca formalidad pero no es así y es necesario hacer una referencia a
este respecto. En la observación sistemática se definen todas las variables que se van a
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medir, los elementos implicados,… y en la no sistemática también se especifican pero
en términos generales las actividades que van a ser registradas dejando abierto, eso sí,
los detalles y actuaciones espontaneas que siempre están presente en las actividades
humanas. En este sentido podemos observar otra ventaja y es la flexibilidad ya que
como sólo se define la actividad a observar y los elementos generales, siempre se
pueden incluir otros factores fortuitos que el observador considera que son necesarios
para explicar la actividad. Estas notas pueden convertirse al final en los elementos que
hagan de la técnica elegida el éxito de la investigación.
Una vez recogidos los datos suele ser más complicado realizar un informe a
partir de la observación no sistemática ya que no existe esa sistematización
(generalmente cuantitativa) propia de la observación sistemática. En cualquier caso, el
informe debe incluir varios tipos de información, desde descripciones verbales
(grabadas), hasta anecdotarios.
La observación no sistemática, por lo tanto, tiene una serie de características que
la hacen única pero como hemos visto las categorías pueden ser distintas. A
continuación ponemos en relación la categoría de observación según el grado de
participación según Anguera (1998) con la observación no sistemática.
Anguera describe y ofrece información sobre la observación participante de
manera exclusiva pero el conocimiento de otros autores consultados y el propio tema de
nuestro trabajo (observación no sistemática) ha hecho que nos replanteemos como
conjugar estos dos tipos de observación (participante y no sistemática) que tanto tiene
en común.
El cuadro 1 muestra el esquema propuesto por el grupo de trabajo para explicar
la compatibilidad entre ambos tipos.
De esta manera, Anguera (1998) propone que en la observación participante
podemos encontrar 4 tipos que el categoriza de la siguiente manera:
- No participante: el observador se mantiene al margen.
- Participante propiamente dicho: está en el grupo e interacciona pero es externo
al mismo (“no es de la tribu”).
- Participante observador: El investigador es del grupo, es un miembro más.
- Auto observación: uno mismo se observa
Se trata por lo tanto de un modelo teórico que se podría representar como un
continuo desde la no participación hasta una participación intimísima, con uno mismo.
Partiendo de este modelo, que realmente nos ha resultado muy enriquecedor,
hemos considerado necesario diferenciar la auto observación y darle mayor peso, lo que
justifica su apartado en el trabajo. En esta graduación, las 3 primeras categorías (no
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participante, participante y participante observador) tienen en común y las diferencia de
la auto observación en que en ésta última el objeto de estudio es uno mismo y en los
otros tres casos es un grupo con el que se mantiene una mayor (participante observador)
o menor (no participante) relación con el mismo. Esta diferencia la consideramos
suficiente como para abordar de manera diferente la manera de conocerla.
Por último, como ya se ha señalado en otro punto, la observación no sistemática
es otra categoría que puede relacionarse con ésta y por lo tanto lo que a partir de aquí se
expone tiene que ver con la observación participante pero compatible con la no
sistemática y por lo tanto cumpliendo las características que durante este punto se han
venido desarrollando.
A continuación, por lo tanto, se desarrolla la observación participante (y no
sistemática) y, aunque con menor protagonismo, la auto observación (no sistemática).
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4. OBSERVACIÓN PARTICIPANTE
Tras haber presentado la metodología observacional y analizar las diferentes formas
de llevarse a cabo, nos centraremos en la técnica por excelencia dentro de la
observación no sistemática: observación participante.
La observación participante es uno de los procedimientos de observación más
utilizados en la investigación cualitativa, y uno de los elementos más característicos de
este tipo de investigación. Este tipo de observación pretende comprender la situación de
estudio.
Según Rodríguez, G.; Gil, J. y García, E. (1999: 165), podemos definirla como
el método interactivo de recogida de información que requiere una implicación del
observador en los acontecimientos o fenómenos que está observando. La implicación
supone participar en la vida social y compartir las actividades fundamentales que
realizan las personas que forman parte de una comunidad.
Implica una serie de habilidades sociales a las que deben sumarse las propias de
cualquier observador. No obstante el esfuerzo invertido está suficientemente
compensado con la calidad de la información que se obtiene. El observador participante
puede acercarse en un sentido más profundo y fundamental a las personas y
comunidades estudiadas. Ese acercamiento que sitúa al investigador en el papel de los
participantes, permite obtener percepciones de la realidad estudiada que difícilmente
podrían lograrse sin implicarse en ella. De igual modo favorece un acercamiento del
investigador a las experiencias en tiempo real.
Según Bisquerra (2004:333), la observación participante es una modalidad de
observación que se ha desarrollado desde la antropología y la sociología y que
actualmente se utiliza en el ámbito educativo. Guasch (1997) señala a Malinowski,
como el primer autor la observación participante. Él considera que la única manera de
comprender una cultura y el estilo de vida de un grupo humano es mediante la
inmersión en los mismos e ir recogiendo datos sobre su vida cotidiana.
Según Kluckholm (1940: 331), la observación participante consiste en un
proceso caracterizado, por parte del investigador, como una forma consciente y
sistemática o no sistemática de compartir, en todo lo que permiten las circunstancias, las
actividades de la vida y, en ocasiones, los intereses y afectos de un grupo de personas.
Su propósito es la obtención de datos acerca de la conducta a través de un contacto
directo y en términos de situaciones específicas en las cuales sea mínima la distorsión
producida en los resultados a causa de los efectos del investigador como agente exterior.
Bernard (1994) define la observación participante como el proceso para
establecer relación con una comunidad y aprender a actuar hasta el punto de mezclarse
con ella de forma que sus miembros actúen de manera natural, y luego salirse de la
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comunidad para sumergirse en los datos y comprender lo que está ocurriendo. Él
incluye en el proceso de ser un observador participativo conversaciones naturales,
entrevistas, anecdotarios, diarios de campo…
Según Pérez, G. (1994: 25), la observación participante es aquella en la que el
observador participa en la vida del grupo u organización que estudia, entrando en la
conversación con sus miembros y estableciendo un estrecho contacto con ellos, de
manera que su presencia no perturbe el curso natural de los acontecimientos. El
investigador se somete a las reglas formales del grupo social, participa en los diferentes
actos y manifestaciones de la vida y tiene acceso a sitios de reunión exclusivos.
Por lo tanto, concluiríamos considerando a la observación participante como la
técnica de recogida de datos en la que el investigador no limita sus observaciones a
detalles particulares del comportamiento, previamente categorizado, y es participante,
por el nivel de implicación del observador en el grupo objeto de observación. Además
es la técnica por excelencia de recogida de información en la investigación cualitativa.
“Se refiere a una práctica que consiste en vivir entre la gente que uno estudia,
llegar a conocerlos, a conocer su lenguaje y sus formas de vida a través de una
intrusa y continuada interacción con ellos en la vida diaria”.
Joaquín Giménez, Universidad de Barcelona
4.1. CARACTERÍSTICAS DE LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA
Por ser considerada la observación participante como técnica principal de la
recogida de datos en la metodología cualitativa, Fetterman (1984) establece las
características de la investigación cualitativa, que aparecen en la observación
participante:
- Es propia de la fenomenología. Desde este posicionamiento el observador
intenta entender el fenómeno social desde la perspectiva de una persona. El
objetivo no es pues un frío conocimiento científico, sino un entendimiento del
fenómeno.
- El conocimiento es holístico. Todas las observaciones e interpretaciones están
dirigidas a entender las relaciones de los elementos dentro de todo el sistema.
- El principio de contextualización requiere que todos los datos sean considerados
solamente en el contexto en el que fueron obtenidos.
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4.2. CARACTERÍSTICAS DE LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE
Para llevarse a cabo esta técnica, es necesario tener en cuenta unas
características propias que, a su vez, no difieren a la hora de la utilización de los
diferentes instrumentos de recogida de datos
Toda observación se lleva a cabo usando los órganos de los sentidos, ya que
necesita de una estrategia cognitiva. Utilizamos los sentidos para realizar un proceso de
categorización de lo que vemos.
Para Coffey y Atkinson (2004), se precisa de un sexto sentido que significa tener
siempre la conciencia de que se está investigando. Consiste en utilizar los sentidos para
observar hechos y realidades sociales presentes y a las gentes en el contexto real en
donde se desarrolla normalmente sus actividades. Se hace para recopilar los datos que se
consideran importantes en relación con el objeto de la investigación. La observación
debe ser intencionada.
Por consiguiente, el mecanismo de la observación consiste en buscar siempre
una regularidad en las interacciones y una amplitud de forma continuada, manteniendo
y creando relaciones.
La observación participante, se caracteriza por la existencia de un conocimiento
previo entre observador y observado y una permisividad en el intercambio, lo cual da
lugar a una iniciativa por parte de cada uno de ellos en su interrelación con el otro. El
observado puede dirigirse al observador, y el observador al observado en una posición
de mayor cercanía psicológica, pero con un nivel de participación bajo o nulo.
A su vez, se caracteriza por acciones tales como tener una actitud abierta, libre
de juicios, estar interesado en aprender más acerca de los otros, ser consciente de la
propensión a sentir un choque cultural y cometer errores, la mayoría de los cuales
pueden ser superados, ser un observador cuidadoso y un buen oyente, y estar abierto a
las cosas inesperadas de lo que se está aprendiendo (DeWalt & DeWalt, 1998).
Y como característica primordial la persona es la principal herramienta de la
observación participante.
Para completar estas características en algunos de los manuales consultados, se
establecen unos requisitos básicos propios de este tipo de observación:
- Objetividad crítica a la hora de examinar todas las reglas existentes en el marco
investigado. Bruyn, 1963.
- Examinar y describir el propio estatus del observador participante en el sistema
social ya que tiene importancia vital respecto a la aceptación del grupo. Janes
1961.
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- Observar a los sujetos en marcos aislados en la medida de lo posible evitando
falsas interpretaciones.
- Evaluar la información como cualquier documento personal.
- Indicar de qué proporción o segmento del grupo se ha registrado la conducta.
- Especificar cuidadosamente los procedimientos utilizados con el fin de que otros
investigadores puedan repetir el estudio, a partir de posiciones sociales iguales o
diferentes, de la misma situación y bajo idéntico marco.
- Examinar los índices de distorsión en el informe y evaluar los datos respecto a
ellos.
- Ganarse la confianza de las personas que examina, de manera que no perturbe o
interfiera el curso natural de los acontecimientos. Blalock, 1970.
- El investigador debe expulsar parte de sus preconceptos para recoger en forma
deliberada una gama tan amplia de hechos como le sea posible sin pasarlo por
ninguna criba ni interpretación hasta familiarizarse con la pauta general de la
vida de los sujetos que examina. Blalock, 1970.
4.3. PROCESO DE LA OBSERVACIÓN PARTICIPANTE
En la metodología observacional, las fases de las que consta, como en cualquier
procedimiento científico, son:
- Delimitación del problema
- Recogida de datos y optimización
- Análisis de los datos
- Interpretación de resultados
En la técnica observacional participante el análisis ha de ser secuencial, de forma
que sus partes importantes se elaboren mientras el investigador todavía está recogiendo
los datos. Esto presenta tres consecuencias obvias:
- Los datos posteriores recogidos toman una dirección a partir ya de análisis
provisionales.
- La cantidad y tipo de datos está limitada por las exigencias de la situación del
estudio de campo.
- El análisis extenso final no será posible hasta haber completado el estudio.
Estas cuatro fases de análisis están diferenciadas por su secuencia lógica, y cada una
de ellas depende de la anterior, debido a los diferentes tipos de conclusiones a que se
llega en cada una y a los diferentes criterios utilizados.
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