La cración del
avión
El sueño de volar se remonta a la prehistoria. Muchas
leyendas y mitos de la antigüedad cuentan historias de
vuelos como el caso griego del vuelo de Ícaro. Leonardo
da Vinci, entre otros inventores visionarios, diseñó un
Avión, en el siglo xv. Con el primer vuelo realizado por el
ser humano por François de Rozier y el marqués de
Arlandes (en 1783) en un aparato más ligero que el aire,
un globo de papel construido por los hermanos
Montgolfier, lleno de aire caliente, el mayor desafío pasó
a ser la construcción de una máquina más pesada que el
aire, capaz de alzar vuelo por sus propios medios.
El reto de construir, un vehículo volador más pesado que
el aire, se logró cuando en 1883 el físico e inventor
estadounidense John Joseph Montgomery (1858-1911)
realizó un vuelo controlado con un planeador, sentando
así nuevas posibilidades que no tardaron en explorar
otros entusiastas del vuelo, como Otto Lilienthal, Percy
Pilcher y Octave Chanute.
El primer avión propiamente dicho de la historia fue
invención del ingeniero francés Clément Ader (1841-
1925), con el cual logró despegar y volar 50 metros en
1890. La hazaña se repitió en 1892 y 1897, con nuevos
diseños,
a bordo del último de los cuales logró un vuelo de 300
metros de longitud.
recién en 1903 los hermanos Wilbur y Orville Wright
lograron el primer vuelo sostenido y controlado a bordo
de un avión impulsado por un motor. Por su parte, el
inventor brasileño Santos Dumont (1873-1932) en 1906
se convirtió en el primer ser humano en despegar a bordo
de un avión impulsado por un motor aeronáutico.
El monoplano (1884). El primer avión monoplano de la
historia fue invención del ruso Aleksandr Mozhaiski, y
operaba con un motor a vapor que le permitió un breve
vuelo de entre 20 y 30 metros.
El Éole (1890). Creación de Clément Ader, este primer
avión en lograr un vuelo de 50 metros operaba con un
motor a vapor, y fue el precursor de otros dos modelos de
su invención, el tercero de los cuales, avión III, jamás fue
capaz de despegar. El primer vuelo del Éole se considera
el punto de partida de la aviación moderna.
El Aerodrome (1896). Obra del estadounidense Samuel
Pierpont Langley, este avión prototipo Aerodrome 5
recorrió casi mil metros a una velocidad de unos 40 km/h,
aunque sin tripulantes, e inspiró nuevas y más exitosas
versiones, como el Aerodrome A, cuyas versiones
mejoradas llevarían a Glenn Hammond Curtiss a alzar
el vuelo en 1910.
No todos los aviones tienen la misma estructura, aunque
tienen muchos elementos comunes. Los aviones de
transporte usan todos una estructura semimonocasco de
materiales metálicos o materiales compuestos formada
por un revestimiento, generalmente de aluminio que
soporta las cargas aerodinámicas y de presión y que es
rigidizado por una serie de elementos estructurales y una
serie de elementos longitudinales. Hasta los años 30 era
muy frecuente la construcción de madera o de tubos de
aluminio revestidos de tela.
El Flyer (1903). El célebre planeador de los hermanos
Wright alzó el vuelo a unos 48 km/h, en varios intentos
exitosos. Se trataba de un avión biplano, que inicialmente
requirió de una catapulta para despegar, hasta que en
1905 logró hacerlo por sus propios medios. En 1910, los
modelos más recientes del Flyer lograron el primer vuelo
comercial de la historia, recorriendo 100 kilómetros en
una hora y dos minutos, a una velocidad
récord de 97 km/h.
El 14-bis (1906). Con este nombre bautizó el brasileño
Alberto Santos Dumont al avión con que realizó un vuelo
público en París, en 1906. Su modelo utilizaba un sistema
de alabeo similar al de los hermanos Wright, y logró un
vuelo de 221 metros sin necesidad de catapultas, raíles ni
otros implementos para el despegue. Después de estas
experiencias, Santos Dumont inventó también el
primer ultraligero.
El hidroavión Benoist XIV (1914). Este fue el primer avión
en tomar parte en una línea aérea comercial establecida
entre St. Petersburg y Tampa, Florida. Se trataba de un
avión biplano con capacidad para el piloto y un único
pasajero, que viajaba junto al conductor en
una cabina abierta.
Tras la Primera Guerra Mundial, los ingenieros
entendieron, que el rendimiento de la hélice tenía su
límite y comenzaron a buscar un nuevo método de
propulsión para alcanzar mayores velocidades. En 1930,
Frank Whittle patenta sus primeros motores de turbina de
compresor centrífugo y Hans von Ohain hace lo propio en
1935 con sus motores de compresor axial de turbina. En
Alemania, el 27 de agosto de 1939 despega el HE-178 de
Heinkel que montaba un motor de Ohain, realizando el
primer vuelo a reacción pura de la historia.
Bibliografía: [Link]
[Link]
Abigail Barreiro.
Florencia Saettone.
Magaly Lucarelli.
8/8/2023