Origen del Poder Público Estatal
Autor: Doc. Hely José Colmenárez Mujica
El Estado es titular del Poder Público, ahora bien, de donde proviene o se
origina el mismo. A este respecto existen primordialmente dos teorías que
intentan explicar el origen del Poder del Estado, así como su fuente de
legitimación. Una. Representada por la escuela de Atenas o de los filósofos
griegos clásicos y Dos: la escuela sofisticas o contractualistas.
La escuela de Atenas o de la naturaleza humana sostiene que el ser del
hombre es naturalmente social. El hombre aislado no puede alcanzar la
felicidad ni la perfeccionan siquiera valerse por sí mismo. Por tanto la
sociedad es originaria. A su vez el bien del hombre no puede separarse del
bien común. Las leyes son justas o injustas de acuerdo estén o no
conformes con la naturaleza humana.
El poder se legitima de modo natural. Es necesario a la naturaleza humana
social que haya alguien que dirija la sociedad.
Dentro de esta corriente del pensamiento hay subgrupos, entre ellos están
los siguientes:
1- Modelo Organicista o Biologistas: La sociedad es un organismo, algo así
como el hombre total, que es más importante que los miembros particulares
de la sociedad. La sociedad es igual a un organismo vivo, el todo es
superior a las partes que lo componen, pero necesita de sus miembros
como el organismo de los suyos. A su vez el bien de cada miembro de la
sociedad está en el bien de todos.
2- Modelo con fundamento trascendente o teólogo: Son de este tipo los
medievales cristianos. La naturaleza humana ha sido creada por dios y la
ley natural, que está en las cosas y en el propio hombre, remite a su vez a la
ley eterna que reside en dios. El primer origen y el último destino de la
sociedad es dios y es él quien legitima el poder del Estado. No significa
que dios haya puesto directamente a quien gobierna sino que aquel que
manda recibe su poder de dios.
La otra gran corriente del pensamiento, la contractualista, insurge contra la
naturaleza del carácter social del hombre y el origen espontáneo del poder.
La sociedad ha surgido como consecuencia de un pacto o contrato
originario en virtud del cual los individuos renuncian a parte de sus
libertades individuales e invisten de poder al Estado. L a sociedad es pues
una creación del hombre, un artificio. Postulan como ideas principales las
siguientes. 1- Su intento es lograr una justificación racional del Estado. 2-
L a sociedad surge a partir de un estado primitivo natural del hombre hacia
un estado de civilización. 3- Se considera que el origen de la sociedad y del
Estado es un pacto entre los ciudadanos. Por medio de ese pacto se logra la
legitimidad del poder estatal y un mínimo de estabilidad social y libertad
individual.
Dentro de los exponentes de esta teoría figuran Hobbes, Locke y Rousseau.
Thomas Hobbes sostiene que “en el estado primitivo natural del hombre la
utilidad es la medida de todo derecho” para expresar que el hombre solo
persigue la satisfacción de sus necesidades vitales a costa de los demás
hombres. Como las necesidades son infinitas y los medios para saciarlas
son limitados, los hombres en su estado primitivo viven en permanente
lucha a muerte para alcanzar los bienes necesarios, la situación “Es de
guerra de todos contra todos”, un enfrentamiento abierto para conseguir la
supervivencia.
El hombre es un animal esencialmente egoísta y la formula primera y
esencial del egoísmo es la supervivencia. En una situación así es imposible
la paz y el progreso, por cuanto existe el permanente miedo a morir.
De la necesidad de vivir sin miedo surge según Hobbes el poder político.
El Estado es absoluto en el orden político. Es constituido así por los
hombres para que les libere del miedo y de la situación de guerra
permanente. El Estado es el producto creado por los hombres por medio de
un pacto, por el cual todos hacen cesión de sus derechos individuales y
confieren al Estado el poder, con el fin de que les garantice un mínimo de
libertad, conseguida en virtud de restringir el ejercicio caprichoso de las
libertades individuales.
Por su parte el filósofo liberal inglés John Locke conviene en que el origen
del poder del Estado es un pacto social, y advierte que las personas tienen
un núcleo esencial de derechos individuales previos a la creación del
Estado. Ese núcleo es la consideración de que el hombre es libre e igual
por naturaleza.
El Estado según Locke, no aspira a ser una fuerza supraindividual que
ponga freno al instinto destructor del hombre, sino más bien, la
instauración de un marco legal donde queden garantizados los derechos
individuales y en particular el derecho a la propiedad. De allí que Locke
atribuya al Estado como su función primordial la de cuidar y velar por el
bienestar de los individuos.
El poder político no es absoluto, por tanto, puede ser revocado si no se
cumple con la función asignada en el pacto social regresando el poder a los
individuos. Los derechos individuales son inalienables que se fundamentan
en la persona y no en el Estado. El Estado debe servir a los individuos y no
a la inversa.
Para evitar abusos de poder por parte del Estado Locke propone la división
del poder en un poder ejecutivo un poder legislativo.
Rousseau Como precursor de la Revolución Francesa propone ideas
políticas que hoy día forman parte de los principios generales de
organización del Estado.
Rousseau considera al hombre natural como esencialmente bueno, sin
mayores necesidades que aquellas que el mismo puede satisfacer. Intento
definir una forma de sociedad que pudiera restituir a los individuos la
igualdad y libertades naturales. Para ello el medio de conciliar el poder del
Estado y la libertad del individuo es “la enajenación total de cada asociado
con todos sus derechos a la sociedad”.
En razón de este contrato el Estado es el pueblo mismo, pues toda
soberanía es del pueblo. Quien realmente constituye al Estado es la
voluntad general, que es una voluntad ideal de la cual emanan todas las
leyes, que serán expresión de la voluntad y el sentir de todos, pues ellos en
cierta forma participan en su elaboración.
La legitimación del poder político del Estado es esa voluntad general, sea
quien sea el gobernante, no ejerce el poder en nombre propio sino
representando la voluntad general de la sociedad.