Mejora Genética Animal: Conceptos Clave
Mejora Genética Animal: Conceptos Clave
1. Concepto.
La Mejora Genética Animal es la disciplina que eligiendo los animales que van a ser
reproductores, intenta modificar la composición genética de las poblaciones animales a
efectos de incrementar su productividad o la adaptación al medio físico y económico en
que los animales son criados. La esencia de la mejora genética es la elección de los
reproductores de una población y la determinación de su forma de aparearse, con la
finalidad de obtener descendencia con características más favorables a los objetivos
económicos y sociales de las poblaciones.
Estos objetivos pueden ser muy diversos:
- producción de productos de calidad media a precios competitivos
- producción de productos de alta calidad
- incremento de la adaptación de los animales a las condiciones del medio de
producción.
- incremento de la resistencia a enfermedades
- mejora de la longevidad, etc.
En consecuencia, un aspecto esencial en la mejora de una población animal es la
definición de los objetivos de selección, lo cual puede parecer, a primera vista, una
cuestión sencilla. Sin embargo, este problema es complejo, pues por una parte hay que
definir los caracteres cuyos niveles es conveniente mejorar o mantener en la población,
determinando las prioridades entre ellos, a fin de distribuir razonablemente el esfuerzo
selectivo. Por otra parte, como veremos más adelante, la mejora genética se consigue
lenta y acumulativamente, recogiéndose sus frutos en los años posteriores a su
realización. Esto exige, que los objetivos a alcanzar tengan sentido, no sólo en el
momento presente, sino especialmente para el futuro. En último lugar, el mantenimiento
de la diversidad de las poblaciones que componen una especie es vital para encarar los
problemas que nos puede traer el futuro. En relación con ello puede ser interesante que
los objetivos de las distintas poblaciones de una misma especie no sean totalmente
uniforme y, en función de diversas orientaciones productivas dependientes de los medios
peculiares de producción, pueda mantenerse una variabilidad genética que permita
encarar los problemas del futuro con mayores garantías. Dicho de otra manera, la
conservación de los recursos genéticos, a nivel global de cada especie ganadera, debe ser
considerada en la determinación de los objetivos.
Tras la definición de los objetivos viene el problema técnico del modo de conseguirlos, es
decir, el de la definición del método o métodos de selección a seguir. El centro de la
disciplina de la mejora genética será el de aprender los principios esenciales de la
transmisión de los genes, del modo en que los genes y factores del medio determinan los
diversos tipos de caracteres y de la detección de genes importantes respecto a los
caracteres de interés. Estos aspectos, que constituyen el objeto de la genética de
poblaciones y de la genética cuantitativa, serán los que nos permitirán determinar los
diferentes métodos de selección y elegir los óptimos en función de las circunstancias en
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que la selección pueda realizarse. Este último aspecto tiene que ver con la organización
de la mejora genética, que siempre hace referencia a poblaciones más o menos grandes de
animales como una determinada raza en una región o país, o una estirpe o línea de
animales que va a ser utilizada, por ejemplo, en un esquema de cruzamientos. Es decir la
organización es siempre necesaria y es especialmente así, cuando la mejora genética tiene
que llevarse a cabo con la colaboración estrecha de una parte importante de los
productores. Es el caso de la mayoría de las especies de animales, como los rumiantes,
cuya capacidad reproductiva, vía hembra, es más limitada, realizándose el
reemplazamiento de las reproductoras, mayoritariamente, con hembras nacidas en las
propias explotaciones. En estos casos la organización de la mejora exige el
establecimiento de un sistema de control de las producciones y de las genealogías, de la
realización de pruebas de descendencia, y por tanto, del establecimiento de un sistema de
apareamientos equilibrado entre los sementales en prueba y los ya probados. Es decir, un
equilibrio entre la búsqueda de nueva mejora y la difusión de la conseguida.
La mejora genética es un proceso a largo plazo que puede comparase a las inversiones
de capital, mientras que la alimentación y el manejo se podrían comparar al capital
circulante, que cuando aumenta tiene un efecto inmediato y muy aparente. Una inversión
a largo plazo, generalmente tiene efectos con ventajas pequeñas inmediatas si se las
compara con las producidas por el aumento del capital circulante. La ventaja es que su
realización es única y no necesita ser repetida todos los años como la provisión de capital
circulante. A semejanza de la inversión a largo plazo, la mejora genética continuará
produciendo beneficios. Además, comparada con los costos de la alimentación y del
manejo, los gastos exigidos por la mejora genética suelen ser de orden relativamente
menor. Por otra parte, pequeños logros en la mejora genética de las poblaciones se
traducen en grandes ganancias cuando se totalizan en la población entera. Las mejoras en
la alimentación y el manejo únicamente pueden explotar el potencial ya disponible de los
animales, pero dicho potencial sólo puede incrementarse por la mejora genética.
Una última característica, fundamental, que es necesario señalar, es que los avances
conseguidos por la mejora son acumulativos generación tras generación, pudiendo
beneficiarse de ellos toda la población sin que haya sido necesario aplicar los
procedimientos de evaluación y selección a toda ella. Basta con aplicarla en los núcleos
de selección o en partes de la población y luego difundirla al resto. Los esquemas de
multiplicación de los animales obtenidos en los núcleos o, equivalentemente, la
utilización preferente en la reproducción de los animales mejor evaluados y la venta de
reproductores de los estratos de las poblaciones sometidas a la mejora a los otros estratos,
son modos de difundir la mejora genética.
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3. Desarrollo histórico
La selección de los animales, es decir la elección de los reproductores que creemos tienen
características convenientes para una explotación y que pensamos que van a transmitirlas
a su descendencia, empezó con la domesticación de los animales. El hombre primitivo
percibió que habían diferencias, no sólo entre las especies en cuanto a sus posibilidades
de domesticación, sino que entre animales de la misma especie la docilidad era variable.
Igualmente debió darse cuenta de la mayor semejanza existente entre padres e hijos ,
entre hermanos o entre grupos de parientes cercanos que entre individuos sin parentesco.
La comprensión de esta semejanza, pese a que se desconociesen sus causas, fue la base en
la que se apoyó el hombre desde los primeros momentos para seleccionar los animales
domesticados.
En las primeras etapas, el caballo, por su mayor relación con el hombre, fue el animal que
recibió más atención. Por ejemplo, al caballo árabe se debe la primera introducción del
pedigree o genealogía en la mejora animal. Los árabes transmitían oralmente la
genealogía, pero en el siglo XVII hubo una importación importante de caballos árabes a
Inglaterra y allí la genealogía empezó a recogerse por escrito.
A partir de BAKEWELL y durante todo el siglo XIX fue muy intensa la constitución de
nuevas razas y el establecimiento de los libros genealógicos. El primero se inició en 1791
para el caballo pura sangre inglés. Inicialmente estos libros sólo recogían la genealogía de
los animales y hasta la segunda mitad del siglo XIX no empezaron a recoger datos de
conformación y producción. De hecho, el primer animal que no se seleccionó
únicamente por su apariencia externa fue el caballo pura sangre inglés, del que se
disponían los resultados de las carreras. Hitos importantes en la consideración de los
caracteres productivos fueron:
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1) En 1879 aparecieron en Austria los primeros nidos trampa que permitieron
realizar controles individuales de la producción de huevos en gallinas.
2) En 1880 estaban disponibles tres métodos rápidos de determinación de grasa de
la leche. Actualmente esto ocurre también para la proteína que, en consecuencia,
puede incluirse en los objetivos de selección de las razas lecheras.
3) En 1895 se creó, en Dinamarca, la primera asociación para el registro de la
producción de leche en la raza de vacas Rojo Danesa.
4) En 1907, también en Dinamarca, se inició en cerdos el control de la velocidad
de crecimiento, consumo de alimentos y calidad de la canal.
Es conveniente hacer aquí un inciso sobre lo que el concepto de raza y los libros
genealógicos han supuesto para la mejora genética animal.
Para entender el concepto de raza y la formación de las mismas es conveniente considerar
que dentro de una especie, los animales que la componían, nunca han formado una
unidad reproductiva. Por el contrario, asociados a determinadas áreas geográficas y
objetivos de producción diferentes, se mantuvieran cerradas reproductivamente
poblaciones animales, que por azar o por selección se fueron difernciando genéticamente.
Estas poblaciones manifestaban características productivas y morfológicas peculiares,
que como hemos dicho anteriormente las diferenciaban entre sí. Sobre estas poblaciones
se constituyeron las razas y las correspondientes asociaciones de ganaderos. En el fondo
la constitución de una raza era un acto administrativo por el que se establecían las
características del tipo racial que debían cumplir los animales para poder formar parte de
la raza e inscribirse en los libros genealógicos. En la definición del tipo racial,
inicialmente, se tuvieron en cuenta características que poco tenían que ver con la
producción. Muchas de ellas se mantienen hoy en día por servir de identificadores
externos de la raza. Sin embargo, desde el punto de vista de la producción, su función ha
sido negativa, pues animales muy productivos que no satisfacían el tipo racial no
pudieron incorporarse a la raza en cuestión. En el tipo racial también se incluían
características relacionadas con la producción fundamental de la raza que, sin embargo,
desviaban la atención de la consideración directa de la producción. Actualmente el tipo se
sigue manteniendo en la mejora de las razas, si bien, cada vez más, su consideración no
es para desplazar la producción, sino en consideración conjunta con ella y como ayuda
para aumentar la productividad, la longevidad y el bienestar de los animales.
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han sido punteros en la mejora genética real de sus producciones frente a otros animales,
confirmando que los libros genealógicos no son elementos esenciales en la mejora
genética animal. De hecho en otras especies, como en el porcino, cada vez son más
frecuentes líneas sintéticas, no asociadas a ninguna raza, para las que no hay libro
genealógico, pero que por sus características productivas tienen una importancia marcada
en los sistemas de producción actuales. Todavía, hoy en día siguen con cierta vigencia los
concursos de ganado en las feria ganaderas y es en ellos donde esencialmente subsiste el
concepto de tipo más asociado a la estética que a la función. En este sentido, la
contribución de los concursos es más bien negativa y favorece poco el establecimiento de
posiciones correctas de los ganaderos respecto de la mejora genética.
A efectos de comprender más correctamente la importancia del concepto de raza en la
producción ganadera es necesario considerar la gran variabilidad que existe dentro de una
raza en muchos caracteres relevantes económicamente. Esto quiere decir que, en general,
no puede considerarse la raza como un conjunto totalmente homogéneo, que se comporta
siempre igual en sus características productivas, en el cruce con otras razas o en su
posición relativa respecto a otras. Esta diversidad, que exige que seamos cautelosos en su
utilización, buscando poblaciones, variedades o líneas de la raza con características más
homogéneas y de interés, es sin embargo conveniente y básica para la selección futura de
la raza.
Las razas se originaron inicialmente en asociación a una zona geográfica y, en los casos
en que se distinguieron por alguna característica productiva, se extendieron hacia zonas
diferentes de su lugar de origen, llegando, en algunos casos, a ser cosmopolitas (Frisona,
Landrace, Large White, Leghorn) y a constituirse asociaciones de la raza en diferentes
países.
Considerando que, en esencia, el proceso histórico de constitución de una raza era la
existencia de un grupo de animales, con una base genéticamente amplia y que estos
animales, aislados reproductivamente, y sometidos a selección en direcciones
determinadas, llegaban con el tiempo a expresar ciertas características de un modo
suficientemente frecuente y diferencial como para identificarlos como grupo. En la
formación de nuevas razas se han seguido, en cierto modo, los pasos anteriores. En la
nueva raza se intentan combinar características complementarias de las razas que se
hacen intervenir en los cruces fundacionales con el fin de que los animales de la nueva
raza sean más productivos en un determinado ambiente. Así en la raza de vacas Santa
Gertrudis se intentó combinar la capacidad de producir carne de la raza Shorthorn y la
adaptación a ambientes secos, con altas temperaturas, alta irradiación solar y presencia
de insectos parásitos de la raza Brahman. En definitiva, la síntesis de una nueva raza
consiste en un cruzamiento inicial de animales de las razas constitutivas, en las
proporciones que “a priori” se estimen convenientes para conseguir las características
deseadas en la nueva raza. Seguidamente, los animales resultantes del cruzamiento inicial
deben ser apareados al azar entre si, durante varias generaciones. Seguidamente se inicia
un proceso de selección a favor de las características deseadas y se espera un cierto
número de generaciones hasta que los animales resultantes van manifestando una cierta
homogeneidad y algunas características externas fijas, que los identifiquen. En este
momento la raza se puede considerar formada.
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Volviendo al desarrollo histórico de la mejora genética animal, todo el siglo XIX estuvo
marcado por la vigencia de teorías falsas que impedían abordar correctamente los
problemas de la selección animal. La teoría evolutiva de los caracteres adquiridos,
propuesta por Lamarck en 1809, tuvo una gran importancia. La base de esta teoría era la
creencia de que el cambio que el uso originaba en los órganos o la relativa atrofia
consecuencia del desuso, se convertían en hereditarios y se transmitían a la descendencia.
En el campo de la ganadería, el lamarkismo se concretó en la doctrina de la raza
indígena. Esta teoría aceptaba que el medio ambiente modelaba y adaptaba las razas a él.
Su base de observación más inmediata era la constatación de la mejor adaptación, a un
ambiente dado, de las razas locales frente a las foráneas. La consecuencia teórica
inmediata fue la de intentar mantener las razas tal como estaban, procurando que no
cambiasen, oponiéndose a las importaciones de animales y concentrándose en mejorar la
alimentación, los alojamientos y el manejo. La exageración de los conceptos de la pureza
racial y de la genealogía, que todavía hoy en día perviven en algunos sectores ganaderos,
tienen su origen en la teoría anterior. Como reacción a ella, en 1861, se propuso la
doctrina de la potencia individual, basada en ejemplos de animales sobresalientes que
marcaban fuertemente a sus descendientes, sin ninguna relación con su pureza racial. Esta
teoría exageraba la importancia de los individuos, adscribiendo a la herencia del animal
lo que en muchos casos sólo eran factores ambientales.
Los primeros impactos de la genética en la mejora animal fueron los de explicar algunos
hechos conocidos por los mejoradores y los de desterrar muchas supersticiones e ideas
equivocadas. Así se empezó a comprender que la genealogía no tenía una importancia
determinante y el por qué los hermanos completos tenían dotaciones hereditarias
distintas. En definitiva se empezó a entender la importancia del azar en la herencia y en
la expresión de los caracteres. Se entendió que a nivel de la transmisión de genes de
padres a hijos, a través de los óvulos o de los espermatozoides, éstos sólo llevan la mitad
de los genes del individuo reproductor y que la elección de los genes portados por un
gameto es totalmente al azar. La consecuencia es que un individuo puede producir un
número muy elevado de gametos diferentes genéticamente y por tanto de hijos. Esto
relativiza la importancia de la genealogía. Otro nivel en el que se comprendió el papel del
azar es en la constatación de que en la expresión de los caracteres son importantes
muchos factores del medio ambiente que son incontrolables. La consecuencia es que
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nunca podemos tener la seguridad completa de que un animal sobresaliente para un
carácter dado lo es porque sus genes sean muy favorables y no porque haya sido
peculiarmente favorecido por factores no conocidos del ambiente.
La disciplina que se ocupó del tratamiento del azar en la transmisión de los genes a nivel
del conjunto de animales que se reproducen entre si fue la genética de poblaciones. Su
objeto es el estudio de las frecuencias de los genes y de los genotipos en función de los
diferentes sistemas de apareamientos y de las distintas fuerzas que tienden a cambiar las
frecuencias, como la selección natural, la mutación o la migración. Sus desarrollos
teóricos, debidos fundamentalmente a Hardy, Weinberg, Haldane, Wright y Fisher en sus
inicios, son fundamentalmente adecuados para caracteres controlados por un gen o pocos
genes. Los caracteres de importancia en la producción, en general, están controlados por
muchos genes y, como brevemente hemos comentado antes, sufren la acción del
ambiente. En los primeros años del siglo XX se aclaró que la herencia de estos caracteres
se encuadraba totalmente dentro del mendelismo.
Hasta 1930 la importancia de la genética en la mejora animal fue reducida, y desde 1900
a 1930 tuvo una expansión exagerada la prueba de la descendencia como método de
evaluar genéticamente a un animal. En este período la prueba de la descendencia se
realizaba sin una base teórica cuantitativa y era, fundamentalmente, la expresión del
reconocimiento intuitivo del valor de los hijos para evaluar a los padres. Es a partir de
1930 cuando, particularmente, Lush adapta los desarrollos teóricos de la genética de
poblaciones a lo que es más propio en la mejora genética animal, que es el análisis
genético y la selección de los caracteres cuantitativos. . Este es el objeto de la genética
cuantitativa que sobre conceptos fundamentales como los distintos tipos de acción génica
tales como la aditividad, la dominancia o la epistasia; sobre parámetros derivados de los
anteriores como la heredabilidad de los caracteres y la correlación genética; y la
cuantificación del concepto de parentesco, ha desarrollado un amplio abanico de métodos
que permiten enfocar con eficacia y racionalidad la problemática de la mejora genética
de las especies ganaderas.
La genética cuantitativa se ha convertido en un cuerpo teórico que permite considerar la
mejora genética animal, no como un arte, sino como una tecnología muy precisa, que ante
una problemática concreta de mejora nos indica con claridad cuál es el camino a seguir.
En resumen los métodos de la genética cuantitativa permiten hacer el análisis de la
determinación genética de los caracteres, cuantificando la importancia del ambiente y de
los genes, y desarrollar métodos de evaluación genética de los animales, aprovechando la
información disponible de los caracteres de interés y las relaciones de parentesco entre
los animales. Métodos basados en la máxima verosimilitud restringida (REML o
metodologías bayesianas se utilizan comúnmente para el análisis de los caracteres.
Métodos basados en modelos mixtos lineales (BLUP) o no y métodos bayesianos se están
generalizando en la evaluación genética de los animales. En general todos ellos tienen
exigencias de cálculo considerables pues la consideración conjunta de voluminosos
archivos de datos y de genealogías hacen imprescindible el uso de ordenadores, en
algunos casos de una gran potencia.
La genética cuantitativa tiene una base estadística y como hemos dicho lo esencial de
ella es el desarrollo de métodos que son capaces de aprovechar toda la información
relevante que se produce en una población para valorar a sus individuos desde un punto
de vista genético. En este sentido, la inseminación artificial, especialmente en el vacuno
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lechero, ha sido transcendental para la mejora genética animal, pues las sociedades de
inseminación, además de resolver el estricto problema reproductivo, son esencialmente
sociedades en las que se recoge la información. La genética cuantitativa suministra la
tecnología adecuada para que esa información sea aprovechada y sirva para conocer
genéticamente mejor los caracteres que se controlan, las influencias ambientales más
importantes y el valor genético de todos los animales controlados, especialmente de los
machos.
Desde la última década del siglo pasado está teniendo una importancia creciente la
consideración de la genética molecular y de los genes individuales en la mejora genética.
Esfuerzos importantísimos se han hecho y se están haciendo en la identificación de
marcadores genéticos en los cromosomas de las más importantes especies ganaderas. En
estas se disponen de mapas detallados de marcadores que se utilizan para detectar y situar
áreas de los cromosomas donde hay influencias sobre los caracteres de interés. A estas
zonas se les llama QTL´s (quantitative trait loci) y la genética cuantitativa ha desarrollado
métodos para su detección y para su eventual utilización en programas de mejora
(selección asistida por marcadores). Actualmente el esfuerzo de investigación se está
dirigiendo a la identificación de genes, ellos mismos con efectos importantes sobre los
caracteres productivos. A estos efectos, los resultados obtenidos en la detección de QTL´s
y la genómica comparada entre especies están resultando muy importantes. Otro aspecto
que está adquiriendo una importancia creciente es el análisis funcional de la acción de los
genes, y en este sentido el estudio de los productos directos de su expresión, las proteínas,
en distintos momentos y tejidos son objeto de investigación intensa.
Para acabar este apartado es necesario señalar que la mejora genética animal está muy
influida por las técnicas reproductivas disponibles. Ya hemos comentado la importancia
de la inseminación artificial, pero, también la transferencia de embriones, la congelación
de gametos, la transgénesis o la clonación, ofrecen oportunidades a la mejora genética
animal.
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TEMA 2
GENÉTICA DE POBLACIONES
POBLACIONES INFINITAS QUE SE APAREAN AL AZAR
1.Introducción.
Consideremos un gen A con n alelos, A1, A2,………, An , con igual frecuencia génica en
ambos sexos. Llamaremos pi a la frecuencia génica del alelo Ai , debiéndose cumplir que,
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n
p
i 1
i 1
p1A1+p2A2+…….+pnAn
(p1A1+p2A2+…….+pnAn )x (p1A1+p2A2+…….+pnAn )
es decir,
p12 A1A1 2p1p 2 A1A 2 ........p i2 A i A i ...2p i p i A i A j ......p 2n A n A n
observándose que la frecuencias genotípicas son función de las frecuencias génicas. Estas
se mantienen invariables de generación en generación, dado el tamaño infinito de la
población - que hace nula la varianza del muestreo de gametos -, y la ausencia de fuerzas
de cambio, como la selección, mutación o migración; y por tanto las frecuencias
genotípicas permanecerán invariables a partir de la primera generación de apareamientos
al azar, y mientras la población se siga apareando del mismo modo. Este resultado se
conoce como la ley de Hardy-Weinberg, en honor a las dos personas que la formularon
independientemente en 1908.
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y en las hembras como cada una de ellas recibe un cromosoma X de un macho (padre) y
otro de una hembra (madre),
p if1 0.5(p im0 p if0 )
Es decir, en la generación siguiente la frecuencia génica en los machos es la de la
anterior en las hembras y en las hembras es intermedia entre la de machos y hembras de
la generación anterior, con lo que las diferencias entre las frecuencias génicas de los dos
sexos se dividen por dos tras cada generación de apareamientos al azar.
Dado que las hembras tienen dos copias del gen y los machos una podemos
definir la frecuencia génica del alelo Ai en la generación 0 , pi0 , como la media ponderada
de la frecuencia en cada sexo por el número de copias. Así,
lo que nos indica que desde un punto de vista del conjunto de machos y hembras las
frecuencias génicas no varían de generación a generación. Como consecuencia, al cabo
de un número infinito de generaciones , en que las diferencias de frecuencias génicas
entre machos y hembras se habrán anulado, las frecuencias en ellos serán las mismas e
iguales a las invariables del conjunto.
Vamos a ejemplificar esta cuestión para el caso de dos genes A y B entre los que
hay una fracción de recombinación, c. Recordemos que dos genes se consideran
independientes si su fracción de recombinación es 0.5. Consideraremos n alelos en el gen
A y m en el B.
Para el cálculo de Pt vamos a tener en cuenta que los gametos AiBk producidos en
la generación t los podemos clasificar en dos tipos distintos, en función de su modo de
producirse:
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pueden ser gametos recombinantes, lo cual ocurre con una probabilidad c, y
en un cromosoma debe estar el alelo Ai, (su probabilidad es pi) y en el otro el
Bk . La probabilidad conjunta de todo ello es cpiqk .
pueden ser gametos no recombinantes ( probabilidad 1-c) procedentes de un
cromosoma en el que está los alelos Ai y Bk lo que tiene una probabilida Pt-1 .
Por tanto la probabilidad conjunta de este suceso es (1-c)Pt-1 .
En definitiva,
indicando que piqk es el valor de equilibrio al que tiende la frecuencia del gameto A iBk.
Cada generación la diferencia con dicho valor se va reduciendo en una fracción igual a la
de recombinación y por tanto esta reducción sería 0.5 para loci independientes.
La diferencia entre los valores de los gametos en una generación y los valores de
equilibrio es una medida del desequilibrio gamético D. Vamos a precisar este concepto en
el caso de que en los genes A y B solo hubiesen dos alelos el mayúscula y el minúscula .
Así se define,
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permitiría esperar las frecuencias génicas correspondientes, la consecuencia es que
aparece una correlación entre ambos caracteres, que será positiva o negativa en función
del signo del desequilibrio gamético. Esto suele ocurrir cuando se funda una población
por el cruce de dos líneas homocigotas. Por ejemplo,
Ab/aB
Genotipos AA Aa aa
Frecuencias p 2A 2p a p A p a2
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L ln P K (2 N1 N 2 )p A ( N 2 2 N 3 )p A
siendo K independiente de las frecuencias génicas que queremos estimar.
Recordando que pA + pa=1, si derivamos L respecto a pA, , e igualamos a cero,
tenemos,
dL 2 N1 N 2 2 N 3 N 2
0
dp A pA pa
2 N1 N 2 2 N 3 N 2 2 N
pA pa 1
2 N1 N 2
p̂ A
2N
1 d 2L
E ( )
2p̂ A dp 2A
d 2L 2 N1 N 2 2 N 3 N 2
2
dp A p 2A p a2
luego,
1 2N 2N 2N
2
p̂ A pA pa pA pa
es decir,
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p A pa
2p̂ A
2N
que como vemos coincide con la varianza de la estima del parámetro de una distribución
binomial realizada con una muestra de tamaño 2N. En nuestro caso es el número de genes
muestreados, dos por individuo.
lo que significa que queda un grado de libertad para probar la hipótesis de apareamientos
al azar mediante una 2 de un grado de libertad en que los valores observados y
esperados de los genotipos pueden verse en la tabla que sigue,
Genotipo AA Aa aa
Valores observados N1 N2 N3
Valores esperados p̂ 2A N 2 p̂ A p̂ a N p̂ a2 N
Recordemos que el 2 calculado como suma de los cuadrados de los valores
observados menos esperados divididos por los esperados, sería,
( N1 p̂ 2A N) 2 ( N 2 2p̂ 2A p̂ a2 N) ( N 3 p̂ a2 N)
(21)
p̂ 2A N 2p̂ 2A p̂ a2 N p̂ a2 N
p 2A 2p A p a 1 p a2
2
y la del segundo pa , el logaritmo de la verosimilitud de la muestra será,
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2 2
L=K+N1ln(1- pa ) + N2ln pa
dL N1 N
2
2
22 0
dpa 1 pa pa
luego
N2
p̂a2
N
y
N2
p̂a
N
2
Para el cálculo de la varianza del estimador se computa primero p̂ a2 de acuerdo
con el procedimiento indicado anteriormente, cuyo resultado evidente es,
p̂ a2 (1 p̂ a2 )
2p̂ 2
a
N
2
y para el cálculo de p̂ a nos apoyaremos en el método delta, que dice que si,
y=f(x)
dy 2 2
2y ( ) x
dx
dp a 1
p̂ a p̂ a2 ; 2
y por tanto,
dp a 2p a
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En este caso los dos grados de libertad que tienen la muestra se saturan con las
condiciones de que la suma del total de observaciones debe ser N y con la estimación de
p a2 , luego en este caso no hay grados de libertad remanentes para probar si la población se
aparea al azar o no.
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