0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas16 páginas

Omisión y Culpabilidad en Derecho Penal

Cargado por

Andrea Campos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • tipicidad subjetiva,
  • delitos de omisión de cuidado,
  • delitos de omisión impropia,
  • Código Penal,
  • derecho comparado,
  • tipicidad objetiva,
  • delitos de omisión,
  • delitos de omisión de custodia,
  • consecuencias jurídicas,
  • delitos de abandono
0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas16 páginas

Omisión y Culpabilidad en Derecho Penal

Cargado por

Andrea Campos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Temas abordados

  • tipicidad subjetiva,
  • delitos de omisión de cuidado,
  • delitos de omisión impropia,
  • Código Penal,
  • derecho comparado,
  • tipicidad objetiva,
  • delitos de omisión,
  • delitos de omisión de custodia,
  • consecuencias jurídicas,
  • delitos de abandono

FACULTAD DE DERECHO DE

LA
BARRA NACIONAL DE
ABOGADOS

Maestría en Ciencias penales y criminalística

“INTRODUCCIÓN A LAS
CIENCIA PENALES”
OMISIÓN Y CULPABILIDAD

ALUMNA: LIC. ANDREA DENISSE


CAMPOS VALDÉS
PROFESOR: Dr. Rodolfo García
García
OCTUBRE 2016
OMISÍON

DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN

El Código Penal trata en el título preliminar y en el Libro I, diversos preceptos (arts. 1,


7, 10 y 12), de la omisión, equiparándola a la acción en términos de una virtual
equivalencia a través de una conjunción (ni, u, o).

En el lenguaje jurídico, se puede distinguir entre omisión propiamente dicha y comisión


por omisión.

I. Omisión propiamente dicha.

Así como la acción es un obrar positivo, un hacer, la omisión, en cambio, consiste en un


no hacer, en un no actuar, en un abstenerse. El resultado del delito de omisión suele
consistir en el mantenimiento de un estado de cosas, siendo la norma violada una
norma preceptiva que ordena un hacer o actuar positivo.

La doctrina subraya que la omisión se refiere a deberes legales de actuar y no a


deberes puramente morales. También pone de relieve la doctrina que los delitos de
omisión son delitos imprudentes en los que la inacción o abstención no se produce por
una directa determinación volitiva, sino por falta de diligencia debida (DÍAZ ROCA). El
nuevo Código Penal contiene numerosos delitos de omisión simple en diversos
preceptos: arts. 195.1, 226, 415, 530, etc.

Concepto Normal de Omisión que hace depender al concepto de omisión de las


propiedades del comportamiento humano, tiene en cuenta la pasividad, el no hacer, la
acción que es posible.

Concepto Normativo de Omisión.- El que se utiliza. Donde lo importante es fijar un


criterio que nos permita seleccionar entre todos los comportamientos pasivos o
finalmente potenciales, aquellos que interesan al Derecho Pena.

Por tanto la Omisión no consiste en un comportamiento pasivo sino en abstenerse de


realizar aquel comportamiento que debiera haberse hecho

.Así, por ejemplo, un médico no cometería delito por omisión en caso de no atender el
seguimiento del paciente, la omisión no es que el médico no haga, lo relevante a
efectos penales se produce cuando ese médico evita el cumplimiento de sus
obligaciones, es decir, lo que manda la norma.

II. Comisión por omisión.

Omisión impropia o comisión por omisión

Se habla de omisión impropia o de comisión por omisión cuando una persona que tiene
una posición de garante de un bien jurídico afectado y, estando obligada de esta forma
a realizar determinadas acciones, no las cumple provocando consecuencias negativas.
Por ejemplo, un profesional sanitario que, trabajando en una urgencia médica
abandona a un paciente sin motivo alguno. Estos delitos de omisión impropia se
pueden equiparar a delitos de acción. Por ejemplo, en el caso en que un bebé muere
por inanición por no haber sido alimentado por sus padres, éstos pueden ser imputados
por delito de homicidio por omisión impropia, ya que se considera que el resultado de
la 'no acción' es el mismo que la 'acción' (en este caso, matar).

También consiste -como la omisión simple- en un no hacer, pero esta conducta omitida
produce un cambio en el mundo exterior, esto es, produce una mutación de la realidad
objetiva. En este tipo comisivo se quebranta una Ley prohibitiva mediante la infracción
de una Ley preceptiva.

El nuevo Código Penal siguiendo el modelo del Código alemán y portugués-, en vez de
acudir a la catalogación exhaustiva de los distintos tipos de comisión por omisión, ha
acudido a una tipificación genérica a través de una fórmula general, que es del
siguiente tenor:

«Los delitos o faltas que consistan en la producción de un resultado sólo se entenderán


cometidos por omisión, cuando la no evitación del mismo, al infringir un especial deber
jurídico del autor, equivalga, según el sentido del texto de la Ley, a su causación. A tal
efecto se equiparará la omisión a la acción:

a) cuando exista una específica obligación legal o contractual del actuar,

b) Cuando el omitente haya creado una ocasión de riesgo para el bien jurídicamente
protegido mediante una acción u omisión precedente» (art. 11).

Del texto del precepto se deduce que la comisión por omisión exige una serie de
requisitos: el primero de ellos es que para que pueda hablarse de comisión por omisión
es preciso que la no evitación del resultado equivalga a la causación del mismo. Ha de
haber, pues, una equivalencia material entre la abstención u omisión y la causación. Y
esta equivalencia lo ha de ser «en el sentido del texto de la Ley». De manera que el
verbo empleado por el legislador en la descripción del tipo lo mismo se puede conjugar
en el caso de la acción que de la omisión. Así, por utilizar un ejemplo común, ante la
falta de ayuda a un enfermo, que muere al no recibirla, habremos de poder decir en el
lenguaje ordinario que quien no le prestó la ayuda le mató (VIVES ANTÓN). Aplicar la
comisión por omisión más allá de lo que permite el texto de la Ley no está permitido

.El segundo requisito es que se trate de un delito o falta que «consista» en la


producción de un resultado. Este requisito no sólo exige un resultado, sino que precisa
que el delito «consista» en él, lo que evidentemente restringe el ámbito de la comisión
por omisión. Pues no basta que se trate de determinadas conductas de las que deriva
un resultado.

El tercer requisito es la concurrencia de un especial deber jurídico. No basta con la


existencia de un genérico deber. Ha de haber un especial deber jurídico que convierta
al autor en garante, esto es, que el Ordenamiento ponga a su cargo la subsistencia del
bien jurídico. Los apartados a) y b) del artículo 11 esclarecen cuáles son las fuentes de
ese deber especial de garantía, a saber: a) cuando exista una específica obligación
legal o contractual de actuar, y b) cuando el omitente haya creado una ocasión de
riesgo para el bien jurídicamente protegido mediante una acción u omisión precedente.
Del apartado a) resulta que es precisa una explícita concreción jurídica del deber, bien
en la Ley, bien en un contrato. En las situaciones informales de riesgo -por faltar el
deber jurídico de tutela- no es posible hablar de comisión por omisión (VIVES ANTÓN).

Del apartado b) aparece como indispensable que el omitente haya creado una ocasión
de riesgo para el bien jurídicamente protegido. Ahora bien, esta creación de riesgo ¿ha
de ser fruto de una actuación antijurídica? o más aun ¿requiere ser dolosa? El precepto
no esclarece estas interrogantes, pero como de su literalidad no se desprende otra
cosa hay que pensar que la causación del riesgo puede ser fortuita o culpable, y en
este último caso puede ser dolosa o culposa. El precepto habrá de ponerse en relación
con el artículo 195 del Código Penal que contempla la omisión de socorro, en cuyo
apartado 3 distingue según que la víctima lo fuere por accidente fortuito o si se debió a
imprudencia del que omitió el socorro, agravándose la pena en este último caso.

Es decir, omisión es la abstención de hacer o decir algo. También es una falta, un


descuido o una negligencia por parte de alguien encargado de realizar una tarea y que
no la realiza. Procede del latín omissĭo, -ōnis. Se pueden considerar como sinónimos de
'omisión' palabras como: olvido, falta, distracción, supresión, descuido y negligencia.
En Derecho Penal, omisión es un delito o falta consistente en abstenerse de actuar
ante una situación que se considera un deber legal, como la asistencia a menores
discapacitados. En este punto se distinguen dos tipos de delitos de omisión: propia e
impropia.

Omisión propia u omisión de auxilio

En el Código Penal de muchos países, la omisión de auxilio u omisión del deber de


socorro es abstenerse a prestar ayuda a quien se encuentra en una situación de peligro
manifiesto y grave. También se conoce como omisión propia, ya que el delito cometido
es la 'propia' omisión. Por ejemplo, si una persona ante un accidente de tráfico con
víctimas y pudiendo hacerlo, no presta auxilio.

El nuevo o Código penal para el Distrito Federal nos dice en su artículo 16:

ARTÍCULO 16.- (Omisión impropia o comisión por omisión). En los delitos de resultado
material será atribuible el resultado típico producido a quien omita impedirlo, si éste
tenía el deber jurídico de evitarlo, si:

I. Es garante del bien jurídico;


II. De acuerdo con las circunstancias podía evitarlo; y
III. Su inactividad es, en su eficacia, equivalente a la actividad prohibida en el tipo.

Es garante del bien jurídico el que:

a) Aceptó efectivamente su custodia;


b) Voluntariamente formaba parte de una comunidad que afronta peligros de la
naturaleza;
c) Con una actividad precedente, culposa o fortuita, generó el peligro para el bien
jurídico; o
d) Se halla en una efectiva y concreta posición de custodia de la vida, la salud o
integridad corporal de algún miembro de su familia o de su pupilo.

DELITOS DE OMISION
1) Omisión Pura o Propia, (Parte Especial del CP) sirve unos delitos concretos.

2) Omisión Impropia o Comisión por Omisión (Parte General) sirve para todos
los delitos en los que pueda producirse, hay que tener en cuenta el resultado.

En los dos casos se trata de un "no hacer", pero ese "no hacer" tiene que ser relevante
penalmente, porque hay unas omisiones que no dan lugar al delito y otras que sí.

Los Delitos de Omisión responden a un principio de solidaridad humana en virtud del


cual se responsabiliza a un sujeto que es el que omite, a realizar una determinada
prestación dirigida a la salvaguarda de un bien jurídico o a que no impida la producción
de un resultado típico estando obligado a ello.

La conducta humana que sirve de base al tipo penal puede consistir en un "hacer" o
"no hacer".

El concepto de omisión solo se refiere a aquellos comportamientos pasivos que


producen consecuencias jurídicas. Por esta razón no todo comportamiento pasivo
consiste en un "no hacer" equivalente a una omisión en sentido penal, porque para que
tuviera relevancia penal es necesario hacer un juicio normativo negativo. Por otra
parte, la omisión responde a una norma de mandato o preceptiva, al contrario de lo
que ocurre con los delitos de acción, que responden a una norma prohibitiva.

- Solo serán omisivas aquellas conductas que consistan en no realizar una determinada
prestación o que consistan en no evitar la producción del resultado cuando así lo
establezca el CP.

- Los delitos de Omisión suponen la infracción de una norma de mandato o preceptiva


a diferencia de los delitos de acción donde lo que se infringe es una norma prohibitiva,
o de prohibición.

Partiendo de lo establecido en el art. 10 del CP que señala claramente que son delitos
aquellas acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la Ley, podemos
distinguir dos tipos de omisión:

Delitos de Omisión pura o propia: La Norma preceptiva lo que hace es obligar al


sujeto a la realización de un determinado comportamiento.

En la comisión por omisión se obliga al garante a evitar la producción de un resultado


típico.

Se castiga la simple infracción de un deber de actuar y equivalen a delitos de "mera


actividad" como por ejemplo, el contemplado en el tipo del art. 195. Párrafos 1, 2 y 3
del CP (Omisión deber del Socorro), el 196, 450, omisión del deber de impedir o
denunciar delitos; y 412.1 y 3 (omisión de cooperar con la Administración de Justicia
por parte de los funcionarios públicos y la denegación de auxilio por funcionario
público.

Todos los Delitos de Omisión Propia tienen en común los siguientes aspectos:

1.- La tipicidad Objetiva.- los elementos que conforman el tipo objetivo son
tres:
1.1 Situación típica, en la que se establece el presupuesto de hecho
que da lugar al deber de actuar y que varía según el tipo específico
(estar en peligro grave y manifiesto)

1.2 Ausencia de realización de la acción mandada (no socorrer)

1.3 La capacidad personal de realizar la acción; para lo que se


requiere determinadas condiciones externas, cercanía, que existan
medios de salvamento, condiciones personales o que el sujeto cuente
con determinadas posibilidades, suficientes conocimientos y facultades
intelectuales para realizar la acción. Poder intervenir es un elemento
para la existencia del delito.

2.- La Tipicidad Subjetiva.- La Omisión Propia admite:

a) la versión dolosa

b) la versión imprudente, siempre que ésta última esté prevista

La dimensión cognoscitiva del Dolo exige que el sujeto sea consciente, de que el sujeto
sea conocedor de que concurran todos los elementos del tipo objetivo.

El sujeto debe además de conocer, querer o tener la voluntad de no realizar la


acción exigida por la norma penal.

Delitos de Omisión Impropia

Determinados sujetos adoptan con respecto a otros la posición de garante, tienen por
tanto un deber específico de actuar para evitar que se produzca el resultado.

Habrán cometido un delito en comisión por omisión aquellos garantes que se


abstengan de cumplir con el deber específico que tengan.

La Omisión Impropia equivale a un delito de resultado. La estructura de la tipicidad


objetiva de la comisión por omisión se corresponde con las Omisiones Propias, salvo
que a cada uno de los elementos del tipo objetivo debemos añadir un nuevo
componente:

 A la situación típica debe añadirse la posición de garante del Sujeto


Activo.
 A la ausencia de la acción determinada se añade la aparición de un
resultado.
 A la capacidad de realizar la acción debida debe añadirse la
capacidad de evitar la aparición del resultado.

Con respecto al tipo objetivo doloso o imprudente, no ofrece ninguna diferencia con los
delitos de omisión propia, salvo que se refiera a un tipo objetivo con los nuevos
componentes añadidos.

El Delito de Omisión Propia equivale a la realización activa de un delito de resultado, de


esta forma tenemos que encontrar algún criterio que permita equiparar la omisión a la
causación del resultado. Para conseguir esto se aplica el artículo 11 del C.P.
El art. 11 del CP prevé el sistema a través del cual se responde en comisión por
omisión del resultado producido, pero también en el CP existen, aunque muy pocos
algunos delitos tipificados expresamente en su forma de comisión por omisión. Por
ejemplo el delito del art. 382 del CP.

Sin embargo lo normal será que no se recoja expresamente. La equiparación entre la


acción y la omisión se resuelve conforme al art. 11 del CP exigiéndose 2 condiciones:

1. Que la equivalencia se realice según el sentido del texto de la ley.

2. Que se produzca la existencia de un especial deber jurídico del autor.

Requisito de que la equivalencia se realice según el sentido del texto de la


ley.- Significa esta condición la concurrencia de dos nuevas exigencias:

 Que el Delito de resultado admita su realización por vía omisiva (el asesinato
con alevosía no admitiría la conducta omisiva)
 Que el resultado pueda ser imputado a la conducta omisiva.
 Que la omisión equivalga al sentido del texto de la ley es posible con aquellos
tipos de resultado en los que no se limita las modalidades de la conducta, es
decir, en los delitos resultativos.
 Por otra parte el resultado puede ser imputado a la conducta omisiva. El TS
utiliza un criterio, llamado "causalidad hipotética" donde si el Juez considera que
la realización de la conducta hubiera evitado el resultado con una probabilidad
cercana a la seguridad, entonces es posible atribuir el resultado a la omisión.

Requisito de que el sujeto tenga un especial deber

El art. 11 exige que la no evitación del resultado suponga una infracción de n


especial deber jurídico del autor.

El autor, portador de un deber jurídico, está obligado a realizar la acción adecuada


que evite que el resultado se produzca. Esta posición especial recibe el nombre de
"posición de garante". Estos delitos son delitos especiales porque se restringe el
círculo del Sujeto Activo del delito a determinadas y específicas personas.

Esta posición de garante no solo procede de relaciones especiales entre el omitente


y el bien jurídico, como es la convivencia, el compromiso asumido, sino que
también pondera el grado de dependencia del bien jurídico respecto del omitente.

El art. 11 también incluye junto a la cláusula de equivalencia otra que enumera las
fuentes de la posición de garante. Ese especial deber jurídico viene dado por 3
concretos motivos:

I.- Por la existencia de una específica obligación legal de actuar (padres-hijos obligados
por el Código Civil)

II.- Existencia de una específica obligación contractual de evitar el resultado (vigilante


con respecto a la guarda de un bien)

III.- Por la injerencia o por el actuar precedente del omitente que haya creado una
ocasión de riesgo para el bien jurídico protegido.
A todas estas fuentes las llamamos "fuentes Legales" y aparte de ellas existen las
"Fuentes Doctrinales" de la posición de garante que vienen a ser prácticamente la
misma clasificación que las legales.

El garante cumple determinada función para salvaguardar el bien jurídico siempre que
esté incluido en su esfera de competencia.

Funciones del Garante

1. Como función de protección de un determinado bien jurídico

2. Como función de vigilancia de una fuente de peligro

FUNCION DE PROTECCION DE DETERMINADO BIEN JURIDICO

- El garante está obligado a salvar los bienes jurídicos que estén en su ámbito de
dominio.

- Si debido a su conducta fuera de la legalidad, el resultado se produce se responderá


de un delito de Comisión por Omisión.

- El origen de este compromiso puede obedecer a varias razones que la doctrina


agrupa en Tres:

1. Deberes deducidos de una estrecha relación vital:

a) Convivencia familiar

b) Convivencia de hecho, donde se tienen que comprobar dos extremos:

1. a.- la relación de dependencia, cuidado, en el concreto momento en que se produce


la omisión.

1. b.- que el contenido real de una relación exista entre el omitente y el allegado en el
momento de la omisión.

2 .Los deberes deducidos de la regulación legal de determinadas profesiones que


incorporan en su actividad el deber formal de protección de determinados bienes
jurídicos.

3. Deberes de garante deducidos de la asunción voluntaria de específicas funciones


protectoras, donde se coloca al bien jurídico en una clara situación de dependencia,
respecto del omitente.

Delitos de simple omisión

Delitos de simple omisión. Es el no hacer lo que la ley manda. Vulnera la norma


imperativa. Por ejemplo:

“Articulo 171.- (ENCUBRIMIENTO).- El que después de haberse cometido un delito, sin


promesa anterior, ayudare a alguien a eludir la acción de la justicia u omitiere
denunciar el hecho estando obligado a hacerlo, incurrirá en reclusión de seis meses a
dos años.” (Código Penal. Ley 1768 10 marzo 1997).
“Artículo 178.- (OMISIÓN DE DENUNCIA).- El juez o funcionario público que estando por
razón de su cargo, obligado a promover la denuncia o persecución de delitos y
delincuentes, dejare de hacerlo, será sancionado con reclusión de tres meses a un año
o multa de sesenta a doscientos cuarenta días, a menos que pruebe que su omisión
provino de un motivo insuperable.” (Código Penal. Ley 1768 10 marzo 1997).

Delitos de Comisión Por Omisión

Delitos de Comisión Por Omisión. Hacer lo que no se debe, dejando hacer lo que se
debe. El delito de comisión por omisión alcanza el resultado mediante una abstención
Por ejemplo dejar de amamantar, enfermera que deja de alimentar al paciente para
que muera, abandono de hijos menores.

Ejemplos tenemos en el Código Penal, Ley 1768 10 marzo 1997:

“Articulo 262.- (OMISIÓN DE SOCORRO).- Si en el caso del artículo anterior (Homicidio Y


Lesiones Graves Y Gravísimas En Accidentes De Tránsito) el autor fugare del lugar del
hecho u omitiere detenerse para prestar socorro o asistencia a las víctimas será
sancionado con privación de libertad de uno a cuatro años.

La pena será de privación de libertad de seis meses a dos años, cuando el conductor
de otro vehículo no se detuviere a prestar socorro o ayuda al conductor u ocupantes
del vehículo accidentado, agravándose la pena en una mitad, sí el accidente y la
omisión de asistencia se produjeren en lugar deshabitado.”

“Articulo 248.- (ABANDONO DE FAMILIA).- El que sin justa causa no cumpliere las
obligaciones de sustento, habitación, vestido, educación y asistencia inherente a la
autoridad de los padres, tutela o condición de cónyuge o conviviente, o abandonare el
domicilio familiar o se substrajere al cumplimiento de las indicadas obligaciones, será
sancionado con reclusión de seis meses a dos años o multa de cien a cuatrocientos
días.

En la misma pena incurrirá el que no prestare asistencia o no subviniere a las


necesidades esenciales de sus ascendientes o descendientes mayores incapacitados, o
dejare de cumplir, teniendo medios económicos, una prestación alimentaria legalmente
impuesta.”

“Artículo 13 bis. - (COMISIÓN POR OMISIÓN).- Los delitos que consistan en la


producción de un resultado solo se entenderán cometidos por omisión cuando el no
haberlos evitado, por la infracción de un especial deber jurídico del autor que lo coloca
en posición de garante, equivalga, según el sentido de la ley, a su causación.”

EL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL PREVEE EN:

TÍTULO TERCERO
DELITOS DE PELIGRO PARA LA VIDA O LA SALUD DE LAS
PERSONAS
CAPÍTULO I
OMISIÓN DE AUXILIO O DE CUIDADO
ARTÍCULO 156. Al que abandone a una persona incapaz de valerse por sí misma
teniendo la obligación de cuidarla, se le impondrán de tres meses a tres años de
prisión si no resultare lesión o daño alguno. Además, si el activo fuese ascendiente o
tutor del ofendido, se le privará de la patria protestad o de la tutela,
ARTÍCULO 157. Al que después de lesionar a una persona, culposa o fortuitamente, no
le preste auxilio o no solicite la asistencia que requiere pudiendo hacerlo, se le
impondrá de quince a sesenta días multa, independientemente de la pena que proceda
por el o los delitos cometidos.
ARTÍCULO 158. Al que exponga en una institución o ante cualquier otra persona a un
incapaz de valerse por sí mismo, respecto del cual tenga la obligación de cuidar o se
encuentre legalmente a su cargo, se le impondrá de tres meses a un año de prisión.
Los ascendientes o tutores que entreguen en una casa de expósitos a un menor de
doce años que esté bajo su potestad o custodia, perderán por ese sólo hecho los
derechos que tengan sobre la persona y bienes del expósito. No se impondrá pena
alguna a la madre que entregue a su hijo por ignorancia, extrema pobreza, o cuando
sea producto de una violación o inseminación artificial a que se refiere el artículo 150
de este Código.
ARTÍCULO 158 Bis. En los supuestos previstos en el artículo 156 y primer párrafo del
artículo 158, no integran los elementos del cuerpo del delito de omisión de auxilio o de
cuidado, las conductas realizadas por el personal de salud para los efectos del
cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Ley de Voluntad Anticipada para
el Distrito Federal. Tampoco integran los elementos del cuerpo del delito previstos en
el párrafo anterior, las conductas realizadas conforme a las disposiciones establecidas
en la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal suscritas y realizadas por el
solicitante o representante, en el Documento de Voluntad Anticipada o el Formato
expedido por la Secretaría de Salud para los efectos legales a que haya lugar.
ARTÍCULO 200. Al que, por acción u omisión, ejerza cualquier tipo de violencia física o
psicoemocional, dentro o fuera del domicilio familiar en contra de:
I. El o la cónyuge, la concubina o el concubinario;
II. El pariente consanguíneo en línea recta ascendente o descendente sin límite de
grado, o el pariente colateral consanguíneo o afín hasta el cuarto grado;
III. El adoptante o adoptado, y
IV. El incapaz sobre el que se es tutor o curador.
Se le impondrá de seis meses a seis años de prisión, pérdida de los derechos que tenga
respecto de la víctima, incluidos los de carácter sucesorio, patria potestad, tutela y en
su caso a juicio del Juez, prohibición de ir a lugar determinado o de residir en él;
además se le sujetará a tratamiento especializado que para generadores de violencia
familiar, refiere la Ley de Asistencia y Prevención de la Violencia Familiar, que en
ningún caso excederá del tiempo impuesto en la pena de prisión, independientemente
de las sanciones que correspondan por cualquier otro delito. Este delito se perseguirá
por querella, salvo que la víctima sea menor de edad; o incapaz.
No se justifica en ningún caso como forma de educación o formación el ejercicio de la
violencia hacia los menores

COMPARACIÓN DE LA OMISION CON OTROS PAISES

Un ejemplo es el delito de omisión de auxilio previsto en el artículo 108 del Código


Penal argentino, que castiga con pena de multa al que no brinde auxilio, pudiendo
hacerlo o no avise a la autoridad de modo inmediato, si halla a un menor de 10 años
desamparado o perdido; o a cualquier ser humano en situación de peligro, o herido o
invalidado. La ley impone en este caso una conducta ética como deber legal de
solidaridad. Otro caso es la omisión de deberes del funcionario público previsto en
artículo 249, o el de aquel que no persiga o reprima a los delincuentes sin que medie
causa de fuerza mayor, de acuerdo al artículo 274 del mismo texto legal.

Por el contrario las omisiones impropias, para los autores alemanes, o delitos de
comisión por omisión según los doctrinarios franceses, son aquellas que no están
contempladas en la ley penal, pero surgen cuando se impone legalmente la acción a
ciertas personas determinadas, por su función de protectoras o garantes, de hacer una
conducta determinada. Ejemplo: quien está a cargo de un niño, debe alimentarlo.
Omitir esa acción y causarle daños al menor es una omisión impropia, que algunos
códigos penales explican en qué consiste, como ocurre con el Código Penal alemán o el
español, que en su artículo 11 establece en estos casos una equiparación de la omisión
a la acción causante del daño. El Código Pernal argentino no define la omisión
impropia, ni establece esa equiparación con el hacer, lo que ha motivado arduas
discusiones doctrinarias y jurisprudenciales, especialmente sobre su constitucionalidad
y con referencia al alcance de quienes se consideran “garantes” respecto de otros.

CULPABILIDAD

NUEVO CÓDIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL

ARTÍCULO 5 (Principio de culpabilidad). No podrá aplicarse pena alguna, si la acción o


la omisión no han sido realizadas culpablemente. La medida de la pena estará en
relación directa con el grado de culpabilidad del sujeto respecto del hecho cometido,
así como de la gravedad de éste.
Igualmente se requerirá la acreditación de la culpabilidad del sujeto para la aplicación
de una medida de seguridad, si ésta se impone accesoriamente a la pena, y su
duración estará en relación directa con el grado de aquélla. Para la imposición de las
otras medidas penales será necesaria la existencia, al menos, de un hecho antijurídico,
siempre que de acuerdo con las condiciones personales del autor, hubiera necesidad
de su aplicación en atención a los fines de prevención del delito que con aquéllas
pudieran alcanzarse.

La culpabilidad, en Derecho penal, es la conciencia de la antijuridicidad de la conducta,


es decir supone la reprochabilidad del hecho ya calificado como típico y antijurídico,
fundada en el desacato del autor frente al Derecho por medio de su conducta,
mediante la cual menoscaba la confianza general en la vigencia de las normas. 1 El
problema de la culpabilidad es central en el Derecho penal, por cuanto determina
finalmente la posibilidad de ejercicio del ius puniendi. Bajo la categoría de la
culpabilidad, como último elemento de la teoría del delito, se agrupan todas aquellas
cuestiones relacionadas con las circunstancias específicas que concurrieron en la
persona del autor en el momento de la comisión del hecho típico y antijurídico.

La Culpabilidad es la Situación en que se encuentra una persona imputable y


responsable, que pudiendo haberse conducido de una manera no lo hizo, por lo cual el
juez le declara merecedor de una pena. Es la situación en que se encuentra una
persona imputable y responsable. Es una relación de causalidad ética y psicológica
entre un sujeto y su conducta.

La culpabilidad es el fundamento y límite de la pena. Solo cuando una conducta


antijurídica es, además, culpable, puede plantearse la posibilidad de acudir a la pena.
La culpabilidad es la reprochabilidad personal de la conducta antijurídica; una conducta
culpable es una conducta personalmente reprochable, una conducta que le podemos
echar en cara al autor.

Así, utiliza una visión individualizante que tiene en cuenta al sujeto concreto; es el
lugar donde realizar la igualdad real, lo que implica tratar de modo diferente lo que es
distinto. Se censura la conducta de modo individual, atendidas también las
características del sujeto que la realiza y las circunstancias en las que la realiza.
Siguiendo el análisis secuencial del delito, la culpabilidad amplía la perspectiva
valorativa teniendo en cuenta nuevos elementos fácticos -los que nos sirven para
determinar si el sujeto era o no imputable, los que afectan a la consciencia de la
antijuridicidad y las circunstancias que nos sirven para determinar la exigibilidad o
inexigibilidad de la conducta (configuración fáctica concreta, motivos y razones de la
conducta)-, que nos ayudarán a comprender valorativamente el hecho.

La culpabilidad es un elemento esencial del delito. Según art 10 CP: "son delitos o
faltas las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley". La
imprudencia necesita la capacidad del sujeto para observar dicho cuidado, capacidad
que pertenece a la culpabilidad. Además, la existencia de determinadas eximentes
obliga a concebir la culpabilidad como un elemento esencial del concepto del delito.

Así, el art 20 CP regula las denominadas causas de inimputabilidad -alteración psíquica,


intoxicación,...-, el art 14.3 CP considera el error sobre la antijuridicidad de la conducta
y, finalmente, la presencia de otros institutos difícilmente explicables si no se admite la
culpabilidad como elemento del delito -estado de necesidad, miedo insuperable y el
encubrimiento entre parientes-. También se ha aludido a la existencia de determinadas
circunstancias atenuantes y agravantes, cuya correcta interpretación debe llevarse a
cabo como graduaciones de la culpabilidad.

La evolución de la culpabilidad como categoría del delito

La distinción entre los dos grandes núcleos desvalorativos del delito, la antijuridicidad
(objetiva) y la culpabilidad (subjetiva), junto con la aparición del concepto analítico del
delito, dieron lugar al surgimiento de una nueva categoría sistemática denominada
culpabilidad, en el momento en que se consolida el "concepto clásico" del delito, la
segunda mitad del siglo XIX.

El "concepto clásico" del delito se caracteriza por:

 la concepción causal del comportamiento -lo objetivo-


 la concepción psicológica de la culpabilidad -lo subjetivo-
 si lo ilícito, lo antijurídico, era la causación de la lesión de un bien jurídico, la
culpabilidad era la relación psicológica que existía entre el autor y el resultado o
el hecho delictivo, esto es, el reflejo subjetivo del acontecer externo.
 la relación autor/hecho podía adoptar dos formas de culpabilidad:
o dolo: el autor es consciente y tiene voluntad
o imprudencia: el autor pudo prever la producción del resultado y no
observo el cuidado debido.
 la imputabilidad se concibe como un presupuesto de la culpabilidad

De las concepciones psicológicas a las concepciones normativas de la culpabilidad

A finales del XIX y principios del XX se considera la culpabilidad como género del que
predicar las especies dolo e imprudencia. No había un concepto unitario de
culpabilidad.

La crítica a la relación entre el concepto de culpabilidad (género) y los conceptos de


dolo e imprudencia (especies), llevará a la formulación, por FRANK, de la famosa frase
"culpabilidad es reprochabilidad" en la que se sintetiza el paso de la concepción
psicológica a la normativa.
FRANK: "si el concepto de culpabilidad solo contiene el dolo y la imprudencia, es
imposible comprender como el estado de necesidad puede excluir la culpabilidad, pues
no niega el dolo".

Así, la culpabilidad está compuesta por 3 elementos:

1. la imputabilidad
2. el dolo o la imprudencia
3. la normal configuración de las circunstancias en que tuvo lugar la acción
delictiva -las circunstancias acompañantes-:
o "siempre habrá que tener en cuenta las circunstancias que rodeaban la
realización de la conducta para decidir si la misma es o no reprochable"

El desarrollo de las concepciones normativas de la culpabilidad

El concepto neoclásico del delito es el ámbito en el que dominan las concepciones


normativas de la culpabilidad, pese a su falta de claridad.

Un aspecto ilustrativo de esta falta de claridad es la polémica sobre la no exigibilidad


de obediencia a la norma. Si existen casos en que no hay culpabilidad pese a que sí se
da la consciencia de la antijuridicidad, la consciencia de la antijuridicidad no puede ser
el núcleo determinante del reproche, de forma que el principio de culpabilidad exige
algo distinto, algo más.

Se pasa así a una concepción para la que el aspecto decisivo del reproche es la
exigibilidad de obediencia a la norma, el que se le pueda exigir al sujeto concreto que
actúe conforme a Derecho en las circunstancias en que se encontraba.

Solución a la polémica: "La no exigibilidad solo excluirá la culpabilidad en los supuestos


expresamente regulados en el caso de los delitos dolosos de acción; en los
imprudentes y en los de omisión no se ven obstáculos a su aplicación más allá de los
supuestos regulados".

La crisis de las concepciones normativas

A finales de los sesenta y principios de los setenta (s.XX) surge la crítica a la


concepción normativa de la culpabilidad por el rechazo al poder obrar de otro modo, al
libre albedrío, a la capacidad de decidir libremente, considerado el fundamento de la
culpabilidad como reprochabilidad.

Dado que no se puede demostrar que un sujeto, en un caso concreto, podía actuar de
otra forma, resulta "irracional" fundamentar la culpabilidad -y, por tanto, la pena- en la
reprochabilidad.

Esta crisis supone el final de una época del DP, dado que la culpabilidad deja de ser la
"coronación" del delito.

El principio de culpabilidad

"No hay pena sin culpabilidad. La medida de la pena no puede superar la medida de la
culpabilidad".
Es el límite del ius puniendi, conjunto irrenunciable de garantías, y principio que
estructura y rige toda la imputación, pese a no estar formulado de forma expresa en el
CP -art 5 CP: "no hay pena sin dolo o imprudencia"-.

La culpabilidad a la que hace referencia el principio es la culpabilidad del concepto


analítico del delito en su vertiente material, esto es, la culpabilidad como categoría del
delito, la conducta reprochable.

Sobre el estado actual de la culpabilidad.- Característica de la situación actual es la


amplitud y diversidad de planteamientos que podemos encontrar en la culpabilidad
como categoría del delito.

El concepto material de culpabilidad

El concepto material de culpabilidad estudia la razón que nos legitima a reprocharle a


una persona su comportamiento.

Dos son las cuestiones a resolver:

1. El problema general de si las personas pueden adoptar resoluciones de voluntad


diferentes de las que adoptaron -el libre albedrío-.
2. Admitido lo anterior, si el sujeto concreto, en la situación concreta, pudo obrar
de modo distinto a como lo hizo y el problema de cómo demostrarlo.

Siendo el DP un instrumento de control social, la vinculación con las concepciones


básicas de la sociedad resultan siempre fundamentales.

Aceptamos el libre albedrío y la libre voluntad como elemento básico de nuestra


autocomprensión como sujetos y de nuestra forma de interactuar en sociedad.

Pero sigue restando el problema de su demostrabilidad empírica en el caso concreto, a


este respecto: deberemos tener en cuenta todos los elementos que sean
individualmente demostrables. Cuando un elemento sea empíricamente constatable en
el caso concreto, no podrá sustituirse por un criterio general o normativo. En otros
casos resultará inevitable tener en cuenta criterios normativos, ahora bien, en estos
casos conviene detallar lo más posible los mismos, para evitar confusiones.

En definitiva, partiremos de la capacidad de actuar de otro modo, conforme a la norma,


como elemento básico, irrenunciable de la culpabilidad. Siempre que pueda
demostrarse que un sujeto concreto no pudo actuar de otro modo, quedará exento de
culpabilidad y pena. El inverso no se verifica, es decir, no siempre el sujeto que
tuviese capacidad de actuar conforme a la norma será culpable.

Así, la reprochabilidad es la esencia de la culpabilidad; la capacidad de obrar conforme


a la norma es un elemento fundamental, pero no la esencia, pues la culpabilidad puede
faltar dándose, sin embargo, la capacidad de obrar.

Ahora bien, ¿cuáles son los criterios que nos llevan a determinar materialmente la
reprochabilidad? Parece evidente recurrir a la regulación, a la sociedad y a sus pautas
valorativas, contemplando el delito como un fenómeno social que supera la mera
relación entre sujeto y norma. Así, resulta una cuestión fundamental en nuestras
relaciones las razones por las que alguien hace o deja de hacer algo. Las razones son
fundamentales en la calificación valorativa de las conductas.
Al decir que cada uno de nosotros somos un "individuo" hacemos referencia a que
valorativamente tenemos un valor propio, que nos distingue de los demás, y que lleva
a que, dentro de ciertos límites, tenga sentido la preferencia de los intereses propios.
Con esta idea se pueden explicar la mayoría de los supuestos basados en la no
exigibilidad de obediencia a la norma: son supuestos en que la actuación es antijurídica
pero en los que no podemos efectuar un reproche porque la consideración del
individuo actuante hace que comprendamos su actuación y que no nos parezca
reprochable.

En conclusión, habrá que atender a la capacidad de obrar conforme a la norma, a las


circunstancias concretas del hecho y a las razones del comportamiento, para
comprender valorativamente la conducta.

Estructura y elementos de la culpabilidad

Sobre la estructura del concepto de culpabilidad

La vinculación que en el CP se hace entre medidas de seguridad e inimputabilidad


creemos que es argumento suficiente para mantener a la imputabilidad como primer
elemento de la culpabilidad.

Los elementos de la culpabilidad

Recordamos aquí la relación secuencial por la que cada elemento del delito presupone
al anterior y es parte del siguiente.

Así, la conducta antijurídica es un elemento de la culpabilidad. Es precisamente, el


objeto del que vamos a predicar la reprochabilidad. En función de los demás elementos
de la culpabilidad determinaremos la reprochabilidad de la concreta conducta
antijurídica, por lo que la mayor o menor gravedad de lo ilícito da lugar a una mayor o
menor gravedad de la culpabilidad. Estos otros elementos son:

 la imputabilidad o capacidad de culpabilidad:


o grado de madurez y características psicofísicas que hacen a alguien
capaz o incapaz
 conocimiento de lo ilícito de su conducta:
o deberemos analizar el grado de conocimiento y la vencibilidad del error
de prohibición -cuando no conociéndolo podía haberlo conocido-.
 los supuestos de no exigibilidad de obediencia a la norma:
o analizar las circunstancias que modifican la valoración normal de la
conducta, haciendo que no parezca reprochable al no ser exigible una
conducta conforme a la norma.
o analizar el proceso de motivación concreto -las razones- es relevante por
la existencia de atenuantes y agravantes

Common questions

Con tecnología de IA

La omisión propia se refiere a la abstención de actuar ante una situación de peligro manifiesto donde existe un deber de socorro, como no ayudar a una persona en un accidente. La omisión impropia, en cambio, es cuando la inactividad de una persona puede equipararse a una acción prohibida por la ley debido a un especial deber jurídico. Para la comisión por omisión, deben cumplirse varios requisitos: 1) la omisión debe equivaler en sus efectos a la causación del resultado (material equivalence); 2) el resultado debe ser un elemento constitutivo del delito; 3) el autor debe tener un especial deber jurídico de actuar como garante del bien jurídico .

La culpabilidad en delitos de omisión implica que la persona es consciente de la antijuridicidad de su conducta, lo que implica reprochabilidad. La culpabilidad está relacionada con una conducta personalmente reprochable, es decir, se censura individualmente la conducta teniendo en cuenta las circunstancias específicas . No hay pena si no hay culpabilidad, porque esta es la base para considerar la conducta imputable y merecedora de sanción .

Dolo implica que el autor tiene plena conciencia y voluntad de realizar la acción antijurídica, mientras que imprudencia significa que el autor no previó o no observó el debido cuidado cuando pudo haberlo hecho. Este diferenciador es crucial para el juicio de culpabilidad porque solo una acción dolosa o imprudente puede ser objeto del reproche penal y determinar la severidad de la pena, ya que solo conductas que reflejan la voluntad o la culpa personal justifican el castigo .

Para que un omisión sea equiparable a la acción de homicidio en derecho penal, deben cumplirse ciertas condiciones: el resultado (e.g., muerte) debe ser imputable al omitente porque tiene un especial deber jurídico de actuar y evitar el daño como garante del bien jurídico, y su inactividad debe equivaler materialmente a una acción directa (comisión) que cause el resultado .

El principio de culpabilidad establece que no puede haber pena sin dolo o imprudencia y actúa como límite al poder punitivo del Estado (ius puniendi). Implica que cada conducta delictiva debe ser evaluada por su reprochabilidad personal, y solo una conducta culpable, consciente de su antijuridicidad, merita sanción. Esto protege al individuo al asegurar que solo se castigan acciones donde existe correspondencia entre la culpabilidad subjetiva y la pena impuesta, respetando el orden legal .

Las concepciones normativas de la culpabilidad enfatizan la exigibilidad de cumplir con la norma y la reprochabilidad de no hacerlo, mientras las psicológicas se centraban en el dolo e imprudencia como formas de culpabilidad. Las normativas consideran las circunstancias del caso y establecen que la culpabilidad radica en que se pueda exigir al sujeto cumplir con la norma, sin basarse solo en el conocimiento de la antijuridicidad que caracterizaba las concepciones psicológicas. Esta evolución refleja un cambio hacia evaluaciones más ajustadas a la realidad del sujeto y su contexto .

La causación de riesgo para un bien jurídico puede emanar de una acción u omisión previa, y no necesariamente tiene que ser una acción antijurídica. El precepto permite que la creación del riesgo sea fortuita o culposa, e incluso en caso de dolo. Implica que la persona que causó la situación de riesgo tiene el deber de corregirla o responder por las consecuencias si el riesgo propicia un daño . La creación del riesgo sirve como una base para establecer el deber de evitar el resultado dañino y convertirse en garante .

Ser garante del bien jurídico implica tener la responsabilidad de proteger un bien jurídico mediante la acción preventiva de un resultado negativo. Esta responsabilidad se puede atribuir si la persona ha aceptado la custodia del bien, ha generado peligro por una acción previa culposa o fortuita, o está en una posición concreta de custodia, como en el caso de un miembro de familia . La responsabilidad requiere que la omisión sea, en su eficacia, equivalente a una acción prohibida .

La omisión infringe una norma de mandato o preceptiva que obliga a realizar una determinada acción, mientras que los delitos de acción infringen una norma prohibitiva que prohíbe realizar una acción específica. En delitos de omisión, la irregularidad radica en no realizar algo que la ley exige, contrastando con los delitos de acción donde la infracción es por realizar algo que la ley prohíbe .

El artículo 11 del Código Penal establece dos fuentes que pueden conferir el deber jurídico de actuación: a) una obligación específica legal o contractual que exige actuar de forma explícita; b) cuando el omitente ha creado una situación de riesgo para el bien protegido mediante una acción u omisión previa .

También podría gustarte