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Descarado Kookmin by Youngblood Forever

Jimin y Jungkook son compañeros de universidad con personalidades distintas que deberán trabajar juntos para un trabajo escolar... donde sucederán muchas cosas. Historia de Youngblood forever
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Descarado Kookmin by Youngblood Forever

Jimin y Jungkook son compañeros de universidad con personalidades distintas que deberán trabajar juntos para un trabajo escolar... donde sucederán muchas cosas. Historia de Youngblood forever
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Descarado

Youngblood forever

Sinopsis
Jimin y Jungkook son compañeros de universidad con personalidades distintas que
deberán trabajar juntos para un trabajo escolar... donde sucederán muchas cosas

CAPÍTULO 1
Jeon Jungkook tenía un problema con su compañero asignado para la investigación que
debían realizar por las próximas dos semanas.
El tipo digamos que…lo alteraba.
Su heterosexualidad se veía un poco frágil en torno a Jimin por así decirlo.

Y es que vamos, antes de conocer a Park, Jeon solía catalogar a los hombres en tres
grupos.
*Los guapos
*Los más o menos guapos

*Y los feos
Él sentía se encontraba en los más o menos guapos, pero Jungkook era modesto en
realidad.
Con su 1.85 de estatura, cuerpo magro, piernas fuertes, espalda ancha, y glúteos duros, lo
convertían en todo un ejemplar de masculinidad que tenía babeando a más de una
compañera de escuela, eso sin contar con su hermoso cabello azabache, ojos negros y
penetrantes, y deliciosos y definidos labios.
Pero cuando conoció a Park Jimin al inicio escolar tuvo que reconocer que existía una
categoría única para definir a ese chico, y eso era la categoría de “hombres hermosos”.

Jeon jamás pensó considerar en una misma oración las palabras hombre y hermoso, pero
tenía que reconocer que eso era Park Jimin.
Con 1.75 de estatura tenía unas piernas largas y estilizadas que solía enfundar en
pantalones pegados a su anatomía sin hacerlo parecer vulgar, el chico tenía sentido de la
moda, parecía un puto modelo salido de una revista fashionista.
Tenía una complexión firme sin llegar a ser tosco o musculoso.
Pero había dos cosas en él que ponían a Jeon de nervios.

Su cara y su maldito trasero.


La curvatura de su culo en su espalda baja era algo digno de ver, el tipo era hombre, pero
vamos ¡Tenia un trasero exquisito!
Firme, redondo, y respingado; del tamaño perfecto para acunar cada nalga en las palmas
de sus manos.

Y su cara era un poema.


Ojos color miel enmarcados en una cejas delineadas y bien definidas, con una cortina de
pestañas que le daban una mirada seductora y sensual, naricita pequeña y respingada,
boca rosada y esponjosa que era difícil no mirar, todo eso en combinación con una blanca
y hermosa piel de porcelana que parecía suave al tacto.
El chico lucía un cabello sedoso en un color rosa que en cualquier hombre se hubiese visto
ridículo, pero curiosamente en él lo hacía resaltar aún más esa aura de príncipe
encantador que a Jeon exasperaba.

El tipo sabía que era hermoso y se valía de ello para coquetear y obtener lo que quisiera,
desde un café en la cafetería de la universidad hasta la copia de una tarea no realizada.
Solo debía batir sus pestañas, un ligero coqueteo, y obtenía lo que deseaba, sin importar
que fuese hombre o mujer a quien estuviera sonsacando, porque, aunque Jimin era gay
abiertamente eso no impedía que sus compañeras de clase se ruborizaran cada que él
coqueteaba con alguna haciéndolas creer que tal vez una de ellas seria la suertuda de
enderezarlo por el camino de la heterosexualidad…. ¡pff pobres ilusas!
La irritación de Jeon hacia Park se debía en gran parte a que había sido sorprendido por el
mismo Jimin observándolo.

En más de una ocasión Jimin lo había pescado mirando su trasero o su boca y lo único que
hacía era sonreírle y guiñarle un ojo descaradamente, haciendo que de inmediato el
pelinegro apartara la vista de él molesto por haber sido atrapado infraganti.
Por eso maldijo su muy mala suerte cuando el maestro está mañana decidió que era una
muy buena idea que hiciera equipo con Park.
— Esta investigación vale el 80% de su calificación — mencionó el profesor— durante las
próximas dos semanas quiero que investiguen las diferentes terapias que les voy a
mencionar y que practiquen con su compañero de equipo la terapia y los movimientos
necesarios, todo eso documentado en videos para que monten una presentación de 15
minutos y la expongan.
Al final de las dos semanas empiezan a exponer.
*Terapia uroginecológica

* Fisioterapia neurológica
*Fisioterapia del aparato locomotor.
¿Correcto?
Como estudiantes de fisioterapia estaban conscientes de que su trabajo consistía en
mucho contacto físico; Jungkook no tenía problema con eso, él de hecho quería
especializarse en fisioterapia deportiva y tendría sus manos sobre una cantidad
innumerable de atletas en el futuro que no podía ni imaginar, pero en este momento
imaginar sus manos sobre el pelirosa que lo miraba a unos metros de distancia
mordiéndose el labio inferior lo tenía totalmente nervioso.

Y cuando Jimin le guiñó un ojo después que el profesor hubiese confirmado los equipos,
estaba seguro que esta semana de trabajo sería un infierno al lado de ese descarado.

CAPÍTULO 2
— Así que... somos compañeros de equipo— dije acercándome al dueño de mis fantasías
sexuales que aún continuaba sentado y con el ceño fruncido viendo a la nada — ¿Tienes
algún problema con eso Jeon? — dije atrayendo su atención.
— ¿Por qué tendría problemas? — dijo mirándome desde su asiento aún con esa
expresión de enojo que tanto me calentaba.

Y es que aún no podía descifrar cuál era la molestia de Jeon conmigo, pero más de una vez
lo había pillado observándome de una manera no tanto heterosexual como él pretendía
ser; mi gay radar nunca me había fallado y no le era tan indiferente como pretendía.
—No lo sé, no te ves muy feliz — dije.

—¿Debo saltar de felicidad? — preguntó irguiéndose en toda su altura. Tal vez a alguien
más podría haber intimidado, pero a mí su cercanía me ponía cachondo y audaz.
Sin amedrentarme ni retirarme un paso levanté la vista a él.
—No pero tal vez quitar tu cara de desagrado sería suficiente.

Nos miramos por lo que pareció una eternidad, hasta que él desvío la mirada a mi boca
después de haber sacado mi lengua a propósito para humedecer mi labio inferior.
Ajá…eso te altera ¿Verdad?

Alejándose un poco y dándome la espalda puso su atención sobre la mesa donde había
comenzado a guardar sus cosas en la mochila.
Yo rompí el silencio para preguntar:
—¿En tu casa o en la mía?

—¿Eh?
—¿Para trabajar Jeon? — dije mientras sonreía de lado—¿Quieres que trabajemos en la
investigación, las terapias, y los masajes en tu casa o en la mía?, aunque yo vivo con mis
padres y dos hermanos bastante ruidosos lo cual sería un contratiempo para las
grabaciones — dije encogiéndome de hombros restándole importancia a lo último dicho,
aunque lo hice con toda la intención que sugiriera su lugar ya que estaba enterado vivía
solo y eso era perfecto para mí…quiero decir, para trabajar.
—Supongo que, en mi casa, vivo solo— dijo mirándome de nuevo con el ceño fruncido.
¡Maldita sea! Si en lugar de molestarme que me diera esa mirada de culo me excitaba aún
más.
Pensar que podría quitarle toda su tensión y malhumor con una buena mamada antes de
montarlo y hacerle….
—¿Park? —

Jungkook había dicho algo que no había escuchado por estar fantaseando con él y su
tensión.
—Emmm ¿Perdón?... decías.
— ¿A dónde te fuiste? — dijo dándome una mirada extrañada mientras se colgaba la
mochila al hombro.
— Aaaaa mi imaginación— dije guiñándole el ojo a lo cual él aclaró su garganta.
—Te decía que en mi casa por las tardes está bien, anota mi número y te envío la
ubicación por WhatsApp.
Saqué mi teléfono para guardar su número mientras le preguntaba —¿Quieres comenzar
el lunes o prefieres adelantar algo el fin de semana? — era viernes y yo quería ir a conocer
el departamento del pelinegro ya.
— ¿Un chico lindo como tú no tiene planes para el fin de semana?
—¿Acabas de decir que soy lindo?
—Yo…este…ummm, no quise… quiero decir, popular…eres muy popular, ¿no acostumbras
a irte de fin de semana de fiestas y esas cosas?
No podía ocultar mi sonrisa por un Jeon nervioso y sonrojado tratando de cambiar lo que
había dicho, pero yo había escuchado fuerte y claro... y me dijo lindo.
—Soy un chico relajado Jeon, solo soy salvaje cuando la ocasión…lo amerita. Dame tu
número de una vez para ponernos de acuerdo.
Después de que me dictara su número y me retirara del salón de clase le envié un
WhatsApp.

—Espero la ubicación y la hora para vernos mañana Jeon

—¿Qué mierda significa esa cara de pervertido?

—ups perdón me equivoqué Era está

— Hasta mañana

Cerré el WhatsApp y me encaminé a mi casa más feliz que de costumbre.


Deseando que llegara el sábado lo más rápido posible.
No veía la hora de mi poner mis manos sobre Jeon Jungkook…

CAPÍTULO 3
El sábado a las 5:00 pm Jimin apareció en la puerta de la casa de Jungkook con un six de
cervezas en la mano.

— No es una reunión social Park — dijo Jungkook levantando una ceja y mirando hacia la
mano de Jimin que sostenía el six.
— No, pero no nos vendría mal conversar y conocernos un poco — dijo el pelirosa
elevando los hombros con desinterés para entrar en cuanto el pelinegro se hizo a un lado
invitándolo silenciosamente a pasar.

— Llevamos 4 cuatrimestres juntos y nunca antes habíamos cruzado palabras — dijo Jimin
girándose a mirarlo.
— No había hecho falta — dijo Jeon señalando el sofá para que se sentara.
— Tienes razón, pero ya que vamos a trabajar en equipo es necesario la armonía y sana
convivencia para lograr un buen resultado — dijo Jimin mientras destapaba una cerveza y
se la pasaba a Jungkook. — Bonita casa, por cierto — dijo echando una mirada alrededor.
En un principio creyó que el pelinegro viviría solo en un pequeño departamento de una
sola pieza para un estudiante normal.
Cuál fue su sorpresa al encontrarlo instalado en una casa de una sola planta, con sala,
comedor, cocina tipo americano con una barra de granito negro y gabinetes a juego, dos
recámaras con baño, dónde la principal (después se enteraría) tenía un baño con una
enorme tina de hidromasaje, y la otra recámara que ocupaba para guardar cosas que no
quería acumular en su alcoba y dónde tenía su camilla para las fisioterapias.
— Y dices que ¿Vives solo?
El pelinegro asintió
— ¿Me estás diciendo que toda esta enorme casa es para ti solo?

— ¿Enorme? — dijo Jungkook con el ceño fruncido tratando de imaginar si hablaba en


serio o era sarcasmo.
— Amigo mi casa es más chica y somos 5 personas viviendo en ella — dijo Jimin sonriendo
antes de llevar la botella a su boca.

A esa magnífica, rosada, y esponjosa boca que Jungkook no podía perder de vista.
Movimiento que pasó desapercibido Jimin por estar embelesado contemplando el lugar.
— ¿Por qué vives solo en una casa tan grande para ti? ¿No te gusta tener compañero de
apartamento?

— No — dijo Jungkook haciendo una mueca de desagrado — me gusta mi espacio y mi


tranquilidad.
— Bueno supongo que tus padres pueden costearlo, ¿A qué se dedican? — preguntó Jimin
en una pose relajada inclinado hacia adelante con sus antebrazos en las rodillas esperando
la respuesta de su compañero.
— Son cirujanos plásticos en Seúl.
Un silbido abandonó los labios del pelirosa mientras enderezaba su postura.
— Amigo están cargados entonces — dijo elevando sus cejas sorprendido.
Jungkook soltó una carcajada ante el comentario tan sincero y desinteresado de Park.

— Soy hijo único, también eso influye en qué les rinda el dinero — comentó divertido.
— ¿Puedo preguntar por qué no seguiste el camino seguro de la cirugía plástica y te
decidiste fisioterapia? — preguntó el rubio interesado.
— Supongo que — dijo soltando un profundo suspiro — no me gusta toda la falsedad que
conllevan las cirugías estéticas, en cambio el esfuerzo de alguien que sufrió una lesión y
desea rehabilitarse me satisface más que crear una nariz respingada o unos senos grandes
— dijo elevando sus hombros.
— No todo es por vanidad, también hay cirugías para reconstruir labios leporinos o
cicatrices de accidentes, por ejemplo, y otras cosas más — comento el rubio.
— Tal vez, pero como ellos están involucrados en la cirugía estética, supongo que crecí
rodeado de personas superficiales y no me interesé mucho, y ellos me dejaron elegir.
— Bueno pues no estaría mal que después me presentaras a tus padres para poder
corregir lo que necesito — comentó el rubio sonriendo de lado mientras bebía su segunda
cerveza.
— No necesitas corregir nada — susurró Jungkook con el ceño fruncido jugando con la
etiqueta de su cerveza.
Jimin detuvo su bebida a medio camino hacia su boca sonriendo coquetamente.
— ¿Estás diciendo que soy hermoso, así como estoy? — dijo en un tono seductor batiendo
sus pestañas descaradamente frente al pelinegro.

— Yo no dije eso — dijo levantando la mirada hacia él.


— Pero se leer entre líneas — le guiñó el ojo.
Jungkook no dijo nada y volvió a bajar la mirada a la etiqueta de su botella, que con
esmero y como si fuera algo de vital importancia intentaba despegar.

Pero el rubor en su cara y su silencio le confirmo a Jimin dos cosas.


No era tan heterosexual como aparentaba.
Y no le era totalmente indiferente.

CAPÍTULO 4
El Domingo Jungkook se encontró esperando que Jimin llegara a su casa; realmente había
pasado una buena tarde con él el día anterior.
Jimin se había ido de su casa cerca de las 8:00 de la noche después de haberse puesto al
corriente sobres los chismes de la universidad y cosas personales, realmente no trataron
ningún tema sobre las tareas, pero Jimin había tenido razón: conocerse era esencial para
un buen trabajo en equipo.
Y aunque el tipo era un descarado lanzando insinuaciones y coqueteos constantes,
Jungkook tuvo que reconocer que era realmente encantador.

Borrando su primera impresión de que podía ser tonto y superficial.


Jimin era divertido, sincero, abierto, y muy muy directo si quería decir algo.

Y aunque eso incomodaba a Jeon en ciertas formas, su ego se sentía un poco elevado por
ser del gusto de este hermoso tipo.
Eran apenas la 4:30 de la tarde cuando el timbre de su puerta sonó sacándolo de sus
pensamientos, y abandonando la cocina donde se encontraba lavando los trastes que
ocupó en la comida.
Secando sus manos se dirigió a la puerta extrañado de que Jimin haya llegado más
temprano, pero al abrir la puerta encontró a su extravagante amigo Kim Taehyung con su
cámara fotográfica profesional colgada al hombro esperando pasar sin invitación en
cuanto la puerta fue abierta.

— Emmmm si claro adelante pasa — dijo el pelinegro cerrando la puerta y echándole un


vistazo a la espalda de su amigo quien sin reparos se dirigió directamente a la cocina. —
Gusto de verte Kim Taehyung, pero ¿Qué haces en mi casa y dentro de mí refrigerador en
este instante?

— Hola Kook, perdón moría de hambre — dijo el castaño sacando la cabeza del
refrigerador con una salchicha en una mano y una coca cola de dieta en la otra — estaba
por tu rumbo, haciendo una sesión de fotos para una hermosa pareja de novios, así que
aproveché a venir a visitar a mi mejor amigo — dijo sentándose en el taburete de la cocina
mientras colocaba la coca cola y su cámara fotografía en la barra.
— ¿Y no crees que pudiste no se…tal vez avisarme antes de llegar?
— ¿Para qué? nunca antes lo he hecho — dijo Tae masticando su bocado — el ser tu
amigo de infancia me da ciertos privilegios — dijo con su enorme sonrisa cuadrada —
además hace días que no me hablas y quise saber cómo estás.
Jungkook sonrió, si bien era verdad que su amigo era un sinvergüenza que siempre que
podía pasaba a asaltar su refrigerador, también era cierto que se preocupaba por él.
Kim Taehyung había sido su vecino y mejor amigo en Busan prácticamente desde que
nacieron y durante 15 años; cuando Jungkook se fue a Seúl con sus padres debido a que
estaban creciendo en fama y trabajo, siempre mantuvo contacto con el pelinegro, por
videollamada y mensaje, y cuando Jungkook volvió a Busan 5 años después a estudiar la
universidad estuvo feliz de tener a su amigo de vuelta.
Kim era un alma libre, había logrado sacar de su pasión por la fotografía su modo de vivir,
tenía su laboratorio fotográfico en el sótano de la casa de sus padres para trabajar en el
revelado de fotos y la edición de videos. Era muy solicitado para todo tipo de eventos:
desde sesiones de fotos para matrimonios hasta graduaciones o eventos de importancia, y
a pesar de tener casi la mayoría de sus días ocupados, cuando podía, como hoy, se daba
un tiempo para visitar a su gruñón amigo.
— Estoy bien gracias, la escuela me absorbe un poco y tengo un trabajo en equipo por
hacer, de hecho, creí que eras mi compañero que había llegado.
— ¿Tarea en Domingo? — dijo Taehyung extrañado mientras bebía de su soda — es raro
que permitas que alguien perturbe tus fines de semana, a no ser yo claro está.
— Jimin insistió en que debíamos “socializar” antes de empezar a trabajar juntos, para que
no sea incómodo eso de tener que poner las manos encima del contrario.
Justo en ese momento el timbre volvió a sonar, estando seguro que esta vez el pelirosa
estaría del otro lado de la puerta.
Apresurándose a abrir, Jungkook dejó a Tae en la cocina, quien con curiosidad salió detrás
de él para ver en primer plano al visitante de Kook.

Cuando Jimin entró y se encontró de frente con la mirada curiosa de Kim, se giró a mirar a
Jungkook para una presentación formal, pero Taehyung ya se estaba moviendo con la
mano extendida hacia él.
— Kim Taehyung amigo de kook — dijo dándole una evaluadora mirada y su mejor sonrisa
seductora.
Y buscando la mirada de Jungkook detrás del pelirosa al cual aún no le soltaba la mano
dijo:
— Pues yo no tendría ningún problema en ponerle las manos encima eh.

CAPÍTULO 5
Jimin no entendía muy bien que pasaba, aún se encontraba parado a media sala de la casa
de Jungkook con este galante individuo sujetando su mano y dándole toda su atención,
cosa que a Jimin le encantaba.

No vio venir que Jungkook se interpusiera en medio de ellos retirando la mano de Kim que
no estaba aún dispuesto a dejarlo ir.
— Tae déjalo respirar — un molesto Jungkook había empujado a su amigo lejos de Jimin
para tomarlo por la espalda baja y dirigirlo al sofá.

— Discúlpalo es un poco raro, pero es inofensivo.


— Realmente no me molesta su atención Jeon — dijo el pelirosa buscando la mirada de su
galante amigo.
Señal que Kim no desaprovechó para apartar al pelinegro de un codazo y sentarse en el
sofá a un lado del hermoso chico girando su cuerpo por completo para estar frente a él y
poder contemplarlo con el brazo recostado en el respaldo del sofá y su mejilla siendo
apoyada en su mano, como un niño contemplado una deliciosa golosina.
Jungkook resopló indignado y se apartó para sentarse en el sofá individual de su sala de
tres piezas.
— ¿Así que tú eres el hermoso compañero de equipo de Jungkook eh? — Preguntó Tae

— Ummm sip — dijo el adorable pelirosa sonriendo haciendo que sus ojitos color miel se
cerrarán y sus mejillas se sonrojaran. — ¿Él dijo eso?
— ¿Qué eres hermoso? — dijo Taehyung con su brazo más cerca de la espalda del pelirosa
— no es necesario eso es obvio.
Jungkook permanecía observado la interacción de ese par con el ceño fruncido y una
sensación de disgusto alojada en su interior.
— Tae ¿Podrías dejarlo respirar? — interrumpió el pelinegro.
Taehyung de espaldas a él y sin voltear a verlo, levantó su mano izquierda y con su índice
apuntando hacia arriba habló — un minuto Kook — ignorando por completo la petición de
su amigo y concentrado en el precioso chico frente a él.
Jimin tratando de aligerar el ambiente recordó traer algo en su bolso.
— Ah Jeon, te traje esto — y extendió un tupper con algo dentro.
— ¿Qué es? — preguntó el pelinegro mirando con curiosidad el tupper sin abrirlo aún.

— Pastel red velvet, de la pastelería de mamá.


Jimin había conversado ayer con Jeon sobre el negocio familiar.
Su madre era dueña de una pastelería donde él con sus hermanos ayudaban a elaborar los
productos y turnarse para atender el local.
Su padre quien hacía mucho la artritis reumatoide lo había hecho retirarse de su puesto
de vigilante en el centro comercial, se encargaba de la caja registradora en el local
familiar.
Jin como el hermano mayor, era el encargado y más involucrado en tiempo completo con
su madre en el negocio y fabricación de productos; Yoongi el hermano de en medio se
turnaba entre sus horarios escolares de gastronomía y la tienda, al igual que Jimin quien
era el hermano pequeño y también tenía su parte de responsabilidad en la elaboración de
ciertos productos.
Él había escogido su carrera fuera de la rama de alimentos pensando en su padre y en
cómo ayudarlo con las terapias a llevar su enfermedad degenerativa de la mejor manera
posible.
— ¿Así que tú mamá es repostera y por eso eres un bombón? — preguntó Taehyung aún
en su pose de galán haciendo que Jimin se carcajeara.
Pero entonces Jungkook gimió al probar el delicioso postre.
El pan era rojo y esponjoso, en el medio estaba relleno de mermelada de fresa y la
cubierta era de un delicioso betún de queso crema.

Captando la atención de Taehyung quien rápidamente giro su cabeza al escucharlo,


saliendo de modo conquistador a estirar los brazos para tratar de obtener un pedazo del
delicioso manjar que Jungkook comía.
— ¡Oye dame! — estiraba sus manos sin querer levantarse de la posición donde estaba.
Aprovechando su atención, Jungkook se levantó con rumbo a la cocina donde colocó el
postre en la barra siendo inmediatamente alcanzado por un hambriento Tae quien se
lanzó sobre el pedazo de pastel sin consideración.
El pelinegro aprovechó para regresar a la sala y acomodarse en el lugar de Kim, a un lado
de Jimin al cual no le pasó desapercibida la acción.

Y por un momento eso no le había parecido otra cosa más que celos.

CAPÍTULO 6
Este pastel está delicioso — decía el castaño mientras limpiaba con el dedo el recipiente
donde Jimin había llevado el pastel—¿Dónde lo conseguiste?
—Es de la pastelería de mi familia. “Dulce Mochi” ¿La conoces?
El reconocimiento en la cara de Taehyung al mencionar su pastelería le hizo saber que sí,
la confesión que vino después no la vio venir.
—¿Dulce mochi? ¿dónde trabaja hermoso-gatito-gruñón?
—¿Estoy casi seguro que estás hablando de mi hermano Yoongi— dijo Jimin divertido
mientras reía.
— Oh ¿Es tu hermano?... sí es adorable y gruñón, una vez me tocó hacer una sesión de
fotos en el parque que está enfrente, y después pasé a comprar unas galletas de
mantequilla con glaseado, fue muy difícil elegir, todas se veían deliciosas, pero al parecer
él tiene poca paciencia para la atención al cliente jejeje.
¿Tu madre hace los postres?
—La mayoría, pero cada quien tenemos una especialidad de postres que hacer; por
ejemplo, de las galletas se encarga Yoongi, Jin está especializado en postres típicos de la
región y yo hago ciertas tartas y pasteles, el pastel lo hice yo.
Jungkook quien se había mantenido al margen escuchando el intercambio de información
entre ese par, miro sorprendido a Jimin.
—¿Tu cocinaste eso? — dijo señalando a la cocina al inexistente postre.
— Si — dijo Jimin sonriendo engreído —¿Por qué el tono de sorpresa Jeon? Soy muy
bueno con las manos — dijo mordiendo la esquina de su labio inferior.

—Oh Jungkook no batea para ese lado—dijo Taehyung aproximándose hacia ellos— pero
yo sí — y dejándose caer en el sofá en medio de los dos procedió a colocar su brazo detrás
de Jimin — y con ese pastel solo puedo decirte que tengo que casarme contigo…o con tu
hermano ¿Se podrá con los dos? — dijo pensativo con la mirada hacia un lado sopesando
la posibilidad de algo así.

— Lárgate de una vez que debemos estudiar — dijo Jungkook levantándose del sillón y
tomándolo por la camisa para guiarlo a la puerta.
— Oye no seas grosero — decía un indignado Taehyung — deberías apoyarme, yo no te
espanto a las chicas cuando salimos.

Jimin quien se mantenía en el sillón observando el intercambio de ese extraño par, no


podía evitar reírse.
Taehyung definitivamente le caía bien, era lo opuesto al serio y estirado Jungkook, no
entendía como habían terminado siendo mejores amigos, pero era divertido verlos.

Tae se asomó por un lado de Jungkook quien lo empujaba para la puerta con una mano y
con la otra llevaba la cámara fotográfica que había tomado del comedor.
— Un placer conocerte Jimin, pasaré a visitarte a tu pastelería y a pedir tu número ya que
Jungkookie no me dejó pedírtelo — y haciendo la imitación de llamar por teléfono con sus
dedos meñique y pulgar gesticuló con la boca hacia el pelirosa “yo te llamo” antes de que
fuera dejado en la puerta con su cámara en la mano y siendo está cerrada de golpe en sus
narices.
—Lo siento por eso —dijo Jungkook girándose a mirarlo— él es raro, pero no es malo.
—jajaja no me molesta, realmente es genial… Jungkookie— dijo Jimin en un tono suave e
infantil batiendo sus pestañas hacia el pelinegro.
Y ese maldito diminutivo que tanto le molestaba que Taehyung siguiera usándolo con él,
había sonado en los rechonchos labios del tipo que estaba sentado en su sala de una
forma que, no supo cómo describir pero que definitivamente molestia no era.

CAPÍTULO 7
El lunes después de clases, Jimin se acercó a Jungkook para saludarlo:
— Hola, ¿Igual a las 5:00 en tu casa?

Sentado y sin levantar la vista, el pelinegro respondió algo cortante mientras metía sus
últimos libros a la mochila.
— Sí ¿Te he dicho lo contrario?
Con el ceño fruncido Jimin lo observaba parado frente a él, el contario aún no le daba la
cara.
—¿Por qué estás siendo un imbécil?
Jungkook dejó de cerrar la mochila para mirarlo malhumorado.
—No entiendo a qué te refieres.
— A que creí que el fin de semana nos había ayudado a…

— ¿Ser amigos? — respondió el pelinegro con la ceja levantada.


—No exactamente, pero supuse que — Jimin lo miro evaluando el cambio de humor del
pelinegro hacia él, y no pudo ocultar su desilusión; si bien no podría llamar a Jungkook
“amigo” si creyó que cualquier malentendido que hubiese habido en cuanto a sus
personalidades había quedado olvidado después de haber compartido risas y charla, así
que no pudo disimular el dejo de tristeza que la indiferencia de Jungkook le había
provocado — olvídalo — fue todo lo que pudo responder para dar media vuelta y marchar
hacia la puerta.

El dolor de la mirada que el pelirosa le dio fue peor que un rodillazo en el estómago.
Jungkook se sintió un complemento imbécil. Jimin no le había hecho nada, pero no podía
decirle que el verlo coquetear con Lee Taemin a la hora del almuerzo, y que Jisoo se
hubiese sentado en sus piernas durante el descanso de la clase de anatomía lo había
puesto malhumorado, y el hecho de tener ese sentimiento nuevo en torno de Park Jimin
lo tenía realmente desencajado y molesto.
Si bien en la mañana había estado ansioso imaginando como sería su encuentro con el
pelirosa, ya que si no se consideraba su amigo era obvio que había más confianza que
antes.

¿Debía saludarlo él o esperar que Jimin le hablara?


¿Actuar indiferente o buscarlo con la mirada para hablarse?
Pero Park Jimin había llegado tarde a clase, entrando apresurado y ni siquiera había
reparado en el pelinegro, y conforme el día transcurrió y Park al parecer no mostró interés
en hablarle, el mal humor de Jungkook fue incrementándose.
Vio como Jimin le dirigió sonrisas, coqueteos, y charla a todos los demás en el transcurso
del día sin mostrar interés especial en su persona.
Hasta este momento que recordó debían verse por la tarde.
Pero Jimin realmente no había hecho nada malo, todo había ocurrido en la mente de
Jungkook.

Nada había sido diferente a como hubiese sido antes, excepto el interese que ahora el
pelinegro tenía por el descarado chico de cabello y labios rosas.
Habiendo captado que realmente había sido un idiota a propósito, se levantó de su silla
apresurado alcanzando a Jimin antes de llegar a la puerta, y tomándolo por la muñeca
suavemente, lo detuvo.

— Park, espera, lo siento…no…. yo no quise ser grosero, disculpa, no tuve un buen día.
Jimin quien mantenía la vista intrigada en el agarre del pelinegro en su mano, levantó la
mirada para observarlo y sonreírle de esa manera descarada que tenía, como si hubiese
descubierto un secreto que solo él sabía y Jungkook desconociera.

Suavizando la mirada y sin que Jungkook soltara su muñeca todavía, se acercó un poco
más, y mirándolo bajo sus espesas y hermosas pestañas con una sonrisa de lado preguntó:
—¿Estás tenso…Jungkookie?
— ¿Eh? — preguntó Jungkook con la mirada perdida en sus brillantes y regordetes labios.

Jimin quien no perdió detalle, sacó la punta de su lengua para humedecer su labio inferior
y sentir como el agarre de Jungkook en su muñeca se apretaba más.
Sonriendo ampliamente por comprobar su teoría volvió a hablarle.
—¿Qué si estás tenso?, eso sería genial porque empezaríamos con la terapia más tarde en
tu casa — y dando un paso hacia atrás logro liberarse del agarre del pelinegro, y
guiñándole el ojo se despidió— nos vemos más tarde Jeon—comprobando que,
efectivamente Jungkook le ocultaba algo que pronto lograría descubrir...

CAPÍTULO 8
Jimin había llegado una hora tarde a la casa de Jungkook quien se encontraba ya vestido
con su uniforme de fisioterapia y un poco molesto por la tardanza.
— Para socializar si llegaste puntual y el primer día de trabajo llegas tarde — dijo mientras
cerraba la puerta y contemplaba la espalda del pelirosa ingresando a su casa y lo bien que
le sentaba el uniforme.
No es que no lo hubiese visto antes pero tan cerca y a detalle era mucho mejor.
La casaca sanitaria azul normalmente ancha y sin forma, en Jimin estaba un poco ajustada
en la cintura, lo suficientemente suelta para facilidad de movimiento, pero dándole forma
a su curvilínea figura, mientras que los pantalones aunque eran amplios y de corte recto
resaltaban a la perfección su redondeada retaguardia.
Jimin se giró justo después que él acababa de quitar la vista de su anatomía evitando así
un comentario descarado de su parte.
—Lo siento Jeon, mi padre tuvo que ir a consulta mensual para revisión y por sus
medicamentos y tomó más tiempo de lo normal— dijo el chico realmente apenado— y
tuve que estar en la caja cobrando por eso me retrasé, te pido disculpas—dijo
sinceramente.

Sintiéndose apenado por haberlo juzgado sin saber el motivo de su retraso, el pelinegro
también se disculpó.
— Lo siento Jimin no lo sabía, una disculpa por mi inapropiado comentario— cambiando
su humor le dijo — que te parece tomar algo antes de empezar, té ofrezco una soda o un
café?
— Un café me caería bien gracias— y se dirigió detrás de Jungkook hacia la cocina.
Mientras el pelinegro preparaba la cafetera, él se sentó en el taburete a esperar, entonces
Jungkook activó la cafetera y se giró para hablar con él.

—¿Y cómo está tu papá? —dijo para romper el silencio.


— Peor— dijo un cabizbajo Jimin — el dolor aumenta cada día, los antinflamatorios no son
tan efectivos últimamente, su sistema inmunológico se debilita, y sus articulaciones cada
día se deforman más, pero aun así no se queja— dijo Jimin con una sonrisa de orgullo en
su rostro — Mis hermanos, mi madre y yo insistimos a diario que descanse y que ya no
esté en la pastelería, pero es necio, dice que no hay mejor solución para una enfermedad
que la distracción. Hablar con la gente, sentirse útil, eso lo ayuda, y yo estoy tan, pero tan
orgulloso de él por eso — dijo con los ojos brillantes de emoción. — Él es la razón principal
por la que elegí está carrera, el ayudarlo un poco a aliviar su dolor después de las terapias
me consuela, creo más a mí que a él— dijo dándole a Jungkook una sonrisa que nunca
había visto.
No era engreída, no era seductora, ni burlona.
Era una sonrisa sincera, dulce, y tierna, y ¡Diablos! Si él no quería ver más seguido esa
sonrisa en su rostro.
Jungkook sirvió una taza de café para cada uno y pasaron una hora hablando de todo y
nada a la vez, cada vez se le hacía más fácil conversar con el chico; y la siguiente hora se la
pasaron intercambiando información del primer tema que tratarían, dando por hecho que
era mejor otro día poner manos a la obra en ello, pero hoy no.
Al fin y al cabo, tenían tiempo suficiente aún para ponerse a trabajar.
Jimin se despidió después de las 8:00 de la noche volviéndose a disculpar por haber
llegado tarde y Jungkook volvió a decirle que no importaba y que esperaba que esa noche
después de los nuevos medicamentos y la terapia que Jimin le diera a su papá, este
descansara mejor, quedando de acuerdo al siguiente día intercambiar información en la
escuela y después tratar de filmar algo en su casa.
— Gracias por el café Jungkook y por la charla, en verdad puedes ser encantador cuando
quieres — dijo lanzándole un beso al aire y guiñándole el ojo; dándose media vuelta y
dejando a un desorientado Jungkook parado en puerta.

CAPÍTULO 9
El martes el profesor de Biología celular no había llegado a dar su clase, por lo cual los
chicos tenían una hora libre que justo se juntaba con su hora de receso, así que Jimin
sugirió a Jungkook almorzar juntos en la cafetería e ir adelantado con un poco de
información sobre uno de los temas.
—Tengo algunos apuntes de la terapia Neurológica — dijo el pelirosa — te paso mis notas
y antes de que llegue en la tarde a tu casa checas que puedes agregar o quitar en caso que
te parezca demasiada información — dijo sentado sobre el pupitre de Jungkook, logrando
ponerlo un poco nervioso ya que tenía una perfecta vista de sus glúteos demasiado cerca.
Cosa que por supuesto el descarado chico no pasó por alto. Tirando “accidentalmente”
una de las plumas de Jungkook y agachándose a recogerla dándole una perfecta y
panorámica imagen de ese par de panquecillos esponjosos haciendo que el pelinegro
tragara gordo y desviará la vista de sus atributos antes de Park volviera a darle la cara.
— Okey, entonces vamos Jungkookie —dijo caminando con rumbo a la cafetería.
Después de ordenar unos sándwiches, sodas y una ensalada para compartir, ambos se
fueron a sentar a una mesa algo retirada de las del centro para tener menos ruido y poder
hablar.
— Okey Park, muéstrame lo que tienes entonces.
— ¿Aquí? — dijo Jimin llevando la mano a su pecho fingiendo estar escandalizado — aish
que atrevido eres.
—Ja-ja que gracioso — dijo Jungkook poniendo los ojos en blanco y reprimiendo una
sonrisa por las ocurrencias de Jimin. Estirando la mano para recibir los apuntes de los que
habían previamente hablado. — Okey—dijo mientras les echaba un vistazo a los
apuntes—parece que hizo bien su tarea joven Park.
— Y me darás una estrellita en la frente — dijo poniendo ojitos tiernos y batiendo sus
pestañas.
—Nop — dijo el pelinegro con la vista fija en los apuntes.

—¿Entonces de un besito ni hablamos? —dijo abultando sus labios tiernamente.


—¿Qué estamos en el prescolar y soy tu maestra? — dijo el pelinegro entrecerrando los
ojos al verlo.
—¡No, pero toy chiquito! — dijo el pelirosa abultando el labio inferior en un prominente
puchero haciendo que el contrario bufara no tan molesto como pretendía parecer.

—¡Para Park! — dijo levantando la vista para verlo a los ojos.


—¿Con qué? — preguntó Jimin dándole un mordisco a su sándwich.
—Con eso del coqueteo y ser adorable, no va a funcionar, soy heterosexual por si no te
habías dado cuenta— dijo antes de tomar un largo trago a su soda.

—Eso me han dicho justo antes de meter sus pollas hasta mi garganta — comentó como si
nada mientras sacaba un pedazo de jitomate de la orilla de su sándwich, haciendo que el
pelinegro se ahogara con su bebida y comenzara a toser violentamente.
—¡Carajo Park! No digas esas cosas así nada más, casi me ahogo.

—¿Qué? polla en mi garganta— dijo riendo divertido — que mojigato eres ¿Nunca te han
hecho una mamada? Que te asusta tanto escucharlo.
—¡Por supuesto que sí!
—¿Un hombre?
—¡Por supuesto que no!
—Uy que pena, no sabes de lo que te pierdes, pero te puedo mostrar el día que quieras
para que no te quedes con la curiosidad — dijo el pelirosa con una enorme sonrisa en sus
labios mientras con su tenedor tomaba un poco de lechuga con pollo de la ensalada. — Y
hablando de curiosos ahí viene uno que ya lo comprobó — dijo mirando detrás de
Jungkook.
El pelinegro giró su cuerpo para ver de quién hablaba Jimin, y se dio cuenta que Lee
Taemin se dirigía directo a su mesa.
El tipo siempre había sido indiferente para Jungkook, nunca había cruzado palabra con él y
no tenía nada en su contra, pero la manera en la que se acercó a Jimin y colocó su mano
en el respaldo de su silla como si el pelirosa le perteneciera, sumado a lo que Jimin dijo de
los curiosos y sus pollas en la garganta, hizo que le desagradara en ese instante.
—Hola Mini— saludó Taemin a Jimin ignorando por completo a Jungkook
—Hola Taemin, saludó Jimin con coquetería ¿Qué te trae a mi mesa?
— Quería saber si tenías la tarde libre para ir a mi casa y…ayudarme con una tarea— dijo
sugestivamente.
—Me gustaría Taemin, pero estoy yendo por las tardes a la casa de Kook a hacer tarea con
él — dijo señalando al susodicho sentado frente a él, logrando que Taemin desviara su
atención al pelinegro con curiosidad. — Oh no pienses mal, no estamos follando con ese
pretexto que tú ocupas —dijo señalándolo con el tenedor en su mano haciendo que Lee
Taemin abriera los ojos como platos al haber sido puesto en evidencia ante alguien más —
con él sí estoy haciendo tarea de verdad.
Y sin decir una palabra más Lee Taemin se dio la vuelta sin despedirse, con la cara
enrojecida y caminando a toda prisa.

Dejando a Jimin terminar su almuerzo con una sonrisa satisfecha, y a un Jungkook


totalmente asombrado ante el descaro de este individuo.

CAPÍTULO 10
A las 5:00 pm Jimin llegó a la casa de Jungkook, hablaron un poco sobre la información y
como el pelinegro había agregado algunas cosas más.
Después se dirigieron a la recámara que Jungkook ya había arreglado e instalado la camilla
para la terapia; buscaron la cámara con la cual grabarían los vídeos y la colocaron de
forma estratégica para que pudiera grabar todos los movimientos de la terapia de forma
clara.
Jimin sugirió ser el modelo y que Jungkook fuera quien explicara y llevara a cabo la
terapia.
Jungkook planteó hacer doble grabación, y que ambos hicieran el trabajo de paciente y
médico, así cuando fueran a editar decidirían quien de los dos quedaba para la
presentación formal o tal vez alternar videos, así tenían más opciones y menos margen de
error. Cosa que a Jimin le pareció perfecto.
Acostándose en la camilla con su uniforme puesto, Jimin fue el primero en fungir como
modelo, Kook encendió la cámara y comenzó a hablar.
— La fisioterapia neurológica es la parte de la fisioterapia que va encaminada al
tratamiento de las alteraciones debidas a una afectación del sistema nervioso central o
periférico — comenzó el pelinegro mirando a la cámara con las manos entrelazadas al
frente a la altura de su abdomen mientras Jimin se mantenía acostado y quieto. —Cuando
una persona sufre daño cerebral adquirido o congénito, además de problemas cognitivos
o de conducta, frecuentemente presenta problemas físicos o alteraciones que afectan al
sistema sensorio- motor.

Las personas con daño cerebral pueden manifestar diversos problemas que además
tienen gran repercusión funcional, como no poder incorporarse solos de la cama,
mantenerse sentados por sí solos o mantenerse de pie — señaló al modelo acostado a un
lado.
—La fisioterapia neurológica pone a disposición del paciente con daño cerebral, una serie
de conocimientos dirigidos a mejorar, entre otros aspectos, la calidad y la eficacia de los
movimientos, el control postural, mejorar la marcha, la estabilidad, reducir la
espasticidad, los temblores, la fatiga y a la búsqueda de la autonomía, la independencia en
la vida diaria y mejorar así la calidad de vida tanto del paciente como del familiar o
cuidador.
Jungkook se movió entonces para colocarse detrás de la camilla, así la cámara grabaría
todo el cuerpo de Jimin de costado y en primer plano y a él moviéndose de arriba abajo
sin interferir con la visión y poder grabar todos los ejercicios.

Comenzó tomando el tobillo de Jimin y a moverlo de arriba abajo y de un lado a otro,


luego se colocó a sus pies tomó su tobillo con una mano y la otra la colocó por la parte
interna de su rodilla y procedió a flexionar su pierna con cuidado hacía atrás y hacia
adelante mientras explicaba como con ese movimiento ponían a trabajar las
articulaciones, específicamente las rodillas, después colocó los pies del paciente bien
plantados en la cama con las rodillas flexionadas y apuntando hacia arriba, y con ambas
manos tomó la cintura de Jimin explicando que ayudaría al paciente a subir y bajar su
cadera, porque continuaba activando las articulaciones inferiores.
Trató de no concentrarse demasiado en lo pequeña que era la cintura del chico y en cómo
casi podía ser abarcada con ambas manos.
Tampoco quiso concentrarse demasiado en el estremecimiento que sintió de parte del
pelirosa cuando puso sus manos ahí, o en la forma en la que ambos sostuvieron el aliento
cuando al terminar el ejercicio y acostarlo, sus manos tocaron parte de la piel descubierta
al levantarse la camisa y como pudo sentir la piel de gallina del pelirosa ante su tacto.
No, no se concentró en eso demasiado, continuó ejercitando todas sus articulaciones
superiores para finalizar sentando al pelirosa y ponerlo a realizar ejercicios para activar la
función cerebral, como tocar su nariz con su dedo índice con ambas manos de forma
rápida y continúa.
Terminaron la grabación en 13 minutos, satisfechos porque, al parecer, todo había
resultado perfecto.

CAPÍTULO 11
Jungkook se encontraba quitando la videocámara del lugar y regresando la grabación al
principio para poder echarle un vistazo antes que Jimin se fuera, mientras el contrario
doblaba la sábana de la camilla.
—Vamos a la sala— sugirió el pelinegro con la cámara en la mano.
Después de sentarse en el sofá y ver el vídeo juntos, Jimin sentía que no sería necesario
que grabaran otra toma con él dando el masaje y Jungkook de modelo.

Eso de hablar ante la cámara iba mejor con el pelinegro y el estar acostado y quieto con él,
dijo riendo.
—Aunque casi me gana la risa cuando me tomaste de la cintura— dijo Jimin señalando
cuando llegaron a ese momento de la grabación — soy muy sensible y tengo muchas
cosquillas en esa zona — dijo divertido.
— Entonces en la terapia uroginecológica seré yo el modelo o no lograremos grabar nada
— dijo el pelinegro divertido.
— Estoy de acuerdo, no soportaría las cosquillas — dijo el pelirosa con seriedad.

— ¿Ah sí? — dijo Jungkook divertido girándose con intenciones claras de comprobarlo
— Ni se te ocurra — dijo el pelirosa plantando sus manos en el pecho del contrario.
— Oh vamos Park — decía Jungkook presionando sobre las manos del contrario hacia
adelante.
— Si quieres comprobar lo sensible que soy, también tengo cosquillas en la ingle — dijo
moviendo sus cejas sugestivamente con ese característico coqueteo.
El pelinegro saltó hacia atrás como si hubiera recibido una descarga eléctrica, haciendo
que Jimin se carcajeara con intensidad.
— Tranquilo Jeon, no te haré nada…que no quieras — dijo con esa sonrisa que alteraba la
heterosexualidad del pelinegro.
— Jimin basta, ya te dije que no va por ahí.
— okey okey me calmo — dijo el pelirosa levantando las manos en señal de rendición —
ya sé que no tengo esperanza contigo porque eres heterosexual y bla bla bla, pero
entonces ¿podrías darme el número de teléfono de Taehyung?
— ¿Para qué? — respondió demasiado rápido Jungkook.

— Para hablar de recetas de cocina — dijo con sarcasmo poniendo los ojos en blanco —
¿Para qué va a ser Jungkook ?, el tipo está buenísimo y a diferencia de ti, con él no tendría
problemas en ponerle las manos encima — dijo mordiendo su labio con vista soñadora.
— No sé si a Tae le parezca bien que te dé su número sin consultarlo primero.

— Me lo pidió mientras lo echabas a la fuerza de tu casa el día que nos conocimos Jeon.
— Si, pero… él es, ummm muy bromista y no dice las cosas enserio y…
— ¿En serio me estás negando el número de tu amigo?, ¿por qué? ¿Lo haces por él o por
mí?
— Por ambos…no creo que sea conveniente que se enreden en una relación. Si después
las cosas no funcionan será muy incómodo para todos.
— ¿Y quién hablo de una “relación” ?, yo solo quiero una follada y no creo que Taehyung
se niegue.
Jungkook abrió los ojos sorprendido ante la confesión de Jimin.

— Somos adultos Jeon, si algo nos pica nos rascamos y ya, sin hacer tanto drama de algo
— dijo sin importancia — Deberías intentarlo — dijo mirándolo con sutileza — pensar
menos y sentir más. Bueno creo que es hora de que me vaya, te aviso que mañana no
podré venir, mi hermano Yoongi no estará y debo ayudar en la pastelería, es día festivo y
hay algo de trabajo, pero el jueves sin falta estoy aquí, mientras adelantaré algo del
siguiente tema y ya después lo comentamos.
Jungkook se quedó en silencio un poco desilusionado de que mañana no vería al pelirosa
en la tarde.

Se había acostumbrado muy fácil y rápido a su presencia y compañía, y por mucho que se
quejara de los coqueteos descarados del chico, la idea de que quisiera tener algo con
Taehyung no le agradaba.
Si bien era seguro que si ese par se enredaba Jimin tendría toda su atención en Tae,
cesando con sus coqueteos y dejándolo en paz.

Lo cierto era que no sabía por qué entonces esa posibilidad no le agradaba en absoluto.

CAPÍTULO 12
Era miércoles y día festivo; no hubo clases en la escuela y en vista de que el vídeo había
quedado genial a la primera toma, Jimin le había dicho a Jungkook que no asistiría por la
tarde a su casa.
La pastelería registraba un gran movimiento en días feriados, las familias se reunían a
convivir y un postre en la mesa no podía faltar, así que debía estar en el negocio familiar
para apoyar.
Eran las 12:00 del mediodía y había bastante clientela yendo y viniendo por el local, ya
que en el parque frente a su casa muchas personas estaban haciendo sus Pícnics, se
habían instalado algunos puestos de ventas y unos pocos juegos de mesa.
Estaba despidiendo a un cliente cuando por la puerta apareció Kim Taehyung con su bolso
de trabajo colgando en su hombro.
—Hola Jiminie— dijo acercándose al mostrador.
— Hola Tae Tae ¿Qué te trae por la zona? — preguntó el pelirosa.

— Vine a hacer algunas sesiones de fotos aquí enfrente — dijo apuntando con su mano
hacia el parque — como es día de descanso las parejas y familias se encuentran todas
reunidas y quieren fotografiadas para el recuerdo.
—Eso es genial — respondió Jimin

—Oye vine por un pedazo de tarta de red velvet, me encantó y quiero otro pedazo, pero
¿Qué más tienes? — preguntó inclinándose a la vitrina refrigerante qué tenían de
mostrador exhibiendo los pasteles.
Jimin se encontraba mostrándole y explicándole los sabores de cada tarta cuando de la
trastienda apareció Jin, el hermano mayor.
—Oye Jimin, ahorita que papá venga a quedarse en la caja podrías ayudarme a adornar
unas tartas allá atrás — dijo señalando con el pulgar hacia la puerta trasera que llevaba al
lugar de trabajo.

— Sí claro solo termino de atender a Taehyung, mira ven te lo presento, es un amigo de


Jungkook que acabo de cono… ¿Taehyung? — preguntó Jimin al verlo contemplando
embelesado y con la boca abierta a su hermano Seokjin.
Jimin sabía que Taehyung era coqueto por naturaleza, ya antes le había dicho que su
hermano Yoongi era hermoso y a él mismo el día que lo conoció le había coqueteado
descaradamente.
Por eso casi se carcajea al verlo con expresión de idiota babeando por su hermano mayor.
Y es que como carajos no iba a babear con semejante hombre frente a él.
Porque efectivamente Seokjin era todo un hombre, con 27 años de edad y porte fuerte y
resistente, hombros anchos, vientre plano y cara de ángel.
Taehyung con sus 20 años de edad y baba en la barbilla por estarlo contemplando
embelesado tal vez se veía como un chiquillo en comparación, pero ¡Que un rayo le cayera
encima si esto no era amor primera vista!
— Hola mucho gusto Park Seokjin para servirte — dijo el ángel frente a él extendiendo la
mano para saludarlo.

—Tae Tae… Taehyung— dijo tomando esa firme y gran mano para estrecharla— el gusto
es mío — dijo sonriendo con ¿Timidez?
¿Eso parecía timidez en el extrovertido Taehyung? Pensó Jimin mientras miraba divertido
la presentación.
—Entonces Jimin, me voy a seguir trabajando y cuando puedas vas a echarme una mano;
gusto de conocerte Tae — dijo Jin girando para despedirse del castaño — y se retiró a la
trastienda con su uniforme blanco y una toalla en las manos con las que se las limpiaba
continuamente.
— Okey, estoy enamorado — dijo Taehyung contemplando embelesado la espalda de
Seokjin.
—Oye, me siento ofendido — dijo Jimin divertido mirándolo con el ceño fruncido, y
después fingiendo limpiarse una lágrima de su mejilla dijo — creí que me amabas…
después de Yoongi por supuesto— dijo divertido.

— No te ofendas, a ustedes dos me los follaria hasta el cansancio, y juntos si quisieran —


dijo con toda la seriedad que la divertida situación lo permitía — pero a ese hombre —
dijo señalando hacia la puerta por dónde se había ido Seokjin— lo dejaría follarme por
siempre.

— Pues estás de suerte — dijo Jimin pasándole un brazo por los hombros — porque mi
hermano justo es el activo en una relación yyyy, porque yo te pienso ayudar — y lo dirigió
a sentarse en una de las mesas de la pastelería para hablar sobre lo que se le había
ocurrido.

CAPÍTULO 13
— Por qué querrías ayudarme con tu hermano? — preguntó Taehyung con curiosidad
— Porque me caes bien — dijo dándole una palmada en el hombro — y porque mi
hermano hace unos meses salió de una relación que lo lastimó y creo le vendría bien algo
de tu… frescura — dijo abarcando con sus manos toda la presencia de Taehyung frente a
él.
— Y porque creo me ayudaría a mí también con tu amigo — pensó para sin mismo.
— ¿Y cómo pretendes ayudarme con tu hermano? — preguntó interesado el castaño.

— Pues verás, Jin junto con mamá son los encargados oficiales del negocio, y desde hace
algún tiempo le he sugerido que necesitamos un poco de publicidad, a mayor publicidad
más ventas, más ventas es igual a más ganancias, cosa que nos vendría muy bien para los
tratamientos que papá necesita. Así que se me ocurre sugerirle que por ejemplo tú vengas
a tomar fotos de los postres, con calidad profesional y crear un sitio web para la
pastelería, con tus fotografías. También poder colocar algunas imágenes llamativas afuera
del local como publicidad, no sé si conozcas a alguien que trabaje en una imprenta y
pueda hacernos unas lonas para colocarlas. Nosotros siempre andamos corriendo
ocupados entre la universidad y el trabajo aquí, no tenemos el tiempo ni la dedicación de
tomar buenas fotos en los ángulos indicados y esas cosas, así que es una suerte que tú, mi
nuevo amigo, seas un fotógrafo profesional y puedas hacer eso por nosotros, obviamente
se te pagaría por tu trabajo.
Taehyung que lo contemplaba atento e interesado con él plan estuvo de acuerdo de
inmediato.
— Déjame hablar con Jin más tarde y comentarle sobre mi idea y la manera en la que nos
ayudarías tú, además como prácticamente él es el jefe, pues tendrías que estar muy cerca
de él consultado todas las decisiones que se deben tomar, y checar las fotos y todas esas
cosas que te crearían una perfecta oportunidad para conocerlo — dijo Jimin sacudiendo
sus cejas de arriba abajo con picardía.
— Si sí claro — dijo un ilusionado Taehyung — de hecho, después de este día festivo mi
agenda está libre toda la siguiente semana.

— Perfecto, te doy mi número y hazme un favor.


Taehyung asintió en respuesta
— Márcame mañana 6:30 de la tarde para que te diga que me dijo mi hermano ¿Vale?
— Sí claro, sin problema — dijo el castaño sacando el celular para anotar el número de
Jimin.

Después de servirle su postre y un café, estuvieron platicando un rato sobre su amigo en


común, como él y Jungkook habían sido amigos desde muy pequeños y cosas sin
importancia, hasta que los padres de Jimin llegaron a relevarlo y él se despidió de Tae
diciendo que debía ir a ayudar a Jin.

— Sí claro te hablo mañana — dijo el castaño — e independientemente de que quiera a tu


hermano como esposo — dijo con diversión volviendo a ser el chico irreverente y alocado
que Jimin recordaba — será un placer para mí poder ayudarlos con la publicidad de su
negocio, son deliciosos los pasteles aquí.
— Gracias — dijo Jimin haciendo una pequeña reverencia como despedida y retirándose
para ayudar a su hermano.
Si bien era verdad que quería más publicidad para el negocio familiar y que Taehyung era
excelente para su idea, lo cierto es que tenía ciertos planes especiales y para su propia
conveniencia con esto.

Y mañana comprobaría si su plan tenía esperanzas a futuro y si sus sospechas eran


ciertas...

CAPÍTULO 14
Era el jueves por la tarde y Jimin se encontraba sentado en el piso de la sala del pelinegro
con sus libretas en la mesa de centro, mientras que este estaba sentado en su sillón
individual con la laptop sobre las piernas buscando información sobre el segundo tema a
exponer.
Su teléfono celular sonó en ese momento haciéndolo sonreír en grande y respondiendo
alegremente.
— ¡Taeeeeee hola! ¿Cómo estás? — respondió demasiado feliz captando la atención de
Jungkook quien levantó su mirada de la computadora con el ceño fruncido viendo al
pelirosa.

Ya que, si bien lo recordaba, él no le había dado a Taehyung el número celular de Jimin, ni


Jimin aquella ocasión que se vieron le había dictado el suyo.
Así que eso no significaba otra cosa más que ellos se habían visto de alguna forma e
intercambiado números, y eso no entendía por qué no le agradaba del todo después de la
última conversación de Jimin con él sobre lo que podría estar dispuesto a hacer con su
amigo abiertamente gay y disponible.
Fingiendo ver la página de la web, sin ver nada realmente, prestó total atención a la
conversación de Jimin, por lo menos a lo que el pelirosa respondía.
— Si Tae, para mí también fue un gusto verte, ¿Te gustó el pastel? — decía Jimin
sonriendo demasiado alegre para gusto de Jungkook — sí, ¿te parece bien que nos
veamos el sábado?... sí en la pastelería…por la tarde ajam… está bien; si claro Tae, me dio
gusto que me hablaras, cuídate mucho, nos vemos pronto — colgó el pelirosa guardando
el celular y volviéndose a concentrar en sus apuntes sin darle ninguna aclaración al curioso
pelinegro que lo miraba con atención y una ceja levantada.
— Ummm así que — comenzó aclarando su garganta — al parecer tú y Taehyung
intercambiaron números.
— Sip — dijo un despreocupado Jimin anotando algo en su libreta.
—¿Y…cuando sucedió eso exactamente? —dijo volviendo a prestar interés a la pantalla de
la Laptop.
Ambos fingían estar concentrados en su trabajo, Jimin en los apuntes, él en la información
de la web, pero en realidad eran pésimos actuando. Aunque así evitaban abiertamente
verse a la cara.

Pero si alguien más hubiera estado en la habitación se habría dado cuenta da la risa
divertida que Jimin contenía con su cabeza baja, y lo juntas que las cejas de Jungkook se
encontraban en este momento mientras su lengua golpeaba el interior de la mejilla.
— Pasó ayer por la pastelería— dijo el pelirosa con tranquilidad mientras escribía algo en
su libreta.

—¿Ah sí? Y… ¿Cómo a qué o qué? — preguntó tecleando nada en la laptop, solo quería
verse despreocupado en su interrogatorio.
—Dijo que estaba trabajando en el parque de enfrente, que quería una rebanada de
pastel…y verme — esto último lo dijo levantando la vista para no perderse la reacción del
pelinegro y se quedó muy satisfecho al haberla capturado.
Jungkook dejó de teclear en la computadora mientras tenía la mirada fija en la pantalla, su
mandíbula se marcó, por lo que Jimin pudo notar estaba apretando sus dientes muy
fuertes, tal vez controlándose a decir algo, y sus cejas, Jimin estaba seguro que se haría un
surco en la frente de lo apretadas que las tenía.
—¿Te molesta Jeon? — preguntó con suavidad.
—No tendría por qué — respondió aún sin mirarlo — ya te di mi opinión sobre porqué
sería una mala idea que los dos salieran…se enrollaran o lo que sea que estés planeando.

—Oye yo no estoy planeando nada — dijo levantando las manos en fingida inocencia —
simplemente si las cosas suceden ¿Quién soy yo para interferir con el destino? — dijo
mientras regresaba a sus apuntes con una amplia sonrisa que el pelinegro no vio.
Feliz porque la información que había descubierto hoy no tenía nada que ver con la
investigación que se encontraba apuntando en sus libretas.

CAPÍTULO 15
Jungkook tecleo “Dulce Mochi” en su laptop, pero solo apareció información sobre como
elaborar el dulce típico.

Ningún sitio web sobre la pastelería de Jimin, la ubicación o alguna referencia que lo
ayudara a encontrarla.
Necesitaba saber la dirección y cómo llegar a ella sin pedírsela directamente a Jimin, ya
que aquella vez que hablaron no entraron en detalle sobre en qué parte de Busan se
encontraba, de hecho, ahora que lo recordaba tampoco habían hablado sobre donde vivía
Jimin, esos detalles no le eran importantes en ese momento…pero ahora al parecer sí.
Quería saber que tramaba Taehyung con Jimin y cuáles eran sus intereses con él y la cita
de mañana.
Su subconsciente decía que no se metiera, que no era su asunto y no debía importarle.
El caso es que, si le importaba y no entendía el por qué, así que tal vez acudir mañana al
sitio lo sacaría de dudas de una buena vez.
Así que se le ocurrió una manera de obtener la dirección sin ser demasiado obvió.

Tomando su celular marcó a quien le daría fácilmente esa información sin siquiera ser
consciente.
—Hola Tae ¿Cómo estás?
—¡Hola Jungkookie, que agradable sorpresa, que milagro! ¿estás bien, necesitas algo?

— Sí estoy bien, ¿Por qué necesitaría algo para marcarle a mi mejor amigo?
—Porque nunca lo haces.
Una punzada de arrepentimiento en su corazón le había dado con esa revelación.
Si bien es cierto que él amaba a Taehyung y era la única persona en Busan a la que le
confiaría su vida y quién se preocupaba sinceramente por él, también era cierto que
últimamente no encontraba el tiempo necesario para hablarle como antes o salir a
convivir con él como en los viejos tiempos.
Haciendo una nota mental para corregir eso pronto se propuso obtener la información
para la cual le había marcado.
—Lo siento Tae, realmente necesitamos ponernos al día con un par de cerveza y una pizza
— dijo sonriendo. Pero cuéntame cómo estuvo tu semana ¿Tuviste trabajo el miércoles?
Fue día festivo y recordé que son tus mejores días de trabajo.
— Sí súper bien, tuve muchas sesiones de fotos en el Tagbol Park en Jongnogu, muchas
parejas y familias con fotografías felices para el recuerdo, pasé todo el día ahí.
— ¡Bingo! — pensó Jungkook, tenía la ubicación del parque y era en un distrito cercano al
suyo, así que Google maps le indicaría como llegar al lugar y ya ahí buscaría la pastelería
del pelirosa; aprovechando la conversación continúo con el interrogatorio sigiloso.

—¿Y tienes algún plan mañana?, podríamos ir a tomar algo por la tarde.
—No puedo Kook ummm tengo una cita por la tarde, ¿pero te parece bien si nos vemos el
domingo en tu casa?
—Sí, claro, está bien, háblame por la noche vale.
Se despidieron y a Jungkook no le pasó desapercibido que Taehyung no le había
comentado abiertamente que la cita que tenía era con Jimin, incrementando sus
sospechas sobre las intenciones de ese par, y más decidido a plantar guardia en el parque
para caer de sorpresa en el momento indicado.
Diciéndose a sí mismo que no estaba siendo paranoico ni por supuesto acosador por ello.
Simple y sencillamente estaba protegiendo los intereses de un par de amigos en común.
Y así, sin un plan trazado en su cabeza, y sin saber que hacer mañana cuando los viera
juntos, procedió a retirarse para tomar un baño y descansar adecuadamente ya que,
ejercer la profesión de espía no era una tarea fácil.

CAPÍTULO 16
Decir que tenía una cita “por la tarde” había sido muy ambiguo por parte de Taehyung, ya
que para Jungkook la tarde abarcaba desde las 2:00 PM para una comida en algún
restaurante, hasta las 6:00 para un café o una pizza.
Así que había llegado al parque poco antes de las 2:00 y rápidamente había localizado la
pastelería del pelirosa.
Posicionado en un lugar estratégico, Jungkook se dedicó a ver entrar y salir clientes del
local.
Podía ver a una pareja de adultos que supuso eran los padres de Jimin detrás del
mostrador, y dos chicos que se habían estado moviendo desde la parte trasera del local a
interactuar con ellos de vez en cuando, dando por hecho que eran los hermanos de Jimin.
Pero del pelirosa no había señales.
Jungkook estaba pensando que tal vez había llegado tarde y que Taehyung y Jimin se
hubiesen ido a su cita antes de que él llegara y se sintió un poco estúpido por las dos horas
que llevaba perdiendo ahí; estaba a punto de rendirse e ir por una rebanada de pastel y
un café aprovechando estar frente a la pastelería, cuando distinguió una cabellera rosa
dando la vuelta en la esquina con dirección al negoció.
Vestía unos pantalones de piel negros y entallados a sus torneadas piernas, con un
cinturón de hebilla plateada que llamaba la atención hacia esa zona…y un poco más abajo
tal vez; una playera del mismo tono en cuello V y unos botines negros brillantes y recién
lustrados, todo esto haciendo resaltar más su colorida cabellera.
Su corazón se aceleró ante la visión del chico, sin tener claro el por qué, pero
contemplando su suave y masculino andar.
Jimin podría ser gay y tener rasgos hermosos y delicados pero su masculinidad estaba
intacta y esa dualidad era cautivadora a los ojos del pelinegro.
Jimin entró al negocio familiar besando a ambos adultos, confirmando las sospechas de
Jungkook de que eran sus padres.
Después de un rato de charla uno de los chicos, el alto, salió de la parte trasera del local
para reunirse con ellos y conversar, después de unos minutos donde Jimin gesticulaba con
sus manos señalando la vitrina de los pasteles y la pastelería hacia diferentes puntos,
Taehyung hizo su aparición con su bolso de trabajo, Jimin lo presento a sus padres y
después Tae saludo al hermano alto de Jimin.
Demasiado curioso, y con la adrenalina despierta para permanecer más tiempo en el
anonimato, Jungkook atravesó la avenida un poco antes de la ubicación de la pastelería
para hacer su aparición de forma descuidada y casual.

Caminado lentamente atravesó el frente del local y como no queriendo la cosa, miró hacia
adentro por sana curiosidad cuando fue captado por la vista del pelirosa que, demasiado
sonriente y sin parecer sorprendido por verlo, le habló levantando la mano para saludarlo.
—¡Jungkook hola! que sorpresa verte por aquí, ven pasa—dijo el pelirosa haciendo señas
para que entrara.
Mientras Taehyung y los demás que se encontraban de espalda a la entrada se giraban
para mirarlo.
— Mamá, Papá, él es Jungkook con quién estoy haciendo el trabajo en equipo por las
tardes.
Haciendo una reverencia el pelinegro los saludó.
—Un placer señores Park.
—Mucho gusto muchacho— dijo el señor Park mientras que su esposa asentía y respondía
el saludo con una sonrisa.

Después Jimin le presento a su hermano mayor Seokjin.


—Jungkookie ¿Qué haces por aquí? —dijo Taehyung sorprendido de ver a su amigo por
esos rumbos.
—Emm yo vine aquí por la zona a…— ¡Carajo!, no había pensado en la coartada.

—Tenemos una cita— exclamó Jimin con calma y esa descarada sonrisa de sabelotodo
que Jungkook odiaba porque lo hacía ponerse nervioso.
—¿Una cita?— preguntó Taehyung sorprendido.

Y comprobando que Taehyung y Jimin no tenían una cita, y que él había sido atrapado y
descubierto por el descarado pelirosa, no le quedó otra cosa más que responderle a su
amigo mientras veía a Jimin morderse el labio para evitar extender aún más su sonrisa.
—Sí…

CAPÍTULO 17
Jimin no había podido borrar la enorme sonrisa de sus labios en todo el camino. Incluso
ahora mientras mordía la rebanada de pizza de carnes frías que habían ordenado.
Y es que sus sospechas habían sido confirmadas: Jungkook estaba celoso y por eso había
aparecido en la pastelería.
Solo debía averiguar si estaba celoso por él o por su amigo.
El pelinegro se había mantenido tímidamente callado evitando su mirada, como un niño
pequeño que ha sido atrapado con la mano en el tarro de las galletas, y eso era
completamente adorable para Jimin.
—¿Cómo encontraste la pastelería? — preguntó Jimin rompiendo el silencio.
— Yo…vine al parque porque Taehyung me comentó que era un lugar muy agradable para
visitar, no sabía que tu pastelería estaba en frente, nunca me disté la dirección—
respondió mientras se concentraba en cortar su rebanada de pizza.
— ¡Aaah! — respondió el pelirosa mirándolo divertido.
—¿Por qué el Aah?,¿Crees que miento? — respondió un poco ofendido y tratando zanjar
el tema.
— Sip, creo que realmente estabas preocupado por creer que Taehyung y yo teníamos
una cita— dijo el pelirosa comenzado a carcajearse.
—¿De qué te ríes? — preguntó con el ceño fruncido.
—De ti y tu preocupación por tu amigo ¿Haces eso con cada cita que él tiene?
—¡Claro que no! —respondió rápidamente ofendido.

— ¿Entonces es por mí, tan mala elección crees que soy para tu amigo que necesitas
cuidarlo de mí? —dijo Jimin ya sin diversión con un poco de aprensión en su mirada.
— Por supuesto que no Jimin — respondió viéndolo a los ojos con sinceridad — nunca eh
pensado que seas una mala persona, yo…sólo…tenía curiosidad de saber que haría
Taehyung contigo sabes, él no es un mal tipo, es encantador y muy inteligente, solo que se
enamora cada semana de alguien diferente — dijo sonriendo — y en serio no me gustaría
que te ilusionara y luego se apartara de ti.
— Gracias por preocuparte por mí — dijo volviendo a colocar esa sonrisa engreída en su
hermoso rostro — y sí tienes razón con eso de que se enamora de alguien cada semana,
ahora está cautivado por mi hermano Seokjin— dijo mientras reía.

— Ese es Taehyung — dijo Jungkook moviendo su cabeza en negación mientras sonreía —


¿Pero ¿qué hacía hoy en tu local?
— Va a tomar fotografías de los postres que elaboramos, para publicidad y poder abrir
una página web para mayor promoción — le contaba el pelirosa cayendo en una amena
plática sobre las ideas que tenían en mente él y sus hermanos, y en sobre como Taehyung
pretendía atrapar a Jin durante el proceso.
Comieron, rieron y tomaron un par de cervezas con mucha naturalidad.
Cerca de las 9:00 de la noche decidieron retirarse. Cuando la cuenta llegó Jimin insistió en
pagar debido a que había sido su idea y una broma lo de la “cita”, Jungkook se había
negado a que lo hiciera ya que se sentía bastante apenado por eso de ser entrometido.
Seguían discutiendo sobre quién pagaría, cuando Jimin quiso tomar la cuenta la mano de
Jungkook voló a tomar el papel cayendo encima de la suave y pequeña manita del pelirosa
haciendo que electricidad recorriera por todo su cuerpo debido a ese pequeño toqué,
retirando su mano de inmediato como si le hubiesen quemado, cosa que al pelirosa no le
pasó desapercibido.
Mientras caminaban sobre la acera con la calidad noche sobre ellos de regreso, Jungkook
preguntó.

—Por cierto, no me has dicho donde vives.


— Una cuadra a la vuelta de la pastelería— dijo Jimin, y mirándolo con curiosidad
preguntó — ¿Me vas a acompañar hasta la puerta de mi casa como una cita real?
Jungkook sonrió sin mirarlo.
— Me queda de camino a casa.

—Vives al otro lado Jeon — señaló Jimin divertido.


Llegaron a una pequeña y pintoresca casa pintada de un azul cielo, con una puerta y
ventanas blancas, y un pequeño jardín de rosas al frente.
Jimin se detuvo en la puerta y se giró a despedirse de Jungkook.

— Gracias por la cena, estuvo excelente realmente me divertí.


— Yo también — respondió el pelinegro rápidamente.
—¿Para haber sido tu primera cita gay?

— Eres imposible Park — dijo Jungkook negando y sonriendo mientras bajaba la mirada
apenado al suelo.
—Buenas noche Jungkook.
Y sin pensarlo el pelirosa se acercó a él para darle un beso en la mejilla, muy cerca de la
comisura de su boca, haciendo que se congelara en el acto, y sin darle tiempo a nada lo
dejo parado con la puerta cerrada en sus narices.

CAPÍTULO 18
El fin de semana había sido… interesante... si es que Jungkook tuviera que describirlo con
una sola palabra.
Entre su “cita” sorpresa con Park Jimin donde había disfrutado la compañía y bromas del
descarado chico, y el domingo pasando el día con su amigo Taehyung, todo había sido
descubrimientos para él.

—¿Te gusta verdad? — había preguntado Taehyung en medio de la conversación de como


la había pasado con Park.
— Me agrada su compañía, descubrir que no era el bobo superficial y tonto que creía a
sido una grata sorpresa.

— Sabes bien a que me refiero Kook — decía el castaño en el filo del sofá con todo el
cuerpo hacia el frente esperando su respuesta con expectación.
— No me gustan los chicos y lo sabes, ¿por qué preguntas eso?
— Ya sé que no te gustan los chicos, pero seré más específico… ¿Te gusta Park Jimin? El
hecho de que antes ningún chico te llamara la atención no quiere decir que no pueda
gustarte él, la sexualidad es variada y extensa, es como la comida, no porque te guste el
pollo y sea lo único que comas te va a impedir probar un buen filete; siempre puedes decir
no en otra ocasión si no te gustó — dijo encogiéndose de hombros como si nada antes de
darle un trago despreocupadamente a su cerveza.

— Tu analogía es tan profunda amigo mío — dijo Jungkook haciendo lo mismo mientras
sonreía.
El caso es que hoy mientras recordaba todos esos acontecimientos no podía dejar de
contemplar al pelirosa que se encontraba sentado a su derecha y un poco más delante de
él en el salón mientras el profesor de metodología científica daba su clase.
Dios el tipo de verdad era hermoso eso no podía negarse.
Jimin se estaba atento y concentrado en lo que el profesor explicaba, con su barbilla
recargada en su mano derecha, sus labios rosados y voluptuosos un poco entreabiertos
mientras chupaba la pluma que sostenía entre sus dedos.
Jimin chupaba despreocupadamente el objeto, metiéndolo y sacándolo de su boca con
parsimonia.

Enviando al pelinegro una ola de excitación al echar a volar la imaginación con la utilidad
que podría darle a esa fijación oral del pelirosa.
¿Qué sería recibir una mamada de esa pecaminosa y listilla boca?
¡Dios se estaba poniendo duro a media clase solo de imaginarlo!
Jungkook se preguntaba cómo había pasado de ser un heterosexual soltero, calmado, y sin
complicaciones, a ¿Curioso bisexual inquieto? En solo una semana.
Okey Taehyung le dijo que no le pusiera etiquetas a lo que pensaba o sentía, solo que
dejará fluir las cosas al ritmo natural.
Pero ¿Qué tan natural era pasar de negarse a los coqueteos de Park Jimin a desear una
mamada de su boca?
Se estaba volviendo loco y distraído.
Ni siquiera había notado que el profesor había terminado su clase hasta que el objeto de
sus divagaciones se levantó y se giró para dirigirse a él.

— ¿Igual a las 5:00 en tu casa Jeon?


— ¿Eh? si igual que siempre.
— ¿Recibiste el correo con la información que te mandé ayer? — preguntó el pelirosa.
— Sí, de hecho, ya tengo escrito el resumen de lo que vamos a exponer, te lo enseño si
quieres ahorita en la cafetería — Dijo levantándose a guardar sus cosas para salir a su
próximo descanso de 20 minutos.
— Claro me parece perfecto
— Y creo que esta vez probaremos que la terapia y la explicación la des tú— dijo el
pelinegro mientras avanzaba por delante de Jimin a la puerta para dirigirlos a la cafetería
— por aquello de que dijiste que tenías muchas cosquillas y que mejor el modelo fuera yo
— dijo volteando a darle una mirada a ver si continuaba detrás de él.
— Me parece perfecto Jeon…no veo la hora de poner mis manos sobre ti — dijo por lo
bajo, pero el movimiento de negación y la sonrisa ladeada de Jungkook al girar a verlo de
nuevo le confirmó que lo había escuchado a la perfección.
CAPÍTULO 19
Decir que estaba un poco nervioso sería una mentira.
Jungkook se encontraba totalmente ansioso.
La terapia uroginecológica era el tema que iban a abordar hoy y los ejercicios y el contacto
físico eran demasiado íntimos a su parecer; pero vamos, ambos iban a ser profesionales
médicos, algo así no debía ponerlos nerviosos. El caso era que Jungkook había sugerido
ser el modelo porque no sabía qué lo ponía más ansioso: si tocar a Jimin o que Jimin lo
tocara a él de esta forma; bueno hoy pondría a prueba su resistencia y autocontrol y no es
que fuera homofóbico y considerará repulsivo que el pelirosa lo tocara, más bien era todo
lo contrario, tenía miedo a que no le disgustara en lo absoluto.
Jimin llegó puntual y discutieron brevemente los puntos que iban a tratar, al ser una
terapia donde se trabajaba con la parte inferior del cuerpo bastante expuesta, Jimin
sugirió que Kook se pusiera unos bóxer de licra que al contacto con el aceite para masaje
pudiese resbalar mejor el movimiento manual y poder simular la textura de la piel
expuesta, así que 5:15 el pelirosa se encontraba acomodando el ángulo de la cámara
cuando Jungkook llegó envuelto en su bata de baño, se la quitó y se recostó en la camilla
para masaje.

Cabe recalcar que a pesar de que la visión del pelinegro en escasa ropa era gloriosa, Jimin
era un profesional.
El podía ser un chico gay, y Jungkook un tipo totalmente atractivo y deseable por el cual
babeaba, pero su profesionalismo evaporó cualquier pensamiento fuera de lugar en la
situación que estaban, así que se colocó a un lado a la altura de los hombros de Jungkook
y la cámara frente a ellos enfocando en este momento los pies del pelinegro.
—La fisioterapia uroginecológica o de suelo pélvico — comenzó el pelirosa mirando a la
cámara — nos sirve para corregir muchos problemas físicos, pero antes de entrar en
detalles debemos saber cuál es la función del suelo pélvico. El suelo pélvico es un conjunto
de músculos y estructuras que cierran la parte inferior de nuestra pelvis — diciendo esto
flexionó las rodillas del pelinegro y las abrió para que la cámara enfocará la parte inferior
de sus nalgas mientras Jimin señalaba sin tocar y continuaba explicando — y sostiene
varios órganos internos como la vejiga, la uretra, próstata, vagina, recto, y ano, y tiene una
importante función sexual y reproductiva y se pone de manifiesto en el caso de las
mujeres en el embarazo y parto, por eso es importante cuidar del suelo pélvico.
Los problemas más comunes que se tratan son:
*Disfunciones del suelo pélvico
*Incontinencia urinaria y fecal
*Descenso de órganos

*Dolor personal
*Estreñimiento crónico
*Embarazo y postparto
*Y disfunciones sexuales como dispareunia, vaginismo, y disfunción eréctil en el caso de
los hombres.
Los tratamientos para corregir estos problemas son:
*Técnicas manuales
*Técnicas comportamentales
*Biofeedback

*Electroterapia
*Masaje perineal, que es el que vamos a realizar en este momento y
*Cinesiterapia
Es muy importante que el paciente se encuentre relajado y en confianza, y la lubricación
de la zona es de suma importancia, un masaje en seco puede provocar fricción,
quemaduras y molestias, y sobre todo no dará el resultado adecuado. Podemos utilizar
aceite de mosqueta, aceite de almendras o cualquier aceite natural, en este caso yo
ocuparé uno de almendras ya que es muy bueno para la piel.

Y vaciando en sus manos una porción generosa de aceite Park Jimin estaba a punto de
tocar de la manera más ortodoxa posible a Jungkook sin morir en el intento, o peor
aún…obtener una erección.

CAPÍTULO 20
Comenzó colocando en su vientre bajo una generosa cantidad de aceite, bajó sus bóxer al
límite de su pubis, notando que estaba afeitado, no sabía si Jungkook lo había hecho para
la presentación o era una costumbre habitual, el caso es que le encantaba, sin contar con
sus maravillosos abdominales marcados y la V que se formaba en la parte inferior de su
masculino cuerpo.
Comenzó dando masajes circulares en esa zona, explicando a detalle y mirando a la
cámara, evitando concentrase demasiado en el cuerpo de Dios griego que estaba en sus
manos.
Abrió las piernas de Jungkook con las rodillas flexionadas para humedecer los bóxer grises
y delgados con aceite y proceder a masajear la zona perineal explicando como fortalecerla
con la terapia.
Jimin se encontraba de espaldas a Jungkook, inclinado un poco hacia adelante para
masajear la zona en la entrepierna, pero tratando de no tapar la vista de la cámara hacia
sus movimientos.
Sus codos estaban abriendo las rodillas del pelinegro mientras las palmas aceitosas de sus
manos se encontraban abiertas y colocadas en las ingles, masajeando la cara interna de
sus muslos mientras sus pulgares rosaban suave y constante los testículos del pelinegro.
Jimin seguía concentrado en explicar lo que cada movimiento hacía para los músculos y lo
que el paciente por su cuenta con ejercicios de Kegel podía lograr, evitando cualquier
pensamiento o movimiento insano, el caso es que el cuerpo de Jungkook no opinaba lo
mismo.
El pelinegro había tratado de vaciar su mente y alejar cualquier incomodidad.

La frialdad del aceite pronto fue reemplazada por la calidez de las manos y movimientos
de Jimin.
Él sabía y conocía todos los movimientos que el pelirosa estaba realizando
profesionalmente, y trataba de alejar las agradables reacciones de su cuerpo, pero al abrir
los ojos y enfocarlos a la parte baja y trasera de Jimin todo se había ido a la mierda.
Los atributos del chico siempre habían resaltado a su vista, pero la visión del culo bajo
esos pantalones de algodón apretados y el movimiento de vaivén que tenía Jimin al
realizar el masaje, envío toda su sangre hacia el sur de cuerpo comenzado una inevitable
erección de tamaño monumental al ser estimulada la circulación sanguínea hacia su zona
baja.
Cosa que Jimin pudo notar rápidamente parando sus movimientos al instante.
— Yo…yo, lo siento no es que… — decía el pelinegro acostado con el brazo tapando sus
ojos apenado — no quería…

—No... no te pre ocupes — decía el pelirosa aun dándole la espalda y congelado en su


lugar con las manos apoyadas en sus ingles aún — es una reacción natural del cuerpo —
soltó una carcajada nerviosa — el profesor nos había explicado sobre eso ¿Necesitas que
yo ummm té dé un tiempo para que te relajes? puedo ir a la cocina por agua mientras.

—Yo…este… sí, podrías tráeme un vaso a mi también por favor— dijo sonrojándose
cuando el pelirosa volteo a mirarlo.
—Claro, por supuesto — salió disparado a la cocina.
Ya en la cocina Jimin se tomó su tiempo para lavarse las manos, servirse y beber el agua y
tratar de calmar la agitación de su cuerpo; sirvió el vaso de agua que el pelinegro le había
pedido y se dirigió de regreso a la habitación.
— Aquí está tu agu…a — dijo parándose de golpe sorprendido al encontrar a Jungkook
vestido con el uniforme parado a un lado de la camilla.

Sin darle tiempo a preguntar qué pasaba, el pelinegro respondió por si solo.
— Creo que es mejor si cambiamos los papeles, podemos dejar tu explicación y editar la
parte de la terapia dada por mí.
Y tragando gordo Jimin asintió un poco asustado.
Si poner las manos en Jungkook de esa manera había provocado muchas cosas, el que
Jungkook fuera a tocarlo ahora así, lo pondría en un verdadero lío…

CAPÍTULO 21
Ya en la posición en la que momentos antes estaba el pelinegro, Jimin trató con todas sus
fuerzas en concentrarse en otra cosa que no fueran las varoniles y resbalosas manos de
Jungkook en su zona baja.
Creando en él la misma y bochornosa situación en la que momentos antes Jungkook había
estado, repitiéndose con los ojos cerrados lo mismo que le había dicho a él: es una
reacción natural del cuerpo al estímulo manual.
Creyendo que Jungkook lo ignoraría por ser un chico “heterosexual” sin atracción hacia su
persona, se sorprendió demasiado al notar que los movimientos de sus manos habían
disminuido casi en su totalidad, pero continuando de forma sutil acariciando la zona.
Jungkook aún le daba la espalda, pero era visible la tensión en sus hombros y el que
estuviera debatiendo entre parar o continuar, así que Jimin cerró la boca y esperó con
paciencia y ansiedad su decisión.
Jungkook podía entender que las pequeñas y suaves manos de Jimin lo hayan estimulado,
era totalmente normal, lo que no era normal es que su erección volviera a despertar por
ahora estarlo tocando.
Eso era de locos
No era la primera vez que practicaba una terapia o masajeaba un cuerpo, era un tipo
profesional y ético, pero le inquietaba demasiado como el notar la erección de Park Jimin
le había provocado “cosas “a su anatomía inferior a él, y ahora estaba aterrado.
—¿Kook?
La mano del pelirosa envolviendo su muñeca lo saco de sus pensamientos e hizo voltear a
verlo.
— ¿Quieres que…paremos? — habló el pelirosa dándole una mirada suave con una
pregunta que implicaba muchas cosas.
¿Parar o continuar? ¿Con qué? ¿seguía refiriéndose a la terapia o a lo que sea que fuese lo
que estaba sucediendo en ese momento entre ellos?
Antes de contestar se tomó su tiempo para darle una ojeada al cuerpo postrado sobre la
camilla.
Piel blanca y perfecta, abdomen plano y suave, piernas perfectas y marcadas, y un bulto
sobresaliente bajo sus diminutos bóxer.

Notando la tensión en el aire y la expresión de anhelo en el rostro de Jungkook, Jimin se


incorporó hasta quedar sentado en la camilla de frente y muy cerca del rostro del
pelinegro aún sosteniéndolo por la muñeca, sin querer cortar ese lazo que por el
momento los mantenía unidos.

— Dime qué piensas…o que quieres — dijo Jimin mirándolo a los ojos mientras su pulgar
acariciaba el dorso de la mano contraria.
Jungkook quien mantenía la mirada baja y puesta en los abdominales del pelirosa…y uno
poco más abajo, buscaba en su confusa cabeza una respuesta coherente que dar.

— Yo…no…no se — dijo cerrando los ojos y recargando su frente en la del contrario.


—Entonces déjame a mi hacerme cargo — dijo Jimin en un susurro mientras deslizaba la
palma de la otra mano sobre la notable erección de Jungkook bajo el pantalón del
uniforme — no te asustes solo te aliviaré la tensión y te haré sentir bien ¿sí?

Hablaba tan cerca de su boca, bajo y seductor, y su aliento olía a menta fresca, que con los
ojos cerrados y totalmente alejado de su autocontrol, el pelinegro solo atinó a responder.
— S… sí…

CAPÍTULO 22
— Sí— había salido de su boca antes de que procesara siquiera lo que estaba pasando.
Pero es que Park Jimin era como una sirena con un cántico hipnotizante hablándole
suavemente al oído, y su cerebro había hecho corto circuito.
— Cierra los ojos y no pienses nada…solo siente — había susurrado el pelirosa.

Su aliento cálido soplando en su cuello mandando escalofríos a su nuca, y cuando tomó el


lóbulo de su oreja entre sus voluptuosos labios para succionarlo y darle una pequeña
lamida antes de retirarse, Jungkook gimió grave y profundo desde su garganta, sus manos
se afianzaron en la camilla a cada lado del pelirosa, apresándolo con su cuerpo, mientras
recargaba la cabeza en el hombro del contrario.
Su mente estaba confundida bajo una neblina de lujuria y su cuerpo reaccionaba por
instinto.

Aspiró profundamente el aroma del cuello del chico, tan cerca que la punta de su nariz
sentía su vena latir velozmente; cerró los ojos ante las abrumadoras sensaciones.
Quería morder el cuello del pelirosa, lamerlo, y chuparlo mientras tomaba sus caderas y
recorría con sus manos esa suave y resbaladiza piel con aroma a almendras, pero en vez
de eso apretó más fuerte la camilla y dejó que el pelirosa se hiciera cargo.

Jimin había estado con muchos “heterosexuales curiosos” para saber qué hacer y que no.
Normalmente un “hetero curioso” podía aceptar a Jimin masturbándolo, dándole una
mamada, o colocar su polla muy dentro de su precioso culo, pero había algo que los
asustaba profundamente, y eso eran los besos.

Según la opinión de ellos, eso era “demasiado gay”.


Irónico señalamiento, pero bueno, en este momento, aunque muriera de ganas por
succionar y lamer la lengua y boca del pelinegro, iba a abstenerse de hacerlo ya que no
quería asustarlo.

Esta oportunidad no la pensaba desperdiciar, ya mañana Jungkook podía volverse loco,


pero hoy Jimin estaba a cargo.
Acariciando de arriba abajo la erección de Jungkook sobre el pantalón, continuó
hablándole al oído, anunciando el siguiente movimiento para no tomarlo por sorpresa.

—Yo…quiero tocarte…tu piel — dijo dando un lengüetazo al cuello del pelinegro quien
continuaba con la frente recargada en su hombro, la respiración agitada y todo el peso de
su cuerpo sostenido en sus temblorosas manos.
Al no recibir negación alguna se aventuró poco a poco dentro del pantalón, no era difícil
deducir el nivel de excitación de Jungkook ya que el presemen se había filtrado por su
uniforme.
Tomando la pretina del pantalón con ambas manos, metió los dedos índices solo un poco
para tantear el terreno, moviéndolos de un lado a otro logrando rozar la punta húmeda y
filtrante de la polla del pelinegro que se encontraba erecta y elevada pidiendo ser
liberada.
—¡Oh Dios te sientes tan bien! — habló en el oído de Jungkook— estás tan grande y duro
…por mí y para mí — dijo mordisqueando su manzana de Adán justo cuando Jungkook
echó la cabeza hacia atrás debido al roce.
— S… sí— apenas fue audible bajo el jadeó de Jungkook.
Bajando su pantalón y ropa interior lo suficiente, su erección fue liberada, firme y ansiosa.

Jimin se tomó el tiempo para bajar la vista entre ambos cuerpos y contemplarla.
Su mano se deslizó suavemente desde arriba hasta la base y luego de regreso, Jungkook
había abierto los ojos y bajado la mirada a la habilidosa mano del pelirosa quien, al llegar a
la punta de su polla, pasó su dedo pulgar por la cabeza roja e hinchada, y recogiendo el
presemen procedió a llevarlo a sus labios y chuparlo ante la mirada vidriosa del pelinegro.

—¡DIABLOS! — dijo apretando los dientes— eres tan sucio Park — y cerrando los ojos de
nuevo, volvió a apoyarse en su frente porque no confiaba en sus impulsos en ese
momento.
La boca del pelirosa lo llamaba a gritos.

— Eres perfecto — decía Jimin acariciándolo de arriba abajo — tan suave y terso — acunó
sus bolas con la otra mano mientras continuaba masajeando su falo — me encanta que
estés depilado.
Sus bolas estaban apretadas mientras Jimin con las manos resbalosas por el aceite que
aún había en el cuerpo de Jungkook masajeaba su perineo, esa sensible zona entre sus
testículos y su ano estaba enviando escalofríos por toda su espalda, haciéndolo comenzar
a empujar su pelvis hacia el frente.
— Jeon…yo…necesito sentirte más …voy a tocarnos juntos ¿Sí? — dijo jadeante.

El pelinegro no procesaba nada, su cerebro estaba frito, parecía un animal moviéndose


por instinto, en este momento solo necesita una liberación rápida o las bolas le iban a
reventar.
Jimin sacó su miembro de su bóxer y colocó una mano en el firme trasero de Jungkook
para pegarlo y alinear sus falos resbaladizos.

— ¡Aaah! — exclamaron a la vez porque la sensación caliente y húmeda se sentía de


maravilla.
Jimin sostuvo sus miembros con ambas manos mientras las caderas de Jungkook cobraban
vida y comenzaban a empujar con fuerza, follando sus manos, frotando sus miembros,
creando un sonido de humedad morboso y primitivo.
— Sí…sí… más Jungkook no pares por …favor ¡Ah! Umg!
Tras varios minutos de fricción el miembro de Jimin comenzó a palpitar avisando su
liberación, los movimientos de Jungkook se volvieron fuertes y erráticos haciendo que el
miembro del pelirosa escupiera caliente y espeso semen en sus manos catapultando de
inmediato al pelinegro a un orgasmo intenso y exquisito…

CAPÍTULO 23
Jadeante y con las piernas temblorosas, Jungkook tenía la cara enterrada en el hombro de
Jimin tratando de asimilar que acababa de suceder, cuando este habló.
— Ummm, creo que…deberíamos ir a limpiar este desastre — dijo refiriéndose al esperma
que cubría sus manos, vientre y parte del pantalón de Jungkook.

— Eh…si…si claro — dijo separándose de él sin mirarlo a la cara — puedes tomar el baño
de aquí y yo iré al de mi habitación — dijo saliendo a toda prisa sin mirar atrás.
Jimin ya sabía cómo era esto para un hetero curioso con su sexualidad: primero viene la
emoción de probar algo nuevo, después la vergüenza por haberse dejado llevar, y al final
la ira por lo ocurrido, en algunos después venía la aceptación, pero en otros el adiós.
Ya le había pasado varias veces.
Sí, al parecer no aprendía, pero la emoción de obtener lo que le era prohibido y negado
era un reto para él y un subidón de adrenalina incomparable, convertir heterosexuales al
lado oscuro era su pasión…. Sí era un descarado y no lo negaba.
Pero por alguna razón no quería lidiar con el rechazo de Jeon Jungkook, el chico le gustaba
y no quería incomodarlo más de lo que ya estaba, así que, tomando una rápida ducha, se
vistió y salió de la habitación, y al darse cuenta que Jungkook aún continuaba en el baño,
se fue de su casa sigilosamente.

Bajo el chorro de la regadera Jeon Jungkook estaba tratando de comprender que le había
sucedido a su cerebro hace un momento.
Durante 20 años había tenido claras sus preferencias sexuales y gustos y de buenas a
primeras un día el descarado de Park Jimin le había hecho una paja, y no cualquier paja, le
había volado los sesos prácticamente y eso era lo que más le inquietaba…
Lo bien que se había sentido.
Considerando que 20 minutos escondido en la ducha eran suficiente para ser considerado
un cobarde, decidió salir de su escondite. Se puso ropa seca y salió a enfrentar la realidad.

Entró a la recámara para darse cuenta que el pelirosa no estaba allí; antes de salir a
buscarlo a la sala notó la luz de la videocámara encendida, haciendo que su cara se
calentara al descubrir que lo que acababa de suceder no solo había quedado registrado en
su cerebro, también en video y que más tarde tendría que verlo.
Apagando la cámara se dirigió por el pasillo hacia la sala para encontrarla vacía y
silenciosa.
Jimin se había ido sin despedirse y no sabía si sentirse aliviado o desilusionado al respecto.

— ¿Estás bien? — había escrito Jimin en WhatsApp recostado en su cama a punto de


dormir.
Tenía 15 minutos con el teléfono en la mano y el mensaje escrito, pero aún no se atrevía a
enviárselo al pelinegro.
¿Qué esperaba que le contestara?

Sí un poco asqueado por lo que pasó, o, molesto contigo por estar confundido o peor aún,
estoy bien pero ya no quiero volver a verte.
Además, lo que menos quería era que Jeon pensara que era un pegajoso acosador que
estaría sobre él todo el tiempo ahora que habían compartido una paja.

No, él no lo iba a molestar, mañana en la universidad lidiaría con el desprecio del


pelinegro o lo raro de la situación.
Mientras tanto iba a dormir y saborear en su cabeza el excitante momento que habían
compartido, porqué pasara lo que pasara había estado jodidamente genial, pensó con una
amplia sonrisa antes de cerrar los ojos y rememorar todo.
Jungkook había llegado temprano a el aula de clases y se había sentado en su sitio
habitual, volteando constantemente a la puerta del salón para ver cada que alguien
entraba.

No sabía cómo iba a actuar cuando Jimin llegará, ¿Qué procedía?


¿Debían hablar del tema?
¿Fingir amnesia? ¿Disculparse por lo sucedido?
El caso es que no sabía si podía mirar al pelirosa a los ojos y continuar como si nada.
Anoche cuando revisó el video se encontró con que en la posición que estuvieron, la
videocámara los había grabado de cerca y de perfil captando a detalle la escena
haciéndolo revivir todo como si estuviera viendo una película pornográfica.
Pudo apreciar los gestos en su rostro y el de Jimin, y se encontró duro de nuevo con su
computadora en las piernas.
Notar sus cuerpos en sincronía, la piel de Jimin brillante y sudorosa, su boca semiabierta,
la forma en que chupó su presemen en su dedo, sus párpados seductores a medio cerrar,
volver a escuchar sus jadeos y gemidos, sus miembros duros, y verse moviéndose con tal
intensidad, lo había llevado a tocarse y tener otro orgasmo fantástico.
Y ahora no sabía cómo iba a verlo a la cara sin recordar todo eso.

CAPÍTULO 24
Jimin llegó justo antes de que la clase comenzara y se dirigió directo a su asiento sin darle
un vistazo a Jungkook.
Decidió actuar normal y ser paciente.

Al terminar la clase todos se levantaron para cambiar de aula.


Después de guardar sus cosas y girarse para irse, se encontró de frente con el amplio
pecho de Jungkook demasiado cerca.
— ¡Ay!, lo siento no me di cuenta que estabas atrás — decía el pelirosa tallando su frente
golpeada por la barbilla del pelinegro.
—No…no…Yo…lo siento, no quería asustarte.
—No me asusté, me tomaste por sorpresa— dijo sonriendo de forma natural.
—Yo, ummm, edité el vídeo de ayer y — se rascaba la cabeza nerviosamente mientras
buscaba las palabras que decir.
—¿Y? — dijo Jimin mordiéndose la lengua sin querer hacer ninguna observación al
respecto o uno de sus descarados comentarios sobre si había quedado más como una
película XXX que como material escolar.
— Quedó…casi bien — dijo Jungkook nerviosamente y aclarando su garganta antes de
continuar— la parte donde tú hablas es la mejor, solo que falta la conclusión —
mordiendo su labio inferior levantó la vista que hasta el momento había tenido clavada en
sus zapatos—quería saber ummm si podemos terminarla hoy para mañana tal vez acabar
el último tema y tener tiempo de editar todo.

El pelinegro no estaba molesto; bastante nervioso tal vez y un poco tímido al respecto,
Jimin podía entenderlo perfectamente, se sintió aliviado y bastante optimista de que las
cosas continuaran más o menos normales entre ellos.
— Sí por supuesto, sólo llegaré una hora más tarde, mis padres no están, Yoongi llegará
justamente a las 5:00 de la universidad y Jin va a estar algo ocupado con Tae en lo de las
fotos y eso.
— ¿Taehyung aún no termina con el trabajo de las fotografías? — dijo el pelinegro algo
extrañado de que un trabajo le estuviera tomando tanto tiempo a su amigo.
— Obviamente se está haciendo tonto en su intento de pasar más tiempo cerca de mi
hermano babeando — dijo Jimin divertido mientras se dirigían a la puerta para cambiar de
aula.

—¿Sigue con eso? — preguntó Jungkook mientras se carcajeaba — No puedo creerlo —


decía moviendo la cabeza de un lado a otro.
—Oh sí, al parecer se lo está tomando en serio, mi hermano se divierte con sus muy poco
sutiles coqueteos, pero no lo veo molesto o incómodo, de hecho, desde que Namjoon lo
dejó no lo había visto sonreír tanto como con el bobo de tu amigo — dijo con una sonrisa
soñadora— eso me agrada.
Y así en medio de una amena charla llegaron al aula para continuar con su día.
— ¿Es necesario que yo aparezca en las fotos de los postres?— preguntaba Seokjin
sonriente vestido con una elegante filipina de chef azul marino con botones blancos y su
negra cabellera peinada de lado ligeramente hacía atrás, resaltando sus hermosos ojos de
cervatillo bebé, pensaba Taehyung, sus labios definidos, no tan esponjosos como los de
Jimin pero si lo suficiente carnosos para mordisquearlos y lamerlos lo distraían
contestemente de su trabajo y lo habían hecho retrasarse más del tiempo habitual.

Pero el hecho era que si tenía que admitirlo la verdad era que se había hecho tonto.
Lo que él en realidad estaba haciendo era saborear el tiempo que pasaba con Jin y hacerle
notar lo mucho que le gustaba, y si continuaba por la línea de la sinceridad debía también
confesar que la mayor parte de las fotos de Jin las estaba guardando para su galería
personal.
— Eres la imagen del lugar según me lo dejaron saber, sería bueno en la página poner una
reseña de ti y hablar un poco de cómo al frente y con tu familia han hecho crecer este
negocio.
Seokjin sonrió porque para eso no se hubiera necesitado más que un par de horas y unas
cuantas fotografías, pero Taehyung llevaba 4 días viniendo diario a conversar y coquetear
la mayor parte del tiempo mientras disparaba un par de fotografías con su cámara, y la
cosa era que a él no le disgustaba para nada la compañía del chiquillo.

CAPÍTULO 25
Jimin llegó un poco pasadas las 6 de la tarde, bien abrigado, enfundado en unos jeans
azules, suéter de cuello de tortuga negro y una chamarra de piel, guantes y bufanda del
mismo tono; eran finales de noviembre y el invierno ya se dejaba sentir.
— Hola — dijo entrando encorvado a la casa del pelinegro — hace un frío de los mil
demonios allá afuera — comentó mientras causaba fricción con ambas manos para
calentarlas.
— Hola, sí eso veo, menos mal cuento con calefacción — comentó Jungkook cerrando la
puerta.

—Oh si se siente agradable aquí dentro —dijo el pelirosa quitándose la chamarra de


espaldas al pelinegro quien aprovechó para darle una escaneada a su muy apetecible y
apretado culo dentro de los jeans.
Aclaró su garganta antes de hablar — Ummm ¿quieres un café o un té para entrar en calor
antes de empezar?

Jimin lo escaneó de arriba abajo pensando en todas las formas con las que podría entrar
en calor con él, pero se decidió por el café.
Haciendo que un nervioso Jungkook se dirigiera a la cocina.
—Vamos hombre deja de comportarte como un cobarde ¿A qué le temes? — pensaba el
pelinegro mientras llenaba la cafetera.
Lo cierto es que le temía a las cosas que sentía alrededor del descarado pelirosa.
Hacía mucho tiempo él había levantado una muralla en torno a su personalidad; había
marcado una distancia con sus compañeras de universidad porque no quería distracciones
en su carrera, ni complicaciones en su vida.
Desde que había regresado de Seúl no había tenido ninguna relación formal, y sus ligues
de una noche siempre eran lo suficientemente lejos de su departamento y zona en donde
vivía, no quería complicaciones con alguna vecina enamorada o despechada tocando a su
puerta, por eso no entendía como es que este hermoso, descarado, e irreverente chico
había entrado tan fácil en su casa…y en su mente.
Y eso lo asustaba
Park Jimin lo hacía dudar.
Lo que había sucedido no lo tenía para nada asqueado, pero si terriblemente asustado y
confundido porque, se había sentido demasiado bien.
Inmerso en sus pensamientos y de espaldas al chico que se encontraba sentado en un
taburete con los codos recargados en la barra de la cocina, no había notado que la
cafetera ya había terminado hasta que Jimin habló.

—Hasta acá puedo oírte pensar.


— Eh… ¿Perdón? — dijo volteando aturdido a mirarlo.
— Que la cafetera ya terminó, pero estás en la luna y no te has dado cuenta— dijo
sonriendo como si hubiese descubierto algún secreto.
—Ah sí, si perdón.
Después de comentar los detalles de lo que Jimin debía decir como conclusión del tema, y
omitiendo por completo los recuerdos de la última sesión; habían acordado que sería algo
muy breve.
Jungkook solamente estaría acostado y Jimin concluiría el tema.
No deberían tardar más de 5 minutos en realizar la grabación.
—Voy a ponerme el uniforme en el cuarto donde grabamos — dijo Jimin levantándose y
tomando su mochila.

— Sí, yo iré a mi recamara a prepararme—dijo Jungkook un poco ansioso recordado la


escasa ropa que debía usar.
—Y esos son los puntos importantes de la terapia uroginecológica— dijo Jimin a la cámara
posando su mano en la rodilla de Jungkook. Para dos segundos después deslizarla
suavemente hacia arriba.
Abriendo los ojos de golpe sin levantarse tomó la muñeca de Jimin deteniéndola antes
que se aventurara a zona peligrosa.
—¿Qué haces? — preguntó mirándolo desde su posición acostado.

—Trato de relajarte, estás demasiado tenso — dijo sosteniéndole la mirada mientras sus
dedos se deslizaron a su ingle acariciando el interior de sus muslos—¿Por qué no nos
saltamos toda la parte de la incomodidad y vamos directo a la parte divertida? — colocó la
mano abierta en la protuberancia que ya se apreciaba en el bóxer antes de acunarla y
hacer que Jungkook soltara un gemido indecente…

CAPÍTULO 26
Acostado, con los ojos cerrados y su mano envuelta aún en la muñeca del pelirosa,
Jungkook no podía evitar que su cuerpo lo estuviera traicionando.

Su creciente erección palpitaba bajo la palma de Jimin quien perezosamente la acariciaba


de arriba abajo mientras sus palabras lo alejaban de la cordura.
— Eres tan perfecto…tu miembro oh Dios Jungkook no he querido nada más que tenerlo
de nuevo…tal vez en mi boca… ¿, pu…puedo? — dijo inclinado susurrándole al oído
mientras con la punta de la nariz le daba suaves caricias en la sien y mandíbula.
Era como un gatito ronroneando.
O un maldito íncubo guiándolo al camino de la perdición.

— Yo…yo…ummmgg….Park …ah… ¡Basta! - gemía no tan convencido fuera de si.


Aventurándose en su exploración, Jimin bajó la ropa interior del pelinegro, dándole una
escaneada a su firme y humedecido miembro, aprovechando el presemen que brotaba de
la punta para lubricarlo, y sin darle tiempo a retractarse hundió su boca en él, suave y
profundo.
Pudo sentir la vibración en el pecho de Jungkook ya que su mano izquierda se encontraba
estimulado uno de los pezones mientras la otra lo ayudaba a marcar el ritmo de la
mamada de arriba abajo.
— Oh…oh… ¡Mierda!... tu boca…es umggg — dijo el pelinegro antes de rendirse y guiar
una de sus manos a la cabellera rosada y tomar un puño en ella mientras sus caderas poco
a poco comenzaban a cobrar vida y guiar su pelvis al encuentro de esos esponjosos labios
que se sentía de maravilla.
El pelirosa dejándose guiar por la mano que lo sostenía del cabello, sacó su lengua y la
aplanó sobre la gruesa erección, saboreándolo de arriba abajo, sintiendo cada vena en su
lengua y el palpitar punzante y constante de la polla del pelinegro, haciéndolo babear en
exceso; la saliva resbalaba por su barbilla y la succión creaba sonidos morbosos que
intensificaba el agarre en su cabello y los movimientos de cadera de Jungkook follandole
la boca con fuerza.
Pescando la rosada e hinchada cabeza de la polla, envolvió sus labios para chupar la punta
cuál paleta de caramelo casi llevando al contrario al límite.
Siendo tomado por sorpresa cuando Jungkook de un tirón de cabellos lo separó de su
miembro y en un ágil movimiento se puso de pie colocándose a sus espaldas e
inclinándolo en la camilla.
— Necesito — comenzó susurrándole al oído al pelirosa recostado sobre la camilla. Sus
piernas abiertas y Jungkook en medio de ellas con su furiosa erección restregándose en su
culo respingado — necesito sacarte de mí sistema de una buena vez… me estás volviendo
loco…
— Uuhumm — gimió el pelirosa frotando su culo en el miembro caliente detrás de él,
agarrándose fuertemente a la orilla de la camilla.
— Tal vez si te jodo ahorita puedas salir de mi cabeza para siempre — dijo Jungkook
mientras comenzaba a bajarle los pantalones y exponer ese pecaminoso culo.
Tomando el frasco de aceite que estaba cerca, vertió un poco en su raja para comenzar a
mover los dedos de arriba abajo y después con la yema tantear el arrugado y apretado
agujero, burlándose de él, presionando solo un poco y retirándose después,
manteniéndolo hambriento y pidiendo ser llenado, mientras Jimin se retorcía bajo su peso
fuertemente presionando sobre la camilla.
No había nada delicado en el acto, nada que hubiese podido hacer con alguna chica con la
que haya salido sin que lo hubiese considerando un salvaje.
Pero había algo crudo y primitivo en poseer y dominar al hombre debajo de él, algo que
no había experimentado antes, y que estaba sacando un lado suyo que no conocía...

CAPÍTULO 27
Empujando un dedo con algo de resistencia, la estrecha cavidad del pelirosa lo envolvió al
instante.

Jungkook lo mantenía inmovilizado con una mano presionando su hombro sobre la camilla
mientras la otra se movía hábilmente metiendo y sacando el dedo del culo del chico que
se deshacía en gemidos y palabras incongruentes. Aspirando el aroma de sus cabellos,
nuca y cuello, lamiendo las partes descubiertas de su hombro, notando la suavidad de la
piel y el delicioso aroma que desprendía, le gustaba la mezcla varonil y suavemente
adictiva que el chico tenía.
Jimin reprimió un gemido mordiendo su labio inferior cuando otro dedo fue introducido
en su culo, pero pronto un largo y audible sonido lo abandonó cuando Jungkook
mordisqueo su barbilla antes de besarlo con rudeza.
¡Maldita sea!
Jimin estaba al borde de la excitación, Jungkook había abandonado cualquier duda, miedo,
o signo de cordura hacía mucho, y le encantaba ser él con quién lo estuviera
experimentado.

Un tercer dedo fue introducido haciéndolo menear el culo con urgencia al encuentro de
las estocadas, su punzante agujero clamaba por ser llenado por algo más grande ya.
Sin aviso Jungkook saco los dedos de su cavidad para darle la vuelta y comenzar a
desnudarlo con prisa, para él deshacerse de la única prenda que tenía.

Desnudos y totalmente erectos frente a frente, sus pollas se levantaban gloriosas y firmes
apuntando a sus vientres, el pelinegro no recordaba haber tenido el miembro tan duro
alguna vez.
Jungkook pudo observar con detenimiento que la polla de Jimin a pesar de ser más chica y
delgada que la suya, era de un buen y apreciable tamaño.
Cerrando distancia con el chico frente a él, pegó su cuerpo al del contrario y Jimin
comenzó a hacer su magia con ambas pollas en su mano, pero esta vez no quería acabar
así.
— Quiero follarte — dijo hablando en su oído y mordisqueando su cuello.
— ¿Ti..enes Aah …. Condones? — decía Jimin entre jadeos.

— S… sí…mi… recámara, jun…junto a la cama — dijo antes de mirarlo a la cara, sus bocas
demasiado cerca y siendo consciente de la dimensión de la situación y el paso que estaban
a punto de dar, Jungkook cerro distancia estampando sus labios en la hinchada boca del
contrario.
Jimin se estremeció ante el contacto, abrazando al pelinegro por el cuello, balanceando su
cuerpo, tallando sus erecciones juntas, queriendo fundirse en uno solo.
Los labios de Jungkook eran magníficos y no había ni una gota de duda en el acto.
Lo estaba consumiendo, girando su cabeza de un lado a otro, besándolo en todos los
ángulos posibles, mordisqueando, y lamiendo ambos labios sin querer darle tregua ni
separase de esa boca que a partir de este momento consideraría su perdición.
¡Dios! El tipo tenía la boca deliciosa.
— Cama— susurró Jimin al separase un momento a tomar aire.
Acunando ambas nalgas en sus manos, Jungkook lo levanto con facilidad haciendo que
Jimin por acto reflejo envolviera sus piernas fuertemente alrededor de su cintura para
sostenerse.
Y con sus bocas ocupadas, y sus lenguas envueltas en una lucha de poder y dominación,
Jungkook comenzó a moverse a tientas hacia su recámara, mientras Jimin se movía de
arriba abajo en su cuerpo, restregándose y tratando de aliviar la presión a punto de
estallar.
Encontrando la puerta, Jungkook recargó la espalda de Jimin en la pared mientras que a
tientas y sin dejar de besarlo buscaba el picaporte para abrirla y poder salir de ahí.
Pero por la forma en la que Jimin continuaba frotándose contra él y clavándole las uñas en
su espalda, no estaba seguro si podrían llegar a su recámara y terminar todo allí.

CAPÍTULO 28
Llegaron a la recámara por instinto.

Jungkook depósito a Jimin de espaldas en ella mientras no dejaba de besarlo.


¡Vaya que el hetero había superado su pánico!
Sin romper contacto, Jimin se arrastró para quedar a mitad de la cama con Jungkook sobre
él.
Sus manos no podían estar en paz recorriendo todo el cuerpo firme y bien torneado del
pelinegro.
Mientras Jungkook se separaba para buscar condón y lubricante en el cajón de su mesita
de noche, Jimin acunaba su culo firme con ambas manos, recorriendo su espalda y fuertes
brazos, bajando una mano a darle atención a su miembro mientras lamía sus pezones con
avidez.
Jungkook tomó lubricante en su mano y la dirigió a la entrada del pelirosa, introduciendo
dos dedos con facilidad y haciendo tijeras para estirarlo.

El pelinegro no era nuevo en sexo anal, había tenido algunas experiencias previas con
chicas dispuestas, siempre tomándose el tiempo y la dedicación para prepararlas y aun así
era algo que ellas no terminaban por gozar en su totalidad.
Mientras el hombre debajo de él rogaba por su polla.

—Jungkook…por favor…te necesito dentro ah ah ummgg.


Sin hacerlo esperar más, se colocó el condón y procedió a introducirse poco a poco,
gruñendo mientras controlaba el impulso de enterrarse de un solo golpe.
El estrecho canal de Jimin se abrió sin resistencia, apretándose con fuerza a su alrededor.

Asimilando la sensación en su miembro, se acomodó para colocar sus brazos detrás de las
rodillas de Jimin, abriéndolo para lo siguiente.
Retirándose lentamente y casi en su totalidad procedió a introducirse de un solo golpe,
repitiendo la acción, dejando solo la cabeza de su polla dentro siendo deliciosamente
apretada.
— ¡Más! — gimió el pelirosa sosteniendo sus rodillas y abriéndolas más para el contrario.
Jungkook incrementó la velocidad y fuerza en sus movimientos, contemplando
embelesado al chico debajo de él.
Su hermosa cabellera rosa se extendía y sacudía sobre la cama, sus ojos entrecerrados lo
veían seductores por debajo de sus rizadas pestañas, su boca esponjosa y roja semiabierta
y su lengua saliendo a humedecerla, sus clavículas resaltando mientras estiraba el cuello
hacia atrás y un pecho blanco y lampiño con pezones rosados y firmes reclamando
atenciones, siendo lamidos por su húmeda lengua.

¿Cómo podía un chico ser tan suave y dulce?


Y ¿Y cómo podía él estar gozando tanto de su sumisión?
No lo sabía; el hecho era que le encantaba la forma en la que Jimin se estaba entregando a
él, el hecho de poseer y dominar a este descarado seductor estaba haciendo cosas en su
interior que no comprendía.
Jimin lo atrajo en un beso tomando su lengua y chupándola con fuerza mientras sus
manos volvían a bajar al firme culo del pelinegro, apretándolo y guiando sus movimientos
para que se enterrase más fuerte…más a fondo, mientras sus caderas subían a su
encuentro y su polla se mantenía atrapada entre ambos cuerpos, siendo masajeada por
sus abdominales.
El pelinegro se movía con maestría, ondulando su cuerpo como firmes y potentes olas de
mar estampando el culo de Jimin una y otra vez…

Jimin podía sentir su creciente orgasmo en su palpitante polla. Ni siquiera la había tocado
y estaba al límite.
Jungkook estaba poseído, clavándose duro, abriendo sus nalgas con ambas manos,
recorriendo con su lengua el torso, cuello y boca de Jimin.

2…10…15 estocadas y Jimin se vino con un gemido agudo y placentero mientras sus
manos se sostenían de la cabecera de la cama y Jungkook continuaba sacudiendo su
cuerpo inerte.
Caliente y espeso esperma cayó entre ambos vientres y mientras el culo de Jimin apretaba
el miembro de Jungkook con las contracciones de su orgasmo, logrando que se viniera con
intensidad, saboreando cada sensación hasta que poco a poco los movimientos fueron
disminuyendo y cayó suavemente encima del cuerpo caliente y sudado debajo de él.

CAPUTULO 29
Separándose del cuerpo de Jimin, giró para quedar boca arriba respirando agitadamente,
mientras con su brazo cubría sus ojos ya que literalmente se sentía mareado por el intenso
orgasmo.
Después de un breve silencio el pelirosa habló— ¿Puedo usar tu baño para asearme?

—Sí, claro, pasa — Jungkook giró a verlo mientras con su brazo señalaba la puerta cerrada
a un costado de la cama — es ahí.
Levantándose se dirigió al baño sin mirar a Jungkook mientras este se permitió escanearlo
de arriba abajo mientras caminaba desnudo hacia la ducha.

El tipo realmente era hermoso en total desnudez. Su espalda lucía grande en comparación
con su diminuta cintura, pero las nalgas magras y respingadas definitivamente eran la
mejor vista.
Jimin entró a un espacioso y elegante baño con una tina de hidromasaje al fondo y un
espacio para ducha a un lado. Se bañó pensando en las cosas que podía hacer con
Jungkook dentro de esa tina, pero no albergaría esperanzas, estaba preparado para el
ataque de pánico que ahora seguro sí tendría el pelinegro.
Se había arriesgado empujando los límites de Jungkook, pero había valido-malditamente-
la pena.
Terminó y tomó una toalla que envolvió en su cintura y salió temeroso a enfrentar la
situación.
Jungkook seguía en la cama con la mirada concentrada en el techo.
— Vo…voy a buscar mi ropa que está en la mochila en la otra recámara — señaló el
pelirosa.
—Sí…sí, claro, yo umm iré a tomar una ducha también— dijo levantándose para dirigirse al
baño.
Cuando salió, Jimin no estaba en la recamara, pero las sábanas habían sido quitadas de la
cama y los condones y lubricante guardados supuso en donde habían estado antes; se
secó y se colocó unos pantalones suaves de pijama, y una playera de algodón.
Estaba oscuro ya afuera, eran cerca de las 8:00 de la noche si calculaba bien.
Levantó las cortinas para mirar hacia la calle y quedó estupefacto al observar nieve
cayendo fuera.
Jimin entró con lo que parecían sábanas limpias en sus brazos, deteniéndose de golpe al
verlo parado junto a la venta.
Creyó que de nuevo lo evitaría y continuaría encerrado en el baño tomando una ducha
hasta que él se fuera.
— Umm…este, yo puse a lavar las sábanas en tu cuarto de lavado al fondo y estaba por
colocar unas nuevas — dijo señalando las que tenía en sus brazos.
—Gracias, no era necesario— dijo el pelinegro sonriendo con ternura.
—¿Eso es nieve? — dijo Jimin sorprendido mirando detrás del hombro del pelinegro quien
se había mantenido sosteniendo la cortina abierta mientras giró a hablar con él
Dejando las sábanas en la cama se acercó para colocarse al lado de Jungkook en la
ventana con la mirada de un niño sorprendido.
—¡La primera nevada! — dijo con un hermoso brillo en sus ojos.

Mientras Jungkook se giraba de nuevo hacia la ventana, sus hombros quedaron lado a
lado y en silencio contemplaron por un rato la blanca y hermosa nieve caer.
Jimin se quedó en la recámara insistiendo en arreglar la cama antes de irse mientras
Jungkook se dirigió a la cocina para preparar unos sándwiches ya que…ummm…la
actividad física le había dado hambre; prendiendo la televisión en el noticiero de las 8
antes de entrar en la cocina.
—La nevada de este momento tomó por sorpresa a todos los habitantes de Corea del Sur,
al parecer una masa de aire polar se extendió por toda la región trayendo un descenso de
temperatura considerable y fuertes nevadas durante toda la noche.
El pelinegro levantó la vista para observar las imágenes en la televisión.
—Se recomienda permanecer en casa ya que la nieve alcanzara niveles altos.
—¡Santo Dios! — dijo Jimin llegando a la sala y mirando la televisión— ¿Así está afuera?,
carajo me voy a congelar el culo— dijo riendo divertido.
—No deberías irte— dijo el pelinegro rápido y sin pensarlo mucho.
Jimin giró a verlo con la boca abierta sorprendido por lo que acababa de escuchar.
—Las noticias dicen que no se debe salir— dijo señalando con el cubierto con que estaba
untando la mayonesa en el sándwich hacia el noticiero en la televisión — cancelaron las
clases para mañana y ya cerraron los comercios y el aeropuerto, si tuviera automóvil me
ofrecería a llevarte, pero no tengo — dijo levantando sus hombros con desinterés — creo
que deberías hablar a tu casa y decirles que mañana cuando deshiele un poco te irás sano
y salvo — finalizó concentrado en preparar la cena.
Tenía razón, en todo lo que había dicho con respecto a su seguridad.
Aunque ya había compartido la cama con Jungkook de una forma poco ortodoxa, no podía
dejar de sentir una punzada de emoción en el pecho por imaginarse ahora durmiendo a su
lado.

CAPÍTULO 30
Voy a hablarle a Seokjin, de todas formas, mis padres no están, salieron de la ciudad y
regresan mañana, si es que la nevada se los permite — dijo apuntando a la televisión.

Cenaron en un cómodo silencio después de que Jimin hablara con su hermano


explicándole la situación.
Jungkook había preparado los sándwiches, un Ramen y un par de cervezas que tenía en el
refrigerador.

Jin le había dicho que no se preocupara y llegara cuando fuera seguro al día siguiente.
—Solo tengo una cama, umm, así que puedes dormir en ella y yo dormiré en el sofá —
dijo el pelinegro tomando una porción de fideos con los palillos.
— Tu cama es lo suficiente grande para los dos — dijo Jimin — pero si te incómoda dormir
conmigo no te preocupes yo tomo el sofá, no podría dormir tranquilo si fuese lo contrario.
— No, claro que no me importa dormir contigo, sólo lo sugerí por si tal vez tú, umm, no se
no estabas de acuerdo o te sentías incómodo.
— Pff ¡Por favor Jungkook! Después de lo que acabamos de hacer en la cama, dormir
juntos será lo más inocente que podamos hacer — dijo poniendo los ojos en blanco y
sonriendo de forma descarada antes de beber su cerveza, provocando que Jungkook se
atragantara con el ramen que estaba comiendo comenzando a toser.

Jimin se carcajeaba mientras Jungkook apenado y con la cara roja evitaba verlo a los ojos
concentrado al parecer en pescar el fideo perfecto con sus palillos.
— Creo que a Jinie le convino que me quedara en tu casa — habló Jimin cambiando de
tema para aligerar el ambiente — al parecer Taehyung va a pasar la noche en mi casa
también.
Eso atrajo la atención de Jungkook levantando la cara a mirarlo —¿Tae está en tu casa?
— Uhum — dijo Jimin sonriente afirmando con su cabeza de arriba abajo— él y mi
hermano salieron al medio día y al parecer estaba en casa cuando la nevada empezó, y
bueno ya que mis padres no están, y Yoongi es peso muerto cuando duerme,
prácticamente tendrán la casa sola para ellos — dijo moviendo sus cejas de arriba abajo
sugestivamente haciendo que Jungkook comenzará a reír.
— Tae nunca invierte más de 3 días en la misma persona — dijo Jungkook— tu hermano
debe gustarle mucho.
— Jinie es un excelente tipo, puede verse como un adulto, pero tiene un alma de niño,
divertido y bromista, y Tae lo hace reír mucho últimamente, me agrada verlos juntos —
dijo antes de comer un bocado de Ramen — ¿Con quién vas a pasar las fiestas
decembrinas? — preguntó continuando con la conversación casual.

— Con mis padres, voy a Seúl esos días—respondió el pelinegro —¿Y tú, viajas a algún
lado a pasarla con familiares?
— Nop, nos quedamos en casa nosotros juntos.
— ¿Por qué, no tienen más familia? — preguntó interesado el pelinegro.

— Mamá era hija única y sus padres murieron hace mucho, yo era muy pequeño, y la
familia de mi papá hace mucho no quiere vernos
— ¿Por qué? — preguntó Jungkook frunciendo el ceño
— Bueno al parecer el que papá tenga 3 hijos gays los hace temer ser contagiados de tan
horrible enfermedad — dijo divertido mientras continuaban cenando.
— Eso es totalmente estúpido — dijo Jungkook con real molestia— ¿No pueden ser tan
retrógradas?
— Al parecer sí — dijo Jimin despreocupado — pero papá es mi héroe ¿Sabes?, Mandó a
todos al diablo en la última cena familiar hace aproximadamente unos 10 años, cuando
uno de mis tíos sugirió internarnos en algún centro de rehabilitación para desviados —
dijo riendo, pero a Jungkook no le causaba risa la discriminación de sus parientes
estúpidos — papá dijo que sus hijos no necesitaban arreglos, que éramos perfectos y su
más grande orgullo, y que si no nos podían apreciar jamás regresaríamos, y así fue,
cuando veníamos de regreso en el auto nos dijo: nunca dejen que nadie los haga sentir
menos por ser ustedes mismos.
Y antes de darle una mordida a su sándwich sonrió encantadora mente guiñándole el ojo,
y Jungkook le sonrió de la misma forma...

CAPÍTULO 31
El cuerpo tibio y relajado durmiendo a su lado lo mantenía vibrando con ansiedad.
Tenía cerca de 2 horas que Jimin se había quedado dormido, envuelto en una frazada tibia
que Jungkook le había proporcionado.
Con el torso descubierto y unos bóxeres ligeros que el pelinegro le había prestado, dormía
con una respiración lenta y acompasada con la cara recostada sobre su brazo derecho de
lado al pelinegro; quién después de permanecer una hora inmóvil con la vista al techo
ahora llevaba otra hora contemplando al pelirosa dormir frente a él, como si con eso fuera
a encontrar las respuestas a la agitación que tenía por los sucesos recientes.
Jungkook acababa de tener relaciones sexuales por primera vez con un chico, ¿eso en que
lo convertía?, ¿En gay?,¿Bisexual?, ¿Confundido?
El caso era que el chico durmiendo a su lado lo agitaba demasiado.

Anteriormente había compartido cama en algunas ocasiones con su amigo Taehyung y


jamás se había sentido vulnerable porque este fuera gay, o compartir una cama y llegar a
pensar que era un riesgo, nunca se sintió inquieto o agitado por eso.
Además de que Taehyung con la boca abierta babeando, y sus cabellos despeinados
mientras hablaba incoherencias dormido, no tenía nada que ver con la angelical figura
frente a él en este momento.
Jimin estaba boca abajo con su cara recostada en su marcado y firme bíceps, sus hermosas
pestañas caían tupidas sobre sus mejillas, su pequeña naricita respingada lucia tierna y
delicada junto a sus labios abultados y semiabiertos, sus hombros bien formados en
combinación con su espalda magra le daban un toque muy masculino en contraste con
una suave piel. Descendiendo la mirada quedó fascinado por la notoria elevación de su
espalda baja a su culo firme y redondeado bajo la manta.
La picazón en sus manos lo hizo llevarla a esa zona y recorrer esa suave piel y esa
prominente curvatura hasta acunar uno de sus glúteos.
Jimin se removió entre sueños girando hasta quedar de espaldas al pelinegro, mientras la
manta descendía de sus caderas exponiendo todo su culo a la vista de este quien siendo
atraído como imán al metal, pegó su cuerpo a la espalda del contrario amoldándose en su
totalidad a él con una creciente erección ya entre sus piernas acomodándola en el culo del
contrario.
Jimin aún estaba profundamente dormido, permitiendo esto a Jungkook restregarse en su
trasero buscando un poco de alivio a su ya completa erección.
Entre sueños Jimin gimió tallando el culo en la firmeza a sus espaldas, sin estar
completamente consiente aún si era un sueño húmedo o algo real.
La mano de Jungkook se colocó con firmeza en su cadera, deteniendo sus movimientos y
despertándolo de inmediato con una corriente eléctrica recorriendo su cuerpo
alertándolo de la situación.

Abrió los ojos y el entendimiento llegó a él.


Estaba en la casa de Jungkook
Durmiendo en su cama
Con él pegado a su espalda y una muy firme erección presionando su culo.

Sí…iban a follar de nuevo.


Y eso lo despertó de inmediato. Comenzando un vaivén con el culo hacia atrás.
Jungkook apretó su agarre con sus dedos presionando su cadera mientras el otro brazo
pasaba por debajo de su cabeza hacia el frente apretándole el cuello y pecho mientras
jugaba con uno de sus pezones.

Jimin gimió ante la acción, levantando su brazo y guiándolo hacía atrás tomó a Jungkook
por el pelo atrayéndolo a su boca para besarlo mientras este lo acariciaba de arriba abajo
con su mano libre y se frotaba contra él. De las piernas al pecho ascendía y descendía en
suaves caricias por todo el cuerpo del pelirosa haciendo erizar su piel.

— ¿Vas…a foll…follarme otra vez? — dijo el pelirosa en su boca en medio de un ardiente


beso.
— Sí— dijo con voz ronca antes de llevar su mano dentro de la ropa interior del pelirosa y
tomar su húmedo miembro.

CAPÍTULO 32
Con rapidez le había bajado la ropa interior mientras lo masturbaba sin dudas y con
destreza, haciendo que Jimin se balanceara hacía adelante en busca de alivio.

La mano de Jungkook lo follaba al frente mientras su polla se frotaba en medio de sus


nalgas.
— Pásame un condón y lubricante — dijo Jungkook en su oído antes de lamer su lóbulo.
Jimin se estiró solo un poco a la mesita de noche de su lado, abrió el cajón y sacó lo que el
pelinegro le había pedido.
— Lubricante…aquí— dijo soltando su miembro y extendiendo la palma frente a él.
Con manos temblorosas, Jimin vacío un poco en ella y el pelinegro regreso a masturbarlo
con más facilidad, haciendo un sonido morboso de humedad y fricción que lo hizo gemir.

— Más— siseo el pelinegro repitiendo la acción de colocar la mano con la palma hacía
arriba y Jimin el mismo proceso de vaciar lubricante, pero esta vez llevó los dedos a su
entrada, tallando el lubricante entre sus nalgas e introduciendo sus dedos en su apretado
orificio.

Comenzando el exquisito mete y saca que a Jimin volvía loco haciéndolo rogar por más —
sí… sí… más… por favor— haciendo que el pelinegro aflojara su entrada ahora con tres
largos dedos.
Pronto Jungkook necesitó ambas manos para ponerse el condón, y así recostado de lado
volvió a colocar un brazo bajo la cabeza de Jimin mientras con la otra mano levantaba su
pierna para abrirlo y tener un mejor acceso.
— Sostenla arriba — dijo en su oído, y el pelirosa llevo su mano por detrás de su rodilla
para sostener su pierna y mantenerla elevada mientras Jungkook acomodaba su erección
en su entrada.

Poco a poco se hundió en él, sintiendo la misma intensidad que había sentido horas antes
cuando lo habían hecho por primera vez.
La estrechez de Jimin lo apretaba a la perfección y la sensación de calor lo envolvía
deliciosamente.

Cuando estuvo enterrado hasta la empuñadura, reemplazó la mano de Jimin tomando él


su pierna y manteniéndola elevada y abierto para comenzar a clavarlo.
Sus caderas empezaron a moverse suave y a un ritmo constante saboreando la forma en
la que Jimin lo apretaba, poco después su pelvis comenzó a moverse con intensidad,
despertando el instinto de animal en celo y perdiendo toda delicadeza del acto.
Mordiendo su cuello mientras continuaba con sus firmes estocadas, la boca de Jungkook
al parecer se aflojaba por la lujuria descontrolada haciéndolo hablar en el oído del pelirosa
una serie de palabras morbosas que al contrario lo tenían chorreando presemen de la
punta de su miembro.
—¡Dios! me aprietas tan delicioso.
—aaaaah
— Te sientes tan bien.

—Sí… tú también te sientes muy bien…tan adentro…tan grande…¡Oh Dios ahí!


— Y hueles tan exquisito — decía el pelinegro inhalando el aroma del contrario que
desprendía del cuello y saboreando su sudor.
Feromonas puras.

— ¿Qué me has hecho Jimin?


— Ah… Jungkook…si…sisssssiii, más no...no… pa…res.
—Me…en. canta...tu culo
Decía clavándose una y otra vez en su maravillosa retaguardia.

Echando la cabeza hacia atrás Jimin lo besó con ferocidad mientras Jungkook le
acomodaba el talón sobre su cadera, manteniéndolo abierto para seguir penetrándolo
mientras su mano se dirigía a su pene a masturbarlo.
Jimin estaba abandonado a las múltiples sensaciones; mientras el pelinegro le clavaba el
culo, era empujado al frente al puño que lo apretaba con firmeza, masturbándolo con
cada movimiento.
Buscando a tientas de que sostenerse, tomó la cabellera del pelinegro detrás de él
preparándose para su inminente orgasmo.
Jungkook lo sintió pulsar en su mano antes de que Jimin gritando con fuerza arqueara
todo su cuerpo recibiendo las embestidas que el pelinegro le daba mientras caliente
semen salía de él llenando la mano del contrario; la sensación de la corrida de Jimin y las
contracciones de su culo por su orgasmo hicieron que Jungkook se viniera de inmediato,
continuando con las penetraciones hasta que sus movimientos se volvieron erráticos y
lentos.
Se quedó inmóvil dentro del pelirosa deleitándose en las pulsaciones que su sensible ano
aún tenía, con delicadeza salió de su interior, se quitó el condón, lo amarró y arrojó al
suelo, tomó la manta de Jimin para limpiar su mano y parte de su corrida que había caído
en su vientre, y para sorpresa de Jimin se giró de nuevo para quedar pegado a su espalda
mientras lo envolvía en sus brazos y se quedaba profundamente dormido al poco tiempo.

Logrando que su suave respiración lo arrullar quedándose también dormido entre sus
brazos.

CAPÍTULO 33
Una deliciosa felación lo había despertado de su profundo sueño.

Soñoliento levantó la cabeza de la almohada para encontrarse con la mirada del pelirosa
quien estaba a cuatro patas con una magnifica vista de su culo elevado mientras tenía su
deliciosa boquita ocupada en él.
Su miembro vibró gustoso dentro de la caliente cavidad y ante la imagen que lo despertó,
haciendo que Jimin gimiera de alegría al sentirlo.
Y es que cuando el pelirosa había despertado un poco desorientado de donde estaba, se
encontró envuelto en el calor corporal de Jungkook con su durísima erección matutina
clavándose en su trasero y no la iba a desperdiciar.

Con delicadeza se zafó de su abrazo para deslizarse hacia abajo y colocarse en posición.
Se tomó su tiempo para apreciar el miembro del pelinegro ya que no había tenido mucho
tiempo para contemplarlo antes.
Era grande, suave y grueso; el mejor que había visto sin duda, y completamente
apetecible haciéndose agua su boca.

Sosteniéndolo en su mano comenzó a lamer los testículos que colgaban suaves y relajados
en el cuerpo aun dormido del pelinegro, haciendo que ser removiera un poco entre
sueños.
Luego con la lengua dio una larga lamida desde ellos hasta la punta de su polla para abrir
la boca y tragarlo con suavidad. Acción que logró despertar a Jungkook con la respiración
agitada y un gemido ronco de su garganta, encontrándolo con la mirada mientras sus
pupilas se dilataban y oscurecían.
— ¡Oh sí bebé! — dijo con la voz ronca antes de conducir su mano a la rosada cabellera.

El mote cariñoso con el que lo había nombrado había provocado calor en el pecho de
Jimin, regañándose mental mente por ello — es la lujuria y el sueño— se había dicho a si
mismo mientras continuaba subiendo y bajando por el resbaladizo falo; pero eso no
impedía que le hubiese encantado demasiado.
Jungkook quien había elevado la cabeza sosteniéndose sobre sus codos no se perdía
detalle de la forma en la que Jimin engullía su miembro. Lo lamía y succionaba en
diferentes puntos a lo largo y ancho causando olas de placer que llegaban hasta los dedos
de sus pies.
Deslizando una mano a su mejilla lo tomó por la mandíbula siguiendo el movimiento de la
mamada mientras con su pulgar delineaba su boca y el voluptuoso labio inferior
deleitándose en la forma que se veía envuelta alrededor de su polla.
Quería follarle la boca, llenarla de semen, y seguirla penetrando hasta que se escurriera
por las comisuras de sus labios.
La imagen mental hizo que sus caderas cobrarán vida.
— Te voy a follar esa boca descarada — dijo sujetándolo con fuerza por el cabello
haciendo que Jimin gimiera indecentemente. — Y te la voy a llenar de semen hasta que te
escurra por barbilla.
Jimin se excitaba en sobremanera por la forma en la que Jungkook perdía el control, se
volvía crudo y salvaje, y eso era señal de estar muy excitado, complacido, y perdido en la
lujuria del momento como para olvidar que el sexo era gay, o estar demasiado encantado
por ello.
Guiando una mano a su adolorido miembro, comenzó a masturbarse a un ritmo veloz y
fuerte, de la misma forma en la que Jungkook le estaba follando la boca.
—ummmm….ummggm— eran los únicos sonidos que el pelirosa podía emitir con la boca
llena y la saliva escurriendo en demasía.
— Sí…. Sí — decía Jungkook arremetiendo más fuerte — ya casi bebé ya…ca…. sí oh sí oh
siiiiiiiii — gritó cuando su orgasmo explotó en el interior de la boca de Jimin.
Caliente y espeso esperma fue disparado a chorros mientras sus caderas continuaban
moviéndose con frenesí, sacando y metiendo su verga con fuerza, logrando tal y como
quería, derramar semen por la comisura de los rojos y esponjosos labios del contrario.
La imagen de su hermosa cara profanada y escurriendo pecaminosamente su semilla no
hizo más que provocar sus más primitivos instintos, guiando la punta de su miembro hacia
su simiente esparciéndola por sus mejillas y barbilla.

Jimin estaba echo un lío jadeante con los ojos cerrados y su lengua extendida capturando
la polla del pelinegro mientras éste seguía embarrándole semen por toda la cara.
—¡Mierda! — dijo Jungkook antes de caer desplomado de espaldas.
CAPÍTULO 34
— Creo que debería lavarme los dientes — habló Jimin rompiendo la tensión del
momento haciéndolos reír a ambos.
Se levantó dirigiéndose al baño, dejando a un Jungkook pleno y satisfecho.
Oyó la ducha abrirse y se levantó a ponerse ropa interior, un pans deportivo viejo de
algodón, y se dirigió a la cocina a hacer el desayuno, dejando ropa cómoda para Jimin
sobre la cama.
Se había asomado por la ventana para ver la situación allá afuera.
Ya no nevaba, pero parecía que lo había hecho toda la noche ya que la cantidad de nieve
que había en las calles era exagerada, el sol se asomaba detrás de unas nubes con la
promesa de salir y derretirla pero eso tomaría más de medio día, pensó Jungkook, así que
iba a pasar toda la mañana atrapado en casa con Park Jimin y la idea no lo asustaba en lo
más mínimo.

Mientras se encontraba en la cocina haciendo unos huevos revueltos y café, Jimin salió
vestido con la playera y el pans que le había dejado.
— Hay mucha nieve afuera — dijo mientras se paraba junto a la barra de la cocina —
¿Necesitas ayuda con algo? — preguntó.

— ¿Puedes hacer algo dulce para acompañar el café? — señaló hacía la alacena — busca
ahí que te sirve para preparar, sorpréndeme con tus habilidades de repostero — dijo con
una sonrisa engreída.
—¿Deseas que te siga sorprendiendo con mis habilidades? — dijo el pelirosa con una
sonrisa ladina poniendo tímido a Jungkook — mientras se dirigía a buscar las cosas.

Encontró avena, harina, polvo para hornear, y azúcar, ideal para hacer unas galletas, luego
fue al refrigerador por una barra de mantequilla y un huevo y se paró junto a Jungkook en
la estufa — me prestas un sartén por favor — dijo el pelirosa.
— ¿Está bien este? — Jungkook sacó uno de la parte inferior de la cocina.

— Si está perfecto — lo colocó en la flama y puso la barra de mantequilla a derretir, tomó


una taza de avena y la arrojó al sartén para comenzar a dorarla.
— ¿Qué haces? — preguntó Jungkook curioso mientras se mantenía a su lado cociendo
huevos con jamón.

— Dorando la avena para hacer unas galletas, pero esto le da la una textura doradita y
hacen que sepan mejor — dijo moviendo con una cuchara la avena para no quemarla.
Después que terminó busco un recipiente dónde vaciarla y agregó ½ taza de azúcar, una
taza de harina 1 cucharadita de polvo para hornear y una pizca de canela.
— ¿Tienes pasas, arándanos o chispas de chocolate para agregarle? — preguntó Jimin.
— No, pero compraré para tener aquí la próxima ocasión que lo necesites — dijo
Jungkook concentrado en lo que Jimin hacía sin captar lo que acababa de decir.

El corazón de Jimin brincó de emoción ante la idea de tener una “próxima” ocasión igual
de doméstica que esta, pero trató de no emocionarse demasiado ante las palabras de un
glotón distraído.
Agregó un huevo a la mezcla creando una masa pegajosa a lo que Jungkook cuestiono —
¿Solo un huevo? Está muy seca ¿no?

— Sí, sólo necesita uno, pero cuando queda así podemos agregar un poco de leche para
suavizar la consistencia ¿Tienes leche?
—Nop, me absorbiste la última gota esta mañana — dijo riendo.
Haciendo que el pelirosa lo mirara con la boca abierta y los ojos totalmente sorprendidos
ante la broma tan guarra del contrario.
— ¡Eres un puerco Jungkook! —dijo riendo divertido, totalmente apenado y tan rojo como
un tomate.
Jungkook estaba totalmente complacido por haber sido él esta vez quien hubiera apenado
al descarado pelirosa con un comentario.
Riendo se dirigió al refrigerador, sacó el recipiente de leche y se acercó al lado de Jimin.
— Aquí — dijo Jimin sacando las manos del cuenco para que vaciara un poco de leche.
— ¿Dónde…en la cara? — dijo el pelinegro con una sonrisa todo dientes mientras su nariz
se arrugaba divertida. Estaba demasiado complacido con la vergüenza de Jimin como para
detenerse.
— Jungkook ¡Ya! — dijo Jimin divertido girándose con las manos levantadas y embarradas
por la mezcla, intentando golpearlo con los codos.
Siguiéndole el juego Jungkook comenzó a hacerle cosquillas a los lados haciendo que el
pelirosa se balanceara de un lado a otro tratando de esquivar las cosquillas mientras
continuaba golpeándolo.
Jungkook lo tomó con ambos brazos por la cintura inmovilizándolo y apretándolo con las
manos levantadas cerca de su cara.

Metió el dedo índice de Jimin a su boca probando la mezcla y retirándose lentamente.


— Ummm rico — dijo ronco, cambiando totalmente la atmósfera divertida a una erótica y
seductora.
Jimin no puedo evitar gemir, llevando su mirada a los labios del contrario relamiéndose y
antes de darse cuenta ambos se estaban besando de nuevo.

CAPÍTULO 35
El beso fue suave y lento.
Jungkook se tomó el tiempo para explorar su boca sin prisas, saboreando con la lengua su
labio inferior y succionándolo con placer mientras Jimin se derretía en sus brazos.
Este beso no había sido dado en el calor del sexo o la lujuria descontrolada.

No.
Jungkook lo había besado porque así lo había querido.
Separándose un poco de él y relamiéndose el sabor del pelirosa en sus labios dijo en voz
baja.

— Creo que deberías apurarte con eso o se nos enfriará el desayuno — y suavemente
soltó el agarre en Jimin.
— Sí, sí, claro — dijo el pelirosa sin aliento aclarándose la garganta — ¿podrías
…umm…poner a calentar el horno en lo que termino de hacerlas.

— Claro — le dijo Jungkook con una sonrisa que le dobló las rodillas, retirándose a hacer
lo que le había pedido.
Terminó de incorporar la mezcla haciendo bolitas y colocándolas en una charola para
hornear, se lavó las manos y después las metió al horno.
15 minutos después estaban listas y enfriándose para comerlas mientras ellos tomaban su
desayuno con la televisión de fondo hablando sobre las noticias y como el clima mejoraría
a partir de este momento.
La tormenta había pasado y la nieve se derretiría más tarde.
— Deberíamos aprovechar para grabar el último tema — sugirió Jimin — podemos
investigar ahorita lo que tenemos que decir, tomar apuntes y hacer la grabación rápida,
aprovechando que tenemos tiempo.
A Jungkook le pareció excelente idea, considerando que sus impulsos sexuales se
encontraban bastante satisfechos por el momento, no tendría inconvenientes
vergonzosos.
Después de que Jimin lavara los trastes y Jungkook los secara y acomodara, se fueron a la
sala.
Jimin se acomodó en el sofá en posición de flor de loto con la computadora de Jungkook
investigando información del tema, mientras Jungkook veía videos informativos sobre la
terapia manual acostado al otro extremo del sofá, con sus pies cómodamente rozando los
muslos de Jimin.
Treinta minutos después habían armado la idea de lo que iban a hacer, Jimin actuó como
paciente y Jungkook habló y efectuó la terapia, aún consiente del hermoso y suave cuerpo
del pelinegro, pero más tranquilo al respecto.
— Entre hoy o mañana lo edito y te lo envío para que lo veas — dijo el pelinegro
refiriéndose al video — o podrías venir a verlo si quieres— mencionó tiernamente
apenado mientras desmontaba la cámara y guardaba unos cables.
— Me encantaría venir a verlo… tal vez podrías editar dos videos, ya sabes — dijo con
coquetería mordiéndose el labio inferior y mirándolo por debajo de sus pestañas — el del
trabajo escolar y el XXX que seguro encontrarás ahí — guiño el ojo con coquetería.
Jungkook quien instantáneamente entendió la referencia sonrió complacido ante la
sugerencia.
— Solo no vayas a confundir los vídeos por favor y pasemos una vergüenza enorme
exponiendo el lunes — dijo Jimin pensativo mordisqueando su pulgar.
Con los ojos abiertos en sorpresa Jungkook negó— ¡No por supuesto que no! — antes de
comenzar a reír juntos.
Jimin se despidió cerca de las 4:00 de la tarde — ummm bueno, entonces yo creo que nos
vemos mañana en la escuela ¿Sí? — dijo antes de abrir la puerta y salir.
— Sí…nos vemos mañana — dijo Jungkook rascándose el cuello un poco torpe sin saber
que hacer o decir en este momento.
— Gracias por haberme dado alojamiento en la tormenta.
—No podrías haberte ido así.

— Y gracias…por todo lo demás — dijo Jimin luciendo tímido y pequeño.


— S… sí gracias …a ti también…y por las galletas, y la pasé bien — dijo el pelinegro
reuniendo el valor para mirarlo después de su nerviosismo.
Jimin abrió la puerta, dio un paso hacia afuera, se dio la vuelta para mirar que Jungkook
seguía congelado mirándolo todavía con una expresión de desconcierto como si no
supiera si despedirlo con un apretón de manos, un abrazo, o un beso de despedida, así
que, dando un paso hacia él, lo tomó por la nuca para juntar sus bocas y darle un beso
rápido, pero demasiado posesivo.
Y antes de que Jungkook reaccionara para envolver las manos en su cintura o responderle
el beso, el pelirosa ya se había marchado.

CAPÍTULO 36
— ¿Es caliente verdad? ¿No me digas que también te arrastró al lado oscuro?
Jungkook volteo para ver a Lee Taemin en cuclillas junto a su asiento en el salón.
No se había dado cuenta cuándo llegó a su lado, pero Taemin había seguido la dirección
de su mirada directo al pelirosa parado y riendo con unos compañeros en una esquina del
salón.
Tenían libre de 5 a 10 minutos antes que el siguiente profesor llegara al aula y él se había
perdido en contemplar el perfil de Jimin en esos ajustados pantalones rojos que
resaltaban tan maravillosamente su culo, y la forma en como la camisa blanca ceñida por
dentro le acentuaba la pequeña cintura.
Recordó como la había sentido desnuda entre sus manos apenas el día anterior y como
había estado rebotando su pelvis contra esa redondeada retaguardia.
¡Dios! Debería parar o a este paso tendría una erección aquí mismo.

— No se qué quieres decir — fingió no saber de qué le estaba hablando Taemin.


— Tan hermoso y seductor como puede ser, no le pertenece a nadie — dijo haciendo que
el pelinegro volteara con el ceño fruncido a mirarlo — solo eres uno más en su lista de
heteros que pervierte — dijo con malicia — disfrútalo y no te claves, él no se va a quedar
contigo ¿sí? — dijo levantándose y poniendo la mano en su hombro como quien le da el
pésame a alguien.
Cuando Jungkook volvió a mirar a Jimin con una expresión de enojo en su rostro, se dio
cuenta que este había visto su intercambio de palabras con Taemin y ahora lo miraba con
interrogación.

El profesor entró y él se concentró en mirar al frente y no distraerse.


Cuando la hora del almuerzo llegó, Jimin lo alcanzó antes de llegar a la cafetería—
¿almorzamos juntos? — preguntó tomándolo del brazo.
Jungkook levantó los hombros en señal que no le importaba si lo hacían o no. Estaba
enojado por las cosas que Taemin le había dicho, pero más enojado aún por el hecho de
que le hubiesen afectado.
Jimin lo miró herido por el evidente rechazo — olvídalo da igual — dijo soltándolo y
cruzándolo para dirigirse a la cafetería.
— Jimin… yo, perdón no quise ser grosero, sí, me gustaría — dijo deteniéndolo con la
mano en su muñeca.
Jimin asintió con seriedad y juntos pasaron a escoger sus almuerzos.

— ¿Qué te dijo Taemin que te molestó? — dijo el pelirosa con la vista en su plato mientras
tomaba fruta con sus palillos.
— Nada importante — respondió Jungkook sin levantar la vista de su almuerzo.
— Pues yo creo que sí porque estás enojado… ¿Conmigo? — preguntó con curiosidad
mirándolo a la cara en espera de alguna señal que lo delatara.

¿Realmente estaba enojado con Jimin?


¿Qué era lo que le había molestado de lo que Taemin había dicho?
Ser uno más en la lista de Jimin o que eso le importara.
Jungkook nunca había cuestionado antes a ninguna pareja o compañera sexual por su lista
de amantes anteriores a él, no era algo relevante para disfrutar sexo con alguna chica o
divertirse, de hecho en sus ligues ocasionales de una noche no se tomaba el tiempo para
interrogar si eran solteras o tenían pareja; le ofrecían algo momentáneo y él lo tomaba sin
preguntas, pero el hecho de que Jimin fuera su primera experiencia homosexual y que el
chico tuviera una reputación como la que Taemin le sugirió lo hacía cuestionarse si esto
valía la pena para continuar o para que alguien se enterase de que sus preferencias
sexuales habían sido alteradas.
¿Jimin querría continuar jugando con él o había obtenido lo que quería y era todo?

¿Él no era especial para Jimin?


Y peor aún ¿Cómo podría externarle a Jimin su sentir o preocupación sin sonar patético
por ello?
Así que prefiriendo callarse y sacar de su cabeza la molesta voz de Taemin, habló — Tae
irá está tarde a mi casa y ya casi termino de editar el video ¿Te gustaría ir mañana a verlo?

Jimin sabía que podía enviarle el vídeo por correo o incluso WhatsApp, pero el que lo
invitara a su casa de nuevo con ese pretexto causó cosas en su estómago que lo hicieron
sonreír antes de responder.
— Me encantaría.

CAPÍTULO 37
— ¿Así que pasaste la noche en casa de Jimin?... ¿Y en la cama con su hermano también?
— preguntó el pelinegro a Taehyung sentado a su lado mientras comían palomitas y
tomaban cerveza con una película vieja en la televisión que realmente no estaban viendo.
— Uy, podría hacerte la misma pregunta a ti — dijo el castaño con una sonrisa cuadrada
moviendo las cejas de arriba abajo.

— Yo pregunté primero, responde — dijo Jungkook antes de meterse un puñado de


palomitas en la boca — ¿tienes como una especie de relación con él ya?
— Umm no sé, creo que sí — dijo el castaño masticando palomitas y con una mirada
soñadora como recordando detalles agradables.
— ¿Crees? ¿No estás seguro? — preguntó Jungkook con una sonrisa burlona.

— Es que nunca he estado en una relación antes, lo sabes, sólo son revolcones ocasionales
— dijo levantando los hombros — siempre son divertidos, no me debo preocupar por lo
que sigue después, o fingir interés, o esforzarme por agradarles. Pero con Jin — dijo
poniendo una cara de estúpido enamorado soñador que a Jungkook hizo sonreír divertido
— es diferente.
— ¿En qué es diferente? ¿Cómo sabes que es “él”? — preguntó el pelinegro con sincera
curiosidad personal.
— Porque me tomé el tiempo de conocerlo, y me encantó. Entre cada sesión de fotos
conversamos mucho, por ejemplo, ¿Sabías que él no tiene estudios de gastronomía? Ni
siquiera tomó cursos Kook, tiene un talento natural para la cocina, solo viendo vídeos en
YouTube hace las recetas y así fue como empezó a hornear, y se aventuró a comenzar a
vender, y de ahí con su familia formaron su negocio, eso es…admirable — dijo soltando un
suspiro soñador — me identifiqué con él en su pasión por lo que hace, como yo con la
fotografía. Aparte de que es guapísimo, tiene un sentido del humor que me encanta y
adoro su risa.
Simplemente me encanta estar con él y ¡OH POR DIOS! El sexo fue increíble Kook, — dijo
apretando su brazo con emoción—uy no me habían follado así creo que nunca.

— No quiero detalles, gracias— dijo el pelinegro levantando ambas manos en señal de


alto mientras reía.
— ¿Y tú? — preguntó el castaño con una ceja levantada.
— ¿Yo qué? — respondió Jungkook demasiado rápido adoptando una seriedad inmediata.

— Jimin pasó la nevada aquí y regresó bastante tarde y feliz podría decir.
— ¿Seguías ahí? — volteó a mirarlo sorprendido.
— Uhum— dijo asintiendo con una pícara sonrisa — aprovechamos todaaaaa la mañana
ya que no abrió el negoció y sus padres no estaban — dijo moviendo las cejas de nuevo de
arriba abajo — y Jimin tenía la misma cara que yo tenía, la de un hombre satisfecho.
A Jungkook se le bajó el color antes de ponerse de un rojo intenso en la cara.
—¡Nooo! — dijo Taehyung tapándose la boca con ambas manos— ¡TE QUITÓ TU
VIRGINIDAD! — oh por Dios ni yo pude lograrlo— dijo riendo a carcajadas.
— ¡Idiota! No me folló — dijo Jungkook dándole un empujón que lo tiró de lado en el sofá.
—Bueno ya en serio cuéntame Kook, somos amigos, y soy gay ¿Te gustó? ¿Estar con
Jimin? ¿Tenemos oportunidad los demás chicos gays? — dijo divertido aliviando la tensión
del pelinegro.

— Fue… diferente— dijo sin mirarlo.


— ¿Pero diferente bueno o diferente malo?
— Bueno— dijo sonriendo mientras jugaba con las palomitas en el cuenco.
— ¡Oh-por-Dios! — dijo Taehyung dando chillidos y patadas al aire con emoción.

— Pero no sé qué sigue ahora que tuvimos sexo... ¿Eso me convierte en gay? ¿Las chicas
ya no querrán salir conmigo después? Porque no veo saliendo con otros hombres
después, estoy un poco confundido— dijo cabizbajo.
— Mira si le quieres poner una etiqueta puedes considerarte bisexual por el momento…o
Jiminsexual tal vez.
—¿Jiminsexual?
— Sí, que solo sientes atracción hacia los Jimin sensuales con traseros de durazno.
Y ambos comenzaron a reír a carcajadas.

CAPÍTULO 38
Puedo entender cómo te sientes— dijo Taehyung tomando la actitud de amigo serio — yo
siempre supe que me gustaban los niños, desde pequeño no tuve dudas ni confusiones,
en cambio tú eres una persona muy metódica Kook, algo raro para alguien joven— dijo
frunciendo el ceño — eres ordenado, tienes rutinas y las cosas en orden, tanto en tu
entorno — dijo haciendo una señal con el brazo abarcando la casa — como en tu cabeza, y
esto que estás experimentando es nuevo y te desconcierta pero como te dije, debes dejar
de analizar tanto y enfocarte en sentir. ¿Jimin te hace sentir bien? Y no me refiero solo al
aspecto sexual.
Jungkook pensó en todas las maneras en las que Jimin lo hacía sentir bien: las charlas
relajadas que habían tenido al principio cuando se comenzaron a conocer, las bromas, el
coqueteó descarado de Jimin, el sonido de su risa, los momentos domésticos en su cocina,
la manera en la que se sentían en sincronía en el mismo espacio, y el increíble sexo que
habían experimentado, la forma cruda y real en la que lo había poseído, y la manera
pacífica y tierna que se había sentido sostener su cuerpo suave y tibio antes de dormir.
Si definitivamente Jimin lo hacía sentir bien en muchas formas.
— Si, me hace sentir bien— dijo por fin después de su silencio reflexivo.
— ¿Y cuáles son tus dudas entonces?
— Pues…yo…no se con exactitud, que sigue, ¿debo tener una relación con él, seguimos
follando hasta que se me quite la curiosidad? ¿a escondidas, o querrá que le diga a la
gente que estoy saliendo con él? ¿Y si no estoy listo para salir del clóset? O como dice
Taemin ¿si él solo está jugando conmigo? Y yo aquí pensando en que tal vez después no
pueda tener una relación normal con alguna chica y tampoco con otros hombres, y si las
personas y mis padres me juzgan mal por mis preferencias ahora — dijo antes de llevarse
las manos a las sienes y apretarlas ahí.
— Tranquilo Kook— dijo poniendo una mano consoladora en su hombro— te digo
hombre, piensas demasiado en el destino en vez de disfrutar el viaje.

— ¿Qué? — preguntó el pelinegro volteando a mirarlo.


— Que no tienes que pensar en presentárselo a tus padres aún o salir del clóset,
simplemente disfruta lo que sientes con él, y si quieres que sean exclusivos díselo
también, y si no quieres que la gente lo sepa también díselo hasta que lo tengas claro, no
te preocupes demasiado con pensamientos del futuro, sólo… disfruta lo que tienen y deja
de torturarte. Pero eso sí, se sinceró también con él sobre cómo te estás sintiendo y lo
que deseas de esto.
Jungkook asintió un poco aliviado por las palabras de Tae.
Pasaron la tarde mirando otra película y cuando se despidieron en la noche Taehyung le
sugirió salir los 4 en una cita doble algún día, eso sería divertido e interesante dijo.
Jungkook se fue a su recámara a mirar el “otro video” que había editado después de
terminar el trabajo escolar, en ese había descubierto una especie de striptease invertido
para él, cuando Jimin se había quedado en su casa.

Después de la ronda intensa de sexo que habían tenido y que Jimin se duchara, había ido
al cuarto por su ropa y la cámara que se había quedado prendida lo había grabado
entrando con una toalla atada alrededor de su cintura.
Al principio parecía que él no había notado que la cámara estuviese encendida.
Había colocado su bolso en la camilla y con suavidad se quitó la toalla de las caderas
revelando su magnífico cuerpo desnudo y de perfil.
Su espalda magra y firme, y su vientre tonificado, más su culo respingón y sus piernas
marcadas lo hacían parecer la imagen de un dios griego tallado en piedra.
El David de Miguel Ángel en perfección.

Y entonces encontrando su bóxer en la mochila había dado la espalda a la cámara para


agacharse y meterlos por sus pies dándole una excelente vista de su rosado y apretado
agujero, haciendo que el pulso del pelinegro se dispara a toda velocidad recordando el
calor y la estrechez que había sentido en ese lugar.
Después vio como se colocó los jeans girándose para darle una muestra erótica de un
Jimin sin camisa y en mezclilla como todo un sueño húmedo masculino; y al final se había
colocado su playera.
Y justo cuando iba a salir del lugar, se dio media vuelta para guiñarle el ojo antes de
apagar la cámara.

— ¡Maldito descarado! — dijo Jungkook con una sonrisa antes de comenzar a masturbar
la tremenda erección en su mano.
Ya estaba ansiando tenerlo mañana en su casa...

CAPÍTULO 39
Jungkook estaba sentado en su sala, inquieto y nervioso esperando a que Jimin llegara a
su casa.
La expectativa de verse a solas de nuevo lo había mantenido vibrando todo el día a su
alrededor.

Durante el horario escolar ambos se había dado miradas fugaces y sonrisas tímidas.
Se habían mantenido a una prudente distancia y almorzado por separado con sus
respectivos amigos o conocidos.
Los dos estaban esperando la tarde con anhelo; era un secreto implícito entre ambos.

Por eso cuando tocaron a la puerta puntualmente, el pelinegro pegó un salto fuera del
sillón, se pasó las manos sudorosas por los costados de su pantalón, peino su cabello hacia
atrás con la mano y dio una respiración profunda antes de abrir.
—Hola— dijo Jimin con una sonrisa tímida parado del otro lado.
Lucía adorable en unos jeans azules entallados y un suéter negro con estampado de letras
de colores, su cabello rosa había sido recortado antes de venir al parecer, siendo rebajado
en los costados y peinado de lado haciéndolo ver muy sexy.
— Pasa— dijo Jungkook igualmente tímido.
Jimin se paró a media sala sin sentarse y Jungkook se acercó a él con las manos metidas en
los bolsillos luciendo totalmente adorable y nervioso.
— Y… bueno…aquí estoy — dijo el pelirosa levantando los hombros sonriente mientras
mantenía sus manos unidad al frente todo tímido y adorable.
Una delicia total.
— Sí— dijo Jungkook acercándose a un paso de él.

— Sí— susurro Jimin con el aliento contenido mirándolo a los ojos.


— Aquí estás — dijo Jungkook en un susurro mirándolo a los labios.
— Ajam— dijo Jimin antes de sacar la lengua y humedecer sus labios.
Y después de lo que pareció una eternidad mirándose, estamparon sus bocas cerrando la
poca distancia a la vez.
Las manos de Jimin se fueron a la cabellera pelinegra del contrario, tomando un puño
entre sus dedos, acercándolo más a su boca mientras le devoraba el labio inferior y
ladeaba su cabeza para mordisquearlo, haciendo que Jungkook gimiera con profundidad
mientras sus manos apretaban la diminuta cintura de Jimin y después bajaban a sus
glúteos para pegarlo a su cuerpo y frotarlo contra él, sacando pequeños y deliciosos
gemidos ahogados en su esponjosa boca que hacían a su polla llenarse a una velocidad
sorprendente.

Metió una mano bajo el suéter y playera de Jimin porque necesitaba sentir la calidez y
suavidad de su piel; subiendo con la palma abierta deleitándose en la firmeza de su
vientre, y deteniéndose en uno de sus pezones para frotarlo entre sus dedos.
— A... Aah… Jungkook — dijo Jimin echando la cabeza hacia atrás mientras como pez
fuera del agua respiraba con dificultad en busca de oxígeno con la boquita abierta y
totalmente hinchada, era una cosa deliciosa a los ojos de Jungkook, quien sin perder
tiempo llevó su boca a el botoncito rosado que estaba listo para recibir atenciones.
Chupando con avidez el pezón de Jimin con la lengua trazó círculos y con los dientes dio
pequeños mordiscos, tomándose su tiempo con ambos, separándose solo para quitarle
por completo el suéter y la playera mientras Jimin hacía lo mismo con la de él, quedando
con los torsos desnudos haciendo que el pelirosa también les diese atención a sus
pezones.
Con manos temblorosas Jimin comenzó a desabrochar el pantalón del pelinegro.

— Te necesito ahora Jungkook— dijo entre besos con las manos ocupadas, logrando su
tarea; bajándole a Jungkook los pantalones junto con la ropa interior y empujándolo a
sentarse en el sofá.
Jungkook quedó sentado con los pantalones en los tobillos y una firme erección
recostándose en sus abs que comenzó a acariciar con lentitud mientras Jimin de pie se
quitaba sus últimas prendas.
Si…al parecer estaban demasiado ansiosos como para llegar a la recámara.

CAPÍTULO 40
Jimin se sacó el condón que traía en el bolsillo delantero de los jeans y lo arrojó al lado de
Jungkook antes de quitarse los Pantalones y quedar totalmente desnudo y parado frente a
él.
El pelinegro tomó el condón entre sus dedos y con una ceja levantada y una sonrisa de
lado miró a Jimin quien se frotaban la polla con el presemen que estaba derramando
— ¿Ansioso? — dijo divertido.
— Prevenido — respondió Jimin con esa sonrisa descarada que ahora le encantaba —
póntelo — apuntó Jimin con la cabeza mientras continuaba masajeando su hermosa y
rosada polla.
Al parecer no habría juegos previos.
Cuando se hubo colocado el condón, Jimin se acercó y se colocó de rodillas sobre el sofá y
a horcajadas encima de él, tomando el sobre del condón y exprimiendo el lubricante
restante para ponerlo en la polla de Jungkook y después llevar sus dedos a su agujero y
poner un poco ahí.
— Necesito prepararte — dijo Jungkook mientras lo acariciaba en la cintura.
— Estoy listo — dijo Jimin negando con la cabeza — antes de venir aquí me lubrique
profundamente con mi consolador — dijo con una amplia sonrisa.

— Maldito pervertido — dijo Jungkook con una mano en su cabeza atrayéndolo a un beso.
— Yo le llamo prevenido — dijo Jimin antes de besarlo — no…quería…perder…el tiempo
— dijo entre beso y beso mientras levantaba un poco el trasero y con su mano guiaba la
erección de Jungkook hacia atrás y a su agujero, sosteniéndola firme antes de hundirse y
removerse un poco sobre la hinchada cabeza.
Entró con facilidad, de forma profunda y resbaladiza, tal como Jimin había dicho estaba
lubricado y dilatado para él, y pensar que se preparó antes de venir a verlo lo hacía sentir
excitado al doble.
Imaginarlo tal vez de rodillas con la cara pegada al colchón y el culo elevado penetrándose
y lubricándose mientras pensaba en él lo hizo sentir caliente, y anhelar querer verlo con
sus propios ojos algún día.
Jimin continuaba besándolo con las manos recargadas en sus hombros, masajeando su
cuello y tomando su cabello en puños mientras se movía sobre él oscilando su cuerpo de
diversas y deliciosas formas, apretando el miembro de Jungkook con alguno de los
movimientos en proceso, mientras el pelinegro con sus manos recorría su espalda,
glúteos, y piernas deleitándose en la suavidad y los movimientos del contrario.
—Te extrañé— dijo el pelinegro casi en un susurro mientras cerraba sus brazos en torno a
la cintura del pelirosa pegándolo más a su cuerpo si es que eso se podía, haciendo sonreír
a Jimin en su boca

— Yo también — respondió Jimin antes de fundirse sobre él.


La polla de Jimin estaba apretada entre sus vientres, mojándolos con el líquido preseminal
que brotaba con fluidez, no había espacio entre ellos, se movían con frenesí y pasión.
Jungkook colocó ambas manos en los glúteos del contrario para ayudarlo a levantarse y
caer de sentón en su polla, se sentía de maravilla cada que la próstata de Jimin era
golpeada de forma continua y precisa.
La polla de Jungkook era perfecta en grosor y tamaño, la mejor que alguna vez hubiera
tenido en el culo, logrando darle placer casi sin necesidad de tocarse la suya, el pelinegro
sabía tocar ese punto dulce haciéndolo gemir descontroladamente.
Necesitando más, Jimin plantó sus pies en el sofá logrando quedar en cuclillas clavado de
forma exquisita y a profundidad, Jungkook sostuvo sus nalgas abiertas y en posición
mientras su pelvis comenzó a elevarse para clavarse en el pelirosa duro y preciso,
haciendo que la polla de Jimin vibrará en anticipación a su orgasmo, disparando su carga
con fuerza sobre el pecho y barbilla de Jungkook.
Inclinándose lamió su propio semen con la lengua logrando que Jungkook estallara con
violencia dentro de él y apretándolo contra su pecho para controlar las sacudidas de su
cuerpo y su intenso orgasmo …

CAPÍTULO 41
Jimin aspiraba el aroma masculino de Jungkook enterrado en el cuello de este mientras el
contrario le acariciaba el hombro y clavícula con la punta de su nariz y lo mantenía
abrazado por la cintura repartiendo suaves caricias por toda su espalda; aún continuaba
profundamente enterrado en él, pero su polla estaba comenzando a ablandarse.
— Déjame salir de ti nene— dijo Jungkook no muy convencido acariciando una de sus
nalgas — antes que hagamos un desastre en el sofá.
Jimin sonrió — si sigues acariciándome así no creo querer salir nunca — dijo retorciéndose
un poco antes de levantar el culo y dejarlo salir de él, quedando con una enorme
sensación de vacío.
Jungkook lo recostó de lado en el sofá y se levantó al baño a tirar el condón, Jimin escuchó
como abría la regadera suponiendo tomaría una ducha, así que se quedó con el brazo
sobre sus ojos reposando un rato antes de levantarse a limpiar el desastre en su vientre.

—¿Vienes?
La voz de Jungkook lo saco de su ensoñación, sorprendido al encontrarlo aún desnudo y
parado al lado de él con la mano extendida para ayudarlo a levantarse.
Jimin la tomó y entonces el pelinegro los dirigió al baño donde se encontraba llenando la
tina de hidromasaje con la regadera manual.
Jimin sorprendido ante la sugerencia silenciosa volteo a mirarlo con la boca ligeramente
abierta por la sorpresa.
— ¿Nos vamos a dar un baño aquí?... ¿Juntos? — dijo señalando la tina.

— Sí, ¿demasiado íntimo para ti después de lo que hicimos en mi sala? — dijo Jungkook
con esa sonrisa divertida donde arrugaba su nariz y mostraba los dientes como un niño
travieso mientras con una toalla estaba limpiando el semen en el vientre de Jimin.
— Oye no uses mis argumentos contra mí— dijo Jimin divertido dándole un manotazo
metiéndose a la tina y sentándose en un extremo.
Jungkook entró después de él y se sentó en el otro extremo.
La tina tenía el tamaño suficiente para que ambos estuvieran sentados con las piernas
extendidas uno al lado de otro mirándose de frente.
La temperatura era deliciosa y las burbujas que salían de lugares estratégicos golpeaban la
espalda de Jimin y los costados de sus piernas relajándolo de inmediato.
— ¿Cómo es que tienes una tina de hidromasaje en esta casa? — preguntó Jimin
recostado y hundido en la deliciosa agua caliente — podría acostumbrarme a estar aquí —
dijo cerrando sus ojos.

— Esta es mi casa de infancia, y esta era la recámara de mis padres.


— ¡Oh!, No sabía, creí que la rentabas y se me hacía un exceso de casa para ti solo — dijo
mirándolo sorprendido.
— No, aquí nací, mis padres la fueron remodelando a su gusto; el otro cuarto era mi
recámara, pero al no ocuparla la tomé como depósito de cosas y estudio de grabación
ahorita — dijo divertido.

— Oh si — sonrió Jimin— pero cuando vienen a visitarte ¿Dónde duermen?


— Oh ellos nunca vienen, tienen demasiado trabajo en Seúl y un lujoso departamento en
el piso 23 de una torre frente al río Han que no quieren abandonar nunca, es por eso que
yo tengo que ir a verlos de vez en cuando y los días festivos.
—Eso suena genial por ellos.

— Sí, han trabajado duro para obtener su clínica y algunos lujos, y yo estoy feliz con mi
independencia y que no me molesten.
— Y viviendo solo y con tantas libertades ¿No tenías novia?
—Algo tarde para preguntar Park ¿No? — dijo divertido con una ceja levantada— pero no,
no tengo ni tenía novia, la última novia que tuve fue hace dos años en Seúl.
— ¿Y novio?
— Menos— dijo riendo.
— ¿Y no quieres uno? — dijo Jimin coqueto y seductor mientras se acomodaba sobre él y
comenzaba a besarlo.
— Sobre eso — dijo después de corresponder a su beso — tenemos que hablar Jimin.

CAPÍTULO 42
— Oh rayos ya nos vamos a poner serios— dijo el pelirosa intentando regresar al otro lado
de la tina, pero los brazos de Jungkook lo sostuvieron en su lugar.
— Me gusta donde estás — Sonrió antes de besarlo rápidamente haciendo que Jimin
sonriera tranquilo.
— ¿Qué quieres de mí Jimin? ¿Qué pretendes conmigo?

— No entiendo — dijo Jimin frunciendo sus cejas y formando un adorable puchero en su


boquita — no pretendo nada malo contigo ni exigirte algo que no puedas ofrecerme,
sólo…estoy tomando lo que me das en este momento; escucha, me gustas mucho,
siempre lo has hecho— dijo mirándolo a los ojos y acariciando su mejilla — pero sé que no
puedo pedir una relación contigo o algo más porque… bueno ya sé cómo funciona esto
con los heterosexuales — dijo desviando su mirada vidriosa de la de Jungkook.
Jungkook sintió su corazón encogerse un poco ante la mirada triste del pelirosa, siempre
había juzgado a Jimin como un descarado sinvergüenza que, como después le había dicho
Taemin, le gustaba coquetear, jugar, y desviar a los heterosexuales, pero al parecer había
algo más en todo lo que se podía apreciar superficialmente.
— ¿Cómo funciona Jimin? — dijo tomando su barbilla y haciendo que lo mirara otra vez.
Una pequeña lágrima se había escapado de su ojo derecho; Jungkook la limpio con su
pulgar.
— Pues pueden hacerme todo lo que quiero y quieran mientras esto se mantenga en
secreto y su imagen no se vea afectada — dijo sosteniéndose del cuello de Jungkook, pero
con la mirada baja — y después cuando hay una chica que cubra sus apariencias lo
suficiente dicen adiós.
— ¿Eso te han hecho?
— La mayoría de las veces — dijo levantando los hombros con desinterés.
— ¿Y por qué lo haces?

—¿Hacer qué?
— Tener relaciones con chicos así.
— Porque no me importaba no tener una relación con nadie.
— ¿Y ahora?

— ¿Ahora qué? — preguntó el pelirosa mirándolo a los ojos un poco asustado.


— ¿Ahora te importa…tener una relación? ¿Te importó yo?
— ¿Por qué preguntas eso Jungkook?
— Porque quiero saber si esto — dijo señalando con el dedo entre él y Jimin — es serio, lo
que está ocurriendo aquí para saber si vale la pena que me coloque ahora la etiqueta de
bisexual gracias a ti, o si solo soy un nombre más en tu lista de tus conquistas
heterosexuales — dijo fuerte y claro con el ceño fruncido.
Las cejas de Jimin se juntaron mientras asimilaba lo que el pelinegro acaba de decir.
— Espera… ¿Tú quieres que tengamos una… relación?

— Si Jimin, así es como se dice cuando dos personas quieren continuar algo y ser
exclusivos uno del otro — dijo Jungkook algo cabreado con la cara de malhumorado que a
Jimin ponía tan cachondo anteriormente — sólo que no sé qué tan serio sea yo para ti.
Lanzándose a besarlo con intensidad, Jimin se separó para tomar aire y decirle:
— Oh Jungkook eres lo más serio y maravilloso que alguna vez deseé o soñé tener en mi
vida — dijo todo sonrisas antes de volver a besarlo — ¿De dónde sacaste que tengo una
lista de heterosexuales que he corrompido? — dijo Jimin pensativo cuando se separó de
su boca.
— Taemin me lo dijo — habló Jungkook— me dijo que yo solo era una víctima más de tus
encantos — dijo ya algo divertido — y que me desecharías después, como hiciste con él.
— Oh cariño, Taemin es un idiota — dijo riendo divertido — está enojado y celoso porque
sabía el enamoramiento que tenía contigo desde que entramos a la escuela, y ahora que
tenía la oportunidad de conocerte y tratar contigo dejé de verme con él.
— Espera… ¿yo te gusto desde que entramos a la escuela?

— Sip — dijo el pelirosa mordiéndose su labio inferior — pero no te preocupes, valió la


pena cada maldito día la espera.
Y volvieron a fundirse en un delicioso beso.

CAPÍTULO 43
Después de un relajante baño en la tina y otra sesión de amor, Jimin y Jungkook habían
hablado sobre darle una oportunidad a esto que había comenzado entre ellos.
Jimin comprendía lo difícil que siempre era salir del clóset, las preguntas, las miradas de
los demás, los cuchicheos, los cuestionamientos de los amigos, conocidos, e incluso la
familia.
Él no era tan inflexible o irracional para exigirle a Jungkook gritar a los cuatro vientos a
partir de mañana que eran “novios"… la palabra lo hacía sonreír y suspirar como idiota,
aún no podía creer que él y Jungkook habían formalizado su relación en una tina de
hidromasaje, pero el sexo lento y suave que vino después de eso lo dejo claro en su
mente.
Eran pareja a partir de eso momento.
Por eso tranquilizando a él pelinegro, habló con él mientras estaban abrazados en la cama
después de vestirse.
— No necesitamos decírselo a los demás Kook, con que tú y yo lo sepamos para mí es más
que suficiente por el momento, tómatelo con calma y cuando tú lo creas conveniente que
lo sepan lo diremos.

— No quiero ser un idiota escondiéndote u ocultándonos, pero necesito solo un poco de


tiempo para asimilarlo y que los demás se enteren ¿Sí? — dijo besando su cabeza.
— Lo entiendo — dijo Jimin levantando la cabeza de su pecho dándole una sonrisa
tranquilizadora — podemos mantener el trato cordial en la escuela y acá ser nosotros dos
solamente.
— Gracias— dijo Jungkook antes de jalarlo y darle un beso en la boca — y ahora sí déjame
enseñarte cómo quedó nuestro trabajo.

Y se dirigieron a la sala a ver los 20 minutos de grabación que Jungkook había editado de
las 3 terapias.
Cerca de las 9 de la noche y después de haber cenado comida japonesa a domicilio, Jimin
se despidió quedando de verse el lunes en la escuela ya que este fin de semana ayudarían
a Jin a hornear, colocarían la publicidad que Taehyung ya había impreso, y también iría el
ingeniero en sistemas que había creado la página de su negocio a mostrarles cómo
funcionaba.
En resumen, sería un fin de semana ocupado y por mucho que desearan verse no se
podría.

Se despidieron en la puerta como una pareja enamorada y Jimin se fue dejando a un


Jungkook feliz y satisfecho.
Domingo…
Yoongi se encontraba en el mostrador del negocio estudiando unas recetas que había
visto y deseaba realizar cuando llamaron su atención.
— Hola ¡Buenos días! Vengo de parte de Kim Taehyung, soy el ingeniero en sistemas Jung
Hoseok — dijo un chico de hermosos ojos y sonrisa radiante extendiendo su mano para
saludarlo — vine a mostrarles como había quedado la página de su negocio — dijo
señalando a la mochila en su hombro donde Yoongi supuso que se encontraba su
computadora portátil.
— Sí…mi hermano Ji…Jin — dijo aclarando su garganta porque al parecer las palabras se
habían atascado en ella al ver a este bello chico parado frente a él — él es el encargado, y
fue con Taehyung a la casa por su laptop, está aquí cerca, puedes sentarte a esperarlo —
dijo señalando una de las mesas pequeñas en el local — ¿quieres un café, y tal vez algún
postre?, cortesía de la casa— aclaró antes.
— Sí claro, lo que tú me sugieras será bueno — dijo dándole una sonrisa de infarto
haciendo que las rodillas de Yoongi se sintieran débiles.

— Las galletas son mi especialidad, las hago yo, espero que te gusten — dijo luciendo
tímidamente adorable.
— Estoy seguro que me encantaran— respondió el contrario guiñándole el ojo con
coquetería.
CAPÍTULO 44
El lunes en la escuela habían empezado con las exposiciones de trabajos de algunos
equipos.
A Jimin y Jungkook les tocó exponer hasta el miércoles, haciéndoles obtener una
calificación de 10 por su trabajo y profesionalismo.

Obviamente el profesor no tenía por qué enterarse de lo poco profesionales que habían
sido en el transcurso del trabajo y el perfecto final que habían tenido gracias a eso, era
algo que lo tendrían guardado para ellos, así como su relación la cual habían podido
mantener al margen de los demás, actuando normal uno alrededor del otro durante la
primera semana en la escuela, pero a la segunda semana pasó algo que lo cambió todo.
****************************
Era martes y se encontraban en la cafetería desayunado por separado.
Jimin estaba con el grupo de chicas de Jisoo y Félix el novio de Lisa desayunando con ellos
mientras Kook se había sentado en la mesa de Kai y hablaban de deportes.
Entonces Jungkook vio como Taemin se dirigía a la mesa de Jimin, con ese caminar
confiado y engreído del tipo y esa sonrisa en su cara cada que veía a Jimin, relamiéndose
los bigotes como un gato al ver un canario.

Llegó con la confianza que siempre mostraba, como si Jimin le perteneciera, y colocando
su brazo en el respaldo de la silla se inclinó para decirle algo al oído.
Jimin negó con la cabeza a lo que sea que le hubiese dicho, y le dio una sonrisa educada.
Taemin volvió a inclinarse y entonces Jimin miro a Kook quien no estaba perdiendo detalle
de lo que sucedía, con el tenedor sostenido fuertemente a medio camino de su boca sin
prestar atención a lo que Kai hablaba a su lado.
Asintió con la cabeza mirándolo y dándole a entender que todo estaba bien antes de
pararse en irse con ese idiota quien sabe a dónde.
¿Cómo diablos pretendía Jimin estar a solas con ese imbécil y que él se quedara
tranquilo?... Por supuesto que no
Así que se levantó rápidamente de la mesa excusándose con Kai y dirigiéndose a la salida a
ver a dónde dirigía ese idiota a su novio… Sí su novio, sonaba tan posesivo en su cabeza
como lo sentía en su pecho.

Saliendo rápidamente alcanzó a verlos girar en el segundo pasillo a la izquierda, rumbo al


gimnasio, y cuando hubo llegado ahí vio que se metían en el área de casilleros hacia las
regaderas.
Su corazón latía frenéticamente y una punzada de celos pinchó en su pecho al imaginarse
a Jimin de rodillas chupándole la polla a ese imbécil.
No Jimin no le haría esto a él.
Habiendo atravesado el área de los casilleros se detuvo en la puerta justo antes de las
regaderas para ver a Jimin parado con los brazos cruzados a una distancia prudente de
Taemin.
— Anda habla, ¿qué eso tan importante que tienes que decirme de Jungkook? — dijo
Jimin visiblemente enojado.
— Te lo diré si primero eres bueno conmigo y me chupas la polla — dijo Taemin con una
asquerosa sonrisa en su boca.

— Ja, estás idiota Taemin, hace mucho que no chupó tu asquerosa polla “heterosexual”—
dijo Jimin haciendo comillas con sus manos — y no pretendo hacerlo ahora, eres
asqueroso, mentiroso y rastrero, déjame en paz, te lo dije desde hace mucho, ya-no-
quiero-nada-contigo. Sal del clóset de una vez y consigue un amigo gay y prueba que esta
vez sea él quien te folle — dijo Jimin enojado antes de dirigirse hacia la puerta.
— ¿Por qué ya no quieres chuparme la polla perra? — dijo sosteniendo el brazo de Jimin
con fuerza y coraje.
— Porque ahora me la chupa a mí— dijo Jungkook saliendo de su escondite — y será
mejor que le quites las manos de encima a mi novio o te las romperé y no podrás ser
fisioterapeuta en toda tu puta vida.

CAPÍTULO 45
¿Su … novio dijiste? — preguntó Taemin después que salió de su conmoción.

— Sí, novio y espero que también hayas escuchado la parte donde dije que te rompería las
manos si no lo sueltas — dijo Jungkook visiblemente furioso.
Taemin que no se había dado cuenta que seguía sosteniendo a Jimin, lo soltó de
inmediato cuando vio la mirada de Jungkook sobre sus manos — oye amigo, yo…lo siento
mucho — dijo levantando ambas manos en señal de rendición — no lo sabía.
—Pues ahora ya lo sabes, así que espero no lo vuelas a molestar…por tu bien — dijo
Jungkook apretando los dientes y acercándose protectoramente al lado de Jimin y
sostenerlo por la cintura.

Por si no había quedado claro que el pelirosa era suyo y no pensaba compartirlo con
nadie.
Taemin se retiró como alma que lleva el diablo. Y entonces Jimin giró poniendo las manos
sobre el pecho de Jungkook — ¿Qué pasó con todo eso de ser discretos y que nadie se
enterará de lo nuestro? — dijo con una ceja levantada interrogativamente, pero una
sonrisa muy divertida en los labios — Sabes que Taemin se los contara a todos ¿Verdad?
— dijo señalando con el pulgar el lugar por dónde había salido.

— No me importa, mejor así que todos sepan que no se deben meter contigo — dijo
Jungkook aún con la mirada furiosa observando la puerta como si Taemin fuera a regresar
de nuevo a ahí a molestar a Jimin — ¡eres mío!
Y maldita sea si ese comportamiento cavernícola y posesivo no calentaba a Jimin al mil.
— Ay cariño no sabes cuánto me prende verte como neandertal celoso, pero déjame
mostrártelo — dijo tomándolo de la camisa y empujándolo a uno de los cubículos de las
regaderas.
Cerrando detrás de él cayó de rodillas mientras le bajaba el cierre de los jeans y sacaba la
polla del pelinegro aún blanda por lo inesperado de la situación, pero siendo resuelto
rápidamente cuando vio las intenciones de su descarado pelirosa, quien con coquetería y
suavidad comenzó a masajearla y darle pequeñas lamidas en la punta.
— Vamos cariño, necesito que me folles la boca de inmediato, estoy tan cachondo por la
manera que defendiste mi honor — dijo batiendo sus pestañas mientras su rosada lengua
hacia círculos en la cabeza de su polla logrando de inmediato llenarla y endurecerlo
rápidamente.
— Mi boca es tuya nada más, ¡follala! — decía Jimin mientras tomaba la cabeza hinchada
de su miembro entre los labios de forma seductora chupando como si fuera una paleta,
creando sonidos de succión que calentaron la sangre de Jungkook.
— Mía—decía perdido mirando a su lindo pelirosa hincado y comenzando a tomar más a
fondo todo su falo — te voy a follar esa boquita listilla.
— S…sí, sí por favor— susurró Jimin con las pupilas dilatadas observándolo y su boca
disponible para que hiciera con ella lo que quisiera.

Jungkook comenzó a moverse de adelante hacia atrás hundiéndose en el calor y la


humedad de tan deliciosa boquita, tomando a Jimin por el cabello para sostenerlo en su
lugar mientras se empujaba más fuerte dentro de él, creando sonidos de humedad y
gemiditos de su hermoso chico que lo ponían al mil.

Cuando bajó la vista un poco más se dio cuenta que Jimin estaba trabajado su hermosa,
hinchada, y rosada polla en su mano mientras le daba placer oral a él.
Saberlo tan caliente y complaciente por él y para él lo hizo perder la poca cordura que le
quedaba.
— ¡Oh! Si bebé, me voy a venir dentro de esa preciosa boquita tuya y te vas a tragar todo
lo que te dé… ¿Sí?
— Ummm uhummm — fue lo que alcanzo a responder el pelirosa con la boca llena y
ocupada.
— Sí, sí bebé…así estoy cer…— no alcanzó a avisarle cuando ya estaba estallando dentro
de su hinchada boquita.
Jimin absorbió hasta la última gota de su caliente semen mientras se estremecía por su
propio orgasmo derramándose en el piso del baño.
Gracias a Dios nadie ocupaba las duchas a esta hora o seguro alguien los habría
escuchado... aunque sinceramente a Jungkook eso ya no le importaba.

CAPÍTULO 46
Tal como Jimin le había dicho a Jungkook, la universidad era un hervidero de chismes al
otro día del suceso con Taemin.

Cuando iba atravesando los pasillos rumbo a su aula pudo escuchar algunos comentarios.
¡Oh Dios cómo pudo volver gay a Jeon!
¡Que desperdicios de hombres!
¿Por qué los guapos son gays?

Pues a mí no me importaría unirme a ellos en la cama.


Fueron algunos de los comentarios especialmente de chicas, que pudo captar mientras
pasaba por ahí; algunos haciéndolo sonreír, pero otros preocupándolo.
¿Y qué pasaba si Jungkook se asustaba al oír esas cosas? ¿Y si no podía con la presión y lo
dejaba?
Todas sus preocupaciones fueron disipadas cuando en el pasillo antes de llegar al aula, un
fuerte y familiar brazo lo envolvió por la cintura; haciéndolo girar a verlo con una sonrisa
en los labios justo a tiempo para que Jungkook depositara un beso rápido en su boca.
Habiendo dejado claro que le importaban una mierda los chismes de los demás, tomando
su mano para entrar juntos al salón de clase ante las miradas atónitas de unos y sonrisas
de aceptación en otros.
Bueno, Jimin no podía quejarse, Jungkook estaba siendo genial en cuanto a esta relación y
eso le encantaba.
Un par de días después los chismes acabaron pronto y ellos se mostraban con tranquilidad
como una pareja de ensueño; tomaban juntos el almuerzo, se iban juntos a casa después
de la escuela, bromeaban y reían como un par de buenos amigos, y no tenían problemas
en darse muestras de amor cuando era necesario sin llegar a ser exhibicionistas; un suave
beso en los labios, un roce de manos en el comedor, recargarse uno al lado del otro.

A Jungkook le encantaba abrazar por los hombros a Jimin quien tenía la altura perfecta
para ello.
En casa de Jimin las cosas también eran buenas, cuando Jimin no se iba con él después de
la escuela Jungkook lo acompañaba a su casa y pasaban la tarde ya sea ahí o en la
pastelería.

Después de la publicidad que habían colocado en el local y la página web, la pastelería


gozaba de mayor afluencia.
A Jungkook le gustaba acompañar a Jimin y ayudarlo en lo que podía atendiendo clientes,
o cuando los días eran tranquilos sentarse a tomar un café y un postre.

Jimin ya lo había presentado a sus padres como su novio y lo habían recibido con
cordialidad a la familia.
El hecho de que Taehyung estuviera seguido por ahí lo hacía sentir en ambiente familiar y
cómodo, y en ocasiones compartían pláticas y comidas en el local con él y Seokjin, y otras
veces Yoongi y Hoseok se les habían unido para jugar dominó o juegos de mesa.
Era realmente agradable pasar el día con Jimin de la forma que fuera.
Pero Navidad era en dos días y Jungkook se iría a Seúl mañana a pasar las fiestas con sus
padres y no lo vería hasta año nuevo, haciendo que Jimin se sintiera un poco triste por
eso.
— Te llamaré por teléfono en las noches— dijo Jungkook acariciando la rosada cabellera
que se encontraba recostada en su pecho mientras estaba acurrucados en el sofá de su
casa.
— Okey— dijo Jimin un poco decaído — te voy a extrañar mucho.

— Yo también bebé — dijo Jungkook depositando un beso en su cabecita— pero debo ir,
no los veo desde las vacaciones de verano y además debo contarles que su único hijo
ahora es bisexual y está saliendo con un adorable y descarado chico.
—¿Le vas a contar a tus padres? — dijo Jimin levantándose de su pecho totalmente
sorprendido.
— Claro — dijo acariciando su mentón— y después ¿Por qué no? Tal vez llevarte a qué te
conozcan.
Jimin se quedó ahí mirándolo embobado y con una sensación cálida en el pecho pensando
que después de todo está navidad sería especial, aunque Jungkook no estuviera con él.

CAPÍTULO 47
Jungkook llegó a Seúl a las 6:00 de la tarde un día antes de noche buena.
Cuando salió del avión hacia la sala de espera prendió su celular y se encontró con un
mensaje de voz de su madre.
— Cariño disculpa, no podremos ir a recogerte a el aeropuerto, surgió una emergencia. Un
niño perdió dos de sus dedos de la mano izquierda, vamos a hacer todo lo posible para
salvarlos y reconstruir su mano, nos vemos en la noche.

No le sorprendió ni le molestó la situación; como hijo de Doctores estaba consciente de


las emergencias y la dedicación de sus padres por sus pacientes, así que tomó un taxi y se
dirigió a el departamento de sus padres.
— Hola buenas tardes — saludó acercándose al mostrador del conserje del lugar, ya que
no era el mismo de la última vez que vino — soy el hijo de los Doctores Jeon, voy a subir
— dijo mostrando en sus manos la tarjeta de acceso para el elevador privado.
— Buenas tardes joven Jeon, sí, su mamá nos avisó que llegaría, pase, adelante —
extendió su mano cortésmente hacia el ascensor.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron en el piso indicado, lo recibió el mismo pulcro
lugar de siempre; la espaciosa sala con chimenea artificial debajo del enorme televisor,
atrás el comedor de 12 sillas, y un enorme ventanal con balcón y vista al río, a la derecha
la puerta que conducía a la cocina con desayunador y a la izquierda se encontraban los
tres dormitorios y un baño para invitados, pero dejando sus maletas en la sala se dirigió
directo al balcón y salió a observar la vista y respirar el aire de Seúl, pensado en lo mucho
que le gustaría tener a Jimin aquí con él apreciando el paisaje.
Una sonrisa se formó en su rostro con esa posibilidad en su mente. Y entonces tomando el
celular hizo una video llamada al chico que estaba en sus pensamientos en ese momento.

— ¡Hola! — un sonriente pelirosa apareció en la pantalla — estaba esperando tu llamada,


pero esto es mucho mejor, ¿Qué tal tu viaje?
— Estuvo tranquilo, dormí la mayor parte y ni siquiera lo sentí.
—Me alegra

—Quería mostrarte la vista de este lugar, es hermoso mira — dijo girando con el teléfono
de forma que Jimin pudiera apreciar la altura y el río en su esplendor.
—¡Wooow Kook es maravilloso! — Dijo con la boca abierta por el asombro— ahora puedo
entender porque tus padres no dejan ese lugar, yo tampoco lo haría es hermoso—
—¿Te gusta?
— Por supuesto ¿a quién no?
—Tal vez después puedas acompañarme y pasar unos días acá conmigo — dijo el
pelinegro adorablemente tímido y el corazón de Jimin saltó descontrolado por el hecho de
que pensara en ellos a futuro.
— Te acompañaría a una choza en medio del bosque Kook, me encanta estar contigo —
dijo mordiendo su labio — no importa donde sea.
—A mi también me gusta estar contigo, ya te extraño — oh Dios no podía creer lo cursi
que sonaba ni la forma en la que Jimin lo hacía hablar de más siempre.
— Yo también te extraño pero esta video llamada me ha dado ideas pervertidas para no
extrañamos tanto — dijo moviendo sus cejas de arriba abajo con una sonrisa divertida —
¿Por cierto no están tus padres cerca escuchando algo que no deben verdad?— dijo
después un poco asustado.
— No — dijo Jungkook divertido por la seriedad instantánea de Jimin — tienen trabajo y
tal vez mañana también y llegarán justo para la cena, como siempre, pero después se
toman la semana libre para estar conmigo.

—Me alegro, disfrútalos mucho.


—Si gracias, y mañana en la cena hablaré con ellos.
Jimin esperó callado a qué continuara de explicarse por qué no había entendido sobre qué
específicamente hablaría con ellos.

— Sobre nosotros — continuó Jungkook — les contaré de ti y lo mucho que me gustas —


dijo con una hermosa sonrisa que dejó a Jimin sin aliento.

CAPÍTULO 48
Después de terminar la llamada con Jimin, se fue a su habitación al final del pasillo a un
costado de la habitación de invitados y el baño.
Se acomodó en la cama y decidió tomar una siesta.
Se levantó cerca de las 8:00 de la noche y se metió al baño a tomar una ducha; justo
cuando acababa de salir su celular sonó, era su madre avisando que iban saliendo y
llevarían la cena.
A las 9:00 estaban sentados cenando fideos, cerdo agridulce y arroz frito, mientras sus
padres hablaban de cómo habían podido salvarle los dedos al pequeño niño que se había
cortado con el hacha que el abuelo tenía en el jardín, algo demasiado dramático de ver.
— Pudimos unir sus tendones a la perfección y no tendrá ningún problema de movimiento
o secuelas ¿Verdad cariño? — habló su madre dirigiéndose a su esposo.

— Uhum — afirmó el padre de Jungkook mientras se metía una buena cantidad de fideos
en la boca.
—Pero estamos exhaustos bebé — dijo su madre, Tú vuelo estuvo bien por cierto?
— Si mamá todo genial ¿Mañana trabajarán?
—Sí — respondió su padre esta vez — haremos dos reconstrucciones de labios leporinos
como regalos de navidad a un par de niños de escasos recursos — dijo con una gentil
sonrisa.
Jungkook admiraba estas obras de caridad de sus padres en fechas especiales como esta,
después de examinar algunos casos de cerca con una fundación con la que tenían
contacto y ayudaban con donaciones.
— Pero llegaremos a tiempo para la cena cariño, a las 7 estaremos aquí, solo necesito que
me ayudes a recibir la comida que pedí.
— Sí claro, con gusto — respondió Jungkook.

Y después se ofreció a lavar los trastes que ocuparon insistiendo que se fueran a tomar un
baño relajante y descansar.
Cuando terminó se fue a la cama sintiéndose realmente cansado.
Le envió un mensaje a Jimin deseándole buenas noches y diciéndole que iba a dormir y
Jimin le envío besos y dulces sueños.
Los padres de Jungkook se fueron después del desayuno cerca de las 10:00 de la mañana y
Jungkook les dijo que no se preocuparan, que se encargaría de arreglar un poco el
departamento y recibiría la comida más tarde.
Después de lavar los trastes del desayuno y arreglar la cocina se dio una ducha y se dirigió
a un centro comercial cercano por los regalos navideños para sus padres y tal vez algo
para su descarado pelirosa.
Dos horas después estaba de regreso en casa con un suéter para su papá, unos pendientes
a juego con un collar para su mamá, y un brazalete plateado que visualizó se vería
perfecto en la blanca y suave muñeca de Jimin.
Llegó y colocó los regalos bajo el pino de navidad al lado de la chimenea, mañana los
abrirían durante el desayuno como era tradición.
A las 7:00 de la noche el servicio de banquetes llegó, y después de avisarle a sus padres
éstos le confirmaron que ya iban en camino con un pequeño cambio de planes.
Cuarenta y cinco minutos después sus padres estaban entrando al departamento con una
pareja que no conocía que venían arrastrando un par de maletas.
— Hola cariño — lo saludó su madre besando su mejilla — ellos son nuestros colegas el
Doctor Nick Jhonson y su esposa Juliet, retrasaron su vuelo por las condiciones climáticas
en Chicago, no quisimos que pasaran noche buena en el aeropuerto y los invitamos aquí,
mañana le avisan a qué hora reprograman su vuelo.

— Mucho gusto — dijo Jungkook dándoles la mano a ambos para saludarlos —


bienvenidos — dijo sonriendo con amabilidad.
Le agradaba que sus padres fueran empáticos y los hubieran llevado a casa, aunque al
parecer la conversación con ellos sobre su recién descubierta sexualidad y su hermoso
novio tendría que esperar otro día más.

CAPÍTULO 49
— ¡Feliz navidad! — Envió Jungkook un mensaje a Jimin a las 12:30 de la madrugada.

— ¡Feliz Navidad Kook! — respondió el pelirosa— ¿Cómo la estás pasando?


— Umm bien, cenamos rico, pero no pude hablar con mis padres, trajeron visitas a la casa
y ahora se están emborrachando y contando anécdotas de colegas así que vine a mi
recámara a acostarme.
— Auwww pobrecito Kookie, tan temprano y en cama — escribió Jimin en tono juguetón
— espera deja te envío algo para animarte.
Después de 5 eternos minutos para Jungkook, su celular se iluminó con un mensaje y una
selfie de Jimin recostado boca abajo donde se podía apreciar que solo tenía puesto un
enorme suéter rojo que le tapaba hasta los muslos, y la elevación de su culo podía notarse
perfectamente captando la atención de Jungkook.
— ¿Acaso cenaste sin pantalones?

— No tonto jajaja vine a la recámara y me los quité para ti

— Umm demasiada ropa aún, quítate el suéter.


Dos minutos después llegó otra selfie en la misma posición, pero sin el suéter puesto, y
ahora Jungkook podía apreciar el perfecto culo elevado de Jimin en un diminuto bóxer
negro.
— Umm si así está mejor — escribió.

— Tu turno

Jungkook estaba recostado en su cama boca arriba listo para dormir en playera y bóxer,
así que levantó su playera lo suficiente para mostrar sus abs y el paquete que lucía bajo su
bóxer gris.
— ¡Diablos Kook!
— Quiero la misma pose en ti.
— ¡Oh mierda! — dijo cuando la imagen llegó a él.
La piel blanca y suave de Jimin lucía perfecta en contraste con su ropa interior negra, y su
vientre delicado y firme hacían a Jungkook querer pasar su lengua por ahí.
— Podemos hacer la videollamada ahorita sabes, será muy difícil textear y tocarme a la
vez… ya estoy muy duro.
¡Carajo! Su Descarado pelirosa sabía cómo provocarlo.

— ¿No te van a interrumpir… tu familia?


— No, todos están ocupados afuera y les dije que hablaría contigo y quería privacidad…
además ya le puse seguro a la puerta.
De inmediato Jungkook llamó a Jimin para verlo, excitado por la anticipación de lo que
vendría.
— Hola — susurró Jimin con una hermosa sonrisa recostado sobre la cabecera de su cama
— te extraño.
— Yo también — dijo Jungkook y era sincero, aún no podía creer como en un mes este
hombre se había vuelto parte esencial de su vida, pero así era, en este momento echaba
de menos su cuerpo tibio a su lado y tocarlo.
—¿Bueno y ahora que sigue? — preguntó Jimin con coquetería mientras mantenía el
teléfono con una mano apoyada en la cama dándole a Jungkook una perfecta visión de su
pecho con sus pezones erectos y su polla firme bajo su bóxer que ya se estaba
masajeando con la otra mano por encima de la tela.
— No sé ¿Qué quieres? — preguntó el pelinegro también frotando su erección por encima
de su bóxer.
— Quiero verte… Desnudo totalmente— dijo Jimin en voz baja.

Jungkook soltó el teléfono y rápidamente se quitó la playera después volvió a tomarlo con
un mano enfocándose y levanto sus caderas mientras con la otra mano se quitaba la ropa
interior hábilmente haciendo que su polla saltará gustosa al ser liberada, descansando
firme y gruesa sobre su poderoso muslo.

Jimin salivó ante la imagen.


—Tu turno — dijo Jungkook mientras acariciaba perezosamente su miembro de arriba
abajo.
Jimin hizo lo mismo, y cuando su rosada y brillante polla quedó a la vista Jungkook pensó
por primera vez en lo mucho que le gustaría pasar su lengua por ella.

Hasta el momento no le había dado sexo oral a Jimin, pero quería dejarle claro en este
instante lo mucho que lo deseaba.
— ¿Jimin?
— ¿Uh?

— Cuando regrese y te vea…voy a chuparte la polla.

CAPÍTULO 50
La polla de Jimin pulsó en su mano ante las palabras del pelinegro.

Si bien era cierto que Jungkook no tenía problemas al tocarlo durante el sexo, hasta el
momento no le había dado sexo oral, siendo Jimin comprensivo en cuanto a su recién
descubierta sexualidad, sin querer presionarlo a nada que él no quisiera, por eso el
escucharlo decir eso y verlo tan excitado lo prendió al mil.
— ¡Kook! — dijo masajeando su polla y apretando en la base haciendo filtrar su líquido
preseminal.
— Pruébate — dijo Jungkook viendo la gota del brillante líquido en la punta de su rosada
polla.
Jimin obedeció al instante, pasando su pulgar por el orificio recogió el líquido y se lo llevó
a sus abiertos y rosados labios chupando con sensualidad.
— ¡Diablos sí Jimin! — siseó el pelinegro apretando fuerte su polla de arriba abajo —
cuando hiciste eso, la primera vez que me tocaste, fue tan… caliente, me volvió loco ver
cómo me probabas e imaginarte chupándomela con el mismo gusto.

Jimin gimió echando la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados ante el erótico recuerdo.
— Quiero que te toques con los dedos, como si fuera mi lengua… enséñame cómo quieres
que te lama cuando te tenga enfrente.
Jimin tenía los ojos entrecerrados y cargados de lujuria, mirando a la pantalla del celular
asegurándose que Jungkook no se perdiera nada de lo que haría.
Acercando el teléfono y recargándolo en su muslo, enfocó su polla de cerca y en primer
plano.
Con su pulgar rodeo la cabeza esparciendo la humedad alrededor de ella, bajándolo por
toda su longitud con pereza hasta su pubis depilado, repitiendo el proceso varias veces
imaginando que era la lengua de Jungkook subiendo y bajando.
Después tomó su índice y dedo medio para hacer lo mismo sobre su cabeza húmeda, pero
ahora llevándolos hacia la parte de enfrente deslizando los dedos hasta sus bolas en
dónde trazó círculos en ellas, acunándolas y apretándolas suavemente.
— Oh Kook…
— ¿Si bebé?

— Deseo, sentirte… aquí — dijo apretando su miembro y masturbándose con


movimientos firmes y lentos — quiero tu boca.
— ¿Sí?... ¿Mucho?
— S… sí- dijo el pelirosa sacudiendo su cabeza con desesperación.

— Yo también nene, quiero hundir mi boca muy profundamente en ti.


— Aah
— Y quiero probarte — decía con una voz ronca y su mano moviéndose más rápido sobre
su miembro.

Como siempre, la lujuria al parecer le soltaba la lengua y ver a Jimin tan hermoso y
perdido tocándose para él lo excitaba demasiado.
El vientre firme de Jimin se contraía por los espasmos que anunciaba su pronto orgasmo,
su pecho subía y bajaba agitado mientras sus pezones se notaban firmes deseando
atención.

— Quisiera morder tus pezones bebé, tócalos un poco, imagina que es mi boca.
Jimin soltó su polla para ir rápido a atender a sus pezones, hizo círculos rápidos y los
pellizcó para regresar a masturbar su polla con velocidad, volviendo a soltarla para repetir
el proceso, gimiendo con frustración por tener que ocupar solo una mano para atenderse
y no tener que soltar el teléfono.
— Así bebé…oh te ves precioso, ya casi…ya casi estoy llegando — decía Jungkook
completamente excitado por la desesperación del pelirosa.
— Ummm …. Sí…. Yo también kook…ah ah — dijo concentrándose en masturbar su polla
de forma rápida — sí… sí… Ummmhhgggg.
Con un grito ahogado se vino disparando sobre su mano abundante esperma mientras
levantaba sus caderas frotándose en su puño.
— ¡Oh sí bebé! — exclamó Jungkook viniéndose mientras elevaba el cuello y apretaba el
vientre conteniendo los espasmos.
Después de unos segundos de controlar su respiración, Jungkook acercó su celular a su
cara mientras el de Jimin continuaba recostado en su muslo enfocando sus dedos jugando
perezosamente con la corrida en su vientre mientras formaba una sexy sonrisa para el
pelinegro en la pantalla y decía:
— ¡Feliz Navidad Kookie!

CAPÍTULO 51
Jungkook se durmió cerca de las 3:00 de la mañana charlando con Jimin.
Después de su “intensa” videollamada, Jimin se había limpiado y vestido de nuevo, ya que
le dijo a Jungkook que al parecer podía escuchar la voz de Taehyung en su casa,
confirmándole después de salir a la sala que efectivamente Taehyung y Hoseok habían
llegado a la 1:00 de la madrugada después de haber cenado con sus familias para ver a sus
hermanos y convivir con ellos, Jimin salió con el celular y Jungkook en videollamada (ya
vestido también) para saludar a todos y desearles feliz navidad e interactuar con ellos por
el celular desde la comodidad de su cama.

En la mañana de navidad Jungkook se levantó cerca de las 11:00 de la mañana, sus padres
y los Jhonson ya estaban en el comedor desayunando sobras de la cena y café para
despertar.
— Hola Bebé, ¿Qué tal dormiste? — preguntó su mamá al verlo entrar a la cocina.

— Bien mamá— dijo besando su mejilla — Buenos días — saludó dirigiéndose a los demás
en la mesa e inclinándose a besar a su padre también antes de sentarse a su lado.
— Los Jhonson tienen su vuelo reprogramado para las 2:00 de la tarde — dijo su madre
pasándole un plato para que se sirviera y una taza con café — iremos todos a dejarlos al
aeropuerto y después nosotros 3 iremos a dar una vuelta por ahí y hacer cosas divertidas.
— Escuché que en el centro comercial hicieron una pista de patinaje— dijo su padre—
podríamos ir.
— ¡Suena genial! — respondió Jungkook emocionado.

— Lamentamos haber arruinado la noche buena con tus padres — dijo el señor Jhonson
mientras su esposa asentía sonriente y agregaba — si cariño una disculpa, sabemos que
vienes de visita a aprovechar el tiempo con ellos, sentimos haberte robado parte de ese
tiempo.

— No, no para nada, me alegra que hayan pasado la noche con nosotros y no en el frío
aeropuerto — dijo Jungkook con sinceridad — no es ninguna molestia.
— Es adorable— dijo la señora Jhonson dirigiéndose a su madre que estaba en la cocina,
quien le sonrió con orgullo ante el cumplido.
Por la tarde después de haberse despedido del agradable matrimonio en el aeropuerto se
dirigieron al lujoso centro comercial de su zona, que lucía abarrotado por todas las
familias paseando en un día de descanso tan importante, se dirigieron a la pista de
patinaje dónde Jungkook se divirtió como un niño pequeño patinando al lado de sus
padres.

Después de una hora de diversión se dirigieron a un local de hamburguesas porque ya


tenían hambre, eran cerca de las 6:00 de la tarde.
Jungkook no creía prudente entablar una conversación tan importante como la que quería
tener con sus padres, en un lugar público, aún no estaba seguro de cuáles serían sus
reacciones y el hecho de ser visto por personas desconocidas lo hacía sentirse ansioso y
vulnerable, así que decidió disfrutar su hamburguesa y al llegar a casa relajado y con el
estómago lleno, podría al fin hablarles a sus padres de Jimin.
Se encontraban comiendo silenciosamente cuando fueron interrumpidos por un chico que
se acercó a su mesa.
— ¿Jungkook? ¿Eres tú?
— ¿Yugyeom? ¡Hola que sorpresa! — se levantó Jungkook a saludar con un abrazo a su
antiguo compañero y mejor amigo de secundaria aquí en Seúl.
— Hombre, ¿Cuándo llegaste?... ¿Y por qué no dijiste que estabas aquí para avisarle a los
demás?, les va a dar gusto verte — dijo mientras recordaba que Jungkook no estaba solo y
se volteaba a darles una reverencia a sus papás — señores Jeon que gusto verlos, una
disculpa por no saludar.
— Hola Yugyeom no te preocupes— dijo su mamá haciendo una señal despreocupada con
la mano mientras el señor Jeon asentía saludando.
— Los chicos tienen que saber que estás aquí — dijo mientras sacaba el celular y les
mandaba WhatsApp en el grupo qué tenían de amigos cercanos.
CAPÍTULO 52
— Oh Dios, todos quieren verte…tenemos que reunirnos — decía Yugyeom emocionado
texteando en su celular, mientras ambos continuaban parados al lado de la mesa donde
Jungkook había estado comiendo con sus padres.
— ¿Cuándo puedes? de hecho todos están disponibles hoy que es día de descanso —
decía mirándolo emocionado, mientras Jungkook veía a sus padres dándoles una
incómoda sonrisa de disculpa.
Si él ayer por un momento había pensado que los Jhonson le habían quitado tiempo con
ellos, Yugyeom estaba planeado hacer lo mismo con él hoy.

Su padre interrumpió sus pensamientos hablando con comprensión — Deberías


aprovechar a reunirte con ellos hoy hijo, nosotros iremos a descansar a la casa— su madre
asintió — no te preocupes, tenemos unos días más de descanso para estar juntos.
— Sí, vayan a divertirse — dijo su madre instándolos con las manos a salir del restaurante
— son jóvenes aprovechen la noche.
Jungkook los besó a ambos y se despidió— nos vemos en casa.
Yugyeom se despidió de ellos mientras texteaba en el celular: Reunión en el Karaoke
Izakaya.

Al parecer el universo seguía posponiendo la conversación con sus padres no dándole un


momento idóneo para ello.
Mark y Jackson ya estaban en el lugar cuando ellos llegaron, saludándolo con entusiasmo;
JB se les unió poco después y Bambam como siempre llegó tarde.
Charlaron mucho, cantaron, rieron y se pusieron al día recordando viejos tiempos y
poniéndolo al tanto de la vida y chismes de algunos amigos, Yugyeom tomó muchas fotos
y las publicó en Instagram.
Jungkook envío algunas a Jimin poniéndolo al tanto de lo que estaba haciendo con sus
amigos y Jimin le sugirió que le hablara después y se concentrara en divertirse con ellos.

Jungkook amó el hecho que Jimin no se molestara por ello y le animara a seguirse
divirtiendo, pensó que algún día tal vez podría presentárselos a estos chicos, pero por el
momento no creía necesario darles detalles de Jimin a ellos.
Cerca de las 4:00 de la mañana Jungkook llegó a su casa bastante borracho y alegre.

Después de algunos intentos fallidos al introducir la tarjeta de acceso al elevador al fin


pudo lograrlo, llegando al piso de sus padres y entrando con pasos torpes a la sala,
tropezando con el sofá mientras se reía y hacia la señal del silencio con sus labios a él
mismo.
Se dirigió a su cuarto, pero antes de arrojarse en la cama se las arregló para sacar el
celular del bolsillo y buscar con visión borrosa su conversación de WhatsApp con Jimin
para enviarle un mensaje de voz — ca… riñho …ia llegué a mi casa… ¡Hip! Toy bien…solo
un poquiiiito borrasho… pero mañana ¡hip!... Manana ha…blare con mish padreuws y les
voy a decir ¡Que me encanta tu culo! Jejejeje te extrañio bebé.
Y después de eso quedó profundamente dormido.
Al medio día su madre lo despertó suavemente— cariño… despierta, tienes visitas.
Desorientado y con un terrible dolor de cabeza se levantó sin saber a qué se refería su
madre.
— Será mejor que te des una ducha rápida y salgas — le dijo levantándose y dejándolo en
la cama aún confundido.
Sin estar seguro de quien se trataba, Jungkook tomó una ducha rápida, se colocó ropa
deportiva y salió a la sala a ver quién lo esperaba.
Tal vez Yugyeom quería continuar la fiesta.
¡Oh no! Pensó mientras caminaba frotándose las sienes por el profundo dolor de cabeza
mientras llegaba a la sala y una voz que no pensaba volver a escuchar de nuevo, lo saludó.

— ¡Hola Kookie!
— ¿Jieun?
¿Qué diablos hacia su exnovia sentada en la sala de sus padres?
Pensaba mientras su dolor de cabeza se incrementaba el doble.

CAPÍTULO 53
—¿Qué haces aquí? — preguntó Jungkook irritado.
—Jungkook no seas grosero — dijo su madre parada a un lado de Jieun, su padre se
mantenía neutral fingiendo leer el periódico.

Y si bien era cierto que su madre adoraba a Jieun, Jungkook nunca les había comentado el
motivo de su ruptura haciendo que su mamá en algunas ocasiones lamentara que
hubiesen terminado su noviazgo.
— Vi en Instagram que andabas aquí y quise pasar a saludarte — dijo Jieun melosamente
mientras se acercaba y lo saludaba con un beso en la mejilla y un abrazo que Jungkook
correspondió torpemente.
— La invitamos a almorzar con nosotros— dijo su madre — llegó justo a tiempo, voy a
poner la mesa, ustedes pónganse al día, me ayudas cariño — dijo dirigiéndose a su esposo
mientras se retiraba a la cocina.
Jungkook se sentó en el sofá y Jieun se acomodó a un lado de él demasiado cerca.
— Te extraño Kookie ¿Tú no? ¿Acaso tú no piensas en mí? — dijo haciendo un puchero —
me sentí muy mal que te pusieras en contacto con los chicos y a mí no me avisaras que
estás aquí.

— En primera, no me puse en contacto con los chicos, Yugyeom me encontró por


casualidad y organizó reunirnos todos en ese momento, y en segunda no tengo porque
avisarte nada, no es como si fuésemos amigos.
— Auch, que cruel eres— dijo ella riendo con coquetería — no creí que después de dos
años siguieras con rencores.
Él solo la miro con irritación pensando en cómo alguna vez había tenido algo que ver con
ella, pero en este momento su sola presencia lo exasperaba, no tenía nada que ver con su
hermoso y descarado pelirosa.

¡Jimin!, Pensó mientras se levantaba por su celular a su recámara, abriéndolo para leer un
mensaje del chico de sus pensamientos.
— Eres adorable ebrio, tomaré nota para emborracharnos juntos cuando regreses jejejej
.

Leer su mensaje lo hizo sonreír como tonto mientras se dirigía de regreso a la sala, más
tarde le contaría a Jimin lo que había pasado, pero por el momento no lo iba a perturbar
diciéndole que tenía a su exnovia sentada en la sala de sus padres.
Regresó al sofá donde se sentó más alejado de ella.
Mientras continuaba distraído con el celular en las manos texteando un mensaje de
buenos días para Jimin escuchó el click de la cámara de un celular dándose cuenta que
Jieun se había tomado un selfie con él de fondo.

— Como recuerdo— dijo ella sonriente.


Él no le tomó demasiada importancia y entonces su madre los llamó al comedor.
Mientras se levantaban Jieun le dio el teléfono a la madre de Jungkook — Señora Jeon
¿Podría tomarnos unas fotos por favor?
— Si claro cariño — dijo ella.

Jungkook poniendo los ojos en blanco se paró junto a ella con ambas manos metidas en
los bolsillos de su pantalón deportivo mientras Jieun se paraba a un lado con pose de niña
inocente con las manitas unidad al frente.
Dos fotos fueron tomadas rápidamente y entonces su madre dijo — la última— y antes de
disparar la tercera foto Jieun se lanzó sobre él envolviendo sus brazos en su cuello
mientras levantaba el pie hacia atrás de forma divertida.
— ¡Listo! — dijo su madre entregándole el celular y guiándolos al comedor.
— Gracias — dijo Jieun mientras Jungkook la fulminaba con la mirada y se dirigía a
sentarse a comer.

No sabía cómo iba a sobrevivir sentado al lado de ella mientras comía.


A este punto su dolor de cabeza amenazaba con convertirse en migraña.

CAPÍTULO 54
Sentados todos en el comedor, el padre de Jungkook se encontraba en la cabecera,
Jungkook a su lado derecho con Jieun pegada a él, mientras su madre estaba al lado
izquierdo de su papá sentada frente a él.
Jieun texteaba algo en el celular mientras su madre servía las porciones en el plato.

Huevos revueltos, pepinillos dulces, carne frita, y champiñones en escabeche.


El ambiente era incómodo ya que él, a quien se suponía fueron a visitar, no tenía tema de
conversación para amenizar la comida.
— ¿Tus padres están bien? — dijo la madre de Jungkook para romper el silencio.
— Si señora, muy bien gracias, mamá le manda saludos y dice que pronto irá por un
retoque a su consultorio— dijo riendo.
El celular de Jungkook vibró con una notificación de Instagram, pero no hizo caso y se
concentró en comenzar a comer, si tenía la boca ocupada era menos probable que su
madre lo penetrara con la mirada presionándolo para hablar.

Diez minutos de incomodidad después y su celular vibró de nuevo, esta vez era un
mensaje de Jimin haciéndolo sonreír de anticipación, así que decidió abrirlo
manteniéndolo debajo de la mesa para evitar miradas indiscretas.
— Ahora entiendo porque no has querido hablarles a tus padres sobre mí.
Jungkook frunció el ceño sin entender el contexto del mensaje, entonces Jimin envío dos
capturas de pantalla de Instagram.
Eran dos fotos en las cuales Jieun lo había etiquetado, una era la selfie que ella había
tomado con él al fondo viendo su celular y la otra una de las que su mamá les había
tomado, justo la de dónde ella se le había lanzado al cuello.

Ambas con la descripción escrita:


¿Reconciliación? ustedes qué opinan chic@s.
¡Pero que mierda! — pensaba Jungkook mientras miraba y no lo creía, oh por Dios las
cosas que Jimin debe estar imaginado en su cabeza.
Debajo de las fotos había varios comentarios ya, de amigos en común.

— Oh eso sería increíble


— Ustedes eran la pareja perfecta
— Me alegro por ustedes
— ¡Genial!

Esto no podía estar pasando, ¿En serio Jieun se había atrevido?


Texteando rápidamente, regresó el mensaje a Jimin — Nene no es lo que crees, te lo
explicaré en cuanto pueda.
Jimin vio el mensaje, pero no respondió.

¡Carajo! Estaba enojado y con justa razón.


Después de treinta eternos minutos en la mesa, terminaron mientras su madre los volvía a
dirigir a la sala.
Jungkook quería despedir a Jieun ya pero su madre le daría un sermón sobre los buenos
modales y la caballerosidad, así que regresó al sofá y se tiró derrotado en una esquina con
Jieun de cerca.
Otra notificación había llegado de Instagram, pero esta vez avisándole que Jimin había
actualizado.
Queriendo ver al hombre de sus fantasías abrió la red social para ver una foto de su
hermoso chico de perfil frente a un espejo de cuerpo completo.
Lucía ese pantalón negro de piel que apretaba sus piernas y resaltaba su culo de forma
espectacular, con una playera blanca pegada a su esbelta figura con cuello en V que lo
hacía lucir sus clavículas y una gargantilla negra en su blanquecino cuello, mientras sus
manos tenían puestos varios anillos y pulseras que a Jungkook siempre le habían parecido
sexys.
Pero lo que realmente llamó su atención fue la descripción de la foto, no tenía nada que
ver con ella, pero por supuesto que él entendía perfectamente la referencia.
Jimin había escrito en ella.

En camino a hacer tarea con un viejo amigo


Y entonces Jungkook estalló y vio todo en rojo...

CAPÍTULO 55
Jungkook daba vueltas como León enjaulado en su recámara con el teléfono en el oído
después de 5 llamadas que Jimin no había respondido.
Se había disculpado con los presentes en la sala para retirarse a marcarle a Jimin y
explicarle todo, pero el pelirosa no contestaba y eso solo hacía que la imaginación de
Jungkook volara.
A diferencia de los comentarios que Jimin estaba recibiendo en su publicación de…
—¿Tarea en vacaciones?

— Uy qué estudioso Park

— ¿Así te arreglas para hacer tarea?

Él sí había entendido la referencia y recordaba perfectamente al idiota de Lee Taemin


pidiéndole a Jimin ir a hacer “tarea” con él.
Pero no, Jimin no le haría eso ¿Verdad? ¿Oh sí?
Oh Dios, si Jimin creía que él había venido a Seúl a reconciliarse con su exnovia era
probable que si lo hiciera y eso hacía que sus tripas se retorcieran de angustia.

Entrando en desesperación porque Jimin no le respondía el teléfono, marcó a su mejor


amigo quien prácticamente vivía en casa de Jimin de tiempo completo.
—Hola
— ¡Tae, oh hola, gracias a Dios que contestas!

— Jungkookie ¿Cómo estás, ¿cómo te va en Seúl? ¿Qué tal están tus papás? Salúdalos de
mí parte.
— Bien…sí sí están bien — hablaba Jungkook desesperado— oye ¿De casualidad estás en
casa de Jimin o en el local?
— Oh si estoy en su casa.

Jungkook suspiró aliviado— ¿Podrías pasármelo por favor? Necesito hablar con él
urgentemente pero no me responde el teléfono.
— Oh, no está Kookie
—¿No está?

— No se acaba de ir, un tipo llamado Taemin paso por él y se fueron juntos.


— ¿QUÉEEEEE? Nononono nooo nooo Tae eso está mal, es una confusión, no no Jimin no
puede hacerme esto — decía Jungkook desesperado jalándose los cabellos — todo esto es
una terrible confusión.
— Jungkook, Jimin se veía molesto antes de eso y lo entiendo, yo también vi el Instagram.

—Un mal entendido Tae, un desastre, pero yo…— lo que iba a decir se quedó a medias
cuando la puerta de su recámara se abrió mientras Jieun se asomaba.
— ¿Kookie estás bien?
— ¿Estás todavía con Jieun? — habló Taehyung al otro lado del teléfono.

Jungkook bajo su celular sin colgarle.


— Jieun será mejor que te vayas de una vez — dijo saliendo de su habitación y
encaminándola a la puerta.
— Kookie, pero yo necesito hablar contigo, quiero arreglar las cosas — dijo deteniéndose
en la sala llamando la atención de sus padres.
— Pero yo no quiero hablar contigo, no te invité y no necesitamos arreglar nada Jieun.
— Jungkook, no seas grosero con ella— dijo su mamá levantándose ofendida por su
comportamiento.
Su padre volvía a fingir leer el periódico.
— No soy grosero mamá, es la verdad, como también la verdad sobre porque terminamos
y que nunca te conté fue porque la encontré cabalgando a Wonho en su casa la última vez
que la vi — dijo ya demasiado irritado para contenerse.
Su madre abrió la boca de sorpresa, su padre bajó el periódico de su vista, y Jieun se puso
roja de la vergüenza.
— Y además de eso, estoy saliendo con alguien, alguien que está muy enojado gracias a tu
publicación en Instagram.
— ¿Dijiste enojado? — dijo Jieun tratando de desviar la atención de la madre de Kook
hacia ella.
— Si, enojado — dijo Jungkook ya bastante exaltado — estoy saliendo con un chico, un
hermoso y maravilloso chico del cual pensaba hablarle hoy a mis padres antes de que tú
llegaras y arruinaras todo.

— Cariño— dijo la madre de Jungkook sin perder la compostura dirigiéndose a su esposo


— ¿Podrías mostrarle la salida a Jieun? — hasta luego linda, dile a tu madre que la espero
por el consultorio cuando guste, pero tú no vuelvas a aparecer por aquí por favor, no eres
bienvenida, gracias— dijo con una sonrisa en su rostro y un filo en sus palabras que Jieun
solo atinó a agachar la cabeza y retirarse totalmente derrotada.

CAPÍTULO 56
— Jungkook siéntate, debemos hablar— dijo su madre cuando su padre había regresado
de guiar a Jieun a la salida.

Jungkook se sentó en el sofá frente a ellos que ahora se encontraban juntos prestándole
atención, soltó su teléfono a un lado y se inclinó con los codos sobre sus rodillas tapando
su cara con las palmas de sus manos frustrado.
No, así no era como quería darles la noticia a sus padres, pero no había marcha atrás, lo
hecho, hecho está.
— ¿Desde cuándo tienes — su madre guardo silencio mientras buscaba las palabras
correctas para expresarlo —estos gustos? — dijo al fin.
Con un profundo suspiro Jungkook comenzó a hablar— Jimin es mi compañero de
universidad, siempre… llamó mi atención sinceramente, pero hace un mes que
comenzamos a salir y tiene dos semanas que formalizamos un noviazgo.
— ¿Novios? — habló su padre sorprendido.
— Sí, novios — dijo Jungkook mirándolos a ambos con seguridad— no es una etapa, o una
curiosidad insana lo que siento por él, me gusta y creo que….creo que me estoy
enamorando de él — dijo con una sonrisa que llegaba hasta sus ojos — por eso quería
decírselos, hablar con ustedes, él va a formar parte de mi vida, espero por un largo
tiempo(si no es demasiado tarde para aclarar todo, pensó para sí mismo)quiero que lo
conozcan tal vez algún día y puedan darse cuenta porque me enamoré de él, pero si no
quieren o no lo comprenden lo aceptaré, solo que mi decisión de mantenerlo mi lado no
cambiará aunque ustedes no lo quieran.
— ¿Y qué te hace creer que no lo vamos aceptar? A él o a tu nueva sexualidad, ¿Tan
retrógrados crees que somos? — dijo su madre.
— Bueno, tú querías mucho a Jieun, y siempre hablas que quieres nietos y esas cosas.

— Espera ¿Estás pensando ya en esos detalles? — habló su padre— wooow entonces si va


en serio esto.
— Sí papá, muy enserio yo creo— dijo sonriendo.
— Jungkook ¿Sabes cuántos cambios de sexo hemos realizado a lo largo de nuestras
carreras?
— No, pero no estoy pensando tan extremo— dijo Jungkook riendo haciéndolos reír a
ellos y aligerando el ambiente.
— No tonto ya sé — continuó su madre riendo — a lo que me refiero es a qué estamos
familiarizados con el hecho de tratar con personas que dicen haber nacido en el cuerpo
incorrecto, o que han crecido sufriendo y torturándose porque creen que aman al sexo
incorrecto. Es muy duro ver cuan infelices han sido por esconder su verdadera naturaleza,
jamás querríamos algo así para ti hijo, te queremos feliz y sano emocionalmente. Si amar a
este chico…

— Jimin— respondió Jungkook.


— Si amar a Jimin te hace feliz, adelante hijo, mientras tú seas feliz nosotros también lo
seremos ¿Verdad cariño? — dijo mirando a su esposo.
— Así es, tal y como te lo ha dicho tu madre.

— Gracias— dijo Jungkook respirando aliviado y levantándose a abrazarlos.


— Ahora, solo necesito un momento para aclarar el malentendido de Jieun con él— dijo
tomando el celular y dirigiéndose a su cuarto.
Dándose cuenta que no había cortado la llamada con Taehyung y este hubiese escuchado
todo, se llevó el celular a la oreja y habló.
— Tae ¿Sigues ahí?, necesito que encuentres a Jimin y le…
— ¿En serio estás enamorado de mí?
Era la voz medio llorosa de Jimin la que había respondido del otro lado de la línea,
haciendo palpitar su corazón de emoción desbordada.

— ¿Tú…no, no te fuiste con Taemin?


— Claro que no tonto, solo quería molestarte — dijo sorbiendo sus mocos de forma
graciosa.
— ¡Aaaaah eres un maldito descarado! — dijo Jungkook divertido — y llegando te haré
pagar por eso.
Jimin se carcajeaba al otro lado de la línea — estaré esperando por ello.

—¿Y Jimin?
— ¿Sí?
— Estoy completamente enamorado de ti…

CAPÍTULO 57
El año nuevo había llegado y con ello un sinfín de propósitos y deseos para cada persona
en la tierra.
Para Jungkook significaba un nuevo comienzo.
Después de hablar con sus padres sobre Jimin, se sentía liberado y sus sentimientos hacia
el chico totalmente aclarados.
No más dudas, y las críticas o juicios, esos siempre existirían, pero mientras las personas
que lo amaban lo aceptaran y respetaran en sus decisiones, los demás no interesaban.
Estaba ansioso por llegar con su hermoso pelirosa, a quien le había avisado llegaría el 2 de
enero cerca de las 5:00 la tarde, pidiéndole lo esperase en casa ya que Jimin se había
quedado con un juego de llaves por cualquier emergencia.
Y tenerlo desnudo y preparado en su casa para recibirlo, calificaba como una.
Llegando puntual al aeropuerto de Busan, Jungkook envío un texto avisándole que en
cuanto tomara un taxi estaría con él en aproximadamente 30 minutos.

— Tendré la tina lista para un baño relajante — había respondido Jimin haciéndolo
vibrar de anticipación.

Cuando llegó a su casa encontró en la sala un camino de prendas de vestir tiradas por el
suelo y guiándolo hacia la recámara, eran de Jimin.
Dejando la maleta a un lado de la puerta cerrada, sonrió comenzado la búsqueda del
tesoro, mientras él también procedía a despojarse de su ropa.

Un suéter estaba en el pasillo de la sala, más adelante cerca de la recámara estaba la


playera que Jimin se había quitado, dentro del cuarto estaba el pantalón y frente a la
puerta abierta del baño de dónde salía una suave melodía tal vez del celular de Jimin, la
última prenda…un diminuto bóxer rojo.

Entró con el corazón acelerado y su imaginación trabajando por las pistas dejadas, pero
aun así sus ojos no estaban preparados para la imagen erótica que encontraría.
Jimin estaba sentado en una esquina de la tina de hidromasaje, recostado en la pared
totalmente desnudo y duro masajeando su polla, sus piernas estaban abiertas y colgando
dentro del agua.
El corazón de Jungkook latía desbocado, mientras con manos temblorosas se quitaba su
ropa interior y se acercaba al hermoso chico de sonrisa erótica que lo esperaba,
sumergiéndose dentro de la deliciosa agua tibia.
— Hola — dijo acercándose a su boca apoyando ambas manos a los costados de Jimin,
temía que al tocarlo perdiera la poca cordura que le quedaba.
— Hola… ¡bienvenido! — dijo Jimin sin perder el contacto visual y sin detener el
movimiento de la mano en su polla.

— Te ves totalmente comestible — dijo el pelinegro comenzando a dar besos hambrientos


en su cuello y barbilla.
—Ummmggg ¿Sí? — dijo el pelirosa con un débil jadeó en su oído.
— Totalmente — dijo mordisqueando su barbilla haciendo que echase la cabeza hacia
atrás.
— Que bueno porque ummmggg… prometiste que eso harías — dijo tomándolo por el
cabello haciendo que lo mirara — y me muero porque me comas la polla.
El miembro de Jungkook que estaba firme y grueso siendo masajeado debajo del agua por
las burbujas que la tina creaba, saltó gustoso ante la demanda exigente del contrario.
— Ahora a comer cariño — y diciendo esto guio la boca del pelinegro a la punta sensible
de su polla donde Jungkook comenzó con succiones suaves mientras él le sostenía la
cabeza, rotando un poco sus caderas para estimularse con la lengua del pelinegro si
profundizar en su boca por más que quisiera, necesitaba ser suave con la primera vez del
pelinegro quien lo estaba haciendo de maravilla.
El ligero sabor salado del presemen de Jimin, y su carne caliente y resbaladiza, pronto
hicieron que Jungkook profundizar más la mamada; apoyando sus manos en las piernas
del pelirosa succionó rápido y con la suficiente presión que a él le hubiese agradado.

Tomando la base de la polla la masajeó mientras chupaba haciendo que el miembro de


Jimin comenzara a engrosar anunciando su próximo orgasmo, justo antes de explotar, el
pelirosa retiro la cabeza de Jungkook fuera de su polla vaciando su carga en el cuello y
pecho del contrario, quien si perder tiempo bajó la cabeza saboreando parte de la
liberación de este.
— ¡Oh Kook! — exclamó Jimin sorprendido y sobre estimulado al sentir la boca en su
sensible miembro, jalando a Jungkook a sus labios para probarse en él.
— Sabes bien — dijo el pelinegro al romper el beso — la próxima vez lo quiero en mi boca.

— Oh Dios vas a matarme — respondió Jimin totalmente agitado.


— Oh bebé…aún no termino contigo.

CAPÍTULO 58
Jungkook se levantó escurriendo agua por toda su perfecta anatomía, con la polla firme y
apuntando a la cara de Jimin quien salivando se inclinó para meterla a su boca cuando la
mano del pelinegro lo sostuvo firmemente, pero sin apretar por el cuello, echándolo hacia
atrás.
— No— dijo con una voz firme y ronca.

— ¿Por qué? — gimoteo Jimin con desesperación.


— Recuerda…también dije que te castigaría por haberme engañado y hacerme creer que
te habías largado con Taemin — dijo mirándolo desde arriba mientras aún lo sostenía del
cuello.

El pelirosa sonrió con malicia— ¿Ah sí y cómo vas a castigarme?


— Ya me las ingeniare, por mientras sal de la tina — dijo mientras él ya estaba saliendo y
parado sobre el tapete.
Tomó una toalla para secarse el exceso de agua y se la pasó a Jimin, quien se secó bajo la
mirada evaluadora del contrario, quien sin perder tiempo en cuanto Jimin soltó la toalla lo
elevó sobre su hombro haciendo que este chillara por la sorpresa ganándose una sonora
nalgada en reprimenda.
Cuando llegaron a la cama lo arrojó sobre su espalda jalándolo por las piernas y dejando
su culo en la orilla.
Jimin por un momento pensó aterrado qué tal vez Jungkook quisiera castigarlo follandole
duro y sin lubricación; cuál sería su sorpresa cuando este cayó de rodillas y se colocó sus
piernas en los hombros para luego proceder a abrirle las nalgas y enterrase a probar su
agujero con su húmeda lengua.

Jungkook le estaba haciendo un rimming.


¡Oh vaya castigo! Pensó mientras gemía indecentemente alto por la excitación de que su
novio haya llegado tan motivado y decidido a hacerlo suyo de todas las maneras posibles.
Guiando su mano a su miembro, el cual ya comenzaba a despertar de nuevo para darse
placer, fue retirada de un manotazo por parte del pelinegro — No te vas a tocar — dijo
tomando sus muñecas y sosteniéndolas sobre el colchón a los lados de sus piernas
abiertas.
— ¿Qué? — exclamó Jimin con frustración.
— Te voy a follar hasta que me canse y tú no vas a tocarte.
Y antes de que pudiera alegar algo, la boca del pelinegro ya estaba haciendo estragos en
su agujero, lamiendo, haciendo círculos, e intentando penetrarlo mientras Jimin se
retorcía, siendo sus movimientos restringidos y acelerando su corazón al máximo.
¡Wow! Jungkook era genial en esto.
Cuando estuvo rogando por la polla de Jungkook dentro de él, este se tomó su tiempo
para levantarse por un condón y lubricante — sobre tus manos y rodillas — dijo mientras
se colocaba el condón ante un agitado Jimin quien obedeció sin chistar.
Untando lubricante entre sus nalgas y metiendo dos dedos con facilidad, Jungkook lo
trabajó muy brevemente antes de colocarse detrás de él y hundirse sin aviso, suave y
profundo.

— Ahora te voy a follar y tú no te vas a tocar ¿entendiste?


Jimin estaba ido saboreando la sensación de estar lleno, cuando una sonora nalgada llegó
a su glúteo derecho.
—¿Entendiste?

— Aaaaah … s…. sí, sí— decía mientras el pelinegro comenzaba a empujar con fuerza
balanceando todo su cuerpo.
— Te sientes tan malditamente bien— otra nalgada cayó en su otro glúteo — jamás
vuelvas a hacerme creer que le darás este culo a alguien más ¿Okey?

Otra nalgada sonora fue dada porque el pelirosa estaba demasiado ocupado gimiendo
para responder a tiempo.
— Responde Jimin — dijo tomando sus manos y llevándolas a su espalda, tomando ambas
muñecas con una sola mano mientras la otra lo sostenía firmemente de la cadera.
— Sí, siii Jungkook.

— ¿Sí qué?
— Si entendí
— ¿Qué fue lo que entendiste? — decía mientras le soltaba otra nalgada poniendo su
precioso culo rojo.

— Qué…que aaah … no te vuelvo. aaaah a engañar.


— ¡Tu culo es mío!

— ¡Oh sí! Miculoestuyoperoporfavordejametocarme— dijo fuerte y de corrido porque la


presión que sentía en la polla lo tenía al límite.
Estaba escurriendo líquido preseminal desde la punta hasta el edredón de la cama en un
hilo grueso y fluido, y su miembro estaba totalmente rojo e hinchado.

Jungkook lo hundió sobre el colchón causando que su miembro quedara presionado bajo
el peso del pelinegro y siendo estimulado al mismo ritmo que lo clavaba y le masajeaba la
próstata.
Jimin llegó fuerte con un gemido agudo que hizo que Jungkook se corriera detrás de él.
Cuando sus respiraciones se regularon, Jungkook se levantó saliendo de él y se acostó
boca arriba mientras Jimin se acurrucaba a su lado.
— ¡Eso fue intenso! — pero seguro me va arder el culo por esas nalgadas — dijo divertido.
— Era castigo ¿Lo recuerdas?
— Uhumm…tal vez voy a necesitar portarme mal una vez a la semana para que me
castigues así — dijo mordiendo su labio inferior mientras hacía círculos con su dedo en el
pecho del contrario.
Jungkook rio divertido— eres un maldito descarado.
— Sí— respondió mientras se levantaba un poco para verlo y guiñándole el ojo agregó — y
te encanta.

CAPÍTULO 59
Seis meses después…
Aeropuerto de Seúl.
— ¿En verdad crees que le voy a gustar a tus padres Kookie? — un nervioso Jimin
preguntaba ingresando al aeropuerto de Seúl.
Después de algunas llamadas con los padres de Jungkook, el pelinegro había planeado
pasar unos días de descanso con ellos y llevar a Jimin a que los conociera.

— Cariño, le gustas a la mitad del aeropuerto, por supuesto que a mis padres también les
gustarás — dijo Jungkook sonriente.
Y no mentía, a su paso por el aeropuerto Jimin robaba miradas de hombres y mujeres por
igual; se había vestido formal para causar una buena impresión en los padres de su novio,
camisa blanca y pantalón de vestir negro y recto, con unos mocasines negros, y un
elegante cinturón alrededor de su diminuta cintura; había cambiado el color rosa de su
cabello por un rubio claro y suave que lo hacía ver hermoso y elegante, y llevaba unos
lentes oscuros dándole un aura super sexy.
Parecía un ídol coreano de paso por el aeropuerto robando miradas y suspiros, haciendo
sentir a Jungkook orgulloso y celoso a partes iguales.

Antes de llegar a la salida pudo visualizar a su madre con las manos levantadas
haciéndoles señas emocionada junto a su padre.
— Pues les caes mejor que yo, mira, vinieron por ti a recogernos, a mí me dicen que llegue
en taxi— dijo divertido en el oído del rubio.
Se adelantó besando a su madre y abrazando a su papá para darse la vuelta de inmediato
y presentarles a Jimin.
— Mamá, Papá, él es Park Jimin, mi novio.
— Mucho gusto señores Jeon— dijo Jimin dando un paso adelante con la mano extendida,
pero siendo envuelto en los brazos de la madre de Jungkook quien lo beso en ambas
mejillas.
— Es un gusto conocerte cariño — dijo antes de soltarlo, para ser abrazado después por el
padre de Jungkook quien le dio una palmada en la espalda — ¡Bienvenido a Seúl.
— Muchas gracias — Jimin se veía adorablemente sonrojado por la calurosa bienvenida.

— Y no nos digas señores Jeon— dijo la madre de Jungkook— llámame Hyejin y él es


Jaemyung.
— Ves, les caes bien, te dejan llamarlos por sus nombres, a mí me obligan a decirles
padres— dijo Jungkook fingiendo contarle un secreto, pero siendo golpeado en el brazo
por su madre de forma graciosa.
— Por aquí, vamos— dijo el padre de Jungkook caminando con Jimin y llevando su maleta,
hablando sobre el clima de la ciudad mientras Jungkook caminaba detrás de ellos con su
madre sujeta a su brazo.
— ¡Oh por Dios es guapísimo! — le susurró su madre en un chillido emocionada que hizo a
Jungkook reír gustoso.
— Sí, es muy guapo, y también es gracioso e inteligente.
— Oh cariño estás totalmente enamorado— dijo dándole un apretón en el brazo mientras
él sonreía sin poder negarlo.

—¿Cambiaron de auto? — preguntó Jungkook al llegar al Kia Rio dónde Jimin y su padre
guardaban la maleta.
— No— respondió su madre con una sonrisa mientras se metía al auto sin dar más
detalles.
— ¿Entonces al fin decidiste aprender a manejar y tener tu propio auto? — preguntó
Jungkook intrigado.
— No — volvió a responder su madre risueña dándole una mirada cómplice a su papá
quien ya conducía por las calles de Seúl.
— ¿Entonces?, dudo mucho que hayan cambiado su Ranger Rover por un sedán
económico por mucho que quisieran ahorrar combustible — dijo curioso, mientras miraba
a Jimin quien se mantenía divertido por la actitud de niño curioso de su novio.
— Es tuyo hijo — habló su madre, tu regalo adelantado de graduación.

—¿Qué…es… enserio? — dijo Jungkook con la cara en shock totalmente sorprendido.


— Así es hijo — asintió su padre dándole un leve vistazo por el retrovisor.
— Sí, pensamos que, con eso de tus prácticas laborales ahora, y la escuela, te ahorrará
mucho tiempo para moverte de un lugar a otro, y cómo te habías quejado que eso te
dejaba muy poco tiempo para estar con Jimin — dijo su madre dándole una sonrisa al
mencionado — pues decidimos comprarlo y dártelo ahora que vinieras con él, así el
regreso manejando a Busan no será pesado pues no irás solo y estaremos más tranquilos.
— ¡Wow!, gracias en serio se los agradezco mucho — dijo Jungkook feliz dirigiéndose a sus
padres, entonces volteando a mirar a Jimin dijo divertido en voz baja — ves, les agradaste
tanto que en la primera vez que vienes me compraron un auto — y comenzó a reír.
— Tonto — dijo Jimin golpeándolo en el brazo y riendo con él, mientras sus padres
sonreían felices en la parte delantera del automóvil.

CAPÍTULO 60
Antes de llegar al departamento pasaron a un restaurante de comida coreana que les
quedaba en el camino, teniendo una amena charla sobre la familia de Jimin, el negocio
familiar “Dulce Mochi” que los padres de Jungkook habían visto en su página web, y sobre
que postres les habían llamado su atención.
Llegaron al departamento cerca de las 5:00 de la tarde y Jimin estaba gratamente
sorprendido por lo hermoso del lugar y la magnífica vista del río Han.
Los enviaron a descansar a la habitación de Jungkook donde se instalarían avisándoles que
tenían reservaciones para un nuevo y lujoso restaurante de comida italiana a las 8:00 de la
noche.
Se retiraron a descansar porque los nervios de Jimin por conocer a sus suegros le habían
impedido relajarse en el viaje.
La cena estuvo de lujo, los padres de Jungkook era geniales y Jungkook estaba atento y al
pendiente de él en todo momento, y Jimin no podría estar más feliz, y en la noche cuando
se acurrucó a dormir en el pecho de Jungkook sintió al fin, después de luchar con algunas
inseguridades silenciosas sobre si tal vez en algún momento el pelinegro se arrepentiría de
su decisión de estar juntos o que dudara de su relación, que esto era real, se habían
enamorado y podía ver un futuro juntos y eso lo hizo dormir en paz y protegido.
Los padres de Jungkook tuvieron que trabajar el sábado, tenían varias consultas y algunas
cirugías programadas.

— El auto es todo tuyo para que lleves a Jimin a dar la vuelta donde deseen — habló su
madre — nosotros regresaremos en la noche, avísame si quieren salir a cenar o pasamos
por algo para comer aquí.
Ambos asintieron y Jungkook los besó y se despidió de ellos mientras Jimin les deseaba un
buen día.
— Bueno, prácticamente tenemos solo hoy para turistear ya que mañana debemos
regresar manejando a casa — dijo Jungkook — así que salgamos de una vez que tengo
varios lugares por mostrarte.

Jungkook lo llevo a conocer los lugares que frecuentaba cuando vivió aquí, incluyendo un
tour por la escuela donde había estudiado, contándole anécdotas graciosas a Jimin que lo
hacían reír; fueron al zoológico, pasearon por el centro donde Jimin compró algunos
obsequios para sus padres y sus hermanos, y después comieron en un restaurante con
vista el río Han.
Regresaron por la tarde al departamento, justo cuando el sol comenzaba a ocultarse,
Jungkook guio a Jimin a la terraza.
— Ven, esto es algo digno de ver— dijo tomándolo de la mano.
— ¡Woow esto es hermoso Kook! — exclamó Jimin contemplando en el horizonte las
tonalidades rosas que el sol reflejaba en el cielo al ocultarse.
Jungkook contemplaba maravillado como la rubia cabellera de Jimin también reflejaba el
atardecer haciéndola ver rosada, tal como la tenía teñida cuando él lo conoció.
A su hermoso y "Descarado" pelirosa.

Recordó cómo había estado tan asustado por las cosas que le hacía sentir y pensar, y
como no sólo se metió en su mente si no también es su corazón, Jungkook no tenía dudas
ahora, viendo a este hermoso hombre sonriendo hacia el horizonte pensó:
— Lo quiero para mí, lo quiero conmigo.

Había estado dándole vueltas en su cabeza a eso desde hacía unas semanas; entre sus
prácticas laborales y la escuela tenían menos tiempo para estar juntos y lo había hecho
anhelar tenerlo cerca, todos los días quería que Jimin fuera lo último que viera al final del
día y lo primero al despertar, y hacerle el amor en los momentos que fueran necesarios.

Así que sin planearlo o pensarlo demasiado habló.


— Quiero que vivas conmigo
Jimin quien estaba contemplado la puesta de sol volteo a mirarlo sin comprender si
acababa de escuchar bien.
— Quiero que regresando a Busan te mudes conmigo — volvió a confirmar Jungkook esta
vez envolviendo sus brazos alrededor de su cintura — quiero tenerte conmigo todos los
días ¿Qué dices?
— Tú… tú ¿Hablas en serio? — dijo Jimin sorprendido.
— Sí ¿Qué dices? — preguntó dándole un suave beso en los labios— ¿Quieres intentarlo?

En el club deportivo me dijeron que me quieren de tiempo completo en cuanto nos


graduemos y al parecer tú también tienes el trabajo asegurado en el geriátrico donde
estas, te aman, ¿no me dijiste eso?
Jimin sonrió — ¿Quién no me amaría? Soy adorable — dijo batiendo sus pestañas con
coquetería.
— Exacto— dijo Jungkook riendo y besando su nariz — tenemos sueldos para sobrevivir y
ahorramos mucho dinero ahora que no utilizamos condones— dijo divertido.
Habían tomado la decisión después de hacerse unas pruebas de rutinas, que no utilizarían
protección, y Jungkook había sido el más feliz con eso después de haber sentido a Jimin
sin nada de por medio.
— Sí… sí Kook, acepto — había dicho Jimin con una espectacular sonrisa besándolo
apasionadamente.
— ¿Te parece bien si cerramos el trato de una manera especial? — dijo el pelinegro con
una voz gutural cargada de sexo.
— ¿Qué sugieres? — preguntó Jimin seductor.
— Umm no sé, tal vez que... me folles— sugirió Jungkook dejando al rubio con la boca
abierta y la mandíbula hasta el suelo.

En alguna ocasión Jimin le había dicho cuánto deseaba estar dentro de él cuando estuviera
preparado, pero el que se lo pidiera ahora, justo después de haberle propuesto algo tan
especial para ambos lo hacía ser el doble de especial para él, una promesa de amor
completo, de confianza y de un Jungkook completamente entregado a él.
— ¡Dios! — dijo Jimin con un gemido y ya duro por la sola imagen en su mente — ¿en
serio me lo pides aquí, justo en la casa de tus padres?
— Que mejor lugar para perder mi virginidad que en la casa de mis padres — dijo
levantando los hombros mientras lo mantenía abrazado por la cintura.
— ¿Cuándo te volviste tan descarado? — preguntó Jimin divertido.
— Cuando me junté contigo amor — dijo Jungkook besándolo suavemente mientras el sol
se ocultaba por completo detrás de ellos.

Fin

CAPÍTULO ESPECIAL JIKOOK


Tomando a Jungkook de la mano, Jimin lo guio hacia la habitación.
Una mezcla de emociones y deseo se arremolinaban en su interior.
Jungkook acababa de pedirle que vivieran juntos y que lo tomara como una enorme
muestra de amor y confianza; y él se encargaría de amarlo y hacerlo sentir muy bien.
Comenzó con besos pausados mientras los desnudaba a ambos.
Desabotonó la camisa de Jungkook mientras lo besaba y continuó repartiendo besos
conforme iba descubriendo la piel de su pecho, besó sus pezones y los succionó con
suavidad mientras retiraba su camisa; rápidamente él se despojó de la suya y entonces se
arrodilló para quitarle a Jungkook el pantalón y la ropa interior mientras lamía la V que se
formaba en su bajo vientre.
Con la lengua la delineó de arriba abajo tomándose su tiempo para absorber el sabor de
su piel y la forma en la que se erizaba por el contacto de su lengua húmeda, para el
momento que le quitó los zapatos, el pantalón y el bóxer Jungkook ya estaba
completamente erecto por las atenciones que le dio.
— Acuéstate— le indicó, mientras él se quitaba la parte inferior de su ropa.
Así que Jungkook se recostó boca arriba en la cama mientras Jimin buscaba el lubricante, y
luego se posiciono sobre él.
— Te ves hermoso — dijo besándolo y lamiendo su cuello — si necesitas que pare solo
dímelo.
Jungkook asintió nervioso.

— Se sentirá bien lo prometo, si no fuera así no me encantaría tanto que estés dentro de
mí — dijo con una coqueta sonrisa.
Jungkook sonrió mientras lo jalaba hacia su boca para besarlo.
Jimin descendió hasta su miembro depositando de nuevo besos por todo su cuerpo
provocando escalofríos en el pelinegro y que su polla comenzara a filtrar líquido
preseminal.
Se burló de ella dándole una breve lamida mientras continuaba más hacia abajo.
Sosteniéndolo detrás de sus rodillas lo empujó hacia arriba, levantándolo y doblándolo un
poco mientras su agujero quedaba expuesto para lo que planeaba hacer.

Jimin anteriormente había aprovechado explorar esa zona del pelinegro, mientras le
practicaba sexo oral se había aventurado un poco más debajo de sus testículos, dando
ligeros lengüetazos en esa parte, hasta que un día se había tomado el tiempo de hacerle
un rimming completo a Jungkook, descubriendo este que le gustaba la sensación de la
lengua de su chico en esa sensible parte de su cuerpo.
Continuó lamiendo de arriba abajo con lentitud mientras lo sostenía arriba y abierto de
forma obscena para su boca, trazó círculos con su lengua, y dio pequeños mordiscos en
sus nalgas que inmediatamente eran aliviados por una lenta lamida.

Bajando su culo al colchón comenzó a succionar sus bolas deliciosamente lento, con sus
labios regordetes las besaba con adoración mientras sus manos recorrían con suavidad sus
piernas abiertas y acariciaba de forma erótica la cara interna de sus muslos, tomándose el
tiempo para relajarlo y adorarlo como merecía antes de colocar lubricante en sus dedos
para llevarlos a su entrada y continuarla masajeando.
Tomando su polla con la boca aprovechó a introducir un dedo dentro del fruncido agujero
del pelinegro.
Al principio la sensación fue extraña, nada grave ni molesto, sencillamente extraño y tal
vez un poco incómodo, pero entonces Jimin se separó de su polla un instante para
anunciar su siguiente movimiento y mantenerlo en ese hechizo hipnótico que su voz
provocaba en él.
— Meteré otro dedo cariño, debo estirarte bien, relájate…no te voy a lastimar, prometo
que se sentirá bien.

— Okey — respondió con un jadeó cuando Jimin introdujo el segundo dígito antes de lo
que él esperaba.
— ¿Estás bien? — preguntó su pelirrubio mientras comenzaba a mover los dedos de
adentro hacia afuera.
— Ajá— dijo Jungkook con nerviosismo.
— ¿Duele? — preguntó Jimin mientras daba una larga lamida a su miembro.
— No…solo se…siente… extra ño….uuuummmggggg … ¡oooh Jimin!!!

— ¡Bingo cariño! Acabamos de encontrar tu clítoris masculino— dijo Jimin a modo de


broma con una sonrisa triunfante, dándole una endemoniada mirada mientras trazaba
círculos con su lengua en la cabeza hinchada de su polla y frotaba su próstata con
maestría.
Cualquier tensión o incomodidad fue reemplazada por placer puro en el pelinegro, fue
como sí Jimin hubiese encontrado el interruptor que enviaba electricidad a todo su
cuerpo, pronto estaba levantando inconscientemente el trasero buscando alivio rápido
con los dedos de Jimin.
— Estás listo para mí amor — dijo Jimin sacando los dedos de su trasero, y posicionándose
sobre él entre sus piernas vació más lubricante en su polla y comenzó a presionar en el
fruncido agujero, hundiéndose poco a poco.
El calor y la estrechez de Jungkook lo envolvió de forma exquisita manteniéndolo quieto
en su lugar dándole tiempo a ambos de adaptarse.

Comenzado un lento vaivén, tomó la polla del pelinegro para masajearla al mismo ritmo
suave y lento de sus penetraciones, desviando su atención de cualquier incomodidad que
el pelinegro sufriera por la invasión; subía su mano de arriba abajo con parsimonia
resbalando con la humedad que filtraba del agujero de la polla de Jungkook.

Jimin era una vista gloriosa desde la posición donde estaba, de rodillas ligeramente
echado hacia atrás, mientras su abdomen y pecho ondulaban en cada penetración, su
mano se movía con seguridad sobre el cuerpo contrario, sus ojos entrecerrados eran puro
sexo, su cabello lucía salvaje tapándolos un poco y su lengua se asomaba a humedecer
esos labios pecaminosos

Pronto el miembro del pelinegro estaba lleno, rojo, brillante, y más duro de lo que
anteriormente Jungkook pudiera recordar por las atenciones que Jimin le estaba dando, la
sangre de todo su cuerpo parecía estar concentrada en su sensible polla.
Deseando su liberación comenzó a mover su cadera hacia arriba, buscando más fricción en
esa zona que Jimin le acaba de mostrar, queriendo más profundidad, más rapidez,
buscando su orgasmo inmediato.
Llevó sus manos al trasero de Jimin y lo apretó empujándolo hacia él, instándolo a
moverse más rápido, clavándolo profundo en su ya dilatado agujero.
— Manos en la cabecera…o te golpearas — gruño Jimin en su oído antes de comenzar a
mover su pelvis de forma continua y ruda mientras su mano se movía al mismo ritmo de
sus estocadas masturbándolo y hundiendo a Jungkook en el colchón mientras lo empujaba
hacia arriba, evitando golpearlo con la cabecera de la cama ya que el pelinegro había
obedecido y tenía sus brazos levantados y las palmas de sus manos colocadas ahí como
freno.
Jimin se sostenía con el otro brazo para no aplastarlo, mientras su lengua se dividía en dar
atenciones a sus pezones, cuello y boca.
Jungkook estaba extasiado por la manera tan sexy que su rubio se movía sobre él y lo
tenía sobre estimulado, su mano en su miembro, su polla golpeando con precisión su culo,
y su boca dándole atenciones, así que sin poder retrasarlo más se vino con intensidad en
la mano de Jimin con un grito poderoso haciendo que el rubio se clavara más fuerte en su
culo, y un par de sacudidas más se viniera con fuerza dentro de él siendo ordeñando por
los espasmos de su culo de forma exquisita.

— Dios Jimin, eres genial — decía Jungkook acariciando su trasero de arriba abajo
mientras Jimin continuaba sobre él y todavía enterrado en su culo — eso fue excelente.
— Sí estuvo delicioso — dijo el rubio besándolo lento y saliendo con cuidado de él — las
maravillas de la versatilidad cariño, prometo follarte cuando estés demasiado cansado
para hacerlo conmigo ahora que vivamos juntos.
Jungkook soltó una divertida carcajada — me parece tan considerado de tu parte, aunque
nunca estoy lo suficientemente cansado como para no enterrarme en tu precioso culo —
dijo apretándolo.

— Ya encontraremos una forma divertida de turnarnos — dijo Jimin con su descarada


sonrisa, mientras Jungkook lo envolvía en sus brazos y lo besaba largo y lento, pensando
en lo poco aburrido que serían sus días a partir de ahora viviendo con su hermoso y
descarado chico....

EPÍLOGO
Otros 6 meses Después
Busan noche buena 7:00 PM…
—¿Kookie ya le apagaste al horno? Antes de que lo olvide y se queme la cena — decía
Jimin mientras acomodaba la enorme mesa que habían alquilado junto con las sillas estilo
tiffany blancas.
La decoración navideña en rojo sobre la mesa hacía que luciera espectacular.
Era la primera navidad que celebraban como pareja y con sus familias y Jimin quería que
fuera especial.
— Tranquilízate cariño — dijo Jungkook abrazándolo por la espalda, todo está perfecto.
— ¿A qué hora citaste a tus padres? — preguntó ansioso mirando al reloj.
— A las 8:00 bebé, todos llegarán a esa hora, me avisaron a las 6:00 que ya estaban en el
hotel — dijo girándolo para besarlo con suavidad y calmar sus nervios.
Funcionó, ya que Jimin se derritió en sus brazos…por un breve momento antes de
preguntar.
— ¿Falta algo más?
— Nop— dijo Jungkook divertido por lo adorable que su rubio se veía — Taehyung y Jin
van a traer los postres.
— ¿Les especificaste que trajeran la tartaleta de frutas? Era la que tú madre quería
probar.
— Sí, Taehyung me confirmó ayer que había ayudado a Jin a hacerla.

Taehyung se había mudado a vivir con Jin al segundo piso que habían construido sobre la
pastelería, era un sitio pequeño pero cómodo, y ambos eran felices, Taehyung combinaba
la fotografía con ayudar a Jin en el negocio.
Yoongi se había quedado de hijo único en la casa, pero pasaba la mayor parte de sus días
en el departamento de Hoseok, Jimin no descartaba que dentro de poco se fueran a vivir
juntos también.
Sus padres a pesar de que estaban solos no permanecían descuidados, Jimin iba tres veces
a la semana a darle terapia a su padre quien su enfermedad no le permitía mejorar, pero
gracias a la ayuda de Jimin era más fácil sobrellevarla, y el hecho de que ya no necesitaran
estar a diario en el negocio ya que Jin, Tae y un empleado que habían contratado tenían
todo bajo control, los mantenía sin estrés ni cansancio y Jin se encargaba semanalmente
de llevarles sus ganancias de la pastelería.
— Hoseok y tu hermano traerán las bebidas — continúo Jungkook — ya hice el puré de
papa hace rato, los vegetales están cocidos, y tú metiste la ensalada al refrigerador, todo
está bien — dijo dándole una pequeña sacudida en los hombros.
— Perdóname amor, no me malinterpretes, estoy muy feliz y emocionado, es nuestra
primera navidad juntos y con nuestras familias, y solo quiero que todo salga perfecto —
dijo apoyándose en su pecho y envolviendo ahora él sus manos en la cintura del pelinegro.
— Y estamos graduados — dijo Jungkook besando su cabeza — y tenemos trabajos, y
somos felices y nuestras familias están bien, tenemos mucho que agradecer está noche.
— Sí — dijo Jimin mirándolo a los ojos con su mirada vidriosa — Te amo Jungkook, mucho.

— Yo también cariño, ha sido el mejor año de mi vida, antes de ti me sentía incompleto e


insatisfecho, no sabía a qué se debía, y eso era a que no había descubierto que mi media
naranja era un hombre — dijo sonriendo y sintiendo como Jimin se sacudía de la risa en
sus brazos — y estoy seguro de que no podré amar a alguien más con la misma intensidad
que lo hago contigo, somos jóvenes aún pero es algo que tengo muy claro, eres mi mejor
amigo, el mejor roomie que pude haber conseguido… y — dudó un poco antes de
continuar haciendo que Jimin levantara la cara para verlo.
— ¿Y? — dijo sonriente — no te detengas, me gusta cuando dices lo mucho que me amas.
— Y pensaba hacer esto con nuestros familiares presentes, pero ¡Qué diablos! — dijo
soltándolo y buscando algo en su bolsillo al mismo tiempo que se arrodillaba y sacaba una
pequeña caja haciendo que Jimin se llevará ambas manos a la boca ahogando el grito de
sorpresa al ver el delgado anillo con un pequeño diamante incrustado.
— Park Jimin ¿Aceptarías pasar el resto de tu juventud, madurez y vejez a mi lado hasta
que la muerte nos separe?, no tendríamos que casarnos rápidamente si no lo deseas, pero
quiero que estés totalmente seguro al igual que yo que quiero pasar el resto de mis días a
tu lado.
— Por supuesto que acepto — dijo Jimin ya con lágrimas derramándose por sus mejillas y
jalando a Jungkook para besarlo — ¡pónmelo! Decía emocionado agitando su mano
mientras Jungkook sonreía y lo hacía. — Te amo.
— Y yo a ti — respondió el pelinegro envolviéndolo en sus brazos— yo a ti mi pequeño
“Descarado”.

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