Descarado Kookmin by Youngblood Forever
Descarado Kookmin by Youngblood Forever
Youngblood forever
Sinopsis
Jimin y Jungkook son compañeros de universidad con personalidades distintas que
deberán trabajar juntos para un trabajo escolar... donde sucederán muchas cosas
CAPÍTULO 1
Jeon Jungkook tenía un problema con su compañero asignado para la investigación que
debían realizar por las próximas dos semanas.
El tipo digamos que…lo alteraba.
Su heterosexualidad se veía un poco frágil en torno a Jimin por así decirlo.
Y es que vamos, antes de conocer a Park, Jeon solía catalogar a los hombres en tres
grupos.
*Los guapos
*Los más o menos guapos
*Y los feos
Él sentía se encontraba en los más o menos guapos, pero Jungkook era modesto en
realidad.
Con su 1.85 de estatura, cuerpo magro, piernas fuertes, espalda ancha, y glúteos duros, lo
convertían en todo un ejemplar de masculinidad que tenía babeando a más de una
compañera de escuela, eso sin contar con su hermoso cabello azabache, ojos negros y
penetrantes, y deliciosos y definidos labios.
Pero cuando conoció a Park Jimin al inicio escolar tuvo que reconocer que existía una
categoría única para definir a ese chico, y eso era la categoría de “hombres hermosos”.
Jeon jamás pensó considerar en una misma oración las palabras hombre y hermoso, pero
tenía que reconocer que eso era Park Jimin.
Con 1.75 de estatura tenía unas piernas largas y estilizadas que solía enfundar en
pantalones pegados a su anatomía sin hacerlo parecer vulgar, el chico tenía sentido de la
moda, parecía un puto modelo salido de una revista fashionista.
Tenía una complexión firme sin llegar a ser tosco o musculoso.
Pero había dos cosas en él que ponían a Jeon de nervios.
El tipo sabía que era hermoso y se valía de ello para coquetear y obtener lo que quisiera,
desde un café en la cafetería de la universidad hasta la copia de una tarea no realizada.
Solo debía batir sus pestañas, un ligero coqueteo, y obtenía lo que deseaba, sin importar
que fuese hombre o mujer a quien estuviera sonsacando, porque, aunque Jimin era gay
abiertamente eso no impedía que sus compañeras de clase se ruborizaran cada que él
coqueteaba con alguna haciéndolas creer que tal vez una de ellas seria la suertuda de
enderezarlo por el camino de la heterosexualidad…. ¡pff pobres ilusas!
La irritación de Jeon hacia Park se debía en gran parte a que había sido sorprendido por el
mismo Jimin observándolo.
En más de una ocasión Jimin lo había pescado mirando su trasero o su boca y lo único que
hacía era sonreírle y guiñarle un ojo descaradamente, haciendo que de inmediato el
pelinegro apartara la vista de él molesto por haber sido atrapado infraganti.
Por eso maldijo su muy mala suerte cuando el maestro está mañana decidió que era una
muy buena idea que hiciera equipo con Park.
— Esta investigación vale el 80% de su calificación — mencionó el profesor— durante las
próximas dos semanas quiero que investiguen las diferentes terapias que les voy a
mencionar y que practiquen con su compañero de equipo la terapia y los movimientos
necesarios, todo eso documentado en videos para que monten una presentación de 15
minutos y la expongan.
Al final de las dos semanas empiezan a exponer.
*Terapia uroginecológica
* Fisioterapia neurológica
*Fisioterapia del aparato locomotor.
¿Correcto?
Como estudiantes de fisioterapia estaban conscientes de que su trabajo consistía en
mucho contacto físico; Jungkook no tenía problema con eso, él de hecho quería
especializarse en fisioterapia deportiva y tendría sus manos sobre una cantidad
innumerable de atletas en el futuro que no podía ni imaginar, pero en este momento
imaginar sus manos sobre el pelirosa que lo miraba a unos metros de distancia
mordiéndose el labio inferior lo tenía totalmente nervioso.
Y cuando Jimin le guiñó un ojo después que el profesor hubiese confirmado los equipos,
estaba seguro que esta semana de trabajo sería un infierno al lado de ese descarado.
CAPÍTULO 2
— Así que... somos compañeros de equipo— dije acercándome al dueño de mis fantasías
sexuales que aún continuaba sentado y con el ceño fruncido viendo a la nada — ¿Tienes
algún problema con eso Jeon? — dije atrayendo su atención.
— ¿Por qué tendría problemas? — dijo mirándome desde su asiento aún con esa
expresión de enojo que tanto me calentaba.
Y es que aún no podía descifrar cuál era la molestia de Jeon conmigo, pero más de una vez
lo había pillado observándome de una manera no tanto heterosexual como él pretendía
ser; mi gay radar nunca me había fallado y no le era tan indiferente como pretendía.
—No lo sé, no te ves muy feliz — dije.
—¿Debo saltar de felicidad? — preguntó irguiéndose en toda su altura. Tal vez a alguien
más podría haber intimidado, pero a mí su cercanía me ponía cachondo y audaz.
Sin amedrentarme ni retirarme un paso levanté la vista a él.
—No pero tal vez quitar tu cara de desagrado sería suficiente.
Nos miramos por lo que pareció una eternidad, hasta que él desvío la mirada a mi boca
después de haber sacado mi lengua a propósito para humedecer mi labio inferior.
Ajá…eso te altera ¿Verdad?
Alejándose un poco y dándome la espalda puso su atención sobre la mesa donde había
comenzado a guardar sus cosas en la mochila.
Yo rompí el silencio para preguntar:
—¿En tu casa o en la mía?
—¿Eh?
—¿Para trabajar Jeon? — dije mientras sonreía de lado—¿Quieres que trabajemos en la
investigación, las terapias, y los masajes en tu casa o en la mía?, aunque yo vivo con mis
padres y dos hermanos bastante ruidosos lo cual sería un contratiempo para las
grabaciones — dije encogiéndome de hombros restándole importancia a lo último dicho,
aunque lo hice con toda la intención que sugiriera su lugar ya que estaba enterado vivía
solo y eso era perfecto para mí…quiero decir, para trabajar.
—Supongo que, en mi casa, vivo solo— dijo mirándome de nuevo con el ceño fruncido.
¡Maldita sea! Si en lugar de molestarme que me diera esa mirada de culo me excitaba aún
más.
Pensar que podría quitarle toda su tensión y malhumor con una buena mamada antes de
montarlo y hacerle….
—¿Park? —
Jungkook había dicho algo que no había escuchado por estar fantaseando con él y su
tensión.
—Emmm ¿Perdón?... decías.
— ¿A dónde te fuiste? — dijo dándome una mirada extrañada mientras se colgaba la
mochila al hombro.
— Aaaaa mi imaginación— dije guiñándole el ojo a lo cual él aclaró su garganta.
—Te decía que en mi casa por las tardes está bien, anota mi número y te envío la
ubicación por WhatsApp.
Saqué mi teléfono para guardar su número mientras le preguntaba —¿Quieres comenzar
el lunes o prefieres adelantar algo el fin de semana? — era viernes y yo quería ir a conocer
el departamento del pelinegro ya.
— ¿Un chico lindo como tú no tiene planes para el fin de semana?
—¿Acabas de decir que soy lindo?
—Yo…este…ummm, no quise… quiero decir, popular…eres muy popular, ¿no acostumbras
a irte de fin de semana de fiestas y esas cosas?
No podía ocultar mi sonrisa por un Jeon nervioso y sonrojado tratando de cambiar lo que
había dicho, pero yo había escuchado fuerte y claro... y me dijo lindo.
—Soy un chico relajado Jeon, solo soy salvaje cuando la ocasión…lo amerita. Dame tu
número de una vez para ponernos de acuerdo.
Después de que me dictara su número y me retirara del salón de clase le envié un
WhatsApp.
— Hasta mañana
CAPÍTULO 3
El sábado a las 5:00 pm Jimin apareció en la puerta de la casa de Jungkook con un six de
cervezas en la mano.
— No es una reunión social Park — dijo Jungkook levantando una ceja y mirando hacia la
mano de Jimin que sostenía el six.
— No, pero no nos vendría mal conversar y conocernos un poco — dijo el pelirosa
elevando los hombros con desinterés para entrar en cuanto el pelinegro se hizo a un lado
invitándolo silenciosamente a pasar.
— Llevamos 4 cuatrimestres juntos y nunca antes habíamos cruzado palabras — dijo Jimin
girándose a mirarlo.
— No había hecho falta — dijo Jeon señalando el sofá para que se sentara.
— Tienes razón, pero ya que vamos a trabajar en equipo es necesario la armonía y sana
convivencia para lograr un buen resultado — dijo Jimin mientras destapaba una cerveza y
se la pasaba a Jungkook. — Bonita casa, por cierto — dijo echando una mirada alrededor.
En un principio creyó que el pelinegro viviría solo en un pequeño departamento de una
sola pieza para un estudiante normal.
Cuál fue su sorpresa al encontrarlo instalado en una casa de una sola planta, con sala,
comedor, cocina tipo americano con una barra de granito negro y gabinetes a juego, dos
recámaras con baño, dónde la principal (después se enteraría) tenía un baño con una
enorme tina de hidromasaje, y la otra recámara que ocupaba para guardar cosas que no
quería acumular en su alcoba y dónde tenía su camilla para las fisioterapias.
— Y dices que ¿Vives solo?
El pelinegro asintió
— ¿Me estás diciendo que toda esta enorme casa es para ti solo?
A esa magnífica, rosada, y esponjosa boca que Jungkook no podía perder de vista.
Movimiento que pasó desapercibido Jimin por estar embelesado contemplando el lugar.
— ¿Por qué vives solo en una casa tan grande para ti? ¿No te gusta tener compañero de
apartamento?
— Soy hijo único, también eso influye en qué les rinda el dinero — comentó divertido.
— ¿Puedo preguntar por qué no seguiste el camino seguro de la cirugía plástica y te
decidiste fisioterapia? — preguntó el rubio interesado.
— Supongo que — dijo soltando un profundo suspiro — no me gusta toda la falsedad que
conllevan las cirugías estéticas, en cambio el esfuerzo de alguien que sufrió una lesión y
desea rehabilitarse me satisface más que crear una nariz respingada o unos senos grandes
— dijo elevando sus hombros.
— No todo es por vanidad, también hay cirugías para reconstruir labios leporinos o
cicatrices de accidentes, por ejemplo, y otras cosas más — comento el rubio.
— Tal vez, pero como ellos están involucrados en la cirugía estética, supongo que crecí
rodeado de personas superficiales y no me interesé mucho, y ellos me dejaron elegir.
— Bueno pues no estaría mal que después me presentaras a tus padres para poder
corregir lo que necesito — comentó el rubio sonriendo de lado mientras bebía su segunda
cerveza.
— No necesitas corregir nada — susurró Jungkook con el ceño fruncido jugando con la
etiqueta de su cerveza.
Jimin detuvo su bebida a medio camino hacia su boca sonriendo coquetamente.
— ¿Estás diciendo que soy hermoso, así como estoy? — dijo en un tono seductor batiendo
sus pestañas descaradamente frente al pelinegro.
CAPÍTULO 4
El Domingo Jungkook se encontró esperando que Jimin llegara a su casa; realmente había
pasado una buena tarde con él el día anterior.
Jimin se había ido de su casa cerca de las 8:00 de la noche después de haberse puesto al
corriente sobres los chismes de la universidad y cosas personales, realmente no trataron
ningún tema sobre las tareas, pero Jimin había tenido razón: conocerse era esencial para
un buen trabajo en equipo.
Y aunque el tipo era un descarado lanzando insinuaciones y coqueteos constantes,
Jungkook tuvo que reconocer que era realmente encantador.
Y aunque eso incomodaba a Jeon en ciertas formas, su ego se sentía un poco elevado por
ser del gusto de este hermoso tipo.
Eran apenas la 4:30 de la tarde cuando el timbre de su puerta sonó sacándolo de sus
pensamientos, y abandonando la cocina donde se encontraba lavando los trastes que
ocupó en la comida.
Secando sus manos se dirigió a la puerta extrañado de que Jimin haya llegado más
temprano, pero al abrir la puerta encontró a su extravagante amigo Kim Taehyung con su
cámara fotográfica profesional colgada al hombro esperando pasar sin invitación en
cuanto la puerta fue abierta.
— Hola Kook, perdón moría de hambre — dijo el castaño sacando la cabeza del
refrigerador con una salchicha en una mano y una coca cola de dieta en la otra — estaba
por tu rumbo, haciendo una sesión de fotos para una hermosa pareja de novios, así que
aproveché a venir a visitar a mi mejor amigo — dijo sentándose en el taburete de la cocina
mientras colocaba la coca cola y su cámara fotografía en la barra.
— ¿Y no crees que pudiste no se…tal vez avisarme antes de llegar?
— ¿Para qué? nunca antes lo he hecho — dijo Tae masticando su bocado — el ser tu
amigo de infancia me da ciertos privilegios — dijo con su enorme sonrisa cuadrada —
además hace días que no me hablas y quise saber cómo estás.
Jungkook sonrió, si bien era verdad que su amigo era un sinvergüenza que siempre que
podía pasaba a asaltar su refrigerador, también era cierto que se preocupaba por él.
Kim Taehyung había sido su vecino y mejor amigo en Busan prácticamente desde que
nacieron y durante 15 años; cuando Jungkook se fue a Seúl con sus padres debido a que
estaban creciendo en fama y trabajo, siempre mantuvo contacto con el pelinegro, por
videollamada y mensaje, y cuando Jungkook volvió a Busan 5 años después a estudiar la
universidad estuvo feliz de tener a su amigo de vuelta.
Kim era un alma libre, había logrado sacar de su pasión por la fotografía su modo de vivir,
tenía su laboratorio fotográfico en el sótano de la casa de sus padres para trabajar en el
revelado de fotos y la edición de videos. Era muy solicitado para todo tipo de eventos:
desde sesiones de fotos para matrimonios hasta graduaciones o eventos de importancia, y
a pesar de tener casi la mayoría de sus días ocupados, cuando podía, como hoy, se daba
un tiempo para visitar a su gruñón amigo.
— Estoy bien gracias, la escuela me absorbe un poco y tengo un trabajo en equipo por
hacer, de hecho, creí que eras mi compañero que había llegado.
— ¿Tarea en Domingo? — dijo Taehyung extrañado mientras bebía de su soda — es raro
que permitas que alguien perturbe tus fines de semana, a no ser yo claro está.
— Jimin insistió en que debíamos “socializar” antes de empezar a trabajar juntos, para que
no sea incómodo eso de tener que poner las manos encima del contrario.
Justo en ese momento el timbre volvió a sonar, estando seguro que esta vez el pelirosa
estaría del otro lado de la puerta.
Apresurándose a abrir, Jungkook dejó a Tae en la cocina, quien con curiosidad salió detrás
de él para ver en primer plano al visitante de Kook.
Cuando Jimin entró y se encontró de frente con la mirada curiosa de Kim, se giró a mirar a
Jungkook para una presentación formal, pero Taehyung ya se estaba moviendo con la
mano extendida hacia él.
— Kim Taehyung amigo de kook — dijo dándole una evaluadora mirada y su mejor sonrisa
seductora.
Y buscando la mirada de Jungkook detrás del pelirosa al cual aún no le soltaba la mano
dijo:
— Pues yo no tendría ningún problema en ponerle las manos encima eh.
CAPÍTULO 5
Jimin no entendía muy bien que pasaba, aún se encontraba parado a media sala de la casa
de Jungkook con este galante individuo sujetando su mano y dándole toda su atención,
cosa que a Jimin le encantaba.
No vio venir que Jungkook se interpusiera en medio de ellos retirando la mano de Kim que
no estaba aún dispuesto a dejarlo ir.
— Tae déjalo respirar — un molesto Jungkook había empujado a su amigo lejos de Jimin
para tomarlo por la espalda baja y dirigirlo al sofá.
— Ummm sip — dijo el adorable pelirosa sonriendo haciendo que sus ojitos color miel se
cerrarán y sus mejillas se sonrojaran. — ¿Él dijo eso?
— ¿Qué eres hermoso? — dijo Taehyung con su brazo más cerca de la espalda del pelirosa
— no es necesario eso es obvio.
Jungkook permanecía observado la interacción de ese par con el ceño fruncido y una
sensación de disgusto alojada en su interior.
— Tae ¿Podrías dejarlo respirar? — interrumpió el pelinegro.
Taehyung de espaldas a él y sin voltear a verlo, levantó su mano izquierda y con su índice
apuntando hacia arriba habló — un minuto Kook — ignorando por completo la petición de
su amigo y concentrado en el precioso chico frente a él.
Jimin tratando de aligerar el ambiente recordó traer algo en su bolso.
— Ah Jeon, te traje esto — y extendió un tupper con algo dentro.
— ¿Qué es? — preguntó el pelinegro mirando con curiosidad el tupper sin abrirlo aún.
Y por un momento eso no le había parecido otra cosa más que celos.
CAPÍTULO 6
Este pastel está delicioso — decía el castaño mientras limpiaba con el dedo el recipiente
donde Jimin había llevado el pastel—¿Dónde lo conseguiste?
—Es de la pastelería de mi familia. “Dulce Mochi” ¿La conoces?
El reconocimiento en la cara de Taehyung al mencionar su pastelería le hizo saber que sí,
la confesión que vino después no la vio venir.
—¿Dulce mochi? ¿dónde trabaja hermoso-gatito-gruñón?
—¿Estoy casi seguro que estás hablando de mi hermano Yoongi— dijo Jimin divertido
mientras reía.
— Oh ¿Es tu hermano?... sí es adorable y gruñón, una vez me tocó hacer una sesión de
fotos en el parque que está enfrente, y después pasé a comprar unas galletas de
mantequilla con glaseado, fue muy difícil elegir, todas se veían deliciosas, pero al parecer
él tiene poca paciencia para la atención al cliente jejeje.
¿Tu madre hace los postres?
—La mayoría, pero cada quien tenemos una especialidad de postres que hacer; por
ejemplo, de las galletas se encarga Yoongi, Jin está especializado en postres típicos de la
región y yo hago ciertas tartas y pasteles, el pastel lo hice yo.
Jungkook quien se había mantenido al margen escuchando el intercambio de información
entre ese par, miro sorprendido a Jimin.
—¿Tu cocinaste eso? — dijo señalando a la cocina al inexistente postre.
— Si — dijo Jimin sonriendo engreído —¿Por qué el tono de sorpresa Jeon? Soy muy
bueno con las manos — dijo mordiendo la esquina de su labio inferior.
—Oh Jungkook no batea para ese lado—dijo Taehyung aproximándose hacia ellos— pero
yo sí — y dejándose caer en el sofá en medio de los dos procedió a colocar su brazo detrás
de Jimin — y con ese pastel solo puedo decirte que tengo que casarme contigo…o con tu
hermano ¿Se podrá con los dos? — dijo pensativo con la mirada hacia un lado sopesando
la posibilidad de algo así.
— Lárgate de una vez que debemos estudiar — dijo Jungkook levantándose del sillón y
tomándolo por la camisa para guiarlo a la puerta.
— Oye no seas grosero — decía un indignado Taehyung — deberías apoyarme, yo no te
espanto a las chicas cuando salimos.
Tae se asomó por un lado de Jungkook quien lo empujaba para la puerta con una mano y
con la otra llevaba la cámara fotográfica que había tomado del comedor.
— Un placer conocerte Jimin, pasaré a visitarte a tu pastelería y a pedir tu número ya que
Jungkookie no me dejó pedírtelo — y haciendo la imitación de llamar por teléfono con sus
dedos meñique y pulgar gesticuló con la boca hacia el pelirosa “yo te llamo” antes de que
fuera dejado en la puerta con su cámara en la mano y siendo está cerrada de golpe en sus
narices.
—Lo siento por eso —dijo Jungkook girándose a mirarlo— él es raro, pero no es malo.
—jajaja no me molesta, realmente es genial… Jungkookie— dijo Jimin en un tono suave e
infantil batiendo sus pestañas hacia el pelinegro.
Y ese maldito diminutivo que tanto le molestaba que Taehyung siguiera usándolo con él,
había sonado en los rechonchos labios del tipo que estaba sentado en su sala de una
forma que, no supo cómo describir pero que definitivamente molestia no era.
CAPÍTULO 7
El lunes después de clases, Jimin se acercó a Jungkook para saludarlo:
— Hola, ¿Igual a las 5:00 en tu casa?
Sentado y sin levantar la vista, el pelinegro respondió algo cortante mientras metía sus
últimos libros a la mochila.
— Sí ¿Te he dicho lo contrario?
Con el ceño fruncido Jimin lo observaba parado frente a él, el contario aún no le daba la
cara.
—¿Por qué estás siendo un imbécil?
Jungkook dejó de cerrar la mochila para mirarlo malhumorado.
—No entiendo a qué te refieres.
— A que creí que el fin de semana nos había ayudado a…
El dolor de la mirada que el pelirosa le dio fue peor que un rodillazo en el estómago.
Jungkook se sintió un complemento imbécil. Jimin no le había hecho nada, pero no podía
decirle que el verlo coquetear con Lee Taemin a la hora del almuerzo, y que Jisoo se
hubiese sentado en sus piernas durante el descanso de la clase de anatomía lo había
puesto malhumorado, y el hecho de tener ese sentimiento nuevo en torno de Park Jimin
lo tenía realmente desencajado y molesto.
Si bien en la mañana había estado ansioso imaginando como sería su encuentro con el
pelirosa, ya que si no se consideraba su amigo era obvio que había más confianza que
antes.
Nada había sido diferente a como hubiese sido antes, excepto el interese que ahora el
pelinegro tenía por el descarado chico de cabello y labios rosas.
Habiendo captado que realmente había sido un idiota a propósito, se levantó de su silla
apresurado alcanzando a Jimin antes de llegar a la puerta, y tomándolo por la muñeca
suavemente, lo detuvo.
— Park, espera, lo siento…no…. yo no quise ser grosero, disculpa, no tuve un buen día.
Jimin quien mantenía la vista intrigada en el agarre del pelinegro en su mano, levantó la
mirada para observarlo y sonreírle de esa manera descarada que tenía, como si hubiese
descubierto un secreto que solo él sabía y Jungkook desconociera.
Suavizando la mirada y sin que Jungkook soltara su muñeca todavía, se acercó un poco
más, y mirándolo bajo sus espesas y hermosas pestañas con una sonrisa de lado preguntó:
—¿Estás tenso…Jungkookie?
— ¿Eh? — preguntó Jungkook con la mirada perdida en sus brillantes y regordetes labios.
Jimin quien no perdió detalle, sacó la punta de su lengua para humedecer su labio inferior
y sentir como el agarre de Jungkook en su muñeca se apretaba más.
Sonriendo ampliamente por comprobar su teoría volvió a hablarle.
—¿Qué si estás tenso?, eso sería genial porque empezaríamos con la terapia más tarde en
tu casa — y dando un paso hacia atrás logro liberarse del agarre del pelinegro, y
guiñándole el ojo se despidió— nos vemos más tarde Jeon—comprobando que,
efectivamente Jungkook le ocultaba algo que pronto lograría descubrir...
CAPÍTULO 8
Jimin había llegado una hora tarde a la casa de Jungkook quien se encontraba ya vestido
con su uniforme de fisioterapia y un poco molesto por la tardanza.
— Para socializar si llegaste puntual y el primer día de trabajo llegas tarde — dijo mientras
cerraba la puerta y contemplaba la espalda del pelirosa ingresando a su casa y lo bien que
le sentaba el uniforme.
No es que no lo hubiese visto antes pero tan cerca y a detalle era mucho mejor.
La casaca sanitaria azul normalmente ancha y sin forma, en Jimin estaba un poco ajustada
en la cintura, lo suficientemente suelta para facilidad de movimiento, pero dándole forma
a su curvilínea figura, mientras que los pantalones aunque eran amplios y de corte recto
resaltaban a la perfección su redondeada retaguardia.
Jimin se giró justo después que él acababa de quitar la vista de su anatomía evitando así
un comentario descarado de su parte.
—Lo siento Jeon, mi padre tuvo que ir a consulta mensual para revisión y por sus
medicamentos y tomó más tiempo de lo normal— dijo el chico realmente apenado— y
tuve que estar en la caja cobrando por eso me retrasé, te pido disculpas—dijo
sinceramente.
Sintiéndose apenado por haberlo juzgado sin saber el motivo de su retraso, el pelinegro
también se disculpó.
— Lo siento Jimin no lo sabía, una disculpa por mi inapropiado comentario— cambiando
su humor le dijo — que te parece tomar algo antes de empezar, té ofrezco una soda o un
café?
— Un café me caería bien gracias— y se dirigió detrás de Jungkook hacia la cocina.
Mientras el pelinegro preparaba la cafetera, él se sentó en el taburete a esperar, entonces
Jungkook activó la cafetera y se giró para hablar con él.
CAPÍTULO 9
El martes el profesor de Biología celular no había llegado a dar su clase, por lo cual los
chicos tenían una hora libre que justo se juntaba con su hora de receso, así que Jimin
sugirió a Jungkook almorzar juntos en la cafetería e ir adelantado con un poco de
información sobre uno de los temas.
—Tengo algunos apuntes de la terapia Neurológica — dijo el pelirosa — te paso mis notas
y antes de que llegue en la tarde a tu casa checas que puedes agregar o quitar en caso que
te parezca demasiada información — dijo sentado sobre el pupitre de Jungkook, logrando
ponerlo un poco nervioso ya que tenía una perfecta vista de sus glúteos demasiado cerca.
Cosa que por supuesto el descarado chico no pasó por alto. Tirando “accidentalmente”
una de las plumas de Jungkook y agachándose a recogerla dándole una perfecta y
panorámica imagen de ese par de panquecillos esponjosos haciendo que el pelinegro
tragara gordo y desviará la vista de sus atributos antes de Park volviera a darle la cara.
— Okey, entonces vamos Jungkookie —dijo caminando con rumbo a la cafetería.
Después de ordenar unos sándwiches, sodas y una ensalada para compartir, ambos se
fueron a sentar a una mesa algo retirada de las del centro para tener menos ruido y poder
hablar.
— Okey Park, muéstrame lo que tienes entonces.
— ¿Aquí? — dijo Jimin llevando la mano a su pecho fingiendo estar escandalizado — aish
que atrevido eres.
—Ja-ja que gracioso — dijo Jungkook poniendo los ojos en blanco y reprimiendo una
sonrisa por las ocurrencias de Jimin. Estirando la mano para recibir los apuntes de los que
habían previamente hablado. — Okey—dijo mientras les echaba un vistazo a los
apuntes—parece que hizo bien su tarea joven Park.
— Y me darás una estrellita en la frente — dijo poniendo ojitos tiernos y batiendo sus
pestañas.
—Nop — dijo el pelinegro con la vista fija en los apuntes.
—Eso me han dicho justo antes de meter sus pollas hasta mi garganta — comentó como si
nada mientras sacaba un pedazo de jitomate de la orilla de su sándwich, haciendo que el
pelinegro se ahogara con su bebida y comenzara a toser violentamente.
—¡Carajo Park! No digas esas cosas así nada más, casi me ahogo.
—¿Qué? polla en mi garganta— dijo riendo divertido — que mojigato eres ¿Nunca te han
hecho una mamada? Que te asusta tanto escucharlo.
—¡Por supuesto que sí!
—¿Un hombre?
—¡Por supuesto que no!
—Uy que pena, no sabes de lo que te pierdes, pero te puedo mostrar el día que quieras
para que no te quedes con la curiosidad — dijo el pelirosa con una enorme sonrisa en sus
labios mientras con su tenedor tomaba un poco de lechuga con pollo de la ensalada. — Y
hablando de curiosos ahí viene uno que ya lo comprobó — dijo mirando detrás de
Jungkook.
El pelinegro giró su cuerpo para ver de quién hablaba Jimin, y se dio cuenta que Lee
Taemin se dirigía directo a su mesa.
El tipo siempre había sido indiferente para Jungkook, nunca había cruzado palabra con él y
no tenía nada en su contra, pero la manera en la que se acercó a Jimin y colocó su mano
en el respaldo de su silla como si el pelirosa le perteneciera, sumado a lo que Jimin dijo de
los curiosos y sus pollas en la garganta, hizo que le desagradara en ese instante.
—Hola Mini— saludó Taemin a Jimin ignorando por completo a Jungkook
—Hola Taemin, saludó Jimin con coquetería ¿Qué te trae a mi mesa?
— Quería saber si tenías la tarde libre para ir a mi casa y…ayudarme con una tarea— dijo
sugestivamente.
—Me gustaría Taemin, pero estoy yendo por las tardes a la casa de Kook a hacer tarea con
él — dijo señalando al susodicho sentado frente a él, logrando que Taemin desviara su
atención al pelinegro con curiosidad. — Oh no pienses mal, no estamos follando con ese
pretexto que tú ocupas —dijo señalándolo con el tenedor en su mano haciendo que Lee
Taemin abriera los ojos como platos al haber sido puesto en evidencia ante alguien más —
con él sí estoy haciendo tarea de verdad.
Y sin decir una palabra más Lee Taemin se dio la vuelta sin despedirse, con la cara
enrojecida y caminando a toda prisa.
CAPÍTULO 10
A las 5:00 pm Jimin llegó a la casa de Jungkook, hablaron un poco sobre la información y
como el pelinegro había agregado algunas cosas más.
Después se dirigieron a la recámara que Jungkook ya había arreglado e instalado la camilla
para la terapia; buscaron la cámara con la cual grabarían los vídeos y la colocaron de
forma estratégica para que pudiera grabar todos los movimientos de la terapia de forma
clara.
Jimin sugirió ser el modelo y que Jungkook fuera quien explicara y llevara a cabo la
terapia.
Jungkook planteó hacer doble grabación, y que ambos hicieran el trabajo de paciente y
médico, así cuando fueran a editar decidirían quien de los dos quedaba para la
presentación formal o tal vez alternar videos, así tenían más opciones y menos margen de
error. Cosa que a Jimin le pareció perfecto.
Acostándose en la camilla con su uniforme puesto, Jimin fue el primero en fungir como
modelo, Kook encendió la cámara y comenzó a hablar.
— La fisioterapia neurológica es la parte de la fisioterapia que va encaminada al
tratamiento de las alteraciones debidas a una afectación del sistema nervioso central o
periférico — comenzó el pelinegro mirando a la cámara con las manos entrelazadas al
frente a la altura de su abdomen mientras Jimin se mantenía acostado y quieto. —Cuando
una persona sufre daño cerebral adquirido o congénito, además de problemas cognitivos
o de conducta, frecuentemente presenta problemas físicos o alteraciones que afectan al
sistema sensorio- motor.
Las personas con daño cerebral pueden manifestar diversos problemas que además
tienen gran repercusión funcional, como no poder incorporarse solos de la cama,
mantenerse sentados por sí solos o mantenerse de pie — señaló al modelo acostado a un
lado.
—La fisioterapia neurológica pone a disposición del paciente con daño cerebral, una serie
de conocimientos dirigidos a mejorar, entre otros aspectos, la calidad y la eficacia de los
movimientos, el control postural, mejorar la marcha, la estabilidad, reducir la
espasticidad, los temblores, la fatiga y a la búsqueda de la autonomía, la independencia en
la vida diaria y mejorar así la calidad de vida tanto del paciente como del familiar o
cuidador.
Jungkook se movió entonces para colocarse detrás de la camilla, así la cámara grabaría
todo el cuerpo de Jimin de costado y en primer plano y a él moviéndose de arriba abajo
sin interferir con la visión y poder grabar todos los ejercicios.
CAPÍTULO 11
Jungkook se encontraba quitando la videocámara del lugar y regresando la grabación al
principio para poder echarle un vistazo antes que Jimin se fuera, mientras el contrario
doblaba la sábana de la camilla.
—Vamos a la sala— sugirió el pelinegro con la cámara en la mano.
Después de sentarse en el sofá y ver el vídeo juntos, Jimin sentía que no sería necesario
que grabaran otra toma con él dando el masaje y Jungkook de modelo.
Eso de hablar ante la cámara iba mejor con el pelinegro y el estar acostado y quieto con él,
dijo riendo.
—Aunque casi me gana la risa cuando me tomaste de la cintura— dijo Jimin señalando
cuando llegaron a ese momento de la grabación — soy muy sensible y tengo muchas
cosquillas en esa zona — dijo divertido.
— Entonces en la terapia uroginecológica seré yo el modelo o no lograremos grabar nada
— dijo el pelinegro divertido.
— Estoy de acuerdo, no soportaría las cosquillas — dijo el pelirosa con seriedad.
— ¿Ah sí? — dijo Jungkook divertido girándose con intenciones claras de comprobarlo
— Ni se te ocurra — dijo el pelirosa plantando sus manos en el pecho del contrario.
— Oh vamos Park — decía Jungkook presionando sobre las manos del contrario hacia
adelante.
— Si quieres comprobar lo sensible que soy, también tengo cosquillas en la ingle — dijo
moviendo sus cejas sugestivamente con ese característico coqueteo.
El pelinegro saltó hacia atrás como si hubiera recibido una descarga eléctrica, haciendo
que Jimin se carcajeara con intensidad.
— Tranquilo Jeon, no te haré nada…que no quieras — dijo con esa sonrisa que alteraba la
heterosexualidad del pelinegro.
— Jimin basta, ya te dije que no va por ahí.
— okey okey me calmo — dijo el pelirosa levantando las manos en señal de rendición —
ya sé que no tengo esperanza contigo porque eres heterosexual y bla bla bla, pero
entonces ¿podrías darme el número de teléfono de Taehyung?
— ¿Para qué? — respondió demasiado rápido Jungkook.
— Para hablar de recetas de cocina — dijo con sarcasmo poniendo los ojos en blanco —
¿Para qué va a ser Jungkook ?, el tipo está buenísimo y a diferencia de ti, con él no tendría
problemas en ponerle las manos encima — dijo mordiendo su labio con vista soñadora.
— No sé si a Tae le parezca bien que te dé su número sin consultarlo primero.
— Me lo pidió mientras lo echabas a la fuerza de tu casa el día que nos conocimos Jeon.
— Si, pero… él es, ummm muy bromista y no dice las cosas enserio y…
— ¿En serio me estás negando el número de tu amigo?, ¿por qué? ¿Lo haces por él o por
mí?
— Por ambos…no creo que sea conveniente que se enreden en una relación. Si después
las cosas no funcionan será muy incómodo para todos.
— ¿Y quién hablo de una “relación” ?, yo solo quiero una follada y no creo que Taehyung
se niegue.
Jungkook abrió los ojos sorprendido ante la confesión de Jimin.
— Somos adultos Jeon, si algo nos pica nos rascamos y ya, sin hacer tanto drama de algo
— dijo sin importancia — Deberías intentarlo — dijo mirándolo con sutileza — pensar
menos y sentir más. Bueno creo que es hora de que me vaya, te aviso que mañana no
podré venir, mi hermano Yoongi no estará y debo ayudar en la pastelería, es día festivo y
hay algo de trabajo, pero el jueves sin falta estoy aquí, mientras adelantaré algo del
siguiente tema y ya después lo comentamos.
Jungkook se quedó en silencio un poco desilusionado de que mañana no vería al pelirosa
en la tarde.
Se había acostumbrado muy fácil y rápido a su presencia y compañía, y por mucho que se
quejara de los coqueteos descarados del chico, la idea de que quisiera tener algo con
Taehyung no le agradaba.
Si bien era seguro que si ese par se enredaba Jimin tendría toda su atención en Tae,
cesando con sus coqueteos y dejándolo en paz.
Lo cierto era que no sabía por qué entonces esa posibilidad no le agradaba en absoluto.
CAPÍTULO 12
Era miércoles y día festivo; no hubo clases en la escuela y en vista de que el vídeo había
quedado genial a la primera toma, Jimin le había dicho a Jungkook que no asistiría por la
tarde a su casa.
La pastelería registraba un gran movimiento en días feriados, las familias se reunían a
convivir y un postre en la mesa no podía faltar, así que debía estar en el negocio familiar
para apoyar.
Eran las 12:00 del mediodía y había bastante clientela yendo y viniendo por el local, ya
que en el parque frente a su casa muchas personas estaban haciendo sus Pícnics, se
habían instalado algunos puestos de ventas y unos pocos juegos de mesa.
Estaba despidiendo a un cliente cuando por la puerta apareció Kim Taehyung con su bolso
de trabajo colgando en su hombro.
—Hola Jiminie— dijo acercándose al mostrador.
— Hola Tae Tae ¿Qué te trae por la zona? — preguntó el pelirosa.
— Vine a hacer algunas sesiones de fotos aquí enfrente — dijo apuntando con su mano
hacia el parque — como es día de descanso las parejas y familias se encuentran todas
reunidas y quieren fotografiadas para el recuerdo.
—Eso es genial — respondió Jimin
—Oye vine por un pedazo de tarta de red velvet, me encantó y quiero otro pedazo, pero
¿Qué más tienes? — preguntó inclinándose a la vitrina refrigerante qué tenían de
mostrador exhibiendo los pasteles.
Jimin se encontraba mostrándole y explicándole los sabores de cada tarta cuando de la
trastienda apareció Jin, el hermano mayor.
—Oye Jimin, ahorita que papá venga a quedarse en la caja podrías ayudarme a adornar
unas tartas allá atrás — dijo señalando con el pulgar hacia la puerta trasera que llevaba al
lugar de trabajo.
—Tae Tae… Taehyung— dijo tomando esa firme y gran mano para estrecharla— el gusto
es mío — dijo sonriendo con ¿Timidez?
¿Eso parecía timidez en el extrovertido Taehyung? Pensó Jimin mientras miraba divertido
la presentación.
—Entonces Jimin, me voy a seguir trabajando y cuando puedas vas a echarme una mano;
gusto de conocerte Tae — dijo Jin girando para despedirse del castaño — y se retiró a la
trastienda con su uniforme blanco y una toalla en las manos con las que se las limpiaba
continuamente.
— Okey, estoy enamorado — dijo Taehyung contemplando embelesado la espalda de
Seokjin.
—Oye, me siento ofendido — dijo Jimin divertido mirándolo con el ceño fruncido, y
después fingiendo limpiarse una lágrima de su mejilla dijo — creí que me amabas…
después de Yoongi por supuesto— dijo divertido.
— Pues estás de suerte — dijo Jimin pasándole un brazo por los hombros — porque mi
hermano justo es el activo en una relación yyyy, porque yo te pienso ayudar — y lo dirigió
a sentarse en una de las mesas de la pastelería para hablar sobre lo que se le había
ocurrido.
CAPÍTULO 13
— Por qué querrías ayudarme con tu hermano? — preguntó Taehyung con curiosidad
— Porque me caes bien — dijo dándole una palmada en el hombro — y porque mi
hermano hace unos meses salió de una relación que lo lastimó y creo le vendría bien algo
de tu… frescura — dijo abarcando con sus manos toda la presencia de Taehyung frente a
él.
— Y porque creo me ayudaría a mí también con tu amigo — pensó para sin mismo.
— ¿Y cómo pretendes ayudarme con tu hermano? — preguntó interesado el castaño.
— Pues verás, Jin junto con mamá son los encargados oficiales del negocio, y desde hace
algún tiempo le he sugerido que necesitamos un poco de publicidad, a mayor publicidad
más ventas, más ventas es igual a más ganancias, cosa que nos vendría muy bien para los
tratamientos que papá necesita. Así que se me ocurre sugerirle que por ejemplo tú vengas
a tomar fotos de los postres, con calidad profesional y crear un sitio web para la
pastelería, con tus fotografías. También poder colocar algunas imágenes llamativas afuera
del local como publicidad, no sé si conozcas a alguien que trabaje en una imprenta y
pueda hacernos unas lonas para colocarlas. Nosotros siempre andamos corriendo
ocupados entre la universidad y el trabajo aquí, no tenemos el tiempo ni la dedicación de
tomar buenas fotos en los ángulos indicados y esas cosas, así que es una suerte que tú, mi
nuevo amigo, seas un fotógrafo profesional y puedas hacer eso por nosotros, obviamente
se te pagaría por tu trabajo.
Taehyung que lo contemplaba atento e interesado con él plan estuvo de acuerdo de
inmediato.
— Déjame hablar con Jin más tarde y comentarle sobre mi idea y la manera en la que nos
ayudarías tú, además como prácticamente él es el jefe, pues tendrías que estar muy cerca
de él consultado todas las decisiones que se deben tomar, y checar las fotos y todas esas
cosas que te crearían una perfecta oportunidad para conocerlo — dijo Jimin sacudiendo
sus cejas de arriba abajo con picardía.
— Si sí claro — dijo un ilusionado Taehyung — de hecho, después de este día festivo mi
agenda está libre toda la siguiente semana.
CAPÍTULO 14
Era el jueves por la tarde y Jimin se encontraba sentado en el piso de la sala del pelinegro
con sus libretas en la mesa de centro, mientras que este estaba sentado en su sillón
individual con la laptop sobre las piernas buscando información sobre el segundo tema a
exponer.
Su teléfono celular sonó en ese momento haciéndolo sonreír en grande y respondiendo
alegremente.
— ¡Taeeeeee hola! ¿Cómo estás? — respondió demasiado feliz captando la atención de
Jungkook quien levantó su mirada de la computadora con el ceño fruncido viendo al
pelirosa.
Pero si alguien más hubiera estado en la habitación se habría dado cuenta da la risa
divertida que Jimin contenía con su cabeza baja, y lo juntas que las cejas de Jungkook se
encontraban en este momento mientras su lengua golpeaba el interior de la mejilla.
— Pasó ayer por la pastelería— dijo el pelirosa con tranquilidad mientras escribía algo en
su libreta.
—¿Ah sí? Y… ¿Cómo a qué o qué? — preguntó tecleando nada en la laptop, solo quería
verse despreocupado en su interrogatorio.
—Dijo que estaba trabajando en el parque de enfrente, que quería una rebanada de
pastel…y verme — esto último lo dijo levantando la vista para no perderse la reacción del
pelinegro y se quedó muy satisfecho al haberla capturado.
Jungkook dejó de teclear en la computadora mientras tenía la mirada fija en la pantalla, su
mandíbula se marcó, por lo que Jimin pudo notar estaba apretando sus dientes muy
fuertes, tal vez controlándose a decir algo, y sus cejas, Jimin estaba seguro que se haría un
surco en la frente de lo apretadas que las tenía.
—¿Te molesta Jeon? — preguntó con suavidad.
—No tendría por qué — respondió aún sin mirarlo — ya te di mi opinión sobre porqué
sería una mala idea que los dos salieran…se enrollaran o lo que sea que estés planeando.
—Oye yo no estoy planeando nada — dijo levantando las manos en fingida inocencia —
simplemente si las cosas suceden ¿Quién soy yo para interferir con el destino? — dijo
mientras regresaba a sus apuntes con una amplia sonrisa que el pelinegro no vio.
Feliz porque la información que había descubierto hoy no tenía nada que ver con la
investigación que se encontraba apuntando en sus libretas.
CAPÍTULO 15
Jungkook tecleo “Dulce Mochi” en su laptop, pero solo apareció información sobre como
elaborar el dulce típico.
Ningún sitio web sobre la pastelería de Jimin, la ubicación o alguna referencia que lo
ayudara a encontrarla.
Necesitaba saber la dirección y cómo llegar a ella sin pedírsela directamente a Jimin, ya
que aquella vez que hablaron no entraron en detalle sobre en qué parte de Busan se
encontraba, de hecho, ahora que lo recordaba tampoco habían hablado sobre donde vivía
Jimin, esos detalles no le eran importantes en ese momento…pero ahora al parecer sí.
Quería saber que tramaba Taehyung con Jimin y cuáles eran sus intereses con él y la cita
de mañana.
Su subconsciente decía que no se metiera, que no era su asunto y no debía importarle.
El caso es que, si le importaba y no entendía el por qué, así que tal vez acudir mañana al
sitio lo sacaría de dudas de una buena vez.
Así que se le ocurrió una manera de obtener la dirección sin ser demasiado obvió.
Tomando su celular marcó a quien le daría fácilmente esa información sin siquiera ser
consciente.
—Hola Tae ¿Cómo estás?
—¡Hola Jungkookie, que agradable sorpresa, que milagro! ¿estás bien, necesitas algo?
— Sí estoy bien, ¿Por qué necesitaría algo para marcarle a mi mejor amigo?
—Porque nunca lo haces.
Una punzada de arrepentimiento en su corazón le había dado con esa revelación.
Si bien es cierto que él amaba a Taehyung y era la única persona en Busan a la que le
confiaría su vida y quién se preocupaba sinceramente por él, también era cierto que
últimamente no encontraba el tiempo necesario para hablarle como antes o salir a
convivir con él como en los viejos tiempos.
Haciendo una nota mental para corregir eso pronto se propuso obtener la información
para la cual le había marcado.
—Lo siento Tae, realmente necesitamos ponernos al día con un par de cerveza y una pizza
— dijo sonriendo. Pero cuéntame cómo estuvo tu semana ¿Tuviste trabajo el miércoles?
Fue día festivo y recordé que son tus mejores días de trabajo.
— Sí súper bien, tuve muchas sesiones de fotos en el Tagbol Park en Jongnogu, muchas
parejas y familias con fotografías felices para el recuerdo, pasé todo el día ahí.
— ¡Bingo! — pensó Jungkook, tenía la ubicación del parque y era en un distrito cercano al
suyo, así que Google maps le indicaría como llegar al lugar y ya ahí buscaría la pastelería
del pelirosa; aprovechando la conversación continúo con el interrogatorio sigiloso.
—¿Y tienes algún plan mañana?, podríamos ir a tomar algo por la tarde.
—No puedo Kook ummm tengo una cita por la tarde, ¿pero te parece bien si nos vemos el
domingo en tu casa?
—Sí, claro, está bien, háblame por la noche vale.
Se despidieron y a Jungkook no le pasó desapercibido que Taehyung no le había
comentado abiertamente que la cita que tenía era con Jimin, incrementando sus
sospechas sobre las intenciones de ese par, y más decidido a plantar guardia en el parque
para caer de sorpresa en el momento indicado.
Diciéndose a sí mismo que no estaba siendo paranoico ni por supuesto acosador por ello.
Simple y sencillamente estaba protegiendo los intereses de un par de amigos en común.
Y así, sin un plan trazado en su cabeza, y sin saber que hacer mañana cuando los viera
juntos, procedió a retirarse para tomar un baño y descansar adecuadamente ya que,
ejercer la profesión de espía no era una tarea fácil.
CAPÍTULO 16
Decir que tenía una cita “por la tarde” había sido muy ambiguo por parte de Taehyung, ya
que para Jungkook la tarde abarcaba desde las 2:00 PM para una comida en algún
restaurante, hasta las 6:00 para un café o una pizza.
Así que había llegado al parque poco antes de las 2:00 y rápidamente había localizado la
pastelería del pelirosa.
Posicionado en un lugar estratégico, Jungkook se dedicó a ver entrar y salir clientes del
local.
Podía ver a una pareja de adultos que supuso eran los padres de Jimin detrás del
mostrador, y dos chicos que se habían estado moviendo desde la parte trasera del local a
interactuar con ellos de vez en cuando, dando por hecho que eran los hermanos de Jimin.
Pero del pelirosa no había señales.
Jungkook estaba pensando que tal vez había llegado tarde y que Taehyung y Jimin se
hubiesen ido a su cita antes de que él llegara y se sintió un poco estúpido por las dos horas
que llevaba perdiendo ahí; estaba a punto de rendirse e ir por una rebanada de pastel y
un café aprovechando estar frente a la pastelería, cuando distinguió una cabellera rosa
dando la vuelta en la esquina con dirección al negoció.
Vestía unos pantalones de piel negros y entallados a sus torneadas piernas, con un
cinturón de hebilla plateada que llamaba la atención hacia esa zona…y un poco más abajo
tal vez; una playera del mismo tono en cuello V y unos botines negros brillantes y recién
lustrados, todo esto haciendo resaltar más su colorida cabellera.
Su corazón se aceleró ante la visión del chico, sin tener claro el por qué, pero
contemplando su suave y masculino andar.
Jimin podría ser gay y tener rasgos hermosos y delicados pero su masculinidad estaba
intacta y esa dualidad era cautivadora a los ojos del pelinegro.
Jimin entró al negocio familiar besando a ambos adultos, confirmando las sospechas de
Jungkook de que eran sus padres.
Después de un rato de charla uno de los chicos, el alto, salió de la parte trasera del local
para reunirse con ellos y conversar, después de unos minutos donde Jimin gesticulaba con
sus manos señalando la vitrina de los pasteles y la pastelería hacia diferentes puntos,
Taehyung hizo su aparición con su bolso de trabajo, Jimin lo presento a sus padres y
después Tae saludo al hermano alto de Jimin.
Demasiado curioso, y con la adrenalina despierta para permanecer más tiempo en el
anonimato, Jungkook atravesó la avenida un poco antes de la ubicación de la pastelería
para hacer su aparición de forma descuidada y casual.
Caminado lentamente atravesó el frente del local y como no queriendo la cosa, miró hacia
adentro por sana curiosidad cuando fue captado por la vista del pelirosa que, demasiado
sonriente y sin parecer sorprendido por verlo, le habló levantando la mano para saludarlo.
—¡Jungkook hola! que sorpresa verte por aquí, ven pasa—dijo el pelirosa haciendo señas
para que entrara.
Mientras Taehyung y los demás que se encontraban de espalda a la entrada se giraban
para mirarlo.
— Mamá, Papá, él es Jungkook con quién estoy haciendo el trabajo en equipo por las
tardes.
Haciendo una reverencia el pelinegro los saludó.
—Un placer señores Park.
—Mucho gusto muchacho— dijo el señor Park mientras que su esposa asentía y respondía
el saludo con una sonrisa.
—Tenemos una cita— exclamó Jimin con calma y esa descarada sonrisa de sabelotodo
que Jungkook odiaba porque lo hacía ponerse nervioso.
—¿Una cita?— preguntó Taehyung sorprendido.
Y comprobando que Taehyung y Jimin no tenían una cita, y que él había sido atrapado y
descubierto por el descarado pelirosa, no le quedó otra cosa más que responderle a su
amigo mientras veía a Jimin morderse el labio para evitar extender aún más su sonrisa.
—Sí…
CAPÍTULO 17
Jimin no había podido borrar la enorme sonrisa de sus labios en todo el camino. Incluso
ahora mientras mordía la rebanada de pizza de carnes frías que habían ordenado.
Y es que sus sospechas habían sido confirmadas: Jungkook estaba celoso y por eso había
aparecido en la pastelería.
Solo debía averiguar si estaba celoso por él o por su amigo.
El pelinegro se había mantenido tímidamente callado evitando su mirada, como un niño
pequeño que ha sido atrapado con la mano en el tarro de las galletas, y eso era
completamente adorable para Jimin.
—¿Cómo encontraste la pastelería? — preguntó Jimin rompiendo el silencio.
— Yo…vine al parque porque Taehyung me comentó que era un lugar muy agradable para
visitar, no sabía que tu pastelería estaba en frente, nunca me disté la dirección—
respondió mientras se concentraba en cortar su rebanada de pizza.
— ¡Aaah! — respondió el pelirosa mirándolo divertido.
—¿Por qué el Aah?,¿Crees que miento? — respondió un poco ofendido y tratando zanjar
el tema.
— Sip, creo que realmente estabas preocupado por creer que Taehyung y yo teníamos
una cita— dijo el pelirosa comenzado a carcajearse.
—¿De qué te ríes? — preguntó con el ceño fruncido.
—De ti y tu preocupación por tu amigo ¿Haces eso con cada cita que él tiene?
—¡Claro que no! —respondió rápidamente ofendido.
— ¿Entonces es por mí, tan mala elección crees que soy para tu amigo que necesitas
cuidarlo de mí? —dijo Jimin ya sin diversión con un poco de aprensión en su mirada.
— Por supuesto que no Jimin — respondió viéndolo a los ojos con sinceridad — nunca eh
pensado que seas una mala persona, yo…sólo…tenía curiosidad de saber que haría
Taehyung contigo sabes, él no es un mal tipo, es encantador y muy inteligente, solo que se
enamora cada semana de alguien diferente — dijo sonriendo — y en serio no me gustaría
que te ilusionara y luego se apartara de ti.
— Gracias por preocuparte por mí — dijo volviendo a colocar esa sonrisa engreída en su
hermoso rostro — y sí tienes razón con eso de que se enamora de alguien cada semana,
ahora está cautivado por mi hermano Seokjin— dijo mientras reía.
— Eres imposible Park — dijo Jungkook negando y sonriendo mientras bajaba la mirada
apenado al suelo.
—Buenas noche Jungkook.
Y sin pensarlo el pelirosa se acercó a él para darle un beso en la mejilla, muy cerca de la
comisura de su boca, haciendo que se congelara en el acto, y sin darle tiempo a nada lo
dejo parado con la puerta cerrada en sus narices.
CAPÍTULO 18
El fin de semana había sido… interesante... si es que Jungkook tuviera que describirlo con
una sola palabra.
Entre su “cita” sorpresa con Park Jimin donde había disfrutado la compañía y bromas del
descarado chico, y el domingo pasando el día con su amigo Taehyung, todo había sido
descubrimientos para él.
— Sabes bien a que me refiero Kook — decía el castaño en el filo del sofá con todo el
cuerpo hacia el frente esperando su respuesta con expectación.
— No me gustan los chicos y lo sabes, ¿por qué preguntas eso?
— Ya sé que no te gustan los chicos, pero seré más específico… ¿Te gusta Park Jimin? El
hecho de que antes ningún chico te llamara la atención no quiere decir que no pueda
gustarte él, la sexualidad es variada y extensa, es como la comida, no porque te guste el
pollo y sea lo único que comas te va a impedir probar un buen filete; siempre puedes decir
no en otra ocasión si no te gustó — dijo encogiéndose de hombros como si nada antes de
darle un trago despreocupadamente a su cerveza.
— Tu analogía es tan profunda amigo mío — dijo Jungkook haciendo lo mismo mientras
sonreía.
El caso es que hoy mientras recordaba todos esos acontecimientos no podía dejar de
contemplar al pelirosa que se encontraba sentado a su derecha y un poco más delante de
él en el salón mientras el profesor de metodología científica daba su clase.
Dios el tipo de verdad era hermoso eso no podía negarse.
Jimin se estaba atento y concentrado en lo que el profesor explicaba, con su barbilla
recargada en su mano derecha, sus labios rosados y voluptuosos un poco entreabiertos
mientras chupaba la pluma que sostenía entre sus dedos.
Jimin chupaba despreocupadamente el objeto, metiéndolo y sacándolo de su boca con
parsimonia.
Enviando al pelinegro una ola de excitación al echar a volar la imaginación con la utilidad
que podría darle a esa fijación oral del pelirosa.
¿Qué sería recibir una mamada de esa pecaminosa y listilla boca?
¡Dios se estaba poniendo duro a media clase solo de imaginarlo!
Jungkook se preguntaba cómo había pasado de ser un heterosexual soltero, calmado, y sin
complicaciones, a ¿Curioso bisexual inquieto? En solo una semana.
Okey Taehyung le dijo que no le pusiera etiquetas a lo que pensaba o sentía, solo que
dejará fluir las cosas al ritmo natural.
Pero ¿Qué tan natural era pasar de negarse a los coqueteos de Park Jimin a desear una
mamada de su boca?
Se estaba volviendo loco y distraído.
Ni siquiera había notado que el profesor había terminado su clase hasta que el objeto de
sus divagaciones se levantó y se giró para dirigirse a él.
Cabe recalcar que a pesar de que la visión del pelinegro en escasa ropa era gloriosa, Jimin
era un profesional.
El podía ser un chico gay, y Jungkook un tipo totalmente atractivo y deseable por el cual
babeaba, pero su profesionalismo evaporó cualquier pensamiento fuera de lugar en la
situación que estaban, así que se colocó a un lado a la altura de los hombros de Jungkook
y la cámara frente a ellos enfocando en este momento los pies del pelinegro.
—La fisioterapia uroginecológica o de suelo pélvico — comenzó el pelirosa mirando a la
cámara — nos sirve para corregir muchos problemas físicos, pero antes de entrar en
detalles debemos saber cuál es la función del suelo pélvico. El suelo pélvico es un conjunto
de músculos y estructuras que cierran la parte inferior de nuestra pelvis — diciendo esto
flexionó las rodillas del pelinegro y las abrió para que la cámara enfocará la parte inferior
de sus nalgas mientras Jimin señalaba sin tocar y continuaba explicando — y sostiene
varios órganos internos como la vejiga, la uretra, próstata, vagina, recto, y ano, y tiene una
importante función sexual y reproductiva y se pone de manifiesto en el caso de las
mujeres en el embarazo y parto, por eso es importante cuidar del suelo pélvico.
Los problemas más comunes que se tratan son:
*Disfunciones del suelo pélvico
*Incontinencia urinaria y fecal
*Descenso de órganos
*Dolor personal
*Estreñimiento crónico
*Embarazo y postparto
*Y disfunciones sexuales como dispareunia, vaginismo, y disfunción eréctil en el caso de
los hombres.
Los tratamientos para corregir estos problemas son:
*Técnicas manuales
*Técnicas comportamentales
*Biofeedback
*Electroterapia
*Masaje perineal, que es el que vamos a realizar en este momento y
*Cinesiterapia
Es muy importante que el paciente se encuentre relajado y en confianza, y la lubricación
de la zona es de suma importancia, un masaje en seco puede provocar fricción,
quemaduras y molestias, y sobre todo no dará el resultado adecuado. Podemos utilizar
aceite de mosqueta, aceite de almendras o cualquier aceite natural, en este caso yo
ocuparé uno de almendras ya que es muy bueno para la piel.
Y vaciando en sus manos una porción generosa de aceite Park Jimin estaba a punto de
tocar de la manera más ortodoxa posible a Jungkook sin morir en el intento, o peor
aún…obtener una erección.
CAPÍTULO 20
Comenzó colocando en su vientre bajo una generosa cantidad de aceite, bajó sus bóxer al
límite de su pubis, notando que estaba afeitado, no sabía si Jungkook lo había hecho para
la presentación o era una costumbre habitual, el caso es que le encantaba, sin contar con
sus maravillosos abdominales marcados y la V que se formaba en la parte inferior de su
masculino cuerpo.
Comenzó dando masajes circulares en esa zona, explicando a detalle y mirando a la
cámara, evitando concentrase demasiado en el cuerpo de Dios griego que estaba en sus
manos.
Abrió las piernas de Jungkook con las rodillas flexionadas para humedecer los bóxer grises
y delgados con aceite y proceder a masajear la zona perineal explicando como fortalecerla
con la terapia.
Jimin se encontraba de espaldas a Jungkook, inclinado un poco hacia adelante para
masajear la zona en la entrepierna, pero tratando de no tapar la vista de la cámara hacia
sus movimientos.
Sus codos estaban abriendo las rodillas del pelinegro mientras las palmas aceitosas de sus
manos se encontraban abiertas y colocadas en las ingles, masajeando la cara interna de
sus muslos mientras sus pulgares rosaban suave y constante los testículos del pelinegro.
Jimin seguía concentrado en explicar lo que cada movimiento hacía para los músculos y lo
que el paciente por su cuenta con ejercicios de Kegel podía lograr, evitando cualquier
pensamiento o movimiento insano, el caso es que el cuerpo de Jungkook no opinaba lo
mismo.
El pelinegro había tratado de vaciar su mente y alejar cualquier incomodidad.
La frialdad del aceite pronto fue reemplazada por la calidez de las manos y movimientos
de Jimin.
Él sabía y conocía todos los movimientos que el pelirosa estaba realizando
profesionalmente, y trataba de alejar las agradables reacciones de su cuerpo, pero al abrir
los ojos y enfocarlos a la parte baja y trasera de Jimin todo se había ido a la mierda.
Los atributos del chico siempre habían resaltado a su vista, pero la visión del culo bajo
esos pantalones de algodón apretados y el movimiento de vaivén que tenía Jimin al
realizar el masaje, envío toda su sangre hacia el sur de cuerpo comenzado una inevitable
erección de tamaño monumental al ser estimulada la circulación sanguínea hacia su zona
baja.
Cosa que Jimin pudo notar rápidamente parando sus movimientos al instante.
— Yo…yo, lo siento no es que… — decía el pelinegro acostado con el brazo tapando sus
ojos apenado — no quería…
—Yo…este… sí, podrías tráeme un vaso a mi también por favor— dijo sonrojándose
cuando el pelirosa volteo a mirarlo.
—Claro, por supuesto — salió disparado a la cocina.
Ya en la cocina Jimin se tomó su tiempo para lavarse las manos, servirse y beber el agua y
tratar de calmar la agitación de su cuerpo; sirvió el vaso de agua que el pelinegro le había
pedido y se dirigió de regreso a la habitación.
— Aquí está tu agu…a — dijo parándose de golpe sorprendido al encontrar a Jungkook
vestido con el uniforme parado a un lado de la camilla.
Sin darle tiempo a preguntar qué pasaba, el pelinegro respondió por si solo.
— Creo que es mejor si cambiamos los papeles, podemos dejar tu explicación y editar la
parte de la terapia dada por mí.
Y tragando gordo Jimin asintió un poco asustado.
Si poner las manos en Jungkook de esa manera había provocado muchas cosas, el que
Jungkook fuera a tocarlo ahora así, lo pondría en un verdadero lío…
CAPÍTULO 21
Ya en la posición en la que momentos antes estaba el pelinegro, Jimin trató con todas sus
fuerzas en concentrarse en otra cosa que no fueran las varoniles y resbalosas manos de
Jungkook en su zona baja.
Creando en él la misma y bochornosa situación en la que momentos antes Jungkook había
estado, repitiéndose con los ojos cerrados lo mismo que le había dicho a él: es una
reacción natural del cuerpo al estímulo manual.
Creyendo que Jungkook lo ignoraría por ser un chico “heterosexual” sin atracción hacia su
persona, se sorprendió demasiado al notar que los movimientos de sus manos habían
disminuido casi en su totalidad, pero continuando de forma sutil acariciando la zona.
Jungkook aún le daba la espalda, pero era visible la tensión en sus hombros y el que
estuviera debatiendo entre parar o continuar, así que Jimin cerró la boca y esperó con
paciencia y ansiedad su decisión.
Jungkook podía entender que las pequeñas y suaves manos de Jimin lo hayan estimulado,
era totalmente normal, lo que no era normal es que su erección volviera a despertar por
ahora estarlo tocando.
Eso era de locos
No era la primera vez que practicaba una terapia o masajeaba un cuerpo, era un tipo
profesional y ético, pero le inquietaba demasiado como el notar la erección de Park Jimin
le había provocado “cosas “a su anatomía inferior a él, y ahora estaba aterrado.
—¿Kook?
La mano del pelirosa envolviendo su muñeca lo saco de sus pensamientos e hizo voltear a
verlo.
— ¿Quieres que…paremos? — habló el pelirosa dándole una mirada suave con una
pregunta que implicaba muchas cosas.
¿Parar o continuar? ¿Con qué? ¿seguía refiriéndose a la terapia o a lo que sea que fuese lo
que estaba sucediendo en ese momento entre ellos?
Antes de contestar se tomó su tiempo para darle una ojeada al cuerpo postrado sobre la
camilla.
Piel blanca y perfecta, abdomen plano y suave, piernas perfectas y marcadas, y un bulto
sobresaliente bajo sus diminutos bóxer.
— Dime qué piensas…o que quieres — dijo Jimin mirándolo a los ojos mientras su pulgar
acariciaba el dorso de la mano contraria.
Jungkook quien mantenía la mirada baja y puesta en los abdominales del pelirosa…y uno
poco más abajo, buscaba en su confusa cabeza una respuesta coherente que dar.
Hablaba tan cerca de su boca, bajo y seductor, y su aliento olía a menta fresca, que con los
ojos cerrados y totalmente alejado de su autocontrol, el pelinegro solo atinó a responder.
— S… sí…
CAPÍTULO 22
— Sí— había salido de su boca antes de que procesara siquiera lo que estaba pasando.
Pero es que Park Jimin era como una sirena con un cántico hipnotizante hablándole
suavemente al oído, y su cerebro había hecho corto circuito.
— Cierra los ojos y no pienses nada…solo siente — había susurrado el pelirosa.
Aspiró profundamente el aroma del cuello del chico, tan cerca que la punta de su nariz
sentía su vena latir velozmente; cerró los ojos ante las abrumadoras sensaciones.
Quería morder el cuello del pelirosa, lamerlo, y chuparlo mientras tomaba sus caderas y
recorría con sus manos esa suave y resbaladiza piel con aroma a almendras, pero en vez
de eso apretó más fuerte la camilla y dejó que el pelirosa se hiciera cargo.
Jimin había estado con muchos “heterosexuales curiosos” para saber qué hacer y que no.
Normalmente un “hetero curioso” podía aceptar a Jimin masturbándolo, dándole una
mamada, o colocar su polla muy dentro de su precioso culo, pero había algo que los
asustaba profundamente, y eso eran los besos.
—Yo…quiero tocarte…tu piel — dijo dando un lengüetazo al cuello del pelinegro quien
continuaba con la frente recargada en su hombro, la respiración agitada y todo el peso de
su cuerpo sostenido en sus temblorosas manos.
Al no recibir negación alguna se aventuró poco a poco dentro del pantalón, no era difícil
deducir el nivel de excitación de Jungkook ya que el presemen se había filtrado por su
uniforme.
Tomando la pretina del pantalón con ambas manos, metió los dedos índices solo un poco
para tantear el terreno, moviéndolos de un lado a otro logrando rozar la punta húmeda y
filtrante de la polla del pelinegro que se encontraba erecta y elevada pidiendo ser
liberada.
—¡Oh Dios te sientes tan bien! — habló en el oído de Jungkook— estás tan grande y duro
…por mí y para mí — dijo mordisqueando su manzana de Adán justo cuando Jungkook
echó la cabeza hacia atrás debido al roce.
— S… sí— apenas fue audible bajo el jadeó de Jungkook.
Bajando su pantalón y ropa interior lo suficiente, su erección fue liberada, firme y ansiosa.
Jimin se tomó el tiempo para bajar la vista entre ambos cuerpos y contemplarla.
Su mano se deslizó suavemente desde arriba hasta la base y luego de regreso, Jungkook
había abierto los ojos y bajado la mirada a la habilidosa mano del pelirosa quien, al llegar a
la punta de su polla, pasó su dedo pulgar por la cabeza roja e hinchada, y recogiendo el
presemen procedió a llevarlo a sus labios y chuparlo ante la mirada vidriosa del pelinegro.
—¡DIABLOS! — dijo apretando los dientes— eres tan sucio Park — y cerrando los ojos de
nuevo, volvió a apoyarse en su frente porque no confiaba en sus impulsos en ese
momento.
La boca del pelirosa lo llamaba a gritos.
— Eres perfecto — decía Jimin acariciándolo de arriba abajo — tan suave y terso — acunó
sus bolas con la otra mano mientras continuaba masajeando su falo — me encanta que
estés depilado.
Sus bolas estaban apretadas mientras Jimin con las manos resbalosas por el aceite que
aún había en el cuerpo de Jungkook masajeaba su perineo, esa sensible zona entre sus
testículos y su ano estaba enviando escalofríos por toda su espalda, haciéndolo comenzar
a empujar su pelvis hacia el frente.
— Jeon…yo…necesito sentirte más …voy a tocarnos juntos ¿Sí? — dijo jadeante.
CAPÍTULO 23
Jadeante y con las piernas temblorosas, Jungkook tenía la cara enterrada en el hombro de
Jimin tratando de asimilar que acababa de suceder, cuando este habló.
— Ummm, creo que…deberíamos ir a limpiar este desastre — dijo refiriéndose al esperma
que cubría sus manos, vientre y parte del pantalón de Jungkook.
— Eh…si…si claro — dijo separándose de él sin mirarlo a la cara — puedes tomar el baño
de aquí y yo iré al de mi habitación — dijo saliendo a toda prisa sin mirar atrás.
Jimin ya sabía cómo era esto para un hetero curioso con su sexualidad: primero viene la
emoción de probar algo nuevo, después la vergüenza por haberse dejado llevar, y al final
la ira por lo ocurrido, en algunos después venía la aceptación, pero en otros el adiós.
Ya le había pasado varias veces.
Sí, al parecer no aprendía, pero la emoción de obtener lo que le era prohibido y negado
era un reto para él y un subidón de adrenalina incomparable, convertir heterosexuales al
lado oscuro era su pasión…. Sí era un descarado y no lo negaba.
Pero por alguna razón no quería lidiar con el rechazo de Jeon Jungkook, el chico le gustaba
y no quería incomodarlo más de lo que ya estaba, así que, tomando una rápida ducha, se
vistió y salió de la habitación, y al darse cuenta que Jungkook aún continuaba en el baño,
se fue de su casa sigilosamente.
Bajo el chorro de la regadera Jeon Jungkook estaba tratando de comprender que le había
sucedido a su cerebro hace un momento.
Durante 20 años había tenido claras sus preferencias sexuales y gustos y de buenas a
primeras un día el descarado de Park Jimin le había hecho una paja, y no cualquier paja, le
había volado los sesos prácticamente y eso era lo que más le inquietaba…
Lo bien que se había sentido.
Considerando que 20 minutos escondido en la ducha eran suficiente para ser considerado
un cobarde, decidió salir de su escondite. Se puso ropa seca y salió a enfrentar la realidad.
Entró a la recámara para darse cuenta que el pelirosa no estaba allí; antes de salir a
buscarlo a la sala notó la luz de la videocámara encendida, haciendo que su cara se
calentara al descubrir que lo que acababa de suceder no solo había quedado registrado en
su cerebro, también en video y que más tarde tendría que verlo.
Apagando la cámara se dirigió por el pasillo hacia la sala para encontrarla vacía y
silenciosa.
Jimin se había ido sin despedirse y no sabía si sentirse aliviado o desilusionado al respecto.
Sí un poco asqueado por lo que pasó, o, molesto contigo por estar confundido o peor aún,
estoy bien pero ya no quiero volver a verte.
Además, lo que menos quería era que Jeon pensara que era un pegajoso acosador que
estaría sobre él todo el tiempo ahora que habían compartido una paja.
CAPÍTULO 24
Jimin llegó justo antes de que la clase comenzara y se dirigió directo a su asiento sin darle
un vistazo a Jungkook.
Decidió actuar normal y ser paciente.
El pelinegro no estaba molesto; bastante nervioso tal vez y un poco tímido al respecto,
Jimin podía entenderlo perfectamente, se sintió aliviado y bastante optimista de que las
cosas continuaran más o menos normales entre ellos.
— Sí por supuesto, sólo llegaré una hora más tarde, mis padres no están, Yoongi llegará
justamente a las 5:00 de la universidad y Jin va a estar algo ocupado con Tae en lo de las
fotos y eso.
— ¿Taehyung aún no termina con el trabajo de las fotografías? — dijo el pelinegro algo
extrañado de que un trabajo le estuviera tomando tanto tiempo a su amigo.
— Obviamente se está haciendo tonto en su intento de pasar más tiempo cerca de mi
hermano babeando — dijo Jimin divertido mientras se dirigían a la puerta para cambiar de
aula.
Pero el hecho era que si tenía que admitirlo la verdad era que se había hecho tonto.
Lo que él en realidad estaba haciendo era saborear el tiempo que pasaba con Jin y hacerle
notar lo mucho que le gustaba, y si continuaba por la línea de la sinceridad debía también
confesar que la mayor parte de las fotos de Jin las estaba guardando para su galería
personal.
— Eres la imagen del lugar según me lo dejaron saber, sería bueno en la página poner una
reseña de ti y hablar un poco de cómo al frente y con tu familia han hecho crecer este
negocio.
Seokjin sonrió porque para eso no se hubiera necesitado más que un par de horas y unas
cuantas fotografías, pero Taehyung llevaba 4 días viniendo diario a conversar y coquetear
la mayor parte del tiempo mientras disparaba un par de fotografías con su cámara, y la
cosa era que a él no le disgustaba para nada la compañía del chiquillo.
CAPÍTULO 25
Jimin llegó un poco pasadas las 6 de la tarde, bien abrigado, enfundado en unos jeans
azules, suéter de cuello de tortuga negro y una chamarra de piel, guantes y bufanda del
mismo tono; eran finales de noviembre y el invierno ya se dejaba sentir.
— Hola — dijo entrando encorvado a la casa del pelinegro — hace un frío de los mil
demonios allá afuera — comentó mientras causaba fricción con ambas manos para
calentarlas.
— Hola, sí eso veo, menos mal cuento con calefacción — comentó Jungkook cerrando la
puerta.
Jimin lo escaneó de arriba abajo pensando en todas las formas con las que podría entrar
en calor con él, pero se decidió por el café.
Haciendo que un nervioso Jungkook se dirigiera a la cocina.
—Vamos hombre deja de comportarte como un cobarde ¿A qué le temes? — pensaba el
pelinegro mientras llenaba la cafetera.
Lo cierto es que le temía a las cosas que sentía alrededor del descarado pelirosa.
Hacía mucho tiempo él había levantado una muralla en torno a su personalidad; había
marcado una distancia con sus compañeras de universidad porque no quería distracciones
en su carrera, ni complicaciones en su vida.
Desde que había regresado de Seúl no había tenido ninguna relación formal, y sus ligues
de una noche siempre eran lo suficientemente lejos de su departamento y zona en donde
vivía, no quería complicaciones con alguna vecina enamorada o despechada tocando a su
puerta, por eso no entendía como es que este hermoso, descarado, e irreverente chico
había entrado tan fácil en su casa…y en su mente.
Y eso lo asustaba
Park Jimin lo hacía dudar.
Lo que había sucedido no lo tenía para nada asqueado, pero si terriblemente asustado y
confundido porque, se había sentido demasiado bien.
Inmerso en sus pensamientos y de espaldas al chico que se encontraba sentado en un
taburete con los codos recargados en la barra de la cocina, no había notado que la
cafetera ya había terminado hasta que Jimin habló.
—Trato de relajarte, estás demasiado tenso — dijo sosteniéndole la mirada mientras sus
dedos se deslizaron a su ingle acariciando el interior de sus muslos—¿Por qué no nos
saltamos toda la parte de la incomodidad y vamos directo a la parte divertida? — colocó la
mano abierta en la protuberancia que ya se apreciaba en el bóxer antes de acunarla y
hacer que Jungkook soltara un gemido indecente…
CAPÍTULO 26
Acostado, con los ojos cerrados y su mano envuelta aún en la muñeca del pelirosa,
Jungkook no podía evitar que su cuerpo lo estuviera traicionando.
CAPÍTULO 27
Empujando un dedo con algo de resistencia, la estrecha cavidad del pelirosa lo envolvió al
instante.
Jungkook lo mantenía inmovilizado con una mano presionando su hombro sobre la camilla
mientras la otra se movía hábilmente metiendo y sacando el dedo del culo del chico que
se deshacía en gemidos y palabras incongruentes. Aspirando el aroma de sus cabellos,
nuca y cuello, lamiendo las partes descubiertas de su hombro, notando la suavidad de la
piel y el delicioso aroma que desprendía, le gustaba la mezcla varonil y suavemente
adictiva que el chico tenía.
Jimin reprimió un gemido mordiendo su labio inferior cuando otro dedo fue introducido
en su culo, pero pronto un largo y audible sonido lo abandonó cuando Jungkook
mordisqueo su barbilla antes de besarlo con rudeza.
¡Maldita sea!
Jimin estaba al borde de la excitación, Jungkook había abandonado cualquier duda, miedo,
o signo de cordura hacía mucho, y le encantaba ser él con quién lo estuviera
experimentado.
Un tercer dedo fue introducido haciéndolo menear el culo con urgencia al encuentro de
las estocadas, su punzante agujero clamaba por ser llenado por algo más grande ya.
Sin aviso Jungkook saco los dedos de su cavidad para darle la vuelta y comenzar a
desnudarlo con prisa, para él deshacerse de la única prenda que tenía.
Desnudos y totalmente erectos frente a frente, sus pollas se levantaban gloriosas y firmes
apuntando a sus vientres, el pelinegro no recordaba haber tenido el miembro tan duro
alguna vez.
Jungkook pudo observar con detenimiento que la polla de Jimin a pesar de ser más chica y
delgada que la suya, era de un buen y apreciable tamaño.
Cerrando distancia con el chico frente a él, pegó su cuerpo al del contrario y Jimin
comenzó a hacer su magia con ambas pollas en su mano, pero esta vez no quería acabar
así.
— Quiero follarte — dijo hablando en su oído y mordisqueando su cuello.
— ¿Ti..enes Aah …. Condones? — decía Jimin entre jadeos.
— S… sí…mi… recámara, jun…junto a la cama — dijo antes de mirarlo a la cara, sus bocas
demasiado cerca y siendo consciente de la dimensión de la situación y el paso que estaban
a punto de dar, Jungkook cerro distancia estampando sus labios en la hinchada boca del
contrario.
Jimin se estremeció ante el contacto, abrazando al pelinegro por el cuello, balanceando su
cuerpo, tallando sus erecciones juntas, queriendo fundirse en uno solo.
Los labios de Jungkook eran magníficos y no había ni una gota de duda en el acto.
Lo estaba consumiendo, girando su cabeza de un lado a otro, besándolo en todos los
ángulos posibles, mordisqueando, y lamiendo ambos labios sin querer darle tregua ni
separase de esa boca que a partir de este momento consideraría su perdición.
¡Dios! El tipo tenía la boca deliciosa.
— Cama— susurró Jimin al separase un momento a tomar aire.
Acunando ambas nalgas en sus manos, Jungkook lo levanto con facilidad haciendo que
Jimin por acto reflejo envolviera sus piernas fuertemente alrededor de su cintura para
sostenerse.
Y con sus bocas ocupadas, y sus lenguas envueltas en una lucha de poder y dominación,
Jungkook comenzó a moverse a tientas hacia su recámara, mientras Jimin se movía de
arriba abajo en su cuerpo, restregándose y tratando de aliviar la presión a punto de
estallar.
Encontrando la puerta, Jungkook recargó la espalda de Jimin en la pared mientras que a
tientas y sin dejar de besarlo buscaba el picaporte para abrirla y poder salir de ahí.
Pero por la forma en la que Jimin continuaba frotándose contra él y clavándole las uñas en
su espalda, no estaba seguro si podrían llegar a su recámara y terminar todo allí.
CAPÍTULO 28
Llegaron a la recámara por instinto.
El pelinegro no era nuevo en sexo anal, había tenido algunas experiencias previas con
chicas dispuestas, siempre tomándose el tiempo y la dedicación para prepararlas y aun así
era algo que ellas no terminaban por gozar en su totalidad.
Mientras el hombre debajo de él rogaba por su polla.
Asimilando la sensación en su miembro, se acomodó para colocar sus brazos detrás de las
rodillas de Jimin, abriéndolo para lo siguiente.
Retirándose lentamente y casi en su totalidad procedió a introducirse de un solo golpe,
repitiendo la acción, dejando solo la cabeza de su polla dentro siendo deliciosamente
apretada.
— ¡Más! — gimió el pelirosa sosteniendo sus rodillas y abriéndolas más para el contrario.
Jungkook incrementó la velocidad y fuerza en sus movimientos, contemplando
embelesado al chico debajo de él.
Su hermosa cabellera rosa se extendía y sacudía sobre la cama, sus ojos entrecerrados lo
veían seductores por debajo de sus rizadas pestañas, su boca esponjosa y roja semiabierta
y su lengua saliendo a humedecerla, sus clavículas resaltando mientras estiraba el cuello
hacia atrás y un pecho blanco y lampiño con pezones rosados y firmes reclamando
atenciones, siendo lamidos por su húmeda lengua.
Jimin podía sentir su creciente orgasmo en su palpitante polla. Ni siquiera la había tocado
y estaba al límite.
Jungkook estaba poseído, clavándose duro, abriendo sus nalgas con ambas manos,
recorriendo con su lengua el torso, cuello y boca de Jimin.
2…10…15 estocadas y Jimin se vino con un gemido agudo y placentero mientras sus
manos se sostenían de la cabecera de la cama y Jungkook continuaba sacudiendo su
cuerpo inerte.
Caliente y espeso esperma cayó entre ambos vientres y mientras el culo de Jimin apretaba
el miembro de Jungkook con las contracciones de su orgasmo, logrando que se viniera con
intensidad, saboreando cada sensación hasta que poco a poco los movimientos fueron
disminuyendo y cayó suavemente encima del cuerpo caliente y sudado debajo de él.
CAPUTULO 29
Separándose del cuerpo de Jimin, giró para quedar boca arriba respirando agitadamente,
mientras con su brazo cubría sus ojos ya que literalmente se sentía mareado por el intenso
orgasmo.
Después de un breve silencio el pelirosa habló— ¿Puedo usar tu baño para asearme?
—Sí, claro, pasa — Jungkook giró a verlo mientras con su brazo señalaba la puerta cerrada
a un costado de la cama — es ahí.
Levantándose se dirigió al baño sin mirar a Jungkook mientras este se permitió escanearlo
de arriba abajo mientras caminaba desnudo hacia la ducha.
El tipo realmente era hermoso en total desnudez. Su espalda lucía grande en comparación
con su diminuta cintura, pero las nalgas magras y respingadas definitivamente eran la
mejor vista.
Jimin entró a un espacioso y elegante baño con una tina de hidromasaje al fondo y un
espacio para ducha a un lado. Se bañó pensando en las cosas que podía hacer con
Jungkook dentro de esa tina, pero no albergaría esperanzas, estaba preparado para el
ataque de pánico que ahora seguro sí tendría el pelinegro.
Se había arriesgado empujando los límites de Jungkook, pero había valido-malditamente-
la pena.
Terminó y tomó una toalla que envolvió en su cintura y salió temeroso a enfrentar la
situación.
Jungkook seguía en la cama con la mirada concentrada en el techo.
— Vo…voy a buscar mi ropa que está en la mochila en la otra recámara — señaló el
pelirosa.
—Sí…sí, claro, yo umm iré a tomar una ducha también— dijo levantándose para dirigirse al
baño.
Cuando salió, Jimin no estaba en la recamara, pero las sábanas habían sido quitadas de la
cama y los condones y lubricante guardados supuso en donde habían estado antes; se
secó y se colocó unos pantalones suaves de pijama, y una playera de algodón.
Estaba oscuro ya afuera, eran cerca de las 8:00 de la noche si calculaba bien.
Levantó las cortinas para mirar hacia la calle y quedó estupefacto al observar nieve
cayendo fuera.
Jimin entró con lo que parecían sábanas limpias en sus brazos, deteniéndose de golpe al
verlo parado junto a la venta.
Creyó que de nuevo lo evitaría y continuaría encerrado en el baño tomando una ducha
hasta que él se fuera.
— Umm…este, yo puse a lavar las sábanas en tu cuarto de lavado al fondo y estaba por
colocar unas nuevas — dijo señalando las que tenía en sus brazos.
—Gracias, no era necesario— dijo el pelinegro sonriendo con ternura.
—¿Eso es nieve? — dijo Jimin sorprendido mirando detrás del hombro del pelinegro quien
se había mantenido sosteniendo la cortina abierta mientras giró a hablar con él
Dejando las sábanas en la cama se acercó para colocarse al lado de Jungkook en la
ventana con la mirada de un niño sorprendido.
—¡La primera nevada! — dijo con un hermoso brillo en sus ojos.
Mientras Jungkook se giraba de nuevo hacia la ventana, sus hombros quedaron lado a
lado y en silencio contemplaron por un rato la blanca y hermosa nieve caer.
Jimin se quedó en la recámara insistiendo en arreglar la cama antes de irse mientras
Jungkook se dirigió a la cocina para preparar unos sándwiches ya que…ummm…la
actividad física le había dado hambre; prendiendo la televisión en el noticiero de las 8
antes de entrar en la cocina.
—La nevada de este momento tomó por sorpresa a todos los habitantes de Corea del Sur,
al parecer una masa de aire polar se extendió por toda la región trayendo un descenso de
temperatura considerable y fuertes nevadas durante toda la noche.
El pelinegro levantó la vista para observar las imágenes en la televisión.
—Se recomienda permanecer en casa ya que la nieve alcanzara niveles altos.
—¡Santo Dios! — dijo Jimin llegando a la sala y mirando la televisión— ¿Así está afuera?,
carajo me voy a congelar el culo— dijo riendo divertido.
—No deberías irte— dijo el pelinegro rápido y sin pensarlo mucho.
Jimin giró a verlo con la boca abierta sorprendido por lo que acababa de escuchar.
—Las noticias dicen que no se debe salir— dijo señalando con el cubierto con que estaba
untando la mayonesa en el sándwich hacia el noticiero en la televisión — cancelaron las
clases para mañana y ya cerraron los comercios y el aeropuerto, si tuviera automóvil me
ofrecería a llevarte, pero no tengo — dijo levantando sus hombros con desinterés — creo
que deberías hablar a tu casa y decirles que mañana cuando deshiele un poco te irás sano
y salvo — finalizó concentrado en preparar la cena.
Tenía razón, en todo lo que había dicho con respecto a su seguridad.
Aunque ya había compartido la cama con Jungkook de una forma poco ortodoxa, no podía
dejar de sentir una punzada de emoción en el pecho por imaginarse ahora durmiendo a su
lado.
CAPÍTULO 30
Voy a hablarle a Seokjin, de todas formas, mis padres no están, salieron de la ciudad y
regresan mañana, si es que la nevada se los permite — dijo apuntando a la televisión.
Jin le había dicho que no se preocupara y llegara cuando fuera seguro al día siguiente.
—Solo tengo una cama, umm, así que puedes dormir en ella y yo dormiré en el sofá —
dijo el pelinegro tomando una porción de fideos con los palillos.
— Tu cama es lo suficiente grande para los dos — dijo Jimin — pero si te incómoda dormir
conmigo no te preocupes yo tomo el sofá, no podría dormir tranquilo si fuese lo contrario.
— No, claro que no me importa dormir contigo, sólo lo sugerí por si tal vez tú, umm, no se
no estabas de acuerdo o te sentías incómodo.
— Pff ¡Por favor Jungkook! Después de lo que acabamos de hacer en la cama, dormir
juntos será lo más inocente que podamos hacer — dijo poniendo los ojos en blanco y
sonriendo de forma descarada antes de beber su cerveza, provocando que Jungkook se
atragantara con el ramen que estaba comiendo comenzando a toser.
Jimin se carcajeaba mientras Jungkook apenado y con la cara roja evitaba verlo a los ojos
concentrado al parecer en pescar el fideo perfecto con sus palillos.
— Creo que a Jinie le convino que me quedara en tu casa — habló Jimin cambiando de
tema para aligerar el ambiente — al parecer Taehyung va a pasar la noche en mi casa
también.
Eso atrajo la atención de Jungkook levantando la cara a mirarlo —¿Tae está en tu casa?
— Uhum — dijo Jimin sonriente afirmando con su cabeza de arriba abajo— él y mi
hermano salieron al medio día y al parecer estaba en casa cuando la nevada empezó, y
bueno ya que mis padres no están, y Yoongi es peso muerto cuando duerme,
prácticamente tendrán la casa sola para ellos — dijo moviendo sus cejas de arriba abajo
sugestivamente haciendo que Jungkook comenzará a reír.
— Tae nunca invierte más de 3 días en la misma persona — dijo Jungkook— tu hermano
debe gustarle mucho.
— Jinie es un excelente tipo, puede verse como un adulto, pero tiene un alma de niño,
divertido y bromista, y Tae lo hace reír mucho últimamente, me agrada verlos juntos —
dijo antes de comer un bocado de Ramen — ¿Con quién vas a pasar las fiestas
decembrinas? — preguntó continuando con la conversación casual.
— Con mis padres, voy a Seúl esos días—respondió el pelinegro —¿Y tú, viajas a algún
lado a pasarla con familiares?
— Nop, nos quedamos en casa nosotros juntos.
— ¿Por qué, no tienen más familia? — preguntó interesado el pelinegro.
— Mamá era hija única y sus padres murieron hace mucho, yo era muy pequeño, y la
familia de mi papá hace mucho no quiere vernos
— ¿Por qué? — preguntó Jungkook frunciendo el ceño
— Bueno al parecer el que papá tenga 3 hijos gays los hace temer ser contagiados de tan
horrible enfermedad — dijo divertido mientras continuaban cenando.
— Eso es totalmente estúpido — dijo Jungkook con real molestia— ¿No pueden ser tan
retrógradas?
— Al parecer sí — dijo Jimin despreocupado — pero papá es mi héroe ¿Sabes?, Mandó a
todos al diablo en la última cena familiar hace aproximadamente unos 10 años, cuando
uno de mis tíos sugirió internarnos en algún centro de rehabilitación para desviados —
dijo riendo, pero a Jungkook no le causaba risa la discriminación de sus parientes
estúpidos — papá dijo que sus hijos no necesitaban arreglos, que éramos perfectos y su
más grande orgullo, y que si no nos podían apreciar jamás regresaríamos, y así fue,
cuando veníamos de regreso en el auto nos dijo: nunca dejen que nadie los haga sentir
menos por ser ustedes mismos.
Y antes de darle una mordida a su sándwich sonrió encantadora mente guiñándole el ojo,
y Jungkook le sonrió de la misma forma...
CAPÍTULO 31
El cuerpo tibio y relajado durmiendo a su lado lo mantenía vibrando con ansiedad.
Tenía cerca de 2 horas que Jimin se había quedado dormido, envuelto en una frazada tibia
que Jungkook le había proporcionado.
Con el torso descubierto y unos bóxeres ligeros que el pelinegro le había prestado, dormía
con una respiración lenta y acompasada con la cara recostada sobre su brazo derecho de
lado al pelinegro; quién después de permanecer una hora inmóvil con la vista al techo
ahora llevaba otra hora contemplando al pelirosa dormir frente a él, como si con eso fuera
a encontrar las respuestas a la agitación que tenía por los sucesos recientes.
Jungkook acababa de tener relaciones sexuales por primera vez con un chico, ¿eso en que
lo convertía?, ¿En gay?,¿Bisexual?, ¿Confundido?
El caso era que el chico durmiendo a su lado lo agitaba demasiado.
Jimin gimió ante la acción, levantando su brazo y guiándolo hacía atrás tomó a Jungkook
por el pelo atrayéndolo a su boca para besarlo mientras este lo acariciaba de arriba abajo
con su mano libre y se frotaba contra él. De las piernas al pecho ascendía y descendía en
suaves caricias por todo el cuerpo del pelirosa haciendo erizar su piel.
CAPÍTULO 32
Con rapidez le había bajado la ropa interior mientras lo masturbaba sin dudas y con
destreza, haciendo que Jimin se balanceara hacía adelante en busca de alivio.
— Más— siseo el pelinegro repitiendo la acción de colocar la mano con la palma hacía
arriba y Jimin el mismo proceso de vaciar lubricante, pero esta vez llevó los dedos a su
entrada, tallando el lubricante entre sus nalgas e introduciendo sus dedos en su apretado
orificio.
Comenzando el exquisito mete y saca que a Jimin volvía loco haciéndolo rogar por más —
sí… sí… más… por favor— haciendo que el pelinegro aflojara su entrada ahora con tres
largos dedos.
Pronto Jungkook necesitó ambas manos para ponerse el condón, y así recostado de lado
volvió a colocar un brazo bajo la cabeza de Jimin mientras con la otra mano levantaba su
pierna para abrirlo y tener un mejor acceso.
— Sostenla arriba — dijo en su oído, y el pelirosa llevo su mano por detrás de su rodilla
para sostener su pierna y mantenerla elevada mientras Jungkook acomodaba su erección
en su entrada.
Poco a poco se hundió en él, sintiendo la misma intensidad que había sentido horas antes
cuando lo habían hecho por primera vez.
La estrechez de Jimin lo apretaba a la perfección y la sensación de calor lo envolvía
deliciosamente.
Echando la cabeza hacia atrás Jimin lo besó con ferocidad mientras Jungkook le
acomodaba el talón sobre su cadera, manteniéndolo abierto para seguir penetrándolo
mientras su mano se dirigía a su pene a masturbarlo.
Jimin estaba abandonado a las múltiples sensaciones; mientras el pelinegro le clavaba el
culo, era empujado al frente al puño que lo apretaba con firmeza, masturbándolo con
cada movimiento.
Buscando a tientas de que sostenerse, tomó la cabellera del pelinegro detrás de él
preparándose para su inminente orgasmo.
Jungkook lo sintió pulsar en su mano antes de que Jimin gritando con fuerza arqueara
todo su cuerpo recibiendo las embestidas que el pelinegro le daba mientras caliente
semen salía de él llenando la mano del contrario; la sensación de la corrida de Jimin y las
contracciones de su culo por su orgasmo hicieron que Jungkook se viniera de inmediato,
continuando con las penetraciones hasta que sus movimientos se volvieron erráticos y
lentos.
Se quedó inmóvil dentro del pelirosa deleitándose en las pulsaciones que su sensible ano
aún tenía, con delicadeza salió de su interior, se quitó el condón, lo amarró y arrojó al
suelo, tomó la manta de Jimin para limpiar su mano y parte de su corrida que había caído
en su vientre, y para sorpresa de Jimin se giró de nuevo para quedar pegado a su espalda
mientras lo envolvía en sus brazos y se quedaba profundamente dormido al poco tiempo.
Logrando que su suave respiración lo arrullar quedándose también dormido entre sus
brazos.
CAPÍTULO 33
Una deliciosa felación lo había despertado de su profundo sueño.
Soñoliento levantó la cabeza de la almohada para encontrarse con la mirada del pelirosa
quien estaba a cuatro patas con una magnifica vista de su culo elevado mientras tenía su
deliciosa boquita ocupada en él.
Su miembro vibró gustoso dentro de la caliente cavidad y ante la imagen que lo despertó,
haciendo que Jimin gimiera de alegría al sentirlo.
Y es que cuando el pelirosa había despertado un poco desorientado de donde estaba, se
encontró envuelto en el calor corporal de Jungkook con su durísima erección matutina
clavándose en su trasero y no la iba a desperdiciar.
Con delicadeza se zafó de su abrazo para deslizarse hacia abajo y colocarse en posición.
Se tomó su tiempo para apreciar el miembro del pelinegro ya que no había tenido mucho
tiempo para contemplarlo antes.
Era grande, suave y grueso; el mejor que había visto sin duda, y completamente
apetecible haciéndose agua su boca.
Sosteniéndolo en su mano comenzó a lamer los testículos que colgaban suaves y relajados
en el cuerpo aun dormido del pelinegro, haciendo que ser removiera un poco entre
sueños.
Luego con la lengua dio una larga lamida desde ellos hasta la punta de su polla para abrir
la boca y tragarlo con suavidad. Acción que logró despertar a Jungkook con la respiración
agitada y un gemido ronco de su garganta, encontrándolo con la mirada mientras sus
pupilas se dilataban y oscurecían.
— ¡Oh sí bebé! — dijo con la voz ronca antes de conducir su mano a la rosada cabellera.
El mote cariñoso con el que lo había nombrado había provocado calor en el pecho de
Jimin, regañándose mental mente por ello — es la lujuria y el sueño— se había dicho a si
mismo mientras continuaba subiendo y bajando por el resbaladizo falo; pero eso no
impedía que le hubiese encantado demasiado.
Jungkook quien había elevado la cabeza sosteniéndose sobre sus codos no se perdía
detalle de la forma en la que Jimin engullía su miembro. Lo lamía y succionaba en
diferentes puntos a lo largo y ancho causando olas de placer que llegaban hasta los dedos
de sus pies.
Deslizando una mano a su mejilla lo tomó por la mandíbula siguiendo el movimiento de la
mamada mientras con su pulgar delineaba su boca y el voluptuoso labio inferior
deleitándose en la forma que se veía envuelta alrededor de su polla.
Quería follarle la boca, llenarla de semen, y seguirla penetrando hasta que se escurriera
por las comisuras de sus labios.
La imagen mental hizo que sus caderas cobrarán vida.
— Te voy a follar esa boca descarada — dijo sujetándolo con fuerza por el cabello
haciendo que Jimin gimiera indecentemente. — Y te la voy a llenar de semen hasta que te
escurra por barbilla.
Jimin se excitaba en sobremanera por la forma en la que Jungkook perdía el control, se
volvía crudo y salvaje, y eso era señal de estar muy excitado, complacido, y perdido en la
lujuria del momento como para olvidar que el sexo era gay, o estar demasiado encantado
por ello.
Guiando una mano a su adolorido miembro, comenzó a masturbarse a un ritmo veloz y
fuerte, de la misma forma en la que Jungkook le estaba follando la boca.
—ummmm….ummggm— eran los únicos sonidos que el pelirosa podía emitir con la boca
llena y la saliva escurriendo en demasía.
— Sí…. Sí — decía Jungkook arremetiendo más fuerte — ya casi bebé ya…ca…. sí oh sí oh
siiiiiiiii — gritó cuando su orgasmo explotó en el interior de la boca de Jimin.
Caliente y espeso esperma fue disparado a chorros mientras sus caderas continuaban
moviéndose con frenesí, sacando y metiendo su verga con fuerza, logrando tal y como
quería, derramar semen por la comisura de los rojos y esponjosos labios del contrario.
La imagen de su hermosa cara profanada y escurriendo pecaminosamente su semilla no
hizo más que provocar sus más primitivos instintos, guiando la punta de su miembro hacia
su simiente esparciéndola por sus mejillas y barbilla.
Jimin estaba echo un lío jadeante con los ojos cerrados y su lengua extendida capturando
la polla del pelinegro mientras éste seguía embarrándole semen por toda la cara.
—¡Mierda! — dijo Jungkook antes de caer desplomado de espaldas.
CAPÍTULO 34
— Creo que debería lavarme los dientes — habló Jimin rompiendo la tensión del
momento haciéndolos reír a ambos.
Se levantó dirigiéndose al baño, dejando a un Jungkook pleno y satisfecho.
Oyó la ducha abrirse y se levantó a ponerse ropa interior, un pans deportivo viejo de
algodón, y se dirigió a la cocina a hacer el desayuno, dejando ropa cómoda para Jimin
sobre la cama.
Se había asomado por la ventana para ver la situación allá afuera.
Ya no nevaba, pero parecía que lo había hecho toda la noche ya que la cantidad de nieve
que había en las calles era exagerada, el sol se asomaba detrás de unas nubes con la
promesa de salir y derretirla pero eso tomaría más de medio día, pensó Jungkook, así que
iba a pasar toda la mañana atrapado en casa con Park Jimin y la idea no lo asustaba en lo
más mínimo.
Mientras se encontraba en la cocina haciendo unos huevos revueltos y café, Jimin salió
vestido con la playera y el pans que le había dejado.
— Hay mucha nieve afuera — dijo mientras se paraba junto a la barra de la cocina —
¿Necesitas ayuda con algo? — preguntó.
— ¿Puedes hacer algo dulce para acompañar el café? — señaló hacía la alacena — busca
ahí que te sirve para preparar, sorpréndeme con tus habilidades de repostero — dijo con
una sonrisa engreída.
—¿Deseas que te siga sorprendiendo con mis habilidades? — dijo el pelirosa con una
sonrisa ladina poniendo tímido a Jungkook — mientras se dirigía a buscar las cosas.
Encontró avena, harina, polvo para hornear, y azúcar, ideal para hacer unas galletas, luego
fue al refrigerador por una barra de mantequilla y un huevo y se paró junto a Jungkook en
la estufa — me prestas un sartén por favor — dijo el pelirosa.
— ¿Está bien este? — Jungkook sacó uno de la parte inferior de la cocina.
— Dorando la avena para hacer unas galletas, pero esto le da la una textura doradita y
hacen que sepan mejor — dijo moviendo con una cuchara la avena para no quemarla.
Después que terminó busco un recipiente dónde vaciarla y agregó ½ taza de azúcar, una
taza de harina 1 cucharadita de polvo para hornear y una pizca de canela.
— ¿Tienes pasas, arándanos o chispas de chocolate para agregarle? — preguntó Jimin.
— No, pero compraré para tener aquí la próxima ocasión que lo necesites — dijo
Jungkook concentrado en lo que Jimin hacía sin captar lo que acababa de decir.
El corazón de Jimin brincó de emoción ante la idea de tener una “próxima” ocasión igual
de doméstica que esta, pero trató de no emocionarse demasiado ante las palabras de un
glotón distraído.
Agregó un huevo a la mezcla creando una masa pegajosa a lo que Jungkook cuestiono —
¿Solo un huevo? Está muy seca ¿no?
— Sí, sólo necesita uno, pero cuando queda así podemos agregar un poco de leche para
suavizar la consistencia ¿Tienes leche?
—Nop, me absorbiste la última gota esta mañana — dijo riendo.
Haciendo que el pelirosa lo mirara con la boca abierta y los ojos totalmente sorprendidos
ante la broma tan guarra del contrario.
— ¡Eres un puerco Jungkook! —dijo riendo divertido, totalmente apenado y tan rojo como
un tomate.
Jungkook estaba totalmente complacido por haber sido él esta vez quien hubiera apenado
al descarado pelirosa con un comentario.
Riendo se dirigió al refrigerador, sacó el recipiente de leche y se acercó al lado de Jimin.
— Aquí — dijo Jimin sacando las manos del cuenco para que vaciara un poco de leche.
— ¿Dónde…en la cara? — dijo el pelinegro con una sonrisa todo dientes mientras su nariz
se arrugaba divertida. Estaba demasiado complacido con la vergüenza de Jimin como para
detenerse.
— Jungkook ¡Ya! — dijo Jimin divertido girándose con las manos levantadas y embarradas
por la mezcla, intentando golpearlo con los codos.
Siguiéndole el juego Jungkook comenzó a hacerle cosquillas a los lados haciendo que el
pelirosa se balanceara de un lado a otro tratando de esquivar las cosquillas mientras
continuaba golpeándolo.
Jungkook lo tomó con ambos brazos por la cintura inmovilizándolo y apretándolo con las
manos levantadas cerca de su cara.
CAPÍTULO 35
El beso fue suave y lento.
Jungkook se tomó el tiempo para explorar su boca sin prisas, saboreando con la lengua su
labio inferior y succionándolo con placer mientras Jimin se derretía en sus brazos.
Este beso no había sido dado en el calor del sexo o la lujuria descontrolada.
No.
Jungkook lo había besado porque así lo había querido.
Separándose un poco de él y relamiéndose el sabor del pelirosa en sus labios dijo en voz
baja.
— Creo que deberías apurarte con eso o se nos enfriará el desayuno — y suavemente
soltó el agarre en Jimin.
— Sí, sí, claro — dijo el pelirosa sin aliento aclarándose la garganta — ¿podrías
…umm…poner a calentar el horno en lo que termino de hacerlas.
— Claro — le dijo Jungkook con una sonrisa que le dobló las rodillas, retirándose a hacer
lo que le había pedido.
Terminó de incorporar la mezcla haciendo bolitas y colocándolas en una charola para
hornear, se lavó las manos y después las metió al horno.
15 minutos después estaban listas y enfriándose para comerlas mientras ellos tomaban su
desayuno con la televisión de fondo hablando sobre las noticias y como el clima mejoraría
a partir de este momento.
La tormenta había pasado y la nieve se derretiría más tarde.
— Deberíamos aprovechar para grabar el último tema — sugirió Jimin — podemos
investigar ahorita lo que tenemos que decir, tomar apuntes y hacer la grabación rápida,
aprovechando que tenemos tiempo.
A Jungkook le pareció excelente idea, considerando que sus impulsos sexuales se
encontraban bastante satisfechos por el momento, no tendría inconvenientes
vergonzosos.
Después de que Jimin lavara los trastes y Jungkook los secara y acomodara, se fueron a la
sala.
Jimin se acomodó en el sofá en posición de flor de loto con la computadora de Jungkook
investigando información del tema, mientras Jungkook veía videos informativos sobre la
terapia manual acostado al otro extremo del sofá, con sus pies cómodamente rozando los
muslos de Jimin.
Treinta minutos después habían armado la idea de lo que iban a hacer, Jimin actuó como
paciente y Jungkook habló y efectuó la terapia, aún consiente del hermoso y suave cuerpo
del pelinegro, pero más tranquilo al respecto.
— Entre hoy o mañana lo edito y te lo envío para que lo veas — dijo el pelinegro
refiriéndose al video — o podrías venir a verlo si quieres— mencionó tiernamente
apenado mientras desmontaba la cámara y guardaba unos cables.
— Me encantaría venir a verlo… tal vez podrías editar dos videos, ya sabes — dijo con
coquetería mordiéndose el labio inferior y mirándolo por debajo de sus pestañas — el del
trabajo escolar y el XXX que seguro encontrarás ahí — guiño el ojo con coquetería.
Jungkook quien instantáneamente entendió la referencia sonrió complacido ante la
sugerencia.
— Solo no vayas a confundir los vídeos por favor y pasemos una vergüenza enorme
exponiendo el lunes — dijo Jimin pensativo mordisqueando su pulgar.
Con los ojos abiertos en sorpresa Jungkook negó— ¡No por supuesto que no! — antes de
comenzar a reír juntos.
Jimin se despidió cerca de las 4:00 de la tarde — ummm bueno, entonces yo creo que nos
vemos mañana en la escuela ¿Sí? — dijo antes de abrir la puerta y salir.
— Sí…nos vemos mañana — dijo Jungkook rascándose el cuello un poco torpe sin saber
que hacer o decir en este momento.
— Gracias por haberme dado alojamiento en la tormenta.
—No podrías haberte ido así.
CAPÍTULO 36
— ¿Es caliente verdad? ¿No me digas que también te arrastró al lado oscuro?
Jungkook volteo para ver a Lee Taemin en cuclillas junto a su asiento en el salón.
No se había dado cuenta cuándo llegó a su lado, pero Taemin había seguido la dirección
de su mirada directo al pelirosa parado y riendo con unos compañeros en una esquina del
salón.
Tenían libre de 5 a 10 minutos antes que el siguiente profesor llegara al aula y él se había
perdido en contemplar el perfil de Jimin en esos ajustados pantalones rojos que
resaltaban tan maravillosamente su culo, y la forma en como la camisa blanca ceñida por
dentro le acentuaba la pequeña cintura.
Recordó como la había sentido desnuda entre sus manos apenas el día anterior y como
había estado rebotando su pelvis contra esa redondeada retaguardia.
¡Dios! Debería parar o a este paso tendría una erección aquí mismo.
— ¿Qué te dijo Taemin que te molestó? — dijo el pelirosa con la vista en su plato mientras
tomaba fruta con sus palillos.
— Nada importante — respondió Jungkook sin levantar la vista de su almuerzo.
— Pues yo creo que sí porque estás enojado… ¿Conmigo? — preguntó con curiosidad
mirándolo a la cara en espera de alguna señal que lo delatara.
Jimin sabía que podía enviarle el vídeo por correo o incluso WhatsApp, pero el que lo
invitara a su casa de nuevo con ese pretexto causó cosas en su estómago que lo hicieron
sonreír antes de responder.
— Me encantaría.
CAPÍTULO 37
— ¿Así que pasaste la noche en casa de Jimin?... ¿Y en la cama con su hermano también?
— preguntó el pelinegro a Taehyung sentado a su lado mientras comían palomitas y
tomaban cerveza con una película vieja en la televisión que realmente no estaban viendo.
— Uy, podría hacerte la misma pregunta a ti — dijo el castaño con una sonrisa cuadrada
moviendo las cejas de arriba abajo.
— Es que nunca he estado en una relación antes, lo sabes, sólo son revolcones ocasionales
— dijo levantando los hombros — siempre son divertidos, no me debo preocupar por lo
que sigue después, o fingir interés, o esforzarme por agradarles. Pero con Jin — dijo
poniendo una cara de estúpido enamorado soñador que a Jungkook hizo sonreír divertido
— es diferente.
— ¿En qué es diferente? ¿Cómo sabes que es “él”? — preguntó el pelinegro con sincera
curiosidad personal.
— Porque me tomé el tiempo de conocerlo, y me encantó. Entre cada sesión de fotos
conversamos mucho, por ejemplo, ¿Sabías que él no tiene estudios de gastronomía? Ni
siquiera tomó cursos Kook, tiene un talento natural para la cocina, solo viendo vídeos en
YouTube hace las recetas y así fue como empezó a hornear, y se aventuró a comenzar a
vender, y de ahí con su familia formaron su negocio, eso es…admirable — dijo soltando un
suspiro soñador — me identifiqué con él en su pasión por lo que hace, como yo con la
fotografía. Aparte de que es guapísimo, tiene un sentido del humor que me encanta y
adoro su risa.
Simplemente me encanta estar con él y ¡OH POR DIOS! El sexo fue increíble Kook, — dijo
apretando su brazo con emoción—uy no me habían follado así creo que nunca.
— Jimin pasó la nevada aquí y regresó bastante tarde y feliz podría decir.
— ¿Seguías ahí? — volteó a mirarlo sorprendido.
— Uhum— dijo asintiendo con una pícara sonrisa — aprovechamos todaaaaa la mañana
ya que no abrió el negoció y sus padres no estaban — dijo moviendo las cejas de nuevo de
arriba abajo — y Jimin tenía la misma cara que yo tenía, la de un hombre satisfecho.
A Jungkook se le bajó el color antes de ponerse de un rojo intenso en la cara.
—¡Nooo! — dijo Taehyung tapándose la boca con ambas manos— ¡TE QUITÓ TU
VIRGINIDAD! — oh por Dios ni yo pude lograrlo— dijo riendo a carcajadas.
— ¡Idiota! No me folló — dijo Jungkook dándole un empujón que lo tiró de lado en el sofá.
—Bueno ya en serio cuéntame Kook, somos amigos, y soy gay ¿Te gustó? ¿Estar con
Jimin? ¿Tenemos oportunidad los demás chicos gays? — dijo divertido aliviando la tensión
del pelinegro.
— Pero no sé qué sigue ahora que tuvimos sexo... ¿Eso me convierte en gay? ¿Las chicas
ya no querrán salir conmigo después? Porque no veo saliendo con otros hombres
después, estoy un poco confundido— dijo cabizbajo.
— Mira si le quieres poner una etiqueta puedes considerarte bisexual por el momento…o
Jiminsexual tal vez.
—¿Jiminsexual?
— Sí, que solo sientes atracción hacia los Jimin sensuales con traseros de durazno.
Y ambos comenzaron a reír a carcajadas.
CAPÍTULO 38
Puedo entender cómo te sientes— dijo Taehyung tomando la actitud de amigo serio — yo
siempre supe que me gustaban los niños, desde pequeño no tuve dudas ni confusiones,
en cambio tú eres una persona muy metódica Kook, algo raro para alguien joven— dijo
frunciendo el ceño — eres ordenado, tienes rutinas y las cosas en orden, tanto en tu
entorno — dijo haciendo una señal con el brazo abarcando la casa — como en tu cabeza, y
esto que estás experimentando es nuevo y te desconcierta pero como te dije, debes dejar
de analizar tanto y enfocarte en sentir. ¿Jimin te hace sentir bien? Y no me refiero solo al
aspecto sexual.
Jungkook pensó en todas las maneras en las que Jimin lo hacía sentir bien: las charlas
relajadas que habían tenido al principio cuando se comenzaron a conocer, las bromas, el
coqueteó descarado de Jimin, el sonido de su risa, los momentos domésticos en su cocina,
la manera en la que se sentían en sincronía en el mismo espacio, y el increíble sexo que
habían experimentado, la forma cruda y real en la que lo había poseído, y la manera
pacífica y tierna que se había sentido sostener su cuerpo suave y tibio antes de dormir.
Si definitivamente Jimin lo hacía sentir bien en muchas formas.
— Si, me hace sentir bien— dijo por fin después de su silencio reflexivo.
— ¿Y cuáles son tus dudas entonces?
— Pues…yo…no se con exactitud, que sigue, ¿debo tener una relación con él, seguimos
follando hasta que se me quite la curiosidad? ¿a escondidas, o querrá que le diga a la
gente que estoy saliendo con él? ¿Y si no estoy listo para salir del clóset? O como dice
Taemin ¿si él solo está jugando conmigo? Y yo aquí pensando en que tal vez después no
pueda tener una relación normal con alguna chica y tampoco con otros hombres, y si las
personas y mis padres me juzgan mal por mis preferencias ahora — dijo antes de llevarse
las manos a las sienes y apretarlas ahí.
— Tranquilo Kook— dijo poniendo una mano consoladora en su hombro— te digo
hombre, piensas demasiado en el destino en vez de disfrutar el viaje.
Después de la ronda intensa de sexo que habían tenido y que Jimin se duchara, había ido
al cuarto por su ropa y la cámara que se había quedado prendida lo había grabado
entrando con una toalla atada alrededor de su cintura.
Al principio parecía que él no había notado que la cámara estuviese encendida.
Había colocado su bolso en la camilla y con suavidad se quitó la toalla de las caderas
revelando su magnífico cuerpo desnudo y de perfil.
Su espalda magra y firme, y su vientre tonificado, más su culo respingón y sus piernas
marcadas lo hacían parecer la imagen de un dios griego tallado en piedra.
El David de Miguel Ángel en perfección.
— ¡Maldito descarado! — dijo Jungkook con una sonrisa antes de comenzar a masturbar
la tremenda erección en su mano.
Ya estaba ansiando tenerlo mañana en su casa...
CAPÍTULO 39
Jungkook estaba sentado en su sala, inquieto y nervioso esperando a que Jimin llegara a
su casa.
La expectativa de verse a solas de nuevo lo había mantenido vibrando todo el día a su
alrededor.
Durante el horario escolar ambos se había dado miradas fugaces y sonrisas tímidas.
Se habían mantenido a una prudente distancia y almorzado por separado con sus
respectivos amigos o conocidos.
Los dos estaban esperando la tarde con anhelo; era un secreto implícito entre ambos.
Por eso cuando tocaron a la puerta puntualmente, el pelinegro pegó un salto fuera del
sillón, se pasó las manos sudorosas por los costados de su pantalón, peino su cabello hacia
atrás con la mano y dio una respiración profunda antes de abrir.
—Hola— dijo Jimin con una sonrisa tímida parado del otro lado.
Lucía adorable en unos jeans azules entallados y un suéter negro con estampado de letras
de colores, su cabello rosa había sido recortado antes de venir al parecer, siendo rebajado
en los costados y peinado de lado haciéndolo ver muy sexy.
— Pasa— dijo Jungkook igualmente tímido.
Jimin se paró a media sala sin sentarse y Jungkook se acercó a él con las manos metidas en
los bolsillos luciendo totalmente adorable y nervioso.
— Y… bueno…aquí estoy — dijo el pelirosa levantando los hombros sonriente mientras
mantenía sus manos unidad al frente todo tímido y adorable.
Una delicia total.
— Sí— dijo Jungkook acercándose a un paso de él.
Metió una mano bajo el suéter y playera de Jimin porque necesitaba sentir la calidez y
suavidad de su piel; subiendo con la palma abierta deleitándose en la firmeza de su
vientre, y deteniéndose en uno de sus pezones para frotarlo entre sus dedos.
— A... Aah… Jungkook — dijo Jimin echando la cabeza hacia atrás mientras como pez
fuera del agua respiraba con dificultad en busca de oxígeno con la boquita abierta y
totalmente hinchada, era una cosa deliciosa a los ojos de Jungkook, quien sin perder
tiempo llevó su boca a el botoncito rosado que estaba listo para recibir atenciones.
Chupando con avidez el pezón de Jimin con la lengua trazó círculos y con los dientes dio
pequeños mordiscos, tomándose su tiempo con ambos, separándose solo para quitarle
por completo el suéter y la playera mientras Jimin hacía lo mismo con la de él, quedando
con los torsos desnudos haciendo que el pelirosa también les diese atención a sus
pezones.
Con manos temblorosas Jimin comenzó a desabrochar el pantalón del pelinegro.
— Te necesito ahora Jungkook— dijo entre besos con las manos ocupadas, logrando su
tarea; bajándole a Jungkook los pantalones junto con la ropa interior y empujándolo a
sentarse en el sofá.
Jungkook quedó sentado con los pantalones en los tobillos y una firme erección
recostándose en sus abs que comenzó a acariciar con lentitud mientras Jimin de pie se
quitaba sus últimas prendas.
Si…al parecer estaban demasiado ansiosos como para llegar a la recámara.
CAPÍTULO 40
Jimin se sacó el condón que traía en el bolsillo delantero de los jeans y lo arrojó al lado de
Jungkook antes de quitarse los Pantalones y quedar totalmente desnudo y parado frente a
él.
El pelinegro tomó el condón entre sus dedos y con una ceja levantada y una sonrisa de
lado miró a Jimin quien se frotaban la polla con el presemen que estaba derramando
— ¿Ansioso? — dijo divertido.
— Prevenido — respondió Jimin con esa sonrisa descarada que ahora le encantaba —
póntelo — apuntó Jimin con la cabeza mientras continuaba masajeando su hermosa y
rosada polla.
Al parecer no habría juegos previos.
Cuando se hubo colocado el condón, Jimin se acercó y se colocó de rodillas sobre el sofá y
a horcajadas encima de él, tomando el sobre del condón y exprimiendo el lubricante
restante para ponerlo en la polla de Jungkook y después llevar sus dedos a su agujero y
poner un poco ahí.
— Necesito prepararte — dijo Jungkook mientras lo acariciaba en la cintura.
— Estoy listo — dijo Jimin negando con la cabeza — antes de venir aquí me lubrique
profundamente con mi consolador — dijo con una amplia sonrisa.
— Maldito pervertido — dijo Jungkook con una mano en su cabeza atrayéndolo a un beso.
— Yo le llamo prevenido — dijo Jimin antes de besarlo — no…quería…perder…el tiempo
— dijo entre beso y beso mientras levantaba un poco el trasero y con su mano guiaba la
erección de Jungkook hacia atrás y a su agujero, sosteniéndola firme antes de hundirse y
removerse un poco sobre la hinchada cabeza.
Entró con facilidad, de forma profunda y resbaladiza, tal como Jimin había dicho estaba
lubricado y dilatado para él, y pensar que se preparó antes de venir a verlo lo hacía sentir
excitado al doble.
Imaginarlo tal vez de rodillas con la cara pegada al colchón y el culo elevado penetrándose
y lubricándose mientras pensaba en él lo hizo sentir caliente, y anhelar querer verlo con
sus propios ojos algún día.
Jimin continuaba besándolo con las manos recargadas en sus hombros, masajeando su
cuello y tomando su cabello en puños mientras se movía sobre él oscilando su cuerpo de
diversas y deliciosas formas, apretando el miembro de Jungkook con alguno de los
movimientos en proceso, mientras el pelinegro con sus manos recorría su espalda,
glúteos, y piernas deleitándose en la suavidad y los movimientos del contrario.
—Te extrañé— dijo el pelinegro casi en un susurro mientras cerraba sus brazos en torno a
la cintura del pelirosa pegándolo más a su cuerpo si es que eso se podía, haciendo sonreír
a Jimin en su boca
CAPÍTULO 41
Jimin aspiraba el aroma masculino de Jungkook enterrado en el cuello de este mientras el
contrario le acariciaba el hombro y clavícula con la punta de su nariz y lo mantenía
abrazado por la cintura repartiendo suaves caricias por toda su espalda; aún continuaba
profundamente enterrado en él, pero su polla estaba comenzando a ablandarse.
— Déjame salir de ti nene— dijo Jungkook no muy convencido acariciando una de sus
nalgas — antes que hagamos un desastre en el sofá.
Jimin sonrió — si sigues acariciándome así no creo querer salir nunca — dijo retorciéndose
un poco antes de levantar el culo y dejarlo salir de él, quedando con una enorme
sensación de vacío.
Jungkook lo recostó de lado en el sofá y se levantó al baño a tirar el condón, Jimin escuchó
como abría la regadera suponiendo tomaría una ducha, así que se quedó con el brazo
sobre sus ojos reposando un rato antes de levantarse a limpiar el desastre en su vientre.
—¿Vienes?
La voz de Jungkook lo saco de su ensoñación, sorprendido al encontrarlo aún desnudo y
parado al lado de él con la mano extendida para ayudarlo a levantarse.
Jimin la tomó y entonces el pelinegro los dirigió al baño donde se encontraba llenando la
tina de hidromasaje con la regadera manual.
Jimin sorprendido ante la sugerencia silenciosa volteo a mirarlo con la boca ligeramente
abierta por la sorpresa.
— ¿Nos vamos a dar un baño aquí?... ¿Juntos? — dijo señalando la tina.
— Sí, ¿demasiado íntimo para ti después de lo que hicimos en mi sala? — dijo Jungkook
con esa sonrisa divertida donde arrugaba su nariz y mostraba los dientes como un niño
travieso mientras con una toalla estaba limpiando el semen en el vientre de Jimin.
— Oye no uses mis argumentos contra mí— dijo Jimin divertido dándole un manotazo
metiéndose a la tina y sentándose en un extremo.
Jungkook entró después de él y se sentó en el otro extremo.
La tina tenía el tamaño suficiente para que ambos estuvieran sentados con las piernas
extendidas uno al lado de otro mirándose de frente.
La temperatura era deliciosa y las burbujas que salían de lugares estratégicos golpeaban la
espalda de Jimin y los costados de sus piernas relajándolo de inmediato.
— ¿Cómo es que tienes una tina de hidromasaje en esta casa? — preguntó Jimin
recostado y hundido en la deliciosa agua caliente — podría acostumbrarme a estar aquí —
dijo cerrando sus ojos.
— Sí, han trabajado duro para obtener su clínica y algunos lujos, y yo estoy feliz con mi
independencia y que no me molesten.
— Y viviendo solo y con tantas libertades ¿No tenías novia?
—Algo tarde para preguntar Park ¿No? — dijo divertido con una ceja levantada— pero no,
no tengo ni tenía novia, la última novia que tuve fue hace dos años en Seúl.
— ¿Y novio?
— Menos— dijo riendo.
— ¿Y no quieres uno? — dijo Jimin coqueto y seductor mientras se acomodaba sobre él y
comenzaba a besarlo.
— Sobre eso — dijo después de corresponder a su beso — tenemos que hablar Jimin.
CAPÍTULO 42
— Oh rayos ya nos vamos a poner serios— dijo el pelirosa intentando regresar al otro lado
de la tina, pero los brazos de Jungkook lo sostuvieron en su lugar.
— Me gusta donde estás — Sonrió antes de besarlo rápidamente haciendo que Jimin
sonriera tranquilo.
— ¿Qué quieres de mí Jimin? ¿Qué pretendes conmigo?
—¿Hacer qué?
— Tener relaciones con chicos así.
— Porque no me importaba no tener una relación con nadie.
— ¿Y ahora?
— Si Jimin, así es como se dice cuando dos personas quieren continuar algo y ser
exclusivos uno del otro — dijo Jungkook algo cabreado con la cara de malhumorado que a
Jimin ponía tan cachondo anteriormente — sólo que no sé qué tan serio sea yo para ti.
Lanzándose a besarlo con intensidad, Jimin se separó para tomar aire y decirle:
— Oh Jungkook eres lo más serio y maravilloso que alguna vez deseé o soñé tener en mi
vida — dijo todo sonrisas antes de volver a besarlo — ¿De dónde sacaste que tengo una
lista de heterosexuales que he corrompido? — dijo Jimin pensativo cuando se separó de
su boca.
— Taemin me lo dijo — habló Jungkook— me dijo que yo solo era una víctima más de tus
encantos — dijo ya algo divertido — y que me desecharías después, como hiciste con él.
— Oh cariño, Taemin es un idiota — dijo riendo divertido — está enojado y celoso porque
sabía el enamoramiento que tenía contigo desde que entramos a la escuela, y ahora que
tenía la oportunidad de conocerte y tratar contigo dejé de verme con él.
— Espera… ¿yo te gusto desde que entramos a la escuela?
CAPÍTULO 43
Después de un relajante baño en la tina y otra sesión de amor, Jimin y Jungkook habían
hablado sobre darle una oportunidad a esto que había comenzado entre ellos.
Jimin comprendía lo difícil que siempre era salir del clóset, las preguntas, las miradas de
los demás, los cuchicheos, los cuestionamientos de los amigos, conocidos, e incluso la
familia.
Él no era tan inflexible o irracional para exigirle a Jungkook gritar a los cuatro vientos a
partir de mañana que eran “novios"… la palabra lo hacía sonreír y suspirar como idiota,
aún no podía creer que él y Jungkook habían formalizado su relación en una tina de
hidromasaje, pero el sexo lento y suave que vino después de eso lo dejo claro en su
mente.
Eran pareja a partir de eso momento.
Por eso tranquilizando a él pelinegro, habló con él mientras estaban abrazados en la cama
después de vestirse.
— No necesitamos decírselo a los demás Kook, con que tú y yo lo sepamos para mí es más
que suficiente por el momento, tómatelo con calma y cuando tú lo creas conveniente que
lo sepan lo diremos.
Y se dirigieron a la sala a ver los 20 minutos de grabación que Jungkook había editado de
las 3 terapias.
Cerca de las 9 de la noche y después de haber cenado comida japonesa a domicilio, Jimin
se despidió quedando de verse el lunes en la escuela ya que este fin de semana ayudarían
a Jin a hornear, colocarían la publicidad que Taehyung ya había impreso, y también iría el
ingeniero en sistemas que había creado la página de su negocio a mostrarles cómo
funcionaba.
En resumen, sería un fin de semana ocupado y por mucho que desearan verse no se
podría.
— Las galletas son mi especialidad, las hago yo, espero que te gusten — dijo luciendo
tímidamente adorable.
— Estoy seguro que me encantaran— respondió el contrario guiñándole el ojo con
coquetería.
CAPÍTULO 44
El lunes en la escuela habían empezado con las exposiciones de trabajos de algunos
equipos.
A Jimin y Jungkook les tocó exponer hasta el miércoles, haciéndoles obtener una
calificación de 10 por su trabajo y profesionalismo.
Obviamente el profesor no tenía por qué enterarse de lo poco profesionales que habían
sido en el transcurso del trabajo y el perfecto final que habían tenido gracias a eso, era
algo que lo tendrían guardado para ellos, así como su relación la cual habían podido
mantener al margen de los demás, actuando normal uno alrededor del otro durante la
primera semana en la escuela, pero a la segunda semana pasó algo que lo cambió todo.
****************************
Era martes y se encontraban en la cafetería desayunado por separado.
Jimin estaba con el grupo de chicas de Jisoo y Félix el novio de Lisa desayunando con ellos
mientras Kook se había sentado en la mesa de Kai y hablaban de deportes.
Entonces Jungkook vio como Taemin se dirigía a la mesa de Jimin, con ese caminar
confiado y engreído del tipo y esa sonrisa en su cara cada que veía a Jimin, relamiéndose
los bigotes como un gato al ver un canario.
Llegó con la confianza que siempre mostraba, como si Jimin le perteneciera, y colocando
su brazo en el respaldo de la silla se inclinó para decirle algo al oído.
Jimin negó con la cabeza a lo que sea que le hubiese dicho, y le dio una sonrisa educada.
Taemin volvió a inclinarse y entonces Jimin miro a Kook quien no estaba perdiendo detalle
de lo que sucedía, con el tenedor sostenido fuertemente a medio camino de su boca sin
prestar atención a lo que Kai hablaba a su lado.
Asintió con la cabeza mirándolo y dándole a entender que todo estaba bien antes de
pararse en irse con ese idiota quien sabe a dónde.
¿Cómo diablos pretendía Jimin estar a solas con ese imbécil y que él se quedara
tranquilo?... Por supuesto que no
Así que se levantó rápidamente de la mesa excusándose con Kai y dirigiéndose a la salida a
ver a dónde dirigía ese idiota a su novio… Sí su novio, sonaba tan posesivo en su cabeza
como lo sentía en su pecho.
— Ja, estás idiota Taemin, hace mucho que no chupó tu asquerosa polla “heterosexual”—
dijo Jimin haciendo comillas con sus manos — y no pretendo hacerlo ahora, eres
asqueroso, mentiroso y rastrero, déjame en paz, te lo dije desde hace mucho, ya-no-
quiero-nada-contigo. Sal del clóset de una vez y consigue un amigo gay y prueba que esta
vez sea él quien te folle — dijo Jimin enojado antes de dirigirse hacia la puerta.
— ¿Por qué ya no quieres chuparme la polla perra? — dijo sosteniendo el brazo de Jimin
con fuerza y coraje.
— Porque ahora me la chupa a mí— dijo Jungkook saliendo de su escondite — y será
mejor que le quites las manos de encima a mi novio o te las romperé y no podrás ser
fisioterapeuta en toda tu puta vida.
CAPÍTULO 45
¿Su … novio dijiste? — preguntó Taemin después que salió de su conmoción.
— Sí, novio y espero que también hayas escuchado la parte donde dije que te rompería las
manos si no lo sueltas — dijo Jungkook visiblemente furioso.
Taemin que no se había dado cuenta que seguía sosteniendo a Jimin, lo soltó de
inmediato cuando vio la mirada de Jungkook sobre sus manos — oye amigo, yo…lo siento
mucho — dijo levantando ambas manos en señal de rendición — no lo sabía.
—Pues ahora ya lo sabes, así que espero no lo vuelas a molestar…por tu bien — dijo
Jungkook apretando los dientes y acercándose protectoramente al lado de Jimin y
sostenerlo por la cintura.
Por si no había quedado claro que el pelirosa era suyo y no pensaba compartirlo con
nadie.
Taemin se retiró como alma que lleva el diablo. Y entonces Jimin giró poniendo las manos
sobre el pecho de Jungkook — ¿Qué pasó con todo eso de ser discretos y que nadie se
enterará de lo nuestro? — dijo con una ceja levantada interrogativamente, pero una
sonrisa muy divertida en los labios — Sabes que Taemin se los contara a todos ¿Verdad?
— dijo señalando con el pulgar el lugar por dónde había salido.
— No me importa, mejor así que todos sepan que no se deben meter contigo — dijo
Jungkook aún con la mirada furiosa observando la puerta como si Taemin fuera a regresar
de nuevo a ahí a molestar a Jimin — ¡eres mío!
Y maldita sea si ese comportamiento cavernícola y posesivo no calentaba a Jimin al mil.
— Ay cariño no sabes cuánto me prende verte como neandertal celoso, pero déjame
mostrártelo — dijo tomándolo de la camisa y empujándolo a uno de los cubículos de las
regaderas.
Cerrando detrás de él cayó de rodillas mientras le bajaba el cierre de los jeans y sacaba la
polla del pelinegro aún blanda por lo inesperado de la situación, pero siendo resuelto
rápidamente cuando vio las intenciones de su descarado pelirosa, quien con coquetería y
suavidad comenzó a masajearla y darle pequeñas lamidas en la punta.
— Vamos cariño, necesito que me folles la boca de inmediato, estoy tan cachondo por la
manera que defendiste mi honor — dijo batiendo sus pestañas mientras su rosada lengua
hacia círculos en la cabeza de su polla logrando de inmediato llenarla y endurecerlo
rápidamente.
— Mi boca es tuya nada más, ¡follala! — decía Jimin mientras tomaba la cabeza hinchada
de su miembro entre los labios de forma seductora chupando como si fuera una paleta,
creando sonidos de succión que calentaron la sangre de Jungkook.
— Mía—decía perdido mirando a su lindo pelirosa hincado y comenzando a tomar más a
fondo todo su falo — te voy a follar esa boquita listilla.
— S…sí, sí por favor— susurró Jimin con las pupilas dilatadas observándolo y su boca
disponible para que hiciera con ella lo que quisiera.
Cuando bajó la vista un poco más se dio cuenta que Jimin estaba trabajado su hermosa,
hinchada, y rosada polla en su mano mientras le daba placer oral a él.
Saberlo tan caliente y complaciente por él y para él lo hizo perder la poca cordura que le
quedaba.
— ¡Oh! Si bebé, me voy a venir dentro de esa preciosa boquita tuya y te vas a tragar todo
lo que te dé… ¿Sí?
— Ummm uhummm — fue lo que alcanzo a responder el pelirosa con la boca llena y
ocupada.
— Sí, sí bebé…así estoy cer…— no alcanzó a avisarle cuando ya estaba estallando dentro
de su hinchada boquita.
Jimin absorbió hasta la última gota de su caliente semen mientras se estremecía por su
propio orgasmo derramándose en el piso del baño.
Gracias a Dios nadie ocupaba las duchas a esta hora o seguro alguien los habría
escuchado... aunque sinceramente a Jungkook eso ya no le importaba.
CAPÍTULO 46
Tal como Jimin le había dicho a Jungkook, la universidad era un hervidero de chismes al
otro día del suceso con Taemin.
Cuando iba atravesando los pasillos rumbo a su aula pudo escuchar algunos comentarios.
¡Oh Dios cómo pudo volver gay a Jeon!
¡Que desperdicios de hombres!
¿Por qué los guapos son gays?
A Jungkook le encantaba abrazar por los hombros a Jimin quien tenía la altura perfecta
para ello.
En casa de Jimin las cosas también eran buenas, cuando Jimin no se iba con él después de
la escuela Jungkook lo acompañaba a su casa y pasaban la tarde ya sea ahí o en la
pastelería.
Jimin ya lo había presentado a sus padres como su novio y lo habían recibido con
cordialidad a la familia.
El hecho de que Taehyung estuviera seguido por ahí lo hacía sentir en ambiente familiar y
cómodo, y en ocasiones compartían pláticas y comidas en el local con él y Seokjin, y otras
veces Yoongi y Hoseok se les habían unido para jugar dominó o juegos de mesa.
Era realmente agradable pasar el día con Jimin de la forma que fuera.
Pero Navidad era en dos días y Jungkook se iría a Seúl mañana a pasar las fiestas con sus
padres y no lo vería hasta año nuevo, haciendo que Jimin se sintiera un poco triste por
eso.
— Te llamaré por teléfono en las noches— dijo Jungkook acariciando la rosada cabellera
que se encontraba recostada en su pecho mientras estaba acurrucados en el sofá de su
casa.
— Okey— dijo Jimin un poco decaído — te voy a extrañar mucho.
— Yo también bebé — dijo Jungkook depositando un beso en su cabecita— pero debo ir,
no los veo desde las vacaciones de verano y además debo contarles que su único hijo
ahora es bisexual y está saliendo con un adorable y descarado chico.
—¿Le vas a contar a tus padres? — dijo Jimin levantándose de su pecho totalmente
sorprendido.
— Claro — dijo acariciando su mentón— y después ¿Por qué no? Tal vez llevarte a qué te
conozcan.
Jimin se quedó ahí mirándolo embobado y con una sensación cálida en el pecho pensando
que después de todo está navidad sería especial, aunque Jungkook no estuviera con él.
CAPÍTULO 47
Jungkook llegó a Seúl a las 6:00 de la tarde un día antes de noche buena.
Cuando salió del avión hacia la sala de espera prendió su celular y se encontró con un
mensaje de voz de su madre.
— Cariño disculpa, no podremos ir a recogerte a el aeropuerto, surgió una emergencia. Un
niño perdió dos de sus dedos de la mano izquierda, vamos a hacer todo lo posible para
salvarlos y reconstruir su mano, nos vemos en la noche.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron en el piso indicado, lo recibió el mismo pulcro
lugar de siempre; la espaciosa sala con chimenea artificial debajo del enorme televisor,
atrás el comedor de 12 sillas, y un enorme ventanal con balcón y vista al río, a la derecha
la puerta que conducía a la cocina con desayunador y a la izquierda se encontraban los
tres dormitorios y un baño para invitados, pero dejando sus maletas en la sala se dirigió
directo al balcón y salió a observar la vista y respirar el aire de Seúl, pensado en lo mucho
que le gustaría tener a Jimin aquí con él apreciando el paisaje.
Una sonrisa se formó en su rostro con esa posibilidad en su mente. Y entonces tomando el
celular hizo una video llamada al chico que estaba en sus pensamientos en ese momento.
—Quería mostrarte la vista de este lugar, es hermoso mira — dijo girando con el teléfono
de forma que Jimin pudiera apreciar la altura y el río en su esplendor.
—¡Wooow Kook es maravilloso! — Dijo con la boca abierta por el asombro— ahora puedo
entender porque tus padres no dejan ese lugar, yo tampoco lo haría es hermoso—
—¿Te gusta?
— Por supuesto ¿a quién no?
—Tal vez después puedas acompañarme y pasar unos días acá conmigo — dijo el
pelinegro adorablemente tímido y el corazón de Jimin saltó descontrolado por el hecho de
que pensara en ellos a futuro.
— Te acompañaría a una choza en medio del bosque Kook, me encanta estar contigo —
dijo mordiendo su labio — no importa donde sea.
—A mi también me gusta estar contigo, ya te extraño — oh Dios no podía creer lo cursi
que sonaba ni la forma en la que Jimin lo hacía hablar de más siempre.
— Yo también te extraño pero esta video llamada me ha dado ideas pervertidas para no
extrañamos tanto — dijo moviendo sus cejas de arriba abajo con una sonrisa divertida —
¿Por cierto no están tus padres cerca escuchando algo que no deben verdad?— dijo
después un poco asustado.
— No — dijo Jungkook divertido por la seriedad instantánea de Jimin — tienen trabajo y
tal vez mañana también y llegarán justo para la cena, como siempre, pero después se
toman la semana libre para estar conmigo.
CAPÍTULO 48
Después de terminar la llamada con Jimin, se fue a su habitación al final del pasillo a un
costado de la habitación de invitados y el baño.
Se acomodó en la cama y decidió tomar una siesta.
Se levantó cerca de las 8:00 de la noche y se metió al baño a tomar una ducha; justo
cuando acababa de salir su celular sonó, era su madre avisando que iban saliendo y
llevarían la cena.
A las 9:00 estaban sentados cenando fideos, cerdo agridulce y arroz frito, mientras sus
padres hablaban de cómo habían podido salvarle los dedos al pequeño niño que se había
cortado con el hacha que el abuelo tenía en el jardín, algo demasiado dramático de ver.
— Pudimos unir sus tendones a la perfección y no tendrá ningún problema de movimiento
o secuelas ¿Verdad cariño? — habló su madre dirigiéndose a su esposo.
— Uhum — afirmó el padre de Jungkook mientras se metía una buena cantidad de fideos
en la boca.
—Pero estamos exhaustos bebé — dijo su madre, Tú vuelo estuvo bien por cierto?
— Si mamá todo genial ¿Mañana trabajarán?
—Sí — respondió su padre esta vez — haremos dos reconstrucciones de labios leporinos
como regalos de navidad a un par de niños de escasos recursos — dijo con una gentil
sonrisa.
Jungkook admiraba estas obras de caridad de sus padres en fechas especiales como esta,
después de examinar algunos casos de cerca con una fundación con la que tenían
contacto y ayudaban con donaciones.
— Pero llegaremos a tiempo para la cena cariño, a las 7 estaremos aquí, solo necesito que
me ayudes a recibir la comida que pedí.
— Sí claro, con gusto — respondió Jungkook.
Y después se ofreció a lavar los trastes que ocuparon insistiendo que se fueran a tomar un
baño relajante y descansar.
Cuando terminó se fue a la cama sintiéndose realmente cansado.
Le envió un mensaje a Jimin deseándole buenas noches y diciéndole que iba a dormir y
Jimin le envío besos y dulces sueños.
Los padres de Jungkook se fueron después del desayuno cerca de las 10:00 de la mañana y
Jungkook les dijo que no se preocuparan, que se encargaría de arreglar un poco el
departamento y recibiría la comida más tarde.
Después de lavar los trastes del desayuno y arreglar la cocina se dio una ducha y se dirigió
a un centro comercial cercano por los regalos navideños para sus padres y tal vez algo
para su descarado pelirosa.
Dos horas después estaba de regreso en casa con un suéter para su papá, unos pendientes
a juego con un collar para su mamá, y un brazalete plateado que visualizó se vería
perfecto en la blanca y suave muñeca de Jimin.
Llegó y colocó los regalos bajo el pino de navidad al lado de la chimenea, mañana los
abrirían durante el desayuno como era tradición.
A las 7:00 de la noche el servicio de banquetes llegó, y después de avisarle a sus padres
éstos le confirmaron que ya iban en camino con un pequeño cambio de planes.
Cuarenta y cinco minutos después sus padres estaban entrando al departamento con una
pareja que no conocía que venían arrastrando un par de maletas.
— Hola cariño — lo saludó su madre besando su mejilla — ellos son nuestros colegas el
Doctor Nick Jhonson y su esposa Juliet, retrasaron su vuelo por las condiciones climáticas
en Chicago, no quisimos que pasaran noche buena en el aeropuerto y los invitamos aquí,
mañana le avisan a qué hora reprograman su vuelo.
CAPÍTULO 49
— ¡Feliz navidad! — Envió Jungkook un mensaje a Jimin a las 12:30 de la madrugada.
— Tu turno
Jungkook estaba recostado en su cama boca arriba listo para dormir en playera y bóxer,
así que levantó su playera lo suficiente para mostrar sus abs y el paquete que lucía bajo su
bóxer gris.
— ¡Diablos Kook!
— Quiero la misma pose en ti.
— ¡Oh mierda! — dijo cuando la imagen llegó a él.
La piel blanca y suave de Jimin lucía perfecta en contraste con su ropa interior negra, y su
vientre delicado y firme hacían a Jungkook querer pasar su lengua por ahí.
— Podemos hacer la videollamada ahorita sabes, será muy difícil textear y tocarme a la
vez… ya estoy muy duro.
¡Carajo! Su Descarado pelirosa sabía cómo provocarlo.
Jungkook soltó el teléfono y rápidamente se quitó la playera después volvió a tomarlo con
un mano enfocándose y levanto sus caderas mientras con la otra mano se quitaba la ropa
interior hábilmente haciendo que su polla saltará gustosa al ser liberada, descansando
firme y gruesa sobre su poderoso muslo.
Hasta el momento no le había dado sexo oral a Jimin, pero quería dejarle claro en este
instante lo mucho que lo deseaba.
— ¿Jimin?
— ¿Uh?
CAPÍTULO 50
La polla de Jimin pulsó en su mano ante las palabras del pelinegro.
Si bien era cierto que Jungkook no tenía problemas al tocarlo durante el sexo, hasta el
momento no le había dado sexo oral, siendo Jimin comprensivo en cuanto a su recién
descubierta sexualidad, sin querer presionarlo a nada que él no quisiera, por eso el
escucharlo decir eso y verlo tan excitado lo prendió al mil.
— ¡Kook! — dijo masajeando su polla y apretando en la base haciendo filtrar su líquido
preseminal.
— Pruébate — dijo Jungkook viendo la gota del brillante líquido en la punta de su rosada
polla.
Jimin obedeció al instante, pasando su pulgar por el orificio recogió el líquido y se lo llevó
a sus abiertos y rosados labios chupando con sensualidad.
— ¡Diablos sí Jimin! — siseó el pelinegro apretando fuerte su polla de arriba abajo —
cuando hiciste eso, la primera vez que me tocaste, fue tan… caliente, me volvió loco ver
cómo me probabas e imaginarte chupándomela con el mismo gusto.
Jimin gimió echando la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados ante el erótico recuerdo.
— Quiero que te toques con los dedos, como si fuera mi lengua… enséñame cómo quieres
que te lama cuando te tenga enfrente.
Jimin tenía los ojos entrecerrados y cargados de lujuria, mirando a la pantalla del celular
asegurándose que Jungkook no se perdiera nada de lo que haría.
Acercando el teléfono y recargándolo en su muslo, enfocó su polla de cerca y en primer
plano.
Con su pulgar rodeo la cabeza esparciendo la humedad alrededor de ella, bajándolo por
toda su longitud con pereza hasta su pubis depilado, repitiendo el proceso varias veces
imaginando que era la lengua de Jungkook subiendo y bajando.
Después tomó su índice y dedo medio para hacer lo mismo sobre su cabeza húmeda, pero
ahora llevándolos hacia la parte de enfrente deslizando los dedos hasta sus bolas en
dónde trazó círculos en ellas, acunándolas y apretándolas suavemente.
— Oh Kook…
— ¿Si bebé?
Como siempre, la lujuria al parecer le soltaba la lengua y ver a Jimin tan hermoso y
perdido tocándose para él lo excitaba demasiado.
El vientre firme de Jimin se contraía por los espasmos que anunciaba su pronto orgasmo,
su pecho subía y bajaba agitado mientras sus pezones se notaban firmes deseando
atención.
— Quisiera morder tus pezones bebé, tócalos un poco, imagina que es mi boca.
Jimin soltó su polla para ir rápido a atender a sus pezones, hizo círculos rápidos y los
pellizcó para regresar a masturbar su polla con velocidad, volviendo a soltarla para repetir
el proceso, gimiendo con frustración por tener que ocupar solo una mano para atenderse
y no tener que soltar el teléfono.
— Así bebé…oh te ves precioso, ya casi…ya casi estoy llegando — decía Jungkook
completamente excitado por la desesperación del pelirosa.
— Ummm …. Sí…. Yo también kook…ah ah — dijo concentrándose en masturbar su polla
de forma rápida — sí… sí… Ummmhhgggg.
Con un grito ahogado se vino disparando sobre su mano abundante esperma mientras
levantaba sus caderas frotándose en su puño.
— ¡Oh sí bebé! — exclamó Jungkook viniéndose mientras elevaba el cuello y apretaba el
vientre conteniendo los espasmos.
Después de unos segundos de controlar su respiración, Jungkook acercó su celular a su
cara mientras el de Jimin continuaba recostado en su muslo enfocando sus dedos jugando
perezosamente con la corrida en su vientre mientras formaba una sexy sonrisa para el
pelinegro en la pantalla y decía:
— ¡Feliz Navidad Kookie!
CAPÍTULO 51
Jungkook se durmió cerca de las 3:00 de la mañana charlando con Jimin.
Después de su “intensa” videollamada, Jimin se había limpiado y vestido de nuevo, ya que
le dijo a Jungkook que al parecer podía escuchar la voz de Taehyung en su casa,
confirmándole después de salir a la sala que efectivamente Taehyung y Hoseok habían
llegado a la 1:00 de la madrugada después de haber cenado con sus familias para ver a sus
hermanos y convivir con ellos, Jimin salió con el celular y Jungkook en videollamada (ya
vestido también) para saludar a todos y desearles feliz navidad e interactuar con ellos por
el celular desde la comodidad de su cama.
En la mañana de navidad Jungkook se levantó cerca de las 11:00 de la mañana, sus padres
y los Jhonson ya estaban en el comedor desayunando sobras de la cena y café para
despertar.
— Hola Bebé, ¿Qué tal dormiste? — preguntó su mamá al verlo entrar a la cocina.
— Bien mamá— dijo besando su mejilla — Buenos días — saludó dirigiéndose a los demás
en la mesa e inclinándose a besar a su padre también antes de sentarse a su lado.
— Los Jhonson tienen su vuelo reprogramado para las 2:00 de la tarde — dijo su madre
pasándole un plato para que se sirviera y una taza con café — iremos todos a dejarlos al
aeropuerto y después nosotros 3 iremos a dar una vuelta por ahí y hacer cosas divertidas.
— Escuché que en el centro comercial hicieron una pista de patinaje— dijo su padre—
podríamos ir.
— ¡Suena genial! — respondió Jungkook emocionado.
— Lamentamos haber arruinado la noche buena con tus padres — dijo el señor Jhonson
mientras su esposa asentía sonriente y agregaba — si cariño una disculpa, sabemos que
vienes de visita a aprovechar el tiempo con ellos, sentimos haberte robado parte de ese
tiempo.
— No, no para nada, me alegra que hayan pasado la noche con nosotros y no en el frío
aeropuerto — dijo Jungkook con sinceridad — no es ninguna molestia.
— Es adorable— dijo la señora Jhonson dirigiéndose a su madre que estaba en la cocina,
quien le sonrió con orgullo ante el cumplido.
Por la tarde después de haberse despedido del agradable matrimonio en el aeropuerto se
dirigieron al lujoso centro comercial de su zona, que lucía abarrotado por todas las
familias paseando en un día de descanso tan importante, se dirigieron a la pista de
patinaje dónde Jungkook se divirtió como un niño pequeño patinando al lado de sus
padres.
Jungkook amó el hecho que Jimin no se molestara por ello y le animara a seguirse
divirtiendo, pensó que algún día tal vez podría presentárselos a estos chicos, pero por el
momento no creía necesario darles detalles de Jimin a ellos.
Cerca de las 4:00 de la mañana Jungkook llegó a su casa bastante borracho y alegre.
— ¡Hola Kookie!
— ¿Jieun?
¿Qué diablos hacia su exnovia sentada en la sala de sus padres?
Pensaba mientras su dolor de cabeza se incrementaba el doble.
CAPÍTULO 53
—¿Qué haces aquí? — preguntó Jungkook irritado.
—Jungkook no seas grosero — dijo su madre parada a un lado de Jieun, su padre se
mantenía neutral fingiendo leer el periódico.
Y si bien era cierto que su madre adoraba a Jieun, Jungkook nunca les había comentado el
motivo de su ruptura haciendo que su mamá en algunas ocasiones lamentara que
hubiesen terminado su noviazgo.
— Vi en Instagram que andabas aquí y quise pasar a saludarte — dijo Jieun melosamente
mientras se acercaba y lo saludaba con un beso en la mejilla y un abrazo que Jungkook
correspondió torpemente.
— La invitamos a almorzar con nosotros— dijo su madre — llegó justo a tiempo, voy a
poner la mesa, ustedes pónganse al día, me ayudas cariño — dijo dirigiéndose a su esposo
mientras se retiraba a la cocina.
Jungkook se sentó en el sofá y Jieun se acomodó a un lado de él demasiado cerca.
— Te extraño Kookie ¿Tú no? ¿Acaso tú no piensas en mí? — dijo haciendo un puchero —
me sentí muy mal que te pusieras en contacto con los chicos y a mí no me avisaras que
estás aquí.
¡Jimin!, Pensó mientras se levantaba por su celular a su recámara, abriéndolo para leer un
mensaje del chico de sus pensamientos.
— Eres adorable ebrio, tomaré nota para emborracharnos juntos cuando regreses jejejej
.
Leer su mensaje lo hizo sonreír como tonto mientras se dirigía de regreso a la sala, más
tarde le contaría a Jimin lo que había pasado, pero por el momento no lo iba a perturbar
diciéndole que tenía a su exnovia sentada en la sala de sus padres.
Regresó al sofá donde se sentó más alejado de ella.
Mientras continuaba distraído con el celular en las manos texteando un mensaje de
buenos días para Jimin escuchó el click de la cámara de un celular dándose cuenta que
Jieun se había tomado un selfie con él de fondo.
Jungkook poniendo los ojos en blanco se paró junto a ella con ambas manos metidas en
los bolsillos de su pantalón deportivo mientras Jieun se paraba a un lado con pose de niña
inocente con las manitas unidad al frente.
Dos fotos fueron tomadas rápidamente y entonces su madre dijo — la última— y antes de
disparar la tercera foto Jieun se lanzó sobre él envolviendo sus brazos en su cuello
mientras levantaba el pie hacia atrás de forma divertida.
— ¡Listo! — dijo su madre entregándole el celular y guiándolos al comedor.
— Gracias — dijo Jieun mientras Jungkook la fulminaba con la mirada y se dirigía a
sentarse a comer.
CAPÍTULO 54
Sentados todos en el comedor, el padre de Jungkook se encontraba en la cabecera,
Jungkook a su lado derecho con Jieun pegada a él, mientras su madre estaba al lado
izquierdo de su papá sentada frente a él.
Jieun texteaba algo en el celular mientras su madre servía las porciones en el plato.
Diez minutos de incomodidad después y su celular vibró de nuevo, esta vez era un
mensaje de Jimin haciéndolo sonreír de anticipación, así que decidió abrirlo
manteniéndolo debajo de la mesa para evitar miradas indiscretas.
— Ahora entiendo porque no has querido hablarles a tus padres sobre mí.
Jungkook frunció el ceño sin entender el contexto del mensaje, entonces Jimin envío dos
capturas de pantalla de Instagram.
Eran dos fotos en las cuales Jieun lo había etiquetado, una era la selfie que ella había
tomado con él al fondo viendo su celular y la otra una de las que su mamá les había
tomado, justo la de dónde ella se le había lanzado al cuello.
CAPÍTULO 55
Jungkook daba vueltas como León enjaulado en su recámara con el teléfono en el oído
después de 5 llamadas que Jimin no había respondido.
Se había disculpado con los presentes en la sala para retirarse a marcarle a Jimin y
explicarle todo, pero el pelirosa no contestaba y eso solo hacía que la imaginación de
Jungkook volara.
A diferencia de los comentarios que Jimin estaba recibiendo en su publicación de…
—¿Tarea en vacaciones?
— Jungkookie ¿Cómo estás, ¿cómo te va en Seúl? ¿Qué tal están tus papás? Salúdalos de
mí parte.
— Bien…sí sí están bien — hablaba Jungkook desesperado— oye ¿De casualidad estás en
casa de Jimin o en el local?
— Oh si estoy en su casa.
Jungkook suspiró aliviado— ¿Podrías pasármelo por favor? Necesito hablar con él
urgentemente pero no me responde el teléfono.
— Oh, no está Kookie
—¿No está?
—Un mal entendido Tae, un desastre, pero yo…— lo que iba a decir se quedó a medias
cuando la puerta de su recámara se abrió mientras Jieun se asomaba.
— ¿Kookie estás bien?
— ¿Estás todavía con Jieun? — habló Taehyung al otro lado del teléfono.
CAPÍTULO 56
— Jungkook siéntate, debemos hablar— dijo su madre cuando su padre había regresado
de guiar a Jieun a la salida.
Jungkook se sentó en el sofá frente a ellos que ahora se encontraban juntos prestándole
atención, soltó su teléfono a un lado y se inclinó con los codos sobre sus rodillas tapando
su cara con las palmas de sus manos frustrado.
No, así no era como quería darles la noticia a sus padres, pero no había marcha atrás, lo
hecho, hecho está.
— ¿Desde cuándo tienes — su madre guardo silencio mientras buscaba las palabras
correctas para expresarlo —estos gustos? — dijo al fin.
Con un profundo suspiro Jungkook comenzó a hablar— Jimin es mi compañero de
universidad, siempre… llamó mi atención sinceramente, pero hace un mes que
comenzamos a salir y tiene dos semanas que formalizamos un noviazgo.
— ¿Novios? — habló su padre sorprendido.
— Sí, novios — dijo Jungkook mirándolos a ambos con seguridad— no es una etapa, o una
curiosidad insana lo que siento por él, me gusta y creo que….creo que me estoy
enamorando de él — dijo con una sonrisa que llegaba hasta sus ojos — por eso quería
decírselos, hablar con ustedes, él va a formar parte de mi vida, espero por un largo
tiempo(si no es demasiado tarde para aclarar todo, pensó para sí mismo)quiero que lo
conozcan tal vez algún día y puedan darse cuenta porque me enamoré de él, pero si no
quieren o no lo comprenden lo aceptaré, solo que mi decisión de mantenerlo mi lado no
cambiará aunque ustedes no lo quieran.
— ¿Y qué te hace creer que no lo vamos aceptar? A él o a tu nueva sexualidad, ¿Tan
retrógrados crees que somos? — dijo su madre.
— Bueno, tú querías mucho a Jieun, y siempre hablas que quieres nietos y esas cosas.
—¿Y Jimin?
— ¿Sí?
— Estoy completamente enamorado de ti…
CAPÍTULO 57
El año nuevo había llegado y con ello un sinfín de propósitos y deseos para cada persona
en la tierra.
Para Jungkook significaba un nuevo comienzo.
Después de hablar con sus padres sobre Jimin, se sentía liberado y sus sentimientos hacia
el chico totalmente aclarados.
No más dudas, y las críticas o juicios, esos siempre existirían, pero mientras las personas
que lo amaban lo aceptaran y respetaran en sus decisiones, los demás no interesaban.
Estaba ansioso por llegar con su hermoso pelirosa, a quien le había avisado llegaría el 2 de
enero cerca de las 5:00 la tarde, pidiéndole lo esperase en casa ya que Jimin se había
quedado con un juego de llaves por cualquier emergencia.
Y tenerlo desnudo y preparado en su casa para recibirlo, calificaba como una.
Llegando puntual al aeropuerto de Busan, Jungkook envío un texto avisándole que en
cuanto tomara un taxi estaría con él en aproximadamente 30 minutos.
— Tendré la tina lista para un baño relajante — había respondido Jimin haciéndolo
vibrar de anticipación.
Cuando llegó a su casa encontró en la sala un camino de prendas de vestir tiradas por el
suelo y guiándolo hacia la recámara, eran de Jimin.
Dejando la maleta a un lado de la puerta cerrada, sonrió comenzado la búsqueda del
tesoro, mientras él también procedía a despojarse de su ropa.
Entró con el corazón acelerado y su imaginación trabajando por las pistas dejadas, pero
aun así sus ojos no estaban preparados para la imagen erótica que encontraría.
Jimin estaba sentado en una esquina de la tina de hidromasaje, recostado en la pared
totalmente desnudo y duro masajeando su polla, sus piernas estaban abiertas y colgando
dentro del agua.
El corazón de Jungkook latía desbocado, mientras con manos temblorosas se quitaba su
ropa interior y se acercaba al hermoso chico de sonrisa erótica que lo esperaba,
sumergiéndose dentro de la deliciosa agua tibia.
— Hola — dijo acercándose a su boca apoyando ambas manos a los costados de Jimin,
temía que al tocarlo perdiera la poca cordura que le quedaba.
— Hola… ¡bienvenido! — dijo Jimin sin perder el contacto visual y sin detener el
movimiento de la mano en su polla.
CAPÍTULO 58
Jungkook se levantó escurriendo agua por toda su perfecta anatomía, con la polla firme y
apuntando a la cara de Jimin quien salivando se inclinó para meterla a su boca cuando la
mano del pelinegro lo sostuvo firmemente, pero sin apretar por el cuello, echándolo hacia
atrás.
— No— dijo con una voz firme y ronca.
— Aaaaah … s…. sí, sí— decía mientras el pelinegro comenzaba a empujar con fuerza
balanceando todo su cuerpo.
— Te sientes tan malditamente bien— otra nalgada cayó en su otro glúteo — jamás
vuelvas a hacerme creer que le darás este culo a alguien más ¿Okey?
Otra nalgada sonora fue dada porque el pelirosa estaba demasiado ocupado gimiendo
para responder a tiempo.
— Responde Jimin — dijo tomando sus manos y llevándolas a su espalda, tomando ambas
muñecas con una sola mano mientras la otra lo sostenía firmemente de la cadera.
— Sí, siii Jungkook.
— ¿Sí qué?
— Si entendí
— ¿Qué fue lo que entendiste? — decía mientras le soltaba otra nalgada poniendo su
precioso culo rojo.
Jungkook lo hundió sobre el colchón causando que su miembro quedara presionado bajo
el peso del pelinegro y siendo estimulado al mismo ritmo que lo clavaba y le masajeaba la
próstata.
Jimin llegó fuerte con un gemido agudo que hizo que Jungkook se corriera detrás de él.
Cuando sus respiraciones se regularon, Jungkook se levantó saliendo de él y se acostó
boca arriba mientras Jimin se acurrucaba a su lado.
— ¡Eso fue intenso! — pero seguro me va arder el culo por esas nalgadas — dijo divertido.
— Era castigo ¿Lo recuerdas?
— Uhumm…tal vez voy a necesitar portarme mal una vez a la semana para que me
castigues así — dijo mordiendo su labio inferior mientras hacía círculos con su dedo en el
pecho del contrario.
Jungkook rio divertido— eres un maldito descarado.
— Sí— respondió mientras se levantaba un poco para verlo y guiñándole el ojo agregó — y
te encanta.
CAPÍTULO 59
Seis meses después…
Aeropuerto de Seúl.
— ¿En verdad crees que le voy a gustar a tus padres Kookie? — un nervioso Jimin
preguntaba ingresando al aeropuerto de Seúl.
Después de algunas llamadas con los padres de Jungkook, el pelinegro había planeado
pasar unos días de descanso con ellos y llevar a Jimin a que los conociera.
— Cariño, le gustas a la mitad del aeropuerto, por supuesto que a mis padres también les
gustarás — dijo Jungkook sonriente.
Y no mentía, a su paso por el aeropuerto Jimin robaba miradas de hombres y mujeres por
igual; se había vestido formal para causar una buena impresión en los padres de su novio,
camisa blanca y pantalón de vestir negro y recto, con unos mocasines negros, y un
elegante cinturón alrededor de su diminuta cintura; había cambiado el color rosa de su
cabello por un rubio claro y suave que lo hacía ver hermoso y elegante, y llevaba unos
lentes oscuros dándole un aura super sexy.
Parecía un ídol coreano de paso por el aeropuerto robando miradas y suspiros, haciendo
sentir a Jungkook orgulloso y celoso a partes iguales.
Antes de llegar a la salida pudo visualizar a su madre con las manos levantadas
haciéndoles señas emocionada junto a su padre.
— Pues les caes mejor que yo, mira, vinieron por ti a recogernos, a mí me dicen que llegue
en taxi— dijo divertido en el oído del rubio.
Se adelantó besando a su madre y abrazando a su papá para darse la vuelta de inmediato
y presentarles a Jimin.
— Mamá, Papá, él es Park Jimin, mi novio.
— Mucho gusto señores Jeon— dijo Jimin dando un paso adelante con la mano extendida,
pero siendo envuelto en los brazos de la madre de Jungkook quien lo beso en ambas
mejillas.
— Es un gusto conocerte cariño — dijo antes de soltarlo, para ser abrazado después por el
padre de Jungkook quien le dio una palmada en la espalda — ¡Bienvenido a Seúl.
— Muchas gracias — Jimin se veía adorablemente sonrojado por la calurosa bienvenida.
—¿Cambiaron de auto? — preguntó Jungkook al llegar al Kia Rio dónde Jimin y su padre
guardaban la maleta.
— No— respondió su madre con una sonrisa mientras se metía al auto sin dar más
detalles.
— ¿Entonces al fin decidiste aprender a manejar y tener tu propio auto? — preguntó
Jungkook intrigado.
— No — volvió a responder su madre risueña dándole una mirada cómplice a su papá
quien ya conducía por las calles de Seúl.
— ¿Entonces?, dudo mucho que hayan cambiado su Ranger Rover por un sedán
económico por mucho que quisieran ahorrar combustible — dijo curioso, mientras miraba
a Jimin quien se mantenía divertido por la actitud de niño curioso de su novio.
— Es tuyo hijo — habló su madre, tu regalo adelantado de graduación.
CAPÍTULO 60
Antes de llegar al departamento pasaron a un restaurante de comida coreana que les
quedaba en el camino, teniendo una amena charla sobre la familia de Jimin, el negocio
familiar “Dulce Mochi” que los padres de Jungkook habían visto en su página web, y sobre
que postres les habían llamado su atención.
Llegaron al departamento cerca de las 5:00 de la tarde y Jimin estaba gratamente
sorprendido por lo hermoso del lugar y la magnífica vista del río Han.
Los enviaron a descansar a la habitación de Jungkook donde se instalarían avisándoles que
tenían reservaciones para un nuevo y lujoso restaurante de comida italiana a las 8:00 de la
noche.
Se retiraron a descansar porque los nervios de Jimin por conocer a sus suegros le habían
impedido relajarse en el viaje.
La cena estuvo de lujo, los padres de Jungkook era geniales y Jungkook estaba atento y al
pendiente de él en todo momento, y Jimin no podría estar más feliz, y en la noche cuando
se acurrucó a dormir en el pecho de Jungkook sintió al fin, después de luchar con algunas
inseguridades silenciosas sobre si tal vez en algún momento el pelinegro se arrepentiría de
su decisión de estar juntos o que dudara de su relación, que esto era real, se habían
enamorado y podía ver un futuro juntos y eso lo hizo dormir en paz y protegido.
Los padres de Jungkook tuvieron que trabajar el sábado, tenían varias consultas y algunas
cirugías programadas.
— El auto es todo tuyo para que lleves a Jimin a dar la vuelta donde deseen — habló su
madre — nosotros regresaremos en la noche, avísame si quieren salir a cenar o pasamos
por algo para comer aquí.
Ambos asintieron y Jungkook los besó y se despidió de ellos mientras Jimin les deseaba un
buen día.
— Bueno, prácticamente tenemos solo hoy para turistear ya que mañana debemos
regresar manejando a casa — dijo Jungkook — así que salgamos de una vez que tengo
varios lugares por mostrarte.
Jungkook lo llevo a conocer los lugares que frecuentaba cuando vivió aquí, incluyendo un
tour por la escuela donde había estudiado, contándole anécdotas graciosas a Jimin que lo
hacían reír; fueron al zoológico, pasearon por el centro donde Jimin compró algunos
obsequios para sus padres y sus hermanos, y después comieron en un restaurante con
vista el río Han.
Regresaron por la tarde al departamento, justo cuando el sol comenzaba a ocultarse,
Jungkook guio a Jimin a la terraza.
— Ven, esto es algo digno de ver— dijo tomándolo de la mano.
— ¡Woow esto es hermoso Kook! — exclamó Jimin contemplando en el horizonte las
tonalidades rosas que el sol reflejaba en el cielo al ocultarse.
Jungkook contemplaba maravillado como la rubia cabellera de Jimin también reflejaba el
atardecer haciéndola ver rosada, tal como la tenía teñida cuando él lo conoció.
A su hermoso y "Descarado" pelirosa.
Recordó cómo había estado tan asustado por las cosas que le hacía sentir y pensar, y
como no sólo se metió en su mente si no también es su corazón, Jungkook no tenía dudas
ahora, viendo a este hermoso hombre sonriendo hacia el horizonte pensó:
— Lo quiero para mí, lo quiero conmigo.
Había estado dándole vueltas en su cabeza a eso desde hacía unas semanas; entre sus
prácticas laborales y la escuela tenían menos tiempo para estar juntos y lo había hecho
anhelar tenerlo cerca, todos los días quería que Jimin fuera lo último que viera al final del
día y lo primero al despertar, y hacerle el amor en los momentos que fueran necesarios.
En alguna ocasión Jimin le había dicho cuánto deseaba estar dentro de él cuando estuviera
preparado, pero el que se lo pidiera ahora, justo después de haberle propuesto algo tan
especial para ambos lo hacía ser el doble de especial para él, una promesa de amor
completo, de confianza y de un Jungkook completamente entregado a él.
— ¡Dios! — dijo Jimin con un gemido y ya duro por la sola imagen en su mente — ¿en
serio me lo pides aquí, justo en la casa de tus padres?
— Que mejor lugar para perder mi virginidad que en la casa de mis padres — dijo
levantando los hombros mientras lo mantenía abrazado por la cintura.
— ¿Cuándo te volviste tan descarado? — preguntó Jimin divertido.
— Cuando me junté contigo amor — dijo Jungkook besándolo suavemente mientras el sol
se ocultaba por completo detrás de ellos.
Fin
— Se sentirá bien lo prometo, si no fuera así no me encantaría tanto que estés dentro de
mí — dijo con una coqueta sonrisa.
Jungkook sonrió mientras lo jalaba hacia su boca para besarlo.
Jimin descendió hasta su miembro depositando de nuevo besos por todo su cuerpo
provocando escalofríos en el pelinegro y que su polla comenzara a filtrar líquido
preseminal.
Se burló de ella dándole una breve lamida mientras continuaba más hacia abajo.
Sosteniéndolo detrás de sus rodillas lo empujó hacia arriba, levantándolo y doblándolo un
poco mientras su agujero quedaba expuesto para lo que planeaba hacer.
Jimin anteriormente había aprovechado explorar esa zona del pelinegro, mientras le
practicaba sexo oral se había aventurado un poco más debajo de sus testículos, dando
ligeros lengüetazos en esa parte, hasta que un día se había tomado el tiempo de hacerle
un rimming completo a Jungkook, descubriendo este que le gustaba la sensación de la
lengua de su chico en esa sensible parte de su cuerpo.
Continuó lamiendo de arriba abajo con lentitud mientras lo sostenía arriba y abierto de
forma obscena para su boca, trazó círculos con su lengua, y dio pequeños mordiscos en
sus nalgas que inmediatamente eran aliviados por una lenta lamida.
Bajando su culo al colchón comenzó a succionar sus bolas deliciosamente lento, con sus
labios regordetes las besaba con adoración mientras sus manos recorrían con suavidad sus
piernas abiertas y acariciaba de forma erótica la cara interna de sus muslos, tomándose el
tiempo para relajarlo y adorarlo como merecía antes de colocar lubricante en sus dedos
para llevarlos a su entrada y continuarla masajeando.
Tomando su polla con la boca aprovechó a introducir un dedo dentro del fruncido agujero
del pelinegro.
Al principio la sensación fue extraña, nada grave ni molesto, sencillamente extraño y tal
vez un poco incómodo, pero entonces Jimin se separó de su polla un instante para
anunciar su siguiente movimiento y mantenerlo en ese hechizo hipnótico que su voz
provocaba en él.
— Meteré otro dedo cariño, debo estirarte bien, relájate…no te voy a lastimar, prometo
que se sentirá bien.
— Okey — respondió con un jadeó cuando Jimin introdujo el segundo dígito antes de lo
que él esperaba.
— ¿Estás bien? — preguntó su pelirrubio mientras comenzaba a mover los dedos de
adentro hacia afuera.
— Ajá— dijo Jungkook con nerviosismo.
— ¿Duele? — preguntó Jimin mientras daba una larga lamida a su miembro.
— No…solo se…siente… extra ño….uuuummmggggg … ¡oooh Jimin!!!
Comenzado un lento vaivén, tomó la polla del pelinegro para masajearla al mismo ritmo
suave y lento de sus penetraciones, desviando su atención de cualquier incomodidad que
el pelinegro sufriera por la invasión; subía su mano de arriba abajo con parsimonia
resbalando con la humedad que filtraba del agujero de la polla de Jungkook.
Jimin era una vista gloriosa desde la posición donde estaba, de rodillas ligeramente
echado hacia atrás, mientras su abdomen y pecho ondulaban en cada penetración, su
mano se movía con seguridad sobre el cuerpo contrario, sus ojos entrecerrados eran puro
sexo, su cabello lucía salvaje tapándolos un poco y su lengua se asomaba a humedecer
esos labios pecaminosos
Pronto el miembro del pelinegro estaba lleno, rojo, brillante, y más duro de lo que
anteriormente Jungkook pudiera recordar por las atenciones que Jimin le estaba dando, la
sangre de todo su cuerpo parecía estar concentrada en su sensible polla.
Deseando su liberación comenzó a mover su cadera hacia arriba, buscando más fricción en
esa zona que Jimin le acaba de mostrar, queriendo más profundidad, más rapidez,
buscando su orgasmo inmediato.
Llevó sus manos al trasero de Jimin y lo apretó empujándolo hacia él, instándolo a
moverse más rápido, clavándolo profundo en su ya dilatado agujero.
— Manos en la cabecera…o te golpearas — gruño Jimin en su oído antes de comenzar a
mover su pelvis de forma continua y ruda mientras su mano se movía al mismo ritmo de
sus estocadas masturbándolo y hundiendo a Jungkook en el colchón mientras lo empujaba
hacia arriba, evitando golpearlo con la cabecera de la cama ya que el pelinegro había
obedecido y tenía sus brazos levantados y las palmas de sus manos colocadas ahí como
freno.
Jimin se sostenía con el otro brazo para no aplastarlo, mientras su lengua se dividía en dar
atenciones a sus pezones, cuello y boca.
Jungkook estaba extasiado por la manera tan sexy que su rubio se movía sobre él y lo
tenía sobre estimulado, su mano en su miembro, su polla golpeando con precisión su culo,
y su boca dándole atenciones, así que sin poder retrasarlo más se vino con intensidad en
la mano de Jimin con un grito poderoso haciendo que el rubio se clavara más fuerte en su
culo, y un par de sacudidas más se viniera con fuerza dentro de él siendo ordeñando por
los espasmos de su culo de forma exquisita.
— Dios Jimin, eres genial — decía Jungkook acariciando su trasero de arriba abajo
mientras Jimin continuaba sobre él y todavía enterrado en su culo — eso fue excelente.
— Sí estuvo delicioso — dijo el rubio besándolo lento y saliendo con cuidado de él — las
maravillas de la versatilidad cariño, prometo follarte cuando estés demasiado cansado
para hacerlo conmigo ahora que vivamos juntos.
Jungkook soltó una divertida carcajada — me parece tan considerado de tu parte, aunque
nunca estoy lo suficientemente cansado como para no enterrarme en tu precioso culo —
dijo apretándolo.
EPÍLOGO
Otros 6 meses Después
Busan noche buena 7:00 PM…
—¿Kookie ya le apagaste al horno? Antes de que lo olvide y se queme la cena — decía
Jimin mientras acomodaba la enorme mesa que habían alquilado junto con las sillas estilo
tiffany blancas.
La decoración navideña en rojo sobre la mesa hacía que luciera espectacular.
Era la primera navidad que celebraban como pareja y con sus familias y Jimin quería que
fuera especial.
— Tranquilízate cariño — dijo Jungkook abrazándolo por la espalda, todo está perfecto.
— ¿A qué hora citaste a tus padres? — preguntó ansioso mirando al reloj.
— A las 8:00 bebé, todos llegarán a esa hora, me avisaron a las 6:00 que ya estaban en el
hotel — dijo girándolo para besarlo con suavidad y calmar sus nervios.
Funcionó, ya que Jimin se derritió en sus brazos…por un breve momento antes de
preguntar.
— ¿Falta algo más?
— Nop— dijo Jungkook divertido por lo adorable que su rubio se veía — Taehyung y Jin
van a traer los postres.
— ¿Les especificaste que trajeran la tartaleta de frutas? Era la que tú madre quería
probar.
— Sí, Taehyung me confirmó ayer que había ayudado a Jin a hacerla.
Taehyung se había mudado a vivir con Jin al segundo piso que habían construido sobre la
pastelería, era un sitio pequeño pero cómodo, y ambos eran felices, Taehyung combinaba
la fotografía con ayudar a Jin en el negocio.
Yoongi se había quedado de hijo único en la casa, pero pasaba la mayor parte de sus días
en el departamento de Hoseok, Jimin no descartaba que dentro de poco se fueran a vivir
juntos también.
Sus padres a pesar de que estaban solos no permanecían descuidados, Jimin iba tres veces
a la semana a darle terapia a su padre quien su enfermedad no le permitía mejorar, pero
gracias a la ayuda de Jimin era más fácil sobrellevarla, y el hecho de que ya no necesitaran
estar a diario en el negocio ya que Jin, Tae y un empleado que habían contratado tenían
todo bajo control, los mantenía sin estrés ni cansancio y Jin se encargaba semanalmente
de llevarles sus ganancias de la pastelería.
— Hoseok y tu hermano traerán las bebidas — continúo Jungkook — ya hice el puré de
papa hace rato, los vegetales están cocidos, y tú metiste la ensalada al refrigerador, todo
está bien — dijo dándole una pequeña sacudida en los hombros.
— Perdóname amor, no me malinterpretes, estoy muy feliz y emocionado, es nuestra
primera navidad juntos y con nuestras familias, y solo quiero que todo salga perfecto —
dijo apoyándose en su pecho y envolviendo ahora él sus manos en la cintura del pelinegro.
— Y estamos graduados — dijo Jungkook besando su cabeza — y tenemos trabajos, y
somos felices y nuestras familias están bien, tenemos mucho que agradecer está noche.
— Sí — dijo Jimin mirándolo a los ojos con su mirada vidriosa — Te amo Jungkook, mucho.