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Cuidado Con Las Adicciones

Guía de cuidado con las adicciones ilustrada

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Daniel Castle
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Cuidado Con Las Adicciones

Guía de cuidado con las adicciones ilustrada

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Cuidado

adicciones Cuidado
con las con las adicciones
Cuidado
con las adicciones
Este libro fue elaborado por el Centro de Cooperación Nueva edición revisada y actualizada
Regional para la Educación de Adultos en América Cuidado con las adicciones, 2013
Latina y el Caribe (crefal)
Actualización de contenidos: Alfredo Martínez Cortés
Primera edición, Cuidado con las adicciones, 2000 Coordinación editorial: Luis Cortés Bargalló
y Martha Covarrubias Newton
Coordinación general:
Juan Francisco Millán Soberanes Diseño gráfico de la colección: Yolanda Pérez Sandoval
Especialista: Diagramación y formación del presente título:
Elena Trejo Ocelote, servicios editoriales/ Ángela Trujano López
Equipo pedagógico: Cuidado editorial: Sergio Negrete Salinas
Graciela Galindo Orozco, Bernardo Lagarde
Ilustración: Cecilia Lemus y Emilio Watanabe
y Marcela Acle Tomasini
Apoyo Institucional: ISBN:
Lilian Álvarez Arellano y Carlos López Díaz/ sep;
Carmen Bulos Méndez y Jesús García/ Instituto © 2013, Centro de Cooperación Regional para la Educación
Mexicano de la Juventud de Adultos en América Latina y el Caribe (crefal)
Índice
Para empezar 6

1 ¿Por qué un joven se hace adicto? 14


n ¿Se hace o lo hacen?: 14

2 Podemos prevenir 24
n ¿Qué podemos hacer?: 24 n Para que las niñas, los niños y los jóvenes rechacen
la droga: 27 n Juntos lo hacemos mejor: 29

3 La familia amorosa: el mejor frente contra las drogas 36


n Señales de alerta: 36 n ¿Cuándo se requiere ayuda profesional?: 37
n ¿Cómo podemos apoyar?: 38 n Las recaídas: 42 n Señales que alertan

de una posible recaída: 43

4 Para redondear ideas 50


n ¿Qué son las drogas?: 50 n El alcohol y tabaco, puertas de entrada al mundo
de la adicción: 51 n ¿Qué efectos nocivos tiene el alcohol?: 52 n ¿Qué efectos
nocivos produce el cigarro?: 53 n ¿Qué efectos nocivos tienen los inhalantes?: 54
n ¿Qué efectos nocivos produce la mariguana?: 55 n ¿Qué efectos nocivos

produce la cocaína?: 62 n ¿Qué efectos nocivos provocan los estimulantes?: 63


n Hay mucho que hacer: 71

Si tienen dudas 81
Para empezar
Escribimos este libro pensando en las inquietudes que us­
tedes pudieran tener acerca del consumo de alcohol, tabaco y otras
sustancias que causan adicción. Este consumo ha aumentado entre
los niños y jóvenes de manera importante en los últimos años. Mu­
chos padres de familia desconocen las causas que llevan a sus hijos a
consumir drogas, las posibles soluciones y las medidas de prevención
disponibles.
En este libro encontrarán información sobre cómo prevenir el pro­
blema, qué hacer si sospechan que alguno de sus hijos está en riesgo de
adquirir una adicción y a dónde acudir para ser orientados sobre cómo
manejar el problema.
En el primer capítulo, “¿Por qué un joven se hace adicto?”, se pro­
porciona información sobre las principales causas que promueven el
consumo de alcohol, tabaco y otras drogas entre los niños y los jóvenes.
Estas causas son tanto familiares como sociales.
En el segundo capítulo, “Podemos prevenir”, se dan recomendacio­
nes para prevenir el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, y se
destaca el papel tan importante de los padres y las madres de familia en
la prevención de las adicciones.
En el tercer capítulo, “La familia amorosa: el mejor frente contra las
drogas”, se presentan las principales señales de alerta que indican que
un niño o joven ya está en el camino de la adicción; así como qué hacer
en caso de requerir ayuda profesional. Se indican los tipos de tratamien­
to que existen y cómo la familia, los amigos y los maestros pueden apo­
yar en la rehabilitación del adicto.
En el cuarto capítulo, “Para redondear ideas”, se brinda información
técnica general sobre las principales drogas que consumen los niños y
jóvenes y cuáles son los principales daños que produce su consumo.
PARA EMPEZAR 7

Por último, en “Si tienen dudas” se pro­


porcionan las principales direcciones y teléfonos
a los cuales acudir para recibir mayor orientación
sobre este tema.
En los capítulos encontrarán una historieta y
algunas preguntas que los ayudarán a reflexionar sobre
su contenido. Los invitamos a comentarlas con sus hijos y con otros
padres de familia para compartir experiencias y así conocer más de cerca
este asunto.
El camino más eficaz en la prevención de las adicciones es estar aten­
tos e informados para orientar a nuestros hijos sobre cómo resistir la
presión que los conduce al consumo del alcohol, el tabaco y otras sus­
tancias que causan adicción; así como interesarnos por lo que les sucede
y mantener una relación de afecto y amor con ellos.

Junto con ustedes deseamos formar generaciones de


niños y jóvenes sanos y sin adicciones.
¿Por qué un joven
1 se hace adicto?

¿Se hace o lo hacen?


Cada persona tiene su propia historia y una familia diferente a
las demás. Las adicciones son un problema social tan amplio que cada
vez existen más familias en las que alguien sufre de esta enfermedad: hay
alcohólicos, fumadores, consumidores de tranquilizantes u otro tipo de
medicamentos, como los que quitan el hambre para bajar de peso.
Si un niño crece en un hogar donde hay algún adicto, es probable que
aprenda esta manera equivocada de resolver problemas. Es muy impor­
tante formarlos con seguridad, afecto y respeto, para que tengan fortaleza
y confianza en ellos mismos, de manera que en una situación difícil pue­
dan decir “no”, resistir las presiones y rechazar las drogas. Lo importante
es buscar soluciones responsables y adecuadas a sus problemas, no falsas
salidas que atenten contra la salud y pongan en riesgo sus anhelos.
Ustedes se preguntarán: ¿cómo haremos para que nuestros hijos ten­
gan confianza en sí mismos? No hay recetas, pero el mejor ingrediente
es el amor y la solidaridad, esto es algo que se da cada vez que les demos­
tramos nuestro cariño, les reconocemos sus éxitos y capacidades y les
respetamos sus diferencias. También, cada vez que, sin ofenderlos y sin
humillarlos, les hacemos ver sus errores o les ayudamos a entender que
tienen que esforzarse en lo que hacen; cuando confiamos en ellos y les
hacemos sentir que cuentan con nosotros en las buenas y en las malas,
y cuando les damos información para entender sus problemas y tratar
de resolverlos.
¿por qué un joven se hace adicto? 15

El amor también consiste en ponerles límites, cuidar lo que hacen,


saber dónde están y con quién andan. Sin embargo, no podemos evitar
que vivan sus vidas y enfrenten sus propios riesgos ni imponerles tal
cantidad de normas que los ahoguemos.
Recordemos que para los niños y los jóvenes no es difícil conse­
guir cigarros, alcohol y otras drogas. Desafortunadamente, en ocasio­
nes es bastante fácil, pues se las pueden vender hasta en las paradas
del camión o en puestos callejeros. Por ello es apropiado decirles que,
aunque puedan conseguir las drogas, es importante que rechacen con­
sumirlas.
Por otro lado, si nuestros hijos no tienen confianza y seguridad en
sí mismos, probablemente harán todo lo que les pidan con tal de perte­
necer a un grupo de amigos o a una “banda” y sentirse aceptados. Si les
exigen fumar, beber o consumir alguna droga, es probable que lo hagan.
Fomentar y contribuir a desarrollar la autoestima y la confianza en nues­
tros hijos es una tarea muy importante de los padres.
Las adicciones pueden iniciarse con una invitación o con la curiosi­
dad para experimentar nuevas sensaciones. Algunos niños y jóvenes son
más propensos que otros a consumir alcohol, tabaco o algunas drogas
cuando se encuentran en una o varias de las siguientes situaciones:

Son maltratados.
Carecen de atención y
comprensión.
No estudian o dejan la
escuela.
Son tímidos y con poca
confianza y seguridad en sí
mismos.
Son hijos de madres o padres
alcohólicos o adictos a las
drogas.
Son hijos de madres y
padres rígidos y sordos a sus
necesidades e inquietudes.
16 cuidado con las adicciones

Si nuestros hijos están en alguno de estos casos lo que debemos ha­


cer es reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos; aceptar que los
podemos estar afectando; comprender que es posible cambiar la forma
en que los tratamos; acercarnos a ellos con paciencia, sinceridad y respe­
to para mejorar las relaciones familiares y así disminuir el riesgo de que
busquen drogas.
Además de los problemas emocionales, económicos y sociales que
pueden provocar que ciertas personas se vuelvan adictas, también exis­
ten otros factores; por ejemplo, algunos programas de televisión en los
que aparecen personajes que fuman o beben sin medida para adoptar
un estilo de vida, o toman pastillas para tranquilizarse, para dormir o di­
vertirse. En estas situaciones se están proponiendo modos de vida. Por
lo regular, el consumo de alcohol y de tabaco se liga con falsas ideas de
poder, sexo, prestigio o éxito. Pocas veces se informa abiertamente sobre
la relación que puede haber entre el consumo
de alcohol, tabaco y drogas y el deterioro de
la salud, la violencia, la infelicidad, el
fracaso y la incapacidad para relacio­
narse, así como la pérdida de la
libertad esencial del ser humano:
su capacidad para decidir.
¿por qué un joven se hace adicto? 17

N o todos los casos son iguales, hay unos más graves que
otros. La violencia familiar y las limitaciones económicas
a veces empujan a niñas y niños a abandonar el hogar. Ac­
tualmente se les llama “niños de la calle”. Su vida es muy dura y mu­
chos de ellos consumen drogas.
Otros se convierten en víctimas de “enganchadores” (o dealers, co­
mo se les dice en inglés), que les ofrecen una vida en apariencia sin
complicaciones a cambio de consumir drogas. Una vez que son adic­
tos los hacen distribuidores y nuevos enganchadores, los explotan y
prostituyen, exacerbando la violencia y degradación en que viven.
En todos los casos, sean niños de la calle o que tengan familia, jó­
venes estudiantes, trabajadores, hombres o mujeres adultos, ricos o
pobres, la adicción es una enfermedad, porque daña la salud física,
mental y emocional de quien la padece, y afecta a la comunidad.
Hablar de adicción o dependencia al alcohol, el tabaco o las drogas
es hablar de una enfermedad progresiva y que puede ser mortal. La
persona adicta sufre y difícilmente puede controlar su adicción. Es ne­
cesario entenderla y ayudarla.

pensemos otro poco

¿Qué favorece el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas


entre niños y jóvenes? ¿Cómo podemos proteger a nuestros hijos
de las adicciones? ¿Cómo podemos estar alerta a sus cambios de
comportamiento? ¿Han pensado en cómo reaccionarían sus hijas
o hijos frente a algún “enganchador”?
¡Qué
s u erte
la LALO !
de
¿De qué depende que Lalo no vuelva a caer
en la tentación de la droga?

¿Consideran que el hecho de que su padre


fuera alcohólico influyó en Lalo para querer
consumir droga?
2 Podemos prevenir

¿Qué podemos hacer?


Sin duda, lo más importante es prevenir que nuestros hijos consu­
man drogas. ¿Cómo evitarlas?
Ya dijimos que el principal ingrediente es el amor, lo segundo es ha­
blar con ellos y explicarles qué son las drogas, por qué son peligrosas y
cuáles son los daños que provocan.
Se trata de animar una plática agradable e incluir el tema en la vida
cotidiana de la familia. Es necesario escuchar a nuestros hijos, tomar
en cuenta sus comentarios y buscar juntos información en libros o con
otras personas que nos puedan ayudar. Podemos mirar de manera crí­
tica los programas de televisión que tratan el tema o comentar casos
de enfermos conocidos para que nuestros hijos puedan comprender el
dolor, los problemas y la destrucción que afectan a esas personas y sus
familias.
Las familias unidas que dan atención a sus hijos forman un frente
contra muchos riesgos sociales. Si ellos crecen en un ambiente de segu­
ridad, adquirirán una fuerza interna que les ayudará a tomar decisiones,
resolver problemas y darle sentido a sus vidas; también se sentirán en
la libertad de expresarse, de desarrollar habilidades, de sentir compren­
sión y estímulo, de saberse reconocidos y aceptados. Con esa seguridad
probablemente aprenderán a rechazar lo que daña su cuerpo y su men­
te, no harán uso del alcohol, del tabaco o de las drogas y serán capaces
de negarse cuando se los ofrezcan.
podemos prevenir 25

Hay quienes no hablan con los niños y jóvenes sobre el consumo de


alcohol, tabaco y otras drogas porque no saben qué decir o cómo hacer­
lo, o porque tienen miedo de proporcionarles información que los lleve
a interesarse en ellas.
No esperemos hasta sospechar que alguno de nuestros hijos tiene el
problema. Muchos jóvenes que están en tratamiento dicen haber consu­
mido alcohol, tabaco y drogas por lo menos dos años antes de que sus
padres lo supieran.
Comencemos hoy a hablar con nuestros hijos e hijas sobre adiccio­
nes. Mantengamos abierta la comunicación.
No tengan miedo de confesarles que no conocen todas las respues­
tas. Háganles saber que juntos pueden encontrarlas. Hay instituciones
que ofrecen orientación profesional: les recomendamos acudir a ellas.

L as familias que fomentan la comunicación entre sus


miembros y se tratan con cariño y respeto, son el mejor
frente contra las drogas.
Las madres y los padres somos modelos para nuestros hijos, quie­
nes creen en nosotros. Es importante ser sinceros, honestos y
no defraudarlos. No hagamos nosotros lo que no queremos que
ellos hagan.

Es probable que a partir de los once o doce años los niños sean in­
vitados a fumar o a probar el alcohol. Por ello, desde antes debemos
reforzar el diálogo preventivo y darles toda la información que nos sea
posible. Nunca es demasiado temprano para empezar la plática.
Los adolescentes desean encontrar su propia manera de ser. En este
periodo pueden acercarse al alcohol, al tabaco y a otras drogas porque
sus propios amigos lo hacen y requieren aceptación del grupo, o por
curiosidad, casi siempre sin tomar en cuenta el riesgo que corren. Aquí
también son indispensables las pláticas de prevención, los valores fa­
miliares que les den seguridad en sí mismos y la confianza que tanto
necesitan.
26 cuidado con las adicciones

Es necesario que ustedes y sus hijos comprendan:

Qué es una adicción.


Cuáles son sus causas.
Cuáles son las drogas más comunes y cómo dañan la salud.
Cuáles son las maneras más comunes de introducir a niños y jóve­
nes en el consumo de drogas.
El efecto mortal que pueden tener las adicciones.
La destrucción personal y familiar que generan.
Los problemas sociales que provocan.
La responsabilidad de hablar en familia de todo esto cuantas veces
sea necesario.
La importancia de informar a nues­
tros hijos respecto a este tema, pero
sobre todo de formarlos y prepa­
rarlos para que los jóvenes ha­
gan un frente común contra
las drogas.

L
o más importante que una persona puede alcanzar en su
vida es la capacidad de decidir con libertad su rumbo, y
esto es lo primero que pierde cuando se vuelve adicta, pues
su incontrolable necesidad de consumo la atrapa. Las adicciones
no respetan edad, sexo, condición social o etnia.
podemos prevenir 27

Ciertos programas y anuncios comerciales de la radio y la televisión,


algunas películas, revistas y canciones, imponen modas y modelos de
hombres y mujeres, supuestamente exitosos, que adoptan actitudes y esti­
los de vida basados en la superficialidad, el consumismo y las adicciones.
Nuestros hijos están en riesgo potencial de convertirse en personas
adictas, si a esta influencia externa agregamos:

La falta de comunicación y diálogo en la familia.


La falta de información sobre el tema.
La facilidad con que las niñas y los niños pueden ser engañados.
La actitud de búsqueda de nuevas experiencias de los adolescentes,
que puede estar mal encaminada.
El maltrato físico, emocional o sexual en la familia.
Madres o padres adictos.
La facilidad para consumir alcohol, tabaco y drogas con los amigos.
Soledad, ocio o malas compañías.

Para que las niñas,


los niños y los jóvenes
droga
rechacen la droga
Con las siguientes sugerencias ustedes pueden ayudar a sus hi­
jas e hijos a rechazar las drogas:

Hablen con ellos del alcohol, el tabaco y las drogas como lo harían
sobre deportes, ciencia u otros temas. Si saben que pueden hablar
28 cuidado con las adicciones

con ustedes acerca de cualquier cosa, se senti­


rán en confianza para platicar cuando algo
les preocupe. Por ejemplo, si les comen­
tan: “A Juan su papá le permite beber una
cerveza los domingos”, ellos desean saber
qué piensan ustedes. Aprovechen la oca­
sión para dejar que expresen lo que les
preocupa. Pregunten: “¿Tú qué harías
si el papá de Juan te ofreciera una cer­
veza?” Oriéntenlos para que reflexio­
nen sobre el daño que les producirá
el consumo de alcohol a su edad, y
que la moderación fortalece nuestra
libertad.
Enséñenles a tomar sus propias decisio­
nes y a resistir la presión de la invitación.
Permítanles asumir su responsabilidad.
Fortalezcan su capacidad para tomar
decisiones que no los pongan en riesgo.
Establezcan las reglas de la familia.
Éstas deben ser claras, conciliadoras,
de respeto mutuo y firmes. Constrúyanlas con ellos.
Elógienlos cuando se esfuerzan y no sólo cuando tienen éxito. Há­
ganles saber que lo importante es el empeño que han puesto. Esti­
mulen su creatividad, no los ofendan con sus críticas.
Denle importancia a sus estudios y establezcan y respeten horarios
para hacer sus tareas.
Denles ánimos. Las niñas y los niños, como cualquier persona, tie­
nen sus altas y bajas. Impúlsenlos a encontrar algo que disfruten
hacer y para lo que tengan destreza.
Compartan las responsabilidades. Participar en los quehaceres, de
acuerdo con su edad, hará que se sientan útiles en la familia.
Siempre transmitan mensajes claros. Cuando les hablen sobre el
consumo de alcohol, tabaco y drogas, utilicen las palabras que ellos
usan para asegurar que la comunicación se establezca.
podemos prevenir 29

Juntos lo hacemos mejor


¿Sabían ustedes que en la escuela se trata el tema de las adic­
ciones?
Platiquen con los maestros de sus hijos y conozcan qué les están en­
señando. El trabajo conjunto de ustedes con los maestros será de gran
ayuda para prevenir el consumo de tabaco, alcohol y drogas.
Organicen pláticas sobre estos temas. Por ejemplo, un médico puede
hablar sobre cómo el alcohol, el tabaco y las drogas afectan la salud de los
niños, los jóvenes y la población en general; un promotor comunitario
puede dar información sobre la gravedad del problema en la comuni­
dad. Formen un grupo con otros adultos con quienes puedan conver­
sar. Incorpórense a las organizaciones de padres de familia y platiquen
sobre el tema.
Intercambiar experiencias les ayudará a saber que otros padres han
enfrentado situaciones parecidas y a dialogar sobre cómo prevenir o so­
lucionar sus problemas.

A pesar de las historias desalentadoras que llenan los pe­


riódicos, la mayoría de los jóvenes no consumen drogas
ni están de acuerdo con que sus amigos las usen. Segura­
mente encontrarán que sus hijas e hijos comparten su preocupación
sobre los peligros de consumirlas.
Suc edi ó f u er a
dee la
e s cue l a
¿Por qué creen que ni Margarita ni los otros muchachos comentaron
a sus padres sobre las “preparadas” de don Toño? ¿Sus hijos platican
con ustedes sobre lo que sucede dentro y fuera de la escuela?
¿Alguna vez les han hablado sobre qué hacer cuando un extraño
les ofrece algo novedoso que supuestamente los hará sentir bien?
Si lo hicieran, ¿qué les dirían?

Recuerden que hay que evitar consumir bebidas que no


vengan selladas o no tengan envase original, ya que pue-
den estar adulteradas. Además, si ustedes saben que hay al­
guna persona desconocida y sospechosa que trata de hablar con los
alumnos, denúncienla a las autoridades de la escuela: puede es­
tar ofreciendo drogas.
3 La familia amorosa: el mejor
frente contra las drogas

Señales de alerta
Como padres de familia, no olvidemos tener siempre pre­
sentes las señales de alerta que indican ¡cuidado!, tales como cambios
repentinos en la conducta, nerviosismo, agresividad, insomnio, irres­
ponsabilidad, bajas calificaciones, ausentismo y abandono de la escuela,
inestabilidad emocional, o incomodidad o enojo cuando
se habla del tema.
Puede ser propio de la edad, pero también pue­
den ser señales de alerta si de manera muy notoria
e intransigente sus hijos se alejan de la familia,
hacen nuevas amistades que no comparten con
ustedes, mienten, adoptan nuevas maneras de
hablar y de vestir y cambian la hora de llegar a
casa.
Otra señales de adicción son la demanda
excesiva de dinero para gastos personales, el
robo de dinero u objetos que puedan ser ven­
didos, la presencia de un olor especial en la
ropa o en el cuerpo, el empleo de anteojos
oscuros, la lectura de revistas y el uso
de ropa con mensajes relacionados con
alcohol, tabaco y drogas, o de camisas de
manga larga para esconder marcas de in­
yecciones.
la familia amorosa: el mejor frente contra las drogas 37

¿Cuándo se requiere
ayuda profesional?
En el momento en que nos damos cuenta de que la señal de
alerta confirma nuestra sospecha de adicción en nuestro hijo o hija es
necesario: primero, reconocer el hecho; segundo, buscar ayuda profesio­
nal, y tercero, actuar. El tratamiento puede variar según el tipo de droga
empleada y el tiempo que la persona lleva consumiéndola.
Básicamente existen tres tipos de tratamiento:

El empleado por médicos y psicólogos (a estos últimos también se


les conoce como terapeutas).
38 cuidado con las adicciones

El de grupos de autoayuda (enfermos adictos en recuperación que


brindan apoyo a otras personas que quieren dejar de consumir al­
cohol u otras sustancias tóxicas).
El mixto, que incluye los anteriores.

Existen centros de tratamiento abierto donde sólo se brinda ayuda


en consulta externa, y centros de tratamiento residencial, donde los en­
fermos adictos pueden permanecer internados por periodos de treinta
a noventa días.
Para que un adicto pueda recibir tratamiento y rehabilitarse necesita:

Aceptar su enfermedad.
Reconocer que él solo puede hacer poco y que requiere ayuda pro­
fesional.
Convencerse de que es capaz de rehabilitarse como muchos lo han
logrado.
Saber que existen centros de tratamiento y personas a los que pue­
de acudir.
Realizar alguna actividad que lo discipline y lo mantenga ocupado,
que estimule su creatividad y su realización personal.

¿Cómo podemos apoyar?


La participación de los familiares es clave para que el adicto lo­
gre su rehabilitación.
En la familia todos nos relacionamos unos con otros y lo que le pasa
a uno afecta a los demás. Si ya hay problemas, la presencia de un adicto
los agrava. El ambiente familiar se vuelve muy difícil y todos resultan da­
ñados. Por lo general, la atención se centra en el enfermo y la situación
se empeora porque se descuida al resto de la familia.
la familia amorosa: el mejor frente contra las drogas 39

Por esta razón, cuando una persona está siendo atendida en un cen­
tro de tratamiento abierto, es necesario que la madre, el padre, las her­
manas y los hermanos platiquen con los terapeutas para saber cómo
pueden apoyar y reforzar el tratamiento en casa. También, si el joven
adicto fue internado, es necesario que la familia reciba capacitación
para saber qué hacer y cómo comportarse cuando éste regrese a casa.

En casa. Cuando un joven adicto asiste a un centro de tratamiento, los


terapeutas lo hacen hablar de sí mismo y de sus problemas. Esto no es
fácil. Él o ella tiene que enfrentar su realidad: hablar de sus sentimien­
tos, de lo que considera como sus fracasos, de sus temores, de que no se
acepta y de los problemas que le ocasiona la adicción. Cuando el enfer­
mo regresa a su hogar, necesita un ambiente tranquilo y acogedor que le
permita continuar con su rehabilitación.
40 cuidado con las adicciones

Si su familia está en ese caso,


es importante que traten a su
hija o hijo con cariño constante
y fortaleza. Con su ayuda podrá
aprender a enfrentar su realidad
de la mejor manera. No olviden
que probablemente enfrenta­
rá nuevas tentaciones, y sólo el
apoyo de la familia y el que los
buenos amigos le brinden logra­
rá mantenerlo en abstinencia
prolongada y duradera, es decir,
que deje de consumir la droga.
Le sugerimos proponerle ta­
reas y responsabilidades en casa,
como el cuidado de su ropa, la
preparación de los alimentos o
la limpieza de su cuarto; pero
también, volver a sus estudios
o trabajo, hacer deporte, colec­
cionar objetos que le gusten o aprender un oficio. Si cumple con estas
tareas, será señal de que está en etapa de recuperación.

Los amigos y su maestro. Si su hijo o hija


está en tratamiento, el terapeuta les pe­
dirá que platiquen del problema con las
personas más cercanas para que le ayu­
den a mantenerse en abstinencia. Éste
es el caso de las amistades, la novia o el
novio, y los maestros. Hablen con ellos,
pues serán un gran apoyo. El cariño que
le tienen a su hija o hijo le ayudará en
los momentos difíciles.
A veces, un adicto puede enfrentar
problemas como los siguientes: “se le
la familia amorosa: el mejor frente contra las drogas 41

hace el feo”, se le aleja “porque es vicioso”, la gente se burla o lo pone


como un ejemplo que no se debe seguir. Esto afecta mucho al enfermo
y puede echar a perder su proceso de rehabilitación.
Anteriormente se consideraba que un adicto tenía pocas oportu­
nidades de rehabilitarse; hoy sabemos que esto no es así. Existe una va­
riedad de alternativas y modalidades de tratamiento que lo pueden ayu­
dar a recuperarse, aunque requieren voluntad y esfuerzo de todos.
Explíquenle a los amigos y maestros lo importante que es para la
rehabilitación del enfermo recuperar la autoestima y la seguridad en sí
mismo, confiar en la gente que lo quiere y que desea ayudarle.
Es importante tener en cuenta que hay personas que reconocen su
adicción pero no la promueven, y otras que además de padecerla tratan
de hacer que otras personas se vuelvan consumidoras de sustancias. Es
importante hablar de esto durante el proceso de rehabilitación.

H asta ahora hemos hablado de situaciones en las que la


familia se preocupa y participa en la rehabilitación de ni-
ños o jóvenes adictos, pero ¿qué sucede cuando también la
madre o el padre son adictos?
Hemos dicho que lo que le pasa a uno de los miembros de la familia
afecta a los demás. La madre o el padre adictos son un mal ejemplo
para sus hijos.
Si alguno de ustedes está en ese caso, es importante buscar apo­
yo y orientación. No sólo existen tratamientos para personas adic­
tas sino también para sus familiares, independientemente de que el
enfermo decida rehabilitarse. Al final del libro se presentan algunas
direcciones que pueden ser de utilidad.
Vivir con un adicto es difícil; sin embargo, podemos encontrar
soluciones para que no destruya nuestra vida.
42 cuidado con las adicciones

Las recaídas
Cuando el adicto está en tratamiento es posible que sufra una
recaída. Ésta no ocurre a propósito, sucede ante una urgencia irresisti­
ble de consumir alcohol, tabaco o drogas. La adicción es una necesidad
que no es fácil de controlar y a veces es más fuerte que la voluntad.
A menudo la recaída se presenta después de un buen tiempo de tra­
tamiento en el que todo iba bien. “¡Ya la hice, así que si me tomo una
copita o me doy un toque no me va a pasar nada!” De ahí a volver al
consumo de alcohol, tabaco o drogas, sólo hay un paso. La mayoría de
las recaídas se presentan como el resultado de una falta de confianza en
sí mismo, por sentirse desprotegido del apoyo que se le brindaba cuan­
do estaba internado o por el rechazo y las recriminaciones de la familia,
vecinos, amigos y compañeros de trabajo.
La recaída no es un fracaso ni una señal de que los esfuerzos fueron
en vano, sino un momento a veces inevitable de la rehabilitación. No
hay que darlo todo por perdido, pero sí insistir en continuar el trata­
miento. Ustedes pueden apoyar a sus hijos en ese camino tan difícil.

recuerden que:

Hay que prevenir la recaída desde que empieza el tratamiento.


La abstinencia, es decir, no volver a consumir alcohol, tabaco o
drogas por ningún motivo, es la señal más clara de recuperación.
No se dejen convencer cuando les diga que “sólo era una probadita
para ver cómo se sentía” o “te prometo que no lo vuelvo a hacer”.
Recuerden que el enfermo no tiene el control y que es mejor en­
frentar el problema. Cuanto antes, recurran al terapeuta.
la familia amorosa: el mejor frente contra las drogas 43

Señales que alertan


de una posible recaída
SEÑALES
QUE DA QUÉ HACER
EL ENFERMO
Trabaja demasiado ¡Cuidado! El cansancio lo puede llevar a pensar que con un
para recuperar trago o un poquito de droga se sentirá mejor.
el tiempo perdido.
Compartan con ella o él su tiempo libre. Inventen activida­
des que lo diviertan.

Explíquenle que aún es joven, que tiene la vida por delante.

La recuperación lleva su tiempo y es necesario tomarlo con


calma.

Se desespera No caigan en la tentación de cortar el tratamiento. Mantén­


o impacienta. ganse firmes en la necesidad de continuarlo hasta el final.

Su recuperación Explíquenle que en la vida no hay soluciones fáciles, y que


no es tan rápida sólo su voluntad y entusiasmo le ayudarán a salir del pro­
como quisiera. blema.

Miente, inventa No caigan en su juego. Platiquen sobre las consecuencias de


problemas y discute su adicción, sobre lo que ha ganado y lo que ha perdido. Si
sin razón con el fin no está convencido de que necesita ayuda para continuar,
de buscar un seguirá diciendo mentiras.
pretexto para volver
a consumir drogas.

Se entristece, Es lógico, sucede en cualquier tratamiento. Anímenlo a se­


se enoja guir adelante.
y se deprime.

Se compadece Háganlo sentir que es importante para ustedes. Que la culpa


de sí mismo y la autocompasión no llevan a ningún lado.
y le echa
la culpa al mundo
de lo que pasa.
Una
pre
s o r sa
la de
Saúl
¿Por qué creen que recayó Saúl?
¿Dedican ustedes tiempo a platicar
con sus hijas e hijos?
4 Para redondear ideas

¿Qué son las drogas?


Llamamos droga a toda sustancia tóxica que altera la actividad
mental, estimulándola o deprimiéndola, que causa adicción y daño físi­
co y psicológico. Existen varios tipos de drogas:

Algunas son medicamentos, como los tranquilizantes y los estimu­


lantes.
Otras provienen de plantas, como la mariguana o la coca.
También sustancias de uso industrial como el tíner o el cemento,
que se inhalan.
Compuestos químicos adictivos y dañinos para la salud, como los
que se usan en la fabricación de pastillas o polvos, conocidos res­
pectivamente como tachas o crack.

Las drogas son sustancias que producen cambios en la capacidad de


sentir, percibir la realidad y pensar. Alteran la forma de ser y de com­
portarse y crean la necesidad de continuar consumiéndolas sin control,
aumentando cada vez más la cantidad y la frecuencia. A esto se le llama
dependencia o adicción.
La adicción produce angustia. Las drogas dañan en grado variable y
con frecuencia en forma irreparable el funcionamiento del cerebro, del
corazón y del hígado, entre otros órganos. Todo esto transforma la vida
de quienes sufren la adicción y afecta sus relaciones familiares, escola­
res, laborales y sociales.
para redondear ideas 51

Por lo general, los


adic­tos consumen al
mismo tiempo varios tipos
de drogas, son inestables,
inmaduros, no quieren
tener responsabilidades,
están atormentados por problemas
internos y externos, y se concretan
en la medida de sus posibilidades sólo a
resolver sus necesidades inmediatas.
Algunas drogas producen placer al inicio.
Los jóvenes ignoran y no creen en los graves problemas
que les causarán en sus vidas, pues suponen que las pueden controlar.

El alcohol y tabaco,
puertas de entrada
al mundo de la adicción
Sabemos que el consumo de alcohol y de tabaco es aceptado por la ma­
yoría de las personas y por lo general se consumen en fiestas y reunio­
nes. Así, estos productos con frecuencia se encuentran al alcance de ni­
ños y jóvenes, lo que muchas veces convierte estas sustancias en puertas
de entrada al mundo de la adicción. Sabemos que en muchas ocasiones
su consumo es visto como natural. El problema no está en su consumo
sino en la frecuencia y en el abuso o en la falta de moderación. En ge­
neral, quienes son adictos se iniciaron entre los 10 y 12 años, mediante
el consumo de tabaco y de bebidas alcohólicas. Posteriormente, algunos
52 cuidado con las adicciones

de ellos, entre los 16 y 20 años, exploraron otras drogas como la mari­


guana, la cocaína y las pastillas estimulantes o tranquilizantes.

¿Qué efectos nocivos


tiene el alcohol?
Poco a poco y sin darnos cuenta nos hace perder el control, los
reflejos y el equilibrio. El alcoholismo produce desnutrición, pérdida de
la memoria, cirrosis hepática y alteraciones en el sistema nervioso, entre
otros daños físicos y mentales.
Cuando una persona desnutrida consume alcohol, los efectos destruc­
tivos de éste son todavía más rápidos, al afectar órganos tan importantes
como el hígado. Por desgracia, esto también sucede con frecuencia en co­
munidades rurales o suburbanas muy pobres, donde, además, se consume
alcohol de muy escasa calidad producido localmente, como el aguardien­
te. Otros efectos dañinos son los que produce en la personalidad del indi­
viduo, al aislarlo de los demás o fomentar la compañía de alcohólicos con
quienes comparte la misma adicción. El abuso en el consumo de alcohol
aleja a las personas de sus actividades cotidianas, así como de las respon­
sabilidades que tienen para consigo mismas y con los demás.
El alcoholismo está relacionado con las causas más
frecuentes de muerte entre los jóvenes: acci­
dentes automovilísticos, suicido y violencia.
Vivir en una familia donde las rela­
ciones son difíciles, provoca que una
persona busque la solución a sus pro­
blemas en el consumo del alcohol y
que con esto aumenten la violencia,
el maltrato y la incomunicación.
para redondear ideas 53

El adicto y su familia caen en un círculo vicioso de rechazo e intolerancia


del que sólo pueden salir con ayuda profesional.

Se estima que en México, en 2008, había casi 27 millones de


personas, entre los 12 y 65 años, que consumían alcohol,
y fue el de los jóvenes de entre 18 y 29 años el grupo de po­
blación que mostró los niveles más altos de consumo. Son los varones
jóvenes quienes beben más, aunque es cada vez más preocupante el
aumento de adolescentes mujeres que beben en exceso.
Los jóvenes que consumen alcohol a temprana edad tienden a be­
ber cada vez más y esto aumenta el riesgo de que consuman drogas.
Los jóvenes alcanzan una concentración de alcohol en la sangre más
rápida que la de los adultos y permanecen alcoholizados más tiempo.
Algunos jóvenes, hacia el último año de secundaria, consumen re­
gularmente bebidas alcohólicas, al menos los fines de semana.

Fuentes: Encuesta Nacional de Adicciones, Secretaría de Salud, 1998, y Encuesta Nacional de


Adicciones, Secretaría de Salud, 2008.

¿Qué efectos nocivos


produce el cigarro?
El tabaco puede producir dependencia física y psicológica
en cualquier persona. Los fumadores tienen mayores posibilidades que
los no fumadores de desarrollar con el tiempo enfermedades cardiacas,
respiratorias y cáncer.
Los hijos de madres fumadoras pueden nacer con bajo peso y tienen
muchas posibilidades de enfermarse en los primeros años de su vida.
54 cuidado con las adicciones

Las madres fumadoras o en contacto con fumadores corren riesgo de


parto prematuro.
Los no fumadores también se ven afectados en su salud al respirar
el humo de cigarros. Por eso, cada vez más se prohíbe fumar en lugares
públicos como escuelas, hospitales y oficinas públicas.

L
a edad promedio a la que comienzan a fumar los adoles­
centes es a los trece años y medio. El 20% de los alum-
nos del último año de secundaria fuman en promedio once
cigarros por día.
Los niños y jóvenes que fuman tienen una mayor probabilidad de
consumir drogas.

Fuentes: Encuesta Nacional de Adicciones, Secretaría de Salud, 1998, y Encuesta Nacional de


Adicciones, Secretaría de Salud, 2008.

¿Qué efectos nocivos tienen


los inhalantes?
Su consumo produce desorientación, dificultad para hablar,
pérdida de contacto con el entorno, desnutrición, falta de coordinación,
debilidad y fatiga muscular que pronto impide a los adictos caminar y
valerse por sí mismos; también, visión borrosa, náusea persistente, he­
morragia nasal, alucinaciones y sentimientos de persecución, así como
deterioro irreparable del sistema nervioso. Además, provoca alteracio­
nes importantes en la conducta y en las emociones, pues causa daño a
las neuronas.
para redondear ideas 55

La inhalación de cementos, disolventes, tintas, barnices y “activo”


(mezcla de varios productos de desecho que se utilizan en la elabora­
ción de tintes y pinturas), entre otras sustancias, se ha convertido en los
últimos años en el segundo tipo de droga de mayor consumo entre las
personas de recursos económicos más bajos.
El uso repetido de inhalantes crea una dependencia incontrolable en
poco tiempo y sus daños son casi inmediatos e irreparables.

¿Qué efectos nocivos produce


la mariguana?
El consumo de mariguana produce dependencia física y
psico­lógica, y altera de manera muy marcada el comportamiento y las
emociones.
A los consumidores les acelera el corazón, les pone los ojos rojos, les
seca la boca y la garganta, les deforma la percepción de la realidad y a
veces les produce alucinaciones; disminuye progresivamente la memoria
y la comprensión, altera el sentido del tiempo e incapacita para realizar
tareas que requieren coordinación y concentración.
Como pasa con todas las drogas, la adicción a la mariguana puede
ser una puerta falsa de escape de una persona ante un problema para
el que no encuentra solución. Al igual que sucede con el alcohol, la fa­
milia entra en un círculo vicioso, es decir, de regaño disculpa re­
gaño promesa recaída regaño, del que no puede salir, por lo
que todos necesitan ayuda profesional.
La cal le de l a
amargura
62 cuidado con las adicciones

¿Qué efectos nocivos produce


la cocaína?
El consumo de cocaína produce dependencia física y psicoló­
gica con alteraciones importantes en el comportamiento y las emociones.
Acelera el corazón y el sistema nervioso en general, por lo que la
mente de quien la consume se agiliza y se mantiene despierta en exceso,
más allá de su capacidad natural. Cuando el efecto pasa, la persona pre­
senta temblores, suda mucho, se angustia y necesita física y psicológica­
mente volver a drogarse.
La dependencia a esta droga es tan brutal que los enfermos hacen
cualquier cosa por conseguir dinero para comprarla: robar, corromperse,
prostituirse y vender objetos domésticos, con lo que, además del daño
emocional que causan al resto de la familia,
afectan su propia economía. Para
la atención del enfermo es indis­
pensable que trabajen de manera
conjunta la familia, el médico,
el terapeuta u orientador y el
centro de atención.
La cocaína es una dro­
ga muy peligrosa. Su uso
repetido y en sobredosis
puede producir la muer­
te repentina provocada
por hemorragia cerebral,
convulsiones, paro res­
piratorio o infarto del
corazón.
para redondear ideas 63

Una variedad de la cocaína es el crack, que es muy tóxico y causa


daños muy serios desde el primer consumo, principalmente alteraciones
en el ritmo cardiaco. Su uso frecuente puede llevar a la muerte.

¿Qué efectos nocivos provocan


los estimulantes?
Algunos estudiantes y personas que trabajan de noche erró­
neamente los toman para mantenerse despiertos. Pasado el efecto, se
presenta dolor de cabeza intenso, visión borrosa, mareos, taquicardia y
presión alta.
Como todos los medicamentos, éstos deben tomarse sólo por pres­
cripción médica, pero en algunos lugares todavía los venden sin receta,
contraviniendo la ley. Esto permite que muchas personas se automedi­
quen. Su consumo crea dependencia física y emocional. Su empleo es
muy peligroso.

pensemos otro poco

¿Se podrían dar cuenta si alguna persona es adicta?


¿Han pensado qué hacer si descubren que uno de sus hijos o hijas
consume alcohol, tabaco o drogas?
64 cuidado con las adicciones

L as drogas de mayor consumo entre niños y jóvenes son el


tíner, el “activo”, la mariguana, la cocaína y las anfetami-
nas, además del alcohol y el tabaco. Los enfermos sufren el
rechazo familiar y la marginación social. Son expulsados de las escue­
las, despedidos de sus trabajos, encarcelados, sobornados, chantajea­
dos y prostituidos. Son presa fácil de las redes de narcotráfico. El pro­
blema de la adicción no sólo afecta a la persona enferma sino también
a la familia y a la sociedad.

recuerden que:

Es importante platicar sobre este tema con nuestros hijos e hijas. Si,
por ejemplo, los oyen hablar de “churro”, “mota”, “cartucho”, “blanca”,
“roca”, “piedra”, “mona”, “spid”, “cristal”, “éxtasis” o “tacha”, proba­
blemente están hablando de drogas. Platiquen con ellos y manténganse
comunicados e informados. Recuerden que es preciso:
Favorecer la salud física y mental de sus hijos mediante el estudio,
el deporte, el esparcimiento y, sobre todo, la convivencia familiar.
Aceptar que todas las drogas causan daños irreparables.
Aprender a identificarlas por su apariencia física y lo que se usa
para su consumo (papel arroz para liar cigarros, jeringas, ligas para
presión, envoltorios).
Conocer los nombres populares de las drogas que se usan en el
lugar donde ustedes viven.
Reconocer los signos de una intoxicación para conducir a la perso­
na a un centro de urgencias.
Para prevenir que sus hijos consuman alcohol, tabaco o drogas,
¿cuál sería el mejor ejemplo o la mejor sugerencia que ustedes les
podrían dar?
La l
or i
da
e
h is t M a i k
para redondear ideas 71

Hay mucho que hacer


En el problema del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas
no todo está perdido. A pesar de que nuestros hijos están expuestos a la
invitación permanente a probarlas, podemos:

Platicar con ellos.


Darles información.
Apoyar los esfuerzos de sus maestros.
Ganarnos su confianza.
Ayudarles a que se sientan seguros de sí mismos, tengan autoesti­
ma, se respeten.
Enseñarles a reconocer las situaciones de riesgo y a tomar decisio­
nes acertadas en sus vidas.

A lo largo de su convivencia, las familias pueden aprender a comu­


nicarse positivamente, a relacionarse con respeto y a tenerse confianza
para resolver problemas y compartir éxitos. Estas familias favorecen el
desarrollo afectivo y emocional en los niños necesario para evitar que
caigan con facilidad en el consumo del tabaco, el alcohol y las drogas.
Si desde pequeños los niños aprenden a controlar sus emociones y
a ser disciplinados y seguros de sí mismos, probablemente adquirirán
la seguridad necesaria para controlar las situaciones y las tentaciones
que se les presenten en la vida.
Cuando decidimos ser padres o madres, la responsabilidad que tene­
mos sobre nuestras propias vidas aumenta en la medida en que de­bemos
cuidar más nuestra manera de ser y de relacionarnos con el mundo, ya
que será principalmente de nosotros que aprenderán nuestros hijos. Si
nosotros no tenemos control sobre lo que hacemos, ellos actuarán de la
misma manera.
Es importante que día con día los ayudemos a no perder el control
sobre sus vidas. Debemos estar atentos a cualquier signo, por insignifi­
72 cuidado con las adicciones

cante que parezca, que pueda estar diciéndonos que alguno de nuestros
hijos está en peligro y necesita ayuda. En este caso, debemos redoblar
esfuerzos para que se sientan amados, aceptados y acompañados, y recu­
peren el control sobre sus vidas.

Seguramente algunas veces ustedes se preguntarán:


¿Por qué parece tan complicado educar a mis hijos?
¿Soy el padre o la madre que quiero ser?
Estas preguntas tienen que ver con la forma en que se ven y se sien­
ten los hombres y las mujeres que son padres y madres, así como con la
manera de comunicar y demostrar el afecto entre padres, madres, hijos
e hijas.
Es importante destacar que las formas autoritarias de relación en las
familias ponen a sus hijos en riesgo de consumir alcohol, tabaco y dro­
gas, afectando su desarrollo personal.
Por eso es importante que cualquier persona que conviva con jóve­
nes reflexione y revise cómo es su relación con ellos y, si lo considera
necesario, inicie un proceso permanente de cambio a maneras más dis­
frutables de convivir y educar a niños y jóvenes.
Leamos la historia de Luis, y reflexionemos sobre cómo su mamá y su
papá le están ayudando a vivir mejor su vida.
Más v al e . .
preve n
prev i r.
para redondear ideas 79

Las niñas
y los niños tienen
derechos
“Es nuestro derecho
que se nos proteja del consumo,
producción y distribución
de cualquier droga.”

Convención sobre los Derechos del Niño aprobada por la Asamblea


General de las Naciones Unidas, noviembre de 1989.
para redondear ideas 81

SI TIENEN DUDAS

Algunas dependencias han establecido una línea telefónica para orientarlos en el


manejo de situaciones delicadas, sobre los signos de alerta frente a un posible adicto y
la manera en que puede recibir tratamiento.

n La Comisión Nacional contra las Adicciones (conadic)


Tel. 50 62 17 00
El conadic cuenta con un Centro de Orientación Telefónica (cot) que brinda
información sobre adicciones a todo el país, durante las 24 horas del día de todo
el año.
Lada sin costo 01 800 911 20 00.
n Centros de Integración Juvenil
Coordinación Nacional
Aguascalientes No. 201 Col. Hipódromo,
Del. Cuauhtémoc, D.F., C.P. 06100,
Tel. 01 (55) 59 99 49 49

En cada ciudad capital del país existe un Consejo Estatal contra las Adicciones, que
agrupa todas las instituciones que dedican sus esfuerzos a la prevención y el tratamien­
to del alcoholismo, el tabaquismo y la farmacodependencia.
En el siguiente listado encontrarán los teléfonos a los que pueden dirigirse para
solicitar orientación profesional. Se incluyen los teléfonos y direcciones de los Centros
de Integración Juvenil (cij) en las entidades federativas.

n AGUASCALIENTES n BAJA CALIFORNIA n BAJA CALIFORNIA SUR


Consejo Estatal contra Consejo Estatal contra Consejo Estatal contra
las Adicciones las Adicciones las Adicciones
Artillero Mier No. 905 Blvd. Anáhuac y Laguna s/n Av. Nicolás Bravo No. 1010,
Fracc. Ciudad Satélite Morelos, Plaza Juventud 2000, Local 1-AA, 1er. Piso, entre Josefa Ortiz de
C.P. 20270 C.P. 21379 Domínguez y Lic. Verdad
Aguascalientes, Aguascalientes Mexicali, Baja California Col. Centro, C.P. 23000
Tel. 01 (449) 977 52 40 / 977 15 58 Tel. 01 (686) 555 58 62, 557 19 81 / Baja California Sur
Ext. 1202 / 1248 557 15 17 Ext. 101 Tel. 01 (612) 122 46 59 / 122 53 25
Fax. 01 (449) 977 52 40 / 977 15 58 Fax. 01 (686) 557 15 17 Ext. 101 Fax. 01 (612) 122 53 25
cijmexicali@cij.gob.mx maria.castro@saludbcs.gob.mx
cij
Emiliano Zapata No. 117 Av. República de Brasil No. 1117, cij La Paz
Col. Centro, C.P. 20000 Esq. Con Río Elota Oaxaca esq. Chiapas s/n,
Aguascalientes, Aguascalientes Col. Alamitos, C.P. 21210 Col. Prensa y Radio, C.P. 23070
Tel. 01 (449) 915 65 26 / 915 45 42 Mexicali, Baja California La Paz, Baja California Sur
Fax. 01 (449) 915 45 42 Tel. 01 (686) 565 98 48 Tel. 01 (612) 122 23 62
cijaguascalientes@cij.gob.mx Fax. 01 (686) 565 98 48 Fax. 01 (612) 122 59 59
cijmexicali@cij.gob.mx cijlapaz@cij.gob.mx
82 cuidado con las adicciones

n CAMPECHE cij Chihuahua cij Delegación Cuauhtémoc


Consejo Estatal contra M. Ojinaga No. 1001 Aguascalientes No. 201
las Adicciones Col. Centro, C.P. 31000 Col. Hipódromo, Del. Cuauhtémoc,
Calle 24 s/n, Chihuahua, Chihuahua C.P. 06100
Col. Lázaro Cárdenas, Kila Lerma, Tel. 01 (614) 415 72 22 México, Distrito Federal
C.P. 24500 Fax. 01 (614) 415 72 22 Tel. 01 (55) 59 99 49 49
Campeche, Campeche cijchihuahua@cij.gob.mx direccion.general@cij.gob.mx
Tel. 01 (981) 812 06 92 / 812 06 90
Ext. 103 y 102 n COAHUILA n DURANGO
Fax. 01 (981) 812 06 90 / 812 07 68 Consejo Estatal contra Consejo Estatal contra
Ext. 103 las Adicciones las Adicciones
vidanueva_direccion@hotmail.com Victoria Poniente No. 312, piso 6 Aquiles Serdán No. 119 Pte.
Zona Centro, C.P. 25000 Col. Zona Centro, C.P. 34000
cij Ciudad del Carmen Saltillo, Coahuila Durango, Durango
Calle 38 por 40 s/n Tel. 01 (844) 438 83 30 Ext. 4635 Tel. 01 (618) 811 57 87 / 811 56 90
Parque Tocolutla, C.P. 24178 y 4690 Fax. 01 (618) 811 56 90
Ciudad del Carmen, Campeche Fax. 01 (844) 438 83 30 Ext. 4690
Tel. 01 (938) 382 59 57 / 382 15 72 y 4793 cij Durango
cijcdcarmen@cij.gob.mx Bruno Martínez No. 140 Nte.
cij Saltillo Col. Zona Centro, C.P. 34000
n CHIAPAS Purcell Nte. No. 609 esq. Múzquiz Durango, Durango
Consejo Estatal contra Col. Centro, C.P. 25000 Tel. 01 (618) 825 59 91 / 813 09 32
las Adicciones Saltillo, Coahuila Fax. 01 (618) 825 59 91
Av. Palma Datilera No. 503 Tel. 01 (844) 412 80 70 / 412 51 73 cijdurango@cij.gob.mx
Col. Las Palmas, C.P. 29040 Fax. 01 (844) 412 51 73
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas cijsaltillo@cij.gob.mx n ESTADO DE MÉXICO
Tel. 01 (961) 613 18 36 Consejo Estatal contra
Fax. 01 (961) 613 18 36 n COLIMA las Adicciones
Consejo Estatal contra Isabel la Católica No. 211-A,
cij Tuxtla Gutiérrez las Adicciones Col. Santa Clara
12a. Av. Norte Pte. No. 130 Playa Cuitzamala esq. Laguna C.P. 50060, Toluca, Edo. de Méx.
Col. Centro, C.P. 29000 de Juluapan Tel. 01 (722) 213 50 63 (directo) /
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas Col. Primavera del Real, C.P. 28180 213 52 19 / 213 52 21
Tel. 01 (961) 618 18 51 Tecomán, Colima Fax. 01 (722) 213 52 21 Ext. 92704
Fax. 01 (961) 618 18 51 Tel. 01 (313) 125 06 05 y 92705
cijtgz@cij.gob.mx imca.adicciones@gmail.com
cij Colima
n CHIHUAHUA Estado de México No. 172 cij Toluca
Consejo Estatal contra Col. Alta Villa, C.P. 28970 Av. de los Maestros No. 336
las Adicciones Villa de Álvarez, Colima Col. Doctores, C.P. 50060
Calle Aldama No. 1903 Tel. 01 (312) 311 44 09 Ext. 11 / Toluca, Estado de México
Col. Centro, C.P. 31000 311 53 44 Ext. 12 Tel. 01 (722) 213 03 78
Chihuahua, Chihuahua Fax. 01 (312) 311 44 09 Ext. 13 cijtoluca@cij.gob.mx
Tel. 01 (614) 429 33 00 Ext. 15170, cijcolima@cij.gob.mx
15171 y 15169 n GUANAJUATO
Fax. 01 (614) 429 33 00 Ext. 15176 n DISTRITO FEDERAL Consejo Estatal contra
direccionestataldeadicciones@ Consejo Estatal contra las Adicciones
gmail.com las Adicciones Tamazuca No. 4
Av. Río Mixcoac No. 234 Zona Centro, C.P. 36000
Col. Acacia, Del. Benito Juárez, Guanajuato, Guanajuato
C.P. 03240 Tel. 01 (473) 735 27 00
México, Distrito Federal Ext. 240 y 221
Tel. 01 (55) 46 31 30 11 / Fax. 01 (473) 735 27 00 Ext. 227
46 31 30 12
rcamachos@df.gob.mx
SI TIENEN DUDAS 83

cij León n JALISCO cij Cuernavaca


Blvd. Hermanos Aldama No. 1105 Consejo Estatal contra Av. Centenario No. 206
Col. San Miguel, C.P. 37489 las Adicciones Col. Carolina, C.P. 62190
León, Guanajuato Lago Tequesquitengo No. 2600, Cuernavaca, Morelos
Tel. 01 (477) 712 14 40 entre Laguna de Pescadores Tel. 01 (777) 317 17 77
Fax. 01 (477) 712 14 40 y Lago Superior cijcuernavaca@cij.gob.mx
cijleon@cij.gob.mx Col. Lagos del Country, C.P. 45177
Zapopan, Jalisco n NAYARIT
n GUERRERO Tel. 01 (33) 38 23 20 20 / 38 54 60 Consejo Estatal contra
Consejo Estatal contra 77 / 38 54 60 80 las Adicciones
las Adicciones Fax. 01 (33) 38 54 63 02 Blvd. Tepic-Xalisco No. 346
Av. Ruffo Figueroa No. 6 rectoriacnv@hotmail.com Col. Miravalles, C.P. 63184
esq. Eje Central Tepic, Nayarit
Col. Burócratas, C.P. 39090 cij Guadalajara-Centro Tel. 01 (311) 214 42 05 / 214 41 73
Chilpancingo, Guerrero Federación No. 125 Fax. 01 (311) 214 42 05 / 214 41 73
Tel. 01 (747) 472 22 98 y 494 31 00 Col. La Perla, C.P. 44360 ceca.nayarit@gmail.com
Ext. 1180 Guadalajara, Jalisco comisionestatalcontralasadiccione
Fax. 01 (747) 472 22 98 Tel. 01 (333) 618 07 13 / 654 43 75 snayarit@hotmail.com
Fax. 01 (333) 654 43 75
cij Chilpancingo gdlcentro@cij.gob.mx cij Tepic
Carretera Nacional México- Montes Andes No. 45
Acapulco km 276 cij Guadalajara-Sur Col. Lindavista, C.P. 63110
Col. Salubridad, C.P. 39096 Arroz No. 501 Tepic, Nayarit
Chilpancingo, Guerrero Col. La Nogalera, C.P. 44470 Tel. 01 (311) 217 17 58
Tel. 01 (747) 494 94 45 Guadalajara, Jalisco Fax. 01 (311) 217 17 58
cijchilpancingo@cij.gob.mx Tel. 01 (333) 670 84 55 / 670 25 12 cltepic@cij.gob.mx
Fax. 01 (333) 670 25 12
n HIDALGO cijguadsur@cij.gob.mx n NUEVO LEÓN
Consejo Estatal contra Consejo Estatal contra
las Adicciones n MICHOACÁN las Adicciones
Av. Madero No. 405 Consejo Estatal contra Emilio Carranza No. 732 Sur, piso 2,
esq. Dr. Manuel Gea González las Adicciones ofnas. 201, 202 y 210
Fracc. Ex Hacienda de Gpe., Benito Juárez No. 223 Zona Centro, y Matamoros No. 520
C.P. 42059 Col. Centro, C.P. 58000 Ote., 3er. Piso, entre Zaragoza
Pachuca, Hidalgo Morelia, Michoacán y Escobedo
Tel. 01 (771) 717 02 25 Ext. 2212 Tel. 01 (443) 317 50 00 Ext. 239 Col. Centro, C.P. 64000
y 2213 angelasaludmich@hotmail.com Monterrey, Nuevo León
Fax. 01 (771) 718 08 31 Tel. 01 (81) 81 30 70 65 / 83 45 64
saludpublicahgo@yahoo.com.mx cij Morelia 27 / 81 30 70 00
ana.tavarez@salud.gob.mx Av. Acueducto No. 824 Fax. 01 (81) 81 30 70 65
Col. Chapultepec Norte, C.P. 58260 jroque@ssnl.gob.mx
cij Pachuca Morelia, Michoacán cecanuevoleon@gmail.com
San Martín de Porres No. 100 Tel. 01 (443) 324 33 81 dir.sma.nuevoleon@gmail.com
Fracc. Canutillo, C.P. 42070 Fax. 01 (443) 324 33 81
Pachuca, Hidalgo cijmorelia@cij.gob.mx cij Monterrey
Tel. 01 (771) 713 16 07 / 719 25 29 Dr. Raúl Calderón González No. 240
cijpachuca@cij.gob.mx n MORELOS Col. Sertoma, C.P. 64710
Consejo Estatal contra Monterrey, Nuevo León
las Adicciones Tel. 01 (818) 348 03 11 / 333 14 75
Leandro Valle s/n, Planta Alta Fax. 01 (818) 348 02 91
Col. Lomas de la Selva, C.P. 62270 cijmonterrey@cij.gob.mx
Cuernavaca, Morelos
Tel. 01 (777) 314 51 88 / 310 38 22
Fax. 01 (777) 314 51 88
Jaime.davila@ssm.gob.mx
84 cuidado con las adicciones

n OAXACA cij Querétaro n SINALOA


Consejo Estatal contra Av. De los Teotihuacanos s/n Consejo Estatal contra
las Adicciones Col. Cerrito Colorado, C.P. 76116 las Adicciones
Calle Campeche No. 304, letra A Querétaro, Querétaro Blvd. Ciudades Hermanas No. 610
Fracc. San Felipe del Agua, Tel. 01 (442) 218 38 58 Pte.
C.P. 68020 Fax. 01 (442) 218 38 58 Col. Guadalupe, C.P. 80220
Oaxaca, Oaxaca cijqueretaro@cij.gob.mx Culiacán, Sinaloa
Tel. 01 (951) 520 16 71 Tel. 01 (667) 715 91 74 / 715 84 04
cecao@live.com n QUINTANA ROO Fax. 01 (667) 715 84 04 / 715 91 74
Consejo Estatal contra
cij Oaxaca las Adicciones cij Culiacán
Lote No. 1 Paraje el Tule Av. Niños Héroes de Chapultepec Mariano Escobedo No. 651 Pte.
Col. San Bartolo Coyotepec, No. 267, esq. J.M. Morelos Col. Centro, C.P. 80000
C.P. 71256 Col. Centro, C.P. 77000 Culiacán, Sinaloa
Jurisdicción Municipal San Bartolo Chetumal, Quintana Roo Tel. 01 (667) 716 41 46
Coyotepec, Oaxaca Tel. 01 (983) 835 19 30 Ext. 4847 cijculiacan@cij.gob.mx
Tel. 01 (951) 143 15 37 / 551 04 06 Fax. 01 (983) 835 19 20
Fax. 01 (951) 143 15 37 cij Culiacán-Oriente
cijoaxaca@cij.gob.mx cij Chetumal Satélite No. 1963,
Subteniente López No. 458, entre Calle Universo y Galaxia
n PUEBLA esq. Av. Magisterio Col. Obrero Campesina, C.P. 80013
Consejo Estatal contra Col. Fracc. Residencial Chetumal, Culiacán, Sinaloa
las Adicciones C.P. 77039 Tel. 01 (667) 753 68 61
Clínica de Salud Mental El Batán, Othón P. Blanco, Chetumal cijculiacanoriente@cij.gob.mx
Kilómetro 7.5 Tel. 01 (983) 837 90 61
Carr. Puebla-Valsequillo Fax. 01 (983) 837 90 61 n SONORA
Col. La Joya, C.P. 72560 cijchetumal@cij.gob.mx Consejo Estatal contra
Puebla, Puebla las Adicciones
Tel. 01 (222) 216 38 18 / 216 18 68 n SAN LUIS POTOSÍ Luis Donaldo Colosio
Fax. 01 (222) 216 38 18 Consejo Estatal contra y Carlos Quintero Arce s/n
cecapueblamx@gmail.com las Adicciones Col. El Llano, C.P. 83230
Jesús Goytortúa No. 340, 5o. Piso Hermosillo, Sonora
cij Puebla Fracc. Tangamanga, C.P. 78269 Tel. 01 (662) 260 33 90 /
Calle 18 Ote. No. 430 San Luis Potosí, San Luis Potosí 260 65 39 / 218 32 13 Ext. 112
Fracc. San Francisco, C.P. 72000 Tel. 01 (444) 811 41 83 / 834 11 00 Fax. 01 (662) 260 33 90 Ext. 107
Puebla, Puebla Ext. 21202 y 21238
Tel. 01 (222) 246 20 08 Fax. 01 (444) 811 41 83 cij Hermosillo
Fax. 01 (222) 232 93 72 dpoliticas_slp@hotmail.com Blvd. Transversal y Esq. Morelia s/n
cijpuebla@cij.gob.mx cecaslp@hotmail.com Col. Coloso, C.P. 83040
Hermosillo, Sonora
n QUERÉTARO cij San Luis Potosí Tel. 01 (662) 213 28 68 / 217 18 61
Consejo Estatal contra Madroños No. 394 Fax. 01 (662) 213 28 68
las Adicciones Col. Fracc. Jardines del Sur, cijhermosillo@cij.gob.mx
Independencia No. 97 C.P. 78399
Centro Histórico, C.P. 76000 San Luis Potosí, San Luis Potosí n TABASCO
Querétaro, Querétaro Tel. 01 (444) 112 00 79 Consejo Estatal contra
Tel. 01 (442) 212 96 87 / cijslp@cij.gob.mx las Adicciones
212 02 36 / 212 04 08 Retorno Vía 5 No. 104, 3er. Piso
Fax. 01 (442) 212 04 08 Col. Tabasco 2000, C.P. 86035
cecaadicciones@queretaro.gob.mx Villahermosa, Tabasco
rmendozah@queretaro.gob.mx Tel. 01 (993) 317 70 49
agonzalezm@queretaro.gob.mx Fax. 01 (993) 317 70 49
smata@queretaro.gob.mx
mendozah@queretaro.gob.mx
SI TIENEN DUDAS 85

cij Villahermosa cij Tlaxcala cij Mérida


Fernando Montes de Oca No. 208 Calle 6 No. 2505 55 No. 535, entre 64 y 66
Col. Lindavista, C.P. 86050 Col. Lomas Xicohtecatl, C.P. 90070 Col. Centro, C.P. 97000
Villahermosa, Tabasco Tlaxcala, Tlaxcala Mérida, Yucatán
Tel. 01 (993) 315 96 27 Tel. 01 (246) 462 83 71 Tel. 01 (999) 923 32 87
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cijmerida@cij.gob.mx
n TAMAULIPAS n VERACRUZ
Consejo Estatal contra Consejo Estatal contra n ZACATECAS
las Adicciones las Adicciones Consejo Estatal contra
Av. Francisco I. Madero Nte. No. 414 Ernesto Ortiz Medina No. 3 las Adicciones
Zona Centro, C.P. 87000 Col. Obrero Campesina, C.P. 91020 Av. González Ortega s/n
Ciudad Victoria, Tamaulipas Xalapa, Veracruz Col. Centro, C.P. 98000
Tel. 01 (834) 318 63 00 Ext. 20628 Tel. 01 (228) 840 37 17 Zacatecas, Zacatecas
y 20521 hdeleo@ssaver.gob.mx Tel. 01 (492) 923 94 94 Ex. 2224
Fax. 01 (834) 312 20 38 y 2207
infoadicciones@tamaulipas.gob. cij Xalapa Fax. 01 (492) 923 94 94 Ext. 2207
mx Av. Acueducto y Ruiz Cortines s/n cecazacatecas1@yahoo.com.mx
Col. Unidad Magisterial, C.P. 91010 consejoestatal@hotmail.com
cij Ciudad Victoria Xalapa, Veracruz
Av. Zeferino Fajardo, Tel. 01 (228) 815-0500 cij Zacatecas
esq. con Bolivia s/n (antes Rastro cijxalapa@cij.gob.mx Parque Magdaleno Varela
Municipal) Luján s/n
Col. Libertad, C.P. 87019 n YUCATÁN Col. Buenos Aires, C.P. 98056
Ciudad Victoria, Tamaulipas Consejo Estatal contra Zacatecas, Zacatecas
Tel. 01 (834) 135 11 49 las Adicciones Tel. 01 (492) 924 77 33
cijvictoria@cij.gob.mx Calle 20 No. 344 por 27 Fax. 01 (492) 924 77 33
Col. Miguel Alemán, C.P. 97148 cijzac@cij.gob.mx
n TLAXCALA Mérida, Yucatán
Consejo Estatal contra Tel. 01 (999) 926 80 29 / 927 41 94
las Adicciones Fax. 01 (999) 926 80 29
Av. Ignacio Picazo Nte. No. 25 adicciones.yuc@ssy.gob.mx
Col. Centro, Sta. Ana Chiautempan,
C.P. 90800
Tlaxcala, Tlaxcala
Tel. 01 (246) 462 10 60 Ext. 8073,
8075, 8067 y 8084
Fax. 01 (246) 462 36 58
Cuidado con las adicciones
se terminó de imprimir en los talleres de

en xxxxxx de 2013
El tiro consta de xxxxx ejemplares
Cuidado con las adicciones tiene presente
que nuestros niños y jóvenes están creciendo
en un ambiente lleno deriesgos, que amerita
educarlos e informarlos sobre el valor de
vivir una vida libre de adicciones.
El tabaco, el alcohol y otras drogas están
a la vuelta de la esquina, mucho más cerca
de lo que pensamos. Es muy probable que por
ignorancia, curiosidad o presiones las
busquen o acepten cuando se las ofrezcan, si no
conocen los grandes peligros que representan.

Cuidado
con las adicciones
Cuidado
con las adicciones
Cuidado
con las adicciones
Este libro fue elaborado por el Centro de Cooperación 
Regional para la Educación de Adultos en América 
Latina y el Caribe (
n ¿Se hace o lo hacen?: 14
n ¿Qué podemos hacer?: 24 n Para que las niñas, los niños y los jóvenes rechacen 
la droga: 27 n J
Escribimos este libro pensando en las inquietudes que us­
tedes pudieran tener acerca del consumo de alcohol, tabaco y otras
PARA EMPEZAR
7
Por último, en “Si tienen dudas” se pro­
porcionan las principales direcciones y teléfonos 
a los cuales acudi

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