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EL NYCTHEMERÓN DE APOLONIO DE TYANA

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EL NYCTHEMERÓN

DE APOLONIO DE TYANA

EXPLICADO POR

J. VAN RIJCKENBORGH

Traducido del Francés

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ÍNDICE

Las doce horas del Nycthemerón

Prólogo

Primera Hora

Segunda Hora

Tercera Hora

Cuarta Hora

Quinta Hora

Sexta Hora

Séptima Hora

Octava Hora

Novena Hora

Décima Hora

Onceava Hora

Doceava Hora

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LAS DOCE HORAS DEL NYCTHEMERÓN

PRIMERA HORA

En la unidad, los demonios cantan las alabanzas de Dios; ellos pierden su malicia y su

cólera.

SEGUNDA HORA Por lo binario, los peces del zodíaco cantan las alabanzas de Dios, las serpientes de fuego se enlazan alrededor del caduceo y el rayo se vuelve armonioso.

TERCERA HORA Las serpientes del caduceo de Hermes se entrelazan tres veces, Cerbero abre su triple boca y el fuego canta las alabanzas de Dios por las tres lenguas del rayo.

CUARTA HORA En la cuarta hora, el alma vuelve a visitar las tumbas; es el momento en el que se encienden las lámparas mágicas en los cuatro vértices de los círculos; es la hora de los encantamientos y de las ilusiones.

QUINTA HORA

La voz de las grandes aguas canta al Dios de las esferas celestes.

SEXTA HORA

El espíritu se mantiene inmóvil; ve a los monstruos infernales marchar contra él y no tiene

miedo.

SÉPTIMA HORA Un fuego que da la vida a todos los seres animados es dirigido por la voluntad de los hombres puros. El iniciado extiende la mano y los sufrimientos se apaciguan.

OCTAVA HORA Las estrellas se hablan, el alma de los soles corresponde con el suspiro de las flores; unas cadenas de armonía hacen corresponderse entre ellos a todos los seres de la naturaleza.

NOVENA HORA

El número que no debe ser revelado.

DÉCIMA HORA

Esta es la llave del círculo astronómico y del movimiento circular de la vida de los

hombres.

ONCEAVA HORA

Las alas de los genios se agitan con un murmullo misterioso; vuelan de una esfera a la

otra y llevan de mundo en mundo los mensajes de Dios.

DOCEAVA HORA

Aquí se realizan por el fuego las obras de la eterna luz.

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PRÓLOGO

Quizás habéis oído hablar de este misterioso personaje del pasado cuyo nombre es Apolonio de Tyana. Es conocido como un filósofo de la escuela neo-pitagórica, que los adversarios del cristianismo no solo compararon a Jesús, si no que lo consideraron como superior. Al igual que para Jesús, su nacimiento fue anunciado por el Espíritu Santo. Viajó y enseñó en casi todos los países situados alrededor del Mediterráneo, el mar del mundo antiguo. El pueblo acudía en masa rápidamente para escucharle, y sus discípulos eran innumerables, según las ideas de ese tiempo. Hizo cantidad de milagros y realizaba un gran número de curaciones. Tan grande era su influencia que desde que aparecía, las poblaciones en lucha se reconciliaban. Evidentemente fue perseguido por las autoridades religiosas, más de una vez encarcelado e incluso martirizado. Cuando al fin, quisieron que lo devoraran los perros, desapareció de manera misteriosa. Después que hubo abandonado la escena del mundo, se relató la historia de su vida y de sus vicisitudes. Un evangelio en ocho gruesos volúmenes vio la luz, cuyo contenido era tan grande y tan poderoso que los fundadores de la joven iglesia cristiana se inquietaron. Incapaces de hacer frente a un adversario parecido, emplearon el método clásico, el método clerical por excelencia: muerte, persecución y destrucción. Está claro que en esa época, los escritos de Apolonio de Tyana eran manuscritos, los ejemplares eran poco numerosos, luego fáciles de robar, de confiscar o de destruir. La masa fue llamada al orden de manera cruel; se agitó ante ella al espectro del miedo, y así fue como, por este método tan conocido, fue extirpado del corazón de los hombres incluso el recuerdo de Apolonio de Tyana. Y al mismo tiempo se aplicó otro método, refinado y clásico, aún utilizado en nuestros días: la falsificación. De tiempo en tiempo aparecían escritos de Apolonio de Tyana, o sobre él, escritos en los que solo los expertos hubieran podido descubrir la impostura. Es así como se hizo de él un hombre del que nadie fue capaz de reconocer su figura real. Se volvió un personaje legendario, lo que de manera muy natural llevó a un gran número de gente a pensar que probablemente jamás existió. El objetivo aspirado era pues alcanzado: después de algunos siglos de un trabajo continuo e inteligentemente conducido, la enseñanza truncada de Apolonio de Tyana pareció misteriosa e irreal. Su origen y su personalidad histórica fueron rodeadas de tales puntos de interrogación que se volvió verdaderamente un mito. Llegados al resultado deseado, aquellos que habían imaginado este complot tuvieron el campo libre. Se comenzó a entregar o a colocar en ciertas bibliotecas publicas escritos falsificados de Apolonio de Tyana, así como muchos otros, con la mención: <<Descubrimientos recientes>>. Estos manuscritos fueron naturalmente descifrados, leídos y criticados por especialistas; se escribieron sobre ellos gruesos libros que se volvieron objeto de tesis para la obtención del titulo de doctor en esto o aquello. Así es como se expandió la semilla vigorosa de la falsificación y de la mentira, y aquellos que han contribuido a ello hasta ahora por ignorancia y que disertaban, como conocedores, de la ciencia y de la sabiduría de Apolonio de Tyana, son victimas de la ilusión. De la misma manera muchos lo son aún, pues la búsqueda de viejos manuscritos suscita siempre un gran interés. Es posible, durante mucho tiempo, dificultar, truncar, alterar y aprisionar la verdad, y de reducir a sus servidores a la impotencia; pero un día la verdad se libera. Nosotros lo comprendemos perfectamente, nosotros que estamos preparados para seguir el camino de la Rosacruz:

cuanto más tiempo la verdad es ahogada y refrenada, más violentas se vuelven las tensiones y más poderosa será un día la erupción del fuego de la verdad.

Comprender que Apolonio de Tyana fue uno de los grandes entre los grandes. En el alba de nuestra era, un cierto número de muy importantes trabajadores gnósticos se manifestaron en los países situados alrededor del Mediterráneo, época en la que estos países estaban altamente cultivados y civilizados. Jesús el Señor era uno de estos trabajadores. Ellos formaban un grupo de siete <<Hijos del Padre>>, o <<Hijos de la Viuda>>, enviados de la humanidad de las almas. No nos sorprendemos al enterarnos de que la vida de Apolonio fue, como la de sus hermanos, un verdadero camino de cruz, un camino de sufrimiento y de sacrificio trazado con la sangre de su corazón. Era amado por sus hijos gnósticos, pero odiado por los

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servidores de la naturaleza dialéctica. Este estado nos es tan conocido que es inútil insistir en él. Nuestra intención es revelar esta gran figura a vuestra inteligencia, y de liberarla de la materia, de la ilusión y de la traición de los siglos. Queremos dar a conocer a este mensajero de Dios, este Hijo del Padre, tal como es realmente, pues el circulo universal de los grandes Hijos de Dios ha retomado la iniciativa de una tarea grandiosa. Como la hora que precede al alba es siempre la más oscura, es necesario esperar que la iniciativa de la Joven Gnosis para colocar a Apolonio de Tyana bajo la luz de la realidad sea acompañada de una maniobra similar por parte de la jerarquía dialéctica, con el fin de crear una distracción. Hemos basado nuestros comentarios en algunos fragmentos ya publicados de su obra 1 , fragmentos que os mostrarán claramente porqué se destruyó su enseñanza y porqué se borró de la conciencia de los hombres su existencia histórica. La escuela gnóstica que fundó tenía por objetivo la realización directa de la vida del alma. Solo se dirigía a aquellos en quienes suponía comprensión y una amplia apertura de espíritu. Imposible cambiar su enseñanza, inutilizable por otra parte por los servidores de este mundo. Se le reprochó más tarde a Apolonio de Tyana el no haberse dirigido a todos los hombres y no se le perdonó el haber seleccionado su auditorio y haberlo pasado por la criba. Nosotros lo comprendemos pues también la Rosacruz aplica algunas de estas medidas. Sin embargo no haríamos justicia a Apolonio de Tyana si no afirmáramos al mismo tiempo que la luz de su amor, su inmensa compasión englobaban a la humanidad entera, que sus milagros y sus curaciones se dirigían a todos, sin distinción. Solamente en el terreno del "regreso a la patria", a la verdadera realidad, se dirigía a los que eran capaces de realizar directamente este regreso. Sabía, en efecto, que sus hermanos operaban en otro terreno, más vasto, como Jesús el Señor, por ejemplo, que trabajaba más para la futura generación de elegidos. Aparte de las conversaciones íntimas que tenía con sus discípulos, Jesús se dirigía a la masa, hablándoles en parábolas, en términos encubiertos y simbólicos, con el fin de despertar en ella algo de la aspiración y de la fe. Sus adversarios tuvieron la posibilidad de utilizar su lenguaje para deformarlo. ¡Que excelente método el adoptar el lenguaje de un enviado de Dios dirigiéndose a la masa para encubrir sus propios objetivos! ¡Que excelente método hacer de Jesús un dios inviolable, inaccesible, y declararse el verdadero clérigo de su iglesia!. Pero era al mismo tiempo necesario hacer desaparecer el recuerdo de Apolonio de Tyana de la escena del mundo y, con él, sus enseñanzas directas y todo lo que concernía a la Gnosis. Pues ella predicaba "el dios con forma humana" de la filosofía hermética, el hombre que, por el renacimiento del alma y de la transfiguración, puede elevarse directamente hasta la vida liberadora a fin de liberar y de volver activo al dios en él. El <<Gran Juego>> 2 no está reservado para el futuro; es un nuevo capítulo del juego que se juega con la humanidad desde hace siglos. Romper pues de un solo golpe la sarta de ilusiones y de mentiras en que se os retiene prisionero desde hace tanto tiempo, y dejar a la enseñanza directa de Apolonio de Tyana actuar en vosotros. ¡Hacerlo con todas vuestras fuerzas! Actuando así haréis justicia a Jesús el Señor que, hace dos mil años, os hablaba en parábolas porque en ese tiempo aún no estabais preparados para comprender y realizar su enseñanza. Os hablaremos ampliamente, en este libro, del Nycthemerón de Apolonio de Tyana, cuyo titulo nos gustaría traducir así: <<El día de Dios que luce en las tinieblas>> o <<el dios prisionero en nuestro microcosmos>>. Este <<Día>> está dividido en doce <<Horas>>, y cada <<Hora>> contiene indicaciones concretas sobre la manera como el Día de Dios puede ser realizado y lo será por cada candidato. En resumen, es el método, el camino de la liberación completa.

1 El texto del Nycthemerón ha sido publicado por Eliphas Leví como anexo de su obra Dogma y Ritual de la Alta Magia, París, 1856

2 Ver Desenmascaramiento de J. van Rijckenborgh

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En la unidad, los demonios cantan las alabanzas de Dios; ellos pierden su malicia y su cólera

PRIMERA HORA

Como ya se ha dicho en la introducción, el Nycthemerón describe en doce partes, llamadas <<Horas>>, el <<Día de Dios>>. Consideremos la Primera Hora así concebida:

"En la unidad los demonios cantan las alabanzas de Dios; pierden su malicia y su cólera." Aquel que quiere recorrer el camino de la Gnosis universal debe comenzar por entrar en la Primera Hora. Esta se refiere al camino de Juan, al camino del hombre-alma caído, que primeramente debe enderezar el camino para el dios en él. Los <<demonios>> de los que aquí se trata no son los fantasmas de toda clase que habitan la esfera reflectora, sino los demonios presentes en cada ser humano. Se puede decir, sin exageración, que cada hombre dialéctico <<está poseído por el demonio>>. Lo demoníaco, es el mal y la impureza, el pecado en el hombre. Lo demoníaco es la suma negativa de todas las vidas vividas en nuestro microcosmos y que, como un manojo de tensiones magnéticas determinadas, mora en nuestro subconsciente. Así pues el microcosmos contiene innumerables cargas magnéticas de naturalezas diferentes, acumuladas en él en el curso de interminables viajes a través de la naturaleza dialéctica; estas cargas provienen de las situaciones, de los sentimientos, pensamientos, actos y experiencias de su vida. Cada hombre está continuamente formando nuevas tensiones magnéticas negativas, es decir latentes. Estas tensiones magnéticas variadas forman el campo particular de respiración, el campo de vida, la atmósfera en la que vivís en tanto que ser humano. Quizás habéis observado el cielo y seguido el curso de las nubes y distinguido en ellas formas múltiples y variadas que parecen observaros. Ellas os miran fijamente, mostrándose alternativamente descontentas, irreales y quiméricas. Como los sueños, son de naturaleza negativa. Incluso podéis observar vuestro propio campo de respiración al interior de vuestro ser aural. Las tensiones magnéticas nebulosas que se encuentran allí tienen, también, cabezas y formas curiosas y gigantescas, más o menos monstruosas y demoníacas. Y se comprende que aquellos que ven al interior de su propio ser hablen de demonios. Son las imágenes de las tensiones magnéticas que permanecen en el subconsciente, en el campo aural de respiración. ¿Porque hablamos de subconsciente? Porque aún hay otra conciencia: la conciencia-yo ordinaria. Esta conciencia yo se desarrolla en tanto que suma de todos los elementos que forman la base de la conciencia de todos los átomos de nuestro sistema. Ella es alimentada por unas radiaciones directas de naturaleza sideral que son vertidas del cosmos que nos rodea. Las nubes demoníacas de las tensiones magnéticas de las que acabamos de hablar no se mantienen únicamente en nuestro campo de respiración, sino que nos penetran y forman parte de los cinco fluidos del alma natural, participando así en cada átomo de nuestro ser. Se puede decir pues que no hay únicamente en nosotros un principio de vida positivo que nos hace decir <<yo>>, sino también un impulso subconsciente, una atracción hacia el abismo del pasado, un principio vital negativo, multiforme, subconsciente. Así es como los que en todo tiempo han estudiado la psiquis humana han llegado a la conclusión que dos <<egos>> viven en el hombre: el yo de la conciencia ordinaria y el del subconsciente, dicho de otra manera el yo natural y el de la naturaleza discordante, demoníaca. Todos vivimos de estos dos egos. En un momento dado, vivimos del yo ordinario y se nos juzga normales; pero cuando vivimos del yo subconsciente, se nos juzga anormales. Las fuerzas naturales de antaño nos arrastran, en este último caso, a pensar, sentir y actuar según móviles que el yo normal deplora.

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Muchos hombres están hasta tal punto dominados por las tensiones magnéticas discordantes que viven más en lo anormal que en lo normal. Se les dice <<poseídos del demonio>>; descienden frecuentemente por debajo de las normas permitidas por la sociedad; su sistema nervioso ya no puede soportar las tensiones. Se les considera como criminales. Aquellos que deben juzgarlos y condenarlos, así como la masa de los hombres que los rodean, no están totalmente dominados por su subconsciente, ¡al menos todavía! Su subconsciente no se muestra aún en el exterior; sin embargo, al abrigo de las cuatro paredes de su casa, dan libre curso a sus instintos. Así conservan un equilibrio precario y manifiestan en su vida publica una actitud pretendidamente <<justa>>. Sin embargo su estado es tan tortuoso y complicado como el de los otros. Es el estado de la ola de vida humana en su manifestación actual. Los innumerables siglos de manifestación dialéctica se expresan en cada uno bajo la forma de una serie de tensiones magnéticas discordantes y de problemas no resueltos. Así es lo demoníaco, el pecado en el hombre, lo que le especifica. Y aquel que, nacido de la naturaleza, dice que está sin pecado, miente. Es en esta realidad, en esta triste realidad, que Apolonio de Tyana toma a sus alumnos. Comprenderéis que la psicología <<moderna>> no es del todo moderna, que ella se esfuerza en proteger al hombre contra sus propios demonios con la ayuda de las verdades de los antiguos gnósticos y de los antiguos métodos ocultos sin curarlos realmente. Es la versión actual del antiguo exorcismo. Apolonio de Tyana pone a sus alumnos ante la desconcertante realidad de la naturaleza dialéctica: todo ser humano es el producto de la totalidad del pasado de su microcosmos; y el pasado y el presente entremezclan dos <<yo>>: el consciente y el subconsciente. ¿Como situarse en esta desconcertante realidad? ¡Es necesario aceptarla! Cuando la Primera Hora del Nycthemerón se hace oír, tratar de colocar ante la Gnosis y su luz la red enmarañada de las tensiones de toda clase. Haciendo esto invocáis los rayos consoladores y curadores de Belén, en la sinceridad de una fe profunda que sabe que vuestra salvación solo puede venir de la montaña de la sublimidad. Invocando las verdaderas fuerzas compasivas y curadoras y abandonándoos a su radiación magnética, conviene que viváis de ellas enteramente. Es en estas fuerzas, dice Apolonio de Tyana, que es necesario esforzarse muy seriamente en volver a poner las cosas en buen camino. Así, os encontráis <<sobre la alfombra>>, y cinco procesos se desarrollan en el consciente y el subconsciente:

Primeramente, la Gnosis os coloca ante lo que es recto, lo que quiere decir que la vida entera y el campo de vida, con todas sus complicaciones, son tocadas por las radiaciones gnósticas. Este contacto permite al candidato, en segundo lugar, adquirir un gran conocimiento de si mismo. El consciente y el subconsciente se enfrentan. El alumno descubre entonces la causa de las tensiones extrañas y desviadas que dominan tan frecuentemente su vida, le arrastran y se le manifiestan frecuentemente como gigantescos fantasmas. En tercer lugar, el candidato supera así su desprecio a si mismo. ¿No resiente frecuentemente disgusto y repulsión por si mismo? En ciertos momentos secretos, ¿no os sentís completamente indignos y buenos para nada? No conocéis y no habéis experimentado frecuentemente la acción paralizante de este sentimiento? Para salir de ello, es necesario ver claramente la causa de esta fuerza diabólica paralizante, pues examinarla a la luz de la Gnosis significa hacerla desaparecer. Después de este hundimiento en el asco de si mismo, el candidato se encuentra durante un tiempo bastante largo en una especie de vacío en el que solo penetra un frío glaciar. Es el terreno neutro de la soledad. En cuarto lugar, los rayos gnósticos terminan por romper este aislamiento y la salvación gnóstica penetra hasta en los menores rincones del microcosmos, en todas las partes de la personalidad y del campo de respiración. Es así como se forman en este campo unos focos de fuerzas nuevas. Una nueva esfera magnética comienza a desplegarse. Un nuevo estado de ser comienza a manifestarse. Este nuevo yo es la síntesis, la unificación del consciente y del inconsciente. Toda discordancia se transforma en armonía. Entonces llega, en quinto lugar, el instante glorioso tan deseado en el que, en esta unidad, se desvanecen las viejas tensiones discordantes de antaño, y donde diablos y demonios cantan las alabanzas del Padre. Las oposiciones desaparecen: ellas pierden su malicia y su cólera. De esta manera, cada candidato puede enderezar el camino para su Señor y volverse digno de seguir, según su conciencia, el camino de la liberación.

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Es necesario ante todo que el inconsciente se funda en el consciente y que estos dos se reabsorban en la purificación de la Gnosis. Esa es la tarea de la Primera Hora del Nycthemerón de Apolonio de Tyana. Aquel que emprende su Primera Hora del <<Día del Señor>>, no borra su pasado, su karma, como algunos dicen, sino que le da su verdadero valor. Lo transforma en un tesoro inagotable de sabiduría, de experiencia y de fuerza. Las tensiones disonantes del pasado, que se agitan y hierven en nosotros, no están causados únicamente por pensamientos y actos espantosos o por acontecimientos horrorosos sobrevenidos en los siglos pasados; lo más normal es que ellos resulten de experiencias inacabadas, de problemas no resueltos, de procesos que no han llegado hasta su fin, hasta su coronación. Tenemos pues que proseguir la tarea que nuestros ancestros y nuestros predecesores no terminaron. Cuando, por el descubrimiento de vosotros mismos en el curso del verdadero aprendizaje, dejáis a la atmósfera gnóstica penetrar en vuestro ser, enderezáis los caminos, armados del saber extraído en la cámara de los tesoros del pasado. Entonces todo lo que se manifiesta de manera discordante entona, con todo el resto, un poderoso canto de alabanzas al dios en vosotros; el pasado se vuelve, en el presente, la prueba de un futuro absolutamente seguro; y sobre la base del alma-espíritu, las fuerzas naturales en unidad cantan la alabanza y el honor de Dios. Ellas pierden su malicia y su cólera.

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Por lo binario, los peces del Zodíaco cantan las alabanzas de Dios, las serpientes de fuego se enlazan alrededor del caduceo y el rayo se vuelve armonioso.

SEGUNDA HORA

La Primera Hora del Nycthemerón de Apolonio de Tyana nos ha enseñado que el aprendizaje gnóstico puede unificar todas las tensiones discordantes incomprendidas, luego no dominadas, que se manifiestan en el microcosmos. Al no expresarse ya de manera negativa, pierden su malicia y su cólera y se ponen al servicio del candidato a los Misterios gnósticos. Cada tensión magnética del ser aural tiene por causa actos cometidos en un cierto período de la vida de una de las personalidades que han habitado el microcosmos. Cuando estas tensiones magnéticas quedan sin malicia, sin cólera y sin otras reacciones, se ponen al servicio del hombre actual, y así se libera un inmenso tesoro de experiencias, de purificación y de conocimiento que vuelve al candidato mil veces más fuerte que todo lo que podría explicar su estado de vida ordinario. La Segunda Hora se ajusta perfectamente a la Primera:

Por lo binario, los peces del Zodíaco cantan las alabanzas de Dios, las serpientes de fuego se enlazan alrededor del caduceo y el rayo se vuelve armonioso. Para comprender estas palabras, recordar lo que la Primera Hora quería deciros: gracias a una orientación única, el candidato <<sobre la alfombra>> llega al dominio de si mismo y, como ha realizado así la unidad en si mismo, los demonios pierden su malicia y su cólera. Ya no está fundamentalmente unido a la vida dialéctica inferior. Es liberado a fin de recorrer el camino; y esta libertad fundamental solo es posible por la transformación de los demonios en el ser humano que se arranca de la influencia caótica de sus tensiones magnéticas, las transmuta y las ordena. Desde que un alumno se libera de esta influencia, es directamente confrontado con el mundo astral del cual vive, con el campo de su nacimiento sideral, con el gran campo de vida astral de la naturaleza dialéctica. Pues debe vencer y transformar no solamente la resistencia de su propio microcosmos, sino también el del mundo en el que vive el microcosmos, y por consiguiente también la personalidad. En el campo de vida sideral, regentado por sus eones, interviene la fuerza de la dualidad, la influencia de las fuerzas gemelas de la naturaleza, que hacen que todo, en el mundo de las apariencias, sea forzado a transformarse en su contrario, lo que explica el juego de los cambios incesantes de la naturaleza dialéctica. Una ley de la naturaleza que se manifiesta en el campo del nacimiento sideral hace que toda persona que comienza a obrar en la alegría y el entusiasmo, sea invadida, en un momento dado, por el pesimismo y la tristeza. Unas series de fenómenos, en el gran juego de los cambios, lo confirman plenamente. Así alternan continuamente y en todas las relaciones fe e incredulidad, certeza y duda, claridad y oscuridad. Aquel que durante la Primera Hora, no ha llegado a vencer al demonio de las tensiones magnéticas es incapaz de entrar en la Segunda Hora. Está absolutamente dominado y neutralizado por las fuerzas del campo sideral. Solo aquel que ha adquirido un nuevo yo, que ha llegado al nacimiento del alma y ha calmado las tempestades magnéticas de su ser <<perseverando sobre la alfombra>> puede a continuación emprender el esfuerzo de dominar el campo del nacimiento sideral. Para llegar a ello, le es necesario descubrir el método que consiste en equilibrar los opuestos de la naturaleza, abriendo así un armonioso pasaje a través del <<mar rojo>> del nacimiento sideral. Habéis oído hablar en vuestra juventud de la equivalencia de los opuestos, y quizás ello os valió

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buenas notas en matemáticas, pero llevar ello a la practica en la vida, es totalmente diferente y crea graves problemas. Pueda el Nycthemerón, por un aprendizaje bien comprendido enseñaros a resolver los problemas de la Segunda Hora, en la medida en que hayáis satisfecho las condiciones de la Primera Hora.

Por lo binario, los peces del zodíaco cantan las alabanzas de Dios. Es la primera formula a resolver. Evidentemente conocéis el símbolo zodiacal de los Peces: dos peces uno al lado del otro unidos por una cruz. Uno simboliza al hombre divino, el otro al hombre unido a la naturaleza. Estos dos deben volverse uno por un camino de cruz. Comprendemos esto como la elevación, por la endura, del hombre nacido de la naturaleza en un hombre-alma divino. Así los dos hacen solo uno, los opuestos se vuelven iguales. Poseéis pues la llave que da el poder de atravesar el campo de vuestro nacimiento sideral. Arde allí un fuego intenso, un fuego resplandeciente. Conocéis ese fuego como el fuego de la codicia y lo conocéis bajo tres aspectos diferentes: atrayente, repulsivo y neutro. El hombre se sintoniza con estos tres estados, forma parte integrante de ellos. Cuanto más individualizados están los hombres, más arde el fuego sideral, hasta volverse un fuego del infierno. Aunque los hombres tengan deseos semejantes puesto que pertenecen a la naturaleza de la muerte, no todos persiguen el mismo objetivo. El fuego que atrae a uno, luego lo vivifica, el otro lo rechaza, quiere apagarlo o bien permanece insensible a él. Así diferenciados y diversamente polarizados, los hombres hacen un infierno los unos para los otros. Se queman mutuamente sin quererlo, activan la hoguera común. Y la rapidez vertiginosa del juego de los contrarios se vuelve explicable y lógica, al igual que los cambios incesantes. Sobre el plano de la naturaleza ordinaria, los hombres se lanzan mutuamente al infierno del fuego sideral y se mantienen prisioneros los unos de los otros. La codicia llama a la discordia. Imaginar ahora que, comprendiendo la situación, quisierais neutralizar este fuego, del que todos los hombres son responsables; que quisierais equilibrar los contrarios para abriros un pasaje, ¿qué debéis hacer?

Considerar el simbolismo del signo zodiacal de los Peces. ¿Por que y para que el hombre inferior y el hombre divino están unidos? ¿Como la dualidad se vuelve una unidad? Por la cruz, es decir por el amor de Dios que reconstituye todo y triunfa ante todo, o dicho de otra manera por la verdadera fuerza del alma- espíritu, la verdadera armonía, que solo es posible por el camino de cruz del amor. ¿Comprendéis de que se trata? Suponer que tenéis un enemigo. Todo hombre tiene enemigos conocidos o desconocidos, lo quiera o no. ¿Como nace la hostilidad? Obligatoriamente del hecho de que los contrarios son, por naturaleza, opuestos. Rechazáis, luego queréis apagar. Otro atrae hacia él, quiere pues inflamar. En el mismo instante surge el conflicto: oposición de intereses en el gran campo de los contrarios. En el mismo instante, es la guerra. Sois los responsables de ello en la misma medida que el adversario, porque vivís en la naturaleza de la muerte, porque codiciáis algo en el campo del nacimiento sideral. Así es como los hombres se retienen mutuamente en la danza macabra, en la maldición. Es la ley de la naturaleza. Por turnos estamos en el horno y allí nos quemamos, o estamos fuera del horno y allí asamos a otro. Apolonio de Tyana trata de hacernos comprender la estupidez de tales actuaciones. Entonces ¿como los peces, en su dualidad, vienen a cantar las alabanzas de Dios? ¡Por el camino de cruz del amor! Interpretamos esto como sigue: siendo vuestra base la Primera Hora del Nycthemerón, admitamos que estáis en su tranquilidad y en su unidad. Sabéis que, sea el que sea, todo deseo, en razón de la naturaleza del campo del nacimiento sideral, suscita una fuerza contraria, luego la hostilidad y un fuego del infierno. En estas condiciones, cae de su peso que dejéis de mantener, de inflamar este deseo, que le impidáis crecer y que finalmente lleguéis a neutralizarlo. En esta orientación sublime, os elevaréis hasta la vida liberadora del alma. Aquel que actúa así atraviesa sin peligros las profundidades del infierno. Encuentra la armonía en la igualdad de los opuestos. Cuando no codiciáis nada de lo que pertenece al campo del nacimiento sideral, las fuerzas siderales de las que podríais tener necesidad en un momento dado en razón de vuestro estado biológico vienen de manera totalmente natural a vosotros, sin que suscitéis las fuerzas contrarias. Otra ley de la naturaleza se expresa así: <<Buscar primeramente el Reino de Dios, y todo os será dado por añadidura.>>

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Cuando ya no codiciáis nada y os encontráis en el camino de cruz del amor, un enemigo viene a vosotros, un enemigo natural en el sentido de que en virtud de su naturaleza, cualquier hombre dialéctico es vuestro enemigo. Va a quemaros con su codicia, está obligado a ello en virtud de su misma naturaleza. Ello significa que, en vuestro recorrido a través del mundo del nacimiento sideral, sois confrontados cada día con las chispas del gran fuego; cada uno según su estado de ser particular. Veis esto perfectamente. Sin embargo al estar sin deseos, no sois atraídos hacia el fuego y ya no lo aviváis para otros. Está ante vosotros, intenta incitaros a la acción, por el miedo o de otro modo. Pero la única actividad que irradiáis es el gran amor del camino de cruz con rosas, el principio vital del mundo de las almas, una gran compasión por otros, por su condición. Para vosotros ya no hay fuerzas contrarias, ya solo están las estaciones del camino de cruz, la travesía del desierto, la travesía del campo sideral, orientados como estáis en el mundo del alma. Es así como avanzáis, amando a vuestros enemigos. Los contrarios han desaparecido: habéis encontrado la gran armonía. El hijo de Dios, el alma viva, se ha colocado a vuestro lado en vuestro estado sideral, y os eleváis en los cantos de la Segunda Hora: Por lo binario, los peces del zodíaco cantan las alabanzas de Dios.

Examinemos ahora la segunda parte: las serpientes de fuego se enlazan alrededor del caduceo y el rayo se vuelve armonioso. Hemos dicho que el candidato <<sobre la alfombra>>, en una orientación única, ha adquirido el dominio de si mismo y que su unidad interior ha hecho perder a los demonios que están en él su malicia y su cólera. Ello quiere decir que cuando el candidato recorre el verdadero camino de Juan a través del desierto, haciendo él mismo el sacrificio de su yo dialéctico, todas las corrientes magnéticas que se manifiestan en su ser dialéctico se armonizan. Las tensiones magnéticas obligatorias de la vida dialéctica con todas sus consecuencias desaparecen, y la fuerza de expansión magnética acumulada en el ser aural es, por una parte, transformada en armonía y puesta así al servicio del candidato; por otra parte esta fuerza es ordenada, o bien apartada del sistema, de manera que, finalmente, solo queda la unidad. Amargura y cólera han desaparecido totalmente. Después de esta ordenación y esta preparación, el candidato entra en la Segunda Hora donde es directa y conscientemente confrontado al mundo astral de la naturaleza ordinaria en la que vive y respira en razón de su naturaleza dialéctica. En este campo, debe aprender a vencer lo que es su característica, es decir las fuerzas gemelas de la naturaleza, las parejas de fuerzas contrarias. Resuelve estos problemas recorriendo un camino de cruz. Nunca pierde de vista la significación simbólica del signo de los Peces: el hombre natural, completamente encadenado y ardiendo en el fuego sideral dialéctico, es unido al hombre divino, al espíritu liberado de todos los males terrestres. La unión entre los dos nace por la cruz del amor divino, la radiación de la Divinidad. El candidato puede, en la inviolabilidad, atravesar el fuego sideral bajo la égida del amor impersonal omnipresente que todo lo engloba. Este amor se vuelve vivo por el abandono total del deseo propio a la naturaleza. El fuego sideral es codicia; despierta la codicia, y toda codicia hace nacer e implica su contrario. Si os dejáis coger por ello, seguís entonces el camino infernal de la naturaleza ordinaria. El candidato solo puede elevarse por un único deseo, por una voluntad orientada en una única dirección, pues el hombre nacido de la naturaleza nada puede sin deseo; es el deseo del otro reino, del nuevo campo astral, el deseo intenso del hombre divino al cual está unido en la armonía de los Peces: unos cantos de alabanza infinitos para la Gnosis. Si la orientación de la Primera Hora ha puesto orden en el sistema magnético, la orientación de la Segunda Hora, por un deseo profundo, realiza el aniquilamiento del yo por la ofrenda de si mismo al alma divina, gracias a la realización del camino de Juan basado en la fórmula: <<El debe crecer y yo menguar.>> En este punto, las serpientes de fuego se enlazan alrededor del caduceo y el rayo se vuelve armonioso. En la Enseñanza universal se llama <<serpientes de fuego>> a las radiaciones del fuego sideral en razón de sus movimientos parecidos al rayo. El caduceo es la columna vertebral donde circula el fuego de la serpiente, el fuego sideral que anima al ser humano y lo propulsa a través de la vida. Unos procesos ígneos se desarrollan sin cesar en el caduceo y alrededor de él. Los diversos fuegos siderales de las fuerzas contrarias lanzan sin cesar sus llamas en el fuego de la serpiente humano y, por este fuego y el sistema

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nervioso que le corresponde, todas estas influencias se transmiten al sistema entero. El observador atento ve entonces el caduceo entero rodeado del juego de llamas diversamente coloreado por las radiaciones siderales, colores a veces intensos que pueden ir del blanco cegador al rojo sombrío cuya frecuencia vibratoria es más lenta. Y el hombre se contorsiona en este brasero infernal, Debe reaccionar. Sin embargo aquel que sigue el camino en orientación única y hace reinar el orden en su estado magnético, avanza calmado y confiado, invulnerable, a través del infernal torbellino de la vida dialéctica, pues está orientado sobre el objetivo superior de los hijos de Dios por la ofrenda de si mismo, es decir hacia el despertar del alma, hacia el renacimiento del alma por el camino de cruz de las rosas. Desde entonces se realiza un gran milagro: toda crispación desaparece de su vida. Una gran calma interior se establece, que se explica por la inmensa transformación, en el plano sideral, de los procesos ígneos que tienen lugar en el caduceo y alrededor de él. Las serpientes de fuego se enlazan alrededor del caduceo y el rayo se vuelve armonioso. Esto porque las fuerzas siderales de la Gnosis, las fuerzas del dominio de las almas, las fuerzas del sexto dominio cósmico comienzan a dirigir el caduceo. Ello hace nacer un fuego claro, luminoso, equilibrado, una llama calmada y serena que ya no puede apagarse y que alimenta armoniosamente al ser entero. Bañado en esta armonía interior, el candidato entra en la Tercera Hora.

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Las serpientes del caduceo de Hermes se entrelazan tres veces, Cerbero abre su triple boca y el fuego canta las alabanzas de Dios por las tres lenguas del rayo

TERCERA HORA

Cuando el fuego de la codicia por las cosas de la naturaleza se ha calmado, el candidato ya no ambiciona otra cosa que el avanzar en el camino de cruz con rosas. Debe volverse un caballero del Santo Grial, es decir un combatiente, un trabajador al servicio de la Luz universal. Para ello le es necesario comenzar a dar forma a su arma, a su espada. Entrará en posesión de esta espada cuando interiormente haya preparado de la justa manera su caduceo, la columna del fuego espiritual de su ser. Esta columna de fuego espiritual, este caduceo, comporta tres canales. Si incluimos en este sistema los dos aspectos del gran simpático, vemos descender el fuego por un lado de la columna y ascender por el otro. El caduceo es pues protegido por los dos lados por el nuevo fuego; y por este triple enrollamiento, el alumno recibe la posibilidad de prepararse para el gran proceso de la transfiguración futura sintonizando todo su ser a ella, luego armándose contra Cerbero. En la mitología, Cerbero es el perro del infierno con tres cabezas; otros dicen que bien puede tener cincuenta y que tiene una cola como la de un dragón, que su crin está hecha de cien serpientes y que su aliento y su saliva están envenenadas. Cuando ladra, el infierno tiembla. Se le llama el guardián, el guardián de la otra orilla del Estigia. De todas las leyendas que, en el curso de los siglos, se formaron alrededor de Cerbero, recordamos ésta: los vivos que quieren pasar al otro lado del Estigia deben estar en posesión del caduceo de Mercurio, dicho de otra manera del caduceo de Hermes. El candidato debe probar que su arma, su espada de caballero del Grial, es suficientemente fuerte. El candidato a los misterios sigue el único camino exclusivamente con el objetivo de participar en el mundo de las almas, en el nuevo campo de vida, liberado de los lazos de la naturaleza de la muerte. A causa de ello, quiere atravesar el Estigia. ¡Pero la naturaleza dialéctica no deja tan fácilmente escapar a un humano! ¡Lo que ha costado millones de años en constituirse y en mantener en estado en la naturaleza de la muerte no puede desaparecer de repente! Cerbero es el símbolo del ser del pecado, escondido como una serpiente en el ser aural y que, en virtud de las leyes de los procesos magnéticos, termina por presentarse ante el alumno antes de desaparecer y de dejar el paso libre. Que la expresión <<ser del pecado>> no evoque para vosotros algún fantasma, actos espantosos o crímenes cometidos por aquellos que os han precedido en vuestro microcosmos, sino mas bien la suma de todo aquello a lo que vuestros predecesores y vosotros mismos os habéis agarrado, y a lo que aún os agarráis, en la naturaleza de la muerte. Pensar por ejemplo en el miedo a la vida, al temor que todos los hombres experimentan en el curso de la lucha por la existencia. Es uno de los aspectos de Cerbero. Es necesario tener una concepción muy clara del aspecto bajo el cual se os aparece vuestro Cerbero con el fin de daros cuenta en todo momento, en el curso de vuestra progresión en el

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camino, si ya sois lo bastante fuertes para dejar tras vosotros la serpiente del pasado. Así pues Cerbero solo es, para una gran parte, una quimera: no es más que el espejo del pasado. Cuando llegue el momento en el que todo lo que es reflejado en vuestro cerebro o en vuestro corazón por este espejo mágico ya no os asuste, entonces veréis la imagen del pasado disolverse en humo por las tres lenguas del rayo del fuego de la serpiente renovado. Cerbero abre su triple boca, está escrito en la Tercera Hora. Cerbero es el símbolo del ser del pecado que, como una serpiente escondida en el ser aural de un hombre, se proyecta sin cesar en el caduceo de este hombre, imponiéndose a él en virtud de las leyes de los rayos magnéticos. Si el candidato a los Misterios gnósticos ha renovado de triple manera su propio caduceo (teniendo este último tres aspectos), es necesario entonces que demuestre si es bastante fuerte para permanecer impasible ante el fantasma de su pasado y la influencia de este último, para neutralizarlo y aniquilarlo. Cerbero representa simplemente el estado fundamental del hombre dialéctico, la suma de su pasado en el presente. Cuando vuestra vida presente está totalmente en la Gnosis, su manifestación se expresa electromagnéticamente y es evidente que en un momento dado este <<presente vivo>> entra violentamente en conflicto con la fuerza fundamental del pasado. Ya no hay que esperar la victoria del más fuerte. Cerbero, la fuerza fundamental del pasado, que domina vuestro estado natural y lo controla, es por derecho llamado el <<guardián>> de la otra orilla del Estigia. Todo peregrino en camino hacia el País de los Vivos debe pasar ante este guardián, lo que significa aniquilarlo borrando totalmente el pasado y emprendiendo, en el microcosmos, algo totalmente nuevo: el comienzo del <<presente vivo>>. Es bueno despojar a la realidad del fardo romántico con el que se le ha revestido, así como de los relatos fantásticos que la imaginación ha tejido alrededor del <<guardián del umbral>>, pues, como ya hemos dicho, toda radiación magnética posee una estructura y se proyecta en el campo de respiración en una imagen deformada, una forma de aspecto frecuentemente horrorosa. Cuando tal imagen se impone en el campo de respiración del alumno, si este posee un caduceo verdaderamente nuevo, la influencia magnética en cuestión es inmediatamente transmutada en otra vibración por la radiación del caduceo. En consecuencia, como dice el Nycthemerón, todos los demonios, es decir las formas grotescas del campo de respiración, desaparecen y cantan las alabanzas de Dios.

Solo subsiste en el ser aural la fuerza fundamental de donde han partido y parten todas las influencias magnéticas. Al final, esta fuerza, Cerbero, también deberá dejar de existir, pues ella es la llave del último circulo del séptimo dominio cósmico. Así pues todo candidato que quiere pasar del séptimo al sexto dominio cósmico debe afrontar a Cerbero, el cual debe engullirlo abriendo su triple boca para hacerlo regresar al dominio de su nacimiento natural. Así cuando os hablamos del Cerbero que está en vosotros, y en nosotros, y en las actuaciones del adversario, pensar en un camino que todos debemos recorrer, en una barrera que todos debemos derribar. Si para ello nos armamos con la espada del caduceo renovado, es indispensable entrever el lugar del reencuentro así como los medios que emplea generalmente Cerbero contra aquellos que quieren pasar el umbral.

Si reflexionáis en los medios de combate del guardián del umbral microcósmico, estamos persuadidos de que se os presentará bajo una luz totalmente diferente. Muy probablemente estaréis tentados a creer que, para pasar el umbral, es necesario disponer de una buena dosis de combatividad dialéctica y también de una gran pureza. Pero comprenderéis que, para tener éxito, es necesario mucho más que esto; es necesario pensar en corregiros vosotros mismos en las cosas de la vida corriente más evidentes. Una vez más atraemos vuestra atención sobre el fantasma del miedo que, por el hecho de vuestro nacimiento en la naturaleza, os retiene prisioneros. El miedo es inherente a la naturaleza dialéctica. Teméis por vuestra salud, por vuestra posición social, por vuestros bienes, por vuestro marido, por vuestra mujer o vuestros hijos; teméis por todo lo que quizás podría ocurriros en la vida. El miedo os hace hacer cosas que no deberíais hacer y negligir cosas que deberíais hacer. A causa del miedo, del temor, de las preocupaciones, estáis divididos; dicho de otra manera, si queréis recorrer el camino, si queréis tejer vuestro manto gnóstico, Cerbero es el más gran obstáculo en vuestro camino. Es él quien le empuja a los

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compromisos con el mundo. Y si el candidato no tiene miedo de los obstáculos que encuentra en el mundo, le angustiará el no poder tejer el vestido de oro de las Bodas. Cerbero, de una manera o de otra, despertará siempre en él un temor cualquiera. Por temor a perder a la Gnosis, por ejemplo, puede volverse un fanático y dar el ejemplo típico de alguien que se impone a causa de un doble miedo: el de comprometerse y el de no comprometerse. En tal hombre, la locura del fanatismo penetra en el fuego de la serpiente. Para alejar este miedo, es necesario un increíble poder de perseverancia y constancia. Es necesario haber atravesado la Segunda Hora de la justa manera. Debéis llevar la cruz del amor de tal manera que este amor os vuelva fuertes y os permita en su fuerza, realizar o no tal o cual acto. Vais así al encuentro de todo lo que viene en la tranquilidad interior que este amor confiere. Mientras que este amor no sea perfecto en vosotros, Cerbero os cerrará el paso, aunque solo fuera por el miedo que está en vosotros. Liberarse de la angustia, de la preocupación y del miedo está recomendado igualmente por el Sermón de la Montaña. Ello no quiere decir neutralizar, vencer todas las preocupaciones, miedos y angustias de la naturaleza dialéctica, ya que ello es imposible puesto que hacen uno con esta naturaleza. Aparecen en vuestra vida conforme a la ley de la naturaleza. No, debéis dominarlas en la fuerza y la luz del otro reino. Lo que tienen de superficial muchos cuentos, mitos y leyendas, es que la bravura del caballero que mata al dragón es una bravura cultivada. Ahora bien ¡de ninguna manera se trata aquí de bravura! Aquel que ha establecido en él la luz del otro reino, se eleva por encima del temor. El miedo ha desaparecido de su vida. Pasa al guardián del umbral sin lucha, sin gran demostración de intrepidez y coraje. El dogma constituye otro aspecto de Cerbero en vosotros. Un dogma es una enseñanza. Hay innumerables enseñanzas. La Gnosis puede ser caracterizada, descrita, definida de manera dogmática. Tales enseñanzas son necesarias como punto de partida de un cierto camino. Todos los grandes del Espíritu han dado igualmente una enseñanza al mundo bajo forma dogmática, como un programa motivado. Inevitablemente, la Rosacruz actual transmite también una enseñanza que explica en detalle en su literatura. El candidato que lleva esta doctrina en su cabeza y en su corazón, que la ha fijado en su sangre, está completamente envuelto por el manto de esta doctrina que llena su vida. Sin embargo es posible que Cerbero tenga muy fuertemente bajo su influencia al candidato así provisto, que éste se crea un <<gnóstico por excelencia>>. Pues, verdaderamente, sus amigos lo aprecian mucho. ¡Con que talento y que claridad expone la enseñanza! ¡Como la formula justamente, que bien la piensa, como la aclara filosóficamente de manera autentica!. ¡Ahora bien ahí es donde está el peligro! Una enseñanza es un programa y un programa debe ser ejecutado, y aquel que lo ejecuta vale mucho más que aquel que lo conoce. Puede ocurrir que alguien conozca mal la doctrina pero que se muestre invencible para realizarla. Por ello el candidato corre el peligro de caer en el punto muerto de la doctrina. Ahogar al mundo bajo la multitud de los dogmas es una táctica, un método empleado por Cerbero. El dogmatismo ha sido siempre la enorme trampa de la teología y de la iglesia, no siendo ésta otra cosa en general que una institución dogmática. La Gnosis original, en uno de sus aspectos, ha venido a la humanidad en tanto que doctrina pura y perfecta. Hubo hombres que bebieron de ella, que la absorbieron como un néctar, y después se pusieron a predicar sus enseñanzas y escribieron libros con el fin de transmitir a lo lejos el mensaje a aquellos que no podían tocar directamente. La generación siguiente, apoyándose sobre esos libros, continuó fundando universidades y escuelas para enseñar la doctrina. Después los dogmáticos se reunieron para revisarla, corregirla, adaptarla al mundo, a la cultura, a las opiniones y a las aspiraciones dialécticas existentes. El miedo encorvó las enseñanzas. Estas se embrollaron y se contradicieron. Se hicieron pedazos. Un grupo dice: <<¡Es este fragmento el que es bueno!>>. Otro: <<¡Buscar la salvación en este trozo!>>. Así es como vieron el día las universidades de la división. Este dogmatismo secular tiene ahora su sede en la sangre y el fuego de la serpiente de la humanidad. Cerbero tiene a éstos poderosamente bajo su influencia por los instintos dogmáticos del pasado. En efecto ¿no son numerosos los candidatos que debieron luchar desesperadamente contra ellos mismos porque su instinto dogmático tradicional no concordaba con el programa y la filosofía de la Gnosis? ¿Como liberarse de la influencia del dogma? Haciendo del dogma que habéis elegido el programa de vuestra vida y ejecutándolo con todo vuestro ser. Descubriréis así muy deprisa si está muerto o vivo, y si

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os conduce verdaderamente al objetivo que os propone. Aquel que cambia sin cesar de doctrina, o que se agarra a una de ellas sin aplicarla, llena su vida de ídolos. Queda prisionero en su calabozo. Todas sus esperanzas dogmáticas serán vanas y se hundirá en el lodazal de las desilusiones. Y Cerbero, su <<ser del pecado>>, registrará su enésima victoria. Candidato al camino, lee bien esta lección:

La enseñanza os es dada para cumplirla. Si la realizáis, os liberáis del dogma. Entonces vosotros mismos os volvéis la enseñanza. Y escapáis al Cerbero que está en vosotros.

En la cuarta hora, el alma regresa a visitar las tumbas; es el momento en el que se iluminan las lámparas mágicas en las cuatro esquinas de los círculos; es la hora de los encantamientos y de las ilusiones.

CUARTA HORA

El candidato ha escapado a las triples fauces de Cerbero. Por las tres lenguas del rayo, la triple fuerza del caduceo renovado, ha neutralizado los peligros del miedo, del dogmatismo y de los ídolos. Entonces es colocado ante la Cuarta Hora del Nycthemerón:

En la cuarta hora, el alma regresa a visitar las tumbas; es el momento en el que se iluminan las lámparas mágicas en las cuatro esquinas de los círculos; es la hora de los encantamientos y de las ilusiones. Si habéis seguido bien las explicaciones dadas en el curso de las tres primeras Horas, comprenderéis que el candidato a los Misterios universales que llega a la Cuarta Hora, Hora mágica, va a tener que demostrar que se ha vuelto un hombre autónomo capaz de recorrer las vías de la gran autoliberación mágica. Se ha preparado para ello. Responde a las condiciones elementales. Ha liberado todos los caminos para este gran viaje. El guardián Cerbero se ha alejado. El candidato es ahora libre de franquear las puertas. Las fuerzas liberadoras están todas concentradas en él, y desde entonces es necesario demostrar que empleo va a hacer de ellas. Imaginaros en esta situación: estáis equipados para el viaje. Vuestro guardarropa está bien provisto. Disponéis del dinero necesario. Conocéis el objetivo. Pero para hacer este viaje a través de los Misterios universales, no sois como un paquete embalado, entregado en mano y servido a domicilio; o más románticamente, conducido al objetivo sobre las alas de los ángeles con música y cantos de salmos. No, provisto de todas las fuerzas y posibilidades, vosotros mismos debéis determinar paso a paso la dirección, tomar una decisión en cada etapa del itinerario, luego utilizar vuestros nuevos poderes, ponerlos a prueba, aprender a manejarlos practicándolos. Así pues el camino depende de vuestro propio juicio. Si tenéis un cerebro, ¡emplearlo! Si tenéis un corazón, ¡dejarlo irradiar! Es necesario ejercer todos los poderes del alma liberadora de la humanidad. Por ello muchas dificultades se presentan ante el candidato desde que ha sabido dejar atrás a Cerbero, dificultades que provienen de la inexperiencia de un principiante, de la primera juventud del recién nacido. Lo repetimos: el viaje que comienza debe estar fundado sobre el nuevo poder individual de juzgar. Solo vosotros debéis decidir lo que debéis hacer o no durante la Cuarta Hora: Os corresponde solo a vosotros el juzgar, el tomar una decisión y aplicarla. En la Cuarta Hora, las voces de todos vuestros hermanos y hermanas se callan.

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Ha llegado el momento en que las lámparas mágicas del juicio autónomo son encendidas en las cuatro esquinas de los círculos, y vosotros vais a cuidar de que el alma, después de haber visitado las

tumbas, ha regresado bien de allí. Las tumbas representan aquí a la naturaleza de la muerte. Ahora bien la naturaleza de la muerte, con todas sus manifestaciones, en el fondo solo es un gigantesco cementerio. En realidad nada sobrepasa en ella lo perecedero y la vida dialéctica, bajo todos sus aspectos, es una inmensa fosa funeraria. La Cuarta Hora debe demostrar si el candidato, que está esencial y fundamentalmente equipado para el gran viaje y dispuesto a emprenderlo, se ha despedido definitivamente de la fosa dialéctica. Esta fosa es más compleja de lo que se cree al principio. Ella no reviste únicamente aspectos groseramente materiales, comporta también elementos extremadamente refinados y cultivados. Cuando habéis superado lo más común que hay en vosotros, lo más grosero, es lo refinado, lo velado, lo distinguido

lo que os ataca. He aquí porque aquel que atraviesa la Cuarta Hora experimenta que ella es la hora de los

encantamientos y de las ilusiones. Tiene más necesidad que nunca de las lámparas mágicas en las

cuatro esquinas de los círculos. Se podrían definir los círculos en cuestión como esferas o círculos de vida. La vida dialéctica tomada en su conjunto está compuesta de diversas esferas de vida, o círculos, en los cuales se manifiestan diferentes estados de ser. Bajo el termino general de <<esfera reflectora>> comprendemos estas diversas esferas de vida y los procesos que allí se manifiestan. Cuando el candidato emprende su viaje y se ha elevado por encima de la esfera más grosera del reino de los muertos, debe atravesar a continuación todos los otros círculos de la naturaleza de la muerte, aprendiendo a conocerlos y a triunfar sobre ellos. En las cuatro esquinas de los círculos que quiere atravesar debe colocar las lámparas mágicas a fin de que, gracias a la cuádruple luz de su juicio mágico, pueda aniquilar los encantamientos y las ilusiones de cada circulo. Apolonio de Tyana considera aquí un proceso mencionado por todas las escrituras santas y todas las enseñanzas universales. Pensar por ejemplo en el viaje de la Pistis Sophia. En el curso de su regreso hacia el treceavo eón, ella no puede evitar la travesía de ningún circulo. Y en cada uno, los eones y las fuerzas adversas buscan retenerlo y detenerlo. Pensar también en el viaje de Dante en la Divina Comedia. En el comienzo del viaje, la travesía del infierno, se encuentra en un bosque oscuro. Apela inmediatamente

al poder de su propio estado de ser y se repone del miedo que lo ha atacado:

"Pero al llegar al pie de una cuesta, donde terminaba el valle que me había llenado de miedo el corazón, miré hacia arriba y vi su cima revestida ya de los rayos del planeta que nos guía con seguridad por todos los senderos. Entonces se calmó algún tanto el miedo que había permanecido en el lago de mi corazón durante la noche que pasé con tanta angustia; Y de el mismo modo que aquel que, saliendo anhelante fuera del piélago, al llegar a la playa, se vuelve hacia las ondas peligrosas y las contempla, así mi espíritu, fugitivo aún, se volvió hacia atrás para mirar el trayecto del que no salió nunca nadie vivo 3

Y se dice de Jesús el Señor que murió, fue sepultado, descendió al reino de los muertos, resucitó y ascendió

a su Patria. Ese es el camino universal que todo candidato debe seguir. Por ello, en la Cuarta Hora del

Nycthemerón, nos es descrito en consecuencia esta travesía del infierno, el viaje a través de todos los

círculos de la naturaleza dialéctica.

3 La divina comedia de Dante Alighieri. Pág. 29. Selecciones austral 1983

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Detengámonos ahora en estas lámparas magnéticas colocadas en las cuatro esquinas de cada circulo a atravesar. Evidentemente forman un cuadrado mágico, la <<alfombra>>, la base de una construcción, y representan una llave absoluta. Conocéis el significado general del cuadrado mágico de la alfombra de la Rosacruz: unidad de grupo, orientación única, no lucha y armonía en todas las manifestaciones de la vida. El cuadrado mágico del juicio autónomo lleno de nobleza, que contiene la fuerza de atravesar los encantamientos y las ilusiones de los círculos, puede ser definida así:

razón pura, voluntad pura, sentimiento o corazón puro, y acto puro.

El juicio solo es absoluto si vuestra razón se ha establecido con seguridad en la Gnosis y está orientada en ella sin vacilación. Vuestra voluntad no debe querer otra cosa que lo que quiere la Gnosis. Vuestro corazón solo debe amar lo que la Gnosis desea que ame. Vuestros actos solo deben manifestar lo que concuerda con la razón, la voluntad y el corazón. Estas son las cuatro luces de la magia que deben envolver al candidato en el curso de su pasaje en cada circulo. Sabemos que unas fuerzas indecibles están escondidas en la razón, en la voluntad y en el corazón. Cuando, impulsado por estas tres fuerzas, el hombre pasa a los actos, a la realización, es unido a los resultados; y es retenido hasta que haya borrado todas las consecuencias de sus actos. Comprender pues la urgente necesidad de ejercer en la practica la magia gnóstica de las cuatro luces. El conocimiento y la experiencia correspondiente no vienen solos, ¡es necesario adquirirlos! Deben probar si, bajo todos los puntos de vista, el alma ha regresado de su visita a las tumbas.

Limitémonos en fin a decir todavía unas palabras con respecto a los encantamientos y las ilusiones. Se las puede colocar bajo cuatro rúbricas que son la sombra proyectada, la imitación de las cuatro lámparas mágicas. La primera imitación se encuentra en las esferas de vida sutiles de la naturaleza dialéctica; es la muy frecuente mezcla de verdad y mentira, de la realidad y de la apariencia, de donde puede resultar una segunda intención, un impulso de egocentrismo, un deseo que pertenece a la naturaleza de la muerte, que se disimula bajo un lenguaje poético y el manto de la verdad, a fin de ser entendido y realizado. La segunda imitación es el veneno de las falsas enseñanzas, veneno mortal que retiene en la naturaleza de la muerte a aquel que lo absorbe o es infectado por él. El tercero es el del amor. El amor, en todos sus aspectos hasta el más sutil, incluso el amor exento de pasión, tiene siempre un fin. Con ello queremos decir que, en la naturaleza dialéctica, una relación sentimental está siempre orientada sobre el yo, sobre la satisfacción y la conservación del yo, sobre la explotación del otro, sobre una relación de maestro a esclavo, sobre la sublimación del yo. Es un amor, un sentimiento que no tiene nada que ver con la naturaleza y la esfera de amor del alma. La cuarta imitación es la de la especulación, de la inconsistencia, de lo no razonado, del acto espontáneo negativo desprovisto de base, desprovisto de razón, cometido bajo la impulsión de las tendencias o de las influencias. Estas cuatro imitaciones, en efecto, amenazan a cada candidato en el curso del viaje de su alma a través de los círculos de la naturaleza de la muerte. Pero no hay nada que temer si sabe guardar encendidas sus cuatro lámparas mágicas y regresará indemne de su visita a las tumbas.

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La voz de las grandes aguas canta al Dios de las esferas celestes.

QUINTA HORA

Sigamos al candidato a los misterios liberadores en su viaje a través de la esfera reflectora. De la misma manera que la Pistis Sophia, atraviesa todas las esferas gracias a las cuatro lámparas mágicas que sabe mantener encendidas, de manera que las ilusiones y encantamientos de las esferas dialécticas no sabrían ni retenerlo ni dañarlo. Así es como llega a la Quinta Hora y entra en el quinto período de su desarrollo. La Quinta Hora es la de la victoria, la de la liberación total de todas las influencias, fuerzas y aspectos de la naturaleza dialéctica, tanto de la esfera de la materia como de la esfera reflectora. A partir de ahora, se trata del nuevo devenir del hombre, de un nuevo nacimiento, de la quíntuple estrella de Belén, de una paz interior profunda y verdadera. Esta situación nueva no está tan alejada del alumno de una Escuela Espiritual Gnóstica. Ella únicamente se manifiesta cuando ha escapado a toda muerte, a todo estado vehicular dialéctico, el Nycthemerón nos dice que este estado puede ser alcanzado mientras que el alumno posee aún su personalidad nacida de la naturaleza, siempre que se vuelva <<juanista>>, que haya entrado por su abnegación en el estado del nacimiento del alma. Precisamente es de esta clase de hombres de los que la Fraternidad Universal tiene necesidad como verdaderos cosechadores. Unos hombres que estén completamente en este mundo mientras que ya no son de este mundo. Es magnifico saberse tomado en los brazos llenos de amor de la Fraternidad y de ser así dirigido paso a paso hacia el mundo del estado de alma viviente. Después del nacimiento del alma, la alegría de poder abandonar definitivamente el valle de lágrimas terrestre es grande, pero aún es más regocijante volverse un servidor en el vasto campo de la cosecha, con la certeza de que esta será grande. Cuando en los evangelios, se habla simbólicamente de la estrella de Belén que brilla por encima de la gruta del nacimiento, se sabe que se trata de un servidor así de la humanidad, de un <<Hijo de Dios>>. Este hombre lleva la señal de la Quinta Hora del Nycthemerón. Es un hombre-alma vivo en el cuerpo de un hombre-Juan descendido a la naturaleza de la muerte para realizar allí su tarea. El se mantiene en las corrientes de la vida universal; asimila las grandes fuerzas vitales que sostienen y propulsan al hombre-Dios. Ahora bien estas corrientes de vida solo tienen una voz, la del gran plan divino de la manifestación universal. El hombre-alma escucha aquí la voz de las grandes aguas. Por ello aquel que penetra en la Quinta Hora de la victoria escucha la música celeste de la vida universal, el sonido primordial del universo, que la Fraternidad de los Cátaros expresaba en sus cantos por las cinco vocales: A, E, I, O, U. Estas cinco vocales de la Quinta Hora que cantan, como la voz de las grandes aguas, las alabanzas del Dios de las esferas celestes, abren las fronteras de la Cabeza de Oro, obligando a los Efesios a entrar. En esta hora de la victoria, en esta hora del nacimiento, el candidato debe ante todo darse cuenta

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de todo lo que deja tras él y de todo lo que está ante él. Tal reflexión es indispensable, porque el microcosmos conservará siempre una cierta huella de su pasado. Borrar el pasado, aniquilar el karma no quiere decir perderlo totalmente, sino solamente haberlo expiado, haberlo superado. En un cierto sentido, la memoria de este pasado permanece en el microcosmos, y siempre es posible rememorarlo. Este recuerdo puede ser como una tendencia o una influencia en relación con los predecesores en el microcosmos. Pero, al lado de ello, ahora que el candidato ha entrado en los nuevos lugares sobre la base de las nuevas posibilidades, un nuevo futuro se dibuja. En el curso de la reflexión de la Quinta Hora, debe tomar la resolución de cerrar el pasado, aunque este pasado permanezca aún a su disposición directa y pueda vivificarlo. Únicamente sobre la base de estas nuevas posibilidades debe entrar en el nuevo país para explorarlo. Quizás algunos ejemplos os aclararán las cosas, pues en un nivel mucho más bajo en la vida dialéctica se presenta la misma situación como la sombra proyectada de la Quinta Hora. Imaginaros que, siendo un hombre maduro, que posee una posición social asentada, habiendo tenido numerosas experiencias, el candidato entra en un momento dado en una Escuela Espiritual y es llamado en ella a un cierto trabajo. Animado sin duda por las mejores intenciones del mundo, tenderá a aplicar los métodos o los hábitos que le han ido tan bien en la vida dialéctica. Observará entonces que solo dan, en tal Escuela, resultados negativos. Cuando el candidato en la hora de la victoria examina su pasado, ve allí una serie de debilidades inherentes a la naturaleza humana de las que su vida estaba antes llena, que marcaban su carácter, que formaban su personalidad y determinaban sus relaciones con los otros hombres así como sus alegrías y sus penas.

Descubre a continuación que, en el pasado, siempre fue el juguete del destino. El destino de la naturaleza dialéctica determinaba su vida y ahora ve claramente porque el destino había tomado su vida en la mano: de día y de noche obraba con las practicas y las fuerzas dialécticas. Desde la hora de su nacimiento dialéctico hasta su madurez, todo hombre está preparado y condicionado para tomar parte en la vida dialéctica, está familiarizado con los hábitos y las fuerzas dialécticas de la vida práctica. Es evidente, totalmente explicable e incluso inevitable que el hombre esté bajo la influencia de estas fuerzas terrestres, que le rijan y le guíen. Ciertos hábitos, ciertas prácticas son de una inteligencia tan refinada, son tan ingeniosas, tan poderosas mental y astralmente, tan eficaces en la naturaleza, que es necesario resistir deliberadamente la tentación de emplearlas en el nuevo estado de ser. El candidato que se vuelve sobre su pasado, en la Quinta Hora, debe tomar la firme resolución de no utilizar, en el nuevo estado, ningún hábito ni método antiguo. De ahí se vuelve ahora hacia el <<presente vivo>> y su futuro, y en la hora de la victoria toma en la mano sus nuevas armas y utiliza sus nuevas posibilidades. ¿Que implica esto? Se mantiene en la corriente de las grandes aguas universales, lo que significa que un fuego mágico nuevo le toca, lo atraviesa y hace en él su morada. La voz de las grandes aguas canta en él por los cinco sonidos primordiales que se confunden. Saca la quinta esencia de ellos, es decir en música: la quinta armonía a partir del sonido fundamental; en lo que concierne a la magia: el sonido más fino, el más noble, el más fuerte de la poderosa fuerza que se ha vuelto suya. Es así como aparece como el servidor en la gran <<casa de la intervención divina>>, a fin de realizar las tareas que le incumben en el campo de la cosecha. Su fuerza es una fuerza fundamental gracias a la cual aportará hasta en las profundidades del infierno la armonía, la serenidad y la paz, la paz de Belén. Aquel a quien le está permitido y es capaz de emplear esta fuerza no tiene que combatir más puesto que la lucha proviene de la oposición recíproca de las fuerzas gemelas de la naturaleza dialéctica. Aquel que ya no vive de estas fuerzas se eleva por encima de toda lucha y aporta la paz a todos aquellos que, en la tierra, viven aún en las tinieblas. Establece un espacio, en la naturaleza de la muerte, el espacio del nuevo estado del alma, a fin de que los oprimidos, los heridos de la vida puedan, en este espacio bendito, ser santificados, es decir curados. En el lenguaje de los Misterios, este estado es llamado <<el matrimonio de los contrarios>>. El bien y el mal, la luz y las tinieblas, la alegría y la tristeza, el amor y el odio, estos contrarios, cuando son experimentados, son equilibrados por el alma. Así es como el alma, y solo el alma, se eleva por encima de la naturaleza dialéctica.

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El espíritu se mantiene inmóvil; ve a los monstruos infernales marchar contra él y no tiene miedo.

SEXTA HORA

Hemos visto que la Quinta Hora era la de la victoria. El candidato a los Misterios Gnósticos da en primer lugar una mirada sobre su pasado, y decide no emplear bajo ningún pretexto los métodos y las fuerzas de la antigua vida. Si fuera el caso, estas fuerzas se apoderarían de nuevo de él y le dirigirían como a un autómata. A continuación dirige su mirada hacia el futuro donde, provisto de nuevas fuerzas -las fuerzas de las grandes aguas, las fuerzas del Espíritu séptuple- va a asumir su tarea de servidor de Dios y de los hombres. Después de su victoria de la Quinta Hora y por primera vez en el curso de su desarrollo en la naturaleza de la muerte, es un hombre perfectamente libre. Las palabras: <<estar en el mundo pero ya no ser del mundo>> son por primera vez totalmente realizadas en él. Numerosos místicos habiendo tomado al pie de la letra esta expresión han huido corporalmente del mundo. Se han refugiado al interior de conventos de gruesos muros o escondidos en lugares desiertos, bosques o montañas inaccesibles. Y si el claustro no les parecía suficiente, se encerraban en la soledad de una celda. Ahora bien de ninguna manera se trata aquí de gruesos muros y de celdas, se trata de estar en el mundo, en el sentido propio del termino. El candidato debe estar en la vida misma, en medio del mundo y de sus exigencias, siendo mientras tanto un ejemplo de servicio al mundo y a la humanidad. Debe hundirse profundamente en la vida de la naturaleza de la muerte con el fin de permanecer en estrecho contacto con todos aquellos que allí se encuentran prisioneros. Sin embargo con la ayuda de los misterios gnósticos, se elevará interiormente por encima de este mundo por el nacimiento del alma y por un nuevo estado de conciencia. Así está perfectamente en el mundo no formando ya parte de él. Este es el misterio del arte hermético. Gracias a este nuevo estado de ser, el candidato podrá conservar el espíritu impasible frente a los ataques de la naturaleza y a sus tentativas de dominación. Un hombre así no tiene miedo. En sentido gnóstico, se ha vuelto digno de servir al mundo. Es capaz de actuar en él tranquilamente pues, si es verdad que los peligros pueden surgir, no los teme en virtud de su nueva fuerza interior. El objetivo de todo alumno de la Escuela Espiritual -y su deseo más ardiente- es el de llegar a esta elevada libertad. Toda forma dialéctica de libertad es un gran error. Es engañarse a si mismo. Se trata siempre de una forma de aprisionamiento.

Sigamos ahora a un servidor o a una servidora de los hombres así en la vida dialéctica. Desempeña su

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tarea al servicio de la luz universal. Es un sacerdote-rey. Su sacerdocio no deja ninguna duda: ¿no sirve a Dios y al hombre? ¿No es una luz en el camino del buscador? Y en cuanto a su realeza, debéis comprenderla en sentido clásico. En el sentido original que, por la magia del sacerdocio vivido, se ha vuelto verdaderamente autónomo. Ningún poder, salvo el de la Gnosis, se eleva por encima del suyo. No hay, en la naturaleza dialéctica, un solo dominio en el que no pueda penetrar para realizar su tarea.

Las escrituras santas encierran numerosos pasajes donde se trata la verdadera realeza del alma liberada por el Espíritu. Es indispensable que el estado de ser del servidor del Reino de Dios sea el de sacerdote-rey. Tal estado es indicado como el de Melquisedek, el guía misterioso del orden superior que lleva su nombre. Melquisedek es la entidad que representa el sublime derecho divino, que se mantiene en la

justicia del reino de la paz divina, razón por la cual se dice que es rey de Salem, rey del reino de la paz. Todos aquellos que, durante la Sexta Hora de su viaje hacia la vida universal, emprenden su tarea de servidores de la humanidad, son sacerdotes-reyes según el orden de Melquisedek. Esta apelación expresa

la sublime autonomía y la inviolabilidad de este sacerdocio en la naturaleza de la muerte. Comprender ante todo que el candidato a los misterios gnósticos que ha entrado en el orden de los

sacerdotes-reyes y va a comenzar su sacerdocio, no tiene solamente por misión hablar y testimoniar de la vida nueva y del nuevo estado del alma sino, por su dinámico y vivo ejemplo y por la creación de un campo de trabajo, incitar al buscador a tomar en la mano su báculo de peregrino. Ahora bien este trabajo es todavía una relativa y muy pequeña parte de lo que debe, en realidad, ser establecido. El campo de actividad en el que debe elevarse es tan extenso que apenas se puede hacer una representación de él. Aquel que quiere comprender el significado de la Sexta Hora debe de tratar de dar una mirada en este nuevo campo de actividad, a fin de tener alguna idea de su grandeza y de su inviolabilidad. Vivimos en un mundo de fenómenos cuya causa está, en general, escondida. Aquel que quiere verdaderamente ayudar

a una criatura viva a través de las diversas vías de su existencia, debe conocer las causas más profundas

de esta vida. Todos los hombres tienen un carácter diferente. Todos poseen un tipo particular que, en una situación dada, los conduce a pensar, sentir y actuar de maneras muy diversas. Los mecanismos psicológicos son para todos muy individuales en sus causas y en sus resultados. Se podría terminar con estas diferencias diciendo que tienen por causa el pasado, el karma, el estado de sangre, los factores hereditarios, la raza, el pueblo, la situación social. Pero todo ello no os dice gran cosa. Pues cuando declaramos que los hombres son <<el producto del pasado>> no explicamos la naturaleza real de este pasado. Ello es necesario más bien para llegar a penetrar en este pasado. En la Escuela Espiritual aclaramos ya un poco el problema diciendo que toda manifestación de vida es el resultado de una cierta radiación electromagnética de naturaleza cósmica. Pero ahí tampoco decimos aún nada de lo que es subyacente. ¿Las radiaciones cósmicas nos llegan verdaderamente con su primera intención? Antes de que nos lleguen, ¿no hay fuerzas o seres que intervienen, que modifican estas radiaciones, modificándolas en vistas de otras intenciones? ¿Quizás aún hay otros obstáculos? ¿No podría ser que ciertos reinos se influencien mutuamente, haciendo nacer así radiaciones secundarias? Así se podrían hacer un montón de preguntas. Y os daréis cuenta que cuando la Escuela de la Rosacruz dice simplemente: <<Hay una radiación dialéctica y hay una radiación gnóstica>>, no hace más que balbucear los primeros rudimentos de la ciencia de los rayos, ciencia que explica las causas de la vida y de los estados de vida, antes de poder hablar de una ayuda real y de una verdadera terapéutica. ¿Que saben los hombres, en el fondo, los unos de los otros? Ven realizarse cosas que juzgan raras, desagradables y se preguntan frecuentemente con sorpresa: <<¿Por que?>> ¿Por que algunos entran en la Escuela de la Rosacruz de Oro y otros no? ¿Por que son tan numerosos aquellos que, descubriéndola, se retractan y retroceden en el último momento? ¿Bajo que invisible influencia han tomado otra dirección? Es porque el verdadero amor al prójimo exige saber porque cada uno piensa, siente y actúa como lo hace. ¿Cuales son las fuerzas que, en su variedad abigarrada, dominan a los hombres? ¿Es posible, después de haber encontrado el manantial de estas corrientes de fuerza, cerrarles el paso o desviarlas de ciertos grupos humanos? Si se quiere verdaderamente servir al prójimo, recordar que es indispensable conocer a fondo, en

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un sentido universal, la ciencia de los rayos. Los antiguos ya habían distinguido diferentes grupos de rayos según sus efectos. Los habían personificado considerándolos como dioses, semidioses y espíritus. Por adoraciones, conjuros y otras numerosas practicas ocultas, trataban de limitar algunas de sus radiaciones y de estimular otras. Descubrimos pues una ciencia viejísima que se ha perdido hasta un cierto punto, que se ha olvidado o deteriorado empleándola falsamente. En efecto solo está permitido conocer y utilizar esta ciencia a aquellos que están animados por verdaderos propósitos gnósticos, con los cuales todos nosotros somos diariamente confrontados. Ahora bien estamos autorizados a hacer alusión a esta ciencia. Hace miles de años, la humanidad la poseía para despejar unos para otros, de manera rápida y segura, el camino de la vida liberadora. Este antiguo saber, aunque se haya retirado desde hace mucho tiempo en los Misterios de la Orden de Melquisedek, es otorgado a aquellos que, durante la Sexta Hora, deben emprender su tarea al servicio de otros.

Respondamos ahora a la pregunta siguiente: ¿Como es que el hombre liberado de la naturaleza dialéctica, pero que trabaja en ella al servicio del mundo y de la humanidad, no tenga miedo, a pesar de los monstruos infernales que marchan contra él?. Digamos ante todo que la expresión <<sin miedo>> no tiene nada que ver con un eventual miedo concerniente al yo, a su propio estado de ser, puesto que el candidato, en el curso de la Quinta Hora, ya ha triunfado ante la muerte y la materia. Es pues evidente que cuando emprende su trabajo liberador al servicio de la humanidad, no se podría tratar para él del miedo ordinario, ni en consecuencia de la lucha por la existencia típicamente dialéctica. El hombre liberado no teme por su existencia y no tendría ningún sentido, en la Sexta Hora, redefinir un estado de ser evidente. Una explicación sobre este tema sería un despilfarro de palabras precioso, siendo así que ya habréis descubierto como nosotros que las doce horas mágicas del Nyctheme- rón se distinguen porque la concisión y la integralidad de este escrito figura en una sola página. Apolonio de Tyana tenía, en la Sexta Hora, una intención muy diferente que era necesario exponer de manera detallada. Pensar pues en las propiedades de un microcosmos, y en primer lugar en su imagen exterior: un gran campo magnético externo y después el ser aural séptuple, compuesto de capas de diferente espesor, sembradas de puntos magnéticos. En el interior del ser aural se ve un espacio aparentemente vacío, <<el campo de respiración>>, en el centro del cual os encontráis en tanto que personalidad. Examinemos en particular el campo de respiración. Sabemos como está organizado, que diversas corrientes de fuerzas astrales circulan en él en unión con el sistema hígado-bazo. Además, este campo abriga fuerzas astrales de las que el microcosmos debe ser purificado: fuerzas demoníacas a las que nosotros mismos hemos dado vida, que nos dañan en la vida y que más de una vez pueden revelarse fatales.

Apolonio de Tyana quiere que el candidato, reflexionando en la Sexta Hora, descubra y reconozca las fuerzas que se presentan en el campo de respiración o cuerpo astral del microcosmos. Profundizando en este punto, constataréis que en ningún momento puede suceder que el campo de respiración de un microcosmos esté vacío. En uno de los capítulos precedentes, hemos visto que una purificación y una organización general de las tensiones y radiaciones diversas debe tener lugar en las esferas y los órganos microcósmicos. Pero os decimos: si, en un cierto microcosmos, algunas tensiones magnéticas molestas y perjudiciales son aclaradas, arregladas o resueltas, otras relaciones magnéticas vienen siempre a reemplazarlas. ¿Sobre que son dirigidos vuestros pensamientos, sentimientos, y resoluciones en el transcurso de los años, todas las actividades que, en general, determinan vuestras acciones?. Sabéis que, periódicamente, ciertos pensamientos, ciertos sentimientos se imponen a vosotros; que ellos influencian la secreción interna, la sangre, el fluido nervioso. Con la regularidad de un reloj os ocupáis de lo que resulta de ello en el plano físico, y pasáis a los actos correspondientes, abiertamente o en secreto, llenos de excitación o de angustia, muy satisfechos o animados por una gran pasión y algunas veces incluso penetrados por un intenso dolor. Algunos se debaten desesperadamente contra estas tendencias. Ahora bien nadie puede dominarlas. El hombre está obligado a obedecer, mismo si aporta un cierto refinamiento en la expresión de

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sus actos para satisfacer más o menos su conciencia, o adormecerla. Se clasifica a estos fenómenos bajo la etiqueta de filosofía o psicología. Se debaten en la universidad; se hace un estudio psicológico de ellos. Se busca aparentar serenidad, al negar el importante conflicto de conciencia personal provocado por los movimientos del animal en nosotros, o al resolverlo por el psicoanálisis. La causa profunda de todo esto se encuentra sin excepción en el campo de respiración del microcosmos; todos los estados magnéticos, las tensiones, las tendencias y las fuerzas tienen ahí su origen. Algunas de estas tensiones penetran por el sistema hígado-bazo: se habla entonces del subconsciente. Otras penetran en el corazón por el cerebelo y el bulbo raquídeo, y entonces se trata de deseos, codicias, sentimientos. Otras nos llegan a través de las aberturas de la región del cerebro donde se encuentra la pineal y turban los sentidos, los órganos mentales y al fin los órganos de la voluntad. Según la ley natural, desde el momento en que el fuego de la voluntad es inflamado, la explosión sigue inevitablemente. ¿Por que sois como sois? ¿Por que actuáis como lo hacéis? Encontráis la respuesta en el campo de respiración y lo que encierra. Algunas fuerzas que moran allí ya se encontraban allí en vuestro nacimiento, ¡pues el microcosmos que os rodea no era, cuando vuestro nacimiento, puro e inmaculado! Otros antes de vosotros lo habían habitado; ¡es una casa que ha conocido numerosos inquilinos! Varios de estos habitantes precedentes se imponen a vosotros. Tienen, cada uno en su turno, la dirección de vuestra vida y la impulsan por diferentes vías. Su poder sobre vosotros depende de vuestras experiencias y de vuestras situaciones. ¿Pensáis que los pueblos primitivos, con su creencia en los demonios y su animismo elaborado, son unos insensatos? No; sobre este punto, estos pueblos son totalmente auténticos, realistas y verdaderos. Ellos no niegan los hechos y no conocen otra posibilidad que el aceptarlos y someterse a ellos. Tratan de servir alternativamente a los dioses de su campo de respiración, en rendición total, a fin de apaciguarlos y de no aumentar las tensiones. Lo que los pueblos primitivos hacen públicamente y de manera natural, todos los pueblos civilizados lo hacen también, pero en secreto y bajo diferentes máscaras, frecuentemente incluso con el nombre de Jesús en sus labios. ¡Comprenderéis fácilmente lo que se puede pensar de una civilización parecida! Pues no hay hombre de la naturaleza dialéctica que no sirva a los dioses de su campo de respiración. ¡Esto no es una acusación! No hacemos mas que vaciar la realidad de los velos de la ilusión; arrancamos las máscaras. Pues no hay ningún hombre dialéctico ni ningún hombre divino que pueda substraerse a la dirección de las fuerzas magnéticas de su campo de respiración. No os imaginéis algo que en realidad no sois; en el fondo sois un pobre desgraciado pues la naturaleza hace de vosotros el juguete de las fuerzas magnéticas. En el capítulo precedente, decíamos que en lo que concierne a este grave conflicto de conciencia - pues la vida entera y sobre todo la del portador del átomo original no es más que un conflicto de conciencia- solo hay una solución: desarrollar, gracias a la Gnosis, nuevas fuerzas magnéticas en el campo de respiración. Principalmente llegaréis a ello por una fe inquebrantable, una aspiración ardiente y un esfuerzo continuo. Ahí está el secreto del éxito. Traducimos ésta actitud por la expresión <<mantenerse en la alfombra>>. Cuando tenéis éxito en introducir en vuestro campo de respiración, algunas fuerzas magnéticas liberadoras, cuando ellas dominan en vuestra vida, cuando las seguís y las obedecéis y cuando, gracias a ellas, resistís a las otras fuerzas, estáis en el buen camino. Como ya hemos dicho, el candidato puede ya seguir este desarrollo en el curso de la Segunda Hora. Vuestro campo de respiración microcósmico es vuestra esfera de vida, literalmente es vuestro campo de respiración, absolutamente parecido al gran campo de respiración del cosmos terrestre. Como vuestro campo de respiración es de naturaleza totalmente dialéctica, se corresponde al gran campo de respiración exterior, al aire con el que llenáis vuestros pulmones. Así es como vuestra pequeña naturaleza está en concordancia perfecta con la gran naturaleza, incluso con las consecuencias aprisionadoras que ello implica. Pero cuando, por un aprendizaje verdadero y una perseverancia tenaz -¡no es otro el camino!- llegáis a desarrollar y a conservar en vuestro campo de respiración fuerzas magnéticas gnósticas, entonces el gran campo de respiración cambia también para vosotros. Ya no absorbéis su veneno, ya no tenéis nada que temer de las fuerzas demoníacas, de lo que irradia la humanidad satánica, la naturaleza dialéctica poseída por el maligno. Ya solo respiráis lo que puede servir para vuestra paz, para vuestra salvación y vuestra

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felicidad. Y vuestro aliento cambia. ¿Que más os enseña la Sexta Hora? En su calidad de hombre liberado, de servidor de la humanidad, el hermano de la Sexta Hora, por el hecho de sus actividades, va a tener que trabajar en país enemigo. Es evidente que se vuelve el blanco sobre el que van a encarnizarse los monstruos infernales que no son otra cosa que las innumerables tensiones magnéticas que, en el gran campo cósmico de respiración, se han vuelto temibles poderes. En efecto, ¡se esfuerza en arrancarle sus victimas! Pero un trabajador de este nivel no tiene ningún miedo; el no teme nada por si mismo, ello es evidente, no teme nada tampoco en cuanto al resultado de su trabajo salvador y liberador. Examinemos este punto. Suponer que tratáis, en calidad de liberado, de ayudar y de salvar a un alma aún no liberada. Las fuerzas demoníacas van a atacaros. Ellas no pueden nada contra vosotros, pero ellas hacen presa sobre el objeto de vuestros cuidados. Se apoderan de la persona hacia la que tendéis vuestras manos y os la arrancan y se vuelve un juguete para su avidez de vampiro. ¿Comprendéis al mismo tiempo porque todo servidor de la luz universal, en el curso de sus actividades en la tierra, está expuesto a la incomprensión, a los sarcasmos, al odio y solo encuentra hostilidad, resistencia, calumnia y antagonismo organizado? ¿Por que debe estar atento sin descanso a los actos y gestos de todos, y ello hasta en su entorno inmediato? Choca día y noche con la animosidad natural de los monstruos infernales, que encuentra en aquellos que son sensibles a ellos. Ello sin embargo no conmueve al servidor. Su espíritu permanece absolutamente inmóvil, está sin temor, sin preocupaciones, incluso cuando es agredido por aquellos que son el objeto de sus cuidados llenos de amor. ¿No es nunca abrumado por la pena y el sufrimiento que le procuran sus experiencias al lado de una humanidad poseída por el demonio? ¡No! Pues tiene en él el saber absoluto de ser un mandatario y que triunfará. ¿Como? Porque, de día y de noche, está rodeado y acompañado en todos sus caminos por la justicia vengadora de Dios. ¿Que es esto? ¿Especula sobre el dios vengador del Antiguo Testamento? No, pero todo hermano de la Luz posee, en su campo de respiración, una fuerza, una tensión magnética que verdaderamente se pude calificar de justicia vengadora, una fuerza protectora que lo acompaña y lo protege, fuerza que los antiguos Rosacruces llamaban <<Jehovah>>, sin alusión al Antiguo Testamento. Colocaban conscientemente su trabajo a la sombra de sus alas. Cuando, directa o indirectamente, por medio de ciertas personas, los monstruos infernales quieren contrarrestar su obra llena de amor, el trabajo de la cosecha, el servidor no se cuida de ello y no manifiesta ningún temor. Y como no lucha por su existencia siguiendo las normas de la naturaleza dialéctica, entonces la fuerza de Jehovah que lo penetra, lo rodea y lo acompaña, habla a través de él y lo ayuda hasta su objetivo, a despecho de todo. Esta justicia, la justicia de Jehovah, ¿es pues una radiación vengativa, vindicativa, ávida de sangre, asesina? No, es un fuego protector. Aquel que quiera engañar, profanar, atacar este fuego se verá, llegado el momento, consumido por él. Aquel que quiere examinar y analizar la historia del santo trabajo y de sus servidores encontrará allí esta ley de protección enteramente confirmada. Este es el significado de la Sexta Hora del Nycthemerón de Apolonio de Tyana.

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Un fuego que da la vida a todos los seres animados es dirigido por la voluntad de los hombres puros. El iniciado extiende la mano y los sufrimientos se apaciguan.

SÉPTIMA HORA

Recordaréis lo que nos ha desvelado la Sexta Hora del Nycthemerón. Ella se refiere a la purificación total del campo de respiración que se extiende entre el ser aural y la personalidad. Hemos explicado detalladamente como se obtiene esta purificación y cuales son las consecuencias de ella. Desde que ella ha tenido lugar, el candidato a los misterios universales se ha vuelto una entidad completamente liberada; está en posesión de todos sus poderes originales y va a aprender a manejarlos y a utilizar las fuerzas que guardan estos poderes. La situación microcósmica nueva es la siguiente: los puntos magnéticos del sexto circulo aural se han vuelto sensibles. Este firmamento magnético es ahora luminoso y el firmamento magnético que rige al hombre nacido de la naturaleza está enteramente sometido a este nuevo firmamento. El fuego mágico del universo que da vida a todas las cosas ya no tiene necesidad, para penetrar al interior del campo de respiración, de pasar a través de las mallas embrolladas de la red del destino. El fuego, en su integridad y sus intenciones originales, entra directamente en el sistema microcósmico del candidato, se concentra en estado puro en el campo de respiración, y el candidato, que respira ahora de un corazón séptuplemente purificado, alimenta su ser con este fuego hermético. La Séptima Hora dice: Un fuego que da la vida a todos los seres animados es dirigido por la voluntad de los hombres puros. El iniciado extiende la mano y los sufrimientos se apaciguan. Y nosotros os preguntamos: ¿Es dirigido ya por vuestra voluntad el fuego que da la vida? ¡En verdad, no! Vivís, ciertamente, del fuego que da la vida pero, por el hecho de vuestro nacimiento en la naturaleza dialéctica, violentáis sin cesar este fuego, y cada pulsación de vuestro corazón peca contra sus santos valores; es la razón por la cual estáis en conflicto con él. Un fuego impuro sobre el cual solo podéis ejercer una influencia parcial muy pequeña, os retiene prisioneros. ¿Como explicarlo? El fuego dialéctico, que Jacob Boehme tacha tan justamente de <<fuego encendido en la impiedad>>, viene a nosotros por el hecho de que las siete razas originales que han poblado la totalidad del universo visible, el séptimo dominio cósmico, el Jardín de los Dioses -la grandiosa cantera de trabajo de la humanidad divina- no lo han empleado de la buena manera. Ahora bien todos somos los descendientes de estas siete razas originales, y el firmamento magnético -la lípika de la que vivimos y en la que estamos- es el fiel reflejo del universo impío. El firmamento magnético de nuestro nacimiento terrestre es una proyección del sistema solar y del zodíaco y, por este hecho, una proyección de

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la multitud de las estrellas. Este firmamento universal es una gigantesca red de puntos magnéticos, red que se proyecta fielmente en vuestro ser aural y, por él, en vuestro campo de respiración y en el circulo de fuego de la pineal del santuario de la cabeza. Así es como estáis prisioneros en la red del destino. La red del destino del macrocosmos se proyecta en el cosmos, el destino del cosmos en el microcosmos y el del microcosmos en la personalidad. Así pues vosotros vibráis y os enredáis durante años en los hilos enmarañados de esta inmensa red magnética hasta que seáis consumidos y absorbidos por ella. Conocéis, ya sea de nombre, ya por experiencia, la ciencia llamada en nuestros días <<astrología>>. Antaño considerada con gran honor por algunos pueblos de la antigüedad, esta ciencia trata de establecer la manera en la que los rayos magnéticos del macrocosmos y del microcosmos operan en la personalidad. Esta ciencia ejerce evidentemente un gran atractivo y arrastra por vías estrelladas. Personalmente la hemos ejercido durante años y enseñado durante quince años. Nuestros alumnos aprendían así como estaban cogidos en la red del destino y eran completamente prisioneros de ella, como eran condicionados cada día e incluso cada hora de su vida por estos rayos magnéticos y sus combinacio- nes, y de que manera determinar y prever sus efectos. Pero cuando hubieron visto y experimentado bien esto, fueron consternados por esta violencia magnética sin freno, y le correspondió a cada uno sacar las consecuencias de ello. La ciencia astrológica entraña este genero de preguntas: ¿Como conducirse frente a las calamidades de los rayos magnéticos? ¿Como recibir sus golpes? ¿Como retorcerse lo mejor posible en las mallas de la red? ¿Como hacer lo mejor para atravesar la vida hasta que la muerte te lleve consigo en el brasero del fuego? Pero sería necesario deducir antes las preguntas siguientes: ¿Como librarse de la red del destino? ¿Como llegar a una vida liberada en la que la araña de la naturaleza dialéctica no os chupe hasta la médula? La pregunta que resulta de ello es: ¿Como, con la ayuda de esta ciencia, regular mi camino hacia la muerte? O bien: ¿después de haber visto la fatalidad y contemplado a Medusa, como decir adiós a esta realidad de la muerte para cambiarla por la realidad de una vida nueva? Si ahora podéis verdaderamente hacer este adiós, entonces la Gnosis viene con su sabiduría universal; y nosotros no hemos dejado de hacer esta plegaria con Hermes Trismegisto hasta esta hora:

<<¡Podamos, en la Gnosis, no fallar nunca!>> Así pues nos hemos despedido del plano horizontal de la astrología, pero sabemos que muchos alumnos aún no pueden desprenderse de esta ciencia. ¡Para su mayor perjuicio! Pues la astrología y sus aplicaciones unen a la tierra por la magia de su estructura. Esto no es grave para el hombre egocéntrico, unido a la naturaleza de la muerte, y que solo pide permanecer ahí. Pero esta actitud es funesta para el hombre que busca la Gnosis. No queremos decir que la astrología sea una ciencia prohibida, sino que vista a la luz de la Gnosis ella es inútil e incluso perjudicial. Y decimos a aquellos a los que esto les concierne: tratar de ver claro en vosotros y preguntaros si la astrología y sus aplicaciones os han vuelto más felices, aunque solo sea un segundo, o si ellas no han aumentado vuestro temor y vuestra angustia. Elevaros entonces hasta la grandiosa verdad de la Séptima Hora del Nycthemerón: Un fuego que da la vida a todos los seres animados es dirigido por la voluntad de los hombres puros. Lo que quiere decir que, cuando seguís el camino de la Gnosis, entráis en unión con otro universo magnético, un universo no corrompido, un universo que cura. El fuego original, el fuego inmaculado provee al universo dialéctico de fuerzas intensas. Pero este fuego es alterado por los eones de la naturaleza, lo que provoca unas influencias secundarias y se transforma en fuego impío. Pero el fuego original no está por ello menos presente. Está más cerca que las manos y los pies y es omnipresente. Su fuerza luz no conoce ni debilidades ni matices. No irradia más intensamente en un lugar que en otro, ¡es una radiación que engloba todo! ¡Es! Da la vida a todos los seres animados, incluso a aquellos que la reciben indirectamente a través del universo dialéctico de donde les llega deformado y corrompido. Aquellos que llegan a elevarse en esta luz y a manifestar para ellos un nuevo cielo, un nuevo firmamento magnético, realizando así una nueva tierra al interior de este circulo de fuego, se elevan en el fuego omnipresente como seres purificados. Por ello no están unidos a una nueva red del destino, sino que al contrario viven en un fuego cuya fuerza pueden emplear y dirigir gracias a su voluntad purificada. Ya no se

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hunden bajo el peso de la materia sino que se elevan por encima. La materia ya no tiene dominio sobre ellos; ellos gobiernan la sustancia original y el fuego que irradia de ella. Para ellos, el espacio de la sustancia original se ha vuelto un Edén, el Jardín de los Dioses, una cantera en el sentido absoluto, una cantera tal como fue concebida en el origen. Pero, puesto que actualmente el Jardín de los Dioses testimonia de una gran corrupción y se ha vuelto un lugar en el que los descendientes de las siete razas originales están sometidas a la naturaleza de las cosas y regidos por ella, el trabajo que deben realizar allí los liberados es evidente: despertar la naturaleza original en aquellos que están aún unidos a la naturaleza de la muerte, y, una vez despertados estos, ayudarlos con el fin de que hagan triunfar la naturaleza original sobre la naturaleza de la muerte. Todos los Eones, todas las fuerzas y creaciones enemigas de la naturaleza divina, que moran en toda la extensión del Jardín de los Dioses, deben ser neutralizados. Es así como el iniciado extiende la mano, el cetro del poder de los nuevos poderes conferidos por el nuevo estado de vida, a fin de que el sufrimiento omnipresente en la naturaleza de la muerte se transforme en paz regeneradora y transfiguradora en armonía con la naturaleza divina. Este es el sentido de las palabras: "El iniciado extiende su mano y los sufrimientos se apaciguan". No creáis sin embargo que los iniciados gnósticos vienen hacia vosotros, provistos de fuerzas y de posibilidades, para ponerlas a vuestro servicio con la finalidad de fortificar el estado dialéctico de vuestro yo y de ayudaros porque estáis cautivos de la red del destino. No, tienden hacia vosotros y sobre vosotros una mano compasiva para liberaros del eterno sufrimiento ¡Si así lo deseáis! La Séptima Hora del Nycthemerón nos permite lanzar una primera ojeada a la realidad del grandioso y maravilloso trabajo de liberación que apacigua el sufrimiento universal orientándolo sobre el fuego magnético divino omnipresente. Por ello se puede decir con certeza que el Jardín de los Dioses será un día purificado y que el sufrimiento omnipresente se transformará en paz, la paz de la Nueva Jerusalén! Por ello se dice:

"El septenario expresa el triunfo de los magos. Este da la prosperidad a los hombres y a las naciones y los sostiene por sus enseñanzas sublimes; planea sobre ellos como un águila y dirige las corrientes del fuego astral; todas las puertas del santuario le son abiertas y todas las almas que aspiran a la verdad le dan su confianza; es bueno de grandeza moral y porta por todas partes con él y en él el poder irradiante del amor".

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Las estrellas se hablan, el alma de los soles corresponde con el suspiro de las flores; unas cadenas de armonía hacen corresponderse entre ellos a todos los seres de la naturaleza.

OCTAVA HORA

Apolonio de Tyana divide el Día de Dios que luce en las tinieblas en doce partes o horas. Son los doce aspectos clásicos del devenir divino. El número doce es el que expresa la resurrección del alma-espíritu después del total declive del hombre dialéctico. Por un lado es el número del sufrimiento y de la debilitación, por otro, el de la gracia y de la perfección. Es el número evangélico por excelencia: la penetración de la luz en las tinieblas. En el curso de la Séptima Hora, el candidato a los misterios gnósticos se vuelve un verdadero hombre-sacerdote. En virtud del fuego del Espíritu Santo y gracias a las otras fuerzas y radiaciones gnósticas del campo astral puro de la Escuela Espiritual, se ha vuelto capaz de operar en todos los dominios de la materia al servicio de la humanidad sufriente que aspira a la libertad. Lleno de este espíritu santificante, es decir curador, empleándolo en toda la extensión del séptimo dominio cósmico, el hombre sacerdote descubre y experimenta el mismo directamente que las luces celestes tienen un lenguaje. Se pone a comprender este lenguaje, esta palabra, la esencia de las radiaciones. Una radiación es como una voz; una radiación procede de un origen determinado, tiene una causa y un objetivo. Esta causa y este objetivo se dan a conocer por la actividad de la radiación con sus consecuencias. Aquel que vive de la luz gnóstica y trabaja por ella, luego aquel que, místicamente hablando, sigue el camino guiado por la mano de Dios, aprende a comprender el lenguaje de las radiaciones, el lenguaje de las llamas. La receptividad a estas radiaciones y la comprensión de la ciencia que se refiere a ella es necesaria por el hecho de que todas las radiaciones del espacio manifestado a los humanos, el del séptimo dominio cósmico, difieren totalmente de los del sexto, el mundo de las almas vivientes. El candidato se vuelve hipersensible a la actividad de las leyes, a la armonía y a la discordancia. Aquel que recorre el camino lo comprende. Si ha sintonizado su ser a lo Único Necesario y practica el comportamiento correspondiente, observará que ha adquirido una mayor sensibilidad a la atmósfera

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ambiente y a su contorno. Enseguida detecta alrededor de él los pensamientos de crítica y de desacuerdo; comprende pues <<el lenguaje de las radiaciones>> Todo microcosmos es parecido a un sol, y todo microcosmos se traduce por una radiación, habla pues un cierto lenguaje. No consideramos aquí los sonidos articulados por la laringe, que pueden estar en contradicción flagrante con el lenguaje de las radiaciones que emana de alguien. Todos los seres, toda vida manifestada, todos los cuerpos celestes comunican por un lenguaje incontestable, el de las radiaciones. Así es como hay en todo el universo manifestado una verdad igualmente manifestada, aunque el hombre no lo sepa ni se de cuenta de ello. Las radiaciones que el hombre emite no sabrían mentir. En efecto, por las radiaciones que emanan de él, la verdad es inscrita sobre su frente. Por ello comprenderéis que los que entran por la puerta de los grados interiores, obtienen un nuevo poder, propiedad indispensable para el iniciado gnóstico. En virtud de la radiación particular del nuevo estado de ser, posee el poder de experimentar todos los espíritus y todas las radiaciones en relación al único camino y a la única fuerza. Según los términos de la primera Epístola de Juan (Cáp. 4: 1), puede <<probar los espíritus para saber si son de Dios.>> Para hacer esto, los puntos de referencia están en número de tres: En la cima del corazón, en la frente y en todo el doble etérico.

En el corazón, encontramos la rosa, el punto central del microcosmos. El iniciado está perfectamente en condiciones de darse cuenta de si este punto central está realmente unido al corazón físico, al manantial de las emociones, de los deseos y de las pasiones, en consecuencia si la rosa está abierta o en vías de abrirse. En el espacio abierto detrás del hueso frontal encontramos el núcleo, el foco de la conciencia que se manifiesta en la mayoría de los hombres. Esta conciencia es, ya la conciencia yo del hombre nacido de la naturaleza, ya el alma nueva, el alma despertada que, irradiante y centelleante, es llamada <<la flor de oro del corazón celeste>>. Por lo que se refiere al doble etérico es, o bien el conjunto de las concentraciones y productos de las fuerzas astrales inferiores ordinarias de la naturaleza de la muerte, o bien el cuerpo que comienza a asimilar las nuevas fuerzas del alma, a retenerlas y a ordenarlas. En este último caso, el cuerpo etérico es <<el manto de oro de las bodas>>. Hay una lucha incesante entre los hombres, las más grandes oposiciones los dividen. Por su naturaleza están inclinados a rechazar a Dios y a odiar a su prójimo, pero por su esencia, por su estado de radiación, son todos parecidos, pertenecen a un único y mismo orden y están pues en perfecta armonía. Por ello se habla de cadenas pues, desde el punto de vista de la especie, los hombres están encadenados unos

a otros en la armonía, pero en razón de su naturaleza, están inevitablemente en guerra incesante los unos

contra los otros, sin poder separarse unos de otros. Tal es el lenguaje que habla sin interrupción la humanidad hundida en el fondo del pozo de la decadencia. De ahí nace la incesante corriente de los sufrimientos y de las penas que abruma a las criaturas dialécticas. El iniciado gnóstico, comprendiendo el lenguaje de las radiaciones, penetra en la causa profunda del sufrimiento. Es experto en el conocimiento de la patología dialéctica. Pero, en virtud del nuevo punto central inflamado en su ser como una rosa de oro, es también el guardián de los grandes tesoros. Los grandes tesoros de la Luz de las luces están a su disposición. Se dice del iniciado gnóstico que posee la fuerza de las palomas. Ahora bien siendo la paloma el símbolo del Espíritu Santo, del séptimo rayo, se puede decir que es capaz de experimentar, por su radiación, si un alma verdaderamente es de Dios. Como tiene el poder de sondear a los hombres en lo más profundo de ellos mismos, puede dar a los que tienen necesidad, y no a los indignos, de sus tesoros de luz gnóstica. <<No lanza perlas a los cerdos ni rosas a los asnos>>. Lo que importa al servidor de los misterios gnósticos de los grados interiores, es estar en medida de liberar a los encadenados. Aquellos que, en el curso de su desarrollo gnóstico, han alcanzado el estado sacerdotal, poseen en un momento dado la piedra preciosa, la piedra de los sabios, el schamir. Son

llamados <<Maestros de la Piedra>>, lo que significa que la plenitud de radiación del sexto dominio cósmico, dicho de otra manera el Santo Grial, se ha vuelto en ellos un principio activo. La actividad de este principio se expresa por una fuerza que permite al interesado llevar a buen fin la autorrealización total así como servir

a la humanidad. La Gnosis no socorre ni salva por medio de palabras sagradas o símbolos, como es el caso de una

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fórmula oculta, ni por un método destinado a ser seguido, sino que sostiene a todos aquellos que lo quieren por una fuerza, la fuerza del Santo Grial. Es gracias a esta fuerza que el iniciado y aquellos a quienes ayuda atraviesan los Misterios y llegan a una unión perfecta con el mundo del hombre alma. Comprender que esta es la verdadera panacea para los profundos sufrimientos de la humanidad. Los hermanos y las hermanas de los grados interiores son todos Maestros de la Piedra, servidores y servidoras del Santo Grial. La total plenitud de la luz gnóstica se vuelve el principio activo en la naturaleza de la muerte para una resurrección en la vida liberadora. Ahora comprenderéis mejor las viejas leyendas en donde se dice que la simple visión del Santo Grial puede curar. El Santo Grial es la radiación de la Gnosis en su manifestación séptuple. Aquel a quien le es permitido verlo lo experimenta como un nuevo estado de vida. Así es como la Rosacruz nos da el conocimiento, el Catarismo nos ofrece el sacrificio total y el Grial, la liberación. Como la antigua puerta de Saturno, la Octava Hora del Nycthemerón posee dos aspectos: nos describe la naturaleza de la muerte y la naturaleza de la vida liberadora. Aquel que, en la fuerza del Santo Grial, llega a pasar la puerta de Saturno, está en medida de percibir un nuevo lenguaje de las estrellas, el lenguaje del mundo de las almas vivientes. De la misma manera, la fuerza fundamental de la luz responde al suspiro, a la aspiración infinita de la rosa del corazón. Así es como, unidos por las cadenas del amor universal, resucitamos en una armonía nueva, universal y eterna. Podamos alzarnos hasta esta certeza. La fuerza del Santo Grial os ha conducido hasta el punto en el que podéis comprender estos misterios sagrados. Esta fuerza no desea únicamente realizarse en vosotros, sino también liberar en vosotros un factor activo al servicio de toda la humanidad. Ese es el objetivo principal de una Fraternidad gnóstica: transmitir el Santo Grial durante el período en el que esta Fraternidad es llamada a jugar un papel activo.

Pueda llegar rápidamente el tiempo de la consolación y de la bendición para todos aquellos que esperan la ayuda de la Gnosis.

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El número que no debe ser revelado.

1.Los cuatro primeros misterios

NOVENA HORA

La Novena Hora del Nycthemerón presenta una dificultad. La fórmula de ella es la siguiente: "El número que no debe ser revelado". La dificultad reside en el hecho de que sería necesario revelar lo que no debe serlo, por la simple razón de que ello tendría consecuencias indeseables. Este número, dice Apolonio de Tyana, debe ser silenciado, porque encierra los grandes misterios del iniciado:

1. la fuerza que vuelve la tierra fecunda;

2. los misterios del fuego escondido;

3. la llave universal de las lenguas;

4. la segunda vista ante la cual el mal no puede permanecer escondido

5. la gran ley del equilibrio y del movimiento de la luz, representada en la Cábala por los cuatro

animales simbólicos, y en la mitología griega por los cuatro caballos del sol;

6. la llave de la liberación de los cuerpos y de las almas que abre todas las prisiones;

7. la fuerza de la elección eterna, que perfecciona la creación del hombre, y lo estabiliza en la inmortalidad. El número nueve siempre ha sido sinónimo de misterio; está unido a la fuerza de callarse. El número nueve y sus fuerzas están en relación con el dominio astral. La Escuela de la Rosacruz de Oro revela al alumno de que manera puede liberarse de la esfera astral de la naturaleza de la muerte, a la que todo su ser está unido. Le explica además como puede entrar en el nuevo campo astral de la Escuela y unirse a él definitivamente. A este respecto, el alumno debe comprender perfectamente la advertencia de la Novena Hora. En general, las fuerzas que se refieren a la Novena Hora son las de la vida astral, es decir tanto las fuerzas del séptimo dominio cósmico como las del sexto dominio cósmico, el nuevo campo de vida. Así pues aquel que no posee la facultad del discernimiento,

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y por consecuencia es incapaz de elegir, será infaliblemente la victima si desencadena las fuerzas de la esfera astral, la cual ofrece muchos más peligros que el mundo material. Por ello, en la Escuela Espiritual, todo está preparado para que <<el sueño del cuerpo se vuelva la lucidez del alma>>, fenómeno que prueba que el proceso de la transfiguración ha comenzado y que el

candidato ha entrado en el nuevo campo de vida astral para que, sobre esta base, continúe su camino, liberado de los peligros elementales. Aquel que, sin esta base, quisiera continuar su camino, no haría más que agravar los peligros a causa de las enormes mistificaciones inherentes a la vida astral ordinaria. Esta es

la razón por la que la Novena Hora es el número que no debe ser revelado, que no puede ser revelado a

los profanos en tanto que campo de trabajo. Solo se puede hablar en sentido general, porque este número encierra todos los misterios, todas las fuerzas del iniciado gnóstico. Sin desvelar la esencia de estos misterios, no hay sin embargo ningún inconveniente en indicar la naturaleza de ellos. Como hemos visto, hay siete misterios: solo os los explicaremos en la medida en que nos sea permitido y posible hacerlo.

El primer Misterio se refiere a una fuerza que, utilizada, abre al iniciado el séptimo dominio cósmico en el sentido en el que fue concebido en el comienzo por el Logos. Llamamos al séptimo dominio cósmico el <<Jardín de los Dioses>>. El hombre original, el hombre-alma-espíritu, que provenía del sexto dominio cósmico y de los dominios superiores, fue enviado al Jardín de los Dioses. Recibió este jardín paradisíaco como una grandiosa y maravillosa cantera de trabajo alquímico, con el fin de que, gracias a las fuerzas y a

las posibilidades que allí se encontraban, ayudará a realizar el plan en la base de la manifestación universal

y a volver cada vez más grande el nombre de Dios por una actividad creadora. Si pensáis que el Jardín de

los Dioses se ha deteriorado completamente, como lo percibimos actualmente, por el hecho de que las fuerzas <<del bien>> y del <<mal>>, las fuerzas dialécticas, se han inflamado en él, y que el hombre-alma al ponerse a servirlas, las volvió entonces tan poderosas que él mismo fue desnaturalizado, comprenderéis porque las fuerzas de la Novena Hora no pueden ni deben ser reveladas. Si el hombre desea emplear estas fuerzas con fruto, y para que sean liberadoras y sin peligro, deberá primeramente regresar a su punto de partida, al estado de ser del hombre-alma que ha entrado en contacto con su Pymandre, su alma viva. Únicamente en ese momento el hombre heredará de nuevo la tierra y, con la fuerza del primer misterio de la Novena Hora, podrá poner fin a la anarquía de la naturaleza dialéctica, la anarquía de las fuerzas gemelas del bien y del mal, con el fin de restablecer el Jardín de los Dioses a su estado original, con el fruto del Árbol de la Vida. Primeramente debéis restablecer en vosotros el estado de alma viviente del que habla Pablo. Sobre esta base, podréis entonces volveros un espíritu vivificante. Solo aquellos que hayan encontrado el camino del renacimiento del alma y progresen sobre este camino se despertarán en la luz de la Gnosis Hermética y, llegado el momento, obtendrán la fuerza de restablecer el Jardín de los Dioses. Este restablecimiento comienza por la constitución de un campo astral purificado, de un Cuerpo Viviente Gnóstico, liberado de las ilusiones y de las impurezas de la naturaleza dialéctica, un campo tal como la Escuela Espiritual posee actualmente.

Sobre la base de este primer misterio, los tres siguientes se abren al alma transfigurada, devenida viviente, es decir:

-el dominio de los fuegos mágicos, -la raíz de las radiaciones magnéticas, -el poder de discernir todo lo que no pertenece al plan original.

El dominio de los fuegos mágicos se refiere al hecho de que, en la sustancia original del espacio infinito, existen poderosas fuerzas latentes. Los libros santos los llaman los siete veces siete, o sea los cuarenta y nueve fuegos sagrados del Espíritu Séptuple. Estos fuegos sagrados deben ser encendidos y utilizados por todos los Hijos de Dios. Todos aquellos que siguen el camino de la transfiguración del alma vuelven a ser hijos de Dios, y todos dominarán a su tiempo, en el aliento de Dios, los fuegos mágicos. Para comprender bien esto, pensar en un hombre que se acerca a un espejo: ve allí su propia imagen, la imagen del espejo le es devuelta. Así es para el hombre que encuentra a su Pymandre, para

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aquel cuya alma y Espíritu se unen, son unidos. La esencia del Espíritu es Dios. Este se proyecta continuamente en el alma como una imagen reflejada. Este hombre ha regresado a la unidad divina. Poco importa donde está, poco importa como la vida le maltrata, el alma porta con ella, en ella, la imagen del Espíritu. Al igual que el Espíritu se proyecta en la sustancia original y retiene allí, latentes, los cuarenta y nueve fuegos, de la misma manera también el alma devenida viviente en y por el Espíritu es capaz de iluminar los cuarenta y nueve fuegos sagrados latentes y de mantener en ellos las llamas.

A propósito de la Octava Hora del Nycthemerón, decimos que todo hombre habla por mediación de las

radiaciones magnéticas que emite. Estas radiaciones son un <<escrito>> fiel, la indiscutible verdad de su naturaleza y de su ser, y las proyecta en el espacio alrededor de él. El alma-espíritu aprende a comprender

la

causa de la emisión de la radiación magnética en la raíz misma de las radiaciones magnéticas: luego en

el

tercer misterio de la Novena Hora. Y como el hombre terrestre, como sabemos, habla naturalmente un

lenguaje magnético impío y antidivino, aquellos que pueden sondear la causa, dicho de otra manera, el

origen de esta impiedad en los otros y penetrarla profundamente, están entonces en condiciones de ayudar

lo mejor posible a estas personas. Debéis sobretodo buscar en el misterio de la Novena Hora el elemento

útil que encierra, es decir el aspecto que se refiere al servicio. ¿Que hace falta para calmar el sufrimiento humano y hacerlo desaparecer? ¿Que es necesario para elevar a los hombres en el camino de la salvación?

A fin de realizar este trabajo de amor, los misterios de la Novena Hora son desvelados al alma

transfigurada. Es con este fin, entre otros, que el conocimiento del origen de las radiaciones magnéticas es revelado. Pues está claro que si hay una causa fundamental en la decadencia del genero humano dialéctico,

la marcha de cada microcosmos y su rotación en la rueda del nacimiento y de la muerte reviste un carácter

muy particular. La raíz de las radiaciones magnéticas es muy personal. Así aquel que, transfigurado, comprende el misterio de la Novena Hora será una gran bendición para todos los que están angustiados.

El cuarto misterio de la Novena Hora es el poder de discernir lo que no está comprendido en el plan original.

Comprenderéis que para el iniciado, es un poder magnífico, un verdadero poder divino. En el campo astral del espacio del séptimo dominio cósmico donde viven miríadas de manifestaciones de naturalezas totalmente diferentes, ¿quien podría, en el medio de una profusión tan variada, encontrar sin dificultad el camino derecho? Ahora bien el tercer y cuarto poderes de la Novena Hora constituyen una ayuda infalible que permite recorrer sin peligros el maravilloso camino al servicio de la humanidad, el camino de la Gnosis original, el camino de sus hijos y de sus hijas.

2 El quinto misterio

Hasta ahora hemos estudiado cuatro de los siete misterios de la Novena Hora. El primer misterio se refiere a

la fuerza necesaria para el restablecimiento del Jardín de los Dioses; el segundo al dominio de los fuegos

mágicos; el tercero a la raíz de las radiaciones magnéticas; el cuarto al poder de discernir todo lo que no está comprendido en el plan original. Hemos descubierto que, después de la entrada liberadora en el nuevo

campo de vida, la vocación de todo hombre-alma debe ser actuar en calidad de hombre nacido de la naturaleza, esta naturaleza que sin embargo ha abandonado. Este es el sentido de las palabras que anuncian que después de su liberación, el hombre heredará de nuevo la tierra. Este regreso al séptimo dominio cósmico significa, no un nuevo hundimiento en la naturaleza dialéctica ni una nueva unión a la rueda de las reencarnaciones, sino, sobre la base de la vida liberada, el deber de actuar en la gran cantera del séptimo dominio cósmico en calidad de hombre verdadero. Así es como se realiza el plan de Dios y se remedia la degeneración de la contra-naturaleza. Para la realización de esta gran y magnífica misión, el hombre liberado recibe la fuerza y el poder indispensables. Tal es la fuerza del primer misterio.

El hombre liberado tiene la posibilidad de emplear los cuarenta y nueve fuegos sagrados latentes en

la sustancia primordial entera, y de utilizarlas para la gloria y la realización del plan de Dios. Ahí está el poder

del segundo misterio.

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Y como el Jardín de los Dioses está en plena confusión, donde la cizaña crece en abundancia y

donde se desarrolla una vida impía de una increíble diversidad, es evidente que el trabajador en este Jardín

deberá poseer el poder del tercer misterio, es decir el de sondear en toda su profundidad el lenguaje de las radiaciones magnéticas. Por último el cuarto misterio permitirá al trabajador reconocer todo lo que no corresponde al gran plan, y conceder la ayuda justa a los que luchan por encontrar una salida.

El hombre liberado que ha encontrado a su Pymandre está provisto de tres poderes suplementarios:

conoce primeramente - éste es el quinto misterio- las grandes leyes del equilibrio y del movimiento. Para comprender esto, es preciso haberse dado cuenta que la manifestación universal está regida por una ley universal. El séptimo dominio cósmico, el Jardín de los Dioses, el gran laboratorio alquímico, está gobernado por una formula de base, una idea fundamental. Ésta está contenida en cada átomo de la sustancia original del séptimo dominio cósmico. Lo cual explica el porque, en la Gnosis hermética, se trata de Abraxas, el sol universal que domina todo, da la vida a todo y finalmente gobierna todo. Cuatro emanaciones proceden de la sustancia del principio original, cuatro aspectos, cuatro fuerzas que emanan de la luz universal. Se les llama los cuatro Señores del Destino, o los cuatro animales sagrados, o los cuatro corceles solares, o los cuatro evangelistas. Los cuatro corceles solares de Abraxas

representan las cuatro corrientes, que todo lo penetran, de la eterna voluntad, sabiduría, actividad y, coronando el todo, del amor, la emanación más elevada y más fuerte, el corcel solar representado como el más vital y el más dinámico. Concebiréis que el plan divino no puede contener nada que no surja del sol universal, Abraxas, y de sus cuatro emanaciones. La gran cantera de trabajo que llamamos el "Jardín de los Dioses" es el paraíso potencial de donde parten los verdaderos Hijos de Dios a fin de realizar el plan divino. Por ello todos los hijos de Dios tienen el deber de proceder a partir de las cuatro emanaciones: amor, sabiduría, voluntad y actividad, en equilibrio perfecto y movimiento armonioso. Muchos hombres son muy sabios; otros tienen una voluntad de hierro que se manifiesta como un huracán; algunos tienen como signo distintivo una gran actividad y están ocupados sin descanso. Pero todo lo que pensáis en vuestra filosofía, todo lo que queréis con una obstinación poderosa, todo lo que hacéis con una actividad febril ¿está totalmente fundado en el amor? Si el amor más elevado y el mejor falta, si es parcial y selectivo, si no engloba a todo y a todos, entonces todo se os escapará de vuestras manos, entonces no tendréis éxito en nada o todo os será quitado. Es así que como tantos otros hacéis del Jardín de los Dioses un lugar desértico, un montón de estiércol, una llaga pestilente, como se dice en la Biblia. Esto es lo que ha ocurrido en el curso de los siglos. Los cuatro Señores del Destino, los cuatro Señores de vuestro destino son siempre parecidos. En un hombre dialéctico, por muy corrompido, roto, degradado y mancillado que esté, siempre hay amor, por ejemplo en tanto que deseo ardiente de posesión de bienes materiales, o del amor bajo la forma de un poderoso orgullo o eventualmente de un odio ardiente. ¿Sabíais que el odio es una expresión del amor? El odio, espantoso y terrible, es una expresión, una erupción volcánica de la primera emanación de la sustancia original, pero salida de su órbita. Es un amor que ya no sabe lo que hace, que ha perdido toda sabiduría, una avidez poderosa, que se manifiesta como un fuego infernal para consumir y destruir. Si no sabéis regular de la justa manera esta fuerza de amor, la primera emanación de Abraxas, si no podéis responder totalmente a ella, entonces el Jardín de los Dioses permanecerá como un lugar desértico, un océano de fuego resplandeciente, ¡y tan lejos como os permitiera un telescopio ver en el espacio, solo percibiríais y solo podríais percibir oleadas de llamas! Ante estas palabras, vuestra reacción espontánea será naturalmente una lamentación: <<¡Que lejos estoy del objetivo! ¿Que va a ser de mi?>> La respuesta es: <<Nada>> Pues el fuego de la contranaturaleza os consume. Nadie es bueno, todos se han desviado del origen. Por ello ahora os es necesario regresar al comienzo del estado de alma viviente.

Y solamente cuando hayáis regresado a este punto de partida estaréis en condiciones de equilibrar

en vosotros mismos a los cuatro corceles de Abraxas y, partiendo de este equilibrio, emprender y realizar,

en el Jardín de los Dioses, el verdadero trabajo liberador, con la plenitud de las cuatro fuerzas: amor, sabiduría, voluntad y actividad. Solamente entonces conoceréis el amor en su plena realidad. Lo

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experimentaréis, lo irradiaréis y no diréis: <<¡Oh Dios mío, como te agradezco el haber salido ahora del cenagal de lágrimas, de este montón de estiércol y haberme liberado de este mundo malvado y maldito!>> Sino que forzado por el amor, descenderéis como un meteorito hasta lo más profundo del infierno, con el fin de rodear con vuestra compasión a aquellos que están hundidos en el fuego de la rebelión, el fuego de las cuatro emanaciones, de ayudarles y guiarles en el camino regulando y equilibrando este fuego. Si poseéis y comprendéis algo de este amor, ya no separaréis más a los hombres en grupos, dirigiendo a unos vuestro amor, o lo que consideráis como tal y a los otros vuestra reprobación, vuestro odio, vuestras vehementes protestas, pues comprenderéis que todos están extraviados. Como la historia lo prueba abundantemente, todos actuarán de la misma manera en las mismas circunstancias. Entonces envolveréis a todos con vuestra fuerza de amor, como el corcel más dinámico de Abraxas. Experimentaréis al mismo tiempo que ya no os queda ninguna animosidad, ninguna repulsión, que ya no podéis tener ni simpatía ni antipatía. El amor de Juan el evangelista, desde el punto de vista de su acción, se dirige primeramente y sobretodo a aquellos que se califica de "enemigos", a los más pérfidos, porque lo que debe ser encauzado y transformado en primer lugar es precisamente el veneno del dragón, el odio del fuego impío que emponzoña el mundo. <<Amar a vuestros enemigos, bendecir a los que os maldicen, hacer el bien a quienes os odian, orar por aquellos que os persiguen a fin de poder ser llamados hijos del Padre que está en los cielos.>> (Mateo, 5,44) Existe un dibujo muy conocido en donde se ve a Hermes con un pie sobre el dragón -que derribado e impotente, lanza una última rociada de su veneno de fuego- presentar en su mano derecha, a plena luz, la Tabla Esmeralda. De ésta se eleva el Ibis, el pájaro de los misterios consagrado al amor, a la voluntad, a la sabiduría y a la actividad, luego a Abraxas y a sus cuatro emanaciones. Podamos transmitiros esta sabiduría de la Novena Hora del Nycthemerón para una consolación y una bendición.

3 Sexto y séptimo misterios

En el curso de nuestra exposición del quinto misterio de la Novena Hora, hemos profundizado en el sentido del termino <<Abraxas>> y de sus cuatro emanaciones. Abraxas es la fuerza original de Dios contenida en cada átomo, luego que se encuentra por todas partes. Un lugar del espacio donde esta fuerza original no se encontrara es pues inconcebible. Es la que permite al hombre verdadero realizar el plan de Dios en la base del universo. Esta es la razón por la que el séptimo dominio cósmico es llamado "el Jardín de los Dioses". Es un gran laboratorio alquímico. El hombre nacido de Dios tiene el deber de penetrar en este laboratorio a fin de difundir siempre más ampliamente la idea de Dios por sus actividades. Por ello en la Biblia se dice que el hombre ha sido creado para la honra de Dios, para magnificar su majestad, y que la filosofía hermética habla de Abraxas y de sus cuatro emanaciones. La fuerza original de Dios posee cuatro emanaciones: el amor, la sabiduría, la voluntad y la actividad. El principio fundamental de la sustancia original y de las cuatro emanaciones que fluyen de ella están en una relación tal que forman juntas una estrella de cinco puntas luminosa, llena de majestad y de gloria, como un sol universal, como Abraxas. Aquel que, de la única manera liberadora posible y justa quiere liberar las fuerzas que encierra la sustancia original y utilizarlas para llegar a la Vida, tiene el deber de conocer bien todos los secretos de la formula y de aplicarlos en el orden justo. Se trata en primer lugar del amor, en su aspecto más elevado y más puro, del amor totalmente indivisible, englobando a todos y a todo, sin consideración del estado en el cual se encuentra un hijo de Dios. Es el amor con el cual es necesario abordar todo conflicto, toda cristalización, toda tontería y su influencia. Es con este amor que todo trabajador en el campo de la cosecha debe comenzar. Cuando se puede entrar así en la gran cantera, entonces la sabiduría se desarrolla, no la intelectualidad, sino la sabiduría, la sabiduría que abraza el plan, la sabiduría que sondea toda situación y todo fenómeno en su justo valor, de manera que, sobre esta base, se desarrolla la justa magia de la voluntad y la justa actividad.

Hemos hablado ampliamente de todo esto, y ahora se presenta el sexto misterio de la Novena Hora: la llave de la liberación de los cuerpos y de las almas, la llave que abre todas las prisiones. Las fuerzas que emanan del sexto misterio están sobretodo destinadas, en cuanto a su empleo, a

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los hijos de Dios de la ola de vida humana que han forzado la santa ley del sol universal, que han hecho mal uso de la sustancia original y liberado de manera caótica la fuerza que encerraba, con todas las consecuencias impías que resultan de ello. Conocéis las propiedades generales de la materia. Sabéis que es posible juntar átomos o dividirlos. Se pueden también asociar en elementos. Es posible igualmente, por una justa combinación de estos elementos y de estos átomos, despertar la vida, hacer nacer fenómenos vitales. En el séptimo dominio cósmico, hay muchas entidades que se dedican a este trabajo creador; y el biólogo se queda mudo de respeto cuando examina estas miríadas de fenómenos vitales de los reinos vegetal y animal. Su multiplicidad testimonia muy simplemente de las propiedades generales de la materia, pero no dice ni explica aún nada de la verdadera naturaleza de la sustancia original. Os lo decimos: únicamente cuando nos aproximamos a la materia con relación al sol universal, con relación a Abraxas, y se es apto para poner en practica la ley de las cuatro emanaciones, se puede descubrir la verdadera naturaleza divina de la materia. Cae de su peso que lo que conviene entonces hacer para comenzar no será aniquilar los efectos de la impiedad, sino suprimir las causas. Una fuente de caos y de confusión engendrará siempre caos y confusión. Es necesario pues suprimir primero esta fuente. ¿Creéis que es posible neutralizar el riesgo que la ciencia nuclear hace correr a la humanidad por la sola prohibición de las armas nucleares? ¿O por un acuerdo mutuo? En efecto además de la seguridad por si mismo, por su pueblo y su país, el hombre busca también fuentes de energía, pues la humanidad tiene necesidad de luz y de fuerza para conservarse viva. Sabed que es precisamente el empleo pacifico de la ciencia nuclear la que va a desencadenar sobre la humanidad las más espantosas calamidades, como siempre ha ocurrido en el curso de los años siderales. Aquellos que partiendo del Jardín de los Dioses, quieren realizar la gloria de Dios y su plan están evidentemente obligados, en primer lugar a hacer desaparecer el desorden, no creando una teocracia, como lo quieren intentar los maestros del Gran Juego 4 , sino trayendo de nuevo a la humanidad perdida y prisionera a su patria, al punto de partida de muchos, es decir al mundo del alma. Esto es lo que emprende la Gnosis Universal, y para esto el hermano o la hermana iniciados, habiendo celebrado su propio regreso a la Casa del Padre, van hacia lo que está perdido, lo que está prisionero. Para esto sirve el poder del sexto misterio, la llave que abre todas las prisiones, la llave de la liberación de los cuerpos y de las almas. Probablemente ya tenéis alguna idea de este formidable y

grandioso poder, pues este misterio encierra la fórmula de la fisión total del átomo y de la utilización de sus energías, fórmula que procede lógicamente del quinto misterio, de Abraxas. Cada átomo encierra, como hemos dicho, la sabiduría fundamental, la sabiduría original del plan de Dios, una fuerza de realización, luego el poder mágico de demostrar y de propagar la sabiduría fundamental, actividad que puede perpetuarse cuando es enteramente liberada y puesta en movimiento por la fuerza de amor que porta todo. En otros términos, el liberado gnóstico que entra en la gran cantera es perfectamente capaz de modificar a voluntad la naturaleza de los cuerpos y su composición atómica, en resumen de modificar la fórmula que está en la base de una manifestación de vida, a fin de liberar de su prisión a un alma prisionera, una chispa de espíritu encadenada. Es el poder de abolir todo lo que existe en la naturaleza dialéctica por un terrible fuego destructor. Comprenderéis que un poder parecido no puede ser empleado, y no lo será, para la destrucción de nuestro orden del mundo trastornado. ¿Que efecto liberador tendría, en efecto, un poder semejante para las entidades que forman parte de este desorden y que juntos lo han llamado a la vida? Pues aquel que está en

la ignorancia y que se libera, recaerá sin cesar en los mismos hábitos. Esta es la razón por la que la práctica del sexto misterio de la Novena Hora del Nycthemerón debe ir

a la par con la del séptimo misterio. El séptimo misterio desvela la fuerza de la elección eterna. Provista de

esta fuerza, la Escuela Espiritual gnóstica va al reencuentro de la humanidad, en el curso de su trabajo salvador, al servicio de todos aquellos que vienen a ella y quieren escuchar. Ella quiere consolidar en el hombre la fuerza de la elección eterna. Es una fuerza que da el poder de hacer la justa elección entre dos vías: la vía de la caída o la vía

4 Ver J. Van Rijckenborgh, Desenmascaramiento.

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liberadora del renacimiento del alma. Es esta fuerza la que permite al hombre hacer una elección que sea eterna al mismo tiempo que la elección de un poder nuevo. El hombre debe amar esta elección en el sentido del quinto misterio; debe penetrar su sabiduría y liberarla por si mismo. Podrá concentrar entonces su voluntad sobre esta única actividad mágica que conduce a la vida liberadora. Con la ayuda de esta fuerza de la libre elección eterna, la Gnosis guía a todos aquellos que se comprometen libremente, a fin de que puedan tomar parte en el santo sacerdocio de la Orden de Melquisedek. Ella les hace superar el proceso evolutivo concordante para llevarlos aún más lejos, de magnificencia en magnificencia. Comprenderéis también que la fuerza de elección eterna, la fuerza del séptimo misterio y su aplicación metódica, se refiere a la fuerza y al poder del sexto misterio, el de la llave que abre todas las prisiones: la victoria sobre la muerte por la rendición total de si mismo al Cuerpo Viviente de la Escuela Espiritual. Es así como, desde el primer día del obscurecimiento adámico, existe el trabajo para el mundo y la humanidad, con el fin de hacer desaparecer de manera absoluta las consecuencias del pecado, a fin de restablecer a su gloria de antaño el paraíso perdido. Alzaros pues hasta el gran amor que, en los Hijos de Dios, se aproxima a vosotros y os rodea. Si la Gnosis llega a salvar vuestra alma y a colocaros en la fuerza de la elección eterna, es seguro que vuestra prisión, vuestras cadenas, por pesadas que sean, desaparecerán, gracias al inmenso poder de los Hijos de Dios, con la ayuda de la llave que abre todas las prisiones. La Escuela Espiritual Gnóstica de la Rosacruz de Oro no os propone pues ninguna iniciación sino la liberación total y la transfiguración de todo vuestro ser.

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Es la llave del ciclo astronómico y del movimiento circular de la vida de los hombres.

DÉCIMA HORA

Henos aquí en la décima fase del desarrollo del hombre-dios en devenir. La Décima Hora ha llegado. Os hemos explicado tan claramente como ha sido posible el significado de la Novena Hora y hemos visto como el hombre gnóstico sacerdotal, que se ha vuelto apto para ello, se encuentra de nuevo en el Jardín de los Dioses para salvar, restablecer y reconducir a casa todo lo que ha degenerado y amenaza con perderse. Igualmente hemos examinado que poderes posee para ello el hombre gnóstico mágico, que llave va a permitirle abrir realmente todas las prisiones. El candidato que ha atravesado la Novena Hora está perfectamente equipado; está provisto de todo lo que necesita para realizar su tarea de trabajador en la gran viña.

La cifra nueve, el último, es en sentido mágico el número del hombre; es el número glorioso de la realización y libera una fuerza poderosa. Dicho esto, comprenderéis que el número diez representa un nuevo ciclo donde comenzará, en un plano superior, una nueva serie de desarrollos. En otras palabras, este ciclo va a abrir ante nuestros ojos, a nosotros que tratamos de seguir desde el exterior este grandioso desarrollo, grandes perspectivas sobre el formidable alcance de la intervención de los Hijos de Dios. En la Décima Hora, el trabajador debe necesariamente ver los efectos de la caída y de la degeneración, no tanto en el detalle como en su mutua relación. Es a tal efecto que recibe la llave del ciclo astronómico y la del movimiento circular de la vida de los hombres. Para comprender la Décima Hora, es necesario referirse a las fuerzas y a las leyes de radiación que rigen la extensión del séptimo dominio cósmico. Son las fuerzas de radiación del inmenso reino de la naturaleza que describen sus órbitas y cuya actividad aumenta o disminuye siguiendo diversos ciclos. Podríamos designarlos como <<la gran alma>> del espacio natural. En la cosmología gnóstica, se les llama "eones". Estos eones trabajan evidentemente en colaboración. La imagen exterior que nos da esta colaboración puede parecer caótica, puede parecer llena de tensiones y de incompatibilidades, su cohesión

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necesaria e infalible no es por ello menos efectiva en sus resultados. Por estas fuerzas de radiación unidas

a la única ley y explicándose por ella, el séptimo dominio cósmico testimonia de su objetivo: ser el laboratorio alquímico, el Jardín de los Dioses de la totalidad del espacio intercósmico. Imaginar que entrarais en un laboratorio y que encontrarais allí alambiques y retortas llenas de polvos y de líquidos de diferentes naturalezas y colores. Algunas de entre ellas se revelarían peligrosas, explosivas y venenosas si fueran manipuladas y empleadas sin conocimiento, es decir sin tener en cuenta sus leyes finales, y no podrían ser evitadas las mayores desgracias. ¿Estas preparaciones son pues realmente malvadas o dañinas? ¡Absolutamente no! Son impersonales, perfectamente neutras. Son de una cierta naturaleza y representan una posibilidad, una fuerza. Esta puede operar de manera bienhechora, ser liberadora, realizar su objetivo, a condición de que aquel que la utilice conozca este objetivo y busque alcanzarlo. En este caso una bondad y una verdad superiores podrán manifestarse. Es pues aquel que la emplea quien determina el resultado: es el hombre, es el alquimista quien vuelve al eón malvado. Es él quien desencadena el bien o el mal. Es igualmente al alquimista a quien se le prohibió, al comienzo, comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal en un sentido experimental o científico. Pues es así como es encendido, y como siempre se enciende, el fuego en el

séptimo dominio cósmico y como fueron desatados el bien y el mal tal como los vemos y experimentamos. ¿No está pues permitido liberar la sublime bondad de la fuerza alquímica? Si, ello está permitido. Incluso ésta es la tarea a la que el Hijo de Dios es llamado, a condición de que con todo conocimiento de causa y movido por una impulsión interior, se someta a la única ley y a la única dirección del árbol de la vida que está en el medio del Jardín. Podéis pues imaginar como <<el fuego>> se encendió un día en el espacio, como las llamas violentas de la discordia y del rompimiento invadieron la atmósfera y como, por una reacción en cadena, el fuego único inflamó a los otros fuegos. Así es como el mal fue engendrado y como aparecieron los buenos y los malos eones. Un gran número de entidades fueron tomadas por estas llamas y se hundieron en la degeneración mientras que se manifestaban en la forma. El mal adquirió en su ser una manifestación y una fuerza atómicas. Al lado de ello, como un ahogado que jadea en busca de aire, se desarrolló una fuerte tendencia hacia la bondad, a la seguridad, a la calma, al equilibrio y al amor. Así es como el hombre, victima de este desastre, duda sin cesar entre el bien y el mal; busca el bien

y sin embargo no puede evitar el mal. Recordar el grito salido del corazón de Pablo: <<No hago el bien que quiero, y hago el mal que no quiero>>. Es la maldición de la naturaleza dialéctica que os ha tomado y se hace sentir hasta en vuestros huesos. Pues el universo del séptimo dominio cósmico arde en el fuego impío. Y se podría preguntar: <<¿Como es que el espacio entero y todas sus criaturas no han sido aún totalmente aniquiladas?>> Porque los Hijos de Dios han intervenido en este desorden. Los antiguos relatos nos revelan que separaron el espacio en dos partes. En una existía el orden divino; en la otra el desorden en donde el fuego manifestaba el bien y el mal. Pero esta parte fue como encerrada, y es así como el verdadero paraíso, el Jardín de los Dioses, se volvió inaccesible a los hijos de la desobediencia. ¿Los Hijos de Dios no fueron capaces de hacer regresar al espacio entero a su estado primordial? Evidentemente poseían este poder. Pero si este restablecimiento hubiera tenido lugar, las innumerables entidades, victimas del desastre, y por ello totalmente desorganizadas y poseyendo ya la forma de su nueva naturaleza, no habrían estado en estado de restablecerse, y habría ocurrido un nuevo desastre. Por ello lo verdadero fue separado de lo falso. Lo falso y todo lo que contenía fue aislado, se volvió lo que se llama el orden de seguridad, sometido a un plan de salvación, a un sistema de siete leyes de radiación, con el fin de que la verdadera vida pudiera desprenderse progresivamente de la angustia y de la muerte, gracias a la actividad de la luz que, como una estrella de cinco puntas y con siete propiedades, se abre un camino y penetra en la noche de nuestra existencia recluida. Esta luz es llamada <<la estrella de Belén>>. Por ello los Hermanos y las Hermanas de las antiguas Fraternidades invocaban las bellas y maravillosas <<consolaciones de Belén>>, dicho con otras palabras, se deseaban la transfiguración: el gran restablecimiento en la luz liberadora. Aquel que entra en la Décima Hora recibe la llave del ciclo astronómico y del movimiento circular de la vida de los hombres. Participa en

la estrella de Belén, el Cuerpo Vivo de la Gnosis.

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¿Que significa la posesión de estas llaves? Leemos a este respecto:

Nos encontramos aquí sobre un terreno ardiente, y se nos permitió el no explicar a los profanos, ni el diablo, que es su maestro, ni al asesino de niños, que es su amor, ni la codicia que es su dios, ni los perros, a los que no queremos comparar, ni la piedra de onix, que se les escapa, ni los vampiros, que los seducen, ni las falsas apariencias, que toman por la verdad. La mayor parte de la generación humana caída es la presa del mal, y se puede decir de un gran número de hombres que lo demoníaco rige su existencia. Cuando la luz de Belén los toca y despierta en ellos una nueva posibilidad, los asesinos de niños enviados por Herodes se apresuran a matar esta posibilidad. La característica del hombre nacido de la naturaleza es su inmensa codicia que en parte proviene de su miedo y en parte de su egocentricidad dura como la piedra. Están también los que se ilusionan y creen formar parte de la verdadera humanidad. Se imaginan ser hombres de descendencia divina, dándose la apariencia y la forma. Ahora bien no saben que, comparados al <<dios con forma humana>> al que son llamados a volverse, no son más que <<perros>>. Todos veneran el onix, piedra muy conocida en la magia. Quizás sabéis que el onix, en su forma más pura, presenta líneas blancas y negras. Es pues el símbolo del bien y del mal de la naturaleza de la muerte. El onix vuelve continuamente loco furioso al hombre nacido de la naturaleza porque los aspectos negro y blanco son siempre relativos e intercambiables: <<¡Cuando quiero hacer el bien Al fin descubrimos que el campo de respiración del hombre nacido de la naturaleza está lleno de vampiros ocupados en sus inmundas practicas, lo que hace que las falsas apariencias reinen por todas partes en la vida nacida de la naturaleza, substituyendo sin cesar a la estrella de Belén. El trabajador dotado de poderes que ve todo esto en la Décima Hora comprende que es perder el tiempo querer considerar y ayudar al hombre caído exclusivamente en tanto que individuo. Lo que cuenta es hacerle comprender progresivamente los datos cósmicos de su campo de vida. El hombre terrestre, en efecto, prisionero en la argolla de las fuerzas naturales contrarias desencadenadas, no puede ser diferente de lo que es. Por ello la Luz de Belén manifiesta dos actividades en vistas de la salvación: por una parte, la actividad de las leyes de radiación, actividad regeneradora dirigida a cambiar las relaciones cósmicas para reunir el espacio encerrado con el espacio donde reina el árbol de Vida. Por esta razón se dice que Cristo, desde el comienzo de esta actividad, <<ha vencido al mundo>>, que ha aniquilado el pecado y que el mundo entero le es entregado; al lado de esta ayuda de lo alto, hay por otra parte, una actividad al servicio de los que buscan realmente la luz de Belén. Para terminar, comprender que todas las entidades caídas serán finalmente elevadas en la luz universal por aquellos que han recibido las llaves de la Décima Hora, es decir, la llave del ciclo astronómico y del movimiento circular de la vida de los hombres; que las llamas del fuego cósmico serán apagadas, que toda la ilusión se desvanecerá en humo y que manifestará que lo demoníaco, en el fondo no existe. Este es el misterio lleno de gracia de la Décima Hora. ¡Puedan las grandes y maravillosas consolaciones de Belén vertirse pronto sobre vosotros!

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Las alas de los genios se agitan con un murmullo misterioso; vuelan de una esfera a la otra y llevan de mundo en mundo los mensajes de Dios.

ONCEAVA HORA

Con la explicación del texto de la Onceava Hora nos aproximamos al término de nuestro viaje de regreso al Padre. Puede que la imagen del camino que hemos seguido juntos a través de todas las horas sea ahora cada vez más vaga y más abstracta ante vuestros ojos y más difícil de delimitar. Por lo tanto estáis obligados a avanzar para tener una visión de conjunto y serviros de ella como guía para llegar a la Vida. Vamos pues a tratar de analizar la Onceava Hora, ya que es una necesidad por varias razones. Se trataba en la Décima Hora, de dos actividades salvadoras: una operando por así decirlo desde lo alto, por la actividad de las leyes de radiación, actividad regeneradora destinada a cambiar progresivamente las relaciones cósmicas y que terminará por reunir el espacio cerrado de la naturaleza dialéctica con el espacio del árbol de la Vida; el otro es una actividad al servicio de aquel que busca realmente la luz de Belén. El microcosmos dialéctico gira con la rueda del nacimiento y de la muerte en el espacio cerrado de la naturaleza de la muerte, y el trabajador iniciado de la Décima Hora recibe por una parte la llave del ciclo astronómico donde todo está cerrado y sujeto a la muerte, pero por otra parte la llave del movimiento circular de la vida de los hombres al interior de esta naturaleza de la muerte, a fin de que todas las entidades caídas terminen por elevarse en la Luz universal y que se apaguen, al interior de este espacio cerrado, todas las llamas del fuego cósmico. Se dice en la Onceava Hora: Las alas de los genios se agitan con un murmullo misterioso; vuelan de una esfera a la otra y llevan de mundo en mundo los mensajes de Dios. Comprenderéis que este texto se refiere a la tarea colocada sobre las espaldas del trabajador iniciado durante la Décima Hora. La Onceava Hora nos revela la practica de los iniciados gnósticos que quieren elevar y salvar la naturaleza de la muerte y todo lo que vive en ella. Su campo de trabajo es pues la gigantesca extensión del séptimo dominio cósmico. Claramente veis el enorme trabajo que ello representa y de que fuerzas y posibilidades formidables estos trabajadores iniciados deben disponer, fuerzas y posibilidades llamadas <<alas de los genios>>. Un genio es un ser dotado de un nuevo poder creador; en el sentido gnóstico es una alusión a la fuerza extraordinaria y especifica que permite la obra del mago gnóstico. Los servidores de la Onceava Hora extienden pues las alas de su poder mágico gnóstico y realizan su tarea por todas partes donde ello es posible.

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Este grandioso poder es igualmente séptuple. Vemos en primer lugar como el iniciado gnóstico domina completamente el fuego astral. Este fuego le obedece; puede ser sometido a su voluntad. Así el fuego se vuelve el instrumento de su fuerza y la luz de sus antorchas. Sabéis hasta que punto aquel que está aún encadenado a la rueda del nacimiento y de la muerte está enteramente dominado por el fuego astral y sometido a las fuerzas que se manifiestan en la prisión planetaria donde el mora. Todas sus acciones y gestos están determinados de segundo en segundo por el fuego astral de la naturaleza dialéctica. Todo lo que ha tomado y tomará forma se explica por ello. Cada obstáculo en el camino, cada desfallecimiento, cada fracaso tiene una causa astral. La sustancia astral de la que vivís es vuestra sustancia cósmica fundamental. La muerte tiene su raíz en la sustancia astral. Así pues es evidente que los genios alados de la Onceava Hora han triunfado sobre el estado astral de la prisión planetaria, que la dominan y están en condiciones de liberar y de utilizar la pura sustancia astral de Abraxas, de donde se diferencian los <<alimentos santos>>. Cada escuela espiritual, cada grupo que aspira a la liberación solo puede triunfar si está rodeado y alimentado por la sustancia astral pura que no proviene del planeta. Los genios alados llenos de amor de la Fraternidad precedente nos han secundado; nos han aportado, a nosotros también, el fuego sagrado, la luz de sus antorchas, a fin de encender el fuego de nuestro templo. En consecuencia, ahora tenéis conocimiento de un nuevo campo astral que forma parte del Cuerpo Viviente de la Escuela Espiritual de la Rosacruz de Oro; y tenéis conocimiento de la salvación que encierra para la Joven Gnosis, y os hemos mostrado el camino a fin de que tengáis parte en ese campo, si, y sabéis como ya podéis tener parte en él durante el sueño del cuerpo.

Demos una imagen clara de uno de los aspectos de los genios alados de la Onceava Hora. El fuego astral les obedece: el fuego astral es el vehículo de su voluntad, el instrumento de su fuerza y la luz de sus antorchas. (La voluntad del hombre dialéctico tiene los éteres por vehículo). Los genios llevan la sustancia astral pura allí donde es necesaria, allí donde puede ser útil, allí donde es conscientemente pedida. La pura luz astral es la panacea del profundo sufrimiento de la humanidad, pues aquel que llega a vivir del fuego astral original puro reencontrará infaliblemente a su Pymandres. El trabajo de los genios alados de la Cadena universal no consiste simplemente en aportaros lo Único Necesario, sino que sus alas protectoras se extienden sobre vosotros para guardaros del fracaso final. Aquel cuya aspiración es verdadera recibe la ayuda y la protección necesarias. Podéis sentiros al abrigo <<bajo las alas de Jehovah>>, según la expresión de los antiguos Rosacruces, que expresaban la misma cosa. Una pura esfera astral se extiende sobre nosotros y, si aspiráis a ella verdaderamente, una poderosa radiación emana de la nube que nos cubre; entonces, en concordancia con vuestros propios esfuerzos, el fuego astral de la naturaleza de la muerte es mantenido lejos de vosotros. De ello resulta un grandioso y maravilloso prodigio formulado como sigue:

Los robles de los bosques sagrados entregan unos oráculos; los metales se transforman en oro

o se vuelven talismanes;

las rocas se desprenden de su base; arrebatadas por la lira del gran hierofante,

y tocados por el misterioso schamir,

se cambian en templos y en palacios; la doctrina es formulada; los símbolos, representados por pentagramas, adquieren una gran eficacia;

los espíritus están encadenados por poderosas simpatías,

y obedecen a las leyes de la familia y de la amistad.

Así es la fórmula del prodigio que se difundirá cuando el nuevo reino gnóstico se manifieste y sea establecido bajo las alas y el poder de los genios de la Onceava Hora.

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La humanidad ha entrado en un día nuevo en el que la luz se revela, en un periodo en el que los velos serán apartados y donde todo lo que hasta ese día ha estado escondido en la oscuridad del secreto deberá ser conocido. El gran hierofante de la Gnosis ha hecho resonar el schamir, o caramillo, del año jupiteriano 5 , y una nueva llamada nos ha tocado. Por ello el misterio de la Onceava Hora debe seros desvelado con el fin de que estas palabras no se queden en teoría. Deberéis reconocer y proclamar estas cosas para que una poderosa base de colaboración sea así obtenida. El misterioso schamir ha resonado al comienzo del año jupiteriano. Que todos los que han percibido algo de ello, que todos los que han escuchado resonar sus sonidos prodigiosos se unan para la nueva tarea de su cabeza, de su corazón y de sus manos.

Aquí se realizan por el fuego las obras de la eterna luz.

DOCEAVA HORA

Sabemos como los genios alados de la Onceava Hora, los grandes iniciados de las Fraternidades precedentes, llevan de mundo en mundo el mensaje divino. Sabemos también como obran en el Jardín de los Dioses del séptimo dominio cósmico. A continuación hemos visto igualmente la manera como triunfan sobre los obstáculos planetarios del campo astral y como expanden a través de todo el espacio planetario el fuego astral puro del comienzo a fin de que, por él, los hombres encuentren la única vía y reciban la fuerza de recorrerla. Y el Nycthemerón termina con estas palabras de jubilo: Aquí se realizan por el fuego las obras de la eterna luz. Las obras, los designios de la Luz eterna, se refieren siempre a la practica de la ley universal del amor: salvar lo que está perdido, consolar lo que está abatido, curar las heridas de todo lo que ha sido cruelmente alcanzado. En el curso de los siglos, siempre ha habido un reino gnóstico, un poderoso reino realizado en la tierra por los iniciados, con el fin de que aquellos que buscan la ayuda puedan, en este reino y por su fuerza, encontrar su camino. El orden magnético de un reino tal debe ser establecido por el nuevo fuego astral. Su edificación ha tenido lugar en todos los siglos en los tiempos marcados en la Gran Pirámide. Así pues deberíamos ver prontamente como se realizarán las indicaciones de la Onceava y de la Doceava Hora. ¿No es maravilloso saber que el Nycthemerón de Apolonio de Tyana no describe únicamente un desarrollo individual, sino al mismo tiempo la progresión de la manifestación universal? En la situación presente podemos también colaborar en la realización de la Onceava y de la Doceava hora, y en esto el Cuerpo Viviente de la Escuela Espiritual de la Rosacruz de Oro tiene igualmente que realizar una tarea importante. Claramente vemos como, por un lado, los genios alados aportan el fuego astral mientras que, por el otro, la Escuela Espiritual está presente con su grupo. ¿Cual es actualmente el deber más importante de un alumno en la Escuela Espiritual? Es, por la rendición de si mismo al santo trabajo, dar al nuevo fuego astral la posibilidad de realizar su obra en los tiempos en que estamos. Por la entrega total de si mismo y el amor impersonal al servicio del mundo y de la humanidad, permitimos al grupo, en tanto que espejo de la luz del sol astral universal, estar suficientemente bien tallado y pulido para reflejar suficientemente, en las tinieblas de nuestro mundo, el brillante resplandor de la eternidad. Aquellos que pueden colaborar así, en un servicio plenamente consciente de la cabeza, del

5 Los comentarios del Nycthemerón datan de 1957, año jupiteriano.

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corazón y de las manos, serán llamados, en el sentido profundo del término, magos gnósticos. Un mago gnóstico es un hombre a quien le está permitido y que tiene el poder de trabajar con las fuerzas concedidas desde lo alto, es decir que no pertenecen a este mundo. El fuego astral del mundo del estado de alma viviente, en efecto, no tiene nada de terrestre, no tiene nada de planetario. Este fuego puede ser designado justamente como una fuerza divina. Por ello el mago gnóstico tiene el deber de recordar continuamente estas palabras: <<¡Que aquel que esté de pie cuide de no caer!>> Pues tres graves peligros lo amenazan de hora en hora durante todo el tiempo que deba obrar en la naturaleza de la muerte. En cambio, existen cuatro poderosas fuerzas que estarán siempre dispuestas a volar en su socorro en cuanto las invoque, cuatro fuerzas de gracia que le volverán finalmente invencible. Estos tres grandes peligros provienen del hecho de que su trabajo tiene lugar en la naturaleza de la muerte. Ciertamente, el mago gnóstico está bien liberado de esta naturaleza y participa, en tanto que ser renacido, en el mundo de las almas vivientes. Pero porque debe realizar su trabajo en un orden de naturaleza que se le ha vuelto totalmente extraño, en el que también se encuentran numerosas fuerzas enemigas, está claro que hay que tenerlo en cuenta a cada instante. El primer peligro al que deberá mirar cara a cara es el siguiente: Se recurrirá sin cesar a su ayuda y

a su sostén. ¿Ello presenta un riesgo? Si, precisamente porque el mago, en virtud de su ser, ¡desea ante todo ayudar! Sobretodo no olvidéis que cuando el gnóstico ayuda a alguien, se establece un lazo magnético automáticamente entre él y al que ayuda. Ahora bien la unión de un hombre-alma con un hombre simplemente dialéctico solo está justificada en ciertos casos excepcionales, es decir si el hombre dialéctico encuentra en ello una ganancia para su alma y la vida liberadora. Evidentemente el mago gnóstico, operando por la gracia del nuevo fuego astral, dispondrá de poderes y de posibilidades considerables y será, bajo muchos aspectos, <<un fuerte>>. Por ello se intentará hacer mal uso de estas posibilidades y de desviarlas hacia fines terrestres ordinarios. En este caso el trabajador, en virtud de la ley magnética de unión, se volverá victima de ello y correrá el peligro de ser encerrado de nuevo en la prisión planetaria. Cualquiera que trabaje así con la ayuda de fuerzas gnósticas deberá tener cuidado con el fin de no caer en situaciones muy confusas. Es evidente que todo trabajador gnóstico estará expuesto a ataques y persecuciones varias. Los eones naturales de la esfera planetaria y todas sus fuerzas-luz son perturbadas, eso es evidente, por la actividad de los trabajadores gnósticos; pues los eones naturales, como se dice en el evangelio gnóstico de

la Pistis Sophia, <<son arrojados de su orden>> por la gran fuerza-luz del sexto dominio cósmico. Por ello

todo trabajador será siempre perseguido y estorbado en sus actividades, allí donde esté y donde vaya. No

será perseguido por fuerzas terroríficas sino por todo lo que se siente amenazado en su existencia

Ved

esta persecución como inherente, por naturaleza, a todo lo que pertenece a la naturaleza de la muerte. Al igual que aquel que atraviesa una corriente es dificultado por el hecho de que el elemento agua opone más resistencia que el elemento aire, así las fuerzas de oposición fundamentales, inherentes a la naturaleza de la muerte, se resisten siempre al trabajador que obra en la viña caída de Dios. Evidentemente siempre es posible que tal resistencia, o un conjunto de factores de oposición, provoquen un incidente, una situación que de hecho retenga al trabajador, una situación de la que no pueda desprenderse directamente. Ello representa entonces una perdida de tiempo, una perdida de energía, un estancamiento del gran proceso de salvación del mundo y de la humanidad. Vemos pues que existen tres peligros para el candidato:

primeramente, el peligro de una unión magnética funesta; en segundo lugar, el peligro de persecuciones que pueden ralentizar el trabajo; en tercer lugar, el peligro de una grave estancación de este trabajo. Comprenderéis que cuando el trabajador conoce estos peligros, que de antemano sabe que se encontrarán en su camino, los tendrá perfectamente en cuenta. Desconfiará constantemente y nada podrá ocurrirle; y más aún porque sabe que, al lado de estos tres peligros, cuatro fuerzas de la gracia lo acompañan diariamente paso a paso. En primer lugar, el hermano o la hermana del Santo Grial saben que como consecuencia a un acto voluntario o inconscientemente por su parte, no podrán ser victimas de una unión discordante o de una persecución o de un estancamiento. La Gnosis asegura la imposibilidad de tal profanación.

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De lo que precede resulta que, sea el que sea el lugar en el que aquel que participa en la vida universal pudiera encontrarse en virtud de su vocación, conservará su plena participación en el mundo del estado de alma viviente. No hay separación para quien ha entrado en la comunidad de las almas.

A continuación el trabajador gnóstico tiene el poder del discernimiento de los espíritus; ha probado

perfectamente de antemano si realmente son de Dios.

Al fin el mago gnóstico posee, como corona de gracia, el poder de la invencibilidad absoluta.

Así pues es cierto que aquellos que se mantienen inteligentemente en el camino del servicio, conociendo su tarea y su vocación en el proceso de salvación de las almas de la humanidad, y, disponiendo de las cuatro fuerzas de la gracia, no tendrán que temer los tres peligros fundamentales de los que acabamos de hablar. Es indudable que conducirán su tarea a buen fin.

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