Apuntes Filosofia Evau 2024
Apuntes Filosofia Evau 2024
-EDAD CONTEMPORANEA:
Según Platón hay dos navegaciones: la filosofía presocrática y la filosofía platónica. La filosofía
presocrática dice que las causas de la realidad sensible son sensibles y se encuentran en la
naturaleza (cuatro elementos principales). Por otro lado, la filosofía platónica dice que las
causas de la realidad no son sensibles, sino que son inteligibles, es decir, solo pueden ser
pensadas.
Estas causas fueron denominadas como eidos o ideas y son lo que piensa el pensamiento
cuando se libera de lo sensible. Las ideas son perfectas, inmutables, objetivas, son lo en sí y por
sí, constituyen la verdadera realidad, etc. Las cosas caducan, pero las ideas permanecen como
sus modelos, como sus arquetipos imperecederos.
Todas las ideas emanan de la idea suprema de Bien. A partir de ahí todas siguen una jerarquía:
primero las ideas éticas (justicia), después las ideas estéticas (belleza), las ideas matemáticas
(geometría) y finalmente las ideas de las cosas (objetos espacio-temporales).
Platón afirma que la realidad está dividida en dos planos: el fenoménico y el no-fenoménico.
El plano no-fenoménico o mundo de las ideas tiene las mismas características que las ideas, es
perfecto, inmutable, eterno y constituye la verdadera realidad.
El plano fenoménico o mundo de las cosas es el mundo en el que habitan los objetos espacio-
temporales. Está sometido al cambio, al devenir y es una copia del mundo de las ideas
Finalmente, Platón dice que hay una doble relación entre objetos e ideas. En primer lugar, hay
una relación de imitación ya que los objetos imitan constantemente a las ideas y, en segundo
lugar, una relación de presencia ya que las ideas siempre están presentes en las cosas.
PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO SEGÚN SAN AGUSTÍN
Para San Agustín no hay una clara distinción entre la razón y la fe porque solo existe una verdad
y esta es la verdad del cristianismo. Es la que nos da la fe y la razón es la que nos ayuda a
comprender esa verdad de fe.
San Agustín toma un proceso de conocimiento de la filosofía platónica el cual está dividido en
dos partes.
En primer lugar, encontramos la interiorización (punto de partida) que consiste en hacer una
vuelta a uno mismo. El punto de partida para la búsqueda de la verdad no está en el
conocimiento sensible, sino que se encuentra en la intimidad de la conciencia. Esta es la
experiencia que el hombre posee de su vida interior. La certeza de que el hombre existe y
entiende nos lleva al conocimiento cierto que tiene la mente de sí misma y por sí misma en esa
experiencia interior. Esa experiencia nos lleva a que no se puede dudar de uno mismo, ni del
principio de no contradicción, ni de las verdades matemáticas, ni de la realidad exterior en la
que vivo. Entonces, ¿cómo encontramos estas verdades? Se encuentran con las cuatro miradas
del alma.
La primera es la mirada sensitiva a través de la cual el alma da a los cinco sentidos la capacidad
de percibir el mundo exterior y los sentidos intervienen activamente formando una sensación.
La segunda es la mirada de la memoria la cual permite al alma recordar esas sensaciones
pasadas. La tercera es la mirada del entendimiento de manera que este elabora conceptos con
validez universal y así se forma el conocimiento científico (se corresponde con la actividad
inferior de la razón). La cuarta es la mirada de la sabiduría que se corresponde con el
conocimiento de las ideas de la mente de Dios (se corresponde con la actividad superior de la
razón)
Pero, ¿cómo conoce el alma las ideas divinas? Agustín responde a esta pregunta con la teoría
de la iluminación, por la cual el hombre conoce las verdades inmutables por iluminación divina.
La parte superior del alma está en contacto con Dios y ese contacto explica que la iluminación
es acorde con la naturaleza humana.
Todo este proceso lleva a San Agustín a plantear dos tipos de conocimiento: el conocimiento
sensible y el conocimiento racional.
El conocimiento sensible es el grado más bajo de conocimiento que realiza el alma. El alma
utiliza los sentidos como instrumento para llegar a este conocimiento de doxa/opinión. Solo se
conoce lo mutable y no es el verdadero conocimiento (se relaciona con la mirada sensitiva y
con la mirada de la memoria)
Una impresión es una sensación, y es un conocimiento que tenemos a través de los cinco
sentidos. Son muy intensas y hay dos tipos: simples y complejas. Una impresión simple consiste
en la percepción de las cualidades de los objetos y las impresiones complejas consisten en
percibir objetos
Una idea es una representación de las impresiones. Al ser el rastro de estas son menos
intensas. También pueden ser simples o complejas. Las ideas simples proceden de impresiones
simples y las ideas complejas proceden de impresiones complejas o de la combinación de ideas
simples.
Para Hume, las ideas son el contenido de nuestro conocimiento y siempre provienen de las
impresiones, porque son su imagen, su representación.
Las impresiones vuelven a la mente en forma de ideas de dos formas: a través de la memoria
(más intensa) y de la imaginación (más débil).
¿Cómo sabemos si una idea es verdadera? Para responder a esta pregunta Hume emplea el
criterio de verdad para las ideas, entonces, Hume afirma que una idea es verdadera si y solo si
podemos señalar su impresión correspondiente. En caso contrario estaremos frente a una
ficción.
Por un lado, el conocimiento de relaciones entre ideas, que es un conocimiento verdadero con
independencia de la experiencia (conocimiento matemático). Por el otro, el conocimiento de
hechos, que es un conocimiento al que llegamos mediante la experiencia.
Hume va a realizar un análisis de este conocimiento de hechos. Un hecho es, según Hume, algo
que pasa en el mundo y puede ser pasado, presente o futuro. A través de las ideas y recuerdos
podemos conocer hechos pasados. Somos capaces de conocer los hechos presentes gracias a
las impresiones. De los hechos futuros no podemos tener conocimientos porque no tenemos
impresiones de lo que sucederá en el futuro. Sin embargo, el ser humano cuenta con que en el
futuro se producirán ciertos hechos.
Hume va a realizar un análisis de los hechos futuros. Para ello hay que aplicar el criterio de
análisis de las ideas. Según Hume, nuestra certeza de lo que pasará en el futuro se basa en una
interferencia causal, la cual está fundamentada en la idea de causalidad. Esta idea consiste en
la relación entre una causa y su efecto.
Hume se pregunta ¿cómo entendemos la relación causa-efecto? Hume dice que normalmente
se entiende como una conexión necesaria, es decir, no puede no darse. Como la conexión es
necesaria, podemos conocer con certeza que el efecto se producirá necesariamente.
Hume va a realizar una crítica a la idea de conexión necesaria y para ello va a emplear el
criterio de verdad de las ideas. Este criterio dice que una idea es verdadera si y solo si podemos
señalar su impresión correspondiente. Sin embargo, no tenemos ninguna impresión que se
corresponda con la idea de conexión necesaria.
Para justificar esta tesis emplea el ejemplo del choque de dos bolas de billar. Se trata de dos
objetos que se aproximan uno a otro. Lo que hay es sucesión y continuidad, pero no es
suficiente para conocer la causalidad porque necesitamos la idea de conexión necesaria. El
movimiento de la primera bola es anterior al de la segunda, pero no se puede inferir que eso
ocurra siempre así.
Hume llega a la conclusión de que la idea de conexión necesaria significa que conectamos un
hecho con otro porque pensamos que están relacionados. Entonces la memoria recuerda las
veces que sucedió así y la imaginación crea la conexión por pura costumbre o hábito
(mecanismos psicológicos). Ahora bien, no hemos tenido la impresión correspondiente a esa
idea de conexión. Por tanto, no hay conocimiento de esa conexión, tan solo creencia en la
misma. Como en el pasado siempre sucedió así, creemos que en el futuro sucederá de la
misma manera. Hume considera que lo que llamamos causalidad es solo el hecho de que un
fenómeno se produce tras otro de manera constante en el espacio y en el tiempo. El ser
humano asocia los dos fenómenos, pero no tiene por qué ocurrir siempre así.
-EDAD CONTEMPORÁNEA
Aristóteles es el primer filósofo que realiza una sistematización del saber y según él, todas las
disciplinas están incluidas dentro de tres saberes: los saberes teóricos, los saberes prácticos y
los saberes poiéticos.
La moral es un saber práctico pues nos da unas normas para seguir una vida buena y feliz.
En su obra ‘’Ética a Nicómaco’’ dice que la ética es el estudio de la conducta y del fin último
que persigue el hombre, que es la felicidad (buena vida). Por lo tanto, su ética es teleológica y
eudaimonista. Al igual que la metafísica, la moral aristotélica es una alternativa a la moral
platónico-socrática.
Para Aristóteles no es posible afirmar la existencia de un bien en sí, es decir, de un único tipo
de bien. Del mismo modo que el ser se puede decir de muchas maneras, también tiene que
haber muchos tipos de bienes.
Según Aristóteles toda acción humana se realiza con vistas a un fin y precisamente el fin de la
acción es un bien que se busca por lo que entonces, fin es igual a bien. Además, muchas de las
acciones que realizamos son un medio para conseguir otros fines.
Entonces, ¿hay algún bien o fin que se persiga por sí mismo? La respuesta es que sí y es la
felicidad, la cual es el fin último al que aspiran los hombres por naturaleza.
Según Aristóteles la felicidad no se encuentra en el gozo/placer ya que una vida agotada en los
placeres es más propia de animales que de humanos. Tampoco se encuentra en el honor ya
que depende del reconocimiento de los demás y eso es extrínseco al hombre. Finalmente,
tampoco se encuentra en las riquezas ya que los bienes materiales no son un fin en sí mismo,
sino que son un medio.
Para Aristóteles la felicidad consiste en actuar según la naturaleza del hombre. Los actos que
llevan a esa naturaleza son virtuosos y los que no son viciosos, porque le alejan de aquello que
es.
Finalmente, Aristóteles dice que hay dos maneras de comportarse en relación a dos virtudes.
Por un lado, las virtudes éticas se adquieren cuando la parte intelectiva del alma supera a la
parte sensitiva. Son propias de la parte apetitiva y volitiva de la naturaleza humana. No son
innatas, sino que requieren de la práctica, hábito y costumbre y determinan nuestro carácter y
manera de ser. Son un término medio entre el exceso y el defecto de las pasiones del alma y
con ellas el hombre se va formando un carácter o ethos que se consigue a través de nuestras
acciones.
Nuestras acciones están influidas por varios aspectos. En primer lugar, la voluntad la cual está
naturalmente orientada hacia el bien. En segundo lugar, la deliberación que trata sobre los
medios para hacer el bien. En tercer lugar, la decisión que es la conducta que llevamos a cabo
para hacer el bien.
Finalmente dice que la virtud ética es el hábito de decidir bien conforme a una regla que es la
elección entre el exceso y el defecto de los extremos. Son virtudes éticas el valor y la justicia.
Por otro lado, encontramos las virtudes dianoéticas, las cuales son propias del pensamiento y
son intelectuales ya que perfeccionan al alma en sí misma. Hay dos tipos: la prudencia y la
sabiduría.
La prudencia o phrónesis es la recta deliberación entre lo bueno y lo malo. Sin ella no podemos
adquirir las virtudes éticas.
Santo Tomás, siguiendo a Aristóteles, considera que toda acción tiene un fin y este es el bien de
la acción. Según él, hay un último fin al que tienden todas las acciones humanas y este es la
felicidad. La felicidad para Santo Tomás es la contemplación beatífica de Dios y esta solo se
consigue con la vida del Santo.
Según Santo Tomás, la felicidad que el hombre encuentra en la tierra es incompleta y necesita
de la iluminación divina para conseguirla. Además, para llegar a la felicidad el hombre tiene
que desarrollar dos virtudes: las morales y las intelectuales.
Para Santo Tomás la virtud es un hábito de la razón que se forma mediante la repetición de
actos buenos y también consiste en un término medio.
Según Santo Tomás, a través de la razón y de la virtud, el hombre puede conocer lo que es
bueno, pero sabiendo esto, puede que por su libertad no lo elija de manera que infringe las
leyes morales.
Lex naturalis o ley natural que dice que el hombre en virtud de su naturaleza participa de la ley
eterna por esta ley natural ya que, aunque no podamos conocer el plan de Dios, si podemos
conocer la ley natural cuya máxima es que ‘’hay que hacer el bien y evitar el mal’’.
Lex humana o ley humana que se corresponde con el derecho positivo y son las leyes creadas
por los hombres. El fin último de estas es el bien común y deben ser acordes a la ley natural.
Por encima de estas tres leyes, Santo Tomás dice que está la ley divina, la cual es revelada por
Dios y se encuentra en el Evangelio.
Descartes es el primer racionalista ya que es el primero en afirmar que el hombre nace con
conocimientos que pueden ser desvelados a través de la razón. Esta idea es denominada como
innatismo. Para los racionalistas la ciencia paradigmática son las matemáticas.
Descartes no tuvo un interés teórico por la moral, sino práctico. No elaboró una teoría moral,
sino que enumeró unas reglas que le permitieran actuar en la vida. Estas reglas morales se
derivan del método y enumeró cuatro.
Primera regla: hay que someterse a las costumbres y normas del país, conservar la religión y
seguir las opiniones más moderadas.
Segunda regla: hay que ser firme y resuelto en las acciones. A veces hay que actuar sin estar
absolutamente seguros, porque no todo está en nuestro poder, salvo los pensamientos. La
virtud de esta regla es liberarse de arrepentimientos y remordimientos, propios de espíritus
débiles y vacilantes, porque es la razón la que debe obligar a la voluntad a tomar decisiones.
Tercera regla: los deseos personales tienen que ceder ante el orden del mundo, al que no
podemos imponernos razonablemente. Hay que desear lo que se pueda alcanzar y olvidarse de
lo que sea posible.
Cuarta regla: elegir la mejor ocupación posible, que consiste en ‘’ dedicar mi vida entera a
cultivar mi razón y a progresar en el conocimiento’’.
EDAD CONTEMPORANEA
Es planteado en su obra ‘’República’’, en ella dice que la verdadera filosofía debe coincidir con
la verdadera política y solo cuando el político se convierta en filósofo se podrá construir la
verdadera Polis. La Polis es un Estado fundamentado en los valores de la justicia y el Bien. Por
lo tanto, Platón pretende construir la ciudad y para ello tenemos que saber el lugar que ocupa
el hombre en el universo y en la Polis. Esta nace para satisfacer las necesidades vitales del
hombre y para ello se tienen que dividir las funciones.
La teoría política de Platón está ligada a sus tesis antropológicas y en correlación con el alma
Platón va a distinguir tres estamentos con sus virtudes correspondientes.
Primero encontramos los comerciantes. Estos están dominados por la parte concupiscible del
alma, no son una clase social buena en sí misma, pero pueden llegar a serlo si desarrollan la
virtud de la templanza (es la que ordena los placeres y deseos). Además, es la única clase social
con derecho a la propiedad privada y a tener familia, pero a cambio quedan excluidos de la
vida pública.
En segundo lugar, encontramos los guardianes. Están dominados por la parte irascible del alma
y desarrollan la virtud de la fortaleza. Su función es vigilar la Polis de aquellos peligro externos
e internos. No pueden tener propiedades ni esposas.
En tercer lugar, encontramos a los filósofos reyes o gobernantes. Están dominados por la parte
racional del alma y sus virtudes son la sabiduría y la prudencia. Son los que tienen que
gobernar la Polis, porque son los que más aman la Polis y conocen y contemplan el Bien.
Tampoco pueden tener esposas, familias o propiedades.
Para Platón, la virtud ideal de la ciudad es la justicia ya que es la que genera armonía entre las
distintas clases sociales.
La educación comienza con la música y la gimnasia, las cuales, según Platón, son
fundamentales en la infancia. La gimnasia forma el cuerpo, le da valor y dureza y la música da
forma a el alma, le da sensibilidad y suavidad. La unión de ambas genera una proporción
armónica del carácter. Le siguen el cálculo y la dialéctica. A los 20 años hay un examen y los que
no lo superen quedan descalificados y no podrán acceder a los altos cargos. Los que lo pasan
continúan su educación por 10 años. Pasado ese tiempo hacen otro examen y aquellos que lo
superen recibirán una educación en la filosofía por 5 años. Ya con 35 años, estos hombres
deberán aplicar todo lo aprendido a la práctica por 15 años antes de ocupar los altos cargos. A
los 50 años ya están preparados para ocupar dichos cargos.
Finalmente, Platón dice que las formas de gobierno van degenerando progresivamente.
Primero está la aristocracia (gobierno de los mejores), después la oligarquía (gobierno de unos
pocos, los ricos), después la democracia (gobierno del pueblo), la tiranía (gobierno de uno solo
que llega mediante la fuerza) y, por último, la kallipolis o la república (gobierno de los más
capaces).
El pensamiento de San Agustín es una cristianización del pensamiento de Platón. San Agustín
expone un planteamiento político y de la sociedad fiel a sus creencias, en su obra ‘’Ciudad de
Dios’’, escrita a raíz de la caída del Imperio Romano. En esta obra nos da una explicación
histórica de la lucha entre paganos y cristianos.
Dice que la historia es el resultado de dos ciudades: la ciudad del bien y la ciudad del mal. La
ciudad del bien o ciudad de Dios está compuesta por aquellos hombres que aman a Dios más
que a sí mismos y la ciudad del mal o ciudad de los hombres está compuesta por aquellos
hombres que se aman más a sí mismos que a Dios y que le desprecian.
San Agustín llega a la conclusión de que la sociedad es necesaria para el individuo, aunque no
sea un bien perfecto, ya que el poder de los gobernantes proviene directamente de Dios. Por
ello, el Estado tiene como finalidad garantizar la paz y el bien temporal y solo será justo aquel
Estado que siga los principios del cristianismo.
La respuesta que da Rousseau a estas cuestiones es que no, y dice: “El hombre nace libre pero,
por todas partes se encuentra encadenado”. Por ello, sus objetivos son rechazar el orden social
dado, rechazar la idea de cultura y rechazar el excesivo optimismo en la idea de progreso.
Para él, la sociedad en esencia es mala y perjudica la naturaleza del hombre porque la
estructuración de la sociedad es deficiente e injusta. Por tanto, Rousseau se plantea cómo
reestructurar la sociedad. A lo que responde con el análisis de la naturaleza del hombre, según
el cual, el hombre tiene 2 estados: el estado de naturaleza y el estado social.
El estado natural es un estado supuesto anterior a la vida del hombre. Aquí se encuentra el
hombre natural, un hombre bueno, feliz, libre y que actúa por amor de sí, por lo que es
altruista. El estado de naturaleza es una categoría sociopolítica a partir de la cual poder
reestructurar la sociedad, no es el estado real.
El estado social es una situación real en la que el hombre, al vivir en la sociedad, se hace malo.
Aquí se encuentra el hombre artificial, movido por el egoísmo, por el amor propio. En este
estado rige la opresión, la injusticia y la falta de libertad. El hombre en ese estado social crea la
moral, que es un producto social, no natural.
2) Así aparece la propiedad privada, consecuencia del trabajo forzado que genera
rivalidad y es el origen de una desigualdad creciente.
3) Conclusión: los hombres fundan gobiernos, leyes, dando origen al Estado. Pero esos
Estados solo consolidarán la desigualdad y la injusticia a través de las leyes. Estas leyes
son cadenas que impiden la libertad humana.
Esa opresión y falta de libertad lleva a Rousseau a plantear que hay que reestructurar la
sociedad, para lo que hay que dar un paso del estado de naturaleza al estado social, la solución
es el contrato social, en el que aparece un hombre civil.
Mediante el contrato social los individuos acuerdan acatar la voluntad general instaurando la
república, la cual está constituida por un cuerpo político que actúa de dos formas: el soberano
(es el pueblo) que legisla y crea las leyes; y el Estado que es pasivo y es el sistema de leyes
instaurado. La voluntad general crea las leyes, pero las ejerce el gobierno. El gobierno tiene una
función administrativa al servicio del soberano.
La conclusión a la que llega Rousseau es que este orden social es superior al estado de
naturaleza y aunque en el paso los hombres pierden algunas ventajas, ganan más. En este
orden social (racional y libre) el hombre podrá erradicar el mal moral y la injusticia y puede ser
un hombre plenamente realizado y feliz y todo ello como fruto de la acción que lleva a cabo su
razón práctica.
EDAD CONTEMPORANEA
En sintonía con su dualismo metafísico, Platón nos presenta una antropología dualista de
influencia pitagórica. Para Platón, el hombre es el resultado de una unión accidental entre un
cuerpo y un alma.
El cuerpo es sensible, es la tumba y la cárcel del alma. Mientras tengamos cuerpo estamos
muertos ya que el hombre es esencialmente su alma.
El alma es inteligible, habita en el mundo de las ideas y al morir el cuerpo, el alma va a quedar
liberada de su cárcel.
El alma humana está dividida en tres partes las cuales están planteadas en el mito del carro
alado, que se encuentra en su obra ‘’Fedro’’.
En primer lugar, encontramos el alma racional (pensamiento), que se caracteriza por ser
inmortal, de naturaleza divina y se aloja en la cabeza (se identifica con la auriga).
En segundo lugar, encontramos el alma irascible (sentimiento) que, al estar ligada al cuerpo, es
mortal, es la fuente de las pasiones nobles como el valor y la fortaleza y se aloja en el pecho (se
identifica con el caballo blanco).
En tercer lugar, encontramos el alma concupiscible (deseo), que también es mortal, es la fuente
de las pasiones innobles y se aloja en el vientre (se identifica con el caballo negro).
Al ser el cuerpo la raíz del mal, es necesario que el alma se purifique. El alma se purifica cuando
regresa al mundo de lo inteligible y consiste, fundamentalmente, en la búsqueda y ascenso
progresivo hasta el conocimiento.
Según Platón el alma tiene dos características que son la inmortalidad y la reencarnación.
Sobre la inmortalidad Platón nos da dos pruebas. En ‘’Fedón’’ dice que el alma humana es
capaz de conocer las ideas y para ello tiene que tener las mismas características que estas, por
lo que el alma es inmutable y eterna al igual que las ideas. En ‘’Timeo’’ dice que las almas son
enjendradas por el demiurgo y nada que ha sido creado por el demiurgo puede morir.
En cuento a la reencarnación, Platón dice que el alma humana puede tener distintos destinos
después de la muerte (transmigración de las almas). Por lo tanto, el alma puede reencarnarse y
tener distintos cuerpos renaciendo en diversas formas vivientes (metempsicosis). Respecto de
la reencarnación Platón nos da dos pruebas.
En ‘’Fedón’’ dice que las almas que han vivido una vida atada al cuerpo no son capaces de
liberarse de lo corpóreo. Así estas almas vagan errantes hasta que encuentran cuerpos de
hombre o de animales, en función de la bajeza moral que hayan tenido en la vida pasada. En la
‘’República’’ y ‘’Fedro’’ Platón dice que las almas recaen cíclicamente en los cuerpos y al
alcanzar la purificación regresan a su lugar de origen.
El pensamiento de San Agustín es una cristianización del pensamiento platónico. San Agustín
no plantea el problema del hombre en abstracto, sino que para San Agustín el hombre es un
ser irrepetible y autónomo y además es imagen de Dios y de la Trinidad.
San Agustín dice que el hombre es un compuesto de un cuerpo (instrumento del alma) y de un
alma. El alma es la parte más importante y es una realidad espiritual, indivisible, simple y
gracias a ella el hombre adquiere el conocimiento ya que la razón está en el alma.
La razón tiene dos funciones: tiene una función superior que tiene por objeto la sabiduría y en
ella se da la iluminación y tiene una función inferior que tiene por objeto la ciencia.
Ligado al problema del hombre se encuentra el tema de la libertad y el problema del mal.
El cristianismo es el que trae a un primer plano la libertad individual por lo que la libertad es la
posibilidad de elección entre el bien y el mal. El hombre, a su vez, es libre para aceptar el
mensaje del cristianismo y esto quiere decir que el hombre es libre para salvarse o condenarse.
San Agustín dice que la voluntad humana siempre tiende a la felicidad, que es Dios. El
problema es que el hombre tiene una visión inadecuada de Dios y por eso hay veces que se
dirige hacia los bienes mutables en lugar de tender hacia el bien inmutable, que es Dios. El
hombre se aleja libre y responsablemente de su verdadero objeto de felicidad.
La libertad es, según San Agustín, una experiencia dramática y tiene dos cuestiones.
La primera cuestión dice: cuando la libertad está amenazada por la corrupción de la naturaleza,
¿qué pasa? El hombre hace el mal y no es casi libre de hacer el bien.
La segunda cuestión dice: cuando la libertad está guiada por la gracia, ¿qué pasa? El hombre
hace el bien y no es casi libre de hacer el mal.
San Agustín dice que la esencia del hombre es el amor y hay dos tipos de amor. Por un lado,
encontramos el amor cháritas que es el amor que se dirige hacia Dios y, por otro lado,
encontramos el amor cupiditas que es el amor del hombre hacia sí mismo y hacia las cosas de
este mundo.
San Agustín dice que hay que amar de manera justa. Amamos de esta manera cuando lo
hacemos según el juicio de Dios y no según el juicio del hombre. Además, cuando amamos
según el juicio de Dios llegamos a la virtud o virtus, la cual nos permite amarse a sí mismo, a los
demás y a las cosas según la dignidad ontológica de cada ser.
Ligado a la libertad está la cuestión del origen del mal (no es una realidad positiva) el cual es
una privación o ausencia del bien. Al no ser positivo no puede ser atribuido a Dios y no es
necesario atribuírselo.
Descartes es el primer racionalista ya que es el primero en afirmar que el hombre nace con
conocimientos que pueden ser desvelados a través de la razón. Esta idea es denominada como
innatismo. Para los racionalistas la ciencia paradigmática son las matemáticas.
En su obra ‘’Principios de la filosofía’’ dice que a esas tres certezas les corresponde un ámbito
de la realidad. Según Descartes, todo cuanto existe en la realidad es una sustancia o lo que él
llamó una res. Una res es aquello que existe de tal modo que no necesita de nada para existir
más que de sí misma, es decir, autosuficiente.
Según Descartes toda sustancia tiene atributos (propiedades esenciales) y modos (propiedades
accidentales).
Correspondiéndose con esos tres ámbitos Descartes dice que hay tres tipos de sustancias.
En primer lugar, encontramos la res cógitans (cosa pensante), la cual tiene como atributo el
pensamiento, no ocupa un lugar en el espacio (inextensa), es simple y no tiene partes. Es la
mente y por tanto el yo tanto que identidad.
En segundo lugar, está la res infinita (cosa infinita), cuyo atributo es la inextensión (no ocupa un
lugar en el espacio). Es simple y sin partes y es Dios.
En tercer lugar, la res extensa (cosa extensa). Su atributo es la extensión (ocupa su lugar en el
espacio). Es compuesta, tiene partes y dentro de ella distinguimos el cuerpo humano y los
objetos del mundo.
Estas sustancias llevan a Descartes a plantear el problema mente cuerpo o problema res
cógitans-res extensa. Descartes plantea una antropología dualista entendiendo que el hombre
es el compuesto de una mente (no puede cambiar, inextensa) y un cuerpo (máquina compleja
construida por Dios y es extensa).
Entonces ¿cómo es posible que dos sustancias de naturaleza distinta interactúen? Descartes
resuelve esta cuestión a través de la glándula pineal, la cual se sitúa en la base del cerebro y
pone en contacto ambas sustancias a través de los espíritus animales.
Los espíritus animales son una materia ínfima que circula por el interior de los nervios
cerebrales comunicando el cerebro con los músculos.
En base a este dualismo, Descartes construye la teoría de las pasiones del alma. Según
Descartes las pasiones son causadas por el cuerpo sin intervención de la voluntad. Estas
pasiones proceden de los movimientos del corazón, la sangre y el sistema nervioso.
El hombre tiene que ser capaz de controlar las pasiones modificando las condiciones físicas que
las producen porque si dominamos las pasiones dominamos nuestro corazón. El hombre puede
dominar las pasiones porque dispone de libertad para ello.
Por lo tanto, el cuerpo solo se rige por las leyes naturales, por lo que solo el alma es libre, con
capacidad de iniciativa y de controlar el cuerpo. Porque el ser humano es libre, es autónomo,
siendo la libertad exclusiva del hombre.
PROBLEMA DE DIOS
EDAD CONTEMPORANEA
Este problema está planteado en su obra ‘’ Suma Teológica’’. Dice que Dios existe y por tanto es
un ente real. Esto es así ya que la esencia se identifica con existencia. Por lo tanto, Dios es la
única esencia que no recibe de otro la existencia pero que otorga la existencia a todo ente. De
esta manera, Dios es la causa de todos los entes reales que existen.
Santo Tomás se cuestiona: ¿es evidente que Dios existe? Ante esto, dice que el enunciado
‘’Dios existe’’ es evidente en sí mismo, pero no para los hombres porque no conocemos de
manera inmediata qué es Dios. La única manera de conocer a Dios es por sus efectos ya que
estos sí que son evidentes para nosotros. Por lo tanto, Santo Tomás va a demostrar la existencia
de Dios a partir de la realidad sensible.
Santo Tomás critica el argumento ontológico de San Anselmo que dice ‘’ Dios es el mayor de
por encima del cual no se puede pensar nada mayor’’. Lo critica por varias razones: no todo el
mundo entiende lo mismo por Dios y decir que existe necesariamente en el pensamiento no
tiene un correlato real.
Frente a esto nos da un argumento basado en 5 vías para probar la existencia de Dios a partir
de las realidades que conocemos.
1ª vía: la del movimiento: se trata de una prueba cosmológica que ya estaba presente en la
Física y Metafísica de Aristóteles. El argumento dice así: todo lo que se mueve es movido por
otro y como la sucesión de motormóvil no puede ser infinita, tiene que haber un primer motor
inmóvil, y en éste todos reconocen a Dios.
2ª vía: la de la causa eficiente: esta prueba también es aristotélica. El argumento dice así: nada
puede ser la causa de sí mismo porque, para serlo, tendría que haber existido antes de sí
mismo. Por otra parte, en el orden de las causas eficientes no nos podemos remontar hasta el
infinito, de otro modo no habría una causa primera y, por tanto, tampoco una causa última y
causas intermedias. Debe existir, pues, una causa eficiente primera, que es Dios.
3ª vía: la de la contingencia de los seres: el argumento dice así: algunos seres empiezan a
existir y mueren, lo cual muestran que pueden ser y no ser, es decir, que son contingentes; si
fueran necesarios habrían existido siempre. Pues bien tiene que haber un ser necesario, el cual
es la razón de que los seres contingentes lleguen a existir. Si no existiera un ser necesario, no
existiría nada en absoluto. Ese ser necesario es Dios.
4ª vía: la de los grados de los seres: esta es una prueba de origen platónico (idea de
participación). Está tomada, también, de la Metafísica aristotélica. El argumento dice así: en las
cosas encontramos lo menos y lo más de lo verdadero, del bien y del resto de las perfecciones:
existirá también el grado máximo de tales perfecciones, y será él la causa de los grados
menores. Ahora bien, la causa del ser, de la bondad y de toda perfección es Dios.
5ª vía: la del gobierno de las cosas: el argumento dice así: las cosas naturales, privadas de
inteligencia, aparecen orientadas a un fin, y esto no podría ser si no fuesen gobernadas por un
Ser dotado de inteligencia. Existe, pues, un Ser inteligente por el que las cosas naturales están
orientadas a un fin, y este ser es Dios.
Descartes es el primer racionalista ya que es el primero en afirmar que el hombre nace con
conocimientos que pueden ser desvelados a través de la razón. Esta idea es denominada como
innatismo. Para los racionalistas la ciencia paradigmática son las matemáticas.
Descartes, a partir de la aplicación del método, consigue llegar a la primera certeza ‘’cógito,
ergo sum’’. Es una verdad completamente cierta porque es la existencia del yo como cosa
pensante. Esa existencia indubitable del yo no parece implicar la existencia de ninguna otra
realidad.
Las ideas pensadas por el yo tienen dos dimensiones: una objetiva y una subjetiva.
En la dimensión objetiva las ideas son imágenes de las cosas, por lo que representan cosas
reales. En la dimensión subjetiva, las ideas consideradas en sí mismas no pueden ser falsas, son
formas de pensar del sujeto.
Según Descartes hay tres tipos de ideas: las ideas adventicias, las ideas facticias y las ideas
innatas.
Las ideas adventicias no son propias del sujeto, vienen al sujeto desde fuera. Las ideas facticias
son ideas creadas por el sujeto. Las ideas innatas no son ideas creadas por el sujeto y tampoco
vienen de fuera. Por el contrario, han nacido en el sujeto (ejs: idea de infinito, idea de
existencia)
Descartes identifica la idea de infinito con la idea de Dios porque Dios es infinito. De esta
manera, va a hacer una demostración de la existencia de Dios a partir de la idea de Dios y lo
hace mediante dos argumentos.
El primer argumento está basado en el argumento ontológico de San Anselmo que dice que
Dios es el ser mayor por encima del cual no se puede pensar otro mayor. Para Descartes esta
idea es entendida y comprendida por todos, es una idea que se presenta en la mente de forma
clara y distinta, por lo que, si existe así en el pensamiento, necesariamente tiene que existir en
la realidad.