Unidad 4.1
Unidad 4.1
2.
Origen
y
evolución.
El
derecho
de
autor
posee
una
relación
intrínseca
con
la
tecnología.
Nace
en
1710
como
consecuencia
de
la
invención
de
la
imprenta
de
tipos
móviles
que
permitió
la
producción
industrial
de
libros,
creando
una
amplia
demanda
y
consecuentemente
la
necesidad
de
proteger
a
los
autores
y
editores
contra
las
copias
no
autorizadas.
En
su
origen
el
derecho
de
autor
tuvo
un
enfoque
objetivo
limitándose
exclusivamente
a
los
derechos
de
explotación
y
a
la
protección
de
los
intereses
industriales
vinculados
con
la
copia,
que
era
la
única
tecnología
disponible
al
sancionarse
el
Estatuto
de
la
Reina,
y
de
allí
su
denominación
Copyright
(derecho
de
copia).
En
el
devenir
se
extendió
a
la
diversidad
de
formatos
en
los
que
el
publico
podía
acceder
a
las
obras
o
prestaciones
desde
las
técnicas
de
fijación
de
imagen
y
sonidos,
la
radiodifusión,
la
distribución
por
cable,
las
señales
satelitales
hasta
Internet.
En
el
desarrollo
del
derecho
de
autor,
las
legislaciones
fueron
adoptando
dos
enfoques
jurídicos
diferentes.
Por
un
lado
las
de
tradición
anglosajona
acogieron
un
criterio
objetivo
vinculado
exclusivamente
con
la
protección
económica
de
los
contenidos
y
la
inversión
industrial,
dejando
librado
al
derecho
común
los
aspectos
extrapatrimoniales,
criterio
que
se
refleja
la
Convención
Universal
(Ginebra,
1952)
y
el
Acuerdo
sobre
los
ADPIC
(Marrakech,
1994).
Mientras
que
en
los
países
de
tradición
latina
o
de
origen
franco
germano,
el
derecho
de
autor
abarca
los
aspectos
económicos
y
los
personales,
por
lo
tanto
el
contenido
se
conforma
con
dos
tipos
de
facultades,
las
patrimoniales
extrapatrimoniales
o
morales,
tal
como
se
refleja
en
el
Convenio
de
Berna
(1886)
o
en
el
WPPT
y
en
el
Tratado
de
Beijing
(2012)
sobre
los
artistas
interpretes
o
ejecutantes.
3.
Categorías.
El
derecho
tiene
una
doble
naturaleza,
que
se
refleja
dos
tipos
de
facultades
diferentes.
Por
un
lado
los
derechos
patrimoniales,
que
le
permiten
al
titular
obtener
una
retribución
económica
por
el
uso
de
su
obra.
Y
por
otro,
los
derechos
morales,
que
conceden
al
autor
y
a
los
artistas
interpretes
una
protección
personal
para
preservar
los
vínculos
que
los
unen
a
su
obra
o
prestación.
Los
derechos
patrimoniales
no
gozan
de
tales
atributos
y
a
su
respecto
es
plenamente
compatible
la
remisión
que
el
art.
12
de
la
ley
11723
efectúa
al
derecho
común,
bien
que
en
las
condiciones
y
con
las
limitaciones
que
su
texto
consagra.
Los
derechos
patrimoniales
y
morales
del
autor
deben
entenderse
como
categorías
interdependientes,
pero
con
características
diversas.3
a)
Derechos
económicos.
Son
facultades
de
naturaleza
patrimonial,
denominados
en
conjunto
derechos
de
explotación
o
derechos
económicos,
que
se
caracterizan
por
estar
limitados
en
el
tiempo
(dominio
privado)
y
constituir
bienes
transables
disponibles
contractualmente.
Constituyen
el
activo
más
importante
de
las
industrias
culturales,
la
fuente
de
su
rentabilidad
a
través
de
complejos
sistemas
de
1
En
el
texto
la
expresión
“derecho
de
autor”
se
utiliza
en
sentido
lato
y
comprende
tanto
al
derecho
de
autor
como
a
los
derechos
conexos
oafines
al
mismo.
La
expresión
“titular”
se
utiliza
en
sentido
amplio,
y
comprende
tanto
al
autor
creador
de
la
obra
como
cualquier
otra
persona
física
o
jurídica
que
detente
los
derechos
exclusivos
sobre
las
obras
o
prestaciones
protegidas
por
el
derecho
de
autor
y
los
derechos
conexos.
2
En
el
siguiente
capitulo
se
abordan
las
limitaciones
y
excepciones
al
derecho
de
autor.
3
Casiraghi
Félix
y
otros
c/
Provincia
de
La
Rioja
s/
daños
y
perjuicios.
CSJN,
23-‐nov-‐1989.
T.
312,
P.
2257.
1
licencias
y
el
objetivo
preponderante
en
las
fusiones
y
adquisiciones.4
La
principal
finalidad
social
del
derecho
de
autor
es
recompensar
la
labor
creadora
y
se
realiza
a
través
de
los
derechos
de
explotación.
b)
Derechos
morales.
Son
facultades
de
naturaleza
personal
que
protegen
el
nombre,
individualidad,
privacidad,
honor
o
reputación
del
autor.
Son
derechos
personalísimos
y
como
tales
se
caracterizan
por
su
indisponibilidad
contractual
y
en
general
se
reconocen
a
perpetuidad,5
excepto
el
derecho
de
divulgación
o
al
inédito
que
se
agota
con
la
publicación
de
la
obra
o
la
muerte
del
autor.
De
origen
franco
germano
están
en
las
legislaciones
de
tradición
latina
y
en
los
tratados
acordados
bajo
dicha
influencia,
como
en
el
Convenio
de
Berna6,
pero
excluidos
del
Acuerdo
sobre
los
ADPIC
(Art.9.2),
por
ej.,
por
su
incompatibilidad
con
el
comercio
internacional.
Entre
los
ejemplos
de
derechos
morales
universalmente
reconocidos
están
el
derecho
a
reivindicar
la
paternidad
de
la
obra
y
el
derecho
a
oponerse
a
toda
modificación
que
pueda
perjudicar
la
reputación
del
creador
(Art.
6bis,
Convenio
de
Berna).
4.
Legislación.
a)
Argentina
ley
11.723.
El
contenido
del
derecho
de
autor
está
regulado
específicamente
en
el
Art.
2
y
de
modo
disperso
en
otros
artículos
referidos
a
la
edición
[Art.
37,
reproducción]
,
a
la
representación
[Art.
36,
comunicación
publica]
y
a
la
venta
[Arts.
51
y
52,
derechos
morales].
El
Art.
2°
establece
que:
“El
derecho
de
propiedad
de
una
obra
científica,
literaria
o
artística,
comprende
para
su
autor
la
facultad
de
disponer
de
ella,
de
publicarla,
de
ejecutarla,
de
representarla,
y
exponerla
en
público,
de
enajenarla,
de
traducirla,
de
adaptarla
o
de
autorizar
su
traducción
y
de
reproducirla
en
cualquier
forma.”
Art.
36.
“Los
autores
de
obras
literarias,
dramáticas,
dramático-‐musicales
y
musicales,
gozan
del
derecho
exclusivo
de
autorizar:
a)
La
recitación,
la
representación
y
la
ejecución
pública
de
sus
obras;
b)
La
difusión
pública
por
cualquier
medio
de
la
recitación,
la
representación
y
la
ejecución
de
sus
obras.”
(Derecho
de
comunicación
publica)
Art.
37.
“
Habrá
contrato
de
edición
cuando
el
titular
del
derecho
de
propiedad
sobre
una
obra
intelectual,
se
obliga
a
entregarla
a
un
editor
y
éste
a
reproducirla,
difundirla
y
venderla.
Este
contrato
se
aplica
cualquiera
sea
la
forma
o
sistema
de
reproducción
o
publicación.”
(Derecho
de
reproducción,
distribución
y
venta)
Art.
51.
“…
y
confiere
a
su
adquirente
el
derecho
a
su
aprovechamiento
económico
sin
poder
alterar
su
título,
forma
y
contenido.”
(Derecho
moral
de
integridad)
Art.
52.
“Aunque
el
autor
enajenare
la
propiedad
de
su
obra,
conserva
sobre
ella
el
derecho
a
exigir
la
fidelidad
de
su
texto
y
título,
en
las
impresiones,
copias
o
reproducciones,
como
asimismo
la
mención
de
su
nombre
o
seudónimo
como
autor.”
(Derecho
moral
de
paternidad
e
integridad)
b)
Derecho
convencional.
En
los
tratados
conforman
un
estándar
convencional
obligatorio,
derecho
uniforme
aplicable
en
todos
los
países
miembros
bajo
el
principio
de
territorialidad.
En
el
Convenio
de
Berna
están
dispuestos
en
los
Arts.
6
bis,
8,
9,
11,
11bis,
11ter,
12,
14
y
14ter;
y
Tratado
de
la
OMPI
sobre
derecho
de
autor
en
Internet
(WCT)
Arts.
6,
7
y
8.
c)
Derecho
comunitario.
Directiva
2006/115/CE
sobre
derechos
de
alquiler
y
préstamo
publico.
Directiva
(UE)
2001/29/CE
sobre
derecho
de
autor
en
la
sociedad
de
la
informacion,
basada
en
principios
y
normas
ya
establecidos
por
las
Directivas
91/250/CEE(5),
92/100/CEE(6),
93/83/CEE(7),
93/98/CEE(8)
y
96/9/CE(9);
y
Directiva
(UE)2019/790
sobre
derechos
de
autor
y
derechos
afines
en
el
mercado
único
digital
y
por
la
que
se
modifican
las
Directivas
96/9/CE
y
2001/29/CE.
4
Véase
KING,
Kelvin.
“El
Valor
de
la
propiedad
intelectual,
los
activos
intangibles
y
la
reputación”;
en:
https://www.wipo.int/sme/es/documents/value_ip_intangible_assets.htm
5
Dependiendo
del
criterio
adoptado
en
cada
país,
los
derechos
morales
pueden
ser
mantenidos
después
de
su
muerte
del
autor,
por
lo
menos
hasta
la
extinción
de
sus
derechos
patrimoniales,
y
ejercidos
por
las
personas
o
instituciones
a
las
que
la
legislación
nacional
del
país
en
que
se
reclame
la
protección
reconozca
derechos
(Art.
6bis.2,
Convenio
de
Berna).
6
Con
excepción
de
las
disposiciones
del
Convenio
de
Berna
sobre
los
derechos
morales,
todas
las
disposiciones
sustantivas
de
esos
convenios
se
incorporan
por
referencia
al
Acuerdo
sobre
los
ADPIC
Las
disposiciones
pertinentes
figuran
en
el
párrafo
1
del
artículo
9
del
Acuerdo
sobre
los
ADPIC.
2
d) Derecho comparado. Estados Unidos, Copyright Act (1976) y Digital Millennium Copyright Act o DMCA
(1998).7
5. Derechos patrimoniales
En
todas
las
legislaciones
de
derecho
de
autor
se
estipulan
facultades
patrimoniales
amplias
para
la
explotacion
de
las
obras
mediante
un
derecho
exclusivo
o
de
justa
remuneración,
para
determinados
usos
o
actos
tales
como:
• la
reproducción
de
su
obra
de
cualquier
forma
y
soporte,
como
la
publicación
impresa,
la
grabación
sonora,
o
las
digitalizaciones;
• la
distribución
de
un
original
o
ejemplares;
• la
interpretación
o
ejecución
públicas,
por
ejemplo
en
una
obra
dramática
o
musical;
• la
grabación
de
la
obra,
por
ejemplo
en
forma
de
discos
compactos
o
DVD;
• la
radiodifusión
de
la
obra
por
radio,
cable
o
satélite;
• la
comunicación
publica
de
la
obra
por
cualquier
medio;
• la
puesta
a
disposición
del
publico
de
la
obra
en
Internet;
• la
traducción
de
la
obra
a
otros
idiomas;
y
la
adaptación
de
la
obra,
como
en
el
caso
de
una
novela
adaptada
para
un
guión;
• el
alquiler
o
préstamo
publico;
o
• cualquier
otro.
5.1.
Derechos
vinculados
con
la
copia.
El
derecho
de
autor
otorga
al
titular
distintas
facultades
exclusivas
vinculadas
con
la
copia,
tales
como
la
fabricación,
distribución
y
venta,
alquiler
y
préstamo
publico.8
El
titular
tiene
derecho
a
impedir
que
terceros
hagan
copias
de
su
obra
sin
su
autorización,
mediante
el
control
de
las
reproducciones.
Es
el
conjunto
de
derechos
fundamentales
de
la
era
analogica
y
la
base
de
todos
los
modelos
de
negocios
basados
en
la
escases,
bajo
cuyo
manto
se
desarrollaron
las
industrias
editoriales,
fonograficas
y
cinematograficas,
a
traves
de
la
comercializacion
de
libros,
Cds,
DVD,
etc.
En
las
legislaciones
nacionales
se
contemplan
varios
derechos
vinculados
al
control
de
las
copias.
En
un
gran
número
de
ellas
se
contempla
específicamente
el
derecho
a
autorizar
la
distribución
de
ejemplares
de
obras.
Otro
derecho
objeto
que
se
contempla
en
el
Tratado
de
la
OMPI
sobre
Derecho
de
Autor,
es
el
derecho
de
alquiler
de
ejemplares
de
determinadas
categorías
de
obras,
como
las
grabaciones
sonoras,
audiovisuales
y
programas
informáticos.
Ese
derecho
pasó
a
ser
necesario
a
los
fines
de
impedir
abusos
del
derecho
de
reproducción
ante
los
avances
tecnológicos
y
la
facilidad
de
copia.
Por
último,
en
algunas
legislaciones
de
derecho
de
autor
se
contempla
el
derecho
a
controlar
la
importación
de
copias
como
medio
de
impedir
que
ello
vaya
en
detrimento
del
principio
de
territorialidad
del
derecho
de
autor,
en
desmedro
de
los
intereses
legítimos
del
titular,
en
la
medida
que
resulten
amenazados
por
el
impedimento
de
ejercer
los
derechos
de
reproducción
y
distribución
a
nivel
local.9
Las
excepciones
o
limitaciones
al
caracter
exclusivos
de
estos
derechos
hoy
es
el
centro
de
los
debates
del
derecho
de
autor
a
causa
de
la
reproducción
con
fines
privados,
personales
y
no
comerciales,
la
ensenanza
virtual,
etc.,
en
la
medida
en
que
la
tecnología
digital
permite
copias
de
alta
calidad,
costo
0
y
al
alcance
de
todos,
lo
que
constituye
una
alternativa
a
la
compra
de
ejemplares
autorizados
con
un
enorme
perjuicio
a
los
intereses
legitimos
del
titular
del
derecho
y
al
fin
de
los
modelos
operativos
basados
en
la
copia.
Por
ello
estos
derechos
son
incompatibles
con
los
modelos
de
negocios
en
el
entorno
digital.
7
La
Ley
de
Propiedad
Intelectual
concede
cinco
derechos
al
titular
de
los
derechos
de
autor:
a)
Reproduccion
(The
right
to
reproduce
the
copyrighted
work);
transformacion(The
right
to
prepare
derivative
works
based
on
work);
distribucion
(The
right
to
distribute
copies
of
the
work
to
the
public);
comuniciaciion
publica
(The
right
to
do
copyrighted
work
publicly)
y
exhibicion
(The
right
to
publicly
display
copyrighted
work).
Sin
embargo,
estos
derechos
no
son
ilimitados,
ya
que
están
limitados
por
el
"uso
justo"
y
otras
limitaciones
específicas
establecidas
en
la
Ley
de
Derecho
de
autor.
8
Véase
la
Declaracion
concertada
a
los
Arts.
6
y
7,
WCT.
9
Véase
HEATH.
Christopher.
“Parallel
Imports
and
International
Trade”;
en:
https://www.wipo.int/edocs/mdocs/sme/en/atrip_gva_99/atrip_gva_99_6.pdf
3
5.1.1.
Derecho
de
reproducción.
Es
el
derecho
exclusivo
de
autorizar
o
prohibir
la
reproducción
de
una
obra
por
cualquier
procedimiento
y
bajo
cualquier
forma.
Se
caracteriza
por
la
existencia
de
un
ejemplar
o
copia
tangible,
tales
como
libros,
cd,
dvd,
pendrive,
memoria
de
una
computadora,
etc.
En
ingles
es
sinónimo
de
derecho
de
autor
(Copyright).
Presupone
la
fijación
y
fabricación
de
copias
para
su
publicación,
distribución
y
venta,
alquiler
y
préstamo
publico,
en
cualquier
soporte
o
formato.
La
ley
11.723
regula
el
derecho
de
reproducción
en
el
art.
2
al
establecer
que
el
titular
de
la
obra
tiene
“la
facultad
de
disponer
de
ella,
…
y
de
reproducirla
en
cualquier
forma.”
Luego
en
el
Art.
37,
en
el
capitulo
referido
a
la
Edición,
se
refiere
a
su
ejercicio:
“Habrá
contrato
de
edición
cuando
el
titular
del
derecho
de
propiedad
sobre
una
obra
intelectual,
se
obliga
a
entregarla
a
un
editor
y
éste
a
reproducirla,
difundirla
y
venderla.
Este
contrato
se
aplica
cualquiera
sea
la
forma
o
sistema
de
reproducción
o
publicación.”
La
redacción
amplia
de
estas
normas
permite
su
aplicación
al
entorno
digital,
sin
necesidad
de
adaptación
legislativa.
En
el
ámbito
convencional,
el
Art.
9.1)
del
Convenio
de
Berna
dispone:
“Los
autores
de
obras
literarias
y
artísticas
protegidas
por
el
presente
Convenio
gozarán
del
derecho
exclusivo
de
autorizar
la
reproducción
de
sus
obras
por
cualquier
procedimiento
y
bajo
cualquier
forma.
...”
El
alcance
del
derecho
de
reproducción
en
el
entorno
digital
fue
objeto
de
una
extensa
controversia
durante
la
preparación
de
los
Tratados
Internet
de
la
OMPI
(WCT-‐WPPT)
(1996),
y
finalmente
fue
resuelto
en
la
Declaración
Concertada
al
Art.1.4)
del
WCT,
al
establecer
que
el
derecho
de
reproducción
es
aplicable
plenamente
al
medio
digital,
como
también
lo
son
las
limitaciones
y
excepciones
permitidas
a
ese
derecho,
al
confirmar
que
el
almacenamiento
de
una
obra
en
un
dispositivo
electrónico
constituye
una
reproducción
en
el
sentido
a
que
se
hace
referencia
en
el
Convenio
de
Berna
(Art.9).
En
el
derecho
comunitario
la
Directiva
(UE)
2001/29
lo
establece
en
el
Art.
2:
“Los
Estados
miembros
establecerán
el
derecho
exclusivo
a
autorizar
o
prohibir
la
reproducción
directa
o
indirecta,
provisional
o
permanente,
por
cualquier
medio
y
en
cualquier
forma,
de
la
totalidad
o
parte…”
Por
otra
parte,
la
Directiva
(UE)
2009/24
sobre
la
protección
jurídica
de
programas
de
ordenador,
establece
un
derecho
exclusivo
de
realizar
o
de
autorizar
la
reproducción
total
o
parcial
de
un
programa
de
ordenador
por
cualquier
medio
y
bajo
cualquier
forma,
ya
fuere
permanente
o
transitoria.
Cuando
la
carga,
presentación,
ejecución,
transmisión
o
almacenamiento
de
un
programa
de
ordenador
necesitan
la
reproducción
del
mismo,
estos
actos
estarán
sujetos
a
la
autorización
del
titular
del
derecho.
[Art.
4.1.a),
y
2)]
Ante
la
falta
de
una
descripcion
o
tipologia
legislativa
para
hacer
frente
a
los
avances
tecnologicos,
los
tribunales
se
ven
obligados
a
interpretar
su
alcance
de
la
copia
en
forma
casuistica.10
5.1.2.
Derecho
de
distribución.
Es
el
derecho
exclusivo
de
autorizar
la
puesta
a
disposición
del
público
del
original
y
de
los
ejemplares
de
las
obras
mediante
venta
u
otra
transferencia
de
propiedad,
arrendamiento,
alquiler
o
prestamo.
Como
es
lógico,
poco
valor
económico
revestiría
el
derecho
de
reproducción
si
el
titular
no
tuviera
la
facultad
de
autorizar
la
distribución
y
venta
de
los
ejemplares.
Por
lo
general,
el
derecho
de
distribución
expira
con
la
primera
venta
o
cesión
de
la
titularidad
de
un
ejemplar
específico.
Eso
significa,
por
ejemplo,
que
si
el
titular
del
derecho
de
autor
de
un
libro
lo
vende,
el
adquirente
es
el
propietario
de
dicho
ejemplar
y
podrá
disponer
del
libro
o
incluso
revenderlo
sin
necesidad
de
solicitar
autorización
al
editor.
a) Regulación en el entorno analógico. El derecho de distribución es una facultad generalmente
10
Véase
Football
Association
Premier
League
Ltd,
Asuntos
acumulados
C-‐403/08
y
C-‐429/08.
TJUE
(Gran
Sala)
Sentencia
de
4
de
octubre
de
2011.
El
derecho
de
reproducción
se
extiende
a
los
fragmentos
transitorios
de
las
obras
creadas
en
la
memoria
de
un
decodificador
de
la
señal
vía
satélite
y
en
una
pantalla
de
televisión,
siempre
que
dichos
fragmentos
contengan
elementos
que
expresen
la
creación
intelectual
propia
de
los
autores
de
que
se
trate,
debiendo
examinarse
el
conjunto
de
fragmentos
que
se
reproducen
simultáneamente
con
el
fin
de
comprobar
si
contienen
tales
elementos(Art.
2.
a),
Directiva
2001/29/CE.
Sin
embargo,
los
actos
de
reproducción
realizados
en
la
memoria
de
un
decodificador
de
la
señal
vía
satélite
y
en
una
pantalla
de
televisión,
pueden
realizarse
sin
la
autorización
de
los
titulares
de
derechos
afectados
(Art.
5.1.
Directiva
2001/29).
//VG
Wort.
Asuntos
acumulados
C-‐457/11
a
C-‐460/11TJUE
(Sala
Cuarta)
de
27
de
junio
de
2013.//
Filmspeler,
Asunto
C-‐527/15,
TJUE
(Sala
Segunda)
Sentencia
de
26
de
abril
de
2017.//
Public
Relations
Consultants
Association
Ltd.
TJUE
(Sala
Cuarta)
de
5
de
junio
de
2014.//
Hewlett-‐Packard
Belgium
SPRL,
asunto
C-‐572/13,
TJUE
(Sala
Cuarta)
de
12
de
noviembre
de
2015.//
US
-‐
Authors
Guild
v.
Google,
Inc.,
No.
13-‐4829
(2d
Cir.
2015)//
Capitol
Records,
LLC
v.
ReDigi
Inc.,
910
F.3d
649
(2d
Cir.
2018).
4
implícita
en
el
derecho
de
reproducción,
propia
de
las
cadenas
de
comercialización.
En
Argentina
no
fue
objeto
de
legislación
específica
en
la
ley
11.723,
posiblemente
debido
a
la
fecha
de
su
sanción
en
1933,
y
se
lo
consideró
sobrentendido
en
el
derecho
de
reproducción
(Arts.
37
y
sig.),
y
fue
desarrollado
de
forma
análoga
en
el
derecho
común
por
de
la
doctrina
y
jurisprudencia.11
De
modo
similar
ha
sido
soslayado
en
el
derecho
convencional
con
anterioridad
a
Internet
como
en
los
Convenios
de
Berna
y
de
Roma,
recién
en
1971
es
incorporado
en
el
Convenio
Fonogramas.12
El
alcance
internacional
del
agotamiento
y
las
importaciones
paralelas
son
problemas
propios
del
derecho
de
distribución
en
este
ámbito.13
b)
Regulación
en
el
entorno
digital.
En
el
ámbito
digital
el
derecho
de
distribución
ha
sido
regulado
como
un
derecho
autónomo
y
de
modo
uniforme.
El
Art.
6.1)
del
WCT
establece
que:
“Los
autores
de
obras
literarias
y
artísticas
gozarán
del
derecho
exclusivo
de
autorizar
la
puesta
a
disposición
del
público
del
original
y
de
los
ejemplares
de
sus
obras
mediante
venta
u
otra
transferencia
de
propiedad.”
Con
el
mismo
alcance
fue
incorporado
en
el
Art.
8
del
Tratado
de
la
OMPI
sobre
Interpretación
o
Ejecución
y
Fonogramas
(WPPT)
(1996)
y
en
el
Art.4.1)
de
la
Directiva
(UE)
2001/29
sobre
derecho
de
autor
en
la
sociedad
de
la
información,14
y
en
las
legislaciones
nacionales
que
lo
acogieron.
5.1.2.1.
Agotamiento
del
derecho
de
distribución.
El
derecho
de
distribucion
se
agota
con
la
primera
venta.
Principio
universal
y
pacifico
en
el
entorno
analogico,
pero
muy
conflictivo
en
el
entorno
digital
por
la
inmaterialidad
del
soporte
y
la
dificultad
de
calificar
de
modo
uniforme
los
actos
de
“transmision
de
propiedad”
en
las
licencias
en
linea.
Por
tal
razon
por
cual
fue
objeto
de
una
regulacion
autonoma
en
Internet
y
de
una
enorme
disparidad
interpretativa.
Las
cadenas
de
valor
de
la
distribución
tradicional
crean
valor
allá́
donde
existe
escasez.
Esto
es
ası́
́ para
la
industria
de
contenidos
y
para
cualquier
otro
producto.
Los
derechos
de
propiedad
intelectual
crean
dichos
puntos
de
escasez
para
sus
titulares
y
lo
mantienen
durante
un
tiempo
limitado
a
fin
de
controlar
su
negocio,
creando
un
punto
de
escasez
en
la
medida
en
que
el
contenido
no
sea
sustituible.
El
consumidor
que
desea
acceder
a
un
contenido
sólo
podrá́
hacerlo
en
la
medida
en
que
el
titular
haya
autorizado
la
creación
de
puntos
de
acceso.
El
desarrollo
de
Internet
supuso
un
desafío
importante
a
cualquier
modelo
de
distribución
que
dependa
de
la
escasez
del
producto,
pues
la
regla
es
la
abundancia,
de
alli
la
conversion
de
los
modelos
operativos
basados
en
la
copia
del
entorno
analogico,
por
los
de
la
comunicación
publica
en
Internet.
a.
Concepto.
Es
una
excepción
al
derecho
exclusivo
de
distribucion.
Por
razones
de
legislación
o
política,
el
agotamiento
puede
producirse
en
el
ambito
nacional,
regional
o
internacional,
dependiendo
de
las
disposiciones
del
país
de
importación
o
mercado
de
destino.
La
doctrina
de
la
primera
venta
es
un
concepto
jurídico
que
juega
un
papel
importante
mediante
la
limitación
de
los
derechos
de
autor
y
de
marca.
La
doctrina
permite
a
la
cadena
de
distribución
de
productos
con
derechos
de
autor,
biblioteca,
alquiler
de
videos
y
mercados
secundarios
revender
libros,
Cds,
DVD,
etc.
legalmente
adquiridos.
a)
El
agotamiento
nacional
impide
al
titular
del
derecho
de
propiedad
intelectual
controlar
la
explotación
comercial
de
productos
en
el
mercado
local
despues
de
la
primera
venta.
No
obstante,
dicho
titular
(o
su
11
Canoura
Salvador
c/La
Salteña
SA
s/Ordinario
.CNCom,
SalaF,
06/06/2017.
//Sola,
Andrés
Valentín
c.
Diageo
Argentina
S.A.
s/
ordinario.//
CN
Com.
Sala
A,
14/12/2007,
“Tommasi
Automotores
S.A.
c.
CIADEA
S.A.
y
otro”,
LA
LEY
2008-‐B,
695.//Vease
ETCHEVERRY,
Raúl
Aníbal
Derecho
Comercial
y
Económico.
Contratos
parte
Especial
1,
pág.
204
y
ss.,
Editorial
Astrea,
Buenos
Aires,
1991
La
distribución
conlleva
una
tarea
más
extensa
que
la
simple
distribución
del
producto
(esto
se
cumple
mediante
el
contrato
de
publicidad,
que
es
un
contrato
de
cooperación
pero
no
de
distribución)
ya
que
implica
una
obligación
material
de
hacer,
es
decir,
el
traslado,
en
términos
económicos,
de
los
productos
desde
la
empresa
que
los
genera
hacia
los
consumidores,
aunque
a
veces
y
según
los
tipos
contractuales
no
se
llegue
a
ellos
sino
a
los
comerciantes
minoristas;
pero
el
destino
final
siempre
será
el
mercado.
ANAYA,
G.
y
F.
“La
compensación
por
clientela
en
el
contrato
de
distribución”Vease
en:
http://www.derecho.uba.ar/publicaciones/revista-‐deconomi/articulos/Ed-‐0002-‐N05-‐ANAYA.pdf.//
FERRER
DE
FERNÁNDEZ,
Esther
H.
S.
“El
contrato
de
distribución
comercial
y
su
interpretación
en
el
Código
Civil
y
Comercial.”
AP/DOC/737/2015;
Vease
en:
http://www.derecho.uba.ar/institucional/pacem/pdf/ferrer-‐de-‐fernandez-‐el-‐contrato-‐de-‐distribucion-‐comercial.pdf
12
Art.1.d)
«
distribución
al
público
»,
cualquier
acto
cuyo
propósito
sea
ofrecer,
directa
o
indirectamente,
copias
de
un
fonograma
al
público
en
general
o
a
una
parte
del
mismo.
Convenio
para
la
Protección
de
los
Productores
de
Fonogramas
contra
la
Reproducción
no
Autorizada
de
sus
Fonogramas
1971,
Ginebra,
29
de
octubre
de
1971.
En
Argentina
ratificado
por
Ley
19.963).
13
Véase
el
Art.
6,
Acuerdo
sobre
los
ADPIC,
en
CORREA,
C.M.
Acuerdo
Trips:
régimen
internacional
de
la
propiedad
intelectual.
Ediciones
Ciudad
autorizar
o
prohibir
toda
forma
de
distribución
al
público,
ya
sea
mediante
venta
o
por
cualquier
otro
medio.”
5
licenciatario
autorizado)
podría
oponerse
a
la
importación
de
productos
originales,
sobre
la
base
del
derecho
de
importación
y
la
exclusividad
de
comercializacion
en
dicho
territorio.
b)
En
el
caso
del
agotamiento
regional,
tras
la
primera
venta
del
producto
se
produce
el
agotamiento
de
los
derechos
de
propiedad
intelectual
a
escala
regional,
y
no
ha
lugar
a
la
oposición
a
las
importaciones
paralelas
en
el
espacio
integrado.
El
objetivo
de
la
creación
de
un
espacio
sin
fronteras
interiores
llevó
al
Tribunal
de
Justicia
a
incluir
esta
regla
en
el
ordenamiento
europeo
en
1971,
Sentencia
Deutsche
Grammophon,15
y
se
justifica
económicamente
por
la
consideración
de
que
el
titular
no
debería
obtener
un
beneficio
desmesurado
con
cada
paso
de
una
frontera
interior
de
la
Unión.
Si
bien
la
abundante
jurisprudencia
europea
indica
que
la
«doctrina
del
agotamiento
comunitario»,
puede
aplicarse
uniformemente
a
todos
los
derechos
de
propiedad
intelectual,
no
es
menos
cierto
que
los
requisitos
para
la
aplicación
y
el
alcance
de
la
regla
pueden
variar
sensiblemente
en
función
de
las
particularidades
de
cada
derecho.
c)
El
agotamiento
internacional
implica
que
los
derechos
de
propiedad
intelectual
se
agotan
una
vez
que
el
producto
ha
sido
vendido
por
el
titular,
o
con
su
consentimiento,
en
cualquier
parte
del
mundo.
En
2013,
la
Corte
Suprema
de
EE.UU.
16
en
el
caso
Kirtsaeng
sostuvo
que
la
venta
de
libros
en
el
extranjero
legalmente
importados
desde
los
Estados
Unidos
estaba
protegida
por
la
doctrina
de
la
primera
venta,
y
que
se
aplicaba
a
cualquier
producto
fabricados
fuera
de
los
Estados
Unidos,
ya
que
tal
excepcion
no
está
limitada
geograficamente.17
Se
determinó
que
los
titulares
de
derechos
de
autor
no
pueden
bloquear
dentro
del
país
la
reventa
de
libros
fabricados
en
el
exterior.
Un
revés
para
las
editoriales
y
otros
medios
que
publican
contenidos
protegidos
que
se
comercializan
a
nivel
mundial.
El
fallo
legitima
un
mercado
gris
de
bienes
importados
protegidos
con
derechos
de
autor.18
b.
Origen
y
evolución.
Esta
doctrina
se
origino
a
principios
del
siglo
XX19
y
fue
reconocida
por
primera
vez
en
una
sentencia
del
Reichsgericht
(Tribunal
Imperial
de
Justicia
de
Alemania)
de
16
de
junio
de
1906
en
el
caso
Koenigs
Kursbuch.
Al
mismo
tiempo,
una
sentencia
de
la
Corte
Suprema
de
Estados
Unidos
de
1
de
junio
de
1908,
en
el
caso
Bobbs-‐Merrill
Co.
v.
Straus,
210
U.S.
339
(1908)
reconocia
la
«first
sale
doctrine»,20
posteriormente
fue
codificada
en
la
Ley
de
Propiedad
Intelectual
de
1976
,
17
USC
§
109.
Si
bien
esta
regla
ya
existía
en
algunas
legislaciones
europeas,
fue
el
Tribunal
de
Justicia
el
que
amplió
su
alcance
a
todo
el
territorio
de
la
Unión
Europea,21
motivado
principalmente
por
el
interés
de
garantizar
la
libre
circulación
de
mercancías
en
el
mercado
interior
mediante
un
agotamiento
regional
o
comunitario.
La
digitalización
de
los
contenidos
y
los
nuevos
medios
para
suministrarlos
en
línea
han
subvertido
el
delicado
equilibrio
que
la
regla
del
agotamiento
contribuía
a
mantener.
En
Internet
se
producen
y
transfieren
contenidos
sin
esfuerzo.
El
desarrollo
tecnológico
hace
peligrar
la
posibilidad
de
que
los
titulares
de
derechos
de
autor
obtengan
una
remuneración
adecuada
por
sus
creaciones
y
contribuye
significativamente
al
crecimiento
de
la
falsificación.
Por
otra
parte,
los
medios
técnicos
actuales
(DRM)
permiten
a
los
titulares
ejercer
un
control
exhaustivo
del
uso
que
hacen
los
adquirentes
de
sus
obras,
incluso
en
la
esfera
privada,
así
como
desarrollar
modelos
comerciales
que
transforman
el
pleno
disfrute
de
la
copia
de
una
obra
en
un
simple
derecho
de
uso
limitado
y
condicionado
por
una
licencia
(e-‐book,
por
ej.).
Las
obras
en
formatos
digitales
se
pueden
reproducir
sin
ningún
defecto
y
pueden
difundirse
en
todo
el
mundo
en
cantidad
potencialmente
ilimitada.
Por
lo
tanto,
la
aplicación
de
la
regla
del
15
Deutsche
Grammophon,
Asunto
78/70,
TJUE,
Sentencia
de
8
de
junio
de
1971.
16
Kirtsaeng
v.
John
Wiley
&
Sons,
Inc.,
568
U.S.
519
(2013).
Supap
Kirtsaeng,
un
estudiante
tailandés
de
matemáticas
de
la
Universidad
de
Cornell
y
la
Universidad
del
Sur
de
California,
ayudo
a
pagar
su
educación
con
la
reventa
en
la
página
web
de
eBay
Inc
de
libros
de
texto
de
unidad
asiática
de
John
Wiley
&
Sons
Inc,
que
su
familia
y
amigos
compraban
en
Tailandia
y
se
los
enviaban
a
Estados
Unidos.
Las
acciones
de
las
editoriales
academicas
cayeron
tras
esta
decisión
judicial
en
beneficio
de
los
consumidores.
17
Véase
BEIER,
F.-‐K.,
«La
territorialité
du
droit
des
marques
et
les
échanges
internationaux»,
Journal
du
droit
international,
1971,
pp.
5
y
ss.,
p.
14.
18
Véase
“Corte
Suprema
EEUU
falla
contra
editoriales
en
caso
sobre
derechos
de
autor”.Lawrence
Hurley
y
Jonathan
Stempel
(13/03/2013);
en:
https://lta.reuters.com/articulo/espectaculos-‐medios-‐eeuu-‐derechosautor-‐idLTASIE92I06P20130319
19
Véase
Kohler,
J.
Das
Autorrecht
:
eine
zivilistische
Abhandlung.
Jena,
G.
Fischer.
Berlin,1880.
20
Bobbs-‐Merrill
Co.
v.
Straus,
210
U.S.
339
(1908).El
editor
Bobbs-‐Merrill,
había
insertado
un
aviso
en
sus
libros
que
cualquier
venta
al
por
menor
a
un
precio
por
debajo
de
$
1.00
constituiría
una
violación
de
sus
derechos
de
autor.
Los
acusados,
dueños
de
la
tienda
por
departamentos
Macy,
hicieron
caso
omiso
de
la
notificación
y
vendieron
los
libros
a
un
precio
menor
sin
el
consentimiento
del
editor.
El
Tribunal
sostuvo
que
el
derecho
exclusivo
de
"venta"
aplicaba
sólo
a
la
primera
[Sección
109
(a)
que
establece:
"No
obstante
lo
dispuesto
en
la
sección
106
(3),
el
propietario
de
una
copia
legalmente
a
bajo
este
título,
o
cualquier
persona
autorizada
por
dicho
propietario,
tiene
derecho,
sin
la
autorización
del
propietario
del
copyright
,
a
vender
o
de
otro
modo
disponer
de
la
posesión
de
dicha
copia
o
grabación
sonora.
21 Véanse,
en
particular,
las
sentencias
de
8
de
junio
de
1971,
Deutsche
Grammophon
Gesellschaft
(78/70,
EU:C:1971:59),
y
de
20
de
enero
de
En
síntesis,
el
problema
se
plantea
en
el
entorno
digital
por
la
inmaterialidad
del
soporte
y
la
necesidad
de
restricción
de
la
copia
en
los
modelos
operativos
en
línea
basados
en
licencias
con
DRM.
La
jurisprudencia
ha
realizado
ciertos
avances
hacia
el
reconocimiento
de
la
regla
del
agotamiento
en
el
entorno
digital
pero
limitado
a
ciertas
categorías
de
obras.
Sin
embargo,
ante
la
falta
de
una
regulación
legislativa
exahustiva,
la
diversidad
de
aplicaciones
tecnologicas
y
de
soluciones,
lleva
esta
cuestion
(de
hecho)
a
ser
tratada
casuisticamente.
De
alli
que
la
evolucion
se
manifieste
fundamentalmente
en
las
interpretaciones
de
los
tribunales
en
las
jurisdicciones
mas
importantes.
c.
Alcance.
La
doctrina
de
la
primera
venta
(first
sale
doctrine,
en
ingles)
o
“regla
del
agotamiento”,
establece
una
limitación
al
derecho
exclusivo
de
distribución.
Según
esta
regla
una
vez
que
la
copia
de
una
obra
protegida
por
derecho
de
autor
ha
sido
comercializada
de
forma
legal,
el
titular
del
derecho
de
autor
no
puede
oponerse
a
la
reventa,
alquiler,
prestamo
o
cualquier
otro
uso
por
parte
de
su
adquirente.
Es
decir,
que
bajo
esta
regla
el
editor
no
tiene
derecho
a
controlar
los
usos
del
libro
despues
de
la
primera
venta.
Por
lo
tanto
la
venta
de
copias
legitimas
da
lugar
al
agotamiento
del
derecho
de
propiedad
intelectual
en
el
ámbito
nacional,
pero
también
puede
producir
el
agotamiento
internacional
y
,
por
lo
tanto,
a
la
imposibilidadad
del
titular
de
oponerse
a
la
importación
paralela
de
las
mismas.23
El
Tratado
de
la
OMPI
sobre
Derecho
de
Autor
(WCT)(1996),
el
Art.6.2)
deja
librado
a
cada
Estado
la
facultad
de
determinar
las
condiciones,
si
las
hubiera,
en
las
que
se
aplicará
el
agotamiento
del
derecho
de
distribución
después
de
la
primera
venta
u
otra
transferencia
de
propiedad
del
original
o
de
un
ejemplar
de
la
obra.
Y
en
la
declaración
concertada
respecto
de
los
Artículos
6
y
7,
aclara
que
se
refieren
exclusivamente
a
las
copias
fijadas
que
se
pueden
poner
en
circulación
como
objetos
tangibles.
La
Directiva
(UE)
2001/29,
en
su
Art.
4.2)
establece
que:
“…
El
derecho
de
distribución
respecto
del
original
o
de
copias
de
las
obras
no
se
agotará
en
tanto
no
sea
realizada
en
ella
la
primera
venta
u
otro
tipo
de
cesión
de
la
propiedad
del
objeto
por
el
titular
del
derecho
o
con
su
consentimiento.»
d.
Efectos.
La
doctrina
de
la
primera
venta
crea
una
excepción
al
derecho
exclusivo
de
distribución,
en
beneficio
de
los
consumidores,
en
prevención
del
abuso
de
los
derechos
de
propiedad
intelectual
o
de
prácticas
que
limitan
de
manera
injustificable
el
comercio.24
Una
vez
que
la
copia
se
vende
legalmente
o
incluso
se
transfiere
a
título
gratuito,
el
interés
del
titular
sobre
objeto
material
se
extingue.
El
adquirente
de
la
copia
puede
disponer
libremente
de
la
misma
en
virtud
del
derecho
de
propiedad
común.25
Por
lo
tanto,
quien
compra
un
libro
tiene
derecho
a
usarlo,
venderlo,
alquilarlo,
prestarlo
o
destruirlo,
pero
no
puede
reproducirlo
debido
a
que
este
derecho
no
se
agota
con
la
primera
venta.
Esta
doctrina
legaliza
los
mercados
secundarios,
de
segunda
mano
o
gray
market.26
d)
Fundamento.
La
regla
del
agotamiento
se
funda
en
la
necesidad
de
equilibrio
entre
el
monopolio
de
explotación
de
la
propiedad
intelectual
y
la
libre
circulación
de
los
bienes.
El
titular
no
puede
impedir
la
distribución
de
un
producto
auténtico
una
vez
que
éste
se
ha
comercializado.
El
objetivo
es
evitar
la
restricción
de
la
reventa,
alquiler
o
préstamo
de
copias
legitimas.
Los
derechos
de
autor
no
pueden
prevalecer
sobre
el
derecho
de
propiedad
que
ostenta
el
adquirente
sobre
la
copia.
Además,
se
considera
que
titular
ya
ha
obtenido
una
debida
remuneración
con
la
venta.
22
A&M
Records,
Inc.
v.
Napster,
Inc.,
239
F.3d
1004
(9th
Cir.
2001).
23
Véase
HEATH.
Christopher.
“Parallel
Imports
and
International
Trade”.
OMPI,
Ginebra
(7
a
9
de
julio
de
1999);
en:
https://www.wipo.int/edocs/mdocs/sme/en/atrip_gva_99/atrip_gva_99_6.pdf
24
Art.
8.2)
Acuerdo
sobre
los
ADPIC.
25
La
aplicación
de
la
doctrina
de
la
primera
venta,
requiere
"propiedad"
legal
de
la
copia
o
grabación
sonora.
Como
lo
prescribe
la
legislacion
de
Estados
Unidos,
la
Seccion
§109
(d),
“…
no
se
aplica
si
la
posesión
de
la
copia
es
"por
alquiler,
alquiler,
préstamo
o
cualquier
otro
sin
adquirir
la
propiedad
de
la
misma."
26
El
mercado
gris
es
un
término
proveniente
del
inglés
(grey
market)
que
se
refiere
al
flujo
de
mercancías
que
se
realiza
a
través
de
los
canales
de
distribución
diferentes
a
los
autorizados
por
el
fabricante
o
el
productor.
A
diferencia
del
mercado
negro,
las
mercancías
“grises”
son
legales.
7
5.1.2.3.
Aplicación
a
las
copias
digitales.
La
doctrina
de
la
primera
venta
en
general
no
se
aplica
a
las
copias
digitales
debido
a
la
inexistencia
de
“
venta”
o
transferencia
real
de
la
propiedad.
La
jurisprudencia
ha
interpretado
su
aplicación
de
modo
diverso,
como
se
explica
a
continuación.
a)
Software.
Los
primeros
casos
se
plantearon
en
la
industria
del
software
respecto
del
suministro
de
copias
de
programas
de
ordenador
mediante
descarga
en
línea.
En
Estados
Unidos
los
productores
de
software
en
sus
acuerdos
de
licencia
de
usuario
final
(EULA)27
establecen
que
el
contenido
está
licenciado,
no
“vendido”,
y
que
por
lo
tanto
la
doctrina
de
la
primera
no
se
aplica.
Han
tenido
éxito
inicial
mediante
el
uso
de
licencias
tipo
clickwrap
y
y
browse-‐wrap.28
Por
ejemplo,
si
alguien
compra
canciones
MP3
o
libros
en
formato
Kindle
por
Amazon.com,
los
archivos
no
son
más
que
una
licencia
y
por
lo
tanto
no
pueden
ser
revendidos,
ni
alojados
en
un
dispositivo
personal.
Sin
embargo,
las
canciones
MP3
compradas
a
través
de
iTunes
Store
pueden
calificar
de
"ventas"
a
causa
de
los
términos
amplios
de
las
licencias
de
Apple
y
por
lo
tanto
pueden
ser
revendidas,
si
se
cumplen
los
demás
requisitos
de
la
doctrina.
En
Vernor
v.
Autodesk
el
acuerdo
de
licencia
especificaba
que
el
titular
conservaba
la
propiedad
del
software
y
el
usuario
sólo
tenia
una
licencia
de
uso
no
exclusiva.
El
acuerdo
tenía
restricciones
contra
la
modificación
del
software,
la
eliminación
de
las
marcas
de
los
envases
y
de
ingeniería
inversa.
El
acuerdo
especificaba
que
el
software
no
podía
ser
transferido
o
arrendado
sin
el
consentimiento
por
escrito
de
Autodesk,
ni
fuera
del
hemisferio
occidental.
Sobre
la
base
de
estos
hechos,
el
Tribunal
sostuvo
que
el
usuario
sólo
era
titular
de
una
licencia
y
no
un
propietario,
por
lo
tanto
no
podría
revender
el
software
en
eBay
sin
el
permiso
de
Autodesk
y
no
aplicaba
al
caso
la
doctrina
de
la
primera
venta.
29
El
Tribunal
creó
una
prueba
de
tres
factores
para
decidir
el
alcance
del
acuerdo
de
licencia
y
determinar
si
el
titular
de
los
derechos
de
autor
:1)
ha
especificado
que
se
le
concede
una
licencia
al
usuario
final;
2)
ha
restringido
significativamente
la
capacidad
del
usuario
final
para
transferir
dicha
licencia;
y
3)
ha
impuesto
restricciones
de
uso
en
la
obra
o
programa.
Sin
embargo,
el
mismo
Tribunal
se
negó
a
aplicar
esta
prueba
de
los
tres
factores
en
el
caso
UMG
v.
Augusto.30
En
síntesis,
los
tribunales
estadounidenses
han
adoptado
diferentes
enfoques
para
resolver
esta
cuestión.31
En
Europa
en
el
caso
UsedSoft
32
el
Tribunal
dictaminó
que
el
derecho
de
distribución
de
un
programa
de
27
“End-‐User
License
Agreement”
(Acuerdo
de
Licencia
con
el
Usuario
Final).
28
Son
indicadores
digitales
que
ofrecen
la
oportunidad
de
aceptar
o
rechazar
una
política
mediada
digitalmente.
Las
políticas
de
privacidad,
términos
de
servicio
y
otras
políticas
de
usuario,
así
como
las
políticas
de
autor
utilizan
comúnmente
el
símbolo
clickwrap.
Son
comunes
al
registrarse
en
redes
sociales
como
Facebook
,
Twitter
o
Tumblr
,
conexiones
a
redes
inalámbricas
que
operan
en
espacios
corporativos,
como
parte
de
los
procesos
de
instalación
de
muchos
paquetes
de
software,
o
en
otras
circunstancias
en
las
que
se
solicita
el
acuerdo
de
uso
de
los
medios
digitales.
El
nombre
"clickwrap"
se
deriva
de
la
utilización
de
"
reducir
contratos
de
envoltura
"
que
se
utiliza
comúnmente
en
las
compras
de
software
en
caja,
que
"contienen
un
aviso
de
que
por
desgarrando
la
shrinkwrap
,
los
asiente
de
usuario
a
los
términos
de
software
encerrados
dentro".
El
contenido
y
la
forma
de
acuerdos
clickwrap
varían
ampliamente.
La
mayoría
de
los
acuerdos
clickwrap
requieren
que
el
usuario
final
a
manifestar
su
consentimiento
haciendo
clic
en
un
"bien"
o
"de
acuerdo"
en
una
tecla
en
un
cuadro
de
diálogo
o
una
ventana
pop-‐
up.
Un
usuario
indica
el
rechazo
haciendo
clic
en
Cancelar
o
cerrar
la
ventana,
han
sido
calificados
como
"
contratos
de
adhesión.
Un
análisis
de
las
condiciones
de
servicio
de
los
principales
sitios
web
de
consumo
se
ha
encontrado
que
con
frecuencia
contienen
cláusulas
que
impiden
derechos
de
los
consumidores
en
formas
sustanciales.
29
Vernor
v.
Autodesk,
Inc.United
States
Court
of
Appeals
for
the
Ninth
Circuit
621
F.3d
1102
(2010).
30 UMG
Recordings,
Inc.
v.
Augusto
-‐
628
F.3d
1175
(9th
Cir.
2011).
En
un
acuerdo
de
licencia
cuando
UMG
envió
CDs
promocionales
no
solicitados
a
los
críticos
de
la
música,
el
envase
de
los
CDs
promocionales
contenía
la
siguiente
indicación:
"…Este
CD
es
propiedad
de
la
compañía
discográfica
y
está
disponible
para
el
destinatario
sólo
para
su
uso
personal.
La
aceptación
de
este
CD,
constituirá
una
aceptación
del
acuerdo
la
licencia,
que
prohibe
de
la
reventa
o
transferencia
de
la
posesión
y
puede
ser
castigado
bajo
las
leyes
federales
y
estatales
".
Augusto
trató
de
vender
estos
CDs
en
eBay
y
UMG
argumentó
que
la
doctrina
de
la
primera
venta
no
se
aplicaba
a
los
CDs.
Sin
embargo,
el
tribunal
sostuvo
que
la
doctrina
se
aplicaba
cuando
se
regalaba
una
copia
y
que
los
destinatarios
de
los
CDs
promocionales
no
aceptaron
los
términos
del
contrato
de
licencia
simplemente
y
no
estaban
obligados
a
devolver
los
CDs
no
solicitados.
31
Feldman
v.
Google,
Inc.
,
513
F.Supp.2d
229
(Edpa.
2007).
Se
confirmó
la
cláusula
de
elección
de
foro//En
Real
Networks,
Inc.
Privacidad
litigios
,
No.
No.
00
a
1366,
2000
WL
631341
(D.
III
8.
Mayo
de
2000)
se
confirmó
una
cláusula
de
arbitraje.
//
Hotmail
Corp.
v.
Van
$
Dinero
Pie
,
No.
98-‐
20064,
1998
WL
388389
(ND
Cal.
Apr.
16
de
1998)
incumplimiento
de
contrato
por
violar
los
términos
de
servicio
mediante
el
uso
de
un
hotmail
cuenta
para
enviar
correo
no
deseado
o
la
pornografía.
La
Corte
dijo
que
al
hacer
clic
en
el
botón
clickwrap
después
de
la
notificación
dio
su
consentimiento.//
I.
Lan
Sys.,
Inc.
v.
Netscout
Serv.
Nivel
Corp.
,
183
F.
Supp.
2d
328,
336
(.
D.
misa
2002)
confirmación
de
un
acuerdo
clickwrap
por
dos
motivos:
en
primer
lugar,
clickwrap
es
simplemente
"el
dinero
ahora,
cuanto
más
tarde"
la
formación
del
contrato,
en
segundo
lugar,
el
tribunal
consideró
que
las
"condiciones
adicionales"
de
la
licencia
clickwrap
no
era
material
bajo
UCC
(§207
(2)
(b)).
//Caspi
v.
Microsoft,
LLC
,
llevó
a
cabo
una
cláusula
de
elección
de
foro
en
un
acuerdo
de
membresía
en
línea
fue
consentido
cuando
el
usuario
hace
clic
en
el
símbolo
"Estoy
de
acuerdo"
del
acuerdo
con
el
fin
de
proceder
al
registro.//
En
AV,
et
al.
v
iParadigms,
LLC
,
el
juez
Claude
M.
Hilton
concedió
el
juicio
sumario
de
queja
de
los
estudiantes
en
favor
de
iParadigms
/
Turnitin
,
porque
habían
aceptado
el
acuerdo
de
click-‐wrap
en
el
sitio
web
de
Turnitin.
//En
el
asunto
de
Sears
Holdings
Management
Corporation
.A
pesar
de
que
los
tribunales
han
descartado
algunas
licencias
clickwrap
como
contratos
ejecutables,
algunos
términos
de
la
licencia
clickwrap
son
exigible.
//
Las
Licencias
clickwrap
todavía
deben
cumplir
los
criterios
de
aplicabilidad
de
un
contrato
de
forma
unilateral.
Por
ejemplo,
vease
Bragg
v.
Linden
Research,
Inc.
,
487
F.Supp.2d
593
(ED
Pa.
2007),
en
la
que
el
juez
encontró
ciertos
aspectos
del
acuerdo
clickwrap
"inconcebibles,
y
por
lo
tanto
no
ejecutables."
32
UsedSoft
GmbH
v
Oracle
International
Corp.
TJUE
(Gran
Sala)
Sentencia
de
3
de
julio
de
2012.
8
ordenador
se
agota
si
el
titular
del
derecho
que
autorizó
la
descarga
de
Internet
otorgó
igualmente
a
título
oneroso
un
derecho
de
uso
de
dicha
copia
sin
límite
temporal.
En
efecto,
constituye
una
venta
toda
puesta
a
disposición
de
cualquier
forma
y
por
cualquier
medio
de
una
copia
de
un
programa
de
ordenador
para
su
uso
durante
un
período
ilimitado
a
cambio
del
pago
de
un
precio.
Pero
el
segundo
adquirente
no
puede
invocar
el
agotamiento
del
derecho
de
distribución
de
dicha
copia
para
“reproducir”
el
programa
creando
una
nueva
copia,
a
pesar
de
que
el
primer
adquirente
haya
borrado
la
suya
o
ya
no
la
utilice.
33
La
venta
de
software
a
través
de
un
soporte
físico
o
de
una
descarga
constituía
una
transferencia
de
la
propiedad,
por
lo
tanto
aplicaba
la
doctrina
de
la
primera
venta,
de
conformidad
con
el
artículo
4,
apartado
2,
de
la
Directiva
2009/24/CE,
sobre
la
protección
jurídica
de
programas
de
ordenador.
Bajo
esta
misma
disposicion
el
Tribunal
interpreto
que,
aunque
el
adquirente
inicial
de
la
copia
de
un
programa
de
ordenador
acompañada
de
una
licencia
de
uso
ilimitado
tiene
derecho
a
revender
esta
copia
usada
y
su
licencia
a
un
subadquirente,
en
cambio,
cuando
el
soporte
físico
de
origen
de
la
copia
que
se
le
entregó
inicialmente
está
dañado
o
destruido
o
se
ha
extraviado,
no
puede
proporcionar
a
este
subadquirente
su
copia
de
salvaguardia
de
este
programa
sin
autorización
del
titular
de
los
derechos.34
Las
licencias
de
software
pueden
ser
revendidas,
incluso
si
el
programa
ha
sido
descargado
directamente
de
Internet,
ya
que
la
doctrina
de
la
primera
venta
aplica
al
software
vendido
originalmente
a
un
cliente
por
una
licencia
de
tiempo
ilimitado
que
equivale
a
una
“venta”
o
transferencia
de
la
propiedad.
En
el
caso
UsedSoft
35
se
aplico
la
regla
del
agotamiento
al
suministro
de
cualquier
tipo
de
obra
protegida
por
derechos
de
autor,
con
fundamento
en
que
la
transferencia
de
una
copia
mediante
un
soporte
material
o
descarga,
acompañada
de
una
licencia
de
uso
por
tiempo
indefinido,
equivale
a
una
“venta”.36
Cualquier
otra
interpretación
permitiría
a
los
titulares
de
los
derechos
de
autor
de
los
programas
de
ordenador
soslayar
la
regla
del
agotamiento
del
derecho
de
distribución
y
privarla
de
toda
eficacia,
simplemente,
calificando
el
contrato
de
«licencia»
en
lugar
de
«venta».
Aunque
el
adquirente
inicial
de
la
copia
de
un
programa
de
ordenador
acompañada
de
una
licencia
de
uso
ilimitado
tiene
derecho
a
revender
esta
copia
usada
y
su
licencia
a
un
subadquirente,
en
cambio,
cuando
el
soporte
físico
de
origen
de
la
copia
que
se
le
entregó
inicialmente
está
dañado
o
destruido
o
se
ha
extraviado,
no
puede
proporcionar
a
este
subadquirente
su
copia
de
salvaguardia
de
este
programa
sin
autorización
del
titular
de
los
derechos.37
Bajo
esta
disposicion
el
Tribunal
interpreto
que,
aunque
el
adquirente
inicial
de
la
copia
de
un
programa
de
ordenador
acompañada
de
una
licencia
de
uso
ilimitado
tiene
derecho
a
revender
esta
copia
usada
y
su
licencia
a
un
subadquirente,
en
cambio,
cuando
el
soporte
físico
de
origen
de
la
copia
que
se
le
entregó
inicialmente
está
dañado
o
destruido
o
se
ha
extraviado,
no
puede
proporcionar
a
este
subadquirente
su
copia
de
salvaguardia
de
este
programa
sin
autorización
del
titular
de
los
derechos.38
Desde
un
punto
de
vista
económico,
la
transmisión
en
línea
de
una
copia
de
un
programa
de
ordenador
es
el
equivalente
funcional
de
la
entrega
de
un
soporte
material.
Las
afirmaciones
del
Tribunal
se
fundaron
en
una
legislación
específica
que
constituye
una
lex
specialis
con
respecto
a
las
disposiciones
de
la
Directiva
2001/29
y
en
relación
con
una
categoría
especial
de
obras
como
es
el
software,
una
herramienta
que
requiere
servicios
adicionales
de
mantenimiento
y
de
actualización
que,
normalmente,
forman
parte
de
un
contrato
de
«licencia».
La
existencia
de
dicha
licencia
es
independiente
de
la
forma
—
material
o
inmaterial—
en
que
el
programa
ha
sido
distribuido.
Por
esta
razón
el
Tribunal
de
Justicia
tuvo
que
aplicar
una
definición
amplia
del
concepto
de
«venta».
La
aplicación
de
la
regla
del
agotamiento
podría
atraer
a
los
editores
para
operar
en
plataformas
para
un
mercado
secundario
en
Europa.
b)
Música.
En
el
caso
ReDigi39,
un
servicio
de
reventa
de
pistas
de
música
compradas
originalmente
en
la
tienda
iTunes
Store
y
que
involucraba
el
mercado
de
música
en
línea,
el
Tribunal
determinó
que
la
doctrina
de
la
primera
venta
no
se
aplicaba
a
la
reventa
de
música
digital.
Y
que
la
transferencia
de
datos
de
un
medio
de
almacenamiento
a
otro
constituía
una
violación
de
los
derechos
de
autor,
porque
la
copia
era
una
reproducción
no
autorizada,
y
por
lo
tanto,
fuera
de
la
protección
de
la
doctrina
de
la
primera
venta.
ReDigi
apeló
y
el
tribunal
del
Segundo
Circuito
confirmo
la
decisión
el
12
de
diciembre
de
2018,
33
Idem,
apartados
45
a
48.
34
Microsoft
Corp,
Asunto
C-‐166/15,
TJUE
(Sala
Tercera)
sentencia
de
12
de
octubre
de
2016.
35
Idem,
apartados
45
a
48.
36
A
efectos
del
Art,
4,
apartado
2,
de
la
Directiva
2009/24.
37
Microsoft
Corp,
Asunto
C-‐166/15,
TJUE
(Sala
Tercera)
sentencia
de
12
de
octubre
de
2016
(Agotamiento
del
derecho
de
distribución
—
9
bajo
el
argumento
de
que
es
imposible
transferir
un
archivo
digital
almacenado
por
el
usuario
sin
hacer
un
copia,
lo
que
violaba
el
"derecho
exclusivo
de
reproducción".40
c)
Libros.
La
doctrina
de
la
primera
venta
no
se
aplica
a
los
libros
electrónicos,
razon
por
la
cual
las
bibliotecas
no
pueden
prestar
libremente
los
titulos
en
formatos
digitales
de
forma
indefinida
después
de
la
adquisicion
para
sus
colecciones.
Los
editores
utilizan
modelos
de
negocio
por
suscripcion
para
vender
licencias
sobre
los
textos,
e
imponen
restricciones
sobre
cantidad
de
veces
o
el
tiempo
que
un
libro
electrónico
puede
circular
o
estar
dentro
de
la
colección
de
una
biblioteca
antes
de
que
expire
la
licencia.
La
jurisprudencia
es
ambigua.
El
Tribunal
en
el
caso
Vereniging
Openbare
Bibliotheken41
acepto
el
agotamiento
del
derecho
de
distribución
con
respecto
a
las
copias
intangibles
los
libros
electrónicos,
porque
lo
contrario
requeriría
fijar
la
copia
en
un
soporte
físico
antes
de
entregarla
a
la
biblioteca,
una
operación
carente
de
sentido
desde
el
punto
de
vista
económico
y
que
sería
contraria
a
los
usos
del
mercado,
ya
que
los
libros
electrónicos
se
suministran,
normalmente,
mediante
descarga.
En
el
caso
bajo
la
condición
de
que
la
copia
de
un
libro
en
forma
digital
que
pone
a
disposición
la
biblioteca
pública
haya
sido
comercializada
mediante
una
primera
venta
u
otra
primera
forma
de
transmisión
de
la
propiedad
de
esa
copia
en
la
Unión
Europea
por
el
titular
del
derecho
de
distribución
al
público
o
con
su
consentimiento,
según
prevé
el
artículo
4,
apartado
2,
de
la
Directiva
[2001/29]
En
el
caso
Tom
Kabinet,
una
empresa
editora
de
libros,
libros
electrónicos
y
bases
de
datos
de
los
Paises
Bajos
propietaria
del
sitio
web,
inauguró
el
24
de
junio
de
2014
un
servicio
en
línea
consistente
en
un
mercado
virtual
de
libros
electrónicos
«de
segunda
mano».
El
1
de
julio
de
2014,
fue
demandada
por
NUV
y
GAU,
asociaciones
los
editores
neerlandeses,
en
relación
con
ese
servicio
en
línea.
El
8
de
junio
de
2015,
Tom
Kabinet
modificó
las
prestaciones
ofrecidas
sustituyéndolas
por
un
club
de
lectura
ofrece
libros
electrónicos
«de
segunda
mano»
por
un
precio.
Los
miembros
deben
facilitar
el
vínculo
para
la
descarga
del
libro
y
declarar
que
no
han
conservado
ninguna
copia.
Tom
Kabinet
descarga
seguidamente
el
libro
electrónico
desde
el
sitio
de
Internet
del
vendedor
y
le
pone
su
propia
marca
de
agua
digital,
lo
que
permite
confirmar
que
se
trata
de
un
ejemplar
lícitamente
adquirido.
Los
demandantes
estiman
que
Tom
Kabinet
efectúa,
a
través
del
club
de
lectura,
una
comunicación
al
público
no
autorizada
de
libros
electrónicos.
El
Tribunal
resolvio
que
el
suministro
al
público
mediante
descarga
de
un
libro
electrónico
para
su
uso
permanente
está
comprendido
dentro
del
concepto
de
«comunicación
al
público»
y,
más
específicamente,
del
de
«puesta
a
disposición
del
público
de
obras
de
tal
forma
que
cualquier
persona
pueda
acceder
a
ellas
desde
el
lugar
y
en
el
momento
que
elija»,
en
el
sentido
del
artículo
3.1)
de
la
Directiva
2001/29/CE.42
d)
Obras
de
arte.
La
mayoría
de
los
museos
de
arte
disponen
de
colecciones
permanentes
adquiridas
por
compras,
donaciones
y
legados.
También
realizan
exposiciones
especiales
o
itinerantes
compuestas
de
obras
ajenas
a
sus
colecciones,
a
través
de
préstamos
de
coleccionistas
privados,
galerías
y
otras
instituciones.
Para
todas
estas
actividades
los
museos
dependen
de
una
adecuada
protección
legal.
En
Estados
Unidos
otorgada
por
la
Sección
109
(c)
que
establece
que
el
titular
de
una
copia
tiene
derecho
a
mostrarla
públicamente
sin
el
permiso
del
titular
del
copyright.
De
manera
similar
permite
a
los
museos
comprar,
recibir,
prestar,
y
vender
“legalmente”
este
tipo
de
copias
de
obras
de
arte.
Este
principio
puede
colisionar
el
derecho
de
reproducción
y
de
transformación
del
titular.
Por
ejemplo,
en
Lee
v.
ART
Co.
43,
el
acusado
compró
reproducciones
de
obras
de
arte
en
forma
de
fichas
y
luego
las
ensambló
sobre
azulejos
de
cerámica
con
resina
epoxi
transparente.
El
Tribunal
sostuvo
que
el
demandado
no
había
violado
el
derecho
de
transformación
en
la
obra
derivada
y
que
la
“venta”
de
los
azulejos
estaba
amparada
por
la
doctrina
de
la
primera
venta.
Sin
embargo,
en
otro
caso
con
hechos
muy
similares,
en
ediciones
Mirage,
Inc.
v.
Albuquerque
Art
Company44
el
mismo
Tribunal
a
la
conclusión
contraria.
En
Europa,
Allposters,
una
empresa
que
comercializaba
legalmente
en
sus
páginas
de
Internet
reproducciones
en
forma
de
pósters
en
papel,
pósters
enmarcados,
pósters
sobre
madera
o
de
lienzos
de
pintores
célebres.
El
Tribunal
determino
que
la
regla
de
agotamiento
no
se
aplicaba
si
ha
sido
objeto
de
40
Capitol
Records,
LLC
v.
ReDigi
Inc.
,
910
F.3d
649
(2d
Cir.2018).
41
Vereniging
Openbare
Bibliotheken,
Asunto
C-‐174/15,
TJUE
(Sala
Tercera)
Sentencia
de
10
de
noviembre
de
2016.
Por
aplicación
del
artículo
6,
apartado
1,
de
la
Directiva
2006/115
sobre
prestamo
publico.
42
Tom
Kabinet
Internet
BV,
Asunto
C-‐263/18,
TJUE
(Gran
Sala)
Sentencia
de
19
de
diciembre
de
2019.
43
Lee
v.
ART
Co.,
125
F.
3d
580
-‐
Court
of
Appeals,
7th
Circuit
1997.
44
Mirage
Editions,
Inc.
v.
Albuquerque
ART
Co.,
856
F.
2d
1341
-‐
Court
of
Appeals,
9th
Circuit
1988.
10
una
sustitución
de
su
soporte,
como,
por
ejemplo,
la
transferencia
sobre
un
lienzo
de
tal
reproducción,
que
aparecía
en
un
póster
de
papel,
y
luego
se
comercializaba
con
esa
nueva
forma.
(Art.
4.2
de
la
Directiva
2001/29/CE).45
En
Argentina
la
ley
11723
en
el
Art.54
establece
que:
“La
enajenación
o
cesión
de
una
obra
pictórica,
escultórica,
fotográfica
o
de
artes
análogas,
salvo
pacto
en
contrario,
no
lleva
implícito
el
derecho
de
reproducción
que
permanece
reservado
al
autor
o
sus
derechohabientes.”
Ahora
bien,
autorizada
la
reproducción
en
formatos
analógicos,
la
venta
legitima
del
ejemplar
agota
el
derecho
de
distribución,
pero
no
aplicaría
a
las
copia
en
Internet
sin
autorización
expresa
para
este
tipo
de
soporte.
e)
Enlaces
y
descargas
en
Internet.
La
regla
del
agotamiento
no
rige,
en
principio,
respecto
al
derecho
de
comunicación
al
público.
Sin
embargo,
en
el
caso
Svensson46
el
Tribunal
declaro
que
determinados
actos
como
los
hipervínculos
que
podrían
recaer
en
el
ámbito
de
este
derecho
no
están
sujetos
a
la
autorización
del
titular.
Así
como
los
enlaces
que
utilizan
la
técnica
denominada
«framing»,
que
dirigen
al
usuario
a
contenido
libremente
accesible
en
Internet
con
el
consentimiento
del
titular
de
los
derechos
de
autor.47
Estos
actos
de
comunicación
que
utilizan
el
mismo
medio
técnico
que
la
comunicación
original
(Internet)
y
están
dirigidos
al
mismo
público
(el
conjunto
de
los
usuarios
de
Internet)
no
requieren
una
autorización
independiente
de
los
titulares
de
los
derechos
de
autor.
48
En
la
doctrina,
esta
jurisprudencia
ha
sido
incluso
interpretada
como
la
consagración
del
agotamiento
del
derecho
de
comunicación
al
público,49
pero
no
puede
aplicarse
por
analogía
a
la
puesta
a
disposición
del
público
de
obras
mediante
su
descarga.
Si
bien
en
los
enlaces
hay
comunicación,
se
trata
de
una
comunicación
derivada,
en
el
sentido
de
que
depende
de
la
comunicación
original.
Si
el
titular
de
los
derechos
de
autor
decide
retirar
su
obra
de
Internet,
el
enlace
deja
de
funcionar.
Su
funcionamiento
depende
entonces
de
la
voluntad
del
titular
de
los
derechos.
Por
el
contrario,
en
el
caso
de
la
descarga,
salvo
que
se
adopten
medidas
tecnológicas
específicas,
el
titular
de
los
derechos
de
autor
pierde
el
control
fáctico
sobre
la
copia
de
su
obra
una
vez
que
esta
ha
sido
descargada
por
un
usuario.
Su
único
medio
de
control
es
el
control
jurídico
que
se
deriva
del
carácter
exclusivo
de
su
derecho.
La
jurisprudencia
sobre
los
enlaces
se
basa
en
la
premisa
de
que
al
hacer
que
un
contenido
sea
libremente
accesible
en
Internet,
el
titular
de
los
derechos
de
autor
tuvo
en
cuenta
el
hecho
de
que,
potencialmente,
cualquier
usuario
de
Internet
podría
tener
acceso
a
él.50
Al
cobrar
por
cada
adquisición
de
una
copia
digital,
el
titular
tuvo
en
consideración
como
público
destinatario
de
su
comunicación
solo
a
los
usuarios
que
pagaron
el
precio
de
la
copia
de
la
obra
y
no
a
los
siguientes
usuarios,
que
no
pagaron
dicho
precio
o
se
lo
pagaron
una
persona
distinta
del
titular
de
los
derechos.
Esta
premisa
no
se
aplica
a
las
obras
distribuidas
de
forma
gratuita.
Por
lo
tanto,
cualquier
suministro
posterior
de
dicha
copia
debe
considerarse
una
comunicación
a
un
“público
nuevo”
y
requiere
autorizacion.
5.1.3.
Derecho
de
alquiler.
Es
el
derecho
exclusivo
que
goza
el
titular
del
derecho
de
autor
de
autorizar
o
prohibir
el
alquiler
o
arrendamiento
de
copias
de
sus
obras
con
fines
comerciales.
Dicha
autorización
incluye
libros,
fonogramas,
videogramas,
copias
de
programas
informáticos,
etc.
a)
El
Acuerdo
sobre
los
ADPIC
(1994),
en
el
Art.
11
reconoce
los
Derechos
de
arrendamiento,
al
establecer
que:
“Al
menos
respecto
de
los
programas
de
ordenador
y
de
las
obras
cinematográficas,
los
Miembros
conferirán
a
los
autores
y
a
sus
derechohabientes
el
derecho
de
autorizar
o
prohibir
el
45
Art
&
Allposters
International
BV.
TJUE
(Sala
Cuarta)
Setencia
de
22
de
enero
de
2015.
Allposters
comercializa,
en
sus
páginas
de
Internet,
pósters
y
otros
tipos
de
reproducciones
de
obras
de
pintores
célebres,
amparadas
por
los
derechos
de
autor
que
explota
Pictoright.
Allposters
ofrece,
en
particular,
a
sus
clientes
reproducciones
en
forma
de
pósters,
pósters
enmarcados,
pósters
sobre
madera
o
de
lienzos
de
pintor.
Para
realizar
este
último
producto,
en
primer
lugar
se
coloca
sobre
un
póster
de
papel
que
representa
la
obra
elegida
una
lámina
de
materia
sintética
(el
laminado).
A
continuación,
se
transfiere
la
imagen
del
póster
del
papel
a
un
lienzo
de
pintor
utilizando
un
procedimiento
químico.
Finalmente,
se
tensa
el
lienzo
sobre
un
marco
de
madera.
Tras
esta
operación,
la
imagen
de
la
obra
ha
desaparecido
del
soporte
en
papel.
Allposters
denomina
a
este
procedimiento
y
a
su
resultado
«transferencia
sobre
lienzo».
46
Svensson
y
otros.
Asunto
C-‐466/12.
TJUE.
Sentencia
de
13
de
febrero
de
2014.
47
BestWater
International
(C-‐348/13).
TJUE
Sentencia
de
21
de
octubre
de
2014.
48
Svensson
y
otros
(C-‐466/12).
TJUE.
Sentencia
de
13
de
febrero
de
2014,
apartados
24,
27
y
28.
49
Véanse,
en
particular,
la
nota
de
A.
Lucas
sobre
la
sentencia
Svensson
y
otros,
Propriétés
intellectuelles,
n.º
51
(2014),
pp.
165
y
ss.,
y
Rosén,
J.:
«How
Much
Communication
to
the
Public
Is
“Communication
to
the
Public”?»,
en
Stamatoudi,
I.A.
(ed.),
New
Developments
in
EU
and
International
Copyright
Law,
Wolters
Kluwer,
Alphen-‐sur-‐le-‐Rhin,
2016,
pp.
331
y
ss.
50
Svensson
y
otros.
Asunto
C-‐466/12.
TJUE.
Sentencia
de
13
de
febrero
de
2014.
Apartado
27.
11
arrendamiento
comercial
al
público
de
los
originales
o
copias
de
sus
obras
amparadas
por
el
derecho
de
autor...”
b)
El
Tratado
de
la
OMPI
sobre
Derecho
de
Autor
en
el
Art.
7
establece
que:
“(1)
Los
autores
de:
programas
de
ordenador;
obras
cinematográficas;
y
obras
incorporadas
en
fonogramas,
tal
como
establezca
la
legislación
nacional
de
las
Partes
Contratantes,
gozarán
del
derecho
exclusivo
de
autorizar
el
alquiler
comercial
al
público
del
original
o
de
los
ejemplares
de
sus
obras…”
51
c)
El
Tratado
de
la
OMPI
sobre
Interpretación
o
Ejecución
y
Fonogramas,
por
su
parte,
otorga
un
derecho
exclusivo
de
alquiler
comercial
a
los
intérpretes
o
ejecutantes
sobre
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
fijadas
en
fonogramas
y
a
los
productores
de
fonogramas
sobre
sus
fonogramas
(Arts.
9
y
13
respectivamente).
d)
La
Directiva
2001/29,
Art.
1.2.b),
dispone
que:
«
…
dejará
intactas
y
no
afectará
en
modo
alguno
las
disposiciones
comunitarias
vigentes
relacionadas
con:
“…
el
derecho
de
alquiler,
el
derecho
de
préstamo
y
determinados
derechos
afines
a
los
derechos
de
autor
en
el
ámbito
de
la
propiedad
intelectual;…»
e)
La
Directiva
2006/115
codificó
y
derogó
la
Directiva
92/100/CEE
sobre
derechos
de
alquiler
y
préstamo,
y
en
Art.1
dispone
que
:
“1.Con
arreglo
a
lo
dispuesto
en
el
presente
capítulo,
los
Estados
miembros,
…
reconocerán
el
derecho
de
autorizar
o
prohibir
el
alquiler
y
préstamo
de
originales
y
copias
de
obras
protegidas
por
el
derecho
de
autor
…
2.
Los
derechos
a
que
se
refiere
el
apartado
1
no
se
agotan
en
caso
de
venta
o
de
otro
acto
de
difusión
de
originales
y
copias
de
obras
protegidas
por
el
derecho
de
autor
...»
El
artículo
2.1)
de
la
misma
Directiva
prevé
una
calificacion
autonoma
de
alquiler
:
«A
efectos
de
la
presente
Directiva,
se
entenderá
por:
a)
“alquiler”
de
objetos,
su
puesta
a
disposición,
para
su
uso,
por
tiempo
limitado
y
con
un
beneficio
económico
o
comercial
directo
o
indirecto;…’
En
el
caso
Vereniging
Openbare
Bibliotheken
se
interpreto
por
“primera
venta
u
otro
tipo
de
cesión
de
la
propiedad
del
objeto”
del
artículo
4,
apartado
2,
de
la
Directiva
2001/29,
deben
entenderse
la
puesta
a
disposición
a
distancia,
para
su
uso
por
tiempo
indefinido,
de
una
copia
digital
de
novelas,
colecciones
de
cuentos,
biografías,
libros
de
viajes,
libros
para
niños
y
literatura
juvenil
protegidos
por
derechos
de
autor
por
medio
de
su
descarga.
Según
resulta
del
apartado
35
de
la
sentencia,
los
objetos
intangibles
y
los
ejemplares
no
fijados,
como
las
copias
digitales,
deben
ser
excluidos
del
derecho
de
alquiler.52
f)
En
Estados
Unidos,
el
derecho
de
alquiler
o
arrendamiento
esta
codificado
17
USC
§109
(b).
Esta
excepción
fue
diseñada
para
evitar
que
el
alquiler
de
música
facilite
la
copia
casera.
Es
una
excepción
a
la
doctrina
de
la
primera
venta.
Sólo
se
aplica
a
los
alquileres,
y
no
a
la
reventa
u
otros
transferencias.
También
está
limitado
a
un
subconjunto
de
grabaciones
sonoras
sólo
para
las
que
contienen
una
obra
musical.
No
se
aplica
a
las
grabaciones
sonoras
que
contienen
otro
tipo
de
contenido,
tales
como
comentarios,
o
para
grabaciones
sonoras
no
musicales,
por
ejemplo,
audiolibro.
Por
último,
las
bibliotecas
y
las
instituciones
educativas
están
exentos
de
esta
restricción,
y
pueden
alquilar
o
prestar
libros
o
grabaciones
musicales.
La
Sección
§109
(b)
también
prohíbe
el
alquiler
de
software
con
fines
comerciales,
directos
o
indirectos.
La
excepción
no
se
aplica
a
los
préstamos
de
una
copia
para
una
biblioteca
sin
fines
de
lucro,
siempre
que
la
biblioteca
realice
una
advertencia
adecuada.
La
modificación
también
excluye
otros
usos
como
por
ej.
los
programas
informáticos
diseñados
para
videojuegos.
5.1.4.
Derecho
de
préstamo
publico.
Es
el
derecho
que
permite
a
los
titulares
de
derecho
de
autor
percibir
pagos
de
los
gobiernos
para
compensar
el
préstamo
gratuito
de
sus
libros
por
bibliotecas
públicas
y
de
otros
tipos.53
Se
basa
el
concepto
de
“remuneración
equitativa”,
que
también
se
extiende
a
51
El
párrafo
1)
no
será
aplicable:
en
el
caso
de
un
programa
de
ordenador,
cuando
el
programa
propiamente
dicho
no
sea
el
objeto
esencial
del
alquiler;
y
en
el
caso
de
una
obra
cinematográfica,
a
menos
que
ese
alquiler
comercial
haya
dado
lugar
a
una
copia
generalizada
de
dicha
obra
que
menoscabe
considerablemente
el
derecho
exclusivo
de
reproducción.
52
Vereniging
Openbare
Bibliotheken
v.
Stichting
Leenrecht,
Asunto
C-‐174/15,
TJUE
(Sala
Tercera)
Sentencia
de
10
de
noviembre
de
2016.
53
Dinamarca
fue
el
primer
país
en
crear
su
sistema
de
derecho
de
préstamo
público
en
1946,
seguido
de
Noruega
en
1947
y
Suecia
en
1954.
Sin
embargo,
la
idea
de
un
derecho
de
préstamo
público
nació
en
1919,
año
en
que
la
asociación
de
autores
nórdicos
aprobó
una
resolución
en
la
que
instaba
a
los
gobiernos
a
compensar
a
los
autores
por
el
préstamo
bibliotecario
de
sus
libros.
12
las
fotocopias
y
usos
digitales.
La
mayoría
de
los
sistemas
de
derecho
de
préstamo
público
se
encuentra
en
Europa.54
La
Directiva 2006/115/CE
(aprobada
en
1992
y
codificada
en
2006),
concede
a
los
titulares
el
derecho
exclusivo
de
autorizar
o
prohibir
el
préstamo
de
sus
obras
por
las
bibliotecas.
1.
A
efectos
de
la
presente
Directiva,
se
entenderá
por:
“…
b)
«préstamo»
de
objetos,
su
puesta
a
disposición,
para
su
uso,
por
tiempo
limitado
sin
beneficio
económico
o
comercial
directo
ni
indirecto,
siempre
que
dicho
préstamo
se
lleve
a
cabo
a
través
de
entidades
accesibles
al
público…”Los
Estados
pueden
establecer
excepciones
al
derecho
exclusivo
siempre
que
los
titulares
obtengan
una
remuneración.
La
financiación
del
préstamo
público
proviene
de
los
gobiernos
y
no
de
los
presupuestos
para
las
bibliotecas,
y
es
administrado
por
sociedades
de
gestión
colectiva,
por
organismos
públicos55
o
directamente
por
el
Estado.56
En
2016
el
Tribunal
establecio
que
el
concepto
de
«préstamo»,
enunciado
en
la
Directiva
2006/115/CE,
abarca
el
préstamo
de
una
copia
de
un
libro
digital,
cuando
ese
préstamo
se
realiza
cargando
dicha
copia
en
el
servidor
de
una
biblioteca
pública
y
permitiendo
que
el
usuario
interesado
la
reproduzca
por
descarga
en
su
propio
ordenador,
entendiéndose
que
sólo
puede
descargarse
una
copia
durante
el
período
de
duración
del
préstamo
y
que
una
vez
transcurrido
ese
período
la
copia
descargada
por
ese
usuario
deja
de
ser
utilizable
por
éste.
57
Según
el
artículo
6,
apartado
1,
de
la
Directiva
2006,
para
la
regla
del
agotamiento
es
condición
de
que
la
copia
de
un
libro
digital
hay
sido
puesta
a
disposición
la
biblioteca
pública
mediante
una
primera
venta
u
otra
primera
forma
de
transmisión
de
la
propiedad
por
el
titular
del
derecho
de
distribución
o
con
su
consentimiento.
Dicha
disposicion
se
opone
a
que
la
excepción
de
préstamo
público
que
prevé
se
aplique
a
la
puesta
a
disposición
por
una
biblioteca
pública
de
una
copia
de
un
libro
digital
cuando
esa
copia
no
se
haya
obtenido
de
una
fuente
legal.58
En
síntesis,
en
el
caso
Vereniging
Openbare
Bibiotheken
el
Tribunal
considero
que
la
Directiva
sobre
derechos
de
préstamo
abarca
el
préstamo
de
libros
electrónicos,
entendiéndose
que
solo
puede
descargarse
una
(1)
copia
por
usuario,
y
que
la
copia
solo
puede
prestarse
de
nuevo
cuando
el
libro
electrónico
deja
de
ser
utilizable
por
el
usuario
anterior.
El derecho de préstamo no esta previsto en los Tratados. 59
5.1.5.
Derecho
de
fijación.
El
Convenio
de
Berna
en
el
Art.
2.2)
refiere
a
la
fijación
en
un
soporte
material
como
requisito
de
protección.
En
el
Art.
11bis.3)
referido
a
la
radiodifusión,
establece
que
una
autorización
concedida
de
conformidad
con
el
párrafo
1)
no
comprenderá
la
autorización
para
grabar,
por
medio
de
instrumentos
que
sirvan
para
la
fijación
de
sonidos
o
de
imágenes.
El
requisito
de
fijación
material
de
una
obra
suele
ser
una
condición
previa
para
que
el
derecho
de
autor
subsista,
pueda
acreditarse
o
registrarse,
según
cada
legislación.
Pero
no
debe
confundirse
ni
implicarse
en
el
derecho
de
reproducción.
60
En
general,
en
los
países
del
Common
Law,
el
principio
de
fijación
es
exigible
a
los
fines
de
la
protección
del
derecho
de
autor.
Pero
este
derecho
adquiere
verdadera
significación
en
el
derecho
de
interprete,
como
un
derecho
exclusivo
autónomo
de
los
artistas
interpretes
o
ejecutantes.
Por
ello
la
Convención
de
Roma
sobre
la
protección
de
las
interpretaciones
o
ejecuciones
de
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes,
los
fonogramas
de
los
productores
de
fonogramas
y
las
emisiones
de
los
organismos
de
radiodifusión
(1961),
establece
la
fijación
sobre
una
base
material
como
criterio
de
conexión
principal
(Arts.
4.b
y
5b)
y
como
un
derecho
exclusivo
en
el
Art.
7.b).
54
Véase
PARKER,
Jim.
“El
derecho
de
préstamo
público
y
su
función”.
OMPI,
Junio
de
2018.
Vease
en:
https://www.wipo.int/wipo_magazine/es/2018/03/article_0007.html
55
Reino
Unido,
administrado
por
la
British
Library.
56
Canadá,
Israel
y
Malta.
57
Vereniging
Openbare
Bibiotheken
v.
Stichting
Leenrecht
–
Asunto
C-‐174/15,
TJUE
(Sala
Tercera)
Sentencia
de
10
de
noviembre
de
2016.
58 Idem.
59
En
consecuencia,
este
derecho
se
ha
extendido
de
forma
desigual.
Por
ejemplo,
hoy
no
hay
ningún
sistema
de
derecho
de
préstamo
público
en
África,
Sudamérica
o
Asia.
Los
únicos
países
fuera
de
Europa
que
actualmente
tienen
en
funcionamiento
este
tipo
de
sistemas
son
Australia,
el
Canadá,
Israel
y
Nueva
Zelandia.
60
Canadian
Copyright
Act
(R.S.,
1985,
c.
C-‐42),
section
3(1)(1.1)
with
reference
to
section
3(1)(f)
Statement
of
Royalties
to
Be
Collected
by
SOCAN,
NRCC
and
CSI
in
Respect
of
Multi-‐Channel
Subscription
Satellite
Radio
Services
[2009]
CBD
No
4
at
para
102.//
Kelley
v.
Chicago
Park
District,
No.
08-‐3701
(7th
Cir.
2011)//
Cartoon
Network,
LP
v.
CSC
Holdings,
Inc.,
536
F.3d
121
(2d
Cir.
2008).
17
U.S.
Code
§
106//Canadian
Admiral
Corp.
v.
Rediffusion
Inc.,
[1954]
20
C.P.R.
75,
13
El
Acuerdo
sobre
los
ADPIC
en
el
Art.14.1,
establece
que:
“En
lo
que
respecta
a
la
fijación
de
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
en
un
fonograma,
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
tendrán
la
facultad
de
impedir
los
actos
siguientes
cuando
se
emprendan
sin
su
autorización:
la
fijación
de
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
no
fijadas
y
la
reproducción
de
tal
fijación.”
En
el
Tratado
de
la
OMPI
sobre
Interpretación
o
Ejecución
y
Fonogramas
(WPPT)
se
contemplan
los
derechos
de
propiedad
intelectual
de
dos
categorías
de
beneficiarios,
en
particular,
en
el
entorno
digital:
i)
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
(actores,
cantantes,
músicos,
etc.)
y
ii)
los
productores
de
fonogramas
(personas
físicas
o
jurídicas
que
toman
la
iniciativa
y
tienen
la
responsabilidad
de
la
fijación
de
los
sonidos
de
la
interpretación
o
ejecución).
Estos
derechos
se
abordan
en
el
mismo
instrumento,
pues
la
mayor
parte
de
los
derechos
que
otorga
el
Tratado
a
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
son
derechos
relacionados
con
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
fijadas
y
exclusivamente
sonoras.
El
Tratado
les
otorga
derechos
patrimoniales
sobre
sus
ejecuciones
o
interpretaciones
fijadas
en
fonogramas
(con
exclusión
de
fijaciones
audiovisuales).
Por
lo
que
respecta
a
las
interpretaciones
o
ejecuciones
no
fijadas
(en
vivo),
se
confiere
a
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
entre
otros,
el
derecho
de
fijación.
A
tal
efecto
el
Art.
2
relativo
a
las
definiciones
establece
que
se
entenderá
por:…
(c)
“fijación”,
la
incorporación
de
sonidos,
o
la
representación
de
éstos,
a
partir
de
la
cual
puedan
percibirse,
reproducirse
o
comunicarse
mediante
un
dispositivo;…”
Y
el
Art.
6,
expresa
que
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
gozarán
del
derecho
de
autorizar,
en
lo
relativo
a
sus
interpretaciones
o
ejecuciones:
“…
(ii)
la
fijación
de
sus
ejecuciones
o
interpretaciones
no
fijadas.”
El
Tratado
de
Beijing
sobre
Interpretaciones
y
Ejecuciones
Audiovisuales
(2012)
extiende
dicha
protección
a
las
fijaciones
audiovisuales,
en
beneficio
de
los
actores
en
diferentes
medios
de
comunicación
y
soportes,
como
el
cine
y
la
televisión.
También
se
aplica
a
los
músicos,
en
la
medida
en
que
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
estén
grabadas
en
un
DVD
o
en
otra
plataforma
audiovisual.
En
el
Art.
6.2)
reconoce
un
derecho
exclusivo
a
autorizar,
en
lo
relativo
a
sus
interpretaciones
o
ejecuciones:
…ii)
la
fijación
de
sus
ejecuciones
o
interpretaciones
no
fijadas.”
También
dispone
un
derecho
exclusivo
a
autorizar
la
reproducción
directa
o
indirecta
de
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
en
fijaciones
audiovisuales,
por
cualquier
procedimiento
o
bajo
cualquier
forma
(Art.
7)
La
Directiva
(UE)
2006/115
establece
el
derecho
de
los
artistas
a
autorizar
o
no
la
fijación
de
su
actuación
en
el
Art.
7.1):
“Los
Estados
miembros
otorgarán
a
los
artistas
el
derecho
exclusivo
de
autorizar
o
prohibir
la
fijación
de
sus
actuaciones."
En
España
la
ley
de
propiedad
intelectual
establece
que:
“Corresponde
al
artista
intérprete
o
ejecutante
el
derecho
exclusivo
de
autorizar
la
fijación
de
sus
actuaciones.
Dicha
autorización
deberá
otorgarse
por
escrito.”61
En
Francia,
una
decisión
del
12
de
septiembre
de
2018,
del
Tribunal
de
Casación62
tuvo
que
definir
la
noción
de
la
fijación
de
la
ejecución
como
se
menciona
en
el
artículo
L.
212-‐3
del
Código
francés
de
propiedad
intelectual.
El
Código
distingue
la
noción
de
fijación,
de
la
noción
de
reproducción.
Sin
embargo,
tal
distinción
no
es
tan
clara
en
otros
artículos.
Algunos
textos
de
derecho
comunitario
también
contribuyen
a
la
confusión
entre
el
derecho
de
fijación
y
el
derecho
de
reproducción.
A
este
respecto,
si
bien
la
Directiva
(UE)
2001/29
establece
en
el
artículo
2
que
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
tendrán
el
derecho
exclusivo
de
autorizar
o
prohibir
la
reproducción
de
la
fijación
de
sus
actuaciones
(Art.
2
b),
no
establece
un
derecho
de
fijación
autónomo
para
artistas
intérpretes
o
ejecutantes.
A
este
respecto,
el
Tribunal
consideró
que
"la
fijación
de
la
representación
está
constituida
por
la
primera
incorporación
de
la
representación
del
artista
en
un
medio."
Esta
definición
distingue
claramente
entre
la
fijación
de
la
actuación,
su
reproducción
y
su
comunicación
al
público,
por
lo
que
es
coherente
con
el
artículo
L.
212-‐3
del
Código
francés
de
propiedad
intelectual.
En
línea
con
la
Convención
de
Roma
(1961),
que
establece
un
derecho
de
fijación
autónomo
independiente
del
derecho
de
reproducción
o
cualquier
otra
explotación
en
su
artículo
7.1
(b);
y
con
la
definición
de
fijación
del
WPPT
(1996)
en
su
Artículo
2
(c);
citados
precedentemente.
Artículo
106
LPI,
Espana.
61
Cour
de
cassation,
chambre
civile
1.
Audience
publique
du
mercredi
12
septembre
2018.
N°
de
pourvoi:
17-‐19490.
Publié
au
bulletin
Cassation
62
En
Estados
Unidos
en
el
caso
ABS
Entertainment,
Inc.
v.
CBS
Corp.,
No.
16-‐55917
(9th
Cir.2018),
un
reclamo
de
violación
de
la
ley
estatal
de
derecho
de
autor
por
grabaciones
sonoras
originalmente
fijadas
antes
de
1972.65 De conformidad con la Ley,
las
grabaciones
sonoras
fijadas
después
del
15
de
febrero
de
1972,
están
sujetos
a
un
régimen
de
licencia
obligatoria
para
la
presentación
por
transmisión
digital
y
están
exentos
de
infracción
por
ejecución
por
radio
terrestre.
El
Congreso
reservó
la
regulacion
de
las
grabaciones
sonoras
fijadas
antes
de
1972
a
la
ley
estatal
y
al
derecho
consuetudinario,
y
las
excluyó
de
la
protección
federal
de
derechos
de
autor
hasta
2067,
fecha
en
la
que
pasarán
al
dominio
público.
Los
demandantes
poseían
grabaciones
sonoras
que
incorporaban
interpretaciones
musicales
inicialmente
fijadas
en
formato
analógico
antes
del
15
de
febrero
de
1972.
Remasterizaron
estas
grabaciones
en
formatos
digitales.66
Aunque
las
grabaciones
recibieron
la
protección
federal
por
derecho
de
autor
por
primera
vez
en
1972,
las
realizadas
con
anterioridad
permanecieron
protegidas
con
carácter
exclusivo
por
leyes
estatales.
Como
resultado,
hay
una
variedad
de
regímenes
legales
vigentes,
cuyo
alcance
y
excepciones
son
extremadamente
complejos,
y
su
aplicación
depende
de
la
fecha
de
la
fijacion.
La
característica
de
este
derecho
es
la
inexistencia
de
copia.
Implica
la
puesta
a
disposición
del
publico
de
la
obra
por
cualquier
medio
o
soporte,
analógico
o
digital
a
la
que
se
accede
mediante
la
percepción
de
sus
sentidos.
En
virtud
de
las
leyes
nacionales,
el
derecho
exclusivo
que
goza
el
titular
del
derecho
de
autor
se
ve
sustituido
en
ciertas
circunstancias
por
un
derecho
a
remuneración
equitativa
(licencias
obligatorias,
Art.
11bis2),
aunque
este
tipo
de
limitación
en
relación
con
el
derecho
de
radiodifusión
es
cada
vez
menos
común.
b.
Evolucion.
El
Convenio
de
Berna
refleja
en
este
derecho
el
avance
de
la
tecnológica
como
puede
observarse
en
cantidad
de
disposiciones
y
revisiones
a
lo
largo
de
su
vigencia,
y
la
problemática
vinculada
63
Véase
la
sentencia
comentada
en:
https://www.legifrance.gouv.fr/affichJuriJudi.do?oldAction=rechJuriJudi&idTexte=JURITEXT000037424980&fastReqId=752932763&fastPos=1
64
Véase
en:
https://www.legifrance.gouv.fr/affichJuriJudi.do?oldAction=rechJuriJudi&idTexte=JURITEXT000037424980&fastReqId=752932763&fastPos=1
65
ABS
Entertainment,
Inc.
v.
CBS
Corporation,
enfrenta
a
los
propietarios
de
una
biblioteca
de
grabaciones
de
sonido
de
la
vieja
escuela
(definida
con
fines
legales
como
anteriores
a
1972)
contra
el
imperio
de
radio
CBS,
que
quería
transmitir
y
transmitir
esas
viejas
grabaciones
escolares
sin
pagar
ninguna
tarifa
de
licencia.
66
Véase
el
estudio
sobre
la
conveniencia
y
los
medios
para
llevar
grabaciones
de
sonido
arreglado
antes
del
15
de
febrero
de
1972,
bajo
En
los
últimos
años
ha
sido
objeto
de
numerosos
debates
como
consecuencia
de
las
comunicaciones
interactivas
que
permiten
al
usuario
descargar
obras
en
dispositivos
personales.
Existe
divergencia
de
opinión
en
cuanto
al
derecho
que
debe
aplicarse
a
las
descargas
en
Internet
y
las
excepciones
al
mismo.
En
la
mayoria
de
las
legislaciones
nacionales
se
regula
como
un
derecho
de
comunicación
al
público,
y
en
otras
forma
parte
del
derecho
de
distribución.67
c.
Legislación.
El
Convenio
de
Berna
regula
este
derecho
en
siguientes
artículos:
11.1.i)
Representación
y
ejecución
publica;
y
11.1.ii)
la
transmisión
publica
por
cualquier
medio
de
las
mismas.
11bis.1)
Radiodifusión.
(i)
la
radiodifusión
de
sus
obras
o
la
comunicación
pública
de
estas
obras
por
cualquier
medio
que
sirva
para
difundir
sin
hilo
los
signos,
los
sonidos
o
las
imágenes);
(ii)
toda
comunicación
pública,
por
hilo
o
sin
hilo,
de
la
obra
radiodifundida,
cuando
esta
comunicación
se
haga
por
distinto
organismo
que
el
de
origen;
(iii)
la
comunicación
pública
mediante
altavoz
o
mediante
cualquier
otro
instrumento
análogo
transmisor
de
signos,
de
sonidos
o
de
imágenes
de
la
obra
radiodifundida.
11ter,1)
Recitación.
(i)
la
recitación
pública
de
sus
obras,
comprendida
la
recitación
pública
por
cualquier
medio
o
procedimiento;
y
(ii)
la
transmisión
pública,
por
cualquier
medio,
de
la
recitación
de
sus
obras.
14.1)
(ii)
y14bis.1)
(la
obra
cinematográfica)
la
representación,
ejecución
pública
y
la
transmisión
por
hilo
al
público
de
las
obras
así
adaptadas
o
reproducidas.
El
Acuerdo
sobre
los
ADPIC,
ratifica
las
disposiciones
del
Convenio
de
Berna
(Art.9.1)
El
Tratado
de
la
OMPI
sobre
Derecho
de
Autor
(WCT-‐
1996),
Art.
8:
“Sin
perjuicio
de
lo
previsto
en
los
Artículos
11.1)ii),
11bis.1)i)
y
ii),
11ter,1)ii),
14.1)ii)
y
14bis.1)
del
Convenio
de
Berna,
los
autores
de
obras
literarias
y
artísticas
gozarán
del
derecho
exclusivo
de
autorizar
cualquier
comunicación
al
público
de
sus
obras
por
medios
alámbricos
o
inalámbricos,
comprendida
la
puesta
a
disposición
del
público
de
sus
obras,
de
tal
forma
que
los
miembros
del
público
puedan
acceder
a
estas
obras
desde
el
lugar
y
en
el
momento
que
cada
uno
de
ellos
elija.”
En
la
Declaración
concertada
al
Art.8
se
establece
una
limitación
de
responsabilidad
a
favor
de
determinados
proveedores
de
servicios
de
Internet:
“Queda
entendido
que
el
simple
suministro
de
instalaciones
físicas
para
facilitar
o
realizar
una
comunicación,
en
sí
mismo,
no
representa
una
comunicación
en
el
sentido
del
presente
Tratado
o
del
Convenio
de
Berna.
También
queda
entendido
que
nada
de
lo
dispuesto
en
el
Artículo
8
impide
que
una
Parte
Contratante
aplique
el
Artículo
11bis.2).”68
La
Directiva
(UE)
2001/29,
en
el
Art.3.1)
establece
un
“Derecho
de
comunicación
al
público
de
obras”
y
“derecho
de
poner
a
disposición
del
público
prestaciones
protegidas”:
«1.
Los
Estados
miembros
establecerán
en
favor
de
los
autores
el
derecho
exclusivo
a
autorizar
o
prohibir
cualquier
comunicación
al
público
de
sus
obras,
por
procedimientos
alámbricos
o
inalámbricos,
incluida
la
puesta
a
disposición
del
público
de
sus
obras
de
tal
forma
que
cualquier
persona
pueda
acceder
a
ellas
desde
el
lugar
y
en
el
momento
que
elija.[...]
3.
Ningún
acto
de
comunicación
al
público
o
de
puesta
a
disposición
del
público
67 Art.3.3)
Directiva
2001/29.
“Ningún
acto
de
comunicación
al
público
o
de
puesta
a
disposición
del
público
con
arreglo
al
presente
artículo
podrá
dar
lugar
al
agotamiento
de
los
derechos
a
que
se
refieren
los
apartados
1
y
2.»
No
obstante
en
UsedSoft
(C-‐128/11),
TJUE,
sentencia
de
3
de
julio
de
2012,
apartado
61,
el
Tribunal
de
Justicia
declaró
que
la
transmisión
del
derecho
de
propiedad
transforma
el
acto
de
comunicación
al
público
en
un
acto
de
distribución
en
el
sentido
del
artículo
4
de
dicha
Directiva,
dando
lugar
al
agotamiento
del
derecho
de
distribución
de
conformidad
con
el
Art.
4.2).
68
“Corresponde
a
las
legislaciones
de
los
países
de
la
Unión
establecer
las
condiciones
para
el
ejercicio
de
los
derechos
a
que
se
refiere
el
párrafo
1)
anterior,
pero
estas
condiciones
no
tendrán
más
que
un
resultado
estrictamente
limitado
al
país
que
las
haya
establecido
y
no
podrán
en
ningún
caso
atentar
al
derecho
moral
del
autor,
ni
al
derecho
que
le
corresponda
para
obtener
una
remuneración
equitativa,
fijada,
en
defecto
de
acuerdo
amistoso,
por
la
autoridad
competente.”
16
con
arreglo
al
presente
artículo
podrá
dar
lugar
al
agotamiento
de
los
derechos
a
que
se
refieren
los
apartados
1
y
2.».69
El
artículo
8.3)
de
la
Directiva
2006/115/CE
sobre
derechos
de
alquiler
y
préstamo,
debe
interpretarse
en
el
sentido
de
que
la
comunicación
de
emisiones
televisadas
y
radiofónicas
mediante
aparatos
de
televisión
instalados
en
las
habitaciones
de
hotel
no
constituye
una
comunicación
llevada
a
cabo
en
un
lugar
accesible
al
público
a
cambio
del
pago
de
una
cantidad
en
concepto
de
entrada.
d.
Calificación.
Según
la
Directiva
93/83/CEE,
sobre
radiodifusión
vía
satélite
y
distribución
por
cable,
el
concepto
de
«comunicación
al
público»
comprende
la
transmisión
de
obras
difundidas
mediante
una
pantalla
de
televisión
y
altavoces
a
los
clientes
presentes
en
un
establecimiento
de
restauración,
y
no
incide
sobre
la
licitud
de
los
actos
de
reproducción
realizados
en
la
memoria
de
un
decodificador
de
la
señal
vía
satélite
y
en
una
pantalla
de
televisión.70
Conforme
a
la
Directiva
(UE)
97/36
sobre
la
radiodifusión
vía
satélite
se
entiende
por
“comunicación
al
público
vía
satélite”
el
acto
de
introducir,
bajo
el
control
y
la
responsabilidad
de
la
entidad
radiodifusora,
las
señales
portadoras
de
programa,
destinadas
a
la
recepción
por
el
público
en
una
cadena
ininterrumpida
de
comunicación
que
vaya
al
satélite
y
desde
éste
a
la
tierra.
Esta
nocion
exige
una
apreciación
individualizada.71
Al
respecto
el
Tribunal
de
Justicia
de
la
Unión
Europea
ha
declarado
que
para
que
un
acto
pueda
ser
calificado
de
comunicación
al
público,
la
obra
debe
haber
sido
comunicada
con
una
técnica
específica,
diferente
de
las
utilizadas
anteriormente,
o,
en
su
defecto,
ante
un
público
nuevo,
es
decir,
un
público
que
no
haya
sido
ya
tomado
en
consideración
por
los
titulares
de
los
derechos
de
autor
al
autorizar
la
comunicación
inicial
de
su
obra
al
público.72
El
concepto
de
«comunicación
al
público»
asocia
dos
elementos
cumulativos:
el
«acto
de
comunicación»
de
la
obra
y
la
comunicación
de
ésta
a
un
«público»
73
Para
apreciar
si
un
usuario
realiza
un
acto
de
comunicación
al
público
deben
tenerse
en
cuenta
varios
criterios
complementarios,
de
naturaleza
no
autónoma
y
dependientes
unos
de
otros.
Por
consiguiente,
procede
aplicarlos
tanto
individualmente
como
en
sus
interacciones
recíprocas,
que
en
las
diferentes
situaciones
concretas,
pueden
darse
con
intensidad
muy
variable.74
Al
respecto
procede
recordar
que
el
concepto
de
«comunicación
al
público»
debe
entenderse
en
un
sentido
amplio,
tal
como
indica
expresamente
el
considerando
23
de
la
Directiva
2001/29.75
El
concepto
de
«comunicación
al
público»
a
efectos
del
artículo
3.1)
de
dicha
directiva,
comprende
la
transmisión
de
obras
difundidas
mediante
una
pantalla
de
televisión
y
altavoces
a
los
clientes
presentes
en
un
establecimiento
de
restauración
o
cualquier
otro.
El
concepto
de
«público»
hace
referencia
a
un
número
indeterminado
de
destinatarios
potenciales
e
implica,
además,
un
número
considerable
de
personas.76
El
Tribunal
ha
subrayado,
a
propósito
del
carácter
«indeterminado»
del
público,
que
se
trata
de
hacer
una
obra
perceptible
de
cualquier
forma
idónea,
para
las
«personas
en
general»,
es
decir,
sin
restringirla
a
determinados
individuos
pertenecientes
a
un
grupo
privado.
El
concepto
de
«comunicación
al
público»
no
incluye
la
difusión
gratuita
de
fonogramas
en
una
consulta
odontológica
en
el
marco
del
ejercicio
de
una
profesión
liberal,
a
69
UsedSoft
(C-‐128/11),
TJUE,
sentencia
de
3
de
julio
de
2012,
apartado
61.
El
Tribunal
de
Justicia
declaró
que
la
transmisión
del
derecho
de
propiedad
transforma
el
acto
de
comunicación
al
público
en
un
acto
de
distribución
en
el
sentido
del
artículo
4
de
dicha
Directiva,
dando
lugar
al
agotamiento
del
derecho
de
distribución
de
conformidad
con
el
Art.
4.2).
70
Football
Association
Premier
League
Ltd,
Asuntos
acumulados
C-‐403/08
y
C-‐429/08.
TJUE
(Gran
Sala)
Sentencia
de
4
de
octubre
de
2011.
71
GS
Media,
C-‐160/15,TJUE,
Sentencia
de
8
de
septiembre
de
2016
,
apartado
33
y
jurisprudencia
citada.
72
Stichting
Brein,
C-‐527/15,
sentencia
de
14
de
junio
de
2017,
apartado
28
y
jurisprudencia
citada.
73
Reha
Training,
C-‐117/15,
sentencias
de
31
de
mayo
de
2016,
apartado
37,
y,
GS
Media,
C-‐160/15,
TJUE,
sentencia
de
8
de
septiembre
de
2016,
apartado
32
y
jurisprudencia
citada.
sentencia
de
19
de
noviembre
de
2015.
SBS
Belgium,
C-‐325/14,
apartado
15
y
jurisprudencia
citada
74
SCF,
C-‐135/10,
sentencia
de
15
de
marzo
de
2012,
apartados
78
y
79;,
Phonographic
Performance
(Ireland),
C-‐162/10,
sentencia
de
15
de
marzo
de
2012
,
apartado
30,
y,
GS
Media,
C-‐160/15,
sentencia
de
8
de
septiembre
de
2016,
apartado
34.
75
Véase,
en
este
sentido,
la
sentencia
de
7
de
marzo
de
2013,
ITV
Broadcasting
y
otros,
C-‐607/11,
apartado
20
y
jurisprudencia
citada.
76
Véase
la
sentencia
de
7
de
diciembre
de
2006,
SGAE,
C-‐306/05,
apartados
37
y
38
y
jurisprudencia
citada.
17
favor
de
los
pacientes,
que
disfrutan
de
ella
independientemente de su voluntad. Por tanto, tal difusión no
confiere a los productores de fonogramas el derecho a percibir una remuneración.
77
El
concepto
de
«comunicación
al
público»
comprende
la
puesta
a
disposición
y
la
gestión
en
Internet
de
una
plataforma
de
intercambio
que,
al
indexar
metadatos
relativos
a
obras
protegidas
y
proporcionar
un
motor
de
búsqueda,
permite
a
los
usuariosde
esa
plataforma
localizar
dichas
obras
e
intercambiarlas
en
una
red
entre
pares
(peer-‐to-‐peer).
En
el
caso
Ziggo
BV
,
los
usuarios
(denominados
«seeders»
o
«sembradores»)
que
deseen
poner
un
fichero
que
se
encuentre
en
su
ordenador
a
disposición
de
otros
usuarios
(denominados
«leechers»
o
«sanguijuelas»)
deben
crear
un
fichero
torrent
con
la
ayuda
de
su
cliente-‐BitTorrent.
Los
ficheros
torrents
remiten
a
un
servidor
centralizado
(denominado
«tracker»
o
«rastreador»)
que
identifica
los
usuarios
disponibles
para
intercambiar
un
fichero
torrent
determinado
y
el
fichero
multimedia
subyacente.
Los
seeders
suben
(upload)
esos
ficheros
torrents
a
una
plataforma
de
intercambio
en
línea
como
TPB,
que
a
continuación
los
indexa
para
que
los
usuarios
de
la
plataforma
de
intercambio
en
línea
puedan
encontrarlos
y
para
que
las
obras
a
las
que
reenvían
esos
ficheros
torrents
puedan
descargarse
(download)
en
los
ordenadores
de
los
usuarios
en
varios
fragmentos,
a
través
de
su
cliente-‐BitTorrent.
A
menudo
se
utilizan
«enlaces
magnéticos»
en
lugar
de
ficheros
torrents.
Estos
enlaces
identifican
el
contenido
de
un
fichero
torrent
y
remiten
a
éste
por
medio
de
una
huella
digital.
Los
ficheros
torrents
propuestos
en
la
plataforma
de
intercambio
en
línea
TPB
remiten,
en
su
gran
mayoría,
a
obras
protegidas
por
derechos
de
autor,
sin
que
los
titulares
de
estos
derechos
hayan
concedido
su
autorización
a
los
administradores
y
a
los
usuarios
de
esta
plataforma
para
realizar
los
actos
de
intercambio
de
que
se
trata.78
En
el
caso
Tom
Kabinet
el
Tribunal
sostuvo
que
el
suministro
al
público
mediante
descarga
de
un
libro
electrónico
para
su
uso
permanente
está
comprendido
dentro
del
concepto
de
«comunicación
al
público»
y,
más
específicamente,
del
de
«puesta
a
disposición
del
público
de
obras
de
tal
forma
que
cualquier
persona
pueda
acceder
a
ellas
desde
el
lugar
y
en
el
momento
que
elija»,
en
el
sentido
del
Art.3.1)
de
la
Directiva
2001/29.79
La
puesta
a
disposición
de
un
libro
electrónico
va
acompañada
en
general,
de
una
licencia
de
uso
que
únicamente
autoriza
su
lectura
por
el
usuario
que
haya
descargado
el
libro
electrónico
en
cuestión
desde
su
propio
equipo.
Por
lo
tanto
procede
considerar
que
una
comunicación
como
la
efectuada
por
Tom
Kabinet
se
hace
a
un
público
que
no
ha
sido
tomado
en
consideración
por
los
titulares
de
los
derechos
de
autor,
y,
por
lo
tanto,
a
un
“público
nuevo”.
e)
Usuario
.
Entre
varios
criterios,
el
Tribunal
ha
subrayado,
en
primer
término,
el
papel
ineludible
del
“usuario”.
En
efecto,
el
usuario
lleva
a
cabo
un
acto
de
comunicación
cuando
interviene
con
pleno
conocimiento
de
las
consecuencias
de
su
comportamiento,
para
dar
a
sus
clientes
acceso
a
una
obra
protegida,
sin
cuya
intervención
los
clientes
no
podrían
disfrutar
de
la
obra
difundida.80
En
efecto,
ha
considerado
que,
para
que
exista
comunicación
al
público,
es
necesario
que
el
usuario
dé,
con
pleno
conocimiento
de
las
consecuencias
de
su
comportamiento,
acceso
a
la
emisión
difundida
que
contiene
la
obra
protegida
a
un
público
suplementario
y
que
resulte
así
que,
a
falta
de
tal
intervención,
las
personas
que
constituyen
ese
público
«nuevo»,
aun
encontrándose
en
el
interior
de
la
zona
de
cobertura
de
dicha
emisión,
no
podrían,
en
principio,
disfrutar
de
la
obra
difundida.81Aquellos
que
explotan
un
café-‐
restaurante,
un
hotel
o
un
establecimiento
termal
son
tales
usuarios
y
realizan
un
acto
de
comunicación
al
público
cuando
transmiten
deliberadamente
a
su
clientela
obras
protegidas
mediante
la
distribución
voluntaria
de
una
señal
a
través
de
receptores
de
televisión
o
de
radio
que
han
instalado
en
su
establecimiento.82
De
esta
forma,
se
sobreentiende
que
el
público
al
que
se
destina
la
comunicación
en
77
Véase,
en
este
sentido,
la
sentencia
de
15
de
marzo
de
2012,
SCF,
C-‐135/10.
78
Ziggo
BV,
asunto
C-‐610/15.
TJUE
(Sala
Segunda)
Sentencia
de
14
de
junio
de
2017.
Ziggo
y
XS4ALL
son
proveedores
de
acceso
a
Internet.
Una
parte
importante
de
sus
abonados
utiliza
la
plataforma
de
intercambio
en
línea
TPB,
un
índice
BitTorrent.
El
BitTorrent
es
un
protocolo
en
virtud
del
cual
los
usuarios
(llamados
«pares»
o
«peers»)
pueden
intercambiar
ficheros.
La
característica
esencial
del
BitTorrent
radica
en
que
los
ficheros
que
se
intercambian
se
dividen
en
pequeñas
partes,
de
manera
que
no
es
necesario
disponer
de
un
servidor
centralizado
para
almacenar
los
ficheros,
lo
que
alivia
la
carga
de
los
servidores
individuales
durante
el
procedimiento
de
intercambio.
Para
poder
intercambiar
ficheros,
los
usuarios
deben
descargar
antes
de
nada
un
software
específico,
denominado
«cliente-‐BitTorrent»,
que
no
es
ofrecido
por
la
plataforma
de
intercambio
en
línea
TPB.
Este
«cliente-‐Bit-‐Torrent»
es
un
software
que
permite
crear
ficheros
torrents.
79
Tom
Kabinet
Internet
BV,
Asunto
C-‐263/18,
TJUE
(Gran
Sala)
Sentencia
de
19
de
diciembre
de
2019.
80
Sentencias
de
31
de
mayo
de
2016,
Reha
Training,
C-‐117/15,
apartado
46,
y
de
8
de
septiembre
de
2016,
GS
Media,
C-‐160/15,
,
apartado
35
y
jurisprudencia
citada
81
Véanse,
en
este
sentido,
las
sentencias
de
7
de
diciembre
de
2006,
SGAE,
C-‐306/05,
apartado
42,
y
de
4
de
octubre
de
2011,
Football
Association
Premier
League
y
otros,
C-‐403/08
y
C-‐429/08,
apartado
196,
y
de
27
de
febrero
de
2014;
OSA,
C-‐351/12,
apartado
26.
18
tales
establecimientos
no
es
«captado»
por
azar,
sino
contemplado
como
objetivo
por
los
que
explotan
esos
establecimientos.
83
A
este
respecto,
se
ha
declarado
que
aquellos
que
explotan
un
café-‐restaurante,
un
hotel
o
un
establecimiento
termal
realizan
un
acto
de
comunicación
cuando
transmiten
deliberadamente
a
su
clientela
obras
protegidas
mediante
la
distribución
voluntaria
de
una
señal
a
través
de
receptores
de
televisión
o
de
radio
que
han
instalado
en
su
establecimiento.
f)
Publico.
Ha
precisado
que
el
concepto
de
«público»
se
refiere
a
un
número
indeterminado
de
destinatarios
potenciales
e
implica
un
número
considerable
de
personas.84
Para
ser
calificada
de
«comunicación
al
público»,
una
obra
debe
ser
comunicada
con
una
técnica
específica,
diferente
de
las
utilizadas
anteriormente,
o,
en
su
defecto,
ante
un
«público
nuevo»,
es
decir,
un
público
que
no
fue
tomado
en
consideración
por
los
titulares
de
los
derechos
de
autor
cuando
autorizaron
la
comunicación
inicial
de
su
obra
al
público.85
En
lo
atinente
al
«número
considerable
de
personas»,
tal
número
supone
un
«cierto
umbral
de
minimis»,
lo
que
le
ha
llevado
a
excluir
de
la
calificación
de
«público»
una
pluralidad
de
personas
interesadas
demasiado
pequeña
o
incluso
insignificante.86
Para
apreciar
el
número
de
tales
destinatarios,
debe
tenerse
en
cuenta
el
efecto
acumulativo
resultante
de
poner
las
obras
a
disposición
de
los
destinatarios
potenciales.87
Es
especialmente
pertinente
averiguar
cuántas
personas
tienen
acceso
a
la
misma
obra
de
manera
simultánea
y
sucesiva.88
El
Tribunal
ha
estimado
que,
para
estar
comprendida
en
el
concepto
de
«comunicación
al
público»,
una
obra
difundida
debe
transmitirse
a
un
«público
nuevo»,
es
decir,
a
un
público
que
no
tuvieron
en
cuenta
los
titulares
de
derechos
sobre
las
obras
protegidas
cuando
autorizaron
su
utilización
para
la
comunicación
al
público
de
origen.89
En
el
caso
Bezpečnostn
se
reconocio,
en
el
contexto
de
la
emision
de
una
radiodifusión
televisiva
los
telespectadores
reciben
la
comunicación
de
forma
pasiva,
sin
posibilidad
de
intervenir,
si
la
interfaz
gráfica
de
usuario90
no
se
pone
a
disposición
del
público
sin
interacción
con
el
usuario,
entonces
no
existe
comunicación
al
público.91
g)
Fin
de
lucro.
El
Tribunal
ha
subrayado
que
el
“carácter
lucrativo”
de
una
comunicación
al
público
es
pertinente.92
Si
bien
el
carácter
lucrativo
de
la
difusión
de
una
obra
protegida
al
público
no
es,
ciertamente,
determinante
para
calificar
tal
difusión
de
«comunicación
al
público»,
no
es
sin
embargo
irrelevante93,
especialmente
para
determinar
la
eventual
remuneración
debida
por
esa
difusión.
La
«receptividad»
del
público
puede
ser
pertinente
a
la
existencia
de
una
comunicación
al
público,
por
una
parte,
y
de
un
derecho
a
la
percepción
de
una
remuneración
por
esa
comunicación,
por
otra.
El
Tribunal
ha
consideradoque
la
difusión
reviste
un
carácter
lucrativo
cuando
el
usuario
puede
obtener
de
ella
un
beneficio
económico
ligado
al
atractivo
y,
por
tanto,
a
la
mayor
frecuentación
del
establecimiento
en
el
que
realiza
la
difusión.94
Para
dilucidar
si
el
hecho
de
colocar
en
un
sitio
de
Internet
hipervínculos
que
remiten
a
obras
disponibles
libremente
en
otro
sitio
de
Internet
sin
la
autorización
del
titular,
constituye
una
«comunicación
al
público»,
es
preciso
determinar
si
dichos
vínculos
son
proporcionados
sin
ánimo
de
lucro
por
una
persona
que
no
conocía
o
no
podía
conocer
razonablemente
el
carácter
ilegal
de
la
publicación
de
esas
83
Véase,
en
este
sentido,
la
sentencia
de
15
de
marzo
de
2012,
SCF,
C-‐135/10,
EU:C:2012:140,
apartado
91.
84
Sentencias
de
7
de
marzo
de
2013,
ITV
Broadcasting
y
otros,
C-‐607/11,
apartado
32;
de
31
de
mayo
de
2016,
Reha
Training,
C-‐117/15,
apartado
41,
y
de
8
de
septiembre
de
2016,
GS
Media,
C-‐160/15,
apartado
36
y
jurisprudencia
citada.
85
ITV
Broadcasting
y
otros,
C-‐607/11,
Sentencia
de
7
de
marzo
de
2013
,
apartado
26;
Svensson
y
otros,
C-‐466/12,
Sentencia
de
13
de
febrero
de
2014,apartado
24,
y,
GS
Media,
C-‐160/15,
Sentencia
de
8
de
septiembre
de
2016apartado
37.
86
Véase,
en
este
sentido,
la
sentencia
de
15
de
marzo
de
2012,
SCF,
C-‐135/10,
EU:C:2012:140,
apartado
86).
87
Véase,
en
este
sentido,
la
sentencia
de
7
de
diciembre
de
2006,
SGAE,
C-‐306/05,
EU:C:2006:764,
apartado
39
88
Véase,
en
este
sentido,
la
sentencia
de
15
de
marzo
de
2012,
Phonographic
Performance
(Ireland),
C-‐162/10,
apartado
35.
89
Véanse,
en
este
sentido,
las
sentencias
de
7
de
diciembre
de
2006,
SGAE,
C-‐306/05,
,
apartados
40
y
42,
y
de
4
de
octubre
de
2011,
Football
interfaz
de
usuario,
utilizando
un
conjunto
de
imágenes
y
objetos
gráficos
para
representar
la
información
y
acciones
disponibles
en
la
interfaz.
Su
principal
uso,
consiste
en
proporcionar
un
entorno
visual
sencillo
para
permitir
la
comunicación
con
el
sistema
operativo
de
una
máquina
o
computador.
91
Bezpečnostní
softwarová
asociace,
asunto
C-‐393/09,
TJUE
(Sala
Tercera)
de
22
de
diciembre
de
2010.
92
Véanse,
en
particular,
las
sentencias
de
4
de
octubre
de
2011,
Football
Association
Premier
League
y
otros,
C-‐403/08
y
C-‐429/08,
apartado
204;
de
7
de
marzo
de
2013,
ITV
Broadcasting
y
otros,
C-‐607/11,
apartado
42,
y
de
8
de
septiembre
de
2016,
GS
Media,
C-‐160/15,
apartado
38)
93
Véase,
en
este
sentido,
la
sentencia
de
4
de
octubre
de
2011,
Football
Association
Premier
League
y
otros,
C-‐403/08
y
C-‐429/08,
y
206),
y
SCF
(C-‐135/10,
sentencia
de
15
de
marzo
de
2012.
19
obras
en
este
otro
sitio
de
Internet
o
si,
por
el
contrario,
los
vínculos
se
proporcionan
con
ánimo
de
lucro,
supuesto
en
el
que
debe
presumirse
tal
conocimiento.95
h)
Actos
de
comunicacion.
EL
concepto
de
«acto
de
comunicación»,
incluye
toda
transmisión
de
las
obras
protegidas,
con
independencia
del
medio
o
del
proceso
técnico
utilizado.96
Para
que
exista
un
«acto
de
comunicación»
basta
con
que
la
obra
se
ponga
a
disposición
de
un
público
de
tal
forma
que
el
publico
pueda
acceder
a
ella,
sin
que
sea
decisivo
que
dichas
personas
utilicen
o
no
esa
posibilidad.97
Al
respecto
el
hecho
de
facilitar
en
una
página
de
Internet
enlaces
sobre
los
que
se
puede
pulsar
y
que
conducen
a
obras
protegidas
publicadas
sin
ninguna
restricción
de
acceso
en
otra
página
de
Internet
ofrece
a
los
usuarios
de
la
primera
página
un
acceso
directo
a
dichas
obras.98
Es
necesario
también,
que
las
obras
protegidas
sean
efectivamente
comunicadas
a
un
«público».
Por
otra
parte,
cada
transmisión
o
retransmisión
de
una
obra
que
utilice
un
medio
técnico
específico
debe
ser
autorizada
de
manera
individualizada,
por
el
titular.99
¿La
venta
de
un
reproductor
multimedia
constituye
un
«acto
de
comunicación»?
El
concepto
de
«comunicación
al
público»,
incluye
la
venta
de
un
reproductor
multimedia
en
el
que
se
han
preinstalado
extensiones,
disponibles
en
Internet,
que
contienen
hipervínculos
que
reenvían
a
sitios
de
Internet
libremente
accesibles
al
público
en
los
que
se
ponen
a
su
disposición
obras
protegidas
por
derechos
de
autor
sin
la
autorización
de
los
titulares
de
tales
derechos. 100
¿Realiza
una
comunicación
al
público
un
organismo
de
radiodifusión
que
transmite
sus
programas
únicamente
a
través
de
la
técnica
de
introducción
directa,
es
decir,
un
proceso
de
dos
fases
en
el
que
transmite
a
los
distribuidores
(proveedores
de
paquetes
vía
satélite,
sociedades
de
teledistribución
por
cable
o
mediante
línea
xDSL)
su
señales
portadoras
de
programas
codificadas
a
través
de
satélite,
una
conexión
de
fibra
de
vidrio
o
cualquier
otro
medio
de
transmisión,
sin
que
el
público
pueda
acceder
a
dichas
señales
durante
o
con
ocasión
de
tal
transmisión,
y
a
continuación
los
distribuidores
envían
las
señales
a
sus
abonados
de
forma
que
éstos
puedan
ver
los
programas?»
Un
organismo
de
radiodifusión
no
realiza
una
comunicación
al
público
cuando
transmite
sus
señales
portadoras
de
programas
únicamente
a
los
distribuidores
de
señales,
sin
que
el
público
pueda
acceder
a
dichas
señales
durante
o
con
ocasión
de
tal
transmisión,
y
los
distribuidores
envían
a
continuación
esas
señales
a
sus
respectivos
abonados
para
que
éstos
puedan
ver
los
programas,
salvo
que
la
intervención
de
los
referidos
distribuidores
constituya
un
simple
medio
técnico,
extremo
que
corresponde
verificar
al
órgano
jurisdiccional
remitente.
101
Conforme
a
la
Directiva
2006/115,
un
establecimiento
hotelero
que
proporciona
en
las
habitaciones
de
sus
clientes
aparatos
de
televisión
o
de
radio
a
los
que
distribuye
una
señal
radiodifundida
lleva
a
cabo
un
acto
de
comunicación
al
público
en
el
sentido
del
artículo
8.2)
de
esta
Directiva.102
La
distribución
de
una
señal
por
medio
de
televisores
instalados
en
las
habitaciones
de
un
hotel
constituye
un
acto
de
comunicación
al
público
en
el
sentido
del
artículo
3.1)
de
la
Directiva
2001/29103
y
en
el
sentido
del
artículo
8.2)
de
la
Directiva
2006/115,
que
afecta
al
derecho
de
los
artistas
y
productores
de
fonogramas
a
una
remuneración
equitativa.104
95
GS
Media
BV,
Asunto
C-‐160/15.
TJUE
(Sala
Segunda)
Sentencia
de
8
de
septiembre
de
2016.
96
Véase,
la
sentencia
de
19
de
noviembre
de
2015,
SBS
Belgium,
C-‐325/14,
EU:C:2015:764,
apartado
16
y
jurisprudencia
citada.
97
Véase,
la
sentencia
de
13
de
febrero
de
2014,
Svensson
y
otros,
C-‐466/12,
EU:C:2014:76,
apartado
19
y
jurisprudencia
citada.
98
sentencia
de
13
de
febrero
de
2014,
Svensson
y
otros,
C-‐466/12,
EU:C:2014:76,
apartado
18;
véase
igualmente,
en
este
sentido,
el
auto
de
21
de
octubre
de
2014,
BestWater
International,
C-‐348/13,
apartado
15
y
la
sentencia
de
8
de
septiembre
de
2016,
GS
Media,
C-‐160/15,
apartado
43
99
Sentencia
de
19
de
noviembre
de
2015,
SBS
Belgium,
C-‐325/14,
EU:C:2015:764,
apartado
17
y
jurisprudencia
citada
100
Stichting
Brein
v.
Jack
Frederik
Wullems
(Filmspeler),
asunto
C-‐527/15.TJUE,
(Sala
Segunda)de
26
de
abril
de
2017.
101
SBS
Belgium
NV,
asunto
C-‐325/14.
TJUE
(Sala
Novena)
Sentencia
de
19
de
noviembre
de
2015.
SBS
difundia
sus
emisiones
exclusivamente
mediante
una
técnica
conocida
como
de
«introducción
directa».
Se
trata
de
un
proceso
de
dos
fases
en
el
que
SBS
transmitia
sus
señales
portadoras
de
programa
a
sus
distribuidores,
como
Belgacom,
Telenet
y
TV
Vlaanderen,
a
través
de
una
línea
privada
punto
a
punto.
En
esta
fase,
sus
señales
no
podian
ser
captadas
por
el
público.
A
continuación,
los
distribuidores
transmitian
esas
señales,
codificadas
o
no,
a
sus
abonados,
para
que
éstos
pudieran
ver
los
programas
en
sus
aparatos,
en
su
caso
con
la
ayuda
de
un
descodificador
puesto
a
su
disposición
por
el
distribuidor.
En
función
del
distribuidor
afectado,
las
señales
se
transmitian
por
satélite
—como
sucedia
con
TV
Vlaanderen—,
por
cable
—en
el
caso
de
Telenet—
o
por
línea
xDSL
—como
ocurria
con
Belgacom—.
102
Phonographic
Performance
(Ireland)
(C‑162/10)
Sentencia
de
15
de
marzo
de
2012,
apartado
47.
103
Sentencia
de
7
de
diciembre
de
2006,
SGAE
(C‑306/05,
EU:C:2006:764),
apartado
47
y
punto
1
del
fallo.
104
Phonographic
Performance
(Ireland),Sentencia
de
15
de
marzo
de
2012.
Hettegger
Hotel
Edelweiss
GmbH,
Asunto
C‑641/15
TJUE
(Sala
El
Tribunal
determino
que
cuando
el
hipervínculo
y
el
sitio
de
Internet
al
que
remite,
dan
acceso
a
la
obra
protegida
con
la
misma
técnica
o
medio
(Internet),
tal
vínculo
debe
dirigirse
a
un
“público
nuevo”
,
si
la
obra
ya
se
encuentra
disponible
libremente
para
todos
los
usuarios
en
otro
sitio
de
Internet,
dicho
acto
no
puede
calificarse
de
«comunicación
al
público»
.
En
efecto,
dado
que
esa
obra
se
encuentra
disponible
libremente
en
el
sitio
de
Internet
con
acceso
desde
el
hipervínculo,
debe
considerarse
que,
cuando
los
titulares
de
los
derechos
de
autor
han
autorizado
tal
comunicación,
éstos
han
tenido
en
cuenta
el
conjunto
de
los
usuarios
como
“público”.105
Dado
que
el
artículo
3.1)
de
la
Directiva
2001/29
no
precisa
el
concepto
de
«comunicación
al
público»,
el
Tribunal
procedio
a
determinar
su
alcance
en
diversas
situaciones.106
Al
respecto
resulta
que
el
principal
objetivo
la
protección
de
los
titulares
es
asegurarles
una
compensación
adecuada
por
la
utilización
de
sus
obras,
en
particular
con
motivo
de
su
comunicación
al
público.
De
ello
se
desprende
que
el
concepto
de
«comunicación
al
público»
debe
entenderse
en
un
sentido
amplio.107
La
armonización
efectuada
en
la
faz
electrónica
pretente
lograr
un
justo
equilibrio
entre
el
interés
de
los
titulares
y
los
intereses
de
los
usuarios,
en
particular,
de
su
libertad
de
expresión
y
de
información,
así
como
del
interés
general.
A
efectos
de
tal
apreciación,
deben
tenerse
en
cuenta
varios
criterios
complementarios,
de
naturaleza
no
autónoma
y
dependientes
unos
de
otros.
Dado
que
estos
criterios,
en
las
diferentes
situaciones
concretas,
pueden
darse
con
intensidad
muy
variable,
procede
aplicarlos
tanto
individualmente
como
en
sus
interacciones
recíprocas.
En
primer
lugar
el
papel
ineludible
del
usuario
y
el
carácter
deliberado
de
su
intervención.
En
efecto,
este
usuario
lleva
a
cabo
un
acto
de
comunicación
cuando
interviene,
con
pleno
conocimiento
de
las
consecuencias
de
su
comportamiento,
para
dar
a
sus
clientes
acceso
a
una
obra
protegida,
especialmente
cuando,
si
no
tuviera
lugar
tal
intervención,
los
clientes
no
podrían,
en
principio,
disfrutar
de
la
obra
difundida.
En
segundo
lugar,
que
el
concepto
de
«público»
se
refiere
a
un
número
indeterminado
de
destinatarios
potenciales
e
implica,
por
lo
demás,
un
número
considerable
de
personas.
Para
ser
calificada
de
«comunicación
al
público»,
una
obra
protegida
debe
ser
comunicada
con
una
técnica
específica,
diferente
de
las
utilizadas
anteriormente,
o,
en
su
defecto,
ante
un
«público
nuevo»,
es
decir,
un
público
que
no
fue
tomado
en
consideración
por
los
titulares
de
los
derechos
de
autor
cuando
autorizaron
la
comunicación
inicial
de
su
obra
al
público.
En tercer lugar el carácter lucrativo de una comunicación al público.
En
Svensson
y
otros
(C-‐466/12),
el
Tribunal
interpretó
que
no
constituye
una
«comunicación
al
público»
la
colocación
en
un
sitio
de
Internet
de
hipervínculos
que
remiten
a
obras
disponibles
libremente
en
otro
sitio
de
Internet.
Es
igual
sentido
en
BestWater
International
(C-‐348/13),cuando
tales
vínculos
utilizan
la
técnica
denominada
de
«transclusión»
(framing).
La
colocación
en
un
sitio
de
Internet
de
hipervínculos
que
remiten
a
obras
protegidas
que
se
encuentran
disponibles
libremente
en
otro
sitio
de
Internet,
esté
excluida
del
concepto
de
«comunicación
al
público»
porque
no
existe
un
“publico
nuevo”.
105 Svensson
y
otros,
Asunto
C:2014:76,
TJUE,
sentencia
de
13
de
febrero
de
2014
apartados
24
a
28,
y
BestWater
International,
C-‐348/13,
Sentencia
21
de
octubre
de
2014,
apartados
15,
16
y
18.
106
véanse
las
sentencias
de
7
de
diciembre
de
2006,
SGAE,
C-‐306/05,
apartados
33
y
34,
y
de
4
de
octubre
de
2011,
Football
Association
Premier
EU:C:2011:631,
apartado
186,
y
de
7
de
marzo
de
2013,
ITV
Broadcasting
y
otros,
C-‐607/11,
EU:C:2013:147,
apartado
20
21
En
el
caso
GS
Media
el
Tribunal
interpreto
lo
contrario.
Para
dilucidar
si
colocar
en
un
sitio
de
Internet
hipervínculos
que
remiten
a
obras
disponibles
libremente
en
otro
sitio
sin
la
autorización
del
titular,
constituye
una
«comunicación
al
público»,
es
preciso
determinar
si
dichos
vínculos
son
proporcionados
sin
ánimo
de
lucro
por
una
persona
que
no
conocía
o
no
podía
conocer
razonablemente
el
carácter
ilegal
de
la
publicación
de
esas
obras
en
este
otro
sitio
de
Internet
o
si,
por
el
contrario,
los
vínculos
se
proporcionan
con
ánimo
de
lucro,
supuesto
en
el
que
debe
presumirse
tal
conocimiento.
108
j)
Estados
Unidos.
En
el
caso
Aéreo,109
se
discutió
el
alcance
de
este
derecho
en
el
ámbito
de
la
radiodifusión,
en
un
sistema
que
permitía
almacenar
por
medios
digitales
a
los
suscriptores
señales
de
televisión
emitidas
para
su
captación
gratuita
por
las
diversas
cadenas
de
televisión,
posteriormente
ser
percibidas
por
dicho
usuario
vía
streaming
desde
un
dispositivo
personal,
era
un
acto
de
comunicación
publica
o
un
acto
privado
exento
de
derecho
de
autor?
Se
trataba
de
un
mecanismo
de
almacenamiento
temporal
de
programas
de
televisión
abierta,
para
que
el
suscriptor
los
pudiera
consumir
con
posterioridad,
a
través
de
diversos
dispositivos
personales
conectados
a
Internet.
La
Suprema
Corte
se
formuló
dos
preguntas:
a)
¿Aéreo
lleva
a
cabo
un
acto
de
“ejecución”?
y
b)
¿de
llevarlo
a
cabo,
lo
hace
“públicamente”?
El
Tribunal
concluyó
que
el
derecho
de
ejecución
publica
no
distingue
las
diferencias
tecnológicas
del
sistema
del
demandado
(streaming),
respeto
de
los
sistemas
de
cable,
porque
ambos
funcionan
públicamente.
En
Fox
News
Network,
LLC
v.
TVEyes,
Inc.,
No.
15-‐3885
(2nd
Cir.
Feb.
27,
2018),
se
planteó
si
la
redistribución
de
contenidos
de
Fox
que
realizaba
TVEyes
constituía
un
uso
justo.
TVEy
es
compañía
de
medios
que
registra
el
contenido
de
más
de
1.400
canales
de
TV
y
radio,
importa
ese
contenido
en
una
base
de
datos
y
permite
a
sus
clientes,
por
una
tarifa
mensual
ver,
archivar,
descargar
y
compartir
con
otros
clips
de
TV
de
hasta
diez
minutos
de
duración.
El
tribunal
sostuvo
que
las
funciones
que
permitían
a
los
clientes
descargar
videos
a
sus
computadoras,
enviarlos
por
correo
electrónico
a
otras
personas
o
mire
videos
después
de
buscarlos
por
fecha,
hora
y
canal,
en
lugar
de
por
palabra
clave
no
eran
de
uso
justo.
El
efecto
del
uso
sobre
el
mercado
potencial
era
relevante:
"
[a]
Existe
un
mercado
plausiblemente
explotable
para
dicho
acceso
a
contenido
televisado"
y
"éxito
del
modelo
de
negocio
de
TVEyes
demuestra
que
los
consumidores
con
mucho
dinero
están
dispuestos
a
pagar
por
un
servicio
que
les
permite
buscar
y
ver
clips
de
televisión
seleccionados".
La
corte
señaló
que,
"[b]
TVEyes
proporcionando
el
contenido
de
Fox
a
sus
clientes
de
sin
pagar,
privaba
a
Fox
de
los
ingresos
por
licencias
de
TVEyes
o
de
entidades
similares".
Sopesados
juntos
estos
dos
criterios
el
tribunal
concluyó
"que
el
servicio
de
TVEyes
no
se
justifica
como
un
uso
justo"
y
eran
actos
de
comunicación
publica
sujetos
a
autorización.
En ABS Entertainment, Inc. v. CBS Corp., No. 16-55917 (9th Cir.2018), un
reclamo
de
violación
de
la
ley
estatal
de
derecho
de
autor
por
grabaciones
sonoras
originalmente
fijadas
antes
de
1972.110
CBS
estaba
protegida
por
The
Sound
Recording
Act,
que
incluye
un
refugio
seguro,
bajo
17
U.S.C.
§
114
(d),
para
el
desempeño
de
la
radio
terrestre.
Eso
significa
que
cuando
la
gente
escuchaba
una
melodía
en
la
radio,
la
estación
de
radio
no
pagaba
nada
al
artista,
lo
que
le
permitia
maximizar
los
beneficios
obtenidos
de
la
venta
sus
anuncios.
ABS
presentó
una
demanda
colectiva,
alegando
que
CBS
estaba
ejecutando
públicamente
canciones
anteriores
a
1972
en
violación
de
la
ley
estatal
de
California.
CBS
debia
pagar
regalías
por
la
transmision
o
retransmision
de
senales
digitales.
Para
todo
su
contenido
transmitido,
CBS
pagó
una
regalía
al
titular
de
la
composición
musical
subyacente,
para
el
contenido
transmitido
digitalmente,
y
la
tarifa
de
licencia
obligatoria
bajo
la
The
Sound
Recording
Act,
pero
no
por
el
contenido
108
GS
Media
BV,
Asunto
C-‐160/15.
TJUE
(Sala
Segunda)SentenciA
de
8
de
septiembre
de
2016.
Sanoma
editora
de
la
revista
Playboy
habia
contratado
a
un
fotógrafo,
el
Sr.
C.
Hermès
para
realizar
los
unas
fotos
de
la
Sra.
Dekker
que
debían
publicarse
en
la
edición
de
diciembre
de
2011.
En
este
contexto,
el
Sr.
Hermès
concedió
a
Sanoma
la
autorización,
con
carácter
exclusivo.
El
27
de
octubre
de
2011,
en
el
sitio
GeenStijl
se
publicó
un
artículo
relativo
a
dichas
fotos
titulado
«¡[...]!
Fotos
de
[...]
[la
Sra.
]
Dekker
desnuda»,
en
cuyo
margen
figuraba
una
parte
de
una
de
las
fotos
y
finalizaba
con
el
texto
«Y
ahora
el
vínculo
con
las
fotos
que
estabas
esperando».
Haciendo
clic
en
un
hipervínculo
que
acompañaba
a
ese
texto,
los
usuarios
eran
dirigidos
al
sitio
Filefactory,
en
el
que
otro
hipervínculo
les
permitía
descargar
once
archivos
electrónicos,
con
cada
una
de
dichas
fotos.
Al
colocar
hipervínculos
y
una
vista
parcial
de
una
de
las
fotos
en
el
sitio
GeenStijl,
GS
Media
violó
los
derechos
de
autor
del
Sr.
Hermès
y
actuó
de
manera
ilegal
con
respecto
a
Sanoma
y
otros.
109
Es
importante
señalar
que
la
Corte
dejo
asentado
que
el
sentido
de
la
resolución
dictada
no
puede
ser
entendido
o
interpretado
como
una
amenaza
hacia
las
nuevas
tecnologías,
y
en
particular
a
los
mecanismos
de
almacenamiento
en
la
“nube”.
Vease
CABALLERO
LEAL,
José
Luis,
en:
https://cerlalc.org/wp-‐content/uploads/publicaciones/odai/PUBLICACIONES_ODAI_
%20Revista-‐Iberoamericana-‐de-‐Derecho-‐de-‐Autor-‐
14_v1_011214.pdf
110
ABS
Entertainment,
Inc.
v.
CBS
Corporation,
enfrenta
a
los
propietarios
de
una
biblioteca
de
grabaciones
de
sonido
de
la
vieja
escuela
(definida
con
fines
legales
como
anteriores
a
1972)
contra
el
imperio
de
radio
CBS,
que
quería
transmitir
y
transmitir
esas
viejas
grabaciones
escolares
sin
pagar
ninguna
tarifa
de
licencia.
22
transmitido
por
radio
terrestre.
Estas
regalías,
según
la
ley
federal
de
derechos
de
autor,
se
rigen
por
las
obligaciones
de
licencia
obligatoria
establecidas
por
ley.
Sin
embargo,
las
grabaciones
de
sonido
de
la
vieja
escuela
estaban
específicamente
exentas
de
la
ley
federal
de
derechos
de
autor
(incluidos
los
estatutos
de
licencia
obligatoria),
dejando
a
los
Estados
la
facultad
de
llenar
los
vacíos.
California
lo
hizo,
ofreciendo
protección
a
los
músicos
bajo
el
Código
Civil
de
California
§
980
(a)
(2),
que
protege
los
derechos
de
un
autor
de
una
grabación
de
sonido
de
la
vieja
escuela
y
no
incluye
una
licencia
obligatoria,
por
lo
tanto
el
derecho
de
radiodifusion
debe
ser
autorizado
y
remunerado.111
Es
un
derecho
exclusivo
que
permite
ala
titular
autorizar
o
prohibir
una
modificación
sustancial
de
la
obra,
tales
como
una
traducción,
adaptación,
arreglos
musicales,
etc.
Por
si
solas
las
traducciones
o
adaptaciones
constituyen
obras
protegidas
por
el
derecho
de
autor
a
título
derivado.
Por
ello
para
publicar
una
obra
traducida
que
se
halle
en
el
dominio
privado
requiere
de
la
autorización
de
ambos
titulares
de
derechos.
En
Convenio
de
Berna
lo
ha
acogido
en
el
Art.12:
“Los
autores
de
obras
literarias
o
artísticas
gozarán
del
derecho
exclusivo
de
autorizar
las
adaptaciones,
arreglos
y
otras
transformaciones
de
sus
obras.”
Goldman v. Breitbart. Un caso sobre "cómo las imágenes [aquí, una foto del mariscal de campo de los New
England Patriots, Tom Brady] mostradas en un sitio web, pero almacenadas en el servidor de otro sitio web,
implican el derecho exclusivo de visualización del propietario".El Tribunal de Distrito de los Estados Unidos
para el Distrito Sur de Nueva York otorgó la moción parcial del fotógrafo para juicio sumario, declarando que
"cuando los acusados hicieron que los Tweets incrustados aparecieran en sus sitios web, sus acciones violaron el
derecho exclusivo de exhibición del demandante; el hecho de que la imagen esté alojada en un servidor
propiedad y operado por un tercero no relacionado (Twitter) no los protege de este resultado ". Al hacerlo, el
tribunal rechazó la "Prueba del Servidor" que se articuló en Perfect 10 v. Amazon, explicando que el "lenguaje
claro de la Ley de Derechos de Autor, la historia legislativa que sustenta su promulgación y la jurisprudencia
posterior de la Corte Suprema no proporcionan base para una regla que permite la ubicación física o la posesión
de una imagen para determinar quién puede o no haber "exhibido" una obra en el sentido de la Ley de Derechos
de Autor ". (El Segundo Circuito rechazó una apelación inmediata de la decisión en julio, pero la decisión
probablemente será apelada cuando el tribunal de distrito tome una decisión final).
111
Véase
BURROUGHS,
Scott
Alan.
“Old
School
And
New:
Ninth
Circuit
Presses
Play
In
Music
Copyright
Dispute
Music
licenses,
song
remastering,
and
preemption,
oh
my!
“Aug
22,
2018;
en:
https://abovethelaw.com/2018/08/old-‐school-‐and-‐new-‐ninth-‐
circuit-‐presses-‐play-‐in-‐music-‐copyright-‐dispute/?rf=1
23
La remasterización
digital
de
grabaciones
sonoras
analógicas
no
implica
una
mejora
técnica
ni
equivale
a
un
cambio
en
el
carácter
esencial
y
la
identidad
de
la
grabación
original
de
sonido,
por
lo
tanto
no
es
una
transformación
protegida
por
derecho
de
autor.112
Cuando
se
utiliza
una
obra
para
efectuarle
cambios
de
manera
de
incorporarle
una
creación
novedosa,
se
obtiene
una
obra
resultante,
a
la
que
la
doctrina
ha
llamado
obra
derivada
o
de
segunda
mano
-‐
art.
4,
inc.
c)
,
de
la
ley
11.723.
Estos
cambios
pueden
consistir,
entre
otros,
en
una
adaptación,
lo
que
significa
que
una
obra
artística
se
acomoda
a
otra;
y
para
poder
usar
el
derecho
de
modificar
una
obra
preexistente
o
inicial,
de
ser
esta
privada,
es
preciso
contar
con
la
autorización
del
autor,
extremos
que
no
operan
en
los
presente
autos.
113
5.1.7.
Derechos
sobre
publicaciones
de
prensa.
La
Directiva
(UE)
2019/790,
establece
una
protección
de
las
publicaciones
de
prensa
en
lo
relativo
a
los
usos
en
línea,
en
el
Art.
15:
“Los
Estados
miembros
reconocerán
a
las
editoriales
de
publicaciones
de
prensa
establecidas
en
un
Estado
miembro
los
derechos
establecidos
en
el
artículo
2
y
en
el
artículo
3.2)
de
la
Directiva
2001/29/CE
para
el
uso
en
línea
de
sus
publicaciones
de
prensa
por
parte
de
prestadores
de
servicios
de
la
sociedad
de
la
información.
…”
a.
Concepto.
Se
trata
de
un
derecho
conexo
de
remuneración
previsto
en
el
art.15
de
la
Directiva
(UE)
2019/790
a
favor
de
los
editores
relativo
a
los
usos
en
línea
de
publicaciones
de
prensa.
Configura
un
derecho
de
remuneración
a
favor
de
los
editores
de
prensa,
cuando
sus
publicaciones
son
puestas
a
disposición
del
público
en
agregadores
de
información
como
Google
News,
o
en
redes
sociales
como
Facebook
o
Twiter.
b.
Excepciones.
Se
exceptuan
de
este
derecho
las
publicaciones
de
prensa
de
uso
privado
o
no
comercial
de
por
parte
de
usuarios
individuales,
los
hiperenlaces,
el
uso
de
palabras
sueltas
o
de
extractos
muy
breves.
Tampoco
se
aplican
a
las
publicaciones
de
prensa
publicadas
por
vez
primera
antes
del
6
de
junio
de
2019.
Los
artículos
5
a
8
de
la
Directiva
2001/29/CE,
la
Directiva
2012/28/UE
y
la
Directiva
(UE)
2017/1564
se
aplicarán,
mutatis
mutandis,
a
estos
derechos.
b.
Alcance.
Los
derechos
de
los
editores
de
prensa
no
modificarán
ni
afectarán
los
derechos
de
los
autores
y
otros
titulares
de
derechos
sobre
las
obras
y
otras
prestaciones
incorporadas
a
una
publicación
de
prensa.
Cuando
una
obra
se
incorpore
a
una
publicación
de
prensa
sobre
la
base
de
una
licencia
no
exclusiva,
tales
derechos
no
se
invocarán
para
prohibir
su
utilización
por
otros
usuarios
autorizados.
Tampoco
se
invocarán
para
prohibir
la
utilización
de
obras
en
el
dominio
publico.
c.
Plazo.
Estos
derechos
expirarán
dos
años
después
de
haberse
publicado
la
publicación
de
prensa.
Este
plazo
se
calculará
a
partir
del
1
de
enero
del
año
siguiente
a
la
fecha
en
que
se
publicó
dicha
publicación
de
prensa.
d.
Remueracion.
Los
autores
de
las
obras
incorporadas
a
una
publicación
de
prensa
recibiran
una
parte
adecuada
de
los
ingresos
que
las
editoriales
de
prensa
perciban
por
el
uso
de
sus
publicaciones
de
prensa
por
parte
de
prestadores
de
servicios
de
la
sociedad
de
la
información.
Los
editores
podran
reclamar
a
los
autores
una
compensación
equitativa,
de
lo
que
perciban
por
tales
publicaciones.(Art.16).
El
9
de
abril
2020,
la
Autoridad
de
competencia
(Autorité
de
la
concurrence)
francesa
publicó
una
Decisión
en
la
que
obliga
al
buscador
Google
a
negociar
con
los
editores
de
prensa
el
pago
del
derecho
de
remuneración
previsto
en
el
art.15
de
la
Directiva
(UE)
2019/790
e.
Derecho
nacional.
i.Francia.
Fue
el
primer
pais
de
la
Union
Europea
en
implementar
en
su
ordenamiento
jurídico
el
derecho
del
Art.15
de
la
Directiva
(UE)
2019/790.114
Tras
la
promulgación
de
la
norma,
Google
anunció
que
no
iba
a
pagar
a
los
editores
y
decidió
que
no
iba
a
mostrar
extractos
de
artículos,
fotografías,
infografías,
y
videos
a
través
de
sus
servicios
Google
Search,
Google
News
y
Discover,
si
los
editores
no
les
concedían
la
licencia
de
forma
gratuita.
El
derecho
francés
regula
el
112
ABS
Entertainment,
Inc.
v.
CBS
Corp.,
No.
16-‐55917
(9th
Cir.2018).
113
Martino
José
Daniel
c/
Arte
Gráfico
Editorial
Argentino
S.A.
y
otro
s/
daños
y
perjuicios.
CNACiv.
Sala
H-‐
9-‐abr-‐2010.
114
Ley
N.º
2019-‐775
de
24
de
julio
de
2019
(LOI
n
°
2019-‐775
du
24
juillet
2019
tendant
à
créer
un
droit
voisin
au
profit
des
agences
de
presse
et
«(1)
El
productor
de
un
trabajo
de
prensa
(editor
de
periódicos
y
revistas)
tendrá
el
derecho
exclusivo
a
hacer
accesibles
al
público
con
fines
empresariales
trabajos
de
prensa
o
partes
de
los
mismos,
salvo
que
se
trate
de
palabras
sueltas
o
fragmentos
muy
cortos
de
texto.
Si
el
trabajo
de
prensa
ha
sido
producido
en
una
empresa,
el
empresario
será
considerado
su
productor.
(2)
Tendrán
la
consideración
de
trabajos
de
prensa
la
elaboración
editorial
y
técnica
de
contribuciones
periodísticas
en
el
marco
de
una
colección
publicada
de
forma
periódica
en
cualquier
soporte
bajo
un
título
único
que,
tras
una
valoración
del
conjunto
de
las
circunstancias,
puedan
considerarse
en
gran
medida
habituales
de
la
editorial
y
que
en
su
mayoría
no
tengan
como
objetivo
la
publicidad
de
sus
propios
servicios.
Las
contribuciones
periodísticas
son,
más
concretamente,
los
artículos
e
ilustraciones
que
tienen
por
objeto
la
difusión
de
información,
la
formación
de
opiniones
o
el
entretenimiento.»
El
Art.
87g
de
la
UrhG,
titulado
«Transmisibilidad,
duración
y
limitaciones
del
derecho»,
prevé
una
duracion
de
un
año
desde
la
publicación
del
trabajo
de
prensa.
El
derecho
del
editor
de
periódicos
y
revistas
no
podrá
ejercerse
en
perjuicio
del
autor
o
del
titular
de
un
derecho
afín
a
los
derechos
de
autor
cuyas
obras
o
materias
protegidas
por
la
presente
Ley
estén
contenidas
en
el
trabajo
de
prensa.
Se
permitirá
hacer
accesibles
al
público
trabajos
de
prensa
o
partes
de
los
mismos
siempre
que
no
lo
haga
un
operador
profesional
de
motores
de
búsqueda
o
un
prestador
de
servicios
profesionales
que
elabore
contenidos
similares.
115
Artículos
L218-‐1
y
ss
del
Código
de
propiedad
intelectual
(Code
de
la
propriété
intellectuelle),
bajo
el
título
“los
derechos
de
los
editores
de
Decisión
señala
que
Google
amparó
su
defensa
alegando
que
en
Europa
era
responsable
de
más
de
8
millones
de
visitas
al
mes
en
las
webs
de
los
editores
de
prensa,
esto
es,
un
total
de
3000
visitas
por
segundo.
Ante
la
postura
adoptado
por
el
buscador,
la
Decisión
dispone
que
muchos
de
los
editores
de
prensa
optaron
por
autorizar
a
Google
la
agregación
de
sus
contenidos
con
una
licencia
sin
remuneración.
En
su
opinión
de
la
Autoridad
de
competencia,
en
dichas
licencias
se
otorgaban
la
posibilidad
de
utilizar
más
contenido
que
con
anterioridad
a
la
norma,
y
que,
aquellos
editores
que
no
autorizaban
la
utilización
de
contenido
protegido
por
parte
del
buscador,
eran
relegados
en
sus
resultados
de
búsqueda,
perdiendo
un
tráfico
importante.
117
Véase
GUTIÉRREZ
VÁZQUEZ,
Leire.
“Francia:
La
Autoridad
de
competencia
obliga
a
Google
a
negociar
con
los
editores
de
prensa
el
derecho
de
remuneración
previsto
en
el
art.15
de
la
Directiva
(UE)
2019/790”.
07
/may/2020;
en:
http://pre.institutoautor.org/es-‐Es/SitePages/EstaPasandoDetalleActualidad.aspx?i=2680&s=1
25
El
Art.
87h
de
la
UrhG,
que
lleva
por
título
«Derecho
de
participación
del
autor»,
dispone
que
«El
autor
tendrá
derecho
a
una
participación
equitativa
en
la
remuneración.»
Caso
VG
Media
v.
Google
(2019).118
Google
explota
de
motores
de
búsqueda
y
una
página
de
información
automatizada
(Google
Noticias)
en
Internet.
Tras
introducir
un
término
y
activarse
la
función
de
búsqueda,
aparece
un
texto
breve
o
un
fragmento
de
texto
(snippet)
con
una
vista
previa
destinada
a
permitir
al
usuario
valorar
la
relevancia
de
la
página
de
Internet
indicada
respecto
de
su
necesidad
de
información.
En
la
página
de
información
Google
Noticias
se
despliegan,
a
modo
de
revista,
noticias
procedentes
de
un
círculo
limitado
de
fuentes
de
información,
recopilada
por
un
algoritmo
a
partir
de
un
gran
número
de
fuentes
de
información.
En
esa
página,
el
snippet
aparece
en
forma
de
un
breve
resumen
del
artículo
extraído
de
la
página
de
Internet
de
que
se
trata,
y
reproduce
las
frases
iniciales
de
ese
artículo.
Además,
Google
publica,
a
título
oneroso
los
anuncios
publicitarios
de
terceros
en
sus
propias
páginas
y
en
las
páginas
de
terceros
en
Internet.
En
ese
contexto
VG
Media,
sociedad
de
gestión
colectiva
que
representa
a
cadenas
de
televisión,
emisoras
de
radio
y
editoriales
digitales
de
Alemania,
demando
a
Google
por
la
visualización
de
resultados
de
búsqueda
y
de
resúmenes
de
noticias.
Y
el
Tribunal
resolvio
que
una
disposición
nacional,
que
prohíbe
hacer
accesibles
al
público
trabajos
de
prensa
(a
excepción
de
palabras
aisladas
o
de
fragmentos
de
texto
muy
breves),
a
los
operadores
profesionales
de
motores
de
búsqueda
y
a
los
prestadores
profesionales
de
servicios
que
editan
contenidos
similares
constituye
un
«reglamento
técnico»119
,
es
procedente
porque
no
afecta
la
libre
circulacion
mercado
interior.
La
introducción
del
nuevo
derecho
de
los
editores
en
la
legislación
alemana,
previa
a
su
imposición
por
la
Directiva
sobre
el
Mercado
Único
Digital,
debe
considerarse
una
«reglamentación
técnica»
sujeta
a
comunicación
previa
a
la
Comisión
Europea.
Ciertamente,
la
prohibición
de
hacer
accesibles
al
público
trabajos
de
prensa
prevista
en
el
artículo
87g.4),
de
la
UrhG
se
refiere
a
los
prestadores
de
servicios
en
línea
y
servicios
sin
conexión.
No
obstante,
hay
que
adaptar
las
legislaciones
nacionales
existentes
a
los
nuevos
servicios
de
la
sociedad
de
la
información
y
evitar
las
«restricciones
a
la
libre
circulación
de
servicios
y
a
la
libertad
de
establecimiento
que
provoquen
una
nueva
fragmentación
del
mercado
interior».120
Es
el
derecho
exclusivo
que
gozan
los
artistas
plásticos
respecto
a
la
reventa
de
sus
obras
en
subastas
publicas,
denominado
por
su
expresión
en
francés
Droit
de
suite,
derecho
de
seguimiento
o
de
participación.
No
ha
sido
regulado
hasta
el
momento
en
Argentina,
pese
a
varios
proyectos
de
ley
tendiente
a
instituirlo.121
El
Convenio
de
Berna
menciona
con
carácter
facultativo
el
«
Droit
de
suite
»
sobre
las
obras
de
arte
y
los
manuscritos
considerado
en
el
Art.
14ter:
“1)
En
lo
que
concierne
a
las
obras
de
arte
originales
y
a
los
manuscritos
originales
de
escritores
y
compositores,
el
autor
-‐
o,
después
de
su
muerte,
las
personas
o
instituciones
a
las
que
la
legislación
nacional
confiera
derechos
-‐
gozarán
del
derecho
inalienable
a
obtener
una
participación
en
las
ventas
de
la
obra
posteriores
a
la
primera
cesión
operada
por
el
autor.
118
VG
Media
v
GOOGLE,
asunto
C-‐299/17,TJUE
(Sala
Cuarta)de
12
de
septiembre
de
2019.
119
En
el
sentido
de
esa
disposición,
cuyo
proyecto
debe
ser
objeto
de
comunicación
previa
a
la
Comisión
en
virtud
del
artículo
8,
apartado
1,
párrafo
primero,
de
la
Directiva
98/34,
en
su
versión
modificada
por
la
Directiva
98/48.
«-‐
se
limiten
a
modificar
un
reglamento
técnico
con
arreglo
a
lo
dispuesto
en
el
artículo
1.11),
de
conformidad
con
una
solicitud
de
la
Comisión
para
eliminar
un
obstáculo
a
los
intercambios
o,
por
lo
que
respecta
a
las
reglas
relativas
a
los
servicios,
a
la
libre
circulación
de
servicios
o
a
la
libertad
de
establecimiento
de
los
prestadores
de
servicios.»;
120
El
artículo
1.11),
de
la
Directiva
98/34/CE
sobre
los
servicios
de
la
sociedad
de
la
información,
modificada
por
la
Directiva
98/48/CE,
establece
que:
“Los
requisitos
que
no
consisten
en
especificaciones
técnicas
que
se
refieren
al
ciclo
de
vida
de
un
producto
tras
su
comercialización
pueden
afectar
a
la
libre
circulación
de
este
último
o
crear
obstáculos
para
el
buen
funcionamiento
del
mercado
interior.”
Vease
la
sentencia
de
8
de
noviembre
de
2007,
Schwibbert
(C-‐20/05)
se
desprende
que
las
disposiciones
de
una
ley
nacional
en
materia
de
propiedad
intelectual
pueden
constituir
un
«reglamento
técnico»
sujeto
a
notificación
en
virtud
del
artículo
8,
apartado
1,
de
la
citada
Directiva.
121
Expediente
0882-‐D-‐2007.
Propiedad
intelectual,
ley
11723:
incorporación
del
articulo
54
bis
("droit
de
suite",
derecho
de
los
autores
y
sus
herederos
a
cobrar
el
3
%
sobre
las
ventas
de
las
obras
luego
de
la
primera
cesión
realizada).21/03/2007.
Proyecto
de
Ley
S-‐2974/19,
que
incorpora
el
art.54
bis
a
su
similar
11723
y
s/m
-‐
propiedad
intelectual-‐
respecto
al
derecho
de
participación
del
autor
de
obras
originales
en
cada
reventa
posterior,
el
conocido
como
droit
de
suite.
26
2)
La
protección
prevista
en
el
párrafo
anterior
no
será
exigible
en
los
países
de
la
Unión
mientras
la
legislación
nacional
del
autor
no
admita
esta
protección
y
en
la
medida
en
que
la
permita
la
legislación
del
país
en
que
esta
protección
sea
reclamada.
3)
Las
legislaciones
nacionales
determinarán
las
modalidades
de
la
percepción
y
el
monto
a
percibir.”
La
Directiva
(UE)
2001/84,
relativa
al
derecho
de
participación
en
beneficio
del
autor
de
una
obra
de
arte
original,
en
el
Art.1
establece
que:
«Los
Estados
miembros
establecerán
en
beneficio
del
autor
de
una
obra
de
arte
original
un
derecho
de
participación
definido
como
un
derecho
inalienable
e
irrenunciable,
incluso
por
adelantado,
a
percibir
un
porcentaje
sobre
el
precio
de
venta
obtenido
en
cualquier
reventa
de
que
sea
objeto
la
obra
tras
la
primera
cesión
realizada
por
el
autor.»
En
2010
se
suscito
un
conflicto
en
Francia
relacionado
con
el
pintor
Salvador
Dalí,
fallecido
el
23
de
enero
de
1989
en
Figueras
(Gerona),
y
al
que
le
sobrevivieron
cinco
herederos
forzosos.
Por
testamento
había
instituido
al
Estado
español
como
legatario
universal
de
sus
derechos
de
propiedad
intelectual.
Esos
derechos
son
administrados
por
la
Fundación
Gala-‐Salvador
Dalí,
fundación
española
constituida
en
1983
a
iniciativa
del
pintor
y
controlada
por
éste.
En
1997
la
Fundación
Gala-‐Salvador
Dalí
confirió
a
VEGAP,
sociedad
española,
un
mandato
exclusivo,
válido
en
todo
el
mundo,
de
gestión
colectiva
y
de
ejercicio
de
los
derechos
de
autor
sobre
la
obra
de
Salvador
Dalí.
Por
otra
parte,
VEGAP
está
vinculada
contractualmente
con
su
homóloga
en
Francia,
ADAGP,
encargada
de
la
gestión
de
los
derechos
de
autor
de
Salvador
Dalí
en
el
territorio
francés.
Desde
1997
ADAGP
ha
recaudado
los
derechos
de
explotación
relacionados
con
la
obra
de
Salvador
Dalí,
que
han
sido
abonados
a
su
vez,
a
través
de
VEGAP,
a
la
Fundación
Gala-‐Salvador
Dalí,
excepto
el
derecho
de
participación.
En
efecto,
en
aplicación
de
las
disposiciones
del
artículo
L.
123-‐7
del
CPI,
que
reservan
el
derecho
de
participación
únicamente
a
los
herederos,
con
exclusión
de
los
legatarios
y
de
otros
causahabientes,
ADAGP
ha
pagado
directamente
a
los
sucesores
forzosos
de
Salvador
Dalí
los
importes
correspondientes
al
derecho
de
participación.
En
el
caso,
el
Tribunal
establecio
que
el
derecho
de
participación
beneficia
únicamente
a
los
herederos
forzosos
del
artista,
con
exclusión
de
los
legatarios
testamentarios.
No
obstante,
a
los
efectos
de
la
aplicación
de
la
disposición
nacional
que
adapta
el
derecho
interno
al
artículo
6,
apartado
1,
de
la
Directiva
2001/84,
incumbe
al
tribunal
remitente
tener
debidamente
en
cuenta
todas
las
reglas
pertinentes
dirigidas
a
resolver
los
conflictos
de
leyes
en
materia
de
atribución
sucesoria
del
derecho
de
participación.122
6. Derechos morales
Son
facultades
de
carácter
extrapatrimonial
que
le
permiten
al
autor
básicamente
contralar
la
difusión,
paternidad
e
integridad
de
su
obra.
Se
caracterizan
por
ser
inalienables,
imprescriptibles
e
inembargables.
Fueron
reconocidos
por
primera
vez
en
Francia
y
Alemania,123
antes
de
ser
incluidos
en
el
Convenio
de
Berna
en
1928.
No
forman
parte
del
Copyright,
salvo
algunas
excepciones
que
se
mencionan
mas
adelante.
El
Convenio
de
Berna
prevé
el
derecho
de
reivindicar
la
paternidad
de
la
obra
y
de
oponerse
a
cualquier
deformación,
mutilación
u
otra
modificación
de
la
misma
o
a
cualquier
atentado
a
la
misma
que
cause
perjuicio
al
honor
o
la
reputación
del
autor.
El
Art.
6.bis
del
dispone:
“1)
Independientemente
de
los
derechos
patrimoniales
del
autor,
e
incluso
después
de
la
cesión
de
estos
derechos,
el
autor
conservará
el
derecho
de
reivindicar
la
paternidad
de
la
obra
y
de
oponerse
a
cualquier
deformación,
mutilación
u
otra
modificación
de
la
misma
o
a
cualquier
atentado
a
la
misma
que
cause
perjuicio
a
su
honor
o
a
su
reputación.
2)
Los
derechos
reconocidos
al
autor
en
virtud
del
párrafo
1)
serán
mantenidos
después
de
su
muerte,
por
lo
menos
hasta
la
extinción
de
sus
derechos
patrimoniales,
y
ejercidos
por
las
personas
o
instituciones
a
las
que
la
legislación
nacional
del
país
en
que
se
reclame
la
protección
reconozca
derechos.
...”
122
Fundación
Gala-‐Salvador
Dalí,
Asunto
C-‐518/08.TJUE
(Sala
Tercera)
de
15
de
abril
de
2010.
123
RIGAMONTI,
Cyrill
P.
(2006).
"Deconstructing
Moral
Rights".
Harvard
International
Law
Journal.
47
(2):
353–41
27
La
ley
11.723
los
reconoce
de
modo
innominado,
ya
que
no
figura
expresa
ni
orgánicamente
en
su
texto
la
expresión
“derechos
morales”.
Los
derechos
morales
del
autor
están
destinados
a
amparar
los
aspectos
vinculados
con
la
personalidad
creadora,
contienen
facultades
inalienables
e
imprescriptibles,
y
a
ellas
se
refiere
de
manera
asistemática
la
ley
11723
en
los
arts.
22
,
39
,
47
,
51
y
52.124
Algunas
jurisdicciones
permiten
la
renuncia
a
los
derechos
morales,
situación
que
aplica
en
Argentina
porque
la
Ley
11.723
no
lo
prohíbe
(Art.
19,
CN).
En
cuanto
al
plazo
de
duracion,
salvo
respecto
el
derecho
de
divulgacion,
son
perpetuos.
Después
de
vencidos
los
plazos
de
protección
legal,
cualquiera
puede
denunciar
ante
la
Dirección
Nacional
de
Derecho
de
Autor
la
mutilación
de
una
obra
literaria,
científica
o
artística,
los
agregados,
las
transformaciones,
la
infidelidad
de
una
traducción,
los
errores
de
concepto
y
las
deficiencias
en
el
conocimiento
del
idioma
original
o
de
la
versión.
Estas
denuncias
podrán
formularlas
cualquier
habitante
de
la
Nación
o
procederse
de
oficio
y
para
el
conocimiento
de
ellas
la
Dirección
Nacional
constituirá
un
jurado
de
calificados
especialistas,
el
que
dictaminará
conforme
a
un
detallado
procedimiento,
expresamente
establecido
tendiente
a
mantener
por
la
comunidad
el
respeto
de
la
integridad
de
la
obra
incursa
en
el
dominio
público.
6.1.
Derecho
de
Divulgación.
También
conocido
como
derecho
de
publicación
o
al
inédito.
Es
la
facultad
exclusiva
del
autor
de
decidir
si
su
obra
ha
de
ser
divulgada
y
en
qué
forma.
De
publicarla
o
mantenerla
inédita.
El
derecho
de
divulgación
consiste
en
la
facultad
del
autor
de
decidir
si
dará
a
conocer
su
obra
y
en
que
forma,
o
si
la
mantendrá
reservada
en
la
esfera
de
su
intimidad.
También
comprende
el
derecho
a
comunicar
públicamente
el
contenido
esencial
de
la
obra
o
una
descripción
de
ésta.
Incluye
el
derecho
de
revelación
y
ocultación.
Esta
facultad
puede
expresarse
dos
sentidos:
a)
positivo:
para
dar
a
conocer
su
creación
y
en
qué
modo;
y
b)
negativo:
para
no
divulgar
su
obra
e
impedir
que
esto
ocurra.
La
ley
11.723
establece
en
el
Art.
2°,
que:
“El
derecho
de
propiedad
de
una
obra
científica,
literaria
o
artística,
comprende
para
su
autor
la
facultad
de
publicarla
...”
El
autor
puede
decidir
divulgar
una
obra
con
su
nombre,
con
un
seudónimo
(nick)
o
signo,
o
en
forma
anónima.
Esto
no
quiere
decir
que
renuncie
a
la
autoría
de
la
obra.
Así
el
Art.
3°
establece
que:
“Al
editor
de
una
obra
anónima
o
seudónima
corresponderán
con
relación
a
ella
los
derechos
y
las
obligaciones
del
autor,
quien
podrá
recabarlos
para
sí
justificando
su
personalidad.
Los
autores
que
empleen
seudónimos
podrán
registrarlos
adquiriendo
la
propiedad
de
los
mismos.”
La
divulgación
de
la
obra
tiene
importancia
porque
los
derechos
patrimoniales
aunque
nacen
con
la
creación
se
manifiestan
a
partir
de
la
publicación.
El
Convenio
de
Berna
establece
que:
“…
Se
entiende
por
«
obras
publicadas
»,
las
que
han
sido
editadas
con
el
consentimiento
de
sus
autores,
cualquiera
sea
el
modo
de
fabricación
de
los
ejemplares,
siempre
que
la
cantidad
de
éstos
puesta
a
disposición
del
público
satisfaga
razonablemente
sus
necesidades,
estimadas
de
acuerdo
con
la
índole
de
la
obra.
La
exposición
pública
en
galerías
de
arte
y
otros
lugares
igualmente
aptos
es
una
de
las
formas
de
divulgar
la
obra
artística,
y
se
la
comercializa
a
través
de
la
enajenación
del
soporte
material
que
las
contiene.
La
adquisición
de
una
obra
artística
no
significa
que
se
adquiera
también
los
derechos
de
explotación.
El
derecho
de
divulgación
se
agota
con
la
publicación
o
la
muerte
del
autor.
Las
disposiciones
de
ultima
voluntad
que
prohíben
la
publicación
carecen
de
validez.
Después
de
la
muerte
del
autor
los
derechohabientes
disponen
libremente
de
la
obra.
6.2.
Derecho
de
Paternidad.
Es
el
derecho
de
exigir
el
reconocimiento
de
la
autoría
cada
vez
que
se
124
Casiraghi
Félix
y
otros
c/
Provincia
de
La
Rioja
s/
daños
y
perjuicios.
CSJN,
23-‐nov-‐1989.
T.
312,
P.
2257.
28
utiliza
la
obra.
Implica
que
la
obra
siempre
deberá
ser
utilizada
con
el
nombre
del
autor,
aun
cuando
haya
caído
en
el
dominio
publico.
El
Art.
52
de
la
ley
11.723
establece
este
derecho
al
regular
la
cesión
total
o
venta:
“Aunque
el
autor
enajenare
la
propiedad
de
su
obra,
conserva
sobre
ella
el
derecho
a
exigir
la
fidelidad
de
su
texto
y
título,
en
las
impresiones,
copias
o
reproducciones,
como
asimismo
la
mención
de
su
nombre
o
seudónimo
como
autor.”
El
autor
de
un
proyecto
arquitectónico
tiene
legitimación
para
demandar
a
quien
ha
hecho
un
uso
de
él,
que
considera
ilícito
toda
vez
que
el
derecho
moral
que
involucra
la
reivindicación
de
la
autoría
o
paternidad
es
oponible
erga
omnes.
125
6.3.
Derecho
de
integridad.
Es
el
derecho
a
oponerse
a
cualquier
deformación
o
modificación
no
autorizada
de
la
obra.
También
incluye
cualquier
atentado
a
la
misma
que
cause
perjuicio
injustificado
a
la
reputación
del
autor
o
a
la
explotación
de
la
obra.
Es
la
facultad
de
impedir
cualquier
atentado
contra
la
integridad
de
la
obra
que
pueda
perjudicar
el
honor
o
reputación
del
autor.
El
art.
51
de
la
ley
11.723
establece
este
derecho
al
regular
la
cesión
total
o
venta:
“El
autor
o
sus
derechohabientes
pueden
enajenar
o
ceder
total
o
parcialmente
su
obra.
Esta
enajenación
es
válida
sólo
durante
el
término
establecido
por
la
Ley
y
confiere
a
su
adquirente
el
derecho
a
su
aprovechamiento
económico
sin
poder
alterar
su
título,
forma
y
contenido.”
Y
en
el
Art.
39:
“El
editor
sólo
tiene
los
derechos
vinculados
a
la
impresión,
difusión
y
venta,
sin
poder
alterar
el
texto
y
sólo
podrá
efectuar
las
correcciones
de
imprenta,
si
el
autor
se
negare
o
no
pudiere
hacerlo.”
Caso
Waveluk.
Maria
Waveluk
realizo
un
mural
sobre
“la
última
cena”
en
el
templo
de
la
Iglesia
Ortodoxa
Griega
de
Buenos
Aires.
La
pintura
fue
exhibida
durante
5
años
hasta
que
fue
cubierta
por
un
lienzo
de
otro
pintor.
La
actora
considero
violado
su
derecho
moral
de
integridad.
El
Tribunal
resolvió
que
la
forma
en
que
fue
tapada
la
obra
equivale
a
su
destrucción,
con
lo
que
se
afectó
el
derecho
moral
de
la
autora
al
privarle
de
la
facultad
de
reproducirla
(fotografiarla)
o
de
oponerse
a
su
mutilación
o
menoscabo.126
En
el
caso
Fabrykant,
el
Tribunal
hizo
lugar
al
reclamo
promovido
por
un
fotógrafo
por
la
utilización
de
obras
fotográficas
de
su
autoría,
sin
autorización,
omitiendo
consignar
su
nombre
y
recortándolas
en
tamaño
y
superficie.
Subrayó
que
el
actor
solo
había
cedido
a
la
empresa
discográfica
algunos
de
los
derechos
patrimoniales
de
autor.
Indicó
que
la
reproducción
de
la
obra
fotográfica
con
recortes
de
la
imagen,
modificación
del
texto
y
ausencia
de
indicación
del
autor,
tornaban
procedente
el
reclamo
resarcitorio
fundado
en
la
violación
de
los
derechos
morales
del
autor.127
En
el
caso
Calatrava,
un
tribunal
de
Bilbao
(España)
dictó
una
sentencia
que
sopesa
el
derecho
moral
del
arquitecto
sobre
su
obra,
amparado
por
derecho
de
autor,
con
respecto
al
interés
público.
El
arquitecto
español
Santiago
Calatrava
recibió
el
encargo
del
Ayuntamiento
de
Bilbao
para
el
diseño
y
la
construcción
de
un
puente
sobre
la
ría
de
Nervión,
que
atraviesa
dicha
ciudad.
El
puente,
que
se
encontraba
previsto
en
el
plan
urbanístico
de
Bilbao,
serviría
para
comunicar
las
dos
orillas
de
la
ría.
La
construcción
del
puente
finalizó
en
mayo
de
1997,
momento
en
el
que
las
obras
fueron
recibidas
por
el
Ayuntamiento
de
Bilbao
sin
ninguna
objeción
ni
protesta.
El
puente,
conocido
por
el
nombre
vasco
Zubi
Zuri
(puente
blanco),
se
convirtió
en
uno
de
los
atractivos
de
la
ciudad.
Tiempo
después,
dos
empresas
comenzaron
la
construcción
de
un
complejo
urbanístico
junto
a
la
ría,
cerca
del
Zubi
Zuri.
Su
construcción
estaba
también
prevista
en
el
plan
urbanístico
de
Bilbao.
El
complejo,
destinado
a
uso
residencial,
comercial
y
de
ocio,
estaba
integrado
por
dos
torres
de
cristal
de
83
metros
de
altura,
que
se
asemejaban
a
unas
puertas
abiertas,
y
otros
cinco
bloques
de
edificios
en
forma
de
biombo.
El
diseño
de
estos
edificios
fue
realizado
por
el
prestigioso
arquitecto
japonés
Arata
Isozaki,
razón
por
la
cual
el
complejo
es
conocido
con
el
nombre
vasco
de
Isozaki
Atea
(puerta
de
Isozaki).
Con
la
finalidad
de
comunicar
el
nuevo
complejo
urbanístico
con
la
otra
parte
de
la
ciudad
a
través
del
Zubi
Zuri,
Arata
Isozaki
realizó
una
pasarela
peatonal
sostenida
por
dos
pilares
de
hormigón.
En
2006,
la
pasarela
fue
conectada
con
el
puente
del
Sr.
Calatrava,
para
lo
cual
se
retiró
parte
de
la
balaustrada
del
Zubi
Zuri.[La
pasarela
que
comunica
con
el
puente
de
Arata
Isozaki
se
basaba
en
un
diseño
diferente
y
está
apoyada
en
pilares
de
hormigón
125
Casiraghi
Félix
y
otros
c/
Provincia
de
La
Rioja
s/
daños
y
perjuicios.
CSJN,
23-‐nov-‐1989.
T.
312,
P.
2257
126
WAVELUK,
María
vs.
Iglesia
Ortodoxa.CNACiv.
Sala
G
14-‐10-‐1993.
Jurisprudencia
Argentina”
(1995-‐II),
367-‐372.
También
por
el
Portal
de
Propiedad
Industrial/Intelectual
&
Mercado,
en
http://www.dpi.bioetica.org/jurisdpi/jurisprudencia.htm
127
“FABRYKANT,
Silvio
c/
Arte
Gráfico
Editorial
Argentino
SA
s/
daños
y
perjuicios”
CNCiv.,
Sala
M.
04/06/2015.
29
convencionales]
Calatrava
interpuso
una
demanda
contra
el
Ayuntamiento
de
Bilbao
y
las
dos
empresas
responsables
de
la
construcción
de
la
pasarela.
En
ella,
denunciaba
la
infracción
de
su
derecho
moral
de
integridad
sobre
su
obra,
alegando
el
hecho
de
que
la
construcción
de
la
pasarela
se
realizó
sin
su
autorización,
y
que
tampoco
se
solicitó
su
permiso
para
quitar
parte
de
la
balaustrada.
En
su
demanda,
Calatrava
solicitaba
que
se
restituyera
el
puente
a
su
estado
original,
con
demolición
de
la
pasarela
de
Isozaki,
más
una
indemnización
por
daños
morales
y
que
se
publicara
la
sentencia
condenatoria
en
varios
diarios
de
ámbito
nacional
y
en
revistas
especializadas.
Subsidiariamente,
en
el
caso
de
que
no
se
pudiera
restituir
el
puente
a
su
estado
original,
pedía
una
indemnización
de
3
millones
de
euros.
Sin
embargo,
en
el
análisis
final,
el
juez
dictaminó
que
el
interés
legítimo
(privado)
del
Sr.
Calatrava
con
respecto
a
la
integridad
de
su
obra
ha
de
medirse
no
sólo
por
el
conflicto
que
mantiene
con
el
Ayuntamiento
de
Bilbao,
sino
también
respecto
del
interés
(público)
de
los
ciudadanos.
Para
los
habitantes
de
Bilbao,
la
pasarela
hasta
el
Zubi
Zuri
les
permite
acceder
a
la
Isozaki
Atea
a
través
de
un
camino
colocado
a
la
misma
altura,
sin
necesidad
de
continuas
subidas
y
bajadas
de
escaleras.
En
el
conflicto
entre
ambos
intereses,
el
derecho
moral
del
autor
sale
perdedor.
El
juez
Achútegui
desestimó
la
denuncia
del
Sr.
Calatrava
y
dictaminó
que,
si
bien
es
cierto
que
la
alteración
de
la
obra
se
ha
producido,
“el
derecho
a
la
integridad
no
se
ha
violentado
porque
el
autor
está
obligado
a
tolerar
dicha
alteración
en
atención
al
servicio
público
que
su
obra
atiende”.
La
sentencia
reconoció
que
el
Ayuntamiento
se
comportó
incorrectamente
al
no
encargar
al
propio
Sr.
Calatrava
la
construcción
de
la
pasarela
añadida
al
puente,
pero
no
impuso
sanción
alguna.
Este
caso
aborda
las
limitaciones
a
los
derechos
morales.128
El
Tribunal
entendió
que
había
violación
del
derecho
moral
de
integridad
del
autor,
pues
no
se
trataba
de
una
obra
derivada,
pues
una
vez
prestada
la
autorización,
bastaría
con
que
la
autorizada
efectuase
pequeñas
adiciones
para
no
tener
que
respetar
la
prohibición
impuesta
de
reproducir
los
textos
que
aún
eran
inéditos,
y
que
no
estaba
en
el
ánimo
del
titular
difundir
abiertamente
antes
de
la
publicación
del
libro.129
6.4.
Derecho
de
modificar
la
obra.
Si
bien
éste
derecho
no
aparece
expresamente
mencionado
en
la
ley
se
encuentra
implícito
en
el
derecho
de
integridad
y
es
una
consecuencia
lógica
de
la
creación,
en
forma
análoga
a
la
facultad
del
autor
de
oponerse
a
que
otros
modifiquen
o
alteren
su
obra.
Esta
facultad
se
extiende
no
solo
a
modificar
cada
nueva
publicación
de
la
obra,
sino
a
impedir
que
las
versiones
anteriores
se
encuentren
el
comercio.
6.5.
Derecho
de
arrepentimiento
o
retracto.
Es
el
derecho
que
posee
el
autor
de
retirar
la
obra
del
mercado,
o
modificarla,
por
cambio
de
convicciones
,
indemnizando
al
titular
de
los
derechos
de
explotación
los
perjuicios
causados.
Por
ej.
el
Art.
14.6)
de
la
ley
de
propiedad
intelectual
de
España:
“Retirar
la
obra
del
comercio,
por
cambio
de
sus
convicciones
intelectuales
o
morales,
previa
indemnización
de
daños
y
perjuicios
a
los
titulares
de
derechos
de
explotación.
Si,
posteriormente,
el
autor
decide
reemprender
la
explotación
de
su
obra
deberá
ofrecer
preferentemente
los
correspondientes
derechos
al
anterior
titular
de
los
mismos
y
en
condiciones
razonablemente
similares
a
las
originarias.”130
Es
un
derecho
controversial,
afecta
la
seguridad
jurídica
de
las
transacciones
basadas
en
la
autonomía
de
la
voluntad.
No
está
reconocido
en
nuestra
legislación.
6.6.
Derecho
comparado.
El
Copyright
es
incompatible
con
la
noción
de
derechos
morales.
Cuando
Estados
Unidos
adhirió
al
Convenio
de
Berna
hizo
reserva
sobre
"derechos
morales"
que
fueron
128
Véase
MARÍN
LÓPEZ,
Juan
José.
“Derechos
morales
Calatrava
2008.”
Véase
en:
https://www.wipo.int/wipo_magazine/es/2008/01/article_0004.html
129
Martino
José
Daniel
c/
Arte
Gráfico
Editorial
Argentino
S.A.
y
otro
s/
daños
y
perjuicios.
CNACiv.
Sala
H-‐
9-‐abr-‐2010.
130
“Retirar
la
obra
del
comercio,
por
cambio
de
sus
convicciones
intelectuales
o
morales,
previa
indemnización
de
daños
y
perjuicios
a
los
titulares
de
derechos
de
explotación.
Si,
posteriormente,
el
autor
decide
reemprender
la
explotación
de
su
obra
deberá
ofrecer
preferentemente
los
correspondientes
derechos
al
anterior
titular
de
los
mismos
y
en
condiciones
razonablemente
similares
a
las
originarias.”
30
abordadas
por
otros
estatutos,
tales
como
las
leyes
contra
la
calumnia
y
la
difamación.131
La
Ley
de
Derechos
de
Artistas
Visuales
de
1990
(Visual
Artists
Rights
Act,
VARA)
reconoce
los
derechos
morales,
pero
se
aplica
solo
a
un
subconjunto
estrecho
de
obras
visuales.
El
arte
visual
incluye
pinturas,
dibujos,
grabados,
esculturas
y
fotografías,
existentes
en
una
sola
copia
o
en
ediciones
limitadas
de
hasta
200
copias
firmadas
y
numeradas.
Una
fotografía
debe
tomarse
solo
con
fines
de
exhibición
para
ser
reconocida
bajo
esta
subcategoría.
El
arte
independiente
no
esta
amparado,
ya
que
VARA
solo
se
aplica
a
las
obras
de
arte
reconocidas.
Algunos
de
los
elementos
excluidos
de
la
protección
son
los
carteles,
mapas,
globos,
imágenes
en
movimiento,
publicaciones
electrónicas
y
arte
aplicado.
VARA
otorga
a
los
artistas
dos
derechos
específicos:
a)
derecho
de
atribución,
que
permite
al
autor
asegurar
su
nototiedad
y
evitar
que
su
propiedad
permanezca
en
el
anonimato;
y
b)
derecho
a
la
integridad
para
evitar
una
distorsión
o
modificación
de
la
obra,
que
pudiera
afectar
su
reputación
o
difamación.
Sin
embargo,
los
derechos
morales
son
renunciables
si
lo
hacen
por
escrito.
En
la
mayoria
de
las
legislaciones
europeas
y
latinoamericanas
los
derechos
morales
son
irrenunciables.
En
parte
por
las
restricciones
a
la
venta,
asi
que
en
el
contratos
de
licencia
pueden
admitirse
en
forma
limitada.132
Algunas
jurisdicciones
como
Austria
diferencian
entre
derechos
morales
estrechos
y
amplios.
Mientras
que
el
primero
trata
sobre
la
integridad
de
la
obra,
el
segundo
limita
los
usos.
Aunque
el
Urheberrecht
alemán
o
el
droit
d'auteur
francés
se
traducen
como
derechos
de
autor,
comprenden
tanto
los
derechos
de
propiedad
como
los
derechos
morales,
son
subjetivos.
En
España,
por
ej.,
el
Real
Decreto
Legislativo
1/1996,
en
el
Art.
14
establece
que
:
“
Corresponden
al
autor
los
siguientes
derechos
irrenunciables
e
inalienables:
1.º
Decidir
si
su
obra
ha
de
ser
divulgada
y
en
qué
forma.
2.º
Determinar
si
tal
divulgación
ha
de
hacerse
con
su
nombre,
bajo
seudónimo
o
signo,
o
anónimamente.
3.º
Exigir
el
reconocimiento
de
su
condición
de
autor
de
la
obra.4.º
Exigir
el
respeto
a
la
integridad
de
la
obra
e
impedir
cualquier
deformación,
modificación,
alteración
o
atentado
contra
ella
que
suponga
perjuicio
a
sus
legítimos
intereses
o
menoscabo
a
su
reputación.
5.º
Modificar
la
obra
respetando
los
derechos
adquiridos
por
terceros
y
las
exigencias
de
protección
de
bienes
de
interés
cultural.
6.º
Retirar
la
obra
del
comercio,
por
cambio
de
sus
convicciones
intelectuales
o
morales,
previa
indemnización
de
daños
y
perjuicios
a
los
titulares
de
derechos
de
explotación.
Si,
posteriormente,
el
autor
decide
reemprender
la
explotación
de
su
obra
deberá
ofrecer
preferentemente
los
correspondientes
derechos
al
anterior
titular
de
los
mismos
y
en
condiciones
razonablemente
similares
a
las
originarias.
7.º
Acceder
al
ejemplar
único
o
raro
de
la
obra,
cuando
se
halle
en
poder
de
otro,
a
fin
de
ejercitar
el
derecho
de
divulgación
o
cualquier
otro
que
le
corresponda.Este
derecho
no
permitirá
exigir
el
desplazamiento
de
la
obra
y
el
acceso
a
la
misma
se
llevará
a
efecto
en
el
lugar
y
forma
que
ocasionen
menos
incomodidades
al
poseedor,
al
que
se
indemnizará,
en
su
caso,
por
los
daños
y
perjuicios
que
se
le
irroguen.”
Las
interpretaciones
o
ejecuciones
de
actores,
cantantes,
músicos
y
bailarines
forman
parte
integrante
del
proceso
creativo
de
las
presentaciones
que
se
ofrecen
al
público.
Desde
las
primeras
grabaciones
de
interpretaciones
o
ejecuciones,
de
sonido
e
imágenes,
se
ha
reconocido
siempre
que
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
deben
gozar
de
determinados
derechos
sobre
esas
grabaciones
y
tener
una
participación
en
los
beneficios
de
su
explotación
comercial.
7.1.
Convención
de
Roma.
En
1961
con
la
adopción
de
la
Convención
de
Roma
que
se
reconoce
por
primera
vez
esos
denominados
“derechos
conexos”
(derechos
relacionados
con
el
derecho
de
autor).
Ese
tratado
concedió
a
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
que
participan
en
obras
audiovisuales,
tales
como
largometrajes,
vídeos
y
obras
de
ficción
televisivas,
derechos
contra
la
radiodifusión
o
grabación
no
autorizada
de
sus
interpretaciones
o
ejecuciones.
Sin
embargo,
y
a
diferencia
de
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
de
grabaciones
únicamente
de
sonido
(CD,
archivos
MP3
y
similares),
una
vez
que
los
artistas
131 Véase
KWALL,
Roberta
Rosenthal
(2010)
The
Soul
of
Creativity:
Forging
a
Moral
Rights
Law
for
the
United
States,
Stanford
University
Press.
//
Gilliam
v.
American
Broadcasting
Companies,
Inc.,
538
F.2d
14
(2d
Cir
1976)
La
compañía
de
comedia
Monty
Python
hizo
un
reclamo
de
"mutilación"
(similar
a
un
reclamo
de
derechos
morales)
en
1975
en
un
proceso
judicial
contra
la
cadena
de
televisión
estadounidense
ABC
por
emitir
versiones
reeditadas
de
Flying
Circus
de
Monty
Python.
Sin
embargo,
el
caso
se
decidió
principalmente
sobre
la
base
de
si
la
BBC
tenía
licencia
de
tal
manera
que
permitiera
a
ABC
editar
los
videos.
132
Véase
HOPPE-‐JÄNISCH,
Daniel.
IP
Assignment
Clauses
in
International
Employment
Contracts,
Londres
2015,
Lexology,
p.
9.
31
intérpretes
o
ejecutantes
de
obras
audiovisuales
dan
su
consentimiento
para
la
primera
grabación
de
su
obra
pierden
todo
derecho
sobre
su
utilización.
Con
la
aparición
de
Internet
y
las
sofisticadas
tecnologías
digitales,
las
posibilidades
de
copia
y
manipulación
digital
autorizadas
y
no
autorizadas
de
las
interpretaciones
o
ejecuciones
han
aumentado
considerablemente,
y
la
industria
ha
adquirido
una
dimensión
mundial.
La
mitad
de
los
ingresos
de
Hollywood,
y
una
quinta
parte
de
los
de
Bollywood,
ahora
proceden
del
extranjero.
7.2.
Tratado
de
la
OMPI
sobre
Interpretación
o
Ejecución
y
Fonogramas
(WPPT-‐1996)
Se
contemplan
los
derechos
de
propiedad
intelectual
de
dos
categorías
de
beneficiarios,
en
particular,
en
el
entorno
digital:
i)
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
(actores,
cantantes,
músicos,
etc.)
y
ii)
los
productores
de
fonogramas
(personas
físicas
o
jurídicas
que
toman
la
iniciativa
y
tienen
la
responsabilidad
de
la
fijación
de
los
sonidos
de
la
interpretación
o
ejecución).
Estos
derechos
se
abordan
en
el
mismo
instrumento,
pues
la
mayor
parte
de
los
derechos
que
otorga
el
Tratado
a
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
son
derechos
relacionados
con
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
fijadas
y
exclusivamente
sonoras
(que
son
la
materia
objeto
de
protección
de
los
fonogramas).
a.
Derechos
economicos.
El
Tratado
les
otorga
derechos
patrimoniales
sobre
sus
ejecuciones
o
interpretaciones
fijadas
en
fonogramas
(no
en
fijaciones
audiovisuales,
como
las
películas
cinematográficas):
i)
el
derecho
de
reproducción,
ii)
el
derecho
de
distribución,
iii)
el
derecho
de
alquiler
y
iv)
el
derecho
de
puesta
a
disposición.
• El
derecho
de
reproducción
es
el
derecho
a
autorizar
la
reproducción
directa
o
indirecta
del
fonograma
por
cualquier
procedimiento
o
bajo
cualquier
forma.
• El
derecho
de
distribución
es
el
derecho
a
autorizar
la
puesta
a
disposición
del
público
del
original
y
de
los
ejemplares
del
fonograma
mediante
la
venta
u
otra
transferencia
de
propiedad.
• El
derecho
de
alquiler
es
el
derecho
a
autorizar
el
alquiler
comercial
al
público
del
original
y
de
los
ejemplares
del
fonograma
con
sujeción
a
la
legislación
nacional
de
las
Partes
Contratantes
(excepto
en
los
países
en
los
que,
desde
el
15
de
abril
de
1994,
esté
vigente
un
sistema
de
remuneración
equitativa
de
dicho
alquiler).
• El
derecho
de
puesta
a
disposición
es
el
derecho
a
autorizar
la
puesta
a
disposición
del
público,
por
medios
alámbricos
o
inalámbricos,
de
cualquier
interpretación
o
ejecución
fijada
en
un
fonograma,
de
modo
que
los
miembros
del
público
tengan
acceso
a
dicha
interpretación
o
ejecución
desde
el
lugar
y
en
el
momento
que
cada
uno
de
ellos
elija.
Ese
derecho
abarca,
en
particular,
la
puesta
a
disposición
previa
petición
mediante
Internet.
Por
lo
que
respecta
a
las
interpretaciones
o
ejecuciones
no
fijadas
(en
vivo),
el
Tratado
confiere
a
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes:
i)
el
derecho
de
radiodifusión
(excepto
en
el
caso
de
retransmisiones),
ii)
el
derecho
de
comunicación
al
público
(excepto
cuando
la
interpretación
o
ejecución
constituya
una
ejecución
o
interpretación
radiodifundida)
y
iii)
el
derecho
de
fijación.
b.
Derechos
morales.
El
Tratado
otorga
también
a
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
una
serie
de
derechos
morales,
a
saber,
el
derecho
a
reivindicar
su
identificación
como
el
artista
intérprete
o
ejecutante
de
sus
propias
interpretaciones
o
ejecuciones
y
el
derecho
a
oponerse
a
toda
deformación,
mutilación
u
otra
modificación
de
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
que
cause
perjuicio
a
su
reputación.
7.3.
Tratado
de
Beijing
sobre
Interpretaciones
y
Ejecuciones
Audiovisuales
(2012).El
Tratado
de
Beijing
sobre
Interpretaciones
y
Ejecuciones
Audiovisuales
fue
adoptado
por
la
Conferencia
diplomática
celebrada
en
Beijing
del
20
al
26
de
junio
de
2012.
El
Tratado
contempla
los
derechos
de
propiedad
intelectual
de
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
sobre
las
interpretaciones
o
ejecuciones
audiovisuales.
133
133
https://www.wipo.int/treaties/es/ip/beijing/summary_beijing.html
32
a.
Derechos
economicos.
El
Tratado
confiere
a
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
cuatro
tipos
de
derechos
patrimoniales
sobre
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
fijadas
en
fijaciones
audiovisuales,
por
ejemplo,
en
películas:
i)
el
derecho
de
reproducción,
ii)
el
derecho
de
distribución,
iii)
el
derecho
de
alquiler
y
iv)
el
derecho
de
puesta
a
disposición.
El
derecho
de
reproducción
es
el
derecho
a
autorizar
la
reproducción
directa
o
indirecta
de
la
interpretación
o
ejecución
fijada
en
fijaciones
audiovisuales,
por
cualquier
procedimiento
o
bajo
cualquier
forma.
El
derecho
de
distribución
es
el
derecho
a
autorizar
la
puesta
a
disposición
del
público
del
original
y
de
los
ejemplares
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
fijadas
en
fijaciones
audiovisuales
mediante
la
venta
u
otra
transferencia
de
propiedad.
El
derecho
de
alquiler
es
el
derecho
a
autorizar
el
alquiler
comercial
al
público
del
original
y
de
los
ejemplares
de
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
fijadas
en
fijaciones
audiovisuales.
El
derecho
de
puesta
a
disposición
es
el
derecho
a
autorizar
la
puesta
a
disposición
del
público,
por
medios
alámbricos
o
inalámbricos,
de
cualquier
interpretación
o
ejecución
fijada
en
una
fijación
audiovisual,
de
modo
que
los
miembros
del
público
tengan
acceso
a
dicha
interpretación
o
ejecución
desde
el
lugar
y
en
el
momento
que
cada
uno
de
ellos
elija.
Ese
derecho
abarca,
en
particular,
la
puesta
a
disposición
previa
petición
mediante
Internet.
Por
lo
que
respecta
a
las
interpretaciones
o
ejecuciones
no
fijadas
(en
vivo),
el
Tratado
concede
a
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
tres
tipos
de
derechos
patrimoniales:
i)
el
derecho
de
radiodifusión,
(excepto
en
el
caso
de
retransmisión);
ii)
el
derecho
de
comunicación
al
público
(excepto
cuando
la
interpretación
o
ejecución
constituya
una
interpretación
o
ejecución
radiodifundida);
y
iii)
el
derecho
de
fijación.
b.
Derechos
morales.
El
Tratado
también
confiere
a
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
derechos
morales,
es
decir,
el
derecho
a
ser
reconocidos
como
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
(excepto
cuando
la
omisión
venga
dictada
por
la
manera
de
utilizar
la
interpretación
o
ejecución);
y
el
derecho
a
oponerse
a
toda
distorsión,
mutilación
u
otra
modificación
que
perjudique
el
honor
y
la
reputación
del
autor,
teniendo
en
cuenta
la
naturaleza
de
las
fijaciones
audiovisuales.
El
Tratado
dispone
que
los
artistas
intérpretes
o
ejecutantes
gozarán
del
derecho
a
autorizar
la
radiodifusión
y
la
comunicación
al
público
de
sus
interpretaciones
o
ejecuciones
fijadas
en
fijaciones
audiovisuales.
Sin
embargo,
las
Partes
Contratantes
podrán
notificar
que,
en
lugar
del
derecho
de
autorización,
establecerán
el
derecho
a
una
remuneración
equitativa
por
la
utilización
directa
o
indirecta
para
la
radiodifusión
o
la
comunicación
al
público
de
las
interpretaciones
o
ejecuciones
fijadas
en
fijaciones
audiovisuales.
Ahora
bien,
las
Partes
Contratantes
pueden
limitar
o,
a
condición
de
haber
formulado
una
reserva
en
relación
con
el
Tratado,
negar
ese
derecho.
En
ese
caso,
y
en
la
medida
en
que
la
Parte
Contratante
interesada
haya
formulado
la
reserva,
las
demás
Partes
Contratantes
tendrán
la
facultad
de
no
ejercer
el
trato
nacional
respecto
de
la
Parte
Contratante
que
haya
formulado
la
reserva
("reciprocidad").
En
cuanto
a
la
cesión
de
derechos,
el
Tratado
dispone
que
las
Partes
Contratantes
podrán
disponer
en
su
legislación
nacional
que
cuando
el
artista
intérprete
o
ejecutante
haya
dado
su
consentimiento
para
la
fijación
de
su
interpretación
o
ejecución
en
una
fijación
audiovisual,
los
derechos
exclusivos
mencionados
anteriormente
serán
cedidos
al
productor
de
la
fijación
audiovisual
(a
menos
que
se
estipule
lo
contrario
en
un
contrato
entre
el
artista
intérprete
o
ejecutante
y
el
productor).
Independientemente
de
dicha
cesión
de
los
derechos,
en
las
legislaciones
nacionales
o
los
acuerdos
individuales,
colectivos
o
de
otro
tipo
se
podrá
otorgar
al
artista
intérprete
o
ejecutante
el
derecho
a
percibir
regalías
o
una
remuneración
equitativa
por
todo
uso
de
la
interpretación
o
ejecución,
según
lo
dispuesto
en
el
Tratado.
33
c)
Limitaciones
y
excepciones.
En
cuanto
a
las
limitaciones
y
excepciones,
en
el
artículo
13
del
Tratado
de
Beijing
se
incorpora
la
llamada
"regla
de
los
tres
pasos"
para
la
determinación
de
las
limitaciones
y
excepciones
con
arreglo
a
lo
dispuesto
en
el
párrafo
2
del
artículo
9
del
Convenio
de
Berna,
que
extiende
su
aplicación
a
todos
los
derechos.
En
las
Declaraciones
Concertadas
que
acompañan
al
Tratado
se
dispone
que
la
Declaración
Concertada
respecto
del
Artículo
10
del
WCT
se
aplicará
también
al
Tratado
de
Beijing,
es
decir
que
esas
limitaciones
y
excepciones,
establecidas
en
la
legislación
nacional
de
conformidad
con
el
Convenio
de
Berna,
podrán
hacerse
extensivas
al
entorno
digital.
Los
Estados
contratantes
podrán
contemplar
nuevas
excepciones
y
limitaciones
adecuadas
al
entorno
digital.
Se
permite
la
ampliación
de
las
limitaciones
y
excepciones
existentes,
o
la
creación
de
otras
nuevas,
siempre
que
se
cumplan
las
condiciones
de
la
regla
de
los
tres
pasos.
Una
vez
que
un
actor
autoriza
la
filmación
de
su
interpretación
o
ejecución,
en
la
mayoría
de
los
países
no
tendrá
control
sobre
la
forma
en
que
se
utilizará
dicha
interpretación
o
ejecución.
En
particular,
no
puede
hacer
valer
sus
“derechos
morales”
para
reivindicar
la
paternidad
de
su
obra
ni
garantizar
el
respeto
de
la
integridad
de
la
obra.
Con
la
tecnología
digital
resulta
más
fácil
manipular
las
imágenes
de
vídeo
y
hacerlo
de
modo
que
cause
perjuicio
a
la
reputación
del
actor.
Los
actores
cuyos
“movimientos”
se
utilizan
para
crear
personajes
por
computadora
por
medio
de
la
tecnología
de
captación
del
movimiento
(por
ejemplo,
en
el
caso
de
la
película
Las
aventuras
de
Tintin
(2011)
dirigida
por
Stephen
Spielberg),
tampoco
suelen
tener
ningún
derecho
jurídico
sobre
la
utilización
de
su
obra.
El
escollo
para
llegar
a
un
acuerdo
tanto
en
1996
como
en
2000
fue
la
divergencia
de
posturas
entre
los
Estados
Unidos
y
la
Unión
Europea
respecto
de
la
cesión.
En
el
marco
de
las
producciones
audiovisuales,
la
cesión
de
los
derechos
de
los
artistas
intérpretes
y
ejecutantes
en
favor
de
los
productores
es
esencial
para
éstos
puedan
negociar
tratos
comerciales
con
las
cadenas
de
cines,
organismos
de
radiodifusión,
distribuidores
de
DVD,
etc.,
sin
necesidad
de
obtener
la
autorización
de
cada
artista
intérprete
o
ejecutante
por
separado.
En
un
largometraje,
por
ejemplo,
pueden
participar
decenas
de
actores,
además
de
otros
creadores
tales
como
guionistas
y
fotógrafos
que
también
tienen
derechos
respecto
de
su
aporte.
Si
bien
no
se
cuestiona
la
necesidad
de
la
cesión
de
los
derechos,
cada
país
tiene
su
propio
sistema.
134
-------------------------------
134
Derechos
del
artista
intérprete
o
ejecutante.“Desde
que
el
primer
actor
colgara
su
disfraz,
...
los
actores
que
le
sucedieron
han
dejado
de
ser
considerados
como
meros
instrumentos
o
marionetas
y
han
podido
entrar
en
el
templo
de
Talía
como
genuinos
creadores.”
–
Javier
Bardem,
actor
(España),
en
el
discurso
pronunciado
en
la
OMPI
en
julio
de
2011.
Vease
en:
https://www.wipo.int/pressroom/es/briefs/performers.html
34
ANEXO
1.
Síntesis.
El
contenido
del
derecho
de
autor
son
los
derechos
o
facultades
que
la
ley
confiere
a
sus
titulares,
y
se
dividen
en
dos
grupos:
a) Patrimoniales
o
económicos:
• Reproducción
(fijación,
distribución
y
venta,
alquiler
y
préstamo
publico)
• Comunicación
pública
(ejecución
pública,
exhibición,
radiodifusión,
distribución
de
señales
portadoras
de
programas
por
cable,
y
puesta
a
disposición
en
Internet)
• Transformación
(traducción,
adaptación,
orquestación,
otras
transformaciones)
• Droite
de
Suite
(
No
esta
legislado
en
Argentina)
• Derecho
conexo
de
los
editores
de
publicaciones
de
prensa
(
No
esta
legislado
en
Argentina)
b) Extrapatrimoniales o morales:
• Divulgación
• Paternidad
• Integridad
(Incluido
el
de
modificación)
• Retracto
(No
esta
legislado
en
Argentina)
-‐-‐-‐-‐-‐-‐-‐-‐
2)
Legislación.
Ley
11.723:
art.
2,
31,
32,
36,
38
y
56.
Ley
25.326.
Convenio
de
Berna:
Arts.
6
bis,
8;
9;11;
11
bis;
11
ter;
12;
14;
Acuerdo
sobre
los
ADPIC:
Arts.
11y
14;
WCT:
Arts.
6;
7;
y
8.
Directivas
(UE)
2001/29
y
2019/790.
Arts.
6
bis,
8,
9,
11,
11bis,
11ter,
12,
14
y
14ter;
y
Tratado
de
la
OMPI
sobre
derecho
de
autor
en
Internet
(WCT)
Arts.
6,
7
y
8.
Directiva
2006/115/CE
sobre
derechos
de
alquiler
y
préstamo
publico.
Directiva
(UE)
2001/29/CE
sobre
derecho
de
autor
en
la
sociedad
de
la
informacion,
basada
en
principios
y
normas
ya
establecidos
por
las
Directivas
91/250/CEE(5),
92/100/CEE(6),
93/83/CEE(7),
93/98/CEE(8)
y
96/9/CE(9);
y
Directiva
(UE)2019/790
sobre
derechos
de
autor
y
derechos
afines
en
el
mercado
único
digital
y
por
la
que
se
modifican
las
Directivas
96/9/CE
y
2001/29/CE
(Art.14
y
15).
2)
Jurisprudencia
1. Casiraghi
Félix
y
otros
c/
Provincia
de
La
Rioja
s/
daños
y
perjuicios.
CSJN,
23-‐nov-‐1989.
T.
312,
P.
2257.
2. Football
Association
Premier
League
Ltd,
Asuntos
acumulados
C-‐403/08
y
C-‐429/08.
TJUE
(Gran
Sala)
3. VG
Wort.
Asuntos
acumulados
C-‐457/11
a
C-‐460/11TJUE
(Sala
Cuarta)
de
27
de
junio
de
2013.
4. Filmspeler,
Asunto
C-‐527/15,
TJUE
(Sala
Segunda)
Sentencia
de
26
de
abril
de
2017.
5. Public
Relations
Consultants
Association
Ltd.
TJUE
(Sala
Cuarta)
de
5
de
junio
de
2014.
6.
Hewlett-‐Packard
Belgium
SPRL,
asunto
C-‐572/13,
TJUE
(Sala
Cuarta)
de
12
de
noviembre
de
2015.
7.
US
-‐
Authors
Guild
v.
Google,
Inc.,
No.
13-‐4829
(2d
Cir.
2015)
8.
US
-‐Capitol
Records,
LLC
v.
ReDigi
Inc.,
910
F.3d
649
(2d
Cir.
2018).
9. Canoura
Salvador
c/La
Salteña
SA
s/Ordinario
.CNCom,
SalaF,
06/06/2017.
10. Sola,
Andrés
Valentín
c.
Diageo
Argentina
S.A.
s/
ordinario.
CNACom.
Sala
A,
14/12/2007,
11.
Tommasi
Automotores
S.A.
c.
CIADEA
S.A.
y
otro”,
LA
LEY
2008-‐B,
695
12. Deutsche
Grammophon,
Asunto
78/70,
TJUE,
Sentencia
de
8
de
junio
de
1971.
13. US
-‐Kirtsaeng
v.
John
Wiley
&
Sons,
Inc.,
568
U.S.
519
(2013).
14. US-‐
Bobbs-‐Merrill
Co.
v.
Straus,
210
U.S.
339
(1908).
15. US
-‐
A&M
Records,
Inc.
v.
Napster,
Inc.,
239
F.3d
1004
(9th
Cir.
2001).
16. US
-‐Vernor
v.
Autodesk,
Inc.United
States
Court
of
Appeals
for
the
Ninth
Circuit
621
F.3d
1102
(2010).
17.
US
-‐UMG
Recordings,
Inc.
v.
Augusto
-‐
628
F.3d
1175
(9th
Cir.
2011).
18. US
-‐
Feldman
v.
Google,
Inc.
,
513
F.Supp.2d
229
(Edpa.
2007)
19. US
-‐
Lan
Sys.,
Inc.
v.
Netscout
Serv.
Nivel
Corp.
,
183
F.
Supp.
2d
328,
336
(.
D.
misa
2002)
20. US
-‐Caspi
v.
Microsoft,
LLC
21. US
-‐AV,
et
al.
v.
iParadigms,
LLC
22.
UsedSoft
GmbH
v
Oracle
International
Corp.
TJUE
(Gran
Sala)
Sentencia
de
3
de
julio
de
2012.
23. Microsoft
Corp,
Asunto
C-‐166/15,
TJUE
(Sala
Tercera)
sentencia
de
12
de
octubre
de
2016.
24. Vereniging
Openbare
Bibliotheken,
Asunto
C-‐174/15,
TJUE
(Sala
Tercera)
Sentencia
de
10
de
noviembre
de
2016.
25. Tom
Kabinet
Internet
BV,
Asunto
C-‐263/18,
TJUE
(Gran
Sala)
Sentencia
de
19
de
diciembre
de
2019.
26. US
-‐
Lee
v.
ART
Co.,
125
F.
3d
580
-‐
Court
of
Appeals,
7th
Circuit
1997.
27.
US
-‐Mirage
Editions,
Inc.
v.
Albuquerque
ART
Co.,
856
F.
2d
1341
-‐
Court
of
Appeals,
9th
Circuit
1988.
35
28. Art
&
Allposters
International
BV.
TJUE
(Sala
Cuarta)
Setencia
de
22
de
enero
de
2015.
29.
Svensson
y
otros.
Asunto
C-‐466/12.
TJUE.
Sentencia
de
13
de
febrero
de
2014.
30. BestWater
International
(C-‐348/13).
TJUE
Sentencia
de
21
de
octubre
de
2014.
31. US
-‐Kelley
v.
Chicago
Park
District,
No.
08-‐3701
(7th
Cir.
2011)
32. US
-‐
Cartoon
Network,
LP
v.
CSC
Holdings,
Inc.,
536
F.3d
121
(2d
Cir.
2008).
17
U.S.
Code
§
106
33. Canadian
Admiral
Corp.
v.
Rediffusion
Inc.,
[1954]
20
C.P.R.
75,
34.
Cour
de
cassation,
chambre
civile
1.
Audience
publique
du
mercredi
12
septembre
2018.
N°
de
pourvoi:
17-‐19490.
Publié
au
bulletin
45. Tom
Kabinet
Internet
BV,
Asunto
C-‐263/18,
TJUE
(Gran
Sala)
Sentencia
de
19
de
diciembre
de
2019.
46.
Reha
Training,
C-‐117/15,
TJUE,
Sentencias
de
31
de
mayo
de
2016.
47. ITV
Broadcasting
y
otros,
C-‐607/11,
TJUE
Sentencia
de
7
de
marzo
de
2013
.
48. Bezpečnostní
softwarová
asociace,
asunto
C-‐393/09,
TJUE
(Sala
Tercera)
de
22
de
diciembre
de
2010.
49. GS
Media
BV,
Asunto
C-‐160/15.
TJUE
(Sala
Segunda)
Sentencia
de
8
de
septiembre
de
2016.
50. Stichting
Brein
v.
Jack
Frederik
Wullems
(Filmspeler),
asunto
C-‐527/15.TJUE,
(Sala
Segunda)de
26
de
abril
de
2017.
51. SBS
Belgium
NV,
asunto
C-‐325/14.
TJUE
(Sala
Novena)
Sentencia
de
19
de
noviembre
de
2015
52. US
-‐
ABS
Entertainment,
Inc.
v.
CBS
Corp.,
No.
16-‐55917
(9th
Cir.2018).
53. Martino
José
Daniel
c/
Arte
Gráfico
Editorial
Argentino
S.A.
y
otro
s/
daños
y
perjuicios.
CNACiv.
Sala
H-‐
9-‐abr-‐2010.
54. VG
Media
v
GOOGLE,
asunto
C-‐299/17,TJUE
(Sala
Cuarta)de
12
de
septiembre
de
2019.
55. Schwibbert
(C-‐20/05).
TJUE,
sentencia
de
8
de
noviembre
de
2007.
56. Fundación
Gala-‐Salvador
Dalí,
Asunto
C-‐518/08.TJUE
(Sala
Tercera)
de
15
de
abril
de
2010.
57. Waveluk,
María
vs.
Iglesia
Ortodoxa.CNACiv.
Sala
G
14-‐10-‐1993.
Jurisprudencia
Argentina”
(1995-‐II),
367-‐372.
58. Fabrykant,
Silvio
c/
Arte
Gráfico
Editorial
Argentino
SA
s/
daños
y
perjuicios”
CNCiv.,
Sala
M.
04/06/2015.
[Fin
del
documento]
36
“Bogart Producciones S.R.L. c/ Arte Radio Televisión Argentina S.A. (Artear) s/ sum.”
Guía de lectura
DERECHOS PATRIMONIALES
Hechos: Bogart cedió a Artear sus derechos de exhibición y comercialización de los primeros doce
capítulos de la obra televisiva “¿Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar?” a cambio
de un precio. Artear produjo la segunda parte de esa obra sin pedirle autorización a Artear y sin
pagarle. La Cámara hizo parcialmente lugar a la demanda deducida. Destacó que la actora había
renunciado expresamente a toda retribución y a toda participación en los beneficios económicos que
se obtuvieran de la explotación de la segunda tanda de la serie televisiva. Pero consideró que sí
correspondía establecer una remuneración por la autorización para producir los capítulos de la
segunda etapa de la serie, toda vez que de no haber obtenido la demandada dicho permiso para
ejercer el derecho de transformación, no podría haber producido una obra que había sido
continuación de otra anterior.
Sumarios:
o Los derechos patrimoniales por la representación o ejecución pública de una obra televisiva,
es decir, por su comercialización, emergen de la autoría y constituyen el único aspecto que el autor
estaría habilitado para disponer, puesto que el derecho moral está fuera del comercio.
o Cuando se utiliza una obra para efectuarle cambios, de manera tal de incorporarle una
creación novedosa, se obtiene una obra derivada o de segunda mano.
o Para poder usar el derecho de modificar una obra preexistente o inicial, de ser privada, es
preciso contar con la autorización de su autor.
o Si bien las partes no fijaron un modo de retribuir la autorización para producir la segunda
tanda de capítulos de la serie, tal producción exigía trabajar sobre la base de la primera tanda de la
serie. Y es para disponer de este material ya creado intelectualmente que la aquí demandada
necesitaba el permiso) la anuencia de Bogart.
En Buenos Aires, a los 5 días del mes de junio de 2001 reunidos los señores jueces de Cámara en la
sala de acuerdos fueron traídos para conocer los autos seguidos por “BOGART PRODUCCIONES
S.R.L. C/ ARTE RADIO TELEVISIÓN ARGENTINA S.A. ARTEAR S/SUMARIO”, en los
que, al practicarse la desinsaculación que ordena el art. 268 del Cód. Procesal Civil y Comercial de la
Nación, resultó que la votación debía tener lugar en el siguiente orden: doctores Monti, Di Tella y
Caviglione Fraga.
Estudiados los autos la Cámara plantea la siguiente cuestión a resolver: ¿Es arreglada a derecho la
sentencia apelada de fs. 8121/817?
I. Bogart S.R.L. promovió demanda contra Arte Radiotelevisivo Argentino S.A. (Artear), a fin de
que se determine judicialmente y se condene al pago del precio correspondiente a la autorización que
le había otorgado para la producción, emisión y comercialización en la Argentina y en el exterior de
una nueva serie de trece capítulos de la obra televisiva derivada denominada “¿Dónde estás amor de
mi vida que no te puedo encontrar?”. Esa autorización tuvo lugar en el marco de un contrato
concluido entre ambas firmas el 29‐12‐1993 (fs. 44/50).
Relató la actora que, con anterioridad, el 13‐7‐1992, había celebrado con Artear un convenio por el
cual le había cedido los derechos de exhibición de los primeros capítulos (doce) de la obra antes
mencionada, cuya producción había realizado la misma Bogart (ver fs. 8/18). La demandada los
comercializó en la Argentina y como contraprestación le había abonado una suma determinada más
un plus por rating.
El contrato del 29‐12‐1993 que originó este pleito comprendía, en esencia, tres tópicos
fundamentales. Uno concerniente al derecho de exhibición y comercialización que tenía Artear sobre
los primeros capítulos de la obra, el cual se extendió por este convenio a todo el mundo, a cambio de
la obligación de aquélla de pagar una suma determinada de dinero a la actora por cada capítulo.
En segundo lugar, se convino que la producción de la segunda etapa de la obra sería realizada
directamente por Artear, con el equipamiento técnico que Bogart le daba en locación a tal fin,
pactándose también por este concepto (alquiler de los equipos) el pago de un precio. En tercer
término, la actora concedió a Artear la autorización que es objeto de este litigio. A este respecto,
próxima ya a concluir la grabación de esa segunda etapa de la serie televisiva, Bogart se consideró
con derecho a efectuarle los reclamos que fueron luego articulados en estas actuaciones.
La actora aclaró en su demanda que, si en el contrato no se había fijado la retribución por aquella
autorización, fue porque su determinación había quedado subordinada a la efectiva realización de los
nuevos capítulos. En el mismo sentido, puso de relieve que Artear, como es obvio, no estaba
obligada sino facultada a hacer uso de la autorización conferida, lo que explicaría la ausencia de una
estipulación anticipada del precio. Hizo referencia a los presuntos beneficios que habría obtenido la
accionada por la comercialización de la primera serie de capítulos, para concluir que la autorización
otorgada para la etapa posterior debía ser retribuida, pues ‐dijo‐ su beneficio concreto quedará
cristalizado en el transcurso de su comercialización nacional e internacional. De esta manera, trató de
dejar en claro el carácter oneroso de la prestación. Por último, expuso distintos criterios para
determinar el precio de la autorización.
II. A fs. 207 contestó demanda Artear. Sostuvo que no correspondía determinar y pagar precio
alguno por la autorización que recibió de Bogart S.R.L. Expresó que, de ser así, se hubiese
convenido en el contrato, de cuya letra surgiría con claridad el vínculo que las unió y la gratuidad de
la autorización. Dijo que el pago que realizó había tenido efecto cancelatorio, pues fue recibido sin
ninguna reserva. Negó que la determinación del precio hubiera quedado subordinada a la efectiva
realización de la obra, ya que, si no hubiese existido certeza sobre la concreción del proyecto, no
habría alquilado equipos exclusivamente para tal fin. Sostuvo que la accionante habría incurrido en
pluspetición y que su conducta sería maliciosa y temeraria.
III. La jueza de primer grado rechazó la demanda. Para así resolver, efectuó un paralelismo entre el
contrato de fecha 13‐07‐1992 y el que originó esta litis, otorgado el 29‐12‐1993. Expresó que los
primeros capítulos de la obra habían sido producidos por Bogart S.R.L., quien luego, mediante el
primer contrato y a cambio de una suma determinada en dinero, cedió los derechos exclusivos de
comercialización a Artear. En cambio ‐dijo‐ la segunda etapa de la obra fue producida por Artear,
por lo que no correspondería que esta sociedad pagara a Bogart por la comercialización de lo que ella
misma había producido. Añadió que frente a la minuciosidad del contrato parecería incoherente que
no se hubiese previsto la determinación y pago del precio de la autorización. Por último, impuso a la
actora las costas y una multa equivalente al 10% del monto establecido para el pago de la tasa de
justicia por entender que habría incurrido en temeridad al haber inventado (sic) el crédito por el cual
demandó.
IV. Apelaron ambas partes. A fs. 875/920 expresa agravios la parte actora, quien sostiene que la
demanda fue rechazada infundadamente, en tanto la sentencia no mencionó el derecho aplicable. Se
agravia porque la a quo no accedió a determinar y condenar el pago del precio que reclama.
Asimismo, cuestiona que se le hayan impuesto las costas y la referida multa, quejándose a su vez
porque no se aplicaron a la demandada y a sus letrados las sanciones por temeridad y malicia
procesal que solicitara.
Sostiene que la segunda parte de “¿Dónde estás amor de mi vida?” es una obra derivada, es decir,
una adaptación de otra obra que, por ser privada, sólo puede efectuarse previa autorización de sus
autores. Esa cesión de los derechos de transformación y adaptación es lo que habría generado en el
caso una contraprestación que aún está pendiente de pago, y respecto de la cual la jueza de primer
grado liberó a la demandada, cristalizando ilegítimamente un enriquecimiento sin causa a favor de
Artear. Por otro lado, agregó que Artear al absolver posiciones reconoció la onerosidad del segundo
contrato y la falta de una contraprestación específica para la autorización que había recibido de
Bogart S.R.L.
Reitera la accionante lo ya expresado en punto a los motivos por los cuales no se había establecido
por escrito el precio de la autorización en el contrato del 29‐12‐93. Añade al respecto que en ese
momento no se conocía con certeza si Juan José Jusid, cotitular de la primera parte de la obra junto
con Bogart S.R.L. prestaría su conformidad a la cesión del derecho de transformación y adaptación
que se había instrumentado por el citado convenio. Por eso, se habría convenido verbalmente
determinar la contraprestación cuando se obtuviera ese asentimiento y la obra se realizara
efectivamente. Señala la apelante que, con posterioridad, tomó conocimiento de que ya antes de la
celebración del contrato del 29‐12‐93 Artear contaba con la autorización de Jusid para producir y
explotar la obra, circunstancia que le habría ocultado para evitar la determinación de la
contraprestación en el momento de celebrarse el convenio. En este hecho funda Bogart la mala fe que
le atribuye a la demandada. Insiste la recurrente en la importancia de las ganancias que generó la
explotación de la primera parte de la obra, lo que a su entender habría motivado el interés de Artear
en producir la segunda parte. También se refiere a la comercialización que la demandada realizó de
los capítulos que produjo de esa segunda serie, hecho que dejaría en claro que se trata de un bien
susceptible de apreciación pecuniaria.
A fs. 921/924 expresó agravios Artear. Dice que la multa que se impuso a la actora es baja y que
debió fijarse considerando el máximo admitido por el art. 45 del Cód. Procesal. Además, se queja de
que la a quo no hubiera extendido esta sanción a los gerentes de la actora, todos abogados, y a sus
letrados, quienes ‐según dice‐ debieron ser conscientes desde el inicio de que el reclamo era
infundado.
V. Un detenido examen de los antecedentes de este caso y de las normas aplicables en esta materia,
me llevan a concluir en la admisibilidad parcial de los agravios de la actora, por las razones y con el
alcance que he de explicar.
A mi modo de ver, en la decisión que viene apelada aparecen superpuestos distintos aspectos que es
preciso discernir en la relación jurídica que unió a la actora y a la demandada; quizá la presentación
que las mismas partes hicieron de la materia del litigio contribuyó a esa superposición. Como fuere,
creo necesario deslindar dos ámbitos diferentes que convergen en la pretensión de la accionante y
que deben ser examinados separadamente: por una parte, el reclamo de lo que aquélla pretende por
haber autorizado la emisión y comercialización de los capítulos que produciría la demandada, y por
la otra, lo atinente a la contraprestación que pueda corresponderle en concepto de autorización para
la producción de la obra. Partiendo de esta distinción, trataré sendos tópicos en ese orden,
anticipando que coincido con la conclusión alcanzada en la instancia de grado en cuanto a que el
primer rubro debe ser desestimado. En efecto, a tenor de las razones que expondré, considero que no
corresponde contraprestación alguna por la emisión y comercialización de los últimos trece capítulos.
En primer lugar 4; porque en la cláusula 13 in fine del contrato del 29 de diciembre de 1993, Bogart
S.R.L. manifestó que no se reservaba derechos sobre esa segunda tanda de capítulos, expresando que,
respecto de ellos, carecerá de derecho alguno de propiedad intelectual (v. fs. 48). Cabe poner de
relieve que los derechos patrimoniales por la representación o ejecución pública de una obra
televisiva, es decir, por su comercialización, emergen de la autoría y constituyen el único aspecto de
ésta que el autor estaría habilitado para disponer, puesto que el derecho moral está fuera del comercio
(ver sala in re: “Medina Cámpora, Carlos Ernesto c. Porcelana Americana y otro s/sum.”, 23‐4‐1992,
ED 152‐461 y la nota al fallo de Carlos Alberto Villalba; conf. Salvat, Raymundo M., Tratado de
Derecho Civil Argentino, Fuentes de las Obligaciones‐Contratos‐, 2ª ed. actualizado por Arturo
Acuña Anzorena, vol. III, TEA, Buenos Aires, 1957, pág. 661, n° 2699).
Por consiguiente, el alcance de la citada cláusula consiste, a mi ver, en que la actora renunció
expresamente a toda retribución y a toda participación en los beneficios económicos que se
obtuvieran de la explotación de esa segunda tanda de la serie televisiva que aquí se trata.
Pero es preciso aclarar que, en el caso subexamen, de no existir la renuncia antes mencionada, si bien
Artear hubiese podido disponer de la obra para su comercialización en su carácter de coautora,
hubieran quedado a salvo las acciones personales que podría iniciar Bogart por su derecho a
participar en las ganancias obtenidas, las que le corresponderían, también, en su carácter de coautor,
si no hubiese hecho expreso abandono o renuncia (art. 19, ley cit.). De allí la necesidad del pacto que
instrumentó esa renuncia en la cláusula13 del convenio. Ahora bien, en cuanto al otro aspecto que
integró la pretensión de la actora, considero que sí corresponde establecer una remuneración por la
autorización para producir los capítulos de la segunda etapa de la serie, toda vez que de no haber
obtenido Artear dicho permiso para ejercer el derecho de transformación, no podría haber producido
una obra que fue continuación de otra anterior.
En efecto, cuando se utiliza una obra para efectuarle cambios, de manera tal de incorporarle una
creación novedosa, se obtiene una obra resultante a la que la doctrina ha llamado obra derivada o de
segunda mano. Estos cambios pueden consistir entre otros en una adaptación, lo que significa que
una obra artística se acomoda a otra. Para poder usar el derecho de modificar una obra preexistente o
inicial, de ser ésta privada, es preciso contar con la autorización de su autor, conforme surge de los
artículos de la ley 11.723 y así ha sido receptado por la doctrina y la jurisprudencia (ver Isidro
Satanowsky, ob. cit., págs. 313 y 420 y sigtes.; Julio Raffo, La película cinematográfica y el video,
Abeledo‐Perrot, 1998, pág. 26 y sigtes.; en igual sentido: CNCiv., Sala C, 19‐9‐1978, “Cresseri,
Artidorio c/ SADAIC”, célebre voto del Dr. Cifuentes sobre derechos atinentes a una obra musical,
LL 1979‐B‐112).
Coincidentemente, con referencia al derecho italiano, destaca Messineo la tutela que la ley dispensa a
todos los coautores y la exigencia de contar con su aquiescencia para cualquier adaptación: la obra
cinematográfica (expresada en películas o films) ‐explica‐ se considera como obra que es efecto de
colaboración (son sus coautores los autores del argumento, de la escenografía y de la música, y el
director artístico); añade que el derecho de utilización compete al productor, o sea al que ha
organizado la producción de la obra cinematográfica (o, con término técnico, el montaje) y que no se
debe confundir con el director de producción. Pero el productor necesita del asentimiento del autor
del argumento, del autor de la escenografía, del autor de la música y del director artístico, para poder
realizar elaboraciones, transformaciones o traducciones del film (Francesco Messineo, Manual de
Derecho Civil y Comercial, trad. de Santiago Sentís Melendo, T III, EJEA, Buenos Aires, 1979, pág.
382, parág. 86).
En el sub examine, si bien es cierto que las partes no fijaron un modo de retribuir la autorización para
producir la segunda tanda de capítulos de la serie “¿Dónde estás amor de mi vida que no te puedo
encontrar?”, no lo es menos que tal producción exigía, por obvia implicación, trabajar sobre la base
de la primera tanda de la serie. Y es para disponer de este material ya creado intelectualmente que la
aquí demandada necesitaba la anuencia de Bogart. Ésta en ningún momento exteriorizó una renuncia
expresa sobre los derechos patrimoniales que pudieran corresponderle por tales actos de disposición
concernientes a dicha primera tanda de capítulos de la obra antes mencionada puesto que la ya citada
cláusula 13 del contrato de fs. 44/50 sólo aludió en su parte final a la segunda tanda.
De donde cabe concluir, como hube anticipado, que corresponde admitir el reclamo de la actora en
cuanto se refiere a este aspecto.
VI. En lo que concierne al monto que deberá abonar Artear por la autorización que obtuvo de Bogart
para producir la obra antes mencionada, cabe considerar los diferentes peritajes efectuados en la
causa, las impugnaciones de las que fueron objeto y el resto de la prueba ofrecida.
A fs. 432/441 el perito contador de oficio presentó su informe, el que fue aclarado a fs. 503/516. En
ambas oportunidades utilizó como base para calcular el precio de la autorización el método de la
superutilidad esperada. A fs.555 presentó su informe el perito tasador, quien partió del importe al que
había arribado el perito contador ($ 7.914.452 al 29‐12‐1993), reafirmó la idoneidad del método
empleado para dicho cálculo y concluyó que el precio de la autorización para la producción, emisión
y comercialización de la segunda tanda de capítulos de la serie, objeto del reclamo de autos, debía
establecerse entre el 10% y el 15% de esa superutilidad esperada, vale decir, entre $ 791.445,20 y $
1.187.167,80 respectivamente.
Pero de esos importes a que hubo arribado el perito tasador como virtual valor de la autorización para
la producción, emisión y comercialización, habría que deducir, de conformidad con lo expresado en
el punto anterior, la parte destinada a retribuir lo atinente a la comercialización y emisión de la serie,
ya que tales aspectos han sido excluidos del derecho a compensación. A tal fin, en el marco
relativamente conjetural en que se sitúan estos cálculos, puede constituir una pauta de orientación a
tomar en cuenta lo que las mismas partes fijaron en los dos contratos que las vinculara para retribuir
la comercialización de la primera tanda de capítulos, primero en el ámbito nacional y luego
internacional (la suma total ascendió a $ 720.000).
Sobre la base de tales antecedentes, un promedio estimado del monto al que había arribado el experto
en tasaciones, con la deducción correspondiente a los rubros no compensables en el caso
(comercialización y emisión), permite discernir un valor retribuible a la autorización para producir.
Esos parámetros, considerados, a su vez, dentro del contexto de la causa ‐en particular las
impugnaciones formuladas por Artear a fs. 589‐, me llevan a determinar prudencialmente la suma
reclamada, en la parte en que corresponde admitir la pretensión, en $ 150.000.Los intereses sobre
dicha suma deberán computarse a partir de la fecha de notificación de la demanda y se liquidarán de
acuerdo con la tasa que cobra el banco de la Nación Argentina en sus operaciones de descuento a
treinta días (conf. esta Cámara en pleno in re “S.A. La Razón s/quiebra s/incidente de pago de los
profesionales (art. 288)”, ED 160‐205).
Asimismo, corresponde adecuar el pronunciamiento sobre costas (arts. 279, cód. procesal), las
cuales, en virtud de las particularidades que el caso presenta y los fundamentos del resultado al que
se arriba, estimo prudente distribuirlas en un 70% a cargo de la demandada y un 30% a cargo de la
actora (art. 68, párr. 2°, cód. cit.), en ambas instancias.
VIII. Por los motivos expuestos, si mi criterio fuera compartido, corresponderá revocar la sentencia
de primer grado y hacer lugar parcialmente a la demanda con el alcance expresado en los puntos V y
VI. Las costas del proceso deberán imponerse en la forma indicada en el punto VII.
Por análogas razones, los señores jueces de Cámara doctores Di Tella y Caviglione Fraga adhieren al
voto anterior.
Y Vistos:
Por los fundamentos del acuerdo que antecede, se revoca la sentencia de fs. 811/817 y se hace lugar
parcialmente a la demanda, condenando a Artear S.A. a abonar a Bogart, S.R.L. la suma de $
150.000. Los intereses deberán computarse a partir de la fecha de notificación de la demanda y se
liquidarán de acuerdo con la tasa que cobra el banco de la Nación Argentina en sus operaciones de
descuento a treinta días. La multa aplicada en la instancia anterior a la actora se deja sin efecto. Las
costas del proceso deberán imponerse en un 70% a cargo de la demandada y en un 30% a cargo de la
actora.
SUMARIO:
“... la forma en que fue tapada [la pintura] impide su recuperación, por lo que equivale a su des-
trucción ... Con esto queda afectado el derecho moral de la autora, quien se ve privada de la
facultad de reproducirla ... o de oponerse a la mutilación o menoscabo de la obra ..., este último
definitivamente cercenado con la torpe «tapada» que, seguramente por creerse autorizada a la
destrucción, consumó la demandada”.
1
que la demandada la mantuvo por casi cinco años nuestro país, como diversas obras, exposiciones y
hasta que, por su iniciativa, fue tapada con un nuevo distinciones, inclusive otras para la propia Iglesia
lienzo pintado por Carlos González Galeano (así Ortodoxa Rusa. Inaugurado el mural juntamente
figura en el curriculum presentado con la contes- con la remodelación de la iglesia, en un acto que
tación de demanda, original reservado a la vista al contó con la asistencia de diversas personalidades,
que se refiere la nota de f. 49, aunque al declarar la actora recibió como contraprestación un viaje a
como testigo figura como Juan Carlos González Rusia sufragado por la demandada.
y las partes mencionan su segundo apellido como
El arzobispo Lazar encomendó la tarea, propor-
Galeano).
cionó el motivo -por lo demás, nada novedoso,
Según el fallo en crisis, la obra pictórica corres- ya que existen múltiples pinturas sobre la misma
pondería a la autoría del “empresario”, que habría escena-, aprobó los bocetos y, probablemente,
suministrado los elementos intelectuales para que haya indicado el lugar donde se ubicaría, esto es
la actora les diera forma. Los medios convictivos la parte superior del altar mayor. Pero la concre-
aportados me llevan a no compartir esa conclusión. ción de la obra, tanto intelectual como material, se
Consta en autos que el arzobispo Lazar (así lo debió a la labor exclusiva de la artista. No se trató
mencionan distintas piezas del expediente y como de una copia, ni de la reproducción de la obra de
obispo Lazar figura en la entrevista publicada en las otro artista; tampoco se acreditó que el encargo
ps. 27/29 de la Revista Familia Cristiana obrante tuviese carácter provisorio ni que se haya ejecu-
en el sobre de f. 94, cuya autenticidad fue infor- tado en dos meses, como se dice en el responde y
mada a f. 95, aunque la actora en su demanda lo quedó desvirtuado con la prueba rendida. Sobre el
llama Lázaro, lo mismo que la testigo María Czupa particular me permito destacar las diferencias que
Kemek, por entonces exaros del Patriarcado para se advierten si se la compara con otras sobre el
la América Central y América del Sur, cuyo nom- mismo tema. Para no salirme de los elementos de
bre es Rotislev Chvaets, también fundador de la autos limito la observación a la fotografía en colores
entidad demandada), encomendó en 1984 ó prin- acompañada con la demanda (original reservado
cipios de 1985 a María Waveluk la realización de a la vista), a la que corresponde la copia fotográ-
un mural en la iglesia de Bulnes 1743 (absolución fica en negro de f. 9), a la otra en negro (también
de posiciones del presidente interino del Consejo reservada y a la que corresponde la de f. 5]), a
de Administración de la fundación, f. 133 a tenor las reproducciones que obran en la p. 26 de la ya
del pliego de f. 129, en esp. resps. 2ª, 3ª y 4ª), con citada Revista Familia Cristiana y un sector parcial,
el motivo de “La última cena” (id. resp. 18ª). La en colores con la fotografía de la actora, en la p. 4
actora trabajó aproximadamente un año (id. resp. de la Revista Vosotras (f. 85 vta., autenticada en el
5ª), para lo cual se documentó leyendo los evan- informe de f. 92) y al estudio de f. 184 presentado
gelios, preparando bocetos que fueron aprobados como prueba n. 6 con la impugnación al peritaje.
pro el arzobispo Lazar y luego realizó la pintura Al cotejarlas con el ícono de la catedral de San
en la misma iglesia, montando la tela sobre tres Sergio y la Santa Trinidad, las diferencias de con-
tablones (testigos Graciela Elena Mussi Tiscornia cepción, realización, fisonomías, ubicación de los
de Cofano, ceramista que la vio trabajar, fs. 136 personajes, atuendos y posiciones son tan notorias
y vta.; Lidia del Valle Saldaño, quien visitaba la que apenas cabe conceptuar que correspondan al
iglesia los sábados y también la vio trabajar, fs. mismo tema. Y qué decir si se la compara con la
134 y vta.; lo mismo que José María Cafferata, celebérrima de Leonardo -para lo que no es nece-
abogado, fs. 135 y vta.). Lo hizo con la técnica del sario trasladarse al Convento de Santa María de
templo -huevo con agua destilada y aceite doble las Gracias, de Milán, porque ha sido reproducida
cocido- (testigos referidos y Gonzalo Alberto Ortega en tantísimas obras que forma parte del patrimonio
Castello, quien le proveía los huevos que traía del artístico universal de la humanidad- que incluye
campo, fs. 135 vta./136). Todos ellos conocen doce apóstoles en un solo sector de una mesa
la formación de María Waveluk, sus estudios en recta mucho más amplia y con virtuallas, ataviados
Rusia durante diez años y su actividad también en de otra forma y en actitudes distintas.
2
Sobre el relato de la última cena formulado en los que ha desencadenado”al pronunciar las palabras
evangelios de San Juan y San Marcos, dice una “Uno de vosotros me traicionará” (Salomón Reinach,
autoridad en la materia que la mesa era semicir- Apolo, “Historia General de las Artes Plásticas”, 3ª
cular y los divanes estaban dispuestos radialmente ed., Bs. As., Biblioteca Nueva, 1950, p. 240), y para
al exterior del semicírculo; Jesús se ubicó en el pintar a Judas, “...iba todos los días a ver durante
centro, a su izquierda Pedro y a su derecha Juan y dos horas la canalla del Borgo, a fin de dar a su
Judas (desde luego, el Iscariote, a quien menciona Judas una cabeza de pícaro bastante enérgica
en plural, como Iscariotes) en ese orden (Giuse- y vil” (Hipólito Taine, ob. y ed. cit., p. 418). En el
ppe Ricciotti, “Vida de Jesucristo”, traducción de cuadro de la actora, Jesús aparece con expresión
Juan C. de Barcelona, Ed. Luis Miracle, 1944, serena y su cabeza nimbada, nada de lo cual se
ps. 612/613, en la última de las cuales incluye un aprecia en las demás obras sobre el tema. Y en el
croquis con la indicación de los lugares ocupados de Juan de Juanes, que se exhibe en el Museo del
por los cuatro, sin mención de qué puestos y en Prado, Judas fue ubicado en el extremo derecho
qué orden ocuparon los restantes). Y de acuerdo del observador, ocultando la bolsa con los denarios
con la obra “La Última Cena” de Philippe de Cham- (August L. Maier, “Meisterwerke der Gemaldes-
paigne, cuya reproducción se encuentra como ämmlun Des Prados in Madrid”, München, Franz
lámina 77 en “Sagrada Biblia”; Nueva York, 1957, Hanfstaeng, 1922, p. 103).
traducción de Félix Torres Amat, Ed. Thek Crolier
Society (se dice allí que el original está en el Institute En suma, y sin querer parangonarlos, cada crea-
of Fines Arts de Detroit), la mesa está integrada dor ha extraído de su mundo interior las vivencias
por dos sectores que, unidos, también forman un suscitadas para su propia estimación de la escena
semicírculo, sin nada sobre ella, y a su cabecera evangélica, para recrearla según su inspiración y
figura Jesús. Redonda, o tal vez ovalada según la darle la forma que sus habilidades le permitieron.
perspectiva tomada, es la de la Catedral de San
Sergio y la Santa Trinidad y tampoco contiene pla- Las objeciones del responde carecen de aten-
tos o fuentes encima, en tanto Jesús está ubicado dibilidad. Si la obra no está de acuerdo con la
más hacia la izquierda del observador. En la de consagración litúrgica del templo por entender la
Leonardo la mesa es recta y tiene platos además demandada que hubiera sido más apropiado que
de diversos elementos. En la de la actora la mesa figurara una escena mariana, ello debió evaluarse
también es recta, pero mucho más reducida; sólo por el arzobispo Lazar al encargarla; sin embargo
hay un elemento sobre ella y dos de los apósto- -como se ha visto- éste requirió la realización de
les se encuentran inclinados hacia adelante o en una pintura que representase la última cena. En
cuclillas, en el frente anterior al que ocupan Jesús cuanto a su concordancia o no con el iconostasio,
y los demás apóstoles. Según explicación de f. también resulta que este último fue traído de Rusia,
183, la actora ubicó a Judas en el margen dere- permaneció en la aduana durante seis meses, y
cho de la obra. En el cuadro de Leonardo Judas fue colocado una semana antes de la inaugura-
aparece en la ubicación que menciona Ricciotti, ción de las reformas, de modo que no pudo ser
es decir el segundo a la derecha de Jesús al lado conocido por María Waveluk cuando elaboró la
de Juan; en el de Champaigne (posterior, porque obra. Por último, en nada incide que respete o no
nació en Bruselas en 1602 en tanto Leonardo lo las reglas del arte bizantino -extremo sobre el que
hizo en Vinci en 1452), ese lugar lo ocupa Barto- volveré más adelante- porque, si la demandada no
lomé, quien en la obra de Leonardo aparece como estaba de acuerdo por entender que no se ajustaba
cuarto a la diestra de Jesús, en tanto Andrés es a lo convenido, correspondía que la rechazase y
el tercero comenzando desde el extremo derecho se negara a pagar la contraprestación. Lo esen-
del observador, con la boca torcida (Hipólito Taine, cial es que la recibió de conformidad, cumplió su
“El arte en Italia”, trad. de M. de Fenner, Bs. As., obligación correlativa y la mantuvo en exhibición
Ed. Anaconda, 1948, p. 417 y nota 1- al pie). En el durante casi cinco años, actitudes todas más que
fresco de Leonardo, Jesús aparece con la cabeza elocuentes para exteriorizar su conformidad con
inclinada, “como movido por el soplo de la emoción lo realizado.
3
En síntesis, cabe recordar que para que una obra referido a una obra pictórica como aquélla de que
intelectual esté protegida, la originalidad o indivi- aquí se trata, queda reservado ministerio legis salvo
dualidad no requiere novedad temática; basta “que pacto en contrario (art. 54 ley 11723 que consagra,
exprese lo propio del autor, que lleve la impronta para este supuesto el principio recogido en sus arts.
de su personalidad” (Delia Lipszyc, “Derechos de 39, 47, 51 y concs.). De modo que el acto de ena-
autor y derechos conexos”, Bs. As., Ed. Unesco- jenación -que fue verbal- no requería formulación
Cerlalc-Zavalía, 1993, ps. 65/66) porque en el de reserva expresa para mantener la titularidad del
derecho de autor el término creación no tiene el derecho moral en la cabeza de la artista (Miguel
significado corriente de sacar algo de la nada ni A. Emery, “La intepretación restrictiva en la cesión
es necesario que la inspiración del autor esté libre de derechos intelectuales”, LL 1991-C-401/402,
de toda influencia ajena, por lo que aun cuando comentario a un fallo de esta sala referido a la
se utilizan ideas “viejas” la creación no se afecta, obtención de tomas fotográficas de una ceremonia
desde que sólo es necesario que la obra sea dis- nupcial, voto del Dr. Burnichon; Satanowsky, ob.
tinta de las que existían con anterioridad, que no cit., t. I, p. 432) Lo expuesto es suficiente, sin que
sea una copia o imitación de otra (id. p. 66), para sea menester recurrir a la Convención de Berna,
lo cual no cuenta el valor cultural o artístico que que es derecho vigente desde su aprobación por
pueda tener ni el mérito que le adjudique cada ley 17251 , que consagra similar principio (art. 6
uno según sus propios gustos (id. p. 67; Isidro bis -1-) al establecer que el autor conserva, aun
Satanovsky, “Derecho intelectual”, t. I, Bs. As., después de la cesión, el derecho de reivindicar la
TEA, 1954, ps. 170/171, n. 109). Sobre tales pre- paternidad de la obra y de oponerse a cualquier
misas, corresponde concluir que en las tres etapas deformación, mutilación u otra modificación de esta
que comprende el proceso de creación, a saber obra o a cualquier otro menoscabo que pudiera
concepción, composición y expresión (Lipszyc, afectar su honor o su reputación, en un orden de
ob. cit., p. 70) la actora plasmó su personalidad, ideas coherente con la inherencia personal de este
imaginación y habilidad. Como se ha dicho, “La derecho moral.
concepción de un artista es un proceso interior.
Tiene lugar en el espacio aislado e impenetrable 4. Sostuvo la demandada en su responde, y lo
de su cerebro, de su cuerpo. La creación artística reitera al contestar los agravios, que la pintura de
es un acto sobrenatural en una esfera espiritual la actora no respetó los cánones del arte bizantino.
que se sustrae de toda observación... Toda nuestra Destaco que la confesión del representante legal
fantasía y toda nuestra lógica no pueden facilitarnos de la demandada dice lo contrario (f. 133, resp.
sino una idea insuficiente del origen de una obra 11ª) y no tenemos por qué suponer que el religioso
de arte” (Stefan Sweig, “El arcano de la creación Wladimiro Sawruk, quien absolvió en su carácter
artística”, 2ª ed., Bs. As., Austral-Espasa Calpe, de presidente interino de la fundación, desconozca
1953, ps. 120/121). No admite dudas su titularidad este arte.
del derecho intelectual aquí implicado. Por lo que
resulta insólita la afirmación de que se trataría de La obra, ubicada en la parte superior del altar mayor,
un plagio por más que quien la formula omite pru- fue “admirada por todos como una obra espiritual,
dentemente expresar de qué obra, de las muchas ícono, que representa imagen” (f. 133, resp. 6ª), de
sobre el tema, habría sido plagiada. lo que se hicieron eco algunas publicaciones (nada
dice el reportaje al arzobispo Lazar publicado en
3. Tampoco es compartible la afirmación de la la Revista Familia Cristiana, aunque contiene una
juzgadora en el sentido de que al enajenar la obra, reproducción integrando la fotografía del interior de
la actora no formuló limitaciones al poder de dis- la iglesia; sí hay comentario expreso sobre la autora
posición de la demandada. Con ella se confunden y la pintura en el ejemplar de la Revista Vosotras
los objetos de dos derechos perfectamente diferen- ya citado, y en el de La Razón corriente a f. 147,
ciados: uno, el del dominio sobre el soporte físico autenticado con el informe de f. 148). Comentarios
o material, que por estar en el comercio puede ser laudatorios de la feligresía y otros asistentes al
enajenado; otro, el del derecho moral del autor que, templo resultan asimismo, de las declaraciones
4
de quienes testificaron a propuesta de la actora, para resolver el problema jurídico planteado. Si la
dichos que también ya fueron analizados. alegada disconformidad significase que la obra
no se ajustó a lo encomendado, su aceptación
En 1985, aproximadamente, retornando Lazar a -como también dijo- despoja de atendibilidad al
Rusia, el arzobispo Marcos encomendó a Carlos tardío cuestionamiento. Y si, como parece indicar
González Galeano -o Juan Carlos González- una el responde, con esa argumentación se trata de
nueva tela, que representa a la Virgen con el niño justificar el por qué del reemplazo después de 5
cuyo simbolismo es de las Pascuas (fotografía años, no se duda que estaba en las facultades
reservada a la vista, mencionada en la nota de f. de la propietaria del soporte material quitarla de
149 in fine y dichos del testigo González, f. 160). su emplazamiento o trasladarla a otro lugar para
Es el autor de esta nueva obra quien afirma la no utilizar ese espacio con otra obra, de modo que
correspondencia de la anterior con el arte bizantino no tenía por qué exponer ni justificar las razones
(no se le hizo reconocer lo escrito en el reverso que pudieran haber llevado a adoptar esa decisión.
el curriculum también reservado, que no contiene Siempre y cuando, claro está, que con ella y su
firma, pero se lo interrogó sobre el mérito de la ejecución no afectase el derecho moral de la actora.
pintura de la actora en su declaración testifical Sin desconocer la idoneidad del testigo González,
de f. 160). El perito en arte Ricardo Román Pardo no puedo dejar de puntualizar que para cumplir el
coincide, a grandes rasgos, con el juicio del tes- encargo de realizar la nueva obra no necesitaba
tigo González, al explicar los cánones bizantinos y denostar a la anterior, y en cuanto al perito Pardo
las razones, según su entender, por las cuales la tampoco puedo pasar por alto el exceso que lo llevó
actora se habría apartado de ellos (peritaje de fs. a erigirse en admonitor y permitirse apostrofar a la
170/173 y contestación de fs. 202/204, de la que actora con consideraciones de orden religioso que
hay otro ejemplar a fs. 207/209, a la impugnación podrán corresponder a una particular concepción
de fs. 190/194). No resulta convincente el testimo- subjetiva del experto que las emite (f. 173 último
nio de María Czupa Kemesk, profesora de música, párrafo y fs. 203 vta./204, punto 16) pero que son
fiel que canta en la iglesia y que, como lectora ajenas a su cometido pericial, el que no autoriza
regente, recibe un sueldo de la demandada, no semejante monserga. También creo del caso adver-
por los fundamentos de la impugnación de f. 197 tirle que resulta indecorosa la presentación de sus
-que entiendo han sido bien desestimados por la escritos con múltiples “horrores” de ortografía,
jueza- sino porque afirma que el Cristo pintado los que deben ser evitados por respeto al órgano
por la actora no tenía barba y las autoridades de jurisdiccional al que se dirigen.
la iglesia llamaron a la actora quien habría pintado
después los bigotes, dato que se contradice con la 5. La obra de la actora fue tapada con la de Gon-
sola observación de la fotografía de la pintura de zález. Cuando aquélla lo supo, cursó comunicación
María Waveluk en la que se nota perfectamente la intimando la reparación del daño (carta documento
barba y, con mayor nitidez aun por estar ampliada, de f. 142, datada el 20/9/90, certificada con el
también se observa en el anexo de f. 167 presen- informe de f. 143) la que fue respondida el 8/10/90
tado por el perito en su informe. Lo que indica que, por la apoderada de la Iglesia Ortodoxa Rusa sos-
o bien, la testigo no observó con detenimiento la teniendo textualmente “...no incurrimos en ilícito al
pintura cuando estaba colocada, o bien su recuerdo suprimir el mural ejecutado por usted, el cual no
no fue fiel cuando declaró en abril de 1992, años está registrado como lo dispone la ley de propiedad
después de haber sido tapada esta obra por la que intelectual...”. Con esta respuesta queda patentizado
realizó González. que la demandada confiesa haber “suprimido” el
mural, para lo que se creía autorizada por la falta
No entraré en el tema de si la obra de la actora de registro. Al contestar la demanda cambia de
se ajusta o no a las reglas del arte bizantino, para frente para sostener que la obra no era original y
lo cual -como es obvio- carezco de suficientes que no la destruyó sino que la conservó debajo de
conocimientos, porque -como ya lo adelanté en el la pintura de González para trasladarla a otro lugar,
punto 2 de este voto- ese extremo es irrelevante si lo estimaba así con posterioridad.
5
Tanto lo de la falta de registro como la pretendida un valor de afección conculcado, propongo fijar
carencia de originalidad ya quedaron desvirtua- la indemnización en $ 4000, en ejercicio de la
dos. En cuanto a la posibilidad de sacar la pintura facultad conferida por el art. 165 CPr. Sobre esta
tapada y darle otro destino, el peritaje es categórico suma se computarán intereses puros al 6% anual
en que, aunque teóricamente sería posible, cabe desde el reclamo extrajudicial del 20/9/90 hasta el
descartarlo porque implicaría un altísimo costo y 31/3/91, y de allí en adelante hasta el pago o efec-
el riesgo de destruir la obra que se superpuso. No tiva percepción por la acreedora, a la tasa pasiva
objetada, en este aspecto, la conclusión pericial, promedio que publica el Banco Central (art. 10
debe entenderse que la forma en que fue tapada decreto 941/91 [3] y plenario del 2/8/93 en autos
impide su recuperación, por lo que equivale a su “Vázquez v. Bilbao”).
destrucción -o, como se dijo en la citada carta
6. Por las razones expuestas, voto por la negativa.
documento de f. 140, a su supresión-, lo que se
Propongo revocar el fallo y admitir la pretensión,
confirma porque, pese al tiempo transcurrido, no
con el alcance expresado. De compartirse mi voto,
consta en autos que haya sido sacada de su empla-
las costas de ambas instancias se impondrán a la
zamiento originario. Con esto queda afectado el
demandada vencida (art. 68 CPr. ) y se reajustarán
derecho moral de la autora, quien se ve privada
las regulaciones (su art. 279).
de la facultad de reproducirla (art. 54 ley 11723 )
o de oponerse a la mutilación o menoscabo de la Los Dres. Montes de Oca y Burnichon votaron
obra (art. 6 bis -1- de la Convención de Berna), en el mismo sentido por razones análogas a las
este último definitivamente cercenado con la torpe expresadas en su voto por el Dr. Greco.
“tapada” que, seguramente por creerse autorizada
a la destrucción, consumó la demandada. Por lo que resulta de la votación de que instruye
el acuerdo que antecede, se revoca la sentencia
Este daño moral, en tanto ataque a los sentimien- de fs. 265 y 270 y se admite la demanda con el
tos legítimos de la creadora, no queda -desde alcance expresado, por lo que se condena a la
luego- compensado con el hecho de haber podido entidad Fundación Diócesis de Argentina y Suda-
contemplar la obra y someterla al juicio de quie- mérica de la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado
nes la vieron durante cinco años, como dice la de Moscú a abonar a la actora María Waveluk en
sentencia en conclusión que tampoco comparto. el plazo de 10 días la suma de $ 4000 con intere-
Esta lesión incausada debe repararse (conf. Javier ses puros al 6% anual desde el 20/9/90 hasta el
Moscoso del Prado, “Aspectos económicos del 31/3/91 y a partir del 1/4/91 según la tasa pasiva
derecho moral” en la publicación “VIII Congreso promedio que publica el Banco Central. Costas
Internacional sobre la Protección de los Derechos de ambas instancias a la demandada vencida. De
Intelectuales”, Asunción del Paraguay, 1993, ps. conformidad con el art. 279 CPr. se reajustan los
185/196), sin que sea óbice que haya habido o no honorarios al nuevo pronunciamiento. Roberto E.
dolo delictual -intención de dañar la persona o los Greco.- Leopoldo L. V. Montes de Oca.- Ricardo
derechos de otro, art. 1072 CC. - puesto que es L. Burnichon.
suficiente la imputabilidad del acto voluntario que
generó el daño. Empero, se equivoca la actora al
estimarlo en u$s 20000 según tasación particular
presentada con la demanda (f. 3, original reservado,
reconocida por su firmante Carlos María López,
-o López Ramos- a fs. 151 y vta., oportunidad en
la que dice que “se quedó corto” en la valuación),
ya que ésta da un valor de mercado que corres-
pondería a una eventual venta a un tercero, que
no es la actora sino la dueña del soporte material
quien podría realizarla. Con el margen de discre-
cionalidad que supone la traducción numérica de
6
Fallo “W. María c Iglesia ortodoxa rusa” guía de lectura
Hechos: María Waveluk pintó “la última cena” en un mural del templo y esa pintura
estuvo exhibida durante 5 años hasta que fue tapada por un nuevo lienzo de otro pintor.
La actora reclama indemnización por daño moral.
Sumarios
o No es titular de la obra quien contrató a la pintora por haber puesto los materiales.
o La originalidad no requiere novedad temática, basta que lleve la impronta de la
autora, que no sea una copia.
o El autor conserva el derecho a oponerse a cualquier deformación, mutilación u
otra modificación de su obra.
o La forma en que fue tapada equivale a su destrucción, con lo que se afectó el
derecho moral de la autora porque se le privó de la facultad de reproducirla (fotografiarla)
o de oponerse a su mutilación o menoscabo.
o La propietaria podía ver la forma de quitarla sin afectar el derecho moral de la
autora.
o La demandada reconoció haber suprimido el mural porque creyó que estaba
autorizada por la falta de registro de la obra.
o La falta de inscripción de la obra en el Registro de la Propiedad Intelectual no
obsta al reclamo fundado en la afectación del derecho moral de la autora.
Fallo ““ROJADIRECTA” (PUERTO 80 PROJECTS, SLU) VS. (MEDIA
PRODUCCIONES, SLU), RESOLUCIÓN NO 433/2018, DECIDIDA POR LA
AUDIENCIA PROVINCIAL DE A CORUÑA EL 28 DE DICIEMBRE DE 2018
Guía de lectura
Tribunal: Audiencia Provincial de A Coruña
Fecha: 28/12/2018
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22/2/23, 14:37 WIPO Lex
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ESPAÑA ES052-J
“ROJADIRECTA” (PUERTO 80 PROJECTS, SLU) VS. (MEDIAPRODUCCIONES,
SLU), RESOLUCIÓN NO 433/2018, DECIDIDA POR LA AUDIENCIA PROVINCIAL
DE A CORUÑA EL 28 DE DICIEMBRE DE 2018
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AUD.PROVINCIALSECCIÓN N. 4
ACORUÑA
SENTENCIA:00433/2018
N10250
DE LASCIGARRERAS, 1 (A CORUÑA)
parlamentario
Juzgado de procedencia: XDO. DO MERCANTIL N. 2 de A CORUÑA Procedimiento de origen: PROCEDIMIENTO ORDINARIO 0000498 /2015
Recurrente: Cirilo ,PUERTO 80 PROJECTS, SLU
Recurrido:MEDIAPRODUCCION SLU
SENTENCIA
Nº433/18
AUDIENCIAPROVINCIAL
SECCIONCUARTA
CIVIL-MERCANTIL
VISTO en grado de apelación ante esta Sección 004, de la Audiencia Provincial de ACORUÑA, los Autos de PROCEDIMIENTO ORDINARIO
0000498/2015, procedente delXDO. DO MERCANTIL N. 2 de A CORUÑA, a los que ha correspondido el Rollo RECURSODE APELACION (LECN)
0000118 /2017, en los que aparece como parte demandada-apelante, Cirilo , PUERTO 80 PROJECTS, SLU, representado por el Procuradorde los
tribunales, Sr./a. JORGE BEJERANO PEREZ, asistido el segundo por elAbogado D. JUAN ANTONIO ASTRAY SUAREZ, y el primero por el letrado
DON JAVIERMAESTRE RODRIGUEZ, y como parte demandante-apelada, MEDIAPRODUCCION SLU,representado por el Procurador de los
tribunales, Sr./a. MONTSERRAT BERMUDEZTASENDE, asistido por el Abogado D. RAUL BERCOVITZ ALVAREZ, sobre DERECHOS
DEPROPIEDAD INTELECTUAL.
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.-Por el XDO. DE LO MERCANTIL Nº 2 DE A CORUÑA se dictó resolución con fecha22-11-2016, la expresada resolución contiene en su
fallo el siguiente pronunciamiento:
"QueESTIMANDO la demanda presentada por las entidades MEDIPRODUCCIÓN, SLU, y GOLTELEVISIÓN, SLU(hoy también Mediaproducción)
asistidas por el Letrado Sr.Raúl Bercovitz Alvarez, y representadas por. la Procuradora Sra. RodríguezChacón; sobre infracción de derechos de:
propiedad intelectual y (subsidiariamente) por competencia desleal, contra la entidad PUERTO 80PROJECTS, SLU, asistida por el Letrado Sr.
Maestre Rodríguez y representado por el Procurador Sr. Bejerano Pérez ; y contra D. Cirilo , asistido por laLetrada Sra. Platas Casteleiro y
representado por el Procurador Sr. Bejerano Pérez;
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1. Declaroque los demandados han violado derecho afín de propiedad intelectualpertenecientes a la parte demandante.
2. Condenoa los demandados a cesar inmediatamente en la facilitación de enlaces o links de Internet, de cualquier tipo que den acceso al
visionado en directo e en modoligeramente dife4idó ce partidos de fútbol producidos o emitidos por cualquiera de los demandantes, ya sea en la
temporada actual o en futuros temporadas, a través de la página web <www, rojadirecta .me> o de cualquier otra página web que los demandados
podrían utilizar en términos iguales, o que redireccione a la misma; ya cesar, en general, en cualquier otro uso ilícito de los contenidos cuya
explotación exclusiva corresponda a los demandantes.
3. Se prohíbe a los demandados la utilización o explotación de cualquier soporte o sistema tecnológico o informático para resta el servicio de
visionado en directo en modo ligeramente referido de partidos de fútbol producidos o emitidos porcualquiera de los demandantes.
4. Alamparo de lo dispuesto en el artículo: 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad Información y de Comercio Electrónico, se ordena
a los prestadores de servicios de la sociedad de la información reconocida en el Registro de Operadores de la Comisión de Mercado de las
Telecomunicaciones (hoy CNMC) que,mientras los demandados no acreditan al Juzgado haber dado cumplimiento a loacordado en los puntos 2 y 3
anteriores, suspendan la transmisión, elalojamiento de datos, el acceso a las redes de telecomunicaciones o lprestación de cualquier otro servicio
equivalente de intermediación en relación con <www.rojirecta.ne> o cualquier otra página que los demandadospudieran utilizar en iguales términos, o
que redireccione a dicho sitio para suacceso, bloqueando o impidiendo el acceso desde territorio español a dichas páginas de Internet.
5. Se declara que la conducta de los demandados ha causado daños a los demandantes y, en consecuencia, que están solidariamente obligados
a indemnizar a los actores por los daños causados, dejando la determinación de esos daños para un proceso posterior.
6. Condenando a los demandados a la publicación a su costa, del texto del encabezamiento y fallo de la sentencia mediante anuncios en las
ediciones nacionales de los diarios El País y El Mundo; y teniendo se publique ese mismo texto en la pantalla deinicio la propia web ROJADIRECTA
(y las webs que a ella redireccionancontroladas por los demandados) durante al menos dos semanas.
SEGUNDO.-Contra la referida resolución por los demandados se interpuso recurso de apelación para ante esta Audiencia Provincial, que le fue
admitido, elevándose los autos a este Tribunal, pasando los autos a ponencia para resolución.
TERCERO.-Ha sido Ponente el Ilmo. Sr. Magistrado DON ANTONIO MIGUEL FERNÁNDEZ MONTELLS Y FERNÁNDEZ
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.-Las entidades GOL TELEVISIÓN, SLU y MEDIAPRODUCCIÓN SLU, sociedades del grupo IMAGINA, (hoy fusionada la primera por
absorción de la segunda, cuya principal actividad es la gestión del canal del fútbol de pago Gol-T en la TDTPremium, como entidad de radiofusión, y
fue cesionaria de los derechosaudiovisuales correspondientes a la temporada futbolística 2014/2015) también conocido como grupo MEDIAPRO,
que tiene asignados los derechos audiovisuales yderechos de explotación y su comercialización de los partidos de la competiciónde liga de fútbol
profesional de primera y segunda división A y Copa del Rey (excepto la final) correspondientes a la temporada futbolística 2014/2015 hastala
temporada 2018/2019, interponen demanda contra la entidad PUERTO 80 PROJETS,SLU, y contra su socio y administrador único, don Cirilo ,cuya
actividad es la explotación de la página web Roja Directa, según mantiene la demandadadedicada a informar sobre eventos deportivos a nivel
mundial, cuyo contenido esportado por los usuarios de la misma, que contiene enlaces a recursos externos de terceros donde se reconoce que en
ocasiones se lleva a cabo la emisión o radiofusión de dichos eventos, derechos afines de propiedad intelectual, que la sentencia apelada estima la
demanda, al considerar acreditado que los demandados con su actuar, ofreciendo en ocasiones acceso no autorizado a retrasmisiones deportivas de
las que es titular de sus derechos exclusivos la parte actora ,actuando la entidad demandada PUERTO 80 PROJETS, SLU como un auténtico
proveedor de contenidos y no como mero intermediario, y el demandado don Cirilo, en su condición de persona física independiente,por su labor de
cooperadordirecto conociendo la conducta infractora, dado que tiene cedido sus derechoscomo titular registral de la marca española nº
2.938.949"ROJADIRECTA "(mixta), solicitada en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) el 9 de julio de 2010, siendo concedido su
registro el 17 de enero de 2011, para distinguir servicios de la clase 38, en concreto "servicios de telecomunicaciones", utilizado en el propio sitio web
de ROJADIRECTAy en las mismas páginas de enlace, de lo que se estima acreditado que existe pues una participación relevante del codemandado
en la infracción de derechos con la mercantil PUERTO80 PROJETS, SLU, y en consecuencia tras declarar que los demandados han violado
derechos afines de propiedad intelectual pertenecientes a la partedemandante, les condena a cesar inmediatamente en la facilitacion de enlaces
olinks de Internet, de cualquier tipo, que den acceso al visionado en directo o en modo ligeramente diferido de partidos de futbol producidos o
emitidos porcualquiera de los demandantes, ya sea en la temporada actual o en futurastemporadas, a traves de la pagina web <www.
rojadirecta.me> o decualquier otra pagina web que los demandados podrian utilizar en iguales terminos, o que redireccione a la misma; ya cesar, en
general, en cualquier otro uso ilicito de los contenidos cuya explotación exclusiva corresponde a las demandas. Y les prohíbe la utilización o
explotación de cualquier soporte o sistema tecnológico o informático para prestar el servicio de visión en directo o en modo ligeramente diferente de
partidos de fútbol producidos o emitidos por los demandantes. Y ordena a los prestadores de servicios de lasociedad de la información reconocidos
en el Registro de Operadores de laComisión del Mercado de las Telecomunicaciones (hoy CNMC) que, mientras losdemandados no acrediten al
Juzgado haber dado cumplimiento a lo acordado en lospuntos 2 y 3 anteriores, suspenderan la transmision, el alojamiento de datos,rojadirecta
.me>o cualquier otra pagina web que los demandados puedan utilizar en iguales terminos, o que redireccione a dicho sitio para su acceso,
bloqueando o impidiendo el acceso desde territorio espanol a dichas paginas de Internet. Y declara que la conducta de los demandados ha causado
daños a los demandantes y, en consecuencia, que están solidariamente obligados a indemnizar a los actores por los daños causados, dejando la
determinación de esos daños para un proceso posterior. Condena a los demandados a la publicación a su costa, del texto delencabezamiento y fallo
de la sentencia mediante anuncios en las ediciones nacionales de los diarios El País y El Mundo; y utilizando se publique ese mismo texto en la
pantalla de Inicio de la propia web ROJADIRECTA(y las websque a ella redireccionan controladas por los demandados) durante al menos
dossemanas. Todo ello con expresa imposición de las costas a las demandadas.
Contradicha resolución dictada por el Juzgado de lo Mercantil nº 2 de A Coruña,interpone recurso de apelación tanto la representación de la entidad
demandadaPUERTO 80 PROJETS, SLU, como la de don Cirilo , interesando con surevocación, la desestimación íntegra de la demanda, alegando
diversos motivoslos que deben ser objeto de nuestra consideración en la alzada, con expresaimposición de las costas procesales a la parte actora.
SEGUNDO.- El primer motivo del recurso formulado por la entidad PUERTO 80 PROJETS,SLU versa sobre el modo de funcionamiento de la web
roja directa, alegando error en la valoración de la prueba, concretamente de los dictámenespericiales, y pone en cuestión la credibilidad del testigo-
perito Sr. Nemesio ,representante de IPROHED, que declara a instancia de la parte actora, porcuanto alega que intervino como abogado en otro
procedimiento de idénticascaracterísticas al presente y también contra la misma parte demandada-apelanteunas dos semanas más tarde, seguido
ante el Juzgado de lo Mercantil nº 1 de A Coruña,por lo que tiene un interés directo en el resultado del pleito, y no debe portanto tenerse en cuenta
su declaración. De ahí,
La existencia de causa de tacha de testigos y peritos tampoco invalida la declaración, sino que se trata de una simple admonición al juez para
quepondere el testimonio. De esta forma se ha expresado con unanimidad lajurisprudencia, así en STS de 14 de febrero de 2000 , que dispone al
respectoque: "viene siendo reiterada la jurisprudencia -por todas las sentenciasde 17 de mayo de 1974 , 6 de mayo de 1983 y 3 de diciembre de
1984 determinante de que la tacha de testigos no produce su inhabilidad y no impide, aun concurriendo los motivos que para su tacha señala el Art.
660 de la Ley de Enjuiciamiento Civil , que su testimonio sea valorado por el juzgador si tiene el convencimiento de su veracidad,
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Pues bien, el tribunal no considera que la declaración del testigo-perito Sr. Nemesio, no pueda ser tomada en consideración, aun cuando se
reconoce el interés directo en el asunto. Pues se mantiene además en el recurso sobre lametodología empleada por uno y los otros peritos, desde el
momento que se aduceque el testigo-perito propuesto por la actora que afirma no poder acceder a alsistema de la página web litigiosa,
examinándola "desde fuera" ydando su opinión por mera experiencia, imaginándose como funciona, mientras que los propuestos por la recurrente
entraron en el sistema y lo analizaron"desde dentro" por lo que debe tomarse, a estos los únicos paradictar sentencia,
Esclaro que nos encontramos ante una cuestión técnica, relativa al funcionamiento de la página web rojadirecta , para cuya apreciación son
precisos conocimientos propios de la informática e internet, que han de sersuministrados al proceso a través de la prueba pericial (art. 335 LEC),
contando en este supuesto con las dificultades adicionales de que se practicaron distintos dictámenes periciales, que no condujeron todos ellos a la
misma conclusión.
El Sr.Nemesio afirma, lo que se admite en la sentencia apelada, que nunca fue posible para ellos hacer una subida de enlaces por la via anunciada
en lapagina, pues el boton nunca funciono cuando intentaron acceder a el, lo quetambien sucedio al propio perito de la parte demandada cuanto
pretendio hacer en sede judicial en procedimiento que se sigue en el Juzgado de lo Mercantilnumero uno de A Coruña. Por lo tanto, concluye el juez
a quo que en el propioportal de rojadirecta no hay medios tecnologicos para que terceros subanenlaces por lo que se infiere que se suben de forma
interna por rojadirecta .Y por las razones que exponen, que los que suben los contenidos no son ajenos a la página web roja directa.
Escierto que los señores Pablo y Plácido pueden entrar y analizar el sistema"desde dentro", dado que el administrador de la página les concedió los
accesos puntuales necesarios para ello, y deducen que la página web no aloja contenido audiovisual alguno, únicamente tiene una agenda a modo
de basede datos descriptivos de cada evento con enlaces a webs de terceros, que exclusivamente son los usuarios los que suben los referidos
enlaces, y no el administrador del sitio, que se limita a recoger las contribuciones de los usuarios y lospresenta a modo de índice en la página web
rojadirecta, siendo ajena alcontenido concreto que contribuye, actuando pues de forma neutral, como merointermediario. Admitiendo, eso sí, que
debido al gran volumen de enlacesaportados por los usuarios a todo tipo de eventos publicados en abierto enocasiones, saltándose las normas de
uso del sitio, puede ocurrir como ocurrirque envíen enlaces a quien está realizando una emisión no autorizada que infrinja derechos de terceros.
Peroes que no se niega de contrario la existencia de usuarios que suben los enlaces a la página web rojadirecta , lo que se pone en cuestión es que
esosusuarios sean terceros o personas ajenas al control de la entidad demandada.Máxime cuando la mercantil demandadas no ha querido aportar
los datos de esosusuarios ajenos o alguna prueba de su existencia, concluyendo la sentencia apelada que lo es el mismo administrador del sitio o
personas de su entorno,coordinadas o dirigidas por los gestores de la página web, cuando los sitiosenlazados usan elementos distintivos de
rojadirecta por razón del uso deun banner donde se hacen llamar así mismos partner oficial de rojadirecta,no existe un cauce propio en el portal de
roja directa para que terceros lohagan, que hay una inmediata a la colocacion del enlace, y que hay una exacta concordancia entre los enlaces y los
epígrafes que anuncian el contenido.
Porotra parte, se reconoce de contrario, que el sistema de registro de usuarios de la página rojadirecta no ésta siempre abierta y libre, dado que
seafirma se abre por temporadas, lo que es una solución técnica habitual, afirman los peritos Pablo y Plácido, en sistemas que gestionan grandes
cantidades de usuarios para poder actuar correctamente. El último de los referidos por razones de seguridad, por darle mayor valor a la cuenta o por
tener demasiados usuarios que suben enlaces, que cuantifica en unos diez mil los registradores.
Puesbien, admitiendo la existencia de un control en la gestión de la página web, respecto a los proveedores de enlaces, que en ocasiones no
introdujo correctamente los datos de registro, por tanto como presentador e indexador decontenidos rojadirecta debe anadir el valor de normalizar y
adecuar esecontenido para presentar el índice de los distintos eventos deportivos introducidos los enlaces por los usuarios.
Talcomo afirma el perito Sr. Pablo la página web rojadirecta .me recoge contribuciones que pueden tener forma de eventos y canales. Un evento es
un contenido deportivo con unas características concretas que lo identifican. Un canal es un sitio web desde el que se puede acceder a contenido
audiovisualmediante streaming. Tanto el Sr. Pablo como el Sr. Plácido afirman que el administrador no aporta los enlaces, porque resulta literalmente
imposible que una sola persona pueda reaccionar ante las decenas de aportaciones que sereciben ante cualquier evento, por su número de
contribuciones y aportaciones, que proceden además de diversos usuarios. Y concluyen en definitiva, que la publicación de las contribuciones de los
usuarios es absolutamente automáticasin que el administrador de rojadirectano tenga ningún papel de edición de los contenidos de control y
supervisión previa.
Puesbien, no podemos dar valor decisivo a las periciales del Sr. Pablo y del Sr. Plácido, por el hecho de que hubieran podido acceder al sistema,
habiéndoselo proporcionado el administrador de la página web y de forma puntual, lo que essignificativo y lógicamente debe tener su relevancia,
cuando además el propioperito de la demandada, en sede de medidas cautelares, no pudo tener acceso a través del registro de una cuenta de
usuario, y se reconoce que estaposibilidad no se encuentra en todo momento abierto, sino que depende la decisión del administrador de la página,
cuando la imposibilidad de acceso en tal momento es incuestionable.
Lógicamente se pone en duda de contrario, que el acceso facilitado por el administrador alos peritos de la entidad demandada hubiera podido sufrir
algún tipo de manipulación por quien se lo concedió, cuando además lo fue con posterioridad ala presentación de la demanda. Y precisamente, en
atención a lo, vieneobligada a probar, por razón de disponibilidad, que sea totalmente ajena o la falta de cualquier relación, directa o indirecta, con el
usuario (con distintas direcciones IP) o los usuarios registrados en la cuenta de acceso a la página web, que según afirma, son los que colocan los
enlaces a los partidos de futbolcuyos derechos exclusivos ostenta la actora, con neutralidad del administrador de la página, siendo relevante, que
pese a ello, se suban exclusivamente eventos deportivos,
Pues bien, por todo ello, no podemos concluir de otro modo, tal como hizo la juzgadora de primera instancia, de la existencia de indicios necesarios
que relacionar en la sentencia apelada que el administrador de la web ejerce un control sobre losenlaces subidos y sus contenidos, cuando la
entidad demandada en base a loantes expuestos viene obligada a acreditar lo contrario por el principio dedisponibilidad y facilidad probatoria del art.
217.7 Ley de Enjuiciamiento Civil, y no se da explicación y suficiente acerca de esa decisión de impedir esa información trascendental. Admitir otra
cosa, no sería más que dejar en manos de una de las partes la práctica de la prueba fundamental para la decisión del litigio, faltando de tal modo a la
buena fe procesal que lodebe presidir.
Endefinitiva, consideramos correcta la conclusión de la sentencia apelada de quees la propia administradora de la web la que introduce los enlaces,
con pleno conocimiento de su contenido, pues solo así se explica que pueda catalogarlo ydefinirlo e insertarlo en el epígrafe correspondiente del
evento publicado enuna agenda deportiva actualizada. Actuando pues como un proveedor de contenidosmediante la técnica de enlazado a
servidores externos y no como un merointermediario, como un alojador, tal como afirma la entidad demandada-apelante.
TERCERO.- Pero es más, aún cuando admitiésemos la tesis de la parte recurrente, el sermero intermediario de la sociedad de la información que
aloja datos aportados por los usuarios, que afirma serán estos últimos en tal caso los autores de la infracción de derechos protegidos de propiedad
intelectual , el recurso tampoco podria ser estimado.
Así,se viene a admitir que son los propios usuarios que realizarían los actosinfractores, en cuanto que incluyen enlaces a los partidos de futbol
cuyosderechos audiovisuales ostenta la entidad actora. Por tanto, mantiene la página web rojadirectano realiza ninguna comunicación pública de la
emisión o radiofusión de dichos eventos con derechos protegidos, afines de propiedad intelectual, que en cuanto tiene conocimiento por denuncia
presentada por la entidad actora procede a la eliminación del enlace a los partidos de futbol con derechos protegidos, sin que tenga, de conformidad
con el art. 15 de la Directiva, una obligación general de supervisión activa de los datos que transmitan oalmacenen, ni una obligación general de
realizar búsquedas activas de hechos o circunstancias que indiquen actividades ilícitas en su página web de la existencia de centenares de enlaces
diarios a todo tipo de eventos deportivos ,en concreto de futbol, en competiciones sobre las que tienen derechos lademandante y que no son
emitidos en abierto.
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Pues bien, respecto de la calificación de las actividades realizadas por los servidores o sitios intermedios que hacen posibles los intercambios o
respecto a lossitios web que incluyen dichos enlaces que permiten acceder al derecho protegido, en cuanto se entiende incluido en los supuestos de
comunicación pública, contemplado en el arte . 20.1 TRLPI.
Ese es el concepto que contempla incluido en la comunicación al público el artículo 3 de la Directiva 29/2001/CE, relativo a la armonización de
determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información. En el considerando 23
de la Directiva señala que el derecho de comunicación pública "debe entenderse en un sentido amplio que incluye todo tipo de comunicación al
público no presente en el lugar en el que se origina la comunicación. Este derecho debe abarcar cualquier tipo de transmisión o retransmisión de una
obra al público, sea con o sin hilos, incluida la radiofusión".
Y comono se contiene ninguna definición de "comunicación al público" o de"puesta a disposición del público" es el Tribunal de Justicia de la Unión
Europea (en adelante TJUE) el que ha venido perfilando los contornos deambos conceptos.
Y seextracta, en lo que aquí nos interesa, la jurisprudencia al respecto del TJUEen la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de fecha 4 de
diciembre de2017 , que se refiere:
"Como hemos señalado, el Tribunal de Justicia se ha ocupado de determinar el alcance de dicho concepto, en cuanto requiere una interpretación
uniforme.
En el JUEGO de 13 de febrero de 2014, Svensson, C-466/12 se planteó si constituye un acto de comunicación al público la presentación en una
página de Internet deenlaces sobre los que se puede pulsar y que conducen a obras protegidasdisponibles en otra página de Internet , siendo así
que en esa otra página pueden consultarse libremente dichas obras publicadas sin ninguna restricción de acceso. Se tradujo por lo tanto de enlaces
a otra página web.
La sentencia se refiere al artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29 y considera (apartado 19) que, para que exista un "acto comunicación" basta
con que la obra se ponga a disposición de un público de tal forma quequienes lo compongan puedan acceder a ella, sin que sea decisivo que dichas
personas utilicen o no esa posibilidad, de modo que el hecho de facilitarenlaces sobre los que se puede pulsar y que conduzcan a obras protegidas
debecalificarse de "puesta a disposición" y, en consecuencia, de"acto de comunicación" en el sentido de la referida disposición(apartado 20).
Lo que rechazó el Tribunal de Justicia en ese caso es que la puesta a disposición de obras, mediante un enlace sobre el que se puede pulsar,
comunicase dichas obras a un público nuevo. Si la obra ya se encuentra disponible libremente para todos los internautas en otro sitio de Internet con
la autorización del titular de los derechos de autor, dicho acto no puede calificarse de "comunicación al público". En el mismo sentido, el Auto de 21
de octubre de 2014, BestWaterInternational, ( C-348/13 ), a propósito de vínculos que utilizan la técnica denominada "transclusión" (framing).
Recuérdese que lo que estableció el Tribunal de Justicia en ese caso es que no se dio lugar a que la obra en cuestión se comunique a un "público
nuevo".
Lo relevante es el sentido amplio que atribuye el Tribunal al concepto al que nos referimos, incluyendo los enlaces como "acto de comunicación".
En la Sentencia del Tribunal de Justicia de 8 de septiembre de 2016, GS Media, C-160/15 , el vínculo ya se estableció a una página en la que las
obras protegidas se encontraban disponibles libremente sin la autorización del titular de los derechos de autor. Tras reiterar que el concepto de
comunicación al público debe entenderse en un sentido amplio establece la sentencia (apartado 51) que cuando la colocación de hipervínculos se
realiza con ánimo de lucro se ha depresumir que la colocación ha tenido lugar con pleno conocimiento de lanaturaleza protegida de dicha obra y de
la eventual falta de autorización de publicación en Internet por el titular de los derechos de autor. En tales circunstancias, y siempre que esta
presunción iuris tantum no sea enervada,
Estos mismos criterios se han aplicado en la Sentencia del Tribunal de Justicia de 26 de abril de 2017, Filmspeler, C-527/15 , con cita de las que
hemos reseñado, considerando (apartados 36 y 37) que para que existe un "acto de comunicación" basta con que la obra se ponga a disposición de
un público de tal forma que quienes lo compongan puedan acceder a ella, sin que seadecisivo que dichas personas utilicen o no esa posibilidad y los
enlaces a otra página de Internet que ofrecen a los usuarios de la primera página un acceso directo a las obras protegidas.
Segúndicha Sentencia, el concepto de "comunicación al público", en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29/CE , incluye la
venta de un reproductor multimedia en el que se han preinstalado extensiones,disponibles en Internet, que contienen hipervínculos que reenvían a
sitios de Internet libremente accesibles al público en los que se ponen a su disposiciónobras protegidas por derechos de autor sin la autorización de
los titulares detales derechos.
Destacóel Tribunal de Justicia (apartado 41) que no se trató, en el caso de autos, de una "mera" puesta a disposición de las instalaciones
materialesdestinada a permitir oa realizar una comunicación puesto que, con plenoconocimiento de las consecuencias de tal comportamiento, en el
reproductor multimedia se preinstalan extensiones que permiten específicamente a los compradores de dicho dispositivo "acceder a obras
protegidas" publicadas en sitios de difusión en flujo continuo sin la autorización de lostitulares de los derechos de autor y visualizar tales obras en su
pantalla de televisión. Esta operación permite establecer una conexión directa entre lossitios de Internet que difunden obras pirateadas y los
compradores delreproductor multimedia, sin la cual estos últimos difícilmente podríandisfrutar de las obras protegidas.
Obsérveseque, en el caso que nos ocupa, los enlaces permiten conectar a los usuarios con el ordenador que alberga el archivo buscado, de manera
que se facilita el acceso a obras protegidas, que se ponen a disposición de los usuarios sin autorización de los titulares de derechos afines.
Finalmente, la Sentencia del Tribunal de Justicia de 14 de junio de 2017, TPB, C-610/15, se refiere a la plataforma de intercambio en línea TPB (The
Pirate Bay). Estaplataforma indexa ficheros torrent, de manera que las obras a las que talesficheros remiten pueden ser fácilmente localizados y
descargadas por losusuarios de dicha plataforma de intercambio. El BitTorrent es un protocolo en virtud del cual los usuarios (llamados "pares" o
"peers") pueden intercambiar ficheros. Una gran parte de los ficheros torrent que figuran en la plataforma de intercambio en línea TPB reenvían a
obras publicadas sin autorización de los titulares de derechos. Se trata por lo tanto de una plataforma de intercambio que, al indexar metadatos
relativos a obras protegidas y proporcionar un motor de búsqueda,
Considere el Tribunal de Justicia que, aunque TPB no alojó el contenido en sí, al poner adisposición y gestionar una plataforma de intercambio en
línea, los operadores de TPB intervienen, con pleno conocimiento de las consecuencias de su conducta, para proporcionar acceso a obras
protegidas. Al indexar los archivos torrentTPB permite a los usuarios ubicar estas obras y compartirlas como parte de una red peer to peer. Por lo
tanto, TPB desempeñó un papel esencial en la puesta a disposición de las obras en cuestión y hubo un "acto de comunicación"."
Pues bien, el hecho de la puesta a disposición por la entidad demandada, en el caso de que fuera a través de los enlaces subidos por los usuarios,
para tener acceso a los partidos de futbol de los que ostenta derechos protegidos la entidad actora es un acto de comunicación pública , por cuanto
se dirige a unpúblico nuevo, dado que se ponen a disposición de las personas que no tendrían acceso a los mismos, ya que no eran abonados, por
tanto público que no fue tomada en consideración por los titulares de los derechos de autor cuando autorizaron la comunicación inicial, por lo tanto
sin su consentimiento, lo que representauna actividad ílicita.
por lo que no puede ser considerado como mero facilitador de enlaces neutral, tal como alega, cuando es un hecho notorio que la mayor parte de los
partidos de cada jornada de la competición española de fútbol profesional, de liga y copa, queson eventos perfectamente determinados, y sobre los
que se dispone de información pública con antelación de cuando se van a celebrar y de quién tiene derecho a transmitirlos, se emiten para público
de pago, resulta muy forzado que la parte demandada pudiera pretender que no tenía conocimiento efectivo de que a través de su operativa se
estaban lesionando derechos de tercero, sin consentimiento del titular de los derechos. De ahí que tenga pleno conocimiento que se trata de un acto
de comunicación al público de obras protegidas, ya unpúblico nuevo. si claro,
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CUARTO.- La Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (en adelante LSSICE) incorporó el
ordenamiento jurídico español la Directiva 2000/31/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 8 de junio, relativa a determinados aspectos de los
servicios de la sociedad de la información, en particular, el comercio electrónico en el mercado interior (Directiva sobre el comercio electrónico o
DCE).
El artículo 17 LSSICE permite la exención de responsabilidad a aquellos prestadores de servicios que faciliten enlaces a contenidos o instrumentos
debúsqueda en determinadas condiciones:
1. Los prestadores de servicios de la sociedad de la información que faciliten enlaces a otros contenidos o incluidos en los suyos directorios o
instrumentos de búsqueda de contenidos no serán responsables por la información a la que dirijan a los destinos de sus, siempre que:
a) No tenga conocimiento efectivo de que la actividad o la información a la queremiten o recomiende es ilícita o de que lesiona bienes o derechos de
un tercero susceptibles de indemnización, ob) Si lo tienen, actúen con diligencia para suprimir o inutilizar el enlace correspondiente.
Seentenderá que el prestador de servicios tiene el conocimiento efectivo a que serefiere el párrafo a) cuando un órgano competente haya declarado
la ilicitud de los datos, ordenado su retirada o que se haya imposibilitado el acceso a los mismos, ose hubiera declarado la existencia de la lesión, y
el prestador conociera lacorrespondiente resolución, sin perjuicio de los procedimientos de detección yretirada de contenidos que los prestadores
aplicaran en virtud de acuerdosvoluntarios y de otros medios de conocimiento efectivo que pudieran establecerse.
2. La excepción de responsabilidad establecida en el apartado 1 no operará en el supuesto de que el proveedor de contenidos al que se enlace o
cuya localizaciónse facilite actúe bajo la dirección, autoridad o control del prestador que facilite la localización de esos contenidos".
Puesbien, respecto de falta de conocimiento efectivo de la lesión de derechos deterceros a que se refiere la letra a) del apartado 1 del artículo
paraque pueda operar la exención de responsabilidad, el Tribunal Supremo ha señalado, siguiendo la sentencia antes referida de la Audiencia
Provincial de Madrid, que se incluye una mención de naturaleza ejemplificativa de conocimiento efectivo, no excluyendo la posibilidad de que el
mismo se pruebe de cualquier otra manera, es decir, no restringe los instrumentos aptos para alcanzarlo (STS 128/2013, de 26 de febrero).
Basta que el conocimiento derive de circunstancias aptas para posibilitar, aunque mediatamente o por inferencias lógicas al alcance de cualquiera,
una efectiva aprehensión de la realidad de que se trate (STS de 4 de diciembre de 2012).
Conanterioridad, el Tribunal Supremo, en Sentencias de 9 de diciembre de 2009 y 10 de febrero de 2011, realizó una interpretación del concepto de
"conocimiento efectivo" a la luz de la citada Directiva. Así dijo que la LSSICE no se limitaba a incluir en los supuestos de exención de responsabilidad
el conocimiento por parte del proveedor de resolución dictadapor órgano competente que declarara la ilicitud, sino que también laposibilidad de
"otros medios de conocimiento efectivo que pudieran establecerse", como el conocimiento "que se obtiene por el prestador del servicio a partir de
hechos o circunstancias aptas para posibilitar, aunque mediatamente o por inferencias lógicas al alcance de cualquiera, una efectiva aprehensión de
la realidad de que se trate" o, en palabras de la Directiva, en su artículo 14, "
Ya hemos expuesto que la demandada no podía ignorar razonablemente y de buena fe que se facilita el acceso a un nuevo público, a través de
enlaces para sudescarga, a partidos de futbol de la competición española de liga y copa con derechos protegidos, sin autorización de los titulares de
los derechos, cuando fue advertida de ello para que cesara en su actividad con la presentación en sumomento de denuncias penales, lo que no
impide que consecuentemente sobreseídas en sumomento por no ser constitutivas de infracción penal, dada su ilicitud civil, por lo que la entidad
demandada no puede acogerse a la exención de responsabilidad prevista en el artículo 17 LSSICE.
QUINTO.- En definitiva, la demandada, a través de la pagina web roja directa que estitular, ofrece el acceso a internet a un público nuevo, de forma
gratuita, a través de enlaces a dichas retransmisiones deportivas de futbol, valiéndose atal fin de señales de streaming , cuyos derechos de
producción en exclusivatienen la parte actora sobre la fijación de imágenes en soporte material del productoraudiovisual y que explotan las
emisiones y transmisiones mediante televisión depago, que sólo pueden acceder a las imágenes los clientes abonados (art 120 y126 TRLPI).
Y lohace con pleno conocimiento de su contenido protegido, y tal actividad es unacto de explotación no consentido, por cuanto su intervención es
necesaria, a través de enlaces que permiten ver en directo o en ligero diferido lasemisiones y transmisiones de partidos que es titular en exclusiva la
actora,sin la cual los usuarios no podrían empeorar de forma gratuita de las obrasdifundidas por televisión de pago de la demandante, infringiendo
pues derechosajenos protegidos de propiedad intelectual de los que se aprovecha de formailícita.
En todo caso, admitiendo la tesis de mero intermediario sería también responsablela demandada, como titular de la página web, sin que pueda
operar la exención de responsabilidad, respecto de falta de conocimiento efectivo de la lesión dederechos de terceros, a que se refiere la letra a) del
apartado 1 del artículo 17 de LSSICE, resultando pues su conducta relevante al autorizar su comunicación pública a un nuevo, a otros usuarios no
abonados, de las emisiones y transmisiones deportivas de la que es titular la actora en exclusiva.
Así loprevé el TRLPI, tras su reforma por Ley 21/2014, de 4 de noviembre, en elartículo 138.2 , para dar una mayor y eficaz protección de los
derechos depropiedad intelectual, puede imputarse la comisión de infracción no sólo alautor directo o primario de la conducta infractora sino que
también caberesponsabilizar al que opera del modo que se ha calificado como infracciónindirecta, bien por conductas de inducción, de cooperación o
de capacidad decontrol y beneficio económico de la actividad infractora.
Y sealega que la orden de cesación de la conducta infractora contenida en el fallode la sentencia vulnera las directivas europeas por inexistencia de
obligacióngeneral de supervisión que es contraria al artículo 15.1 de la directiva,siendo además de imposible cumplimiento un control ex-ante
revisando cada unode los enlaces, partiendo de la base de ser un mero intermediario, sin controlalguno de los contenidos de los enlaces subidos por
los usuarios, lo que no seadmite cuando se concluye que la entidad mercantil demandada tiene un papelactivo, no una posición neutral, en el control
de los referidos enlaces,infractores de los derechos audiovisuales de producción exclusiva de la parteactora.
Porotra parte, al ser un hecho notorio que la mayor parte de los partidos de cadajornada de la competición española de fútbol profesional, que
sonacontecimientos perfectamente determinados, y sobre los que se dispone depública información con antelación de cuando se van a celebrar y de
quién tienederecho a transmitirlos, se emiten para público de pago, resulta muy forzadoque la parte demandada pudiera pretender que no tenga
conocimiento para podertomar medidas con la antelación suficiente para poder cumplir la consecuenteorden de cesación por la conducta infractora
de los derechos de la actora.
SEXTO.- Establecida la responsabilidad de la demandada por la realización de actosde comunicación pública no autorizados resulta innecesario
analizar lasacciones ejercitadas de forma subsidiaria en demanda de competencia desleal,que en el recurso mantiene que la sentencia incurre en
incongruencia extrapetita.
Lo queno puede ser aceptado, desde el momento en que en la sentencia apelada no serecoge pronunciamiento expreso al respecto en su parte
dispositiva, y se reconocecomo una posibilidad de estimación la pretensión subsidiariamente formulada endemanda para el caso de que no se
hubiera estimado la principal.
Espronunciamiento jurisprudencial reiterado, en aras a la delimitación de laesfera de aplicación de la Ley de Competencia Desleal, el que proclama
que, deexistir algún derecho de exclusiva, es decir, protección específica en otraLey, es a ella a la que hay que acudir ( art. 11.1, inciso segundo LCD
), yello no obsta a que en otro caso (ausencia de derecho de exclusiva por nohaberse obtenido la protección específica) se pueda acudir al amparo
de lanormativa de competencia desleal ex art. 11.2 y 3 LCD ( SSTS de 7 de junio de2000 , 13 de mayo de 2002 , 1 de abril y 11 de mayo de 2004 , 4
de septiembre de2006 , 17 de julio y 8 de octubre de 2007 , 7 de julio de 2009 ).
https://www.wipo.int/wipolex/es/text/579220 6/7
22/2/23, 14:37 WIPO Lex
Puesbien, en este caso, los derechos de la actora obtuvieron protección jurídica enel marco de otra legislación especial, a través de legislación
protectora delos derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor, por lo que noprocede entrar a considerar si se ha producido infracción
de la Ley deCompetencia Desleal, que en la sentencia apelada se razona como una posibilidadfundada, pero sin transcendía jurídica cuando no se
hace pronunciamiento algunoen el fallo.
SEPTIMO.- Por lo que se refiere al recurso formulado por la representación de don Cirilo, que alega falta de legitimación activa en cuanto que se
dirige la acción comopersona individual, cuando es el socio y administrador único de la entidadPuerto 80 Projects S.L.U., y viene condenado en la
sentencia apelada comocooperador necesario, al considerar que existe una participacion relevante deldemandado en la infraccion de derechos de la
actora, una actuacion directa enla produccion de los hechos ilicitos, independiente de la que puede llevar acabo como administrador-socio unico de
la sociedad.
Puesbien, partiendo que se rechaza en la sentencia apelada la aplicación al caso lateoría del levantamiento del velo, debemos estimar el motivo del
recurso deapelación alegado y absolver al demandado como persona física independiente asu labor de administración y socio único en sociedad de
responsabilidadlimitada unipersonal.
Lacondena viene fundamentada en la actuación que se estima directa del Sr. Ciriloen la produccion de los hechos ilicitos, independiente de la que
puede llevar acabo como administrador-socio unico de la sociedad. Por cuanto como personafisica independiente esta actuando junto con la
sociedad Puerto 80 ProjectsS.L.U. de modo necesario y en colaboracion imprescindible para la infraccion delos derechos de los demandantes, al ser
el titular registral de la marcaespanola nº 2.938.949 "ROJADIRECTA" (mixta), utilizada en elpropio sitio web de rojadirecta y en las paginas de
enlace de esta,cuando no tiene ninguna licencia concedida a la mercantil Puerto 80 ProjectsS.L.U. Pero resulta también, la documental de la cesión
de los derechos deexplotacion de la misma a favor de PUERTO 80 PROJECTS S.L.U. en documentoprivado de fecha 12 de Junio de 2012, por lo
que la utilización de la marca deforma indebida por la entidad mercantil codemandada que la explota es la únicaque debe de responder.
Porcuanto el mero hecho de solicitar una marca en la Oficina Espanola de Patentesy Marcas (OEPM) el 9 de julio de 2010, siendo concedido su
registro el 17 deenero de 2011, para distinguir servicios de la clase 38, en concreto"servicios de telecomunicaciones", no implica por si, aun
cuandopueda deducirse una actuación fraudulenta al actuar al amparo de una sociedadde capital unipersonal, siendo su socio y administrador único,
que puedaconsiderarse, tal como mantiene en su recurso, una infracción de propiedadintelectual o un acto necesario de cooperación para con la
misma, que seproduciría igual con cualquier otra marca u otra denominación de la página web,y no puede mantenerse la condena por el mero hecho
de no contar con licenciainscrita. Y a los efectos que nos interesan nada tiene que ver el hecho del registrodel nombre de dominio rojadirecta.
Elmotivo se estima.
OCTAVO.- La estimación del recurso de apelación formulado por don Cirilo conlleva queno proceda hacer especial pronunciamiento sobre las costas
procesales causadasen esta alzada derivadas del mismo ( art. 398 LEC ). Por lo que se refiere alas de primera instancia, dadas las circunstancias
concurrentes en el caso,ante las dudas de hecho existentes sobre la actuación y cooperación del mismo,consideramos que no procede hacer
tampoco expreso pronunciamiento ( art. 394LEC ).
NOVENO.-. La desestimación del recurso de apelación formulado por la representaciónde Puerto 80 Projects S.L.U. conlleva la condena en costas
de esta alzada de laparte recurrente, por aplicación de lo dispuesto en el artículo 398 en relacióncon el art. 394 de la Ley de Enjuiciamiento Civil .
Vistoslos preceptos legales citados y demás de general y pertinente aplicación, ennombre del Rey y por la autoridad concedida por el Pueblo
Español.
FALLAMOS
Conestimación del recurso de apelación interpuesto por don Cirilo , y condesestimación del recurso de apelación formulado por la representación
dePuerto 80 Projects S.L.U., contra la sentencia dictada por el Juzgado de loMercantil num. Uno de A Coruña, revocamos la resolución recurrida en
el únicosentido de dejar sin efecto la condena del codemandado don Cirilo , al queabsolvemos, sin hacer expreso pronunciamiento sobre las costas
procesalescausadas en primera instancia derivadas del mismo, mantenemos el resto de suspronunciamientos; todo ello, sin hacer expresa
imposición de las costascausadas en esta alzada del recurso que se estima, y con expresa imposición delas costas causadas en segunda instancia
a la parte apelante del recurso que sedesestima.
Contraesta sentencia cabe recurso de casación y extraordinario por infracciónprocesal ante la Sala 1ª del Tribunal Supremo, por razón de interés
casacionalsiempre que concurran los presupuestos legales para su admisión, a interponeren el plazo de veinte días a partir de la notificación de esta
resolución.
Así,por esta nuestra sentencia de la que se llevará certificación al rollo de Salalo pronunciamos, mandamos y firmamos.
PUBLICACION.-Dada y pronunciada fue la anterior resolución de los Iltmos. Sres. Magistradosque la firman y leída por el Iltmo. Sr. Magistrado
Ponente en el mismo día desu fecha, de lo que yo Secretario doy fe.
AVISOLEGAL
Parala realización de cualesquiera actos de reutilización de sentencias y otrasresoluciones judiciales con finalidad comercial, debe
ponerse en contacto conel Centro de Documentación Judicial -CENDOJ-
https://www.wipo.int/wipolex/es/text/579220 7/7
Svensson
Nils Svensson, Sten Sjögren, Madelaine Sahlman, Pia Gadd y Retriever Sverige AB, Asunto C‑466/12, TJUE Sentencia del Tribunal de
Justicia (Sala Cuarta)de 13 de febrero de 2014
Fuente: http://curia.europa.eu/juris/document/document.jsf?docid=147847&doclang=ES
«Procedimiento prejudicial – Aproximación de las legislaciones – Derechos de autor y derechos afines a los
derechos de autor – Directiva 2001/29/CE – Sociedad de la información – Armonización de determinados
aspectos de los derechos de autor y derechos afines – Artículo 3, apartado 1 – Comunicación al público –
Concepto – Enlaces de Internet (“enlaces sobre los que se puede pulsar”) que dan acceso a obras protegidas»
En el asunto C‑466/12,
que tiene por objeto una petición de decisión prejudicial planteada, con arreglo al artículo 267 TFUE, por el
Svea hovrätt (Suecia), mediante resolución de 18 de septiembre de 2012, recibida en el Tribunal de Justicia el
18 de octubre de 2012, en el procedimiento entre
Nils Svensson,
Sten Sjögren,
Madelaine Sahlman,
Pia Gadd
integrado por el Sr. L. Bay Larsen, Presidente de Sala, y los Sres. M. Safjan y J. Malenovský (Ponente), la
Sra. A. Prechal y el Sr. S. Rodin, Jueces;
1
(* Lengua de procedimiento: sueco.)
1
– en nombre del Gobierno italiano, por la Sra. G. Palmieri, en calidad de agente, asistida por el
Sr. S. Fiorentino, avvocato dello Stato;
– en nombre del Gobierno del Reino Unido, por la Sra. J. Beeko, en calidad de agente, asistida por el
Sr. N. Saunders, Barrister;
– en nombre de la Comisión Europea, por la Sra. J. Samnadda y el Sr. J. Enegren, en calidad de agentes;
vista la decisión adoptada por el Tribunal de Justicia, oída la Abogado General, de que el asunto sea juzgado
sin conclusiones,
dicta la siguiente
Sentencia
1 La petición de decisión prejudicial tiene por objeto la interpretación del artículo 3, apartado 1, de la Directiva
2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de
determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la
información (DO L 167, p. 10).
2 Esta petición se planteó en el marco de un litigio entre los Sres. Svensson y Sjögren y las Sras. Sahlman y Gadd,
por un lado, y la sociedad Retriever Sverige AB (en lo sucesivo, «Retriever Sverige»), por otro lado, en
relación con la indemnización que, en opinión de los primeros, les corresponde como compensación por el
perjuicio que, según afirman, les ha causado la inserción en la página de Internet de esa sociedad de enlaces
de Internet sobre los que se puede pulsar («hiperenlaces») y que conducen a artículos de prensa sobre los
que tienen derechos de autor.
Marco jurídico
Derecho internacional
4 El Tratado de la OMPI sobre derecho de autor establece en su artículo 1, apartado 4, que las partes contratantes
darán cumplimiento a lo dispuesto en los artículos 1 a 21 del Convenio para la Protección de las Obras
Literarias y Artísticas, firmado en Berna el 9 de septiembre de 1886 (Acta de París de 24 de julio de 1971), en
la versión modificada el 28 de septiembre de 1979 (en lo sucesivo, «Convenio de Berna»).
Convenio de Berna
5 El artículo 20 del Convenio de Berna, bajo el epígrafe «Arreglos particulares entre países de la Unión», dispone:
«Los gobiernos de los países de la Unión se reservan el derecho de adoptar entre ellos Arreglos particulares,
siempre que estos Arreglos confieran a los autores derechos más amplios que los concedidos por este
Convenio, o que comprendan otras estipulaciones que no sean contrarias al presente Convenio. Las
disposiciones de los Arreglos existentes que respondan a las condiciones antes citadas continuarán siendo
aplicables.»
Derecho de la Unión
«(1) El Tratado prevé la creación de un mercado interior y la instauración de un sistema que garantice que
2
la competencia dentro del mercado interior no sea falseada. La armonización de las normativas de
los Estados miembros sobre los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor
contribuye a la realización de estos objetivos.
[...]
(4) La existencia de un marco jurídico armonizado en materia de derechos de autor y de derechos afines a
los derechos de autor fomentará, mediante un mayor grado de seguridad jurídica y el
establecimiento de un nivel elevado de protección de la propiedad intelectual, un aumento de la
inversión en actividades de creación e innovación, incluida la infraestructura de red, lo que a su vez
se traducirá en el desarrollo de la industria europea y en el incremento de su competitividad, tanto
por lo que respecta al ámbito del suministro de contenido y de la tecnología de la información como,
de modo más general, a una amplia gama de sectores de la industria y la cultura. […]
[...]
(6) Sin una armonización a nivel comunitario, las actividades legislativas a nivel nacional, que se han
emprendido ya en algunos Estados miembros para hacer frente a los desafíos tecnológicos, pueden
crear diferencias significativas de protección y, por ende, restringir la libre circulación de los
servicios o productos que incorporen obras protegidas o se basen en ellas, dando lugar a una nueva
fragmentación del mercado interior y a incoherencias de orden legislativo. Las repercusiones de
tales diferencias legislativas y de esta inseguridad jurídica resultarán más significativas a medida
que siga desarrollándose la sociedad de la información, que ya ha dado lugar a un considerable
aumento de la explotación transfronteriza de la propiedad intelectual. Dicho desarrollo puede y
debe proseguir. La existencia de diferencias legislativas y la inseguridad jurídica en materia de
protección puede impedir las economías de escala para los nuevos productos y servicios protegidos
por derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor.
(7) Por tanto, el marco jurídico comunitario para la protección de los derechos de autor y derechos afines
a los derechos de autor debe también adaptarse y completarse en la medida en que resulte necesario
para el correcto funcionamiento del mercado interior. A tal fin, deben reajustarse aquellas
disposiciones nacionales sobre los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en
las que existan diferencias considerables de un Estado miembro a otro o que ocasionen una
inseguridad jurídica que dificulte el correcto funcionamiento del mercado interior y el adecuado
desarrollo de la sociedad de la información en Europa, y deben evitarse las incoherencias entre las
respuestas nacionales a los avances tecnológicos, no siendo necesario suprimir o evitar aquellas
diferencias que no repercutan negativamente en el funcionamiento del mercado interior.
[...]
(9) Toda armonización de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor debe basarse en
un elevado nivel de protección, dado que tales derechos son primordiales para la creación
intelectual. Su protección contribuye a preservar y desarrollar la creatividad en interés de los
autores, los intérpretes, los productores, los consumidores, la cultura, la industria y el público en
general. […]
[…]
(19) El derecho moral de los titulares de derechos debe ejercerse de conformidad con lo dispuesto en la
legislación de los Estados miembros, en el Convenio de Berna […], en el Tratado de la OMPI sobre
derechos de autor y en el Tratado de la OMPI sobre interpretación o ejecución y fonogramas. [...]»
«1. Los Estados miembros establecerán en favor de los autores el derecho exclusivo a autorizar o prohibir
cualquier comunicación al público de sus obras, por procedimientos alámbricos o inalámbricos, incluida la
3
puesta a disposición del público de sus obras de tal forma que cualquier persona pueda acceder a ellas desde
el lugar y en el momento que elija.
[...]
3. Ningún acto de comunicación al público o de puesta a disposición del público con arreglo al presente
artículo podrá dar lugar al agotamiento de los derechos a que se refieren los apartados 1 y 2.»
8 Los demandantes en el litigio principal, que son periodistas, redactaron artículos de prensa que se publicaron en
el periódico GöteborgsPosten y en la página de Internet del GöteborgsPosten. Retriever Sverige gestiona una
página de Internet que facilita a sus clientes, según sus necesidades, listas de enlaces de Internet sobre los
que se puede pulsar y que conducen a artículos publicados en otras páginas de Internet. Las partes no
discuten que dichos artículos podían consultarse libremente en la página de Internet del periódico Göteborgs
Posten. Según los demandantes en el litigio principal, si el cliente pulsa sobre uno de esos enlaces no puede
ver claramente que se ha desplazado a otra página de Internet para acceder a la obra que le interesa. Por el
contrario, Retriever Sverige afirma que es evidente para el cliente que, cuando pulsa sobre uno de esos
enlaces, ha sido remitido a otra página de Internet.
9 Los demandantes en el litigio principal presentaron una demanda de indemnización contra Retriever Sverige
ante el Stockholms tingsrätt (Tribunal de Primera Instancia de Estocolmo) alegando que dicha sociedad había
utilizado, sin su autorización, algunos de sus artículos al ponerlos a disposición de sus clientes.
10 Mediante sentencia de 11 de junio de 2010, el Stockholms tingsrätt desestimó su demanda. Los demandantes en
el litigio principal interpusieron un recurso de apelación contra esa sentencia ante el Svea hovrätt (Tribunal
de apelación de Svea).
11 Ante dicho órgano jurisdiccional, los demandantes en el litigio principal alegaron que Retriever Sverige había
vulnerado su derecho exclusivo a poner sus obras a disposición del público, puesto que, gracias a los servicios
ofrecidos por la página de Internet de dicha sociedad, los clientes de ésta habían tenido acceso a sus obras.
12 Retriever Sverige sostiene, en su defensa, que la presentación de listas con enlaces de Internet hacia obras
comunicadas al público en otras páginas de Internet no es un acto que vulnere los derechos de autor.
Retriever Sverige también alega que no realizó transmisión alguna de obras protegidas, dado que su actividad
se limitaba a indicar a sus clientes las páginas de Internet en las que se encontraban las obras que les
interesaban.
13 En estas circunstancias, el Svea hovrätt decidió suspender el procedimiento y plantear al Tribunal de Justicia las
cuestiones prejudiciales siguientes:
«1) Si una persona distinta del titular del derecho de propiedad intelectual de una determinada obra
ofrece en su página de Internet un enlace sobre el que se puede pulsar y que conduce a esa obra,
¿realiza una comunicación al público de esa obra en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la
Directiva [2001/29]?
2) ¿Influye en la apreciación de la primera cuestión que la obra a la que conduce el enlace se encuentre en
una página de Internet a la que puede acceder cualquier persona sin restricciones o cuyo acceso esté
limitado de algún modo?
3) A la hora de apreciar la primera cuestión, ¿debe realizarse una distinción según que la obra, una vez que
el usuario ha pulsado sobre el enlace, se presente en otra página de Internet o se presente de modo
que parezca que se encuentra en la misma página de Internet?
4) ¿Están facultados los Estados miembros para otorgar al autor una protección más amplia de su derecho
4
exclusivo permitiendo que la comunicación al público comprenda más actos que los derivados del
artículo 3, apartado 1, de la Directiva [2001/29]?»
14 Mediante sus tres primeras cuestiones prejudiciales, que procede examinar conjuntamente, el tribunal
remitente solicita, en esencia, que se dilucide si el artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29 debe
interpretarse en el sentido de que constituye un acto de comunicación al público, a efectos de dicha
disposición, la presentación en una página de Internet de enlaces sobre los que se puede pulsar y que
conducen a obras protegidas disponibles en otra página de Internet, siendo así que en esa otra página pueden
consultarse libremente dichas obras.
15 A este respecto, del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29 se deriva que todo acto de comunicación al
público de una obra debe ser autorizado por el titular de los derechos de autor.
16 De este modo, de dicha disposición resulta que el concepto de comunicación al público asocia dos elementos
acumulativos: un «acto de comunicación» de una obra y la comunicación de ésta a un «público» (véase, en ese
sentido, la sentencia de 7 de marzo de 2013, ITV Broadcasting y otros, C‑607/11, apartados 21 y 31).
17 Por lo que se refiere al primero de estos elementos, es decir, la existencia de un «acto de comunicación», debe
señalarse que este concepto debe interpretarse de modo amplio (véase, en ese sentido, la sentencia de 4 de
octubre de 2011, Football Association Premier League y otros, C‑403/08 y C‑429/08, Rec. p. I‑9083,
apartado 193), con el fin de garantizar, como establecen los considerandos 4 y 9 de la Directiva 2001/29, un
elevado grado de protección de los titulares de derechos de autor.
18 En el presente asunto debe señalarse que el hecho de facilitar en una página de Internet enlaces sobre los que se
puede pulsar y que conducen a obras protegidas publicadas sin ninguna restricción de acceso en otra página
de Internet ofrece a los usuarios de la primera página un acceso directo a dichas obras.
19 Pues bien, como se deriva del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29, para que exista un «acto
comunicación» basta con que la obra se ponga a disposición de un público de tal forma que quienes lo
compongan puedan acceder a ella, sin que sea decisivo que dichas personas utilicen o no esa posibilidad
(véase, por analogía, la sentencia de 7 de diciembre de 2006, SGAE, C‑306/05, Rec. p. I‑11519, apartado 43).
20 De lo anterior se deduce que, en circunstancias como las del litigio principal, el hecho de facilitar enlaces sobre
los que se puede pulsar y que conducen a obras protegidas debe calificarse de «puesta a disposición» y, en
consecuencia, de «acto de comunicación» en el sentido de la referida disposición.
21 Por lo que se refiere al segundo de los elementos antes mencionados, es decir, que la obra protegida debe ser
comunicada efectivamente a un «público», a efectos del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29, el
término público se refiere a un número indeterminado de destinatarios potenciales e implica, por lo demás,
un número considerable de personas (véanse, en este sentido, las sentencias, antes citadas, SGAE, apartados
37 y 38, y ITV Broadcasting, apartado 32).
22 Pues bien, un acto de comunicación como el realizado por el gestor de una página de Internet mediante enlaces
sobre los que se puede pulsar se dirige al conjunto de usuarios potenciales de la página que dicha persona
gestiona, es decir, a un número indeterminado y considerable de destinatarios.
23 En estas circunstancias, debe considerarse que dicho gestor realiza una comunicación a un público.
24 Aclarado este punto, tal como se deriva de reiterada jurisprudencia, para poder ser incluida en el concepto de
«comunicación al público», en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29, también es
necesario que una comunicación como la controvertida en el litigio principal –que se refiere a las mismas
5
obras que la comunicación inicial y que ha sido realizada a través de Internet como la comunicación inicial, es
decir, con la misma técnica,– se dirija a un público nuevo, a saber, un público que no fue tomado en
consideración por los titulares de los derechos de autor cuando autorizaron la comunicación inicial al público
(véanse, por analogía, la sentencia SGAE, antes citada, apartados 40 y 42; el auto de 18 de marzo de 2010,
Organismos Sillogikis Diacheirisis Dimiourgon Theatrikon kai Optikoakoustikon Ergon, C‑136/09, apartado
38, y la sentencia ITV Broadcasting y otros, antes citada, apartado 39).
25 En el presente asunto debe señalarse que una puesta a disposición de obras, mediante un enlace sobre el que se
puede pulsar, como la controvertida en el litigio principal no conduce a comunicar dichas obras a un público
nuevo.
26 En efecto, el público destinatario de la comunicación inicial era el conjunto de los usuarios potenciales de la
página en la que se realizó, porque, sabiendo que el acceso a las obras en esa página no estaba sujeta a
ninguna medida restrictiva, todos los internautas podían consultarla libremente.
27 En estas circunstancias procede hacer constar que, cuando el conjunto de los usuarios de otra página, a los que
se han comunicado las obras de que se trata mediante un enlace sobre el que se puede pulsar, podía acceder
directamente a esas obras en la página en la que éstas fueron comunicadas inicialmente, sin intervención del
gestor de esa otra página, debe estimarse que los usuarios de la página gestionada por este último son
destinatarios potenciales de la comunicación inicial y forman, por tanto, parte del público tomado en
consideración por los titulares de los derechos de autor cuando éstos autorizaron la comunicación inicial.
28 En consecuencia, dado que no existe un público nuevo, no es necesario que los titulares de los derechos de autor
autoricen una comunicación al público como la del litigio principal.
29 Esta conclusión no se vería afectada por el hecho de que el tribunal remitente comprobase –extremo que no se
deduce claramente de los autos– que, cuando los internautas pulsan sobre el enlace de que se trata, la obra
aparece dando la impresión de que se muestra en la página en la que se encuentra el enlace mientras que
dicha obra procede en realidad de otra página.
30 En efecto, esta circunstancia adicional no modifica en absoluto la conclusión según la cual la presentación en
una página de Internet de un enlace sobre el que se puede pulsar y que conduce a una obra protegida
publicada y libremente accesible en otra página de Internet tiene por efecto poner dicha obra a disposición
de los usuarios de la primera página mencionada y constituye, por tanto, una comunicación al público. No
obstante, dado que no existe un público nuevo, en todo caso tal comunicación al público no exige la
autorización de los titulares de los derechos de autor.
31 Por el contrario, en el caso de que el enlace sobre el que se puede pulsar permitiera a los usuarios de la página
en la que se encuentra dicho enlace eludir las medidas de restricción adoptadas en la página en la que se
encuentra la obra protegida para limitar el acceso a ésta a los abonados y constituyera, de este modo, una
intervención sin la cual dichos usuarios no podrían disfrutar de las obras difundidas, habría que considerar
que el conjunto de esos usuarios es un público nuevo que no fue tomado en consideración por los titulares de
los derechos de autor cuando autorizaron la comunicación inicial, de modo que tal comunicación al público
exigiría la autorización de los titulares. Así sucede, en particular, cuando la obra ya no está a disposición del
público en la página en la que fue comunicada inicialmente o cuando ya sólo lo está para un público limitado,
mientras que es accesible en otra página de Internet sin la autorización de los titulares de los derechos de
autor.
32 En estas circunstancias, procede responder a las tres primeras cuestiones prejudiciales planteadas que el
artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29 debe interpretarse en el sentido de que no constituye un acto
de comunicación al público, a efectos de dicha disposición, la presentación en una página de Internet de
enlaces sobre los que se puede pulsar y que conducen a obras que pueden consultarse libremente en otra
página de Internet.
6
33 Mediante su cuarta cuestión prejudicial, el tribunal remitente solicita, en esencia, que se dilucide si el artículo 3,
apartado 1, de la Directiva 2001/29 debe interpretarse en el sentido de que se opone a que un Estado
miembro pueda proteger más ampliamente a los titulares de derechos de autor estableciendo que el
concepto de comunicación al público incluya más actos que los previstos en dicha disposición.
34 A este respecto, de los considerandos 1, 6, y 7 de la Directiva 2011/29 se deriva que ésta tiene como finalidad
eliminar las diferencias legislativas y la inseguridad jurídica que existen en torno a la protección de los
derechos de autor. Pues bien, admitir que un Estado miembro pueda proteger más ampliamente a los
titulares de derechos de autor estableciendo que el concepto de comunicación al público incluya igualmente
actos distintos de los previstos en el artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29 entrañaría la creación de
disparidades legislativas y, por tanto, de inseguridad jurídica para los terceros.
35 En consecuencia, no se podría lograr el objetivo perseguido por la Directiva 2001/29 si distintos Estados
miembros pudieran entender que el concepto de comunicación al público incluye más actos que los previstos
en el artículo 3, apartado 1, de dicha Directiva.
36 Es cierto que, según el séptimo considerando de la citada Directiva, ésta no tiene como finalidad suprimir o
evitar aquellas diferencias que no repercutan negativamente en el funcionamiento del mercado interior. No
obstante, debe señalarse que, si se reconociera a los Estados miembros la facultad de establecer que el
concepto de comunicación al público incluye más actos que los previstos en el artículo 3, apartado 1, de dicha
Directiva, esto causaría necesariamente una repercusión negativa en el funcionamiento del mercado interior.
37 De esto se deduce que no puede entenderse que el artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29 permita a los
Estados miembros proteger más ampliamente a los titulares de derechos de autor estableciendo que el
concepto de comunicación al público incluya más actos que los previstos en dicha disposición.
38 Tal conclusión no queda desvirtuada por el hecho, alegado por las partes demandantes en el litigio principal en
sus observaciones escritas, de que el artículo 20 del Convenio de Berna disponga que los Estados firmantes
pueden adoptar entre ellos «arreglos particulares» para conferir a los titulares de derechos de autor
derechos más amplios que los concedidos por dicho Convenio.
39 A este respecto, basta con recordar que, cuando un convenio internacional permita a un Estado miembro
adoptar una medida que resulte contraria al Derecho de la Unión, pero sin obligarle a ello, el Estado miembro
deberá abstenerse de adoptar tal medida (véase la sentencia de 9 de febrero de 2012, Luksan, C‑277/10,
apartado 62).
40 Puesto que no podría lograrse el objetivo de la Directiva 2001/29 si se entendiera que el concepto de
comunicación al público incluye más actos que los previstos en el artículo 3, apartado 1, de dicha Directiva,
un Estado miembro debe abstenerse de ejercer la facultad que le confiere el artículo 20 del Convenio de
Berna.
41 En consecuencia, procede responder a la cuarta cuestión prejudicial que el artículo 3, apartado 1, de la Directiva
2001/29 debe interpretarse en el sentido de que se opone a que un Estado miembro pueda proteger más
ampliamente a los titulares de derechos de autor estableciendo que el concepto de comunicación al público
incluya más actos que los previstos en dicha disposición.
Costas
42 Dado que el procedimiento tiene, para las partes del litigio principal, el carácter de un incidente promovido ante
el órgano jurisdiccional nacional, corresponde a éste resolver sobre las costas. Los gastos efectuados por
quienes, no siendo partes del litigio principal, han presentado observaciones ante el Tribunal de Justicia no
pueden ser objeto de reembolso.
7
1) El artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de
22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de
autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información, debe
interpretarse en el sentido de que no constituye un acto de comunicación al público, a efectos
de dicha disposición, la presentación en una página de Internet de enlaces sobre los que se
puede pulsar y que conducen a obras que pueden consultarse libremente en otra página de
Internet.
Firmas
8
Tom Kabinet Internet BV
En el asunto C-263/18, que tiene por objeto una petición de decisión prejudicial planteada, con arreglo
al artículo 267 TFUE, por el rechtbank Den Haag (Tribunal de Primera Instancia de La Haya, Países
Bajos), mediante resolución de 28 de marzo de 2018, recibida en el Tribunal de Justicia el 16 de abril
de 2018, en el procedimiento entre
Nederlands Uitgeversverbond,
Groep Algemene Uitgevers
y
Tom Kabinet Internet BV,
Tom Kabinet Holding BV,
Tom Kabinet Uitgeverij BV,
EL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Gran Sala), integrado por el Sr. K. Lenaerts, Presidente, la Sra. R. Silva de
Lapuerta, Vicepresidenta, el Sr. A. Arabadjiev, la Sra. A. Prechal, los Sres. M. Vilaras y P. G. Xuereb, la
Sra. L. S. Rossi y el Sr. I. Jarukaitis, Presidentes de Sala, y los Sres. E. Juhász, M. Ilešič (Ponente),
J. Malenovský, C. Lycourgos y N. Piçarra, Jueces;
1
oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el 10 de septiembre de 2019;
dicta la siguiente
Sentencia
1 La petición de decisión prejudicial tiene por objeto la interpretación de los artículos 2, 4, apartados 1 y
2, y 5 de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001,
relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los
derechos de autor en la sociedad de la información (DO 2001, L 167, p. 10).
2 Esta petición se ha presentado en el contexto de un litigio entre, por una parte, Nederlands
Uitgeversverbond (en lo sucesivo, «NUV») y Groep Algemene Uitgevers (en lo sucesivo, «GAU») y,
por otra parte, Tom Kabinet Internet BV (en lo sucesivo, «Tom Kabinet»), Tom Kabinet Holding BV
y Tom Kabinet Uitgeverij BV en relación con la prestación de un servicio en línea consistente en un
mercado virtual de libros electrónicos «de segunda mano».
Marco jurídico
Derecho internacional
«Los autores de obras literarias y artísticas gozarán del derecho exclusivo de autorizar la puesta a
disposición del público del original y de los ejemplares de sus obras mediante venta u otra
transferencia de propiedad.»
«Sin perjuicio de lo previsto en los artículos 11.1)ii), 11 bis,1)i) y ii), 11 ter.1)ii), 14.1)ii) y 14 bis.1)
del Convenio de Berna, los autores de obras literarias y artísticas gozarán del derecho exclusivo de
autorizar cualquier comunicación al público de sus obras por medios alámbricos o inalámbricos,
comprendida la puesta a disposición del público de sus obras, de tal forma que los miembros del
público puedan acceder a estas obras desde el lugar y en el momento que cada uno de ellos elija.»
7 Las declaraciones concertadas respecto de los artículos 6 y 7 de dicho Tratado tienen la siguiente
redacción:
«Tal como se utilizan en esos artículos, las expresiones “copias” y “originales y copias” sujetas al
derecho de distribución y al derecho de alquiler en virtud de dichos artículos, se refieren
exclusivamente a las copias fijadas que se pueden poner en circulación como objetos tangibles (en esta
declaración concertada, la referencia a “copias” debe ser entendida como una referencia a
“ejemplares”, expresión utilizada en los artículos mencionados).»
Derecho de la Unión
Directiva 2001/29
2
8 Los considerandos 2, 4, 5, 9, 10, 15, 23 a 25, 28 y 29 de la Directiva 2001/29 declaran:
«(2) En su reunión de Corfú del 24 y 25 de junio de 1994, el Consejo Europeo hizo hincapié en la
necesidad de crear un marco jurídico general y flexible de ámbito comunitario para fomentar el
desarrollo de la sociedad de la información en Europa. Para ello, es necesario, entre otras cosas,
disponer de un mercado interior para los nuevos productos y servicios. Se han adoptado ya, o se
encuentran en vías de adopción, normas comunitarias importantes para el establecimiento de
dicho marco normativo. Los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor
desempeñan un papel importante en este contexto, al proteger y estimular el desarrollo y la
comercialización de nuevos productos y servicios y la creación y explotación de su contenido
creativo. […]
(9) Toda armonización de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor debe
basarse en un elevado nivel de protección, dado que tales derechos son primordiales para la
creación intelectual. Su protección contribuye a preservar y desarrollar la creatividad en interés
de los autores, los intérpretes, los productores, los consumidores, la cultura, la industria y el
público en general. Por lo tanto, la propiedad intelectual ha sido reconocida como una parte
integrante del derecho de propiedad.
(10) Para que los autores y los intérpretes puedan continuar su labor creativa y artística, deben
recibir una compensación adecuada por el uso de su obra, al igual que los productores, para
poder financiar esta labor. La inversión necesaria para elaborar productos tales como
fonogramas, películas o productos multimedia, y servicios tales como los servicios “a la carta”,
es considerable. Es indispensable una protección jurídica adecuada de los derechos de propiedad
intelectual para garantizar la disponibilidad de tal compensación y ofrecer la oportunidad de
obtener un rendimiento satisfactorio de tal inversión.[…]
3
(24) El derecho de poner a disposición del público las prestaciones contempladas en el apartado 2
del artículo 3 se entiende que abarca todo acto por el cual tales prestaciones se pongan a
disposición del público no presente en el lugar en el que se generó dicho acto, y ningún otro
acto distinto del mismo.
(28) La protección de los derechos de autor, a efectos de la presente Directiva, incluye el derecho
exclusivo a controlar la distribución de la obra incorporada en un soporte tangible. La primera
venta en la Comunidad del original de una obra o de copias de la misma por el titular del
derecho o con su consentimiento agotará el derecho a controlar la reventa de dicho objeto en la
Comunidad. Este derecho no se agota cuando se aplica al original o a sus copias vendidas por el
titular del derecho o con su consentimiento fuera de la Comunidad. En la Directiva 92/100/CEE
[del Consejo, de 19 de noviembre de 1992, sobre derechos de alquiler y préstamo y otros
derechos afines a los derechos de autor en el ámbito de la propiedad intelectual (DO 1992,
L 346, p. 61)] se establecieron los derechos de alquiler y préstamo de los autores. El derecho de
distribución previsto en la presente Directiva deberá entenderse sin perjuicio de las
disposiciones en materia de derechos de alquiler y préstamo del Capítulo I de dicha Directiva.
(29) El problema del agotamiento no se plantea en el caso de los servicios, y en particular de los
servicios en línea. Ello se aplica también a las copias materiales de una obra o prestación
efectuadas por un usuario de dicho servicio con el consentimiento del titular del derecho. Por
consiguiente, cabe aplicar lo mismo al alquiler y préstamo del original y de copias de las obras o
prestaciones que por su naturaleza constituyan servicios. A diferencia del CD-ROM o CD-I, en
los que la propiedad intelectual está incorporada a un soporte material, esto es, una mercancía,
cada servicio en línea es, de hecho, un acto que debe quedar sujeto a autorización cuando así lo
exijan los derechos de autor o derechos afines a los derechos de autor.»
«1. Los Estados miembros establecerán en favor de los autores el derecho exclusivo a autorizar o
prohibir cualquier comunicación al público de sus obras, por procedimientos alámbricos o
inalámbricos, incluida la puesta a disposición del público de sus obras de tal forma que cualquier
persona pueda acceder a ellas desde el lugar y en el momento que elija.[…]
3. Ningún acto de comunicación al público o de puesta a disposición del público con arreglo al
presente artículo podrá dar lugar al agotamiento de los derechos a que se refieren los apartados 1 y 2.»
4
«1. Los Estados miembros establecerán en favor de los autores, respecto del original de sus obras o
copias de ellas, el derecho exclusivo de autorizar o prohibir toda forma de distribución al público, ya
sea mediante venta o por cualquier otro medio.
«Los actos de reproducción provisional a que se refiere el artículo 2, que sean transitorios o accesorios
y formen parte integrante y esencial de un proceso tecnológico y cuya única finalidad consista en
facilitar:
de una obra o prestación protegidas, y que no tengan por sí mismos una significación económica
independiente, estarán exentos del derecho de reproducción contemplado en el artículo 2.»
Directiva 2009/24/CE
«1. Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 5 y 6, los derechos exclusivos del titular en el
sentido del artículo 2 incluirán el derecho de realizar o de autorizar: […]
c) cualquier forma de distribución pública, incluido el alquiler, del programa de ordenador original
o de sus copias.
2. La primera venta en la Comunidad de una copia de un programa por el titular de los derechos o
con su consentimiento, agotará el derecho de distribución en la Comunidad de dicha copia, salvo el
derecho de controlar el subsiguiente alquiler del programa o de una copia del mismo.»
Derecho neerlandés
«El derecho de autor es el derecho exclusivo del autor de una obra literaria, científica o artística, o
bien de sus causahabientes, a hacer pública dicha obra y a reproducirla, sin perjuicio de las
limitaciones establecidas en la ley.»
«Se entenderá por comunicación al público de una obra literaria, científica o artística:
«Si un ejemplar de una obra literaria, científica o artística se ha puesto en circulación mediante
transferencia de propiedad por primera vez en uno de los Estados miembros de la Unión Europea o en
un Estado parte del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo por su autor o por su
5
derechohabiente o con su consentimiento, la puesta en circulación de dicho ejemplar de otra forma,
con excepción del alquiler o el préstamo, no constituye una violación del derecho de autor.»
«No se considerarán actos de reproducción de una obra literaria, científica o artística los actos de
reproducción provisional que sean transitorios o accesorios y formen parte integrante y esencial de un
proceso tecnológico cuya única finalidad consista en facilitar
b) su utilización lícita
«No se considerará violación de los derechos de autor sobre una obra literaria, científica o artística la
reproducción que se limite a unos pocos ejemplares y sirva exclusivamente para la práctica, el estudio
o el uso de la persona física que proceda a su reproducción, al margen de toda consideración
comercial, ya sea directa o indirecta, o que ordene dicha reproducción para sus propias necesidades
exclusivamente.»
20 NUV y GAU, asociaciones que tienen por objeto proteger los intereses comunes de los editores
neerlandeses, recibieron de diversos editores el encargo de garantizar la protección y el respeto de los
derechos de autor cuya explotación les habían concedido los titulares de esos derechos mediante
licencias exclusivas.
21 Tom Kabinet Holding es el accionista único de Tom Kabinet Uitgeverij, empresa editora de libros,
libros electrónicos y bases de datos, así como de Tom Kabinet. Esta última empresa gestiona un sitio
de Internet en el que inauguró, el 24 de junio de 2014, un servicio en línea consistente en un mercado
virtual de libros electrónicos «de segunda mano».
22 El 1 de julio de 2014, NUV y GAU, basándose en la Ley de derechos de autor, presentaron una
demanda contra Tom Kabinet, Tom Kabinet Holding y Tom Kabinet Uitgeverij ante el juez de
medidas provisionales del rechtbank Amsterdam (Tribunal de Primera Instancia de Ámsterdam, Países
Bajos), en relación con ese servicio en línea. El rechtbank Amsterdam (Tribunal de Primera Instancia
de Ámsterdam) desestimó la demanda por considerar que la existencia de una violación de los
derechos de autor no resultaba, a primera vista, suficientemente verosímil.
6
24 A partir del 8 de junio de 2015, Tom Kabinet modificó las prestaciones ofrecidas hasta entonces,
sustituyéndolas por el «Tom Leesclub» (club de lectura de Tom; en lo sucesivo, «club de lectura»), a
través del cual Tom Kabinet vende libros electrónicos. El club de lectura ofrece a sus miembros, a
cambio de una cantidad de dinero, libros electrónicos «de segunda mano» que han sido adquiridos por
Tom Kabinet o bien le han sido donados a título gratuito por los miembros del club. En este último
supuesto, dichos miembros deben facilitar el vínculo para la descarga del libro en cuestión y declarar
que no han conservado ninguna copia de este. Tom Kabinet descarga seguidamente el libro electrónico
desde el sitio de Internet del vendedor y le pone su propia marca de agua digital, lo que permite
confirmar que se trata de un ejemplar lícitamente adquirido.
25 En un principio, los libros electrónicos disponibles por mediación del club de lectura podían adquirirse
al precio fijo de 1,75 euros por libro electrónico. Tras formalizar el pago, el miembro podía descargar
el libro electrónico desde el sitio de Internet de Tom Kabinet y volvérselo a vender posteriormente a
este. La adhesión al club de lectura estaba supeditada al pago de una cuota mensual de 3,99 euros.
Cada libro electrónico donado gratuitamente por un miembro le permitía obtener un descuento de
0,99 euros sobre la cotización del mes siguiente.
26 Desde el 18 de noviembre de 2015, la adhesión al club de lectura ya no exige el pago de una cuota
mensual. Por una parte, el precio de cada libro electrónico se fijó a partir de entonces en 2 euros. Por
otra parte, los miembros del club de lectura necesitan asimismo «créditos» para poder adquirir un libro
electrónico en el club de lectura, créditos que pueden obtenerse suministrándole a este, a título oneroso
o a título gratuito, un libro electrónico. Tales créditos pueden también comprarse al hacer el pedido.
27 NUV y GAU presentaron ante el rechtbank Den Haag (Tribunal de Primera Instancia de La Haya,
Países Bajos) una demanda solicitando que se prohibiese a Tom Kabinet, Tom Kabinet Holding y
Tom Kabinet Uitgeverij, bajo pena de sanción, vulnerar los derechos de autor de sus asociados
mediante la puesta a disposición o la reproducción de libros electrónicos. En particular, estiman que
Tom Kabinet efectúa, a través del club de lectura, una comunicación al público no autorizada de libros
electrónicos.
29 El órgano jurisdiccional remitente señala, no obstante, que no resulta evidente la respuesta a las
cuestiones de si la puesta a disposición a distancia mediante descarga de un libro electrónico para un
uso por tiempo limitado puede constituir un acto de distribución en el sentido del artículo 4, apartado
1, de la Directiva 2001/29 y si el derecho de distribución puede, por lo tanto, agotarse en el sentido del
artículo 4, apartado 2, de dicha Directiva. Se pregunta asimismo si en caso de reventa de un libro
electrónico, el titular de los derechos de autor puede oponerse, al amparo del artículo 2 de la citada
Directiva, a los actos de reproducción necesarios para la transmisión legítima entre adquirentes
sucesivos del ejemplar respecto al cual se haya agotado, en su caso, el derecho de distribución. Según
el órgano jurisdiccional remitente, la respuesta a esta cuestión tampoco se deduce de la jurisprudencia
del Tribunal de Justicia.
30 En estas circunstancias, el rechtbank Den Haag (Tribunal de Primera Instancia de La Haya) decidió
suspender el procedimiento y plantear al Tribunal de Justicia las siguientes cuestiones prejudiciales:
«1) ¿Debe interpretarse el artículo 4, apartado 1, de la Directiva [2001/29] en el sentido de que por
la expresión “respecto del original de sus obras o copias de ellas, […] toda forma de
distribución al público, ya sea mediante venta o por cualquier otro medio” recogida en dicho
artículo ha de entenderse la puesta a disposición a distancia, por medio de descargas, para su
uso por tiempo indefinido, de libros electrónicos (esto es, copias digitales de libros protegidos
por derechos de autor) a cambio del pago de un precio que permita al titular de los derechos de
autor obtener una remuneración correspondiente al valor económico de la copia de la obra de la
que es propietario?
7
2) En caso de respuesta afirmativa a la primera cuestión, ¿se agota en la Unión el derecho de
distribución respecto del original o de copias de una obra, en el sentido del artículo 4, apartado
2, de la Directiva [2001/29], cuando la primera venta u otro tipo de transmisión de dicho
material, por lo cual aquí debe entenderse la puesta a disposición a distancia, por medio de
descargas, para su uso por tiempo indefinido, de libros electrónicos (esto es, copias digitales de
libros protegidos por derechos de autor), se realice en la Unión por el titular del derecho o con
su consentimiento a cambio del pago de un precio que permita al titular de los derechos de autor
obtener una remuneración correspondiente al valor económico de la copia de la obra de la que
es propietario?
31 Con carácter preliminar, debe recordarse que en el marco del procedimiento de cooperación entre los
órganos jurisdiccionales nacionales y el Tribunal de Justicia establecido en el artículo 267 TFUE,
corresponde a este último proporcionar al órgano jurisdiccional nacional una respuesta útil que le
permita dirimir el litigio del que conoce. Desde este punto de vista, incumbe, en su caso, al Tribunal
de Justicia reformular las cuestiones que se le han planteado. En efecto, el Tribunal de Justicia tiene la
misión de interpretar cuantas disposiciones del Derecho de la Unión sean necesarias para que los
órganos jurisdiccionales nacionales puedan resolver los litigios que se les hayan sometido, aun cuando
tales disposiciones no se mencionen expresamente en las cuestiones remitidas por dichos órganos
jurisdiccionales (sentencia de 13 de septiembre de 2016, Rendón Marín, C-165/14, EU:C:2016:675,
apartado 33 y jurisprudencia citada).
32 A tal efecto, el Tribunal de Justicia puede extraer del conjunto de datos aportados por el órgano
jurisdiccional nacional y, especialmente, de la motivación de la resolución de remisión, los aspectos de
dicho Derecho que requieren una interpretación, teniendo en cuenta el objeto del litigio principal
(sentencia de 13 de septiembre de 2016, Rendón Marín, C-165/14, EU:C:2016:675, apartado 34 y
jurisprudencia citada).
33 En el caso de autos, aunque mediante su primera cuestión, el órgano jurisdiccional remitente pregunta
al Tribunal de Justicia, en esencia, si la expresión «respecto del original de [las] obras [de los autores]
o copias de ellas, […] toda forma de distribución al público, ya sea mediante venta o por cualquier
otro medio», empleada en el artículo 4, apartado 1, de la Directiva 2001/29, incluye «la puesta a
disposición a distancia, por medio de descargas, para su uso por tiempo indefinido, de libros
electrónicos […] a cambio del pago de un precio», se desprende de la motivación de la resolución de
remisión que se plantea la cuestión de si, en las circunstancias del litigio pendiente ante dicho órgano
jurisdiccional, el suministro mediante descarga de un libro electrónico para su uso permanente
constituye un acto de distribución en el sentido del citado artículo 4, apartado 1, o si ese suministro
está comprendido dentro del concepto de «comunicación al público» en el sentido del artículo 3,
apartado 1, de dicha Directiva. El interés de esta cuestión en el litigio principal radica en saber si ese
suministro está sujeto a la regla del agotamiento del derecho de distribución establecida en el artículo
4, apartado 2, de la citada Directiva o, por el contrario, se sustrae a ella, como expresamente prevé el
artículo 3, apartado 3, de la misma Directiva en relación con el derecho de comunicación al público.
8
34 Habida cuenta de estas consideraciones, procede reformular la primera cuestión planteada en el
sentido de que, mediante ella, el órgano jurisdiccional remitente pregunta, en esencia, si el suministro
mediante descarga de un libro electrónico para su uso permanente está comprendido dentro del
concepto de «comunicación al público», en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la Directiva
2001/29, o en el de «distribución al público» contemplado en el artículo 4, apartado 1, de dicha
Directiva.
35 Como se desprende del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29, los autores gozan del derecho
exclusivo a autorizar o prohibir cualquier comunicación al público de sus obras, por procedimientos
alámbricos o inalámbricos, incluida la puesta a disposición del público de sus obras de tal forma que
cualquier persona pueda acceder a ellas desde el lugar y en el momento que elija.
36 En cuanto al artículo 4, apartado 1, de dicha Directiva, este dispone que los autores tienen el derecho
exclusivo de autorizar o prohibir toda forma de distribución al público, ya sea mediante venta o por
cualquier otro medio, del original de sus obras o copias de ellas, derecho que, en virtud del artículo 4,
apartado 2, de la citada Directiva, se agota en la Unión cuando se realice en ella la primera venta u
otro tipo de cesión de la propiedad del original o de una copia de la obra por el titular del derecho o
con su consentimiento.
38 Según jurisprudencia reiterada, al interpretar una disposición del Derecho de la Unión, hay que tener
en cuenta no solo los términos empleados en ella, sino también su contexto, los objetivos perseguidos
por la normativa de la que forma parte y, en su caso, su génesis (véanse, en este sentido, las sentencias
de 20 de diciembre de 2017, Acacia y D’Amato, C-397/16 y C-435/16, EU:C:2017:992, apartado 31,
y de 10 de diciembre de 2018, Wightman y otros, C-621/18, EU:C:2018:999, apartado 47 y
jurisprudencia citada). Los textos del Derecho de la Unión deben además interpretarse, en la medida
de lo posible, a la luz del Derecho internacional, en particular cuando dichos textos tengan por objeto
precisamente la aplicación de un acuerdo internacional celebrado por la Unión (sentencias de 7 de
septiembre de 2006, SGAE, C-306/05, EU:C:2006:764, apartado 35; de 13 de mayo de 2015,
Dimensione Direct Sales y Labianca, C-516/13, EU:C:2015:315, apartado 23, y de 19 de diciembre de
2018, Syed, C-572/17, EU:C:2018:1033, apartado 20 y jurisprudencia citada).
39 En primer lugar, debe señalarse que, como se desprende del considerando 15 de la Directiva 2001/29,
dicha Directiva está destinada, en particular, a dar cumplimiento a algunas de las obligaciones que
incumben a la Unión en virtud del TDA. De ello se desprende que los conceptos de «comunicación al
público» y «distribución al público», que figuran en los artículos 3, apartado 1, y 4, apartado 1, de
dicha Directiva, deben interpretarse, en la medida de lo posible, de conformidad con las definiciones
que figuran en los artículos 8 y 6, apartado 1, respectivamente, del TDA (véanse, en este sentido, las
sentencias de 17 de abril de 2008, Peek & Cloppenburg, C-456/06, EU:C:2008:232, apartado 31, y de
19 de diciembre de 2018, Syed, C-572/17, EU:C:2018:1033, apartado 21 y jurisprudencia citada).
40 A este respecto, el artículo 6, apartado 1, del TDA define el derecho de distribución como el derecho
exclusivo de los autores de autorizar la puesta a disposición del público del original y de los
ejemplares de sus obras mediante venta u otra transferencia de propiedad. Pues bien, se desprende de
los propios términos de las declaraciones concertadas respecto de los artículos 6 y 7 del TDA que «las
expresiones “copias” y “originales y copias” sujetas al derecho de distribución y al derecho de alquiler
en virtud de dichos artículos, se refieren exclusivamente a las copias fijadas que se pueden poner en
circulación como objetos tangibles (en esta declaración concertada, la referencia a “copias” debe ser
entendida como una referencia a “ejemplares”, expresión utilizada en los artículos mencionados)», de
modo que dicho artículo 6, apartado 1, no puede incluir la distribución de obras inmateriales como
libros electrónicos.
9
41 La exposición de motivos de la Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa
a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines en la sociedad
de la información, de 10 de diciembre de 1997 [COM(97) 628 final; en lo sucesivo, «Propuesta de
Directiva»], que dio lugar a la Directiva 2001/29, se orienta en la misma línea de esta constatación. En
ella se señala, en efecto, que los términos «comprendida la puesta a disposición del público de [las]
obras [de los autores], de tal forma que los miembros del público puedan acceder a estas obras desde
el lugar y en el momento que cada uno de ellos elija», que figuran en el artículo 8 del TDA y que se
han reproducido en lo sustancial en el artículo 3, apartado 1, de dicha Directiva, reflejan la propuesta
sobre esta cuestión realizada por la Comunidad Europea y sus Estados miembros durante las
negociaciones, y se refieren a la «actividad interactiva».
43 En este contexto, la Comisión señaló que la transmisión interactiva a la carta era una nueva forma de
explotación de la propiedad intelectual, respecto a la cual los Estados miembros opinaban que debía
estar cubierta por el derecho de control de la comunicación al público, precisando que estaba
ampliamente aceptado que el derecho de distribución, que solo se aplica a la distribución de las copias
físicas, no cubría el acto de transmisión.
45 Resulta, por lo tanto, de esta misma exposición de motivos que la intención subyacente en la
propuesta de Directiva consistía en hacer que cualquier comunicación al público de una obra, distinta
de la distribución de copias físicas de esta, se subsumiese no en el concepto de «distribución al
público», contemplado en el artículo 4, apartado 1, de la Directiva 2001/29, sino en el de
«comunicación al público», en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la Directiva.
46 En tercer lugar, debe señalarse que esta interpretación se ve corroborada por el objetivo de dicha
Directiva, tal como se enuncia en su preámbulo, y por el contexto en que se inscriben el artículo 3,
apartado 1, y el artículo 4, apartado 1, de la propia Directiva.
47 En efecto, se desprende de los considerandos 2 y 5 de la Directiva 2001/29 que esta pretende crear un
marco general y flexible en el ámbito de la Unión para fomentar el desarrollo de la sociedad de la
información y adaptar y completar las actuales normativas en materia de derechos de autor y derechos
afines a los derechos de autor para responder al desarrollo tecnológico, que ha dado lugar a nuevas
formas de explotación de las obras protegidas (sentencia de 24 de noviembre de 2011, Circul Globus
Bucureşti, C-283/10, EU:C:2011:772, apartado 38).
48 Además, resulta de los considerandos 4, 9 y 10 de dicha Directiva que esta tiene como principal
objetivo la instauración de un nivel elevado de protección en favor de los autores, que les permita
recibir una compensación adecuada por la utilización de sus obras, en particular con motivo de su
comunicación al público (véase, en este sentido, la sentencia de 19 de noviembre de 2015, SBS
Belgium, C-325/14, EU:C:2015:764, apartado 14 y jurisprudencia citada).
49 Para alcanzar este objetivo, el concepto de «comunicación al público» debe entenderse, como subraya
el considerando 23 de la Directiva 2001/29, en un sentido amplio que incluya toda comunicación al
público no presente en el lugar en el que se origina la comunicación y, por tanto, cualquier tipo de
10
transmisión o retransmisión de una obra al público, sea con o sin hilos, incluida la radiodifusión
(véanse, en este sentido, las sentencias de 7 de diciembre de 2006, SGAE, C-306/05, EU:C:2006:764,
apartado 36, y de 13 de febrero de 2014, Svensson y otros, C-466/12, EU:C:2014:76, apartado 17 y
jurisprudencia citada).
50 El considerando 25 de dicha Directiva añade que los titulares de derechos reconocidos por esta tienen
el derecho exclusivo de poner sus obras a disposición del público mediante transmisiones interactivas
a la carta, transmisiones que se caracterizan por el hecho de que cualquier persona puede acceder a
ellas desde el lugar y en el momento que ella misma elija.
51 Por otra parte, los considerandos 28 y 29 de la Directiva 2001/29, relativos al derecho de distribución,
declaran, respectivamente, que dicho derecho incluye el derecho exclusivo a controlar «la distribución
de la obra incorporada en un soporte tangible» y que el problema del agotamiento del derecho no se
plantea en el caso de los servicios, y en particular de los servicios en línea, precisándose que, a
diferencia de los CD-ROM o CD-I, en los que la propiedad intelectual está incorporada a un soporte
material, esto es, una mercancía, cada servicio en línea es, de hecho, un acto que debe quedar sujeto a
autorización cuando así lo exijan los derechos de autor o los derechos afines a los derechos de autor.
53 Cierto es que, como pone de manifiesto el órgano jurisdiccional remitente, el Tribunal de Justicia ha
declarado, en relación con el agotamiento del derecho de distribución de las copias de programas de
ordenador, previsto en el artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, que de esta disposición no se
desprende que dicho agotamiento se limite a las copias de programas de ordenador que se encuentren
en un soporte material, sino que debe considerarse, por el contrario, que tal disposición, al referirse sin
más precisiones a la «venta […] de una copia de un programa», no hace ninguna distinción en función
de la forma material o inmaterial de la copia de que se trate (sentencia de 3 de julio de 2012, UsedSoft,
C-128/11, EU:C:2012:407, apartado 55).
54 No obstante, como señala con buen criterio el órgano jurisdiccional remitente y subraya el Abogado
General en el punto 67 de sus conclusiones, un libro electrónico no es un programa de ordenador, de
modo que no procede aplicar las disposiciones específicas de la Directiva 2009/24.
55 A este respecto, por una parte, como expresamente indicó el Tribunal de Justicia en los apartados 51 y
56 de la sentencia de 3 de julio de 2012, UsedSoft (C-128/11, EU:C:2012:407), la Directiva 2009/24,
que se refiere específicamente a la protección de los programas de ordenador, es lex specialis en
relación con la Directiva 2001/29. Pues bien, las disposiciones pertinentes de la Directiva 2009/24
revelan claramente la voluntad del legislador de la Unión de asimilar, a efectos de la protección
prevista por dicha Directiva, las copias materiales e inmateriales de tales programas de ordenador, de
modo que el agotamiento del derecho de distribución previsto en el artículo 4, apartado 2, de la
Directiva 2009/24 se refiere a la totalidad de esas copias (véase, en este sentido, la sentencia de 3 de
julio de 2012, UsedSoft, C-128/11, EU:C:2012:407, apartados 58 y 59).
56 En cambio, esta asimilación de las copias materiales e inmateriales de obras protegidas a efectos de las
disposiciones pertinentes de la Directiva 2001/29 no fue deseada por el legislador de la Unión al
adoptar dicha Directiva. En efecto, como se ha recordado en el apartado 42 de la presente sentencia, se
desprende de los trabajos preparatorios de la propia Directiva que se quiso establecer una clara
distinción entre la distribución electrónica y la distribución material de contenidos protegidos.
11
57 Por otra parte, el Tribunal de Justicia puso de relieve en el apartado 61 de la sentencia de 3 de julio de
2012, UsedSoft (C-128/11, EU:C:2012:407), que, desde un punto de vista económico, la venta de un
programa de ordenador en un soporte material y la venta de un programa de ordenador mediante
descarga de Internet son similares, puesto que la modalidad de transmisión en línea es el equivalente
funcional de la entrega de un soporte material, por lo que la interpretación del artículo 4, apartado 2,
de la Directiva 2009/24 a la luz del principio de igualdad de trato justifica que ambos modos de
transmisión sean tratados de forma comparable.
58 Sin embargo, no puede considerarse que la entrega de un libro en un soporte material y el suministro
de un libro electrónico sean equivalentes desde un punto de vista económico y funcional. En efecto,
como ha señalado el Abogado General en el punto 89 de sus conclusiones, las copias digitales
intangibles, a diferencia de los libros en soporte material, no se deterioran con el uso, de modo que las
copias de segunda mano son el sustituto perfecto de las copias nuevas. Además, los intercambios de
tales copias no requieren esfuerzo ni coste adicionales, por lo que el mercado paralelo de segunda
mano puede afectar al interés que tienen los titulares en obtener una retribución adecuada por sus
obras de forma mucho más significativa que el mercado de segunda mano de objetos tangibles,
incumpliendo el objetivo recordado en el apartado 48 de la presente sentencia.
59 Aun en el supuesto de que un libro electrónico se considerase un material complejo (véase, en este
sentido, la sentencia de 23 de enero de 2014, Nintendo y otros, C-355/12, EU:C:2014:25, apartado
23), compuesto tanto por una obra protegida como por un programa de ordenador amparado por la
protección de la Directiva 2009/24, procede considerar que ese programa únicamente presenta un
carácter accesorio con respecto a la obra contenida en el libro. En efecto, como ha señalado el
Abogado General en el punto 67 de sus conclusiones, un libro electrónico se protege por su contenido,
que debe por tanto considerarse el elemento esencial del mismo, de modo que la circunstancia de que
un programa de ordenador pueda formar parte de un libro electrónico para hacer posible su lectura no
puede dar lugar a la aplicación de tales disposiciones específicas.
61 A este respecto, resulta del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29 que el concepto de
«comunicación al público» asocia dos elementos cumulativos: un acto de comunicación de una obra y
la comunicación de esta a un público (sentencia de 14 de junio de 2017, Stichting Brein, C-610/15,
EU:C:2017:456, apartado 24 y jurisprudencia citada).
62 Por lo que se refiere, en primer lugar, a la cuestión de si el suministro de un libro electrónico, como el
que es objeto del litigio principal, constituye un acto de comunicación, en el sentido del artículo 3,
apartado 1, de la Directiva 2001/29, procede señalar que, como se ha recordado en el apartado 49 de la
presente sentencia, el concepto de «comunicación al público», en el sentido de dicha disposición,
incluye cualquier tipo de transmisión o retransmisión de una obra al público no presente en el lugar en
el que se origina la comunicación, sea con o sin hilos.
63 Además, en cuanto al concepto de «puesta a disposición del público», en el sentido de esa misma
disposición, que forma parte del concepto, más amplio, de «comunicación al público», el Tribunal de
Justicia ha declarado que para que un acto se califique como acto de puesta a disposición del público,
debe cumplir los dos requisitos acumulativos enunciados en dicha disposición, a saber, permitir al
público de que se trate el acceso al objeto protegido en cuestión tanto desde el lugar como en el
momento que elija (véase, en este sentido, la sentencia de 26 de marzo de 2015, C More
Entertainment, C-279/13, EU:C:2015:199, apartados 24 y 25), sin que sea decisivo que las personas
12
que componen ese público utilicen o no esa posibilidad (véase, en este sentido, la sentencia de 14 de
junio de 2017, Stichting Brein, C-610/15, EU:C:2017:456, apartado 31 y jurisprudencia citada).
64 En lo que respecta, específicamente, a la puesta a disposición del público de una obra o de un objeto
protegido de forma que cualquier persona pueda acceder a ellos desde el lugar y en el momento que
elija, se desprende de la exposición de motivos de la propuesta de Directiva que «la cuestión
fundamental es la “puesta a disposición del público” de la obra, es decir la oferta de una obra en un
lugar de acceso público, que precede a la fase de su auténtica “transmisión a la carta”» y que «resulta
irrelevante si ha sido recuperada por alguien o no».
65 En el caso de autos, es pacífico que Tom Kabinet pone las obras de que se trata a disposición de
cualquier persona que se registre en el sitio de Internet del club de lectura y que esa persona puede
acceder a ellas desde el lugar y en el momento que elija, de modo que la prestación de un servicio de
esta índole debe considerarse como la comunicación de una obra, en el sentido del artículo 3, apartado
1, de la Directiva 2001/29, sin que sea necesario que dicha persona utilice tal posibilidad extrayendo
efectivamente el libro electrónico de ese sitio de Internet.
66 En segundo lugar, para que sea aplicable el concepto de «comunicación al público» en el sentido de
esa disposición, las obras protegidas deben ser efectivamente comunicadas a un público (véase, en este
sentido, la sentencia de 14 de junio de 2017, Stichting Brein, C-610/15, EU:C:2017:456, apartado 40 y
jurisprudencia citada), debiendo esa comunicación dirigirse a un número indeterminado de
destinatarios potenciales (2006, SGAE, C-306/05, EU:C:2006:764, apartado 37 y jurisprudencia
citada).
67 Pues bien, se desprende asimismo de la exposición de motivos de la propuesta de Directiva, por una
parte, que, como se ha recordado en el apartado 44 de la presente sentencia, el derecho de
comunicación al público también es pertinente cuando quepa la posibilidad de que varias personas sin
relación alguna (personas físicas) dispongan de acceso desde puntos diferentes y en distintos
momentos a una obra que se encuentra en un sitio de Internet de acceso público y, por otra parte, que
el público está formado por personas físicas.
68 A este respecto, el Tribunal de Justicia ya ha tenido ocasión de precisar, por un lado, que el concepto
de «público» supone un cierto umbral de minimis, lo que lleva a excluir de dicho concepto un número
de personas interesadas demasiado reducido, y por otro lado, que para determinar ese número de
personas ha de atenderse al efecto acumulativo que genera la puesta a disposición, mediante descarga,
de una obra protegida entre los potenciales destinatarios. Es preciso tener en cuenta, en particular, el
número de personas que pueden tener acceso a la misma obra no solo de manera simultánea, sino
también sucesiva (véase, en este sentido, la sentencia de 14 de junio de 2017, Stichting Brein,
C-610/15, EU:C:2017:456, apartado 41 y jurisprudencia citada).
70 Por último, el Tribunal de Justicia ha declarado que para ser calificada de comunicación al público,
una obra protegida debe ser comunicada con una técnica específica, diferente de las utilizadas
anteriormente, o, en su defecto, ante un público nuevo, es decir, un público que no haya sido ya
tomado en consideración por los titulares de los derechos de autor al autorizar la comunicación inicial
13
de su obra al público (sentencia de 14 de junio de 2017, Stichting Brein, C-527/15, EU:C:2017:300,
apartado 28 y jurisprudencia citada).
72 Habida cuenta del conjunto de las consideraciones anteriores, procede responder a la primera cuestión
prejudicial que el suministro al público mediante descarga de un libro electrónico para su uso
permanente está comprendido dentro del concepto de «comunicación al público» y, más
específicamente, del de «puesta a disposición del público de [las] obras [de los autores] de tal forma
que cualquier persona pueda acceder a ellas desde el lugar y en el momento que elija», en el sentido
del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29.
73 Habida cuenta de la respuesta dada a la primera cuestión prejudicial, no procede responder a las
cuestiones segunda a cuarta.
Costas
74 Dado que el procedimiento tiene, para las partes del litigio principal, el carácter de un incidente
promovido ante el órgano jurisdiccional nacional, corresponde a este resolver sobre las costas. Los
gastos efectuados por quienes, no siendo partes del litigio principal, han presentado observaciones ante
el Tribunal de Justicia no pueden ser objeto de reembolso.
El suministro al público mediante descarga de un libro electrónico para su uso permanente está
comprendido dentro del concepto de «comunicación al público» y, más específicamente, del de
«puesta a disposición del público de [las] obras [de los autores] de tal forma que cualquier
persona pueda acceder a ellas desde el lugar y en el momento que elija», en el sentido del
artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22
de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y
derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información.
Firmas
14
SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Gran Sala)
de 3 de julio de 2012 (*)
En el asunto C‑128/11, que tiene por objeto una petición de decisión prejudicial planteada, con arreglo al artículo
267 TFUE, por el Bundesgerichtshof (Alemania), mediante resolución de 3 de febrero de 2011, recibida en el
Tribunal de Justicia el 14 de marzo de 2011, en el procedimiento entre
integrado por el Sr. V. Skouris, Presidente, los Sres. A. Tizzano, J.N. Cunha Rodrigues, K. Lenaerts (Ponente) y J.‐
C. Bonichot y la Sra. A. Prechal, Presidentes de Sala, y los Sres. K. Schiemann, E. Juhász, A. Borg Barthet y D. Šváby y la
Sra. M. Berger, Jueces;
Abogado General: Sr. Y. Bot;
Secretario: Sr. K. Malacek, administrador;
habiendo considerado los escritos obrantes en autos y celebrada la vista el 6 de marzo de 2012;
consideradas las observaciones presentadas:
– en nombre de UsedSoft GmbH, por la Sra. B. Ackermann y el Sr. A. Meisterernst, Rechtsanwälte;
– en nombre de Oracle International Corp., por la Sra. T. Heydn y el Sr. U. Hornung, Rechtsanwälte;
– en nombre de Irlanda, por el Sr. D. O’Hagan, en calidad de agente;
– en nombre del Gobierno español, por la Sra. N. Díaz Abad, en calidad de agente;
– en nombre del Gobierno francés, por el Sr. J. Gstalter, en calidad de agente;
– en nombre del Gobierno italiano, por la Sra. G. Palmieri, en calidad de agente, asistida por el Sr. S. Fiorentino, avvocato
dello Stato;
– en nombre de la Comisión Europea, por la Sra. J. Samnadda y el Sr. F.W. Bulst, en calidad de agentes;
oídas las conclusiones del Abogado General, presentadas en audiencia pública el 24 de abril de 2012;
dicta la siguiente
Sentencia
1 La petición de decisión prejudicial tiene por objeto la interpretación de los artículos 4, apartado 2, y 5, apartado 1, de la
Directiva 2009/24/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de 2009, sobre la protección jurídica de
programas de ordenador (DO L 111, p. 16).
2 Dicha petición se presentó en el marco de un litigio entre UsedSoft GmbH (en lo sucesivo, «UsedSoft») y Oracle
International Corp. (en lo sucesivo, «Oracle»), relativo a la comercialización por UsedSoft de licencias de programas
de ordenador de segunda mano de Oracle.
Marco jurídico
Derecho internacional
3 La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) adoptó en Ginebra, el 20 de diciembre de 1996, el Tratado
de la OMPI sobre derecho de autor (en lo sucesivo, «Tratado sobre derecho de autor»). Este Tratado fue aprobado en
nombre de la Comunidad Europea mediante la Decisión 2000/278/CE del Consejo, de 16 de marzo de 2000 (DO
L 89, p. 6).
4 El artículo 4 del Tratado sobre derecho de autor, titulado «Programas de ordenador», presenta la siguiente redacción:
«Los programas de ordenador están protegidos como obras literarias en el marco de lo dispuesto en el artículo 2 del
Convenio de Berna. Dicha protección se aplica a los programas de ordenador, cualquiera que sea su modo o forma de
expresión.»
5 El artículo 6 del Tratado sobre derecho de autor, bajo la rúbrica «Derecho de distribución», establece lo siguiente:
«1. Los autores de obras literarias y artísticas gozarán del derecho exclusivo de autorizar la puesta a disposición del
público del original y de los ejemplares de sus obras mediante venta u otra transferencia de propiedad.
2. Nada en el presente Tratado afectará [a] la facultad de las Partes contratantes de determinar las condiciones, si
las hubiera, en las que se aplicará el agotamiento del derecho del párrafo 1 después de la primera venta u otra
transferencia de propiedad del original o de un ejemplar de la obra con autorización del autor.»
6 El artículo 8 del Tratado sobre derecho de autor dispone lo siguiente:
«[…] los autores de obras literarias y artísticas gozarán del derecho exclusivo de autorizar cualquier comunicación al
público de sus obras por medios alámbricos o inalámbricos, comprendida la puesta a disposición del público de sus
1
obras, de tal forma que los miembros del público puedan acceder a estas obras desde el lugar y en el momento que
cada uno de ellos elija.»
7 A tenor de la declaración concertada respecto de los artículos 6 y 7 del Tratado sobre derecho de autor:
«Tal como se utilizan en esos artículos, las expresiones «copias» y «originales y copias» sujetas al derecho de
distribución y al derecho de alquiler en virtud de dichos artículos, se refieren exclusivamente a las copias fijadas que
se pueden poner en circulación como objetos tangibles (en esta declaración concertada, la referencia a «copias»
debe ser entendida como una referencia a «ejemplares», expresión utilizada en los artículos mencionados).»
8 Los considerandos 28 y 29 de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001,
relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de
autor en la sociedad de la información (DO L 167, p. 10), declaran lo siguiente:
«(28) La protección de los derechos de autor, a efectos de la presente Directiva, incluye el derecho exclusivo a controlar la
distribución de la obra incorporada en un soporte tangible. La primera venta en la Comunidad del original de una
obra o de copias de la misma por el titular del derecho o con su consentimiento agotará el derecho a controlar la
reventa de dicho objeto en la Comunidad. Este derecho no se agota cuando se aplica al original o a sus copias
vendidas por el titular del derecho o con su consentimiento fuera de la Comunidad. En la Directiva 92/100/CEE se
establecieron los derechos de alquiler y préstamo de los autores. El derecho de distribución previsto en la presente
Directiva deberá entenderse sin perjuicio de las disposiciones en materia de derechos de alquiler y préstamo del
Capítulo I de dicha Directiva.
(29) El problema del agotamiento no se plantea en el caso de los servicios, y en particular de los servicios en línea. Ello se
aplica también a las copias materiales de una obra o prestación efectuadas por un usuario de dicho servicio con el
consentimiento del titular del derecho. Por consiguiente, cabe aplicar lo mismo al alquiler y préstamo del original y
de copias de las obras o prestaciones que por su naturaleza constituyan servicios. A diferencia del CD‐ROM o CD‐I,
en los que la propiedad intelectual está incorporada a un soporte material, esto es, una mercancía, cada servicio en
línea es, de hecho, un acto que debe quedar sujeto a autorización cuando así lo exijan los derechos de autor o
derechos afines a los derechos de autor.»
9 Conforme al artículo 1, apartado 2, letra a), de la Directiva 2001/29, ésta «dejará intactas y no afectará en modo alguno
[a] las disposiciones comunitarias vigentes relacionadas con […] la protección jurídica de los programas de
ordenador».
10 El artículo 3 de la Directiva 2001/29 dispone lo siguiente:
«1. Los Estados miembros establecerán en favor de los autores el derecho exclusivo a autorizar o prohibir cualquier
comunicación al público de sus obras, por procedimientos alámbricos o inalámbricos, incluida la puesta a
disposición del público de sus obras de tal forma que cualquier persona pueda acceder a ellas desde el lugar y en el
momento que elija.
[…]
3. Ningún acto de comunicación al público o de puesta a disposición del público con arreglo al presente artículo
podrá dar lugar al agotamiento de los derechos a que se refieren los apartados 1 y 2.»
11 El artículo 4 de dicha Directiva, titulado «Derecho de distribución», preceptúa lo siguiente:
«1. Los Estados miembros establecerán en favor de los autores, respecto del original de sus obras o copias de ellas,
el derecho exclusivo de autorizar o prohibir toda forma de distribución al público, ya sea mediante venta o por
cualquier otro medio.
2. El derecho de distribución respecto del original o de copias de las obras no se agotará en la Comunidad en tanto
no sea realizada en ella la primera venta u otro tipo de cesión de la propiedad del objeto por el titular del derecho o
con su consentimiento.»
Directiva 2009/24
12 La Directiva 2009/24, tal como señala su considerando 1, procede a la codificación de la Directiva 91/250/CEE del
Consejo, de 14 de mayo de 1991, sobre la protección jurídica de programas de ordenador (DO L 122, p. 42).
13 A tenor del considerando 7 de la Directiva 2009/24, «a los efectos de [esta] Directiva, el término “programa de
ordenador” incluye programas en cualquier forma, incluso los que están incorporados en el hardware».
14 Según el considerando 13 de dicha Directiva, «los actos de carga y de desarrollo necesarios a la utilización de una copia
de un programa legalmente adquirido, y el acto de corrección de sus errores, no pueden ser prohibidos por
contrato».
15 El artículo 1, apartado 1, de la Directiva 2009/24 estipula que «los Estados miembros protegerán mediante derechos
de autor los programas de ordenador como obras literarias tal como se definen en el Convenio de Berna para la
protección de las obras literarias y artísticas».
16 A tenor del artículo 1, apartado 2, de la citada Directiva, «la protección prevista en la presente Directiva se aplicará a
cualquier forma de expresión de un programa de ordenador».
17 El artículo 4 de la referida Directiva, titulado «Actos sujetos a restricciones», prescribe lo siguiente:
2
«1. Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos 5 y 6, los derechos exclusivos del titular en el sentido del artículo 2
incluirán el derecho de realizar o de autorizar:
a) la reproducción total o parcial de un programa de ordenador por cualquier medio y bajo cualquier forma, ya fuere
permanente o transitoria. Cuando la carga, presentación, ejecución, transmisión o almacenamiento de un programa
de ordenador necesitan tal reproducción del mismo, estos actos estarán sujetos a la autorización del titular del
derecho;
b) la traducción, adaptación, arreglo y cualquier otra transformación de un programa de ordenador y la reproducción de
los resultados de tales actos, sin perjuicio de los derechos de la persona que transforme el programa de ordenador;
c) cualquier forma de distribución pública, incluido el alquiler, del programa de ordenador original o de sus copias.
2. La primera venta en la Comunidad de una copia de un programa por el titular de los derechos o con su
consentimiento, agotará el derecho de distribución en la Comunidad de dicha copia, salvo el derecho de controlar el
subsiguiente alquiler del programa o de una copia del mismo.»
18 El artículo 5 de la Directiva 2009/24, con la rúbrica «Excepciones a los actos sujetos a restricciones», dispone en su
apartado 1 lo siguiente:
«Salvo que existan disposiciones contractuales específicas, no necesitarán la autorización del titular los actos
indicados en el artículo 4, apartado 1, letras a) y b), cuando dichos actos sean necesarios para la utilización del
programa de ordenador por parte del adquirente legítimo con arreglo a su finalidad propuesta, incluida la
corrección de errores.»
Derecho alemán
19 Los artículos 69c y 69d de la Gesetz über Urheberrecht und verwandte Schutzrechte (Urheberrechtsgesetz) (Ley sobre
derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor), de 9 de septiembre de 1965, en su versión modificada
(en lo sucesivo, «UrhG»), proceden respectivamente a la transposición al Derecho interno de los artículo 4 y 5 de la
Directiva 2009/24.
20 Oracle desarrolla y distribuye programas de ordenador. Dicha empresa es titular del derecho de uso exclusivo de tales
programas en virtud de los derechos de autor. También es titular de las marcas denominativas alemanas y
comunitarias Oracle, registradas –entre otros– para programas de ordenador.
21 En el 85 % de los casos Oracle distribuye los programas de ordenador controvertidos en el litigio principal, a saber,
software de bases de datos, mediante descargas de Internet. El cliente descarga en su ordenador directamente de la
página web de Oracle una copia del programa. Se trata de programas de ordenador que funcionan con arreglo a la
modalidad «cliente/servidor». El derecho de uso del programa, concedido mediante un contrato de licencia, incluye
el derecho de almacenar de manera permanente la copia del programa en un servidor y permitir a un determinado
número de usuarios acceder al mismo descargando la copia en la memoria principal de sus estaciones de trabajo. En
virtud de un contrato de mantenimiento, se pueden descargar de la página web de Oracle versiones actualizadas del
programa de ordenador de que se trate («updates») y programas que sirven para subsanar errores («patches»). A
petición del cliente, los programas de ordenador controvertidos pueden proporcionarse también en CD‐ROM o
en DVD.
22 Con respecto a los programas de ordenador controvertidos en el litigio principal, Oracle ofrece licencias para grupos
mínimos de 25 usuarios cada una. Así pues, la empresa que necesite una licencia para 27 usuarios debe adquirir dos
licencias.
23 Los contratos de licencia de Oracle relativos a los programas de ordenador controvertidos en el litigio principal
contienen, bajo el epígrafe «Concesión de derechos», la siguiente cláusula:
«Con el pago por los servicios tendrá, exclusivamente para sus operaciones profesionales internas, un derecho de
uso indefinido, no exclusivo, no transmisible y gratuito respecto de todos aquellos productos y servicios que Oracle
desarrolle y le ceda basándose en el presente contrato.»
24 UsedSoft comercializa licencias de segunda mano de programas de ordenador, concretamente licencias de uso
relativas a los programas de ordenador de Oracle controvertidos en el litigio principal. A tal efecto, UsedSoft
adquiere a los clientes de Oracle las licencias de uso, o bien una parte de éstas cuando las licencias inicialmente
adquiridas son válidas para un número de usuarios mayor del que necesita el primer adquirente.
25 En octubre de 2005, UsedSoft ofertó «promociones especiales Oracle», en el marco de las cuales ponía en venta
licencias «ya utilizadas» relativas a los programas de ordenador de Oracle controvertidos en el litigio principal. De
este modo, UsedSoft indicaba que todas las licencias estaban «actualizadas», en el sentido de que el contrato de
3
mantenimiento suscrito por el licenciatario inicial con Oracle seguía produciendo sus efectos y que un documento
notarial confirmaba la legalidad de la venta inicial.
26 Los clientes de UsedSoft que aún no disponen del programa de ordenador de Oracle controvertido descargan
directamente de la página web de Oracle, tras haber adquirido una de estas licencias de segunda mano, una copia del
programa. En cuanto a los clientes que ya disponen de ese programa de ordenador y compran como complemento
licencias para usuarios adicionales, UsedSoft les hace copiar el programa de ordenador en las estaciones de trabajo
de estos usuarios.
27 Oracle presentó una demanda en el Landgericht Manchen I para que se ordenara a UsedSoft poner fin a las prácticas
mencionadas en los apartados 24 a 26 de la presente sentencia. Dicho tribunal estimó las pretensiones de Oracle. El
recurso de apelación contra esta resolución interpuesto por UsedSoft fue desestimado, interponiendo ésta a
continuación recurso de casación ante el Bundesgerichtshof.
28 Según el órgano jurisdiccional remitente, las acciones de UsedSoft –y de sus clientes– menoscaban el derecho exclusivo
de Oracle de reproducción permanente o transitoria de los programas de ordenador, previsto en el artículo 4,
apartado 1, letra a), de la Directiva 2009/24. En opinión de ese tribunal, los clientes de UsedSoft no pueden basarse
en un derecho que Oracle les habría transmitido válidamente a efectos de la reproducción de los programas de
ordenador. Ciertamente, de los contratos de licencia de Oracle se desprende que el derecho de uso de los programas
«no [es] transmisible». Por consiguiente, los clientes de Oracle no están autorizados para transmitir a terceros el
derecho de reproducción de tales programas.
29 El órgano jurisdiccional remitente considera que la solución del litigio principal depende de si los clientes de UsedSoft
pueden invocar válidamente el artículo 69d, apartado 1, de la UrhG, mediante el que se lleva a cabo la transposición
al Derecho alemán del artículo 5, apartado 1, de la Directiva 2009/24.
30 A este respecto, se plantea antes de nada la cuestión de si la persona que, como los clientes de UsedSoft, no dispone de
un derecho de uso del programa de ordenador conferido por el titular de los derechos de autor, pero pretende
invocar el agotamiento del derecho de distribución de una copia del programa de ordenador, es un «adquirente
legítimo» de esa copia, a efectos del artículo 5, apartado 1, de la Directiva 2009/24. El órgano jurisdiccional
remitente estima que así sucede en este caso. Aduce que la aptitud de una copia de un programa de ordenador para
circular en el mercado, que resulta del agotamiento del derecho de distribución, carecería en gran medida de interés
si el adquirente de tal copia no tuviera el derecho de reproducir el programa de ordenador. En efecto, la utilización
de un programa de ordenador requiere por lo general la reproducción del mismo, a diferencia de la utilización de
otras obras protegidas por un derecho de autor. Afirma dicho tribunal que, por tanto, el artículo 5, apartado 1, de la
Directiva 2009/24 tiene por objeto garantizar el agotamiento del derecho de distribución previsto en el artículo 4,
apartado 2, de ésta.
31 A continuación, el tribunal remitente se pregunta si, en un caso como el del litigio principal, se agota el derecho de
distribución de la copia de un programa de ordenador, en el sentido del artículo 69c, número 3, segunda frase, de la
UrhG, mediante el que se procede a la transposición del artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24.
32 A su juicio, son posibles varias interpretaciones. En primer lugar, el artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24
podría ser aplicable cuando el titular de los derechos de autor autoriza a un cliente –tras celebrar un contrato de
licencia– a realizar una copia del programa de ordenador mediante su descarga de Internet y su almacenamiento en
el ordenador. La disposición controvertida asociaría la consecuencia jurídica del agotamiento del derecho de
distribución a la primera venta de una copia del programa y no supondría necesariamente la puesta en circulación
de una copia física del programa de ordenador. En segundo lugar, el artículo 4, apartado 2, de dicha Directiva podría
ser aplicable por analogía en el caso de la venta de un programa de ordenador mediante la transmisión en línea.
Según los defensores de esta tesis, respecto a este extremo existe una laguna normativa no intencionada
(«planwidrige Regelungslücke») al no contemplar ni regular los autores de esa Directiva la transmisión en línea de
programas de ordenador. En tercer lugar, el artículo 4, apartado 2, de la citada Directiva no sería aplicable porque el
agotamiento del derecho de distribución en virtud de tal disposición supondría siempre la puesta en circulación de
una copia física del programa de ordenador por el titular de los derechos o con su consentimiento. Los autores de la
Directiva 2009/24 habrían renunciado deliberadamente a someter la transmisión en línea de programas de
ordenador a la regla del agotamiento.
33 Por último, el órgano jurisdiccional remitente alberga dudas sobre la cuestión de si la persona que ha adquirido una
licencia de segunda mano puede, para realizar una copia del programa –como hacen en el asunto principal los
clientes de UsedSoft descargando en un ordenador una copia del programa de Oracle de la página web de esta
empresa o descargándola en la memoria principal de otras estaciones de trabajo–, invocar el agotamiento del
derecho de distribución de la copia del programa de ordenador que el primer adquirente ha realizado descargándola
4
de Internet con la autorización del titular de los derechos, cuando el primer adquirente haya borrado su copia o ya
no la utilice. El tribunal remitente estima que no cabe aplicar por analogía ni el artículo 5, apartado 1, ni el artículo 4,
apartado 2, de la Directiva 2009/24. Arguye que el agotamiento del derecho de distribución tiene únicamente por
objeto garantizar la aptitud para circular en el mercado de la copia de un programa que se materializa en un soporte
de datos concreto y se vende por el titular de los derechos o con su consentimiento. Afirma ese tribunal que, por
consiguiente, el efecto del agotamiento no debe alcanzar al fondo inmaterial de datos transmitido en línea.
34 En estas circunstancias, el Bundesgerichtshof decidió suspender el procedimiento y plantear al Tribunal de Justicia las
siguientes cuestiones prejudiciales:
«1) ¿Es “adquirente legítimo” en el sentido del artículo 5, apartado 1, de la Directiva 2009/24 quien puede invocar el
agotamiento del derecho de distribución de una copia de un programa de ordenador?
2) En caso de respuesta afirmativa a la primera cuestión: ¿Se agota el derecho de distribución de la copia de un programa
de ordenador en el sentido del artículo 4, apartado 2, parte inicial de frase, de la Directiva 2009/24 cuando el
adquirente hizo la copia con la autorización del titular del derecho descargando el programa de Internet en un
soporte de datos?
3) En caso de respuesta afirmativa también a la segunda cuestión: ¿Puede quien haya adquirido una licencia de programa
de ordenador “de segunda mano” invocar también, con arreglo a los artículos 5, apartado 1, y 4, apartado 2, parte
inicial de frase, de la Directiva 2009/24, el agotamiento del derecho de distribución de la copia del programa de
ordenador realizada por el primer adquirente mediante descarga del programa de Internet en un soporte de datos
con la autorización del titular del derecho, para hacer una copia del programa como “adquirente legítimo” cuando el
primer adquirente haya borrado su copia del programa o ya no la utilice?»
35 Mediante la segunda cuestión prejudicial, que procede examinar en primer lugar, el órgano jurisdiccional remitente
pide esencialmente que se dilucide si, y en qué circunstancias, la descarga de Internet de una copia de un programa
de ordenador, autorizada por el titular de los derechos de autor, puede dar lugar al agotamiento del derecho de
distribución en la Unión Europea de dicha copia, conforme al artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24.
36 Ha de recordarse que, a tenor del artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, la primera venta en la Unión de una
copia de un programa por el titular de los derechos de autor o con su consentimiento, agotará el derecho de
distribución en la Unión de dicha copia.
37 De la resolución de remisión se desprende que el propio titular de los derechos de autor, en este caso Oracle, pone a
disposición de sus clientes en la Unión que deseen utilizar su programa de ordenador una copia de éste, que puede
ser descargada de la página web de la empresa.
38 A efectos de determinar si, en una situación como la controvertida en el litigio principal, se agota el derecho de
distribución del titular de los derechos de autor, debe comprobarse en primer lugar si la relación contractual entre
el titular y su cliente, en cuyo marco se ha descargado una copia del programa de ordenador de que se trata, puede
calificarse de «primera venta [...] de una copia de un programa», en el sentido del artículo 4, apartado 2, de la
Directiva 2009/24.
39 Según reiterada jurisprudencia, de las exigencias tanto de la aplicación uniforme del Derecho de la Unión como del
principio de igualdad se desprende que el tenor de una disposición de Derecho de la Unión que no contenga una
remisión expresa al Derecho de los Estados miembros para determinar su sentido y su alcance debe ser objeto
normalmente de una interpretación autónoma y uniforme en toda la Unión (véanse, en particular, las sentencias de
16 de julio de 2009, Infopaq International, C‑5/08, Rec. p. I‑6569, apartado 27; de 18 de octubre de 2011, Brüstle,
C‑34/10, Rec. p. I‑0000, apartado 25, y de 26 de abril de 2012, DR y TV2 Danmark, C‑510/10, Rec. p. I‑0000,
apartado 33).
40 Pues bien, el texto de la Directiva 2009/24 no remite a los Derechos nacionales respecto del significado del concepto
de «venta» que figura en su artículo 4, apartado 2. Por tanto, la conclusión a la que se llega es que debe considerarse
que ese concepto, a los efectos de aplicar la referida Directiva, constituye un concepto autónomo de Derecho de la
Unión que debe ser objeto de una interpretación uniforme en el territorio de ésta (véase, en este sentido, la
sentencia DR y TV2 Danmark, antes citada, apartado 34).
41 Esta conclusión se ve respaldada por el objeto y la finalidad de la Directiva 2009/24. En efecto, de los considerandos 4
y 5 de esta Directiva –basada en el artículo 95 CE, que se corresponde con el artículo 114 TFUE– se desprende que
su objetivo es suprimir las diferencias entre las legislaciones de los Estados miembros que afecten al funcionamiento
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del mercado interior en lo que atañe a los programas de ordenador. Pues bien, es necesaria una interpretación
uniforme del mencionado concepto de «venta» para evitar que la protección que dicha Directiva concede al titular
de los derechos de autor varíe en función de la ley nacional aplicable.
42 Según una definición comúnmente aceptada, la «venta» es un contrato mediante el que una persona transfiere a otra, a
cambio del pago de un precio, los derechos de propiedad de un bien corporal o incorporal que le pertenece. De ello
se infiere que la operación comercial que, conforme al artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, da lugar al
agotamiento del derecho de distribución relativo a una copia de un programa de ordenador implica que se ha
transferido el derecho de propiedad de esa copia.
43 Oracle sostiene que no vende copias de sus programas de ordenador controvertidos en el litigio principal. Dicha
empresa aduce al respecto que en su página web pone gratuitamente a disposición de sus clientes una copia del
programa de que se trata, copia que los clientes pueden descargar. No obstante, la copia descargada de este modo
sólo puede ser utilizada por los clientes si éstos han celebrado un contrato de licencia de uso con Oracle. Esta
licencia confiere a los clientes de Oracle un derecho de uso indefinido, no exclusivo y no transmisible del programa
de ordenador de que se trata. Ahora bien, según Oracle, ni la puesta a disposición gratuita de la copia ni la
celebración del contrato de licencia de uso implican la transferencia del derecho de propiedad de tal copia.
44 A este respecto, es preciso señalar que la descarga de una copia de un programa de ordenador y la celebración del
correspondiente contrato de licencia de uso forman un todo indivisible. En efecto, la descarga de una copia de un
programa de ordenador carece de utilidad si dicha copia no puede ser utilizada por quien disponga de ella. Así pues,
ambas operaciones deben examinarse en su conjunto a efectos de su calificación jurídica (véase, por analogía, la
sentencia de 6 de mayo de 2010, Club Hotel Loutraki y otros, C‑145/08 y C‑149/08, Rec. p. I‑4165, apartados 48 y
49 y jurisprudencia citada).
45 Por lo que se refiere a la cuestión de si, en una situación como la controvertida en el litigio principal, las operaciones
comerciales de que se trata implican la transferencia del derecho de propiedad de la copia del programa de
ordenador, debe declararse que de la resolución de remisión se desprende que el cliente de Oracle, que descarga la
copia del programa de ordenador de que se trata y celebra con dicha empresa el correspondiente contrato de
licencia de uso, obtiene, a cambio del pago de un precio, un derecho de uso de esa copia por una duración ilimitada.
Así pues, la finalidad de la puesta a disposición por Oracle de una copia de su programa de ordenador y la
celebración del correspondiente contrato de licencia de uso es que sus clientes puedan utilizar dicha copia de
manera permanente a cambio del pago de un precio que permita al titular de los derechos de autor obtener una
remuneración correspondiente al valor económico de la copia de la obra de la que es propietario.
47 A este respecto, es indiferente, en una situación como la controvertida en el litigio principal, que la copia del programa
de ordenador haya sido puesta a disposición del cliente por el titular de los derechos de que se trate mediante la
descarga de la página web de éste o mediante un soporte material, como puede ser un CD‐ROM o un DVD. En efecto,
aun cuando también en este último caso el titular de los derechos de que se trate disocie formalmente el derecho del
cliente de utilizar la copia del programa de ordenador que se ha proporcionado de la operación consistente en
transferir al cliente la copia de dicho programa en un soporte material, la operación consistente en descargar desde
este soporte una copia del programa de ordenador y la operación consistente en celebrar un contrato de licencia
siguen siendo indisociables para el adquirente por los motivos expuestos en el apartado 44 de la presente sentencia.
Dado que el adquirente, que descarga una copia del programa de ordenador controvertido mediante un soporte
material, como puede ser un CD‐ROM o un DVD, y que celebra el correspondiente contrato de licencia de uso,
obtiene el derecho de utilizar dicha copia por una duración ilimitada a cambio del pago de un precio, debe
considerarse que estas dos operaciones implican igualmente, en el caso de la puesta a disposición de una copia del
programa de ordenador controvertido mediante un soporte material, como puede ser un CD‐ROM o un DVD, la
transferencia del derecho de propiedad de tal copia.
48 En consecuencia, debe considerarse que, en una situación como la controvertida en el litigio principal, la transferencia
por el titular de los derechos de autor de una copia de un programa de ordenador a un cliente, acompañada de la
celebración entre las mismas partes de un contrato de licencia de uso, constituye una «primera venta [...] de una
copia de un programa», en el sentido del artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24.
49 Tal como subraya el Abogado General en el punto 59 de sus conclusiones, si no se interpretara ampliamente el término
«venta», a efectos del artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, en el sentido de que engloba todas las
modalidades de comercialización de un producto que se caractericen por la entrega de un derecho de uso de una
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copia de un programa de ordenador por tiempo indefinido a cambio del pago de un precio que permita al titular de
los derechos de autor obtener una remuneración correspondiente al valor económico de la copia de la obra de la que
es propietario, se pondría en peligro el efecto útil de esta disposición, pues bastaría que los suministradores
calificasen el contrato de «licencia» en lugar de «venta» para soslayar la regla del agotamiento, privando a ésta de
toda eficacia.
50 En segundo lugar, no cabe acoger la alegación de Oracle y de la Comisión Europea de que la puesta a disposición de una
copia de un programa de ordenador en la página web del titular de los derechos de autor constituye una «puesta a
disposición del público», en el sentido del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29, que, conforme al apartado
3 de dicho precepto, no puede dar lugar al agotamiento del derecho de distribución de la copia.
51 En efecto, del artículo 1, apartado 2, letra a), de la Directiva 2001/29 resulta que ésta «dejará intactas y no afectará en
modo alguno [a] las disposiciones [del Derecho de la Unión] vigentes relacionadas con [...] la protección jurídica de
los programas de ordenador» que concede la Directiva 91/250, codificada posteriormente por la Directiva 2009/24.
Así pues, las disposiciones de la Directiva 2009/24, y en concreto su artículo 4, apartado 2, son lex specialis en
relación con las disposiciones de la Directiva 2001/29, de modo que, aun suponiendo que la relación contractual
controvertida en el litigio principal o un aspecto de la misma pudieran estar comprendidos también en el concepto
de «comunicación al público», en el sentido del artículo 3, apartado 1, de esta última Directiva, seguiría siendo cierto
que la «primera venta [...] de una copia de un programa», en el sentido del artículo 4, apartado 2, de la Directiva
2009/24, da lugar, conforme a esta disposición, al agotamiento del derecho de distribución de la copia.
52 Por otra parte, del apartado 46 de la presente sentencia se desprende que, en una situación como la controvertida en el
litigio principal, el titular de los derechos de autor transfiere a su cliente el derecho de propiedad de la copia del
programa de ordenador. Pues bien, tal como señala el Abogado General en el punto 73 de sus conclusiones, del
artículo 6, apartado 1, del Tratado sobre derecho de autor –a la luz del cual deben interpretarse, en la medida de lo
posible, los artículos 3 y 4 de la Directiva 2001/29 (véase, en este sentido, la sentencia de 17 de abril de 2008, Peek
& Cloppenburg, C‑456/06, Rec. p. I‑2731, apartado 30)– se deduce que la existencia de una transferencia del
derecho de propiedad transforma el «acto de comunicación al público», previsto en el artículo 3 de dicha Directiva,
en un acto de distribución contemplado en el artículo 4 de la misma, que puede dar lugar, si se reúnen los requisitos
establecidos en el apartado 2 de este último artículo, y como sucede con la «primera venta [...] de una copia de un
programa» prevista en el artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, al agotamiento del derecho de distribución.
53 En tercer lugar, debe examinarse también si, como sostienen Oracle, los Gobiernos que han formulado observaciones
ante el Tribunal de Justicia y la Comisión, el agotamiento del derecho de distribución previsto en el artículo 4,
apartado 2, de la Directiva 2009/24 se refiere únicamente a los bienes tangibles y no a copias inmateriales de
programas de ordenador descargadas de Internet. A este respecto, se remiten al tenor literal del artículo 4, apartado
2, de la Directiva 2009/24, a los considerandos 28 y 29 de la Directiva 2001/29, al artículo 4 de ésta, en relación con
el artículo 8 del Tratado sobre derecho de autor, y a la declaración común relativa a los artículos 6 y 7 de dicho
Tratado, cuya transposición es, afirman, uno de los objetivos de la Directiva 2001/29.
54 Por otro lado, según la Comisión, el considerando 29 de la Directiva 2001/29 confirma que «el problema del
agotamiento no se plantea en el caso de los servicios, y en particular de los servicios en línea».
55 A este respecto, debe declararse de inmediato que del artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24 no se desprende
que el agotamiento del derecho de distribución de las copias de programas de ordenador, previsto en dicha
disposición, se limite a las copias de programas de ordenador que se encuentren en un soporte material, como
puede ser un CD‐ROM o un DVD. Antes al contrario, debe considerarse que tal disposición, al referirse sin más
precisiones a la «venta [...] de una copia de un programa», no hace ninguna distinción en función de la forma
material o inmaterial de la copia de que se trate.
56 A continuación, procede recordar que la Directiva 2009/24, relativa concretamente a la protección jurídica de
programas de ordenador, es lex specialis en relación con la Directiva 2001/29.
57 Pues bien, según el artículo 1, apartado 2, de la Directiva 2009/24, la «protección prevista en [dicha] Directiva se
aplicará a cualquier forma de expresión de un programa de ordenador». El considerando 7 de la citada Directiva
precisa al respecto que el término «programa de ordenador» cuya protección pretende garantizar «incluye
programas en cualquier forma, incluso los que están incorporados en el hardware».
58 Así pues, las mencionadas disposiciones revelan claramente la voluntad del legislador de la Unión de asimilar, a efectos
de la protección prevista por la Directiva 2009/24, las copias materiales e inmateriales de un programa de
ordenador.
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59 En estas circunstancias, ha de considerarse que el agotamiento del derecho de distribución previsto en el artículo 4,
apartado 2, de la Directiva 2009/24 se refiere a ambas copias –materiales e inmateriales– de un programa de
ordenador y, por tanto, también a las copias que, en el momento de su primera venta, se descargaron de Internet en
el ordenador del primer adquirente.
60 Ciertamente, los conceptos empleados por las Directivas 2001/29 y 2009/24 deben tener, en principio, el mismo
significado (véase la sentencia de 4 de octubre de 2011, Football Association Premier League y otros, C‑403/08 y
C‑429/08, Rec. p. I‑0000, apartados 187 y 188). No obstante, aun suponiendo que el artículo 4, apartado 2, de la
Directiva 2001/29 –interpretado a la luz de los considerandos 28 y 29 de ésta y del Tratado sobre derecho de autor,
que la Directiva 2001/29 pretende aplicar (sentencia de 9 de febrero de 2012, Luksan, C‑277/10, Rec. p. I‑0000,
apartado 59)– preceptuara, respecto de las obras incluidas en el ámbito de aplicación de dicha Directiva, que el
agotamiento del derecho de distribución se refiere únicamente a los objetos tangibles, ello no influiría en la
interpretación del artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, habida cuenta de la diferente voluntad expresada
por el legislador de la Unión en el contexto preciso de esta última Directiva.
61 Procede añadir que, desde un punto de vista económico, la venta de un programa de ordenador en CD‐ROM o DVD y la
venta de un programa de ordenador mediante descarga de Internet son similares. En efecto, la modalidad de
transmisión en línea es el equivalente funcional de la entrega de un soporte material. La interpretación del artículo
4, apartado 2, de la Directiva 2009/24 a la luz del principio de igualdad de trato confirma que el agotamiento del
derecho de distribución previsto en dicha disposición surte efecto tras la primera venta de una copia de un
programa de ordenador en la Unión por el titular de los derechos de autor o con su consentimiento, al margen de si
se trata de la venta de una copia material o inmaterial del programa.
62 En cuanto a la alegación de la Comisión de que el Derecho de la Unión no prevé el agotamiento del derecho de
distribución con respecto a los servicios, procede recordar que el objetivo del principio de agotamiento del derecho
de distribución de las obras protegidas por los derechos de autor es limitar, para evitar la compartimentación de los
mercados, las restricciones a la distribución de dichas obras a lo que sea estrictamente necesario para preservar el
objeto específico de la propiedad intelectual de que se trate (véanse, en este sentido, las sentencias de 28 de abril de
1998, Metronome Musik, C‑200/96, Rec. p. I‑1953, apartado 14; de 22 de septiembre de 1998, FDV, C‑61/97, Rec.
p. I‑5171, apartado 13, y Football Association Premier League y otros, antes citada, apartado 106).
63 En circunstancias como las concurrentes en el litigio principal, limitar la aplicación del principio de agotamiento del
derecho de distribución, previsto en el artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, únicamente a las copias de
programas de ordenador vendidas en un soporte material permitiría al titular de los derechos de autor controlar la
reventa de las copias descargadas de Internet y exigir, en cada reventa, una nueva remuneración, siendo así que la
primera venta de la copia de que se trate ya habría permitido al titular obtener una remuneración apropiada.
Semejante restricción a la reventa de copias de programas de ordenador descargadas de Internet excedería de lo
necesario para preservar el objeto específico de la propiedad intelectual de que se trate (véase, en este sentido, la
sentencia Football Association Premier League y otros, antes citada, apartados 105 y 106).
64 En cuarto lugar, debe examinarse asimismo si, como pretende Oracle, el contrato de mantenimiento celebrado por el
primer adquirente impide, en cualquier caso, el agotamiento del derecho previsto en el artículo 4, apartado 2, de la
Directiva 2009/24, dado que la copia del programa de ordenador que el primer adquirente puede ceder a un
segundo adquirente ya no será la copia descargada, sino una nueva copia de ese programa.
65 A este respecto, de la resolución de remisión se desprende que las licencias de segunda mano ofrecidas por UsedSoft
están «actualizadas» ya que, junto a la venta de la copia del programa de ordenador por Oracle a su cliente, se
celebra un contrato de mantenimiento relativo a tal copia.
66 Procede subrayar que el agotamiento del derecho de distribución de la copia de un programa de ordenador, en virtud
del artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, se refiere únicamente a las copias que han sido objeto de una
primera venta en la Unión por el titular de los derechos de autor o con su consentimiento. No se refiere a contratos
de servicios, como los contratos de mantenimiento, que son disociables de una venta de ese tipo y que,
eventualmente, se celebran por una duración determinada en el momento de la venta.
68 En tales circunstancias, ha de considerarse que el agotamiento del derecho de distribución, previsto en el artículo 4,
apartado 2, de la Directiva 2009/24, alcanza a la copia del programa de ordenador vendida tal como el titular de los
derechos de autor la ha corregido y actualizado.
69 No obstante, es preciso subrayar que, si la licencia adquirida por el primer adquirente es válida para un número de
usuarios que excede las necesidades de éste, como se ha expuesto en los apartados 22 y 24 de la presente sentencia,
tal adquirente no está autorizado, por efecto del agotamiento del derecho de distribución previsto en el artículo 4,
apartado 2, de la Directiva 2009/24, para dividir dicha licencia y revender únicamente el derecho de uso del
programa de ordenador de que se trate correspondiente a un número de usuarios que él mismo habrá determinado.
70 En efecto, el adquirente inicial que procede a la reventa de una copia material o inmaterial de un programa de
ordenador respecto de la que se ha agotado el derecho de distribución correspondiente al titular de los derechos de
autor, conforme al artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, debe, para no violar el derecho exclusivo a la
reproducción de un programa de ordenador que corresponde al autor de éste, previsto en el artículo 4, apartado 1,
letra a), de dicha Directiva, hacer inutilizable su propia copia en el momento de la reventa de ésta. Ahora bien, en
una situación como la descrita en el apartado anterior, el cliente del titular de los derechos de autor seguirá
utilizando la copia del programa de ordenador instalada en su servidor y, por tanto, no la hará inutilizable.
71 Por otra parte, incluso si el adquirente de derechos de uso adicionales del programa de ordenador controvertido no
efectuara una nueva instalación –ni, por tanto, una nueva reproducción– de ese programa en un servidor suyo, debe
señalarse que, en cualquier caso, el efecto del agotamiento del derecho de distribución previsto en el artículo 4,
apartado 2, de la Directiva 2009/24 no alcanzaría a tales derechos de uso. En efecto, en ese supuesto, la adquisición
de derechos de uso adicionales no se refiere a la copia respecto de la que se ha agotado el derecho de distribución
conforme a dicha disposición. Por el contrario, esa adquisición permite únicamente una extensión del número de
usuarios de la copia que el propio adquirente de derechos adicionales ya había instalado en su servidor.
72 Sobre la base de todo lo anterior, procede responder a la segunda cuestión prejudicial que el artículo 4, apartado 2, de
la Directiva 2009/24 debe interpretarse en el sentido de que el derecho de distribución de la copia de un programa
de ordenador se agota si el titular de los derechos de autor, que ha autorizado, aunque fuera a título gratuito, la
descarga de Internet de dicha copia en un soporte informático, ha conferido igualmente, a cambio del pago de un
precio que le permita obtener una remuneración correspondiente al valor económico de la copia de la obra de la que
es propietario, un derecho de uso de tal copia, sin límite de duración.
73 Mediante sus cuestiones prejudiciales primera y tercera, el órgano jurisdiccional remitente pide esencialmente que se
determine si, y en qué circunstancias, el adquirente de licencias de segunda mano relativas a programas de
ordenador, como las vendidas por UsedSoft, puede, por efecto del agotamiento del derecho de distribución previsto
en el artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, considerarse un «adquirente legítimo», a efectos del artículo 5,
apartado 1, de la Directiva 2009/24, que, conforme a esta última disposición, goza del derecho de reproducción del
programa de ordenador de que se trate que le permita utilizarlo con arreglo a su finalidad propuesta.
74 A tenor del artículo 5, apartado 1, de la Directiva 2009/24, salvo que existan disposiciones contractuales específicas, la
reproducción de un programa de ordenador no necesita la autorización del autor del programa cuando la
reproducción sea necesaria para la utilización del programa de ordenador por parte del adquirente legítimo con
arreglo a su finalidad propuesta, incluida la corrección de errores.
75 Cuando el cliente del titular de los derechos de autor compra una copia de un programa de ordenador que se encuentra
en la página web del titular efectúa, descargando la copia en su ordenador, una reproducción de la misma autorizada
en virtud del artículo 5, apartado 1, de la Directiva 2009/24. Se trata, en efecto, de una reproducción necesaria para
la utilización del programa de ordenador por parte del adquirente legítimo con arreglo a su finalidad propuesta.
76 Por otro lado, el considerando 13 de la Directiva 2009/24 declara «que los actos de carga y de desarrollo necesarios a
la utilización de una copia de un programa legalmente adquirido […] no pueden ser prohibidos por contrato».
77 Procede recordar a continuación que el derecho de distribución del titular de los derechos de autor se agota, conforme
al artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, en el momento de la primera venta en la Unión, por dicho titular o
con su consentimiento, de cualquier copia –material o inmaterial– de su programa de ordenador. De ello se infiere
que, en virtud de la citada disposición y pese a la existencia de disposiciones contractuales que prohíban la cesión
9
posterior, el titular de los derechos de que se trate no podrá ya oponerse a la reventa de esa copia.
78 Ciertamente, tal como se desprende del apartado 70 de la presente sentencia, el adquirente inicial de una copia
material o inmaterial de un programa de ordenador respecto de la que se ha agotado el derecho de distribución del
titular de los derechos de autor, conforme al artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, que procede a la reventa
de la misma, debe hacer inutilizable la copia descargada en su ordenador en el momento de revenderla para no
violar el derecho exclusivo del titular a la reproducción de su programa de ordenador, previsto en el artículo 4,
apartado 1, letra a), de la Directiva 2009/24.
79 Tal como señala acertadamente Oracle, puede resultar difícil comprobar que la copia se ha hecho inutilizable. Sin
embargo, el titular de los derechos de autor que distribuye copias de un programa de ordenador grabadas en un
soporte material, como puede ser un CD‐ROM o un DVD, se encuentra con la misma dificultad, pues sólo muy
difícilmente podrá comprobar si el adquirente inicial no ha creado copias del programa de ordenador que seguiría
utilizando después de haber vendido su soporte material. Para resolver esta dificultad, el distribuidor –«clásico» o
«digital»– puede emplear medios técnicos de protección, como claves de producto.
80 Dado que el titular de los derechos de autor no puede oponerse a la reventa de una copia de un programa de
ordenador respecto de la que se ha agotado el derecho de distribución de dicho titular en virtud del artículo 4,
apartado 2, de la Directiva 2009/24, debe considerarse que el segundo adquirente de la copia, como todo adquirente
posterior, es un «adquirente legítimo» de la misma a efectos del artículo 5, apartado 1, de la citada Directiva.
81 Por consiguiente, en caso de reventa de la copia del programa de ordenador por el primer adquirente de ésta, el nuevo
adquirente, conforme al artículo 5, apartado 1, de la Directiva 2009/24, podrá descargar en su ordenador la copia
que el primer adquirente le ha vendido. Tal descarga debe considerarse como la reproducción necesaria de un
programa de ordenador para la utilización de éste por el nuevo adquirente con arreglo a su finalidad propuesta.
82 No cabe acoger la alegación de Oracle, de Irlanda y de los Gobiernos francés e italiano de que el concepto de
«adquirente legítimo», que figura en el artículo 5, apartado 1, de la Directiva 2009/24, se refiere únicamente al
adquirente facultado, en virtud de un contrato de licencia celebrado directamente con el titular de los derechos de
autor, para utilizar el programa de ordenador.
83 En efecto, semejante alegación tendría por efecto permitir al titular de los derechos de autor impedir el uso efectivo de
cualquier copia de segunda mano respecto de la que se haya agotado su derecho de distribución, conforme al
artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, invocando su derecho exclusivo de reproducción establecido en el
artículo 4, apartado 1, letra a), de dicha Directiva, privando así de efecto útil al agotamiento del derecho de
distribución previsto en el citado artículo 4, apartado 2.
84 En lo que atañe a una situación como la controvertida en el litigio principal, procede recordar que en los apartados 44
y 48 de la presente sentencia se ha declarado que la descarga en el servidor del cliente de la copia del programa de
ordenador que se encuentra en la página web del titular de los derechos y la celebración de un contrato de licencia
de uso relativo a esa copia forman un todo indivisible que debe calificarse, en su conjunto, de venta. Pues bien,
habida cuenta de este vínculo indisociable entre la copia que se encuentra en la página web del titular de los
derechos de autor tal como se ha corregido y actualizado posteriormente, por un lado, y la licencia de uso relativa a
la misma, por otro, la reventa de la licencia de uso comporta la reventa de «dicha copia», en el sentido del artículo 4,
apartado 2, de la Directiva 2009/24, beneficiándose así del agotamiento del derecho de distribución previsto en esta
disposición, a pesar de la cláusula contenida en el contrato de licencia, reproducida en el apartado 23 de la presente
sentencia.
85 Tal como se infiere del apartado 81 de la presente sentencia, de ello resulta que el nuevo adquirente de la licencia de
uso, como el cliente de UsedSoft, podrá –como «adquirente legítimo», a efectos del artículo 5, apartado 1, de la
Directiva 2009/24, de la copia corregida y actualizada del programa de ordenador controvertido– descargar dicha
copia de la página web del titular de los derechos de autor, constituyendo tal descarga la reproducción necesaria de
un programa de ordenador para la utilización de éste por el nuevo adquirente con arreglo a su finalidad propuesta.
86 No obstante, procede recordar que, si la licencia adquirida por el primer adquirente es válida para un número de
usuarios que excede las necesidades de éste, tal adquirente no está autorizado, por efecto del agotamiento del
derecho de distribución previsto en el artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24, para dividir la licencia y
revender únicamente el derecho de uso del programa de ordenador de que se trate correspondiente a un número de
usuarios que el mismo habrá determinado, como se ha expuesto en los apartados 69 a 71 de la presente sentencia.
87 Por otra parte, es preciso subrayar que el titular de los derechos de autor –como Oracle– puede, en caso de reventa de
una licencia de uso que comporte la reventa de una copia de un programa de ordenador descargada de su página
web, asegurarse con todos los medios técnicos a su alcance de que la copia de la que aún dispone el vendedor se
haga inutilizable.
88 En atención a las consideraciones anteriores, procede responder a las cuestiones prejudiciales primera y tercera que
los artículos 4, apartado 2, y 5, apartado 1, de la Directiva 2009/24 deben interpretarse en el sentido de que, en caso
10
de reventa de una licencia de uso que comporte la reventa de una copia de un programa de ordenador descargada
de la página web del titular de los derechos de autor, licencia que había sido concedida inicialmente al primer
adquirente por dicho titular sin limite de duración a cambio del pago de un precio que permitía a este último
obtener una remuneración correspondiente al valor económico de la copia de su obra, el segundo adquirente de tal
licencia, así como todo adquirente posterior de la misma, podrá invocar el agotamiento del derecho de distribución
previsto en el artículo 4, apartado 2, de la citada Directiva y podrá ser considerado, por tanto, adquirente legítimo de
una copia de un programa de ordenador, a efectos del artículo 5, apartado 1, de la referida Directiva, y gozar del
derecho de reproducción previsto en esta última disposición.
Costas
89 Dado que el procedimiento tiene, para las partes del litigio principal, el carácter de un incidente promovido ante el
órgano jurisdiccional nacional, corresponde a éste resolver sobre las costas. Los gastos efectuados por quienes, no
siendo partes del litigio principal, han presentado observaciones ante el Tribunal de Justicia no pueden ser objeto de
reembolso.
1) El artículo 4, apartado 2, de la Directiva 2009/24/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de
2009, sobre la protección jurídica de programas de ordenador, debe interpretarse en el sentido de que el derecho de
distribución de la copia de un programa de ordenador se agota si el titular de los derechos de autor, que ha
autorizado, aunque fuera a título gratuito, la descarga de Internet de dicha copia en un soporte informático, ha
conferido igualmente, a cambio del pago de un precio que le permita obtener una remuneración correspondiente al
valor económico de la copia de la obra de la que es propietario, un derecho de uso de tal copia, sin límite de
duración.
2) Los artículos 4, apartado 2, y 5, apartado 1, de la Directiva 2009/24 deben interpretarse en el sentido de que,
en caso de reventa de una licencia de uso que comporte la reventa de una copia de un programa de ordenador
descargada de la página web del titular de los derechos de autor, licencia que había sido concedida inicialmente al
primer adquirente por dicho titular sin limite de duración a cambio del pago de un precio que permitía a este último
obtener una remuneración correspondiente al valor económico de la copia de su obra, el segundo adquirente de tal
licencia, así como todo adquirente posterior de la misma, podrá invocar el agotamiento del derecho de distribución
previsto en el artículo 4, apartado 2, de la citada Directiva y podrá ser considerado, por tanto, adquirente legítimo de
una copia de un programa de ordenador, a efectos del artículo 5, apartado 1, de la referida Directiva, y gozar del
derecho de reproducción previsto en esta última disposición.
Firmas
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