BENEMÉRITA ESCUELA NORMAL
“MANUEL ÁVILA CAMACHO”
LICENCIATURA EN EDUCACÓN PRIMARIA.
PRODUCTO DE EVALUACIÓN DE LA UNIDAD 1:
ANÁLISIS DE UNA FRASE DEL LIBRO “LA EDUCACIÓN OBLIGATORIA,
SU SENTIDO EDUCATIVO Y SOCIAL” DE J. GIMENO SACRISTÁN.
MATERIA:
BASES FILOSÓFICAS LEGALES, Y ORGANIZATIVAS DEL SISTEMA
EDUCATIVO MEXICANO.
DOCENTE: MA. DE LOURDES ALVARADO DE LA TORRE.
PRESENTA: ÁNGEL GABRIEL HERNÁNDEZ TERRONES.
PRIMER SEMESTRE.
GRUPO “A”.
ZACATECAS, ZAC. ENERO DE 2023.
Bases Filosóficas legales, y organizativas del sistema Educativo Mexicano.
Ángel Gabriel Hernández Terrones 1-A LEPRI 11 de noviembre del 2023.
En una de las siguientes frases, extraídas de los textos de Gimeno Sacristán, se
encuentra registrado su nombre. Analice la frase y realice un registro del mismo.
“La diversidad natural de la que hemos hablado, la singularidad de cada individuo, se
entenderán y se reaccionará ante ellas desde el punto de vista de su clasificación en
categorías. La singularidad será tolerada sólo en la medida en que no sobrepase los límites
de variación que no distorsionan el trabajo “normalizado” con cada categoría clasificada.”
(Sacristán, 2005, pág. 83).
Según lo que podemos entender de esta frase en contraste con el resto del texto, el hecho
de clasificar o no clasificar a la diversidad, tiene consecuencias importantes a la hora de
tratar con la heterogeneidad de las escuelas. El acto de categorizar las desigualdades (y no a
quienes las poseen), hace que estas se pierdan gracias a los mecanismos de la
organización, pues abre paso a tratar con ellas de una forma especializada. De manera
contraria, cuando las diferencias no son clasificadas, estas generan un ruido constante en las
aulas, que al final de cuentas puede terminar causando más desigualdades. Lo que José G.
Sacristán nos dice, es que para trabajar con la variedad de individuos hay que ver por sus
necesidades específicas y entenderlas como casos en los que se requiere una atención
precisa y de cierta forma, categorizada; por ejemplo, si en un aula hay niños que enfrentan
barreras para el aprendizaje y la participación, podemos entender a cada tipo de barrera
como una problemática diferente y así trabajar con cada una de ellas según las necesidades
que se enfrentan. A esto se refiere la frase cuando nos dice que la diversidad y las
singularidades serán atendidas desde el punto de vista de su clasificación en categorías. Por
otro lado, la variedad de los individuos y sus diferencias también pueden ser incluidas como
una homogeneidad, siempre y cuando estas no provoquen una discrepancia, retraso o
desigualdad muy destacable del resto o en comparación al aprendizaje y desarrollo
normativizado, pues eso podría provocar alteraciones en el trabajo áulico y escolar. En
cuanto al aula que estuve observando, un grupo de cuarto grado de la Escuela Primaria
“Severo Cosío”, yo considero que se pueden realizar varias cosas para que lo mencionado
en esta frase se cumpla. Existen niños con diferentes barreras para el aprendizaje, para
algunos incluso hay una diferencia muy destacada, no saben leer ni escribir y eso crea un
desequilibrio enorme en comparación de los demás alumnos, y, a pesar de que el currículo
puede adaptarse para integrar a estos niños, las necesidades de cada uno de ellos pueden
sobrepasar el trabajo en clase y las capacidades del maestro durante la convivencia grupal.
Es por ello que mientras las actividades den para integrarlos a todos, el profesor las realiza y
adapta el currículo para que puedan hacerlo, de lo contrario, cuando las singularidades van
más allá de lo que él o el programa de trabajo pueden manejar según los límites de la
variación en el trabajo normalizado, se hacen dos cosas; uno, después de clases, el maestro
se queda con los alumnos para atender las necesidades de cada uno según la categoría de
sus diferencias. Y dos, los maestros auxiliares de USAER se encargan de atender las
desigualdades de aquellos que lo requieren. Al menos para mí, esto podría ser lo correcto
para el grupo en las posibilidades de la escuela, aunque también podrían mejorar algunas de
las circunstancias. Me parece justo que los niños se integren en las mismas actividades
cuando las desigualdades no distorsionan o marcan una diferencia notable en el trabajo
“normalizador” y el currículo puede adaptarse, pero también entiendo que no siempre el
currículo puede ser la solución para que todos los niños se mantengan cerca de un mismo
nivel, sino que también es necesario atender a esas discrepancias cuando vayan más allá
del trabajo del docente y de lo que el programa de trabajo plantea. Por ello, en el aula debe
trabajarse todo aquello que sea adaptable para las singularidades según el nivel de distinción
que provoquen, pues aunque las divergencias existan, pueden convivir en un mismo
ambiente sin provocar un desajuste en el engranaje escolar, y, cuando no sea así, estas
deben tratarse de manera categorizada, pues cada tipo de desigualdad tiene niveles,
características y necesidades únicas que deben ser manejadas para que los niños logren
obtener herramientas similares durante el transcurso de su educación y así tengan las
mismas oportunidades para ser incluidos dentro de la sociedad.
Responda por escrito a la siguiente cuestión. ¿Qué tipo de actividades propondrías en
la escuela para trabajar el respeto y fomento de la diversidad del alumnado?
Las actividades que yo propondría para trabajar el respeto y fomentar la diversidad a través
de la inclusión serían variadas, pero sobre todo de tipo social y cultural. Tomando en cuenta
lo que pude observar durante las Jornadas de Observación y Ayudantía a las que asistí,
ejemplos de ellas son las siguientes:
Hablar del tema con los niños y compartir historias personales: Es muy
importante que los niños entiendan cuán relevante es la inclusión y el respeto hacia
los demás, promover la reflexión a través del diálogo es una acción necesaria en las
escuelas. Hacer que los alumnos hablen de su cultura, sus tradiciones y experiencias
de vida nos ayuda a crear un entendimiento de los que nos rodean, crea sentimientos
de empatía e invita a convivir de manera sana con la diversidad.
Crear un ambiente de interacción entre los alumnos: El trabajo en equipo y
actividades que fomenten la colaboración entre los niños puede ser una herramienta
para que se conozcan mejor y aprendan de otros para respetar sus diferencias, hacer
que los alumnos convivan en un ambiente sano es una de nuestras responsabilidades
como docentes.
Actividades culturales: Que los alumnos puedan compartir de manera representativa
y no sólo de manera oral los elementos de su cultura me parecen dos elementos
importantes para que las diferencias culturales sean celebradas y aceptadas por los
demás. Actividades artísticas, literarias y otras acciones pueden ser proyectos para
conocer la diversidad que abunda en las escuelas.
Promover la diversidad de todo tipo: No sólo existen elementos culturales que nos
hacen diferentes, sino también singularidades individuales, capacidades, condiciones
y formas únicas de vivir y comprender el mundo. Dar a conocer a los alumnos que
existe la diversidad en muchas formas y que debe ser respetada, puede hacerse de
distintas maneras; metodologías activas como el juego, charlas, actividades y
lecciones que fomenten el respeto hacia los demás pueden ser una herramienta para
lograr este cometido.
Creación de carteles y exposiciones: Que los alumnos puedan reflexionar de
manera crítica y luego elaboren material como carteles, dibujos y textos en los que
representen valores como la inclusión, el respeto y la tolerancia para presentarlos ante
la comunidad escolar me parece una actividad interesante para que los alumnos
apropien estos valores y los utilicen en su día a día.
Recordarles diariamente la importancia de estos valores: No sólo es realizar una
actividad y que el resto del ciclo escolar los alumnos convivan en un ambiente en el
que la diversidad genera exclusión y hay una evidente falta de respeto entre los niños.
Para mí también es importante que el docente se recuerde a sí mismo y a sus
alumnos diariamente que todos somos valiosos y que nuestras diferencias merecen
ser respetadas y valoradas por los demás.
Reflexión:
J. Gimeno Sacristán nos comenta acerca de la importancia de la inclusión en las escuelas
como un elemento que forma parte de la educación universal. Que en una institución
educativa exista una gran diversidad de estudiantes en todos los sentidos, más allá de ser un
reto para los docentes y directivos, es un elemento que enriquece a las escuelas y a la
formación de los niños. Las diferencias también son positivas y hay que saber cómo
responder a ello. “La educación debe preocuparse por estimular diferenciaciones que no
supongan desigualdades entre los estudiantes; tiene que hacer compatible el currículum
común y la escuela igual para todos con la posibilidad de adquirir identidades singulares, lo
que significa primar la libertad de los sujetos en el aprendizaje.” (Sacristán, 2005, pág. 74).
En este mismo sentido, el trabajo con la diversidad no sólo implica la adaptación del currículo
en materia de lo pedagógico tal cual lo plantea Sacristán, sino que también es necesario
propiciar la creación de aulas con valores, que los niños aprendan a respetar a sus iguales y
que la educación se convierta en un proceso formativo para los individuos más allá de lo que
se enseña académicamente. Se habla poco de la educación como un medio igualador en
materia de derechos y oportunidades, la educación básica va más allá de aprender
conocimientos de matemática o aprender a leer, quien va a la escuela tiene la oportunidad de
integrarse a un lugar en el que no hay diferencias y se es poseedor de la capacidad para
desarrollarse y sacar provecho de las capacidades, habilidades y destrezas de cada uno de
los individuos. Según lo que observamos en la escuela a la que asistimos durante la Jornada
de Observación, aprendí que hay una brecha muy grande entre lo que plantea J. Sacristán y
lo que realmente se logra cumplir en las instituciones educativas. Él mismo reconoce que es
difícil para las escuelas abordar la diversidad por muchas de las limitaciones que a veces se
poseen en relación a los recursos: “No es realista pensar que una institución como la escolar
sea capaz de asumir radicalmente la diversidad en su totalidad; por razones económicas de
recursos, de tiempo y de trabajo de los profesores no puede ser posible una escuela para las
individualidades y para todas ellas al mismo tiempo.” (Sacristán, 2005, pág. 73). Aún así, a
pesar de las fallas y las carencias de la escuela, los maestros hacen su esfuerzo por tratar de
sobrepasar lo que nosotros consideramos como una “inclusión a medias”. El trabajo del
docente sin duda es vital para este proceso, que los maestros de las escuelas primarias
sepan y se preocupen por temas relacionados con la educación universal y los valores que
implica; como la tolerancia, el respeto a las individualidades y la capacidad para crear aulas
inclusivas, pero que sobre todo puedan aplicarlo en su deber docente es el reflejo de que lo
establecido por el Artículo 3ro. y los derechos humanos están dando frutos.
Ángel Gabriel Hernández Terrones.