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VALORES DE SAN MARTÍN…

En este 17 de Agosto recordamos nuevamente al Padre de la Patria, nacido en


Yapeyú (Corrientes) en 1778, quien siendo muy pequeño emigró a Europa donde
estudió, se formó en profundo valores, iniciando una brillante carrera.

Según nos cuenta la historia, en 1811 decidió renunciar a las grandes conquistas
europeas y a su futuro prometedor en el viejo continente, para volver a su tierra
natal y emprender su sueño, aquella misión libertadora que lo definió como el
gran héroe, una etapa marcada por el servicio y la entrega completa a su ideal.

Y luego, una vez logrado su cometido, ya en 1822, comenzó su exilio voluntario


en Europa, finalizando con su fallecimiento en 1850.

Según la Magister Fabiana Mastrángelo en su libro “Valores humanos de José de


San Martín. Su misión americana”, el propio San Martín distingue tres etapas en
su existencia:

“Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles;

mi edad media, al de mi patria;

y tengo el derecho de disponer de mi vejez”.

EL LEGADO

En este nuevo aniversario de su fallecimiento hacemos honor a su principal


legado, resaltando aquellos valores que supo defender y transmitir, y que lo
consagraron como modelo de ciudadano y dirigente; y que hoy, merecen ser
recordados y enaltecidos.

Más allá de sus falencias humanas, que supo identificarlas y transcenderlas, San
Martín es un vivo ejemplo de los valores primordiales que necesita portar un
verdadero líder, inspirando a la sociedad de hoy, tan necesitada de ellos.

“El que escribe a usted no tiene más interés que la felicidad de su patria”… le
manifestó San Martín, desde Mendoza, al gobernador santafecino Estanislao
López en marzo de 1819, y agregó:

“Unámonos, paisano mío, para combatir a los maturrangos que nos amenazan:
divididos seremos esclavos... Hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos
resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor... Mi sable
jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas: usted es un patriota, y yo espero
que hará en beneficio de nuestra independencia todo género de sacrificios”.

LIBERTAD Y UNIDAD

Su sentido de vida, todo su compromiso fue puesto al servicio de liberar a los


pueblos americanos y unirlos en un mismo ideal, y así lo hizo.

Y en lo que respecta a nuestra Patria, fueron conocidas sus preocupaciones por


las grietas, las divisiones y la lucha entre hermanos; y por eso, bregó por la paz,
la igualdad, por nuestra soberanía y unidad nacional.

El vigoroso entusiasmo y su infatigable actitud de servicio lo llevó a superar sus


propias crisis y enfermedades, nunca se dejó abatir por ellas, y con suficiente
fortaleza, responsabilidad y lealtad -para con su ideal- continuó su travesía y
conquistó la gran proeza de darle la libertad y una nueva unidad a su pueblo.

HONESTIDAD

A través de su trayectoria, fue la honestidad, uno de sus grandes valores; su


manejo transparente, incluso renunciando a sueldos como General del Ejército
De Los Andes mientras estaba enfermo, al verse impedido de prestar servicios a
la Patria; o donando costosos premios (incluso dinero) que había recibido por sus
triunfos militares para el fomento de bibliotecas y hospitales; siendo éstos, solo
algunos de los actos de desinterés personal en pos del Bienestar de su pueblo.

Rechazó honores, homenajes, dinero y comodidades; conservando una vida


limpia, transparente, al servicio íntegro de la Patria.

Se recuerdan estas palabras: “No estamos en tiempo de tanto lujo; el Estado se


encuentra en necesidad y es necesario que todos contribuyamos a remediarlas…”
… perfectamente aplicables a nuestra realidad actual.

DESAPEGO AL PODER

Y existe otra actitud fundamental que lo identifica en toda su trayectoria: nunca


quiso apropiarse del poder. Por eso, luego de libertar Chile cede el poder a O´
Higgins y en Perú, a Bolívar. Y de regreso, victorioso, a la Argentina se aparta de
los intereses sectoriales y políticos; y dando el espacio a quienes lo suceden.

Y una vez cumplida su misión, alcanzado su máximo sueño, hecho realidad su


ideal de libertad y unidad, se retira en el momento oportuno, sin utilizar el poder
que había logrado para beneficio personal, sin competir con sus colegas, al
contrario, los enaltece y empodera, trascendiendo sus ambiciones personales.
Según Fabiana Mastrángelo:

“Esta actitud de desapego por el poder, ennoblece y libera su ser. Además, forma
un arquetipo de hombre nuevo en el pensamiento americano, que desafía el
destino, lo cumple y logra la liberación interior. Los americanos, especialmente
los argentinos, somos depositarios de esta herencia ética.”

HOY… NOS TOCA A NOSOTROS

¿Cuáles son nuestros ideales?

¿Qué legado estamos dejando a futuras generaciones?

¿Qué valores estamos transmitiendo?

¡Cuánto aprender de nuestro Glorioso San Martín!

María Inés Francisconi

Desarrollo Humano

Abogada Mediadora

Coach Ontológico

Contacto: ine.francisconi@gmail.com

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