EL AUTOCONTROL DE LAS EMOCIONES EN LOS ADOLESCENTES
Autor: Jesús Manuel
Isuiza Pinedo
Yurimaguas, 04 de dic.
del 2023
Gaeta y Martín (2009) afirman que, “para afrontar de manera acertada los eventos
estresantes, los seres humanos deben reconocerse a sí mismos como sujetos capaces de
tolerar, controlar e influir en las situaciones que se les presenten, comportarse
cooperativamente, ser solidarios y así disminuir las probabilidades de aparición de episodios
de depresión y/o ansiedad, comportamientos agresivos, conflictos sociales, problemas de
desobediencia de reglas, bajo rendimiento académico, consumo de alcohol y conductas
sexuales de riesgo” . En lo personal, comparto la idea del autor, pues considero que las
emociones en los adolescentes deben autocontrolarse para evitarse problemas. Por ello, a
continuación, defenderé mi postura con los argumentos correspondientes.
En cuanto al autocontrol de las emociones, Ekman (2001), ha abordado indirectamente este
tema al discutir la regulación emocional y la capacidad de algunas personas para ocultar o
modificar sus expresiones faciales conscientemente. Aunque su trabajo no se ha enfocado
explícitamente en estrategias de autocontrol emocional como el mindfulness o técnicas
específicas para regular las emociones, su investigación ha sentado las bases para comprender
cómo se manifiestan las emociones y cómo pueden ser interpretadas, lo que indirectamente
influye en el autocontrol emocional.
Damasio (2000) ha investigado cómo las emociones están vinculadas al proceso de toma de
decisiones. Aunque su trabajo no se centra específicamente en el autocontrol emocional,
sugiere que un equilibrio adecuado entre la emoción y la razón es esencial para tomar
decisiones efectivas.
Daniel Goleman (1995) en su libro "Inteligencia Emocional", destacó la importancia del
autocontrol emocional como un componente fundamental de la inteligencia emocional. En su
opinión, el autocontrol emocional es esencial para el bienestar personal y las relaciones
exitosas. Goleman señala que la capacidad de gestionar y regular las propias emociones es un
aspecto crucial de la inteligencia emocional, ya que permite a las personas manejar el estrés,
controlar impulsos, regular el estado de ánimo y mantener relaciones interpersonales
saludables. Goleman argumenta que aquellos con una mayor inteligencia emocional tienen
una mayor capacidad para manejar situaciones emocionales desafiantes, manteniendo la
calma y tomando decisiones conscientes en lugar de reaccionar impulsivamente ante las
emociones intensas. Su trabajo ha contribuido significativamente a popularizar la idea de que
las habilidades emocionales son tan importantes como las habilidades intelectuales
tradicionales en la determinación del éxito personal y profesional. A través de ejemplos e
investigaciones, Goleman ha promovido la noción de que el desarrollo del autocontrol
emocional es fundamental para mejorar la calidad de vida y promover relaciones saludables.
Richard Lazarus (2001), fue un psicólogo pionero en el estudio del estrés y la adaptación
emocional. Su enfoque se centró en la relación entre el estrés, la evaluación cognitiva de las
situaciones y la adaptación emocional. Lazarus propuso el modelo transaccional de estrés,
argumentando que el estrés es una interacción dinámica entre el individuo y su entorno, donde
la forma en que una persona evalúa y afronta las situaciones estresantes influye en su
respuesta emocional. Si bien no se enfocó directamente en el autocontrol, su trabajo sugiere
que la manera en que evaluamos y afrontamos las situaciones estresantes puede estar
relacionada con la regulación emocional y el manejo adaptativo de las emociones.
Lisa Feldman Barrett (2000), es una psicóloga que defiende un enfoque constructivista de las
emociones. Su trabajo se centra en la idea de que nuestras emociones son construcciones
mentales basadas en la interacción entre el cuerpo, el cerebro y el entorno. Barrett propone
que las emociones no son universales ni preprogramadas, sino que son el resultado de la
interpretación y construcción de señales físicas internas y externas. Aunque no se centra
específicamente en el autocontrol emocional, su trabajo sugiere que la forma en que
conceptualizamos y respondemos a estas construcciones emocionales puede influir en nuestra
capacidad para regular y controlar nuestras emociones.
John Gottman (1970), es un psicólogo y terapeuta familiar conocido por su trabajo en el
campo de las relaciones interpersonales, específicamente en el estudio de parejas. Ha
realizado investigaciones extensas sobre las dinámicas emocionales en las relaciones íntimas
y ha abordado la importancia del manejo de las emociones en las parejas. Gottman ha
sugerido que el autocontrol emocional desempeña un papel fundamental en el mantenimiento
de relaciones saludables. Sus estudios han revelado que las parejas con habilidades para
manejar y regular sus propias emociones tienden a tener relaciones más satisfactorias y
duraderas. Argumenta que la capacidad de controlar las reacciones emocionales durante los
conflictos o situaciones estresantes es crucial para el éxito de una relación. A través de su
investigación, Gottman identificó patrones de comportamiento y comunicación en parejas que
predicen la estabilidad de la relación, como la capacidad de expresar emociones de manera
constructiva, la empatía hacia el otro y la habilidad para manejar conflictos de manera
calmada y respetuosa.
Imaginemos a dos adolescentes que atraviesan situaciones estresantes en la escuela: uno de
ellos ha desarrollado habilidades sólidas de autocontrol emocional, mientras que el otro carece
de estas habilidades. Cuando el primero se enfrenta a desafíos académicos, como exámenes
difíciles o proyectos estresantes, aplica estrategias aprendidas para manejar su ansiedad y
mantener la calma. Se comunica de manera efectiva con sus compañeros y profesores para
buscar ayuda cuando la necesita. Como resultado, logra gestionar el estrés de manera más
eficaz, manteniendo su bienestar emocional y académico en equilibrio.
Por otro lado, el segundo adolescente, sin habilidades de autocontrol emocional, se ve
abrumado por el estrés escolar. Experimenta dificultades para manejar sus emociones, lo que
se traduce en una mayor ansiedad, falta de concentración y reacciones impulsivas. Esta falta
de control emocional afecta su desempeño académico, así como sus relaciones
interpersonales. Su incapacidad para regular sus emociones lo lleva a evitar situaciones
estresantes en lugar de enfrentarlas, lo que limita su crecimiento personal y académico.
Estos ejemplos ilustran cómo el autocontrol emocional puede marcar una diferencia
significativa en la vida de los adolescentes. Aquellos que poseen estas habilidades tienen más
capacidad para manejar situaciones estresantes, mantener la calma bajo presión y tomar
decisiones más racionales y conscientes. En contraste, la falta de autocontrol emocional puede
conducir a dificultades en la gestión del estrés, la toma de decisiones impulsivas y la
afectación en las relaciones interpersonales, lo que puede generar un impacto negativo en el
bienestar general de los adolescentes.
Basándonos en estas situaciones, se puede concluir que enseñar y promover el autocontrol
emocional entre los adolescentes no solo les proporciona herramientas para manejar mejor los
desafíos cotidianos, sino que también les permite desarrollar una base sólida para afrontar con
éxito las complejidades emocionales de la vida adulta.