Soportando la reprensión
Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus
reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un
padre a su hijo querido.
-- Proverbios 3:11-12
No es nada fácil lidiar con la reprensión. Naturalmente, pasamos por
situaciones en las que se nos da una llamada de atención porque fallamos.
Otras veces sucede por razones que nos parecen injustas o incómodas.
Pero a pesar de todo, es importante aprender de las contrariedades y
críticas que recibimos. Desde la infancia nuestros padres nos reprendían
por causa de nuestros errores o porque cruzábamos los límites de los
valores que ellos nos enseñaron. Y eso, a pesar de entristecernos y de ser
difícil, nos ayudó de forma positiva a crecer y a madurar.
La Biblia también nos reprende. Ella nos muestra aquellas áreas en las que
nos equivocamos y nos guía hacia Jesús, nuestra meta. Además de eso
nos enseña a través de historias de corrección. David fue reprendido por
Natán, Moisés fue criticado por Jetro, Pedro fue reprendido por Jesús,
Ananías y Safira sufrieron una dura reprimenda por causa de su mentira. A
través de esos y otros ejemplos entendemos que no siempre tenemos la
razón y que necesitamos del Señor. Dios quiere corregirnos de forma
amorosa. Pero si rechazamos la corrección por causa del orgullo,
sufriremos las consecuencias.
Aguanta con firmeza las reprensiones de la vida
La reprensión no es siempre negativa. Recibe lo bueno y aprende con la
situación.
No dejes que te dominen la tristeza y el desánimo cuando otra persona te
reprenda. Dios puede usar esa situación para tu crecimiento.
Sé humilde. Admite que te equivocaste y arregla la situación.
Ora y busca ayuda en Dios para superar problemas asociados, tales como
la culpa, la vergüenza y el rencor.
Busca palabras de ánimo diariamente en la Biblia (2 Timoteo 3:16 - «Toda
la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para
corregir y para instruir en la justicia»).
No te engañes: todavía debemos obedecer los principios y valores bíblicos.
Mira a Jesús, él es el modelo de la perfección humana y él te ayudará a
mejorar.
Para orar:
Señor mi Dios, ayúdame a mejorar y a parecerme más a tu Hijo
Jesucristo. Enséñame a reaccionar bien a la amonestación de tu Palabra y
a las recriminaciones de los demás, porque todo eso forma parte de la
corrección del Señor. Sé que tengo fallos y necesito que me ayudes,
Padre. Perdóname y enséñame tus caminos que son justos y perfectos. En
el nombre de Jesús, amén.