(también cábala, kabala, qabalah)
La vertiente mística del judaísmo clásico. En hebreo kabbalah significa
"lo que es recibido" se refiere a la tradición oral secreta transmitida
de maestro a discípulo. El término "kabbalah" fue aplicado inicialmente
a las enseñanzas secretas místicas del siglo XI por Ibn Cabirol (un
filósofo español) y desde entonces se ha aplicado a toda práctica
mística judaica. Aunque la kabbalah está basada en la Torah (las
escrituras judías y otros textos sagrados), no es una disciplina
intelectual ni tampoco instruye al místico a liberarse de su humanidad
mediante la iluminación. El kabbalista procura la unión con Dios
mientras mantiene una plena vida familiar y social dentro de su
comunidad y ateniéndose a las estructuras del judaísmo tradicional.
De acuerdo con la leyenda, Dios enseñó la kabbalah a los ángeles.
Luego de la Caída, los ángeles se la enseñaron a Adán a fin de
proporcionarle a la humanidad un medio para volver a Dios. También
fue enseñada a Noé, y luego a Abraham y Moisés, quien a su vez
inició a los Setenta Ancianos.
La sabiduría mística y filosófica que se desarrolló dentro de la
kabbalah parece haber estado influida por el gnosticismo y el
neoplatonismo.
La forma más primitiva de esta literatura mística se encuentra en la
tradición de los místicos de Merkabah (entre. 100 a.C.-1000 d.C.).
Merkabah significa "la carroza del trono de Dios" y se refiere a la
carroza de la visión de Ezequiel. La meta del místico de Merkabah era
penetrar en el "mundo del trono" o "de la realeza", lo cual se lograba
pasando a través de siete mansiones celestiales. Debido a sus
peculiares características, Merkabah ha sido llamado "un misticismo
shamánico”. Requiere el ayuno y el continuo recitado de himnos y
oraciones a fin de alcanzar un estado de trance. El viajero merkabah
envía entonces su alma "hacia arriba" (místicos posteriores dirían
"hacia abajo"), a fin de rasgar el velo que cubre el trono de
Merkabah. Durante su jornada espiritual, el alma es asaltada por
espíritus y demonios malignos. Para protegerla, el místico prepara con
antelación talismanes y sellos mágicos y recitan salmos.
El origen histórico de la verdadera kabbalah se encuentra en un
pequeño libro titulado Sefer Yetzirah (Libro de la Creación). La fecha
exacta en que fue escrito es desconocida, aunque se sabe que ya se
usaba en el siglo X, si bien pudo haber sido escrito tan temprano
como en el siglo 111. Es atribuido al Rabbi Akiba, quien fuera
martirizado por los romanos. El Sefer Yetzirah presenta un discurso
sobre cosmología y cosmogonía. (cosmología es el estudio del
Universo en su conjunto, en el que se incluyen teorías sobre su origen,
su evolución, su estructura a gran escala y su futuro. Al estudio más
específico del origen del Universo y de sus sistemas astronómicos
como elSistema Solar, se le suele llamar cosmogonía), establece la
estructura central de la kabbalah. El libro dice que Dios creó al mundo
a través de 32 caminos secretos de sabiduría, que equivalen a los 10
sephirot y las 22 letras del alfabeto hebreo. Según parece, el sephirot
se refería originalmente a números, que luego fueron interpretados
como emanaciones a través de las cuales toda realidad es
estructurada. El primer sephirah emanó de Dios, al igual que los
siguientes tres de cada uno de ellos. El resto representa dimensiones
de espacio. Juntos constituyen una unidad. Las 22 letras del alfabeto
y sus sonidos comprenden las bases de todas las cosas.
En el 917, una forma de kabbalismo práctico fue introducida por Aaron
ben Samuel en Italia. Éste se extendió por Alemania y llegó a ser
conocido como kabbalismo germano o hasidismo primitivo. Dicha
disciplina se parecía a las prácticas merkabah en su carácter extático,
sus rituales mágicos y en las técnicas básicas para la oración, la
contemplación y la meditación. El poder mágico de las palabras
asumía gran importancia y su práctica dio origen a las disciplinas
conocidas como gematría, notarikon y temura.
Los kabbalistas germanos postularon que Dios era demasiado sublime
como para ser comprendido por la gente. Sin embargo, los místicos
creían percibir la presencia de Dios en la forma de un fuego o luz
divinos, el cual es Shekinah, la Madre o forma femenina de Dios. El
místico buscaba la unión con esta gloria. El kabbalismo germano
consistía también de cuatro mundos: la gloria de Dios, los ángeles, el
alma animal y el alma intelectual.
La kabbalah clásica nació en el siglo XIII en Provenza, Francia, y se
trasladó a España donde se desarrolló intensamente entre los judíos
medievales españoles. La obra primaria en la que se basó el
desarrollo de la kabbalah clásica es Sefer ha-Zohar (El Libro del
Esplendor) atribuido a un sabio del siglo 11 nombrado Rabbi Simeon
bar Yohai, aunque en realidad fuera escrito entre 1280 y 1286 por el
kabbalista español Moisés de León. De acuerdo con la historia, Rabbi
Simeon y su hijo Eleazar, perseguidos por el emperador romano
Trajano, se escondieron durante 13 años en una cueva en el lugar
donde actualmente se encuentra el aeropuerto Ben-Curion de Lod,
Israel. Después de la muerte de Trajano, ambos emergieron de su
confinamiento, pero el Rabbi Simeon estaba tan impresionado por la
falta de espiritualidad entre los judíos que decidió regresar a la cueva
para meditar. Después de un año, una voz le dijo que dejara a la
gente ordinaria seguir su propio camino y se dedicara a enseñar a
aquellos que estuvieran listos para aprender. Se dice que el Zohar es
un compendio de aquellas enseñanzas, las cuales fueron registradas
por sus discípulos.
El Zohar presenta a Dios como el Ein-Sof ("sin fin"), el cual es
incognocible y cuya naturaleza escapa toda representación. Dios creó
el mundo a partir de sí mismo. El objetivo de la humanidad es
alcanzar su unión con la divinidad. Todas las cosas son reflejadas en
un mundo superior y nada puede existir independientemente de lo
demás. A través del proceso de elevar sus almas para unirse con
Dios, los seres humanos elevan también el estado de todas las demás
entidades del cosmos.
Los sephirot son los atributos de Dios descritos por sus nombres; son
palabras, y por lo tanto, sustitutos de Dios. Forman la imagen central
de la meditación kabbalística, el Árbol de la Vida. El árbol muestra el
descenso de lo divino dentro del mundo material y la senda por la cual
la gente puede ascender a lo divino mientras permanece en la vida
física. Cada sephirah implica el logro de un nivel de conocimiento
diferente. Los siete sephirot inferiores (Soberanía, Cimiento,
Resistencia, Majestad, Belleza, Benevolencia y Discernimiento)
corresponden a los siete centros de energía localizados a lo largo de la
espina dorsal en el cuerpo humano (comparar con Chakras). Los tres
sephirot más elevados (Comprensión, Sabiduría y Humildad)
corresponden a los pasos místicos para alcanzar la unión con Dios.
Cada sephirah se divide en cuatro secciones, en las cuales operan los
Cuatro Mundos que constituyen el cosmos: Atziluth ' el mundo de los
arquetipos, del cual derivan todas las formas en manifestación; Briah,
el mundo de la creación, en el cual las ideas arquetípicas se
convierten en modelos; Yetzirah, el mundo de la formación ' en el cual
los modelos son expresados; y Assíah, el mundo de lo material.
Los sephirot también comprenden lo sagrado,. lo incognocible y el
inexpresable nombre personal de Dios: YHVH (yahweh), el
Tetragrammaton. Este último es tan sagrado, que debe ser sustituido
en las escrituras por sus otros nombres: Elohim, Adonai y Jehová. Las
letrasYHVH corresponden a los Cuatro Mundos.
A través de la meditación y la contemplación, los kabbalistas
ascienden el Árbol de la Vida. Sólo los más estables y éticos, quienes
han purificado primero sus cuerpos, mentes y espíritus, son permitidos
cerca de él. Los sephirot son visualizados como vibrando en distintos
colores (que representan cualidades varias) junto con imágenes de
sus correspondientes letras hebreas provenientes de los nombres
divinos de Dios, y con planetas, ángeles, metales, partes del cuerpo y
centros de energía. La respiraci6n y el sonido son también utilizados
como medio para elevar la conciencia. Las técnicas usadas son
similares a aquellas de las disciplinas orientales del yoga. Al igual que
los yoguis, los kabbalistas primitivos experimentaron iluminaciones
que incluían la sensación de luz y calor que recuerdan a las
descripciones del despertar de la Kundalini. .
El "camino corto" hacia la iluminación fue desarrollado por otro
kabbalista español del siglo XIII, Abraham ben Samuel Abulafia
(nacido en 1240). Cuando tenía 31 años, Abulafia recibió un llamado
profético y se convirtió en discípulo del místico Baruch Togarmi.
Luego de su educación, estableció su propia forma de tzeruf o
"cambio de letras'.
Cada letra hebrea se corresponde con un atributo y un valor numérico
determinado Meditar sobre estos atributos y valores unifica la mente
con el cuerpo y pone al místico en contacto con los planos más
elevados. Meditar sobre 1as letras es como meditar sobre la totalidad
de la creación y alcanzar la unidad con Todo. Con su tzeruf, Abulafia
hizo posible que los místicos alcanzaran "el significado más allá del
significado'.
El tiempo ideal para comenzar el tzeruf era la medianoche. El místico
comenzaba escribiendo letras sagradas combinadas con la
visualización del árbol y técnicas respiratorias. Como resultado de
tales ejercicios, se producía un estado de éxtasis similar al reportado
en los caso del despertar de la Kundalini. El éxtasis (llamado shefa o
"influjo divino") de día sobre el místico (en contraposición al despertar
de la Kundalini, en el que ésta asciende) calentando su corazón y
bañándolo con sensaciones de aire, calor, agua o aceite. (Los místicos
merkabah reportaban los mismos fenómenos). De la misma manera
que ciertos "senderos cortos' del yoga, tzeruf suponía el peligros de
destrucción para aquellos que estaban insuficientemente preparados o
lo habían intentado antes de tiempo.
La escuela de Abulafia no fue seguida por muchos, aunque sus
enseñanzas tuvieron amplio impacto en las prácticas meditativas.
Entró en conficto con sus pares por haber revelado la pronunciación
secreta de los nombres de Dios (incluyendo el Tetragrammaton),
haciendo públicos poderosos sonidos a través de los cuales se alcanza
la iluminación.
En el siglo XVI, los textos con las instrucciones para el tzeruf fueron
oscurecidos con metáforas y en el siglo XVIII LA práctica desapareció
completamente entre los kabbalistas. Desde entonces el tzeruf no se
ha vuelto a practicar.
La kabbalah española y las enseñanzas del Zohar se difundieron por
Europa en los siglos XIV y XV. Después de la expulsión de los judíos
de España en 1492, el estudio de la kabbalah se hizo más público. La
figura más importante luego de la expulsión (y que influyó
profundamente en lo que es hoy la kabbalah moderna) fue Isaac Luria
Ashkenazi
. (1534-1572), llamado "el Ari'. Estudiante del gran kabbalista Moisés
Cordovero (1522-1570), Luria concibió nuevas teorías que dieron a la
kabbalah una terminología y un simbolismo nuevos y complejos.
También enfatizó la combinación las letras como medio para la
meditación y la oración mística.
El movimiento hasídico emergió de la kabbalah luriánica e hizo que la
kabbalah fuera accesible a las masas. En la actualidad, los hasidim
son la única rama mayor del judaísmo moderno que continúa con las
prácticas místicas. La figura principal en este surgimiento fue Israel
ben Eleazar (1698-1760), llamado el Baal Shem Tov ("el maestro del
nombre sagrado"), cuya enseñanza se enfocó sobre Devekuth o 'la
apertura a Dios", aunque de una manera más personal y emotiva que
entre sus predecesores. Devekuth se centra en el aquí y ahora, de
modo que el conocimiento concentrado y la oración fueron
reinterpretados para que se incorporaran en la vida cotidiana. Para el
hasidim, la oración constante es el vehículo para la conciencia mística.
Entre 1500 y 1800, la kabbalah llegó a ser considerada como la
teología judaica verdadera. El interés de los judíos en la kabbalah
comenzó a declinar después del siglo XVIII, si bien el reavivamiento
sionista en los tiempos modernos, ha generado un renovado interés
por ella. El movimiento reconstruccionista, fundado en 1922 por
Rabbi Mordecai M. Kaplan, ha tomado prestados ciertos elementos de
las tradiciones hasídicas, abogando por un judaísmo más místico. El
reconstruccionismo ha crecido muy lentamente y en 1989 contaba
sólo con el l% de los 5.8 millones de judíos de los Estados Unidos.
Los historiadores modernos han reconocido el profundo impacto de la
kabbalah en el desarrollo del judaísmo y de la vida judía,
especialmente en las áreas de la oración, las costumbres y la ética.
Los motivos cabalísticos se introdujeron en las oraciones desde la
mitad del siglo XVII en adelante, y han inspirado también la liturgia y
los rituales. Las creencias populares judías absorbieron conceptos
cabalísticos tales como la transmigración de las almas, la demonología
y la idea del Mesías. El Zohar y la tradición luriánica han sido
particularmente ricos como fuentes de las costumbres populares.
LA KABBALAH Y EL OCULTISMO OCCIDENTAL.
La kabbalah ha dejado un sello indeleble en la tradición mágica
occidental. Las aplicaciones mágicas se desarrollaron primero a partir
del kabbalismo germánico y luego del kabbalismo luriánico. Los
ocultistas cristianos fueron atraídos por los amuletos mágicos,
sortilegios, demonología, sellos y cambios de letras, y usaron la
kabbalah práctica como una base para sus textos rituales mágicos. El
Tetragrammaton fue considerado con gran reverencia por su poder
sobre todas las cosas del universo, incluyendo los demonios.
Comenzando hacia finales del siglo XV, la kabbalah fue armonizada
con las doctrinas cristianas para formar una kabbalah cristiana u
occidental, que supuestamente probaría la divinidad de Cristo.
Cornelius Agrippa von Nettesheim incluyó la kabbalah en su De
Occulta Philosophia (1531). En el siglo XVI, los símbolos alquímicos
también fueron integrados a la kabbalah cristiana.
En el siglo XIX, el interés por la kabbalah recibió renovada atención
por parte de ocultistas no-judíos tales como Francis Barrett, Eliphas
Levi y Papus. La kabbalah influyó profundamente sobre la Orden
Hermética de la Aurora Dorada; Dion Fortune la llamó "el Yoga de
Occidente". Los ocultistas occidentales han relacionado la kabbalah
con el tarot y la astrología, aunque estas relaciones son controvertidas
y no se mencionan en la verdadera kabbalah.
GEMATRÍA
Uno de los tres sistemas que la kabbalah utiliza para descubrir el
significado verdadero y oculto de las palabras, usando números y
letras del alfabeto. En este sistema, los valores numéricos de las
letras de cada palabra se suman y se interpretan de acuerdo con el
significado de otras palabras que presentan los mismos valores
numéricos.
Aunque la gematría fue desarrollada por los kabbalistas
(predominantemente alemanes, en el siglo XIII) como un sofisticado
sistema de interpretación, se sabe que fue usada mucho antes por
otras culturas. El rey SargónII (que gobernó Babilonia en el siglo VIII
a.C.) usó el valor numérico de su nombre para determinar que la
pared de Khorsabad debía ser construida con su número equivalente,
o sea 16.283 codos. Los antiguos griegos, persas, gnósticos y
primeros cristianos usaron la gematría con propósitos varios. Los
griegos la aplicaron en la interpretación de los sueños y los gnósticos
en los nombres de los dioses. Los cristianos primitivos llegaron a usar
la paloma como símbolo del Cristo porque las letras griegas alfa y
omega (el Principio y el Fin) y el término griego para
paloma(peristera) sumaban el mismo número, 801.
El sistema cabalístico de la gematría es mucho más complejo que el
mero recuento de los valores numéricos de las letras; incluye varios
métodos de análisis por los cuales pueden ser determinados los
propósitos místicos de las Escrituras, los edificios y los objetos. No
solamente se consideran los valores numéricos, sino también el
tamaño y la forma de las letras. Los primeros kabbalistas del siglo
XIII, entre los que se destacó Eleazar de Worms, aplicaron la gematría
a las Escrituras, las cuales se creía habían sido inspiradas por Dios y
escritas en código. Así, "y allí tres hombres' del Génesis 18:2 es
interpretado como refiriéndose a los arcángeles Miguel, Gabriel y
Rafael porque "y allí tres hombres" y "Elo Miguel Gabriel VeRafael"
tienen el mismo valor numérico de 701.
Los primeros kabbalistas usaron también la gematría para descifrar los
secretos, inefables e indescriptiblemente poderosos nombres de Dios.
Estos nombres se incorporaron a los hechizos de usados en las
ceremonias mágicas para conjurar y controlar a los demonios.
No todos los kabbalistas endosaron el uso de la gematría. Algunos
creyeron que podía ser manipulada para proveer pruebas falsas que
sirvieran de apoyo a determinadas teorías y conclusiones.
Menos conocidos que la gematría son el notarikon y el temurah, otros
dos sistemas de interpretación para la decodificación y el análisis de
las verdades místicas. Existen a su vez varios métodos en cada
sistema. En el notarikon, las primeras letras de las palabras pueden
ser extraídas y combinadas para formar palabras nuevas; o las
primeras, últimas y algunas veces las letras del medio se combinan
para crear nuevas palabras o frases. En el temurah, las letras se
organizan en tablas o arreglos matemáticos, los cuales son luego
sustituidos por las letras en las palabras; o las letras son reordenadas
en anagramas.
NUMEROLOGÍA
Sistema de adivinación y de magia que se basa en la noción de que el
universo está construido siguiendo un modelo matemático y de que
todas las cosas tiene una expresión numérica que corresponde a sus
vibraciones. Reduciendo a números el nombre, la fecha y el lugar de
nacimiento de una persona, es posible determinar su carácter, su
destino y su suerte.
Pitágoras es considerado el padre de la numerología, debido a su
descubrimiento de que los intervalos musicales conocidos en su
tiempo podían ser expresados como proporciones entre los números
1, 2,3 y 4. También observó que los números del 1 al 4 suman 10, con
lo que el ciclo numérico se reinicia otra vez, puesto que todos los
números mayores que 9 pueden ser reducidos a un solo dígito
sumando los dos que lo forman. Pitágoras razonaba que el universo
todo podía ser expresado numéricamente, creando así un sistema
místico que fue ampliado por otros filósofos griegos primitivos. Por
eso se le suele citar diciendo: "El mundo está construido sobre el
poder de los números".
A cada número primario se le adscriben ciertas características y
valores, así como un aspecto masculino o femenino. Los números
impares son masculinos, activos y creativos, mientras que los pares
son femeninos y pasivos.
En los misterios griegos, el número 888 representaba la "mente
superior". La variación griega de 'Jesús' ('Iesous") es igual a 888. El
número 666 representaba la 'mente mortal", y en el Nuevo
Testamento, el 666 es llamado el número de "la bestia'.
Los hebreos primitivos concedían gran importancia a los números,
basando en ellos las letras de su alfabeto y relacionándolos con las
fuerzas cósmicas. En la Edad Media, las enseñanzas de la secta
judaica merkabah se entretejieron con el misticismo numérico. En el
siglo XIH, los kabbalistas alemanes desarrollaron la interpretación de
las Escrituras por medio de un sistema de misticismo numérico.
Tanto los griegos como los hebreos consideraban el 10 como el
número perfecto. Pitágoras decía que el 10 abarca todas las
proporciones aritméticas y armónicas, y que al igual que Dios, es
incansable. Todas las multitudes así lo admiten, porque cuando llegan
a 10 regresan al 1, el número de la creación. Los pitagóricos creían
que los cuerpos celestes estaban divididos en 10 órdenes. De acuerdo
con la kabbalah, hay 10 emanaciones de números que salen de la
Nada y que forman los 10 sephiroths del Árbol de la Vida, el cual
contiene todo el conocimiento y muestra el camino de regreso a Dios.
En el siglo XIX, cuando se hicieron los primeros descubrimientos
científicos sobre la luz, el magnetismo y la electricidad, se popularizó
la teoría de que los números eran patrones de energía de las
vibraciones.
La adivinación numerológica reduce todos los números a nueve raíces
entre 1 y 9, correspondiendo cada número a una letra del alfabeto:
1 2 3 4 5 6 7 8 9
A B C D E F G H I
J K L M N Ñ O P Q
R S T U V W X Y Z
Para encontrar el valor numérico de un nombre, se suman los
números que correspondan a cada una de sus letras y el total se
reduce a un solo dígito; por ejemplo, si un nombre suma 45, se
reduce a 9 sumando 4 más 5.
Sucintamente, los números representan:
1 - unidad, creación, independencia
2 - dualidad, emergencia
3 - potencia, fuerza creadora.
4 - solidez, torpeza
5 - sensualidad, placer
6 ~ perfección, armonía, equilibrio
7 - misticismo, psiquismo, magia
8 - éxito material, justicia
9 - espiritualidad, logros mentales
Los números 11, 22 y 33 son dominantes y no se les reduce a dígitos
simples. Se dice que las personas cuyos nombres corresponden a
esos números son muy desarrolladas espiritualmente. El número 33
es el número del avatar.
Los numerólogos creen que el nombre completo que se le pone a una
persona al nacer, es la expresión de las fuerzas vibratorias del
universo que determinan el carácter y el destino de esa persona. El
cambiar de nombre puede alterar esos factores, pero se supone que
deben transcurrir varios años para que se produzca el reajuste de las
regularidades vibratorias.
Existen diversas fórmulas para hacer el análisis detallado de un
nombre. Así, la suma de las vocales revela los "deseos del corazón' o
las "urgencias del alma', mientras que la suma de las consonantes
revela aspectos de la personalidad. La frecuencia de determinadas
letras determina las lecciones kármicas a enfrentar en la vida, en tanto
que la suma del día el mes y el año de nacimiento revela la senda del
nacimiento o la dirección general de la vida de la persona. La suma
del nombre completo y la fecha de nacimiento es igual a un número
de poder, que actúa como un faro para guiar a la persona a través de
la vida.
Todas las palabras pueden ser convertidas en números, para así ver
cómo prácticamente todo complementa la vida de uno o choca con
ella, incluyendo la carrera que uno elige y la ciudad donde reside.
La numerología se emplea igualmente para determinar los días más
propicios para ciertas actividades, como guía en cuestiones de salud y
en la elección de negocios, de parejas para el matrimonio y de
amistades, así como para predecir el futuro. También puede
emplearse en la elección de regalos, de colores para el esquema
decorativo del lugar que uno habita y de nombres para los hijos.