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Tipologías de Vivienda Social en Chile

Este documento resume la memoria de tipologías en condominios sociales en Chile. Explica la evolución de las primeras formas de residencia colectiva como conventillos y cités, el desarrollo de conjuntos colectivos de vivienda pública entre 1936-1952, y la racionalización de la producción habitacional y formación de tipologías colectivas bajo un marco normativo entre 1959-1970.

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Tipologías de Vivienda Social en Chile

Este documento resume la memoria de tipologías en condominios sociales en Chile. Explica la evolución de las primeras formas de residencia colectiva como conventillos y cités, el desarrollo de conjuntos colectivos de vivienda pública entre 1936-1952, y la racionalización de la producción habitacional y formación de tipologías colectivas bajo un marco normativo entre 1959-1970.

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vivienda social en

copropiedad
memoria de tipologías en condominios
sociales

Secretaría ejecutiva desarrollo de barrios / minvu


Esta publicación ha sido desarrollada por la Secretaría Ejecutiva de Desarrollo de Barrios del MINVU, siendo el
coordinador general de la iniciativa Mirko Salfate.
El desarrollo de la investigación y sus documentos fue dirigida por Mónica Bustos Peñafiel, Encargada del Área de
Estudios de la Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios del MINVU.

Los capítulos han sido desarrollados por los siguientes autores:


Mónica Bustos Peñafiel, Arquitecta. Doctora en Urbanismo y Ordenación Territorial. Encargada Área de Estudios,
Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios. Capítulo 1, “Las primeras formas de la residencia colectiva. La forma-
ción de las primeras tipologías masivas”; Capítulo 2, “Los conjuntos colectivos como resultado de la formación de
una concepción de vivienda pública (1936-1952). Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habi-
tacional”; Capítulo 3, “La racionalización de la producción habitacional. La formación de las tipologías colectivas
como resultado del marco normativo”; Capítulo 4, “Condominios sociales como expresión de la masificación de
vivienda colectiva (1976-2000). Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública”;
Capítulo 6, “Diseño y evolución de las metodologías de intervención en el mejoramiento de condominios sociales.
Nuevos desafíos para una problemática histórica”.
Jose Di Girólamo. Arquitecto. Magíster en Desarrollo Urbano. Integrante del equipo de Recuperación de Con-
dominios Sociales de la Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios. Capítulo 5, “Los condominios sociales como
instrumentos de integración. Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales”.

Co- Investigadores para todos los capítulos: Carolina Ramírez, Felipe Echeverría, David Carvajal, Rodolfo Rojas.

Colaboradores: Soledad Monsalve, Sebastián Valdivia, Soledad González, María Teresa Herrera, Felipe Yávar,
Lídice Varas, Claudia Bruna, Marisol Brito, Juan Pablo Gutiérrez, Matías Delpiano, Daniel Arias, Karen Saavedra,
Salvador Ferrer, Mario Poblete, Mauricio Tapia, Ignacio Moulian, Alejandra Fuentes, Johana Correa, Tamara Sáez,
Andrés Morales, Rocío Baez.

Entrevistas y testimonios:
Rodolfo Rojas, Mónica Bustos Peñafiel, Felipe Yávar
Editor: Rodolfo Rojas

Agradecimientos por sus aportes como entrevistados a: Miguel Lawner (Arquitecto, ex secretario Ejecutivo de
la CORMU período 1970-1973; María de la Luz Nieto (Economista, ex encargada de la Comisión de Estudios
Habitacionales y Urbanos del Ministerio de Vivienda y Urbanismo); Alfredo Rodríguez (Arquitecto, Secretario
Ejecutivo de SUR Profesionales); Luis Valenzuela (Arquitecto, Director del Centro de Inteligencia Territorial
de la Universidad Adolfo Ibáñez); Leonardo Portus (Artista visual); Sebastián Seisdedos (Arquitecto, autor de
investigaciones sobre viviendas patrimoniales en cités); Mario Ferrada (Arquitecto, académico de la FAU de
la Universidad de Chile); Umberto Bonomo (Arquitecto, miembro de Docomomo Chile); Guillermo Rolando
(Ingeniero Comercial, ex Jefe de Política Habitacional del Ministerio de Vivienda y Urbanismo); Renato Deformes
(Ingeniero en sistemas PUC, creador del portal Copropiedad Inmobiliaria www.copropiedad.cl) y a los vecinos
residentes en distintos conjuntos colectivos: Luis Guerrero, en cité de Toesca 2532; José Saldía, en Condominio
Las Araucarias (Colectivo 1020); Patricio Ramírez, en Los Quillayes (Programa de vivienda Básica); Aída Azúa, en
Vicuña Mackenna II (Programa de Vivienda Básica); César Guzmán, en Condominio Reina Luisa (colectivo 2012)
y Urbano Espejo, Adrián Cassasus, Sara Valderrama, Margarita Reyes y Cristián Nilo, residentes de torres de la
Remodelación San Borja.

© MINISTERIO DE VIVIENDA V URBANISMO - MINVU


Secretaría Ejecutiva de Barrios.
Área de Estudios
ISBN: 978-956-9432-07-1
Primera Edición: Marzo 2014

© Los autores de sus imágenes según indicación de su fuente.

Proyecto Editorial:

Director Proyecto Editorial: Fernando Portal


Directora de Arte: Kathryn Gillmore
Diseño y Diagramación: Elisa Dublanc, Sandra Ureta Marín
Reportajes Fotográficos: Cristóbal Palma
Editor: Renato Bernasconi (exceptuando presentaciones, introducción, entrevistas y testimonios)
Corrector Ortográfico: Catalina Jaramillo

IMPRESO EN CHILE

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida o transmitida, mediante cualquier soporte electrónico,
mecánico, fotocopiado, grabación o recuperación, o almacenamiento de información, sin la previa autorización
expresa de la entidad editora.
vivienda social en
copropiedad
memoria de tipologías en condominios
sociales

Secretaría ejecutiva desarrollo de barrios / minvu


ÍNDICE

Presentación 13

INTRODUCCIÓN 19

CAPÍTULO I
LAS PRIMERAS FORMAS DE RESIDENCIA COLECTIVA
La formación de las primeras tipologías masivas 35

1.1 Introducción 36

1.2 Los conventillos como solución al problema de la ciudad industrial 39

1.3 Ley de Habitaciones Obreras y la Caja Nacional de Ahorros 45

1.4 El cité y el pasaje interior como modelos colectivos de vivienda pública 47


CAPÍTULO II
LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA
CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 67

2.1 Introducción 68

2.2 Hacia la institucionalización en la construcción de vivienda pública.


Primeras iniciativas en la formación de un organismo encargado de la
producción habitacional 71
2.2.1 La labor de la Caja de la Habitación Popular y la Caja de la Habitación 71

2.3 La vivienda en altura y la formación del concepto de co-propiedad. La ley


de Venta por Pisos y la consolidación del concepto de bienes comunes 80

2.4 La formación de un marco normativo para la construcción de vivienda


masiva. Sus modificaciones frente al aumento de construcción
habitacional 83
2.4.1 Ley General sobre Construcciones y Urbanización de 1936
2.4.2 La Ordenanza de Urbanización y Construcciones Económicas de 1944 85

2.5 Las tipologías colectivas en la búsqueda de la masificación residencial. Las


primeras expresiones de transformación de la morfología urbana 87
2.5.1 Bloques como unidades de encaje que completan la manzana 93
2.5.2 Bloques como unidades perimetrales adaptadas al trazado preexistente
configurando un interior abierto 100

Reportaje Fotográfico: Población Huemul II 105

2.5.3 Bloques como unidades compactas autónomas emplazadas en espacios


abiertos 117
2.5.4 La macro manzana y a configuración de proyectos residenciales de gran
escala 126

2.6 Las nuevas tecnologías como hecho clave en la construcción de la vivienda


en altura. El lenguaje de lo colectivo 134

Reportaje Fotográfico: Población Juan Antonio Ríos 135


CAPÍTULO 3
LA RACIONALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN HABITACIONAL
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 153

3.1. Introducción 154

3.2 La consolidación institucional: la centralización de la gestión en la


búsqueda de una producción habitacional masiva 158
3.2.1 La creación de la Corporación de la Vivienda 158
3.2.2 La centralización de las instituciones dedicadas a la producción
habitacional y el desarrollo urbano a través de la creación del Ministerio
de Vivienda y Urbanismo (MINVU), 1965 164
3.2.3 La planificación urbana en la construcción habitacional a través de la
gestión de la CORMU 166

3.3 La formación de un marco normativo específico para la construcción de


vivienda pública. Su incidencia en la estandarización de las tipologías
colectivas 167
3.3.1 El DFL Nº 2 de 1959 y la creación del Reglamento Especial de Viviendas
Económicas 167

3.4 El Reglamento de Venta por Pisos. Nuevas regulaciones a partir del


aumento de la construcción de vivienda en altura 170
3.4.1 Perfeccionamiento del marco legal de la copropiedad 170
3.4.2 Las dificultades de la administración de unidades vecinales a fines de la
década del sesenta 174

3.5 Hacia una nueva concepción del habitat residencial. Nuevos conceptos en
vivienda pública y ciudad 177
3.5.1 Las unidades vecinales 177
3.5.2 Las cajas de previsión 179

3.6 Las tipologías colectivas racionales. Tecnificación, modernización y


estandarización de la vivienda pública 194
3.6.1 Los colectivos 1002, 1006 y 1007 195
3.6.2 Colectivos 1003, 1004 y 401 198
3.6.3 Colectivos 400 y 500 199
3.6.4 Los Colectivos 1010/1020 199

Reportaje Fotográfico: Conjunto Las Rocas 209


Reportaje Fotográfico: Conjunto Jaime Eyzaguirre 221
Reportaje Fotográfico: Conjunto Críspulo Gándara 233

3.6.5 La CORMU y los planes seccionales 251


3.6.6 La torre como tipología de alta densidad 288
3.6.7 Los prototipos prefabricados mediante el sistema KPD 294
3.6.8 Los proyectos singulares 298
CAPÍTULO 4
CONDOMINIOS SOCIALES COMO EXPRESIÓN DE LA MASIFICACIÓN DE VIVIENDA COLECTIVA.
(1976-2000)
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 317

4.1. Introducción 318


4.2 El subsidio habitacional. La consolidación de un mercado de vivienda
social 320
4.3 Características de localización de los nuevos conjuntos de vivienda social.
El impacto de las erradicaciones y la Política Nacional de Desarrollo
Urbano de 1979 327
4.3.1 La segregación socio-espacial 332
4.3.2 La suburbanización como consecuencia de las nuevas áreas residenciales
de bajo costo 336

Reportaje Fotográfico: Conjunto Habitacional Benjamín Vicuña Mackenna 339

4.4 El bloque colectivo como nueva tipología de la vivienda social. La


transformación espacial y morfológica de las nuevas áreas residenciales 352
4.4.1 Vivienda en baja altura v/s vivienda en altura 360
4.4.2 En relación a las superficies construidas 364
4.4.3 Tipologías en altura desarrolladas 366
4.4.4 Respecto al tamaño de los conjuntos 369

4.5 La copropiedad como modelo de organización de la vivienda social en


altura. Modificaciones a la Ley de Venta por Pisos como consecuencia de
la masificación 384

4.6 La crisis de un estándar productivo. Las problemáticas de la arquitectura,


morfología y administración de los condominios de vivienda social 387
4.6.1 Las morfologías homogéneas de la alta densidad residencial 387
4.6.2 Déficit en la calidad espacial y constructiva de los bloques 399
4.6.3 Escasa o nula mantención de los bienes comunes 405
4.6.4 Desarraigo, dificultades en la convivencia vecinal y ausencia de identidad 406
4.6.5. Vínculo con instituciones 408
CAPÍTULO 5
LOS CONDOMINIOS SOCIALES COMO INSTRUMENTOS DE INTEGRACIÓN
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 413

5.1 Introducción 414


5.2 Ley de Copropiedad Inmobiliaria de 1997. Nuevo marco normativo para la
vivienda colectiva en altura 416
5.2.1 La incorporación de un capítulo especial referido a la vivienda social en
copropiedad 416

5.3 Vivienda social dinámica sin deuda. Aproximaciones hacia un cambio de


paradigma 422

5.4 Fondo Solidario deVivienda. Consolidación de nuevos estándares


arquitectónicos y urbanos 425
5.4.1 La descentralización de la gestión 425
5.4.2 En busca de procesos participativos 430
5.4.3 El condominio social como facilitador de buena localización 434
5.4.4 La vivienda ampliable y sus implicancias en los condominios sociales 442
5.4.5 Inversión en bienes comunes edificados y no edificados 446

Reportaje Fotográfico: Condominio Porto Seguro 449

5.5 Ajustes al modelo 461


5.5.1 Focalización 461
5.5.2 Reconstrucción 463

Reportaje Fotográfico: Condominio Costanera Dichato 465

5.5.3 Diversificación 477

5.6 Principales desafíos. Hacia la consolidación del condominio social como


instrumento de integración 486
CAPíTULO 6
DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIÓN EN EL MEJORAMIENTO
DE CONDOMINIOS SOCIALES.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 491

6.1. Introducción 492

6.2 Primeros programas que abordan la problemática del deterioro en


condominios sociales 497
6.2.1 Programa Participativo de Asistencia Financiera en Condominios de
Viviendas Sociales (D.S. N° 127, V. y U., 1998): Primera aproximación
hacia el mejoramiento de la copropiedad 497
6.2.2 Programa de Protección del Patrimonio Familiar (D.S. N° 255, V. y U.,
2006). De los bienes comunes al mejoramiento interior del departamento 501

6.3 La escala barrial como unidad de gestión urbana 504


6.3.1 Programa de Recuperación de Barrios (D.S. N° 14, V. y U., 2007). La
integralidad como modelo de regeneración urbana 506
6.3.2 Plan de Regularización y Apoyo a Condominios 2008. Un modelo integral
de mejoramiento en el marco de la copropiedad 518
6.3.3 Plan de Reconstrucción de Condominios Sociales. 2010. Una apuesta por
la integralidad en contextos de emergencia 537

6.4 Programa de Protección al Patrimonio Familiar (D.S. N° 255, V. y U.,


2009). Del departamento a la focalización en bienes comunes como
impacto en la regeneración de condominios sociales 539

6.5 Nuevos desafios: la interescalaridad y la multisectorialidad como


elementos clave en la recuperación de condominios sociales 542
6.5.1 Programa de Mejoramiento de Condominios Sociales.
La mirada integral de los llamados especiales del Programa de Protección
al Patrimonio Familiar 543
6.5.2 Programa Piloto de Recuperación de Condominios Sociales: segunda
oportunidad. La búsqueda de una mirada integral, interescalar e
intersectorial a la problemática existente 552

Reportaje Foográfico:Población El Volcán Población Cerro Morado,


Población Francisco Coloane 557

6.6 Conclusiones: más allá del condominio y la vivienda. Claves para el


mejoramiento de condominios de vivienda social 574

6.7 Material onformativo acerda de los distintos programas implementados 580


por el MINVU para la atención a condominios socuales


12
13

presentación
14 vivienda social en copropiedad. MEMORIA DE TIPOLOGÍAS EN CONDOMINIOS SOCIALES

FRANCISCO IRARRÁVAZAL MENA


Subsecretario de Vivienda y Urbanismo

Esta memoria busca complementar el trabajo del Catastro Nacional de Con-


dominios Sociales 2013 y nos presenta la evolución de la vivienda social colectiva en
Chile. Es una radiografía de los avances y retrocesos de los últimos 77 años de política
habitacional en altura, que dio origen a la construcción 1.555 conjuntos y 344.402
departamentos.

A lo largo de la memoria se explica cómo los cambios en los métodos y normas cons-
tructivas así como las distintas leyes que regulan la vida en copropiedad, han ido
determinado las tipologías habitacionales en altura desarrolladas o financiadas por el
Estado.

Dichas normas tuvieron efectos directos en el tamaño de los departamentos, la densi-


dad habitacional y las tipologías de construcción entre otros. Tuvieron también efectos
indirectos sobre el crecimiento del límite urbano, la relación de éste con la ubicación
de los conjuntos y las condiciones de accesibilidad y criticidad de los conjuntos entre
otros.

Sin duda, este trabajo muestra los desafíos que debemos afrontar como Ministerio de
Vivienda y Urbanismo para dar respuestas a las necesidades de muchas de las familias
que hoy viven en estos conjuntos. Orientar la inversión a los bienes comunes y a los
espacios públicos, potenciar la capacidad de administración de sus propias comunida-
des e invertir significativamente más en la recuperación de estas unidades son parte
de estos desafíos.

Esperamos que esta información sirva como material de consulta para la generación
de nuevas y mejores políticas públicas y a su vez, como herramienta de trabajo para
el desarrollo de planes de acción integrales en pos de mejorar la calidad de vida de
estas familias que requieren con urgencia una segunda oportunidad.
Presentación 15
16 vivienda social en copropiedad. MEMORIA DE TIPOLOGÍAS EN CONDOMINIOS SOCIALES

MIRKO SALFATE YUTRONIC


Secretario Ejecutivo de Desarrollo de Barrios

Con esta publicación el Ministerio de Vivienda y Urbanismo espera relevar la


importancia de los condominios de vivienda social en altura como tema de investiga-
ción, en el marco del modelo de administración en copropiedad que los rige.

Conscientes del alto grado de obsolescencia de parte importante del parque habita-
cional construido por el Ministerio, en el que precisamente los condominios sociales se
ven enfrentados a un modelo de administración que dificulta la mantención y cuidado
de los bienes comunes y sus entornos residenciales, acercarnos hoy a esta problemá-
tica pasa a ser un hito fundamental para el Ministerio, en tanto vemos la imperiosa
necesidad de acercarnos a entender la estrecha relación entre la arquitectura, el ré-
gimen de copropiedad y la organización social, con miras a abordar el mejoramiento y
mantención de cientos de estos, así como avanzar en el diseño de nuevos conjuntos
que apunten a su propia sostenibilidad.

En este contexto, poniendo en relevancia la necesidad de atención al gran parque ha-


bitacional de vivienda social en altura, la presente publicación se sitúa en el marco del
desarrollo de un Catastro Nacional de CCSS, con el objetivo de establecer la cantidad
y distribución espacial de éstos lo largo del país, desde sus inicios hasta la actualidad,
complementando sus resultados desde una mirada histórica, normativa y tipológica.

Desde este punto de vista, la investigación realizada por el Área de Estudios de la Se-
cretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios es resultado de un enfoque integral frente al
desarrollo que ha tenido la vivienda colectiva en altura de iniciativa estatal, a través
del análisis de las distintas políticas y reglamentos implementados en la materia y sus
resultados tipológicos y morfológicos.
Presentación 17

El libro se complementa -además de una amplia investigación bibliográfica-, con en-


trevistas a vecinos, académicos, profesionales que han trabajado en el diseño de las
políticas públicas del Ministerio, así como otras personas ligadas al tema; y relatos
fotográficos que esperan mostrar las formas de habitabilidad y el estado de diversos
conjuntos a partir de un selección tipológica de ellos.

En su última fase la publicación busca dar a conocer las distintas líneas programáticas
en la materia, desde la evolución de sus enfoques, metodologías y resultados, perfi-
lando los énfasis en el debate y la discusión, como ejes en la elaboración de las nuevas
líneas de acción en la atención a condominios sociales.

Finalmente, si bien esta publicación busca ser un aporte en la recopilación del que-
hacer actual sobre condominios de vivienda social, principalmente busca abrir el
debate sobre el futuro en la materia, estableciendo, una línea base que pueda servir
de referencia para una problemática urbana que en la actualidad va más allá de los
propios bloques y la copropiedad. Queda planteado de esta forma, un nuevo desafío
que apunta a poner énfasis no sólo en intervenciones puntuales, sino que también en
intervenciones urbanas mayores que no sólo mejoren la calidad habitacional de los
conjuntos sino que también la calidad urbana de la ciudad y sus habitantes.
18
Introducción 19

introducción
20 vivienda social en copropiedad. MEMORIA DE TIPOLOGÍAS EN CONDOMINIOS SOCIALES

INTRODUCCIÓN

La vivienda social regida por el concepto de copropiedad ha existido en


nuestro país formalmente desde hace ya 77 años. Si bien el concepto se aplica
también en algunos casos para la vivienda en extensión, la edificación en altura ha
sido su tipología predominante.

Su data encuentra explicación en dos aristas. La primera, ligada a la creciente de-


manda por vivienda durante todo el siglo XX producto de las migraciones campo –
ciudad que comienzan a determinar el desarrollo de programas y políticas públicas
que apuntan a disminuir desde el Estado el Déficit Habitacional. En segundo lugar,
está la necesidad de densificación y construcción en altura, como consecuencia
de una problemática ligada a la creciente demanda por suelo urbano, cuestión que
obligó tempranamente a desarrollar un marco que normarse la relación entre pro-
piedad privada y la administración de bienes comunes, como resultado de un siste-
ma de habitabilidad colectivo.

La construcción habitacional en altura en Chile se inserta en los procesos de mo-


dernización social, económica, política y urbana que nuestro país fue experimen-
tando con fuerza desde principios del siglo XX, expresados a través del crecimiento
demográfico, la expansión y diversificación de las estructuras urbanas, sociales y
productivas de sus ciudades. En este contexto, fuertemente determinada por los
procesos de industrialización y migración, se consolida de manera simultánea el
posicionamiento del Estado como principal agente productor de vivienda masiva,
iniciando un sistemático e imprescindible desarrollo de políticas habitacionales y
urbanas que respondieran a la demanda del país, donde la tipología en altura co-
menzará a ser cada vez más preponderante.

Influenciada entonces, por los principios del movimiento moderno de arquitectura


y urbanismo, sustentados en un contexto fuertemente productivo, ya desde la dé-
cada de los años 30 se comienza a configurar en nuestro país un escenario institu-
cional y cultural que favorecerá la construcción de viviendas en altura, en el que los
grandes cambios tecnológicos del siglo XX en materia de construcción, serán otro
factor que favorecerá su construcción cada vez en aumento a través de distintas
propuestas.

Aparecen así, los primeros edificios que en varias plantas acogerán a múltiples fa-
milias y con ello, la necesidad de normarlos, evidenciando con ello, las diversas de-
cisiones en materia normativa que ha experimentado la vivienda colectiva en altu-
ra, desde la aplicación de la Ley de Venta por Pisos del año 1937, su incorporación
a la Ordenanza de Construcciones y Urbanización en 1963, hasta la Ley de Copro-
Introducción 21

piedad Inmobiliaria del año 1997 y su modificación en el año 2007, determinando


la consolidación del modelo de administración de copropiedad chileno.

En consecuencia, relevando la construcción de vivienda pública como la expresión


del quehacer del Estado, es que a lo largo de más de cien años de política habitacio-
nal, el dilema entre el déficit y las respuestas desde la política pública se va refle-
jando en diversos modelos socio-tipológicos1 y urbanos, determinando una fuerte
influencia en la transformación morfológica de nuestras ciudades.

Tensionando una forma de utilización del suelo diametralmente distinta a lo que


tradicionalmente se había venido desarrollando, comienza a instalarse la edifica-
ción en altura como tipología, permitiendo iniciar procesos de densificación y racio-
nalización del uso de suelo. Sin romper el trazado de las calles pero densificando la
manzana, aparecen así las primeras intervenciones habitacionales que, buscando
alcanzar una mayor densidad, apuestan por propuestas arquitectónicas y urbanas
desde una mirada integral, considerando en muchos casos la relación entre la vi-
vienda, la presencia de equipamientos y su relación con las áreas libres, que hoy
podemos reconocer como propuestas de alto interés patrimonial. En éstas su con-
cepción desde lo colectivo nos entrega diversos aprendizajes en cuanto a la calidad
de integración urbana, tipologías de los departamentos, habitabilidad y diseño de
los entornos y bienes comunes al conjunto.

Sin embargo, centrados principalmente en la disminución del déficit habitacional,


y el objetivo que busca aumentar la productividad en la construcción de viviendas
sociales a través de nuevos mecanismos - como son la creación del concepto de
subsidio habitacional, la participación privada en todas las etapas de gestión de los
proyectos residenciales sociales y la extensión de los límites urbanos -, determinan
posteriormente, durante la década de los ochenta y los noventa, una fuerte dismi-
nución en la calidad arquitectónica y urbana de los conjuntos.

Reflejada en la calidad constructiva y de diseño de las unidades habitacionales


de los edificios y los entornos comunes de los conjuntos, éstos comienzan a con-
centrar una inmensa cantidad de personas en departamentos con mala calidad
constructiva y mínimas superficies, que poco a poco, producto del hacinamiento

1 El concepto de modelo socio-tipológico hace referencia a la formación de


tipologías arquitectónicas y urbanas de carácter público que han aparecido a partir
del enfoque de la política habitacional impulsado por cada gobierno, determinando
la imagen urbana de la ciudad según su periodo en la construcción. Ver: BUSTOS,
Mónica. “El proyecto residencial en baja altura como modelo de crecimiento
urbano: Santiago de Chile y su política de vivienda en el último cuarto de siglo”.
Tesis Doctoral. Universidad Politécnica de Cataluña, 2005.
22 vivienda social en copropiedad. MEMORIA DE TIPOLOGÍAS EN CONDOMINIOS SOCIALES

y progresivo deterioro, fueron mermando las condiciones de habitabilidad de sus


habitantes.

Simultáneamente, como consecuencia de una política de erradicación impulsada du-


rante la década de los ´80, y el posicionamiento de una política de subsidios a la de-
manda, en muchos casos las familias que llegaron a habitar los nuevos condominios
sociales, no logran configurar un tejido social cohesionado que favoreciera la organi-
zación vecinal e incentivara el cuidado y mantención de los conjuntos, tendiendo más
bien a la agudización de las problemáticas físicas y el profundo deterioro social.

Sumado a esto, un hecho clave que viene a agravar esta realidad, fue la falta de
conocimiento de las familias respecto a las normas que debían regir la vida en co-
propiedad bajo la Ley de Venta por Pisos, y posteriormente la Ley de Copropiedad
Inmobiliaria, que regulan la administración de los bienes comunes y la convivencia
vecinal de todo condominio social.

El deterioro de los conjuntos y la falta de cohesión entre vecinos se fue evidenciando


progresivamente, enfrentándonos en la actualidad a un problema de mayores dimen-
siones, que hoy viene a tensionar la necesidad de dar un giro en el foco de las políticas
urbanas y habitacionales, especialmente para la gran cantidad de condominios so-
ciales existentes. De hecho, si a principios de los años 90 el problema del déficit habi-
tacional era el foco central en las políticas de vivienda, hoy, además de enfrentarnos
a la obsolescencia del parque habitacional construido, también nos enfrentamos a la
formación de grandes áreas homogéneamente vulnerables y segregadas, determina-
das por el contexto urbano en el que se encuentran emplazadas.

Conscientes de esta realidad, la creación de la Ley de Copropiedad inmobiliaria en


1997 como nuevo instrumento de regulación, así como los esfuerzos por construir
una nueva política habitacional que apostara a modificar las falencias del pasado
en las nuevas construcciones, han sido pasos significativos pero aún escasos frente
a las complejas dimensiones que deben ser consideradas en el diseño y gestión de
la vivienda social en altura.

La preocupación por esta realidad, como la certeza de que existen intervenciones


habitacionales de alto valor arquitectónico y urbano, motivan la presente investi-
gación, con el objeto de entregar una mirada centrada en el enfoque, evolución y
gestión de la vivienda en altura implementada por las distintas políticas habitacio-
nales y urbanas a lo largo de nuestra historia habitacional.

En consecuencia, la vivienda social en altura como tipología se ve enfrentada a di-


versas problemáticas que hoy se evidencian en cientos de condominios sociales y
Introducción 23

nos arrojan múltiples interrogantes. Dentro de las que encontramos aquellas refe-
ridas a la pertinencia de su producción de la mano de los procesos de densificación
impulsados; la identificación de aquellas tipologías más adecuadas desde el punto
de vista del diseño de los departamentos, los bloques y el propio conjunto para
una mejor habitabilidad en alta densidad, asociadas al modelo de administración
en copropiedad bajo el cual están regidas; así como respecto a la construcción y
consolidación de sus entornos urbanos y su localización en la ciudad.

Resolver estas interrogantes, considerando por una parte el alto deterioro en que
se encuentran muchos condominios sociales, y por otra, la existencia de diversas
intervenciones habitacionales de alto valor arquitectónico y urbano desarrolladas
a lo largo de la historia, motiva la presente investigación, que busca instalar una
mirada integral de la problemática de la copropiedad en la vivienda social en altura,
justificando así el enfoque metodológico con que esta ha sido abordada.

ENFOQUE METODOLÓGICO

El objetivo de esta publicación es acercarse a las tipologías arquitectónicas y urba-


nas desarrolladas en Chile en materia de vivienda colectiva a través de las distintas
políticas públicas. Centrándose más específicamente en la vivienda en altura como
la tipología que, sin exclusión, desde sus orígenes ha sido diseñada en el marco de
la copropiedad.

Entendido como un estudio multidisciplinario frente al desarrollo que ha tenido la


vivienda colectiva en altura de iniciativa estatal, a través del análisis de las distintas
políticas y reglamentos implementados en la materia, la investigación plantea un
recorrido que indaga en la construcción de las primeras formas de residencia co-
lectiva que impulsan la idea de vida en comunidad. Desde los conventillos de fina-
les del siglo XIX, las tipologías diseñadas bajo el modelo del movimiento moderno
hasta los condominios sociales desarrollados más recientemente, la investigación
analiza - a través de imágenes y planimetrías -, cómo éstas han evolucionado y
cuáles han sido las principales propuestas arquitectónicas y urbanas. Exponiendo
finalmente un análisis evaluativo y evolutivo de cada uno de los programas focali-
zados en el mejoramiento de condominios sociales.

La investigación se ha propuesto entonces como objetivo principal, realizar por


primera vez un análisis de la temática desde una perspectiva integral, indagando
en las propuestas de diseño urbano-arquitectónico que se han desarrollado en el
tiempo en materia de vivienda colectiva, vinculándolas al marco normativo e ins-
titucional en materias habitacionales y urbanas que han regido su gestación y el
contexto político, social, económico y tecnológico que las han determinado.
24 vivienda social en copropiedad. MEMORIA DE TIPOLOGÍAS EN CONDOMINIOS SOCIALES

De acuerdo a este objetivo, el estudio desarrolla -en 5 de sus 6 capítulos- cuatro


perspectivas de análisis, que a su entender pueden dar cuenta de los resultados
tipológicos y morfológicos de las distintas propuestas desarrolladas. Una primera
perspectiva, está dada por el contexto político, social y económico del momento y
el marco institucional bajo el cual se gestan los principios de la política habitacional,
entendido como el enfoque ideológico que subrayase a las propuestas residencia-
les desarrolladas. La segunda, está vinculada al marco normativo establecido para
la construcción de vivienda en altura de carácter económico, tanto en relación al
diseño y construcción de los conjuntos como en relación a su emplazamiento en
la ciudad. La tercera perspectiva de análisis del estudio, sin perder el carácter con-
tinuo de los fenómenos, hace especial énfasis en la evolución del marco legal que
ha regido la vida en comunidad o en copropiedad, exponiendo la evolución y las
modificaciones de dos hitos fundamentales en la elaboración de su normativa: la
elaboración de la Ley de Venta por Pisos en 1937 y luego, el establecimiento de la
Ley de Copropiedad Inmobiliaria en 1997. Finalmente, en una cuarta perspectiva
de análisis, la publicación busca dar cuenta de las diferentes tipologías arquitectó-
nicas y urbanas desarrolladas como consecuencia de las tres perspectivas anterio-
res, describiendo sus principales características y razones de su existencia.

Complementando el enfoque integral que busca alcanzar la publicación, con el ob-


jetivo de abordar una línea cualitativa y evaluativa desde distintas perspectivas,
se han desarrollado una serie de entrevistas, por una parte, a vecinos que nos pu-
dieran contar -a través de su propio relato- cómo ha sido desarrollar una vida co-
lectiva en las distintas tipologías que ha diseñado el Estado y lo que ha significado
establecer acuerdos y vínculos sociales entre sus vecinos de la copropiedad. Por
otra parte, buscando abordar un abanico diverso de perspectivas, se han realizado
entrevistas a diversos actores vinculados al ámbito de investigación, entre los cua-
les podemos citar profesionales que participaron del diseño las distintas políticas
públicas, académicos, y otras personas ligadas al tema, como un artista y un admi-
nistrador de copropiedades.

Finalmente, con el objetivo de mostrar gráficamente como son habitadas las dis-
tintas tipologías implementadas por la política pública a lo largo de su existencia,
la publicación expone 8 relatos fotográficos de distintos conjuntos habitacionales
desarrollados en distintos momentos históricos y distintos contextos geográficos
del país.

De esta forma, el estudio se organiza en cinco periodos: el primero, comprendido


entre 1906 y 1935, previo a la Ley de Venta por Pisos, en el que se comienza a
trazar de manera incipiente los primeras políticas en materia habitacional, con la
Introducción 25

Ley de Habitaciones Obreras de 1906. Se indaga así, en los conventillos como una
de las primeras formas de residencia colectiva, en los cuales se configuran natural-
mente espacios de uso común; se analiza también la construcción de cités y pasa-
jes, los que, buscando densificar la manzana tradicional, se desarrollan configuran-
do un espacio central de acceso y uso común a las diversas viviendas generando un
vínculo ineludible entre vecinos.

El segundo periodo, entre 1936 y 1952, está marcado por el inicio de la formación
de la institucionalidad en materia de vivienda, a través de la formación de la Caja de
Habitación Popular en 1936 y en un segundo momento, de la Caja de la Habitación
en 1943, coincidiendo prácticamente con la implementación de la Ley de Venta
Por Pisos en el año 1937. Sin duda que esto no es fortuito, de hecho coincide con la
identificación por parte del Catastro Nacional de Condominios Sociales del primer
conjunto de vivienda pública construido en altura en el año 1936. Es así que este
periodo, se constituye como un periodo de búsqueda respecto de como responder
mediante las tipologías en altura a la necesidad de vivienda, con una perspectiva
integral del proyecto en el que conviven la residencia con áreas verdes, equipa-
mientos y servicios. Surgen así interesantes propuestas que en general a través de
bloques en altura se organizan al interior de la manzana sin generar aún una fuerte
ruptura del trazado urbano, en las que ya se comienza a gestar una nueva calidad
espacial en la morfología residencial de carácter intermedio y semi privado, confi-
gurado como el entorno inmediato de sus habitantes.

Desarrollado entre 1953 y 1975, el tercer periodo presenta un alto interés, en


tanto se consolida nuestra institucionalidad en materia de vivienda, a través de la
creación de la CORVI en 1953 y posteriormente del MINVU en 1965, aparejada
con una alta producción habitacional que, mediante la implementación de diversas
leyes y programas, desarrolla un diverso abanico de propuestas tipológicas. Ya con
el inicio de este periodo, las nuevas áreas residenciales rompen finalmente la man-
zana tradicional, dando el salto a una fuerte transformación morfológica del tejido
urbano de nuestras ciudades en el que se comienza a imponer la construcción del
bloque aislado, rodeado de extensas áreas libres. Durante este periodo es cuando
se deja ver con mayor fuerza toda la influencia de los principios modernos en la
concepción residencial masiva. Aparecen así modelos residenciales fundamentados
sobre un enfoque no solo habitacional, sino que también de alta fundamentación ur-
bana como las unidades vecinales, las remodelaciones, las densificaciones, y diversas
tipologías que como prototipos buscan alcanzar altos niveles de racionalización con el
objetivo de conseguir un alto rendimiento de producción a un bajo costo.
26 vivienda social en copropiedad. MEMORIA DE TIPOLOGÍAS EN CONDOMINIOS SOCIALES

De un periodo altamente prolífero en la búsqueda y experimentación por encon-


trar soluciones habitacionales -del que hoy somos testigos a través de diversos
conjuntos y de una imagen arquitectónica indiscutible-, producto del cambio de
modelo ideológico que trajo consigo la dictadura miliar, se inicia un cuarto periodo,
altamente condicionado por una lógica de libre mercado, en donde el privado toma
un rol protagónico en la producción habitacional con una mínima regulación por
parte del Estado. Con cambios fundamentales en la estructura de organización del
Ministerio y un nuevo modelo de política habitacional centrado en la creación del
subsidio a la demanda, durante este periodo comprendido entre el año 1976 y
1996, la vivienda pública –que comienza a ser denominada como vivienda social–,
desarrolla una acción que entrega más de un millón de subsidios habitacionales2, lo
que implicó una fuerte disminución de familias viviendo irregularmente, proveyén-
dolas de luz, alcantarillado y agua potable.

Sin embargo, si bien el nuevo modelo de gestión alcanza altos niveles de producción,
la vivienda llega a su mínima expresión arquitectónica y urbana. En consecuencia,
los nuevos conjuntos habitacionales, además de ser emplazados en sectores pe-
riféricos con mala accesibilidad, disminuyen tanto en la superficie habitacional,
como en la calidad constructiva y la configuración morfológica de las propuestas.
Por ello, rápidamente se comienzan a deteriorar, evidenciando además complejas
problemáticas sociales que sumadas al desconocimiento de la Ley de Copropiedad
que los rige, comienzan a instalar la vivienda social en altura como un ámbito de
alta preocupación para el Ministerio.

Esta situación llega a tal punto que, producto de los fuertes temporales del año
1997, quedan en evidencia las precarias condiciones en las que viven cientos de
chilenos, así como la baja calidad constructiva con la que se había venido constru-
yendo la vivienda social, determinando que, después de 61 años de vigencia de la
Ley de Venta por Pisos 6.071 de 1936, se implemente la Ley de Copropiedad In-
mobiliaria 19.537. A partir de ese momento se sientan la bases del último periodo
desarrollado en esta publicación, comprendido entre el año 1997 y vigente hasta
el día de hoy, en el que se inicia un proceso de toma de conciencia por parte del
Ministerio respecto a las políticas implementadas, que desencadenan en el diseño de

2 Esta cita corresponde a los subsidios de acción SERVIU, más subsidios


entregados para la compra de una vivienda en el mercado privado. OBSERVATORIO
HABITACIONAL, MINVU, 2013.
http://www.observatoriohabitacional.cl/incjs/download.aspx?glb
cod_nodo=20080527131354&hdd_nom_archivo=viviendas_y_
subsidios_1964_-_2009_(2).xls
Introducción 27

una nueva política habitacional, en la que se establecen aspectos a considerar como


superficies mayores a los 55 metros cuadrados por departamento, la creación de un
subsidio de localización, mejores niveles de calidad constructiva, entre otros aspectos.

La Ley de Copropiedad Inmobiliaria de 1997 pasa a ser fundamental en el ámbito de


la vivienda social en altura, en tanto establece por primera vez un capítulo especial
para condominios sociales, dando impulso a la implementación de diversos progra-
mas en materia de condominios sociales. De esta forma, el sexto y último capítulo
expone cada uno de los programas que han sido implementados por el Ministerio
para la atención de la copropiedad, desde el Programa de Asistencia Financiera en
Condominios de Vivienda Social D.S. 127, el Programa de Protección al Patrimonio
Familiar D.S. 255, hasta los actuales programas de mejoramiento y recuperación de
condominios sociales. Dando a conocer los enfoques metodológicos de cada uno de
ellos, desde una mirada evolutiva y evaluativa, de los elementos que se han ido per-
feccionando en cada programa. Es así como el capítulo va presentando los resultados
de sus diversas intervenciones a partir de su acción física y social en el mejoramiento
del parque de condominios sociales existente, así como los nuevos desafíos que hoy
presenta la problemática de los condominios sociales en nuestro país.

MARCO DE REFERENCIA CONCEPTUAL

El proceso de transformación urbana que experimentan nuestras ciudades durante


el siglo XX no es exclusivo solo al caso chileno, sino que más bien tiene un carácter
internacional, en el que ya desde finales del siglo XIX se comienza a desarrollar el
fenómeno en las principales ciudades de Europa y Estados Unidos como resultado
del acelerado proceso de industrialización. En consecuencia, la ciudad industrial y
el consiguiente aumento de la densidad de la población, será un hecho innegable
en el origen de muchos de los nuevos planteamientos respecto al tema de la vi-
vienda masiva durante el siglo XX, en tanto se inicia una profunda búsqueda por
encontrar soluciones adecuadas para sustentar el nuevo funcionamiento urbano.

Desde este punto de vista, como uno de los primeros modelos residenciales ma-
sivos para la clase trabajadora, aparecen los Falansterios, constituyéndose como
tipología de vida en comunidad. Propuestos por los utopistas Robert Owen, Char-
les Fourier, James Buckingham y Godin, bajo una mirada utópica de la vivienda co-
lectiva, los falansterios plantean las primeras alternativas encaminadas a romper
con la incipiente dualidad campo-ciudad, reivindicando a su vez, una sociedad más
equilibrada y justa. Configurados a partir de una gran edificación industrial empla-
zada en las afueras de la ciudad con un número reducido de habitantes (de 1.200
a 1.600), los falansterios desarrollan un sistema organizado y autónomo para alojar
obreros con fines productivos, capaces de asegurar una vida equilibrada, alcanzan-
Introducción 31

Discusiones en torno a la vivienda mínima, la formación del concepto “tipo”, la ne-


cesidad de estandarización y crecimiento de la vivienda a través de propuestas
evolutivas, las condiciones de soleamiento, ventilación y vistas que éstas deben
alcanzar en entre otros aspectos, serán vistos como temas de interés que deter-
minarán la evolución del modelo en el contexto del alojamiento masivo y, como
consecuencia, la transformación morfológica de las ciudades.

Plantas para una vivienda mínima discutidas en el Walter Gropius. Diagrama de ordenación de la
CIAM de 1929 edificación de acuerdo a los distanciamientos
necesarios en relación a la altura edificada
buscando mejores condiciones de soleamiento,
ventilación y vistas

Fuente: Cambi-Di, 1985 Fuente: DI CRISTINA Y BALZANETTI. “Tipologías Residenciales en


hilera de cambia”, 1985

A partir de esta nueva mirada de la residencia, como consecuencia de diversos


fenómenos que se fueron desencadenando con el desarrollo de las ciudades, se
comienzan a construir masivamente viviendas que dieron forma a diversas tipolo-
gías de agrupamiento, entre ellas la vivienda colectiva en altura. Con la introduc-
ción de esta tipología, se rompe con los viejos tejidos residenciales proponiendo
un tejido urbano caracterizado por un nuevo tipo de trazado y de manzana. Como
señala Carles Martí, urbanista catalán, el negocio inmobiliario se convierte en una
actividad económica de primer orden en el que se dan todas las condiciones que
sustituyen masivamente la casa unifamiliar y el vínculo con la calle, por la vivienda
colectiva; así, el bloque urbano o súper manzana compuesta por edificios residen-
ciales colectivos pasa a ser el elemento constitutivo propio de la ciudad industrial7.

7 MARTÍ, Carles. Las Formas de la Residencia en la Ciudad Moderna. Ediciones UPC,


Barcelona, 2000, pág. 15.
Introducción 29

Aunque el modelo de falansterio nunca pudo llegar a consolidarse totalmente, es


un significativo precedente respecto de la ideología que impulsará el desarrollo de
las propuestas en torno a la residencia colectiva, en tanto sus escasas realizaciones
no sólo buscaron responder a las necesidades de suelo durante el periodo tem-
prano de industrialización, sino que también brindar un sentido refundacional a la
sociedad y el territorio5.

Sin embargo, el fuerte crecimiento que significará a las ciudades una migración
cada vez más en aumento determina que ya en las primeras décadas del siglo XX
se inicie un debate en torno al estudio de nuevos modelos de crecimiento urbano,
que posteriormente se centraran en una real búsqueda de innovación tipológica de
la residencia masiva.

Se comienza a gestar así el nuevo concepto de ciudad moderna, basado en un


amplio cuerpo teórico en el que participarán diversas corrientes ideológicas en su
proceso de formación. Sin embargo, será el Movimiento Moderno de Arquitectura,
a través los congresos internacionales de arquitectura moderna (CIAM) el que co-
mience a vislumbrar las nuevas formas de habitar la ciudad. Por medio de la Carta
de Atenas, se plasman y propagan los principios que mayor repercusión tendrán en
la construcción de la vivienda masiva; ya que la preeminencia de la función resi-
dencial en la ciudad moderna se convierte en un postulado constante de la inves-
tigación ulterior6.

Los nuevos planteamientos acerca de la ciudad moderna determinarán las sus-


tanciales modificaciones que experimentará la estructura urbana a medida que se
consolida industrialmente. Éstos tendrán especial relación con nuevos conceptos
en el habitar, y el nuevo papel de las infraestructuras.

En este sentido, si hasta el momento en la búsqueda por plantear nuevos modelos


de crecimiento urbano sustentados en la idea de extensión urbana había aparecido
como propuesta el modelo de “ciudad jardín” de Howard, bajo un pensamiento mo-
derno, ya en la segunda década del siglo XX éste es rechazado y criticado en tanto
se plantea que el requerimiento de las ciudades es alcanzar mayores densidades.
De esta forma, Le Corbusier, arquitecto francés, máximo exponente de las ideas del
movimiento moderno, defenderá la edificación en altura bajo los nuevos principios
del urbanismo moderno, proponiendo aumentar las densidades a través de cons-

5 WIEDENSON, Dora. “Utopian Aspects of Tony Garnier´s Cité Industrialle”. The


Journal of the Society of Architectural Historians, Vol.19, N° 1, 1960, pág. 17.
6 Varios Autores. La Carta de Atenas. Ed. Contemporáneo, Buenos Aires, 1957.
30 vivienda social en copropiedad. MEMORIA DE TIPOLOGÍAS EN CONDOMINIOS SOCIALES

trucciones en altura, mientras que en cambio Walter Gropius, urbanista alemán,


insiste en las posibilidades de existencia de diferentes tipologías, aunque sugiere
una diferenciación social, planteando la vivienda en baja altura para las familias
más pudientes y en altura para la clase trabajadora.

En este contexto, aparecen dos de los principales modelos modernos propuestos


para la nueva ciudad: la “ciudad contemporánea” de tres millones de habitantes
propuesta por Le Corbusier en 1922, a partir de la idea de densificación extrema
y la “ciudad vertical”, elaborada por Ludwig Hilberseimer en 1924-25, planteando
una propuesta altamente densa que ubica industria y el comercio sobre una base
de cinco plantas, considerando en los 15 pisos superiores la residencia.

Ciudad Contemporánea, Ciudad vertical,


le Corbusier, 1922 Hilberseimer, 1927

Fuente: Benévolo, 1999 Fuente: Fuente: Martí, 2000

Si bien, estas propuestas no pasan de ser un esquemas teóricos que no logran for-
mular su aplicación por la ausencia de mecanismos de gestión urbana capaces
de hacerla económicamente viable, da cuenta de los elementos que comienzan
acondicionar la discusión en torno a la formación de la ciudad moderna y la tipolo-
gía residencial en altura, que simultáneamente comienzan a influir fuertemente en
el contexto chileno.

En el ámbito de la vivienda propiamente tal, uno de los enunciados más significati-


vos desarrollados por el movimiento moderno que afectó claramente la transfor-
mación de las ciudades, está en relación a las condiciones del hábitat residencial,
las formas de producción masiva y la formación de un nuevo tipo habitacional.
Introducción 31

Discusiones en torno a la vivienda mínima, la formación del concepto “tipo”, la ne-


cesidad de estandarización y crecimiento de la vivienda a través de propuestas
evolutivas, las condiciones de soleamiento, ventilación y vistas que éstas deben
alcanzar en entre otros aspectos, serán vistos como temas de interés que deter-
minarán la evolución del modelo en el contexto del alojamiento masivo y, como
consecuencia, la transformación morfológica de las ciudades.

Plantas para una vivienda mínima discutidas en el Walter Gropius. Diagrama de ordenación de la
CIAM de 1929 edificación de acuerdo a los distanciamientos
necesarios en relación a la altura edificada
buscando mejores condiciones de soleamiento,
ventilación y vistas

Fuente: Cambi-Di, 1985 Fuente: DI CRISTINA Y BALZANETTI. “Tipologías Residenciales en


hilera de cambia”, 1985

A partir de esta nueva mirada de la residencia, como consecuencia de diversos


Fuente:
fenómenos que se fueron desencadenando con el desarrollo de las ciudades, se
comienzan a construir masivamente viviendas que dieron forma a diversas tipolo-
gías de agrupamiento, entre ellas la vivienda colectiva en altura. Con la introduc-
ción de esta tipología, se rompe con los viejos tejidos residenciales proponiendo
un tejido urbano caracterizado por un nuevo tipo de trazado y de manzana. Como
señala Carles Martí, urbanista catalán, el negocio inmobiliario se convierte en una
actividad económica de primer orden en el que se dan todas las condiciones que
sustituyen masivamente la casa unifamiliar y el vínculo con la calle, por la vivienda
colectiva; así, el bloque urbano o súper manzana compuesta por edificios residen-
ciales colectivos pasa a ser el elemento constitutivo propio de la ciudad industrial7.

7 MARTÍ, Carles. Las Formas de la Residencia en la Ciudad Moderna. Ediciones UPC,


Barcelona, 2000, pág. 15.
32 vivienda social en copropiedad. MEMORIA DE TIPOLOGÍAS EN CONDOMINIOS SOCIALES

La aproximación a estos principios se logra ver posteriormente en algunas expe-


riencias en ciudades como Amsterdam, Viena o Hamburgo. El caso de Viena es de
especial interés, planteando la inserción de la vivienda obrera en el tejido urbano
existente a través de las Hof definido como un gran bloque residencial continuo,
dotado de servicios comunitarios, que contiene un espacio urbano interior con jar-
dines. En sus principales ejemplos, como el emblemático Karl Marx-Hof de 1927
destaca la consolidación de la forma urbana a partir de la continuidad de la edifi-
cación con el trazado, constituyendo la plaza y los espacios públicos a través de la
forma de la residencia colectiva. En el caso de Hamburgo, el interés radica en la ex-
perimentación en torno a múltiples variaciones generadas por la configuración de
la manzana, abierta, semi abierta o cerrada, destacando en ciertos casos el uso de
recursos compositivos que logran la articulación de diversos elementos, como en el
conjunto residencial en Pinnerberger Chaussee, de Friederich Ostermeyer de 1926.

En consecuencia, estas experiencias, cuyas resultados podemos visualizar en di-


versos proyectos de la época en nuestro país, son el claro ejemplo de la búsqueda
por racionalizar la forma edificada de la residencia, a partir de la búsqueda de la
concentración y la alta densidad, pero aceptando la reaparición de temas caracte-
rísticos de la tradición urbana como la calle, la plaza o la manzana, en su condición
de arquetipos a través de los cuales la ciudad persigue el equilibrio entre vacío y
lleno, público y privado. Tanto la ciudad jardín como la ciudad concentrada tienden
a establecer los nexos equilibrados entre edificación y espacio libre que se han os-
curecido a causa de los procesos especulativos que acompañan la formación de la
ciudad industrial8.

De aquí que Martí, plantea como hipótesis el hecho de que lo que persiguieron las
nuevas propuestas residenciales de la cultura moderna fue restaurar algunas de las
condiciones de la vida urbana que con la irrupción de la ciudad industrial se habían
degradado. Para el autor, estas propuestas, en especial, apuntan al restablecimien-
to de una relación equilibrada entre edificación y espacio libre, entendiendo que su
proporción justa es “uno de los ingredientes de la tradición urbana”. Finalmente, se
trataba de controlar el desarrollo industrial, encausándolo a través de propuestas
capaces de definir un orden territorial acorde con la nueva realidad social9.

8 Ibíd., pág. 31.


9 Ibíd.
Introducción 33

Proyecto de P.Oud, la belleza de la seriación para Karl Marx Hof


Ámsterdam

Fuente: Moya, L. 2008, p.180 Fuente: http://urban-networks.blogspot.com/2012/04/la-viena-roja-y-la-


vivienda-como-utopia.html
34 vivienda social en copropiedad. MEMORIA DE TIPOLOGÍAS EN CONDOMINIOS SOCIALES
La formación de las primeras tipologías masivas 35

CAPíTULO 1
Las primeras formas de la residencia colectiva.
La formación de las primeras tipologías masivas
36 Las primeras formas de la residencia colectiva

«La “cuestión social”, era un tema que preocupaba a occidente


hacia fines del siglo pasado y las olas de liberalismo económico
proveniente de la Revolución Industrial habían llegado a nuestro
país, entonces convulsionado por la revolución de 1891. León XIII
en su Encíclica Rerum Novarum, promulgada precisamente ese
mismo año, había puesto sobre el tapete de la discusión la mutua
responsabilidad del capital y del trabajo, traspasando a la Iglesia
Católica y a la sociedad en general una gran inquietud, que impul-
sará a Chile en la preocupación institucional por la vivienda obre-
ra. Este hecho pasa a ser de gran presión para el proyecto de ley
que el Congreso Nacional venía estudiando desde 1895, el cual
incorporaba varias disposiciones de la ley belga de 1889 y france-
sa de 1894 y que finalmente aprueba en 1906. El proyecto era la
Ley 1.838 que creó los llamados Consejos de Habitaciones para
Obreros y que, históricamente, constituyó la primera ley nacional
sobre la materia, teniendo Chile la primacía sobre todos los países
latinoamericanos.»
Luis Bravo y Carlos Martínez
Chile: 50 años de vivienda social 1943-1993

1.1 INTRODUCCIÓN

El año 1906 marca un hito en la historia de la vivienda pública Chilena,


cuando la fuerte migración campo ciudad, sumada al terremoto de Santiago y Val-
paraíso, instalan la problemática habitacional en un punto crítico.

En este escenario se desencadena la promulgación, por parte del Congreso, de la


primera ley nacional en materia de vivienda, la Ley de Habitaciones Obreras, (Ley
N° 1.838), lo que determina un hecho histórico pues establece el comienzo de la
acción del Estado en el problema de la vivienda pública.

Con el objetivo de favorecer la construcción de viviendas higiénicas y baratas, des-


tinadas a ser arrendadas o vendidas, por medio de la creación de esta ley se es-
tablecen el Consejo Superior de Habitaciones Obreras con sede en Santiago y los
consejos departamentales en regiones. Además, se constituye simultáneamente
una forma de crédito para el acceso a la vivienda a través de la creación de la Caja
de Crédito Hipotecario.
La formación de las primeras tipologías masivas 37

La creación de estos organismos resulta clave para comprender la orientación que


tienen las políticas de vivienda en sus orígenes, las que además de ser reflejo de
una preocupación pública nunca antes vista en temas sociales y urbanos, destacan
porque en cuanto a la gestión de viviendas se establece por primera vez una labor
conjunta entre Estado y el sector privado1.

Incorporando varias disposiciones contenidas en las leyes francesa y belga, Chile


se transforma en el primer país latinoamericano en implementar una política públi-
ca2 en materia de vivienda, hecho que reafirma que pese a que Chile no es en ese
entonces un país desarrollado, comienza a padecer las problemáticas urbanas del
mundo moderno, participando de los principales debates y acciones a nivel global
en torno a la vivienda social y el desarrollo de las ciudades.

A partir de este momento se inicia una prolífera labor de implementación y diseño


de políticas públicas de vivienda, que se plasman en dos líneas de intervención: una
referida al mejoramiento de las condiciones de los conventillos y la otra referida a
la ejecución de cités y pasajes, las que se transforman en las primeras tipologías
públicas de vivienda colectiva desarrolladas durante las primeras décadas del siglo.

Simultáneamente, interesante es referirse a la formación de diversos asentamien-


tos productivos en nuestro país los que, como experiencias singulares y privadas,
fueron pioneros en materia de diseño y construcción de vivienda colectiva, tal como
señala Rosas, «La notable condición de los conjuntos urbanos y arquitectónicos
aportaron nuevas tipologías edilicias y emplearon materiales y técnicas constructi-
vas renovadas que contribuyeron a la formulación de la vivienda social en Chile, en
un periodo histórico en que según Hidalgo, “las condiciones de la vivienda popular
en la ciudad de Santiago y en otros centros urbanos del país eran lamentables, con
graves riesgos para la salud de la población”»3.

1 HIDALGO, Rodrigo & SANCHEZ, Rafael. “Del conventillo a la vivienda: cosas so-
ñadas, poblaciones odiadas”. En GAZMURI, Cristian & SAGREDO, Rafael. Historia
de la vida privada en Chile. Tomo III: El Chile contemporáneo. De 1925 a nuestros días.
Editorial Taurus, Santiago de Chile, 2007, págs. 52-53.
2 A esta ley le siguieron las leyes argentina y colombiana, en 1915 y 1918 respec-
tivamente. La ley chilena es contemporánea a las legislaciones de algunos países
europeos como Italia (1903) y España (1911).
3 ROSAS, José. En presentación del libro de Eugenio Garcés et al. Las ciudades del
cobre: Sewell, Chuquicamata, Potrerillos, El Salvador, San Lorenzo, Pabellón del Inca,
Los Pelambres. Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, 2007, pág. 13.
38 Las primeras formas de la residencia colectiva

Los asentamientos productivos corresponden a centros industriales relacionados


con la explotación de materias primas principalmente de la minería del salitre, el
cobre y el carbón que, construidos como enclaves de producción comienzan a ser
desarrollados en nuestro país ya desde las últimas décadas del siglo XIX.

Determinados por su origen, los diversos casos nos entregan un insumo tipológico
fundamental para la vivienda en altura y la vivienda masiva en general como con-
secuencia de dos aristas: la primera, por la necesidad de diseñar racionalmente la
construcción de vivienda de colectiva a partir de una estructura de organización en
distintos asentamientos productivos a lo largo del país; la segunda, por la búsque-
da de mayores densidades que determinan el diseño de tipologías en altura en los
distintos contextos topográficos donde se emplazan los conjuntos.

Durante este periodo desde 1906 hasta 1936 ocurren diversas modificaciones
tendientes a constituir una institucionalidad habitacional, en la que posterior a la
Ley de Habitaciones obreras de 1906 se crea en 1925 el Consejo Superior de Bien-
estar Social, el que es reemplazado luego, en 1931 por la Junta de Habitación Po-
pular y, posteriormente, durante el mismo año, por la Junta Central de Habitación.
Proceso de que finaliza en 1936 con la creación de la Caja de la Habitación Popular.

Si bien durante este periodo la producción pública en materia de vivienda no tuvo


gran relevancia, lo interesante es destacar el inicio de la búsqueda en cuanto a
modelos de gestión y el desarrollo de las primeras tipologías colectivas que de al-
guna forma –aunque de manera muy incipiente- buscan aumentar las densidades
y llegar a modelos producción un poco más masivos.
La formación de las primeras tipologías masivas 39

1.2. Los conventillos como solución al problema de la ciudad


industrial

Una de las primeras manifestaciones urbanas que se configuran en nues-


tro país estableciendo un modo de vida colectivo corresponde a los conventillos.

La fuerte migración campo ciudad que se genera desde finales del siglo XIX como
consecuencia de la industrialización, determina que en muchas de nuestras princi-
pales ciudades el crecimiento de la población sobrepase al desarrollo urbano pla-
nificado de estas, configurando dos fenómenos. Por una parte, la formación de un
territorio informal de expansión urbana –rara vez plasmada en los planos oficiales–
a través de la proliferación los llamados “ranchos”, correspondientes a chozas o ha-
bitaciones irregulares en terrenos que eran arrendados. Por otra parte, se comienza
a generar la densificación de la propia estructura urbana existente, principalmente
de algunas áreas centrales con cierto nivel de deterioro mediante la subdivisión de
propiedades tradicionales deterioradas o abandonadas transformadas en cuartos
de alquiler independientes, las que son denominadas conventillos.

Homólogos a los también llamados conventillos de Argentina, las ciudadelas cu-


banas y los cortiços de Brasil, esta tipología como forma de residencia de la clase
trabajadora se basa en la reutilización de construcciones prexistentes por medio de
la densificación del solar, aprovechando la manzana sin mostrar una variación de la
estructura morfologíca existente.

Los conventillos son implementados con una baja inversión por parte del propieta-
rio-arrendador4. Las antiguas construcciones originales, habitualmente de adobe,
se subdividen por medio de una estructura de tabiquería simple, a la que se adosan
rudimentarias intervenciones como ampliaciones de las techumbres y los cuartos,
utilizando tablones y latones desechados.

Desprovistos de servicios básicos y condiciones sanitarias mínimas5, programáti-


camente los conventillos se organizan a partir de una serie de dormitorios confi-
gurados como consecuencia de las múltiples subdivisiones realizadas sobre la es-
tructura original de la construcción. Las áreas comunes, de formación casi natural,
son utilizadas como espacios de encuentro y actividades de servicio como cocinar
o lavar. En efecto, el pasillo y patio interior no solo actúan como vía a de acceso a

4 HIDALGO, Rodrigo & SANCHEZ, Rafael. Op. cit., págs. 52-53.


5 HIDALGO, Rodrigo. La vivienda social en Chile y la construcción del espacio urbano
en el Santiago del siglo XX. Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de
Chile, 2005, pág. 28.
40 Las primeras formas de la residencia colectiva

los cuartos, sino también como patio, cocina, lavandería y lugar de interacción con
los otros habitantes. Esta estructura programática configura un sistema de convi-
vencia basado en la vida en comunidad, a partir de una unidad residencial común
donde se comparten áreas de accesibilidad, espacios de ocio, servicios básicos y
áreas libres.

Sin embargo, como consecuencia de esta máxima flexibilidad, las precarias cons-
trucciones comienzan a ser utilizadas por contingentes de personas que rápida-
mente saturan la capacidad habitacional de la edificación y sus pocos servicios,
generando una condición de insalubridad generalizada que contribuye al mayor
deterioro, llevando a mínimos niveles la calidad de vida de sus habitantes6.

Si bien esta tipología prolifera primariamente en Santiago como principal receptora


de las migraciones del campo, la situación no es distinta en las grandes ciudades
de nuestro país. De hecho, Antofagasta, Valparaíso y Concepción también llegan
a conformar diversos conventillos, aunque con características constructivas par-
ticulares, determinadas por el contexto de cada ciudad. Por ejemplo, en Santiago
se genera la exigencia de incorporar una pileta o el paso de una acequia, en tanto
que en Valparaíso este requerimiento es reemplazado por el de una quebrada o
tubería7, aprovechando su condición geográfica.

6 CARRASCO, María. Los conventillos de Valparaíso 1880-1920. Fisonomía y per-


cepción de una vivienda popular urbana. Ediciones Universitarias de Valparaíso,
Universidad Católica de Valparaíso, 2002, págs. 119-127.
7 URBINA, María. “Los conventillos de Valparaíso, 1880-1920: Percepción de ba-
rrios y viviendas y viviendas marginales”. Revista Urbanismo, n.° 5, 2002. Recu-
perado el 2 de mayo de 2012 de http://revistaurbanismo.uchile.cl/index.php/RU/
article/viewFile/12953/13237
La formación de las primeras tipologías masivas 41

Conventillos en las primeras décadas del siglo XX

Fuente: Memoria Chilena, DIBAM.


42 Las primeras formas de la residencia colectiva

Localización de los principales conventillos en la ciudad de Santiago (1900-1923)

Corresponde a cuadras que presentan


más de 12 conventillos

Corresponde a la ubicación de un
conventillo

Fuente: Revista C.A. n.° 41, 1988, pág. 15.

Los conventillos, entendidos como primera tipología urbana de carácter espontá-


neo e informal que acogen la vida en comunidad en nuestro país, se constituyen en
una problemática en sí misma pues reflejan la patente necesidad de la población
por suelo urbano y, por tanto, dan cuenta del déficit habitacional producto del fenó-
meno migratorio campo-ciudad que experimentó Chile durante gran parte del siglo
pasado. Tal fue la magnitud de ello, que hacia 1916 se identifican en Valparaíso
2.347 conventillos con 60.318 moradores y cerca de 5.000 en Santiago hacia1920
con más 150.000 ocupantes8, determinando que por primera vez la acción pública
responda a los impactos directos de su existencia sobre el resto de la ciudad, lo que
principalmente se condensa en asuntos de salubridad.

8 Ibíd., pág. 121; y GARRIDO, Mabel. “Del rancho al conventillo. El problema habi-
tacional de los sectores populares en Santiago.1860-1920: Una primera aproxi-
mación”. Tesis para optar al grado de Licenciado en Historia, Pontificia Universidad
Católica de Chile, 1995, págs. 91-92.
La formación de las primeras tipologías masivas 43

En este contexto, ante la emergencia de los problemas sociales y políticos deriva-


dos de la calidad de vida y el régimen laboral de las clases trabajadoras y debido a
las consecuencias emanadas de la falta de regulación sobre la vida colectiva que
se desarrolla en los ranchos y conventillos –como el hacinamiento y las malas con-
diciones higiénicas de viviendas húmedas, mal ventiladas y desprovistas de luz so-
lar9– en los que comienza a vivir un gran número de personas, sumado a los efectos
de densificación y expansión de las ciudades, el Estado comienza a generar ciertas
disposiciones para asegurar niveles mínimos en la calidad constructiva de los con-
ventillos, lo que se refleja en disposiciones de dos órdenes.

Conventillo Higiénico San Luis, Santiago (1900)

Fuente: Revista CA n.° 41, 1985, pág. 25.

El primero, directamente ligado a la implementación Ley de Habitaciones Obreras


de 1906, plantea la demolición de estas propiedades, lo que significa que –en el
caso de Santiago– se derrumben más de 1.600 conventillos entre 1906 y 1925.
De hecho, un informe elaborado en 1926 a través del Ministerio de Higiene, Asis-
tencia, Previsión Social y Trabajo, permite conocer la acción higenizadora que se
desarrolla ente 1906 y 1924, dando cuenta de la demolición de 1.626 conventillos
con cerca de 16.713 piezas en la ciudad de Santiago. En segundo lugar, se plantea
la reparación y dotación de servicios mínimos, como agua potable o conexión a
alcantarillado, repárandose o higienizándose unos 661 conventillos en la capital10.

9 FOLCHI, Mauricio. “La higiene, la salubridad pública y el problema de la vivienda


popular en Santiago de Chile, 1843-1925”. En LÓPEZ, Rosalva (Coord.). Perfiles
habitacionales y condiciones ambientales. Historia urbana de Latinoamérica siglos
XVII-XX. Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2008, pág. 390.
10 HIDALGO, Rodrigo. Op cit., pág. 28.
44 Las primeras formas de la residencia colectiva

De ahí que la ley, mediante los Consejos de Habitaciones Obreras, elabore las pri-
meras líneas de acción sobre el arriendo de viviendas, la demolición de ranchos y
conventillos con malas condiciones y la normalización de condiciones de higiene,
que más tarde sirven de base para la creación de los estándares que norman la
construcción de vivienda masiva con recursos estatales.

Estas acciones pasan a ser de alto interés en tanto el Estado realiza por primera vez
una acción en materia de vivienda, instalando la problemática de la vivienda obrera
como tema de interés público. En consecuencia, a partir de este hecho podemos
decir que los conventillos, sin ser de propiedad privada de sus habitantes –pues
esencialmente estos son arrendados–, se instalan como una tipología de vivienda
social de interés público y, por tanto, como una de las primeras tipologías de vivien-
da colectiva que aborda la relación entre espacios privados (habitaciones) y comu-
nitarios (pasillos o patios interiores), así como bienes de uso común, tales como los
servicios (agua y escusados).

1.3. Ley de Habitaciones Obreras y la Caja Nacional de Ahorros

Basada en la experiencia francesa, La Ley de Habitaciones Obreras (Ley N°


1.838 del 20.02.1906) es la primera ley de alcance nacional que aborda la proble-
mática de la residencia desde una respuesta pública. Con ella se crean los Consejos
de Habitaciones Obreras, entendidos como organismos que funcionan en coordi-
nación con el Consejo Superior, situado en Santiago.

La Ley de Habitaciones Obreras desarrolla tres líneas de acción, como son la cons-
trucción directa para viviendas en arriendo, la higienización de viviendas existentes
y la normalización que permita el acceso a ciertos beneficios11. De acuerdo a estas
funciones, sus principales aportes radican en que permite difundir entre la pobla-
ción el problema habitacional y elaborar las primeras estadísticas habitacionales,
así como introducir estándares de higiene y salubridad en el diseño habitacional, lo
que se traduce en la disminución de enfermedades y, con ello, de la mortalidad12.

En consecuencia, tal como señala Hidalgo, “las condiciones de la vivienda popular


que entonces imperaba en Santiago y otros centros urbanos del país, eran lamen-
tables, con grave riesgo para la salud de la población”, que uno de los aspectos

11 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Chile, un siglo de políticas de


vivienda y barrio. Editorial Pehuén, Santiago de Chile, 2007, pág. 54.
12 Ibíd.
La formación de las primeras tipologías masivas 45

fundamentales de la Ley tuvo como objetivo normar las condiciones higiénicas de


las habitaciones para los obreros y trabajadores13. De hecho, posteriormente a la
aprobación de la Ley (en septiembre de 1906) se cursa su Reglamento14, definien-
do el concepto de vivienda higiénica, y otros aspectos como la altura mínima de
la vivienda, las condiciones del piso, techo y murallas, la evacuación de las aguas
servidas, y el suministro de agua potable, entre otras características15.

Simultáneamente a esta ley, se presenta en 1907 el proyecto para la creación de


la Caja Nacional de Ahorros, el que aprobado en 1910 como política de fomento al
ahorro, establece dentro de sus facultades que sus imponentes podrán gozar de los
beneficios de la Ley de Habitaciones Obreras, momento a partir del cual se comien-
za a perfilar una incipiente institucionalidad en materias habitacionales.

Sin embargo, la Ley de Habitaciones Obreras presenta diversas limitaciones. Entre


ellas, podemos nombrar la falta de financiamiento que estimule la acción de pri-
vados en la construcción de vivienda, así como el incremento de los precios de los
arriendos debido al déficit habitacional que produce la demolición de conventillos
por problemas de higiene. A su vez, el alcance de la Ley de Habitaciones Obreras
para la construcción de viviendas estatales en los 20 años que tiene vigencia es
mínimo en comparación con la producción privada. De acuerdo a lo que señala Ar-
mando de Ramón, entre 1906 y 1925 se edifican 396 viviendas estatales, en tanto
la iniciativa privada, acogiéndose a los beneficios y garantías tributarias que la ley le
impone, construye 3.246 viviendas, especialmente cités y pasajes16.

Debido al déficit habitacional, que determina el encarecimiento de los arriendos, se


produce la huelga de arrendatarios de 1925, permitiendo la creación del Decreto
Ley N° 308 que impulsa la construcción de vivienda obrera. Ello marca el inicio de
una segunda fase de iniciativas que van perfeccionando la incipiente institucionali-
dad durante la década de los treinta.

13 HIDALGO, Rodrigo. “Patrimonio urbano y vivienda social en Santiago de Chile.


El legado de la Ley de Habitaciones Obreras de 1906”. Revista Geográfica de Chile
Terra Australis n.° 47, 2002, págs. 3.
14 LUENGO, Luis.(1946). En Ibíd. Pág. 4
15 Ordenanza sobre habitaciones para Obreros. Número 4980. Santiago, 17
de septiembre de 1906. En CONSEJO SUPERIOR DE HABITACIONES OBRERAS.
Asamblea de la Habitación Barata, celebrada en Santiago los días 28, 29 y 30 de
septiembre de 1919. Pág. 344-346. En Ibíd. Pág. 4.
16 DE RAMÓN, Armando. (1990), en ibíd., pág. 54.
46 Las primeras formas de la residencia colectiva

En 11 años se van sucediendo diversas modificaciones a la institucionalidad habi-


tacional. El Decreto de Ley N° 308 crea en 1925 el Consejo Superior de Bienestar
Social, el que es reemplazado en 1931 por la Junta de Habitación Popular y, pos-
teriormente, durante el mismo año, por la Junta Central de Habitación. El proceso
finaliza en 1936 con la creación de la Caja de la Habitación Popular.

Según señala Hidalgo, la promulgación del Decreto Ley 308 de 1925 «deja atrás
a un periodo de aciertos y vacilaciones, marcado por iniciativas de corte higiénico;
en términos de viviendas construidas tuvo un aporte restringido, pero marcó el
inicio de una dinámica de realizaciones por parte del Estado que influirían en el
conjunto de la política social que comenzaba a gestarse esos años. La ley 308, creó
el Consejo Superior de Bienestar Social que reemplazó al consejo de habitaciones
obreras de 1906, el que mantuvo las atribuciones impuestas por este último. Con
esta iniciativa se buscó activar con mayor impulso la construcción de nuevas vi-
viendas [y se] intentó promover la participación de cooperativas en la construcción
de alojamientos, incentivando para ello la exención de impuestos municipales en
aquellos edificios colectivos»17.

1.4. El Cité y el pasaje interior como modelos colectivos de


vivienda pública

El cité y el pasaje interior corresponden a modelos desarrollados principal-


mente en la ciudad republicana a principios del siglo XX, introduciendo un nuevo
tipo residencial en los barrios tradicionales pero sin romper el paisaje urbano. Como
tipologías se caracterizan por densificar la cuadrícula del damero implantándose
en el interior de la manzana pero respetando la estructura urbana existente, lo que
sin modificar el trazado original de la ciudad significa una economía en la ocupa-
ción del suelo. En consecuencia, «estos conjuntos se logran insertar en los barrios
reconociendo las características propias de cada entorno (…) a veces ocupan uno o
dos lotes longitudinales, que inicialmente ocupaba una vivienda o estaban baldíos
(...) logrando multiplicar por mucho la capacidad del lote inicial»18.

17 HIDALGO, Rodrigo. (1999), en MINVU 2007, Op. cit., pág. 55.


18 CHIANG, Pamela. Ciudad horizontal, un espacio dinámico. Alternativas para
la reconversión de pequeños bolsones urbanos. Revista Electrónica DU&P. Diseño
Urbano y Paisaje Volumen II N°4. Centro de Estudios Arquitectónicos y Urbanísti-
cos (CEAUP), Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Paisaje, Universidad Central
de Chile, Santiago, 2005, pág. 7.
La formación de las primeras tipologías masivas 47

Existe consenso en que el primer cité construido en nuestro país es el diseñado


por el arquitecto francés Emilio Doyere en 1890 en base al encargo del filántropo
Melchor Concha y Toro, con el objetivo de brindar soluciones habitacionales a fa-
miliares y amistades en mala situación económica19. Los cités aparecen primero
como proyectos privados, producto de la especulación ante la falta de vivienda y,
posteriormente, como una respuesta a la acción social del Estado, y se comienzan
a difundir precisamente por su alta capacidad de aprovechamiento de la manzana
tradicional, adoptándose como una de las soluciones más comunes y eficientes al
problema de la habitación obrera.

Según señala Folchi el cité debe su nombre a los proyectos de viviendas populares
parisinos: las cités ouvriers, definidas como ciudad obrera o ciudad de trabajado-
res20. Arteaga, en tanto, señala el origen de la tipología en la ciudad medieval amu-
rallada, pues posee una manera similar de un sistema de viviendas al relacionarse
con el espacio público21.

El cité es un conjunto de viviendas adosadas en ambos deslindes, con fachada con-


tinua, que comparten un patio. Inserto en los fondos de las manzanas ortogonales,
a partir de un vacío longitudinal, el cité aprovecha su interior y lo subdivide en nue-
vos lotes, configurando fondos de sitio con acceso a una de las calles principales
de la manzana.

Ordenando las viviendas en relación a un patio común, el pasaje interior del cité se
transforma en un espacio abierto de carácter privado en el centro de la manzana
que además de tener un carácter funcional como acceso desde la calle y distribu-
ción a cada una de las unidades habitacionales o servir de espacio funcional des-
tinado a la vida cotidiana (desde secar ropa a tener plantas) se constituye en un
espacio colectivo que favorece el encuentro y recreación entre vecinos.

En términos urbanos el cité se adapta a la trama ortogonal original de la ciudad


fundacional a través de la densificación de las manzanas sin modificar sus límites.
La densificación es realizada por medio de dos tipos de trazado urbano: al interior
de la manzana a través de un único cité interior, o bien a través de una red de ellos,

19 CÁCERES, Gonzalo & HIDALGO, Rodrigo. “Beneficencia católica y barrios obre-


ros en Santiago de Chile en la transición del siglo XIX y XX. Conjuntos habitaciona-
les y actores involucrados”. Scripta Nova Vol. VII, n.° 146(100), 2003. Disponible
en: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-146(100).htm
20 FOLCHI, Mauricio. Op. cit., pág. 390.
21 ARTEAGA, Oscar. “El cité en el origen de la vivienda chilena”. Revista CA n.° 41,
1985, págs. 18-21.
48 Las primeras formas de la residencia colectiva

con viviendas en hilera continúa en uno o dos pisos, con patio interior y acceso pú-
blico desde la calle. En otros casos la manzana se subdivide en polígonos regulares
por medio de pasajes con viviendas estrechas, habitualmente de un piso. El espacio
central del conjunto, aparte de cumplir con la función de acceso y distribución ha-
cia las casas, se constituye en varios casos como área verde para el conjunto a tra-
vés de pequeños jardines, consolidando el espacio de encuentro entre los vecinos.

Denominadas por Eduardo San Martín como “arquitecturas vecinales”22, las rela-
ciones de vecindad entre familias y el cuidado que deben proporcionar en conjunto
al patio común del cité dan origen a uno de los primeros ejemplos de vida en comu-
nidad, espacio que sin ser formalizado se configura como sistema de copropiedad,
aunque en la época esta figura no se encuentra todavía reconocida como tal en
algún cuerpo legal específico23.

Morfológicamente, el vacío que configura la fachada continua determina el límite


entre lo público y lo privado, colaborando en el control del patio interior y el domi-
nio total de espacio colectivo, hecho que favorece la generación de una identidad
colectiva que fortalece el tejido social de la vecindad24. De ahí que el cité se trans-
forme en una de las primeras configuraciones que apuesta por la vida de barrio,
tensionando la relación entre vecinos a partir del encuentro en un espacio común
que se conecta con la ciudad a partir de una mínima cantidad de accesos.

Respecto a su materialidad, el cité es desarrollado principalmente a partir de alba-


ñilería de ladrillo o adobillos estucados, con algunas estructuras en madera y tejas
de arcilla. En cuanto a su arquitectura, pueden tener uno o dos pisos y en varias
ocasiones incorporan un patio interior privado. En este sentido, si bien se desarro-
llan diversos diseños, a partir de lo cual los cité presentan una fuerte diferencia-
ción entre cada conjunto, ella se contrapone a una estandarización interior que
se observa a partir de la repetición consecutiva de las unidades que lo componen,
consolidando cierta homogeneidad interna.

22 SAN MARTÍN, Eduardo. La Arquitectura de la Periferia de Santiago. Experiencias


y Propuestas. Editorial Andrés Bello, 1952, pág. 31.
23 Ello hace referencia al Código Civil 1855, el cual en el Artículo N°2304 defi-
ne y reglamenta los asuntos relativos a la vida en comunidad, y la Comunidad de
Bienes cuando una propiedad pertenece a varias personas (por ejemplo: Un muro
continuo).
24 VILLALBA, Gabi. “Fragmentos de ciudad: el Cité”. Plataforma Urbana. Septiem-
bre 2006.
La formación de las primeras tipologías masivas 49

La cantidad de viviendas por cité es variable en función al tamaño del sitio y del
programa que acogen, generalmente con menos unidades habitacionales cuando
se trata de conjuntos para estratos medios o altos y mayor número cuando se trata
de vivienda obrera25. En este sentido, es determinante la superficie edificada de
las unidades habitacionales, las que pueden variar entre los 35 y los 80 metros
cuadrados aproximadamente, dependiendo nuevamente del nivel socioeconómico
para el cual es destinado el conjunto, con algunas excepciones que llegan a más de
150 metros cuadrados.

La introducción del cité como tipología de vivienda social colectiva implica un


avance en la calidad de vida de las familias de bajos ingresos, pues cada unidad de
vivienda incluye baño, cocina y, cuando la superficie lo permite, un patio indepen-
diente en su interior, lo que implica una mejora sustantiva frente a los conventillos
y ranchos.

En el marco de la Ley de Habitaciones Obreras de 1906, la construcción de cités


da cuenta de la instalación de un primer marco normativo en materia de vivienda
masiva, así como de los agentes urbanos involucrados, hechos que hoy configuran
un legado patrimonial arquitectónico y urbano que refleja la acción del Estado en
esta materia.

Un ejemplo representativo de esta tipología es el Cité Recreo construido en 1911


en base a albañilería de ladrillos. Emplazado en un predio de aproximadamente
1.300 metros cuadrados en la comuna de Santiago, con un total de 12 viviendas de
78 metros cuadrados cada una, su ingreso está marcado por un zaguán que a tra-
vés del cambio de nivel respecto a calle, junto con el enrejado, da paso a un delgado
pasillo, generando en su recorrido irregular interior intersticios de mayor amplitud,
que se configuran como espacio colectivo, en los que la presencia de vegetación
acentúa el carácter de jardín del pasillo, como también de espacio de ocio y de
contacto con la vecindad.

En relación a la vivienda, el acceso se genera mediante un pasillo que desemboca


en un espacio central que distribuye a las distintas habitaciones, destacando la
presencia de tres dormitorios, un servicio higiénico, una cocina, un living comedor
y una pieza de servicio.

Hay que destacar que en diversos casos el cité también se constituye como una
tipología que alberga población de estratos altos, dentro de los que podemos nom-
brar el Cité Las Palmas, construido en 1914 en la actual comuna de Quinta Normal.

25 ORTEGA, Oscar. Op. cit., pág. 18.


50 Las primeras formas de la residencia colectiva

Cité Gorbea en la comuna de Santiago, antes y después de la aplicación


de Programa de Restauración de Cités y Pasajes

Fuente: Donnemann, 2005.

Cité Recreo, Santiago, 1911

Fuente: Rodolfo Rojas

planta Cité Recreo, santiago

Fuente: Revista CA n.° 41, pág. 19.


La formación de las primeras tipologías masivas 51

Cité Las Palmas, Quinta Normal 1914

Fuentes: www.plataformaurbana.cl y http://urbatorium.blogspot.com/

Cité Constitución 135, providencia

Fuente: Mónica Bustos.

planta Cité Constitución 135, providencia

Fuente: MINVU, 2007, pág. 68.


52 Las primeras formas de la residencia colectiva

Cité dardignac, recoleta

Fuente: Mónica Bustos.

planta Cité dardignac, recoleta

Fuente: MINVU, 2007, pág. 69.


La formación de las primeras tipologías masivas 53

cité bellavista 149, recoleta

Fuente: Mónica Bustos.

planta cité bellavista 149, recoleta

Fuente: MINVU, 2007, pág. 70.


54 Las primeras formas de la residencia colectiva

que la edificación incluye a su gente, especialmente en


estos conjuntos de interés patrimonial donde la condición
de barrio es un valor para su desarrollo. El valor social,
de vivir en comunidad y de vivir en centralidad, es muy
distinto a la política habitacional de los ’90, pues es muy
atractivo para el residente, y probablemente lo que ha
hecho viable la existencia de muchos de estos conjuntos
a pesar de las enormes presiones de renovación que hoy
existen en algunos sectores de comunas centrales de
Santiago. Hay muchos propietarios de estas viviendas
que no quieren deshacerse de ellas, algunas son muy
apetecidas por un perfil específico de residentes, por
estar cercanas al Metro, tener equipamiento y servicios
en proximidad, como el típico almacén de la esquina.

ENTREVISTA ¿Cuál es la importancia de los cités en cuanto al tema


patrimonial?

Sebastián Seisdedos SS Lo que a mi me interesa y que creo que es lo más


importante del trabajo que hicimos, es esta visión de
Académico-Investigador, Arquitecto y Magíster en arqui-
“patrimonio discreto”, no necesariamente monumental,
tectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con
y que muchas veces no es reconocido. Ahí está el asunto
estudios especialistas en restauración, patrimonio y orde-
que permite replicar este desafío para una nueva política
namiento territorial en la Università Degli Studi di Firenze y
habitacional patrimonial, no solamente para la Región
la Universitat Politécnica de Catalunya.
Metropolitana y Santiago, sino que para que pueda operar
en ámbitos patrimoniales a lo largo del territorio nacio-
nal, no solo en la tipología cité sino que general dentro
¿Cuál fue tu acercamiento al tema de investigar los de ámbitos patrimoniales que no tienen características
cités como forma de habitación? monumentales, pero que son relevantes en su conjunto y
SS Creo que es un desafío pendiente como país el de la en las dinámicas barriales, más allá de sus características
protección, conservación y rehabilitación patrimonial. Si espaciales, su configuración morfológica, su materialidad
bien hemos avanzado mucho en políticas de vivienda, es- o su valor económico.
pecialmente en cobertura, aún nos falta avanzar en mejo-
rar la calidad, localización e integración de otros aspectos, ¿Cómo llegaron a este concepto de “patrimonio discreto”?
como son los temas patrimoniales, que proponen enfo-
SS Con el análisis de la información del catastro de más
ques transversales y complementarios al estado físico o
de 800 conjuntos, nos dimos cuenta que varios de ellos
material de las cosas. Por eso decidimos presentarnos a
tenían declaratoria patrimonial, pero muchos otros no
través del Observatorio de Ciudades UC a la licitación que
contaban con ninguna figura de protección oficial. Con
llamó el Gobierno Regional para concluir un estudio sobre
esto surgieron dos preguntas: por qué no tenían esta
los cités y pasajes en la Región Metropolitana, el cual nos
declaratoria y qué tan beneficioso es tenerla, porque en
adjudicamos y desarrollamos durante 2012.
algunos casos puede generar un nivel de protección, pero
En general, avanzamos sectorialmente y eso nos hace en otros puede generar dificultades para la gestión. Enton-
olvidar estos temas que son sumamente relevantes. De ces, si uno quiere desarrollarlo como política pública, en
hecho, cuando concluimos nuestro estudio sobre los ci- donde el Estado plantea mecanismos e incentivos para
tés, propusimos el desarrollo de un proyecto de continui- que se desarrollen proyectos de inversión, en muchas
dad de éste precisamente para focalizarlo en la caracteri- oportunidades las declaratorias de Zonas de Conservación
zación social de los habitantes de estos conjuntos, ya que Histórica, Zona Típica o de Monumento Histórico es una di-
el tema físico, espacial y de patologías de la edificación ya ficultad tremenda para desarrollar, aún a pequeña escala,
estaba caracterizado y terminado con la propuesta de un proyectos de intervención en edificación patrimonial. Una
proyecto piloto de intervención. de las principales dificultades es a nivel administrativo, ya
Por eso me parece muy interesante que, en esta lógica que requiere visaciones adicionales a la de la Dirección de
del patrimonio como un asunto de identidad, se considere Obras Municipal, como las del SEREMI MINVU y del Conse-
La formación de las primeras tipologías masivas 55

jo de Monumentos Nacionales, lo que entrampa mucho calles definidas en los planes reguladores. Por otro lado,
los proyectos de conservación y rehabilitación. su condición de edificación histórica y la poca flexibilidad
de normativas específicas de la edificación impiden muchas
¿Afectan los fenómenos de gentrificación a estos con- veces la regularización, tanto desde el punto de vista
juntos? sísmico como por el tema de instalaciones y la resistencia al
SS Creo que es una de las amenazas posibles en la
fuego de los materiales de construcción. Esta dificultad de
hacer entrar en norma actual una construcción de un siglo
medida en que la rehabilitación no se haga considerando de antigüedad tiene implicancias sobre el valor económico,
los tejidos sociales existentes, porque son en general la regularización de la tenencia y las reales posibilidades de
viviendas que, en su condición original, tienen buenos gestión individual y de administración del espacio común.
estándares de habitabilidad y espacialidad, mucho más Conocimos a comunidades muy organizadas y cobraban
generosas que la vivienda social actual. De hecho, por su un gasto común para la mantención de sus espacios hasta
tamaño, estarían enfocadas hoy a segmentos emergen- otras que no se hacen cargo de los espacios comunes y
tes o directamente a la clase media. En realidad, uno de esperan que la municipalidad lo haga por ellos.
los problemas más frecuentes es la tugurización de los
cités, pues sufren fenómenos de compartimentación en Entonces, ¿cómo crees tú que se podría actuar para
los que en cada habitación hay una familia, afectando ne- mejorar estos espacios?
gativamente la habitabilidad y sanidad de la vivienda, lo que
trae problemas de mantención y genera enormes riesgos SS En primer lugar, hay que saber que las comunidades

como la sobrecarga de los sistemas eléctricos e incendios. no son uniformes. Son situaciones muy dispares, no hay
una receta ni una fórmula que funcione para todos los
casos. Es difícil llevar a cabo una política pública a cargo
Una vuelta a los conventillos
de esto, pues se requiere estandarizar para que sea
SS Sí, tiene bastante sentido asociarlo así pues se trata de aplicable. Para actuar en este tipo de mejoramientos se
la degradación de formas de habitar que fueron pensadas requiere flexibilidad, algo parecido a lo que se hizo en la
precisamente como la solución al problema ocasionado Población Obrera en Valparaíso. El ideal es contar con una
por los conventillos. Además, está muy ligado a fenóme- comunidad organizada, ojalá amparada en alguna figura
nos de inmigración, ya no del campo a la ciudad sino que jurídica que administre el espacio común, pues en caso
de comunidades extranjeras que se localizan en estos ci- contrario, puedes tener un diagnóstico de las patologías a
tés por sus ventajas de localización y por la forma de vida resolver, una propuesta y presupuesto muy claros, incluso
en comunidad que propone su arquitectura articulada en los recursos asignados, pero si alguien se opone se cae el
torno a un vacío conector. proyecto. Por eso lo importante es no perder de vista que el
objetivo principal es la rehabilitación integral del total, no de
¿Es muy común este tipo de problemas? las unidades, sino que del conjunto de unidades.

SS Es generalizado. No en todos los casos, pero práctica-


¿Qué piensas tú de la Ley de Copropiedad, crees que
mente en todos los conjuntos encontramos fenómenos
sirve para estas comunidades?
de tugurización, del tipo de ampliaciones irregulares y de
hacinamiento. SS En el caso en que estas comunidades estén organiza-
das, es muy fácil darle institucionalidad formal, con el fin
En cuanto al tema normativo, ¿Cuál es la realidad de los de allegarle recursos. Uno de los problemas con los pla-
cités? ¿Cómo lo hacen los vecinos para administrar nes de subsidio que tradicionalmente entrega el Estado,
estos espacios? es que están pensados para los propietarios del bien, y en
muchos de estos casos al propietario le importa poco lo
SS La realidad es muy dispar, tanto como su estado de
que pase o simplemente no está dispuesto a invertir en la
conservación y el tipo de residentes que habitan los cités.
propiedad. Es que eso se cambió, ahora pueden participar
Además de la existencia o inexistencia de protección
quienes no sean propietarios…Eso es clave, pues la co-
patrimonial, las normas urbanísticas aplicables a estos
munidad organizada muchas veces no tiene que ver con
conjuntos amenazan en muchos casos su subsistencia, los propietarios, sino que con quienes quieran generar
ya que los incentivos están puestos en la renovación y en mejoras en el lugar donde viven. Es mucho mejor que se
la densificación a través de mayor altura, no en la conser- formalicen las copropiedades u otra figura equivalente,
vación, actualización y optimización de las unidades de porque permiten que los recursos vayan a la copropiedad,
vivienda existentes. Otro tanto lo hacen los gravámenes y no a la individualidad.
que proponen ensanches viales o aperturas de nuevas
56 Las primeras formas de la residencia colectiva

El pasaje

Los pasajes, al igual que los cité, también determinan la transformación morfoló-
gica de la cuadricula tradicional de la ciudad, diferenciándose principalmente por
ser subdivisiones de mayor complejidad al interior de la manzana. Densificando la
trama urbana a través de un sistema articulado de circulaciones de acceso a las
viviendas, la configuración de pasajes, al igual que los cités, determina un cambio
morfológico en el tejido urbano de la ciudad.

Como un mecanismo para construir vivienda masiva, el surgimiento del pasa-


je está ligado a la demanda social e inmobiliaria por suelo urbano, constituyendo
una respuesta para la maximización de plusvalías y rentabilidad de operaciones
inmobiliarias26. La apertura y ampliación de pasajes interiores y calles introducidas
comienza así a ser utilizada como un mecanismo que logra aumentar la capaci-
dad edificatoria de la manzana fundacional a partir de una mayor coherencia en
el sistema de agrupación de las viviendas. De esta forma, la configuración de una
estructura jerarquizada a partir de circulaciones principales y secundarias en fun-
ción de las acequias que cruzan las manzanas da como resultado sitios profundos
y de poco frente, demostrando la búsqueda por encontrar alternativas al trazado
existente, pero valorando su distribución en la trama de damero.

Con características similares al cité, el pasaje es más largo y ancho y cuenta con
mayor accesibilidad (peatonal y vehicular), la que se puede dar por varias de las
calles envolventes a la manzana. Pese a que en la actualidad muchos de estos ac-
cesos han sido cerrados por razones de seguridad, a diferencia del cité, los pasajes
se constituyen como bienes nacionales de uso público, donde el carácter público
que se configura a partir de la construcción de vivienda continua de uno o dos
pisos, lo posiciona como una tipología que logra integrarse de mejor manera a las
dinámicas urbanas, ya que no conforma un espacio cerrado, sino que facilita la
circulación continua en la manzana permitiendo atravesarla, al tener ingreso por
ambos extremos27.

Al igual que los cités, los pasajes albergan a sectores medios y altos. Llevados a
cabo por obra privada, logran desarrollar elementos arquitectónicos y decorativos,
sobre todo en sus fachadas. Por el contrario, en el caso de las viviendas con fines
sociales, si bien los elementos decorativos también están presentes, corresponden

26 Ver ROSAS, José. La vivienda moderna en el centro de Santiago. Anais do 7° Se-


minario Docomomo Brasil, O moderno já passado | O passado no moderno, 2007.
Disponible en: http://www.docomomo.org.br/seminario%207%20pdfs/029.pdf
27 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., pág. 72.
La formación de las primeras tipologías masivas 57

a elementos ornamentales sencillos; al haber sido construidos a partir de pautas


estandarizadas, estos se desarrollaron con mucha menos fuerza.

A partir de la relación entre la vivienda y el pasaje como elemento de circulación,


también se puede evidenciar en esta tipología una lógica de “arquitectura veci-
nal”28 que, favorecida por las dimensiones de la vía y su carácter más hermético
(por estar dentro de la manzana), incentiva la interacción social y la apropiación
espacial con la consecuente significación del lugar.

Dentro de éstos, como uno de los primeros ejemplos, podemos destacar el Cité el
Pozo (1900), que si bien es denominado como cité, es desarrollado por medio de
una estructura de pasajes al interior de la manzana, respetando el trazado. Otro
ejemplo es el cité de la calle Gorbea, donde el pasaje sin salida se transforma en un
patio interior de vida colectiva.

Otro caso de interés es el Pasaje San Diego, el que, a diferencia ejemplo anterior,
se desarrolla abriendo la manzana a través del pasaje, sin alterarla exteriormente,
solo exponiendo un quiebre visual y constructivo a partir de los zaguanes ubicados
en ambos extremos, los que no existen en la actualidad debido al terremoto de
1985, pero que han sido remplazados por rejas que condicionan el uso peatonal y
vehicular del pasaje.

Un caso de significativo a destacar en esta tipología es el Pasaje Montgolfier, cons-


truido en Valparaíso en 1910. Edificado en madera, el conjunto se diferencia de
otros desarrollados durante el mismo periodo por ser una edificación en altura que
busca alcanzar, en un contexto topográfico de fuerte pendiente, altas densidades
mediante esta tipología.

Finalmente, es importante señalar que la creciente demanda por vivienda social de


ese momento determina que los impactos del cité y los pasajes sean mínimos; de
hecho, entre 1906 y 1925 solo se construyeron cerca de 3.650 viviendas con apor-
tes o garantía estatales, por lo que el arrendamiento continúa siendo para la pobla-
ción obrera la vía principal para optar a un techo. De esta forma, la fuerte tendencia
hacia el mayor fomento de la construcción de viviendas sociales, en conjunto con el
desarrollo de diversas legislaciones para la construcción en altura y la copropiedad,
llevan a que a finales de la década del treinta el desarrollo de vivienda social en
altura tome un impulso decisivo para su masificación en las siguientes décadas29.

28 SAN MARTÍN, Eduardo. Op. cit., pág. 31.


29 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., págs. 54-57.
58 Las primeras formas de la residencia colectiva

sistema de pasajes manzana victoria, cité el pozo, 1900

Fuente: Revista CA nº 41, pág. 25. Fuente: Mónica Bustos.

planta de sistema de pasajes manzana victoria, cité el pozo, 1900

Fuente: Revista CA nº 41, pág. 25.

pasaje adriana cousiño, 1920, santiago

Fuente: Rodolfo Rojas.


La formación de las primeras tipologías masivas 59

Con diseños diversos que recogen las influencias de la arquitectura del momento,
así como la escala del lugar, desarrollando una tipología colectiva caracterizada
por su patio interior y una relación armónica con la calle que lo acoge, los cité y los
pasajes hoy configuran un legado patrimonial arquitectónico y urbano que refleja
la acción del Estado en esta materia, en tanto reconocen un sistema singular de
residencia que tiene valor en sí mismo. La Comisión de Monumentos Nacionales ya
ha declarado “zona típica” algunos conjuntos o sectores donde se emplazan cités
o pasajes como el Pasaje La República, el pasaje General García, Barrio Yungay y
Barrio Brasil, en Santiago.

Sin embargo, amenazados por factores como el deterioro y el abandono, el cité y


los pasajes son hoy una tipología habitacional en peligro de extinción. En conse-
cuencia, por ejemplo los cités, entendidos como bienes privados en muchos casos
sin una claridad jurídica respecto a la propiedad y desde sus orígenes ligados princi-
palmente a grupos socioeconómicos medios bajos, en la actualidad son habitados
por arrendatarios, inmigrantes y en muchos casos personas de la tercera edad, lo
que ha desencadenado su deterioro y una problemática compleja al hora de aten-
derlos.

De acuerdo a esta realidad, un catastro realizado por el Observatorio de Ciudades


de la UC30 con financiamiento del Gobierno Regional de Santiago y del Gobierno
Regional de París en 2011, da cuenta que de los 811 cités que existen en Santiago,
el once por ciento podría desaparecer por su degradación y la presión por construir
en altura. El estudio arrojó, además, que el sesenta y nueve por ciento de esas cons-
trucciones se encuentran en estado “regular”, el veintiséis por ciento en “mala”
condición y solo el cinco por ciento en “buen estado“. Junto con lo anterior, dicho
catastro determina que el cincuenta y cuatro por ciento tiene un alto potencial de
recuperación.

30 Fuente: http://www.plataformaurbana.cl/archive/2012/07/22/estudio-reve-
la-que-mas- de-720-cites-de-santiago-son-recuperables
60 Las primeras formas de la residencia colectiva

Cuando se vino a vivir acá junto a sus padres, ¿la rela-


ción con los vecinos cómo fue? ¿Se ponían de acuerdo
para hacer los arreglos?
LG A mi me tocó representar a mi mamá en todos esos
adelantos, en lo único que no tomé parte fue en el agua,
pero en la pavimentación, en la reja y en la luz, se hizo
con la Carmen Galleguillos, que fue el alma mater de
los adelantos que se hicieron acá, donde yo le colaboré
activamente.

Pero no era una organización formal, ¿se ponían de


acuerdo no más?
LG Nos poníamos de acuerdo y se hacía la solicitud
respectiva a la empresa de agua potable, de electricidad,
TESTIMONIO según correspondía. El costo de la luz se prorratea por
cada casa, no hay problema en eso. La pavimentación la
Luis Guerrero conseguimos a través del municipio.

Vecino del cité de Toesca 2562. Llegó con sus padres


desde Valparaíso en 1953. Se fue de la casa pero volvió ¿Y qué es lo que le gusta y no le gusta de vivir en un
hace diez años. pasaje?
LG Lo bueno es que no son muchas las casas, lo mejor
que tiene este cité es que hay una relación relativamente
¿Cómo era el pasaje cuando llegaron sus padres? buena. Hay consenso en eso. Una sola vez tuve un alter-
LG Cuando esto se compró, en 1953, anteriormente había cado con la vecina, porque se metió a defender a otros de
sido conventillo, arrendado por pieza. Después, los que lo esa casa, porque los pillé metiéndose por el techo, pero
vendieron, tomaron tres piezas, formaron dos casas, y las por suerte se fueron. En este pasaje se vive, si bien no en
restantes fueron de dos piezas, pero había un problema hermandad, en comunidad. Tengo claro que aquí vivimos
grave: existía un solo medidor de agua, entonces cuando juntos, pero no revueltos. Es muy raro que se haga una
mi mamá sacaba, cacareaban las viejas del fondo que no fiesta.
les llegaba nada. Ahí, mi madre, con la señora Ema, que Esta casa era igual a la del lado (de adobe), pero mi pa-
en paz descanse, hicieron el todo el trámite para el agua drastro la echó abajo e hizo una nueva. Él era maestro de
potable casa por casa. la construcción y la hizo, uf, viera lo que me costó hacer
ese hoyo, o poner un enchufe. La hicimos anti terremoto,
¿Y sus padres dónde vivían antes de llegar acá? le decía a mi señora que no se preocupara, que si se caía
esta casa era porque se estaba cayendo todo Santiago.
LG Éramos de Valparaíso, pero antes de llegar aquí vivía-
mos en San Camilo, en la cuadra mala, la cuadra 5. Ellos
¿Cuál fue la primera impresión que tuvo al llegar acá
compraron aquí y yo compré en Providencia, donde es-
cuando niño?
tuve 50 años viviendo. Yo compré el ‘76 en Manuel Montt
y tenía el taller en Román Díaz. Me vine para acá cuando LG Pésima, no me gustó nada. Eran unas casas de adobe
el cardiólogo me dijo que no podía seguir trabajando y de un aspecto bastante deplorable. Había dos medidores
tuve que cerrar el servicio técnico de calefones. Ahí se me eléctricos, con los alambres para un lado y otros para el
acabó el buen billete y me vine a vivir acá. otro. El incendio era seguro. Ese problema, no sé quién
lo arregló, porque por distintas razones estuve mucho
tiempo sin venir. Soy un viejo fregado.
La formación de las primeras tipologías masivas 61

Después se pusieron los postes, y si hubiera estado como que no calzo aquí. Salgo a la calle y me molesta ver
aquí hubiera exigido tendido subterráneo, porque en el tanta mugre en la vereda. Lamentablemente, el comercio
año ´30 Santiago ya tenía el tendido subterráneo. está hacia la Estación Central, que es el asco más grande
que conozco. Eso hace desagradable este barrio.
Usted que ya ha vivido en casa que da a la calle, ¿cuá-
les son las principales diferencias con vivir en pasaje? Usted llegó acá cuando era todo de adobe y usted me-
joró su casa ¿cómo están las otras? ¿ Cómo encuentra
LG Vivir en la calle te da la independencia de no tener que
hoy el barrio en relación a cuando llegó?
soportar a la gente que va y viene, que conversan, que
meten bulla. En la calle la gente pasa. Quizás habría pro- LG La casa siete es la única que ha cambiado, la cuatro
blemas en calles más transitadas, pero éstas tienen poco cambió su fisonomía, pero sigue siendo de adobe. Aquí
tránsito. Ahora, lo malo que va a tener este barrio son las hoy es más tranquilo. Cuando llegamos habían rencillas,
edificaciones en altura. Probablemente van a empezar a mucho cabro joven. Incluso un día me tuve que parar en
construir en un par de años y para entonces, ya no quiero las hilachas y aforrar un par de combos, pero le hablo de
estar aquí. hace 50 años atrás. En este pasaje las cosas han mejora-
do, pero en cuanto al barrio, no nos metemos con nadie.
¿Y las ventajas? Nosotros con mi mujer nos hicimos conocidos en
LG La ventaja es que nunca han entrado a robar, esa es
el barrio, porque me eligieron ministro de comunión y
además lector. Lo comunitario que vivimos en el barrio es
la gran ventaja. Además, tiene sistema de citófono. Aquí
a través de la parroquia, pero como los vecinos del pasaje
queda sola la casa, tres, cuatro días y no pasa nada.
no asisten, no los veo ahí. Lo otro fue el reportaje que me
hicieron en TVN por el tema de los calefones. Ahí me em-
En cuanto a la vida en comunidad ¿celebran fiestas? pezaron a saludar más. El vecino importante, me decían.
¿Se juntan en festividades?
LG Al frente son cuatro, aquí somos tres, la casa que
sigue son tres, los peruanos con como 15. Después está
la 5 que son tres o cuatro, en la 6 son tres y la del fondo
que son tres también. Somos poca gente, de trabajo, de
clase obrera modesta, pero con espíritu de tratar de vivir la
pobreza con decencia. Este mes, posiblemente celebre-
mos el mes de María en esta casa, que se había celebrado
siempre en una casa del frente, pero ahora hay rencillas,
y en la parroquia nos la pidieron.
Sobre la organización, nunca hubo un intento ni ne-
cesidad de tener una. Hace unos meses, después de 50
años, recién tenemos una secretaria de directiva.

Usted dijo que cuando llegó, no le gustó. Pero ahora,


¿ha cambiado esa opinión?
LG No. Yo tengo una casa en Peñaflor, si ustedes no
hubieran venido hoy estaría allá. Es más tranquilo, pero es
más chica la casa, entonces, estoy viendo para comprar-
me una más grande.
Entonces, pese al tiempo y los arreglos que le ha he-
cho a la casa, no tiene un sentimiento de arraigo con ella.
No me gusta. Primero que nada, cuando llegué de Val-
paraíso, llegué a Providencia y estuve en varias casas ahí,
siempre arrendando hasta que logré comprar. Entonces,
62 Las primeras formas de la residencia colectiva

ficha de proyecto

Pasaje Montgolfier, Valparaíso, 1910

Propio de la configuración topográfica del borde costero central que redunda en la escasez de sue-
lo apto para la construcción, la edificación de asentamientos productivos en Valparaíso enfrenta
similares dificultades que las observadas en Sewell, lo cual la hace propensa a racionalizar tem-
pranamente el uso de suelo disponible. Junto con ir ganando artificialmente terreno al mar, otro
mecanismo para enfrentar esta problemática es desarrollar edificaciones en altura (de más de tres
pisos) que albergan múltiples usos, por ejemplo, bodegaje en subterráneos, comercio en la primera
plata y, desde la segunda a la cuarta planta, uso residencial*.
En este marco, a inicios del siglo encontramos una experiencia que cabe destacar para el posterior
desarrollo de vivienda social en altura en nuestro país, el Pasaje Montgolfier, ubicado en el Cerro
Cárcel. Construido en 1910, este colectivo se configura por tres edificios dispuestos en dos hileras
paralelas, las que posadas en el sentido de la cota configuran los accesos públicos a los edificios a
partir de la ubicación de las escaleras de ambos lados. Posee un total de 45 viviendas, siendo sus
pisos de madera de pino Oregón y sus muros de adobe estucado recubierto en madera**.
Al interior del conjunto destaca la presencia de pasajes y escaleras interiores que permiten tanto el
acceso a las viviendas como la interacción entre los distintos vecinos de la comunidad. Por último,
a escala de la vivienda, los departamentos se organizan en función de un pasillo que les permite
acceder al resto de las piezas, siendo también sus amplias ventanas otro elemento de vital impor-
tancia, ya que estas garantizan la relación con exterior de cada hogar, al igual que su ventilación y
soleamiento***.

* TEXIDÓ, Alberto. “Valparaíso, estratos formales y evolución del frente marítimo” Revista ARQ n.° 73,
2009. Disponible en : http://www.scielo.cl/pdf/arq/n73/art13.pdf
** Ver: Revista CA, n.° 41, pág. 55; y http://www.ciudaddevalparaiso.cl/inicio/ficha_hitos.php?hi-
to_id=43#.
*** Ver:http://tallerdowling.uchilefau.cl/2012/01/colectivo-montgolfier/
La formación de las primeras tipologías masivas 63

Elevación y planta pasaje montgolfier

Fuente: www.ciudaddevalparaiso.cl

interior pasaje montgolfier

Fuente: Revista CA nº 41, 1985.


64 Las primeras formas de la residencia colectiva

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La formación de las primeras tipologías masivas 65
66 Las primeras formas de la residencia colectiva
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 67

CAPÍTULO 2
LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE
LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA
PÚBLICA (1936-1952).
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción
habitacional
68 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

2.1 INTRODUCCIÓN

Aunque la creciente demanda habitacional se origina décadas antes como


consecuencia de la crisis obrera de comienzos del siglo XX y el aumento de las mi-
graciones campo-ciudad, es a partir de las décadas del treinta y cuarenta que este
inicial proceso de concentración de la población se ve ampliado por las necesida-
des habitacionales de una clase media emergente1.

Este hecho, que venía sucediendo en Europa desde finales del siglo XIX como con-
secuencia de los procesos de industrialización de las ciudades, marca en nuestro
país el inicio de la discusión sistemática en torno a la problemática de la vivienda
masiva de bajo costo a la cual el Estado debe hacer frente, induciendo el naci-
miento de una conciencia de clase inexistente hasta entonces y congregando a los
trabajadores que hacen de estos problemas causa común, incentivando las asocia-
ciones gremiales, políticas o simplemente reivindicativas2.

Conscientes del rápido desarrollo urbano de nuestro país, se inicia una intensa activi-
dad legislativa en el ámbito de la construcción habitacional masiva y la planificación
urbana, la que es altamente influenciada por la discusión instalada por los Congresos
Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) desarrollados entre 1927 y 1933
en Europa, constituyendo un amplio cuerpo teórico que por medio de la Carta de
Atenas plasma y propaga los principios de lo que será la “ciudad moderna”3.

Tal como señala Aguirre, en este periodo el problema de la vivienda exige solucio-
nes que solo pueden ser resueltas en el contexto de una sociedad ya abierta a la
modernidad, con principios característicos de la producción industrial, lo cual, en
el caso de las viviendas, supone la construcción de un gran volumen de casas en
poco tiempo y a bajo costo, asociado simultáneamente con el crecimiento urbano4.

Este cambio de concepción se ve reflejado en nuestro país en la necesidad de con-


trolar y solucionar la aparición de formas especulativas de habitación barata en
edificaciones insalubres y hacinadas, lo que provoca que se instale el concepto de
déficit de vivienda como un problema evidente que se incorpora por primera vez a

1 SAN MARTÍN, Eduardo. La Arquitectura de la periferia de Santiago. Experiencias y


propuestas. Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1992, pág. 31.
2 AGUIRRE, Max. La arquitectura moderna en Chile (1907-1942). Revistas de
arquitectura y estrategia gremial. Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2011,
pág. 57.
3 Ver introducción.
4 AGUIRRE, Max. Op. cit., pág. 57.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 69

la discusión política, desencadenando el inicio de un proceso cualitativo y cuanti-


tativo de la acción urbanística y habitacional por parte del Estado, que va teniendo
distintos matices dependiendo de la situación política de cada momento.

En este contexto, debido al rápido desarrollo que están teniendo algunas ciudades,
particularmente Santiago, se inicia una intensa actividad legislativa y teórica en
el ámbito de la construcción masiva y la planificación urbana. Coincidiendo con la
visita de Karl Brunner a Chile y en función de su planteamiento respecto a la plani-
ficación de las ciudades, en 1929 se aprueba la primera ley en este sentido –que
declara la obligatoriedad de elaborar un Plano General de Transformación en aque-
llas ciudades de más de 20.000 habitantes5–, para posteriormente redactar, en
1931, asociadas a la implementación de leyes de fomento a la edificación obrera6,
redactar la primera Ley Sobre Construcciones y Urbanización7.

Simultáneamente, si bien la discusión acerca de la producción de viviendas para la


clase trabajadora se inicia en Chile en 1925 a través de la Ley de Habitaciones Ba-
ratas, planteando temas como la necesidad de abordar las problemáticas higienis-
tas y las características arquitectónicas y constructivas de las nuevas construccio-
nes, así como el crecimiento urbano de las ciudades a través del uso de la tipología
en altura8, es a partir de la década del treinta que, articulando diversas propuestas
de la Asociación de Arquitectos de Chile, comienza a gestarse un Plan Nacional de
Viviendas, a través del cual se intenta por primera vez programar la edificación de

5 Se trata de la Ley de la República N° 4.563 del 14 de febrero de 1929, a través


de la cual se da inicio en materia de legislación sobre urbanismo en nuestro país.
6 Se trata de la Ley de Fomento de la Edificación Obrera N° 4.931 del 6 de febrero
de 1931 y la Ley de Fomento de Habitación Obrera, Decreto con Fuerza de Ley N°
del 33 de marzo de 1931.
7 Si bien la primera Ordenanza General sobre Construcciones y Urbanización
fue aprobada por decreto N° 0.304 del 14 de enero de 1930, debido a que
contenía disposiciones sobre materias no incluidas en la Ley 4.563, tuvo carácter
de provisional hasta el año 1931 en el que el Gobierno, a través del DFL N° 345,
dictó una nueva Ley General sobre Construcciones y Urbanización, aprobando
junto a ella, con modificaciones, la Ordenanza misma. INSTITUTO NACIONAL DE
INVESTIGACIONES TECNOLÓGICAS Y NORMALIZACIÓN. “Ley y Ordenanza General
sobre Construcciones y Urbanización”. 10 de noviembre de 1949.
8 En este sentido, es la propia Ley de Habitaciones Baratas la que ya a finales de
la década anterior objeta el crecimiento de la ciudad originado por las viviendas
construidas fuera de los límites urbanos, estableciendo la necesidad acerca de
su localización en barrios urbanos para contrarrestar las habitaciones demolidas
o antihigiénicas; así mismo el arquitecto Ricardo Larraín se declara partidario de
la edificación en altura en el centro de las ciudad a través de edificios colectivos.
AGUIRRE, Max. Op. cit., pág. 59.
70 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

una determinada cantidad de viviendas en un plazo de tiempo limitado, hecho que,


según indica Hidalgo, sienta las bases de la política de vivienda en Chile9.
Sin embargo, en este contexto de discusión y transformaciones, no es hasta la crea-
ción de la Caja de Habitación Popular en 1936, que se instala la discusión política en
materias habitacionales, estableciendo normas de ordenamiento, formulando de las
primeras leyes, planes y programas e iniciando así el camino hacia la consolidación de
una institucionalidad dedicada a la construcción de vivienda de interés público.

En este sentido, bajo la idea del Estado de generar una transformación social a tra-
vés de la edificación residencial, se van consolidando y articulando los contenidos
hacia una producción residencial masiva y económica efectiva, al tiempo que se va
influyendo en la construcción del ámbito de la vida de la sociedad moderna a tra-
vés del ordenamiento de las ciudades, el equipamiento público y la incorporación
de conceptos innovadores en cuanto a habitabilidad, que redundan en la mejora de
la calidad de vida, la higiene y el acceso universal a la vivienda10.

Así, en 1936 se implementa la que será oficialmente la primera Ley General Sobre
Construcciones y Urbanización11; posteriormente se implementa la Ordenanza de
Urbanización y Construcciones Económicas de 1944, estableciéndo los criterios
y estándares para la construcción de vivienda y la provisión de equipamientos, así
como diversas leyes y decretos que pasan a ser los estatutos orgánicos de institu-
ciones a las cuales la caja les construye sus poblaciones, diversificando su labor. En
este sentido, durante este periodo es fundamental la incorporación del concepto de
“labor indirecta” de la institución, en tanto se comienza a integrar por primera vez la
economía privada en la construcción habitacional, a través de «…medidas obligato-
rias y de fomento, promoviendo una mayor racionalización de los recursos invertidos
en la construcción»12.

Con el desafío de masificar la construcción de vivienda de bajo costo, las nuevas tipolo-
gías habitacionales proponen una mirada a las ideas racionalistas promocionadas por el
movimiento moderno, instalando por primera vez la vivienda colectiva en altura como

9 HIDALGO, Rodrigo. La vivienda social en Chile y la construcción del espacio urbano


en el Santiago del siglo XX. Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de
Chile, 2005, pág. 141.
10 GALAZ-MANDAKOVIC, Damir. Edificios Colectivos de la Caja del Seguro Obrero
Obligatorio de Tocopilla, 1939-41. Movimiento moderno, solución social. Ediciones
Retruecanosinversos, Tocopilla/Arica, 2011, pág. 54.
11 Ver nota al pie de página N° 7 del presente capítulo.
12 BRAVO, Luis & MARTINEZ, Carlos. Chile 50 años de vivienda social 1943-1993.
Facultad de Arquitectura, Universidad de Valparaíso, 1993, pág. 8.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 71

una tipología representativa del actuar estatal, hecho que determina un gran paso hacia
el cambio morfológico de los tejidos urbanos fundacionales de las ciudades chilenas.

El Estado comienza a impulsar así la construcción de los primeros conjuntos en altura,


que, por medio de una concepción racional e integral de sus diseños (que incorporan
distintos tipos de espacios colectivos como equipamientos y áreas verdes), convier-
ten a la vivienda en un símbolo de modernización social, económica y tecnológica13.

En este contexto, entendiendo la vivienda en altura como una tipología de carácter


colectivo con implicancias en la convivencia y la vida comunitaria, así como a partir
del aumento de su construcción, es que en 1937 se implementa la Ley de Venta
por Pisos, primera ley en nuestro país en materia de copropiedad.

2.2 HACIA LA INSTITUCIONALIZACIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDA


PÚBLICA. Primeras iniciativas en la formación de un organismo
encargado de la producción habitacional

2.2.1 La labor de la Caja de la Habitación Popular y la Caja de la Habitación

Como un reconocimiento explícito a la dimensión política del problema14 del


déficit habitacional, en 1936 se crea la Caja de la Habitación Popular, institución encar-
gada de liderar las nuevas políticas habitacionales del país según la Ley N° 5.950 del
10 de octubre de 1936. A través de la Caja de la Habitación Popular, dependiente del
Ministerio del Trabajo, se intenta por primera vez reunir en un solo organismo con una
cuota presupuestaria definida15 a todos los recursos destinados a materias de vivienda.

Su objetivo principal es fomentar las edificaciones de viviendas higiénicas y de bajo


precio destinadas a obreros, jefes de familias numerosas y propietarios de viviendas
declaradas insalubres, incentivando simultáneamente la construcción de huertos
obreros y familiares.

13 AGUIRRE, Max. Op. cit., págs. 57-84.


14 AGUIRRE, Max. Op. cit., pág. 78.
15 El capital de la Caja de Habitación se forma con aportes del Estado mediante
la Ley de Presupuestos, la Caja de Seguro Obligatorio, la Tesorería General de la
República, los préstamos de la Caja Nacional de Ahorro y la renta obtenida de las
propias inversiones de la Caja, entre otros.
72 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

Los fondos de la Caja se utilizan tanto en la construcción directa de viviendas (labor


directa), como en las concesiones de préstamos y subsidios (labor indirecta) y en la
urbanización de barrios obreros construidos con anterioridad a su implementación.
La figura de entrega de estas edificaciones es mediante la venta a largo plazo o en
forma de arriendo, con la garantía del Estado.

Operativamente, la institución es administrada por un Consejo Superior de Habi-


tación compuesto por un presidente, un director y consejeros16, todos nombrados
por el Presidente de la República. Entre sus atribuciones principales destaca la
facultad para administrar e invertir los fondos de la institución, adquirir los predios
necesarios para edificar poblaciones de construcciones individuales o colectivas
de bajo precio y sugerir al Presidente de la República las medidas para solucionar
el problema habitacional. Para ello, el Consejo Superior debe crear anualmente un
plan de edificación y de distribución de los fondos.

Con el propósito de descentralizar la operación de la Caja, se forman también Con-


sejos Departamentales y Comunales que funcionan en las ciudades cabeceras de
cada departamento y en todos los territorios municipales. Éstos están compuestos
por seis miembros que desempeñan sus funciones ad-honorem, entre los que se
cuentan el Intendente o Gobernador, un Regidor o Delegado del municipio respec-
tivo, un arquitecto o técnico designado por el Consejo Superior y un obrero (impo-
nente de la Caja de Seguro Obrero). En el caso de los miembros del Consejo Comu-
nal, se integra también al Alcalde en reemplazo del Intendente.

Un aspecto relevante de la institución es su intento por establecer parámetros


técnicos en el ámbito de la construcción de viviendas económicas y estimular el
proceso de racionalización de la industria de la construcción. En este sentido, la Ley
N° 5.950 que crea la Caja establece específicamente que las casas o departamen-
tos que se construyen bajo su amparo deben cumplir las normas de la Ordenanza
General de Construcciones (D.F.L. N° 345 de 1931)17, sometiendo previamente los

16 El Consejo Superior de la Habitación estaba compuesto por: el presidente de


la Caja, nombrado por el Presidente de la República; el Administrador General de
la Caja del Seguro Obligatorio; el Presidente de la Caja de Crédito Hipotecario; el
Superintendente de Bancos; un representante de la Asociación de Arquitectos
de Chile; el Presidente de la Caja Nacional de Ahorros, el Alcalde de Santiago;
un representante de alguna institución de empleados; un representante de una
institución de obreros; y un representante de la Sociedad Nacional de Agricultura.
Ley N°5.950. Caja de Habitación Popular.
17 Artículos N° 56, N°66 y N° 79 de la Ley N° 5.950 del 10 de octubre de 1936,
que crea la Caja de Habitación Popular.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 73

planos y especificaciones correspondientes de la construcción a la aprobación de


los respectivos Consejos de la Caja. También se atribuye al Consejo Superior la fa-
cultad de confeccionar planos tipo “standard” de casas higiénicas para inquilinos y
obreros de industrias, que sean adaptables a las distintas zonas del país.

Operativa entre 1937 y 1942, la labor de la Caja de Habitación Popular no está exenta
de problemas de consolidación, experimentando constantes conflictos en su política
interna, los que finalmente redundan en una falta de apoyo financiero y, en conse-
cuencia, en el régimen de construcción directa de la institución18. Si bien la Caja cons-
truye en este periodo 9.180 unidades habitacionales, con un aporte estatal directo de
58 por ciento19, éstas no fueron suficientes para abastecer al explosivo crecimiento
demográfico del país y, en consecuencia, para superar el déficit habitacional.

Hay que considerar que entre 1930 y 1952 la población en Chile aumenta en cerca
de 1.800.000 personas y que Santiago prácticamente duplica su población, pasan-
do de 696.231 a 1.353.400 habitantes20, incremento que se explica por el creci-
miento demográfico vegetativo y procesos migratorios debidos a los cambios en la
estructura productiva del país.

Por otra parte, el intento estatal de canalizar las materias de vivienda en una sola
institución, la Caja de Habitación Popular, se ve disminuido durante este periodo
ante la creación de otras instituciones: en 1939, producto del terremoto de Chillán,
nacen la Corporación de Reconstrucción y Auxilio y la Corporación de Fomento a la
Construcción, organismos que finalmente duplican las funciones de la Caja.

Como consecuencia de lo anterior, en 1943 se reforma la Caja de Habitación Po-


pular y pasa a denominarse Caja de Habitación, tal como establece la Ley N° 7.600
del 20 de octubre de 1943.

18 BRAVO, Luis & MARTÍNEZ, Carlos. Op. cit., pág. 8.


19 VALENZUELA, Luis. “La Caja de Habitación Popular: El rostro cambiante
de la vivienda en Chile, 1936-1952”. En CASTILLO, María José & HIDALGO,
Rodrigo. (Eds.): 1906/2006 Cien años de política de vivienda en Chile. Facultad
de Arquitectura y Diseño de la Universidad Nacional Andrés Bello e Instituto de
Geografía de la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política de la Pontificia
Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 2007, pág. 74.
20 HIDALGO, Rodrigo. “El papel de las leyes de fomento de la edificación obrera y la
caja de la habitación en la política de vivienda social en Chile 1931-1952”. Revista
INVI N°39 - mayo 2000 - Volumen 15: 92 a 120. http://www.revistainvi.uchile.cl/
index.php/INVI/article/view/257/772.
74 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

El objetivo de la reforma es dar mayor capacidad económica al organismo a través


del aporte de las cajas de previsión y el financiamiento múltiple, compuesto por re-
cursos ordinarios, extraordinarios, fondos de terceros y recuperación de capitales21.

En consecuencia, la caja se reorganiza y, aunque sigue construyendo con fondos pro-


pios, se diferencia de su antecesora por el énfasis que da a la inversión privada en la
construcción de viviendas económicas mediante una “labor indirecta”. A través de me-
didas obligatorias y de fomento se busca, por un lado, establecer incentivos tributarios
que estimulen la producción y, por otro, promover una mayor racionalización de los re-
cursos invertidos en la construcción, para lo cual se dicta la Ordenanza de Urbanización
y Construcciones Económicas de 1944, según el Decreto Supremo N° 451 de octubre
de 1944, a través del cual la Caja adquiere nuevas facultades, como la posibilidad de
realizar expropiaciones y dictar y supervigilar su cumplimiento22.

Para ello se crean diversas herramientas legales, como la concesión de présta-


mos a particulares e industriales para construir bajo la supervisión de la Caja, o
las disposiciones que obligaban a las empresas mineras e industriales a aportar un
porcentaje de sus ganancias a la Caja cuando exceden cierto margen. De hecho,
muchas de las leyes y decretos pasan a ser los estatutos orgánicos de instituciones
a las cuales la Caja les construye sus poblaciones, tales como las cajas de Previsión
de los EE.PP. y P., de los Empleados Particulares, de Carabineros, de los Empleados
de la Caja de Crédito Hipotecario y la Mutualidad de Carabineros, entre otras. Otras
leyes que titulan disposiciones legales crean beneficios especiales como viviendas
de emergencia, el auxilio a damnificados de Sewell, las viviendas para el personal
subalterno de las Fuerzas Armadas y del cuerpo de Carabineros, etc23.

Destaca en este sentido la Ley Pereira N° 9.153 de 1948, que establece beneficios
tributarios a quienes construyen a través de la Ordenanza de Urbanización y Cons-
trucciones Económicas. La ley viene a ser en este sentido un instrumento de incentivos
para que el sector privado construya viviendas económicas, lo que implica también la
necesidad de contar con una estructura empresarial que pueda responder al desarro-
llo de los planes de obras públicas y de vivienda en general24. Sin embargo, si bien la
ley establece un mecanismo para una mayor construcción de viviendas económicas a
través del capital privado, según Hidalgo estas se asociaron generalmente a loteos de

21 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Chile, un siglo de políticas de


vivienda y barrio. Editorial Pehuén, Santiago de Chile, 2007, pág. 80.
22 Ver punto 2.4.2 del presente capítulo.
23 CAJA DE LA HABITACIÓN POPULAR. Memoria año 1950. pág. 10.
24 HIDALGO, Rodrigo. Op. cit., 2005, pág. 181.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 75

viviendas unifamiliares, basadas en el modelo de ciudad jardín y destinadas a la clase


media, sin beneficiar en general a los grupos populares, en tanto la solución de una
vivienda definitiva para este segmento de la población siguió pasando por el Estado.
Su principal aporte es, según el mencionado autor, contribuir a la labor indirecta de la
Caja de Habitación y, posteriormente, a la de la Corporación de la Vivienda (CORVI)25.

Una contribución relevante de la Caja de Habitación durante este periodo es la crea-


ción de un Departamento Técnico en su estructura. Compuesto por diversos profesio-
nales, el departamento se encarga, entre otros aspectos, de estudiar los terrenos para
su adquisición; elaborar y aprobar planos, subsidios, estudios y especificaciones cons-
tructivas; efectuar los estudios del censo de vivienda; y confeccionar las estadísticas
de la labor de la Caja en sus diferentes ámbitos de acción26. Con ello, el Estado por pri-
mera vez comienza a generar diagnósticos objetivos sobre la situación habitacional del
país y sus localidades, definiendo las distintas prioridades en la materia y acuñando por
primera vez el concepto de “déficit habitacional” desde una perspectiva cuantitativa.

En consecuencia, a partir de este momento, a través de memorias o registros, se


comienzan a desarrollar distintas evaluaciones respecto al rendimiento que logra
alcanzar la construcción habitacional con el objetivo de dar cuenta del desempeño
de la Caja como institución responsable de su producción o coordinación, como lo
expresa la memoria de la Caja de Habitación de 1950, donde a través los distintos
gráficos se puede ver la producción, el gasto, el déficit y los aportes recibidos por
otras instituciones, para así justificar los logros y niveles de producción habitacional.

La Caja es consciente del aumento del déficit habitacional, señalando que «lo que
al efecto se ha hecho no es, sin embargo, suficiente para conjurar la agravación
del déficit de la vivienda. Aun cuando no existen antecedentes completos y cate-
góricos que permitan precisar el punto o momento de su culminación, se puede
afirmar que él se acerca con alarmante celeridad, siendo un síntoma elocuente de
la transformación de la vivienda unifamiliar en vivienda plurifamiliar y una adver-
tencia apremiante la multiplicación de las poblaciones “callampas”»27.

Es interesante dar cuenta de cómo en este momento de la discusión, a un poco más de


una década de la construcción de las primeras tipologías colectivas en altura, se instala
la idea de que la tipología que puede lograr un ritmo adecuado de producción habita-

25 Ibíd., pág. 182.


26 Artículo 24 del Reglamento de la Ley N° 7.600 de la Caja de Habitación,
Decreto N°187 del 29 de noviembre de 1944.
27 CAJA DE LA HABITACIÓN. Op. cit., pág. 3.
76 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

cional de bajo costo es la vivienda plurifamiliar. De hecho, en la memoria de 1950 de


la Caja se señala que, «si el progreso deficitario de la habitación no se ha dejado sentir
con caracteres más acentuados, se debe a que ha sido hasta ahora absorbido, en parte,
por la multiplicación de poblaciones “callampas” y en parte por la transformación de la
vivienda unifamiliar más o menos anticuada de las clases medianamente solventes, en
vivienda plurifamiliar para las porciones de la población menos favorecidas»28.

Vinculada a la tipología también se comienza a instalar la discusión acerca de la


localización de las viviendas. Dando cuenta del deterioro de cientos de construc-
ciones deficientes e insalubres por su antigüedad, ubicadas en el centro de las ciu-
dades, se discute si deben ser reemplazadas dando espacio a viviendas en alta
densidad. De hecho, en su discurso de cambio de administración en 1939, Pedro
Aguirre Cerda señala respecto a la política habitacional que «no se seguirá la tradi-
ción de [construir] en barrios especiales, en los alrededores de las ciudades, acen-
tuando así las diferencias sociales (…) en mi concepto, el empleado y el obrero de-
ben vivir en el interior de las ciudades, en forma que tengan todos los beneficios
civilizadores de las escuelas y bibliotecas, de la luz, agua potable, alcantarillado,
transportes, etc., de manera que la clase trabajadora se sienta componente social
tan digno y respetable como lo es todo ciudadano forjador de la riqueza pública»29.

Ley de Venta por Pisos, 1937 Caricatura de la Ley de Venta por Pisos.
Javier Riesco, dibujante, 1939

Fuente: Diario Oficial, 1937. Fuente: AGUIRRE, Max. La arquitectura moderna en Chile (1907-1942), pág.
117.

28 Ibíd., pág. 17.


29 AGUIRRE CERDA, Pedro. “Discurso presidencial en la apertura de las sesiones
ordinarias del Congreso Nacional. 21 de mayo de 1939”, pág. 12.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 77

Los resultados de la obra desarrollada por la Caja de Habitación Popular y la Caja


de Habitación entre 1936 y 1953 alcanzan las 43.310 viviendas30, constituyén-
dose en las primeras instituciones dedicadas a la gestión masiva de vivienda. En
este sentido, pese a haber sido instituciones focalizadas en los sectores medios
y medios bajos, que logran desarrollar sus principales acciones principalmente en
Santiago, su formación y permanencia, así como su desafío como una apuesta de
acción nacional y transversal durante este periodo, permiten generar la continui-
dad de las políticas y programas habitacionales posteriormente.

Al respecto, autores como Fuentes y Pérez señalan la relevancia de la Caja de


Habitación en la configuración de las primeras tipologías de vivienda pública en
Chile31, la que, sin llegar a una productividad homogénea, sino más bien desarro-
llando soluciones diferenciadas, logra instalar los estándares mínimos para la cons-
trucción como su principal legado. En esta línea, es interesante destacar como la
producción de la época coincide con las discusiones que se realizan en Europa en
el marco de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM), las
que logran llegar a Chile como referentes para instalarse en los distintos debates
internos realizados por la Caja en torno a la adopción de conceptos y tipologías
arquitectónicas y el uso de planes maestros32. Con influencia de la “Carta de Ate-
nas” publicada por Le Corbusier y Sert en 1942 y de la mano de las nuevas tec-
nologías industrializadas de producción, se instalan la idea de la vivienda mínima
–basada en una concepción higienista, de acuerdo a un determinado distancia-
miento, soleamiento y ventilación– y los conceptos de racionalización de los proce-
sos de construcción y estandarización, siendo éstos los principios que determinan
la configuración de las nuevas tipologías masivas en nuestro país.

Así, a finales de los años cuarenta, bajo la concepción funcional de la ciudad moder-
na, la Caja de Habitación comienza a introducir nuevos principios en la construcción
de vivienda masiva, los que, como consecuencia de las posibilidades de construir
intensivamente a través de procesos y diseños estandarizados e industrializados
con el uso de nuevas tecnologías, van posicionando una fuerte aparición de tipo-
logías residenciales en altura. Se desarrollan así los primeros conjuntos de vivienda

30 VALENZUELA, Luis. Op. cit., pág. 66.


31 FUENTES, P. y PÉREZ, L. (2006). Vivienda obrera en Concepción. La Villa
Presidente Ríos, primera ciudad moderna en Chile. En: CASTILLO, M. e HIDALGO,
R. (eds.). 1906-2006. Cien años de política de vivienda en Chile. Ediciones UNAB
Serie Arquitectura N° 1; Serie GEOlibros Nº 10; Facultad de Arquitectura y Diseño
UNAB - Instituto de Geografía UC. Santiago, Chile.
32 VALENZUELA, Luis. Op. cit., pág. 72.
78 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

¿Qué puede identificar como experiencias negativas en


el ámbito de acción de la Caja?
Lo principal es que la vivienda social construida por
la Caja no benefició a los sectores más vulnerables sino
a lo que ahora llamaríamos “clase media emergente”,
por eso se le fue quitando financiamiento hasta resultar
en la creación de los posteriores CORVI y el Ministerio de
Vivienda.

Volviendo al tema del crecimiento de las ciudades,


¿Cuál cree ud. que fue el papel de la Caja?
La Caja tuvo muchos detractores, pues era un brazo di-
recto del gobierno. Había una corriente paralela que, a tra-
vés del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, creían
ENTREVISTA en la planificación científica de las ciudades y tenían una
pugna tremenda con los profesionales de la Caja.
Luis Valenzuela Este grupo de planificadores científicos, fuertemente
vinculados a temas macroproductivos, jerarquizados y
Arquitecto y Magíster en Arquitectura de la Universidad
funcionales, vinculados a temas territoriales y urbanos,
Católica de Chile, Doctor of Design de la Harvard University
eran encabezados por Luis Muñoz Maluschka, y así se
Graduate School of Design. Formó y dirige el Centro de
oponían a los lineamientos que venían del Presidente y
Inteligencia Territorial de la Universidad Adolfo Ibáñez
del Congreso.

¿Tuvo que ver también con la visita de Karl Brunner?


¿Cómo se estaba concibiendo la vivienda colectiva en Karl Brunner opera en una dualidad total, no se
altura en Europa, y cuál fue su influencia en Chile? define por uno u otro bando. Esta lucha entre los bandos
provocará que muchos de los dineros comprometidos
Creo que lo más importante del caso de la Caja de la para la Caja de la Habitación no lleguen, lo que sumado a
Habitación Popular es que se producen dos fenómenos. otras corrientes que no querían que funcionara, terminó
En primer lugar, representa el momento en que comienza por desfinanciarla y derivó en su posterior bancarrota.
la masificación de los conjuntos de vivienda. En el periodo Posteriormente, en su reformulación, la Caja será el ente
1936 – 1942 la cantidad de vivienda social producida en estatal que canalice el aporte de varias cajas particulares,
Chile supera a cualquier país latinoamericano. Luego, el lo que derivó en que se crearan edificios con una especie
crecimiento del área urbana de los años 30, 40 y 50 es el de incertidumbre en su programa, que podían funcionar
mayor crecimiento histórico de la ciudad de Santiago en como casas u oficinas según el caso. Incluso se crearon
cuanto a porcentaje. edificios de rentas.
En esos años se hicieron proyectos tremendamente
ambiciosos, en donde el Estado producía proyectos. Es un Gracias al catastro, entre los edificios de la Caja, encon-
periodo en Chile donde el Estado sincroniza una masiva tramos algunos que seguían las fachadas tradicionales
producción de viviendas con un masivo diseño de vivien- y otros que intentaban romper ese ordenamiento, bajo
das desde el Estado. los conceptos modernistas. ¿Qué nos puede contar
La segunda característica especial de este periodo sobre eso?
es que cada conjunto de vivienda es un vehículo de mo-
dernización de un modelo de sociedad. Es lo que quiere Bueno, hubo diálogos entre los planos de Muñoz
mostrar como modelo, un Estado que hace entrar a Chile Maluschka y Rodolfo Humeres, asesor urbanista de la
a la era moderna, al mundo moderno. Tiene esa doble Municipalidad de Santiago, donde calzan los proyectos de
dinámica, esa doble significación. la Caja con los de los planificadores. Estas decisiones ya
estaban incrustadas en los planos, pero a través de los ta-
lleres y visitas de Karl Brunner, que también hacía talleres
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 79

para funcionarios públicos, donde Rodulfo Oyarzún era su En relación a la Ley de Venta por Piso, del año ´37, ¿hay
ayudante. Así empiezan con el tema de como urbanizar a una instalación de lo colectivo al normar la conviven-
través de proyectos arquitectónicos de vivienda masiva. cia?
Esta es la herencia europea que llega.
La ley pone el tema de la densidad, y eso es muy de
Karl Brunner lo pone en dos patas: planes reguladores la planificación austríaca, que se separa de la planifica-
a nivel de ciudad y planes a nivel comunal, a través de ción urbana moderna de Le Corbusier, hay que tener eso
Rodolfo Humeres. Acá aparecen la Juan Antonio Ríos, la presente. Le Corbusier propone dos tipos de viviendas: la
Población Yarur, la Arauco, que ya están prediseñadas, por torre y la vivienda unifamiliar. Incluso en una de sus ilus-
lo menos las calles. traciones elimina con una “x” el edificio de mediana altura.
Esto separa la planificación urbana francesa moderna
¿Hay una lógica de articular la escala vivienda y la de la planificación austrohúngara, de donde venía Karl
escala ciudad a través de estos proyectos? Brunner.
Sí, en los proyectos se configuran las calles principa- Le Corbusier claramente critica estas estructuras, las
les, las secundarias, y se configuran espacios interiores que producía la Caja de la Habitación Popular, y posterior
identitarios, con plazas como lugares centrales. Incluso a la Caja, es muy decidor como por ejemplo evolucionan
Brunner describió tipologías de vivienda y como ir armán- las etapas de la población Juan Antonio Ríos, donde pasa
dolos en la ciudad, como una especie de manual para a un lenguaje mucho más modernistas. Luego vienen los
traducir e instrumentalizar la vivienda dependiendo de los proyectos de la CORMU, las Torres San Borja, etc.
paños disponibles. Volviendo a la pregunta, creo que al tener un plan de
este tipo, al querer instalar esto, como los planes de Karl
En cuanto a la concepción de estos proyectos colectivos Brunner, Humeres y los de la Caja de la Habitación Popu-
de altura, ¿había una mirada integral, de encuentro? lar, fue necesario, como una necesidad práctica, tener la
Ley de Venta por Piso, como una normativa que permitiera
Personalmente me interesó el tema del espacio cen- esa cohabitación. De hecho, antes se cohabitaba en los
tral de estos conjuntos, que nunca estaba ligados las ca- conventillos, pero generalmente era un solo dueño que
lles principales, por ejemplo, y eso tiene una relación con maximizaba el número de arrendatarios. Es distinto ser
Europa muy clara. Se me vienen a la mente, por ejemplo, arrendatario que propietario, y creo que nuestra herencia
la población Huemul, el Club del Obrero, de la Población en vivienda social, fuertemente marcada en ser pro-
Arauco, que nunca se construye pero se diseña, entonces pietarios, viene marcada por la mala experiencia de los
sí existe esta mirada, sobre todo desde la configuración arriendos en los conventillos.
de las poblaciones, donde las escaleras y balcones dan a
estos espacios colectivos.
Creo que siempre en los programas colectivos era
muy importante que existieran almacenes de barrio, el
caso más claro es el de la población Central de Leche. En
Huemul II hay bloques de locales comerciales que dan a
la calle Franklin, y que más que relacionarse con el con-
junto de viviendas, se relacionaban con la ciudad, lo que
es una visión muy sana en cuanto a como podía subsistir
un negocio de barrio, ya no solo con los vecinos sino que
ocupar la demanda del resto de la ciudad. También los
elementos identitarios como las piscinas que existían
en estos proyectos, al hacerse más masivos se fueron
eliminando.

¿Y el tema de la mantención de estos espacios, seguía


a cargo la Caja, como pasaba en la Villa Portales?
No, en este caso, los espacios eran entregados a la
Municipalidad, como se ve en los planos de Humeres.
80 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

colectiva, los que, combinando distintas tipologías, buscan desarrollar propuestas


residenciales integrales a través de la formación de áreas comunes y una clara in-
tención de proveer servicios, considerando la configuración de nuevas calidades
espaciales intermedias y la construcción de locales comerciales.

2.3 LA VIVIENDA EN ALTURA Y LA FORMACIÓN DEL CONCEPTO DE COPRO-


PIEDAD. La Ley de Venta por Pisos y la consolidación del concep-
to de bienes comunes

La edificación en altura determina la implementación de una estructura


de espacios colectivos y bienes de propiedad de uso de una comunidad en particu-
lar, hecho a partir del cual se a configura el concepto de copropiedad33.

Considerando la creciente demanda por vivienda y el aumento de la edificación


en altura como nueva tipología –en tanto contribuye a la economía y eficiencia
en el uso del suelo urbano–, aparece dentro del quehacer estatal la necesidad de
establecer un reglamento en cuanto a la definición legal sobre el dominio de bienes
comunes y su relación frente a la propiedad privada, así como en relación a su loca-
lización y construcción en la ciudad.

De esta forma, con el objetivo de desarrollar un marco que norme la relación entre
la propiedad privada y la administración de bienes comunes, en agosto de 1937
surge la primera disposición legal que regula este tipo de edificaciones a través de
la llamada Ley de Venta por Pisos (Ley N° 6.071)34.

Con diversas modificaciones legales en la medida que aumenta la construcción de


vivienda en altura, la Ley de Venta por Pisos está vigente hasta 1997, cuando se
promulga la Ley de Copropiedad Inmobiliaria (Ley N°19.537).

La dictación de Ley de Venta por Pisos posibilita que los edificios de dos o más pisos
puedan pertenecer a distintos propietarios, ya sean dueños de un mismo piso o de

33 La propiedad común frente a un bien raíz o de cualquier tipo es regida por


nuestro Código Civil desde 1855 respecto del hecho mismo de vivir en comunidad
(gran sociedad). Por otro lado, también ha existido copropiedad para la vivienda
social de baja altura (casas unifamiliares) desde finales de la década de los sesenta.
34 J. Manuel Figueroa señala que la Ley de Venta por Pisos chilena tiene como
fuentes directas a la ley belga de 1924 y la ley italiana de 1934. Ver FIGUEROA,
José Manuel, La copropiedad inmobiliaria: Nuevo Régimen legal. Editorial jurídica
de Chile. Santiago de Chile, 2002.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 81

los departamentos en cada uno de éstos. Se define así, por primera vez, un sistema
reglamentario respecto de los bienes y espacios comunes, estableciendo los dere-
chos de cada propietario en proporción al total del respectivo inmueble y la defini-
ción de los gastos individuales de mantención. Con ello se fija la obligatoriedad de
contar con una administración que se ocupe de la mantención y cuidado de estos
inmuebles, además de un reglamento que garantice los derechos y deberes frente
a un sistema de bienes comunitarios. La ley establece también el carácter indivi-
sible de los bienes comunes y las obligaciones de los propietarios frente a la des-
trucción total y parcial del edificio y la obligatoriedad del seguro contra incendio35.

En el caso de que el edificio sea destinado a un uso exclusivo, como el residencial,


la ley establece que éste debe solo servir a su «propia naturaleza, abjección o cos-
tumbre del lugar», imposibilitándolo para otros destinos, como por ejemplo, lugar
de almacenamiento, taller, fábrica, industria u otros fines que comprometan la se-
guridad, solidez y salubridad de la edificación. En esta lógica, la ley también hace
hincapié en el hecho de vivir en comunidad a partir de la posesión de los bienes co-
munes, haciendo especial mención a la «mantención de la tranquilidad del edificio,
el no provocar ruidos molestos, el respeto a las horas de descanso y de atenerse a
la moral y buenas costumbres, haciendo mención a impedir que el piso o departa-
mento se arrendase a personas de notoria mala conducta»36.

Todas estas consideraciones determinan la imperativa necesidad de contar con


una administración a cargo de la mantención y cuidado de los bienes comunes,
estableciendo como prioridad el requerimiento de acordar un Reglamento de Co-
propiedad con el fin de precisar derechos y obligaciones recíprocos, constituyendo
un régimen interno del edificio.

Se instituye así la definición de una administración liderada por una persona, natu-
ral o jurídica, a quien le corresponde el cuidado y vigilancia de los bienes y servicios
comunes, la ejecución de actos urgentes de administración y de los acuerdos de la
asamblea, la recaudación de expensas de los comuneros y la representación judi-
cial de la comunidad de copropietarios37, así como velar por el cumplimiento de la
ley y el reglamento de copropiedad.

De la mano de la idea de que la ciudad no debe seguir creciendo, la Ley de Venta


por Pisos viene a fortalecer la conveniencia de vivir en departamentos. La sostenida

35 Ley N° 6.071 de 1937.


36 Ibíd.
37 Ibíd.
82 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

marco normativo

Reglamento de copropiedad y asambleas de propietarios


Para concretar los acuerdos de administración de la copropiedad, los propietarios deben ser parte del
proceso de toma de decisiones sobre el destino de la comunidad y de sus bienes, para lo cual deben
constituir una Asamblea de Propietarios. Presidida por el copropietario de mayor expensa, o sorteada
en el caso de existir situaciones similares, la asamblea de propietarios exige dos tercios de quórum
mínimo para poder operar y sus acuerdos se establecen sobre una mayoría positiva de dos tercios. Sin
embargo, para asuntos sobre gravámenes extraordinarios o que altereran el goce de los bienes comu-
nes se requiere unanimidad en votación y presencia de los propietarios. Asimismo, si se cita dos veces
en un intervalo de diez días para tomar acuerdos sobre un asunto, no se requiere presencia mínima y
cualquier propietario puede concurrir a un juez para adoptar medidas conducentes.

Fuente: Ley de Venta por Pisos. (N° 6.071) Diario Oficial, 16 de agosto de 1937.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 83

construcción de edificaciones en altura y la vida en comunidad asociada que esta im-


plica, comienzan a determinar un profundo cambio en las costumbres habitacionales
existentes hasta ese momento en el país. De hecho, si bien aún no está extendido
como opción para la vida familiar, vivir en altura empieza a despertar interés por las
comodidades que comienza a representar, “tales como la existencia de ascensores,
incineradores, citófonos y acondicionamiento de aire, entre otros, instalaciones cuyo
elevado costo hace difícil su incorporación en viviendas particulares”38.

2.4 LA FORMACIÓN DE UN MARCO NORMATIVO PARA LA CONSTRUCCIÓN


DE VIVIENDA MASIVA. sus modificaciones frente al aumento de
construcción habitacional

2.4.1 Ley General sobre Construcciones y Urbanización de 1936

Complementando la implementación de la Ley de Venta por Pisos, en noviembre


de 1937 se dictan nuevas disposiciones técnicas que reglamentan su aplicación, obligando
a todo edificio en altura a ser construido solo bajo las disposiciones establecidas por la Or-
denanza General sobre Construcciones y Urbanización, D.F.L. 345 promulgado en 193139.

Ante las innovaciones constructivas impuestas por la edificación en altura, la Ordenan-


za General establece una clasificación de la edificación de acuerdo a nueve “clases”

38 AGUIRRE, Max. Op. cit., pág. 121.


39 Si bien el 20 de mayo de 1931 se aprueba el Decreto con Fuerza de Ley
345, mediante el que se intenta dictar una Ley y Ordenanza General sobre
Construcciones y Urbanización, por el hecho de no cumplir con la obligación de
depositar dos ejemplares autorizados por el Presidente de la República en la
Secretaría de ambas cámaras, dos en el archivo del Ministerio del Interior y otros
dos en la Biblioteca Nacional, según se indicaba en el DFL N° 345, continuó rigiendo
la primitiva ley y ordenanza, hasta el año 1936, en que se dicta el Decreto N° 437,
por el cual se dispuso en el artículo 2°, que el Decreto N° 4.882 ya citado, regiría a
contar desde la fecha de su publicación en el Diario Oficial; lo que se efectuó el 6 de
febrero de 1936. INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACIONES TECNOLÓGICAS Y
NORMALIZACIÓN. “Ley y Ordenanza General sobre Construcciones y Urbanización”.
10 de noviembre de 1949.
84 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

de estructuras40, normando desde la altura máxima de la edificación en pisos hasta la


forma en que la estructura debe hacer la repartición de cargas horizontales y verticales.
En tanto, el Título III “De la construcción de los edificios” aborda los materiales y pro-
cedimientos de construcción; especificaciones y tensiones admisibles para los mate-
riales de construcción; características de cimientos y excavaciones; espesor de muros
y tabiques; y tipo de suelo, techumbres e instalaciones domiciliarias. Ante los riesgos
sísmicos de la construcción en altura, la Ordenanza también contiene un capítulo espe-
cífico sobre la “asismidad de las construcciones y las precauciones contra maremotos
y ciclones41. Así también se indica que las instalaciones, terminaciones, equipamientos,
materiales y mano de obra ejecutora deben ser de buena calidad42.

Específicamente sobre el diseño de la vivienda en altura, la Ordenanza, en su Capítu-


lo XIV “Edificios colectivos de habitación o de oficinas”, indica diversos estándares de
diseño arquitectónico, estableciendo que éstos deben cumplir con las disposiciones
referentes a los edificios de uso público y a locales habitables43, entre ellas, que todo
local habitable contará por lo menos con una ventana que tome luz y aire directamen-
te del exterior; tendrá una altura mínima libre no inferior a 2,2 metros y no podrán tener
menos de seis metros cuadrados de superficie de piso ni un volumen inferior a dos
metros cúbicos por persona. También se indican consideraciones sobre la cantidad y
disposición de baños, artefactos mínimos y tipo de pavimentos en baños y cocinas.

Asimismo, el capítulo hace especial mención a los elementos de circulación vertical de


las edificaciones colectivas, es decir, la escalera y el ascensor, y su correcta vinculación
con los pasillos que forman el sistema de circulación. En este sentido, la Ordenanza
establece que las edificaciones colectivas deben considerar un ascensor en caso de
superar los tres pisos de altura44, en tanto el Capítulo XXIV aborda las características

40 Las clases se nombran con letras (desde la A hasta la I). Los tipos de edificación
que de acuerdo a la clasificación son aptos para construcción en altura (superior
a 12 metros y superior a tres pisos sobre la acera) son, por ejemplo: hormigón
armado; esqueleto rígido en acero; albañilería de ladrillo reforzado con cadenas y
pilares de hormigón armado y suelo de hormigón armado; y albañilería de ladrillo
reforzado con cadenas y pilares de hormigón armado, suelo de hormigón armado
en segundo piso y de madera en pisos superiores.
41 Capítulo VI, Ley y Ordenanza General sobre Construcciones y Urbanización de
1936.
42 Art. N° 37 del Capítulo II “Permisos de edificación, avisos y sus trámites”.
43 Capítulo IV “De la capacidad e higiene de los locales”.
44 Art. N° 311 de la Ordenanza General sobre Construcciones y Urbanización.
Posteriormente, en la Ordenanza General de Construcciones de 1949 se exigirá un
ascensor para edificios sobre cuatro pisos de altura.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 85

técnicas de los ascensores, procedimientos para su instalación, mantención y fiscaliza-


ción. Respecto a las escaleras, se fija su ancho mínimo en 1,2 metros para un máximo
de 10 departamentos o 30 oficinas, los que deben ser aumentados 2,5 centímetros
por cada nuevo departamento o por cada cinco oficinas. Cuando el edificio cuente con
20 o más departamentos o más de 60 oficinas, debe considerar, a lo menos, la cons-
trucción de dos escaleras. También se fijan estándares en relación a la altura y ancho
de las gradas y disposiciones sobre los pasamanos y ancho de pasillos.

Sin embargo, aunque esta Ordenanza aún no define nada acerca de las habitaciones
económicas45, todos estos aspectos van condicionando la complejidad en el diseño y la
construcción de la vivienda en altura, determinando la formación de las primeras tipolo-
gías en altura. La lógica de normalizar la construcción de vivienda colectiva en aspectos
referidos a la aislación entre departamentos, los distanciamientos mínimos, el uso de
materiales de calidad y el correcto funcionamiento del sistema de circulaciones verti-
cales demuestra la preocupación por considerar estándares mínimos que apuntan a la
calidad de vida de sus habitantes.

Además, este documento establece que todo proceso de diseño y construcción


debe ser llevado a cabo por profesionales y constructores inscritos en un registro
técnico elaborado por la Dirección de Obras Municipales. A partir de entonces, se
exige la elaboración obligatoria de planos del edificio y del interior de cada depar-
tamento, los que deben ser aprobados por las direcciones de obras municipales,
generando un registro normativo de la propiedad. Así también se establecen las
sanciones a las que los profesionales y constructores pueden verse sometidos por
el incumplimiento de las disposiciones de la Ordenanza46.

2.4.2 La Ordenanza de Urbanización y Construcciones Económicas de 1944

Con el creciente aumento de la edificación de viviendas que permite la


Caja de Habitación, en 1944 se dicta la Ordenanza de Urbanización y Construc-
ciones Económicas47 (mediante el Decreto N° 451). Esta Ordenanza fija normas
que abordan tanto el ámbito constructivo de los proyectos habitacionales públicos
como el programa mínimo de la vivienda (con estándares de superficies y alturas

45 AGUIRRE, Máx. Op. cit., pág. 79.


46 Disposiciones contenidas en el Capítulo XXV “Inspecciones, conformes parciales
e inspección final”, el Capítulo XXVI “De los profesionales y de los constructores” y
el Capítulo XXVIII “De las sanciones”.
47 La Ordenanza de Urbanización y Construcciones Económicas sufre modifica-
ciones en 1949.
86 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

mínimas) y su ventilación y asoleamiento, así como también aspectos relacionados


al equipamiento y la urbanización de los conjuntos. Entre estas normas podemos
mencionar aquellas que se refieren a los estándares de densidad y el emplaza-
miento de los conjuntos, los espacios libres y las reservas de terrenos en su interior,
la separación entre edificios y los sistemas de agrupamiento, entre otras.

La Ordenanza también destaca aspectos referidos particularmente a las edifica-


ciones colectivas en altura, como los estándares de las circulaciones verticales y el
tipo de estructura admitida para este tipo de edificaciones48.

La nueva Ordenanza también establece la definición de vivienda económica. Por


primera vez, el Estado define una categoría que enmarca al tipo de vivienda desa-
rrollada bajo su tutela o que recibe financiamiento estatal, entendiéndola como «la
que satisfaga las condiciones mínimas que se indican en esta Ordenanza y cuyo
dividendo o renta mensual no exceda del 30% de dos y media veces el sueldo vital
(…) La superficie útil edificada estará comprendida entre un mínimum de 35.65 m2
y máximum de 100 m2. En ambos casos se excluyen los clósets»49.

A partir de esta definición, se puede advertir que el rango del estándar de superficie
establecido por el legislador supone una amplia gama de tipologías habitacionales
que pueden no estar necesariamente centradas en soluciones para las clases más
desfavorecidas, sino también en la clase media. En tanto, la proporción de la renta
respecto al sueldo vital es tan alta que probablemente deja fuera a las familias más
pobres o de mayor inestabilidad laboral.

Respecto a aspectos específicos de la vivienda, la Ordenanza establece la super-


ficie mínima de 36 metros cuadrados y máxima de 100 metros cuadrados para
considerar una vivienda como económica, definiendo la altura libre entre piso y
cielo, y parámetros referidos a la infraestructura, tales como el agua potable, el
alcantarillado público y la electricidad.

Influenciada por un fuerte pensamiento funcionalista inspirado en los principios del mo-
vimiento moderno, la Ordenanza de Viviendas Económicas no solo establece conside-
raciones referidas a la calidad y programa de la vivienda, sino también al diseño del con-

48 Para el caso de la vivienda económica colectiva en altura solo se admite la


adopción de la estructura clase E, que corresponde a edificios de albañilería de
ladrillos provistos de cadena, pilares y losas de entrepisos de hormigón armado, con
divisorios interiores no soportantes de ladrillo u otros materiales, que considera un
máximo de cinco pisos de altura o una altura no mayor a 3,5 metros. Ordenanza
Especial de Urbanización y Construcciones Económicas, 1944, pág. 5.
49 Ibíd, pág. 6.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 87

junto y su relación con el entorno urbano, fijando estándares que deben acatar aquellos
proyectos habitacionales acogidos a los beneficios de la ley de la Caja de Habitación. En
este contexto, la Ordenanza señala que los conjuntos deben estar emplazados dentro
del radio urbano, cercano a vías estructurantes y centros productivos, considerando “en
lo posible”, servicios de urbanización y movilización a zonas de trabajo, exentos de zonas
de peligro de inundaciones, emanaciones, ruidos molestos, etc. Por otra parte, el docu-
mento considera una relación proporcional en la densidad exigida para los conjuntos
habitacionales y el tamaño de la ciudad, lo que sumado a otras exigencias referidas al
trazado de las poblaciones, tales como la relación entre los espacios libres y las reservas
de terrenos para servicios y equipamientos, los sistemas de agrupamiento y el distan-
ciamiento entre edificios para asegurar su correcto asoleamiento, la altura, el ancho de
las calles y las líneas de edificación, dan como resultado una mirada integral en el pro-
yecto, que busca evitar la formación de áreas homogéneas y altamente densificadas.

En consecuencia, con la implementación de la Ordenanza Especial de Urbanización y


Construcciones Económicas de 1944 se instala, como un hecho significativo, el estable-
cimiento de criterios y estándares para la construcción de vivienda y la provisión de equi-
pamientos, lo que determina la formación y aparición de las primeras tipologías masivas
que caracterizan la construcción de vivienda pública de la época, con el consiguiente
cambio morfológico de nuestras ciudades y la formación de un nuevo trazado urbano.

2.5 LAS TIPOLOGÍAS COLECTIVAS EN LA BÚSQUEDA DE LA MASIFICACIÓN


RESIDENCIAL. Las primeras expresiones de transformación de la
morfología urbana

La necesidad de responder masivamente al déficit de vivienda, de la mano


con la creación de una nueva reglamentación, caracterizan el periodo de la Caja de
Habitación Popular y la Caja de Habitación como una etapa de gran experimenta-
ción, tanto en la búsqueda de nuevas calidades espaciales arquitectónicas y urba-
nas como en relación a la apuesta relacionada con las posibilidades que entrega el
uso de nuevas tecnologías y nuevos materiales como el acero y el hormigón arma-
do, determinantes en las nuevas edificaciones en altura.

En un contexto de discusión respecto a cómo responder desde el Estado a la de-


manda habitacional, a la localización de los nuevos proyectos, a sus costos y al
deterioro de los cascos antiguos, comienzan a aparecer las primeras arquitectu-
ras residenciales de carácter masivo, que ligadas en primera instancia a la Orde-
nanza General sobre Construcciones y Urbanización de 1936 y posteriormente
a la Ordenanza Especial de Urbanización y Construcciones Económicas de 1944,
88 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

marco normativo

Ordenanza Especial de Urbanización y Construcciones Económicas


Especificaciones contenidas en el Título IIII “Sobre el trazado de gru-
pos o poblaciones de viviendas económicas”

1. Sobre el emplazamiento de conjuntos: Los grupos o poblaciones que se construyan en la ciudad de-
ben emplazarse de preferencia en radios urbanos y dentro de zonas destinadas a viviendas económi-
cas por los planos reguladores de las municipalidades respectivas; de no ser así, se debe contar con la
aprobación de la Dirección de Obras Públicas.
Por lo mismo, debe tomarse en cuenta su rendimiento económico y utilidad social, en base a la esta-
dística demográfica de las ciudades donde se ubicaban, junto con privilegiar terrenos que cuentan “en
lo posible” con servicios de urbanización y de movilización a las zonas de trabajos, y fuera de hume-
dales o zonas con peligro de inundaciones, riesgos de accidentes, trepidaciones, humos, emanaciones
y ruidos molestos.

2. Densidad: Se fija que la densidad para las poblaciones debe tener como máximo 700 habitantes
por hectárea en ciudades mayores a los 100.000 habitantes, y 400 habitantes por hectárea para
las ciudades con menor población. Es interesante resaltar que durante este período solo Santiago y
Valparaíso sobrepasaban dicha medida, y que solo en la década de los cincuenta se suma la ciudad
de Concepción.

3. Espacios libres y reservas de terrenos: Las vías de tránsito para peatones no deben estar a una dis-
tancia mayor de 60 metros de una vía de tránsito de vehículos, lo que se puede interpretar como una
variable que incentiva que los conjuntos estén interconectados con la ciudad.
Además, entre el 25 y el 40% de superficie debe ser destinada a equipamientos y servicios e infraes-
tructuras de uso público, considerando un 10% de la superficie total de terreno para servicios sociales,
culturales y de esparcimiento.
Al interior de los edificios colectivos, los patios comunes deben contar con una superficie mínima de
3 m2 por habitante, uno de sus lados debe ser igual a la longitud del edificio, y su ancho medio, una y
media veces la altura del edificio.

4. Separación de edificios: Con el fin de permitir el asoleamiento y la correcta ventilación, los edificios
de vivienda económica deben contar con una separación establecida según la realidad climática de
su lugar de emplazamiento. Así, para las edificaciones en la zona norte, los edificios de tres o más pisos
deben contar con una separación de una y media veces la altura, en tanto que para la zona central
este coeficiente aumenta en 33% cuando los edificios están orientados en dirección oriente-ponien-
te; para los edificios de la zona sur del país, la separación corresponde al aumento del 25% de las
consideraciones indicadas para la zona central.

5. De los sistemas de agrupamiento: Se permiten todos los sistemas de agrupación, siempre y cuando
el Departamento Técnico de la Caja de Habitación apruebe las condiciones de salubridad, eficiencia y
economía. Además, los edificios con una altura superior a los 10,8 metros deben contar con rampas
y ascensores.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 89

6. Especificaciones sobre las viviendas: Los elementos mínimos con que deben contar las viviendas son
una sala de estar, cocina, dormitorio principal, segundo dormitorio y un baño, pudiendo fusionarse el
estar con la cocina en un solo espacio pero manteniendo las superficies mínimas exigidas y conside-
rando el sector donde las condiciones climáticas lo aconsejen. En este afán por racionalizar la vivienda
social, se define que la superficie mínima por habitante debe ser 8,45 m2. Respecto de las distintas
habitaciones del hogar, se especifica lo siguiente:

Superficie mínima de los recintos de la vivienda social

habitación SUPERFICIE

Sala de estar 12 m2
Cocina 3 m2
Sala de estar-cocina 14 m2
Dormitorio principal 10,5 m2
Segundo dormitorio 8 m2
Servicios higénicos 3,15 m2
Total 35,65 m2 (estar-cocina)/ 36,65 (estar y cocinas separados)

Fuente:
Ordenanza de Urbanización y Construcciones Económicas, 1944.
90 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

determinan un cambio en la imagen de nuestras ciudades y el inicio de la fuerte


transformación urbana que se consolida en las décadas siguientes. Tal como señala
Valenzuela, de «los esfuerzos por satisfacer la demanda sostenida de vivienda du-
rante este periodo, resulta un legado de proyectos donde, por un lado se aplican las
potencialidades del diseño, y por otro, se experimentan las limitaciones de éste»50.

El movimiento moderno y la racionalización de las formas, dimensiones y costos son


determinantes en las decisiones proyectuales a la hora de diseñar y construir. En
base al nuevo concepto de “vivienda mínima” establecido en el II Congreso CIAM
(1929), las características básicas de las nuevas viviendas se definen condicionadas
por el valor económico de la construcción como hecho externo a las funciones bá-
sicas del habitar51.

Los nuevos diseños van asociados a la necesidad de considerar un alto grado de


estandarización e industrialización de la producción a través de nuevas técnicas
constructivas que, en el caso chileno, deben también responder sísmicamente. De
aquí que los nuevos conceptos de habitar vayan plasmados con diversas transfor-
maciones en el programa arquitectónico de la vivienda al considerar la economía de
los espacios y, por lo tanto, la disminución de los costos de la construcción.

Se comienzan a utilizar así nuevos recursos de movilidad al interior de la vivienda,


considerando el plegamiento de tabiques y muebles, la yuxtaposición de actividades
en espacios comunes, de modo que sala de estar, recibo, estudio y comedor pasan
a compartir la misma superficie, un mismo espacio52. También aparecen ideas sobre
la economía en las viviendas que consisten en suprimir elementos propios de las ha-
bitaciones, tales como puertas interiores, cerrajería y postigos, así como en reducir
la altura de los muros interiores. «Se trataba de economizar en materiales, desde la
supresión de elementos hasta la colocación de materiales de bajo costo»53.

En consecuencia, a partir de este momento la nueva forma de producción habitacio-


nal rápida y en grandes cantidades, vinculada a la economía de costos, la estandariza-
ción de los materiales, la normalización dimensional, la “modulación” de recintos, etc.,

50 VALENZUELA, Luis. Op. cit., pág. 66.


51 AYMONINO, Carlos. La vivienda racional. Gustavo Gili, Barcelona, 1973.
52 AGUIRRE, Max. Op. cit., pág. 78.
53 En los edificios que muestran las revistas en el periodo 1936-1941, se observa
que la mayoría ya utiliza el concreto armado y que es común en esas construcciones
el uso de ascensores, incineradores y calefacción central, lo que no se aplica en las
viviendas económicas que en el mismo periodo se están ejecutando. AGUIRRE,
Max. Op. cit., pág. 79.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 91

está determinada por el requerimiento de cumplir con una adecuada reglamentación


urbana y de la edificación, y al modo de fabricar y comercializar los materiales54.

En otra línea, entendiendo que la racionalización de la construcción de viviendas


económicas es el punto central en la formulación de una respuesta masiva del pro-
blema, en la discusión respecto a si responder al déficit habitacional mediante un
modelo de ciudad lineal o a través de un modelo de mayor densidad en áreas con-
solidadas, se comienza a instalar fuertemente la idea de la edificación en altura.

En este sentido, aunque la edificación en altura tiene precedentes en la capital desde


la década del veinte, todavía no está masivamente difundida como una opción de
vida familiar, ni tampoco ha sido desarrollada aún por la Ley de Habitaciones Baratas.
Para Aguirre, un aspecto atrayente de la iniciativa es la ventaja económica que repre-
senta disminuir los costos del valor del terreno y el prorrateo del valor de espacios de
dominio o uso común, que una vivienda individual también debe considerar55.

En este contexto destaca la exposición presentada en 1936 por Luis Muñoz Malus-
hka, titulada “Casa individual o colectiva” en la que dicho arquitecto señala que:
«La ciudad lineal construida con casas aisladas en jardines ocupa extensiones tales
que se requieren nuevos servicios de urbanización sumamente costosos, como luz
eléctrica, de agua potable, pavimento y movilización. Resulta a la vista superior la
edificación elevada en los radios urbanizados a considerar el interés del trabajador
ocupado en faenas permanentes e industriales dentro de la ciudad, al quedar próxi-
mo el lugar de trabajo del de la residencia. La residencia del obrero cerca de su lugar
de trabajo resulta más conveniente no solo para él, por la economía de tiempo y
transporte, sino también para los servicios públicos y municipales y el costo de ad-
ministración de los servicios urbanos resulta más económico»56.

Espacios abiertos como nuevo concepto urbano

Determinado por los procesos de consolidación institucional y racionalización de la


arquitectura habitacional, bajo el principio que establece la necesidad de comen-
zar a realizar la construcción de vivienda en mayor densidad en el centro de las
ciudades, durante este periodo aparece por primera vez el uso del bloque en altura
asociado a proyectos residenciales.

54 Ibíd., pág. 73.


55 Ibíd., pág. 121.
56 MUÑOZ MALUSHKA, Luis, “Casa individual o colectiva”. En HIDALGO, Rodrigo.
Op. cit., 2005, pág. 137.
92 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

La adopción del bloque como opción tipológica, asociada a las incipientes ideas
que plantean los principios del movimiento moderno respecto a los sistemas de
agregación, ordenamiento, distanciamiento, ventilación, soleamiento, privacidad,
conexión con la calle, etc., determina que durante las décadas del treinta y cuaren-
ta la construcción de vivienda en altura se comience a caracterizar por la configu-
ración de espacios abiertos como nuevo concepto urbano.

Se impone así el uso del bloque como nueva tipología vinculada a formas inéditas de
emplazamiento, configurando nuevas espacialidades y posibilidades de combinación
con otras tipologías que, sumadas al aumento en la construcción residencial, pasan
sin duda a tensionar una incipiente transformación del tejido urbano y morfológico de
las ciudades. Para Martí, la suma de reflexiones y experiencias desarrolladas, tanto en
el ámbito de la ciudad jardín como en el de la ciudad concentrada, confluye hacia un
cauce operativo común y desemboca en un modelo intermedio que, partiendo de las
formas de implantación lineal, toma de la ciudad jardín la exigencia de una relación
inmediata con el espacio libre, mientras recoge de la ciudad concentrada la preferen-
cia por la vivienda plurifamiliar organizada en bloques57.

En este sentido, si bien la ruptura de la estructura morfológica durante una prime-


ra fase es casi imperceptible tanto porque se sigue respetando la trama urbana
como debido a que los proyectos realizados en altura son muy pocos, a lo largo de
la acción de la Caja de la Habitación Popular, la Caja del Seguro Obrero Obligatorio
y la Caja de la Habitación, entre otras, se identifican cuatro formas tipológicas de
implantación de los nuevos conjuntos habitacionales en altura, desencadenando la
sostenida transformación urbana que seguirá en adelante.

Dentro de éstas podemos señalar: a) bloques como unidades de encaje que com-
pletan la manzana; b) bloques como unidades perimetrales adaptados al trazado
preexistente configurando un interior abierto; c) bloques como unidades compac-
tas autónomas emplazadas en espacios abiertos; d) pérdida de la manzana tradi-
cional a través del uso de la macro manzana para configurar los grandes proyectos
residenciales.

En consecuencia, tal como señala Valenzuela, la verdadera importancia de este


periodo no reside en un proyecto de vivienda como caso particular, sino más bien
en la cantidad y variedad de los diseños, los que a lo largo del tiempo, y vistos en
su conjunto, constituyen parte integral y significativa del rápido crecimiento y la

57 MARTÍ, Carles. Las formas de la residencia en la ciudad moderna. Vivienda y


ciudad en la Europa de entreguerras. Ediciones UPC, Barcelona, 2000.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 93

evolución del tejido urbano. La acción de la caja permite cambiar la imagen de la


casa como un elemento aislado inserto en la manzana por la de una vivienda que
relaciona el mundo doméstico con su contexto urbano58.

2.5.1 Bloques como unidades de encaje que completan la manzana

Simultáneamente, como se deja ver en las primeras intervenciones residen-


ciales desarrolladas bajo los principios del urbanismo moderno, en las que el proyecto
se libera de la manzana a través del bloque como nueva tipología, durante este perio-
do aún se desarrollan diversos proyectos que apuntan a completar el trazado urbano.

En consecuencia, el Catastro Nacional de Condominios Sociales59 ha permitido


identificar una serie de proyectos residenciales desarrollados como piezas de en-
caje que pasan a completar la manzana construida, respondiendo a la formación de
la fachada continua característica la manzana tradicional.

En este sentido, es interesante dar cuenta que del universo de condominios socia-
les catastrados entre 1936 y 1952, el 41,6 por ciento corresponde a esta tipolo-
gía60. Sin embargo, hay que aclarar que la mayoría de éstos son proyectos priva-
dos financiados por alguna institución sin fines de lucro y vinculados a distintas
cajas, ya sea de empleados públicos, periodistas o profesores, cajas bancarias de
pensiones, cajas de previsión, cajas de retiro y montepío de las fuerzas de defensa
nacional, etc., que en muchos casos funcionan como edificios de renta de estas
asociaciones. Este hecho da cuenta de cómo, en la medida que se va consolidando
la institucionalidad en materia de vivienda pública, se va definiendo una morfotipo-
logía característica de la Caja de Habitación Popular (y posteriormente de la Caja
de Habitación) que responde a la construcción residencial masiva y de bajo costo.

Hay que destacar que, respecto de esta tipología, la totalidad de los proyectos
identificados están localizados en el centro de Santiago. Emplazados en una o más
parcelas de la manzana, en general las edificaciones se alinean a la calle, gene-
rando uno o más accesos con una escalera central de distribución, configurando

58 VALENZUELA, Luis. Op. cit., pág. 66.


59 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Área de Estudios, Secretaría
Ejecutiva Desarrollo de Barrios (SEDB). Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2013
(Base de datos sin publicar).
60 Hay que aclarar que aun cuando algunos de estos edificios fueron identificados
por el catastro, resultaron eliminados en tanto hoy son oficinas y no tienen destino
habitacional.
94 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

COLECTIVO AVENIDA MATTA (1945) Edificio de Renta


Amunátegui-Moneda (1950)

Edificio Bandera Aillavilu (1949) Edificio Monjitas 836 (1940) Edificio Santo Domingo 1550
(1948)
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 95

Edificio de Renta Edificio Valentín Letelier- Edificio de Renta Merced (1952)


Santo Domingo-Teatinos (1950) Amunátegui (1951)

Edificio Caja Bancaria. Edificio Santo Domingo- Edificio de Renta Agustinas (1946)
de Pensiones (1951) San Martín (1951)

Fuente fotografías: Catastro Nacional de Condominios Sociales. Área de estudios SEDB. MINVU. 2013.
96 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

ficha de proyecto

Población Quebrada Márquez, Valparaíso (1949)


Si bien su tipología responde a la configuración orgánica de su emplazamiento en Valparaíso y no
al trazado ortogonal de la ciudad tradicional, dentro de esta categoría es interesante destacar la
Población Quebrada Márquez, construida en una primera fase por la Caja de Habitación en 1949.
Constituido por cinco bloques en altura de cuatro y seis pisos, el conjunto ubicado en la calle Már-
quez se emplaza en una zona de la quebrada o borde de pie de cerro, al poniente del centro de
Valparaíso.
Se trata de dos bloques alargados e irregulares que, caracterizados por la simpleza de formas y la
ausencia de ornamentos, van adaptando su morfología a la topografía del lugar, posicionándose de
manera ascendente desde el fondo de la quebrada hasta la ladera y el borde de la misma. De esta
forma, los cuerpos construidos completan un vacío en la morfología urbana del sector, configuran-
do la calle al alinear sus fachadas a ellas.
El proyecto comprende un total de 195 departamentos con 56,85 metros cuadrados de superfi-
cie. Espacialmente, los departamentos desarrollan sus accesos a través de largos pasillos que se
abalconan sobre la calle, configurándose como verdaderas vías elevadas que generan una suerte
de umbral fuertemente horizontal, potenciado más aún por la horizontalidad de éstos; además,
por sus características físicas se transforman en un artefacto mediador entre el espacio privado
y el público, favoreciendo la interacción vecinal*. Así también los pisos inferiores, que configuran
la verada y la relación con el peatón, cuentan con la presencia de patios interiores en todos los
departamentos, función que en los pisos superiores resuelve la utilización del pasillo de acceso,
apropiándose de éste como extensión de la residencia.
Posteriormente, en 1960 el conjunto desarrolla una segunda etapa con 99 unidades habitacio-
nales de similares condiciones y distintas tipologías de departamentos cuyas superficies fluctúan
entre los 55,15 y los 70,06 metros cuadrados**. El proyecto, debido a las características de la to-
pografía, su condición de fachada continua y el espacio reducido en que se emplaza, genera un
lugar de gran riqueza urbana donde la gente a nivel de suelo interactúa con los que están en los
balcones. El espacio urbano es apreciado como un corredor urbano dentro del conjunto. Actual-
mente la Población Quebrada Márquez está catalogada como zona típica y presenta un estado de
deterioro medio.

Fuente: Google Earth Fuente: Mónica Bustos


Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 97

planta de conjunto y planta de departamento tipo

Fuente: Conservador de Bienes Raices, Valparaíso.

* En base a reseña “Conjunto Habitacional Quebrada Márquez, calle Márquez”, Casiopea, Arquitectura PUCV (wiki.ead.
pucv.cl ) y “Población Márquez” (ciudadvalparaiso.cl).
** Catastro Nacional de Condominios Sociales. 2013.
98 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

Para acercarnos al valor patrimonial de las obras, ¿qué


nos podrías decir de los conjuntos más cercanos al
movimiento moderno?
MF El aporte a la identidad patrimonial chilena de las ma-
nifestaciones habitacionales colectivas de la modernidad,
se destacan por ser fieles reflejos del proceso histórico
transformador de los habitantes obreros y medios. Tradu-
cen los anhelos de cambio social, económico y político, y
permiten explicar el desarrollo de una urbanística donde
se concreta el lugar para dichas clases. Arquitectónica-
mente los valores están dados por la completa relación
entre programa, espacio y forma, introduciendo concep-
tos de funcionalidad, higienismo y organización jerárquica
de los recintos privados en relación a los intermedios y
ENTREVISTA los espacios comunes y colectivos. En la ciudad chilena,
la vivienda colectiva ha sido esencial en dotarla de un pai-

Mario Ferrada saje urbano, integrar equipamientos, enriquecer la trama


urbana y aumentar la variedad de espacios destinados a
Arquitecto de la Universidad de Valparaíso, Candidato áreas verdes, patios y plazas, que siendo privados, son
utilizados por el habitante en general.
a Doctor por la Universidad Politécnica de Madrid.
Académico del Instituto de Historia y Patrimonio de la
Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de ¿Cuál es su importancia en cuanto al tema patrimonial?
Chile, donde desarrolla docencia e investigación en MF La importancia se explica por ser documentos
temáticas sobre Patrimonio, Paisaje Cultural y Moderni- arquitectónicos y socioculturales vigentes en el siglo XXI,
dad Arquitectónica. lecciones concretas de una modernidad interrumpida
en 1973, que debe ser retomada en una nueva política
¿Qué te llevó a investigar sobre la modernidad en la pública encabezada por el un Estado re-modernizador y
vivienda colectiva? contemporáneo. Además podemos rescatar un período
donde la vivienda masiva era estudiada y experimen-
MF El planteamiento inicial surge de preguntarse histórica-
tada científicamente, en torno a la íntima relación que
mente cómo es que se ha generado el proceso de trans- establecieron los organismos públicos del Estado, los
formación del concepto de espacio colectivo, espacio centros universitarios, el Instituto de Urbanismo de Chile y
común y espacio privado en el hábitat chileno, y cuáles el gremio de los arquitectos.
han sido sus efectos en la historia arquitectónica y urbana
de nuestro país. Desde esta perspectiva, la investigación
¿Cuáles son los principales problemas que tienen estas
surgida a partir de 2005 en la Facultad de Arquitectura y
tipologías? ¿Cuáles son sus ventajas?
Urbanismo de la Universidad de Chile, nos revela que la
modernidad es más que un resultado formal y plástico; se MF La gradual pérdida del rol eficiente que tuvieron los
trata de un proceso profundo, que instaura la conciencia sistemas de espacios comunes, su deterioro físico y
crítica y transformadora de la realidad del habitante medio abandono; así como el cierre hacia la actividad urbana. Se
y obrero en nuestro país. Por otro lado, esta línea de inves- suman las serias dificultades de administración que tiene
tigación nos ha permitido caracterizar el rol del Estado en la comunidad para financiar la mantención y cuidado de
la construcción de las diversas soluciones habitacionales, los espacios de copropiedad, lo que tampoco es resuelto
partiendo de la Ley 1.838 de Habitaciones Obreras de a nivel de los organismo públicos o a nivel municipal. Sus
1906, pasando por el Decreto Ley 308 de Habitaciones ventajas, tienen que ver con plantear un esquema eficaz
Baratas de 1925, hasta abrirse a un Estado Moderno de de vida en comunidad, adecuada relación de densidad
Bienestar con la acción de la Caja de la Habitación Popular en volumetrías de mediana y gran altura, sin arriesgar la
de 1936, culminando en la CORVI. necesaria privacidad de los ocupantes.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 99

¿Cómo se estaba concibiendo la vivienda colectiva en consumo más. Es evidente que la utilización de esque-
altura en Europa, y cuál fue su influencia en Chile? mas tipológicos en altura (alta, mediana densidad), son
los que deben aplicarse en las áreas urbanas consolida-
MF En la Europa del Movimiento Moderno de inicios
das centrales, así como en las que se establezcan en el
del siglo XX, en el periodo entreguerras y luego con la extrarradio. Más allá de un tema formal como la altura,
reconstrucción post segunda Guerra Mundial, los debates lo que debe promover el Estado, el MINVU, universida-
estaban centrados entre aquellos que defendían los des y comunidad, es lograr construir la dimensión del
esquemas de Ciudad Jardín de Ebenezer Howard y Robert hábitat residencial colectivo en nuestras ciudades, bajo
Unwin con conjuntos residenciales de baja densidad y una visión multiescalar. Esto significa hacerse cargo de
en extensión; y aquellos que como Walter Gropius, con la complejidad de la escala físico territorial, de la escala
una actitud más racional y pragmática, visualizaban el socio cultural, y de la escala económica de la vivienda,
manejo de la mediana y alta densidad para conjuntos como elementos de identidad, canalizado la participación
colectivos, que principalmente estaban pensados bajo activa y responsable de las comunidades, re dotando
la planificación, construcción y administración del poder de equipamientos, conectividad, espacios públicos, etc.
municipal. La influencia de dichas miradas, se canalizó Debemos preocuparnos que la nueva política pública,
en el continente y el Chile, mediante la realización de atienda la diversidad cultural regional de nuestra arquitec-
encuentros y congresos que debatieron la complejidad tura, respetando y aprovechando diferencias geográficas,
del tema, la institucionalidad estatal y la conexión entre ambientales e históricas, no podemos estandarizar la
los problemas sociales en relación a la planificación de vida de los chilenos; la modernidad del siglo XXI es más
una vivienda digna, sana y económica, que aportara al que nada un esfuerzo en lograr equidad territorial con
desarrollo urbano. calidad de vida barrial, en torno a identidades diversas,
que enriquecen nuestra cultura. En esto consiste el real
¿Cómo cree usted que se podría actuar para mejorar los y profundo entendimiento de la vivienda colectiva en el
espacios comunes? ¿Cree que la Ley de Copropiedad Chile actual.
sirve para estas comunidades?
MF Hay un problema fundamental, no resuelto en el
presente, consistente en la necesidad urgente de abordar
una nueva política pública, que haga converger los planes
de vivienda y el patrimonio, como parte de una política
de largo plazo no condicionada a las reglas del mercado
inmobiliario. La vivienda colectiva no es solo la estructura
de sus espacios comunes. La vivienda colectiva es una
relación multiescalar e interescalar entre territorio, ciudad,
barrio y el espacio íntimo y privado del habitar. El un
problema de la Nación. Entonces bajo esta mirada, Ley de
Copropiedad actual es limitada en sus alcances, ya que
solo tiene atribuciones en la administración de los siste-
mas de espacios comunes del conjunto, sin tratar el tema
de la unidad habitacional privada, sin hacerse cargo de la
mejora de los barrios, sus equipamientos, conectividad, y
relaciones sociales.

Hoy el suelo urbano es un recurso escaso, por lo que es


necesario seguir construyendo en altura. Pensando en
la vida colectiva ¿qué elementos, a su juicio, habría que
considerar?
MF Las falta de políticas públicas maduras por parte del
Estado, ha llevado a que actualmente el suelo urbano
sea escaso; no lo veamos como un efecto natural; es un
resultado de entender el suelo urbano como un bien de
100 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

muchas veces, sin romper la fachada, un patio interior abierto o de ventilación de


las áreas de servicio de los departamentos. Se trata habitualmente de volúmenes
con una fachada exterior, con más de cuatro pisos y que en general no superan los
10 pisos de altura.

Dentro de estos cabe destacar el Colectivo Avenida Matta (1945), desarrolla-


do por la Caja de Habitación u otras propuestas privadas como el Edificio de
Renta Caja del Seguro Obligatorio (1946), el Edificio Bandera Aillavilu (1949),
el Edificio de Renta Amunátegui-Moneda (1950), el Edificio de Renta San Pablo
(1950) y el Edificio de Renta Merced (1952), entre otros. También es interesan-
te dar cuenta de propuestas como el ya mencionado Colectivo Avenida Ma-
tta (1945) o el Edificio de Renta Agustinas (1946), que se retranquean configu-
rando un espacio de carácter público con locales comerciales o áreas verdes.

2.5.2 Bloques como unidades perimetrales adaptadas al trazado preexistente


configurando un interior abierto

En la misma línea que caracteriza la implantación del cité y la densificación


de la trama del damero, las primeras construcciones de vivienda colectiva realizadas
por la Caja de la Habitación Popular plantean la ocupación de diversos vacíos urbanos,
respetando la estructura urbana existente, pero sin alinearse necesariamente a ella.

Se trata de conjuntos de dimensiones acotadas que, con un promedio de 125 unida-


des habitacionales aproximadamente, se emplazan al interior de la ciudad consolida-
da con el objetivo de densificar la trama existente a partir del uso de bloques en altura
de tres, cuatro o cinco pisos. Combinando distintas tipologías, las nuevas edificaciones
se adaptan desde un punto de vista morfológico al trazado preexistente, organizando
los bloques de manera perimetral, configurando un interior abierto y de uso común e
incorporando a través del diseño diversas áreas de servicio como lavandería, piscina y
áreas libres interiores, así como equipamientos y comercio en su exterior.

Podemos advertir entonces cómo a partir del uso de estas nuevas tipologías incor-
poradas por la Caja de Habitación y la Caja de Habitación Popular se comienza a
transformar la configuración del espacio urbano, incorporándose nuevas calidades
espaciales como espacios semipúblicos o interiores derivados de la necesidad de
proveer de accesibilidad a todas las unidades residenciales. A partir de ahora se
incorporan espacios intermedios que son localizados estratégicamente para servir
de transición entre la residencia y la vida urbana exterior. Se trata de espacios co-
lectivos de gran variedad, tales como plazas verdes, plazas duras, patios, pasajes
peatonales o calles que, con un diseño especial, comienzan a ser unidos a la forma
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 101

Colectivo Hermanos Carrera, Colectivo Lord Cochrane,


Santiago ( 1947) Santiago (1941)

Población Huemul II y III, Santiago (1943) Población Arauco, Santiago (1944)

Población Central de Leche, Población Simón Bolívar Aguirre Luco


Santiago (1937) 1023-1093, Ñuñoa (1950-1952)

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. Google Earth.


102 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

Colectivo Lord Cochrane, Santiago (1941)

Imagen: Rodolfo Rojas

Colectivo Hermanos Carrera, Santiago (1947)

Imagen: Mónica Bustos.

y disposición de las edificaciones, convirtiéndose en nuevos componentes del sis-


tema de distribución y nuevos atributos del sistema de parcelación61.

En este sentido, como señala Valenzuela, es interesante destacar que antes de la


introducción de estos espacios la parcela se asigna exclusivamente para uso y bene-
ficio privado, situación que el uso del espacio colectivo viene a relativizar agregando
un nuevo valor en el mercado inmobiliario: el espacio colectivo. En consecuencia, el
nuevo tipo de vacío colectivo sugiere nuevas asociaciones en la espacialidad urbana,
donde el uso del espacio colectivo viene a demostrar que la morfología de la ciudad,
a partir de la vivienda, se ha redefinido y ha madurado en su conceptualización62.

De acuerdo al Catastro Nacional de Condominios Sociales63, se identifican conjun-


tos con esta tipología en las comunas de Santiago, Ñuñoa y Viña del Mar. Se trata de
conjuntos emplazados en terrenos cuyas superficies no superan una hectárea, con-
siderando densidades que en promedio alcanzan las 123,04 viviendas por hectárea.

61 VALENZUELA, Luis. Op. cit., pág. 83.


62 Ibíd., pág. 83.
63 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Op. cit.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 103

Población Huemul II, Santiago (1943).

Fuente: Revista CA nº 41, 1985, pág. 41.

Población arauco, Santiago (1945)

Fuente: Mónica Bustos.


104 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

Uno de los ejemplos más relevantes de la arquitectura de las nuevas tipologías es la


Población Huemul II y III (1943) en Santiago, una de las primeras experiencias chilenas
de vivienda colectiva en altura que expone algunas de las influencias modernistas.
Financiado por la Caja de la Habitación Popular, el conjunto es desarrollado en dos
manzanas aledañas sobre una superficie de 1,18 y 0,42 hectáreas respectivamente,
considerando la construcción de 329 viviendas en total (182 y 137 respectivamen-
te) y una superficie mínima de 52,70 metros cuadrados por departamento. El pro-
yecto respeta el trazado tradicional de la manzana, utilizando como única tipología
bloques de tres y cuatro plantas organizados de manera perimetral a éstas a través
de un trazado simétrico de bloques alineados paralelamente. Se configura así una
secuencia de espacios interiores con un área central y espacios más pequeños entre
bloques que, bajo un programa que busca la convivencia vecinal y un fuerte senti-
do del espacio público, va vinculando patios y jardines en los que aparecen diversos
equipamientos comunitarios como pérgolas, piscina, juegos infantiles y árboles.

En el mismo ámbito podemos citar la Población Arauco (1945), también en la co-


muna de Santiago, emplazada en lo que en ese momento se considera “un enorme
terreno en las afueras de la ciudad”. El proyecto plantea áreas dedicadas a la agricul-
tura, fábricas y otras actividades suburbanas. Con un terreno de 40 hectáreas y 246
unidades habitacionales en una combinación de tipologías de bloques de tres niveles
y viviendas de dos pisos, la Población Arauco desarrolla dos tipologías de departa-
mentos con dos y tres dormitorios, con superficies de 51,35 metros cuadrados. Uno
de sus principales logros está en el intento por diversificar el diseño de las calles a
partir de un sistema de pasajes que van ordenando los bloques y definiendo un borde
mayor, de figura triangular, conteniendo y enmarcando dos plazas en su interior.

También podemos citar la Población Central de Leche (1937), en la comuna de Es-


tación Central, o los colectivos Lord Cochrane (1941), Hermanos Carrera-San Eu-
genio (1937) y 81 (1947), todos ubicados en la comuna de Santiago, o el Conjunto
Habitacional Compañía de Industrias y Azúcar S.A. COIA, en Viña del Mar (1949).

Para San Martín, estos dos conjuntos son claros ejemplos de experiencias de vi-
vienda colectiva inspiradas en los movimientos modernos y desarrollados en la pe-
riferia de Santiago, tanto en lo que respecta a sus formas de agrupación urbana y
tipologías de viviendas así como en relación al uso de elementos formales. «Apare-
ce el mono bloque de la vivienda en altura, los departamentos en dúplex, las circu-
laciones peatonales en los niveles superiores, las escaleras de caracol, las fachadas
sin ornamentos. Todos ellos, elementos propios de la arquitectura racionalista»64.

64 SAN MARTÍN, Eduardo. Op. cit., pág. 38-39.


105

población huemul II
comuna : santiago
Año de inicio de construcción : 1943
106 POBLACIÓN HUEMUL II SANTIAGO
1943 107
108 POBLACIÓN HUEMUL II SANTIAGO
1943 109
110 POBLACIÓN HUEMUL II SANTIAGO
1943 111
112 POBLACIÓN HUEMUL II SANTIAGO
1943 113
114 POBLACIÓN HUEMUL II SANTIAGO
1943 115
116 POBLACIÓN HUEMUL II SANTIAGO
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 117

2.5.3 Bloques como unidades compactas autónomas emplazadas en espacios


abiertos

Otra de las tipologías propuestas durante este periodo es aquella confor-


mada por bloques residenciales emplazados como volúmenes o unidades autó-
nomas en un vacío urbano. Si bien en la mayoría de los casos no rompen la trama
urbana existente, a nivel de proyecto los bloques no necesariamente consideran
configurar los límites de la manzana, emplazándose libremente en el espacio.

Se trata de conjuntos pequeños conformados por muy pocos bloques, en los que,
incluso en algunos casos, el bloque pasa a ser el propio conjunto, razón por la cual
se caracterizan en su mayoría por estar proyectados bajo una fuerte idea de con-
junto que da cuenta de su emplazamiento.

Dentro de esta tipología es interesante referirse a los colectivos Vicuña Mackenna,


Patricio Lynch, Aníbal Pinto y Carlos Condell, construidos para los sectores medios
por la Caja del Seguro Obrero entre 1939 y 1941 en las ciudades de Arica, Iquique,
Antofagasta y Tocopilla respectivamente. Diseñados bajo una misma imagen ar-
quitectónica, dichos colectivos fueron desarrollados con «un gran valor estético
que a medida del avance cultural de un pueblo es uno de los propósitos principales
que debe conseguir la autoridad edilicia»65.

Diseñados como volúmenes libres dentro de un vacío urbano de dimensiones acota-


das que no supera las dos hectáreas en el centro de la ciudad y configurando un borde
abierto respecto a la manzana, los colectivos dan cuenta de la fuerte influencia del pen-
samiento moderno al desestructurar la tradición urbana, llevando una nueva escala de
la edificación a sectores marginales para la época y rompiendo el “centro” tradicional66.

En consecuencia, según señala Galaz-Mandakovic, vivir en los colectivos hizo que


lo diferente se hiciera presente en lo cotidiano, ganado dinámica propia y marcando
un espacio y límite subjetivo que convive con la realidad urbana. En este sentido, a
partir del nuevo estilo arquitectónico del movimiento moderno, los colectivos mar-
can una diferencia en relación a lo construido hasta ese momento en las ciudades
del norte y en sus modos de habitar, siendo su sello la búsqueda de su contextuali-
zación del diseño en la aridez del norte67.

65 Según señala un comentario en la Revista de Urbanismo y Arquitectura de julio


de 1940, sin autor, citado por Revista CA n.° 41 (septiembre), 1985.
66 GALAZ-MANDAKOVIC, Damir. Op. cit., pág. 14.
67 Ibíd., pág. 43.
118 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

De volumetrías muy similares, con no más de tres bloques de cuatro y cinco pisos,
las propuestas se caracterizan por ser cada una en sí misma un proyecto residencial,
configurando un gran centro contenido dispuesto para áreas verdes y circulacio-
nes que permiten el acceso a los distintos departamentos. Arquitectónicamente
los bloques tienden a la simplificación de las formas, presentando una gran limpie-
za ornamental y un desarrollo funcional de su estructura basado en un sistema de
plantas articuladas por circulaciones horizontales y una gran rampa vertical ubica-
da de manera simétrica en el centro de cada uno de los volúmenes. De aquí que, a
partir de la formación de las circulaciones elevadas de acceso a los departamentos,
los volúmenes se caracterizan por la definición de fuertes líneas horizontales que
configuran una doble capa que actúa de quiebra sol, generando sombra durante
todo el día.

Se trata de conjuntos pequeños de 110, 60, 150 y 122 departamentos, con su-
perficies que fluctúan entre los 38 y los 72 metros cuadrados (45 m2 en prome-
dio), alcanzando densidades entre 83 y 149 viviendas por hectárea.

Diseñados para los usuarios de la Caja del Seguro Obrero Obligatorio durante el
periodo en que el arquitecto Luciano Kulczewski está a su cargo, los colectivos
dan cuenta de como se busca reivindicar a los obreros del norte con una nueva
forma de habitar centrada en la salubridad, el confort y en la obtención de una
calidad de vida óptima68.

Para Kulczewski, la vivienda es un componente sustancial en la vida de las per-


sonas, un elemento básico para la subsistencia que debe ser complementado
con consideraciones sociales y culturales. Por ello, el programa arquitectónico de
cada conjunto de viviendas debe estar complementado con «servicios comunes
y generales, tales como salas de conferencias, clubes, talleres, restaurantes; o sea
todo aquello que completa la vida del hogar», originando también la industria ca-
sera y dando espacio en el terreno al taller de herramientas69.

Quizás sea por ello que Galeno señala que «la variedad de viviendas de los edifi-
cios, su diseño con servicios higiénicos, la generosidad de los espacios de circula-
ción, su variedad de espacios colectivos, su preocupación por el clima del norte y
su calidad constructiva definida por las nuevas normativas antisísmicas, configu-
raron conjuntos habitacionales ambiciosos que hasta hoy mantienen su calidad y

68 Ibíd., pág. 59.


69 GALENO, Claudio. Antofagasta: pasado, presente y futuro. Capítulo “La
edificación del imaginario de la urbe nortina”. 2010, págs. 269-285. En: GALAZ-
MANDAKOVIC, Damir. Op. cit., pág. 67.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 119

dignidad arquitectónica y social, sin olvidar el signo de vanguardia y renovación de


la vida moderna que marcaron el imaginario de las urbes durante el siglo XX»70 .

Sobre su dimensión y relevancia arquitectónica, cabe destacar este conjunto de colec-


tivos del Seguro Obrero y las escuelas construidas por la Sociedad Constructora de Es-
tablecimiento Educacionales representan la consolidación de la arquitectura moderna
en Chile, con una profunda esencia social, manifestando una nueva forma de habitar
centrada en la salubridad, el confort y la mejor calidad de vida71.
colectivo carlos condell, colectivo vicuña mackenna,
tocopilla, 1940 arica, 1940

Colectivo Patricio Lynch, Colectivo Aníbal Pinto,


Iquique, 1941 Antofagasta, 1939

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. Google Earth.

70 Ibíd., pág. 85
71 Ibíd., pág. 101
120 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

marco normativo

La Caja del Seguro Obrero Obligatorio

Dentro de las atribuciones de la Caja de Habitación Popular está la de otorgar créditos a instituciones,
entre las cuales se cuenta al Seguro Obrero. La Caja del Seguro Obrero Obligatorio surge con el gobier-
no del presidente Arturo Alessandri Palma en 1924, bajo la Ley N° 4.054, con el objetivo de capitalizar
los ahorros de los propios trabajadores, más un aporte de los empleadores y del propio Estado.
Cada obrero impone una módica suma equivalente al dos o tres por ciento de su sueldo, el cinco
por ciento lo aportan los patrones y el 1,5 por ciento lo aporta el Estado. Su rol básicamente está
orientado al pago de las jubilaciones, como así también al pago de indemnizaciones por accidentes
laborales y un seguro en caso de fallecer alguno de los cotizantes. Se suma luego el pago de seguros
para cesantes y el derecho de asignaciones familiares. Concede, además, beneficios asistenciales a
todos los obreros, artesanos, campesinos, servidumbre doméstica, sus esposas e hijos hasta la edad
de dos años.
Definiéndose a sí misma como una «organización de y para los trabajadores de Chile, formada con sus
imposiciones, ejercita su acción en todo el momento de la vida del país, incorporando efectivamente
a todas las actividades de la nación a la clase trabajadora».
Si bien la Caja tiene un foco social, es en 1938 con la nueva administración de Pedro Aguirre Cerda
que la Caja de Seguro Obrero plantea la necesidad de construir viviendas como un capítulo más en
su tárea en el campo de los seguros sociales. De acuerdo a esto, a partir de 1939 el nuevo presi-
dente nombra al arquitecto Luciano Kulczewski como administrador de la Caja, quien señala que «el
Gobierno de Chile y la Caja del Seguro Obrero consideran que la política de la vivienda debe ser dar
habitación higiénica confortable y bella, que tienda a reconstruir el hogar, la familia proletaria, y con
ello recuperar para la sociedad, justa y armónicamente organizada, a la inmensa mayoría de nuestro
conciudadanos»*, configurando una política de orden nacional, por un lado con una visión estratégica
y, por otro, con una visión operativa referida al ámbito local, razón por la cual se impulsa durante este
periodo el diseño y desarrollo de los colectivos Aníbal Pinto, Vicuña Mackenna, Carlos Condell y Patri-
cio Lynch en la zona norte del país.
Dirigida explícitamente hacia la edificación de colectivos, viviendas aisladas, viviendas de solteros,
viviendas campesinas, casas de reposo, pabellones de verano y turismo, la política nacional del Seguro
Obrero da cuenta de la importancia social que tuvo como agente político que reunió salud, calidad de
vida y arquitectura, vinculada a las operaciones “in situ”.

Fuentes:
GALAZ-MANDAKOVIC, Damir. Edificios Colectivos de la Caja del Seguro Obrero Obligatorio de Tocopilla, 1939-41. Movi-
miento moderno, solución social. Ediciones Retruecanosinversos, Tocopilla/Arica, 2011, págs. 57-66.
AGUIRRE, Max. La arquitectura moderna en Chile (1907-1942). Revistas de arquitectura y estrategia gremial. Editorial
Universitaria, Santiago de Chile, 2011, págs. 57-84.
* En AGUIRRE, Max., Op. cit.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 121

Colectivo Patricio Lynch, Iquique (1941)

Fuente: Archivo MINVU Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

colectivo Aníbal Pinto, Antofagasta (1939)

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.

Fuente: Revista CA nº41, 1985, pág. 51.

Fuente: Archivo MINVU. Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.


122 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

ficha de proyecto

Colectivo Carlos Condell, Tocopilla, (1939)*

Construido en la ciudad de Tocopilla, en un contexto de transformaciones urbanas, sociales y eco-


nómicas, el Colectivo Carlos Condell pasa a ser una obra emblemática para la ciudad, tanto por
las dimensiones de su volumen como por estar asociado a una serie de obras promovidas por el
Estado, como el desaparecido hospital, el Grupo Escolar, la Población Sotomayor, el liceo, el reloj
de la Cámara de Comercio y el acceso Art Déco del estadio, las que configuran en su conjunto un
barrio moderno en el sector de La Manchuria.
El proyecto contempla un grupo de edificios compuesto por tres pabellones: uno central de cinco
pisos, sótano y azotea y otros dos pabellones de tres pisos, también con sótanos y azoteas. El pri-
mero tiene capacidad para cincuenta familias de siete y cuatro personas y matrimonios solos o con
un hijo. Los dos restantes poseen una capacidad para treinta familias en las mismas condiciones.
En total, los tres edificios del colectivo tienen capacidad para albergar a 110 familias, de los cuales
22 son para familias de siete a ocho personas, 44 para familias de cuatro o cinco integrantes y 44
para matrimonios sin hijos o con uno.
Cada pabellón consta de tres tipos de departamentos, lo que demuestra la flexibilidad en el diseño
de las tipologías.
Tipo “A”: Son los más amplios y constan de dependencias para familias de siete personas. Incluyen
una cocina de fierro, lavaplatos, servicio de agua potable, inodoro, lavatorio, baño de lluvia, luz
eléctrica, un dormitorio pequeño, un dormitorio familiar con dos camarotes y literas con capacidad
para dos personas, un comedor hall, un ropero en la pared y persianas de madera.
Tipo “B”: Poseen capacidad para cuatro personas y sus servicios originales consisten en: una cocina
económica de fierro, inodoro, lavatorio, baño de lluvia, comedor y un camarote litera con capacidad
para dos personas.
Tipo “C”: Diseñados para matrimonios sin hijos o con uno como máximo. Poseen cocina, dormitorio
y ropero además de los servicios higiénicos.
Respecto al análisis de la morfología, los colectivos tienden a la simplificación de las formas, las que
se distinguen por su sencillez, sobriedad de sus líneas y por el carácter funcional de su estructura, de
acuerdo con las exigencias de la vida diaria. Desde el punto de vista exterior, su construcción se carac-
teriza por los planos lisos y el equilibrio geométrico de sus líneas, sin las complicaciones de otros estilos.
Una innovación clara en el diseño del conjunto fue el reemplazo de las escaleras de los edificios
por rampas llamadas “caracoles” por los vecinos. Se accede a los departamentos a través de un
amplio pasillo que además de actuar como una doble capa que permite sombrear, iluminar con luz
natural y ventilar cada uno de los departamentos, evitando el sol directo sobre éstos y otorgando
sombra uniforme durante todo el día, también es un gran mirador. Las terrazas o azoteas, ele-
mentos de remate del volumen edificado, se caracterizan en sus orígenes por pérgolas habitables
con vista al mar, cubiertas por una estructura de madera con una organización reticular de barras
rectas interconectadas en nudos que forman triángulos planos. Esta celosía protege de la fuerte
radiación solar. «La parte superior del edificio está formada por una espaciosa terraza con pilastras
de cemento, lo que le dará un bello aspecto de pérgola, disfrutando de una vista panorámica muy
encantadora»**. En el sótano de estos pabellones, ubicado en el nivel de la calle, se proyecta la
instalación de un restaurante popular con amplios comedores y cocinas, además de una sala de
asistencia social y una biblioteca con una sala de estar o de receso y descanso adjunta.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 123

colectivo carlos condell

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales

Fuente: Equipo SEREMI Antofagasta.

En la proyección original el conjunto cuenta también con un estanque para el aprovisionamiento


de agua, además de bodegas «y un moderno crematorio, existiendo en cada piso una especie
de buzón, donde se arrojará la basura y desperdicios llegando directamente por este conducto al
crematorio»***.
Fuentes:

* Este texto corresponde a fragmentos extraídos del libro de GALAZ-MANDAKOVIC, Damir Edificios Colectivos de la Caja del Segu-
ro Obrero Obligatorio de Tocopilla, 1939-1940. Movimiento Moderno, solución Social. Ediciones Retruecanosinversos, Tocopilla/Arica.
2011.

**, *** Diario La Gaceta Popular (Arica) 11 de noviembre de 1940,. Citado en GALAZ-MANDAKOVIC, Damir. Op. cit., pág. 77.
124 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

ficha de proyecto

Colectivo Chollín-Puchoco Schwager, Coronel (1943-1950)

Otro de los conjuntos que destaca en cuanto a la configuración autónoma respecto a su empla-
zamiento es el Colectivo Chollín-Puchoco Schwager, ubicado en el borde costero de la comuna
de Coronel en la Región del Biobío. Construido entre 1943 y 1950 por el arquitecto Ramón Acuña
como resultado de una acción empresarial de gran dimensión, el conjunto está destinado a alber-
gar a obreros del carbón de la Compañía Carbonífera y de Fundición Schwager.
Con un total de 196 departamentos (176 familiares y 20 de solteros), tipológicamente el conjunto
destaca como una gran pieza urbana en la inmensidad de su emplazamiento. Compuesto como
un sistema de cinco bloques habitacionales, más otro donde funciona el Apostolado Popular, en
el que los obreros reciben ayuda y capacitación, los bloques se articulan a través de un sistema
de circulación de rampas. Elementos protagónicos del diseño, las rampas aparecen como cuerpos
transparentes en la opacidad de los volúmenes, generando un sistema espacial de encuentro que
promueve y consolida las relaciones sociales.
La propuesta plantea dos volúmenes: uno de orientación norte-sur, que considera viviendas para
familias con superficies de 82 metros cuadrados aproximadamente (viviendas de tres dormitorios,
estar-comedor-cocina en un solo recinto y baño); y otro cuerpo orientado de oriente a poniente
que alberga los departamentos de solteros, en base a unidades en planta libre de 156 metros cua-
drados, subdivididas en habitaciones individuales servidas en cada extremo por baños colectivos.
La composición del conjunto por medio de prolongados volúmenes opacos establece conexiones
por cuerpos de rampas transparentes. Estos sistemas de circulación hacen de atalaya y lugares de
encuentro que estimulan la interacción, el roce y la vigilancia del espacio vecinal. Los arquetipos
habitacionales, el unifamiliar y el de obreros solteros, al encontrarse cruzados y atravesados entre
sí, tejen un sistema. La incorporación del Apostolado Popular ratifica el sentido corporativo.
Su magnitud arquitectónica guarda relación con las “casas-comuna” erigidas en Europa del este,
un prototipo de organización socialista que promueve los intercambios comunitarios, lo suficiente
como para influir en una solución arquitectónica con fundamentos colectivistas.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 125

sistema de rampas

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.

Foto aérea del conjunto

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.


126 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

2.5.4 La macro manzana y la configuración de proyectos residenciales de gran escala

Asociados a los procesos de producción masiva que busca instalar la Caja de


Habitación, al final de su periodo comienzan a desarrollarse conjuntos que, determina-
dos por la falta de suelo urbano, plantean la ocupación de áreas fronterizas respecto a
los centros urbanos consolidados. Empiezan a aparecer así los primeros proyectos ha-
bitacionales construidos en terrenos nuevos, los que, a partir de la idea modernista de
configurar grandes áreas libres como espacios de esparcimiento y vegetación, marcan
el inicio del uso de la macro manzana como nueva unidad urbana determinando el gran
paso hacia el cambio morfológico de nuestras ciudades.

Este hecho determina la pérdida de la manzana tradicional de 100 x 100 metros y,


con ello, un proceso de transformación del tejido ortogonal de nuestras ciudades. Se
comienzan a desarrollar así las primeras grandes extensiones urbanas, las que, ca-
racterizando las primeras periferias, configuran una nueva morfología de crecimiento
urbano a partir de manzanas de gran superficie colindantes con sectores industriales
o vías estructurantes, principalmente en el área metropolitana de Santiago.

Los nuevos modelos consolidan entonces la idea de extensión urbana, utilizando como
emplazamiento principalmente aquellos vacíos urbanos ubicados en áreas fronterizas
o bien conformando islas conectadas a la ciudad por alguna vía principal, bajo la idea de
que a través de su localización estarían conectados a los centros productivos.

Las nuevas formas de emplazamiento de los conjuntos, sin embargo, no están


exentas de críticas. De hecho, a finales de la década de los cuarenta, el arquitecto
Waldo Parraguez da cuenta de la desconexión de los conjuntos habitacionales con
el resto de la ciudad, indicando que el criterio determinante ha sido totalmente
económico en función del valor de suelo, por lo que la construcción de vivienda
de bajo costo se establece como una de las principales causales de expansión de
la ciudad72. Esto último resulta clave para comprender como la construcción de
vivienda masiva se constituye en uno de los principales elementos para entender
los fenómenos de la expansión urbana, la configuración socio-espacial y el paisaje
arquitectónico de nuestras ciudades.

Desde el punto de vista de la configuración de los espacios residenciales colecti-


vos, con la ruptura del trazado urbano tradicional, éstos se comienzan a compleji-

72 RAPOSO, Alfonso. “Vivienda Social. La obsolescencia de las máquinas de


regulación social. Antología”. Revista Electrónica DU&P. Diseño Urbano y Paisaje,
vol. 6, n.° 18, 2009, pág. s.n. Disponible en: http://www.ucentral.cl/dup/pdf/18_
vivienda_social.pdf
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 127

zar, pasando desde el pasaje central propuesto por el cité –por parte de la primeras
arquitecturas oficiales– o los espacios intermedios acotados –desarrollados por la
Caja–, hacia una nueva disposición de las edificaciones, ahora agrupadas en espacios
abiertos de gran superficie73.

Se introduce así un nuevo concepto entre lo público y lo privado que, mediante el


diseño de espacios libres de propiedad comunitaria sin un uso determinado, esta-
blece un tipo de espacio urbano inédito, tanto en términos de su relación con el
espacio público de la ciudad como respecto al uso que le dan sus habitantes. Plan-
teados para usos recreativos y áreas verdes, los nuevos espacios libres se van confi-
gurando en diversos tamaños, generando secuencias de espacios entre los bloques
aislados así como recorridos “semipúblicos” entre el espacio público de la calle y el
espacio privado constituido por áreas comunes de la copropiedad.

Es interesante dar cuenta como los nuevos conjuntos comienzan a ser concebidos,
aunque de manera incipiente, bajo la noción de proyecto urbano, lo que en la prác-
tica implica una reflexión sobre la integración de la vivienda a la ciudad, es decir,
exige considerar la relación del conjunto habitacional con el diseño de vialidad y
espacio público, y su localización en relación a la accesibilidad y conectividad a
centros productivos y de servicios74. Así, desde esta mirada integral en el dise-
ño del conjunto, se va adoptando paulatinamente el concepto de unidad vecinal,
materializado a través de aspectos como la arborización, la dotación de mobiliario
urbano, áreas verdes y espacios recreacionales, de comercio y de servicios75, lo que
después se consolidará a través de la labor de la CORVI.

Desde el punto de vista de la vivienda, con el objetivo de hacer más eficiente la


utilización de recursos públicos y lograr una replicabilidad en todo el territorio na-
cional, se comienzan a diseñar prototipos que, buscando la racionalización, logran
llegar a un alto nivel de producción para la época. Conscientes de la enorme de-
manda de vivienda y suelo urbano, estos prototipos comienzan a resolver la necesi-
dad de masificación y densificación, introduciendo de manera cada vez más regular
las tipologías en altura, hecho que viene a fortalecer la idea de vida colectiva como
solución a la vivienda pública.

73 BUSTOS, Mónica. “El Proyecto residencial en baja altura como modelo de


crecimiento urbano: Santiago de Chile y su política de vivienda en el último cuarto
de siglo”. Tesis Doctoral. Universidad Politécnica de Cataluña, 2005, pág. 141.
74 FUENTES, Pablo y PÉREZ, Luis. “Vivienda obrera en Concepción. La Villa
Presidente Ríos, primera ciudad moderna de Chile”. En CASTILLO, María José &
HIDALGO, Rodrigo. (Eds.): Op. cit., pág. 85.
75 Ver punto 3.5.
128 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

intervenciones de gran escala, durante este periodo se han identificado conjuntos


como la población Vicente Navarrete Sector 1 y 2 (1949) en San Joaquín o la po-
blación Isabel Riquelme (1950) en Rancagua, las que apuntan a la formación de
macro manzanas en propuestas de gran escala que superan las 492 unidades habi-
tacionales con 626 y 492 viviendas respectivamente77. Se trata -ya en la fase final
del el periodo de la Caja de Habitación (pre CORVI)- de incipientes intervenciones
bajo la idea de macro manzana que apuntan a la densificación de grandes paños
con superficies promedio de 78 hectáreas, en la mayoría de los casos combinando
diversas tipologías (donde incluso el bloque aún no es protagonista), las que consi-
deran la formación de circulaciones menores como calles y pasajes estructurantes
al interior de los conjuntos.

Destaca en esta línea también, pero ya con un tamaño bastante mayor, la Pobla-
ción Miguel Dávila (1951), que iniciada durante la etapa final de la Caja de Habita-
ción Popular, es construida en tres sectores de 900, 941 y 397 unidades habitacio-
nales respectivamente entre viviendas y departamentos78, y que proyecta un total
de 2.238 viviendas en total para un total aproximado de 12.309 habitantes, sobre
una superficie de 66 hectáreas.

Sin embargo, consolidando una clara referencia al modelo de densidad y espacios


libres propuesto por el movimiento moderno, uno de los casos más interesantes
de citar dentro de la labor realizada por la Caja de Habitación Popular, debido a la
dimensión de su propuesta, es sin duda la Población Presidente Juan Antonio Ríos
(1945-1959) en la comuna de Independencia, la que construida en seis etapas
trasciende la labor de la Caja y es terminada durante la CORVI.

Posteriormente, durante la labor de la CORVI, forjando una identidad arquitectó-


nica que hace reconocible su obra, se puede observar la macro manzana y el uso
masivo del bloque en diversos conjuntos como la Villa Olímpica (1963), Villa Frei
(1965), o la Villa Los Presidentes (1968) en Ñuñoa, y la Villa Portales (1959) en
Estación Central, proyectos diseñados bajo la idea de proyecto urbano que, por su
envergadura, son construidos en varias etapas durante largos periodos, como se
verá en el siguiente capítulo.

77 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Área de Estudios, Secretaría


Ejecutiva Desarrollo de Barrios (SEDB). Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2013
(Base de datos sin publicar).
78 Ibíd.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 129

Población Dávila, (1951)

Población Navarrete I y II (1949)

Población Juan Antonio Ríos (1945 - 1959)


130 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

Ficha de proyecto

Población Juan Antonio Ríos, Independencia (1945-1959)

Construida en varias etapas entre 1945 y 1959 durante la acción de la Caja de Habitación y poste-
riormente por la CORVI, la Población Juan Antonio Ríos es un ejemplo emblemático de las primeras
producciones masivas de vivienda pública cuya relevancia radica en que representa la concreción
espacial del discurso sobre el habitar y la planificación de poblaciones obreras.
Localizada en un sector muy cercano al centro tradicional de Santiago sobre antiguos terrenos
agrícolas enfrentados a una zona industrial, el conjunto, considera la construcción de 5.271 vivien-
das y departamentos para empleados y obreros sobre una superficie de 100 hectáreas (buscando
alcanzar densidades de 520 habitantes por hectárea*).
Una de sus principales características es el diseño de una propuesta de gran escala que rompe
con la manzana tradicional a partir del uso de un gran paño, configurando una macro manzana con
trazado de planta irregular que considera áreas de equipamiento sobre una estructura de calles
en forma radial, superpuesta con otra trama ortogonal. La envergadura de este proyecto, la com-
binación de distintas tipologías en las que se utiliza por primera vez de manera masiva el bloque
aislado y el cambio morfológico de su trazado bajo una propuesta urbana transforman a la pobla-
ción en el primer intento por diseñar un conjunto habitacional a partir de los principios urbanos del
movimiento moderno**.
Sin embargo, el gran tamaño de la propuesta, así como su desarrollo en etapas –diseñadas por
distintos arquitectos funcionarios del Estado–, implica que su ejecución se extienda durante 14
años con diversas modificaciones a su trazado original. De hecho, probablemente debido a las
modificaciones normativas y de gestión que implica la implementación de la CORVI, se modifica
el trazado y los espacios públicos para equipamiento que contempla el proyecto original pasan a
generar sectores en diferentes áreas con proyectos de diversas tipologías.
Constituyendo una pieza de expansión periférica, la Población Presidente Ríos es el primer intento
por diseñar una unidad vecinal en altura***, incorporando fuertemente el tema del espacio público,
el que, asociado a programas de convivencia vecinal y encuentro social, genera un sentido estruc-
turador de la identidad colectiva.
La propuesta rompe con la fachada continua propia de la ciudad tradicional y combina bloques de
cuatro y cinco pisos con viviendas de dos pisos en un bloque continuo que, según su emplazamien-
to, van implementando áreas de jardines, recreación y equipamiento. En este sentido, los bloques
cumplen la función de configurar el borde del conjunto, principalmente en relación a la Panameri-
cana Norte, disponiendo las viviendas situadas en el interior.
El uso masivo de la tipología en altura evidencia la necesidad de aumentar las densidades habita-
cionales, transformándose en una clara expresión de la vivienda colectiva y configurando espacios
de escala vecinal a través de la articulación de la escalera entre dos bloques agrupados de ma-
nera libre en el paño del conjunto, características que comienza a modificar la imagen urbana de
Santiago, posicionando una nueva forma de construcción habitacional y expansión urbana que se
consolida durante el próximo periodo a través de la CORVI. La población Juan Antonio Ríos se con-
figura así como un precedente en el cambio de paradigma de la política habitacional, dando paso
a la vivienda colectiva en altura y a un nuevo tejido urbano que transforma los modos de habitar
desarrolladas hasta ese momento en nuestro país.

Fuentes:
* Revista C.A. N° 41, pág. 45.
** Hidalgo, Rodrigo. Op. cit., pág. 224.
*** SAN MARTÍN, Eduardo. Op. cit., pág. 39.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 131

PLANTA ORIGINAL
SEctor 1a
colectivos 481

SEctor 1B
colectivos 481
y 125
duplex

SEctor 2a
colectivos 481

SEctor 2b SEctor 3A
colectivos colectivos
401 481 y 125
SEctor 2c duplex
colectivos
400 y 500

SEctor 3B
colectivos PiLOTES

Fuente: Elaboración propia en base a Revista CA nº41, 1985.

población juan antonio ríos, independencia

Fuente: Archivo MINVU.


132 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

La población Juan Antonio Rios es altamente interesante en tanto al haber sido


construida en varias etapas, en ella se pueden observar los primeros prototipos
de vivienda en altura propuesta y su evolución, desarrollados tanto por la Caja de
Habitación Popular como por la CORVI. Como se pueden identificar en la planta de
conjunto adjunta, dentro de los prototipos desarrollados bajo la acción de la Caja
de Habitación Popular destacan76:

Colectivos 81, 481 y 581

Como colectivo 81 son denominados los edificios colectivos de la Caja de la Ha-


bitación en conjuntos como la Población Vicente Navarrete I y II en San Joaquín,
Mapocho Libertad en la comuna de Santiago y la Población Juan Antonio Rios en
Independencia, con variantes como el colectivo 481 y 581.

Desarrollado en volumen de 3 pisos, estos edificios presentan crujías simples y un


pasillo de acceso, donde lo que varía es la ubicación de la escalera, pudiendo insta-
larse en el exterior o en el interior de los edificios, como un cuerpo anexo al propio
volumen edificado.

Las unidades habitacionales tienen 58 metros cuadrados, tres dormitorios y un


baño. Algunas tienen incorporado un balcón en el lado contrario al acceso.

Colectivos 125 dúplex

Esta adaptación en dúplex de las viviendas 125 en serie permitió el uso más in-
tensivo del espacio dentro de las manzanas, además de la posibilidad conformar
el cierre de estas configurando una imagen urbana más cercana a la manzana tra-
dicional.

Al ser en dúplex, el volumen edificado comprende un pasillo en el tercer piso que da


acceso a los departamentos superiores. Todas las unidades habitacionales tienen
en su mayoría al menos 69 metros cuadrados al igual que los prototipos de vivien-
das 125. Solo aumentan su metraje aquellos departamentos que están en la cur-
va del volumen o aquellos que están adyacentes a las cajas de escaleras, los que
añaden una habitación usando el espacio sobre la escalera en el cuarto piso, alcan-
zando 94 metros cuadrados algunas de ellas. Si bien esta tipología se consolidará
posteriormente con la creación de la CORVI, cuando se levanten de manera masiva

76 También podemos encontrar otros prototipos como los colectivos 400, 500,
401, 402, 403 que son desarrollados posteriormente bajo la acción dela CORVI y
se pueden consultar en el siguiente capítulo.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 133

Planta de Arquitectura Colectivo 481


Población Juan Antonio Rios sector 1A y 1B

Fuente: Catastro de Condominios Sociales.

Colectivo 481. Población Juan Antonio Rios


sector 1A y 1B

Fuente: Mónica Bustos

Planta de Arquitectura Colectivo 125 duplex


Población Juan Antonio Rios sector 3A

Fuente: Catastro de Condominios Sociales.

Colectivo 125 duplex. Población Juan Antonio Rios


sector 3A

Fuente: Mónica Bustos


134 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

2.6 LAS NUEVAS TECNoLOGíAS COMO HECHO CLAVE EN LA CONSTRUC-


CIÓN DE LA VIVIENDA EN ALTURA. El lenguaje de lo colectivo

De la mano de una nueva concepción urbana respecto al crecimiento de


las ciudades y con el desafío de responder a los niveles de producción establecidos
por las distintas instituciones encargadas de dar solución a la demanda habitacional
de la época, se constata una importante e intensa búsqueda por experimentar con
nuevas tecnologías y sistemas constructivos que comienzan a consolidar la edifica-
ción en altura como tipología de alta densidad. Destaca la aparición del hormigón
armado como material que permite este cambio de concepción y una nueva imagen
urbana, constituyéndose en un elemento clave en la masificación residencial.

A partir de la lógica de racionalización de la producción y de la propia capacidad


económica del Estado, aparecen distintos mecanismos que tienen como fin forta-
lecer la industrialización de la construcción y la producción de materiales, los que
se ven reflejados en la formación de nuevas tipologías habitacionales.

En este sentido, es interesante destacar los avances científicos desarrollados ya desde la


segunda mitad del siglo XIX a nivel internacional como consecuencia de los procesos de
industrialización, los que comienzan a ser importados a nuestro país durante la primeras
décadas del siglo XX, simultáneamente con la necesidad de racionalizar la producción
habitacional. Este hecho es significativo en tanto termina por convertir el desarrollo de
la vivienda pública en un símbolo de modernización social, económica y tecnológica que
se proyecta de manera integral, valorando su diseño, calidad y materialidad.

Dentro de los nuevos materiales que se comienzan a utilizar y que marcan un cambio
cualitativo y tipológico en la producción habitacional están el acero y el hormigón. Estos
nuevos materiales permiten comenzar a desarrollar una edificación con mayor resisten-
cia y durabilidad, determinando el inicio masivo de la construcción en altura. A partir de
este momento, de la mano de las nuevas ordenanzas de construcciones y urbanización,
se comienzan a desarrollar diseños de teorías de cálculos para el hormigón armado y,
con ellos, reglamentos nacionales para operar correctamente con esta materialidad79.

79 LIMA, Edgardo; HERNÁNDEZ, Victorio & BISSIO, J. Francisco. Hormigón Armado:


Notas sobre su evolución y la de su teoría. Ponencia presentada al Seminario
sobre fundamentos de la resistencia de materiales, Facultad de Ingeniería
Universidad Nacional de la Plata, sin año. Disponible en: http://www.ing.unlp.edu.
ar/construcciones/hormigon/ejercicios/Sem-ha-1.pdf
2006 135

población juan antonio ríos


comuna : independencia
Año de inicio de construcción : 1945-1949
136 POBLACIÓN JUAN ANTONIO RÍOS INDEPENDENCIA
1945-1949 137
138 POBLACIÓN JUAN ANTONIO RÍOS INDEPENDENCIA
1945-1949 139
140 POBLACIÓN JUAN ANTONIO RÍOS INDEPENDENCIA
1945-1949 141
142 POBLACIÓN JUAN ANTONIO RÍOS INDEPENDENCIA
1945-1949 143
144 POBLACIÓN JUAN ANTONIO RÍOS INDEPENDENCIA
1945-1949 145
146 Conjunto
POBLACIÓN
las
JUAN
Rocas
ANTONIO RÍOS Antofagasta,
INDEPENDENCIA Región de Antofagasta 2006
Vista General del Conjunto
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 147

Así, la vivienda masiva en altura comienza a ser una realidad con la creación de la
Caja de Habitación Popular en 1936, la que desarrolla los primeros edificios públi-
cos en altura para obreros. Este hecho marca un antes y un después para la cons-
trucción en altura, en tanto las nuevas edificaciones se comienzan a asociar a otros
elementos tecnológicos como el ascensor y las bombas hidráulicas, facilitando el
desplazamiento entre pisos y la distribución de agua por los departamentos80.

Es interesante ver como a partir de ese momento los materiales para la vivienda
pública en Chile van cambiando, pasando de la tradicional albañilería de ladrillos y
adobe, propios del cité y conventillo –que remiten a la materia prima disponible y
a procesos tecnológicos convencionales–, a edificaciones que utilizan albañilería
reforzada, hormigón, acero y máquinas, asociadas a estándares mínimos y asis-
tencias técnicas que terminan por institucionalizarse, en oposición respecto a las
tipologías y procesos de construcción tradicional81.

Con clara influencia de los patrones racionales del movimiento moderno europeo,
el hormigón amado es utilizado como el material por excelencia, caracterizando la
obra del período por la intensa búsqueda y posibilidades que entrega dicho mate-
rial y la capacidad plástica de su tratamiento. Es quizás por estas razones, además
de la ideología que hay detrás de los diseños, que durante este periodo se cons-
truyen proyectos habitacionales que plasman una concepción clara en materias
habitacionales por parte del Estado, obras que en la actualidad se transforman en
parte del patrimonio urbano y arquitectónico de nuestro país.

En este contexto, es importante relevar proyectos que logran una enorme calidad
urbana a partir de la conjunción entre el uso del material y el diseño arquitectónico,
en los que el uso del hormigón armado queda plasmado a través del diseño del
detalle, tanto en elementos como las escaleras, barandas, protecciones, pilotes y
copas de agua como en el tratamiento de fachadas que utilizan texturas o bajo
relieves, como en los casos de la Villa Frei y la Unidad Vecinal Portales.

80 BALLÉN, Sergio. Vivienda social en altura: Tipologías urbanas y directrices de


producción en Bogotá. Trabajo de grado presentado para optar al título de Magíster
en Hábitat-Estudios en Vivienda, Facultad de Artes, Universidad Nacional de
Colombia, 2009, pág. 32.
81 BALLÉN, Sergio. Vivienda social en altura: Tipologías urbanas y directrices de
producción en Bogotá. Trabajo de grado presentado para optar al título de Magíster
en Hábitat-Estudios en Vivienda, Facultad de Artes, Universidad Nacional de
Colombia, 2009, pág. 32.
148 LOS CONJUNTOS COLECTIVOS COMO RESULTADO DE LA FORMACIÓN DE UNA CONCEPCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA (1936-1952)

La evolución del tratamiento de estos elementos da cuenta de las distintas épocas


en que son realizados, desde la Caja de Habitación Popular a la CORVI, la CORMU y
las primeras décadas del MINVU.

Podemos encontrar emblemáticos ejemplos en las escaleras desarrolladas en la Po-


blación Arauco o en las rampas y los quiebra sol desarrollados en los colectivos Aníbal
Pinto, Patricio Lynch, Vicuña Mackenna y Lord Cochrane, en algunas ciudades del norte.

Destaca también la Unidad Vecinal Portales por sus admirables accesos, barandas,
remates de pasillos y escaleras, así como por el tratamiento de sus celosías y el
delicado desarrollo de diversos bajo relieves diseñados por el artista Ricardo Ira-
rrázaval. También son destacables las pasarelas de circulación desarrolladas en el
conjunto Siete Hermanas, en Viña del Mar.

En la Unidad Vecinal Providencia destacan las copas de agua y las escaleras inte-
riores, en tanto que en la Villa Frei son encomiables el tratamiento de sus escaleras
y pasillos y la textura rugosa que se incorpora en los muros laterales de los bloques,
dando cuenta de las posibilidades del hormigón armado como material.
Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 149

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Las tipologías en altura y el aumento de la construcción habitacional 151
152
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 153

CAPÍTULO 3
LA RACIONALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN HABITACIONAL.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del
marco normativo
154 La racionalización de la producción habitacional

3.1 INTRODUCCIÓN

Siguiendo con el claro aumento de la población urbana inmigrante desde


el campo a la ciudad que se observa en las décadas anteriores, este periodo está
caracterizado por la más fuerte migración urbana rural del siglo XX. Se estima que
al llegar la década del cincuenta el país cuenta con unos seis millones de habitan-
tes, de los cuales el 60 por ciento corresponde a población urbana.

Este fenómeno coincide con la apertura de Chile al mercado y el inicio de un proceso


de sustitución de importaciones1, en el que el país comienza a desarrollar un nuevo
modelo económico que reemplaza la producción primaria para exportación por la
formación de un modelo manufacturero dirigido al mercado interno.

Condicionado por las fuertes migraciones, este modelo de desarrollo va incidiendo


en la conformación de la estructura territorial del país2, favoreciendo la concentra-
ción de la población y las actividades principales en los distintos centros urbanos,
donde en 1952 Santiago destaca como caso significativo alcanzado 1.350.409 ha-
bitantes3, lo que estimula y potencia su transformación urbana.

Sin embargo, a diferencia de lo que se observa a inicios del siglo XX, la pobreza y la in-
salubridad ya no se manifiestan sobre la estructura urbana existente, sino que se co-
mienza a desarrollar una expresión territorial periférica a las ciudades. Por medio de
ocupaciones ilegales y espontáneas que configuran un cinturón de marginalidad, en
los intersticios de la ciudad o en aquellas áreas periféricas sin consolidación urbana
comienzan a aparecer las llamadas “poblaciones callampas”. Esta denominación res-
ponde a la rapidez con que fueron apareciendo en sectores desprovistos de servicios
básicos, cercanos a esteros como como el Zanjón de la Aguada o a las riberas de ríos
como el Mapocho en el caso de Santiago4, marcando un hito en la historia habitacio-
nal del país, ya que a partir de ese momento pasan a transformarse en una constante
que determina la configuración e imagen de las periferias en nuestras ciudades.

1 BRAVO, Luis & MARTÍNEZ, Carlos. Chile: 50 años de Vivienda Social 1943-1993.
Facultad de Arquitectura, Universidad de Valparaíso, 1993, págs. 81-82.
2 Durante este periodo se inicia históricamente la división del país en trece
regiones, caracterización que será continuada por los gobiernos posteriores.
3 DE RAMÓN, Armando. Santiago de Chile (1941-1991). Historia de una sociedad
urbana. MAPFRE, Madrid, 1992, págs. 237-239.
4 Las poblaciones callampa pasan a denominarse más tarde “tomas de terreno”,
por la ocupación ilegal de tierras aledañas a la ciudad, públicas o privadas, sin
ningún tipo de servicios o equipamiento urbano. La primera “toma” está fechada
en 1957.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 155

Población “callampa”

Fuente: www.educarchile.cl

Esta situación hace aún más evidente la fuerte demanda de vivienda urbana, realidad
que se constata a través del Primer Censo Nacional de Viviendas de 1952, donde
se establece que la escasez de vivienda asciende al 30 por ciento del total de re-
sidencias existentes a nivel país, es decir, algo más de 320.000 unidades faltantes5.
Sin embargo, además del problema de habitación que afectará a los sectores más
desfavorecidos durante todo este período, la demanda también se ve ampliada por
el posicionamiento de la clase media6 con mayor capacidad de ahorro y que tiene el
anhelo de conseguir una vivienda propia.

En este contexto, la búsqueda de distintas estrategias y el diseño de políticas de


desarrollo urbano marcan un punto de inflexión, el que «vuelve impostergable para
todas las tendencias políticas proponer programas de vivienda popular y cada par-
tido diseñará el propio. (...) En los gobiernos posteriores se multiplicarán los planes
y fondos para dotar de casa a estos sectores»7.

Si bien el concepto de “déficit habitacional” y la vivienda como tema de interés


político ya se habían instalado en el periodo anterior, durante este periodo a través
del inicio de un proceso cualitativo y cuantitativo de la acción urbanística y habi-

5 HIDALGO, Rodrigo & SÁNCHEZ, Rafael. “Del conventillo a la vivienda: cosas


soñadas, poblaciones odiadas”. En GAZMURI, Cristián & SAGREDO, Rafael. Historia
de la vida privada en Chile. Tomo III: El Chile contemporáneo. De 1925 a nuestros días.
Editorial Taurus, Santiago de Chile, 2007, pág. 57.
6 SAN MARTÍN, Eduardo. La arquitectura de la periferia de Santiago. Experiencias y
propuestas. Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1992, pág. 31.
7 GROSS, Patricio. 1991. Citado por BRAVO, Luis & MARTÍNEZ, Carlos. Op. cit., pág. 84.
156 La racionalización de la producción habitacional

tacional por parte del Estado, se desarrollan diversas estrategias para lograr un
mayor incremento en la producción, a través de una serie de políticas, leyes, planes
y programas de vivienda que institucionalizan su diseño y producción de la mano
de la planificación urbana.

Esta nueva visión, se ve relevada por la creación, en 1953, de la Corporación de


la Vivienda en la que definitivamente se establece una institucionalidad dedicada
exclusivamente a la construcción habitacional con el objetivo de fomentar y ra-
cionalizar la producción, enfoque que se consolida definitivamente en 1965 con la
creación del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU).

De esta forma, junto con aumentar la capacidad reguladora del Estado, se con-
solida el desarrollo de una planificación sistemática e integral, generándose una
estructura institucional y legal para el diseño de las políticas públicas en materias
habitacionales y urbanas. Se instalan así conceptos como la formulación de planes
de vivienda, la racionalización de la edificación y el desarrollo de propuestas inte-
grales y coordinadas que materializan la noción de progreso8.

Destaca en este sentido la realización de los primeros planes nacionales de vivien-


da (Plan Nacional de la Vivienda de 1953 y el Plan Habitacional de Chile de 1959),
que, con el objetivo de fomentar la producción habitacional para grupos sociales de
bajos ingresos, buscan establecer nuevos incentivos para el desarrollo de la indus-
tria de la construcción.

Un hecho fundamental que viene a dar un fuerte impulso en esta línea es la im-
plementación del DFL Nº 2 de 1959, a través del cual se comienza a regular toda
construcción de vivienda pública por medio de creación del Reglamento Especial
de Viviendas Económicas, el que determina la formación de prototipos estandari-
zados que comienzan a repetirse en todo el país.

Este nuevo aparato institucional trajo consigo el desarrollo de una masiva produc-
ción habitacional y, por ende, de una industria de la construcción que transformó
de manera definitiva el tejido urbano de las ciudades e instaló a la vivienda pública
como un tema de interés político y económico.

De la mano del fomento a la producción industrial, el marco institucional estatal


avanza paulatinamente en la búsqueda de tipologías arquitectónicas replicables y

8 HIDALGO, Rodrigo. “La década de 1950 en Chile. Un periodo clave en la definición


de las políticas de vivienda y la planificación urbana contemporánea”. Revista Norte
Grande n.° 27, 2000, pág. 175.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 157

de mayor densidad, las que, en un contexto de fuertes avances tecnológicos y nue-


vos sistemas constructivos, debían ser capaces de permitir la industrialización de su
producción de manera eficiente y segura, hechos que favorecieron la consolidación
de la edificación vertical como el modelo tipológico primordial de la vivienda masiva.

El Estado impulsa la construcción de grandes conjuntos de vivienda social en


altura en los que, por medio de la una concepción racional e integral de dise-
ños influenciados por los principios del movimiento moderno, se considera la
incorporación de distintos tipos de espacios colectivos como equipamientos y
áreas verdes, que buscan responder efectivamente a las necesidades habita-
cionales del país9.

En consecuencia, a través de la arquitectura y el urbanismo modernos, la vivienda como


proyecto espacial se transforma en el reflejo del fuerte proceso de modernización del
país, donde los grandes conjuntos habitacionales constituyen la pieza mayor de ese pro-
yecto de integración social, convirtiéndose en una vía de acceso a la experiencia de la
modernidad10.

Asimismo, de manera simultánea, se comienzan a desarrollar planes reguladores comu-


nales e intercomunales como nuevos instrumentos de planificación, los que, en coordi-
nación con los planes regionales tendrán la obligación de organizar y coordinar la vida co-
lectiva en el territorio, ordenando armónicamente la vivienda, el trabajo, el transporte y la
movilización a través de herramientas para normar el uso de suelo y de la edificación con
el fin de brindar las máximas condiciones de higiene, seguridad, comodidad y estética11.

A partir de entonces se incorpora a la legislación chilena el concepto de “metrópoli”,


asociado directamente a la ciudad de Santiago, donde se establecen tres niveles de
planificación: intercomunal, microregional y regional. En 1953 se constituyen ofici-
nas encargadas de la elaboración, implementación y actualización de los Planes Re-
guladores Intercomunales (PRI) para las principales áreas metropolitanas del país12.

9 RAPOSO, Alfonso. La vivienda social de la CORVI. Otro patrimonio. Documentos


de trabajo. Proyecto FONDECYT “El paradigma de la CORVI en la arquitectura
habitacional chilena”, 1999 págs. 7-8.
10 FORRAY, Rosanna; MÁRQUEZ, Francisca & SEPÚLVEDA, Camila. Unidad Vecinal
Portales (1955-2010). Arquitectura, identidad y patrimonio. MINVU, Santiago de
Chile, 2011, pág. 21.
11 HIDALGO, Rodrigo. Op. cit., pág. 178.
12 En este momento comienza la elaboración del Plan Intercomunal de Santiago
(PRIS), aprobado en 1960, marcando un hito en la planificación urbana del país.
158 La racionalización de la producción habitacional

En consecuencia, durante este periodo se evidencia la transformación de las ciu-


dades y su tejido urbano como consecuencia de la alta producción habitacional, lo
que desencadena que la vivienda pública se instale como tema de interés político
(fenómeno que desde ese momento no se abandona más), y que la vivienda en
altura pase a ser la tipología por excelencia.

Si bien ya desde fines de la década del cuarenta la morfología tradicional de las


ciudades se venía transformando a partir de tipologías abiertas y la pérdida de la
manzana fundacional, es quizás durante este periodo cuando se hace más eviden-
te la transformación urbana como consecuencia del aumento de la producción
habitacional y la aparición de la edificación en altura como tipología fundamental.

3.2 LA CONSOLIDACIÓN INSTITUCIONAL: La centralización de la


gestión en la búsqueda de una producción habitacional masiva

3.2.1 La creación de la Corporación de la Vivienda

Con el objetivo de configurar un marco institucional único y con mayores atri-


buciones en materias de planificación y construcción habitacional, de acuerdo al DFL N°
285 de 1953 se constituye la Corporación de la Vivienda (CORVI) como una empresa
del Estado con personalidad jurídica y patrimonio propio, dependiente del Ministerio de
Obras Públicas (MOP)13.

La CORVI vino a fusionar las labores de la Caja de Habitación y de la Corporación de


Reconstrucción y Auxilio, focalizándose en el desafío de racionalizar y centralizar la pro-
ducción de vivienda, anteriormente de menor escala y más autónoma. Mediante la ela-
boración de diversas medidas legales, incentivos y planes la CORVI se centró en resolver
la problemática del déficit habitacional a escala nacional, enfocándose principalmente
en soluciones para los sectores de bajos y medianos ingresos.

La corporación perfeccionó la labor iniciada por la Caja de Habitación, dando continui-


dad a la función de construir viviendas para obreros y empleados mediante una labor
directa y coordinando con distintas instituciones, organismos fiscales o autónomos y
comunales la realización de las urbanizaciones, los equipamientos y servicios públicos
mediante una la labor indirecta. Mientras, el recién creado Banco del Estado de Chile,

13 De acuerdo al Art. N° 1 del DFL N° 285 de 1959.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 159

los bancos comerciales, las instituciones de crédito, las compañías de seguro y los par-
ticulares propondrían planes de estudio e inversiones en viviendas particulares14.

Una de las grandes innovaciones de la CORVI es la elaboración de planes de vivienda


con el objetivo de planificar sistemáticamente la reducción del déficit habitacional
mediante el establecimiento de metas e instrumentos de gestión. Centrando su ac-
cionar en el impulso productivo, los planes de vivienda establecen por primera vez los
estándares constructivos, la segmentación de la demanda y los mercados de vivien-
da y el diseño de fórmulas de financiamiento y endeudamiento hipotecario, así como
la generación de incentivos tributarios para la construcción por privados, determi-
nando el aumento del gasto público en materias habitacionales. De manera específi-
ca, la corporación también es la encargada del estudio y fomento de la construcción
de viviendas económicas y de la ejecución de barrios y sectores comprendidos tanto
en los planes de vivienda como en los planes reguladores elaborados por el MOP15.

De esta forma, con la creación de la CORVI y por medio de su junta Directiva, se


desarrolla simultáneamente el primer Plan Nacional de la Vivienda de 1953, con el
objetivo de generar soluciones para distintos tipos de demandas, con especial interés
a la población inmigrante más pobre, emplazada de manera informal en las ciudades.
Estableciendo diversas tipologías habitacionales16, su materialización requiere de la
actualización de la Ley General de Construcciones y Urbanización y la implementa-
ción de un sistema de bonos para la adquisición de vivienda17.

14 AGUIRRE, Beatriz & RABI, Salim. “Trayectoria institucional de la Corvi”.


Documento de trabajo investigación FONDECYT “El paradigma de la CORVI en la
arquitectura habitacional chilena”, 1998, pág. 46.
15 Conforme al Art. N° 2 del DFL N° 285 de 1959.
16 Estas tipologías son: viviendas de tipo mínimo ampliable destinadas a resolver
el problema de las poblaciones callampas; viviendas de tipo económico hechas
por el Estado (mínima definitiva y económica); viviendas campesinas de tipo
mínimo ampliables o definitiva, hecha por la iniciativa particular; y viviendas
de tipo económico hechas por la iniciativa privada. MINISTERIO DE VIVIENDA Y
URBANISMO (Ed.). Chile, un siglo de políticas de vivienda y barrio. Editorial Pehuén,
Santiago de Chile, 2007, pág. 88.
17 Estas tipologías son: viviendas de tipo mínimo ampliables destinadas a resolver
el problema de las poblaciones callampas (de 25 m2); viviendas de tipo económico
hechas por el Estado (mínima definitiva 50 m2 promedio y económica 75,5 m2
promedio); viviendas de tipo mínimo ampliables o definitiva, hecha por la iniciativa
particular en los campos (50 m2 en promedio); y viviendas de tipo económico
hechas por la iniciativa privada (100 m2 en promedio). MINISTERIO DE VIVIENDA
Y URBANISMO. Chile, un siglo de políticas de vivienda y barrio. Editorial Pehuén,
Santiago de Chile, 2007, pág. 88.
160 La racionalización de la producción habitacional

Sin embargo, debido a la inestabilidad económica que enfrenta el país en este período,
aunque las proyecciones del plan nacional establecen para 1954 la construcción de
32.083 viviendas, solamente se llegan a concretar 6.877 unidades, sin que se logren
altos niveles de producción en los años siguientes. Ante los débiles resultados, en un
contexto de crisis económica, a fines de la década del cincuenta el Estado enfatiza el
rol de la construcción como pieza clave para la reactivación y el crecimiento económi-
co, buscando atraer a la inversión privada18. Es así que, en 1959 ya en el gobierno de
Alessandri Rodríguez, se establece el Plan Habitacional de Chile y se promulga el DFL
N° 2 para viviendas económicas (31.07.1959) –conocido también como Ley del Plan
Habitacional–, el que impulsa el ahorro y el préstamo como forma de acceso popular a
la vivienda.

El Plan Habitacional se caracterizó por lo siguiente: primero, por su objetivo ex-


plícito de incorporar activamente al sector privado. Segundo, por la intención de
focalizar los recursos disponibles en los sectores más necesitados. Y tercero, por el
fuerte componente de planificación, es decir, formulación de metas y mecanismos
de gestión basados en complejos diagnósticos19.

Simultáneamente, con el objetivo de ayudar a concretar el plan habitacional a lo lar-


go de todo Chile, se crea el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo (SINAP). Se trata
de un sistema financiero destinado a proporcionar créditos hipotecarios a largo plazo
para la adquisición, construcción, ampliación o terminación de viviendas económi-
cas, el cual «amplió la gama de acceso a la vivienda hasta entonces circunscrita a los
organismos de previsión y a los sistemas de leyes especiales»20.

Si bien el SINAP fue recibido en gran proporción por los grupos de ingresos medios
y altos, que eran sus principales usuarios, la nueva ley (DFL N° 2) se constituye en
un factor clave para el desarrollo habitacional chileno por su capacidad de impulsar
la construcción habitacional de bajo costo. Para ello, establece la definición de vi-
vienda económica, fijando su estándar máximo de superficie y otras características
relevantes que son estipuladas en un Reglamento Especial21, y definiendo diversos
beneficios, franquicias tributarias y exenciones exclusivas referidas a las viviendas

18 Esta estrategia, marcada también por el terremoto de 1960, determina el


diseño del Programa Decenal de Desarrollo Económico para el periodo 1961-1970,
elaborado por la Corporación de Fomento (CORFO).
19 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Op. cit., pág. 89.
20 PALMA Y SANFUENTES (1979). Citado por MINVU, Ibíd. pág. 89.
21 Más detalles referidos al Reglamento Especial de Viviendas Económicas se
abordan en el punto 3.3.1.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 161

económicas. Estas medidas se crean para incentivar la inversión privada, buscando


atraer la participación de las grandes empresas constructoras en la edificación de
viviendas de interés público.

A través del Plan de Vivienda de 1953 y su reformulación en 1959 con el Plan Habitacio-
nal de Chile, la CORVI marca una diferencia con los organismos antecesores y el inicio de
una nueva manera de abordar el problema habitacional22, pues busca enfrentar de ma-
nera integral la producción masiva de vivienda a través de soluciones integrales que con-
templan la racionalización y coordinación entre las instituciones y recursos disponibles.

Desde una perspectiva arquitectónica, la CORVI promovió la generación de criterios


y estándares para el desarrollo de diversas tipologías habitacionales en el marco del
cumplimiento de las normas de la construcción vigentes a partir del nuevo regla-
mento de 1959. Estas tipologías fueron características de la corporación, reflejando
las influencias y debates en torno a la adopción de modelos arquitectónicos extran-
jeros (principalmente de corte moderno) y al uso de planes maestros para el diseño
de conjuntos habitacionales integrales.

En este contexto, uno de los aspectos relevantes de la CORVI fue el desarrollo de


Talleres de arquitectura y Concursos nacionales de arquitectura habitacional23, a
partir de lo cual –en el marco histórico de las políticas de vivienda–, la corporación
puede reconocerse como una escuela de vivienda pública que, influenciada por el
movimiento moderno, impulsa una cultura sobre la arquitectura habitacional y su
construcción a partir del desarrollo de prototipos estandarizados y la innovación en
las técnicas constructivas24.

En efecto, a partir de las propuestas desarrolladas por la CORVI, ejemplificadas en


diversos conjuntos habitacionales singulares y, en específico, en el diseño de las
tipologías de bloques racionalizadas 1010 y 1020, es posible determinar que du-
rante su accionar se establece una suerte de cultura de diseño arquitectónico y de
construcción, que hoy hace que su obra sea fácilmente reconocible frente a otros
conjuntos gestionados por otras instituciones en distintos periodos históricos.

22 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Op. cit., pág. 85.


23 También llamada Línea de Concursos CORVI.
24 RAPOSO, Alfonso. La interpretación de la obra arquitectónica y proyecciones de
la política en el espacio habitacional urbano. Memorias e historia de las realizaciones
habitacionales de la Corporación de Mejoramiento Urbano. Santiago 1966-1976.
Universidad Central de Chile, Santiago de Chile, 2005, pág. 8.
162 La racionalización de la producción habitacional

del Metro de Santiago, cuadros geométricos que parecen


de Ramón Vergara Grez, y la gente los ha cuidado porque
ha generado un polo atractivo para el lugar. Esto, gracias al
giro que se le dio a un cubo de concreto.

¿Como ves tú la necesidad de expresión de las perso-


nas en los edificios de vivienda social?
Un ejemplo de esto es lo que pasa con la población
Márquez en Valparaíso, que son bloques modernistas de
los años 40 con rampas que suben el cerro. La gente ha
ido pintando la baranda de concreto que les corresponde,
del mismo color de la casa, entonces se forma una grilla
cromática que va subiendo el cerro. Un edificio que tenía
estética fiscal, plomo, gris, la gente lo fue transformando.
ENTREVISTA
A través de la expresión artística, de las acciones de

Leonardo Portus
arte, ¿se puede generar una mantención de los lugares
a través del cuidado y con el orgullo del lugar.
Artista visual autodidacta. Arquitectura y memoria Sí, así se genera una cosa espontánea que se va
son sus temas recurrentes, pasando por la vivienda manteniendo, por ejemplo, si hay una plazoleta donde el
social y el valioso legado del patrimonio modernista. artista trabaje junto a la gente del barrio diseñando esca-
ños con un diseño escultórico particular, la gente tenderá
a cuidarlos.
En proyectos de alta densidad, ¿cuáles son las claves
Además, el tema del diseño puede estar integrado a la
para que funcione la vida en vivienda colectiva?
topografía donde se emplazan los edificios, por ejemplo,
Creo que uno de los grandes factores que podría ayu- en muchos de los edificios que inventé para la exposición
dar a generar la idea de barrio, una identidad y sentir gus- “¿Esta será mi casa cuando me vaya yo?” que hice para
to por el lugar donde se vive, es aprovechar el arte en el la Sala Gasco estos temas, lejos de ser un pie forzado,
espacio público. Estas ideas se han aplicado en conjuntos me ayudaron a diseñar marquesinas en lugares del norte
como la Remodelación Providencia, donde hay mosaicos para evitar el exceso de luz, lo que hizo más atractivos a
de baldosas o en la Villa Portales, donde hay bajorrelieves, los conjuntos.
ambos ejemplos hechos por artistas.
¿Qué te parece la estandarización que se produjo en
¿Cómo podría lograrse esto hoy? materia de construcción? Pasando desde una lógica
casi de autor a las tipologías posteriores.
Falta que se invite a artistas a trabajar y a hacer arte in-
tegrado. Por ejemplo, si hay que colocar juegos infantiles Creo que uno de los problemas es que se instaló la
se puede invitar a artistas a diseñarlos o darles un giro; idea de gasto social, pero eso para mí es inversión. al
trabajar en las fachadas, hacer un trabajo muralístico-es- hacer conjuntos de mejor calidad, con sello autoral, a
cultóric: puede ser una buena posibilidad de darle valor a la larga genera plusvalía para los moradores y para la
los edificios. Cuando la gente ve una expresión artística – ciudad. Bajos de Mena puede haber sido muy rentable en
porque hay quienes piensan que por ser pobre no se tiene su momento para el Estado porque costó muy poco, pero
gusto, lo que es mentira- se tiende a respetarla. a 15 años se tuvo que demoler. Pero estos conjuntos de
Por ejemplo, en la población Siete Hermanas, en Viña autor, los vecinos no los venden baratos, porque tienen
del Mar, hay una entrada protagónica con unos cubos de una buena construcción. Hacer algo bueno y bello es
concreto escalonados, que no sé quién los hizo, pero hi- inversión a la larga.
cieron un trabajo de líneas muy parecidos a los mosaicos
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 163

Desde tu propuesta autoral, la ucronía, el camino para- ¿Cuál es el gran valor de esta triada que propones?
lelo, ¿que crees que pasaría hoy si se hubiern seguido
Creo que el gran fracaso de las políticas habitaciona-
construyendo estos grandes conjuntos?
les, es que la clase media mira a huevo lo público. Y mu-
Perdón que sea un poco idealista, pero es una de las li- cha gente prefiere endeudarse que optar a un conjunto de
bertades que uno tiene como artista. Quizás los conjuntos vivienda social, porque es diferenciador ¿Qué pasaría si
que tengo en el proyecto serían irrealizables, no podrían hiciéramos conjuntos de vivienda social, pero con el estilo
ser para vivienda social, sino que para sectores medios. que propongo? Lograríamos coquetearle a la clase media
Pero esta es la utopía que genera el arte, este sueño que y generamos un espacio de integración, de que no sea
muchas veces es irrealizable, que interpela esta estanda- la vivienda social para los pobres en donde se mira con
rización que es el fracaso de las políticas habitacionales y desconfianza a la clase media ni tampoco donde la clase
que hoy genera un gasto para la ciudad. media mire con desconfianza a los más pobres.
Un gran factor que rompe la homogeneidad es la mira-
Entonces, ¿Ud. cree que la estandarización rompe esto da estética. Hay que pensar en el paisaje, en la identidad
y que está contrapuesta al modelo de construcción del barrio y la comuna. No pensar sólo en el mural, sino
moderno que representaba un mejor vivir? que haya una propuesta estética seria detrás.
Hay que romper la estandarización, eso es lo básico.
Es lo más radical, el eje de todo.
Si pudiéramos armar un triángulo, yo como artista
propongo por un lado la mirada de autor, por otro lado invi-
tar a los artistas para la mirada estética y los habitantes
por otro lado, porque hay que saber quiénes son. La idea
es que coexistan pero que tengan un sentido estético y
funcional, arte integrado.
Por ejemplo, un elemento que propone la arquitectura
moderna es que cada elemento que es funcional al edifi-
cio, tenga un giro estético. Si vamos a poner baldosas, en
vez de poner la que está en todas partes, que se compra
por catálogo, se puede invitar a un artista que invente una.
Está el caso de la Remodelación Paicaví, en Concepción,
donde habín muros que necesitaban un revestimiento.
Sergio González, junto al grupo Tau, invitó a alumnas de
diseño de la Universidad de Chile a que crearan baldosas
que tenían un juego de líneas, de movimiento rítmico que
hasta el día de hoy la gente las limpia y las cuida, y es un
sello característico del conjunto.
A lo mejor hacer esto al SERVIU le complicaría, porque
como le pagamos, Chilecompra, entonces mejor ir al
catálogo. Pero en ese tiempo existía la capacidad de soñar
y tenemos una baldosa con un fin estético. Es un sello y
que ayuda a que el conjunto tenga identidad y plusvalía,
porque uno mira esas fotos y dice de inmediato”ah, la
Remodelación Paicaví”. La estética no es sólo un tema de
adorno, tiene ese plus de generar identidad y patrimonio,
que la gente valore el entorno.
164 La racionalización de la producción habitacional

3.2.2 La centralización de las instituciones dedicadas a la producción


habitacional y el desarrollo urbano a través de la creación del Ministerio de
Vivienda y Urbanismo (MINVU), 1965

La implementación del Plan Habitacional de Chile mediante el DFL N° 2 de


1959 trae, a inicios de la década de los sesenta, un fuerte incremento en la cons-
trucción de viviendas y consolida a la CORVI como un fuerte productor de espacios
urbanos25. Sin embargo, el déficit habitacional está lejos de poder acabarse pues
subsisten problemas como el propio arrastre del déficit, los altos niveles de migra-
ción campo-ciudad (aún en desarrollo) y la explosión demográfica.

El Estado entonces hace un giro, estableciendo políticas que buscan permitir la redis-
tribución de recursos económicos y la participación de los sectores de bajos ingresos
en las políticas públicas26. En este contexto, a través de la Ley N° 16.391 se crea, en
1965, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), institución que reúne en un
solo organismo las atribuciones de la serie de instituciones pertenecientes a ocho
ministerios distintos que, hasta ese entonces, tienen incidencia en materias habita-
cionales y de desarrollo urbano.

La idea de centralizar en un solo organismo las materias habitacionales y urbanas nace


de un debate de alcance nacional e internacional en el que se involucran gremios em-
presariales, académicos, políticos y funcionarios públicos. Al respecto, el arquitecto
Federico Lorca –director del sector de edificación y vivienda en el departamento de
planificación de la CORFO hasta 1965– estipula que «en numerosos países, tanto de
alto nivel de vida, como los que están en vías de desarrollo, se ha creado un organismo
central y del más alto nivel, encargado de asumir esta responsabilidad»27, argumento
presente en el Informe del Grupo Especial de Expertos en Vivienda y Desarrollo Urbano
de las Naciones Unidas de 1963. Junto a este tema, en el debate se instalan tópicos
como la efectividad de la centralización en el aparato público para llevar a cabo una
política continua y coherente en vivienda y urbanismo, los límites de la intervención pú-
blica y la racionalización de los recursos y de los sistemas de producción habitacional.

La creación del MINVU tiene entonces como objetivos principales centralizar a las insti-
tuciones ligadas al desarrollo de la vivienda social y planificar física y financieramente la
política habitacional ejerciendo el control presupuestario, estimulando la productividad

25 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. 2007. Op. cit., pág. 90


26 El gobierno de Eduardo Frei Montalva impulsa estas medidas mediante el
proyecto “Revolución en Libertad” y el Plan de Promoción Popular.
27 LORCA, Federico. En “Foro sobre la vivienda económica”. Revista AUCA n.° 1
(diciembre), 1965, pág. 49.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 165

habitacional y buscando mecanismos para la asociación con el sector privado28, desem-


peñando además una labor orientadora de la acción de la iniciativa privada a través de
la formulación estable y sostenida de una política habitacional y de desarrollo urbano.

En consecuencia, en el discurso dictado por el presidente Eduardo Frei M. acerca


de la creación del MINVU, se señala al ministerio como un espacio de innovación y
conocimiento para cooperar en la racionalización, la estandarización y el diseño de
tipologías habitacionales, siendo un promotor del desarrollo urbano a nivel naciona,
que colabora con la planificación de las ciudades, en la renovación urbana y en
la dotación de servicios y equipamientos urbanos. Los problemas que plantean la
vivienda y el desarrollo urbano son cambiantes y reclaman una actitud de perma-
nente revisión de las herramientas y procedimientos que se utilizan en su solución.
Para ello, el MINVU también centralizará el fomento a la investigación científica del
campo, a todos los niveles y desempeñará una labor normalizadora y de racionali-
zación de los procesos constructivos, técnicos y administrativos29.

Con el objetivo de determinar las prioridades, localización y calidad de las cons-


trucciones, la vivienda pasa a ser entendida entonces, como un “bien de primera
necesidad” al que tiene derecho toda familia y que forma parte de un todo integral,
por lo que deberá contar con el equipamiento circundante indispensable para com-
plementar la vida familiar y el desarrollo comunitario30.

Para llevar a cabo las táreas señaladas, el ministerio se organiza en cuatro organismos
que se encargan de acciones específicas, promoviendo una actuación más eficiente.
Surgen así la Corporación de Servicios Habitacionales (CORHABIT), encargada de pro-
gramas de educación y orientación de los distintos grupos familiares en las actuacio-
nes públicas en el ámbito de la vivienda, ocupándose también de los equipamientos
urbanos y comunitarios de las poblaciones; la Corporación de Obras Urbanas (COU),
encargada de la construcción de redes de servicios urbanos como conexión de agua po-
table, alcantarillado y luz para las operaciones sitio31; y la Corporación de Mejoramiento

28 HIDALGO, Rodrigo. La vivienda social en Chile y la construcción del espacio urbano


en el Santiago del siglo XX. Pontificia Universidad Católica de Chile, 2005, pág. 280.
29 FREI MONTALVA, Eduardo. Mensaje Presidencial “Creación y papel del Ministerio
de Vivienda y Urbanismo”.
30 HARAMOTO, Edwin. Resumen de las políticas de la vivienda 1950/85. En:
Reseña de la Vivienda Social en Chile. Separata Revista CA n.° 41, 1988 (enero),
pág. 58.
31 La Operación Sitio es un programa establecido por el gobierno de Eduardo Frei
M., cuya misión es dar acceso a crédito a pobladores de asentamientos para que
adquieran terrenos dotados de urbanización básica.
166 La racionalización de la producción habitacional

Urbano (CORMU), ocupada de la revitalización y densificación del suelo dentro y fuera


de los límites urbanos, entendiendo su labor como una tárea clave en la construcción y
planificación de las ciudades. La Corporación de la Vivienda (CORVI), por su parte, con-
tinua siendo la encargada de la planificación y ejecución de las políticas habitacionales.

3.2.3 La planificación urbana en la construcción habitacional a través de la


gestión de la CORMU

«La Corporación de Mejoramiento Urbano está encargada de urbanizar, remo-


delar, subdividir inmuebles dentro y fuera de los límites urbanos, formar una
reserva de terrenos para abastecer los planes de vivienda, desarrollo urbano
y equipamiento comunitario, tanto del sector público como privado; proponer
al Ministerio de Vivienda y Urbanismo la fijación, ampliación o reducción de los
límites urbanos o de las comunas, la modificación de los Planos Reguladores
comunales e intercomunales respectivos y el cambio de destinación de los bie-
nes nacionales de uso público que sean necesarios para el cumplimiento de sus
funciones; colaborar y asociarse con las municipalidades y con las empresas
privadas en la realización de proyectos de desarrollo y mejoramiento urbano;
otorgar créditos para este fin, supervigilar y fiscalizar su realización y fijar, den-
tro de las áreas urbanas, los límites de las zonas de mejoramiento urbano y
procurar su ordenamiento y desarrollo». Art. 2º del Título I de la Ley Orgánica
de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU), 196632.

A partir de estas atribuciones, la CORMU, como institución encargada del


mejoramiento urbano, tiene un papel decisivo en la elaboración de nuevos meca-
nismos de planificación urbana, vinculando la producción habitacional a la idea de
regenerar suelo urbano deteriorado o incorporar nuevos territorios a la ciudad pero
mediante Planes Seccionales.

Estableciendo una relación integral con los planes reguladores comunales, los Pla-
nes Seccionales servirán de instrumento que permite desarrollar dos tipos de pro-
puestas que buscan considerar las relaciones morfológicas y funcionales entre los
servicios, vialidad, equipamiento y espacios públicos existentes de manera integral:
las remodelaciones al interior de la ciudad o las densificaciones en áreas nuevas
alrededor de la ciudad.

Asumidos con una clara intención experimental y racionalista, los seccionales


implementados dan cuenta de la influencia del urbanismo moderno, tanto por la

32 Revista AUCA n.° 21, 1971, pág. 33.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 167

evolución en la tipología de vivienda colectiva en altura como por el desarrollo de


conjuntos residenciales integrales en áreas bien localizadas y con acceso a espa-
cios públicos, servicios y oportunidades laborales para los sectores medios y bajos.

Con atribuciones para la expropiación, transferencia, venta y remates de inmue-


bles, el MINVU, a través de la CORMU, cumple la importante gestión de coordinar
la constitución de sociedades mixtas para el mejoramiento urbano, destinadas a la
realización de proyectos específicos de renovación urbana en áreas deterioradas,
en coordinación con municipios y otras instituciones públicas33.

Cabe señalar que a partir de 1971, con el cambio de gobierno (de Eduardo Frei
M. a Salvador Allende), la CORMU cambia su enfoque ligado a las soluciones ha-
bitacionales para sectores medios y altos por la focalización en los sectores más
postergados. Así, los seccionales construidos en este último periodo se destinan prin-
cipalmente a la construcción de vivienda social en áreas pericentrales de la ciudad.

Alcanzando densidades brutas de 430 habitantes por hectárea, entre 1966 y 1973
se logran construir aproximadamente siete mil viviendas bajo la figura de los sec-
cionales, dentro de las que destacan, entre otros ejemplos, la Remodelación San
Borja en pleno centro de Santiago o el seccional de densificación San Luis en la
comuna de Las Condes, los que a partir de su localización apuestan, en alguna me-
dida, a la integración social de los proyectos habitacionales en la ciudad –además
de la densificación y la integralidad del proyecto34.

3.3 LA FORMACIÓN DE UN MARCO NORMATIVO ESPECÍFICO PARA LA CONS-


TRUCCIÓN DE VIVIENDA PÚBLICA. Su incidencia en la estandarización
de las tipologías colectivas

3.3.1 El DFL Nº 2 de 1959 y la creación del Reglamento Especial de Viviendas


Económicas

La definición de vivienda económica vigente hasta el día de hoy es la que


se establece con la creación del Decreto con Fuerza de Ley (DFL) Nº 2 del año
1959. Este decreto tiene como objetivo maximizar la construcción de solucio-

33 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Op. cit., pág. 133.


34 Ver punto 3.6.5 del presente capitulo. “ La CORMU y los planes seccionales”.
168 La racionalización de la producción habitacional

nes habitacionales a través del incentivo a la iniciativa privada en la edificación35


con el fin de poder dar cumplimiento a las metas establecidas en el Plan Habitacio-
nal de Chile, formulado en el gobierno de Jorge Alessandri36.

El DFL N° 2 define a la vivienda económica como «toda vivienda que tiene una su-
perficie mínima de 35 metros cuadrados y una máxima de 140 metros cuadrados»37.
Mediante un Reglamento Especial de Viviendas Económicas que reemplaza a la Or-
denanza de Urbanización y Construcciones Económicas, se establecen los estánda-
res habitacionales que deben cumplir las viviendas acogidas a este decreto en cuanto
a su planificación, sus características técnicas y sus condiciones de emplazamiento
y urbanización. El Reglamento Especial indica el programa mínimo de la vivienda, sus
características técnicas y sus condiciones de emplazamiento y urbanización.

En términos generales, las medidas establecidas en el Reglamento Especial


buscan la flexibilización de algunos estándares y normas para incentivar la
ejecución de proyectos por parte de empresas privadas. En palabras de Bravo
Heitmann, «el estudio de los requisitos de planificación de la “vivienda eco-
nómica”, así como sus características técnicas y sus condiciones de emplaza-
miento y urbanización, revelan el propósito del legislador de crear una herra-
mienta eficaz, tanto técnica como administrativa, que se traduzca en último
término en una expedita construcción de las viviendas»38.

En este contexto, por ejemplo, el artículo N° 15 del DFL N° 2, permite que las viviendas
económicas no se acojan a la clasificación de los sistemas de construcción en «clases»
(dejando libertad al proyectista para presentar otros sistemas constructivos). Asimismo,
el artículo N° 30 permite que las urbanizaciones de las viviendas económicas queden
exentas de realizar algunas de las cesiones de espacios públicos (destinadas a munici-
pios). Ambos casos son ejemplos de la flexibilidad de algunas normas.

Desde su creación hasta 1964, el total de viviendas construidas a través del DFL Nº 2 al-
canzó las 183.372 unidades, con un promedio anual de 30.562 viviendas. En este sentido,

35 Decreto inserto de las medidas propuestas en el Plan Habitacional de Chile.


36 Ver punto 3.2.1 del presente capitulo. “La creación de la Corporación de la
Vivienda”.
37 Medido en obra gruesa, esta vivienda debía considerar un programa mínimo (ver
recuadro), pudiendo llegar a un programa menor de 25 m2 en una etapa transitoria
o bien definitiva en edificios de más de 10 departamentos en los que se acepta una
unidad con tales dimensiones mínimas.
38 BRAVO HEITMANN, Luis. Chile: el problema de la vivienda a través de su legislación.
Plan Habitacional Alessandri. Editorial Universidad Católica, 1960, pág. 56.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 169

marco normativo

Reglamento Especial de Viviendas Económicas.


Elementos incidentes en el diseño de la vivienda colectiva.

1. Respecto a la localización: Se podrán emplazar en cualquier zona de habitación consultada en las


áreas urbanas existentes, o en futuras extensiones que establezcan los planos reguladores urbanos,
y sólo se aceptarán fuera de esos límites cuando sirvan de complemento a una actividad agrícola,
extractiva y manufacturera.
2. Respecto al programa: Toda vivienda económica deberá contar con una cocina, sala de estar, servicios
higiénicos (W.C., lavatorio y ducha) y dos dormitorios, fijando como superficie mínima 35 m2. Conside-
rando un mínimo de 7m2 de espacios comunes libres por habitante en cada edificio. *Quedan liberadas
la CORVI y la Fundación de Viviendas y Asistencia Social de ajustarse a los mínimos indicados en los
casos de grupos sociales muy menesterosos. Para la vivienda de solteros hay libertad del programa
pudiendo este formarse por dependencias que tengan relación con el conjunto al que pertenece, o sim-
plemente por dormitorios solos.
3. Superficie máxima: La superficie máxima para toda vivienda económica no podrá superar los 140 m2,
calculando una superficie edificada máxima por habitante de 17,5 m2. Para edificios de vivienda colec-
tiva la superficie máxima se calculará sumando los espacios comunes y las circulaciones. Los proyectos
que se realicen de acuerdo con el Reglamento Especial podrán consultar hasta un 20% de su superficie
total en locales comerciales, servicios públicos o servicios comunes solo en el caso de que ellos se in-
corporen a edificios colectivos o se ubiquen en espacios destinados a ellos. Esta prohibición no rige para
los proyectos de la CORVI.
4. Respecto al número de pisos: No se limita el número de pisos, sin embargo se exige incluir ascensor
sobre los seis pisos, aceptando la construcción de un séptimo piso en dúplex.
5. Respecto los sistemas de agrupamiento: Se admiten todos los sistemas de agrupamiento de vivien-
das que estén de acuerdo a las condiciones de higiene, eficiencia y economía.
6. Respecto al emplazamiento: La puerta de acceso principal al edificio no podrá estar a más de cien
metros de distancia respecto a una vía de tránsito.
7. Respecto al diseño del conjunto: de acuerdo a lo establecido por la ordenanza local, las condiciones
de asoleamiento, zonificación y unidad de los espacios comunes se dejan a iniciativa del arquitecto
autor del proyecto, sin perjuicio de las resoluciones que adopten las autoridades correspondientes.

Superficies y densidades establecidas por el


Reglamento Especial de Vivienda Económicas de 1959

Número de habitantes Superficie de viviendas en M2


4 70
5 87,5
6 105
7 122,5
8 y más 140

Fuentes:
Diario Oficial, sábado 5 de septiembre de 1959, Aprueba el Reglamento Especial de Viviendas Económicas.
BRAVO HEITMANN, Luis. Chile: el problema de la vivienda a través de su legislación. Plan Habitacional Alessandri.
Editorial Universidad Católica, 1960, pág. 56.
170 La racionalización de la producción habitacional

si comparamos el periodo de 22 años anterior a la creación del DFL Nº 2 (1936-1958),


cuando la construcción en altura alcanza las 7.617 unidades, con el período de tan solo 14
años posterior a su creación (1959-1973) cuando se alcanzan las 51.156 unidades ha-
bitacionales39, se puede situar el DFL N° 2 como un hito en materia habitacional al haber
generado un marco normativo específico para la construcción de vivienda pública.

A partir de la implementación del Reglamento Especial de Viviendas Económicas, re-


sulta interesante destacar las diferencias que se dan entre las edificaciones privadas y
las estatales. Así, por ejemplo, las 78.850 viviendas realizadas por privados muestran un
metraje promedio de 87 metros cuadrados, que corresponden a soluciones definitivas
de familias con mayor nivel socioeconómico. Las viviendas económicas gestionadas por
el Estado, en tanto, dan una superficie construida promedio de 55 metros cuadrados,
no obstante, mayores al mínimo fijado por el DFL N° 2, que estipula un mínimo de 35
metros cuadrados40.

3.4 EL REGLAMENTO DE VENTA POR PISOS: Nuevas regulaciones a par-


tir del aumento de la construcción de vivienda en altura

3.4.1 Perfeccionamiento del marco legal de la copropiedad

Como consecuencia del aumento de la construcción habitacional en al-


tura –favorecido por la creación de la CORVI y la implementación del DFL Nº 2 de
1959–, durante la década del sesenta el marco legal de la copropiedad sufre nue-
vas modificaciones que amplían la regulación respecto a la construcción en altura.

En el contexto de alta producción habitacional de la época, uno de los hechos más


significativos que evidencia la importancia de regular la construcción de vivienda
colectiva es la incorporación, en 1963, de la Ley de Venta por Pisos (Ley N° 6.071
de 1937) a la Ley General de Construcciones y Urbanización41, transformándose a
partir de este momento en un instrumento normativo que incorpora regulaciones
específicas para todo edificio de vivienda en altura.

39 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Área de Estudios, Secretaría


Ejecutiva Desarrollo de Barrios (SEDB). Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2013
(Base de datos sin publicar).
40 HIDALGO, Rodrigo. Op. cit., 2005, pág. 257.
41 El Decreto 880 del MOP, fechado el 16.05.1963, fija el texto definitivo del
Decreto con Fuerza de Ley N° 224 de 1953, Ley General de Construcciones y
Urbanización; los Decretos con Fuerza de Ley N° 356 y 357, de 1961; y la Ley N°
6.071, de 1937.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 171

Se constituye así el quinto capítulo de la Ley General de Construcciones y Urbani-


zación de 1963, denominado “De la venta por pisos”, el cual se centra específica-
mente en la construcción de vivienda colectiva, poniendo énfasis en la formas de
convivencia respecto a la propiedad común dentro de un mismo edificio refirién-
dose a las intervenciones de cada departamento, a su uso, a la administración y a
la mantención de los bienes y espacios comunes. Destaca en este punto, el inciso
final al artículo N° 44 de la Ley General de Construcciones y Urbanización referido a la
copropiedad, a través del cual se permite a los conjuntos habitacionales o edificios que
constituyan una unidad y que se compongan de dos o más casas o departamentos –
aunque consten de un solo piso y gocen de salidas individuales independientes–, que
se acojan al régimen especial de división de la propiedad42.

De esta forma, la Ley de Venta por Pisos establece como exigencia la formulación el
Reglamento de Copropiedad como instrumento de regulación de la vida en común de
los copropietarios y de la administración de los bienes comunes. Allí se determinan las
obligaciones del dominio individual de cada propietario con respecto a la copropiedad,
tanto en temas de aportes económicos como de comportamiento. Se avanza así en
la definición estructural del cuerpo administrativo de la copropiedad, identificando
cuatro actores claves: la Junta de Propietarios, el presidente, el secretario y el admi-
nistrador, estableciéndose claramente sus funciones y los registros que deben quedar
estipulados en las reuniones obligatorias, denominados “Actas de Reunión”.

Se especifican también aspectos relacionados con las posibilidades de realizar in-


novaciones y transformaciones en la edificación, así como las penalizaciones exis-
tentes frente al incumplimiento tanto de los deberes de los propietarios como de
los deberes de las figuras administrativas. Entre estas penalizaciones podemos
nombrar la responsabilidad del administrador en caso de que el edificio no estuvie-
ra asegurado contra riesgo de incendio.

Posteriormente, para el caso de la vivienda pública, en 1965, se suma la aprobación del


Reglamento de Venta por Pisos o Departamentos de los Edificios de la Corporación de
Vivienda. En tanto instrumento referido específicamente a la vivienda en altura realizada
por la CORVI, se establecen las normas sobre las cualidades constructivas, los equipa-
mientos, la subdivisión de departamentos y el enrolamiento, así como la normalización
de cada propiedad y del edificio en base a la aprobación técnica y el registro de planos.

Dentro del reglamento se incluyen también las propiedades construidas con an-
terioridad a esta normativa, en las que toda intervención realizada a la edificación

42 FIGUEROA, José M. La Copropiedad Inmobiliaria. Nuevo Régimen Legal (2°


edición actualizada). Editorial Jurídica de Chile, Santiago de Chile, 2002, pág. 20.
172 La racionalización de la producción habitacional

debe cumplir con los requisitos mínimos establecidos por la CORVI. En 1968, la ley
N° 16.742 de Venta por Pisos43 permite que las viviendas unifamiliares también
puedan ser incluidas dentro del régimen de copropiedad o Propiedad Horizontal44.

El decreto de creación del MINVU (Ley 16.391) establece en su artículo N° 8 que la


Secretaría Técnica de Coordinación del Ministerio reglamentará las comunidades de co-
propietarios de los edificios y determinará la forma en que deben calcularse los gastos
comunes. Sin embargo, todos los aspectos referidos a la administración de la copropie-
dad y el cobro de los gastos comunes quedan bajo el control de la Dirección de Industria
y Comercio (DIRINCO), del Ministerio de Economía Fomento y Reconstrucción.

Dentro de las atribuciones de la DIRINCO se establece la designación, fiscalización


y remoción de los administradores en función del contrato de copropiedad, propo-
ner asambleas, declarar la nulidad de asambleas, exigir la declaración de cuentas
extraordinariamente a la administración, designar un ministro de fe para la asam-
blea e intervenir sobre las comunidades cuando estas no se estuvieran adminis-
trando de buena manera, para lo cual se puede designar un interventor que queda
sobre el administrador de la copropiedad45.

Ratificada obligatoriamente por la Asamblea de Propietarios (actual Comité de


Administración) y por la Junta de Vigilancia, en un nueva actualización de la Ley
de Venta por Pisos, efectuada en 1971, se establece que las obligaciones y atri-
buciones de la administración son: el cuidado de los bienes y servicios comunes,
el cobro de las expensas para la mantención de los bienes comunes y velar por el
cumplimiento de la ley y el Reglamento de Copropiedad.

A lo anterior se suma la posibilidad de iniciar causas civiles frente a los copropietarios


que incumplieran el Reglamento de Copropiedad, convocar a reuniones de asambleas,
asegurar los edificios contra incendios e iniciar acciones para sancionar a copropieta-
rios que pusieran a la propiedad en riesgo, estableciendo finalmente la obligación de la

43 BIBLIOTECA DEL CONGRESO NACIONAL. Historia de la Ley 19.537 Sobre


Copropiedad Inmobiliaria. Compilación de textos oficiales del debate parlamentario.
Diario Oficial, 16 de diciembre de 1997, Vol. 1, Santiago de Chile, 1998, pág. 4.
44 El concepto de “propiedad horizontal” tiene un uso genérico para toda
construcción habitacional en copropiedad. Sin embargo, en Chile jurídicamente
toda copropiedad se rige hasta 1997 bajo la Ley de Venta por Pisos y desde 1997
en adelante bajo la Ley de Copropiedad Inmobiliaria.
45 Diario Oficial, martes 27 de octubre 1970, Reglamento sobre comunidades
de copropietarios de edificios y determinación de la forma de calcular los gastos
comunes que irrogue su administración.
La formación de un marco legal y normativo para la construcción de la vivienda colectiva 173

marco normativo

Reglamento de Venta por Pisos o departamentos de los edificios de la


Corporación de Vivienda.

Los principales aspectos del reglamento están relacionados con la definición de especificaciones
constructivas referidas al aislamiento acústico y térmico entre viviendas, la estandarización del an-
cho, pendiente y altura de los peldaños de las escaleras y espacios comunes, estableciendo que su
distanciamiento del espacio libre común no debe ser mayor a veinte metros.
Se incorporan también descripciones técnicas como el ancho de pasillos comunes en función del me-
traje edificado y los distanciamientos máximos entre departamentos y escaleras, así como aspectos
referidos a las instalaciones mecánicas (ascensores y bombas) y su aislación de los ruidos. En el marco
del mismo reglamento se hace obligatoria la instalación de ascensores para todo edificio sobre seis
pisos, estableciendo su capacidad de acuerdo al cálculo de tránsito establecido por la CORVI.
Asimismo, se instaura la obligación de dejar un registro de planimetría de los conjuntos en el Con-
servador de Bienes Raíces confeccionado en tela y con dibujo de tinta china, a una escala mínima
de 1:100. Los planos deben identificar todas las plantas de los edificios, las cotas necesarias para
individualizar departamentos, oficinas u locales, las cotas de espacios comunes (pasillos, escaleras,
etc.), la individualización de cada uno de los edificios y cada departamento con el número municipal
correlativo especificando rol CORVI y número del departamento por pisos.
Se establece que los espacios comunes edificados deben expresarse en los planos de loteo, diferen-
ciando las áreas que correspondan a bienes nacionales de uso público y copropiedad u otras reservas
específicas que exijan las leyes o el interés de la institucionalidad. Todo ello cuenta con la obligación
de quedar firmado por el arquitecto del proyecto y el jefe técnico responsable, sumada a la previa
aprobación de la CORVI.

Fuente:
Reglamento de venta por pisos o departamentos de los edificios de la Corporación de la Vivienda. Diario Oficial, jueves
30 de diciembre de 1965.
174 La racionalización de la producción habitacional

administración de contar con un libro de actas de asambleas y un libro de las entradas


y egresos económicos, así como una cuenta bancaria de la copropiedad46.

En este contexto, el reglamento define los distintos tipos de gastos administrativos de


la copropiedad, estableciendo la necesidad de contar con expensas o gastos de ad-
ministración correspondientes a las remuneraciones del personal de servicio, conserje
y administrador, y los de previsión que procedan; gastos de reparación referidos a los
que se produzcan en forma extraordinaria para arreglar desperfectos o deterioros de los
bienes comunes o para remplazar una pieza o artefacto de estos; gastos de conserva-
ción referidos a los necesarios para el mantenimiento de los bienes comunes del edificio,
tales como revisiones periódicas de orden técnico, aseo y lubricación de los servicios e
instalaciones, reposición de ampolletas y accesorios; y gastos de uso o consumo como
aquellos correspondientes a los servicios colectivos de calefacción, agua potable, gas,
energía eléctrica y, en general, los que requieran consumo de energía o combustible47.

El cálculo de las expensas individuales queda establecido en el Decreto Supremo


N° 880 de 1963, que fija el texto definitivo del Decreto con Fuerza de Ley N° 224,
de 1953, Ley General de Construcciones y Urbanización, en proporción al valor
del piso sobre el total de la edificación48. No obstante, el Reglamento sobre Co-
munidades de Copropietarios de Edificios de 1971 faculta al administrador para
realizar cálculos sobre los cobros específicos y le otorga la posibilidad de crear fon-
dos comunes. Interesante es dar cuenta cómo, en base a la Ordenanza General, se
establece que las empresas que brindan servicios como agua, electricidad y gas no
pueden dejar de proveer el servicio a la totalidad de la copropiedad por no pago,
sino que a cada propietario en específico, según su alícuota (porcentaje)49.

3.4.2 Las dificultades de la administración de unidades vecinales a fines de la


década del sesenta

La construcción de unidades vecinales desarrollada por la CORVI tiene su


auge durante la década del sesenta en el gobierno de Eduardo Frei Montalva, pe-
riodo en el cual el accionar de la corporación se inserta en la promoción de la orga-
nización ciudadana incentivada por el Estado mediante el proyecto programático
“Revolución en Libertad”, cuya finalidad es situar a la comunidad marginal –que en

46 Miércoles 22 de diciembre de 1971, fija nuevo texto de reglamento sobre


comunidades de copropietarios de edificios.
47 Ibíd.
48 Ibíd.
49 Ibíd.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 175

ese momento representa una proporción importante del país– dentro del proceso
de democratización y modernización gubernamental.

Se trata, entonces, de promover la organización de los sectores marginados con


el fin de superar lo que se denomina como una “crisis de representatividad” en la
que «los representantes tradicionales del poder no personificaban fielmente las
aspiraciones de los representados»50. Así, mediante la creación de un organismo
articulador entre actores, denominado Consejería Nacional de Promoción Popular
(CNPP), el gobierno se propone integrar a los diversos sectores de población margi-
nada, como campesinos y pobres urbanos, al proceso político y a las oportunidades
que brindaba el desarrollo económico a través de su participación como un actor
relevante y de igual poder que el Estado y la empresa privada.

La CNPP fortalece la organización de la población más marginal mediante el incen-


tivo a la agrupación en centros de madres, padres, artesanos, jóvenes y deportivos,
así como también en cooperativas. En este marco, la CNPP incentiva fuertemente
la creación de juntas de vecinos, las que territorial y administrativamente se expre-
san en unidades vecinales con límites definidos. Para ello, es crucial la creación de
la Ley N° 16.880, de 1968, sobre juntas de vecinos y otras organizaciones comu-
nitarias.

Sin embargo, la Ley de Venta por Pisos no evoluciona a la par de las medidas de
organización popular impulsadas por la CNPP. Frente al proceso de masificación
de la vivienda en altura desarrollado durante la década del sesenta, se pone de
manifiesto la necesidad de organizar a las comunidades que habitan en los nuevos
conjuntos habitacionales; sin embargo, surgen diversos casos en los que el cumpli-
miento de las exigencias establecidas en el reglamento de la Ley de Venta por Pisos
comienza a ser imposible de fiscalizar por el Estado, así como diversos problemas
al conformar a las asambleas de propietarios y por tanto, a las juntas de vigilancia.

Esta situación se puede atribuir a diversas causas. En algunos casos se puede re-
lacionar al hecho de que gran parte de los proyectos fueron construidos antes de
la implementación del Reglamento de Venta por Pisos de 1971 y, en otros, a la
inexistencia de inscripciones en el Conservador de Bienes Raíces, la que posibilita el
límite de los terrenos y la definición de jurídica de la propiedad del suelo. Esta situa-
ción se complejiza como consecuencia de la propia morfología de los conjuntos, la
que, desarrollada bajo los principios del movimiento moderno, dispone las unidades
residenciales, equipamientos y áreas colectivas en grandes paños de terreno que

50 RIQUELME, Alfredo. Promoción popular y la educación para la participación


(1964-1970). Proposiciones Vol. 15, 1988, págs. 132-147.
176 La racionalización de la producción habitacional

muchas veces no tienen límites administrativos claramente definidos o definidos


en los Concejos Municipales o Planos Seccionales no conocidos por la generalidad
de los actores. Otra situación clave se puede atribuir a la densidad de personas
–o el significativo número de propietarios o usuarios– que habitan los conjuntos
habitacionales, en los que los bienes a administrar, determinados por la misma con-
cepción del diseño arquitectónico, dificultan la configuración de unidades menores
de administración.

Frente a esta situación, en muchos casos, las juntas de vecinos de las respectivas
unidades vecinales y sus asambleas se transforman en el mecanismo de resolu-
ción de las problemáticas más básicas de la convivencia y administración colec-
tiva de los bienes comunes. La existencia de organizaciones vecinales vinculadas
a la construcción de los conjuntos, como la pertenencia o afiliación a instituciones
semi-fiscales de ahorro o de previsión, como la Caja de Empleados Particulares EM-
PART y la organización de trabajadores pertenecientes a pequeñas o grandes em-
presas, favoreció la convivencia entre vecinos y la mantención de los conjuntos. Sin
embargo, la unidad vecinal como unidad territorial de los conjuntos habitacionales
en copropiedad no pudo solventar la carencia de una administración, sobre todo en
los grandes conjuntos que implicaban costos elevados mantención.

Dentro de éstos, es significativo el caso de la Unidad Vecinal Villa Portales, la que, cons-
truida en varias etapas a través de la EMPART, aún produce discusiones respecto a su
régimen jurídico, toda vez que el conjunto está compuesto de cuatro sectores que con-
forman una sola unidad vecinal, cuyo Reglamento de Copropiedad se dicta conforme a
la Ley 11.860 de 1955, estableciéndose en su cláusula cuarta, que «los jardines, calles,
pasajes interiores de la consabida unidad vecinal, son bienes nacionales de uso público,
según acuerdo de la Ilustre Municipalidad de Santiago N° 676 del 2 de noviembre de
1970», definiéndose claramente las líneas de edificación que configuran la vialidad es-
tructurante con sus áreas verdes complementarias, en el Plano Seccional de Villa Por-
tales N° 4.661, aprobado por DS N° 193, del 5 de abril de 1974.

Otra situación compleja se presenta en el caso de la Remodelación San Borja, en la


que debido al tamaño del proyecto y su localización completamente urbana nunca
se aclaran los límites entre la copropiedad y los bienes nacionales de uso públi-
co. Esta situación va siendo progresivamente resuelta por los vecinos a través de
distintos mecanismos para formalizar pequeños entornos alrededor de las torres,
los que son administrados por los propios habitantes, fragmentando de hecho la
remodelación en varias copropiedades de hecho.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 177

3.5 HACIA UNA NUEVA CONCEPCIÓN DEL HABITAT RESIDENCIAL. Nuevos


conceptos en vivienda pública y ciudad

3.5.1 Las unidades vecinales

Desde la perspectiva del alojamiento masivo, determinado por la nueva


configuración urbana, un hecho significativo de los nuevos proyectos residencia-
les es que se comienza a «reemplazar el concepto de barrio por el de unidad
vecinal, la manzana tradicional por una agrupación de bloques, la plaza por áreas
verdes abiertas y la calle privilegia las circulaciones para vehículos por sobre la
peatones»51.

Si bien el concepto puede registrarse en iniciativas de comienzos del siglo XX52, es


en el periodo de actuación de la CORVI y la Corporación de Mejoramiento Urbano
(CORMU) cuando alcanza su apogeo, llegando a su máxima expresión urbana.

El concepto de unidad vecinal adoptado en el desarrollo de viviendas en altu-


ra estatales se identifica con los conceptos de los grandes conjuntos habitacio-
nales franceses y la “súper manzana”, ambos influenciados por el movimiento
moderno de arquitectura. En este contexto, según señala Pavez53, la influencia

51 SAN MARTÍN, Eduardo. Op cit., pág. 38.


52 Con 157 viviendas y una densidad bruta de 250 hab/ha., la Población Huemul,
diseñada por Ricardo Larraín entre 1911 y 1918, puede ser señalada como el primer
caso de elaboración de una unidad vecinal en Chile, al considerar una serie de espacios
públicos y equipamientos asociados, entre ellos, un teatro, comercio detallista,
biblioteca, parroquia y escuela. FUENTES, Pablo & PÉREZ, Leonel. Vivienda obrera en
Concepción. La Villa Presidente Ríos, primera ciudad moderna en Chile. En: CASTILLO, M. e
HIDALGO, R. (eds.). 1906-2006. Cien años de política de vivienda en Chile. Ediciones UNAB
Serie Arquitectura N° 1; Serie GEOlibros Nº 10; Facultad de Arquitectura y Diseño UNAB -
Instituto de Geografía UC. Santiago, Chile. pág. 86.
53 PAVEZ, María Isabel. “Los conceptos de unidad vecinal y de barrio en la teoría
y práctica urbanística. Antigüedad, siglo XIX y siglo XX”. SERIE DOC. UR. Nº474.
Universidad de Chile. Facultad de Arquitectura y Urbanismo de Departamento de
Urbanismo, 2008, pág. 19.
178 La racionalización de la producción habitacional

francesa es identificable en el análisis de la Grilla Dupont de Equipamientos54


–la que definía escalones territoriales– realizada por el Programa de Equipamiento
Comunitario de la Dirección de Arquitectura del M.O.P. en 1966, bajo el título “Un
sistema de standards de equipamiento comunitario para grandes conjuntos habi-
tacionales: el ejemplo francés”, lo que es un anticipo de las funciones que pronto
serían abordadas por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Entendida como un modelo de vida en comunidad donde los espacios colectivos se


ordenan de acuerdo a distintas jerarquías y se distribuyen conforme a diversas re-
laciones de integración y control entre el espacio privado de la vivienda y el espacio
público de la calle, la idea de vecindad busca establecer vínculos fuertes entre el
proyecto y su contexto local, asignando una importancia especial a sus dimensiones
sociales, históricas y culturales de ambos55. Esta idea está cargada de la utopía de los
CIAM, esto es, producir un nuevo espacio para el hombre moderno en una sociedad
en la que el pleno empleo iría diluyendo las distinciones entre obreros y profesio-
nales, borrando así las fronteras de clase para integrar a las personas en una “gran
clase media” que requerirá un nuevo modelo habitacional: la unidad vecinal56.

Combinando vivienda en altura con vivienda aislada, ambas construidas en serie,


la utilización del concepto de unidad vecinal en el diseño urbano de origen estatal
da cuenta de una lógica proyectual basada en la idea de vida en comunidad y en
el conjunto de relaciones que se dan en este habitar colectivo a diversas escalas.
La unidad vecinal se instala entonces en nuestro país como un concepto de plani-
ficación urbana bajo el cual se diseñan muchos de los primeros conjuntos habita-
cionales en altura de origen estatal, permitiendo enfrentar el problema del déficit
de vivienda con menos costos y de manera más eficiente que la construcción de
vivienda individual y facilitando la urbanización de grandes áreas de terreno.

54 La misma autora señala que este tipo de arquitectura fue motivada por la
necesidad de reconstruir Francia luego de la Segunda Guerra Mundial mediante el
concepto de bien común asociado a la igualdad de respuestas a las necesidades
de los individuos mediante la aplicación de una oferta universal. Surgió entonces el
concepto de “estándar de equipamiento” como una forma de brindar equipamientos
y servicios iguales a toda la población; en este contexto, las grillas de equipamiento
fueron un índice de reconocimiento de las necesidades sociales, las que funcionaron
a partir de la fragmentación de la totalidad urbana. La Grilla Dupont es uno de sus
ejemplos destacados. PAVÉZ, M. I. ¿Estándares de necesidades de equipamiento?
Boletín INVI n.° 33. Chile, mayo 1988, Vol. 13, págs. 52-66.
55 SALTER, Frank. (2003). Citado por FORRAY, Rosanna; MÁRQUEZ, Francisca &
SEPÚLVEDA, Camila. Op. cit., pág. 38.
56 FORRAY, Rosanna; MÁRQUEZ, Francisca & SEPÚLVEDA, Camila. Op. cit., pág. 38.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 179

Desde esta perspectiva, podemos entender cómo el concepto de unidad vecinal, aso-
ciado a la noción de planificación urbana, determina la idea de “proyecto urbano-arqui-
tectónico” que se observa en la gestación de estas propuestas diseñadas desde una
perspectiva integral, tanto desde la calidad arquitectónica, constructiva e higiénica de las
edificaciones como desde las áreas libres, circulaciones, equipamientos y áreas verdes.

En la práctica, esta nueva concepción implica una reflexión sobre la integración de la


vivienda en la ciudad, es decir, considerar la relación del conjunto habitacional con el
diseño de vialidad, espacio público y las condiciones de su localización en relación a la
accesibilidad y conectividad a centros productivos y de servicios. Así, desde esta mirada
integral en el diseño del conjunto, el concepto de unidad vecinal se va adoptando paula-
tinamente a través de aspectos como la arborización, la dotación de mobiliario urbano,
áreas verdes y espacios recreacionales, de comercio y de servicios.

3.5.2 Las cajas de previsión

Un elemento que favorece el desarrollo y diseño de las unidades vecinales, y en


general de diversos conjuntos habitacionales, es la relación establecida entre la vivienda
pública y distintas instituciones como cajas de previsión de empleados públicos y parti-
culares, las que encargan sus proyectos a distintas sociedades constructoras de vivien-
das económicas que, a través de sus propios arquitectos influenciados por las ideas del
movimiento moderno, diseñan los conjuntos más emblemáticos siguiendo este modelo.

La labor de construcción de vivienda desarrollada por las distintas cajas de previ-


sión se había venido desarrollando desde la década anterior. Sin embargo, con el
objetivo de hacer frente a una producción habitacional más amplia, en el año 1948
la Ley Pereira, además de incluir incentivos tributarios para la construcción de vi-
viendas económicas, establece la creación de sociedades constructoras.

Encargadas de administrar los fondos de retiro de sus trabajadores, las cajas de previsión
de empleados particulares y públicos se conforman a partir modelo de sociedad desa-
rrollado en la época, basado en el Estado benefactor y la protección social. De esta for-
ma, enfocado principalmente en la clase media, la construcción habitacional es llevada
a cabo por las cajas a través de una labor medianamente independiente en la que, en
general, la CORVI no intervino sino solo a partir de una labor de supervisión.

Sin embargo, esto cambia durante el gobierno de Jorge Alessandri (entre 1958 y 1964),
probablemente como consecuencia de la implementación del DFL N° 2 de 1959, perio-
do en cual las cajas son absorbidas por la CORVI, configurando un solo departamento
180 La racionalización de la producción habitacional

técnico a cargo de la construcción de viviendas económicas e incluyendo en ellas a los


sectores medios anteriormente atendidos por las cajas de previsión57.

La labor de las cajas de previsión en la construcción habitacional en este periodo es


tan amplia, que hoy forma parte de un significativo legado arquitectónico residen-
cial que cuenta con el sello del diseño y el estándar de la época.

Como ejemplos de unidades vecinales significativas podemos nombrar conjuntos como


la Villa Olímpica (1963), en la comuna de Ñuñoa, la Unidad Vecinal Providencia (1958-
1964), y el conjunto Torres de Tajamar, sobre el extremo oriental del Parque Forestal,
todos ellos localizados en secciones urbanas en proceso de renovación o crecimiento
intersticial y consolidación urbana. En una variante, ligada la protección de áreas verdes
significativas, aparecen el conjunto habitacional Parque Koke (1967) de Rancagua, la
Villa Frei (1965-1975), en Ñuñoa y, como una extensión de la Quinta Normal, la Unidad
Vecinal Portales (1954-1966).

Símbolo de la arquitectura moderna en Chile, la Unidad Vecinal Portales es un ejem-


plo emblemático de este periodo que «sintetiza los desafíos inherentes a una nueva
idea de ciudad, de vivienda y de sociedad y, al mismo tiempo, refleja la moderniza-
ción de los sistemas institucionales y legislativos capaces de permitir la construc-
ción de enormes piezas urbanas»58.

Diseñada por la oficina Bresciani, Valdés, Castillo y Huidobro entre 1954 y 1966, la Uni-
dad Vecinal Portales es concebida como un proyecto urbano de escala metropolitana
por su localización estratégica en la Quinta Normal, aledaña a la Universidad Técnica del
Estado y a la Avenida General Velásquez (actual Autopista Central), y cercana a otros
elementos urbanos de localización central e importancia metropolitana, tales como la
Estación Central y la Alameda.

Construida sobre una superficie de 31 hectáreas, en terrenos de la Quinta Normal de


Agricultura, comprados por EMPART a la Facultad de Agronomía de la Universidad de
Chile, la propuesta corresponde a un proyecto de gran escala concebido como una uni-
dad vecinal que consta de 19 blocks, casas de uno o dos pisos y edificios de entre cinco
y siete pisos que contienen departamentos simples y dúplex. Dotado de equipamientos
y servicios y construido entre el arbolado existente y nuevas áreas peatonales.

57 BONOMO, Umberto. Las dimensiones de la vivienda moderna. La Unidad Vecinal


Portales y la producción de viviendas económicas en Chile (1948-1970). Tesis de
doctorado, Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Pontificia
Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile, septiembre 2009, pág. 305.
58 Ibíd., pág. 123.
La formación de un marco legal y normativo para la construcción de la vivienda colectiva 181

marco normativo

La Caja de Empleados Particulares y las sociedades constructoras


de viviendas económicas

Una de las labores más significativas en relación a la gestión, construcción y administración de di-
versos proyectos habitacionales construidos en este periodo es la desarrollada por la Caja de Em-
pleados Particulares EMPART. Si bien la caja es creada en 1925 con la facultad de recaudar fondos
individuales de retiro mediante el cobro de imposiciones y contribuciones voluntarias de empleados y
empleadores, destinadas al pago de beneficios sociales como auxilio de cesantía, invalidez, pensiones
de jubilación, viudez y orfandad, no es sino a partir de 1952 que la Ley 10.475 la faculta para invertir
sus excedentes en la construcción de casas de habitación aisladas o en colectivos, con el objetivo de
entregarlas a sus imponentes.
Así, la caja queda facultada para adquirir terrenos eriazos y urbanizarlos, otorgar préstamos con ga-
rantías hipotecarias a sus imponentes para adquirir o construir casas de habitaciones, adquirir o cons-
truir edificios institucionales propios y otorgar préstamos de auxilio a sus imponentes, convirtiéndose,
de esta forma, en gestora de proyectos inmobiliarios. Con estas atribuciones, su labor en materia de
producción habitacional es enorme.
Para la prestación de sus diversos servicios, la caja cuenta con una serie de instituciones de derecho
privado que dependen de ella como el Servicio Médico EMPART, la Compañía de Seguros EMPART
y las Sociedades Constructoras de Vivienda Económicas EMPART Ltda. Según la Ley 9.135, estas
últimas tienen por objeto la compra de terrenos y la edificación de los mismos, o bien solo la edifica-
ción de casas o edificios de departamentos para ser transferidos la Caja de Previsión de Empleados
Particulares.
Entre las razones que justifican la creación de dichas sociedades está la posibilidad de reducir costos
al aplicar economías de escala en la compra de materiales de construcción y edificar con mayor ra-
pidez y eficacia, asegurando una mejor calidad de la construcción. Así, se constituyen trece de estas
sociedades, las que, reconocidas por su solvencia y capacidad técnica, prestan sus servicios a la caja.
Las empresas constructoras son seleccionadas por concurso público. La Caja financia y administraba
la operación inmobiliaria y las empresas construyen los proyectos diseñados por sus propios arqui-
tectos. Según la Ley Pereira, las EMPART compran terrenos y los edifican con casa y/o edificios de
departamentos que son traspasados a la Caja o a sus afiliados después o durante el proceso de
construcción.
Una vez que el Servicio Técnico de la caja recibe las obras de un conjunto de viviendas, hace un llamado a
inscripciones especiales para su venta. Según el reglamento de la Ley de Venta por Pisos N° 6.071 de 1953
«Los postulantes comprendidos en la lista de selección tendrán derecho a elegir la casa o departamento
de su preferencia en el orden en que figuren en esa lista» (Boletín EMPART, abril 1954, n.° 4).
El Departamento de Vivienda de la caja tiene cinco subdepartamentos: Coordinación, Inscripción y
Selección de Postulantes, Préstamos Hipotecarios, Deudas Hipotecarias y Distribución de Viviendas y
Administración de Propiedades, este último encargado del mantenimiento y la administración de las
unidades vecinales. En consecuencia, se trata de una institución con una organización que extiende
sus servicios desde una autoridad centralizada hasta el vecindario, lo que requiere de un importante
contingente de trabajadores. Para cada unidad vecinal se nombra un administrador del que depen-
den subadministradores, supervisores y auxiliares. Los costos de administración se solventan en los
gastos comunes que son descontados directamente de los sueldos de los propietarios mediante un
porcentaje específico.
Fuentes:
FORRAY, Rosanna, MÁRQUEZ, Francisca & SEPÚLVEDA, Camila. Unidad Vecinal Portales, (1955-2010). Arquitectura, identidad y patri-
monio. Seremi Metropolitana de Vivienda y Urbanismo. Programa de Recuperación de Barrios MINVU, Santiago, 2011.
CORTÉS, Alexis. La Caja de Empleados Particulares y el modelo de protección social tras la Villa Portales. Artículo elaborado para el
Proyecto FONDECYT N°1050031: Comunidad e identidad urbana, historias de barrios del Gran Santiago: 1950-2000.
182 La racionalización de la producción habitacional

Enesta forma, el proyecto pasa a ser un claro exponente de la impronta modernista


al incluir principios arquitectónicos como dejar suelo libre para la dotación de espacios
colectivos, establecer circulaciones especializadas (senderos peatonales y calles para
automóviles) y contar con una urbanización en macro manzanas como trama urbana.

Los bloques se disponen preferentemente en sentido norte-sur (para garantizar


las condiciones de iluminación y ventilación), con algunos de los de mayor altura
dispuestos en sentido oriente-poniente, lo que permite formar manzanas de menor
tamaño donde se localizan las hileras de viviendas unifamiliares. Los espacios libres
entre bloques se transforman en pequeñas plazas, configurando un sistema de es-
pacios de uso colectivo a escala peatonal que vincula a los habitantes de bloques y
viviendas, permitiéndoles realizar una vida vecinal.

A partir de esta misma lógica, mediante la edificación en altura, las distintas unidades
vecinales buscan liberar al máximo el suelo para destinarlo a áreas verdes y circulaciones
peatonales, configurando espacios de encuentro que van desde lo más público hasta lo
más íntimo en pequeños espacios interiores.

Así también, caracterizadas por la búsqueda de una idea de proyecto urbano in-
tegral, muchas de las unidades vecinales de este periodo se configuran a partir
de distintas tipologías que combinan el uso de viviendas en baja altura, bloques o
torres, y en ciertos casos el uso bloques singulares que se adaptan a la topografía
o el contexto local, diseñando una unidad espacial en sí misma, como es el caso
del block 1 de la misma Unidad Vecinal Portales, aledaño a una avenida de escala
intercomunal, la ex General Velázquez, o el Sector 6a del conjunto Gran Vía en
Antofagasta, que, denominado como “el curvo” se configura como un gran mirador
frente al mar.

Asimismo, paralelo a los procesos de racionalización de la arquitectura residencial y


considerando un aspecto crucial para la EMPART, muchas de las unidades vecinales
construyen una gran variedad de viviendas para satisfacer las necesidades de dis-
tintos tipos de familias59. En este sentido, por ejemplo, la Villa Portales contempla
36 tipologías de departamentos (doce de ellos tipo dúplex) y con rangos de super-
ficie que van, aproximadamente, desde los 55 a los 98 metros cuadrados. Destaca
también el caso de Villa Olímpica con catorce tipologías de departamentos dis-
tintas con superficies, la Remodelación San Borja también con catorce tipologías
con superficies bastantes similares entre los 73,35 y los 78, 28 metros cuadrados,
El conjunto San Eugenio con 9 tipologías de departamentos con superficies entre

59 FORRAY, Rosanna; MÁRQUEZ, Francisca & SEPÚLVEDA, Camila. Op. cit., pág. 30.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 183

los 63 y los 109 metros cuadrados, la población gran Vía sector 6b en Antofagasta
con nueve diferentes superficies que fluctúan entre los 33,42 y los 83, 28 metros
cuadrados o Villa Frei en Ñuñoa con ocho tipos de departamentos con superficies
entre los 91,05 y los 54 metros cuadrados.

Villa FREI

Villa Olímpica

Unidad Vecinal Providencia


184 La racionalización de la producción habitacional

en estas obras, porque construir un muro curvo de 140


metros, de diez pisos, cinco para arriba y cinco para abajo
fue realmente increíble, lo mismo que en Lord Cochrane,
en Valparaíso.
El hecho que estos arquitectos tuvieran relación con
el mundo de los artistas, se relaciona en que en las obras
se incluyen obras de arte de los artistas plásticos más
grandes de la época, lo mismo que pasa en Río de Janeiro.

¿Cómo lograron hacer lo que hicieron?


Los arquitectos tuvieron la libertad suficiente para
hacer lo que se les daba la gana. Bresciani, Valdés, Castillo
y Huidobro, cuando hicieron la Villa Portales, dijeron que
el mandante no les puso ninguna restricción, entonces,
ENTREVISTA ellos tuvieron la libertad de hacer lo que se les antojaba.

Umberto Bonomo Estas construcciones, ¿generaron identidad en la co-


munidad?
Umberto Bonomo es Arquitecto y Doctor en En la Unidad Vecinal Portales, la gente se siente parte
Arquitectura y Estudios Urbanos. Ha efectuado desde siempre. Ellos fueron y son de la Villa Portales, y
numerosas investigaciones sobre la influencia del esa identidad la entrega la arquitectura y la radicalidad
movimiento moderno en las viviendas económicas en de la propuesta, no sólo el hecho que fueran empleados
Chile y es miembro de Docomomo Chile. particulares. Esa identidad es producto de la potencia
de la arquitectura, de la capacidad de imaginación que
Para acercarnos al valor patrimonial de las obras, ¿qué supieron cristalizar los arquitectos.
nos podrías decir de los conjuntos más cercanos al Cuando en el diseño de un conjunto, sea por la incapa-
movimiento moderno? cidad de los arquitectos de plasmar ideas buenas y nove-
dosas; por la escasez de recursos o por el círculo vicioso
Este es un período bien emblemático, fructífero, de
que genera el diseño participativo, no se logra concretar
grandes obras arquitectónicas en todo Chile. Primero
un proyecto potente, creo que se pierden oportunidades.
hay escuelas, las de la Universidad de Chile y la Católica,
que fueron tremendamente buenas, en las cuales las
enseñanzas de la arquitectura moderna fueron ejempla- Pasar de casa a departamento, bajo el movimiento mo-
res. Piensa que incluso Joseph Albers hizo clases en la derno, supone una nueva forma de relacionarse para los
PUC, entonces, formaron profesionales de vanguardia que vecinos, ¿cómo ves ese cambio?
pertenecían a la élite cultural chilena. Lo que tenían en común tanto las ideas de los arqui-
Carlos García-Huidobro tenía conexiones con Inglaterra tectos europeos como sudamericanos es que estos pro-
y desde ahí vino que la Unidad Vecinal Portales se publica- yectos suponían la creación de una nueva comunidad en
ra en revistas como Architectural Review. Estas eran obras todo sentido. Las once mil personas de la UVP, organiza-
de arquitectura chilenas que eran conocidas en todo el das alrededor de una junta de administración, constituye
mundo. Por eso es que hay que reescribir la historia. mucha más gente que muchos pueblos. Entonces el
presidente de esa junta podría ser considerado como un
¿Y el uso casi artístico del hormigón armado, qué te alcalde. Esa comunidad habita un espacio nuevo, nunca
parece? visto por ellos, porque existían los edificios, pero no para
clase media.
Creo que el uso del hormigón armado, sus capaci-
dades, uso, carga, plasticidad, se llevaron al extremo
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 185

Lo construido, entonces, bajo una idea de proyecto, ¿Quién financiaría este tipo de proyectos hoy?
¿favoreció las relaciones?
Nadie, porque hoy la arquitectura se supedita a las
Inicialmente, la gente que habitó la Villa Portales se leyes de la economía. Esa arquitectura respondía a la ley
daba cuenta del desafío que significaba crear esta comu- Pereira que era para viviendas económicas. Cumplía con
nidad y muchos se conocían porque trabajaban juntos, estándares de vivienda económica, pero no se prostituía.
pero al momento de pagar para la mantención de las áreas
verdes o participar de las juntas de vecinos, incluso el Hoy el suelo urbano es un recurso escaso y es nece-
periódico de la villa, el Quiubo Vecino, dijo que desde el sario seguir construyendo en altura. pensando en la
principio la gente participaba poco, que no todos pagaban vida colectiva, ¿qué elementos, a tu juicio, habría que
los gastos comunes. Creo que ese ha sido el desafío más considerar?
complejo de estos proyectos comunitarios colectivos.
Ahora, también hay que decir que había un vacío legal Uno puede comparar el caso de la UVP con el porqué
institucional para empoderar a las juntas de vecinos o a han sido exitosas las comunidades de Fernando Castillo,
las municipalidades y decir “esto se rige de esta manera”. más allá de la arquitectura. El problema de estos grandes
conjuntos es que no supieron constituir una comunidad
De hecho, cuando la Caja de Empleados Particulares
y eso es un hecho, por eso no se lograron administrar,
estaba a cargo de las áreas verdes, éstas estaban impe-
además de un municipio que no se hace cargo de las
cables, pero cuando se fue, se empiezan a deteriorar y los
áreas verdes.
vecinos comienzan a tomarse los espacios comunes.
Las comunidades Castillo Velasco fueron exitosas, pri-
Esto también hay que cruzarlo con el nivel económico
mero, porque eran chicas, segundo, porque el arquitecto
de las comunas. La Villa Frei está muy bien mantenida, la
juntaba a las personas y una vez que creían en la comu-
Villa Olímpica igual. Si haces el ejercicio, con la Villa Por-
nidad, se desarrollaba el proyecto con la gente. Era como
tales, Villa Olímpica, Villa Frei, Unidad Vecinal Providencia,
entre amigos, por lo que había una relación comunitaria a
pasas de la más pobre en términos de recursos hasta la
priori, potente.
más rica, y se notan las diferencias en relación a los recur-
sos de la comuna para hacerse cargo de las áreas verdes. Esa relación también puede existir en un campamento
o en una EGIS (Entidad de Gestión Inmobiliaria Social),
pero creo que éstas están tan deslegitimadas que no
¿Cuánto crees que influye la identidad del conjunto en
funcionan. Esto es como en la educación: si los peores
la sostenibilidad de ellos?
profesores hacen clases en los colegios públicos, no
Si uno hiciera una relación, la calidad o radicalidad ar- puedes esperar que la educación sea buena. Entonces
quitectónica es directamente proporcional a la identidad, los sociólogos y antropólogos de la EGIS deberían ser
vista desde el punto de vista negativo y positivo. los mejores, porque es ahí donde están los más grandes
problemas y se debe apuntar a lo máximo. Entonces,
¿Y el deterioro? la idea de una EGIS que trabaja con la comunidad para
constituirla y a posteriori desarrolla un proyecto, como
Hay que relativizar el concepto de deterioro. Para mí, idea funciona.
la Villa Portales no está deteriorada. Tampoco está como
En cuanto a lo físico, creo que una manera posible de
nueva, pero estuvo sesenta años sin un peso. Cuando
resolver esto es con densidades medias, ni altas, ni muy
mis estudiantes de primer año dicen que algo está
bajas, con ocupación de suelo mínimo. 300 personas por
deteriorado, les pregunto qué significa. ¿Transformado
hectárea, pero encontremos una manera de ocupar lo
es sinónimo de deteriorado? ¿Cambiado es sinónimo de
menos posible el suelo. Podemos hacer ejercicios hasta
deteriorado? Porque antes no hubo inversión del Estado,
de 150 familias en una hectárea, entonces uno busca la
ni de la Municipalidad, ni de los mismos vecinos, que aún
mezcla perfecta entre optimizar la densidad con la ocupa-
no tienen una junta de vecinos para toda la villa. Entonces,
ción de suelo y que los espacios residuales sean colec-
uno mira y dice, ¿la reja que está cambiada es deterioro?
tivos, pero para que ese colectivo funcione la comunidad
debe estar formada antes. Creo que ahí está la clave.
186 La racionalización de la producción habitacional

ficha de proyecto

La Unidad Vecinal Portales, Estación Central (1954 -1966)*


Desde su edificación, la Unidad Vecinal Portales, entendida como tal –es decir como un conjunto
habitacional unitario, con una comunidad de residentes también unida por el hecho de vivir allí– re-
quiere un sistema de administración que asegure, por una parte, el mantenimiento del patrimonio
individual y colectivo y, por otra, la custodia de la seguridad y el confort de la comunidad residente.
En lo que se refiere al mantenimiento de los departamentos y las casas, inicialmente la administra-
ción proporcionada por la caja asegura la prestación de servicios a los vecinos quienes ejercen sus
derechos como propietarios, residentes y contribuyentes:

«Ahí llegaba todo el mundo a hacer reclamaciones. Además, yo me encargaba de si


tenían problemas, filtraciones, que se tapaba una tubería (…) problemas de esa natu-
raleza, de agua. Entonces, yo me encargaba de visitar, y mandaba a la gente especiali-
zada que correspondiera. La Oficina de Administración era el primer departamento de
aquí abajo.» (vecino, 69 años, block 4).
Más allá de la unidad de vivienda, cuando se trata del cuidado de la villa en su conjunto, ésta es
considerada un espacio propio de la comunidad, de todos y cada uno. En la práctica, no es senci-
llo garantizar el ejercicio efectivo de este derecho en un espacio de tal magnitud y complejidad.
Por eso, la vida cotidiana se apoya en un denso sistema de servicios de proximidad y un enorme
contingente de trabajadores que aseguran a todos el uso de lo público, a la vez que custodia las
relaciones entre vecinos, el mantenimiento y el respeto de los códigos de comportamiento en el
espacio colectivo y la seguridad de la comunidad al interior de este enorme conjunto habitacional.

«Teníamos 120 personas trabajando a cargo nuestro, que eran los que cuidaban los
jardines, los porteros de los edificios. En la noche había un sistema de rondines. En cada
sector había como ocho jardineros. Además cada block tenía dos porteros, uno en la
mañana y uno en la tarde. Había blocks que tenían dos porteros –los más grandotes
tenían dos cada uno-, entonces dos en la mañana y dos en la tarde; y en la noche que-
daban rondines» (vecino, 69 años, block 4).

unidad vecinal portales

Fuente: Catastro Condominios Sociales. Google Earth

* Este texto corresponde a fragmentos extraídos del libro Unidad Vecinal Portales, (1955-2010). Arquitectura, identidad y patri-
monio, de, Rosanna Forray, Francisca Márquez y Camila Sepúlveda, editado por la SEREMI Metropolitana de Vivienda y Urbanismo,
Programa de Recuperación de Barrios, MINVU, Santiago, 2011, págs. 29-35. Los fragmentos fueron editados.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 187

Habitante de la pasarela

Fuente: Archivo R. Combeau. En Rosanna FORRAY, Francisca MÁRQUEZ & Camila SEPÚLVEDA. Unidad
Vecinal Portales, (1955-2010). Arquitectura, identidad y patrimonio. Seremi Metropolitana de Vivienda
y Urbanismo. Programa de Recuperación de Barrios MINVU, Santiago, 2011, pág. 86.

Equipo de fútbol y niños en cancha UVP

Fuente: Álbum C. Cubillos. En Ibíd., pág. 94.


188 La racionalización de la producción habitacional

De acuerdo a lo originalmente establecido, la Caja no solo administra los espacios públicos, sino tam-
bién los equipamientos vecinales. En nombre de la comunidad, ejerce el derecho a obtener rentas
de los bienes en copropiedad que ofrecen servicios comerciales y establece las relaciones con las
prestaciones públicas de salud, a cargo del Servicio Médico Nacional de Empleados (SERMENA).
Inicialmente, la factibilidad de un proyecto de la magnitud de la Unidad Vecinal Portales se basa
en una institucionalidad fuerte, capaz de llevar a cabo su gestión y administración. Para cada uni-
dad vecinal se nombra un administrador del que dependen los subadministradores, supervisores y
auxiliares. En el caso de la Unidad Vecinal Portales, además del personal administrativo, en el año
1968 se cuenta con cerca de 140 trabajadores auxiliares, entre los que hay jardineros, porteros,
personal de aseo, fontaneros y carpinteros**.
Los costos de administración (sueldos, insumos, materiales, etc.) se cubren con los gastos comu-
nes que se descuentan directamente del salario de los propietarios de las viviendas, según un
porcentaje específico***. Sin embargo, más allá de los diferendos que se generan entre las distintas
organizaciones y la administración, ésta sirve de intermediaria entre la organización vecinal y la
caja, que es constantemente interpelada por los vecinos para solicitar mejoras en las condiciones
de urbanización de la villa.
El modelo de gestión y administración implementado por la Caja es clave en la materialización y
buena convivencia en un conjunto residencial de la envergadura de la Unidad Vecinal Portales. De
hecho, a medida que las instituciones van cambiando, el proyecto va sufriendo transformaciones
importantes, tanto en su construcción como en su administración.
En su momento, los arquitectos consideran que un conjunto tan grande de viviendas, concebido
como una unidad vecinal, debe contener necesariamente servicios como guarderías infantiles, un
centro social y locales comerciales, entre otros. En consecuencia, el proyecto original considera
un equipamiento vecinal. Y, en efecto, una de las sociedades constructoras EMPART comienza la
construcción de un tramo del sector comercial que da a la Avenida Portales. Sin embargo, nunca
llega a construirse la totalidad de los equipamientos según lo establecido en el proyecto original.
Más adelante, los vecinos no solo habrían de lamentar que los espacios comunes queden incon-
clusos, sino, además, el vacío de administración que les deja la Caja al retirarse, entregándoles una
responsabilidad de tal magnitud que sobrepasa las capacidades de cualquier comunidad organiza-
da. Así, con sus bemoles, el sistema de administración cautelada por las instituciones de servicio
público perdura como garante del mantenimiento de la edificación, del espacio público y de la
convivencia social hasta fines de los setenta, cuando se disuelven las cajas de previsión.
«El ´78 (…) la Caja de Empleados Particulares decidió que le entregaba la adminis-
tración a los vecinos. Entonces, nos reunimos, ya no me acuerdo –éramos cinco o
seis delegados de blocks que representábamos a los vecinos y teníamos las reuniones
continuamente con el administrador de la Caja–, y fuimos en representación de la
villa. La Caja se desligaba de la administración, dijéramos, de la villa. Y nos entregaba
todo, todo, todo. La villa completa. (…) Incluso nosotros le dijimos: “bueno, nos darán
algún inventario o algo (…) eran los tiempos de [Pinochet]. Entonces, nosotros le pe-
dimos eso, que nos dieran un inventario de lo que nos entregaban: las máquinas, el
riego, todas esas cosas. Entonces el gallo nos dijo: “Señores, hay nombrado ya un ad-
ministrador militar para mañana a las ocho para hacerse cargo de la villa. ¡O lo toman
o lo dejan!” Nos miramos los cuatro o cinco: “¡Lo tomamos!”»
(vecino, 92 años, block 6).

**¡Quiubo Vecino!, 29 de enero, 1968, año II n.° 37.


***¡Quiubo Vecino!, 4 de noviembre, 1967, año II n.° 32
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 189

Vista hacia la cordillera. Block 6

Fuente: Mónica Bustos.

Remodelación Plazuela el Peumo.


Programa de Recuperación de Barrios

Fuente: Equipo de Barrio. SEREMI Metropolitana de Vivienda y Urbanismo, 2010.


190 La racionalización de la producción habitacional

ficha de proyecto

Parque Koke, RancaguA (1967)*

El conjunto habitacional Parque Koke es resultado de un concurso de arquitectura desarrollado


por la CORVI durante este periodo con el objetivo de desarrollar viviendas colectivas recuperando,
densificando y consolidando un área intersticial deteriorada cercana al centro de Rancagua.
Las bases del concurso señalan que se debe organizar un total de 190 viviendas en un terreno de
siete hectáreas caracterizado por la existencia de un gran parque. De acuerdo a las exigencias, 80
de las viviendas deben disponerse en edificios de altura (no mayor a cinco pisos) y las restantes en
viviendas de 40 metros cuadrados en una primera etapa, ampliable en el futuro hasta 66 metros
cuadrados, diseño que debe estar desarrollado en la propuesta.
El proyecto ganador se estructura en base a manzanas que rodean el parque en forma de herradu-
ra, desarrollando operaciones características del accionar CORVI en la época, como la integración
entre espacio público, áreas verdes y equipamiento como elemento articulador, basadas en la con-
cepción del modelo de ciudad jardín.
Dentro de las exigencias se encuentra la necesidad de conservar el centro del predio como un par-
que público, situación que obliga a generar una especie de herradura edificable, configurando una
gran plaza abierta hacia el oriente como acceso principal, propuesta que restringe la ubicación de
los colectivos en altura al costado próximo a la Avenida Baquedano al sur y emplaza las viviendas
al borde norponiente, privilegiando la cercanía a vías importantes de la ciudad y favoreciendo una
mejor inserción en la trama y, en consecuencia, una mayor comunicación con la ciudad.
De esta forma, el conjunto se organiza compositivamente con vivienda en baja altura hacia el
norte, incorporando una calle paralela para facilitar el acceso y, además, favorecer las posibles
conexiones con una ampliación futura. En tanto, los bloques de cuatro pisos se posicionan al sur,
enfrentándose a la avenida principal y generando una entrada pública desde ésta. En relación al
parque, el conjunto se mantiene al margen y no presenta mayores intenciones de penetrar en él,
sino al contrario, enmarcarlo y complementarlo.
El concurso es adjudicado al grupo de arquitectos compuesto por Sergio González, Gonzalo Mar-
dones, Julio Mardones, Jorge Poblete y Pedro Iribarne, quienes destacan por la clara zonificación
de su propuesta y el alto nivel logrado en la composición, tanto del conjunto como de los edificios
mismos, a partir del interesante juego de espacios libres intermedios que no comprometen las pre-
xistencias del parque, como el canal Juan Molina. Otro factor determinante es la incorporación de
una posible ampliación en el entretecho (todos los demás participantes lo hacen en el primer piso),
lo que, a pesar de la inversión inicial un tanto costosa, a la larga se transforma en una alternativa
sumamente económica, manteniendo inalterable el aspecto exterior de los volúmenes.

* Basado en texto Revista AUCA n.° 4, junio-julio 1966.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 191

Parque Koke, Rancagua, 1967

Fuente: Revista Auca N.° 4, junio-julio 1966, págs. 21-22.

Fuente: Catastro de Condominios Sociales, MINVU, 2013.

Imágen de la página siguiente:


Villa presidente frei
Fuente: Archivo MINVU.
192 La racionalización de la producción habitacional

Fuente: Archivo MINVU


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 193
194 La racionalización de la producción habitacional

3.6 LAS TIPOLOGÍAS COLECTIVAS RACIONALES. Tecnificación, moder-


nización y estandarización de la vivienda pública

Como hemos venido señalando, uno de los principales desafíos que en-
frenta la conformación de la CORVI es la necesidad responder al déficit habitacio-
nal con modelos de alta densidad con arquitecturas masivas y replicables, median-
te mecanismos que logren alcanzar una alta producción habitacional.

Dentro de estos mecanismos, además de los avances tecnológicos que se comienzan


a imponer en este periodo respecto al uso de nuevos materiales, la prefabricación, la
estandarización y la aparición de nuevos elementos como el ascensor, con el objetivo de
alcanzar altos niveles de producción las tipologías resultantes se comienzan a ver de-
terminadas por la creación del DFL N° 2 de 1959, el Reglamento Especial de Viviendas
Económicas y el perfeccionamiento de la Ley de Venta por Pisos vigente desde 1937.

De esta forma, si bien desde la creación de la CORVI ya se busca una mayor pro-
ducción habitacional que tenga un mayor impacto en las clases sociales más bajas,
este objetivo se comienza a abordar principalmente a comienzos de la década de
los sesenta por medio de la aparición de una diversidad de nuevas tipologías que
se desarrollan a partir de lógicas de racionalización. Estas se ven reflejadas en el
estudio detallado de sus costos y materiales y, como consecuencia, en el diseño ar-
quitectónico de los proyectos, determinando la formación de los nuevos prototipos
estandarizados que comienzan a verse en distintas ciudades del país.

Desde este punto de vista, es interesante destacar como con la intención de centralizar
las materias habitacionales, la CORVI también se hace cargo de la construcción habita-
cional para los estratos medios, coordinando por medio de una labor indirecta a las dis-
tintas instituciones, organismos fiscales o autónomos comunales, responsables hasta
ese momento de la producción habitacional, las urbanizaciones, los equipamientos y los
servicios públicos, tomando también el control de los proyectos inmobiliarios que han
venido desarrollando hasta ese momento las cajas previsionales60.

En consecuencia, a partir de la década del sesenta, con un fuerte aumento en la pro-


ducción habitacional, comienzan a aparecer arquitecturas racionalizadas que, si bien
siguen respondiendo a los principios establecidos por una nueva concepción urbana
moderna marcada por la ruptura de la manzana tradicional y el desarrollo de los es-
pacios abiertos previstos para equipamientos y áreas verdes, están caracterizadas
por utilizar principalmente los mismos prototipos arquitectónicos y sus variaciones.

60 FORRAY, Rosanna; MÁRQUEZ, Francisca & SEPÚLVEDA, Camila. Op. cit.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 195

En este sentido, debido a la enorme demanda de vivienda y suelo urbano, estos


prototipos comienzan resolver la necesidad de masificación y densificación e intro-
ducen de manera cada vez más regular las tipologías en altura, hecho que viene a
fortalecer la idea de vida colectiva como solución a la vivienda pública.

En consecuencia, debido a su alta replicabilidad, podemos advertir que durante


este periodo se consolida el bloque de departamentos como tipología. La CORVI
forja así una identidad arquitectónica que hace reconocible su obra frente a otros
conjuntos gestionados en épocas anteriores. Considerando el uso de diversas ti-
pologías arquitectónicas (viviendas en baja altura, bloques y torres), caracterizan
su gestión superficies que en diversos casos superan las 50 hectáreas y las 2.500
viviendas61 en proyectos que por su envergadura son construidos en varios años,
desarrollados en diferentes etapas y diseñados por distintos arquitectos62. Desta-
ca en este sentido la Población Juan Antonio Ríos, la que llega a construir más de
5.000 viviendas, sobre una superficie de 100 hectáreas.

3.6.1 Los colectivos 1002, 1006 y 1007

Los colectivos 1002, 1006 y 1007 aparecen como una de las primeras
tipologías estandarizadas en la búsqueda por alcanzar modelos masivos, densos y
de bajo costo para familias de bajos ingresos.

Los primeros permisos de edificación de estos colectivos pueden ser identificados en


195963, por lo que su aparición podría ser atribuida a la implementación del DFL Nº
2 en una fase temprana de la búsqueda de tipologías racionalizadas que pudieran ser
replicables a bajo costo.

Se trata de bloques de cuatro pisos y un subterráneo. A partir de una planta mo-


dular de dos o tres departamentos con la caja de escaleras vertical en el centro,
se constituye un bloque alargado que, según la repetición del módulo, configura las
distintas tipologías 1002, 1006, 1007, desarrollando uno, dos o tres accesos.

Los departamentos desarrollan un programa de tres dormitorios, un living-come-


dor, un baño y una cocina y logia, considerando desde el segundo nivel una terraza

61 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Área de Estudios, Secretaría


Ejecutiva Desarrollo de Barrios (SEDB). Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2013
(Base de datos sin publicar).
62 Ver punto 2.5.4. La macro manzana y la configuración de proyectos residenciales
de gran escala.
63 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Op cit.
196 La racionalización de la producción habitacional

Variaciones de la planta colectivos 1002, 1006, 1007

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. MINVU, 2013

con salida desde el living-comedor. De acuerdo a la tipología alargada del bloque,


con 48 x 7,65 metros en el caso de los colectivos 1006; 32 x 7,65 metros en el caso
de los colectivos 1007; y 22,2 x 8,8 en el caso de los colectivos 1002, los departa-
mentos cuentan con doble orientación, lo que permite su emplazamiento a lo largo
en dirección norte-sur, buscando el mejor aprovechamiento del oriente y el ponien-
te. Solo en el caso de uno de los tres departamentos desarrollados en el módulo del
colectivo 1002 se puede conseguir una única orientación en tanto comparte crujía
con la caja de escaleras, configurando un departamento de menor superficie que
cuenta con un dormitorio menos y no considera terraza.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 197

Elevación Colectivo 1006

Fuente: Corporación de la Vivienda. Documento. Chile, 1960

población san joaquín poniente, san joaquín

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. MINVU, 2013.


198 La racionalización de la producción habitacional

De acuerdo a los conjuntos identificados en el Catastro de Condominios Sociales64,


se constata que habitualmente el bloque aparece combinado con otras tipologías
habitacionales, tales como viviendas continuas y pareadas en dos pisos, en proyec-
tos que alcanzan en promedio superan las 300 unidades habitacionales65.

Dentro de éstos podemos mencionar la Población Quebrada Verde (1961) en Val-


paraíso con 176 viviendas, en la que se combinan con colectivos 1010, 1002 y
casas; el conjunto Barros Arana (1959) en Temuco con 60 departamentos; el Con-
junto Habitacional Los Limonares en Viña del Mar (1959), solo de bloques con 220
departamentos; la Población San Joaquín Poniente (1959) en la comuna de San
Joaquín con 880 unidades habitacionales, en la que los bloques se combinan con
casas de dos niveles; y el sector tres de la Villa Canadá (1963) en la Comuna de
Ñuñoa con 604 viviendas.

3.6.2 Colectivos 1003, 1004 y 401

En la misma línea que los anteriores, destacan también los colectivos 1003
y 1004, que si bien presentan características constructivas similares, cuentan con
un estándar superior a los anteriores en cuanto a terminaciones y materiales,

Aunque son muy parecidos en su configuración, tamaño e imagen, tipológicamente


se diferencian en cuanto a la localización del sistema de circulación vertical con-
formando una unidad arquitectónica a partir de la articulación perpendicular de los
bloques y la ubicación central de la caja de escaleras.

A partir de esta lógica tipológica en forma de “T”, los volúmenes pueden unirse a lo
largo de una manzana configurando espacios lugares semipúblicos, pero a su vez
manteniendo una continuidad. Poseían terraza, logia, tres dormitorios y un baño.

Dentro de los conjuntos identificados por el catastro podemos señalar las etapas
1A, 1B, 1C, 2A y 3 de la Población Gómez Carreño (1964) en Viña del Mar con 1436
viviendas, el conjunto Los Magnolios (1966) en Limache con 64 unidades o la etapa
2B de Población Juan Antonio Ríos.

64 Según el análisis preliminar del Catastro Nacional de Condominios Sociales


de 2013, se han identificado catorce conjuntos construidos bajo tipologías 1002,
1006, 1007, existentes principalmente en las comunas de Viña del Mar, Valparaíso,
San Joaquín, Temuco, Pedro Aguirre Cerda y Ñuñoa.
65 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Op. cit.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 199

población gómez carreño, viña del mar

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. MINVU, 2013.

3.6.3 Colectivos 400 y 500

La Corporación de la Vivienda popularizó este tipo de edificio a principios


de los sesenta, donde mediante una crujía doble y la escalera al interior del edificio,
se logra eliminar en gran parte las circulaciones de acceso. Además, este prototi-
po al ser compacto, permite configurar distintos espacios dentro de las manzanas,
formando sectores semipúblicos y una imagen urbana más cercana al modernis-
mo, rompiendo la manzana tradicional. Los colectivos 400 tenían cuatro pisos y 16
departamentos, mientras que los colectivos 500 contaban con cinco pisos y 20
departamentos, en ambos casos de 56 y 63 metros cuadrados con tres dormito-
rios y un baño.

3.6.4 Los colectivos 1010/1020

Los colectivos 1010/1020 se comienzan a construir entre 1966 y 1967,


inicialmente como respuesta para albergar a damnificados de las inundaciones del
invierno de 1965. Son diseñados en el marco de los talleres de arquitectura desa-
rrollados por la CORVI con el objetivo de diseñar prototipos de vivienda estandari-
zados para su construcción masiva, en los que en primera instancia se propone una
tipología de vivienda colectiva de cuatro pisos para la zona central de Chile.
200 La racionalización de la producción habitacional

colectivos 500, población juan antonio ríos etapa 2c

colectivos 400, población juan antonio ríos etapa 2c


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 201

La creación del Registro Único de Viviendas y Construcciones Industrializadas66


da cuenta de la búsqueda de innovación tecnológica que se desarrolla en ese mo-
mento con el objetivo de enfrentar la problemática de la producción masiva de vi-
vienda. Dicha búsqueda pasa a ser un tema central, a partir de lo cual se incorporan
los criterios de racionalización, industrialización y productividad en la construcción
masiva por parte del Estado.

De esta forma, los colectivos 1010/1020 pasan a ser el aporte más representativo
en la búsqueda por integrar al diseño las formas de producción y el uso racional de
materiales. Mediante la aplicación de criterios de economía en el diseño, construc-
ción estandarizada y producción industrializada, se instala el concepto de “diseño
racionalizado”.

Diseñado por los arquitectos Jaime Perelman y Orlando Sepúlveda, la propuesta


se basa en una tipología modular, simple y geométrica, a partir de una planta rec-
tangular que localiza centralmente el área de circulación y distribución de cuatro
departamentos por nivel. Constructivamente, el bloque se basa en muros estruc-
turales de hormigón armado dispuestos paralelamente, constituyendo los muros
medianeros entre departamentos como dos dobles “T”, que permiten la liberación
de la planta y la fachada respecto de la distribución de la tabiquería y el uso de los
materiales67.

En esta línea, la lógica de racionalización del diseño se basa en contemplar módulos


de acuerdo a las dimensiones de los materiales a utilizar, el sistema de funciona-
miento de las instalaciones y la distribución programática de la vivienda como con-
secuencia del proceso productivo68. De aquí que su diseño considera las instalacio-
nes, concentrándolas de manera lineal en el eje central longitudinal que comparten
los departamentos, y el uso de materiales existentes en la época, elegidos por su
valor económico, tales como las planchas de asbesto-cemento, yeso cartón y el
uso de perfiles Cintac.

66 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Op. cit., pág. 133.


67 VIGOUROUX, Orlando. Los edificios 1010 y 1020. Revitalización y mejoramiento del
paisaje residencial. Tesis de Magíster. Universidad Diego Portales, 2009, págs. 32-33.
68 Ibíd., pág.32.
202 La racionalización de la producción habitacional

El Plan de Ahorro Popular (PAP) de 1967 fue el sostén de financiamiento de esta


tipología, la que diseñada en dos versiones desarrolla superficies entre los 47 y los
55 metros cuadrados para los colectivos 1010, y entre 63 y 69 metros cuadrados
para los colectivos 1020, considerando dos o tres dormitorios respectivamente.
Las tipologías varían en elementos muy puntuales, definidos por las cualidades cli-
máticas del emplazamiento69.

69 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Op. cit., pág. 161.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 203

población vicente pérez rosales población victor domingo silva


osorno, 1971 coquimbo, 1969

población chinchorro norte conjunto habitacional las rocas


arica, 1976 antofagasta, 1971

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.

Imágen de la página siguiente:


POBLACIÓN LA faena peñalolen
Fuente: Archivo MINVU, 1969-1973.
204 La racionalización de la producción habitacional
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 205
206 La racionalización de la producción habitacional

¿Qué podría decir de lo bueno y de lo malo del edificio,


de sus entornos? ¿qué cosas valora y qué cosas cree
que no funcionan tan bien?
Será porque es nuestra, pero encontrarle algo negativo
me cuesta, porque es amplio, tiene un dormitorio grande
y otros dos más pequeños. Tiene clóset incluido y otro
para utensilios de aseo. Si antes era cómodo para seis
personas, ahora lo es más. De lo negativo, hay ciertas
desventajas: no hay balcón y la ropa hay que irla secando
por partes, o por ejemplo si uno quiere maestrear no tiene
dónde. También es un problema subir las escaleras para
los que viven en el cuarto piso, que quizás cuando recibie-
ron el departamento tenían 30 años, pero no es lo mismo
ahora que tienen 70.
ENTREVISTA
¿Cómo fue vivir en departamento? porque había gente
que era reacia, que estaba acostumbrada al patio. los
José Saldía departamentos recién se estaban construyendo en esa
época.
Vecino del Condominio Araucarias, también conocido
Hubo mucha gente que no se acostumbró y cuando
como los Bloques de Luis Durand, en Temuco. Vive en
tuvo la oportunidad de irse, se fue. Por lo general la gente
un colectivo racionalizado 1020. que le gustaba la crianza de animales, no se acomodaba,
pues necesitaba más espacio, convivir con más cosas y
¿Cómo llegó al condominio, postularon? al entrar al departamento sentían que perdían contacto
con todo.
El conjunto fue entregado en 1975, llegamos con
mi padre desde el principio. Estábamos organizados a
Los edificios 1010 y 1020 han sido de los mejores que
través de un comité llamado Las Araucarias. Mi padre era
ha construido la política habitacional chilena ¿se ha-
funcionario del Servicio Nacional del Salud y postuló con
blaba de la gente de los departamentos como si fuera
otros empleados públicos de otras reparticiones y nos
gente de otra estirpe?
conocimos cuando llegamos a vivir al lugar, salvo, quienes
trabajaban en el mismo servicio. Nosotros teníamos dos Claro, se pensaba que la gente que vivía ahí era clase
conocidos y nos cambiamos con diferencia de días. Las media para arriba, pero eso era un error, porque la mayoría
llaves las entregaron un día y los 16 propietarios del block de la gente eran empleados públicos. Por ejemplo, para
estaban ahí. entrar al Programa de Mejoramiento de Condominios
Nosotros éramos seis, hijos, más padre y madre. Sociales la vivienda estaba sobre el valor fijado para vi-
Teníamos tres dormitorios y quedamos cómodos. vienda social y no podíamos postular a través del MINVU,
entonces llegó a ser contraproducente. Ya los cuartos
pisos estaban comenzando a tener filtraciones de agua
¿Cómo fue el cambio a vivir en un edificio?
por el techo que estaba en condiciones críticas. Estaba
Para donde estábamos, una casa antigua que arren- comenzando a terminar su vida útil y nosotros por nues-
dábamos, con patio y árboles frutales, había una gran tros propios medios no hubiéramos podido arreglarlos.
diferencia, que el departamento era nuestro. Echábamos
de menos ciertas cosas, pero estábamos cerca de un
sector que era lo más selecto de Temuco. Tenemos todo
cerca, estamos a tres cuadras del Casino y al lado de una
vía estructurante (Avenida Alemania).
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 207

¿Tenían idea de que vivían en copropiedad, sabían lo ¿Cómo ha sido esta experiencia?
que significaba eso? ¿hubo alguna forma natural de
Para mí lo mejor ha sido que la gente sienta que
organización vecinal?
pertenece a algo, que esto no es territorio de nadie, que
No teníamos noción de eso. Yo lo supe ahora en la hay normas que respetar entre los vecinos, que acatamos
postulación al mejoramiento. Sabía que existía una ley, ciertas normas y que vivimos al lado del otro, que depen-
pero no más allá de eso. Los vecinos informalmente se demos de los demás y somos integrantes con los demás,
organizaban, para contratar a una persona que hiciera en el sentido de que si quiero hacer algo, no lo puedo
el aseo, sacara la basura, pero una política más de largo hacer solo porque a mí me gusta, sino que tiene que
plazo, para reparaciones, por ejemplo, no. aceptarlo el resto también. Aprendimos el respeto por los
demás y hoy estamos organizados. Tenemos problemas,
¿Y esta dinámica funcionó siempre, salvo para estas porque no habíamos funcionado nunca así y a veces la
problemáticas mayores? gente se rebela.

Los problemas más grandes eran cuando las cosas se


¿Les pasa que al estar el conjunto más bonito, les dan
empezaban a echar a perder, porque si fallaba una canale-
ganas de hacer otras cosas?
ta de un lado y había que cambiarla, eran 300 mil pesos. Y
era un tema recolectar esa plata. Después nos cambiaron A uno le mejora el autoestima, el sentido de perte-
todo, incluso lo que habíamos arreglado. nencia, de decir “yo vivo ahí”. Porque antes yo miraba el
edificio y me deprimía el deterioro. Cuando me devolvía
¿Qué cree que es lo más importante de lo que se hizo, lo en micro y el edificio ya estaba pintado, los pasajeros de
que más le ayudó a mejorar su calidad de vida? la micro comentaban y decían “que está quedando bonito
el departamento”. Yo le digo, lo que subió la plusvalía
Yo creo que es una cosa integral, no puedo darle más también…
importancia a una cosa frente a otra. Porque los propieta-
rios en su totalidad es gente de la tercera edad, entonces,
¿Qué otras iniciativas han hecho los vecinos después
la envolvente térmica, cómo quedaron los departamentos,
del mejoramiento?
es lo más valioso para ellos, porque la calefacción es algo
primordial. Antes del mejoramiento nosotros teníamos En mi block aprovechamos de cambiar toda la ilumi-
ventanas de fierro, y si uno dejaba abierta o cerrada la nación. También habían cuotas impagas hace quince
ventana daba lo mismo, era como una película de terror. años del agua para regar el jardín, que pagamos y hoy
Hoy está aislado por fuera, cambiaron las ventanas y no tenemos agua para regar las plantitas. Hoy es más fácil
entran corrientes. Además del techo, se cambiaron las ca- que los vecinos se desprendan de recursos económicos,
naletas y las bajadas de agua que estaban en su tiempo porque todo está mejor, porque cuando no se ve avance,
límite de vida útil. En los pasillos también hay aislación preguntan siempre para qué. Hoy cada block tiene su
que refuerza lo hecho afuera. Hoy la gente que se calefac- delegado. Instauramos un gasto común para el comité de
cionaba a leña ya no tiene para qué, y eso soluciona uno administración de 2 mil pesos, que se preocupa de los
de los grandes problemas de Temuco. bienes comunes, e individualmente cada block le paga a
su administrador.
¿Qué les pedían a nivel de organización para postular al
programa de mejoramiento? Cuál es su opinión sobre esta política que comienza a
hacerse cargo de lo construido en el pasado.
Nos pedían acogernos a la ley de copropiedad, y ahí
nos enteramos de la ley. Los vecinos no tenían mucha El hecho que tengamos que decir cosas buenas es
idea y fuimos informándonos de como teníamos que muy fácil, esto se llama el rescate de la construcción,
hacer nuestro reglamento, poner nuestras propias porque la verdad es que cuando usted construye no se
normas, poniéndonos de acuerdo, hasta que llegamos a preocupa de lo que queda atrás y la vida útil de ésta. Y lo
un resultado común. Eso se imprimió, se inscribió como que se hace hoy es recuperar viviendas para los sectores
escritura pública y hoy funcionamos en base a la ley de urbanos. Y lo nuestro quedó como una pequeña joyita.
copropiedad. A partir del 2 de agosto somos Condominio
Social Araucanía.
208 La racionalización de la producción habitacional
209

conjunto las rocas


comuna : antofagasta
Año de inicio de construcción : 1971
210 CONJUNTO LAS ROCAS Antofagasta
1971 211
212 CONJUNTO LAS ROCAS Antofagasta
1971 213
214 CONJUNTO LAS ROCAS Antofagasta
1971 215
216 CONJUNTO LAS ROCAS Antofagasta
1971 217
218 CONJUNTO LAS ROCAS Antofagasta
1971 219
220 CONJUNTO LAS ROCAS Antofagasta
221

conjunto jaime eyzaguirre


comuna : macul
Año de inicio de construcción : 1974
222 CONJUNTO JAIME EYZAGUIRRE MACUL
1974 223
224 CONJUNTO JAIME EYZAGUIRRE MACUL
1974 225
226 CONJUNTO JAIME EYZAGUIRRE MACUL
1974 227
228 CONJUNTO JAIME EYZAGUIRRE MACUL
1974 229
230 CONJUNTO JAIME EYZAGUIRRE MACUL
1974 231
232 CONJUNTO JAIME EYZAGUIRRE
233

conjunto críspulo gándara


comuna : hualpén
Año de inicio de construcción : 1974
234 CONJUNTO CRÍSPULO GÁNDARA HUALPÉN
1974 235
238 CONJUNTO CRÍSPULO GÁNDARA HUALPÉN
1974 239
240 CONJUNTO CRÍSPULO GÁNDARA HUALPÉN
1974 241
242 CONJUNTO CRÍSPULO GÁNDARA HUALPÉN
1974 243
244 CONJUNTO CRÍSPULO GÁNDARA HUALPÉN
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 245

Es interesante destacar que la utilización de esta tipología en combinación con


viviendas unifamiliares intenta incentivar la integración social de distintos gru-
pos carentes de viviendas en los nuevos conjuntos habitacionales. Considerando
para los colectivos 1010/1020 a las familias con mayor nivel de ingreso (corres-
pondientes al tramo 5) respecto de las viviendas unifamiliares (correspondientes
al tramo 4 dependiendo del tipo de casa)70, se agrupan en un mismo proyecto
usuarios provenientes de distintos orígenes geográficos. Sin embargo, según los
propios arquitectos, esta apuesta determina que se adopten algunos criterios
de diseño arquitectónico preferentemente vinculados a la imagen urbana; en
concreto, se considera que los edificios pueden «dar una presencia digna, para
un nivel socioeconómico más alto que el de los habitantes de las casas del in-
terior, que al ser más chicas, se podrían ampliar con materiales diversos, dando
otra imagen»71.

Respecto a la organización de los colectivos 1010/1020 en su emplazamiento, se


puede señalar que la volumetría de los edificios está concebida para situarse libre-
mente en cualquier terreno, lo que permite su replicabilidad en distintos contex-
tos geográficos. Así también, en referencia al movimiento moderno, los bloques se
disponen de tal manera que permiten liberar entre ellos espacios que puedan ser
utilizados de manera colectiva. Al ser combinados con viviendas unifamiliares, los
bloques son utilizados «para enfrentar las avenidas principales y proteger el inte-
rior, donde podía haber una mayor tranquilidad»72.

Sin embargo, la necesidad de producir los conjuntos en serie, buscando la máxima efi-
ciencia en el uso del suelo, determina que una de las principales preocupaciones esté
centrada en la orientación más que en la configuración de una idea de conjunto que,
a su vez, se articule con el entorno. Esto genera, en algunos casos, la ausencia de una
propuesta de conjunto que defina claramente las áreas colectivas, un ordenamiento
que logre jerarquizar los espacios destinados a la recreación y a la vida en comunidad. Al
respecto, Aguirre y Salim señalan que esto es un retroceso en la calidad del diseño de las
articulaciones urbanas de los conjuntos, ya que la ubicación de los bloques (perpendi-

70 La categoría 5 corresponde al tramo del Programa de Ahorro Popular (PAP)


para postulantes con ingresos más altos (entre dos y tres sueldos vitales), en tanto
que el tramo 4 corresponde a aquel con ingresos entre uno y dos sueldos vitales.
Fuente: MINVU, 2004. Op. cit., pág 136.
71 Entrevista Orlando Sepúlveda, en VIGOUROUX, Orlando. Los edificios 1010
y 1020. Revitalización y mejoramiento del paisaje residencial. Tesis de Magíster.
Universidad Diego Portales, 2009, Op. cit.
72 Ibíd.
246 La racionalización de la producción habitacional

culares o girados con respecto a la calle), no contribuye a la configuración de los límites,


tanto del espacio entre bloques como de la manzana en su conjunto.

A la larga, ello redunda en una despreocupación por los espacios intermedios y en la


escasa consolidación de los espacios destinados a áreas verdes y equipamiento73.

En consecuencia, si bien las áreas libres entre bloques son pensadas con el objetivo
de ser los espacios comunes a los propietarios de estas edificaciones, la ausencia
de una definición clara de los límites de lo que corresponde legalmente a la co-
propiedad identificando qué espacios son bienes nacionales de uso público y cuáles
corresponden a patios privados de los primeros pisos, hace que en muchos casos es-
tos espacios entre bloques se encuentren en estado de abandono. Éste es un punto
significativo en el marco del presente estudio, en tanto da cuenta de que si bien la
construcción de los colectivos responde a una concepción integral desde la perspec-
tiva del diseño, no considera una mirada de largo plazo respecto a la convivencia en-
tre vecinos ni en relación a la administración de bienes comunes o exclusivos. Así, los
conjuntos con mejor nivel de consolidación de sus espacios abiertos dependen, en
cierta medida, del nivel de organización espontánea que alcanzan sus propietarios,
los que en general no tienen mayor conocimiento del marco legal de la copropiedad.

A pesar de los problemas que los colectivos presentan en la configuración de los


espacios libres, es importante rescatar su alto valor arquitectónico y urbano. Loca-
lizados en lo que hoy es el pericentro urbano, en la mayoría de los casos están in-
sertos en estructuras consolidadas, cercanas a servicios y equipamientos. Asimis-
mo, los bloques son bien valorados estructuralmente, tanto desde su resistencia
sísmica (probada por más de cuatro décadas) como desde la flexibilidad y estándar
de superficie de su espacio interior, la que ha permitido que en los pisos superiores
no se generen ampliaciones irregulares.

Probablemente debido a la eficiencia productiva de su construcción, así como por


su calidad constructiva, estos prototipos logran adecuarse a los distintos progra-
mas desarrollados a lo largo de tres periodos presidenciales.

En el gobierno de Eduardo Frei Montalva, además de cumplir con los objetivos ini-
ciales que demandó su diseño (albergar a damnificados de una catástrofe), los co-
lectivos resultan ser una buena solución para construir grandes urbanizaciones

73 AGUIRRE, Beatriz. & SALIM, Rabí. “La trayectoria espacial de la Corporación de


la Vivienda (CORVI)”. Revista Electrónica DU&P (Diseño Urbano y Paisaje), Vol. VI,
n.° 18, Centro de Estudios Arquitectónicos, Urbanísticos y del Paisaje, Universidad
Central de Chile, 2009.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 247

para personas que tienen ingresos correspondientes al estrato más alto del Plan
de Ahorro Popular (tramo 5). A ellos corresponde un terreno urbanizado y viviendas
de 45 metros cuadrados en promedio en extensión o en altura para lo cual se los
prototipos más utilizados serán los colectivos 1010/1020.

En tanto, durante el gobierno de Salvador Allende los bloques 1010/1020, junto


a los edificios de la KPD, se constituyen en íconos del concepto de construcción
popular industrializada. Crítica con respecto a las soluciones de autoconstrucción
impulsadas por el gobierno anterior, la Unidad Popular considera que la tipología
de los colectivos, junto a la posibilidad que ellos brindan de entregar soluciones
terminadas a gran escala, ayuda a forjar una imagen urbana característica que da
cuenta de la acción estatal en materias habitacionales. Asimismo, durante los pri-
meros años del régimen militar se siguen construyendo colectivos 1010/1020 bajo
los nuevos sistemas de subsidio a la demanda. De acuerdo a esta nueva lógica, para
el sistema de licitaciones públicas o privadas del SERVIU los bloques 1010/1020,
por sus características de racionalidad constructiva, aparecen una vez más como
solución para dar una respuesta rápida y efectiva al déficit habitacional.

Algunas variaciones al prototipo original

Colectivos 1040: Con bastante menor difusión que los 1010 y 1020, con la in-
tención de desarrollar una tipología posible de ejecutar en serie y en distintas ver-
siones según la región, aparece como tipología el bloque colectivo 1040. El nuevo
colectivo, desarrollado dentro del “Plan de emergencia del año 1971”, junto con el
colectivo 1050, es parte de los prototipos característicos de programas de vivienda
en altura implementados durante estos años.

villa río claro, talca, 1975

Fuente: Memoria MINVU, pág. 52.


248 La racionalización de la producción habitacional

Plantas, corte y elevación Colectivos 1011 y 1021

corte y elevación Colectivos 1040

Fuente: CORFO, 1974


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 249

Conjunto Habitacional BERNARDO O’HIGGINS


Osorno, 1974

Conjunto Habitacional J. M. Balmaceda


Osorno, 1974

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.

Conjunto Habitacional Las Nieves


Coyhaique, 1978

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.


250 La racionalización de la producción habitacional

Si bien su superficie, capacidad y especificaciones técnicas son bastante similares


a los 1010, el colectivo 1040 es diseñado con el objetivo de contar con un bloque
de doble orientación que pueda complementarse con los colectivos 1010/1020 de
manera perpendicular, agrupando dos o tres departamentos por piso con una super-
ficie de 58,15 metros cuadrados cada uno y posibilitando una mayor riqueza espacial
en la composición de los espacios urbanos, un mejor aprovechamiento del terreno74
y la capacidad de emplazarse en zonas con pendiente75.

Colectivos 1011/1012/1021/1022/1042: Con el objetivo de aplicar la misma


tipología en diferentes centros urbanos a lo largo del país, los colectivos 1012 y
1022 van adquiriendo elementos que permiten su adaptación a otros climas y ca-
racterísticas de suelo. Por ejemplo, aquellos construidos para la zona sur del país,
son diseñados con una cubierta de mayor pendiente y aleros para climas más llu-
viosos, considerando una hojalatería más completa, revestimientos de muros con
estuco, perfiles de ventanas de mayor espesor, la incorporación de logia en la coci-
na y ductos para la instalación de un calefactor a parafina. Para el mismo clima, el
bloque tipo 1042 cambia la estructura de hormigón del cuarto piso por estructuras
de madera, logia, cerramiento de caja de escalera y paneles de maderas con fenes-
traciones para la aislación térmica76.

74 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit. 2007. pág. 173.


75 BRAVO, Luis. “Seminario de extensión: Estándares regionales de vivienda”. Escuela
de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 10-14
de noviembre de 1975.
76 Ibíd.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 251

3.6.5 La CORMU y los planes seccionales

Con el desafío de abrirse a la demanda de los sectores socio-económicos más


postergados77 y a la luz del principio que establece la necesidad de ejercer control so-
bre el suelo urbano, limitando su extensión indiscriminada y la especulación, los planes
seccionales surgen como propuestas de densificación o revitalización de áreas urbanas
dentro o fuera de los límites urbanos mediante tipologías de vivienda en altura.

Entendidos como un instrumento que establece el uso del suelo, la altura y el des-
tino de la edificación, los planes seccionales buscan definir integralmente el diseño
de una pieza urbana en dos modalidades: la densificación y la remodelación.

Una de las mayores complejidades, sin embargo, radica en que el proceso de expan-
sión urbana ha generado el encarecimiento desmedido del territorio urbano78, dejan-
do en evidencia que el abastecimiento de terrenos a precios razonables constituye
uno de los principales problemas en la ejecución de los planes habitacionales.

«La creciente demanda de sitios, generada por el aumento demográfico,


produce una plusvalía tal que los inversionistas se sienten impulsados a
mantener por largo tiempo los terrenos, sin colocarlos en oferta, restán-
dolos, por lo tanto, de las posibilidades habitacionales y de otros usos que
en su conjunto presenta la ciudad. Aunque cuenta con el mecanismo le-
gal de la expropiación para incrementar la oferta restringida de terrenos
que se ha anotado, el gobierno ve limitadas sus propias posibilidades por
la escasez de recursos disponibles para tal propósito. Al mismo tiempo,
sus propios programas de construcción de viviendas y equipamiento co-
munitario producen un efecto adicional en el precio de los terrenos, ya
que significan una demanda considerable de sitios urbanos»79.

A partir de esta realidad, se entiende que no es posible abordar el problema habita-


cional sin la participación activa del sector privado, planteándose la necesidad de
crear mecanismos adecuados que permitan facilitar y estimular su participación
responsable. Así, de acuerdo a una política urbana de terrenos, la CORMU va adqui-
riendo inmuebles mediante la compraventa o expropiación, ya sea para abastecer
al sector público en conformidad a los requerimientos del Plan Habitacional, o bien
para satisfacer las demandas del sector privado como aporte a las sociedades que

77 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Op. cit. 2004.


78 CORPORACIÓN DE MEJORAMIENTO URBANO. Documento. Ministerio de
Vivienda y Urbanismo, octubre de 1968, págs. 9-11.
79 Ibíd.
252 La racionalización de la producción habitacional

organiza o en beneficio de cooperativas, juntas de vecinos, centros de madres, clubes


deportivos y empresas constructoras, entre otras80.

A partir de estos principios, bajo la acción de la CORMU y de acuerdo a las atribu-


ciones81 con que cuenta en su breve existencia, entre los años 1965 y 1973 se di-
señan y construyen diversos planes seccionales, que –cargados de un alto sentido
ideológico–, buscan dar cuenta de la reformulación y adaptación del pensamiento
moderno al contexto local82.

Con una clara intención experimental que intenta plasmar los objetivos de transfor-
mación social, los planes seccionales buscan distanciarse en alguna medida de los
códigos formales más ortodoxos del movimiento moderno, lo que Raposo ha deno-
minado “neoracionalismo”. De esta forma, en un proceso de adaptación de los princi-
pios del movimiento moderno que explora en diversas concepciones morfológicas y
tipológicas, las propuestas desarrollan una estética progresista y funcional, intentan-
do establecer nuevos modelos residenciales arquitectónico-urbanísticos a través de
elementos que logren plasmar la cultura local y sus cambios históricos, cargando de
significación la arquitectura respecto del lugar y el uso de los materiales. De aquí que
los seccionales, entendidos como una unidad integral de diseño, buscan por medio
de la organización de las unidades tipológicas establecer relaciones orgánicas con el
territorio y se comprometen con la articulación de la vida social, organizando cohe-
rentemente lo nuevo con las preexistencias del entorno.

Desde este punto de vista, por medio de elementos urbanos propios del pensamien-
to moderno que contribuyen a crear una determinada estructura urbana, los seccio-
nales proponen la creación de barrios con programas de densificación, valorando la
integración de estratos socioeconómicos, la jerarquización de las vías de circulación
y la disponibilidad de lugares de encuentro e intercambio social a través áreas de
servicios comunes y la proyectación de calles y patios elevados83.

80 En virtud de lo dispuesto por la Ley N° 16.615 se modificó el estatus jurídico


relativo al derecho de propiedad en Chile, en el sentido de que dicha propiedad
debe cumplir una función social. Entendiendo que la propiedad comprende,
cuando así lo exigen los intereses del Estado, la utilidad, la salubridad pública y el
mejor aprovechamiento de las fuentes de energía productiva en el servicio de la
colectividad y la elevación de la vida de los habitantes. Ibíd., págs. 12-13.
81 Si bien el mecanismo de sociedades mixtas se instaura de la mano de la creación
de la CORMU en 1965, durante el gobierno de la Unidad Popular ésta es orientada
a generar un mecanismo de gestión para la mantención de los planes seccionales.
82 RAPOSO, Alfonso. Op. cit., pág. 157.
83 Revista AUCA n.° 21, 1971, pág. 34.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 253

Si bien los seccionales desarrolladas por la CORMU no llegan a compararse en cantidad


con la acción de otros organismos como la CORVI, un hecho significativo en la experien-
cia arquitectónico-urbanística de la primera es, según señala Alfonso Raposo como hipó-
tesis, que el diseño urbano se constituye en una práctica de investigación por sus propios
fueros, dejando su propia impronta en pequeños fragmentos de la ciudad pericentral84.
En este sentido, Raposo plantea que la corporación no cuenta con el espacio histórico
necesario para decantar la experiencia y obtener ciertas conclusiones que permitan es-
tablecer las bases de la institucionalización disciplinaria de una tendencia mayor.

Los planes seccionales de densificación

Con el objetivo de aumentar la producción habitacional llegando las clases sociales


de más bajos recursos, la densificación fue establecida como una de las líneas de
acción de la CORMU desde su creación. A partir de ese momento, en otra escala de
recursos respecto a las remodelaciones, se comienzan a generar diversos proyectos
desarrollados bajo el mismo espíritu de la CORMU, pero orientados hacia una pro-
ducción que aumentara la cobertura introduciendo una mayor racionalidad.

Si bien durante los primeros cinco años de la CORMU se desarrollan diversos pro-
yectos habitacionales en sectores aledaños a las ciudades, según señala Hidalgo,
para el gobierno de la Unidad Popular estas actuaciones no se basan tanto en la ra-
cionalidad habitacional sino más bien en la representación de la monumentalidad y
el lujo, satisfaciendo la necesidad de alojamiento de la clase media, contribuyendo
así a la segregación clasista de las ciudades chilenas85.

Por ello, haciendo pleno uso de las atribuciones establecidas por la corporación,
es durante el gobierno de Salvador Allende que, con el objetivo de aumentar la
producción habitacional para las familias de más bajos recursos86, se construyen
las densificaciones más significativas en cuanto al desarrollo de propuestas tipo-
lógicas y número de viviendas entregadas.

84 RAPOSO, Alfonso. Op. cit., 2005, pág. 158.


85 HIDALGO, Rodrigo. Op. cit., 2005, pág. 338.
86 Con el gobierno de la Unidad Popular, las funciones de remodelación,
rehabilitación y densificación establecidas para la CORMU se orientan a satisfacer
la demanda de los sectores socio-económicos más postergados. MINISTERIO DE
VIVIENDA Y URBANISMO. Op. cit., 2004.
254 La racionalización de la producción habitacional

¿Cómo se incentiva la construcción en altura en esos


años?
El tema de incentivar la construcción en altura era
complicado, porque en esa época la demanda estaba
compuesta por primera o segunda generación de migran-
tes del campo, y la tradición hasta entonces era que las
soluciones habitacionales eran en extensión. No era fácil
persuadirlos de “irse pa’ arriba”.
Por eso, junto a la edición de la revista AUCA N°21
incorporamos un afiche para incentivar la construcción en
altura y lo distribuimos en las poblaciones. Ahí explicá-
bamos las ventajas de la vivienda en altura. Generó gran
impacto y abrió muchas discusiones.
Se empiezan a tomar decisiones de aumentar la
ENTREVISTA densidad urbana...
Por supuesto, pero dentro de límites tolerables,

Miguel Lawner preservando los espacios de equipamiento común, áreas


verdes, que es opuesto a la ausencia total de los equipa-
mientos tal como ocurrió en años posteriores.
Arquitecto, ex Director Ejecutivo de la Corporación de
Mejoramiento Urbano, entidad dedicada a la remodelación
y densificación de las áreas centrales de las ciudades ¿Qué tipo de discusiones tuvieron con la gente que
chilenas. venía del campo?
No fue fácil, pero teniendo una actitud de auténtica
participación, la gente aprende. Nosotros pre-asignamos
Desde la perspectiva de lo colectivo, cuéntenos el rol todos nuestros programas. O sea, cada comité sabía que
que cumplió la CORMU. ellos estaban asignados a tales y cuales bloques, porque
Nosotros a través de la CORMU, como primer objetivo, se trabajaba en conjunto con las directivas y organiza-
abrimos el abanico habitacional, incorporando y priorizan- ciones sociales y se hacían encuestas muy rigurosas
do la opción habitacional al 20% que no podía acceder a la definiendo número de familias, calidad, cantidad, com-
vivienda. Pero también, como segundo objetivo, quisimos posición, etc. Tal es así, que tuvimos que establecer en la
evitar lo que en ese tiempo llamábamos el crecimiento sede de la CORMU un sector con una exposición perma-
urbano fuera de control. Para eso la CORMU jugó un rol nente donde íbamos mostrando los avances. Y sobre todo
fundamental porque entró a intervenir seriamente en el intensificamos mucho el uso de las maquetas para mejor
mercado del suelo urbano, que es la gran exigencia hoy. comprensión de la gente.
No hay posibilidad de acabar con la especulación del
suelo urbano sin una acción decidida del Estado. ¿Tenían noción o medidas que justificaran la dimensión
Nos esforzamos porque las soluciones habitacionales de los conjuntos, asociada a la identidad de los veci-
estuvieran, en lo posible, inscritas en el perímetro que nos?
definía la circunvalación Américo Vespucio, con el objeto Ningún proyecto se hizo con el nivel de indefinición
de que todos los sin casa pudieran permanecer, en lo po- espacial de hoy: monótono, repetitivo. Ese era un objetivo
sible, en la zona donde deseaban permanecer y en donde de nuestro diseño urbano. Todos nuestros conjuntos
estaban sus fuentes de trabajo. tienen riqueza espacial, incluso puedes ir a ver el que más
Logramos esos objetivos sobre la base de adquirir me satisface y donde hubo un nivel mayor de participa-
el suelo, diseñar los prototipos de vivienda dejando su ción por parte de la comunidad, que nosotros llamamos
calidad completamente definida y convocar a empresas Tupac Amaru y entiendo que ahora se llama Villa San
constructoras a lo que ellos saben hacer: construir y Cristóbal. Partió llamándose Polígono de Tiro, por el origen
punto. del proyecto.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 255

Ahí proyectamos una escalera común que sube al Aquí comienza la estandarización como respuesta del
tercer piso, donde se desarrolla lo que nosotros llamamos estado al déficit de vivienda, a diferencia de los anterio-
una calle elevada, no un pasillo, para crear un espacio res conjuntos que eran singulares
de comunidad y encuentro. La calle elevada era para los
habitantes del tercer y cuarto piso un lugar de expansión, Eso fue obra de la CORVI y reconozco que la CORMU
además de que unía a todos los bloques. Hoy por temas operó con otro estilo. Pero con todo, las poblaciones don-
de seguridad hay algunos que están cerrados, pero eso lo de se levantaron los 1010 y 1020 nunca adolecieron de
hicimos en casi todos los conjuntos de la CORMU. los problemas que presentan las obras posteriores. Siem-
pre estuvieron dotados de espacios comunes razonables,
equipamiento social, etc. Ahora, en nuestro tiempo fuimos
¿Cuánto tiempo se daban para diseñar? muy críticos de que se proyectara el mismo bloque en
Imposible, olvídate. Todo era poco. Lo que sí noso- Castro que en Tocopilla. Pero pasados los años, ves cómo
tros tratamos de deducir en la medida de la posible las la gente los admira y como se siguen comercializando
demandas de la gente y combinarla con los recursos que muy bien, tanto en Castro como en Tocopilla.
están a tu disposición, además de incluir a los vecinos lo
que llamamos “talleres creativos”. Nunca en un conjunto Volviendo al tema de la tensión de los límites de la pro-
hubo sólo un prototipo. Siempre por lo menos tres tipos de piedad privada, ¿hay alguna otra fórmula de acceder a
viviendas para cuatro, cinco y seis camas. Por supuesto la vivienda social?
que ahora haces un balance crítico y vemos que nuestras
cocinas fueron demasiado chicas, por ejemplo. Tampoco Fui exiliado después del golpe militar y viví en Dinamar-
proyectamos logias y el espectáculo en estos días de sol ca, en un conjunto habitacional precioso. Allá, por razones
precioso, de la ropa tendida, a mí me gusta, pero claro, de desarrollo, las viviendas sociales no se entregaban
espacialmente no es lo mejor. en propiedad, sino que son patrimonio de cooperativas
locales dueñas de todas las obras que se construyen en
una determinada comuna. Cuando llegué a vivir ahí me
Que es también lo que le pasó a los 1010 y 1020 que no pidieron al igual que aquí un mes de garantía y pasé a ser
tienen balcón... miembro de la cooperativa, como si pagara un arriendo.
Los 1010 y los 1020 fueron una enorme conquista, Viví ocho años ahí y durante ese tiempo la cooperativa
fueron un paso gigantesco que dio la CORVI. El jefe del hizo tres mejoramientos importantes: se renovaron los
departamento técnico de la CORVI, Isidoro Latt, invitó baños, los muebles de cocina y el revestimiento del
en 1965 a Reuben Donath, un israelí especialista en edificio, que era de asbesto cemento. Nadie tuvo que
racionalización del diseño. Su visita resultó fundamen- pagar un peso porque las viviendas eran propiedad de esa
tal porque hasta esa época nosotros teníamos clara la cooperativa. El problema es que en Chile se aspira a tener
racionalización de la construcción, pero no del diseño. A la propiedad de la vivienda porque es un seguro para el
nadie se le ocurría eso, ni figuraba como preocupación y futuro, pero en Dinamarca el sistema previsional asegura
los bloques racionalizados 1010 y 1020 tienen su origen una buena jubilación. Otra ventaja del sistema cooperativo
en las enseñanzas que dejó él. es que otorga mayor movilidad laboral ya que el trabajador
El éxito de estos bloques fue que las empresas cons- no queda amarrado a la propiedad del bien raíz y puede
tructoras optimizaran sus propuestas. Las competencias trasladarse fácilmente a residir en otra cooperativa, si es
entre estas empresas era notable y aumentó muchísimo que cambia de trabajo.
su productividad. Pero todo concebido con un criterio y
objetivo social, porque todos los conjuntos habitaciona-
les respondían a las aspiraciones de los postulantes a
vivienda.
256 La racionalización de la producción habitacional

Plan Seccional Parque Intercomunal Poniente, Población Santa Anita, Lo Prado (1972)

Fuente: Revista Auca N.° 21, 1971, pág. 43.

foto aérea proyecto final

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. Google Earth.

«La línea de remodelación, propiamente urbana, ya establecida por la admi-


nistración anterior exige una definición, en términos de una nueva política, de
los conceptos de edificación en altura, liberación de suelo y reequipamiento
social. En el hecho, su formulación teórica ha planteado criticas contradic-
torias con la realidad y experiencias, que bien merecen consideración espe-
cial»87.

87 VIEXPO, “Política habitacional del Gobierno Popular. Programa 72” citado por
HIDALGO, Rodrigo. Op. cit., 2005, pág. 340.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 257

Propuesta original Plan Seccional Parque San Luis, Las Condes, (1971)

Fuente: Revista Auca N.° 21, 1971, pág. 36.

Marcada por una clara concepción ideológica que busca plasmar los objetivos de
transformación social de la labor del gobierno de la Unidad Popular, durante estos
años la tarea de los seccionales de densificación se vuelve compleja, en tanto de-
ben concertar estos nuevos desafíos a través de la imagen resultante de la arqui-
tectura y, a la vez, cumplir con la necesidad productiva de la política habitacional.

Así, aunque esto significó adoptar patrones locales más sencillos en términos del
valor del suelo, buscando emplazamientos en áreas periféricas y arquitecturas
orientadas a hacia una economía de la producción que maximizara los niveles de
cobertura88, las diversas propuestas desarrolladas siguen con espíritu experimental
de los seccionales, explorando diversas concepciones morfotipológicas y urbanas.

Desde el punto de vista de su localización, aunque las densificaciones se emplazan


en sectores vacíos aledaños la ciudad, para evitar la segregación urbana y bajo el
principio de que «habrá solución habitacional donde la gente desea que sea»89, en
el caso de Santiago se establece que el desarrollo de las soluciones habitacionales
se realizará en lo posible dentro del anillo Américo Vespucio o bien buscando opor-
tunidades en comunas interiores.

Desde este punto de vista, aunque «oficialmente las autoridades de la CORMU


pretendían no tener imágenes objetivo para el desarrollo urbano de la ciudad de
Santiago, por cuanto se consideraba que ello era función formal de la Dirección de

88 RAPOSO, Alfonso. Op. cit., 2005, pág. 209.


89 Entrevista Miguel Lawner. Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios MINVU.
Santiago de Chile, octubre de 2013.
258 La racionalización de la producción habitacional

Villa josé joaquín prieto (ex pozos areneros) población santa mónica, recoleta, 1971
pedro Aguirre cerda, 1973

Fuente: Mónica Bustos. Fuente: Mónica Bustos.

Desarrollo Urbano del MINVU, en la práctica hubo en la CORMU un pensamiento


relativamente formal al respecto, el cual fue dado a conocer informalmente en di-
versas publicaciones de la época»90.

Muchas de las densificaciones obedecen a una concepción urbana de ordena-


miento territorial como respuesta al emplazamiento de los conjuntos, desarrollan-
do a través de propuestas integrales la consolidación de las nuevas áreas urbanas
en el contexto de la ciudad.

Tal es el caso de la población Santa Anita (1972)91, localizada en la comuna de Lo


Prado, cuyo seccional, conforme a una concepción metropolitana, plantea en su
propuesta original una función de núcleo habitacional y de servicios. Aunque no
llega a construirse completamente, el proyecto original contempla la idea de con-
figurar a través del conjunto un subcentro de servicios intercomunales (de salud,
judiciales, servicios gubernamentales, registro civil, etc.) para el conjunto del sector
poniente de Santiago en el sector colindante con Avenida Las Rejas Norte, y un
subcentro menor de carácter intracomunal, destinado a servicios comerciales, en
el sector adyacente a Neptuno, considerando un parque y un área de forestación.

90 RAPOSO, Alfonso. Op. cit., 2005, pág. 210.


91 Originalmente el conjunto fue denominado Población Che Guevara, destinado
a acoger a las familias del campamento del mismo nombre.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 259

Villa josé joaquín prieto (ex pozos areneros), pedro Aguirre cerda, 1973

Pasarelas de conexión entre bloques y ampliación del patio interior a partir de la modulación del
proyecto original.
Fuente: Mónica Bustos.

seccional cuatro álamos. corte tipo de un bloque, calle superior y patio interior

Fuente: Revista Auca N.° 21, 1971, pág. 41.


260 La racionalización de la producción habitacional

En un caso similar, que solo puede concluir su primera etapa, podemos citar la
población San Luis (1971), localizada en un fundo en la Comuna de Las Condes.
Denominada originalmente “Parque San Luis”, la propuesta busca dotar también
de un gran sub-centro metropolitano al sector oriente de Santiago, localizando
instituciones cívicas y de provisión de bienes y servicios.

Desde el punto de vista de la exploración tipológica, considerando el desafío de in-


tensificar la edificación en altura, uno de los aspectos más interesantes de destacar
además de la aparición de la torre como tipología es la diversidad de propuestas
desarrolladas para el uso del bloque, constituyéndose en un elemento emblemá-
tico de la construcción de vivienda colectiva en altura de carácter estatal. Según
señala Miguel Lawner92, los arquitectos del Departamento Técnico de la CORMU
“echaron a volar su imaginación” diseñando tipologías habitacionales capaces de
reproducir en altura las ventajas de la edificación baja. Para ello, considerando la
conformación de patios colectivos de carácter semi-privado, se proyectan calles
y patios elevados y se amplía la disponibilidad de servicios comunes y espacios de
intercambio social en todos los grupos habitacionales en altura.

A diferencia de los bloques 1010 o 1020, en las densificaciones los bloques son
alargados, con accesos a los departamentos a través de una circulación exterior
común y un sistema de escaleras conectoras en el centro del volumen o en uno de
sus extremos. En tres o cuatro niveles, y en algunos casos hasta cinco, en muchos
casos se incluyen tantos departamentos dúplex como mansardas, combinándolos
con departamentos de una planta en los que espacialmente la vivienda contem-
plaba el área pública en el primer nivel y el área privada en el nivel superior, confi-
gurando una nueva tipología residencial.

Constructivamente los bloques se constituyen en base a una estructura de hor-


migón armado, muros de albañilería reforzada y estructura de madera en el último
piso, destinada habitualmente al departamento dúplex. Volumétricamente, el blo-
que rompe el paralelepípedo con desplazamientos y vacíos que configuran en cada
departamento una terraza que funciona como patio doméstico elevado.

Diseñados en su mayoría con plena participación de las juntas de vecinos93, entre


estos ejemplos podemos citar la población Santa Anita (ex Che Guevara) de 1972,
el seccional Cuatro Álamos del mismo año en la comuna de Maipú, el seccional
Ramón Allende (ex Padres Carmelitos) en Estación Central, la Villa José Joaquín

92 LAWNER, Miguel. Memorias de un arquitecto obstinado. Ediciones Universidad


del Bío-Bío, Concepción, 2013, pág. 177.
93 Ibíd., pág. 179.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 261

Prieto (ex Pozos Areneros) en la Comuna de Pedro Aguirre Cerda, la población La


Castrina (actual población Yungay) en la Granja, la población Santa Mónica en Re-
coleta, el plan seccional Soquim en Antofagasta, el plan seccional Hermanos Pere-
do en Talcahuano, el seccional Baldomero Lillo en la ciudad de Lota y la población
Schleyer en Chillán, entre otros.
262 La racionalización de la producción habitacional

ficha de proyecto

Villa San Luis, Las Condes (1972-73)*


Con el objetivo de dar vivienda a familias residentes al borde del río Mapocho que en general prestan
servicios en la misma comuna, la Villa San Luis es la materialización arquitectónica del anhelo unifi-
cador de la Unidad Popular, coalición que intenta integrar socialmente estratos heterogéneos en un
solo territorio.
Situado en pleno centro de Las Condes, entre Avenida Kennedy al norte y Los Militares al sur, el
proyecto se gesta a través de la CORMU durante el gobierno de Eduardo Frei M. bajo la dirección
del arquitecto Miguel Eyquem, es originalmente denominado Remodelación Parque San Luis, sin
contemplar en ese momento las características sociales que lo distinguen posteriormente.
En consecuencia, el proyecto original contempla la construcción de 61 torres de 17 a 20 pisos y
40 edificaciones de cuatro a cinco pisos, además de la formación de un centro administrativo y
comercial de escala comunal a partir de un gran parque que cruza el terreno de oriente a poniente.
Sin embargo, considerando los criterios de descentralización previstos en el Plan Intercomunal de
Santiago 1960, la propuesta es replanteada drásticamente después de 1970 buscando criterios
de integración urbana y poniendo foco en los sectores de más bajos ingresos, pero incluyendo ade-
más áreas destinadas a las capas medias o medias-altas que canalizan sus demandas a través del
Sistema Nacional de Ahorros y Préstamos (SINAP).
En este nuevo contexto, en enero de 1971 se convoca a un concurso oferta en el ex fundo San Luis
conforme a bases administrativas y especificaciones técnicas muy precisas, a partir de lo cual se
asignan cinco sectores del proyecto a diferentes empresas constructoras, reservando dos para el
recientemente creado Departamento de Ejecución Directa de la CORMU.
Entre abril de 1972 y septiembre de 1973, la densificación alcanza a entregar 1.038 unidades
habitacionales, distribuidas en diversos comités y cooperativas como las llamadas “El Esfuerzo” y
“El Ejemplo”, que durante años postulan a una solución habitacional, logrando a través de los con-
ductos regulares de ahorro de cuotas y pago posterior de dividendos acceder a viviendas de dos y
tres dormitorios de entre 60 y 80 metros cuadrados, completamente terminadas.
La propuesta plantea bloques de hormigón armado de cuatro o cinco pisos de altura para ser ejecu-
tados en una primera fase, destinada a los estratos más desfavorecidos económicamente, y torres en
altura destinadas a las clases media y alta (como segunda fase), las que no llegan a construirse debido
al golpe de Estado.
La entrega de la primera fase se efectúa en abril de 1972 y todas las asignaciones se hacen confor-
me a las nóminas debidamente registradas en la CORHABIT. Los títulos de dominio no alcanzan a
entregarse porque, de acuerdo al procedimiento estipulado, estos se entregan una vez formalizada
la recepción de los servicios de agua, alcantarillado, luz y pavimentación. También se requiere la
recepción final de los inmuebles por parte de la Municipalidad de las Condes, la cual postergó in-
definidamente el trámite.
Tras el golpe de Estado de 1973 los departamentos son allanados y sus moradores desalojados y
reubicados en distintos puntos periféricos de la ciudad. Los departamentos fueron reasignados a
familias de suboficiales de las Fuerzas Armadas. Los desalojos comienzan una noche de diciembre
de 1973 y continúan progresivamente hasta 1986, con la justificación de que los edificios de la
Villa San Luis están ocupados ilegalmente.

* Basado en RAPOSO, ALfonso. Op. Cit. Pág. 210-215


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 263

propuesta seccional original villa san luis

Fuente: Revista Auca n.° 21, 1971, pág. 46.


264 La racionalización de la producción habitacional

Edificio de 5 pisos del sector 6, recién entregado y habitado durante


el año 1972.

Fuente: Revista de arquitectura N° 18. Facultad de Arquitectura y urbanismo Universidad


de Chile. Año 2008, pág. 35

Edificio de 5 pisos Sector DESCO. Con departamentos de 50, 60 y 70


metros cuadrados.

Fuente: Memorias de un Arquitecto Obstinado. Miguel Lawner, pág. 181.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 265

Posteriormente, en vista del alto potencial económico de los terrenos, en julio de 1996, el ejército
adjudica los lotes y todos los bloques de departamentos a la inmobiliaria Parque San Luis S.A. por
un total de 2.698.280 UF (equivalentes a 89 millones de dólares de la época). Un año más tarde,
se anuncia el “Plan Inmobiliario más grande y ambicioso de país”* con una inversión ascendente a
800 millones de dólares, a desarrollarse en un periodo de entre seis y diez años, contemplando un
centro integral de negocios, con torres de hasta 45 pisos, y un hotel cinco estrellas. Aún quedan
ocho familias que se resisten a vender sus viviendas.

«La instalación de las primeras familias constituyó una fiesta popular extraordi-
nariamente emotiva, brigadas juveniles subían y bajaban las escaleras ayudando
a la mudanza, mientras otros animaban la ceremonia con un espectáculo artístico
al aire libre. Grandes fogatas iluminaron la noche del barrio alto con la quemazón
de las precarias estructuras que los habían alojado hasta entonces. Asistentes so-
ciales asesoraron a las familias beneficiadas en el uso de sus flamantes departa-
mentos. Algunos hasta ignoraban el empleo de los artefactos sanitarios»**.

Fuentes:
Diario El Mercurio, 26 de mayo de 1997.
LAWNER, Miguel. Op. cit., pág. 182.
266 La racionalización de la producción habitacional

ficha de proyecto

Villa JosÉ Joaquín Prieto (ex Pozos Areneros), Comuna de Pedro


Aguirre Cerda,1971
El conjunto originalmente llamado Pozos Areneros es construido por la CORMU en 1971 con la
finalidad de densificar áreas habitacionales mediante bloques en media altura, pero orientado a
familias culturalmente acostumbradas a vivir en medios prediales con disponibilidad de patios*.
Ubicado en el área sur de Santiago en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, el proyecto contempla
352 soluciones habitacionales sobre una superficie de 3,8 hectáreas, alcanzando una densidad
neta de aproximadamente 600 habitantes por hectárea.
El proyecto se organiza en base a una geometría ortogonal ordenando los bloques paralelamente
a las calles que los contienen, configurando cuatro agrupaciones aisladas que, atravesadas por
calles perpendiculares y áreas libres para futuros equipamientos vecinales, tales como locales co-
merciales, juegos infantiles, multicanchas, etc., fragmentan la continuidad de su circulación.
Cada agrupación se compone como una subunidad a partir de un sistema de cuatro bloques en-
frentados de manera paralela, configurando hacia el interior un espacio semiprivado que contem-
pla el acceso principal a los departamentos, generando la plataforma para la vida colectiva y ac-
tividades de esparcimiento de los residentes. Cada unidad habitacional contempla un antejardín
en el primer nivel y un pasillo de distribución en el tercero. Un sistema interconectado de pasarelas
elevadas y escaleras verticales conecta todos los bloques, unidos entre sí por un puente conector
que sirve de umbral y enmarca los patios interiores.
El conjunto desarrolla una de las tipologías más características de la CORMU para el caso de los
seccionales, alineando en bloques de cuatro pisos y una crujía departamentos de 42 a 58 metros
cuadrados en dúplex, que cuentan en el primer nivel con un patio individual que se abre hacia el ex-
terior configurando un acceso secundario enfrentado a pasajes y áreas libres. Como lo demuestran
los cortes, el bloque sufre un quiebre en el tercer nivel, desplazándose con el objetivo de configurar
en cada departamento una terraza amplia que funciona como patio doméstico elevado.
En la actualidad, resulta interesante observar como la configuración morfológica de los bloques
ha favorecido la apropiación espacial por parte de los habitantes, conteniendo un espacio que ha
tomado distintas formas de expresión de acuerdo a la organización de cada unidad. Esta unidad
coincide además con los límites de la copropiedad, hecho que da cuenta de como los habitantes
entienden hasta dónde llegan sus límites espacial y administrativamente, colaborando en la orga-
nización para la mantención de cada agrupación arquitectónica y sus bloques.
Otro elemento interesante de destacar desde la arquitectura, además del desplazamiento gene-
rado en el tercer nivel del bloque para configurar la terraza de los niveles superiores, es el ancho de
cada departamento. Ambos factores determinan la formación de un sistema modular que permite
a los habitantes entender el crecimiento de sus viviendas dentro de esos límites. Quizás por eso,
más allá de la utilización de distintos materias y sistemas constructivos, las ampliaciones por de-
trás de los bloques aparecen como parte de una unidad arquitectónica.
Sin embargo, si bien las distintas agrupaciones de bloques logran un espacio mantenido al interior
de ellas, su disposición respecto a las áreas libres evidencia la falta de un sistema de conexión
que permita un mayor nivel de ocupación y cuidado. En efecto, hoy aparecen como grandes sitios
eriazos.

* Basado en RAPOSO, ALfonso. Op. Cit. pág. 210-215


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 267

Seccional Villa José Joaquín Prieto (ex Pozos Areneros),


Comuna de Pedro Aguirre Cerda, 1971.

Fuente: D.O.M. I. Municipalidad de Pedro Aguirre Cerda. Catastro de Condominios Sociales, 2013.

Fuente: Mónica Bustos.


268 La racionalización de la producción habitacional:

marco normativo

Las sociedades mixtas

Otra de las facultades establecidas con la creación de la CORMU es la posibilidad de que los organis-
mos públicos se asocien con las empresas privadas y las municipalidades. Si bien su objetivo es amplio,
en general su foco está centrado en la ejecución de proyectos de desarrollo urbano, equipamiento y
mejoramiento urbano.
De acuerdo a las atribuciones conferidas por la Ley 16.391 en su artículo 43, la CORMU tiene la fa-
cultad de formar sociedades mixtas, configurando un escenario de colaboración y ayuda que permite
desarrollar iniciativas conjuntas pudiendo aportar todos los recursos legales, financieros y técnicos
que tiene para el éxito de la intervención.
Según señala la CORMU: «La disposición de recursos financieros del sector público canalizados hacia
el fortalecimiento de la acción municipal hace posible emprender programas que no se vean afecta-
dos por la incertidumbre financiera y el agotamiento de recursos. El aprovechamiento de las faculta-
des legales que tiene la corporación para adquirir inmuebles mediante compraventa o expropiación
como aporte a las sociedades ya señaladas viene a solucionar los problemas políticos y administrati-
vos que recaen sobre los municipios en este aspecto».
De esta forma, por un lado, la ley faculta a las municipalidades para destinar fondos del presupuesto
municipal o contar con empréstitos para la creación de fondos especiales de mejoramiento urbano
con el fin de aportar a las sociedades mixtas, liberando a los municipios de una de las principales tra-
bas administrativas que tiene para la ejecución de estos programas.
Las sociedades mixtas se constituyen entonces como sociedades colectivas civiles de responsabilidad
limitada que se rigen por medio de cláusulas respectivas que los socios acuerdan en un pacto social.
Bajo este marco, el capital de una sociedad mixta es aportado por cada uno de los socios. El aporte puede
ser en dinero, terrenos o proyectos de obras que sean valorizadas previamente, siempre de común acuerdo
entre las corporaciones socias. La ejecución de las obras, en general, se realiza por propuesta pública.
La responsabilidad de los socios, por la índole de la sociedad, queda limitada al monto de sus respectivos
aportes. Las utilidades se reparten entre las corporaciones socias en proporción al capital aportado.
La administración de estas sociedades está a cargo de una Junta de Administración compuesta por tres
miembros designados por la CORMU y tres designados por la corporación socia. La Junta de Administración
se rige por cláusulas de la escritura social, siendo la encargada de velar por la mantención del proyecto.
Algunos casos que se llegan a implementar pueden ejemplificar el modelo de gestión de una sociedad
mixta. Entre estos podemos citar algunos convenios que la corporación establece: CORMUVAL en
Valparaíso, VICORMU en Viña del Mar para el conjunto Portal Álamos (sociedad conformada entre la
CORMU, la Municipalidad de Viña del Mar y comerciantes del sector, considerando departamentos y
locales comerciales) e IQUICORMU en Iquique (conformada por la CORMU y la Municipalidad de Iqui-
que en el marco del mundial de pesca submarina, considerando un cine-teatro al aire libre, camarines,
juegos infantiles, helipuerto, piscina, casino y una hostería).

Fuente:
Revista AUCA. Monografía CORMU. Revista AUCA n.° 21, 1971, págs. 35, 53 y 54.
CORPORACIÓN DE MEJORAMIENTO URBANO. Documento. Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Octubre de 1968,
págs. 18-19.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 269

Las remodelaciones

Concebida como una línea de acción de la CORMU94 la remodelación urbana se


define como el instrumento de «mejoramiento de un barrio reemplazando antiguos
edificios por nuevos, ya sea con el mismo uso o con otro»95.

De acuerdo a esta definición, con el objetivo de limitar la drástica expansión ur-


bana, las remodelaciones tienen un segundo objetivo además de la producción
habitacional: el mejoramiento y la renovación de áreas deterioradas y mal aprove-
chadas en importantes sectores de la ciudad, aumentando la densidad y liberando
una alta proporción de suelo para fines de higiene ambiental y recreación de sus
habitantes, dotándolos de las infraestructuras, áreas verdes, servicios y equipa-
mientos necesarios.

En consecuencia, en cumplimiento de una de las principales funciones de la COR-


MU, se busca establecer al Estado como motor de activación de aquellos territorios
que comienzan a caer en estado de deterioro, «fijando una política de remodela-
ción de la ciudad expresada a través de proyectos específicos desarrollados inte-
gralmente en todos sus aspectos técnicos, urbanísticos y económicos»96.

De acuerdo a este desafío, independiente del emplazamiento, para la CORMU, las


remodelaciones deben inscribirse dentro de las estructuras urbanas que les permi-
tan una incorporación integral con el resto de la ciudad, a partir de una línea de pla-
nes y proyectos que apuestan por al cambio de uso del suelo, principalmente para
fines habitacionales pero complementados con zonas de esparcimiento, trabajo,
equipamiento comunitario y servicios.

Las remodelaciones se emplazan habitualmente como una unidad urbana en la


trama de manzanas existentes, aprovechando su localización central para el uso
más eficiente del equipamiento y de las infraestructuras urbanas.

De esta forma, a través del diseño, las propuestas buscan reconocer el espacio
público de las calles circundantes y los ejes existentes, introduciendo elementos

94 Dentro de las líneas de acción se define que la CORMU debe «colaborar en


el estudio y formulación de planes, programas y presupuestos de renovación y
mejoramiento urbano del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y especialmente
con las direcciones que intervienen en la confección del Plan Habitacional y en
la planificación del desarrollo urbano». CORPORACIÓN DE MEJORAMIENTO
URBANO. Op. cit., pág. 9.
95 Revista AUCA n.° 21, 1971, pág. 34.
96 CORPORACIÓN DE MEJORAMIENTO URBANO. Op. cit., pág. 15.
270 La racionalización de la producción habitacional

Propuesta para la Remodelación Santiago Centro-Poniente (1973)

Fuente: Revista AUCA N.° 24, 1972, págs. 24-26.

topográficos y locales, como la orientación visual hacia la cordillera, y generando


corredores visuales por medio de los espacios entre las torres97.

De hecho, para aquellos sectores de la ciudad que conservan la cuadrícula tradicio-


nal de 125 x 125 –considerando las características de ocupación de la manzana,
con una alta densidad en el perímetro exterior y un baja densidad en el interior–, se
propone un sistema que considera un anillo exterior y una torre interior que permite
una remodelación por etapas. Bajo este principio, se plantea la idea de levantar
primero la torre, de modo que pueda ser ocupada por el resto de los habitantes de
la manzana cuyo desalojo posibilita la construcción del anillo exterior, evitando el
grave problema de la erradicación que conlleva la remodelación98.

Las remodelaciones plantean una combinación de tipologías (torres, bloques y vivien-


da unifamiliar) que, organizadas sobre la trama del damero, buscan la configuración
de un módulo urbano como unidad comunitaria de ciertas dimensiones dadas por:

- Una unidad de tamaño adecuado a la convivencia de familias en condi-


ciones de comunidad: guarderías infantiles, centros de madres, junta de
vecinos, club de jóvenes, clubes deportivos, etc.;

- Un espacio adecuado para estas actividades;

97 RAPOSO. Op. cit., pág. 166.


98 CORPORACIÓN DE MEJORAMIENTO URBANO. Op. cit. pág. 26.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 271

Proyecto, obra finalizada y plantas Remodelación San Borja, Santiago, (1966-1972)

Fuente: Revista AUCA N.° 16, 1969, pág. 16.

Remodelación Plaza Chacabuco, Independencia (1976)

Fuente: Mónica Bustos.


272 La racionalización de la producción habitacional

- Dimensiones reconocibles a las que el ciudadano está adaptado, ha-


ciendo de ellas una medida: la cuadra, la manzana.

- Variedad en la disposición espacial con posibilidad de elección de condi-


ciones distintas: interior o exterior.

La construcción de las remodelaciones está muy vinculada a la creación e imple-


mentación de sociedades mixtas. Destinadas a realizar proyectos de equipamien-
to, estas tienen el objetivo de establecer diversas coordinaciones del sector priva-
do con municipios y otras entidades públicas, en las que la CORMU buscará que
«el privado aporte con su capacidad empresarial para llevar a cabo la obra, sus
técnicas constructivas, su organización especializada y la parte del capital necesa-
rio para completar el financiamiento propuesto»99.

En su primera fase, las remodelaciones están dirigidas a satisfacer la demanda de


los estratos socio-económicos de nivel medio y alto a través del sistema de ahorro
púbico SINAP. Sin embargo, en una segunda fase entre 1970 y 1973, se plantea
una diferenciación tipológica de las viviendas de acuerdo a la capacidad económi-
ca de sus habitantes, buscando generar un mecanismo de integración social en el
mismo conjunto. Lo anterior puede verse en diversos conjuntos como el seccional
Tupac Amaru (actual Villa San Cristóbal) o la remodelación Mapocho Bulnes, donde
las torres son asignadas a postulantes del SINAP mientras las viviendas unifamilia-
res son destinadas a propietarios de más bajos recursos.

Dentro de las acciones más destacables se cuenta la remodelación San Borja.


Construida a través de la CORMU entre las calles Diagonal Paraguay y Avenida
Portugal y la propia Alameda, en pleno centro de Santiago, esta remodelación es
el primer programa que logra implementarse entre los años 1969 y 1971, en dos
fases de intervención marcadas por el cambio de gobierno. Rescatando todos los
principios que incorpora el diseño arquitectónico moderno, como sol, luminosidad
y paisaje; liberación del suelo, circulación diferenciada, esparcimientos y servicios
en el entorno, el proyecto alza 20 torres alcanzando un total de 2.191 departa-
mentos100.

El seccional Tupac Amaru, construido a los pies del cerro San Cristóbal en la comuna
de Recoleta, es otra de las remodelaciones interesantes de destacar. También po-
demos nombrar la remodelación Mapocho-Bulnes en el centro cívico de Santiago, la
remodelación Paicaví en la ciudad de Concepción, las remodelaciones El Morro y La

99 Ibíd. pág. 15.


100 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Op. cit.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 273

Puntilla en Iquique, la remodelación Eleuterio Ramírez en Concepción, las manzanas


74 y 76 en Talcahuano, la remodelación Balmaceda en Valparaíso, etc., caracteriza-
das por su localización, densificación e integralidad en los equipamientos y servicios,
todas ellas apuestan por la regeneración de diversas áreas al interior de la ciudad.

Finalmente, es interesante destacar la propuesta desarrollada para la remodela-


ción Santiago Centro Poniente, cuyo diseño comprendía 16 manzanas en torno a
la carretera Norte-Sur, entre las calles Catedral y Agustinas. La propuesta fue se-
leccionada como consecuencia de un concurso internacional de arquitectura cuyo
objetivo es detener el crecimiento de Santiago «mediante la densificación de un
área vecina al corazón de la ciudad en lamentable deterioro que, sin embargo, goza
de un alto nivel de infraestructura y de equipamiento. Esta política se basa en un
criterio de integración social y de actividades, criterio que se plantea como com-
plementario de los conceptos de planificación física»101. El programa establecido
considera la construcción de 650.000 metros cuadrados, dentro de los cuales la
mitad estaba considerada con destino habitacional y el resto como equipamiento
comercial, administrativo, financiero y cultural. La CORMU alcanza a adquirir los
terrenos y a adjudicar la propuesta al equipo ganador; sin embargo, tras el golpe
militar no llega a implementarse.

101 Bases técnicas y administrativas del concurso internacional “Área de


remodelación en el centro de Santiago”. Chile. Preámbulo, pág. 1. citado por
LAWNER, Miguel,. Op cit., pág. 180.
274 La racionalización de la producción habitacional

Remodelación Paicaví, Concepción (1970)

Fuente: Archivo MINVU.

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 275

Remodelación Parinacota, Arica (1976)

Fuente: Archivo MINVU.

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.


276 La racionalización de la producción habitacional

Remodelación Balmaceda, Valparaíso (1980)

Fuente: Memoria MINVU 1979, pág. 129

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 277

Remodelación Parque Schleyer, Chillán (1975)

Fuente: Memoria MINVU 1975, pág. 57 Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.

Remodelación Manzana 74 y 76, Talcahuano

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.

Imágen de la página siguiente:


construcción seccional de remodelación tupac amaru
Fuente: Archivo MINVU, 1969-1973.
278 La racionalización de la producción habitacional
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 279
280 La racionalización de la producción habitacional

ficha de proyecto

Remodelación San Cristóbal (ex Tupac Amaru), Recoleta, 1971*


Ubicado en la actual comuna de Recoleta, entre Avenida Perú (por el oriente) y las calles El Salto
(por el poniente), Unión (por el norte) y Schlack (por el sur), este conjunto habitacional es cons-
truido en 1971 bajo la lógica de un seccional de remodelación, considerando la reactivación del
sector en el que había un polígono de tiro. El emplazamiento en los faldeos del cerro San Cristóbal
(al oriente) y el cerro Blanco (al poniente) actúa como principio de la remodelación en su afán de
adaptarse al contexto y reconocerlo. El diseño del proyecto logra generar una sensación de intro-
versión y “paz”, similar a la condición de una aldea provinciana.
Con una superficie neta de 6,7 hectáreas aproximadamente, el conjunto está constituido por un
total de 716 unidades habitacionales, combinando distintas tipologías como bloques de dos pisos
de vivienda continua, bloques de cuatro pisos con departamentos en dúplex (524 unidades habi-
tacionales), y dos torres de 17 pisos con cuatro departamentos por piso (192 unidades habitacio-
nales), alcanzando una densidad de 106 viviendas por hectárea.
El proyecto es construido por etapas evitando realizar erradicaciones, situación que muchas veces
está asociada a las remodelaciones que revitalizan y densifican sectores consolidados. Para ello,
se localiza a los vecinos existentes en las torres construidas con anterioridad, distribuyendo poste-
riormente a las familias según se van finalizando las obras.
Morfológicamente el conjunto es diseñado en base a un módulo de supermanzana como modelo
tipológico y operativo, consistente en la fusión de cuatro manzanas tradicionales, esquema que
puede ser repetido innumerables veces dentro de la zona. De esta forma, la propuesta se desa-
rrolla sobre una estructura cuadrada bajo un estricto orden de base ortogonal, considerando la
localización perimetral de los bloques de cuatro pisos. Constituyendo un borde combinado con
hileras de viviendas de dos niveles, los bloques van configurando plazoletas interiores de una es-
cala más íntima y comunitaria que funcionan como espacios semi-públicos y semi-privados según
el tamaño.
La trama ortogonal constituida por los bloques se articula en base a un sistema de pasarelas ele-
vadas de circulación peatonal con función de distribución y encuentro social, rematando en cada
esquina con las escaleras de acceso como conectores verticales de carácter escultórico. Cada uno
de estos conectores se transforma, paralelo e incorporado al bloque, en un pasillo de distribución
y acceso a los departamentos diseñado en un ancho de unos dos metros aproximadamente, pen-
sado para configurar patios elevados de reunión entre vecinos, considerando en el diseño múltiples
formas para la apropiación semiprivada, tales como tener plantas, generar asientos, colgar ropa,
etc.
Adoptando muchos de los principios del urbanismo moderno, pero con un fuerte carácter experi-
mental, el proyecto está marcado por la modulación arquitectónica en base a una estructura de
hormigón armado con muros de albañilería a la vista y perfiles metálicos en ventanas y puertas.
Actualmente, si bien la arquitectura del conjunto se encuentra en buenas condiciones, queda en
evidencia el alcance de los distintos niveles de organización, privilegiándose la mantención de pa-
sillos y luego la de plazoletas en las que se observa presencia de arborización, pavimentos (en óp-
timo estado), juegos infantiles, etc., hasta espacios más abiertos con un bajo nivel de mantención.
Este hecho sin duda da cuenta de la relación entre la arquitectura, la apropiación espacial por parte
de los vecinos y la necesidad de modelos de administración adecuados a este tipo de proyectos.

* Texto basado en LAWNER, Miguel. Op. Cit. pág. 177-178 y Raposo. Op. Cit. pág. 172-179.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 281

Remodelación San Cristóbal (ex Tupac Amaru),


Recoleta (1971)

Fuente: Archivo MINVU.

Autor: Mónica Bustos.

Imágen de la página siguiente:


construcción remodelación el morro
Fuente: Archivo MINVU, 1969-1973.
282 La racionalización de la producción habitacional
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 283
284 La racionalización de la producción habitacional

intercomunicación, pero eso se perdió y fue muy notorio


con el deterioro de las pasarelas.

MR Nosotros compramos en verde, cuando todavía estaba


el hospital. Nos cambiamos en septiembre del ‘71 y había
como cinco o seis departamentos ocupados. Quedamos
pocos de ese tiempo porque la mayoría o se han ido o
están arrendados. Veníamos del sur, de Valdivia. Traslada-
ron a mi marido que es empleado bancario, los primeros
años arrendamos y después necesitamos algo propio.
En la Alameda estaban las oficinas donde compramos en
verde. Fue por la ubicación, porque hay de todo, además,
habían prometido tanta maravilla acá, que las Torres San
Borja iban a llegar hasta 10 de Julio, e iba a tener hasta
piscina. Era un proyecto de 60 torres.
ENTREVISTA
AC Cuando llegué llevaba algunos años de casado, vivía
Vecinos de la con mis suegros en el barrio Estación, trabajaba en una
empresa estatal, Chilectra, y en esa época se daba el 5%,
Remodelación San Borja que ponía la empresa y uno ponía la diferencia. Había
una sección de ahorro y préstamos que se encargaba de
Urbano Espejo. Vive en la torre 5 desde 1972. regularizar todo esto. Yo llegué en una época muy especial
aquí, en septiembre del ´73. Quedé con la mitad de los
Adrián Cassasus. Vive en la torre 13 desde 1973.
muebles aquí y la mitad en la otra casa. Compré aquí por-
Sara Valderrama. Vecina de la torre 2. Su madre compró que no había nada más para comprar, estaba bien difícil y
en 1971. me vine para acá. La torre 13 fue una de las últimas que
Margarita Reyes. Compró en verde. Llegó en 1971. se hizo, porque era de la segunda etapa.

¿Qué significaba vivir en la Remodelación San Borja, en


una ciudad que no tenía casi viviendas en altura?
¿De dónde venían y cuáles fueron las razones para SB ¿Saben qué era lo más impresionante? La vista del
venirse acá? paisaje. Dominabas todo porque casi no existían edificios
UE Yo vivía en la calle Álvaro Puga, en Ñuñoa. Vendí la casa en altura, el cerro Santa Lucía se destacaba nítido, porque
y compré el departamento, porque mi señora quería tener no había nada entremedio: la Iglesia de los Sacramenti-
uno y yo trabajaba cerca de acá, en la armería italiana nos, la cordillera. El departamento, que era de mi familia y
antigua. Compramos una tienda y nos vinimos. Tengo tres hoy es mío, tenía una vista de casi 180 grados. Cuando se
hijos, ya se habían ido dos a España, entonces mi señora construyó el parque fue más agradable todavía pero des-
quería algo más pequeño. Lo compré particularmente al pués tuvimos que ver como se fue llenando de edificios.
SERVIU, eran como 200 mil escudos, algo así.
UE En esa época, había folletos que mostraban una cosa
SB Esto se compró en el año 71, pero se arrendó varios maravillosa. Todos los edificios iban a tener estaciona-
años. Nosotros vivíamos en Ñuñoa, en Eduardo Castillo, y mientos subterráneos, por ejemplo. Lo que se ha rescata-
una vez que esa casa se le hizo muy grande a mi madre, do es lo que se ve, pero no es lo que nos ofrecieron.
se vendió y se vino a vivir acá. Se vino porque se sentía
insegura en una casa grande, con patio, jardín, etc. En el
origen del proyecto había bastante entusiasmo, porque
se veía muy bonito todo lo de la cosa abierta de jardines e
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 285

¿Cómo fue llegar a convivir con otros 125 departamen- ¿Cómo administraban las pasarelas y la plaza El Pedre-
tos? gal?
SB Es mucho más impersonal que vivir en una casa de UE Nunca hubo una persona que se hiciera cargo, por
barrio. A los vecinos que están al lado uno casi no los ve, y eso los indigentes se lo tomaron. Duraron abiertas poco
conocer realmente, uno no conoce a más de diez vecinos. tiempo y las torres estaban poco pobladas. Esos lugares
fueron ocupados y maltratados antes que la comunidad
Cuando llegaron, ¿ustedes eran conscientes de que pudiera tomar posesión.
vivían en copropiedad? ¿Cuándo se enteran?
AC Cuando llegamos no sabíamos, nos enteramos cuando AC Como nunca se construyeron los estacionamientos

empezamos a reclamar las cosas que faltaban, como subterráneos, se entregó en comodato precario los terre-
ascensores, citófonos, por departamentos que se inun- nos aledaños. Uno tenía que estacionar ahí los vehículos
daban. Empezamos a presentar cartas de reclamo y ahí y hubo que empezar a cerrar, porque robaban mucho, y
se unieron un grupo de presidentes de torres, pero nada así nos empezamos a hacer cargo de las luces, los jardi-
que ver con el comité que hay ahora. Se agruparon por un nes. Estamos peleando ahora para que se nos entregue
problema común que había en todas las torres, la falta de la propiedad de los terrenos aledaños a las torres 12 y 13.
distintas cosas. Se dice que en estos días saldrá el veredicto. Queremos
que se reconozca un proceso que tenía el SERVIU, porque
empezamos a reclamar desde el ´80 en adelante recla-
SB Después del ´73 las torres quedaron bastante a mal
mando los terrenos aledaños de todas las otras torres.
traer, bien abandonadas, el parque quedó sumamente Hay documentos que dicen que los terrenos aledaños le
botado. Tomó su tiempo que esto retomara. Salió mucha corresponden a las torres, así que el Serviu le hizo el tras-
gente de aquí el año ´73. Pasaron cosas raras. Por ejem- paso a Bienes Nacionales para que ellos nos transfirieran
plo en un principio los departamentos estaban asignados los terrenos a nosotros. Se hizo el primer traspaso, pero
con bodega y estacionamiento y todo eso después cayó entró la municipalidad a pelear los terrenos. Y estamos
en una nebulosa. Actualmente tenemos problemas con todavía resolviéndolo.
las bodegas, porque se perdieron los registros. En la torre
2, donde yo vivo, hay una pasarela que está absoluta-
mente bloqueada. Un lugar que podría ser perfectamente Para terminar, ¿Por qué creen que quedó incompleto el
una plazoleta, con un árbol gigante, precioso, pero está proyecto?
bastante abandonado y sirve de alojamiento para los in- AC Porque el gobierno tenía otras prioridades.
digentes. Y es lo que nos ha pasado en el sector, que son
tomadas por los sin casa y pasan cosas desagradables,
peleas, boches.

Cuando ustedes llegaron, ¿se preocupaban solo de su


edificio o también de su entorno?
MR Reclamamos que haya un pedazo de jardín, porque
según el SERVIU, sólo el cuadrado donde está la torre es
nuestro y el resto del SERVIU. Se hizo un jardín, se fue
marcando el territorio y de a poco se fue cerrando, porque
cuando hicieron pasar las micros, los asaltos y robos de
autos era espantoso.

AC En esa época se organizó un comité de adelanto de las


torres san Borja, más o menos por el año ´84. Ese comité
empezó a ver los problemas generales y comunes.
286 La racionalización de la producción habitacional

ficha de proyecto

Remodelación El MOrro, iquique, 1966*

La Remodelación El Morro en la ciudad de Iquique es proyectada con la finalidad de revi-


talizar la zona en la cual se emplaza, teniendo especial consideración en las exigencias de
planificación urbanas definidas por el plan regulador de la ciudad, considerando el auge
turístico del sector. Desde este punto de vista, destaca su emplazamiento en tanto el
conjunto se localiza en una meseta que se enfrenta al mar rodeado por un acantilado en
el sector oriente, incorporándose a través del juego volumétrico de sus edificaciones al
contexto urbano.
El conjunto contempla 256 viviendas en su primera etapa y 277 en la segunda, con depar-
tamentos de dos tamaños en un solo nivel de 20 metros cuadrados para seis camas y de
75 metros cuadrados para ocho camas, considerando que todos tengan un mínimo de dos
orientaciones para facilitar la ventilación y las vistas.
La arquitectura busca generar una relación de fluidez entre los espacios pequeños de ex-
pansión de las viviendas, incorporándose gradualmente a su entorno urbano. Para ello, la
propuesta desarrolla dos tipos de blocks que se combinan: uno de planta en cruz y ais-
lado (con el sistema de circulación vertical en el centro articulando cuatro volúmenes) y
otro de planta en “T”, (disponiendo la circulación vertical justo en el encuentro de los dos
volúmenes). A partir del sistema de agregación de estos volúmenes, adosados por sus
extremos y considerando disponer las escaleras abiertas, se van configurando espacios
de escala intermedia que se abren progresivamente al entorno.
Como una propuesta de gran escala, y con una imagen de aspecto liso y suave por el uso
del hormigón armado, el proyecto intenta compensar este efecto, ofreciendo elementos
de contraste respecto al acantilado que lo rodea. Por ejemplo, un juego volumétrico de los
edificios, en base a fenestraciones en profundidad, la utilización de una ante-fachada de
balcones, muros, jardineras, aleros, etc. -que además sirven de quiebra sol en un contexto
de alta luminosidad. Dicho contraste respecto al medio en el que se emplaza el conjunto,
se refuerza además con la utilización del color blanco realzando por el juego volumétrico
de luces y sombras generadas por los llenos y vacíos de los muros, los vanos de las venta-
nas y las plantas de las jardineras.
En cuanto al equipamiento, el programa fijado por la CORVI, proyecta la construcción in-
mediata de un centro comercial y de 240 metros cuadrados de oficinas, además se in-
cluye áreas para una escuela primaria, dos parvularios, un centro deportivo y plazas de
juegos infantiles. Por indicación de la municipalidad, se reservan además lugares de interés
turístico: restaurantes, miradores, camarines, etc.
Es considerado también, un escenario al aire libre, como elemento de interés colectivo
cultural. Ubicado en la plaza principal del conjunto, goza de gran visibilidad y tiene como
telón de fondo el mar, que además se ve a través de los bloques emplazados a más bajo
nivel. Su finalidad es brindar la instancia de representar manifestaciones de cualquier tipo,
como actividades sindicales o gremiales, bailes, etc.

* Texto basado en Revista AUCA N° 5 Año 1966. Pág. 53-54.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 287

Remodelación El Morro, Iquique (1966).

Autor: Mónica Bustos.


288 La racionalización de la producción habitacional

3.6.6 La torre como tipología de alta densidad

La torre como tipología de vivienda pública surge como respuesta al obje-


tivo de densificación planteado por la CORMU, asociada directamente con la libe-
ración de las alturas permitidas a las edificaciones en el Reglamento Especial para
Viviendas Económicas. Su uso se comienza a masificar principalmente a través de
los planes seccionales de remodelación de áreas consolidadas a fines de la década
de los sesenta, instalándose en la imagen urbana del país como una nueva tipología
residencial que no se había desarrollado hasta ese momento.

Sin duda, su aparición está relacionada con los avances tecnológicos de la época,
con la posibilidad de alcanzar una mayor altura y con las nuevas posibilidades de
diseño arquitectónico y urbano, en las que aparece el ascensor como un nuevo
elemento de circulación vertical que hasta ese momento no ha sido incorporado
en proyectos residenciales de carácter público.

La torre de departamentos se caracteriza constructivamente por ser una edifica-


ción en base a una estructura de hormigón armado –que asegura la individualidad de
cada departamento– y por el uso de tabiquerías de yeso y asbestos como divisiones
interiores, considerando losas de platachada en los cielos102. Desde este punto de
vista, es interesante destacar como a través del uso del hormigón armado se co-
mienzan a desarrollar prototipos en los que destacan claramente los elementos es-
tructurales como parte del diseño, dentro de los cuales se utilizan como subdivisión
piezas livianas como tabiques de yeso o tabiques prefabricados de concreto armado.

Si bien la torre aparece en diversos proyectos en la década de los sesenta, su uso


como tipología residencial de carácter público se extiende dentro de las políticas
urbano-habitacionales desarrolladas en el programa del Presidente Allende, a tra-
vés de la campaña que acuña la consigna “Ahora vamos pa´ arriba”. En palabras de
Miguel Lawner –Director Ejecutivo de la CORMU en ese momento– a través de la
campaña se busca «educar y persuadir a los pobladores respecto de las ventajas
de la edificación en altura, hecho que desafió a los arquitectos del Departamento
Técnico de la CORMU, quienes exploraron en tipologías habitacionales capaces de
reproducir en altura las ventajas de la edificación baja»103.

102 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Op. cit. 2007, pág. 169.


103 LAWNER, Miguel. Op. cit., pág. 177.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 289

ahora vamos p’ arriba

Fuente: Archivo Miguel Lawner

Como tipología, en general las torres llegan a alcanzar los 22 pisos de altura, conside-
rando un área central de circulación vertical y distribución a cuatro departamentos
por planta. Desde el punto de vista del proyecto, las torres habitualmente fueron
combinadas con otras tipologías como bloques o viviendas, destacándose como pie-
zas clave en el diseño del conjunto.

Si bien las torres aparecen en diversos seccionales, también es posible encontrarlas


como elementos singulares en proyectos como Gran Vía Huanchaca en Antofagasta
con 22 pisos; Villa Frei, con torres de 10 y 15 pisos, o Villa Olímpica, con torres de 14
pisos, (ambas en Ñuñoa): el edificio Consistorial en Rancagua con 22 pisos; la Remo-
delación Mapocho Bulnes y la Villa San Cristóbal con torres de 17 pisos, así como en
diversas propuestas de carácter privado desarrolladas en la época como la Unidad
Vecinal Providencia, con torres de 24 pisos o las Torres de Tajamar también en Provi-
dencia con 28 pisos.
290 La racionalización de la producción habitacional

La Remodelación San Borja es quizá una de las propuestas más simbólicas y ambicio-
sas de la CORMU en las que es utilizada la torre como tipología.

Colectivos 1050

Bajo la política de densificación de Allende, como una variación a los bloques 1010/1020,
aparecen también los colectivos 1050104, desarrollados como prototipos racionalizados
por la CORVI. Diseñados en base a una estructura simétrica de hormigón armado que
ubica de manera central dos ascensores y la caja de escaleras, estas tipologías de torre
alcanzan 15 pisos de altura considerando cuatro departamentos iguales por planta.

Los departamentos se ordenan en torno a un hall de distribución central iluminado


naturalmente, ventilado y equipado con un sistema de basuras e incinerador. Esta
configuración determina que cada departamento cuente con dos fachadas, lo que
garantiza la habitabilidad de estos en términos de soleamiento, ventilación y vistas.

Los colectivos 1050 construyen sus fundaciones y desarrollan su estructura verti-


cal en hormigón armado, organizando tabiques interiores de tabique real y asbes-
to cemento y techumbre de madera cubierta con planchas de asbesto cemento.
El revestimiento exterior es de estuco, los pavimentos son de plástico y vinilo, los
marcos de puertas y ventanas son metálicos y las puertas de madera.

Emplazados con orientación múltiple, se busca el mínimo impacto en el terreno a


través del uso de torres, -siendo la ideal Norte Sur a 45°- lo que permite un aumen-
to en la utilización del suelo urbano a través del aumento de la densidad, enrique-
ciendo simultáneamente el paisaje urbano.

104 Texto basado en Revista Auca N° 23. pág. 56.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 291

elevación y Planta Colectivo 1050

Fuente: Revista AUCA N.° 23, 1972, pág. 56.


292 La racionalización de la producción habitacional

el consistorial, rancagua Remodelación san borja, Remodelación mapocho bulnes,


santiago (1969-1972) santiago (1972)

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, MINVU 2013.


La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 293

Remodelación república, villa san cristóbal, recoleta unidad vecinal providencia,


santiago (1965) santiago (1963)

VILLA OLÍMPICA, ÑUÑOA, 1963

Fuente: Archivo MINVU 2013.


294 La racionalización de la producción habitacional

3.6.7 Los prototipos prefabricados mediante el sistema KPD

El sistema KPD105 se instala en Chile como consecuencia de la puesta en


marcha de la planta de elementos pesados que la Unión Soviética dona a nuestro
país en el marco de las políticas de cooperación tras el terremoto de 1971. Inau-
gurada en 1972, se instala en El Belloto, comuna de Quilpué, transformándose en la
primera planta de prefabricación de paneles pesados de hormigón armado con ma-
quinarias, áridos, asesoría técnica, vehículos y todo lo necesario para la producción en
serie de paneles prefabricados para la construcción de vivienda de mediana altura.

En un contexto de alta experimentación en el que se busca introducir nuevas tecnologías,


indagando en altos niveles de producción, materialidad y costos, el sistema KPD aparece
como un nuevo método constructivo de edificaciones en altura, desarrollado en base a
paneles soportantes de hormigón armado unidos entre sí por medio de suples soldados,
cuya unión es posteriormente hormigonada formando un complejo rígido y homogéneo106.

Introduciendo la lógica de la prefabricación habitacional masiva, los prototipos KPD


deben alcanzar un alto nivel de producción, estableciendo una velocidad de cons-
trucción de 1.680 departamentos al año.

Cada bloque está diseñado modularmente en base al sistema de paneles prefabri-


cados, considerando 16 departamentos: seis de tres dormitorios (de 84 m2) y diez
de dos dormitorios (de 67 m2 aprox.). En la escala del conjunto, la construcción de
estos bloques en general no llega a desarrollarse masivamente, razón por la cual
se identifican conjuntos de pequeña escala, con la excepción del conjunto Estero
Viejo en Quilpué, el que llega a alcanzar un máximo de 33 bloques, equivalente a
528 departamentos107.

Marcada por el contexto político del país, la empresa sigue funcionando hasta
1979 con el nombre Viviendas Económicas Prefabricadas (VEP). Después de 1973
se desarrollan otras tipologías, sin que se logre consolidar la experiencia108. En total,
se alcanzan a construir 153 edificios localizados principalmente en las ciudades de
Viña de Mar, Valparaíso, Villa Alemana, Quilpué y Santiago.

105 Sigla del ruso KMA, que significa “construcción con grandes paneles”.
106 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., 2007, pág. 175.
107 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Op. cit.
108 BRIGNARDELLO, Andrés. Cooperación y diplomacia: La URSS en Chile: 1970-
1973. Seminario de relaciones internacionales, Universidad de Valparaíso, 2012, pág. 3.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 295

Edificios y planta KPD

Fuente: Archivo MINVU 1965-1973; MINVU. Chile, un siglo de políticas de vivien-


da y barrio. Editorial Pehuén, Santiago de Chile, 2007.
Imágen de la página siguiente:
inauguración población la concepción
Fuente: Archivo MINVU.
296 La racionalización de la producción habitacional
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 297
298 La racionalización de la producción habitacional

3.6.8 Los proyectos singulares

Combinando una diversidad de tipologías desarrolladas durante este pe-


riodo, cabe destacar diversos conjuntos que, caracterizados por la singularidad e
integralidad de sus propuestas, son desarrollados para las distintas instituciones
o entidades tales como la Caja de Empleados Particulares, la Caja de Empleados
Públicos, el INP, ferrocarriles, etc., habitualmente destinados a los sectores medios
bajo la coordinación de la CORVI.

Se trata de conjuntos en los que se explora una diversidad de tipologías arquitectó-


nicas en las que hoy es posible reconocer claramente los principios del movimiento
moderno. Es interesante destacar su construcción principalmente en las décadas
de los sesenta y setenta, su distribución por todo el territorio nacional y, por lo
mismo, su intensa búsqueda desde el punto de vista morfológico para adaptarse al
contexto urbano de emplazamiento.

En este sentido, el Catastro Nacional de Condominios Sociales es un gran instru-


mento que ha permitido realizar interesantes descubrimientos, identificando diver-
sos conjuntos a nivel nacional. Se trata de conjuntos localizados en áreas centrales
o pericentrales, de una escala mucho más acotada que las anteriormente mencio-
nadas, que no necesariamente son desarrollados con servicios y equipamientos
como parte del proyecto -como las remodelaciones o las unidades vecinales-, pero
donde es posible identificar significativas propuestas a nivel tipológico, en cuanto a
la configuración de los espacios interiores o en cuanto a su relación con el entorno,
todas ellas interesantes de tener en cuenta y considerar en el desafío de diseño y
configuración de las nuevas áreas residenciales públicas.

Por ello, si bien quizás se puede advertir una línea estética, cada una de las pro-
puestas se destaca por su carácter singular, el que hoy debe ser reconocido como
parte de nuestro patrimonio arquitectónico y urbano. Sin embargo, si bien sabemos
que existen, el catastro ha evidenciado que muchos de estos conjuntos presentan
las mismas problemáticas a las que se ve enfrentada la vivienda colectiva, esto es,
el abandono de los entornos, la escasa mantención de los bienes comunes y una
arquitectura que en muchos casos comienza a deteriorarse.
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 299

Población Ignacio Carrera Zenteno, Valparaíso (1968-76)

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. MINVU, 2013.

Conjunto Gil de Castro, Valdivia (1968)

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. MINVU, 2013.

Población Chace I, Antofagasta (1968-76)

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. MINVU, 2013.


300 La racionalización de la producción habitacional

ficha de proyecto

Población gran vía sector 6b, edificio huanchaca curvo,


antofagasta, 1967-1970

Éste proyecto se desarrolla como consecuencia del gran aumento de población experimentado
durante la década del sesenta en la zona, producto de la actividad minera. La propuesta se en-
marca en una sucesión de proyectos arquitectónicos modernos que se venían desarrollando en la
ciudad.
El proyecto pertenece a una de las etapas de un conjunto mayor destinado a viviendas en distintas
tipología desarrollados por la caja de empleados particulares. El sector 6b, más conocido como el
edificio Huanchaca o “Curvo”, es uno de los más significativos tanto en su propuesta arquitectónica
y urbana como en cuanto al número de viviendas construidas.
Diseñado por el arquitecto Ricardo Pulgar, el edificio consta de un bloque curvo de dos niveles
con un total de 278 departamentos, una base continua de seis pisos, con 380mts de longitud
que, mediante la implementación de terrazas y circulaciones verticales, establece una continuidad
entre el nivel superior e inferior, definiendo un barrio con viviendas en distintos niveles y con alto
carácter urbano.
Conceptualmente se plantea como un mecanismo para salvar el acentuado desnivel topográfico
existente (resultado de la antigua cantera municipal), conectando los diversos niveles de espacio
público. La cubierta, además, se configura como una base continua, configurando una terraza-mi-
rador pública donde se sitúan los bloques aislados de seis pisos, enfatizando la idea de continuidad.
La base aliada a los bloques duplica la altura del socavón y, generan una trama de viviendas que
articulan la ciudad superior y la inferior, cobijando el espacio del barrio de forma territorial.
La arquitectura es de carácter moderno tardío y, recoge planteamientos locales sobre la topogra-
fía, diferencia de escalas, yuxtaposición desierto-mar, etc., amalgamando las condiciones locales
con los paradigmas arquitectónicos de la época.

Población gran vía sector 6b, ANTOFAGASTA

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. MINVU, 2013.


301

conjunto gran vía


huanchaca
comuna : antofagasta
Año de inicio de construcción : 1967
302 Conjunto GRAN VÍA HUANCHACA Antofagasta
1967 303
304 Conjunto GRAN VÍA HUANCHACA Antofagasta
1967 305
306 Conjunto GRAN VÍA HUANCHACA Antofagasta
1967 307
308 Conjunto GRAN VÍA HUANCHACA Antofagasta
1967 309
310 Conjunto GRAN VÍA HUANCHACA Antofagasta
Conjunto GRAN VÍA HUANCHACA Antofagasta 311
312
La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 313

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La formación de las tipologías colectivas como resultado del marco normativo 315
316
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 317

CAPÍTULO 4
CONDOMINIOS SOCIALES COMO EXPRESIÓN DE LA
MASIFICACIÓN DE VIVIENDA COLECTIVA (1976-2000)
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de
vivienda pública
318 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

4.1 INTRODUCCIÓN

En este periodo se forma de un gran parque habitacional masivo en el cual


se instala un fuerte cambio tipológico que, teniendo como objetivo la absorción del
déficit habitacional, disminuirá drásticamente los estándares espaciales, construc-
tivos y de localización, específicamente en la vivienda colectiva en altura. Expre-
sada en una fuerte transformación urbana, la producción habitacional del período
determinará las principales problemáticas habitacionales y urbanas que enfrenta
la política pública actual.

El escenario se comienza a consolidar como consecuencia de los cambios estruc-


turales ocurridos a partir del golpe de Estado de 1973, momento en el que la ideo-
logía de libre mercado irrumpe en el sistema administrativo del país. A partir de la
restructuración de las distintas carteras públicas, bajo la idea de descentralización
administrativa y regional, en el año 19761 se reorganizan el MINVU y sus corpora-
ciones: CORVI, CORMU, CORHABIT y COU se fusionan en el Servicio de Vivienda y
Urbanización (SERVIU). Vigentes hasta hoy, se establecen delegaciones regionales
de SERVIU, las que ligadas a la creación de las Secretarías Regionales de Vivienda y
Urbanismo (SEREMI) son responsables de ejecutar las políticas regionales en coor-
dinación con los servicios y gobiernos locales.

En el terreno de la política habitacional, el cambio ideológico hacia el libre mercado


y la reformulación del papel del Estado en el desarrollo social en conjunto, deter-
minarán este periodo como uno de los de mayor producción de viviendas, pero que
hoy concentra las mayores problemáticas de nuestras ciudades.

Centrado en la idea de abordar masivamente el déficit habitacional, el Ministerio


focaliza sus programas de vivienda en la atención masiva de los sectores más po-
bres de la población2. A través del surgimiento de un modelo de financiamiento
subsidiario que considera aportes de los propios usuarios y un crédito como com-

1 A través del D.L. 1.305 de 1976 se establece que «las Secretarías Regionales
Ministeriales y Metropolitana tienen como misión concretar la política nacional
de vivienda y urbanismo en su área territorial respectiva, para lo cual se realizan
actividades de planificación, evaluación, control y promoción de dicha política,
debiendo velar por el estricto cumplimiento por parte de los Servicios Regionales
y Metropolitano de Vivienda y Urbanización (SERVIU) en sus respectivas
jurisdicciones, de todos los planes, normas e instrucciones impartidas por el
MINVU, especialmente, porque sus inversiones se ajusten estrictamente a los
presupuestos aprobados para cada uno de ellos».
2 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Chile, un siglo de políticas en vivienda
y barrio. Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Santiago de Chile, 2007, pág. 184.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 319

plemento, se busca instalar la posibilidad de acceso a una vivienda de carácter pro-


pio y definitivo.

Con el objetivo de alcanzar un nivel de producción masiva y de bajo costo, se esta-


blece el desarrollo de políticas de fomento a la producción de viviendas por parte
del sector privado, comenzando a partir de este momento una profunda descen-
tralización de la gestión del Estado en materia de vivienda y planificación.

En la escala urbana, esta nueva lógica se complementa con el principio de libera-


lización del uso del suelo urbano a través de la implementación de la Política Na-
cional de Desarrollo Urbano (PNDU) de 1979, la que determinará la localización del
nuevo y masivo parque habitacional. Sumado a lo anterior, un hecho significativo
que tuvo gran impacto urbano en el caso de la ciudad de Santiago está dado por la
erradicación de “campamentos”3 que comienza a finales de los años setenta, pro-
ceso a través del cual se pasa a concentrar a la población más pobre de la ciudad
en áreas periféricas, iniciando un fuerte y marcado proceso de segregación urbana.

En consecuencia, desde finales de los años setenta la política habitacional del país se
centra en solucionar el déficit, básicamente por la vía cuantitativa, privada y de bajo
costo4, a partir de mínimos estándares constructivos y normativos que determinarán
un cambio histórico en materia de vivienda pública, reflejado tanto en los niveles de
producción como en la fuerte transformación tipológica, espacial y constructiva.

3 Los campamentos son asentamientos humanos donde hay una concentración


espacial de condiciones de vida asociadas a pobreza y precariedad habitacional. Sus
habitantes son familias vulnerables, sufren de inseguridad en la tenencia del suelo
debido a que acceden a él a través de ocupaciones irregulares y hay autogestión
comunitaria en la producción del hábitat residencial. MINISTERIO DE VIVIENDA Y
URBANISMO (Ed.) Mapa social de campamentos. Santiago de Chile, 2013, pág. 19.
4 Con el objetivo de crear un mercado de viviendas sociales construidas por el
sector privado, se comienza a generar una serie de incentivos para el desarrollo de
inversiones privadas. HIDALGO, Rodrigo. La vivienda social en Chile y la construcción
del espacio urbano en el Santiago del siglo XX. Instituto de Geografía de la Pontificia
Universidad Católica de Chile. Centro de Investigaciones Barros Arana, 2004, págs.
362-366.
320 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

4.2 EL SUBSIDIO HABITACIONAL. La consolidación de un mercado


de vivienda social

Con el objetivo de fomentar la consolidación de un mercado dinámico y


eficiente de viviendas sociales, el Ministerio asume una función de administrador
financiero, que norma, planifica y controla el proceso de construcción de vivienda a
través de parámetros estandarizados.

Uno de los elementos clave que viene a sustentar este nuevo escenario es la crea-
ción, a finales de los años setenta, del concepto de “subsidio habitacional”, me-
canismo que favorece la instalación de un sistema de producción masiva. Basado
en un ahorro mínimo previo por parte de las familias en bancos o asociaciones de
ahorro, el subsidio como instrumento de acceso a la vivienda consistirá en un sis-
tema de ayuda directa al beneficiario, sin cargo de restitución por parte de éste,
que constituye un complemento al ahorro previo y préstamo temporal financiado
en parte por el Estado. El subsidio habitacional implicará, entonces, componentes
de subsidio, ahorro y crédito, en un enfoque de aportes complementarios entre el
Estado, el usuario y, con el correr de los años, el mercado financiero5.

Con la implementación de este nuevo mecanismo, el Ministerio establece la defini-


ción de la vivienda como un bien que se adquiere con el esfuerzo de la familia que
ahorra y aportes del Estado a través del subsidio6. A partir de esta nueva definición,
la empresa privada —que había desarrollado habitualmente sus proyectos para un
mercado de altos y medianos ingresos con capacidad de endeudamiento7—, co-
mienza a orientar sus actividades hacia la construcción de vivienda social, ponien-
do el foco en los sectores más pobres del país sin capacidad de endeudamiento.

5 SUGRANYES, Ana. “La política habitacional en Chile, 1980-2000: un éxito liberal


para dar techo a los pobres”. En A. RODRÍGUEZ & A. SUGRANYES (Eds.). Los con
Techo: un desafío para la vivienda social. Ediciones Sur Profesionales, Santiago de
Chile, 2010, pág. 30.
6 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Memoria MINVU, año 1979. MINVU,
Santiago de Chile, 1979.
7 Si bien durante casi setenta años las políticas de vivienda pública buscaban
una focalización transversal, en general éstas terminaron llegando a los sectores
medios y medios bajos por sus capacidades de endeudamiento, como también por
estar ligados a agrupaciones gremiales y de trabajadores formales con presencia
política en los consejos de las instituciones semifiscales.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 321

Este objetivo se hace explícito en la implementación de diversos programas de


subsidios que establecen un mecanismo de incentivo a la demanda habitacional8.

Para consolidar el sistema de subsidio, en 1975 se crea, mediante el D.S. N° 1.088,


el Programa de Viviendas Sociales Básicas para la Marginalidad Habitacional. El de-
creto señala que:

«La solución del déficit habitacional de los sectores de menores ingre-


sos de la población no ha logrado obtenerse dentro de las estructuras,
planificaciones y programaciones tradicionales existentes a la fecha, por
cuanto no se ha obtenido una reducción real del problema, a pesar de los
esfuerzos desplegados(…) El presente decreto ley tiene por finalidad pro-
porcionar soluciones habitacionales de interés social a aquellos sectores
poblacionales que no cuenten con los recursos mínimos en materia de
infraestructura de servicios, de vivienda y de equipamiento comunitario
o social»9.

Esta línea de acción considera allegados y familias que requerían ser trasladadas
de los lugares en que residían por sus condiciones de precariedad, inseguridad e in-
salubridad y su carencia de urbanización mínima, equipamiento comunitario o por
encontrarse en terrenos inapropiados, sin las condiciones sanitarias o de habitabi-
lidad y seguridad necesarias para satisfacer las exigencias básicas de una familia10.

Si bien en un principio este objetivo estuvo centrado en las creación de los Comités
Habitacionales Comunales (CHC), con la implementación del D.L. N° 2.552, (V. y
U.) de 1979, que deroga el D.L. N° 1.088 de 1975, se establecen en los SERVIU las
funciones de radicación y erradicación de campamentos y poblaciones marginales,
construcción de vivienda social y adquisición o expropiación y urbanización de te-
rrenos para viviendas, así como la ejecución de los planes y programas.

Con la creación del Programa de Vivienda Básica SERVIU se inicia, por parte del
Ministerio, una coordinada y efectiva labor en materia de soluciones habitacionales

8 Los subsidios debían ser estrictamente dimensionados al nivel de necesidades


y por la capacidad del Estado para apoyarlos. El sistema busca atraer recursos
del sector privado que contribuyan a financiar la acción habitacional, en espacial
en la inversión de largo plazo, a través del otorgamiento de créditos financiados
con la emisión y venta de letras que se venden en el mercado (bolsa de valores).
MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., 2007, pág. 190.
9 D.S N° 1.088, (V. y U.) 1975, que aprueba programa de Viviendas Sociales
Básicas para la Marginalidad Habitacional.
10 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., 2007, págs. 198-199.
322 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Erradicación de campamentos

Fuente: Archivo Fotográfico MINVU, 1985-1990.

de interés social donde el Estado se transforma en un garante de las familias de


más bajos recursos que no pueden ser atendidos a través de los sistemas de subsi-
dios habitacionales vigentes para el financiamiento de su vivienda.

Entre 1979 y 1984 los programas de erradicación alcanzan la atención de unas 28


mil familias11, determinando un fuerte impacto territorial. El proceso configuró una
periferia que además de crecer en extensión, pasó a concentrar a la población más
pobre de la ciudad, iniciando un fuerte y marcado proceso de segregación urbana.
Sugranyes señala en este sentido, que el carácter singular de la erradicación de asen-
tamientos irregulares en Santiago estuvo dado por un tipo de “compensación al des-
alojo forzado”, que dio techo a los pobres a través de una solución habitacional en
propiedad y de carácter definitivo, efectuada mediante un “subsidio obligatorio”12.
Esta nueva visión plasmada en la producción habitacional por parte del sector pri-
vado, con créditos otorgados por la banca y otorgamiento de subsidios habitacio-
nales, se consolidó con la aprobación del decreto Nº 168 de 198413, en el que se
establece el concepto de “vivienda social”, definida técnicamente como aquella

«“Vivienda económica” de carácter definitivo destinada a resolver los


problemas de marginalidad habitacional, financiada con recursos públicos
o privados, cuyo valor de tasación no sea superior a 400 UF y cuyas ca-

11 SUGRANYES, Ana. Op. cit., pág. 33


12 Ibíd., pág. 32.
13 D.S N° 168, (V. y U.) de 1984, que fija texto actualizado del Reglamento Especial
de Viviendas Económicas a que se refiere el artículo 1° del D.F.L. N° 2, de 1959.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 323

Entrega de viviendas, periodo 1985-1990

Fuente: Archivo Fotográfico MINVU, 1985-1990.

racterísticas técnicas y de urbanización se ajusten a las normas generales


de este reglamento»14.

Otro de los programas habitacionales que destaca es el Programa Especial de Tra-


bajadores (PET), formulado para quienes deseen postular a través de entidades
organizadoras como sindicatos, asociaciones gremiales, etc., a través del cual se
construyeron diversos conjuntos de vivienda en altura.

Con la llegada de los gobiernos democráticos, se sigue enfatizando la necesidad de


disminuir el déficit habitacional centrando la política de vivienda en los sectores de
menores ingresos. Basados en un contexto de estabilidad económica, se promueve
un Estado activo, regulador, subsidiario y facilitador, en el que el Ministerio se propone
como meta alcanzar las 90 mil soluciones habitacionales anuales, superando las 54 mil
soluciones promedio que se habían logrado anualmente en el periodo 1984-198915.

Mediante la lógica ya consolidada en la relación de los sectores público-privado,


se busca perfeccionar la política habitacional, ampliando el sistema de subsidios
a la demanda y la diversificación de la oferta programática, lo que permitió cubrir

14 Definida por la Ordenanza general de Urbanismo y Construcción, el nombre


de “Vivienda Social” comienza a ser la denominación que durante este periodo se
otorga a toda solución de vivienda mínima entregada a través de sus programas
habitacionales para las familias de más bajos recursos.
15 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., 2007, pág. 231.
324 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

que si hubo que regalar viviendas, se regalaron: aparece la


vivienda económica sin deuda. Entonces, nada de esto ha
sido realmente ni política urbana ni política de vivienda.

Esta memoria tiene un aspecto tipológico, y en este


sentido podemos ver un paso desde el racionalismo de
los conjuntos a estándares más bajos de calidad y una
producción masiva. ¿Qué elemento es el que determina
esta situación?
AR Creo que los colectivos racionalizados se construyeron
hasta el ´73. Después se pasó al sistema de subsidios y
a una respuesta por las empresas de la construcción.
Los bloques 1010 y 1020 eran una respuesta racio-
nalizada impulsada por el MINVU. La respuesta de las em-
presas también es racionalizada, pero son racionalidades
ENTREVISTA
diferentes. Porque efectivamente son racionalidades de
producción y productos distintos. En un sistema desregu-
lado, en que prima la cantidad sobre las necesidades de
Alfredo Rodríguez las familias, la racionalización de las empresas se orienta
a obtener la máxima ganancia posible. Lo que es obvio. Lo
Arquitecto, Secretario Ejecutivo de SUR Corporación de
que no es tan obvio fue la ceguera del MINVU al respecto.
Estudios Sociales y Educación, autor de diversas publica-
ciones sobre política urbana y vivienda social. Sin embargo, hay otras alternativas de producción
masiva, con una participación más activa del “beneficia-
rio” en representación de sus intereses, que se ha dado
en otros países —como es el caso del cooperativismo
¿Qué noción tienes de la evolución de los valores de la uruguayo— y que habría que retomar.
política habitacional en relación a la construcción de
conjuntos de vivienda social en altura?
El tema es que, a pesar que la ordenanza no cambió, en
AR Creo que nunca ha habido una política habitacional. un momento la empresa se ajustó a lo mínimo, lo que no
Estoy hablando desde los años setenta en adelante. Las ocurría antes. ¿Qué pasó? ¿Hubo discusiones desde la
que se han llamado políticas habitacionales han sido, en academia sobre lo que estaba sucediendo?
mi opinión, respuestas a problemas sociales y políticos; AR ...Y además se construyó en un mayor número. No solo
problemas importantes, por cierto, pero eso no hace de
de calidad más baja, sino que más unidades.
las respuestas a ellos verdaderas políticas de vivienda.
Yo no he estado muy metido en la academia, estaba
Por ejemplo, tres momentos clave que ejemplifican
más interesado en las tomas de terreno, las erradicacio-
esto. Está lo que hicieron Modesto Collados y Miguel Ángel
nes y radicaciones que se estaban imponiendo, pero creo
Poduje que, a mediados de los años ochenta, frente a la
que no hubo discusión en esa época. Hoy, si uno mira
crisis financiera y recesión que afectaba a toda la región,
hacia atrás, es absolutamente coherente lo que pasó. Me
impulsaron el sistema del subsidio habitacional, con el
refiero a que el ajuste de las empresas siempre va a ser al
claro propósito de reactivar el sector de la construcción.
mínimo.
A principio de los noventa, al inicio de la Transición, en
una situación social y política difícil, estaba el fantasma
Y en cuanto a la baja calidad habitacional, ¿cree que
de ocupaciones masivas de terrenos que era necesario
no había noción o conciencia de lo que se estaba
desactivar y apaciguar; para ello se ampliaron los progra-
gestando?
mas de subsidios, apareció la vivienda progresiva, etcé-
tera, etcétera. Y a fines de los noventa —1997-1998—, AR Sigo creyendo que la ciudad, los barrios, y en particular
con la crisis asiática, lo que interesó fue volver a activar el la vivienda como tal de los sectores populares, nunca han
sector de la construcción; y vemos que si hubo que otor- sido objeto de política pública; por tanto, por parte de las
gar créditos sin respaldo en el caso del PET, se hizo; que si autoridades del sector no había noción o conciencia de lo
hubo que condonar deudas hipotecarias, se condonaron; que se estaba gestando.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 325

El punto, para ellas, era que se estaba construyendo importante la calidad; sin embargo, aún se mantiene la
mucho y reduciendo el déficit. inercia de más de treinta años, las mismas políticas de
Creo que hubo una cierta arrogancia que no permitía financiamiento de la construcción, las mismas limitacio-
ver la realidad. Hay que recordar que hasta mediados de nes.
los años ochenta la producción de vivienda era muy baja.
Si en menos de diez años se lograba una producción que Pero se fue instalando la idea de hacerse cargo de lo
reducía el déficit, esto era un éxito. Además santificado que se hizo...
por el BID y el Banco Mundial.
AR La ministra Patricia Poblete, en 2006, fue quien colocó
Esa realidad ausente está presente en las memorias la idea de que el MINVU debía hacerse cargo de los efec-
del MINVU, donde lo único que uno encuentra son cifras tos negativos que había causado la construcción indis-
de subsidios pagados, de unidades entregadas por criminada de conjuntos de viviendas sociales. Recuerdo
comunas. que, en una entrevista a El Mercurio, dijo algo así como:
Las lluvias de 1997, que afectaron a unas cuarenta mil “No queremos que los próximos gobiernos tengan que
viviendas sociales, mostraron la cara menos exitosa del deshacer lo que nosotros hicimos mal ahora en vivienda,
patrón aplicado y se comenzó a problematizar la produc- del mismo modo como nosotros estamos recuperando
ción de los conjuntos de viviendas sociales. barrios porque antes no se pensó en ellos”.
Ese fue el inicio de un largo período —llevamos ocho
En cuanto a los temas de la calidad, ¿en qué momento años—, porque no es fácil cambiar las prácticas de más
saltan las alertas sobre lo que está pasando? de treinta años. No es fácil reconocer que el resultado no
había sido tan bueno como esperaban; que la reducción
AR Las políticas públicas tienen que tener un sentido y
del déficit no era tal; que lo construido, en vez de restarse
dar respuesta a algo, y cuando eso desaparece, dejan de
del déficit, lo aumentaba. Enorme déficit en calidad, si no
ser políticas públicas. Y eso es lo que ocurrió. Me imagino
tanto en cantidad.
a las autoridades pensando: si nos va bien construyen-
do casas, ¿para qué vamos a parar esta mecánica que El problema es que el modelo de producción cuantita-
nos rinde tantos beneficios? Además, en el contexto de tiva se instaló, y se difundió a lo largo y ancho de América
mediados de los años noventa, en que el BID y otros orga- Latina, con resultados pavorosos. En México hay 5 millo-
nismos internacionales propagaron la política habitacional nes de viviendas vacías y en Brasil se está construyendo
chilena como una experiencia exitosa, era difícil proponer un millón de viviendas por año, y como necesitan tierra,
algo diferente. Recuerdo una conversación en el cuarto los conjuntos se localizan a varias horas de distancia la
piso del MINVU en que, a las observaciones que hacía, me ciudad. Lo mismo ocurre en Colombia, y en todos estos
respondieron: ¿Por qué hablas de problemas, si vengo países que nos vieron como un referente, como un mode-
llegando de una reunión de MINURVI —la reunión de lo. Eso es lo preocupante.
Ministros y Autoridades Máximas de Vivienda y Urbanis- Uno de los errores es que se piensa la vivienda como
mo de América Latina y el Caribe— en la que todos me un producto final en una ciudad abstracta. Pero si tú
comentaron el éxito chileno? piensas en las viviendas como unidades posibles de
Una de las primeras personas que alertó respecto de modificar, de ampliar, en un entorno que cuenta con ser-
que algo raro estaba pasando fue María Elena Ducci, en vicios, con accesibilidad, en una ciudad que cambia día a
un artículo publicado en 1996 donde se refería al “lado día, todo se puede mejorar. Este no fue el caso.
oscuro de la política habitacional chilena”. Después vino Eso es lo que decíamos en Los con techo, hace más
el caso de las casas Copeva (1997), el quiebre de la de diez años: que no estamos al final del camino: los sin
empresa Bilbao en Concepción (1998). En el año 2002, casa tienen techo, la tarea es hacer de ese techo una
ya era bastante evidente el desastre de los conjuntos de vivienda digna; y de los conjuntos, barrios integrados a la
viviendas sociales. ciudad. Mientras más años pasen, más difícil será.

Pero eso se rompe en un momento. ¿Cuándo empieza a


importar la calidad de lo construido?
AR La discusión sobre la calidad de lo construido se ins-
tala con fuerza en años recientes. El punto es que no se
rompe de un momento a otro, sino que ha sido una suma
de factores lo que ha llevado a que ahora se diga que es
326 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

distintos segmentos socioeconómicos y necesidades16, mejorando la focalización


en los sectores más pobres.

Así, el Programa de Vivienda Básica SERVIU, con diversos mejoramientos en el están-


dar de las distintas tipologías17, alcanzará sus mayores niveles de producción, trans-
formándose en uno de los principales instrumentos para reducir el déficit habitacional.

Es interesante dar cuenta del fuerte contexto de “allegamiento” con el cual se inicia la
década de los noventa, resultado de una demanda social contenida generada como
consecuencia de la imposibilidad establecida en durante el régimen militar de reali-
zar ocupaciones irregulares del suelo urbano, estableciendo distintos mecanismos que
buscan ampliar las alternativas de acceso a la vivienda de los sectores vulnerables18.

Asimismo, a la luz de los aprendizajes del modelo subsidiario de los ochenta, en ésta
década existe la intención de abordar el déficit urbano de la ciudad y sus barrios a partir
del diseño de una red de programas de espacio público, parques y vialidad urbana19.

En este sentido, si bien se comienza a instalar la preocupación por abordar el de-


terioro del parque habitacional y el problema de la desintegración urbana (ambos
determinados por la localización y la calidad de los entornos urbanos de los con-
glomerados de vivienda social), esta década se caracterizará principalmente por
alcanzar los índices más altos de construcción masiva de vivienda social, determi-
nando importantes impactos urbanos.

16 Durante los años noventa, el Programa de Vivienda Básica Modalidad SERVIU


se focalizó en atender familias individuales o grupos organizados, con una atención
diferenciada para adultos mayores, discapacitados y situaciones de extrema
marginalidad habitacional. Ibíd.
17 Entendida técnicamente como una vivienda económica, sus características
urbanas y constructivas deben someterse al Reglamento Especial de la Viviendas
Económicas contenido en la Ordenanza General, D.S. N° 47, (V. y U.), de 1992, y
sus modificaciones.
18 Terminada la dictadura, esta situación inducía a temer un proceso masivo de
tomas de terreno. La situación fue asumida a partir de: el diálogo directo con los
comités de allegados, el perfeccionamiento de los procesos de selección y asignación
habitacional y la creación del Programa de Vivienda Progresiva que permitió ampliar
las alternativas de accesos a la vivienda de los sectores de allegados de menores
ingresos. MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., 2007, pág. 231.
19 Dentro de estas iniciativas cabe señalar la creación del Programa Chile-Barrio, el
Programa de Pavimentos Participativos el Programa de Equipamiento Comunitario
de Urgencias Urbanas, el Programa de Equipamiento Complementario a la Vivienda
y el Programa Nacional de Parques Urbanos.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 327

Marcando un antes y un después en la producción residencial que se había venido


desarrollado a lo largo de un siglo de políticas de vivienda, a partir de la creación del
nuevo concepto de subsidio habitacional y el traspaso de la construcción de vivien-
da de bajo costo a manos de constructores privados20 durante el régimen militar, y
posteriormente atravesando los gobiernos Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo
Lagos, durante este período se comienzan a desarrollar proyectos en que el usuario
ya no interviene en la gestión, generando una alta competencia del sector privado
por captar la mayor demanda de subsidios.

Se favorece así un despegue masivo y sostenido en la construcción de vivienda de


bajo costo, hecho que sin duda incidirá en la caracterización de la vivienda pública,
determinada por su localización periférica y concentrada, por la formación de en-
tornos inacabados y mínimas superficies, características que fueron configurando
una nueva morfología urbana y la consolidación de un nuevo tipo habitacional.

4.3 Características de localización de los nuevos conjuntos de


vivienda social. El impacto de las erradicaciones y la política
Nacional de desarrollo urbano de 1979

Uno de los hechos que vino a favorecer la construcción de vivienda social


por parte del sector privado es la implementación de la Política Nacional de Desa-
rrollo Urbano (PNDU) de 1979. Marcada por una ideología de libre mercado, la nueva
política determinó la liberalización del “límite urbano”, estableciendo como principio

20 Desde el punto de vista de la gestión y construcción de vivienda social, un hecho


relevante que determina la consolidación del sector privado como constructor
es la creación en 1975 de los registros y reglamentaciones para contratistas. El
nuevo reglamento viene a segmentar el tipo de obras, fijando las competencias
técnicas, económicas y profesionales, además de un sistema de evaluación y
sanciones y una comisión de apelaciones, lo que fue acompañado desde 1978 con
la estructuración de un sistema para la contratación y adjudicación de proyectos
de viviendas sociales.
328 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

que “el suelo urbano no es un recurso escaso”21 y que, por lo tanto, debe regularse por
el propio mercado. La nueva política definirá tan solo las áreas de protección natural,
dejando el resto del área urbana libre de ocupación, regida únicamente por las deter-
minaciones de los movimientos del mercado.

Con el objetivo de fomentar la creación de mercados dinámicos de vivienda a tra-


vés de inversiones inmobiliarias privadas, se establece que la institución pública
debe dotar de equipamientos, servicios e infraestructuras, extendiendo así la su-
perficie potencial de suelo urbano. En el caso de la capital, la aplicación de la PNDU
significó reemplazar la lógica de desarrollo planificado de la ciudad que proponía el
Plan Regulador Intercomunal se Santiago (PRIS) de 1960, por un sistema de plani-
ficación flexible con un mínimo de intervención estatal22.

Incorporando un nuevo concepto de crecimiento urbano basado en la idea de ex-


pansión urbana, la PNDU de 1979 deroga las densidades establecidas por el PRIS
y elimina el concepto de límite urbano como principio fundamental23, estructuran-
do un nuevo orden al interior de las ciudades. Bajo esta lógica, se incorporan casi
65.000 hectáreas de suelo urbano alrededor de la ciudad, triplicando la superficie
ya urbanizada hasta ese momento.

21 La PNDU plantea respecto a la expansión de las ciudades que «La tierra debe
considerarse como un recurso disponible... [y] un recurso que se transa en forma libre»
(MINVU, 1979, pág. 4) y que «la política consistirá en reconocer las tendencias del
mercado como el principal indicador para determinar la cantidad de terreno que
requieran las actividades urbanas y la dirección de crecimiento dominante» (MINVU,
1979, pág 22). Respecto a al uso del suelo, plantea que «debe regularse a través
de disposiciones flexibles, definidas por los requerimientos del mercado [para lo cual]
se definirán los procedimientos y se eliminarán restricciones a modo de permitir el
crecimiento natural de las áreas urbanas, siguiendo las tendencias del mercado».
(MINVU, 1979, págs. 12 y 13).
22 BUSTOS, Mónica. “El Proyecto residencial en baja altura como modelo de
crecimiento urbano: Santiago de Chile y su política de vivienda en el último cuarto
de siglo” Tesis Doctoral. Universidad Politécnica de Cataluña, 2005, pág. 99.
23 Influenciado por los principios del movimiento moderno, el PRIS de 1960 recoge
por primera vez el concepto de “límite urbano”. Buscando proteger aquellas zonas
aptas para otros desarrollos que no fueran el residencial o el industrial, el PRIS
estableció como uno de sus principios la diferenciación entre dos tipos de áreas:
área urbana y área suburbana, separadas por un cinturón verde que rodeaba casi
todo el perímetro urbano protegiendo las zonas agrícolas aledañas.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 329

En relación a lo anterior, Massone señala que la política urbana de 1979 cambia la


visión de la ordenación territorial, privándola de una “imagen objetivo”24 para orde-
nar el crecimiento de las ciudades. Por el contrario, señala que en la nueva plani-
ficación estas imágenes–objetivo son cambiadas por un esquema adaptativo que
somete el desarrollo de la ciudad a las variaciones del mercado.

Como consecuencia de la construcción de grandes extensiones residenciales de vivien-


da social, la implementación de la PNDU de 1979 y toda su normativa significó que el
crecimiento de Santiago se acelerara tan fuertemente en las últimas décadas, que en-
tre 1990 y 1995 la mancha urbana de la ciudad creció de 45.000 a 55.000 hectáreas.

Considerando la magnitud de estas superficies de extensión, el Plan Regulador Me-


tropolitano de Santiago (PRMS) de 1994, limita las áreas de expansión de 1979,
reducción que bordea el 40 por ciento. El PRMS de 1994 crea dos macro áreas: el
área urbana metropolitana (la ciudad)25 y el área restringida o excluida de desarro-
llo urbano (no ciudad). Sin embargo, si bien la superficie dispuesta para la extensión
urbana fue reducida, el crecimiento posterior fue aún más acelerado, alcanzando el
año 2000 las 62.177 hectáreas. Considerando que al año 1991 la mancha urbana
tenía 50.160 hectáreas, esto significa que en nueve años la capital se extendió en
12 mil hectáreas, (un 24%) sin considerar las áreas no contiguas26.

Lo anterior, sumado a la producción residencial masiva y a la formación de un nue-


vo tipo habitacional, ha pasado a ser uno de los principales responsables de las
transformaciones socio-espaciales y morfológicas27 sucedidas, desencadenando
la consolidación de un alto grado de segregación social producto de la utilización
especulativa del suelo.

24 Cuando se refiere a “imagen objetivo”, Massone plantea una ciudad configurada


por una zonificación normativa asociada a jerarquías y modos de actividades
urbanas, a redes de infraestructuras y a movimientos de la población residente,
mostrando así los principios que rigieron en esos momentos el desarrollo de una
planificación cuantitativa, al dejar de lado la búsqueda de una determinada imagen
y forma urbana, ya que libera tales resultados a la espontaneidad de los movimientos
especulativos del mercado al interior de la ciudad. MASSONE, Claudio. “Decreto 420.
Planificación Urbana 1979/1990”. En VARIOS AUTORES. Juan Parrochia Beguin:
premio 1996. 6 planes para Santiago. Revista Serie Premio Nacional De Urbanismo
(Juan Parrochia, premio 1996), Editorial Antártica, Santiago de Chile, 1996.
25 MASSONE, Claudio. Op. cit., pág. 56.
26 BUSTOS, Mónica. Op. cit., pág. 101.
27 Ibíd., pág. 87.
330 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Erradicaciones en el área metropolita de Santiago, por comuna de


origen y destino 1979-1985

Fuente: Centro de Estudios del Desarrollo. CED, 1990. En Bravo, Luis; MARTINEZ, Carlos. Chile: 50 años
de vivienda Social 1943 – 1993. Universidad de Valparaíso. Facultad de Arquitectura. Año 1993.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 331

Erradicación campamentos

Fuente: Archivo Fotográfico MINVU, 1985-1990.


332 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

4.3.1 La segregación socio-espacial

Las políticas de vivienda que tuvieron como foco alcanzar a la población


más marginal, asociadas a la alta capacidad de producción habitacional, determi-
nan el inicio de la formación de un modelo de ocupación territorial marcado por la
concentración de la pobreza.

La liberación de los mercados de suelo determina un alza indiscriminada de los pre-


cios, que afectará directamente a la política de subsidios habitacionales. La utiliza-
ción especulativa del suelo encarece aquellos terrenos consolidados, provocando
el desplazamiento de la vivienda social hacia aquellas áreas donde los valores de
suelo son menores. A su vez, las erradicaciones desplazan a una importante pobla-
ción de bajos ingresos que hasta entonces había estado localizada en sectores de
alto nivel socioeconómico en la zona nor-oriente de Santiago, marcando el inicio de
una fuerte segregación socio-espacial.

Lo anterior se agudiza con la creación de 18 nuevas comunas al interior del Área Me-
tropolitana del Gran Santiago, con lo cual se establece un nuevo orden al interior de la
ciudad que favorecerá la expansión urbana como principio. Con estructuras mediana-
mente consolidadas, las 16 comunas existentes quedarán rodeadas por las nuevas co-
munas receptoras de áreas residenciales, las que, caracterizadas por su gran superficie
y menor grado de consolidación, constituirán la nueva periferia de la ciudad.

Generando una mayor homogeneidad socioeconómica de localización en las dis-


tintas ciudades del país, este hecho determinó el explosivo «aumento de la pobla-
ción en ciertas comunas incapaces de absorber y entregar la asistencia necesaria a
los sectores más vulnerables»28.En consecuencia, se genera una fuerte tendencia
que localiza las nuevas áreas residenciales de vivienda social en la periferia más
alejada del centro urbano, y se concentra en ellos a las familias con bajos recursos,
en sectores lejanos y mal equipados; «en barrios donde la aglomeración de pobreza
facilita la desintegración social»29, agravando la segregación espacial al interior de
las ciudades.

28 HIDALGO, Rodrigo. Op. cit., págs. 377-380.


29 MONTES, Carlos. A 20 años de la liberación de los mercados de suelo. Revista
EURE, 26 (77): mayo 2000. Discurso de inauguración del Seminario Internacional:
“A 20 años de la liberalización de los mercados de suelo urbano en Chile. Impactos
en la política de vivienda social, el crecimiento urbano y los precios del suelo”,
organizado por la Cámara de Diputados de Chile, el Lincoln Institute of Land Policy,
el Instituto de Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la
Comisión de Vivienda y Desarrollo Urbano de la Cámara de Diputados de Chile.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 333

Localización de los condominios sociales


Área Metropolitana del Gran Santiago. Pre y post 1976

LO BARNECHEA

QUILICURA HUECHURABA

VITACURA
CONCHALI

RENCA
RECOLETA LAS CONDES
INDEPENDENCIA
CERRO NAVIA
QUINTA NORMAL
PROVIDENCIA

PUDAHUEL
LA REINA
LO PRADO
SANTIAGO
NUNOA
ESTACION CENTRAL

PENALOLEN
MACUL
PAC
SAN JOAQUIN
CERRILLOS SAN MIGUEL

MAIPU
LO ESPEJO

LA CISTERNA LA GRANJA LA FLORIDA

SAN RAMON

EL BOSQUE

LA PINTANA PUENTE ALTO


SAN BERNARDO

CALERA DE TANGO

km
Antes de 1976 Después de 1976 Sin información 0 2,5 5

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, Área de estudios, SEDB.


334 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Localización de los condominios sociales


Área Metropolitana del Gran Valparaíso. Pre y post 1976

CON CON

VIÑA DEL MAR

VALPARAÍSO

m
Antes de 1976 Después de 1976 Sin información 0 1.000 2.000

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, Área de estudios, SEDB.


Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 335

Localización de los condominios sociales


Área Metropolitana del Gran Concepción. Pre y post 1976

TALCAHUANO
PENCO

CONCEPCIÓN
HUALPÉN

SAN PEDRO DE LA PAZ

m
Antes de 1976 Después de 1976 Sin información 0 1.000 2.000

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales, Área de estudios, SEDB.


336 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

4.3.2 La suburbanización como consecuencia de las nuevas áreas residenciales


de bajo costo

Basada en una nueva dinámica especulativa de las ciudades y sin que se


desarrollara alguna especificación respecto a la localización de las viviendas, esta
se deja en manos de las empresas privadas dedicadas a la construcción. Así, los
nuevos desarrollos de vivienda social son ubicados en los terrenos más económi-
cos, dispersos y alejados de las áreas consolidadas.

Como resultado de la fuerte expansión experimentada por ciudades que carecían


de una planificación sistemática, la producción habitacional en la periferia comien-
za a caracterizarse por una forma de ocupación territorial donde los tejidos resi-
denciales se van situando a partir de un proceso de urbanización fronterizo, o bien
iniciando los procesos de conurbación entre áreas urbanas consolidadas y los anti-
guos poblados que las rodeaban.

Sin una adecuada conexión urbana, muchos conjuntos habitacionales se emplazaron


con un alto aislamiento respecto a las áreas de equipamiento, infraestructuras y servi-
cios, en terrenos hasta entonces destinados a la agricultura, caracterizando la perife-
ria a partir de ciertas constantes morfológicas de ocupación territorial y una marcada
imagen “urbano rural”. Dentro de estas constantes se cuentan la ocupación territorial
fragmentada a través de tejidos residenciales dispersos, la configuración de un trazado
urbano segmentado y la formación de áreas residenciales enfrentadas a terrenos de
ocupación agrícola o sin ocupación urbana, todo lo cual fue determinando «procesos de
acabado urbano desfasado»30, desde el emplazamiento del tejido residencial hasta la
formación y consolidación de la estructura urbana que lo sostiene.

Carácter limítrofe de los condominios de Vivienda Social enfrentado


a áreas agrícolas

Comuna de Rancagua. Comuna de Quilicura


Fuente: Catastro Nacional de Condominios
Sociales. Google Earth.

30 BUSTOS, Mónica. Op. cit., pág. 217.


Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 337

Áreas residenciales enfrentadas a terrenos sin ocupación urbana

Población Las Viñitas 1985. Santa Cecilia, Iquique. 1997.


Fuente: Equipo de barrio Las Viñitas Fuente: Equipo regional SEREMI Tarapacá.
SEREMI, MINVU, 2007.

Las Dunas, Iquique. 1980. Vicuña Mackenna (Etapa II), Rancagua. 1995.
Fuente: Equipo regional SEREMI Tarapacá. Fuente: Catastro nacional de condominios sociales.

Rodrigo de Quiroga, Los Ángeles. 1994. Nueva Las Rocas, Antofagasta. 1998.
Fuente: Google Street View. Fuente: Catastro nacional de condominios sociales.
338 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

De esta forma, la localización de los nuevos proyectos residenciales se fue gene-


rando a partir del emplazamiento de piezas aisladas en la inmensidad del territorio,
las que se encuentran “pendiendo” de algún trazado preexistente en proceso de
transformación, por lo que se los ha denominado tejidos residenciales “colgantes” o
“piezas de colonización territorial”31.

Como consecuencia de esta forma de urbanización, muchos de los nuevos terri-


torios desarrollaron trazados morfológicamente segmentados, privilegiando la ur-
banización de aquellos tramos asociados a la existencia de un tejido residencial
que depende de él. Así, los inacabados trazados van dejando entre sí tramos sin
urbanizar, dispuestos a su consolidación separada en el tiempo, a la espera de una
nueva ocupación residencial que los extienda o complete, bajo los lineamientos de
los trazados agrícolas preexistentes.

De esta forma, podemos reconocer áreas en proceso de urbanización al exterior


y al interior de la mancha urbana. Se trata de áreas intersticiales caracterizadas,
según indica De Mattos, como un espacio híbrido, ni estrictamente urbano, ni es-
trictamente rural32. Estas áreas se presentan como territorios a la espera de con-
cluir el proceso de acabado urbano encontrando cierta consolidación posterior al
conformar el total de un área o sistema de tejidos, completando progresivamente
los vacíos urbanos33.

Muchos de los proyectos habitacionales fueron emplazados como verdaderas islas


rodeadas por parcelas agrícolas, determinando un contexto de aislamiento urbano
y un paisaje urbano inacabado, lo que ha favorecido en muchos casos el deterioro
prematuro de las áreas residenciales de bajo costo.

La localización de las nuevas áreas residenciales en los bordes de la ciudad se


convierte en un tema de gran importancia, en tanto muchas de las agrupaciones
de bajo costo fueron emplazadas en sectores sin consolidación, que no logran ser
atendidos por los servicios y equipamientos de escala urbana, respondiendo solo a
aquellos exigidos de forma específica en la normativa.

31 Ibíd., pág. 193 -196.


32 DE MATTOS, Carlos. Santiago de Chile de cara a la globalización. ¿Otra
ciudad? Ponencia presentada al seminario internacional “El desafío de las áreas
metropolitanas en el mundo globalizado. Una mirada a Europa y América Latina”.
Barcelona, junio de 2002.
33 BUSTOS, Mónica. Op. cit., pág. 217.
1967 339

CONJUNTO HABITACIONAL
BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA
comuna : RANCAGUA
Año de inicio de construcción : 1995
340 Conjunto HABITACIONAL RANCAGUA
BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA
1995 341
342 Conjunto HABITACIONAL RANCAGUA
BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA
1995 343
344 Conjunto HABITACIONAL RANCAGUA
BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA
1995 345
346 Conjunto HABITACIONAL RANCAGUA
BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA
1995 347
348 Conjunto HABITACIONAL RANCAGUA
BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA
1995 349
350 Conjunto HABITACIONAL RANCAGUA
BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 351

Proceso de acabado urbano.


Bajos de Mena 1995-2013. Comuna de Puente Alto

1995 1998

2004 2013
Fuente: Google Earth.
352 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Las nuevas áreas residenciales compuestas por agrupaciones aisladas, rodeadas


de grandes superficies agrícolas, determinadas por la concentración de pobreza y
los inacabados procesos de construcción de la ciudad, han dejado de ser áreas de
interés para el emplazamiento de tales servicios. En consecuencia, determinado
por esta forma de colonización del territorio, hoy el paisaje de la periferia de mu-
chas de nuestras ciudades se constituye a partir de una nueva fisonomía urbana:
conjuntos que arquitectónicamente poseen una imagen urbana pero que, sin em-
bargo, presentan un carácter incomunicado del resto de la ciudad.

Bajo este marco urbano, el país daba un profundo salto en la producción de vivienda
social a través la focalización de las políticas sociales y la masificación de respues-
tas de bajo costo que respondían directamente a las necesidades de los sectores
más marginales, pero que fueron generando problemáticas urbanas que perduran
hasta hoy, incidiendo, según indica De Mattos34, en la formación de una “morfología
social” tendiente a una estructura urbana polarizada y una morfología territorial en
la que impera la suburbanización, la periurbanizacion y la policentralidad.

4.4 EL BLOQUE COLECTIVO COMO NUEVA TIPOLOGÍA DE LA VIVIENDA


SOCIAL. La transformación espacial y morfológica de las nuevas
áreas residenciales

Durante el inicio de este periodo se continúa con la racionalización de las ti-


pologías iniciadas por la CORVI en los gobiernos anteriores. Sin embargo, la creación
del subsidio habitacional como mecanismo de acceso a la vivienda y su construcción
por parte del sector privado determinan la aparición de múltiples variaciones «que
compiten con las anteriores en cuanto a nuevas tecnologías de construcción más in-
dustrializadas, con diseños sujetos a modulación y alternativas de prefabricación»35,
configurando una nueva tipología que caracterizará la incorporación del sector privado.

La siguiente cita ilustra los objetivos de este nuevo sistema, dando cuenta de la
ideología que determinó la forma de vivir de gran cantidad de personas así como el
paisaje construido y social de nuestras ciudades:

«La selección y adjudicación de las ofertas se realiza en función del menor pre-
cio en promedio de las viviendas ofertadas, las cuales deben cumplir con las

34 DE MATTOS, Carlos. Op. cit, 2002.


35 BRAVO, Luis & MARTÍNEZ, Carlos. Chile: 50 años de vivienda social, 1943-1993.
Facultad de Arquitectura, Universidad de Valparaíso, 1993, pág. 27.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 353

Especificaciones Técnicas Mínimas que se indican en las Bases Técnicas y que


son definidas previamente por cada SERVIU regional según sea su realidad. La
superación de estas exigencias técnicas mínimas no implica una mejor califi-
cación de las ofertas ya que el objetivo fundamental de este nuevo sistema es
la obtención de la mayor cantidad de viviendas con los recursos disponibles»36.

Sin participación de los habitantes en la gestión de sus viviendas, las propuestas


se comienzan a denominar “llave en mano”. A través de llamados a “licitaciones
públicas de adquisición de viviendas terminadas con proyectos precalificados” o
con llamados a licitaciones de “obras vendidas”37, la construcción de vivienda social
queda en manos del mejor postor, quien ofrece el menor precio de ejecución con la
tecnología más conveniente a un precio determinado.

Para seleccionar los proyectos bajo estos criterios, en 1984 se formula el Método
de Condicionantes Mínimas (MCM) aplicable a los llamados de viviendas básicas38.
Se establecen con él las características técnicas básicas que deben cumplir las
viviendas ofrecidas con dos variables fundamentales: el mejor aprovechamiento de
los recursos económicos disponibles y la mejor utilización del recurso suelo.

La aplicación de este método es uno de los responsables de la drástica disminución


que sufrirán los estándares habitacionales a partir de ese momento, en tanto la se-
lección y adjudicación de la oferta, siempre que cumpliera con las especificaciones
técnicas mínimas, se debía realizar en función del menor precio promedio de las vi-
viendas ofertadas. De hecho la superación de estas exigencias, no implicó necesaria-
mente una mejor calificación ya que el objetivo fundamental de este nuevo sistema
era la obtención de la mayor cantidad de viviendas con los recursos disponibles.

36 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Memoria MINVU 1984. MINVU,


Santiago de Chile, 1984, pág. 18.
37 BRAVO, Luis & MARTÍNEZ, Carlos. Op. cit., pág. 26.
38 Con el objetivo de diseñar una metodología de evaluación de las ofertas para la
construcción de viviendas sociales, en mayo de 1984 se constituye una Comisión de
Estudios integrada por profesionales del Ministerio, de la SEREMI Metropolitana, el
SERVIU y privados. MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Op. cit., 1984, pág. 18.
354 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Con el MCM se establecen tres tipos de vivienda diferenciadas en el programa arqui-


tectónico, las alturas de edificación, el régimen de propiedad y las superficies predia-
les y construidas. Los tres factores que determinarán la caracterización residencial
de este periodo son: el diseño del conjunto, la arquitectura de la vivienda y los mate-
riales básicos de construcción39.

aspectos normativos del método de condicionantes mínimas (Mcm)

tipologías A,B y c

Diseño del conjunto Arquitectura de la vivienda Materiales básicos de la


construcción
a. Densidad a. Superficie construida a. Estructura
b. Diseño b. Diseño b. Pavimentos
c. Urbanización c. Parámetros
d. Cubierta
e. Puertas y ventanas
f. Cielos rasos
g. Quincallería
h. Vidrios, pinturas y aceites
i. Instalaciones
j. Obras complementarias
Fuente: Elaboración propia según MINVU, 1984.

39 Dentro de las tipologías desarrolladas para el “Programa de Vivienda Básica:


Situación de marginalidad habitacional”, se desarrollan tres tipos de soluciones:
tipo A, de un piso; tipo B, de dos o más pisos; y tipo C, de tres o más pisos.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 355

La denominada “Tipología C” corresponde a la tipología de vivienda en altura, con


departamentos en bloques de tres o más pisos en copropiedad, que consideran un
programa básico que contempla cocina, baño, living-comedor y tres dormitorios, en
una superficie máxima que varío en el tiempo, desde los 24 metros cuadrados del
periodo 1979-1982, hasta los 36 metros cuadrados a partir del año 8340.

Bloque de Viviendas Básicas, década del ochenta

Condominios sociales, 1999-2000. Fuente: Archivo Fotográfico MINVU, 1999-2000

Imágen de la página siguiente:


Bloque de Viviendas Básicas, década del ochenta
Fuente: Archivo MINVU, Circa 1985

40 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., 2007, págs. 198-199.


356 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 357
358 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

¿Qué pasaba con quienes necesitaban acceder a vivien-


da en esos años?
MN En un periodo de varios años, la única manera de
acceder a la vivienda para los sectores populares era en
un campamento, porque no habían más programas para
obtenerla. Entonces cualquier familia nueva, personas
que emigraban o cualquier persona sin casa, si no par-
ticipaba de una toma no tenía como acceder a un techo.
Los arriendos eran carísimos y el hacinamiento era muy
fuerte, o sea, todo eso de los allegados era un tema súper
fuerte.

¿Cuándo aparecen los Comités Habitacionales Comu-


nales?
ENTREVISTA MNEn un momento se pensó que se tenían que hacer
cargo los municipios, y así se armaron los CHC, que
estuvieron como tres años dando bote porque no tenían
María de la luz Nieto suficiente personal técnico, además del problema de
siempre en este Ministerio, que no hay más suelo, que no
Economista, ex encargada de la Comisión de Estudios se puede construir más.
Habitacionales y Urbanos del Ministerio de Vivienda y
Urbanismo. ¿Cuándo el Ministerio vuelve a tener la tuición de la
vivienda pública?
MN Años después el Ministerio recupera la facultad de
¿Cuéntanos de tu experiencia en el Ministerio, pues
construir vivienda básica, con lo que vuelve la posibili-
conoces muchos de los programas realizados por éste?
dad de tener oferta de vivienda nueva para la gente de
MN Siempre tuve una mirada general, debido a que el menores recursos. Por supuesto que en ese entonces la
trabajo que desarrollé fue siempre en un nivel muy alto demanda de construcción era enorme, entonces empieza
de formulación de políticas y programas. Nunca tuve una todo el proceso de reducción de estándares, para producir
experiencia muy específica. Estuve en el Ministerio desde mucho gastando lo menos posible. Así, por el problema
el año ’70 hasta el 2010. del acceso al suelo tuvimos que construir en altura con
Nosotros buscamos indagar en tu experiencia en la las viviendas tipo C. Fuimos tan ingeniosos en esa época
vivienda en altura, sobre todo a partir de los ’80… que en varios programas las viviendas se llamaban tipo A,
tipo B y tipo C, pero bueno, era la creatividad de nosotros
Mi experiencia es más bien a nivel central, y recuerdo aquí…
que por los años ‘80 comienza la construcción masiva
de vivienda básica en altura porque después del ‘73 se Las viviendas tipo C se empezaron a construir en la
destruyó todo lo que había antes en los programas de mitad de los ’80, junto con el sistema único de postula-
vivienda, todos los contenidos participativos y populares. ción, para permitir la entrega de las viviendas básicas que
Hasta el año ’75 no se hizo nada, todos veíamos cómo se se estaban produciendo. Eso fue tremendo, la gente hacía
desmoronaban los proyectos en ejecución. Se crea el SER- cola dos noches antes para poder postular al subsidio, ha-
VIU, pero no con un contenido programático fuerte, sino bía una oficina de postulación, en Vicuña Mackenna cerca
que lo principal era regularizar los campamentos, espe- del Parque Bustamante, donde habían “fileros” profesio-
cialmente en el sentido de zanjar el tema de la propiedad nales que vendían los puestos, donde habían precios para
del suelo a través del Decreto Ley 2698 de 1979. ponerse en distintas partes de la fila.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 359

¿Se daban cuenta de los problemas de las tipologías no es para darle en el gusto a los arquitectos ni para darle
que estaban construyendo? trabajo a los constructores. Esa es una mirada muy difícil
de meter en el Ministerio.
MN Bueno, nosotros estábamos felices con las viviendas
tipo C porque se le sacaba bastante partido al suelo. Por
ejemplo, recuerdo unos edificios que están en Valparaíso, ¿Pero qué pasa cuando ve los problemas sociales que
que les llamaban los Cochochos. El director del SERVIU, se provocaban en las viviendas en altura?
Bianchetti, estaba fascinado con ellos, pero se dieron MN Mirábamos la parte llena del vaso. La gente venía
cuenta que una vez que los entregaban, la gente se de una situación muy precaria, de muchos años en un
miraba muy cerca porque el patio central era muy chico, campamento, sin acceso a servicios básicos, con que
de unos dos o tres metros. Entonces, de tan cerca que tenían que ir a buscar por allá el agua potable, entonces,
se miraban, se armaban tremendos cahuines, las peleas llegar a una vivienda, por más chica que fuera pero que
eran gigantescas, entonces se dieron cuenta que “oh, pa- tenía agua corriente, alcantarillado y luz eléctrica, era un
rece que aquí hay un problemilla social, no es puramente mejoramiento significativo. Por ejemplo, escuchábamos
arquitectónico“. anécdotas de gente que ahora tenía pieza sola y que
Así dejaron de hacer Cochochos y empezaron a hacer podía poner un cuadrito en la muralla, mujeres que decían
un diseño en que no se miraban las caras, pero nunca se que su hija se podía duchar, entonces uno miraba el lado
entendió que el problema social era parte de la vivienda. lleno del vaso. Además, cuando empezó el sistema único
Está la vivienda, pero también está la gente. Desde el de postulación, la espera era de diez años en promedio.
punto de vista del Ministerio, hacer esas viviendas era Cuando mejoramos esos tiempos a ocho, a cuatro años,
un tremendo esfuerzo, porque los departamentos tenían era algo fantástico, pues la presión era por producir vivien-
varios metros más que la vivienda en uno o dos pisos con das, números, números, hasta que la burbuja reventó en
el fin de hacerla definitiva. De hecho, por la ley de venta el ‘96.
por pisos, los planos se hacían en tela, a mano, porque
eran imborrables y eternos. ¿Nunca vieron la necesidad de evaluar los programas?
MN En realidad, el tema de ir avanzando en la absorción
¿Por eso en muchos casos no se inscribieron en el del déficit e ir cambiando significativamente las condicio-
conservador? nes de vida de la gente no nos dejaba mirar la otra parte
MN Seguro, es que el Ministerio fue particularmente como del cuento, entonces nunca tuvimos como Ministerio
un Dante para saltarse todas las reglas. Por eso es que no una mirada de evaluación, jamás fuimos de vuelta a los
podíamos dar títulos, porque después de tres años, había barrios hasta que empezaron las críticas. Nunca hicimos
igual cantidad de gente sin ellos porque las viviendas no evaluaciones porque no teníamos tiempo, estábamos
tenían recepción municipal. Las razones de esto podían ocupados haciendo. Hay una cosa que nunca más se
ser dos: o no se había sacado el permiso de edificación o debe hacer, que es avanzar en una política sin revisar
durante la construcción se había alterado de tal manera los resultados, porque uno inventa una cosa y apenas lo
el permiso que no se podía recibir. En ese entonces se echas a andar, ya cambió.
vulneraban todo tipo de cosas, y de eso hasta hace bien
poquito.

¿Cuándo empieza el cambio de mirada y empiezan a


considerarse los temas legales y sociales en la cons-
trucción de vivienda social?
MN Recién cuando se instala el Programa Barrios se
entiende que la vivienda tiene una indispensable ligazón
con la gente. También con el Fondo Solidario, cuando lo
diseñamos, me preocupé de que el grupo de gente estu-
viera ligado a un proyecto, que haya un diseño participa-
tivo, porque en el fondo la vivienda es para las personas,
360 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

4.4.1 Vivienda en baja altura v/s vivienda en altura

Respecto a la tipología utilizada preferentemente en este periodo por la


política habitacional, si consideramos las cifras que estiman que, durante el pe-
ríodo 1976-1996 la producción nacional de vivienda sociales bajo acción SERVIU
llega a 482.744 viviendas41, de acuerdo a los resultados del catastro, que identifica
122.383 departamentos, podemos dar cuenta que a nivel tipológico en la década
de los ochenta e incluso, la primera mitad de la década de los noventa, prevalece la
construcción de vivienda unifamiliar en baja altura (casas).

Chile (2013): Cantidad de departamentos versus cantidad de conjuntos construidos


en condominios sociales en altura según antigüedad de los permisos de edificaicón
(Tramos agrupados en 10 años)

400 120.000

350
100.000
300
80.000
250

200 60.000

150
40.000
100
20.000
50

0 0
Hasta 1952 1953-1965 1966-1975 1976-1983 1984-1996 1997-2000 2001-2004 Desde 2005

Total conjuntos Total departamentos

Fuente: Área de Estudios SEDB, MINVU en base al Catastro de CCSS 2013.

41 OBSERVATORIO HABITACIONAL, MINVU, 2013.


http://www.observatoriohabitacional.cl/incjs/download.aspx?glb_
cod_nodo=20080527131354&hdd_nom_archivo=viviendas_y_
subsidios_1964_-_2009_(2).xls
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 361

Cuadro de muebles y artefectos definidos según el MCM

Fuente: Memoria MINVU, 1984.

Sin embargo, de acuerdo a las mismas cifras arrojadas por el catastro, podemos
constatar como durante la década de los noventa, sí se comienza a consolidar
un real cambio tipológico, en tanto de las 262.132 viviendas construidas bajo la
acción de SERVIU42, 123.861 (47,2%) corresponden a departamentos en condo-
minios sociales, demostrando que tipológicamente habría una inclinación por la
construcción de vivienda en altura, que supera en más de tres veces los 37.000
departamentos que se construyeron durante la década de los ochenta43.

42 MINVU. Viviendas terminadas y subsidios pagados.


43 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Área de Estudios, Secretaría
Ejecutiva Desarrollo de Barrios (SEDB). Ministerio de Vivienda y Urbanismo,
Santiago de Chile, 2013 (Base de datos sin publicar).
362 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Determinada entonces por las condiciones mínimas establecidas por el MCM, a


partir de mínimas consideraciones para muebles y artefactos, la arquitectura de las
viviendas queda determinada por la reducción de las superficies totales edificadas
y de los espacios interiores. Cada recinto se somete a la cabida de su mobiliario
mínimo (artefactos, camas y veladores), sin lugar para otros muebles ni para consi-
derar una distribución alternativa.

Simultáneamente, el hecho que consolida el cambio tipológico y espacial en la


construcción de vivienda social es la aprobación del decreto N°168 del año 198444,
donde la vivienda social queda definida como aquella cuyo valor de tasación no
supera las 400 UF, con características técnicas y de urbanización ajustadas a la
Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC).

Entre otras disposiciones, se actualiza el Reglamento Especial de Viviendas Eco-


nómicas y se establecen «las características especiales de las viviendas sociales en
cuanto a su costo máximo y su urbanización mínima de acuerdo a las condiciones re-
gionales»45. De aquí que de acuerdo a lo establecido por la Ordenanza General de
Urbanismo y Construcciones se pueda entender diversos elementos que fueron
condicionando la formación de la tipologías de la vivienda social en altura de estas
décadas.

«Las condiciones políticas y económicas para garantizar la participación de las em-


presas en la producción de viviendas sociales estaban dadas»46, sin embargo, el
diseño de las viviendas, los materiales utilizados, las terminaciones y las superficies
caen a su mínima expresión.

Predeterminada en modelos convencionales de tipo “terminado y definitivo”, sin po-


sibilidades de ampliación ni de flexibilizar el uso del espacio interior, se inicia la estan-
darización y homogeneidad tipológica de la construcción residencial de bajo costo.

Por otra parte, respecto a la configuración de los conjuntos, si bien en el Programa


de Vivienda Básica plantea compensar el tamaño de la vivienda con canchas de
juego, áreas verdes o equipamiento social como jardines infantiles o centros abier-
tos, en general éstos no llegan a implementarse incidiendo más aún en el deterioro,
la imagen inacabada y la consiguiente marginalidad de los conjuntos.

44 D.S N° 168, (V. y U.) de 1984, que fija texto actualizado del Reglamento
Especial de Viviendas Económicas a que se refiere el artículo 1° del D.F.L. n° 2, de
1959.
45 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., 1984, pág. 18.
46 SUGRANYES, Ana. Op. cit., pág. 31.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 363

marco normativo

Elementos mínimos definidos para el diseño de vivienda según la OGUC

- Las losas entre piso deberán tener un espesor mínimo de 0,11 m. En caso de tener un espesor menor,
llevarán un relleno mínimo de 0,04 de material aislante.
- Las escaleras comunes, cuando sirvan una superficie no mayor de 2000m2, tendrán un ancho mí-
nimo de 1,20 m. Este ancho se aumentará en 3cm por cada 300m2 o fracción de mayor superficie.
- Los peldaños tendrán un ancho no inferior a 28 cm en proyección horizontal y una altura no mayor
de 18 cm.
- Los peldaños de escaleras interiores de viviendas o departamentos podrán tener un ancho mínimo
de 25 cm en proyección horizontal.
- Las escaleras comunes terminarán en el primer piso en un vestíbulo, galería o pasillo de ancho mí-
nimo de 1,80 m.
- Todo edificio de seis o más pisos deberá contar con un servicio de ascensores, cuando el 6° y el 5°,
constituyen un dúplex no se requerirán.
Entre los edificios que componen un conjunto habitacional, deberá consultarse una separación míni-
ma de 6 m entre fachadas principales. Sobre esta misma deberán respetarse las siguientes distancias:
1) Una y media vez la altura, para edificios con su eje longitudinal ubicado de oriente a poniente.
2) Una vez la altura, para edificios con su eje longitudinal, orientado de norte a sur.
3) Las situaciones intermedias se prorratearán proporcionalmente a la inclinación de dichos ejes.
4) Cuando la separación entre edificios corresponda a las testeras, y éstas no tengan ventanas de pie-
zas habitables, la distancia podrá reducirse hasta 3 m en edificios de hasta cuatro pisos. Sobre esta
altura, la distancia mínima será de 6 m.
- Las fachadas de un mismo edificio, cuyas ventanas se enfrentan, deberán conservar una distancia
mínima de 6 m. Cuando las ventanas enfrentan una fachada sin vanos, dicha distancia podrá redu-
cirse hasta 3 m.
- En los edificios que componen un conjunto habitacional acogido a la Ley de Propiedad Horizontal, no
podrán colocarse muros o rejas de cierro que segreguen una porción del terreno común para el uso
exclusivo de algún comunero.
No obstante lo anterior, se autoriza la colocación de rejas para la defensa de prados, de una altura no
mayor de 50 cm, que individualicen el terreno de propiedad común de un edificio, como así mismo
rejas de cierro en el perímetro total del conjunto habitacional.
- Todo edificio de más de cinco pisos deberá tener una instalación de ascensores para dar acceso a
todos los pisos.
- Los edificios sin ascensores tendrán una altura máxima de 11,80 cm medidos desde la rasante de la
vereda hasta el piso del último piso.

Fuente:
Extractos artículos Ordenanza General de urbanismo y Construcciones.
364 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Posteriormente, mediante el D.S. N° 47 (V. y U.) de 1992 , que fija el nuevo texto
de la Ordenanza General de la Ley General de Urbanismo y Construcciones, se de-
rogan el D.S. N° 168 (V. y U.) de 1984, y el D.F.L. N° 345, de 1931 y el D.S. N° 884
(M.O.P.) de 1949, que conforman la Ordenanza General de Construcciones y Urba-
nización, y se reemplaza el texto actualizado del Reglamento Especial de Viviendas
Económicas al que se refiere el artículo 1° del D.F.L. N° 2, de 1959.

Es así que, con una visión más integral respecto al diseño del conjunto, respecto al
Programa de Vivienda Básica SERVIU47, se establece que “las viviendas forman par-
te de un conjunto habitacional urbanizado y equipado con juegos infantiles, sedes
sociales y arborización.

4.4.2 En relación a las superficies construidas

A nivel arquitectónico estas modificaciones se verán reflejadas también


en la calidad de la vivienda, la que es considerada como un producto «nuevo y sin
terminaciones, que, compuesto de baño, cocina, estar-comedor y dos dormitorios»
determinando un aumento de la superficie edificada de 38 a 42 metros cuadrados.

Sin embargo, más allá de las modificaciones establecidas en los noventa, las super-
ficies desarrolladas durante este periodo de dos décadas alcanzarán en promedio
superficies mínimas nacionales e históricas. En consecuencia, si entre 1936 y 2013
la superficie promedio de la vivienda social en altura es de 51,7 metros cuadra-
dos, durante el periodo 76-96 ésta alcanza los 47,1 metros cuadrados. Podemos
ver así, que la implementación del Programa de Viviendas Básicas en el año 1984
bajo el Método de Condicionantes Mínimas, tiene su efecto al advertir cómo las
superficies disminuyen desde un promedio de 62 metros cuadrados a 43,7 metros
cuadrados entre 1984 y 1996, respecto del periodo histórico 36-83, llegando al
metraje más bajo en 1984 cuando se alcanza los 34,42 m2 como superficie
promedio48, lo que representa un total de 6.804 departamentos, prueba explícita
de que el incentivo a la producción bajo estándares mínimos fue acatado al pie de
la letra por el sector privado.

47 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Op. cit., 2007, págs. 256 -257.
48 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Área de Estudios, Secretaría
Ejecutiva Desarrollo de Barrios (SEDB). Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2013
(Base de datos sin publicar).
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 365

Chile (1936-2013): Evolución de la cantidad de departamentos construidos en


condominios sociales en altura versus superficie promedio de los departamentos (en
M2) según tramo de antigüedad de los permisos de edificación

120.000 80

100.000
60
80.000

60.000 40

40.000
20
20.000

0 0
Hasta 1952 1953 - 1965 1966 - 1975 1976 - 1983 1984 - 1996 1997 - 2000 2001 - 2004 Desde 2005

Total departamentos Superficie promedio

Chile (1976-2013): Superficie promedio anual de las viviendas en Condominios Sociales

70

60

50

40

30

20

10

0
1976 1979 1982 1985 1988 1991 1994 1997 2000 2003 2006 2009 2012

Superficie promedio Superficie mínima Lineal (superficie promedio)

Fuente: Área de Estudios SEDB, MINVU en base al Catastro de CCSS 2013.


366 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

4.4.3 Tipologías en altura desarrolladas

Si bien, durante este periodo, la vivienda pareada en uno o dos pisos si-
guen siendo las tipologías de mayor producción, las tipologías en altura comienzan
a posicionarse como prototipo de vivienda social para los sectores de más bajos
recursos. En efecto, como señalábamos49, respondiendo a un criterio de econo-
mía máxima, tanto en la superficie habitacional como en el uso del suelo -con el
objetivo de limitar el crecimiento urbano con propuestas de mayor densidad-, se
comienza a masificar cada vez más la construcción del bloque de departamentos
como una de las principales tipologías de vivienda social utilizadas.

Sin embargo, bajo la ausencia de una idea de conjunto, la formación de distintos


sistemas de agrupamiento y ordenación, de la mano de una baja calidad arqui-
tectónica y constructiva, se comienzan a configurar muchas de las problemáticas
sociales y urbanas que, al final de la década de los noventa terminan por eviden-
ciar el bajo estándar productivo que se había venido desarrollando en materia de
vivienda social.

Arquitectónicamente, los bloques quedan constituidos por departamentos simples


o dúplex, habitualmente en una crujía. Estructuralmente se trata de volúmenes de
albañilería y marcos de hormigón armado que a fin de evitar el uso de ascensores,
no superan los tres o cuatro niveles de altura, considerando el uso de escaleras
anexas como sistema de acceso y circulación vertical. Sin embargo, a diferencia
del periodo anterior, ya no se trata de escaleras de hormigón armado incorporadas
a la arquitectura del bloque, sino de escaleras metálicas anexas al bloque. Este
elemento, que responde a la necesidad de minimizar costos, aparece como un ele-
mento característico de este periodo.

Volumétricamente, los bloques responden principalmente a paralelepípedos dis-


puestos aisladamente o agrupados de manera perpendicular, longitudinal o para-
lela, en la mayoría de los casos articulados a partir del uso de la escalera metálica.
Como se puede ver en el siguiente punto50, no se desarrollan variaciones importan-
tes en los tipos de agrupación, ya que la disposición de los bloques en el terreno
dependió principalmente de la optimización del uso del suelo.

En este sentido, a diferencia del periodo anterior, en el que a nivel de arquitectura


-además de una serie de propuestas singulares-, se diseña un abanico de prototi-
pos para la vivienda pública como los colectivos 1002, 1003, 1006, 1007, 1010,

49 Ver punto 4.4.1.


50 Ver punto 4.6.2.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 367

Distintas formas de localización de la escalera metálica al exterior del bloque de


vivienda

Fuente: Archivo Secretaría Ejecutiva Eesarrollo deBarrios. MINVU.


368 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

1020, 1040, 1050, etc. diseñados por la CORVI, o los bloques tipo CFA Y CFB, dise-
ñados por la CORMU, en este periodo, aunque la imagen de la arquitectura tiende
a ser la misma, resulta muy complejo llegar a identificar prototipos específicos, en
tanto cada conjunto desarrolla su tipología a partir de la combinación de ciertos
elementos arquitectónicos comunes como son: el bloque, el acceso a las viviendas,
las circulaciones verticales, circulaciones horizontales, la crujía, etc.

Considerando esta realidad, en el marco del Catastro Nacional de Condominios


Sociales, además de distinguir el bloque, la torre, el edificio panóptico, etc. como
tipologías en sí mismas, a la hora de realizar un análisis de éstas, se distinguieron
lo que hemos denominado sistemas de agrupamiento51 como unidades tipológicas
compuestas que consideran la tipología asociada a la disposición de los distintos
elementos de la arquitectura residencial para los casos de vivienda social en altura.

Dentro de los sistemas de agrupamiento más relevantes identificados por el catas-


tro asociado a la cantidad de conjuntos identificados para el periodo 1976-2000
podemos destacar las siguientes:

Período 1976-2000

Código Tipo de sistema de agrupamiento Cantidad


a1 Bloque con acceso vertical interno 108
a2 Bloque con acceso horizontal externo 117
a3 Torre independiente 8
a4 Bloque de unidades adosadas 6
a5 Bloque con acceso vertical externo 53
a6 Otro tipo de sistema de agrupamiento simple 45
b1 Bloques paralelos compactos 117
b2 Bloques paralelos independientes 196
b3 Bloques perpendiculares 84
b4 Otro sistema de agrupamiento compuesto 43
Total 777
Fuente: Área de Estudios SEDB, MINVU en base al Catastro de CCSS 2013.

51 Según la definición de Sistema de Agrupamiento realizada por el catastro: se


identifica la relación formal que existe entre uno o más bloques con su acceso –vertical
u horizontal-, identificando configuraciones independientes, paralelas, perpendiculares
o con presencia de patios interiores. Dentro de esta categorización, se da cuenta,
además de la ubicación de los accesos, el tipo de crujía, la presencia de ascensor, de
patio interior, y de las ventanas de los departamentos.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 369

A partir de esta catalogación, y los resultados del catastro se pudo constatar que
en general a la mayoría de los conjuntos realizados durante este periodo el 89%
(989), consideran la utilización de un mismo sistema de agrupamiento, siendo
muy escasos los casos 9,2% (102), en que se utiliza más de uno.

Así mismo, aunque hay un predominio del sistema de agrupamiento de bloques con
acceso vertical interno -identificados principalmente durante la fase temprana de
formación del SERVIU entre los años 1976 y 1983 (58%)-, durante este periodo
destaca el fuerte predominio de los sistemas de agrupamiento paralelos alcanzado
una representación de un 40,05% (25% B2 y 15,05 % B1 respectivamente), res-
pecto de las otras propuestas arquitectónicas del periodo.

Este hecho es altamente significativo en tanto el sistema de agrupamiento de blo-


ques paralelos configura un espacio semi privado, con carácter de patio interior,
que, habitualmente con distancias de no más de 8 m (bloques paralelos indepen-
dientes), o incluso en casos con la distancia mínima para la ubicación de la escalera
(bloques paralelos compactos), configura el espacio de accesibilidad y convivencia
de todas las familias que habitan el bloque.

Los bloques paralelos como sistema de agrupamiento caracterizados por contener


uno o más pares de escaleras metálicas sin duda han pasado a constituirse como
una de las tipologías más características del periodo, sin distinguir contexto climá-
tico, ni localización urbana.

Caracterizados en su gran mayoría por externalizar las circulaciones verticales (es-


caleras), y horizontales (pasillos), a partir de estructuras metálicas, aparecen tam-
bién como sistemas de agrupamiento característicos del periodo, el uso de bloques
perpendiculares y los bloques con acceso vertical externo.

4.4.4 Respecto al tamaño de los conjuntos

Con la desaparición de la torre con ascensor y la disposición aislada de


los bloques colectivos con escalera interior que se habían venido desarrollando en
el periodo anterior, se comienza a configurar una nueva imagen de la arquitectura
residencial de bajo costo. El mínimo nivel de terminaciones y de calidad constructi-
va, junto a la configuración de un tejido residencial homogéneo y altamente denso,
cuyos bloques se organizan en base a un fuerte criterio económico según el mínimo
distanciamiento, determinarán las diversas problemáticas a las cuales se ven en-
frentados hoy los nuevos desafíos de la política pública.
370 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Bloques paralelos independientes con escalera tipo tijera

Fuente: Elaboración propia en base a planos de Catastro Nacional de


Condominios Sociales. 2013.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 371

Bloques paralelos independientes con escalera tipo tijera

Diego Portales I y II (René Schneider) Los Artesanos III, Rancagua. 1991


Rancagua. 1989

El Algarrobo V, Rancagua. 1992. Los Alcaldes, Valdivia. 1998

Antonio Zamorez, El Olivar. 1995 Villa San Miguel, Puente Alto. 1994-95

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.


372 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Bloques paralelos compactos

Fuente: Elaboración propia en base a planos de Catastro Nacional de


Condominios Sociales. 2013.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 373

Bloques paralelos independientes

Villa Esmeralda, Lo Prado. 1980. El Libertador, La Serena. 1982

Las Quintas Palmeras, Iquique. 1984. Mirador del Valle, Arica. 2000.

Ginebra, Arica. 1993. Marta Brunet, Puente Alto. 1997.


Fuente: SEREMI RM.

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.


374 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Bloques perpendiculares

Fuente: Elaboración propia en base a planos de Catastro Nacional de


Condominios Sociales. 2013.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 375

Bloques perpendiculares

El Olivo B-1, San Bernardo. 1980. Santa Mónica, Recoleta. 1981.

Benjamín Vicuña Mackenna, Rancagua. 1996. Costa del Sol (Etapa I), Rancagua. 1996.
Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

Pedro Lira, Puente Alto. 1998. Valle del Maipo, San Bernardo. 1999.
Fuente: Google Street View.
376 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Bloques con acceso horizontal externo.

Fuente: Elaboración propia en base a planos de Catastro Nacional de


Condominios Sociales. 2013.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 377

Bloques con acceso horizontal externo

Ampliación Arturo Prat, Tocopilla. 1981. Los Lagos (Etapas I y II), Puerto Montt. 1998.

René Schneider (Lote 4), Rancagua. 1987. René Schneider (594), Rancagua. 1987.

Los Mañíos, Coyhaique. 1992. Santiago Bueras, Los Ángeles. 1996.

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.


378 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Bloques con acceso horizontal externo, con departamentos dúplex

Fuente: Elaboración propia en base a planos de Catastro Nacional de


Condominios Sociales. 2013.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 379

Bloques con departamentos dúplex

Punta Arenas Sector 2, La Florida. 1984. Ricardo Rodríguez Morales (Lote B), Antofagasta, 1997.

Loma Larga, Tomé. 1995. San Pedro, Valdivia. 1995.

Centinela Sur, Talcahuano. 1995. Villa Las Rosas, Puerto Montt. 1997.

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.


380 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Otro tipo de agrupamiento: Tipología Panóptico

Fuente: Elaboración propia en base a planos de Catastro Nacional de


Condominios Sociales. 2013.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 381

Panóptico

Población Los Ciruelos, Viña del Mar. 1991. Los Copihues, Los Andes. 1993.
Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales y Google Earth. Fuente: Google Earth.
382 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

En consecuencia, las diversas tipologías de bloques en altura desarrolladas duran-


te este periodo establecen como criterio la alta densidad urbana, aumentando el
número de viviendas construidas por hectárea con el objetivo e obtener un menor
uso de suelo urbano.

De hecho, a partir de las categorías de densidad alta, media y baja52, según ha de-
mostrado el Catastro de Condominios Sociales, durante el periodo 1984-2000 las
densidades habitacionales alcanzan un promedio de 166,06 viviendas por hectá-
rea, caracterizando entonces al periodo por la alta densidad con conjuntos sobre
las 160 viviendas por hectáreas.

Chile (1976-2000): Cantidad de conjuntos según densidades habitacionales

Densidad baja

36% Densidad media


44%
Densidad alta

20%

Fuente: Área de Estudios SEDB, MINVU en base al Catastro de CCSS 2013.

Otra característica que comienza a determinar la configuración de las nuevas


áreas residenciales, incidiendo en la transformación morfológica de la periferia es
la construcción de proyectos habitacionales de mayor escala.

52 Según las categorías establecidas por el Catastro, se han identificado tres tipos
de densidades: densidad baja, hasta 125 departamentos/hectáreas; densidad
media, entre 126 y 159 departamentos/hectáreas; densidad alta, sobre 160
departamentos/hectárea.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 383

En este sentido, aunque se pueden encontrar distintos tamaños, podemos constatar


que si bien durante el periodo 1984-1996 y previamente, tienden a predominar los
conjuntos entre70 y 300 departamentos (51%), a partir del año 1983 disminuye casi
a la mitad la construcción de conjuntos con menos de 70 departamentos (de 36% a
17%), así como tienden a aumentar conjuntos sobre las 300 unidades (de 16% a un
32%), apareciendo un 12% más de conjuntos que superan las 500 unidades.

Chile (2013): Tamaño de los conjuntos de condominios sociales en altura según


antigüedad de permisos de edificación

Hasta 1983

1984 - 1996

0 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%

Menos de 70 departamentos Entre 71 y 150 departamentos Entre 151 y 300 departamentos


Entre 301 y 500 departamentos Entre 501 y 1.000 departamentos Entre 1.001 y 1.500 departamentos
Más de 1.501 departamentos

Fuente: Área de Estudios SEDB, MINVU en base al Catastro de CCSS 2013.

En esta línea hay que destacar que es en las ciudades metropolitanas donde se pre-
senta el mayor número de conjuntos sobre las 300 unidades habitacionales, identi-
ficando el 45,21% del total nacional (495 conjuntos) lo que representa el 70,41%.
Asimismo, las ciudades metropolitanas son las únicas que poseen complejos de
condominios sociales de gran escala que superan los 1.501 departamentos, identi-
ficando un total de 4 conjuntos. De manera ilustrativa, el conjunto que presenta la
cantidad de departamentos más elevada es el Conjunto Los Andes I, II y III (1995)
en la comuna de San Bernardo con 3.258 unidades. Le siguen la Población Valle
de la Esperanza I y II (1994) en la comuna de Maipú con 1.692 departamentos, el
Conjunto Beato Padre Hurtado (2001) y la Población Parinacota I y II (1994) en la
comuna de Quilicura con 2.072 y 1.680 departamentos respectivamente.

Así mismo, si bien en el periodo anterior ya se habían construido conjuntos de gran


escala en diversas etapas, en este periodo, impedidos quizás de superar las 300
384 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

unidades53 que establece la ordenanza a partir de 1984, con el objetivo de alcanzar


un mayor número de unidades, se comienzan a desarrollar conjuntos que se cons-
truyen en varias etapas.

Este hecho determina la formación de un nuevo fenómeno que otorga otro ele-
mento de caracterización a los conjuntos de vivienda social de este periodo: los
conjuntos comienzan a ser denominados por el nombre y el número de su etapa.

Si bien la construcción por etapas es una forma que ya se utilizaba, su diferencia


radica en que en la mayoría de los casos cada nueva etapa se va construyendo de
manera aledaña, sin que exista una idea de conjunto que articule desde el diseño las
diversas etapas como un solo proyecto viario, de áreas verdes o de equipamiento.

4.5 La copropiedad como modelo de organización de la vivienda


social en altura. Modificaciones a la Ley de Venta por Pisos como
consecuencia de la masificación

En un contexto de alta producción habitacional, además de la disminución


de los estándares de la vivienda y su localización periférica, un hecho que vino a agra-
var la nueva producción de Vivienda Social en Altura fue el modelo de co-propie-
dad que rige el cual estaba construido el inmenso parque habitacional de bloques
de vivienda colectiva en altura. Determinando el abandono en su administración y
cuidado, la combinación de estos hechos generó en las últimas décadas una de las
principales problemáticas a las que se ha visto enfrentada hoy la política habitacional
chilena.

De acuerdo a lo establecido por la Ley de Venta por Pisos vigente hasta 1997, en
el marco de la copropiedad, todos los espacios públicos, así como las áreas libres
dispuestas entre bloques, corresponderán a espacios comunes de carácter privado
y administración colectiva de los propietarios de las unidades que conforman el
edificio, a excepción de aquellas avenidas, plazas y espacios públicos que estuvie-
ren considerados en el respectivo plan regulador.

Sin embargo, con el objetivo de favorecer el aumento en la construcción de vivien-


das en altura, durante las décadas de los setenta y ochenta, se suman nuevas dis-

53 Según las categorías establecidas por el Catastro, se han identificado tres


tipos de densidades: Densidad baja: hasta 125 departamentos/hectáreas.
Densidad Media: entre 126 y 159 departamentos / hectáreas. Densidad alta: sobre
160 departamentos/hectárea.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 385

posiciones referidas a la reglamentación de las comunidades de copropietarios, su


producción, la inscripción de sus unidades y disponibilidad de suelo. Dentro de és-
tas, están por ejemplo la formulación de un nuevo texto de la Ley General de Cons-
trucciones y Urbanización de 197554, que deroga la normativa predial que exigía,
por ejemplo, un mínimo de estacionamientos a los conjuntos de vivienda en altu-
ra, otorgando mayor disponibilidad de suelo para generar superficie edificable. Así
también, se establecen ciertas facilidades en el cumplimiento de las normas cons-
tructivas de los edificios en cuanto al distanciamiento entre edificios y las unidades
dentro de ellos, la materialidad de los departamentos, oficinas, locales comerciales,
bodegas y estacionamientos, generando edificaciones con un gran número de uni-
dades que coexisten con un porcentaje de áreas libres de dominios privado.

La masividad con la que se fue construyendo gran cantidad de vivienda social en


altura focalizada en una población de escasos ingresos y con bajos niveles de co-
hesión social, sumada a la falta de información de los copropietarios en materia
de administración de bienes comunes, determina que el marco regulatorio de la
copropiedad y estas modificaciones legales sean insuficientes a la hora de generar
una buena mantención de los conjuntos y evitar el deterioro de éstos.

Es así que después de sesenta años de vigencia de la Ley de Venta por Pisos como
único marco regulatorio de la copropiedad, sumado al evidente deterioro que se ha-
bía generado en el parque habitacional construido, en el año 1997 se promulga la Ley
19.537 de Copropiedad Inmobiliaria, considerando por primera vez un capítulo sobre
las copropiedades de vivienda social, a partir de lo cual se comienzan a gestar los
primeros programas públicos dirigidos a subsanar el deterioro urbano y habitacional.

54 Decreto con Fuerza de Ley N° 458 de 1975, Ley General de Urbanismo y


Construcciones.
386 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

marco normativo

Decreto 458 de 1976. Nuevo texto de la Ley General de Construcciones


y Urbanización.

Art. 110. Los departamentos, oficinas o locales de un edificio, y las casas aisladas o adosadas en que
exista propiedad común del terreno, podrán pertenecer a distintos propietarios y construir propiedad se-
parada, en base a los principios generales que se establecen en la Ley de Propiedad Horizontal y en este
párrafo.
En las comunidades que se construyan de esta manera, cada propietario será dueño exclusivo de su piso,
departamento oficina, local o casa, y comunero en los bienes afectos al uso común de todos ellos.
Art. 111. Se reputan bienes comunes los necesarios para la existencia, seguridad y conservación de los
edificios y viviendas, y los que permitan a todos y a cada uno de los propietarios el uso y goce de la parte
que le corresponde, tales como el terreno, los cimientos, los muros exteriores y soportantes, la obra gruesa
de los entrepisos, la techumbre, la habitación del mayordomo, las instalaciones generales de la calefac-
ción, refrigeración, energía eléctrica, alcantarillado, gas, agua potable, recintos de calderas, estanques, cir-
culaciones horizontales y verticales, terrazas comunes, etc.
Los bienes a que se refiere el inciso precedente, en ningún caso podrán dejar de ser comunes. Los regla-
mentos de copropiedad, aun con el consentimiento de todos los comuneros, no podrán contener dispo-
siciones contrarias a este proyecto.
Art. 112. En todo edificio a que se refiere este párrafo deberá contemplarse la cantidad mínima obligatoria
de estacionamientos que señale el plan regulador y su ordenanza local.
Los estacionamientos que correspondan a la cuota mínima obligatoria, a que se refiere el inciso anterior,
solo podrán venderse conjuntamente con el departamento, oficina o local al que han sido asignados.
Los estacionamientos que excedieran la cuota mínima obligatoria podrán enajenarse libremente.
Art. 113. El derecho de cada propietario sobre los bienes comunes será proporcional al avalúo fiscal del
piso, departamento, oficina, local o vivienda de su dominio. En proporción a este mismo valor deberá con-
tribuir a las expensas concernientes a dichos bienes, particularmente a las de administración, manteni-
miento y reparación, y al pago de servicios. Sin perjuicio de lo anterior, el reglamento de copropiedad podrá
contemplar una distribución proporcional con relación a superficies y/o avalúos fiscales.
No será lícito a un propietario cambiar el uso de la parte que le pertenece sin autorización expresa de la
Dirección de Obras Municipales respectiva y el consentimiento de la comunidad.
Art. 114. Las construcciones acogidas a la Ley de Propiedad Horizontal se diseñaran con las característi-
cas y requisitos que con dicho objeto se establezcan en la Ordenanza General de esta ley.
La administración de estas construcciones se sujetara a las disposiciones de la Ley de Propiedad Horizontal.
Art. 115. Corresponderá a los Directores de Obras Municipales certificar que una construcción cumple
con los requisitos necesarios de la Ley de Propiedad Horizontal y de la Ordenanza General de esta ley.
Los planos aprobados por los Directores de Obras individualizaran claramente una de las partes a
vender separadamente y se protocolizarán en el Conservador de Bienes Raíces en una sección es-
pecial y por estricto orden numérico, conjuntamente con el certificado de recepción final correspon-
diente que acoge el edificio a la Ley de Propiedad Horizontal.
Los notarios no podrán autorizar ninguna escritura pública en que se transfiera por primera vez la propie-
dad de un piso, departamento, oficina, local o vivienda, y los Conservadores no inscribirán estos títulos, si
no se inserta en ellos copia fiel del correspondiente certificado del Director de Obras Municipales o de la
identidad que, en su caso, deba legalmente otorgarlo.
Fuente: Decreto 458 de 1976. Ley General de Construcciones y Urbanización.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 387

4.6 La crisis de un estándar productivo. Las problemáticas de la


arquitectura, morfología y administración de los condominios
de vivienda social

Como se ha señalado, las políticas centradas en la superación del déficit


habitacional, el progresivo encarecimiento y la menor disponibilidad de suelo urba-
no favorecieron que se privilegiara la construcción de vivienda social en altura. Sin
embargo, los bajos estándares de construcción de los conjuntos con esta tipolo-
gía, el reducido tamaño de los departamentos, las dificultades de convivencia y los
obstáculos para la adecuada mantención de los bienes comunes configuraron un
cuadro de progresiva y acelerada tendencia al deterioro.

Asimismo, la localización periférica de los conjuntos comienza a producir una clara


concentración de los sectores de más bajos recursos, generan problemas como
fragmentación urbana y falta de equipamientos, servicios y accesibilidad urba-
na, proceso que marca aún más la extrema segregación urbana en la que hoy se
encuentra gran cantidad de condominios sociales. Este hecho determina que un
gran número de familias comiencen a ver profundamente afectada su calidad de
vida debido a factores que van desde la localización y las condiciones de infraes-
tructura de las edificaciones hasta aspectos relativos a la vida comunitaria. 

Es importante destacar además, que todos estos factores sumados al régimen de


copropiedad bajo el cual fue concebida la vivienda en altura que se construye ma-
sivamente durante esos años, configuran una problemática altamente compleja de
abordar. En este sentido, una de las razones fundamentales está relacionada con la
falta de conocimiento por parte de las familias acerca del significado de vivir bajo el
régimen de comunidad de copropietarios, lo que determina bajos y casi nulos nive-
les de organización al interior de las copropiedades y la incapacidad de administrar
los bienes comunes que aseguren la mantención mínima de cada condominio.

Dentro de los elementos que combinados potenciaron aún más el deterioro pode-
mos destacar:

4.6.1 Las morfologías homogéneas de la alta densidad residencial

Las características periféricas de localización y el propósito de alcanzar


la máxima rentabilidad en el uso del suelo urbano generan una disminución en la
calidad proyectual, tanto a nivel del diseño del conjunto como de la propia vivien-
da, configurando el actual paisaje de la periferia de nuestras ciudades.
388 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

En consecuencia, con el objetivo de alcanzar las mayores densidades y menores pérdi-


das de suelo, los distintos componentes en el diseño de los conjuntos, tales como ejes
estructurantes, áreas libres, configuración de las copropiedades, distribución y número
de los bloques de vivienda, etc., buscan conseguir el mejor aprovechamiento del suelo,
determinando una «nueva morfología del proyecto residencial de bajo costo»55.

Condicionados por factores de carácter económico que apuntan a una alta racio-
nalización, los diseños son llevados al límite mínimo establecido por la ordenanza
en materia de vivienda económica. Se comienza a configurar un nuevo patrón de
uso común en el trabajo de áreas verdes, equipamientos, organización y densidad
de los bloques, etc., y se «constata la pérdida de una idea de proyecto o “referente
conceptual” en el diseño de los nuevos conjuntos»56.

A partir de un ejercicio repetitivo en la organización y distribución de los bloques,


en la que «es difícil encontrar alguna característica física espacial o social que per-
mita diferenciarlos»57, la nueva morfología tiende a la homogeneidad sin una clara
jerarquización de las áreas comunes o zonas de equipamiento, que en la mayoría de
los casos tienden a ser localizados en áreas residuales, perdiendo su calidad como
áreas de referencia al interior del conjunto.

Los bloques son distribuidos en espacios abiertos de acuerdo al porcentaje que exige
la norma respecto a la superficie total del conjunto. Sin embargo, en muchos casos
los espacios abiertos destinados a áreas verdes y equipamientos no llegaron a imple-
mentarse o bien fueron pensados fragmentadamente, ya que si bien la norma exigía
su existencia, no estableció la obligatoriedad de su implementación, lo que finalmen-
te terminó por configurar sitios eriazos y áreas “café” sin ningún tipo de apropiación.

55 BUSTOS, Mónica. Op. cit., pág. 175.


56 Ibíd.
57 SEGOVIA, Olga. “Habitar en conjuntos de vivienda social: ¿Cómo construir
identidad, confianza y participación social? En A. Rodríguez & A. Sugranyes
(Eds.), Los con techo. Un desafío para la política de vivienda social. Ediciones Sur
Profesionales, Santiago de Chile, 2010, pág. 80.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 389

Ausencia de jerarquización e implementación de las áreas libres

Población Padre Bernardo Retamal, Rodrigo de Quiroga, Los Ángeles. 1994.


Mostazal. 1992.

Nueva Las Rocas, Antofagasta. 1998. Santiago Bueras, Los Ángeles. 1996.
Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

Pedro de Córdoba, Lo Prado. 1984. Teniente Cruz (Etapa 2), Lo Prado. 1981.
Fuente: Equipo SEREMI RM.
390 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

MORFOLOGÍA DE LAS ÁREAS RESISIDENCIALES EN BASE A BLOQUES DE VIVIENDA EN ALTURA

El Bosque, La Pintana. 1984-85. Francisco de Asís (1985) y Vicente Huidobro (1992), El Bosque

Amador Neghme y Juan Egenau, La Florida 1992 Villa San Hernán, 1992.93, San Fernando
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 391

El Algarrobo, Rancagua. 1992-95. El Caleuche (1993) y Volcán San José III (1997), Puente Alto

Benjamín Vicuña Mackenna, Ranagua. 1995 Pedro Lira, Puente Alto. 1998
392 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

El ordenamiento de los bloques obedeció a una diversidad de variantes con la cual


se diseñaron. Una de ellas, relacionada con la tipología, es el uso de las circulacio-
nes principalmente en una de las caras longitudinales de los bloques y de manera
exterior, con las escaleras en los extremos o en el centro para abastecer a los dos
bloques. Otra situación característica de la época es cuando se relacionan perpen-
dicularmente los bloques, ubicando las escaleras en el punto de encuentro, confor-
mando un área de accesibilidad en el ángulo recto resultante o un espacio interior
central de carácter semi privado58.

No obstante, la ausencia de una idea de conjunto y la búsqueda por alcanzar una


alta densidad determinaron la aparición de algunas situaciones relevantes desde
el punto de vista de la configuración de las áreas libres de los conjuntos. Estas
decisiones de diseño determinaron que a la hora de disponer los bloques en el con-
junto se tomara otra decisión de diseño respecto a los sistemas de agrupamiento,
que en muchos casos los ordenó de manera paralela o perpendicular configurando
espacios que con el tiempo fueron favoreciendo la formación de diversas proble-
máticas socioespaciales. Dentro de éstas podemos destacar la colocación de los
bloques con sus espaldas enfrentadas configurando largos pasillos sin un uso de-
finido desde el diseño, los que terminaron por transformarse en áreas residuales y
fragmentadas que fueron estimulando la formación microbasurales, ampliaciones
irregulares o usos inapropiados.

Ordenamiento de bloques con espaldas enfrentadas.

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

58 Ver punto 4.4.3.


Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 393

Una de las principales situaciones que viene a complejizar la problemática derivada


de la morfología de los bloques está relacionada con gran cantidad de ampliacio-
nes irregulares que se comienzan a desarrollar.

Este hecho está relacionado con la falta de concepción en el diseño y la superficie de


los departamentos, donde no fueron considerados aspectos como programas flexibles
con posibilidades de crecimiento de acuerdo al tipo de usuario, al número de integran-
tes por familia, etc. En consecuencia, los departamentos son entregados con superfi-
cies que además de mínimas son estandarizadas para la totalidad de viviendas, lo que
se manifiesta a partir de las innumerables ampliaciones que comienzan a aparecer.

Esto se suma a la dificultad de los vecinos para organizarse y pensar en una lógica
común de crecimiento, ordenamiento, autorregulación o formas de convivencia.
Además, la falta de fiscalización por parte de los municipios respecto las normas
de construcción que debieran considerar las ampliaciones, terminó por establecer
una precaria relación entre la vivienda y el espacio de copropiedad.
394 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

María Elena – Santa Raquel, La Florida. 1985. María Elena – Santa Raquel, La Florida. 1985.
Fuente: Google Earth. Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

San Luis VI, VII y VIII, Talca. 1993-95. San Luis VI, VII y VIII, Talca. 1993-95.
Fuente: Google Earth. Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

Pedro Lira, Puente Alto. 1998. Pedro Lira, Puente Alto. 1998.
Fuente: Google Earth. Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 395

Formación de espacios intersticiales a partir del ordenamiento de bloques

Carelmapu II, San Bernardo. 1985. Carelmapu II, San Bernardo. 1985.
Fuente: Google Earth. Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

Cordillera II (Sector 2), San Bernardo. 1996. Cordillera II (Sector 2), San Bernardo. 1996.
Fuente: Google Earth. Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

Benjamín Vicuña Mackenna (Etapa I), Benjamín Vicuña Mackenna (Etapa I), Rancagua. 1995.
Rancagua. 1995. Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.
Fuente: Google Earth.
396 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Presencia de ampliaciones irregulares

El Algarrobo V, Rancagua. 1992. Cerro Tarapacá II, Alto Hospicio. 1995.

Fuente: SEREMI RM.


El Algarrobo VII, Rancagua. 1994. Costa del Sol (Etapa II), Rancagua. 1997.
Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

Francisco Coloane, Puente Alto. 1996. Claudio Arrau, Colina. 1993-94.


Fuente: SEREMI RM.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 397

Presencia de Tomas de terreno en primer piso

Teniente Cruz (Etapa 2), Lo Prado. 1981. Pedro de Córdoba, Lo Prado. 1984.
Fuente: SEREMI RM. Fuente: SEREMI RM.

Cristóbal Colón, Rancagua. 1992. El Algarrobo V, Rancagua. 1992.


Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales. Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.

Condominio Colombia, Temuco. 1993. Marta Brunet, Puente Alto. 1997.


Fuente: SEREMI RM. Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.
398 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Los siguientes esquemas, realizados en base a las ampliaciones existentes en dis-


tintas agrupaciones de bloques, dan cuenta de la forma en que se van configurando
situaciones irregulares en las áreas comunes, las que pueden ocasionar fenómenos
como el estrangulamiento de las circulaciones (y con ello la fragmentación del es-
pacio), determinando las problemáticas señaladas anteriormente.

Ocupación espacios comunes producto de las ampliaciones


irregulares según tipología

Fuente: Estudio técnico de base , Barrio Las Viñitas. Programa de Recuperación de barrios. MINVU 2006
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 399

En consecuencia, la ausencia de jerarquización de los espacios comunes y sus usos


a partir de una idea de conjunto y la insuficiencia de una estructura urbana con-
solidada y con continuidad de la trama, capaz de soportar y generar circuitos de
circulación claros, determinaron la configuración de espacios de abandono y gran
inseguridad al interior de los conjuntos.

La ausencia de un programa claro de diseño para usar los espacios comunes, el de-
sarrollo de morfologías homogéneas de ordenamiento y la presencia de ampliacio-
nes irregulares vuelven laberínticas las áreas libres y han terminado por complejizar
la calidad de los espacios comunes, consolidando su tendencia al deterioro.

4.6.2 Déficit en la calidad espacial y constructiva de los bloques

La mala calidad espacial y constructiva con que fueron realizados los blo-
ques, de la mano de la falta de mantención de los mismos, vinculados a los mínimos
niveles de organización entre vecinos, potenció y desencadenó diversas problemá-
ticas como un efecto sinérgico entre ellas, determinando también la complejidad de
resolverlas.

Referidos a la calidad de la construcción: A diferencia del periodo anterior, en el


que predomina el uso del hormigón armado, durante este periodo la estructura de
los conjuntos se construye principalmente en albañilería armada o reforzada. Si
bien este sistema se venía utilizando con anterioridad y estructuralmente respon-
dió a los requerimientos establecidos para todas las construcciones, la arquitec-
tura y el diseño de elementos como circulaciones, escaleras, barandas, bajadas de
aguas lluvias, techumbres, marcos de ventanas, puertas, etc., utilizaron estándares
mínimos que determinaron la configuración de patologías constructivas, el rápido
deterioro y mal envejecimiento de los bloques, desencadenando serios problemas
que van desde la proliferación de plagas de palomas en las techumbres hasta la au-
sencia de medidores y cajas de registro independientes por bloque y/o por vivienda,
pasando por filtraciones en redes de agua potable y alcantarillado al interior de los
departamentos, deficientes sistemas de iluminación, deterioro de losas y barandas
en pasillos de circulación y oxidación de marcos de ventanas, escaleras y barandas,
con el peligro que significó la formación de orificios e inestabilidad, dificultando el
tránsito y mermando la imagen de los conjuntos.

Referidos a la arquitectura: En este periodo, el diseño de la vivienda se reduce a


su mínima expresión, con superficies que no superan los 45 metros cuadrados por
unidad habitacional, alcanzando un promedio de 43,7 metros cuadrados en el pe-
riodo 1984-1996.
400 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

¿Qué significaba para ustedes vivir en estos departa-


mentos? ¿Cuántos integrantes llegaron a vivir ahí?
PR Éramos cuatro cuando llegamos y el departamento
tenía dos piezas, en 36 m2. Por suerte éramos pocos,
porque había casos donde eran nueve hijos.
Nosotros dentro de las reuniones hacíamos comen-
tarios de lo difícil de la vida, porque se escuchaba todo.
Aprovechábamos para motivar a la gente para postular al
subsidio de Protección al Patrimonio Familiar y les comen-
taba como son los muros de los departamentos en el ba-
rrio alto, donde tienen 30 centímetros de ancho mientras
que nosotros solo un ladrillo de 12 cm y escuchábamos
todo. Incentivé a la gente, hubo alrededor de 150 perso-
nas que se entusiasmaron en los mejoramientos.
TESTIMONIO
En cuanto a la percepción del conjunto por el resto del
barrio, ¿había tensión con las villas vecinas’¿cómo los
Patricio Ramírez veían ellos a ustedes y ustedes a ellos?
PR Cuando mi hija empezó a tener amigos de la villa del
Presidente del Comité de Adelanto Los Quillayes, sector 5 frente (Santa Elena), nos decían que cuando estaban
construyendo nuestros edificios, para ellos eran nichos
del cementerio. Además, la mayoría de la gente de esa
Cuéntenos cómo fue el tema de la postulación al subsi- villa trabajan en el Cementerio General. Creo que nos veían
dio y su llegada a los quillayes. menos que ellos, sumado al hecho de que ellos tenían
PR Nosotros somos del proceso del ‘84, pero por culpa
casas, con patio y antejardín.
del terremoto fuimos del ‘86. El subsidio se llamaba de
“Marginalidad habitacional”, donde postulamos como ¿Qué decía su señora en la casa?
familia independiente, como la gran mayoría. Los terceros PR Le fue difícil, pero fue adaptándose a la situación.
pisos no se habitaron en un principio y trajeron a quienes Tuvimos que regalar un living amplio que teníamos y eso
tuvieron problemas con el desborde de Las Higueras, de le costó superarlo, se estresó. Hasta el día de hoy se
la Quebrada de Macul. queja de la cocina chica. Ella se ilusiona con las cosas que
trato de hacer por la comunidad, de ampliarnos. A pesar
¿Y cómo vivían antes de llegar a su departamento? de mis ganas, me hice de muchos enemigos porque les
PR Era arrendatario en Lo Espejo de una casa, que era un
explicaba a los vecinos que el terreno común es de todos
y que no pueden llegar y construir. A pesar de eso, todas
poquito más grande, pero el hecho de ser propietarios acá
las partes delanteras están tomadas ilegalmente, en
nos hizo sentir muy bien. Fuimos a ver los departamentos
todas las comunidades.
cuando los estaban terminando y mi mujer se decepcio-
nó. Cuando los entregaron ella quería morirse, porque era
un nicho: nos entregaron los departamentos sin piso, sin ¿Cómo es vivir en Los Quillayes, respecto al resto de la
estuco, sin cielo, solo concreto. Era como el nicho de un ciudad? ¿Cómo se mueven, tienen servicios cerca?
cementerio. PR Tenemos consultorio, iglesias, campos y clubes depor-
A pesar de eso, era algo propio, donde iba a tener la tivos, jardines infantiles. Hay una comunidad completa.
libertad de hacer lo que quisiera, sin estar expuesto a que Quizás falta un Banco Estado cerca, pero para suplirlo hay
me pidieran la casa. Había que cumplir con los dividendos, cajas vecinas.
pero iba a ser propio. A mí eso me alentaba. Hicimos rejas
de madera, o el que pudo, de fierro.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 401

El tema de la delincuencia está en todas partes y debe ¿Cómo se ponen de acuerdo con los arreglos?
ser uno de los temas más difíciles. Hemos tenido la suer-
PR Es difícil. Ahora mismo estamos tratando de cambiar
te que los ediles de turno se han ocupado de apoyarnos
a nosotros. el techo y los del primer piso nos dicen que no tienen
ninguna obligación. Incluso en las plazas, una se rompió
y piden que la municipalidad la arregle. La gente vive su
¿Qué hicieron para protegerse? mundo, desconocen la ley de copropiedad aunque se les
PR Se cerraron los pasillos al principio, porque lo que haya explicado un montón de veces.
dejabas en el balcón se lo robaban. Por eso hay algunos
lugares hasta con cinco puertas y uno no puede hacer En cuanto a lo que era el conjunto cuando fue inaugura-
nada, porque es por la desesperación de vivir en 36 m2. do, a como está ahora. ¿Ha mejorado o ha empeorado?
No había intimidad en los matrimonios, donde habían PR Ha mejorado, hay gente nueva. Mi hija, por ejemplo,
niños con niñas en el mismo dormitorio. La gente lo ya se hizo de un departamento y las personas que había
conversaba. Cuando apareció el decreto de ampliación, antes lo vendieron. Yo siento envidia de como lo tiene, por-
la gente estaba muy entusiasmada, pero esto no fue que hizo una cocina americana y tiene más espacio, se ve
resultando y así estamos. precioso, ¿Por qué no lo hicimos nosotros? La mentali-
dad de la juventud es mejor. Por eso quiero también que
¿Cómo lo hace para explicarle a los vecinos lo de vivir los dirigentes sean gente nueva.
en copropiedad?
PR Creo que todavía mucha gente no sabe lo que es Ustedes hoy tienen una buena percepción de su barrio.
esto. No se interesan en trabajar, o meterse un poquito ¿Celebran algunas fiestas todos juntos, se organizan
en lo que implica, ellos viven su metro cuadrado pero no con los vecinos?
entienden que los espacios comunes son de todos y se PR No, yo no soy muy partidario de fiestas, aunque la de
comparten. Navidad para los niños sí lo hemos hecho. Hice cine gratis
durante algún tiempo, aunque la gente espera que el
¿Le cuesta mucho explicar estas cosas? comité haga algo mientras ellos siguen viendo la teleserie
PR Es difícil hacerlo. Me he relacionado con mucha gente, en la casa.
desde el peor, hasta el más caballero, pero es difícil PR Al hacer las mejoras se motiva a la comunidad que se
balancearlo. Por ejemplo, uno lleva corbata y te miran organice mejor. Si hoy tengo un 50% de arrendatarios y
raro. Lamentablemente, cuando llegó la gente de La los que son copropietarios han conseguido sus mejoras,
Quebrada de Macul, llegó a cocinar con leña adentro de los esto hará que el arrendatario empiece a querer ser propie-
departamentos porque esa era su realidad. Ellos venían tario. Esa misión se la dejo a los dirigentes nuevos, tiene
del campamento y no tenían cocina, entonces cocinaban que haber gente nueva.
con leña, con mucho riesgo de quemarse, donde hubo Parte de los motivos por los cuales la gente no par-
algunos incendios en los años ‘85, ’88 y ‘89. Todavía ticipa, puede ser falta de educación, de no saber lo que
existen esas diferencias, aunque tratamos de que ellos se realmente pueden aportar.
integren a la organización. Incluso hice amistad con ellos,
me invitaban a jugar por La Quebrada y logramos generar
convivencia, pero existe gente todavía que tienen mal
vivir, entonces, ha sido difícil desarraigar esa situación.

¿Han aparecido casas koala, palafitos?


PR Han aparecido, los están haciendo firme, pero el prime-
ro y el segundo debieran hacer uso también del terreno,
para estabilizarlos.
402 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Con programas interiores mínimos de dos dormitorios, un baño y una cocina inte-
grada al living comedor, la estrechez de los espacios se agrava en la vivienda social
en altura, precisamente porque el bloque no presenta posibilidades de ampliación.
La falta de espacio y de un adecuado diseño programático de departamentos que
no cuentan con áreas acondicionadas para colgar la ropa o independizar la cocina
del living, determina una fuerte condición de hacinamiento y mínimas condiciones
de habitabilidad e higiene, lo que disminuyó drásticamente la calidad de vida de las
familias que llegaron a vivir a estos conjuntos.

Esta situación comienza a configurar lo que será la imagen más recurrente en el


paisaje de la periferia construida en las décadas de los ochenta y noventa, carac-
terizada por la aparición de un sinfín de ampliaciones irregulares que afectaron la
calidad de los entornos y la estructura de los bloques cuando las familias rompen
muros con la intención de realizar conexiones con los nuevos recintos adosados a
sus departamentos.

En consecuencia, la gravedad y precariedad de las viviendas y sus entornos, por un


lado, y a la falta de fiscalización por parte de los municipios, por otro, determinan la rá-
pida y descontrolada proliferación de diversos tipos de ampliaciones irregulares, lo que
ha terminado por transformase en una problemática social y política sin precedentes.

Con problemáticas singulares dependiendo del caso, un tipo común de ampliación


es la ocupación de terrenos que corresponden a bienes comunes en el primer piso
para destinarlos a ampliar las viviendas o, en su defecto, a estacionamientos, bo-
degas, jardines o negocios.

Otro tipo común de ampliación es el “palafito”, esto es, nuevos recintos irregulares
en cualquier nivel del bloque, sostenidos por frágiles pilares que generalmente no
consideran a los vecinos de otros pisos. Este tipo de ampliación se ha transforma-
do en un peligro, ya sea porque los propietarios rompen muros, pilares o cadenas
para adosar los nuevos espacios (debilitando la estructura original de los bloques),
o debido a las débiles estructuras sobre las cuales se sostienen las nuevas amplia-
ciones. Estos elementos autoconstruidos generan una permanente sensación de
inseguridad, tanto respecto a la situación estructural al interior de los departamen-
tos como en las áreas comunes.

Otras importantes problemáticas de los condominios sociales están concentradas


en los bienes comunes edificados y en los terrenos de la copropiedad, tales como
escaleras, techumbres, ventanas, sitios eriazos o redes de servicio en mal estado o
rotas, los que al asumir la sobrecarga irregular que demandan las ampliaciones han
generado serios problemas en la infraestructura de los edificios. Este panorama
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 403

no solo determina serios problemas en la infraestructura, sino que también provo-


ca que en muchos casos los habitantes comiencen a generar problemas de salud
mental y estrés, así como altos niveles de desintegración social.
Problemáticas derivadas de la baja calidad en la construcción

Deterioro de escaleras METÁLICAS

Filtraciones y Humedades

Plaga de Palomas

Fuente: Equipo de condominios sociales. SEDB. MINVU.


404 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

Presencia de Ampliaciones Irregulares

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.


Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 405

4.6.3 Escasa o nula mantención de los bienes comunes

Sin duda, el régimen de copropiedad que rige a todas las construcciones


sociales en altura se configura como un elemento clave que colabora negativa-
mente en potenciar el deterioro. La gran mayoría de estos conjuntos en altura ca-
rece de una organización vecinal adecuada, así como de los instrumentos y medios
de financiamiento necesarios para una mantención mínima que garantice la segu-
ridad estructural de los edificios, adecuadas condiciones de habitabilidad e higiene
y, en definitiva, una favorable calidad de vida.

En esta línea, debemos recordar que el modelo bajo el cual es construida la vivienda
social durante este periodo, sin un nivel de participación por parte de los usuarios y
de la mano del gran número de erradicaciones realizadas, determina que los nuevos
conjuntos reciban familias de distintas procedencias sin haber tenido ningún tipo de
vínculo previo (como pertenecer a alguna entidad o haberse organizado en un comité).

Este hecho, sumado a la falta de herramientas de familias con bajos niveles de


educación y sin información respecto al significado de vivir bajo el régimen de co-
propiedad, genera abandono y despreocupación por el mantenimiento de los bie-
nes comunes edificados y por los espacios comunes de la copropiedad, efectos
evidenciados de diversas formas.

las formas del deterioro y la falta de mantención en diversos condominios sociales

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.


406 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

4.6.4 Desarraigo, dificultades en la convivencia vecinal y ausencia de


identidad

La política de vivienda de estos años genera un alto nivel de desarraigo en


familias que debieron abandonar el lugar donde desarrollaban sus vidas, provocan-
do lo que Juan Carlos Skewes define como el efecto de “éxodo”59. Muchas de estas
familias venían de ocupaciones irregulares, campamentos o eran allegadas, por lo
que su instalación en una vivienda formal significa también un cambio en el modo
de vida, «pasando de ser invasores y ocupantes ilegales a ser deudores del sistema
habitacional»60. Además de adaptarse a su nueva vivienda, los nuevos habitantes
deben integrarse a un nuevo sistema de convivencia en comunidad.

La ausencia de cohesión, la baja calidad arquitectónica y constructiva de los con-


juntos, las condiciones de hacinamiento y los espacios comunes no configurados
provocan que las actividades más cotidianas de los habitantes se transformen en
eventuales motivos de conflicto. Acciones que para el resto de las personas pue-
den ser comunes, como la tenencia de animales, la limpieza del hogar, el lavado de
ropa, los juegos de los niños o las celebraciones en los reducidos espacios de los
departamentos, ocasionan usualmente problemas entre los vecinos.

La dispersa procedencia de las familias - constituyendo comunidades artificiales en


una copropiedad -, que debe organizarse no contribuye a generar vínculos ni posi-
bilidades de organización vecinal, desfavoreciendo mejores niveles de convivencia.
Por el contrario, muchas veces no se alcanzan niveles adecuados de convivencia
entre personas que provienen de lugares diversos. De hecho, en la mayoría de los
casos solo se logran configurar formas precarias e inestables de acción colectiva, lo
que dificulta la asociatividad formal e informal.

El precario nivel de organización vecinal al interior de los condominios se ve agrava-


do por la situación económica vulnerable de los vecinos y copropietarios, así como
por el alto número de arrendatarios, quienes en la medida que no logran ser inte-
grados, no muestran interés por el cuidado de aquello que no sienten como propio.

59 SKEWES, Juan Carlos. “De invasor a deudor: el éxodo desde los campamentos
a las viviendas sociales en Chile”. En A. Rodríguez & A. Sugranyes (Eds.), Los con
techo. Un desafío para la política de vivienda social. Ediciones Sur Profesionales,
Santiago de Chile, 2010, pág. 103.
60 Ibíd.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 407

Todos los factores mencionados configuran un cuadro de inseguridad respecto a los


espacios comunes, situación que terminó por replegar a las familias al interior de sus
departamentos, fortaleciendo la desconfianza y la escasa integración entre los vecinos.

Con mínimos niveles de apropiación espacial y abandonados, los espacios comu-


nes favorecieron aún más la imagen de deterioro y la sensación de inseguridad en
muchos de los nuevos conjuntos.

En consecuencia, de la mano del deterioro físico se genera un deterioro social que


en muchos casos promueve la lógica del individualismo y la autonomía de los habi-
tantes frente a la vida cotidiana. Así, aparecen prácticas como el enrejamiento de
los departamentos, pasillos y espacios comunes, lo que no estimula la convivencia
ni la creación de redes entre los vecinos, sino que, por el contrario, en muchos casos
estimula la desconfianza y la “territorialización” fragmentada de los conjuntos.

El deterioro, la inseguridad y la ausencia de cohesión social derivan en la pérdida


de un sentido de pertenencia e identidad de los habitantes respecto a sus barrios.
Caracterizados como sectores donde se producen robos, violencia, micro tráfico,
narcotráfico y finalmente concentración de pobreza, muchos de los conjuntos ter-
minan por transformarse en territorios estigmatizados, frente a lo cual sus habitan-
tes desarrollan un alto nivel de insatisfacción.

Desde esta perspectiva, según señala Rodríguez y Sugranyes en el libro “Los con
techo” respecto a la intención de movilidad o satisfacción que sienten los residen-
tes por el conjunto, dentro de quienes manifiestan intención de irse, el 90 por cien-
to siente miedo o vergüenza de su barrio. Sin embargo, esta apreciación distribuida
según el tipo de vivienda demuestra que existe aún mayor intención de salir de las
viviendas en copropiedad que de los lotes individuales (70% y 55%, respectiva-
mente), siendo una tendencia que crece entre quienes accedieron a su vivienda en
el periodo 1986-1990 (70%), si se compara con el periodo 1998 a 2000, donde
“solamente” el 50 por ciento quiere irse61, lo que es un claro reflejo de la relación
que se establece entre los problemas de convivencia y el espacio físico.

61 RODRIGUEZ, Alfredo; SUGRANYES, Ana. “El problema de vivienda de los con


techo”. En A. Rodríguez & A. Sugranyes (Eds.) Los con Techo, un desafío de la
política de vivienda social. Ediciones Sur Profesionales, Santiago de Chile, 2010,
pág. 74.
408 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

4.6.5 Vínculo con instituciones

La falta de organización al interior de los nuevos conjuntos, la localización


en comunas pobres y el evidente distanciamiento de las autoridades locales res-
pecto a las problemáticas que se gestan en su interior, terminan por potenciar el
deterioro y los conflictos entre vecinos de los condominios de vivienda social en
altura. El desconocimiento acerca del régimen de copropiedad y la falta de herra-
mientas respecto a la administración de los bienes comunes fueron favoreciendo
los bajos niveles de organización, coartando el acceso a beneficios públicos o pri-
vados para el mejoramiento de los condominios.

Sin organización entre los vecinos de un condominio social, la relación con insti-
tuciones públicas se ve restringida, se limita la capacidad para procesar las de-
mandas, las necesidades y los intereses comunes y se obstaculiza la posibilidad de
contar con un flujo de comunicación eficiente.

Esta situación se agrava por el desconocimiento de muchas instituciones y actores


locales, y sus profesionales, acerca de las implicancias y funcionamiento de la Ley
de Copropiedad, así como de los procedimientos sociales y jurídicos que rigen en
copropiedad.

En consecuencia, de manera directa, un gran número de habitantes de condomi-


nios de vivienda social se comienzan a sentir desprotegidos o engañados cuando
se enteran que legalmente la gestión de los bienes comunes es de exclusiva res-
ponsabilidad de los copropietarios y que, al no ser bienes nacionales de uso público,
no es el municipio u otra entidad pública quien debe hacerse cargo de éstos. Esta
situación, de la mano del alto deterioro, va promoviendo el rechazo y distancia-
miento hacia las autoridades y las instituciones.

Sumadas, estas condiciones fomentan que la única vía para resolver los conflictos
entre vecinos pase a ser la jurídica, lo que determina la forma en que se establecen
las relaciones sociales en los condominios. En estos casos, el municipio, principal
actor local, no logra entregar apoyo formal para resolver los conflictos, determinan-
do la “judicialización del conflicto” (en tanto los vecinos acceden directamente a la
justicia por aspectos de tipo vecinal)62, hecho que desfavorece la organización y la
cohesión social, por conflictos que se extienden latamente.

62 Muchos de los conflictos que se generan entre vecinos son resueltos mediante
denuncias a Carabineros o estableciendo demandas en los tribunales de justicia.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 409

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parte de La Ordenanza General de Construcciones y Urbanización y Aprueba nuevo texto del Re-
glamento de la Ley Nº 6.071, Sobre Pisos y Departamentos o Ley De Propiedad Horizontal.

Ley N° 18.101 de 1982, que fija normas especiales sobre arrendamiento de predios urbanos,

Decreto con Fuerza de Ley N° 458, de V. y U. de 1975, Ley General de Urbanismo y Construccio-
nes.
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 411
412 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 413

CAPíTULO 5
LOS CONDOMINIOS SOCIALES COMO INSTRUMENTOS
DE INTEGRACIÓN.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales
414 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

5.1 INTRODUCCIÓN

Tal como fue especificado en el capítulo anterior, el mayor logro de las


políticas habitacionales de las décadas de los ochenta y noventa es la reducción
cuantitativa del déficit habitacional, con elevadas tasas de producción de vivienda
social por año, reconocidas incluso a nivel internacional por su éxito en este ámbito.

Sin embargo, como advierte John Turner, «parece que todas las agencias de vivien-
da, nacionales e internacionales, malentienden los problemas de vivienda aplican-
do medidas cuantitativas a realidades solo parcialmente cuantificables»1.

Un análisis de largo plazo permite observar la enorme dicotomía cualitativa y cuan-


titativa entre la producción habitacional en altura previa a 1980 y la que se proyecta
desde dicha fecha hasta fines del siglo pasado. En lo efectivo, el análisis devela a
simple vista un trueque forzado de cantidad por calidad, producido por la estructu-
ración de una nueva visión de desarrollo socioeconómico y territorial en base a dos
elementos clave: la disminución del déficit habitacional y la racionalización de los
recursos financieros y del suelo. Desde el punto de vista arquitectónico-urbano, los
resultados son claros: se traspasan las responsabilidades en diseño y ejecución a la
esfera privada y los proyectos pierden a nivel de conjunto y su inserción en la ciudad.

El modelo hace crisis en la segunda mitad de los noventa a partir de casos que
alcanzan amplia difusión mediática y fuertes críticas desde la opinión pública por
sus problemas constructivos y los bajos estándares de los departamentos, los con-
juntos y sus emplazamientos en la ciudad. Fiel reflejo de ello son El Volcán II, en
Puente Alto, y Vicuña Mackenna, en Rancagua, los que hicieron noticia durante los
temporales de 1997 por sus falencias en esos ámbitos a pocos meses de haberse
entregado como vivienda social nueva para familias de segmentos vulnerables que
incluso debieron endeudarse para su adquisición. Los daños registrados generan el
descontento y la movilización social de los afectados, que encuentran eco en críti-
cas transversales de la opinión pública y el sector académico.

Este cuestionamiento de las políticas habitacionales que surge por la manifestación


del déficit constructivo de la vivienda social en altura no tarda en profundizarse a
escala social, financiera, urbana y habitacional. Parte del diagnóstico hacia fines de
los noventa revela que, a pesar de la reducción del déficit habitacional, las políticas
implementadas para la provisión de vivienda no cumplen satisfactoriamente con el
objetivo de llegar a los sectores más vulnerables, en gran medida debido a la com-
posición del financiamiento, que incluye casi un tercio a través de crédito, de muy
difícil acceso para los deciles inferiores.

1 TURNER, John. Housing by People. Marion Boyars Publishers Ltd., Kent, 1979, pág. 61.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 415

Esto implica, a su vez, altísimas tasas de morosidad de los créditos otorgados por el
Ministerio, llegando a casi 300.000 deudores habitacionales. A lo anterior se suma
la evidencia del déficit urbano de los sectores periféricos donde progresivamente
se va localizando la vivienda social en altura, con acceso limitado a equipamientos
y servicios básicos, además de la superficie insuficiente de los departamentos en-
tregados y la imposibilidad de ampliarlos de forma reglamentaria y segura.

En este contexto, en 1997 el Ministerio hace un primer reconocimiento a las caren-


cias de este tipo de solución habitacional, acogiendo a los condominios sociales en
altura a la Ley de Copropiedad Inmobiliaria, entregando un nuevo marco normativo
ajustado a este contexto y constituyendo un primer camino hacia la formalización,
reglamentación y administración de la forma de vida en copropiedad.

Posteriormente y en línea con los diagnósticos en cuanto a la producción de vivienda


social del período anterior, a partir del 2000 se busca reorientar la política habitacio-
nal hacia la integración social y urbana, diseñándose las primeras iniciativas que bus-
can mejores estándares a escala de ciudad, conjunto y vivienda, las que se describen
en el presente capítulo. En consecuencia, desde el Ministerio se reconoce que las po-
líticas existentes disminuyen el valor de la vivienda en lugar de resolver la necesidad
habitacional en su sentido más profundo, generando un impacto negativo sobre la
población más vulnerable de las ciudades, siendo uno de los factores más relevantes
la localización de los proyectos habitacionales de interés social.

A partir de ese momento se comienza a gestar la denominada “Nueva política ha-


bitacional”, que comienza a operar a contar de 2001 a partir de una lógica que
modifica los esquemas de financiamiento y provisión de vivienda social para los
más pobres, dando paso a programas como el Fondo Concursable para Proyectos
Habitacionales Solidarios de 2001, el que aumenta el subsidio habitacional, los es-
tándares de las viviendas y las posibilidades de acceso a ellas.
416 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

5.2 LEY DE COPROPIEDAD INMOBILIARIA DE 1997. Nuevo marco


normativo para la vivienda colectiva en altura

5.2.1 La incorporación de un capítulo especial referido a la vivienda social en


copropiedad

Debido al aumento de la construcción de vivienda en altura y a las proble-


máticas de deterioro y abandono que se generan específicamente en los condominios
de vivienda social, en 1997 se promulga la Ley 19.537 de Copropiedad Inmobiliaria,
cuyo objetivo es contar con una legislación moderna y orgánica que responda a las
necesidades de estas comunidades, facilite la realización de inversiones de gran enver-
gadura, permita la renovación del patrimonio urbano y flexibilice la administración de
los grandes conjuntos habitacionales, sin que se generen problemas de convivencia y
administración.

De esta forma se deroga la histórica Ley de Venta por Pisos de 1937. Formulada
para ser aplicada a todo tipo de condominios2, la nueva ley viene a regular un ré-
gimen especial de propiedad inmobiliaria, estableciendo que un conjunto puede
constituir una o más copropiedades, definiendo bienes de dominio exclusivo refe-
ridos a la propiedad de los departamentos y bienes comunes referidos al bloque,
su estructura y las áreas libres o el entorno del conjunto de bloques (ver cuadro 1).

Dentro de sus puntos relevantes, la nueva ley dota al sistema de copropiedad de una
legislación que responde a las necesidades de las comunidades de copropietarios,
flexibilizando la aplicación de normas relativas a la copropiedad. Con esta lógica, el
nuevo reglamento viene a privilegiar el acuerdo de copropietarios por sobre normas
reglamentarias preestablecidas, haciendo valer el principio de autonomía para facili-
tar la toma de decisiones como, por ejemplo, aquellas conducentes a la ejecución de
proyectos cuya envergadura no afecta la convivencia y administración3.

Sin embargo, uno de los elementos más significativos en la nueva ley, que viene
a marcar un hito en materia de condominios sociales, es que –asociado al nuevo
marco regulatorio de administración y mantención de la vivienda social– consi-
dera, por primera vez, la incorporación de un capítulo sobre las copropiedades de

2 Conforme al artículo N° 49 de la Ley, las disposiciones de dicho cuerpo legal


regirán también para las comunidades de copropietarios acogidas a la Ley de
Propiedad Horizontal con anterioridad a su vigencia. Ley 19.537 de Copropiedad
Inmobiliaria, publicada en el Diario Oficial el 16 de diciembre de 1997.
3 Ibíd.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 417

marco normativo

Ley de Copropiedad Inmobiliaria N° 19.537 de 1997.

Formulada para ser aplicada a todo tipo de condominios, la Ley de Copropiedad Inmobiliaria viene a
«regular un régimen especial de propiedad inmobiliaria con el objeto de establecer condominios in-
tegrados por inmuebles divididos en unidades sobre las cuales se puede constituir dominio exclusivo
de distintos propietarios, manteniendo uno o más bienes en el dominio común de todos ellos»*. Esto
significa que un conjunto puede constituir una o más copropiedades, definiendo bienes de dominio
exclusivo referidos a la propiedad de los departamentos y bienes comunes referidos al bloque, su
estructura y las áreas libres o el entorno del conjunto de bloques.
La Ley de Copropiedad Inmobiliaria, define a los condominios como las construcciones o los terrenos
acogidos al régimen de copropiedad inmobiliaria regulado por la ley en cuestión, distinguiendo dos
tipos que no podrán estar emplazados en un mismo predio:

1. Tipo A: las construcciones divididas en unidades emplazadas en un terreno de


dominio común.

2. Tipo B: los predios, con construcciones o con proyectos de construcción apro-


bados, en el interior de cuyos deslindes existan simultáneamente sitios que perte-
nezcan en dominio exclusivo a cada copropietario y terrenos de dominio común de
todos ellos.
En el marco de la nueva ley, la totalidad de vivienda en altura se rige por la Ley de Copropiedad In-
mobiliaria, la que establece los deberes y derechos de los copropietarios. Para ello, los vecinos deben
organizarse en asambleas y comités de administración donde participan los copropietarios y sus cón-
yuges, pero también arrendatarios y otras personas debidamente autorizadas. La ley determina que
todas las decisiones sean tomadas en conjunto por todos los residentes de la copropiedad.
De acuerdo a esto, entendiendo la necesidad de contar con normas que respondan a las particularida-
des de la vivienda social en copropiedad**, se formula complementariamente un reglamento especial
que rige los ámbitos de inversión tanto para la copropiedad como para el propietario en particular.
En lo específico, las posibilidades de acción de un propietario sobre estas unidades proporcionadas por
la ley se remiten a tres áreas en la dotación de bienes de dominio común:

a. En instalaciones de las redes de servicios básicos que no fueran bienes comunes.

b. En apoyo económico para la formulación y aprobación del reglamento de copropiedad.

c. En la cooperación para el pago de seguros de incendios y catastróficos.


En este contexto, recociendo que el proceso de mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes,
evitando el deterioro los condominios sociales, es inherente a un proceso de apropiación y administra-
ción de los bienes comunes, se establece la importancia de formalizar la copropiedad a través de una
serie de procedimientos que pretenden dotarla de los requisitos legales mínimos para su buen funcio-
namiento (reglamento, comité, subdivisión). La formalización es en un paso para el perfeccionamien-
to y acondicionamiento de la realidad actual del condominio con el objeto de facilitar y asegurar la
convivencia vecinal, dándole el carácter de legitimidad y legalidad a cada una de sus actuaciones****.

Fuentes:
* Ley 19.537 de Copropiedad Inmobiliaria, 1997.
** Ver http://www.minvu.cl/opensite_20070308155730.aspx
*** Entiéndase formalización como un sinónimo de regularización de inmuebles, concepto utilizado en las obras de
carácter arquitectónico para los procesos de adscripción de la propiedad a las exigencias legales vigentes.
**** SECRETARÍA EJECUTIVA DESARROLLO DE BARRIOS, MINVU, 2011.
418 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

vivienda social. De esta forma se establece en el presupuesto de la nación un fon-


do para proyectos de mejoramiento de estas copropiedades caracterizadas como
“condominios de vivienda social”, lo que permite a los copropietarios postular a los
distintos programas que a partir de este momento implementa el ministerio.

Este hecho genera el escenario favorable para el diseño de las primeras iniciativas
de inversión para el mejoramiento de la vivienda social en copropiedad, instalando
el inicio de una compleja discusión en torno a los mecanismos que puedan favorecer
la organización, administración y mantención de los bienes comunes por parte de
los habitantes. La nueva ley viene a establecer un cuerpo legal para regir la vida en
comunidad con el objetivo de generar mejores entornos y condiciones favorables de
convivencia, seguridad y calidad de vida en los condominios de vivienda social.

En otra línea, con el objetivo de fortalecer el rol público en la mantención de los


condominios de vivienda social, se busca mejorar la información existente sobre
distintas instituciones públicas que focalizan en ellos su gestión, procurando una
mayor participación en actividades que conduzcan a este objetivo. Un ejemplo de
ello es que a partir de ahora se busca prevenir y resolver extrajudicialmente los
conflictos al interior de los condominios involucrando al municipio y a los juzgados
de policía local como actores clave.

Posteriormente, con el objetivo de promover la formalización de la copropiedad en


condominios de vivienda social y permitir la inversión en el mantenimiento, ampliación
o mejoramiento de los bienes comunes, con la Ley N° 20.168 de 2007 se integran
modificaciones a la Ley de Copropiedad, instando al posicionamiento del rol de los go-
biernos locales en la implementación de los programas para condominios de vivienda
social generados por el ministerio, a través de una serie de nuevas disposiciones4:

Es interesante destacar que a partir de este momento aparece el concepto de


“condominio social”, definido como aquellos conjuntos que están constituidos ma-
yoritariamente por viviendas sociales, en función del valor del terreno y de la cons-
trucción de la vivienda al momento de solicitar el permiso de edificación.

Asimismo, con el objetivo de facilitar la administración y organización vecinal, se


establece la necesidad de definir un límite en la cantidad de viviendas que con-
figuran una copropiedad, no pudiendo exceder las 150 unidades por condominio.
También se establecen las exigencias de contar con un estacionamiento cada dos

4 Dichas disposiciones modifican la Ley N° 19.537 sobre Copropiedad Inmobiliaria


para facilitar la organización y administración de los condominios de vivienda
social. Diario Oficial, miércoles 14 de febrero de 2007.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 419

departamentos y de generar agrupaciones de bloques más pequeñas al interior


del propio conjunto, lo que favorece su ordenamiento y distribución, al tiempo que
mejora los espacios comunes y equipamientos.

De esta forma, para beneficiar la formación de las nuevas unidades de copropie-


dad en virtud de la subdivisión, conforme a la nueva regulación se flexibilizan las
exigencias establecidas por la Ley de Construcciones y Urbanización, la Ordenanza
General de Urbanismo y Construcciones y los instrumentos de planificación.

Asimismo, con el objetivo de estimular los procesos de formalización de las co-


propiedades se plantea la posibilidad de exención de los pagos arancelarios que
demande el proceso de organización y cumplimiento de los requisitos legales y se
desarrollan, además, programas de capacitación para la administración de la co-
propiedad, otorgándose así orientaciones y facilidades en la elaboración del con-
trato de copropiedad y generándose diversos mecanismos que facilitan postular a
los distintos programas de financiamiento público.

Las nuevas disposiciones permiten el financiamiento de reformas en la copropiedad a


través de programas de mantenimiento y mejoramiento de espacios comunes como
áreas verdes o equipamientos; bienes comunes tales como infraestructuras para ser-
vicios de electricidad, gas, agua y alcantarillado o escaleras y techumbres; así como la
ampliación o el mejoramiento de los departamentos entendidos como bienes privados.

En consecuencia, con la implementación de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria co-


mienza un nuevo periodo en materia de políticas de vivienda, el que además de
instalar la preocupación por el creciente deterioro de la vivienda social en altura,
inicia la discusión en torno a las complejidades de la copropiedad, estableciendo los
aspectos imprescindibles de considerar, tales como el deterioro, la débil organiza-
ción social y la administración de los bienes comunes.

Las modificaciones realizadas en 2007 dan cuenta de cómo las disposiciones en-
riquecen la discusión sobre la intervención en vivienda social en altura. Dentro de
éstas cabe subrayar la creación del concepto de condominio social, el que, consti-
tuyendo una unidad de gestión referida al propio conjunto o una parte de él, define
un marco legal que establece la posibilidad de inversión pública.

Por lo mismo, es posible reconocer la ampliación de las facultades que otorga la ley
a las instituciones públicas para intervenir sobre condominios sociales, pasando de
una dimensión que aborda el déficit de equipamientos y servicios, a una que permi-
te invertir en el mantenimiento, mejoramiento y ampliación de los bienes comunes,
elementos clave para la superación de situaciones de obsolescencia física.
420 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

También es ineficiente cuando no hace exigible una


asamblea de vecinos al año, cuando no hace exigible
tener un fondo para emergencias de mantenimiento que
surjan, porque hay instalaciones eléctricas que requieren
mantención.
Pero lo más grave es que la ley discrimina, hay dife-
rencias sobre la vivienda social ¿Por qué, si son vivien-
das? La ley tiene un acápite específico para hablar de la
vivienda social. Es cierto que tiene condiciones distintas,
pero eso es porque quien construyó lo hizo mal, no se pre-
ocupó de construir una plaza, un jardín, de poner algunos
árboles, pero ese es un problema menor en frente al uso y
al manejo de la vivienda. Nosotros pensamos que es una
manera discriminatoria de hacer mención a la vivienda
social.
ENTREVISTA Tiene que haber gente inteligente dentro de los
gobernantes y legisladores, que creen leyes interesantes
y entretenidas con argumentos nuevos que permitan
Renato Deformes valorar a las personas.
Ingeniero en Sistemas PUC, creador del portal Copropie-
dad Inmobiliaria (www.copropiedad.cl) Pero la ley habría favorecido la posibilidad de que la
gente que vive en vivienda social postulara a los subsi-
dios del estado...
Con su experiencia gremial y como administrador de Sí, pero disminuye a esa persona. Al final volvemos
edificios a través de ADMEDIF, ¿qué le parece la actual al clientelismo del Estado. Le estamos quitando a ese
ley de copropiedad? ciudadano la posibilidad de ser mejor, de hacer mejor
su entorno gracias a su propio esfuerzo, como lo hacen
La Ley de Copropiedad Inmobiliaria no sirve de mucho,
quienes viven en cualquier otra comunidad de edificios,
pues la mayoría de sus artículos son desconocidos para
donde todos en una asamblea resuelven hacer una
la gente y son letra muerta. La ley es ineficiente; es un
inversión para poner una pileta, para cambiar el árbol, qué
saludo a la bandera.
se yo. Pero es un acuerdo colectivo, ese privilegio no está
definido en la ley para la vivienda social.
¿Podría ahondar en esos aspectos?
Es ineficiente porque, por ejemplo, la ley exige que se Por la falta de suelo urbano la tendencia es que se siga
tomen seguros de incendio, pero no está siendo exigible construyendo vivienda social en altura. Desde el punto
para la vivienda social. Debería tener las mismas cober- de vista de lo colectivo ¿cómo ve la evolución que ha
turas que para un edificio común y corriente, incluso con tenido este sentido de comunidad a lo largo del tiempo?
algunos adicionales como rotura de cañerías, reposición
Yo lo veo súper negativo ahora, porque se ha privile-
de vidrios, que los edificios hoy en día utilizan ¿Por qué
giado el enclaustramiento de la familia y de la persona. Al
la vivienda social no? Tampoco se les exige sello verde,
contrario, entre los proyectos que me han gustado está el
lo que es una medida completamente atentatoria para
del Parque Cerrillos, de hacer este mix de viviendas clase
los temas de seguridad. He visto edificios en los que los
media alta, clase media y sectores. Yo no diría poblacio-
cilindros están en los pasillos con mangueras que entran
nales, sino que sectores no profesionales, obreros, como
a las viviendas. Una bomba de tiempo, pero eso no está
eran los barrios cuando yo era niño, donde al lado tenía a
normado.
un señor que hacía reparación de zapatos, yo era amigo
de su hijo e íbamos juntos al colegio. Una vida de barrio
distinta.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 421

Desde el punto de vista del diseño ¿se puede hacer algo La copropiedad mueve 75 mil millones de pesos al
en la vivienda de altura? mes en Chile. De eso, la mitad debería ser en vivienda
social, porque hay que pagar mantenciones y todo lo que
Las inmobiliarias han llegado a tal punto en su ceguera una comunidad debe pagar.
y en su ambición, que hoy encuentras edificios sin espa-
cios para el personal, donde tienen que comer en la sala
de basura. Todo se vende. Antes el mayordomo vivía en ¿Pero para eso debe haber un mayor involucramiento
el edificio y tenía un área que era de él y se le respetaban del Estado?
sus horas de descanso. Si se pudieran tener edificios con Debe haber un movimiento del Estado en cuanto a
espacios para el personal, con un pequeño minimarket valorar la vivienda social, y que la gente que vive ahí sepa
y que por una pequeña cuota en los gastos comunes se que es un patrimonio, porque hoy día no lo sienten. Cree
subieran las cosas a los departamentos, sería ideal. que se la dieron, y que deberían darle otra. Poca gente
En la vivienda social, no es un privado el que gana si se entiende que si se quiere cambiar debe pagar por ello,
ahorran metros cuadrados de construcción, esa es plata como lo que está pasando en Bajos de Mena.
del Estado, lo que es más triste. El Estado debería exigir
esto en el diseño y en ese contexto es el Estado quien no ¿Pero cómo se obtienen los recursos?
puso bien las reglas del juego.
Todos tienen los recursos, si no, no pueden vivir en
comunidad. Terminemos con esta cuestión del asistencia-
¿Y en cuanto al número de viviendas manejables en lismo. Es terrible, es lamentable, pero no se puede hacer
una comunidad, concuerda con las 150 que se exigen caridad con la plata de los demás. Si uno vive en vivienda
actualmente? unifamiliar y no paga el agua, se la cortan. Acá debe ser
Por experiencia propia, hasta 300 unidades son lo mismo. Tenemos que terminar con el concepto de
manejables. El único de número mayor que conozco que gratuidad. La gente asocia lo gratis a algo malo, y cuando
funciona de forma aceptable, porque es una dictadura, es hay algo de distinto valor, lo barato siempre es más malo
en Imago Mundi, en Colón 7000, que debe funcionar con ¿Cómo esa gente juntó el ahorro previo? La morosidad es
mano de hierro porque si no es así, lo destruyen en un mucho más baja en vivienda social que en el sistema tra-
mes. Se trata de un edificio con dos sindicatos, con 80, dicional. Si uno lo mira de esa manera, ¿por qué tenemos
90 empleados, donde se mueven entre 80 y 90 millones que regalar? La gente se va a sentir ingrata con eso.
de pesos mensuales, con dos piscinas, una temperada y Los vecinos tienen un enorme interés por mejorar
una al aire libre, tiendas, etc. Ahí se debe funcionar como el entorno de donde viven, y son capaces de hacer
una hegemonía, con disciplina. esfuerzos para que ese entorno se modifique y se mejore.
Cuando hay capacitación, cuando hay conocimiento y
¿Es mejor que los vecinos aprendan a administrar o que esfuerzo de los mismos vecinos, la comunidad toda es
se contrate un administrador? capaz de entender que los beneficios son para todos y
aumenta la participación.
Si yo como Estado quiero proteger la inversión que
se hizo en un conjunto habitacional, debo capacitar a
los usuarios en la protección de ese mismo conjunto.
Capacitándolos en la Ley de Copropiedad Inmobiliaria en
pequeño curso que debe ser requisito previo para recibir
una vivienda social, como una respuesta al compromiso
del Estado de proveer una vivienda que es más econó-
mica que el valor real de mercado. También debería ser
obligatorio tener un administrador, para que tenga rango
y se imponga. El administrador debe ser parte de la figura
de la vivienda social.
422 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

En base a esta lógica se comienza a promover con rigor la necesidad de formali-


zar las copropiedades y se ofrecen incentivos tributarios y asesorías (educativas,
jurídicas y económicas), con el fin de que los propios habitantes comprendan que
son poseedores y responsables de los bienes comunes de sus condominios. De
aquí que se reconoce con fuerza la necesaria integralidad con la que deben ser
implementados los programas de atención a condominios sociales, entendiendo
que la construcción de un tejido social cohesionado es imprescindible para gestar
acuerdos vecinales y construir cuerpos administrativos.

5.3 VIVIENDA SOCIAL DINÁMICA SIN DEUDA. Aproximaciones hacia un


cambio de paradigma

Sobre la base de distintos diagnósticos sociales, financieros, urbanos y habi-


tacionales que dan cuenta de distintas situaciones desencadenadas por la baja calidad
de las viviendas que se construyen con anterioridad y las problemáticas sociales gene-
radas por el hacinamiento, las bajas superficies, la concentración y la localización de la
vivienda producida durante las últimas décadas, a partir del 2000, con el gobierno de
Ricardo Lagos, se inicia un proceso de reformulación de la política habitacional, focali-
zando la mayor parte de los recursos del Ministerio de Vivienda y Urbanismo hacia los
tres primeros deciles, aumentando los montos disponibles para la provisión de vivienda
social, eliminando el crédito como componente del financiamiento para los sectores
más vulnerables, mejorando la ubicación y el equipamiento de los nuevos conjuntos y
aumentando los estándares de las viviendas propiamente tales.

La entonces denominada “Nueva política habitacional” comienza a operar a par-


tir de 2001, modificando los esquemas de financiamiento y provisión de vivien-
da social para los más pobres a través de programas como el Fondo Concursable
para Proyectos Habitacionales Solidarios de 2001, el que aumenta el subsidio ha-
bitacional a 280 UF por familia para la mayor parte del territorio nacional, monto
que sumado al ahorro permite acceder a una vivienda que al menos cuenta con
estar-comedor, cocina, baño y un dormitorio, bajo distintos esquemas de acceso:
viviendas nuevas en nuevos terrenos, viviendas nuevas en los mismos terrenos o
mejoramiento y rehabilitación de viviendas usadas.

El programa Vivienda Social Dinámica Sin Deuda, regulado por el D.S. N° 62 de


2002, es el que tiene un mayor impacto sobre la posterior producción de condomi-
nios sociales en altura.

Focalizado en personas que no tienen posibilidad de obtener un crédito otorgado


por entidades financieras, el objetivo de este programa se basa en la idea de en-
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 423

tregar una unidad habitacional básica que será completada por las propias familias
en el tiempo5.

El precio máximo de la vivienda se establece en 300 UF entre subsidio y ahorro,


incluyendo un subsidio máximo de 180 UF para la construcción de la vivienda y de
120 UF por familia para la compra del terreno. De esta forma, se fomenta la bús-
queda de suelos de mayor valor y mejor localizados dentro de los centros urbanos,
para así lograr una mayor integración con los servicios básicos. Por otra parte, y tal
como el nombre del programa lo indica, se promueve la generación de una vivien-
da al menos equivalente a la vivienda básica entregada con anterioridad (con un
mínimo entregado de 25 m2), pero ampliable por sus propios residentes hasta un
máximo de 50 metros cuadrados. De esta forma, también se apela a la importan-
cia de los propios vecinos para mejorar sus condiciones habitacionales. En cuanto
a la escala de los conjuntos, se define un máximo de 300 unidades por cada uno
de ellos, conformados por subconjuntos de un máximo de sesenta viviendas con
sus respectivos equipamientos comunitarios. Esta medida reconoce la importancia
de evitar grandes concentraciones de vivienda social que segreguen aún más a la
población.

Desde un enfoque de progresividad, uno de los proyectos más exitosos y recono-


cidos a nivel internacional es Quinta Monroy, en Iquique, concebido por la oficina
Elemental a partir del enfoque del programa Vivienda Social Dinámica Sin Deuda.
Con un financiamiento de 300 UF por vivienda para adquirir el terreno y construir,
se logra entregar 93 viviendas de aproximadamente 30 metros cuadrados, amplia-
bles a casi el doble de su superficie y ubicadas en el mismo terreno donde vivían sus
habitantes, un campamento bastante central en el contexto urbano de Iquique. Las
familias quedan sin deuda y con la opción de mejorar paulatinamente la superficie
y terminaciones de sus viviendas a partir de sus necesidades y recursos propios.

La clave para lograr los objetivos del programa y pagar con los montos disponibles un
terreno cuyo valor dobla el de la vivienda social convencional está en el incremento de
la densidad para así prorratear su valor entre más familias, procurando no replicar los
errores de la vivienda social en altura del período anterior. De esta forma, se concibe
un edificio cuyo módulo base se determina por dos departamentos de un nivel, con
posibilidad de ampliarlos hacia un costado y hacia el patio posterior, y tres dúplex sobre
ellos, cada uno con la mitad de su planta construida en vertical, permitiendo duplicar su
superficie posteriormente hacia un costado, de forma simple, manteniendo la imagen

5 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO (Ed.). Chile, un siglo de políticas en vivienda y


barrio. Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Santiago de Chile, 2007, pág. 315.
424 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

del conjunto por una parte y enriqueciéndola con las preferencias de cada residente,
por otra. Cada uno de ellos cuenta con acceso independiente desde el espacio común,
eliminando la construcción de bienes comunes que anteriormente han sido motivo de
problemas de mantención y fuente de conflictos entre los vecinos.

La estrategia de diseño no solo permite resolver en forma exitosa el planteamiento


de la “vivienda dinámica” establecido por el programa, sino también la noción de
conjunto. El módulo descrito se agrupa para crear cuatro áreas comunes pertene-
cientes a cerca de veinte viviendas cada una, fragmentando el comité en pequeños
grupos y facilitando la convivencia y la toma de decisiones colectivas.

Por último, el mayor valor del proyecto radica en su capacidad de mantener a las
familias beneficiarias insertas en sus mismas redes sociales y sin modificar su ac-
ceso a la infraestructura y los servicios que ofrece Iquique, a diferencia de aquellos
proyectos de vivienda social que por motivos de precio de suelo obligan a las fami-
lias a trasladarse lejos, como en el caso de aquellos construidos en Alto Hospicio.

Luego de las justificadas críticas a la vivienda social en altura producida a través


de las políticas habitacionales anteriores, el programa Vivienda Social Dinámica
Sin Deuda y el proyecto Quinta Monroy como máxima expresión del mismo, po-
nen en evidencia la relación directa que existe entre buena localización y densidad,
cuestionando a su vez los modelos tradicionales de producción de vivienda masiva
tanto en extensión como en altura. Si bien para efectos del presente documento
la tipología desarrollada en Quinta Monroy no constituye el objeto específico de
estudio por no incluir bienes comunes edificados, sin duda es un referente que ten-
siona la política habitacional y la arquitectura como respuesta al desafío de lograr
integración social y urbana a través del incremento de la densidad, sin caer en los
errores tipológicos de las décadas anteriores.

iQuinta monroy, iquique, 2007

Fuente: José di Girolamo


Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 425

5.4 FONDO SOLIDARIO DE VIVIENDA. Consolidación de nuevos están-


dares arquitectónicos y urbanos

Sobre la base de los programas Fondo Concursable para Proyectos Ha-


bitacionales Solidarios y Vivienda Social Dinámica Sin Deuda, ambos orientados a
proveer vivienda para los sectores más vulnerables de la población, bajo la adminis-
tración del gobierno de Michelle Bachelet, el 2006 se crea el programa Fondo Soli-
dario de Vivienda. Recogiendo las experiencias y aprendizajes de ambas iniciativas,
el nuevo programa incrementa el financiamiento y las exigencias para los nuevos
proyectos habitacionales, generando un impacto directo sobre la producción de
condominios sociales en altura.

El programa consolida el cambio en el desarrollo de vivienda social registrado hasta


ese momento, teniendo como principales ejes la descentralización de la gestión,
los procesos participativos, la localización, la vivienda ampliable o ampliada y el
equipamiento.

5.4.1 La descentralización de la gestión

Si entendemos que la descentralización ha evolucionado desde la “trans-


ferencia” hacia el “compartir” autoridad, responsabilidades y recursos6, no solo ha-
cia o con los gobiernos locales, sino también hacia el sector privado y más reciente-
mente hacia las organizaciones de la sociedad civil, parece razonable argumentar
que el diseño y la implementación de políticas de vivienda a través de estructuras
descentralizadas representan una oportunidad para los sectores más vulnerables.

Por una parte, parece posible proveer viviendas en menos tiempo y de mejor calidad
a través de la inclusión del mercado y del sector privado y, por otra, los resultados
podrían acercarse mejor a las necesidades reales si los gobiernos locales, las orga-
nizaciones de la sociedad civil y la misma población se involucraran en el proceso.

Desde este punto de vista, en las últimas décadas se dan distintas formas de des-
centralización de políticas de vivienda en nuestro país, cuyas lecciones se reflejan
en las posibilidades que ofrece el Fondo Solidario de Vivienda. Al respecto, se dis-
tinguen las cuatro formas descritas a continuación:

6 CHEEMA, Shabbir & RONDINELLI, Dennis. Decentralizing Governance: Emerging


Concepts and Practices. Brookings Institution Press y Ash Institute for Democratic
Governance and Innovation, Washington, 2007, págs. 1-20.
426 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

Descentralización económica

El fracaso de las vías centralizadas de gobierno para proveer servicios públicos y


alcanzar a la población de menores ingresos, junto a la expansión del fenómeno de
globalización a lo largo del mundo en desarrollo, proveen un nuevo marco para la
implementación de lo que Cheema y Rondinelli llaman “descentralización econó-
mica”, caracterizada por la liberalización del mercado, la desregulación y la privati-
zación7 para transferir y compartir las responsabilidades del Estado e incrementar
la eficiencia de las políticas.

Sin embargo, a pesar de que la descentralización económica aplicada a las políticas


de vivienda durante las décadas de los ochenta y noventa ofrece la posibilidad de
involucrar al sector privado como un actor relevante para incrementar la eficien-
cia en la producción de viviendas y disminuir el creciente déficit, la desregulación
de los estándares, combinada con el criterio de maximizar las utilidades, fuerza la
expulsión de los grupos de bajos ingresos a las periferias, segregándolos no solo de
forma física, sino también social.
Descentralización política hacia los gobiernos locales

La descentralización económica descrita anteriormente, además de incrementar la se-


gregación, es altamente limitada en la promoción de la participación local en la imple-
mentación de políticas. Como respuesta, una estrategia frecuente en países en desa-
rrollo desde fines de los ochenta es el fomento de la participación de los ciudadanos en
los procesos de toma de decisiones, fortaleciendo las unidades de administración local.

Para Cheema y Rondinelli, la descentralización política a través de la devolución de


poder, autoridad y recursos a los gobiernos locales permite la provisión de servicios
a mayor población8. Es un hecho que la descentralización política representa un
gran potencial para implementar políticas de vivienda involucrando a la población e
incluyendo procesos participativos, pero como argumenta McCarney, esto también
implica reconsiderar a los gobiernos locales como algo más que brazos técnicos o
administrativos del gobierno central9, transfiriendo no solo responsabilidades sino
también el poder y los recursos para implementar dichas políticas de forma apro-
piada para que beneficien realmente a los más pobres.

7 Ibíd. pág. 7.
8 Ibíd., págs. 1-20.
9 McCarney, Patricia. Cities and Governance: New Directions in Latin America, Asia
and Africa. Centre for Urban & Community Studies, University of Toronto, Toronto,
1996. pág. 6.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 427

Descentralización política hacia la sociedad civil


Las limitaciones de las formas centralizadas de gobierno relacionadas a la incapacidad
del Estado de proveer soluciones para las necesidades básicas de los más pobres
promueven la expansión de las organizaciones de la sociedad civil10, compartiendo
responsabilidades con los sectores público y privado en el diseño e implementación
de políticas, consolidando lo que ha sido denominado como el “tercer sector”.

Como Cheema y Rondinelli argumentan, estas organizaciones son importantes


medios para implementar una descentralización política, promoviendo desde fuera
de las estructuras centrales de gobierno más y nuevas formas de asociación dentro
de los grupos de menores ingresos, incrementando su participación en los proce-
sos de toma de decisiones11. Sin embargo, mientras algunos grupos de menores
ingresos son parte de procesos y resultados que superan los estándares gracias a
la gestión de organizaciones sin fines de lucro, estos representan una excepción a
la regla, siendo difícilmente replicables. La descentralización política hacia la socie-
dad civil es altamente limitada en sí misma para escalar su impacto.
Descentralización hacia los grupos vulnerables

Desde su inicio en 1965, la Villa La Reina se constituye en un proyecto emblemá-


tico de autoconstrucción en Chile: casi dos mil familias que viven en campamen-
tos trabajan por tres años para producir, con sus propios ahorros y manos, nuevas
viviendas y barrios para ellos mismos12. La villa se convierte en un sobresaliente
ejemplo de participación, liderazgo, gestión y colaboración entre diferentes institu-
ciones académicas y de gobierno, ya que se trata de un proyecto localizado en el
centro de las redes previas de las familias y con estándares acordes a sus necesida-
des reales. Sin embargo, este caso es una iniciativa aislada, fruto de la demanda de
una comunidad particular y promovida por una municipalidad específica y no es el
resultado de la implementación de una política. Es un hecho que estas experiencias
de autoconstrucción benefician a parte de la población necesitada; sin embargo,
también es cierto que estos procedimientos cargan una importante proporción de
los costos a los grupos de bajos ingresos, reduciendo muchas veces la calidad de

10 Ibíd., pág. 10.


11 CHEEMA, Shabbir & RONDINELLI, Dennis. Op. cit., págs. 1-20.
12 CASTILLO VELASCO, Fernando. 2008. Lecciones del tiempo vivido. Catalonia,
Santiago de Chile, págs. 19-28.
428 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

las viviendas13. Puede argumentarse que la descentralización a los grupos vulne-


rables, más que una oportunidad para ellos mismos es, finalmente, una posibilidad
para el Estado de reducir los costos en la provisión de un servicio básico.

Estos cuatro tipos de descentralización, descritos a grandes rasgos en los párrafos


anteriores, ofrecen una serie de aprendizajes a partir de sus limitaciones, fortalezas,
impactos positivos y negativos. Directa o indirectamente todos ellos son recogidos en
la nueva forma de gestionar los procesos de vivienda que establece el Fondo Solidario
de Vivienda a través de las llamadas Entidades de Gestión Inmobiliaria Social (EGIS).

Por una parte, estas entidades pueden conformarse desde cualquiera de los tres
sectores, representando al sector privado a través de EGIS particulares, al sector
público a través de EGIS municipales y por último, al tercer sector a través de ONGs
o fundaciones. Por último, los mismos grupos vulnerables, objeto de las propias po-
líticas habitacionales, toman un rol preponderante en el desarrollo de los proyectos
a través de los llamados Planes de Habilitación Social que serán detallados poste-
riormente. La necesidad de estar organizado formalmente como Comité de Vivien-
da para postular al Fondo Solidario de Vivienda, reconoce y promueve la necesidad
de organizarse en forma colectiva para ser una contraparte activa en la gestión de
los proyectos, además de fortalecer los procesos de toma de decisiones priorizan-
do el bien común por sobre el individual.

Esta condición tiene un impacto directo en los casos de vivienda social en altura,
constituyéndose en un espacio de preparación para el régimen de copropiedad que
enfrentarán posteriormente los vecinos.

Si bien la gestión de proyectos se diversifica, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, a


través de los Servicios Regionales de Vivienda y Urbanización (SERVIU) no solo vela
por el cumplimiento de los requisitos y estándares mínimos exigidos para cada uno,
sino que, a diferencia del período anterior, los selecciona en función de su calidad y
no por la cantidad de unidades construidas. Por lo mismo, dentro de los puntos de
evaluación a nivel de propuesta urbana y arquitectónica, se consideran relevantes:

- La planta de arquitectura destinada a la circulación, como también la circulación


al interior de la vivienda con el fin de que no se interponga a ningún recinto perjudi-
cando su funcionamiento.

13 Burguess, Rod. 1992. “Helping some to help themselves: Third World housing
policies and development strategies”. En MATHÉY, Kosta (Ed.): Beyond Self-help
Housing. Mansell, Londres, págs. 87-88.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 429

marco normativo

Entidades de Gestión Inmobiliaria Social (EGIS)

En estricto rigor, las EGIS son personas jurídicas, de derecho público o privado, con o sin fines de lucro,
que prestan servicios de asistencia técnica. Dentro de las labores que les corresponde desarrollar se
incluyen:

- Organizar la demanda habitacional, incluyendo informar y asesorar a cada postu-


lante respecto de la elección y adquisición de una solución habitacional que cumpla
con los requisitos del programa.

- Velar porque cada uno de los postulantes cumpla con los requisitos reglamentarios
para acceder al subsidio habitacional.

- Velar por el cumplimiento del plan de ahorro individual.

- Otorgar asesoría para la compra de terrenos, prestando apoyo en la búsqueda,


identificación, selección y adquisición del mismo.

- Elaborar el diseño y preparar los proyectos de arquitectura e ingeniería, incluyendo


loteo, urbanización, instalaciones domiciliarias y la tramitación y obtención de los
permisos necesarios.

- Diseñar, implementar y ejecutar el Plan de Habilitación Social a partir del diagnós-


tico individual y colectivo realizado con las familias integrantes del proyecto habita-
cional.

- Contratar las obras.

Fuente:
MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Texto Actualizado del Decreto Supremo Nº 174 (V. y U.) de 2005 D.O. del 9
de febrero de 2006. Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Santiago de Chile, 2011.
430 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

- Superficie de la vivienda mayor a la exigida.

- Relación existente entre la tipología arquitectónica y los ocupantes de dichas vivien-


das, por ejemplo, con elementos de ayuda para discapacitados y adultos mayores.

- Cercanía a vialidad de mayor rango, facilitando el acceso al transporte público.

- Posesión de equipamientos comunitarios ajustados a la realidad social del grupo


y servicios públicos como centro de salud, jardín infantil o centro educacional y de
información.

En base a estos criterios se observan ciertos lineamientos que se constituyen en los


mayores cambios propuestos por el Fondo Solidario de Vivienda (adicionalmente a
la diversificación de la gestión de los proyectos a través de las EGIS), que influyen
directamente en la producción de vivienda social en altura y que llevan a entender
el problema de la vivienda más allá de la mera producción de unidades. Entre es-
tos lineamientos, que se desarrollan a continuación, se cuenta el reconocimiento
de la composición social de los grupos postulantes y su inclusión en el proceso, la
importancia de la localización de los proyectos, el incremento en los estándares
de las unidades de vivienda y la relevancia de la infraestructura, equipamientos y
espacios públicos como complemento fundamental a la vivienda propiamente tal.

5.4.2 En busca de procesos participativos

«En vivienda, un foco en los residentes y sus relaciones indica que las reformas
habilitadoras de vivienda incluyen mucho más que estados y mercados14».
Cedric Pugh

Uno de los mayores cambios en la política habitacional incorporados a tra-


vés del Fondo Solidario de Vivienda es la inclusión de Planes de Habilitación Social
(PHS) como parte de los estándares mínimos para cualquier proyecto de vivienda
colectiva. En términos generales, su mayor objetivo es contribuir a superar las condi-
ciones de pobreza promoviendo el involucramiento de las familias en los proyectos,
específicamente instruyéndolas en el uso y mantención de la vivienda y fomentando
la integración en el sector y las redes sociales. Específicamente, los proyectos son
evaluados por el Estado en relación al diagnóstico social, el conocimiento del progra-

14 PUGH, Cedric. 2004. “Developmental welfare and political economy: Reflections


on policy-conditioned aid and strategic redirections of international housing and
urban policies”. En ZETTER Roger & HAMZA Mohamed: Market Economy and Urban
Change: Impacts in the Developing World. Earthscan, Londres, pág. 65.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 431

ma por parte de las familias y el involucramiento y conformidad de éstas con el pro-


yecto para favorecer su inserción en las redes sociales de acuerdo al diagnóstico15.

En una primera etapa, previa a la selección del proyecto, los PHS incluyen la realiza-
ción de un diagnóstico donde se señalan las características de las familias que con-
forman el proyecto de construcción, tales como grupos etarios, grupos vulnerables
( jefaturas de hogar monoparentales, adultos mayores, discapacitados, enfermos cró-
nicos, problemáticas sociales, etc.), según las cuales se identifican los requerimientos
del grupo asociado al proyecto habitacional y las problemáticas sociales relevantes,
especialmente aquellas que afectan la integración en el barrio. Adicionalmente se
desarrollan actividades que acrediten el conocimiento de las familias acerca del
programa al que se postula (operatoria, funcionamiento y financiamiento, deberes y
derechos de las familias, del grupo, de la EGIS y del SERVIU) y otras que acrediten el
involucramiento y la conformidad de las familias con el proyecto al que se postula, es
decir, aspectos técnicos de la vivienda, del loteo y de su entorno y con el propio PHS.

En la etapa posterior a la selección de un proyecto, en base a los elementos obteni-


dos en el diagnóstico grupal, el plan señala los objetivos, actividades, metodologías,
recursos, productos, metas, indicadores, plazos y medios de verificación para el se-
guimiento del proyecto habitacional, la formación de futuros propietarios (capaci-
tando a las familias en el uso, cuidado y mantención de la vivienda, en la protección
del patrimonio familiar, en las facultades y responsabilidades como propietario, en
la Ley N° 19.537 sobre Copropiedad Inmobiliaria, apoyando el sistema de asigna-
ción de las viviendas, asesorando a las familias en la organización de la mudanza y
coordinando el servicio de post-venta) y, por último, para el área de redes comuni-
tarias, favoreciendo la inserción de las familias en el barrio que los acoge y las redes
sociales y asistenciales, la convivencia y seguridad vecinal y la conformación de
una organización comunitaria.

Este contexto ofrece una oportunidad para promover procesos participativos efec-
tivos y, de hecho, algunas EGIS, sobre todo aquellas correspondientes a gobiernos
locales e instituciones de la sociedad civil organizada, desarrollan procesos partici-
pativos más allá de los requerimientos mínimos de la política habitacional, toman-
do ventaja desde su experiencia en el trabajo social, incorporando actividades y
talleres con las familias, desde la búsqueda activa del terreno hasta la preparación
para el uso y mantención de la vivienda.

15 MINISTERIO DE VIVIENDA Y URBANISMO. Texto Actualizado del Decreto


Supremo N° 174 (V. y U.) de 2005 D.O. del 9 de febrero de 2006. Ministerio de
Vivienda y Urbanismo, Santiago de Chile, 2011.
432 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

El concepto económico “costo de oportunidad” juega un rol fundamental en los


procesos participativos dado que cada aspecto priorizado por la comunidad im-
plica que otro de interés no podrá ser priorizado de forma equivalente. Por ejem-
plo, tal como se desarrolla en el punto siguiente, acceder a mejores localizaciones
relativas a los servicios básicos, equipamientos y redes, implica un incremento de
la densidad a través de la vivienda en altura, sacrificando el anhelo de contar con
acceso directo a un patio individual.

A su vez, para el caso de los condominios sociales en altura, donde los residentes
serán además copropietarios, es fundamental trabajar con los mismos vecinos para
evitar “el dilema del prisionero” y “la tragedia de los comunes”. El primero se pro-
duce cuando los individuos están materialmente mejor si no incurren en costos de
mejoramiento de su propiedad ya que el valor de sus propiedades se incrementa
cuando sus vecinos mejoran las suyas; la segunda, por su parte, se da cuando no
hay regulación o acuerdo social para controlar la mantención, apropiación, monito-
reo y/o reabastecimiento de recursos comunes16.

actividades de planes de habilitación social

16 PUGH, Cedric. Op. cit., pág. 59.


Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 433

Estas actividades incluyen: búsqueda del terreno, visita a proyectos, talleres de diseño, presentaciones de profesionales, votacio-
nes, supervisión de obras, elección de viviendas y desarme del campamento desarrolladas por la EGIS TECHO.
Fuente: Techo para Chile.
434 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

Tomando en cuenta que el desarrollo de proyectos de viviendas de bajo costo está al-
tamente limitado por el financiamiento y el marco regulatorio vigente, sobre todo en el
caso de la vivienda social en altura, el desarrollo de habilidades se focaliza en reconocer
esas limitaciones y entender el margen para maniobrar y tomar decisiones informadas.
Sin embargo, la definición normativa de los PHS sumada a los montos disponibles para
financiar la asistencia técnica en este ámbito y la escasa capacidad de fiscalizar la co-
rrecta realización de los mismos, en muchos casos los reduce a una sumatoria de do-
cumentos firmados por las familias simplemente para cumplir, pero sin necesariamen-
te haber realizado los mínimos exigidos. En este sentido, la ineficacia de los PHS para
involucrar a los residentes en sus procesos de vivienda hace evidentes las dificultades
de generar un sentido colectivo de identidad, con un impacto negativo principalmente
para la vivienda social en altura bajo régimen de copropiedad, fundamentalmente de-
bido al fenómeno de la “tragedia de los comunes” antes explicado.

5.4.3 El condominio social como facilitador de buena localización

Como ha sido expuesto en el capítulo anterior, a pesar de que el retorno a


la democracia en 1990 ofrece una oportunidad para cambiar la dirección de las po-
líticas de vivienda, los primeros dos gobiernos democráticos, el de Patricio Aylwin
y el de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, (1990-2000) consolidaron el modelo anterior en el
cual las políticas urbanas reconocen a las ciudades como instrumentos para habi-
litar el mercado, optimizando el uso de suelo y acumulando vivienda social en áreas
periurbanas. De esta forma, la problemática de resolver el déficit habitacional va
generando progresivamente una marcada segregación urbana y, con ello, la desin-
tegración social de muchas de las familias beneficiadas por un subsidio habitacio-
nal. La provisión de vivienda es planificada de la misma forma prescriptiva que los
sistemas de infraestructura mayor, principios que para Turner inhiben las iniciativas
locales y personales y socavan el desarrollo social17.

De hecho, aunque entre 1990 y 2000 desde una perspectiva cuantitativa se puede
observar una considerable reducción del déficit de vivienda como consecuencia de la
disminución al mínimo de los costos, en términos de localización, tamaño de los con-
juntos, superficie y materialidad de las viviendas los estándares se reducen a tal nivel
que van generando significativas problemáticas sociales y una alta insatisfacción en-
tre sus propietarios. A modo de analogía, si la minimización de costos de producción

17 TURNER, John. 1979. Op. cit., pág. 152.


Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 435

genera la identidad de los operadores de bajo costo18, la baratura se transforma en la


identidad de los proyectos de vivienda en este período. La concepción del valor de la
vivienda es entendida parcialmente entre 1973 y 2000, llevando a intervenciones que
disminuyen el valor desde la perspectiva social y de mercado dada la aislada ubica-
ción de los conjuntos y su incapacidad de involucrar colectivamente a los residentes y
entender sus necesidades. Esto refuerza la necesidad de considerar la noción de valor
más allá de las nociones financieras y físicas de la perspectiva del intercambio.

Incluso antes de 1980, Turner argumenta acerca de la relevancia de la localización


y el acceso a la gente y los lugares al momento de tomar una decisión de vivienda19.
Así, en 2006 el FSV introduce el Subsidio Diferenciado a la Localización (SDL) para
separar el financiamiento del suelo del de las viviendas, posicionando la importancia
de la localización de éstas como un mecanismo no solo para generar plusvalía a las
soluciones habitacionales, sino también para propender a estar mejor integradas a la
ciudad a través de sus servicios y oportunidades. Este es un beneficio colectivo que
permite acceder a financiamiento adicional para la compra y habilitación de un terre-
no urbano, para proyectos que cumplen con ciertos requisitos mínimos. De esta ma-
nera, se permite a las familias organizadas encontrar locaciones más convenientes.

El SDL, correspondiente a una subvención adicional a la que pueden acceder los gru-
pos postulantes, destinada al financiamiento de la adquisición y/o habilitación del
terreno para el proyecto habitacional, siempre que este cumpla con considerar un
tamaño máximo de 150 viviendas, estar ubicado en una ciudad de 5.000 o más ha-
bitantes y que a lo menos el 60 por ciento de los integrantes del grupo postulante
deberá provenir de la comuna, de las comunas adyacentes o de la agrupación de co-
munas de la misma provincia que incluya la comuna en que está ubicada el terreno.

A estos criterios de entrada se agrega una serie de condiciones que entregan ma-
yor puntaje al momento de seleccionar los proyectos, entre las que se cuentan:
conjuntos que se ubiquen dentro de áreas urbanas de las ciudades, proyectos que
se emplacen al interior del territorio operacional de la empresa sanitaria, proyectos
que cuenten con acceso a una vía local o de mayor rango ya existente y proyectos
que estén próximos a servicios de transporte público, a establecimientos educa-
cionales básicos y pre-básicos y a establecimientos de salud primaria. Respecto
a esta última condición, se otorga mayor puntaje a aquellos terrenos que cuenten
con acceso a transporte público a una distancia peatonal no mayor a 500 metros,

18 ZAERA-POLO, Alejandro. “Cheapness: No frills and bare life”. Log n.° 18


(invierno), 2010, pág. 18.
19 TURNER, John. 1979. Op. cit., pág. 64.
436 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

que estén ubicados a una distancia peatonal no mayor de mil metros de estable-
cimientos de educación pre-básica y básica y no mayor de 2.500 metros de un
establecimiento de salud primaria.

En el marco de un máximo de 200 UF por beneficiario, el monto del SDL destinado a


la adquisición del terreno corresponde al valor que resulte de multiplicar el llamado
“factor corrector de avalúo” por el monto del avalúo fiscal del terreno, resultado
que, dividido por el número de postulantes, no puede exceder el máximo del total
de 200 UF por beneficiario. Por otra parte, el subsidio diferenciado a la localización
para la habilitación del terreno no puede exceder de 100 UF por cada familia y
solo puede destinarse al pago de obras tales como mejoramiento estructural del
suelo, rellenos estructurales compactados, muros de contención, estabilización de
taludes, defensas fluviales, canalización de quebradas, pilotajes profundos u otro
tipo de fundaciones especiales, pavimentación cuando la vía tenga una pendiente
superior al 10 por ciento, plantas elevadoras de aguas servidas u otra solución sa-
nitaria especial, u otras obras de similar naturaleza.

Al ser el SDL un subsidio que se entrega por cada beneficiario del comité de vivien-
da, la posibilidad de adquirir terrenos mejor localizados respecto a la infraestructu-
ra y servicios urbanos, que por ende son más caros, es proporcional al número de
familias que pagan por él. En otras palabras, a mayor densidad, mejor localización.
La necesidad de incrementar la densidad tensiona la concepción más tradicional
de la vivienda social en extensión, generalmente anhelada por las propias familias,
y obliga a pensar en otras formas de agrupación, como el bloque, estigmatizadas
en el período anterior de provisión de vivienda social, lo que plantea un desafío a las
nuevas políticas públicas del Ministerio.

A pesar de la estigmatización hacia los condominios sociales, la posibilidad de


mantener las redes sociales y emplazarse en contextos con buen acceso a servi-
cios básicos es priorizada por varios comités de vivienda, pudiendo concretar pro-
yectos emplazados incluso a distancias peatonales de la red de Metro de Santiago
como Bachantu Wenantu en Peñalolén (cercano a la estación de Metro Macul de
la Línea 4), Unión Fuerza y Paz + Mano a Mano en La Florida (cercano a la estación
Trinidad de la misma Línea 4) y Porto Seguro - Emati en Estación Central (a pocas
cuadras de la estación San Alberto Hurtado), o proyectos ubicados en el centro de
áreas metropolitanas regionales, como Juntos Por Un Sueño (a dos mil metros de
la Plaza de la Independencia de Concepción).

A pesar de la positiva concepción del SDL, los resultados son diversos. Mientras al-
gunas EGIS toman ventaja de estos instrumentos para mejorar la localización de los
proyectos y generar cohesión social, otras aprovechan la oportunidad para conseguir
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 437

Proyectos del programa Fondo Solidario de Vivienda

Estos proyectos, incluyen el SDL para mantener las redes existentes de los comités postulantes. De arriba a abajo: Antofagasta,
Renca (Santiago) y Lo Espejo (Santiago).
Fuente: Elaboración propia SEDB en base a Google Earth.
438 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

mayores utilidades. Por ejemplo, algunos desarrolladores compran el suelo a precio


de mercado y lo venden al Estado para el proyecto al precio más alto permitido por
el SDL, dando pie a lo que Pugh denomina un ejemplo de un subsidio diseñado para
incrementar la demanda (de proyectos bien localizados en este caso) pero que incre-
menta el precio, el cual a su vez es capitalizado por el sector privado20.

Esquema del impacto de la densidad en la ubicación de los terrenos factibles de


adquirir con el SDL

Casa Aislada Casa Pareada Casa Continua Departamento

- Viviendas + Viviendas
Terrenos + Baratos Terrenos + Caros

Fuente: Elaboración propia.

20 Pugh, Cedric. Op. cit., pág. 52.


Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 439

planos de ubicación

Plano de ubicación del condominio social Bachantu Wenantu en Peñalolén

Plano de ubicación de los condominios sociales Unión Fuerza y Paz + Mano a


Mano en La Florida.

Plano de ubicación del condominio social Emati - Porto Seguro en Estación


Central.
440 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

ficha de proyecto

Condominios Bachantu Wenantu y Nuestra Esperanza, Peñalolén,


2011
Los comités de vivienda que conformaron los proyectos Bachantu Wenantu* y Nuestra Espe-
ranza comienzan a gestarse a mediados de la década del 2000. Ambos comités agrupan familias
del sector de San Luis en la comuna de Peñalolén. Para el 2006, al alero de las recientes modifi-
caciones a la política habitacional materializadas en el “Fondo Solidario de Vivienda” (D.S. N° 174)
y con el Municipio de Peñalolén asumiendo el rol de EGIS, se inician las gestiones para adquirir un
terreno en el sector de San Luis mediante el subsidio a la localización que otorga el nuevo progra-
ma. Esto permite a las familias permanecer en el lugar donde habían vivido históricamente y les
garantiza residir en un barrio con cercanía a comercio, centros de salud, educación y transporte.
Otra fracción de este subsidio se destina al mejoramiento del suelo, en un predio de más de 13.350
metros cuadrados, a un costo de más de 12.000 UF. El elevado monto obliga al municipio a com-
prometer un aporte en obras de relleno estructural para garantizar que el mejoramiento del suelo
permitiera la construcción de viviendas. Además de dicho aporte, el municipio compromete 15 UF
por familia para financiar las obras de construcción. A ello se adicionan las 20 UF comprometidas
por cada familia. Con el subsidio destinado a la construcción de vivienda y equipamiento, se alcan-
za un monto de 713,5 UF por familia y una superficie de 58 metros cuadrados por vivienda.
El 2009, el diseño y las obras son licitadas por la municipalidad, lo que permite contar con la for-
malidad de una oficina de arquitectura especializada en diseño de viviendas sociales -Marambio,
San Martín y Gumucio Asociados-, que se orienta a planificar el lote y diseñar las viviendas y sedes
sociales; y con una empresa constructora - DELTA S.A.-, que respalda económicamente las obras,
ofreciendo un trabajo ordenado y eficiente y que responde a las necesidades de post-venta. Esto
se logra debido a que el diseño se puede financiar con el pago de asistencia técnica, parte de los
recursos que el Fondo Solidario de Vivienda asocia a cada subsidio, siendo este último completa-
mente destinado a contratar las obras.
El proyecto se ordena en tres lotes. El primero de ellos acoge a las familias del comité Nuestra
Esperanza, de 96 familias. Los otros dos lotes, separados por la apertura de una calle pública, aco-
gen a 112 familias del comité Bachantu Wenantu. Esto da como resultado la formación de tres
condominios de vivienda social de 96, 80 y 32 departamentos, distribuidos en bloques pareados
y unidos por la caja de escalera donde se accede a las viviendas. Esta forma de agrupación le da
un carácter lineal a la construcción, que se adapta a la forma longitudinal del terreno, permitiendo
dejar amplias áreas libres y evitando la proyección de sombras entre los bloques. La construcción
se efectúa en hormigón armado y albañilería armada. El equipamiento contempla dos sedes so-
ciales de 80 metros cuadrados, 104 estacionamientos, veredas, luminarias en áreas peatonales
y en cajas de escalera, estanques de acumulación de agua potable y áreas destinadas a juegos
infantiles. Además se construye una vivienda adaptada para el desplazamiento de una silla de
ruedas, otra con elementos de apoyo para una persona con movilidad reducida y una tercera para
una persona ciega.
En paralelo a las obras de construcción, la EGIS municipal diseña y ejecuta un Plan de Habilitación
Social para ambos comités, que incorpora actividades vinculadas con las tradiciones mapuche; y
otras actividades para instalar capacidades en los vecinos sobre seguridad vecinal, Ley de Copro-
piedad y administración del condominio; da a conocer las diversas áreas de la oferta pública local y
estatal; organiza y apoya a las familias en la elección de sus viviendas; coordina las visitas a terreno;
y desarrolla actividades de recreación para los comités. Estas labores tienen como ejes centra-

* Bachantu Wenantu es un concepto proveniente del mapudungún. La traducción literal al español pierde sentido. El nombre
habla sobre “El amanecer de un nuevo día”.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 441

les reforzar la identidad de los grupos, lograr la integración entre los nuevos vecinos, mejorar las
habilidades y los conocimientos de líderes y vecinos y mantener informada a las familias sobre el
avance del proyecto. Todo ello resulta relevante para sostener en funcionamiento la organización y
la convivencia de los vecinos después de la entrega de las viviendas.
El proyecto, entregado el 4 de octubre del 2011, no solo resuelve el problema habitacional de 208
familias, sino que también consolida un barrio importante para la comuna con vecinos arraigados a
su entorno y a la oferta pública, mejora la conectividad y la urbanización del sector con la apertura
de una vía local pública y resuelve el problema de seguridad e insalubridad que implica el abandono
del terreno.

proceso de construcción condominio social bachantu wenantu

Fuente: Matías Delpiano


442 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

5.4.4 La vivienda ampliable y sus implicancias en los condominios sociales

El Subsidio Diferenciado a la Localización revaloriza la tipología de los condomi-


nios sociales en altura, entendiendo que este tipo de agrupaciones permite incrementar
la densidad y, por ende, pagar terrenos mejor localizados para los proyectos de viviendas
nuevas. A su vez, a nivel de conjunto es relevante mencionar la modificación efectuada
a la Ley de Copropiedad el 2007, cuando se establece un máximo de 150 viviendas por
copropiedad. Esta medida contribuye sustancialmente a controlar la tendencia a generar
extensos paños edificados, sobrepasando con holgura los varios cientos de viviendas.

Ambos factores determinan que los condominios sociales producidos con poste-
rioridad se integren de mejor forma a los contextos urbanos y sociales contando
con una escala de administración accesible para las propias comunidades que los
componen. Si bien en términos tipológicos se producen variaciones respecto a la
disposición de los edificios que componen los conjuntos, su escala reducida fre-
cuentemente lleva a consolidar los bordes de los predios con las edificaciones, li-
berando espacios centrales para bienes comunes no edificados.

Por otra parte, se mantiene en cuatro pisos el límite de altura implícito para edi-
ficios de vivienda social, principalmente determinado por las exenciones para vi-
vienda social construida hasta dicha altura establecidas en el Artículo 6.1.8 de la
Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, pero también por limitaciones
técnicas como la factibilidad de agua potable sin necesidad de equipos de bombeo
y almacenamiento. Se observan algunas excepciones de hasta cinco pisos que asu-
men mayores costos en los sistemas de provisión de agua potable para los depar-
tamentos. Esta altura corresponde al límite para la exigencia de ascensores, cuya
instalación incrementa los costos de construcción y mantención posterior.

Por otra parte y como se expuso anteriormente, el programa Vivienda Social Diná-
mica Sin Deuda no solo fija un nuevo estándar en términos de la necesidad de una
buena localización de los proyectos respecto a las redes sociales de las familias y las
infraestructuras y servicios básicos de las ciudades, sino que también sienta las ba-
ses de un gran salto cualitativo a escala de la vivienda propiamente tal, reconociendo
el carácter dinámico de las familias que las habitan y, por ende, estableciendo que las
viviendas deben ser ampliables.

El 2002 se define que las viviendas deben contar como mínimo con estar-comedor,
cocina, baño y un dormitorio, base sobre la cual deben estar concebidas para crecer
en la medida que los residentes lo necesiten. Estos requerimientos son revisados con
la implementación del programa Fondo Solidario de Vivienda (FSV), incrementándo-
se los estándares mínimos para las viviendas nuevas. Así, de la misma forma que los
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 443

condicionantes mínimos definidos en 1984, el FSV fija el número de recintos mínimos


de la vivienda, que en este caso debe contemplar estar-comedor, cocina, baño y dos
dormitorios, concibiendo a su vez la ampliación de un tercer dormitorio. Cada uno de
estos recintos es normado en cuanto a sus dimensiones a partir de medidas estándar
del mobiliario correspondiente con el fin de asegurar el buen funcionamiento interno
de la vivienda. En este sentido, cabe destacar la necesidad de contar con un dormitorio
principal habilitado para una cama matrimonial; uno secundario con cabida para dos
camas de una plaza en distintas configuraciones posibles; un estar que asegure la po-
sibilidad de ubicar una cama adicional en reemplazo de un sofá si fuese necesario; un
comedor habilitado al menos para cuatro comensales; una cocina que asegure la cabida
de lavamanos, cocina, refrigerador y mesón de trabajo; un baño que incluya lavamanos,
inodoro, ducha de pie y espacio para la lavadora (alternativamente se puede ubicar en
la cocina); y, por último, se establece la necesidad de contar con dos metros lineales de
clóset, fragmentados en un mínimo de 50 centímetros de ancho cada uno. A continua-
ción se grafican los requerimientos y posibilidades descritas.

proceso de construcción de los condominios sociales unión fuerza y paz + mano a mano
en la florida

Fuente: José di Girolamo.


444 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

Exigencia espacios de uso mínimos para el mobiliario

Fuente: Reglamento FSV, 2010


Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 445

Si bien el metraje mínimo total de la vivienda entregada sin ampliación no es defini-


do inicialmente, la sumatoria de los recintos mínimos asegura superficies del orden
de los 40 a 45 metros cuadrados. Sin embargo, la vivienda en su versión amplia-
da debe contar con un mínimo de 55 metros cuadrados totales. Dicha ampliación
debe quedar proyectada y aprobada dentro de los expedientes de tramitación de
los proyectos, tanto en los SERVIU respectivos como en las municipalidades.

Al ser un programa concursable, el FSV define a su vez los factores de evaluación


asociados al diseño de las viviendas y sus ampliaciones, para priorizar las propues-
tas. Entre ellas destacan la calificación con mayor puntaje de las viviendas cuya
circulación interior no se interponga a los recintos ni perjudique el funcionamiento
de éstos; aquellas viviendas que tengan una superficie inicial mayor que la exigida;
las que tengan un mayor porcentaje de dormitorios con orientación nor-oriente; los
proyectos que respondan a la diversidad del grupo descrito en el Plan de Habilita-
ción Social (adulto mayor, infantes, discapacitados, viviendas taller u otro aspecto);
aquellas propuestas que contemplen la estructura de la ampliación proyectada, de
manera que el usuario solo asuma la instalación de cerramientos no estructurales,
acondicionamiento y terminaciones; y aquellos proyectos que superen en su etapa
final la superficie mínima exigida de 55 metros cuadrados.

El capítulo anterior revela que uno de los mayores problemas de la vivienda social
en altura que se produce de forma masiva en las décadas de los ochenta y noventa,
es no reconocer la diversidad y dinamismo de la composición familiar, generando
departamentos que no son concebidos para ampliarse de forma reglamentaria y
segura, con el consecuente problema de las extensiones informales, principalmen-
te la inseguridad de sus estructuras y el deterioro de la imagen barrial. Sobre la
base de este diagnóstico, el FSV reconoce las limitaciones para ampliar la vivienda
en altura, optando por exigir que este tipo de condominios sociales se entregue
con estándar de vivienda ampliada, es decir, con 55 metros cuadrados mínimos de
superficie, tres dormitorios y una logia, requerimientos que se suman a los del resto
de las vivivendas.

Por otra parte, con el objeto de elevar no solo los estándares espaciales de las vi-
viendas, sino también los constructivos, se define un “Itemizado Técnico Nacional”
que determina partidas y especificaciones mínimas respecto a la obra gruesa y las
terminaciones de los proyectos. Este se complementa con las normativas térmica
(diferenciada por zonas), acústica y de resistencia al fuego. Sobre este itemizado, los
SERVIU tienen la capacidad de complementar exigencias que atiendan a las diversas
condiciones geográficas y requerimientos técnicos y de confort a lo largo del país.
446 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

5.4.5 Inversión en bienes comunes edificados y no edificados

En el contexto de las políticas habitacionales, es fundamental entender el


“problema de la vivienda”, más allá de lo que comúnmente se entiende por vivienda (la
unidad), para comprenderlo en su concepción más integral y en relación a la calidad,
y también como un proceso donde se vinculan diversos actores en la gestión, en el
que participan activamente los usuarios y en el cual el diseño debe abordar problemas
urbanos como la localización y asuntos habitacionales como los estándares mínimos,
tal como se ha explicitado anteriormente, así como también la definición del entorno
inmediato y colectivo, tanto edificado como no edificado. Este último elemento repre-
senta justamente una de las carencias más evidentes del período anterior, donde las
cesiones destinadas como equipamiento y áreas verdes rara vez son concebidas como
parte estructurante de las propuestas y pocas veces son ejecutadas o mantenidas
apropiadamente. Lo mismo ocurre con los bienes comunes edificados y no edificados
de los condominios sociales, tal como se expuso en el capítulo precedente.

El incremento de estándares de vivienda asociados al programa Fondo Solidario


de Vivienda impacta indirectamente sobre los bienes comunes edificados de los
edificios. Si bien no existe una exigencia adicional específica más allá de lo estipu-
lado en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción en cuanto a pasillos y
escaleras comunes, el solo hecho de mejorar las condiciones de los departamentos
se refleja tambien en las circulaciones. Un claro ejemplo son las escaleras: debido
a la propia estigmatización que generan en los conjuntos del período anterior, en el
contexto del FSV se diseñan cubiertas en su gran mayoría.

En relación al equipamiento comunitario y el entorno inmediato de los condominios


sociales, el programa genera subsidios adicionales a los de localización y construc-
ción de las viviendas. Concretamente, se define un subsidio adicional de 5 UF por fa-
milia, sin ahorro extra, para financiar la ejecución de equipamiento colectivo y áreas
verdes. A su vez, se crea la posibilidad de postular, a partir de un ahorro adicional de
0,5 UF, al llamado Fondo de Iniciativas, el que entrega 7 UF para complementar el
financiamiento de las obras de equipamiento y/o mejoramiento del entorno urbano
mencionado anteriormente. En total, 12,5 UF por familia están destinadas a finan-
ciar este tipo de obras como parte fundamental de los proyectos.

Generalmente el equipamiento comunitario se traduce en una sala multiuso, cuyo


proyecto completo y sus respectivas aprobaciones forman parte de los expedien-
tes requeridos para la ejecución de los conjuntos habitacionales. El cálculo de la
superficie mínima de la sala multiuso resulta de la división por dos del número de
viviendas del proyecto seleccionado. En todo caso, la superficie mínima de la sala
multiuso no puede ser inferior a 35 metros cuadrados y el programa arquitectónico
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 447

debe contemplar al menos tres recintos: un espacio multifuncional y dos baños,


con inodoro y lavamanos cada uno.

Si bien el decreto del FSV no establece criterios mínimos de diseño para las áreas
comunes no edificadas de los condominios sociales, sí incluye factores de evalua-
ción al respecto que influyen en la selección. Por ejemplo, se califican con mayor
puntaje los proyectos que incluyen factores de diseño de seguridad ciudadana ten-
dientes a lograr el control visual del espacio público a través de recursos como la
minimización de muros ciegos y una mayor iluminación, y también aquellos proyec-

Equipamiento mínimo para proyectos de vivienda social

N° de viviendas Equipamiento mínimo


De 30 a 70 En función de cada tipo y zona regional, el Itemizado Técnico de Cons-
trucción estipula que un 50% de la superficie de áreas verdes debe con-
centrarse en un paño continuo, que debe tener un ancho mínimo de siete
metros.
A ello se agrega una plaza con juegos infantiles y un área recreacional de-
portiva que se puede ubicar en los terrenos destinados para áreas verdes
de acuerdo a lo señalado por la OGUC. Tanto la plaza de juegos infantiles
como el área recreacional deportiva deben contar con el mobiliario nece-
sario para el cumplimiento de sus respectivas funciones, como obras de
iluminación, pavimentación, vegetación adecuada al clima y solución de
riego estipulada por la OGUC.
Más de 70 En función de cada tipo y zona regional, el Itemizado Técnico de Construc-
ción estipula que un 50% de la superficie de áreas verdes debe concentrar-
se en un paño continuo, que debe tener un ancho mínimo de diez metros.
La plaza con juegos infantiles y el área recreacional deportiva se pueden
ubicar en los terrenos destinados para áreas verdes de acuerdo a lo seña-
lado por la OGUC. Tanto la una como la otra deben contar con el mobi-
liario necesario para el cumplimiento de sus respectivas funciones, como
obras de iluminación, pavimentación, vegetación adecuada al clima y so-
lución de riego estipulada por la OGUC.
En este ítem se agrega la sala multiuso, cuya superficie es de 0,6 m2 por
cada vivienda, que puede ser emplazada en los espacios habilitados para
equipamiento en base a lo señalado por la OGUC. El programa arquitec-
tónico de la sala multiuso debe contemplar a lo menos tres recintos: un
espacio multifuncional y dos baños, con inodoro y lavamanos cada uno,
uno de ellos adecuado para el ingreso y maniobra de una silla de ruedas
con un espacio que permita giros en 360° de un diámetro mínimo de 1,50
metros, incluyendo barras de apoyo. Para los baños se consideran las di-
mensiones de uso que establece el cuadro normativo para los artefactos
señalados. La sala multiuso debe ubicarse en el primer piso y cumplir con
los requisitos de accesibilidad para personas con discapacidad que señala
la OGUC para edificios de uso público.

Fuente: Elaboración propia SEDB en base a Reglamento D.S. N° 49, 2012, MINVU.
448 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

tos de equipamiento y/o entorno comunitario que responden a más de una de las
necesidades del grupo identificadas en el diagnóstico.

Respecto a los bienes comunes no edificados, merece una mención especial el


tema de los estacionamientos. Durante el período analizado en el capítulo anterior
no existe una exigencia al respecto para vivienda social en altura, y en el contexto
de minimización de costos para el desarrollo de proyectos, los condominios socia-
les en general no consideran zonas de estacionamiento. Si bien hace algunas déca-
das la posesión de vehículos era baja en los sectores de menores ingresos, durante
el último tiempo el parque automotriz ha crecido progresivamente y el automóvil
se ha transformado en un bien transversalmente accesible. Esta situación tiene un
impacto directo en aquellos conjuntos que no consideran la existencia de vehículos,
colapsando la precaria infraestructura vial de calles y pasajes. Si bien muchos de
los planes reguladores comunales siguen sin exigir estacionamientos para conjun-
tos de vivienda social en altura, la Ley de Copropiedad Inmobiliaria, que prima por
sobre los instrumentos de planificación territorial, establece una exigencia mínima
de un estacionamiento cada dos viviendas para condominios sociales. El hecho de
que dichos estacionamientos deban emplazarse al interior de las copropiedades
para ser contabilizados genera obviamente un impacto en la disposición y uso de
los bienes comunes no edificados.

El conjunto de medidas asumidas da cuenta de un nuevo enfoque sobre la impor-


tancia de la calidad de la vivienda social, entendiéndola en un contexto mayor de
uso habitual y de largo plazo. Se reconoce que este tipo de políticas públicas deben
comprenderse como intervenciones integrales, ocupándose tanto de la vivienda
como unidad que responde a las necesidades de sus ocupantes, como del conjunto
desde la lógica del valor de los equipamientos y espacios comunes y de su inserción
al interior de la urbe. A su vez, la entrega a las comunidades de las herramientas
para estructurar cuerpos administrativos que se encarguen de la mantención de
bienes comunes, evitando la obsolescencia de las estructuras físicas que fomentan
el desarrollo de patologías sociales, pasa a ser fundamental.
449

condominio
PORTO SEGURO
comuna : estación central
Año de inicio de construcción : 2011
450 CONDOMINIO PORTO SEGURO ESTACIÓN CENTRAL
2011 451
452 CONDOMINIO PORTO SEGURO ESTACIÓN CENTRAL
2011 453
454 CONDOMINIO PORTO SEGURO ESTACIÓN CENTRAL
2011 455
456 CONDOMINIO PORTO SEGURO ESTACIÓN CENTRAL
2011 457
458 CONDOMINIO PORTO SEGURO ESTACIÓN CENTRAL
2011
2006 459
460 CONDOMINIO PORTO
Hacia un cambio SEGURO
de paradigma ESTACIÓN CENTRAL
de la política habitacional
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 461

5.5 AJUSTES AL MODELO

Si bien el Ministerio sigue considerando la reducción del déficit habitacio-


nal como parte de sus objetivos estratégicos, hoy la calidad arquitectónica y ur-
bana de las soluciones habitacionales son para éste un objetivo fundamental en el
diseño de las políticas públicas. Para ello, la estrategia implementada durante las
últimas décadas para atender a los sectores vulnerables ha consistido en subsidiar
la adquisición o construcción de viviendas para que cada familia pueda acceder a
una como propietaria. Sin embargo, la precaria oferta habitacional para los secto-
res emergentes y medios, junto a la elevada proporción de subsidio respecto del
financiamiento total y la eliminación de la deuda que caracterizan al FSV, generan
un incentivo no deseado sobre los grupos menos vulnerables, quienes en muchos
casos, aprovechando las imperfecciones de la Ficha de Protección Social como ins-
trumento base para la selección, se homologan a la población objeto del programa
para ser atendidos por esa vía, produciéndose una desfocalización de los recursos.
Ésta es abordada a través de diversos ajustes en la política habitacional.

5.5.1 Focalización

Para el caso de los sectores vulnerables, la forma de acceder a la “casa


propia” se rige hasta el 2012 por el Fondo Solidario de Vivienda (FSV), cuando el
programa se ajusta al Fondo Solidario de Elección de Vivienda (FSEV) regido por
el Decreto Supremo N° 49. El principal argumento para modificar el programa es
la pérdida de la focalización, diagnosticada tras una década de aplicación del FSV
con sus distintos ajustes. El hecho de exigir un ahorro muy bajo y eximir del crédito
genera un incentivo no deseado en aquellos grupos menos vulnerables, quienes
se “disfrazan” de vulnerables para acceder a los beneficios, distorsionando el foco
original del programa. A su vez, grupos organizados en comunas pequeñas y menos
atractivas para las EGIS y/o las constructoras, quedan frecuentemente rezagados
o simplemente marginados de los procesos para acceder a una nueva vivienda.

En términos generales, el FSEV consiste en un subsidio para la adquisición de una


vivienda nueva o usada de hasta 800 UF, sin crédito complementario, que se com-
pone de un monto base dependiente de la comuna donde se ubica la vivienda (en-
tre 490 y 700 UF, incluyendo el Subsidio Diferenciado a la Localización) y que pue-
de ser incrementado en las siguientes situaciones y condiciones:

a) Subsidio de incentivo y premio al ahorro adicional, de hasta un máximo de 25 UF,


en función del ahorro adicional que acredite el postulante por sobre el mínimo exigido.
462 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

b) Subsidio por grupo familiar de hasta 70 UF cuando éste se componga de cinco


o más miembros o cuatro si en el grupo se cuenta un adulto mayor.

c) Subsidio para personas con discapacidad de hasta 20 UF en caso de que el pos-


tulante o uno o más integrantes del grupo familiar estuviera afectado por discapa-
cidad acreditada, siempre que la vivienda contemple la implementación de obras
que contribuyan a paliar sus limitaciones.

d) Subsidio de densificación en altura de hasta 110 UF cuando se trate de proyec-


tos habitacionales ubicados en el área urbana de localidades insertas en comunas
con población urbana igual o mayor a 5.000 habitantes, de tres o más pisos habi-
tables que contemplen superposición de viviendas, que estén acogidos a la Ley N°
19.537 sobre Copropiedad Inmobiliaria y que las unidades de vivienda tengan una
superficie edificada y habilitada a entregar al postulante no inferior a 55 metros
cuadrados, incluyendo tres dormitorios.

Uno de los principales objetivos del FSEV es mejorar la focalización y la distribución


de los subsidios entre los grupos más vulnerables a lo largo del país. Para ello se di-
seña un sistema de postulación que admite, además de los grupos organizados con
proyecto (mecanismo del FSV), a grupos organizados sin proyecto, incrementando
la cobertura de comunas atendidas por el programa. Se ofrece por tanto mayor
facilidad para postular y el desafío actual es convertir los subsidios en obras. En esa
misma línea, se busca reducir la dependencia excesiva en EGIS privadas que por lo
general no gestionan proyectos en zonas alejadas o poco pobladas por la baja ren-
tabilidad que obtienen, potenciando la responsabilidad de la gestión habitacional
de los SERVIU, o incluso de los mismos grupos organizados.

Si bien este programa no genera un cambio relevante en las formas de producción


y diseño de condominios sociales, dado que los requisitos e incentivos en esa línea
no se modifican mayormente respecto del FSV, dentro de las fortalezas del FSEV
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 463

Localización comparada de proyectos de construcción en nuevos terrenos del FSV y el


FSEV en el Área Metropolitana de Santiago.

RMS

AMS

Anillo Vespucio

38% 70% 100% 45% 83% 100%

Fuente: División de Política Habitacional, Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

cabe destacar la mayor flexibilidad para postular, las mayores posibilidades de ele-
gir, la focalización en los más necesitados, el premio al esfuerzo por ahorro adicional
optativo, la mejora en la localización relativa de los proyectos del FSEV respecto a
los proyectos del FSV de años anteriores en las grandes zonas metropolitanas y el
incremento en las superficies promedio de las viviendas, que pasan de 44,9 metros
cuadrados con el FSV a 50,21 metros cuadrados con el FSEV.

5.5.2 Reconstrucción

El 27 de febrero de 2010 se registra en Chile uno de los terremotos más gran-


des que han afectado al territorio nacional. Con una magnitud 8,8 MW y con el epicen-
tro ubicado en el mar, el movimiento telúrico no solo afecta a una parte importante del
territorio nacional, sino que además provoca un fuerte tsunami que impacta las costas
chilenas, destruyendo varias localidades ya afectadas por el terremoto.

Las zonas más afectadas por el terremoto o tsunami son las regiones del Liberta-
dor Bernardo O’Higgins, del Maule y del Biobío, las que tienen aproximadamente
3,85 millones de habitantes, cifra correspondiente a cerca del 23% de la población
del país, además de las regiones de Valparaíso, Metropolitana y de La Araucanía.
Los daños causados por la catástrofe natural son cuantiosos. Solo en materia de
464 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

vivienda, más de 220 mil familias requieren ayuda gubernamental para reparar o
reconstruir sus hogares, de las cuales 117.660 corresponden a grupos familiares
que necesitan viviendas nuevas.

La magnitud de los desafíos de reconstrucción en materia de vivienda está relacio-


nada no solo con la extensión geográfica de los daños sino también con la magnitud
y dispersión de los mismos. Desde una perspectiva regional, los mayores desafíos
corresponden a la Región del Biobío, seguida por las regiones del Maule, Metropoli-
tana, de O´Higgins, de Valparaíso y, finalmente, de La Araucanía. Si bien el número
de viviendas dañadas es sumamente elevado, éstas se encontraban dispersas en
el territorio, no solo en las ciudades, sino también en contextos rurales. A su vez,
los daños en viviendas urbanas se producen en localidades de diversos tamaños,
siendo muchas de ellas ciudades menores, con bajo nivel de edificaciones habita-
cionales en altura. Debido a lo anterior, el foco de la reconstrucción en cuanto a la
producción de viviendas sociales nuevas, ha estado principalmente en tipologías de
densidades medias o bajas, siendo escasa la utilización de los condominios sociales
como respuesta al déficit de vivienda generado por la catástrofe.

Como es de esperar, éstos solo se construyen en las urbes afectadas de mayor ta-
maño del centro-sur del país, como es el caso de Talca, Concepción y Talcahuano.
En esta última adquieren especial relevancia los condominios sociales desarrolla-
dos en el sector de Centinela, en el sector alto de la ciudad, y en el sector de El Mo-
rro, junto a la renovada costanera y próximos al perímetro céntrico de Talcahuano.
En el caso de Concepción, el condominio social Juntos Por Un Sueño (2012) del
sector de Tucapel Bajo, a minutos del centro de la ciudad, permite dar una solución
habitacional definitiva a familias de campamentos históricos de la zona, cuyas con-
diciones de vida empeoran considerablemente por el terremoto.

Una excepción interesante a la regla descrita anteriormente la constituye el condomi-


nio social Costanera Dichato (2012), en la localidad-balneario del mismo nombre en la
comuna de Tomé, de fuerte vocación turística y una de las más afectadas por el tsuna-
mi. En este caso, el terreno para el desarrollo del proyecto se encuentra en primera
línea frente al mar, lo que obliga a tomar los resguardos necesarios desde la concepción
del proyecto para no verse afectado por una catástrofe similar en el futuro. Para ello,
los edificios se diseñan elevados un nivel sobre pilotes de manera tal que un eventual
nuevo tsunami no comprometa las unidades habitacionales. La propuesta a través de
esta estrategia no solo responde a un requerimiento técnico específico, sino que logra
un atractivo particular que la transforma en un hito del borde costero de la localidad,
intervenido de forma integral por distintas iniciativas y programas del MINVU.
465

condominio costanera
dichato
comuna : dichato
Año de inicio de construcción : 2012
466 CONDOMINIO COSTANERA DICHATO DICHATO
2012 467
468 CONDOMINIO COSTANERA DICHATO DICHATO
2012 469
470 CONDOMINIO COSTANERA DICHATO DICHATO
2012 471
472 CONDOMINIO COSTANERA DICHATO DICHATO
2012 473
474 CONDOMINIO COSTANERA DICHATO DICHATO
2012 475
476 CONDOMINIO COSTANERA DICHATO DICHATO
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 477

5.5.3 Diversificación
a) Sistema integrado de subsidio habitacional

Con el objeto de diversificar la oferta programática de vivienda desde el MINVU para


atender de forma específica a los distintos sectores socioeconómicos, evitando así
los incentivos perversos para asimilarse a los sectores más vulnerables sin necesa-
riamente pertenecer a ellos, se ajustan y crean diversas iniciativas a nivel ministerial.

El anterior programa de subsidios regulado por el Decreto Supremo N° 40 se reem-


plaza por el Sistema Integrado de Subsidios, normado por el DS N° 01 de 2011, que
distingue incentivos y beneficios para los grupos emergentes y medios. Para el primer
grupo, más cercano a los vulnerables atendidos a través del DS N° 49, y que interesa
para los fines del presente texto, se diseña el Título I del mismo instrumento, cuyo
objetivo es otorgar subsidios habitacionales para apoyar la construcción o compra de
una vivienda económica, nueva o usada, en sectores urbanos o rurales, para uso ha-
bitacional del beneficiario y su familia, de un valor de hasta 1.200 UF. Estos subsidios
están dirigidos a personas con capacidad de ahorro y posibilidad de complementar el
valor de la vivienda con un crédito hipotecario o recursos propios, siempre que perte-
nezcan al 60 por ciento más vulnerable de los hogares. Este Título I está subdividido
en dos tramos, conocidos como Título 0 y Título 1. El primero busca dar solución a las
familias que no tienen capacidad económica para acceder a un crédito en el sistema
financiero, pero que están dispuestas a aportar más ahorro para acceder a una
vivienda. El segundo está dirigido a los postulantes que sí cuentan con la posibilidad
de endeudarse, pero resguardando que el monto de la deuda no sea demasiado alto
mediante un tope de valor por vivienda (hasta 1.200 UF).

La implementación del Título 0 se inicia a fines de 2012 mediante un programa


piloto. Esta iniciativa acumula postulaciones de 14 mil familias (40% del total de
postulantes) y viene a perfeccionar la oferta programática del MINVU entre el DS
N° 49 y el DS N° 01. Las familias que postulan a este Título realizan importantes
esfuerzos de ahorro, por sobre el mínimo requerido, permitiendo que la compra de
viviendas con este subsidio sea bastante alta en sus primeros meses de aplicación
si se compara con la aplicación histórica del subsidio en los Títulos I y II.

Si bien en estricto rigor este programa de subsidios no corresponde netamente a


viviendas de interés social, en sus Títulos 0 y 1 apunta a un espectro de la pobla-
ción que anteriormente buscaba homologarse a los grupos atendidos por el Fondo
Solidario de Vivienda, permitiéndoles en este caso acceder a un mejor producto
habitacional gracias al esfuerzo del ahorro. El Título 1 es exitoso en la producción
de condominios sociales dado que el propio mercado ha respondido a la deman-
478 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

ficha de proyecto

Condominio Juntos Por Un Sueño, Concepción, 2012

Tras la implementación del programa Fondo Solidario de Vivienda (FSV), la Fundación Un Techo Para
Chile ve una oportunidad de extender su trabajo en campamentos para apoyar también a sus resi-
dentes en el camino hacia una vivienda definitiva. Para ello, la institución se constituye como una
Entidad de Gestión Inmobiliaria Social (EGIS) sin fines de lucro, liderando el desarrollo de los proyec-
tos junto a los comités de vivienda formados por los propios habitantes de los campamentos. El tra-
bajo previo en terreno basado en el voluntariado permite en general superar los estándares mínimos
definidos para los Planes de Habilitación Social, involucrando a las familias desde la búsqueda del
terreno hasta la post-venta de las viviendas. Dentro de las actividades de dichos planes se incluye
una serie de talleres para explicar el funcionamiento del FSV, enfatizando las virtudes del Subsidio
Diferenciado a la Localización que permite pagar terrenos mejor ubicados en los centros urbanos,
incrementando la densidad de los proyectos. Si bien en la mayoría de los proyectos de las grandes
ciudades la densidad óptima se logra con viviendas continuas de hasta tres pisos, para terrenos con
buena ubicación relativa en comunas con elevados valores de suelo la única opción viable es la de
los condominios sociales en altura.
Este es el caso del proyecto que acoge las familias del campamento Tucapel Bajo, ubicado en el
pericentro de Concepción, a tan solo dos kilómetros de la Plaza de la Independencia –el centro
de la ciudad–, y con acceso inmediato a transporte público y a equipamientos educacionales, de
salud y comerciales. Si bien la EGIS junto al comité formado por familias del campamento, arrenda-
tarias y allegadas del sector, inician la búsqueda de terrenos para acceder a viviendas unifamiliares,
esta alternativa es prácticamente incompatible con la intención de permanecer en la comuna y
más aún en el sector. La opción concreta de un terreno de casi 3.500 metros cuadrados a tan solo
200 metros del campamento, ofertado a cerca de 2,4 UF/m2, obliga a maximizar la densidad en un
edificio de cuatro pisos con 64 departamentos, y, no obstante, las familias finalmente deciden se-
guir adelante con esta alternativa. En medio del proceso de gestión del proyecto, el terremoto del
27 de febrero de 2010 afecta gravemente a varias familias del campamento, principalmente por la
baja calidad del relleno sobre el cual se emplazan sus mediaguas, produciéndose desplazamientos
de terreno y afloramientos de agua, haciendo inhabitables las ya precarias construcciones. En este
contexto, el proyecto se financia con la sumatoria de los subsidios para las familias damnificadas,
los subsidios regulares para el resto, el incremento por construcción en altura, el subsidio para
equipamiento, el fondo de iniciativas, el subsidio de habilitación del terreno, tres subsidios adicio-
nales para discapacitados y el ahorro de las familias. Aun así, el proyecto cuenta con un importante
déficit debido a las exigentes condiciones de mejoramiento del terreno, que implican una excava-
ción y relleno estructural de al menos cuatro metros de profundidad y dos metros de sobreancho,
además de los resguardos adicionales producto del reciente terremoto y los desajustes que la
catástrofe genera en el mercado de la construcción. Finalmente, el Ministerio de Vivienda y Urba-
nismo dispone los recursos adicionales para dar inicio a la obra en julio de 2012. Catorce meses
más tarde se hace realidad el Condominio Juntos Por Un Sueño, que permite el paso de estas 64
familias a sus viviendas definitivas.
A nivel de conjunto, la compleja geometría del terreno y la imposibilidad de utilizar gran parte del
frente del mismo por encontrarse afecto a una rectificación de línea de edificación obligan a ajustarlo
a los distanciamientos mínimos, organizando el edificio en torno a un patio central que incluye juegos
infantiles y la sede comunitaria de 66 metros cuadrados. La distancia a los lotes vecinos permite
constituir las circulaciones vehiculares que conectan los dos frentes del terreno y los estaciona-
mientos, impidiendo las apropiaciones irregulares de los primeros pisos. A pesar de la forma irregular
del terreno, el conjunto se resuelve en base a un módulo tipo de cuatro departamentos por piso, con
accesos diferenciados para dos departamentos por piso, minimizando el número de responsables
directos sobre la mantención de los bienes comunes edificados. Dichos módulos se agrupan en dos
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 479

Condominio Social Juntos por un Sueño.

Fuente: DOM Concepción, en Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.


480 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

edificios, uno en forma de “L” y otro en forma de una barra longitudinal. Ambos comparten una única
cubierta y un portal de acceso, lo que les otorga un carácter unitario de conjunto. La estructura de
hormigón se constituye principalmente por machones perimetrales y muros divisorios de los de-
partamentos y losas, dejando vanos de piso a cielo en la fachada. En estos vanos las ventanas se
combinan con antepechos de siding vinílico en tonos oscuros, material que además de entregar una
buena protección contra la lluvia es ampliamente usado en viviendas para segmentos socioeconó-
micos más altos, mejorando la imagen del conjunto y distanciándose del aspecto más tradicional de
los condominios sociales en altura.
La necesidad de incluir viviendas para discapacitados abre la posibilidad de contar con dos tipolo-
gías: aquella con ingreso directo desde el primer piso y aquella accesible a través de las escaleras
comunes. La configuración del conjunto permite diseñar departamentos de proporciones cuadra-
das con doble frente, asegurando ventilaciones cruzadas, mejorando las condiciones de ilumina-
ción natural y diversificando las vistas. Por otra parte, si bien cada departamento debe entregarse
con los recintos (estar-comedor, cocina, baño, logia, dormitorio principal y dos adicionales) y las
dimensiones definidas en el cuadro normativo del FSV, la estructura perimetral entrega completa
flexibilidad al interior para redistribuir los espacios, ampliando el estar-comedor o algún dormitorio,
por ejemplo. Por último, el balcón de cada departamento constituye sin duda uno de los elemen-
tos más valiosos para aquellas familias que transan la posibilidad de vivir en una casa con el fin de
quedarse en el mismo sector, manteniendo sus redes.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 481

Condominio Social Juntos por un Sueño.

Fuente: DOM Concepción, en Catastro Nacional de Condominios Sociales, 2013.


482 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

tejido social. Cuando uno entiende que los grupos más


vulnerables tienden a agruparse para la búsqueda de
una vivienda es porque hay un tejido social detrás que es
muy rescatable, y como Estado tienes que reforzarlo y
apoyarlo.

En cuanto al fsv, se habló de “distorsiones del instru-


mento” ¿qué opinas al respecto?
GR El FSV tiene cosas muy buenas y tuvo algunas
distorsiones que hubo que mejorar. Una de ellas fue que
muchos de estos grupos no tenían vínculos, excepto una
EGIS (Entidad de Gestión Inmobiliaria Social) que agarraba
un listado y metía a las familias adentro. Otra es que al
financiar casi el 95% de las viviendas, logras que familias
que no son tan vulnerables se disfracen de tal.
ENTREVISTA
Entonces el FSV debe focalizarse en las familias más
vulnerables, pues funciona muy bien cuando tienes un

Guillermo Rolando capital social previo y familias realmente necesitadas.


También debes tener un rol mucho más activo del MINVU
Ingeniero Comercial, ex Jefe de Política Habitacional del y el SERVIU en la gestión del suelo cerca de donde están
Ministerio de Vivienda y Urbanismo. los comités. Por ejemplo, la cantidad de conjuntos que
se hicieron en Colina, Melipilla y Buin no responde a la
necesidad habitacional de esas comunas, lo que significa
Hoy hay críticas por la liberación de la vivienda social a que estuvimos mandando a la extra periferia a muchas
las leyes del mercado en las últimas décadas. ¿Cuál es familias por problemas de suelo.
tu opinión al respecto?
GR Pienso que no solo hay que culpar al mercado, tam- Para que los terrenos tengan mejor localización tengo
bién existió una falta de planificación muy grande, pues que aumentar la densidad para pagarlo. ¿Cómo se han
sí puedes tener las dos cosas. Soy un convencido de ajustado los instrumentos para incentivar una buena
que tiene que haber una regulación del Estado y uno de localización?
los errores grandes fue que se dejó tan libre al mercado. GR Si extrapolas el crecimiento de las ciudades, éstas
Tienes a un Ministerio que pone normas y recursos, pero tienden a densificarse. Es un error pensar que hay que
si dejas que la oferta y la demanda se junten donde ellos crecer por extensión de manera permanente. Por ejemplo,
quieran, generalmente termina siendo donde el desarro- en México D.F. se ha tensionado tanto crecer por exten-
llador maximiza sus rentabilidades, en lugares mal ubica- sión, que los proyectos que están a dos horas y media del
dos. Por eso, no es solo en el marco de la liberalización en centro no son habitados por las familias y éstas vuelven
que se producen las transgresiones. a los tugurios. Por supuesto que son problemas ya extra-
polados de lo que sucede en Santiago, pero hace que la
Hace un tiempo comenzó una mirada hacia atrás para densificación sea una variable que debe ser considerada.
evaluar los instrumentos, incluso el fondo solidario de Sobre el valor del suelo, densificar es la opción para
vivienda (fsv) ¿cuál es tu mirada sobre ellos? que los sectores más sencillos tengan acceso a mejores
GR Lo que más destaco del Fondo Solidario es que rescata
suelos. Por ejemplo, el subsidio a la localización me pa-
la voz de los futuros habitantes de las viviendas sociales, rece una idea extraordinaria pues permitió lograr mejores
pues hasta antes de eso la participación de las familias terrenos, pero tuvo el problema de que los precios de los
era bastante escasa. Recuerden que años atrás se decía terrenos absorbían los montos de los subsidios, y ahí
“me salió mi casita en…” y eso habla de una manera se producían distorsiones graves. Entonces, en zonas
de construir mucho más hacia la vivienda que hacia el no regularizadas tuvo un mal impacto, pero en zonas
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 483

bien regularizadas estuvo bien, y en ese rumbo van las ¿Cómo se ha ido puliendo el rol, desde las egis a las
modificaciones que hicimos en esta administración, entidades patrocinantes y el involucramiento más
agradeciendo, respetando y premiando todos los instru- fuerte de los servius? ¿Cuál ha sido el recorrido para
mentos anteriores, pero haciendo los ajustes que eran externalizar la gestión?
necesarios: primero, desacople del subsidio y el proyecto
GR La inercia es muy grande en la política habitacional.
y en segundo lugar, que el subsidio a la localización esté
aplicado según el valor de las tasaciones. El cambiar la lógica desde tener SERVIUS revisadores de
proyectos a otros que empiecen a hacer gestión de suelo,
diseños y licitaciones de proyectos es un cambio muy
¿Cómo se enfrenta el fenómeno de las ampliaciones grande, entonces, no puedes evaluar todavía. Necesitas
irregulares, el deterioro y debilitamiento de la arquitec- al menos dos años para que estén en régimen porque,
tura en la vivienda en altura? por ejemplo, los primeros subsidios que se entregaron
GR En temas de superficie, creo que es bueno mantener del DS 49 desacoplado son de septiembre de 2012, pero
el estándar actual de 55 m2, a pesar que hubo algunas aún así llevamos trece meses donde se ven cambios
tendencias que indicaban que las familias se iban achi- importantes.
cando en las postulaciones. Ganó la visión de que en un Con el tema del diseño justamente se buscaba un
departamento en altura, la probabilidad o factibilidad que Estado mucho más activo con los grupos más vulnera-
tú lo amplíes es muy baja. Esto tenía que ver con el haci- bles. Lo que decíamos no era que el Estado volviera a
namiento, y por eso le dimos mucho puntaje en la postu- construir, pero que en casos puntuales donde el sistema
lación al núcleo familiar. Desde la lógica de la arquitectura no operase, tiene que estar el Estado. Donde el mercado,
y la construcción buscamos evitar el hacinamiento a toda con todas sus reglas y ajustes no tuviera los incentivos
costa, porque los estándares previos de la vivienda básica suficientes para funcionar, era razonable que estuviera el
en altura son de entre 32 y 34 m2, que además tienen un Estado detrás. Que, por ejemplo, en las comunas rurales,
deterioro de su materialidad y configuración. donde hace muchos años no postulaban comités, ahora
existan; que en zonas urbanas SERVIU pueda tomar un rol
¿Entonces los conjuntos se construyen ahora con una más activo y construir proyectos habitacionales, evitando
idea de proyecto de mejor calidad, con áreas de centra- que estos terrenos terminen con otro destino, porque en
lidades, accesos definidos, etc.? terrenos bien ubicados se pueden hacer proyectos de
integración, subsidios semicruzados e incluso de arrien-
GR Más que a la arquitectura, le dimos mucha vuelta a la do, subsidio que está en una primera fase y que ojalá en
mirada desde el loteo. Dejamos cláusulas para que los futuras administraciones genere ofertas de arriendo a
porcentajes de los espacios comunes tuvieran que estar través del desarrollo de nuevos instrumentos.
concentrados y con ciertas dimensiones, para que pue-
dan ser utilizados y sirvan a la comunidad. Además, acota-
mos los macro proyectos a un máximo de 600 unidades,
que siguen siendo grandes pero ya no son proyectos de
mil o 1200 viviendas. Quizás no nos metimos tanto en el
diseño arquitectónico como lo hicimos con el loteo, pero
es ahí donde se genera el espacio comunitario y donde el
capital social se refuerza o se ve muy afectado.
Todo eso lo hemos podido ver en los proyectos
nuevos, que tienen plazas, bandejones y juegos de alto
estándar. Por supuesto que aquí los créditos hay que
repartirlos, pues son cosas que ya venían y que nosotros
las fuimos perfeccionando.
484 condominios sociales como expresión de la vivienda colectiva (1976 - 2000)

da existente con productos de densidades medias, bien ubicados en los contextos


urbanos. Sin embargo, el Título 0, más cercano a los grupos vulnerables y com-
plementado solamente con ahorro hasta las 800 UF, tiene como principal objeto
de compra viviendas unifamiliares usadas en contextos bien emplazados, o en su
defecto viviendas nuevas en sectores periféricos, siendo un nicho aún no cubierto
por las posibilidades que entregan los condominios sociales en altura.
b) Proyectos integrados

Con el fin de dar las primeras señales de quiebre de la tendencia hacia la homogenei-
dad social y urbana generada tradicionalmente por las políticas y proyectos de vivienda
subsidiados por el Estado, en los últimos años se intenta potenciar la idea de los llama-
dos Proyectos Integrados, cuyo objetivo es promover la coexistencia de tipologías para
más de un segmento socioeconómico en un mismo desarrollo habitacional, a través
de un préstamo de enlace de hasta 200 UF por cada vivienda, por un plazo máximo de
dos años, a la empresa constructora o a la entidad patrocinante según corresponda.

Para su aplicación, los proyectos deben estar conformados en un 20 a 30 por ciento


por viviendas destinadas a familias vulnerables (DS N° 49), cuyo precio máximo no
puede superar las 800 UF; y en un 20 a 80 por ciento por viviendas destinadas a
familias emergentes y de clase media (DS N° 01), cuyo precio no puede superar las
2.000 UF. En caso de destinar viviendas a venta sin subsidio, el precio de dichas vi-
viendas puede superar las 2.000 UF. Este tipo de proyectos puede ser desarrollado
en comunas de más 40.000 habitantes, no puede tener más de 300 viviendas, debe
estar localizado en zonas con acceso a transporte, educación, parques, vías relevan-
tes y establecimientos de salud. En el caso de condominios sociales en altura, los
departamentos deben considerar una superficie mínima de 50 metros cuadrados.

Por otra parte, para la selección de los proyectos se priorizan aquellos emplazados
en barrios consolidados (de preferencia con predominancia de vivienda económica
por sobre vivienda social); aquellos que tienen identidad propia reconocible en el
total del proyecto, sin diferencias entre los estándares de urbanización de los dis-
tintos sectores; aquellos donde se combinan viviendas de distintos valores en un
mismo lugar promoviendo una integración real entre familias de diversos sectores
sociales: aquellos que favorecen los espacios comunes, equipamientos y áreas ver-
des para todos los integrantes del proyecto logrando una integración de la comuni-
dad; y, por último, aquellos que consideran mayores superficies de vivienda.

Sin duda, históricamente el desafío de integrar a los grupos sociales vulnerables,


emergentes y medios ha sido complejo de abordar por el rechazo que genera prin-
cipalmente en la población que ha logrado superar la vulnerabilidad y quiere dis-
Los bloques de mínima superficie como nueva tipología de vivienda pública 485

tanciarse de ella. Esta condición hace poco atractiva la intervención del sector pri-
vado en este tipo de iniciativas; sin embargo, se ha empujado con fuerza durante
los últimos años, generándose algunas excepciones que se espera se transformen
en referentes para ser replicados. Sin embargo, la concreción de este tipo de pro-
yectos hasta el momento se ha dado exclusivamente en extensión, siendo los con-
dominios mixtos en altura aún un desafío pendiente.
c) Subsidio de arriendo

No obstante la amplia variedad de subsidios existentes orientados a posibilitar el


acceso de las familias a una solución habitacional, el hecho de que éstos se centren
en la adquisición de vivienda le resta flexibilidad a la política habitacional. En este
sentido, se ha explorado la factibilidad de complementar el set de subsidios dispo-
nibles para la adquisición con un subsidio para el arriendo. Un subsidio al arriendo se
transforma en una alternativa que, en comparación a los subsidios a la adquisición,
permite que las familias vulnerables consigan acceso a viviendas mejor localizadas,
de mayor tamaño o con mejor calidad de la construcción, posibilitando cambios de
residencia asociados a aprovechar mejores oportunidades laborales y constituyendo
una opción potencialmente atractiva para algunos segmentos de la población, entre
los que destacan familias jóvenes cuyas necesidades respecto a las características
de las viviendas pueden ir cambiando en función de la etapa del ciclo de la familia.
Menor desarrollo del mercado de arriendo en Chile en comparación con el resto de los
países de la OCDE.
60%

50%

40%

30% X Decil de ingresos

20%

10%

0%
Alemania
Dinamarca
Países Bajos
Suecia
Francia
Austria
Finlandia
República Checa

Reino Unido
Bélgica
Luxemburgo
Malta

Polonia
Chipre
Irlanda
Letonia
Portugal
Grecia
Italia
Chile
Estonia
España
Eslovenia

Hungría
Bulgaria
Eslovaquia

Rumania
Lituania

Proporción de alquiler Promedio alquiler UE

Fuente: Documento de trabajo CEHU-MINVU 2012 en base a OECD 2011 y CASEN 2011 para el caso de Chile
486 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

En este contexto se diseña un programa de subsidio para el arriendo que se espera


comience a operar a partir del 2014. Este subsidio se orienta a financiar parte del
costo de arriendo de familias jóvenes, cuyo jefe de hogar sea menor de 30 años.
Concretamente, se propone un subsidio de tres UF mensuales durante los primeros
36 meses de arriendo, y uno de 2,5 UF mensuales por los 24 meses siguientes, has-
ta completar un período máximo de cinco años. Al momento de firmar el contrato
se revisa que la vivienda cumpla con ciertos requisitos, de manera de asegurar a los
beneficiarios una solución habitacional transitoria, pero adecuada a sus necesida-
des. El costo de la renta no debe superar los 200.000 pesos. El programa permitirá
que las familias se cambien de vivienda (incluso a otras regiones) y que quienes
deseen comprar una vivienda con el programa DS N° 01 puedan postular a él man-
teniendo el beneficio de arriendo hasta que la compra sea efectiva.

Se pretende que el programa no solo opere sobre el stock de viviendas existen-


tes, sino que también genere un mercado nuevo de vivienda de interés social para
arriendo. En este sentido, los condominios sociales en altura tienen un gran poten-
cial para ofrecer departamentos bien localizados para familias jóvenes, cerca de
sus redes y fuentes laborales.

5.6 PRINCIPALES DESAFÍOS. Hacia la consolidación del condominio


social como instrumento de integración

Sin duda, la implementación del Fondo Solidario de Vivienda como parte


de un continuo ajuste de la política habitacional a partir del programa Vivienda So-
cial Dinámica Sin Deuda marca un quiebre en el foco de la producción de vivienda
desde lo cuantitativo a lo cualitativo. A pesar de las graves consecuencias sociales
y urbanas, es innegable que este giro no habría sido posible sin la efectiva reducción
del déficit como producto del período analizado en el capítulo anterior.

Si bien ha sido un proceso paulatino, a partir de los ajustes sucesivos a la política


habitacional en este período, la figura del condominio social logra reducir su es-
tigma producido por el período anterior, reposicionándose lentamente como una
alternativa con ciertas ventajas comparativas respecto a la vivienda social unifa-
miliar convencional, entre las que se cuenta principalmente el acceso a una buena
localización gracias al incremento de la densidad. Sin embargo, su potencial es aún
mayor, sobre todo entendiendo que en las grandes urbes el acceso a la infraes-
tructura, los servicios y las redes se hace cada vez más relevante. Al respecto, se
distinguen ciertos lineamientos o desafíos que llevarían al condominio social a con-
solidarse como instrumento de integración en su más amplia concepción.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 487

Desde el punto de vista de la gestión de los proyectos, aún se puede avanzar de


forma más concreta hacia una “descentralización centralizada”, donde si bien el
Estado externaliza la gestión a los tres sectores, este mantiene un rol activo no solo
regulando y fiscalizando, sino también siendo un gestor directo en aquellos casos
donde ni el mercado, ni los gobiernos locales ni las organizaciones civiles y sociales
son capaces de proveer vivienda a quienes más la necesitan. En algunos casos los
propios Servicios Regionales de Vivienda y Urbanización (SERVIU) asumen un rol
protagónico, pero esta situación no necesariamente representa una tendencia a
nivel nacional. Lo anterior debe ser acompañado por un claro reconocimiento de
las organizaciones de base también como gestores activos de sus propias necesi-
dades habitacionales. Si bien el Fondo Solidario de Elección de Vivienda lo enuncia,
son contadas las excepciones donde dichas organizaciones asumen un rol de ese
tipo. Nuevamente, para potenciarlas no basta que el Estado declare su intención de
incorporarlas, sino que debe asumir un rol capacitador que fomente la descentrali-
zación hacia los propios vecinos.

La habilitación social tiene un rol fundamental en los procesos de postulación co-


lectiva, sobre todo cuando éstos son conducentes a una tipología de vivienda social
en altura que va a estar regida por la Ley de Copropiedad Inmobiliaria y donde la
organización vecinal se transforma en un factor clave para la correcta mantención
en el tiempo del conjunto, no solo en términos de la edificación propiamente tal,
sino en mayor medida del tejido social que los habita. En ese sentido, no basta con
tener una definición completa de los procesos y productos de la habilitación social
en los proyectos, sino que también es vital una correcta fiscalización por parte del
Estado del correcto cumplimiento de los mismos. Los planes deben ser entendidos
como la oportunidad más concreta de contribuir a la construcción de una identidad
colectiva que se transforme en la base de la sostenibilidad del proyecto.

El Subsidio Diferenciado a la Localización, incluyendo sus ajustes, permite efecti-


vamente generar proyectos mejor emplazados en los contextos urbanos, siendo el
condominio social la tipología que por excelencia favorece esta posibilidad, dado
que los subsidios se entregan por familia y, por ende, el incremento de la densidad
permite pagar terrenos más caros y mejor ubicados. Sin embargo, la distorsión de
los precios de suelo provocada por el propio subsidio, sumada a la explosión del
sector inmobiliario en los últimos años, vuelven críticas las posibilidades de acce-
der a buen suelo para vivienda social sin necesidad de recurrir a medidas excep-
cionales. En este contexto, es un diagnóstico de consenso la necesidad del propio
Estado de hacer una fuerte gestión de suelos, incluyendo el catastro y el estudio de
disponibilidad de sus propios inmuebles para las políticas habitacionales.
488 LOS condominios sociales como instrumentos de integración

El incremento del estándar de las viviendas propiamente tal, en términos de metros


cuadrados construidos y especificaciones técnicas, es probablemente el salto cua-
litativo más evidente de los proyectos habitacionales debidos al progresivo incre-
mento de los subsidios. Este cambio se hace aún más evidente en los condominios
sociales en altura, los que no son ampliables y, por lo mismo, deben ser entregados
con tres dormitorios terminados y 55 metros cuadrados. Sin embrago, aún hay cla-
ros desafíos pendientes, principalmente reconocer la diversidad de composicio-
nes familiares y por ende la necesidad de integrar distintas tipologías dentro de un
mismo proyecto, volver a integrar el uso comercial a los conjuntos habitacionales
y también volver a superar la altura máxima de cinco pisos, hoy determinada por
la existencia de ascensores. El encarecimiento de los suelos y la necesidad de una
buena ubicación se están haciendo cada vez más incompatibles en las grandes
ciudades del país bajo los esquemas actuales de producción de vivienda de interés
social, los que deben ser tensionados y replanteados.

Respecto a los bienes comunes, tanto construidos como no construidos, es un


hecho que van adquiriendo relevancia junto al incremento del estándar de las vi-
viendas. La incorporación de equipamientos comunitarios como requisito de los
proyectos y la intención de priorizar proyectos con ciertos atributos en relación a
su concepción del espacio público contribuyen al reposicionamiento de lo colecti-
vo como aspecto relevante de diseño, línea en la que sin duda aún falta avanzar. El
Estado debe definir parámetros y especificaciones mínimas no solo para lo cons-
truido, sino también para la configuración de los conjuntos habitacionales, el diseño
del espacio público y el entorno no edificado de las copropiedades, incluyendo he-
rramientas objetivas y concretas que permitan discriminar entre propuestas, más
allá de una negociación con los gestores de los proyectos, dependiente de distintas
voluntades o criterios.

Por último, los ajustes a las políticas de los últimos años avanzan en la focaliza-
ción hacia los distintos segmentos socioeconómicos y en la diversificación de las
herramientas para producir vivienda y acceder a ella. Es de esperar que el progra-
ma de arriendo orientado a familias jóvenes tenga buena acogida por parte de la
población y que en esa misma línea las iniciativas de focalización y diversificación
permitan diferenciar la forma de financiar, gestionar, postular y construir vivienda
más allá de criterios socioeconómicos, incluyendo por ejemplo la aplicación de po-
líticas para distintos grupos etarios y distintos contextos urbanos. Sin duda el ma-
yor desafío en este contexto es potenciar la integración social no solo en términos
generales al interior de las ciudades, sino también al interior de los mismos conjun-
tos, potenciando los Proyectos de Integración Social, agregándoles la variable de
“integración urbana”, donde el condominio social en altura tiene el rol fundamental.
Hacia nuevos estándares tipológicos, urbanos y sociales 489

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490 LOS condominios sociales como instrumentos de integración
Nuevos desafíos para una problemática histórica 491

CAPÍTULO 6
DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS
DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE
CONDOMINIOS SOCIALES.
Nuevos desafíos para una problemática histórica
492 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

6.1. INTRODUCCIÓN

Según el Catastro Nacional de Condominios Sociales, en 1936 se registra


la primera edificación residencial en altura de carácter público, hito que da inicio a
un recorrido de 77 años que se extiende hasta hoy.

Con 1.555 conjuntos construidos a lo largo de la política habitacional chilena, que


han alcanzado las 344.403 unidades habitacionales1, la edificación en altura ha
pasado a ser la principal tipología de vivienda pública, caracterizando el paisaje
residencial de nuestras ciudades.

Este hecho es relevante, si se considera que en cada departamento puede ha-


bitar un promedio de cuatro personas, en tanto existiría un total aproximado de
13.777.612 personas viviendo de manera colectiva bajo el sistema de copropiedad
inmobiliaria en edificaciones en altura construidas por los distintos programas de
vivienda pública.

Sin embargo, determinados por los distintos enfoques y prioridades de la política


pública —como se ha venido evidenciado en esta publicación—, no todos los con-
dominios presentan la misma calidad arquitectónica y urbana. En consecuencia, tal
como lo devela el catastro, se identifican en nuestro territorio nacional conjuntos
que, aunque presentan un grado de deterioro, cuentan con un alto valor patrimo-
nial y urbano, versus una inmensa mayoría que, concentrado en áreas periféricas,
ha desarrollado un alto nivel de problemáticas sociales y obsolescencia.

Con un modelo de administración del inmueble que ha ido evolucionando en el


tiempo, el trabajo en la vivienda social en altura tiene un componente fundamental
con el cual se vincula intrínsecamente, que determina o influye en el nivel de de-
terioro de la copropiedad, afectando la mantención de departamentos, edificios y
entornos. Hoy, focalizados en el mejoramiento de éstos, el modelo de administra-
ción plantea al Ministerio un desafío fundamental.

Esta realidad se ve reflejada en los distintos estándares espaciales, constructivos,


de localización y de consolidación de las estructuras urbanas que determinan, y
han terminado por complejizar, las posibilidades de mantención y mejoramiento de
los diversos conjuntos de vivienda social en altura.

1 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Área de Estudios, Secretaría


Ejecutiva Desarrollo de Barrios (SEDB). Ministerio de Vivienda y Urbanismo,
Santiago de Chile, 2013 (Base de datos sin publicar).
Nuevos desafíos para una problemática histórica 493

Consciente del grave escenario de alta obsolescencia del masivo parque de vivien-
das sociales y del deterioro de los entornos urbanos generados, desde finales de los
noventa, el Ministerio comienza a experimentar un cambio de enfoque en el diseño
de la política pública sectorial con el objetivo de mejorar la calidad de vida de un gran
número de familias. Plasmado en la implementación de diversos planes y progra-
mas, a partir de este momento el foco estará centrado no solo en la disminución del
déficit habitacional, sino también en el mejoramiento de los barrios y viviendas ya
construidos, lo que en materia de copropiedad se referirá tanto a las condiciones de
los propios departamentos y bloques como a las áreas comunes de los condominios.

Con el objetivo de subsanar las problemáticas que se vienen evidenciando como


consecuencia de la masiva producción de vivienda en altura, en el año 1997 se
promulga la Ley N° 19.537 de Copropiedad Inmobiliaria. Si bien la ley establece un
marco jurídico respecto de todas las edificaciones residenciales en altura2, consi-
dera un capítulo especial referido a condominios sociales, hecho que marca el inicio
de un cambio de paradigma que da cuenta de la creciente preocupación del Esta-
do por abordar el deterioro y las problemáticas del amplio parque habitacional de
condominios sociales en altura que el propio Ministerio había venido desarrollando.

Este hecho genera el diseño de las primeras iniciativas de inversión del Estado para
el mejoramiento de condominios sociales, instalando el inicio de una compleja dis-
cusión en torno a los mecanismos que pueden favorecer la organización, adminis-
tración y apropiación de los habitantes sobre su copropiedad.

Es así que durante los años 1998 y 2006 respectivamente, se implementan el Pro-
grama Participativo de Asistencia Financiera en Condominios de Viviendas Sociales
(D.S. N° 127, V. y U., de 1998) y el Programa de Protección del Patrimonio Familiar
PPPF (D.S. N° 255, V. y U. de 2006), que si bien buscan abordar todas las dimensio-
nes del deterioro de las viviendas, en el caso de los condominios sociales actuarán
principalmente sobre el mejoramiento interior del departamento, sin llegar a tener
mayor impacto en el mejoramiento de los bienes comunes de los edificios, el forta-
lecimiento de la organización vecinal y la copropiedad.

Posteriormente, un hecho significativo que refuerza el cambio de paradigma del


Ministerio en materia de política pública, es la creación del Programa de Recupera-

2 La promulgación de esta ley flexibilizará la administración de los conjuntos


habitacionales, considerando la posibilidad de realizar inversiones que permitan
la ejecución de proyectos de gran envergadura, favoreciendo la renovación y
conservación del patrimonio inmobiliario urbano, siempre que respondan a los
requerimientos de la planificación urbana.
494 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

ción de Barrios (2006), que instala la escala barrial como nueva unidad de gestión
ministerial. Se constituye así, en la estructura ministerial, la Secretaría Ejecutiva
Desarrollo de Barrios3 con el objetivo de abordar intervenciones de regeneración
urbana en la escala barrial a partir de una metodología integral de doble dimensión
física y social.

Como nueva iniciativa, el Programa de Recuperación de Barrios inicia su accionar


en 200 barrios de todo el país, en los que, naturalmente, hay diversos condominios
sociales. Sin embargo, la gravedad de los problemas detectados y las situaciones
específicas de los condominios derivan en la creación de una línea de atención es-
pecial para las copropiedades, marcando el comienzo de un programa destinado
exclusivamente a condominios sociales que apunta a las complejidades de sus pro-
blemáticas y, en especial, a las particularidades de su modelo de administración.

Basado en una metodología integral, el 2008 se configura el Plan Piloto de Condo-


minios Sociales con el fin de abordar temáticas como el modelo de administración
en copropiedad, el fortalecimiento de la organización social y la formalización de la
copropiedad, entre otras.

En consecuencia, si previamente existen ciertas herramientas para abordar el trabajo


en condominios sociales, éstas no logran un adecuado nivel de eficiencia en los diver-
sos contextos, lo que manifiesta la necesidad de que el programa fuera flexible para
adecuar una amplia gama de demandas mediante un modelo integral de interven-
ción. Es por ello que, a partir de la intervención en una mínima cantidad de conjuntos,
el Plan Piloto pasa a ser una experiencia de referencia y aprendizaje en materia de
mejoramiento de condominios sociales, que ha permitido dar un salto cualitativo en
la forma de abordar las complejidades de los condominios de vivienda social.

Como veremos en este capítulo, los significativos aprendizajes desprendidos del


Plan Piloto son diversos, lo que ha determinado que se recurra a ellos en algunos
de los contextos singulares que ha debido enfrentar el ministerio. Tal es el caso del
Plan de Reconstrucción implementado por la necesidad de reparar una serie de
condominios que sufren daños en el terremoto de 2010.

En el marco del nuevo modelo de doble dimensión abordado por la metodología del
Programa de Recuperación de Barrios, sin duda que el Plan Piloto de Condominios

3 En el año 2006, con la creación del programa aparece la Secretaría Ejecutiva


del Programa de Recuperación de Barrios (actualmente denominada Secretaría
Ejecutiva Desarrollo de Barrios), encargada de gestionar el Programa de
Recuperación de Barrios y el Programa de Condominios Sociales.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 495

Sociales pasa a ser un punto de inflexión en materia de condominios sociales, refle-


jando la evolución en la política pública del Ministerio.

Tanto el Plan Piloto como el Programa de Recuperación de Barrios demuestran que


no todas las problemáticas de la escala barrial encuentran solución al interior del
barrio o el conjunto, sino más bien en un contexto urbano de escala mayor, lo que
supone un nuevo desafío para el Ministerio.

Este hecho se refleja en el diseño e implementación del Programa Recuperación de


Condominios Sociales: Segunda Oportunidad, a través del cual se reconoce el défi-
cit cualitativo de anteriores soluciones de vivienda y se aborda la dimensión social,
urbana e interescalar del problema habitacional. El programa busca atender a con-
dominios sociales en altura con situaciones de habitabilidad crítica en contextos
urbanos precarios o deteriorados, entregando a sus propietarios la opción de ac-
ceder a una nueva vivienda acorde a los estándares habitacionales y de ciudad que
ofrecen las actuales políticas habitacionales. Más que una intervención en sí mis-
ma, el programa se transforma en un articulador de los diferentes programas mi-
nisteriales que operan a distintas escalas, apuntando hacia la regeneración urbana
integral de sectores caracterizados por la segregación del tejido social y urbano.

SÍNTESIS PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN EN CONDOMINIOS SOCIALES

1998 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013

PROGRAMA PARTICIPATIVO DE ASISTENCIA FINANCIERA A CONDOMINIOS SOCIALES (D.S. 127)

PROGRAMA DE PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO FAMILIAR (D.S. 255)

PROGRAMA DE RECUPERACIÓN DE BARRIOS (D.S. 14)

PLAN DE REGULARIZACIÓN Y APOYO AL CONDOMINIO O PLAN PILOTO DE


CONDOMINIOS SOCIALES

CAP. II PROGRAMA DE PROTECCIÓN AL PATRIMONIO FAMILIAR (D.S. 255)

PLAN DE RECONSTRUCCIÓN

PROGRAMA DE MEJORAMIENTO DE
CONDOMINIOS SOCIALES

PROGRAMA DE
RECUPERACIÓN DE
CONDOMINIOS SOCIALES

Fuente: Elaboración propia en base a SEBD, 2012.


496 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Programa Contenido

Programa Participativo de Focalizado en el mejoramiento de bienes comunes, la legaliza-


Asistencia Financiera en Con- ción de un reglamento y conformación del comité de adminis-
dominios de Viviendas Socia- tración. Cosidera gastos para la formalización de las copropie-
les (D. S. N° 127). dades y para la capacitación en administración.
Programa de Protección del Focalizado en el mejoramiento y ampliación de la vivienda, el
Patrimonio Familiar (D.S. N° mejoramiento de los entornos y la provisión de equipamientos
1.255) comunitarios. Desde el año 2009 cuenta con un capítulo es-
pecial destinado a Condominios Sociales. Logra consolidar una
ruta administrativa eficiente para financiar proyectos masivos
de forma ágil, con respuesta rápida a la demanda existente en
ese ámbito.
Programa de Recuperación Como un programa de doble dimensión física y social, a través
de Barrios (D. S. N° 14) de un Plan de Gestión de Obras y un Plan de Gestión Social, se
plantea la recuperación de barrios y condominios a través de
la formulación de planes maestros integrales abordando por un
lado, la inversión en mejoramiento físico de los espacios públi-
cos y la infraestructura barrial, y por otro, la recuperación del
tejido social y el fomento de la organización vecinal, instalando
la participación ciudadana como eje metodológico.
Plan de Regularización y Apo- A partir de la experiencia metodológica implementada por el
yo al Condominio o Plan Pilo- Programa de Recuperación de Barrios y la formación de equipos
to de Condominios Sociales profesionales multidisciplinarios (abogados, arquitectos y pro-
fesionales del área social), el plan piloto plantea la formulación
de planes integrales de intervención en condominios sociales,
considerando el mejoramiento de los bienes comunes, la forma-
lización de las copropiedades y diversas acciones tendientes a
mejorar y fortalecer la organización comunitaria.
Plan de reconstrucción de Como consecuencia de los daños sufridos en diversos condomi-
Condominios Sociales nios sociales por el terremoto de febrero de 2010, a partir de los
aprendizajes desarrollados por los diversos programas imple-
mentados en materia de copropiedad, se implementa el Plan de
Reconstrucción en múltiples condominios sociales, atendiendo
una diversidad de casos y tipos de proyectos a ejecutar, a tra-
vés de la utilización de una amplia gama de fuentes de finan-
ciamiento, desarrollando proyectos de reparación y refuerzos
estructurales, y la reposición de bienes comunes edificados.
Capítulo II. Programa de Pro- Considerando las limitaciones que evidencia el Programa de
tección del Patrimonio Fami- Protección del Patrimonio Familiar (2006), respecto a su meca-
liar (D. S. N° 255) nismo de focalización e implementación en condominios socia-
les, y también los aprendizajes recogidos del Plan Piloto (2009),
se gestiona su modificación que incluye un capítulo especial
para la atención de condominios sociales. El capítulo hace refe-
rencia al financiamiento de proyectos en el terreno de la copro-
piedad y los bienes comunes edificados dentro de los títulos de
Mejoramiento del Entorno y Mejoramiento de la vivienda.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 497

Programa de Mejoramiento El programa de Mejoramiento de Condominios Sociales es resul-


de Condominios Sociales tado de los diversos aprendizajes adquiridos a partir de los pro-
gramas ejecutados desde hace más de una década en el marco
de las copropiedades de vivienda social. De acuerdo a esto, la
intervención que implementa la Secretaría Ejecutiva de Desa-
rrollo de Barrios en copropiedad a través de un llamado especial
del Programa de Protección del Patrimonio Familiar (que corres-
ponde al Programa de Mejoramiento de Condominios Sociales)
intenta enfrentar este desafío a través de una serie de ajustes.
Programa de Recuperación Focalizado en condominios que al concentrar diversas proble-
de Condominios Sociales máticas como hacinamiento, mínimas superficies, alta densi-
dad, un fuerte deterioro del entorno, etc., presentan un estado
de situación crítica y de carácter estructural. A través de la ar-
ticulación entre lo social y lo técnico, el programa desarrolla sus
desafíos interescalarmente en dos ámbitos: enfrentando por
un lado, la necesidad de desdensificar los conjuntos generando
opciones de movilidad habitacional flexibles para aquellos que
decidan dejar sus viviendas y, por otro, abordando los entornos
urbanos de los conjuntos, conforme a la definición de un terrio-
rio urbano mayor de gestión estratégica e integral.
Fuente: Elaboración propia en base a SEBD, 2012.

6.2. Primeros programas que abordan la problemática del de-


terioro en condominios sociales

6.2.1. Programa Participativo de Asistencia Financiera en Condominios de Vi-


viendas Sociales (D.S. N° 127, V. y U., 1998): primera aproximación hacia el me-
joramiento de la Copropiedad

En virtud de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria y como primera respuesta


a las necesidades que presentan los condominios sociales en la década de los no-
venta, surge el Programa Participativo de Asistencia Financiera en Condominios de
Viviendas Sociales regulado por el Decreto Supremo N° 127, de V. y U. de 1998.

La importancia de dicho programa radica en que por primera vez se destinan recur-
sos públicos tanto para el mejoramiento y mantención de los condominios socia-
les como para su formalización4. De aquí que algunos de sus objetivos principales

4 Se entiende por formalización el proceso que dota a la copropiedad de los


elementos mínimos para su buen funcionamiento, tales como un reglamento, la
constitución de un Comité de Administración, la subdivisión del condominio y otros
de similar naturaleza.
498 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

fueran no solo financiar las obras necesarias para la mantención de los bloques y
bienes comunes, sino también destinar recursos para los gastos que demandara
la formalización del condominio y para el desarrollo de programas de capacitación
para los miembros del comité de administración, entre otros.

El programa impulsa a los copropietarios a organizarse conforme a la ley, buscando


incentivar la formalización de copropiedades con el fin de promover el cuidado, la
mantención y la apropiación de los bienes comunes mediante la inversión pública.

Con este objetivo, el D.S. 127 constituye un programa que opera bajo la figura de
aportes complementarios al otorgado por el Ministerio, considerando la exigencia
de aportes municipales y de los vecinos.

Ejecutado entre 1998 y 2008 en todas las regiones del país, el Programa Partici-
pativo de Asistencia Financiera en Condominios de Viviendas Sociales beneficia
a 673 copropiedades (equivalentes a 33.850 departamentos), con una inversión
promedio cercana a las 12 UF por cada vivienda, alcanzando una inversión total de
399.380 UF5.

Sin embargo, a pesar de las innovaciones y el gran avance que significó la imple-
mentación de este programa en materia de condominios sociales, transcurridos
diez años se constatan algunas limitaciones imprevistas en relación a los tipos de
proyectos y comunidades atendidas. Se advierte como el bajo nivel de organización
y el desconocimiento de la vida en copropiedad explican el insuficiente impacto de
la inversión realizada. Además, se evidencia que con el objetivo de llegar a atender
una mayor cantidad de copropiedades, el programa priorizó las postulaciones de
aquellos condominios que presentan proyectos aislados y de menor costo, como
pintura de fachadas o cierres perimetrales. Sin embargo, si bien este tipo de pro-
yectos mejora la imagen de las copropiedades, no se logran solucionar los proble-
mas de deterioro arquitectónico y urbano que afectan la calidad de vida de sus
habitantes, como el mal estado de techumbres y escaleras.

En otro ámbito, se comienza a evidenciar la ausencia de asistencia técnica especializada


para asesorar y apoyar a los vecinos respecto del proceso de formalización y adminis-
tración de la comunidad. En este sentido, si bien el programa contempla recursos para
alcanzar este objetivo, éstos son asociados a un equipo profesional de apoyo en terreno
que capacita y educa a los vecinos en materias referidas a la Ley de Copropiedad, limi-
tando la capacidad de comprensión y las implicancias de vivir en copropiedad.

5 Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios. Documentos de trabajo CCSS, 2012.


Nuevos desafíos para una problemática histórica 499

Condominio Villa la florida, antofagasta


Intervención mejoramiento de fachadas.

Fuente: Equipo de Condominios Sociales. SEDB, 2011.

Condominio Empart (Punta Arenas).


Intervención mejoramiento de fachadas y cierres perimetrales.

Fuente: Equipo de Condominios Sociales. SEDB, 2011.


500 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Villa Primavera (Concón)


Intervención mejoramiento de fachadas y cierres perimetrales

Fuente: Equipo de Condominios Sociales. SEDB, 2011

Esta situación provoca un problema de focalización de la inversión: las copropieda-


des que logran formalizase con mayor facilidad, y por lo tanto postular al programa,
corresponden a las comunidades más organizadas cuyos condominios, por lo mis-
mo, no presentan mayor grado de deterioro físico.

Otros factores que explican el bajo impacto del programa están relacionados con
la naturaleza del financiamiento público. Implementado como un programa de in-
versión que requiere una evaluación previa del Sistema Nacional de Inversiones6, en
ese momento el sistema implica un ciclo no menor a los dos años entre la postula-
ción y la ejecución de las obras. Este largo proceso produce la deserción de muchas
de las postulaciones debido a la demora que implica obtener su recomendación.
El inconveniente es que una vez aprobados los recursos, los presupuestos presen-
tados para los proyectos postulados estaban desactualizados, lo que en ciertos
casos implicó que se requirieran importantes aumentos económicos y, en otros,
que muchas de las licitaciones no lograran recibir ofertas.

Otra explicación de esta problemática es que si bien el programa cuenta con cua-
dros normativos tales como tablas con costos unitarios7 o estándares para el dise-

6 El Sistema Nacional de Inversiones corresponde al mecanismo de evaluación


de proyectos de inversión que da cuenta de su rentabilidad social por parte del
Ministerio de Desarrollo Social (en ese momento, MIDEPLAN).
7 Se refiere a los listados de precios emitidos anualmente por el SERVIU, los que
sirven como referencia para el diseño y cálculo de presupuestos.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 501

ño de proyectos establecidos por el Ministerio, muchos de éstos no corresponden


a la realidad, lo que determina una falta de precisión que genera mucha distancia
entre los costos de un proyecto, evidenciando la falta de coherencia de los presu-
puestos en sus etapas de postulación y ejecución, momento en el cual general-
mente se requieren aumentos.

Por otro lado, la exigencia de un aporte municipal y otro aporte de los vecinos
(complementarios al subsidio), no logra llevarse a cabo expeditamente como con-
secuencia del extenso plazo que media entre la postulación y la ejecución del pro-
yecto. Este hecho desincentiva tanto a los municipios como a los propios vecinos,
determinando que un porcentaje no menor de condominios deserte de la postula-
ción transcurrido un año.

Más allá de todos estos aprendizajes, lo más significativo del Programa Participa-
tivo de Asistencia Financiera en Condominios de Viviendas Sociales es que a partir
de su implementación se transforma en un programa pionero en materia de in-
tervención en condominios sociales, evidenciando la necesidad de un instrumento
normativo de mejoramiento y de asistencia técnica especializada, que no solo se
ocupe del diseño de proyectos, sino que también asuma la problemática legal y
social de la vida en estas comunidades.

Es así que en el año 2008, una vez transcurridos diez años de la implementación
del D.S. 127 como programa, junto a la modificación de la Ley de Copropiedad del
año 2007, se gesta el Plan Piloto de Condominios Sociales, una nueva iniciativa que
aporta aprendizajes y recomendaciones hacia la construcción de una política en
condominios sociales.

6.2.2 Programa de Protección del Patrimonio Familiar (D.S. N° 255, V. y U.,


2006). De los bienes comunes al mejoramiento interior del departamento

El Programa de Protección del Patrimonio Familiar (PPPF) se implementa


el 2006 con el objetivo de entregar, a quienes ya son propietarios de inmuebles,
un subsidio para el mejoramiento de las viviendas y sus entornos, a través de la
postulación a tres instancias definidas en igual número de títulos establecidos en el
decreto que regula el programa: Título I, para el mejoramiento del entorno y equi-
pamiento comunitario; Título II, destinado al mejoramiento de la vivienda; y Título
III, destinado a la ampliación de esta.

Pensado para postular en forma individual o colectiva, el programa exige el acom-


pañamiento de un Prestador de Asistencia Técnica (PSAT) y la participación del
502 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

postulante en la elaboración del proyecto. El PSAT es definido como un asesor téc-


nico de los postulantes en aquellos aspectos necesarios para presentar su proyec-
to, como la organización del grupo postulante, los antecedentes requeridos por el
programa, el diseño y presupuesto de las obras a ejecutar, la contratación directa
de la obras, etc. Esta asesoría puede provenir de entidades privadas o de los propios
municipios, quienes previamente firman un convenio con el Ministerio respecto a su
capacidad de ser prestadores de asistencia técnica8.

Considerando el Título I, destinado al mejoramiento del entorno y la dotación de


equipamiento comunitario, como aquel título que afecta directamente a los es-
pacios comunes, metodológicamente el Programa PPPF plantea la formulación de
un Plan de Habilitación Social cuyo objetivo es apostar por integrar socialmente
al barrio. Entendido como un conjunto de actividades que busca que las familias
participen activamente en su proyecto, el Plan de Habilitación Social está a cargo
de entregar información, dando a conocer los derechos y deberes que tienen los
vecinos al participar del programa, capacitándolos respecto a la ley de copropiedad
y al uso y mantención de las obras.

El Plan de Habilitación social es ejecutado por el PSAT en dos etapas: mientras la


primera corresponde a las actividades que preceden a la postulación, la segunda,
comprende las actividades que se deben desarrollar con posterioridad a la selec-
ción del proyecto en cualquiera de los títulos del programa.

En términos evaluativos, si bien esta primera fase9 del Programa de Protección del
Patrimonio Familiar no logra reflejar un gran éxito en el mejoramiento integral de los
condominios sociales, su importancia radica en que permite identificar las proble-
máticas del modelo y los puntos de ajuste necesarios para abordar intervenciones
en copropiedades de vivienda social.

De acuerdo a lo anterior, se evidencia que al estar planteado como un programa de


ejecución de obras que puede llegar a todo tipo de vivienda social (unifamiliar y en
copropiedad), no logra focalizar la inversión en los condominios, que es donde se
concentran las principales urgencias. Por consiguiente, se establece la necesidad
de masificar su impacto, buscando llegar a un mayor número de beneficiaros.

8 Las PSAT deben firmar un convenio marco con las SEREMI en el que se establece
su responsabilidad y marco de acción.
9 La primera fase corresponde a la promulgación del D.S. N° 255, V y U., 2006.
Una segunda fase incluye las modificaciones realizadas al Programa de Protección
del Patrimonio Familiar con el capítulo de condominios sociales agregado mediante
el N° 27 del artículo único del D.S. N° 6, de 2009.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 503

En otro ámbito, como consecuencia del requisito de organización del condominio que
se solicita para la postulación al Título I (de mejoramiento del entorno y equipamiento
comunitario de la copropiedad), el programa atiende principalmente a las unidades
del condominio en virtud del Título II (de mejoramiento de la vivienda). Sin embargo,
por diversos motivos asociados a la problemática de la copropiedad, si bien el pro-
grama invierte en este momento dos tercios de su presupuesto en el mejoramiento
de la vivienda, versus un tercio en el mejoramiento de los bienes comunes, solo logra
atender al veinte por ciento de los departamentos de un mismo conjunto. Dentro de
estos motivos podemos señalar el hecho de que muchas de las unidades del condo-
minio son habitadas por arrendatarios, ocupantes irregulares (tomas) o comodatos,
situaciones en las que sus habitantes no cuentan con la escritura de la propiedad10,
que es el requisito mínimo solicitado para la postulación al programa.

Este hecho demuestra la dificultad que tiene el programa para alcanzar un impacto
real en el mejoramiento de los bienes comunes de la copropiedad, sin que logre
generar un efecto real en el mejoramiento integral de los condominios sociales.

Asimismo, la dificultad para acceder al subsidio por parte de las familias interesadas
va generando resistencia desde los PSAT para trabajar en copropiedades, situación
determinada por las condicionantes jurídicas de aprobación de proyectos en bienes
comunes, por la complejidad técnica exigida para los proyectos y porque se comienza
a percibir la copropiedad como un ámbito muy conflictivo para llegar a acuerdos res-
pecto a los proyectos y al cumplimiento de los requisitos establecidos por el SERVIU.

De acuerdo a esta realidad, se configura dentro del Programa de Protección del


Patrimonio Familiar un capítulo especial destinado a la atención de condominios
sociales, cuyo objetivo es hacer una distinción entre las problemáticas que presen-
tan los distintos tipos de vivienda social. Con ello queda planteada la necesidad de
diseñar un modelo de intervención que considere aspectos singulares y específicos
de actuación para viviendas construidas bajo el régimen de copropiedad, situación
que se alcanza en el 2009 con la modificación al D.S. N° 25511.

10 La propiedad de todo inmueble requiere de su escritura pública inscrita en el


respectivo Conservador de Bienes Raíces.
11 Ver Punto 6.4 del presente capítulo.
504 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

6.3. La escala barrial como unidad de gestión urbana

Desde finales de los noventa, el Ministerio se mantiene atento al alto nivel de


obsolescencia que presenta el parque habitacional construido en décadas anteriores y
al nivel de problemáticas sociales que se presentan en condominios sociales asociadas
a las características espaciales, de localización y administración vinculadas a ellos.

Si bien surgen previamente algunas iniciativas que apuntan al deterioro habitacional y


al déficit urbano, uno de los hechos más significativos que marca el cambio de para-
digma en el quehacer del Ministerio está determinado por la creación del Programa de
Recuperación de Barrios, el que instala la escala barrial como nueva unidad de gestión.

A partir de la creación del Programa de Recuperación de Barrios se establece en el


Ministerio un trabajo de orden territorial, mediante el cual es posible definir áreas
delimitadas que permiten focalizar adecuadamente la inversión sectorial, plan-
teando la oportunidad de abordar el territorio de manera estratégica y focalizada
a través de unidades de intervención de escala intermedia entre la vivienda y la
ciudad, jerarquizando así aquellos territorios más vulnerables social y físicamente.

En consecuencia, si el Ministerio viene abordando la vivienda como unidad de ges-


tión en la que debe dialogar con la familia como actor clave, con la escala barrial
se transita a un enfoque territorial en virtud del cual se debe comenzar a dialogar
con el tejido social, instalando una nueva forma de trabajo que necesariamente
requiere de la participación, interescalaridad, sostenibilidad, integralidad y multi-
sectorialidad como principios de intervención.

Desde esta perspectiva, en un contexto de política pública enfocado en la reduc-


ción de las brechas en materia de equidad urbana en las ciudades, el Programa
de Recuperación de Barrios logra cimentar las bases de lo que serán muchas de
las políticas públicas que centrarán su quehacer sobre el espacio ya construido a
partir de procesos de regeneración urbana y mejoramiento de la calidad de vida en
territorios de alta vulnerabilidad.

Planteando que intervenir sobre el proceso de degradación urbana significa entender lo ur-
bano como parte del ejercicio ciudadano, la escala barrial inicia un camino en el que, a través
de una acción descentralizada, se busca incorporar a los propios vecinos y a los gobiernos
locales como actores clave en todas las etapas del proceso de mejoramiento de su entorno.

Ello significa entender la regeneración urbana estableciendo una nueva relación


Estado-ciudadanía que busca propiciar un nexo entre la política pública y los ciuda-
danos, donde todos los involucrados comparten niveles de responsabilidad y com-
promiso en el diseño y ejecución de la recuperación barrial.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 505

De esta forma, la articulación y coordinación entre los actores clave del barrio se
transforma tanto en instrumento para la recuperación como en un fin en sí mismo,
donde la participación a través de procesos deliberativos pasa a ser una herramienta
fundamental a través de la cual los actores sociales son autocríticos y capaces de
coproducir, en conjunto con los actores institucionales, el futuro de su barrio asumien-
do su co-responsabilidad y compromiso en el proceso. Se instala así la idea de que
embarcarse en procesos participativos posibilita adquirir nuevas herramientas y de-
sarrollar formas de trabajo más dialogantes y colaborativas entre los distintos actores,
avanzando en el fortalecimiento del tejido asociativo de los barrios y en las virtudes
cívicas de los vecinos y vecinas en tanto indicadores claves de la recuperación y sus-
tentabilidad.

A partir de una metodología integral de doble dimensión física y social, la escala


barrial logra instalar nuevos desafíos a la gestión urbano-habitacional, diferentes
a los que tradicionalmente aborda el Ministerio, como la necesidad de desarrollar
intervenciones integrales en las que, con la intención de generar la sostenibilidad
de las intervenciones y una inversión física de mejoramiento, se apuesta por la
cohesión social y el empoderamiento de los vecinos.

Bajo un nuevo desafío metodológico, el Programa de Recuperación de Barrios in-


terviene en 36 condominios sociales y 33 conjuntos mixtos (vivienda unifamiliar
y condominios) a nivel nacional, configurando a partir del 2008 lo que será el Plan
Piloto de Condominios Sociales.

Este hecho marca el inicio de un programa destinado exclusivamente a condomi-


nios sociales, planteando las particularidades de sus problemáticas y las comple-
jidades de su modelo de administración. Basado en el mismo enfoque metodo-
lógico, a partir de la experiencia del Plan Piloto de Condominios Sociales se inicia
un camino que busca comprender y evaluar las problemáticas en materia de co-
propiedad, identificar su lógica de inversión y establecer el tipo de financiamiento
y el modelo de actuación en el caso de los conjuntos de vivienda social en altura.

Dado que ha sido significativa la atención a barrios y condominios sociales desde


una mirada integral, hoy la escala barrial se instala como una unidad de interven-
ción territorial imprescindible para el Ministerio con dos programas a su haber: el
Programa de Recuperación de Barrios y el Programa de Condominios Sociales.
506 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

6.3.1 Programa de Recuperación de Barrios (D.S. N° 14, V. y U., 2007). La Inte-


gralidad como modelo de regeneración urbana

Con un enfoque orientado a promover políticas de integración social que con-


juguen la responsabilidad del Estado y los ciudadanos en la construcción de ciudades
y barrios más amables para sus habitantes, en 200612 se implementa el Programa de
Recuperación de Barrios con el objetivo de «contribuir al mejoramiento de la calidad
de vida de los habitantes de todo el país, que [convivían con] problemas de deterioro
de los espacios públicos, segregación y vulnerabilidad social, a través de un proceso
participativo, integral y sustentable de regeneración urbana»13.

A través de la definición participativa de Planes Maestros de Recuperación Barrial


(PMRB) orientados al mejoramiento y revitalización de los espacios públicos y los
entornos barriales, el programa propone un modelo de intervención que busca el
desarrollo de un Plan de Gestión de Obras asociado integralmente a un Plan de
Gestión Social que, basado en el reconocimiento de la naturaleza multidimensio-
nal del territorio, y sobre todo en la comprensión de que el espacio público es de
responsabilidad de todos, recuperando el sentido de lo público, el fortalecimiento
de las organizaciones sociales, la convivencia comunitaria y la identificación de los
vecinos con su barrio, busca dejar instalada y fortalecida la cohesión social en los
barrios.

Por ello, un elemento clave para la gestión integral del Plan Maestro de Recupera-
ción Barrial es el reconocimiento de los “modos de habitar” del barrio y su entorno,
entendidos como los elementos de significación e identidad barrial, configurados
a partir del perfil del habitante, el paisaje urbano y su relación con el territorio14.
Dichos elementos constituyen la base fundamental en la articulación de los planes
de gestión social y de obras, permitiendo por un lado, establecer un sistema de
proyectos claves y sinérgicos en lugares estratégicos, y por otro, propiciando una
acción colectiva, sostenible en el tiempo que contribuya al fortalecimiento de la
autonomía y la identidad barrial, así como al desarrollo de prácticas significativas
de inclusión social.

12 El Programa de Recuperación de Barrios comeinza su implementación en


virtud de la Ley de Presupuesto del año 2006.
13 SECRETARÍA EJECUTIVA DESARROLLO DE BARRIOS. MINVU, 2011.
14 Los modos de habitar del barrio son entendidos como la vivencia de sus
habitantes o la convidencia entre vecinos, que configuran la identidad barrial y
las relaciones, determinando las formas de uso y significado del espacio público,
las prácticas cotidianas, recorridos y lugares de permanencia desde lo formal e
informal en torno al espacio público.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 507

Teniendo como objetivo otorgar mayor legitimidad y sostenibilidad a la intervención, se


busca el involucramiento corresponsable de los vecinos y vecinas en todas las etapas
del proceso de recuperación barrial, aparecen como logros significativos en el diseño
metodológico del programa los espacios de deliberación conjunta que se desarrollan
durante todo el proceso de intervención entendidos como un mecanismo para la re-
flexión y la toma de decisiones, desde el diagnóstico hasta la proyección de una agen-
da futura para los barrios.

La participación como instrumento del Modelo de Recuperación Barrial.

Fuente: Programa de Recuperación de Barrios. Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios. MINVU.


508 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Metodología de Recuperación Barrial.

Fuente: Programa de Recuperación de Barrios. Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios. MINVU, 2012.

Con el objetivo de convocar a los distintos actores del barrio, un mecanismo funda-
mental de promoción de la participación barrial es la conformación de los llamados
Consejos Vecinales de Desarrollo (CVD), los que, como una plataforma de partici-
pación representativa, articulan a las distintas organizaciones y sectores del barrio,
abriendo espacios para la toma de decisiones, el desarrollo de sus planes de trabajo
y el fortalecimiento de su liderazgo en la comunidad.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 509

Como objetivos específicos, el programa promueve el mejoramiento y la dotación


sostenible de equipamientos, infraestructura y espacios públicos en los barrios, con
foco en las necesidades de sus habitantes y la integración territorial; asimismo, de-
sarrolla un proceso participativo de los vecinos que estimula el uso y la apropiación
responsable del espacio público y el equipamiento e impulsa la asociatividad y la
buena convivencia para la gestión de la regeneración urbana en la escala barrial;
finalmente, integra las dimensiones de seguridad, identidad y medio ambiente a
través de prácticas y valores comunitarios que fortalezcan los procesos de planifi-
cación, diseño, uso y mantención del espacio público barrial.

A partir de un modelo que propone tres fases secuenciales de intervención integral,


articuladas por la formulación de un proyecto integral de recuperación barrial, los
barrios inician el proceso de recuperación con la instalación de un equipo profesio-
nal en terreno que busca representar la presencia del Estado en el territorio.

Transcurridos siete años desde su implementación, se constata que el Programa


de Recuperación de Barrios se configura como un programa que, focalizado en la
recuperación de espacios públicos, se transforma en una instancia de innovación
y avance respecto al diseño de las políticas públicas implementadas por el MIN-
VU. Sin embargo, entendiendo que el foco del programa está en la intervención en
espacios públicos, específicamente en Bienes Nacionales de Uso Público (BNUP),
nuevamente queda en evidencia la complejidad del trabajo en condominios so-
ciales, situación determinada principalmente por las dificultades referidas al cum-
plimiento de la ley respecto a la realización de obras o intervenciones en bienes
comunes, la organización vecinal asociada a un comité de administración y los
tiempos que requieren los procesos de formalización de las copropiedades.

Por ello, es significativo relevar la importancia del Programa de Recuperación de


Barrios en materia de condominios sociales, ya que su metodología sienta las ba-
ses para pensar en un programa que aborde las complejidades de una intervención
específica para la copropiedad, planteando la necesidad de generar intervenciones
diferenciadas entre barrios y condominios sociales.

Finalmente, aún en este contexto de adaptación, es significativo dar cuenta que


desde el 2006 se ejecutan y se encuentran en proceso de intervención 19.549
departamentos, con una inversión total de 1.149.523 UF y un promedio de gasto
por vivienda de 57 UF.
510 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Ficha de proyecto

BARRIO JORGE ALESSANDRI, ANTOFAGASTA, REGIÓN DE ANTOFAGASTA

La situación de deterioro urbano y social que presenta antes de la intervención el barrio Jorge Ales-
sandri, conocido despectivamente como “Los Nichos”, así como las escasas prácticas en el cuida-
do del medioambiente y la alta percepción de inseguridad existentes en él, habían incrementado la
sensación de desarraigo y una percepción negativa por parte de los vecinos.
Construido en 1986 bajo el Programa de Vivienda Básica (SERVIU), con el transcurrir del tiempo el
barrio presenta problemáticas en diversos ámbitos, dentro de los que destaca un fuerte deterioro
en los departamentos y bienes comunes por falta de mantención, principalmente en los elementos
metálicos como barandas y escaleras, generando desconectividad y riesgo para la integridad física
de las personas. Sumado a ello, el barrio presenta un fuerte deterioro ambiental agudizado por
la polución, la alta radiación solar y la ausencia de pavimentación y áreas verdes. Esta situación
genera diversos sitios eriazos y micro basurales, con el consiguiente abandono del entorno de los
bloques de vivienda. Esta imagen de deterioro, la estigmatización por parte de los propios vecinos
y la fuerte percepción de inseguridad terminan por replegar a los habitantes en sus departamen-
tos, abandonando el uso de los espacios comunes.
En este contexto, la implementación del Programa de Recuperación de Barrios resulta fundamen-
tal. A través del trabajo mancomunado entre los vecinos, el Consejo Vecinal de Desarrollo (CVD),
la Junta de Vecinos Jorge Alessandri y la Seremi de Vivienda y Urbanismo (a través del programa),
se logra articular una experiencia de regeneración urbana que, además de mejorar la imagen del
barrio, contribuye en fortalecer la organización vecinal.
Considerando la experiencia que significa vivir en bloques de vivienda en altura, dentro de los ob-
jetivos que plantea el plan maestro como instrumento estratégico de recuperación del barrio está
«que los vecinos aprendan a vivir en comunidad», generando diversas acciones que favorezcan
la apropiación y el arraigo respecto de su barrio. De acuerdo a esto, se consideran las siguientes
claves de intervención: el desarrollo de un proyecto arquitectónico integral que aborda las diversas
escalas presentes en el barrio y su entorno; la configuración de un espacio común que fortalece
la identidad y la integración vecinal; y la delimitación de áreas de crecimiento que integran sitios
residuales.
A partir de este desafío, entre las obras propuestas por el Plan Maestro destaca el recambio de
barandas de escaleras y pasillos en las circulaciones de los bloques, la construcción de una sede
social, la pavimentación y definición de las circulaciones vehiculares y peatonales, entre otras. Por
ello, con el objetivo de favorecer la apropiación espacial del conjunto configurando claramente los
límites del barrio, una de las primeras acciones que prioriza el Plan Maestro es la construcción de
un “cierre perimetral”, apostando a que los vecinos logren apropiarse de un territorio con límites
claros, acotado y del cual son propietarios.
La implementación del Plan de Gestión Social, con un equipo profesional en terreno, destaca por
sus distintas líneas de acción tendientes al cuidado medioambiental y la mantención y la seguridad
al interior del barrio, logrando desencadenar otras acciones relacionadas con la organización de
la comunidad para la mantención de los bienes comunes, la articulación de las organizaciones al
interior del barrio y el fortalecimiento de la cohesión social entre los vecinos.
Desde una perspectiva medioambiental, destaca la gestión del CVD, la Junta de Vecinos y el Co-
mité de Vigilancia (o Comité de Administración) con la corporación Pro Antofagasta (PROA), para
ser asesorados en la gestión y cuidado del entorno y la calidad medioambiental de la copropiedad.
Este vínculo es altamente significativo ya que incide en la sensibilización y educación a través de
distintas estrategias comunicacionales, al tiempo que favorece la formación y organización de gru-
pos destinados al cuidado y mantención del barrio. Interesante es destacar la campaña “Oye, se te
cayó un papel” (implementada por la corporación y el programa), la que impacta tanto en el barrio
como en sus entornos.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 511

Barrio Jorge Alessandri, Antofagasta

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.


512 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Asimismo, cabe destacar la organización de los vecinos en un programa semanal denominado “Ba-
rriendo en conjunto”, coordinado por las delegadas de block y otros vecinos, a través del cual todos
los viernes se realiza el aseo del perímetro del barrio.
Las acciones enmarcadas en el mejoramiento de la calidad medioambiental del barrio derivan en
una fuerte vinculación multisectorial. La Junta de Vecinos, en conjunto con el CVD, desarrolla el
proyecto “Construyendo Comunidad; Un espacio educativo y de limpieza que aporta a la trans-
formación del barrio en condominio social” en el marco del XII Concurso Nacional del Fondo de
Protección Ambiental 2009, de la Comisión Nacional del Medioambiente (CONAMA). A partir de la
implementación de este proyecto, en conjunto con la gobernación y la municipalidad, se accede a
fondos regionales para seguir arreglando el entorno del barrio, capacitando a los vecinos en dife-
rentes líneas como seguridad ciudadana y desarrollando temas de cultura e identidad a través de
programas de arte y empleo.
El fortalecimiento de la seguridad al interior del barrio favorece la organización de un Comité de Vigi-
lancia y Cuidado que coordina la formación de cuadrantes de vigilancia los fines de semana, así como la
construcción de una caseta de seguridad y conserjería logra materializarse a través de la gestión de la
comunidad, a partir de una cuota mensual que se realiza como aporte desde cada uno de los bloques.
Como resultado de los cambios en la imagen del barrio y la mejor convivencia entre vecinos, un as-
pecto positivo a destacar es el aumento en la autoestima de los habitantes, quedando la represen-
tación social de “Los Nichos” relegada a la memoria colectiva que ellos mismos están dispuestos a
modificar a través de sus acciones en el entorno. Destacan también la sostenibilidad de las labores,
las alianzas generadas con otros organismos y entidades, la participación vecinal a través de las
iniciativas y toma de decisiones y la capacidad de empoderarse de temas asociados a los objetivos
que los vecinos buscan alcanzar como comunidad.
En consecuencia, la implementación del Programa de Recuperación de Barrios en el barrio Jorge
Alessandri logra tener un significativo impacto en su imagen y mejoramiento, así como en la calidad
de vida de sus habitantes. Uno de sus principales aciertos está en que, determinado por su metodo-
logía de doble dimensión, logra articular a los vecinos, quienes entienden el significado de vivir en co-
propiedad y los beneficios que puede generarles la organización, coordinación y buena convivencia.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 513

Barrio Jorge Alessandri, Antofagasta

Fuente: Catastro Nacional de Condominios Sociales.


514 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Ficha de proyecto

BARRIO LAS VIÑITAS, CERRO NAVIA, REGIÓN METROPOLITANA

El barrio Las Viñitas corresponde a un ejemplo significativo dentro de la experiencia del Programa
de Recuperación de Barrios debido al grave deterioro físico y a las profundas problemáticas socia-
les existentes, las que, junto a la complejidad que implica estar regido bajo el régimen de copropie-
dad, evidencian que no basta con la intervención definida en el marco del programa, si no que más
bien se requiere una intervención urbana mayor.
El barrio Las Viñitas es construido entre 1984 y 1985 bajo la lógica de alta producción homogénea
y estandarizada de vivienda básica que caracteriza a ese periodo. Con un emplazamiento periféri-
co en relación a la estructura urbana de la ciudad, el conjunto está compuesto por tres poblacio-
nes: Viñita I, Viñita II y La Hondonada, con un total de 67 bloques que suman 1.029 departamentos
donde, previo a su demolición, habitan aproximadamente 3.600 personas.
Entregada en algunos casos bajo el subsidio de vivienda básica y, en otros, como solución para
familias erradicadas de distintos sectores de la ciudad o damnificados del terremoto de 1985, la
población se caracteriza por presentar distintas problemáticas que acentúan su nivel de deterioro,
entre ellas un alto nivel de desarraigo, una fuerte fragmentación social y una baja capacidad de
organización. A estas problemáticas se agrega la subdivisión del barrio en 10 copropiedades inde-
pendientes, con un 74,7 por ciento de sus 6,6 hectáreas bajo este régimen jurídico, versus el bajo
porcentaje de suelo destinado a Bien Nacional de Uso Público (BNUP).
En consecuencia, el sector presenta importantes problemáticas de habitabilidad tanto en la escala del
barrio y del condominio como en la de la vivienda. En la escala del barrio, el deterioro ambiental se pre-
senta como un agravante de la situación de precariedad, en el que la escasez de equipamientos, la falta
de mantención de las áreas verdes, la presencia de vertederos clandestinos y plagas y el acopio de de-
sechos en espacios comunes, así como la presencia de sitios abandonados e inseguros, influyen nega-
tivamente sobre la percepción y el sentido de pertenencia de sus habitantes. A ello se suma a la baja o
nula capacidad organizativa y económica de los vecinos respecto de sus copropiedades, lo que produce
un deterioro generalizado de los espacios y bienes comunes edificados, tales como escaleras, techum-
bres, redes sanitarias, etc. Lo anterior, sumado a la mínima superficie de las unidades habitacionales (36
m2) y la consiguiente aparición de ampliaciones irregulares que se van apropiando de los bienes comu-
nes de manera fragmentada y laberíntica, poniendo en riesgo la estructura de los bloques, termina por
consolidar el alto estado de deterioro físico y la percepción de inseguridad al interior del barrio.
En este contexto, cuando el programa ingresa al barrio surge la fuerte demanda de los propios veci-
nos y el municipio de evaluar estructuralmente los blocks de viviendas. De acuerdo a esto, se firma
un “contrato de barrio parcial y condicionado”, hecho que establece el primer punto de variación de
lo que se establecía en el modelo de intervención del Programa de Recuperación de Barrios*. El con-
trato de barrio considera, entonces, la realización de un estudio que revela, que los blocks presentan
un grado de deficiencia estructural como consecuencia de las propias intervenciones de los vecinos,
recomendando técnicamente refuerzos perimetrales para la estructura y la necesaria eliminación de
volados y ampliaciones.
Este hecho es clave para entender que, considerando el abanico de problemáticas asociadas a la
habitabilidad del conjunto, a nivel ministerial se decide dar otro marco a la solución estructural,
determinando la necesidad de diseñar e implementar una intervención urbano-habitacional de
carácter integral, la que implica demoler el conjunto y construir un nuevo barrio como solución
habitacional destinada a la mayoría de las familias residentes. En este marco, la coordinación de
la intervención se traslada desde la SEREMI al SERVIU Metropolitano, en tanto es ahí donde se en-
cuentran los instrumentos necesarios para implementar una intervención de este tipo.

* La firma del contrato de barrio simboliza el inicio de la intervención en el barrio a partir del acuerdo respecto a las inversiones
que se realizarán en él durante el desarrollo del programa. En el caso de Las Viñitas, el contrato de barrio es considerado “parcial y
condicionado” al incorporar solo un par de iniciativas a la espera de los resultados del estudio estructural.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 515

BARRIO LAS VIÑITAS

Fuente: Equipo de Barrio Las Viñitas. Programa de Recuperación de Barrios. SEREMI 2008.
516 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Dentro de los requerimientos que fortalecen la intervención como experiencia piloto, se advierte la
formulación de una solución en conjunto con las familias, la mantención de un equipo interdiscipli-
nario en terreno y la entrega de asesoría jurídica para trabajar en las soluciones y alternativas caso
a caso, aprovechando el conocimiento logrado por los profesionales del programa con los vecinos.
Con este nuevo escenario, en un momento en que la comunidad siente un alto grado de fragilidad
e incertidumbre, se comienza a trabajar el objetivo central de fortalecer un discurso común que
llegue a todos los vecinos, fomentando la comprensión de las acciones que se llevarán a cabo. Para
ello, paralelo a la definición y diseño de las alternativas de solución, se realizan diversas mesas
técnicas con vecinos del Consejo Vecinal de Desarrollo, los delegados y el municipio, buscando
definir en conjunto las estrategias a seguir, las que se traducen en el desarrollo de asambleas por
sector, asambleas con autoridades, boletines informativos, la aplicación de un catastro para saber
la situación de cada familia en relación a la propiedad de la vivienda y, finalmente, una serie de
jornadas de capacitación con los delegados, quienes pasan a ser los principales comunicadores de
la información al resto de vecinos.
A partir de ello, en primera instancia, en 2008 se realiza un catastro del cien por ciento de las fa-
milias residentes con el propósito de definir la cobertura de la intervención de SERVIU a partir del
diseño de una intervención que tiene tres ámbitos de acción*:

a) Entrega de una solución habitacional a las familias de Las Viñitas: esto se realiza
a través de dos mecanismos: considerándolas para el nuevo proyecto a través del
programa Fondo Solidario de Vivienda para propietarios, arrendatarios o allega-
dos; o bien por la vía de la adquisición de una vivienda a propietarios sin subsidio.

b) Traslado de las familias y demolición de edificios. Esta acción se desarrolla de


manera parcelada de acuerdo a la estrategia de demolición.

c) Formulación de un nuevo destino para el terreno de Las Viñitas: Para ello se desa-
rrolla un “Estudio del potencial inmobiliario, evaluación de alternativas de desa-
rrollo y anteproyectos en los terrenos de Las Viñitas”, que dio como resultado la
posibilidad de construir un nuevo conjunto de vivienda en el sector**.
Una vez definida la estrategia de intervención y movilidad habitacional se determina la relocaliza-
ción del barrio y su reedificación, generando un proyecto que morfológicamente considera como
directrices*** otorgar continuidad a la ciudad existente respetando la trama vial, otorgando conti-
nuidad urbana al proyecto y definiendo las copropiedades con límites perceptibles y bien definidos
mediante calles públicas configuradas por la edificación como perímetro, formando zonas de equi-
pamiento en torno a las vías estructurantes del proyecto residencial.

*EQUIPO DE BARRIO LAS VIÑITAS. SERVIU R. M., MINVU, 2011.


**Actualmente, SERVIU está desarrollando las bases para realizar un concurso de diseño del nuevo barrio, en el que se considera la
construcción de viviendas para la clase media y emergente y la construcción de una escuela por parte de una fundación educa-
cional privada.
***EQUIPO DE BARRIO LAS VIÑITAS. Op. Cit.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 517

De esta forma, a través de la construcción de condominios sociales en altura y vivienda unifami-


liar se construye un nuevo conjunto denominado “Lomas del Prado”, contemplando en su primera
etapa la edificación de 616 viviendas, con 384 departamentos y 232 casas. La segunda etapa,
entregada el 2011, involucró la edificación de 306 viviendas, con 224 departamentos y 82 casas.
El caso de Las Viñitas es una experiencia piloto de movilidad habitacional y relocalización que lo-
gra completarse en un plazo de cinco años, considerando la demolición del barrio, la construc-
ción de uno nuevo y el cambio de destino de los terrenos liberados. Sin embargo, un elemento de
aprendizaje está en la complejidad que se observa en el trabajo de acompañamiento social de las
familias cuando estas llegan al barrio: la capacitación y organización en el contexto de la Ley de
Copropiedad dificulta la organización vecinal, debilitando a su vez las bases para la mantención y
administración de los bienes comunes del nuevo barrio.

BARRIO LAS VIÑITAS Y NUEVO CONJUNTO SANTA ELVIRA

Fuente: SERVIU, 2011


518 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

6.3.2. Plan de Regularización y Apoyo a Condominios 2008. Un modelo integral


de mejoramiento en el marco de la copropiedad

El Plan Piloto de Condominios Sociales, cuyo nombre oficial es Plan de Regulariza-


ción y Apoyo al Condominio, nace en con el objeto de instalar una mirada integral
para la intervención en condominios sociales, aumentando la eficacia y rendimien-
to de las políticas públicas en esta materia.

A siete años de la promulgación de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria, en el 2004


se constata que pocas copropiedades logran organizarse, contener y revertir la
tendencia al deterioro y que hasta ese momento los municipios, en general, tam-
poco asumen la realidad de las copropiedades de vivienda social.

Dentro de las causas que determinan el mínimo impacto de las intervenciones se


evidencia, por un lado, la baja inversión que se realiza, así como que muchos muni-
cipios no logran involucrarse y asumir las responsabilidades que les atribuye la ley.

Por lo anterior, se instala una nueva discusión en el parlamento. Se considera fundamental


contar con un programa público orientado al mejoramiento de copropiedades de vivien-
da social construidas con el modelo SERVIU que garantice un estándar superior hacia el
futuro. Se constata así la preocupación por recoger la experiencia de dirigentes sociales y
profesionales que habían intentado mejorar las condiciones de vida en las copropiedades
de vivienda social a través de una experiencia que brinde la información real y precisa
acerca de la actuación de la política pública en copropiedades de vivienda social.

Con este objetivo, la reforma legislativa permite reorientar y reformular el Progra-


ma Participativo de Asistencia Financiera en Condominios de Viviendas Sociales
vigente y sus instrumentos operativos, estableciendo las bases para la implemen-
tación del Plan Piloto de Condominios Sociales. Se establecen así en la Ley de Pre-
supuesto de 2008 recursos para la contratación de equipos profesionales en el
área social, técnica, constructiva y legal para implementar conjuntamente con los
vecinos el Plan Piloto de Condominios Sociales.

El Plan Piloto tiene como objetivo principal «mejorar la calidad de vida de los habitantes
de condominios sociales que presentan deterioro en las relaciones sociales, falta de orga-
nización y carencia o deterioro en los bienes comunes», contemplando la formalización
de condominios y la creación de planes de mejoramiento, donde los vecinos, copropie-
tarios y sus familias pasan a ser los actores fundamentales para el éxito de la iniciativa15.

15 SECRETARÍA EJECUTIVA DESARROLLO DE BARRIOS. Evaluación Plan Piloto


de Condominios Sociales. MINVU, 2011.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 519

Los aprendizajes que arroja la implementación del D.S. N° 127 y el D.S. N° 255 du-
rante los diez años precedentes determinan que dentro de los objetivos específicos
del Plan Piloto16 se contemple la necesidad de:

a) Formalizar los condominios: Es decir, dotar a la copropiedad de los


elementos mínimos para su buen funcionamiento, tales como un regla-
mento, la constitución de un Comité de Administración, la subdivisión
del condominio y otros de similar naturaleza. Esto significa, en primera
instancia, transmitirle a los vecinos que sus viviendas pertenecen a una
copropiedad inmobiliaria donde cada uno es dueño de su vivienda y en
conjunto son dueños de los espacios comunes.

b) Capacitar e instalar comités de administración de condominios: Para


alcanzar el objetivo anterior, se plantea la necesidad de educar a los ve-
cinos en materias referidas a la copropiedad, como la mantención y cui-
dado de los bienes comunes, constituyendo comités de administración y
capacitándolos en sus funciones.

c) Elaborar planes de mejoramiento integral: Se entiende la necesidad


de abordar el mejoramiento de las copropiedades generando planes de
mejoramiento que articulen todas las problemáticas de los conjuntos en
lo que se refiere a su deterioro.

d) Ejecutar obras de mantención y mejoramiento de los bienes comunes:


Constatando que la inversión de los programas anteriores se había foca-
lizado principalmente en el interior de los departamentos, se plantea la
necesidad urgente de atender los bienes comunes de las copropiedades
abordando el deterioro de techumbres, escaleras, fachadas, salas multiu-
so, áreas verdes, etc. que cambien la imagen del conjunto.

e) Implementar acciones tendientes a fortalecer la organización comu-


nitaria y prepararlas para el desarrollo de proyectos a través de las po-
líticas sectoriales para condominios: Se plantea el objetivo de dejar ins-
taladas las capacidades de organización de las comunidades otorgando
sostenibilidad al proceso de mejoramiento. Con ello, se espera que logren
la mantención y administración de las obras ejecutadas, así como el éxito
en la postulación a otros proyectos para el mejoramiento del conjunto.

16 SECRETARÍA EJECUTIVA DESARROLLO DE BARRIOS. Plan Piloto de


Condominios Sociales 2008-2009. Documentos de trabajo, 2011.
520 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

HACIA UNA METODOLOGÍA INTEGRAL DE INTERVENCIÓN:


La sustentabilidad de la inversión desde la apropiación vecinal de la obra

Implementado en 2008, el Plan Piloto aparece como una política que pretende expe-
rimentar una nueva metodología de intervención en copropiedades, basada no solo
en la ejecución de una obra específica, sino también en el marco de desarrollo de un
plan maestro integral de mejoramiento barrial y en la implementación de un modelo
de asistencia técnica multidisciplinaria en terreno que aborde el componente legal,
social y técnico en el acompañamiento y la capacitación de las comunidades.

Una de las principales innovaciones del proceso es el trabajo conjunto entre el Ministerio
y cada uno de los municipios que son parte del plan piloto, a través de la transferencia
de recursos a los municipios para la contratación de equipos profesionales en terreno.
Los equipos tienen como función clave la formalización de los condominios y el diseño
de proyectos en base a un plan maestro de mejoramiento integral para el condominio.

Tanto la formalización como el diseño de cada uno de los proyectos se lleva a cabo
junto a los copropietarios y sus familias, actores fundamentales que permiten ase-
gurar la sostenibilidad de las obras, la organización comunitaria y la apropiación de
los bienes comunes y su cuidado y mantención.

Metodológicamente, su implementación considera tres fases en un período de diez


meses, las que implican:

1. FASE I (2 meses):
Preparación del plan y firma del Convenio de Apoyo al Condominio.

Esta fase está dirigida a generar el acercamiento entre el municipio, los copropie-
tarios y el equipo técnico dedicado a ejecutar el plan. Comprende la instalación
en cada comuna de un equipo profesional interdisciplinario, el levantamiento de
un diagnóstico social y físico del condominio, la ejecución de actividades motiva-
cionales e informativas hacia la comunidad y la realización de capacitaciones a los
copropietarios acerca de los alcances de la Ley N° 19.537 sobre Copropiedad In-
mobiliaria y su reglamento.

2. FASE II (3 meses):
Elaboración del Plan de Actividades.

Durante esta fase, junto a la formalización de los condominios se diseñan los proyec-
tos de las obras a ejecutar, los que son elaborados por los profesionales conjunta-
Nuevos desafíos para una problemática histórica 521

ESQUEMA METODOLÓGICO PLAN PILOTO.


PLAN DE REGULARIZACIÓN Y MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS DE VIVIENDA SOCIAL.

FASE 1 FASE 2 FASE 3


(ABRIL-MAYO) (JUNIO-JULIO-AGOSTO) (SEPT-OCT-NOV-DIC)

Posicionamiento
INSTALACIÓN Institucional COORDINACIÓN
EQUIPO
INTERSECTORIAL
Posicionamiento
Barrial

Técnico de Base Reglamento de


Taller Planificación
Capital Social Copropiedad
Participativa
Problemas EJECUCIÓN Comité de
DIAGNÓSTICOS DISEÑO DE Copropiedad
Socio-Jurídicos Contrapuesta PLAN DE
INTERVENCIÓN
Técnica ACTIVIDADES
Oferta Pública Postulación
Intervenciones Ejecución de
Plan de Actividades
Convergentes Obras

Hito Inaugural Decreto 255


DIFUSIÓN PLAN DE
PROGRAMA Puerta a puerta CAPACITACIÓN Ley 19537

Asambleas Fondo Solidario

Monitoreo y Monitoreo y Monitoreo y


Informe Informe Informe
seguimiento seguimiento seguimiento

Fuente: Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios. Evaluación Plan Piloto de Condominios Sociales. MINVU, 2011

mente con las familias, con plazos y costos establecidos para ello. Comprende, además, la formulación
de un Plan de Actividades para los comités de administración y la comunidad en general, considerando
aspectos sociales, legales y técnico-constructivos.

3. FASE III (4 meses):


Implementación del Plan de Actividades.

Esta fase está concebida como aquella destinada a la ejecución de las actividades definidas a partir
del diagnóstico y detalladas en el Plan de Actividades. Con ella se espera el fortalecimiento del rol
del Comité de Administración y el inicio de la ejecución de las obras de mejoramiento del conjunto.
522 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Nombre valle esperanza


Comuna maipú

Año de Construcción 1994 Presupuesto PPCVS $ 44.500.000

N de Condominios
o
15 N Profesionales
o
5

No de Departamentos 996 Financiamiento PQmB

No de Habitantes 4.500 Monto Inversión $1.424.733.524

Nombre caupolicán san valentín


Comuna lo prado

Año de Construcción 1980 Presupuesto PPCVS $ 28.500.000


No de Condominios 12 No Profesionales 4
No de Departamentos 998 Financiamiento PQmB

No de Habitantes 4.075 Monto Inversión $596.139.165

Nombre villa méxico


Comuna cerrillos

Año de Construcción 1970 Presupuesto PPCVS $ 28.500.000

No de Condominios 6 N Profesionales
o
3

No de Departamentos 336 Financiamiento PQmB

No de Habitantes 1.792 Monto Inversión $791.914.036

Nombre villa san francisco


Comuna el bosque

Año de Construcción 1980 Presupuesto PPCVS $ 28.500.000

No de Condominios 1 (pre-subdivisión) No Profesionales 4

N de Departamentos
o
378 Financiamiento PQmB

No de Habitantes 1.467 Monto Inversión $500.000.000


Nuevos desafíos para una problemática histórica 523

Nombre J.EGNAU-A.NEGHME
Comuna la florida

Año de Construcción 1992 Presupuesto PPCVS $ 77.000.000

No de Condominios 10 No Profesionales 10

No de Departamentos 540 Financiamiento PPPF

N de Habitantes
o
2.160 Monto Inversión $ 1.025.000.000

Nombre el cobre
Comuna PEÑALOLÉN

Año de Construcción 1978 Presupuesto PPCVS $ 67.000.000

No de Condominios 4 No Profesionales 5

No de Departamentos 324 Financiamiento PQmB

No de Habitantes 1.458 Monto Inversión $399.941.355

Nombre el parque
Comuna PEÑALOLÉN

Año de Construcción 1990 Presupuesto PPCVS $ 67.000.000

N de Condominios
o
2 N Profesionales
o
3

No de Departamentos 60 Financiamiento PPPF

No de Habitantes 270 Monto Inversión $ 205.045.500

Nombre VISTA AL MAR


Comuna concón

Año de Construcción 1993 Presupuesto PPCVS $ 38.500.000

N de Condominios
o
1 N Profesionales
o
3

No de Departamentos 108 Financiamiento PQmB


No de Habitantes 350 Monto Inversión $ 99.955.273
524 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

CONJUNTOS ATENDIDOS

La identificación de los barrios está a cargo de profesionales de la División Técnica del


Ministerio (DITEC) con el objetivo de cubrir una diversidad de condiciones iniciales,
tales como número de departamentos, emplazamiento, año y tipo de construcción.

En relación al financiamiento de las obras a ejecutar en el marco del Plan Piloto,


seis de los ocho conjuntos implementados por el plan son financiados en virtud del
Programa de Recuperación de Barrios (D.S. N° 14) y los otros dos por el Programa
de Protección del Patrimonio Familiar (D.S. N° 255) a través de los Títulos I y II, de
equipamiento comunitario y/o mejoramiento del entorno y mejoramiento de la vi-
vienda, respectivamente.

Finalmente, el Plan Piloto se implementa en ocho conjuntos habitacionales, que


corresponden a 51 condominios en siete comunas pertenecientes a las regiones
Metropolitana y de Valparaíso.

EVALUACIÓN

El Plan Piloto alcanza en un 95 por ciento el logro de sus objetivos, llegando a la


formalización de 49 copropiedades y a la ejecución de planes maestros integrales
con obras por un monto total de 233.142 UF (72,5 UF por vivienda en promedio).

En términos de evaluación, las principales conclusiones y nudos críticos a los que se


ve enfrentada la implementación del Plan Piloto están relacionados con:

a. La resistencia de la comunidad frente al proceso de formalización;

b. Las diversas posiciones y enfoques desde las instituciones involu-


cradas en el proceso de formalización y mejoramiento de las copropieda-
des;

c. Las competencias y dinámicas al interior de los equipos y la forma


de relacionarse con la comunidad;

d. Los principios metodológicos que rigen el proceso de mejora-


miento, como la participación, la igualdad de género, la transparencia, el
manejo de expectativas, entre otros;

e. La tipificación, priorización y cuantificación financiera del proceso


de mejoramiento físico de los condominios y la forma en que se aborda
este proceso junto a la comunidad.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 525

f. La cuantificación de tiempos y recursos para estandarizar el proceso


de formalización en condominios de vivienda social y para la ejecución de las
obras.

Considerando lo significativo y complejo de cada una de las actividades que forman


parte del proceso de implementación y desarrollo del Plan Piloto, una de las principales
dificultades está relacionada con el breve plazo destinado a la asistencia técnica duran-
te los primeros meses de intervención. Por otra parte, un acierto que sirve para evaluar
el rendimiento de una determinada inversión en distintos escenarios de complejidad
social y constructiva es la entrega de 5.000 UF por cada condominio, considerando
que los conjuntos se componen de un diverso número de habitantes y departamentos.

Desde esta perspectiva, hay que destacar que la flexibilidad en el diseño metodológi-
co de la intervención, sumada a la permanente coordinación y guía metodológica del
piloto, su inserción en el municipio, el trabajo de los equipos profesionales y la partici-
pación de la comunidad en el proceso de mejoramiento barrial, son factores de éxito.

Con el objetivo de promover la formalización de la copropiedad y permitir la inversión


en bienes comunes, un hecho que viene a favorecer lo anterior es la aparición de la
Ley 20.168 de V. y U., de Organización y Administración de Condominios de Viviendas
Sociales del año 2007, donde se establece un máximo de 150 viviendas por copro-
piedad, con lo que se busca configurar unidades más pequeñas de administración17.

Estos hechos permiten contar, en un breve periodo, con la mayoría de las copropie-
dades subdividas y con los comités de administración constituidos con sus respec-
tivos reglamentos de copropiedad conforme a la ley.

Simultáneamente, se logra que los proyectos de mejoramiento desarrollados por el


equipo profesional sean validados por las familias y los copropietarios y aprobados por
las respectivas mesas técnicas regionales del SERVIU18 en todas las copropiedades. Asi-
mismo, se desarrollan planes de actividades en los que se busca fortalecer el rol de los
comités y la comunidad a través de capacitaciones, planes de mantención de obras y la
inserción de las comunidades en la oferta pública local.

En consecuencia, con un modelo integral e innovador, los resultados del Plan Piloto
de Condominios Sociales son significativos. El despliegue de estrategias y capaci-

17 Ver punto 5.3. “Ley de copropiedad Inmobiliaria de 1997: Nuevo marco


normativo para la vivienda colectiva en altura”.
18 Cada uno de los proyectos a ser desarrollados por SERVIU como brazo ejecutor
del Ministerio debía ser aprobado previamente por mesas técnicas regionales
compuestas por SEREMI, SERVIU y municipio.
526 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

ficha de proyecto

VILLA EL PARQUE, PEÑALOLÉN, REGIÓN METROPOLITANA

Villa El Parque es un caso interesante de destacar dentro del Plan Piloto de Condominios Sociales
por el alto deterioro que presenta antes de la intervención y los buenos resultados alcanzados
después de ella, los que se mantienen en el tiempo.
Construido en el año 1999, a través del Programa de Vivienda Básica, el conjunto está constitui-
do por 60 departamentos, distribuidos en dos copropiedades. Si bien el tamaño del conjunto es
acotado y previo a la intervención no presenta sitios eriazos ni ocupaciones ilegales, se registran
ocupaciones irregulares por parte del 30 por ciento de los vecinos, casi todos en los primeros pisos.
En el momento del diagnóstico inicial, las condiciones de infraestructura del conjunto presentan
un alto deterioro, propio de construcciones que no han tenido una adecuada mantención de sus
espacios comunes en diez años, aunque sin riesgos estructurales serios o daños irreversibles en la
copropiedad.
Desde el punto de vista morfológico, los dos conjuntos habitacionales de Villa El Parque son cons-
truidos uno al lado del otro, sin ninguna coherencia arquitectónica. Simplemente quedan colin-
dantes como consecuencia de una subdivisión de lotes realizada un par de décadas atrás. En con-
secuencia, al inicio de la intervención, la villa no cuenta con una identidad arquitectónica como
conjunto, ni existe un diseño vial urbano mínimo que articule las dos copropiedades, determinando
en gran medida la falta de identidad del barrio.
Si bien los conjuntos habitacionales contemplan espacios diferenciados para estacionamientos y
espacios de encuentro de la comunidad (como el patio central de ambos blocks, constituido como
plazas con un árbol central), al exterior de los ámbitos de apropiación espacial no existe ningún tipo
de funcionalidad de los espacios. Los estacionamientos no se utilizan para estacionar los automó-
viles, ya que su ubicación es asociada espacialmente a áreas de inseguridad y malas prácticas; por
este hecho, los vehículos se estacionan en un lugar cercano y a la vista del dueño. Esta situación
genera que otros espacios cumplan funciones para las cuales no están diseñados, determinando
que los espacios que logran ser habitados por los copropietarios entren en disputa, siendo asocia-
dos al conflicto entre vecinos. La iluminación del entorno también genera inseguridad, ya que el
conjunto solo cuenta con iluminación en los patios interiores de ambos condominios, pero no en
los alrededores.
Una de las razones a las que se puede atribuir el éxito de la implementación del Plan Piloto de Con-
dominios Sociales en la Villa El Parque está determinada por el propicio escenario al que se llega a
trabajar con la comunidad, marcado por una alta y sostenida convocatoria.
Esto se da gracias a que las 60 familias vecinas de la villa se organizan en dos copropiedades, de 24
y 36 familias, números acotados que resultan muy adecuados para el traspaso de los contenidos
de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria y para el trabajo de priorización de las obras. Gracias a ello,
el equipo municipal y los vecinos logran reflotar las necesidades y conflictos de la comunidad y
trabajarlos de manera abierta en los talleres, profundizándolos cuando es necesario. Esto significa
que los contenidos de las capacitaciones dirigidas a la comunidad y a los dirigentes son pertinentes
a la realidad de los condominios, produciendo interés y participación.
Otro factor que favorece el éxito de la intervención es el hecho de que los plazos de intervención,
versus la cantidad de familias, permiten desarrollar estrategias de trabajo que articulan las áreas
legal, social y constructiva. Con este objetivo se desarrollan talleres y actividades de capacitación
en torno a la ley de copropiedad buscando propiciar la integración de las áreas de trabajo, princi-
palmente en tres aspectos:

1. La redacción del reglamento, vinculada con el área técnica en cuanto consoli-


da acuerdos para el uso y mantención de espacios comunes,
Nuevos desafíos para una problemática histórica 527

2. La redacción del reglamento, relacionada con el área social en cuanto consi-


dera los acuerdos previos entre vecinos en materias como tenencia de mascotas,
resolución de conflictos, horarios, estacionamientos, etc.

3. El diseño de las obras, vinculada con el área social en la medida en que funda
sus propuestas en los acuerdos que alcanzaran los vecinos en torno a la manten-
ción y uso de los espacios.
Otro de los factores de éxito se puede atribuir al tamaño del conjunto, destacando dos aspectos. El
primero, que al tratarse de intervención con dos condominios con 60 viviendas en total, se alcanza
una inversión aproximada de 200 UF por copropietario, cubriendo todas las necesidades respecto
del deterioro de los bienes comunes. El segundo aspecto es el alto involucramiento alcanzado por
parte de los vecinos, hecho que facilitó la organización y la toma de decisiones, permitiendo que
se aborden discusiones bastante específicas respecto a la intervención. En este sentido, como el
condominio es pequeño, alcanzar el quórum requerido a la hora de tomar decisiones se logra con
mayor facilidad (en tanto aunque no llegue una gran cantidad de asistentes, fácilmente se alcanza
el 80 por ciento de representatividad requerido). Como consecuencia, queda instalada una or-
ganización funcional representativa que hasta hoy organiza efectivamente a una comunidad que
administra y resuelve las distintas problemáticas que aparecen en la convivencia.
Al ser los propios vecinos quienes participan en el diseño del reglamento, la comunidad logra en-
tender que es la principal responsable de sus bienes comunes, desarrollando las herramientas
administrativas necesarias para su uso y mantención. Hoy se constata que efectivamente existe
conocimiento del reglamento y de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria por parte de los vecinos,
quienes saben dónde recurrir cuando hay conflictos y tienen conocimiento de la red institucional.
Lo anterior queda demostrado por el hecho de que han logrado ser beneficiarios del subsidio PPPF,
Título II para el mejoramiento de sus viviendas.

VILLA EL PARQUE, PEÑALOLÉN

Fuente: Secretaría ejecutiva Desarrollo de Barrios. Evaluación Plan Piloto de Condominios sociales MINVU, 2011.
528 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

ficha de proyecto

VILLA VALLE ESPERANZA I, MAIPÚ, REGIÓN METROPOLITANA

El caso de Villa Valle Esperanza I es interesante dentro de la experiencia de los barrios atendidos
en el marco del Plan Piloto de Condominios Sociales debido al alto hacinamiento, densidad y pro-
blemáticas sociales existentes al momento de llegar al conjunto.
Ubicado en el extremo poniente de la comuna de Maipú, el conjunto Villa Valle Esperanza I es
construido en 1994, limitando con las villas Héroes de Iquique I y II, Valle Esperanza II, Los Robles
I y II, Santa Inés, San Luís IV y Divina Providencia I. Construido por medio de viviendas SERVIU Tipo
C en tres a cuatro pisos de albañilería reforzada, el conjunto está compuesto por 996 unidades,
distribuidas en 56 blocks distribuidos en 6,2 hectáreas aproximadamente.
Con una población aproximada de 4.500 habitantes, el conjunto se constituye por 15 copropiedades, 13
de las cuales están agrupadas en 72 unidades de departamentos y dos en 36 unidades habitacionales.
Morfológicamente, el conjunto se constituye a partir de bloques paralelos con escaleras en cruz
que configuran patios interiores, los que a su vez son emplazados ortogonalmente conformando
plazas interiores a partir de la disposición de cuatro pares de bloques, destinadas originalmente a
la recreación y el esparcimiento de todos los copropietarios.
Sin embargo, la ausencia de definición y usos claros en las áreas libres y los límites del barrio, sumado a
la falta de mantención, el deterioro y el déficit de iluminación, configuran estos espacios como terrenos
baldíos destinados al uso de micro traficantes o invadidos por pandillas, generando una alta percepción
de inseguridad y abandono por parte de los vecinos, la que deteriora la imagen urbana del conjunto.
Constituido por estratos socioeconómicos bajos y medio bajos, el 55 por ciento de la población
es joven menor de 29 años. Se detectan problemáticas asociadas al consumo y tráfico de drogas,
violencia intrafamiliar y desempleo, entre otras.
Si bien antes de la llegada del programa al barrio no existe una organización vecinal cohesionada,
existen diversas organizaciones sociales entre las que se cuenta una Junta de Vecinos; siete Clubes
Deportivos; un Club de Adultos Mayores; un Centro de Capacitación al Minusválido y una Agrupa-
ción de Ayuda a los Vecinos.
Equipo en terreno y operación:
Uno de los principales elementos a destacar en la intervención desarrollada en Valle Esperanza I es que
coinciden simultáneamente las intervenciones del Programa de Recuperación de Barrios y del Plan Piloto.
Debido al tamaño de la villa, a las problemáticas sociales y a lo reducido del equipo en terreno y con el
objetivo de lograr una mayor adherencia de los vecinos al programa para iniciar rápidamente la ejecución
de las obras físicas, se decide iniciar el proceso de formalización de manera paralela al proceso de capa-
citaciones. Cabe hacer notar que desde la implementación del programa se evidencia la dificultad que
tienen los vecinos para entender y aplicar el régimen de copropiedad establecido por la ley.
Destaca en este sentido la capacitación realizada por el equipo a los vecinos, en la que se establece como
primer objetivo derribar poco a poco los múltiples mitos asociados a la copropiedad: una gran cantidad
de vecinos asocia la idea de condominio a otro segmento social y, por consiguiente, siente como una
amenaza la idea de formalizarse, ya que piensa que perderá su categoría de vivienda social y tendrá que
comenzar a pagar contribuciones.
La coordinación de la inversión establecida entre el Programa de Recuperación de Barrios y el Plan Piloto
es un factor de éxito que genera un mayor impacto de la inversión.
En este sentido, aunque una de las principales demandas asociadas a la necesidad de una super-
ficie mayor en los departamentos es imposible de abordar, el Plan Piloto logra llegar a una de las
demandas más sentidas por la comunidad: mejorar principalmente problemas de habitabilidad
determinados por las patologías constructivas de la tipología edificatoria, la falta de mantención y
la baja calidad constructiva de los blocks.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 529

De acuerdo a lo anterior, si bien la existencia de dos intervenciones en el barrio tiene como resulta-
do diversos aspectos positivos, genera también ciertas problemáticas vinculadas a la coordinación
de los equipos de ambos programas. Esto se refleja en una constante confusión entre los vecinos,
quienes asumiendo dobles roles muchas veces se ven sobrecargados como líderes comunitarios,
haciendo más compleja la integración metodológica de los dos programas.
Sin embargo, más allá de esta situación, hoy la experiencia de intervención del Plan Piloto en el conjunto
Valle Esperanza I es vista como exitosa debido al cambio de imagen y al mejoramiento de las condicio-
nes de habitabilidad alcanzadas por el barrio, el que al ser formalizado inicia un proceso de fortaleci-
miento de la organización social, la que, capacitada, logra mantener adecuadamente el conjunto.

Antes y después del Plan Piloto en Villa Valle Esperanza I,Maipú

Fuente: Equipo de Condominios Sociales. SEDB, 2011.


530 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

ficha de proyecto

VILLA OLÍMPICA, ÑUÑOA, REGIÓN METROPOLITANA

Una de los casos más representativos dentro del Plan de Reconstrucción de Condominios Sociales
corresponde a la Villa Olímpica en la comuna de Ñuñoa (Región Metropolitana), donde los bloques
de departamentos se ven afectados en distintos niveles de daño, los que son catalogados en cinco
categorías, desde “daño mayor” hasta “sin mayor daño”.
En función del tipo de daño identificado, se diagnostica que del total de bloques, 23 (con un total
de 623 departamentos) tienen “daño grave” y “daño mayor”. A partir de los resultados del estudio
estructural, llevado a cabo en los 11 de los 16 edificios con mayor daño, se identifica la necesidad
de reparación total de éstos y la demolición del cuarto piso en tres de ellos.
De acuerdo a este diagnóstico, se establecen estrategias singulares para cada uno de los edificios que re-
quieren una intervención integral, definiendo cuatro ámbitos de acción a realizar en la totalidad de la villa*:
1. Reparación de techumbres: Reparación de cubiertas de los edificios con daño
estructural cuyos proyectos son presentados por el PSAT municipal y aprobados
por el SERVIU regional, beneficiando a 616 personas.
2. Reparación de bienes comunes y habitabilidad: Estos proyectos son gestionados
a través de EGIS privadas, apunta a recuperar bienes comunes y privados de los de-
partamentos emplazados en los edificios “sin mayor daño” o con “daño leve” o “daño
medio”.
3. Reparación de edificios con “daño mayor”: En estos casos se desarrolla un plan
de trabajo por bloque, identificando a partir del estudio estructural cuatro casos
en los que calificaron con daños estructurales.
4. Reparación estructural en edificios inhabitables: Propuesta desarrollada para
abordar los siete edificios declarados inhabitables por el municipio en virtud de
la gravedad de sus daños, siendo estos corroborados previamente mediante el
estudio estructural desarrollado por el MINVU que comprende también los cuatro
edificios con “daño mayor”.
La intervención de los 11 edificios requiere por parte del Ministerio una estrategia diferente, ya que
además de la dificultad inherente a reparar los daños, es necesaria la erradicación temporal de las
familias que habitan en ellos para ejecutar los proyectos correspondientes. En este escenario se
implementa junto a los vecinos una estrategia de reparación por etapas y una estrategia de sali-
da para la desocupación de los bloques a intervenir. Para lograrlo se levanta información sobre la
situación social de las familias y así poder determinar los casos críticos. Se realizan innumerables
asambleas y mesas técnicas con vecinos y dirigentes para dar a conocer el detalle de las obras a
realizar y el estado de cada uno de los procesos administrativos.
Entre los proyectos que se consideran para los bloques con “daño mayor” o inhabitables están la
reparación y reforzamiento estructural y la reposición de agua potable fría y caliente, alcantarilla-
do, red eléctrica domiciliaria, red de gas, bienes comunes edificados y obra gruesa habitable.
Bajo los principios que ya había establecido la propuesta metodológica del Plan Piloto de Condo-
minios Sociales y debido a la complejidad que significa reconstruir el carácter patrimonial de la
Villa Olímpica, se plantea desde su gestación una estrategia especial que involucra a un equipo
multidisciplinario en terreno y el diseño de una propuesta de reconstrucción única dentro de las
que había desarrollado el Ministerio.
De esta forma, una vez establecidos los acuerdos con los vecinos y desarrollados los procesos
previos a la implementación, en 2012 se inician las obras reconstrucción, las que deberán ser en-
tregadas por el Ministerio a los vecinos a fines de 2013.
* SECRETARÍA EJECUTIVA DESARRROLLO DE BARRIOS. Informe de reconstrucción Villa Olímpica 2011.
Documentos de trabajo, 2011.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 531

Categorías de daño Villa Olímpica, Santiago

Fuente: Equipo de Condominios Sociales. Documentos de Trabajo.


Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios, 2011.

Reconstrucción terrazas y techumbres Villa Olímpica

Fuente: Programa de Condominios Sociales. SEDB. MINVU. 2011.


532 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

MÁRTIRES DEL CARBÓN, CORONEL, REGIÓN DEL BIOBíO

Otro logro destacable del Plan de Reconstrucción en condominios sociales es la intervención en el con-
junto habitacional Mártires del Carbón, ubicado en la comuna de Coronel, en la Región del Biobío. Si bien
como consecuencia del terremoto el conjunto sufre daños de mediana gravedad, queda en evidencia la
falta de mantención, la mala calidad habitacional de los departamentos y las innumerables reparaciones
a las cuales habían sido sometidos los bloques. Junto a ello, se constatan situaciones derivadas de la alta
precariedad habitacional y la vulnerabilidad social de las familias, todo lo cual hace de este conjunto un
caso especial.
Dividido en dos sectores (Mártires etapa I y Mártires etapa II) con un parcial de la etapa I de 400 depar-
tamentos en 13 bloques y otro parcial de la etapa II de 300 departamentos en 10 bloques, el conjunto
alcanza un total de 700 departamentos con 23 bloques, los que a causa del terremoto presentan pro-
blemáticas generalizadas relacionadas con cinco ámbitos referidos principalmente a: ocupaciones irre-
gulares de espacios comunes, iluminación deficiente, escaleras y pasillos en mal estado, instalaciones
sanitarias y eléctricas en mal funcionamiento y considerable deterioro en áreas comunes no edificadas
y no configuradas*.
El deterioro físico, sumado a la vulnerabilidad de las familias que habitan el conjunto, determina un es-
cenario ideal para desarrollar una apuesta que no solo apunte a la reparación de los daños causados por
el terremoto, sino también a mejorar sustancialmente la calidad de vida de las familias que lo habitan.
Se gesta así por primera vez en el Ministerio un proyecto innovador de alteración y ampliación de
los departamentos del conjunto, denominado “Proyecto de Desdensificación Habitacional”, que
plantea desde el diseño la posibilidad de fusionar tres unidades habitacionales en dos departa-
mentos, disminuyendo el número original de familias que viven en el conjunto.
Teniendo este desafío como objetivo central, la intervención requiere un trabajo integral que consi-
dera la reparación de los daños, el mejoramiento completo de los bloques y el diseño de proyectos
de fusión de los departamentos, los que aumentan sus superficies desde los 44 metros cuadrados
originales a 64 metros cuadrados.
Para ello, se instala un equipo multidisciplinario que realiza más de cien asambleas, edificio por edi-
ficio, y numerosas mesas de trabajo con los dirigentes y el municipio para dar a conocer el proyecto
y organizar a las familias a partir de un Plan de Movilidad Habitacional.
El Plan de Movilidad consiste en la definición de las familias que son erradicadas y de aquellas que
se radican en los nuevos departamentos fusionados, considerando la entrega de una la solución
habitacional temporal mientras se ejecutan las obras de fusión.
Para este desafío es necesaria una inversión de 450 UF por departamento. Un tercio de las familias
erradicadas de cada bloque son reubicadas a través del Subsidio de Construcción de Vivienda en
Nuevos Terrenos (CNT) y el Subsidio de Adquisición de Vivienda Construida (AVC). Las familias
restantes se radican en el conjunto, accediendo a un departamento ampliado cuya restructuración
constructiva es complementada con la rehabilitación de los edificios, los espacios comunes y los
equipamientos.
En consecuencia, la desdensificación de Mártires del Carbón es una experiencia piloto que marca un
hito en las políticas de vivienda, en tanto focaliza la inversión ministerial hacia el reacondicionamiento
de una tipología habitacional, complementando estrategias de diseño arquitectónico con estrategias
de movilidad habitacional.
A dos años de su implementación, esta iniciativa se ha convertido en un proyecto detonante para el
trabajo que hoy se realiza desde el Ministerio, ya que ha permitido abrir el horizonte de posibilidades de
intervención para la recuperación de diversos condominios sociales, destrabando la discusión sobre su

*SECRETARÍA EJECTUTIVA DESARROLLO DE BARRIOS. Mártires del Carbón, Coronel. Documentos de trabajo, 2010.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 533

Estado actual y proyección bloques Mártires del Carbón (Coronel)

L_3
L_4

Planta Emplazamiento Martires del Carbón


BL 9_A
279
OC
K
L_6

BL 9_B
269
OC
BLOCK S

KU
3149_A

BL 9_A

BL 8_B
269

305
OC

OC
KT

K
L_5

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BLOCK R
3139_B

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3139_A

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3)

BL 9_B
BL 9_A
BL 8_A
BL 9_B

277
BL 9_C

BL 9_B

277
BL 9_A

OC
303

OC
259

303

OC

269
OC
258

OC

OC
OC

KJ
KK
KM
KO

KN

KL
KP

Parada Micros
/ Colectivos
L_4 L_5 L_2
Av. Estero Lagunillas (Calle 2)

L_1 L_2
LOTE_EQ_MUNICIPAL
BLOCK G BLOCK H BLOCK I
BL 50_
BL 00_

2650_A 2700_B 2800_A


OC A
OC A

25
25

K
K

L_3 L_1
F
A

BL 30_
BL 19_

SITUACIÓN ACTUAL
OC B
30
OC B
30

K
K

E
B

ETAPA 1
5 LOTES = 12 BLOCK x 32 DPTOS.
1 BLOCK x 16 DPTOS.
TOTAL = 400 DPTOS.

ETAPA 2
BL 20_
BL 09_

OC C
OC C

6 LOTES = 9 BLOCK x 32_DPTOS.


30
30

K
K

1_BLOCK x 12_DPTOS.
D
C

TOTAL = 300_DPTOS.

700 DPTOS TOTAL

Fuente: Equipo CCSS. SEREMI Regional Biobío, 2011.

viabilidad. En este sentido, hoy se sabe que la desdensificación es una herramienta posible de aplicar en
conjuntos que presentan condiciones de complejidad habitacional, tales como hacinamiento, deterioro,
mínimas superficies, etc.
Si bien durante su implementación el proceso pasa por momentos difíciles, especialmente por la
incapacidad del Ministerio para asegurar una residencia temporal y por la saturación del mercado
habitacional después del terremoto, se espera que esta propuesta pueda transformarse en un pro-
grama que recoja la experiencia adquirida.
534 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Estado actual y proyección bloques de Mártires de Carbón.

Fuente: SEDB, 2011.

Inicio obras de demolición, 2012.

Fuente: SEDB, 2012.


Nuevos desafíos para una problemática histórica 535

Diseño y proceso constructivo Proyecto 3X2 CoroneL

Fuente: SEDB, 2012.


536 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

dades diversas, la riqueza metodológica reforzada con el compromiso de los equi-


pos y las contrapartes municipales involucradas son factores relevantes de éxito.
La diversidad en la ejecución como premisa metodológica permanente del equipo
de coordinación del Plan Piloto permite que la experticia municipal, junto a las ca-
pacidades técnicas y la creatividad de los equipos, se plasme en estrategias de
intervención pertinentes a los contextos locales.

El rápido y eficaz posicionamiento de los equipos en terreno en su fase inicial, como


consecuencia de la presencia previa del Programa de Recuperación de Barrios en
algunos conjuntos, es parte significativa de los resultados positivos del Plan Piloto.
Esta situación favorece la formalización del condominio como meta común para
múltiples actores en un escenario local complejo y en un contexto de mucha des-
información. También beneficia a la capacidad que tienen los actores de fortalecer
la organización local, potenciando liderazgos y movilizando a las comunidades en
torno a su hábitat urbano.

Según encuestas aplicadas19 un año después de haber finalizado la actuación del


Plan Piloto, la percepción de mejora en los espacios comunes y en su limpieza por
parte de los vecinos es mayoritaria. El plan está fuertemente orientado en este
aspecto, esperando, en la práctica, una revalorización de los bienes comunes por
parte de la comunidad. La percepción de mejor trato entre los vecinos es uno de los
aspectos más sensibles de la intervención, ya que se consolidan mayores niveles de
confianza y comunicación entre ellos.

Los aprendizajes a partir de esta iniciativa son muchos. Por primera vez, el alcance
de las intervenciones en condominios sociales logra superar los impactos espera-
dos. La respuesta de las comunidades es inédita.

Desde el punto de vista del modelo propuesto por el Plan Piloto, la instalación de un
equipo en terreno que apoye y capacite a las comunidades es valorada como un ele-
mento que posibilita la sensibilización de las familias, favoreciendo su capacitación y
organización y generando una proximidad entre los vecinos y las instituciones locales.
En este sentido, si previamente entre los propios municipios perciben a las copropie-
dades como comunidades alejadas y muy estigmatizadas, a partir de este momento
comienzan a mostrar un frecuente interés por participar del proceso de formalización.

Por otro lado, una de las principales debilidades es el tiempo acotado de intervención (diez
meses). Queda demostrada la necesidad de un mayor plazo que favorezca, por un lado,

19 SECRETARÍA EJECUTIVA DESARROLLO DE BARRIOS. Evaluación Plan Piloto de


Condominios Sociales. MINVU, 2011.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 537

los procesos de capacitación y organización de los copropietarios y, por otro, posibilite un


proceso de seguimiento y acompañamiento de la comunidad en la ejecución de obras.

Este hecho, sumado al desconocimiento que entonces existe por parte de los mu-
nicipios respecto a la subdivisión y a los procesos de formalización de las copropie-
dades, significa que en algunos casos los condominios no alcanzan a formalizarse
en el tiempo estipulado, retrasando el proceso de intervención. Otra situación que
retrasa la intervención es la disponibilidad de recursos al momento de iniciar las
obras, alargando el proceso de ejecución por más de dos años.

Por otra parte, con respecto al monto invertido, los resultados en cada condomi-
nio son disímiles. Mientras los más pequeños logran realizar una cantidad de obras
adecuadas, los que cuentan con un mayor número de viviendas, solo logran mejorar
y reparar algunos proyectos prioritarios, como techumbres y escaleras. Con esto se
constata que un monto inferior a 100 UF por departamento no logra asegurar una
vivienda en altura con el estándar deseado.

En consecuencia, a cinco años de implementado, la experiencia y aprendizajes acu-


mulados releva al Plan Piloto como punto de partida en la construcción de una
nueva metodología de atención para condominios sociales, sentando las bases
para las intervenciones que se han venido desarrollando, las que resultan funda-
mentales para los desafíos que se presentan hoy al Ministerio.

Una vez ejecutado el 50 por ciento de la asistencia técnica del Plan Piloto, tenien-
do claras las virtudes y deficiencias de la metodología utilizada, se trabaja en una
modificación del Programa de Protección del Patrimonio Familiar D.S. N° 255 de V.
y U. de 2006, con el objetivo de convertir la intervención en condominios sociales
en un programa accesible a todos los condominios del país.

6.3.3. Plan de Reconstrucción de Condominios Sociales 2010:


Una apuesta por la integralidad en contextos de emergencia

El terremoto del 27 de febrero del 2010 pone en evidencia la falta de man-


tención, organización social y regularidad en la tenencia de la propiedad de mu-
chos condominios sociales a nivel nacional. También revela la ausencia de planes
de emergencia en estos contextos.

Los altos niveles de vulnerabilidad, exclusión y conflicto social, sumados a la caren-


cia y deterioro urbano histórico en muchas copropiedades, hacen que la condición
de las familias damnificadas sea particularmente compleja y difícil de abordar. Si
bien la mayoría de estos departamentos resiste el terremoto, la deteriorada in-
538 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

fraestructura y la mala calidad constructiva de algunos de ellos evidencian la pre-


cariedad de su estándar como solución habitacional.

Dentro de las regiones afectadas por el terremoto, un grupo importante de las fa-
milias damnificadas habitan en condominios sociales, sufriendo distintos grados de
daño. De acuerdo a esto, una parte de ellos requiere solo la reparación de daños
menores, tales como grietas, cambio de techumbres, reparación de escaleras, etc.,
mientras otros conjuntos presentan daños importantes que determinan la necesi-
dad de realizar intervenciones de mayor complejidad.

En este contexto, se crea el denominado Plan de Reconstrucción de Condominios


Sociales, cuyo objetivo es atender a aquellos condominios que se transforman en
casos emblemáticos, ya sea por la magnitud de sus daños, por la complejidad so-
cial con la cual se enfrenta la intervención o por la calidad patrimonial de la obra
dentro de la ciudad.

Para implementar estas intervenciones se inicia un trabajo conjunto entre distintos


organismos al interior del Ministerio, articulando la labor desarrollada por el SERVIU,
la Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios (SEDB), organizaciones privadas como los
prestadores de Asistencia Técnica (PSAT) y las Entidades de Gestión Inmobiliaria y
Social (EGIS). Integrando los sistemas de financiamiento del Fondo Solidario de Vi-
vienda (FSV) y el Programa de Protección al Patrimonio Familiar (PPPF), en el marco
del Plan de Reconstrucción se ejecutan durante los años 2010-2011, diversos tipos
de actuaciones que se reflejan en la transformación de 8.019 departamentos con una
inversión aproximada de 73 UF por vivienda y una inversión total de 1.300.000 UF.

Al hacer un análisis evaluativo, se puede reconocer que la dificultad de ejecución


que tuvo el programa estuvo determinada por los bajos o casi nulos niveles de or-
ganización vecinal existentes en las distintas copropiedades, así como por la na-
turaleza crítica de los problemas generados en el contexto de una catástrofe de
gran magnitud y la dificultad de elaborar diagnósticos adecuados y consensuados,
elementos clave para diseñar y ejecutar las obras de reconstrucción.

Dentro de las soluciones desarrolladas como parte del Plan de Reconstrucción se distin-
guen cuatro tipos, los que obedecen a las particularidades de cada conjunto afectado:

Reparación de viviendas: Para aquellos casos en que el nivel de daños provocados


por el terremoto afecta las unidades de vivienda se desarrollan proyectos de ha-
bitabilidad al interior de éstas. En este tipo de solución destaca principalmente la
reparación de tabiques interiores.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 539

Reparación y mejoramiento de bienes comunes: Corresponde al tipo de solución


más común. Considera la reparación y mejoramiento de los bienes comunes edifi-
cados. En esta línea se incorporaron proyectos de reparación de fachadas, techum-
bres, escaleras y refuerzos estructurales de las copropiedades.

Demolición: En los casos más complejos, el diagnóstico y los estudios estructurales


determinan qué parte de los conjuntos debe demolerse en atención al nivel de da-
ños que presentan los departamentos. En estos casos, a las familias afectadas se
les asigna un subsidio, ya sea el de Construcción de Vivienda en Nuevos Terrenos
(CNT) o el de Adquisición de Vivienda Construida (AVC).

Desdensificación (3x2): Esta línea de acción es planteada como una oportunidad


para mejorar las condiciones arquitectónicas y urbanas previas de las comunida-
des afectadas por el terremoto. Fusionar departamentos para disminuir la densi-
dad poblacional del conjunto se presenta como una nueva solución, adecuada para
enfrentar una de las mayores carencias del parque habitacional en altura: la alta
densidad y el reducido metraje de la vivienda. Esto implica reducir en un tercio el
número de departamentos del conjunto, erradicando a las familias hacia un pro-
yecto de salida CNT o AVC según su caso particular. De esta intervención particular
resultan departamentos de mayor metraje, ajustados a los estándares de la nueva
política habitacional. Dentro de esta solución destacan la reparación de condomi-
nios sociales en Talcahuano y Coronel, particularmente los casos de Centinela I y
Mártires del Carbón, respectivamente.

6.4 Programa de Protección al Patrimonio Familiar (D.S. N°


255, V. y U., 2009). Del departamento a la focalización en bienes
comunes como impacto en la regeneración de CCSS

Considerando las limitaciones que evidencia el Programa de Protección


del Patrimonio Familiar respecto a su focalización e implementación en condomi-
nios sociales, y también los aprendizajes recogidos del Plan Piloto de Condominios
Sociales, en 2009, en forma paralela a su ejecución, se gestiona su modificación
incluyendo un capítulo especial para la atención de condominios sociales.

El nuevo capítulo se convierte en un gran avance, que refleja la importancia que el Mi-
nisterio comienza a dar a la rehabilitación del stock construido de vivienda social en
altura. Específicamente, el capítulo hace referencia al financiamiento de proyectos en el
terreno de la copropiedad y los bienes comunes edificados dentro de los títulos de Me-
joramiento del Entorno y Mejoramiento de la Vivienda, respectivamente, estableciendo
540 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

además, mediante la Ley de Presupuesto, que al menos el 20 por ciento del presupues-
to total del programa debe destinarse exclusivamente a la atención de condominios
sociales.

Asimismo, a partir de 2011 se establece la necesidad de generar un proceso previo


a la postulación al subsidio a través de un concurso dirigido a los municipios para la
selección de copropiedades según su vulnerabilidad, deterioro físico y antigüedad.

También se decide aumentar el subsidio, estableciéndose un monto total de 80 UF


por beneficiario, distribuidos entre los títulos I y II del Programa de Protección del Pa-
trimonio Familiar, complementado en algunas regiones con un subsidio térmico que
posibilita una asignación de hasta 130 UF por beneficiario. Una modificación altamen-
te necesaria establece la facultad de postulación de los arrendatarios y asignatarios,
disminuyendo el requisito de ahorro a una UF por postulante. Así mismo, de acuerdo
a los aprendizajes obtenidos preliminarmente, se establece la obligación de instalar
un equipo profesional de la SEREMI como apoyo en el desarrollo del plan maestro de
mejoramiento del conjunto y el proceso de formalización de la copropiedad.

Durante 2008, 2009 y 2010, el Programa de Protección al Patrimonio Familiar


ejecuta a través de sus llamados regulares un porcentaje inferior del presupuesto
destinado a los condominios sociales. Si bien la cifra no es menor, atiende a 26.191
departamentos con una inversión total de 1.342.103 UF, lo que se traduce en 51
UF como monto promedio invertido en cada departamento. El 70 por ciento de
este financiamiento es destinado a bienes exclusivos de los propietarios de depar-
tamentos.

Una vez realizadas las modificaciones al D.S. N° 255, en 2011 y 2012 aparecen los
llamados especiales de Postulación para Condominios Sociales, cuyo objetivo es
aumentar la eficacia de focalización del programa en la copropiedad.

Como instrumento para la atención de copropiedades, los llamados especiales se


transforman en un excelente incentivo para la postulación. De hecho, a partir de su
utilización, las postulaciones dejan de centrarse exclusivamente en el interior de la
vivienda, comenzando a abarcar proyectos de mejoramiento de los bienes comu-
nes edificados y no edificados.

De esta forma, con el fin de mejorar e incentivar la postulación, los llamados espe-
ciales y el Plan Piloto de Condominios Sociales sientan las bases para las interven-
ciones que se requieren para los condominios afectados por el terremoto de febre-
Nuevos desafíos para una problemática histórica 541

ro del 201020, estableciendo equipos en las Secretarías Regionales Ministeriales


para la gestión de proyectos en copropiedades emblemáticas.

A partir de estas modificaciones, los resultados en el corto plazo han permitido


que el Ministerio ponga mayor atención en la formalización de copropiedades, en
el diseño de Planes Maestros integrales, abordando más de un proyecto por con-
junto, y en la necesidad de mayores recursos para su atención21, como evidencia la
necesidad de un equipo dedicado exclusivamente al trabajo con las comunidades.

20 Ver punto 6.3.3 del presente capítulo. “Plan de reconstrucción de condominios


Sociales 2010: una apuesta por la integralidad en contextos de emergencia”.
21 SECRETARÍA EJECUTIVA DESARROLLO DE BARRIOS. Op cit., 2012.
542 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

6.5 NUEVOS DESAFíOS: La interescalaridad y la


multisectorialidad como elementos clave en la recuperación
de condominios sociales

El deterioro de los bienes comunes y las problemáticas sociales en muchos


de los condominios analizados en esta publicación son parte constitutiva de las
grandes áreas de concentración de pobreza en las ciudades del país, por lo que hoy
han pasado a ser una prioridad ministerial.

Lo anterior determina el desarrollo de significativos esfuerzos que apuntan a posi-


cionar la problemática de los condominios sociales a través de distintos instrumen-
tos y programas en los cuales se ha focalizado la política pública.

Sin embargo, dichos esfuerzos aún no son suficientes para abordar los segmentos
más críticos de esta demanda, lo que instala la necesidad de realizar un trabajo cada
vez más integral que logre abordar aspectos relacionados con el tamaño de la vivien-
da, su calidad constructiva y espacial, los altos niveles de densidad y concentración
urbana, la segregada localización y la compleja administración de estos conjuntos.

Desde esta perspectiva, los efectos que evidencia el parque habitacional actual nos
permiten establecer que una política pública para condominios sociales requiere
instrumentos adecuados que permitan generar, por un lado, soluciones desde una
perspectiva interescalar que consideren la vivienda, el barrio y los entornos urbanos
en los que están localizados los condominios, así como su relación con el resto de la
ciudad, e impliquen, por otro lado, una mirada multisectorial que permita favorecer
la intervención de distintos actores públicos y privados desde sus líneas de acción.

En consecuencia, de acuerdo al nivel de las problemáticas identificadas, hoy es posible


reconocer dos ámbitos de acción: uno vinculado a aquellos casos en que es posible, a
costos razonables, reparar y mejorar un edificio proyectando su servicio por nuevos pe-
riodos; y otro, vinculado a aquellos casos que requieren una intervención física de gran
escala, en la que se considera como alternativa demoler y reconstruir.

Bajo este desafío, hoy el Ministerio, a través de su Secretaría Ejecutiva Desarrollo de


Barrios, vuelca sus esfuerzos a la implementación de una nueva mirada respecto al
trabajo programático en condominios sociales, para lo cual ha implementado dos lí-
neas de acción: el mejoramiento de condominios sociales a través del fortalecimiento
del Programa de Protección del Patrimonio Familiar y la recuperación de condominios
sociales referida a intervenciones de carácter estructural en las que se requiere reali-
zar demoliciones estratégicas, considerando consolidar los contextos urbanos en los
que se encuentran insertos los grandes conglomerados de condominios.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 543

6.5.1 Programa de Mejoramiento de Condominios Sociales. La mirada integral


de los llamados especiales del Programa de Protección al Patrimonio Familiar

El Programa de Mejoramiento de Condominios Sociales es resultado de los


diversos aprendizajes adquiridos a partir de los programas ejecutados desde hace
más de una década en el marco de las copropiedades de vivienda social.

Según se desprende de este recorrido, uno de los desafíos fundamentales que plan-
tea el diseño de intervenciones en la copropiedad es la necesidad de considerar el
diseño de herramientas para la vida en comunidad, así como para la mantención y
el cuidado de los bienes comunes.

Si bien el parque habitacional que presenta las problemáticas más significativas


de deterioro urbano y vulnerabilidad social fue construido principalmente en las
décadas de los ochenta y noventa, también existen conjuntos de vivienda social en
altura construidos previamente, que cuentan con un significativo valor patrimonial y
urbano, en los que es plausible su mantención y mejoramiento.

En consecuencia, con el desafío de consolidar y perfeccionar el Programa de Protec-


ción del Patrimonio Familiar se desarrolla el Programa de Mejoramiento de Condo-
minios Sociales, un instrumento de mantención y fortalecimiento de la organización
social surgido a partir del análisis del marco normativo que rige la copropiedad.

De acuerdo a esto, la intervención que implementa la Secretaría Ejecutiva Desarrollo


de Barrios en copropiedad a través de un llamado especial del Programa de Protección
del Patrimonio Familiar (que corresponde al Programa de Mejoramiento de Condomi-
nios Sociales) intenta enfrentar este desafío a través de una serie de ajustes, a saber:

a) Apoyo, supervisión y selección de beneficiarios por parte de la


SEREMI: Cada región cuenta con un equipo especializado en copropiedad
que da las orientaciones necesarias para la presentación de expedientes
con diagnósticos y plan maestro de obras, el diseño de proyectos, los pro-
cesos de formalización y las respectivas capacitaciones. Pero además es
la SEREMI la que selecciona a los conjuntos beneficiarios, descentralizan-
do la gestión que generalmente ejerce el Ministerio.

b) Focalización y aumento de los montos de subsidio: Los proyectos


en copropiedad son destinados íntegramente a bienes comunes y, por lo
tanto, revisten una complejidad técnica y costos de ejecución superiores
a los proyectos desarrollados en viviendas unifamiliares, ya sea en sus re-
des de servicio, en la reparación de elementos estructurales y techum-
bres o una simple pintura de fachada.
544

hablaron del sueldo, debían ganar mil escudos. Yo mismo


ganaba 300 escudos porque era empleado público, y al
final quedamos como diez interesados. El resto se fueron
todos porque no cumplían los requisitos.

¿Y cómo lo hizo usted entonces?


CG Me quedé hasta el final, a consultarle al dirigente que
venía de Linares, el señor Salgado. Le pregunté que si mi
señora, que trabajaba en modas y en peluquería, pero
independiente, podía servir para juntar el monto que se
necesitaba. Me dijo que sí, que se podía hacer a través de
la notaría, con una declaración privada.

¿Y usted sabe por qué terminaron siendo tres edificios


en el condominio si eran cuatro en la maqueta?
TESTIMONIO
CG Sí, claro. En ese momento faltaban médicos en el hos-
pital, porque no tenían dónde vivir, no habían viviendas.
César Guzmán Entonces la Municipalidad y el Serviu tomaron uno de
estos edificios y se lo llevaron frente al hospital. No sé si
Primer director del Comité de Adelanto Condominio Reina el terreno fue donación o lo compraría la Municipalidad,
Luisa II, Parral. Vive en un colectivo racionalizado 1012. pero ahí construyeron ese edificio, y por eso falta uno acá.

¿Dónde vivía usted antes?


CG En una casa grande, acá en la calle Victoria. Me sentí
Usted es uno de los primeros vecinos, de los fundado- re mal viviendo acá tan chiquitito, pero igual acá crecieron
res... todos mis hijos.
CG Sí, más o menos, desde 1979 cuando se entregaron
los bloques acá... ¿Cómo fue la llegada de su familia acá?
CG En mi block habían cuatro familias. Lo que pasa es
¿Cómo se formó el condominio, qué es lo que recuerda que, como en Parral nunca habían hecho edificios así, la
usted del proyecto? gente no estaba acostumbrada a vivir en departamentos.
CG El proyecto se gestó por medio del Serviu y la muni-
Uno quiere tener patio amplio, parrones, árboles frutales,
cipalidad. Ahí presentaron una maqueta donde habían y aquí no se podía. Por ese motivo mucha gente no com-
cuatro blocks cerrados, con su reja correspondiente, con pró en ese momento.
jardines, con juegos infantiles, estaba muy hermoso, con
focos. Muy hermoso lo que presentaron en la maqueta. Éstos son los primeros edificios en altura de Parral
Ahí empezaron a construirlos, por el ’77 o el ’78, y des- entonces...
pués se llamó a la gente a participar en la adquisición de CG Claro, éstos son los primeros.
estos departamentos.
¿Qué los llevó a vivir aquí?
No estaban desde antes asociados a una familia...
CG Bueno, estuve un poco reacio al principio. De hecho
CG No, después, una vez estando listos, llamaron a las mi señora no quería ni venir a verlo. Un día vino y eligió
personas que se interesaban a la municipalidad. Ahí llega- uno en el segundo piso. Lo que le gustó fue que el baño
ron como 60 personas y ahí se presentó un representante estaba aquí adentro, porque en una casa grande el baño
del Serviu que mencionó que “él venía a ofrecer una mer- siempre está lejos.
cadería, y que esa mercadería eran los departamentos”.
En esa época, quienes tuvieran 1.600 cuotas CORVI y
ganaran un sueldo determinado, podían postular. Cuando
545

¿Y cómo fue la primera noche? CG Al final se siente bien, es como vivir en familia. Hay
algunos que son medios porfiados, eso sí, pero en el
CG Como león enjaulado estábamos, por el encierro, pero
fondo, es una familia. Por ejemplo, si alguien en el block
cuando empezó a llegar la gente, nos hicimos amigos, se enferma o se cae alguien, los vecinos altiro están ahí.
hacíamos los cumpleaños, los asados y así hasta que la Es algo que no se ve en todos lados, la solidaridad.
gente empezó a vender. Lo bueno es que con el proyecto
del mejoramiento, está volviendo la participación, nos ha
servido para eso. ¿Eso sirvió para el terremoto, por ejemplo?
CG Sí, tuvimos que esperar a que terminara, estaba todo
¿Y lo malo? ¿Qué fue lo más difícil de vivir en un depar- en el suelo, pero nos reunimos todos abajo. Lo bueno es
tamento? que estos edificios quedaron intactos, no les pasó nada.
De hecho sentimos orgullo, porque para el terremoto no
CG Lo malo era que estábamos en un sitio eriazo, nos
les pasó nada. Incluso en la municipalidad creían que es-
robaban las radios de los autos, los extintores. A veces taban con daños, pero no tenían nada, sacábamos pecho.
dejábamos una ventana abierta un rato y sacaban algo.
Por eso empezamos a enrejarnos con malla, por lo menos
en los contornos del edificio. En el sitio que había acá, ¿Y en compraración a vivir en vivienda con patio, qué le
hasta circo autorizó la Municipalidad, sin agua potable, parece vivir en departamento?
con animales. Ahí empezamos a reclamar hasta que no CG Cómo estaré de orgulloso, que al jubilar compré otro
lo autorizaron más. Pero también botaban basura, perros departamento, para mi hija, porque sé que son seguros y
muertos, de todo. la convivencia es distinta, es más solidaria.

¿Cómo fue ser los pioneros en vivir en algo nuevo en Cuando les toca hablar con otras personas sobre el
Parral, con espacios de propiedad común? condominio, ¿qué les comenta la gente?
CG Bueno, al principio estaba todo nuevo, con el piso de CG Mire, la gente está muy interesada de venirse aquí,
flexit. Se mantenía todo. todos los días: “¿Arriendan algún departamento?”, “¿Hay
algún departamento desocupado?” Algunos se ponen
Cuando recibieron las viviendas, ¿se tenía un sistema a gritar desde afuera, y es porque lo ven muy seguro.
de pagos para las mantenciones? Cambió mucho después de la intervención. “Ahora sí que
están bonitos los departamentos”, nos dicen, “si antes
CG De primera no, pero después nos organizamos, contrata-
eran una asquerosidad”.
mos a una persona para que limpie, pero no todos pagaban.
¿Y las relaciones entre ustedes como vecinos?
¿Cómo empezaron a organizarse?
CG Ahora nos saludamos todos, las abuelitas se juntan a
CG Después de lo del circo nos empezamos a juntar con la conversar, nos juntamos en la placita, bajo los arbolitos.
Municipalidad. Empezamos como Comité de Vigilancia, la Antes, ¿cuándo nos juntábamos así?
alcaldía nos daba la personalidad jurídica y nos organizá-
bamos por bloque.
¿Y las reuniones, están más afiatados?
Mientras se afiataban como vecinos, ¿Qué actividades CG Sí, se participa más, y los nuevos, se tienen que ir
comunitarias hacían? integrando. Todos quieren hacer cosas ahora...
CG Bueno, antes habían bingos, toda esa clase de cosas.
Juegos también, para el “18”. En las fiestas nos reunía- Ahora sí tienen las platas del ahorro...
mos todos, tratábamos de hacer algo en conjunto, pero CG Cuesta sacarles la plata sí, no crea. Por eso tratamos
para cosas como el cierre perimetral alcanzábamos a de hacer cuotas un poco más altas y ahorrar así.
hacer las puras cotizaciones, postulábamos a proyectos,
pero nunca tenían buen fin. Ustedes me contaban que tenían un proyecto para
mejorar los jardines...
¿Qué sentimiento tiene usted, después de vivir tanto
tiempo en un departamento? CG Sí, tenemos la platita guardada.
546 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

c) Flexibilización en las condiciones del postulante: Dada la alta


presencia de unidades tomadas, sucesiones, asignatarios, arrendatarios
y propietarios de más de una vivienda en un mismo condominio, se ha
incorporado la posibilidad de que las últimas tres categorías recién men-
cionadas puedan postular al subsidio. Además, los beneficiarios pueden
postular nuevamente al subsidio, pero en bienes comunes que no han sido
intervenidos previamente.

d) Obligatoriedad de formalizar la copropiedad: La formalización de


la copropiedad es obligatoria, pero puede ser ejecutada en el transcurso
de la intervención del programa con proyectos en los bienes comunes.

e) Implementación de subsidio a la copropiedad: Se permite la postu-


lación y asignación del subsidio a la comunidad de copropietarios, siempre y
cuando cuente con el 100 por ciento de los RUT de los departamentos de la
copropiedad, exigiéndose además un ahorro de todas las viviendas del condo-
minio.

De esta manera, la aplicación del subsidio incorpora la focalización territorial, la partici-


pación y la responsabilidad colectiva en la ejecución, mantención y cuidado de las obras,
principios que busca consolidar la SEDB en el trabajo en la escala barrial.

El programa opera por medio de un llamado especial para condominios sociales, a


través del cual los beneficiarios, las municipalidades, la Gobernación Provincial o
un Prestador de Asistencia Técnica (PSAT) y excepcionalmente el SERVIU, ingresan
expedientes con diagnósticos y antecedentes físicos, sociales y jurídicos a las SE-
REMI a fin de obtener la calificación como copropiedad objeto del programa. Una
vez seleccionada la copropiedad beneficiaria por parte de la SEREMI, los PSAT de-
sarrollan los proyectos de mejoramiento priorizados por las familias en coherencia
con el diagnóstico realizado.

Las obras se inician una vez aprobados los proyectos por parte del SERVIU regional, mien-
tras se lleva adelante, con las familias, el proceso de formalización de la copropiedad.

Este componente es ejecutado por el PSAT, quien logra que los vecinos conformen
los organismos de administración de la copropiedad, sirviéndose para ello de charlas,
talleres, capacitaciones y asambleas donde se adoptan los acuerdos necesarios.

Con los ajustes realizados en la operatoria del PPPF se ha logrado una cobertura
creciente y de alto impacto físico y social en las copropiedades beneficiarias. Ello
se muestra en los siguientes gráficos:
Nuevos desafíos para una problemática histórica 547

Ejecución Presupuestaria Programa de Mejoramiento


de Condominios Sociales 2011-2013

1.500.000

1.200.000

900.000

600.000

300.000

0
2011 2012 2013

Departamentos beneficiados por el Programa de Mejoramiento


de Condominios Sociales.

20000

16000
15.000

12000

8000

4.589
4000

2072

0
2011 2012 2013

Fuente: Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios. MINVU, 2013.


548 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

estucamos el departamento completo, lo pintamos. Este


era mi palacio, que empezamos a arreglar de a poquito.
Creo que la felicidad más grande para toda mujer, para
toda mamá, es tener su propia vivienda.

¿Qué es lo bueno de vivir en comunidad?


AA Conocerse. En las pascuas, después de repartirnos los
regalos, bajábamos y nos juntábamos. Llevábamos comi-
da y cada block hacía fiesta para los niños. Yo recorría la
Vicuña y era lindo, porque la gente se familiarizó tanto que
de las 24 familias de cada block, se hacía una. También lo
bonito es que somos solidarios, porque cuando había un
incendio, salíamos todos a pedir colecta, juntábamos a
toda la gente, o si alguien necesitaba mercadería, hacía-
mos un listado e íbamos a la muni. Un año que hubo una
TESTIMONIO crisis muy grande hicimos ollas comunes, comisiones
para cocinar, para limpiar. El obispo Goic nos vino a dejar
mercadería e incluso el director del SERVIU, a pesar de los
Aída Azúa problemas que teníamos, vino a apoyarnos.
Dirigenta Villa Vicuña Mackenna, Rancagua.
¿Y los aniversarios, los celebraban?
AA Sí, celebramos varios aniversarios. Hicimos uno tan
¿Dónde vivía antes y cómo llegó a vivir aquí? lindo, del que todavía tenemos algunas fotos en la sede.
AA El año 92’ yo vivía en la población Santa Filomena, Hacíamos candidatas a reina, trabajábamos un mes en el
arrendaba una casa, y nació la idea de formar un comité aniversario. Y se hacían alianzas de colores, vestían a los
con algunas vecinas, porque todas las que arrendábamos niños con ellos, era muy lindo.
éramos mujeres de escasos recursos, temporeras, y
nos alcanzaba apenas para comer, pagar el arriendo, el ¿Cómo resolvían los problemas que surgen en la
agua y la luz. Entonces nos organizamos y empezamos comunidad?
a catetear, a juntar más socias y a vender empanadas,
AA Los problemas eran hartos, la gente peleaba y alegaba
completos y a hacer rifas para juntar la plata de cada
socia, a las que les teníamos las libretas guardadas para por todo. Hacíamos asambleas, reuniones con los vecinos
que no sacaran la plata del banco, porque cuando llegaba y siempre se invitaba a alguien de la muni para que me-
el momento de la postulación, algunos no podían hacerlo diara. Ellos hablaban de la convivencia y de los derechos,
porque no tenían ya la plata del banco. porque por ejemplo hay gente que se amplió sin pedirle
permiso a nadie. Conversar es mi herramienta, la que Dios
El año 94’ salieron los departamentos. Estábamos me dio, para que la gente tenga buena convivencia. Es
felices porque íbamos a tener nuestra casa propia, no difícil de conseguir, pero creo que conversando se puede.
íbamos a tener que pagar más arriendo y tendríamos el
baño dentro de la casa, en fin, vivir más dignos. Muchos
se vinieron altiro, apenas le entregaron la llave. Cuando ustedes llegaron, ¿les hicieron algún tipo de
capacitación sobre copropiedad?
¿Y cuando llegó acá, qué sintió? AA Jamás, jamás. Nosotros tuvimos que averiguar qué
era nuestro y qué era copropiedad. Por eso la gente se
AA Cuando llegué estaba feliz, porque era mi casa.
amplió, se tomaron departamentos e hizo lo que quiso,
Destapamos una botella de champaña con mi pareja y mi porque si en esos años se nos hubiera educado a noso-
hija, rociamos las murallas, nos abrazamos porque era mi tros de que en los condominios se vivía de esta o de esta
vivienda. A mí me quedó un resto de plata del subsidio y manera, creo que otro gallo nos hubiera cantado, quizás
Nuevos desafíos para una problemática histórica 549

hubiéramos sido más respetuosos entre los vecinos. El entorno está bien, entonces, lo que falta son mejores
Recién supimos de copropiedad cuando llegó el programa viviendas
Quiero mi Barrio, hace seis años. Pienso que eso nos faltó,
AA Sí, si demuelen aquí y llegan a hacer viviendas, aun-
educación antes de llegar a vivir aquí, o cuando recién
llegamos. que sean condominios sociales, tienen que ser de mejor
estructura para que la gente y uno misma pueda estar
segura de donde está viviendo. Para mí, por ejemplo, irme
¿Cómo encontró las viviendas en cuanto a los materia-
a otra casa, a otro barrio, a esta edad, sería complicadísi-
les y al tamaño?
mo. Y que las construyan con las nuevas reglas, por algo
AA Después de seis meses, empezamos a mirar alrede- se llama segunda oportunidad.
dor y ya se había pasado la felicidad de la casa propia.
Empezamos a sentir bulla y que los baños se estaban
filtrando para abajo. Todas las quejas llegaban aquí. Nos
dimos cuenta que estábamos viviendo muy juntos, muy
amontonados. Era lo que nos había tocado, porque en
esos años uno no elegía donde vivir, era donde le tocaba
no más. Pero seguíamos viviendo igual. La desilusión vino
grande en el 97’, cuando los departamentos se mojaron
enteros. Yo tenía estucado y el agua llegó hasta la mitad
del departamento. Dormíamos en una sola pieza, porque
estaba todo mojado.

¿Se siente orgullosa de vivir en su barrio?


AA Sí, siento orgullo de toda la Vicuña Mackenna. Dios le
dio a uno una vivienda, no tan sólo por tener un techo,
sino que para conocer a la demás gente. En esta pobla-
ción yo crecí como persona, mamá, abuela, bisabuela, de
todo. Para mí la Vicuña Mackenna es lo mejor que me ha
pasado en la vida. Me da pena y alegría cuando demue-
len naves, pero sé que es para que la gente viva mejor.
Cuando voy a ver a las que se fueron a sus casas nuevas,
donde están viviendo como reinas, me siento feliz, y
algún día me llegará. Quiero ver la dignidad de la gente que
va a vivir acá en la nueva población.

¿Qué espera usted de lo que viene para la población con


el programa Segunda Oportunidad?
AA A mí lo que me gustaría es que se echara abajo toda
la población, porque está toda mal construida. Pero que
se construyera de nuevo acá mismo, aunque sea menos
vivienda, porque tenemos un sector espectacular, todo lo
que necesita una familia para seguir viviendo: consultorio,
comisaría, policlínico, liceo, colegio, jardines infantiles,
bomberos. Y en cada una de las cosas que yo le nombro
está la lucha de los vecinos, porque en cada una de las
cosas que se hizo se le pidió opinión, apoyo y respaldo a
los vecinos.
550 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

6.5.2 Programa Piloto de Recuperación de Condominios Sociales. Segunda


Oportunidad: La búsqueda de una mirada integral, interescalar e intersectorial a
la problemática

De acuerdo al diagnóstico urbano y social, se evidencia la existencia de un


gran número de condominios en un estado de situación crítica de carácter estruc-
tural concentrando diversas problemáticas como: altos niveles de hacinamiento en
superficies mínimas, precarios estándares constructivos y arquitectónicos de la vi-
vienda y de los bienes comunes y una localización en sectorres homogéneos cons-
truidos casi exclusivamente por vivienda social, con carencia de entornos mixtos que
cuenten son servicios básicos, equipamiento y accesibilidad.

De alguna manera, estos conjuntos concentran diversas problemáticas: además de los


altos niveles de hacinamiento en superficies mínimas y los precarios estándares cons-
tructivos y arquitectónicos de la vivienda y de los bienes comunes, están localizados en
sectores homogéneos constituidos casi exclusivamente por vivienda social, con caren-
cia de entornos mixtos que cuenten con servicios básicos, equipamiento y accesibilidad.

En este contexto, entendiendo que dicha problemática no lograría ser resuelta ade-
cuadamente por una intervención del Programa de Mejoramiento de Condominios
Sociales, en 2012 surge el Programa Piloto de Recuperación de Condominios So-
ciales: Segunda Oportunidad, un desafío de la política habitacional cuya misión se
fundamenta en atender la realidad de estos condominios.

Con énfasis en las principales limitaciones y fortalezas de las diversas iniciativas


desarrolladas para la atención de condominios sociales, y entendiendo la urgencia
que representa el desafío de regenerar el tejido social y urbano en los sectores a
intervenir, uno de los principios orientadores más relevantes de este programa ha
sido la articulación entre lo social y lo técnico.

Bajo esta mirada, el Programa Piloto de Recuperación de Condominios Sociales pre-


senta sus desafíos interescalarmente en dos ámbitos. Por una parte, enfrentando la
problemática del hacinamiento y la necesidad de desdensificar los conjuntos a inter-
venir generando opciones de movilidad habitacional flexibles para aquellos que deci-
dan dejar sus viviendas. De esta forma, el programa permite, por primera vez fuera
de un contexto de emergencia, entregar una alternativa habitacional a familias que
anteriormente ya habían recibido un subsidio de vivienda, pero esta vez de acuerdo a
los estándares actuales.

Con este objetivo, metodológicamente el programa apunta a generar la participación


voluntaria y colectiva de las familias involucradas, requiriendo para su ejecución una
Nuevos desafíos para una problemática histórica 551

unidad mínima de intervención que corresponde al edificio y no a la unidad de vivien-


da, para lo cual es fundamental fomentar la coordinación y participación activa de la
comunidad residente.

Por otra parte, se abordan los entornos urbanos de los conjuntos conforme a la defi-
nición de un territorio urbano mayor de gestión estratégica e integral. A partir de un
análisis urbano, técnico y económico, se plantea la idea de desarrollar una estrategia
de intervención al interior de una “Zona Prioritaria”, tanto para el mejor uso de los
inmuebles y terrenos que sean adquiridos por el Ministerio como para transformar la
consolidación urbana integral de esta en una nueva unidad de gestión urbana.

Entendida como una pieza urbana mayor, intermedia entre el barrio y la ciudad, la Zona
Prioritaria22 da cuenta de la necesidad de resolver la complejidad integral del territorio.

Esto implica reconocer que los condominios no son polígonos que se configuran con una
delimitación física administrativa, sino que sus fronteras naturalmente se extienden ha-
cia distintos ámbitos de mayor escala, lo que plantea la necesidad de resolver cierto tipo
de problemáticas de manera articulada desde distintos enfoques e inversiones.

El trabajo en las Zonas Prioritarias, entendidas como la plataforma urbana de los ba-
rrios a intervenir, ofrece una doble entrada, desde la ciudad y desde el barrio, fortale-
ciendo la integralidad de las estrategias a considerar.

Con estos objetivos, el nuevo programa reconoce las carencias generadas por las
propias políticas habitacionales anteriores y busca relevar la escala urbana dentro
de las temáticas abordadas por el Ministerio, en virtud de la acción coordinada de
diversos tipos de proyectos y líneas de financiamiento, como las distintas líneas
de intervención de la Secretaría Ejecutiva Desarrollo de Barrios (Mejoramiento de
Barrios y Mejoramiento de Condominios Sociales), del MINVU en general (Fondo
Solidario Elección de Vivienda y Pavimentos Participativos, entre otros) y poten-
cialmente de otros sectores (como salud, educación o seguridad ciudadana).

Inicialmente, el programa se plantea como un “piloto”, permitiendo su ajuste en


las primeras fases de implementación. Para ello, se han seleccionado las regiones
que concentran la mayor cantidad de CCSS y, en ellas, a aquellos casos más repre-
sentativos en base al nivel crítico de los conjuntos, determinado por la densidad, el
hacinamiento urbano y habitacional, los metros cuadrados construidos y la con-
centración de vivienda social en un mismo sector.

22 Catastro Nacional de Condominios Sociales. Área de Estudios, Secretaría


Ejecutiva Desarrollo de Barrios (SEDB). Ministerio de Vivienda y Urbanismo,
Santiago de Chile, 2013 (Base de datos sin publicar).
552 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

ficha de proyecto

CONDOMINIO SOCIAL REINA LUISA II, PARRAL, REGIÓN DEL MAULE

El condominio social Reina Luisa II se ubica en la ciudad de Parral, específicamente en Avenida


2 Sur, entre las calles El Bosque por el poniente, Pasaje 13 por el oriente y Calle 13 por el sur.
Inaugurado a finales de la década de los setenta bajo la tipología de viviendas colectivas 1012, el
conjunto está compuesto por 48 departamentos distribuidos en tres bloques, cada uno de cuatro
pisos y 16 unidades habitacionales.

En su fase inicial de diseño pertenece a un proyecto habitacional de mayor envergadura diseñado


por el MINVU a través de la Corporación de la Vivienda (CORVI), el que considera tanto la cons-
trucción de cuatro bloques o colectivos del tipo 1012, uno de los cuales, a requerimiento de sus
beneficiarios, es construido frente al hospital de la ciudad, torres de departamentos y una cantidad
importante de viviendas sociales de un piso. Sin embargo, debido al cambio de mecanismo de ad-
ministración ministerial, esta propuesta no llega a consolidarse como estaba planificada.
Como muchos de los condominios sociales, antes de la intervención el conjunto presenta un fuerte
nivel de obsolescencia y falta de mantención, evidenciada en el deterioro de las techumbres de
cada bloque, las que presentan filtraciones, además de importantes plagas de palomas. Asimismo,
las fachadas muestran un desgaste acumulativo en el tiempo debido a su nula o escasa man-
tención y falta de pintura. Respecto al entorno de los bloques, se evidencia la ausencia de una
configuración clara de zonas para accesos vehiculares, estacionamientos, pavimentos peatonales
y cierres perimetrales, además de un mínimo nivel de mantención y ausencia de equipamiento.
En lo relativo a la organización formal, el condominio no cuenta con una Junta de Administración
reconocida ni reglamento de copropiedad inscrito para ninguno de sus bloques, funcionando con
instancias de organización informales fuera de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria.
En este contexto, en el marco del Programa de Mejoramiento de Condominios Sociales, con la par-
ticipación de la PSAT municipal de Parral en la etapa de postulación y desarrollo de proyectos y con
la conducción del equipo SEREMI de Condominios Sociales, los vecinos residentes agrupados en
el comité Reina Luisa II postulan obras de mejoramiento de bienes comunes del conjunto durante
2012, aportando cada uno de ellos con el ahorro requerido de 1 UF.
Esta SEREMI, con recursos del Programa de Protección al Patrimonio Familiar, entrega en diciembre
de 2012, 80 UF a cada uno de los postulantes, totalizando una intervención de 3.402 UF, entre el
ahorro de las familias y los aportes ministeriales.
Entre las obras priorizadas por la comunidad que se logra ejecutar destacan: el cambio de cubier-
tas y frontones deteriorados, pintura de fachadas, instalación de cierre perimetral y pavimentación
de circulaciones peatonales y vehiculares.
Pero además, a estas obras se suma el proceso de formalización del CCSS bajo la Ley de Copro-
piedad Inmobiliaria, lo que se traduce en la creación de un Reglamento de Copropiedad y en la
constitución de un Comité de Administración, orientado a la mantención de los bienes comunes
intervenidos, la administración y la regulación de la convivencia vecinal.
La aplicación y el éxito de este programa radica en un gran porcentaje en el equipo de Condomi-
nios Sociales instalado en la SEREMI, el que estudia la demanda, realiza la difusión del programa y
capacita a municipalidades, PSAT y vecinos en los términos particulares del llamado. Dicho equipo
supervisa los procesos de diagnóstico y diseño de proyectos y presta un apoyo coordinado con
SERVIU a la supervisión de obra y Planes de Habilitación Social, donde se deben aplicar los proce-
dimientos para la formalización de la copropiedad.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 553

Condominio Social Reina Luisa II, Parral


ESTADo DEL CONDOMINIO ANTES Y DESPUÉS DE LA INTERVENCIÓN

ENTREGA DE LAS OBRAS Y DIFUSIÓN PROGRAMA DE MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Fuente: Equipo SEREMI Regional Condominios Sociales.


554 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

ficha de proyecto

CONDOMINIO SOCIAL BARROS ARANA, TEMUCO, REGIÓN DE LA ARAUCANÍA

Con una localización central, el condominio social Barros Arana se ubica en una vía estructurante
conocida como barrio Estación, pasando a formar parte del casco histórico de la ciudad de Temuco.
Construido en el año 1959, tipológicamente el conjunto está constituido por dos bloques de treinta de-
partamentos cada uno y un total de sesenta familias aproximadamente, en su mayoría pertenecientes a
la tercera edad.
Hasta la llegada del Programa, el conjunto habitacional presenta un nivel importante de deterioro,
principalmente en sus fachadas, cubiertas y balcones, producto del paso de los años y la evidente
falta de mantención. En relación al entorno común, si bien existe un área verde entre ambos bloques,
ésta se encuentra con un alto grado de abandono, sin presentar ningún tipo de mantención e inter-
venciones. Por ello, la imagen proyectada por el condominio hacia la ciudad es la de un lugar conflic-
tivo, de riesgo y altos niveles de vulnerabilidad, lo que fomenta la estigmatización de sus residentes.
El precario nivel de organización está a cargo de la junta de vecinos, la cual considera no solo a los
integrantes del condominio sino también a vecinos colindantes. Los copropietarios desconocen la
Ley de Copropiedad, sus deberes y derechos, por lo que existen escasa o nulas herramientas para
desarrollar una vida en comunidad armoniosa y resolver los conflictos de manera pacífica.
A partir de la implementación del Programa de Mejoramiento de Condominios Sociales, la SEREMI
Regional de Vivienda y Urbanismo inicia la intervención a través de su equipo de profesionales de
manera sistémica, generando en primera instancia vínculos de confianza con los copropietarios por
medio de reuniones y trabajo conjunto. La labor de habilitación social, se comienza a traducir así en
una práctica gradual de comunicación e interdependencia entre los diversos actores involucrados,
como dirigentes, organizaciones comunitarias, EGIS y distintos departamentos de la municipalidad.
Sin embargo, se da prioridad al trabajo directo con los copropietarios a través de la generación de
capacitaciones enfocadas al sentido de pertenencia y apropiación de espacios comunes, con el ob-
jetivo de fomentar el sentimiento de identidad con el lugar habitado. Se busca, además, que cada
miembro de la organización comprenda su rol y complementariedad respecto a los Comités de Ad-
ministración, incentivando la participación y la conformación de asambleas.
Cabe destacar el rol fundamental que cumplen los vecinos, participando activamente en el proyecto,
dando a conocer las necesidades y posibles soluciones asociadas al mejoramiento de los blocks y
áreas verdes, lo que, finalmente, genera un alto grado de apropiación evidenciada en el posterior
cuidado y mantención de estos.
El proyecto significa una inversión de 162 millones de pesos y es otorgado a través del Programa de
Condominios Sociales, contemplando el mejoramiento térmico de los departamentos, la reparación
de sus balcones, la optimización del drenaje de aguas lluvias, el cambio de puertas y ventanas y el
mejoramiento de la iluminación exterior y los juegos infantiles, entre otras obras orientadas a incre-
mentar la calidad de vida de las familias que viven en el conjunto.
En cuanto a lo urbano, el proyecto, emplazado en una vía de alto tráfico que conecta con el sector
nororiente, se configura como un elemento altamente reconocible dentro de la ciudad, lo que ha
aumentado ostensiblemente su plusvalía.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 555

Condominio Barros Arana, Temuco


Estado del condominio antes y después de la intervención

Fuente: Equipo SEREMI Regional Condominios Sociales.


556 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Este proceso piloto consistió en realizar un llamado para la presentación de antece-


dentes en forma colectiva y voluntaria a través de delegados de cada una de unidades
mínimas de postulación (departamentos que comparten áreas de acceso y circulación
común) de los conjuntos seleccionados por la SEREMI, lo que se traduce en la atención
de 828 departamentos (del universo de 5.123), que corresponden a cuatro conjuntos
en las comunas de Puente Alto, Quilicura, Viña del Mar y Rancagua) programándose un
segundo llamado para atender a mil unidades más a fines de 2013.

El programa ha permitido a los respectivos SERVIU contar con una herramienta


para adquirir estos inmuebles críticos (además de evaluar su uso potencial en el
proceso de regeneración urbana) y permitir una segunda oportunidad a familias
propietarias que no podían resolver sus carencias cualitativas de vivienda y entorno
a través de las herramientas disponibles de subsidios o de inversión.

El beneficio habitacional para los seleccionados por este piloto está compuesto por
una compensación económica complementada con un subsidio por un monto total de
hasta 700 UF. Adicionalmente se puede contar con una ayuda de mudanza y un aporte
para el gasto de movilidad transitoria por un monto de hasta 36 UF, lo que facilita el
proceso de salida de las familias beneficiarias en forma coordinada y simultánea.

Por tratarse de un proceso voluntario y colectivo, la planificación de los inmuebles


adquiridos por SERVIU está condicionada a la cantidad de unidades mínimas de
postulación seleccionadas y en proceso de desocupación.

Localización de Condominios Sociales en Zonas Prioritarias.


Bajos de Mena ( Puente Alto) y GloriaS Navales (Viña del Mar)

Fuente: Área de Estudios, Secretaria Ejecutiva Desarrollo de Barrios, MINVU, 2013.


557

población el volcán
población cerro morado
población francisco coloane
comuna : puente alto
Año de inicio de construcción : 1995
558 POBLACIÓN EL VOLCÁN PUENTE ALTO
POBLACIÓN CERRO MORADO
POBLACIÓN FRANCISCO COLOANE
1995 559
560 POBLACIÓN EL VOLCÁN PUENTE ALTO
POBLACIÓN CERRO MORADO
POBLACIÓN FRANCISCO COLOANE
1995 561
562 POBLACIÓN EL VOLCÁN PUENTE ALTO
POBLACIÓN CERRO MORADO
POBLACIÓN FRANCISCO COLOANE
1995 563
564 POBLACIÓN EL VOLCÁN PUENTE ALTO
POBLACIÓN CERRO MORADO
POBLACIÓN FRANCISCO COLOANE
1995 565
566 POBLACIÓN EL VOLCÁN PUENTE ALTO
POBLACIÓN CERRO MORADO
POBLACIÓN FRANCISCO COLOANE
1995 567
568 POBLACIÓN EL VOLCÁN PUENTE ALTO
POBLACIÓN CERRO MORADO
POBLACIÓN FRANCISCO COLOANE
Nuevos desafíos para una problemática histórica 569
570 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

ficha de proyecto

CONJUNTO HABITACIONAL BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA, RANCAGUA,


REGIÓN DE O´HIGGINS.

El Conjunto Vicuña Mackenna se encuentra emplazado en el área urbana nororiente de la comuna


de Rancagua, en un territorio en vías de consolidación caracterizado por haber acogido gran parte
de la vivienda social construida durante los últimos veinte años en la comuna. Edificado a partir de
subsidios entregados por SERVIU durante 1995, 1996 y 1997, el conjunto está compuesto por un
total de 1.793 departamentos con una superficie promedio por vivienda de 38.2 m² y una pobla-
ción que bordea los 10.000 habitantes.
Integrado por 159 bloques de distintas tipologías que corresponden a tres etapas de construcción
consecutiva, se identifican bloques de tipo A, B, C, D, E, F, G y H respectivamente. Su forma de
agrupación es en naves conformadas por dos, tres y cuatro bloques de tres a cuatro pisos, lo que
conforma diversas unidades mínimas postulables (UMP) destinadas a satisfacer las necesidades
mínimas de infraestructura y habitabilidad vigentes en la normativa al momento de la entrega de
los departamentos.

TIPOLOGÍAS DE BLOQUES DE DEPARTAMENTOS

Tipología A, B y C de 40 m² de 12, 9 Tipología D, dúplex 51m² de 12, Tipología E, F, G y H de 43m2, de 12, y 6 departa-
y 6 departamentos respectivamente. 14 y 15 departamentos. mentos respectivamente.

Aunque las viviendas poseen en su totalidad dotación de servicios básicos, su superficie mínima
ha determinado una serie de problemáticas de habitabilidad como hacinamiento, deterioro y ma-
las relaciones vecinales, generando la ocupación de las áreas de circulación común, tales como
patios interiores y descanso de escalas. Las estructuras de acceso hacia los pisos superiores es-
tán conformadas por elementos diseñados en perfiles metálicos, los que al estar expuestos a las
condiciones propias del ambiente y al carecer de obras de mantención presentan un estado de
deterioro avanzado. En consecuencia, el conjunto presenta una serie de problemáticas físicas de
obsolescencia y deterioro del tejido social, determinada por la alta densidad habitacional, la falta
de mantención y el deterioro de las relaciones comunitarias.
En este sentido, es importante señalar que si bien este barrio había sido atendido por diversas inter-
venciones o programas como saneamiento de poblaciones, PPPF y el Programa de Recuperación de
Barrios, su principal problemática está centrada en la calidad de la vivienda como una temática de
carácter estructural.
Como procedimiento de intervención, el programa establece un convenio de colaboración entre la
SEREMI, el SERVIU y la municipalidad y se instala un equipo profesional en terreno a cargo del levan-
tamiento de la información técnica, social y jurídica vigente en el conjunto. Paralelamente se inicia un
procedimiento para sensibilizar y organizar a la comunidad.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 571

conjunto habitacional benjamín vicuña mackenna

Fuente: Equipo Regional Programa de Recuperación de CCSS. MINVU, 2013.

La implementación del programa considera una etapa piloto que identifica a las familias dispuestas
a adherirse al programa entregando su vivienda al SERVIU a cambio de un subsidio de 700 UF. Es
interesante dar cuenta de que las intervenciones anteriores de diversos programas facilitaron la ca-
racterización y participación de las familias en el proceso, evidenciando al mismo tiempo que estos
programas no habían logrado resolver el problema de habitabilidad de las viviendas.
El programa lanza así su primer llamado de postulación en enero del 2013. Esta postulación cuenta
con la participación de 71 unidades mínimas postulables, equivalentes a un total de 1.368 familias,
las cuales corresponden al 76 por ciento del total de propietarios de Vicuña Mackenna. De este
proceso de postulación fueron beneficiados con el subsidio 12 naves, equivalentes a 276 familias
(duplicando el cupo anunciado por el MINVU a comienzos del llamado), de las cuales 235 corres-
ponden a subsidios habitacionales, 36 a expropiaciones y cinco a departamentos que ya perte-
necían al SERVIU regional. Después de la entrega de subsidios se realiza un trabajo colaborativo
con los delegados consensuando la fecha de desocupación y traslado de cada nave. Al día de hoy,
los 23 blocks seleccionados se encuentran desocupados y libres de moradores, a quienes les fue
entregado un subsidio complementario de apoyo a la movilidad (flete y arriendo transitorio) de 10
o 46 UF según corresponda, lo que ha favorecido la desocupación simultánea de la totalidad de
los departamentos.
Del universo de los 235 subsidios entregados, hoy 76 están en trámite de adquisición de vivienda
usada, 87 corresponden a viviendas nuevas y siete tramitan su subsidio en otras regiones, es decir
170 subsidios se tramitan al día de hoy, lo que equivale al 72 por ciento. El porcentaje restante se
encuentra en busca de vivienda o en recopilación de los documentos necesarios para la compra-
venta. En este sentido, existió una fuerte articulación con las constructoras e inmobiliarias insertas
en la comuna, lo que permitió ofrecer una adecuada oferta habitacional conforme a las condicio-
nes del programa.
Es interesante destacar este caso respecto a la implementación del programa en la Región Metro-
politana, en tanto el conjunto está localizado en un sector en vías de consolidación urbana, en el
cual el Ministerio está desarrollando diversos conjuntos habitacionales que han sido de interés para
aquellas familias dispuestas a abandonar la población Vicuña Mackenna, tanto por su interés en
quedarse en el mismo sector como por la posibilidad de adquirir una vivienda unifamiliar.
De acuerdo al plan maestro, el cual tiene como foco principal desdensificar un barrio que presen-
ta hacinamiento y problemáticas sociales asociadas a la falta de espacio, se está trabajando en
su desarrollo. En tanto, hoy se ha avanzado en los trabajos de demolición y apertura de calles y
avenidas que mejoren la conectividad del barrio para generar un desarrollo positivo en el sector
nororiente de la ciudad de Rancagua.
572 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

ficha de proyecto

POBLACION FRANCISCO COLOANE


BAJOS DE MENA, PUENTE ALTO, REGIÓN METROPOLITANA

El sector de Bajos de Mena, ubicado en la comuna de Puente Alto, comprende un territorio de unas
600 hectáreas, en el cual se emplazan 49 conjuntos habitacionales construidos principalmente en
la década de los noventa, con una población aproximada de 122.278 habitantes pertenecientes a
familias altamente vulnerables.
Por sus condiciones de concentración de pobreza, ausencia de consolidación urbana, carencia de
equipamiento y servicios, aislamiento e inaccesibilidad y lejanía respecto al centro urbano (20 km),
Bajos de Mena ha sido identificado como un sector altamente vulnerable y estigmatizado y, como
tal, es el área de mayor envergadura a nivel nacional.

bajos de mena

Fuente: Equipo Regional Programa de Recuperación de CCSS. MINVU, 2013.

La población Francisco Coloane se ubica en el extremo sur poniente del sector Bajos de Mena. Se
trata de un conjunto de alta densidad que no cuenta con superficie suficiente para la dotación de
equipamiento, áreas verdes, estacionamientos, etc. La vialidad, por su parte, se presenta discontinua,
con una vía estructurante y una serie de pasajes cuyo perfil tiene un ancho inferior al mínimo exigido
por normativa actual.
Producto de las mismas condiciones de habitabilidad, el tejido social se encuentra fuertemente
dañado, con ausencia de identidad y con presencia de inseguridad social y desconfianza respecto
a los vecinos, manifestada físicamente mediante el excesivo uso de rejas y cierres con el fin de
blindar los espacios privados.
En base a este contexto, el conjunto pasa a ser objeto del Programa de Recuperación de Condomi-
nios Sociales a partir de la suscripción de un convenio de colaboración tripartito establecido entre
la SEREMI, el SERVIU y el municipio. La intervención se inicia así con la instalación de un equipo pro-
fesional con oficina en el propio barrio, un fuerte proceso de difusión del programa y la formulación
de una estrategia de trabajo encausada a la desdensificación del conjunto mediante la demolición
parcial de ciertos bloques. La articulación de diversas iniciativas y programas en la totalidad de
Bajos de Mena apuesta a un proceso de consolidación urbana del entorno y al desarrollo de una serie
de actividades de fortalecimiento de las redes sociales.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 573

faenas demolición población francisco coloane

Fuente: SERVIU RM.

Hay que señalar que al iniciarse la intervención muchas de las familias de este barrio tienen la expectativa
histórica de poder mejorar su calidad de vida a través de una solución de acuerdo a los nuevos estándares
de la política habitacional. De esta forma, cuando conocen el programa, solicitan colectiva y voluntaria-
mente la posibilidad de acceder a un nuevo subsidio habitacional que les permita emigrar de Bajos de
Mena, lo que se ve reflejado en el alto número de postulaciones realizadas en el primer llamado.
Simultáneamente, sin embargo, existe otro grupo de familias con un alto nivel de arraigo en el
sector que no quiere irse y está a la espera del proyecto de desdensificación y mejoramiento del
entorno urbano que anuncia el programa en Bajos de Mena.
Entendiendo que esta es una experiencia piloto en la que se han establecido en una primera ins-
tancia postulaciones voluntarias, hay que señalar que la formulación de la propuesta de regenera-
ción del barrio está supeditada al segundo llamado, momento en el cual se dispondrá del número y
ubicación exacta del total de bloques a demoler, lo que permitirá formular el proyecto final.
Respecto a la selección de los bloques a demoler, se trabajó en base al concepto de Unidad Mínima
Postulable (UMP), definida como un conjunto de departamentos con un área de circulación común.
Si bien se trata de una intervención y un programa que aún está en proceso de desarrollo, sus prin-
cipales valores radican en la posibilidad de generar un subsidio de apoyo al proceso de movilidad
habitacional que deberán enfrentar las familias (mudanza y arriendo transitorio) y en las caracte-
rísticas del subsidio que se otorgará para la adquisición de una nueva vivienda.
574 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

6.6 CONCLUSIONES: MÁS ALLÁ DEL CONDOMINIO Y LA VIVIENDA. CLAVES


PARA EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS DE VIVIENDA SOCIAL

Como consecuencia del acelerado crecimiento de la población y la consiguiente


escasez de suelo urbano en las ciudades, es necesario pensar en una adecuada
planificación que considere de manera integral la construcción de vivienda en al-
tura, contexto en el que los condominios sociales tienen una gran relevancia. En
este sentido, considerar los aprendizajes alcanzados a partir de la implementación
y evolución de las distintas políticas y programas de mejoramiento que ha desarro-
llado el Ministerio en las últimas décadas constituye una oportunidad para repen-
sar la planificación a partir de los siguientes elementos:
a) Cambio de paradigma en el diseño e implementación de las políticas públicas

A partir de la evaluación de los distintos programas implementados en materia de


condominios sociales desde 1997 a la fecha, y con el objetivo de revertir el deterio-
ro y la obsolescencia del parque habitacional que el propio Ministerio construyó, las
políticas sectoriales dan un giro, pasando de abordar el déficit habitacional cuanti-
tativo a considerar las condiciones de calidad urbana del barrio y la ciudad.

En consecuencia, el Plan Piloto de Condominios Sociales es reflejo del cambio de


paradigma del Ministerio en esta materia, instalando la “escala barrial” como nueva
escala de intervención, la que pasa a complementar la vivienda y la ciudad como
sus escalas tradicionales de gestión.

La nueva escala barrial plantea así un nuevo desafío en la gestión ministerial, pa-
sando desde políticas que apuntan a la familia como unidad de gestión a una nueva
escala que promueve el mejoramiento físico de los conjuntos, lo que requiere abor-
dar el tejido social y la organización vecinal, poniendo el foco en el potencial de los
activos comunitarios.

De esta forma, con una metodología de doble dimensión física y social, a través del
Plan Piloto como programa de intervención en la escala barrial, el Ministerio vuel-
ve su mirada al territorio favoreciendo la participación y la corresponsabilidad como
principios esenciales. Transfiriendo habilidades y empoderamiento a la ciudadanía a
través de estos principios se busca favorecer la sostenibilidad de las intervenciones,
lo que sirve hoy de referencia para el diseño de nuevos modelos de intervención.
b) La inversión en la copropiedad como un desafío de doble dimensión

Desde la implementación de los primeros programas que abordan el mejoramiento


de condominios sociales se inicia un proceso de acercamiento y entendimiento de
Nuevos desafíos para una problemática histórica 575

las diversas problemáticas que se evidencian en la inmensa cantidad de viviendas


sociales construidas en altura, lo que permite dimensionar la múltiple complejidad
del trabajo en la copropiedad.

Se inicia así el análisis y diagnóstico sistemático que permite ir determinando las


necesidades, diseñar los instrumentos y coordinar las acciones para implementar
una serie de intervenciones y programas en materia de condominios sociales.

De este ejercicio se evidencia la necesidad de considerar la constitución de los co-


mités de copropietarios para la administración y mantención de la copropiedad,
apuntando a potenciar el fortalecimiento de las redes sociales y la formación de un
sistema de organización funcional a la copropiedad, hecho que implica considerar
la singularidad de toda inversión destinada a condominios sociales.

Es así que, con el objetivo de apuntar a la solución del deterioro, los nuevos progra-
mas implementados para condominios sociales comienzan a caracterizarse como
intervenciones de alta complejidad, que requieren ser abordados desde la integra-
lidad, poniendo el foco en atender tanto el mejoramiento físico y urbano de los
condominios sociales como, necesariamente, en el fortalecimiento organizacional
de las comunidades que habitan una misma copropiedad.

Sin duda, esta doble dimensión ha generado innumerables aprendizajes que han
determinado la evolución en el diseño de los distintos programas, manteniendo en
el centro de la discusión de los distintos modelos y metodologías la necesidad de
abordar las complejas problemáticas centradas en el deterioro físico, pero funda-
mentalmente el requerimiento de fortalecer el tejido social y la organización que
requiere la vida en comunidad que implica la vivienda en altura.
c) La formalización como herramienta para la sostenibilidad de la vivienda social
en copropiedad

Entendiendo la necesidad de abordar esta doble dimensión, ya desde los primeros


programas se considerada la urgencia de formalizar las copropiedades existentes
previo al desarrollo de intervenciones que apunten al deterioro físico.

La formalización de la copropiedad de vivienda social pasa así a convertirse en una


acción fundamental para la intervención en condominios sociales. Por un lado, está
el hecho de que las familias que habitan un mismo conjunto entiendan el marco
normativo que las rige, pudiendo postular a los beneficios del Estado. Pero funda-
mentalmente está la idea de que logren consolidar el sentido de comunidad a la
hora de solucionar algún conflicto o problemática, valorando el sentido del respeto
y la corresponsabilidad por los entornos en los que habitan.
576 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Entendiendo que en el marco de las políticas públicas ha disminuido cada vez más
la brecha en relación al déficit cuantitativo de viviendas, consolidar la importancia y
el sentido de la formalización se presenta, sin duda, como una de las herramientas
fundamentales para la vivienda social en copropiedad, apostando por la sostenibi-
lidad de la inversión del Estado en materia de vivienda de bajo costo.
d) La capacitación de los comités de administración y la copropiedad

De acuerdo a lo anterior, pasa a ser fundamental que en materia de copropiedad se


considere la creación de espacios y metodologías de capacitación para los miem-
bros del condominio, el Comité de Administración y los administradores en relación
a materias propias del ejercicio de sus funciones y ámbitos de acción.

La ley establece diversas disposiciones legales que pudieran facilitar los aportes de re-
cursos públicos para la mantención de los bienes asociados a la copropiedad, como
jardines, escaleras, pasillos, techumbres y muros del bloque de departamentos23, sin
embargo, en contextos de vivienda social, los mecanismo para su implementación re-
quieren además la voluntad de otros actores como el municipio, los conservadores de
bienes raíces y notarios, haciendo mucho más compleja su implementación. Si bien
dichos actores están obligados por ley a cooperar, la falta de recursos y de información
ha generado por su parte un abandono de las funciones relacionadas con los condomi-
nios de vivienda social, dificultando enormemente la postulación a los aportes para el
mejoramiento de copropiedades.
e) Los actores relevantes en la implementación de los programas focalizados en
condominios sociales

El rol de los municipios adquiere especial relevancia en el proceso de mejoramiento


de una copropiedad, en tanto ellos son responsables de estas comunidades en el
territorio. La formación y capacitación de copropietarios en base a la Ley de Copro-
piedad, el apoyo al proceso de formalización, la postulación a fondos concursables
y la resolución de conflictos son algunas de las funciones establecidas en la Ley de
Copropiedad Inmobiliaria para el gobierno local.

En este escenario, la política pública debe enfatizar la incorporación de actores corres-


ponsables al proceso de mejoramiento de la copropiedad, facilitando la sostenibilidad
del proceso de mejoramiento, mantención y convivencia en sus diversos ámbitos.

23 Ley Nº 19.537 sobre Copropiedad Inmobiliaria.


Nuevos desafíos para una problemática histórica 577

Al mismo tiempo, el Conservador de Bienes Raíces y los notarios serán agentes indis-
pensables en los procesos de formalización, por lo que se requiere un especial esfuerzo
de coordinación con ellos, en tanto dan fe y archivan las actuaciones en copropiedad.
f) La interesclaridad como oportunidad de abordar integralmente el territorio

Sin duda, los aprendizajes alcanzados a partir de la implementación y evolución


de los distintos programas en materia de condominios sociales son múltiples. Sin
embargo, la intervención de la escala barrial como unidad de gestión intermedia
entre la vivienda y la ciudad ha evidenciado que un barrio no puede ser abordado
endógenamente al interior de sus límites, sino que se debe considerar el entorno
urbano en el cual se encuentra emplazado.

Esta realidad determina un nuevo desafío: entender que en muchos casos los fun-
damentos de las problemáticas de los condominios son estructurales y están en
su contexto urbano de emplazamiento, lo que evidencia la necesidad de abordar la
complejidad del territorio de manera sistémica y articulada en todas sus escalas.

Los condominios sociales, entendidos como un ámbito de escala barrial, no son


polígonos que se configuran con una delimitación física administrativa, sino que
sus fronteras naturalmente se extienden hacia distintos ámbitos de mayor escala
territorial en el área urbana, planteando la necesidad de resolver muchas de las
problemáticas de manera articulada y desde distintos enfoques e inversiones.

En consecuencia, con la implementación del trabajo en la escala barrial, hoy se


instala la idea de trabajar interescalarmente, considerando una mirada territorial
que logre trabajar sistémicamente tanto los entornos urbanos como los conjuntos,
abordando simultáneamente sus diversas problemáticas.

A partir de este objetivo, metodológicamente hoy podemos advertir la necesidad


de configurar una nueva unidad de gestión urbana instalando la intervención ba-
rrial en su entorno urbano mayor. Considerando una mirada territorial que configure
áreas urbanas intermedias entre el barrio y la ciudad, el trabajo en condominios so-
ciales se plantea a partir de una pieza urbana mayor denominada Zona Prioritaria
de Interés Público24.

Entendida como una pieza urbana mayor, plataforma de los barrios a intervenir,
la Zona Prioritaria presenta la oportunidad de atraer sinergias de otros programas

24 Ver punto 6.5.2 del presente capítulo. “Programa Piloto de Recuperación


de Condominios Sociales: Segunda Oportunidad: La búsqueda como una mirada
integral, interescalar e intersectorial a la problemática existente”
578 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

intraministeriales e intersectoriales, permitiendo abordar diversas problemáticas


urbanas mayores que afectan directamente la recuperación de la escala barrial.

En consecuencia, el trabajo de regeneración de áreas deterioradas a través de las


zonas prioritarias se presenta como un desafío para la gestión urbana de carácter
público, principalmente si se considera su focalización por medio de una mirada
integral centrada en la relación dialéctica entre el deterioro físico-espacial y la vul-
nerabilidad social, hecho que nuevamente viene a tensionar la política pública en la
formulación de los distintos modelos de intervención.

g) La multisectorialidad

La identificación de un trabajo interescalar en las metodologías que aborden la


regeneración urbana de los condominios sociales a través del trabajo con zonas
prioritarias requiere abordar soluciones que integren el deterioro de la vivienda, el
condominio y su localización en el contexto de la ciudad, atendiendo a la apuesta
de configurar entornos urbanos menos segregados que cuenten con una oferta
mixta de viviendas, servicios, comercio y espacio público.

De aquí que lo más significativo a la hora de definir una Zona Prioritaria será consi-
derar la capacidad de cada uno de sus elementos urbanos para generar sinergias
y atraer recursos que permitan combatir y detener el deterioro urbano existente,
iniciando un proceso efectivo de regeneración global y sostenible en el tiempo.
Nuevos desafíos para una problemática histórica 579
580 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

6.7 MATERIAL INFORMATIVO ACERCA DE LOS DISTINTOS PROGRAMAS


IMPLEMENTADOS POR EL MINVU PARA LA ATENCION A CONDOMINIOS
SOCIALES.

Manual para la organización de copropiedades. SERVIU, 2001,


Programa participativo de Asistencia finaNciera en Condominios Sociales,
(D.S. Nº 127, V y U., 1998)

Fuente: Unidad de Comunicaciones SERVIU Metropolitano. Subdirección de Operaciones Habitacionales, 2001.


Nuevos desafíos para una problemática histórica 581

Manual para postulación al Programa de Protección del Patrimonio Familiar,


Programa de protección al patrimonio familiar,
(D.S. Nº 255, V. Y U. , 2006)

Fuente: División Técnica de Estudios y Fomento Habitacional; División de Política Habitacional. MINVU, 2007
582 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Manual para la implementación del Plan Piloto 2009,


Plan de regularización y Apoyo al Condominio 2008

Fuente: Equipo de Condominios Sociales. SEDB, 2011.


Nuevos desafíos para una problemática histórica 583
584 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Informativo Nº1 para Reconstrucción Villa Olímpica , 2010,


Plan de reconstrucción de Condominios Sociales 2010

Glosario Villa Olímpica:

Estudio estructural:
Estudio que el Ministerio de Vivienda y
Urbanismo encarga a empresa externa
para detectar la magnitud de los daños y
diseñar los proyectos de reparación.

Equipo de reconstrucción:
El Ministerio de Vivienda y Urbanismo
ha dispuesto un equipo multidisciplina-
rio con dedicación exclusiva para aten-
der el proceso de reconstrucción de los
Condominios Sociales. Este equipo está
integrado por arquitectos, constructores
civiles, ingenieros, abogados, psicólogos
y trabajadores sociales.

Proceso de licitación:
Es el mecanismo a través del cual el Es-
tado contrata servicios, de manera de
asegurar la transparencia en la selección.
El proceso consta de cuatro etapas: ela-
boración de bases, publicación, apertura
y adjudicación.

ienda y ienda
Viv Sistema Nacional de Inversiones:
Dependiente de Mideplan, es la entidad Viv
Ur
sterio de

sterio de
que norma y rige el proceso de inversión
banismo

pública de Chile. Su objetivo es velar por


la efectividad y eficiencia del uso de los
recursos públicos. Su rol es el de revisar
las iniciativas de inversión según una
ini

ini
normativa transparente y común.
M M

INFORMATIVO VILLA OLIMPICA


www.minvu.cl

Fuente: Programa de Condominios Sociales. SEDB, MINVU. 2010


Nuevos desafíos para una problemática histórica 585
586 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Informativo N 2 para Reconstrucción Villa Olímpica , 2010,


Plan de reconstrucción de Condominios Sociales 2010.

Fuente: Programa de Condominios Sociales. SEDB, MINVU, 2010.


Nuevos desafíos para una problemática histórica 587
588 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

Programa de recuperación de condominios sociales

Fuente: Programa de Condominios Sociales. SEDB. MINVU, 2011.


Nuevos desafíos para una problemática histórica 589
590 DISEÑO Y EVOLUCIÓN DE LAS METODOLOGÍAS DE INTERVENCIóN EN EL MEJORAMIENTO DE CONDOMINIOS SOCIALES

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Nuevos desafíos para una problemática histórica 591

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