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El fracaso de la psicología en Colombia

“Se le ha otorgado un nivel empresarial donde los profesionales cumplen


funciones que bien podrían hacer administradores”
Por: Daniel Alejandro Páez | Junio 02, 2015

Foto: tomada de internet

Me pregunto a veces sobre la imposición de los sueños. Qué tan legítimos son
nuestros deseos y qué tan independientes son de las expectativas sociales de
nuestro entorno.
Creo que estas cuestiones deben pensarse a pesar de que no se logre una
conclusión definitiva. Dedicaré esta reflexión específicamente al rol de la psicología
en Colombia.
En este país existe una amplia variedad de opciones de especialización en
psicología: educativa, clínica, neurológica, cognitiva, jurídica, social, entre otras.
Sin embargo, al buscar convocatorias laborales para profesionales de esta
disciplina pareciera ser que la única especialización existente en este país es la
psicología empresarial, es decir, la de corte administrativo y de gerencia de los
recursos humanos.
El psicólogo en este terreno cumple labores puramente administrativas y sujetas a
las directrices de la empresa donde trabaja y el contexto legal y laboral del país,
como si la mente humana se pudiera reducir a estos dos aspectos.
En Colombia se le ha otorgado un nivel empresarial a la psicología en donde los
profesionales cumplen funciones que bien podrían llevar a cabo administradores de
empresas o ingenieros industriales.
Hace algunos meses, en conversación con un colega psicólogo, debatíamos sobre
el interés del Sena de formar técnicos en recursos humanos para hacer selección
de personal incluyendo la aplicación de pruebas psicotécnicas y las entrevistas de
trabajo. Él argumentaba que no estaba de acuerdo pues esto perjudicaría
laboralmente a muchos psicólogos que verían perdidos o precarizados sus puestos
de trabajo por mano de obra mucho más barata (como si ya no estuvieran
precarizados por la tercerización laboral, la prestación de servicios o por la ley
100). Pero yo pensaba en otro argumento, a pesar de que reconocía como válida
su reflexión: creo que sería una oportunidad para que la psicología en Colombia se
despojara de una tarea que nunca le había correspondido y había absorbido por
completo otros objetivos de carácter investigativo, educativo y de bienestar clínico,
mental y psicoterapéutico que se encuentran hoy segregados en espacios
reducidos y exclusivos que no logran una riqueza de aportes como riqueza de
psicólogos hay.
Me parece que nos debemos un debate como gremio sobre el rol que estamos
desempeñando en este país y lo cooptada que se encuentra nuestra disciplina por
una lógica empresarial que en mucho riñe con la lógica del comportamiento y
bienestar humanos.
Desde mi punto de vista creo que hasta el momento es un fracaso de la psicología
que existan tantas opciones de especialización con pocas oportunidades de
llevarlas a cabo. ¿Hasta qué punto las facultades de psicología tienen una
responsabilidad en este sentido?, ¿en dónde empieza nuestra responsabilidad
académica, social y gremial?
El psicólogo en Colombia ocupa un rol mediocre (no por ello que los colegas lo
sean), porque su capacidad de trabajo está reducida a las prioridades
organizacionales de eficiencia, eficacia y efectividad, como se enseña en escuelas
de emprendimiento empresarial y como si los objetivos de la psicología tuvieran
que ceñirse a la lógica de mercado. Por el contrario, hacen falta espacios fértiles
para el aporte en otras áreas como la economía o el derecho que aguardan a que
los profesionales de la mente les den pistas y aportes para un mejor desempeño
en sus respectivas áreas.
La psicología es una disciplina que ha descrito desde hace años la creatividad, las
inteligencias múltiples y el bienestar humano, pero estos nortes parecen
desplazados por objetivos empresariales. Abrí esta nota con una reflexión sobre la
legitimidad de nuestros sueños o deseos. ¿Serán acaso los objetivos que nos
dictan las empresas y las funciones que le asignan a la psicología los mismos por
los que alguna vez decidimos entrar a estudiar la mente humana? Sería la primera
pregunta con la que abriría un debate en esta materia.

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