Memoria Operativa y Circuitos Corticales
Memoria Operativa y Circuitos Corticales
ISSN: 2357-3848
revista_fmbog@unal.edu.co
Universidad Nacional de Colombia
Colombia
ACTUALIZACIÓN
MEMORIA OPERATIVA Y CIRCUITOS CORTICALES
1. Profesor Asistente del Instituto de Psicología Universidad del Valle (Cali). Miembro del Centro de
Estudios Cerebrales - Universidad del Valle (Cali). Psicólogo - Universidad del Valle. Especialista en
Psicología Clínica - Universidad de los Andes (Bogotá). Magíster en Psicobiología - State University of
New York (Stony Brook). Candidato a Doctorado en Neurociencias - Universidad del Valle.
2. Profesor Titular de la Facultad de Salud, Universidad del Valle (Cali). Director del Centro de Estudios
Cerebrales - Universidad del Valle (Cali). Biólogo - Universidad del Valle. Magíster en Morfología -
Universidad del Valle. International Fellow at Harvard University (Boston).
* Correspondencia: hernpim@telesat.com.co
Resumen tos corticales. Rev Fac Med Univ Nac Colomb. 2006; 54:
248-268.
Palabras clave: memoria, psicología (aspectos response, reaction time, prefrontal cortex.
cognitivos), generalización de la respuesta, tiempo de
Arteaga G, Pimienta H. Working memory and cortical
reacción, corteza prefrontal. palthways. Rev Fac Med Univ Nac Colomb. 2006; 54:
248-268.
Arteaga G, Pimienta H. Memoria operativa y circui-
vinculado a una serie de referentes y fuentes no meses después del accidente, pero el interés del
necesariamente directas, pero con las cuales se médico por el mismo, se mantendrá incluso des-
lo debe relacionar de manera retrospectiva. pués de la muerte de Gage, ocurrida en 1860,
Cronológicamente, quizá el punto de partida con- en medio de una crisis de estatus epiléptico,
temporáneo, relacionado con la función general seguramente consecuencia de su impresionante
de la región prefrontal y por ende con la MO, se lesión. De hecho, en el año de 1867, Harlow donó
remite al año de 1848 y proviene de la experien- al museo de la Escuela de Medicina de Harvard,
cia clínica en humanos. Corresponde al caso de el cráneo de Gage y la varilla causante de su le-
un sujeto joven de 23 años, quien sufrió una gra- sión, donde se conserva hasta la actualidad.
Memoria operativa G. Arteaga D. y col.
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Desde el principio las observaciones de Harlow, el comportamiento complejo, sino que se ha po-
apuntan especialmente a poner de manifiesto los dido establecer de manera cada vez más precisa
cambios intelectuales y de personalidad del pa- y específica, el compromiso de regiones parti-
ciente. En un artículo escrito a propósito de la culares de la corteza prefrontal con por lo me-
muerte de Gage, hace la siguiente observación: nos dos tipos de funciones; por una parte las
“...la recuperación mental fue ciertamente par- asociadas con el control de la conducta: planifi-
cial, permaneciendo sus facultades intelectua- cación y prospección de la acción y por otra parte,
les decididamente alteradas, pero no totalmente con la capacidad para ejecutar operaciones men-
perdidas; nada como demencia, pero si debilita- tales abstractas (4). En relación con este último
das en sus manifestaciones” (2). aspecto, quizá la correlación clínico-anatómica
mejor descrita, la constituye aquella que se ha
La desatención relativa de la comunidad cientí- podido establecer, entre la capacidad operativa,
fica a estas observaciones durante las décadas uno de cuyos componentes más importantes es
siguientes, se expresó en que durante mucho la MO y la corteza prefrontal (CPF) especial-
tiempo la región anterior de los lóbulos fronta- mente su región dorso lateral (CPFDL), cuya or-
les, se consideró como “región silenciosa” del ganización citoarquitectónica se muestra en la fi-
cerebro, a la cual no se les atribuía ninguna fun- gura 1.
ción en particular. No obstante, algún interés
causaron los trabajos de Ferrier (1878), los cua-
les consistieron principalmente en la práctica de
ablaciones quirúrgicas de la corteza prefrontal
de monos. En la descripción de sus resultados,
el investigador señaló que sí bien no se presen-
taban manifestaciones fisiológicas evidentes, era
posible observar en los animales post-quirúrgi-
cos “...una muy decidida alteración en el carác-
ter y la conducta del animal, aunque resulta difí-
cil describir la naturaleza de estos cambios” (2).
evidencia sólida, sobre la asociación de las más Figura 1. Microfotografía de una superficie de 640 x
complejas características del psiquismo huma- 3760 micras, tomada en la corteza prefrontal del hemisfe-
no, con el funcionamiento de regiones delimita- rio izquierdo (área 46) de un humano. Se observa la or-
das del cerebro, especialmente de la corteza ganización en seis láminas y una prominente lámina granu-
lar interna, que corresponde a la lámina IV. Se utilizó
cerebral prefrontal (3).
como método de tinción celular al anticuerpo NeuN, que
permite identificar todas las neuronas, en este caso de la
Abundante documentación clínica posterior, ha corteza cerebral. El procedimiento se realizó en el Centro
puesto de manifiesto no solamente una relación de Estudios Cerebrales de la Universidad de Valle. (Ver
genérica entre la corteza cerebral prefrontal y anexo)
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En la dirección de la caracterización y especifi- para lo cual debían estirar uno de sus brazos.
cación de las funciones prefrontales, un desa-
rrollo fundamental fue el trabajo de Jacobsen Los resultados mostraron que antes del proce-
(1935,1936), el cual continúo la línea de las le- dimiento quirúrgico, los monos aprendían rápi-
siones quirúrgicas localizadas, practicadas en damente la tarea y tenían un nivel de desempe-
primates no humanos. Estos trabajos han sido ño virtualmente sin errores; mientras que des-
no solo la base para el desarrollo de la concep- pués del procedimiento, el desempeño se en-
tualización sobre la función prefrontal, sino que contraba en el nivel de la respuesta por azar.
también introdujeron o por lo menos populariza- No obstante, cuando no se introducía intervalo
ron, la utilización del paradigma experimental alguno después de la presentación de los estí-
conocido como “respuesta diferida” (RD) mulos, el desempeño de los animales se encon-
(Delayed Response) que constituye el dispositi- traba nuevamente dentro de límites normales.
vo experimental más apropiado para el estudio A partir de estos hallazgos, Jacobsen supuso que
de la memoria operativa (5). las regiones prefrontales removidas, estarían
comprometidas en una “memoria de corto pla-
Este modelo experimental se desarrolla en tres zo”, necesaria para la realización de respuestas
fases: durante la primera se presentan los estí- motoras complejas, guiadas por señales senso-
mulos, que el sujeto debe recordar para ejecutar riales que no estaban disponibles en el momen-
posteriormente una respuesta específica; durante to en el que se producía la respuesta. Sin duda,
la segunda fase se introduce un intervalo varia- este trabajo sentó las bases tanto conceptuales
ble, generalmente no mayor de 15 segundos, como metodológicas, para el desarrollo contem-
durante el cual la información ya no se encuen- poráneo del concepto de memoria operativa.
tra disponible; y en la tercera fase, se debe pro-
ducir una respuesta específica de parte de los Registro de la actividad eléctrica de
sujetos experimentales, utilizando la información neuronas prefrontales
presentada en la fase inicial. Este modelo, con
múltiples variantes, ha constituido la manera casi El siguiente referente a considerar proviene de
universal de evaluar experimentalmente la MO. la literatura electrofisiológica, específicamente
de la línea de investigación inaugurada por los
En su trabajo clásico, Jacobsen removió la cor- trabajos de Fuster y Alexander (1971), Kubota
teza prefrontal bilateral alrededor y dentro del y Niki (1971). Estos trabajos introdujeron el re-
surco principal, en dos chimpancés que poste- gistro de la actividad eléctrica de neuronas indi-
riormente fueron evaluados en una tarea RD viduales de la corteza prefrontal, generalmente
espacial. El procedimiento experimental con- de primates superiores, durante la realización
ACTUALIZACIÓN
riales post-rolándicas (9). En esta dirección, mente en corteza de asociación sensorial: tem-
Rainer et al. (1998), evaluaron 25 campos de poral y parietal. Los resultados de estos traba-
memoria visual en monos Rhesus, asociados con jos permitieron confirmar que neuronas de es-
la actividad de grupos neuronales localizados al- tas regiones corticales, presentan cambios de
rededor del surco principal del lóbulo frontal. Es- actividad durante el período del intervalo en ta-
tos investigadores encontraron que estas célu- reas de RD. En esta dirección, Fuster y Jarve
las procesan información sobre objetos localiza- (1982) describen cambios en la “frecuencia de
dos en el campo visual contralateral, de una disparo”, en un porcentaje significativo de
manera “altamente localizada” (10). neuronas de la corteza temporal inferior, en ta-
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reas de discriminación visual. Los autores pen- corteza prefrontal, son cruciales en la integra-
saron que la actividad de estas células se aso- ción de información sensorial de modalidad dis-
ciaba con la retención transitoria de caracterís- tinta, en particular de la información visual y
ticas visuales de los estímulos. De manera co- auditiva (16).
rrelativa, utilizando la técnica de enfriar selectiva-
mente las regiones de la corteza temporal infe- El segundo desarrollo de la investigación al que
rior, se encontró una alteración en el desempe- se hará mención, se refiere a la identificación
ño de operaciones que implicaba retener infor- de sub-poblaciones neuronales diferentes den-
mación referente a características visuales de tro de la CPFDL, las cuales participarían, por
los objetos (12). una parte, en el mantenimiento e integración tem-
poral de la información sensorial y, por otra par-
Zhou et al. (1996), utilizando un paradigma de te, en la preparación de la actividad motora du-
registro similar con neuronas de la corteza rante el intervalo que media entre la presenta-
parietal, en tareas de discriminación táctil en la ción de los estímulos y la respuesta.
ejecución, reportaron actividad sostenida de gru-
pos neuronales, durante el intervalo en tareas Los estudios que utilizaron el registro de la acti-
RD (13). De igual manera, el enfriamiento de vidad de neuronas individuales, desarrollados por
áreas posteriores de la corteza parietal de mo- el grupo de neurobiología de la Universidad de
nos, produjo alteraciones en tareas RD que re- Yale, en los cuales se han utilizado diversas va-
querían retener en memoria información riantes del paradigma RD, permitieron la carac-
específicamente visuo-espacial. Basados en terización de al menos tres grupos de neuronas
evidencia de este tipo, Quintana y Fuster (1999) de la corteza prefrontal, cuya actividad se en-
concluyeron que existen “redes” de neuronas cuentra acoplada con las tres fases característi-
fronto-parietales y fronto-infratemporales, las cas en las tareas de RD. La fase de presenta-
cuales sustentan las funciones de la MO tanto ción de los estímulos (cueing), la fase corres-
visuo-espacial, como no visuo-espacial (14). pondiente al intervalo mismo (delay), durante el
cual la actividad se mantiene hasta por 20 se-
No obstante, a diferencia de las anteriores, las gundos; y finalmente, la fase de “disparo”
neuronas de la corteza prefrontal que se activan (response), durante la cual se realiza la acción
durante el intervalo en tareas RD, parecen ser- específica (9).
vir a funciones más integrativas y parecen pre-
sentar un patrón de activación menos suscepti- Se ha propuesto que los diferentes grupos
ble a la distracción. Quintana et al. (1999) des- neuronales implicados en cada una de las fases
cribieron diferentes poblaciones de células en la del proceso, ocuparían diferentes posiciones en
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CPFDL de monos, que presentaban patrones de la “jerarquía laminar”, dentro de una columna
respuesta variable, en función de las diferentes cortical. Las columnas de la corteza cerebral,
características de los estímulos (14). De igual postuladas como unidades mínimas de procesa-
manera, Bodner et al. (1996) describieron “ni- miento cortical, están constituidas por grupos de
veles elevados de disparo” en la corteza células organizadas ortogonalmente a la super-
prefrontal de macacos, durante el período del ficie cortical, con una extensión de alrededor
intervalo en tareas RD, que integraban informa- de alrededor de 300 micras (17). Estas colum-
ción auditiva y visual (15). Fuster et al. (2000) nas a su vez, como ocurre con las neuronas in-
propusieron que estas células, localizadas en la dividuales, estarían especializadas en el proce-
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conformado por al menos dos componentes: un ble tarea de ser dispositivos de memoria, que
almacén temporal de información acústica cu- mantienen temporalmente la información espe-
yos contenidos desaparecen espontáneamente cífica con la cual están acoplados; mientras que
en un rango de menos de tres segundos, a me- por otra parte, realizan una función operativa,
nos que sean fortalecidos mediante la actualiza- es decir de procesamiento de ese mismo mate-
ción o la repetición; se ha propuesto el área rial sensorial (1).
perisilviana izquierda, como posible sustrato
neural para este almacén y el otro componente El tercer componente del modelo corresponde
del dispositivo fonológico, lo constituye un siste- al “ejecutivo central” (EC); dentro de la formu-
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El autor propone introducir un cuarto elemento to, diversos procesos particulares tales como la
al modelo, que denomina “Buffer episódico” auto-regulación de la conducta, el control de los
(episodic buffer). Este dispositivo cuenta con tres procesos cognitivos, el establecimiento de metas,
características básicas de operación; en primer la monitorización de las tareas, la organización
lugar se trata de un medio que almacena infor- de respuestas a estímulos inmediatos, la con-
mación de manera temporal, en segundo su ca- ducta de planificación y el control de la aten-
pacidad es limitada y en tercer lugar, este ción, entre otros (25). Correlativamente Stuss y
mecanismo es capaz de integrar información Benson, acuñaron la expresión “síndrome dis-
procedente de una variedad de fuentes, mediante ejecutivo”, para describir el conjunto heterogé-
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neo de manifestaciones o síntomas, que se pro- cional entre regiones dorsales asociadas con el
ducen como consecuencia de la lesión de la cor- monitoreo de contenidos internos, mientras que
teza prefrontal. las regiones ventrales estarían asociadas con el
procesamiento de claves externas.
De igual manera Funahashi (2001) utilizó el tér-
mino “control ejecutivo”, para referirse al “... Otros investigadores, han presentado resultados
mecanismo o sistema responsable por la opera- diferentes; en particular, Kelly et al. (1998), se-
ción coordinada de varios procesos, para alcan- ñalan que los patrones de lateralización, no co-
zar una meta determinada”. Dentro de este con- rresponden a la dicotomía codificación vs. recu-
texto, la memoria operativa, constituiría un me- peración, sino que obedecen al tipo de material
canismo básico por medio del cual la corteza procesado. De esta manera, los autores encon-
frontal ejerce su función de control. Este meca- traron que el material verbal (palabras), produ-
nismo representa una suerte de “estación de tra- cía activación del hemisferio izquierdo, mientras
bajo”, en la cual la información se está renovan- que la presentación de objetos sensorialmente
do constantemente, en función de los cambios complejos, como rostros, producían respuestas
continuos del medio interno y externo (26). principalmente en el hemisferio derecho;
adicionalmente los investigadores encontraron
En relación con los posibles correlatos corticales que, cuando los estímulos eran “objetos
del EC, en general parece existir consenso en nombrables”, se producía una activación relati-
torno a la implicación de las áreas de la CPFDL; vamente simétrica de los dos hemisferios (28).
no obstante, en el modelo original no se hace
atribución específica de localización para este Aproximaciones desde las
sistema. Parte de la dificultad vinculada con las neurociencias
cuestiones de “localización”, se relaciona con el
hecho según el cual, este mecanismo se encon- Como se mencionó inicialmente, el concepto de
traría ampliamente distribuido no solamente den- memoria operativa fue asimilado por las
tro de la corteza prefrontal, sino también en áreas neurociencias en la medida en que ofrecía una
posteriores de asociación sensorial (7). alternativa conceptual y metodológica, relativa-
mente económica, que permitía organizar y dar
No obstante, algunos investigadores basados en sentido a un conjunto heterogéneo de observa-
evidencia procedente principalmente del campo ciones clínicas y datos experimentales, referen-
de la imagenología funcional (27), han propuesto tes al funcionamiento de las regiones corticales
la “lateralización” de funciones dentro de la re- prefrontales. No obstante, aunque el modelo ori-
gión prefrontal, en lo relacionado con tareas de ginal fue acogido con entusiasmo por amplios
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de tópicos controversiales, quizá tres de ellos la capacidad para realizar operaciones cognitivas
han sido los más importantes, o al menos los complejas. Esta propuesta se aparta del modelo
más frecuentemente planteados en la literatura clásico de la memoria operativa, en algunos as-
especializada. En primer lugar, el concerniente pectos centrales (9).
con la manera como estaría organizada la CPF
para las tareas de memoria operativa; en se- De acuerdo con la autora, “...La memoria
gundo lugar, la cuestión referente a la caracteri- operativa es la habilidad de mantener ítems de
zación funcional del proceso descrito como me- información transitoriamente a disposición, al ser-
moria operativa y en tercer lugar, el estatuto del vicio de la comprensión, el pensamiento y la pla-
ejecutivo central, propuesto en el modelo tripartito nificación. La memoria operativa comprende
de Baddeley y Hitch. tanto funciones de almacenamiento, como de
procesamiento. La memoria operativa funciona
En la reseña que se hace a continuación se in- como un sitio de trabajo, para mantener ítems
tenta presentar estas cuestiones, desde la pers- de información en la mente, en la medida que
pectiva de tres grupos de investigación espe- son recordados, manipulados o asociados a otras
cialmente significativos en este campo. Se trata ideas de información entrante” (29).
del grupo de la Universidad de Yale (USA), en-
cabezado por la recientemente fallecida Patricia El trabajo de este grupo comprende una abun-
Goldman Rakic; del grupo establecido principal- dante documentación experimental, a partir del
mente en la Universidad de McGill y en el Insti- uso de técnicas de imagen funcional, procedi-
tuto Neurológico de Montreal, liderado por mientos electrofisiológicos, descripción
Michel Petrides; y finalmente el grupo de la histológica y trabajos con lesiones experimenta-
Universidad de California (UCLA), cuyo repre- les. De este conjunto se pueden destacar dos
sentante más significativo es Joachin Fuster. conclusiones, que parecen las más relevantes
en relación con el concepto de MO.
Goldman-Rakic (1999), propuso que la corteza
prefrontal dorso lateral, como totalidad, tiene La primera se relaciona con la llamada teoría de
como función genérica la memoria operativa, la la “especificidad de dominio”, de acuerdo con la
cual consiste en la capacidad para realizar “re- cual, los múltiples subsistemas de la memoria
presentaciones internas” del mundo externo y operativa, localizados en la corteza prefrontal
mantenerlas a disposición, mientras se produce de los primates superiores, especialmente de
su procesamiento; de esta manera se mantiene humanos, estarían asociados con modalidades
un contacto fluido de información entre el cere- sensoriales o “dominios de información” espe-
bro y el medio. Por otra parte, ese mismo pro- cíficos. Cada uno de estos dominios, tendría una
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Una fuente de soporte para esta aproximación cará en la presente revisión, hace referencia al
conceptual, proviene de la organización del sis- mecanismo del “ejecutivo central” propuesto en
tema visual en las cortezas post-rolándicas, en el modelo de la MO. Los investigadores de este
primates superiores incluyendo humanos. Se han grupo consideran que, en primer lugar, no se ha
descrito dos trenes o “corrientes” (strems), com- aportado evidencia experimental o clínica con-
puestos por series de áreas corticales conecta- cluyente, que permita inferir la existencia de este
das recíprocamente entre sí y organizadas de mecanismo. En segundo lugar, una arquitectura
manera jerárquica, las cuales se originan en la de sistemas modulares, con procesamiento en
corteza visual primaria (V1) a partir de ella paralelo, como la propuesta por la teoría de espe-
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cesos se caracterizarían además, por desarro- nes de la CPFDL en sujetos humanos, los auto-
llarse bajo el control voluntario del sujeto. res reportan que cuando se utiliza la variante
“auto-ordenada” de las tareas de tipo RD ya
Por su parte la CPFDL estaría implicada en un descrita, se encuentra que el desempeño se al-
procesamiento de “segundo nivel” de la informa- tera de manera muy considerable. Sin embargo
ción sensorial: particularmente el monitoreo y la lo que resulta más significativo, lo constituye el
manipulación de la información, en función de la hecho de acuerdo con el cual, estos sujetos man-
planificación de la conducta o de las demandas tienen niveles normales de respuesta en tareas
de las acciones en curso. Por lo demás, los dos estándar de memoria, tales como listas de pala-
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bras, span de dígitos o recuerdo de historias (31). pio de “especificidad de dominio”, mientras que
las regiones anteriores lo hacen de acuerdo con
Los procesos de nivel “superior”, asociados con el “tipo de procesamiento”, generalizando los
el monitoreo y la manipulación de la informa- dominios informáticos (33).
ción, dependen de la actividad de la CPFDL, la
cual se encuentra localizada por encima del sur- En una dirección parcialmente coincidente con
co principal en primates no-humanos y en la la del grupo canadiense Rowe et al. (2000),
región media del giro frontal superior en huma- han cuestionado el modelo de la memoria
nos; áreas 46, 9 y 9/46 en la nomenclatura de operativa, señalando que en tareas de RD, la
Brodman (Figura 2). Señalan los autores que, actividad sostenida que se ha descrito en sub-
de acuerdo con la evidencia de los estudios con poblaciones neuronales localizadas en la
lesiones experimentales circunscritas, en estas CPFDL, no corresponde necesariamente a pro-
funciones se encuentra comprometida princi- cesos de memoria; es decir, que la actividad de
palmente el área 46, teniendo en cuenta que estas neuronas no se correlaciona
solo la lesión de esta área produce un déficit unívocamente con el mantenimiento transitorio
profundo y permanente en las mencionadas de la información, para la ejecución de deter-
tareas auto-ordenadas de memoria operativa, minadas tareas, como lo postula el modelo de
mientras que lesiones del área nueve se tradu- la memoria operativa. Esta actividad, por el
cen en un déficit considerablemente menor. contrario, estaría asociada con procesos de
atención y más específicamente de “selección”
De esta manera, la organización de la memo- de información, principalmente de origen sen-
ria operativa en la CPFDL, correspondería a sorial, contenida en las cortezas posteriores.
una jerarquía de procesos y no a la modalidad Los autores diseñaron un paradigma experimen-
sensorial de la información. Desde esta inter- tal de RD, que les permitió disociar los compo-
pretación, el dispositivo central de control de nentes de memoria (“retención”) de los de aten-
procesamiento multi-modal, el EC en el mode- ción (“selección”) de la tarea. Utilizando re-
lo original, estaría representado por el área 46 gistro de fMRI encuentran que, la activación
en la CPFDL, teniendo en cuenta su función del área 46 prefrontal, se asocia con la selec-
de control de los procesos y de los contenidos ción de información, mientras que el manteni-
presentes en el almacén temporal. miento, está asociado con la activación de la
corteza intra-parietal y del área 8; es decir, con
La necesidad de postular un mecanismo de áreas sensoriales asociativos y con áreas aso-
control ejecutivo de los procesos de memoria, ciadas con programación motora (11).
en general, ha sido formulada por Buckner
ACTUALIZACIÓN
(2003) quien señala que dado el enorme volu- En esta misma perspectiva que enfatizan los
men de información disponible en la memoria, procesos de atención presentes en los proce-
se requiere de un mecanismo de control capaz sos de MO, Curtis et al. (2000) señalaron que
de seleccionar el material específico, requeri- la función de la CPFDL, se relacionaba con un
do en cada momento. Para el autor, la corteza proceso de control atencional superior no
prefrontal estaría organizada de acuerdo con mnémico, que seleccionaba o sesgaba (bias),
un gradiente funcional anatómico antero-pos- la actividad de las cortezas posteriores, duran-
terior; en el cual las regiones prefrontales pos- te el desarrollo de una operación de procesa-
teriores se organizan de acuerdo con el princi- miento cognitivo de manera que se activaban
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de ambos fenómenos está dado por circuitos do sobre “el pasado inmediato”, es decir hacia la
intracorticales; en el primer caso, circuitos entre información sensorial que acaba de acontecer,
la CPFDL y las cortezas sensoriales posteriores, mientras que el segundo grupo, lo estaría sobre la
mientras que el segundo caso estaría representa- respuesta motora que no se ha producido aún,
do por circuitos intrafrontales, entre la CPFDL y estaría enfocado hacia el “futuro inmediato” (35).
las regiones promotoras (5,7,35).
Circuitos de la memoria operativa
La evidencia sobre la que se fundan estas carac-
terizaciones, proviene principalmente de experi- A pesar de las divergencias en cuestiones parti-
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la corteza prefrontal hacen también sinapsis so- te de “compuerta selectiva” para la rápida ac-
bre interneuronas que al ser estimuladas, inhiben tualización de la información relevante, en la eje-
la actividad del circuito, mediante la acción del cución de las tareas en curso (41).
neurotransmisor GABA. De esta manera, la pro-
pia corteza prefrontal regularía el flujo de infor- Las conexiones intrínsecas relacionadas con el
mación que procede de las cortezas sensoria- procesamiento de la MO, se establecen típica-
les; la información transferida mediante este cir- mente entre los módulos o “columnas” de la
cuito a la corteza prefrontal, constituiría el insumo misma CPFDL, mediante colaterales axónicos
básico de los procesos de memoria operativa. originados en las neuronas piramidales de la lá-
Por otra parte, la CPFDL establece conexiones mina III, reguladas por cohortes de interneuronas
cortico-corticales con las regiones pre-motoras inhibitorias cuyos axones se localizan dentro y
y por esta vía incide en la generación de res- fuera de los módulos corticales. Estos “circuitos
puestas motoras, voluntarias y autónomas a tra- intrínsecos”, serían responsables del manteni-
vés de conexiones recíprocas con las áreas 6, 8 miento transitorio de la información procedente
y 44 de Brodman (37,38). de las áreas corticales posteriores, así como de
parte de su procesamiento durante los procesos
Los circuitos “córtico-subcorticales” de la de la memoria operativa.
CPFDL relacionados con la MO, se establecen
principalmente con los ganglios basales. Consti- El grupo de la Universidad de Pittsburg encabe-
tuyen proyecciones unidireccionales hacia la zado por David Lewis, ha trabajado en la des-
cabeza del núcleo caudado, las cuales regresan cripción de la estructura, la arquitectura y la
a la corteza prefrontal, por vía talámica. Se han “circuitería” de la CPFDL, tanto en humanos
descrito por lo menos cinco circuitos de este tipo, como en otros primates superiores. Basados
de los cuales al menos tres se consideran aso- principalmente en la utilización de técnicas de
ciados con funciones cognitivas. Por otra parte, marcación, por medio de transporte anterógrado
existe evidencia de la alteración de las tareas de y retrógrado a través de los axones de neuronas
la memoria operativa, en pacientes con lesiones piramidales, los investigadores de este grupo han
de estas estructuras (39). caracterizado dos tipos de proyecciones
excitatorias originadas ambas, en neuronas
La función de estos circuitos se asocia proba- piramidales de la lámina III de la CPFDL, prin-
blemente, con la verificación y la corrección de cipalmente áreas 46 y 9 de Brodman. El primer
los contenidos que están presentes en cada mo- tipo de proyecciones constituidas por los axones
mento en la corteza prefrontal, mediante un principales, termina por regla general en la cor-
mecanismo de comparación y corrección (40). teza de asociación parietal posterior, en el 95
ACTUALIZACIÓN
De igual manera se ha propuesto que los circui- por ciento de los casos sobre los tallos de espi-
tos fronto-estriatales, en relación con funciones nas de las neuronas piramidales. A su vez, las
cognitivas cumplirían una tarea correlativa a la células de la corteza parietal proyectan “de re-
que ha sido descrita para funciones motoras: la greso” hacia la corteza prefrontal, constituyen-
ejecución de las acciones en un programa tem- do un circuito excitatorio-excitatorio, mediado
poral apropiado. Los ganglios basales determi- por conexiones largas cortico-corticales. Estas
narían el inicio del almacenamiento de informa- terminaciones, por efecto de la tinción utilizada,
ción en la MO, mediante la desinhibición de los conforman patrones de “bandas” (stripes), si-
circuitos tálamo-corticales, activando una suer- milares a los descritos en cortezas sensoriales y
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compatibles con una organización en columnas tesis de los resultados de operaciones cognitivas
corticales (42). desempeñadas de manera separada (46). Así
como coordinación y transferencia entre proce-
El segundo circuito está conformado por colate- sos operativos (47).
rales de los axones principales los cuales, sin aban-
donar la corteza cerebral, se proyectan “horizon- De igual manera, se ha relacionado la activa-
talmente” sobre células localizadas en un rango ción de áreas prefrontales dorsolaterales dere-
hasta de 600 micras; estas proyecciones son igual- chas, con aspectos específicos del procesamiento
mente recíprocas, excitatorias y ocurren en el 90 atribuible a la función de la MO, tales como la
por ciento de los casos sobre el tallo de las espi- aprehensión de situaciones cognitivas (48). Igual-
nas de neuronas piramidales, conformando de esta mente se ha sugerido que el hemisferio izquier-
manera, un segundo circuito excitatorio local o do resulta activado selectivamente, con formas
intrínseco (Figura 3). Estos dos circuitos de razonamiento “probabilístico”, mientras que
excitatorio-excitatorios, denominados por los au- el hemisferio derecho se activa, cuando se trata
tores como “asociativo” e “intrínseco” respecti- de “razonamiento deductivo” (49). En este mis-
vamente, constituirían el núcleo fisiológico básico mo contexto, se ha descrito la participación de
para los procesos de memoria operativa, que im- las regiones prefrontales derechas en el razona-
plican el mantenimiento temporal de la informa- miento deductivo, cuando no existe un referente
ción relevante, mediante la activación de estos conceptual concreto o cuando se trata de situa-
“circuitos reverberantes” (43,44). ciones conflictivas o incoherentes (50).
del procesamiento atribuido a la memoria ferior, táctil del área parietal anterior y espacial
operativa. originada en la corteza parietal posterior; estas
redes se asocian con la recuperación de informa-
Existe evidencia procedente principalmente de ción codificada como memoria de largo plazo (7).
trabajos con imagen funcional, de acuerdo con
la cual se encuentra activación de áreas fronta- Los circuitos intrínsecos reverberantes, en áreas
les polares, en tareas de control cognitivo supe- delimitadas de CPFDL, constituirían el correlato
rior, tales como monitoreo e integración de sub- más probable para la función de mantenimiento
metas en tareas de MO (45). Integración y sín- temporal de la información recuperada de la
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Figura 4. Diagrama de la conectividad de la CPFDL relacionado con las tareas de memoria operativa. Los cinco
circuitos básicos corresponden a: 1. (A, B, C, D): conexiones cortico-corticales largas, entre la CPFDL y las cortezas
posteriores. (2): circuitos intrínsecos. (3): Circuitos fronto-estriatales. 4. (A, B): circuitos intrafrontales. (5): circuitos
con la corteza premotora.
manera que se señaló previamente. Es materia neural de la memoria operativa se cierra con la
de discusión sí estos circuitos se limitan a man- salida hacia las áreas premotoras, relacionadas
tener la información, o sí su función es la de con la preparación y programación de las res-
activar redes localizadas en cortezas posterio- puestas.
res o finalmente, sí son responsables de mante-
ner y procesar la información. Los circuitos El estudio de la memoria operativa constituye
fronto-estriatales, se asocian a funciones que no quizá, uno de los mejores ejemplos de integra-
están relacionadas con el mantenimiento o con ción del saber y las experiencias procedentes
el procesamiento de la información, sino con la de campos disciplinares que en el pasado re-
regulación y auto-corrección del proceso. ciente, se consideraban muy poco relacionados.
La investigación empírica, unida a la observa-
Por otra parte el conjunto de operaciones pro- ción clínica y a la reflexión crítica, han permitido
pias de la MO, podría tener dos rutas no nece- aproximarse de forma cada vez más integral a
sariamente excluyentes. Procesamiento segre- la manera como probablemente tienen lugar pro-
ACTUALIZACIÓN
gado de manera jerárquica dentro de la CPF, cesos psicológicos complejos, como el descrito.
como lo sugiere Petrides (2000); o bien que las Así mismo el trabajo integrado en este campo, ha
funciones de CPFDL impliquen algunos aspec- dado lugar a la generación de modelos no sola-
tos de procesamiento, pero que al mismo tiempo mente de alto valor heurístico, sino también útiles
permitan establecer interfase con otras áreas desde el punto de vista de su aplicación a dife-
de la corteza prefrontal, como la región polar y rentes dominios, que incluyen la clínica de las
el hemisferio contralateral, en las cuales tendría enfermedades neurológicas y “mentales”, así
lugar un procesamiento que completa o controla como el campo educativo y el del diseño de pro-
los procesos de la MO (31). Finalmente, la red cesos e informática, entre otros.
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