1.
- Las sensaciones
A partir del nacimiento, el bebé irá experimentando sensaciones procedentes del entorno y de
su propio organismo y acumulará sus primeras experiencias como ente separado del cuerpo
materno.
La sensación es el proceso a través del cual la información sensorial (los datos sensoriales)
llega al cerebro.
Normalmente, la sensación que provoca cualquier estímulo se produce en una pluralidad. Así,
por ejemplo, cuando un bebé es amamantado por su madre, experimenta diversas
sensaciones simultáneas que tienen que ver con el gusto, el tacto, la vista y el olfato.
Las células receptoras sensoriales transmiten los datos sensoriales a las neuronas (células del
sistema nervioso), las cuales, por una única vía o canal sensitivo, llevarán esta información al
cerebro.
No todos los estímulos que llegan a los sentidos generan sensaciones, pues los receptores
sensoriales operan solamente entre unos límites de energía (umbrales máximo y mínimo); es
decir, solo se pueden captar los estímulos que contengan una intensidad de energía que se
mantenga entre su umbral mínimo y su umbral máximo. Más allá de estos límites, los
receptores sensoriales no funcionan.
En definitiva, la sensación es una impresión que se produce en el cerebro por la excitación
originada en un receptor sensorial a causa de un estímulo proveniente del mundo externo o
interno.
Precisamente, según la procedencia interna o externa de los estímulos, diferenciamos entre
sensaciones exteroceptivas e intraceptivas.
Sensaciones exteroceptivas
Las sensaciones exteroceptivas son las que reciben los estímulos del mundo exterior.
Sus receptores sensoriales están situados en cada uno de los órganos de los sentidos, que
recogen las señales y las envían al córtex cerebral, donde se analizan.
La persona tiene conciencia de que recibe esta clase de sensaciones. Normalmente, la
percepción de un estímulo del medio externo no se realiza mediante un solo sentido, sino que
es necesaria la interrelación de varios de ellos: olfato-gusto-tacto, vista-oído, vista-tacto, etc.
Sensaciones intraceptiva
Las sensaciones intraceptivas son aquellas cuyos estímulos provienen del medio interno del
organismo.
Según la localización de los receptores sensoriales, estas sensaciones se subdividen en
propioceptivas y visceroceptivas.
Propioceptivas. Sus receptores sensoriales están situados en los músculos, los tendones, las
articulaciones y en el aparato vestibular del oído interno, que envían la información al córtex
cerebral y al cerebelo.
A través de las sensaciones propioceptivas, la persona percibe su tono muscular, la posición de
su cuerpo en el espacio, la disposición de sus miembros, su movimiento y su equilibrio.
Visceroceptivas o interoceptivas. Sus receptores sensoriales, situados en las vísceras
(corazón, estómago, pulmones, etc.), transmiten, a la zona subcortical del cerebro, señales o
informaciones de las que la persona tiene menos conciencia pero que pueden afectar a sus
estados afectivos (emociones y sentimientos).
Estas sensaciones son esenciales para la homeostasis (equilibrio o regulación de los procesos
metabólicos internos) y pueden inducir a conductas que procuren disminuir estados de
malestar provocados por la sed, el hambre, el frío, etc.
2.- la percepción
La acumulación de sensaciones y experiencias favorecerá la cristalización o manifestación de
una capacidad nueva (algo distinto a la sensación, pero íntimamente relacionado con ella): la
percepción.
La percepción es el proceso de organización, diferenciación e interpretación de las
sensaciones.
Mediante la percepción, la niña o el niño ya es capaz de diferenciar, de extraer un estímulo
concreto del cúmulo de sensaciones que recibe, y darle significado.
Como la cantidad de estímulos recibidos es enorme, la percepción realiza un filtrado y atiende
solamente a una parte de ellos. En este sentido, diremos que la percepción es selectiva y
también subjetiva, pues cada persona interpreta los estímulos percibidos de manera diferente
(por ejemplo, un estímulo que a una niña le puede causar temor a otra le puede causar
alegría).
La percepción, por tanto, ya puede considerarse una función cognitiva básica, pues significa la
toma de conciencia de que el objeto existe y de que tiene unas determinadas cualidades.
Así pues, en el proceso sensorial y perceptivo se lleva a cabo un doble proceso:
Una referencia inmediata al objeto a través de las sensaciones.
Una referencia al sujeto que reconoce el objeto a través de la percepción.
El proceso sensorial-perceptivo constituye el primer elemento sobre el que se construye
cualquier aprendizaje en la infancia, pues supone la primera etapa del desarrollo de las
funciones cognitivas básicas (atención y memoria) y favorece el desarrollo de las funciones
cognitivas superiores (razonamiento, lenguaje y creatividad).
¡Tenlo en cuenta!
Las definiciones de sensación y percepción pueden ayudar a reflexionar sobre el proceso que
sigue el desarrollo infantil, pero en la práctica es difícil separar ambos conceptos o delimitar
dónde termina uno y empieza el otro. Por eso es preferible pensar que ambos procesos
(sensorial y perceptivo) se dan casi al unísono y se implican mutuamente.