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El Globo Amarillo

Un hombre llamado Henry Gautier vendía globos en una plaza en el pueblo de Derry Hill en Inglaterra a finales del siglo XIX. Una noche, una niña llamada Fernanda Salgari insistió en comprar el último globo amarillo de Henry a pesar de que su turno había terminado. Henry se transformó en un monstruo de tres metros de alto y secuestró a Fernanda. Días después, encontraron el cuerpo sin vida de Fernanda en una colina cercana, con un globo amarillo atado a su mano.

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El Globo Amarillo

Un hombre llamado Henry Gautier vendía globos en una plaza en el pueblo de Derry Hill en Inglaterra a finales del siglo XIX. Una noche, una niña llamada Fernanda Salgari insistió en comprar el último globo amarillo de Henry a pesar de que su turno había terminado. Henry se transformó en un monstruo de tres metros de alto y secuestró a Fernanda. Días después, encontraron el cuerpo sin vida de Fernanda en una colina cercana, con un globo amarillo atado a su mano.

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1880

Está historia nace a mediados del siglo, XIX en Inglaterra, para ser más
exactos en Derry Hill, un pequeño pueblo en aquel entonces. Solo era Henry
Gautier, un hombre muy peculiar, su vestuario se componía de un traje de
tres piezas que consistían de chaqueta, chaleco y pantalón; era un tipo muy
solitario, él se ganaba la vida vendiendo globos en una plaza que se
encontraba por ahí, nunca nadie intentó entablar una conversación con él por
ser alguien tan serio.
Henry era una persona muy responsable en su trabajo, llegaba a la plaza
temprano, para ser más preciso llegaba a las 8 de la mañana para retirarse
de la plaza a las 10 de la noche.

Era una noche de otoño, casi las 10 en punto, el hombre guardaba sus cosas,
listo para retirarse, solo faltaba desatar un globo, un globo amarillo, el maldito
globo que inició cosas inimaginables.
Fernanda Salgari, una dulce y pequeña niña alcanzó a ver a lo lejos cómo
ese hombre misterioso tenía un último globo amarillo muy bonito, era su color
favorito, la niña emocionada corrió lo más rápido posible para alcanzar al
hombre misterioso y comprar el globo, desafortunadamente ya pasaban de
las 10. Fernanda con un poco de temor comenzó a gritarle al hombre.
-SEÑOR, SEÑOR!! —Gritó la niña con mucha fuerza.
Henry la ignoro y siguió caminando, Fernanda siguió gritando con mucha
fuerza.
-SEÑOR OIGA!! —Gritó Fernanda mientras ya estaba un poco cansada de
gritar y correr.
Henry enfadado de los gritos así que dirigió su cuerpo hacia dónde venían los
gritos molestos de esa niña.
-¿Que quieres niña? — Dijo Henry con un tono algo molesto
-Ese globo amarillo — Respondió la niña aún entré jadeos por correr tanto.
-Lo siento niña, mi turno termino, lárgate a tu casa tus padres deben estar
muy preocupados por ti — Dijo Henry aún más irritado por la niña.
-No me iré sin mi globo — Contesto Fernanda un poco molesta.
-Niña, no me quieres provocar, no sabes de lo que soy capaz — Dijo entre
gritos .
Fernanda siguió insistiendo al hombre, él la observaba sin decir una palabra
hasta que lanzó una carcajada, Fernanda asustada y un poco enojada
observó cómo el hombre que vendía globos empezó a retorcerse y hacerse
más grande; el hombre estiró su mano hacia su cabeza y empezó a arrancar
la piel de su cara como si se tratara de una simple máscara. Era algo horrible,
Fernanda estaba paralizada del terror que sentía, el señor de los globos se
había transformado en un monstruo que medía por lo menos tres metros, su
piel era de un color muy oscuro, donde debía de haber dos ojos ahora sólo
había dos agujeros profundos y su sonrisa, esa maldita sonrisa que te hacía
querer sacarte los ojos para no seguir viéndola.
El señor de los globos si es que aún se le podía llamar así soltó otra
carcajada más perturbadora.
-¿Aún quieres tu globo niña? — Respondió el monstruo ún soltando fuertes
carcajadas.
La niña no podía más, estaba demasiado aterrorizada como para poder
moverse, mientras la niña estaba paralizada, el hombre de los globos estiró
sus largas manos sujetando a la inocente niña del cuello y la levantó, la niña
luchaba dando patadas y golpes para no morir asfixiada pero era inútil, sus
pequeño cuerpo no lograba hacerle ningún daño a esa criatura.
Aun entre carcajadas el mounstro empezó a murmurar palabras que parecían
no ser de este mundo.
gjaku do të dalë dhe drita e ditës që nuk do ta shihni kurrë — Repitió una y
otra vez la misma frase.

Pasaron los días y la pequeña Fernanda no podía ser encontrada, hasta que
un día un grupo de personas fueron a investigar a Brandon Hill, una colina
cerca de Derry Hill, ahí encontraron el cuerpo de una niña pequeña, la piel
estaba poniéndose algo grisosa, la pequeña carita tenía una expresión de
terror que hacía que sintieran lástima hasta los de más duro corazón, lo que
más les impresionó fue que en una de las manos de la niña tenía amarrado
un globo con helio, un globo amarillo.

1970

-Después de que saliera de su casa la pequeña Fernanda Salgari no fue


encontrada durante unos días — Stefan Wells les contaba a sus amigos
-Después fue encontrada en la colina Brandon Hill, mientras que en una de
sus manos tenía atado un globo amarillo. — Interrumpió un joven que iba
pasando.
-¿Quien eres tú? — Dijo Stefan Wells algo molesta.
Mi nombre es Thomas Salgari y soy nuevo aquí, nos mudamos con mi familia
hace poco— Contestó el joven con una gran sonrisa.
-¿Y si no eres de aquí como sabes esa historia? — Pregunto Stefan algo
confundida.
-Porque esa niña que desapareció es...

1880
Está historia nace a mediados del siglo, XIX en Inglaterra, para ser más
exactos en Derry Hill, un pequeño pueblo en aqu
la piel de su cara como si se tratara de una simple máscara. Era algo horrible,
Fernanda estaba paralizada del terror que sen
-¿Y si no eres de aquí como sabes esa historia? — Pregunto Stefan algo
confundida.
-Porque esa niña que desapareció es...

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