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Modernismo: Rubén Darío y Delmira Agustini

El documento resume las características del Modernismo a través de las figuras de Rubén Darío y Delmira Agustini. Se describe el Modernismo como un movimiento literario hispanoamericano que surgió a finales del siglo XIX influenciado por el Simbolismo y el Parnasianismo franceses. Rubén Darío es considerado el líder del movimiento, cultivando temas como la melancolía, el escapismo y la renovación estética del lenguaje poético. Delmira Agustini también es destacada por su perspectiva femenina y os

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Modernismo: Rubén Darío y Delmira Agustini

El documento resume las características del Modernismo a través de las figuras de Rubén Darío y Delmira Agustini. Se describe el Modernismo como un movimiento literario hispanoamericano que surgió a finales del siglo XIX influenciado por el Simbolismo y el Parnasianismo franceses. Rubén Darío es considerado el líder del movimiento, cultivando temas como la melancolía, el escapismo y la renovación estética del lenguaje poético. Delmira Agustini también es destacada por su perspectiva femenina y os

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IES FERNANDO BLANCO

TEMA 1

EL MODERNISMO. CARACTERÍSTICAS GENERALES A TRAVÉS DE LA FIGURA DE RUBÉN


DARÍO Y DELMIRA AGUSTINI

Con el término Modernismo se designa un movimiento literario fundamentalmente


hispano que se inicia a finales del S. XIX y se prolonga hasta la 1ª década del S. XX (se
considera acabado hacia 1915). Es un movimiento de renovación estética en el que
influyen dos corrientes poéticas francesas del siglo XIX: el Parnasianismo (defiende el
culto a la perfección formal, “el arte por el arte”) y el Simbolismo (caracterizado por la
sugerencia, a través de símbolos, y la búsqueda de efectos rítmicos).

El Modernismo nace en Hispanoamérica. El poeta nicaragüense RUBÉN DARÍO es el


líder y la figura más representativa del movimiento. En Darío la influencia francesa
convive con un profundo conocimiento de la tradición española; su poesía integra
influencias que podrían parecer incompatibles pero para él el arte es una “armonía de
caprichos”. Su trayectoria representa la de todo el movimiento: existe un primer
período de gran plasticidad y sonoridad y de temas refinados y evasivos (su primera
obra, Azul -1888-, marca el inicio de esta corriente); luego vendría Prosas Profanas
(1896) que supone la culminación de ese Modernismo exuberante y en la que
introduce temas españoles. Su última obra, Cantos de vida y esperanza (1905) lo sitúa
en la línea de un Modernismo más intimista y reflexivo; la crisis personal del autor se
muestra en una poesía más honda, sincera y humana, en la que predomina la
melancolía, el fracaso y temas como el sentido de la vida. Algunos de los rasgos más
significativos de su poesía son:

 Temas fundamentales:

 Desazón “romántica”: la influencia de Bécquer es evidente: rechazo de una


sociedad vulgar; parecida sensación de desarraigo, de soledad… La defensa de las
pasiones y de lo irracional volverá a dar paso al misterio, a lo fantástico, a los sueños…
Pero lo más importante son las manifestaciones de hastío y de profunda tristeza; por
ello, la melancolía y la angustia son sentimientos centrales. Reflejo de estos
sentimientos es la presencia de lo otoñal, de lo crepuscular, de la noche…

 Escapismo: huye de la mediocridad evadiéndose en el tiempo y en el espacio. En el


tiempo se retrocede al pasado nacional y legendario, o al mundo sensual de la
mitología clásica. En el espacio es relevante el gusto por lo oriental y lo exótico.
Descontento con la realidad que se le ofrece, el poeta se refugia en otra, creada por él
a su gusto, en escenarios lejanos o inventados.

 El cosmopolitismo: el deseo de evadirse, de buscar algo distinto determina el


interés por viajar que sintió no sólo Rubén Darío sino todos los modernistas El

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cosmopolitismo desembocó en la devoción por París, ciudad que representa el mundo


al que aspiraban, su vida nocturna, los cabarets, la bohemia,…

 El amor y el erotismo: el tratamiento de ambos apunta en dos direcciones: una, la


idealización del amor y de la mujer, mundo inalcanzable que sume al poeta en la más
profunda insatisfacción y tristeza; otra, el erotismo desenfrenado, encarnado en la
mujer fatal, lasciva y dominadora.

 El cultivo de temas indígenas e hispánicos convive con el afán cosmopolita. En un


primer momento cultiva esta temática –mitos y leyendas de las culturas
precolombinas y española- como forma de evasión de la realidad circundante,
posteriormente como exaltación de lo hispano frente al poder dominante de los
Estados Unidos. Con sus Cantos de vida y esperanza, Rubén Darío exalta lo español
como un conjunto de valores humanos y culturales frente a la civilización yanqui.

 Renovación estética:

Es precisamente en el culto a la belleza de la palabra donde muestra su ruptura con la


tradición anterior. Enriqueció enormemente el lenguaje poético mediante la utilización
de variados recursos:

 Recursos que aportan musicalidad: los recursos de repetición, pero sobre todo
aliteraciones y juegos fónicos variados. Con esta finalidad emplea de forma abundante
palabras esdrújulas.

 Recursos que aluden a lo sensorial: la poesía se dirige directamente a los sentidos,


de ahí la utilización copiosa de sinestesias (“verso azul”) y la adjetivación referida al
color, al sonido, al tacto…, a través de la cual se intenta captar un mundo lleno de goce
y belleza.

 Riqueza verbal y capacidad de sugestión: las metáforas deslumbrantes y el adjetivo


se convierten en recursos decisivos; además de la utilización de un léxico extraño,
poco habitual: cultismos, neologismos, arcaísmos, palabras exóticas…

 Renovación métrica:

La obra de Darío es la más variada y rica en lengua castellana. A la vez que cultiva con
acierto composiciones clásicas, introduce en ellas audaces novedades, como el soneto
de versos alejandrinos. Además de emplear versos hasta entonces prácticamente
inexplorados como los de quince y diecisiete sílabas, Darío recupera el eneasílabo y el
alejandrino, versos que habían caído en desuso.

El modernismo, tan vinculado a la obra de Rubén Darío, supone una revolución de


alcance esteticista cuyos frutos se perciben en la obra de la poetisa uruguaya DELMIRA
AGUSTINI, una de las voces poéticas más originales del Modernismo

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IES FERNANDO BLANCO

hispanoamericano. La poesía de Agustini ha sido valorada con frecuencia en relación


con su peripecia vital y con su trágico final, lo que ha oscurecido su valor literario. Su
poesía se inscribe en la última fase del Modernismo y recoge todos los elementos
propios de dicha etapa, pero su escritura refleja una realidad diferente: la femenina,
más concretamente la suya propia; y se relaciona con los placeres del cuerpo y el
sentimiento: emociones fuertes, pasión, amor, deseo, sexo. Delmira aporta una
perspectiva jamás expresada hasta ese momento en la literatura hispánica: la
perspectiva del deseo femenino.

Pese a su breve recorrido vital, Agustini ha dejado una obra sólida compuesta por
diversas producciones poéticas con alto dominio formal y un osado uso de la temática
y los conceptos: El libro blanco (1907), Los cantos de la mañana (1910) y Los cálices
vacíos (1913), a los cuales habría que añadir numerosos poemas dispersos publicados
en revistas y antologías como El rosario de Eros, publicada póstumamente.

 Algunos rasgos de su obra poética: evasión (es modernista en la forma en que


evade la realidad del mundo y acude a los sueños), sensualidad (el amor y el erotismo
constituyen el eje de la poesía de Delmira, en la que el reconocimiento del propio
cuerpo y la reivindicación del deseo son elementos fundamentales; con el erotismo de
sus versos, invierte los roles tradicionales, adelantando el tópico de la mujer como
sujeto y el hombre como objeto de deseo), pesimismo (el mundo de la poesía de
Agustini es tormentoso y oscuro, poesía de decepción, de amargura).

En cuanto al Modernismo en España, Salvador Rueda puede ser considerado como el


precursor. Los modernistas españoles más destacados son Francisco Villaespesa y Manuel
Machado. También cultivaron esta tendencia, en sus inicios poéticos, Antonio Machado, Juan
Ramón Jiménez y Valle-Inclán, aunque el modernismo español se caracterizó por un
predominio del intimismo y menor brillantez formal.

Selección de poemas

RUBÉN DARÍO

1. AZUL…

DE INVIERNO

En invernales horas, mirad a Carolina.


Medio apelotonada, descansa en el sillón,

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envuelta con su abrigo de marta cibelina


y no lejos del fuego que brilla en el salón.

El fino angora blanco junto a ella se reclina,


rozando con su hocico la falda de Aleçón,
no lejos de las jarras de porcelana china
que medio oculta un biombo de seda del Japón.
Con sus sutiles filtros la invade un dulce sueño:
entro, sin hacer ruido: dejo mi abrigo gris;
voy a besar su rostro, rosado y halagüeño

como una rosa roja que fuera flor de lis.


Abre los ojos; mírame con su mirar risueño,
y en tanto cae la nieve del cielo de París.

CAUPOLICÁN

Es algo formidable que vio la vieja raza:


robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.

Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,


pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
desjarretar un toro, o estrangular un león.

Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,


le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.

«¡El Toqui, el Toqui!» clama la conmovida casta.


Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: «Basta»,
e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.

2. PROSAS PROFANAS

SONATINA

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?


Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,

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y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.


Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,


o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa


quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,


ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!


Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!


(La princesa está triste. La princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
(La princesa está pálida. La princesa está triste.)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

-«Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-;

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en caballo, con alas, hacia acá se encamina,


en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor».

ITE, MISSA EST

Yo adoro a una sonámbula con alma de Eloísa,


virgen como la nieve y honda como la mar;
su espíritu es la hostia de mi amorosa misa,
y alzo al són de una dulce lira crepuscular.

Ojos de evocadora, gesto de profetisa,


en ella hay la sagrada frecuencia del altar:
su risa en la sonrisa suave de Monna Lisa;
sus labios son los únicos labios para besar.

Y he de besarla un día con rojo beso ardiente;


apoyada en mi brazo como convaleciente
me mirará asombrada con íntimo pavor;

la enamorada esfinge quedará estupefacta;


apagaré la llama de la vestal intacta
¡y la faunesa antigua me rugirá de amor!

3. CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA

LO FATAL

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,


y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,


y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,


y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

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¡y no saber adónde vamos,


ni de dónde venimos!...

DE OTOÑO

Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora


con aquella locura armoniosa de antaño?
Ésos no ven la obra profunda de la hora,
la labor del minuto y el prodigio del año.

Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa,


cuando empecé a crecer, un vago y dulce son.
Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa:
¡dejad al huracán mover mi corazón!

MARCHA TRIUNFAL

¡Ya viene el cortejo!


¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines,
la espada se anuncia con vivo reflejo;
ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines.

Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes,


los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas
la gloria solemne de los estandartes,
llevados por manos robustas de heroicos atletas.
Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros,
los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra,
los cascos que hieren la tierra
y los timbaleros,
que el paso acompasan con ritmos marciales.
¡Tal pasan los fieros guerreros
debajo los arcos triunfales!

Los claros clarines de pronto levantan sus sones,


su canto sonoro,
su cálido coro,
que envuelve en su trueno de oro
la augusta soberbia de los pabellones.
Él dice la lucha, la herida venganza,
las ásperas crines,

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IES FERNANDO BLANCO

los rudos penachos, la pica, la lanza,


la sangre que riega de heroicos carmines
la tierra;
de negros mastines
que azuza la muerte, que rige la guerra.

Los áureos sonidos


anuncian el advenimiento
triunfal de la Gloria;
dejando el picacho que guarda sus nidos,
tendiendo sus alas enormes al viento,
los cóndores llegan. ¡Llegó la victoria!

Ya pasa el cortejo.
Señala el abuelo los héroes al niño.
Ved cómo la barba del viejo
los bucles de oro circunda de armiño.
Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,
y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;
y la más hermosa
sonríe al más fiero de los vencedores.
¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera
honor al herido y honor a los fieles
soldados que muerte encontraron por mano extranjera!

¡Clarines! ¡Laureles!

Los nobles espadas de tiempos gloriosos,


desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros
las viejas espadas de los granaderos, más fuertes que osos,
hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros.
Las trompas guerreras resuenan:
de voces los aires se llenan...

A aquellas antiguas espadas,


a aquellos ilustres aceros,
que encaman las glorias pasadas...
Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas,
y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros,
al que ama la insignia del suelo materno,
al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano,
los soles del rojo verano,
las nieves y vientos del gélido invierno,
la noche, la escarcha
y el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,

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IES FERNANDO BLANCO

¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marcha triunfal!...

SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA

Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,


espíritus fratern os, luminosas almas, ¡salve!
Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos
lenguas de gloria. Un vasto rumor llena los ámbitos;
mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto;
retrocede el olvido, retrocede engañada la muerte;
se anuncia un reino nuevo, feliz sibila sueña
y en la caja pandórica, de que tantas desgracias surgieron
encontramos de súbito, talismánica, pura, rïente,
cual pudiera decirla en su verso Virgilio divino,
la divina reina de luz, ¡la celeste Esperanza!

Pálidas indolencias, desconfianzas fatales que a tumba


o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo,
ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras,
mientras dos continentes, abonados de huesos gloriosos,
del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evocando,
digan al orbe: la alta virtud resucita
que a la hispana progenie hizo dueña de siglos.
Abominad la boca que predice desgracias eternas,
abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos,
abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres,
o que la tea empuñan o la daga suicida.
Siéntense sordos ímpetus en las entrañas del mundo,
la inminencia de algo fatal hoy conmueve la Tierra;
fuertes colosos caen, se desbandan bicéfalas águilas,
y algo se inicia como vasto social cataclismo
sobre la faz del orbe. ¿Quién dirá que las savias dormidas
no despiertan entonces en el tronco del roble gigante
bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana?
¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue músculos
y que el alma española juzgase áptera y ciega y tullida?
No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo,
ni entre momias y piedras reina que habita el sepulcro,
la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito,
que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas,
ni la que tras los mares en que yace sepultada la Atlántida,
tiene su coro de vástagos altos, robustos y fuertes.
Únanse, brillen, secúndense tantos vigores dispersos;
formen todos un solo haz de energía ecuménica.
Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas,

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IES FERNANDO BLANCO

muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo.


Vuelva el antiguo entusiasmo, vuelva el espíritu ardiente
que regará lenguas de fuego en esa epifanía.
Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros
y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora,

así los manes heroicos de los primitivos abuelos,


de los egregios padres que abrieron el surco pristino,
sientan los soplos agrarios de primaverales retornos
y el amor de espigas que inició la labor triptolémica.
Un continente y otro renovando las viejas prosapias,
en espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua,
ven llegar el momento en que habrán de cantar nuevos himnos.
La latina estirpe verá la gran alba futura:
en un trueno de música gloriosa, millones de labios
saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente,
Oriente augusto, en donde todo lo cambia y renueva
la eternidad de Dios, la actividad infinita.
Y así sea Esperanza la visión permanente en nosotros.
¡Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!

DELMIRA AGUSTINI
Sobre una tumba cándida

«Ha muerto..., ha muerto...», dicen tan claro


que no entiendo...

¡Verter licor tan suave en vaso tan tremendo!...


Tal vez fue un mal extraño tu mirar por divino,
tu alma por celeste, o tu perfil por fino...

Tal vez fueron tus brazos dos capullos de alas...


¡Eran cielo a tu paso los jardines, las salas,
y te asomaste al mundo dulce como una muerta!
Acaso tu ventana quedó una noche abierta.

-¡Oh, tentación de alas, una ventana abierta!-


¡Y te sedujo un ángel por la estrella más pura...
y tus alas abrieron, y cortaron la altura
en un tijeretazo de luz y de candor!

Y en la alcoba que tu alma tapizaba de armiño,


donde ardían los vasos de rosas de cariño,
la Soledad llamaba en silencio al Horror...

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IES FERNANDO BLANCO

El rosario de Eros

El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante


Cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
Luego, la puerta abierta sobre la sombra helante
Tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;


Bebieron en mi copa tus labios de frescura,
Y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
Me encantó tu descaro y adoré tu locura.

¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;


Y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

Y tiemblo si tu mano toca la cerradura;


Y bendigo la noche sollozante y oscura
Que floreció en mi vida tu boca tempranera!

(De El libro blanco (Frágil), 1907)

Boca a boca

Copa de vino donde quiero y sueño


beber la muerte con fruición sombría,
surco de fuego donde logra Ensueño
fuertes semillas de melancolía.

Boca que besas a distancia y llamas


en silencio, pastilla de locura,
color de sed y húmeda de llamas…
¡Verja de abismos es tu dentadura!

Sexo de un alma triste de gloriosa;


el placer unges de dolor; tu beso,
puñal de fuego en vaina de embeleso,
me come en sueños como un cáncer rosa…

Joya de sangre y luna, vaso pleno


de rosas de silencio y de armonía,
nectario de su miel y su veneno,
vampiro vuelto mariposa al día.

Tijera ardiente de glaciales lirios,


panal de besos, ánfora viviente

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IES FERNANDO BLANCO

donde brindan delicias y delirios


fresas de aurora en vino de poniente…

Estuche de encendidos terciopelos


en que su voz es fúlgida presea,
alas del verbo amenazando vuelos,
cáliz en donde el corazón flamea.

Pico rojo del buitre del deseo


que hubiste sangre y alma entre mi boca,
de tu largo y sonante picoteo
brotó una llaga como flor de roca.

Inaccesible… Si otra vez mi vida


cruzas, dando a la tierra removida
siembra de oro tu verbo fecundo,
tú curarás la misteriosa herida:
lirio de muerte, cóndor de vida,
¡flor de tu beso que perfuma al mundo!

El rosario de Eros ( Antología publicada póstumamente)

Con tu retrato

Yo no sé si mis ojos o mis manos


encendieron la vida en tu retrato;
nubes humanas, rayos sobrehumanos,
todo tu Yo de Emperador innato

amanece a mis ojos, en mis manos.


¡Por eso, toda en llamas, yo desato
cabellos y alma para tu retrato,
y me abro en flor!… Entonces, soberanos

de la sombra y la luz, tus ojos graves


dicen grandezas que yo sé y tú sabes…
y te dejo morir… Queda en mis manos

una gran mancha lívida y sombría…


¡Y renaces en mi melancolía
formado de astros fríos y lejanos!

Los cálices vacíos

Cuentas de fuego

Cerrar la puerta cómplice con rumor de caricia,


deshojar hacia el mal el lirio de una veste
-La seda es un pecado, el desnudo es celeste;
y es un cuerpo mullido, un diván de delicia.-

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IES FERNANDO BLANCO

Abrir brazos…así todo ser es alado;


o una cálida lira dulcemente rendida
de canto y de silencio…más tarde, en el helado
más allá de un espejo, como un lago inclinado
ver la olímpica bestia que elabora la vida…

Amor rojo, amor mío;


sangre de mundos y rumor de cielos…
¡Tú me los des, Dios mío!

El rosario de Eros

Serpentina

En mis sueños de amor ¡yo soy serpiente!


gliso y ondulo como una corriente;
dos píldoras de insomnio y de hipnotismo
son mis ojos; la punta del encanto
es mi lengua...¡y atraigo como el llanto!
soy un pomo de abismo.

Mi cuerpo es una cinta de delicia,


glisa y ondula como una caricia...

Y en mis sueños de odio ¡soy serpiente!


mi lengua es una venenosa fuente;
mi testa es la luzbélica diadema,
haz de la muerte en un fatal soslayo
con mis pupilas; y mi cuerpo en gema
¡es la vaina del rayo!

Si así sueño mi carne, así es mi mente:


un cuerpo largo, largo, de serpiente,
vibrando eterna, ¡voluptuosamente!

Tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte:


jardinero de oro de la vida,
jardinero de fuego de la muerte
en el carmen fecundo de mi vida.

Pico de cuervo con olor de rosas,


aguijón enmelado de delicias
tu lengua es. Tus manos misteriosas
son garras enguantadas de caricias.

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IES FERNANDO BLANCO

Tus ojos son mis medianoches crueles,


panales negros de malditas mieles
que se desangran en la acerbidad;

crisálida de un vuelo del futuro,


es tu brazo magnífico y oscuro,
torre embrujada de mi soledad.

El rosario de Eros

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