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Movimientos Sociales y Ciudadanía en LATAM

Este documento presenta una unidad didáctica sobre la prospectiva histórica de los movimientos sociales en América Latina. Explora el contexto socioeconómico, político e histórico de los movimientos sociales en la región, así como el sujeto social, el latifundismo, el capitalismo, el estado, las misiones y la integración latinoamericana. Además, analiza conceptos como la ciudadanía, la participación y la democracia.

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Movimientos Sociales y Ciudadanía en LATAM

Este documento presenta una unidad didáctica sobre la prospectiva histórica de los movimientos sociales en América Latina. Explora el contexto socioeconómico, político e histórico de los movimientos sociales en la región, así como el sujeto social, el latifundismo, el capitalismo, el estado, las misiones y la integración latinoamericana. Además, analiza conceptos como la ciudadanía, la participación y la democracia.

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UNIDAD DIDÁCTICA II

Prospectiva histórica de los Movimientos Sociales en América Latina.

Contenidos:

• Contexto socioeconómico, cultural, político e histórico de los Movimientos


Sociales en América Latina.

• Sujeto Social en América Latina.


• Ciudadanía y Participación
• Latifundismo, Capitalismo y Estado.

• Misiones y Movimientos Sociales.

• La Integración Latinoamericana y los Movimientos Sociales.

Ciudadanía y participación democrática

Empecemos por definir que es la ciudadanía y qué significa ser ciudadano o ciudadana en nuestra sociedad. Un
ciudadano o ciudadana es una persona o un grupo que pertenece a una comunidad política, social y económica.

Nuestras sociedades humanas, o por lo menos parte de ellas, se fueron organizando en torno a la figura de un Estado, y
este juega un papel fundamental como agente de cambio o de reproducción de los roles sociales de hombres y mujeres,
así como en la reproducción o disminución de las desigualdades sociales.

Además, es desde el Estado que se determina el marco de derechos de los ciudadanos y ciudadanas, por lo que hablar
de ciudadanía implica hablar de los derechos que tienen los ciudadanos y ciudadanas. Estos y estas tienen la posibilidad
de participar en los beneficios de la vida en común y de disfrutar de derechos civiles, políticos y sociales, respetando los
derechos de las demás personas y contribuyendo al bien común.

En la vida cotidiana encontramos muchas veces la idea de que los derechos sólo existen en el papel y que es muy
diferente su intención y su aplicación. Sin embargo, la definición de los derechos y su aplicabilidad en la vida de las
personas por ellos cobijadas, no pueden ser disociadas de la participación de los sujetos en la ciudadanía, tanto a escala
individual como colectiva.

La forma en que el Estado ejerce sus funciones está relacionada con el concepto de gobernabilidad, defendido por varios
organismos internacionales (1) como siendo la “capacidad de adaptación de los países al nuevo modelo de desarrollo,
como con la capacidad de las sociedades de desarrollar equilibrios virtuosos (o por lo menos razonablemente estables)
entre los sistemas económicos, políticos y culturales”. Sin embargo, este equilibrio se ha visto aplazado por la
predominancia del sistema económico sobre los otros sistemas sociales, políticos, etc.

Es función del Estado regular el sistema económico teniendo en cuenta la protección social de sus ciudadanos y
ciudadanas. Sin embargo, la política económica dominante, el neoliberalismo, debilita el poder del Estado fortaleciendo
el sector privado y asegurando el predominio del mercado. Para restaurar el desequilibrio causado por el predominio del
sistema económico frente a los sistemas sociales, políticos y culturales, es necesario que, por un lado, los Estados
orienten sus políticas en el sentido de equilibrar la justicia y garantizar la democracia a todos los ciudadanos y
ciudadanas y por el otro, que los mismos ciudadanos y ciudadanas participen en el sistema de gobernabilidad
democrática, presionando para que exista un mayor equilibrio entre los diferentes sistemas, pues según Prats(2), la
gobernabilidad es una cualidad de los sistemas y de las sociedades y no de los gobiernos.

El ejercicio de la ciudadanía se encuentra así articulado con la posibilidad de regulación y control de un Estado y con la
posibilidad de incidencia directa en la regulación del sistema económico. En una democracia participativa y no sólo
representativa, son las mismas sociedades que tienen el poder de tornar efectivas las decisiones del Estado, de lograr
ejercer los mecanismos de control y de construcción de políticas públicas a nivel local y global.

“Un sistema de gobernabilidad democrática debería permitir que las reglas y normas sean producto de la participación,
la deliberación, la confrontación de intereses y de modelos mentales entre actores que tienen en cuenta no sólo sus
derechos e intereses sino también la estabilidad y avances en el orden global”.(3)

A lo largo del tiempo, las sociedades son cada vez más conscientes de que la participación ciudadana es fundamental
para regular el Estado, para que este proteja los derechos de las personas. Así la ciudadanía es el resultado los derechos
defendidos a través de la participación ciudadana, el resultado de lo que se puede construir entre todas las personas que
habitan un determinado territorio, ya sea este la casa, el barrio, el municipio, el país, el continente o el planeta.
Participación ciudadana en la gestión pública

La participación ciudadana en la gestión pública implica un proceso de construcción social de las políticas públicas. Es un
derecho, una responsabilidad y un complemento de los mecanismos tradicionales de representación política  (Carta
Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública, 2009) 

Si bien el concepto ha sido definido de forma clara, la participación ciudadana en la gestión pública aún no es una
práctica extendida y consolidada en nuestra región. Es un deber y un derecho el que la ciudadanía deba y pueda
participar en todas las etapas del ciclo de gestión de políticas públicas (Diseño y Formulación, Planificación, Ejecución,
Seguimiento y Evaluación). Más aún, para mejorar la calidad de las políticas públicas es de gran importancia que la
participación ciudadana sea temprana y oportuna, es decir, que la misma esté presente desde el momento del
diagnóstico de las problemáticas sociales que buscan solucionar las políticas públicas. 

En esta oportunidad les proponemos discutir sobre la siguiente pregunta:

¿Cuál es la importancia de la participación temprana de la ciudadanía en la gestión de políticas públicas?

Con el propósito de nutrir este debate, tenemos el agrado de contarles que hemos entrevistado a una especialista en
participación ciudadana: Andrea Sanhueza. Accediendo al siguiente enlace podrán conocer su visión y argumentos sobre
la importancia de la participación temprana de la ciudadanía en la gestión de políticas públicas
Coyla

La participación ciudadana, un elemento constitucional de acceso a las decisiones políticas que hoy en día no viene
siendo tan usado en nuestra región, particularmente en mi país, Perú, se ha notado el desinterés de algunos poderes y
organismos estatales en retroalimentarlo para una eventual reforma política y judicial. Al tratar la participación
ciudadana temprana, pareciera referirse a una pre calificación de una decisión política con voz de los ciudadanos, o
también a lo que en términos legales entendemos como una Ley o estrategia de consulta previa ciudadana.

La democracia, utilizada desde la antigua Grecia, donde "demos" es a "pueblo" y "cratos"  es a "poder",   la élite que era
considerada la  ciudadana, se reunía en el AGORA, es decir en la plaza pública, para debatir los asuntos públicos,
entiéndase también como una democracia directa o una democracia cara a cara. En la actualidad, las democracias
existentes son muy distintas a la democracia ateniense, las democracias que surgen como reacción al orden monárquico
o regímenes autoritarios son democracias que requieren una compleja trama que podemos denominar ingeniería
institucional,  las mismas que se ven planteadas en marcos normativos, constituciones políticas, entre otros, y ya no es
una democracia cara a cara o  una democracia directa, sino es una democracia representativa.

Y es que, la participación ciudadana temprana, legítima los procesos políticos y consecuentemente la


democracia, dándole acceso al ciudadano y generándole confianza, convirtiéndose esta democracia representativa en
una activa, que no solo recoge la opinión de los ciudadanos, sino que crea cultura política.

Ahora bien, yo creo que el desafío en la administración pública  está en actuar la participación temprana y darle valor
público al momento de ejecutar la política, porque en algunas ocasiones se puede observar la resistencia por parte de
las autoridades políticas y públicas a la transversalidad de las decisiones políticas institucionales, ello en razón a la
verticalidad de sus posiciones, sobre todo  al establecer las necesidades de la entidad pública con su propia visión.
Yo  pregunto¿Quién mejor que la ciudadanía para hacernos entender cómo deben organizarse los servicios públicos? No
son solos los teóricos, no son solo los académicos, los investigadores, si ellos son muy importantes pero también tienen 
importancia los ciudadanos y las  ciudadanas. 

Y es que mucho se habla de la participación ciudadana como herramienta de gobierno abierto, pero hay que
preguntarse ¿de qué sirve si no es cualificada?, y ¿cómo puede serlo si la gente no dispone de la información pública que
debería producir el Estado? y, más aún si no toma parte en el proceso de generarla. Por ello, el acceso a la información
pública es uno de los aportes más importantes que puede hacerse, pues el ciudadano debería recibir información veraz y
oportuna que le permita no solo informarse, sino también, en un marco de corresponsabilidad social, a partir de la
información suministrada, contribuir a la mejora de la gestión de los servicios públicos y los trámites.

De lo que se trata es de hacer un uso productivo de dichas herramientas, del valor público que se agrega y del impacto
en el bienestar de la gente. La capacidad técnica del gobierno en este orden también juega un rol determinante, pues no
es cuestión de moda sino de los problemas reales que se resuelven y de cuanto se facilita la vida de los ciudadanos en su
interacción con los entes
 

Tognoli

Muy interesante tu reflexión sobre las democracias actuales Christian. Acuerdo contigo en la importancia de garantizar
el acceso a la información de la ciudadanía para que pueda formar parte en igualdad de condiciones en los procesos de
toma de decisiones públicas. Sin dudas es un prerequisito esencial para el éxito de la participación. En relación a ello,
comparto algunos casos de mecanismos de participación latinoamericanos, donde la entrega de información a los
involucrados ha sido identificada como un componente importante y necesario en el proceso

Mora

Buena tarde amigos, lastimosamente estoy entrando tarde a la conversación acerca del tema de la participación
ciudadana. Este es uno de mis ángulos de acción en Costa Rica. Lo que enseguida comentaré responde a los hallazgos
encontrados en una investigación de maestría que realice con actores, gubernamentales, civiles, ONG´s y grupos
organizados para la protección del ambiente, siendo funcionario publico del Ministerio de Ambiente y Energía de Costa
Rica. Pero a raíz de lo que por años venia observando me di a la tarea de investigar el tema y ver el porque de la no
relación entre funcionarios públicos y sociedad organizada.

En primer instancia el tema de la participación ciudadana es una "cliché" politico o politiquero, pero en el fondo desde la
administración pública se restringe y se limita a reuniones donde se participa por la "presencia" y "no por el fondo de lo
que se pueda aportar a la iniciativa o proyecto a desarrollar".
Por otro lado desde la administración habría  que hacer una re ingeniería o lo que popularmente, denominamos como
un "coco wach" que se debe hacer en buena parte del funcionariado público, porque salvo pocas excepciones, no se
comprende cual es el alcance de la participación ciudadana. Mucho se ha quedado limitado a la participación
eleccionaria cada cuatro años, como país democrático que somos.... en al menos estos detalles eleccionarios, porque se
deben avanzar en otros aspectos que potencien la acción ciudadana..

Además, cuando se vuelve un poco más flexible la participación será para aquellos temas que no son tan sensibles o
importantes para un gobierno de turno. La participación se vuelve "incómoda cuando es reflexiva y cuestionadora",
llegado este momento, se castra!!.

El funcionario público sigue  arrastrando el lastre y la convicción de que tiene la "santa palabra" y la razón de hacer las
cosas desde una racionalidad vertical  y  piensa que los de "abajo" deben obedecer.

A partir de esto que muy resumidamente he mencionado,  es que pienso que  la participación se vuelve en la actualidad
reactiva o poco participativa en las decisiones que tienen que ver con su salud, calidad de vida y en lo relacionado al
patrimonio natural y cuido de sus recursos (agua, bosque, vida silvestre, etc.). 

Por cierto, en el video que adjunta el amigo moderador don Joaquín Tognoli, con el tema indígena, parte de la muestra
de mi estudio fueron grupos organizados indígenas para la protección del ambiente, que sus territorios suelen suceder
muchos "daños ambientales", pero también problemas de "robo" de tierras, sus tierras, por parte de no indígenas o
blancos. Esto ha sido en los últimos años una lucha constante, aún sin solución en la actualidad. Además, las luchas están
patentes en temas de construcción de hidroeléctricas en territorios indígenas (por cierto pocos -2% de la población, 
pero bien organizados en cinco territorios).

En la ultima administración se coadyuvo un poco a gestar ese cambio que se requiere desde la institucionalidad para
fortalecer estos procesos participativos y pasar desde los procesos eleccionarios a la definición de políticas publicas
participativas, pero no ha sido fácil y requiere sumar voluntades y decisiones en esta línea de futuras administraciones,
además en algunas municipalidades se ensaya la idea de pasar de los presupuestos impositivos a los presupuestos
participativos, tomando en cuenta representaciones intersectoriales del cantón (unidad territorial municipal).

Todo lo reseñado, en mi caso particular, lo relato, en el documento  para publicar, si

si todo sale bien, en una segunda edición corregida y aumentada que se titulará  "Participación Ciudadana en lo
Ambiental ¿Entre la Eficacia y el Conflicto?

Gracias Olman por tus comentarios! Creo que el cambio cultural e ideacional al interior de las instituciones del Estado es,
sin lugar a dudas, un requisito muy importante para el éxito y la sostenibilidad de las políticas de participación. Creo que
tu frase:  "La participación se vuelve "incómoda cuando es reflexiva y cuestionadora", llegado este momento, se
castra!!."  es muy ilustrativa e invita a reflexionar sobre muchos de los contextos de las políticas de participación en
nuestros países. 

Ojalá puedas compartir con nosotros tu documento cuando se publique! Creo que sería de mucho valor para el grupo de
gobierno abierto.

En respuesta a Buena tarde amigos,… por Olman Mora


Sandra Yanira

Pérez

Saludos

Retomo  lo planteado por Olman cuando se refiere al "Cliché" político o poliquitequería..... eso que él plantea poco a
poco va minando la poca responsabilidad cívica de la población y se va limitando cada vez más la verdadera participación
ciudadana, la población creo tendemos a sentirnos "utilizados por los políticos".

Dada esa experiencia en algunos países (empiezo por mi querido El Salvador), cada vez nos volvemos más apáticos y
dejamos de aportar, ese modelo replicamos a nuestras familias, a las nuevas generaciones.

El los programas de estudio de nuestros sistemas educativos, poco o casi nada se ha trabajado este tema, en El Salvador,
recientemente se están definiendo e incorporando en todos los instrumentos curriculares, las competencias ciudadanas,
es un paso pequeño, que llevará su tiempo además en dar su fruto.

Feliz fin de semana!!

Joaquin

Tognoli

Como sostiene Andrea Sanhueza, la participación temprana de la ciudadanía en la gestión de políticas públicas fortalece
varios aspectos en la relación gobierno-ciudadanía: mejora la legitimidad de las políticas públicas, fortalece la
gobernabilidad de las mismas y el Estado de derecho, educa y previene conflictos.

He notado que quienes participaron en esta discusión han hecho hincapié (aunque con distintas miradas) en el hecho de
que la participación ciudadana “educa”. La participación ciudadana en este sentido, y como bien indica nuestro
compañero Christian, favorece la creación de una cultura política activa. Sin embargo, como han mencionada Christian,
Olman y Sandra, la realidad latinoamericana se encuentra minada por una serie de desafíos que debilitan la
consolidación de esta práctica. Entre los cuales podemos mencionar:

-Resistencia de las autoridades políticas

-Falencias en el acceso a la información pública (requisito esencial para que la participación ciudadana tenga y genere
valor)

-Falta de compromiso social y apatía de los ciudadanos


-Falta de comprensión del alcance de la participación ciudadana por parte de los gobernantes

-Participación ciudadana reactiva

Estos obstáculos y desafíos son a la vez oportunidades para impulsar el cambio en la forma de gestionar lo público. Sin
dudas el mayor desafío no es el de lograr más y mejores prácticas de gobierno abierto sino, como se ha mencionado en
este debate, lograr el cambio cultural que garantice la sostenibilidad de este tipo de prácticas en  el largo plazo. 

En mi opinión, la participación ciudadana en la "cosa pública" requiere de instrumento que promuevan y faciliten la
actividad, generalmente ocurre cuando el barómetro de la realidad está en rojo, más bien por la cansancio que por
convicción.

En consecuencia más que educar a la población en lo importante de la participación, es necesario generar incentivos a
las autoridades para provocar el cambio no sólo por un cumplimiento de metas de desempeño institucional sino que
forme parte de la cadena de valor público como "principio" rector para el diseño e implementación de políticas públicas
coherentes y legítimas. Esto no es facil puesto que la currupción no es amiga de la transparencia y participación, donde
establecer los incentivos/desincentivos me parece puede ayudar  

Qué es Latifundismo:

Latifundismo se refiere a la conjunto y distribución de grandes extensiones de tierra compuestas por latifundios. Por
su parte, el latifundio es una gran extensión de tierra que pertenece a una sola persona o a un grupo minoritario.

Como tal, el latifundismo es el resultado de la existencia y dominio de los latifundistas, que son los dueños de
importantes porciones de tierras que, en muchos casos, no han sido aprovechadas de la mejor manera en relación con la
producción agraria.

Como consecuencia, los campesinos de pocos recursos se han visto limitados para trabajar la tierra e impulsar su
sustento económico. De allí, que el término latifundismo o latifundista tenga una carga peyorativa.

El latifundismo ha existido desde el momento que se iniciaron los procesos de conquista y colonización tanto en Europa
como en Latinoamérica. Muchos latifundios se fueron, incluso, heredando a lo largo de los años hasta el presente.

No obstante, estas grandes extensiones de tierra han sido trabajadas de manera ineficiente, en muchos casos, aun
teniendo los recursos necesarios por quienes conformaban o forman parte de un latifundismo.

En este sentido, la existencia de los latifundios ha generado a lo largo de la historia revueltas sociales y agrarias por
parte de los campesinos, quienes se han enfrentado a los latifundistas y al Estado con el fin de alcanzar una mejor y más
equitativa distribución de las tierras y de su producción, y que finalmente conllevó a la Reforma agraria.

Vea también Reforma agraria.

Características del latifundismo

A continuación se presentan las principales características del latifundismo.


• Distribución de grandes porciones de tierra en latifundios pertenecientes a un exclusivo grupo de personas.

• Supremacía del latifundismo para trabajar la tierra, es decir, de los latifundistas, sobre la población campesina.

• Las grandes extensiones de tierra que componen el latifundismo no son explotados a su máximo rendimiento.

• El latifundismo no genera suficientes puestos de empleo.

• Gracias al latifundismo se han generado reformas políticas y económicas en función de la actividad agraria.

• El latifundismo es un reflejo de las desigualdades sociales de una nación.

Latifundio es una explotación agraria de grandes dimensiones. La extensión necesaria para considerar una explotación
latifundista depende del contexto: en Europa un latifundio puede tener algunos cientos de hectáreas. En América Latina
puede superar fácilmente las 10 mil

Estado

El Estado es una forma de organización política que cuenta con poder administrativo y soberano sobre una
determinada zona geográfica.

Esta organización política se constituye en un determinado territorio y tiene el poder de ordenar y administrar la vida en
sociedad. También se denomina Estado al conjunto de instituciones que tienen la finalidad de administrar los asuntos
públicos.

Además de conocer el concepto y significado de Estado, conviene conocer algunas magnitudes económicas de interés:

• Gasto público.

• Ingreso público.

• Dependiendo de lo mucho o poco que ingrese o gaste el Estado se considerará que el sistema económico que aplica es
más o menos intervencionista. Cuando mayor sea la influencia del Estado en la economía, más intervencionista será. Y,
al revés, cuanto menos influya, más liberal se le considerará.

Elementos del Estado

El Estado tiene tres elementos básicos: población, territorio y poder.

• Población: Es el conjunto de personas que viven en el Estado. En algunos casos puede compartir entre ellos la raza o
creencia religiosa, pero esto no es un requisito.

• Territorio: Es el espacio físico o área geográfica donde vive la población. Puede ser continuo o discontinuo, insular o
continental, pero siempre con carácter permanente.
• Poder: Se refiere a la capacidad del Estado de organizar a la población y al territorio

Poderes del Estado

En los Estados modernos existen tres poderes diferenciados: legislativo, ejecutivo y judicial.

• Poder legislativo: Encargado de elaborar las leyes que rigen el Estado

• Poder ejecutivo: Es el encargado de administrar el Estado. En un régimen presidencialista este poder recae en el
Presidente. En un régimen parlamentario, este poder lo ejerce el rey o presidente que cumple la función de jefe del
Estado o un primer ministro que preside el gobierno.

• Poder judicial: Encargado de administrar la justicia y hacer cumplir la ley.

Estos tres poderes deben ser independientes entre sí. De esta forma, un poder no controla a los otros. Asimismo, se les
puede diferenciar por los distintos encargos que deben cumplir, pues el Estado tiene la función de legislar (elaborar
leyes), ejecutar (llevar a cabo la administración estatal) y enjuiciar (a través del poder judicial).

Reconocimiento de un Estado

Para que un Estado sea reconocido como tal se deben cumplir varios requisitos:

• Debe existir un reconocimiento de parte de otros Estados.

• Tiene que contar con organismos e instituciones que sean capaces de administrar los poderes estatales.

• Debe contar con una identidad colectiva que muchas veces se representa a través de símbolos como la bandera,
escudo nacional e himno.

Diferencia entre Estado y gobierno

Estado y gobierno son conceptos que erróneamente suelen utilizarse como sinónimos. El gobierno es una parte del
Estado, y es el organismo que se encarga de administrar sus poderes.

Además, el gobierno es temporal y puede cambiar de estilo y personas, mientras que el Estado permanece.

Así, por ejemplo, un Estado bien podría ser el Estado chileno o el Estado mexicano. En tanto, el gobierno que los
administra, normalmente durante unos años, puede cambiar con el paso del tiempo.

Qué es Estado:

La palabra estado  se refiere a la situación en la que pueden encontrarse personas, objetos, entidades o contextos en un
determinado momento. Esto abarca también los modos de ser o estar en el transcurso del tiempo.

La palabra proviene del latín status, que significa "estar detenido". Con el tiempo, la palabra comenzó a usarse para
referir el estado de algo en un momento determinado, uso que se extendió rápidamente en la política para referirse a la
república.

En su sentido más amplio, la palabra estado puede usarse de la siguiente forma: "Su estado de salud es excelente";
"Dejaron la casa en estado de abandono"; "La crisis social ha alcanzado un estado alarmante"; "Revisemos el estado del
clima antes de salir"; "Durante el experimento el líquido ha pasado a estado gaseoso".

Estado en política

El Estado es una forma de organización socio-política. Se trata de una entidad con poder soberano para gobernar y
desempeñar funciones políticas, sociales y económicas dentro de una zona geográfica delimitada. Los elementos que
constituyen el Estado son población, territorio y poder.

El Estado moderno normalmente se estructura en tres poderes: poder ejecutivo, poder legislativo y poder judicial.

En la actualidad, existen distintas formas de organización de un Estado. Entre ellas, podemos mencionar el Estado
central, el Estado federal o el Estado autónomo, denominaciones relativas al modo en que se organiza el territorio y se
distribuyen las competencias.

La palabra Estado, referida a la unidad política máxima de un país, se escribe con mayúscula. Por ejemplo: "El Estado de
Chile"; "El Jefe de Estado anunció nuevas medidas"; "Hay rumores de que habrá un golpe de Estado". Asimismo, se usa
mayúscula cuando la palabra alude a las estructuras militares: Estado Mayor, Estado Mayor Central y Estado Mayor
General.

Diferencia entre Estado, nación y gobierno

Se usa erróneamente las palabras nación y gobierno como sinónimo de Estado, según los contextos. Pero aunque están
relacionadas, son definiciones distintas. Veamos la diferencia.

El Estado se comprende específicamente como la organización de un territorio bajo el dominio de un gobierno.

La nación se refiere a la comunidad de personas que comparten una lengua, cultura, religión, historia y/o territorio.
Puede organizarse en un Estado nacional o no.

Un Estado nacional es aquel que resulta de la organización socio-política de una nación que comparte un territorio, una
lengua y una historia común. Es decir, es el Estado que representa a una nación. Este es el caso de la mayor parte de los
Estados modernos de la actualidad. Por ejemplo, Portugal, Italia, México, Colombia, etc.

Otros Estados se han caracterizado por reunir diferentes naciones bajo su dominio. Por ejemplo, el Estado español (que
integra a las naciones de Calaluña y el país Vasco) o la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

La palabra gobierno, en cambio, se refiere a las personas que administran el Estado, independientemente de su


naturaleza. En otras palabras, se llama gobierno a las autoridades que, en nombre de un Estado, ejercen funciones
administrativas de cualquier tipo por un tiempo determinado.

NaciónEstadoGobiernoComunidad de personas que comparten lengua y cultura en el marco de una historia y/o
territorio.Forma de organización social, política y económica que reclama la soberanía sobre un territorio
determinado.Órganos rectores de un Estado, representados por autoridades electas o nombradas por una institución
competente.Es un concepto histórico y cultural.Concepto abstracto que integra ciudadanía, territorio, organización y
valores de referencia.Concepto concreto y reconocible, ya que se pueden identificar a sus actores.Puede haber una
nación sin Estado. Ejemplo: nación judía durante la diáspora.Duración intemporal. Es permanente.Duración temporal.
Los representantes del gobierno cambian periódicamente.No es una forma de organización política.Poder
impersonal.Ejercicio directo del poder en representación del Estado.

Vea también:

• Gobierno.

• Nación.

• Federación.

• Soberanía

Estado regional

En los países de organización federal, como Estados Unidos y México, se llama estado  a cada una de las divisiones
políticas y geográficas del territorio circunscritas al Estado mayor.

Estas entidades poseen autonomía y tienen su propio gobierno presidido por un gobernador y articulado por una
estructura administrativa local. Por ejemplo: el estado de Veracruz en México o el estado de Alabama en Estados
Unidos.

En este caso, la palabra estado  siempre se escribe con minúscula. Por ejemplo: "El gobernador del estado Veracruz
asistirá a la asamblea de trabajadores". "El Partido Demócrata perdió las elecciones en el estado de Alabama".

Vea también Poder ejecutivo.

Estado de derecho

Se llama Estado de derecho al régimen constitucional que garantiza el ejercicio de la libertad, la debida separación de los
poderes públicos, el ejercicio de los derechos ciudadanos y el cumplimiento de la ley.

De todo ello emana que el Estado de derecho protege judicialmente a la ciudadanía del abuso de poder por parte de las
autoridades. Este tipo de régimen es propio de los Estados democráticos.

Estado de excepción

Cuando un país basado en el Estado de derecho enfrenta una grave perturbación del orden público (golpe de Estado en
ciernes, saqueos descontrolados, etc.), el gobierno tiene la potestad de declarar "estado de excepción".

Se trata de la suspensión de garantías constitucionales por un período determinado. El término alude así a una condición
temporal en la que se encuentra una nación.

Estado civil
Se refiere a la situación en la que se encuentra un ciudadano respecto de sus filiaciones, de las cuales se desprenden una
serie de derechos y deberes legales. Los estados civiles son: soltero, casado, divorciado o viudo.

Estado de la materia

En física y química, el estado o fases de la materia están relacionados con la estructura molecular de cada sustancia, son
distintas formas de agregación que puede adquirir la materia.

Según la presión y la temperatura a la que se somete un cuerpo, éste puede existir en uno de los tres estados o fases
diferentes. Un ejemplo clásico es el agua que puede estar en estado sólido, líquido o gaseoso.

Existen otros estados de la materia que difieren de los anteriores, son, el plasma (gas ionizado), el condensado de Bose-
Einstein, el condensado fermiónico (superfluido a bajas temperaturas) y las estrellas de neutrones.

¿Qué es el capitalismo?

El capitalismo es un sistema económico que se basa en la propiedad privada de los medios de producción y el uso del
capital como fuente de riqueza.

Los principales elementos del capitalismo son el capital y el trabajo. Para articular ambos, el capitalismo propone
producir bienes y servicios, y comerciarlos para extraer ganancias.

El modelo capitalista es flexible, pues tiene la capacidad de adaptarse a diferentes condiciones históricas de producción,
comercialización y distribución de bienes y servicios.

Sin embargo, problemas como la escasez y la falta de empleo pueden precipitar la crisis del modelo capitalista. Por ende,
el buen funcionamiento del capitalismo depende en gran medida de que existan medios sociales y tecnológicos
suficientes para asegurar el consumo y la circulación del capital.

La palabra capitalismo se forma de la unión entre el sustantivo capital, que en este contexto significa 'conjunto de
bienes económicos', y el sufijo griego ismo, que significa sistema.

Características del capitalismo

Entre las características que definen al sistema capitalista se cuentan las siguientes:

• Capital y trabajo. En el capitalismo, el trabajo es fundamental, lo que significa que la riqueza deriva de la producción.
Por otro lado, el capital es un medio para la producción (inversión), y no solo un fin.

• Propiedad privada de los medios de producción. Los medios de producción están mayoritariamente en manos del
sector privado que, al velar por sus intereses, promueve el desarrollo empresarial.

• Apropiación privada de la ganancia. Las ganancias obtenidas por la actividad productiva y comercial pertenecen al
sector privado, lo que no le exonera del obligaciones tributarias.

• Competencia. La competencia es necesaria y funciona como un estímulo de la producción y el crecimiento económico.


Se alimenta de la oferta y demanda de bienes y servicios.

• Movilidad social. El capitalismo promueve la movilidad social gracias a la libertad laboral inherente al sistema.

• Participación limitada del Estado. El Estado siempre debe intervenir como garante de los derechos ciudadanos. Sin
embargo, su grado de participación puede ser mayor, como ocurre actualmente en la mayoría de los países.

Origen del capitalismo

El origen del capitalismo se remonta al siglo XV y, desde entonces, se ha ido adaptando y transformando hasta la forma
que conocemos en la actualidad. Sus antecedentes hay que rastrearlos en la transición de la Edad Media a la Edad
Moderna (siglos XIII al XV).

El protocapitalismo

En la Edad Media dominaba el feudalismo, un modelo de producción basado en el vasallaje. No había dinero circulante
ni ascenso social. Las clases sociales eran fijas: nobles, clero y vasallos (campesinos y artesanos). Los vasallos trabajaban
a cambio de protección y bienes básicos, y complementaban otras necesidades por medio del trueque.

Cuando las tecnologías agrícolas mejoraron, hubo un excedente en la producción. Para aprovecharlo, comenzaron a
formarse mercados y, en torno a estos, burgos (ciudades) con fuerte actividad comercial y dinero circulante. Pronto
surgió una nueva clase social: la burguesía (mercaderes, profesionales, banqueros y prestamistas).

Así comenzó la decadencia del feudalismo y surgió el protocapitalismo, es decir, el capitalismo temprano o incipiente,
basado en el intercambio de mercancías por dinero.

El mercantilismo

El nuevo sistema, basado en circulación del capital, se vio potenciado con las exploraciones marítimas, el descubrimiento
de América en el siglo XV y la colonización del siglo XVI. Fue la era en que nació el comercio trasatlántico y, con él, el
mercantilismo.

El mercantilismo fue un modelo económico basado en la explotación y comercio de mercancías y materias primas.
Imponía controles en las relaciones comerciales a favor de los imperios, de manera que la intervención estatal era
protagónica. No llegó a ser un capitalismo en el sentido pleno, pero sí un paso adelante para su formación.

Sus consecuencias fueron el acceso a nuevas mercancías, la formación de nuevas rutas comerciales y la expansión del
imperialismo occidental.

El capitalismo moderno

El capitalismo moderno surgió en la segunda mitad del siglo XVIII junto la revolución industrial, en un contexto
profundamente influido por las ideas del liberalismo. En esto, fue fundamental el aporte del filósofo Adam Smith. Su
obra La riqueza de las naciones  (1776) asentó las bases del libre mercado y lo consagró como padre de la economía
moderna.

El capitalismo industrial, cuyas ganancias se basan en la producción de mercancías para el consumo, fue dominante a lo
largo de todo el siglo XIX y se mantiene vigente hasta hoy. Este modelo dio un nuevo impulso a la economía al masificar
la producción y el consumo. También masificó los puestos de trabajo bajo un esquema salarial y dio lugar a una nueva
clase social: el proletariado o clase obrera.

A finales del siglo XIX se registró una concentración de la propiedad privada de los medios de producción. Es decir, las
grandes industrias absorbieron a las pequeñas y se generó una tendencia al monopolio. Esta tendencia se vio debilitada
con el estallido de las dos guerras mundiales del siglo XX. Desde el fin de la Segunda Guerra mundial, se desarrolló un
capitalismo planificado, con una mayor presencia del Estado. Poco a poco se desarrollaron nuevas tendencias a la luz de
los cambios venideros.

Una de las más influyentes en la actualidad es el capitalismo financiero. En este modelo, donde predominan las
instituciones bancarias y financieras, las ganancias se basan en la especulación, los tipos de cambio, el movimiento de
capital y el comercio de productos financieros (bonos, créditos, etc).

Tipos de capitalismo

Dada la flexibilidad del capitalismo, existen muchas clasificaciones, y no hay un consenso entre los investigadores. Por
eso, a continuación veremos tres clasificaciones basadas en diferentes criterios: 1) según la iniciativa empresarial; 2)
según las formas de coordinación, y 3) según los modelos institucionales.

Según la iniciativa empresarial

La clasificación según la iniciativa empresarial ha sido propuesta por los investigadores Baumol, Litan y Schramm. Se
requiere a quién tiene la iniciativa de crear empresas o cuál es la motivación para apoyarlas.

Capitalismo dirigido por el Estado. Es aquel donde el Estado tiene la iniciativa de la inversión y el desarrollo como parte
de su política de crecimiento económico. El Estado elige las empresas a las que apoyará, en la expectativa de que serán
exitosas.

Capitalismo oligárquico. Es aquel que produce concentración de la riqueza en manos de algunas pocas empresas y
grupos familiares. Genera un alto margen de desigualdad y pobreza extrema.

Capitalismo de grandes empresas. Es aquel en que las empresas ya establecidas promueven las actividades económicas
más importantes. Por norma general, estas empresas se basan en la reducción de costos a través del aumento de la
producción.

Capitalismo de emprendedores. Es aquel en que se fortalece en torno a las empresas pequeñas e innovadoras.

Según las formas de coordinación

La clasificación del capitalismo según los modelos de coordinación fue propuesta por Peter Hall y David Soskice. Se
refiere a cuál es el agente protagónico en la dinámica de promoción económica. En otras palabras, cómo se coordinan
los diferentes actores económicos en una sociedad capitalista.

Economía liberal de mercado. Es la que se basa en la libre competencia y en la descentralización del sistema, es decir,
mínima participación del Estado. En este modelo, se pretende obtener el equilibrio del mercado mediante la dinámica
de la oferta y la demanda.

Economía de mercado coordinada. Es aquella donde la políticas de crecimiento económico pasan por las negociaciones
entre sindicatos, instituciones patronales y gobierno. A partir de allí se fijan salarios, criterios de productividad y
medidas para el control inflacionario. En este modelo, se pretende que estrategias concertadas entre las empresas y los
demás actores institucionales garanticen el equilibrio del sistema.

Según los modelos institucionales

Una de las más clasificaciones más aceptadas es la del economista francés Bruno Amable. Este propone una tipología
basada en los modelos institucionales de diferentes países. Amable describe cada tipo identificando en ellos cómo se
concibe el mercado de producción, el mercado laboral, el sistema financiero, el Estado de Bienestar y la educación.

Capitalismo de libre mercado. Se basa en la ausencia de regulación del mercado de productos, la competencia de
precios y la inversión extranjera. El mercado laboral es flexible, es decir, los trabajadores gozan de poca protección. La
seguridad social es débil y las pensiones dependen de fondos privados. Se protege a los pequeños accionistas, se
favorece la inversión institucional y el mercado financiero es muy sofisticado. La educación universitaria es privada y
altamente competitiva.

Por ejemplo: Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Canadá.

Capitalismo socialdemócrata. Promueve la competencia de calidad junto con la participación del Estado en el mercado.
Favorece la inversión extranjera. Existe una moderada regulación del mercado laboral que asegura la protección al
trabajador, sindicatos fuertes y política de empleo. Alto nivel de seguridad social y promoción del Estado de Bienestar
por medio de políticas públicas. El sistema de educación es público, y ofrece programas de apoyo estudiantil.

Por ejemplo: Dinamarca, Finlandia y Suecia.

Capitalismo asiático. Favorece la competencia de precios y de calidad en un mercado controlado por el Estado. Protege
la empresa local contra las inversiones y empresas extranjeras. Las grandes corporaciones ejercen un papel
fundamental, especialmente en lo que respecta a la protección y estabilidad laboral. La negociación salarial es
descentralizada. El Estado no tiene una política de empleo. El régimen universitario es privado.

Por ejemplo: Japón y Corea del Sur.

Capitalismo europeo continental. Da una importancia relativa a la competencia de precios, y gran importancia a la
competencia de calidad. El Estado puede coordinar precios, pero ofrece poca protección contra empresas e inversiones
extranjeras. Existe una alta protección laboral que procura la estabilidad. Los sindicatos son relativamente fuertes y hay
política de empleo. El régimen educativo universitario es predominantemente público.

Por ejemplo: Suiza, Alemania, Austria, Irlanda, Bélgica, los Países Bajos, Noruega y Francia.

Capitalismo mediterráneo. Promueve más la competencia de precios que de calidad. Hay intervención del Estado. La
protección contra la inversión extranjera y el comercio exterior es moderada. Aún así, la pequeña empresa tiene gran
importancia. La regulación del mercado laboral es ambigua, pues crea condiciones laborales precarias en los sectores no
corporativos (trabajo temporal y trabajo a tiempo parcial).

La seguridad laboral es posible solo a través de las grandes corporaciones. No hay una política de empleo y la
negociación salarial está centralizada. Hay concentración de la propiedad. El sector universitario es predominantemente
público.
Por ejemplo: España, Portugal, Grecia e Italia

Capitalismo y comunismo

El capitalismo y el comunismo son modelos económicos opuestos. Mientras que el capitalismo se basa en la propiedad
privada de los medios de producción, el comunismo sugiere la apropiación y control de los medios de producción por
parte de la clase obrera, a través del sindicato y del partido.

Otra diferencia importante es que el capitalismo no surgió de una teoría previa, sino que la teoría ha ido desarrollándose
a la luz de la experiencia concreta. En cambio, el comunismo es una doctrina basada en las críticas de Karl Marx contra el
capitalismo industrial del siglo XIX.

Capitalismo y globalización

El capitalismo y la globalización se relacionan estrechamente. La dinámica capitalista, que es de naturaleza expansiva, ha


favorecido la profundización de la integración económica, social, cultural, política, impulsada por los bajos precios de los
medios de transporte y la comunicación entre los países del mundo a finales del siglo XX.

La globalización es generada por la necesidad de la dinámica del capitalismo para formar una aldea global que permite
mayores mercados a los países desarrollados.

Ver también: Globalización.

Capitalismo salvaje

Capitalismo salvaje es una expresión utilizada por los detractores del capitalismo de libre mercado, el cual ha sido
promovido intensamente desde los años noventa. A este modelo de libre mercado le atribuyen graves consecuencias
para los sectores más pobres de la sociedad.

La expresión, popularizada por el Papa Juan Pablo II, pretende evidenciar los peligros de una economía descontrolada,
especialmente en los países donde se registran altos niveles de pobreza, crimen y desempleo.

El papel de las misiones en la constitución de identidades políticas y sociales

Entre las características que se presentan en el período de gobierno de Hugo Chávez, tenemos una forma de
intervención social sesgada por el tipo de relación Estado-sociedad que históricamente se ha gestado en Venezuela. A
esto se agrega la falta de credibilidad de los sectores más necesitados en los mecanismos institucionales y en otros
grupos sociales. Al respecto García (cit. por Gómez, 2005) afirma que:

Los pobres exigen del Presidente –mediante nexos personales más que institucionales– el control de los precios y la
satisfacción de sus demandas de vivienda, tierra, empleo y mejores salarios, identificando al enemigo con la clase media
y ‘oligarca’ a quienes definen con base en la propiedad de bienes materiales.

De ahí que se haya dado la tendencia a canalizar las demandas sociales fuera de la institucionalidad social creada para
ello. Se sigue una pauta que tiende a reproducir el liderazgo presidencial, ello implica centralismo, mayor preocupación
por lo emergente y lo efectista, se presta poca atención a la racionalidad burocrática –en el mejor sentido del término– y
hay la tendencia a ocuparse más de la puesta en escena que significa el encuentro entre el líder y sus seguidores.

En lo que respecta a la política social, es visible la participación de la Fuerza Armada Nacional, la tendencia
desinstitucionalizadora que tiene la participación popular en el desarrollo de algunos programas sociales y la utilización
de mecanismos logísticos y organizativos de estos programas para brindar una base de apoyo al gobierno y
especialmente a su líder principal, el presidente Hugo Chávez. En alusión a la crisis política venezolana que tuvo su
mayor expresión en 2002, en un trabajo anterior, señalamos lo siguiente:

Después de los sucesos políticos del año 2002, la polarización de la sociedad venezolana ha ido en aumento. Por su
magnitud y complejidad, estos acontecimientos, no tienen precedentes en la historia política venezolana: protestas
sociales, movilizaciones masivas de personas en defensa al gobierno o en oposición al mismo, salida forzosa del
Presidente de la República en el mes de abril del año 2002 y su posterior vuelta al poder a las pocas horas de haberse
producido ese acontecimiento y el Paro Petrolero de diciembre de ese mismo año. Todo ello trastocó la vida nacional
originando nuevos procesos electorales, tales como las consultas de revocatorio del mandato del Presidente de la
República y de otros miembros del Poder Público, realizada en el mes de noviembre del año 2003, y luego el referéndum
para revocar el Presidente de la República, realizado el 15 de agosto del año 2004. Estas consultas intentan dar una
salida institucional a la crisis política nacional, sin embargo, la tensión entre las fuerzas opositoras y las que defienden al
gobierno se mantienen luego que se comienzan a crear dudas respecto a la transparencia de los resultados de los
procesos electorales (Gómez, 2005, 252).

Respecto a este escenario de crisis que aún no se ha cerrado definitivamente, consideramos importante apuntar la
necesidad de que la sociedad venezolana se haga sentir como mayoría ganadora que imponga el fortalecimiento del
sistema democrático, en el sentido que plantea Sosa, es decir, que haya un crecimiento de la ciudadanía mediante el
ejercicio democrático y la búsqueda de salidas que sean fruto del entendimiento, la negociación y el diálogo compartido
que tenga principalmente como horizonte la "solución gradual de los problemas de la sociedad venezolana, y
contribuyan a la transformación radical de las dimensiones rentistas y mesiánicas de la cultura política". De ese modo,
"se pondría a Venezuela en el camino de la superación de la democracia tutelada" (Sosa, s/f, 7).

En cuanto a las misiones sociales, entre los elementos que nos permiten hablar de la creación de identidad y de un
sistema de lealtades con el régimen político que representa el presidente Hugo Chávez, hemos considerado como
indicadores algunos rasgos de las misiones en cuanto a: condiciones laborales de su personal, creación de un vinculo de
lealtad con el Presidente y su partido, creación de identidad, estatus otorgado a los funcionarios de las misiones,
actividades extracurriculares que realizan, participación política que promueven y su relación con la institucionalidad del
sistema tradicional de bienestar social

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