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Colaboradores del Orden Episcopal

El documento describe la relación entre los obispos y los presbíteros en la Iglesia. Explica que los presbíteros son cooperadores del orden episcopal y ayudan al obispo a pastorear el rebaño de Cristo. Aunque ambos comparten el sacerdocio ministerial, el obispo tiene autoridad sobre los presbíteros de su diócesis. La relación debe ser de mutuo respeto, obediencia y fraternidad para llevar a cabo mejor la misión de la Iglesia.
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Colaboradores del Orden Episcopal

El documento describe la relación entre los obispos y los presbíteros en la Iglesia. Explica que los presbíteros son cooperadores del orden episcopal y ayudan al obispo a pastorear el rebaño de Cristo. Aunque ambos comparten el sacerdocio ministerial, el obispo tiene autoridad sobre los presbíteros de su diócesis. La relación debe ser de mutuo respeto, obediencia y fraternidad para llevar a cabo mejor la misión de la Iglesia.
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Arquidiócesis de Ciudad Bolívar

Seminario Mayor “Jesús, Buen Pastor”


Materia: Orden
Seminarista: Miguel Brizuela
Prof.: Pbro. Manuel Nunes

COOPERADORES DEL ORDEN EPISCOPAL


Iniciaré citando un texto del Concilio Vaticano II: “Los Presbíteros, como próvidos
colaboradores del orden episcopal, como ayuda e instrumento suyo, llamados para servir
al pueblo de Dios, forman, junto con su Obispo, un presbiterio, dedicado a diversas
funciones. […]. Preocupados siempre por el bien de los hijos de Dios, procuren cooperar
en el trabajo pastoral de toda la diócesis y aún de toda la Iglesia. Los Presbíteros, en
virtud de esta participación en el sacerdocio y en la misión, reconozcan al Obispo como
verdadero padre y obedézcanle reverentemente. El Obispo, por su parte, considere a los
sacerdotes como hijos y amigos, tal como Cristo a sus discípulos ya no los llama siervos,
sino amigos (cf. Jn., 15, 15)”. LG 28

La relación del obispo en su diócesis con sus presbíteros, es una de las columnas de
la vida de la Iglesia. Esto no solo a partir del vaticano II, sino a lo largo de la historia de la
Iglesia, la razón, nos la da San Cipriano: “Dentro de la comunidad, el obispo ejerce la
función de eje en torno al cual gira la realidad de la Iglesia, que es siempre la Iglesia
particular. De tal forma es esto así que en la formulación de Cipriano se considera a la
Iglesia particular como la grey adherida al pastor, que es el obispo, y establece tal vínculo
de unión entre el obispo y los miembros de la comunidad que si éstos se sustraen del obispo
dejan de pertenecer a la Iglesia: si alguien no está con el obispo, no está con la Iglesia,
precisa san Cipriano. Desde el ministerio del obispo se edifica la Iglesia particular.”

El presbiterio es entendido por Cipriano como un colaborador del obispo, de ahí que
en alguna ocasión denomina a los presbíteros sus copresbíteros, es decir, los presbíteros con
él.

Hay que tener claro que el presbítero, en virtud del sacerdocio de Cristo es, ante
todo, un pastor, esta misión de pastor le viene dada por la sucesión y misión de los
apóstoles, continuadores de la obra de Cristo, es por tanto que no podemos entender al
presbítero como un ente aislado, debemos siempre referirnos al ministerio apostólico para
tener una mayor comprensión de su realidad y la razón de ser de su ministerio en la Iglesia.

La Iglesia nace en un contexto misional, Jesús envía a los doce, a los apóstoles, y
con ellos a toda la Iglesia, por tanto, la Iglesia es misionera, pero también apostólica, este
ministerio apostólico se delegó en algunos hombres idóneos, virtuosos, para que
continuaran la misma misión de los apóstoles, debemos tener claro entonces que el
ministerio apostólico reposa en el sacramento de la Iglesia apostólica.

No existe en la Iglesia primitiva una clara distinción entre los términos obispo y
presbítero, la encontraremos por primera vez en San Ignacio de Antioquía, y de manera mas
completa en el año 218 con Hipólito de Roma. El ministerio ordenado quedaría desde
entonces jerarquizado en Obispo, presbítero y Diácono.

Esta clara división fue asumida y sancionada por el Concilio de Trento, marcando la
diferencia entre obispo y presbitero, el obispo tiene la potestad para conferir la
confirmacion y el orden sacerdotal, aunque no cerró la polemica de si este poder o
autoridad era de orden divino o administrativo, Trento ademas aplicó la categoria sacerdote
a ambos, fundamentandolo en la funcion de poder celebrar la eucaristía, lo que llegó a
entenderse como unificación del término.

De esta época podemos concluir que la marcada y más clara diferencia entre obispo
y presbítero residía en el campo de la jurisdicción, ya que por el hecho de tener ambos el
sacramento del orden, esto mas bien los acercaba, será entonces el derecho, y no la teología
sacramental lo que marque la gran diferencia entre ambos, especificando a cada uno sus
funciones. Este es el panorama que llega hasta el Vaticano II, donde se buscará trabajar una
teología del episcopado.

Ya en el Vaticano II y luego de este, la Iglesia se dio a la tarea de desarrollar la


teología del episcopado, que para algunos solo a nivel teológico se ha marcado la diferencia
en relación al presbiterado, de igual manera, los rituales de ordenación han ido marcando
diferencia entre uno y otro, plenitud del sacerdocio en el obispo y sacerdocio de segundo
grado en los presbíteros, y a nivel de jurisdicción, la diferencia, al igual que en Trento, ha
sido mas marcada.
Como decíamos al principio de este ensayo, el sacerdocio ministerial se debe
entender desde la misión apostólica, y esta va a hacer la diferencia entre Trento y el
Vaticano II, mientras que Trento comprendía al sacerdote desde la Eucaristía, la cual, por
supuesto, es una de sus funciones, pero no es la totalidad de su ministerio, este no se agota
en la Eucaristía. Al ser la Iglesia apostólica, del envío de estos arranca o recibe su vitalidad
el ministerio apostólico como lo dirá el Vaticano II.

Si debemos entender el presbiterado desde la sucesión apostólica, este por lógica


debe testificar en la comunidad la tradición de los apóstoles, se encuentra en conexión
directa con ellos y esto lo configura, por tanto, colegialidad y sucesión están estrechamente
ligados al ministerio presbiteral. El presbiterado, por tanto, está integrado en el ministerio
episcopal, para así plenificar el ministerio apostólico.

Al presbítero y al obispo los une la consagración, el orden, el sacerdocio y el


mandato misionero. Además, los une el ejercicio del ministerio, dándose entre ellos una
especie de comunión tanto en el sacerdocio como en el ministerio.

Por esta unión, los presbíteros deben vivir y trabajar en unión orgánica con su
obispo, el fundamento para esto es que, el presbítero es enviado por el obispo, no se envía a
si mismo, y el oficio de su ministerio es encomendado por el obispo, estableciendo una
relación en el ejercicio de ese ministerio que le encomendó, el presbítero por tanto, le presta
una colaboración al obispo en la diócesis, pero no a titulo propio, sino ministerialmente, o
mejor dicho, al ministerio apostólico que reside en el obispo.

El concilio pedirá a los obispos tener íntimos lazos de fraternidad con sus
presbíteros, y viceversa, pues esto conllevará a un mejor trabajo misionero y de
evangelización, y serán reflejo de la unidad que pide Cristo. El obispo simboliza y encarna
a la Iglesia, y debemos recordar que el presbítero lo es en y para la Iglesia, por tanto, presta
su servicio en una diócesis presidida por un obispo, su ejercicio ministerial es por tanto
prolongación del ministerio episcopal.

Otro aspecto en la vinculación del obispo y sus presbíteros se da por medio de la


comunión jerárquica, esta establece un vínculo o unión espiritual y orgánica-estructural,
estos quedan unidos en virtud del sacramento recibido, esto a su vez se refleja en las
comunidades, estas están en comunión jerárquica con su obispo cuando el presbítero que
las apacienta está en intima comunión con el obispo. Los presbíteros son entonces
necesarios en una diócesis, no son simples añadidos, es instituido sacramentalmente por
acción directa de Dios, el obispo por tanto es solo el instrumento sacramental, el que
administra el sacramento, mas no viene de él, viene de Dios y del mandato recibido, este,
sin la acción del Espíritu no podría ordenar a los presbíteros, este ministerio no es por tanto
jurídico, es de mandato o institución divina.

Recordemos para finalizar las palabras del concilio con las que inicie este ensayo:
“Los presbíteros, como próvidos colaboradores del orden episcopal, como ayuda e
instrumento suyo llamados para servir al Pueblo de Dios, forman, junto con su Obispo, un
presbiterio dedicado a diversas ocupaciones. En cada una de las congregaciones de fieles,
ellos representan al Obispo con quien están confiada y animosamente unidos, y toman
sobre sí una parte de la carga y solicitud pastoral y la ejercitan en el diario trabajo. Ellos,
bajo la autoridad del Obispo, santifican y rigen la porción de la grey del Señor a ellos
confiada, hacen visible en cada lugar a la Iglesia universal y prestan eficaz ayuda a la
edificación del Cuerpo total de Cristo (cf. Ef 4,12).” LG 28.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:

Concilio Vaticano II:

Constitucion Lumen Gentium

Decreto Christus Dominus

Decreto Presbyterorum Ordinis

Decreto Optatam Totius

Arnau R.: Orden y ministerios.

Izquierdo C.: Notas para la comprension de la obediencia del sacerdote diocesano.

Núñez B.: RELACIÓN FILIAL: del Presbítero con el Obispo.

Chamoso R.: Ministros de la nueva alianza.

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