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Sacramento del Orden Sagrado: Fe y Ministerios

El documento resume la doctrina católica sobre el sacramento del orden sagrado. Explica que existen tres niveles de ordenación: obispos, sacerdotes y diáconos. Todos participan en el único sacerdocio de Cristo de manera diferente. Los obispos y sacerdotes actúan "in persona Christi" al celebrar los sacramentos. Además, el sacerdocio ministerial representa a toda la Iglesia.

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Sacramento del Orden Sagrado: Fe y Ministerios

El documento resume la doctrina católica sobre el sacramento del orden sagrado. Explica que existen tres niveles de ordenación: obispos, sacerdotes y diáconos. Todos participan en el único sacerdocio de Cristo de manera diferente. Los obispos y sacerdotes actúan "in persona Christi" al celebrar los sacramentos. Además, el sacerdocio ministerial representa a toda la Iglesia.

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SACRAMENTO DEL ORDEN SAGRADO

BOLILLA I – PRINCIPALES DECLARACIONES DE FE SOBRE EL ORDEN

1. Enunciados de LG
LG 11: El sacramento del orden es la acción simbólica por la que la Iglesia transmite
a un bautizado (de sexo masculino), por medio del obispo legítimo, potestad espiritual y le
capacita, en el nombre de Cristo y con el poder del Espíritu Santo, ≪para apacentar la
Iglesia con la palabra y con la gracia≫.
LG 14: ≪Este encargo (= munus) que el Señor confió a los pastores de su pueblo es
un verdadero servicio y en la Sagrada Escritura se le llama, muy significativamente,
“diaconía", o sea, ministerio≫.
LG 28, PO 2: El sacramento del orden, en sí mismo uno, es ejercido, por disposición
divina, en diversos niveles, que desde tiempos antiquísimos reciben los nombres de
obispos, presbíteros (=sacerdotes) y diáconos.
PO 2: El ordenado por el obispo recibe el ES, que confiere a las acciones del titular
del ministerio una eficacia espiritual que el hombre no puede alcanzar con sus solas
fuerzas. Al ordenado se le imprime una señal específica e imborrable por la que se expresa
que ha sido asumido personal e irrevocablemente para el servicio de Cristo, sacerdote,
pastor y profeta de la Iglesia. Por eso puede actuar en la persona de Cristo, cabeza de la
Iglesia.
En el Decreto para los armenios se señala que la materia del signo sacramental es la
entrega de los objetos propios de cada nivel; pero posteriormente, Pio XII determinó que la
materia esencial es la imposición de las manos. Según el Concilio de Florencia la forma son
las palabras.
2. La terminología y síntesis
En la Iglesia primitiva, a los pastores, presidentes y maestros de la Iglesia no se les
llamaba sacerdotes. Pero se describía la actuación de los apóstoles como una función
sacerdotal al servicio del evangelio de Dios; y así también, a la Iglesia se la designaba
como comunidad y, en razón de su misión salvífica universal, como pueblo de Dios
sacerdotal, real y santo.
Recién a partir del s. III se usa el concepto de sacerdote para referirse al ministerio
del presidente de la comunidad. Hay que remarcar que no se llegó a esto para elevar este
ministerio al mismo nivel que el de los sacerdotes paganos, sino para expresar que el
ministerio de salvación de Cristo estaba representado en los pastores de la comunidad.
De la palabra presbyter se ha derivado la de presbítero para designar a los ministros
de segundo grado después del obispo.
Hasta mediados del s.II se usó el término presbítero como concepto superior que
englobaba a los titulares de ministerios de la Iglesia, o como equivalente del título del
ministerio que en otras regiones (en las comunidades de origen paulino) era denominado
episkopos y contaba con la ayuda y colaboración de los diakonoi.
Síntesis:
El sacerdocio ministerial (sacerdocium) está formado por:
1.El obispo (summus sacerdos)
2.El presbítero (sacerdos secundi gradus)

El adjetivo sacerdotal designa:


1.La participación cualificada del titular del ministerio en el servicio sacerdotal de
santificación de Cristo, cabeza de la Iglesia, en cuanto diferente del ministerio magistral y
del pastoral.
2.La participación cualificada de toda la Iglesia y de todos y cada uno de sus
miembros en la communio sacerdotal del cuerpo de Cristo.

El sustantivo sacerdocio designa:


1.En el mundo cristiano:
a.El titular del ministerio que ejerce el servicio de salvación de Cristo en virtud de
una potestad especial
b.La actuación del servicio de salvación de Cristo en virtud del bautismo y la
confirmación (=sacerdocio común de los fieles)
2.En el AT, el sacerdocio era:
La ejecución ritual de los sacrificios del templo por los sacerdotes como celebración
de la comunión de alianza con Yavé.
3.En las religiones históricas paganas, el sacerdocio era:
El ejercicio de un ministerio de mediación para aplacar a los dioses y para mediar
entre los hombres concretos y las exigencias de la naturaleza, la sociedad y los poderes
históricos.
3. Principales documentos doctrinales
1. El IV concilio de Letrán de 1215 declara: solo el sacerdote debidamente ordenado
tiene potestad para consagrar la eucaristía. También la declaraci6n Mysterium ecclesiae de
1973.
2. El Decreto para los armenios del concilio de Florencia de 1439.
3. La doctrina del concilio de Trento sobre el sacramento del orden de 1563.
4. La constitution apostolica Sacramentum ordinis de 30.11,1947.
5. El II concilio Vaticano:
- constitution dogmatica Lumen gentium de 1964 sobre la Iglesia, cap. Ill (LG 18-29);
- el decreto Presbyterorum Ordinis de 1965 sobre el ministerio y vida de los
sacerdotes (PO 1-22).
6. Hay declaraciones sobre el tema de la posibilidad de que las mujeres reciban el
sacramento del orden en:
- la Congregation para la doctrina de la fe Inter insigniores de 1976;
- el papa Juan Pablo II, en la carta apostolica Ordinatio Sacerdotalis de 1994.

4. Los nuevos temas de discusión


Ver página 758 del libro de Muller. (no es muy importante)

BOLILLA II – EL SACRAMENTO DEL ORDEN EN LA ECONOMÍA DE LA


SALVACIÓN
1. El sacerdocio en el AT
El sacerdocio de la Antigua Alianza: Dios eligió un pueblo y lo constituyó como un
reino de sacerdotes y una nación consagrada. Luego, dentro de ese pueblo, Dios tomo una
tribu, la de Leví, para el servicio litúrgico. Hubo un rito propio que consagró los orígenes
del sacerdocio en el AT. En ella los sacerdotes fueron establecidos para intervenir en favor
de los hombres, ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
Pero a pesar de esta tan alta dignidad de tarea (anunciar la Palabra de Dios y ofrecer
sacrificios), el sacerdote era incapaz de realizar la salvación y por eso es que
permanentemente se tenían que repetir los sacrificios, sin llegar nunca a una santificación
definitiva (sólo sería lograda por Cristo).
La liturgia de la Iglesia ve en el sacerdocio de Arón y el servicio de los levitas una
prefiguración del ministerio ordenado de la Nueva Alianza.
2. El único sacerdocio de Cristo y los dos modos de participarlo
El único sacerdocio de Cristo: Todas las prefiguraciones del sacerdocio de la Antigua
Alianza encuentran su cumplimiento en Cristo Jesús, por ejemplo, Melquisedec es
considerado por la Tradición como prefiguración del sacerdocio de Cristo. El sacrificio
redentor de Cristo es único, realizado una vez por todas, y por esto se hace presente en el
sacrificio eucarístico de la Iglesia. Lo mismo pasa con el único sacerdocio de Cristo: se
hace presente por el sacerdocio ministerial sin que con ello se quebrante la unicidad del
sacerdocio de Cristo.
Dos modos de participar en el único sacerdocio de Cristo: Cristo ha hecho a la Iglesia
un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre, por ende, toda la comunidad de creyentes es
sacerdotal. Cada fiel, por el bautismo, participa de la misión de Cristo Sacerdote, Profeta y
Rey. El sacerdocio ministerial y el de los fieles se diferencian esencialmente (no sólo de
grado), se ordenan el uno al otro, ambos participan del único sacerdocio de Cristo: Mientras
el sacerdocio de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal, el sacerdocio
ministerial está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la gracia
bautismal de todos los cristianos.
3. In persona Christi Capitis et in nomine Ecclesiae
In persona Christi Capitis: En el ministro ordenado es Cristo mismo el que está
presente en su Iglesia como Cabeza de su cuerpo, Pastor de su rebaño, Sumo Sacerdote del
sacrificio redentor y Maestro de la Verdad. Esto es lo que quiere decir que el sacerdote
actúa “in persona Christi Capitis”.
Este sacerdocio es ministerial, es decir, que esta función, que el Señor confió a los
pastores de su pueblo, es un verdadero servicio; está enteramente referido a Cristo y a los
hombres, depende totalmente de Cristo, fue instituido por él, en favor de los hombres, la
Iglesia.
En nombre de toda la Iglesia: El sacerdocio ministerial representa a Cristo, y además
actúa en nombre de toda la Iglesia cuando presenta a Dios la oración de la Iglesia y cuando
ofrece el sacrificio eucarístico. El sacerdocio ministerial puede representar a su Iglesia
porque representa a Cristo.
4. Profundización: el testimonio bíblico sobre el origen y naturaleza del Orden
El punto de referencia específico del ministerio sacramental en la Iglesia post-pascual
es la misión de Jesús, el mediador escatológico del reino de Dios. Su actividad y su
destino en la cruz y la resurrección son el origen del pueblo de la Nueva Alianza, su
fuente y su fundamento permanente.
Una de las características esenciales de la actividad de Jesús era la potestad divina
con que actuaba. También ejerció su misión salvífica y su poder a través de los
hombres a los que llamo para que le representaran y le actualizaran allí donde el no
quiso o no pudo llegar. Por eso, y en virtud de su potestad divina, eligió a los Doce.
Instituyó a estos Doce como un solido círculo unido en la comunión con él. Los envió como
sus apóstoles/mensajeros a predicar y a expulsar demonios, y para ello les otorgo el poder
de actuar en su nombre (Mc 3,13ss.).
Los acontecimientos de Pascua y Pentecostés no superan el testimonio, la misión y el
poder de los apóstoles, sino que lo transforman en virtud de su encuentro con Cristo
Resucitado.
El servicio de salvación de los Doce, de los testigos de la resurrección y de los
primeros misioneros (apóstoles) es una actualización de la permanente actividad salvífica
de Cristo en su Iglesia, y es ejercido en la proclamación del evangelio, en la celebración de
los sacramentos, y en la dirección y la edificación de las comunidades.
Dentro de los primeros apostolados aparecieron los servicios y los ministerios de los
presidentes1, los ministerios de los ≪obispos y los diáconos≫2, de los dirigentes3 o de los
≪presbíteros que ejercen bien su cargo... y se afanan en la predicación y la enseñanza≫4.
El elemento que determina la esencia y la base del ministerio de los presbíteros/
episcopos es su actividad por el poder del Espíritu Santo, en nombre de Cristo, de pastorear
la Iglesia por medio del evangelio y de incitar a ≪volverse al pastor y obispo de vuestras
almas≫. El servicio de reconciliación y de predicación de los apóstoles se hace ≪en lugar
de Cristo≫. A los titulares de la comunidad se les puede considerar ≪colaboradores de
Dios en el edificio de Dios que es la Iglesia≫. Como servidores de Cristo Jesús, son
≪administradores de los misterios de Dios≫.
Según el testimonio bíblico, fueron los propios apóstoles quienes organizaron la
transición de la primera Iglesia a la Iglesia post-apostólica 5, y se produjo mediante el
acto específico de la imposición de las manos y la oración de suplica por la venida del
Espíritu Santo. El rito de la imposición de las manos está enraizado en la tradición bíblica
y señala la transmisión del Espíritu y del poder de Dios a los dirigentes y a los ancianos del
pueblo de Dios6.
Al rito de la instalación en el cargo mediante la imposición de las manos y la
oración7, heredado de los apóstoles y los presbíteros le aplico Tertuliano la denominación
técnica de ordinatio. También Cipriano llamó ordenación a la investidura sacramental en el
cargo.
Su efecto es un don (carisma) del Espíritu Santo que confiere la potestad
espiritual de ejercer el ministerio8. Este carisma no confiere, en sentido profano, el poder
que ejerce un superior sobre sus súbditos, sino un poder que es un servicio que debe
prestarse en nombre de Cristo.
La potestad conferida en la ordenación da a las acciones simbólicas realizadas en
nombre de Cristo una eficacia que procede de Dios y tiene consistencia ante él. A los
ministros se les transfiere en especial el poder de ≪atar y desatar≫, es decir, de perdonar
los pecados, de predicar, de llamar a los hombres a convertirse, de celebrar la eucaristía, y
de desempeñar el ministerio de dirección, en el que se manifiesta el cuidado pastoral de
Cristo por su Iglesia.

1
(ITes 5,12; Rom 12,8; Icor 12,28)
2
(Flp 1,1; ITim 3,2; Tit 1,7)
3
(Heb 13,7.17.24)
4
(ITim 5,17)
5
(Tit 1,5)
6
(Num 8,10; ll,16s.24s.; 27,18.23; Dt 34,9)
7
(Act 6,6; 14,23; 15,4; ITim 4,14; 2Tim 1,6)
8
(cf. ITim 4,14: ≪No dejes de cuidar el don que hay en ti y que mediante intervención profética se te
confirió por la imposición de las manos≫ ; 2Tim 1,6: ≪... te insisto en que reavives ese don de Dios que hay
en ti por la imposición de mis manos...≫).
BOLILLA III – EL SACRAMENTO DEL ORDEN EN LA HISTORIA DE LA
TEOLOGÍA Y DE LOS DOGMAS
1. El sacramento del orden según Hipólito
San Hipolito da un primer testimonio global de la liturgia de la ordenación en su libro
Traditio apostólica, redactada a principio del s.III, y remontándose hasta principios del s.II.
Es el obispo el que instituye a los obispos, presbíteros y diáconos, sólo él administra
la consagración sacramental. La consagración es por la imposición de las manos y la
oración de súplica de la venida del ES.
Los obispos de la Iglesias locales son ordenados por los obispos de las Iglesias
vecinas. El candidato a obispo recibe, a través del espíritu sacerdotal, la potestad, de
acuerdo con la divina instrucción, de perdonar los pecados, según el ordenamiento divino,
de adjudicar los ministerios y, en virtud de la potestad que Dios ha concedido a los
apóstoles de liberar de todas las cadenas.
Los sacerdotes ordenados por el obispo (con la participación del presbiterio, en señal
de comunión) reciben, mediante la imposición de las manos y la oración, “el espíritu de la
gracia y del presbiterio”, de modo que, en comunión con el obispo, pueden desempeñar los
servicios salvíficos esenciales confiados al episcopado (salvo la potestad de ordenación).
El diácono es ordenado por el obispo para que esté a su servicio.
2. El obispo como ministro del Orden y representante de su unidad (San
Agustín y San Jerónimo)
Es indudable, de acuerdo con los testimonios patrísticos, que al obispo le compete el
grado supremo del orden sacramental. Fue tenida por herética la opinión del s.IV que
negaba la diferencia dogmática y la superioridad del obispo (San Agustín)
San Jerónimo afirma que en los primeros siglos apenas si existía diferencia entre el
presbiterado y el episcopado. Las desigualdades entre ambos se deberían más a decisiones
eclesiásticas que a disposición divina. También están en esta postura el Ambrosiaster y San
Juan Crisóstomo. Lo que sí se admitía sin discusión era que sólo el obispo puede
administrar válida y lícitamente el sacramento del orden.
Es importante la distinción que hace San Beda el Venerable entre el obispo y el
presbítero: según él los obispos están prefigurados en los 12 apóstoles y los presbíteros en
los 72 discípulos.
Se planteó, en la escolástica y apoyándose en tratados patrísticos (Pseudo-
Jeronimiano y San Isidoro de Sevilla), sobre la posibilidad de que el papa concediera la
potestad a un presbítero para ordenar otros presbíteros. Este hecho sucedió de hecho
cuando diversos papas dieron tal potestad a abades para ordenar diáconos y presbíteros. El
problema de esto es que si la potestad de ordenación no está originariamente vinculada al
ministerio episcopal, la Iglesia podría, en principio, renunciar al episcopado y el papa
podría dirigir, como obispo único y por medio de los sacerdotes, a toda la Iglesia; pero
como el episcopado es de derecho divino y el papa no puede suprimirlo, los mencionados
casos de privilegios deben ser entendidos como casos excepcionales sumamente discutibles,
que deben interpretarse desde la regla de la tradición eclesiástica, y no a la inversa. Lo que
no puede cuestionarse, por ser claro y patente, es el convencimiento de la Iglesia de que el
obispo es, por derecho divino, el único ministro de la ordenación de los obispos y
presbíteros.
3. La escolástica y la comprensión del sacerdocio en relación a la Eucaristía
La definición escolástica de la esencia del sacerdocio, exclusivamente entendida
desde la potestad de consagrar la eucaristía, provocó un fuerte desplazamiento de acentos.
Aquí, en efecto, es cuestión difícil ver en qué se apoya la afirmación de la sacramentalidad
específica del episcopado. La consagración episcopal no da más poderes sobre la eucaristía,
aunque sí sobre la dirección de la Iglesia; de donde se sigue que la ordenación episcopal
otorga al obispo sólo una nueva dignidad añadida a la del sacerdocio. STA explica que,
como el obispo no tiene un poder sobre la eucaristía mayor que el del presbítero, el
episcopado no es un grado específico propio. Se lo podría entender como ordo propio en
cuanto que capacita para un ministerio que supera al sacerdocio en lo referente a la potestad
para desempeñar actividades jerárquicas en el ámbito de la Iglesia.
4. La doctrina luterana9
Lutero y su doctrina afectan más bien al fundamento dogmático del ministerio
sacerdotal que a ciertos abusos o anomalías en el ejercicio del sacerdocio. El trasfondo de la
doctrina luterana es la doctrina de la justificación por la sola fe y la sola gracia, por medio
del Dios único y el único mediador Cristo. Lutero rechaza la concepción de la misa como
sacrificio ofrecido por sacerdotes mediadores humanos ante Dios; jamás el sacerdote podría
representar a Cristo, y sólo el hombre debería recibir la gracia de Dios en la fe. Acá se ve
que en la concepción del ministerio episcopal y sacerdotal y de la potestad de consagrar de
Lutero hay un aire de paganismo.
Lutero niega que Cristo haya instituido el sacramento del Orden, y atribuye la
invención por parte de la Iglesia de este sacramento, a la tiranía de los clérigos a los laicos
y a las ventajas de poder que ellos sacaban. Lutero enseña que todos los bautizados tienen,
en cuanto sacerdotes, el mismo poder en la palabra de Dios y en los sacramento.
Si entendemos el ministerio exclusivamente como servicio a la palabra de la
justificación y a la edificación de la comunidad eclesial, desaparecen todos los fundamentos
objetivos en favor de una diferencia dogmática entre el obispo y el presbítero, aunque
puedan reservársele al primero, por derecho humano, determinadas funciones. Por esto es
que dice Lutero que por derecho divino no existe diferencia entre el obispo y el párroco.
Lutero se encarga de hacer desaparecer la doctrina católica de la “sucesión
apostólica”, para un matiz muy diferente: se debería situar el concepto de “sucesión
apostólica” en perspectiva ecuménica como un elemento útil para la unión de la Iglesia y
para la vinculación con los orígenes apostólicos.
5. La doctrina del Concilio de Trento sobre el sacramento del orden
En el concilio de Trento, el verdadero punto de orientación para la teología del
sacerdocio lo constituye el presbiterado.
Cap. 1: Se enseña como verdad de fe la institución divina de un sacerdocio
sacramental visible de la nueva alianza; y como la eucaristía es un sacrificio sacramental y
visible por el que no es que el hombre reconcilie a Dios consigo, sino por el que Cristo
actualiza su sacrificio expiatorio en la cruz, ha sido el mismo Cristo quien ha otorgado a los
apóstoles y a sus sucesores la potestad de actuar como sacerdotes.
Cap. 2: Retoma la doctrina medieval de los siete grados o niveles del orden.
Cap. 3: Establece que el orden es un signo salvífico propio y verdadero que forma
parte de los siete sacramentos. Confirma que no se trata sólo de un rito externo para elegir
ministros sino de un sacramento verdadero, instituido por Cristo que da el ES. Quien recibe
este sacramento queda marcado con un sello indeleble. Se confirma la práctica de la unción
para la consagración (pero no como elemento constitutivo del signo material).

9
Para más info ver el libro de Muller en la pag 764 (del libro)
Cap. 4: Habla sobre la jerarquía: quien la niege sea anatema. Los obispos son
sucesores de los apóstoles, y sólo ellos pueden instituir obispos y sacerdotes. Destaca la
diferencia esencial entre el obispo y el presbítero, diferencia que radica en que no poseen la
misma potestad de confirmar y ordenar, y dicha diferencia sitúa a los obispos en un lugar
superior.
Pio XII en Sacramentum ordinis establece que el obispo, el presbítero y el diácono
son diferentes niveles o grados del sacramento del orden.
6. La doctrina del CVII
El CVII desarrolló la doctrina del sacramento del orden en el contexto de la
eclesiología-comunión. LG1: la Iglesia es en JC el sacramento por el que el Señor exaltado
realiza el reino de Dios y por el que ejerce su ministerio de mediación real, sacerdotal y
profética. LG10: El servicio sacerdotal de la Iglesia es ejercido por esta misma Iglesia
como cuerpo de JC. De donde se sigue que el sacerdocio jerárquico ejercido en la persona
de JC, la cabeza sacerdotal, se distingue del ejercido por todos los fieles.
Mediante la consagración episcopal se transfiere la plenitud de este sacramento. Por
eso el obispo puede ser principio y fundamento de la unidad de la Iglesia local y de la
communio con los restantes obispos de la Iglesia universal.
En virtud de su poder espiritual, los sacerdotes actúan en la persona de Cristo, cabeza
de la Iglesia.
7. Catecismo de la Iglesia Católica (nn. 1554-1600)
(Es un resumen de todo lo anterior y de lo que se ve en Royo Marín).

BOLILLA IV – EXISTENCIA, UNIDAD Y PARTES DEL SACRAMENTO


1. Existencia (testimonio bíblico y razón teológica) y modo de institución.
SE: Consta claramente en el evangelio que JC eligió a los apóstoles, dándoles
especiales poderes sobre los demás (Mt 4,19; Lc 6,13; Jn 15,16) en orden a la eucaristía (Lc
22,19), al perdón de los pecados (Jn 20,22), a la enseñanza y administración de sacramentos
(Mt 28,18-20). Y como estos ministerios habían de perpetuarse en la Iglesia hasta el fin de
los tiempos, JC ordenó a los apóstoles que transmitieran a sus sucesores estos poderes a
través de un signo visible y externo: el sacramento del orden. Así lo practicaron los
apóstoles imponiendo las manos sobre los elegidos, constituyendo presbíteros y obispos
para gobernar las Iglesias, para administrar los sacramentos, para vigilar la doctrina y
fomentar las buenas costumbres. Es claro en la SE que los apóstoles transmitían los poderes
sagrados a través de un rito externo (imposición de las manos) por voluntad del mismo JC.
Razón teológica: Dios quiso hacer sus obras, en lo posible, semejantes a sí para que
fuesen perfectas y a través de ellas se lo pudiese conocer. Y por eso, en las creaturas,
dispuso una ley: que los últimos han de ser perfeccionados por los primeros (Dionisio). Así,
para que la Iglesia no careciese de esta belleza, puso Dios orden en ella, de suerte que unos
administren a otros los sacramentos; con lo cual, siendo como colaboradores de Dios, se
hacen de alguna manera semejantes a Él.
Modo de institución: Trento habla de una institución genérica, por la cual JC hubiera
determinado el signo exterior para conferir el sacramento (imposición de las manos),
dejando a la Iglesia el cuidado de señalar todos los demás detalles y circunstancias, que, por
lo mismo, podrían cambiar a través de los siglos por expresa determinación de la misma
Iglesia. Entonces: el sacramento del orden lo instituyó JC mismo, señalando el signo
externo sacramental y dándole la virtud de conferir la gracia y el carácter sacramental.
Todo lo demás fue determinando y perfeccionando la Iglesia a través de los siglos.
2. Unidad del sacramento y partes: episcopado, presbiterado y diaconado.
El sacramento del Orden es esencialmente uno solo: Es de fe definida que los
sacramentos son siete, en el caso de que alguien hablara de que el diaconado o presbiterado
son otros sacramentos, ya no serían siete, y eso sería herético. Por eso es que todas las
partes (el episcopado, presbiterado, diaconado y ministerios) no constituyen esencialmente
entre sí sino un solo sacramento con distintos grados de participación.
Sobre las partes del sacramento:
-No se trata de partes integrales, porque el todo integral no existe sino cuando todas
sus partes están reunidas, pero cuando se recibe el diaconado (por ej.) se recibe
verdaderamente el sacramento del orden, lo cual sería imposible en el caso de que las tres
órdenes fuesen partes integrantes (y así debería recibir los tres órdenes para recién tener el
sacramento del orden).
-Tampoco son partes subjetivas o especies distintas de un género que las abraca a
todas (como animal abarca a todas las especies de animales), porque sino abría que decir
que los tres órdenes son tres sacramentos (como el perro y el gato son dos animales). Lo
cual sea anatema sit.
-Por eso sí podemos decir que son partes potenciales de un todo en el que se
encuentra en toda su plenitud la perfección que cada una de las demás partes participa en
diverso grado. La plena perfección del sacramento está en el episcopado, y las demás
órdenes participan de esa plenitud, es decir, se puede hablar de un todo potestativo.
Partes:
-Episcopado: constituye una verdadera orden sacramental, distinta y superior a
la del simple sacerdocio, e imprime un carácter distinto al del simple sacerdocio. San
Pablo escribe a Timoteo: “Te amonesto que hagas revivir la gracia de Dios que hay en ti
por la imposición de mis manos”. Ahora bien, sabemos que por la imposición de las manos
San Pablo de la consagración episcopal a Timoteo, y con este rito se infunde la gracia (que
es el efecto propio de los sacramentos), pero como no se puede infundir la gracia
sacramental sin el carácter (en los sacramentos que lo imprimen), se sigue que en la
consagración episcopal se recibe un carácter especial distinto del que corresponde al
sacerdocio.
-Presbiterado: constituye un verdadero sacramento que imprime carácter
indeleble en el alma. Presbítero significa anciano porque en un principio se elegía a
hombres de edad y virtud avanzada para sacerdotes. Antiguamente se designaba así a los
obispos también, pero más tarde se reservó sólo para los sacerdotes.
-Diaconado: constituye un verdadero sacramento que imprime carácter
indeleble en el que lo recibe. En el NT es diácono el que participa en el ministerio divino
o coopera a la salvación de las almas. Propiamente son los clérigos que asisten al obispo o
al sacerdote y constituyen un grado especial en la jerarquía eclesiástica.
3. Sobre los ministerios.
Los que siguen son llamados ordenes menores o ministerios y no son sacramentos
sino simples sacramentales.
-Subdiaconado
-Acolitado: Es el encargado de acompañar y de servir a los ministros del altar.
-Exorcista
-Lectorado:
-Ostiario
BOLILLA V – ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DEL SACRAMENTO DEL
ORDEN
1. Materia y forma: nota histórica
Es muy importante la constitución apostólica Sacramentum ordinis de Pio XII: Es
claro que la materia y forma no son la substancia de los sacramentos, y así se explica
rápidamente el cambio que materia y forma han tenido a lo largo de los siglos sin afectar al
sacramento. Y todo se resuelve en la institución genérica de este sacramento hecha por el
mismo Cristo, lo cual permite a la Iglesia introducir ciertas variantes sin afectar la sustancia
del mismo.
2. Materia y forma: episcopado, presbiterado y diaconado
Tanto en el Episcopado, en el presbiterado como en el diaconado, la materia es la
imposición de las manos y la forma son las palabras.
3. Efectos del sacramento: gracia, carácter (y la potestad aneja); incorporación
a la jerarquía
La gracia sacramental es el efecto primario del sacramento. El matiz propio de esta
gracia es el conferir al ordenando una fuerza o vigor especial para ejercer
convenientemente sus funciones ministeriales y el derecho a los auxilios actuales que irá
necesitando a lo largo de la vida para el recto desempeño de esas funciones. En las tres
órdenes se da esta gracia sacramental ex opere operato10. El sacramento del orden confiere
la gracia en grado eminente, ya que es el de mayor dignidad después de la eucaristía.
El sacramento del orden imprime carácter en el que lo recibe. Este sacramento
separa a los sacerdotes del resto de los fieles que no han recibido este don. Este sacramento
es una participación del sacerdocio de Cristo.
La potestad que confiere el carácter sacerdotal es doble:
a)Principal: acerca del cuerpo real de Cristo, es decir, para consagrar, ofrecer y
administrar el cuerpo y sangre de JC.
b)Secundaria: acerca del Cuerpo místico de Cristo, es decir, para preparar a los fieles
a la digna recepción de la eucaristía; lo que se consigue remotamente por la predicación de
la palabra, y próximamente por la administración de los demás sacramentos (especialmente
el bautismo y la penitencia).
La incorporación a la jerarquía eclesiástica es una consecuencia natural y
espontánea del carácter del sacramento. La jerarquía puede ser de orden (entran los obispos,
presbíteros y diáconos) y/o de jurisdicción (el papa y los obispos a él subordinados).
4. Ministro
A)Para la validez: aparte de la intención y la debida materia y forma, se requiere en el
ministro la debida potestad para realizarla:
El ministro ordinario para la administración válida del sacramento del orden es
todo obispo consagrado y sólo él. Expliquemos algo:
-“Es todo obispo”: porque la potestad de ordenar es propia del carácter episcopal, es
decir, que, hasta un obispo excomulgado, puede ordenar válidamente (aunque no
lícitamente).
Ministro extraordinario es aquel que, aun careciendo del carácter episcopal,
tenga, o por derecho común o por indulto especial de la Santa Sede, facultad para
conferir válidamente algunas órdenes. Acá se habla de las órdenes menores.
B)Para la licitud:

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En las órdenes menores se da esta gracia (no sacramental) ex opere operantis.
-Se necesita licencia de la Santa Sede.
-La consagración episcopal está reservada al Papa, por eso no se puede consagrar un
obispo lícitamente sin mandato apostólico. Los que quebranten esto quedan ipso facto
suspendidos. Y si al que consagran no es uno nombrado por la Sede Apostólica se incurre
en excomunión especialísimamente reservada a la Sede Apostólica, lo mismo que el
ordenado en esta forma, aunque hayan procedido coaccionados por un miedo grave. Para la
consagración episcopal se requiere al menos u obispo consagrante y dos coconsagrantes.
-Para la consagración de un presbítero: lo hace el obispo propio con la debidas
dimisorias, etc… (por cualquier cosa ver Royo Marín n° 427).
5. Sujeto
A)Para la validez: Un varón bautizado. Se ve clarísimo en San Pablo (I Co 14,34, I
Tim 2,11), en los Padres. (Yo agregaría más textos de JC.)
B)Para la licitud: Se requiere que el candidato reúna las condiciones canónicas
exigidas por la Iglesia.
6. Requisitos previos a la ordenación e irregularidades
I. CUALAIDADES POSITIVAS:
a. Vocación divina
i. Especial llamado de Dios
ii. Idoneidad canónica
iii. Admisión por parte del obispo
b. Estado de gracia
c. Recta intención
d. La sagrada confirmación
e. Costumbres dignas
f. Edad canónica
g. Ciencia debida
h. Haber recibido las órdenes inferiores
i. Guardar los intersticios
j. Poseer título canónico
II. AUSENCIA DE IRREGULARIDADES E IMPEDIMENTOS
a. Las irregularidades en general
b. Las irregularidades en especial
c. Los simples impedimentos
7. Sobre aquello que antecede, acompaña y sigue a la ordenación
A)Antecede a la ordenación:
-Libertad absoluta por parte del candidato.
-Permanencia en el seminario.
-Previa petición de las órdenes.
-Presentación de los documentos exigidos.
-Examen previo sobre el orden que va a recibir.
-Publicación de los nombres de los candidatos.
-Ejercicios espirituales.
B)Concomitantes a la ordenación:
-Rito
-Misa de ordenación
-Comunión
-Tiempo
-Lugar
C)Subsiguientes a la ordenación:
-Anotación de los nombres
-Testimonio de la ordenación para que pueda acreditarla.
-Aviso de la ordenación al párroco.
8. Obligaciones subsiguientes a la ordenación
A)Obligaciones positivas:
-Vida Santa
-Estudio de las ciencias sagradas
-Celibato eclesiástico
-Rezo de las horas canónicas
-Traje clerical
B)Obligaciones negativas:
Muchas….

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