Universidad autónoma de santo domingo
Facultad de ciencias Jurídicas y Políticas.
Tema:
Capitis Diminutis
Presenta:
Michel Sebastián Sime
Maestro:
César Matías
Sección:
01
Matricula:
100626068
Introducción:
En este trabajo que estaré realizando bajo el tema “Capitis Diminutis”
estaré hablando y desglosando lo más posible todo sobre el mismo,
tocare diferentes puntos para así hacer esta investigación clara y sobre
todo precisa al momento de leerla y analizarla.
Desarrollo:
Lo primero será definir el termino como tal, para poder entrar en materia y que se
entienda mejor el mismo, La expresión latina capitis deminutio, se traduce
literalmente como "disminución de la capacidad". Para el Derecho
Romano la capitis deminutio suponía una incapacidad de derecho absoluta en la
persona.
Disminución de capacidad o categoría. Afirmación muy usada entre los profesionales
del mundo legal, tomando una figura del derecho romano según el cual existían
personas que, independientemente de su edad, podían perder su ciudadanía y su
libertad. Podía ser mínima, media o máxima, y así, por ejemplo, los esclavos
estaban bajo esta última categoría. Ejemplo: “Cuando se niegan los derechos
humanos, se reduce a la persona a una condición de capitis deminutio máxima”.
En derecho romano, institución en virtud de la cual una persona sufría una
disminución de su estado o capacidad.
Literalmente significaba disminución de cabeza o estado de derecho.
El estado de un ciudadano romano constituía la capacidad de derecho necesaria
para actuar en la vida jurídica; comprendía su libertad, su ciudadanía y su familia,
y podía verse disminuido en ocasión de hallarse incursó en algunas de las
situaciones previstas por las leyes, de manera tal que según fuera la entidad de la
situación, el ciudadano romano podía sufrir una disminución en su status libertatis,
civitatis o familiae, respectivamente.
La capitis diminutio podía ser máxima, media y mínima según fuera el status que
sufría una disminución.
La capitis diminutio máxima suponía la pérdida de los tres estados, de manera que
el ciudadano que la sufría era en la práctica un incapaz de derecho, desprovisto
de personalidad jurídica, y en consecuencia se le privaba de su libertad debiendo
someterse a la autoridad de otra persona; de los derechos emergentes de su calidad
de ciudadano, como el jus honorum y el jus sufragii; de los derechos emergentes de
las relaciones de familia, como la tutela, curatela, sucesión y jus connubii.
El patrimonio se transfería íntegramente a su amo puesto que también se le privaba
del jus commercii.
La capitis diminutio máxima afectaba a quienes fueran tomados como prisioneros
de guerra por el enemigo, los cuales merced al jus postliminium si retornaban
libres, y si, por el contrario, los
sorprendía la muerte, en virtud de la ley Cornelia se los consideraba fallecidos a la
fecha de ser apresados, con el objeto de otorgar validez a su testamento; también
afectada al ciudadano no inscripto
en el censo; a los libertos que cometían ingratitud respecto de sus antiguos amos,
etcétera.
La capitis diminutio media importaba la pérdida de los derechos emergentes de la
calidad de ciudadanos y de aquellos provenientes de las relaciones de familia,
conservando el capitis minutus la libertad. Sufrían esta disminución en
su capacidad los ciudadanos que eran condenados al destierro o bien deportados
por considerárselos sujetos contrarios a los intereses del pueblo romano; los
penados por el interdicto aquae el ignis; los que por su propia voluntad desechaban
la ciudadanía romana adoptando otra nueva, etcétera.
Finalmente, la capitis diminutio mínima importaba la pérdida del status familiae, es
decir, de los derechos emergentes de las relaciones de familia, como por ejemplo
el derecho sucesorio, la tutela y la curatela. La capitis diminutio mínima afectaba a
los sui iuris que se convertían en alieni iuris o viceversa, como por ejemplo sucedía
en la arrogación y emancipación, respectivamente. Sin perjuicio de ello cabe
aclarar que en algunos casos no importaba una verdadera disminución de
la capacidad de derecho, como por ejemplo el caso de la mujer alieni iuris que por
efecto del
matrimonio cum manu pasaba a depender jurídicamente del marido pero seguía
siendo alieni iuris.
Causas de la Capitis Deminutio
Aunque dependiendo de la gravedad de la capitis deminutio, esta tiene diferentes
causas, que ya han sido descritas cada una en los tipos de capitis deminutio,[¶] podemos
agrupar todas las formas en las que una persona podía ver afectada su capacidad
jurídica en ─al menos─ cuatro grupos.
Las penas
El cautiverio
Cambios en el estado familiar
Pérdida de la ciudadanía
La primera, y quizá la más emblemática forma, en que operaría la capitis deminutio,
son (a) las penas; cuando un ciudadano romano, por la comisión de un acto grave, o
por el cumplimiento de una obligación con cláusula noxal, se veía vencido en un
juicio, perdía generalmente su libertad, o su ciudadanía, generando una capitis
máxima, o una media.
Por pena, sin embargo no podía perderse solo el estado familiar, por lo que no
hubo capitis mínima en estos casos.
La segunda, que es el cautiverio, es un caso especial de capitis deminutio, pues si bien
el cautiverio arrebata a la persona su libertad, lo hace solo mientras este dure,
restituyendo en cabeza de quien logró salirse de su cautiverio, los derechos que tenía
antes.
La tercera, serían los cambios en el estado familiar, especialmente aquellos que se
hacen voluntariamente, pues, aunque con estos, si bien la persona cambia su estado a
uno nuevo, quizá beneficioso para él, siempre implican afectar su condición
espontánea de agnado hacía alguna familia, por lo que inevitablemente pierde las
ventajas de esta condición.
Y, por último, la pérdida de la ciudadanía, que en sí misma, y por el solo hecho de
excluir a la persona de la sociedad romana, le representa una lesión a su personalidad
jurídica.
Consecuencias de la Capitis Deminutio.
Cualquiera que sea la causa, la capitis deminutio consiste siempre en la extinción de la
personalidad jurídica de quien la sufre y produce por tanto el mismo efecto que es la
pérdida de los derechos de la persona civil, de lo cual resultan las consecuencias
siguientes:
Sufre la capitis deminutio máxima, el individuo que pierde la libertad y,
consecuencialmente, pierde la ciudadanía y la familia, lo cual ocurre:
a) A los libertos condenados por ingratitud para con su antiguo amo, o
sea su patrono.
b) A los que eran condenados a las bestias o las minas, que se hacían
esclavos de su pena.
c) A los hombres libres que se hacían vender como esclavos por un
cómplice para aprovecharse del precio al compartir éste con el
cómplice.
d) Por cautividad en la guerra, ya que el ciudadano romano mientras se
halla en cautiverio queda reducido a una situación semejante a la del
esclavo, con consecuencias análogas; pero el cautivo sigue siendo
considerado como ciudadano romano pues sus derechos no desaparecen
sino que se mantienen en suspenso ya que no puede ejercitarlos; y
únicamente se extinguen las relaciones jurídicas interrumpibles, como la
posesión y el matrimonio.
Efectos de la Capitis Deminutio
La persona que sufría de una capitis deminutio, pasaba de iure e ipso facto a ocupar
un estatus social diferente y más bajo. Para esto no mediaba la orden magistrado, sino
la pérdida del atributo que constituía el reconocimiento de ese estatus civil.
Pérdida de derechos
Anulación de situaciones jurídicas
Evita un estado jurídico pleno
Así si una persona perdía (a) su propia autonomía jurídica pasaba de ser sui
iuris a alieni iuris; (b) su ciudadanía pasaba de ser un ciudadano romano a no ser
ciudadano; y (c) si perdía su libertad pasaba de ser hombre libre a esclavo.
La consecuencia de esta pérdida implicaba también la anulación de muchas situaciones
jurídicas que requerían de la permanencia del atributo, como los bienes que se tienen
en propiedad o los negocios jurídicos.
Una excepción fue el ius postliminii en el que operaba la ficción de que la persona
─que había estado en cautiverio─ nunca había perdido su libertad por la condición de
esclavo de guerra.
Características de la Capitis Deminutio
La capitis deminutio, podía operar sobre cualquier persona, y con esto presuponemos
ya, que la persona debía ser un hombre libre, pues los esclavos eran jurídicamente
cosas, más no personas; así que, ni tenían derechos que perder, ni tenían la capacidad
de tenerlos.
Personal
Progresiva
Desfavorable
Sobre las personas en las que operaba, lo hacía siempre a título personal, afectando
solo a la persona que sufría la deminutio, al que llamamos capite minutus. Esta
afectación era sobre un atributo de su personalidad, y por tanto no podía delegarse en
otro.
Además, no operaba siempre de la misma manera, sino que lo hacía, conforme al
atributo de la personalidad afectado, por lo que era progresiva, mientras más vital fuera
el atributo para garantizarle a la persona sus derechos, más gravosa era también la
capitis deminutio que la persona sufría.
Y, por último, siempre era un signo de lesión en la personalidad del que la sufre, por lo
que decimos que era desfavorable. Pues no es posible que opere, sin que el capite
minutus se ponga en peores condiciones que antes.
En otras palabras, que la capitis deminutio siempre describe un agravio, en grado
alguno, sobre el estatus jurídico de una persona.
Conclusión.
Finalmente, en cuanto a las deudas del capitis diminuido, no se daban, en cambio,
con arreglo al viejo derecho quiritario, los referidos traspasos. Acontecía así que
los acreedores del que sufría la capitis deminutio resultaban burlados, porque la
persona a quien iban a parar los bienes y derechos no se hacía cargo de las
obligaciones, y, por otra parte, el capitis diminuido carecía de personalidad civil
para poderle hacer objeto de una reclamación judicial. El pretor corrigió esta
anómala concepción, bien decretando una in integrum restitutio -esto es, dando por
no ocurrida a tales efectos la capitis deminutio-, bien concediendo a los acreedores
el derecho de dirigirse contra la persona a la que se hubiere asignado el activo
patrimonial del capitis diminuido, o bien llegando incluso a poner a dichos
acreedores en posesión de los bienes y facultándolos para venderlos.