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Nº 252.- DELITO. FLAGRANTE O IN FRAGANTI.

EXPLICACION

Artículos 85 - 94 - 125 - 129 a 131 - 134 y 206

En el Libro Primero, el artículo 85 del Código, establece los derechos de la persona que está
sujeta a control de identidad, a que se refiere el artículo anterior, caso en el cual el funcionario
que practica el traslado debe informar, verbalmente, de su derecho a que se comunique con
su familia o con la persona que indique, de su permanencia en el cuartel policial, sea o no el
caso de un delito flagrante.

El imputado privado de la libertad, según el artículo 94 del Código, además de los derechos
consignados en el artículo 93, tiene garantías y derechos enumerados en esta última norma, a
la que nos remitimos. Entre éstos se encuentra el que se le debe expresar, específica y
claramente, el motivo de su privación de libertad y, salvo el caso de delito flagrante, a que se
le exhiba la orden que la disponga.

En cuanto, a la detención -ver explicación respectiva- ninguna persona puede ser detenida,
sino que por orden de funcionario público expresamente facultado por la ley y después que
dicha orden le sea intimada en forma legal, a menos que sea sorprendida en delito flagrante y,
en este caso, para el único objeto, de ser conducida ante la autoridad que corresponde.
Artículo 125.

También en la explicación detención, se aclara cuándo ésta se produce en caso de flagrancia


que, según el artículo 129, cualquiera persona puede detener a quien sorprenda en delito
flagrante, con la obligación de entregar, inmediatamente, al aprehendido a la Policía, al
Ministerio Público -el Fiscal- o a la autoridad judicial más próxima, el Juez de Garantía.

Los agentes policiales, están obligados a detener a quienes sorprendan in fraganti, en la


comisión de un delito.

Transcribimos, a continuación el artículo 130:

"Artículo 130.- Situación de flagrancia. Se entenderá que se encuentra en


situación de flagrancia:
a) El que actualmente se encontrare cometiendo el delito;

b) El que acabare de cometerlo;

c) El que huyere del lugar de comisión del delito y fuere designado por el
ofendido u otra persona como autor o cómplice;

d) El que, en un tiempo inmediato a la perpetración de un delito fuere


encontrado con objetos procedentes de aquél o con señales, en sí mismo o
en sus vestidos, que permitieren sospechar su participación en él, o con las
armas o instrumentos que hubieren sido empleados para cometerlo; y

e) El que las personas asaltadas, heridas o víctimas de un robo o hurto que


reclamaren auxilio, señalaren como autor o cómplice de un delito que
acabare de cometerse".

Cuando la detención se practica, como consecuencia de la comisión de un delito flagrante, el


agente policial que la ha realizado o el encargado del recinto de detención, deberán informar
de ella al Ministerio Público (al Fiscal), en el plazo fatal máximo de doce horas. El Fiscal puede
dejar sin efecto la detención o puede ordenar que el detenido sea conducido ante el Juez, en
el plazo fatal máximo de veinticuatro horas, contados desde que la detención se ha practicado.
Si el Fiscal, nada manifiesta, la Policía debe presentar al detenido, ante la autoridad judicial -
Juez de Garantía- en el plazo indicado. Artículo 131.

El que sea sorprendido por la Policía, cometiendo in fraganti un hecho de los señalados en el
artículo 124, debe ser citado a la presencia del Fiscal, previa comprobación de su domicilio.

Si se ha procedido a la detención del imputado, informado de ese hecho el Fiscal, deberá


otorgar al detenido su libertad en el más breve plazo, dando, previamente, cumplimiento a lo
dispuesto en el artículo 26; vale decir, el señalamiento de domicilio, para los efectos de los
emplazamientos y citaciones. Artículo 134.

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En el Libro Segundo, el artículo 206, relacionado con la entrada y registro en lugares cerrados,
sin autorización judicial, la Policía puede entrar y registrar, sin el consentimiento expreso de su
propietario o del encargado y sin autorización judicial previa, cuando las llamadas de auxilio de
personas que se encuentran en el interior o por otros signos evidentes, indican que, en el
recinto, se está cometiendo un delito flagrante.

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En los Libros Tercero y Cuarto, no hay normas que se refieran al delito flagrante.