UNIVERSIDAD BOLIVIANA DE
INFORMÁTICA
DERECHO
¨TRABAJO PRACTICO¨
ALUMNO: CARLOS AGUILAR S.
MATERIA: PROCEDIMIENTOS ESPECIALES
CURSO: OCTAVO SEMESTRE TURNO NOCHE
DOCENTE: CRISTOBAL TORRICO CAMACHO
AÑO: 2021
La Paz - Bolivia
LA LEY 1390 QUE ASPECTOS CONTEMPLA Y QUE MODIFICACIONES
ESTABLECE AL CÓDIGO PENAL Y PROCEDIMIENTO PENAL
La Ley de Anticorrupción Actualizada implementa cambios relevantes para la
evaluación de riesgos de las operaciones corporativas en Bolivia, así como para las
fusiones y adquisiciones:
1. Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas
Las Personas Jurídicas ahora pueden enfrentar responsabilidad penal por corrupción y
delitos vinculados con la corrupción. Las empresas enfrentarán la responsabilidad si: (i)
los delitos se cometen en interés de la empresa; (ii) la empresa se dedica a objetivos
delictivos; o (iii) la empresa fue utilizada como instrumento para cometer los delitos.
Delitos relevantes
Los delitos relevantes incluyen: 1) legitimación de ganancias ilícitas; 2) enriquecimiento
ilícito; 3) cohecho activo; 4) contratos lesivos al Estado; 5) incumplimiento de contratos
públicos; y 6) uso de sociedades o asociaciones ficticias o simuladas.
Actores relevantes
Las empresas pueden ser consideradas responsables de los actos cometidos por sus
órganos o representantes autorizados para tomar decisiones, o aquellas personas que
actúen bajo su dirección o supervisión. Las empresas también pueden ser responsables
por actos realizados por personas no autorizadas pero que su actuación haya sido
ratificada, incluso tácitamente, por los órganos o representantes de la empresa.
La responsabilidad penal de la persona jurídica es independiente de la responsabilidad
de la persona natural.
2. Responsabilidad Penal Subsistente
La responsabilidad penal de la persona jurídica se transfiere a las nuevas entidades
derivadas de fusiones y adquisiciones.
3. Sanciones
Las sanciones aplicables a las personas jurídicas incluyen: (i) pérdida de la personalidad
jurídica; (ii) sanciones económicas, pérdida de beneficios estatales y decomiso de
ganancias ilícitas; (iii) suspensión parcial o total de actividades; (iv) restitución de
daños; y/o (v) supervisión judicial de la implementación de los mecanismos
anticorrupción.
4. Circunstancias atenuantes
Las sanciones se pueden reducir hasta en un 50% en los siguientes casos:
i. Denuncia voluntaria a las autoridades relevantes;
ii. Proporcionar evidencia nueva y concluyente sobre los hechos investigados, o probar
la participación de otras personas con igual o mayor responsabilidad penal; o
iii. Haber tomado medidas para remediar o mitigar los daños causados.
Con la ley N° 1390 de 27 de agosto de 2021, Bolivia se adscribe como quinto país
sudamericano en contar “abiertamente” con responsabilidad penal de las personas
jurídicas, después de Brasil, Ecuador, Argentina y Chile.
Esto conlleva al sistema de doble imputación, es decir, que además de la
responsabilidad penal del representante legal o del administrador de hecho y/o de
derecho (esto es, art. 13 Ter del Código Penal, quienes al ser personas naturales su
sanción penal es la de privación de libertad) ahora se suma la posibilidad de
responsabilizar a la persona jurídica (incluso hasta de forma autónoma, art. 23 Bis de la
nueva ley) que incurran en delitos de corrupción o vinculados a corrupción, a ser
sancionados con: 1) Pérdida de la Personalidad Jurídica (Ej., para el delito de
sociedades o asociaciones ficticias o simuladas); 2) Sanciones Económica (Multa
sancionadora, Pérdida temporal de beneficios estatales y el Decomiso); 3) Sanciones
Prohibitivas (Suspensión parcial de actividades y Prohibición de realizar
actividades); y, 4) Sanciones Reparadoras (Prestaciones Obligatorias Vinculadas con
el Daño Producido y la Implementación de mecanismos de prevención).
De esta manera obviamente se motivará a la elaboración de una teoría del delito
aplicable a las personas jurídicas, sin embargo, como se encuentra redactada dicha ley,
cabe mencionar que la figura de los programas de cumplimiento normativos para
personas jurídicas no es una atenuante sino todo lo contrario, es una sanción penal
reparatoria (art. 26 sexies numeral 2), donde será el juez de ejecución penal quien en la
verificación de su efectivo cumplimiento, solicitará la asistencia técnica especializada
que corresponda.
Los programas de cumplimiento normativo con fines preventivos desde mucho antes a
esta ley, una empresa (si así deseaba) ya podía y puede contar con ellos, lo cual no es
novedad, pues siempre existió dicha posibilidad con el propósito de mitigar situaciones
de ilicitudes dentro de la empresa o hacia terceros, así como, por ejemplo, el directorio
de una sociedad anónima para responsabilizar a sus administradores de hecho o de
derecho inescrupulosos (aplicación del art. 13 Ter del Código Penal vigente).
Para precisar, con esta nueva ley al no ser aquellos planes de integridad una atenuante
en la responsabilidad penal de las personas jurídicas, no tendrá ningún sentido práctico
más allá del indicado anteriormente, el cual, reiteramos: siempre existía tal posibilidad
(desde el año 1997).
Lamentablemente, es casi por inercia que cuando el sector formal empieza a estancarse
por cautela, esperando como se tornará dicha responsabilidad penal a las personas
jurídicas en los hechos, dará lugar a una postergación, lo cual, significa: reducirse,
mantenerse o contraerse, traduciéndose esto en: no crecimiento.
Ante dicha realidad, si bien la economía no cambiará; sin embargo, tampoco podemos
descartar que sí se podría agravar, puesto que, por los datos citados (año 2019), la
tendencia lamentablemente es que cada vez existan menos formales (lo cual implica
menos ingresos económicos al Estado) y ojalá no se llegue al punto de otra crisis como
el 2001.
Para mitigar toda esta incertidumbre, se debiera cuestionar la constitucionalidad de
dicha ley concerniente a la responsabilidad penal de las personas jurídicas; y, de no
darse tal situación, buscar varias mejoras a dicha ley, entre ellas, por ejemplo, si se
someterá a la persona jurídica a proceso pues que se garantice los derechos
constitucionales de las mismas, trasladando a la empresa el estándar procesal del
sindicado en la comisión de un delito, posibilitando que este pueda ejercer ampliamente
el derecho a la defensa, así como también regular las medidas de seguridad con
propuestas como la de Schünemann, instituyéndose durante el proceso penal, la
“curatela empresarial”, que consiste en establecer vigilancia estricta en la empresa, pero
sin que eso afecte su actividad, reduciendo por un lado, el peligro de continuar
delinquiendo pero sin perjudicar a los socios, accionistas, empleados, proveedores,
compradores y a toda la organización comercial de la empresa.