LA REFORMA AGRARIA EN COLOMBIA.
Para entrar en contexto, primero debemos definir que es una reforma agraria y
cuáles son sus objetivos; habiendo dicho lo anterior podemos decir que reforma
agraria es el conjunto de medidas destinadas a cambiar la forma en la que se
concentra la posesión de tierra, con el objetivó de que las tierras productivas no se
encuentren en poder de unos pocos latifundistas; en otras palabras lo que busca
es evitar que un factor productivo que en este caso es la tierra, este en poder de
unos pocos.
La gran mayoría de las reformas agrarias se han implementado con el fin de
beneficiar a los campesinos, son familias que han trabajado estas tierras, pero que
también a ellos los despojaron por medio de conflictos armado y violencia.
Un claro ejemplo seria la reforma agraria que se implementó en Perú, donde las
tierras fueron expropiadas a los terratenientes y se le adjudicaron a las unidades
productivas cooperativas y campesinas. Todo esto se dio en un contexto de
conflicto social con brechas notorias entre los hacendados y campesinos.
Habiendo entrado en tema podemos empezar a hablar de las reformas agrarias en
nuestro país (Colombia), donde claramente podemos enfocarnos en la práctica de
esta; y está completamente demostrado desde la experiencia que hemos obtenido
aplicando la reforma agraria en Colombia la cual ha sido un completo desastre, y
queda claro que solucionar un problema como la tenencia de tierra en Colombia,
no ha sido, ni será una tarea fácil debido a que esto viene desde hace tantos años.
Por su naturaleza, la ganadería y la agricultura son activida3des que se
desarrollan principalmente con base en el uso de la tierra y el agua. Si se
exceptúa la hidroponía y la ganadería de estabulación, no existe actividad
agropecuaria que se adelante sin utilizar el recurso tierra. Por ello, la tierra reviste
máxima importancia como factor productivo. La calidad de los suelos, su
localización y extensión, determinan su valorización y el potencial de desarrollo en
la producción de alimentos en el país. Sin embargo, en las últimas décadas el
progreso técnico ha contribuido al desplazamiento de la tierra como factor
productivo en relación con el capital. Aun así, ella continúa siendo un factor
decisivo en la productividad agrícola.
El problema del desarrollo económico y social ha sido abordado en todos los
países de diferentes maneras, planteando a la vez múltiples alternativas de
solución. La mayoría de ellas contemplan tópicos relacionados con el manejo
fiscal, monetario y otros afines. No obstante, en algunos de ellos, tal como ocurre
en Colombia, los problemas sociales que atañen a la tenencia y repartición de
tierras no han llamado la debida atención de los organismos gubernamentales, en
tal forma que solucionen los bajos ingresos de una gran masa de población que
deriva su sustento de la actividad agrícola y pecuaria, y que paradójicamente,
provee cerca del sesenta por ciento de la dieta básica del colombiano.
Hablemos de algunas de las reformas agrarias que se han implementado en
Colombia a lo largo de la historia.
La historia de la reforma agraria colombiana se debe analizar teniendo en cuenta
el telón de fondo de la experiencia más general. La presión por una reforma de la
estructura agraria surge de una combinación de problemas percibidos, incluida la
pobreza, la injusticia, la ambigüedad (especialmente en torno de los derechos de
propiedad) y la ineficiencia. La gravedad de estos problemas fundamentales y su
importancia relativa varían de acuerdo con la estructura agraria existente, la
cultura, la escasez de tierra y otros factores.
Colombia nunca ha sido un país de tierra escasa a la manera de muchos países
asiáticos y el desafío ha sido, ante todo, aunque no exclusivamente, el de manejar
la frontera en tal forma que se atenúen las presiones y se cree una estructura
agraria satisfactoria. Es importante señalar cuatro características del patrón de
desarrollo del control de la tierra y de su uso desde la época de la independencia
de Colombia (que originalmente se llamó Gran Colombia).
1. La ambigüedad acerca de quién controla o debe controlar la tierra ha sido una
característica/problema tan notable como la desigualdad en la distribución legal de
la tierra. La ambigüedad ha obedecido a una combinación de situaciones en la que
la propiedad no se ha definido jurídicamente, de interpretaciones opuestas acerca
de lo correcto o legal, y de inconsistencia entre la ley y la práctica.
2. El Estado ha sido un actor importante o potencial por diversas razones; la más
777obvia, el hecho de que la mayor parte de la tierra agrícola explotada fue una
vez de dominio público5; así, las decisiones del Estado acerca de cómo enajenar
esa tierra y en qué condiciones eran esenciales. La manera de poner en práctica
las leyes de tierras era en parte un asunto de capacidad administrativa del
gobierno. A veces, el gobierno actuó como árbitro entre las partes que tenían
disputas de tierras y problemas conexos.
3. El Estado no fue un actor coherente debido a que las diversas partes y
facciones tenían visiones algo diferentes acerca de los problemas agrarios, pero
aún más importante porque los gobiernos locales favorecieron sistemáticamente a
los grandes poseedores (o aspirantes a propietarios), mientras que el gobierno
nacional adoptó una amplia gama de posiciones, dependiendo del partido en el
poder, la situación y otros factores.
4. El dominio de la tierra formaba parte del problema más amplio del control de los
factores de la producción agrícola, entre ellos el trabajo, el otro factor principal.
Muchas de las tensiones que se presentaron a través de los años se pueden ver
como contiendas entre grandes y pequeños poseedores (o aspirantes a esas dos
categorías), pero también como disputas entre el trabajo y la tierra o el capital, en
donde quienes controlaban la mayor parte de la tierra también necesitaban acceso
al trabajo; de aquí, las discusiones sobre las leyes de vagancia y la coerción a los
trabajadores, mientras que los trabajadores que suministraban trabajo buscaban
mejores condiciones para aplicarlo, la mejor de las cuales era poseer tierra.
¿Qué reformas agrarias se han hecho en Colombia?
En este recorrido histórico sobre reforma agraria, se han evidenciado
tres reformas principalmente: la Ley 200 de 1936, la Ley 135 de 1961 y la Ley 160
de 1994. Las dos primeras bajo el Modelo de Industrialización por Sustitución de
Importaciones (ISI) y la segunda ya entrada en el modelo de apertura económica.
La ley 200: El modelo de reforma agraria redistributivo aplicado en Colombia
desde los años sesenta está agotado como posibilidad de resolver la cuestión
agraria y la tenencia de la tierra; así como se agotó rápidamente la ley 200 de
1936 en la solución de los conflictos agrarios, en la clarificación de los derechos
de propiedad y en la apertura de vías de acceso a la propiedad rural por distintos
actores económicos y sociales. El fracaso también está relacionado con el hecho
de que no hubo decisiones políticas para modificar los factores de poder al interior
de la estructura agraria, y para facilitar y promover el ascenso social y político de
los pobladores rurales, vía su incorporación a la modernización y la modernidad,
dentro de una democracia participativa, y con la apertura de alternativas de
empleo e ingreso rurales que garantizaran un aumento en el bienestar y
desestimularan flujos migratorios no generados en un desarrollo industrial.
Ley 135 de 1961: buscaba disminuir la concentración de tierras improductivas y
así modificar la estructura de la propiedad rural, para aumentar la productividad
del campo y elevar el nivel de vida de los campesinos.
Ley 160 de 1994: Por la cual se crea el Sistema Nacional de Reforma Agraria y
Desarrollo Rural Campesino, se establece un subsidio para la adquisición de
tierras, se reforma el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria y se dictan otras
disposiciones. Con el fin de promover, apoyar y coordinar el mejoramiento
económico, social y cultural de la población rural y estimular la participación de las
organizaciones campesinas en el proceso integral de la Reforma Agraria y el
Desarrollo Rural Campesino para lograr su fortalecimiento.