0% encontró este documento útil (0 votos)
162 vistas3 páginas

Arte y Cultura en América Latina

El documento describe la evolución del arte y la cultura en América Latina desde la época colonial hasta la actualidad. Explica que la cultura latinoamericana se basa en las culturas española e indígena y cómo la literatura y las artes florecieron tras las independencias del siglo XIX. También analiza el desarrollo del arte latinoamericano contemporáneo y su proyección internacional en las últimas décadas.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
162 vistas3 páginas

Arte y Cultura en América Latina

El documento describe la evolución del arte y la cultura en América Latina desde la época colonial hasta la actualidad. Explica que la cultura latinoamericana se basa en las culturas española e indígena y cómo la literatura y las artes florecieron tras las independencias del siglo XIX. También analiza el desarrollo del arte latinoamericano contemporáneo y su proyección internacional en las últimas décadas.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ARTE Y CULTURA

América Latina ha pasado por una serie de cambios económicos, sociales y políticos de
largo alcance desde finales del siglo XIX. Las economías nacionales se han integrado en el
sistema global centrado en Europa y Estados Unidos, han cambiado los agrupamientos y las
relaciones sociales, las ciudades han florecido, y la política ha sido testigo de reformas y
trastornos, y a veces de estancamiento.

Si queremos comprender la América Latina contemporánea, debemos situarnos en el


contexto de la expansión económica global, comenzando con la conquista del siglo XVI.
Dentro de este sistema, ha ocupado una posición esencialmente subordinada y ha seguido
unos caminos económicos moldeados en gran medida por las potencias industriales
europeas y estadounidense. Estos desarrollos económicos han originado transformaciones
en el orden social y la estructura de clase, que, a su vez, han afectado de forma crucial los
cambios políticos.

“Los cambios económicos producen cambios sociales que proporcionan el contexto para
el cambio político.”

Cultura española, que constituye, junto con el elemento indio, su base cultural más
importante. La lengua, a este respecto, un rasgo determinante – Andrés Bello escribió, a
mediados del siglo XIX, una conocida Gramática de la lengua española. Sobre esta base
cobra pleno sentido la expresión “Hispanoamérica” o “América Latina” que indican
realidades complementarias, pero distintas.
La literatura latinoamericana abarca las literaturas nacionales de América del Sur y Central,
México, Cuba, Puerto Rico, y partes de las Indias Occidentales. La lengua madre de la
misma es el español o castellano y no es equivalente a hablar de Literatura
hispanoamericana pues esta última incluye otros países hispano hablantes del continente
europeo.
En la década de 1600 los colonizadores europeos documentaron sus experiencias en el
Nuevo Mundo. Cuando las colonias latinoamericanas comenzaron a declarar la
independencia de Europa en la primera parte del siglo XIX, el clima de rebelión impulsó el
deseo de los muchos escritores para crear una literatura que refleja fielmente la vida y las
preocupaciones de los latinoamericanos.
El realismo mágico, o la introducción de elementos sobrenaturales o extraños en la
narrativa de otro modo realista, también se convirtió en una característica común en las
obras de muchos escritores latinoamericanos durante la segunda mitad del siglo XX y uno
de los referentes más reconocidos en de este tipo de literatura es el genial colombiano
Gabriel García Márquez.
Desde la década de 1940 y el período de “boom” de la década de 1960, la literatura
latinoamericana se ha convertido cada vez más disponibles a una audiencia mundial.
Como puede verse, el surgimiento del “Estado-Nación” fue en Europa, el producto de un
largo y lento proceso histórico, en el cual el Estado, entidad jurídica, se ajustó a la Nación,
fenómeno de carácter sociocultural.  En cambio, en nuestro continente, las Naciones
surgieron como consecuencia de la acción de los próceres y caudillos de la Independencia.
Algunos “estados-naciones”, como Colombia, por ejemplo, fueron el producto de la
voluntad de un líder (en este caso, del propio Libertador Simón Bolívar) o del
fraccionamiento provocado por los localismos (Sarmiento decía que en Centroamérica
hicimos una República de cada aldea).
Cabe señalar que hay momentos en nuestra historia en que el sentimiento latinoamericano
se hace sentir con mayor vehemencia.  Son los momentos en que América Latina se afirma
frente a la agresión exterior.  Entonces, más que nunca, es evidente que América Latina es
una realidad innegable.  
En marzo del año 1999, reunidos en Cartagena de Indias (Colombia) casi un centenar de
intelectuales latinoamericanos, llegan a la conclusión que la construcción de América
Latina “más que una simple sumatoria de mercados, debería ser un verdadero proyecto
político de profunda raíz democrática, que promueva la solidaridad entre nuestros pueblos,
se asiente sobre sus propios valores y reconozca la realidad de su contexto pluriétnico y
pluricultural”.
América Latina es, por definición, tierra de mestizaje, de encuentro de pueblos y culturas.
Ese es su signo y su esperanza, su verdadero capital humano y cultural.  “Nuestra América
mestiza”, decía José Martí.  La raza a través de la cual “hablará el espíritu”, según el lema
vasconceliano.  El poeta caribeño Derek Walcott, Premio Nobel de Literatura de 1992, dice
en uno de sus extraordinarios poemas:
“Sólo soy un negro rojo que ama el mar
...tengo holandés, negro e inglés dentro de mí,
y o no soy nadie o soy una nación” ...
El mestizaje es lo que define nuestro ser y quehacer como latinoamericanos.  Define
nuestra personalidad y, a la vez, define nuestras posibilidades como pueblos, nuestra
originalidad y poder creador.  Nuestro presente y nuestro futuro están construidos sobre la
base del mestizaje.
El arte latinoamericano comienza propiamente con la llegada a América de los pueblos
latinos procedentes de Europa (españoles, portugueses, italianos, franceses). Si bien había
previo a la llegada de los latinos un amplio desarrollo artístico de parte de las distintas
culturas indígenas que habitaron el continente antes de la invasión española en el siglo
XVI, y éstas influenciarían los desarrollos artísticos regionales, no se les puede catalogar
como 'latinoamericanas' ya que estos pueblos no hablaban una lengua latina, si no una
lengua propia. El arte de estos pueblos se cataloga, más bien, como precolombino.

A través de la integración de arquitectura, escultura, pintura y artes decorativas, los actuales


pueblos latinoamericanos, desde los tiempos prehispánicos, se preocuparon por hacer un
arte ambiental que consiguiese comunicar un efecto monumental. Tras la conquista
española, esta tendencia se minimizó, hasta que de nuevo se hizo incuestionable,
especialmente a partir de 1950.

Entre los ejemplos más espectaculares se hallan las universidades de México y Caracas y la
ciudad de Brasilia (la nueva capital de Brasil), un primer símbolo del espíritu fidedigno del
arte y arquitectura contemporáneas en Latinoamérica. México emerge como centro del
mundo artístico latinoamericano en la primera mitad del siglo XX. Entre sus múltiples
expresiones artísticas merecen una mención especial los muralistas Diego Rivera, José
Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, en una línea figurativa y didáctica que difunde
una aseveración cultural nacionalista y unas manifestaciones políticas revolucionarias.

Con posterioridad a 1945 los artistas se manifestaron más interesados por los estilos de la
vanguardia internacional. La pintura y la escultura latinoamericanas del siglo XX se han
caracterizado por un continuo coloquio entre lo figurativo y lo abstracto, lo nacional y lo
internacional. En los últimos tiempos, el arte latinoamericano ha conseguido una
proyección internacional espectacular, como exhiben los triunfos comerciales del mexicano
Rufino Tamayo, el chileno Roberto Matta Echaurren o el colombiano Fernando Botero
(Los viudos, 1968, Malba, Colección Costantini).
Se podría argumentar que la categoría de arte latinoamericano, tal y como la entendemos
hoy en día, realmente surgió alrededor de la década de los setenta. Cualquiera que sea su
origen exacto, ha sido evidente para los historiadores de arte, los conocedores y el público
en general que, por más de 50 años, los artistas de América Latina han hecho algunas de las
contribuciones más significativas a las tradiciones del Conceptualismo, el Minimalismo y el
Arte de la Interpretación. 
http://www.hechohistorico.com.ar/Trabajos/Valores_Socioculturales/lecvmx003.html

https://literatura-contemporanea49.webnode.es/literatura-latinoamericana/

https://journals.openedition.org/polis/4122

http://jlartsite.blogspot.com/2018/03/arte-contemporaneo-en-america-latina.html

https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/escena/article/view/45329/45500

https://www.agora-gallery.com/advice/blog/2019/05/10/los-rebeldes-de-america-latina-los-
artistas-contemporaneos-que-deberias-conocer/?lang=es

También podría gustarte