INFORME
La ecología criminal es una teoría que se deriva inicialmente, de la Escuela
Criminológica Francesa, que abordaba el hecho criminal, como un fenómeno social y
de imitación, donde era la sociedad quien “hacía” a los delincuentes, por tanto, éstos
no nacían.
Posteriormente, la ecología criminal toma mayor énfasis, con la Escuela Cartográfica
de Quetelet y Guerry, que a mediados del siglo XIX, mediante su estudio estadístico
denominado “Estadística Moral”, afirmaban la correlación del delito con el entorno
social y físico que rodeaba o donde convivía el sujeto criminal; elaboraron mapas y
datos estadísticos, buscando medir las variaciones en el índice de criminalidad de
diferentes áreas geográficas europeas (Flores, 2012).
Estas investigaciones, condujeron a Quetelet, por su parte, a la formulación de su
Teoría sobre La Ley Térmica de la Delincuencia, la cual especificaba que los crímenes
contra las personas, eran más frecuentes en los climas y estaciones calurosas. Mientras
que los crímenes contra la propiedad, prevalecían en los climas fríos y en el invierno.
En la misma Ley contempló, que el crimen no es un fenómeno individual sino de
masas.
Igualmente, Quetelet, llegó a formular por primera vez la hipótesis de la De privación
Relativa, referida a la toma de conciencia de las personas con respecto a las
desigualdades sociales, lo que puede dar lugar a la aparición de sentimientos de
injusticia y resentimiento, convirtiéndose éstos, en factores que influyen en el delito
en las clases pobres de las ciudades. Así mismo, afirmó, que el crimen es el resultado
necesario de nuestra organización social, de forma tal, que la sociedad prepara a los
criminales, constituyéndose en instrumentos que ejecutan dichos hechos delictivos. A
su vez, determinó, que los jóvenes eran más propensos que los adultos al crimen.
Guerry, por su lado, relacionó varios factores sociales, resaltando los estudios que
relacionaban el crimen y la pobreza, así como también, la falta de educación
asociándola al crimen. Sus conclusiones respecto al primer factor, fue que la pobreza
no es en sí misma, causa de los delitos contra la propiedad, más bien, el factor
principal, reside en la oportunidad que se le presenta al sujeto, para delinquir.
En relación al segundo factor señalado, llegó a la conclusión que en aquellas áreas con
unos niveles de educación más altos, tenían los índices de crímenes violentos más
altos, mientras que los índices más bajos de tales crímenes, se correspondían con los
niveles bajos de educación.
Cabe destacara que también interfieren unos factores que se refieren al entorno Urbano y
Físico: Entre las causas ligadas al entorno, señalamos la urbanización incontrolada, la carencia
de servicios urbanos, la ausencia del concepto de seguridad en las políticas urbanas, el
surgimiento masivo de espacios semi-público, estaciones, etc.), la promiscuidad y la ilegalidad
de barrios trasformados en zonas bajo el control de pequeñas mafias locales.
El crecimiento de la delincuencia urbana en muchas de las grandes ciudades del mundo
durante los últimos 20 años ha llegado a constituir un problema serio. En los países del Norte,
en los centros urbanos de más de 100.000 habitantes la criminalidad, en particular la pequeña
delincuencia, ha crecido en entre el 3 y el 5% anual durante los años 70 a 90.
A partir de los años 90, debido a políticas de prevención y de refuerzo de aplicación de la ley,
la tasa de criminalidad urbana ha empezado a estabilizarse con excepción de la criminalidad de
los jóvenes (12-25 años) y en particular la de los menores (12-18 años). • Esta criminalidad se
ha vuelto siempre más violenta y la edad de ingreso en la actividad delictual ha disminuido de
15 a 12 años.
También los factores culturales.
El grado de formación no hace disminuir la delincuencia, pero sí la hace menos brutal o
primitiva, la misma tiene que ver con el tiempo y espacio. La diferencia radica en el anonimato
y la impunidad.
En los delitos urbanos (mayor criminalidad): existe más tráfico jurídico y anonimato. Se
cometen delitos contra la propiedad: estafas y otras defraudaciones; quiebras y otros
deudores punibles; extorsión; usurpación. Delitos de cuello blanco. Delitos contra la fe pública
(cheque sin fondos). Hay mayor corrupción política.