RELACIÓN ENTRE EDUCACIÓN Y CONOCIMIENTO
INTRODUCCIÓN
El devenir de la sociedad no solamente puede condicionarse a la transformación de
las estructuras económicas y sociales; tiene que ver primordialmente con una
perspectiva de promoción e interés por el conocimiento; por un trabajo adecuado del
binomio educación-conocimiento.
El presente trabajo de investigación pretende explicar la relación que existe entre el
conocimiento y la educación, desde distintas concepciones, así como exponer de qué
manera se da la educación mediante el conocimiento y la relación existente entre el
objetivo, contenido, método, y las características de cada uno de estos.
El primer capítulo alude a la relación entre el conocimiento y la educación, atendiendo
a los conceptos y definiciones de ambos términos, para posteriormente hablar sobre
el vínculo que se da entre estos, así mismo se mencionarán posturas de algunos
autores al respecto. El segundo capítulo explica la relación entre el objetivo y contenido
de aprendizaje, mediante el análisis de ambos conceptos.
El tercer capítulo manifiesta la relación que se da entre el objetivo y el método, desde
la perspectiva del Dr. Carlos Álvarez de Zayas, del mismo modo en el capítulo cuarto
se explican los diferentes tipos de objetivos, enfatizando sobre su estructura y
características.
En un apartado más se mencionarán las características del contenido de enseñanza y
aprendizaje, detallando el valor y el análisis del contenido como base de todo buen
proceso docente-educativo. En el capítulo subsecuente se hace mención sobre la
forma, el método y el medio de enseñanza y aprendizaje, temas que son
fundamentales para cualquier profesional de la educación.
Finalmente se detalla la relación entre los tres ejes básicos del proceso docente-
educativo: el objetivo, el contenido y el método, mismos que señalan la importancia
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del vínculo que se debe establecer entre ellos al momento de llevar a cabo el proceso
de enseñanza-aprendizaje, y de este modo obtener los resultados que favorezcan una
adecuada relación entre el conocimiento y la educación.
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OBJETIVOS
Objetivo General
Explicar la relación existente entre la educación y el conocimiento, mediante el
análisis de los vínculos que se dan entre los distintos aspectos que engloban
estos temas, tales como el objetivo, el contenido y el método.
Objetivos Específicos
Explicar la relación existente entre los componentes del proceso docente-
educativo.
Definir las características y estructura de los distintos componentes del proceso
enseñanza-aprendizaje.
Explicar las características de la forma, contenido y método del proceso
docente-educativo.
Definir el papel que juega el alumno en el proceso de construcción del
conocimiento.
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CAPITULO I. RELACIÓN ENTRE EL CONOCIMIENTO Y LA
EDUCACIÓN
El presente capítulo tratará sobre la relación entre el conocimiento y la educación, a
partir del análisis de estos dos términos desde distintas concepciones. Entendiéndose
por conocimiento a la apropiación y generación de un conjunto de ideas manejadas
por el ser humano y que le proporcionan datos preliminares, que estructurados
lógicamente permiten construir información para que se puedan tomar decisiones y
actuar en consecuencia para transformar la sociedad. Ahora bien, se entiende por
educación como un proceso de crecimiento y desarrollo por el cual un individuo asimila
un caudal de conocimientos, con el fin de usarlos en pro de sus necesidades.
El mundo actual, desde una perspectiva intelectual, está viviendo un tiempo que se
denomina sociedad del conocimiento, que no es más que la interacción entre los
efectos y consecuencias de la mundialización y globalización. Por tanto conocimiento
y educación guardan una estrecha relación, misma que se explicará y analizará a
continuación.
I.1 LA EDUCACIÓN MEDIANTE EL CONOCIMIENTO
Sabiendo que la educación se da a partir de la asimilación de un caudal de
conocimientos para emplearlos en situaciones diversas en que un individuo se
desempeña o vive, el conocimiento es la base de dicho desarrollo. Por tanto, la relación
existente entre ambos términos se vislumbra desde un enfoque pedagógico-social, a
continuación se analiza el concepto del término educación a partir de las ideas del
filósofo inglés Alfred North Whitehead, para posteriormente hablar sobre el término
conocimiento, y finalmente la vinculación entre ambos.
I.1.1 Concepto de educación
La educación debe considerarse como un proceso activo el cual comprende
conocimiento, eficiencia e interés. En palabras de Alfred North Whitehead “La
educación es la adquisición del arte de utilizar los conocimientos. Es un arte muy difícil
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de impartir...lleva implícito el problema de mantener vivo el conocimiento, de evitar que
se vuelva inerte.” (Whitehead, 1957, p.20.) El autor defiende la relevancia de impartir
sabiduría, cultura, como uno de los fines de la educación. Considera que la simple
instrucción favorece las ideas inertes, es decir, los conocimientos muertos, el conjunto
de pensamientos que la mente recibe, pero no utiliza, verifica o transforma en nuevas
combinaciones. Una sociedad que da lugar a las ideas inertes debilita los ideales
educativos, permitirlo resulta inútil y perjudicial.
Para superar las ideas inertes, el estancamiento mental, el filósofo propone que las
instituciones educativas y el docente deben asumir dos principios no enseñar
demasiadas materias y lo que se enseña, enseñarlo a fondo.
Una característica de la educación que se propone lograr el ideal de la sabiduría es
otorgar conocimientos útiles, siendo indispensable que el profesor vincule este saber
con el interés del alumno. Obtener conocimiento es uno de los principales objetivos de
la formación intelectual. Sin embargo, insiste el autor, existe otro ingrediente que tiene
mayor predominio e importancia: la sabiduría. Ésta no se puede poseer sin tener cierta
base de conocimientos, pero es factible tener sólo información y permanecer carente
de ella.
Para Whitehead, la educación posee una característica vital que consiste en ser la
guía del individuo hacia la comprensión del arte de vivir. Y éste comprende tres
momentos: “El arte de la vida consiste, primero, en estar vivos; segundo, en estar vivos
de una manera satisfactoria; y tercero, en lograr un incremento de la satisfacción.
(Whitehead, 1985. p. 48.)
El autor considera que el proceso educativo debe guiar a la comprensión de lo que
significan estos tres aspectos: estar vivos, vivos de manera satisfactoria y vivos para
incrementar esta satisfacción. Por tal motivo, la educación debe conducir a la
sabiduría, fundamentarse en la ciencia, el arte, la religión y la moral.
Para lograr que la educación, efectivamente, permita la comprensión del arte de vivir,
el proceso educativo debe seguir un ritmo, un orden metodológico adecuado, de
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acuerdo a las diferentes materias que se imparten en los diversos grados
institucionales.
I.1.2 Concepto de conocimiento
Hablar de conocimiento es referirse a la suma de saberes que se van adquiriendo a lo
largo de la vida. Por tanto, se puede definir al conocimiento como un conjunto de
saberes sobre un tema o sobre una ciencia, es decir, está conformado por hechos,
verdades e información almacenada mediante la experiencia y el aprendizaje.
Entre las posturas que describen cómo se origina el conocimiento se encuentran el
racionalismo, que plantea que surge de la razón, y el empirismo, el cual establece que
surge de la experiencia.
El racionalismo confía en la capacidad de la razón para alcanzar la verdad de las
cosas. Es una postura filosófica representada principalmente en la tesis de las ideas
innatas planteada por Platón, para él la realidad que se nos muestra es efímera y
cambiante, por tanto, debe existir algo en ella que permanezca siempre y nos perite
diferenciarla para poder pensarla y reconocerla.
Por su parte el empirismo, cuyo principio fundamental fue desarrollado por John Locke,
sostiene que el conocimiento surge de los sentidos y la experiencia, y afirma que la
única fuente de conocimiento es la percepción, ya sea externa (observación de los
sentidos) o interna (autopercepción psicológica).
Ahora bien, es importante mencionar la estructura del conocimiento, que se describe
como una relación entre un sujeto que capta las propiedades de un objeto a través de
un proceso cognitivo, el cual se da dentro de un contexto histórico-social-cultural.
I.2 RELACIÓN CONOCIMIENTO-EDUCACIÓN
Analizando los conceptos de ambos términos se puede establecer una relación entre
estos, puesto que al aprender se conoce y al adquirir conocimientos cada persona se
transforma, es decir, modifica ciertas tendencias o conductas mediante el aprendizaje,
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el cual consiste en asimilar las experiencias y que éstas pasen a ser parte de la vida,
y cambien en alguna forma el estilo de vivir.
Por tanto, lo más importante en el aprendizaje no consiste en tener experiencias, sino
en vivirlas, de tal forma que estas puedan ser asimiladas por los individuos e
incorporadas a su vida. Por eso se dice, que aprender es cambiar en algunos casos lo
aprendido y cambiar algunos aspectos de algún inadecuado aprendizaje.
Por ejemplo, alguien que aprendió a nadar sin técnica y desea aprender técnicas más
eficaces para mejorar su velocidad, tendrá que modificar ciertos hábitos adquiridos y,
en cierta forma, desaprender lo aprendido, para adquirir nuevas habilidades y
aptitudes.
De este modo el conocimiento mantiene una estrecha relación con la educación, ya
que ayuda a comprender la totalidad de la vida, que logre capacitar para ver lo que
hay más allá de las personas, hechos y acontecimientos de cada día, , desde distintas
concepciones y teorías, formando así una actitud crítica hacia lo que se observa,
analiza y vive, tal como apuntan Medina y Salvador: “La teorías de la enseñanza son
abundantes y de gran incidencia en los procesos de aprendizaje y que han servido
para la generación de modelos aplicados y que facilitan los procesos formativos y han
permitido mejorar las perspectivas y paradigmas educativos” (Medina y Salvador, 2002
p.44).
De este modo conocer permite distinguir entre un hecho y una opinión, lo lógico de lo
absurdo, y así poder formar individuos más aptos para dialogar y compartir ideas,
planear preguntas acertadas o bien resolver problemas que requieren de un análisis
profundo.
Sin embargo, no siempre ni en todas partes el conocimiento más valioso es el más útil,
aunque los conocimientos útiles prácticos, pueden ser también valiosos, de esta
manera, la creatividad juega un papel importante en el vínculo que existe entre
educación y conocimiento, al ser una herramienta de búsqueda de nuevas formas de
conocimiento o de expresión nunca antes experimentadas.
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Ahora bien, para que este proceso se pueda dar es importante la mancuerna formada
por el docente-estudiante, porque sólo de esta manera se logrará que el aprendizaje
sea significativo, al respecto Picardo y Escobar opinan:
En la construcción del conocimiento se puede comparar al docente como el
arquitecto en obra de construcción que la diseña, mientras el ingeniero que
ejecuta y calcula las estructuras es el estudiante; solamente juntos, con una
participación equilibrada, se impulsa el devenir de enseñanza-aprendizaje
(Picardo y Escobar, 2002 p.118).
Por todo ello, resulta más importante aprender a aprender, que la simple acumulación
de conocimientos, pues implica adquirir ese espíritu aventurero que impulsa a explorar
nuevos caminos para lograr un aprendizaje vivencial. De este modo a través del
conocimiento que proporciona la educación, se debe llegar a comprender, cómo se
vive, cómo se piensa, cómo se siente y el porqué de estos.
CAPITULO II. LA RELACIÓN ENTRE EL OBJETIVO Y EL
CONTENIDO
A continuación, se hablará sobre la relación que existe entre el objetivo y el contenido
de aprendizaje, entendiéndose el primero como lo que se espera que un individuo
aprenda. En otras palabras, lo que le estudiante debe ser capaz de demostrar al final
de un periodo de aprendizaje. Respecto al contenido es toda la información científica,
objetos o instrumentos que la sociedad considera de utilidad para promover el
desarrollo social y personal de los ciudadanos, es decir, con los que entra en contacto
el estudiante durante un curso escolar. Enseguida se analizan estos términos desde
la concepción de distintos autores, para posteriormente inferir sobre la relación entre
ambos.
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II.1 DEFINICIÓN DE OBJETIVO
El objetivo es el resultado deseado que se espera alcanzar con la ejecución de las
actividades que integran un proyecto, empresa o entidad. Con base en los objetivos
se realiza la evaluación de éxito o fracaso de un proyecto. (Raia A.1985 p. 33)
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, entre las distintas
acepciones, “objetivo” se define como el fin o intento, siendo el fin, término, remate o
consumación de una cosa. El objeto o motivo con que se ejecuta una cosa.
II.1.1 Los objetivos de aprendizaje
Ahora bien, en relación con el tema educativo es importante mencionar qué es un
objetivo de aprendizaje, al respecto Branda L. (1994) opina:
Los Objetivos de Aprendizaje comunican lo que el curso o asignatura espera
que el estudiante aprenda. La identificación de las competencias y los
conceptos o principios que el estudiante debe aprender y adquirir, es
comúnmente el primer paso en la definición de los Objetivos de Aprendizaje.
Los conceptos o principios constituyen las ideas fundamentales que están
detrás del conocimiento, y que permiten entender las bases de éste. (Branda,
A. L., 1994, p. 1)
Sin embargo, es muy posible que la mayoría de los cursos tengan ya preparada una
lista de temas (contenido) para cada asignatura. Esta lista de temas se puede usar
como punto de partida para la identificación de los principios o conceptos que es un
paso esencial en la preparación de los Objetivos de Aprendizaje.
La formulación de objetivos es una tarea fundamental dentro del proceso de
enseñanza- aprendizaje, pudiéndose distinguir entre objetivos generales y específicos.
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Objetivo general: es aquel que contribuye a la solución del problema, responde
a la pregunta de investigación.
Objetivos específicos: son aquellos que responden a los subproblemas
encontrados, es decir, contribuyen a que el objetivo general sea alcanzado.
Según Branda, A. L. (1994) Los Objetivos de Aprendizaje deben tener las siguientes
características:
Ser pertinentes: Los objetivos deben estar relacionados con
conceptos/principios que forman las bases del aprendizaje y ser pertinentes a
ellos. A veces, los objetivos se escriben en una manera incongruente con los
conceptos / principios.
Ser claros: No debe haber ambigüedad en las palabras usadas para describir
los objetivos. Si bien palabras como “apreciar,” “entender” y “saber” que dan
lugar a muchas interpretaciones son apropiadas para referirse a los principios /
conceptos, su uso debe evitarse en la preparación de los objetivos; palabras
como “comparar,” “contrastar,” “construir,” “diferenciar,” “identificar,” “escribir” y
“solucionar,” dan lugar a menos interpretaciones, y es por eso que su uso se
recomienda.
Ser factibles: Los Objetivos de Aprendizaje deben describir lo que el estudiante
pueda llevar a cabo con el tiempo y los recursos disponibles.
Ser evaluables: Debido a que los objetivos describen lo que el estudiante debe
ser capaz de demostrar, tienen que describir lo que es evaluable. En general,
los objetivos describen el nivel mínimo que es aceptable. El método de
evaluación del estudiante indicaría que cantidad -o tipo de Objetivos- se
requerirían para que el estudiante proceda en el programa (porcentaje para la
promoción del estudiante). (Branda, A. L., 1994, p. 1)
Tomando en cuenta dicha definición y características se puede apreciar que lo que un
objetivo pretende es alcanzar un determinado fin o propósito, valiéndose del estudio y
aprendizaje de contenidos durante un cierto curso o materia. Para alcanzar dicho fin
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debe contar con ciertas características que permitan que el logro se haga con éxito,
puesto que son el punto de partida para llevar a cabo todo un proceso de aprendizaje,
por tanto, el objetivo es imprescindible al contenido.
II.2 LOS CONTENIDOS DE APRENDIZAJE
Para construir el plan educativo se comienza por definir los fines de la educación,
deducir de ellos unas metas más precisas que servirán a su vez para determinar los
objetivos de las acciones pedagógicas cotidianas.
Los contenidos han tenido en la programación diversas orientaciones, desde la idea
de que a más cantidad de contenidos mayor desarrollo de capacidades, a la
concepción de que deben apegarse a los objetivos, pasando por la total dependencia
de unos contenidos prefijados sin la participación del contexto específico.
II.2.1 Concepto
Se puede determinar a los contenidos de aprendizaje con la pregunta ¿Qué enseñar?
Sin embargo, existen diversas posturas respecto a las modalidades y
conceptualizaciones sobre la naturaleza de los contenidos en la acción escolar.
Estas posturas aparecen en un campo donde pueden observarse posiciones extremas
y polémicas que han respondido a determinados momentos o corrientes, desde las
que consideran a los contenidos como el núcleo y la esencia de una propuesta
curricular, hasta las que asumen su insuficiente valor, o cuando mucho les conceden
un papel secundario.
Como ejemplo bien conocido de una de las posturas extremas, se menciona el caso
de la escuela tradicional, donde el término “contenido” se ha empleado para referirse
a aquello que debe aprenderse acerca de las materias o asignaturas clásicas:
nombres, conceptos, principios, enunciados, teoremas. Este es un enfoque de los
contenidos estrictamente disciplinar y de carácter cognitivo.
En el campo al que se hace referencia, puede encontrarse también una posición que
reconoce la importancia del contenido como medio para la ejercitación del proceso de
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pensamiento y el desarrollo de determinadas habilidades y destrezas. En términos de
Maldonado (2005):
Los contenidos son las actividades, las experiencias y los saberes
disciplinares. Son todos los eventos con los cuales se aspira a lograr los
propósitos de la enseñanza [...] pueden ser propósito y medio. Propósito
cuando se forma para una disciplina o profesión, y medio cuando los
contenidos buscan desarrollar las funciones superiores del hombre: el
pensamiento, el raciocinio, el juicio, etc. (Maldonado, G. 2005, p.3)
Atendiendo a este concepto, se destaca la importancia de los contenidos para lograr
los propósitos de toda enseñanza para lograr en el ser humano una función superior,
que va más allá de la simple asimilación de conceptos.
O, según propone Zapata (2003):
[ ... ] los contenidos serían el resultado del aprendizaje, es decir el cambio que
se produce en el material cognitivo del alumno entre el antes y el después de
la actividad de aprendizaje (cambio entendido como incorporación de nuevo
material, desecho del antiguo, o cambio en el tipo de relaciones entre
elementos de conocimiento y/o la forma de procesarlo) [...] Utilizaremos el
término contenido, modificado por las expresiones de enseñanza o de
aprendizaje, con el sentido de material cognitivo que se ve aumentado o
modificado en el aprendiz como resultado del proceso de aprendizaje (Zapata,
2003, p. 4).
Al definir los contenidos como saberes culturales, se incluyen en ellos hechos,
conceptos, principios, habilidades, valores, creencias, actitudes, destrezas, intereses,
hábitos, pautas de comportamiento, e incluso, competencias, que permitirán al
aprendiz desempeñarse en ciertas áreas o contextos, así como la posibilidad de
alcanzar un mayor conocimiento del mundo.
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II.2.2 Tipos de contenido
En general se coincide en señalar los siguientes tipos de contenido: conceptuales o
declarativos, procedimentales o habilidades, actitudinales o de conductas y los
actuales.
Conceptuales: Se refieren a saber conocer, o sea a los aprendizajes de
conceptos, datos, hechos y principios.
Procedimentales: Comprenden el saber hacer, la ejecución de habilidades,
estrategias, técnicas o métodos. Pueden ser de dos tipos: algorítmico o sea
donde la secuencia es siempre la misma, o bien, heurístico, en el cual las
acciones a realizar y su propia organización dependen de cada caso de las
características de la situación donde se aplicarán.
Actitudinales: Implica el saber ser y relacionarse con los demás. O sea,
comprende los saberes y comportamientos afectivo-sociales como son el
acatamiento de las normas y valores, así como saber comportarse de manera
socialmente aceptable. Las actitudes son “constructos hipotéticos, o sea que es
algo que no se ve, sino cuya existencia se infiere indirectamente. Este
constructo permite explicar las tendencias o disposiciones adquiridas, y
relativamente duraderas, para evaluar, de un modo determinado, un objeto,
persona, suceso o situación”.
Factual: Implica los conocimientos previos de los alumnos acerca de la materia.
Si bien se advierte que en la práctica educativa no hay una clara diferencia en
su adquisición, ya que para lograr el dominio de uno se precisa del concurso de
los otros: es importante distinguirlos porque cada uno de ellos requiere de
didácticas particulares. (Sánchez, M.S., 2012, pp.10-12).
Por tanto, al inferir sobre la relación entre el contenido y objetivo, es necesario conocer
las características de cada uno, y a partir de esto establecer que dicha relación es
imprescindible para el adecuado proceso de enseñanza-aprendizaje, puesto que, al
ingresar a un determinado curso, se busca que el aprendiz alcance o logre los objetivos
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planteados a partir de la secuenciación de ciertos contenidos estipulados en un plan
de estudios. Dicho fin se alcanza cuando los objetivos son planteados desde una
perspectiva de contexto y adecuación a los contenidos, es decir los contenidos se
superponen a los objetivos.
II.3 LA RELACIÓN ENTRE EL OBJETIVO Y EL CONTENIDO
La relación entre ambos componentes se pone de manifiesto cuando los elementos del
contenido y su estructura constituyen el resultado de su adecuación a los objetivos.
Mientras que lo que se manifiesta permanentemente en el proceso, es decir, lo que el
docente enseña y el estudiante aprende son el contenido, su estructura y sus
cualidades (niveles de profundidad, asimilación y sistematicidad), los objetivos
constituyen la esencia de lo que se espera.
El objetivo, en tanto que esencia, es más general que el contenido, por ejemplo, en
una clase se puede presentar al estudiante varios conceptos o procedimientos; sin
embargo, el objetivo tiene que ser capaz de integrar, de sistematizar todos los
elementos en función de alcanzar un resultado cualitativamente nuevo en el desarrollo
del estudiante.
Al respecto afirma Álvarez de Zayas: “Consecuentemente, pueden existir algunos
elementos del contenido que no aparecerán explícitamente en el objetivo dado que su
papel es solo de servir a la estructura lógica de los contenidos que se aprenden.”
(Álvarez de Zayas, 1992, p. 92)
Esta relación se expresa en el desglose, análisis o particularización del contenido de
una asignatura que se hace a partir de una convicción, capacidad y conocimiento
generalizador que aparecen en el objetivo. En palabras de Álvarez de Zayas: “El
contenido es detallado y analítico, el objetivo es globalizador y sintético” (Álvarez de
Zayas, C. 1992, p. 92). En cada tema el objetivo debe ser uno, los contenidos varios.
El objetivo expresa la cualidad del todo, el contenido manifiesta sus partes.
Resumiendo, el contenido es en función del objetivo, es decir, el objetivo es la variable
independiente y el contenido, la dependiente. Tal como lo afirma Álvarez de Zayas:
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“Qué enseño (contenido) es función de para qué enseño (el objetivo).” (Álvarez de
Zayas, C. 1992, p. 93)
CAPITULO III. LA RELACIÓN ENTRE EL OBJETIVO Y EL MÉTODO
En el presente capítulo se describirá la relación que se da entre dos de los elementos
fundamentales del proceso enseñanza-aprendizaje. El método es el modo de
desarrollar el proceso, es la estructura de este, tanto de las actividades a desarrollar
por los estudiantes y el profesor, como de los distintos tipos de comunicaciones que
en el mismo se desarrollan.
El objetivo es general y válido para todos los estudiantes, es el logro o resultado
esperado en todos los alumnos. El método es la manera en que cada uno desarrollará
el proceso para alcanzar el objetivo, es, en consecuencia, específico. En palabras de
Álvarez de Zayas (1992): “El objetivo es general y se refiere al resultado que se quiere
alcanzar al finalizar el proceso, el método es fenoménico e inherente a cada momento
del proceso. El método es más rico y multivariado, el objetivo es esencial.” (Álvarez
de Zayas, C. 1992, p. 94)
El objetivo de un tema puede ser, por ejemplo, que el alumno sea capaz de clasificar
un conjunto de animales. Esto, por supuesto, obliga a que el estudiante desarrolle
múltiples clasificaciones como método de aprendizaje, a manera de solución de
problemas, este es el aspecto general del método que establece el objetivo. Pero el
modo en que lo hace cada escolar puede ser en alguna medida distinto al del otro
compañero del grupo. Al respecto opina Torres M. H. (2009):
En el método cada alumno manifiesta su propia personalidad, sus gustos,
vivencias e intereses y modifica, en cierto grado, el método general. Si el
objetivo es productivo o creativo los métodos serán productivos o
creativos. Sin embargo, en el método, cada escolar debe inicialmente
imitar la orientación del profesor y después transformar, recrear lo
orientado. (Torres M. H. 2009, p. 59)
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La asimilación de la habilidad generalizadora por el estudiante que orienta el objetivo
pasa por su transformación, en el desarrollo del método, en el aprendizaje. Para ello,
el profesor determina qué habilidad está presente en el objetivo y posteriormente hace
uso de esta mediante la explicación, es decir, le muestra al estudiante el uso de la
habilidad (enseñanza) para que, mediante la ejemplificación de esta, se familiarice con
la misma.
A continuación, el estudiante utiliza esta habilidad (aprendizaje) en la solución de
múltiples problemas concretos, lo que posibilita que la domine. Es decir, la habilidad
que aparece en el objetivo determina el método más general de enseñanza y
aprendizaje en el proceso docente de modo tal que al apropiarse el estudiante, por su
múltiple uso, domine el objetivo.
Sin embargo, el profesor en la dinámica del proceso y por su carácter concreto, para
enseñar la habilidad hace uso de múltiples procedimientos y operaciones, adecuando
el método más general a las condiciones específicas concretas del colectivo de
estudiantes, enriqueciéndolo y particularizándolo según las variadas situaciones que
implica cada problema o situación específica en cada alumno. De ahí, que los métodos
de enseñanza y aprendizaje son mucho más ricos, variados y multifacéticos que la
habilidad que encierra el objetivo, o las que aparecen en el contenido.
Por esa razón, no debe entenderse el método de enseñanza ajeno al objetivo, pero, a
su vez, no se identifican. Ambos tienen personalidad propia, pero están relacionados
mutuamente. “El objetivo como inductor, como aspiración a alcanzar; el método, como
ejecutor, como vía para alcanzarlo”. (Álvarez de Zayas, C. 1992, p.95)
Durante el desarrollo del proceso docente-educativo el profesor escoge y ejecuta
diferentes procedimientos para la introducción de los nuevos contenidos, y
consecuentemente, de manera similar, el estudiante lo lleva a cabo para su
apropiación, Torres M. H. (2009) explica:
El objetivo es social, el método es particular. La relación entre el objetivo
y el método, de carácter dialéctico, se convierte en la contradicción
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fundamental del proceso y su fuente de desarrollo, en que lo social se
individualiza y lo individual se socializa. (Torres M. H. 2009, p. 42)
Por tanto, el método es la organización racional y práctica de los recursos y
procedimientos del profesor, con el propósito de dirigir el aprendizaje de los alumnos
hacia los resultados previstos y deseados, es decir, hacia los objetivos. En otras
palabras, de conducir a los alumnos desde el no saber nada hasta el dominio seguro
y satisfactorio de la asignatura, de modo que se hagan más aptos para la vida en
común y se capaciten mejor para su futuro trabajo profesional.
CAPITULO IV. EL OBJETIVO INSTRUCTIVO, EL OBJETIVO
CAPACITIVO Y EL OBJETIVO EDUCATIVO.
Enseguida se profundizará sobre los tipos de objetivo desde una perspectiva general,
como se mencionó anteriormente los objetivos aluden a los fines que se desean
alcanzar tras el abordaje de ciertos contenidos, sin embargo, existe una clasificación
de dichos objetivos según su finalidad, misma que se describirá a continuación.
El objetivo es un componente que no se aprecia de manera inmediata en el proceso
docente-educativo. Se llegó a determinar como resultado de profundas investigaciones
pedagógicas. El objetivo es lo que se pretende lograr en el estudiante, son los
propósitos y las aspiraciones que se desean formar en los alumnos. En palabras de
Álvarez de Zayas (1992):
El objetivo es el componente de estado que posee el proceso docente-
educativo como resultado de la configuración que adopta el mismo sobre
la base de la relación proceso-contexto social y que se manifiesta en la
precisión del estado deseado o aspirado que se debe alcanzar en el
desarrollo de dicho proceso para resolver el problema. (Álvarez de
Zayas, C. 1992, p. 73)
Como se deduce de la definición anterior el objetivo debe redactarse en términos de
aprendizaje, es decir, que tanto para el docente, como para el alumno, el objetivo es
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el mismo y está en función de este último. A partir de las relaciones de la sociedad con
la escuela, en la que esta se subordina a la primera, se infiere que el objetivo
desempeña un papel intermedio entre la sociedad y la escuela, por lo que ocupa el
lugar principal o rector, y determina la base concreta que debe ser objeto de
asimilación, el contenido de la enseñanza. Además, precisa, los métodos, los medios
y las formas organizativas de la enseñanza. Como ya se explicó una de las funciones
del objetivo es la de orientación del proceso docente: precisa el sistema de
conocimiento y la estructura u orden en que se enseñará el conocimiento. En resumen,
las cualidades fundamentales de los objetivos son las siguientes, según Feldman D.
(2010):
El objetivo manifiesta las exigencias que la sociedad le plantea a la educación
y, por ende, a la nueva generación.
Al objetivo le corresponde la función de orientar el proceso docente con vista a
la transformación de los estudiantes hasta lograr la imagen del hombre que se
aspira.
La determinación y realización de los objetivos de forma planificada y a todos
los niveles es una condición esencial para que la enseñanza tenga éxito.
De los objetivos se infieren el resto de los componentes del proceso docente,
pero a su vez, todos ellos se interrelacionan mutuamente influyendo sobre los
objetivos. (Feldman, D. 2010, p. 40)
En este sentido los objetivos se proyectan, de acuerdo con el grado de trascendencia
en la transformación que se espera alcanzar en los estudiantes, en tres dimensiones,
instructiva, desarrolladora o capacitiva y educativa. La instructiva, se refiere a la
asimilación por el estudiante de un conocimiento y al dominio de una habilidad; la
desarrolladora o capacitiva, a las transformaciones que en las potencialidades del
modo de actuación se quiere alcanzar en los alumnos; y la educativa, a las
transformaciones a lograr en los sentimientos, las convicciones y otros rasgos de la
personalidad de los estudiantes. A continuación, se hablará detalladamente de cada
uno.
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IV.1 EL OBJETIVO INSTRUCTIVO
La instrucción, como se refiere a una rama de la cultura, se concreta en las habilidades
a formar, las que siempre están asociadas a un conjunto de conocimientos.
De tal modo que al redactar el objetivo instructivo se debe, ante todo, precisar la
habilidad que debe mostrar el estudiante si ha logrado el objetivo, esta forma el núcleo
del objetivo. Esa habilidad general está formada por el conjunto de acciones y
operaciones, que, en su integración sistémica, es la habilidad mencionada, Álvarez de
Zayas (1992) menciona:
Para que el alumno domine la habilidad es necesario que utilice en cada
ocasión ese conjunto de acciones y operaciones. Así, cuando se enfrenta
a cada problema deber ir, en una secuencia de pasos, utilizando distintas
acciones y operaciones, para la solución de dicho problema. Esto no
quiere decir que siempre el orden que se siga sea el mismo; pero sí
similar, lo que asegura el dominio de la habilidad, como integración de
esas acciones. Asociada a cada una de esas acciones están presentes
los conceptos, las leyes, las teorías propias del objeto con que se trabaja
(los contenidos), lo que lleva a vincular a cada tipo de habilidad un objeto
(un contenido) específico, ambos aspectos constituyen el objetivo
instructivo. (Álvarez de Zayas, C. 1992, p. 75)
Sin embargo, el contenido que aparece en el objetivo (la habilidad y los conocimientos
asociados a ella) debe ser precisado, para que realmente sirva de guía y así surgen
los niveles de asimilación, profundidad y sistematicidad de ese contenido, cualidades
que se manifiestan en los objetivos como consecuencia de que existen en el proceso
como totalidad, tal como se mencionó en el capítulo II.
IV.1.1 La estructura del objetivo instructivo
Como se mencionó anteriormente la precisión del objetivo debe estar en
correspondencia a los niveles de asimilación, profundidad y sistematicidad del
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
contenido, por lo tanto, el objetivo instructivo presenta una estructura dada por dichos
niveles, atendiendo que estos últimos cuentan con un elemento indispensable, el
tiempo.
El nivel de asimilación, su clasificación: El nivel de asimilación significa el nivel
de dominio que deberá tener el estudiante del contenido. Este nivel se puede
clasificar en reproductivo o productivo. El reproductivo es aquel nivel de
asimilación que exige que el estudiante sea capaz de repetir el contenido que
se le ha informado, ya sea este en forma declarativa o resolviendo problemas
iguales o muy similares a los ya resueltos. El productivo es aquel nivel de
asimilación que exige que el estudiante sea capaz de aplicar, en situaciones
nuevas para el alumno, los contenidos.
El nivel de profundidad: Se refiere al grado de esencia del contenido a asimilar.
Así, un mismo concepto o ley se puede describir cualitativamente o explicarse
estableciendo sus relaciones cuantitativas, lo que manifiesta dos niveles de
profundidad. Es el nivel de profundidad lo que puede caracterizar a un mismo
contenido cuando se estudia en primaria, secundaria o en la educación superior
y es, según se conoce de la experiencia, uno de los aspectos más complejos
en la redacción del objetivo.
El nivel de sistematicidad, su clasificación: El proceso docente-educativo se
puede clasificar en correspondencia con el grado de complejidad. En este caso
se refiere, a la tarea docente, al tema, a la asignatura, a la disciplina, al año o
grado, a la carrera o tipo de proceso docente- educativo. Cada uno de estos
niveles posee sus propios objetivos. Cada vez que se pasa de un nivel a otro
más complejo es consecuencia de la integración de un conjunto de niveles
subordinados, es decir, el tema incluye todo un conjunto de tareas docentes, y
la asignatura un conjunto de temas. Por esa razón, los objetivos de los temas
tienen que expresar un nivel de sistematicidad, y los de la asignatura otro que
exprese un sistema más complejo, que integre un conjunto mayor. (Álvarez de
Zayas, C. 1992, p.76)
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
El objetivo posee una habilidad y un conjunto de conocimientos, precisados ambos en
sus correspondientes niveles de asimilación y profundidad y en correspondencia con
el nivel de sistematicidad que le corresponde a la instancia en que se están elaborando
los objetivos. González, D. y Sánchez S. (2014): “Al estar los objetivos instructivos
vinculados con el dominio, por parte del estudiante, del contenido de una asignatura y
expresar las características que estos deben alcanzar que le faculten para resolver
problemas a su alcance en el mundo circundante6 deben responder las interrogantes
básicas que guían este proceso. (González D. I y Sánchez S. 2014, p. 472)
IV.1.2 Características del objetivo instructivo.
El objeto, expresado didácticamente en los conocimientos y las habilidades, se ve
modificado en correspondencia con la situación de dicho objeto.
Este hecho debe ser reflejado en la elaboración del objetivo en el que se precisen
todos aquellos aspectos que sean necesarios. González D. y Sánchez S. (2014)
opinan:
En los objetivos instructivos, se declaran los conocimientos y las
habilidades que debe alcanzar el estudiante. Aparte de estas
especificaciones, pero con un peso vital en su consecución, los modos o
conductas que se esperan durante el aprendizaje están matizados por
los valores que los acompañan y tienen su punto de partida y
fortalecimiento en las actuaciones o modelos que exhiben los docentes.
Esto también constituye una parte del contenido de la enseñanza.
(González D. I y Sánchez S. 2014, p. 473)
Como ya se dijo en un capítulo anterior la forma de existencia fundamental en que se
desarrolla el proceso docente es en el tiempo.
Un concepto debe ser explicado en un cierto lapso, una habilidad se
alcanza en otro intervalo de tiempo, el contenido de una asignatura, en
un cierto volumen de horas lectivas. El dominio del objetivo también hay
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
que precisarlo en ciertos marcos de tiempo. El desarrollo de las
capacidades en los estudiantes hay que lograrlo en un lapso finito. No
es ocioso, por tanto, que el objetivo instructivo pueda tener, como un
elemento de su estructura, el tiempo en que el estudiante manifieste el
dominio del objetivo. (Torres, M. H. 2009, p.50)
IV.2 EL OBJETIVO DESARROLLADOR O CAPACITIVO
El objetivo desarrollador debe expresar, en su formulación, aquellas facultades u otras
cualidades físicas o espirituales que se deben formar en el estudiante como resultado
de la acción directa de una o varias habilidades o conocimientos. “Esto implica que la
facultad es consecuencia de la habilidad, pero, entre ellas, no hay una relación directa
o lineal, por el contrario, su vínculo es dialéctico.” (Álvarez de Zayas, C. 1992, p. 77)
Una habilidad puede, en determinadas condiciones, formar una facultad y, en otras
condiciones. Por otro lado, una facultad ya formada da pie al desarrollo de nuevas
habilidades. Ese vínculo habilidad-facultad expresa una relación dialéctica en el que
cada una tiene su propia personalidad y responde a una dinámica propia, con relativa
autonomía, lo que puede implicar que en aras de alcanzar un objetivo desarrollador se
puede cambiar la habilidad a formar.
Así, por ejemplo, para que un estudiante forme la facultad de demostrar, en la
asignatura de Matemáticas, el profesor orienta al alumno a que desarrolle
deducciones, lo que se puede considerar como la habilidad, y en aras de la facultad a
desarrollar, en un momento determinado lo puede poner a resolver problemas y, en
otro momento, a descansar. El objetivo desarrollador se puede redactar en ocasiones,
al igual que las habilidades, con ayuda de verbos, no obstante, estos objetivos se
diseñan en procesos complejos de niveles estructurales más largos en tiempo como
son la asignatura o la disciplina. (Álvarez de Zayas, C. p.75)
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
IV.3 EL OBJETIVO EDUCATIVO
Un objetivo educativo es el comportamiento esperado en el alumno como
consecuencia de determinadas actividades didácticas y docentes, comportamiento
que debe ser susceptible de observación y evaluación, al respecto Álvarez de Zayas
(1992) menciona:
Durante la organización del proceso docente es necesario establecer los
rasgos más generales y esenciales que deben caracterizar a los
egresados del nivel o tipo de proceso educacional, aquellos dirigidos a
conformar los aspectos más trascendentes de la formación del hombre
para la vida: los objetivos educativos. (Álvarez de Zayas, 1992, P. 76)
El objetivo educativo es la aspiración más trascendente. Es lo que se aspira a formar
en cuanto a las convicciones y los sentimientos en el escolar. Sin embargo, ese
objetivo educativo se alcanza por medio, y a la vez, junto con lo instructivo y lo
desarrollador. La formación del sentimiento (educativo) está inmerso en la formación
del pensamiento (desarrollador) y viceversa. Lo educativo es más general que lo
instructivo y, por lo tanto, es un resultado a más largo plazo, y sobre una misma
característica pueden influir múltiples asignaturas. De tal manera lo educativo, y lo
desarrollador se alcanzan mediante la instrucción, dirigida de un modo consciente,
aspecto este que cierra la triada dialéctica y que relaciona operativamente lo educativo
y lo desarrollador.
La formación de los rasgos de la personalidad que establecen los objetivos educativos
se alcanza, fundamentalmente, mediante la apropiación por el estudiante de los
contenidos de las distintas asignaturas, es decir, a través del cumplimiento de los
objetivos instructivos y desarrolladores, que presupone la formación de las facultades
intelectuales, de su pensamiento, de su formación intelectual. La asimilación del
concepto y la formación de la habilidad crean las condiciones necesarias para
desarrollar las convicciones y los sentimientos. Sin embargo, esto no es una condición
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
suficiente, obligatoriamente la apropiación de un contenido no implica el logro del
objetivo educativo.
En el logro del objetivo educativo se requiere que estén presentes dos factores más.
En primer lugar, el valor (tercera dimensión del contenido) que se signifique, por el
profesor y el estudiante, del objeto de estudio, durante el desarrollo del proceso. En
segundo lugar, destacar la naturaleza social propia del proceso docente-educativo
durante la ejecución de ese proceso, mediante la solución de problemas u otros
métodos de enseñanza. Un proceso que destaque lo social del contenido y que utilice
métodos cercanos o propios de la actividad productiva es más educativo que el que
no signifique estos humana y del proceso docente-educativo mediante el cual se
forma.
IV. 3.1 Características del objetivo educativo
Algunas características del objetivo educativo desde el punto de vista general,
aludiendo sobre la base de los contenidos en que el educando se forma como
productor de cultura en general, tanto material como espiritual, por tanto, se convierte
en el primer objetivo del proceso formativo.
Es filosófico, porque posibilita la generalización de todas las ciencias.
Es político, porque estimula aquellos sistemas sociales que más potencien el
desarrollo de la sociedad en su conjunto.
Es intelectual, porque como consecuencia de la actividad laboral el hombre
desarrolla sus capacidades cognoscitivas y refleja mejor, en términos de
conocimientos, las características del medio.
Es estético, porque a través de lo bello el hombre se expresa con plena
creatividad y en su plena dimensión humana.
Es físico, para capacitar al hombre en el plano físico a la realización completa
de su realización personal.
Es politécnico, porque generaliza las principales líneas directrices de la
tecnología contemporánea.
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
Es ético, porque contribuye a la formación moral del trabajador, del creador, del
realizador en armonía con todos los otros hombres que conforman la sociedad
humana en aras de que todos los individuos, los pueblos y las naciones, tengan
su pleno desarrollo y luchen contra aquello y aquellos que se lo impiden.
(Álvarez de Zayas, C. 1992, p. 78)
Estos rasgos son los distintos objetivos educativos que se aspiran alcanzar en el
proceso formativo en cualquier sistema educativo.
CAPITULO V. CARACTERÍSTICAS DEL CONTENIDO DE LA
ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE.
Como se mencionó anteriormente el contenido alude al conjunto de conocimientos,
valores, actitudes que se pretende desarrollar en el estudiante tras el paso por un
determinado curso escolar. En este capítulo se abordarán las características de este
conjunto desde la perspectiva de enseñanza-aprendizaje.
El contenido se considera como una experiencia de aprendizaje en un sistema de
instrucción, o bien, se compone de la información de una doctrina que posee estructura
y una base.
Toda planeación se debe fijar en las necesidades del niño, para que esto en conjunto
con la observación por parte del profesor, le den las herramientas necesarias a este
para que pueda desarrollarse y adaptarse dependiendo lo que vive. Es así como se
afirma que los contenidos deben llevar secuencia y organización en base al contexto
del estudiante.
Cada tema incluido en el contenido debe estar basado en el niño y sus necesidades,
como el interés, su edad o nivel y cuya finalidad debe ser formativa e informativa,
fomentadas en las actividades y conocimientos útiles para un adecuado desarrollo del
estudiante.
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
V.1. ANÁLISIS DEL CONTENIDO
Al organizar el programa educativo se deben seleccionar los contenidos más
adecuados para el mundo de hoy y mañana, en función de actividades con sentido,
pertinentes y motivadoras que posibiliten el conocimiento posterior.
Los criterios de utilidad, significación, adecuación, la globalización e
interdisciplinariedad son necesarios a la hora de seleccionar los contenidos de
aprendizaje. Éstos serán útiles si sirve para reconstruir el conocimiento previo del
alumno o alumna y desarrolla las capacidades que se pretende al realizar una actividad
didáctica determinada. Ellos serán significativos si satisfacen las necesidades y
preocupaciones del educando, si ayudan a resolver sus problemas o comprenderlos
mejor, o lo aproxima a la realidad en la cual se encuentra.
El análisis de contenidos proporciona criterios de secuenciación que tienen en cuenta
tanto la estructura interna de los contenidos de enseñanza como los procesos
cognitivos que intervienen en el aprendizaje significativo, esto con el propósito de
evidenciar un mejor desempeño en los estudiantes.
Según la técnica de análisis de contenidos el proceso a seguir para secuenciar un
conjunto de contenidos de enseñanza consta de tres pasos, según Zapata (2003):
Descubrir y destacar los ejes vertebradores de los contenidos que deben
enseñarse a los alumnos.
Descubrir y destacar los contenidos fundamentales y organizarlos en un
esquema jerárquico y relacional.
Proceder a la secuenciación según los principios de la organización psicológica
del conocimiento. (Zapata, 2003, p. 20)
A modo de síntesis cabe afirmar que la secuenciación de contenidos de enseñanza
debe hacerse teniendo en cuenta tres criterios generales que orientarán la
organización de los bloques de contenido para el proceso de aprendizaje de los
alumnos. En palabras de Zapata (2003):
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
Primer criterio: La elaboración de secuencias de aprendizaje por parte de
los profesores supone considerar la estructura del contenido de
enseñanza que hay que proponer a los alumnos y, a la vez, la manera
como los alumnos construyen su propio conocimiento.
Segundo criterio: Los contenidos seleccionados como fundamentales
deben ser los que tienen mayor capacidad de inclusión, es decir, los que
pueden integrar otros contenidos que los alumnos también tendrán que
aprender; y cuantos más contenidos puedan integrar, mejor.
Tercer criterio: En primer lugar, hay que presentar los conceptos más
generales e inclusivos, dejando para después los aspectos más
concretos y los más irrelevantes. (Zapata, 2003, p. 20)
Con estos criterios, siguiendo los tres pasos indicados más arriba, el análisis del
contenido de enseñanza conduce al establecimiento de unas jerarquías conceptuales
que suponen una secuenciación descendente: comienzan por los contenidos más
generales e inclusivos hasta llegar a los más específicos, pasando por contenidos
intermedios.
Para la elaboración de secuencias de aprendizaje, en particular las que se refieren a
contenidos de carácter conceptual, pueden ser útiles los llamados mapas de
conceptos, los esquemas conceptuales, las representaciones en forma de árbol, los
diagramas de Venn, etcétera.
V.2 EL VALOR DEL CONTENIDO
La concreción de las intenciones educativas es uno de los pasos más difíciles a lograr
en el diseño curricular. La distancia que separa las ideas y la teoría de la práctica
puede ser muy grande si no se cuenta con un proceso adecuado.
Los objetivos suponen una primera clarificación de las intenciones (o necesidades)
educativas, y por tanto del qué enseñar; también hacen explícito lo que se desea hacer,
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
el tipo de situaciones formativas que se pretende crear y el tipo de resultados que se
desean obtener.
Sin embargo, su carácter general y poco preciso puede no ofrecer directrices claras
para la acción docente. El cómo concretar más las intenciones educativas ha dado
lugar a múltiples propuestas por parte de diferentes especialistas en diseño curricular,
dichas propuestas van desde un intento de precisar los objetivos, diversificando sus
tipos, hasta considerar que para aclarar mejor dichas intenciones se pueden tener en
cuenta tres aspectos:
Los contenidos sobre los que versa el aprendizaje;
Los resultados del aprendizaje que se esperan obtener.
Las actividades de aprendizaje (Nieda, como se cita en Sánchez, 2012, p.3).
Se considera como punto de partida la primera postura al reconocer una doble
importancia de los contenidos, no sólo como elementos que definen el qué enseñar,
sino como herramientas concretas para explicitar y concretar las intenciones
educativas atendiendo a la función social de la educación y la formación integral del
estudiante. En otras palabras, los contenidos se traducen como los objetivos de
aprendizaje a lograr.
CAPITULO VI. LA FORMA, EL MÉTODO Y EL MEDIO DE
ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE
El éxito del proceso de enseñanza - aprendizaje depende tanto de la correcta definición
y determinación de sus objetivos y contenidos, como de los métodos que se aplican
para alcanzar dichos objetivos. En el presente apartado se hablará sobre la forma,
métodos y medios empleados en el proceso de enseñanza aprendizaje, atendiendo
únicamente una perspectiva general de estos, puesto que existe un amplio bagaje
teórico de los mismos.
Es importante que se describa en qué consiste el proceso de enseñanza-aprendizaje,
para posteriormente adentrarse en la forma, método y medios de dicho proceso.
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
VI.1 EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE
Enseñanza y aprendizaje forman parte de un único proceso que tiene como fin la
formación del estudiante. La referencia etimológica del término enseñar puede servir
de apoyo inicial; enseñar es señalar algo a alguien. No es enseñar cualquier cosa; es
mostrar lo que se desconoce.
Esto implica que hay un sujeto que conoce (el que puede enseñar) y otro que
desconoce (el que puede aprender). El que puede enseñar, quiere enseñar y sabe
enseñar (el profesor) el que puede aprender quiere y sabe aprender (el alumno). Ha
de existir pues una disposición por parte del alumno y el profesor.
Aparte de estos agentes están los contenidos, los cuales, como se mencionó
anteriormente se refieren a lo que se quiere enseñar o aprender (elementos
curriculares) y los procedimientos o instrumentos para enseñarlos o aprenderlos
(medios). Cuando se enseña algo es para conseguir alguna meta (objetivos), por otro
lado, el acto de enseñar y aprender acontece en un marco determinado por ciertas
condiciones físicas, sociales y culturales (el contexto).
Por tanto el proceso de enseñar es el acto mediante el cual el profesor muestra o
suscita contenidos educativos (conocimientos, hábitos, habilidades) a un alumno, a
través de unos medios, en función de uso objetivos y dentro de un contexto, en
palabras de Álvarez de Zayas (1992):
El proceso de aprender es el proceso complementario de enseñar.
Aprender es el acto por el cual un alumno intenta captar y elaborar los
contenidos expuestos por el profesor o por cualquier otra fuente de
información. Él lo alcanzará a través de unos medios (técnicas de estudio
o de trabajo intelectual). Este proceso de aprendizaje es realizado en
función de unos objetivos, que pueden o no identificarse con los del
profesor y se lleva a cabo dentro de un determinado contexto. (Álvarez
de Zayas, 1992, p. 33)
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
VI.2 LA FORMA DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE
La forma alude al componente externo del proceso de enseñanza – aprendizaje,
puesto que se refiere a la mancuerna entre el proceso como tal y su ubicación en un
tiempo y espacio determinados, tal como lo define Álvarez de Zayas (1992):
La forma es el componente del proceso, que expresa la configuración
externa del mismo como consecuencia de la relación entre el proceso
como totalidad y su ubicación espacio-temporal durante su ejecución, a
partir de los recursos humanos y materiales que se posea; la forma es la
estructura externa del proceso, que adquiere como resultado de su
organización para alcanzar el objetivo. (Álvarez de Zayas, C. 1992, p.
34).
La forma va cambiando de un modo dinámico en la medida que se modifica la
organización externa del proceso en aras de hacer más eficiente el desarrollo de este.
Por esa razón, la forma se clasifica como un componente operacional del proceso. En
dependencia de la cantidad de profesores de que se dispone, el proceso docente-
educativo se puede llevar a cabo de una forma tutorial, en la que un profesor atiende
a un solo estudiante, o en forma grupal en que atiende a un colectivo. Estas
condiciones pueden cambiarse operacionalmente durante el desarrollo del proceso.
Los grupos pueden ser muy numerosos en las llamadas clases de conferencias, en las
que se puede llegar a tener más de cien alumnos. Por lo general el proceso se lleva
a cabo en grupos más pequeños, de alrededor de 25 estudiantes, por que posibilita
una acción más directa del maestro sobre cada escolar. Sin embargo, esos grupos se
pueden dividir en equipos aún más pequeños de dos, cinco o diez alumnos, en
dependencia del tipo de labor que se vaya a ejecutar. Esta es la dimensión espacial
del componente que expresa la organización del proceso o forma.
La organización externa del proceso docente-educativo también se hace en una
dimensión temporal, en dependencia de las condiciones materiales existentes. Así, el
proceso se organiza por años académicos o escolares, por semestre, semana; por la
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
mañana o por la tarde; en sesiones de una, dos, cuatro o más horas lectivas. A cada
asignatura se le asigna para su desarrollo una determinada cantidad de horas lectivas.
Tal como lo afirma Álvarez de Zayas (1992):
El tiempo de que dispone cada asignatura es un elemento importante
para significar la importancia relativa que ella posee y su expresión
organizativa. La forma está dialécticamente relacionada con el método,
mientras la forma atiende la organización externa del proceso, el método
atiende la organización interna. El método es la esencia de la forma, esta
el fenómeno de aquel; ambos son componentes operacionales del
proceso que expresan su dinámica. (Álvarez de Zayas, C. p. 34)
En resumen, el proceso docente-educativo posee un componente llamado forma y que
es su organización externa a partir de la ubicación del proceso en el espacio y en el
tiempo, en correspondencia con los recursos de que se disponga. La forma se modifica
en concordancia con la dinámica del proceso. Esta se caracteriza en dos dimensiones;
desde el punto de vista de la relación-alumno, profesor denominada organización
espacial de dicho proceso y que genera los distintos tipos de grupos estudiantiles; y
desde su lapso de ejecución que da una medida de la extensión temporal del proceso.
VI.3 EL MÉTODO DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE
Desde una concepción general, se entiende por método el camino para llegar a un fin,
es decir, representa la manera de conducir el pensamiento a las acciones para
alcanzar un fin. Es el planeamiento general de la acción de acuerdo con un criterio
determinado y teniendo en vista determinadas metas.
Un método de enseñanza es un conjunto de momentos y técnicas lógicamente
coordinadas para dirigir el aprendizaje del alumno hacia determinados objetivos. En
palabras del autor Álvarez de Zayas (1992):
El método es el componente del proceso docente-educativo que expresa
la configuración interna del proceso, para que transformando el contenido
se alcance el objetivo, que se manifiesta a través de la vía, el camino que
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
escoge el sujeto para desarrollarlo. El modo de desarrollar el proceso
por los sujetos es el método, es decir, el orden, la secuencia, la
organización interna durante la ejecución de dicho proceso. (Álvarez de
Zayas, 1992, p. 40)
En resumen, el método es la organización interna del proceso docente-educativo, es
la organización de los procesos de la actividad y la comunicación que se desarrollan
en el proceso docente para lograr el objetivo.
VI.3.1 Clasificación de los métodos de enseñanza y aprendizaje.
Son muchas las clasificaciones de método, en la presente investigación se tomará en
cuenta la clasificación realizada por el Dr. Carlos Álvarez de Zayas (1992).
Grado de participación de los sujetos: Se refiere al grado de participación de los
sujetos que intervienen en el desarrollo del proceso docente-educativo. Estos
métodos pueden ser; expositivo, elaboración conjunta y trabajo independiente.
Dominio que tendrán los estudiantes: Se refiere al grado de dominio sobre el
contenido que tendrá el estudiante en correspondencia con los niveles de
asimilación. Estos métodos pueden ser; reproductivo, productivo y creativo.
Estimulación de la actividad productiva. Propician la apropiación por los
estudiantes de conocimientos ya elaborados, de modos de actuación
conocidos; y por otro lado, los métodos que estimulan la actividad productiva
propician la independencia cognoscitiva y el pensamiento creador. Estos
pueden ser; exposición problémica, búsqueda parcial heurístico, Investigativo,
juegos didácticos, mesas redondas, los paneles, etcétera.
Lógica del desarrollo del proceso docente-educativo: Se refiere a métodos tales
como; Introducción del nuevo contenido, Desarrollo del contenido, Dominio del
contenido, Sistematización del contenido y Evaluación del aprendizaje.
Fuente del conocimiento: Estos métodos pueden ser: Verbal, Visual y Práctico.
Actividad del profesor e independencia del estudiante: Se efectúa en función
del grado de actividad del profesor y de la independencia de los estudiantes.
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
Estos métodos pueden ser; Explicativo-ilustrativo, Reproductivo, Problemático,
De búsqueda parcial o heurístico o Investigativo. Estos métodos y su
clasificación están encaminados a aproximar la enseñanza a la investigación
científica, a la actividad productiva y social, y a los requerimientos de la época
actual. (Álvarez de Zayas, 1992, p. 85)
VI.4 LOS MEDIOS DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE
El medio de enseñanza es el componente operacional del proceso docente- educativo
que manifiesta el modo de expresarse el método a través de distintos tipos de objetos
materiales: la palabra de los sujetos que participan en el proceso, el pizarrón, el
retroproyector, otros medios audiovisuales, el equipamiento de laboratorios, etcétera.
En la definición misma de medio de enseñanza se hace evidente que éste es el
vehículo mediante el cual se manifiesta el método, o sea, que es el portador material
del método. Al respecto Álvarez de Zayas (1992) opina:
La forma, el método y el medio son los componentes operacionales del
proceso docente-educativo; ellos interrelacionados entre si conforman
una triada dialéctica en la que el método expresa lo más esencial de la
dinámica del proceso; la forma y el medio su expresión fenoménica. La
primera desde el punto de vista estructural (espacio temporal) y la
segunda desde el punto de vista de su portador material. (Álvarez de
Zayas, C. 1992, p.59)
La importancia del empleo de los medios en el proceso docente – educativo fue
destacada por Comenio (1592 – 1670) desde los albores de la didáctica “para aprender
todo con mayor facilidad deben utilizarse cuantos más sentidos se puedan; [...] deben
ir juntos el oído con la vista y la lengua con la mano [...]; [...]será bueno que todo lo
que se acostumbra a tratar en clase, esté pintado en las paredes del aula” (Comenio,
citado por Torres, M. H., 2009, p. 24).
En este sentido Comenio llega a incluir, en las once reglas del método de las artes, la
regla III, que indica “debe enseñarse el empleo de las herramientas con ellas mismas,
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
no con palabras; esto es, con ejemplos mejor que con preceptos” (Comenio como se
cita en Torres, M. H., 2009, p. 24).
En la definición más general y contemporánea del medio de enseñanza, se alude al
mismo como el que se desarrolla el proceso docente–educativo, pero muchas
clasificaciones de autores incluyen entre ellos el dónde se desarrolla el proceso. Así
el aula, los laboratorios docentes, las parcelas de experimentación, talleres, lugares
de excursiones escolares, etcétera.; se incluyen entre estos.
Las diferentes clasificaciones de los medios de enseñanza responden a la forma
clásica del proceso docente – educativo denominada clase y en muchas de ellas se
refieren a clasificaciones de objetos aislados o conjuntos de ellos con funciones
didácticas específicas. Solo en la clasificación de Edgar Dale (como se cita en Torres,
M.H., 2009, p. 25), denominada “el cono de la experiencia”, aparecen en la base del
cono las “experiencias directas con propósito” como el medio de más nivel de
concreción.
CAPITULO VII. LA RELACIÓN OBJETIVO, CONTENIDO Y MÉTODO.
En el presente capítulo se expondrán las relaciones interdisciplinares de los objetivos,
contenidos y métodos en el proceso de enseñanza y aprendizaje, de la misma manera
en un apartado se hablará sobre el alumno como sujeto u objeto del proceso de
enseñanza-aprendizaje. La organización del proceso en cada asignatura se hará en
correspondencia con los distintos tipos o familias de problemas que en el contexto de
esa asignatura se enfrentará el escolar A partir de los problemas se establecen las
relaciones entre los componentes que garantizan que el estudiante alcance el objetivo,
que sepa resolver los problemas. Y se formula por medio de la triada, objetivo,
contenido y método (forma y medio).
Los métodos y los recursos didácticos están determinados, en primer lugar, por el
objetivo y el contenido de la enseñanza, los que se convierten en criterios decisivos
para su selección y utilización.
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
Cañedo I. (2004) señala:
La relación profesor-alumno, ocupa un lugar fundamental en este
contexto. En el proceso de enseñanza aprendizaje, el profesor tiene una
función importante y los recursos didácticos multiplican las posibilidades
de ejercer una acción más eficaz sobre los estudiantes. El profesor es
quien evalúa las condiciones internas y externas que prevalecen en este
proceso para lograr los objetivos de una formación integral. (Cañedo I.
cómo se cita en Torres, M. H., 2009, p. 80).
La solución del problema, la formación de las nuevas generaciones, se tiene que
desarrollar en el proceso docente-educativo, y es allí, con el método, que lo diseñado:
objetivo y contenido, demuestra su validez. El método (forma y medio) establece la
relación dialéctica entre el objetivo y el contenido, en otras palabras, mediante el
método se resuelve la contradicción entre el objetivo y el contenido.
La división y clasificación en materias o asignaturas con contenidos
aislados, agrupados por disciplinas, solo la establece el hombre como
una vía para el estudio y análisis a profundidad de las partes constitutivas
que integran esa realidad con el compromiso de integrarlas nuevamente
para el análisis de los fenómenos en sí, recuperando de esta forma todos
los nexos interdisciplinarios, multidisciplinarios y transdisciplinarios de los
mismos (Fernández de Araiza, citado por Torres, M. H., 2009, p.22 ).
VII.1 ALUMNO: OBJETO O SUJETO
Antes de adentrarse en la disyuntiva del alumno como objeto o sujeto de la educación,
es importante precisar sobre este término, desde un punto de vista general, el alumno,
es la persona clave del quehacer pedagógico, es decir, es el centro del aprendizaje.
Es protagonista, autor o autora del proceso enseñanza aprendizaje.
Por ello en función de su aprendizaje existe la institución o centro educativo, la cual se
adapta a ella o él, por esa razón la institución se adecúa a las características del
desarrollo de los y las estudiantes como por ejemplo la edad evolutiva, diferencias
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ELABORÓ: EVERARDO JULIO ALMARAZ ALMARAZ FECHA: 20/11/2018
individuales, intereses, necesidades y aspiraciones, adentrándose en este concepto,
Álvarez de Zayas expresa:
Los alumnos, son aquellos que aprenden de otras personas.
Etimológicamente alumno es una palabra que viene del latín alumnum,
que deriva de la palabra alere, que significa alimentar, significa también
"alimentarse desde lo alto", contraponiéndose al significado de "alumno"
como "carente de luz", muchas veces usado en forma errónea. (Álvarez
de Zayas, 1992, p. 35)
Tiempo atrás, el pedagogo brasileño Paulo Freire (1927 – 1991) establecía un par de
conceptos en materia educativa. Hablaba acerca de la actitud del alumno ante la
recepción de conocimientos.
Estaba quien recibía en forma pasiva, es decir, asimilaba lo que provenía del profesor
o docente, y lo que permanecía en su mente; evidentemente, después de las
inevitables pérdidas y distorsiones que sufre la información en la trasmisión, el alumno
lo utilizaba con mayor o menor éxito en su vida diaria. (Poveda, L. 2014)
De la actitud pasiva de recibir una enseñanza se pasa a una actitud proactiva respecto
a la información que se recibe. Es decir un alumno que procesa esa información, la
amplía, compara, y la integra a sus conductas y a su vida en general, extrae conceptos
y una vez más busca por propia iniciativa más información, más enseñanza, y
establece conceptos cada vez más amplios y profundos. (Poveda, L. 2014)
Atendiendo a lo anterior se puede inferir que el alumno con la actitud pasiva, es como
un receptor de conocimientos, sin iniciativa de análisis y de crítica, es decir, un objeto
de la enseñanza. Por otro lado el alumno con la actitud proactiva, con iniciativa para
procesar y hacer crecer su propia enseñanza y transformarla en conductas de vida y
en conceptos más amplios y profundos sobre los cuales continuar su proceso, es decir,
un sujeto de la educación.
Por tanto de manera resumida, el libre albedrío permite optar por cualquiera de las
formas, se puede ser objeto de la enseñanza y acumular información tras información,
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que desde un punto de vista crítico no produce nada. O ser un sujeto de la enseñanza
y dar el paso hacia una educación consciente que posibilite un mayor crecimiento
personal.
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CONCLUSIONES
La importancia del presente trabajo de investigación radica en identificar la relación
entre la educación y el conocimiento, como dos conceptos claves en el proceso de
enseñanza – aprendizaje.
A lo largo de los distintos capítulos y apartados de este proyecto, se precisó sobre el
proceso de enseñanza y aprendizaje, el cual consta de distintos componentes como:
los objetivos, contenidos, métodos, formas y medios, mismos que a la vez mantienen
un estrecho vínculo para su correcta aplicación en el campo del conocimiento y la
educación. Es decir, la mancuerna educación – conocimiento reside en las relaciones
que se establecen entre los distintos elementos del proceso docente-educativo, y de
esta manera se crean ambos como complemento uno del otro.
De este modo se infiere que educar es socializar mediante el conocimiento, por medio
de la enseñanza de conocimientos avalados públicamente. Por lo tanto un docente se
relaciona con el conocimiento para enseñarlo, es decir, para publicarlo a un destinatario,
que en el proceso de enseñanza – aprendizaje viene siendo el estudiante, esto desde
un punto de vista tradicional. Sin embargo como se ratificó en el último capítulo, depende
del alumno, ser el sujeto u objeto de dicho proceso.
Es decir, lo público tiene que ver con romper con los lenguajes privados y con los
lenguajes ya establecidos, ya que el conocimiento no es sólo para algunos, sino para
todos, sin restricciones de ningún tipo, y este no reside únicamente en el ambiente
escolar, puesto cada sujeto es autor de su propia formación.
Por ello se señala que para que haya educación debe haber conocimiento y viceversa,
aclarando que dicha relación se debe dar mediante una rigurosa y adecuada
reciprocidad entre el docente y el estudiante, ambos catalogados como los principales
autores del proceso de enseñanza y aprendizaje, así como de un adecuado vínculo
entre los elementos, el cual coadyuvará a una mejora en el proceso del conocer y el
educar.
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