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El análisis de la política exterior[editar]

El análisis de la política exterior implica el estudio de cómo el estado hace política exterior.


Desde esta perspectiva el estado es considerado como el actor principal y básico de
las relaciones internacionales. Aun así, dada la cantidad y diversidad de los actores que
interactúan en el sistema internacional en la actualidad, este análisis no puede excluir aquellas
acciones que están dirigidas a otro tipo de actores. El papel de los Estados en los organismos
internacionales, la relación con las Organizaciones No Gubernamentales y las acciones contra
el crimen organizado o los grupos terroristas, por ejemplo, también forman parte de
la agenda y construcción de la política exterior de los Estados.
Debido a que el análisis de la política exterior implica tanto el estudio de la política
internacional como de los asuntos domésticos, la disciplina académica se localiza e incide en
la intersección entre la teoría de las relaciones internacionales y la política pública. La política
exterior se nutre de disciplinas como el estudio de la diplomacia, de la guerra (o del conflicto),
de las organizaciones a, y de las sanciones económicas, cada una de las cuales cobran una
importancia capital por la cual el estado puede llevar a cabo su política exterior.
Académica mente hablando, el análisis de la política exterior se encuentra más comúnmente
estudiado dentro de la ciencia política y las relaciones internacionales.

El proceso de la toma de decisiones en política exterior [editar]


El proceso de toma de decisiones en política exterior implica las fases siguientes:
 La evaluación del ambiente político internacional y doméstico: La política exterior se
hace y es aplicada dentro de un contexto político internacional y doméstico, que debe ser
entendido por un estado para determinar la mejor opción de la política exterior. Por
ejemplo, un estado puede necesitar responder a una crisis internacional.
 Configuración de las metas: - Un estado tiene múltiples metas en política exterior. Un
estado debe determinar qué metas son afectadas por el ambiente político internacional y
doméstico en un momento dado. Además, las metas de la política exterior pueden
oponerse entre sí, lo que obligará al estado a priorizar.
 La determinación de opciones políticas: - Un estado debe entonces determinar qué
opciones políticas están disponible para encontrar la meta (o el conjunto de metas) a la luz
del ambiente político dado. Implicará una evaluación de la capacidad del estado para
aplicar las diferentes opciones políticas y una evaluación de las consecuencias de cada
opción política.
 Acción formal de toma de decisiones - Una decisión formal de política exterior se
tomará en algún nivel dentro de un gobierno. Las decisiones de la política exterior son
tomadas generalmente por la rama ejecutiva del gobierno. Los actores o instituciones
gubernamentales más comunes en la toma de decisiones en política exterior incluyen: el
jefe de estado (por ejemplo un presidente) o la cabeza de gobierno (por ejemplo un primer
ministro), el gabinete, y/o el ministro.
 La aplicación o implementación de la opción política escogida - Una vez que se ha
escogido una opción de política exterior, y se ha tomado una decisión formal, entonces
dicha política se debe aplicar. La política exterior es comúnmente desarrollada y llevada a
cabo por departamentos especializados en política exterior de la burocracia estatal, tal
como un Ministerio de asuntos exteriores (Europa) o un Departamento de estado (Estados
Unidos). Otros departamentos pueden tener también un papel en la aplicación de la
política exterior, tal como los departamentos para: el comercio, la defensa, y la ayuda.
Algunas claves acerca del análisis de la política exterior [editar]
Modelo de actor racional[editar]
El modelo de actor racional se basa en la teoría de la elección racional. El modelo considera
al estado como la unidad primaria del análisis, y a las relaciones interestatales (o relaciones
internacionales) como el contexto para su análisis. El estado se ve como un actor unitario
monolítico, capaz de tomar decisiones racionales para posicionarse preferente y a maximizar
su valor.
Según el modelo de actor racional, el proceso de toma de decisión racional es utilizado por un
estado. Este proceso incluye:
 La configuración de las metas y su valoración
 La consideración de las opciones
 La evaluación de sus consecuencias
 La maximizan de valor
Críticas[editar]
El modelo de actor racional ha sido susceptible de críticas. Así Michael Clarke apunta que "El
modelo tiende a descuidar una gama de variables políticas, que incluirían: - Las decisiones
políticas, - Las decisiones no-políticas, - Los procedimientos burocráticos, - La continuación de
políticas previas, y del gran accidente [1]."
Otros modelos[editar]
 Modelo de interconexiones políticas
 Modelo burocrático político
 Modelo del proceso organizacional
 Modelo auto-ampliador
 Modelo de proceso político

Referencias[editar]
[1] ^ M. Clarke, ‘The Foreign Policy System: A Framework for Analysis’, in M. Clarke and B.
White (eds) Understanding Foreign Policy: The Foreign Policy Systems Approach
(Cheltenham: Edward Elgar 1989), pp.27–59.
“Política exterior para un mundo nuevo” CIDAC Centro de investigación para el desarrollo,
A.C. Ed. Diana. Pág. 128 y 129
“Política Exterior” Rojas Herrera Eva Luz pág. 3 (recuperado
de http://www.politicas.unam.mx/sae/portalestudiantil/internacionales/p_exterior/pdf/politicaext
erior.pdf el 10 de marzo de 2013)
“La política exterior de México en la era de la modernidad. Una visión de la modernización de
México.” Rozental Andrés. Ed. Fondo de Cultura Económica. Página 9-11

Bibliografía[editar]

Dominación del mundo


Alejandro Magno.
Julio César, caudillo romano.

Felipe II de España.
Napoleón Bonaparte.

Aunque es discutible que un planeta tan complejo, extenso y diverso como la Tierra pueda ser
«dominado» con éxito por un único gobierno mundial, el concepto de «dominación del mundo»
ha sido un tema frecuente tanto en la historia como en la ficción.

Índice
  [ocultar] 
 1Ideologías
o 1.1Religiosas
o 1.2Políticas
 2Concepto de Estado universal según Arnold Toynbee
 3Ejemplos de Estados universales
o 3.1Imperio persa
o 3.2Imperio macedónico
o 3.3Imperio mauria
o 3.4Imperio romano
o 3.5Dinastía de los omeya
o 3.6Imperio mongol
o 3.7Dinastía Ming
o 3.8Imperio Inca
o 3.9Imperio otomano
o 3.10Imperio Jázaro
o 3.11Estados Pontificios
 4Imperios Coloniales
o 4.1Imperio Español
o 4.2Imperio Francés
o 4.3Imperio Británico
o 4.4Imperio Italiano
o 4.5Imperio Alemán
o 4.6Imperio Belga
o 4.7Imperio Danés
o 4.8Imperio portugués
o 4.9Imperio neerlandés
o 4.10Imperio Austríaco
o 4.11Imperio austrohúngaro
o 4.12Imperio ruso
o 4.13Imperio Sueco
o 4.14Imperio Noruego
 5Otras Naciones importantes
o 5.1Unión Soviética
o 5.2Imperio del Japón
o 5.3Tercer Reich
o 5.4República Social Italiana
o 5.5Estados Unidos
 6Organizaciones/Sociedades secretas y teorías conspirativas
o 6.1Grupo Bilderberg
o 6.2Illuminati
o 6.3Caballeros Templarios
o 6.4Al Qaeda
o 6.5Hezbolá
o 6.6Estado Islámico de Irak y el Levante o Estado Islámico de Irak y Siria
 7Aspectos religiosos
 8Teorías de la conspiración
 9Véase también
 10Referencias

Ideologías[editar]
Religiosas[editar]
Muchas religiones de tipo proselitista tales como el islam y el cristianismo son universalistas,
viéndose responsables de convertir a tanta gente como sea posible a su religión, sin
restricciones de carácter nacional o étnico. Esta dominación espiritual (véase, por
ejemplo, Reino de Dios) está vista generalmente de forma distinta a la de una dominación
temporal, pero ciertos sectores o corrientes de pensamiento de dichas religiones tienen como
meta la de una teocracia mundial.
Políticas[editar]
Algunos defensores de ideologías políticas modernas, tales como el republicanismo,
la democracia,
el comunismo, fascismo, conservadurismo, socialdemocracia, anarquismo, liberalismo ven sus
ideologías como el ideal de organización social, y animan activamente a su puesta en práctica
en todo el mundo. El período de la Guerra Fría en particular, está considerado como una
época de intensa polarización ideológica en todo el mundo, con los partidarios de los dos
campos rivales expresando esperanza de que su ideología emergería triunfante sobre la otra y
se convertiría en la forma predominante de gobierno en todo el mundo. Líderes y defensores
de los bloques de la Unión Soviética y de los Estados Unidos se acusaban mutuamente de
tener un objetivo de dominación mundial.
Después del final de la Guerra Fría y de la caída de la Unión Soviética, Francis
Fukuyama predijo en su libro El fin de la Historia y el último hombre que la democracia
liberal se convertiría en la forma más extendida de gobierno en toda la Tierra. A este período
se le llamó Nuevo Orden Mundial.
Concepto de Estado universal según Arnold Toynbee[editar]
En épocas relativamente antiguas, el alcance del control político y la fuerza militar fueron
limitados por tecnologías del transporte y el conocimiento de la geografía. El Imperio
romano tenía metas de dominación global, y podría de hecho haber conquistado la mayoría
del «mundo conocido»; (es decir, el mediterráneo) a través de su historia. Las dinastías
de Qin y de Han así como la Tang china eran también exitosas en la conquista del mundo
conocido de la civilización china. El historiador Arnold Toynbee utilizó el término Estado
universal para referirse a un imperio como el Imperio romano o el Imperio chino, que
conquistaron el mundo entero conocido por una civilización en particular. 1

Ejemplos de Estados universales[editar]


Véase también: Imperialismo

Imperio persa[editar]

El Faravahar, símbolo del Imperio persa aqueménida y del zoroastrismo: 


Persia fue el primer gran imperio del mundo. En los años 520 a. C., gracias a las conquistas
de Ciro II y su hijo Cambises II, fue la primera superpotencia única, y para el 500 a. C.,
con Darío I, alcanzó su máxima extensión territorial.
Imperio macedónico[editar]

El Sol de Vergina, símbolo del Imperio macedónico: 


El Imperio macedónico surgió a partir de las conquistas de Filipo II de Macedonia y su
hijo Alejandro Magno, particularmente como resultado de la ambición de este último por
conquistar y dominar el mundo, y a su muerte en el 323 a. C., abarcaba la mayoría del mundo
conocido por los antiguos griegos.
Imperio mauria[editar]

El León de Sarnath, Escudo de la República de la India y símbolo del Imperio mauria: 


Ashoka el Grande, después de haber derrotado al reino de Kalinga en la Guerra Kalinga,
renunció a la violencia y en el 250 a. C. su imperio adoptó el budismo. Se convirtió en una
persona generalmente reconocida como el mayor dominador que haya existido, quien logró
prever un mundo gobernado por el óctuple sendero del budismo, enviando misionarios de
la Antigua India a la Antigua Roma y Egipto.
Imperio romano[editar]
SPQR (Senatus Populusque Romanus, en latín, ‘senado y pueblo romano’), símbolo del

Imperio romano:   
Desde su fundación en 753 a. C. (fecha legendaria), Roma estuvo subyugada a
la monarquía impuesta por Etruria, pero finalmente en 509 a. C., se independizó e instauró
la república, la cual inició una serie de conquistas que continuarían durante los tiempos
del imperio, y que alcanzaron su cenit durante el gobierno del emperador romano Trajano,
quien a su muerte, en 117 d. C., dejaba un Imperio que se extendía por casi 6 millones
de kilómetros cuadrados, desde el Río Éufrates (al este)hasta el Océano Atlántico (al oeste), y
desde Europa Central (al norte) hasta el Desierto del Sahara y el Mar Rojo (al Sur).
Dinastía de los omeya[editar]
Varias dinastías árabes usaron diversas banderas de colores verde, rojo, blanco, o negro.
Estos cuatro colores juntos, son conocidos en la actualidad como los Colores Árabes.
La Dinastía de los omeya, que alcanzó su máxima extensión en el Siglo VIII, tenía como meta
expresa, la conquista del mundo para y por el Islam. Harun Al-Rashid es a menudo
considerado el más grande de los califas.
Imperio mongol[editar]
Banderas del Imperio mongol:
El Imperio mongol (Mongol: Их Монгол Улс, 'Gran Nación Mongol'; 1206–1405) fue el imperio
de mayor extensión de la historia, cubriendo una superficie de más de 36 millones de km² 2 en
su cumbre, con una población estimada en más de 100 millones de habitantes, lo cual
representaba un tercio de la población mundial, convirtiendo al Imperio mongol en la
superpotencia de aquellos días y hasta hoy en día ha sido la superpotencia más grande que el
mundo ha visto. El Imperio mongol fue fundado por Genghis Khan en el año 1206, y en
el 1294, bajo el mando de Kublai Khan, se apoderó de la mayoría de los territorios desde
el Este de Asia hasta Europa Central. El Imperio mongol fue el primer imperio con libertad
religiosa, y el primero en hacer uso del papel moneda.
Dinastía Ming[editar]
Bandera del Imperio chino: 
En el siglo XV, la dinastía Ming china fue la superpotencia mundial dominante, y el
emperador Yongle envió a partir del 1405, bajo la orden del almirante y explorador Zheng He,
vastas flotas de naves dispuestas a la exploración (y al comercio) del Sureste
Asiático, India, Arabia y África. Las expediciones continuaron hasta el año 1433. Si China no
hubiera abandonado su grandísimo programa naval a mediados del Siglo XIV, es posible que
hubiera dominado el mundo en el Siglo XVI, y no las potencias europeas.
Imperio Inca[editar]
El Imperio inca fue un Estado de América del Sur gobernado por los incas que se extendió por
la zona occidental del subcontinente entre los siglos XV y XVI. Fue la etapa en que
la civilización inca logró su máximo nivel organizativo y su territorio, conocido
como Tahuantinsuyo (quechua:Tawantin Suyu, aimara: Pusin Suyu, 'las cuatro regiones
juntas'), abarcó cerca de 2 millones de km² entre el Océano Pacífico y la selva amazónica y
desde las cercanías de San Juan de Pasto al norte hasta el Río Maule al sur. Tahuantinsuyo
fue el dominio más extenso que tuvo cualquier estado de la América precolombina.
Imperio otomano[editar]
Bandera del Imperio otomano: 
El Imperio otomano (1299-1923) (en otomano: ‫ دولت عالیه عثمانیه‬Devlet-i Âliye-yi Osmâniyye, en
turco moderno: Osmanlı Devleti o Osmanlı İmparatorluğu), también conocido como Imperio
turco otomano, fue un Estado multiétnico y multiconfesional gobernado por los osmanlíes.
Era conocido como el Imperio turco o Turquía por sus contemporáneos. Fue sucedido por
la República de Turquía, que fue proclamada oficialmente el 23 de octubre de 1923.
El Imperio otomano comenzó siendo uno más de los pequeños estados turcos que surgieron
en Asia Menor durante la decadencia del Imperio selyúcida. Los turcos otomanos fueron
controlando paulatinamente a los demás estados turcos y bajo el reinado de Muhammad I
(1451-1481) acabaron con lo que quedaba de la dinastía selyúcida. La primera fase de la
expansión otomana tuvo lugar bajo el gobierno de Osmán I y siguió en los reinados de
Orkhan, Murad, Beyacid, Selim I y Suleiman a expensas de los territorios del Imperio
Bizantino, Bulgaria y Serbia. Bursa cayó bajo su dominio en 1326 y Adrianópolis en 1361. Las
victorias otomanas en los Balcanes alertaron a Europa sobre el peligro que este Imperio
representaba y fueron el motivo central de la organización de la Primera Cruzada. El sitio que
pusieron los otomanos a Constantinopla fue roto gracias a Tamerlán, líder de los mongoles,
quien tomó prisionero a Beyacid en 1403. Pero el control mongol sobre los otomanos duró
muy poco.
Imperio Jázaro[editar]
Fueron un pueblo búlgaro procedente del Asia central. Su nombre parece estar vinculado a un
verbo turco que significa «errante» ('gezer' en turco moderno).
En el siglo VII, los jázaros fundaron un kanato independiente en el Cáucaso Norte a orillas
del mar Caspio, donde con el paso del tiempo el judaísmo se convertiría en religión oficial. En
su momento de máximo esplendor, ellos y sus tributarios controlaron buena parte de lo que
hoy es el Sur de Rusia, Kazajistán occidental, este de Ucrania, parte importante
del Cáucaso (Daguestán, Azerbaiyán, Georgia...) y Crimea.
Estados Pontificios[editar]

Bandera de Estados Pontificios: 


Desde que se instituyó la sede episcopal de Roma, los fieles, y en mayor medida
los emperadores cristianos, fueron donando a la Iglesia romana cuantiosos bienes territoriales,
algunos de ellos constitutivos de importantes extensiones de terreno. Estas posesiones, más
otras de carácter inmueble, vinieron a integrar lo que se conoció como Patrimonio de San
Pedro, y estuvieron diseminadas por toda Italia e incluso fuera de ella. Su administración,
aunque no convirtió inicialmente a los papas en jefes de Estado, les confirió no obstante
auténticas prerrogativas civiles y políticas reconocidas por la Pragmática Sanción de
554 promulgada por el emperador Justiniano I (una vez que, tras la conquista de Belisario,
Roma volvía a estar bajo la soberanía de los emperadores, tras el
interregno hérulo y ostrogodo), entre otras la de poseer una fuerza militar que llegó a constituir
un respetable ejército puesto en acción en múltiples ocasiones, en no pocas bajo el mando del
propio pontífice-caudillo.

Imperios Coloniales[editar]
Imperio Español[editar]
Bandera del Imperio Español: 
cuando pasó a incorporar el Reino de Portugal y todos sus territorios de ultramar en 1580 bajo
su dominio durante el reinado de Felipe II (se separaron en 1640). En el momento de su
máxima extensión, el Imperio Español abarcaba casi toda América del Sur y América Central,
así como una vasta extensión del suroeste de América del Norte. En África, Canarias así
como casi todos los territorios marítimos y la India de Portugal, además de zonas de Asia y el
Pacífico como Filipinas, Guam, las Islas Marianas y las Carolinas. En Europa, además de
la Península Ibérica y las Islas Baleares, los territorios bajo dominio Hispano incluían
los Países Bajos (independientes en 1588), Flandes, el Franco-Condado(Francia),
el Milanesado, Cerdeña, el Reino de Nápoles, Sicilia, Malta, y todas las posesiones de
Inglaterra entre 1553-58. A estos territorios hay que sumar las plazas en el norte de África
de Ceuta y Melilla, Orán, y Mazalquivir (en la actual Argelia). Fue en esta época de máxima
extensión del Imperio Español que el monarca Felipe II acuñó la famosa divisa «En mis
dominios no se pone el sol».
Imperio Francés[editar]
Bandera del Imperio Francés: 
Francia tuvo posesiones coloniales, en varias formas, desde comienzos del siglo XVII hasta
los años 1960. Los primeros territorios franceses de ultramar fueron los de América, en
el Caribe y la Luisiana francesa. El Primer Imperio Francés, conocido comúnmente como
el Imperio Napoleónico, cubre el periodo desde la coronación de su emperador, Napoleón
Bonaparte, hasta su abdicación en 1815. Las guerras que tuvo con Gran
Bretaña, Prusia, Rusia, y otros países europeos son conocidas como Guerras Napoleónicas o
guerras de coalición. El segundo imperio francés se estableció en 1830 con la invasión
francesa de Argelia. Napoleón III, hizo un intento de establecer un protectorado de tipo
colonial en México con la imposición del emperador Maximiliano I de Austria, pero sin éxito.
En su punto más álgido, entre 1919 y 1939, el segundo imperio colonial francés tenía una
extensión de 12.898.000 km². Incluía la metrópoli Francia, los territorios del África Occidental
Francesa, la Indochina francesa, la Guayana Francesa, Haití y otras islas en diferentes partes
del mundo. Los restos de este gran imperio son múltiples islas y archipiélagos en
el Atlántico norte, el Caribe, el océano Índico, el Pacífico Sur, el Pacífico Norte y el
Océano Antártico, así como el territorio continental de la Guayana en América del Sur,
totalizando unos 123.150 km², lo cual representa tan solo el 1% del área del imperio colonial
francés anterior a 1939, con 2.543.000 personas viviendo en ellas en 2006.
Imperio Británico[editar]
Bandera del Imperio Británico: 
Bajo el reinado de la Reina Victoria, el Imperio Británico había ganado control político directo
sobre aproximadamente dos quintos de la población mundial y alrededor de un cuarto de sus
tierras emergidas dominando territorios continentales como la India, Canadá, África del Sur,
Australia y pequeños enclaves como Gibraltar, Trinidad, Hong Kong, Singapur y Malta de gran
importancia geo estratégica. Desde el punto de vista económico se planteó
la hegemonía sobre las áreas independientes como los territorios chinos y sudamericanos. En
Sudamérica los ingleses se apoderaron de las Islas Malvinas y parte de la Guayana
Venezolana. El imperialista británico Cecil Rhodes propuso que los Estados Unidos y el
Imperio Británico establecieran conjuntamente un gobierno mundial e hicieran del inglés la
lengua oficial mundial. Se considera que el imperio británico se formó como resultado de
objetivos comerciales británicos más que de establecer una tentativa de dominio militar. Sin
embargo, desapareció después de la Segunda Guerra Mundial.
Imperio Italiano[editar]
Bandera del Imperio Italiano: 
Acuñada en 1936 tras la conquista de Etiopía, la expresión Imperio colonial italiano, o
simplemente Imperio italiano, se refiere a las posesiones coloniales controladas por la Italia
fascista en África y en el Egeo. A diferencia de las otras potencias europeas, Italia no
estableció nunca posesiones coloniales en Asia (si se excluye la concesión de la ciudad china
de Tianjin) o en América. El imperio tuvo su máxima expansión en los primeros meses
de 1940.
Imperio Alemán[editar]
Bandera del Imperio Alemán: 
Imperio colonial alemán es el nombre que recibe el conjunto de colonias administradas por
el II Imperio Alemán durante su duración entre 1871 y 1918. Este "modesto" imperio colonial
controlaba colonias en África, Oceanía y Asia. Debido al corto período de colonización
alemana, ninguna colonia ha heredado una mínima cultura alemana y en la actualidad no
queda rasgo en las culturas locales de la presencia germana.
Alemania perderá todas sus colonias durante la Primera Guerra Mundial, al ser atacadas por
los aliados, y por medio del Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919, lograrán hacerse con
todas las colonias alemanas y repartirlas entre Francia, Reino Unido, Bélgica, Unión
Sudafricana, Japón, Australia, Nueva Zelanda y Portugal como mandatos de la Sociedad de
Naciones.
Imperio Belga[editar]
Bandera del Imperio Belga: 
El Imperio colonial belga fue el resultado de la introducción de Bélgica en el Reparto de
África durante el último tercio del siglo XIX, donde el rey Leopoldo II logró que le fuera
concedida la mayor parte de la región del Congo. Además, tras la Primera Guerra Mundial, los
belgas obtuvieron de Alemania, a través del Tratado de Versalles (1919), la colonia
de Ruanda-Urundi.
Imperio Danés[editar]
Bandera del Imperio Danés: 
En varias formas, Dinamarca ha tenido posesiones coloniales desde principios del siglo XIII,
cuando obtuvo las posesiones en Estonia. En la unión personal con Noruega, el Reino de
Dinamarca y Noruega tenía viejas posesiones, Groenlandia, las islas Feroe, Órcadas, las Islas
Shetland e Islandia. En el siglo XVII, las pérdidas territoriales siguientes en la Península
Escandinava, el Reino de Dinamarca y Noruega comenzó a desarrollar colonias, fortalezas,
entre los postes que negociaban en África, el Caribe, y la India.
Imperio portugués[editar]
Bandera del Imperio portugués: 
Tras la expedición de Vasco da Gama a la India, una nueva ruta universal quedaba abierta.
Los portugueses aprovecharon entonces para construir un vastísimo imperio a través de
factorías que se extendió de lado a lado del globo, fundando ciudades(o conquistándolas) a lo
largo de las costas de África, Asia, Oceanía y América.
Imperio neerlandés[editar]
Bandera del Imperio Holandés: 
El Imperio neerlandés o Imperio colonial neerlandés es el nombre dado a los diversos
territorios controlados por los Países Bajos entre los siglos XVII y XX, siendo el tercer país
europeo en establecer un imperio global colonial fuera de Europa continental. Su habilidad
para comerciar y para el transporte de mercancías, unido a la oleada
de nacionalismo y militarismo que siguió a la independencia de España en 1588 ayudaron a la
empresa. Junto a los británicos, los neerlandeses acumularon inicialmente posesiones
coloniales en base al colonialismo capitalista de las compañías, con el predominio de
la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. La intervención directa del estado en la
empresa colonial vino más adelante logrando incorporar al imperio territorios en el Caribe, el
océano Índico, el Pacífico Sur, África del Sur y el océano Antártico, así como también parte de
la Guayana en América del Sur. Los comerciantes y los marineros neerlandeses también
participaron en la oleada de exploración que continuó durante los siglos XVI y XVII, aunque
los neerlandeses descubrieron vastos territorios gracias a descubridores como Willem
Barents, Henry Hudson, Willem Janszoon y Abel Tasman en
el Ártico en Oceaníageneralmente estos no llegaron a formar parte del Imperio colonial
neerlandés.
Imperio Austríaco[editar]
Bandera del Imperio Austríaco: 
Aunque pequeñas, el Imperio austríaco gozó de ciertas colonias más allá de su metrópoli en
Europa y el extenso territorio, comparado con el resto de Europa, que
los Habsburgogobernaban en forma del Imperio Austrohúngaro.
Desde el siglo XVII hasta el siglo XIX, el Imperio austriaco y el Imperio Austrohúngaro
intentaron sacar partido del comercio colonial y establecer sus propias colonias. Debido a
presiones por otras potencias coloniales y un gobierno demasiado enfatizado en su política
continental, todas estas tentativas tarde o temprano fracasaron.
Imperio austrohúngaro[editar]
Bandera del Imperio austrohúngaro: 
El Imperio austrohúngaro o Monarquía austrohúngara (Österreichisch-Ungarische
Monarchie en alemán, Osztrák-Magyar Monarchia en húngaro) fue un estado europeo nacido
en 1867, tras el Compromiso Austrohúngaro que reconocía al Reino de Hungría como una
entidad autónoma dentro del Imperio austríaco, a partir de ese momento denominado Imperio
austrohúngaro. En 1914 tenía una extensión de 675.936 km² y contaba con 52.799.000
habitantes y era considerada como una de las grandes potencias en el marco internacional,
ocupando el 6º puesto por su potencia económica.
Imperio ruso[editar]
Bandera del Imperio ruso: 
Imperio ruso (en ruso: Российская Империя, Россійская Имперія en ortografía anterior
a 1918) es la denominación que se le da a Rusia entre 1721 y 1917. Abarcó grandes zonas de
los continentes europeo, asiático y norteamericano, siendo el sistema político sucesor
del zarato.
La expresión «Rusia imperial» designa el periodo cronológico de la historia rusa desde la
conquista de los territorios comprendidos entre el mar Báltico y el océano Pacífico iniciada
por Pedro I hasta el reinado de Nicolás II, el último zar, y el comienzo de la Revolución de
1917.
Imperio Sueco[editar]
Bandera del Imperio Sueco: 
Suecia fue una de las grandes potencias europeas del siglo XVII. En la historiografía moderna
esta época es conocida como la del Imperio sueco o stormaktstiden (en sueco, "La era del
gran poder" o "La era del poderío").
Imperio Noruego[editar]
Bandera del Imperio Noruego:
Hace referencia a las posesiones noruegas durante la Edad Media. Sin embargo, durante
el siglo XX, Noruega adquirió nuevos territorios, sobre todo en el Ártico y en la Antártida.

Otras Naciones importantes[editar]


Unión Soviética[editar]
Bandera de la Unión Soviética: 

Un cartel de la temprana Unión Soviética: "Larga vida a la Revolución rusa! Los trabajadores tomaron el
poder en Rusia y conquistarán pronto el mundo entero"

Desde la Revolución rusa, los bolcheviques previeron su régimen como el primer paso para


extender el comunismo a todo el mundo. El Komintern fue establecido en 1919 en orden de
apoyar los partidos comunistas esparcidos por el globo y promover la revolución proletaria
internacional, tras esto, Stalin consolido el control comunista en la Unión Soviética y fueron los
gobiernos posteriores los que promovieron con más productividad (sobre todo el de Jruschov)
la revolución mundial, pensamiento asentado sobre las siguientes bases: inestabilidad
económica capitalista e inferioridad numérica en misiles de EEUU. igualdad atómica de la
URSS y otros países comunistas (china) con EEUU. crisis de la estructura económica de
occidente a causa de la emancipación de las colonias. perdida de las colonias y nacimiento
del gigantesco campo socialista de los pueblos de color, África y Asia, a los que se les
reconoce como tercera fuerza. la Unión Soviética cree ciegamente en esta época que, tras la
tercera gran crisis del imperialismo mundial(después de las dos guerras mundiales), estallará
la gran revolución mundial.
Imperio del Japón[editar]
Bandera del Imperio del Japón: 
El Imperio del Japón (大日本帝国 Dai-Nippon/-Nihon Teikoku ) comúnmente se refiere
?

a Japón desde la Restauración Meiji hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, desde 3 de


enero de 1868 hasta 2 de septiembre de 1945. Políticamente, cubre el período desde la
imposición de establecer prefecturas en lugar de dominios feudales el 29 de agosto de 1871,
pasando por la expansión de Japón por el Pacífico y el océano Índico, hasta la rendición
formal el 2 de septiembre de 1945 cuando se firmó el Instrumento de Rendición.
Constitucionalmente, se refiere al período del 29 de noviembre de 1890 hasta el 3 de
mayo de 1947. El país fue renombrado como el Imperio del Japón, ya que los clanes anti-
Tokugawa, Satsuma y Chōshū formaron la base de su nuevo gobierno tras la Restauración
Meiji, con su intención de dejarlo como un imperio.
Tercer Reich[editar]
Bandera de la Alemania Nazi: 
Nazismo

En la Segunda Guerra Mundial, el régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler, estableció lo que


se llamó como el sistema político de la nueva orden y tenía ambiciosos planes de control
directo sobre toda Europa, y lograr entonces la obtención de poder que harían de él
una superpotencia formidable en políticas globales. En el Zweites Buch, escrito en 1928, Hitler
previó una guerra aérea apocalíptica de la conquista contra los Estados Unidos por su sucesor
en 1980, conducido por grandes flotas de bombarderos nazis de alto rango. Durante la
invasión inicial de la Unión Soviética (Operación Barbarroja) en Junio 1941, Hitler tenía
expectativas de salir victorioso en la Segunda Guerra Mundial en 1945, y planeó entonces,
después de completar la construcción de la Welthauptstadt Germania de Albert
Speer por Berlín, abrir una gran Exposición Universal en Berlín en 1950 y retirarse luego a su
barrio natal de Linz.3 La decisión de Hitler de declarar la guerra a los Estados Unidos en
diciembre de 1941 y su derrota en la Unión Soviética comenzando con la Batalla de
Stalingrado en noviembre de 1942 marcaron su perdición. Uno de los eslóganes de
las Juventudes Hitlerianas fue Hoy Alemania, Mañana el Mundo!.
República Social Italiana[editar]
Bandera de la República Social Italiana: 
La República Social Italiana (en italiano, Repubblica Sociale Italiana), llamada por
muchos historiadores República de Saló o República Social Fascista de Saló, fue
un Estado creado por Benito Mussolini en el norte de Italia, ocupado por
la Wehrmacht alemana, cuando las fuerzas aliadas tomaron el sur del país.4 Tenía
virtualmente su capital en la ciudad de Roma (en Saló, estaba la Agenzia Stefani, que enviaba
de allí sus mensajes oficiales a la prensa), y existió entre 1943 y 1945.
Mussolini fue su primer y único jefe de Estado. Su política económica fue la socialización de la
economía. Su gobierno fue una república unipartidista/militar a cargo del Partido Fascista
Republicano. De régimen fascista, albergaba militares nazi-fascistas de toda Europa: los ultra-
derechistas franceses, los nazis alemanes o los cruces flechadas de Hungría, aliados de Adolf
Hitler.
Estados Unidos[editar]
Bandera de Estados Unidos: 
Posteriormente a la Guerra Fría, las críticas de las relaciones extranjeras de Estados Unidos,
discutieron sobre qué hegemonía global necesitaría Estados Unidos. El 11 de
septiembre de 1990, el Presidente de los Estados Unidos, George Bush, dio su famoso
discurso, Hacia un Nuevo Orden Mundial [1][2] ante una sesión de junta del Congreso de los
Estados Unidos. El 20 de septiembre de 2002, la Casa Blanca actualizó su website con el
texto completo de la (en aquel entonces) más reciente estrategia de seguridad de los Estados
Unidos, compuesta principalmente por el Neoconservadurismo (también llamado "neocon" )
de Paul Wolfowitz.
El sistema económico de Estados Unidos es generalmente llamado neoliberalismo, lo cual los
críticos describen como la dominación de la economía por parte de las corporaciones
multinacionales, pero con libre competencia entre sí, haciendo que las nuevas corporaciones,
con nuevos inventos y tecnología más eficiente, reemplacen a las más viejas y menos
eficientes.

Organizaciones/Sociedades secretas y teorías


conspirativas[editar]
Grupo Bilderberg[editar]
Illuminati[editar]
Adam Weishaupt habría creado esta sociedad con el propósito de derrotar a los gobiernos y
reinos del mundo además de erradicar a todas las religiones y creencias para regir a las
naciones bajo un Nuevo Orden Mundial, basado en un sistema internacionalista. Establecerían
una moneda única y una religión universal, donde según sus creencias, cada persona lograría
la perfección.
Sin embargo, los propósitos finales de esta sociedad, eran solamente conocidos por Adam
Weishaupt y sus más íntimos seguidores. Algunos autores como Nesta Webster, describen así
las seis metas a largo plazo de los illuminati:5
 Abolición de la monarquía y de todo gobierno organizado según el Antiguo Régimen.
 Supresión de la propiedad privada de los medios de producción para individuos y
sociedades, con la consecuente abolición de clases sociales.
 Abolición de los derechos de herencia en cualquier caso.
 Destrucción del concepto de patriotismo y nacionalismo y sustitución por un gobierno
mundial y control internacional.
 Abolición del concepto de la familia tradicional y clásica.
 Prohibición de cualquier tipo de religión (con ayuda de la Iglesia católica)
estableciendo un ecumenismo oficial.
Véase también: Nuevo Orden Mundial (conspiración)

Caballeros Templarios[editar]
La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (latín: Pauperes commilitones Christi
Templique Solomonici), comúnmente conocida como los Caballeros Templarios o la Orden
del Temple (francés: Ordre du Temple o Templiers) fue una de las más famosas órdenes
militares cristianas.6 Esta organización se mantuvo activa durante poco menos de dos siglos.
Fue fundada en 1118 o 1119 por nueve caballeros franceses liderados por Hugo de
Payens tras la Primera Cruzada. Su propósito original era proteger las vidas de los cristianos
que peregrinaron a Jerusalén tras su conquista. Fueron reconocidos por el Patriarca Latino de
Jerusalén, Gormond de Picquigny, el cual les dio como regla la de los canónigos agustinos del
Santo Sepulcro. Aprobada de manera oficial por la Iglesia católica en 1129, la Orden del
Templo creció rápidamente en tamaño y poder. Los Caballeros Templarios empleaban como
distintivo un manto blanco con una cruz roja dibujada. Los miembros de la Orden del Templo
se encontraban entre las unidades militares mejor entrenadas que participaron en
las Cruzadas.7 Los miembros no combatientes de la orden gestionaron una compleja
estructura económica a lo largo del mundo cristiano, creando nuevas técnicas financieras que
constituyen una forma primitiva del moderno banco,89 y edificando una serie
de fortificaciones por todo el Mediterráneo y Tierra Santa.
Al Qaeda[editar]
Al Qaeda (en árabe: ‫القاعدة‬, al-Qā‘ida: ‘la base’) o Al Qaida es una
organización paramilitar, yihadista, que emplea prácticas terroristas y se plantea como
un movimiento de resistencia islámica alrededor del mundo, mientras que es comúnmente
señalada como una red de terrorismo internacional. Su fundador, líder y mayor colaborador
fue Osama bin Laden, un multimillonario de origen saudí, que se educó en universidades
del Reino Unido.
Hezbolá[editar]
Hezbolá (adaptación fonética al español del árabe, ‫حزب هللا‬ ḥizbu-'llāh(i), "Partido de Dios",
desde ḥizb, partido y Allah, Dios), también escrito como Hizbullah o Hezbollah, es una
organización islamista libanesa prosiria y proiraní que cuenta con un brazo político y
otro paramilitar. Fue fundado en Irán en 1979 y en el Líbano en 1982 como respuesta a la
ocupación israelí de ese momento y fueron entrenados, organizados y fundados por un
contingente de la Guardia Revolucionaria iraní. Hezbolá recibe armas, capacitación y apoyo
financiero de Irán y ha «funcionado con bendición de Siria» desde el final de la Guerra Civil
Libanesa. Su máximo líder actual es Hassan Nasrallah.
Es, junto con Amal (prosiria y aliada de Hezbolá), la principal expresión política y militar de la
comunidad chií libanesa, actualmente el grupo religioso más numeroso del país.
Estado Islámico de Irak y el Levante o Estado Islámico de Irak y
Siria[editar]
Bandera de la Estado Islámico de Irak y el Levante: 
Es un grupo terrorista insurgente, de naturaleza fundamentalista yihadista wahabita,
autoproclamado califato, asentado en un amplio territorio de Irak y Siria. El grupo es
controlado por radicales fieles a Abu Bakr al-Baghdadi, autoproclamado «califa de todos los
musulmanes». Técnicamente el grupo se organiza como un Estado no reconocido, ya que
controla de facto varias ciudades como Mosul, Faluya o Al Raqa, siendo esta última
considerada su capital. El califato reclama la autoridad religiosa sobre todos los musulmanes
del mundo, y tiene como objetivo declarado unir todas las regiones habitadas por musulmanes
bajo su control (panislamismo), comenzando con Irak y la región del Levante mediterráneo,
que cubre aproximadamente los actuales Estados
de Siria, Jordania, Israel, Palestina, Líbano, Chipre, y parte del sur de Turquía. Otras milicias
que controlan parte del territorio en la península egipcia del Sinaí, el este
de Libia y Pakistán han jurado lealtad a la organización. El grupo se caracteriza por una
interpretación fundamentalista del islam y su violencia brutal contra los no musulmanes y
contra los que ellos consideran falsos musulmanes

Aspectos religiosos[editar]

Religiones del Mundo. Mapa de distribución


En aspectos religiosos, muchas imperios han intentado dominar el mundo utilizando una
religión como única y primordial, teniendo como objetivo convertir al mundo en esa religión,
algunos imperios ya antes mencionados son:
 Imperio persa
 Imperio Maurya
 Dinastía de los Omeyas
 Estados Pontificios
También han existido y existen hoy en día organizaciones o sociedades secretas que
pretenden expandir su religión por todo el mundo, esas ya antes mencionadas son:
 Illuminati
 Caballeros Templarios
 Al Qaeda
Las religiones más importantes del mundo son:
 Religiones abrahámicas:
1. Cristianismo
2. Islam
3. Judaísmo
 Religiones dhármicas:
1. Hinduismo
2. Budismo
3. Sijismo
4. Jainismo
 Religiones del este de Asia, religión tradicional china
1. Cao Dai
2. Cheondoismo
3. Confucianismo
4. Jeungismo
5. Shinto
6. Taoísmo
7. I-Kuan Tao
 Otras:
1. Religiones indígenas
2. Religiones afroamericanas
3. Juche
4. Espiritismo
5. Bajaísmo
6. Caodaísmo
7. Zoroastrismo
8. Tenrikyō
9. Neopaganismo
10. Unitarismo universalista
11. Rastafarianismo
Divisiones:
 El cristianismo: se divide
en catolicismo, protestantismo, ortodoxia, monofisismo y restauracionismo, entre otras.
Véase: Denominaciones cristianas
 El islam: se divide en sunismo, chiismo, jariyismo y sufismo entre otras
(Véase: denominaciones del islam).
 El judaísmo: se divide en judaísmo hasídico, ortodoxo, conservador y reformista, entre
otros (Véase: corrientes del judaísmo).
 El hinduismo: se divide en shivaísmo, visnuismo, krisnaísmo, sijismo y smartismo,
entre otras. (Véase denominaciones en el hinduismo).
 El budismo: se divide en theravāda, mahāyāna y vajrayāna (Véase: escuelas
budistas).
Sin embargo a pesar de que son millones las personas afiliadas a una religión, muchas
personas optan por no estar ligadas a ninguna:
 La irreligión: abarca ateísmo, agnosticismo, antiteísmo, humanismo
secular, racionalismo y librepensamiento, entre otras.

Teorías de la conspiración[editar]
Artículo principal: Teorías de la conspiración

 Nuevo Orden Mundial (conspiración)

Véase también[editar]
 Megalomanía
 Teoría del Heartland

Mundo multipolar
La expresión mundo multipolar particularmente designa y caracteriza el tipo actual
de sistema internacional, en oposición al mundo bipolar de la guerra fría, este último
destacando y potenciando la oposición entre los Estados Unidos y la URSS como las únicas y
verdaderas superpotencias mundiales de la segunda mitad del siglo XX.
En el rango actual de potencias poderosas con notoria visibilidad internacional, continúa
sobresaliendo Estados Unidos, aunque la lista se alarga además con Unión
Europea, China, Japón, y Rusia, así como también con destacadas potencias regionales tales
como India,1 Brasil,2 Turquía,3 Corea del Sur,4 Israel, Sudáfrica, y Argentina.5

Índice
  [ocultar] 

 1Principales focos de poder en el siglo XXI


o 1.1Occidente
 1.1.1Estados Unidos de América
 1.1.2Unión Europea
o 1.2República Popular de China
o 1.3Japón
o 1.4Rusia
 2Polaridad en las relaciones internacionales
 3Identificación de los centros de poder
 4Clases o tipos de polaridad
o 4.1Unipolaridad, Sistema Unipolar
 4.1.1Ejemplos de unipolaridad
o 4.2Bipolaridad, Sistema Bipolar
o 4.3Tripolaridad, Sistema Tripolar
o 4.4Multipolaridad, Sistema Multipolar
o 4.5Apolaridad, Sistema Apolar
 5Bibliografía
 6Artículos relacionados
 7Referencias y notas
 8Enlaces externos

Principales focos de poder en el siglo XXI[editar]


Occidente[editar]
Artículo principal: Occidente

Estados Unidos de América[editar]


Los EEUU son la primera potencia económica mundial (y segunda si se cuenta la Unión
Europea). EEUU es miembro de la OTAN, tiene un poderío militar incuestionable, y además es
un importante actor comercial y cultural.
Y la supremacía estadounidense también se manifiesta muy especialmente en el sector
financiero y en los asuntos monetarios.6
Los Estados Unidos continúan ocupando el primer lugar en cuanto a influencia política y a
diplomacia,7 a pesar de la notoria pérdida de terreno en esta materia respecto de la situación
imperante en el siglo XX 8 (debido al surgimiento de destacados actores en Asia, y además
como consecuencia de la progresiva unificación y coordinación de Europa en asuntos de
política exterior).
Los estadounidenses no están aún muy habituados a este mundo multipolar, lo que les ha
llevado a cometer errores, y lo que ha generado y genera un buen número de críticas respecto
de su política internacional, con frecuencia calificada más o menos despectivamente de
« Actuación como gendarme del mundo ».910
Unión Europea[editar]
Primera potencia económica mundial (31% del PIB global) y comercial, la Unión Europea no
logra totalmente tener una influencia política en la escena internacional acorde a su rango; las
divergencias de puntos de vista de los estados europeos en cuestiones importantes, como por
ejemplo la Guerra de Irak, con cierta frecuencia impiden alcanzar una posición común. 11
No obstante, ciertos signos positivos permiten esperar alguna evolución en esta materia. En
efecto, una posición común de la Unión Europea, bastante monolítica, en relación a
cuestiones de actualidad como Irán o como Libia, junto a la voluntad expuesta por Francia de
tomar la defensa de Europa como una cuestión mayor del gobierno encabezado por Nicolas
Sarkozy, dan que pensar respecto de que avances significativos podrían concretarse en los
próximos años.

República Popular de China[editar]


Con un crecimiento de cerca del 10 % anual, China es parte del grupo de países emergentes,
que pretenden y anhelan un lugar de destaque en la escena internacional.
Miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, China aspira hacer pesar su
potencialidad (económica y demográfica) en el plano internacional.
Exhibiendo una tímida alianza con Rusia, con quien comparte la aspiración de ver reducida la
influencia americana, China no puede, en el momento actual, prescindir de sus relaciones
económicas con occidente.
China trata de fortalecerse y de liberarse, para mantener una mayor independencia respecto
de los posibles condicionamientos o presiones de otros estados. Y las relativamente recientes
presiones de Europa en cuanto a su política de derechos humanos, así como la gestión de
la crisis tibetana contemporánea de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, la refuerza respecto
de este objetivo.1213
Con unos 1350 millones de habitantes, en varios aspectos China es sin duda un país de
primer plano, al que conviene prestar atención.

Japón[editar]
Muy destruida durante la Segunda Guerra Mundial, Japón consiguió desarrollarse gracias a
una decisiva ayuda americana, y gracias a una eficiente y estricta gestión económica interna. 14
15

Actualmente un importante aliado de Estados Unidos, Japón fue por mucho tiempo la tercera
potencia económica mundial (y la segunda si se consideran en forma separada a los países
europeos), pero al igual que Europa, su influencia política y diplomática no está a la altura de
esa fortaleza económica.
Japón es candidato a ocupar un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas (Japón integra el llamado Grupo de los cuatro junto a Alemania, India, y Brasil, y los
cuatro tienen la misma aspiración). Este anhelo de Japón es apoyado por Estados Unidos,
aunque no lo es por China.
Japón es sin duda un socio comercial muy importante en todo el este de Asia, y juega un rol
preponderante en la economía mundial. 16
Rusia[editar]
Antigua superpotencia mundial, algunos de los países integrantes de la ex-URSS comienzan a
tener una potencialidad y un dinamismo comparable al que tenían antes de la caída del Muro
de Berlín.17
Primer proveedor de gas natural y segundo exportador de petróleo, Rusia juega un rol
importante y clave en cuanto a la seguridad energética mundial.
La evolución del precio del petróleo en estos últimos años, contribuyó por cierto a la
recuperación económica de Rusia.
Pero antes muy unida a los países de Europa del Este a través del Pacto de Varsovia y
el COMECON, aún no se resigna a aceptar su pérdida de influencia en esa zona, que cambió
en provecho de occidente (expansión de la Unión Europea del año 2004, promesa de
integración en la OTAN tanto a Ucrania18 como a Georgia,19 etc.).

Polaridad en las relaciones internacionales[editar]


Este concepto se refiere a la distribución del poder dentro de un sistema internacional.
Básicamente hay tres modalidades de polarización de un sistema internacional: Unipolaridad,
Bipolaridad, y Multipolaridad. Una cuarta clase, menos utilizada, se refiere a un esquema
tripolar, o sea cuando claramente existen tres grandes focos o centros de poder.
La mayor parte de los teóricos en materia de relaciones internacionales, considera que la
conformación y el funcionamiento de un sistema internacional, depende en grado sumo de
cómo se distribuye el poder entre las distintas naciones líderes, así como de la efectiva
influencia o hegemonía de cada uno de estos estados en una región en particular o a nivel
internacional.

Identificación de los centros de poder[editar]


Una de las dificultades para identificar o definir un centro de poder, radica en la
caracterización y análisis del tipo de poder de que se trate. No existe consenso sobre qué
modalidades de poder son más o menos importantes que otras, y cuáles son características
esenciales de una superpotencia o de una potencia regional. No obstante, existe un relativo
consenso de que el poder militar, el poder económico, y el poder político-diplomático, son
determinantes cualquiera sea la jerarquización o clasificación que se adopte.
La discusión sobre este asunto, debe centrarse en lo que debe entenderse por poder, en
cómo mensurar el poder de un determinado país, en el tipo de poder que se considera (real e
inmediato, o potencial o diferido), en la jerarquización que se tiene en cuenta al evaluar las
distintas categorías de poder, etc. Simplemente no hay consenso al respecto, pues las
corrientes teóricas de las relaciones internacionales, de la geopolítica, y de los estudios
estratégicos (planificación estratégica), no aportan soluciones definitorias.
Los centros regionales de poder son cualitativamente distintos de los polos de poder globales,
no solamente en cuanto a diferencias económicas, o en cuanto alcance y tamaño, o en cuanto
a un posible involucramiento militar, sino también porque la competición entre regiones, o
entre ciudades, o entre provincias, es bastante diferente de la competición internacional o de
la competición entre continentes.
La polaridad en el sistema internacional depende básicamente del número de centros con real
e importante capacidad de actuación, con independencia de tiempo y lugar. Por cierto otros
indicadores puede que sean también importantes, como por ejemplo, la capacidad de manejo
de la energía nuclear,2021 la capacidad de ataque o contra-ataque,22 la influencia en los
organismos internacionales, 23 la imagen-país y las cuestiones culturales,242526 etc.

Clases o tipos de polaridad[editar]


Las principales formas de polaridad existentes en las relaciones internacionales son:

Unipolaridad, Sistema Unipolar[editar]


Característica de una correlación de fuerzas existente en un grupo de estados en una
determinada región, continente, o sistema internacional, en donde existe una única
superpotencia polarizando ese sistema. Esta situación es más común en complejos
regionales, y mucho más clara por ejemplo en el caso de América del Norte, en donde sólo
existe un único y preponderante centro de poder, Estados Unidos.
También éste sería el caso de África Occidental, donde Nigeria con notoriedad es el único
centro hegemónico de poder regional.
En el período posterior a la Guerra Fria, o sea en la década de los años 1990 extendida con
los tres o cuatro primeros años del siglo XXI, existió por cierto una clara y rara unipolaridad en
el sistema internacional, ya que Estados Unidos fue de hecho la única superpotencia visible,
pues no había entonces signos claros de algún otro importante centro de poder, con alguna
capacidad de oponerse a acciones orquestadas por los estadounidenses. 27
El mundo unipolar surgió con la desintegración de la URSS, lo que permitió que los Estados
Unidos se convirtieran en la única potencia mundial, y forzaron la intervención en muchos
países del mundo al margen de la ONU, sin embargo, el nuevo orden mundial resulta incierto,
ya que los Estados Unidos a pesar de su poderío militar, ha perdido la hegemonía económica
ante Europa, Japón y China. La economía norteamericana se debilitó con la carrera
armamentista durante la Guerra Fría. ya que los impuestos recaudados fueron utilizados en
las operaciones militares y la mayor parte del consumo interno era importado. 28

Miembros de la OTAN (Estados Unidos gastaba en defensa el 43 % de los presupuestos militares


mundiales).2930

Ejemplos de unipolaridad[editar]
Como ya se indicó, el ejemplo más reciente de un sistema unipolar a nivel mundial que puede
ser señalado, es el de Estados Unidos durante la década o década y media posterior al año
1991, o sea el período que siguió al colapso y fragmentación de la Unión Soviética.
En el pasado, por cierto estados o imperios en su momento también gozaron de una
hegemonía tan grande, que con soltura lograron dominar de una manera unipolar el mundo
entonces conocido.
Ejemplos de este tipo son enumerados seguidamente, donde como referencia se indican los
correspondientes períodos históricos (en los detalles los mismos ciertamente abiertos a
debate).
 Imperio egipcio desde el 3150 a.C. al 1285 a.C. con alguna interrupción más o menos
larga, por ejemplo durante el conflicto con los hititas durante el reinado de Ramsés II que
culminó en la batalla de Qadesh (1274 a. C).
 Imperio acadio desde el 2279 a.C. hasta el 2192 a.C. (reinados de Naram-Sin y
de Sharkalisharri).
 Imperio asirio desde el 675 a.C. hasta el 626 a.C. (desde la invasión de Egipto hasta la
revuelta de Babilonia, durante los reinados de Asarhaddón y Asurbanipal).
 Imperio persa desde el 539 a.C. hasta el 449 a.C. (desde la conquista de Babilonia
durante el reinado de Ciro II hasta la Paz de Calias).
 Imperio alejandrino desde el 331 a.C. hasta el 323 a.C. (desde el Batalla de
Gaugamela hasta la muerte de Alejandro).
 China desde el 221 a.C. hasta el 1840 d.C. (por cierto con varias interrupciones que
claramente pueden identificarse en el período comprendido entre la unificación alcanzada
bajo la Dinastía Qin y la Primera Guerra del Opio).
 República romana / Imperio romano / Imperio bizantino desde el 188 a.C. hasta el 395
d.C. y también desde el 533 d.C. hasta el 565 d.C. (desde la fragmentación del Imperio
seléucida hasta la división del Imperio Romano, con un posterior breve resurgimiento
impulsado por el emperador Justiniano I).
 Imperio mongol desde el 1227 hasta el 1279, o sea desde la muerte de Gengis
Khan hasta la completa división en los tres kanatos, el de la Dinastía Yuan (Kublai), el
llamado II-Kanato (Hulagu Kan y Kublai Kan), y el de la Horda de Oro.
 Imperio Azteca desde el 1481 hasta el 1521.
 Imperio incaico desde el 1470 hasta el 1532 (desde la conquista de Chimu hasta la
invasión encabezada por Francisco Pizarro).
 India desde el 322 a.C. hasta el siglo XVII, o sea, desde la unificación bajo la Dinastía
Maurya hasta el fin del Imperio mogol y el comienzo de la Colonización inglesa en India (y
con las lógicas interrupciones del dominio unipolar que son de esperar en un período de
tantos siglos como el señalado).
Bipolaridad, Sistema Bipolar[editar]

Bipolaridad en el sistema internacional, entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y el fin de la Guerra
Fria.

Sistema de estados en donde hay apenas dos grandes focos de poder. El caso más conocido
y patente es el de la Guerra Fria, en donde la oposición entre Estados Unidos y Unión
Soviética polarizó todo el sistema internacional.
A pesar del señalado enfrentamiento, y a pesar de que muchos países se alinearon con uno u
otro bando en ese período, entonces también pueden reconocerse potencias regionales de
cierta envergadura, y con clara influencia regional. Ese sería el caso, por ejemplo, de América
del Sur durante el último tercio del siglo XX, cuando Brasil y Argentina fueron los principales
polos regionales de poder, con capacidad para polarizar todo el continente.
También puede caracterizarse como sistema bipolar el que predominó en África Austral
durante el fin de los años 1970 y la década de los años 1980,
cuando Sudáfrica y Angola lideraban grupos opuestos en confrontación directa.
Obviamente, a lo lago de la historia pueden también reconocerse otros casos de bipolaridad,
como el que existió en la región del Mar Mediterráneo, entre los siglos III y II a.C.,
cuando Roma y Cartago eran los dos principales centros de poder de la región.
La bipolaridad es típica en regiones donde se generan conflictos que se radicalizan,
polarizando tanto a pueblos como a países.

Tripolaridad, Sistema Tripolar[editar]

Mapa del mundo en 1945; de acuerdo com William T.R. Fox, Estados Unidos (en azul), URSS (en rojo),
y el Imperio Británico (en verde-azulado), fueron las superpotencias de la época.

Caso relativamente raro de equilibrio de poder entre tres potencias o polos principales de
poder.
Algunos consideran que Europa inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial,
estaba configurado como un sistema tripolar, en donde Estados Unidos, Reino Unido y
la Unión Soviética eran entonces los tres grandes polos de poder. Sin embargo esta situación
habría durado poco tiempo, ya que entre 1947 y 1948, Europa quedó claramente dividida sólo
en dos grandes bloques.
Cuando son consideradas regiones segmentadas, es posible encontrar correlaciones de
fuerza más típicamente tripolares, como por ejemplo en Asia Oriental, en donde
lideran China, Rusia, y Japón.
Europa Centro-Occidental hoy día, o sea, sin considerar Rusia, también podría ser clasificado
como un sistema tripolar, en donde el Reino Unido, Francia, y Alemania, son los tres grandes
de la zona.
Y actualmente cuando se considera el conjunto del sistema internacional, puede reconocerse
la existencia de tres grandes potencias globales, con capacidad militar de actuación global y
capacidad nuclear significativa, Estados Unidos, Rusia, y China (consultar Polaridad en el
sistema internacional).

Multipolaridad, Sistema Multipolar[editar]


El equilibrio de poder multipolar ha sido lo más común a lo largo de la historia.
Europa, entre los siglos XVI y XVII, y durante la mayor parte de los siglos XVIII y XIX, estuvo
claramente caracterizada por un sistema multipolar.
En ese tiempo, Europa dejó de ser multipolar por períodos relativamente cortos, cuando había
guerras continentales que configuraban dos grandes alianzas militares polarizadas por centros
antagónicos, como ocurrió durante las Guerras Napoleónicas, o como durante las dos guerras
mundiales del siglo XX, situaciones esas que podrían ser clasificadas como de bipolaridad
temporaria.
En el período pos Guerra Fría, Europa volvió a ser un sistema claramente multipolar, en
donde pueden reconocerse como grandes el Reino Unido, Francia, y Alemania, además
de Rusia.
Actualmente predominan sistemas multipolares en África, en Asia, y en Oriente Medio
El mundo multipolar actual se caracteriza por un conjunto de actores y relaciones de poder
dentro de una red de interacciones. Las relaciones de poder entre los distintos países
determinan la estructura del sistema, que de acuerdo al número de éstos puede ser multipolar,
en el cual se agrupan todos aquellos países con capacidades equivalentes. Aunque los países
son políticamente autónomos, indudablemente sus relaciones son cada vez más
interdependientes.
Es conveniente puntualizar que la actual estructura del sistema internacional es Uni-Multipolar,
ya que los Estados Unidos son unipolares debido a su poderío militar y es multipolar porque a
nivel económico está dominado por potencias emergentes. 31

Apolaridad, Sistema Apolar[editar]


La apolaridad sería el caso en que no es posible identificar ningún foco de poder relevante o
significativo, con clara capacidad de maniobra fuera de sus fronteras. Casos de este tipo a lo
largo de la historia fueron comunes en regiones no organizadas bajo formas de estados, o, en
períodos más recientes, en regiones poco extendidas donde no existieron polos de poder
local.
Regiones que podrían ser caracterizadas como apolares, en la actualidad, se restringen a
ciertas zonas de África Central, en la faja que va de la República Centroafricana y República
Democrática del Congo (ex-Zaire) hasta Uganda, Kenia, y Tanzania,
incluyendo Ruanda y Burundi. Esto ocurre porque el principal polo de poder regional, el
antiguo Zaire, sufrió una larga guerra civil, con intervención de varios otros actores regionales,
lo que acabó por desmantelar las capacidades político-institucionales-militares del citado
centro.
Una situación de apolaridad completa, en la actualidad, solamente podría decirse que existe
en la Antártida.

Bibliografía[editar]
 ARON, Raymond (1986). Paz e Guerra entre as Nações. Editora UnB, Brasília, DF.
Brasil.
 ANDERSON, Perry (2002). Force and Consent, New Left Review, n. 17, p. 5-30
 ARRIGHI, Giovanni (1996). O Longo Século XX: dinheiro, poder e as origens de
nosso tempo. Ed. Contraponto: Rio de Janeiro, RJ; Ed. UNESP: São Paulo, SP; Brasil.
 DINIZ, Eugenio (2006). "Relacionamentos multilaterais na unipolaridade: uma
discussão teórica realista". Revista Contexto Internacional, vol.28, n.2, p. 505-565. [1]
 KEOHANE, Robert (1984). After Hegemony: Cooperation and Discord in the World
Political Economy. Princeton University Press, Princeton, Oxford.
 MEARSHEIMER, John (2007). A Tragédia da Política das Grandes Potências.
Tradução: Tiago Araújo. Ed. Gradiva: Lisboa, Portugal.
 WALTZ, K. (1979). Theory of International Politics. Reading: Addison-Wesley .
 WALTZ, K. (2000).Structural Realism after the Cold War, International Security, Vol.
25, No. 1, p. 5-41.

Artículos relacionados[editar]
 Ciudad global
 Globalización
 Bipolarización
 Superpotencia internacional
 Polaridad (relaciones internacionales)
 Potencia (relaciones internacionales)
 Equilibrio de poder

Equilibrio de poder
Para el concepto político-constitucional, véase división de poderes.
Para el concepto político-territorial dentro de un estado federal, véase federalismo.
Para el concepto político-parlamentario aplicado a la fuerza política denominada "bisagra" o
"partido bisagra", véase parlamentarismo.

Representación del equilibrio de poderes.

El equilibrio de poder en las relaciones internacionales, o equilibrio de potencias es una


situación política internacional en la que cada Estado (cada potencia) intenta mantener el
denominado statu quo o al menos una situación aproximada al equilibrio en sus relaciones con
otros estados, a efectos de prevenir el ejercicio en exclusiva del poder por alguno de ellos en
particular. La ruptura del equilibrio en favor de uno de esos estados, daría a éste una situación
de predominio, dominación, o hegemonía.
Para el mantenimiento o la restauración de tal equilibrio, los gobiernos de cada estado deben
estar dispuestos a llevar a cabo diversas acciones de política internacional, desde las
pacíficas (negociaciones diplomáticas, planteamiento de conflictos o crisis diplomáticas,
establecimiento, ruptura o modificación de alianzas) hasta las agresivas (amenaza o uso de
la fuerza, en distintas escalas hasta la guerra -que se suele definir en tales términos
como guerra justa, legítima defensa como respuesta a una agresión o guerra preventiva,
según el caso-); o al menos suelen justificar sus acciones como necesarias para tal objetivo.
A través de la historia el equilibrio de poder ha sido un tema importante en la formulación y
ejecución de la política exterior en las relaciones internacionales. Las comparación de las
relaciones entabladas entre las polis griegas del siglo V a. C. descritas por Tucídides (La
historia de la guerra del Peloponeso), con las que se dieron entre las potencias europeas
desde el siglo XVII al siglo XX(Tratado de Westfalia, Tratado de Utrecht, Congreso de
Viena, Sistema Metternich, Sistema Bismarck, Tratado de Versalles), o las que se
establecieron a nivel global durante el siglo XIX con motivo de la disputa por las colonias
(colonialismo o imperialismo); ejemplifican intentos pasados de establecer equilibrios de
poder.
En la teoría política más reciente (a partir de la segunda mitad del siglo XX), el equilibrio de
poder es un concepto clave para el denominado realismo, formulado a partir del comienzo de
la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Según el realismo
político (realpolitik), el objetivo principal de cada estado es maximizar su acumulación de
poder, de modo que si todos los estados actuaran de la misma manera se lograría un
equilibrio de poder entre ellos, de un modo semejante a como la teoría del liberalismo
económico predice la consecución de un equilibrio económico si se deja actuar libremente a
los agentes económicos siguiendo su propio interés en un mercado libre presidido por la ley
de la oferta y la demanda.

Bibliografía[editar]
 Raymond Aron Paz y guerra entre las naciones.
 Eric J. Hobsbawm La era del imperialismo.
 H. J. Morgenthau, Politics Among Nations (1960). Es el libro principal en la formulación
del realismo como teoría política (en inglés).

Véase también[editar]
 Poderes universales
 Equilibrio europeo
 El Gran Juego
 Teoría del Heartland
 Interdependencia compleja
 Dominación del mundo
 Mundo multipolar

Comunidad internacional
Para las asociaciones comunitarias, véase comunidad intencional.
El término comunidad internacional (también su sinónimo sociedad internacional) se utiliza
en las relaciones internacionales para designar, de forma genérica, al conjunto de Estados del
mundo,1 especialmente cuando participan conjuntamente en la toma de decisiones globales. 2
Se utiliza habitualmente para insinuar la existencia de un punto de vista común en aspectos
como los derechos humanos.
En ocasiones se ha criticado su uso como un intento de globalizar y legitimar las opiniones y
decisiones de los países occidentales.34
Al tratar sobre la comunidad internacional, se alude a la asociación de personas o entidades
con intereses u objetivos comunes enfocados a un punto de vista político; de allí que se refleje
su relación con la sociedad, pues ésta no es más que un conjunto organizado de personas
o instituciones que actúan unidas para conseguir un mismo fin.
Básicamente, la sociedad internacional es un conjunto de sujetos de Derecho Internacional
Público, unidos por un objetivo común en razón de intereses similares, es decir, es el grupo de
comunidades políticas independientes que no forman simplemente un sistema, sino que,
además, han establecido, a través del diálogo y del consentimiento, reglas e instituciones
comunes para organizar sus relaciones y han reconocido tener intereses comunes para
mantener dichos acuerdos.
En este sentido, la comunidad internacional es un conjunto de sujetos de Derecho
Internacional Público que se encuentran unidos debido un hecho, compartir un espacio físico,
por lo que, ésta se encuentra regulada por las normas y tratados internacionales, es decir, los
sujetos pasivos del Derecho internacional; la cual, se establece entre Estados soberanos,
independientes y jurídicamente iguales, es decir, aquellos que no están sometidos a
un poder político superior.

Véase también[editar]
 Comunidad (desambiguación)

Realpolitik
Para otros usos de este término, véase Realismo.
Realpolitik («política de la realidad» en alemán) es la política o diplomacia basada en
intereses prácticos y acciones concretas, sin atender a la teoría o la filosofía como elementos
"formadores de políticas".
La realpolitik aboga por el avance en los intereses de un país de acuerdo con las
circunstancias actuales de su entorno, en lugar de seguir principios filosóficos, teóricos o
morales. A este respecto, comparte su enfoque filosófico con el realismo filosófico y
el pragmatismo.

Índice
  [ocultar] 
 1Origen
 2Principales exponentes
 3Véase también
 4Referencias

Origen[editar]
Otto von Bismarck acuñó el término al cumplir la petición del príncipe Klemens von
Metternich de encontrar un método para equilibrar el poder entre los imperios europeos.
El equilibrio de poderes significaba la paz, y los practicantes de la realpolitik intentaban evitar
la carrera armamentística. Sin embargo, durante los primeros años del siglo XX,
la realpolitik fue abandonada y en su lugar se practicó la doctrina Weltpolitik, y la carrera
armamentística recobró su brío y abocó, juntamente con otras circunstancias, a la Primera
Guerra Mundial.

Principales exponentes[editar]
Uno de los precursores más famosos fue Nicolás Maquiavelo, conocido por su obra El
Príncipe. Maquiavelo sostenía que la única preocupación de un príncipe (o gobernante)
debería ser la de buscar y retener el poder para así conseguir el beneficio de su Estado,
proclamando que las consideraciones éticas o religiosas eran inútiles para este fin. Sostenía
además Maquiavelo que el bienestar del Estado dependía de que el gobernante aprendiera
a utilizar el mal para lograr el bien, asumiendo que el "príncipe" debía realizar los engaños e
intrigas que fuesen necesarias para no caer en los engaños e intrigas de sus rivales. Sus
ideas fueron más tarde expandidas y practicadas por el Cardenal Richelieuen su raison
d'etat durante la Guerra de los Treinta Años. El historiador griego Tucídides y el teórico militar
chino Sun Tzu también son citados como precursores de la realpolitik al postular que los
mandatos éticos y religiosos de sus respectivas culturas eran inútiles para explicar o asegurar
el éxito político.
En alemán, el término realpolitik es más frecuentemente utilizado para distinguir las políticas
modestas (realistas) de las políticas exageradas. Un ejemplo histórico es el hecho que el
Reino de Prusia no hubiera anexado territorio austrohúngaro después de ganar la Guerra de
las Siete Semanas en 1866, siendo éste un resultado del seguimiento de la realpolitikpor el
canciller Bismarck con el fin último de lograr la reunificación alemana bajo mandato prusiano.
Aquí, Prusia no buscaba la clásica expansión territorial sino debilitar fatalmente a Austria, la
única potencia que podía perjudicar sus planes. Idénticas ideas se atribuyeron al conde
Cavour de Italia en 1854, listo a ofrecer los territorios piamonteses
de Niza y Saboya a Francia, a cambio de estimular artificialmente la hostilidad francesa contra
Austria, el mayor rival del reino de Piamonte.
Hoy en día, la parte «realista» de un partido o ideología política no tiene problemas para ceder
en algunos de sus principios si es necesario, con tal de conseguir cierto progreso en otros —
que podrían ser considerados más importantes o centrales—, mientras que los sectores más
«fundamentalistas» evitan a toda costa ceder en sus principios o comprometerlos, aunque eso
suponga renunciar a posiciones que les permitan bien poner en práctica otros, bien influir en
su desarrollo o en la toma de decisiones al respecto.

Véase también[editar]
 Pragmatismo
 Realismo en política internacional

Diplomacia
«Asuntos exteriores» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Ministro de Asuntos
Exteriores.

Las Naciones Unidas es la mayor organización diplomática del mundo.

Ger van Elk, Symmetry of Diplomacy, 1975, Groninger Museum.

La diplomacia es una profesión cuyo objetivo es representar y velar por los intereses de un


Estado y de su nación en relación a otro Estadou organismo internacional.1
El concepto agrupa distintas acepciones de acuerdo con el mayor o menor grado de inclusión
de objetivos y prácticas que a través de ella se desarrollan. La práctica diplomática se remonta
hasta la Grecia clásica, dándose su evolución paulatinamente de acuerdo con el proporcional
incremento de las relaciones internacionales, proceso que se intensifica en nuestros días. La
importancia de la práctica diplomática radica en la versatilidad de las funciones
desempeñadas por la figura de los embajadores residentes, cuyas funciones giran en torno a
la generación de información fidedigna, la minimización de las fricciones potenciales y el
fomento de las relaciones amistosas entre los Estados soberanos.
La práctica diplomática contemporánea se puede distinguir en cuatro formas: la diplomacia
bilateral, la d. ad hoc, la d. directa y aquella llamada multilateral.

Índice
  [ocultar] 

 1Etimología y evolución histórica del término diplomacia


 2La figura del agente diplomático
 3Tipología de las misiones diplomáticas
o 3.1Diplomacia bilateral
 3.1.1Ante estados
 3.1.2Ante organizaciones internacionales
o 3.2Diplomacia  ad hoc
o 3.3Diplomacia directa o de cumbre
 3.3.1En serie
 3.3.2Ad hoc
o 3.4Diplomacia multilateral
 4Véase también
 5Referencias
 6Bibliografía
 7Enlaces externos

Etimología y evolución histórica del


término diplomacia[editar]
La palabra diplomacia proviene del francés diplomatie y del inglés diplomatics, que a su vez
derivan del latín diploma y éste del griego διπλομα (diploma). El término διπλομα se compone
del vocablo δίπλο (diplo), que significa doblado en dos, y del sufijo μα (ma), que hace
referencia a un objeto.2
Un diploma era un documento oficial, “una carta de recomendación o que otorgaba una
licencia o privilegio”,3 remitida por la autoridad suprema de una entidad política soberana a las
autoridades de otra, para informarles que el poseedor desempeñaba funciones de
representación oficial y para solicitarles ciertos privilegios para el funcionario en la jurisdicción
del destinatario. Dicho documento se caracterizaba por estar doblado , 4 y en algunas
ocasiones cosido5 en razón de que el contenido era una comunicación privada entre el
remitente y el destinatario. El documento se entregaba doblado, y contenía una
recomendación oficial –con ciertos poderes– para aquellos funcionarios que se dirigían a otro
país o provincia de un Imperio. El portador del ‘pliego’ o diploma era ipso facto un diplomático.6
En su proceso evolutivo, al pasar por el latín, la palabra diploma fue adquiriendo distintos
significados, entre los que se pueden destacar, “carta doblada en dos partes”, “documento
emitido por un magistrado, asegurando al poseedor algún favor o privilegio”, y “carta de
recomendación emitida por el Estado, otorgada a personas que viajaban a las provincias”. 7
Siglos más tarde, en su tránsito por el francés y el inglés, el término diplomacia amplió su
alcance a otras actividades que guardaban relación con el manejo de documentos oficiales
entre soberanos. En Francia, la diplomatie hacía referencia «a todos los documentos
solemnes emitidos por las cancillerías, especialmente aquellos que contenían acuerdos entre
soberanos».2 El término inglés «diplomatics» se utilizó específicamente en lo relativo a la
ciencia de la autenticación de documentos antiguos y a la conservación de archivos. El «oficio
de tratar con archivos y diplomas» fue conocido entre los gobiernos europeos como res
diplomatica o asuntos diplomáticos, un elemento que según Harold Nicolson, «es aún vital
para el funcionamiento de cualquier servicio exterior eficiente». 8
Hacia finales del siglo XVIII, comenzaron a utilizarse los vocablos diplomatie, en Francia,
y diplomacy,9 diplomat y diplomatist, en el Reino Unido, en referencia al “manejo de las
relaciones y negociaciones entre naciones a través de oficiales del gobierno”. 10 Desde
entonces, en palabras de algunos autores, un diplomático es “una persona autorizada a
negociar en nombre de un Estado”.2

La figura del agente diplomático[editar]


Un diplomático es aquel agente que envía un Estado (acreditante) ante otro Estado (receptor)
para desarrollar las relaciones entre ambos. Las normas de regulación de la actividad fueron,
en su mayoría, de origen consuetudinario, cristalizándose en la Convención de Viena sobre
Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961. De acuerdo con este elemento del derecho
internacional público, las funciones del agente diplomático son:
a) Normales
 proteger los intereses del Estado acreditante en el Estado receptor
 fomentar las relaciones amistosas
 ejercer (ciertas) funciones consulares
b) Excepcionales
 representar los intereses de un tercer Estado en el Estado receptor
 representar a un tercer Estado, el cual no posea representación en el Estado que lo
recibe
Para la consecución de estos objetivos, los medios de los cuales se sirve son:
 Representar al Estado del cual es originario.
 Negociar con el Estado receptor.
 Informar a su Estado, por todos los medios lícitos.

Tipología de las misiones diplomáticas[editar]


Diplomacia bilateral[editar]
Ante estados[editar]
Eisemberg define las misiones diplomáticas permanentes como el conjunto de la
representación del Estado acreditante en el Estado receptor. La misión permanente es un
órgano en el cual se deposita potencialmente toda la representación del Estado acreditante,
comprendiendo todas las funciones, actividades y poderes, por tiempo ilimitado.
Ese "conjunto de representación" se integra con elementos materiales (locales, archivos,
documentos, vehículos, diversos bienes) y con un grupo de personas (los miembros de la
misión); así como, por el estatuto jurídico especial que los regula, que establece los derechos
y las obligaciones de la misión y de sus miembros, regulando además la relación con el
Estado acreditante y el receptor.
Las funciones de las misiones diplomáticas permanentes ante los Estados se enuncian (no
taxativamente) en el artículo 3 de la Convención de Viena de 1961 y son: la representación del
Estado acreditante, la protección de los intereses de Estado acreditante y de sus nacionales,
la negociación, la observación por todos los medios lícitos de las condiciones y
acontecimientos del Estado receptor para luego informar de ella a su Estado y el fomento y
desarrollo de las relaciones amistosas, diplomáticas, económicas, culturales y científicas, etc.
Ante organizaciones internacionales[editar]
Doctrinalmente se define a las misiones permanentes ante las organizaciones internacionales
como el órgano encargado de la representación y de la conducción de la actividad diplomática
entre un Estado miembro de la organización, ante ella y en relación con los demás Estados
miembros. La misión permanente de observación puede definirse de igual forma, aunque sus
cometidos son más limitados, cuando la acredita un Estado no miembro de la organización.
Las funciones de las misiones ante las Organizaciones Internacionales se enuncian el artículo
6 de la Convención de Viena de 1975 y son: la representación del Estado que envía, la
negociación, la observación e información, la protección de sus intereses, así como el enlace
con la organización.

Diplomacia ad hoc[editar]
El conjunto no es la totalidad y de ahí que puedan coexistir con ellas otras misiones como las
especiales cuya representatividad es otorgada por un tiempo y para un cometido
determinados, los que podrán ser más o menos amplios, limitación que se pactará en el
acuerdo en que se dispone su envío y recepción. El artículo 1 de la Convención de Nueva
York de 1969 define a las misiones especiales. Se entenderá por una misión temporal, que
tenga carácter representativo del Estado, enviada por un Estado ante otro Estado con el
consentimiento de este último, para tratar con él asuntos determinados o realizar ante él un
cometido determinado.
Las funciones de las misiones diplomáticas especiales acreditadas ante Estados, «serán
determinadas por el consentimiento mutuo del Estado que envía y del Estado receptor». Las
actividades de las misiones especiales se clasifican en: funciones protocolares (rendir
homenajes, participar en un cambio de gobierno, asistir a una boda real), funciones técnicas
(coordinar actividades pesqueras, militares, comerciales, etc.), funciones de naturaleza política
(coordinar la acción internacional de los Estados, firmar un tratado de paz, arreglar una
alianza) y funciones técnico-políticas, aquellas de desarrollo técnico pero cuyos resultados
posean un marcado contenido y una fuerte repercusión política (ej. determinación de una
frontera). Las delegaciones (misiones especiales en órganos y conferencias), no tienen fijado
a través de ninguna disposición sus funciones. Debe pensarse entonces que las funciones de
las delegaciones ante un Congreso o Conferencia están determinadas por la naturaleza de
estos y el motivo de la convocatoria. Cuando se tratar de una Delegación en un órgano de la
organización, sus funciones consisten en participar de las deliberaciones representando al
Estado que envía.
Diplomacia directa o de cumbre[editar]
En serie[editar]
Aquella a la cual pertenecen las llamadas oficinas temporales o permanentes que los Estados
crean para fines específicos, el envío de funcionarios técnicos para la discusión de asuntos
concretos y las llamadas «misiones especiales».
Ad hoc[editar]
Es aquella que se establece entre varios países con el mismo objetivo. Es utilizada para crear
convenios comerciales con varios estados al mismo tiempo

Diplomacia multilateral[editar]
La diplomacia multilateral está marcada por dos elementos esenciales: las posiciones que un
país toma en cuando a cierto temas o problemas y el proceso por el que un acuerdo acerca de
estas situaciones se alcanza. La relación entre estos dos elementos es la naturaleza dinámica
de las actividades diplomáticas en las Naciones Unidas. Como una relación de negocios, las
transacciones diplomáticas dependen de la confianza entre gobiernos y aún más, entre
embajadores (agentes autorizados) de estos gobiernos. Las relaciones diplomáticas
multilaterales entre dos gobiernos en la arena multilateral engloban todos los aspectos de la
actividad humana – la política, la economía, las leyes, la seguridad social, los valores, la
lengua, la cultura, el arte, la religión, etcétera.
La diplomacia multilateral es como una tela de araña, con un país jalando en una dirección y
otros más en una dirección opuesta. Cuando se trata de construir un consenso en un
ambiente multilateral, los diplomáticos constantemente tienen que ajustar el proceso de
negociaciones mientras este está en marcha. El proceso demanda, tanto a los gobiernos
como a las Naciones Unidas, a encontrar un punto común entre intereses nacionales que
compiten y se contraponen. A través de la discusión, la negociación y el compromiso, el
consenso internacional emerge. Mientras el consenso es el objetivo fundamental de las
Naciones Unidas, la complejidad de los intereses y los puntos de vista hace que sea
extremadamente difícil lograrlo en muchas áreas. La divergencia de las posiciones nacionales
son la razón principal por la que el consenso algunas veces tarda años en lograrse.

Véase también[editar]
 Embajada
 Acción exterior del Estado
 Paradiplomacia
 Historia de la diplomacia

Historia de la diplomacia
Archivo:Nixon Mao 1972-02-29.png
Encuentro del presidente republicano estadounidense
Richard Nixon con el líder Mao Zedong el 29 de febrero de 1972, durante la histórica visita del primero
a China comunista.

La historia diplomática, o historia de las relaciones internacionales, o historia de


la diplomacia, es una disciplina histórica orientada a estudiar las relaciones entre
los estados en un determinado período de tiempo.
La palabra diplomacia deriva del término « diploma » que en los tiempos
modernos y contemporáneos significaba y aún significa « acto jurídico ». En resumidas
cuentas, la diplomacia engloba las negociaciones que tienen por objetivo generar actos y
normativas de planificación y regulación de las relaciones entre estados.

Índice
  [ocultar] 
 1Etimología y evolución histórica del término diplomacia
 2Orígenes de la diplomacia en la cultura europea
 3Bibliografía
 4Notas y referencias
 5Véase también
 6Referencias externas

Etimología y evolución histórica del término diplomacia[editar]

Tanques estadounidenses enfrentados a tanques soviéticos en el paso Checkpoint Charlie, en Berlín,


durante la crisis de 1961.

La palabra diplomacia proviene del francés diplomatie y del inglés diplomatics, que a su vez


derivan del latín diploma y éste del griego διπλομα (diploma). El término διπλομα se compone
del vocablo δίπλο (diplo), que significa doblado en dos, y del sufijo μα (ma), que hace
referencia a un objeto.1
Un diploma era un documento oficial, “una carta de recomendación o que otorgaba una
licencia o privilegio”,2 remitida por la autoridad suprema de una entidad política soberana a las
autoridades de otra, para informarles que el poseedor desempeñaba funciones de
representación oficial y para solicitarles ciertos privilegios para el funcionario en la jurisdicción
del destinatario. Dicho documento se caracterizaba por estar doblado, 3 y en algunas
ocasiones cosido4 en razón de que el contenido era una comunicación privada entre el
remitente y el destinatario. El documento se entregaba doblado, y contenía una
recomendación oficial –con ciertos poderes– para aquellos funcionarios que se dirigían a otro
país o provincia de un Imperio. El portador del ‘pliego’ o diploma era ipso facto un diplomático.5
En su proceso evolutivo, al pasar por el latín, la palabra diploma fue adquiriendo distintos
significados, entre los que se pueden destacar, “carta doblada en dos partes”, “documento
emitido por un magistrado, asegurando al poseedor algún favor o privilegio”, y “carta de
recomendación emitida por el Estado, otorgada a personas que viajaban a las provincias”. 6
Siglos más tarde, en su tránsito por el francés y el inglés, el término diplomacia amplió su
alcance a otras actividades que guardaban relación con el manejo de documentos oficiales
entre soberanos. En Francia, la diplomatie hacía referencia «a todos los documentos
solemnes emitidos por las cancillerías, especialmente aquellos que contenían acuerdos entre
soberanos».1 El término inglés «diplomatics» se utilizó específicamente en lo relativo a la
ciencia de la autenticación de documentos antiguos, y a la conservación de archivos. El «oficio
de tratar con archivos y diplomas» fue conocido entre los gobiernos europeos como res
diplomatica o asuntos diplomáticos, un elemento que según Harold Nicolson, «es aún vital
para el funcionamiento de cualquier servicio exterior eficiente». 7
Hacia finales del siglo XVIII, comenzaron a utilizarse los vocablos diplomatie (en Francia),
y diplomacy,8 diplomat, diplomatist (en el Reino Unido), en referencia al “manejo de las
relaciones y negociaciones entre naciones a través de oficiales del gobierno”. 9 Desde
entonces, en palabras de algunos autores, un diplomático es “una persona autorizada a
negociar en nombre de un Estado”.1

Orígenes de la diplomacia en la cultura europea [editar]

El Cardenal Richelieu en el sitio de La Rochelle, detalle de una pintura de Henri-Paul Motte (1881).

Al inicio de los tiempos modernos (aproximadamente hasta el Renacimiento), la diplomacia tal


como la conocemos hoy día no existía. Los emisarios enviados por los
diferentes estados (ciudades griegas, tribus celtas, imperio romano, imperios
orientales, imperio carolingio y sus missi dominici, etc), se limitaban al rol de mensajeros, no
teniendo verdadero carácter como negociadores.
Es precisamente en los tiempos modernos, con la teorización del Derecho y del rol y base de
los estados (Jus gentium), que la noción de diplomacia surgió, proponiendo una alternativa a
la guerra. Así y en ciertos casos, los embajadores remplazaban a los generales, sin que por
en cuanto se desestimara completamente el recurso de la fuerza con la participación de las
fuerzas armadas. La amenaza con la guerra era (y aún lo es) un argumento convincente en
una negociación, complementario de los aspectos diplomáticos.
La lengua francesa fue promovida lengua oficial en Francia, por la ordenanza de Villers-
Cotterêts, promulgada por Francisco I de Francia en 1539, y entonces el francés se convirtió
en lengua del Derecho y de la administración en los actos oficiales. Y ello, a pesar de que
el francésera entonces una lengua poco hablada en Francia, en comparación con algunos de
los dialectos regionales entonces existentes.
Según el diplomático americano de la Guerra Fría, Henry Kissinger, autor de Diplomacy, el
primer diplomático digno de ese nombre fue el cardenal Richelieu (1586-1642), primer ministro
del rey Luis XIII de Francia. Fue precisamente él, en efecto, quien aplicó una noción inédita en
materia de política extranjera : razón de Estado. Este principio consiste en privilegiar la
seguridad del Estado y de su territorio (y así, de facto también de la población), respecto de
cualquier otra cosa, por más importante o prioritaria que pareciera.
La aplicación directa, y seguramente una de las más representativas, de esta regla,
precisamente tuvo lugar durante el pseudo-reino del cardenal. Entonces Francia aún no había
olvidado las terribles consecuencias de las guerras de religión del siglo XVI, ni al Sacro
Imperio Romano Germánico aún en pleno caos (pues el emperador católico luchaba con
fuerza contra los príncipes germánicos protestantes). En ese mismo tiempo, la situación
internacional de Francia era bastante precaria, en la medida que el reino de España y el Sacro
Imperio, estaban en manos de la poderosa familia de los Habsbourg.
En efecto, tomada en tenaza, Francia a cada instante temía una doble invasión por
los Pirineos y por el Rhin. Con el fin de poner fin a esta situación tan preocupante, que no
permitía entrever un porvenir estable y venturoso, el astuto cardenal tomó una decisión, que
incluso iba en contra de su propio hábito rojo : ordenó poner a disposición de los príncipes
protestantes germánicos, tanto medios financieros como militares y materiales, con el fin de
lograr desestabilizar al emperador Habsbourg, y, si fuera posible, debilitar duraderamente el
poder del Sacro Imperio. Las órdenes fueron cumplidas, a pesar de las recriminaciones de
todo tipo que debió sufrir Richelieu — de la curia romana y desde el propio territorio francés.
Esta decisión diplomático-estratégica permitió a Francia estabilizar la seguridad de sus
fronteras este y suroeste, puesto que España ya no se mostró más amenazante al observar la
debilidad de su aliado, y puesto que del otro lado del Rhin la prioridad entonces eran los
propios asuntos internos. Fue esta supremacía francesa en el continente lograda como se
indicó, que entre otras cosas permitió a Luis XIV de Francia extender su reinado
hasta Holanda. En el curso del siglo XVII, la regla de la razón de Estado fue finalmente
adoptada por todos los países europeos, dando entonces a Francia mayor prestigio y cierta
ventaja en política exterior.
En realidad, no fue exactamente Richelieu quien inventó el concepto de razón de Estado; esta
idea se la debemos a dos autores italianos: Nicolás Maquiavelo10 en la obra El Príncipe (De
Principatibus, 1513); y Giovanni Botero en la obra De la Razón de Estado (Della Ragione del
Stato, 1589). Machiavelo (o Maquiavelo) en realidad jamás citó la expresión razón de Estado,
aunque toda su doctrina es concordante con este principio. Y como prueba, basta por ejemplo
con mencionar un lacónico pasaje del capítulo XV11 de su obra mayor (El Príncipe): Bien des
gens ont imaginé des républiques et des principautés telles qu'on n'en a jamais vu ni connu.
Mais à quoi servent ces imaginations ? Il y a si loin de la manière dont on vit à celle dont on
devrait vivre, qu'en n'étudiant que cette dernière on apprend plutôt à se ruiner qu'à se
conserver ; et celui qui veut en tout et partout se montrer homme de bien ne peut manquer de
périr au milieu de tant de méchants. L'homme d'État n'est donc pas l'homme de bien rêvé par
nombre de philosophes mais en réalité un être rompu à la turpitude des évènements socio-
politiques et n'hésitant pas à faire acte de cynisme le cas échéant. (traducción al español:12)
Carl von Clausewitz, oficial durante las guerras napoleónicas, evocará en una fórmula
lapidaria el rol de la diplomacia, en los siguientes términos : La guerre est le prolongement de
la politique par d'autres moyens (en español: La guerra es prolongación de la política por otros
medios); donde aquí política debe ser comprendida en el marco de los asuntos
internacionales. Así, guerra y diplomacia no son necesariamente antinómicas en el espíritu de
Clausewitz, sino por el contrario complementarias, una vez que el objetivo ha sido fijado.

Bibliografía[editar]
 (en inglés) Henry Kissinger, Diplomacy, New York, Simon & Schuster, 1994, ISBN 0-
671-51099-1
 (en francés) Henry Kissinger (traducción Marie-France de Paloméra), Diplomatie,
París, Fayard, 1996, ISBN 2-213-59720-0

Notas y referencias[editar]
1. ↑ Saltar a:a b c «Diplomacy». Encyclopædia Britannica Online.
2. Volver arriba↑ «Diploma». The concise Oxford dictionary of English etymology.
3. Volver arriba↑ Tiedeman, Anna (2005). Branding America: An examination of U.S.
public diplomacy efforts after September 11, 2001. Medford, Estados Unidos: Tufts University.
4. Volver arriba↑ Ortiz Mina, Pedro Habib (2004). El nuevo rol de la diplomacia
parlamentaria en México: 1994:2002. Ciudad de México, México: Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México.
5. Volver arriba↑ Basave Fernández del Valle, Agustín (2001). Filosofía del derecho
internacional. Ciudad de México, México: Universidad Nacional Autónoma de México.
6. Volver arriba↑ «Diploma». A Latin dictionary.
7. Volver arriba↑ Nicolson, Harold (1939). En: Diplomacy. Editado por Fisher, H. A. L.;
Murray, Gilbert; Huxley, Julian S. Londres, Reino Unido: Thornton Butterworth.
8. Volver arriba↑ «Diplomacy». Online etymology dictionary.
9. Volver arriba↑ «Diplomacy». Random House unabridged dictionary.
10. Volver arriba↑ Nicolás Maquiavelo, monografía.
11. Volver arriba↑ Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, obra Le Prince, capítulo XV: Des
choses pour lesquelles tous les hommes, et surtout les princes, sont loués ou
blâmés (archivo: obra completa)
12. Volver arriba↑ Traducción al español: Numerosos fueron las gentes que imaginaron
repúblicas y principados tales como jamás se ha visto ni conocido. ¿Pero para qué sirvieron
estas imaginaciones y ensoñaciones? Hace demasiado tiempo que se vive de una manera que
no se debería vivir, por lo que estudiando esta cuestión pronto más se aprenden buenas
maneras de arruinarse y de arruinarnos, que de conservarse y de conservarnos ; y quienes
quieren en todo momento y lugar mostrarse como hombres de bien, no pueden apartarse de
los peligros en medio de tantos males y tantas mezquindades y malicias. El hombre de Estado,
no es por tanto el hombre soñado e imaginado por tantos y tantos filósofos, sino en realidad
un  ser apresado y condicionado por la infamia y vorágine de los acontecimientos socio-
políticos, y que además no suele vacilar en dar pruebas de cinismo si la oportunidad se diera
propicia.

Véase también[editar]
 Relaciones internacionales
 Política exterior
 Comunidad internacional
 Diplomacia

Relaciones Internacionales
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Puedes colaborar agregando referencias a fuentes fiables como se indica aquí. El material sin
fuentes fiables podría ser cuestionado y eliminado.
Este aviso fue puesto el 2 de abril de 2017.
La Organización de las Naciones Unidas es uno de los organismos interestatales más representativos
de las relaciones internacionales en la actualidad

Los términos relaciones internacionales y estudios internacionales (este último del


inglés International Studies; en español con minúscula porque se refiere al nombre del área
académica) hacen referencia a la disciplina académica que trata sobre el estudio de los
asuntos extranjeros y de las grandes cuestiones del sistema internacional en materia política,
económica, jurídica y diplomática: el papel de los Estados, el de las organizaciones
internacionales, el de las organizaciones no gubernamentales (ONG), y el de las empresas
multinacionales.
Según Rafael Calduch, son "todas aquellas relaciones sociales, y los actores que las generan,
que gozan de la cualidad de la internacionalidad por contribuir de modo eficaz y relevante a la
formación, dinámica y desaparición de una sociedad internacional considerada como una
sociedad diferenciada.1
Así, relaciones internacionales puede aplicarse tanto al objeto de estudio como a la disciplina
académica. En español, por eso se asigna el nombre en minúsculas al conjunto de relaciones
ya señaladas y en mayúsculas -Relaciones Internacionales- al corpus académico.2 Si bien la
perspectiva inicial fue histórico-política, en la actualidad, se privilegian el resto de los
componentes como los económicos, culturales, sociológicos, entre otros.3
Aunque se le ha considerado una rama de las ciencias sociales, no tienden a resaltar esta
disciplina como un campo de estudio interdisciplinario, ni multidisciplinario, ni
transdisciplinario.4 Si bien las relaciones internacionales han sido estudiadas desde la época
de Tucídides, su origen ontológico refiere a los estudios formales que dieron paso a la
creación de una licenciatura universitaria, y con ello, en una disciplina definida, sucedió hasta
el siglo XX.2
Su campo de aplicación es amplio, destacándose el análisis y formulación de la política
exterior de los Estados. Asimismo, existen otros campos como el de la economía política
internacional, desarrollada desde los años setenta, el derecho internacional, las ciencias
políticas, la geopolítica, la sociología, la antropología, la psicología, la geografía humana, por
mencionar algunas.
En la actualidad, destacan los siguientes temas revisados por esta disciplina: la globalización,
el Estado, la ecología y el desarrollo sostenible, el terrorismo y el crimen organizado,
el desarme y el control de armamento, el nacionalismo, el desarrollo económico, las finanzas
internacionales, los derechos del hombre, y otros.
Por extensión, el término "relaciones internacionales" también se aplica al ámbito o espacio
donde se establecen y desarrollan dichas relaciones entre Estados y/o entre organismos
internacionales.
Índice
  [ocultar] 

 1Perspectiva histórica
o 1.1Historia
o 1.2Estudio de las relaciones internacionales
 2El estudio de las relaciones internacionales desde el ángulo de la política
o 2.1Liberalismo
o 2.2Idealismo
o 2.3Realismo político
o 2.4Escuela inglesa
o 2.5Neorrealismo estructural
o 2.6Neoliberalismo
 2.6.1Interdependencia compleja
 2.6.2Regímenes internacionales
o 2.7Hermenéutica
 3Véase también
 4Referencias
 5Bibliografía
 6Enlaces externos

Perspectiva histórica[editar]
Historia[editar]
En términos generales, la tradición sitúa el comienzo de las Relaciones Internacionales en
los tratados de Westfalia de 1648, momento en el que surge el Estado Moderno.
Anteriormente, la organización política de la Europa Medieval reposaba bajo un vago orden
religioso jerarquizado. Los tratados de Westfalia son instituidos bajo el concepto legal de
soberanía, es decir, las legislaciones nacionales son la última autoridad en el interior del
territorio nacional: no tienen parangón entre los conciudadanos ni normas de superior rango
en el exterior. Si en las Antiguas Grecia o Roma la autoridad de las ciudades estaban en torno
a ellas, solo hasta el sistema de Westfalia se desarrolla la noción de soberanía nacional.
Los tratados de Westfalia impulsaron la construcción de los Estados Nación independientes a
través de la institucionalización de la diplomacia y de los ejércitos. Este sistema europeo fue
exportado hacia América, África y Asia a través de la colonización. El sistema actual resulta de
las descolonizaciones que tuvieron lugar durante la Guerra Fría. Si el Estado Nación es
considerado «moderno», varios Estados no lo han adoptado, mientras que otros que lo han
hecho podrían ser calificados como «posmodernos». La Relaciones Internacionales modernas
intentan explicar las relaciones entre estos diferentes tipos de estados en cuestión. Los
« niveles de análisis» constituyen un modo de abordar el sistema internacional e incluyen: un
nivel individual; el Estado, un nivel internacional; el de los asuntos trasnacionales e
intergubernamentales, y un nivel mundial global.
Esto, que es explícitamente reconocido como la teoría de las Relaciones Internacionales, no
se desarrolla antes de la Primera Guerra Mundial. En cualquier caso, la teoría de las
Relaciones Internacionales ha sido alimentada por las aportaciones de otras áreas.
Numerosos autores citan la historia de las Guerras del Peloponeso de Tucídides como el
punto de partida de la teoría realista que es seguida por el Leviathan de Thomas Hobbes y El
príncipe de Maquiavelo. De modo similar, la teoría liberal de las Relaciones Internacionales ha
sido influida por Emmanuel Kant y por Jean Jacques Rousseau. Sin embargo, la noción actual
de los derechos del Hombre es considerablemente diferente de la sostenida por los
seguidores de la ley natural que fue testigo de los primeros esfuerzos emprendidos para
afirmar ciertos derechos generales sobre la base de una humanidad común. Por otra parte, en
el siglo XX, el marxismo ha tenido una cierta influencia sobre la fundación de la disciplina de
las Relaciones Internacionales.
Para Latinoamérica, la creación del Programa de Estudios Conjuntos sobre las Relaciones
Internacionales de América Latina (RIAL), en 1977, representa un hito importante en la historia
del estudio de las relaciones internacionales en la región. Su presencia puso en diálogo a un
campo de estudio en proceso de consolidación como ciencia autónoma, en el marco de las
ciencias sociales de la región, con Estados Unidos y Europa, y ayudó así a dar reconocimiento
a la región como un área de importante madurez dentro del ámbito de los estudios sociales y
de la política internacional en particular. 5
Estudio de las relaciones internacionales[editar]
Inicialmente, las relaciones internacionales vistas como un campo de estudios distintos fue
una especificad británica. La primera cátedra de Relaciones Internacionales fue creada
en Gales en 1919 en la Universidad de Aberystwyth como la cátedra Woodrow Wilson y
confiada a Alfred Eckhard Zimmern6 gracias a un donativo de David Davies. A comienzos de
los años veinte otra cátedra fue igualmente creada en la London School of Economics a
petición del premio Nobel Noël-Baker. La primera universidad consagrada plenamente a las
Relaciones Internacionales fue el Institut de hautes études internationales, fundado en 1927
en Ginebra por William Rappard. Tenía por objetivo formar los diplomáticos asociados a
la Sociedad de Naciones y fue uno de los primeros en expedir doctorados en Relaciones
Internacionales.
La Edmund A. Walsh School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown es la
facultad más antigua dedicada a las Relaciones Internacionales de los Estados Unidos.
El Committee on International Relations de la Universidad de Chicago fue en 1928 la primera
en expedir diplomas universitarios en estos campos. Entre las otras escuelas podemos citar:
la School of International Service de la Universidad Americana, la School of International and
Public Affairs de la Columbia University, la School of International Relations de la Universidad
de St Andrews, la Elliot School of International Affairs de la George Washington University,
la Fletcher School de la Tufts University y la Woodrow Wilson School of Public and
International Affairs de la Princeton University.
Entre otras cosas en forma general como licenciado en relaciones internacionales podrás:
Desarrolla actividades de inteligencia estratégica, sobre temas de política exterior,
relaciones internacionales y seguridad internacional.
 Detecta y analiza un problema internacional, sus causas y posibles
consecuencias, y plantea alternativas de solución.
 Fomenta la aproximación y la comunicación con los diferentes actores de la
sociedad internacional.
 Desempeña actividades de representación del país en foros internacionales de
carácter gubernamental y no gubernamental.
 Desarrolla actividades públicas y privadas en el campo de las relaciones
comerciales externas.
 Diseña y evalúa planes, programas y proyectos sectoriales vinculados con la
cooperación técnica internacional.
 Asesora y brinda apoyo en los procesos de elaboración y sanción de las leyes, en
temas relativos a la política exterior y las relaciones internacionales.
 Desarrolla actividades de investigación en el campo de las Relaciones
Internacionales en instituciones públicas y privadas, del país o del exterior
 Realiza tareas de asesoramiento en los medios de comunicación visuales, orales y
escritos, sobre temas vinculados a las relaciones internacionales.
 Realiza actividades de consultoría privada sobre la situación internacional para la
toma de decisiones.
 Desarrolla actividades políticas en el ámbito de los partidos políticos, instituciones
sectoriales y organizaciones no gubernamentales.
 Participa en la administración de instituciones de carácter internacional.

El estudio de las relaciones internacionales desde el ángulo


de la política[editar]
Liberalismo[editar]
El precursor de la teoría liberal de las relaciones internacionales fue el idealismo; sin
embargo, este término fue aplicado de manera crítica por aquellos que se veían a sí
mismos como "realistas", como Edward Hallett Carr. El liberalismo sostiene que las
preferencias del estado, más que sus capacidades, son el determinante primordial de su
comportamiento. A diferencia del realismo, donde el estado es visto como un actor
unitario, el liberalismo permite la pluralidad en las acciones del estado. Así, las
preferencias variarán entre los estados, dependiendo de factores tales como su cultura,
sistema económico o tipo de gobierno. El liberalismo también sostiene que la interacción
entre estados no está limitada a la seguridad política, sino también a aspectos
económicos y culturales. De este modo, en vez de un sistema internacional anárquico, hay
varias oportunidades para la cooperación y amplias opciones de poder, como el capital
cultural. Esta rama está primordialmente basada en las ideas de Immanuel
Kant expuestas en su libro "La Paz Perpetua".7
Idealismo[editar]
Artículo principal: Idealismo en política internacional

El final de la Primera Guerra Mundial implicó una revolución paradigmática en el estudio


de la política mundial. Dos perspectivas sobre las Relaciones Internacionales, tales como
el marxismo y el nacional-socialismo (fascismo), competían entre sí. No obtante, la
perspectiva conocida como idealismo político, liderada por Woodrow Wilson, comenzó a
dominar los estudios sobre las Relaciones Internacionales.
Los idealistas compartían una perspectiva sobre el mundo basada en ciertas creencias:
 (1) la naturaleza humana es esencialmente altruista y, por lo tanto, las personas son
capaces de ayudarse y colaborar mutuamente;
 (2) el mal comportamiento humano es resultado de instituciones y arreglos
estructurales, no proviene de la naturaleza misma de los humanos;
 (3) por consecuencia, la guerra es evitable, ya que es producto de ciertas instituciones
que la promueven, que podrían ser neutralizadas;
 (4) la sociedad internacional debería reorganizarse para reconocer a la guerra como
un problema internacional y eliminar aquellas instituciones que la promuevan, en favor
de aquellas que fomenten la paz.
Banderas de los Estados-miembro de Naciones Unidas en la sede principal de Nueva York.

Los programas principales de reformas idealistas consistían principalmente en tres


grupos. Un grupo abogaba por la creación de instituciones internacionales para
reemplazar el sistema anárquico de equilibrio de poder que predominaba la época anterior
a la Primera Guerra Mundial. Este nuevo sistema estaría basado en el principio de
la seguridad colectiva, el cual pretende que un acto de agresión por parte de cualquier
Estado sería percibido como agresión hacia todos los Estados. La Sociedad de
Naciones encarnó este principio, al reflejar el énfasis idealista en la posibilidad de la
cooperación internacional como mecanismo principal para resolver problemas globales.
Un segundo grupo de programas idealistas subrayaba el control legal de la guerra. Se
buscaba resolver disputas a través de mecanismos legales, tales como la mediación y
el arbitraje. Ejemplos de estos programas fueron la Corte Permanente de Justicia
Internacional y la ratificación del Pacto Kellog-Briand de 1928, el cual prohibía
la guerra como instrumento de política nacional. Un tercer grupo de programas idealistas
se concentraba en reducir la inversión armamentista de los Estados a través de acuerdos
de control de armas y otros medios.

Sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York.

Suele considerarse que la primera obra representativa del idealismo es La paz perpetua,
de Immanuel Kant.
Realismo político[editar]
Artículo principal: Realismo en política internacional
El realismo como teoría política se construyó a base de entender la Historia como el
resultado de la tendencia natural del ser humano a codiciar el poder y desear la
dominación de otros. Siguiendo este supuesto, se determinó que la posibilidad de
erradicar el instinto por el poder es una aspiración utópica. Esto lleva a percibir la política
internacional como una lucha interminable por el poder entre los actores en el escenario
internacional que intentan dominar el mundo y aquellos que intentan resistir este dominio
externo.
El realismo político asume que el Sistema Internacional es anárquico, en el sentido de que
no existe una autoridad superior a los Estados capaz de regular efectivamente las
relaciones entre ellos. Además, supone que los Estados soberanos son los actores
principales que componen el Sistema Internacional en vez de serlo las instituciones
internacionales, organizaciones no gubernamentales o corporaciones multinacionales.
Según el realismo, cada Estado es un actor racional que busca maximizar su
posición política dentro del sistema mediante la acumulación de recursos
de poder militares. Estos intentos de maximizar el poder llevan en última instancia a un
equilibrio de poder entre los actores y a la estabilidad en el Sistema Internacional.

Ejercicios militares 2007, India, Japón, EEUU.

Esta perspectiva realista, también conocida como realismo clásico, comenzó a formularse


en las décadas de 1940 y 1950 bajo las tensiones crecientes de la Guerra Fría entre
los Estados Unidos y la Unión Soviética. Los postulados del realismo clásico acerca de
que la estructura del Sistema Internacional y el deseo de acumular poder determinan
el comportamiento de todos los Estados parecían muy persuasivas, considerando el
ambiente de la época.
En los años siguientes, el realismo clásico comenzó a ser atacado por críticos que
apuntaban hacia comportamientos en el Sistema Internacional que no podían explicarse
adecuadamente por los argumentos realistas. Por ejemplo, las nuevas instituciones que
cobraban vigor en Europa Occidental, en donde predominaba la búsqueda cooperativa de
lograr ventajas mutuas en vez de intentos individuales de maximizar poder, resultaban
contrarias a los supuestos del realismo clásico.
A pesar de estas críticas, el realismo continúa teniendo relevancia a través de nuevas
teorías realistas ajustadas a la actualidad contemporánea. Por ejemplo,
el neorrealismo o realismo estructural propone que la estructura del Sistema Internacional,
en vez del deseo de acumular poder, dicta exclusivamente las decisiones de política
exterior de los líderes políticos.
La obra de Hans Morgenthau, especialmente Política entre las naciones, se considera una
síntesis representativa del realismo político.
Escuela inglesa[editar]
La escuela inglesa encuentra sus fuentes a comienzos del siglo XIX con autores como
Graham Wallas o Alfred Zimmern. Su enfoque no es positivista sino más bien racional y
normativo. Analiza las Relaciones Internacionales bajo el ángulo de la Gran Sociedad o
sociedad internacional. Sobre estos puntos, se trata de una variante idealista de la
escuela liberal que, a diferencia de los realistas, no se focaliza exclusivamente sobre las
relaciones interestatales. Dos grandes variantes son perceptibles:
 Una corriente solidaria preeminente que pone el acento sobre el Derecho Internacional
y sobre la seguridad colectiva.
 Una corriente particularista que pone más el acento en la cooperación interestatal.
Algunos autores importantes de este movimiento son: Henry Bull, Barry Buzan, Thimothy
Dunne, Martin Wight.
Neorrealismo estructural[editar]
Artículo principal: Neorrealismo (relaciones internacionales)

Según el Profesor de Geopolítica de la Universidad de las Américas con sede en la ciudad


de Quito, el Estado continúa siendo un actor importante, mas no es el único determinante
ya que adquiere relevancia el sistema internacional, pues se considera que es posible
utilizar la guerra para lograr la paz, pero con límites. En este periodo surge la teoría de la
sospecha y, por consiguiente, la guerra preventiva. Por tanto, se hace necesario realizar
acuerdos regionales y supranacionales. Además surgen nuevos actores en el contexto
internacional, como las organizaciones internacionales, las empresas transnacionales y
actores atípicos como el terrorismo. Uno de los autores más representativos de esta
corriente es Kenneth Waltz.
Neoliberalismo[editar]
A diferencia del liberalismo, que concibe a los Estados como los actores principales de las
relaciones internacionales, el neoliberalismo afirma que hay una comunidad global
gobernada por otros actores que gozan de mayor importancia, como las organizaciones
no gubernamentales (ONG), las organizaciones internacionales y las organizaciones
intergubernamentales (OIG), entre otros. Sus autores más representativos son Robert
Keohane y Joseph Nye.
Interdependencia compleja[editar]
Artículo principal: Interdependencia compleja

A partir de los postulados se elabora un modelo ideal de la política mundial opuesto al


modelo característico del realismo político. Se trata del modelo de interdependencia
compleja. En la mayor parte de los casos, la realidad internacional responderá, según
estos autores, a una situación intermedia entre ambos modelos, lo que no impide la
necesidad del modelo de interdependencia compleja para analizar adecuadamente esa
realidad.
Este modelo tiene tres características principales:
 a. La existencia de múltiples canales que conectan a las sociedades: se trata de las
relaciones interestatales, las relaciones transgubernamentales y las relaciones
transnacionales.
 b. La agenda de las relaciones interestatales consiste en múltiples problemas que no
están ordenados en una jerarquía clara y consistente. Esta ausencia de jerarquía
entre los problemas significa, entre otras cosas, que la seguridad militar no domina
consistentemente la agenda. Muchos problemas surgen de lo que normalmente se
considera política interior, y la distinción entre problemas internos y externos se diluye.
 c. La fuerza militar no es utilizada por los gobiernos, respecto de otros gobiernos
dentro de la región o respecto de los problemas, cuando prevalece la
interdependencia compleja. Sin embargo, puede ser importante en las relaciones de
estos gobiernos con gobiernos de fuera de la región o respecto de otros problemas.
Estas tres características de la interdependencia compleja originan procesos políticos
distintos, que traducen los recursos de poder en poder como control de resultados. Los
objetivos variarían también en función de las áreas de problemas, al igual que la
distribución de poder.
Regímenes internacionales[editar]
La palabra régimen se refiere al modo de gobernarse en una cosa. Incluye a instituciones,
reglamentos o prácticas de un gobierno en general. Se trata del conjunto de condiciones
regulares o estables que acompañan o causan una sucesión de los fenómenos.
Las relaciones de interdependencia tienen lugar con frecuencia, y se ven afectadas en el
marco de un conjunto de normas y procedimientos que regularizan el comportamiento y
controlan sus efectos. Estas series de acuerdos de gobiernos que afectan las relaciones
de interdependencia constituyen lo que los expertos denominan regímenes
internacionales.
En cuanto a la expresión de la interdependencia compleja que caracteriza hoy a las
Relaciones Internacionales, marcadas por el juego conjunto de las relaciones diplomático–
estratégicas y de las relaciones económico-internacionales, la teoría de los regímenes
internacionales constituye uno de los desarrollos teóricos más interesantes de la década
de los años ochenta del siglo XX.
La teoría de los regímenes internacionales pretende explicar, en un contexto complejo en
el que el conflicto continúa siendo una realidad, las situaciones de orden existentes en un
campo concreto de actividad internacional. Keohane y Nye definen los regímenes
internacionales, en este sentido como redes de reglas, normas y procedimientos que
regulan el comportamiento y controlan sus efectos.
La teoría de los regímenes internacionales viene a representar, de alguna forma, una
aproximación o reconciliación entre las interpretaciones realista e idealista, o
mejor, neorrealista y globalista de las relaciones internacionales, entrando de lleno en la
corriente actualmente dominante en este campo que afirma el pluralismo paradigmas.
Justo, la pluralidad paradigmática que surge después de la Guerra Fría, posibilita el
acercamiento ó encuentro de las diferentes corrientes explicativas de las relaciones
internacionales, ya que estudian la misma realidad, pero desde perspectivas distintas sin
estar totalmente alejadas, pues el eje central del análisis continuó siendo el Estado, a la
par de otros actores que se han ido incorporando gracias a la Globalización, proceso que
evidentemente requiere otra forma de ser explicado, al igual que las mismas Relaciones
Internacionales que ahora también se ocupan de mirar al mundo tomando en
consideración temas como el medio ambiente, género, cultura, entre otros. 8
Derecho internacional público, es un conjunto normativo que regula las relaciones entre
sujetos internacionales. Su marco jurídico son los tratados y acuerdos, sus principios
básicos son:
1. Respeto a la soberanía de los Estados.
2. La no intervención e injerencia.
3. Respeto a los acuerdos y tratados.
Hermenéutica[editar]
A partir de la publicación en 1981 de su obra fundamental, la Teoría de la acción
comunicativa, Jurgen Habermas ha extendido sus análisis y reflexiones hacia la
fundamentación de la ética discursiva, la defensa de la democracia deliberativa y de los
principios del Estado de derecho, así como hacia las bases normativas requeridas para
configurar e incluso constitucionalizar una esfera pública mundial en que las relaciones
internacionales puedan establecerse en un plano de verdadera comprensión común:
Sospecho que se debería introducir otra forma de separación de poderes. También pienso, por
supuesto, que tales transformaciones de las instituciones políticas deberán realizarse en el marco
de los principios constitucionales hoy reconocidos, fundándose en el contenido universal de esos
principios.
Con este propósito Habermas ha establecido una forma de negociar abierta que permite
que todos los aspectos de los problemas internacionales puedan resolverse (si realmente
se quiere resolverlos). Siendo parte de este diálogo la sociedad civil, sobre todo en
aquellos espacios donde ni el Estado ni el mercado ni las instituciones como tal, han
respondido adecuadamente para dar solución a los temas de fondo que atañen a la
población como la pobreza, la migración etc. Por ello resulta de vital importancia crear un
diálogo entre todos los involucrados con canales y códigos de comunicación claros y
comunes.9

Véase también[editar]
 Historia de la diplomacia

Poderes universales

El papa Pío II y el emperador Federico III.


El papa Juan XII y el emperador Otón I.

El antipapa Clemente III y el emperador Enrique IV.

Poderes universales es la expresión utilizada en Europa Occidental desde la Edad


Media para referirse al Pontificado y al Imperio, por cuanto ambos se disputaban el
llamado Dominium mundi (dominio del mundo, concepto ideológico con implicaciones tanto
terrenales como trascendentes en un plano espiritual), y mantenían con el resto de los
agentes políticos una pretensión de superioridad, cuya efectiva plasmación en la realidad fue
muy desigual, dada la existencia de factores como la dispersión territorial, el bajo nivel de
desarrollo técnico y productivo del modo de producción feudal y la tendencia social y política
del feudalismo a la descentralización del poder. No obstante, los poderes universales
pervivieron durante la Edad Moderna, aunque su inoperancia en las relaciones internacionales
fue evidente desde la segunda mitad del siglo XVII. El comienzo de la Edad Contemporánea y
la Revolución liberal, con las guerras napoleónicas y las unificaciones
nacionales alemana e italiana, supusieron el fin efectivo del Imperio y el confinamiento
territorial del Papado al Vaticano, que aun así mantuvo su capacidad de influencia en el
mundo actual.

Índice
  [ocultar] 
 1Surgimiento
 2Evolución
 3Final
 4Pervivencia del concepto
 5Véase también
 6Referencias
 7Enlaces externos

Surgimiento[editar]
Frente al cesaropapismo del Imperio bizantino, la situación de Occidente desde la caída del
Imperio romano supuso una posición excepcionalmente poderosa del Obispo de Roma, cuya
condición de único patriarca en Occidente muy pronto se convirtió en un primado, a
cuyo poder espiritual se añadía la aspiración al poder temporal sobre un territorio repartido
entre cambiantes reinos germánicos de difícil definición, lo que le convertiría en una
verdadera teocracia. Su concreción territorial se pretendió extender desde la ciudad
de Roma a la totalidad de Italia o incluso a todo el Imperio de Occidente, según la pseudo
donación de Constantino). La restauración de una autoridad secular con pretensión universal
no llegó hasta el año 800 con la coronación de Carlomagno, que inició el Imperio carolingio.
La difícil convivencia de Pontificado e Imperio (regnum et sacerdocium) a lo largo de los siglos
siguientes dio origen a la querella de las investiduras y a distintas
formulaciones ideológicas (teoría de las dos espadas, Plenitudo potestatis, Dictatus papae,
condenas de la simonía y el nicolaísmo), en las que el papa pretendía marcar la supremacía
de la autoridad religiosa sobre el poder civil (lo que se ha venido denominando agustinismo
político), mientras que el Emperador pretendía hacer valer la legitimidad de su cargo, que
pretendía derivar del antiguo Imperio romano (Translatio imperii), así como el hecho material
de su capacidad militar para imponer su poder territorial e incluso tutelar la vida religiosa (tanto
en los aspectos institucionales como los dogmáticos), a semejanza de su equivalente en
Oriente. Ambas pretensiones distaron mucho de hacerse efectivas. 1
Véase también: Dominium mundi

Evolución[editar]
La división del Imperio carolingio entre los herederos de Ludovico Pío, y el acceso de distintas
dinastías a la dignidad imperial (otónidas, Hohenstaufen), debilitó el poder de los
emperadores, sujetos a un sistema de elección que les hacía dependientes de un delicado
juego de alianzas entre los dignatarios que alcanzaron el título de príncipe elector, unos laicos
(príncipes territoriales, independientes en la práctica) y otros eclesiásticos (obispos de
ciudades libres). No obstante, se asistió periódicamente a intentos de recuperar el poder
imperial (Otón III, Enrique II), que en ocasiones llegaban a espectaculares enfrentamientos
(Enrique IV, Federico I Barbarroja, Federico II Hohenstaufen). El fortalecimiento del poder
papal fue muy importante desde Gregorio Magno y contó con el decisivo apoyo
del monacato que se extendió por todos los reinos europeos, sobre todo la orden de Cluny.
Muchos de estos nuevos reinos debían su misma constitución a una infeudación con el papa,
que les libraba de la teórica sujeción feudal al emperador o a otro rey (caso de Portugal). En
territorio del Sacro Imperio, la oposición entre güelfos y gibelinos, cada uno asociado a uno de
los poderes en liza, presidió la vida política de Alemania e Italia desde el siglo XII hasta bien
entrada la Baja Edad Media.
Finalmente, la autoridad del Imperio se convirtió en algo puramente teórico, carente de una
fuerte base económica o militar, incapaz de afirmarse no solo ante las monarquías
feudales definitivamente libres de toda subordinación —Rex superiorem non recognoscens in
regno suo est Imperator (Decretal Per Venerabilem de Inocencio III, 1202)2—, sino ante los
propios príncipes territoriales alemanes o las ciudades-estado italianas. La autoridad papal
también decayó. El movimiento de las cruzadas, predicadas por el papado, no dio a este un
mayor control ni de los territorios efímeramente conquistados en Tierra Santa, ni de los reinos
europeos, ni de las nuevas órdenes religiosas. Lo que sí ocurrió fue la sujeción de la Santa
Sede al control de la monarquía francesa, evidenciada con la llamada Cautividad de Aviñón y
el Cisma de Occidente, que acabó por desprestigiar gravemente al papado y devaluar la
capacidad intimidatoria de la antes tan temida excomunión.3
La producción de argumentaciones teóricas sobre el tema, en cambio, no sólo no se detuvo,
sino que incluyó aportaciones como las de Marsilio de Padua —Defensor Pacis— o Guillermo
de Occam —Ocho cuestiones sobre la autoridad del papa (1342) y De imperatorum et
pontificum potestate (1347)—.4 que se encuentran entre los autores más importantes de una
época, la de la crisis de la escolástica, en que la recepción y extensión de nuevas formas
jurídicas extraídas del Derecho romano —Escuela de Bolonia, ius commune— por un lado; y
el conciliarismo —Concilio de Basilea— por otro, fueron socavando las pretensiones
universales de ambas potestades.

Final[editar]

El emperador Carlos V se reconcilia con el rey Francisco I de Francia animados ambos por el


papa Paulo III; óleo de Sebastiano Ricci.
Ambos poderes universales llegaron muy debilitados a la Edad Moderna, aunque su
capacidad seguía siendo notable, y no era descartable su recuperación, como intentaron sin
éxito el emperador Carlos V5 o los pontífices del Renacimiento (Alejandro VIo Julio II), cuyas
pretensiones se evidenciaron imposibles, sobre todo tras la Reforma protestante. La realidad
que se impuso durante todo el Antiguo Régimen fue la de las nuevas monarquías
autoritarias (Monarquía Hispánica) que evolucionaron hacia el absolutismo (Francia) o hacia
las precoces revoluciones burguesas (Holanda —guerra de los 80 años— e Inglaterra —
revolución inglesa—). Para 1648 (Tratados de Westfalia) quedó definitivamente superado el
papel de los poderes universales y surgieron las relaciones internacionales modernas
y secularizadas, basadas en el pragmatismo y en el protagonismo de los estados.6 Incluso en
la esfera interior de los países católicos, el regalismo limitó eficazmente las competencias
pontificias.
El siglo XIX presenció el final de ambos poderes universales como entidades territoriales:
el Sacro Imperio fue abolido formalmente por Napoleón Bonaparte, que instauró el suyo
propio, y aun derrotado éste, aquél no fue restaurado en la recomposición del mapa europeo
debida al Congreso de Viena (1814-1815). Los territorios recuperados por la dinastía
Habsburgo se transformaron en un estado multinacional, primero bajo el nombre de Imperio
austríaco y después como dúplice monarquía (Imperio austrohúngaro) hasta 1918. Entre
tanto, el papel dirigente de Prusia en la recién creada Confederación Germánica llevó a la
constitución del Segundo Imperio alemán en 1871.7
Simultáneamente, las relaciones del papado con la Revolución francesa y Napoleón, así como
con el propio liberalismo como ideología habían oscilado entre la oposición frontal y la forzada
convivencia. El nuevo reino de Italia formado a partir del reino de Piamonte-Cerdeña fue
privando de base territorial a los Estados Pontificios (las llamadas marcas en el centro de
Italia, 1860), hasta la invasión de la ciudad de Roma en 1871, cuando la protección que hasta
entonces le había proporcionado el Segundo Imperio francés de Napoleón III dejó de ser
efectiva. La negativa a reconocer la nueva situación y el confinamiento voluntario en
el Vaticano de los papas llegó hasta los Pactos de Letrán de 1929 con la
Italia fascista de Benito Mussolini.8
Desde entonces, las pretensiones de presencia del Papado en la escena internacional y en los
asuntos internos de los países de mayoría católica han superado las dimensiones territoriales
de Ciudad del Vaticano, demostrándose mucho más decisiva la dimensión religiosa, o más
bién lo que se ha venido a llamar poder blando (soft power), sutil pero mucho más efectivo por
su peso en lo moral, ideológico y cultural. El cálculo atribuido a Stalin de traducir en divisiones
el poder efectivo del papa lo pone de manifiesto.9
Coronación de Napoleón y Josefina ante el papa, reducido a un papel meramente observador, óleo
de Jacques-Louis David.

Pervivencia del concepto[editar]


El nombre de imperio será aplicado a toda clase de entidades políticas que ya no tendrán
vocación "universal" (teocrática o cesaropapista), sino como mucho "global" (secularizada),
cosa posible en términos geoestratégicos por primera vez desde la consecución de
la economía-mundo.10 Aunque los primeros en conseguirlo de hecho (Imperio
portugués e Imperio español desde el siglo XVI) no utilizaron en su día el nombre para
designarse a sí mismos (el español se autodefinía, en términos providencialistas,
como Monarquía Católica), sí se les aplicará por la historiografía (que de hecho lo aplica a
cualquier formación política del pasado con dimensiones multinacionales: Imperio
turco, Imperio mongol, Imperio inca).
Sí lo hizo conscientemente el Imperio ruso, que se reivindicaba como una tercera Roma tras
la caída de Constantinopla en 1453 (el mismo nombre de zar se deriva del de césar). También
se aplicó el término a las posesiones territoriales ultramarinas de los estados
europeos: Imperio británico (que se justificaba por el Raj hindú que hacía de la reina
Victoriaemperatriz de la India); Imperio francés (el del primer Napoleón y el del Tercero,
aunque siguió utilizándose la denominación para las colonias con la Tercera
República); Imperio italiano (que Mussolini buscaba en África). También se utilizó por analogía
el nombre "imperio" para designar a las entidades no europeas: Imperio chino, Imperio
japonés, o asimilar a emperador títulos como el del negus de Etiopía, el sah de Persia o
el sultán de Marruecos; en la mayor parte de los casos como "cortesía diplomática". 11 También
fue habitual nombrar desde la guerra fría a las dos superpotencias rivales como el Imperio
americano y el Imperio soviético.
Véase también[editar]
 Superpotencia
 Dominación del mundo
 Caudalismo

Referencias[editar]
1. Volver arriba↑ Julio Valdeón Baruque y José Ángel García de Cortázar,
en FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel; AVILÉS FERNÁNDEZ, Miguel y ESPADAS BURGOS,
Manuel (dirs.) (1986), Gran Historia Universal (volúmenes 11 y 12), Barcelona, Club
Internacional del Libro. ISBN 84-7461-654-9. Especialmente Julio Valdeón: La época de las
ideas universales. El pontificado y el imperio. Las Cruzadas. Capetos y Angevinos, pp. 131-
157.
2. Volver arriba↑ Tomás y Valiente, Francisco y otros (1996). Autonomía y soberanía. Una
consideración histórica], Madrid: Marcial Pons; citado en Revista de estudios histórico-
jurídicos nº 21, Valparaíso 1999. ISSN 0716-5455 [1]
3. Volver arriba↑ Julio Valdeón, op. cit., El siglo XIII. El fin de las construcciones
universales. El auge de las monarquías nacionales, vol. 12, pp. 161-184.
4. Volver arriba↑ Reseña bibliográfica de esta última.
5. Volver arriba↑ La idea imperial de Carlos V, a veces calificada de monarquía
universal ha sido sujeta a muy distintas interpretaciones, sobre su modernidad o medievalidad.
Fue debatida desde las mismas formulaciones de sus consejeros, el italiano canciller Mercurino
Gattinara, su preceptor flamenco Adriano de Utrecht (futuro papa Adriano VI) y los
castellanos doctor Mota y fray Antonio de Guevara (Carlos V y la lengua española por Manuel
Alvar extraído de: Nebrija y estudios sobre la Edad de Oro. Madrid: C.S.I.C., 1997, pp. 169-
188; que recoge y comenta brevemente la bibliografía del debate). Otras referencias: Ficha del
artículo de Joseph Pérez. Ficha de la obra clásica de Ramón Menéndez Pidal (1937),
respuesta desde una perspectiva hispanista al libro del alemán Karl Brandi, Carlos V. Vida y
fortuna de una personalidad y de un Imperio mundial (Notas sobre los fondos documentales y
bibiográficos de Carlos V por Claudia Möller, en cervantesvirtual). Una brevísima referencia al
asunto en Kalipedia.
6. Volver arriba↑ La evolución del sistema interestatal desde la Paz de Westfalia hasta la
Revolución francesa, vista desde una perspectiva analítica, que cita como fuente a
Rosecrance, The Rise of the Trading State. Commerce and Conquest in the Modern World,
New York, Basic Books, 1986.
el sistema interestatal que surgió con el llamado orden de Westfalia contribuía en sí mismo a la guerra
entre los Estados, porque quebró la comunidad paneuropea del cristianismo feudal. Pero como bien lo
explica Rosecrance, aquella era una guerra con costos limitados, porque cuando nació el orden de
Westfalia las lealtades "nacionales" eran muy débiles, y existía un límite a lo que un monarca podía exigir
de sus súbditos sin generar altos costos políticos al interior de su propio Estado. En aquella primera etapa
del sistema interestatal moderno, el sistema tributario tenía fallas importantes, y las clases privilegiadas
eran capaces de evadirlo. Esto significaba que la riqueza de la Corona no era muy grande, y esto a su vez
ponía un límite a la devastación provocada por la guerra, que era el deporte de los reyes. Las mismas
guerras eran limitadas y pocas veces su desenlace era decisivo. Incluso los ganadores salían
endeudados.

Lucha de clases
La lucha de clases es un concepto o una teoría que explica la existencia de conflictos
sociales como el resultado de un conflicto central o antagonismo inherente a toda sociedad
políticamente organizada entre los intereses de diferentes sectores o clases sociales. Para
muchos tal conflicto resulta un cambio o progreso político y social.
Aunque el concepto es fundamental en el marxismo o materialismo histórico, no es exclusivo
de él y puede datarse tan temprano como en tiempos de Nicolás Maquiavelo. Según Karl
Marx y Friedrich Engels, a través de la historia, las personas han tratado de organizarse en
diferentes tipos de sociedades bajo la tensión causada por pobres y ricos, hombres libres y
esclavos, los patricios y la plebe, señores feudales y siervos, maestros de corporaciones y
oficiales, capital y proletariado. Este conflicto sólo puede resolverse cuando se llegue a una
sociedad sin clases, sin que ello suponga la desaparición del proceso y del progreso histórico.

Índice
  [ocultar] 
 1Orígenes y desarrollo del concepto
 2Desarrollo pos-revolucionarios
o 2.1Concepción conservadora
o 2.2Concepción anarquista
o 2.3Concepción marxista
 3Críticas a la lucha de clases
 4Referencias
 5Bibliografía
 6Véase también
 7Enlaces externos

Orígenes y desarrollo del concepto[editar]

«Nonsense, my dear, they're better fed than they've ever been in their lives before» (Tonterías, querida,
están mejor alimentados de lo que nunca lo han estado antes en su vida), caricatura de Cornelia
Barns en la revista estadounidense The Masses, 1918.
Batalla callejera durante una huelga, Minneapolis, 1934.

El primero en postular no solo la existencia de un conflicto central en toda sociedad


políticamente organizada sino que tal conflicto tiene un poder explicativo fue Nicolás
Maquiavelo, para quien tal conflicto se origina en los "tipos de vida" -vivere- que se encuentran
en un Estado organizado políticamente: el del pueblo y el de "los grandes" (los
que gobiernan al pueblo)1El capítulo IV del Libro I de los Discursos sobre la primera década
de Tito Livio introduce un tema clave para la interpretación de la obra de Maquiavelo: la
división social es propia del orden político: (Maquiavelo escribe) "Yo digo que quienes
condenan los tumultos entre los nobles y la plebe atacan lo que fue la causa principal de la
libertad de Roma, y que se fijan más en los ruidos y gritos que nacían de esos tumultos que en
los buenos efectos que produjeron. En toda República hay dos espíritus contrapuestos, el de
los grandes y el del pueblo, y todas las leyes que se hacen en pro de la libertad nacen de la
desunión de ambos..."2
Posteriormente, ese conflicto comenzó a verse como basado en clases sociales, entendidas
como relaciones de propiedad. Así, por ejemplo, Jean-Jacques Rousseau -en 1754-
argumenta: “El primer hombre al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir ‘Esto
es mío’ y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerles caso, fue el verdadero
fundador de la Sociedad Civil “.3 Se ha alegado que Rousseau analiza el tránsito del hipotético
estado de naturaleza al estado social como una degeneración (no un progreso) producto de
las desigualdades sociales que surgen con la propiedad privada, el derecho para protegerla, y
la autoridad para que se cumpla ese derecho. Las leyes establecidas en toda sociedad son
siempre las leyes que defienden al poderoso, al rico y a su poder frente a los no poseedores
de propiedad, a los pobres. La propiedad privada y el derecho han creado un abismo entre
dos "clases" jerárquicamente diferenciadas entre sí: la clase de los propietarios, de los
poderosos y de los amos, frente a la clase de los no propietarios, pobres y esclavos. Esta
situación no es superable, según Rousseau, pero puede ser mitigada a través de una sana
vuelta a la naturaleza y una educación que fomente el individualismo y la independencia del
hombre.4 Poco después (1758) François Quesnay publica el primer tratado fisiócrata, en el
cual divide la sociedad en la "clase productora" (las basadas en las actividades agrícolas) y las
clases no-productivas y explotativas (militares, académicos, funcionarios políticos y estatales,
los nobles y privilegiados políticos, etc).
Este proceso culmina con Adam Smith, quien concluye -en 1776 - al presentar el resultado de
sus investigaciones acerca: “De las causas del adelantamiento y perfección en las facultades
productivas del trabajo; y del orden con que su producto se distribuye naturalmente entre las
diferentes clases del Pueblo” que “Todo el producto anual de la tierra y del trabajo de una
nación ... naturalmente se divide, como ya se ha observado, en tres partes; la renta de la
tierra, los salarios del trabajo, y las ganancias del capital (stock en el original), y constituye un
ingreso a tres órdenes diferentes de personas; los que viven de rentas, los que viven de
salarios, y los que viven por la ganancia. Esas son los tres órdenes originarios, y principales
partes componentes de toda sociedad civilizada, de cuyos ingresos esos de todos los otros
órdenes últimamente se derivan”5
En esa época se consideraba obvio y natural que los "órdenes" o "clases" -generalmente
conocidas como estados- y entendidas como “tipo” o “clases de propiedad” -aristocrática,
eclesiástica-; la “nueva forma de propiedad que estaba apareciendo en las ciudades o Tercer
Estado” y el resto del Pueblo llano sin o casi sin propiedad- tienen intereses que están en
conflicto, opuestos por su diferente naturaleza.
Por ejemplo, James Madison escribía en 1780, como parte de su análisis de las facciones (sus
opiniones, sus pasiones y sus intereses), que dentro del grupo de los poseedores libres de la
nueva propiedad privada (cuya base en Estados Unidos estaba constituida por una mayoría
agraria de clase media6 y que en ausencia de pasado feudal no convivía con ningún
estamento), incluso la "protección de facultades diferentes y desiguales para adquirir
propiedad, produce inmediatamente la existencia de diferencias en cuanto a la naturaleza y
extensión de la misma; y la influencia de estas sobre los sentimientos y opiniones de los
respectivos propietarios, determina la división de la sociedad en diferentes intereses y
partidos."7
Sin embargo -y a pesar del criticismo, a veces bastante explícito, de lo anterior- tal conflicto (o
sus consecuencias) se veía generalmente como positivo, dando origen a
la libertadresponsable y estableciendo las bases de la supremacía del poder de los monarcas.
Esa visión se puede trazar al dicho de Heráclito : “Los opuestos acuerdan, y de la discordia
resulta la mejor armonía8 (esta sugerencia es conocida como Doctrina de la armonía de los
intereses)
Así, por ejemplo, Edmund Burke aduce (en 1790):
“En vuestros antiguos estados Uds. tenían esa variedad, toda esa combinación y toda esa
oposición de intereses, teníais toda esa acción y reacción que, en el mundo natural y político,
a partir de la lucha reciproca de poderes discordantes, extrae la armonía del universo. Esos
intereses opuestos y conflictivos, que Uds. consideran una falta grave en
vuestra Constitución pasada y la presente, interpone un saludable balance a toda resolución
precipitada, transformando la deliberación en una materia no de gusto sino de necesidad,
hace todo cambio un asunto de compromiso que naturalmente engendra moderación... A
través de la diversidad de miembros e intereses la libertad general tiene tantas seguridades
como hay diferentes versiones en los varios órdenes, mientras que manteniéndose bajo el
control de un monarca, las partes mismas son prevenidas de desviarse y alejarse de sus
posiciones correspondientes”.9
Partiendo de lo anterior, Burke avanza a producir una justificación política practica acerca de
la necesidad de un poder real: Nadie -alega- puede ser juez en su propia causa. Por lo tanto,
las clases tienen necesidad de un poder externo, superior, que pueda -si es que las clases no
pueden llegar a acuerdo- adjudicar sin estar comprometida con parte. Ese poder es el rey.
(Burke: op cit).
Véase también: Secessio plebis

Desarrollo pos-revolucionarios[editar]
La Revolución francesa marcó la irrupción a órganos del poder estatal no solo de esa nueva
forma de propiedad, sino también la aparición de un nuevo actor político-social: aquellos que
carecían de posesiones materiales, en la medida que empezaron a acumular poder a través
de alianzas ya sea con un sector u otro de las clases posesoras. Empezó también a cambiar
la percepción general del resultado del conflicto a uno cuyos intereses. Exactamente en la
misma manera que se pueden establecer clases y categorías dentro de la nación, en esa
medida habrá, también, oposición de intereses y guerra interna ya sea abierta o secreta,
incluso si solo considera el aparato industrial" .- 10
Quizás el primer teórico liberal que no solo comprendió que la irrupción de las "clases
desposeídas" tendría profundas repercusiones políticas sino que las examino fríamente
fue John Stuart Mill: “La discusión que ahora se requiere es una que debe ir a
los principios mismos. Las doctrinas fundamentales que una vez se asumieron como
incontestables por las antiguas generaciones son de nuevo puestas a juicio. Hasta el presente
la institución de la propiedad, en la manera que nos ha sido legada desde el pasado, no había
sido, excepto por algunos escritores especulativos, seriamente cuestionada, porque los
conflictos del pasado habían sido entre clases, ambas de las cuales tenían un interés en la
constitución existente de la propiedad. No será posible continuar de esta manera. Cuando la
discusión incluye clases que poseen casi nada y están solo interesadas en la institución en la
medida que es de interés público, ellos no permitirán que nada sea asumido, ciertamente no el
principio de propiedad privada, cuya legitimidad y utilidad es cuestionada por algunos de los
pensadores que miran desde el punto de vista de las clases trabajadoras... Esas clases
ciertamente demandaran que el sujeto sea examinado desde su fundación”. 11
Esto dio origen a varias posiciones en relación al concepto.
Concepción conservadora[editar]
La lucha de clases da origen a los movimientos sociales, a través de los cuales las "clases
bajas" buscan "ascender" socialmente.12
La revolución francesa se originó en la “colonización del Estado” por uno de esos sectores
sociales (la burguesía) En general, tal colonización dará origen primero a “estados
dictatoriales” y, como reacción, a revoluciones que solo conducirán a otros “estados
dictatoriales”. La única solución es la existencia de una “monarquía social” -muy cerca a la
posición burkeana- que debe actuar en el interés común, introduciendo las reformas
necesarias para evitar desorden y confrontación social.
Véase también: Estado Social

Concepción anarquista[editar]
Los anarquistas fueron quizás quienes se mantuvieron más cercanos a la concepción original
-la de Maquiavelo- acerca del problema. Desde este punto de vista, la lucha de clases es, en
general, lo que determina las formas políticas de una sociedad 13 y, desde un punto de vista
“revolucionario”, la lucha del pueblo contra toda opresión en general y el Estado en
particular.14 Proudhon, por su parte, sugiere” Habiendo sido desde un principio la guerra y la
desigualdad de fortunas la condición de los pueblos, la sociedad se divide naturalmente en
cierto número de clases: guerreros o nobles, sacerdotes, propietarios, mercaderes,
navegantes, industriales, actores sociales que se apoderan o conquistan el poder a fin de
dominar otros. Es alrededor de esas clases gobernantes -aquellas que detentan el poder- que
se forman -y debido al “derecho de conquista”15 - los privilegiosplutocráticos, gerontocrátas y
burocráticos en general. Principal entre esos privilegios esta de la explotación económica. 16
(ver, por ejemplo: Orígenes y función del dinero en Chartalismo) Parafraseando, se podría
decir que ser oprimido es ser explotado, pero -y crucialmente- no se puede ser explotado si no
se es oprimido.
Así pues, el anarquismo habla de "clases revolucionarias", incluyendo a los obreros,
artesanos, los campesinos y lo que Marx llamaba Lumpemproletariado. Por otro lado también
en otros textos se habla de dos clases: la mayoría conformada por los que producen y una
minoría reaccionaria conformada por los que viven del trabajo de los productores y que
además gobiernan.17 Esto ha dado origen a una rica gama de posiciones, que van desde las
concepciones del anarquismo colectivista a las del anarcoindividualismo. Por ejemplo,
los plataformistas, en especial Piotr Arshinov, hacen mucho hincapié en la lucha de clases. El
actual especifismo de la FAU también hace un fuerte énfasis en lo que, desde el punto de
vista de algunos anarquistas modernos, se concibe como "clasismo". 18 Mientras un desarrollo
paralelo ha llevado al antiestatismo del anarcocapitalismo19
Se puede observar entonces que la “lucha de clases” anarquista se basa principalmente
contra el poder político organizado, es decir, contra el Estado. Si se elimina este, se habrá
eliminado el mecanismo que perpetua la opresión y explotación. Proudhon lo pone así: “
Todos los gobiernos de hecho, cualesquiera que sean sus motivos o reservas, están
reducidos a la una o la otra de estas dos fórmulas: Subordinación de la autoridad a la libertad,
o subordinación de la libertad a la autoridad.” (Proudhon, “Principio Federativo”)
Concepción marxista[editar]
Karl Marx fue posiblemente quien se mantuvo más cerca de la concepción de la lucha entre
las clases en la línea que va de Maquiavelo a Burke, pero para él ese conflicto no produce
armonía o libertad sino cambio social o progreso: La historia (escrita) de todas las sociedades
existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases.20 (esto es generalmente conocido
como "la teoría de la lucha de clases como motor de la historia").
En otras palabras, el conflicto entre clases sociales ha sido la base sobre la que se produjeron
los hechos que dan forma a las sociedades. Esta lucha se da principalmente entre las dos
clases sociales antagónicas que -en su opinión- caracterizan cada modo de producción.
Sin embargo, esta lucha de clases se define no solo por las características inherentes a cada
sector social (especialmente los antagonistas centrales) sino también a las relaciones que
tales sectores tengan o establezcan entre sí: por ejemplo: las características del sistema
político o de gobierno que exista en un momento histórico dado, las características de las
clases dominantes y las dominadas, junto a las de otros sectores sociales, el tipo de desarrollo
económico social, etc. Esta lucha ha acabado con una transformación revolucionaria de toda
la sociedad o con la ruina de las clases en lucha.
Sigue que, de acuerdo a Marx, nuestra época no ha eliminado el antagonismo de las clases;
lo ha vuelto más simple ya que la sociedad se va escindiendo cada vez más en dos grandes
campos enemigos: la burguesía y el proletariado.
Según lo dicho por Marx, se determina que: la burguesía es la clase de los modernos
capitalistas, son los propietarios de los medios de producción y los patrones de los
asalariados; el proletariado es la clase moderna de los asalariados, no son propietarios de
medios de producción, se ven obligados a vender su fuerza laboral para subsistir.
El fin último de la lucha de clases se producirá, según Marx, solo cuando las clases dejen de
existir. Como el mismo escribió (carta a Joseph Weydemeyer, del 5 de marzo de 1852) :
...no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la
lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el
desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica
de estas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va
unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce,
necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el
tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases...

Críticas a la lucha de clases[editar]


Estas críticas se pueden dividir en dos visiones generales: las que cuestionan la existencia
misma de las clases sociales como tales - y consecuentemente, cualquier conflicto central a la
sociedad entre ellas- y las que rechazan la función de la lucha de clases como factor
determinante (motor) de la historia.
Así, por ejemplo, Ludwig von Mises cuestiona el concepto de clases, por lo menos en el
sentido de la línea que va de Rosseau a Marx, como basadas o definidos por factores
económicos, afirmando que lo determinante en la oposición percibida es el factor político-
ideológico, que habría creado tal oposición.
Si se quiere aplicar el término “lucha” a los esfuerzos que hacen las personas que se enfrentan en el
mercado, para asegurarse el mejor precio posible en ciertas condiciones, entonces la economía es un
teatro de lucha permanente de todos contra todos, y no una lucha de clases.
Lo que ha podido agrupar a los trabajadores con fines de acción común, contra la clase burguesa, es la
teoría de la oposición infranqueable de los intereses de clases. Lo que ha hecho una realidad de la
lucha de clases es la conciencia de clases creada por la ideología marxista. Es la idea la que ha creado
la clase y no la clase quien ha creado la idea.21

Por otro lado, Karl Popper estima que conceptos tales como "lucha de clases" tienen una
función interpretativa de la historia (ver "Historiografía como meta-historia" en historiografía) .
Como tal, son perfectamente "inobjetables". Pero es fácil caer en el error "historicista" cuando
se utilizan como teorías o factores predictivos del desarrollo futuro de acontecimientos. En
otras palabras, Popper hace una diferencia entre elementos que nos permitan -en una manera
más o menos similar a la que las teorías cumplen en la ciencia- interpretar acontecimientos
desde algún punto de vista que nos interesa (ver "El método científico como método para la
eliminación de falacias y prejuicios" en método científico) y teorías científicas. Tales factores
interpretativos tienen, en su opinión, una diferencia esencial con las teorías de la ciencia : no
son falseables o refutables y, por lo tanto, no se puede decir que constituyen
una explicación científica de la historia (en el sentido de mostrar o descubrir
las leyes naturales que determinan el funcionamiento del desarrollo humano o social) sino
más bien serían un focus histórico o narrativa desde un punto de vista determinado. 22

Referencias[editar]
1. Volver arriba↑ Maquiavelo identifica cuatro "tipos": 1: La
aristocracia. 2: los "ciudadanos" -que equivalen a lo que
posteriormente se llamo "burguesía", es decir, aquellos que
viven en las ciudades y poseen bienes. 3, la "plebe" aquellos
que viven en las ciudades pero no poseen bienes y, por lo tanto,
no tienen derecho a participar en la vida política de la ciudad. 4:
el campesinado. Ver Nicolás Maquiavelo: Discursos sobre la
Primera Década de Tito Livio
2. Volver arriba↑ Claudia Hilb: Maquiavelo, la república y la
‘virtù’ página 4
3. Volver arriba↑ Rousseau: "Discursos sobre el origen y la
desigualdad entre los hombres"
4. Volver arriba↑ Elena Diez de la Cortina Montemayor: Rousseau:
Semblanza filosófica
5. Volver arriba↑ Adam Smith, La riqueza de las naciones Libro I,
cap XI: Conclusión a la sección)
6. Volver arriba↑ Richard Pipes, Propiedad y libertad, Fondo de
Cultura Económica, 1999, pp. 271-272
7. Volver arriba↑ A. Hamilton, J. Madison y J. Jay, El federalista,
Fondo de Cultura Económica, 2001, cap. X, §§ 2-3, p. 37
8. Volver arriba↑ Citado por Karl Popper, en “Back to the
presocratics”, cap 5, Conjectures and Refutations. - Routledge
1963 (89), p 160 (en ingles en el original)
9. Volver arriba↑ Burke: “Reflection on the Revolution in France”
(1790) -Penguin Classics, 1986- pp 122 (en ingles en el original)
10. Volver arriba↑ V Considerant: "Destinée sociale" (Paris, 1834)
Citado por Mill, Chapters on Socialism, p 391)
11. Volver arriba↑ John Stuart Mill: “Chapters on Socialism”. (1869)
en “Principles of Political Economy” - Oxford University
Press (World Classics) (1994) p 375
12. Volver arriba↑ Ver resumen de sus ideas en: LEARNING FROM
THE LORENZ VON STEIN’S IDEA OF SOCIAL STATE (en
ingles)
13. Volver arriba↑ Proudhon: “La lucha de las clases entre sí, el
antagonismo de sus intereses, la manera como éstos se
coligan, determinan el régimen político, y, por consiguiente, la
elección de gobierno, sus innumerables especies y sus todavía
más innumerables variedades. Poco a poco todas estas clases
se refunden en dos: una superior, aristocracia, burguesía o
patriciado; y otra inferior, plebe o proletariado.” Principio
Federativo
14. Volver arriba↑ Bakunin: “Y, cuando algunos creyeron que la
causa fundamental del mal era la lucha entre los hombronómica
(p 9) y agrega mas adelante: temperamento y cultura, (p 19)
etc. (“Critica al marxismo).
15. Volver arriba↑ “Conquista” en este sentido significa
principalmente el “ derecho del mas fuerte” a dominar al más
débil: “para las clases privilegiadas, la conciencia política no es
otra cosa que el derecho a la conquista, garantizado y
codificado, a la explotación del trabajo de las masas y a
gobernarlas con el fin de asegurar esta explotación.”
16. Volver arriba↑ Bakunin: “El estado significa dominio y cualquier
dominio presupone el sometimiento de las masas y, en
consecuencia, su explotación para beneficio de una minoría
gobernante (Critica al marxismo, p 6)
17. Volver arriba↑ Esta visión dicotómica es una de las críticas que
ha hecho a los anarquistas Karl Mannheim y que es tratada en
un brillante artículo por el profesor Sharif Gemie en Journal of
Contemporary History Counter-Community: An Aspect of
Anarchist Political Culture
18. Volver arriba↑ Entendido como acción política centrada o
basada en la clases oprimidas. Floreal Castilla, en su homenaje
a GERARDO GATTI escribe: "La escisión en el seno del
anarquismo uruguayo, “la fractura” la llama el historiador de la
FAU, realmente tenía lo cubano como justificación, como
portada, como cobertura, pero lo que se debatía eran cosas
mucho más profundas: si el anarquismo popular era un enfoque
clasista o era un enfoque exclusivamente humanista y, por
tanto, policlasista." Castilla continua a trazar tanto el origen
como la evolución del "anarquismo no clasista" a partir del
análisis de la experiencia de la Revolución española , por
ejemplo a través de la evolución de uno de los principales
representantes de este "nuevo anarquismo", Rudolf Rocker;
quien: "en 1945 ya se demarca de la postura del anarquismo
clasista con la publicación de “La influencia de las ideas
absolutistas en el socialismo” donde equipara erróneamente el
concepto de “nación” al de “raza” y al de “clase”," . Para una
visión diferente, ver: Simón Rodríguez Porras: Anarquismo
revolucionario e individualismo. A este debate se puede trazar
una de las razones del origen del "anarquismo libertario".
19. Volver arriba↑ Lucha de clases: análisis marxista y análisis
austriaco, por Hans-Hermann Hoppe
20. Volver arriba↑ K Marx y F. Engels: Manifiesto del Partido
Comunista
21. Volver arriba↑ “El socialismo” (pág. 348) de Ludwig von Mises –
Editorial Hermes SA
22. Volver arriba↑ (ver: "The Poverty of Historicism" (en ingles en el
original) por Karl Raimund Popper - Capitulo 31: Situational
Logic in History. Historical Interpretation: pp 150.- Routledge
and Kegan Paul, reinpreso en 1974: ISBN 0 7100 4616 2)
(Originally published in book form 1957)

Ideología
Para la corriente de la Ilustración bautizada por Napoleón como "ideólogos",
véase Sociedad de Auteuil.
En ciencias sociales, una ideología es un conjunto normativo de emociones, ideas y
creencias colectivas que son compatibles entre sí y están especialmente referidas a la
conducta social humana. Las ideologías describen y postulan modos de actuar sobre la
realidad colectiva, ya sea sobre el sistema general de la sociedad o en uno o varios de
sus sistemas específicos, como son el económico, social, científico-
tecnológico, político, cultural, moral, religioso, medioambiental u otros relacionados al bien
común.
Las ideologías suelen constar de dos componentes: una representación del sistema, y
un programa de acción. La representación proporciona un punto de vista propio y
particular sobre la realidad vigente, observándola desde una determinada perspectiva
compuesta por emociones, percepciones, creencias, ideas y razonamientos, a partir del
cual se le analiza y compara con un sistema real o ideal alternativo, finalizando en un un
conjunto de juicios críticos y de valor1 que plantean un punto de vista superior a la realidad
vigente. El programa de acción tiene como objetivo acercar en lo posible el sistema
real existente al sistema ideal pretendido.
Por su receptividad frente al cambio, hay ideologías que pretenden la conservación del
sistema - conservadoras-, su transformación radical y súbita -revolucionarias-, el cambio
gradual -reformistas–, o la readopción de un sistema previamente existente
-restaurativas-.
Por su origen, alcance y propósito, las ideologías pueden desarrollarse gradualmente a
través de la observación, el diálogo, el ajuste mutuo y el consenso sobre lo que es
considerado socialmente correcto, desviado o dañino, o bien ser impuestas (incluso por
medio de la violencia) por un grupo dominante especialmente interesado en generar
influencia, conducción o control colectivo, sin distinción si éste es un grupo social,
una institución, o un movimiento político, social, religioso o cultural o si su propósito se
centra en promover el bien común o un interés particular.
El concepto de ideología se diferencia del de cosmovisión (Weltanschauung) en que éste
se proyecta a una civilización o sociedad entera, en cuyo caso está relacionado con el
concepto de ideología dominante, cuando esta abarca todos los sistemas específicos de
la sociedad y es compartida por una amplia mayoría de la población. Por su naturaleza
colectiva, el concepto rara vez se restringe al modo de pensar de un individuo aislado o
particular.
Índice
  [ocultar] 
 1Uso despectivo del término
o 1.1Egoísmo grupal
o 1.2Dogmatismo y totalitarismo
 2Origen del término
 3Sociología e ideología
 4El origen de las ideologías
 5Concepto marxista de ideología
o 5.1La ideología como crítica totalitaria
 6El siglo de las ideologías
o 6.1El pensamiento débil
 7Véase también
 8Referencias
 9Bibliografía
 10Enlaces externos

Uso despectivo del término[editar]


En ocasiones se usa el concepto ideología para desprestigiar o descalificar a un sistema
de pensamiento, concepción del mundo o autor, señalando que está ideologizado. En
principio, una ideología es una postura fundamentada que propone un punto de vista
superior y programa de acción propositivo ante una situación social. Sin embargo, una
ideología en manos de un grupo dominante corrompido opera como un sistema de
creencias y racionalizaciones que refuerza su propia posición de privilegio. El uso
despectivo del término entiende a la ideología como un discurso de control social que:
 Obedece a los intereses y al egoísmo grupal de sus postulantes, en lugar de
responder a una búsqueda del bien común,
 Posee un conjunto de soluciones fijas y preestablecidas para los problemas sociales,
 Es dogmático, planteando premisas normativas irrefutables y que no pueden ser
comprobadas,
 Se acompaña del proselitismo, propaganda y, en grados extremos,
del adoctrinamiento.
 Cuenta con justificaciones internas y causas ajenas a su control para explicar sus
propios fracasos,
Egoísmo grupal[editar]
En su disertación sobre el bien humano, Bernard Lonergan detalla la relación entre
ideología corrompida y egoísmo grupal de quien la postula, y declara: "Mientras que el
egoísta individual tiene que soportar la pública censura de su modo de proceder, el
egoísmo de grupo no solamente dirige el desarrollo a su propio engrandecimiento, sino
que también abre un mercado para las opiniones, doctrinas y teorías que justifican su
proceder, y revelarán al mismo tiempo que los infortunios de otros grupos se deben a la
depravación que los corroe."2
Es decir, la ideología se convierte en un medio práctico que habilita a la vez la aprobación
de las mayorías, su sometimiento, la autojustificación de conductas y el error de los
oponentes, aunque el conjunto de ideas no respondan a la realidad, al interés genuino de
la población ni al bien común.
Dogmatismo y totalitarismo[editar]
Según este uso peyorativo, las ideologías ven el mundo como algo estático. Es por este
hecho que cualquier ideología se ve a sí misma como la depositaria de las ideas que
pueden resolver cualquier problema de la sociedad, ya sea presente o futuro. Esto
convierte a la ideología en un dogmatismo, pues se cierra a las ideas de los demás como
posible fuente de soluciones a los problemas que se plantean en el día a día, siendo ella
la explicación total y última; lo que algunos llaman explicación feroz.
En casos extremos, una ideología puede llevar a negar la posibilidad de disentir, dando
por verdad irrefutable sus postulados. Llegados a considerar la ideología como verdad
irrefutable, se abre el camino al totalitarismo, ya sea político o religioso, también
llamado Teocracia. Cualquiera que disienta pasa a ser un problema para el grupo
dominante, pues va contra la verdad dogmática que proclama la ideología. Tal es el
problema que plantean disidentes, facciones,3 y sectas.

Origen del término[editar]


El término ideología fue formulado por Destutt de Tracy (Mémoire sur la faculté de penser,
1796), y originalmente denominaba la ciencia que estudia las ideas, su carácter, origen y
las leyes que las rigen, así como las relaciones con los signos que las expresan.
Medio siglo más tarde, el concepto se dota de un contenido epistemológico por Karl Marx,
para quien la ideología es el conjunto de las ideas que explican el mundo en cada
sociedad en función de sus modos de producción, relacionando los conocimientos
prácticos necesarios para la vida con el sistema de relaciones sociales; la relación con
la realidades tan importante como mantener esas relaciones sociales, y en los sistemas
sociales en los que se da alguna clase de explotación, evitar que los oprimidos perciban
su estado de opresión. En su célebre prólogo a su libro Contribución a la crítica de la
economía política Marx dice:
[...]El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la
sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la
que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de
la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No
es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social
es lo que determina su conciencia.4

Sociología e ideología[editar]
Hablamos de ideología cuando una idea o conjunto de ideas determinadas interpretadoras
de lo real son consideradas como verdaderas y son ampliamente compartidas
conscientemente por un grupo social en una sociedad determinada.
Tales ideas se convierten en un rasgo fuertemente identitario, de forma similar a
la religión, la nación, la clase social, el sexo, partido político, club social, etc. y se forman
tanto en grupos pequeños y cerrados como las sectas o grupos mayores y abiertos como
partidarios de un equipo de fútbol...
Exteriormente se ha asociado con mayor fuerza a la política, donde el clientelismo de los
partidos impone unos intereses estrechos y cerrados. En su desarrollo lleva a que el
comportamiento individual pueda derivar en una continuada falsa creencia, en un falso
pensamiento y de ahí a una falsa práctica social. Además interiormente, los miembros del
grupo ideológico admiten o no que determinado individuo pertenezca al grupo según
comparta o no ciertos presupuestos comunes de pensamientos básicos.
La ideología interviene y justifica dirigiendo los actos personales o colectivos de los grupos
o clases sociales, a cuyos intereses sirve. Pretende explicar la realidad de una forma
asumible y tranquilizadora, pero sin criticismo, funcionando sólo por consignas y lemas.
Ahora bien lo que ocasiona son falsas creencias que mantienen la interpretación o
justificación previa tal como estaba en el imaginario individual y colectivo,
independientemente de las circunstancias reales. Por ello suelen acabar produciendo una
separación entre las ideas y su práctica en la realidad, difícilmente asumible.
Del estudio de la ideología se encarga la Sociología del conocimiento, cuyo presupuesto
básico es la tendencia humana a falsear la realidad en función del interés. Sigue el interés
propio en las maneras de ver el mundo en el grupo social al que se pertenece; maneras
que varían socialmente de un grupo humano a otro y dentro de sectores diferentes de la
misma sociedad.
Interviene sobre el interés personal y cohesiona el grupo donde se asienta, porque
construye una identidad ficticia como forma de vivir y valorar una realidad construida al
margen de ella misma. De ahí que en la mayoría de los casos lleve a una superposición
de discursos según el grado de realidad y a la construcción de utopías.
En el terreno político, y en casos extremos, acarrea la mentira repetida, la mendacidad. En
general se observa que fácilmente se pasa por un interés desmedido, centrado en la falsa
conciencia, hacia la imagen o forma de la idea de la vida interpretada solamente en
función de esas ideas, en definitiva, hacia una ideología que tiende al totalitarismo.

El origen de las ideologías[editar]


El origen de la mayoría de las ideologías se encuentra en una corriente filosófica cuando
asume una versión muy simplificada y distorsionada, por falsa creencia, de la filosofía
original. En este sentido se produce, de forma general, un carácter insincero, cuando un
pensamiento original se convierte en «....ismo» (Platón → platonismo; Marx → marxismo;
capital → capitalismo; anarquía → anarquismo; etc.).
Su origen se sitúa en el interés personal, de acuerdo con las necesidades que sustentan
socialmente un determinado pensamiento. Se separa y disocia de la realidad, porque la
manipula en forma de propio interés.
Los primeros filósofos que estudiaron la «ideología», los psicologistas franceses
(Condillac, Cabanis, Destutt de Tracy), situaron esa necesidad en el «yo interior»,
interpretado de diversas formas (psicologismo y psicofisiologismo). El sujeto se opone a lo
exterior, que se da como suceso, puesto que requiere la reflexión individual. Estos
filósofos franceses pretendían estructurar una teoría sobre el materialismo primitivo de las
sensaciones y de ahí su derivación en emociones, pasiones y sentimientos. De manera
que del hecho, del suceso o del acontecimiento exteriores se pasa psicológicamente a la
manera interior de captar las cosas y apreciar estas categorías de la psicología personal.
Más tarde el compromiso político de filósofos sociales (socialistas utópicos, Saint-
Simon, Fourier, Proudhon) situó el interés en las necesidades de la vida social. El vuelco
que protagonizó al extenderse al ámbito de la sociedad fue considerable. Del interés del
individuo se pasó al interés del grupo. Esto provocó que se acuñase el calificativo de
«doctrinarios» para referirse a los «ideólogos» en su enfrentamiento con el poder, lo que
confirió a la palabra un sentido peyorativo que a día de hoy no ha perdido.
Después del psicologismo de los franceses, se pasó, primeramente, a las formas
filosóficas propias y, posteriormente, a las relaciones económicas. El sentido más
elaborado de ideología, en el primer sentido, es el de Hegel y, en el segundo, de Marx.
Se consideró la ideología como una «escisión de la conciencia», que produce
la alienación, bien sea ésta considerada como meramente dialéctica del pensamiento, en
el idealismode Hegel o dialéctica material en el materialismo de Marx.
En el siglo XX, la ideología es considerada como problema de comunicación social. Para
los frankfurtianos, de manera especial para Habermas, la ideología expresa la violencia de
la dominación que distorsiona la comunicación. Este habla de la relación entre el
conocimiento y el interés. Esto produce una distorsión que es consecuencia de una razón
instrumental, como conocimiento interesado, y que es la responsable de la ciencia y
la tecnología falsas como ejes de la dominación social. Es pues necesaria
una hermenéutica de la emancipación y liberación. De la misma forma, Marcuse subraya
este hecho en el seno de las clases sociales, en particular políticamente dentro de los
partidos y sindicatos.
Karl Mannheim y Max Scheler enmarcan la ideología en el marco de la sociología del
saber. El saber enmarcado dentro de la dominación política genera tal cúmulo
de interesesque configura la cosmovisión de los grupos sociales. No hay posibilidad de
escapar a una ideología bien construida. Todo gira a su alrededor. Mannheim distingue
entre ideología parcial, de tipo psicológico, e ideología total, de tipo social.
Sartre, por su parte, introduce una idea de «ideología» completamente diferente. Para
Sartre la ideología es fruto de un pensador «creador», capaz de generar un modo de ver
la realidad.5
Por otro lado, Willard van Orman Quine trata la relación entre los objetos exteriores, de ahí
fuera, y los sujetos interiores, de ahí dentro. En otros términos, liga la ideología a un modo
razonado de considerar la ontología.6
A finales del siglo XX, sin embargo, se entra en una época de infravaloración de lo
ideológico, de la mano de las ideologías conservadoras, de forma que algunos han
proclamado el ocaso de los ídolos, como "El fin de las ideologías". 7 incluso proclamado el
triunfo del pensamiento único y el "fin de la historia" o el "choque de civilizaciones".8
La ideología como falsa creencia debe estudiarse en términos de su lógica degradada,
más que en la filosofía de la que se deriva. Sin embargo, es difícil comprender cuándo y
en qué términos una filosofía pasa a ser ideología. Max Weber afirma que las filosofías se
seleccionan primero para ser ideologías después, pero no explica, cuándo, cómo y por
qué. Lo que sí podemos asegurar es que existe una relación dialéctica, es decir de
discurso, entre ideas y necesidades sociales, y que ambas son indispensables para
configurar una ideología. Así nace el interés y las necesidades sentidas por el cuerpo
social (o un grupo de éste); no obstante pueden fracasar por no tener ideas claras que lo
sustenten. Al igual que hay ideas que pueden pasar inadvertidas por no ser relevantes
para las necesidades sociales, se requiere una falsa creencia aparentemente útil para que
sea ideología.
Marx, en su Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, señala lo siguiente:
...Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el
poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría
se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas. Y la teoría es
capaz de apoderarse de las masas cuando argumenta y demuestra ad hominem; y
argumenta y demuestra ad hominem cuando se hace radical. Ser radical es atacar el
problema por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo...
Marx. Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Anales franco
alemanes. 1970. Barcelona. Ed. Martínez-Roca, p 103

Concepto marxista de ideología[editar]


Tal como el materialismo histórico define el concepto, la ideología forma parte de
la superestructura, junto con el sistema político, la religión, el arte y el campo jurídico.
Según la interpretación clásica, está determinada por las condiciones materiales de las
relaciones de producción o estructura económica y social y el reflejo que produce es
denominado "falsa conciencia".
El papel de la ideología, según esa concepción marxista de la historia, es actuar de
lubricante para mantener fluidas las relaciones sociales, proporcionando el
mínimo consenso social necesario mediante la justificación del predominio de las clases
dominantes y del poder político.
Entre los marxistas que se han dedicado al estudio de la ideología, o han hecho
comentarios significativos sobre el tema,
están Marx y Engels, Lukács, Althusser, Gramsci, Theodor Adorno y, más
recientemente, Slavoj Zizek.
Pese a que comúnmente suele hablarse de una teoría de la ideología homogénea del
marxismo, ligada al esquema base-superestructura, existen numerosas variaciones
teóricas que tratan este tema. Algunos analistas de la teoría de la ideología marxista, por
ejemplo Terry Eagleton, han afirmado que en los escritos del propio Marx existen teorías
diferentes sobre el punto.
Durante la etapa estalinista de la URSS, el marxismo quedó reducido al materialismo
dialéctico (o diamat) y a la concepción materialista de la historia. Dichas doctrinas,
codificadas y poco cuestionables, eran enseñadas académicamente, con una sección
incluso en la Academia de Ciencias. Para los marxistas occidentales, y especialmente
para los historiadores de orientación no ortodoxa, que suele llamarse marxiana, sobre
todo en Francia e Inglaterra (más o menos ligados a la renovación historiográfica de
mediados del siglo XX que supuso la Escuela de Annales), es imposible explicar la historia
de un modo tan determinista. Desde ese punto de vista, suelen encontrarse en
la historiografíainterpretaciones de la ideología en el sentido que la inadecuación de
la ideología dominante a nuevas condiciones o el surgimiento de ideologías
alternativas que entran en competencia con ella, produce una crisis ideológica. Así suele
admitirse que, aunque desde un punto de vista marxista clásico suene herético, cuando
una ideología dominante no cumple eficazmente su función hace aumentar la tensión
social (lucha de clases) que contribuye a la crisis de un modo de producción y su
transición al siguiente.
La ideología como crítica totalitaria[editar]
El contemporáneo filósofo político australiano Kenneth Minogue se dedicó a observar la
noción marxista de ideología en su obra La teoría pura de la ideología.
Para el autor,
 El marxismo presupone por ideología un conjunto de ideas funcionales de un individuo
que dan justificación y validez universal a sus intereses.
 Estos intereses se entienden principalmente como la preservación de sus medios
económicos de subsistencia una vez adoptados; excluyendo de esta categoría su uso
o los fines de consumo, que volverían a los intereses socialmente teleológicos e
infraestructuralmente culturales.
 Los intereses en estas reducidas "condiciones materiales de existencia" estarían
predeterminados tecnológicamente por la particular relación social del individuo con
su ubicación en la división del trabajo, cuya forma no sería modificable ni elegible,
esto es: sus fines serían necesarios en vez de libres.
 Estos intereses tienen la característica de no ser comunes (salvo con miembros de la
misma clase) y contrarios con las otras clases en forma intrínseca, ya que su
naturaleza es la de participar en una relación orgánica dual de opresores-oprimidos. 9
Minogue plantea inmediatamente una versión inversa a esta poniendo de cabeza sus
premisas básicas:
 Las verdaderas ideologías son pseudo-revelaciones que reducen toda la realidad a la
existencia de grupos y géneros con predeterminados intereses opuestos.
 Intereses que encarnarían en sí mismos un sistema de opresión (que incluye la
opresión de unas ideas funcionales por otras).
 Requieren interpretar ciegamente el concepto de liberación como eliminación de
dichas clases de intereses opuestos.
 Y el trato pragmático-revolucionario de todo pensamiento funcional como sistemas de
ideas (como ideologías) basadas en falsas racionalizaciones (siendo la verdad
incognoscible salvo en la realización de la lucha revolucionaria).

Dos poderes ideológicos

Las características de esta noción de ideología como "dogma crítico" se destacan


particularmente en el marxismo, y todas tendrían como particular característica su
tendencia a degenerar en "sociologismos" y "psicologismos" autocontradictorios (teorías
conspirativas en las cuales las formas de organización social no serían necesidades
históricas que generarían a los grupos sociales dominantes y sus "ideologías", sino a la
inversa serían elites las que crearían la sociedad con una ideología que haría posible su
poder; idea esta última que el epistemólogo Karl Popper ya había denunciado como parte
de un marxismo vulgarizado y malinterpretado).10
También la comunidad de intereses entre grupos no sólo es arbitraria (clases sociales,
géneros, razas), sino que la misma visión ideológica de la sociedad es en realidad
la sociedad ideológica que esta genera, ya que aunque presuma combatir un sistema de
opresión donde sus elementos son orgánicamente funcionales, dicha opresión dependería
sólo de su ocultamiento (cuando en realidad tal ocultamiento requeriría de una opresión
preexistente) y no sería realmente funcional en tanto no fuera planificada (planificación
que la ideología sí necesita generar).
Debido a ello, la comunidad de intereses interindividuales que presume el revolucionario
ideológico es una ficción útil (el leninismo habría sincerado este hecho al afirmar que "los
burgueses compiten para vender la soga con la que los van a ahorcar"), pero termina
siendo una realidad forzada cuando la ideología llega al poder. Minogue vuelve así, contra
las propias doctrinas sistémico-clasistas (que tratan de "ideológico" a todo pensamiento),
la acusación de reificación ideológica en nuevos términos, particularmente al marxismo la
generación y dependencia para con sus propios intereses revolucionarios en una opresiva
sociedad sin clases.
La tesis de Minogue fue de gran influencia a fines del siglo XX en los círculos políticos e
intelectuales más cercanos al pensamiento demoliberal, conservador y neoconservador,
por haber dado sistematicidad a la dialéctica de las democracias liberales occidentales en
su confrontación con las democracias populares marxistas a lo largo de la Guerra Fría.
El siglo de las ideologías[editar]
La expresión siglo de las ideologías para definir el siglo XX fue acuñada por el
filósofo Jean Pierre Faye en 1998.11 El término ideología, reservado en el siglo XIX al
debate intelectual, se convierte en el siglo XX en el vehículo de grandes movimientos
sociales y de pensamiento, sobre el soporte de grandes masas que son adoctrinadas por
los nuevos medios de comunicación, la propaganda, la violencia y la represión.

En el periodo de entreguerras las ideologías políticas enfrentadas


son fascismo y comunismo fundamentalmente, aunque del siglo XIX hayan sobrevivido
el liberalismo en su versión democrática (frente al que ambos se definen),
el conservadurismo, el socialismo democrático, el anarquismo y
los nacionalismos. Feminismo, pacifismo, ecologismo y los movimientos por la igualdad
racial y el reconocimiento de la identidad sexual son ideologías no estrictamente políticas,
con fuerte vocación transformadora de la sociedad. 12 El mundo religioso parece estar
ausente de la mayor parte de las nuevas visiones del mundo (en alemán Weltanschauung)
hasta el final del siglo XX, cuando André Malraux profetizó poco antes de morir (1976): el
siglo XXI será religioso o no será.13 Es pronto para confirmarlo, pero desde entonces
el cristianismo integrista, tanto católico como protestante y el fundamentalismo islámico se
han renovado (personalizados en Juan Pablo II, Ronald Reagan y el Ayatolá Jomeini) y
han encontrado acomodo en la justificación ideológica de todo tipo de intereses, tanto en
los países desarrollados (donde va más allá del interclasismo de la Democracia
cristiana de posguerra) como en los subdesarrollados (donde sustituye
al tercermundismo dominante en el periodo de la descolonización o a la teología de la
liberación de los años 1970). Lo mismo ocurre con el nacionalismo hindú.14
El europeísmo o movimiento europeo ha entrado en una clara crisis ideológica de la que
es síntoma la incapacidad de definición de los valores y las fronteras continentales en
los debates reformistas que rodean el Tratado de Lisboa dentro de la Unión Europea.
El pensamiento débil[editar]
Por otra parte, desde las décadas de 1980 y 1990, el concepto de ideología sufre una
devaluación por su inadecuación a nuevos paradigmas intelectuales emergentes, como
el deconstructivismo (Jacques Derrida), o lo más genéricamente llamado postmodernidad,
que proponen un pensamiento débil (Gianni Vattimo), en cierto modo una ideología
flexible y acomodable a las situaciones de cambio desconcertante que ocurren en el
periodo de final de siglo y milenio (especialmente la caída del muro de Berlín). En ese
contexto cultural se entiende la formulación del concepto de la tercera vía (Anthony
Giddens), una adaptación a la globalización y el liberalismo económico triunfante desde
posiciones socialdemócratas (el laborismo británico de Tony Blair o incluso la presidencia
de Bill Clinton) que en la práctica es una aproximación a muchas concepciones
del conservadurismo.
Véase también[editar]
 Colores políticos
 Etnografía crítica
 Idealismo
 Política
 Oclocracia
 Sistema político
 Totalitarismo

Referencias[editar]
1. Volver arriba↑ Lonergan, Bernard (1999). Insight, estudio sobre la comprensión
humana. Sígueme. pp. 422-424. ISBN 84-301-1295-2.
2. Volver arriba↑ Lonergan, Bernard. «2». Método en Teología. Sígueme. p. 54. ISBN 84-
301-1053-4.
3. Volver arriba↑ Es muy notable el especial odio que se genera entre las facciones que
surgen dentro de una misma ideología, a veces superior al rechazo de la ideología
contraria]]
4. Volver arriba↑ Ver el texto completo en el artículo Marxismo
5. Volver arriba↑ Critique de la raison dialectique, I, 1960, págs. 15 y ss.
6. Volver arriba↑ "Notes on the Theory of Reference", en From a Logical Point of View,
1935, pag. 131.
7. Volver arriba↑ Bell, D.(1960) The End of Ideology: On the Exhaustion of Political Ideas
in the Fifties
8. Volver arriba↑ Huntington, 1998.
9. Volver arriba↑ Kenneth Minogue, La teoría pura de la ideología, GEL, 1988, pp. 11-20
10. Volver arriba↑ Karl R. Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, Paidós, 1992, pp.
280-286 y pp. 381-391
11. Volver arriba↑ Faye, Jean Pierre. El siglo de las ideologías. Traducción de Juan Carlos
García-Borrón. Barcelona: Ediciones del Serbal (Colección "La Estrella Polar", 13), 1998.
192 p. ISBN 84-7628-254-0)
12. Volver arriba↑ Eric Hobsbawm Historia del siglo XX; Antonio Fernández Historia
Contemporánea; Miguel Artola y Manuel Pérez Ledesma Historia Contemporánea.
13. Volver arriba↑ Frase de atribución discutida, pero afirmada por testigos presenciales
(Carlos Floria entrevista en  Criterio, diciembre de 1996).
14. Volver arriba↑ Las denuncias del fundamentalismo islámico de V. S. Naipaul reciben a
su vez críticas de otros ilustres escritores que le acusan de fundamentalista hindú (Salman
Rushdie, de origen hindú-musulmán y de cultura británico-laica, quien a su vez fue objeto
de una fatua por parte de Jomeini). Artículo sobre la polémica en  La Nación, 6 de junio de
2008.

Druida
«Druidismo» redirige aquí. Para otras acepciones, véase mitología celta.
Imagen de dos druidas. Grabado del siglo XIX basado en una ilustración de 1719 de Bernard de
Montfaucon. 1

Los druidas fueron personas de la clase sacerdotal en Gran Bretaña, Irlanda, algunas zona


del norte de España, la Galia (Francia y norte de Italia), y posiblemente otras partes de
la Europa Céltica durante la Edad de Hierro, e incluso antes. No hay registros escritos por los
propios druidas y la única evidencia de la que se dispone son descripciones breves realizadas
por los griegos, romanos y varios autores y artistas dispersos, así como también algunas
historias creadas posteriormente, en el Medievo, por escritores irlandeses.2 Se tiene evidencia
arqueológica relativa a las prácticas religiosas en la Edad del Hierro, aunque “ningún artefacto
o imagen desenterrado se ha podido asociar indudablemente con los antiguos druidas”. 3
Varios temas recurrentes sobre los druidas se presentan en un gran número de registros
grecorromanos, incluyendo los sacrificios humanos, su creencia en la reencarnación y su alto
estatus social en los pueblos galos. Nada se sabe aún sobre sus prácticas de culto, excepto
por el ritual del roble y el muérdago según la descripción de Plinio el Viejo.
La referencia más antigua de la que se tiene conocimiento data del año 200 a.C., aunque la
descripción fehaciente más antigua proviene del general y político romano Julio César en su
escrito Comentarios sobre la guerra de las Galias (50 a.C.). Escritores grecorromanos
posteriores también describieron a los druidas, incluyendo a Cicerón,4 Tácito5 y Plinio el Viejo.6
Tras la invasión de la Galia por el Imperio romano, el druidismo fue proscrito por el gobierno
romano bajo el mandato de los emperadores romanos Tiberio y Claudio en el siglo I d.C. y
acabaría desapareciendo de los registros escritos alrededor del siglo II.
Alrededor del año 750 la palabra “druida” aparece nuevamente en un poema del monje
irlandés Blathmac, convertido al cristianismo, quien escribió sobre Jesús diciendo que él fue
“...mejor que un profeta, con más conocimientos que cualquier druida, un rey que fue obispo y
un completo sabio”.7 Los druidas también son mencionados en varios cuentos medievales de
la Irlanda cristiana tales como Táin Bó Cúailnge, donde se les retrata ampliamente como
hechiceros que se oponían a la llegada del Cristianismo.8 En el despertar del Renacimiento
céltico en los siglos XVIII y XIX, grupos fraternales y neopaganos se fundaron basándose en
ideas sobre los antiguos druidas en un movimiento que es conocido como neodruidismo.

Índice
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 1Etimología
 2Prácticas y doctrinas
o 2.1Rol social y formación
o 2.2Filosofía
o 2.3Rito del Muérdago
o 2.4Sacrificios
 3Fuentes sobre el Druidismo
o 3.1Registros griegos y romanos
 3.1.1Julio César
 3.1.2Cicerón, Diódoro Sículo, Estrabón y Tácito
o 3.2Registros irlandeses y galeses
 3.2.1Literatura y derecho irlandés
 3.2.2Literatura galesa
o 3.3Arqueología
 4Recepción histórica del druidismo
o 4.1Prohibición y declive durante la dominación romana
o 4.2Posible supervivencia tardía del druidismo insular
o 4.3Historiografía y hagiografía cristianas
o 4.4Romanticismo y resurgimiento moderno
o 4.5Investigación contemporánea
 5Cultura popular contemporánea
 6Véase también
 7Notas y referencias
o 7.1Referencias
o 7.2Fuentes clásicas
o 7.3Bibliografía
 8Enlaces externos

Etimología[editar]

Ilustración del siglo XIX donde se representa a un druida junto a un roble.


Los Druidas, representación fantástica de Neuville en el s. XIX.

La palabra druida proviene del latín druides, que a su vez fue considerada por los antiguos
escritores romanos proveniente de la palabra nativa en céltico para esas figuras sacerdotales.9
1011
Otros textos romanos también emplean la forma druidae, mientras que el mismo término
fue usado por etnógrafos griegos como δρυΐδης (druidēs).121314 Aunque no han sobrevivido
inscripciones romanas o célticas que alberguen la morfología de la palabra, 9 ésta es cognada
con el céltico insular tardío, irlandés antiguo, drui (druida, hechicero) y
el galéstemprano dryw (vidente). Con base en todas las formas disponibles, la palabra
hipotética del protocelta puede ser reconstruida como *dru-wid-s (pl.*druwides) que significa
“el que conoce al roble”.
Los dos elementos provienen de las raíces protoindoeuropeas *deru.ay *weid (ver)15 El sentido
de “conocedor del roble” (o “vidente del roble”) es confirmado por Plino el Viejo, quien en su
Historia Natural etimologiza al término como si proviniera del sustantivo griego δρύς (drus),
“roble”16 y del sufijo griego -ιδης (-idēs).17
La palabra del moderno irlandés para roble es dair, y de ésta se derivan formas inglesas para
lugares, tales como Derry—Doire y Kildare—Cill Dara (literalmente “templo del roble”). Hay
varias historias de santos y héroes que versan sobre robles, y subsisten en la Irlanda rural
algunas historias y supersticiones locales (llamadas pishogues) sobre los árboles en general.
Tanto la palabra irlandesa drui y como la galesa dryw pudieran también referirse al
pájaro chochín posiblemente asociando a éste con el ave del augurio en las tradiciones
irlandesa y galesa. (Véase: Wren Day).18

Prácticas y doctrinas[editar]
De acuerdo con el historiador Ronald Hutton, “no podemos saber virtualmente nada con
certeza acerca de los antiguos druidas, así que —aunque sin duda existieron — sirven más o
menos como figuras legendarias”.19 Sin embargo, las fuentes referidas por escritores antiguos
y medievales, junto a la evidencia arqueológica, pueden dar una idea de la forma en que
desempeñaban su papel religioso.
Rol social y formación[editar]
Una de las pocas cuestiones en las que coinciden las fuentes grecorromanas e irlandesas
acerca de los druidas es que éstos jugaban un papel importante en la sociedad celta. Julio
César, en su descripción sobre la sociedad gala, señalaba que los druidas eran uno de los dos
grupos religiosos más importantes (junto a los nobles) y eran responsables de organizar el
culto, los sacrificios, la adivinación u oráculo y los procedimientos judiciales. 20 También afirmó
que estaban exentos del servicio militar y del pago de impuestos, y tenían el poder para
excomulgar a los miembros de la comunidad de los festivales religiosos, ocasionando con ello
la proscripción. Otros dos escritores clásicos, Diodoro Sículo y Estrabón, afirmaron que los
druidas eran temidos con tal grado de respeto que podían detener una batalla si se paraban
entre dos ejércitos.21
Fue Pomponio Mela22el primer autor que manifestó que la instrucción de los druidas era
secreta, y era llevada a cabo en las cuevas y los bosques. La tradición druídica consistía en
una gran cantidad de versos que se aprendían de memoria, y Julio César resaltó que se podía
tardar más de veinte años en completar la formación. No hay ninguna evidencia histórica, de
la época del auge del druidismo, que sugiera que la profesión druida no fuera reservada para
los varones,23 aunque se considera que varias referencias legendarias, como el mito
de Ceridwen insinúan la posibilidad de druidas femeninos. Lo que se sabe sobre la enseñanza
a los novicios druidas es pura conjetura: de la literatura oral, no se conoce con certeza que
haya sobrevivido algún verso antiguo, ni siquiera bajo la forma de traducción. Toda la
formación druida era de carácter oral, aunque César indica 24 que los galos, para cuestiones
ordinarias, tenían un lenguaje escrito en el que usaban caracteres griegos. En esto
probablemente se basó en escritores antiguos, ya que en el tiempo de César, los escritos
galos se habían trasladado de la escritura griega a la latina.
Filosofía[editar]
Alejandro Polímata se refirió a los druidas como filósofos y consideró como pitagórica su
doctrina de la inmortalidad del alma y de la reencarnación o metempsícosis.
«La doctrina pitagórica prevalece entre los galos que enseñan que las almas de los hombres son
inmortales, y que después de un número determinado de años entrarán en otro cuerpo.»
Julio César escribió:
Respecto a sus enseñanzas propiamente dichas, el objetivo principal de toda su instrucción es, en su
opinión, imbuir a sus estudiantes con una creencia firme en la indestructibilidad del alma, la cual, de
acuerdo con sus creencias, simplemente pasa de un inquilino a otro tras la muerte; solamente por esta
doctrina, que roba a la muerte todos sus temores, puede desarrollarse la forma más elevada de valentía
humana. Secundarias a este principio fundamental, ellos sostienen varias disertaciones y discusiones
sobre astronomía, sobre la extensión y distribución geográfica del globo, sobre las diferentes ramas de
la filosofía natural y sobre varios problemas relacionados con la religión.
Julio César, De Bello Gallico, VI, 13

Diódoro Sículo, en el año 36 a.C., describió cómo los druidas seguían la “doctrina pitagórica”
de que las almas humanas “son inmortales y después de un número de años determinado
ellas comienzan una vida nueva en un cuerpo nuevo”. 25 En 1928, el folclorista Donald A.
Mackenzie especuló que los druidas habrían sido misioneros budistasenviados por el
rey indio Ashoka.26Ya otros han invocado semejanzas comunes indoeuropeas. 27César
describió la doctrina del ancestro original de la tribu, a quién se refirió como Dispater o
“padre” Hades.
Rito del Muérdago[editar]
Plinio el Viejo describió detalladamente un ritual druida concerniente al roble y al muérdago:
«Tras haber preparado los sacrificios y los banquetes bajo los árboles traen dos toros blancos cuyos
cuernos han sido vendados. En su túnica blanca, un druida sube el árbol para cortar el muérdago con su
hoz de oro, otros vestidos de la misma manera lo reciben. Después matan a los animales de sacrificio y
rezan para que el dios les recompense esta ofrenda con sus dotes.»

Sacrificios[editar]

Una ilustración de 1753 del “hombre de mimbre”, la forma de ejecución que usaban los druidas para el
sacrificio humano, según Julio César.

Los escritores grecorromanos hicieron con frecuencia referencia a los druidas como
practicantes de sacrificios humanos, por lo que los consideraban bárbaros.28Los reportes
acerca de los sacrificios druídicos se encuentran en los trabajos de Marco Anneo Lucano,
Julio César, Suetonio y Cicerón.29 César señaló que el sacrificio se hacía principalmente con
criminales, pero algunas veces también se utilizaba a inocentes. Estos eran quemados vivos
dentro de un gran muñeco de madera, ahora conocido como el hombre de mimbre.
Una descripción diferente, proveniente del manuscrito Commenta Bernensia, del siglo X,
afirma que los sacrificios para las deidades Teutates, Esus y Taranis se realizaban,
respectivamente, a través del ahogamiento, del ahorcamiento y del fuego. (Ver:Muerte
tripartita)
Diodoro Sículo aseveró que, para que un sacrificio fuera aceptado por los dioses celtas, tenía
que ser realizado por un druida, pues éstos eran los intermediarios entre las personas y los
dioses. Sículo observó la importancia de los profetas en el ritual druida:
«Esos hombres predicen el futuro observando el viento y los cantos de las aves y por medio del
sacrificio de animales sagrados: todas las peticiones de la sociedad están bajo su autoridad... y en
cuestiones muy importantes ellos preparan una víctima humana; al hundir una daga en su pecho,
observando la dirección que desfallece, en que se convulsionan sus extremidades y en que brota su
sangre, ellos son capaces de leer el futuro.»
Se tiene evidencia arqueológica en la Europa occidental que ha sido ampliamente utilizada
para respaldar la idea de que los celtas de la edad de hierro realizaban sacrificios humanos.
Se han encontrado sepulturas masivas en un contexto ritual fechadas en este periodo en lo
que fue la Galia, en Gournay-sur-Arode y Ribermont-sur-Ancre, en lo que habría sido la región
de dominación belga. El arqueólogo excavador de esos sitios, Jean Louis Brunaux, interpretó
estas sepulturas como áreas de sacrificios humanos realizados en devoción a algún dios de la
guerra,3031 aunque este punto de vista fue criticado por el arqueólogo Martin Brown, quien cree
que los cuerpos pudieron ser los de honrosos guerreros, enterrados en un santuario, en vez
de los supuestos sacrificios.32 Varios historiadores han cuestionado si los escritores clásicos
grecorromanos son atinados en sus afirmaciones. J. Rives comentó que era “ambiguo” si los
druidas habrían realizado esos sacrificios, ya que los griegos y romanos eran conocidos por
proyectar como rasgos bárbaros lo que ellos veían en los extranjeros incluyendo no sólo a los
druidas sino también a los hebreos y cristianos también, confirmando así su “superioridad
cultural” en sus propias mentes.33
En una opinión similar Ronald Hutton sintetiza la evidencia declarando que “las fuentes
griegas y romanas del druidismo no son, como las hemos recibido, de la suficiente calidad
para formar una decisión clara y final de si los sacrificios humanos fueron, de hecho, parte de
su sistema de creencias”.34 Peter Berresford Ellis, un nacionalista celta que escribió el
libro “Los Druidas” (1994), creyó que éstos eran los equivalentes a la casta brahamánica en
la India, y consideró que las acusaciones de sacrificios humanos permanecían sin ser
probadas,35 mientras que la experta en literatura medieval galesa e irlandesa, Nora Chadwick,
quien pensaba que los druidas eran grandes filósofos, defendió fervientemente la idea de que
no estaban involucrados en los sacrificios humanos y que dichas acusaciones eran
propaganda imperialista de Roma.36

Fuentes sobre el Druidismo[editar]


Registros griegos y romanos[editar]
Los registros más antiguos sobre los druidas provienen de dos textos griegos de alrededor del
año 300 a.C.: uno fue una historia de la filosofía escrita por Sotión de Alejandría, y el otro, un
estudio de la magia que fue atribuido incorrectamente a Aristóteles. Estos mencionan la
existencia de druidas o sabios pertenecientes a los keltois (celtas) y galatias (gálatas o
galos).37 Ambos textos están perdidos hoy en día, pero fueron citados en el segundo siglo de
nuestra era en la obra Vitae de Diógenes Laercio.38Subsecuentes textos griegos y romanos
del siglo III a.C. hacen referencia a “filósofos bárbaros”, 39posiblemente, en referencia a los
druidas galos.
Julio César[editar]
Julio César, general romano y posterior dictador, quien escribió uno de los textos más antiguos y
completos en que se describe a los druidas. 37

El primer texto conocido que de hecho describe a los druidas es el citado texto de Julio
César, Comentarios sobre la guerra de las Galias, en su libro VI, el cual habría sido publicado
en las décadas de los 50 o 40 antes de nuestra era. César, quién había sido un general que
intento conquistar la Galia y Gran Bretaña, describió a los druidas como los que se ocupaban
de “el culto divino, la adecuada realización de los sacrificios, públicos o privados, y la
interpretación de preguntas rituales.” Aseveró también, que jugaban parte importante de la
sociedad gala, siendo una de las dos clases más respetadas junto a los équites (que significa
“jinetes” la cual ha sido interpretada comúnmente como referida a los guerreros) y que ellos
desempeñaban la función de jueces.
César aseveró que ellos reconocían la autoridad de un único líder, el cual podía mandar hasta
su muerte, siendo entonces un sucesor elegido a través del voto o del duelo. También resaltó
que se reunían anualmente en un lugar sagrado en la región dominada por la tribu de
los carnutos, en la Galia, pues ellos veían a la Gran Bretaña como el centro de los estudios
druidas, y es por eso que no se encontraron entre las tribus germánicas al este del Rin. De
acuerdo con César, varios jóvenes eran formados para ser druidas, durante ese tiempo tenían
que aprender de memoria todo lo relacionado al culto.
También señaló que su principal enseñanza consistía en que “las almas no perecen, pues
después de la muerte pasan de uno a otro”. Los druidas también estarían interesados en “las
estrellas y sus movimientos, el tamaño de la Tierra y el cosmos, el mundo natural, y los
poderes de las divinidades”, indicando que ellos no sólo se veían involucrados en los aspectos
comunes de la religión, tales como teología o cosmología, sino también en la astronomía.
César también sostuvo que ellos eran los “administradores” durante los rituales de sacrificios
humanos, para los cuáles generalmente utilizaban a criminales, y que el método consistía en
quemarlos dentro del hombre de mimbre.
A pesar de haber tenido una experiencia de primera mano con los galos, y asimismo con los
druidas, los escritos de César han sido ampliamente criticados por historiadores modernos
debido a su poca fiabilidad. Una cuestión que han planteado historiadores como Fustel de
Coulanges40 y Ronald Hutton es que, mientras César describió a los druidas con un poder
significativo dentro de los galos, este no los mencionó dentro de las anotaciones sobre sus
conquistas. Tampoco lo hizo Aulo Hircio, quien continuó el registro de César de la campaña
en las galias tras la muerte de este último. Hutton creía que César había manipulado la idea
de los druidas para que aparecieran ante los lectores romanos, tanto civilizados (siendo
instruidos y piadosos), como bárbaros (realizando sacrificios humanos) y, por lo tanto,
representando tanto “una sociedad que valía la pena agregar al Imperio Romano” así como
una que requería ser civilizada con la ley y los valores romanos, justificando así sus guerras
de conquista.41
Sean Dunham ha sugerido que César simplemente había tomado las funciones religiosas de
los senadores romanos y la habría aplicado a los druidas. 42 Daphne Nash considera que “no
es improbable” que él “exagerara enormemente” tanto el sistema centralizados del liderazgo
druida como su conexión con la Gran Bretaña. 43 Otros historiadores han aceptado la
posibilidad de que las anotaciones de César sean más acertadas. Norman J. DeWitt conjeturó
que la descripción sobre el rol de los druidas pudiera informar sobre una tradición idealizada,
basada en la sociedad del siglo II a.C., antes de que la confederación pangálica liderada por
los arvernos fuera rota en el 121 a.C., seguida de las invasiones de teutones y cimbrios, en
vez de la desmoralizada y desunida Galia del tiempo de César.44 John Creighton ha
especulado que en la Gran Bretaña, la influencia social de los druidas estaba en declive a
mediados del primer siglo a.C., en conflicto con las nuevas estructuras de poder emergentes
incorporadas en los caciques45 Otros académicos ven en la conquista romana misma la
principal razón de la declinación del druidismo.46
Cicerón, Diódoro Sículo, Estrabón y Tácito[editar]
No sería sólo César, sino otros escritores grecorromanos los que posteriormente comentarían
sobre los druidas y sus prácticas, aunque ninguno de ellos daría tantos detalles como él.
Marco Tulio Cicerón, contemporáneo de César, señaló que él conoció a un druida
galo, Diviciaco, quien fue miembro de la tribu de los heduos. Diviciaco supuestamente
conocería mucho acerca del mundo natural y realizaría adivinación a través del augurio. 4Si
Diviciaco fue genuinamente un druida puede, sin embargo, ser disputado, pues César, que
también lo conoció, y escribió sobre él, nombrándolo Diviciacus, nombre que suena más
gálico (y así presumiblemente más auténtico), nunca se refirió a él como un druida y,
asimismo, lo presentó como un líder político y militar. 47
Otro escritor clásico que describió a los druidas, no mucho tiempo después, fue Diódoro
Sículo, quien publicó su descripción en su Bibliotheca historicae en el 36 a.C. Junto a los
druidas o, drouidas cómo el los llamaba, a los cuales veía como filósofos y teólogos, Sículo
también resaltó cómo en la sociedad celta había poetas y cantantes, a los cuales
llamó bardous o bardos.25 Esta idea fue ampliada por Estrabón, quien escribió en los años 20
a.C., y señaló que entre los galos, había tres tipos de figuras honorables: los poetas y
cantantes conocidos como bardoi, los teólogos y especialistas en el mundo natural conocidos
como o'vatei's, y los druidas, quienes estudiaban la “filosofía moral”. 48Sin embargo, la
exactitud de estos escritores ha sido cuestionada, Ronald Hutton ha indicado que «todo lo que
podemos concluir es que no tenemos conocimiento seguro de las fuentes utilizadas por
ninguno de esos autores para hacer sus comentarios sobre los druidas, y asimismo de sus
fechas, su contexto geográfico o su exactitud».49
Tácito, senador e historiador romano, describió cómo cuando el ejército romano, dirigido
por Cayo Suetonio Paulino, atacó la isla de Mona (Anglesey, en Gales), los legionarios se
asombraron al desembarcar por la aparición de una banda de druidas, los cuales, con las
manos levantadas hacia el cielo, vertieron lentamente terribles maldiciones sobre las cabezas
de los invasores. Tácito afirmó que ello «aterrorizó a nuestros soldados que nunca habían
visto algo así...» Según el historiador, sin embargo, el coraje de los romanos no tardó en
superar esos temores; los bretones fueron puestos en retirada, y las arboledas sagradas de
Mona fueron taladas.50 Tácito es también la única fuente primaria que brinda registros de los
druidas en la Gran Bretaña, pero mantiene un punto de vista hostil, viéndolos como salvajes
ignorantes.51 Mientras tanto, Robert Hutton, señala que «no hay evidencia de que Tácito haya
usado reportes de testigos oculares» y pone en duda la fiabilidad de las descripciones de
Tácito.52
Registros irlandeses y galeses[editar]
Durante la Edad Media, después de que Irlanda y Gales fueran cristianizados, los druidas
aparecieron en cierto número de fuente escritas, principalmente cuentos e historias tales como
Táin Bó Cúailnge, pero también en las hagiografías de varios santos. Todas éstas fueron
escritas por monjes cristianos, quienes, según Ronald Hutton, «no han sido solamente hostiles
con el antiguo paganismo, sino de hecho, ignorantes de él» y por eso no pueden ser
particularmente fiables, pero al mismo tiempo, podrían proveer pistas sobre las prácticas del
druidismo en Irlanda, y en menor medida, en Gales. 53
Literatura y derecho irlandés[editar]
Los pasajes irlandeses que se refieren a los druidas en fuentes vernáculas fueron «más
numerosos que en todos los textos clásicos» de los griegos y romanos, y pintan una imagen
un tanto diferente de ellos. En la literatura irlandesa los druidas —nombrado
como drui, draoi, drua y drai— son hechiceros con poderes sobrenaturales, que son
respetados en la sociedad, particularmente por su habilidad de realizar adivinación. Ellos
pueden lanzar hechizos y convertir a la gente en animales o piedras, o maldecir los cultivos
del pueblo para que se arruinen. Al mismo tiempo, el término druida es utilizado a veces para
referirse a cualquier figura que utilice magia, por ejemplo, en el Ciclo feniano, son nombrados
como druidas tanto gigantes como guerreros cuando estos lanzan un hechizo, a pesar de que
generalmente no se les refiere como tales; como Ronald Hutton señaló, en la literatura
irlandesa medieval, «la categoría de druida es muy porosa». 54
Cuando los druidas son retratados en las primeras sagas irlandesas y en el conjunto de vidas
de santos en el pasado precristiano de la isla, se les confiere comúnmente un estatus social
alto. La evidencia de los códigos legales, que fueron escritos en los siglos VII y VIII, sugieren
que con la llegada del cristianismo el papel de druida en la sociedad irlandesa se redujo
rápidamente a la de brujo que podría ser consultado para realizar hechizos o practicar
sanación mágica y, en consecuencia, su prestigio declinó. 55 De acuerdo con el Bretha Crólige,
uno de los primeros tratados legales, la atención a los enfermos debida a un druida, satírico y
bandido (díberg), no es más que la debida a un bóaire (un liberto ordinario). El Uraicecht
Becc (Primer pequeño), otro texto legal, da a los druidas un lugar entre los dóer-nemed o
clases profesionales de que dependían de un patrón, junto a los obreros, herreros y artistas,
en oposición a los fili (poetas), que solamente disfrutaban del estatus de “nemed” libre. 56
Literatura galesa[editar]
Mientras que en las fuentes irlandesas los druidas son caracterizados prominentemente, rara
vez se los encuentra en sus contrapartes galesas. A diferencia de los textos irlandeses, dryw,
el término galés observado comúnmente para nombrar a los druidas, es utilizado para
referirse solamente a profetas y no a brujos o sacerdotes paganos. Hutton ha señalado que
hay dos explicaciones para el uso del término en Gales: el primero es que este término fue un
sobreviviente de la era precristiana, cuando los dryw habrían sido sacerdotes antiguos,
mientas que la segunda explicación es que los galeses habían tomado prestado el término de
los irlandeses, como sucedió en el inglés (el cual utiliza los términos dry y drycraeft para
referirse a magos y a la magia respectivamente; muy probablemente, influenciado por los
términos del irlandés).57
Arqueología[editar]
Corona del “Guerrero de Deal” usada posiblemente por druidas. Museo Británico. 58

La historiadora Jane Webster declaró que las «personalidades druidas... son poco probables
de ser identificadas arqueológicamente», 59 y dicho punto de vista ha sido secundado por
Ronald Hutton, quien declaró que «ningún artefacto o imagen desenterrado se ha podido
asociar indudablemente con los antiguos druidas≠». 3 Mientras que A.P. Fitzpatrick, en el
estudio de lo que creía sería el simbolismo astral de las espadas de la Edad de Hierro, ha
expresado dificultades para relacionar algún material cultural, incluso el Calendario de
Coligny, con la cultura druida.60No obstante, algunos arqueólogos han intentado ligar
descubrimientos fehacientes con registros escritos de los druidas, por ejemplo, la arqueóloga
Anne Ross relacionó lo que ella cree ser la evidencia de sacrificios humanos en la sociedad
pagana celta —como el cuerpo momificado del hombre de Lindow— con los registros
grecorromanos de sacrificios humanos oficiados por los druidas. 6162
En una excavación en Deal, condado de Kent (Inglaterra), fue descubierto el “guerrero de
Deal”, un hombre enterrado alrededor del 200-150 a.C., con una espada y escudo, y llevando
puesta una corona, demasiado delgada para ser un casco. La corona es de bronce, tiene una
banda ancha alrededor de la cabeza y una delgada franja que cruza la parte superior de la
cabeza. Fue usada sin ningún tipo de relleno debajo de ella, pues restos de cabello fueron
encontrados en el metal. La forma de la corona es similar a las que fueron vistas en imágenes
de sacerdotes romano-británicos varios siglos después, dando lugar a especulaciones entre
los arqueólogos de que ese hombre pudo haber sido un druida. 63

Recepción histórica del druidismo[editar]


Prohibición y declive durante la dominación romana[editar]
Durante la Guerra de las Galias entre el 58 y el 51 a.C., el ejército romano, dirigido por Julio
César, conquistó la mayoría de los cacicazgos tribales de la Galia, y fueron anexionados como
parte del Imperio Romano. De acuerdo con los registros llevados a cabo en los siglos
posteriores, los nuevos gobernantes de la Galia Romana introdujeron medidas para librar de
druidas a la región. Según Plinio el Viejo, fue el emperador Tiberio (del año 14 al 37 d.C.)
quien introdujo leyes prohibiendo, no solo a los druidas, sino también a otros adivinos y
curanderos, acción que fue aplaudida por Plinio, creyendo que ello terminaría los sacrificios
humanos en la Galia.64 Una descripción un tanto diferente sobre los ataques legales de Roma
hacia el druidismo fue hecha por Suetonio, escrita en el segundo siglo de nuestra era, donde
él señala que Augusto, el primer emperador romano (cuyo mandato fue del 27 a.C. al 14 d.C.),
había decretado que nadie que fuera druida podría ostentar la ciudadanía romana, y esto fue
seguido de una ley expedida por el posterior emperador Claudio (del 41 al 54 d.C.) el cual
«suprimió completamente» a los druidas prohibiendo sus prácticas religiosas. 65
Posible supervivencia tardía del druidismo insular [editar]
Véase también: Cristianización de Irlanda
La mayor evidencia de la tradición druida en las islas británicas es el cognado independiente
del céltico *druwid- en el céltico insular: el irlandés antiguo druídecht sobrevive con el
significado de “mágico” y el galés dryw con el significado de “vidente”.
Mientras los druidas como casta sacerdotal fueron extintos con la cristianización de Gales,
concluida a finales del siglo VII, los oficios de bardo y de “vidente” subsistieron en el Gales
medieval del siglo XIII.
El profesor de clásicos, Philip Freeman, discute una referencia tardía sobre el
término dryades, que traduce como druidesas, en un escrito del “cuarto siglo d.C. en una
colección de biografías imperiales conocida como la Historia Augusta, la cual contiene tres
pasajes cortos que involucran a mujeres galas llamadas “dryades” (“druidesas”). Él señala que
“en todos ellos, las mujeres pudieran no ser herederas directas de los druidas que
supuestamente habrían sido extintos por los romanos pero, en todo caso, muestran que la
función druídica de profecía continuó entre los nativos de la Galia romana”. 66 Sin embargo,
la Historia Augusta es interpretada frecuentemente por académicos como una obra en gran
medida satírica, y esos detalles pudieron haber sido introducidos de un modo cómico.
Adicionalmente, las druidesas son mencionadas en la mitología irlandesa tardía, incluyendo la
leyenda del guerrero Fionn mac Cumhaill, quien es levantado por el druida Bodhmall y una
mujer sabia,6768 de acuerdo con la Macgnímartha Finn, historia del siglo XII, perteneciente al
Círculo feniano.
Historiografía y hagiografía cristianas[editar]
La historia de Vortigern, como fue descrita por Nennio, suministra una de las pocas luces
sobre la supervivencia druida en Gran Bretaña después de la conquista romana:
desafortunadamente, se reconoce que Nennio mezcla hechos y leyenda de tal modo que
actualmente no es posible reconocer la verdad que se encuentra en su texto. El escribió que,
después de haber sido excomulgado por Germán de Auxerre, el líder británico Vortigern invitó
a doce druidas para que le ayudasen.
En las vidas de santos y mártires, los druidas son representados como magos y adivinos. En
la vita de Columba de Adomnán, dos de ellos sirven como tutores de las hijas de Lóegaire
mac Néill, el Gran rey de Irlanda, a la llegada de San Patricio. Son representados tratando de
impedir el progreso de San Patricio y San Columba produciendo nubes y niebla. Antes de la
batalla de Culdremne (en el 561) un druida hizo un hechizo llamado airbe drtad alrededor de
uno de los ejércitos, pero el significado preciso de ese término no es claro, se presume que
pudiera referirse a un escudo de protección. Los druidas irlandeses parecen haber tenido una
tonsura peculiar. La palabra drui es usada siempre para traducir el latín magus y, en un
pasaje, San Columba habla de Cristo como su druida. De igual modo, una hagiografía de San
Beuno declara que cuando el murió tuvo una visión de «todos los santos y druidas».
La Vita de Martín de Tours, escrita por Sulpicio Severo, relata como Martín se topó con un
funeral campesino, llevando el cuerpo en un manto funerario, el cual San Martín confundió con
algún ritual druida de sacrificio, «debido a que era la costumbre de los campesinos galos, en
su horrible locura, cargar a través de los campos las imágenes de demonios cubiertas con un
velo blanco». Así Martín detuvo la procesión levantando su cruz pectoral, y «después de esto,
las pobres criaturas debieron, al principio, ponerse rígidas como piedras. Posteriormente,
como, con toda la fuerza posible, intentaron moverse, pero no fueron capaces de dar un paso
más, comenzaron a girar de la manera más ridícula, hasta que, no siendo capaces de
sostener el peso, soltaron el cuerpo sin vida». Al descubrir su error, Martín de nuevo levantó
su mano para dejarlos proseguir: «Así (señala el hagiógrafo) él, mientras le placía, los obligó a
permanecer quietos y, cuando consideró que era bueno, les permitió retirarse”». 69
Romanticismo y resurgimiento moderno[editar]
Véase también: Neodruidismo
Ilustración ficticia de “Un Archi-druida y su hábito judicial”, tomado de Las vestimentas originales de los
habitantes de las Islas Británicas por S.R. Meyrick y C.H. Smith (1815). La lúnula dorada es copiada de
la Edad de Bronceirlandesa.b

"Los Druidas", por el pintor francés Alexandre Cabanel (1823-1890)

Desde el siglo XVIII, Inglaterra y Gales experimentaron un resurgimiento en el interés sobre


los druidas. John Aubrey (1626-1697) habría sido el primer escritor moderno que
vinculó Stonehenge y otros monumentos megalíticos con los druidas; debido a que las
opiniones de Aubrey fueron confinadas a sus cuadernos, la primera audiencia amplia para
esta idea fueron los lectores de William Stukeley (1687-1765). John Toland (1670-1722) dio
forma a las ideas sobre los druidas que estuvieron vigentes durante la mayor parte de los
siglos XVIII y XIX. Toland fundó en Londres la Orden del Antiguo Druida la cual existió desde
1717 hasta su división en dos grupos en 1964. La orden nunca usó (y continúa sin usar) el
título de “archi-druida” para ningún miembro, pero se le imputa retrospectivamente a William
Blake el haber sido su “jefe electo” (de los archi-druidas) de 1799 a 1827, sin corroboración en
los numerosos escritos de Blake o entre los investigadores modernos sobre Blake. John
Toland estaba fascinado por las teorías sobre Stonehenge de Aubrey, y escribió su propio
libro acerca del monumento sin dar crédito a Aubrey. El papel de los bardos en el Gales del
siglo X había sido establecido por Hywed Dda y por eso fue que durante el siglo XVIII emergió
la idea de que los druidas habrían sido sus predecesores. 70
La idea del siglo XIX, de que bajo la presión cultural y militar de Roma, los druidas
constituyeron el núcleo de resistencia entre los galos en el primer siglo antes de nuestra era,
se formó debido a la lectura acrítica del episodio histórico de la Guerra de las Galias. Esta
idea fue examinada y desechada después de la Segunda Guerra Mundial,71 aunque sigue
vigente en la historia popular.
Los druidas comenzaron a figurar de manera importante en la cultura popular con la primera
llegada del Romanticismo. La novela Les Martyris(1809) de Chateaubriand, narra el amor
fallido entre una sacerdotisa druida y un soldado romano; aunque la idea de Chateaubriand
era el triunfo del cristianismo sobre los druidas paganos, la temática continuó dando frutos. La
ópera provee un barómetro de la cultura popular europea bien informada a principios del siglo
XIX: en 1817 Giovanni Pacini llevó al escenario a los druidas en la ciudad de Trieste con una
ópera acerca de una druidesa, La Sacerdotessa d'Irminsul cuyo libreto fue elaborado
por Felice Romani. Para su libreto, Romani reutilizó algunos de los trasfondos
pseudodruídicos para dar color al clásico conflicto teatral entre el amor y el deber. La historia
era similar a la de Medea, como había sido recientemente representada para una popular obra
parisina de Alexandre Soumet: la diva aria de Norma, “Casta Diva”, es la diosa de la Luna,
siendo venerada en la “arboleda de la estatua de Irmin”. La ópera más famosa sobre
druidas, Norma, de Vicenzo Bellini, fue un fiasco en La Scala, cuando se estrenó un día
después de la navidad de 1831; pero en 1833 fue todo un éxito en Londres.

Retrato de Giulia Grisi, caracterizada como “Norma” (1844).

Una figura central del romanticismo neodruida del siglo XIX fue el galés Edward Williams, más
conocido como Iolo Morganwg. Sus escritos, publicados póstumamente como Los
manuscritos de Iolo (1849) y Barddas (1862), no son considerados verosímiles por los
investigadores contemporáneos. Williams declaraba haber recopilado el conocimiento antiguo
en una «comunidad de bardos de las islas británicas» que él había organizado. Varios
investigadores consideran que todo o parte del trabajo de Williams es una fabricación, y
supuestamente varios de los documentos en que se basa son de su propia invención, pero
una gran parte de su trabajo ha sido recopilado de fuentes meso-paganas que llegan a
provenir de hasta el año 600 de nuestra era. A pesar de ello, es imposible separar las fuentes
originales del trabajo fabricado y, mientras que trozos y porciones del Bardass todavía se
encuentran en algunos trabajos neodruídicos, los documentos son considerados irrelevantes
por la mayoría de los investigadores serios.
T. D. Kendrick disipó, en su obra de 1927, el aura seudohistórica que se le había acumulado a
los druidas,72 estableciendo que «se han escrito una cantidad prodigiosa de tonterías acerca
del druidismo»;73 sin embargo, el neodruidismo ha seguido dando forma a la percepción
pública de los druidas históricos. El Museo Británico es contundente al respecto:
«Los druidas modernos no tienen conexión directa con los druidas de la Edad de Hierro. Varias de las
ideas populares acerca de los druidas se fundamentan en malentendidos y conceptos erróneos de
estudiosos de hace 200 años. Esas ideas han sido superadas por los descubrimientos y estudios más
recientes.»74
Varias corrientes del druidismo contemporáneo son una continuación del resurgimiento del
siglo XVIII y así es que en buena parte se estructuran sobre escritos producidos en ese siglo y
también por fuentes y teóricos de segunda mano. Algunos son monoteístas. Otros, como el
grupo druida más grande en el mundo, la Orden de los bardos, ovatos y druidas, se basan en
un amplio rango de recursos para sus enseñanzas. Miembros de los grupos neodruidas
pueden ser neopaganos, ocultistas, reconstruccionistas, cristianos o espiritualistas de
cualquier tipo.
Investigación contemporánea[editar]
Nuevas formas de crítica filológica y métodos arqueológicos fueron desarrollados en el siglo
XX, permitiendo una mayor asertividad en el entendimiento del pasado, varios arqueólogos e
historiadores publicaron libros sobre los druidas y llegaron a sus propias conclusiones. El
arqueólogo Stuart Piggott, autor de Los druidas (1968), dio crédito a las fuentes
grecorromanas y consideró que los druidas eran una clase sacerdotal bárbara y salvaje que
realizaba sacrificios humanos. 75 Este punto de vista fue ampliamente respaldado por la
arqueóloga Anne Roos, autora de La pagana Gran Bretaña celta (1967) y La vida y muerte de
un príncipe druida (1989), aunque ella creía que los druidas eran esencialmente sacerdotes
tribales, teniendo más en común con los chamanes de las sociedades tribales que con los
filósofos clásicos.76 El punto de vista de Ross fue ampliamente aceptado por otros dos
arqueólogos destacados que escribieron sobre la materia, Miranda Aldhouse-Green 77 —autora
de Los dioses celtas (1986) Explorando el mundo de los druidas (1997) y Los druidas de
César: historia de un sacerdocio antiguo (2010) —y Barry Cunliffe, autor de Las comunidades
de la edad de hierro en la Gran Bretaña(1991) y Los antiguos celtas (1997)78

Cultura popular contemporánea[editar]

Neodruidas recibiendo al Sol en 2005.

 Uno de los druidas más conocidos en la cultura popular es Panoramix, del célebre
cómic Astérix, creación de René Goscinny y Albert Uderzo. Viste una túnica blanca y porta
una hoz de oro. Es, de hecho, gracias a una poción mágica preparada por Panoramix, que
los aldeanos de la villa de Astérix poseen una fuerza sobrehumana que les permite resistir
a la invasión romana.
 El cómic Sláine, que está basado en la cultura celta, recoge la figura del druida como
un sacerdote, al igual que bastantes elementos que tradicionalmente se atribuyen a los
druidas, como el realizar sus cultos en arboledas o el caldero.
 En el juego Dungeons & Dragons aparece la figura del druida, con funciones
semejantes a las de un mago.
 En los videojuegos World of Warcraft, Diablo II: Lord of
Destruction, Praetorians y Tibia los druidas son personajes o clases jugables.
 En el juego Castle Clash los druidas son héroes principales, los cuales ejercen un rol
de magos sanadores y de soporte.
 Generalmente en juegos de rol y universos de fantasía, los druidas son una variante
del mago ordinario, orientada a los poderes de la naturaleza.
 En la serie de MTV Teen Wolf, los druidas son introducidos como los asesores de las
manadas de hombres lobo, puesto que según la leyenda, tras el hechizo de Zeus, Lycan y
sus hijos, en forma de lobos, pidieron ayuda a los druidas para volver a ser humanos. 79

Véase también[editar]
 Mitología celta
 Vergobreto
 Adoración a los árboles
 Neodruidismo

Piratería

Este artículo trata sobre la piratería marítima. Para otros usos, véase Piratería
(desambiguación).

Para otros usos de «pirata» o «piratas», véase Pirata (desambiguación).

Bandera Jolly Roger, de Calico Jack,1 tenida como representación clásica y simbólica de la piratería.

La piratería es una práctica de saqueo organizado o bandolerismo marítimo, probablemente


tan antigua como la navegación misma. Consiste en que una embarcación privada o una
estatal amotinada ataca a otra en aguas internacionales o en lugares no sometidos a
la jurisdicción de ningún Estado, con el propósito de robar su carga, exigir rescate por los
pasajeros, convertirlos en esclavos y muchas veces apoderarse de la nave misma. Su
definición según el Derecho Internacional puede encontrarse en el artículo 101 de
la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.2
Junto con la actividad de los piratas que robaban por su propia cuenta por su afán de lucro,
cabe mencionar los corsarios, unos marinos contratados por el Estado mediante patente de
corso para atacar y saquear las naves de un país enemigo. La distinción entre pirata y
corsario es necesariamente parcial, pues corsarios como Francis Drake o la flota francesa en
la Batalla de la Isla Terceirafueron considerados vulgares piratas por las autoridades
españolas, ya que no existía una guerra declarada con sus naciones. Sin embargo, el
disponer de una patente de corso sí ofrecía ciertas garantías de ser tratado como soldado de
otro ejército y no como un simple bandido, ladrón y asesino; al mismo tiempo acarreaba
ciertas obligaciones.

Índice
  [ocultar] 
 1Etimología
 2Historia
o 2.1Antigüedad
 2.1.1Grecia y Egipto
 2.1.2Roma
o 2.2La Edad Media
 2.2.1Piratería en el mar Adriático
 2.2.2Los vikingos
 2.2.3El Índico medieval
 2.2.4El Mediterráneo
 2.2.5Los vitalianos
o 2.3Edad Moderna
 2.3.1Los corsarios berberiscos
 2.3.2Los corsarios cristianos
 2.3.3Los franceses descubren el oro de las Indias
 2.3.4El corso inglés
 2.3.5La piratería en el Caribe español
 2.3.6La decadencia de la piratería caribeña
 2.3.7Piratas del pacífico español siglo XVII
o 2.4Edad Contemporánea
 2.4.1Siglo XIX: las costas chilenas
 2.4.2Siglo XIX: piratería en Estados Unidos
 2.4.3Piratería en los siglos XX y XXI
 3Homosexualidad en la piratería
 4Referencia popular
 5Democracia pirata
 6Literatura y piratería
 7Piratas célebres
o 7.1De ficción
 8Véase también
 9Referencias
 10Bibliografía
 11Enlaces externos

Etimología[editar]

El español Amaro Pargo fue uno de los corsarios más famosos de la Edad de oro de la piratería.


Según la Real Academia Española, la voz pirata viene del latín pirāta, que por su parte
procedería del griego πειρατής (peiratés),3 compuesta por πειρα, -ας (peira), que significa
'prueba'; a su vez deriva del verbo πειράω (peiraoo), que significa 'esforzarse', 'tratar de',
'intentar la fortuna en las aventuras'.
Otros autores[¿quién?] abogan porque proviene del griego pyros ('fuego') El fundamento que se
alega es que tras un acto típico de amotinamiento en un barco, para eliminar cualquier tipo de
pruebas y toda posibilidad de buscar culpables finalmente se le prendía fuego, no sabiendo
por tanto quién había muerto en la trifulca y quién no, resultaba prácticamente imposible
encontrar algún culpable si se daba a todos por desaparecidos. Siendo por tanto el
término pirata equivalente a incendiario. En este sentido, el término pirata fue usado con
anterioridad como actos puntuales de amotinados y saqueadores y no sólo referente al mar.
Cuando esto era así aún no existían piratas en el concepto que más tarde se implantó. Como
suele suceder en todas las épocas, una voz aplicada para denominar a un determinado
colectivo, sobre la base de un determinado hecho, se acaba generalizando a un rango mayor
y menos específico y aplicando a todo saqueador en general, y más específicamente a los
saqueadores del mar (toda vez que existían múltiples voces para designar a los «saqueadores
de tierra»), quemara ya, o no, el barco. Cuando más adelante en el tiempo los saqueadores se
organizan surcando el mar y no necesariamente como resultado de un amotinamiento, tienen
la necesidad de reparar su propio barco (dañado por los ataques o por lo embates del mar) y
por supuesto de apropiarse el ajeno. Sin embargo, el barco abandonado en la mayoría de los
casos seguía siendo incendiado.
A partir de entonces la voz ha sufrido muchos cambios, perdiendo la exclusiva como sinónimo
de incendiario. La voz pirata provenía originariamente de la pirotecnia y de los inevitables
accidentes asociados por los artesanos que militar o civilmente ocurrían de cuando en
cuando. No hay que olvidar que la pirotecnia fue introducida en Occidente por los árabes en la
forma de fuegos artificiales y que esto tomaron en parte de Asia y en parte remanente
del esplendor romano. La voz no aparece antes de la invención de la pólvora y es notable que
durante los siglos en que duró la piratería de forma «oficial», los progresos en pirotecnia
quedaron estancados, siendo estos siglos los XVI, XVII, XVIII y mediados del XIX. Lo que se
supone es debido a que los gobiernos monopolizaron la industria de la pólvora.
Al hablar de piratas, resulta más propio desde un punto de vista histórico hablar más
de navíos que de barcos. No obstante, a fecha de hoy usamos ambiguamente barco como
sinónimo de casi cualquier embarcación.
Este término califica a las acciones llevadas a cabo por personas en embarcaciones y, desde
mediados del siglo XX, en aviones, para retener por la fuerza a las tripulaciones y pasajeros,
así como a los propios transportes. Esta definición es dada por organismos como la ONU o
la Real Academia Española.4 Sin embargo, varios autores expertos en piratería, como el
alemán Wolfram Zu Mondfeld, amplían la piratería a aquellos ataques realizados desde el mar
contra buques y posiciones en tierra para robar o conquistar, pero sin hacerlo en nombre de
ningún Estado, al menos oficialmente.
Los términos filibustero y bucanero, más específicos, están relacionados con la piratería en
el mar Caribe.

Historia[editar]
Antigüedad[editar]
Las zonas de mayor actividad de los piratas coincidían con las de mayor tráfico de mercancías
y de personas. Las primeras referencias históricas sobre la piratería datan del siglo V a. C., en
la llamada Costa de los piratas, en el Golfo Pérsico. Su actividad se mantuvo durante toda
la Antigüedad. Otras zonas afectadas fueron el mar Mediterráneo y el mar de la China
Meridional.
Grecia y Egipto[editar]
Aunque los datos no son muy abundantes, por los mitos sabemos que los griegos clásicos
fueron buenos piratas.[cita  requerida] Uno de los más famosos fue Jasón, quien guio a
los Argonautas hasta La Cólquida en busca del Vellocino de oro, lo que, aunque no entre en la
definición española de piratería, para algunos es, sin ningún género de dudas, un acto de
piratería (personas que vienen por mar para robar). 1
También Ulises u Odiseo, según las traducciones griega o latina,realizó varios actos de
piratería en su regreso a Ítaca, como narra Homero en la Odisea.
Con estos dos ejemplos podemos ver una constante que se repetirá a lo largo de los siglos.
Los piratas son, en muchas ocasiones, considerados héroes nacionales en sus países,
[cita  requerida]
 pese a practicar lo que en tierra se llamaría robo y secuestro. Especialmente en una
sociedad como la griega, donde el oficio de las armas era reconocido y estimado, un motivo
que llevaba a glorificar, en lugar de denostar, actos como el citado de Jasón. Debe tenerse en
cuenta que el oficio de mercenario, si bien es verdad que es llevado a cabo en tierra, no tenía
connotaciones negativas como las tiene actualmente. 5
Uno de los piratas griegos más famosos de los que sí se tienen referencias fue Policrates de
Samos, quien en el siglo VI a. C. saqueó toda Asia Menor en diferentes expediciones y llegó a
reunir más de 100 barcos.6
También los egipcios consideraban piratas a los Pueblos del Mar porque su principal
expedición invasiva se dio por vía marítima y con la finalidad de efectuar saqueos. Sin
embargo, muchos otros autores no comparten esta clasificación porque los Pueblos del Mar
sólo fueron marineros en el último momento de su historia. 1
Roma[editar]

Trirreme romano en un mosaico tunecino.

En la época final de la República, los piratas en el Mediterráneo llegaron a convertirse en un


peligro, desde sus bases primero al sur de Asia Menor en las montañosas costas de Cilicia y
más tarde por todo el Mediterráneo, puesto que impedían el comercio e interrumpían las
líneas de suministro de Roma.
A diferencia de siglos posteriores, los piratas de la Antigüedad no buscaban tanto joyas y
metales preciosos como personas. Las sociedades de aquella época solían ser en su
mayoría esclavistas, y la captura de personas para ser vendidas como esclavos resultaba una
práctica altamente lucrativa.6 Pero también se buscaban piedras preciosas, metales preciosos,
esencias, telas, sal, tintes, vino y otros tipos de mercancías que solían transportarse en los
barcos mercantes, caso de los fenicios.7
Uno de los casos más conocidos de piratería contra las líneas de navegación lo
protagonizó Julio César, que llegó a ser prisionero de los piratas
cilicios (75 a. C.). Plutarco en Vidas paralelas cuenta que el jefe cilicio estimaba el rescate en
20 talentos de oro, a lo que el joven César le espetó: «¿Veinte? Si conocieras tu negocio,
sabrías que valgo por lo menos 50». El cautiverio duró 38 días, en los cuales el rehén
amenazó a sus captores con crucificarlos. Finalmente el rescate se pagó y el futuro cónsul de
Roma fue liberado. Pero César cumplió su amenaza, y cuando recobró la libertad organizó
una expedición, pagada con su propio dinero, durante la que apresó a sus captores y los
crucificó a todos.6
La piratería, sobre todo la perpetrada por piratas cilicios, alcanzó niveles preocupantes para
Roma hacia el final de la República. En el 67 a. C., el senado romano nombró
a Pompeyo procónsul de los mares, lo que significaba que se le otorgó el mando supremo del
Mare Nostrum (el mar Mediterráneo) y de sus costas hasta 75 km mar adentro. Se le
concedieron todos los ejércitos que se encontrasen a las costas del Mediterráneo, contando
así con unos 150 000 efectivos, así como el derecho de tomar del tesoro la cantidad que
necesitase. Finalmente, se le proveyó con una flota bien pertrechada. En diversas
operaciones eliminó en cuarenta días a todos los piratas de Sicilia e Italia y, tras el asedio y
toma de Coracesion, a los piratas de Cilicia, acabando así, en cuarenta y nueve días, con los
piratas de la zona oriental del Mediterráneo. Asimismo debe apuntarse que dichos piratas sólo
presentaron la resistencia imprescindible para poder solicitar una rendición honrosa.
La Edad Media[editar]
Artículos principales: Alta Edad Media  y Baja Edad Media.

Siguiendo la división historiográfica clásica podemos dividir a la Edad Media en Alta y Baja. En


la primera, los piratas protagonistas fueron los vikingos y los árabes; en la segunda, el centro
de atención se desplaza más hacia el Mediterráneo Oriental y la creciente expansión
del Islam.
Piratería en el mar Adriático [editar]
Artículo principal: Pagania

Pagania fue un territorio poblado por la tribu eslava conocida como los narentinos (neretljani)


en una zona del sur de Dalmacia (en la actual Croacia), al oeste del río Neretva (Narenta).
Eran conocidos por su destreza marítima y su dedicación a la piratería.
Los vikingos[editar]
Artículo principal: Vikingo
Rutas y años de la era vikinga.

Aunque este pueblo permaneció sumido en luchas internas durante varios siglos,
en 793 realizan el primer ataque en la costa norte de Inglaterra y dos años después
en Irlanda.
Desde esa fecha hasta poco después del año 1000, los pueblos del norte efectuaron todo tipo
de incursiones en el mar del Norte, el Cantábrico y el Mediterráneo (tanto oriental como
occidental). El radio que alcanzaban sus excursiones fue aumentando progresivamente,
según crecían sus conocimientos de la costa y los ríos navegables. Así, entre otras acciones,
podemos reseñar:
 793 primer ataque en las Islas Británicas.
 795 primer ataque a Irlanda.
 820 ataque a los actuales Países Bajos.
 834 ataque por los ríos Sena y Loira.
 840 ataque a la península Ibérica.
No existe una postura unánime entre muchos de los historiadores de la razón que llevó a
algunos hombres del norte, no a todos, a ir de saqueo (vikingo viene a significar 'el que va a
saquear', o también 'el que merodea por las costas'). 8 Los vikingos no solían vincular sus
acciones a otros ideales que no fueran el conseguir riquezas, esclavos o tierras donde
asentarse, ni tampoco solicitaban algún tipo de permiso a una autoridad superior que
justificara sus acciones, como sería posteriormente el caso de los franceses e ingleses con
sus patentes de corso. No obstante, la formación de grandes partidas para realizar ataques
costeros coincide al menos con la época en que en Escandinavia la población comenzó a
organizarse en reinos más o menos extensos y consolidados.

Modelo de barco vikingo.

Las expediciones vikingas solían formarlas decenas o cientos de buques navegando y


atacando juntos; en contraposición con otras anteriores y sobre todo con las posteriores en
el mar Caribe, donde lo frecuente eran ataques de pocos barcos o incluso de uno solo. Debe
tenerse en cuenta que un drakkar vikingo podía transportar unos 32 o 35 hombres, como lo
atestigua el Barco de Osebergencontrado en la granja
Oseberg de Vestfold, Noruega en 1903.9
Un ejemplo de estas expediciones lo tenemos en las crónicas sobre la primera
incursión vikinga a la península Ibérica en el 840. Un número indeterminado de naves
bordearon la costa asturiana hasta llegar a la actual Torre de Hércules (su gran tamaño debió
de parecerles importante) y saquearon la pequeña aldea emplazada a sus pies. Ordoño I tuvo
noticias de la expedición y condujo a su ejército contra los vikingos, a quienes derrotó
recuperando buena parte del botín y apresando o hundiendo entre sesenta y setenta de sus
naves, lo que quizá no constituía ni la mitad de la fuerza desplazada por la expedición, como
demuestra el hecho de que siguieron su campaña de saqueos. En Lisboa los cronistas hablan
de una escuadra compuesta por 53 bajeles.10
Los vikingos supieron unir a sus grandes dotes marineras la sorpresa y la no poca ferocidad
en el uso de la espada. Sin embargo, este pueblo goza de cierta leyenda rosa en lo que a sus
dotes militares respecta. Se tiene la idea de que eran los más terribles guerreros europeos o
mundiales de la época, siempre dispuestos a luchar hasta la muerte con la esperanza de
sentarse a la mesa en el banquete de Odín, tras haber tenido el privilegio de morir con la
espada en la mano. Frente a esta leyenda, la historia muestra hechos donde se ve que, como
cualquier pirata, atacaban aquello que creían poder conquistar y en muchas ocasiones huían
o se rendían. Un ejemplo lo aporta su primera incursión en Al-Ándalus, donde tomaron Cádiz y
subieron de nuevo por el Guadalquivir, saquearon minuciosamente Sevilla desde la que
lanzaron avanzadillas a pie. No obstante, cuando Abd Rahman II salió con sus hombres y, tras
algunas batallas, los vikingos vieron que no podían con la fuerza andalusí, aquellos huyeron,
abandonando Sevilla y a muchos rezagados, quienes se rindieron a las fuerzas del emir y
terminaron, o bien criando caballos y haciendo queso, o bien con el viejo castigo para la
piratería: ahorcados, en este caso de las palmeras de Tablada. 10 La horca para los buitres del
mar sería posteriormente casi institucionalizada por los captores de piratas y también por
artistas en sus obras, como el poeta español José de Espronceda lo inmortalizaría en obras
como la Canción del pirata con sus versos
Y al mismo que me condena
Colgaré yo de una entena
Quizá en su propio navío.
Tampoco es cierto que aquellos hábiles marineros vencieran la mayoría de las veces. Sí se
sabe que arrasaron París y York o que se adentraron tierra adentro y capturaron al rey
de Navarra, García Íñiguez, en el asedio de Pamplona en el 858, por ejemplo. Pero, como ya
se ha indicado, Abdel Ramán II les infligió una seria derrota, como meses antes Ramiro I de
Asturias durante la misma incursión y también su hijo, Ordoño I, que marchó contra la
segunda expedición por tierras hispanas. Más contundente fue el conde Gonzalo Sánchez,
quien terminó con toda la flota de Gunrod de Noruega (Gunderedo, en español); el conde
Sánchez capturó y pasó a cuchillo a toda la tripulación y a su rey.10 Pero quizá la derrota más
contundente se la infligió Harold Godwinson, heredero del trono inglés tras la muerte sin
descendencia de Eduardo el Confesor; aquel defendió sus derechos frente al pretendiente
noruego Harald Hardrade y su flota de 300 naves (más de 10.000 hombres) en la Batalla del
puente Stamford en 1066, donde cayó el propio monarca pirata.9
Los vikingos muestran otra constante en la piratería. Pese a ser considerada siempre una
profesión de hombres (con prohibición expresa en algunos casos de embarcar mujeres), las
féminas siempre participaron en y dirigieron expediciones, navíos y flotas. Así, numerosas
naves normandas eran mandadas y tripuladas en su totalidad por mujeres. Es el caso
de Rusla la doncella roja, hija del rey Rieg y hermana de Tesandus, que fue desposeído de su
trono por el rey Omund de Dinamarca. La muchacha primero armó un barco y con el tiempo
se hizo con una flota entera, con la que atacó a todas las naves danesas que pudo, para
vengarse de la afrenta inferida a su hermano. En contra de lo que se podría pensar, fue
Tesandus quien la capturó, tras el naufragio de su drakkar, y la sujetó por sus trenzas
mientras sus hombres la mataban con los remos (el rey Omund había conseguido atraer bien
al príncipe hacia su causa después de adoptarlo). 1
No se sabe con certeza la causa o causas que terminaron con los ataques vikingos. Algunos
autores opinan que la aceptación de la fe cristiana hacia el año 1000 por la mayoría de ellos
atenuó su deseo de atacar a sus correligionarios. También se apunta a que las incursiones
sólo constituían una moda y que cesaron cuando ya no fueron novedad. De cualquier modo,
los reinos nórdicos deseaban cada vez más abrirse al resto de países de Europa y comerciar
con ellos en lugar de invadirlos. Como ejemplo está el caso del rey castellano Alfonso X El
Sabio, que casó a su hermano Fernando con la princesa Cristina de Noruega el 31 de marzo
de 1252 porque dicho matrimonio era conveniente tanto para Alfonso X como para Haakon
IV.11
El Índico medieval[editar]

Dhow mozambiqueño en el océano Índico. Los dhows son embarcaciones tradicionales árabes muy
parecidas a las utilizadas por ese pueblo en tiempos de los abásidas, cuando fueron diestros piratas y
navegantes.

Si nos atenemos a la distancia de sus rutas, los árabes fueron los mejores navegantes de su
época. Ya en el siglo IX fueron capaces de abrir la mayor ruta comercial conocida entre
la península Arábiga y China, muy por encima de las travesías vikingas por Europa. 12
La expediciones árabes buscaban tres cosas: materias primas que pudieran luego trabajar o
vender, productos de Oriente para negociar y esclavos que vender. Aunque otros o esos
mismos árabes atacaban asimismo barcos para apoderarse de su mercancía. La zona más
peligrosa era y continuó siendo el estrecho de Malaca, donde los buitres del mar campaban a
sus anchas. No debemos pensar que los ataques piratas eran perpetrados sólo por árabes,
también participaban en ellos gente de las islas y penínsulas índicas.
Guardando algunos parecidos con las de los griegos, sin ser el mismo caso, las singladuras
árabes han llegado a la cultura universal a través de cuentos de cierto carácter mitológico,
especialmente por las aventuras de Simbad el marino. Para el escritor Jordi Esteva, en esos
cuentos y relatos están plasmadas todas las regiones visitadas por los árabes en sus
travesías, bien es verdad que mitificadas con relatos de monstruos gigantescos. Así, en el
siglo IX bajeles de Yemen y la actual Arabia Saudita habían abierto rutas por Persia, India y
China en Asia y toda la costa este africana, inclusive las costas de Madagascar. En este
último continente crearon uno de los sultanatos más importantes, pero no el único,
en Zanzíbar, desde el que se canalizaba buena parte del oro, maderas valiosas, pieles
exóticas y marfil exportados por el Gran Zimbabue ya desde tiempos de los fenicios.13
Dado que los africanos no disponían de muchos productos elaborados, las principales
acciones de piratería consistían en la captura de esclavos para ser llevados a la península
Arábiga. Los otros productos igualmente se rapiñaban, pero era más corriente la compra a los
nativos. Debe tenerse en cuenta que África, en razón de enfermedades como la malaria, fue
un continente casi vedado a los no africanos. Pero esta actuación pirática de toma de
esclavos por la fuerza fue sustituida progresivamente por la compra a negreros africanos. Esta
conducta fue una práctica muy común y muy sangrante para los reinos del África negra,
comenzando el debilitamiento de sus estructuras que posteriormente aprovecharían los
europeos. Fueron estas actuaciones de los piratas/negreros árabes lo que contribuyó a
expandir el Islam en África. Debido a que las leyes islámicas no permiten la esclavitud entre
musulmanes, muchos africanos se convirtieron a esa religión para salvaguardar su libertad.
El Mediterráneo[editar]
La situación vivida por los pueblos europeos occidentales tras la caída del Imperio romano
hace que la navegación marítima se reduzca antes de la formación del Imperio carolingioy tras
su caída en todo lo que es el Mediterráneo Occidental, pero sin desaparecer por completo. En
la parte oriental de este mar, la comunicación continúa y con ella la actividad pirática.
Autores como Wolfram Zu Mondfeld incluyen a Roger de Flor, caballero y aventurero
de Brindisi, entre los no muchos piratas documentados de la época en esa parte del mundo.
La inclusión de Roger de Flor se debe a su carrera naval antes de comandar a
los almogávares y entrar al servicio del rey de Sicilia. 1
En 1291 Roger de Flor marchó a la última cruzada y pronto se reveló como un gran marino.
Una de sus famosas acciones fue la evacuación con su flota de toda la nobleza de San Juan
de Acre; ya sea por haber pedido rescate, haber subastado los puestos o porque la
aristocracia franca utilizó sus influencias para lograr una plaza. Con sus naves llenas de
adinerados nobles logró llevarlos a Marsella sanos y salvos.
Durante los 20 años siguientes luchó al servicio del rey Federico II de Sicilia hasta que fue
reclutado por el emperador de Bizancio Andrónico II y mandó a los almogáraves en sus
victoriosas batallas contra los turcos. Saqueó Quíos y se estableció en Galípoli hasta ser
llamado y asesinado por el Emperador con 300 de sus hombres durante un banquete en su
honor. Esto hizo explotar en sus hombres la famosa Venganza catalana al aterrador grito de
«¡Desperta ferro!».
Pese a todo, el gran poder corsario de este mar aún estaba formándose y emergiendo en Asia
Menor. La progresiva expansión del Islam, primero por los árabes en todo el Norte de África y
después con los turcos en las costas asiáticas, iba a originar toda una serie de señoríos y
sultanatos que rápidamente adquirirían fuerza y tamaño, hasta llegar a convertirse en un
peligro sin igual para los reinos cristianos de Italia, España y en menor medida las órdenes
militares que gobernaban en islas como Chipre, Rodas y Malta. Debe tenerse en cuenta que
los árabes y también los berberiscos consideraban una forma de Guerra santa la piratería
contra los infieles (véase más adelante).
Los vitalianos[editar]
Reproducción de una coca, típica nave medieval del mar Báltico.

La piratería europea a finales de la Edad Media la protagonizaron los ya


expuestos berberiscos en el Mediterráneo, que comenzaban a crecer en importancia, y
los Hermanos de las vituallas en el mar del Norte.1
Las ciudades del mar Báltico y algunas de la parte oriental del mar del Norte empezaron a
unirse comercialmente hacia el año 1200 para regular primero y controlar después el comercio
por esa zona. Con el tiempo se terminó formando una cofradía de ciudades portuarias,
llamada la Liga Hanseática y comúnmente conocida como Hansa, a la que terminaron
perteneciendo muchas urbes bálticas, principalmente alemanas. Las ciudades cooperaron
para defender su independencia de los príncipes territoriales vecinos, asegurarse importantes
privilegios comerciales y protegerse contra piratas y corsarios.
En el siglo XIV, Dinamarca y Mecklemburgo se disputaron el control de Suecia. La
reina Margarita I de Dinamarca y de Noruega, invitado por nobles suecos, ganó en una batalla
contra el impopular rey de Suecia Alberto III de Mecklemburgo y le encarceló en 1389. Suecia,
con la excepción de Estocolmo, cayó en manos danesas. Entonces Mecklemburgo incitó a los
corsarios dañar a Dinamarca. Las ciudades mecklemburgueses pertenecientes a la
Hansa, Rostock y Wismar, se abrieron al comercio con los corsarios (1391). Sin embargo, la
mayor ciudad hanseatico Lübeck apoyó a Dinamarca. En general, la Hansa no osaba tomar
partido en este conflicto. De un lado la piratería comenzó a causarle grandes daños, del otro
lado una victoria danesa hubiera acabado en el control danés de importantes rutas marítimas.
Los corsarios mecklemburgueses lograron varias veces aprovisionar la ciudad asitiado de
Estocolmo con alimentos y otros necesidades para continuar su resistencia, así que los
corsarios se convirtieron en vitulianos o hermanos de las vituallas (del latín victualia). Con el
tiempo los valerosos corsarios, que arriesgaban sus barcos y sus vidas para mantener con
vida a la población de Estocolmo se degeneró progresivamente, cuando sus actividades
volvieron a la simple piratería. Como sería después en el Caribe, los vitalianos acostumbraban
a repartir el botín obtenido en partes iguales y a formar algo parecido a una sociedad sin
clases. De ahí que también se les llame Likendeeler ('igualitarios').
Su influencia fue grande al fin del siglo XIV y en las primeras décadas del siglo XV y lograron
varios actos destacados en los actuales Países Bajos, Alemania e incluso Francia. A la
cabeza de este grupo se puso una especie de triunvirato formado por Gödehe
Michelsen (también conocido por Gödeke Michels o Gö Michael), Wigbad (asimismo
llamado Wigboldo Wikbald) y Claus Störtebekker (Störtebecker para los alemanes). La
comunidad había conquistado Visby y Gotland y allí prosperaron entre 1394 y 1398, cuando
fueron expulsado por el Orden Teutónico. Konrad von Jungingen dirigió a 4.000 armados
teutónicos en 84 naves contra los vitalianos, acabando con aquel «paraíso báltico». Algunos
lograron escapar, entre ellos los tres dirigentes, que buscaron refugio en el señorío de Kennon
ten Brooke, en las costas de Frisia. Este aristócrata estaba enfrentado con la mayoría de sus
vecinos y aceptó de buen grado la entrada de aquellos piratas, que podían hostigar a sus
enemigos.
La segunda expedición contra la hermandad vitaliana se llevó a cabo en 1400 por los
capitanes hamburgueses Albrecht Schreye y Johannes Nanne, que atacaron a los vitalianos
en la desembocadura del Ems, matando a 80 y decapitando a otros 36. Al año
siguiente, Nilolaus Shoche atacó la desembocadura del Weser terminando con 73 de aquellos
piratas.
La suerte seguía en contra de los vitalianos, Jungingen empezó a cambiar su actitud hostil
contra sus vecinos[cita  requerida] y se reunió en Hamburgo con varios dignatarios, donde manifestó
su deseo de apartarse de aquellos individuos. Entonces muchos de estos piratas se retiraron
a Noruega, pero Störtebekker decidió quedarse y seguir atacando naves entre las islas
de Helgoland y Neuwerk, pero sus días estaban contados. El jefe de la escuadra
hanseática, Simón de Utrecht, disponía de una de las mejores naves que habían surcado
aquellas aguas hasta entonces, la Bunte Kuh, y junto a otras Carabelas de la paz, como se las
llamaba a las naves contra los piratas bálticos, emprendió varias acciones contra Störtebekker
y sus hombres.
En las más exitosa camufló a sus naves como embarcaciones mercantes y logró engañar al
pirata, siempre muy precavido. Este a su vez atacó la escuadra por la vanguardia y la
retaguardia; pero cuando se dieron cuenta de que se enfrentaban a las potentes Carabelas de
la paz era ya tarde. Cayeron 70 piratas, entre ellos Störtebekker. Los otros dos compañeros
del alemán lograron escapar, pero fueron capturados en la siguiente salida de la nave Bunte
Kuh. Pero, como en tantos otros casos, la imagen del pirata Stöttebekker ha quedado en la
cultura popular alemana como una especie de héroe regional, conservándose en los museos
la copa que utilizaba para beber, un cañón de su barco, o siendo nombrado socio póstumo de
algunas asociaciones y clubs alemanes.
La captura de los demás piratas vitalianos se produjo en 1433, en las aguas del mar Báltico y
mar de Norte. En aquella ocasión fue el aristócrata frisón Edzart Zirksena quien firmó
definitivamente la paz con Hamburgo, permitiendo que Simón de Utrecht saliera nuevamente
con sus naves y terminara con los últimos reductos de la piratería báltica. El capitán Sibeth
Papinga y sus hombres fueron capturados y decapitados, terminando así con el problema
pirata.
Edad Moderna[editar]
Tres acontecimientos relacionados marcan la piratería tras la Caída de Constantinopla hasta
la Revolución francesa:
 El descubrimiento de América por España.
 La exclusión de Inglaterra, Francia y más tarde Países Bajos tras el reparto de todas
esas tierras entre España y Portugal por el Tratado de Tordesillas (bendecido por bula
papal).
 Las inmensas riquezas halladas en el Nuevo Mundo.
Una cuarta circunstancia, no tan unida a las anteriores, la constituyó el creciente poderío
musulmán, especialmente turco, en todo el Mediterráneo.
Los corsarios berberiscos[editar]
Artículo principal: Piratería berberisca
Gaspar Bouttats: Retrato de Horruc (Aruj, Baba Aruj, Barbarroja), aguafuerte, 1681. Inscripción: "Horruc
Cossario de los Turcos". Biblioteca Nacional de España.

Desde muy antiguo —como atestigua la campaña llevada a cabo por Julio César contra los
piratas— y organizadamente desde el siglo XIV, el mar Mediterráneo conoció numerosas
incursiones de piratas y corsarios turcos y berberiscos que atacaban las naves y costas
europeas en medio del conflicto entre el Cristianismo y el Islam, que culminó con la conquista
cristiana de Granada y la turca de Constantinopla, Chipre y Creta.
Los berberiscos contaban con los importantes puertos de Tánger, Peñón de Vélez de la
Gomera, Sargel, Mazalquivir y los bien defendidos en Túnez y Argelia, incluso Trípoli, desde
los que atacar cualquier punto del sur europeo y refugiarse con rapidez llevando los rehenes
por los que se pedía rescate.
Debe tenerse en cuenta que la piratería a naves cristianas era considerada por los
berberiscos una forma de Guerra Santa y, por tanto, noble y ejemplarizante.
Desde estas fortalezas, los berberiscos atacaban los puertos del sur de la península Ibérica, el
archipiélago de las Baleares, Sicilia y el sur de la península Itálica. Tanto es así que el cronista
Sandoval escribió: «Diferentes corrían las cosas en el agua: porque de África salían tantos
corsarios que no se podía navegar ni vivir en las costas de España».14
Puede sorprender que un peligro tan grande durara tantos siglos, especialmente sabiendo que
aquellos puertos no eran partes de un Estado centralizado (el poder de los sultanes era
nominal) y el tribalismo predominaba en la región, dividiendo las fuerzas frente a un ataque de
Europa. Autores como Ramiro Feijoo puntualizan que aquella región tenía un escaso o nulo
valor económico para las monarquías de Zaragoza o Valladolid. Sin embargo, la situación
cambió con la firma de la Paz de Lyon en 1504 y los ataques berberiscos
a Elche, Málaga y Alicante en 1505.
Los especialistas consideran un error pensar que la península Ibérica sufría muchos más
ataques que la Itálica. No obstante, la primera contaba con el conocimiento de la lengua, las
costas y las costumbres de los andalusíes que habían abandonado la península con
la Reconquista. Muchos de ellos se convirtieron en guías, lenguas, aladides, leventes o
incluso capitanes14 y, ya en tierra, contaban con la connivencia de los otros andalusíes que
reclamaban, e incluso varios musulmanes actuales siguen reclamando, aquella tierra invadida
como suya. De esta manera, las viejas incursiones medievales, como la cabalgada o
la algarada, vuelven a practicarse desde el mar.
En los primeros años del siglo aparece un personaje que, apoyado por los
gobernantes otomanos y bereberes, se dedicó a atacar numerosas naves europeas,
principalmente españolas e italianas: era Aruch Barbarroja. Este corsario llegó incluso a recibir
de manos del rey de Túnez, en 1510, el gobierno de la isla de Yerba, desde donde siguió
organizando pillajes y ataques, tales como la conquista de la ciudad de Mahón en 1535. Tras
su muerte, su hermano Jeireddín, que había heredado de él el apodo de Barbarroja, llegó a
empequeñecer la leyenda de Aruch. Tanto es así que el Abate de Brantone, en su libro sobre
la Orden de Malta, escribió de él: «Ni siquiera tuvo igual entre los conquistadores griegos y
romanos. Cualquier país estaría orgulloso de poder contarlo entre sus hijos.»1
La mayor parte de las naves berberiscas eran galeras de poca altura, propulsadas por remos.
Los remos eran bogados por multitud de esclavos no musulmanes, algunos raptados de
países europeos y otros comprados en el África Subsahariana. La galera generalmente tenía
un solo mástil con una vela cuadrangular. Las acciones berberiscas fueron aumentando en
número y osadía, llegando a tomar posesiones en Ibiza, Mallorca y en la propia España
peninsular con ataques en Almuñécar o Valencia.15 Bien es verdad que muchas de estas
acciones culminaban con éxito gracias a la cooperación que los argelinos y tunecinos
obtenían de los moriscos, hasta que fueron expulsados por Felipe III.
Pese a ser el Atlántico el principal foco de atención de los Austrias, las acciones en el
Mediterráneo nunca se descuidaron. Actualmente toda la costa mediterránea española está
todavía jalonada por torres de vigilancia (desde donde una siempre divisa otras dos) y torres
de guardia para defender las costas (un ejemplo es Oropesa del Mar, en Castellón). Estos
piratas dieron origen a una frase que ha perdurado desde entonces: «No hay moros en la
costa». Lo mismo que las acciones de la que hoy llamaríamos sociedad civil, para aliviar el
sufrimiento de los cautivos y sus familias con la fundación de la orden de
los Mercedarios dedicados únicamente a reunir rescates.
Pero no se debe caer en la idea de que los reyes españoles se limitaban a desplegar una
estrategia defensiva. Las operaciones que culminaron con la toma de Túnez y la de Argel
por Carlos V y Juan de Austria, incluso la misma Batalla de Lepanto protagonizada por este
último estratega, fueron los principales y más grandes intentos de combatir esta piratería que
suponía un auténtico martirio para España y otras naciones europeas.
El apogeo de la piratería berberisca llegó en el siglo XVII. Gracias en parte a las innovaciones
del diseño naval introducidas por el renegado cristiano Zymen Danseker, los corsarios
norteafricanos extendieron sus ataques prácticamente por todo el litoral del Atlántico Norte. De
esta época datan ataques tan al norte como en Galicia, las islas Feroe e incluso Islandia. Es
posible que incluso alguno de estos barcos hubiese alcanzado las costas de Groenlandia de
forma puntual. En el siglo XVIII la práctica, lejos de decrecer, se mantuvo e incluso aumentó
en algunos momentos gracias a la disminución del dominio marítimo español sobre el
Mediterráneo occidental con la pérdida de Orán y Mazalquivir durante la Guerra de Sucesión
Española de 1700–1714.
Las acciones de los piratas berberiscos no remitirían hasta comienzos del siglo XIX, cuando
países como Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos cesaron de pagar tributos a los reyes
berberiscos y comenzaron a realizar campañas de castigo contra la base pirata de Argel. Ésta
vio destruida gran parte de su flota en 1816, y en 1830 cayó ante las fuerzas francesas, que la
usarían como punto de partida para crear la colonia de Argelia a lo largo del siglo siguiente. La
presión internacional y la decisión del Imperio otomano de acabar con esta práctica, llevaron al
fin de la piratería en Marruecos, Túnez y Tripolitania en los años siguientes.
Los corsarios cristianos[editar]
Los corsarios cristianos también atacaban los navíos musulmanes bajo las órdenes de los
reyes cristianos. Desde las posesiones españolas de Italia solían reclutar militares para ejercer
de corsarios en el mar Egeo y el Norte de África. Los navíos españoles, al mando de
veteranos de las guerras imperiales de los Austrias, operaban unas veces por su cuenta
dando caza a los bajeles musulmanes, y otras se agrupaban para asaltar y saquear ciudades
e islas. El más conocido de estos corsarios es Alonso de Contreras, que además dejó en su
autobiografía (Vida del capitán Contreras) un relato pormenorizado de las luchas que vivió
entre 1597 y 1630.
Los franceses descubren el oro de las Indias[editar]
Como se ha indicado anteriormente, todas las naciones europeas, excepto España y Portugal,
quedaron fuera del reparto de tierras y comercio con las colonias americanas; este sólo lo
podía realizar la Casa de Contratación con sede en Sevilla.
Pese a que durante muchos años los monarcas de España y Portugal trataron de mantener en
secreto lo descubierto en América, en 1521 piratas franceses a las órdenes de Juan
Florin lograron capturar parte del famoso Tesoro de Moctezuma, abriendo toda una nueva vía
para asaltos y abordajes en busca de fabulosos botines. Tanto es así que al cabo de San
Vicente los españoles comenzaron a llamarlo El cabo de las Sorpresas.15
Sin embargo, los españoles aprendieron pronto a defenderse de los piratas franceses, más
tarde ingleses, y empezaron la construcción de los impresionantes galeones, mucho más
armados que los navíos piratas y preparados para frustrar el abordaje con una descarga de
sus enormes y numerosas piezas de artillería.
Ante éstos, los corsarios franceses y algunos pocos españoles enrolados con ellos probaron a
cruzar el Océano y asentarse en las islas del Caribe donde pudieran atacar pequeños barcos
y poblaciones indefensas. Es el caso de Diego Ingenios y Jacques de Sores, que
sitiaron Nueva Cádiz y llegaron a capturar a su gobernador, Francisco Velázquez. También es
el caso de la ciudad hondureña de Trujillo, que fue saqueada y arrasada por los piratas en
varias ocasiones pese a los refuerzos enviados (sorprende que con tantos ataques siga
existiendo en la actualidad).
El corso inglés[editar]
Sir Francis Drake.

Más tarde surge como nuevo pirata la figura del corsario inglés, una clase social sui géneris,
especializada en el robo marítimo, en el saqueo de ciudades, puertos y mercancías. Los
corsarios disfrutaban de lo que se llama patente de corso, es decir, «licencia para robar y
saquear» con la autorización explícita del rey u otro gobernante. Esta patente era privilegio
de Inglaterray Francia, que tenían a sus corsarios institucionalizados y cuya actividad se
convierte en lícita en tiempos de guerra. De esta manera, los piratas clásicos se van haciendo
corsarios, que es una postura más cómoda, pues actúan siempre dentro de un orden
legitimado y bajo la protección de la ley.[cita  requerida]
La percepción de los corsarios depende obviamente del observador: para los atacados son
simplemente piratas, o mercenarios sin escrúpulos, mientras que para sus connacionales son
patriotas e incluso héroes.[cita  requerida] En Inglaterra, la piratería se convirtió en un negocio
legítimo. Fue Enrique VIII el primer monarca que expidió las patentes de corso. Más adelante,
la reina Isabel I se convertiría, por este medio, en «empresaria marítima», otorgando las
patentes a cambio de parte del botín conseguido.
Asimismo debe tenerse en cuenta que estos corsarios muchas veces eran comerciantes que
vendían productos muy necesarios para los colonos y compraban a buen precio los artículos
que éstos debían vender exclusivamente a la Casa de Contratación. Por lo tanto, en muchas
ocasiones, la presencia permanente de piratas en el casi despoblado Caribe insular era bien
vista, e incluso necesaria, tanto para los habitantes como para las élites españolas residentes
en América.15 Es el caso de John Hawkins que vendió esclavos traídos desde África y compró
especies a mucho mejor precio que el pagado desde Sevilla. 1
En algunos casos, después de expirada la licencia o acabada la guerra, los corsarios vuelven
a actividades privadas como ricos burgueses que incluso son condecorados. En Inglaterra
existen monumentos levantados a algunos corsarios, considerados como héroes. El más
famoso de los corsarios del siglo XVI es, sin duda, Francis Drake, insigne almirante, honrado
por su reina en agradecimiento a los servicios prestados y elevado a la categoría de sir.
Sobrino de otro pirata, también ennoblecido por la reina, sir John Hawkins, juntos
asaltaron Veracruz en 1568, cuando aún carecía de fortificaciones. Drake tiene en su haber el
más cuantioso botín registrado en la historia: dos buques españoles que transportaban oro y
plata americanos desde Nombre de Dios, lo que le supuso que Isabel I lo armara caballero.
[cita  requerida]

Sir Walter Raleigh inició en 1617 una expedición en la Guayana (actual Venezuela), donde


esperaba descubrir minas de oro, y tomó posesión de parte de ese país en nombre de
Inglaterra. Tras destruir algunos establecimientos españoles en el río Orinoco, fue detenido a
solicitud de Felipe III de España y luego decapitado en la Torre de Londres.
Sin embargo, no todos los corsarios consiguen el título de caballero. Algunos de ellos, una vez
acabado el conflicto que propició la expedición de su patente, continúan su actividad
convertidos en simples piratas.
El siglo XVI será un siglo de fomento entre los corsarios y piratas, del asalto y captura de los
galeones españoles y el apresamiento de sus hombres. En Dover se llegan a pagar 100 £ en
pública subasta por hidalgo capturado.[cita  requerida]
Surge igualmente una actividad nueva: los piratas o corsarios se hacen negreros y se
apoderan en África de seres humanos para vender y esclavizar. Figura del esclavista británico
más sobresaliente de este momento es el ya citado John Hawkins, que pobló de negros
africanos toda el área del Caribe.[cita  requerida]
En 1709, 110 corsarios al mando de Woodes Rogers y Stephen Courtney (el famoso William
Dampierre, «el pirata literario», que ya había estado en Guayaquil integraba también el grupo)
entran en Guayaquil y se presentan como «negreros», y al ver el miedo dibujado en el rostro
del corregidor, Jerónimo de Boza y Solís, no sólo exigieron 40.000 pesos de rescate por dos
rehenes que se llevaron, sino que se entregaron al pillaje durante cinco días, llegando a
acumular 60.000 pesos en joyas y dinero a más de una enorme cantidad de víveres y objetos.
La piratería en el Caribe español [editar]
Véanse también: Historia del Caribe, Antillas españolas, Flota de Indias  y Edad de oro de la
piratería.

Ilustración de un pirata por Howard Pyle.


La Ruta de las Indias que seguían las embarcaciones españolas, cruzaba el océano
Atlántico rumbo a Cuba o a La Española. De estas islas partían rutas hacia el continente:
a Veracruz, Portobelo, Maracaibo, La Guaira, y Cartagena de Indias.
Durante los primeros siglos del dominio español en América, los piratas intentaban, y en
muchos casos lograban, robar valiosos cargamentos de oro y otras mercancías procedentes
del Nuevo Mundo abundaron en el mar Caribe, que presentaba un lugar ideal para la actividad
por su abundancia de islas en las que los piratas podían refugiarse. Hay que tener en cuenta
que los Reyes Católicos permitieron en 1495 a todos sus súbditos tripular naves a las recién
descubiertas Indias, lo que hizo que muchas embarcaciones se lanzaran al Atlántico sin la
debida preparación, siendo fácil presa para los lobos del mar. 16

El Spanish Main, la región costera continental de las posesiones españolas que daban al mar Caribe.
Principal lugar desde donde salían los navíos que llevaban las riquezas extraídas de América para
España.17

Felipe II ordenó que ningún barco hiciera la Ruta de las Indias sin protección para evitar el
ataque de los piratas a los navíos españoles. Para ello optó por la formación de convoyes en
los que las carabelas y las naos eran escoltadas por los poderosos galeones y carracas,
llamado Sistema de flotas y galeones. Este sistema constituyó un gran éxito si nos atenemos a
la proporción de flotas fletadas (más de cuatrocientas) frente al de flotas atrapadas (dos), que
da un porcentaje de capturas de un 0,5%, y ninguna de estas dos se debió a la acción de los
piratas o corsarios, sino a la de Marinas de guerra pertinentemente armadas. 16
En cualquier caso, en el siglo XVII el trópico de la América hispana se convirtió en el
escenario donde actuaban a destajo los lobos del mar, a menudo amparados por los grandes
países de Occidente (principalmente Inglaterra, Francia y Holanda).
Como se ha indicado, se llamó corsarios a los que actuaban por cuenta de sus reyes,
quedándose con parte del botín. Por su lado, los simples aventureros y ladrones fueron
conocidos con el nombre genérico de bucaneros, pues sus tripulaciones se nutrían de
habitantes de las islas que preparaban y vendían carne al bucán, es decir, ahumada.
Sembraron el terror y la desolación en las poblaciones situadas en el Golfo de México y el
Caribe. Veracruz, San Francisco de Campeche, Cuba, Santo Domingo, Cartagena de Indias,
Honduras, Venezuela, Panamá y Nicaragua fueron los lugares más castigados, víctimas de
saqueos, asaltos y asesinatos.
Resaltan las figuras del galés Henry Morgan, de los franceses El Olonés (de nombre Jean
David François de Nau) y Michel de Grammont , el holandés Laurens de
Graff, Lorencillo (llamado así por su corta estatura; otros hacen referencia a él como Lorent
Jácome), todos ellos piratas sin escrúpulos. Los peores asaltos que se recuerda
fueron: Maracaibo por El Olonés, Veracruz por Grammont y Lorencillo y Puerto Bello por
Morgan. Estos lugares azotados y desprotegidos no contaban con ninguna defensa por parte
del Imperio español de ultramar.
Pero esta situación fue cambiando a medida que las colonias iban aumentando en población,
y la metrópoli fue invirtiendo en la flota, defensas y guarniciones. De esta forma, a finales del
siglo XVI los principales piratas y corsarios habían muerto o estaban prisioneros:
 Richard Grenville fue derrotado y muerto en 1591 en las Azores.
 Thomas Cavendish fracasa en una expedición y fallece en 1592 posiblemente aguas
fuera de la isla Ascensión, África.
 David Middelton fracasa también en las Azores.
 George Clifford perdió 14 de sus 28 naves salidas de Plymouth en la
Operación Raleigh en 1595; entre ellos cayeron John Hawkins y Francis Drake.
 Sir Walter Raleigh fue condenado a muerte, sufrió suplicio y fue posteriormente
decapitado en 1618.
El historiador británico J. B. Black lo expresó en una frase con tintes nostálgicos: «Los
formidables escuadrones de corsarios, que antaño asolaron el Caribe, habían
desaparecido».18
La decadencia de la piratería caribeña[editar]

Fuerte de Cartagena de Indias, Colombia. Las impresionantes fortificaciones de esta ciudad fueron


reparadas y reforzadas por los mejores arquitectos militares, como Bautista Antonelli.

El desastre de la Armada Invencible produjo en España, y en especial en Castilla, una


sensación de inquietud ante la indefensión frente a un posible contraataque de Inglaterra y
las Provincias Unidas, lo que llevó a los procuradores a atender las demandas de Felipe II que
solicitó y obtuvo 8 millones de ducados para nuevas naves y fortificaciones. Este nuevo
impuesto fue conocido como Los millones y resultó terrible para los españoles en general y los
castellanos en particular, especialmente para las clases más humildes, pero la cantidad fue
abonada con creces.19
Al año siguiente de la Armada Invencible, los ingleses atacaron Galicia con la Invencible
Inglesa, cosechando una absoluta derrota, hasta el punto de determinar el resultado final de
la Guerra anglo-española (1585-1604),[cita  requerida] resultado materializado en el Tratado de
Londres de 1604 en el que España ganaba la guerra definitivamente. Por otra parte, las
fortificaciones en América, como la inexpugnable Cartagena de Indias, fueron reforzadas por
los mejores arquitectos del Imperio (como Bautista Antonelli), poniéndole la tarea mucho más
difícil a los piratas.
El bucanero representa la degradación de la idea romántica del pirata. [cita  requerida]
En el siglo XVII aparece una serie de aventureros que llenan las costas americanas y que van
en busca de fortuna. Son mercaderes y negreros, bandidos y contrabandistas. Navegan por
iniciativa propia pero con dispensa pública de sus gobiernos respectivos. Se dedican casi
exclusivamente al saqueo de las riquezas obtenidas por los españoles, para su propio
provecho. A estos nuevos piratas, en España, se les llama herejes luteranos por sus
actividades, que se consideran no sólo ilegales, sino violadoras de la fe católica. Tenían su
cuartel general en las colonias de Barbados y Jamaica. Esta llegó a ser la isla más rica y fuera
de la ley del mundo. Los piratas se adueñaron de esas costas por espacio de 200 años.
Algunos autores, películas y obras literarias consideran que la piratería fue un factor decisivo
en la decadencia del Imperio español. Así Gonzalo Torrente Ballester, en su novela Crónica
del rey pasmado, pone en boca de un personaje que la única preocupación para que la Flota
de Indias llegara entera a Cádiz era que los corsarios ingleses no llegaran primero. 20 Sin
embargo, esa opinión no es unánime y muchos autores estiman que «la piratería tuvo muy
poca influencia en la marcha del Imperio».
 Wolfram ZuMondfeld1 opina que la causa del empobrecimiento la tuvo la opresión
económica creada por el monopolio de comercio con la metrópoli, monopolio ostentado
por la Casa de Contratación. A esto ZuMondfeld une la limitada capacidad productiva de
España, que no podía atender todas las demandas de utensilios, herramientas, enseres y
demás mercancías demandados por unas colonias que la superaban en mucho en
extensión y población.
 Germán Vázquez Chamorro hace hincapié en que muchos de los más famosos piratas
(como Anne Bone o Mary Read) realmente atacaban barcos pesqueros o chalupas de
escaso o nulo valor para la corona española.21
 Este mismo autor, comentando el libro de Lucena Salmoral Piratas, corsarios y
filibusteros,22 indica que la piratería descendía con las firmas de tratados de paz, que
hacían menos necesarios a los buitres del mar. Así pasaban de los honrosos corsarios a
filibusteros y finalmente a viles piratas, a los que persiguieron y castigaron sin piedad en
los siglos XVII y XVIII, cuando ya no eran necesarios.
 Mariano González-Arnao hace ver que la posibilidad de que un barco pirata con 20 ó
30 hombres pudiera capturar un galeón con 168 arcabuceros/mosqueteros (más artilleros
y marineros) sólo se puede dar en obras de ficción. 16
 J. B. Black se suma a estos puntos de vista de la siguiente manera:
En las guerras entre España e Inglaterra, únicamente el ataque a las naves sueltas tuvo algún éxito.
Las Flotas del Tesoro triunfaron por su perfecta organización y porque los españoles tenían un
perfecto servicio de información. Admitamos que, aparte de las presas menores, los marinos
ingleses sólo en una ocasión pudieron interceptar o apresar una de aquellas codiciadas flotas. 16
Fuerte de Cartagena de Indias, Colombia. En contra de la creencia popular, ni los piratas ni los marinos
de otras naciones pudieron llegar a capturar siquiera el 1% de las flotas que salieron desde el puerto
caribeño.

En opinión de estos historiadores, el empobrecimiento causado por los bandidos del mar,
pese a tener puntos de verdad, es más una deformación fruto de la literatura y la filmografía.
En la Isla de la Tortuga (frente a las costas de Haití, rodeada de islotes, lo que hace que, a
veces, sea mencionada en plural como Las Tortugas), los bucaneros tuvieron una base
internacional durante los siglos XVII y XVIII. Formaban una asociación llamada Cofradía de
los Hermanos de la Costa. No se conoce el preciso origen de esta cofradía, pero se sabe que
llegó a elaborar una constitución que regiría sus vidas. Se presume que era transmitida por
tradición oral, ya que no se han encontrado registros escritos al respecto. Tales preceptos
son:23
— «Ni prejuicios de nacionalidad ni de religión». En este punto, la coincidencia es general.
Convivían perfectamente católicoscon protestantes e ingleses con franceses. Se privilegia la
individualidad como materia de crítica. Las guerras europeas y sus odios no llegan a la Isla de
la Tortuga. No hay países, hay hermanos, pero cabe destacar que existían diferencias
lingüísticas que separaban a algunos grupos.
— «No existe la propiedad individual». Entendiéndose por esto la propiedad de un
determinado terreno. Quiere decir que la isla es de todos y para todos; cabe destacar que los
barcos de la cofradía tampoco tenían un propietario fíjo.
— «La Cofradía no tiene injerencia en la libertad de cada cual». Quiere decir que no habría
impuestos ni imposiciones de trabajos forzados ni código penal. Cualquier problema entre
hermanos debía solucionarse solamente entre ellos. La participación en travesías es
completamente voluntaria y no existirá obligación alguna cuando llegue la hora de componer
tripulaciones o armar un ejército.
— «Si un cofrade abandona la sociedad, jamás será perseguido». Esta ley permitía libertad
absoluta para abandonar la cofradía en cuanto su integrante lo decidiera o volver a entrar si lo
quería.
— «No se admiten mujeres». Esta ley sólo se aplicaba a la restricción de mujeres blancas en
la isla, ya que representaban un tipo de propiedad individual. Esta ley evitaba que se formaran
formas de vida estables que pusieran en peligro la libertad adquirida. Sólo se admitían
mujeres negras y esclavas, puesto que las esclavas no eran consideradas personas que
pudiesen «apresar» a un hombre en tareas indignas para un hermano.
El espíritu libertario de esta hermandad se modeló necesariamente en las propias
características de las vidas que habían llevado sus componentes: proscritos, forajidos y a los
tipos más crueles que se presentasen, gente por lo general perseguida, atormentada y
desarraigada, formularon leyes que fomentaban la libertad de su propia sociedad. Los
nombres más conocidos de esta época son los de Michel de Grammont, Pierre
Legrand, Henry Morgan, El Olonés, Rock el Brasileño, Bartholomew Roberts y Edward Low.
Muchos colonos insatisfechos con el provecho que sacaban a sus tierras y deseosos de
enriquecerse con rapidez, se les unieron en sus hazañas.

Pintura de Jean Leon Gerome Ferris (1863–1930), que interpreta la batalla entre Barbanegra y el
teniente Robert Maynard.

Lo más curioso de esta constitución es la total ausencia de deberes. La Cofradía sólo teme a
la omnipotencia, la dictadura, la tiranía. Los nuevos integrantes eran bienvenidos, ya que esta
sociedad se hacía más fuerte cuanto más numerosa.
Hubo un pirata con vocación de escritor, llamado Alexander Olivier Exquemelin, que ha dejado
un verdadero tesoro histórico en su obra Los piratas de América o Bucaneros de América.
Describe a los piratas, la geografía por donde se movían, la historia de muchos de ellos,
sociedad, costumbres y recompensas.
Otro tipo de bandidos del mar fueron los «filibusteros», especialistas tanto en el robo y pillaje
de barcos españoles como en introducir mercancías de contrabando, sobre todo en Cuba y en
las islas cercanas. No hay unanimidad respecto al origen de la palabra. Unos la derivan
del inglés free booter, merodeadores del mar. Otros afirman que puede venir del nombre de
los buques ligeros fabricados en la zona de Las Tortugas, muy veloces por su proa afilada, por
lo que eran llamadas fly-boats y a los que los españoles llamaban filibotes. Existe una tercera
versión, más inverosímil, que sostiene que pudo surgir de una hermandad pirata fundada en
Las Tortugas, la hermandad de los hijos de los botes o filiboat. En cualquier caso, se trataba
de tipos sin escrúpulos como sus anteriores colegas, pero tenían costumbres distintas, pues
esta nueva especie liquidaba rápidamente el botín conseguido para empezar de nuevo la
aventura del pillaje. Tenían a gala un lema: «Contamos con el día en que vivimos y nunca con
el que habremos de vivir». Belice fue un importante refugio filibustero durante el siglo XVII.
Aunque pertenecía a la Capitanía General de Guatemala, los filibusteros encontraron fácil
acomodo allí al estar su costa resguardada por arrecifes y de difícil acceso a través del
continente.
A partir del año 1697, parte de la piratería se trasladó a América del Norte y parte al
continente asiático, al mar Rojo y la costa de Malabar, con su base de operaciones en la isla
de Madagascar. En Asia, el nuevo escenario es el mar de la India. El corso británico vuelve a
tomar la patente y surgen figuras como Henry Every o Avery y William Kidd. En el Extremo
Oriente persiste la actividad de piratas portugueses, holandeses y británicos y sus andanzas
visitan los mares de la India, China, Japón, Malasia y Borneo.
En toda esta selva de piratería hay un personaje insólito que representa el auténtico
romanticismo pirata. El Capitán Misson, de nacionalidad francesa, era un idealista,
preocupado por la justicia, por construir un estado utópico en alguna isla del Océano Índico.
Se ha dicho de él que es un equivalente al Quijote en el mundo de la piratería. Sus biógrafos
cuentan que siempre repartía equitativamente el botín entre su gente y que dejaba en libertad
al capitán de la nave apresada. Misson aparece sólo en la obra de Charles Johnson, cuyo
cuento de Misson no conviene con los datos disponibles; por eso, la mayoría de los
historiadores de la piratería consideran a Misson un mito.
Piratas del pacífico español siglo XVII[editar]
 Año 1600. Oliverio van Noort. Conocido en España como Oliverio Nort.
 Año 1615. Joris van Spilbergen. Conocido en España como Jorge Spilberg.
 Año 1624. Jacques L'Hermite. Conocido en España como Jacobo Heremita Clerk.
 Año 1643. Hendrick Brouwer. Conocido en España como Enrique Breaout.
Edad Contemporánea[editar]
El fenómeno de la piratería ya estaba muy disminuido a medida que los Estados podían fletar
armadas nacionales sin recurrir a los corsarios. Al mismo tiempo, la progresiva organización y
fortificación de las colonias y colonización de nuevas tierras como África cierra las
posibilidades a los buitres del mar de atacar posiciones en tierra.
Sin embargo, la piratería continúa existiendo.
Siglo XIX: las costas chilenas[editar]
Al producirse la guerra de independencia de Chile, los habitantes del archipiélago
de Chiloé tomaron partido por el bando realista y se enfrentaron a los independentistas en el
territorio continental. Además, a partir de 1817, el gobernador de las islas, Antonio Quintanilla,
le dio patente de corso a Mateo Mainery y su bergantín General Quintanilla para que
hostilizaran a los mercantes chilenos. A principios de 1818 la independencia de Chile estaba
consolidada, pero Chiloé no pudo ser derrotado entonces y las andanzas de corso contra los
chilenos y la piratería contra barcos de otras banderas se extendieron hasta 1824.
Siglo XIX: piratería en Estados Unidos[editar]
A partir de 1850 los piratas son aún más acosados con la ayuda de adelantos técnicos y
militares. Los ladrones del mar se ven impotentes, sobre todo ante el avance de los medios de
comunicación y el aumento en el calibre y la precisión de las organizaciones defensivas.
En la América hispana se mezclan los idealistas, contrabandistas, mercenarios y negreros y
luchan al lado de los independentistas que quieren liberarse de la Corona española. Actúan
desde Florida, donde los filibusteros estadounidenses acosan los barcos españoles. Los
historiadores ven en este proceder un antecedente para la guerra de Cuba.
Bandera de Florida. Desde esta península americana salieron varias expediciones
de filibusterosestadounidenses.

Los investigadores y analistas de la piratería señalan que éste no es un asunto resuelto aún y
que sigue actuando de maneras diversas.
A mediados del siglo XIX, una nueva ideología se une a las anteriores compartidas en mayor
o menor medida por los piratas. Es la Doctrina del destino manifiesto invocado por el gobierno
estadounidense. Siguiendo esta doctrina, y teniendo en cuenta que la práctica totalidad de la
superficie continental estaba dominada y anexionada, América Central era el próximo objetivo
de los norteamericanos y el modelo era el Estado de Texas.
El caso texano consistió en inmigrar al territorio mexicano, proclamarlo independiente en
violación del juramento de lealtad al gobierno mexicano, vencer al ejército mexicano (incluido
el capítulo de la Batalla de El Álamo profusamente mitificado por los estadounidenses) y, una
vez obtenida la plena soberanía, anexarlo a Estados Unidos. De acuerdo con Juan A.
Sánchez Giménez, éste resume: parece un maquiavélico plan bastante premeditado y en
cierto modo lo era.24
Siguiendo el éxito anterior, Estados Unidos pretendía crear un imperio tropical, especialmente
en los Estados del Sur, que formaría los efímeros Estados Confederados de América. A este
fin se prestaron hombres de mar como John Quitman o Narciso López, de origen venezolano,
que planearon invadir Cuba, proclamarla independiente de España y unirse a la emergente
potencia mundial.
Personas como los citados volvieron a poner en uso el viejo término de filibustero sin ninguna
connotación peyorativa en aquella época.
Quizá el más famoso de todos aquellos filibusteros, pese a su corta vida, sea William Walker,
quien realizó tres expediciones para tomar distintas partes de América Central.
En la primera de aquellas incursiones y a sus 28 años conquistó La Paz, capital de
la península de California, en 1853 con 45 hombres y proclamó la República de la Baja
California. Poco después la uniría a la recién creada República de Sonora, proclamándose él
como presidente. El ejército mexicano lo derrotó y cruzó a Estados Unidos por la frontera. Fue
juzgado y en el jurado se puede apreciar la influencia de la Doctrina del Destino Manifiesto,
pues sólo tardaron un minuto en decidir que era inocente de haber provocado una guerra
ilegal.
En 1855 se lanza a la conquista de Nicaragua con sus 58 Inmortales, 170 nicaragüenses y
100 norteamericanos. Vence al ejército nicaragüense el 1 de septiembre; pero en esta ocasión
se muestra más prudente y nombra como presidente a Patricio Rivas. Pero el resultado no
dista mucho del anterior: Nicaragua es invadida por 2.500 hombres de Costa Rica y Walker es
vencido en Santa Rosa (territorio costarricense) y Rivas. Posteriormente se celebran
elecciones, pero las elecciones son amañadas por Walker y éste sale elegido.
Sin embargo, esta serie de acciones son vistas como peligrosas por países centroamericanos
al percibirlas como una amenaza para su soberanía, y los ejércitos de Costa
Rica, Guatemala, El Salvador y Honduras lo derrotan y huye en 1857. En noviembre vuelve a
ser juzgado en Estados Unidos y se vuelve a apreciar la creencia estadounidense de estar en
su derecho de querer anexionar esas tierras, pues Walker es absuelto.
En su tercera expedición a Honduras en 1860 no tiene tanta suerte y es capturado por Nowel
Salman de la Marina Real Británica. Fue juzgado en Honduras y fusilado ese mismo año.
Pese a ser acogido como un héroe en los Estados del Sur, Walker actualmente es un olvidado
en Estados Unidos, no así en Centroamérica, donde las guerras contra él pueden ser, como
indica Juan A. Sánchez Giménez, el equivalente a las Guerras de la Independencia del resto
de las ex-colonias españolas que los pueblos de América Central no vivieron (véase Guerra
Nacional de Nicaragua y Campaña Nacional de 1856-1857).24
Piratería en los siglos XX y XXI[editar]

El MV Sirius Star.

Durante el siglo XX, la piratería, ejercida de forma sistemática, está concentrada a reductos
del Tercer Mundo. Los países que, se estima, albergan más piratas
son Somalia, Indonesia y Malasia. En especial alrededor de Asia y en particular en el estrecho
de Malaca, un estrecho canal entre Singapur, Malasia por al noreste e Indonesia al suroeste.
En 2004, los gobiernos de éstos tres países acordaron incrementar la protección de las naves
que lo atravesaban.
En el siglo XXI, los ataques piratas se realizan con apoyo del GPS y se dedican a robar las
cámaras digitales y otros objetos de valor a los turistas. 22 Su zona de actuación siguen siendo
las mismas que en el siglo XX (sureste asiático, el Cuerno de África principalmente), donde los
Estados no tienen verdadera jurisdicción y, a veces, ni siquiera el poder para controlar a sus
fuerzas, ya sean de seguridad o armadas.
Los actos llamados de piratería para barcos de gran tonelaje son muy escasos en el Atlántico,
buena parte del Pacífico y de gran incidencia en la costa oriental de África. 25 La piratería
también afecta a las aguas de Somalia y Nigeria y, en menor escala, en algunas costas
de América del Sur [cita  requerida].
Se pueden citar:
Lancha con piratas somalíes a bordo.

 Entre 1994 y 1995, Canadá y España mantuvieron una disputa, llamada guerra del


fletán, cuando la marina de guerra del primer país atrapó y remolcó a uno de sus puertos
a un pesquero de altura español cuando faenaba en aguas internacionales. El gobierno
canadiense acusó a los pescadores españoles de expoliar el caladero de fletán negro.
España consideró este apresamiento como un acto de piratería, a lo que respondió con el
envío de un patrullero de altura de la Armada. Por su parte, Canadá amenazó con
considerarlo un acto de guerra y unos pescadores ingleses capturaron otro pesquero
español e izaron en él la bandera canadiense.
 En 1995 varios barcos españoles apresaron un pesquero francés por faenar con redes
ilegales de un kilometraje superior al permitido. Como en el caso anterior, Francia lo
calificó como un acto de piratería.
 En 2008 piratas somalíes capturaron, en el océano Índico, el buque petrolero más
grande jamás secuestrado: el Sirius Star, que transportaba dos millones de barriles de
petróleo a los Estados Unidos.25
Producto de los continuos actos de piratería en la zona, la Quinta Flota de los Estados
Unidos desplegada en la zona anunció la creación de una fuerza marítima multinacional
denominada CTF-151 para enero de 2009 para enfrentar dicha situación. En ella participarán
20 países y el área de operaciones comprenderá el Golfo de Adén, el mar Rojo, el Océano
Índico y el mar Arábigo, ya que sólo en el 2008 se registraron alrededor de una centena de
naves atacadas en las cercanías de la costa de Somalia.26 Por su parte, los piratas somalíes,
autodenominados en un principio como «Guardia Costera Voluntaria de Somalia», la mayoría
pescadores, denuncian que los verdaderos bandidos del mar son los pescadores clandestinos
que saquean nuestros peces, en clara alusión a los barcos pesqueros de países
desarrollados, y recuerdan a su vez, el grave problema de contaminación que sufren debido al
vertido de sustancias contaminantes (radioactivas entre ellas) que estos países realizan en su
litoral.27
En cambio, la piratería es un problema casi endémico en las aguas del sureste asiático. Para
luchar contra ella, Japón y otras naciones de la zona realizan maniobras para entrenar a sus
fuerzas en la lucha contra la piratería y el rescate de embarcaciones, como la llevada a cabo a
principios de febrero de 2007.28
Asimismo, la piratería aérea ha tomado protagonismo en los siglos XX y XXI.

Homosexualidad en la piratería[editar]
En un ambiente marítimo carente de mujeres o grupo social de un mismo sexo, la
homosexualidad y las prácticas homosexuales eran ampliamente aceptadas 29 y parte de la
vida diaria en el mundo de los bucaneros o piratas. La mayoría de los piratas rechazaban
la heterosexualidad incluso cuando en los puertos existía dicha posibilidad de tener contactos
sexuales con mujeres, generalmente prostitutas.30 Las mujeres capturadas rara vez eran
utilizadas sexualmente, sino más bien eran usadas para pedir rescate. Algunos piratas
preferían a los muchachos jóvenes, debido a ello solían raptarlos y obligarlos a aprender
sobre marinería siendo entrenados por un pirata tutelar. El pirata y su «aprendiz» creaban
fuertes lazos llegando incluso a dormir y comer juntos, en algunas ocasiones compartían el
botín. Los piratas conformaron los primeros «matrimonios» o uniones homosexuales de
la historia moderna en la institución conocida como matelotage.30 Era una unión contractual
entre dos hombres, que incluía la herencia de los bienes en caso de fallecimiento de uno de
los «cónyuges».3132 El «matelot»33 era generalmente el pirata, pareja sexual o compañero más
joven o económicamente desfavorecido. También se conocen casos de piratas mujeres con
tendencias o rasgos homosexuales, tal es el caso de Anne Bonny y Mary Read.

Referencia popular[editar]
En la imaginación moderna, los piratas eran rebeldes. Grupos inteligentes que operaban fuera
de la ley y la burocracia de la vida moderna. La imagen de los piratas se asocia
frecuentemente con el izado de la Jolly Roger, nombre de la tradicional bandera de piratas
europeos y americanos, y un símbolo que ha sido adoptado por las grandes producciones
cinematográficas y en la creación de peluches y juguetes.

Democracia pirata[editar]
Artículo principal: Código de conducta pirata

A diferencia de las tradicionales sociedades occidentales de la época, muchas tripulaciones


de piratas caribeños de ascendencia europea operaban como democracias limitadas. Las
comunidades Pirata fueron las primeras que instalaron un sistema de controles y contrapesos
(checks and balances) similar al usado hoy día por los Estados Unidos de Norteamérica y
muchos otros países. El primer registro de dicha forma de gobierno de una organización pirata
data del siglo XVII.34
Tanto el capitán como el oficial de intendencia eran elegidos por la tripulación; ellos, por
turnos, elegían a los otros oficiales de la embarcación. El capitán de un barco pirata era a
menudo un fiero luchador en el que los hombres podían depositar su confianza, más que una
figura de autoridad tradicional. Sin embargo, cuando no estaban en batalla, el peso de la
autoridad solía recaer en el oficial de intendencia. Muchos grupos de piratas compartían
totalmente el botín; incluso los piratas heridos en batalla recibían una compensación
monetaria como si de un seguro médico o de discapacidad se tratase.
Hay registros de la época que indican que muchos piratas colocaban una porción de sus
riquezas en un fondo central que se usaba para compensar las lesiones sufridas por la
tripulación. Las listas muestras unos pagos estandarizados de hasta 600 piezas de a ocho
(156.000$ de la actualidad) por la pérdida de una pierna, a 100 piezas (26.800$) por perder un
ojo. A menudo, todos estos términos fueron acordados y escritos por los propios piratas, pero
estos artículos del código pirata de Brethren también se podrían utilizar como prueba
incriminatoria de que actuaban fuera de la ley.
Portada de La isla del tesoro en una edición de 1911.

Literatura y piratería[editar]
Tema de libros de aventura y poesía, la piratería ha tenido una parte importante en la
literatura. Sirvan de ejemplo:
 La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson.
 Capitán Blood, de Rafael Sabatini.
 Sandokán, de Emilio Salgari.
 El corsario negro, de Emilio Salgari.
 La reina del Caribe, de Emilio Salgari.
 En costas extrañas, de Tim Powers (Piratas del Caribe y Monkey Island están basados
en este libro).
 Canción del pirata, de José de Espronceda.
 El libro de los piratas, de Howard Pyle.
 Vampiratas, una ola de terror, de Justin Somper.
 La taza de oro, de John Steinbeck.
 El Pirata enmascarado, por Juan Carlos Riofrío Martínez-Villalba.
 Los piratas circulares, de Rafael Estrada.
 Long John Silver, de Björn Larsson.
 Historias de piratas, de Arthur Conan Doyle.
 Latitudes piratas, de Michael Crichton.
 La Canción del Pirata, de Fernando Quiñones.
 Saga Bandidos Del Mar de Franco Alvarez

Piratas célebres[editar]
Categoría principal: Piratas y corsarios.

Ilustración de Howard Pyle de unos piratas luchando por resultar capitán.

 Anne Bonny
 Mary Read
 Jeireddín Barbarroja
 Roger de Flor
 Barbanegra
 Francis Drake
 Pier Gerlofs Donia
 John Oxenham
 Thomas Cavendish
 John Hawkins
 Richard Hawkins
 Olivier de Norh
 José Gaspar
 Michel de Grammont
 Laurens de Graff
 Henry Morgan
 Rock el Brasileño
 Amaro Pargo
 El Olonés
 Hipólito Bouchard
 John Clipperton
 Jack el Calicó (Jack Rackham)
 Bartholomew Roberts
 Lope de Aguirre
 Benito Soto Aboal
 Walter Raleigh
 William Walker
 Willian Dampier
 William Kidd
 Roberto Cofresí
 Hendrick Brouwer
 Samuel Bellamy
 Edward England
 Louis Michel Aury
 Bartholomew Sharpe
 Thomas Tew
 Wodes Rogers
 Mateo Mainery
 Pirata enmascarado
 Jacques de Sores
 Walter Kennedy (Pirata)
 Amyas Preston
 George Somers
 Klaus Störtebeker
 Kristoffer Trondsen Rustung
 Charles Vane
 Benjamin Hornigold
 William Kidd
 Henry Every
De ficción[editar]
 Long John Silver
 Guybrush Threepwood
 LeChuck
 Edward Kenway
 Monkey D. Luffy
 Gol D. Roger
 Trafalgar Law
 Jack Sparrow
 Capitán Barbossa
 Sandokán
 Capitán Garfio
 Capitán Blood
 John Silver El Largo
 Rackham el Rojo
 Davy Jones

Ilustración de Carlos NCT para la novela "Los piratas circulares".
Jack Hunter
 Will Turner
 Elizabeth Swann
 Captain Black Shadow
 Capitán Franco Álvarez (El Temido)
 Capitan Flint
 Saïd (Mar i cel)

Véase también[editar]
  Portal:Derecho. Contenido relacionado con Derecho.
 Corsario
 Filibustero
 Bucanero
 Fortaleza del Real Felipe
 Piratería en Canarias
 Ronda del pirata
 Bandera Jolly Roger
 Port Royal
 Libertatia
 Utopía pirata
 Wakō
 Edad de oro de la piratería
 Homosexualidad en la piratería
 Anexo:Tesoros desaparecidos
Referencias